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La paradoja del barbero.

Este es un razonamiento que a pesar de ser b´asico es muy importante en teor´ıa de conjuntos ya que nos muestra la dificultad a la que nos enfrentamos para decidir si una propiedad es adecuada o no en el lenguaje matem´atico. La historia va as´ı:

Se cuenta que en un lejano poblado de un antiguo emirato hab´ıa un barbero llamado As-Samet, ducho en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar sanguijuelas. Un d´ıa el Emir, d´andose cuenta de la escasez de barberos en el emirato, dio ´ordenes de que todos los barberos del emirato s´olo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por s´ı mismas (todas las personas en este pueblo tienen que ser afeitadas, ya sea por el barbero o por ellas mismas). Un cierto d´ıa el barbero fue llamado a afeitar al Emir y le cont´o a ´este sus congojas.

-En mi pueblo soy el unico´ barbero. Si me afeito, entonces puedo afeitarme por

m´ı mismo y por lo tanto, no deber´ıa afeitarme el barbero de mi pueblo ¡que soy yo! Pero

si no me afeito, lo debe hacer un barbero por m´ı ¡pero no hay all´ı m´as barbero que yo!

El Emir pens´o que tales razonamientos eran muy profundos, a tal grado que premi´o al barbero con la mano de la m´as virtuosa de sus hijas, y el barbero vivi´o eternamente feliz.

Estudiemos el argumento anterior. Primero, como lo unico´

desarrolla la acci´on de afeitar definamos:

que nos interesa es qui´en

β(x) :=“el habitante x del pueblo no se afeita a s´ı mismo”

Recordemos que lo que dijo el Emir es que todos los habitantes deben afeitarse en- tonces si sucede β(x), el habitante x debe ser afeitado por el barbero.

Ahora consideremos el caso del barbero, denotemos a este personaje con la letra b. As´ı nuestra pregunta es: ¿el barbero cumple la propiedad?

Recordemos que trabajamos en una l´ogica bivalente entonces debe suceder que β(b) (el barbero cumple la propiedad) o ¬β(b), y adem´as debe cumplirse s´olo una de las dos afirmaciones.

Comencemos con ver que sucede si suponemos β(b), esto quiere decir que b no se afeita

a

s´ı mismo y entonces debe afeitarlo el barbero, pero b es el barbero as´ı que se afeita a

s´ı

mismo y por tanto concluimos que ¬β(b) pero esto no puede ser.

Dada la conclusi´on anterior deber´ıa suceder que ¬β(b) pero esto nos dir´ıa que b se afei- ta a s´ı mismo por lo que el barbero no debe afeitarlo y dado que b es el barbero entonces no debe afeitarse a s´ı mismo es decir β(b), nuevamente tenemos una contradicci´on.

El razonamiento anterior nos muestra que no es posible decidir si b cumple o no con β(x) pues al querer dar una respuesta a esto obtenemos que β(b) debe ser cierta y falsa al mismo tiempo, esto es la paradoja del barbero.

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