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Caso: Central Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora

(CAAEZ)
Acusado: Gral.Brig. (Ej.) DELFÍN RAFAEL GÓMEZ PARRA

ANTECEDENTES DEL CASO


El COMPLEJO AGROINDUSTRIAL AZUCARERO EZEQUIEL ZAMORA, C.A (CAAEZ)
con sede en la ciudad de Sabaneta, Jurisdicción del Municipio Alberto Arvelo
Torrealba del Estado Barinas, que fue creado mediante Decreto Presidencial Nº
1.602 de fecha 22 de Diciembre de 2001, publicado en Gaceta Oficial de la
República Bolivariana de Venezuela Nº 37.360 de fecha 09 de Enero de 2002 y
protocolizado ante el Registro Mercantil Segundo de la Circunscripción Judicial del
Estado Barinas, bajo el Nº 58, Tomo 2-A de fecha 26 de Abril de 2002. Con la
finalidad de dar cumplimiento al despliegue de las actividades vinculadas con el
cultivo, producción, compra, venta, industrialización y comercio de caña de azúcar
y azúcar, y en general cualquier otra actividad relacionada con la industria
azucarera y su desarrollo agrícola, así como la realización de actividades de
investigación y docencia en el sector azucarero.

SEXTO CUERPO DE INGENIEROS

En el año 2003 una vez creado el CAAEZ en Diciembre del 2001 y no haberse
comenzado la construcción de las instalaciones de la planta del Central Azucarero
Ezequiel Zamora, el Presidente de la República molesto porque el grupo de
personas que tenía en el complejo (incluyendo los asesores cubanos) encargados
de la construcción de la sede, no habían comenzado, decidió encargar al Sexto
Cuerpo de Ingenieros del Ejército de la realización del movimiento de tierras para
la construcción de las instalaciones del Central Azucarero Ezequiel Zamora. Se
designa al comandante de esa unidad el Gral. de Brig. Guillermo César Hari para
encargarse de todas las coordinaciones necesarias para el cumplimiento de la
misión y designan al coronel, para ese entonces, Delfín Gómez Parra como
responsable de esa labor por ser el comandante del 62 Regimiento de Ingenieros,
unidad adscrita al Sexto Cuerpo de Ingenieros y encargada de las obras de
ingeniería en el occidente del país, es así cuando se firman dos convenios
interinstitucionales entre el Sexto Cuerpo de Ingenieros y el Complejo
Agroindustrial Azucarero Ezequiel Zamora y se comienza la obra a partir del mes
de Diciembre del año 2003.

JUICIO ORAL Y PÚBLICO.

El día 29 de febrero de 2.008 se ordena el AUTO DE APERTURA A JUICIO, en


contra del acusado DELFIN RAFAEL GOMEZ PARRA, a quien se le sigue la causa
penal por la presunta comisión de los Delitos de PECULADO DOLOSO PROPIO EN
GRADO DE CONTINUIDAD, previsto y sancionado en el artículo 52 de la Ley
Contra la Corrupción concatenado con el artículo 99 del Código Penal
Venezolano; MALVERSACIÓN GENERICA, previsto y sancionado en el artículo 56 de
la Ley Contra la Corrupción; MALVERSACIÓN AGRAVADA, previsto y sancionado en
el artículo 57 de la Ley Contra la Corrupción; PAGOS DE OBRAS NO
CONTRATADAS previsto y sancionado en el artículo 80 numeral
2°; CERTIFICACIÓN DE CANTIDADES INFERIORES A LAS CONTRATADAS, previsto
y sancionado en el artículo 80 numeral 3° de la Ley Contra la Corrupción.

El Tribunal Mixto para la realización del juicio se conformó en el mes de Diciembre


del 2008 y comenzó el respectivo Juicio Oral y Público el día 09 de Febrero del
2.009

Para la realización del presente informe se tomó como estándar de comparación lo


previsto en la Convención Americana de Derechos Humanos referencia legal
utilizada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, encontrando que se
han violentado los siguientes derechos en el proceso que se le sigue al Gral. Delfín
Gómez Parra.
Fundepro asistió en varias oportunidades a realizar la observación del juicio en
contra del ciudadano Gral. Delfín Gómez Parra, por la comisión de los delitos ya
enumerados con anterioridad.
Para los efectos del presente informe además de asistir a varias audiencias se
revisaron las actas procesales levantadas tanto por el Ministerio Público, así como
por los tribunales actuantes.

De la revisión de las actas que conforman el expediente levantado con motivo del
proceso seguido al ciudadano Delfín Gómez Parra y por el cual se le procesara ,
encontramos violaciones de carácter constitucional así como a la ley adjetiva
penal venezolana, que son perfectamente encuadradas dentro del articulado de la
Convención Americana de Derechos Humanos. Las violaciones encontradas
evidentemente producen un agravio irreparable al procesado de marras, así como
a la confianza que debe existir en la justicia venezolana.

Los preceptos legales que se consideran violados son los siguientes:

Artículo 7. Derecho a la Libertad Personal (CADH)

1. Toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad personal.


2. Nadie puede ser privado de su libertad física, salvo por las causas y en
las condiciones fijadas de antemano por las Constituciones Políticas de
los Estados partes o por las leyes dictadas conforme a ellas.
3. Nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios.
4. Toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de
su detención y notificada, sin demora, del cargo o cargos formulados
contra ella.
5. Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un
juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones
judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o
a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su
libertad podrá estar condicionada a garantías que aseguren su
comparecencia en el juicio.
6. Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o
tribunal competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la
legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la
detención fueran ilegales. En los Estados partes cuyas leyes prevén que
toda persona que se viera amenazada de ser privada de su libertad tiene
derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que éste
decida sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser
restringido ni abolido. Los recursos podrán interponerse por sí o por otra
persona.
7. Nadie será detenido por deudas. Este principio no limita los mandatos
de autoridad judicial competente dictados por incumplimientos de
deberes alimentarios.

El artículo 49 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV)


adminiculado con el artículo 125 del Código Orgánico Procesal Penal (COPP), nos
da cuenta de una flagrante violación contra los derechos del procesado, y así
tenemos:

Artículo 49. (CRBV) - El debido proceso se aplicará a todas las actuaciones


judiciales y administrativas; en consecuencia:
1.- La defensa y la asistencia jurídica son derechos inviolables en todo estado y
grado de la investigación y del proceso. Toda apersona tiene derecho a ser
notificada de los cargos por los cuales se le investiga; de acceder a las pruebas y
de disponer del tiempo y de los medios adecuados para ejercer su defensa. Serán
nulas las pruebas obtenidas mediante violación del debido proceso. Toda persona
declarada culpable tiene derecho a recurrir del fallo, con las excepciones
establecidas en esta Constitución y en la ley.
2.- Toda persona se presume inocente mientras no se le pruebe lo contrario.
3.- Toda persona tiene derecho a ser oída en cualquier clase de proceso, con las
debidas garantías y dentro del plazo razonable determinado legalmente por un
tribunal competente, independiente e imparcial establecido con anterioridad. Quien
no hable castellano, o no pueda comunicarse de manera verbal, tiene derecho a
un interprete.
4.- Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las
jurisdicciones ordinarias o especiales, con las garantías establecidas en esta
Constitución y en la ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer
la identidad de quien lo juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción
o por comisiones creadas para tal efecto.
5.- Ninguna persona podrá ser obligada a confesarse culpable o declarar contra si
misma, su cónyuge, concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto grado de
consanguinidad y segundo de afinidad. La confesión solamente será avalada si
fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza.
6.- Ninguna persona podrá ser sancionada por actos u omisiones que no fueren
previstos como delitos, faltas o infracciones en leyes preexistentes.
7.- Ninguna persona podrá ser sometida a juicio por los mismos hechos en virtud
de los cuales hubiese sido juzgada anteriormente.
8.- Toda persona podrá solicitar del Estado el restablecimiento o reparación de la
situación jurídica lesionada por error judicial, retardo u omisión injustificados.
Queda a salvo el derecho del o de la particular de exigir la responsabilidad
personal del magistrado o magistrada, del juez o de la jueza; y el derecho del
Estado a actuar contra estos o estas."

Art. 125 (COPP) Derechos. "El imputado tendrá los siguientes derechos:
1.- Que se le informe de manera especifica y clara acerca de los hechos que se le
imputan.
2.- Comunicarse con sus familiares, abogado de su confianza o asociación de
asistencia jurídica, para informar sobre su detención.
3.- Ser asistido, desde los actos iniciales de la investigación, por un defensor que
designe él o sus parientes y, en su defecto, por un defensor público.
4.- Ser asistido gratuitamente por un traductor o intérprete si no comprende o no
habla el idioma castellano.
5. Pedir al Ministerio Público la práctica de diligencias de investigación destinadas a
desvirtuar las imputaciones que se le formulen.
6.- Presentarse directamente ante el juez con el fin de prestar declaración.
7.- Solicitar que se active la investigación y a conocer su contenido, salvo en los
casos en que alguna parte de ella haya sido declarada reservada y solo por el
tiempo que esa declaración se prolongue.
8. Pedir que se declare anticipadamente la improcedencia de la privación
preventiva judicial de libertad.
9.- Ser impuesto del precepto constitucional que lo exime en declarar y, aun en
caso de consentir a prestar declaración, a no hacerlo bajo juramento.
10.- No ser sometido a tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes de
su dignidad personal.
11. No ser objeto de técnicas o métodos que alteren su libre voluntad, incluso con
su consentimiento.
12.- No ser juzgado en ausencia, salvo lo dispuesto en la Constitución de la
República."

De las actas levantadas con motivo del proceso seguido a Delfín Gómez Parra
observamos que el mismo aun cuando se encuentra en condición activa dentro de
las Fuerzas Armadas , lo que significa que ubicable por sus superiores y los
organismos jurisdiccionales, jamás fue imputado, actuando a espaldas del mismo
afectando con ello el derecho a la defensa y a la transparencia que debe llevar
toda investigación, ya que en todo ese interín el imputado podría solicitar no solo
diligencias a su favor, sino solicitar anticipadamente la improcedencia de su
privación de libertad haciendo los alegatos de rigor; es de observar que el
imputado de marras se presentó voluntariamente ante la Fiscalía 15 del Ministerio
Público, en fecha 16 de febrero de 2006, con la finalidad de apoyar en la
investigación, además de declarar anticipadamente la improcedencia de la
privación preventiva judicial de libertad, demostrando además con la
documentación necesaria su arraigo en el país, informándosele que hasta ese
momento no tenían ninguna información en cuanto a que se llevara juicio en su
contra, es decir se actuó a espaldas del imputado y este no pudo hacer los
alegatos que considerara necesarios para evitar la encarcelación y hacer valer sus
derechos como imputado, ya que no se le reconocía tal papel dentro de la
investigación que se estaba llevando, violentándose por demás el hecho de tener
acceso a las actas y establecer un tiempo prudencial de seis meses para culminar
la investigación una vez que ha sido imputado de conformidad con nuestra
normativa.

En ese mismo orden de ideas, con expresa tutela constitucional, encontramos


dentro de la Convención Americana de Derechos Humanos, Declaración Americana
de Derechos y Deberes del Hombre, Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, la garantía conocida como el Plazo Razonable de duración del Proceso
Penal. El articulo 7.5 de la Convención Americana de Derechos Humanos reza: "
Toda persona detenida o retenida tendrá derecho a ser juzgada dentro de un
plazo razonable" y el articulo 8.1: " Toda persona tiene derecho a ser oída, con las
debidas garantías y dentro de un plazo razonable"; el articulo 25 de la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre dispone: " Todo individuo que haya
sido privado de su libertad tiene derecho a ser juzgado sin dilación injustificada" ;
asimismo el artículo 14.3.C del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
establece: " Durante el proceso toda persona acusada de un delito tendrá derecho,
en plena igualdad a las siguientes garantías mínimas: a ser juzgada sin dilaciones
indebidas."

Cuando hacemos un examen a tales normativas donde se infiere que la regla es la


libertad y solo cuando la gravedad del hecho lo amerite la privación de libertad,
nos preguntamos ¿por que Delfín Gómez Parra ha estado privado de su libertad
desde el año 2006 sin imponérsele una sentencia? y mas aun en flagrante
violación a otro principio procesal como es la celeridad que debe imperar en todo
proceso, aunado asimismo al principio de la economía procesal; de conformidad
con el articulo 244 si han transcurrido mas de dos (2) años y no existe sentencia,
el privado de su libertad debe ser puesto en libertad.

Es decir, que nuestro legislador creyó prudente como plazo razonable de la


duración del proceso penal un lapso de dos (2) años contados a partir de su
detención, lo que debería operar de oficio sin que las partes tuvieran que opinar
nada al respecto, en especial el Ministerio Público en su carácter de representante
del Estado en las causas penales y como tal tiene el deber de garantizar la
celeridad y buena marcha de los procesos (Art. 285 CRBV).

Estado de Libertad
El artículo 243 del Código Orgánico Procesal Penal, establece que toda persona a
quien se le impute participación en un hecho punible, permanecerá en libertad
durante el proceso, salvo las excepciones que a este respecto contemple la Ley de
marras.
Privación Judicial Preventiva de Libertad
Instituye asimismo, que la privación de libertad, es una medida cautelar y que sólo
procede cuando las demás medidas cautelares sean insuficientes para asegurar las
finalidades del proceso. Entendiéndose a la misma como una medida de
aseguramiento personal, que recae sobre el imputado, para restringir o limitar su
libertad física, por parte del Estado, el cual como detentador de la Administración
de Justicia, dispone para tal efecto, de diversos mecanismos destinados a
garantizar la eficacia de su poder punitivo, resaltando, entre ellas, las medidas de
coerción personal, las cuales cumplen una función cautelar para garantizar los
resultados del proceso, en procura de una justicia palpable y material,
distinguiéndose de las medidas corporales definitivas, debido a que estas últimas,
reprimen la conducta delictual y sirven de escarmiento al penalmente responsable.

Como hemos expresado Delfín Gómez se presentó voluntariamente cuando


conoció que sobre el pesaba una medida privativa de libertad, por tal motivo era
innecesario que se mantuviera la misma una vez que se verificara que el mismo
cumpliría con las normas impuestas por el tribunal, y que tal privativa podría
haberse revisado en forma positiva tal como lo ha peticionado en diversas
oportunidades el procesado. Siendo infructuosa en cada ocasión que lo ha
realizado.

Principio de Proporcionalidad
La Ley Procesal Penal, le colocó un tope a la medida cautelar de Privación Judicial
Preventiva de Libertad, cuando en su artículo 244, que se refiere al Principio de la
Proporcionalidad, fijó una regla de duración máxima, por cuanto en ningún caso
puede durar más de lo que la Ley establezca como pena mínima para el delito
imputado y en caso de que existan varios delitos se tomará la del más grave, pero
nunca podrá exceder de dos años.
En caso de que haya transcurrido un lapso mayor al tiempo previsto por la Ley y
aún no haya tenido un juicio justo donde se le haya sentenciado, y el Ministerio
Público o el querellante no haya solicitado la prórroga cuyo requerimiento le
concede el aludido artículo 244 del Código Orgánico Procesal Penal, el imputado
tiene el derecho y el deber de solicitar su libertad por sí mismo o por medio de su
defensor, o cualquier persona o de oficio, en virtud de que el Estado no ha sido lo
suficientemente diligente para perseguir el delito.

La defensa de Delfín Gómez interpuso un amparo constitucional, cuando en virtud


de las diversas solicitudes de revisión de medida y máxime cuando violentado
como efecto fue este lapso prudencial, el Tribunal Supremo de Justicia no obstante
admitir tal amparo, para lo cual no hizo efectivo el hecho de que un amparo se
debe caracterizar por ser expedito, además de tomarse tanto tiempo decidió
que ya como estaba instaurado el tribunal que conocería del caso y había
comenzado el juicio ya no existía la causal de amparo invocada, dejando a un lado
lo realmente preceptuado por el 244, que es el tiempo transcurrido sin que medie
sentencia.

Revisión de la Medida Cautelar de Privación Judicial Preventiva de


Libertad
De igual manera, la medida de privación judicial preventiva de libertad, está
sometida a una revisión permanente, porque las condiciones primarias que dieron
origen a la mencionada privación, pueden haber sufrido modificaciones y producir
cambios que la hagan parecer desproporcionada e innecesaria, justificando
consecuencialmente, su sustitución o revocación. (Regla del rebus sic stantibus).

Transcurridos los dos años cesa la Privación Judicial Preventiva de Libertad, salvo
que en el ínterin del proceso se haya sentenciado firmemente la causa.
Asimismo, denota este artículo (244) que el estado tiene un fin garantista, cuando
se refiere a una justicia expedita y sin dilaciones indebidas, pero debe cumplir
para ello, con dos principios esenciales, eficacia y rapidez. Produciéndose un
proceso ávido de agilidad y rapidez, sin interposición alguna de obstáculos y de
esta manera alcanzar el fin consistente en la resolución de la controversia
planteada.

El principio antes citado, se relaciona con la celeridad procesal, si el proceso se


desarrolla con una tardanza excesiva e irrazonable, puede considerarse lesionado
el derecho a un proceso expedito y sin dilaciones indebidas.

En la doctrina internacional como ha dicho Rodrigo Rivera Morales, la celeridad en


el proceso, desde el punto de vista de plazo razonable para solucionar un
conflicto, se asume como un deber de la jurisdicción y como una potestad del
justiciable, o sea, que es una obligación jurisdiccional y un derecho esencial del
hombre.

Coincidiendo esto con la premisa de que todo conflicto sometido a un juzgamiento


debe ser pronunciado en un lapso compatible con la naturaleza del derecho
sometido a litigio, de no ser así la tutela judicial efectiva sería una ilusión y vale
acotar el aforismo enunciado por el citado autor “injusta la sentencia que juzga
cuando ya no debe juzgar”

Violación al artículo 335 del Código Orgánico Procesal Penal


Por cuanto la juez se encuentra en estado de gravidez y decide suspender hasta
nuevo aviso todas las audiencias debido a que gozará de su permiso prenatal.

En este mismo orden de ideas, expresamos que a pesar de las distinciones


realizadas por la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, en
cuanto a que son diferimientos, aplazamientos y suspensiones, los Jueces
prosiguen con esta mala praxis de suspender los juicios y sobrepasar el lapso de
11 días dispuesto por el código adjetivo penal y hemos observado que cuando las
causas tienen un numeroso conglomerado de pruebas y mas aun cuando deciden
que puede existir complejidad en la resolución de la causa, caen en el error de
interpretar acomodaticiamente los artículos mencionados, hecho este que sólo
perjudica al privado de libertad, y continúan aplazando las audiencias de juicio por
lo avanzado de la hora, lo cual no se puede evitar porque también el cansancio
agobia y la mente se enturbia, o porque algún órgano de prueba falta, pero estas
suspensiones no la hacen para el día siguiente, incluso ni para tres o cuatro días
siguientes, en algunas ocasiones tienden a llevarla incluso hasta el plazo máximo
de los diez días, situación que se agrava, cuando se cuenta por audiencias por la
etapa procesal que representa, y no en forma continua como lo expresa el Código
Adjetivo, lo que indudablemente hace que se infrinja los principios de
concentración y continuidad que preponderan en los artículos 16º, 17º y 335º del
Código Orgánico Procesal Penal, e incluso atentan contra los principios de juicio
previo y debido proceso, así como el de oralidad, dispuestos en los artículos 1º,14º
y 338º, ya que con una lectura breve de las actas que se levantaron con respecto,
a lo que se había venido tratando en juicio, creen poder retomar todos y cada uno
de los aspectos discutidos retrotrayéndonos al pasado y volviendo a la lectura de lo
ya escrito, procedimiento utilizado en tiempos anteriores y que por estar
desfasado se llegó a este paradigma de la oralidad, en el cual no se dice que no se
tomen notas importantes, pero no al punto que estamos llegando, porque de ser
así no se hubiese instaurado un sistema acusatorio y con características de
oralidad, el cual estamos claros que no es netamente puro.

Cuando vemos este tipo de irregularidad nos preguntamos ¿Cual fue el espíritu,
propósito y razón que el legislador tuvo para aprobar y propugnar el artículo 335
ejusdem, que “el debate continuará durante los días consecutivos que fueren
necesarios hasta su conclusión”.

Para nosotros, esta norma es interpretada al real saber y entender de cada uno de
los que la aplican, teniendo la imperiosa necesidad de que se establezca un solo
criterio de interpretación y así se haga, extendiéndose, incluso hasta la parte en
que el legislador dispuso “Se podrá suspender por un plazo máximo de diez días,
computados continuamente…”, ya que en estos casos, también debido al abuso de
la norma que establece el articulo 172 del Código Orgánico Procesal Penal,
resuelven los Jueces no despachar por innumerables días, quedando indefensos los
privados de libertad, por cuanto es un derecho del Juez resolver sobre ese punto
ya que la ley le concede esa gracia.

La norma descrita expresa “el tribunal realizará el debate en un solo día. Si ello no
fuere posible,…continuará durante los días consecutivos que fueren necesarios
hasta su conclusión.” Se podrá suspender por un plazo de diez días, computados
continuamente…”, siendo que los jueces interpretan esta norma de otro modo, les
da la impresión de que el número de días a tomar entre un aplazamiento y otro es
de hasta diez días, tomando así el tiempo que se estableció para las suspensiones,
que si lo requieren dada la complejidad de los actos a realizar en cada uno de los
numerales que subsiguen al articulo 335 del Código Adjetivo Penal y que contienen
los casos en que procede la suspensión.

Esta interpretación errada de la norma estipulada en el artículo 335 del Código


Orgánico Procesal Penal, conlleva a la infracción de unos principios tan
importantes, que están contemplados en los artículos 16 y 17 del Código Orgánico
Procesal Penal y que se repiten en el artículo 335 ejusdem, referidos a la
continuidad, la cual está estrechamente ligada a la inmediación, ya que va de la
mano de esta última y que necesita obligatoriamente que la presencia del Juez
sea reiterativa, y no admite interrupciones, el Código Adjetivo es bien claro y
determina que el debate continuará durante los días consecutivos que fueren
necesarios, no establece que sean hábiles, además señala dicha norma que se
podrá suspender el debate por un plazo máximo de diez días, computados
continuamente y no conlleva tampoco a la determinación de que sean hábiles, en
este sentido volvemos a repetir, que lo que se quiere es que se realicen los juicios
en el menor tiempo posible, ya que los jueces abusan y los aplazamientos son
distantes con intervalos de mas de tres días, lo que perjudica la continuidad, la
inmediación, la concentración, la oralidad, etc.

La práctica perniciosa de retrasar los juicios, tomándose indebidamente dos o tres


días de mas, que llegan hacer hasta quince días o mas dependiendo de si se da o
no audiencia y no hacerlo en forma continua o inmediata perjudica a las personas
que están privadas de su libertad y que yacen en los Centros Penitenciarios; las
normas procesales penales atienden al principio de celeridad, debiendo ser en
consecuencia el proceso penal, un proceso valga la redundancia oral y público, con
un debate realizado en el menor número de días consecutivos posible –incluso un
día– debiendo concluir con una sentencia dictada por un solo Juez que presenció el
debate, constituyendo esto una obvia garantía de que la celeridad es un requisito
que aumenta la relevancia en los asuntos de naturaleza penal, por cuanto se está
ventilando uno de los derechos más importantes y fundamentales del ser humano,
como lo es la libertad, que va unida al de la vida si tomamos en consideración la
calidad de nuestros recintos penitenciarios.

Mientras los Jueces toman a los días consecutivos como de audiencia, pueden
pasar más de un mes, sin que se haya reanudado el debate y sin que se pueda
alegar que ha transcurrido más del tiempo necesario para tal fin, como lo estipula
el artículo 337 del Código Orgánico Procesal Penal, infringido como una
consecuencia del anteriormente expuesto, ya que de acuerdo a la posición de días
de audiencia, mal se podría decir, que transcurrieron más de once, en virtud de
que tal pronunciamiento de parte de un defensor, de ser acogido por el órgano
jurisdiccional superior, léase Corte de Apelaciones, lejos de perjudicar al Juez
perjudicaría a su patrocinado, por que tal aseveración constituiría una reposición
de la causa en detrimento del privado de su libertad a quien se le iniciaría de
nuevo el juicio, y el tiempo de su castigo en la cárcel de resultar inocente, sin que
ello sea impedimento de solicitar una indemnización al Estado por tal perjuicio, de
comprobarse dilaciones indebidas.

Delfín Gómez se presentó voluntariamente ante la Dirección General de


Inteligencia Militar (DIM) donde quedó privado de su libertad en fecha 11 de
marzo del 2006, hasta la presentación del presente informe se han verificado ante
el Juzgado 17º accidental de juicio de Barinas 23 audiencias, y se han suspendido
veintiocho (28) audiencias sin que hasta la presente se haya producido el acto de
sentencia, es decir, desde la detención preventiva del mismo han transcurrido
cuatro (04) años, y dos meses sin que medie sentencia alguna , cuando lo legal es
que pasado dos años sin haber sido sentenciado pudiera haber enfrentado el juicio
en libertad, habiendo pedido en su debida oportunidad la potestad de poder ser
juzgado en libertad de conformidad con la normativa vigente venezolana, ya que
además consta que el Ministerio Público no había solicitado prórroga alguna.

Artículo 8. Garantías Judiciales

1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro
de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e
imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la sustanciación de
cualquier acusación penal formulada contra ella, o para la determinación
de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier
otro carácter.
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su
inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante
el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes
garantías mínimas:
a. derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el
traductor o intérprete, si no comprende o no habla el idioma del
juzgado o tribunal;
b. comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación
formulada;
c. concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados
para la preparación de su defensa;
d. derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser
asistido por un defensor de su elección y de comunicarse libre y
privadamente con su defensor;
e. derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor
proporcionado por el Estado, remunerado o no según la
legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo
ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley;
f. derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en
el tribunal y de obtener la comparecencia, como testigos o
peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los
hechos;
g. derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a
declararse culpable, y
h. derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.

La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de


ninguna naturaleza

3. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser


sometido a nuevo juicio por los mismos hechos. El proceso penal debe
ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de
la justicia.

Derecho a la defensa.
Además de no tener información o conocimiento acerca de los hechos investigados
en su contra, se negó el derecho a la defensa al declarar el tribunal de control la
inadmisibilidad de pruebas ofrecidas por el imputado en su debido momento
procesal, aprobando las del Ministerio Público aun siendo extemporáneas, entre
ellas las pruebas de experticia contable y la experticia de obra ejecutada,
agravándose tal situación mediante alteración de fechas de recibo por parte del
tribunal de control competente.

En las audiencias donde asistimos observamos como la juez violaba el derecho a la


defensa del procesado cuando limitaba el derecho tanto al Ministerio Público así
como a la defensa de preguntar a los testigos dándoles un margen de tiempo de
20 minutos para que se desarrolle la evacuación del testigo, no tomando en cuenta
que una sola respuesta puede llevarse cualquier cantidad de tiempo, no
permitiendo a las partes desarrollar el testimonio, para establecer el contradictorio
es necesario muchas veces realizar un sin número de preguntas que
necesariamente por las regulaciones efectuadas por la juez no pudieron realizarse,
mas aun si dentro de las respuestas estaban situaciones nuevas que se debían
desarrollar, tiempo este que igualmente era compartido por el hecho de que el
secretario que transcribía el acta paraba a los testigos para poder copiar, tiempo
este que no se recuperaba después, todo esto incluido dentro de los 20 minutos de
cada parte

Artículo 25. Protección Judicial


1. Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier
otro recurso efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare
contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
Constitución, la ley o la presente Convención, aun cuando tal violación sea
cometida por personas que actúen en ejercicio de sus funciones oficiales.
2. Los Estados partes se comprometen:
a. a garantizar que la autoridad competente prevista por el sistema legal
del Estado decidirá sobre los derechos de toda persona que interponga
tal recurso;
b. a desarrollar las posibilidades de recurso judicial, y
c. a garantizar el cumplimiento, por las autoridades competentes, de toda
decisión en que se haya estimado procedente el recurso.

Si bien es cierto es que se podía acceder a los recursos de la jurisdicción interna,


los mismos eran fallidos por la escogencia a dedo de los jueces y fiscales que
conocieron de la causa, donde evidentemente sin motivación alguna les era
negado todos los pedimentos y argumentos esgrimidos a través de todo el
proceso.

Venezuela en los últimos 10 años ha sido denunciada ante la comunidad


internacional por diversas organizaciones no gubernamentales en forma reiterada,
por la inexistencia de división de poderes, donde vemos que el concurso y la
meritocracia ya no son requisitos para obtener el cargo de Juez y Fiscal del
Ministerio Público, vemos públicamente a través de los medios de comunicación
como el Presidente de Venezuela y los Ministros dan instrucciones de lo que deben
hacer los Jueces y Fiscales.

A lo largo de los últimos diez años hemos observado que la administración de


justicia en Venezuela se ha caracterizado tanto por su ineficiencia e incapacidad
para resolver con la celeridad e idoneidad la resolución de las causas penales, por
lo cual, para los agraviados, estos hechos terminan con sus expectativas
razonables a contar con alguna vía idónea para hacer valer los derechos e impulsar
al proceso a que sea terminado tan pronto como sea posible y con una decisión
ajustada a derecho, hecho que se agrava si se trata de un caso político, y de lo
que se trata es de salvaguardar a otros a expensas de inocentes, tal como el que
está en estudio.

Al respecto debemos comentar que si algo se ha recalcado en los últimos diez años
en nuestro país es la ausencia de división de poderes , la politización de la justicia,
amen de la incompetencia de los jueces carente de méritos y conocimientos para
ejercer el cargo, que nada tiene que ver con que no contemos con leyes
excepcionales, progresistas, avanzadas y plagadas de buenas intenciones hacia el
cumplimientos de los derechos humanos, de que vale tener leyes de este tipo,
suscribir tratados y convenios, si existen operadores de justicia sin conciencia, sin
moral dispuestos a cuidar sus cargos, y a oír todo tipo de recomendaciones cuando
esto conlleva a seguir disfrutando y ostentando un cargo en el que juraron
ADMINISTAR JUSTICIA con transparencia, objetividad, imparcialidad, probidad
entre otros principios rectores que deben cumplir los operadores de justicia, pero
que desconocen en su totalidad.

Fuimos testigos directos en una de las audiencias cuando la Juez accidental 17º de
juicio Dra. Angela Sosa Ruiz, a viva voz señaló que ella mantenía informada al
Tribunal Supremo de Justicia de las incidencias del proceso seguido al Gral. Delfín
Gómez Parra, nos preguntamos por que una juez de juicio debe informar al
máximo tribunal de esta causa en particular, cual es el interés del Supremo
Tribunal en este juicio, o será que la juez no es autónoma para decidir?

Los venezolanos contamos con leyes ajustadas a las garantías constitucionales, no


se impide el acceso a la justicia, y mucho menos niega ejercer los recursos, esto
es lo único con lo que ciertamente se cuenta en el caso de los presos del poder o
presos políticos, cuando se demanda la protección de los Derechos Humanos se
aspira a lograr la protección del ordenamiento jurídico. Los mecanismos de
protección son esenciales para que los derechos sean algo más que deseos
piadosos, recursos retóricos o buenas intenciones, que es a veces lo único que
queda.

Situación actual del procesado


Delfín Gómez Parra se encuentra privado de su libertad en el Centro Penitenciario
de Los Llanos, (Guanare) aun cuando como General activo debería de estar en un
local militar o en una cárcel militar.
Debido a la carencia del servicio eléctrico que ha acompañado a Venezuela en los
últimos meses, también la justicia ha sido víctima de ello y por ende sus usuarios,
lo que ha traído como consecuencia que se posponen las audiencias por este
motivo y un desgaste innecesario en virtud del traslado del Estado Portuguesa
donde se encuentra el penal, hasta el estado Barinas donde es juzgado,
conformándose con ello un desgaste no solo patrimonial para el estado sino para
la vida tanto de los funcionarios militares así como del propio acusado en los
diversos traslados.

Como expresamos, Delfín Gómez se presentó voluntariamente ante la Dirección


General de Inteligencia Militar (DIM) donde quedó privado de su libertad en fecha
11 de marzo del 2006, verificándose ante el Juzgado 17º accidental de juicio de
Barinas 23 audiencias, y se han suspendido veintiocho (28) audiencias sin haberse
producido sentencia, habiendo transcurrido cuatro (04) años y dos (2) meses
hasta la presente fecha. En el transcurso del juicio han rendido declaración siete
(7) expertos, diecinueve (19) testigos, de un total de cincuenta y cuatro (54)
promovidos por la Fiscalía, así como tres (3) testigos de la defensa, de los
veintisiete (27) promovidos por la misma.

En fecha 02 de marzo del 2010, se realizó la última audiencia en este proceso, la


juez que se encuentra en estado de gravidez, decide suspender hasta nuevo aviso
todas las audiencias debido a que gozara de su permiso pre y post natal.

Abreviaturas utilizadas:
CRBV. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela
COPP. Código Orgánico Procesal Penal
CADH. Convención Americana de Derechos Humanos