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¿Por qué violan los hombres?

Percepciones de hombres sobre el abuso sexual contra niñas, adolescentes y jóvenes en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

1. Introducción

Juan Justiniano Viruez

La violencia sexual 1 contra niñas, niños y adolescentes es un hecho de flagrante

violación a los derechos humanos y de graves consecuencias en la integridad física y

psicológica de quienes son víctimas de este delito. Infelizmente es una problemática

de constante actualidad en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra; resulta raro el día

que los medios de comunicación televisivos, radiales o escritos, no reporten una

violación o un intento de violación a una niña, niño o adolescente y en muchos casos

a mujeres jóvenes y adultas. La Unidad de Víctimas Especiales (UVE) de la ciudad

de Santa Cruz de la Sierra, en la gestión 2011, registró 384 denuncias de violación y

36 de tentativa de violación, de este total el 84% fueron menores de 18 años y en el

97% la víctima fue de sexo femenino; durante el primer semestre de 2012, la misma

UVE registró 213 denuncias de violación y 13 tentativas, manteniendo similares datos

al año anterior en cuanto a rango de edad y sexo. En Casa de la Mujer, institución

privada que también atiende este tipo de violencia contra las mujeres, en los tres

últimos años, registró 156 casos de agresiones sexuales en su mayoría niñas y

adolescentes, cifras que sumado al sub-registro debido a casos no denunciados,

resultan alarmantes por su tendencia progresiva.

Existe respuesta institucional al respecto, tanto para sancionar penalmente a los

agresores como para coadyuvar en el proceso de recuperación física y psicológica de

las víctimas. En el ámbito académico, la psicología y los estudios de género, han

aportado y siguen aportando en su intento de explicar esta problemática,

1 Es toda acción u omisión que ponga en riesgo o vulnere la autodeterminación sexual, lesionando la libertad de decidir y el desarrollo psicosexual de las mujeres, que se traducen en miradas o palabras lascivas, hostigamiento, prácticas sexuales no voluntarias, acoso, manoseo, violación, explotación sexual comercial, trata de mujeres para la explotación sexual u otros que vulneren los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres (Proyecto de Ley Integral para Garantizar a las Mujeres el Respeto, una Vida Digna y Libre de Violencia).

principalmente desde la perspectiva de las víctimas, casi siempre mujeres. En los últimos años se evidencia también la preocupación de investigadores por comprender esta problemática desde la construcción de género y las masculinidades.

Desde esta perspectiva, el presente texto intenta aportar sucintamente a este

abordaje a partir de un estudio exploratorio desde las percepciones o representaciones de hombres respecto a la violencia sexual que ejercen algunos hombres contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes. Dos son los objetivos que orientan el estudio, 1) Analizar las percepciones de hombres respecto al abuso sexual cometido por hombres contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes y; 2) Identificar,

a partir de las respuestas de los entrevistados, algunos factores del contexto

sociocultural de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra que influyen para el mayor incremento de casos de abuso sexual contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes.

Al ser el estudio de carácter exploratorio, se aplicó la técnica del Sondeo. En ese

marco se administró un breve cuestionario conteniendo cinco preguntas, las tres primeras cerradas y las dos últimas abiertas.

1. Edad

2. Estado civil

3. Nivel de estudio

4. Según Ud., ¿por qué los hombres cometen abuso sexual contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes?

5. ¿Ud. considera que el contexto familiar, social, religioso y cultural de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra ejerce alguna influencia para que sucedan hechos de abuso sexual contra esta población? , si es sí, ¿qué factores cree ud. que influyen más?

2. Perspectiva conceptual

Los estudios de género y masculinidades explican los actos de violencia en general y, de violencia sexual en particular, desde la matriz sexo-género, del proceso de construcción sociocultural circunscrita en la actual sociedad patriarcal, en la

construcción de un tipo de masculinidad predominante llamada tradicional, patriarcal, hegemónica, basada en valores de poder, fuerza, exigencia, competencia, rivalidad, pero con escaso desarrollo de la dimensión afectivo – emocional, que devino en actitudes misóginas o sexista de los hombres contra las mujeres, por la concepción, visión y prácticas de inferiorización, segregación y discriminación contra las mujeres y contra todo aquello que se le parezca.

Teniendo como perspectiva conceptual general lo señalado en el párrafo precedente, me apoyo también en la noción de habitus de Pierre Bourdieu, que considero posibilita comprender y explicar el ámbito de las percepciones de los sujetos. Habitus es “el sistema de disposiciones duraderas y transferibles (que funcionan) como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para alcanzarlos [] sin ser producto de obediencia a reglas. (Bourdieu, 1991 en Córdova, 2003:2) 2 . Más adelante afirma que el “habitus es una capacidad infinita de engendrar en total libertad (controlada) productos –pensamientos, percepciones, expresiones, acciones-que tienen siempre como límites las condiciones de su producción, histórica y socialmente situadas. (Bourdieu, 1991 en Córdova, 2003:3)

Estas nociones traducen varios aspectos. Implica un proceso de socialización o internalización y reproducción permanente del mundo objetivo y subjetivo desde la infancia de cada sujeto y colectivo; son procesos dinámicos social e históricamente situados que definen la manera de percibir, pensar y hacer, inconscientes, de sus valoraciones y significaciones sociales, es lo que Bourdieu llama los principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones. Mediante la internalización, desde la infancia, de la multiplicidad de estructuras externas inherentes a un sistema concreto de relaciones sociales, se genera una "lógica práctica" que permite "preconocer" e interpretar las respuestas que se esperan del sujeto en cada caso 3 .

2 Córdova Plaza Rosío. El Concepto de habitus de Pierre Bourdieu y su aplicación a los estudios de género. Colección Pedagógica Universitaria Nº 40, Universidad Veracruzana, julio – diciembre 2003.

3

http://html.rincondelvago.com/pierre-bourdieu.html (1/02/12)

En la Dominación Masculina 4 , Bourdieu sostiene que “El trabajo milenario de

socialización de lo biológico y de biologización de lo social, hace aparecer una

construcción social naturalizada (los habitus diferentes, fruto de las diversas

condiciones producidas socialmente) como la justificación natural de la representación

arbitraria de la naturaleza que le dio origen y de la realidad y la representación de

ésta” (Bourdieu, 1998:12).

3 . Sobre los d atos y las respuestas

3.1. Perfil de los entrevistados

La mayoría (53 hombres) de los entrevistados tienen edades que oscilan entre los 15

y 25 años, seguidos por aquellos (24 hombres) cuyas edades están comprendidas

entre los 26 y 35 años; los 18 entrevistados restantes sus edades fluctúan entre los 36

y 65 años. 67 de los hombres entrevistados son solteros, 12 casados, 11

concubinados y cinco separados o divorciados. Por otro lado, del total de

entrevistados, 56 tienen formación universitaria, muchos de ellos cursando

actualmente la universidad, 19 estudiaron hasta la secundaria, 8 tienen postgrado, 7

son técnicos y 3 estudiaron hasta primaria.

3.2. Por qué violan los hombres?

Dicho de otra manera, esta fue la pregunta central planteada a los hombres

entrevistados, las mismas que cuantitativamente se reflejan en el cuadro siguiente:

Por qué violan los hombres

Adicción al sexo/debilidad/necesidad Carencia de valores/cultura/afecto Deficiente educación sexual Drogados/alcohólicos/viciosos Enfermos mentales Inadaptado social/no respeta sociedad Incapacidad de conseguir pareja Influencia medios de comun./TICs

9

18

11

7

26

2

3

3

Machistas/mujer objeto/poder No tienen mujer ni plata Por venganza/desquite Provocación de la mujer Víctima de maltrato/abuso/discrim. en su niñez

4

4

1

1

6

Total general

95

Del total de entrevistados, 26 indicaron que los hombres que ejercen abuso sexual

contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes lo hacen por padecer enfermedad

mental o psicológica, ‘porque están mal de la cabeza’, ‘porque tienen la mente

enferma’, ‘deben tener un problema psiquiátrico’, ‘es un problema patológico’, ‘es un

problema psicológico que puede ser causado por diferentes factores: la frustración

sexual que lo lleva a tener sexo de manera violenta, también la sociedad que cada

vez induce a tener sexo o tal vez en alguna parte de su vida sufrió un momento

traumático que lo llevó a tener desequilibrios en sus pensamientos sobre el sexo’,

fueron algunas de las respuestas. Uno de los entrevistados, quizás en su afán

desesperado de no dejar dudas sobre la situación patológica que sufren los

violadores, fue más contundente cuando señaló, ‘padecen de una enfermedad de

pedofilia, sadomasoquismo, masoquista, son enfermedades mentales de desviación

sexual. se excitan con el hecho de sembrar pánico y zozobra, temor en la víctima’.

Los hombres que ejercen violencia sexual, a decir de los entrevistados, no

corresponden dentro de la ‘normalidad’ de ser persona–hombre y en consecuencia

sus actos obedecen a la ‘inconsciencia’ de sus desequilibrios mentales, ‘no creo que

lo hagan conscientes, no deben ser personas normales’, decía uno de ellos.

El abuso sexual contra niñas y mujeres adolescentes y jóvenes, asociada a carencias

de valores, afecto y cultura, quizás haciendo referencia a aspectos cognitivos de los

hombres que la ejercen, fue expresado por 18 de los entrevistados. Uno de ellos

señaló que ‘tal vez no han recibido una educación adecuada, en la que le hayan

enseñado el respeto a la vida, a la persona. Son personas que no han recibido cariño,

atención, viven con un gran vacío de afecto; por eso cometen todos estos actos que

dañan a los demás y a sí mismos. El entorno familiar y societal son factores que a

decir de los entrevistados proporcionan la base de valores que definen los límites de lo ‘permisible moralmente’ para los hombres.

Once de los entrevistados aluden a la deficiente educación sexual desde la familia como la razón para la violencia sexual de los hombres. ‘Mala información en la niñez y adolescencia sobre el tema de las relaciones sexuales y sobre el respeto a la integridad de las personas’, ‘deficiencia de educación formativa respecto a la sexualidad’. La adecuada formación sexual es necesaria, como expresa uno de los hombres entrevistados, como factor de contención de los instintos y deseos al acto sexual, en estos casos, violentos: ‘ estas personas tal vez no han recibido una orientación sexual correcta y son guiados por sus instintos y sus deseos hasta llegar a estos extremos’.

Muy relacionado a lo anterior, nueve hombres perciben que la violación obedece a la debilidad al sexo, como expresión de su necesidad genética: ‘debilidad al sexo’, ‘es genético’, ‘por necesidad (arrecho 5 )’, ‘porque se dejan llevar por sus emociones, sentimientos, no tienen dominio sobre sus cuerpos; son débiles y sus impulsos controlan a ellos’. Siete entrevistados piensan que quienes abusan sexualmente son hombres drogadictos, alcohólicos o viciosos, ‘hoy en día creo que se da el abuso sexual por el fácil acceso a las drogas y bebidas alcohólicas que tienen las personas, sobre todo los hombres’.

Para seis de los hombres entrevistados ser víctimas de maltrato, abuso y/o discriminación en su niñez, son algunas razones que explican el abuso sexual que cometen algunos hombres contra niñas y adolescentes y jóvenes mujeres. ‘Porque son víctimas del maltrato de sus padres, se crían en ese entorno y ellos repiten lo mismo’; ‘por alguna mala experiencia en su infancia’; ‘no tuvieron una niñez normal, fueron discriminados por sus comportamientos o tuvieron baja autoestima’; ‘traumas sexuales sufridos en la infancia como ser violación, bullying 6 en el colegio’.

5 Excitado sexualmente, lascivo o lujurioso. 6 El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar, matonaje escolar o, incluso, por su término inglés bullying) es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. (http://nuncalles.wordpress.com/definicion-de-bullying/)

De los 95 entrevistados, sólo cuatro perciben que los hombres que violan sexualmente son machistas, ‘se sienten más machos, se sienten superiores y quieren tener el dominio sobre las mujeres’; ‘por machistas, hay hombres que ven peladas lindas y ahí ven la oportunidad’, señalan dos de ellos; otro indica que los violadores consideran a las mujeres objetos: ‘porque piensan que las mujeres son un objeto no importando ni la edad’; y también perciben que lo hacen por ejercer su poder, ‘porque se creen el sexo superior, su machismo los lleva a hacer cosas que van en contra de los valores’.

Cuatro de los entrevistados perciben que los violadores justifican sus actos en la carencia de dinero (plata) y una compañía femenina quien complazca su necesidad sexual, tal como indican los siguientes textos, ‘por falta de mujer o falta de plata, o son arrechos, etc.’; ‘por falta de plata y por arrecho’; ‘por inutilidad de estar con una mujer, es decir que no pueden tener a alguien’. La falta de plata como ellos indican, la ausencia de una pareja más mirar pornografía, son aspectos potenciales para abusar sexualmente de mujeres, más aún de niñas o adolescentes: ‘porque tienen la mente llena de pornografía y como consecuencia de la falta de dinero llegan a eso’; ‘porque son unos pervertidos, que pasan mirando pornografía todo el día y no tienen hembrita’. Estas percepciones plantean un supuesto nada cercano a la realidad, que hombres con suficientes recursos económicos no abusan sexualmente a mujeres; el otro aspecto que tienden a justificar estas apreciaciones es la existencia de la prostitución, de la trata y tráfico de mujeres con fines de explotación sexual comercial, como factores de contención de la violencia sexual hacia las mujeres.

Muy ligado a lo anterior está el hecho que tres de los entrevistados perciben a los abusadores sexuales como incapaces para establecer relaciones estables con mujeres: ‘falta de autoestima de las personas que no tiene capacidad para conseguir una pareja, por eso busca atacar a estas niñas’; ‘porque son unos incapaces de poder conquistar una mujer de su edad’. La diferencia con lo anterior parece que radica en

las cualidades de relacionamiento emocional-afectivo escasamente desarrolladas por algunos hombres con respecto a las mujeres.

Un entrevistado manifestó que lo hacen por venganza o desquite y; uno, porque es la mujer quien provoca con su forma de vestir y comportamiento, ‘el calor en esta ciudad (Santa Cruz de la Sierra) hace que las mujeres, en especial las jovencitas, usen ropa que no deja nada a la imaginación’; ‘la forma que se comportan y visten las mujeres, porque a veces las jóvenes salen a las calles muy provocativas’.

3.3. Ejerce alguna influencia el contexto cruceño para el abuso sexual a niñas y mujeres adolescentes y jóvenes?

Los entrevistados perciben que ‘la sociedad hace a un hombre machista, esto lo lleva a cometer violaciones a jóvenes y niñas, puesto que si no puede por las buenas lo va intentar hacer por las malas abusando de niñas y jóvenes’, ‘la educación sigue siendo machista con predominio del hombre hacia la mujer’. Las prácticas culturales también influyen ‘porque por costumbre los hombres maltratan a las mujeres’.

La televisión ejerce una fuerte influencia debido a que mercantilizan la imagen de las mujeres, la colocan en una situación de objeto. ‘Los medios de comunicación televisiva donde se puede ver a las chicas o mujeres en cualquier acontecimiento’; ‘el uso de las mujeres como símbolo sexual, mercantil, de consumo masivo’; ‘elecciones de señoritas, mises,carnavales, etc.’ ‘la influencia de los medios de comunicación que de manera morbosa y sin protección y cuidado sacan programas sensacionalistas de abuso sexual ’; ‘en la televisión muestran mucho sexo casi todos los días y eso a mí no me parece correcto, es mucha vergüenza, por eso yo escucho radio nomás’. En esa línea observan el mal uso del internet, puesto que posibilita el acceso libre y permanente a la pornografía, sumada a la pornografía impresa ‘más que todo es la pornografía infantil y revistas pornográficas que se venden en todas partes, en los mercados, comerciales y que su costo está al alcance de todo bolsillo’.

No quedan fuera de las percepciones algunos estereotipos contra las mujeres, ‘lo cultural lo considero un factor importante, la mujer cruceña o beniana es más fácil’; o

que ‘el calor en esta ciudad hace que las mujeres en especial las jovencitas usen ropa que no deja nada a la imaginación’.

4 . A manera de conclusión

La disposición de la mayoría de los hombres entrevistados a patologizar la conducta agresiva de hombres que ejercen violencia sexual, reafirma la naturalización inconsciente y deliberada de los procesos de construcción social como expresión de los diferentes habitus al interior de nuestra sociedad y que actúa como justificación natural de las representaciones, percepciones, expresiones y acciones de los mismos hombres. Patologizar las conductas violentas de los hombres, al punto del asombro (‘no encuentro otra explicación’, decía uno de los entrevistados) los libera de asumir su responsabilidad histórica, individual y colectiva, actuando como mecanismo (habitus) protector de la jerarquía genérica actual.

En un contexto como el cruceño, con habitus sociales y culturales que exalta las cualidades masculinas en su integralidad como sujeto, al tiempo que exalta con mayor ímpetu las cualidades femeninas en su dimensión corporal, el arbitrario y constante uso comercial de la imagen femenina en medios televisivos, como objeto dotado de eroticidad, en el mejor de los casos, con alta significación en la aparente naturalidad construida del mundo masculino.

No resulta casual en consecuencia, que los entrevistados asocien la noción de sexualidad al coito, supriman lo que debería ser ese ‘conjunto de experiencias placenteras’ a la genitalidad masculina y femenina. Ante esta concepción urge, a decir de los entrevistados, la educación sexual como mecanismo de contención de los instintos naturales de los hombres de satisfacer su necesidad ‘natural’. En este escenario y en una suerte de lógica práctica es de presuponer las reacciones y respuestas de cada hombre entrevistado. Las percepciones de cada sujeto guardan correspondencia con los habitus producidos y reproducidos en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, son los códigos referenciales que orientan las conductas, los comportamientos y percepciones individuales.

Cuestionar la naturalidad de las representaciones, de las percepciones de los hombres respecto al ejercicio naturalizado de la violencia efectiva y simbólica de sus pares en detrimento de las mujeres, en este caso niñas, adolescentes y jóvenes, no corresponde con las disposiciones que generan y organizan el grupo social. Estas percepciones demarcan una jerarquía simbólica arbitraria, muy diferenciada y opuesta, entre lo dominante y lo dominado, entre lo primario y lo secundario, entre los hombres y el mundo femenino, donde no sólo entran las mujeres sino también los incapaces para conseguir parejas, quizás hasta los que no tienen plata, los/as homosexuales, los y las no competentes, dicho de otra manera.

Pareciera que estas percepciones arbitrariamente naturalizadas, están perfectamente adaptadas al fin de dominio de los hombres, pero no necesariamente implica una búsqueda consciente de dicho fin. El acto del abuso sexual es un acto de reafirmación de las relaciones desiguales de poder, del sostenimiento del dominio, no como acto consciente individual o colectivo del sujeto hombre, sino como expresión ‘natural’ del principio sexista del orden social.

Situación que cobra mayor relevancia cuando sólo cuatro de los entrevistados señalan el ejercicio de poder machista como factor interiorizado que legitima la violencia sexual. María Jesús Izquierdo, sugiere considerar las agresiones sexistas o la violación como el extremo de un continuo, “no las entiendo como desviaciones o patologías, sino como la expresión última del sexismo, aquella que se manifiesta precisamente cuando el hombre siente que pierde el control, o no lo ha llegado a tener, de una realidad en que ha sido definido como el sujeto de las acciones” 7

Reconocer nuestros machismos, asumir nuestra responsabilidad histórica, individual y colectiva respecto a nuestras prácticas violentas, sexistas y discriminadoras, como consecuencia de un trabajo sostenido de sensibilización con perspectiva de género y derechos humanos dirigido a hombres, es uno de nuestros principales desafíos personales, organizativos e institucionales, de lo contrario seguiremos pensando mayoritariamente que las violencias contra las mujeres son cuestiones patológicas o de estados individuales de inconsciencia.

7 Lo que cuesta ser hombres: Costes y beneficios de la masculinidad. Universidad Autónoma de Barcelona.