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Síntesis curricular Fausto Raúl Inzunza Mascareño.

(Mayo 2010)
Nacido en Acatita Sinaloa en el año 1953, municipio de Angostura, en una
familia dedicada ancestralmente a las actividades primarias y miembro de la
primera generación con estudios profesionales, en lo particular, de Ingeniero
Agrónomo con especialidad en Fitotecnia, egresado de la Universidad
Autónoma Chapingo en 1976.
Laboré hasta 1982 en investigación en la rama de Botánica en el Colegio de
Postgraduados en la Sierra Norte de Puebla, con una estancia en el Colegio
Superior de Agricultura Tropical en 1977 en Tabasco, en un proyecto que
pretendía sistematizar y entender la Tecnología Agrícola Tradicional de
múltiples regiones mexicanas en el contexto de la Etnobotánica.
Entre 1982 y 1988 trabajé para la UACh como Profesor Investigador en la
ahora DCRU en la Coordinación Regional de los Centros CRUS, CRUPY y
CRUO. Ocupé en 1984 el cargo de Subdirector, y participé en la elaboración
del proyecto de creación del CRUOC, Guadalajara, del cual ocupé la jefatura
en 1987, su primer año de existencia.
En el período de 1988 y 1995 me dediqué a diversas actividades que fueron
desde la residencia de obra en la construcción de escuelas en Jalisco, hasta la
producción agrícola directa de maíz y garbanzo en Guamúchil, Sin.
Hacia 1995 elaboré un proyecto para la Fundación W.K. Kellogg para
incrementar la capacidad de respuesta tecnológica de la Central “Jalisco
Desarrollo y Fomento” adscrita a la Fundación Mexicana para el Desarrollo
Rural, en las actividades: maíz de temporal, ganadería lechera familiar y
microempresas, con el cual la Central recibió una subvención de 550 mil
dólares y construyó su sede definitiva; y en mi caso a manera de coordinador,
pude trabajar hasta el año 2000 en la precisión de la dinámica productiva del
maíz en Jalisco, lo cual quedó plasmado en el documento “Ensayo sobre
epistemología y aprendizaje en la producción de maíz en Jalisco, vistos como
herramientas del trabajo adaptativo” presentado como tesina en el Programa
de Fortalecimiento de Liderazgo del ITESM y LASPAU-Harvard University,
defendido en el año 2002; cuya esencia fue trabajar en los dominios del Ser,
Saber, Hacer y Transformar.
De 2001 al presente, he laborado de nuevo como Profesor Investigador en la
UACh, ocupando hasta 2003 el cargo de subdirector del CRUOC, período en
que se fundamentó el proyecto de compra de un inmueble para la sede
adquirido en 2004. Académicamente he participado hasta la fecha en la
caracterización de la dinámica productiva de maíz en diversos aspectos del
maíz de temporal en Jalisco, tanto de producción convencional como orgánica
y usos especiales como la hoja de maíz para tamal.
Recientemente sistematicé y analicé los componentes de rendimiento de maíz
medidos en múltiples parcelas comerciales en el ciclo 2008 en la tesis:
“Aprendizajes pendientes para la transición agroecológica de la producción de
maíz en Jalisco México” defendida en diciembre de 2009 para obtener el título
de Master Universitario en Agroecología por la Universidades de Córdoba y
Universidad Internacional de Andalucía, España.
Ideas generales sobre el porqué ocupar una vocalía en el CAG.
Por más de tres décadas los Centros Regionales de la Universidad Autónoma
Chapingo han venido trabajando sobre la forma de articular las dinámicas
agrícolas regionales, características de los muy diversos espacios rurales
mexicanos, con el proceso de formación profesional de Ingenieros agrónomos
que se lleva a cabo en la universidad en su conjunto, con resultados
cualitativos y cuantitativos muy diversos en el tiempo y con las diversas
instancias académicas de la institución, pero con la sensación general de que
no se ha logrado plasmar dicho esfuerzo en acciones de verdadera
transformación de dicho proceso educativo.
A su vez es innegable al vasto acervo de conocimiento de los procesos
productivos regionales que la Dirección ha logrado sistematizar y el surgimiento
de un movimiento interno para plasmar en programas docentes propios la
formación profesional sugerida. Sin embargo, el patrón de conducta seguido
por los proyectos académicos en la DCRU es típicamente errático, y con un
empirismo que frecuentemente deriva en desaliento y abandono, al ser
fundamentados en “la fuerza con la que son acometidos” y generalmente con
obsolescencia en las metodologías y alta endogamia en los referentes usados
como modelos, además de una ambiguo y redundante marco de referencia
sobre el “Desarrollo Rural”.
El recientemente celebrado IV Congreso Resolutivo de la DCRU esboza esta
problemática, y como tantas otros ámbitos de decisión, intuye que se puede
resolver con “el cambio de estructura”, y para ello nombra una comisión de
estructura, que me toca coordinar, cuya labor es recibir todas las iniciativas y
hacer una propuesta que logre conjugar las muy diversas realidades de la
ahora DCRU. Supondría que es ante el Comité Académico General en donde
dicha comisión deberá presentar de forma continua la reflexión y
racionalización de las prácticas académicas que observa en el conjunto de la
DCRU y es de dicho órgano colegiado del que deberá recibir continua dirección
sobre su trabajo, por ello supongo, el ocupar una vocalía en el mismo deberá
coadyuvar a la encomienda del IV. Congreso Resolutivo de febrero de 2010.
Desde mi punto de vista, el cambio de estructura da cobertura a otras
actividades académicas que ahora no tenemos en la DCRU y posibilita adquirir
un estatus académico similar a cualquier otra instancia académica, incluso creo
que debíamos pugnar por fundamentar la “División de Desarrollo Agrario
Regional” acotando el dominio a las dinámicas: agrícola, pecuario, forestal y
agroindustrial del desarrollo rural, pues este implica mucho más de lo que hace
la propia institución en su conjunto, y desde mi punto de vista, sólo ha
contribuido a la confusión y ambigüedad de nuestro quehacer, prueba de ello
es que no tenemos un espacio nacional en donde podamos decir: “este es el
desarrollo rural que ofrece como modelo la DCRU y se alcanzó en base a
fundamentar las problemáticas agrícolas regionales de esta u otra manera y
haber formado ingenieros agrónomos regionales especialistas en ello”.
Estoy convencido que esto último no se alcanza con el cambio de estructura, o
al menos con el cambio de estructuras formales, y creo que sí es factible
lograrlo con el entendimiento y transformación de las múltiples estructuras
recurrentes con las que operamos en la práctica.