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El Mañanero Participación de Aldo Suárez Fecha: 17 de febrero de 2015 Tema: El triángulo del amor

Siguiendo sobre el tema del mes, es decir, el del amor, quiero iniciar el día de hoy haciendo mención de lo sucedido precisamente este fin de semana. En función de la celebración del “día del amor y la amistad” las redes sociales se vieron inundadas por una serie de artículos relacionados a la neurobiología del amor. Hablar de amor es complejo; explicarlo resulta aún más. Si bien el conocimiento de las neurociencias nos brinda una serie de evidencias que resulta en un conocimiento muy interesante, debemos reconocer que tal bagaje de conocimientos no es suficiente para entender la complejidad de las emociones en los seres humanos y tampoco lo es para entender la interrelación en los seres humanos a través de las emociones. Tener las piezas del auto desarmado sobre la mesa no es suficiente para saber porque todo eso puesto junto, hace que un auto se desplace y alcance una determinada velocidad; esto es, cuando se trata de entender la conducta humana, la suma de las partes es siempre mayor que la adición aritmética. Si sólo nos quedamos con ese conocimiento neurobiológico, estaremos en riesgo de incurrir en simplificaciones o reduccionismos peligrosos. Y no con esto dejo de reconocer y apreciar la luz que las neurociencias nos aportan día a día. La psicología clínica y cognitiva ha hecho muchas aportaciones a este respecto. La teoría triangular del Robert Sternberg (The triangle of Love: Intimacy, Passion, Commitment. 1988, Basic Books) es un modelo de gran utilidad clínica que se basa en 3 principios fundamentales de la vida emocional de las personas:

  • 1. La Intimidad, entendida como la capacidad en una pareja de compartir sentimientos o experiencias que permiten un vínculo cercano, y a través de esto la sensación de estar conectados y abiertos para dar, recibir y compartir.

  • 2. La Pasión o la necesidad intensa de estar con el otro a través de contacto sexual entendido como expresión del erotismo, es decir, la excitación psicológica que el otro despierta en uno.

  • 3. El Compromiso, como la determinación de estar con una persona con la intención de amarla y permanecer con ella “en las buenas y en las malas”. Es un proceso asumido con elementos conscientes e inconscientes.

Una relación “ideal” o consumada sería aquella que de forma armónica conjuntara estos tres componentes. Se trata así de la relación madura que puede implicar una mayor permanencia. En el triángulo del amor, esta relación estaría en el centro mientras que en cada una de sus partes restantes, se encontrarían las otras variantes en función de la combinación de los 3 elementos. A mi juicio es un esquema muy útil para situar las diversas posibilidades de la vida de las parejas. Es importante considerar por otra parte, que la vida de las parejas no es estática como se aprecia en el esquema, sino que las parejas pueden mudar de un tipo de amor a otro, según diversos momentos y circunstancias lo cual les da esta característica dinámica en constante posibilidad de cambio.

Esquema sistémico de las relaciones modificado por Aldo Suárez

Esquema sistémico de las relaciones modificado por Aldo Suárez