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ESTUDIOS BIBLICOS D.A. CARSON DOUGLAS J. MOO COLECCION TEOLOGICA CONTEMPORANEA Una introduccién al Nuevo Testamente es un libro imprescindible para los estudiantes de la Biblia, Recorre todos los libros del Nuevo Testamento, aportando informacién sobre el trasfondo, la historia, la canonicidad, la autoria, la estructura literaria, el propésite, los receptores y la fecha de cada uno de ellos. Ademas, en cada libro del Nuevo Testamento encontramas un resumen del contenido ¢ informacién sobre los estudios mas recientes, ademas de una valoracién sobre su contribucién teolégica al canon de las Escrituras. Gracias a ello, el lector podra entender e interpretar los libros del Nuevo Testamente a partir de ur acertada contextualizacion historica, a D. A, Carson es profesor de Nuevo Testamento en Thinity Evangelical Divinity School, lilinois, EE.UU. Douglas J. Moo es profesor de Nuevo Testamento en Wheaton Graduate School, Illinois, EE.UU. Muchos de los libros de Carson y de Moo se han traducido al castellano, como por ejemplo, el Comentario de ia Epistola de Santiago, publicado por la Biblioteca Teologica Vida COLECGION TEOLOGICA CONTEMPORANEA es una serie de estudias biblicos y tecldgicos dirigida a pastores, lideres de iglesia, profesores, estudiantes y laicos interesados en el estudio serio de Ja Biblia. Su propdsito es proveer las herramientas necesarias para tratar al texto biblico, para conocer el cantexto teolégico de fa Biblia, y para reflexionar Sobre la puesta en practica de todo fo anterior en el transcurrir de la vida cristiana. La coleccion se divide en tres areas: * Estudios Biblicos * Estudios Teolégicos * Estudios Ministeriales Una introduccion al Nuevo Testamento D. A. Carson Douglas J. Moo editorial clie Indice Presentacion de la Coleccién Teologica Contemporanea Prefacio .... Abreviaturas .... 1. Los Evangelios Sindpticos.... aT 2. Mateo. E 3. Marcos LIS 4. Lueas.. 1A 5. Juan. 169 6. Hechos - 224 7. Las cartas del Nuevo Testamento 67 &. Pablo: apéstol y tedlogo 9. ‘Romanos 10. 1 y 2 Corintios.... 11, Galatas 14. Colosenses 15, 1 y 2 Tesalonicenses.. 16. Las Epistolas Pastorales. 17. Filemén. . Hebreos. 25. El canon del Nuevo Testamento. Prefacio Esta obra pretende, principalmente, ser una “introduccidn especial”, es decir, tratar las cuéstiones histéricas en torno a la autoria, la fecha, las fuentes, el propdsito, los destina- tarios y demas temas de esta indole, Muchos libros recientes dedican mas espacio que no- sotros a la forma literaria,-a la critica retorica y a los paralelos histéricos. No queremos infravatorar la importancia de estas cuestiones, y las tratamos cuando tienen que ver di- rectamente con la materia de la que estamos hablando. No cbstante, nuestra experiencia nos dice que se pucden tratar de forma mas extensa en los cursos de exégesis, especial- mente la exégesis de libros concretos. Ademas, creemos que cuando se enfatizan denia- siado-esas cuestiones cn detrimento de las cuestiones tradicjonales de una introduccién, alejamos a los libros neotestamentarios de su contexto historico, ya los estudiantes, de algunos de los debates importantes de la Iglesia de los primeros siglos. Esto también sig- nifica que con frecuencia nos hemos referido a las fuentes primarias. En los debates con- cemientes a temas tales como a quién se referia Papias cuando hablaba de “Juan el ancia- no”, nuestra tendencia ha sido citar e! pasaje y la obra, para que los estudiantes puedan ver por cllos mismos cuales son (jo deberian ser!) las cuestiones a tratar en cada uno de los debates. Aunque la idea de este libro es servir de “introduccion especial”, hemos incluido un breve “histarial” sobre los documentos neotestamentarios, ofteciendo a veces las razo- nes que hay detras de las elceciones que hemos hecho. En cada caso hemos incluido un resumen de los estudios recientes sabre el libro en cuestidn, y algo de informacién sobre laccontribucién teolégica que cada documento neotestamentario aporta al canon. Nuestra preocupacidn ultima es que las nuevas generaciones de estudiantes de Teologia tengan una mayor comprensi6n de ia Palabra de Dios. Hemos intentado escribir teniendo én mente a Jos estudiantes de primero y segundo de las escuelas biblicas y seminarios teoldgicos, Sin duda, en la mayoria de los casos éste sera un material complementario al recibido en las aulas. Algunos profesores preferiran usar el material en un orden diferente al que aparece en esie tibro (p. ¢j., centrarse en tos capitulos sobre Mateo, Marcos y Lucas antes de pasar al capitulo de los Evangelios Si- nopticos). Para noabrumar al estudiante, hemos procurado que la bibliografia no sea mas extensa de lo necesario, pero si cra importante incluir lo mas representativo. Los profeso- res podran ayudar a los estudiantes a detectar cudles son las obras mas relevantes segin el contexto. Otro dato importante es que hemos restringido la extensiGn de esta introduccidn al Nuevo Testamento para que se pueda usar como libro de texto. Algunas introducciones UNA INTRODUCCION AL NUEVO TESTAMENTO muy ¢conocidas son demasiado extensas para afiadir como lectura obligatoria de una asig- natura, jcon lo que es posible acabar la escuela biblica y no haber leido una introduceién al Nuevo Testamento! Aunque la brevedad de este volurnen impide que tratemos algunos de los temas con el detalle que nos hubiera gustado, esperamos que los limites que nos hemos puesto sirvan para que realmente se use como libro de texto. En cuanto a Ja confesion, los dos autores de esta obra somos evangélicos. No hay duda de que nuestro trasfondo condiciona en cierta medida nuestras interpretaciones, pero creemos que solo én la medida en que todo académico del Nuevo Testamento esta econdicionado por su trasfondo, Aunque hemos intentado evitar el oscurantismo, en nu- merosas ocasiones si hemos mencionado posibilidades y cuestiones que no aparecen en otras introducciones. Hemos intentado tener en cuenta la amplia bibliografia existente, a veces siguiendo la via tradicional y otras, sugiriendo una forma més fresca de acercarse al tema en cuestion. En los casos en que las evidencias no son nada concluyentes, hemos dejado la cuestidn abierta. Algunos lectores querran saber cudnta relacién guarda este libro con la edicién an- terior (1992), publicada Con e] mismo titulo, pero escrita por tres autores: nosotros dos, y Leon Morris. En muchos sentidos, ésta és una actualizacién del volumen anterior. No obstante, hemos introducide varios cambios importantes: (1) Como el paso de los afios ha hecho que Leon Morris no pudiera contribuir a este volumen, decidimos, con su con- sentimiento, que seria mucho mas sencillo repartimos sus capitulos. Como resultado, cada uno ha escrito la mitad del libro, aproximadamente. Hemos actualizado y revisa- do nuestro propio trabajo, y hemos revisado ampliamente 0 recscrito los capttulos que heredamos de Leon Mortis. (2} Hemos ampliado e} capitulo sobre Pablo para incluir un breve andlisis del debate actual sobre la “nueva perspectiva”. (3) La seccidn sobre “pseudonimia” que aparecia en el capitulo sobre las Epistolas Pastorales ¢s ahora mas extensa, y la hemos unido a otra seccién sobre las Epistolas de Pablo, formando un nue- vo capitulo que no aparecia en la primera edicién; “Epistolas del Nuevo Testamento™ (4) En todos los capitulos hemos incluido un resumen mas completo sabre el contenido de los libros biblicos y también, donde era relevante, una breve interaccién con algunos de los acercamientos al Nuevo Testamento més recientes. Estos cambios han hecho gue ésta sea una obra mas extensa, pero esperamos que siga siendo un volumen manejable y Otil para las nuevas generaciones de estudiantes. Por thtime, ambos hemos evaluado el trabajo det otro, y hemos intentado redu- cir al maximo cualquier diferencia, como por ejemplo las diferencias de estilo. Aun- que en algiin momento las referencias en el texto dejan entrever fa identidad del autor, esta obra es fruto del trabajo en equipo. El lector que conozca la edicién anterior tam- bién vera que, en ocasiones, hemos cambiado de parecer en cuanto a algunas cuestiones, B.A. Carson ¥ Dauezas J. Moo Cariruo 1 LOS EVANGELIOS SINOPTICOS INTRODUCCION Los tres primeros Evangelios fueron etiquetados por vez primera como Evangelios Si- nopticos por un letrade biblice aleman, llamado J. J. Griesbach, a finales del siglo diecio- cho, El.adjetivo ‘sinaptico' procede del griego cuvdires (sinopsis), que significa “ver a la vez”, y Griesbach escogié la palabra por el alto grado de similitud entre Mateo, Marcos y Lucas en sus presentaciones del ministerio de Jestis, Estas similitudes en la estructura, el contenido y el tond, son evidentes incluso para el lector no especializado. Y no sirven para unir los tres primeros Evangelios, sino que también sirven para separarlos del Evan- gelio de Juan. Mateo, Marcos y Lucas estructuran el ministerio de Jestis en relacién con una secuen- cia geografica gencral: ¢l ministerio en Galilea, retirada hacia el Norte (con la confesion de Pedro como climax y punto de transicidn), el ministerio en Judea y Perea ya de camino hacia Jerusalén (menos claro en Lucas}, y el ministerio final en Jerusalén. Esta secuencia casi no se encuentra en Juan, ya que éste se centra en el ministerio de Jesis en Jerusalén durante sus visitas periddicas a la-ciudad. En cuanto al contenido, los tres primeros evan- gelistas narran muchos de los mismos eventos, centrandose en las curaciones de Jesis, los exorcismos y la enseiianza por parabolas. Juan, si bien natra algunas importantes cu- raciones, no contiene exoreismos ni parébolas (al menos del tipo de las que encontramos en Mateo, Marcos y Lucas), Ademas, muchos de los eventos caracteristicos de los tres primeras Evangelios, como la encomendacién de los doce, la Transfiguracién, el Discur- so Escataldgico y la narrativa de la Ultima Cena no se encuentran en Juan. Presentando a un Jess constantemente en movimiento, y presentands también acciones yuxtapues- tas (especialmente los milagros) a una ensefianza (normalmente) breve, los tres primeros Evangelios transmiten un tono de actividad intensa y rapida. Esto contrasta mucho con el tono mas meditative de Juan, quien narra muchos menos eventos que los evangelistas Sindpticos y quien prefiere presentar a festis dando largos discursos, en ugar de parébo- las breves 0 sentencias sucintas, Durante los dos Ultimos siglos, los eruditos han escu- drifiado los Evangelios Sindpticos desde angulos distititos y obtenido muchos resultados distintos. Esto es algo inevitable, dada la vital importancia de estos libros para la fe y la vida cristiana. Estos relatos narran la vida de Aquel que Dios escogié para darse a cono- 27 UNA INTRODLICCION aL NUEVO TESTAMENTO. cera los seres humanos. Describen los acontecimientos de los cuales dependen el signi- ficado de la Historia y el destino de cada individuo: la muerte y Ja resurrecci6n de Jess, el Mesias. Los temas caracteristicos de cada libro, los trataremos en particular en los ca- pitulos dedicados a cada uno de ellos; aqui abordaremos los temas importantes que apa- recen‘en los tres relatos. Examinaremos tres cuestiones en concreto: ;Cémo se formaron los Evangelios Sindpticos? {Como deberiamos entender los Evangelios en términos lite- rarios? {Qué nos dicen los Evangelios acerca de Jests? LA EVOLUCION DE LOS EVANGELIOS SINOPTICOS iCémo se escribieron los Evangelios Sindpticos? Una respuesta sencilla, y en cierto modo adecuada, seria identificar a las personas que, bajo la inspiracién del Espiritu de Dios, escribieron estos libros, y también detectar las circunstancias en que fueron escri- tos. Tocaremos estos temas’ en las introducciones de los capitulos dedicados a cada uno de los cuatro Evangelios. Pero aunque identifiquemos a los autores de los Evangelios Si- ndpticos, todavia nos quedan preguntas por responder. ;De donde sacaron los autores el material acerca de Jestis que usaron para escribir los Evangelios? ,Por qué los tres rela- tos son tan similares en algin momento y tan distintos en otros? ;Qué papel jugaban los propios cvangelistas? Se limitaron a poner por escrito la tradicién? ,Son autores con un punto de vista propio? Y, para plantear la gran cuestidn que se esconde tras estas otras, {por qué cuatro Evangelios? Estas y otras preguntas similares han ocupado el pensamien- to de los cristianos desde los origenes de Ia Iglesia. Un cristiano del siglo segundo, Ta- tiano, combiné los cuatro Evangelios en su Diatesardn. San Agustin escribid un tratado titulado La armonia de los Evangelios,' Pero los eruditos empezaron a tomarse mas en serio estas cuestiones a partir de la aparicién de la critica biblica moderna a finales del si- glo XVII. Aungue algunas de las cuestiones que se trataban en esa época las podemos descar- tar por su falta de trascendencia, y lo mismo con las respuestas que se daban, muchas de ellas nada acertadas, no podemos ignorar el tema de los origenes de los Evangelios Si- népticos y su relacién entre ellos. E1 numero y naturaleze de los Evangelios nos invitan a reflexionar sobre estas cuestiones hist6ricas y literarias. Ademas, uno de los evangelistas se refiere al proceso por el que ha obtenido el material con el que cuenta: Por cuanto muchos han tratado de compilar una historia de las cosas que entre no- sotros son muy ciertas, tal como nos las han transmitido los que desde el princi- pio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, también a mi me ha parecido conveniente, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el principio, escribirte ordenadamente, excelentisimo Tedfilo, para que sepas la verdad precisa acerca de las cosas que te han sido ensefiadas. (Lucas 1:1-4) | Puede encontrarse en NPNE2 6.77-236. 28 Los EvaNnGELIOS sINoPrICOS En esta introduccion a sus dos voliimenes de la “historia de los origenes cristianos,” Lu- 2as reconoce haber desarrollado su trabajo en tres etapas: los “testigos oculares y minis- ros de la palabra” que “transmitieron” la verdad de Jestis: aquellos “muchos” que ya ha- pian compilado relatos de la vida de Jestis y la Iglesia primitiva; y Lucas mismo, quien, “después de haberlo investigado todo con diligencia”, ahora compone su propio relato ‘ordenado”. La investigacién a la que Lucas hace referencia parece estar bastante orde- aada, Primero vemos ¢l estadio mas temprano de la transmisién, durante el cual los tes- sigos oculares y otras personas han pasado la tradicién acerca de Jesus, mayormente de forma oral; luego, encontramos la etapa en la que las fuentes escritas empiezan a crecer y xadquirir importancia; y finalmente, llegamos a la etapa de la autoria final.? La etapa de las tradiciones orales: Critica formal Durante los dos uiltimos siglos, en el transcurso de Ja investigacion de los origenes de los Evangelios, han surgido distintos acercamientos, cada uno de ellos haciendo hincapié en diferentes aspectos 0 etapas. Hay tres acercamientos en particular, cuya contribucion al problema del desarrollo y los origenes de los Evangelios ha sido significativa y destaca- da: ta Critica formal (Fermgeschichte), que se centra en el periodo de transmisién oral; la Critica de las fuentes, que se centra en la manera de estructurar las diferentes unidades literarias que forman los Evangelios; y la Critica de la redaccién (Redaktionsgeschichte), que se centra en la contribucion literaria y teologica de los autores de los Evangelios, Es- fos métodos corresponden generalmente a las tres etapas que Lucas menciona en su in- troduccion. Aun asi, no se exctuyen mutuamente; la mayoria de los criticos de los Evan- gelios los emplean simultancamente en lo que se denomina andlisis de las tradiciones 0 Critica de la tradicién (Traditionsgeschichte). Sin embargo, los tres acercamientos son distintos, tanto historica como metodologicamente, y los examinaremos uno por uno. Empezamos por la Critica formal porque, aunque no aparece hasta después del apo- geo de la Critica de fuentes, se concentra en el estadio mas temprano del proceso de aparicién de los Evangelios: la etapa oral. Los criticos de la forma aseguran que los primeros cristianos transmitieron de forma oral las palabras y las obras de Jesus durante un periodo de tiempo considerablemente largo. El material escrito no empezé a elaborarse hasta al cabo de unas dos décadas, seguido al poco tiempo de la tedaccién de los mismos Evangelios. Descripcién. La Critica formal fue aplicada por vez primera al Antiguo Testamen- to, aplicacién realizada por eruditos como Hermann Gunkel. Luego, en la segunda y tercera década del siglo XX, tres hombres que habian Ilegado a la conclusion de que se habia agotado el potencial del acercamiento de la Critica de las fuentes (método seguido de manera rigurosa durante décadas), empezaron a aplicar la Critica formal ? Martin usa Lucas |:1-4 de forma similar en su introduccion (1.119-21). Una intropuecién aL Nurvo TESTAMENTO a los estudios del Nuevo Testamento. Me estoy refiriendo a Kart Ludwig Schmidt, Martin Dibelius y Rudolf Bultmann.! Aunque discrepaban en algunos puntos impor- tantes, estos pioneros de la Critica de la forma tenian como minimo seis supuestos y creencias en comiin, que se convirtieron en la base de la Critica formal. 1. Las historias y dichos de Jess circularon en pequefias unidades independientes. No obstante, los primeros criticos de la forma sostuvieran que la narracién de la Pa- sidn es una excepcion porque dicen que fue una unidad titeraria en si misma desde una época muy temprana*. Muchos de los criticos de la forma contemporéneos ni siquiera admiten dicha exeepcién. 2. La transmisién del material de los Evangelios se puede comparar con La transmision de otras tradiciones religiosas 6 culturales. La responsabilidad de dicha transmi- sién no recae en los individuos, sino en la comunidad donde ese material adquiere forma y se transmite. Existen ciertas leyes de tansmision generalmente observa- bles en tales casos de transmision oral que también se pueden aplicar a la transmi- sion de los Evangelios. 3. Las historias y dichos de Jesis adoptaronciertas formas estandar (deahila Criticade la“forma” o “la historia de las formas”) que siguen siendo en su mayoria visiblesen los Evangelios. Los criticos de la forma no se han puesto de acuerdo en el niimero y naturaleza exacta dedichas formas, La Tabla | muestra tres esquemasinfluyentes.” Tabla 1. Terminologia de ta Critica formal —————— Breves dichos de Jess ubicados en un Paradigmas ——-Apotagmas Relatos bre as cantexta ip. ej, Mt. 12:13-17, que culmina declaraciones de Jess cana sentencia deJests:"Dad al Césarlo quees del say, ya Dios lo que es de Dios‘) Retatos sobre los milagros de lests{(p.ej,, Cuentos Alatossobrelosmilagres —Relatos sobre los \a alimentacign de los 5.000) milagios La obre de Schmidt diulada Der Rahmen der Geschichte Jesu: Literarkritische Untersuchungen zur dttesten Jesusitberlieferung fue publicada en 1919 por Trowitzsch & Son en Berlin y munca ha sido traducids, En 1919 también aparecié en su edicion original en alemin Ia obra de Martin Dibelius titulada From Tradition te Gospel (BT New York: Charles Scribaer's Sons, n.d.); Rudolf Bultmann. Historia de fa tradicién sindptica (Sigueme, Salamanca 2000). *P. ej, Dibelius, From Tradition ro Gospel, \78-79 + Ademas de ver las obvas mencionadas de Dibelius y de Bultmann, ver Vincent Taylor, The Formation of the Gospel Traditien, 2° ed. (London: Macmillan, 1935). Taylor usa la Critica formal con menos dosis de escepticismn histérico del que preseatan Dibelius y Bultmann. 30 Los EvaNcEtios sinopricos Fenna Dibellus Bultmann Taylor Relatos que magnifican a lesiscoma"héroe” —_Leyendas Aelatos histricos Relatas sobre Jesis (pe), cuando Lucas ielata que bess esta oleyendas enel tempo con doce afi (2-41~52)) Una ensefianza de Jesiis que noculmina en Parénesis: Sentencias deminicales Dichosy pardbolas Una tinica sentencia {p oj. E1 Padte Nuestro) 4. La forma de una historia 6 un dicho en concrete hace posible determinar su Sitz int Leben (“lugar en la vida"), es decir, su funcién en ta vida de la Iglesia primitiva. Segiin Bultmann: “la comprensién apropiada ‘de la Critica formal descansa sobre el juicio de que la literatura en que la Vida de una comunidad determinada, incluso Ja de la comunidad cristiana primitiva, adquiere forma, surge de unas condiciones y necesidades de vida bastante definidas. de donde se desarrolla un estilo bastante definido y unas formas y categorias bastante especificas, Por eso, cada categoria ti- teraria corresponde a un Sitz im Leben."* . A medida que transmitia log dichos ¢ historias de Jesis, la primera comunidad cris- tiana no solamente daba al material una determinada forma, sino que también lo mo- dificaba bajo cl impulso de sus propias necesidades y situaciones. Con esto pasamos de lo que podria Jamarse una Critica formal pura (una empresa literaria) a una con- cepcién mas amplia de la disciplina en la que los juicios historicos que no surgen de Ja disciplina como tal también se tienen. Los criticos de la forma discrepan ampliamente sobre el grado en que la Igle- sia primitiva modifico y creé el material del Evangelio. Bultmann, por ejemplo, piensa que la influencia fue enorme, y atribuye la mayor parte del material del Evangelio a la Iglesia primitiva porque cree que muy poco del material que con- servamos proviene del ministerio de Jesis en ta Tierra. Como muchos otros cri- ticos, piensa que la Iglesia primitiva no estaba interesada en distinguir entre lo que Jests habia dicho en la Tierra y lo que habia seguide diciendo por medio de Jos profetas en la vida de la Iglesia. Tal y como dice Norman Perrin, “La distin- cién modema entre e] Jestis histérico y el Sefior resucitado es una idea que ape- nas encontramos en la Iglesia primitiva.” Este tipo de juicios histéricos radicales no son intrinsecos:a la Critica formal y muchos eriticos de la forma son mucho mas conservadores en sus valoraciones historicas. Vincent Taylor es uno de ellos. Y todavia los hay que son mas conser- vadores y limitan la influencia de la Iglesia primitiva a la ordenacién de los ma- teriales (p. ej., la serie de historias controvertidas de Marcos 2:1 — 3:6 y sus pa- pa § Bultmann, Tradictin sinéptica, 4. 1 Norman Perrin, Rediseavering the Teaching uf Jesus (London: SCM, 1967), 27; ef. Bultmann, Tradicién indica, 127-28. 31 UNA INTRODUCCION AL NUEVO TrSTAMENTO ralelos). Pero éstas son las excepciones que confirman la regla; la gran mayoria de los eriticos de la forma han emprendido su trabajo con una buena medida de escépticismo histérico. 6, Los criticos de la forma clasicos han usado varios criterios para poder establecer la edad y La fidelidad historiea de determinados extractos.. Dichos criterios se ba~ san ef viertas leyes de transmisién que, segin se cree, funcionan con cualquier material de transmisién oral. Segun dichas leyes, la gente tiende a (1) alargar las historias, (2) afiadir detalles, (3) adaptarlas ‘cada vez mas a su propio lenguaje y (4) conservar y crear solamente aquello qué éncaja con sus propias necesidades y creencias. Basandose en estas leyes, muchos criticos de Ja forma han declarado que el material del Evangelio que es mas corto, que esta falto de detalles, que con- tiene semitismos y no encaja con los intereses de la Iglesia primitiva o del judats- mo del siglo primero es anterior y, por tanto, es mas probable que sea histérica. El ultimo criterio, que normalmente recibe el nombre de criterio de disimifitud, es especialmente importante para los criticos de la forma mas radicales, Eliminando cualquier cosa que pudiera haber sido introducida por la Iglesia primitiva o reco- gida del medio judio, quienes defienden este criterio, aseguran un nimero minimo de dichos y actividades sobre las que se puede basar una comprensién supuesta- mente historica de Jests. El criterio de disimilitud, por ejemplo, sugiere que Mar- cos 13:32 (“Pero de aquel dia’o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los angeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre.”) podria ser original de Jestis, ya que no usa el lenguaje tipico del judaismo (“el Hijo”) y contiene una premisa (la ignoran- cia'de Jesiis) que va en contra de fa vision que tenfa la Iglesia primitiva. Un quinto ctiterio, consecuencia de este ultimo, considera auténtico el material que concuer- da conel material aislado por el criterio de disimilitud. Un sexto criterio, Ja atesta- cién multiple, da preferencia al material encontrado en mas de una tradicién (p. ej., Marcos y “Q”, de lo que hablaremos mas adelante), Evaluaci6n. El escepticismo histérico que caracteriza a muchos de los criticos de la forma mas prominentes le ha dado a la Critica formal la reputacién de atacar la histo- ricidad de los Evangelios. Pero como hemos sugeride antes, no ticne por qué ser asi. Como disciplina literaria, la Critica formal no conlleva ningiin juicio a priori sobre la histori¢idad del material que analiza. Ademas, muchos de los supuestos en los que se basa la Critica formal parecen ser validos: de hecho, hubo un periodo de transmnision oral del material del Evangelio, la mayor parte del cual probablemente se realizé con pequefias unidades; probablemente hubo una tendencia a que dicho material adoptara ciertas formas estandarizadas; y no cabe duda de que la Iglesia primitiva influyé sobre la forma en la que se realizé la transmision del material, Por decirlo eseuctamente, esta claro que hay cabida para la Critica formal en el estudio de los Evangelios. Sin embargo, debemos tener en cuenta ciertas precauciones en cuanto a Ja aplica- eion de dicha disciplina. Primero, es probable que existiera mas material escrito de los Evangelios en periods muy tempranos dél que muchos de los criticos de la forma es- 2 Los EVANGELIOS SINOPTICOS dn dispuestos.a admitir, y también es probable que mucho del resto del material ya se iubiera afadido a unidades literarias mayores.* Por ejemplo, Alan Millard ha demos- rado que la escritura era algo bastante comin en la Palestina de Herodes y que habia nuchos precedentes de compilaciones escritas que recogian los dichos de un maestro eligioso.” Segundo, no debemos imponerle a ese material unas formas especificas y ‘leramente delineadas. La existencia de las llamadas formas mixtas sugiere que cual- tuier clasificacién debe considerarse come provisional 0, como mucho, general. Ter- ‘ero, la afirmacién qué hacen los criticos de la forma de poder identificar el escenario le la vida de la Iglesia que produjo unas formas especificas, debe ser tratada con un ano escepticismo. Normalmente nos faltan los datos suficientes para poder hacer una dentificacién de este tipo. Por ultimo, y quizis esta es la precaucién més importante, 08 supuestos de muchos de los criticos de la forma sobre la naturaleza del proceso de ransmision son sospechoses. Algunos autores han sostenido que la mayoria de los cri- icas de la forma no han valorado lo suficiente la dinamica y naturaleza de la transmi- ida oral, ni tampoco han prestado mucha atencién al papel de los individuos (inclui- los los testigos oculares'*) en Ja conformacién y traspaso del material." Las eriticas mas serias deben dirigitse contra la aplicacién antihistérica de la Criti- ‘a formal, tipificada por Bultmann, Dibelius y muchos de sus herederos. Primero, no jueda justificada la afirmacién de que la Iglesia primitiva no distinguia al Jesus terrenal lel Jesiis resucitado y que, por eso, se sentian libres de poner en boca del Jesiis terrenal os dichos pronunciados por los primeros profetas cristianos. Bultmann aseguraba que rersiculos como 2° Corintios $:16:b (“si, ciertamente, hemos conocido a Cristo segin 4 came, ya no le conoceremos mas asi” [traduccién del autor]) demostraban que Pa- ilo y otras personas de la Iglesia primitiva no tenian interés en el Jestis terrenal como al. Pero Pablo, en este texto, no esté diciendo que no tba a tener mas interés en un Jesis segtin fa came” (terrenal), sino que se habia propuesto dejar de mirara Jess “desde un wunto de vista carnal.” De hecho, en ef Nuevo testamento no hay nada que respalde la no- ‘ion de que los primeros cristianos no distinguian entre el Jesus terrenal y el Jess resuci- ado, y los criticos de la forma radicales nunca han logrado explicar de qué forma habria legado:a labios de Jests (mientras ensefiaba en Galilea en torno al aiio 29-d.C.) las pala- was de, por ejemplo, un profeta cristiano de Antioquia en el afio 42 d.C. Cada vez se esta uestionando mds qué la profecia cristiana funcionara asi.'? * C,H. Dodd, por ejemplo, propone que desde el principio, el patron de la predicacién cristiana temnprana mpuso un patron concrete sobre ef material de los Evangelios (“The Framework of the Gospel Narrative,” SepTim 43 [1932]: 396-400), * Alan Millard, Reading and Writing in the Time of Jesus (Washington Square: New York University ‘ress, 2000), "Ver Richard Bauckham, “The Eyewitnesses and the Gospel Traditions,” JSHJ 1 (2003): 28-60, " Ver especialmente Erhardt Giitgemanns, Cemdid Questions Concerning Gaspel Form Crittelsm: A Aathodotogical Sketch of the Fundamental Problematies of Form and Redaction Criticism (ET Pittsburgh: ‘ckwick, 1979), y Werner H. Kelher, The Oral and she Written Gospel (Philadelphia: Fortress Press, 1983). "P. cj, David Hill, New Testament Prophecy (Richmond: John Knox, 1979), 160-85, J.D. G. Dunn, Prophetic *I'-Sayings and the Jesus Tradition: The Importance of Testing Prophetic Unerances Within Early 33 UNA INTRODUCCION AL NUEVO TESTAMENTO Segundo, debemos cuestionamos si Ja transmisién del material de los Evangelios du- rante un periodo de unos 20 aiios puede compararse con algun otro material que los cri- ticos de la forma usan para sacar conclusiones acerca de los Evanpelios. La literatura ra- binica, por ejemplo, con la que tanto Bultmann como Dibelius comparan los Evangelios, era un material muy indefinido que se habia ido recogiendo a Jo largo de tos siglos. Y los rabinos jamds produjeron algo remotamente parecido a los Evangelios. Tercero, y en relacion con este Ultimo punto, hay dudas en cuanto a la vatidez de Jas Hamadas leyes de tiansmisién. B. P. Sanders y otros han demostrado que la transmision oral no siempre tiende a alargar el material."" Por tanto, el uso de tales leyes para atribuir historias y dichos a la Iglesia en lugar de a Jesiis, no es valido.'* El criteno que mas cri- ticas se merece ¢s el criterio de disimilitad. Ademas, la aplicacién de este criterio se sue- ie entender mal; Ja mayoria de quienes lo usan no afirman que sof son auténticos los dichos que han podido aislar. sino que esos son los unicos de los que podemos estar se- guros. Sin embargo, el uso de este criterio sucle Ievar a los criticos a centrar la atencién en lo que resultaba peculiar de Jesis, contraponiéndolo a su entomo judio y a la Iglesia primitiva. Asi, sv uso normalmente produce nna visidn sesgada de Jestis.'* Los critics de la forma més conservadores insisten en que este criterio no debe usarse de forma aislada, y solo debe usarse con el propésite positivo de proporcionar evidencias de historicidad, nunea con el propésito negativo de negar dicha historicidad."* Con todo y con eso, el uso del criterio da por sentado una discontinuidad en el proceso de transmisién que tiene que ser cuestionada, Un cuarto problema de la Critica formal radical es’su incapacidad de saber qué hacer con la presencia de los testigos oculares. Algunos de ellos eran hostiles al Evangelio, y hu- bieran desautorizado cualquier invencion de historias y dichos. Tal y camo dice MeNeile, “Jos criticos de la forma escriben como si todos los testigos oculares hubieran ido al cielo el dia de la Ascension y la Iglesia primitiva hubiera estado viviendo en una isla desierta.”"” En quinto lugar, muchos criticos de la forma son culpables de infravalorar el gra- do de precisién con el que los judios del primer sigto habrian recordade y trasmiti- do oralmente lo que Jesus habia dicho y hecho. La denominada escuela escandina- va, representada de forma particular por el trabajo de Birger Gerhardsson,* estudi Christianity,” NTS 24 (1978); 175-98; David Aune, Prophecy in Early Christianity and the Anctent Medite reancan World (Grand Rapids: Eerdmans, 1983), 248. "VE, P, Sanders, The Tendencies of the Synoprie Tradition, SNTSMS 11 (Cambridge: Cambridge Univer sity Press, 1969) Stanley Porter argumenta que, a peserde la mucha critica, ha habido muy poco progreso en cuanto a una actualizacion de los criterias. El propone que el debate quizd avanzura si se establecen unos nuevos criterios que'se basen en el griego (The Criteria for Authenticity in Historical-Jestis Research: Previous Discussion and New Propasats, SNTSup 191 (Sheffield: Sheffield Academic Press, 2000). 1" Vet, p. ¢j..M. D. Hooker, “On Using the Wrong Tool,” Theo! 75 (1972), 570-81 1 Ver especialmente Robert Siein, “The ‘Criteria’ of Authenti¢ity,” en GP |.225-63, Ben F. Meyer, The Aims of Jesus (Philadelphia: Fortress Press, 1979), 85-87. 1 MeNcile, 53 Birger Geshardsson, Meniory arid Manuscript: Oral Tradition and Written Transmission in Rabbinic Judaism and Early Christianity, ASNU 22 (Lund: Glecrup, 1964), Para obtener un resumen de su propucsia, 34 Los Evasceuios sinopticos \ figuras con avtoridad dentro de la Iglesia primitiva como transmisores de la tra- licién del Evangelio y legs a la conclusién de que el praceso habria sido afin a la ransmision de las tradiciones rabinicas; asi, tanto el material escrito como la memo- izacion detallada habrian jugado un papel clave. Como critica, muchos recurren a a idea de que no se puede comparar el entomno académico de los rabinos con el en- erno mucho mas popular de los primeras cristianos. Pero la importancia de la me- norizacion en la sociedad judia del primer siglo es innegable y queda mas que jus- ificado pensar que eso es una base suficiente para decir que la transmisién oral det ivangelio se realizé de manera cuidadosa y detallada,'® Los estudios recientes sobre ‘0s testigos oculares en ¢! mundo greca-romano en general también confirman en ge- ieral el valor y la exactitud de dichos testimonios.*° Y cuando a eso te ailadimos la vosibilidad muy real de que las palabras y las acciones de Jestis hubieran sido escri- as desde un primer momento, tenemos todos los motives para pensar que los prime- ‘os cristianos eran capaces y estaban dispuestos a transmitir con exactitud los hechos v palabras de Jests. La etapa de las fuentes escritas: Critica de fuentes (el problema sindptico} ntroduceién. La etapa oral de! desarrollo de los Evangelios Sindpticos que hemos exa- ninado en la altima seccién, probablemente incluia también algunas tradiciones escri- as sobre la vida y ensefianzas de Jesis. Algunos de los apéstoles podrian haber iomado iotas de las ensefianzas de Jesus y de sus actividades durante su ministerio, y junto con stras testigos oculares probablemente acelerar ese proceso después de la resurreccién. Al nismo tiempo, naturalmente, gran parte del material iba pasando de manera oral, Pero son el tiempo, podemos sospechar que esos primeros fragmentos escritos se combina- ‘on con los testimonios orales para producir unas fuentes escritas mas largas, que luego ‘¢ convertirian en Jos Evangelios canénieos. La Critica de las fuentes se dedica a la in- vestigaci6n de esta ctapa escrita de Ja produccion de los Evangelios. Busca respuesta a la iiguiente pregunta: ;,qué fuentes escritas usaron los evangelistas para compilar sus Evan- relios, si es que usaron alguna? La pregunta tiene un interés particular para el historiador de los inicios del movi- niento cristiano y para todo estudiante de los Evangelios Sindpticos, ya que hay unas iimilitudes sorprendentes entre los Evangelios Sindpticos, tanto en el esquema gene- al como en la ordenacidn de las palabras, Fijémonos en las palabras en cursiva en el tjemplo de la Tabla 2, el relato de la curacién de un paralitico. ‘er Poter Davids, “The Gaspels and Jewish Tradition: Twenty Years after Gerhandsson,” ea GP 1.75-99, "Rainer Riesner, Jesus als Lehrer, WUNT 7 (Tibingea: Molir-Siebeck, 1981}; idem, “Jidische Blemen- arbildung, und Evangelientiberlieferung,” en GP 1.209-23. © Ver S. Byrskog, Story as History—History us Story: The Gospel Tradition in the Contert of Ancient Ira? History, WUNT 123 (Tébingen: Mohr Siebeck, 2000); Bauckharn, “Eyewitnesses.” 35 Una INTRODUCCIGN At Nurvo TEstaMENTo Tabla 2. Paralelos Sindpticos: Curacién de un paralitico Mateo 9:1-8 ‘Marcos 2:1-12 Lucas 5317-26 'Ysublendo Jests en unabarca, pasé al Hablendo entadede nuevoen Capemaim otro ladoyllegéasu cudad.Yletraje- varios dias despues, se ayd que estabaen ron un paralitica echado en una cami Ila:y Jess, viendo la fe de ells, di al paralitico: timate, hij, tus pecados teson perdonads. ¥ algunos de los escribas decian para st Este blasfema, ' Jos, condclend sus pensamientos, tijp: Por qué'pensdis mal en wuestros corazones? Porque, ;qué es mas faci, decir "Tas pecados te son perdana- dos? odecin*Levantate, y anda’? Pues ara qui sepais que el Hijo del Hom- be tient eutoridad en la Tierra para perdoriar pecarlos (entonces dija al paralitico}: Levantate, toma tucamiila yivete atu casa. Y él levanténdose, se fuea su casa, Pero cuando las multi- tudes vieron esto, sintieron temor, y lorificarona Dios, que habia dadotal ader a las hombres, @sz.¥ sereualeron muchos, tanto que ya ‘rohabia lugar nlaun ala puerta El as ex pponia la palabra. Entonces vinierona traerle un paralitico levado entre cuatro. ¥comong pudieron acercarse a fia causa dela mutti- ‘td, levartaron a techo encima de donde él estaba y cuando hablar hectiounaabertra, bajaron la carla en que yada el paralitica. Vierida Josts ta fe de ellos, dijo al paraltico: Hij, tus pecadoste son petdontads, Pero es- taban alli sentados algunos de los escribas, loscuales pensaban en sus corazones: Por qushabla éte as? Esta bastemardo; ;quién flee perdonar pecatos, sino sole Dis? Val instante Jesis,conodendo en suespitu que pensaban de esa manera dentro de si is- ‘mos, les lio: gPor qué pensis estastosasen vwuestroscorazanes? Qué es mes fici detiral pparaltico:*Tus pecados te son erdonadas’ o decide:"Levantate, toma tu carnilla yanda’? Pues para que sepals que el Ho del Hombre tiene autoridad en la Terra para perdonar pe- cados (dijo-al paralitica) A tite digo: Levania— te, tomattucamillay vete atu casa, ¥ élsele- vant8,y toriando al instantela camilla saliba vista de todos, de manera que todos estaban asombrados, y clrificaban a Dia, diienda: Janna hemos visto cosa semejante, Yun dia que El estaba ensefando, habia ali sentados algunos fansegsy maestrosde a ley que habian venido de todas lasaldeas de Galitea y Judea, y ce Jrusalén, vei po- der del Sefiorestata con fl parasanat.Y he aqui, unes hombres trajeron en una carla aun hombre que estaba paralitico; y trata- ban da metodo y ponerto delante de Jesis, Y na hallando cérne introducirio debido ala smitud subieron ala azotea yo Bajaron con la camilla a través del techo, peniéndole ‘et medio, delante de Jesus. Viendo Jesds la Je de ellos, dijo: Hombre, tus pecados te son perdomiades, Entonces los eserbasy farseas commenzaron a discurr, didéndo: Quidnes éste que habla blasfemnias? ;Qulén puede perdonar pecados, sino solo Dlos? Conacien- desis sus pensamientos, respi y les dijo: Porque dlscarisen west cofazo- nes? Qué es ns fal, decin “Tus parades reson perdonaxtoss a dedt"Levintate y anda’? Pues para que sepais que st Hijo del orb tiene autoridal en la Tera para perdonar pecados (jo al parltico}: tite digo: Levantate, toma tu camillay vetea tucasa. Yal instante se levanté delante de ellos tomé la camila en que habia esta- doacastado,y se fuea sy casa glorifcanco Dios. Yel asombro se apccerd de tudosy slovificabarna Dios;y ellenanon de temor, didendo: Hoy hemos visto cosas extraoidi- narias, No solo tenemos una ordenacién casi exacta de las palabras (al igual que en el griego original), sino que ademas los tres evangelistas introducen en el mismo lugar un brusco’ cambio en las palabras de Jestis. (Muchas versiones suavizan dicho cambio, pero la reali- dad es que estamos ante un exwaiio cambio sintictico enel que Jesus pasa de usar la se- gunda personal del plural (“para que sepais") a usar la tercera del singular (“dijo [al pa- ralitico]”) en Matco 9:6, Marcos 2:10 y Lucas 5:24). Esta duplicacién de construcciones, extrafias y poco habituales se repite en otras ocasiones, junto con pasajes en los que doso tres evatigelistas usan precisamente las mismas palabras, en el mismo orden y durante va- 36 Los EVANGELOS SINOPTICOS tias lineas del texto. En la Tabla 3, por ejemplo, notamos que Mates y Lucas usan casi las mismas palabras para recoger el lamento de Jestis por la ctudad de Jerusalén.*! Es natural que el estudiante de los Evangelios quiera saber cémo explicar esta semejanza. Tabla 3. Paralelos Sindépticos: Lamentacién sobre Jerusalén Mateo 23:37-39 Leens 1334-35 iJerusalén, Jerusalén, la que mataa losprofetasy apedreaa —_jJerusalén, Jetusalén, la que mata los profetas y apedrea los que son enviados a ella! ;Cuantas veces quise juntaratus alos que te son enviados! jCuantas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polltes debajo desus alas, y hijos, comola galina a sus pollitos dabajo de sus alas, yo no quisiste! He aqui, vuestra casa se os deja desterta. Porque quisiste! He aqui, yuestra casa se os deja desierta;y 0s digo osdiga que desde ahoraen adelante nomeveréisméshastz que no me verdis mas, hasta que lleque el tiempo en que di- que digdis:"BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DELSENOR.” gis: BENDITO EL QUEVIENE EN NOMBRE DEL SENOR.” Pero el problema sindptico és particularmente complicado porque, aparte de las semejan- zas, también encontramos diferencias sorprendentes. Tomemos, por ejemplo, el texto ci- tado en la Tabla 2. Mientras que los tres relatos son muy similares si nos fijamos en los fragmentos que hemos destacado en cursiva, Mateo no ineluye la expresion “A ti te digo” que encontramos en Marcos y Lucas. Y cuando tomamos el texto como un todo, enton- ces aparecen otras diferencias mas significativas. Mateo, por ejemplo, no incluye la parte sobre los amigos del paralitico que abren el agujero en el tejado para bajar el lecho de su compaiiero hasta Jesus: Esta combinacion de semejanzas y diferencias se extiende también a la estructura ge~ neral de los Evangelios. Veamos la lista de eventos de la Tabla 4, que sigue el orden que encontramos en Marcos. (En negrita se indica !os lugares en los que el orden de los suce- sos en uno de los Evangelios se aleja de los otros dos). Aqui encontrames, aunque quizas no en la misma proporci6n, el tipo de semejanzas y diferencias que se repiten a lo largo de los Evangelios Sinépticos. Les tres siguen basicamente el mismo orden de sucesos, aunque no haya wna razén cronolégica 9 historica clara. No obstante, los tres evangelistas an algiin momento omiten material que aparece en los otros dos, cada uno contiene acon- tectmientos Unicos, y algunos de los acontecimientos que se encuentran en uno o dos de los otros aparecen en orden distinto. Entonces, a la luz de estos datos, la pregunta en cuanto al problema sindptico se po- dria reformular de la siguiente manera: {Qué hipétesis explica mejor esta combinacién de semejanzas por un lado y de diferencias por otro que caracteriza a los tres primeros Evangelios? 2) La similitud en el texto griego es enorme, Solo hay diferenciz en un infinitiva, ta inclusién por parte de Lucas de un verbo que no os esencial, y Iz eleecion de una paricula al principia de ta altima frase. (Notese 21 “porque” en Mateo, mientras que en Lucas encontramos algo diferente (pues en griego aparece de, [de], “y" Spero”). 37 Una myrropuccion AL Nuevo TrsTAMENTO Tubla 4. Orden de sucesos en tos Evangelios Sinépticos (Nota: Los mimeros en nogrita indican los pasajes en los que Mateo y Lucas difieren del orden que encontramos en Marcos. La linea indica que ese incidente no aparece cn el Evangelio cn cuestién). Pericapa Marcos Laas Jestisy Beelzeba 320-30 14:14-28 Lasefal de Jonés — 11:29-32 Lammadrey los hermanos de Jesus 331-35 819-21 Pardbola de! sembrador 4t-9 84-8 Prapésito de las pardbolas 1310-17 4110-12 89~10 Interpretacién de la parabola del sembrador 1318-23 4913-20 811-15 Parabola del trigo y la cizaiia 1324-30 — — La lémpata sobre un candelera —_— 816-18 Pardbola del crecimiento deta semilla — a Paraliola del qrano-de mostaza 1331-32, — Pardbola dela levadura 1333 Jestis habla en parabolas 1334-35 —_ Inverpretacién dela pardbola del trigoy a cizana 1336-43 — Pardbola del tesoro escondido 1344 — Pardbola dela perla de gran precio 13:45-46 — B, F, Westgott fue uno de los defersores mas conocido de'esta perspectiva. Ver su fntraduction to the Study of the Gaypels, 82 ed_ (London; Macrnillan, 1895), 165-212. ® John M. Rist he argumentado que las semejanzas entre Mateo y Marcos puséen explicarse aunque no tuvieran fuchtes exeritas em comin o aunque uno no dependicra del otro. La explivacion seria que am- bos hicieron uso de las mismas fuentes orales (On the Independence of Martkew and Mark, SNTSMS 32 [Cambridge Cambridge University Press, 1978]}. Bo Reicke atribuye las similitudes entre los Evangelios Sinopticos a la combinaciéa de una tradicién oral compartida (principalmente) y al contacto personal entre Jos autores (The Roots of the Synoptic Gaspeis Philadelphia: Fortress Press, 1986)). ¥ Eta Linnemann cree qué las similitudes entre los Evangelias Sindpticos se deben a una memoria viva y exacta de los sucesos que ccurrieton y de los dichos de Jestis (ds There a Synoptic Problem? Rethunking the Literary Dependence of the First Three Gospets [Grand Rapids: Baker, 1992), Ver también Robert L. Thomas y F. David Farell, eds,, The Jestes Crisis: The Inroads of Historival Crificisn: inte Evangelical Scholarship (Grand Rapids: Kregel, 1998), expecialemente el cap. 1, “The Synoptic Gaspels in the Ancient Church,” por Thomas y Famell: cap, 3, “Source Criticism: The Twa-Source Theory.” por Thomas R. Edgar; y cap. 6, “Redaction Criticism.” por Thomas. 39 Una INTRODUCCION AL NUEVO TesTaMeNTO gia” de Papias® hacen renferencia a uno de estos fragmentos, una coleccién de Los dichos de Jestis.”" Interdependencia. La itltima solucion basica al problema sindptico sostiene que dos de los evangelistas usaron al menos uno de los otros Evangelios. Sin negar necesaria- mente el uso de otras fuentes que luego s¢ extraviaron, los que defienden esta teorla afirman que lo dnico que puede explicar el grado de similitud entre los Evangelios Si- ndpticos es que en-el ultimo nivel de elaboracién literaria se diera’el préstamo textual. Esta solucién al problema sinéptico se viene defendicndo desde los inicios de la histo- ria de la Iglesia (p. ej., San Agustin; ver mas abajo) y, por razones ldgicas, cuenta con el apoyo de la mayoria de los eruditos contempordneos del Nuevo Testamento. Aun- que no podemos ignorar la habilidad que los judios del primer siglo tenfan para trans- mitir sus tradiciones con un destacado grado de exactitud (ver mas arriba el apartado sobre Critica formal}, es muy poco probable que el grado de semejanza que éricon- tramos cn cl texto griego (como mostrdbamos mas arriba) solo se deba a la tradicion oral.* Robert Stein cita los textos paralelos de Marcos 13:14 y Mateo 24:15, donde los dos evangelistas incluyen una expresi6n parentética para dirigirse al lector? Ademas, como hemos citado més arriba, Lucas deja claro que él, al menos, ha usado fuentes es- critas para la elaboracién de su Evangelio (1:14), La hipétesis de un Ur-Evangelio cn lengua semitica presenta las mismas dificultades a la hora de explicar la clevada semejanza que hay entre el texto griego de los Evange- lios. {Qué posibilidad hay de que diferentes traductores llegaran a escribir las mismas palabras y en el mismo orden, y en mas de una ocasién? Es cierto que podriamos pro- poner un extenso Ur-Evangelio en griego y presentarlo como la fuente que usaron los tres Evangelios. Pero una hipotesis asi tiene tres serios inconyenientes. En primer lu- gar, lo normal es que si hubiera existido un material literario en griego tan importan- te, algtin autor de inicios de la era cristiana lo habria mencionado. Y eso no es asi. En segundo lugar, es mas dificil explicar la creacién de los tres Evangelios Sinépticos si entonces ya existia un texto tan importante. Y en tercer lugar, vista como una hipétesig completa, esta teoria tiene serias dificultades a la hora de explicar las diferencias entre los Evangelios Sindpticos. Teortas de interdependencia. La unica teoria capaz de explicar los datos que tenemos es la que incluye como componente principal la interdependencia literaria entre los Evangelios Sindpticos. En estos datos encontramos un aspecto determinante para reco- » Ver Eusebio, H.E, 3.39.16, y la discusién que aparece més adelante y en el capitule 3, >! Ver especialmente F. Schleienmacher, “Uber die Zeugnisse des Papias von unseren ersten beiden Evan- gelien,” TSK 5 (1832): 3358. *'F, Gerald Downing comenta que Josefa rara vez copiaba las fuentes que usaba palabra por palabra, Si los evangelistas Sindpticos también tenian esta tendencia, lo que hay explicar no os fas diferencias, sino las similitudes (‘Redaction Criticism: Josephus’ Antiquities and the Syxoptic Gospels,” JSNT 8 [1980]: 33) * Robert H. Stein, Stadving the Synoptic Gospels: Origin and Imerpretation, 2a ed. (Grand Rapids: Bak- er, 2001), 46. La discusion que Stcin clabora sobre este tema, replete de ejemplos, es una detallada defensade la imterdeperidencia sindptica (29-47) 40 Los EVANGELios sindpricos iocer la viabilidad de las teorias propuestas: la relacién que hay entre los Evangelios si 108 fijamos en el orden en ¢] que presenta los sucesos en torno al ministerio de Jestis. In estudio del paralelismo sequencial de los Bvangelios Sindpticos revela un hecho nuy significative: mientras que Mateo y Marcos con frecuencia coinciden en cuanto tl orden de los sueesos y no lo hacen con Lucas, y mientras Lucas y Marcos concuer- Jan frecuentemente y no lo hacen con Mateo, Mateo y Lucas no presentan casi ningu- 1a. coincidencia que esté en contra del orden que aparece en Marcos (un simple vistazo tla Tabla 4 es suficiente para comprobar que esto es asi). Vemos que Mateo y Marcos soinciden al colocar la acusacién de que Jess écha démonios en nombre de Beelzebt usto antes de las llamadas pardbolas del reino; y Lucas y Marcos coinciden al poner +] episodio en el que Jestis calma la tempestad y cura al endemoniado gadarene justo lespués de dichas parabolas. No obstante, no existe ninguna ocasién en la que Mateo ¢ Lucas coincidan presentando algo diferente a lo que encontramos en Marcos. Dicho je otra modo, el orden que encontramos en Marcos en ningin momento esta en des- icuerdo con los otros dos Evangelios (por ello en la Tabla 4 no hay nameros en negrita sn Ja columna de! Evangelio de Marcos), Este fenémeno ha sacado a la luz uno de los irgumentos mas importantes sabre la naturaleza de las relaciones sindpticas: el argu- nento del orden. Este argumento apunta a que Marcos tiene que verse como el “térmi- ao medio” en cualquier esquema de relaciones entre Marcos, Mateo y Lucas. O lo que 2s lo mismo; la conclusién légica es que Marcos tiene relacién con ambos, con Matco y :on Lucas, independientemente de si es anterior, contemporaneo o posterior a esos dos vangelios, La Figura | muestra estas cuatro posibilidades. Figura 1. Relaciones sindpticas: Marcos como término medio Marcas Mateo Lucas Mateo Lucas Mateo Lucas Marcos Marcos Marcos Lucas Mateo mada uno de estos esquemas puede explicar el fendmeno del orden. Ademas, no po- demos excluir la posibilidad de que haya una relacién entre Mateo y Lucas indepen- dientemente de] uso que estos hayan hecho del Evangelio de Marcos. El argumento del orden en si mismo. no excluye la posibilidad de que Mateo y Lucas sean interdepen- Jientes, aunque si que implica que ef evangelista que fue el ultimo en eseribir habria slegido de forma deliberada seguir el orden de los otros dos Evangelios, cuando éste zra igual en ambos. Por tanto, también hemos de tener en cuenta las seis posibilidades yue aparecen en la Figura 2. 4l UNA mTRODUCCION AL NUEVO TESTAMERTO Figura 2. Relaciones sindpticas: Interdependencia dle Mateo y Lucas Mateo Marcos Lucas Lucas \ )- » > ») Marcos Lucas Marcos Lucas Marcos De estos diez esquemas, tan solo tres han recibido un apayo significativo durante Ja his- toria del estudio de esta cuestién. La propuesta agustiniana. Tomando el nombre del famoso tedlogo de Africa del Nor- te que la concibié, esta propuesta sostiene que el primer Evangelio que se escribid fue el de Mateo. Luego Marcos se basé en Mateo, y por iiltimo, Lucas se basé en Mateo y en Marcos."* Hasta el siglo X1X ésta fue la teoria que reiné entre los que velan una relacién literaria entre los Evangelios Sindpticos. No obstante, por aquel entonces, muchos em- pezaron a mostrar una preferencia por otras propuestas alternativas. La propuesta de San Agustin no ha tenido muchos defénsores desde entonces, con algunas excepciones.* La hipétesis de los dos Evangelios. Como parte de su critico y revolucionario acer- camiento a los Evangelios Sindpticos, J. J. Griesbach, aunque estaba de acuerdo en que Mateo era el primer evangelio escrito, sostuvo que Lucas era cl segundo y que Marcos sé habia basado en Mateo y en Lucas,” Su propuesta, que recibid cl nombre de la hipotesis de los dos Evangelios para diferenciarse de la hipétesis de las dos fuentes, ha recuperado en los ultimos treinta afios una popularidad considerable.” ™ Agustin, The Harmony of the Gospels 1.2, en NPNF2 Vol. 6. B.C. Butler, The Originality of St. Matthew: A Cringue of the Twe-Dacument Hypothesis (Cambridge: Cambridge University Press, 1981); ver también D. J. Chapman, Matthew, Mark, and Lake: 4 Study in the Onder and Interrelation of the Synoptic Gospels, cd. Jhn M. T. Barton (London; Longanans, Green, 1937). La propuesta de John Wenham és similar, aunque él hace mas hincapié en la indeperdeneia (Redating Matthew, Mark, and Luke: A Fresh Assault on the Synoptic Problem (Downers Grove: IVP, 1992]) 1.1 Griesbach, Commeniatio qua Marci evangellum totum e Matthaei et Lucae commentariés décerp- tum esse monsiratu:(*Tratado en el que se demwestra que ¢] Evangelio de Marcos denbn completamente de los comentarios de Mateo y Lucas”) (1789), Griesbach no fue el primero en hacer un propuesia asi, sino que se le anticipo H. P_ Owen in 1764 (Observations of the Four Gospets) * Ver especialmente William Farmer, The Svuoptic Problem. A Critical Analysis (New York: Macmillan, 1964); Hans-Herbert Stoldt, History aid Criticism of the Maroan Hypothesis (Macon, Mercer University Press, 1980); William Farmer, ed., New Synoptic Studies: The Cambridge Gospel Conference and Beyond (Macon: Mercer University Press, 1983). Encontrard una colecci6n de importantes ensuyos a favor y en con (ra de la hipotesis en Arthur J. Bellinzoni Jr., ed., The Two-Sonree Hypothesis: A Critical Appraisal (Macon: Mercer University Press, 1985), En su libro 4 History of rhe Synoptic Problem (New York: Doubleday, 1999}, David Dungan argumenta que la adopeidn ce ta hipdtesis de las dos fuentes tiene que ver mas con razoncs politicas y filoséficas, que por ravones acuclémi 42 Los EVANGELIOS SINOPTICOS La hipétesis de las dos fuentes. Mientras que Ja hipotesis de los dos Evangelios sos- tiene que Mateo y Lucas son el fundamiento sobre el que Marcos se bas6, la hipatesis de las dos fuentes sostiene que Mateo y Lucas usaron de forma independiente dos fuentes: Marcos y “Q,” una coleccién de dichos de Jesus que posteriormente se perdid. En la dé- cada de 1830, Karl Lachmann y C. G. Wilke fueron los primeros en defender que Marcos era anterior, y en 1838 C. H. Weisse planted la hipétesis de las dos fuentes.” En 1863, H. J. Holtzmann escribié un monografico presentando la forma clasica de esta hipdtesis,” Y finalmente, cn un trabajo que se convirtié cn cl punto culminante de la Critica de fuentes, The Four Gospels: A Study of Origins (1924) [Los cuatro Evangelios: Un estudio sobre los origenes},* B. H. Streeter postulé la existencia de otras dos fuentes aparte de Marcos y de Q: “M,” el material que solo aparece en el Evangelio de Mateo, y “L,” el material que solo apareee en el Evangelio de Lucas. Esta hipdtesis de las cuatro fuentes fue un in- tento de ofrecer una explicacién completa del origen de tox Evangetios mediante la Criti- ca de fuentes, Streeter llegé a sugerir incluso las fechas y la procedencia de dichas fuen- tes. Podemos ver el resultado de su teoria en el diagrama de la Figura 3. Figura 3. Hipotesis de las cuatro fuentes de Streeter Roma Antioguis (65)| Marcos: "| 6a SS FF Jetusalén [an | Sesatea | | 60 | Ne a Jerusalén, Gesarea Antioguia | Mateo | lucas | (gp.g8) (@5) 4 Streeter llevé la Critica de fuentes hasta el limite (algunos dirian que la [evé mas alla de los limites), y su trabajo fue él ultimo trabajo importante de dicha disciplina durante un largo periodo de tiempo. Algunos no estaban de acuerdo con ciertos aspectos de su pro- ™ Karl Lachmann, “De Ondine nerrationum im evangeliis synaplicis." ZSK 8 (1835): 570-90; C. G. Wilke, Der Urevangelist oder exegetisch-kritische Untersuchungen tlber das Verwandtschuiftsverhdiltniss der yrei ersten Evengelien (1838); C. H. Weisse, Die evangehische Geschichte kritisch und philosophisch bear better (1838). * HJ, Holtemarn, Die symoptische Eveingelien: Thr Urspruny und thi geachielilicher Charakter 11863), “BH, Streeter, The Four Gospels: A Study of Origins (Londare Macmillan, 1924). 43 Una intropuccién AL Nugvo TesTamMento, puesta, y la mayoria de los criticos contemporaneos muestran un abierto escepticismo ante la idea de que M y L existieran como documentos escritos y ante Jas conclusiones cronolégicas y geograficas a las que llegé. (Algunos académicos usan Ja nomenclatura de “M® y “L” simplemente para referirse al material que solo aparece en los Evangelios de Marcos y Lucas respectivamente}, Pero la mayoria de estudiosos entendieron que Stree- ter y sus predecesores habian logrado probar en general la hip6tesis de las dos fuentes, y los que estaban trabajando sobre otras aspectos de los Evangelios (como los criticos de la redaceién) asumieron aquella explicacién del origen de los Evangelios. Pero como hemos dicho ya, ahora Jos estudiosos piensan de forma diferente. La hipo- tesis de las dos fuentes ha recibido en los ultimos treinta afios muchas criticas, sobre todo por parte de los defensores de la teosia de los dos Evangelios, o la propuesta de Gries- bach, pero también por parte de otros, algunos de los cuales sostienen que Marcos fue el primer Evangelio escrito, pero ni¢gan la existencia o la naturaleza de Q, Por un lado, es- tos desafios han tenido un efecto saludable, pues fan sido un reto para lo que en muchas ocasiones ha sido una reconstruccidn de los origenes de los Evangelios demasiado dop- miatica y simplista. Eso ha obligado a la teoria de las dos fuentes ha renegar de su etiqueta de “resultado académico seguro”. No obstanie, aunque con los matices adecuados, sigue siendo la mejor explicacion general de los datos que tenemos. En las secciones que vie- nen a continuacién, examinaremos las evidencias a favor y en contra de ambas fuentes y de la hipdtesis de las dos fuentes. La anterioridad de Marcos. Hasta el siglo XIX, la mayoria de cristianos pensaban que Mateo fue el primer Evangelio escrito. Esta tradicién, que se convirtié en la pasicion ofi- cial de la [glesia Catélico Romana, merece cierto respéto, sobre todo porque parece contar con el respaldo de Papias, un testimonio del siglo 11, tal como menciona Eusebio (ver més abajo). No obstante, eso no soluciona el problema, Muchos creyeron que Mateo era ante- rior alegando que, de los otros dos evangelistas, él era el tinico apostol de los evangelistas. ‘Obviamente, ese no es un argumenio valido, Otra tradicién igual de arraigada sostiene que Marcos escribié su Evangelio basandose en 1a predicacién de Pedro (ver La introduccién al Evangelio de Mareos}, y eso hace que la teoria de que Marcos tomé informacion de Ma- teo no sea posible. Como apenas nadie defiende Ia anterioridad de Lucas,” la alternativa principal a la anterioridad de Mateo es la anterioridad de Marcos. ;,Por qué hay tantos aca- démicos que han llegado a la conelusién de que Marcos es el Evangelio que sirvié de base para la elaboracién de Mateo y de Lucas? A continuacion explicamos los argumentos que respaldan esta afirmacién,” Ver los estudios que aparecen en Zalin 2.392-96 y William Farmer, Jesus and the Goxpet (Philadelphia: Fortress Press, 1982), 13-110. © No obstante, ver R. L. Lindsey, “A Modified Two-Document Theory of tie Synoptic Dependence and Imerdependence,” NavT 6 (1963): 239. Encontrard més detalles y otras argumento en Kimmel, The New Testarnent, 56-63; Stein, Studying the Senuptic Gaspels, 49-96; Joseph A. Fitemyer, “The Priority of Mark and the “Q’ Source in Luke,” en Jews and Man's Hope, ed. Donald G. Miller (Pittsburgh: Pittsburgh Theological Seminary, 1970), [:131-70; Scot McKnight, “Source Criticism,” en /nrerpreting the New Testament, ed, David Black y David Dockery (Nash- 44 Los EVANGELIOS SINOPTICOS La brevedad de Marcos. Marcos es bastante mas breve que Mateo y que Lucas; tiene 11.025 palabras, mientras ge los otros dos tienen 18,293 y 19.376 respectivamente. La breye- dad relativa de Marcos per sé no és una evidencia a favor de la anterioridad de este Evangelio (no se puede demostrar que el mas breve es necesariamente él mas antiguo), pero si contamos con una clara evidencia si unimos esa brevedad con la retacion tan estrecha que Marcos tie- ne con Lucas, y sobre todo con Mateo, Mas del 97% de las palabras de Marcos tienen un pa- ralelo en Mateo; en el caso de Lucas, mis det 88%. Por tanto, tiene mas sentido pensar que Mateo y Lucas se han basado en el texto de Marcos, combinandolo con su propio material y asi produciendo un material mis extenso, Eso tiene mucho mis sentido que pensar que Mar- cos ha resumido el material de Mateo y/o Lucas, omitiendo una gran cantidad de material. Esté claro que es posible argumentar que Marcos es una condensacién deliberada de Mateo y de Lucas, tal como los defensores de Ja teoria de los dos Evangelios han argtiido.”* Pero es- tariamos ante un résumen un tanto extrafio, un resumen que expande algunos de los relatos que toma de los otros Evangelios, pero que omite pasajes como el Sermén del Monte, el na- cimiento de Jestis, y las apariciones del Jestis resucitado. Styler, de forma sucinta, recoge la conclusién légica: “Si tenemos el Evangelio de Marcos primero, es facil entender que Mateo escribiera otro Evangelio; si tenemos el Evangctio de Mateo primero, es dificil entender por qué Marcos vio necesasio escribir otro Evangelio”.“ La semejanza verbal entre los Evangelios. Como ilustramos anteriormente, los Evan- gelios Sindpticos presentan en muchos momentos un alto grado de paralelismo verbal. Pero un estudio detallado revela que aunque es cierto que los tres relatos coinciden en miuchas ocasiones (ver la Tabla 2), Mateo y Marcos coinciden con mucha frecuencia, y lo mismo ocurre entre Marcos y Lucas, pero Mateo y Lucas coinciden mucho menas. Como ocurre com el argumento del orden, este fendmeno puede explicarse solo si tomamos el Evangelio de Marcos como término medio. $i Marcos no es el primer Evangelio escrito, es mucho mas dificil cxplicarlo porque si pensamos en las demas hipdtesis, solo nos que- da suponer la existencia de un método de composicién deliberado y muy paco probable: Con la hipdtesis agustiniana, tendriamos que pensar que Lucas ¢asi siempre eligié usar el orden que aparece en Marcos, en higar del que aparece en Mateo; con la hipétesis de los dos Evangelios, tendriamos que pensar que Marcos apenas introdujo clementos nuevos. Aunque esto es posible, estos dos procedimientos son mucho menos probables que la al- ternativa, (Mas abajo veremos las pocas coincidencias entre Mateo y Lucas). ville: Broadman and Helman, 2001), 74-165 + Las estidisticas son de Stein, Stedving the Synaptic Gospels, 48, que cita a Joseph B. Tyson y Thomas R. W. Longstaff, Synoptic Abstract, The Computer Bible 15 (Wooster, Ohio: College of Wooster, 1978), 168-71 *P. cj. David L. Dungan, “The Purpose and Provenaice of the Gospel of Mark According ta the Two- Gospel (Owen-Griesbach) Hypothesis,” en New Synoptic Studies, 411-40. “GM. Styler, “The Priority of Mark,” en Moule, 231 * Sin embargo. ver David J. Neville (Mark Gospel: Prior or Posterior? A Reappraisal of the Phe- nonicnon of Order, JSNTSup 222 |Sheftield: Sheffield Academic Press, 2002)), que dice que el argumento del order debe realizarse con una mayor previsién meiodologica y que eso necesariamente no apunta a que Marcas sea anterior a los dems Evangelios. 45 Una InTROpUCCION AL Nuevo TestaMeNTO El orden de los sucesos. Vimos mas arriba que wna comparacién del orden de los su- cesos en los Evangelios Sindpticos revela una sitacién similar a la que observamos si analizamos la semejanza verbal: no cxiste ninguna ocasidn en la que Mateo y Lucas co- incidan presentando algo diferente a lo que encontramos en Marcos. Lachmann fue quien observé este fendmeno, y él argumentd, ademas, que esta situacién se podia explicar me- jor si Marcos era el primer Evangelio. Como ocurre con la semejanza verbal, hay otras hipotesis que pueden explicar el fenomeno del orden. Por ejemplo, Lucas podria haber decidido seguir e] orden de Marcos cuando éste fuera diferente al de Mateo (ésta es la ex- plicacién agustiniana), 0 Marcos podria haber decidido no desviarse de Mateo y de Lu- cas cuando éstos coincidieran. De nuevo, tiene mucho mas sentido pensar que Marcos ¢s. anterior porque es una explicacién mas natural y no nos obliga a imponerle a uno de los evangelistas un procedimiento de composicién bastante improbable. El estilo de Marcos es mas primitivo y un tanto extrafio, La mayoria de estudiosos ad- miten que Marcos contiene més irregularidades gramaticales y mas construcciones ex- trafas que Mateo y Lucas, Y dicen que esto habla a favor de la anterioridad de Marcos, porque la tendencia natural habria hecho que los autores posteriores suavizaran ese tipo de irregularidades (en la Critica textual se usa un criterio similar). Ademas, los pasajes de Marcos que tienen un paralelo en los Evangelios de Mateo y Lucas preservan mds expre- siones ararneas que los pasajes de Mateo y Lucas, Dicen también que es mas légico pen- sar que Mateo y Lucas eliminaron 0 tradujeton expresiones arameas que hubieran resul- tado ininteligibles para sus lectores de habla griega, que pensar que Marcos las afadid La teologia de Marcos es mas primitiva. Muchos estudiosos creen que en Marcos hay mas declaraciones teolégicas complejas que en Mateo y Lucas, y eso sugiere (de nuevo, ésta es la direeciodn en la que también apuntarian los principios de la Critica textual) que Marcos es anterior a los otros Evangelios Sindpticos. Vemos un ejemplo en Marcos 6:5, donde el evangelista explica que, debido a la incredulidad de la gente de Nazaret, Jestis “no pudo hacer alli ningtn milagro.” En el versiculo paralelo, Mateo dice que Jestis “no hizo muchos milagros alli” (13:58). Los estudiosos aseguran que es mas probable que Mateo decidiera no poner la incoma expresion de que Jesits fue incapaz de hacer mila- gros, Dices, pues, que no tiene mucho sentido pensar que Marcos la afiadiera. Este argu- mento tiene cierto peso, pero no es tan decisivo como los que hemos mencionado mas arriba, Es cierto que podemos buscar argumentos para probar qué Evangelio contiene las afirmaciones teolégicas mas complejas. Pero hemos de tener en cuenta el efecto del pro- pdsito y de la teologia de cada uno de los evangelistas. Este factor hace que sea mas difi- cil sacar conclusiones sobre tos préstamos entre los Evangelios Sindpticos. El argumento similar que los criticos de la redaccién usan para concluir que hay mas probabilidades de que Mateo se basara en el Evangelio de Marcos se encuentra con Ja misma objecién. Al menos en algunas pericopas, no todo el mundo estaria de acuerdo con ¢sa afirmacién,* y la escasez de estudios de la redaccién que aveptan la anterioridad de Mateo significa. en cualquier caso, que la mayoria de los datos iran en una sola direccién. * Ver, pe), Daviel Wenham, “The Synoptic Problem Revisited: Some New Suggestions About the Com- position of Mark 4:1-34," Fo# 23 (1972): 3. 38. 46 Los EVANGeLtos sindericos Aunque no todos tienen ¢1 mismo peso, estos argumentos, en Conjunto, son una fuerte »videncia de que Mateo y Lucas usaron de forma independiente el Evangetio de Marcos vara elaborar el suyo propio. ‘Q”. Como vimos mis arriba, Schleiermacher fue el primero en postular la existencia de ina coleccién de dichos de Jesis anterior a los Evangelios que los evangelistas usaron sara la élaboracién de sus escritos. Weisse retomé esa idea mencionando esa coleccion somo la segunda fuente de la hipdtesis de las dos fuentes, Como Schleiermacher, algunos rriticos creen que Papias hace referencia a este documento en su famosa declaraci6n so- ore los logia (ver la introduccién al Evangelio de Mateo), pero es bastante dudoso. Hacia Yinales del siglo XIX, esta fuente empez6 a ser conocida con el nombre de “Q”; lo cierto 28 que no-se sabe a ciencia cierta como ni donde se acufié este término.” La mayoria de ‘9s que defienden que Marcos es anterior a los otros dos Evangelios creen que tanto Ma- ev como Lucas debieron de usar una fuente de dichos como Q. La raaén para proponer la existencia de una coleccién de ensefianzas de Jestis es jue en Mateo y en Lucas encentramos aproximadamente 250 versiculos comunes que 10 aparecén en Marcos, La mayoria, aunque no todos, se corresponden con ensefanzas Je Jesiis, Muchos de estos versiculos presentan un grado de paralelismo verbal que ha~ sla a favor de la existencia de una fuente conuin escrita en griego (ver el ejemplo que /a presentamos én la Tabla 3). La explicacién mas simple a este fendmeno seria pensar que uno de estos dos Evangelios se basd en et otro. No obstante, recordemos que en- te Mateo y Lucas hay muy poca semejanza verbal y que apenas coinciden en cuanto a a ordenacion de los sucesos, Estos factores sugieren claramente que Mateo no usé el Svangelio de Lucas, ni Lucas us ct Evangelio de Mateo. De ahi, la necesidad de pos- ular la existencia de otra fuente. Muchos se han esforzado en reconstruir esa fuente hi- yotética,” y el hecho de que se haya llegado a publicar un libro titulado 4 Theology of 2 [Una Teologia de Q] nos muestra el grado de certeza que algunos tienen sobre esta lipdtesis.*' Otros se atreven a decir que Q fue el primer “Evangelio” y que nos ofre- :e la representacién de Jestis mas temprana y, por tanto, mas auténtica.® Pero a pesar ie-estas afirmaciones, ain existe mucho debate en torno a Q, y hemos de detenernos a tonsiderar algunos de los principales argumentos tanto a favor como en contra de esta lipotesis, Ademéas del argumento de la semejanza verbal en el material que-no coincide con el le Marcos, hay tres argumentos principales que apuntani a la existencia de la fuente Q. ® Se cree que se designé asi porque se trata dc la primers teira de la palabra alemana Quelle, “fuente.” fer fa diseusién que apateec en John J. Schmitt, “In Search of the Origin of the Sighum Q,” JBE 100 (1981): ‘08-11 * Ver especialmente James M. Robinson, Paul Hoffmann, y John Kloppenborg, The Critical Edition af Q Minneapolis: Fortress Press, 2000), Ver también A. Polag, Pragmenta Q: Texthelf zur Logienqnelle, 20 8. Neukirchen-Vluyn: Neukirchener, 1982), Brown, 118-19, que ofrece un resumen mi i. “Richard A. Edwards. 4 Theology of Q (Philadelphia: Fortress Press, 1976). ° Ver. p. ej. Burton L. Mack, The Losr Gospel: The Book of Q and Christian Origins (San Francisco: darper. 1993), 47 UNa INTRODUCTION Al. Nuevo TesTAMENTO La semejanza en el orden, Un grupo de estudiosos ha encontrado un orden similar en e] material que aparece en Mateo y Lucas pero que no aparece en Marcos {material que a veces se ha llamado “la doble tradicién”)." Este orden similar hablaria a favor de la exis- tencia de una fuente escrita. Pero algunos dudan de que haya una gran semejanza, por lo que el peso de este argumento es relativo.™ Dobletes en Mateo y Lucas. Los “dobletes” son relatos que aparécen mds de una vez enel mismo Evangelio, Dicen los expertos que esto ocurre porque el evangelista en cuestion en un momento esta siguiendo el texto de Marcos, y en otros, e! de Q. Un ejemplo seria Lucas 8:17 y 12:2, pues en ambas ocasiones Jesiis dice “no hay nada oculto [encubierto] que no haya de ser manifiesto [revelado], ni secreto [oculto] que no haya de ser conocido [saberse) y sal- geala luz.” El primero lo encontramos en Marcos 4:22, y el segundo, en Mateo 10:26, Por tanto, se cree que Lucas ha tomado ¢l primero de Marcos, y el segundo de Q.” Estos doble- tes apuntan a que, ademas del Evangelio de Marcos, existié otra fuente comin. No obstan- te, este argumento no es suficiente para demostrar que Q fuera una sola fuente escrita Diferente ubicacién del material Q. Fl material que aparece en Mateo y en Lucas que no aparece en Marcos, esta ubicado en diferentes contextos: Mateo agrupa la mayor parte de ese material en sus cinco discursos, mientras que Lucas Jo va colocando de forma es- parcida_a Jo largo de todo el Evangelio (sobre todo en 6:20-8:3 y 9:51-18:14). Este fend- meno es mas facil de explicar si los dos evangelistas hubieran hecho un uso independien- te de una fuente comin. Eso es més logico que decir que Lucas usé el texto de Mateo. Estos argumentos han convencido a la mayoria de académicos de que Mateo y Lucas tayieron acceso a una tradicion diferente al texto de Marcos, Probablemente, la mayo- ria de ellos piensan que Q era un solo documento.** Pero algunos estudiosos no estan de acuerdo con esta afirmacién. Prefieren pensar que Q era una serie de fragmentos escritos, 0 una combinacién de tradiciones escritas y orales.’’ Y atin més, otro grupo de ellos no cree necesario postular la existencia de una tradicion de ese tipo, pues cs mucho mas sen- cillo pensar que Lucas se basé en el texto de Mateo. Ahora bien, si Lucas conocia a Ma- teo, eso dafia seriamente la evidencia de la anterioridad de Marcos, por lo que la mayoria 9 Ver, p. ej.., Kimmel, Me New Teslament, 65-66; Joseph A. Fitzmyer, The Gaspel According to Luke LIX, AB (Garden City: Doubleday; 1981), 76-81. Ver, respectivamente, la discusion sobre esta cuestidn, y también ef tema de la relacién entre el orcien de las palabras de Q, de Mateo y de Lucas, que aparece en Jas siguientes obras; Mishael Goulder, “Self-Contradiction in the 1OP.” JBL 118 (1999): 506-17; Robert A. Derrenbacher Jr., y John S, Kloppenborg Verbin, “Self-Contradiction in the QP? A Reply to Michael Goulder,”./BZ. 120 (2001): 57-76; Michael Goulder, “The Derrenbacher-k loppenborg Defense,” JBL 121 (2002): 33-36. % Stein, Studying the Synoptic Gospels, 111. # Ver, sobre esta cuestion, John C, Hawkins, Horae Synupticwe (Oxford: Clarendon Press, 1909), 80-107. * Ver, por ejemplo, David Catchpote, The Quest for Q (Edinburgh: T. & T. Clark, 1993); C. M, Tuckett, Owe she History of Early Christienny (Peabody: Hendricksori, 1996). © Maurice Casey, por ejemplo, postula ef uso de miltiples fuentes escritas, muchas, ai menos, en arameg (dn Aramaic Approach to O: Sources for the Gospels of Matthew and Luke, SNTSMS. 122 {Canibridge: Cambridge University Press, 2002}, Encontrara una critica en Peter M. Head and P. J. Williams, "Q Review,” TynB 54 (2003): 131-44 48 Los EVANGELIOS sIndpricos de ios que niegan la existencia de Q, también niegan la anterioridad de Marcos.® Pero al- gunos sostienen tanto la anterioridad de Marcos como la afirmaciGn de que Lucas usd el texto de Mateo.” Elargumento de mas peso a favor de que Lucas uso el texto de Mateo y, por tanto, tam- bién de mas peso en contra de la teoria de las dos fuentes, es la existencia de las semejan- zas menores entre Mateo y Lucas que no aparecen en Marcos. Y siempre son semejanzas cn el orden de algunos versiculos 0 dichos, y en la ordenacidn de las palabras." ;Como pue- den explicarse estas semejanzas si Lucas no us6 el texto de Mateo y viceversa? Nuestro in- tento de encontrar 0 no una explicaci6n asi dependera de que los argumentos de arriba que apuntaban a que Lucas no conocia el texto de Mateo nos hayan convencido o no. Si con- sideramos el peso de esos argumentos, veremos que hay varias explicaciones posibles: (1) coincidencia parcial entre Marcos y Q, por lo que la semejanza entre Mateo y Lucas seria el resultado del uso que ambos hicieron de Q; (2) coincidencia en la redaccién 0 uso que Ma~ teo y Lucas hacen de Marcos; (3) corrupcién textual, basada en la conocida tendencia de los escribas a armonizar Jos relatos de los Evangclios; y (4) ambos hicieron uso de las mismas tradiciones orales pudiendo coincidir con Marcos. Estas semejanzas menores demuestran que la historia de los origenes de los Evange- lios probablemente fuc mucho mas compleja de lo que puedan llegar a explicar las hi- patesis que proponen una sola fuente. Pero no echan por tierra Ja hipdtesis de las dos fuentes, Una fuente como Q sigue siendo la mejor explicacion de las sernejanzas que hay entte Mateo y Lucas cuando éstas no aparecen en el material de Marcos, Podemos decir con casi toda seguridad que parte de Q (muy probablemente una parte muy im- portante) existia como texto escrito, Pero quiza deberfamos dar Jugar-a la posibilidad ® Ver especialmente John Drury, Tradition and Design in Lu toriagrapla: (Atlanta: John Knox, 1976), }20-73; Allan J. MeNicol, David L, Dungen, y David B. Peabody, Beyond the Q Impasse: Luke ¢ Use of Matshew (Valley Forge: Trinity Press Intemational, 1996). » Ver especialmente Matk Goodacre, The Case Against Q: Studies in Markait Priority and the Synaptic: Problem (Harrisburg: Trinity Press Intemational, 2002); idem, The Synoptic Problem: A Was through the ‘Maze (New York: Sheffield Academic Press, 2001). En respuesta a Goodacre, ver especialmente Paul Foster. “Is tt Possible to Dispense with Q?" Nov? 45 (2003); 313-37. Ver también Michael D. Goulder, Luke: A New Paradigm, 2 vols.: ISNTSup 20 (Sheffield: ISOT Press, 1989); Austin Farrer, “On Dispensing with Q,” en Studios in the Gospels: Essays in Memory of 8. #. Lightfoot, ed. D. E. Nineham (Oxford: Blackwell, 1955), 55-88, Algunos académicos han sugerido, incluso. que Mateo podria habersc basado en Lucas: p. chy R. V Huggins, “Maithean Posteriority: A Preliminary Proposal,” Nov 34 (1992): |-22; ef, también Martin Hen- gel. The Four Gospels and the One Gospel of Jesus Christ (Harrisburg: Trinity Press {ntemnational, 2000), 169-207, “ El numero de estas semajanzas es tema de debate; ver la tabla y la discusidn en Franz Neirynck, The Minar Agreements of Matthew andi Luke Against Mark, with a Cumulative List, BETL 37 (Louvain: Lowvain University Press, 1974); Georg Strecker, ed., Minur Agreements: Symposium Gouingen 199i (Gittingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1993); Andreas Ennulat, Die “Minar Agreements": Untersuchungen zu etner of: Jjenen Frage iles sinoptischen Problems, WUNT 62 (Tlibingen: Mohr-Siebeck, 1994), * Encontrara mas sobre estas sugerencias on Streeter, Four Gospels, 293-331; Stein, Siudving the Synop- ic Gospels, 123.27; F. Neirynek, “Synaptic Problem,” en [DBSup, 845. = Como R, E. Browa comenta, “el proceso probublemiente fue més complejo que le mayoria de las mas complejas recanstrucciones mademas” (115). # Gospel: A Study in Early Christian iis: 49 Usa IsTRopuccion AL Nuvo TRSTAMENTO de que los evangelistas usaran mas de una fuente escrita y. por qué no, una mezcla de tradiciones orales,* Las teorias de los proto-Evangelios. Algunos académicos han propuesto que antes de la elaboracién definitive de los Evangelios Sinépticos ya existié una edicién anterior de cada uno de ellos. Esta propuesta surgi por un lado para cubrir algunas de las lagunas que dejaron las hipdtesis dc las dos fuentes y, por otro, por el testimonio cristiano tem- prano y las indicaciones internas. Lachmann, uno de los primeros en proponer la teoria de las dos fuentes, empez6 a trabajar sobre la suposicion de la existencia de un Evangelio original, argumentando que Marcos era ¢l més cercano a ese original. Algunaos académi- cos modemos, teniendo en cuenta el problema de las semejanzas menores y algunos ele- mentos en Mateo y Lucas dificiles de explicar si estos dos evangelistas usaron el Evan- gelio canénico de Marcos, han sugerido que 0 bien uno o bien ambos usaron una edicién de Marcos anterior a la edicién canénica.“ Debemas mostrar ciertas reservas ante esta hi- potesis. No todas las semejanzas menores son del mismo tipo; muchas de ellas no pueden explicarse postulando que dependen de un “Ur-Marcos.”* Es mds, debemos cuestionar la suposicion de que, para explicar todos los cambios qué Mateo y Marcos han hecho en su fuente marcana, es necesaria la existencia de otra fuente: La Critica de fuentes deberia ser menos atreyida, y no intentar explicar cada frase de Mateo y Lucas haciendo referencia a una fuente escrita, Hay que dejar lugar a la influencia de los testigos oculares, a las tra ciones orales yal propésita tenldgico de carla evangelista en particular, Cuando tenemos en cuenta estos factores, la necesidad de un Ur-Marcos desaparece. Mucho mas popular ha sido la tesis de que Mateo escribio una edicion anterior de su Evangelio. Ne obstante, en este caso, parte de la motivaciée que hay detras de dicha bi- potesis es encontrar una explicacién mas satisfactoria a las relaciones sindpticas; mucho mas importante es la aparente referencia a una edicion de este tipo que Papias hace en el siglo II (citado por Eusebio, H.£. 3.39.16}: “Matco recagié los ordculos [cé Adyud (ta lo- gia)] cn la lengua hebrea”'FBpaté: 61a2éru| (Hebraidi dialekro)], y los interpreto cada uno [fppiveuser (ermeneusen)] tan bien como pudo.” $i Papias se refiere a un Evan- gelio escrito en arameo o hebreo, tiene que estar haciendo referencia a una edicidn se- mitica atiterior a nuestro Evangelio griego de Mateo, puesto que hay Padres de la Iglesia posteriores a Papias que apelan a él para demostrar la anterioridad del Mateo candnico. Por tanto, muchos son los que han aceptado que el primer Evangelio que se escribid fue una edicién semitica de Mateo; que Pedro, o Pedro y Marcos juntas, usaron esa edicién para componer el Evangelio griego de Marcos; y que Matco us6 el texto de Marcos para © Ver Mengel, The Four Gospels, 169-86, P. cj, Ginther Bornkamm, .fesus of Nazareth (London: Hodder & Stoughton, 1960}, 217; Vincent Taylor hace una sugerencia similar, aunque cauielosa, en The Gaspel According to Si, Mark, 2a ed. (London: Macmillan, 1966), 67-77. © Klirnmel, 62 * La traduccian es de Kirsopp Lake, Eusebio: Historia Eefesidistica, vol, 1, LOL (Cambridge: Harvard University Press, 1926) {CLIP}. Ver una discusian mais amplia de este pasaje en el cap. 3, en el apartado de “Autor.” 50 Los BVANGELIOS STINOPTICOS elaborar su Evangelio en griego.”’ La obstinada tradicién de que Mateo se escribio prime- ramente, junto con la creencia ampliamente extendida en la Iglesia primitiva de que Ma- teo fue e} primer Evangelio, hacen que la bipotesis de una “primera edicién” semita de Maieo sea bastante atractiva. ‘Sin embargo, esta claro que, aunque Ia existencia de una edicién asi fuera cierta, el Mateo canénico no solo es'una traduccion de ese original semita. Los expertos dicen que al leer Mateo en griego, uno ao tiene la sensacion que se trate de una traduccién al grie- 20; otro argumento importante es que, como se ha dicho anteriormente, Matco probable- mente uso el texto griego de Marcos para escribir su Evangelio. Ademas de estos, hay mas elementos que anulan la suposivién de que Marcos uso !a edicion semita de Mateo. Mucha de la tradicion temprana recoge que Marcos compuso su Evangelio basandose en la predicacién de Pedro (ver la Introduccion al Evangelio de Marcos). Pero entances es dificil imaginar que Marcos también usd una edicién temprana de Mateo. Ademis, Pa- pias quizd no se estaba refiriendo a un Evangelio (ver la discusién en ta Introduccion al Evangelio de Mateo), En general, podemos decir que 1a hipétesis de una edicién tempra- nade Mateo en lengua semita no se puede ni probar, ni descartar. Las evidencias a favor de la existencia de un proto-Lucas las encontramos en el mismo. Evangelio de Lucas y descansan en las tres considéraciones siguientes: (1) Lucas contiene mucho mas material especifico que Mateo y Marcos; (2) la tendencia de Lucas a escribir “a su manera”, inchiso en él material que también aparece en Mateo y Marcos (especial- mente en el relato de la Pasién); y (3) ef hecho de que Lucas incluye material de Marcos en bloques. en lugar de hacerlo de forma mas regular a to largo de) Evangelio. A causa de estos fendmenos. muchos académicos han ilegado a la conclusién de que Lucas compuso: una primera edicién de su Evangelio usando Q y L (el material que solo aparece en Lucas), y que mas tarde inserté fragmentos de Marcos. Aunque esta hipétesis no se ha podide de- mostrar,” sigue siendo une teoria atractiva (ver la discusién que aparece en el cap. 5). Conclusién, La hipotesis de las dos fuentes nos oftece la mejor explicacién global de las relaciones entre los Evangelios Sinépticos, pero a modo de conclusion, tenemos que mencionar dos advertencias. En primer lugar, el proceso de elaboracién de los Evange- lios es un proceso tan complejo que ninguna hipdtesis de la Critica de las fuentes, por de- tallada que sea,” puede ofrecer una explicacién completa de la situacién. En el supuesto de que al menos uno de Jos evangelistas fuera testigo ocular, que las diversas tradiciones © P. gj., Zahn 2.601-17. Otros que sostienen que detras de los Evangelios Sindpticos hay una ediciGn ar amea o hebrea de Mateo son Westcott, introduction (0 the Stud of she Gospels, 188-89, Chapman, Matthew, Mark and Like, 90-92; XL oti-Dufour. “Synoptic Problem,” 283-1 J.A.T. Robinson, Redating the New Testament (Philadelphia: Westminster, 1976), 97. © Ver especialmente Streeter, Fuur Gospels, 199-221; Vincem Taylor. The Passion Narrative of St. Luke: A Critical and Historical investigation, cd. Owen E. Evans, SNTSMS 19 (Cambridge: Cambridge University Press, 1972); Friedrich Rehkopf, Der fukanivehe Sonderguelle, WUNT 5 (Tubingen: Motu-Siebeck, 1959) © Eneontrara algunas criticas en Fitzmyer, Luke £ 1X, 90-91, "Ver, p-ey,, ia complicada propuesta de |.. Vaganay. Le probléne synoptique: Une hvputhese de travail (Paris: Deselée. 1954), sobre toda ei resument que hace en !.p. 444. Sl UNA INTRODLCCION AL NUEVO TestaMENTo escritas y orales que no han llegado a nosotros estuvieran circulando en aquel entonces, y que los evangelistas quiza hablaran entre ellos sobre sus escritos, las suposiciones que al- gunos critics de Jas fuentes plantean no tienen ningiin fundamento.”' Algunos criticos de las fuentes hablan de procesos de compilacién y de edicién que no se daban en el mundo antiguo,” El reconer esta complejidad, junto con la presencia de fenémenos que la hipd- tesis de las dos fuentes no puede explicar de forma satisfactoria, nos debe conducir a tra- tar esta hipdtesis no como una conclusién definitiva sino, en todo caso, como una teoria de trabajo, Es muy importante estar abierto ante la posibilidad de que, en una pericopa dada, una explicacién basada en la hipotesis de las dos fuentes no concuerde con los da- tos. Por tanto, analizando un texto dado podemos llegar a la conclusion de que Mateo es anterior a Marcos, 0 que Lucas recurrié a sus recuerdos y notas en lugar de recurrir a Q La etapa de la composicién final: Critica de la redaccion En nuestro estudio sobre los origenes de los Evangelios, hasta ahora apenas hemos pres- tado atencién a los evangelistas. Nos hemos detenido a analizar la etapa mas inicial de la transmision, en su mayoria oral, etapa en la que los apéstoles u otros predicadores y maestros cristianos cuyos nombres no condcemos preservaron los relatos sobre Jestis y sus ensefianzas. Y hemos examinado las fuentes escritas conocidas y ne conocidas que los evangelistas usaron para elaborar sus Evangelios. Hemos propuesto que el evangelis- ta Marcas es el autor de una de esas fuentes basicas. Pero desde un punto de vista de la Critica de fuentes, el interés de Marcos no esta en su persona como autor de su Evange- lio, sino en su Evangelio como fuente de Mateo y Lucas. Asi que'tanto en la critica de las formas como en la Critica de fuentes, el interés en los evangclistas es algo secundario. La Critica de la redacci6n es la que les devuelve su lugar en el escenario principal. Descripcién. El objetivo de la Critica de la redaccién es describir los propdsitos teolégi- cos de los evangelistas analizando el modo en que usan las fiientes en las que se han basa- do, Sin negar la necesidad de que los criticos de las formas estudien las tradiciones orales y de que los criticos de las fuentes escrutinen las fuentes escritas, los criticos de la redaccién reivindican que reconozcamios ¢l papel que los evangelistas tienen como autores individua- les: personas que, aunque se basaran en unas fuentes y tradiciones concretas, moldearon esa tradicién de forma creativa y con un propésito concreto para crear un todo literario con una teologia propia. Los evangelistas no solo recogieron diferentes tradiciones y fuentes y las unieron a modo de compilacién. Afiadieron sus propias modificaciones a esas tradiciones y, al hacerlo, escribieron la historia de Jesiis con sus énfasis particulares.”* La Critica de la re- * Correctamente enfatizuce por Robinson, Redating, 93-94, ® Sharon Lee Mattila, “A Question Too Often Neglected," NTS 41 (1995); 199-217. © Encontraré buenas descripeiones de la Critica de fa redeceian en Norman Perrin, What is Redaction Criticism? (Philadelphia: Fortress Press, 1969); R. H. Stein, “What Is Redaktionsgeschichte?" JBL 88 (1969): 45. 56: idem, Stndying the Syneptic Gospels, 262-72; Joachim Rohde, Rediscovering the Teaching of the 52 Los EvanceLios sindpticos daccién es; por tanto, un método del Estudio de los Evangelios, e incluye cinco elementos basicos. 1. La Critica de la redaceién hace una diferencia entre tradicién y redaccién. La “tra- dicién”, en este sentido, es cualquier cosa (desde extensas fuentes escritas hasta breves dichos 0 relatos que se transmitian de forma oral) que el evangelista uso para la elabora- cién de su Evangelio. El término “redaccién” hace referencia al proceso de modificacion de esa tradicién, que se producia cuando e} evangelista escribia su Evangelio. Dado que la Critica de la redaccién depende de nuestra habilidad para identificar tas tradiciones so- ‘bre las que el evangelista trabajo (para asi poder saber los cambios que realizO), tiene me- jores resultados cuando Ia aplicamos a Mateo y Lucas. Podemos comparar las ediciones finales de estos Evangelios con las dos fuentes extensas que usaron: Marcos y Q (aunque. un documento Q reconstruido a partir de Mateo y Lucas}. Por esta misma razon, aplicar la Critica de ta redaccién al Evangelio de Marcos ¢s un procedimiento mucho mas dificil, dado que no poseemos ninguna de las fuentes que él usd.” 2. La actividad redactora 0 editora de los evangelistas puede verse en varias areas: El material gue eligieron incluir y excluir. Por ejemplo, casi todos los eruditos estan de acuerdo en que los sermones mas 0 menos similares que aparecen en Mateo Sy Lucas 6!20-49 provienen de Q, No obstante, los sermones de Lucas ocupan menos de un tercio que los de Mateo, y es evidente que Lucas ha omitido casi todas las referen- cias al Antiguo Testamento y a la ley (p. ¢j.: Mat. 5:17-19, y la antitesis de Mat. 5:21— 48). Eso sugiere que Mateo tiene un gran interés en ensefiar a la Iglesia de sus dias so- bre la relacién que habia entre Jestis y la ley, mientras que eso es algo que a Lucas no le interesa tanto. La ordenacién del material. Puede verse en la Tabla 4 que Mateo no concuerda con Marcos y Lucas en cuanto a la ubicacién de tres importantes milagros: cuande Jesits calma la tempestad (8:18, 23-27), cuando Jesus sana‘a los endemoniados gadarenos (8:28-34), y cuando Jestis sana a la mujer con el flujo de sangre y resucita a la hija de Jairo (9: 18-26). Dado que Marcos probablemente es Ja fuente principal que Mateo usa para redactar estas historias, es evidente que Mateo eligié ponerlas en un orden diferente. Cuando vemos que hace to mismo con otros relatos sobre milagtos que él ubica en los capitulos 8 y 9, tene- mos la justificacién suficiente para decir que Mateo deliberadamente reordena el material para transmitir al lector que Jesiis era alguien que hacia milagros. Esa reordenacién tam- bién tiene lugar dentro de una misma pericopa: ;El cambio en el orden de las tentaciones (Mat, 421-11 = Lucas 4:1-12) revela los diferentes énfasis de los respectivos evangelistas? Evangelists (London: SCM, 1968), R. T. France oftece un ejemplo prictico de lo que es In critca de la redac- cin en su “Exegesis in Practice: Two Samples,” en New Testament Interpretution: Essays on Principles and Methods, ed. 1. Howard Marshall (Giand Rapids: Eerdmans, 1977), 253-64. * En cuanto a cémo se ha aplicado la metodologia de la Critica de ta redaccién al Evangelio de Marcos, ver E. 1, Pryke, Reductional Style in the Marcan Gospel: 4 Study of Syntax and Yocabutary as Guides to Redaction in Mark, SNTSMS 33 (Cambridge: Canibridge University Press, 1978); Stein, Synoptic Problem, 251-43. Quien se ha mostrado muy escéptico ante La empresa de la Critica de Ia redaccién aplicada al Evan- gelio de Marcos es C. Clifton Black, The Disciples in Mark: Markan Redaction in Current Debate, JSNTSup 27 (Sheffield: SOT Press, 1989) 53 Usa INrRopucciON AL Nuvo TesvAMENTO El “hilo” que el evangelista usa para tejer su tradivién, Para componer un relato con- tinuo a partir de diversas fuentes, cl evangelista tenia que afiadir diferentes transiciones. Estas transiciones, 0 este “hilo”, normalmente revelan los temas que preocupan al autor, Por ejemplo, Mateo alterna ensefianza y relato de una forma muy eficaz, marcando la transicién al final de los discursos con una formula reiterativa; “Cuanda Jéstis termind es- tas palabras” (7: 9:1; ver también | 1:1; 13:53; 26:1). Adiciones al material. En el relato que Lucas hace del ministerio de sanidad de Jesiis y de la eleccién de los doce (6:12-19), que parece estar basada.en Marcos 3:7-18, mencio- na él hecho, que no encontramos en Marcos, de que “Jestis se fue al monte a orar, y pas6 toda la noche en oracién a Dios” (Lucas 6:12), Quiza aqui haya evidencias de una de las preocupaciones de Lucas, Omisién de material. Cuando el eritico de la redaccién esta bastante seguro de que un evangelista ha tenido acceso a una tradicién que no ha incluido, es importante preguntar si la omisién se debe a un énfasis teolégico concreto, Por ejemplo, se di¢e con frecuencia que Lucas ha omitido la referencia “viniendo sobre las nubes del ciclo” (que aparece tan- to en Marcos como en Matco) en su respuesta al sumo sacerdote (22:69) porque quiere evitar la idea de una parusia inminente. Expresiones diferentes. En una de las bienaventuranzas, Jesiis, segiin Mateo, dice “bienaventurados los pobres en espiritu” (5:3); sepiin Lucas, “bienaventurados los po- bres” (6:20). El eritico de la redaccién interpretarin que esta diferencia quiza apunta a que ‘Lucas tiene un mayor interés por los temas socioecondmicos. 3. Los eriticos de la redacci6n buscan en este tipo de cambios dentro de un mismo Evangelio unos patrones determinados. Cuando surge un patron concreto, podemos decir que se trata de un interés teoldgico del autor, Por ejemplo, cuande Lucas afiade el deta- dle sobre la oracién (como hemos visto unas lineas mas arriba), nos damos cuenta de que: esa no es una adicion aislada, sino que concuerda con otras adiciones similares sobre la oracién que Lucas va insertando a lo Largo de todo su Evangelio. Por tanto, podemos con- cluis que la oracion es una preocupacidn teoldgica de Lucas. Siguiendo este procedimien- to, al final podemos construir un marco general de la posicién tolégica de cada Evange- lio en particular, 4. Asi, basdindose en este marco teolégico general. el objetivo del critica de la redaccion es establecer una base para la produccién del Evangelio. Por ejemplo, si miramos en el Evangelio de Lucas, se dice que la supuesta omisién de referencias a una parusia inminente muestra que escribe en medio de un ambiente en e! cual la dilacién de la parusia se habia convertido en un problema. Al “contexto en la vida de Jesiis” y “al contexto en la vida de la Iglesia” (la preocupacién de la critica de las formas) sé le wiade entonces “el contexto en Ja vida del evangelista y su comunidad.” 5. Algunos no solo incluyen dentro de la Critica de la'redaccién el estudio de la modi- ficacién que los evangelistas hacen de la tradicién, sino que también incluyen las caracte- risticas literarias y tealdgicas de los Evangelios (es decir, lo que a veces se ha llamado la Critica de la composicion). En cierta medida, estamos ante una disputa semantica irifruc- tuosa, pero quiza es mejor mantener la definicion de la Critica de la redaccién més res- 54 Los EVANGELIOS SINOPTICOS tringida para diferenciarla de la Critica de la composicion que los buenos exegetas siem- pre han hecho. Origenes. William Wrede, aunque noes un critico de Ia redaccion si pensamos en la definicién de mas arriba, fue un precursor del énfasis tipico de a Critica de la redae- cién, Drede escribid en una época en la que la “hipdtesis marcana” o la “hipdtesis de la prioridad o anterioridad de Marcos” reinaba entre los estudiosos de los Evangelios. Se hablaha mucho dé esta hipotesis, pero no solo porque sostenia la anterioridad de Mar- cos, sing también porque aseguraba que Marcos ofrecia una imagen de Jesis histéri- camente fiable, y que no era una obra teoldgica, Wrede echd por tierra esta suposicion demostrando que Marcos contenia tanta teologia como los demas Evangelios. Concre- tamente, Wrede afirmé que Marcos habia incluide las muchas referencias donde Jesus pide a los testigos que no digan que El es el Mesias. Este “secreto mesidnico” fue dise- fiado para explicar por qué tan poca gente lo reconocié como el Mesias mientras estuvo en la Tierra.* Aunque la tesis de Wrede ahora ya no cuenta con mucho apoyo, su afirma- cién de que Marcos es tanto tedlogo como historiadar (o tedlogo en lugar de historiador) estd ampliamente aceptada, Obviamente, la vision de Wrede de que los evangelistas eran tedlogos creativos tuyo una serie de implicacaiones, pera los estudiosos no las hicieron propias de forma inme- diata, La Critica de la redaccién como disciplina identificable no se desarrollo hasta la dé- cada de 1950. Los pioneros en este campo fueron tres criticos alemanes.”* El primer tra- baje de la Critica de Ja edaccién fue un ensayo de Giinther Bornkamm sobre los textos en los que Jestis calma la termpestad, ensayo:en el que se queria sacar a la luz la preocupa- cién teolégica de Mateo haciendo una comparacién entre su relato y el de Marcos.” Mas adelante en la misma década, aparecieron dos monogriifices muchos mas significativos. Hans Conzelmann, en La Teologia de Lucas,™ analiz6 la perspectiva teologica de Lucas, argumentado que el evangelista impuso sobre ef material de los Evangelios una historia de la salvacion en tres etapas: la etapa de Israel, la etapa de Jesis, y la etapa de la Iglesia, Al hacer eso, segiin Conzelmann Lucas le dio a la comunidad cristiana un papel de conti- nuidad en la Historia, reduciendo asi la tensién que habia en medio de la comunidad cris tiana temprana por le dilacién de la parusia, o lo que es lo mismo, el fracado de un Jestis * William Wrede, Das Mewsiasgehvinnls in den Bvangetien (Gottingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1901 (ET The Messianic Secret in Mark). * Las ponenciay de RH. Lightfoot cn Bampron en 1934, publicadas como Misrory and faterpretation i the Gospels (Landon: Hodder & Stoughton, 1935), anticipan muchos de los énfasis de lu Critica de la redac- idan, al iguitl que ocurre con las obras de Ned B, Stonchouse, The Witness of Maithew und Mark to Christ (1944) y The #itness of Luke to Christ (1951) (ambas pueden encontrarse en lz edicién de un volumen, pub- licadla por Baker Book House [1979}). Sobre la labor de Stonehouse, ver Moisés Silva, °Ned B. Stonehouse and Redaction Criticism. Part 1; The Witness of the Synoptic Evangelists to Christ; Part Il; The Historicity of the Synoptic Tradition,” #7 40 (1977-78): 77-88, 281-303. * Se puede encomtrar una traduccién af inglés en G. Bornkamm, G. Barth. y H. J. Held, Tradition and Interpretation in Matthew (Philadelphia: Westminster, 1974). ” Hans Conzelmann. The Thealogy vf St, Luke (New York: Harper & Row, 1960). EI original, con un titulo mucho més tevelador (Die Atte der Zeit (“Fn contra del tiempo"). file publicado en 1954. 5S ‘UNa intropuiceién aL Nueva Tesramento. que no logré regresar tan pronto come habia esperado. Willi Marxsen hizo con Marcos lo que Conzelmann con Lucas. Marcos, segiin Marxsen, también escribid con la preocupa- cidn de la parusia en mente, pero Marcos creia que la parusia era inminente y escribid su Eyvangelio con el propésito general de reunir a todos los cristianos en Galilea y esperar alli al Sefior.” Seria imposible seleccionar incluso los trabajos mas importantes de la Critica de la re daccién desde aquellos estudios iniciales. Las conclusiones a las que llegaron Bornkamm, Marxsen, y Conzelmann apenas tienen seguidores hoy en dia, pero la metodologia que propusieron se ha ganado un lugar seguro en el campo del estudio de los Evangelios.”” Hay una gran cantidad de monograficos, disertaciones y articulos que usan la Critica de Ja redaceién y analizan temas que aparecen én uno de los Evangelios © cn los relatos de los evangelistas, 0 comparan y contrastan la contribucién que dos o mas evangelistas han hecho a un tema en particular. Casi nadie empieza un estudio serio de los Evangelios sin una utilizacin considerable de la Critica de la redaccién. Con esto no queremos decir que la Critica de la redaccién ha echado fuera a la Critica de las formas oa la Critica de fuentes; los académicos contemporineos, para poder llegar a comprender el producto fi- nal, los Evangelios (la etapa de la redaccién), basindose en un material brute (la ctapa de la tradicion), usan estos tres métodos. Evaluacion. La popularidad no es una garantia de que un método dado sea correcto. Come con cualquicr otro método, antes de proponerlo come métoda de estudiu de los Evangelios, hemos de analizar la Critica de la redaccién con ojo critica, Empezaremos con cinco criticas de esta disciplina,* 1. La validez de la Critica de la redaccién depende de nuestra habilidad de diferenciar Ja tradicién, de la redaccién. Debemos tener una idea clara sobre las fuentes que un evan- gelista dado ha usado antes de empezar a hablar sobre las modificaciones que ha hecho de esas fuentes. Casi todos los criticos de la redaccién reconocen la aportacion que la hipéte- sis de las dos fuentes ha supuesto para su investigacidn (esto es, que Mateo y Lucas usaron e] Evangelio de Marcos y otra fuente, Q). Es obvio que aquellos gue cuestionan la exacti- tud de esta hipotesis también ticnen que buscar otra base sobre la que construir su critida dela redaceién. Los que detienden la hipétesis de las dos fuentes tendran que hablar de las modificaciones que Marcos ha hecho de Mateo y Lucas en vez de las modificaciones que > Willi Marxsen, Mark the Evangélist: Studies on the Revlaction History of the Gospel (Nastril don, 1969); cl original en alemin aparecidven 1956 © Perticularmente, hay tres monogrificos de académicos conservadores que cmplean métudos’ de la Critica de la reduceién y que disienten de lax conchisiones’a las que llegan Marxsen. Conzelmann, y Bomkemm: Ralph Martin, Mark: Evangelist and Theologian (Grand Rapids: Zondervan, 1972); 1. Howard Marshall, Luke: Historian amd Theologian, new, edicion expandida (Grand Rapids: Zonder- yan, 1989}; R. T. France, Matthew: Evangelist and Theologian (Grand Rapids: Zondervan, 1989) Ver tambien Grant R, Osbame, “History and Theology in the Synaptic Gospels,” Trina! 24 (2003); 5. 22. » Pare conseguir mas detalles, ver D. A. Carson, “Redaction Criticism: On the Legitimacy and Illeg! macy of w Literary Tool.” en Scripture and Truth, cd. D. A. Carson y Jahn'D, Woodbridge (Grand Rapids Zondervart, 1983), 119-42, 376-81 ‘bing- 56 Los EVANGELIOS sINOPTICOS Mateo ha hecho del texto de Marcos, y tendran muchas dificultades para usar ta Critica de la redaccion con Mateo. Pero aun si asumimos la fiabilidad general de la hipotesis de las dos fuentes, las dificultades para la Critica de la redaccién no van a desaparecer. £n primer lugar, como hemos argumentado, en algunos lugares se podria invertir la di- receién de la dependencia que la teoria de las dos fuentes proponia. Digarnos que algunos fragmentos de Marcos podrian depender de una versién de una historia que con el tiempo llegs casi intacta al Evangelio de Mateo. En ese caso, tendriamos que hablar de los cam- bios que Marcos hace de “Mateo”, en lugar de Jos cambios que Mateo hace de Marcos. En segundo lugar, Mateo y Lucas a veces pueden depender de la version de una historia independiente, aunque paralela, de Marcos, De nuevo, lo que un critico de la redaccion etiquetaria de “la redaceion que Mateo hace (de Marcos)" podria tratarse de una tradicion que Matco simplomente esta transmitiendo. En tercer lugar, dado que no poseemos una copia de Q, los argumentos que algunos han presentado para decir que Q fue redactado por Mateo o por Lucas no tienen ningun fundamento vilido. Los estudiosos generalmen- te piensan que a través del analisis de diversos factores puede saberse como era Q, y en- fonces basin su Critica de {a redaccién sobre esa suposicion. Obviamente, el proceso es un proceso necesariamente subjetivo, y es normal que haya mucho desacuerdo. Por ejem- plo, en relacion con la diferencia entre “pobre” (Lucas) y “pobre en espiritu” (Mateo) que ya mencionamos anteriormente, ;podemos estar seguros de que Lucas ha socializado el texto de Q, en lugar de pensar que Mateo lo ha espiritualizado? En este caso, quiza poda- mos sospechar que Lucas es el responsable de ta modificacion, puesto que el cambio con- cnerda con cl énfasis genéral de su Fvangelio. Pera normalmente la decisién es mucha mis dificil y se pueden dar muchos errores, Con todo esto queremos decir que los criticos de la redaccion tienen que ser mucho mas cuidadosos 4 la hora de afirmar que un evange- lista ha modificado la fuente que uso, Es probable que no podamos identificar tantos cle- mentos redaccionales como querriamos * 2. Los criticos de Ja redaecién asumen con demasiada frecuencia que todos los cam- bios que un evangelista hace estén motivados por una linea teolégica concreta. Em mu- chas ocasiones si es asi; pero en muchas otras, y particularmente cuando los cambios son menores, que solo afectan a una ¢ dos palabras, no'som mas que cambios de estilo, Tam- bién puede ocurrir que otras adicioncs mas extensas no respondan a un interés teolagico conereto, sino simplemente a un interés histérico, No podemos olvidar que parte de la in- tencidn de los evangelistas era dejar unos documentos historicos que recogieran los acon- tecimientos en torng a la vida de Jestis. 3. Los criticos de la redaccion a veces han igualado los “énfasis de la redaccién” con la teologia del cvangelista. Lo que podemos determinar como redaccién nos muestra * La dificuttad de ta “redaccién™ ha Hevado 2 algunos esiudiosos a proponer un acercamiento mas pre~ eavido que Consiste en un estudio temético de cada Evangelio (p. ¢).la Critica de In compasicisa” “composi- tion criticism”); ver Randall K. T, Tan, “Recent Developments in Redaction Criticism: From Investigation of ‘Textual Prehistory Back to Historicst.Grammatical Excgesis?” JETS 44 (200); $99-614. © Ver Graham N. Stanton, Jesus of Nazareth im New Testament Preaching, SNTSMS 27 (Cambridge: Cathbridge University Press, 1974), 37 UNA InTRODUCCION al, NuEVa TesTAMENTO aquello que solo aparece en un Evangelio conereto, es decir, lo que Id caracteriza si lo contrastamos con los demas o con las fuentes que supuestamente us6. Con frecuencia, podemos concluir de forma legitima lo que es redaccién, dado que lo que el evangelista modificé de forma deliberada, es particularmente importante para el evangel Pero no podemos pensar que ése énfasis cn cucstiGn sea toda su teologia (a veces, ni Siquiera sera una parte representativa de ella). Contentarnos con esa conclusion seria aceptar que al evangelista no le interesa la tradicién que recibe y usa 0 que ésta no forma parte de su teologia. Esa es una conclusién bien absurda. Seria como si, al comparar los escritos de Calvino y de Beza, elabordramos la teologia de estos dos autores a partir de los elemen- tos que tan solo ellos mencionan. Los énfasis comunes que ericontramos en Mateo, Mar- cos y Lucas sobrepasan los rasgos que los diferenctan los unos de los otros, y una vision holistica de lo que cada uno enséiia tiene que tener en cuenta tanto las caracteristicas particulares como los puntos en comtn. 4, Los que creen poder identificar el contexto de un Evangelio en particular en fun- cién de la teologia del autor, muchas veces Megan a conclusiones que van mas alld de Jos datos disponibies. Si Mateo aiiade detalles sobre la ley mosaica y citas del Antiguo Testamento, es evidente que escribié su Evangelio en un contexto ¥ a unos oyentes que necesitaban que les ensefiara sobre esa cuestion. Y cl tenor de estas adiciones tam- bién puede servir para descubrir los problemas que habia en la comunidad en la que Mateo escribi6, Pero los criticos de la redaccion a veces describen detalles del contex- to que no son mas que puras especulacionés. Normalmente solo se basan cn parte de las evidencias (por lo que siempre hay criticos que, trabajando en el mismo Evangelio, llegan a describir contextos contrapuestos) y llegan a conclusiones que van mas alla de los datos disponibles, Ademas, incluso podriamos abandonar la tendencia de los criticos de la redaccion de extraer inferencias sobre la naturateza de las comunidades a las que los evangelistas escribian si aceptamos el argumento de Rickard Bauckham (segiin el cual los Eyangelios fueron escritos a los cristianos en general, y no @ comu- nidades especificas).* 5, La forma en la que la Critica de la redaccién realiza su trabajo suele propiciar el cuestionamiento de la fidelidad del material de los Evangelios. No es que el objetivo de la Critica de la tedaccién sea probar la naturaleza ne histérica de los cambios introducidos por los evangelistas. Pero muchos eriticos de la redaccién son de la opinién de que a los evangelistas, la cuestin de la exactitud histérica les importaba bien poco. Asi, criticos como Marxsen aseguran que “Teniendo en cuenta este acereamiento, para los evangelis- tas no es una prioridad ser fieles a lo que realmente pas6.""> En ese sentido, la Critica de la redaccién es un verdadero descendiente de la Critica de las formas mas radical, Mar- cos, Mateo y Lucas, segun muchos criticos de la redaccién, tenfan el misme interés en ™ Richard Bauekham, “For Whom were the Gospels Written?” en The Gaspels for All Christians (Grand Rapids: Eerdmans, 1998), 9-48. Ver ambien Rengel, The Four Gospels, 106-1. Encontrara una critica a ls hipotesis de Bauckham en Joel Mareus, Mark J-8: 4 New Translation with Intraduction and Commomary, AB 27 (New York; Doubleday, 2000), 25-27. S Marxsen, Mark the Pvangelist, 23, 58 Los EVANGELIOS SINGPTICOS Ja exactitud historiea que el que Bultmann y Debelius confieren a la comunidad oristiana temprana. Este sesgo que caracteriza a muchos mas conocidos criticos de la redacién ¢s tan tipico, que la Critica de la redaccién, al igual que la Critica de las formas, se ha gana- do la reputacidn de ser tin método que ataca la fiabilidad historica de los Evangelios. Pero es injusto generalizar y jugar cl método en si por la forma en fa que muchos desa- srallan la Critica de Ja redaecién. La Critica de la redaccin per sé no apunta a Ja no histori- cidad de los Evnagetios, De hecho, como yeremos mas adelante, la Critica de la redaccion tiene mucho que aportar para poder llegar a una interprétacién de jos Evangelios Sindpti- cos. Entonces, ¢por qué tantos criticos de la redaccidn legan a conclusiones que cuestionan la credibitidad historia de los Evangelios? Una de las principales razones es el supuesto de muchos criticos de la redaccion de que él abjetivo de un evanyelista no puede sera la vez buscar la exactitud tealégica y la histérica, Con frecuencia se nos transmite, ya sea de forma explicita o implicita, que he- mos de ¢legir entre Historia y Teologia. Sin embargo, no hay razén para pensar que un evangelista no podria tener ambas preocupaciones, es decir, ta historica y la tealégica. ‘No hay duda de que Mateo, Marcos y Lucas redactaron las tradiciones de los Evangelios que les llegaron. Y pareve ser que para algunos criticos de la redaccion, eso es suficiente para justificar la conclusién de que, al manipular la Tradici6n, los evangelistas también han manipulado la Historia. Pero no es necesario llegar a estas conclusiones. La reorde- nacién, la adicién, Ja omision, o la parafrasis no necesariamente empaiian la historicidad de un evento o de una enséianza. Por ¢jemplo. los periddicos reescriben los informes que reciben de las ugenvias de noticias, peru esa reelaburacion no afecta necesariamente a la fiabilidad de lo narrado. Los discursos extensos normalmente los resumen, o extraen de ellos algiin fragmento representativo. Al hacer eso, los diferentes periodicos se centran en énfasis diferentes de un mismo discurso. No acusamos a los periédicés de faltar a la verdad y, por tanto, tampoco deberfamos acusar a los evangelistas de imprecisién histo- rica cuando resumen, citan solo una parte o parafrasean las ensefianzas de Jests. Pero el hecho de que no siempre hayan presérvado cl jpsissina verba Jesu (las auténticas pala- bras de Jestis) no significa que hayan mermado el ipyissima vox Jesn (a auténtica voz de Jestis). Mientras las modificaciones de los evangelistas concuerden con lo que realmente pasé y con el sentido de 16 que Jestis dijo {aun si resumen, seleccionan o parafrasean), la inteyridad histérica esta parantizada.* La cuestién, pues, se reduce'a las intenciones de los evangelistas tal y como quedan feflejadas en sus declaraciones expresas y en su trabajo de redaccion. Su intencion fue escribir sus Evangelios con precision histérica? {O convirtieron el mensaje de Jesis en Teologia, dindole prioridad a ese objetivo y no preocupandose demasiado por el modo en el que realmente ocurrieron las cosas? La Critica de la redaccién, en si misma, ng pue- © El tema presentado en este piirtafo es muy amplio © importante. Em cuanto a esta cuestion y otras, ver especialmente R, T. France, “The Authenticity of the Sayings of Jesus,” en History, Criticism, and Faith, ed. Colin Brown (Downers Grove: IVP. 1976). 10111: Craig Blomberg. The Historical Reliabitity of the Gas- pels (Downers Grove: IVP, 1987), esp. 35-43, 13-52; L. Howard Marshall, / Believe in the Historieal Jesus (Grand Rapids; Eerdmans, 1977). 59 UNA INTROOUCCION AL Nuevo TEsTAMENTO de responder a estas preguntas. Y en cuanto a esta cuestién, fos mismos criticos de la re- daccién llegan a conclusiones radicalimente diferentes. Algunos estan convencidos de que un estudio detallado de las modificaciones que los evangelistas introdujeron muestra que no hay ningin tipo de manipulacién, Lo que hacen es separar la redaccién de la tradi- cién para poder entender mejor el mensaje de los Evangelios, sin dar por sentado que la redaccién tiene menos fundamento histérico que la tradicién.”’ Asi, por ejemplo, pueden. Negar a la conclusién de que Lucas ha redactado la bienaventuranza “Bienaventurados yosotros los pobres” para incluir su énfasis cconémico, acompaiandola ademas de la ex- clamacién “jay de vosotros los ricos!", mientras que Mateo ha redactado la misma bien- aventuranza escribiendo ““Bienaventurados los pobres en espiritu” para hacer hincapié en la dimension espiritual. Pero si Jesus tenia en mente las dos ideas—y es muy probable que asi fuera, sobre fodo si pensamos en el concepto de “pobre” del Antiguo Testamen- to— entonces seria injusto acusar a uno u otro de los evangelistas de no reflejar las pala- bras de Jestis. Es cierto que hay otros momentos en que la cosa no esta tan clara, y que la unica via adécuada para llegar a una conclusién u otra es realizar un escrutinio minucio- so de los diferentes textos. Pero lo que a nosotros nos interesa ahora es que veamos que la Critica de ta redaccién no tiene por qué echar por tierra la fiabilidad histérica de los Evangelios y que los criticos de la redaccién que aseguran que los evangelistas no tenian en cuenta la precisién histérica cuando realizaban su actividad redactora no tiene ningin fundamento sdlido. Por tanto, los problemas de Ja Critica de la redaccién ticncn nombres y apellidos: afir- maciones exageradas, falsas suposiciones y aplicaciones inapropiadas. Si se lleva a cabo de forma adecuada, la Critica de la redaccién puede ser una verdadera ayuda para ta in- terpretacién de los Evangelios. Mas concretamente, a continuacién detallamos algunos de los elementos positivos de la Critica de la redaccién. L. Al cenuarse en la etapa final de produccidn, ofrece al intérprete y tedlogo una ayu- da inmediata. En este sentido contrasta con la critica de las formas y la Critica de fuentes, cuya preocupacién por la prehistoria dé la tradicién de los Evangelios es de mucho inte- rés para el historiador del cristianismo primitivo, pero de poca ayuda para el intérprete. La Critica de la redaccién se acerca al nivel que mas nos interesa: el producto literario final. ¢! Evangelio. 2. La Critica de la redaccion nos recuerda que los evangelistas escribieron moyvidos por algo mas que la precisién histérica (lo que no quiere decir que no vieran importante ser fie- les a la verdad historica). Fueron predicadores y maestros, y su interés cra la aplicacién de las verdades a la vida y las ensefianzas de Jestis en medio de las comunidades de su tiempo. A veces, este propdsito teolégico de los evangelistas se ha pasado por alto y, como conse- cuencia, tampoco se ha sabido ver la importancia y la aplicacion de la historia que los evan- gelistas narran. 3. La Critica de ta redaccion reconoce la multiplicidad de los Evangelios, y nos ayuda a apreviarla, La historia de Jesus no nos ha !legado en un supetevangelio, sino en cuatro Evan- © Ver, p. ej.. Grant R, Osborte. “The Evangelical and Redaction Criticism: Critique and Methodology,” JETS 22 (1979¥: 308-22, 60, Los EVANGEI INOPTICOS gelios, cada uno con su contribucién distinta e igual de importante, para que nuestra compren- sidn de Jestis sca mds completa. Aunque a veces esto causa algiin problema a nivel historico, deberfamos valorar !a riqueza de perspectivas que este Evangelio en cuatro nos brinda. “Tests es. una figura tan grande que necesitamos los cuatro retratos para conocerle bien”, y la Cri- tica de la redaccién nos ayuda a apreciar el arte y el significado de cada uno de estos retratos, LOS EVANGELIOS COMO OBRAS LITERARIAS Hemos hecho un esbozo sobre el proceso de composicién de los Evangelios. Ahora cen- traremos nuestra atencion en esos productos finales, considerados en si mismos obras li- terarias. Dos son los temas que requicren especial consideracion: la cuestion del género de los Evangelios, y la nueva Critica literaria (new literary criticism). El género de los Evangelios En todo el Nuevo Testamento, no encontramos un solo lugar en el que a los cuatro rela- tos sobre el ministerio de Jestis se les denomine con Ja palabra “Evangelio” (evayyéivov [euangetion]; sobre Marcos 1:1, yer la Introduccion al Evangelio de Marcos). El tér- mino “Evangelio” y el verbo de ta misma familia de palabras “predicar el Evangelio” (ebayyeXigoumt [euangelizomai]) se usan ch cl Nucvo Testamento para referirsc al men- saje sobre la obra redentora de Dios en su Hijo (p. ej., en Marcos 1:14-15; Pablo los usa von mucha frecuencia: Ro, 1:16; | Co. 15:1; Ga. 1:6-7),*? Probablemente, en algtin mo- mento del siglo primero o d principios del siglo segundo, la Iglesia puso titulo a los rela- tos aceptados sobre el ministerio de Jestis. Fue entonces cuando ¢l término “Evangelio” se usd por primera vez para hacer referencia a una obra literaria,” La forma de estos ti- tulos préserva ¢l énfasis de la singulatidad de cada Evangelio: no tenemos “El Evange- lio, por Marcos,” sino “el Evangelio segin [la version de] Marcos” (y lo mismo ocurre con el de Mateo, el de Lucas y el de Juan), Justino, a mediados dei siglo II, es el primer autor que usa el término “Evangelio” para referirse'a los relatos canénicos sobre el mi- nisterio de Jestis (Apol. 1.66; Dial. 10.2). Quizd, lo que Ilevé a los cristianos a usar la pa- labra “Evangelio” como designacion literaria fue el amplio uso que Marcos hace de ese término en su Evangelio (p. ej., 1:1, 14).2! Ningin libro anterior a nuestros Evangelios ha * Leon Morris, Studies ir the Fourth Gospel (Grahd Repids: Eerdmans, 1969), 107. El uso neotestamentario de ebay ycitou (enangetion, “Evangelio”) y elayyehiCoum (enanyetizomai, “predicar el Evangelio"’ esti tomado éel Antiguo Testamento. Estos términos griegos son la teaduceién de palabras hebreas (a partir de la raiz raféh, “Mevar o ser portador de buenas nuevas”}) que hacen refer- encig a la promesa que Dios habia hecho de liberar a su pueblo (ver especialmente Is. 40:9; 42:7; 52:7; 61:1; Sal. 95:1) * Ver, p. ¢j..G. Friedrich, “elayyéaiov." en ZDNT 2,721. 35. Pej, Martin Hengel, “The Titles of the Gospels and the Gospel of Mark,” en Studies in the Gospel of ‘Mork (Philadelphia: Fortress Press, 1985), 64-84_ 61 Una intropuccion aL Nurvo TEsTaMENTo recibido esta calificacién. ,Qué implicaciones tiene esto ahora que estamos hablando del género literario de los Evangelios? Estamos ante una cuestion de mucha importancia para el lector de los Evangelios porque hacer de ellos una interpretacion adecuada depende en cterta medida de hacer tomado una de- cisi6n adecuada sobre el género al que pertenecen. La proposicién “la rosa roja” significa algo diferente segim aparezcaen un tratado de Botinicaocn un poemacomoporejemploel de Robert Burns, "Mi amor es como una rosa roja, roja.” Igualmente, el episodio en el que Jestis camina sobre el agua significara una cosa para el lector que entiende que los Evangelios son historica- mente fiables, y otra bien diferente para cl que esta convencido de que est ante una leyenda. El estudio moderno del género de los Evangelios empezd con la decisién de K. L. Schmidt de clasificarlos como “literatura popular” (Kleintiteratur) en lugar de recono- cerlos como “obras literarias” (Hochiiteratur). Como literatura popular, lo normal era pensar que habian seguido las reglas de transmision tipicas de es¢ tipo de literatura, pun- to importante para Schmidt, que fue uno de Jos pioncros de la Critica formal. Esta cla- sificacién también significé que el acercaniiento a los Evangelios debia ser distinto al acercamiento a las biografias mas literarias del antiguo mundo grecorromano. Desde una perspectiva un tanto diferente, C, H. Dodd explicé los Evangelios (y especialmente Mar- cos) comd un reflejo exacto de la predicacién cristiana temprana (kerygma) sobre Cristo. Como expansiones de este kerygma, los Evangelios eran considerados mas bien como la Ultima etapa de una tradicién oral continua, que como creaciones litcrarias conscientes.” Estos accreamicntos a los Evangelios descmbocaron en la conclusién de que ne encaja- ban en ningiin género literario antiguo, y que eran tinicos, Sin suscribir necesariamente la visién sobre el origen de los Evangelios de Schmidt o de Dodd, muchos estudiosos con- temporaneos (quizé la mayoria de ellos) creen que los Evangelios no encajan en ninguna categoria literaria establecida.* Pero otros esian convencidos de que, aunque tienen rasgos unicos, los Evangelios comparten suficientes caracteristicas con otras obras del mundo antiguo, y que por eso podrian incluirse en el género al que pertenccen estas otras obras. Las propuestas sobre el género han sido varias, desde la aretalogia griega (relatos sobre los hechos milagrosos realizados por un héroe o dios) hasta el mridrash judio, Pero la sugerencia mas popular, y la mas sencilla de defender, es que los Evangelios son biografias, Es cierto que son bas- tante diferentes a las biografias modernas: no recogen el desarrollo de su infacia y edu- cacién, no hablan de su caracter y motivaciones, ni tampoco presentan una precision cro- nologica. Pero tas biografias de] antiguo mundo grecorromano no siempre presentaban estas caracteristicas. De hecho, en la Antigtiedad, el género biogréifico era muy amplio, * K. L, Schmidt, “Die Stellung der Evangelien in der allgemeineit Literaturgeschichts,” en EUCARIS- THRION: Sireiien zur Religion und Literatur des Alten und Newen Testaments, Fs, Hermann Gunkel, ed, K 1L. Schmidt, FRLANT 19.2 (Gditingen: Vandenhaeck & Ruprecht, 1923), 59-60) Ver Robert Guelich, “The Gospel Genre,” en Das Evangeliian une die Evangetien, ed. Petet Stihlmae cher (Tébingen: Mohr-Siebeck, 1983), 183-219, * Ver, p. si., Kimmel. 37: Guthrie, 16-19; Martin, 1:20; Robert H. Gundry, “Recent Investigations into the Literary Genre ‘Gospel.”" en New Dimensions in New Testament Suudy. ed, Richart N. Langenecker y Merrill C, Tenney (Grand Rapids: Zondervan, 1974), 11-13. 62 Los EVANGELIOS sINOPTICOS acogiendo obras muy diversas, Segin algunos, el hecho de que acogiera los Evangelios Sindpticos es prueba de que se trataba de un género muy amplio,* Nuestra decisién sobre cémo clasificar los Evangelios dependera considerablemen- te de la flexibilidad que le otorguemos al concepto de género. La mayoria de los eriti- cos literarios modemos (modern literary crities) afirma que el género no impone una se- rie rigida de requisitos, sino que crea ta suposiciGn de que se dara “una serie flexible de expectativas.” Ademés, argumentan que en realidad la idea de libro “nico” no existe. Para que los lectores lo puedan entender, un libro siempre estara elaborado segun cier~ tas convenciones genéricas. Por tanto, quiz4 deberiamos ubicar los Evangelios dentro de la categoria de las biografias grecorromanas. Inchiso el Evangelio de Lucas, que podria clasificarse como historiografia por sus vinculos con el libro de los Hechos de los Apos- toles, puede encajar dentro de los limites de la biografia antigua. Pero al mismo ‘tiempo deberiames reconocer las caracteristicas unicas y genuinas de los Evangelios. A diferencia de la mayoria de las biograffas antiguas, los Evange- lios son anénimos; no tienen las pretensiones literarias caracteristicas de la mayoria de biografias; y, sobre todo, combinan ensefianza y accién en una obra orientada a la pre- dicacién que no tiene precedente alguno.”” Este ultimo punto es especialmente impor- tante dada la tendencia que hay entre algunos académicos de usar el término “Evange- lio” para referirse a documentos como Q, El Evangelio de Tomas, y El Evangelio de Verdad* Como Philip Jenkins ha dicho, esta tendencia se debe mas a la moda ideo- logica contemporanea que al resultado de un estudio serio y concienzudo.” Sea como sea, estos documentos no presentan la combinacion de narrativa y kervema que parece ser intrinseca al género de los Evangelias canénicos. © La defensa mis complela es RA. Burridge, Whut are the Gespels? A Comparison with Greco-Roman Biography, SNTSMS 70 (Cambridge: Cambridge University Pross, 1992), Ver también C. W. Vataw. “The Gospels and Contemporary Biographies,” A/T 19 (1915); 45-71; Charles Hi Talbert, What ts @ Gaspet? Tho Genve of the Canonical Gospels (Philadelphia: Fortress Press, 1977): Philip L, Shuler, 4 Genre for the Gaspels: The Biographical Character of Matthew (Philadelphia: Fortress Press, 1982); Detlev Dormeyer y Hubent Frankemolle, “Eyangetium als literarische Gattung und als theologisches Begriff: Tendenzen und ‘Aufgaben der Evangelienforseliung, im 20. Jahrhundert, mit einer Untersuching des Markusevangeliums in seinem Verhilmis zur antiken Biographie,” en ANRIY 25,2, pp.1545-81; Albrecht Dihlo, “Dic Evangetien und die griechische Biographie.” en Hay Evangelium une die Evangelien. 383-411; David E. Aune, The New Testament in Its Litereity Environment, LEC 8 (Philadelphia: Westminster, [987), 17-76) Gruham N, Stanton, The Gospels and Jesus, 2a ed. (Oxford: Oxford University Press, 2002), 14~18 (que presenta un cambio res- pecto a la eidicidn ameriear, en Ta que se enftizaba te singularidad del pénero de los Evangelios) * Burtidge, hat are the Gospels? 62 © Patricia Cox comenta que las biografiass antiguas reeogian los “hechos” (npiseas [priaxeis]) de:su sujcto solo como medio para resaltar su “esencia” o “estilo de vida" 85 [ethos]) (Biography in Late Antiquity [Ber keley: University of California, 1983), 65), Eso no concuerda con la intentcién de los cvangelistes. © Ver. p. cin Helmut Koester, Ancient Christian Gospels: Their History and Development (Philadelphia: Trinity Press International, 1990), } 48. ¥ véase el titulo de importante studio que Kloppenbory hace de Q: Juha Kloppentarg, Excavarinng Q The History and Seuting of the Savings Gespel (Minneapolis: Fortress Press, 2000}, ” Philip Jenkins, Hidden Gospels: How’ the Search for Jesus Lest its Way (Oxford: Oxford University Press, 2001} 63 UNA INTRODUCCION AL NUEVO TrsTAMENTO Critica literaria Descripeién, Vamos a usar la expresion “Critica literaria” como designacion genetal para referimos a los acercamientos contemporaneos a los Evangelios que realizan un es- tudio serio sobre Ja forma en la que los Evangelios funcionan como obras literarias. Este tipo de estudio sobre los Evangelios ha Hamado la atencion tanto de académicos como de personas no especializadas, y por eso ambos se han dedicado a él durante siglos. Pero Jo que caractoriza.a la Critica literaria moderna es el abandono consciente de la preocu- pacién por la historia previa de los Evangelios que domino el estudio de los Evangelios en los afios 1800-1970, y la decision de concentrarse cn el texto “tal y como es.” Se dice que las investigaciones de la prehistoria de los Evangelios Sindpticos como las realizadas por la Critica formal y la Critica de fuentes, han resultado en un “eritico distanciamiento del texto” que “ha convertido los escritos biblicos er piezas de museo sin relevancia con- tempordnea,”"™ La Critica de la redacién también recibe criticas, porque esta construida sobre el anilisis de las tradiciones y su preocuracién basica consiste en extraer la teologia de la narrativa, Por tanto, hoy muchos de los académicos que estudian los Evangelios ya no se preocupan por la cuestion de las fuentes o las formas, ni siquiera por la cuestidn del autor o del contexto. Simplemente quieren descubrir el funcionamiento de cada uno de los Evangelios como textos literarios auténomos. Aplicando métodos del amplio mundo de los estudios literarios, estos académicos analizan los relatos de los Evangelios para ver el desarrollo del argumento y de los personajes. FI verdadern significado de la narrativa normalmente se esconde detris de las palabras del texto, en las “estructuras profundas” que {a narvativa revela, El nombre que se le da a la metodologia cuyo objetivo es deseu- brir y clasificar estos componentes basicos del pensamiento y de la exptesion humana es “estructuralismo”.'*! Y, con frecuencia, afiaden otros métodos como el deconstruccienis- mo, la critica de la retérica, el andlisis del discurso, la critica de la ciencia social y la cri- tica de Ja ideologia,'™ Debemnos aclarar que los diferentes acercamientos dentro de este movimiento tan am- plio varian mucho, Como sugerimos mas arriba, muchos criticos literarios trabajun ba- ‘ Edgar V. McKnight, Post-Modern Use of the Bible: The Emergenve of Reader-Orienteid Criticism (Nashville: Abingdon, 1988), 14. "' Encontrara un buen resumen del movimiento en general, avompaiiado de una critica competente, en Tremper Longman IN], Literary’ Approaches to Biblical Interpretation (Grand Rapids: Zondervan, 1987). A cantinuacién, facititamos algunos estudios importantes que consideran vatins de les acervamientos dantro de este movimiento: Norman R. Peterson. Literary Criticisns for New Testament Critics (Philadelphia: Fortress Press, 1978): Edgar V. MeKnight, Meaning in Texts (Philadelphia: Fortress Press, 1974): idem, PosteModern Uixe of the Bible; Damel Pane, What Is Structural Exegesis” (Philadelphia: Fortress Press, 1976); iden, Strec- tural Exegesis for New Testament Critics (Philadelphia: Fortress Press, 1990); Robert W. Funk, The Poctics of Biblical Narrative (Sonoma: Polebridge, 1989). 8. D. Moore, Postseructurulism and the New Testament (Minneapolis: Fortress Press, 1994}. Ver también Jack Dean Kingsbury, Murthew ax Story (Philadelphia: Fortress Press, 1986). "“Encontraré una mucstza excclente de varias de estas aproximaciones, aplicadas al Evangelio de Vareos, en Mark and Method: New Approaches in Biblical Shaties, 2d, Janice Capel Anderson and Stephen D. Moore (Minneapolis: Fortress Press, 1992), 64 Las EVANGHLIOS ‘sINOPTICOS iandose en un pensamiento radicalmente postmoderno, cuestionando nuestra habilidad yara descubrir el significado “original” del texto y, aun si pudiéramos, cuestionando la atilidad de haberlo descubierto, Para este tipo de criticos, el texto tiene vida propia. El significado que esconde no esta ligado a su origen histérico (ni a. una comunidad concre- a Nia un autor concreto), sino al efecto que tiene sobre el intérprete moderno. Por tanto, yara muchos eritices litcrarios, no podemos hablar de un significado correcto o incorrecto je un texto de los Evangelios, o de un Evangelio entero, sino solo del significado que tie- ic para mi, o del significado que tiene para ti. E] significado no recae en Ia intencion del autor, sino en el encuentro entre el lector y el texto. Los critics literarios que estudian os Evangelios de este modo reflejan el cambio que ha habido en la teoria de la interpre- acién en la que s¢ ha pasado de una hermenéutica basada en el autor a una hermenéutica yasada en el lector. Pero no todos los criticos literarios han anulado de forma completa la importancia de a historia y del autor, Muchos usan métodos literarios modernos como herramientas ba- iicas para descubrir cl significado que habia en la mente de los autores de los Evangelios. Comparten con los criticos literarios mas radicales la conviccién de que la Critica de la radicién no sirve de mucho para llegar a entender el significado de un texto, Pero ven las diversas formas de Critica literaria como herramientas que abren el camino para llegar al ‘ignificads que los evangelistas quisieron dar a los textos que escribieron. Evaluacién. La Critica literaria esta basada en una preocupacion valida y logica: el es- ‘dio de los Evangelios se ha centrado en demasiadas ocasiones en la historia de la tradi- sién que hay detras de los Evangelios, hasta el punto'dé que muchos han Ifegado a per- Jer de vista los propios Evangelios. Por eso, damos la bienvenida a la nueva tendencia a yentrarse’en el texto, y la entendemos como una tendencia correctiva. Los eriticos litera- ‘os también han dado importancia a Ja relacién que las diferentes partes de los Evange- ios tienen con la unidad literaria mas extensa. Y los exegetas pueden beneficiarse de las axonomias de las estructuras narrativas que los criticos literarios usan en sus interpreta- siones. No obstante, también tenemos que mencionar algunos problemas serios en cuanto tla forma en la que los criticas literarios desarrollan su disciplina. En primer lugar, muchos criticos literarios no solo rechazan el anillisis historic exce- ‘ive, sino que también adoptan una actitud negativa hacia la propia Historia. Parece ser que la Critica literaria ha querido convertir el problema de la incertidumbre y el escep- icismo histérico en una virtud. Reconocen que la informacién fiable que tenémos sobre esits es poca, pero al insistir en que la verdad de los Evangelios se encuentra en el “mun- lo narrativo” de dichos textos, el critico literario tiende a ignorar el problema. No obs- ante, ignorarlo no es tan sencillo porque se puede demostrar que los evangelistas hacen eferencia a acontecimientos que se dieron en el mundo real. Como la Critica literaria no ta sabido responder ante esta cuestién, nunca podra servir para lievarnos al corazon de os Evangelios.'> ' En cuanto a este tema, ver Kevin Vanhoozer, "A Lamp in the Labyrinth; The Hermeneutics of "Acsthe- ic’ Theology,” Trind 8 (1987): 25-56 65 UNA INTRODUCCION AL NUEVO TESTAMENTO En segundo lugar, acercarse al texto ignorando al autor - aproximacién que muchos eri- ticos literarios ensefian - significa que la interpretaci6n correeta del significado de un texto no existe. Hablar del significado correcto de un texto és una falacia. Los evangelistas eran personas concretas que escribieron en medio de unas circunstancias concretas y se dirigie- ron a unos receptores concretos, El marco interpretativo no debe estar determinado por el lector, sino por ese contexto histérico.'™* En tercer lugar, la tendencia general a extraer categorias interpretativas de ta literatura moderna, como por ejempio la novela, es un procedimiento muy cuestionable. Sin entrar a juzgar la validez de las teorias modernas de interpretacion de la novela (y tendriamos razén si nos mostréramos escépticos), no tiene mucho sentido comparar ios Evangelios con la novela moderna. En cuarto lugar, también hemos de cuestionar e] estructuralismo que tanto se usa en la Critica literaria. El cucstionamicnto ticne que ver tanto con la existencia de esas supues- tas estructuras profundas como con el supueste hecho de que esas estructuras tienen al- gun tipo de utilidad para la interpretacién, ;Fstamos atribuyéndoles a aquellos escritores las estructuras de la escritura y el pensamiento moderno? {Por qué toda la escritura debe- tia encajar en ese tipo de estructuras? Esta claro que no estamos cuestionando todas las formas de estructuralismo, pero estas preguntas nos deberian advertir sobre algunas de las lineas mas populares del movimiento. De nuevo, queremos hacer hincapié en que estas criticas estan dirigidas solamente a algunos tipos de Critica literaria. Como ya dijimos mds arriba, muchos estudiosos rea- lizan su estudio literario de los Evangelios en combinacion con un estudio histérico y filosdfico concienzudo y con el objetivo de llegar a una mejor comprensién del signifi- cado original de dichos textos. Esa union de exégesis tradicional y Critica literaria pro- mete, y parece que es un paso mas para discemir la narrativa a través de la cual Dios nos ha hecho llegar sus buenas nuevas. JESUS Y LOS EVANGELIOS SINOPTICOS Las dos preguntas que hemos examinado—zComo se formaron los Evangelios? iCémo entenderlos como obras literarias?— tienen importancia por si solas, pero su importancia aumenta considerablemente cuando entendemos las ramificaciones que tiene para la cuestién histérica. {Los Evangelios nos explican mucho sobre la Iglesia primitiva y muy poco sobre Jesis? (Bultmann). ;Nos informan en especial sobre las diferentes formas del cristianismo temprano, en el que Jestis no era mas que una figu- ra incierta en fase de gestacién? (algunos criticos de la redaccién) ,Nos introducen en un mundo narrativo en el que Jesis:no es mas que el protagonista de una historia? (al- gunos criticos literarios), Qué nos dicen los Evangelios sobre Jesits’? Esta es una pre- gunta fundamental para el estudio del Nuevo Testamento, y aqui solo vamos a contes- “ Ver, p.¢j., E. D. Hirsch Jr., ¥atidity in Interpretation (New Haven: Yule University Press, 1967). 66 Los EVANGELIOS SINOPTICOS ‘arla de forma breve apuntando a los acercamientos principales y presentando también de forma breve nuestra posicion. La cuestién del Jestis “histérico” ?ocas dudas habia entre los cristianoy antes del siglo XVII de que los Evangelios fueran do- numentos historicos fiables sobre la vida de Jesiis, £1 problema que entonces se debatia era, en ‘odo caso, el de la atmonizacion: explicar de qué forma sc podian combinar los cuatro Evan- zelios para obtener un relato legible y coherente sobre la vida de Jestis. Los intentos de armo- izacion se remontar! a los tiernpos de la [glesia temprana (p. ej., Tatiano en el sigto IL), y hoy an dia alin se siguen haciendo. Pero con cl ataque de la Ilustracion, en el siglo XVII se perdid. 28a confianza generalizada en la exactitud histérica del retrato que los Evangelios hacen de less. La nueva historiografia, mucho mas critica, no estaba tan dispuesta a aceptar de forma iteral todo lo que apareciera en los documentos antiguos. Esta actitud se noté especialmente 2m cuanto al tema dle los milagros, ya qué estos no encajan con la perspectiva defsta de un nni- yerso mecinico y fiable, Uno de los primeros ataques a ta historicidad de los Evangelios fue ade Samuel Reimarus. Su publicacién “Fragmentos”, que salié a la uz de forma péstuma en 1774-78 de Ja mano de Lessing, hizo que surgietan muchas dudas sobre tos Evangelios. En- se otras cosas, Reimarus sugirié que la resurreceién nunca tuvo lugar, sino que el cuerpo no. sstaba en el sepulero porque tos discipulos habian robado el cuerpo de Jesis.'°* El ataque de Reimarus dio comicnizo-a lo quc sc ha llamado la “primera basqueda del lestis histérico”. Los estudiosos del siglo X1X que iniciaron esta bisqueda normalmen- e compartian el escepticismo de Reimarus sobre el elemento milagroso que aparecia en os Evangelios. H. E. G, Paulus, por ejempla, explicd la resurrectién diciendo que Jesis rabia quedado en coma y luego habia vuelto en si, y también el episodio en el que Jesis samnind sobre el mar, diciendo que en realidad habia caminado por un banco de arena. ero {a obra revolucionaria de D. F, Strauss — La vide de Jestts (1835-36) —rompid con iste acercamiento racionalista. Strauss, aunque tenia la misma opinién sobre la histori ridad de los Evangelios que sus predecesores racionalistas, insistié en que estos ensefia- yan verdad, pero una verdad de naturaleza religiosa y filoséfica, La mayor parte del ma- erial que aparecia en los Evangelios ¢ran mitos (historias con valor religioso) que eran in testimonio importante del “espiritu absoluto”, un concepto éxtraido de la filosofia de degel, entonces muy popular. La reaccién en contra de Strauss y otros escépticos extre- nos tomo muchas formas. Una de ellas es la conocida como hipdtesis marcana, que ex- slicaba qué e! Evangelia de Marcos era muy poco teolégico, lo que le convertia en un Jocumento fiable sobre el Jesits histérico. Este punto'de vista deribé en un sinfin de re- ratos de Jests, esbozados desde una perspectiva liberal, en los que habia que ir separan- > En cuanto a Reimarus y otras figuras clave del debate sobre el ‘Jestis historico” hasta mediados del s. AIX, ver especialmente, Colin Brown, Jesus it European Protestant Thought, 1778-1860 (Grand Rapids, Baker, 1988), Encontrard un estudid més amplio en Charles €. Anderson, Critical Quests of Jesus (Grand Lapis: Berdimans, (969) 67 UNa iNTROBLCCION AL Nutvo TesTaMENTO do las capas dogmiaticas y teoldgicas de una helenizada Iglesia primitiva (Pablo, en par- ticular) para poder Negar al verdadero Jestis: cl humilde maestro de Nazaret. ‘Hubo tres obras de mucha influencia que pusieron punto y final a ta primera biisque- da, La mas famosa es La busqueda del Jests historico de Albert Schweitzer, que reco- ge diferentes “vidas de Jesus” désde Reimarus a Ja publicacién de su libro (1906).'" Schweitzer mostré que tos diferentes reiratos del Jestis “hisiérico” eran un teflejo de las lentes culturales y filoséficas con tas que cada autor observaba la Historia, Cons- truyendo sobre la obra de Johannes Weiss,'"’ Schweitzer lego a la conclusian de que la Escatologia cra la clave para entender a Jesis. Jesis proclamaba el inminente final de las cosas y Ja subsiguiente entrada al reino de Dios, y murié frustrado al ver que ese final no habia llegado. Dos obras anteriores cuestionaban la existencia de un Jesis no teolégico y ne tendenciose: El asi Hamdo Jests de la Historia y el Cristo biblico his- iérico de Martin Kiihler', y El secreto mesidnico en Marcos de William Wrede.'" Por tanto, tal como dice E. E. Ellis, “La basqueda empezo con la teoria de que la historia podia extraerse de los Evangelios como se extrac un grano de su caseara; pero acabé reconociendo que el proceso se asemejaba a pelar una cebolla encontrandonos en cada capa una combinacién entre historiae interpretacién™.""" Rudolf Bultmann siguié pelando hasta casi no dejar nada. Su estudio de los Evange- lios basado en la Critica formal le llevé al convencimiento de que nunca llegariamos a saber mucho de Jestis porque la Iglesia primitiva habia hecho una reinterpretacién de los. verdaderos acontecimientos. Pero a Bultmann eso no fe preocupaba, ya que lo que im- porta no es lo que podamos descubrir sobre Jesis a través de ta Historia, sino lo que ex- perimentemos de Jesits en un encuentro personal con El aqui y ahora, Los hechos histé- ricos no pueden probar los articulos de la fe: “El reconocimiento de Jestis como Aquel en quien la palabra de Dios se encuentra con él hombre dé forma decisiva, le pongamos el titulo que le pongamos... es un puro acto de fe que es independiente de Ja respuesta a la cuestién histérica... La fe, que es una decision personal, no puede depender de Ja tarea de un historiador”.'"’ Bultmann, usando comic guia Ja filosofia existencial, sigue un pro- grama de “desmitologizacion” en cl que cl lector modemo se introduce en los mitos de los Evangelios para encontrar la verdad. La preocupacién enire los propios alumnos de Bultmann de que éste habia ido dema- siado lejos arrancando la fe cristiana de su base histérica derivé en la “segunda bisque- da” del Jesus historico. Los estudiosos temian que la falta de interés de Bultmann por la Albert Schweitzer, The Quest for the Historical Jestes (New York: Macznillan, 1961) El tiulo en ale- én ¢s Hon Reimarus zu Wrede [De Reimarus a Wrede], "" Johannes Weiss, Jesus’ Proclamation of the Kuigdom of God (Philadelphia: Fortress Press, 1971); originalen aleman fue publicado en 1892 ™ Martin Kahler, The So-Called Historical Jesus and the Historic, Biblical Christ (Philadelphia: Fortress Press, 1964); el original en alemin fue publiendo en 1896. £1 original en aleman, Das Messiasgeheimnis in den Evangelien, fue publicado en 1901. BE. Ellis, “Gospels Criticisen: A Perspective on the State of the Art," en Dus Evangelium und die Evangelion, 30. Rudolf Bultmann, Thenlogy' of the New Testament (New York: Charles Seribner’s Sons, 1951-35). 68 Los EVANGELIOS SINOPTICOS, ‘istoria [evara a la Iglesia a la deriva y sin herramientas para poder defenderse por si nisma. Ernst Kasemann inicié esta nueva biisqueda en 1953, y le siguieron otros tedlo- y0s alemanes influyentes.''? Sin embargo, apenas se avanz6 pues Io que segin ellos podia vonsiderarse material fiable sobre Jestis era una cantidad muy pequefia. El estudio sobre el Jestis historico no ha menguado con el paso de los afios, y el ni- nero y variedad de acercamientos nos impiden hacer yma clasificacién. Pero menciona- ‘emos dos movimientos que merecen ser tenidos en cuenta. E] primero, el Seminario de esis, siguc los juictos historicas negativos que caracterizaron a la primera y la segunda oiisqueda, Los miembros del Seminario de Jess, que existe desde el afio 1985, se retinen veriodicamente para votar sobre !a autenticidad del material de los Evangelios; por ejem- slo, solo el veinte por ciento de los dichos de Jestis son aceptados como “posiblemente tuténticos”."? El Seminario, gracias a una habil campaiia divulgada por los medios de somunicacién, ha logrado captar la atencién mucho mis de los que su trabajo merece. 2omo han apuntado varios estudiosos, el Seminario no és representativo de ta investiga- n biblica seria, y sus conclusiones estan basadas en suposiciones sin fundamento.'"* Dos de sus miembros han publicado reconstrucciones de la vida de Jesiis, revelando la endencia general de El Seminario. Aunque esos dos autores difieren en muchos aspectos mportantes, coinciden al presentar un retrato de Jesiis, construido principalmente sobre ‘documento Q y el Evangelio de Tomas, qué enfatiza sw prédicacién en contra del siste- nae ignora’o resta importancia a los milagros, su muerte expiatoria y su resurreccién.''* El segundo movimiento que queremos mencionar ha recibido el titulo de “la tercera stsqueda del Jesiis histérivo”. Los:estudiosos que podemos situar bajo esta ribrica re- oresentan un amplio espectro de puntos de vista especificos. Generalmente estan carac- erizados por un intento serio de situar a Jestis en el judaismo del primer siglo y por un icercamiento relativamente positivo a la historicidad de los Evangetios.'* Seria imposible clasificar aqui la variedad de interpretaciones sobre la vida de Jestis Jue hoy existen en’el ambito de la investigacidn académica;'!” y en cuanto a la Historia ' Ernst Kaisemann, “The Problem of the Historical Jesus,” en Essays an New Testament Themes (Phila: lelphia: Fortress Press, 1964), 15-47; Bornkamm, Jesus af Nazareth, esp. 13-26; y James M. Robinson, 4 Vow Quest of the Historical Jesus, SBT 25 (London: SCM, 1959). Encontrara una evaluacién conservadora in Ralph P. Martin, “The New Quest of the Historical Jesus,” en Jesus of Nazanuti: Savior and Lord, ed, Carl 3, H. Heary (Grand Rapids: Eerdmans, 1966), 31-43. "Los resultados de la tarea de El Seminario de Jestis aparecen en Th Five Gospel ed. R. W. Funk y R. W. Hoover (Sonoma: Polebridge, 1993), M4 Ver especialmente L. T. Johnson, The Real Jesus {San Francisco: Harper, 1996). YS J.D. Crossan, The Histurical Jesus: The Life of a Mediterranean Jewish Peasant (San Francisco: Jarper, 1991), M. Borg, Jesus: 4 New Vision (San Francisco: Harper, 1987). DeVer, p. ¢j., E, P. Sanders, Jestis ard Jyaaism (Philadelphia: Fortress Press, 1985); J. P. Meier, 4 Manzi tal Jew: Rethinking the Historical Jocus, 4 vols. (New York: Doubleday, 1991); N. T. Wright, fesus cane he ‘Aetory of God (Minneapolis: Fortress Press, 1996). oF Encontrard un atil resumen en Ben Witherington JII, The Jesus Quest (Downers Grove: IVP, 1995), ver ambien N.T, Wright, Ho Was Jesus? (Grand Rapids; Eerdntans, 1993). Dos libros donde encontrar doeu- nentacién detallads sobre las cuestiones histérieas son Markus Bockmuehl, ed.. The Cambridge Companion to fesus (Cambridge: Cambridge University Press, 2001) y Gerd Theissen y Annette Merz, The Historical Jesus: 1 Comprehensive Guide (Minneapolis: Fortress Press, 1998 [1996]), Y véase también el estudio general de los 69 Una INTRODUCCION AL Nurvo TrsTAMENTO de dicha investigacién, tan solo hemos visto aqui lo mas importante y de forma muy resu- mida. Por ello, Ja idea que podemos levarnos de un estudio tan somero podria inducimos a error, ya que nos hemos ¢entrado en lo nuevo y lo inusual a expensas de los muchos ¢s- tudios serios y convincentes de las perspectivas mas conservadoras, Pero lo que aqui he- mos recogide nos permite ver, al menos, que para los historiadores, os Evangelios son, cada vez mas, una pieza de poca validez histérica. Sin embargo, ese escepticismo no esté justificado. Los evangelistas mismos asegu- tan que describen acontecimientos historicos que ocurrieron de verdad, Es cierto que son autores apasionados representantes de una intetpretacion concreta de dichos acon- tecimicntos historicos, y que seleccionan y ordenan los hechos de acuerdo con su in- terpretacién. Pero como ya vimos cuando hablamos de la Critica de la redaccién, no hay raz6n para pensar que alguien es mal historiador porque tenga convieciones cla- ras. Como dijo Martin Hengel, los académicos se han equivocado al pensar que aque- los hombres tuyieron que elegir entre predicar o someterse a fa exactitud historica: “En realidad la contribucién ‘teolgica’ del evangelista esta en que éste combina am- bas cosas: predica hablando de acontecimientos histéricos; escribe Historia y al hacer- lo, proclama las buenas nuevas que se deriban de dicha Historia”.!* Acercarnos a los Evangelios con una mente abierta significa escuchar lo que los evangelistas transmiten y argumentan, intentando entrar en su mundo para ver si tiene sentido. Y quizd descu- bramos que tiene mas sentido que las historias que muchos han construido,'” La posibilidad de un esquema histérico Aqui no hemos hecho ningun intento de probar una posicién concreta en cuanto a la his- toricidad de los Evangelios. Pero si podemos reconocer que otros han offecide, aunque no. una posicién probada (pues en estas cuestiones, la prueba, en un sentido absoluto, no exis- te), si unos fundamentos solidos para aceptar los Evangelios como documentos histéricos fiables,'*” ¢qué tipo de informacidn sobre Jess podemos esperar encontrar en dichos do- cumentes? {Es posible reconstruir una “vida de Jess” histéricamente coherentz? Algu- nos niegan Ja validez, de cualquier intento de reconstruccién. Brevard Childs, por ejemplo, insiste en que se deberia respetar la “forma candnica” de las cuatro narraciones indepen- dientes. Dice que e! error de las armonizaciones tradicionales es buscar el significado de los Evangelios en en una construccién historica que no tiene en cuenta esa forma canéni- cuatro Rvangelios que aparece en Darrell L. Be Gospeis (Grand Rapids: Baker, 2002). Martin Heugel, “Literary, Theological, and Historical Problems in the Gospel of Mark,” en Studies the Gospel of Mark (Philadelphia; Fortress Press, 1985), 41. “* Ver, p.¢)., la aproximacian defendida per Royce Gordon Gruealer, Mew Approaches fo Jesus and the Gospels: A Phenomenological and Exegetical Study of Sviopti¢: Christology (Grand Rapids: Baker, 1982) " Ver, p. ej., Marshall, / Believe in the Historical Jesus, Blomberg, Historical Reliability of the Gospels. Jesus According 10 Se pure: Restoring she Portrait from the 70 Los EVANGELIOS SINOPTICOS va." Aunque Childs tiene razon cuando insiste én que el significado debe buscarse en cada vangelio por separado en vez de buscarlo en una reconstrucci6én hipotética, est equivo- sado cuando niega la importancia de la armonizaciin. Lo cierto es que la verdad de lo que cs evangelistas escriben esta inevitablemente ligada a la realidad historica de aquello que iarran. 61 intento de unificar esa realidad histdrica—la vida y ministerio de Jess de Naza- ‘et—¢s necesario e importante, Pero, {és posible? Estos intentos s¢ han encontrado'con el obstaculo de que en algunos ugares los Evangelios parecen contradecirse en cuanto a datos histéricos. Los textos mas yonflictivos han sido objeto de muchas interpretaciones ¢ intentos de armonizacién, que van desde las sugerencias mas ridiculas hasta las propuestas mas convincentes. Nuestro icercamiento a esta cuestiGn dependera en gran parte de la opinién que tengamos sobre a fiabilidad hist6rica de fos evangelistas en general. Cuanto mas convencidos estemos de su fiabilidad — como lo estamos los autores de esta Introduccion — mas empetio pondre- ‘nos en buscar explicaciones satisfactorias. No obstante, hay algunos textos para los que, simplemente, no hay respuestas satisfactorias. En estos casos, lo mejor es, tal como dijo Lutero, no insistir imponiendo a un texto un significado muy poco probable.'* Estas dificultades no deben ocultar el hecho de que los Evangelios Sindpticos mues- ran un alto grado de coherencia en cuanto al curso general del ministerio de Jess y tam- oién en cuanto a los sucesos que ocurtieron durante su ministerio. Algunas de las grandes divergencias no tienen tanto que ver con relatos que se contradicen, sino con relatos que 10 tienen mucho en comun (como, por ejemplo, los relatos sobre la infancia de Jesus de os Evangelios de Mateo y Lucas). En esos cass, é< relafivamente facil conseguir la cohe- rencia hist6rica, No obstante, historicamente hablando es imposible conseguir una armo- aia de la vida de Jestis completamente satisfactoria, E] objetivo de los evangelistas no fue afrecemos todos Jos datos que necesitariamos para Hevar a cabo una empresa asi. Usan muy pocos indicadores cronolégicos exactos, y cuando los usan (expresiones generales somo "después de estas cosas”, “cuando”, y el “enseguida” de Marcos), normalmente son demasiado generales y al historiador no le son de mucha utilidad. Los evangelistas na- sran hechos histéricos, pero los seleccionan, ordenan y presentan de una forma que apor- ‘an muy poca informacidn de la necesaria para unir los diferentes episodios y elaborar una vida detallada de Jestis. La secuencia cronolégica, generalmente muy similar en los Evangelios Sindpticos, a veces varia en cuanto’a la ubicacién de algunos de lus sucesos. En esos casos, no se trata de un error cronolégico, sino de una indiferencia én cuanto a Ja exactitud cronologica. Los svangelistas, y en ocasiones las fuentes que usan, a veces ordenan cl material que tienen de forma tematica, Asi, para nosotros es imposible saber dénde ubicar algunos episodies del ministerio de Jesits. Un ejemplo lo tenemos en las historias que Marcos narra en 2:1— 3:6. Parece ser que Marcos 0 la fuente que usé agrupé estas historias por su tematica simi- 1 Childs, 154-56. Sobre {a armonizacién, ver especialmente Craig L. Blomberg, “The Legitimacy and Limits of Harmo- ” on Hermeneistics, Authority and Canon, ed, D, A. Carson y John D. Woodbridge (Grand Rapids: Zondervan, [986), (35-74, 388-97, a Usa INTRODUCCION AL Nuevo Trstamento lar (Jesus crea controversia entre los lideres judios). Quiza por eso no aparece en ellas nin- gun elemento cronologico especifico que las relacione. Entonces jcuande sand Jestis al hombre de la mano seca (Marcos 3:1~6)? Al principio de su ministerio, ya que Mareos lo recoge al principio de su Evangelio? ,O fue mas adelante, tal como sugiere el lugar en el que Mateo recoge este episodio (ver Mateo 12:9-14)? Podemos aventurarnos y ofrecer una opinidn, pero no podemos decir que to sabemos a ciencia cierta: los cvangelistas sim- plemente no nos han dado la informacién suficiente, Pero el hecho'de que a partir de los Evangelios Sindpticos no se pueda reconstruir una vida detallada de Jestis no desacredita a los Evangelios como documentos historicos fiables. Deberian ser juzgados por la informa- cidn que si recogen, y no por la que no recogen. Cronologia de los sucesos de los Evangelios La tarea de relacionar los sucesos que se recogen en los Evangelios con la historia secular es facil gracias a las referencias que cncontramos a personajes histéricos muy conocidos como Herodes el Grande (Mateo 2), Augusto César (Lucas 2;1), Herodes Antipas (Lucas 23:6-12), y Poncio Pilato (Mateo 27). Con estas menciones, podemos ubicar los Evange- hios én Ja historia de la Palestina del sigto f y en el contexto mas amplio del Imperio Ro- mano. Pero, jpodemos ser ain mas exactos? Algunos sucesos concretos nos pueden ayu- dar a establecer unos datos cronolégicos atin mas exactos. El nacimiento de Jesiis. Para fechar ¢l nacimiento de Jestis se han utilizado tres da- tos distintos: 1a acwacién de Herodes e! Grande (Mateo 2); el decreto de Augusto César, promulgado cuando “Citenio era gobernador de Siria” (Lucas 2:1-2): y la aparicion de la “estrella de Belén” (Mateo 2:|-2). No hay duda alguna de que ¢! “rey” de Mateo 2 es Herodes el Grande. Se sabe casi a ciencia cierta que Herodes murié a finales de marzo 0 principios de abril del aio 4 aC.'* Por tanto, Jestis debio de nacer antes del 4 aC., pero muy probablemente no mucho arites, puesto que Herodes manda matar solo a los nifios menores de dos afios (2:16). Augusto goberné el Imperio Romano desde el afio 31 aC. hasta el 14 dC. Desafortunadamente, el censo al que Lucas hace referencia no aparece en ninguna fuente secular. Josefo habla de un censo local que tuvo lugar en el afio 6dC., y algunos creen que Lucas confundié ef censo que Ilevé a José y Maria a Belén con el cen- so que él menciona. Y para complicar las cogas, el hecho es que la unica referencia a Ci- renio que encontramos en fuentes antiguas dicen que goberné durante un periodo de dos aiios que van del 6 al 8. dC. Pero es muy poco probable que Lucas, que fue tan cuidado- so con los detalles histéricos y geograficos en el libro de Hechos, cometiera un error tan serio, Podemos conjeturar que Cirenio ya estuvo en el gobierno unos afios antes," 0 que Ver especialmente, Harold Hochner, Chronolugical Aspects of the Lije of Christ (Grand Rapids: Zon- dervan, 1977), 12-13. © P. gj, William Ramsay, The Bearing of Recent Discovery on the Trustwarthiness of the New Testament (Grand Rapids: Baker, 1953), 238-300. 2 Los EVANGELIOS SINOPTICOS Lucas 2:2 no debe traducirse “este fue el primer censo que tuvo lugar mientras Cirenio sra gobernador de Siria” (TNIV), sino “este censo tuvo lugar antes def censo realizado zuando Cirenic era gobernador de Siria”.'** En ambos casos, el censo no nos ayuda'a fe- char ef nacimiento de Jess, Y lo mismo ocurre con la aparicién de la estrella. Algunos aan creido identificarla con fendmenos astronémices conocidos: un cometa que pasé cn alaiio 5 aC. O una conjuncién de Jupiter, Satumo y Marte en los afios 7-6 aC. Pero nada de eso puede probarse. demas, a la luz de las palabras de Mateo 2:9, “[la estrella que iba Aclante de los magos] Ilegé y se detuvo sobre el lugar donde estaba el nifio”, cabe la posi- silidad de que esa-estrella no fuera un fendmeno astronémice natural, Por tanto, después de considerar todos estos datos, podemos calcular que Jess debio de nacer entre el 6 y el 4.aC, El comienzo del ministerio de Jesus. Segtin Lucas 3:1, Jests empez6 su ministerio publ 20 “en el ao decimoquinto del imperio de Tiberio César". Al leer esto, pensamos que aqui renemos una fecha exacta. Peto no es tan sencillo. Tiberio lleg6 a-ser emperador después de ja muerte de Augusto el mes de agosto del afio 14 dC. Si esa es la fecha en la que Lu- yas empez6 a contar hasta llegar al aijo decimoquinto, entonces Jesus habria empezado su ministerio entre ¢l alto 28 y 29.' Pero Tiberia empezo una corregencia con Augusto ¢l afio 11 @ 12 dC, Si contamos a partir de esa fecha, concluiremos que Jesis inicié su mi- aisterio hacia el afio 26.0 27.” No obstante, aunque no podemos estar absolutamente se- guros, la forma mas natural de reconocer el reinado de Tiberio seria la primera, con lo cual lo mids probable es que Luvas esté fechandy el coutienze del winisterio de Jess cn cl afio 28 9 29 dC. Con cualquiera de estas fechas, haremos justicia a la aproximacion que Lucas hace de que Jesiis “tenia unos treinta afios” cuando empezo su ministerio (3:23). La duracién del ministerio de Jesus, Los evangelistas Sindpticos ofrecen poca infor- macidn para determinar la duracion del ministerio de Jests. Se ha dicho que los aconteci- mientos que aparecen en los Sinépticos podrian haberse dado en menos de un afio, pero supone comprimir demasiado los sucesos, Ademas, Marcos indica que cuando Jestis ali- menté a fos cinco mil, la hierba estaba verde (6:39), con lo cual debia de ser Primavera. Sin embargo, puesto que Jesiis fue crucificado en Primavera, el Evangelio de Marcos su- giere que el ministerio dard al menos un aiio. Juan nos ofrece mas informacion, Menciona ta Pascua tres veces en su narracién del Ministerio de Jestis: cuando Jestis purifica el terplo (2:3), cuando alimenta a los cinco mil (6:4), y cuando crucifican a Jestis (11:55). También menciona una “fiesta” en 5:1 que podria tratarse de la Pascua, aunque es muy probable que esté haciendo referencia a otra “5 P.g}., Nigel Tumer, Grammatival insights inte the New Testament (Edinburgh: T. & T. 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Sabemos que Jestis fue crucificado un viernes (“ct dia de la preparacién” [Marcos 15:42] en el mes judio de ni- san. El inicio del mes se fijaba cuando habia tuna nucva. Por tanto. si supiéramos la fe- cha de Ia crucifixion, podriamos usar los calcnlos astronémicos para determinar los afios en los que dicha fecha habia caido en viernes, Desafortunadamente, la fecha de la muer- te de Jesus continua siendo un tema de debate, aunque las posibilidades principales estan entre el 14-y el 15 de nisin. La duda aparece debido al aparente conflicto entre los datos que aparecen en los Evangelios Sindpticos y el Evangelio de Juan. Los Sinépticos pa- recen apuntar a que la ultima cena coincidié con la celebracién de la Pascua (ver, p. ej., Marcos 14:12), por lo que el viernes habria sido ¢! dia 15 de nisdn. Pero cuando leemos el cuarto Evangelio vernos que Juan apunta a que cuando juzgan a Jess (18:28) ain no han comido la Pascua, lo que sugiere que el dia de la muerte de Jestis fue el 14 de nisan, Se han realizado numerosos intentos de armonizacion, de los cuales se infiere pensar que los evangelistas Sindpticos y Juan usaron diferentes calendarios (en la Palestina del siglo primero habia diversos sistemas cronolégicos),'" o pensar que en Juan 18:28, el autor no esta queriendo decir que ain no habian comide Is paseus (la comida oficial de la celebra cién)."* En cualquier caso, nos quéedamos sin saber a ciencia cierta la fecha en la que Je- siis murid. Puede que el 14 de nisin del aio 30 dC. fuera viernes," y casi seguro que ast fue en 2] aio 33; puede que el 15 de Nisan del afie 30 dC. fuera viemes, y quiz también en el afio 31.' No obstante, puesto que el calculo del comienzo de msdn dependia de la "* La mayoria de los eruditos cvangélicos argumentan que la purificacién del templo del Evangetio de Juan es un episodio diferente al que aparece en tos Evangelios Sindpticos. No obstante, sige tratara del mismo suceso, entonces Juan solo estaria haciendo referencia a dos pascuss © Le afirmaciin que Hoehner hace asegurando que cl Evangelio de Juan, tal coma nos ha Hegado, da a ‘entender in ministerio deal menos tres afios, parece basarse en la interpretucion de que las palabras de Jesits en 4:35 apuntan a que era enero a febrero (Chronological Aspects, 58-63), Pero eso es muy poco probable (ver Leon Mortis, &/ Evangelio segiia San Juan, Coleccién Teoldgica Comempordnes, ed. Clie); Heehner tampoco considera de forma seria la posibilidad de que la purificacion que aparece en Juan pueda ser ta mini que la que aparece en los Smopticos, Ver particularmente la discusion que aparece en C. H. Tuer, "Chro: nology af the New Testament,” en A Dictionary of the Bible ed, James Hastings (Edinburgh: T. & T. Clark. 1898-1904), 1407-9; y Karl P, Donfiied, "Chronology, New Testament,” en ABD L:NO14 15. ' Morris, John, 774-86. Coleccion Teolégica Contemporinea, vol.s. 11 y 12, Clie. ™ D, A. Carson, “Matthew,” en £8C 8 (Grand Rapids: Zondervan, 1984}, S2&—32. "En cuanto a esta conclusiGn, que difiere de lax afirmaciones que hacen otros académices, ver Rainer Riesner, Paul's Barty! Period: Chronotogy, Mission Strategy. Theoloxy (Grand Rapids: Eerdmans, 1998), ST-SR. »» Bncontrara los cdleulos mas recientes en Culin J. Humphreys y W. Graeme Waddingion, “The Date of the Crucifixion,” JAS4 37 (1985) 2-10; ver también J. X. Fotheringham. “The Evidence of Astronamy and Technical Chronology for the Date of the Crucifixion,” J7S 35 (1934): 146-62: Joachiny Jeremias, The Eucharistig Wards of Jesus (London: SCM, 1966), 36-41 74 Los EVANGELIOS SINOPTICOS observacién humana, con posibilidades al error, no podemos dar demasiada importan- cia a estos resutados. Sin embargo, los dos candidatos mas probables son ¢] 14 de nisan (=3 de abril) del ato 33 dC, y el 14 0 15 de nisin 6 0 7 de abril) del afio 30. dC. El argumento histérico nos ayuda a descubrir cual es el momento mas probable en el que Pilato, el gobernador romano de Palestina, habria cedido a la presion a la que los lide- res judios le sometieron cuando interrogaran a Jesiis, Hochner, por ejemplo, ha pastulado que el deseo de Pilato de complacer a los lideres judios es creibic solo después del afio 31 dC. aiio en cl que, en el mes de octubre, fuc ejecutado el antisemita Sejano, gobernador del Imperio, bajo Tiberio.'™ Si unimos este dato al argumento astronémico, nos queda una sola posibilidad: el afio 33 dC. Pero creen que todas esas circunstaneias No son necesarias para explicar el comporta- miento de Pilato, ya que la administracién romana, fuera quien fuera el que estuviera al frente de ella, queria mantener la estabilidad en Las provincias, y ya habian llegado moti- cias de que Pilato tenia dificultades para cumplir con la expectativa de la administracion. No obstante, y al margen de este argumento, algunos académicos ¢reen que los datos as- tronémicos apuntan al aflo 33 dC. Pero el afio 33 no es una posibilidad si Jesis fue cruci- ficado el 15 de Nisan, tal como los Evangelios parecen sugerir. Ademas, una crucifixion en el aio 33 dC. no dejaria tiempo suficiente entre 1a muerte de Jestis y la conversion de Pablo (ver el capitulo 7). Por tanto, los datos que tenemos'no nos permiten, por ahora, cerrar esta cuestién con la certeza de haber légado a una clara conclusion. Pero hemos visto que la fecha preferi- ble es el afio 30. dC BIBLIOGRAFIA Charles C, Anderson, Critvcal Quests of Jesus (Grand Rapids: Eerdmans, 1969) llllYanice Capel Anderson y Stephen D. Moore, cds., Mark and Method: New Approackes to Bibli- val Studies (Minneapolis: Fortress Press, | 992) liffDavid E. 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