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Roberto G. Grau

Editorial La Casa del Ajedrez Calle San Marcos, 41

Teléfono 91 521 2008 - Fax 91 531 3880

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Dirección Internet: http: //www.lacasadelajedrez.com Supervisión Técnica: Daniel Elguezabal Varela Dirección

Supervisión Técnica: Daniel Elguezabal Varela Dirección Editorial: Andrés Tijman Marcus Transcripción y Maquetación: Gustavo Gonzalez Martín Diseño de portada: Claudia Tijman

1.5.B.N.: Obra Completa

84-923612-5-5

l.S.B.N.: Tomo IV

84-923612-9-8

Depósito Legal:

M-44354-2000

Impresión: Lettergraf S.L. Impreso en España - Printed in Spain

Todos los derechos relativos a las mejoras técnicas incorporadas

en ésta obra respecto del

original quedan reservadas para la Editorial La Casa del Ajedrez. Queda prohibida su

reproducción parcial o total.
reproducción parcial o total.

¿Clásicos o modernos?

Los ilustres ajedrecistas de los años veinte, treinta y cuarenta, como Tarrasch, Capablanca, Nimzowich, Reti, Botvinnik, o Alekhine, nos han fas­ cinado con sus partidas, con sus enseñanzas, con su forma de entender el ajedrez, con su inmenso legado. Ellos fueron hijos de un tiempo que hoy juzgamos incierto, caótico, aunque de una riqueza de ideas prodigiosa. Una vez más, los genios parecen resistirse a ser encerrados en los estrechos límites de una definición. Sin embargo, un interrogante surge cuando pensamos en el papel que les ha correspondido representar en la historia del ajedrez. ¿Eran clásicos o modernos? Estos Grandes Maestros completaron la labor iniciada por Philidor en las postrimerías del siglo XVIII: diseñar la geometría del juego que todavía hoy continúa vigente. Las novedades que se fueron incorporando durante el siglo XX no hubieran podido producirse sin sus enseñanzas. Roberto Grau se nutrió de la luminosidad de los brillantes talentos de aquellos días. Con ellos compitió con absoluta sensatez y dignidad, y recogió de esa generación lúcida y atrevida las simientes del ajedrez de hoy. La intensidad y la forma en que Grau comprendió el ajedrez ha dejado huella en muchas generaciones de amantes del juego, porque les proporcionó herramientas claras y concluyentes: las formas de organizar el pensamiento

ajedrecístico, cómo operar los temas tácticos, cómo valorar las fuerzas propias y las del rival, cómo prever los finales, en definitiva, un sinnúmero de elementos que los Maestros repasan de forma automática antes de realizar cada

jugada

Así, hoy los amantes del ajedrez, y quienes sienten curiosidad por conocerlo, pueden contar con las enseñanzas que ayer guiaron a las generaciones pasadas.

Grau

nos los desgrana en palabras, en diagramas, en conceptos.

La presente obra está separada en cuatro Táctica y Estrategia*, 3. Conformaciones de peones y

tomos:

4. Estrategia Superior.

l.

Rudimentos,

2.

* El contenido del libro responde realmente a táctica y estrategia, denominación original era Estrategia.

aunque su

PRÓLOGO

Con este tomo damos por terminada la última etapa de Tratado General de Aj edrez.

Creemos haber lanzado a la biograjia de habla hispana el curso práctico más completo entre los asistentes, obra en la que hemos puesto la exp eriencia de treinta años de ajedrecistas y de veinte de periodista y de escritor. El volumen que ahora sale a la venta reúne los temas más complejos de la técnica del ajedrez en el medio juego, y se vincula íntimamente al tomo segundo, sobre Temas de com binación, y al tercero, sobre Conformación de peones, ya que de ambos surge el problema de la Estrategia Superior que ahora nos ocupa. Y los tres en realidad nacen del primer libro que publicamos sobre Rudim entos del juego, pues en todos ha dominado el sistema de razonamiento seguido en el trabajo inicial, que es la base de toda la obra. El presente volumen contiene temas de singular importancia y algunos nuevos en la bibliograf ajedrecística. Se inicia con un estudio de las tran.�'formaciones de las amenazas, para demostrar cómo la partida maestra es la que se desliza de tema en tema, como una consecuencia lógica e hilvanada. Veremos como la ventaja en espacio en el planteo produce

puntos fuertes, y éstos, peones pasados; que las columnas abiertas se diluyen en torres en

séptima y de esta parte . final nace la victoria impecable. Luego observaremos la lucha de caballo

contra a(fil, con algunas incursiones en el final teórico, pero al solo o�jeto de comprender el

problema en la partida viva, que es lo que nos interesa, ya que es éste un libro sobre medio

juego y pre. Estudiaremos después la fuerza poderosa de ambos a(files, secreto de la técnica de los

grandes maestros, para observar cómo no es posible generalizar sobre los empates cuando hay

no es posible generalizar sobre los empates cuando hay alfiles de distinto color, se trata nada

alfiles de distinto color,

se trata nada menos que de probar que el alfil "malo" no es tan malo como la rutina y los viejos

tratadistas a firman, y que, por el contrario, es una neces idad estratégica de gran núm ero de

planteos. Analizaremos más adelante la lucha típica de las casillas "d4" o "e4" ("d5" o "e5"

en el caso de las negra:,) contra las columnas abiertas laterales, y .finalmente observaremos la

ap oyadas, para estudiar la lucha táctica y

estratégica de dos torres cambiadas por la dama, tema valioso y no de bidamente analizado hasta el presente. Al terminar el libro veremos la extraordinaria importancia que nace de los cambios de las damas, tem a que tampoco ha merecido hasta ahora la debida atención, para dar remate a nuestra obra con un estudio de . finales de torres y peones, que consideramos como un capítulo

estratégico vinculado al medio juego, ya que en más del 70% de las partidas el problema

estratégico de la simplificación está en considerar si el final de torres y peones a que se llega

basta para ganar, es .

la

etapa intermedia del f

teoría no marcha, por cuanto es d(fícil encontrar las verdaderas matemáticas que son en

realidad la esencia y base del estudio de los.finales. El libro comprende, pues, una incursión sobre aquellos finales típicamente estratégicos, o sea, los que acechan constantemente al ajedrecista en la partida viva. Con esto ponemos al alcance del ajedrecista estudioso la base de conocimientos necesarios para comprender el ajedrez de manera cabal, y, sobre todo, intentamos enseñarle a proceder en todos los casos por razonamientos, evitando la acumulación de variantes magramente explicadas, que hacen tan

cuando hay muchos peones en el tablero, terreno sobre el cual la

e introducirnos más tarde en un tema cuya paternidad nos atribuimos:

.

f de las piezas centralizadas y poderosamente

o por lo menos igual, para el bando que lo proyecta.

Este trabajo abarca desde la lucha típica de .

hasta la acción de las torres en

pesado y árido el ap rendizaje del juego. Conjio aún en poder lanzar en el .

sobre ideas medulares de las ap erturas, con una nueva y racional c/as(/icación por temas

a la venta dos nuevos libros razonados. Uno

de las ap erturas, con una nueva y racional c/as(/icación por temas a la venta dos
de las ap erturas, con una nueva y racional c/as(/icación por temas a la venta dos

7

estratégicos, y no por nombres raros, y otro sobre finales, que será más que un acopio de novedades, ya que nada hay nuevo en esta etapa de la partida, una nueva forma de explicarlos para facilitar por medio de reglas el razonamiento del jugador, evitando los confusos análisis, tan difíciles de realizar como improductivos para la gran masa de aficionados. Entretanto, aun cuando con algún retraso, he cumplido la promesa tantas veces reclamada por la afición de poner término al estudio sobre Estrategia, que la Editorial Sopena Argentina ha querido agregar a su ya magnífica Biblioteca de Ajedrez, que tuve el honor de inaugurar.

Roberto G. Grau

CAPÍTULO 1

LA TRANSFORMACIÓN DE LAS AMENAZAS

La verdadera dificu ltad del aj edrez está en conocer el grado de trascen dencia que para la gravitación completa de las partidas tienen las posiciones a crearse. Esto hace que las jugadas

más intrascendentes en apariencia puedan tener importancia decisiva en el curso de las luchas, y brinda al j uego acentuado interés, el cual surge de la dificultad que estas sutilezas técnicas pre­ sentan, aun para el jugador más experimentado. Hemos dicho en varias oportun idades que el aj edrez no era ese monu mento de complej i ­ dad que algunos j u gadores van idosos hacen suponer, e insistimos en lo mismo. Ju gar al aj edrez es relativamente fácil, y jugar discretamente tampoco es una tarea de gigantes. Sólo hace falta cierta dedicación y bastante práct ica. Ahora que esto no qu iere decir, ni much o menos, que las

dificu ltades se vayan ag otando cuando el aj edr ecis ta avanza.

Por el cont ra rio, éstas se acentúan a

medida que se sutiliza, y resulta así el hecho paradój ico de que quien tiene más dificultad para jugar, como él aspira a hacerlo, es el jugador de primera fuerza, pues pretende a menudo imposi­ bles: quiere agotar los análisis y trata de llegar a conclusiones definitivas por medio del examen minucioso de las posibilidades futuras y por el estudio de las j ugadas y respuestas posibles, sin, de vez en cuando, hacer un examen de conciencia y considerar si su cerebro está en condiciones de realizar tarea tan extensa, sin riesgos de incurrir en errores de análisis muy graves.

EL AJ EDRECI STA DEBE DEDUCIR SIN AN Á LISIS PROFUNDOS

Es por esto que siempre hemos sostenido que el jugador debe, dentro de lo posible, desechar el sistema analítico para adoptar el sistema deductivo. Debe, sobre todo durante el medio juego y en la apertura, creer menos en la verdad mate­ mática -porque en realidad es ésta muy dificil desnudar- y conformarse con la verdad lógica, que siempre resulta más accesible y posee la virtud de fomentar la deducción. Es claro que este sistema deductivo resulta más peligroso, pero lo cierto es que de esta suerte la intuición juega un papel mucho más importante, y la imaginación halla menos trabas. Si el aj edrez fuera un ju ego mat emático, sería por cierto mucho más aburrido que en lo pre­ sente. La posibilidad de que quien razone con más lógica pueda superar a quien analice mejor, o que aun quien esté mejor inspirado supere al de más lógica en muchas oportuni­

dades,

como intrascendente arte, y le asegura perpe­

tua j uventud.

hace de este j uego un tan delicioso

LA TRANSFORMACI Ó N DE AMENAZAS

LAS

Por eso seguiremos navegando en el agradable mar de la lógica, para entrar en zonas un poco más complejas. Veremos ah ora cómo se ava­ loran ciertas po sic iones y cómo se tran sfor­ man las amenazas. Observaremos cómo defi­ ciencias aparentemente insignificantes van acentuándose en el transcurso de la lucha, y, a la manera de una bola de mercurio, van agi­ gantando su importancia, derivando en males muy graves. Pero esto es fácil de reducir, en la mayoría de las ocasiones, a principios de lógica clara y

para facil itar la

bon ita, y trataremos de hacerlo

tarea del jugador bisofio, y aun de muchos que .creen no serlo porque actúan en categorías pomposamente llamadas superiores. Bien sabemos que hay muchos aj edrec i stas que saben muy poco de aj edrez. Ju egan "de oí do'', y por cierto que lo hacen bien.

MAGN Í FICO EJ EMPLO

Muchos son los ej emplos que se podrían mostrar, pero pocas partidas tan expresivas en

TRATADO GENERAL DE AJEDREZ. ESTRATEGIA SUPERIOR

9

este sentido como

esa obra de

arte que

pro­

en

"d2",

la jugada

c5

es

muy fuerte.

La

dujo

José

Raúl Capablanca en

el torneo

de

razón

es clara, ya

que

se especula con el

he­

1 927,

cuando venció

a

Aarón

cho

de que

el

caballo,

desde

ese

sector, no

Nueva York de Nimzowich, en

la primera rueda

del

impor­

vulnera el cuadro "d5" y la debil idad del peón

tante certamen.

"d"

negro, apoyado sólo por un

peón,

no pue­

En ella,

el entonces campeón del mundo des­

de ser aprovechada.

 

cubre el

hilo sutil

de

la desventaja del adver­

 

sario,

lo atrapa, y poco a poco va apoderándo­

7.dxc5 llla61

 

se

por medio

de él

de toda

la partida.

Y una

vez

más veremos cómo

aquello

de

"a peque­

Como derivado

del

planteo defectuoso

de

las

ñas

causas

grandes

defectos"

tiene

un gran

blancas,

las negras

han

logrado

dominar

el

significado,

cuando

el encargado de

explotar

centro. Ahora

el

caballo

dama entrará a

co­

los errores juega con maestría.

Gambito de Dama (030) Nueva York, 1927 Blancas: A. Nimzowich

Negras:

Capablanca

J. R.

operar

colaboración con el caballo de "f6".

en

la

fiscal ización del

cuadro

8.0-0 lllxc5 9.ie2

"e4" en

Obsérvese

ha

hecho

cómo,

sentir

también en

la desventaja

esta partida,

que

se

significa

1 .c4 ll:lf6 2. lllf3 e6

3.d4 d5

 

tener una pieza carente de apoyo.

Las

blancas

 

han

debido perder un

tiempo con

el

alfil

y

las

Luego de

haber

iniciado

la partida

con

la

negras siguen acumu lando pequeñas ventajas.

Apertura

Inglesa,

y

haber

seguido

con

la

Zukertort,

Nimzowich

vuelve

a

las

"aguas

9

b6

1 O.cxd5

lllxd5

11. lll b3

ib7

mansas"

del Gambito

de Dama.

Su

propósito

1 2 .lll xc5 ixc5 1 3 .§'a4

 

de complicar

blanca no

mucho

la partida frente

como

fruto,

ha prosperado,

a

Capa­

sin du­

da,

del gran

respeto

que tenía por

el

maestro

cubano.

 

4.e3

Y

no

sólo Nimzowich

no complica

la lucha,

sino que adopta la maniobra más prudente que

puede

Bloquea

riantes

partida por vías estratégicas.

Dama.

el

en algunas va­

la

escogerse

su alfil

de

la

en

Gambito

para

de

dama, como

Eslava,

defensa

llevar

4

ie7 5. lll bd2 0-0 6.id 3 c51

 

En

la Defensa

Eslava

se efectúa

contra

esta

En la Defensa Eslava se efectúa contra esta COMI ENZA A ELABORARSE LA VICTORIA Estamos en

COMI ENZA A ELABORARSE LA VICTORIA

Estamos

en

el

momento

culminante

de

la

construcción

estratégica

de

las

blancas

la

partida y el más difícil de todos. En aj edrez, la

jugada

c5,

en

dos tiempos. Ahora,

con

un

dificultad está, precisamente, en saber cuándo

tiempo de ventaja, debe ser mucho más

fuerte

ha llegado el momento de iniciar los planes de

y ya podría asegurarse que iniciativa.

Por

re gla

general,

en

la

las negras tienen la

ap ertura

del

peón

acción

posición,

dad hallará una desproporción en el desarrollo

clari­

la

decisivos.

y

si

el

Analícese

aficionado

someramente

razona

con

dama,

cuando el caballo blanco se ha situado

de

las piezas.

10

Verá que las negras tienen dos

ROBERTO G. GRAU

tiempos de ventaja, pues han movilizado todas sus piezas y les toca jugar, y que, en cambio, el blanco tiene aún el alfil dama sin desarro­ llar. Y habremos puesto el dedo en la llaga. La verdadera desproporción estratégica y la única razón que puede permitir la victoria al negro, sin necesidad de que algún error provi­ dencial del rival le ayude, es la situación de ese alfil que desvincula a las torres. Hecho tanto más importante cuando existen dos co­

lumnas abiertas: la "c" y la "d", por las cuales,

si las blancas no se apresuran, se filtrarán las

piezas negras. Tenemos atrapado, pues, el plan, y el problema se nos presenta más fácil:

¿que jugada puede impedir que el alfil dama se coloque en "d2"? Pues simplemente:

13

§'f6 !

Que tiene la virtud de atacar el peón "b que el

alfil de "c l " apoya, y a la vez dar juego a las torres, sacar la dama de la columna "d" -donde podría ser atacada por la torre rey enemiga- y

cuadro "e5 " para evitar que

asimismo tomar el

eventualmente el caballo blanco se llegue a ese sector, para seguir con .if3 o lll d7, el imi­

nando el valioso alfil de "c5".

14 .ia6

.

ALFIL BUENO CONTRA ALFIL MALO

juega con gran lógica. Elim inará

ahora el poderoso alfil dama negro, sin duda el más fuerte de los dos que posee Capablan­ ca, por la presión que ej erce sobre el enroque; pero, para lograr esto, a su vez cambia su mejor alfil, que es siempre el que corre por cuadros de distinto color que los que ocupan los peones del propio bando. Ahora nuevos temas entrarán en la sinfonía de amenazas que gesta Capablanca. Al dominio del punto "b2",

Nimzowich

y la consiguiente anulación transitoria del alfil rival, se unirá la debilidad del cuadro "d3 ", que se conjugará con la anterior si en ese punto se pone un caballo que también ataque

el punto "b2".

14

.ixa6

1 5.§'xa6 lll b4!

EL CONCEPTO MAGISTRAL DE CAPABLANCA PARA SIMPLIFICAR

Alekhine sostiene en el libro sobre el torneo

de Nueva York que 15

Pero se olvidó que Capablanca tenía concep­ tos diferentes sobre la simplificación. El ma estro cubano, que hiz o su secr eto en aj e­ drez de la habilidad para simplificar las posi­ ciones con toda oportunidad, sostuvo en su lib ro "F undamentos del Aj edrez" que cuan do se posee una ventaja hay que cambiar todas las piezas accesorias de la lucha. En la posi­ ción del texto, la verdadera desproporción estratégica está entre la fuerte acción del alfil negro y la paupérrima del alfil dama blanco. Se agrega a esto, pero como derivado de lo mismo, que esa situación da a las torres negras una movilidad mucho más grande. Pues en­ tonces nada interesa si el caballo que se situa­ rá en "d3 " puede ser cambiado, pues, por el contrario, eso está de acuerdo con el concepto "capablanquino" -como diría Tartakower- del aj edr ez.

es más fuerte.

füd8

1 6.§'e2 �fd8 1 7 .a3 llld3 1 8 .lll e1

Es necesario eliminar a toda costa el caballo

de "d3 ". Y esto es precisamente lo que desea

Capablanca, que, como experto ciruj ano, lo que quiere es local izar claramente el cáncer del juego enemigo. Hay que limpiar de hoja­

rasca las posiciones; éste vendría a ser en buen romance el secreto de la simplificación que tantos triunfos le brindó a Capablanca.

simplificación que tantos triunfos le brindó a Capablanca. Y LA LUCHA SE CONCRETA Las negras han

Y LA LUCHA SE CONCRETA

Las negras han logrado todo su plan. Obsérve­ se cómo la lucha ha quedado reducida a las piezas en que hay desequilibrio estratégico, y que, entretanto, el alfil dama blanco está in­ movil izado, con la consiguiente dificultad para las blancas, que ven divorc iada la acción de sus torres. Ambas torres negras dominan las columnas abiertas, la dama sigue con su acción a la distancia, inmovilizando el juego enem igo, y el alfil negro fij a el peón "e3 ",

pues éste no debe avanzar mientras subsista la presión sobre el punto "t2", por la razón de que desde "e3" paraliza la acción del alfil adversario.

20.gb1

Nimzowich logra por fin iniciar una maniobra para poder avanzar el peón "b" y li b erar su alfil, pero los recursos del maestro Capablanca se ponen nuevamente en evidencia.

20 W/es

Esta j ugada significa una transformación de las amenazas. Ahora las negras tienen que permitir el avance del peón "b", pero tratan de sacar el máximo provecho de su ventaja posi­ cional y transformar el dominio de las colum­ nas en torres en séptima (segunda).

21 .gl

Si 2 1 .b4 .id6 22.g3 W/e4, con posición muy

ventajosa por la amenaza de

W/f5.

.id2,

y

Si 21 . sacando de una vez el

W/xb

1,

l:!c2

ominoso alfil de su ridícula situación, seguiría

21

füb 1

.id6

25

.

. l:!xe 1 + 26.©g2 .ie7, con

22.g3 l:!c2 23.W/d3 l:!xb2 24 .ic3

.ixeS

final muy favorable, y ganador, según Capa­ blanca y A lekhine. Probablemente seguiría, si

27.Wa6 .ic5 28.W/xa? h6, y luego

l:!dd2, etcétera.

LA MANIOBRA TÁCTICA

21 WfdSI

l:!e2-

El secreto de la maniobra. La dama negra coopera con la torre en la fiscalización de la columna "d" y el alfil blanco sigue sin tener acción, pues no puede situarse por vía "d2" en

"c3".

22.b4

Por fin.

22

.ifS

23

.

.ib2

W/a21

12

Las blancas han logrado movilizar su alfil, pero a cambio de ceder las dos columnas abiertas al negro. La jugada del texto tiende a impedir la réplica .id4 por la presión que la dama ej erce sobre el peón de "a3". Prep ara,

para hacer del peón

a5

"a3" un buen punto de ataque.

además, la réplica

"a3" un buen punto de ataque. además, la réplica Pero lo que en realidad deseaba Capablanca,

Pero lo que en realidad deseaba Capablanca, dentro de todo el "bluff" de su amenaza, era que las blancas realizaran este movimiento, que le ha de permitir entrar con sus torres en la séptima (segunda) línea. Obsérvese con que maestría y suavidad las amenazas se han ido transformando de pequeñas debilidades en planes típicos de victoria.

24

Wfbl

Esta jugada habría sido mala entes, por .ixg7, atacando la dama con la torre en "b 1 ".

25 .id4

.

Obstruyendo de esta forma una de las colum­ nas abiertas.

2s

gc2

26.Wfa6 es!

LA "DEBACLE"

nas abiertas. 2s gc2 26.Wfa6 es! LA "DEBACLE" Sacrificio típico de peón, que permite a las

Sacrificio típico de peón, que permite a las negras colocar ambas torres en séptima (se­ gunda) línea.

ROBERTO G. GRAU

Esta partida está ya, estratégicamente, defini­ da. Faltan sólo detalles tácticos, pero esto es acce­ sorio para el tema que estamos tratando. Las piezas negras han invadido el juego adversario

y las torres en séptima ganan siempre, cuando no hay algún contraataque, lo que es poco frecuente si el rey está bien resguardado.

27

.

.txeS

gdd2 28.Wfb7

Si 28.fü1 Wxe3!, y si 29.fxe3 �g2+ y mate

en dos jugadas.

28

,gxf2

29.g4

Wfe6

30 .ig3

.

gxh21

31

.Wff3

El cubano Capablanca sigue jugando con la máxima energía. Las blancas podrían ya

.ixh2

abandonar, pues si juegan 31 . seguiría

31

Wxg4+

32 .cj¡h 1 Wh3, con mate inevita­

ble.

31

,ghg2+

32.Wfxg2 gxg2+ 33.c;f¡xg2

Wfxg4 34.gad 1 h5 35,gd4 Wfg 5 36.cj¡h2 as 37.ge2 axb4 38.axb4 .te7 39.ge4 .if6

40.fü2 Wd 5 41 .ges+ ©h7

Las blancas abandonaron después de suspen­ der la partida, ante la desproporción de mate­ rial y de posición. Es éste un magnífico modelo del juego de Capablanca en la época en que realmente era el mejor aj edr ecis ta del mun do. En él se ve cómo un pequeño detalle basta para que, progresivamente, las amenazas au­ menten y se transformen en temas típicos de victoria.

1.- C Ó MO SE EMPALMAN LAS AMENAZAS

mo strar hasta

qué punto están vinculadas las maniobras en

aj edrez y cómo la más insigni fica nte deficien­

cia táctica que ofrezca una posición suele producir verdaderos planes estratégicos que van acentuando su eficiencia, progresivamen­ te.

Un solo ej emplo es poco para

La partida muestra también que es mejor asu­

mir la ofensiva que mantenerse a la defensiva

en

en mayor agilidad con las piezas, y es habi­ tualmente un derivado de la ventaja en espa­ cio. Como es natural, las piezas del bando atacante tienen un radio de acción mayor y pueden colocarse en situaciones más cómodas que las del bando atacado, y esto necesaria­ mente debe permitir llegar a situaciones ven­ tajosas en el final. Por otra parte, cuando un j ugador que ataca se equivoca, generalmente sólo pierde la iniciati­ va, pero cuando un jugador que se defiende

incurre en un error, entonces el mal suele no tener remedio. Pero mejor es que este tema lo dejemos para ser considerado en toda su amplitud en alguna otra oportunidad, y comentemos ahora la partida de Capablanca y Blanco, j ugada por aquél en los al bores de su vida aj edrecista. La disputó en el torneo de La Habana de 1913, más o menos en la fecha de su primera visita a la Argentina. En el comentario que sobre esta partida hace Cheron, la divide en tres fases distintas, que reproducimos por juzgarlas de interés. Dice así el notable teórico francés:

aj edrez. El ataq ue se reduce generalmen te

Primera etapa.- Las blancas inician un ataque que las negras no logran neutralizar sin dejar de crear una debilidad en su frente de peones.

Segunda etapa. - El ataque es rechazado, pero las blancas reagrupan sus piezas y las concen­ tran sobre la debilidad que ellas han creado en el juego negro. Las piezas del segundo juga­ dor son reducidas poco a poco a la defensa y comienzan a verse atacadas de parálisis pro­ gresiva.

Tercera etapa.- Las pi ezas negras están por competo inmovilizadas. Las blancas preparan entonces la ruptura definitiva del frente adver­ sario, merced a la superior movilidad de sus piezas, y realizan la maniobra antes que las negras dispongan del tiempo necesario para coordinar las fuerza de que disponen para resistirse.

LA GRAN CREACI Ó N DE CAPABLANCA

El detalle de la partida, en el que haremos una síntesis de los análisis que publicaron Capa­ blanca en "Chess Fundamentals" y Cheron en su libro, y a los que agregaremos lo que a nosotros nos sugiere la lucha para adaptarla al tema que estamos tratando, será mucho más expresivo que toda la explicación anterior. Veamos:

Defensa Francesa (CIO) La Habana, 1913 Blancas: J. R. Capablanca Negras: R. Blanco Estera

1 .e4 e6 2.d4 dS 3.llic3 dxe4

Es ésta una de las variantes más sólidas con que cuenta el negro en la Defensa Francesa, pero tiene el defecto de brindar al blanco un tema estratégico desde el planteo. En este caso hay ya una idea a desarrollar, que es la explo­ tación del punto fuerte que el cuadro "e5 " ofrece. Pero como es nuestra norma hacer afirmaciones y fundarlas, estableceremos ahora que debe considerarse punto fuerte toda aquella casilla del tablero que puede ser un eficaz lugar para colocar una pieza con poco riesgo de ser desalojada por peones adversa­ ri os. Además, en este caso se acentúa el hecho, porque la casilla "e5" está precisamente en una columna abierta que dominarán las torres

y la dama blancas, y delante de "e5 " hay un

peón adversario. Esta posición típica acentúa

la importancia de la posesión de ese punto, ya

que las negras no pueden jugar cómodamente .f6 sin debilitar el peón de "e6". Eso puede hacerse cuando el adversario tiene un peón en la columna que se va a debilitar, pues éste sirve de barrera para sus propias piezas, pero nunca cuando el peón sin apoyo queda en una columna abierta.

cuando el peón sin apoyo queda en una columna abierta. En consecuencia, puntofuerte en el planteo

En consecuencia, puntofuerte en el planteo es toda casilla que se halle delante de un peón adversario, en una columna abierta.

14

4.lli xe4 llid7 5.llif3 lligf6 6.llixf6+ llixf6

7.llieS

Y EL PUNTO "e5" CAYÓ

Y ya se consumó la primera maniobra ten­

diente a apoderarse del punto en cuestión. Sin duda las negras debieron jugar, en vez de

, para ll evar el peón al do­

minio del punto "e5" e impedir que ese cuadro fuera un centro de operac iones adversario. Pero temieron sin duda aislar el peón "h",

doblarse los peones y tener luego dificultades

enrocarse largo. Esto sucedía en 1913 ,

pero ahora la técnica ha probado que quien

está con alguna inferioridad debe buscar la complicación, pues de ella surgen las contra­

chances, y que esto es más eficaz que una

resistencia pasiva y normal, que generalmente

se transforma en una lenta agon ía, o permite

un angustioso empate. Ahora se juega un aj edrez más ambic ioso, aun cua ndo menos armónico.

La jugada de Capablanca tiene, además, el propósito de evitar el desarrollo del alfil dama

por vía "b7", pues si 7

8.�b5+. Técnicamente la jugada choca con el

principio elemental de que no debe moverse dos veces la misma pieza en los planteos, antes que hayan sido puestas en acción las demás piezas menores que se hallan en su casilla inicial. Pero en este caso la excepción

b6 seguiría 8. \W f3 u

para

6

llixf6 , 6

gxf6

es aceptable, por el propósito que persigue de

restarle una maniobra de desahogo al rival.

Maniobra muy importante, porque es casual­ mente el alfil dama encerrado el verdadero cáncer en germen de la posición negra.

7

id6 8.\Wf3 c6

LOS PELIGROS DE LA RUTINA

Esta jugada rutinaria, que se anticipa a un eventual jaque del alfil en "b5 ", es un error estratégico que gravitará poderosamente en el transcurso de la partida. Encierra el alfil dama, pues coloca otro peón en casilla blanca, lo que ha de restarle movimiento, y sólo tiene el

propósito de amenazar

.�xe5, seguido de

ROBERTO G. GRAU

10

1Mla5+,

amenaza que es fácil de neutrali­

Terminó la primera etapa de la lucha. Capa­

zar. Lo más enérgico era 8 vulnerando la

c5,

blanca no ha buscado otra cosa que provocar

base de apoyo del caballo de "e5". En cambio,

esta jugada, que si bien neutraliza la ofensiva

�xe5,

sería malo 8 porque si

bien se elimina

blanca, crea ya un mal endémico en la posi­

al poderoso caballo, se cede el alfil más valio­ so y queda una casilla muy débil en "d6", así como una diagonal muy promisoria para el blanco ("a3-f8"), que puede ser ocupada eventualmente por el alfil.

ción negra, que se propagará más tarde a toda la partida: el peón "e6" y la casilla que está delante, actualmente ocupada por un caballo. Ahora, una vez logrado, por medio de la ame­ naza de mate, crear la verdadera debil idad del juego negro, Capablanca simplifica la lucha,

9.c3 0-0 10

.

.igS

ie7

La necesidad de hacer este movimiento, que entraña una grave pérdida de tiempo y signifi­ ca además la consolidación automática del caballo blanco de la casilla "e5", muestra

cambia el alfil adversario, encargado de cuidar los cuadros negros que tanto necesitarán su acción, y comienza la segunda etapa que men­ cionó Cheron, y nosotros reproducimos: con­ centración de fuerzas sobre el punto "e6" .

hasta qué punto ha sido falsa la defensa pasiva

13

.

.ixe7

Y!Jxe7

1 4.0-0 fü6

1 5.lafe 1

c!l:i d6

de las negras.

1

6.lae2 .id7 1 7.laae1 lae8

1 8.c4 c!l:i f7

11 .

.id3

c!l:i e8

La situación de las negras no ofrece aún otra debilidad que la del alfil encerrado y la pose­

Ingeniosa trampa con la cual el negro pretende zafarse de su incómoda posición. Aparente­ mente entrega un peón, pero, de caer éste, las negras lograrían el desahogo que buscan. Si

sión del cuadro "e5" por parte de las blancas.

19 .

.!l:ixd?

1.Wxd7 20.�xf5 c!l:ig5 2 1 .\Wg4 füf5

Pero la ventaja en espacio, transformada en

22.h4 h5 23.\Wxf5 exf5 24. füe8+ r;!;>h?

iniciativa, está por dar sus primeros frutos. Las blancas amenazaban '<M!h3, con fuerte

25.hxg5 1Mlxd4, etcétera.

Pero se ha llegado, según Cheron, a una de las

ataque. Si las negras siguieran con

96, en­

posiciones típicas en las que, si bien es posible

tonces quedarían muy débiles los cuadros negros del enroque, y seguirían engendrándo­ se debil idades.

prevenir una línea de ataque, ha de facilitarse la realización de otras. En buen romance, las piezas negras, por la escasez de espacio en

12.Y!íh3 f5

 

que deben actuar, se entorpecen entre sí y no tienen la agi lidad necesaria como para neutra­

 

EL FINAL DEL PRIMER ACTO

 

lizar todas las amenazas que sobre la desven­ turada columna "e" se ciernen.

que sobre la desven­ turada columna "e" se ciernen. 1 9.dS! Y EL EQUILIBRIO SE ROMPE

1 9.dS!

Y EL EQUILIBRIO SE ROMPE

Rompiendo el equilibrio. Capablanca ha lle­ gado al límite de sus preparativos y ahora

transformará el peón débil en dominio de columna para valorizar de esta suerte sus torres y explotar la situac ión de la dama negra delante de la torre, que está contra el principio que aconseja no colocar las piezas de mayor valor delante de las de menor valor, porque se anula la eficacia de estas últimas.

19 tl:JxeS

Mejor que 19

"c4" al alfil blanco.

cxdS,

pues esto daría la casilla

20.gxeS g6 21 .Vfih4 ©g7 22.Vfid4

Ingenioso pase de la dama al centro del table­ ro.

22 cs

Forzado, a causa de la amenaza Vfixa7 y dxe6, especulando con la situación de la torre de "f6", que está "impresionada" por la dama.

23.V!ic3 b6

Las negras se deciden a entregar el peón: dado lo penoso que resulta sostenerlo, tratan de simplificar la posición y buscar por esta vía un mayor equilibrio. Además, quieren que sean las blancas las que se preocupen en sostener el peón aislado.

24.dxe6 .tea 25 .te21

.

La maniobra maestra. Todas las piezas mayo­ res blancas coinciden en la acción sobre la columna "e", pues hasta la dama, por su pre­

sión sobre el rey, que se halla en la gran dia­ gonal, es muy eficaz. Falta colocar el alfil en

el punto más fuerte que le brinda el tablero.

¿Cuál es? Fácil le será al aficionado observar que la casilla "d5" ha de ser un bastión magní­

fico para esa pieza. Y para lograrlo no dudan las blancas en devolver a su vez el peón.

25

.txe6

26

.

.tf3

©f7 27

.

.tdS

 

EL FIN DEL DRAMA

Y

entramos en la tercera etapa de la lucha. La

pequefta debilidad inicial se ha transformado en una parálisis absoluta de las piezas negras,

que están agrupadas, y que sólo de esta mane­

ra se pueden sostener. Las blancas ahora van a

poner la dama en "h6", para seguir luego con h4, bloquear los peones que protegen al rey e

16

iniciar más tarde la ofensiva decisiva, una vez que se le quiten todas las posibilidades de huida al ej ército negro, que está casi copado.

de huida al ej ército negro, que está casi copado. 27 V!id6 28.Vfie3 ge7 Si 28

27

V!id6

28.Vfie3 ge7

Si 28

©g7 32 .h4 V!id 7 33.g3 fxg3 34 .f4, y las

negras no tendrían ninguna jugada para neu­ tralizar la amenaza fS y, finalmente, en el momento oportuno, 'lixe6, que desmorona de una vez la resistencia adversaria.

f4 29.Vfih3 hS 30.V!i h4 'lie7 3 1 .VfigS

29.Vfih6 ©g8

Para evitar que lo ataquen por la retaguardia.

30.h4 a6 31 .hS f4 32.hxg6 hxg6 33.gxe6

por la retaguardia. 30.h4 a6 31 .hS f4 32.hxg6 hxg6 33.gxe6 Y las negras abandonan. Se

Y las negras abandonan. Se observa ahora una de las maniobras de sacrificio típicas en estas posiciones de blo­ queo y piezas clavadas. Capablanca sacrifica

ROBERTO G. GRAU

calidad, para explotar más tarde la situación de la torre de "f6", que pasará a "e6", y queda­ rá inutilizada para apoyar el peón de "g6" por la acción del alfil blanco. Por ej emp lo:

33 l:!exe6

34.l:!xe6 l:!xe6 35.W/xg6+, ga­

nando la torre y la partida. Es esta prod ucción de Capablanca un ej emplo acabado de cómo una pequeña debilidad, aparentemente sin importancia, resiente toda la construcción estratégica de una partida. Hay un principio mecánico, que dice: "toda arma­ zón es tan sólida como el más débil de sus tomillos", y esto es un símil perfecto para el tema que hemos esbozado.

OBRA DE ARTE T É CNICA

No son habitualmente los torneos por equipos los más a propósito para pr oducir un aj edrez de muy alta calidad. Se juega a razón de 20 movimientos por hora en lugar de 1 6, como sucede en los concursos individuales, y la necesidad de esforzarse para sumar puntos del equipo hace que a menudo se deba buscar la victoria por el peligroso camino del "bluff' táctico. Pero es también natural que en la enorme sutna de partidas efectuadas abunden las de gran valor técnico. Muchas, en materia de planteos, dejaron un saldo apreciable para la bibliografia y renovaron el concepto sobre determinadas líneas de juego. Otras han enri­ quecido la teoría de los finales y dieron tema al comentario abundante en adjetivos.

UNA PARTIDA MAGN Í FICA

Pero no son éstas precisamente las partidas de valor medular y las que significan una clase acabada de estrategia. Hay otras menos apa­ ratosas, pero de más delicada estructura, y sin duda entre ellas pocas han sido más categóri­ cas en materia de técnica que la que me ganó el campeón de Letonia, Petrov. La partida comenzó con el peón dama y las negras lograron un buen planteo. Omitieron más tarde una j ugada para mantener el equili­ brio central, y esto permitió a Petrov asegurar­ se una neta ventaja en espacio en el ala dama, para presionar en este sector y realizar un

verdadero tej ido estratégico hasta lograr una victoria merecida e impecable. La partida fue así:

Gambito de Dama (D06)

Buenos Aires, 1939

Blancas: V. Petrov Negras: R. G. Grau

1 .d4 dS 2.c!ilf3

El viejo problema sobre la mayor o menor bondad de la jugada del texto en comparación con 2.c4 está en vías de quedar disipado. La técnica moderna reconoce que este último movimiento tiene mayor caudal de iniciativa y restringe en alto grado las posibles réplicas del negro. Contra la j ugada adoptada por Petrov, el negro puede ensayar diversas variantes, que no son posibles si se j uega inmediatamente c4. Es verdad que esas variantes, como son,

por ej emplo, la Defensa Ch igorin y el desa­

rrollo del alfil dama a "f5", como sucede en la partida del texto, están lejos de haber demos­ trado su bondad indiscutible, pero también es cierto que hay que conocerlas en todos sus detalles. La agresión lateral por medio de peones es, en realidad, la base de la estrategia moderna en aj edrez, y aun en los pla nteos tiene una lógica indudable. Pero el movimiento del texto es, a pesar de todo esto, tan efectivo como el más agresivo basado en el avance del peón "c".

2

ifS

Esta jugada sólo es posible realizarla en se­ gunda movida, cuando el adversario no puede replicar en seguida Wlb3. Ahora el blanco, para atacar al peón "b" negro, debe primero avanzar el peón "c", lo que da el tiempo nece­ sario al negro para contrarrestar ese plan.

3.c4 e6 4.Wlb3 c!Llc6 5.id2 �b8

Las negras construirán una posición de piezas en el ala dama que ha de asegurarlas contra toda tentativa de explotar la debilidad creada por el antinatural desarrollo del alfil a "f5".

TRATADO GENERAL DE AJEDREZ. ESTRATEGIA SUPERIOR

17

6.e3 a6

Necesario para evitar la maniobra cxdS se­ guido de �bS, que daría neta ventaja posicio­ nal al blanco. Ahora el ala dama negra es por el momento inexpugnable.

7.id3 ixd3 8.Wxd3 � b4 9.ixb4

Lo mejor. Malo

dama, pues si 9. W b3 seguiría

sería retomar a "b3 " con la

1 1 .WxdS

(no

seguido,

si

.dxc4

1 1 .V:Vxc?, 1 2 .'?:Vc3, de

a

exdS, con cómoda

1 0 .Wxc4

causa de

12

'?:VdS

11

�d6,

�e4) 11

�f6 y

igualdad.

9 ixb4+

1 o.�bd2 �f6 1 1 .0-0 o-o

EL PRIMER ERROR

Y DEFINITIVO

Un error técnico grave. Las negras han logra­ do un planteo cómodo y quizá preferible. La jugada j usta era mantener el "statu quo" cen­ tral mediante la agresión lateral al peón más avanzado del centro blanco. O sea j ugar

También era mejor que la del texto,

pero inferior a

Ahora, Petrov bloqueará el ala dama mediante el avance del peón "c" y se asegurará un do­ minio estratégico apreciable en ese sector, que en vano las negras intentarán balancear con la amenaza de una ruptura central.

cS, la retirada del alfil a "e7".

11

cs.

1 2.cS ixd2

Se amenazaba �b3, seguido de a3.

1 3 .� xd2 c6 1 4.f4 �d7 1 5 .b4 f5

La maniobra más natural 1 S .f6, para seguir

con

.es, no era buena por la réplica 1 6 .e4.

1 6.a4 Wc7 1 7J:Uc1

Muy sutil. Las negras quieren jugar

b6 y quebrar un poco la

presión en ese sector. Pero la torre en "c l", al

vulnerar la columna "c", anula ese plan, ya que la debilidad del peón "c6" sería en ese

.�a8

para luego avanzar

18

caso muy fuerte, pues no habría tiempo de

seguir con

.cS.

17 �as 1 8.bS füb8 1 9.�fl

Las blancas dominan en el ala dama y han evitado la maniobra niveladora basada en b6. Además, no corren ningún riesgo en el centro, y al colocar el caballo en "f3" inutili­ zan el caballo negro de "d7", que no puede abandonar la custodia del punto "e5".

19

axbS

20.axbS '?:Vd8

Las negras preparan la simplificación en el

flanco dama mediante

No temen b6, por creer que la ventaja

minúscula de la columna abierta no bastará para ganar, ya que el bloqueo de peones asig­ na aparentes perspectivas de tablas. Petrov demuestra cómo se gana una posición de este tipo.

.cxbS, seguido de

b6.

21 .b6

Necesaria por la amenaza 21

de

del segundo jugador.

seguido

.�ba8, pasando la columna "a" al poder

�aS,

.�ba8, pasando la columna "a" al poder �aS, Quizá esto facilite la tarea de las blancas,

Quizá esto facilite la tarea de las blancas, pero éstas amenazaban seguir con �a?, con ventaja decisiva.

éstas amenazaban seguir con �a? , con ventaja decisiva. EXPLICACIÓN MAGISTRAL Las negras se han hecho

EXPLICACIÓN MAGISTRAL

Las negras se han hecho el siguiente razona­ miento: mi adversario puede atacar el peón de "b7" sólo con dos piezas y puedo defenderlo también con dos. Por lo tanto no hay aparen­ temente ningún peligro. Pero se han olvidado de algo muy importante y es que el citado peón que las blancas pueden atacar con la torre en "a7" y un caballo en "a5", sólo puede ser sostenido con la torre y la dama. Queda entonces al blanco libre su dama para actuar y

ROB ERTO G. GRAU

a las negras sólo el cabal lo. Y como éste no

podrá parar todas las entradas de la dama sin grandes debilidades, en determinado momento será factible un sacrificio en "b7", que desmo­ ronará la resistencia negra. "Debo ganar -dijo Petrov en esta po sició n a un aj edr ecis ta ar­ gentino que miraba la partida y creía que ésta debía ser tablas- porque tengo una dama muy activa contra un caballo de Grau, que tropieza con la angustia de falta de espacio para mo­ verse". Y este concepto magistral de la posi­ ción tuvo pronto clara evidencia.

24.Wle2 g6 25.�d2 �f6 26.�b3 ©ea 27.�as W!ca 2a.WJa2 �d7

Ú nica para evitar la combinación 29.�xb?,

seguido,

31 .Wla?, ganando. Ahora el blanco llevará sus baterías al ala del rey para obligar a que el caballo, que desde "d7" aún puede sostener la posición, deba radiarse de esa situación para sostener otros sectores.

si

29

gxb?,

de

30.gxb?

Wlxb7

29.Wlf2 �f6

Ú nica ante la formidable amenaza de Wl h4, ya

que

32.Wh6, y las negras están en la típica posi­ ción de "zugzwang" . A cualquier jugada que hagan, pierden, al menos, un peón y la partida.

si

29

@f?

30 .Wh4

h5

3 1 .WgS

lllf6

30.Wlh4 �ga

Ahora las blancas han logrado poner al caba­ llo en una situación precaria y realizan una finísima maniobra para dejarlo definitiva­ mente en esa situación.

31 .g4 ©f7 32.gS h5

Y ahora, una vez resuelto el problema del

del

cuadro "bS", Petrov lleva su dama nueva­ mente al ala dama para finiquitar la combina­

ción ganadora.

caballo e inutilizado en la fiscal ización

33.Wlf2 ©ea 34.Wla2 �e7 35.�xb7!

La combinación que ha estado latente durante toda la partida se efectúa ahora, cuando el negro no tiene ya defensa.

35

J�xb7

36.gxb7

Las negras abandonaron. Fue un caso interesante de transformación de amenazas. Primero dominio del ala dama con 1 2 . cS. Luego, bloqueo central con 1 9 .lll f3 . Posteriormente, la columna "a" abierta se transforma en peón débil en "b7" después de 2 1 .b6, y luego piezas activas contra piezas trabadas (comentario de la jugada 23ª). Final­ mente, bloqueo en el ala rey para evitar "con­ trachances", para terminar con el típico sacri­ ficio en el punto "b7", basado en la ventaja de espacio.

11.- LOS PUNTOS DE COINCIDENCIA DE LAS PIEZAS

Veamos un tema de vital importancia en el trata mien to de la estrate gia del aj edrez: hasta qué punto la armonización de los esfuerzos de las piezas da lugar a partidas maestras, y cómo el tratar que la acción de las fuerzas se conju­ gue en un determ inado sector del tablero, resu lta de notable resu ltado para quien lo efectúa. El aj edrez es una de las maner as que ha hal la­ do el hombre para divertirse honestamente mediante ese magnífico compresor que es la

real idad quien juegue

logre en toda su ampl itud gustar de las satis­ facciones artísticas que el juego debe propor­ cionar, debe tratar, no ya simplemente de mover las piezas e inflarse de dicha cada vez que mediante un lance más o menos feliz logra dar mate o ganar una pieza a su rival, sino de desarrollar una idea en toda la partida y llevarla al triunfo. Es ésta, por cierto, la médula mi sma del aj e­ drez, ya que en esto y en la vida lo que real­ mente tiene valor no es el accidente feliz de ser agraciado por la lotería, sino el triunfo por medio de un plan de trabajo paciente y bien elaborado.

intel igencia, para que en

PROBLEMA P Ú RAMENTE T Á CTICO

Lo que mostraremos ahora, más que un pro­ blema estratégico, es un problema táctico. Hay partidas que en realidad se inician y se definen simplemente por métodos tácticos. No es posible hacer estrategia en las guerrillas, pues estrate gia en aj edrez y en la guerra es el complejo de una serie de acciones tácticas que se desarrollan en distintos frentes, pero que tienen una idea estratégica, que son distintos eslabones de un mismo plan. Veremos cómo de la unión coordinada de varias piezas surgen ideas, y mostraremos cómo el aficionado rápidamente puede hallar planes posibles al observar cuál es el punto en que se conj uga la acción de sus piezas. Observaremos partidas en las que la amenaza es directa, y más adelante estudiaremos este tema con algunas complicaciones, pues se tratará de casillas vinculadas, o sea, puntos en los que la amenaza es más directa.

EJEMPLO DE NIMZOWICH

en los que la amenaza es más directa. EJEMPLO DE NIMZOWICH En una partida disputada por

En una partida disputada por los maestros Johner y Nimzowich, durante el torneo de

Dresde,

anterior diagrama. Es evidente que las negras

están mejor, por el dominio de la columna "g",

de 1 926, se llegó a la posición del

y especialmente porque han logrado que todas

sus piezas coincidan en la agresión que sobre

el monarca blanco se está gestando.

Ahora bien, ¿cuál es el punto realmente débil de la posición blanca? A primera vista la casi­

piezas:

lla "g3 ", ya que está atacada por tres

20

dos torres y un caballo; pero en realidad hay un punto aún más débil, que es el de "g4", que

está atacado por cuatro piezas: dos torres, un caballo y un peón. Hemos, pues, descubierto

el

punto de coincidencia de las piezas negras,

y

veremos cómo se las ingenia Nimzowich

para ganar. La última jugada

(esta torre fue a esa casilla desde "a2"). De

haber jugado 31 .i.d2, habría continuado

las blancas fue 3 1 .:B:e2

de

31

:B:g6

(para seguir con

.\Wg7)

32 .�e 1

tllg4+ (sacrificando la pieza en el punto críti­

co de la posición) 33.hxg4 hxg4+ 34 .©g2

i.xc4!

siguió así:

La partida

35.\Wxc4

e3!!,

ganando.

31

tll h4 32.ge3

 
 
 

Si

32

.tll d2

i.c8

33. tll xe4

\Wf5

34 .tll f2

\Wxh3+

mate.

35. tll xh3

tllg4

32

icS ! 33 .\Wc2 ixh31

(la

casilla

crítica)

Nimzowich ha realizado una notable maniobra

para acabar de debilitar el punto "g4", que es

su verdadero objetivo estratégico.

34.ixe4

Si 34.©xh3 \Wf5+ 35.©h2 tllg4+, y mate en

dos jugadas.

h4

37.ggg2 hxg3+ 38.©g1 \Wh3 39.c!Lie3 c!Lih4 40.©f1 ges!

34

ifS

35 .ixf5

c!Lixf5

36.ge2

Y las blancas abandonaron.

La partida no se ha definido precisamente por

la ubicación física de una pieza en "g4", pero

alrededor de las amenazas que por esa causa se cernieron, las negras han ganado magis­ tralmente. Este tema se produce con mayor frecuencia en aquellas posiciones en las que una torre y un alfil con vergen en su ac ción. Por ej emplo una torre en "g l" y un alfil en "b2" unen su ac­ ción, geométricamente, tendiendo una raya con la imaginación en el punto "g7". Una torre

ROBERTO G. GRAU

en séptima o en "fl" une su acción a la de un alfil situado en la diagonal a2-g8, en la casilla "f7", y éste es, por esta causa, un lugar donde pueden hacerse fuertes los que poseen esos elementos.

ALARDE T É CNICO DE CAPABLANCA

Veamos una magnífica partida de Capablanca, en la que se explota este tema y en la que ya se vislumbra el de las casillas vinculadas, que trataremos ampliamente después.

Apertura Española (C66) Nueva York, 19 18 Blancas: J. R. Capablanca Negras: Fonaroff

1 .e4 es 2.liJf3 liJc6 3.ib5 liJf6 4.0-0 d6 5.d4 id7 6.liJc3 ie7 1.ge1

En este momento de la partida se pueden observar casillas fuertes que poseen las blan­ cas, casualmente porque sobre ellas actúan

varias piezas enemigas, cuyas acciones coin­ ci den . Por ej emplo, e peón de "e5 ", atacado por el caballo y el peón, y sobre el que ej erce la torre de "e 1" una acción indirecta, y mucho más acentuadamente el cuadro "d5", en el que actúan, por distintas vías, el peón "e", el caba­ llo dama, y presionará la dama una vez que el

negro cambie

exd4.

7

exd4

En este momento, de intentar el segundo ju­ gador resistirse a la presión blanca que hace

imperioso este cambio y jugar 7

produciría la famosa "trampa de Tarrasch", que el notable maestro alemán creó en su partida contra Marco, jugada en el torneo de Dresde, en 1 892.

Esta es

0-0, se

así:

7

.0-0

8.ixc6

ixc6

9.dxe5

dxe5 1 O.\Wxd8 !!axd8 (lo mejor) 1 1 .liJxeS

�xe4

1 2 .lll xe4!

lll xe4

1 3.lll d3

f5

1 4 .f3

�c5+

1 5. liJxcS lll xc5 1 6 .igS, y las

blancas

ganan por lo menos calidad gracias a la ame­

naza ie7. Estas j ugadas son casi forzadas.

8.liJxd4 liJxd4 9.\Wxd4 ixb5 1 0.liJxbS 0-0

1 1 .\Wcl

Capablanca tiende sus redes. Colocará la torre en "di" para desde ese sector vulnerar el punto "d5" y de manera indirecta, pero efecti­ va, el peón "d6". Además comienza a concebir una magnífica ubicación para su caballo, porque conoce profundamente la armonía de las casi llas vin­ culadas. En este caso, al haber desaparecido el alfil dama negro, los cuadros blancos son débiles y esto hace que el campeón cubano maniobre con el caballo por casillas relacio­ nadas entre sí estratégicamente, como es la

red de liJd4-f5-d6 o liJd4-h6-f7 .

Este tipo de maniobras orientadas por el norte de presionar todo ese complejo de cuadros es caracte rístico en mucha s partidas de aj edrez y ha dado ocasión a multitud de juegos bril lan­ tes. Es, sin duda, la maniobra de caballo más típica o por lo menos tanto como la que nace

de lllf3-g5-e6 o lllf3-g5-f7 . Esta segunda

trayectoria de los caballos y la que nace en las aperturas del peón dama: liJbd2-c4-e5, y la

son casi, podríamos afirmar,

de lll c3-e4-c5

la base medular de la estrategia agresiva del cab allo, en aj edrez. A estos puntos engarzados entre sí, es a lo que nosotros llamamos casillas vinculadas, que en realidad vendrían a ser, en estrategia militar, las vías corrientes de comunicación entre cada uno de los puntos fuertes del ataque.

11

c6

Triste necesidad de esta apertura y este tipo de posiciones. La presión sobre el punto "d5" obliga a fiscalizarlo con el peón "c" para dar, además, movilidad a la dama y que las torres puedan maniobrar en cooperación, pero esto debilita el peón "d6". Capablanca, que quiere llevar su caballo a "f5", necesita que el peón esté débil para poder maniobrar con libertad con su caballo por toda la red de casillas vin­ culadas.

1 2.llld4 liJd7 1 3 .liJfS!

TRATADO GENERAL DE AJEDREZ. ESTRATEGIA SUPERIOR

21

Se siente la ausencia del alfil dama negro. Muchas partidas se pierden por estos cambios aparentemente intrascendentes de piezas.

13

1 6J�ad1 gad8

.if6

1 4.Wfg3

llJeS

15

.

.if4

CASILLAS CONJUGADAS

Wfc7

É sta es la posición que queríamos mostrar. Luego de lo que hemos dicho, fácil será a cualquier jugador saber cuál es en realidad el punto en que coincide la acción de las piezas. Se observa que cuatro piezas blancas se con­ jugan sobre el punto "d6" y que sólo el caballo de "e5 " se opone, como un débil paragolpe, a la acción de dos de el las. Se verá, además, que el punto de apoyo del caballo es desgraciada­ mente para el negro el débil peón de "d6", y el plan de acción surge con meridiana claridad aun cuando tácticamente sea magnífico.

meridiana claridad aun cuando tácticamente sea magnífico. Una vez emplazadas armónicamente las pie­ zas, Capablanca,

Una vez emplazadas armónicamente las pie­ zas, Capablanca, que sabe los recursos que surgen del dominio de casillas vinculadas, especialmente la red "f5-d6-f7", remata la lucha de forma magnífica. Veremos cómo al final el tema de las piezas sobrecargadas entra también a danzar en esta notable armonía de planes tácticos elementales, que Capablanca eleva a la categoría de combinación de prime­ ra agua, por la pureza con que los ej ecuta.

de prime­ ra agua, por la pureza con que los ej ecuta. 22 Ú nico recurso

22

Ú nico recurso posible, aparentemente salva­ dor.

No era posible, en cambio, 18 debido

a la réplica 1 9.\Wxe5, atacando la torre y

amenazando al mismo tiempo mate en "g7". Nuevamente el caballo abriendo sus amenazas

como una red. Tampoco era bueno 18

\Wa5

por 1 9.ic3 ixc3 20. bxc3 gg6 2 1 .lLie?+,

etcétera.

ixe5,

1 9.gxd1 ixe5

Y ahora parece que las negras hubieran salva­ do todos los obstáculos, pero surge pujante el tema de las casillas vinculadas y el de las piezas sobrecargadas. Veremos cómo lo evi­ dencia Capablanca.

20.lLih6+ ©h8 21 .WfxeS!

Nuevo sacrificio que especula con la acción del caballo sobre el escaque "f7", que si bien aparentemente está defendido por la torre negra de "f8", en realidad no lo está, ya que esa torre se halla sobrecargada en la defensa de ese punto y en la fiscalización de la octava línea para evitar el mate con la torre adversa­ ria, y bien sabemos que una pieza que desem­ peña dos funciones, en realidad no real iza ninguna.

21

WfxeS 22.lLixf7+

Las negras abandonaron. El caballo ha recorrido toda la red de casillas vinculadas : d4-f5-h6 y f7, para dec idir la partida por medio de esa maniobra, de ele­ gante manera. Ahora las blancas quedarán con una pieza de ventaja.

III.- LAS CASILLAS VINCULADAS

Seguiremos tratando uno de los temas funda­ mentales de la técn ica del pl an en el aj edrez. Es la dificultad que existe en deducir cuál es

el punto fuerte del tablero, el motivo estraté­

gico de la partida y la ej ecución de una serie

de maniobras que coinciden en la orientación medular de la lucha.

ROBERTO G. GRAU

El aj edr ec is ta, por medio de una serie de deta­ lles que hemos esbozado al correr de estos volúmenes, debe saber deducir sobre las posi­ ciones que ante su vista se presenten. Ahora veremos con cuánta sencil lez un juga­ dor puede saber cuál es el punto más débil de la posición enemiga en aquellas comunes situaciones en que el rival no ha incurrido en ninguna debilidad. Hemos visto ya que, a través del jugoso tema del punto de coinci­ dencia de la acción de las piezas, se pueden elaborar muchas victorias. Sabemos que este famoso punto de coincidencia es aquella casi­ lla, dentro del juego adversario, en la que se cruza la acción de las piezas de un mismo ba ndo. Por ej emplo, el cua dro "d6", cuando se posee la torre en la columna "d", un alfil en "f4", o cualquier otro cuadro de esa diagonal, la dama en "a3", o "b4", o "c5", un caballo en "f5" y otro en "c4". Si se colocan todas estas piezas sobre un ta­ blero vacío, se verá que todas ellas dom inan la casilla "d6", y que si se trazara una serie de líneas geométricas en el tablero, en ese punto se formaría un nudo de unión entre las posi­ bles jugadas de todas las piezas blancas. La casilla "d6" adquiere así una jerarquía especial, pues es, no sólo el punto central de la presión de las fuerzas blancas, sino que ella es la que vincula todas las fuerzas de ese bando. En este tipo de posiciones generalmente el adversario, para evitar que se apoderen de punto tan valioso y de manera tan sólida, ya que la fuerza que en él se sitúa estará muy apoyada, coloca sus fuerzas de modo que domine a su vez ese punto, y esto deja trazado el plan de juego. Ganará la partida quien triun­ fe en el propósito de sostener o rechazar ese cuadro, y alrededor del mismo girarán los acontecimientos posteriores de la lucha.

EL AJEDREZ CL Á SICO

Ejemplo vivo de esto nos lo daban las partidas clásicas de fines del siglo XIX y principios del XX. En la época moderna, generalmente los jugadores, antes de iniciar la defensa de un punto, consideran si es posible hacerlo, y habitualmente buscan "contrachances" en otro

sector. Las partidas no tienen un solo plan como las antiguas, sino que cada bando traza su propia línea de juego, y esto hace que sean más dinámicas, más pel igrosas, más difici les de conducir, que por esta misma causa haya más errores, y que la armonía deliciosa pero

simple del aj edrez clá sico, que aún

im peró

hasta aproximadamente 1 925, haya

debido

ceder plaza a un juego más lujurioso de ideas, donde la habilidad táctica se eleva a la máxi­

ma potencia.

C Ó MO VENCI Ó PILLSBURY A TARRASCH

Estudiaremos ahora una partida monumental desde el punto de vista del plan, jugada por Harry Nelson Pillsbury, el genial maestro de la Unión, frente al Dr. Siegbert Tarrasch, el teoriz ador mayor que ha te nido el aj edrez. Veremos, a través de el la, cómo el tema del punto de coincidencia de las piezas se eleva a la categoría de una sinfonía, por la riqueza de su orquestación.

Gambito de Dama (D55) Hastings, I 895 Blancas: H. N. Pillsbury Negras: S. Tarrasch

1 .d4 d5

5.lllf3 lll bd7 6.i'!c1

2.c4 e6

3. lll c3

lllf6 4

.

.ig

S .ie7

Hasta la jugada quinta de las negras la partida es igual al 80% de las modernas. Se observa que en este terreno poco de nuevo ha surgido. La única diferencia es que ahora se juega 6.e3, antes de l:!c 1, sin que, por cierto, pueda afirmarse que sea mucho mejor.

6

.0-0 7.e3 b6

Las blancas, por transposición de jugadas, l legaron a la posición más usual de la Ortodo­ xa, que aun ahora se considera lo más satis­ factorio para el primer jugador. La jugada de las negras fue durante muchos años conside­ rada la verdadera forma de poner en juego el

alfil dama y sufrió un serio traspié luego del match Lasker-Capablanca, no tanto por lo que pasó en la quinta partida de ese cotejo, sino por lo que mostraron los análisis que a raíz de la misma se efectuaron. Tiene el defecto de

dejar débil el cuadro "f5", porque el alfil al ir

a "b7" -una vez que el peón negro de "e6"

pase, por ej emplo, a "d5"- dejará de fiscal izar

esa magnífica base de operaciones para el

blanco. Pero sin duda es jugable si antes el negro tiene la precaución de efectuar

7

dxc4.

8.cxd51

La explicación lógica de la situación de pieza

sobrecargada que la

alfil de dama negro. Ahora este alfil se ve en

el dilema de ir a "b7" -que es lo lógico- y dejar librada la casilla "f5" a su propia suerte,

o quedarse en la diagonal que ahora ocupa y

dejar el cuadro "c6" a merced del rival. Opta Tarrasch por lo primero, y surge la parte ini­ cial del plan, de manera pujante.

creó al

jugada 7

b6

le

8

exd5

9 .

.id3

.ib7 1 0.0-0 c5 11J�e1

Esta jugada quizá no sea la mejor. Ya en aquella época provocó sus polémicas, pues se entendía que la torre era muy necesaria en "fl ". En una partida posterior Pillsbury siguió

con 11

1, y el analista Hoffer sugería .if5.

Steinitz, en cambio, indicó como lo mejor 1 1 .dxcS, para evitar que las negras logran

preponderancia en el ala de la dama · .

.

.ib

11

c4 12

.

.tb1

a6 1 3.�e5 b5 1 4.f4

Iniciando el plan sobre el ala del rey.

14 J�ea 1 5.Yffl �fa

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

La partida entra en su primer acto. Las blancas están mejor en el ala rey y las negras en el flanco de dama, por lo que significa el peón de más. Las blancas disponen de un punto fuerte, que es el cuadro "f5", y las negras de otro, que es el cuadro "e4", pues en ambos hay mayor número de piezas que atacan que pie­ zas que apoyan. El ala del rey negro está muy bien apoyada por los dos caballos y el alfil. El blanco necesita reforzar su ofensiva, y con este plan, perfectamente delineado, sigue la lucha con:

1 6.�e2

dxe4 1 9.Yfg3

�e4

17

.

.txe7

gxe7

18

.

.txe4

La posición se ha simplificado y es aún una incógnita, pero se puede resolver con lógica. Las blancas han cambiado su dos alfiles, pero la situación cerrada de la posición hace que este cambio, generalmente inferior, no sea muy criticable. Además de pasar el peón ne­ gro de "d5" a "e4", el peón blanco de "e3" ha quedado automáticamente guarnecido. Por otra parte, el peón de "c4" carece de apoyo para avanzar rápidamente. Existe, además, la amenaza de f5 , y si para evitarla las negras

.f5, seguiría Yfg5 y �g3, y por otra

juegan

parte, el caballo de "e5" estará consolidado en esa excelente posición. Las blancas siguen, pues, conservando la ventaja inicial.

19

f6 20.�g4 q,,h8

No 20

.fS, por 2 1 .�h6+.

21 .ts1

24.Yfh4 gde8 25.�cl .id5 26.�f2 Yfc6

Yfd7

22Jm

gda

23.gf4

Yfd6

COMIENZA A MOSTRARSE EL PLAN

Vemos un característico tema de plan. Todas las piezas de ambos bandos convergen su acción sobre el punto "e4". Está atacado el peón aislado de ese cuadro por cuatro piezas y apoyado por otras cuatro. Pero la verdadera

diferencia es que, mientras el blanco, a la vez

' que ataca el peón, prepara sus piezas para

'

En

(1 1

la

c4

actualidad

1 2 .lüeS

g6

se

considera

Kuligowski-Radulov,

2 1 .lüc4

con

Venecia 1 971.

mejor

1 1 .ifS

E!e8

1 3 .ib 1 E!e8 1 4 .f4 con ventaja,

Yugoslavia

clara

ventaja,

1 979)

1 2 .ti'c2

g6

Gl igoric-Bobotsov

1 3.ih3 lüe4 14.ixe7 ti'xe7 1 5.ixd7 ti'xd7 1 6.dxcS bxc5 1 7 .lüxe4 dxe4 1 8.lüd2 Eles 1 9.füd 1 ti'g4 20.h3

ti°h4

24

ROBERTO G. GRAU

vulnerar el ala rey del adversario, el negro poco puede hacer en este sector y debe resig­ narse a una esporádica maniobra en el ala dama, que no debe bastar. Complica esta si­ tuación del negro, para quien estudie un rato la posición, la pasiva acción de su caballo y la de su alfil, reducido a desempei'lar el papel de un peón en "d5". La única "contrachance" de las negras está en la situación elástica de los peones de "b5" y "c4", y la cooperación que la dama pueda prestarles.

y la cooperación que la dama pueda prestarles. 27J��f1 ¡ Más lei'la al fuego! 27 b4

27J��f1

¡ Más lei'la al fuego!

27 b4 28.clüe2 ti'a4 29.clüg4 c!üd7

En

ganando.

caso

de

29

28.clüe2 ti'a4 29.clüg4 c!üd7 En ganando. caso de 29 \Wxa2 seguiría 30 .4Jxf6 , Si 30

\Wxa2

seguiría

30 .4Jxf6 ,

Si 30

c!üfB 34.clüxf6 gxf6

35.!!xf6 c!üd7 36.!!f7, etcétera) 34.!!xf6 4Jxf6 35. !!xf6 gxf6 36.\Wxh6+ 'í!?g8 37 .4Jxf6 mate.

ixg6 33.fxg6 h6 (si 33

seguiría 31 .clü f4 �f7 32 . clüg6+

\Wxa2

31 .clüc1 c3 32.b3 \Wc6

¿CUÁL ES EL PUNTO CRÍTICO?

El punto crítico de la lucha es aquel en el que actúan o pueden actuar mayor número de piezas de un bando. La casilla "f6" es la que,

trazándose una línea imaginaria que haga el recorrido de la dama, deJ caballo y las dos torres, una la acción de estas piezas. ¿Qué impide que este dominio se concrete? Pues la existencia del peón en "f5", que, por otra parte, en caso de desaparecer el peón de "f6", puede avanzar pujantemente. Hemos, pues, atrapado el plan, como lo hizo mucho mejor Pillsbury, y lo llevó a cabo. ¿Se imagina el aficionado la fuerza que tendría esta posición si hubiera un peón blanco en "g5", atacando al de "f6", especulando con el hecho de que las negras no podrían jugar .fxg5 por la fuerza del eventual avance f6 ? Todas las piezas convergirían en ese cuadro, que sería un perfecto ej emplo del tema que estamos tratando.

33.h3

Dándole la casilla "h2" al caballo para poder avanzar el peón "g".

33

as 34.clüh2 a4 35.g4 axb3 36.axb3

gas

Las negras, que nada pueden hacer en el flan­ co rey por la falta de espacio, intensifican las maniobras en el ala dama, para distraer al bando enemigo, pero esto no se produce.

37.gS g33 38.clüg4

bando enemigo, pero esto no se produce. 37.gS g33 38.clüg4 Se ha llegado de esta forma

Se ha llegado de esta forma a la misma posi­ ción anterior en el flanco rey, pero con el peón en "g5".

La presión va agotando la resistencia negra, que se verá en el trance, para evitar que el

blanco juegue f5, de entregar la columna "g" .

en la misión de mantener arrinconado al rey enem igo y la dama amenazará darle el golpe de gracia.

La

presión persistente sobre un punto vital de

la

posición adversaria sirve de maniobra tácti­

45

WdS

46.gg 1

Wxf5

47.Wh4+

Wh5

ca

para lograr la victoria.

48.Wf4+

Wg 5

49 .gxgS

fxgS

50.Wd6+

 

©hS

38

.ixbJ

 

En caso de 50

©g7 seguiría 5 1 .Wxd7+ y

Y

el negro ganó el peón y llevó también a

luego

de

unos

pocos jaques

más caería la

pero

cuando ya su organismo estaba minado. Pero aún en este momento pudo, quizás, apelar al recurso extremo del sacrificio de calidad, por cuanto en esta posición, en la que es necesario defender el flanco rey, el alfil es mucho más ágil y eficaz.

feliz térm ino su plan en el ala dama,

39J�g2! ©ha

Es evidente que la jugada natural

fatal porque surgiría con toda su fuerza el avance del peón "f' y la posesión del punto "f6" por las fuerzas blancas sería decisiva por

la proximidad del mismo sobre el rey enemi­

go.

.fxg5 sería

40.gxf6

El blanco se conforma ahora con la poses ión

de la columna "g".

40

gxf6 41 .lLixbJ!

Eliminando con este cambio una de las pocas piezas que pueden defender el desmantelado enroque.

41

44.WgJ+ @xh6

gxbJ

42.lLihG

gg7

4J.gxg7

©xg7

No se podía 44

la torre.

©f8, pues 45.Wg8+ ganaría

45.©h1

Gracioso y ell>gante golpe que pone un sel lo de bri l lantez a esta partida tan lógicamente conducida. Ahora, la torre blanca cooperará

26

@f8 52.Wd8+ ©g7

53.\Wxg5+ ©f8 54 .\Wf6 +, segu ido de \We6+,

etcétera.

torre . Por ej em plo: 51

51 .Wxd7 c2 52.Wxh7++

La última jugada de las negras fue un error, pero ya estaban perdidas. Las blancas pueden, mediante jaques, colocarse en la columna "c" y, luego de paralizar los peones, avanzar el peón "d", lo que sería decisivo.

Esta partida constituye un notab le ej emplo de

plan bien logrado por la feliz aplicación de un principio estratégico.

IV.- LA RED DE AMENAZAS

Ahondemos en el tema de las casillas vincu­

estraté­

gica entre algunos sectores del tablero y cómo una debi lidad engendra otra; que existe una

red de casillas -como ya indicamos oportu­ namente- que mantiene una cohesión estrecha cuando existen ciertas piezas menores sobre el tab lero. Por ej emplo, cómo habiendo caba l l os, si un jugador posee, digamos, el cuadro "f5", ataca indirectamente toda la red de saltos que esa pieza puede realizar alrededor de ese punto, y lo que debe hacerse para valorizar la acción del caballo. Este tema tiene re lación con otro fundamental

la

que trataremos muy en breve y que es:

las. Veremos ahora cómo hay re lación

importancia que adquieren las piezas en la fase de la apertura, de acuerdo con la configu­ ración de peones, y lo que sign ifican los cam­ bios erróneos de elementos teóricamente del mismo valor, pero de distinta eficacia estraté­ gica.

ROBERTO G. GRAU

LA GRAVEDAD DE LAS DEBILIDADES CENTRALES

Queremos hacer notar con esto la gravedad que entraña en debilitar un punto central del tablero, ya que quien sepa sacar provecho de ello, necesariamente debe crear nuevas debili­ dades en el juego adversario y transformar paulatinamente la ventaja estratégica en supe­ rioridad de material. Al correr de las páginas precedentes vimos algunas partidas en las que este tema era ex­ plotado notablemente. En la de Capablanca con un aficionado se mostraba cuál es la ínti­ ma relación de este tema que ahora estudia­ mos con el de saber intensificar la acción en el punto de coincidencia de las piezas.

LA PARTIDA DE RETI CON BELG RANO

Detengámonos en una partida jugada por Ricardo Reti, en nuestro país, frente al malo­ grado aj edrec is ta Luis Be lgrano Raws on, al que aún hoy recuerdan con cariño quienes tuvieron la fortuna de ser sus amigos. Para producir una partida digna de mencionar­

se como ej emplo hace falta que el ve ncido

colabore en la labor del vencedor con la fiel

de princip ios táct icos aj ustados al

espíritu de la partida y, en la presente oportu­ nidad, sucede eso. Un error de Belgrano en el

planteo es el origen de dificultades insalvables que Reti explotó de magistral manera.

Y ya que recordamos a uno de los rivales,

justo es hacer lo propio con Reti, verdadero maestro de la nueva generación argentina de jugadores y comentaristas que el 6 de junio de 1 929 apagaba su vida en Praga y privaba al ajedrez de las luces de uno de los más formi­ dables pedagogos que nunca poseyó.

obser vac ión

LA NOTABLE LECCIÓN DE RETI

Y ahora estudiaremos esa partida, que es un

ej emplo típico del tema de ca sil las vincula das por la acción de un caballo que domina un

punto fuerte del tablero. La partida ya ha sido publ icada por nosotros, pero ilustrando otro tema.

Defensa Caro-Kann (B 1 5) Buenos Aires, 1 924 Blancas: R. Reti Negras: L. Belgrano Rawson

1 .d4 c6 2.e4 dS 3.c!Lic3

En la actualidad está de moda la maniobra que nace de 3.exdS, seguido de c4, pero está lejos de haberse probado sus ventajas sobre esta continuación que es, por cierto, mucho más lógica, pues no crea, como en el caso de la famosa maniobra original de Panov, un peón débil en "d4".

3

dxe4

4.c!Lixe4 c!LifG

.�fS, atacando

al caballo, pero tampoco es fácil afirmar que sea mejor que la maniobra del texto. En ella, si bien se corre el albur de quedar con un peón aislado en "h7", luego de 5. lll xf6 gxf6, se logra, en cambio, llevar un peón del flanco hacia el centro, abrir la columna "g" y hacer también dificil el enroque corto adversario; además se fiscaliza, económicamente, el cua­ dro "e5 ", que en la Defensa Caro-Kann suele ser el motivo central de la estrategia inicial de las blancas.

Es más practicada la jugada 4

s.lll g3 es

Jugada lógica de desarrollo, pero un tanto peligrosa si no se continúa con la mayor aten­ ción. El avance del peón "c" ha dejado la casilla "d6" sin la natural protección de un peón y al abrirse la columna "d" se acentuará la debilidad de ese punto. Mientras el negro conserve su alfil rey las cosas podrán andar bien, pero desdichado si llega a tener que cambiarlo.

6.lllf3 exd4 7.§'xd4

LOS

PRIMEROS ACORDES DEL "LE ITMOTIV"

Reti ha dispuesto su plan en mérito a las posi­ bil idades que surgirán de la fiscal ización del

apenas se simplifi­

que la

desde donde puede iniciar la marcha por entre

la

d6-f7, y combinarlo con la del caballo que se

halla en "g3 " y puede seguir el mismo itinera­ rio por vía "f5".

Ahora bien, ¿por qué son débiles,

te, esas casillas y no otras por donde también

podría encauzarse la

son

ambos

las

Pues, simplemente, porque estas

"d4",

cuadro "d6"

y del

de "c5"

coloque

su

lucha y

de

caballo

en

red

casillas vinculadas:

lllf3-d4-f5-

casualmen­

los caballos?

casillas

marcha de

que

más

directamente

vulneran

enroques, y son aquellas que por la estrategia

gada,

peón

que

generosamente a las amenazas de

blancos.

como

de "c7"

hemos dicho,

en

de reemplazar al

"d6",

alfil,

los caballos

la custodia del cuadro

apenas se

cambie el

se ofrecerá,

9.J.e3 llld5

Otra vez la rutina en acción. Belgrano trata de eliminar el alfil enemigo, observando el clási­

co principio de que los alfiles son superiores a

no

repara

los caballos

inconmovible

en posiciones abiertas, pero

es

una

verdad

que esto

actual de las aperturas y la necesidad de avan­

sólo

en las posiciones

que

no ofrecen

debili­

zar los

peones centrales, más

pronto

quedan

dades básicas serias, y

que

su juego,

una vez

sin la natural

puntos vinculados en el peón rey son c3-d5-

f6 . Por

esas casil las

los peones. Otros

protección de

eso

existen, además de

in­

sus correspon­

dientes caminos radiales para la acción de los

terno: el

eliminado el

alfil

rey, ofrecerá

con

un cáncer

del cuadro "d6"

vinculadas -características

de

las aperturas de

caballos.

peón

rey-,

las

que nacen

de

las aperturas del

peón dama, que son las que entrelazan la par­

1

0.lll e41

cha de los caballos por vía d2 (o c3)-e4-c5,

o

en "c4" o "d3 " y "c5".

ahí escoger entre situarse

d2-c4-e5,

y de

En síntesis, la raíz estratégica es

se juega e4

mente

hay dos

casillas

fiscalizadas de la

ésta: cuando

de primera jugada, automática­

que no

ser

misma manera que las de­

"d4" y

podrán

más, y son las dos laterales a ese peón:

''f4",

y cuando

se juega d4

los cuadros late­

rales

"c4" y "e4".

Esos puntos son debilidades

en germen.

A eso se debe que, en las aperturas

del

peón dama,

el plan

inicial de

las blancas

sea

dominar el

punto

"e5",

y

en

las de

peón

rey, el punto "d5".

7

ti'xd4

8.lllxd4 J.c5

peón rey, el punto "d5". 7 ti'xd4 8.lllxd4 J.c5 Se observa en grama anterior tente entre

Se observa en grama anterior

tente entre el concepto estratégico del maestro

desproporción exis­

la posición que muestra el dia­

la notable

 

y

el

de

un

fuerte aficionado.

Este

último

ve

LOS PELIGROS DE LA RUTINA

jugadas

y combinaciones,

pero desconoce

la

 

esencia de

los

planes

adecuados

a cada con­

Una vez más la rutina hace una víctima. ¿Que

formación

de

peones.

Reti

no teme

dejarse

existe

una

pieza suelta

en el

tablero?

Pues a

eliminar ambos alfiles en una posición abierta

atacarla,

si

con

esta

maniobra

se

consigue

con

tal de

apoderarse

del

punto crítico

de

la

ganar un tiempo en el

desarrollo.

"Desconfiad

red de

acción de

sus

caballos, el

que

crea,

de

las jugadas naturales" -dijo Reti-,

o

lo que

es

lo

mismo:

Qesconfiad

de

la

lógica

simple.

El

alfil

rey debe

cuidarse

en

esta

posición

como oro en polvo, ya que es

28

la pieza encar-

precisamente,

el

tema de las

casillas

vincula­

das.

1

O

lllxe3 11.lllxcS lllxf1

1 2 J!xf1

ROBERTO G. GRAU

LA ESTRATEGIA Y SU RELACIÓN CON LA CONFORMACIÓN DE LOS PEONES

Se ha simplificado

Pero, en

realidad, es muy inferior para las negras por la

peón negro

superioridad de desarro­

llo blanco no habría tenido mayor u lterioridad.

que la

Esto

estrategia

que tengan los

peones.

la partida y, para una vista

poco afinada,

la posición

es igual.

Si

el

debilidad

estuviera

basta

fundada

del cuadro "d6".

en "c7",

la

para probar una vez más

del ajedrez

está

en los

en la

conformación

planteas,

12 bG

Buscando desahogo para el alfil dama.

1 3.�e4 0-0

En estos casos

tampoco

columnas abiertas. Todo un dilema de hierro.

es

mejor

agradable

no enrocarse,

tener

el

rey

pero

en

resulta

14.0-0-0

Las

"d6",

hayan

cabal lo en ese sector.

blancas

siguen

se

"acariciando"

apoderarán

de

casilla

ella cuando

la existencia de un

la

pero sólo

logrado asegurar

14 c5

Prosiguen las debilidades engendrando debili­

negras

amenaza

"b". Ahora,

sobre

del caballo de "c5"

para poder mover el caballo, deben jugar

ex­

mover

debieron j ugar

dades. Para

poder

.

el alfil,

las

b6 y

acabar con la

el peón

de

"d4"

c5

y esto da al caballo

celente

desmantelada casilla "d6".

para colaborar en

una posición

la presión sobre la

con

ciertas limitaciones, sus fuerzas, mas, en cam­

bio,

casilla vital

ella nin­

en

gún peón o pieza pueden ser capturados, pero

las cuatro

Las

negras

podrán

mover,

aun cuando

han debido dejar

que tres de

una

piezas adversarias presionen

del tablero.

Es sólo

una casilla y

por obra

de ese

dominio veremos cómo

se

reduce de

tal manera la

situación adversaria

que, paulatinamente, van

apareciendo

nuevas

rutas

vada de

ventaja de material.

de acción para las piezas, y

ese

dominio

del

cómo,

deri­

la

espacio,

surge

15 �aG

Triste necesidad.

1

6.�ed6

É

dría ser desalojado por un peón mediante

ste y no el

otro caballo,

pues el de

"e4"

16

J.eG 1 7 .f4

po­

.f5.

Este

general

asedio de

la acción de

va estrechando.

avance

la

hace

que colabore en

y

acción

comienza ahora el

por

La red se

la

otra torre,

la otra casilla vinculada a "d6"

un caballo: la

de "f5".

17

gG

1 8.h3 h5

Para evitar

la

crear nuevas debilidades y

co

el flanco rey.

g4 y f5,

que sería muy fuerte. Pero

a

un magnífi­

además, ataque sobre

inferioridad

estratégica

obliga siempre

éste

es

ej emplo. Ahora hay,

1 9 .fü2

cJ/g7 20 .f5 ! gxf5 2 1 .�xf5+ ©g6

EL OTRO CABALLO EN DANZA

15.�b5

Ahora el otro caballo, terminada su misión de

apoyo

de

punto

el

anular al adversario de

"a6",

acude

en

APARECIÓ EL PUNTO DE COINCIDENCIA

su compañero,

central

de

siempre girando sobre

acción de

las

casillas

vincu­

 

29

otro tema que tratamos

anteriormente, pero como producto de un plan

perfectamente madurado.

Y ahora ha surgido el

ladas: el de "d6".

22.�bd6 laad8 23.�e7+

TRATADO GENERAL DE AJEDREZ. ESTRATEGIA SUPERIOR

Reti sigue

con

maniobrando

de magistral

manera

su caballo de

sus caballos.

Ahora irá con

"f5", aparentemente

a castigar

la osadía de la

torre

de

"d8"

-que

ha pretendido

atacar al

caballo de

"d6"- y

colocarla

fuera

de acción,

pero

en realidad

para actuar en

colaboración

con el

de

"d6" sobre

el cuadro "fl",

la otra

casilla vinculada a "d6" que resta vulnerar.

23

©g7 24.g4! hxg4 25.hxg4 &i:Jc7

Si

25

.ixg4

26.gg1 füd6

27.gxg4+ ©h7

28.&i:JfS, seguido

26.füd 2 ©f6

de

gh2,

etcétera.

Anticipándose a &i:Jdf5+, seguido de

27.&i:Jc6! .!'!a8

gxd8.

la acción de

los caballos, debe volver a la casilla de origen.

Y

la torre,

por

obra

y gracia de

Obsérvese cómo el alfil, a pesar de hallarse en

una diagonal abierta, está prácticamente inuti­

lizado por

"d6"

"fl",

del caballo de

de apoyar el cuadro

la poderosa acción

la necesidad

y por

actual punto de mira del ataque blanco.

28.fü1 + ©g7 29.&i:JfS+

Todavía

no esté en

"g7", y hacia ese objetivo marcha Reti, que en

Se

no

ha llegado

el momento

de &i:Je5.

hará cuando el

rey adversario

definitiva volverá a "d6" con este caballo.

29

©g6

 

Si

29

.ixfS

30.gxf5, amenazando

f6 +,

gg2

y luego

gh 1.

Si

las

negras jugasen 30

c;!;>f6

31 .gd6+,

seguido

de f6,

y la posición del

rey

negro en

la

banda sería

fatal luego

de

la

reti­

rada gd2 .

30.&i:Jes+ ©gs

Malo

©g8

con mate en cuatro jugadas como máximo.

sería

30

c;!;>h?

.ixf5

por

la

réplica

'tt;>g?

31

34

.gh2+

.&i:Jd?,

32 .füh 1

33.gxf5

30

31 34 .gh2+ .&i:Jd?, 32 .füh 1 33.gxf5 30 31 .&i:Jd6! Siguen los caballos girando sobre

31 .&i:Jd6!

Siguen

los

caballos

girando sobre el

punto

"d6" y comienza la odisea del peón "f"

negro.

Reti,

primero,

ha alejado

al

rey de

la zona en

que

podía

apoyarlo

y

ahora,

al

obl igar

el

avance, hallará el método para capturarlo.

31

f6

32.&i:Je4+ ©h6 33.&i:Jxf6

Y

la

ventaja estratégica derivada de

la pose­

sión

traduce en

con la tesonera resistencia de las negras.

de

"d6" y

sus "zonas

de explotación" se

pronto acabará

ventaja material y

33 ©g7

Ante gh2,

seguido

34.gS &i:Jd5

de gh5 o

gh7 mate.

COMENZÓ LA AGON ÍA DEL NEGRO

Cuando el caballo negro iba

35J!h2 !'.fü8

a hacer algo útil

Malo

sería

35

füf6 37.gg2+,

&i:Jxf6 ,

a causa

seguido de

gxf6,

36.&i:JhS+!

©g8 37.füh 1 !

de 36.gxf6+

etcétera.

Y

ciosa

toria,

amenaza

de

las

negras abandonaron.

maniobra final,

una

no

luego

de

&i:Jf6+,

y

Reti

Mediante una de li­

ha decidido

Se

huir a

causa

vic­

impecable.

la

partida

es

posible

&i:Jg6+,

ganando la torre.

ROBERTO G. GRAU

CAPÍTULO