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LA DEFENSA SOCIAL

LA OOMISlON

Dl<J RELACIONES

EXTERIORES

ORhClON

PROJilP:>\ClÁUA

El. 23 11(,; SI~pn¡':AUlRE

rOl( El. IIDCTOR

VE 1927

ANTONIO JOSE URIBE

Presidente di la Comisión ue Relaciones F.xteTior~s del

Stnado

eje la f~crÚbllca.

BOGOTA

FmI'I'OHIdL

D¡'~CROMOS

1927

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LA DEF'ENSA

SOCIAL

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LA

DEFENSA SOOIAL

LA UOl\HSroX DE lmLACIONES EXTERIORES

ORA.CUX PRONl:XCIAIlA

El. 23

VE SEPTIIi:MllR}; VE

POR El. DOCTO!!

1927

ANTONIO JOSE URIBE

Presidente d~ la Cumisión de Rcl,ciones Exterior~s del

Se lado

rlc la RepÚblica.

nOQUTA

ElDITUUIAL DE CROMOS

1027

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En la sesiÓn del Senado

de la República verificada

un

un se-

nador de la minoría liberal atacó el proyecto y, vio-

lenta e inesperadamente,

ciones Exteriores

eIla,-autor

defendiÓ, como Presidente de la Comisión de Relacio-

del Senado, el proyecto

faculta al Gobierno

nes Exteriores

discutido, Que

el viernes 23 de septiembre. de 1927, al discutirse

proyecto de ley sobre inmigración y extranjerla,

la Comisión Asesora de Rela-

de

de 1919, sobre todo al Presidente

del disl~urso que se leerá en seguida-

,quien

per-

niciosos, y contestó los ataques a la Comisión Aseso-

ra, as[:

para expulsar los extranjeros

Señor Presidente:

En la sesión te de la Comisión

norable Senado, pronuncié

de ayer, en mi calidad de preSiden-

de Relaciones Exteriores

del ho-

unas pocas palabras

para

sustentar

el informe relativo al proyecto

de ley pre-

sentado

por el Gobierno,

sobre inmigración

y ex-

tranjeria.

En mi discurso

sostuve

que la doctrina

del proyecto

está en un todo de acuerdo

con la de

los más

ilustres

tratadistasdc

Derecho Internacio-

nal, con

la legislación

positiva

de todos

los

pue-

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6

ANTONIO jOSE URIBE

bIas cultos, con las prácticas

biernos y coñ las estipulaciones

blicos; que el derecho de explusión de los extranje-

ros perniciosos

recho de conservación

uniformes de los go-

de los tratados

pú-

del supremo de-

es una emanación

y de defensa, que es al pro-

pio tiempo el primordial deber de los Estados, y

ley bio-

lógica, en virtud de la cual todo organismo sano

su fun-

cionamiento normal; que en dondequiera esta cues-

tión es de mera policía preventiva, nos ejercitan administrativamente,

dos

y que

repele

que puede considerarse

aun como simple

los cuerpos extraños que perturben

que los gobier- por medios rápi-

y eficaces; que comprende tanto a los extran-

jeros domiciliados como a los transeúntes,

contra este derecho no es posible alegar disposicio- nes de una soberanía extraña.

Sobre el particular podría discurrirse muy exten-

pero para no fatigar la atención del hono-

samente;

rable Senado, me limitaré a citar las más altas au- toridades de la ciencia.

El insigne jurisconsulto inglés Phillimore, dice:

«Es máxima admitida en Derecho Internacional, que el Gobierno de un Estado puede prohibir la entrada

de los extranjeros en su territorio, y, por consiguien-

los per-

misos para poder

te, fijar las reglas a que deban ajustarse

residir en el país, o exigir que

se marchen, y, si es preciso, obligarlos

Martens, el gran jurisconsulto ruso, sostiene que

a ello».

«El Gobierno

de cada Estado tiene siempre el dere-

cho de obligar a los extranjeros

que se encuentren

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LA DEfENSA SOCIAL

en su territorio hasta 1.1 frontera".

a salir de él, haciéndolos

7

conducir

Heffter, el eminente internacionalista alemán, dice:

condiciones en

que permite a los extranjeros entrar y permanecer en su territorio. El Estado puede, en interés del or- den pÚblico, despedirlos, individual o colectivamen-

te, a menos que haya contraído obligaciones en con- trario con otras Potencias que se lo impidan».

de Olivart, ilustre profesor de la Uni-

versidad de Madrid agrega: «Todo Estado puede

prohibir a los extranjeros

casos graves, impedir que lo comprometan o lo per- judiquen, expulsándolos y conduciéndolos a la fron- tera".

Billot, el gran profesor francés, añade: «Como los individuos, todo Estado bien organizado tiene el de-

recho de velar por su

que entren al país, y, en

"Cada E:"tado es li bre de fijar las

El marqués

propia conservación, y por

tanto el de rechazar a todo extranjero

cia en el país constituya

un peligro·,.

cuya presen-

El sabio expositor francés

Fauchille, dice: "CO-

del

Estado es la razón de ser de la expulsión, a ella

están

sino también los domiciliados que comprometan aquel

derecho primordial de la conservación social, y aun los mismos Agentes Diplomáticos que atenten con-

tra la seguridad

ha recíbido, pueden

mo la protección del derecho de conservación

sujetos no sólo los extranjeros

transeÚntes,

interior o exterior del país que los

caer bajo el rigor de aquellas

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8 ANTONIO JOSE URIBE

medidas, que se justifican con la máxima:

populi suprema lex».

«Salus

De aquí el que casi todas las naciones lo hayan

consagrado,

pectivas legislaciones:

de Francia, Holanda, Austria, Dinamarca, Alemania, Bélgica, España, Luxemburgo, Italia, Rusia, Suecia, Rumania, los Estados Unidos, y todas las de la Amé- rica Latina). La Oran Bretaña, a pesar de que su «Habeas corpus», parecía garantizar SIJ inmunidad a

todos

medio de una ley, de 1905, autorizó éll Ministro de

lo Interior para expulsar a los extranjeros pernicio-

sos, por la via administrativa. Así lo consignan también numerosos pactos inter- nacionales entre los pueblos más cultos de la tierra.

de modo

claro y preciso, en sus

res-

(el orador cita en efecto las

los que estuviesen

cn territorio

inglés, por

Otro eminente autor, apoyándose

en graves au-

toridades, sintetiza la materia así:

«El derecho de expulsar al extranjero,

sea domi-

ciliado o transeúnte,

dependencia, porque no se concibe U'l Estado en el

goce de sus prerrogativas

desprovisto o falto de los atributos indispensables para garantizar su propia existencia, y necesarios,

de consiguiente,

estar y el orden social.

coexiste con su soberanía e in-

de soberano

si se halla

para sentar las bases de su bien-

«Las legislaciones de los Estados más avanzados

y los más aventajados

ternacional reconocen, como principio inconcuso,

que el soberano territorial,

expositores c.e Dcrecho In-

al par quc tiene la más

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LA DEFENSA SOCIAL

absoluta

facultad

de fijar

las condíciones

para la ad-

misiÓn de extranjeros

en sus dominios,

no le es me-

de

nos

ilimitado el derecho de expulsar

ellos a aque-

llas

personas

que a su juicio

la

se-

guridad nacional, desmoralicen

comprometan a la sociedad,

turben

el orden

pÚblico o constituyan

en

algún

modo

un

peligro

para

el pais

Lo que está,

de consiguiente,

 

fuéra

de toda

duda,

dado

el carácter

de la

expul-

sión,

su

naturaleza

y fundamento,

suficientemente

 

expuestos

atrás,

es que las razones

o. motivos

de

aquélla

han de mantenerse

siempre reservados

o

que la ordena,

porque

son

secretos por el Gobierno tan varias las circunstancias

que pueden hacerla

ne-

cesaria, nacida', en determinados

momentos,

que no

sería posible divulgarlas,

desde cualquier

punto

de

vista

que se considerase

el caso,

ni menos

aún es-

c1arecerlas, a ningún

género de pretensión

al res-

vigilante

y celoso

de sus debe-

pecto. Un Goberno

res,

al

atisbo

de todo

cuanto

pueda

interesar

al

bienestar

noticia

algÚn mudo dañarlos,

esencial ciert.) y la

social

o al orden

público,

lo

tendrá

siempre

en

clara

y oportuna

de todo

que pueda

y no usará sino cuando

de este

recurso

sea

a su seguridad

amenaza

el peligro

efectiva, como dice Pradier-Fo-

dére, porque

es evidente

que en ninguno

sos apuntados

sería aceptable,

de los ca- ni po-

ni prudente,

lítico, declarar

las causas,

revelar los antecedentes,

ni poner

en pÚblico-quizá

como necesaria

conse-

cuencia-la

fuente

o el origen de las informaciones

determinantes

jel acto, lo que sería

indiscreto

y pe-

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10 ANTONIO jOSE URIBE

Iigroso; y de aquí que nunca se expresen

decretos de expulsión los motivos de la misma, sino

que sólo se indican

ben siem pre dentro de la expresión

orden público», ya que, como escribe

en los

en términos

generales, que ca-

«perjudicial al

Martini, <<la

Administración

la expulsión y de su oportunidad»,

sólo de una de prevención,

co, de la tranquilidad

es el único juez de los motivos de

porque se trata

medida de policía, de alta vigilancia, tomada en interés del orden públi-

social, para evL ar un peligro

de

las costumbres. Síguese de aquí que el Gobierno de

todo Estado independiente y soberano, conformán- dose a las prácticas de universal con censo, fundadas

en los principios

derecho de expulsar de su territorio al extranjero

perjudicial

dad pública, o que comprometa su independencia, y

en ningún caso estará obligado a dar explicaciones

grave,

o el no menos nocivo del relajamiento

de Derecho Internacional, tiene el

o a la morali-

a la paz, a la salubridad

al Gobierno

de la nación a que

pertenez(:a el ex-

pulsado» .

Ni esto es nuevo entre nosotros:

la Ley 145 de

de 1888, sobre extranjería, que definió la condición

de los extranjeros domiciliados,

mante el derecho

pulsar a los extranjeros

ministrativa, como simple

seguridad, derecho de que repetidas do, incontrastablemente.

consigna expresa-

para ex- por la vía ad-

absoluto del Gobierno

perniciosos,

medida de policía y de

veces ha usa-

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LA DEFENSA SOCIAL

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y si esto ha sido cierto e indiscutible

en toda épo-

ca y en todo el mundo,

en los Últimos años, a me-

dida que avanza la ola revolucionaria,

todos los go-

se-

biernos

veras de vigilancia

de la tierra

han redoblado y de represión,

las medidas

para cumplir el

deber de defender el orden social establecido.

Asi veml)S que el Gobierno

inglés,

con su tradi-

cional sabiduría, plo al mundo. fin de restablecer

acaba

de dar un admirable

ejem-

El primer Ministro, la paz interior,

señor Baldwin,

térmi-

a

no

a la más formidable

huelga

ha puesto de la historia;

des-

este resultado,

ha hecho

votar

pués de consolidar contra los sindicatos

una ley de excepciÓn,

que li-

mita ~u actividad

política,

y promulgar

otra ley que

limita el derecho

de huelga,

lo que le ha permitido

tomar

gicamente

Sir William Joynson

la ofensiva

apoyado

contra la falange

por el Ministro

comunista,

enér-

de lo Interior,

Hicks, en sus pesquisas

contra

la dekgación

comercial rusa, compuesta

de más de

mil propagandisréls,

sustraidos

por el privilegio

de

la extraterritorialidad

local,

a fin

a la jurisdicción las tenebrosas

de poner

nes que, por medio de sus agentes,

en evldencia

maquinacio-

los dominios

de: Imperio Británico

ejercía en todos aquel Poder ex-

tranjero,

que no es otra cosa que una

vasta orga-

de malhechores,

y justificar

nizaciÓn internacional así, ante la opinión

y ante el Parlamento,

la ruptu-

 

ra de las relaci(Jnes diplomáticas

dida cstruendosamente lizada.

con MoscÚ, aplau-

civi-

por toda la humanidad

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ANTONIO jOSE URIBE

Los Estados

Unidos de América, por las leyes de

la inmigración e

1917, 1921 Y 1924, que restringen

impiden la entrada al territorio de la República los miembros o afiliados a cualquiera organización, asociación, sociedad o grupo que aconseje, defien- da o enseñe la oposición a los gobiernos organiza- dos, o la violencia contra la propiedad individual,

se defienden vigorosamente contra esta clase de pe-

ligros, y, sintiéndose

ñas, por elementos étnicos heterogéneos y malsanos que no han podido asimilar por sus instituciones sus ideales, buscan, por otras medidas extraordina-

rias, la manera de expulsarlos en masa, a fin de

en las

y

a

minados en sus propias entra-

afianzar los factores básicos, retemplándose

fuentes mismas de su vitalidad moral y nacional.

No hace aún dos años, en octubre de 1925, quien

ahora tiene el honor de hablaros, pudo presenciar, como':.Delegado del Congreso colombiano a la Con-

reunida en

de

Estado, señor Kellogg, impidió que el Diputado co-

munista inglés señor Saklatvala

nuestras reuniones,

rritorio americano, lo que está de acuerdo con lo que enérgicamente acaba de declarar su Embajador en París, señor Myron T. Herrick, en su valiente

ocupase puesto en

ferencia de la Unión Interparlamentaria

el Capitolio de Washington, cómo el Secretario

y no permitió su entrada al te-

requisitoria

caso de Rusia es el más triste ejemplo de desastre

«esta-

mos decididos a defender tan enérgicamente nues-

moral conocido en la historia», y agregando:

contra el comunismo,

diciendo que «el

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LA DEFENSA SOCIAL

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tro pais contra el bolcheviquismo,

como nuestros

te pasadas lo dekndieron

contra

la tiranía,

an- y el he-

envíe secretamente

cho de que un gobierno nosotros los géLnenes

de llna enfermedad

contra infame,

en vez de enviar

abiertamente

sus hombres

menos

arma-

dos, no hace la invasión

felona ni aminora

nuestro deber de rechazarla».

En Francia,

en donde

las leyes

vigentes

facul-

tan

al Gohierno

para expulsar

discrecional mente,

como medida de policía,

por simple disposiciÓn

ad

ministrativa.

que no tiene

necesidad

de ser

moti-

vada, a todc, extranjero,

residente

o transeúnte,

con-

siderado como pernicioso

a la

salud

o a la segu-

ridad

(kl Estado,

el Ministro

radical

de lo Inte-

rior, señor Alberb

Sarraut, declaraba

há poco con-

«El Gobierno

no reconoce

tra los comunistas:

que

en favor de esta propaganda

pueda invocarse

el de-

recho de la Iiber:ad

de opinar.

opinión.

La destrucción

de

la patria

no es \lna

Es un crimen.

Una

doctrina cuyos apóstoles

preparan

la carniceria

de

las guerras

civíle~ y realizan el espionaje

por cuen-

ta del extranjero, tado calificado

no es una CO:1tra la vida de los ciudadanos

doctrina.

Es un aten-

y

contra 11 independencia

del país

Ella depende,

no

de la crítica

del dilettanti,

sino de la policía

y del

El comJnismo,

hé ahí el enemigo!»

De-

pretorio claraciones

confirmadas

por el primer Ministro,

se-

ñor Poincaré, to de resistcncia

la propaganda

que han resonado

al comunismo

de guerra

como un manifies-

y de lucha

contra

civil, tanto en el interior

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14 ANTONIO jOSE URIBE

como en las colonias, y sin duda como anuncio de

lo que tendrá que hacer, a ejemplo de Inglaterra,

contra la penetración

como en dondequiera, trabaja contra la tranquilidad interna.

Estos hechos recientes y ejemplares, ocurridos en

los pueblos más ilustrados y poderosos de la tierra,

comprueban

tica exterior es, según la ley de su nombre, politi-

ea antes que cualquiera

de los

de los principios que dominan la solidaridad

extranjera, que también allí,

la verdad fundamental

de que la polí-

otra cosa, el antagonismo

intereses

y la línea que divide en dos falanges la

humanidad

de nuestros

dias y la del porvenir:

la de

los partidarios

progresos

lectivismo, con la revolución que lo acompaña, que lo conduce a la destrucción universal.

del mundo, y la de los apóstoles del co-

que rige y estimula los

del orden,

La mayoría conservadora

del Senado, que sabe

que debe prestar apoyo entusiástico

bierno en la defensa de los derechos

la sociedad, votará este proyecto, por unanimidad,

declarando

cialismo, la revolución, en una palabra, desarrollan,

hoy o mañana,

titud agresiva o amenazante como díez, el Gobierno

y la opinión que lo acompaña tud de resistencia y represión

y eficaz al Go-

tutelares

de

el so-

desde ahora que si el comunismo,

en cualquier

parte del país, una ac-

opondnín una acti-

como dento,

como

mil, como diez mil, como cien mil, si fuere necesa- rio, para sofrenar, con mano de hierro, la anarquía

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LA DEFENSA

por todas

alerta

Pero

SOCIAL

partes

a los

que se insinúa

peligro que mantiene

en todo

el mundo.

yo estoy

15

es

poderes públicos,

y que

hoy el

seguro

de que la

minoría liberal-quc

si en puntos

de doctrina

sobre

la manera práctica

de armonizar

la libertad

y el or-

cien, puede

tener

y tiene diversidad

de criterio

con

nosotros,

no es menos

patriota

que la mayoría,

en

el sentido

de mantener

en alto los fueros

de la Re-

pública,

la dignidad

ael país,-tamhién

votará

el

artículo

que

se discute,

porque la modificación

no

tendría

otrc. objeto

que

menoscabar

aquel derecho

absoluto de, Estado,

como hace muchos

años lo pre-

tendieron los poderosos

con las naciones

débiles de

América, colocándolas

así en calidad

de pueblos

me-

diatizados.

:\Ió, Colombia,

 

pueblo libre

y soberano,

ejercitará

el derecho

de su conservación

y defensa,

usando

de la

plenitud

de las

facultades

que

para

ello reconoce

el Código

de las naciones

a todo

Es-

tado bien organizado,

y la minoría

no puede,

insis-

tiendo en su modificación,

 

permitir

que se humille,

que se abata

la dignidad

 

de la RepÚblica.

 
 

*

 

*

*

Ahora, permitidme,

honorables

senadores,

fienda la Comisión

res,

Asesora de relaciones

tan injusta

y tan violentameute

atacada

que de-

exterio-

por el

sefior senador

que me precedió

en el uso de la pa-

labra.

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16

ANTONIO JOSE URIBE

 

¡Desdichado

el sujeto

que en mala hora

suscitó

este incidente

deplorable!

Ya que él lo ha querido,

que oiga, y oid también vosotros, honorables

dores:

Durante nueve años tuve el honor de formar parte de la Comisión Asesora de relaciones exterion:s, en

que se lla-

maron Marco Fidel Suárez, Rafael Uribe Uribe, Ni-

colás Esguerra, y que se llaman Francisco José Urru-

tia, José

por muchos años, al lado de mis colegas Hernan-

do Holguín y Caro, Francisco

y del emi-

nente jurisconsulto doctor Arturo Campuzano Már-

sena-

asocio de aquellos ilustres colombianos

María González Valencia, y de presidirla,

Montaña

quez;

de aquella Comisión que le hizo el bien in-

menso

a la patria, tras labores

intensísimas y en

luchas memorables, pública y de resolver

internacionales.

de fijar las fronteras otros muy graves

de la Re- problemas

Después

de varías años de activas e inteligentes

gestiones, el Senado angloamericano, en obsequio a Colombia y en testimonio de que en realidad se res- tablecerían las relaciones cordiales que tradicional- mente habían existido entre el pueblo yel Gobierno de

Colombia y el pueblo y el gobierno de los Estados

Unidos de América, había señalado

de 1919, fecha de 1 primer centenario

el tratado de 6 de abril

pero pocos días

antes, en el mes de junio, dictóse un decreto, pre- parado en el Ministerio de Obras Públicas, entonces

de Boyacá, para aprobar

de 1914, entre las dos naciones;

el 7 de agosto

de la batalla

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LA DEFENSA SOCIAL

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a cargo

los de familia

to que,

leyes

de alguien

con

violando

que tiene los más íntimos

el señor

senador

la Constitución,

los códigos

no menos

víncu-

Arango, decre-

y las

so-

de la República,

que un tratado

lemne, celebrado

hington, ~ol1fiscaba la propiedad

en 1846 con el Gobierno

de Was-

de los hidrocarbu-

ros exiskntes

en territorios

adjudicados

por el Es-

tado y poseídos,

por nacionales

y extranjeros,

con

justtl título.

Como

lra

natural,

aquel decreto

levantó

en Co-

lombia,

entre

nacional es y extranjeros,

de diversas

nacionalidades,

la protesta

de quienes

iban así a ser

victimas d~1 despojo. La Comisión

de relaciones

ex-

teriores del Senado

americano,

al tener

noticia

de

:¡quel acto inconsulto,

pidió

que se suspendiese

la

aprobación

del tratado

de 6 de abril, mientras

el Go-

hiernt) de Washington

obtenía sólidas garantías

para

los dercclws de sus

connacionales,

y llegó a formu-

1M p;lra esto pretensiones

extraordinarias,

cn

me-

noscabo

de nuestra

Profundamcnte

soberanía.

preocupado

el Gobierno

colombia-

no

COil

las noticias

que le llegaban

de nuestro

Mi-

n ístro Plen :potenciariu

en Washington-segÚn

 

las

cuales la situaciÓn

creada

por el decreto

sobre

pe-

trÓleos

era mÚs grave

respecto

de

una posible

se-

gregación del litoral atlántico,

pecto

del Istmo

la improbación

que lo había del tratadu

sido res-

de 1903,

sobre apertura

del canal interoceánico,-reunió

el

Gabinete

para estudiar];:

mé.ncra de resolver

el ccn-

flieto,

y acordó

some:ter al examen

dc la Cumisión

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18 ANTONIO ]OSE URIBE

Asesora de relaciones exteriores la constitucionali-

dad o inconstitucionalídad

del decreto incriminado.

La Comisión, entonces compuesta de los doctores Nicolás Esguerra, Hernando Holguín y Caro, Fran- cisco Montaña, Arturo Campuzano Márquez y quien tieno hoy el honor de hablaros, que la presidía,

jurídico so-

cumplió

bre el caso que se le consultaba por el Gobierno,

como lo dijo en su dic-

tamen, basado en el artículo 31 de la Cvnstítución

Nacional, que garantiza, a nacionales y extranjeros,

la efectividad de los derechos de propiedad adqui-

ridos con justo título; en el Código Fiscal de 1873,

que no excluía en la adjudícación

y por lo mismo los hi-

drocarburos

digo de Minas de Antioquia, que tampoco hacía aque-

lla exclusión,

a reservar dicha riqueza natural para el Estado.

Fundada en estas consideraciones jurídicas, la Co-

misión emitió el dictamen

yendo que el decreto de junio era inconstitucional y violatorio de legítimos derechos de nacionales

extranjeros; que en batar los de estos

del artículo

Colombia y los Estados Unidos, que garantiza

derechos de los colombianos

de los angloamericanos en Colombia.

su deber

de emitír concepto

muy sencillo a la verdad,

de terrenos

bal-

díos el derecho al subsuelo

que en él pudieran hallarse;

y en leyes ulteriores,

en el Có-

que sí vinieron

que se le pedía, conclu-

y

cuanto arrebataba o podia arre-

últimos, era además

violatorio

de

1846 vigente entre

los

en aquel país, y los

13 del tratado

Como el señor doctor Eduardo

Rodríguel. Piñe-

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LA DEFENSA SOCIAL

19

res

había.

en representación

de varios

dueños

de

terrenos

petrolíferos,

demandado

ante

]a Corte Su-

prema de Justicia la inexequibilidad

del decreto

de

junio,

y como

el Gobierno

había sometido también

a la consideración

de la Comisión

los ya citados

ca-

bles

de nuestra

Legación

en Washington,

la Comi-

 

sión,

para cumplir

los deberes

de su

alto cargo

y

de velar por los altos intereses

de la RepÚblica,

ma-

nifestÓ a] Ministerio de Relaciones Exteriores

que, si

el Gobierno no:reia

conveniente

derogar

el decre-

to, convendria

Procurador

CHe pasase aquellos

documentos

a]

General,

al jefe

del Ministerio

Ptíblico,

encargado

de velar por la efectividad

de la ley y el

cumplimiento

de la fe pÚblica, es decir, de! honor na-

cional comprometido,

con el objeto

de que, si lo es-

timaba

conveniente,

pudiese hacerlos conocer

de la

Corte,

que conoda

del juicio sobre inexequibilidad

de la aludida y m:¡lhadada providencia administrativa.

Este fue, segÚr: acaba de expresarlo

do autor

cometió aqllella respetabilísima

dd cargo

contra la Comisión,

entidad

el dcsalumbra- el delito que contra la so-

beranía

de ]a REpÚblica!

 

y

ha hecho

a mis ilustres

colegas de entonces,

y me hace

a

el cargo

de

que

con aquellos

actos pudo perjudicarse

el país;

a mí, señor

Presi-

dente,

que en el Congreso

de 1913, cuando

se tuvo

noticia

de que,

a favor de lo dispuesto

en el artícu-

lo 112 del Código

Fiscal,

que declaraba

de libre de-

nuncia,

como las minas

de oro y plata, los yacimien-

tos petrolíferos,

innumerables

extranjeros,

especial-

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20

ANTONIO JOSE URIBE

mente angloamericanos,

]a

de la República, hice pasar rápidamente la Ley 75 de aquel año, que derogó el artículo 112 de] CÓdigo Fis- ea], reservó para la nación la propiedad de los depó-

hecho denuncia de

aquella riqueza, para acaparar

habían

toda o casi toda

sitos y fuentes de petróleo situados en terrenos

bal-

díos, o en los que por cualquiera otro titulo le per-

teneciesen, y dispuso,

y

adjudicación de hidrocarburos

podrían hacer concesiones temporales de dichos bie-

nes en virtud de contratos

greso, con lo cual se puso a salvo

de las riquezas naturales

Estos son los delitos de que nos acusa contra ]a patría el mozalbete que ha tenido la audacia de em-

además, que mientras no se

la denuncia

expidiese una ley que reglamentase

en general, sólo se

por el Con-

aprobados

la más valiosa

de este país!

pinarse

para escalar los muros sagrados

en donde

se custodian

las cenizas de aquel patricio

egregio

de Hernando Hol-

de

]a República, de Francisco Montaña, que honró

con su ciencia jurídica,

patriotismo,

a la nación colombiana;

de venir a profanar

aún resuenan las voces elocuentes y persuasivas con

que, ayer no más, defendieron

ellos sus altas con-

de

la

con su

guín y Caro, una de las más puras glorias

que se llamó Nícolás Esguerra,

con su desinter(:s,

no sólo al partido a que pertenecía

sino

que ha tenido la audacia

este augusto recinto, en donde

cepciones, en estos mismos asuntos,

para bien

República; aquí, en donde se guarda, con respe-

to y con amor, su memoria veneranda.

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LA DEFENSA SOCIAL

21

Y, en un momento cuando ya empezaba

dioso del nlvido sobre el decreto

de lastimosa

incomprensión,

misericor-

a caer el manto

de junio de 1919 Y

para Colombia,

ha ve-

sus fatales consecuencias nido a traer al debate

aquella

lamentable

historia.

Fue aquel nefando

decreto

el que determinó

la caí-

da del ilustre ex-Presidente

gó en adelante su existencia

dolores.

que ].1 T~epÚblica padeció durante

rio, así como la pérdida

millones

el pacto se hubiese aprobado

aprobó, por aquclla deplorable

tarde, no menos que la demora,

señor Suárez, que amar-

y le causó incomparables

senadores,

aquel

todo lo

largo calva-

Unid a ello, honorables

para el fisco dc más de 5

a sus a(cas sí

en 191 D, Y no, como se

dl~ pesl's quc habrían entrado

causa,

dos aiios más

por tan Idrgo tiempo,

en el desarrollo

económico

uel país, originado

por la

solución del viejo conflicto

con los Estados

Unidos,

y decidme si a todo lo largo

de nuestra

historia ha ha-

bido algÚn acto gubernativo

más funesto

para los

altos intereses

ce Colombia.

¿Obra

de mal3. fe? No, de ningún

modo: incom-

prensiÓn, impreparación,

una mala hora, de funestos

sidenk

fe, sin calcular Me he visto

tratar este deplorable

de nis

gía; porque

a 103 más t:'asccndentélles

quizá;

en todo

caso,

de

que el Pre-

de la l~epÚblicél suscribió con candor y bucna

resultados,

sus fatales consecuencias.

obligado,

caso, porque

colegas de la Comisión

11Onora¡~les senadores, a

el buen nombre

así lo exi- Jsociados

cgrq!;ios

el d~ ellos y el mío mismo,

actos C'I la vida de la ¡~e-

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22

ANTONIO JOSE URIBE

moral de la na-

ción; porque por mis venas corre anudada la san-

gre de los más ilustres próceres: de Francisco An-

tonio Zea, el Vicepresidente

pública, hacen parte del patrimonio

de la Gran Colombia,

que por su genio inspiró, dominó y presidiÓ el Con- greso de Angostura, en presencia del Libertador; que por su cienci~ y sus extraordinarios talentos fue figu- ra de primer orden entre los hombres de Estado y los diplomáticos que brillaron en las Cortes europeas du- rante el primer cuarto del siglo XIX; del doctor José Félix de Restrepo, el gran filósofo y jurisconsulto, pro-

motor de la emancipación de los esclavos, que, en Popayán como en Antioquia, como en Bogotá, formó

la pléyade de hombres que honraron

lombia ya la Nueva Granada y que, por su rectitud

excelsa y por

totípo del magistrado de la Corte Suprema de Justicia;

del doctor José Manuel Restrepo, el ilustre Secretario del Libertador y del General Santander, nuestro máxi- mo historiador, purísima gloria de este pais; del doc-

tor Miguel Uribc Restrepo,

mentario de la Gran Colombia, tan fervoroso aman-

te de la

pero de buena fe, que Bolivar, en el ej(:rcicio del

a la Gran Co-

su sabiduría, ha quedado como el pro-

el primer orador parla-

Libertad que, cuando creyó, erradamente

mando supremo,

era una amenaza para las liberta-

des conseguidas

a tanto precio, su poderoso

cere-

bro, su verbo incomparable quedaron por largos años sumidos en la sombra de la locura, sin que fuese

parte a devolverles a las grandes luchas de la in-

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LA DEfENSA SOCIAL

23

teligencia

dos quc g.¡bernaban

el ruego de sus colegas,

la RepÚblica!

los grandes

patri-

Est,)s y 'l1uchos otros

preciaras

varones

que ilus-

traron

a Colombia

y a la Nueva

Granada

y que

después

le han dado lustre

al país, en una cadena

no interrumpida mis antecesores,

son

de insignes servidores que hoy comparecen

al Estado, aquí, a la

cita

que le~, hace el desdichado

que, olvidando

todo

esto, se ha atrevido

a alzar la voz a quien

fue su

maestro

y le ha dado y continÚa

dándole

los más

altos ejemplos de cómo, inspiré1ndose

siempre

en la

virtud, en Iz. abnegaciÓn,

en el patriotismo,

que res-

plandecen

y gloriosa

de aque-

llos próceres,

en la obra múltiple ha consagrado

su vida

toda,

pura y

lFlbilí~ima,

al servicio

de la patria.

Hora negra

ha sido también

para nuestro

acusa-

dor esta del dia de hoy, en que ha venido a hacer-

se, ante vosotros,

prupios, reo de abominable

y ante los suyos

ante la nación

delito de parricidio

y de

tr.lición

a les más altos intereses

pt¡blicos, confun-

didos l~on lus nomhres inmortales

de todos aquellos

estadistJs

qlle ha ido a profanar

en sus sepulcros.

SÓlo soterrándose y desapareciendo

la escena, podría patria, realizado

para siempre

de

purgar Sll horrendo

crimen, de lesa

aqui, delante de la imagen del Gran

LibertaJor,

C'ue nos pn:side,

en este recinto

donde

se evocan

los fastos gluriosos

de Colombia.

ti l /¡l'lIlill{()'

d docto}'

Uribu S/t discurso,

(0(108 los

mi')/11I.·}'('8 de la 1I1I:!loría COllserl'adora

abandonaron

S1tS

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24 ANTONIO ]OSE URIBE

plle,~tos, para Ú' !t abrazar y a felicitar calurosamen·

te !tl orador;

res atrnves6 el hemiciclo del Senado, lJara hacer otro tanto, en los momentos en que l/lS barra,~ aplaudían

al doctor Uribe estruendosamente.

el seíior ,11 inistro

de Relaciones

Ext.erio-

El honorable Senador Escandón, en elocuente d';'scur-

so, haciéndose

eco de la mayorfa,

rindió

testimonio de

admiración,

de cariíio, de ,-cspeto y de {Jl"atit1ld a·l doc-

tor Uribe, cuyos merecimientos para tó grandemente.

con la patria

exal

Lo propio hizo el honorable Senador

doctor Jla1l1lCl

in-

troducida por el ,<¡Mador Arango, y recordó l08 gran. de,~ .~ervicios prest(J,dos por el doctor Uribe, no s:) lo al p!trtido conservador, dijo, sino a Colomb~(t.

María Rodríguez, quien i1npllgnÓ la modificación

El ¡¡eíioj' Jfinist1'O de Relaciones FJ.l.'tcriOl'e.~,-eiteró

8US felicitaciones

al orador, y pid ió que se aprobase el

proyecto lJ/'escntado WI/' el Gobierno, lo que hizo el Se-

nado, por treinta

tiros,

votos afinnatiros

contra. diez ne!Ja-

y el p,'oyecto pasó a tercer debate.

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