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NECESIDADES DE LA POBLACIÓN

Merma Llacho, Gloria Nayelly Yaulli Mollo, Elizabeth Lidia

UNIVERSIDAD NACIONAL SAN AGUSTÍN

RESUMEN

Al realizar este artículo abordaremos el tema de las necesidades desde un punto de vista más social y también como parte de los cambios por el que nuestro mundo ha ido pasando tales como la globalización que ha logrado hacernos ver las necesidades desde un punto de vista en diferentes contextos socioeconómicos y culturales.

Las necesidades 1 son aquello que resulta indispensable para vivir en un estado de salud plena, son las diferencias de los deseos en que el hecho de no satisfacerlas produce ciertas insatisfacciones evidentes; por ello es importante tratar este tema no solo con lo anterior dicho sino también ver cuáles son sus consecuencias en la población. Consecuencias que pueden ser de carácter fisiológico, de carácter psicológico, como la autoestima, el amor o la aceptación y entre otras.

PALABRAS CLAVE: Necesidad, Insatisfacción, Cambios

1 Juan Carlos Parra Romero (Romero, Necesidades Humanas y su Clasificación)

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ABSTRAC

When performing this article will address it needs from a social point of view and also as part of the changes that our world has been passed such as globalization has made us see the needs from a different point of view socioeconomic and cultural contexts.

Needs are what is essential to live in a state of full health , are the differences of the wishes that the failure to satisfy certain obvious dissatisfaction occurs ; so it is important to address this issue not only with the above said but also see what their consequences on the population. Consequences that may be of a physiological, psychological, as self-esteem , love and acceptance, and among others.

KEYWORDS: Necessity, dissatisfaction, Changes

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INTRODUCCIÓN

El siguiente trabajo tiene como objetivo comprender la importancia del estudio de las necesidades de la población en la Historia en nuestras vidas, para lo cual es necesario realizar un recorrido por distintas nociones de esta disciplina, con el fin de acercarnos un poco a su naturaleza. Posteriormente, analizaremos las necesidades que es lo que cuenta la historia; fechas, hechos, o procesos, dado que este artículo.

Comenzaremos entonces por recorrer algunas de las perspectivas que consideramos señeras de nuestro tema a abordar sobre las necesidades humanas como concepto o categoría de reflexión y de acción. Luego, abordaremos la relación entre las obligaciones del Estado, las necesidades y los derechos sociales formando parte de aquello que arquetípicamente se denominó "Estado de bienestar" de posguerra, a fin de circunstanciar el debate en un ángulo de interés histórico. Finalmente, se indicarán algunas conceptualizaciones que refieren a los mecanismos específicos en que se sitúan los conceptos de necesidades y bienestar en nuestra región para producir y distribuir satisfactores

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NECESIDADES DE LA POBLACIÓN Y SUS CAMBIOS EN EL TIEMPO

¿QUÉ ES UNA NECESIDAD?

El concepto de Necesidad es utilizado de múltiples maneras, lo que genera confusión y ambigüedad, por ello hablaremos de necesidad desde las diferentes posiciones y especialidades que tienen que se relacionan con el tema y así tenemos:

Desde una perspectiva psicológica Necesidad hace referencia a “impulsos que surgen instigados por un estado de tensión del sujeto frente a una carencia específica”. Este es el criterio de la jerarquía de necesidades de Maslow 2 (Necesidades fisiológicas: alimento, abrigo, agua, descanso, sexo; necesidad de seguridad del “yo”; necesidad de pertenencia; Necesidad de libertad e Independencia).

Desde la Antropología 3 se define a la necesidad humana como “aquello que es condición necesaria para la existencia del ser humano. Siendo además condición necesaria para que una sociedad exista a través del tiempo.

En Trabajo Social 4 entendemos a la necesidad individual como el estado de un individuo respecto a los medios necesarios o útiles para su existencia y desarrollo. Mientras que la necesidad social es el estado

  • 2 ABARCA, Sonia.

Psicología de la Motivación

Pág. 95-100

  • 3 MALINOWSKI (1944),

Una teoría científica de la cultura: 90.

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de una sociedad respecto de los medios necesarios y útiles para su existencia y desarrollo y de cada uno de los sujetos que la integran.

Para la economía que pretende satisfacer las necesidades humanas es la sensación de carencia de algo unido al deseo de satisfacerla. 5

Cualquier definición de necesidad compromete posiciones filosóficas, porque implica la concepción que se tiene de las relaciones con el ambiente. Tal vez no haya discusión respecto de cosas elementales como el “alimento”, “contar con un lugar protegido”. Pero si decimos que el ser humano necesita una “vivienda digna”

¿Qué significa?

La discusión sobre las necesidades se ha bifurcado en dos grandes vertientes: por un lado, existen pensadores que las consideran universales, y por otro hay quienes las consideran relativas al contexto cultural. Los defensores de la primera posición piensan que es posible hablar de necesidades básicas aplicables a cualquier ser humano independientemente de su historia y cultura. Por su parte, aquellos que defienden las segundas piensan que las necesidades son relativas a las circunstancias históricas y culturales. A su vez podemos distinguir dos clases de posiciones relativistas. En la primera posición se encuentran los pensadores que rechazan una noción de necesidades con pretensiones universalistas, puesto que ésta dejaría de considerar las particularidades de cada cultura. En la segunda posición relativista se encuentran aquellos que afirman que los conceptos que usamos en los discursos sobre las políticas sociales, tales como necesidades, desigualdad, pobreza, dependen del sujeto que hace la evaluación. Por ejemplo la socióloga americana 6 Orshansky, argumentó que “la pobreza es un juicio de valor” citando el aforismo “la pobreza, como la belleza, está en el ojo de quien la percibe”. Si bien es cierto que conceptos como pobreza, desigualdad y necesidades básicas tienen una dimensión valorativa, también es cierto que primeramente tienen contenido descriptivo, puesto que se refieren a una condición de bienestar material en un tiempo determinado, susceptible de ser medido

TEORÍAS DE LA NECESIDADES

5 ROMERO, Juan Carlos, Introducción a la Economía

6 ORSHANSKY, Mollie

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  • 1. La Perspectiva de las Necesidades Básicas

Se define a las Necesidades Básicas como el conjunto de elementos cuya privación define de forma incontrovertible un estado de pobreza. La idea central de esta perspectiva es que las necesidades constituyen un sistema de elementos y relaciones que definen el bienestar. Entre ellas existen jerarquías. Propone una clasificación entre aquellas que son básicas y las que no lo son:

Alimentación adecuada

Vestimenta funcional y decorosa

Alojamiento y equipamiento doméstico mínimo y apropiado para el funcionamiento del hogar

Disponibilidad de agua potable y sistema de eliminación de excretas

Condiciones ambientales sanas

Acceso a los medios de transporte

Acceso a servicios adecuados de salud, educación y cultura y recursos mínimos para el adecuado aprovechamiento de los mismos

Acceso a un empleo libremente elegido

Son indicadores de NBI los siguientes:

  • a. NBI-hacinamiento: hogares con más de tres personas por cuarto,

  • b. NBI-viviendas: hogares que habitan en viviendas de tipo inconveniente: pieza de inquilinato, vivienda precaria

  • c. NBI-retrete: hogares que no tuvieran ningún tipo de retrete y que ponen en peligro las condiciones sanitarias de la familia,

  • d. NBI-escolaridad: hogares con algún niño en edad escolar (6 a 12 años) que no asiste a la escuela,

  • e. NBI-subsistencia: hogares con cuatro o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe tuviera baja educación, como máximo hasta segundo grado de escolaridad primaria

2. La Perspectiva de la Teoría del Desarrollo a Escala Humana

Para el grupo autor de la Teoría del Desarrollo a Escala Humana, el desarrollo ha sido su principal objetivo, pero consideran que a toda teoría del desarrollo subyacen diferentes

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concepciones acerca de las necesidades. Desarrollo y necesidades humanas son una ecuación irreductible. Construyen una teoría de las necesidades humanas puesta al servicio del otro desarrollo, como modo de vida alternativo al que se concibe como hegemónico.

El concepto de Desarrollo se basa en tres pilares:

Satisfacción de necesidades humanas fundamentales

Mejora en los niveles de auto-confianza

Articulación orgánica entre: personas, ambiente, tecnología; procesos globales y locales; sociedad civil y Estado

Si bien los autores hablan de satisfacción de necesidades humanas fundamentales, definen a las necesidades como un sistema interrelacionado e interactivo, por lo tanto no hay jerarquías o prioridades entre ellas. Sin embargo reconocen la presencia de un umbral debajo del cual se registra la sensación de privación muy severa. Las necesidades se clasifican en dos grupos:

Existenciales: implican el ser, el tener, el hacer, el interactuar

Axiológicas: implican subsistencia, protección, afecto, comprensión, participación, creación, ocio, identidad y libertad

Las necesidades son finitas, universales, a-históricas mientras que los satisfactores son históricos y culturales. Son satisfactores los bienes económicos, las formas de organización, las estructuras políticas, los valores, etc. Las necesidades comprometen, motivan, movilizan a las personas llegando a convertirse en recurso. La necesidad comprende un potencial.

3. Teoría de las Necesidades Humanas

Es una teoría elaborada por Len Doyal y Ian Gough 7 quienes sostienen que las necesidades humanas se construyen socialmente, pero también son universales, al mismo tiempo desestiman que las aspiraciones que se derivan de preferencias particulares de individuos y de su medio cultural puedan considerarse como tales necesidades. Estos autores establecen una distinción entre necesidades básicas y necesidades intermedias quedando clasificadas en dos grandes categorías:

7 RIECHMANN, Jorge; Necesitar, desear, vivir: Sobre necesidades, desarrollo humano, crecimiento económico y sustentabilidad (1998)

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Las necesidades básicas son la salud física y la autonomía de acción o de urgencia. Ambas son universales, aunque los medios y servicios (satisfactores) requeridos para satisfacerlas varían según las culturas. El nivel óptimo de ambas categorías viene definido por su capacidad para «evitar daños graves que se consideren una limitación fundamental y prolongada de la participación social».

La palabra “necesidad” se usa, explícita o implícitamente, para referir a una categoría particular de metas pensadas como universalizarles. Es importante destacar que, en este sentido, las necesidades se distinguen de otras metas que se refieren a lo que las personas quieren o desean, y que dependen de las preferencias particulares y del medio ambiente cultural. Los seres humanos tienen metas universales que corresponden a las necesidades básicas, y es necesario alcanzarlas para que no sufran un daño específico y objetivo. Las necesidades básicas son precondiciones universalizadles que permiten la participación, tan activa como sea posible, en aquellas formas de vida que tanto los hombres como las mujeres pueden elegir si tuvieran la oportunidad de hacerlo. Son necesidades básicas la salud y la autonomía personal. De esta manera, para que las personas puedan actuar y sean responsables, deben tener determinada capacidad física y mental consistente en la posesión de un cuerpo que esté vivo, gobernado por todos los procesos causales relevantes, y deben tener asimismo la competencia mental para deliberar y elegir. La competencia y la capacidad de elección constituyen el nivel más básico de autonomía personal.

Así, la supervivencia física y la autonomía personal son precondiciones para que los individuos puedan actuar, independientemente de su entorno cultural. La salud física puede ser definida de una manera negativa, es decir, como aquello sin lo cual sería imposible tener una expectativa de vida y cuya ausencia provocaría la aparición de enfermedades físicas que pueden ser conceptualizadas en términos biomédicos. En cuanto a la autonomía, distingue tres ideas indispensables para comprenderla. La primera se refiere a la comprensión que las personas tienen de sí mismas, de su cultura y de lo que se espera de éstas en ella. La segunda se relaciona con la capacidad psicológica que tienen los hombres y las mujeres para crear sus propias opciones. Por último, la tercera se refiere a las oportunidades objetivas que permiten que una persona actúe o deje de actuar. La autonomía se relaciona íntimamente con la educación formal y sus niveles mínimos pueden describirse mediante las siguientes características: los agentes tienen la capacidad intelectual para fijar metas de acuerdo con su forma de vida; poseen la suficiente confianza en sí mismos para desear actuar y participar en la

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vida social; pueden formular fines consistentes y son capaces de comunicarlos a los otros; los agentes perciben sus acciones como propias; tienen la posibilidad de comprender las restricciones empíricas que dificultan o impiden el logro de sus metas; pueden sentirse responsables de las decisiones que toman y de sus consecuencias.

Las necesidades intermedias son satisfactores, pero satisfactores de carácter universal que se conciben como «aquellas cualidades de los bienes, servicios y relaciones que favorecen la salud física y la autonomía humanas en todas las culturas». Los autores establecen once necesidades intermedias que deben alcanzar un nivel óptimo para satisfacer adecuadamente las necesidades básicas:

Las necesidades intermedias son satisfactores, pero satisfactores de carácter universal que se conciben como «aquellas cualidades de los bienes, servicios y relaciones que favorecen la salud física y la autonomía humanas en todas las culturas». Los autores establecen once necesidades intermedias que deben alcanzar un nivel óptimo para satisfacer adecuadamente las necesidades básicas:

Alimentación adecuada y agua potable.

Vivienda que reúna las características adecuadas.

Ambiente de trabajo libre de riesgos.

Medio físico sin riesgos.

Atención sanitaria apropiada.

Seguridad en la infancia.

Relaciones primarias significativas.

Seguridad física.

Seguridad económica.

Control de nacimientos, embarazo y parto seguros.

Enseñanza básica.

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4. Teoría de las Necesidades de Agnes Heller 8

Las necesidades, el radicalismo y el ambiente capitalista en Agnes Heller

La teoría de las necesidades radicales, que Agnes Heller derivaba de Marx, reconciliaba la necesidad histórica del surgimiento del comunismo como reino de la libertad a partir del capitalismo con un momento de elección libre en el que los sujetos realizaban conscientemente su necesidad de trascender el capitalismo.

Es decir, el capitalismo producía necesariamente su superación y la conciencia de la necesidad de su superación a través de las necesidades radicales. Había pues en Marx una filosofía de la historia y una teoría de la historia apoyada en la primera. Las necesidades radicales enlazaban el paradigma de la producción con el paradigma del trabajo explicando tanto el marxiano «no lo saben pero lo hacen» con la conciencia de la alienación.

Con la quiebra de la gran narrativa marxista de la filosofía de la historia, su teoría de las necesidades se hacía problemática, puesto que ya no podían ser identificadas las necesidades radicales que hacían posible esa conciencia. Por eso Agnes Heller abandonó el proyecto de una teoría de las necesidades e incluso admitió que la utopía marxiana del crecimiento indefinido de las necesidades y su completa satisfacción ya no constituyen una utopía para el presente.

Agnes Heller, de hecho, ha rechazado recientemente el sentido literal de la categoría «necesidades radicales» por anti política, porque unía el optimismo antropológico a la utopía eludiendo el ámbito de la política, y este ámbito es ahora recuperado como espacio de discusión intersubjetiva de la estructura de la vida colectiva. Sin embargo, el valor de las necesidades se mantiene, aunque ahora reformuladas como expresión de la insatisfacción de los individuos y por tanto como pieza fundamental a la hora de articular políticamente una satisfacción dialogada de las necesidades.

Agnes Heller propone en su lugar el reconocimiento de todas las necesidades, excepto las que conllevan la utilización de seres humanos como medios.

8 RIVERO Paidos, Angel; Pág. 130

Una Revisión de la Teoría de las Necesidades (1996)

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Necesidades y utopía en Agnes Heller

En el ensayo donde discute el concepto de justicia en Marx –de quien habla como el “profeta libertario”– Ágnes Heller afirma que la grandeza de Marx estriba en su incondicional insistencia en la libertad como valor supremo de la modernidad.

Pero ya que los valores, como conjuntos simbólicos, configuran estructuras de necesidades, “el principio ‘a cada cual según sus necesidades’ está vacío si no sabemos de qué clase de necesidades o de estructuras de necesidades estamos hablando”. La libertad como único valor conformaría seres humanos “ricos en necesidades”, como lo quería Marx, pero también sujetos de necesidades ilimitadas. Sobre todo en una modernidad en la que, como lo señaló Max Weber con perspicacia, “los hombres mueren insatisfechos” . Por ello destaca que los valores, las visiones del mundo y las instituciones delimitan el ámbito de las necesidades individuales, pues éstas son canalizadas por los modos de vida y se mueven en su horizonte.

Heller observa que no hay que confundir entre provisión de medios para la satisfacción de las necesidades y la satisfacción misma, porque la provisión de medios depende de la justicia mientras que la satisfacción de las necesidades no. En la Crítica del Programa de Gotha, Marx decía que en condiciones de abundancia la sociedad podrá “inscribir en sus banderas: ¡a cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!” Heller piensa que no hay que interpretar esta consigna como un “principio constitutivo” sino más bien como un “principio regulador” de la justicia distributiva, ya que si se reconoce a todas las necesidades por igual, pero no existen los medios para la satisfacción simultánea de todas, como suele suceder, entonces compete a los miembros de la sociedad el tomar decisiones acerca de las prioridades según normas y reglas de justicia política. Con base en este reconocimiento de todas las necesidades, Heller se opone a las categorías de “verdadero” o “falso” aplicadas a las necesidades Al respecto subraya que “el buen ciudadano no sustituye por sus valores los de las personas y grupos cuyas necesidades están pendientes de reconocimiento (o no son plenamente reconocidas), sino más bien muestra solidaridad con ellos. Se debe solidaridad a todas las personas, y grupos de personas, cuyas necesidades no son reconocidas o no son reconocidas plenamente” . Toda distinción entre verdaderas o falsas necesidades, fundada en una teoría del fetichismo, presupone que la persona que juzga se coloca por encima de la sociedad. Y dado que las necesidades humanas son determinadas históricamente, no existe un criterio objetivo para

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dividirlas en “reales” e “irreales”. Pero el asunto se vuelve peligroso cuando ya no es un teórico aislado sino un sistema social institucionalizado el que se arroga el derecho de hacer esta selección.

Otra es la tónica, sin embargo, cuando se acomete la diferenciación entre necesidades “buenas” y “malas”. Porque si necesidades como las de oprimir, humillar o explotar a los otros hombres, son bien reales, no por ello resultan aceptables. Para establecer un criterio de discernimiento, Heller busca una norma moral al recurrir a la razón práctica de Kant:

Esta formulación del imperativo categórico sirve como criterio general de evaluación, pero no para facilitar el camino a la satisfacción de todas las necesidades, puesto que las cuantitativas, infinitas por definición, son insaciables. Además, sólo con la deslegitimación de necesidades como las de oprimir o explotar, es concebible la satisfacción de la necesidad de liberación.

La estructura de poder de las sociedades contemporáneas transmite, por su parte, una preferencia hacia sistemas concretos de necesidades: al tomar en cuenta los imperativos de la producción y de la coexistencia social, elabora sistemas de determinaciones sociales que guían las necesidades y su satisfacción, y eso es la “manipulación”

En otro momento, al referirse a los “aparatos ideológicos” del Estado, Heller especifica que no son sólo órganos de legitimación sino a la vez de dominación, puesto que delimitan y canalizan la imaginación social: “Nos inducen a aceptar el actual estilo de vida como dado, y asumirlo como un supuesto, con todas sus múltiples connotaciones”

Ahora bien, las dos formas de manipulación implican, de manera abierta o solapada, la división entre necesidades “reales” e “irreales”, infringiendo la norma según la cual todas las necesidades deberían ser reconocidas y satisfechas, a excepción de las que hacen del hombre un simple medio (como son las necesidades de posesión, poder y ambición). En efecto, en nuestro mundo las necesidades radicales son múltiples y heterogéneas, manifestándose en muy diferentes sujetos y movimientos sociales. Heller encuentra en las necesidades radicales la “fuerza material”, la palanca de la revolución, pues ahora ya no se trata de crear los presupuestos de la vida humana sino de producir en la acción inmediata la vida verdaderamente humana.

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NECESIDADES DE LA ´POBLACION: EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO SEGÚN LA PERSPECTIVA SOCIAL

El estudio de las necesidades humanas no es nuevo, de hecho podemos remontarnos a postulados de Aristóteles, aunque el significado de necesidad ha ido modificándose con las transformaciones sociales y políticas.}

En la industrialización y pos industrialización el estudio de las necesidades adquieres una mayor relevancia (Kehl, 1993). Durante este periodo los principales criterios eran la productividad y la idea de acumulación de bienes, ambos elementos eran esenciales para explicar el bienestar de un individuo, en este sentido, el progreso del capitalismo y el desarrollo se suponía que podrían satisfacer las necesidades humanas. Sin embargo, en periodos en los que se entra con la crisis del Estado de Bienestar es cuando se fomenta más la realización de estudios sobre las necesidades humanas desde otras perspectivas.

La primera vez que aparece la noción de “necesidades humanas básicas”, fue en el seminario internacional patrocinado por UNCTAD 9 y por el UNEP 10 realizado en 1974 en México, llamado también la “Declaración de Cocoyoc”. La noción de necesidad humana se entiende en el sentido de desarrollo de los seres humanos y no en el sentido de desarrollo de países o producción de bienes materiales. Desde este planteamiento, el desarrollo orientado hacia las necesidades va sustituyendo el concepto de bienestar ligado solamente al crecimiento económico (Kehl, 1993; Ballester, 1999). Desde las perspectivas sociológicas se ha profundizado en el concepto de necesidad, pudiéndose clasificar los enfoques según el periodo en el que han ido apareciendo.

En general, los planteamientos giran en torno a dos grandes grupos: la postura relativista y la postura universalista. Los relativistas consideran que las necesidades se establecen en función de diversos factores entre los que se destaca el sexo, la edad, la raza, la cultura y las normas sociales adquiridas como elementos claves que influyen en la percepción de las necesidades. Para los relativistas, no pueden reconocerse las necesidades humanas como un factor universal, sino que tiene peculiaridades concretas del individuo. Por otro lado, la posición universalista, piensa que debe haber algo independiente a los gustos y

9 United Nation Conference on Trade and Development

10 United Nations Environmental Program

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preferencias individuales, que puede producir un prejuicio grave para todos. Según esta perspectiva, las necesidades básicas pueden determinarse como objetivas y universales (Doyal y Gough, 1994), considerando que las necesidades pueden medirse de igual forma en todos los seres humanos

El concepto de necesidad se debe estudiar desde la evolución del constructor y su significado. En el siglo XIX, período de la industrialización, autores como Karl Marx, Durkheim, Georg Simmel y Max Weber dan su visión sobre el significado de necesidad. La perspectiva de Marx se centra sobre todo en el concepto de escasez o carencia, se entiende con ello la falta de bienes para cubrirla y su superación se impone al sujeto con gran prioridad para poder continuar su vida individual. Marx distingue entre impulsos permanentes como el hambre y el instinto sexual, que se modifican en la forma de expresarlo según el contexto cultural, y los impulsos relativos, cuyo origen depende de la estructura social y de las condiciones de comunicación y producción. Las referencias aisladas que Marx expresa sobre las necesidades, mantienen un marcado carácter ambivalente que se debate entre la universalidad de las necesidades y la subjetividad de las mismas, marcada por un contexto capitalista (Alguacil, 1998; Ballester, 1999).

Durkheim, a partir de sus teorías sobre la anomia, describe que los apetitos humanos son insaciables, y que sólo una autoridad moral puede parar las necesidades ilimitadas del ser humano. Este autor define los hechos sociales como formas de actuar, de pensar y de sentir, que son externos al individuo, siendo las características básicas que representan a dichos hechos, la exterioridad, la coerción y la colectividad. Georg Simmel, por su parte rechaza que la pobreza se defina mediante una cantidad, o falta de cantidad de dinero, puesto que establece que los pobres lo son desde la comparación con los niveles de vida de su comunidad, manteniendo un punto de vista relativista de la pobreza. Por otro lado, Max Weber, insiste en que la motivación y las ideas del ser humano son las fuerzas que impulsan el cambio, Weber mantiene que los individuos disponen de la capacidad para actuar libremente y conformar su futuro 11

El siglo XX, destaca por la revolución tecnológica y por el cuestionamiento del Estado de Bienestar y proliferan los estudios sobre cómo evolucionan y se incrementan las necesidades humanas, dando lugar a nuevas corrientes que discuten sobre estas

11 GIDDENS, 2007

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necesidades. En primer lugar, nos encontramos con la perspectiva marxista, que actualiza el concepto y problemas planteados en la obra de Marx, entre los que encontramos el trabajo de Marcuse (1963), perteneciente a la Escuela de Frankfurt, que distingue entre falsas y verdaderas necesidades. Como verdaderas se refiere a las propias del individuo básicas (por ej. biológicas, como comer) y como falsas las que la sociedad le marca al individuo (por ej. las condicionadas por un estatus social). Así desde esta perspectiva se relativiza las necesidades humanas a un planteamiento general (Kehl, 1993; Ballester,1999). Dentro de esta postura, destaca el trabajo de Doyal y Gough (1994), que se inclinan por la vertiente objetiva e universal de las necesidades, señalando como necesidades básicas la salud y la autonomía (Doyal y Gough, 1994)

En segundo lugar, nos encontramos con la perspectiva funcionalista que sostiene que la sociedad es un sistema complejo cuyas diversas partes funcionan conjuntamente para generar estabilidad y solidaridad, esta perspectiva entiende que las necesidades humanas motivan las acciones organizadas y crean instituciones que ayudan a satisfacer las necesidades de los individuos. A medida que las necesidades se vuelven más complejas se desarrollan en las estructuras sociales complejas. Los funcionalistas mantienen una postura relativista de las necesidades (Giddens, 2007) destacando aportaciones como las de Parsons (1951) y Merton (1964). En la evolución del funcionalismo de Parsons; se entiende que un sistema social es un sistema de acción, y que dicho sistema es un todo estructurado con unas partes interdependientes que tienden a la estabilidad. Según Parsons, la sociedad está compuesta por tres subsistemas que correlacionan con los respectivos tipos de necesidades: el sistema de la personalidad (necesidades individuales y motivaciones), el sistema cultural (valores y creencias compartidas) y el sistema social (variedad de papeles sociales y normas)

En la compleja evolución de la obra de Parsons, el interés por las necesidades aparece desde el principio, cuando busca construir una “teoría voluntaria de la acción”. Parsons estudia la forma en cómo se modela y modifica la acción individual respecto a determinados objetivos, ciertas personas y determinados símbolos culturales, que se cogen como modelos para las valoraciones y juicios. Así, en síntesis, las necesidades humanas son el resultado de la internalización en el sistema de personalidad (socialización) de las pautas culturales que están institucionalizadas. Sin embargo, Merton (1964) cuestiona que una institución o elemento cultural, sea la única forma de satisfacer una necesidad, al

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poner en duda, que los prerrequisitos se cumplan siempre, además para el autor las necesidades van cambiando y deben observarse los factores que intervienen para renovar los conocimientos (Ballester, 1999; Coller, 2003). Finalmente, dentro del funcionalismo, hay que considerar también la aportación del antropólogo Malinowsky (1944) que señala que el ser humano tiene que satisfacer ciertas necesidades, y que la satisfacción de éstas debe buscarse de forma simultánea en lo social y en lo individual. Determina las necesidades como valores de uso y como valores simbólicos (Ballester,1999).

Otras dos perspectivas sociológicas que tratan las necesidades, son la fenomenología y la etnometodología. La fenomenología trata de describir los fenómenos en sí mismos, entendiendo dichos fenómenos como hechos significantes. Dentro de esta perspectiva destacan autores como Schütz (1965) y Berger y Luckman (1966), estos últimos, especialmente, con su publicación de la obra La construcción social de la realidad. Por otro lado, la etnometodología concibe la sociología como estudio del proceso de construcción social, siendo los máximos representantes Garfinkel (1967) y Goffman [1] (1959). En ambas perspectivas, las necesidades son construidas socialmente, a través de las interacciones de la vida cotidiana y son subjetivas y dinámicas, dependiendo del entorno en una estructura cultural determinada. El lenguaje y las discusiones entre grupos es la forma en que se revelan o muestran las necesidades en la etnometodología, Así, tanto la fenomenología como la etnometodología, rechazan la idea de que las necesidades sean objetivas y universales (Doyal y Gough, 1994; Alguacil,1998; Coller, 2003).

Por último, en la sociología contemporánea, en la conceptualización de las necesidades humanas, cabe destacar autores como Baudrillard (1972) y Habermas (1981). Baudrillard, muy influenciado por el marxismo, señala que la expansión de las comunicaciones y medios de comunicación han transformado la visión marxista según la cual las fuerzas económicas conforman la sociedad, determinando, con apoyo del estructuralismo, que la vida social está influenciada por los signos e imágenes. Para Baudrillard las necesidades no son simplemente un elemento de conexión entre personas. Las necesidades facilitan en los individuos, la capacidad de establecer ciertos niveles de relación interpersonal y de implicación en el proceso social. El autor distingue cuatro clases de lógicas diferentes en la dinámica de reproducción social: la lógica funcional de uso, la lógica económica del valor de cambio, la lógica del cambio simbólico y la lógica del valor de signo. Así, la dinámica de las necesidades, seria la consecuencia de las cuatro lógicas combinadas.

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En cambio para Habermas (1981) que representa la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, su planteamiento es que estar perjudicados por debajo de ciertas normas de bienestar, es otra forma de decir que los estados de necesidad no son otra cosa que normas sociales expresadas de forma individual. Es decir, los criterios para valorar las necesidades tienen que ver con las normas sociales. De este modo, rechaza la objetividad y universalidad de las necesidades y plantea la idea de que la satisfacción de una necesidad va ligada a una estructura simbólica, al nivel sociocultural y a las normas sociales establecidas (Ballester, 1999).

Facultad de Ciencias de Educación - Universidad Nacional San Agustín 17 En cambio para Habermas (1981)

Como conclusión hay que destacar la existencia de dos grandes debates teóricos respecto a las necesidades humanas. Por un lado, la aproximación procedente de las teorías

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universalistas, que sostiene que las necesidades básicas de todos los seres humanos son fundamentalmente las mismas, sea cual sea su raza, sexo, edad o cultura, y por otro lado, las teorías relativistas, que intentan negar la noción de las necesidades humanas como universales, determinando que las necesidades son distintas en función del sexo, edad, raza, cultura, normas sociales adquiridas y percepción individual.

También, en relación con las grandes corrientes teóricas que explican las necesidades humanas, destacan las aportaciones desde la psicología, donde las necesidades se explican más como motivaciones o perspectivas individuales, y las de la sociología, con conceptualizaciones sociales diversificadas, según la perspectiva teórica y autores. Sin embargo, se evidencia que la mayoría de aportaciones contemplan las necesidades humanas como constructo social, vinculado con el contexto socio-histórico, posicionándose en la postura relativista de las necesidades

Finalmente, a modo de reflexión, se remarca que la diversidad de criterios y su escasa unanimidad, dificultan no solo la medición de necesidades, sino hasta su identificación teórica previa, en un contexto de crisis económica global, donde paradójicamente las necesidades reales no cesan de aumentar su evidencia.

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CONCLUSIONES

Todas las necesidades, incluidas las radicales, pueden aparecer como iguales, y las determinaciones sociales que permiten satisfacerlas están a la medida de los diferentes modelos de vida alternativa.

Por tanto, la nueva vía debería ser la revolución del modo de vida en todos sus aspectos, hasta las más complejas actividades del hombre. Ésta halla sus condiciones de posibilidad en las necesidades y aspiraciones radicales de los jóvenes, de las mujeres, en los distintos movimientos pacifistas o ecologistas, así como en las experiencias de reestructuración familiar que adoptan formas comunales.

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RECOMENDACIONES

Después de haber concluido con este artículo recomendamos hacer un estudio más profundo y somero acerca de este tema y de esta manera hacer una difrenciacion más profunda para evitar las desigualdades que menciona Heller.

Que las aspiraciones de cada una de las personas que son parte de esta sociedad al saber un poco más del tema sepan también cuales son las verdaderas necesidades del mundo que hoy en día los rodea y darle prioridad a lo que en realidad importa.

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BIBLIOGRAFÍA

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