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E-Waste

El vertiginoso crecimiento en la fabricación de productos electrónicos está


generando montañas de desperdicios que no pueden ser tratados como basura
convencional, pues contienen sustancias peligrosas que afectan a la salud y al
ambiente. Por ello, los fabricantes deben comprometerse a no usar tales
sustancias en sus productos. La chatarra electrónica o basura tecnológica es
un conjunto de residuos considerados peligrosos, provenientes de
computadoras, teléfonos celulares, televisores y electrodomésticos en general,
que han sido consumidos o descartados. La recuperación de los elementos
valiosos que contiene, justifica el reciclado de muchos de sus componentes,
como el cobre de los cableados. Su tratamiento inadecuado ocasiona graves
consecuencias para el medio ambiente y para los que se dedican a ello en
condiciones precarias. Si no incorporamos el consumo responsable que incluya
el reciclado de los equipos electrónicos, vamos camino hacia un gran basurero
tecnológico con el enorme riesgo que implica para la salud. Para ello se debe
iniciar una campaña contra la basura electrónica para:
• Reducir la generación de desechos electrónicos a través de la compra
responsable y el buen mantenimiento.
• Donar o vender los equipos electrónicos que todavía funcionen.
• Donar equipos rotos o viejos a organizaciones como Equidad que los reparan
y reutilizan con fines sociales.
• Reciclar los componentes que no puedan repararse. Hay empresas que
acopian y reciclan estos aparatos sin costo para los dueños de los equipos en
desuso.
¿Qué puede hacer el Estado?
• Promover la reducción de sustancias peligrosas que se usan en ciertos
productos electrónicos que se venden en el país.
En los países desarrollados se piensa en todo el ciclo de vida de un producto.
Se multa a la gente que no se comporta responsablemente luego de consumir.
Incluso algunos productos tienen una tasa destinada a resolver la exposición
final de esos materiales.
Hasta ahora, cuando un aparato llegaba al final de su "vida útil", podíamos
decidir entre arreglarlo o dejarlo ocupando lugar en la casa. Hoy, tenemos otras
alternativas menos contaminantes ya que muchos componentes de los equipos
pueden reciclarse.

Colocar este tipo de residuos en la basura, o dejarlos en manos de cartoneros,


es poner en riesgo la salud de las personas y del ambiente, debido a que
contienen componentes peligrosos como el plomo en tubos de rayos catódicos
y soldadura, arsénico en tubos de rayos catódicos más antiguos, trióxido de
antimonio retardantes de fuego, etc.

Mientras el celular, el monitor y el televisor están en su carcasa no generan


riesgos de contaminación. Pero cuando se mezclan con el resto de la basura y
se rompen, esos metales tóxicos se desprenden y pueden resultar mortales.

En Argentina existen 32 millones de celulares, un teléfono por argentino mayor


de 5 años. Durante 2006 se vendieron 12 millones de líneas. La mayoría de las
nuevas ventas serán de reposición; es decir, que, en promedio, se recambiará
un tercio de los aparatos en funcionamiento, lo que implica que una cantidad
equivalente será dejada de lado y se convertirá en e-scrap, residuos
electrónicos contaminantes. A pesar del riesgo que implican para la salud, en
Argentina no hay políticas de recolección diferenciada para reciclar los
desechos electrónicos y pocas empresas hoy cumplen la responsabilidad de
cumplir normas ambientales de la manufactura a la disposición final de los
aparatos electrónicos.

Desde que en la década de los 90 el precio de los ordenadores cayó en picado,


mucho disponen de algún ordenador en casa y en el trabajo. Aunque la vida útil
de estos equipos se estima en diez años, al cabo de unos tres o cuatro ya han
quedado obsoletos debido a los requerimientos de los nuevos programas y las
nuevas versiones de los sistemas operativos. Adquirir un nuevo equipo
informático es tan barato que abandonamos o almacenamos un ordenador
cuando todavía no ha llegado al final de su vida útil, para comprar otro nuevo,
desconociendo el enorme coste ecológico que comporta tanto la producción
como el vertido de ordenadores.
Los residuos electrónicos de los equipos informáticos generan una serie de
problemas específicos:

- Son tóxicos. Los componentes tóxicos más comunes son el plomo, el


mercurio, y el cadmio. También llevan selenio y arsénico. Al ser fundidos
liberan toxinas al aire, tierra y agua.

- Se suelen llevar a países del tercer mundo. Es rentable hacerlo, así que la
basura informática que nosotros producimos, se envía a países del tercer
mundo que se convierten en receptores de nuestra contaminación. En estos
países puede haber muchas personas empleadas en extraer los componentes
valiosos de un ordenador.

Los aparatos electrónicos y eléctricos contienen unas cantidades mínimas de


sustancias tóxicas, entre estas plomo, arsénico, selenio, cromo, cobalto,
mercurio. Mientras los aparatos están en funcionamiento dichas sustancias no
producen daño, pero al ser desechados pueden liberar los elementos
mencionados, causando problemas para la salud humana, de animales y del
medio ambiente. Los dispositivos electrónicos también poseen metales
preciosos como el oro, plata, platino, cobre entre otros. Entonces, ¿por qué tirar
a los vertederos los “electrónicos”?

Analizando las cantidades de los residuos de computadores y celulares es


importante resaltar los siguientes aspectos:
• En los últimos tres años las cifras de ventas de computadores y celulares se
han disparado. Sólo entre 2005 y 2007, en Colombia se han vendido
alrededor de 2 millones de computadores, lo que corresponde al
aproximadamente 60% de la base instalada actual, en otras palabras, cada
dos de tres computadores actualmente en uso se ha comprado en los
últimos tres años.
• Las tendencias de las ventas van claramente hacia los computadores
portátiles.
• Un factor determinante con relación al crecimiento de los aparatos en
desuso es la vida útil. Y se observando una disminución de la vida útil de los
productos debido a los avances tecnológicos y las exigencias de los
consumidores. Según la industria de la telefonía celular, la vida útil de un
teléfono móvil ya esta por debajo de los dos años.