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FRANZ YON LISZT

LA IDEA DE FIN EN EL DERECHO PENAL

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LA

IDEA

DE

FIN

EN

EL

DERECHO

PENAL

INSTITtITO

DE ~TIGACIONES

JURÍDICAS

Serie J. Enseñanza del derecho y material didáctico, núm. 15

FRANZ VON LISZT

LA IDEA DE FIN EN EL DERECHO PENAL~

 

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UNIVERSIDAD NAOONAL AlITÓNOMA DE MIDGCO UNIVERSIDAD DE VALPARAÍSO DE CHilE México, 1994

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Primera edición EDEVAL; V alparaíso (dule ): 1984

~ ~~~ón :l~

DR e 1994. Universidad Nacional Autónoma de México Ciudad Universitaria, 04510, México, D.F.

INsmuro DE INVEsTIGACIONES

}UJÚDICAS

Impreso y hecho en México

ISBN968:36-3485-0

PRESENTACIÓN

La

ha sido

una constante en la historia contemporánea de Amé-

rica Latina. Por ello este esfuerzo editorial conjunto entre el Instituto de Investigaciones jurídicas de 'la

relación

amistosa

entre

México

y

Chile

Nacional Autónoma de México y · üi Fa-

cultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Unieersi­

dad de Va/paraíso

oportunamente a ratificar los lazos de cotaboracion ·

entre ambas instituciones académicas.

su sello editorial, EDEVAL, viene

Universidad

y

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·

El Instituto

~

- de Investigaciones jurídicas ya ha te-

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nido entre sus autores a distinguidos académicos chi- lenos, como Agustín Squeüa y A/do Topasio; precedentes quefacilitan esta coedición sobre un clásico del derecho de un valor indiscutible. Para iniciar la colaboración se ha escogido, como no podría ser menos, a un insigne del derecho, Pranz von Liszt (1851­1919), y dentro de su oastisima pro- ducci6n un texto característico, El programa de Mar- burgo (1882), que, a pesar de su importancia y

5

slgniflcact(m, y de poderse leer hace tiempo en todos

vertido al castellano

los Idiomas cultos, no se habla

hasta que se tradujo y se publtc6 por tntaauoa y con

el seüo de EDEVAL en 1984. Agotada su edición, pa-

rece oportuno ponerto de nuevo al alcance de tos In-

teresados en esta materia, con un designio y una tirada ahora más dilatados. Sin embargo, se conserva con fidelidad el estudio preliminar del maestro ftmé- nez de Múa y el amplio y documentado pre/acto del profesor Manuel de Rioacoba con que apareaá dicha ediaon y que sin duda enriquecen también ésta.

de opti-

Todo ello nos mismo.

colma

de satis/'accton y

México, D. F., Valparaíso,

1994.

Dr. José Luis Soberanes Director

Instituto

de lnvesti1aciones

iurfdicas

ltalo Paolinelli

Monti

Decano

FllCUltadde Derecho y Ciencias Sociales

6

Prólogo:

Franz

1NDICE

von

Liszt

y

el

"Programa

Páginas

de

IY1arburgo"1

por

 

MA NUEL

 

DE

 

RIVACOBA

 

Y

RlvACOilA

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7

"Corsi

e ricorsi":

LUIS

}IMÉNEZ

La ouclta

DE Asú.,

de uon Liszt, .

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.

por

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27

La idea de fin en el Derecho

penal

 

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53

I.

El

punto

de

 

partida

 

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5 5

lI.

La pena

como

 

acción

instintiva

 

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65

HI.

La

objetivación

 

de

la

pena

 

.

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83

IV.

El principio

 

de medida

 

de la pena

.

.

93

V.

La

pena

como

 

protección

 

jurídica

 

consciente

 

de

 

su

 

finalidad

 

.

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111

VI. Objetivos

puntuales

 

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127

lndic e

135

[Nota

editorial]

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137

Colofón

139

135

La

JURISTAS

colección

PERENNE S

pretende poner al alcance del lector de temas jurídicos 1111a serie de obras, por lo común breves, que han constituido, sin embargo, momentos deci- sivos en la evolución del pensamiento jurídico y que conservan, por lo mismo, un valor perdura- ble part1 la comprensión adecuad a y profunda del Derecho. Abarcará obras fundamentales para el estudio del Derecho en general, y también aque- llas que pueden considerarse hitos relevantes en las distintns ramas o disciplinas jurídicas particu- lares. Sus autores pertenecerán la mayoría de las veres al f){fsado, pero pueden ser asimismo con- temporáneos consagrados por la opinión jurídica de nuestro tiempo. Cuando hayan sido escritas en otro idioma, se ofrecerán versiones castellanas ya clásicas de ellas, o bien traducciones preparadas especialmente para nuestra coleccion; y, en los casos en q11e se revele 1ítil o necesario, se presen- tar(ÍJJ d.ebidrunent c ¡1rologarla.r y anotadas. Así, c;1/rer,r1111os hoy al ¡11íhlico especializado t111 oolu- 111e11 de i 11rl1uh1hle i111¡1ort cmcia para el Derech o penal, traducido y /'rologado para esta colección.

E D

E V A

137

L

La idea defin en el derecho penal, editado por el

Instituto de Investigaciones Juridicas, se termi-

nó de imprimir el 31 de enero de

Instituto. En esta edición se empleó papel Bond de 50 Kg. para los interiores y cartulina Couché Cubierta de 162 Kg. para los forros y consta de

1994, en el

1000 ejemplares.

FRANZ

PROLOGO

VON LISZT Y EL "PROGRAMA DE MARBURGO"

1.­De una familia de origen htíngaro y cierta- mente numerosa, de· veinticinco hermanos, el segundo

fue padre, en Raiding, el 22 de. octubre de 1811, del célebre músico Franz Liszt ( +31-VII-1886), y el pen- último, en Viena, el 2 de marzo de 1851, de quien, con el mismo nombre, habría de ser, andando Jos años, una de las figuras más representativas del Derecho penal en el período que abarca Jos últimos lustros del siglo XIX y Jos primeros del xx. Este, q,ue es el que más nos interesa aquí, t1i11ió plenamente, desde. antes de llegar a este mundo y aun después Je haber partido de él, en un ambiente jurí- dico. Su padre fue procurador ame la Corte imperial de Casación, y el hijo, más allá de Jos naturales senti- mientos filiales, abrigó hacia él una especial admira- ción, bien puesta de manifiesto Jlamá11dole Maestro al dedicarle una de sus primeras obras, Die falsche

Aussage vor Geridit

oder oeff entliche Behoerde nadi

. deutsdiem

und

oesterreiohischem Recht

(La

declara-

7

cion falsa

ante

tribunal

o

autoridad

pública

según

el

Derecho

común

alemán

y

el

austríaco),

que

publicó

en Graz

el año

1877. Entre

1869 y 1873 el joven

uon

Liszt

estudió

Derecho

en [a Universidad

de

Viena,

en

una

Facultad

de

la

que

eran

pro/ esores,

entre

otros,

uon Stein (1815 - 1890), oou lhering (1818-1892), Glaser (1831-1885) )' 1'Ierkel (1836-1896). y donde

su profesor de Derecho penal fue Etuil JI~ ahfberg

la b.1hilitació11 y es libre-

docente en Graz, y luego deja Austria y p({sa a Ale-

mnuia como rat cdrático

(1831-1385). En 1875 obtiene

de

Derccbo

[rctta]

c11 Glessen

(1879-1882),

1899)

''I"rhurgo

)' Bcrlin, donde

(1882-1889),

cuscii« Derecho

Jlallc

(18~9;

/'"'"'' y Pro-

cedimiento criminal en el semestre ele iurienio y Filo- sofía del Derecho constit ncional y Derecho interna- ciounl /'1íh/ico e11 el de t-erano, desde 1899 liast« su j"hi-

[acián

c11 1916, )' .!011de [allece el 21 de j1111io de 1919.

Apli1·t11"lo al co11ce¡110 1111a conocida cxpresiá» de Terencio, levemente modificada, tenemos dicho que sólo es en verdad jurista aquel bombre para quien

11i11!(!Íll ¡1roh/e111a del Derecho

'sentido, 110 cabe d11clt1 de que 1·011 Liszt lo [ue e11 gMdo eminente. Con todo. la 1m11.i del árbol jurídico e11 que sobresalió, e11 que hizo aportaciones más origi- nnles y [ecnndns, en la que signó 1111a é/1oca, pero con ello tambié» alrnttzá ti/Id á11M 11 dejrí 1111a huella de percnnldeu], es el Derecho pell{d.

Se formó. }' en gran parte diswrrió s11 vida de

penalista. e11 los tiempos de la lucha de las escuelas,

recibir i11fl11e11cias que se incor-

poraron como rasgos 17crd11rahles a sn pensamiento. Así, en partíml,rr, su concepción de la ciencia del De-

resttlt« nieno: y, en tal

de la cual 110 dejó de

8

recho penal conjunta (die gesamte Strafrechtswis- senschaft), constituida, al lado de la dogmática, de carácter propiamente sistemático y designios eminen-

temente

prácticos,

por

la

C1·imi11ologJa y

la Penolo-

gía,

q11e

explican,

la

una,

la

naturaleza

)' las

causas

del delito, )', la otra, la naturaleza

y los efectos

de

las

penas,

y, basada

en los materiales

empíricos

que

estos

últimos

saberes

le

suministran,

por la Política

crimi-

nal,

de

sentido

crítico del

Derecho

que

es y prospec-

tivo

del que

será. Hoy

es común

observar

con acierto

los

elementos

poco

conipatiblcs

entre

sí que

contiene

/al

concepcián

)' que

en dcfinilil'tt

la hacen

heterogé-

nea

y

contradictoria,

sin

embargo,

esto

110

era

1a11

ftíril

de

percibir

hajo

el

prejuicio

milenario

de

q11e

111.r ciencias naturales eran el prototipo del ronoci-

miento

s11 arnnce

sin ¡1err({/rl/"se (llÍll de la existencia dentro

de otras regione.r 110 menos cientljicas,

científico

y

el deslnmbramieuto

oenlan

a la sazán

regador

que

y s!IS logros

produciendo,

del

corpus

scientiarurn

pero de índole diferente. Y, por otra parte, manifiesta 1111a apertura evidente y promisoria, en ademán colabo- r.trlor y co~t .rig11ifica.ció11 y valor permanentes, a las inuestigaciones de distinta estirpe y orientación sobre

los ¡1ropios objeto.r, divisándose ya, por lo demás, en ella el espíritu am/Jlio y conciliador del mismo uon Liszt.

Abara

bien,

a

lo

que

éste

se aplica

con

¡11·efe-

.

re11ci(l y donde

ejerce 1111a labor

constructira

más

acu-

.ra:ltt

es la dogmática,

cabiendo

aseverar

que

es q11ie11

má.r viioro.ra

y sistemáticamente

afirma

su

existencia

luego

y mejor

de

las

especulaciones

la etapa

que

9

perfila

y

los

devaneos

escolares

en ella podrianto:

deno-

minar clásica. Como no podía dejar de ocurrir, tam- bién en este cometido gravita sobre él la preocupa- ción naturalista y sociológica anterior al neokantismo y su recepción en el Derecho, pero en general se mantiene dentro de estrictos límites jurídicos. Para él, el delito es, ante todo, un acto, o sea, una mani- festación de voluntad, un causar o no impedir cons- ciente, espontánea y motiuadamente un resultado, con independencia de que el contenido de la voluntad coincida o no con el resultado. Tal acto tiene que ser antijurídico, es decir, contrario en sí, objetivamente consideradoy 'sin estimación die momento subjetivo algu- no, al Derecho; además, culpable, esto es, vinculado psi-:

colágicemente, por dolo o culpa, al autor, y, en últi- mo término, también punible (sancionado con una pena). Con su distinción, por inconsistente que sea, entre antijuridicidad formal y material -ésta, de deci- dido sentido social-, apunta hasta donde le es po- sible el camino para la determinación del contenido esencial de lo injusto; y con su teoría del fin reco- nocido por el Estado, corolario de la noción de anti- juridicidad material, abre la ruta para llegar a la jus-

tificación s11pralegal. Que, después de sostener el rigu-

roso

lógica consecuencia de

cuencia punible en un acto justificado, y de excluir la ilegalidad del ejecutado en virtud de orden obli- gatoria del superior, admita que éste puede ser cas- tigado como autor mediato o indirecto, o que no advierta la inexistencia de relación psíquica entre el remltado y el agente en su concepto de culpa, son incongruencias, en la perspectiva del tiempo y en la

codelin-

su

objetivo de antij11ridicidad, con

la imposibilidad

de

>Carácter

10

magnitud de su obra, irrelevantes. En cambio, posee significado más profundo que el que suele recono- cérsele su afirmación de la punibilidad como carácter específico del delito. El peso de las cuestiones y las disputas escolares, y 110 menos su decisión de superarlas o esquivarlas para elaborar la dogmática, así como, por otro lado, cierto influjo o resonancia más o menos lejana y di- recta de sus puntos de partida sociológicos, se revelan bien, dentro del pensamiento de uon Liszt, y, más en concreto, dentro de su teoría del delito, en la doctri- na de la imputabilidad, que, soslayando las posiciones y los antagonismos metafísicos sobre el tema, la defi- ne, en términos mucho más modestos, como "la capa- cidad de conducirse socialmente", es decir, de obrar conforme a las exigencias de la vida humana en co- mún, y la hace consistir en "la facultad de determi- nación normal", o sea, en que el sujeto disponga de un contenido normal de representaciones y que éstas posean una fuerza motivadora también normal. Con ella inicia asimismo una dirección fe cunda para la ciencia jurídicopunitiva, en la que ésta ha ido logran- do sucesiva¡ y más depuradas formulaciones. Sin negarle un fondo retributivo, la pena es, en su concepción, esencialmente finalista, teniendo por objeto la proteccián de bienes j11rídicos1 esto es, de intereses de la vida humana individual o social que el Derecho, al tutelar/os, eleva de intereses vitales a bienes jurídicos; protección de bienes jurídicos que se realiza mediante la af ectacián, sólo aparentemente paradójica, de bienes jurídicos, los del delincuente, produciendo efecto, de una parte, sobre el conjunto

11

de los sujetos de Derecho como prevención general, y, por otra, sobre e/ propio delincuente como pre- vención especial, sea, segú11 la índole de aquél y la categoría a que en consecuencia pertenezca, por su intimidación, su resocialización o s11 inocuizaciáu (11e11- tralizacián }, Los efectos de preoencián genera/ deben servir de criterio para el establecimiento y la configu- ración de 101 s11puesto1 delictivos y de las respectiva! amenazas penales, mientras q11e el efecto concreto que haya de surtir la pena c11 el criminal, o sea, la pre- vención especial, determinará, a su uez, la especie y la extensián de aq11élla en cada caso particular. r- • Los intereses protegidos pueden pe1·tenecer a los más variados dominios j11rídicos. Por tanto, la esencia del Derecho penal no la deciden ellos, sino la natu- raleza de la protección; y de ahí, q11e las prescripcio-

nes

punitivas

posean

naturaleza secuudaria,

sanciona-

toria, compi ementaria.

Con con Liszt entran definitivamente e11 el pa- sado las proyecciones en el Derecho penal, tanto de

la filosofía idealista, )', con 1111ís precisión, del hege- lianismo, ma1110 de la j11rispmdencia de Jos concep-

tos, con Bi11di11g (1841-1920),

de Ja j111úpmde11cia de los intereses, que, recibiendo luego caudal de otras corrientes, dará lugar en desen- ooloimientos progresivos a la j11rispmdcncia teleolá- gica y la de los valores. Mas s11 coucepcián penal, no sólo guarda armonía con, sino que, para 1111a comprensián correcta, exige 1111 conocimiento de su pensamiento político. V011 Liszt 110 [ue, como se ha dicho, socialista, sino libe- ral, "liberal de izquierda" -en palabras de Ca/vi-,

e

irrumpe

el

i11flt1jo

12

o

sea,

liberal

avanzado,

auténtico,

de

arraigado

res-

peto por el indioiduo y su libertad, imbuido de un poderoso sentido social, 01 viceversa, de un poderoso sentido social, contenido por su arraigado respeto al individuo )' su libertad. Parece que en stt ·juventud, impresionado por la decadencia del Imperio y atraído por la poderosa personalidad y la arrolladora política de Bismerck (1815-1898), militó en organizaciones es- tudiantiles inspiradas en la idea de la unidad germá-

nica, y se ha querido uer un reflejo de estas conoiccio- nes en su marcha de Austria a Alemania en 1879; y, sin dud«, en sus escritos postreros, durante la primera Gran guerra, asoma un acusado germanismo. Pero su temple )' su actividad política quedan caracterizados por los principios liberales, 120 por estos extremos. En efecto, afiliado al Partido democrático-progresista, en 1908 fue elegido diputado de la Dieta prusiana y en

1912 dip11tado del Reichstag. Y, en definitiva, es su

liberalismo el que, pese a contemplar el Derecho pe- .na/ como proteccián de intereses sociales y aun como defensa de la misma sociedad, le impide llegar a las q11e pudieran ser las 1íltimas consecuencias lógicas en tal direccián, que señala Calvi: "substituir integra- mente las penas con 1111 sistema de medidas por tiem- po indeterminado, el juicio penal con una investiga- ción antropolágico-criminal, el tipo de delito con 1111 ti/Jo suhjetivo de peligrosidad en el cnal no se per- mita distinguir entre delito consumado y tentado"; y, lejos de ello, concibe el código como "la Magna Ghar- ta del delincuente" y el nullum crimen, nulla poena sine lege como "el baluarte del ciudadano contra la omnipotencia estatal, contra el ciego poder de la ma-

13

yoría, contra el Leviathan", Es s11 liberalismo el q11e, 110 obstante situar la Política criminal entre la Cri- minología y el Derécho penal, la encierra luego den-

áltimo; y es,

en fin, el que impone las restricciones más importan- tes a s11 creación de la pena finalista. Por encima de

tro de las barreras infranqueables

de este

todo, pues, predominan

el desvelo

en

uon Liszt la

reverencia

y

este pro-

pósito es usnal hablar de las a11ti110111ias o incoheren- cias de s11 pensamiento, mando se trata, más bien,

.por el individuo y su libertad, A

del

esjuerzo

y

la

posición

de m esnra y equilibrio

caracterlsticos de todo liberalismo. Con lo cual de 11i11- g1í11 modo pretendemos que el unllateralismo 11at11nt:

lista y sociológico en q11e intelectualmente se asentaba

le

capciones ni q11e éstas 110 se resientan internamente, alg1111as reces, de cierta iurongrnencia; m11y por lo con- trario, sólo la a¡wririó11 de la filosofía de los rnlores

y del 11eok1111tis1110 sudocrident al, que él ya 110 reco- gió, ofrece base epistemológica mficiente para distin- guir el 1111111do y l«: ciencias de l« nat uralcza )' los rle

la

mente los diversos elementos o 11specto.r de s11 pema-

miento, Cabe sospechar

nos, y especialmente '' Fcrri ( 18'i6- l 929), 111,í.r que lo que gusta de reconocer. Desde lrte!!,O, rechazó el con-

fiero

cepto

sociales la f{(ÍZ profrmdtt

proporcionara

f1111da111c1110 adecuado para sus con-

rultnra .

.l'

le

bubiera

consentido

ar111011iz11r lógica-

q11e debe

a los positivistas

italia-

de

criminal

nato,

re

"en

las

condiciones

En todo

de l,1 critninalidod",

con-

oiccioues

Scuola, el estudio del delito y de la pe1111 en 1111 cúmulo

14

le pre.ren1aro11 t!e disol uer, como la

raso,

su

clara

ntentalid.u!

i11rídictt

)'

sus

firmes

liberales

de

indagaciones

biológicas y sociológicas y de olvidar

o menospreciar las gara11tías legalistas. Ahora bien, moteja asimismo de clásicos a los oponentes a su di- rección, a la que denomina dirección moderna o direc- ción sociológica, de expreso sentido ecléctico en lo doctrinal y afán constructivo y renovador en lo legis- lativo. Von Liszt centra a los que llama clásicos en su apego sobre todo a la idea retributiva, y no ha de asom- brar que de entre ellos surgieran sus más vigorosos y en ocasiones enconados contradictores y adversarios:

Binding )' Birkmeyer ( 1847-1913). Su dirección, en cambio, se inclina sin vacilaciones ni rodeos por la prevención y con/iere particular realce a la preven- ción especial, admitiendo al lado de la pena, acaso en una de las incoherencias o de los compromisos que se le suele achacar, las medidas de seguridad. Lo más destacado en él es, empero, su empeño científico y la construccián de s11 sistema penal. Recientemente, Zaf- f aroui le ha relacionado con 1Vundt ( 1832-1920). A nadie extrañará que fue1·a un gran, 1111 sobre- saliente maestro. •Fue un innovador también en los métodos de enseñanza. Desde la época de Ma1·b11rgo, además de.la labor que cumplía en su cátedra oficial, desarrolla su docencia en el Krirninalistisdier Seminar, que crea en 1888 J' dirige y mantiene a su costa pri- mero allí J' más adelante en Halle y en Berlín, don- de en 1914 le cambia el nombre por el de Krirninalis- tischer Institut. E1·a un centro privado, en el que i11- vcstigt1ha con 1111 gmpo de discípulos en la mayor libertad intelectual, orientando siempre uon Liszt con suma honestidad científica y guardándose de imponer nunca s11 criterio ·personal, "la verdadera pépiniére

15

-en

Jos jóvenes penalistas nacionales y extranjeros", ya que, efectii;amente, en él trabajaron, 110 sólo numerosos alemanes, sino asimismo belgas, españoles, italianos,

, y hubo 1111 tiempo e11 que buena par-

le

paíies europeos habían pasado e11 alg1Íl1 momento de

de

expresión

de [iménez de As1ía {1889-1970)-

rusos, suizos

de

101

profesores

de Derecho penal e11 diversos

su formación

por aquel

Seminario

[iménez de Astía,

Como. dice

o Instituto.

"en

1875 se

inicia

s11 actividad de publicist« incansable y al fin el núme-

ro

de

artlculos y

libros

con

que

ha

enriquecido

la

bibliograffo

jurídica

de

J1I país

pasa

de

ciento".

Eu

efecto,

1111 artículo, Das "arnerikanische Duell" im oesterrei- ohischen Strafgesetzentwurfe (El "duelo a Ja américa-

la primera produccián q11e de él conoccmoses

na" en el Proyecto de Ley [Código J penal austríaca), publicado en la Allgemeine oesterreichisohe Gerichts- zcitung (Gaceta general de tribunales austríaca). de Viena, el 14 y el 17 de diciembre de 1875, )' reco- gido treinta míos desp11és e11 cabeza (tomo 1, págs.

1-7) de

s11

obra

miscelánea

Strafreclrtliche Aufsaetze

und Vortraege

editó

nes recopiló

diversas materias penales, pertenecientes, los agmpa-

dos en el primero, al período

oolúme-

(Escritos

el mío

y discursos

1905 y

en

escritos

penales),

cuyos

dos

y discursos

y

que

se

en

Berlln

treinta

y cuatro

sobre

los

del

1875-1891,

seg1111do, al de 1892-1904. Y s11 ¡1rimer libro, Meineid

und falsoher Zcugniss (Perjurio y falso testimonio),

es de

Viena,

en 1876.

A

sus propias

obras hay q11e añadir

la

colección

de .A!bhandlungen, esto es, Memorias,

o Instituto,

bajo s11 dirección

en que

de .r11 Seminario

se iban

dando

a

16

conocer

Jos trabajos

q11e .se

pro411c.Ían en .él, Mas, de

todas, las más famosas son las de carácter sistemático,

en Derecho penal, con el título de Das deutsche Reiehs- strafrechts, auf Grund des Reichsstra.fgesetzbuchs und der übrigen strafrechtliahen Reichsgesetze unter Brück- sichtigung der Reehtsprechung systematiseh dargestellt en la primera edición (Berlin y Leipzig, 1881), mu- dado po1· el más sencillo de Lehrbuoh des deutschen Strafrechts a pal'lir de la segunda (Berlín y Leipzig,

1884),

y

en

internacional,

con

el de Das Voelker-

recht systematisch dargestellt (Berlfo, 1898), las cua-

les alcanzaron en vida de su autor, respectivamente, veintidós y once ediciones. Ambas se encuentran tra- ducidas, entre muchos otros idiomas, al castellano: Ja una, sólo en su Parte general, con el título de Tra- tado de Derecho penal, en tres volúmenes (el prime- ro, de la décimoctaoa edición alemana, por Qui11tilia• no Saldaíía, Madrid, 1914, y los restantes, de la vigé- sima, por [iméuez de Asú«, Madrid, 1916 y 1917, adi- cionados todos poi· el mencionado Saldaña), y la otra, con el de Derecho internacional público, de la duodé- cima edición alemana (p1·eparada por el doctor Max Fleiscbmanh, profesor de la Universidad de Halle;

Berlín, 1925), por el doctor Domingo Miralles, cate- drático de la Universidad de Zaragoza ( Barcelona, 1929). A propósitp de obras de oon Liszt puestas en castellano, recordemos también su opúsculo Una Con- federación centro-europea, vertido por [iménez de Astía y Julio Bejarano y publicado en Madrid el año 1915.

En

otro

orden de

cosas, se hallaba

ig11alme11te

muy bien dotado para la organización y la gestión de difícileJ y grandiosas empresas científicas. Así, en

17

1881 fundó

con Adolf

Docbow,

profesor

ordinario

en

la Universidad de Hell«, la Zeitschrift für die gesamte Strafrechtswissenschaft (Revista de la ciencia conjun-

ta del Derecho penal), con

sede

inicial

en

Berlín

y

Leipzig

y

en

Viena,

y cuatro entregas

al afio,

que aún

vive

en Berlín

J es una de las p11blicacio11es periódicas

de

mayor

prestigio

dentro

de

su

especialidad

en

el

mundo

entero.

Docbou/,

que

había

nacido

el

24

de

st1ptiembre

de

1844,

murió

1881; y uon Liszt

le dedicó

20

en seguida,

el

de

diciembre

de

en

el primer

fascículo

de la Zeitschrift del aiio

siguiente,

1111a

ne-

crología,

q11e luego

recogió

en sus Strafrechtliohe

Auf-

saetze und Vortraege

(estudio

5,

en

el tomo

L, págs.

79-89).

Y el 17 de septiembre

de

1888 creó

con los

profesores

Gerbard

Adolf

van Hamel,

de

Amsterdam

(1842-1917),

1920),

y

Adolphe

la Internationale

Prins,

de

Bruselas

(1845-

kriminalistisohe Vereinigung-

Union

a

[uncionar el 19 de enero de 1889 y subsistió muy acti-

va hasta la primera Guerra mundial.

es hasta cierto punto heredera la Association interna-

tionale de Droit pénal, que se coustltnyá en París a

1924 y agrupa del mundo.

a todos

internationale

de Droit

pénal,

que

De

empezó

su

espíritu

fines

de

marzo

de

hoy

prácticamente

los penalistas

Est« semblanza

del peualist«

quedaría

gravemen-

te incomplet« sin recordar s11 actividad de proyectista, participa11d1J con los projcsores Kahl (1849-1932), 11011

Lilientbsl (1853-1927),

y

Goldscbmidt

(1874-1940)

en

zum

Vlorentwurf cines deutschen Straf gesetzbuchs (Con-

penal ale-

traproyecto al Anteproyecto de un Código

la

preparación

del

conocido

Gegencntwurf

mán), que dieron

a la estampa

en Berlín

el mio

1911.

18

El Anteproyecto cuestionado es el ministerial de 1909. Ya se ha dicho que fue también internacionalista, aunque, por cierto, con dedicación menos intensa y re· nombre m,enos fulgurante. Sus pr6/ogos a las últimas ediciones que personalmente dispuso de sus obras sis- temáticas son en verdad interesantes. El de la de De- recho penal, porque está fechado el 19 de abril de 1919, apenas dos meses y medio antes de s11 muerte, y presiente que será lo :postrero que escriba: "Este prólogo -dice- tal vez es, al mismo tiempo, un epílogo". El de la otra, porque está datado en diciem- bre de 1917, en plena guerra, una guerra que sometió a prueba y significó la crisis y transformación preci- samente del Derecho internacional. Es de tener en cuenta que su tratado en esta rama jurídica comenzó

frase de Pleiscbmann, al prolo-

gar la duodécima edicián alemana- "una sencilla re- producción de las lecciones que uon Liszt daba en la Universidad de Halle sobre Derecho internacional", y

que, por ende, se difundió en y es un libro caracterís- tico de la belle époque, una época -r-cualesquiera que fuesen los conflictos que fermentaban bajo el encanto

so-

cial y de notable estabilidad jurídica y política. Pues bien, conmovido el embeleso de esta calma por la contienda bélica que dividió a Europa, von Liszt, sin periuicio de denotar un decidido germanismo, muestra también un hondo sentido jurídico, por cuanto en sus páginas proemiales escribe q11·e "una obra de Derecho no puede olvidar que sería in/ie/ a su misión si se p11- sier« al servicio de una de las partes'', y firme confian- za en e./ porvenir del Derecho internacional y en que

en 1898 siendo -en

de sus formas apacibles- de relativa tranquilidad

19

al término

de

las hostilidades

"se

formará

una

Socie-

dad

pacífica

de

laJ Naciones,

que,

ampliendo

y des-

""ol/ando la j11riJdicci6n arbitral internacional, hará posible la reducción de los armamentos, con que des- aparec.erá 'el más grave peligro de la paz", y formula lo que llama "una confesión de fe", a saber; "que la ciencia del Derecho internacional 110 solamente debe explicar el actual estado jurídico, proyectando sobre

él la luz de la historia, sino que está llamada a señalar

el camino de porvenir y a elaborar las normas direc- trices para la resolución de los grandes problemas

que el destino

nobles y penetrantes

planteará a las generaciones

ideas

oeuideras'":

en c11alq11ier caso, y más,

para concebidas y expresadas en el fragor de la lucha

y desde

el seno de 1111 pueblo

belicoso.

Et1 todo alieut« y se 11M11ifiestr1 d natura] del

autor, inteligente, amplio, generoso, sensible, perseue- raute y uiuaz, Fue terrible couteudor q11e 110 hería, y

así como es profundo, hay 1111 to-

e11 su pensamiento,

que alado de gracia y de belleza que le da claridad

y aun [nlgor y le hace atractivo y amable. Como 1111- tuerosos otros, desde con Lilieutbn! en sn tiempo basta Ca/vi e11 nuestros días, [tménez de Asht ensalza e11 oou

Liszt "la admirada musirali,hul oratoria y la eleganti- sima 111wo11Ít1 de sus escritos", .r seiial« q11e, hie11 co-

mo la [onuaciá» en los métodos ,tfe/Jlt/JleS dio a sn

su origen

da1111bia110 había dotado a s11 es¡1írit11 ele una rapid«z de comprcnsion y unos atribut as brillantes más ajenos q11e [recuentes en el tudesco. Indndablement e, algo

intelecto disciplina y jerarquía sitemática,

más q11e lazos de sangre tenía en co1111Í11 con JJt pri- mo, el músico bomátrimo, de fogosa sonoridad. E11

20

este aspecto, siempre. nos parecieron receladores los relatos, oídos muchas veces a [iménez de Asúa,. de las

veladas en casa del Maestro berlinés, en que Ja hija de éste ejecutaba en el piano composiciones de aquél con delicado sentimiento.

2.-Una de las obras más renombradas de uon Liszt es la lección con que se incorporó al claustro universitario marburgués como catedrático de Dere- cho penal, intitulada Marburguer Universitaetspro- gramm, esto es, Programa universitario de Marburgo, más conocida generalmente por el nombre abreviado de Programa de Marburgo. Allí ve la luz en 1882; la reproduce, bajo el título de Der Zweckgedanke im Strafrecht (La idea de fin en el Derecho penal) J' con algunas variantes, en s11 Zeitschrift, uolutn en Ill ( 1883), págs. 1-47, J' míos más larde la incluvc, con el mismo epígrafe )' leves modificaciones en las 110­ tas, en m mentada recopilacián Strafrechtliche Auf- saetze und Vortraege, como estudio 7, en el tomo 1, págs. 126-179.

En ella, como prenuncia el título y verá el lec- tor, se sig11e el pensamiento del Ibering de Der. Zweck

im Reoht

1877-1884) J' se lo aplica al Derecho penal con 1111

designio precisamente programático: de indagar la

de· criticar el

Derecho

esencia permanente

(El

fin en el Derecho)

(2 uols., Leipzig,

de

este Derecho,

que es al presente y de delinear el Derecho

que debe ser· o que será en el porvenir. Sin exageración en lo esencial, la ha identificado Calui "como el núcleo del cual procede toda la teoría

21

penal y de las disciplinas crtmt-

nsles", como "el único escrito de uon Liszt capaz de expresar cumplidamente, en pocas decenas de páginas, las lineas fundamentales de s11 pensamiento", como el opúscnlo de cuyas teorías "toda s11 sucesioa produc- ción puede, por tanto, ser vista mal desarrollo lógico y absolutamente consecuente", En efecto, perfecta- mente se advierte en sus páginas JI/ desvío por la filo- sofía, a lo menos, entendida como metafísica; su re- ducción de los saberes científicos al concepto de cien- cia positiva, con la consiguiente adhesión al método emplrico-inductivo; la adopción del principio evolutivo, aplicado a los procesos sociales; el sentido de lo bis:

tórico y la i11vestigació11 histórica, atendiendo a datos biológicos y atenida al desarrollo de las realidades sociales, que le alejan del abistoricismo abstracto y formalista de la jurisprudencia de los conceptos; la incorporación de las nociones de interés, de bien y de fin, de neto significado realista, características de la j11rispmdcncia de los intereses; la utilización del ma- terial estadístico y de otras obserraciones empíricas; la imposibilidad de desrincular el arto delictivo de su autor, con la lógica necesidad de clasificar los delin- cuentes, y, en consecuencia o como corolario de ello. el desplazamie11to de la idea retributira, de matriz ética, por la preve11tiva, inspirada en 1111 claro afán

de provecho social, y la primacía, dentro de ésta, de Ja prevención especial, que, correspondiéndose en ca- da caso con la respectira índole del criminal, se pro- pondrá diferentes [lnalidades. A través de s11 construc- ción intelectual se trampare11tael polemista r¡11e sabe valerse de cuantos recursos /1!1ede11 suministrarle una

Jisztiana

del

Derecho

22

erudición nutrida, una inteligencia ágil y una ímagi- 11ació11 fértil y oportuna, y también un espíritu conci- liador, que sabe dominar la fuerza demoledora de sµ

arg11me11tación y procura

operativo y [ecundo la disputa estéril de posiciones a11tagó11icas. Y tras todo ello, dominándolo todo, se

percibe la figura gigante del pensador y del artista. De estos rasgos, muchos llevan indeleble la im- pronta de una época, con sus insujiciencias y limita-

ciones, pero otros supone» 1111 progreso innegable y poseen vigencia perdurable: tales, por citar sólo dos, para el Derecho en general, la saperacién del abstrae- tismo ahistórico y [ormalista, y para el Derecho puúi- tivo en particular, el mantenimiento y la decantacián de la idea preventiva, q11e de una u otra forma y con mayor o menor intensidad en los diversos momentos, es una constante del pensamiento penal.

resolver en un

sincretismo

Incluso su fondo

naturalista y sociológico, que,

por un lado, lastra su concepción preoentiooespecial

y le impide elevarse hasta las formas o modalidades últimas y más depuradas, de reeducación y corrección mor'!/ del delincuente, favorece así, por otro, en feliz combi11ació'll con su mentalidad liberal, el respeto a la intimidad del individuo, dándole en este sentido un valor in].a/ible y -constituyéndola, de modo más inme-

diato, en autorizada actualidad. ·

· En cambio, entre sus puntos· de vista y sus reco- mendaciones resultan inaceptables para 1a· conciencia agudizada y vigilante de la dignidad humana en nues- tra época é insoportables para la sensibilidad contem- poránea, .Y· se han tornado anacrónicas en algunas dé-

23

enseiianza o· advertencia para la ·

cadas,

la

c~tegoría

de

delincuentes

irrecuperables

y

la segregación perpetua o por tiempo indeterminado que propone para _ellos, así como los castigos corpo- rales y el ayuno nguroso que admite como sanciones disriflinarim en ciertos establecimientos ·penitenciarios;

1:0 f>.u.111 Je ser puntos secun-

darios en s11 obra.

pav, />1Jr Jurl1m.t, éstos

3.-llmecesario parece decir que esta obra, el Pro- grama de Marburgo, ha obtenido el honor de m tra- ducción a diversos idiomas, incluido el ruso, aunque

inexplicablemente no hasta ahora al nuestro, a pesar.

ue pasa-

ron por el Seminario o Instituto de von Liszt en Ber- lín.

A colmar este lamentable vacío viene la traduc- ción que acaba de efectnar el profesor ENRIQUE AlMONE Gmsox, tan fiel al original alemá», a sn contenido y a m esplritu, al estilo y hasta a los de- talles, cuanto lo consiente el idioma castellano. Hace veintidós años, al publicarse la versión italiana (La teoría dello srnpo nel Diritto penale, Mila110,Giulfré, 1962, e11 un volumen de XXXII + 72 /Jági11as, de la preciosa colección "Civiltá del Diritto"), ponderaba Ca/vi las difict1l1t1desque ofrecía traducir este op1ísm- Jo lisztiano a una /eng11a románica, por la [recuencia de ses "imá.ecncs fi.e11rttd11.r. de expresiones arcaicas, de locuciones extrañas, 10111,1.l.is ora del de11g11aje doc- to, ora del familiar''. Pues bien, nos atrevemos a ase- gurar q11e tales dificultades han sido J11peradasen la versión cestellan«, muy ceñida al texto alemán, pero 110 menos correcta e11 castellano, que 110 busca ""ª g~

de haber sido varios los penalistas españoles r;

24

la

ni

se permite

una

libertad

que

pu_dieran

'traicionar

al

primero,

sin

atentar

por

esto

en

ningún

momento

contra

el segundo.

Creo

que

da

con acierto

a

un

uon

Liszt auténtico

en

un

castellano

verdadero.

Por

e/Jo,

el profesor

.AIMONE

merec.e bien.·de quienes nos ded~-

cantos al Derecho penal en el ancburoso mundo "his-

. Por estimarla preferible, la traducción se ha rea- lizado sobre la edición del Programa. en la Zeitschrift, que queda reseñada. La italiana, justamente elogiada

en su momento por sus muchos méritos, está hecha

sobre el t erto que aparece en los

saetze und Vortraege, también reseñado, pero es de deplorar que prescindiera olímpicamente de las notas, con todo .su afe_arato crítico y bibliográfico, sin dar siquiera una explicación de tal proceder; omisión en que, por supuesto, no se ha incurrido en este volumen, donde se ha guai·dado con las notas tanto o más cui- dado que con el cnerpo de la obra.

A modo de introduccián se ha antepuesto a ésta

el sagaz y sugestivo artículo que escribió [iménez de

Astía, cercano ya a sus postrimerías, para la conmemo-

ración de 11011 Liszt en el cincuentenario de s11 óbito, y cuvo título constituye toda una afirmación de la gravitación y presencia de su pensamiento en el m1111-

do del Derecho punitivo.

pánico.

Strafre:::htliche

Auf-

Y a se sabe que, por más que

evolucionara

mente

"el más

lisztiano de los penalistas españoles", lo que equivale

a decir de todos los penalistas de habla española.

Pues bien, con las debidas autorizaciones se reprodu-

con

hasta

avanzadas

/ iménez

A11tón Onecn

posiciones dogméric«.

neoclásicas,

razón,

por

de Asúa ha sido llamado,

(1897-1981)

25

ce el delicioso ensayo "Corsi e ricorsi": La vuelta de von Liszt, cuyo original en castellano se public6 en la revista bonaerense, fundada por el propio [iménez de Asúa, Nuevo Pensamiento Penal, afio 1, número 2, mayo-4gosto de 1972, págs. 191-203, y que en alemán, con el título "Corsi e ricorsi", Die Wiederkehr Franz von Liszts, había aparecido en la Zeitschrift berlinesa, tantas veces citada, volumen 81 ( 1969), [asclculo 3, págs. 685-699. Por todo lo cual, la lectura del volumen que pre- sentamos será, por cierto, tura leccián, pero espero que también u11 deleite.

Vifi11 del Mar (Chile),

26

M. DE

RIVACOBA

8 de octubre de

1984.

CORSI

E RICORSI

LA ViUELTA DE VON

LISZT

l. Todo

vuelve.

La crisis positivista

No se repetirán los hechos, pero sí los ciclos. Y en nuestro Derecho penal se producen periódicamente las crisis. No me refiero a la Neue Reoision de Koest- lin 1, gue complementa la de Feuerbadi 2, sino a crisis más hondas. La •llamada "Scuola positiva" pro- dujo una intensísima en nuestra disciplina, en Ia gue se intentó trabajar con ·los métodos experimentales propios de las ciencias de Ja naturaleza. Seña:ló esta crisis, con palabras de gran nobleza Iiteraria, Bernar- dino Alimena, el malogrado prof esor de Módena, en 1910. Comenzaba así su bellísimo prólogo: "Ogni scrittore é prima di tutto e sopra tutto un tempera- mento; onde non é possibile giudicare un libro en ma- niera ecqua. 'Se non ci si mette in un certo senso da'l

1

Ncu«

Rerisiou

der

Grrmdbcgrijfe des Criminslrecbrs,

Tübingen,

11815.

Esta

obra,

que

representa

la culminación hegeliana en nues-

tra

rama

jurídica

(tendencia

en

Ja

que

inspiran

también sus Lebr-

IJJidNr

Abe~

y

Berner),

se

estima

tan

importante

que

ha

sido

re-

impresa

ahora

mediante

el

sistema

fotográfico,

como tantas más

C;is de

Bierling,

\X'i·lda,

Engisch

y

tantas

m:ís, así como

otras

mu-

chas

que

están

anunciadas,

ctc.,

como

Die

Normcn

de

Dinding).

2

La RCl'i1io11 des

1799-1800,

también

f>ei11/iche11

ha sido

Recbts,

roproducida

publicada

ahora

en por el procedimiento

en

dos

vols.

fotográfico

ya

mencionado.

29

punto di vista di chi lo a scritto. Questo, che sempre

per la scienza nostra,

é vero, é vero a maggior ragione

che in questa

ora

attraversa

la crisis piú

intensa"

~.

2.

La crisis de ahora

 

Desde

1930 nuestra

dogmática

acusa

otra

cnsis.

La produce

Hans \X'elzel

y es, como

no ha

dejado

de

señalar Bockelmann

4, un verdadero

sismo sistemático.

La teoría de la "acción finalista"

entre los jóvenes italianos, como Santamaria '; espa- ñoles, como Cerezo Mir, el hasta ahora más correcto

traductor de \'<.' clzcl6; e iberoamericanos,

que

en

--que impera hoy

como Enri:

Bustos

Bacigalupo

en

la Argentina

7,

y Juan

Chile,

del profesor

que ha

vertido

de Bono,

ail

castellano

el Derecho penal

sobre la 10~ edición

alemana

8-

~ Principii

ái Diritto

pmale,

Nápolcs.

Pierre,

1910, tomo

I, p:\.i:.

XV .

.C Ueber d.-tI V!:rh1tel1ni1 : 1011 Tne1cruhnf1 1111J Teiluabme, Gocttin-

pá~s. 22 y si,i:s. ( recocido

luego en el volumen de artículos del autor S1rn/rNht1liuhe U111er111- cbunge», Goettingen, Schwartz, 1957, págs, 49 y sigs.},

gen, Vcrbs

Karl-Fricdrich

Fischcr,

1919,

'

Prospettire

del

concetto

[iualistica

di

azioue,

Nápoles,

Jovcne,

1955.

 

6

Ha

vertido

al

castellano El 1111e1·0

sistema

del

Derecho

penal,

de

Hans

Wclzcl,

Barcelona,

J\rid,

196·1.

 

7

Vide

sus

dos obras

!.A nocián

de

1111/or

e11

el

Códif!o penal,

Bue-

nos

Aires,

Abclcdo-Perrot,

1965, y

C11lpabi/iJad, dolo

y

partid-

pació11,

Buenos

Aires,

Ed .

.Alvarcz,

1966.

 

1 En

todo

lo

por

él

escrito

demuestra,

además,

su

conviccron

fina-

 

füta.

Vide,

especialmente,

Culp«

y

fi11alidad

(Los

delitos

culpo-

30

no

cepto

sólo

se refiere,

como

final

de la acción

el

nombre

lo

delictiva,

sino

indica,

al con-

que

transforma

radicalmente el sistema de nuestra disciplina al situar en el injusto típico todos los elementos objetivos y subjetivos del delito, dividiendo el tipo en objetivo y subjetivo y llevando a éste la "intención" (Vorsatz); relegando fa. culpabilidad a un capítulo postrero, de la que se han extraído fos elementos meramente psi- cológicos, y Ilevando a otro posterior, como "delitos especiales", no sólo los hechos "culposos", sino los delitos <le omisión, sobre Ios cuales ha escrito Armin Kaufrnann 9, con el resultado de dividir de manera completa los delitos de acción y los delitos de omi- sión. como mucho antes do había hecho Gustav Rad- bruch 10

3. r:·N11eva crisis?

No deja de ser un tanto desconcertante que entre

los nuevos penalistas alemanes, tan versados en filo- sofía, se den antinomias internas. Un tratadista como

nos atreveríamos :a decir, con suma

prudencia, que es social y políticamente conservador, mis bien se muestra racionalista en lo científico; en cambio, Baucr (muerto recientemente), que parecía en política más [iberal, tiene un trasfondo irraciona-

Hans \Y/ elzel, que

JoJ

y

1967.

9

Die

la teoría

final de

la arció11), Santiago,

Ed. Jurídica de Chile,

Do gm atil: der

Unterlassungdelib],

1959.

no Der

Jla11dlun.~Jbe¡;riff in

s einer

Bedeuntung

fiir

das

Strairecbts:

syst cm, Berlín,

190'1, págs.

76,

131

y

sigs.

y

140

y

sigs,

31

lista (con sus aproximaciones a Schopenhauer, a Nietz- sche, etc.) peligrosamente cercano a 'la escuela de

Kid.

 

Ahora,

como ·se verá

al final,

se inicia

un retorno

a los

métodos

naturales, se abomina

de la pena

como

retribución

 

(con

fo

que

se

pon~

en

entredicho

la

"culpabilidad normativa"),

y

se

vuelven

los

ojos

a

von

Liszt

y

a.

su

Programa

de

Marburgo.

De

esto

es

<le lo

que

quiero

ocupavme.

 
 

4.

Recuerdo

de

uon Liszt

 
 

Hace

cincuenta

años

que

muno

Franz'

von

Liszt,

sien<lo profesor

en

Berlín

y director

del

Kriminalistiscbes

lnstit ut,

que

así

denominó,

al

fin,

al que en sus comienzos

fue

intitulado

Kriminalistis-

ches

Sctuinar,

al

ser

creado

en

Marburgo

en

1888.

En él se formaron,

aparte de buen

número

<le alema-

nes que •luego 'l'legaron

a profesores,

una

pléyade

de

extranjeros:

zis al invadir ñoles Faustino

esto

Ernest

el belga

Bélgica;

Ballvé,

además

11

Brackfort,

asesinado

por 1!os na- los espa-

y

quien

Hafter

último,

y

de

el italiano

Grispigni,

Saldaña

Ernst

Quintiliano

de

Jos

adicto

suizos

escribe,

Delaquis

discípulo, este

von

Liszt,

~t

De

familia

ginebrina,

nació

en

Egipto,

el

13

de

noviembre

de

1878,

pero

toda

su

formación

fue

alemana

y,

más

propiamente,

Hsztiana.

Sólo

la

venida

de

Hitler

le

hizo

abandonar

el

país

que

tenía

por

suyo

y

la cá~edra que

regentaba

 

en

Harnburgo.

Le conocí

en

1913

y •191'1,

cuando

yo

era

alumno

del

Instituto

de

Berlín

y

él

Privatdocent,

y

muchos

años

más

tarde,

en

1933,

la

casualidad

nos

reunió

en

un

vagón

de

ferrocarril.

E.

Delaquis

se

reintegraba

32

No haré aquí su biografía

-ni -el repertorio de su

obra, de que a buen seguro se ocuparán en estas pá- ginas otros juristas con má:s autoridad que yo, pero

me interesa recordar que Franz von Liszt, de origen

húngaro y nacido en Viena, era primo del famoso compositor homónimo. El amor por da música se he-

redó por 'la hija del gran penalista, a la que escucha- mos varias veces ejecutar en el piano obras maestras

de 'SU tío abuelo. Pero no fue sólo esa herencia, de

tipo ·rocesivo, sino otra más directa ·lia que hizo que

mi maestro Franz von Liszt tuviera la admirada mu-

sicalidad oratoria y la elegantísima armonía d_e sus

escritos, cuya belleza recuerda, en su Lebrbucb, Ed-

rnund Merger 11

a

su

patria.

Conversamos

mucho

y

me

hizo

conocer

el

breve

libro

de

G. Dahm

y F. Schaffstein,

Liberales oder autoritseres Stu/recht?,

Hamburgo, Hanseatische Verlagsanstalt, 1933. En Berna tuvo des-

tacadas posiciones oficiales. Volvimos

a vemos

en

Ginebr·a

cuando,

él como delegado

de

Suiza

y

yo

de

la

República

.española,

concu-

rrimos a las discusiones de la "Conférence internationale pour la

répression du terrorísrne", el año 1937. Por cierto, que ambos

con-

seguimos que' la expresión "orden público", tan expuesta a

inte-

resadas tergiversaciones políticas, no figurara vention pour la prévention et la répression

en

el texto

du

de

la "Con-

terrorisrne", publí-

de

la '"Commission intemationale pénale et pénitentiaire" y murió en

su democrática Helvetia el 19 de septiembre de 19.51. Nos hemos extendido en esta nota sobre Ernst Delaquis, por parecemos impo-

su

cada por la Société des Nation.s en · 1938. Luego,_ fue secretario

sible

escribir

sobre

Franz

von

Liszt

sin

nombrar

a

quien

fue

más querido discípulo.

12 Strafrecht, Ein Lebrbucb,

München-Leipzig, Duncker

und Hum.

bolt,

2• edición,

1933,

págs.

36

y

sigs.

33

:;.

La ouelt« de uon Liszt

No rolo se escribió con sumo elogio sobre Franz von Liszt en vida del eximio iuspenalista in, sino que, al morir, se publicaron muy sentidas notas necrológi- cas, en algunas de las cuales se valoran sus doctri- nas )14• La mayoría de 'los juristas y profesores muertos agotan al término de su vida el interés de íos colegas y discípulos, aunque con fines de erudición se consul- ten sus libros. No ocurrió así con Franz von Liszt. Apar- te de haberse vertido su Lebrbucb a varias lenguas, entre

·U

Le

V~de: Prjwalski,

Le Pro/. Franz

aon Lh zt

el ses opinions

fonda-

mentales sÚr Je crime el le chátiment, 1896; Ernile S. Rappaport,

Prof esseur

autour

uon Lisü,

en

"Apéndice"

a

su

obra

La

lutte

de

la réforr,;e Ju Drait pénal en Allemagne

el

les

lrans/ormations

 

Ju

Droh

pé11.1l

moderna,

París,

Sircy,

1910,

págs.

97<103

(en este

Apéndice

se

da

la bibliografía

de

van

Lis:z.t

hasta

1910);

Luis

Ji-

ménez

de Asú_a, Franz

ron Litzs,

en

la revista

Renovadón

esp.rñuld ·

(Madrid), del 30 de abril de 1918, recogido más tarde este artículo

TE.A,

en

El

Criminalista,

Primera

serie,

vol.

YIU

(Buenos

Aires,

1948),

págs.

n2.260.

 

14

Los

más

importantes

artículos

conmemorativos

fueron

los

de

R.

von

Hi.ppel

y

von

Li.lienthal, aparecidos

en

Zeitscbri] 1 fiir

die

gesamte

S1rafrech1wiuenscha/1,

vol.

XL

(1919),

págs.

H9

y

sigs,

y

535 y sigs., respectivamente; ). Goldschmidt,

Fra11::

uon

Liszt,

en

Arcbi»

ftir

Kriminolagie,

vol.

LXXHI

( 1921),

págs.

81

y

sigs,

Fuera

de

Alerr.~nia

también

se

escribieron