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Historia de la Lingüística (II):

La Lingüística del siglo XX

ISBN: 84-96447-40-5

Ricardo Escavy Zamora y José Miguel Hernández Terrés riceszam@um.es y terres@um.es Universidad de Murcia

THESAURUS:

Lingüístico,

Bloomfield, distribucionalismo, tagmémica, funcionalismo, sistémica, gramática

relacional, cognitivismo, Gramática Liminar

Saussure,

Sapir,

Glosemática,

Círculo

de

Praga,

Idealismo

RESUMEN

Historia de la Lingüística (II): La Lingüística del siglo XX La Lingüística del siglo XX: Los precursores: Saussure y Sapir; Ferdinand de Saussure: las dicotomías saussureanas; Edward Sapir: su personalidad intelectual, las tipologías lingüísticas y la Hipótesis Sapir-Whorf; El idealismo lingüístico: Benedetto Croce (1866-1952), Karl Vossler (1872-1949), otros idealistas, la Psicomecánica. El estructuralismo americano: Leonard Bloomfield: planteamientos teóricos iniciales, Language (1933) y el descriptivismo; el análisis de constituyentes inmediatos:

principio metodológico post-bloomfieldeano, precisiones relevantes; El distribucionalismo: niveles estructurales de análisis y descripción, Zellig S. Harris; La tagmémica: ideas teóricas iniciales, fundamentos, niveles y jerarquización. El estructuralismo europeo: la Glosemática; La Escuela de Praga: Las Tesis de 1929, la fonología: N. S. Trubetzkoy, Roman Jakobson. El funcionalismo: André Martinet: La Gramática Funcional, precisiones sobre el monema. La sistémica: la red sistémica, escalas y categorías; La gramática relacional: El concepto de ‘valencia’, actantes y circunstantes; Otras teoría relacionales. Otras metodologías: El cognitivismo: postulados teóricos, gramática de base semántica, clases y reglas gramaticales; La Gramática Liminar: G. L. y fenomenología:

la paradoja de la frontera, la pluralidad de los enfoques, G. L. y espacio topológico, G. L. y psicología de la Gestalt. Bibliografía.

Historia de la Lingüística (II)

2.1. La Lingüística del siglo XX

2.1.1. Los precursores: Saussure y Sapir

Es un tópico en los manuales de historia de la lingüística del siglo XX decir que ésta se inicia con la obra de Ferdinand de Saussure en lo que se refiere al ámbito europeo, y que la misma función cumple E. Sapir respecto a los orígenes de la lingüística en Estados Unidos. Y como todas las afirmaciones rotundas, encierra ésta un complejo conjunto de verdades e inexactitudes, aunque se puede decir, que, más allá de precisiones y puntualizaciones propias de especialistas en el tema, en líneas generales es un planteamiento acertado, sobre todo por las influencias que ejercieron estos dos lingüista en el desarrollo posterior de algunos aspectos básicos de las ciencias del lenguaje, aunque sea también evidente que no fueron inventores “ex nihilo”, sin ningún tipo de antecedentes o precursores.

2.1.1.1. Ferdinand de Saussure

Nacido en Ginebra en 1857 y muerto en la misma ciudad en 1913, es considerado, efectivamente, como precursor o iniciador de la Lingüística del siglo pasado en el ámbito europeo, principalmente por la influencia que su escasa obra tuvo en escuelas posteriores, y por la ruptura radical con el modo de concebir el estudio del lenguaje humano inmediatamente anterior, es decir, decimonónico. En vida sólo publicó dos obras: Memoire sur le système primitif des voyelles dans les langues indo- européenes (Leipzig, Teubner, 1879) y su tesis doctoral sobre el genitivo absoluto en sánscrito, publicada en 1881. Pero sin duda su obra más importante para el desarrollo de la lingüística posterior, la que supuso algo así como el pistoletazo de partida, aunque su percepción se retardara en el tiempo, fue el Curso de Lingüística General, que en realidad se trata de un conjunto de apuntes y notas de clase recogidos y redactadas por dos de sus discípulos, Ch. Bally y A. Sechehaye, y publicado en París en 1916. En su conjunto, el Curso es una obra inacabada, en la que se perciben todas las limitaciones imaginables debidas a su propio origen no absolutamente personal y, como hemos indicado, procedente de notas de alumnos y apuntes de clase. Por esta razón puede ser práctico sintetizar sus teorías presentando de forma ordenada y coherente las famosas dicotomías saussureanas, que son el fundamento de su modo de concebir el lenguaje, las lenguas y la lingüística como ciencia. Por otra parte, no hemos de olvidar que como todo desarrollo científico que suponga un cambio de paradigma, en el caso de Saussure hay que interpretar sus teorías como reacción a la concepción decimonónica

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de concebir la lingüística, marcado por el fuerte carácter historicista y fundamentado en la concepción diacrónica de las lenguas.

2.1.1.1.1. Las dicotomías saussureanas

Semiología / Lingüística

La Semiología es entendida por Saussure como el conjunto de sistemas de signos que manifiestan la facultad universal del ser humano para la comunicación. En este sentido, se considera a Saussure junto a Ch. Peirce iniciador de la Semiología o Semiótica, entendidas como ciencia universal de los signos. Dentro de este conjunto de sistemas de signos es sin duda alguna el lenguaje humano, la facultad de hablar, el más importante y el que es objeto de la investigación propiamente lingüística. Este punto de partida tiene el valor de centrar el estudio del lenguaje humano en la facultad general del hombre para la comunicación, y para la creación y desarrollo de sistemas de signos que sirvan a este fin. Según Saussure, el espacio científico propio de la lingüística es delimitado por la Semiología.

Lengua/habla

Es ésta sin duda la dicotomía conceptual básica y de mayor trascendencia del Curso. Saussure distingue desde diversos puntos de vista la lengua, entendida como conjunto de unidades y reglas que constituyen un sistema de valores, de carácter supraindividual, y propia, por tanto, de una comunidad de hablantes, del hecho particular, único e irrepetible, del habla, sometida a un conjunto prácticamente infinito de variables que hace que ésta no deba formar parte de los intereses de la lingüística como ciencia. Por tanto, el objeto primario de la lingüística debe ser la lengua, y no el habla. La lengua se acota como hecho social, como realidad supraindividual, externa al individuo y fundamento previo de todo hecho de habla. Y las lenguas y no el habla han de constituir el objeto de estudio de la lingüística. Al mismo tiempo las lenguas, en tanto que sistemas de signos, han de ser estudiadas en su constitución interna, indagando el sistema en que se basa su funcionamiento.

Sincronía/diacronía

El estudio de las lenguas ofrece dos opciones epistemológicas, y, por tanto, dos modos de concebir y planificar su estudio. En tanto que realidades históricas pueden ser estudiadas como una sucesión de cambios históricos, como un proceso evolutivo, y esto es lo propio de la lingüística diacrónica desarrollada en el siglo XIX. Pero en tanto que realidades sincrónicas, es decir, válidas para los hablantes como sistemas de signos de los que desconocen su proceso evolutivo, pero que es perfectamente

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eficaz para la comunicación entre los miembros de una comunidad, las lenguas deben ser estudiadas desde una perspectiva sincrónica que explique el como es una lengua en un momento determinado para una comunidad hablante. Ésta, evidentemente, es una opción prioritaria para Saussure, y supone uno de los puntos de ruptura más notables con la tradición anterior.

El signo: significante y significado

Las unidades constitutivas de las lenguas, entendidas como sistemas de semióticos, son los signos lingüísticos. El signo se define como una entidad resultante de la unión de dos caras, significante y significado (imagen acústica y concepto); unión que es de carácter arbitrario o convencional y que se manifiesta en el significante de modo lineal. Y en este punto surgen los conceptos de sistema y de valor, referidos al modo de existir los signos en las lenguas. Para Saussure una lengua no es una sustancia o cosa, sino una forma, una estructura o un sistema. Concepto y sonido son como las dos caras de una hoja de papel; ambas se pueden distinguir, pero no se pueden separar. La arbitrariedad del signo explica por qué la lengua es un sistema aceptado por una comunidad, en el que se define cada unidad lingüística por el valor convencional, que comienza por la vinculación entre significante y significado. Por otra parte los valores de los signos se integran en un sistema, o mejor, son tales porque aparecen integrados en un sistema en el que el valor de las unidades es determinado por las relaciones que los signos y las unidades que los constituyen mantienen entre sí. Son definitivas las palabras del propio Saussure: “La lengua es un sistema de términos interdependientes en el que el valor de cada término resulta solamente de la presencia simultánea de los otros”. El valor de cada elemento de la lengua depende no tanto de qué sea en sí mismo, en su realidad sustancial y única, sino en cuanto elemento en relación diferencial con los otros del sistema.

Relaciones asociativas/relaciones sintagmáticas

A partir del concepto de valor, cobra especial relevancia para Saussure la necesidad de distinguir entre las relaciones que los elementos de una lengua mantienen en el propio sistema de la lengua, a las que llama relaciones asociativas, y las que mantienen en la dimensión lineal del signo, a las que denomina relaciones sintagmáticas. Estas últimas son relaciones de carácter lineal, las que vienen establecidas por las relaciones de sucesividad de los elementos de un signo y de los signos mismos. Pero en el sistema, los signos y sus elementos establecen relaciones asociativas de muy diversa índole, semántica, fónica, gramatical, etc. El estudio de las lenguas debe tender a explicar cómo son estas relaciones asociativas. El concepto de

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relación asociativa será interpretado de forma muy estricta por L. Hjelmslev, dando lugar al término y concepto más generalizado de relaciones paradigmáticas, como veremos más adelante en este mismo capítulo.

2.1.1.2. Edward Sapir

Nació en Lauenburg (Alemania) en 1884, aunque siendo niño emigró con su familia a Estados Unidos. Siendo estudiante en la Universidad de Columbia conoce al etnólogo y lingüista Franz Boas, que influyó en su trayectoria posterior, dedicándose durante bastantes años al estudio de las tribus indias y de sus lenguas como el wishram, el takelma, el yana, el paiute, el nootka, el atabasco, y el tlingit. Enseñó antropología y lingüística en las universidades de Chicago y Yale, muriendo en 1939, a los 55 años de edad.

2.1.1.2.1. Su personalidad intelectual

Es importante señalar algunos rasgos de la personalidad intelectual de E. Sapir para entender adecuadamente su particular importancia en la lingüística del siglo pasado. Por sus orígenes y por su formación se trata de un lingüista con amplios intereses en campos aledaños a los estrictamente lingüísticos, fundamentalmente la antropología y la literatura e incluso la psicología. Él mismo manifiesta su admiración por B. Croce y su Estética como ciencia de la expresión y como Lingüística General. Pero sin duda para los lingüistas Sapir es autor de una obra fundamental, Language, considerada generalmente, junto con el Curso de Saussure, y la obra homónima de L. Bloomfield, uno de los textos clásicos de la lingüística de la primera mitad del siglo XX. Además de poder ser considerado con F. Boas, el fundador de la lingüística amerindia, junto a los primeros en este tema como Hervás y Panduro y W. von Humboldt, es el iniciador de un conjunto de concepciones lingüísticas desarrolladas con gran independencia del marcado carácter formalista tan propio de etapas subsiguientes como las encabezadas por L. Bloomfield y N. A. Chomsky. Hay por otra parte, amplias coincidencias con algunos de los principios más genuinos de la lingüística europea. En este sentido se ha señalado la precisión con la que establece el concepto de fonema (sound-patterns, en su terminología) en El Lenguaje, en términos muy parecidos a los desarrollados por N. S. Trubetzkoy, y con una vinculación a la concepción de fonema procedente de J. Baudouin de Courtenay. Conceptos como los de oposición fonológica y rasgo distintivo son definidos a partir de sus observaciones realizadas sobre el conocimiento que los nativos tenían del funcionamiento del sistema fónico de sus lenguas.

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Otra aportación reconocida de Sapir es la que se refiere al particular concepto de “forma”, con la peculiaridad de que el mismo se refiere a las estructuras gramaticales, y, en concreto al orden de palabras, afijación, composición, alternancia vocálica o consonántica, reduplicación y acento tónico. De manera comparable en esto a Saussure, opta epistemológicamente por el estudio de la forma lingüística, como tarea prioritaria de la lingüística en cuanto ciencia: “Estamos obligados a concluir que la forma lingüística puede y debe ser estudiada en cuanto sistema, haciendo abstracción de las funciones que con ella se vinculan” (El Lenguaje: 60).

2.1.1.2.2. Las tipologías lingüísticas y la Hipótesis Sapir-Whorf

Sin duda, de su amplio conocimiento de la diversidad lingüística que le proporcionó el estudio de las lengua amerindias, proceden dos de las aportaciones más importantes de Sapir: la que se refiere al ámbito de las tipologías, y la que se refiere a su modo de interpretar las relaciones entre el lenguaje y el mundo, cuajada en la conocida Hipótesis Sapir-Whorf. En cuanto a sus estudios tipológicos, se caracterizan estos por el complejo conjunto de parámetros tenidos en cuenta para clasificar las lenguas, sin tener en cuenta criterios genéticos; parámetros como la naturaleza de los conceptos expresados, el grado de complejidad en la formación de palabras, etc., abren el camino a posteriores estudios tipológicos. En cuanto a la Hipótesis Sapir-Whorf, dejando a un lado cuestiones de paternidad de las ideas, pues es amplísima la coincidencia con los planteamientos de Humboldt, lo cierto es que a partir del conocimiento de lenguas muy diversas se puede afirmar que cada lengua es un particular modo de interpretar y analizar el mundo, y, por tanto, proporciona al individuo hablante de esa lengua un modo único de ver e interpretar el mundo, una perspectiva diferenciada para interpretar la realidad.

2.1.2. El idealismo lingüístico

Una de las reacciones inmediatas más notables contra la tradición decimonónica de los neogramáticos en el Idealismo lingüístico; movimiento que hunde sus raíces en la ideología idealista alemana del siglo XIX, y que tiene sus máximos representantes en Benedetto Croce y Karl Vossler, al mismo tiempo que supone una interpretación del lenguaje y de las lenguas diametralmente opuesta al estructuralismo saussureano. En el ámbito lingüístico el pensamiento idealista tiene su fuente de inspiración inmediata en las teorías sobre el lenguaje de W. von Humboldt, quien entiende la lengua como una producción del espíritu humano, junto a otras manifestaciones, fundamentalmente las de carácter artístico; y como manifestación del espíritu, ha de ser producto de la creatividad (energeia), de manera que las lenguas son, según Humboldt diferentes

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concepciones de la realidad que tienen los hablantes, y constituyen la verdadera

particularidad e individualidad de un pueblo, su visión propia del mundo.

2.1.2.1. Benedetto Croce (1866-1952)

Su teoría del lenguaje aparece en la obra clásica Estética, que conoció dos

versiones, la primera, de 1890, con el título Tesi fondamentali di un’estetica come

scienza dell’espressione e linguistica generale; y la segunda, Estetica como scienza

dell’espressione e linguistica generale, en 1892. Croce concibe la actividad lingüística

como un acto creador, personal, intuitivo, cercano al acto de la creación poética:

[el lenguaje] no es ya la expresión del pensamiento y de la logicidad, sino de la fantasía, esto es, de la pasión elevada y transfigurada en imagen, y, por tanto, idéntico a la actividad de la poesía, sinónimo el uno de la otra… en el mismo lenguaje que no se llama poético, sino prosaico, siempre se ha advertido algo que resulta irreductible a la logicidad. Esto sucede con la metáfora, es decir, con la palabra viva, que es siempre metáfora porque siempre es producto de la fantasía; con la armonía de tonos, con la dulzura y virtud, con el encanto de la música, que circulan en la prosa misma y que gobiernan el periodo en todas sus partes, frases, palabras, sílaba (op. cit.: 27)”.

Por esta vía llega a identificar Lingüística y Estética.

Como puede observarse, la concepción de Croce sobre el lenguaje es

frontalmente contraria a la de Saussure, pues prima ante todo el interés por el habla, y

desconoce deliberadamente el concepto de lengua. Su atención a lo particular del

habla, le lleva de confundir lingüística y estética, y, de hecho, a hacer inviable de esta

forma un conocimiento de las lenguas, y sí un conocimiento de las producciones

lingüísticas particulares, es decir, de aquellas que son manifestaciones estéticas

notables.

2.1.2.2. Karl Vossler (1872-1949)

Nació en Hohenheim (Stuttgart), y fue profesor de literaturas románicas en las

universidades de Heidelberg, Wurzburgo y Munich. Influido por Benedetto Croce,

aplicó la concepción idealista del lenguaje en obras clásicas como Positivismo e

idealismo en la ciencia del lenguaje (1904) y El lenguaje como creación y evolución

(1905). Concibe del lenguaje como creación del individuo:

Si el lenguaje es acto del espíritu (energeia) y las formas fijadas no son más que el producto (ergon) de esa actividad, y si toda actividad concreta del espíritu lo es sin remedio de un espíritu individual, será necesario por principio goznar la ciencia entera del lenguaje en ese quicio del espíritu individual. Partiendo de ahí, pero sólo partiendo de ahí, podrá luego la lingüística colectar y estudiar cuantos productos o formas comunalmente fijadas quiera» (El lenguaje…: 11-12).

Pero frente al individualismo de Croce, Vossler concibe la lengua como la

manifestación del espíritu de un pueblo; de ahí que el lugar de la lingüística se

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encuentre en el estudio de la historia de la civilización. Introduce una componente

evolucionista, que parte del individuo. La Lingüística es, para Vossler, el estudio de la

expresión individual y el estudio de la forma de cultura de un pueblo.

De Vossler se ha criticado su carencia de método en el estudio del lenguaje. Pero

su objetivo era resaltar lo que el lenguaje tiene de variable y de individual, es decir, de

creación estética. Por eso,

la Lingüística es solamente Estilística en sentido estricto, ya que para él no existe ninguna otra cosa que la lengua y tantas como individuos. Ésta es alógica, puesto que las palabras son puras metáforas, y por eso no se puede hablar de unas categorías gramaticales rígidas. Sin embargo, contenidos de conciencia similares llevan a expresiones similares y en este sentido la Estilística puede enlazar con la Sintaxis. La Lingüística se convierte así en el estudio de la expresión como creación individual y como forma de cultura de un pueblo” (L. Nieto, http://www.mercaba.org/Filosofia/idealismo.htm)

Las aportaciones más positivas de Vossler, según L. Nieto, son la puesta en

relieve de cómo el espíritu individual humano se manifiesta en la lengua; la

revalorización de cuanto individual y creativo hay en ella; el desarrollo del elemento

artístico, esteticista y espiritual que hay en toda manifestación de lenguaje;

revalorización de la estilística y la sintaxis frente al excesivo influjo de la fonética,

aunque la importancia concedida al elemento estilística le lleva a descuidar el aspecto

léxico, que también puede ser reflejo de la cultura de un pueblo; y, por último,

colocación de la Historia de la Literatura y de la Lengua en el mismo nivel.

http://www.mercaba.org/Filosofia/idealismo.htm.

2.1.2.3. Otros idealistas

Una serie de filólogos europeos pueden ser considerados como continuadores del

pensamiento de Vossler. Cabe destacar entre ellos tenemos a Helmut Hatzfeld y Leo

Spitzer. Es sin duda este último el que más interés e influencia ha tenido en diferentes

ámbitos filológicos. A Spitzer solamente le interesa la lengua como producto individual,

estético, pero atiende también a las manifestaciones de la lengua vulgar, como otra

manifestación importante del espíritu. Aunque estudia diferentes planos del lenguaje,

siempre lo hace desde una perspectiva estilística, es decir, como producciones de la

creatividad individual.

2.1.2.4. La Psicomecánica

Corriente de pensamiento lingüístico desarrollada por Gustave Guillaume (1883-

1960), entre 1919 y 1960, y conocida también como psicosistemática. Coincide su

desarrollo con las décadas de implantación y afianzamiento de las diferentes

corrientes estructuralista y funcionalistas europeas, por lo que su conocimiento y

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difusión en la comunidad científica se ha producido posteriormente a la muerte de su fundador y por obra de numerosos discípulos, sobre todo Roch Valin, hasta el punto de que sus obras han sido publicadas y estudiadas fundamentalmente en Canadá, estando todavía inacabado este trabajo. Algunos conceptos básicos de esta teoría lingüística son los que se refieren a las relaciones entre lengua y pensamiento y los que giran en torno a los conceptos de significado potencial y efectos de sentido. En cuanto a la primera dicotomía, Guillaume enlaza con la tradición de las gramáticas generales de corte logicista, pero centrada en el modo como se relacionan lo representado y el modo de representación. Tanto la construcción de proposiciones como la representación de una idea o concepto requieren un proceso de desarrollo temporal. Dado que las palabras poseen un significado potencial, esto es así porque están organizadas en sistemas, y cada sistema representa el tiempo operativo que se necesita en el pensamiento de un concepto. Esta operación tiene la forma, según Guillaume, de un doble movimiento que va desde el máximo al mínimo de extensión (proceso regresivo), y del mínimo al máximo (proceso progresivo). El empleo particular de las palabras supone un corte en el momento del proceso, y estos cortes explican los efectos de sentido, a partir del significado potencial. Pero sus reminiscencias logicistas tienen una particularidad, pues no hay que partir del pensamiento para describir las lenguas, sino de descubrir, a partir de las lenguas, los diferentes modos de operar de la mecánica intelectual seguida en la representación de la realidad.

2.2. El estructuralismo americano

La Lingüística en Estados Unidos adopta unos planteamientos metodológicos conocidos como descriptivismo. Al desarrollo de la misma contribuyeron, por una parte, la dialectología y el comparatismo filológico indoeuropeo, de donde surge el concepto embrionario de estructura lingüística, y por otra, los estudios lingüístico- antropológicos originados en la necesidad de estudiar las lenguas nativas de América, carentes de códigos referidos a las mismas.

2.2.1. Leonard Bloomfield

Es el lingüista de referencia en los comienzos de esta metodología. En sus primeros escritos se pone de manifiesto la influencia de lingüística contemporánea europea, pero pronto dirigió su atención a la descripción de lenguas como el tagalo y el algonquiano.

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2.2.1.1.

Planteamientos teóricos iniciales

En su primer libro, Introduction to the Study of Language (1914), da un tratamiento de corte tradicional al lenguaje, según el cual, influido por la psicología de Wundt, las formas lingüísticas expresan actos mentales; sin embargo, pronto optó por desvincularse de estos planteamientos, para ocuparse del estudio de las formas lingüísticas, sin prestar atención al significado. Al abandonar la influencia wundtiana deja también de considerar a la palabra unidad fundamental, pues para él las clasificaciones de la misma en la tradición europea eran inconsistentes, y los criterios de elaboración poco adecuados para aplicarlos a las lenguas amerindias. Como consecuencia de esta postura, una característica de su metodología consiste en sostener que la oración es la unidad básica del análisis gramatical. Esto, además, se debe a la convicción de que el estudio debe dirigirse a datos controlables empíricamente, enunciados realmente emitidos. Puede ocurrir que exista una categoría que en una lengua no encuentre una forma que dé cuenta de la misma. Con el rechazo del mentalismo, se deja influir por la psicología conductista de Weiss, a partir de lo cual los actos verbales son concebidos como resultado de un juego de estímulos y respuestas. Un estímulo del mundo (E) hace que alguien hable (r); esta respuesta lingüística actúa como estímulo en el oyente (e) que provoca una respuesta práctica extralingüística (R). En un esquema: EreR; E y R son acontecimientos externos, mientras que r y e constituyen el acto lingüístico que resuelve la división del trabajo y con él, el funcionamiento de la sociedad.

2.2.1.2. Language (1933) y el descriptivismo

En este libro atiende a las unidades formales emparejadas con elementos de contenido y a su operatividad jerárquica en los diferentes niveles. Sostiene que se ha de efectuar la descripción formal de manera rigurosa y coherente, sin elaborar principios abstractos, cargados de implicaciones psicológicas. En una primera impresión parece una metodología muy sencilla, ya que las unidades de un nivel inferior, fonemas, se unen para constituir los morfemas; éstos a su vez se unen para formar palabras y sintagmas, y éstos, por último, se unen para formar oraciones. Los morfemas pueden ser libres y ligados. En cada etapa de análisis existen constituyentes inmediatos. Un constituyente es una forma contenida en una compleja. Si no es analizable es una forma simple, es un morfema. Los morfemas son los últimos constituyentes. Existen cuatro tipos de elementos de formas gramaticales llamados “taxemas”: “modulación”, “modificación fonética”, “orden” y “selección”. La gramática de una lengua resulta de las disposiciones significativas de las formas. Los

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taxemas, como los fonemas, no tienen significado, pero sus combinaciones son significativas. Estas combinaciones son los “tagmemas”, cuyos significados son los “episememas”. Las formas gramaticales de una lengua pertenecen a tres grandes apartados: “tipo de frase”, “construcción” y “substitución”. La construcción se divide a su vez en ‘sintaxis’ y ‘morfología’. En la primera, ningún constituyente inmediato es una forma ligada, y en la segunda, uno de los constituyentes, por lo menos, es forma ligada. La substitución se ocupa de los pronombres tradicionales, más o menos.

2.2.2. El análisis de constituyentes inmediatos

Consiste en un análisis de formas por niveles en los constituyentes resultantes de nivel a nivel. Es decir, una estructura en un nivel preferentemente está formada por dos constituyentes inmediatos que se incorporan al siguiente nivel. Cada uno de los constituyentes resultantes se analiza a su vez en sus respectivos constituyentes inmediatos del siguiente nivel, y así hasta apurar los niveles.

2.2.2.1. Principio metodológico post-bloomfieldeano

Es un principio generalizado en la lingüística postbloomfieldeana, inspirado en el propio Bloomfield, aunque son R. S. Well («Immediate Constituents», Language XXIII (1947): 81-117) y K. L. Pike («Taxemas and Immediate Constituents», Language XIX (1943): 65-82) los que sientan las bases de esta metodología. Es útil a la hora de determinar las estructuras de las lenguas amerindias, de gramática desconocida, a través de la segmentación de enunciados disponibles y de la clasificación de los segmentos resultantes. Por medio de la estructura sintagmática y de la distribución de los segmentos se trata de determinar el sistema lingüístico de la lengua sometida a análisis.

2.2.2.2. Precisiones relevantes

“Construcción” es un grupo de palabras (o morfemas) resultante de la unión de constituyentes. Un ejemplo como: El perro pequeño de tu compañero tiene una raza muy rara es una construcción; también lo es El perro pequeño de tu compañero, o El perro pequeño, pero no lo es raza muy, porque no tienen conexión directa. Raza no es una construcción, pues es una palabra sola, mas en otro nivel, una palabra, como tiene, puede ser considerada una construcción de dos morfemas: tien-e. “Constituyentes inmediatos” (CI) son los dos (en algún caso alguno más) que forman directamente una construcción representada por el nódulo dominante. “Expansión” es el proceso que pone de manifiesto la unión de los elementos más simples con los más complejos. La manera de operar es a través de la segmentación

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de la construcción en dos partes, los segmentos resultantes, cada uno en dos partes y

así hasta llegar a las palabras. Estos cortes se pueden indicar con paréntesis, árboles

o casillas:

(El perro pequeño de tu compañero)(tiene una raza muy rara) ((El perro pequeño)(de tu compañero))((tiene)(una raza muy rara)

y así hasta agotar la segmentación. Esta operación es de parentización sin ‘etiquetas’, pero se pueden poner etiquetas que indiquen la función en los paréntesis para clasificar los constituyentes, (perro es sujeto), de acuerdo con la pertenencia a una clase (nombre). También puede indicar el tipo de construcción perro pequeño es una construcción endocéntrica, pues su capacidad combinatoria es idéntica a la de perro, mientras que de tu compañero es exocéntrica, porque se comporta de diferente manera que el nombre del núcleo compañero. “constituyentes discontinuos” son los que en algunas construcciones aparecen separados por otro constituyente, como ocurre en los ejemplos he comido (he ido/

com-), entronizar (en

para el análisis de constituyentes inmediatos.

izar/tron-).

Estos tipo de constituyentes supone una dificultad

2.2.3. El distribucionalismo

Muchos de los seguidores de L. Bloomfield no sólo se afirmaron en la metodología por él auspiciada, sino que defendieron sus ideas a ultranza. Otros de sus seguidores, dentro del estructuralismo americano, ensayaron otros modelos con mayor pretensión de precisión en análisis, unos utilizando criterios semánticos como es el caso de K. L. Pike y otros, como Z. S. Harris, buscándola a través del perfeccionamiento del criterio de distribución. Se renuncia a pruebas que se apoyen en criterios de parecido o diferencia semántica, en los que Bloomfield a veces se apoyaba, para que sólo sea la diferencia formal o distribucional de los elementos lingüísticos la que se tenga en cuenta. Por distribución se entiende la suma de los entornos en que una forma puede aparecer.

2.2.3.1. Niveles estructurales de análisis y descripción

El distribucionalismo en general (y Harris en particular) era partidario del análisis por niveles: fonológico, morfológico y sintáctico. Un enunciado puede ser identificado como un complejo de elementos fonológicos relacionados sintagmática y paradigmáticamente; o bien, un complejo de elementos morfológicos con sus relaciones sintagmáticas y paradigmáticas. Estos elementos pertenecen a diferentes clases y diferentes niveles, y es en los diferentes niveles donde operan las relaciones

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de alternancia y sustitución. Dicho de otro modo, un enunciado no sólo es una sucesión de sílabas formadas por sonidos, sino una sucesión de morfemas.

2.2.3.2. Zellig S. Harris

Dentro del distribucionalismo sus trabajos reclaman atención especial, en primer

lugar por su rigor en el aplicación de los principios distribucionalistas, hasta el punto de que para muchos es el distibucionalista por excelencia; en segundo, porque dentro de su distribucionalismo se forma el creador de la gramática generativa-transformacional, N. Chomsky. En su obra, Methods in Structural Linguistics (1951), presenta un elaborado método sistematizador basado en principios distribucionales de análisis, en la segmentación de secuencias habladas y clasificación de los segmentos resultantes,

a partir de la posiblilidad de inclusión en los huecos aparecidos entre otros segmentos que definen su clase de distribución. Si unos elementos que ponemos como ejemplo, de hierro y blanca, pueden aparecer en los mismos huecos, es que pertenecen a la

misma clase de distribución: Compré una caja

una caja blanca; la caja es

compré una caja de hierro, compré

,

, la caja es de hierro, la caja es blanca.

2.2.4. La tagmémica

Por tagmémica, inicialmente llamada gramémica, conocemos un tipo de teoría lingüística postbloomfieldeana que atiende al estudio del lenguaje jerárquicamente estructurado en tres dominios: fonología, gramática y referencia. El creador de esta teoría fue Kenneth L. Pike, el cual toma el nombre del término griego utilizado por Bloomfield para designar una unidad, el “tagmema”, que significa ‘rango’ o ‘disposición’.

2.2.4.1. Ideas teóricas iniciales

En esta teoría el análisis morfológico tiene que preceder al fonético y fonémico, pues si se realizasen solamente estos últimos se perderían criterios necesarios para la segmentación del continuum fónico. Además se ocupa de la conducta humana, verbal

y no verbal. Pike vincula su método de análisis lingüístico a su labor como misionero,

por lo que no sólo tiene en cuenta la semántica, sino también criterios culturales de naturaleza extralingüística, ya que las lenguas que estudia no son las suyas y no existen descripciones previas. Con un sistema de matrices representa gráficamente el entrecruzado complejo de relaciones en la construcción gramatical. La unidad mínima en la jerarquía léxica es el morfema, en la fonológica, el fonema o el rasgo distintivo, y en la gramatical, el tagmema. Después R. Longacre consideró esta unidad, no como mínima unidad de la gramática, sino de toda la jerarquía gramatical.

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2.2.4.2.

Fundamentos

Hay que partir de que el habla y el entorno práctico en el que tiene lugar son inseparables. Se distingue lo que es un elemento ‘ético’ de un elemento ‘émico’, tomado de las terminaciones de ‘fonético’ y ‘fonémico’, respectivamente, para distinguir los datos observables (éticos) de los rasgos relevantes (émicos) extraídos de dichos datos. Una unidad dentro de una perspectiva ‘ética’ puede compararse con otra unidad de otra lengua o cultura en una dimensión universal, mientras que dentro de una perspectiva ‘émica’ se repara en la relevancia de una unidad dentro del sistema lingüístico o cultural a que la misma pertenece. En toda investigación el punto de vista del observador puede condicionar la visión de los datos y aportar nuevos matices, según la perspectiva adoptada. De acuerdo con esto el lenguaje puede ser contemplado como: “partículas”, “ondas” y “campos”, que son modos alternativos de contemplación de los mismos datos. A partir de una perspectiva de “partículas” la percepción es de corte distribucional, se repara en unidades discretas contenidas en los datos; dentro de una perspectiva de “ondas” los límites entre unidades están indeterminados, más bien los datos son contemplados como un fluir de movimientos en una superposición de ondas, unas tras otras; en la perspectiva de “campo” la visión es de naturaleza funcional, la cual tiene en cuenta la relación de las unidades con patrones de todo el sistema, cada parte, dentro del sistema de partes que es la lengua, se valora en relación con su función dentro del todo, y éste, como producto de partes en relación funcional con el contexto social y cultural relevante.

2.2.4.3. Niveles y jerarquización

La relación parte-todo, como trozos más pequeños incluidos en otros más amplios, la entiende jerarquizada por niveles. Se tienen en cuenta estructuras por encima de la oración, mas caracterizadas por la relación parte-todo de las unidades más pequeñas como partes de unidades más amplias en otro nivel de organización, las cuales, a su vez, son partes de todos que se sitúan en otro nivel de organización y así sucesivamente. Cada construcción, sea parágrafo, oración, cláusula o sintagma, está compuesta de tagmemas. Los tagmemas son partes de los todos llamados sintagmemas. Tienen forma y significado. Se describen por su posición funcional o “slot” que se correlaciona con una clase de palabras, sintagmas, cláusulas, oraciones o parágrafos que pueden aparecer en esa posición.

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Los tres dominios del lenguaje están jerarquizados: fonología, gramática y referencia. En el primero, los niveles del más alto al más bajo son: grupo pausal, frase fonológica, palabra fonológica, sílaba, fonema. En el segundo, gramatical, los niveles son: conversación, intercambio conversacional, monólogo, parágrafo, oración, cláusula, sintagma, palabra, raíz, morfema. En el tercer dominio los niveles son:

interacción performativa, relato, suceso, identidad, relaciones (L. K. Jones 1995:317).

2.3. El Estructuralismo europeo

Con el término Estructuralismo europeo se suelen referir los autores, de manera no muy precisa, a un conjunto de teorías lingüísticas que tienen como denominador común el considerarse, en mayor o menor medida, herederas o continuadores de algunos de los principios teóricos establecidos por Saussure, aunque con propuestas muy diferentes entre sí. En este sentido, las dos primeras teorías o escuelas plenamente consolidadas son la Glosemática y la Escuela o Círculo de Praga.

2.3.1. La Glosemática

Se conoce como tal la teoría lingüística desarrollada por el lingüista danés Louis Hjelmslev (1899-1965), formado en la más genuina tradición europea iniciada por Saussure y por los lingüistas del círculo de Praga. Pero Hjelmslev construye su teoría lingüística aplicando con el máximo rigor y extrayendo las últimas consecuencias de dos principios saussureanos: a) la lengua entendida como forma y no como sustancia, b) su particular concepción isomórfica del signo. A Hjelmslev cabe el mérito de intentar una seria fundamentación epistemológicamente de la lingüística, y dotarla de un método deductivo; aspiró, por otra parte, a establecer una terminología precisa que le permitiesen un avance seguro. Dicho método aparece expuesto en su obra fundamental Prolegómenos a una teoría del lenguaje. Para Hjelmslev la lengua se define como una red de funciones semióticas. En cada función semiótica se asocian dos funtivos: la forma del contenido y la forma de la expresión. Cada uno de los dos planos formales está en relación de selección con sus respectivas realidades sustanciales; y entre sí, en relación de interdependencia. Las diferencias entre lenguas se deben al hecho de que sobre la sustancia, tanto del contenido como de la expresión, se proyectan configuraciones formales diferentes. El análisis de ambos planos, contenido y expresión, debe ser análogo (principio de isomorfismo).

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Dentro de esta perspectiva, la fonología constituye el estudio de las formas de la expresión, mientras que la fonética constituye el estudio de la sustancia de la expresión. El postulado del paralelismo entre el plano de la expresión y el plano del contenido abre las puertas a una semántica (comúnmente llamada estructural) mediante la simple transferencia de las distinciones (o distancias diferenciales) constatadas en el plano de la expresión a las distinciones en el plano del contenido. En otras palabras, la forma extraída del plano de la expresión (en el que se dispone de procedimientos "objetivos") se remite al plano del contenido (que no es accesible a la observación) y ésta es precisamente la relación que expresa la noción de función semiótica. De esta forma la materialidad del significante sirve de garante a un enfoque del significado que se pretende positivo y objetivo.

2.3.2. La escuela de Praga

El Círculo Lingüístico de Praga se constituyó en octubre de 1926 bajo la dirección de V. Mathesius, y aglutinó un grupo de lingüistas eslavos reconocidos, como los checos Josef Vachek y Bohumil Trnka, B. Havranek, J. Mukarovsky, M. Weingart. Pero pronto fue reconocido como un espacio en el que participaron algunas de las personalidades más relevantes de la lingüística europea, tales como los rusos Nikolai Sergeievich Trubetzkoy y Roman Osipovich Jakobson, el filósofo alemán K. Bühler, o los franceses L. Tesnière, J. Vendryes, E. Benveniste y A. Martinet. En 1929, los lingüistas del Círculo de Praga presentaron en el primer Congreso Internacional de Eslavistas celebrado en Praga una breve obra colectiva de carácter programático, conocida como las Tesis de 1929, donde se establecen los principios de la ‘lingüística funcional’ o ‘funcionalismo’, base de todos los trabajos del Círculo de Praga.

2.3.2.1. Las Tesis de 1929

Las tres primeras tesis plantean los objetivos de la investigación lingüística desde la particular posición epistemológica del Círculo, mientras que las seis restantes se refieren a cuestiones particulares de la eslavística. La primera plantea las siguientes cuestiones:

i.) La concepción de las lenguas como sistema funcional, es decir, como producto de la actividad humana con un esencial carácter teleológico, centrado fundamentalmente en la intención del hablante de expresar y comunicar. ii.) La prioridad de los estudios sincrónicos sobre los diacrónicos, pero apuntando la conveniencia de que las descripciones sincrónicas no

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eliminen el concepto de evolución, y este tenga en cuenta que los cambios se producen en un sistema sincrónico de valores. iii.) El método comparativo ha de tener una aplicabilidad para el conocimiento sincrónico de las lenguas, en tanto que puede ayudar a conocer las estructuras de los sistemas lingüísticos. La segunda Tesis trata de la programación del estudio de los sistemas lingüísticos, distinguiendo entre:

i.) Sistema fónico, donde se definen las tareas de la fonología: identificación y descripción distributiva de los fonemas, carga funcional de los fonemas según el grado de utilización, dimensión morfológica de la fonología o morfofonología. ii.) Estudio de la palabra y grupos de palabras: teoría de la denominación lingüística, teoría de los procesos sintagmáticos, fundamentalmente la predicación, teoría de los sistemas de las formas de palabras y de grupos, i.e., morfología. La tercera Tesis se refiere a diversas funciones lingüísticas que suponen alteraciones de las estructuras canónicas tanto en el plano fónico como gramatical y léxico, y que llevan a distinguir lo intelectual de lo afectivo, lo social de lo individual, y la función comunicativa de la función poética. Cobra una especial relevancia el desarrollo del concepto de función poética opuesta a la función comunicativa, pues mientras la segunda se entiende que está “dirigida hacia el significado”, la primera va dirigida al signo mismo, como creación sincrónica individual incardinada en la tradición poética y en la misma lengua de comunicación en la que surge.

2.3.2.2. La fonología. N. S. Trubetzkoy

Los principios del funcionalismo fueron aplicados inicialmente al ámbito fonológico, siendo los creadores de la Fonología, sobre todo gracias a las obras de Trubetzkoy y R. Jakobson, ambos de origen ruso. El primero de ellos tuvo una importancia decisiva en el desarrollo de actividades del Círculo, y es considerado como el creador definitivo de la Fonología clásica, con sus Principios de Fonología. En esta obra clásica de la lingüística del siglo XX, se define el concepto de Fonología conjugando el organum de K. Bühler y la dicotomía saussureana lengua/habla, lo que permite enfrentar Fonética a Fonología. Mientras la primera estudia los sonidos del habla, la segunda se centra en “los sonidos de la lengua”. La fonología realiza un proceso de abstracción interesándose sólo por aquellos sonidos o hechos fónicos que cumplen una función en el sistema comunicativo lingüístico, es decir, que son lingüísticamente pertinentes. Trubetzkoy distingue tres funciones básicas de los

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sonidos lingüísticos: Función culminativa, función delimitativa y función distintiva. La función distintiva es la más importante por cuanto permite definir el fonema como la unidad fónica mínima capaz de diferenciar significados, en tanto que existen en la lengua estableciendo relaciones de “oposición fonológica”. Tal es el caso de, por ejemplo, p/b en español, que son elementos fónicos funcionales de la lengua en cuanto constituyen una oposición basada en el rasgo “sonoridad”, que permite diferenciar los significados de paso y vaso. Junto a los conceptos de fonema y oposición fonológica, Trubetzkoy desarrolla un modelo de tipos de oposiciones distinguiendo entre oposiciones bilaterales, proporcionales, privativas y neutralizables, según las diferentes relaciones entre la base de comparación y rasgo distintivo, en el sistema y en el contexto en el que se articulan.

2.3.2.3. Roman Jakobson

La otra gran figura vinculada al Círculo de Praga durante algún tiempo fue R. Jakobson, sin duda uno de los grandes lingüistas del siglo XX. Por la extensión de su obra y por el hecho de que desarrolló buena parte de su actividad ya fuera de Praga, principalmente en Estados Unidos, sólo citaremos su contribución también decisiva en el desarrollo de los estudios de Fonología. En este ámbito hay que destacar su aportación al nacimiento de la Fonología diacrónica, superando la estricta dicotomía saussureana, con sus Principios de Fonología histórica. Jakobson concibe la sincronía de modo dinámico y propiciadora del cambio. En su modelo fonológico instituye el rasgo distintivo como elemento primario del análisis, siendo el fonema el espacio donde simultáneamente aparecen los rasgos distintivos. Pero sin duda el binarismo es el punto central de su teoría fonológica; los rasgos distintivos se caracterizan por la presencia o ausencia de una determinada cualidad. De este modo, Jakobson llega a proponer su modelo de doce pares de rasgos distintivos hipotéticamente universales en cuanto suficientes para la constitución de cualquier sistema fonológico en cualquier lengua. Son también especialmente relevantes sus estudios sobre la afasia y sobre el lenguaje poético, de gran trascendencia en ambos campos de estudio.

2.4. El funcionalismo

Sus antecedentes hay que situarlos en la escuela de Praga, aunque sea A. Martinet el que lleve las consideraciones iniciales hasta sus últimas consecuencias. El concepto de ‘función’ ha sido utilizado de diferentes formas: con valor próximo al concepto matemático en la glosemática de L. Hjelmslev, es decir, relación entre dos elementos; como funciones del lenguaje, a través de las cuales éste cumple un fin, en

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K. Bühler y R. Jakobson; según los planteamientos de Martinet, que considera las lenguas medios de comunicación, y ésta, su función central. Hemos de recordar que, además de los autores de los que nos ocuparemos a continuación, en Norteamérica existe una corriente funcionalista vinculada a T. Givon, W. Foley y R. Van Valin, y en Europa la que inicia Simón C. Dik.

2.4.1. André Martinet

Es el autor que hace especialmente suyos los planteamientos funcionalistas a partir de las asunciones germinales de la escuela de Praga. Sostiene que la principal propiedad de la lengua es la de ser medio de comunicación. Para argumentar su metodología subraya: a) todas las lenguas comparten la función comunicativa; b) las lenguas usan enunciados vocales; c) doble articulación de los enunciados. El concepto de oposición queda relegado en beneficio del concepto de función.

2.4.1.1. La Gramática Funcional

Precisa que se identifiquen y clasifiquen las unidades significativas, para determinar su funcionamiento. La primera disciplina necesaria es la Fonología pues se ocupa de la identificación de elementos distintivos. El “monema” es la unidad lingüística mínima combinable y reconocible en los enunciados, referida a un aspecto de la experiencia. Se identifican mediante la conmutación. Los hablantes, si desean ser comprendidos, no tienen libertad para combinarlo, pues, en muchos casos, la presencia de un monema exige la existencia de otro. La sintaxis pretende dar cuenta de la manera en que el oyente reconstruye el sentido que el hablante le quiere comunicar. En los enunciados los monemas se organizan en torno a uno considerado núcleo, con respecto al cual los demás son “satélites”. Primeramente inventaría las clases de monemas y sus compatibilidades. Como las relaciones entre clases pueden variar de un enunciado a otro, incluso dentro del mismo, entre el verbo y los nombres satélites, ya que éstos pueden ser sujeto, objeto, instrumental, etc., es necesario que se dé cuenta de ello con los ‘indicadores de función’.

2.4.1.2. Precisiones sobre el monema

Con el monema se trata de evitar la concepción exclusivamente formal que sugiere el término “morfema”. Es un elemento mínimo con significado que no puede ser analizado en otros elementos de esta naturaleza. Pueden ser libres y ligados. Los libres se refieren a un elemento definido de la experiencia. La combinación de

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monemas ligados es un “sintema”, que se puede conmutar con los monemas libres y mantener sus mismas relaciones dentro del enunciado.

2.4.2. La sistémica

Es una gramática de naturaleza funcional, tanto internamente cuanto externamente, pues no se desentiende del uso del lenguaje. Elaborada por M. A. K. Halliday, se inspira en el concepto de ‘sistema’, como complejo de sistemas, desarrollado por J. Firth.

2.4.2.1. La red sistémica

La sistémica se configura orgánicamente como una red de opciones, entendidas, no como opciones intencionales, sino como alternativas y condiciones de entrada. El sistema consiste en un conjunto de alternativas y unas condiciones de entrada, de tal manera que si una condición satisface una opción, y sólo una, debe ser elegida. Una alternativa en un sistema puede ser condición de entrada en otro, y una condición de entrada puede implicar al mismo tiempo varias opciones. Cada opción contribuye a la estructura del sistema, lo que se refleja en su “estatuto de realización”, el cual contiene las condiciones de cada opción. Son siete, a saber: ‘inserción’ de un elemento, ‘acoplamiento’ de un elemento con otro, ‘orden’ de uno con relación a otro, ‘clasificación’ (reconocimiento cognitivo), ‘expansión’ ‘preselección’ de rasgos de un nivel inferior, y ‘lexificación’ de un elemento (M. A. K. Halliday 1995: 272).

2.4.2.2. Escalas y categorías

Es una gramática con tres escalas de abstracción: “rango”, “realización” y “delicadeza”, y cuatro categorías teóricas, no descriptivas: “unidad”, “estructura”, “clase” y “sistema”. El “rango” da cuenta de la relación jerárquica entre unidades situadas a la largo de una escala de ‘rango’. La “delicadeza” es una distinción más detallada dentro del mismo rango. La “realización” expone la estructura en la secuencia donde se descubren las relaciones entre los diferentes estratos del sistema semiótico y entre lo paradigmático y sintagmático dentro de un estrato. ‘Unidad’ es una categoría que da cuenta de un trozo de la cadena que contiene las cristalizaciones gramaticales; ‘estructura’ tiene que ver con la organización de elementos que aparecen en unos determinados lugares; ‘clase’ es un conjunto de donde se puede escoger la misma unidad; y el ‘sistema’, integrado por términos o entes en número finito, cada término excluye a todos los demás y si se añade uno nuevo influye en el significado del resto.

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2.4.3. La gramática relacional

Dentro de esta tendencia se encuadran las propuestas de L. Tesnière en Éléments de syntaxe structurale (1959), la gramática de dependencias, la de valencias y relacional, y en algún aspecto la de los casos.

2.4.3.1. El concepto de ‘valencia’

Se nutre especialmente de la capacidad que tiene un verbo de combinarse, según unos patrones determinados, con otros constituyentes oracionales. Esto también puede afirmarse de los nombres. Es similar al de la química, por el cual un elemento en virtud de su valencia se puede combinar con un número fijo de átomos de otro elemento. El verbo dar tiene una potencialidad combinatoria fija: alguien da algo a alguien, que no es igual que la que tiene abrir: alguien abre algo con algo.

2.4.3.2. Actantes y circunstantes

El mérito fundamental de esta teoría consiste en superar la división lógica bimembre de la oración en sujeto y predicado, para entenderla como una organización sintáctico-semántica de elementos en torno a un núcleo verbal como consecuencia de la valencia. Los elementos exigidos por la valencia de un verbo son sus “actantes”, mientras que los “circunstantes” no dependen de la naturaleza del verbo, aunque aparezcan dependiendo de él en cualquier oración.

2.4.3.3. Otras teoría relacionales

Después de Tesnière, sobre todo en Alemania, se elaboraron trabajos importantes por parte de J. Ballweg, U. Engel, B. Engelen; D. J. Allerton aplicó la metodología al inglés y J. P. Dubost al francés, entre otros. D. Pelmutter y P. M. Postal (1974) elaboran la que se ha conocido como Gramática Relacional (GR). Es una teoría lingüística en la que las relaciones gramaticales (sujeto de, objeto directo de, objeto indirecto de) en torno a un núcleo verbal central tienen un papel de primer orden en la descripción de las transformaciones sintácticas, no un papel marginal como el que les correspondía en las diferentes versiones de la Gramática Generativa Transformacional. La gramática de los casos de Ch. Fillmore se mueve en este ámbito, pero a diferencia de la GR las relaciones no están en la estructura profunda, sino que son expansiones de la Proposición.

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2.5. Otras metodologías

Aquí sólo nos ocuparemos del cognitivismo como amplio espacio teórico y de la Gramática Liminar de A. López.

2.5.1. El cognitivismo

La lingüística cognitiva se va gestando en los años setenta en el entorno de la gramática generativa, como respuesta los planteamientos modulares. R. W. Langacker (1987) y G. Lakoff (1987) presentan los presupuestos teóricos y marcan el año de confirmación de la misma.

2.5.1.1. Postulados teóricos

El lenguaje es parte del complejo cognitivo y no puede separarse de su funcionalidad cognitiva ni de la comunicativa. Es inherentemente simbólico, por lo que las estructuras semánticas se corresponden con fonológicas y como consecuencia su razón de ser es la de significar, por lo que todos los elementos gramaticales, no sólo los léxicos, son simbólicos en relación con su integración cognitiva. El lenguaje no se entiende parcelado, por lo que los límites rigurosos entre semántica, gramática y pragmática se diluyen.

2.5.1.2. Gramática de base semántica

La misión de la gramática es estructurar simbólicamente el contenido. Las unidades simbólicas pueden describir el léxico, la morfología y la sintaxis como un continuum más que como componentes discretos. Aquí el significado tiene que ser entendido de una manera sociocultural concreta. Las categorías lingüísticas no tiene un contenido simple, sino un contenido que se vincula a otros de manera reticular. La semántica lingüística es enciclopédica, por lo que la división entre semántica y pragmática pierde sentido. La interpretación se ha de tener muy en cuenta, pues a través de ella expresiones distintas semánticamente pueden remitir al mismo contenido conceptual, como cuando decimos: la botella está medio vacía o la botella está medio llena. Algunos de los aspectos que intervienen en la interpretación, como subraya Langacker (1995:255), son: “especificidad”, “ámbito”, “conocimiento previo”, “perspectiva” y “prominencia”. Las entidades las percibimos con diferentes niveles de ‘especificidad’, así un mismo objeto puede ser concebido como cosa (esto) > producto > pastilla > medicina > antigripal. El ‘ámbito’ de una expresión no es una matriz de rasgos o primitivos semánticos, sino de contenidos conceptuales que especifica y vincula para su caracterización. Un término

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como dedal nos evoca no sólo el concepto aislado del objeto, sino el dedo, los útiles de costura, incluso diferentes materiales metálicos. Hay que tener en cuenta los ‘dominios cognitivos’, más o menos ‘modelos cognitivos idealizados’ (Lakoff 1987) o frames en otros autores, al margen de su complejidad, pueden ser invocados como parte del contenido de una expresión, abierta a relación contextual. En la interpretación de una estructura utilizamos con gran habilidad el conocimiento previo proporcionado por otra o por mecanismos como la presuposición, la anáfora, la relación dado/nuevo, etc. La perspectiva incluye factores como posición ventajosa, orientación, y subjetividad u objetividad. Cuando decimos: Soledad está delante del coche, como consecuencia de la posición ventajosa y la orientación, se puede interpretar la posición de Soledad entre el coche y el observador, o situada en la parte delantera del coche, sin que se tenga en cuenta su posición en relación con el espectador. La ‘objetividad’/‘subjetividad’ tiene que ver con la conceptualización objetiva o subjetiva de los interlocutores. Una expresión como: Ponlo encima, aunque se interprete del mismo modo que ponlo encima de la mesa de la cocina, es menos objetiva. La ‘prominencia’ se concreta como ‘saliencia’ que tiene que ver con la mención explícita y objetiva, y/o como ’perfilamiento’. Este último, del complejo evocado por una expresión, ‘perfila’ lo que la expresión designa. Tronco evoca un árbol pero ‘perfila’ la parte del mismo que designa.

2.5.1.3. Clases y reglas gramaticales

Dejando al margen otros elementos gramaticales, destacamos las ‘clases’ y las ‘reglas’. Las primeras dependen de la naturaleza de su ‘perfil’. Se distinguen dos clases de expresiones: ‘nominales’ y ‘relacionales’, que remiten, en un sentido abstracto y amplio, las primeras, a cosas, y las segundas, a relaciones. Entre las que perfilan cosas se incluyen los nombres, pronombres y sintagmas nominales. Las relacionales incluyen adjetivos, preposiciones, adverbios, infinitivos, participios, cláusulas y oraciones (Langacker 1995:367). Las reglas dan cuenta de la esquematización de las construcciones, entendidas como combinación compleja simbólica de estructuras simbólicas más simples Este esquema de construcción abstracto es similar al de una serie construcciones concretas, pero que obviando las diferencias particulares sirve de representante común de las mismas.

2.5.2. La Gramática Liminar

La Gramática Liminar es una teoría del lenguaje aparecida en España a comienzos de la década de los ochenta, obra del lingüista Ángel López García-Molins,

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y que se ha desarrollado fundamentalmente en la Universidad de Valencia, aunque sus influencias están dejándose sentir ya en toda la comunidad lingüística internacional. La Gramática Liminar (G. L.) ha sido caracterizada también con los nombres de lingüística topológica y lingüística perceptiva; y estas tres denominaciones representan su fundamentación epistemológica, matemática y cognitiva respectivamente. La mejor síntesis de esta moderna escuela es la que ofrece su propio fundador en múltiples publicaciones, y en concreto en http://www.uv.es/=alopez/gramatica/, que seguimos en lo fundamental.

2.5.2.1. G. L. y fenomenología: la paradoja de la frontera

Epistemológicamente, la gramática liminar parte de la constatación de lo que se ha llamado paradoja de la frontera. Lo propio de la lingüística como ciencia es el hecho de que en lingüística es inevitable que reflexionemos sobre el objeto lenguaje con el instrumento lenguaje, como en "rojo" es un adjetivo. De ahí resulta la siguiente paradoja: al tiempo que el metalenguaje debe formar parte del lenguaje, también debe estar completamente separado de él; entre el metalenguaje y el lenguaje se da una frontera a la vez franqueable e infranqueable. La fundamentación filosófica de la G .L. se encuentra en la fenomenología, pues la especial relación entre lenguaje y metalenguaje llevan a pensar directamente en el oposición fenomenológica entre el dato real y la conciencia del mismo. Para la gramática liminar, en palabras de su creador, el lenguaje crea las condiciones de la realidad significada, al tiempo que es suscitado por ella. Los códigos regulan la emisión de los mensajes y son, a la vez, producidos por dichos mensajes.

2.5.2.2. La pluralidad de los enfoques

La G. L. parte de principio tópico que toda expresión, es una imagen de la realidad, una especie de cuadro o fotografía de la misma. Pero la diferencia entre expresiones que remiten a una misma situación del mundo (el ordenador fue reparado por el técnico, la reparación del ordenador, el ordenador lo ha reparado el técnico, etc.) estribaría en que ciertos mecanismos lingüísticos de representación de la realidad predominaron sobre otros, aunque todos ellos estén presentes en cada caso. Pero una persona o un paisaje pueden ser captados a su vez por cámaras fotográficas (cada una con su manual de instrucciones) muy distintas, con lo que la calidad de la foto variará también, aun en igualdad de distancia, iluminación y encuadre; en aplicación de este símil, se supone que los hechos lingüísticos puede ser explicados desde varios modelos gramaticales. Pero la G. L. no defiende un relativismo metodológico, pus en cada caso hay alguna descripción mejor que las demás y es ésta la que se

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pretende seguir en lo fundamental. Este planteamiento se conoce con el nombre de ley de la relatividad explicativa, y su corolario, la ley de la totalidad explicativa, que plantea la necesidad de conciliar explicaciones diferentes y de mostrar su razón de ser.

2.5.2.3. G. L. y espacio topológico

Matemáticamente, la resolución del dilema epistemológico de arriba sólo puede ser abordada mediante un espacio topológico. Un espacio topológico es un conjunto de elementos, llamados cerrados, en el que cabe diferenciar un subconjunto de elementos, llamados abiertos, de forma que uno y otro conjunto contraen las siguientes relaciones: tanto el conjunto cerrado como el conjunto vacío son conjuntos abiertos; la suma infinita de conjuntos abiertos es un conjunto abierto; la intersección finita de conjuntos abiertos es un conjunto abierto. En lingüística sucede lo mismo. El método lingüístico intuitivo se basa siempre en los procedimientos inductivos propios del distribucionalismo: una lengua es el conjunto de sus enunciados, el cual es a la vez cerrado -es la lengua- y abierto -se describe comparando unos enunciados con otros-; los abiertos son secuencias relevantes que sirven de contraste a las demás y también la ausencia de secuencias (el signo cero); en el fondo el metalenguaje gramatical, propio de las lenguas de cultura, representa un conjunto de rótulos para dichas secuencias relevantes (llamamos "adjetivos" a los términos que pueden aparecer en determinados entornos típicos).

2.5.2.4. G. L. y psicología de la Gestalt

La gramática liminar se concibe como lingüística cognitiva, caracterizándose en este sentido como una lingüística perceptiva y, sobre todo, como una teoría del lenguaje basada en la Psicología de la forma (Gestaltpsychologie). Como es sabido, la idea fundamental que subyace a la psicología de la Gestalt es la de que los actos perceptivos necesitan algo más que la mera asociación de estímulos para ser descritos adecuadamente: existe una subordinación de las partes al todo y una serie de formas ideales en virtud de las cuales el todo es superior a las partes y no se reduce a la suma de las mismas. Una imagen perceptiva consta de determinados elementos, pero siempre hay uno que se alza sobre los demás por su mayor importancia -la figura- en tanto el resto queda en un segundo plano -como fondo-. La oposición figura / fondo no pertenece a los elementos mismos, sino que la pone el observador, y además puede cambiar, pues cada valor dominante conlleva un valor recesivo correlativo que puede reemplazarlo e invertir la relación (es lo que en G. L. se conoce por el nombre de subsunción). La G. L. hace extensiva esta idea al análisis de

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cualquier estructura lingüística. Advirtiendo que la figura es "única" y "obligatoria", en tanto los fondos son potencialmente "varios", pero "opcionales", constata esta dualidad en cualquier tipo de nivel o unidad lingüística:

— En fonología, una sílaba consta obligatoriamente de una sola vocal o diptongo, como núcleo, y de una, varias o ninguna consonante como margen. A su vez, la asociación de sílabas que define el grupo fónico consta por necesidad de una sílaba acentuada, como figura, y opcionalmente de una, varias o ninguna sílaba inacentuada, como fondo.

— En morfología, una palabra necesita de un radical, en calidad de figura, para constituirse; se le pueden añadir, aunque no siempre, varios afijos, como fondo.

— En sintaxis, la frase consta de un sólo núcleo -figura- y eventualmente de uno o más modificadores -fondo-. En la oración tenemos siempre un solo sujeto, que es la figura, y uno, varios o ningún objeto, como fondos.

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