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Por alusiones, contestación a Juan Ordóñez Buela Por la Publicación el 20/01/2010 en La voz de Galicia de su artículo “Guerra

a las bolsas de plástico” en la Voz de Galicia.

Me voy a la guerra y yo no haré prisioneros.

Escrito por Sergio Rey Rey, trabajador de una fábrica de bolsas de plástico.

Anonadado me ando (que no meando como diría Cela) estos días. Un compañero de trabajo me ha acercado su artículo
publicado el 20/01/2010, “Guerra a las bolsas de plástico”. Como no tenía mucho que hacer, por el tema de la crisis, me dispuse
a leerlo. Por fin, una persona valiente y desinteresada tanto económica como políticamente. Un ser humano que va a luchar a
cuerpo descubierto contra el gran demonio del mundo moderno… “La bolsa de plástico”. Emisiones de gases de efecto
invernadero, guerras injustas y alguna justa y catástrofes humanitarias son problemas que se ensombrecen al lado de este gran
problema mundial. ¡Ole sus cojones! apuntándose al carro de esa gran superficie comercial, “carreful”. Que multinacional
Francesa tan humana y comprometida con el medio ambiente (multinacional, Francesa y humana en la misma frase no puede
ser bueno). Pues le voy a ayudar, con un par, aunque mande a otras familias y a la mía propia a esa gran empresa española, “el
paro”. Mañana mismo, me voy al súper. Voy a comenzar liberando todos los pulpos congelados de su envoltorio contaminante
al grito de “save the pulpo” . Dios, a quien se le ocurre, plástico envolviendo hortalizas y verduras, como en ese extraño invento
llamado invernadero que suple las carencias alimenticias de muchos pueblos produciendo alimentos todo el año. Luego, en
bollería, liberaré a esos pobres croasanes y donuts del apestoso ingenio químico. Seguiré así estand por estand, sin piedad.
Porque seguro que en todos hay un maldito envoltorio plástico. Para finalizar mi epopeya, me lanzaré como alma que lleva el
diablo a caja. A la mal pagada de turno con su contrato basura, le voy a aclarar 4 cosas. Cuando la incauta me dé una bolsa de
plástico, empezaré el día del juicio final y le espetaré :
- ¡Señorita! que me está dando, ¡ Una bolsa de plástico!... Me voy a ciscar en sus muertos, es que no sabe que duran 400
años, quiere destruir el mundo conocido y esta sociedad disfrazada de activista de green pis.
- “Disculpe señor…”dice la proscrita ”esta bolsa es biodegradable, 100% reciclable y reutilizable” .
Pá tras me he caído, que me está diciendo esta pava, no le entiendo.
- “Pues si señor, aquí mismo lo pone la bolsa. Además está fabricada en la comarca del Barbanza y garantizan que en 1 año
comienza su descomposición”.
No entiendo nada… ¿y nuestro enemigo?… Seguro que es una burda treta , un camuflaje de ese vil energúmeno. Me dispongo a
volver a leer su artículo con detenimiento y empiezo a ver algunos errores de bulto. Ahora sé lo que sintió Don quijote al
levantarse del suelo y contemplar los molinos. Pero…pasemos a desmenuzar su artículo:

Las bolsas del súper pusieron en un brete al Gobierno. Lo que en principio, y en todo el mundo, es una simple cuestión ambiental, una arma para
luchar contra el exceso de residuos que no solo deterioran el entorno sino que, además, supone todo un dispendio en su gestión, reciclaje o
eliminación, se convirtió en el objeto de una pugna política, tanto entre partido como entre el Gobierno. Una rara puesta en escena, con la
introducción de la propuesta de prohibir las bolsas gratuitas mediantes una enmienda en la ley de acompañamiento de los presupuestos, embarulló la
cuestión.
Los únicos que se pusieron en un brete, fueron las miles de familias que dependen de la fabricación de bolsas de plástico, 11.000
personas repartidas en 350 empresas por toda España. Cuando el gobierno vio la amplitud de este sector, piense solo en el
sector de la alimentación sin un sustituto para el envoltorio plástico, reculó como burro a su cuadra. ¿Qué criterio seguir?...
Usted sí, que fabrica bolsas plásticas que envuelven alimentos y usted no, que fabrica bolsas de camiseta para supermercados.
Inclusive en el mundo de las bolsas de plástico ya se habían adelantado a posibles normativas del gobierno, adoptado un
compromiso mucho mayor con el medio ambiente que cobrar unos miserables céntimos por una bolsa. Algunas de estas
empresas hicieron una inversión para convertir sus bolsas de polietileno normal en bolsas oxo-biodegradables mediante la
incorporación al proceso de fabricación del aditivo d2w . Con su política de guerra total y poca información, el daño se hace a
estas empresas .

Como ya ocurre con la variación a la baja de los límites de velocidad, la medida que se discute ahora es, desde hace años, ampliamente seguida en el
extranjero. Desde la prohibición que pesa en China sobre la producción y distribución de las bolsas a la cuota de seis centavos de dólar y que desde
este mismo mes está vigente en Nueva York.
Cito wikipedia “En la mayoría de los países europeos existen autovías con limitaciones de velocidad entre los 100 y 130 km/h
para los vehículos de transporte, y con limitaciones entre los 45 y 80 km/h para los tractores. Sólo en Alemania existen tramos
de autovías en los que no existe limitación de velocidad. Esto significa que la velocidad máxima estará fijada por las condiciones
de la carretera (tráfico, luz, clima, etc.) y del automóvil (motor, seguridad, etc.).” en este tema no entro. Sobre China y USA hace
falta poca vergüenza para nombrarlos como ejemplo. Son países que boicotean cualquier tipo tratado sobre reducción de gases
de efecto invernadero. Particularmente, los USA con una industria maderera fuera de lo normal. Vamos que la selva la van a
pelar para alimentar incipiente necesidad de madera incluso para su gran industria papelera. En resumen a los monos de la selva
que les den, ahora que no me entere yo que se ahogan con una bolsa de plástico del Día. ¿Puedes pensar que un yanqui piensa
en el medio ambiente?… yes, you can pero yo no.

En España, cada ciudadano consume doscientas bolsas al año. Los gallegos utilizan cinco millones de bolsas de plástico a la semana, lo que supone,
aproximadamente, el 2% de la basura municipal que se produce en Galicia. El daño medioambiental de estos productos es enorme, ya que a esa
energía que se precisa para fabricarlos hay que añadir las dificultades para hacerlos desaparecer (no se destruyen totalmente hasta pasados
cuatrocientos años). Las bolsas elaboradas con fécula de patata o de maíz y las tradicionales de tela se han convertido en una alternativa.
Las nuevas bolsas se destruyen en 1 año y cualquier proceso industrial requiere de energía. Seguro que usted saca su basura en
una bolsa de plástico. No se plantea sacarla en una bolsa de tela reutilizable que no son biodegradables ni reciclables. Si, tiene
al enemigo en casa, pero con ello evitamos los malos olores, plagas, etc… hablando en plata que no se extienda la mierda, no
parece tan malo. Además si utiliza la misma bolsa del súper pues ya está ahorrando una bolsa de basura, ahí tiene una forma
inteligente de reciclado. De hecho el 62% de las bolsas consumidas se reutilizan como bolsa de basura.Es usted un poco iluso.
Hace unos meses apareció una campaña desorbitada en contra de las bolsas de plástico. Campaña promovida por una gran
superficie francesa, “carreful”. No se engañe, cuando una gran superficie hace algo es porque va a ganar el doble. Me explico, a
lo que se va a ahorrar en bolsas esta superficie, tenemos que añadir una sorpresa: ¿Por qué no investiga sobre la patente de las
bolsas de fécula de patata? y ¿Quien vende fuera de la UE bolsas con el aditivo d2w, porque le sale mucho más económico que
la fécula de patata que defiende a ultranza?. Una patente, la de la fécula de patata, que es totalmente cerrada, opaca y con un
coste de producción elevado, debido a la gran escasez de dicho aditivo (que no llegan las patatas para comer y hacer plástico al
mismo tiempo). Ahora recapacite y piense:
-” carreful “ ahorra de costes al no entregar las bolsas gratuitas y cobrar las reutilizables que entregan y las de basura que
venden. Para el ciudadano actitudes como la de Carreful encarecen su cesta de la compra. Una media estimada podría ser entre
200 y 400 euros al año.
Sigamos pensado y enfrentemos la bolsa de polietileno frente a la de rafia que presenta carreful:
-La bolsa de polietileno es 100% reciclable y la de rafia es de difícil reciclado. La bolsa de polietileno emite menos CO2 en su
fabricación porque hay que consumir productos fabricados próximos al cliente, y las de rafia, carreful, las traen de China,
Vietnam y otros países asiáticos, emitiendo mucho más CO2 en su transporte. La de polietileno consume menos electricidad y
menos agua en su fabricación que en la de rafia. La de polietileno paga la tarifa "punto verde" para su reciclado a ECOEMBES, y
la de rafia no la paga y por tanto no contribuye al fomento del reciclado.
Para quedarse con la boca abierta ¿no?...

Entre tanto, el Ministerio de Medio Ambiente se plantea la ofensiva antibolsas con más calma. El borrador del Plan Nacional Integrado de Residuos
(2009-2010) prevé una disminución de las bolsas comerciales de un solo uso a partir del 2010, pero aún no se ha adoptado ninguna medida para
alcanzar un objetivo tan ambicioso. Las bolsas de plástico que se regalan en los supermercados son gratuitas solo en apariencia. El planeta paga por
ellas y también el ciudadano a través de la gestión de residuos.
A lo anterior me remito y añadiría “politicadas”. Casi todas se cobran y están siendo sustituidas por bolsas oxo-biodegradables y
otras alternativas mejores basadas en el polietileno. Aclaremos términos : el ciudadano no genera bolsas como residuos, si no
que genera residuos que mete en bolsas. Muy hábilmente, el anuncio de carreful nos hizo asociar bolsa con caca, técnicas de
marketing. Vamos que la gestión de residuos no es por las bolsas sino por la mierda pura y dura que generamos en nuestro
breve paso por este mundo. Además las bolsas de polietileno no contaminan. Solo lo hace desde un punto de vista visual.
Ensucia el paisaje cuando se abandonan, debido a la poca educación de algunos ciudadanos que las arrojan libremente y no la
depositan en el contenedor amarillo o para recogida de basura. Y hay que luchar por evitarlo.

El plástico es un producto cuestionado por no ser biodegradable, aunque también tiene bondades y se consume muchísimo hoy en día, desde para
pequeños hasta para componentes de automóviles, por ejemplo El plástico tiene cualidades positivas y negativas a la vez, lo que importa es su uso
responsable, en eso estaremos todos de acuerdo.
El plástico marca la era moderna, todo lo que tocas ha sido posible gracias al plástico. Electrónica, alimentación, electricidad,
medicina, etc… sufre la mayor revolución de su historia gracias a este ingenio químico derivado de los restos del petróleo.
Haciendo posible los mayores avances de su historia, inclusive en áreas aparentemente antagónicas como la recuperación y
preservación medioambiental.

Por eso propongo que durante un año se haga una campaña informativa y se suministren bolsas bonificadas y reutilizables. Pasado un año, no hay más
y seguiremos con la guerra de las bolsas de plástico.
Estoy de acuerdo, pero hágame el pequeño favor de diferenciar y apremiar aquellas empresas que han asumido un compromiso
con el medio ambiente, lanzándose a la fabricación de bolsas biodegradables. Al desembolso económico sufrido por la
adaptación de su maquinaría para la realización de bolsas biodegradables, ahora tienen que sumar las pérdidas ocasionadas por
anuncios y periodistas que declaran guerras en general a las bolsas de plástico. Periodistas que solo dedican un párrafo a las
posibles alternativas al plástico convencional extendiendo la confusión al consumidor final:

- ¡Ah!, pero existen bolsas de plástico biodegradables…


- Pero no iban a sacar todas las bolsas de plástico…
- La campaña del ministerio de medio ambiente de “bolsa caca” …

Si tienen alguna duda consulte con el director general de los fabricantes de bolsas de plástico españoles(ANAIP), Enrique
Gallego, que les informará gustosamente.