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GRAMATICA DESCRIPTIVA DELA LENGUA EsPANOLA REAL ACADEMIA ESPANOLA COLECCION NEBRIJA Y BELLO GRAMATICA DESCRIPTIVA DELA LENGUA EspANOLA Sintaxis basica de las clases de palabras Dirigida por IGNACIO BOSQUE y VIOLETA DEMONTE Predmbulo de Fernando Lazaro Carreter Indices a cargo de M.* Victoria Pavén Lucero — e — ESPASA © REAL ACADEMIA EsPANOLA COLECCION NEBRUA Y BELLO © Ignacio Bosque Mufoz y Violeta Demonte Barreto, 1999 # £ © Fundacién José Ortega y Gasset, 1999 € ESTASA © De esta edicién: Espasa Calpe, S. A., Madrid, 1999 Primera edicién: octubre, 1999 Segunda reimpresién: diciembre, 1999 Disefio: Juan Pablo Rada Depésito legal: M-45.139-1999 ISBN: 84-239-7917-2 (Obra completa) ISBN: 84-239-7918-0 (Tomo 1) Esta obra fra sido parcialmente financiada gracias al proyecto DGICYT PBS93-0013 y a la accién especial APC97-00095 de la Direccién General de Investigacién Cientifica y Técnica. Reservados todos los derechos. No se permite reproducir, almacenar en sistemas de recuperacién de la informacién ni transmitir alguna parte de esta publicacién, cualquiera que sea el medio em- pleado —electrénico, mecinico, fotocopia, grabacién, ete—, sin el permiso previo de los titulares le los derechos de ta propiedad intelectual Impreso en Espaiia / Printed in Spain Preimpresion: Grafilia, S. L. Impresién: Rotapapel, S. L. Editorial Espasa Calpe, S. A. Carretera de Irin, km 12,200 28049 Madrid INDICE GENERAL Predimbulo, por Fernando Lazaro Carreter Introducci6n, por /gnacio Bosque y Violeta Demonte Obra colectiva Obra deseriptiva Obra de miiltiple acceso .... Nuevas cuestiones en la gramatica del espaiiol . Breve historia de este proyecto Caracteristicas internas de la obra Estructura de la obra Convenciones .. Agradecimientos indice de siglas Relacién de autores... indice de contenidos VOLUMEN 1 PRIMERA PARTE. SINTAXIS BASICA DE LAS CLASES DE PALABRAS Capitulo 1, El nombre comin, por Ignacio Bosque Capitulo 2. El nombre propio, por AZ" Jestis Femandez Leborans Capitulo 3. El adjetivo: Clases y usos. La posici6n del adjetivo en el por Violeta Demonte ..n. Capitulo 4, EI sintagma adjetival, y patticipio, por Ignacio Bosque Capitulo 5. La estructura del sintagma nominal: Los modificadores del nombre, por Gemma Rigaw Capitulo 6, La estructura del sintagma nominal: Las nominalizaciones y otros sustantivos con complementos argumentales, por M. Carme Picallo Capitulo 7. La estructura del sintagma nominal: Las oraciones de relativo, por Jasé M: Brucart .. See Capitulo 8. La aposicion y otras relaciones de predicacion en el sintagma nominal, por Avellina Suiter Gratacés Capitulo 9, Clases de particul Pavén Lucero : : Capitulo 10. Las preposiciones, por Jacques De Bruyne un. Capitulo 11. El adverbio, por Ofelia Kovacci Capitulo 12. El articulo, por Manuel Leonett Capitulo 13. Presencia y ausencia de determinante, por Brenda Laca Capitulo 14. Pronombres y adverbios demostrativos. Las relaciones defeticas, por Luis J. Eguren Capitulo 15. El posesivo y las relaciones posesivas, por M. Carme Picallo y Gemma Riga. Capitulo 16. Los cuantificadores: Clases de cuantificadores y estructuras cuantificativas, por Cristina Sanchez Lépez : Capitulo 17. Los cuantificadores: Las construcciones comparativas y superlativas, por Luis Angel Saez del Alamo Capitulo 18. Los cuantificadores: Los numerales, por Francisco 4. Marcos Marin Capitulo 19. El pronombre personal. Formas y distribuciones. Pronombres dtonos y t6 nicos, por Olga Ferndndez Soriano . Capitulo 20. Expresién y omisién del pronombre personal, por Marta Lujén Capitulo 21. Leismo, lafsmo y lofsmo, por Inés Fernéndez-Ord6nez urn ntagma nominal, Preposicién, conjuncién y adverbio, por M. Victoria XI XVII XIX XX XXHT XXIV XXV XXVIII XXX XXXII XXXIV XXXVI XLI Lu 217 indice General Capitulo 22, Sistemas pronominales de tratamiento usados en el mundo hispanico, por ‘M- Beatriz Fontanella de Weinberg — Capitulo 23. Pronombres reflexivos y reefprocos, por Carlos Peregrin Otero VOLUMEN 2 SEGUNDA PARTE. LAS CONSTRUCCIONES SINTACTICAS FUNDAMENTALES Capitulo 24. Transitividad ¢ intransitividad, por Héctor Campos Capitulo 25, Construcciones inacusativas y pasivas, por Amaya Mendikoeteea Capitulo 26. Construcciones con se: Medias, pasivas e impersonales, por Amaya Mendi- koctiea Capitulo 27, Construeciones impersonates no retlejas, por Olga Femdndez Soriano y Su- sana Tabos Baylin .. Capitulo 28. El complement directo preposicional, por Esther Torrego Salcedo. ‘tulo 29. Los complementos de régimen verbal, por Rafael Cano Aguilar Capitulo 30, Los dativos, por Salvador Gutiérrez Ordonez . Capitulo 31, Relaciones entre las construcciones interrogativas, exclamativas y relativas, por Heles Contreras apitulo 32. La subordinacion sustantiva: Las subordinadas enunciativas en los comple- mentos verbales, por Nicole Delbeeque y Béatrice Lamiroy .. Capitulo 33. La subordinacién sustantiva: Las subordinadas enunciativas en los compl mentos nominales, por Manuel Leonett .. Capitulo 34, La variacién en las subordinadas sustantivas: Dequeismo y queismo, por Leonardo Gomez Torego .. Capitulo 35, La subordinacién sustantiva: La interrogacién indirecta, por Margarita Suiter . i ae Capitulo 36. El infinitiv, por WZ. Liuisa Hemanz Capitulo 37, La predicacién: Las oraciones copulativas, por M esis Fernandez Leborans Capitulo 38. La predicacién: Los complementos predicativos, por Violeta Demonte y Pas cual José Masullo Capitulo 39. La predicacién: La predicacién no Copal. Las construcciones absolutas, por M. Liuisa Hemanz y Aveblina Suiter Gratacos Capitulo 40. La negacisn, por Cristina Sanchez Léper .. Capitulo 41. La coordinacién, por José Camacho Capitulo 42. La concordancia, por José Antonio Martinez Capitulo 43. La elipsis, por José M.* Brucart TERCERA PARTE. RELACIONES TEMPORALES, ASPECTUALES Y MODALES Capitulo 44, El tiempo verbal. Los tiempos simples, por Guillermo Rojo y Alexandre Veiga. Capitulo 45. Los tiempos compuestos, por Nelson Cartagena Capitulo 46. El aspecto léxico, por Elena de Miguel Capitulo 47, El tiempo verbal y la sintaxis oracional. La consecuto temporum, por Angeles Carrasco Gutiérrez... Capitulo 48, Los complementos adverbiales temporale Luis Garcta Feméndez Capitulo 49. Modo y modalidad. EI modo en las subordinadas sustantives, por Emilio Ridrucjo Capitulo 50. El modo en las subordinadas relativas y adverbiales, por Manuel Pérez Sal danya Capitulo $1. Los verbos auniliares. Las perifrasis verbales de infinitivo, por Leonardo Gémex Torrego .. oe Capitulo 52. Las perifrasis verbales de gerundio y participio, por Alicia Yilera . Capitulo 53. Las construcciones de gerundio, por Marina Ferudndez Lagunilla La subordinacidn temporal, por Vu 1399 1427 1519 1575 1631 1723 1779 1807 1855 1931 2867 2935 2977 3061 IX indice General VOLUMEN 3 CUARTA PARTE. ENTRE LA ORACION Y EL DISCURSO Capitulo 54. Relaciones paralicticas e hipoticticas, por Angel Le Garcia Capitulo 55. Discurso directo y discurso indireeto, por Concepcién Maldonado Capitulo 36. La subordinacién causal y final, por Carmen Galén Rodvigt Capitulo 57. Las construcciones condicionales. por Estrella Montolio Capitulo 58. Las construcciones consecutivas, por Alfredo 1. Alvarez “apitulo 59. Las construcciones concesivas y adversativas, por Luis Flamenco Garcia. Capitulo 60. Los actos de habla. Las oraciones imperativas, por Joaquin Garrido Medina Capitulo 61. Los enunciados interrogativos. Aspectos semnticos y pragmaticos, por iM." Victoria Escandell Vidal : Capitulo 62, Las construceiones exclamativas. La interjeccién y las expresiones vocativ por Angel Alonso-Contés ppitulo 63, Los marcadores del discurso, por M.’ tolés Lazaro Capitulo 64, Las funciones informativas: Tema y foco, por | Capitulo 65. Las funciones informativas: Las perifrasis de relativo y otras construcciones perifristicas, por Juan Carlos Moreno Cabrera Antonia Martin Zonraquino y José Por QUINTA PARTE. MORFOLOGIA Capitulo 66. P: Pena : : : oe Capitulo 67, $ entre morfologia y sintaxis, por "era y Soledad Varela Capitulo 68. Morfologia y fonologia. Fendmenos morfofonolégicos, por M. Carmen Pen- do oe : Capitulo 69. La derivacién nominal bert... fa. Las unidades det an is morfolégico, por Jestis |, por Ramén La derivaci6n adjetival, por Franz Rainer. Capitulo 71. La derivacién apreciativa, por Femando A. Li Capitulo 72. La derivacién verbal y la parasintesis, por David Serrano-Dolader Capitulo 73. La composicién, por José Francisco Val Alvaro rm Capitulo 74, La flexién nominal, Género y nimero, por Théophile Ambadiang .. Capitulo 75. La flexién verbal, por Santiago Alcoba pitulo 76. La prefijacion, por Saledad Varela y Josefa Martin Garcia Capitulo 77. La interfijacién, por José Pontolés Lézavo . Capitulo 78. Otros procesos morfolégicas: Acortamientos, formacién de siglas y acroni- mos, por Manuel Casado Velante Indice de materias ..... Indice de voces Indice de obras citadas 3507 3643 3730 38 3879 3929 3993 4051 42s PREAMBULO XU Preémbulo Apenas Ignacio Bosque y Violeta Demonte me confiaron el proyecto de em- prender la elaboracién de una gramética y me expusieron su plan, comprendi que el futuro editorial de esta debia pasar por la Real Academia Espafiola, entonces bajo mi direccién, y asf lo propuse con éxito a las dos partes. El Estatuto de 1993 encomienda a tal instituto la promocién y difusién de estudios gramaticales, perte- nezcan o no a ella sus autores. Y en cumplimiento de tal encomienda, creé la coleccién «Nebrija y Bello» que se inauguraria con la Gramatica de don Emilio Alarcos Llorach un aiio después. A continuarla y a aumentar, creo que de modo muy importante, el saber sobre nuestra lengua sale destinada la obra presente, pro- yectada, impulsada y en gran parte realizada por ambos jévenes y eminentes lin- gilistas. La Academia, segiin tradicin y prescripcién, tiene el cometido de dar a luz su propia Gramitica, que no debe confundirse con las de esa coleccién: la elabora una comision, la examinan los plenos de la Espaiola y de las Academias Corres- pondientes y Asociadas, y, al fin, se publica sin nombre de autor o autores: es la «Gramética de la Academia» (cuya préxima edicién esté ahora, por cierto, en el dificil trance de ser elaborada, tras la ya lejana propuesta del Esbozo). Se le asigna, ademas, una funcién normativa lamémosla oficial, ajena a averiguaciones como la que siguen, las cuales no ponen sus miras en el bien hablar y el bien escribir. Los directores de estos volmenes han querido que haya unas lineas mias en- cabezéndolos. Los he asistido en sus primeros pasos universitarios aprendiendo con ellos y en ellos, hasta que rebasaron ampliamente, por juventud y talento, mi ca- pacidad para seguirlos. Ahora han tenido la generosa idea de invitarme —exhortar- me, més bien— a poner un introito a su trabajo: pocas cosas podian honrarme mas, porque va a vincular mi nombre al de la mayor empresa gramatical acometida en este siglo, llamada a tener una trascendencia enorme en nuestra cultura. Ambos, Bosque y Demonte, figuran en la vanguardia de una importante némina de gramaticos —muchos de ellos los acompaiian en esta salida— que viven ahora en la dorada edad de los frutos y que, por tanto, han vivido, y no slo como testigos, las convulsiones experimentadas por la lingiifstica a partir del estructuralismo. No han dudado ahora en entregarse a una empresa de importancia mayor y futuro mas invulnerable: la descripcién pormenorizada y extensa de los hechos de lengua. Des- cripcién que ha contado y cuenta con aportaciones importantes en Ia lingiiistica hispana, pero insuficientes y, como es normal, inconexas: hasta ahora, careciamos de un tratado extenso y de propésito comprehensivo que registrara los usos reales del espaiiol, el inventario y funcionamiento detallado de sus categorias, de sus es- tructuras, y —carencia magna— de sus relaciones con el significado y con los di- versos factores de la comunicacién, como paso previo imprescindible a la propuesta de sistemas; que no soslayara excepciones ni se centrara s6lo en ejemplos habituales, consagrindolos como objetivos privilegiados y casi tnicos de Ia gramitica. Ni tan siquiera un modesto Grevisse poseemos, por no mirar a los copiosos inventarios con que cuentan otras lenguas, como el ya antiguo de Jespersen. Preambulo XIV Durante el periodo fundacional de la gramética moderna que convenimos en situar tras la estela de Saussure, no se produjeron frutos importantes en nuestro Ambito cientifico, primordialmente orientada la investigaci6n lingiiistica hacia la dia- cronia y la dialectologia. Pero el ejemplo capital de Fernandez Ramirez, la incor- poracién de la fonologfa praguense por Alarcos, la atencién que a la sintaxis se dedicé en trabajos de este y de otros importantes fildlogos como Gili Gaya y Lapesa, precedieron a la gran acogida dispensada por los j6venes investigadores a la nueva —y, en ciertos momentos, babélica— lingiiistica que, por la sexta década del siglo, estaba desarrolléndose en todo el mundo: modelos teéricos, reglas espectrales con misteriosas huellas, reformulaciones y audaces arborizaciones oracionales que de- sarrolldbamos en nuestras aulas y departamentos, fueron necesitando cada vez mas el apoyo firme en la descripci6n, entrando en los entresijos del funcionamiento vivo del idioma (y ya no sdlo del lenguaje), con sus mecanismos, ratezas y quebrantos l6gicos, con sus aparentes inconsecuencias, con la enorme variedad de posibilidades que yacen reprimidas 0 desconocidas en los compendios y escritos de nuestra vieja tradicién gramatical, aun en los de semblante formal renovado. Todo ese entusiasmo descriptivo, a veces inventor —en sentido etimolégico— de problemas y caminos, con su cortejo de explicaciones, tan respetuosas con la tradicién gramatical como desenfadadas ante sus t6picos, y ya displicentes ante el presunto pecado de mirar a la historia y al significado, han producido un caudal de informacién tan considerable, que hacian inviable para una persona sola ni aun para dos, incluso siendo Demonte y Bosque, la construccién de un tratado de gran alie to: la simple ojeada a la bibliografia gramatical producida aqui y fuera en los sei tiltimos lustros servia de freno disuasorio, Se impuso, pues, la obra colectiva, la invocacién a muchos para una tarea tnica, que slo podian hacer quienes poseyeran, a la vez, capacidad reconocida para ello y entusiasmo contagioso. Era preciso, ademas, delinear un objetivo comtin situado mucho més alla de la simple compilacin, del rosario de ensayos dotados tal vez de calidad particular, pero que no Ilegara a constituir un tratado, una gramatica. En definitiva, que sus participantes no fueran colaboradores sino coautores. Lo han logrado del modo mas brillante y eficaz posible: afiadiendo a su trabajo personal, el de procurar que pase inadvertido su intenso esfuerzo coordinador, para lograr que el todo parezca res- ponder (y es que, efectivamente, responde) a un tinico plan, asumido y compartido por todos los cooperadores en la empresa. Son muchas las novedades que, en la morfologfa y en la sintaxis (con efectos sobre la lexicologia y hasta la lexicograffa), introducen estas paginas. A partir de ellas, vamos a saber mucho mas del qué y del cémo del idioma, y bastante mas del porqué. En su introduccidn, se lamentan los autores de no haber podido dedicar mayor atencién al espafiol de América; en efecto, ese punto puede suscitar alguna objecién, que debera atenuarse si se piensa en el enorme espacio geogrifico que cubre nuestra lengua, y la heterogeneidad de variantes culturales a que sirve de vehiculo. Y si, ademas, caemos en la cuenta de que este tratado es el primer fun- damento para un conocimiento mas riguroso de lo que compartimos, y de aquello que se desvia de esa partitura comin, debe pensarse que no sélo va a hacer pro- gresar extraordinariamente en Espafa el conocimiento de la lengua, estimulando investigaciones nuevas, adiciones, rectificaciones, complementos y hasta disidencias, segiin debe esperarse de una obra fundamental, sino que va a impulsar esos mismos desarrollos en América. XV Preémbulo Y tanto allé como aqui, las consccuencias de este libro tendrdn que notarse espectacularmente en las aulas, en la ensefianza del idioma a propios y a extrafios, y en los manuales de gramatica. Va a ser muy grande, imagino, el beneficio que de clla va a recibir la que esta preparando la Academia. Estamos ante una obra de previsibles efectos muy importantes: nuestra filologia esta anticipando, antes de salir del novecientos, un siglo nuevo evidentemente —en esto— mejor. La gratitud que merecen Ignacio Bosque y Violeta Demonte es muy grande; y constituye un privi- legio poder ser el primero en proclamarlo. FERNANDO LAZARO CARRETER Real Academia Espanola INTRODUCCION XIX Introduccién La gramitica es la disciplina que estudia sistematicamente las clases de palabras, las combinaciones posibles entre ellas y las relaciones entre esas expresiones y los significados que puedan atribuirseles. Esas propiedades, combinaciones y relaciones pueden formularse de maneras diversas y puede haber, por lo tanto, muchas gra- maticas de la Gramatica de una lengua. En el caso del espafiol, existen tantos tra- tados gramaticales que parece que cada uno de los que van apareciendo necesita ya de alguna justificacin, de algin signo diferencial o de algdn rasgo que no haga redundante su propia existencia. No resulta dificil justificar el que ahora presenta- mos: la obra que el lector tiene en sus manos constituye la gramatica mas detallada que se haya escrito nunca sobre nuestra lengua, y —si descontamos algunas gra- maticas francesas clasicas— una de las més exhaustivas que se hayan publicado nunca para cualquier idioma. Sus caracteristicas externas fundamentales son cuatro: se trata de una obra colectiva, de un estudio descriptivo del idioma y de una obra de miiltiple acceso que, ademés, incorpora nuevos temas en la gramdtica del espaiiol. Vale la pena que consideremos por separado estos cuatro rasgos. Obra colectiva Aunque el trabajo individual haya sido siempre una nota caracteristica de la investigacion humanistica y haya adquirido quizd especial dimensién en el ambito hispanico, en nuestro tiempo resulta ya imposible que un solo gramético intente describir de manera pormenorizada y exhaustiva la gramatica de cualquier idioma. Como es bien sabido, el tinico autor que intenté construir una gramatica compre- hensiva en la tradicién gramatical espafiola fue Salvador Fernandez Ramirez. Tras veinte aiios de esfuerzos publicé un espléndido primer volumen. Trabajé treinta aitos mas en el resto de la obra y murid antes de ver publicado ni siquiera el segundo. Si trasladamos el estado de la investigacién gramatical al presente, después de medio siglo de avances sin precedentes en el conocimiento de Ja estructura de las lenguas, resultard claro que la necesidad de conjuntar el trabajo de miltiples especialistas tampoco necesita de mayor justificacién. Es cierto que un riesgo que conlleva cualquier trabajo colectivo es el de que pueda afectar al grado de cohesi6n del resultado. Aun asi, creemos que si se procura vigilar esta cohesién y se intenta integrar los fragmentos en lugar de superponerlos, las ventajas que se obtienen a cambio son muy numerosas, ya que hay multiples razones para preferir el trabajo de muchos. Por poner algin ejemplo, son varios millares los titulos bibliograficos citados en la presente gramiatica. Estos estudios pertenecen a muy diversas orientaciones, escuelas, tendencias y épocas. Aunque no todas estas obras sean igualmente importantes ni la consulta de todas ellas sea igual- mente provechosa, es impensable que una sola persona fuera capaz de estudiar (tal vez ni siquiera conseguir) una parte representativa de ellas. Resulta evidente que un solo investigador no puede en la actualidad estar al dia en las aportaciones que Introduccién, XX se han hecho en los tiltimos veinte afios sobre campos tan diferentes como la mor- fologia prosddica, las relaciones argumentales © tematicas, los actos de habla, las construcciones cuantificativas, el aspecto léxico (0 modo de accién), la modalidad, la segmentacién jerarquizada de las palabras y las secuencias de palabras o las re- laciones predicativas. Sencillamente, es imposible abarcar con igual profundidad to- das esas materias. Tal vez sea cierto que, como a veces se dice, la hiperespecializacién es uno de los males de nuestro tiempo. Pero la especializacién es también el resultado natural de que los ambitos de conocimiento se aislan mas terminoldgica y conceptualmente porque, como en las demés ciencias, se averiguan mds y mas cosas acerca de los objetos de estudio. En suma, parece claro que los tratados exhaustivos sobre campos tan amplios como la gramatica ya no pueden ser en este tiempo obras individuale Lo son, ciertamente, las introducciones bésicas, los libros de texto o las presenta- ciones sumarias, pero en cuanto se cruza ese umbral y se pretende penetrar con mayor detalle en el funcionamiento de las unidades gramaticales, la lengua nos muestra su enorme riqueza y su intrincada complejidad. Ante cada afirmacién sim- plificada de los textos basicos se abre un enorme espacio en el que una serie de factores, no siempre evidentes, la precisan, la contradicen o la aclaran, cuando no la presentan como un caso particular de otra afirmacién de mayor abarque. Pero ademas, no pocas de estas obras generales se caracterizan por sus escasos reparos en reiterar —sin examinarlos siempre con minuciosidad— conceptos 0 unidades cuya tnica justificacién parece residir en que han conocido antes otras muchas reitera- ciones. Nuestra tradicién gramatical nos muestra exponentes bien conocidos de una extraordinaria altura, pero en ciertos Ambitos de la descripcién nos muestra también més repeticién que profundidad en el andlisis; mas clasificaciones esquematicas que intentos de penetrar en los factores que las hacen posibles; mas rutina que reno- vacién; mas simplificacién que detalle. Es claro, por tanto, que una obra que trate de evitar el riesgo de la simplificacién excesiva habré de ser necesariamente colec- tiva. Lo exige la necesidad de cubrir una bibliografia tan amplia como la que ha proporcionado la investigacién en los tltimos treinta o cuarenta afios, pero lo im- pone mas atin el simple reconocimiento de la complejidad objetiva de cualquier sistema lingiifstico. Aun siendo colectiva, la obra que aqui presentamos no es una coleccién de ensayos superpuestos. Es mds, sus directores hemos tenido muy presente a lo largo de estos casi seis afios en que se ha gestado que el proyecto se desvirtuaria si se convirtiera en una recopilaciOn de pequefias monografias independientes. Como ex- plicamos més adelante, nos hemos esforzado, en la medida de nuestras posibilidades, por lograr un tono expositivo relativamente homogéneo, un vocabulario descriptivo comtin en los aspectos esenciales del andlisis y un marco conceptual de conciliacién que careciera de contradicciones. Aun asi, los directores hemos querido respetar el estilo de los autores, siempre que no afectase a la claridad y comprensién de las materias tratadas, de ahi que el lector vaya a encontrar, en ocasiones, algunas di- ferencias en la densidad de la exposicidn. Lo que presentamos es, en todo caso, una gramatica del espafiol, y no un conjunto de estudios gramaticales sobre nuestra lengua. Obra deseriptiva La segunda caracteristica fundamental de esta obra forma parte de su titul esta es una obra descriptiva. Son varias las gramaticas del espafiol que muestran en XXI Introduccién su cabecera algiin adjetivo que restringe la denotacién del sustantivo gramatica. Re- cordamos, entre otros, los adjetivos empirica, esencial, diddctica, moderna, histérica, estructural, comunicativa, generativa, funcional y filoséfica, que aparecen en el titulo de otras tantas gramaticas del espafiol. La obra que presentamos es descriptiva en el sentido més estricto del término, esto es, en el sentido en que describir significa mostrar 0 representar un objeto «explicando sus distintas partes, cualidades o cir- cunstancias» (DRAE). No coincidimos exactamente con el diccionario de la RAE en que gramdtica descriptiva sea sinénimo de gramdtica sincrénica (vol. 1, pag, 1053). Para nosotros, esta obra es descriptiva en cuanto que presenta las propiedades de las construcciones y de las palabras que las forman, es decir, en tanto que muestra clases y paradigmas, regularidades y excepciones. Es descriptiva en el sentido de que pretende exponer y razonar el comportamiento de las categorias gramaticales, las pautas que regulan su estructura interna y las relaciones morfoldgicas, sintacticas, seminticas y discursivas que se dan en todos los ambitos que abarca el anilisis. Es descriptiva asimismo porque se centra en la caracterizacién de problemas empiricos y no en la validacién de constructos tedricos. Lo es, en suma, porque muestra (cree- mos que con suficiente detalle) los datos y las generalizaciones que resultan nece- sarios para entender cada construccién y para relacionarla con las demés. El concepto ‘gramatica descriptiva’ se distingue, claro es, del de ‘gramitica ted- rica’, pero ambos términos se complementan. En efecto, aunque resulte ocioso rei- terarlo, el término ‘gramitica tedrica’ no designa para ningtin autor un tipo de volumen, sino una disciplina, una manera de trabajar. Se trata de la gramatica orien- tada desde alguna teorfa del lenguaje, muchas veces de tipo estructural o generativo en alguna de sus variantes, pero también de tipo funcional, cognitivo o discursivo, en orientaciones mas recientes y menos desarrolladas, también subdivididas. El pro- posito del anélisis, entendido asi, es construir una teoria —en el sentido de un modelo aproximado de la realidad— que nos permita interpretar los datos y mostrar cémo encajan estos en las pautas conceptuales (formales 0 no) que esa teoria pro porcione. ‘Gramatica teérica’ es casi equivalente, por tanto, a ‘gramatica cientifica EI objetivo primordial del gramatico teérico no es, desde luego, escribir manuales ni tratados (sean estos basicos 0 elevados), sino investigar una o varias parcelas de la teoria que entre todos se pretende construir, incluso proponiendo modificaciones en su misma arquitectura. Resulta particularmente interesante que, en el caso de la gramitica, la descrip- cin y el desarrollo de la teoria crezcan de forma pareja. De hecho, este crecimiento paralelo es una de las caracteristicas mas notables del proceso, visto en conjunto. El trabajo del investigador ofrece muchas veces explicaciones nuevas para problemas clasicos, sobre todo cuando las unidades de andlisis que se introducen constituyen microscopios mas finos que los tradicionales. Otras veces, la investigacién muestra propiedades de las construcciones que se analizan que no habian sido ni siquiera observadas en esos estudios previos. En este caso son los instrumentos nuevos los que llevan de forma natural a considerar problemas gramaticales también nuevos, con frecuencia de considerable interés. Como a veces se dice con una imagen ha- bitual, la pesca est4 siempre en funcién de nuestra habilidad como pescadores y del tipo de red que manejemos. Tanto en un caso como en el otro, lo que mejora al cabo es nuestra compren- sién del sistema gramatical. Las propiedades analizadas 0 descubiertas tienen sentido Introduccién, XXII como parte de un engranaje mayor, pero lo cierto es que también lo tienen en si mismas, y es precisamente en este punto donde cobra pleno sentido el trabajo que ahora presentamos. La descripcién minuciosa del idioma es en parte es el resultado indirecto del trabajo tedrico de otros especialistas; es decir, el resultado de investi- gaciones en las que las propiedades gramaticales de las construcciones y los para- digmas Iéxicos que se proponen o sé descubren se interpretan de forma relativa a su papel en los constructos tedricos que se van articulando. Esta obra se presenta, pues, como descriptiva, y no como tedrica, pero es en buena medida posible porque el trabajo tedrico constituye una de las fuentes més ricas de la descripcién, incluso si ese no es su interés inmediato. En cierto sentido —y adoptando una observacion similar de los directores de la Grande grammatica italiana en la presentaci6n de su tercer volumen— podriamos decir que esta obra es postedrica, si se nos permite emplear un término paralelo al adjetivo preiedrico, que se usa con frecuencia para calificar las aproximaciones ms 0 menos intuitivas a los objetos complejos cuando se realizan antes de que existan teorias articuladas sobre ellos. En nuestro caso, la descripcién es posterior en buena parte a esos estudios, y pretende, por tanto, be- neficiarse de ellos. Aspiramos también, consiguientemente, a que el lector no fa- miliarizado con la investigaci6n tedrica tenga acceso a sus resultados empiricos, en tanto que contribuyen objetivamente a nuestro mejor conocimiento del idioma. ‘Como es de sobra sabido, la relacién entre descripcién y teoria es sumamente intrincada: sin una teorfa implicita, siquiera en ciernes, la descripcién es practica- mente imposible. Como tantas veces han hecho notar los filésofos de la ciencia, la descripcién de un objeto no toma en consideracién cualquier pauta imaginable que queramos aplicarle, sino sdlo unas pocas que aporta algtin esquema previo, a me- nudo puramente intencional y apenas esbozado. Asi, no es enteramente apropiado decir que nuestros gramaticos tradicionales trabajaban sin una teorfa gramatical pre- via. Parece ms justo decir que la que tenfan estaba poco articulada —medida con raseros actuales—, y que se basaba en un paralelismo demasiado estricto entre las categorias de la légica tradicional y las clases léxicas, ademas de en una concepcién muy poco restringida de los limites que existen entre la estructura formal de las oraciones y las intenciones de los hablantes o sus valoraciones de las cosas. En fin, en un sentido absolutamente estricto, y con buenos argumentos filos6ficos en la mano, podria decirse que la descripcién atedrica es inviable, en el sentido de que cualquier descripcién siempre escondera gérmenes te6ricos que establecerdn las pau- tas que la hagan posible. ‘Aunque no se nos escapan todas estas consideraciones, creemos que en este final de siglo, teniendo ya ante nosotros los resultados de casi cincuenta afios de estudios tedricos detallados, concebidos con disefios diferentes y con propésitos tam- bién distintos, es plenamente posible lograr una descripcién del idioma que presente e805 resultados, los sume a los que proporcionan las gramiticas clasicas y modernas, y los integre en una obra de referencia. En nuestro caso, como sin duda advertira el lector, esta gramatica es deudora en importante proporcién de la gran cantidad de resultados obtenidos por la gramatica generativa, tanto en su versién mas cen- trada en la sintaxis como en su vertiente léxico-sintactica. Es natural que asi sea, puesto que esta disciplina, desde los textos fundacionales del propio Chomsky, ha reconocido que aspiraba a formular las generalizaciones que subyacen a la «gran cantidad de informacién estructural recogida por las graméticas tradicionales», a XXII Introduccién recuperar asi la tradicién. Pero, como también se notard de inmediato, esos resul- tados comparten su espacio (en el interior y entre los diversos capitulos) con ob- servaciones emanadas de marcos funcionalistas, cognitivistas, lexicistas puros, se- mantico-formales o de la pragmitica lingiifstica. En un momento en que el estudio del lenguaje tiene como centro las llamadas ‘interficies’ 0 ‘interfaces’, esto es, las zonas de contacto entre los componentes de la gramatica, un esfuerzo integrador de perspectivas es un esfuerzo completamente moderno. Hace unos quince 0 veinte afios, una obra gramatical que se caracterizara a si misma como descripiiva habria cafdo —dentro de algunos foros— en la torpe in- genuidad de mostrar abiertamente su propia ignominia. Si muchos articulos breves que aspiraban a ser tedricos eran desestimados con la acusacién de ser meramente descriptivos, una obra de més de cinco mil paginas meramente descriptivas no podria lamar la atencién de ningiin investigador serio, El proyecto italiano, elaborado en buena medida por gramaticos tedricos, ya mostré bien a las claras lo equivocado de este razonamiento, que creemos confirmard esta gramética. De hecho, nos parece que los investigadores que trabajan en la gramatica tedrica podrdn servirse en alguna medida de esta obra, que hemos presentado a la vez como descriptiva y (para com- pletar la paradoja) postedrica. No hay contradiccién en ello. Esta es una gramatica descriptiva de referencia, y no una obra de doctrina gra- matical. Nos parece, de hecho, que el primer término est4 mds libre de las conno- taciones que acechan en el segundo. Lo cierto es que el término gramatica de re- ferencia apenas se usa entre nosotros, frente a lo que se sucede en otras culturas. Referencia sugiere aqui simplemente «consulta», «examen», «informacion». La des- cripcién sera aprovechada sin duda de forma muy diferente segtin sean los intereses del observador que se asome a ella. Los psicolingiiistas que estudien esta obra no interpretaran, desde luego, algunos de los datos que contiene de la misma forma que lo hardn algunos profesores de espaiiol como segunda lengua, y estos a su vez consideraran tal vez interesantes algunas distinciones que no flamaran la atencién de otros especialistas que quieran examinarla. Este tipo de obras representan pe- quefios altos en el camino. La espiral del trabajo tedrico —siempre veloz, absor- bente, desafiante y efimero— no puede cesar, pero estos respiros aportan balances parciales que pueden servir a otros muchos profesionales relacionados con el idioma. Creemos que no faltaran los que encuentren en estas paginas motivo de inspiracién que les lleve a desarrollar otras investigaciones sobre el espaol, tedricas o aplicadas. Nada nos agradaria mas que ocupar un pequefio puesto en ese ciclo interminable. Obra de miiltiple acceso Las dos caracteristicas que acabamos de reseiiar prefiguran esta tercera y de- terminan la cuarta. Lineas arriba deciamos que era esta una gramatica detallada que aspiraba a presentar en términos relativamente sencillos y en un vocabulario comin Jos resultados de trabajos especializados. Esta condicién de ‘ser detallada’ tiene va- rias dimensiones que podemos siquiera esbozar. Las unidades gramaticales y los fenémenos en los que participan se presentan aqui distribuidos en varios capitulos, muchos més de los habituales, como se adver- tira répidamente si se compara esta obra con otras gramaticas conocidas. Si exa- minamos, por ejemplo, el nombre sustantivo, su propiedades y su sintaxis, adverti- Introduccion, XXIV remos que hay cuatro capitulos que lo tratan de manera explicita: los relativos a las clases de nombres comunes, al nombre propio, a la estructura del sintagma nominal y a las nominalizaciones, y varios mas de los que constituye una parte central, 0 donde aparece recurrentemente: el de la concordancia, el relativo a la flexién de género y ntimero (en la seccidn de morfologia), y también el apartado en que se frata la elipsis nominal, en cl capitulo correspondiente a la elipsis, asi como el capitulo de las subordinadas sustantivas que complementan al nombre. Ese desme- nuzamiento y esa division no obedecen necesariamente a la abundancia de prece- dentes; mas bien se deben a que sabemos que cada una de esas facetas de la ca- tegorfa ‘nombre’ requiere una perspectiva: sintactica en el caso de la estructura de la frase nominal, sintactica y léxica en el caso de los nombres comunes, con ele- mentos de la seméntica referencial en lo que respecta a los nombres propios, y con un acercamiento desde la sintaxis de la estructura argumental, y de la de la frase verbal en lo relativo a Jas nominalizaciones y a los complementos oracionales del sustantivo. La division refleja, pues, la diversidad de accesos que el objeto requiere, pero la construccién de los capitulos invita constantemente al lector, a través de indicaciones expresas, referencias cruzadas 0 alusiones en las notas, a integrar una perspectiva con otra, a llegar desde todos esos dngulos a una tnica visién del objeto. Hay también un segundo sentido en que esta obra es mtltiple sin dejar por ello de ser integrada. Esta gramética contiene numerosas clasificaciones y paradig- mas léxicos de las clases de palabras, en particular de los verbos, pero también de los adjetivos, los sustantivos y las particulas. Estas clasificaciones no son inmotivada: se relacionan siempre con patrones sintacticos, puesto que muchas propiedades sin tdcticas sdlo se manifiestan con ciertas clases léxicas, y viceversa. Particularmente destacados a este respecto son los capitulos sobre la subordinacién sustantiva, sobre el modo de accién, el adjetivo, la predicacién copulativa y la secundaria, la transi- tividad 0 los dativos. Como sabemos, no hay clasificaciones Iéxicas inequivocas y ‘inicas de las unidades gramaticales, y por ello las clases léxicas se agrupan 0 se dividen a veces segiin lo que estemos observando, Pero si miramos las que se utilizan bien y recurrentemente, veremos que en todas esas clasificaciones hay mticleos duros © esenciales, y que las zonas borrosas més bien muestran nuestra debilidad en el conocimiento de lo que estamos caracterizando, antes que fallos intrinsecos en los propios paradigmas éxicos. Un ejemplo en la misma linea lo proporcionan las ora- ciones subordinadas denominadas ‘impropias’, incluidas a veces entre las adverbiales. Estas oraciones merecen capitulos independientes en la cuarta parte, como luego veremos, pero se miran anticipadamente en el capitulo sobre las construcciones y oraciones infinitivas. En un caso se atiende mds a las relaciones l6gicas que esta- blecen con la oracién principal y a las interpretaciones discursivas a que dan lugar; en el otro, se destacan sus relaciones con otras subordinadas y con el tiempo de la oracién principal. Tanto en el caso de los paradigmas Iéxicos como en el que aca- bamos de mencionar, desde los capitulos mismos, y desde el indice analitico y de voces, el lector podra llegar a las varias facetas que manifiestan las unidades lin- aiiisticas, a las clases léxicas que subyacen a ellas e incluso a explicaciones paralelas que convergen en una parte y divergen en otras. El resultado es una composicién miltiple, sinfonica, de la que surgen melodias que pretendemos arménicas. Nuevas cuestiones en la gramética del espaol El temario de esta obra no sélo es més detallado que el de otras muchas gra- maticas, sino que incorpora varias cuestiones que frecuentemente no se tratan en XXV, Introduccién. ellas, o s6lo se mencionan esporddica y escuetamente. El lector podré comprobarlo con un simple vistazo a la estructura de la obra y al indice de materias, pero po- demos anticiparle algunos ejemplos. Son nuevos temas, entre otros, la elipsis (que en nuestras gramaticas no tenia un lugar destacado desde la Minerva de El Bro- cense), la sintaxis de las nominalizaciones (distinta de la formacién de nombres derivados), las construcciones sintacticas que se corresponden con el modo de accion de los predicados verbales y adjetivos, los marcadores discursivos en tanto que parte de la relacién entre oraciones, la clasificacién sintactica de los verbos intransitivos en inacusativos e inergativos (que articula con detalle la antigua nocién de ‘verbos con participios deponentes’, introducida por Bello), 0 lo relativo a la presencia y ausencia de los determinantes como manifestacién de relaciones gramaticales a las que corresponden funciones y significados bien determinados. Resulta novedosa también la presencia de capitulos especificos sobre la variacién sintdctica: lefsmo, laismo y loismo, las férmulas de tratamiento y los fendmenos de dequefsmo. Que estén estos capitulos no significa ni mucho menos que esta obra refleje de una manera cabal la variacién gramatical en todos sus extremos. Supone, no obstante, reconocer que existe variaci6n en algunos esquemas gramaticales y que esta varia- cién representa el desarrollo de posibilidades alternativas dentro de un mismo sis- tema. La incorporacién de numerosas clasificaciones léxicas, recién mencionada, cons- tituye otro aspecto no frecuente en los tratados gramaticales. Puede llamar la aten- cién, por otra parte, el que se expliquen en esta obra con mucha mis precisién de lo que suele ser habitual los limites y zonas de contacto entre las categorias, tales como los que median entre sustantivos y adjetivos, adverbios y preposiciones, o entre ciertas construcciones gramaticales: las relativas y las consecutivas, el paralelismo estructural entre exclamativas, relativas e interrogativas, 0 entre nominalizaciones y oraciones sustantivas, entre otros ejemplos posibles. Los tres tipos tradicionales de subordinacién (sustantiva, adjetiva y adverbial) se analizan también en esta obra con mayor pormenor que en cualquiera de sus predecesoras. Ni que decir tiene que las gramiticas no incluyen habitualmente capitulos sobre la formacién de palabras como los que conforman la tltima parte de este tratado. Al abrir la puerta a tantos nuevos asuntos estamos dejando constancia de los importantisimos avances realizados en la ciencia gramatical en los ultimos cuarenta afios. Indirectamente, nos gustaria también contribuir con ello a que los futuros manuales y libros de texto fueran mas amplios de contenido, mds ricos en matices y ejemplificacién, mas abiertos a considerar con detalle construcciones que tienen escasa presencia en las gramaticas clasicas, pero que revelan las miltiples posibili- dades que ofrece la estructura gramatical de nuestro idioma. Breve historia de este proyecto En el verano de 1993 los directores de esta obra habiamos Hlegado indepen- dientemente a la conclusién de que se deberfa abordar para el espafiol una gra- matica colectiva similar a la reciente Grande grammatica italiana di consultazione (tres vols., Bolonia, I! Mulino, 1988-1995), a la algo més antigua A Comprehensive Grammar of the English Language (Londres, Longman, 1985) 0 a la nueva Algemene Nederlandse Spraakkunst (2. edicién, 1997, Groninga, Martinus Nijhoff), esto es, una Introduccién, XXVI gramatica descriptiva del espaiiol suficientemente abarcadora que estuviera realizada conjuntamente por varios autores y dirigida por una o dos personas. Las razones han sido expuestas en parte en los apartados anteriores. Destaca entre ellas la cons- tatacién de que los manuales de gramdtica espaftola, generalmente elaborados por un solo autor, giran muchas veces sobre unas pocas cuestiones que raramente pue- den estudiar en profundidad, y no siempre aprovechan en suficiente medida los resultados de la bibliografia especializada, verdaderamente abrumadora en los alti- mos aiios. EI proyecto inglés lo Hevaron a cabo sélo cuatro autores, que emplearon casi veinticinco afios en su elaboracién. Antes de la versidn final, publicaron avances parciales en forma de gramaticas mas breves que fueron creciendo progresivamente hasta desembocar en el volumen citado de 1985. El proyecto italiano comenzé en 1976 y fue elaborado por 37 autores. El primer volumen se publicé en 1988, el segundo en 1991 y el tercero y tiltimo en 1995, El proyecto neerlandés comenz6 en 1977 y fue elaborado por cinco redactores que contaron con un amplio equipo de apoyo. La segunda edicion (1997) posee unas dos mil paginas, el doble de extension que la primera (1984). Nuestro proyecto no podia seguir ninguno de estos rumbos: el primero porque (no siendo britanicos) nos parecia irreal hacer planes a veinticinco afios vista; el segundo y el tercero porque los plazos eran también excesivos, y ade- més no nos atraia la idea de publicar la obra en varias entregas separadas entre si por afios 0 quizds lustros. Muy pronto vimos que la obra que desedbamos para el espafiol habria de publicarse en una sola entrega y en un plazo mucho mas breve que el de sus andlogas de esos otros idiomas. Era pues necesario aumentar la né- mina de autores y poner todo el esfuerzo en la tarea de coordinacién que resultaba imprescindible si queriamos evitar la dispersion de unidades de anilisis, tonos ex- positives y marcos conceptuales. En el otofio de 1993 elaboramos un indice provisional y unas directrices ge- nerales con las caracteristicas de la obra y con las normas de redaccién. Estas nor- mas contenfan recomendaciones formales y también de contenido, y de hecho in- clufan hasta una lista de términos desaconsejados y otra de términos recomendados. Nos interes6 desde el comienzo que la gramatica, aun siendo obra colectiva, alcan- zara un tono descriptivo y conceptual relativamente homogéneo. Propusimos la re- daccién de los capitulos a otros tantos autores segtin nuestro conocimiento de su especialidad. Enseguida comprendimos que existfan més investigadores destacados que capitulos podfa tener la obra, lo que comportaba decisiones inevitables y siem- pre incémodas. Como era de temer, no fue posible contar con algunos excelentes especialistas porque resultaba imposible desdoblar mas el indice, que llegaba ya a los 80 capitulos. En revisiones y redistribuciones posteriores, la obra quedé en los 78 capitulos que posee actualmente, elaborados por 73 colaboradores. Los directores de esta gramatica nos damos perfecta cuenta de que el némero de autores hispa- noamericanos y el de hispanistas extranjeros que no tienen el espafiol como primera lengua son claramente insuficientes. Asumimos nuestra responsabilidad en lo ina- propiado de estas proporciones, pero queremos argumentar como descargo parcial que los lingiiistas hispanoamericanos que se han especializado en el estudio de la gramatica espafiola constituyen un porcentaje menor en esa comunidad que el de espafioles que han elegido el mismo campo. También otras razones inevitables, re- lativas a la cercania y a la familiaridad con las investigaciones en curso, han con- XXVIL Introduccién, tribuido en alguna medida a esa desproporcién, que los directores de este proyecto sin duda lamentamos. EI Instituto Universitario Ortega y Gasset acogis el proyecto desde el principio en su sede de Madrid, y el Ministerio de Educaci6n y Ciencia (Iuego de Educacién y Cultura) nos brind6 una parte sustancial de la financiacién para llevarlo a cabo (PB93-0013 y APC97-0095). Otra buena parte de su financiacién nos la concedi6 la Fundacién Ortega y Gasset. En la primavera de 1994 teniamos indices provisionales de casi todos los capitulos, y en el otofio de ese aiio empezaron a llegarnos los primeros textos. Decidimos elaborar informes muy detallados de cada capitulo, que hicimos Hegar a los autores. Cada uno de nosotros dos elabord un informe para cada autor, que le fue enviado después de corregir los solapamientos entre nuestros primeros borradores y debatir, conjuntar y poner en limpio nuestras observaciones. Estos minuciosos informes afectaban a las cuestiones generales (tono expositivo, grado de detalle, tipo de aproximacidn conceptual) y también a las particulares (ter- minologia, andlisis de ejemplos concretos, factores especificos de la interpretacién de los datos, aspectos formales, etc.). Los informes contenian también, en algunas ocasiones, propuestas alternativas de redaccién para algunos fragmentos que a nues- tro entender podrian presentarse de manera més didfana. Con toda esta informa- cidn, a la que en algunos casos se unieron los comentarios que los autores pidieron a otras personas, prepararon la segunda versién de su capitulo, sobre la que hubimos de volver ocasionalmente, aunque ya s6lo para discutir cabos sueltos 0 completar detalles bibliograficos. La ayuda de nuestra colaboradora M." Victoria Pavén fue esencial en este estadio del proyecto. Los capitulos poseen extensién variable, cuyos limites decidimos los directores segtin su importancia objetiva en el sistema gramatical o la complejidad de las no- ciones estudiadas en cada caso. Con muy pocas excepciones, casi todos los autores superaron en su primera versién el ntimero de paginas que les fue asignado, lo que cn algunos casos obligé a hacer reajustes no siempre faciles. El proceso de recopi- lacién de los capitulos continudé desde el otofio de 1994 hasta el verano de 1998. Los tres tiltimos capitulos se recibieron en septiembre de 1998. Independientemente, expusimos nuestro proyecto a la Real Academia Espafola, que lo recibié con gran interés y decidié acogerlo en la coleccién Nebrija y Bello, de Espasa Calpe, que esa institucién patrocina. El proyecto ha constituido para nosotros una experiencia tan interesante como enriquecedora. De hecho, el esfuerzo que ha supuesto se ha visto sobradamente compensado con la favorable acogida que los autores dieron a nuestras peticiones, de las més generales a las mas especificas, pero sobre todo con 1o que hemos apren- dido de ellos y con la expectacién —esperemos que no exagerada— que la obra desperté entre la comunidad lingiifstica. El que no se hubiera abordado antes una obra de estas caracteristicas se debe probablemente a que no existian precedentes para otros idiomas, y también a que la investigacién gramatical en nuestra comunidad se caracterizé durante mucho tiem- po por un notable grado de dispersin, fragmentacién y desconocimiento mutuo de los investigadores. El didlogo entre especialistas que trabajaran en marcos relativa- mente distintos era practicamente inexistente, lo que no animaba precisamente a pensar en un proyecto integrador. A principios de los afios noventa se produjo quiz un cambio de perspectiva, que conllevaba un cierto acercamiento de posturas, 0 al Introduccién XXVUT menos un aumento objetivo del interés de los investigadores por conocer y apro- vechar los logros de los demas, y podrfa decirse que también por relativizar en alguna medida ciertos rasgos, antes inamovibles, de sus propias posiciones tedricas. Sin duda esta confluencia fue una manifestacién mds de dos condiciones que se daban por sabidas en el mundo lingitistico internacional: la normalizacién de la situacién de ciertos paradigmas (que haefa ya innecesarias las proclamas ideolégicas) y la confluencia de ellos en ciertos aspectos relativamente externos, como por ejem- plo el que mas alld de notables di ferencias de objetivos, todos seamos moderada- mente lexicistas. En todo caso, tal acercamiento, que se percibié en los congresos, en las publicaciones, en los tribunales de las tesis doctorales y en otros foros, pro- picié un ambiente de respeto mutuo sin el que una obra como esta no habria podido fructificar, Esta gramética no pretende, sin embargo, ser ecléctica, ni mucho menos sugerir que las fronteras entre las teorias son difusas ni que el trabajo descriptive debe sustituir al tedrico. Tan s6lo es una muestra de que es relativamente posible llegar a un acuerdo de minimos entre todos los que entendemos que es conveniente, incluso deseable, presentar a la comunidad, de manera integrada y pormenorizada, los fundamentos de la estructura de nuestro idioma No faltard quien pregunte qué quiere decir exactamente la comunidad. No se nos oculta que existe en el mundo intelectual contemporaneo una dificil tensién entre la investigacién y la divulgacién; entre el trabajo especializado que se dirige a unos pocos en publicaciones restringidas, y el deseo natural de que el conoci- miento llegue a todos y para todos sea ttil. Los directores de esta obra pensamos desde el principio que podria llegar a ocupar un puesto intermedio entre la inves- tigacién gramatical especializada, que sdlo resulta accesible a muy pocos profesio- nales, y esas otras gramticas breves de las que antes hablabamos, con demasiada frecuencia alejadas de la primera. El origen de este proyecto estuvo precisamente en nuestro deseo de contribuir, aunque de forma necesariamente incompleta, a es- tablecer ese vinculo, Caracteristicas internas de la obra La presente gramatica de la lengua espafiola abarca fa sintaxis, la relacién entre léxico y_sintaxis, la seméntica de las relaciones oracionales, la morfologia (tanto flexiva como derivativa) y una parte de lo que se conoce como ‘gramatica del dis- curso’, No contiene, en cambio, una seccién de fonologia. La descripcién que realizamos es sincrénica en lo fundamental, pero nunca se excluyen los datos diacrénicos cuando son relevantes para completar el aniilisis, lo que sucede més marcadamente en Ia seccién de morfologfa. Si bien creemos que la proporcién entre la informacién sincrénica y la diacrénica es (en Io esencial) co- rrecta en una obra de estas caracteristicas, nos hubiera gustado que la variacion dialectal hubiera tenido més representacidn de la que tiene, aun cuando esta no sea en absoluto desdefiable. Ciertamente, se recogen aqui los aspectos fundamentales de la variacién sintactica (més atin los morfoldgicos), en los casos antes seiialados y en el interior de muchos otros capitulos, con mas prolijidad que en cualquier otra descripeién sincrénica del espafol, pero no se nos oculta que existen otros hechos sintdcticos de comprobada variacién en el mundo hispanico que tal vez podrian haberse tratado mds pormenorizadamente. Desde luego, el que no existan todavia XXIX Introduccion obras de referencia detalladas sobre la sintaxis histérica del espafiol ni sobre la sintaxis dialectal (en este tiltimo caso, con la sola excepcién del antiguo tratado de Kany), es un factor importante que no podria dejar de influir en la elaboracién del presente texto. Se trata de lagunas muy notorias que de ninguna manera podriamos intentar cubrir, a pesar de que esta obra pretenda ser relativamente amplia y de- tallada. Los autores no fueron constrefiidos sobre las fuentes de datos que debian ma- nejar, pero si fueron instados a hacer uso del mayor ntimero posible de ellas. Como en las gramaticas colectivas de otros idiomas que hemos mencionado arriba, la fuen- te principal de datos ha sido la instrospeccién, lo que permite, como es bien sabido, usar ‘datos negativos’, es decir, secuencias agramaticales cuya inexistencia muestra alguna pauta consistente en el sistema gramatical. En este punto hemos actuado en esta obra como lo hicieron los autores de las gramaticas colectivas citadas. Sin em- bargo, frente a algunas de ellas, en la nuestra se hace uso habitual de fuentes lite- rarias y periodisticas, corpus diversos privados o publics y diccionarios sintacticos, fundamentalmente el de R. J. Cuervo. De hecho, esta es una de las graméticas descriptivas del espafiol moderno que mas uso hace de fuentes distintas de la propia introspeccion. Como se sabe, el debate sobre la validez y la fiabilidad de las fuentes de datos es largo (y casi abrumador) desde los aiios setenta. Se ha sefialado en miiltiples ocasiones que los contrastes (Ilamados a veces ‘pares minimos’) s6lo son posibles en la sintaxis con datos negativos; de hecho, todas las ausencias en la combinatoria que puedan resultar pertinentes para el sistema gramatical se obtienen de la intros- peccin; algunas construcciones gramaticales no aparecen facilmente en los corpus en la forma exacta en que se las necesita; otras se encuentran en los corpus, pero representan un tipo de hapax sintactico. Por el contrario, el corpus proporciona datos interesantes a los que no tiene acceso la introspeccién, y con gran frecuencia ayuda a completar paradigmas Iéxicos que muy dificilmente pueden lograrse ma- nejando tnicamente esa otra fuente. En suma, en esta obra hemos empleado ambos procedimientos, que de hecho nos parecen complementarios en cualquier investi- gacién gramatical. Los directores de esta obra hemos intervenido moderadamente en los juicios de gramaticalidad que aqui aparecen. Hemos sugerido en miiltiples casos a los au- tores que los revisaran, salvo si se trataba de variacién dialectal, muy especialmente cuando parecfa existir una marcada diferencia entre su criterio y el que mostraban mayoritariamente otros hablantes consultados por nosotros. Aun asi, somos cons- cientes de que los signos de semigramaticalidad, como ?, ?? 0 ?* son —indepen- dientemente de que se usen con profusién en el andlisis gramatical— muestras in- directas de nuestra ausencia de control sobre los factores que intervienen en la estructura de las unidades sintacticas. Seguimos aqui el criterio general de emplear- los de manera ocasional, pero no debemos dejar de sefialar que el hacerlo supone en alguna medida confesar nuestra ignorancia parcial sobre esos factores. Esta no es una obra normativa, ni directa ni indirectamente. De hecho, se han evitado siempre las actitudes de censura o estigmatizacién hacia los usos sintacticos considerados ‘no cultos’ o ‘menos cultos’, tanto si los acepta la Academia, como el leismo de persona, como si los rechaza, como el laismo, el dequeismo, los llamados a veces ‘relativos despronominalizados’ 0 algunos tipos de solecismos o silepsis. Introduccién, XXX Como es sabido, la agramaticalidad no debe confundirse con la incorreccién. El asterisco se usa aqui exclusivamente, por tanto, para marcar la primera. Aun asi, en el capitulo 34, en el que los factores normativos pesaban abrumadoramente, nos parecié conveniente sugerir a su autor que utilizara un signo convencional para marcar Jas secuencias incorrectas y otro distinto para sefialar las agramaticales. En lo que afecta a los registros lingiiisticos, se ponen particularmente de ma- nifiesto en algunos capitulos, como los comprendidos entre el 60 y 63, en los que se analizan mAs formas coloquiales que en otros, pero también en los demas se hace notar ocasionalmente este tipo de informaciones cuando son pertinentes para la descripcién. Estructura de la obra Cualquier distribucién de contenidos de una gramética resultard siempre pro- blematica y contendr4, sin duda ninguna, solapamientos parciales y engarces dificiles. La causa no esta sdlo en los criterios que utilicen los autores de ia parcelacién, sino en la naturaleza multiforme de las unidades gramaticales. De hecho, sus propiedades sintdcticas, semdnticas y discursivas establecen redes de relaciones que vinculan no- ciones aparentemente lejanas: la predicacién con el modo de accidn, el aspecto con la cuantificaci6n, la anéfora con la elipsis, la impersonalidad con la genericidad, la negacién con el modo, los tiempos con los pronombres, y asi en otros muchos casos. La GDLE, que presenta una estructura relativamente tradicional, esta dividida en cinco partes. No posee, frente a sus homélogas de otros idiomas, un capitulo introductorio sobre las unidades gramaticales en su conjunto. Al principio pensamos en incluirlo, pero ademés de tratarse de un capitulo particularmente polémico —y quizés indebidamente programatico o fundacional en una obra escrita por mas de setenta profesionales de orientacién no siempre coincidente— lo cierto es que con- tendria seguramente informacién redundante, vista la organizacién general de la obra. Aun asi, para compensar parcialmente esta ausencia hemos incluido cuatro capitulos que constituyen introducciones a otras tantas secciones: el 5, en la primera parte, sobre la estructura del sintagma nominal en su conjunto, el 24, en la segunda, sobre transitividad e intransitividad, asi como otros aspectos de la estructura del sintagma verbal, y los que encabezan las partes cuarta y quinta sobre la gramatica del discurso y la morfologia respectivamente. Asimismo, el capitulo 31 constituye una presentacién general e integrada de las construcciones interrogativas, relativas y exclamativas, que se analizan en capitulos independientes. Si el lector desea ob- tener un panorama de cada una de esas cuestiones antes de abordarlas con detalle, puede leer primero estos capitulos introductorios. Las cinco partes que componen la obra son las siguientes: + Primera parte. Sintaxis bdsica de las clases de palabras. Esta seccidn esta for- mada por 23 capitulos y contiene una pormenorizada descripcién de las clases de palabras y de los sintagmas (frases 0 grupos) que esas palabras constituyen. Se exceptiia el sintagma verbal, que no se estudia en esta secci6n, sino en las siguientes, porque sus caracteristicas tienen claras repercusiones en toda la sintaxis oracional. En esta primera parte se dedican dos capitulos al sustantivo, al adjetivo y al articulo; tres a los cuantificadores, cuatro a la estructura del XXXL Introduc sintagma nominal y cinco a los pronombres personales. En lo que se refiere a las particulas, cabe seftalar que la conjuncién no posee capitulo propio, frente a la preposici6n, la interjeccién o el adverbio, porque se estudia, por una parte, en relacién con otras clases de palabras (cap. 9) y, por otra —muy pormenorizadamente— en los capitulos sobre coordinacién y subordinacin. Segunda parte. Las construcciones sintécticas fundamentales. En esta segunda parte se analizan las clases de oraciones simples atendiendo a su estructura, asi como la constitucién del sintagma verbal. Se puede observar que, con la excepcién del capitulo 28 y del 38, el titulo de cada capitulo no es el que corresponde propiamente a una funci6n sintdctica, sino a alguna construccién (en los casos del 28 y del 38, por otra parte, el titulo quiere reflejar la de- nominacién tradicional, pero esos capitulos no se centran en las funciones en cuanto tales, sino en las propiedades sintacticas y semdnticas de dos consti- tuyentes que se relacionan con el verbo, o con éste y otros miembros de la oracién). Asi, no existe ningtin capitulo para la funcién de sujeto en esta obra. Sus hipotéticos contenidos se reparten, por un lado, entre los capitulos 24 a 28, en los que el comportamiento de los sujetos agentes o pacientes esta determinado por la estructura de la oracién, los capitulos de la subordinacién sustantiva (32 a 35), el del infinitivo (cap. 36), el de la concordancia (cap. 42) y —méas adelante— los dedicados a las funciones informativas (caps. 64 y 65). Los Iamados ‘sujetos con preposicién’ se analizan en el cap. 9 porque su naturaleza tiene que ver fundamentalmente con las propiedades de las par- ticulas. En suma, hemos intentado —con las excepciones que fueran de ri- gor— que las funciones mismas no articularan la estructura de esta segunda parte, porque nos parecfa que en caso contrario habrfamos perdido algunas de las conexiones que la obra permite establecer en su disposicién actual. Tercera parte. Relaciones temporales, aspectuales y modales. Las categorias de tiempo, aspecto y modo tienen entidad suficiente en la gramdtica espafola como para dedicarles toda una seccién, aun cuando ello resulte, como ha sucedido en este caso, notablemente complejo. La explicacién hay que bus- carla, en parte, en el hecho de que las nociones basicas que se manejan no tienen tanto asentamiento en la gramatica clasica 0 moderna como algunas de las examinadas en los capitulos anteriores. Asi, los autores que actualmente investigan sobre la relacién entre el tiempo y el aspecto mantienen discre- pancias muy notables entre sf (la naturaleza del imperfecto es un ejemplo claro, y el limite entre los tiempos compuestos y las perifrasis es otro, pero se podrfan afjadir algunos més). No nos parecia oportuno ocultar estas dife- rencias objetivas entre los autores, ni aun cuando en principio fuera deseable llegar al acuerdo de minimos al que antes nos referfamos. A pesar de que estas ocasionales discrepancias muestren polémicas reales en el estado actual de la investigacion del tiempo y el aspecto (no del modo, en términos gene- rales), el lector comprobard que la argumentacién en esta tercera parte es, como en el resto de la obra, muy pormenorizada, la ejemplificacién es abun- dantisima y las distinciones conceptuales que los autores introducen son tam- bién, a nuestro parecer, originales, abarcadoras y sumamente productivas. He- mos dedicado dos capitulos a los modos, cuatro a los tiempos (incluyendo el que se dedica a las particulas temporales), y otros dos a las perifrasis verbales. Introduccién: XXXII EI participo no posee capitulo propio porque casi todas sus caracteristicas le hacen entrar en relacién con otras unidades. Su relacién con los adjetivos se analiza en el cap. 4, su funcionamiento en las perifrasis verbales en el 52, y en las cldusulas absolutas en el 39. El gerundio no perifrastico se incluye en esta parte tercera porque manifiesta de forma encubierta algunas propiedades que otras unidades hacen explicitas, y también porque constituye el enlace mas claro entre esta seccién y la siguiente, dedicada a la subordinacién ad- verbial y a la gramética del discurso. Cuarta parte. Entre la oracion y el discurso. Esta cuarta parte, que comienza con un capitulo introductorio, contiene, por un lado, varios de los capitulos que la tradicién solfa asignar a la subordinaci6n adverbial; por otro, desarrolla las manifestaciones gramaticales de la modalidad, en particular las relativas a la interrogacién, la exclamacién, los actos de habla y los discursos directo e indirecto. Incorpora asimismo un estudio detallado de los Hamados ‘marca- dores del discurso’, con frecuencia ausentes de la descripcién gramatical. Los dos iltimos capitulos se dedican a las funciones informativas, esto es, a la distribucién en la oracién de las informaciones nuevas, presupuestas o des- tacadas. La organizacién de esta parte de la gramatica no debe hacer pensar, ni mucho menos, que todos los aspectos del andlisis gramatical que cubre la pragmitica estén integrados en esta cuarta seccién. Por el contrario, practi- camente en todos los capitulos de la obra, y en particular en los de la primera parte, se hacen consideraciones ocasionales sobre factores pragméticos que resultan esenciales para entender parte del comportamiento gramatical de las categorias. Estos hechos resultan muy evidentes en la descripcién del articulo, el pronombre, el adjetivo y el adverbio, pero también en algunos aspectos de la elipsis, la predicacién o el modo de accidn, entre otras muchas unida- des. Las cuestiones estudiadas en la cuarta parte no constituyen, por tanto, aquellas parcelas de la gramética en las que la interpretacién de los datos se obtiene a través de informaciones discursivas. Se trata, por el contrario, de examinar aquellos tipos de oraciones en los que més claramente se ponen de manifiesto las inferencias de los hablantes, se marca sintdcticamente la mo- dalidad o se valora la aportacién informativa de cada fragmento de los men- sajes. Este examen no ha de llevar a suponer exactamente que la forma de las estructuras gramaticales esta condicionada por factores discursivos. Sélo damos raz6n de factores que en unos casos condicionan la interpretacién de los datos y en otros intervienen més sistematicamente para expresar un re- ducido grupo de informaciones relativas a la participacion del hablante en el mensaje 0 a las inferencias que conlleva el empleo de ciertas formas grama- ticales, Quinta parte. Morfologia. Esta quinta parte suele estar ausente, 0 quedar re- ducida a un brevisimo esquema, en la mayor parte de las graméticas del es- pafiol. En la presente obra se estudia la flexion y la formacién de palabras con considerable detalle. Como hemos resaltado més arriba, los factores his- t6ricos y dialectales se consideran mas pormenorizadamente que en otras sec- ciones, puesto que, como es bien sabido, las particularidades seménticas y las irregularidades de origen histérico son mas numerosas en esta parte de la gramatica que en las demés. Tras un capitulo introductorio, se dedican otros XXXHL Introduccién dos a analizar la relacién de la morfologia con la fonologia y la sintaxis res- pectivamente, cuatro capitulos a la derivacién (el tiltimo también a la para- sintesis), dos a la flexién, y otros tres a diversos procesos morfoldgicos. Convenciones Los capitulos estin divididos en apartados de numeracién corrida, segiin el sistema de subdivisién por capas hasta cuatro grados de profundidad. A lo largo de la obra usamos siempre el signo para identificarlos. El texto aparece en cuerpo principal, cuerpo menor (para las informaciones menos centrales 0 de contenido més especializado) 0 en notas de pie de pagina, complementarias o bibliograficas. La informacién contenida en [—> ...] ha sido afadida por los directores y permite al lector acceder a otras partes de la obra en las que se analizan cuestiones andlogas © cercanas a las que se consideran en el lugar en que aparece la remisién. Los signos convencionales utilizados para representar los juicios sobre los datos son los siguientes: ABC La secuencia ABC es gramatical. La secuencia ABC es agramatical La secuencia ABC es incorrecta o est marcada normativamente. La secuencia ABC es gramatical, pero resulta inapropiada en la interpretacién deseada, 0 bien es irregular por factores de naturaleza extralingiiistica, La gramaticalidad de la secuencia ABC es ligeramente dudosa. La gramaticalidad de la secuencia ABC es dudosa. La secuencia ABC es agramatical, con posibles reparos. Las secuencias ABC y AC son gramaticales; esto es, los paréntesis indican que B puede no estar presente. A{B/C)D: Las secuencias ABD y ACD son gramaticales; esto es, en la segunda posicién pueden aparecer bien B, bien C, pero no los dos a la vez. A(*B)C: La secuencia AC es gramatical, pero ABC no lo es; esto es, el asterisco en el interior del paréntesis indica que la secuencia sera agramatical si se incluye ese elemento. A*(B)C: La secuencia AC es agramatical, pero ABC no lo es; esto es, el asterisco fuera del paréntesis indica que la secuencia ser agramatical si ese elemento no esté presente o se suprime. A(BIC}D: La secuencia ACD es gramatical, pero la secuencia ABD no lo es. A(B/22C}D: La secuencias ABD es gramatical, pero la gramaticalidad de la secuencia ACD es dudosa Otras combinaciones de estos signos se interpretaran segiin los significados es- tablecidos en esta lista. La presencia de {A/B/C/D} en el interior de los ejemplos es un recurso para economizar espacio: permite enumerar una serie de palabras 0 de secuencias que podrfan ocupar esa posicién alternativamente. El signo «/» se usa también a lo largo de la obra para separar los ejemplos de una serie, dentro o fuera del texto, No se emplea punto y coma en estos casos porque algunos datos extraidos de textos contienen ya punto y coma como parte de la cita, lo que podria producir confusién. Como es habitual en otras publicaciones, distinguimos la referencia a una obra de la mencién de un autor. En este segundo caso aparece entre paréntesis el aiio y el resto de la referencia (pagina o apartado), mientras que en el primero no Introducci6n XXXIV aparece ningiin signo de separacién entre el nombre del autor y los datos que iden- tifican su obra. Para completar la relacién de las convenciones empleadas, remitimos a la lista de abreviaturas que sigue a esta introduccién. Agradecimientos Una obra de este alcance y empefio no hubiese sido posible sin la colaboracién de muchas personas e instituciones. Desde el Ministerio de Educacién y Ciencia recibimos el apoyo de Roberto Fernandez de Caleya, Director General de Investi- gacion Cientifica y Técnica en e] momento en que comenzamos nuestros trabajos y siempre valedor de iniciativas arriesgadas. Recibimos también un paralelo asesora- miento y acogida por parte de Aurelia Modrego y José Antonio Pascual. Don Fer- nando Lazaro Carreter, a quien los dos directores debemos mucho de lo que seamos y a quien visitamos para contarle nuestra proyectada aventura, nos dio consejos utilisimos y nos hizo creer un poco mas en lo que teniamos entre manos. Desde la Fundacién Ortega y Gasset, el apoyo generoso y el constante estar ahi para resolver nuestros problemas, primero de Antonio Ramos y posteriormente de Emilio Lamo de Espinosa y Francisco Prados de la Escosura, han sido decisivos para nuestro trabajo. Sin el apoyo administrativo y econdmico de esta institucién y estas personas la Gramatica descriptiva simplemente no se hubiera terminado nunca. La direccién de la obra ha sido nuestra, pero la urdimbre de ese complejo tejido de la relacién con los autores, la normalizacién de los textos conforme a los normas de estilo, la deteccién de posibles conflictos terminoldgicos, el marcado de algunos ejemplos, el cumplimiento de las convenciones, los entrecruzamientos entre todos y todo, todo ello podria habérsenos en parte escapado de no ser por la Dra. Maria Victoria Pav6n, nuestra muy eficaz colaboradora de investigacién en los tl- timos tres aftos. Maria Victoria —Marivi— conté a su vez en el tiltimo afio y medio con la ayuda estable en sus tareas de edicién de dos excelentes estudiantes de nues- tro programa de doctorado: Estrella Nicolas ¢ Isabel Pérez Jiménez. En los co- mienzos del proyecto, Montse Gutiérrez nos auxilié con tino y diligencia en la or- ganizacién de nuestra correspondencia con los autores; en el agobiante tiltimo ve- rano, cuando parecia que el plazo de finales de septiembre podria llegar a no alcanzarse, la ayuda de Juana Gil Fernandez y Olga Fernandez Soriano no fue poca cosa en esa carrera contra reloj, y ya en la fase de preparacién editorial, el cuida- dosisimo trabajo de Celia Villar, Rebeca Cordoba y Marisol Palés, en Espasa Calpe, contribuyé sobremanera a la calidad del resultado final. A todos, y muy particular- mente a los autores, que acogieron nuestras demandas, seguramente excesivas, con atenci6n, respeto y, casi siempre, presteza, nuestro profundo reconocimiento. IGNACIO BOSQUE Y VIOLETA DEMONTE Madrid, noviembre de 1998 XXXV Introduccién Las siguientes personas han hecho comentarios y observaciones a uno o varios capitulos de esta obr: . Al agradecimiento de los autores de esos capitulos, los di- rectores queremos aiiadir el nuestro propio por su generosa colaboracién en este proyecto: Emilio Alarcos Llorach, in memériam Santiago Alcoba Francisco Aliaga Garcia Adelino Alvarez Ana Alvarez Gémez Alberto Anula M.' Jestis Arche Ana Ardid Gumiel Kutz Arrieta Kurt Baldinger Montse Batllori Sebastidn Bonilla Alvarez Ana Bravo José M2 Brucart Miquel Calgada Héctor Campos Bruno Camus Bergareche Patrick Carle Angeles Carrasco Gutiérrez Fanny Carrién Nelson Cartagena Heles Contreras Frank Dominguez Luis Eguren 1. Enkvist M. Vietoria Escandell Charles B. Faulhaber Marina Ferndndez Lagunilla Me Jesis Fernandez, Leborans Mar Garachana Luis Garefa Fernandez Alvaro Garcia Meseguer Isabel Garcia Parejo Leonardo Gémez Torrego N. Gonzélez-Ortega Liuisa Gracia M, Lluisa Hernanz, James W. Harris Edita Gutiérrez L. Labastia Chen Chu Lan Manuel Leonetti Enrique Lop Joan Mascaré Pascual Masullo Elena de Miguel Juan Carlos Moreno Carlos Otero M: Victoria Pavén Lucero Lluis Payraté Jorge Pérez-Silva Carme Picallo Antonio Ouilis Xabier Renedo Gemma Rigau A. Robledo Frances Roca Teresa Rodriguez Ramalle Elena Rosa Juan Carlos Rubio Marisa Santiago Lluis Soravilla Joan Sola Judith Strozer P. Touati Angela di Tullio Maria Rosa Vila Maria Yépez Me Teresa Ynglés Verénica Zumérraga Mz Teresa Zurdo Ruiz-Ayticar