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Menos arquitectura fría, más emoción y más empatía.

¿A qué se práctica se le puede llamar “ARTE”?. “arquitectos”, generalmente conocidos como seres egocéntricos e individualistas, desde la antigüedad existía el sistema en el que había un guía, el cual daba las órdenes prácticamente, y las otras personas que formaban parte de este rompecabezas que generaba un proyecto, cada pieza aportaba con lo que más sabía, todo un trabajo operatorio para así dar forma de una manera más ágilmente un proyecto funcional. Luego existiría el renacimiento dentro de la arquitectura, en donde nuevamente se ve el egocentrismo del hombre por querer y creer ser capaz de hacer cualquier cosa, todos podían ser arquitectos. Se presentan diferentes maneras de expresión en cuanto al lenguaje arquitectónico, en cuanto al entendimiento por parte de las demás personas, para que pudieran comprender la totalidad de un proyecto, o para que se pudieran acercar a un mejor entendimiento. Diagramas, cortes, sombra, planos, todos elementos, todo esto para poder dar una mejor idea acerca de la arquitectura.

Pero pese a todos esos métodos, por muy buenos cortes que tuvieran, croquis, dibujos, es quemas, plantas, lo que sea, no pudieron llegar a ese grado de entendimiento de la totalidad del proyecto, no les provocaría a las personas el mismo efecto que vivirlos personalmente, no sería lo mismo para la persona estar ahí, que ver unos dibujos, además que la diferencia de escala, de tamaño entre individuo y proyecto, hace que esto lo haga casi imposible en la vida real, pero que de todas maneras, no consiguieron llenar esa falta de comprensión mediante dibujos, o cortes.

Josep María Montaner define el diagrama y el plano como dos niveles diferentes de la concepción de un proyecto arquitectónico, siendo el diagrama el método inmediato, o lo más rápido posible para dar a entender cómo se relacionan las emociones junto a las acciones. Es importante a la hora de proyectar pensar en todos los aspectos presentes, tanto el entorno físico, como en de las personas que se encuentran en el lugar, su cultura, muchas cosas que hay que tomar en cuenta, ya que hay una diferencia increíble entre hacer un proyecto que sea meramente bonito estéticamente, funcional, pero que sea carente de emociones, como los “No lugares” «Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. La hipótesis aquí defendida es que la sobre modernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos y que contrariamente a la modernidad baudeleriana, no integran los lugares antiguos.» p 215 Con base a la cita mencionada, de Marc Augé, podemos decir que Santiago presenta varios “no lugares”, como cualquier ciudad, poniendo como ejemplo Santiago, los supermercados, farmacias, aeropuertos, bencineras, autopistas, entre otros más, en donde el que más se destaca sería el “mall”, que aunque es

un no lugar, pretende evadir su condición de no lugar, simulando ser un lugar, por la importancia que le dan las personas, si bien la mayoría de las personas que van al mall, van solo a mirar, la gran parte termina comprando, y aun siendo así, los que van desde un principio con la intención de comprar, presentan un objetivo: consumir, luego, estos usuarios se irán, sin haber forjado apego alguno con el recinto, aun así el mall se da como un lugar recurrente para las personas, debido a la necesidad de consumo, y a diferencia del caso de puente Condell ubicado en Providencia, en donde existe una necesidad por un espacio, en donde represente el amor, las personas realizan un registro de inscripción, dejando la marca de su amor mediante el candado. En cambio en el mall, las personas van a clasificar, y por ende estos también pasan a ser clasificados, desde el punto de vista de consumidor, en este sentido, se podría decir que en el caso del mall se puede apreciar que para las personas, existe mayor grado de identidad en las cosas, en lo material, que en los espacios como tal, las personas sienten que no tienen valor como tal si no consumen, si no compran, y en el caso del puente al registrar su amor mediante un candado con sus nombres, existe un apego por el lugar, debido a que lo hacen los 2 juntos, tienen que poner el candado en “ese puente”, no tendría el mismo sentido si fuese en otro puente, ya que este rito se hace en los puentes más importantes de cada ciudad, en cambio en el caso del mall, pueden ir a comprar en cualquier centro comercial, o en cualquier otra tienda, ya que lo que importa es el objeto por lo que van, no por el lugar precisamente. Conllevando a que los objetos reemplacen la arquitectura. Además cabe destacar que el mall, solo ofrece algo momentáneo, algo que desaparecerá en cuanto las personas se vayan, no habrá registro alguno de que estuvieron allí, además que tendrán que volver ahí por la necesidad de comprar, diferente del caso del puente, en el que queda registrado mediante el candado, prometiendo la eternidad del amor. Todo esto, demuestra un claro ejemplo de egocentrismo por parte de los arquitectos, una despreocupación hacia las personas, personas a las cuales están destinados los diferentes proyectos, si bien hay grandes obras maestras que si cumplen su objetivo, hay otros proyectos, que aunque sean hermosos estéticamente, sean perfectos en cuanto a planimetría, diagramas, cortes, lo que sea, si no existe una emoción de por medio por parte de las personas, ese objeto, se convertiría en un proyecto muerto, algo que no cumplió su finalidad, entonces nos damos cuenta de que las personas, cumplen un rol fundamental para los arquitectos, y que no por el método de representación el proyecto será mejor, o funcionará mejor, sino, por cómo el arquitecto diseña el proyecto pensándolo como un objeto de emoción, para las personas.

Luego está el tema de la ciudad como analogía, en donde no hay diferencia entre la ciudad como tal y la arquitectura, como ciudad arquitectónica (en tanto análisis). Se encuentran las escalas, las cuales corresponden a una representación en relación al hombre, un manejo tridimensional. Se da una producción arquitectónica en donde se crea un proyecto que sumado la materialidad presenta un significado simbólico y otro físico. Canalleto por ejemplo, fue un pintor italiano, famoso por sus paisajes

urbanos de Venecia dentro del nuevo género de la Veduta que tomaba las obras de Palladio Basílica de Vicenza o también proyectos como el Puente Rialto, colocando obras que son reales con proyectos, y las superpone en un nuevo contexto, distinto al que se encuentra en la vida real, o en el proyecto, superponiendo también ciudades dando así paso a la posibilidad de nuevas emociones que podrían no estar presentes en los proyectos de la realidad.

Empieza a funcionar la lógica, de ver los paisajes como algo que se pueden intervenir en su totalidad, y en esa vista también tienen que hacerse cargo de la integridad de esos territorios, eminentemente se empieza a ver como un tratamiento de compresión que aspira a la totalidad, cada ser tiene su propio valor, y para poder comprender a cada individuo, no se puede hacer por pedacitos, sino por una totalidad. Como método de intervención en cuanto a un terreno, se encuentra la lógica del plan, en cuanto al proyecto urbano, a la ciudad, y el territorio, que ya no son palabras por separadas, ya no se habla de la ciudad como una idea, sino de la ciudad como territorio, primero la ciudad como un recipiente de relaciones, en donde la ciudad no es algo en donde uno pueda llegar e imaginar lo que quiera, sin tomar en consideración el contexto que lo rodea. Son juegos o comprensiones de relaciones que aspiran al control de la totalidad, hay que verlos desde todos los puntos posibles, no solo físico o en cuanto a su materialización. Ejemplo del terremoto de 1906 en Valparaíso, el cual significó la destrucción de Valparaíso, uno de los terremotos más fuertes, en donde debido a la destrucción tuvieron que edificar grandes estructuras nuevamente, como no quedó ciudad se vieron obligados a rehacerla, por lo que se hizo una oficina de planificación y reconstrucción de Valparaíso, que se crea en 1907, en donde el estado se hace cargo de la planificación de la ciudad, un trabajo que duró años, y en la actualidad, en Valparaíso, al bajar el cerro se encuentra con el plan como tal que se desarrolló desde 1907 a 1910.

Paladio y Le Corbusier comparten la comprensión del paisaje, de una comprensión casi contemplativa del paisaje, como que lo intervienen y no, es algo muy sutil, que encaja perfecta y armónicamente en el paisaje, en la actualidad, casi no interesa la armonía, sino imponer sobre el paisaje, de un ordenamiento territorial, y como fue mencionado anteriormente, dejando de lado las emociones de las personas, en ambos casos, buscan llegar a la mejor comprensión posible, primero en relación proyecto individuo, y luego ciudad y proyecto, en donde están todos los demás de la materialización, lo físico, lo ya existente, pero siguen dejando de lado las emociones de las personas, que es lo que realmente importa, y le da vida a los proyectos, sino, son meros objetos carentes de vida, carentes de emociones, por muy integrados que estén dentro de un contexto, dentro de un paisaje, sin personas, sin emociones, no podría llegar más allá.

Marc, Augé “Los no lugares, espacios de anonimato”. p. 215