Sie sind auf Seite 1von 17
Provincia de Buenos Aires DirecciÛn General de Cultura y EducaciÛn SubsecretarÌa de EducaciÛn DirecciÛn Provincial
Provincia de Buenos Aires
DirecciÛn General de Cultura y EducaciÛn
SubsecretarÌa de EducaciÛn
DirecciÛn Provincial de EducaciÛn de GestiÛn Estatal
DirecciÛn de EducaciÛn General B·sica
Gabinete PedagÛgico Curricular - Lengua
LLaa
bbiibblliiootteeccaa
ddee aauullaa

2

EL LUGAR PARA PERDER EL MIEDO

¿Cómo un niño se hace lector?

¿En qué entorno un niño se hace lector?

¿UNA BIBLIOTECA DE LA INSTITUCIÓN? ¿UNA BIBLIOTECA EN EL AULA?

¿CÓMO ORGANIZARLA?

Los primeros pasos…

Las anticipaciones didácticas del docente.

¿Qué más tener en cuenta?

LA INAUGURACIÓN…

¿CÓMO SOSTENER SU USO DIARIO?

La literatura, la información, algunas sugerencias.

El fichaje y el reglamento ¿cuándo?

Y

Algunos testimonios

¿Si prestamos los libros?

• Y • Algunos testimonios ¿Si prestamos los libros? PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA LECTURA Y

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS

3

UNA BIBLIOTECA EN UN AULA EL LUGAR PARA PERDER EL MIEDO. Lucho: - Los libros
UNA BIBLIOTECA EN UN AULA
EL LUGAR PARA PERDER EL MIEDO.
Lucho:
- Los libros me hacen pasar el miedo
Maestro: - ¿y si son de miedo?
Lucho:
- Igual
Maestro: - ¿Cómo?
Lucho:
- si son de miedo igual me sirven para
cuando tengo miedo.
Maestro: - Cuando tenés miedo ¿de qué?
Lucho:
- de cualquier cosa
en mi casa, en la
escuela, en cualquier lugar
(Diálogo entre un niño y un maestro, frente a una
biblioteca de aula, en una escuela del conurbano
bonaerense)
Cuando este diálogo fue relatado surgió, inevitable, el pedido de interpretación de las palabras
de Lucho. Su maestro tratando de hacerlo dijo: para él - me parece- la lectura, la biblioteca lo
hace sentirse más seguro; los libros le abren, le muestran el mundo.

¿Cómo un niño se hace lector?

Compartiendo espacios donde se lea y leer sea bien visto; espacios donde un adulto que valora la lectura, valora que el niño lea.

un adulto que valora la lectura, valora que el niño lea. El acceso de niños y

El acceso de niños y jóvenes al libro se concibe, muchas veces, como un hecho espontáneo casi natural, sin embargo la lectura es a veces inalcanzable. Esta afirmación no está referida sólo a la falta de libros, ni a las dificultades que inicialmente pueden darse y provocarse en el proceso de adquisición de la lectura; sino que está especialmente vinculada a las relaciones que se establecen entre el entorno en que se desarrollan los niños y jóvenes y el uso y valoración que en él se haga de la lectura. Existen situaciones cotidianas, que

4

comparten distintos sectores sociales, plenas de impedimentos culturales para acceder a la lectura y es posible que los que logran vencer los obstáculos corran el riesgo cierto de entrar en conflicto con las costumbres y valores del ámbito social en el que viven. Cuando no se pertenece a una comunidad lectora, leer puede considerarse una actividad un tanto inútil, una pérdida del tiempo que se podría destinar a otras tareas o a divertirse, un permanecer inactivo sin estar haciendo nada. Cuando se vive en una comunidad no lectora, ingresar a la lectura es apartarse, separarse del grupo de pertenencia, diferenciándose. Si se tiene una mirada estrecha para pensar la relación con el conocimiento, el introducir nuevas prácticas y valores puede ser percibido como peligroso y transformase en un asiduo lector en algo extraño y atípico; porque la lectura, que es una actividad aparentemente individual y aislada, se desarrolla en un entorno social que la dota de sentido.

¿En qué entorno un niño se hace lector?

de sentido. ¿E n qué entorno un niño se hace lector ? En el círculo de

En el círculo de relaciones más primarias y cercanas, dentro del cual está la familia y donde puede existir un adulto o un par que mediatice la relación con el mundo de los libros. La mencionada es una buena posibilidad pero no todos los niños la tienen, hay vastos sectores sociales y no sólo los más desprotegidos que no acceden plenamente a la lectura.

Pero sí todos los niños deben ir a la escuela y allí está disponible el adulto más indicado para esa mediatización: el maestro y el entorno privilegiado para su formación como lector: el salón de clase y una biblioteca.

La escritora María Elena Walsh lo expresa de esta forma:

“El lector nace, siempre que cuente al nacer con las hadas reglamentarias asomadas a su cuna que le otorguen dos dones. Una familia natural o vicaria, en la que al menos un adulto esté hechizado por un libro. Y un ámbito escolar donde se enseñe humildemente a leer y escribir, porque a pesar de los vertiginosos cambios impuestos por el negocio de la informática, durante bastante tiempo nos seguiremos manejando con el alfabeto. El maestro puede reparar el escamoteo, siempre que sortee la imposición prepotente de lo “instantaneodivertido” ayudando al niño a amar, o por lo menos a no despreciar ese alimento primigenio”

5

¿UNA BIBLIOTECA DE LA INSTITUCIÓN? ¿UNA BIBLIOTECA EN EL AULA?

BIBLIOTECA DE LA INSTITUCIÓN? ¿UNA BIBLIOTECA EN EL AULA? Numerosas instituciones poseen una biblioteca y también

Numerosas instituciones poseen una biblioteca y también muchos docentes organizan bibliotecas de aula. Esta circunstancia en ocasiones da lugar a un falso conflicto, transformando un problema de “suma” en un problema de “resta”, tornando opuesto lo complemen- tario. Ambas instancias cumplen funciones diferentes y la naturaleza de su uso también lo es. La biblioteca institucional por ser UNA para toda la escuela es el lugar donde se acude a buscar material de cierta especificidad, en la que hay que considerar normas más precisas de funcionamiento y registro y a la que se le formulan preguntas más complejas que se encuentran en textos, que por sus características, ameritan la presencia de una bibliotecaria. Las bibliotecas de aula son de consulta fluida, relacionadas intencionalmente con los contenidos específicos del año, a mano para enfrentar la duda en el mismo momento que surge, de uso más compartido, pregunta más espontánea y un recurso entretenido para los tiempos libres que a veces deja la tarea escolar; casi de un uso similar a la biblioteca de los hogares, en caso de poseerla. La relación de ambas es necesariamente solidaria, pudiéndose planificar múltiples acciones coordinadas que multipliquen los recursos materiales y humanos de que se disponen. Para ello hay que haber aceptado que los libros son para leerlos, compartirlos y usarlos cotidianamente. Cuando la escuela no posee, lamentablemente, una biblioteca institucional es necesaria y casi obligada la presencia de una biblioteca de aula De hecho su organización en los salones de clase es una práctica cada vez más frecuente, muchos docentes saben que es un lugar determinante para la formación de lectores. En algunas aulas suplanta la clásica organización basada en el pedido de un mismo libro igual para todo el grupo clase, orientándose intencionalmente, hacia la conformación de un circuito donde existan variados materiales. En estos casos se les propone a los alumnos y padres un listado de textos para conformarla y es común que los libros, acrecentando su número, acompañen al grupo a lo largo de varios años hasta el momento de optar por distribuirlos equitativamente entre los usuarios o canjearlos con otros grupos de la escuela, que trabajen en forma similar. En numerosas instituciones, donde las bibliotecas de aula son de uso

6

generalizado, al comienzo de cada año se organiza una feria de trueque o venta de libros

usados que permite cambiar o adquirir variados materiales a bajo precio.

En otras aulas, aun solicitando un mismo libro o manual para toda la clase, se advierte

la importancia de incorporar otros textos que amplíen el universo literario e informativo de

los alumnos. En distintas experiencias escolares, esta circunstancia es el primer paso hacia el

trabajo exclusivo con la biblioteca en el salón de clase.

¿CÓMO ORGANIZARLA?

Los primeros pasos

La biblioteca de aula es una fuente de lectura que desestima la homogeneización de la información y abre las puertas para que los textos que circulan en la sociedad entren a la escuela. Esta circunstancia permite elegir, del caudal informativo y literario existente, lo más adecuado para interactuar con los contenidos a desarrollar desde el inicio, a lo largo de todo el año y partiendo de distintas perspectivas. Los aspectos a tener en cuenta cuando se ha tomado la decisión de trabajar con una biblioteca de aula son múltiples y los docentes consultados consideran que los primeros

pasos a compartir con los alumnos y sus familias son…

Comunicar la decisión de trabajar con una biblioteca, que contenga variedad de textos, compartiendo con los padres los criterios sustentados para que colaboren activamente en su organización.

Relevar con los alumnos los contenidos del área de Ciencias Sociales y Ciencias Naturales a desarrollar en el año para decidir cuáles son los temas sobre los que no hay información o necesitan ser complementados. Otro tanto puede rea- lizarse con los textos literarios logrando que familiares y amigos colaboren para luego seleccionar lo que se considere más apropiado.

La aproximación al universo bibliográfico explorando catálogos de editoriales, que se obtienen gratuitamente en las librerías, bus- cando el contacto con las opciones posibles y sus costos.

cando el contacto con las opciones posibles y sus costos. La visita a la biblioteca comunitaria
cando el contacto con las opciones posibles y sus costos. La visita a la biblioteca comunitaria

La visita a la biblioteca comunitaria con el propósito de seguir explorando sobre los contenidos, conocer su organización y condiciones de préstamo. Es posible también concurrir a los comercios de ventas de libros más próximos. La intención de estos contactos es ampliar la elección del material informativo y tomar conocimiento de libros de cuentos y novelas que no se conocen, comenzando a trazar el proyecto grupal de lectura para el año en curso.

Publicitar la biblioteca en la comunidad. En el transcurso de la recolección y compra de libros y otros materiales escritos, elaborar y distribuir por parte de los alumnos volantes y afiches que, por fuera de los muros de la escuela, inviten a personas e instituciones a participar y colaborar. Los alumnos, sus familias y vecinos del barrio deben saber y tomar parte de la llegada de los libros.

deben saber y tomar parte de la llegada de los libros. La preparación del escenario es
deben saber y tomar parte de la llegada de los libros. La preparación del escenario es

La preparación del escenario es esencial. El espacio de la biblioteca será objeto de acondicionamiento y decoración, de forma tal que los libros se dispongan en el mejor lugar posible. Maderas decoradas, estantes forrados, carteles e inscripciones, algunos almohadones son imprescindibles, como también lo son la participación de alumnos y familias en este proceso. Todos deben sentir que la biblioteca les pertenece.

lo son la participación de alumnos y familias en este proceso. Todos deben sentir que la

7

Las anticipaciones didácticas del docente

Seleccionar los textos y planificar la interacción con ellos es de competencia docente. Los docentes consultados sugieren anticipar sus acciones diseñando las actividades de lectura que se desarrollarían en el primer cuatrimestre de clase. De las propuestas previstas que incluirían situaciones de lectura individual o grupal, por parte de los niños o por parte del maestro o profesor, para buscar información, para leer cuentos, novelas, poesía, etc., surgen los criterios didácticos a tener en cuenta para la formación de la biblioteca, algunos de ellos se mencionan a continuación. Para la ineludible presencia del texto literario es necesario prever:

- Textos que puedan leer los alumnos por sí solos y otros más extensos y

complejos cuya lectura estaría a cargo del docente, ya que todo lector se forma

leyendo pero también escuchando leer.

- Los intereses de los alumnos, un tema polémico. Los parámetros de la

controversia son: por un lado las preferencias de los niños y por el otro las necesidades de enseñanza de los docentes. ¿Hasta dónde considerar unas y otras? En el campo de la didáctica, la situación planteada está sujeta a continuas negociaciones. Si bien es preciso partir de los intereses, en caso de no ampliar el universo de opciones ¿pueden los alumnos elegir aquello que no conocen?

- La inclusión de textos de autores nacionales y extranjeros, tradicionales y con-

temporáneos, para comenzar a vislumbrar la vasta producción literaria existente.

- Libros de autores variados y libros de un mismo autor para seguir y comprender su obra.

- La incorporación de distintos tipos de textos: poesías románticas, humorísticas, prosa poética, canciones, coplas, rondas, nanas

- Obras teatrales convencionales y obras de títeres para aproximarse al género dramático.

- Cuentos y novelas de distinto tipo: de humor, aventura, suspenso, ficción, maravillosos

- Textos con ilustraciones de buena calidad que colaboren y completen el sentido que capta el lector.

- La extensión a otros tipos de portadores como revistas especializadas, fascículos de obras literarias, historietas, humor gráfico

8

Con relación a la incorporación de textos de función informativa es necesario:

- Con los clásicos manuales, organizados por áreas de conocimiento, verificar

los siguientes aspectos:

. Que el tratamiento de la información no favorezca la memorización repetitiva sino la interpretación de lo leído. . Que propicien la comparación de lo que se estudia con la realidad, favoreciendo el análisis crítico; . Que no reflejen ni insinúen valores y prejuicios que justifiquen o legitimen las desigualdades sociales y la discriminación; . Que posibiliten distintas interpretaciones sobre hechos y teorías, evitando la presentación de los temas como acabados y carentes de dimensión conflictiva;

- Frente a la adquisición de textos de referencia, prever que estén en con-

cordancia con los contenidos relevados inicialmente. Los textos de referencia,

publicados por casi todas las editoriales y de un costo menor que los manuales,

son aquellos que están organizados alrededor de una determinada temática y

profundizan contenidos específicos como: las inmigraciones, las enfermedades

endémicas, los recursos naturales, etc. Su función principal es aportar

información que atraiga y supere la que poseen los alumnos y la escasa y

generalmente resumida de los manuales.

- En el caso del texto de referencia, considerar el tipo de situación didáctica

planificada, ya que la misma puede exigir la presencia de un solo volumen por

tema - por ejemplo si su desarrollo es individual - o varios volúmenes de un

mismo texto, si el trabajo está planteado grupalmente.

- Contemplar, para la biblioteca de aula, la incorporación de enciclopedias,

diccionarios, artículos de divulgación científica, revistas especializadas,

periódicos, atlas, planos de regiones geográficas y guías de ciudades, folletos,

cartillas, libros de arte, manualidades, deportes, cocina

- Para el segundo y tercer ciclo tener en cuenta, además, la inclusión de textos

específicos donde consultar las dudas sobre el subsistema ortográfico y

gramatical.

¿Qué más tener en cuenta?

Además del material impreso pueden incorporarse a la biblioteca, como vías de acceso

al conocimiento, la TV, videos, diapositivas, cassettes y discos compactos. El sonido, la

imagen, la música, el movimiento se transforman en alternativas diferentes para leer e

9

interpretar la realidad, por lo tanto es conveniente disponer para ellos de un espacio dentro del salón de clase. Estos bienes culturales tienen el valor agregado de ser elementos con los que niños y jóvenes interactúan espontáneamente en la vida cotidiana. En consecuencia, su uso en la escuela crea vínculos que, a modo de puente y en forma similar a los textos, posibilitan vislumbrar universos distintos y acceder a experiencias culturales diversas. Seguramente, la disponibilidad material de cada institución condicionará la inclusión de los medios audiovisuales en los salones de clase. Pero también su incorporación está relacionada con una polémica abierta y algunas posturas cerradas con relación al tema, que interpretan estos medios como objetos antagónicos al uso de la lengua escrita, representación que muchas veces obstaculiza la posibilidad de valorarlos como eficientes complementos de su enseñanza. Otro material escrito a ser tomado en cuenta son las producciones de alumnos, padres y maestros, editadas en la escuela. Libros de anécdotas, recopilaciones de sueños, chistes, adivinanzas y canciones de la época de los abuelos, antologías de cuentos, poemarios, fascículos temáticos de ciencias sociales y naturales, curiosidades científicas… también deben formar parte del acervo bibliográfico disponible.

LA INAUGURACIÓN

Los docentes que trabajan con biblioteca de aula consideran su inauguración como un momento de gran expectativa porque, a pesar de que los niños y sus familias compartieron su organización, muchas incógnitas quedan pendientes. El festejo, generalmente, tiene una doble instancia: la más íntima, que se produce entre docentes y alumnos y la pública, de la que participan la escuela y la comunidad.

pública, de la que participan la escuela y la comunidad. La celebración íntima en muchos salones

La celebración íntima en muchos salones de clase se transforma en emocionada sorpresa cuando en el día esperado, de una caja con moño o en una “mesa servida” de libros en el centro del salón, los alumnos ven por primera vez la totalidad de los materiales que conforman la biblioteca del aula. En esta oportunidad, luego de bucear en los textos y compartir lecturas y comentarios entre compañeros, el maestro lee algún cuento escogido especialmente para la ocasión. Muchos docentes invitan a hermanos de sus alumnos o cada uno de ellos puede convidar a su “más” amigo de la escuela a compartir el momento.

10

La inauguración pública, precedida de una intensa campaña publicitaria, se trata de hacerla coincidir con alguna fecha patria para facilitar la concurrencia de los invitados. Se transforma así en una verdadera “ceremonia de encuentro” entre libros, organizadores, colaboradores y destinatarios. En algunas escuelas además de la esperada palabra del maestro

se invita a familiares y amigos a recordar y compartir recuerdos o anécdotas ligados a libros y

situaciones de lectura vividas, a narrar o leer algún relato que recuerden de su infancia

Por

último, los destinatarios del esfuerzo muestran a los invitados todo el material obtenido, explicando sus posibles usos y aprovechamientos. Se genera, en estos casos, un significativo rito de lectura colectiva pleno de comentarios, intercambios y placenteras sensaciones.

¿CÓMO SOSTENER SU USO DIARIO?

Sostener el uso diario de la biblioteca es un complejo desafío.

CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES
CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES

CUENTOS

CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES

REVISTAS

DEPORTIVAS

CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES

HISTORIETAS

CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES

C. SOCIALES

CUENTOS REVISTAS DEPORTIVAS HISTORIETAS C. SOCIALES CARPETAS DE RECORTES

CARPETAS

DE RECORTES

DIARIOS NOVELAS REVISTAS
DIARIOS NOVELAS REVISTAS

DIARIOS

DIARIOS NOVELAS REVISTAS
NOVELAS
NOVELAS
DIARIOS NOVELAS REVISTAS
DIARIOS NOVELAS REVISTAS

REVISTAS

C. NATURALES

DE RECORTES DIARIOS NOVELAS REVISTAS C. NATURALES Supone aceptar que cada vez que los libro s
DE RECORTES DIARIOS NOVELAS REVISTAS C. NATURALES Supone aceptar que cada vez que los libro s
DE RECORTES DIARIOS NOVELAS REVISTAS C. NATURALES Supone aceptar que cada vez que los libro s
DE RECORTES DIARIOS NOVELAS REVISTAS C. NATURALES Supone aceptar que cada vez que los libro s

Supone aceptar que cada vez que los libros circulan dentro del salón de clase estamos en clase de lectura, aunque la actitud sea hojear displicentemente - hasta encontrar algo que atrapa -, comentar una ilustración o explorar rápidamente uno tras otro los libros para decidir cuál leer. Presupone, en muchos momentos, que con intencionalidad manifiesta se anticipen actividades en espacios y tiempos didácticos que transgredan la periodicidad habitual y el clásico contrato de “cada alumno con su libro y leyendo tal página. En otros momentos es aprovechar una espontánea y ocasional situación que, si bien se desvía de lo planificado, instala en el salón de clase un modo de lectura habitual en la vida cotidiana como es por ejemplo satisfacer un interrogante momentáneo o comenzar a leer cuando en realidad se debería estar haciendo otra cosa. En otros términos, se trata de

11

desplegar y promover frente a los alumnos objetos atractivos como los libros y situaciones didácticas donde se considere que es necesario y tiene sentido “zambullirse” en ellos.

Lo literario, lo informativo

algunas sugerencias

Algunas de las sugerencias que se ofrecen forman parte de las prácticas habituales de muchos docentes, que sería deseable institucionalizar. Otras son el producto de experiencias probadas que están en condiciones de ser generalizadas, por último, están aquellas que son rescatadas porque se encuentran a mitad de camino entre las prácticas escolares frecuentes y las distintas alternativas que expresan los procesos de aproximaciones sucesivas de los docentes y sus alumnos para incorporar en sus clases la biblioteca de aula.

Una de las prácticas más habituales, sobre todo en los primeros años de la escolaridad, es

la “hora del cuento” Estos momentos rápidamente comienzan a diluirse cuando, avanzando

sobre el itinerario escolar, surgen las presiones curriculares que desprecian la influencia

notable que tiene la lectura por parte del maestro sobre la formación de lectores y su condición de espacio ganado al aprendizaje. Generalmente son situaciones permanentes de lectura, que esperadas con gran expectativa, comienzan a desarrollarse en horas semanales fijas.

Poco a poco muchos docentes modifican la configuración didáctica inicial, armada sobre la base del maestro leyendo a todo el grupo clase, para conformar pequeñas agrupaciones de niños y sobre todo para variar la figura del lector. Ceden, así, su lugar a los alumnos de años superiores de la escuela para que oficien de lectores a los más pequeños. Esta organización didáctica admite la posibilidad de diversificar lo que se lee, incluyendo, por ejemplo, textos de historietas y humor gráfico difíciles de compartir con un grupo numeroso. También facilita el paso de lo literario a lo informativo, poniendo a los más chicos en situación de leer apoyados por los más grandes, enciclopedias, diarios y textos de referencia ligados a sus intereses y necesidades de información.

En algunos salones de clase, el oficio de lector es dejado rotativamente en manos de otros actores institucionales como directivos y porteros y también a padres, abuelos y amigos;

abandonar cada tanto el lugar del que lee le permite al maestro registrar con precisión avances

o dilaciones en el proceso lector de sus alumnos y dejar la función ejecutiva por la tan redituable del observador participante.

Por último los alumnos, después de una intensa y prolongada experiencia de escuchar e intentar leer por sí mismos, se transforman en activos lectores para otros siendo ellos los que ahora son puestos en situación de provocar placer por medio de un buen relato, a un auditorio

12

determinado. El producto obtenido en el desarrollo de esta actividad permanente, que va modificando progresivamente su estructura didáctica, es la conformación paulatina de una comunidad de lectores que comienza a construirse en el contexto escolar.

El periódico, que no necesita ser del día, está demostrado que interesa a los alumnos. Además de ser fuente de información para diversos contenidos puede ser aprovechado para armar archivos temáticos donde figuren recortes de artículos e informaciones científicas relacionadas con los contenidos relevados a principios del año.

En el caso de las revistas y los fascículos de algunos diarios, que no pierden tanta vigencia en el tiempo, también concitan la presencia de numerosos lectores. Conseguir revistas de historietas, deportes, actualidad o infantiles - de personas amigas o familiares de alumnos que las donen después de haberlas leído- dejándolas a mano en un revistero invitan a leer, incluso en los recreos.

Las bibliotecas de aula resultan muy funcionales para el desarrollo de las temáticas específicas que en distintos momentos del año ocupan a los alumnos y docentes. Cuando se decide investigar sobre los animales o saber sobre la acción intrusiva del hombre sobre la naturaleza, por ejemplo, es previsible que los niños y jóvenes busquen en textos de referencia respuestas a los interrogantes que se han formulado. Los proyectos destinados a buscar información para elaborar, por ejemplo, un fascículo de Ciencias Naturales para compartir con los compañeros de otro año o la escritura de una monografía para ser leída en un encuentro de Ciencias Sociales son oportunidades especiales para consultar los libros de referencia y activar la circulación de textos de la biblioteca.

La poesía es fuente inagotable de placer. Los niños y también los jóvenes, por distintos motivos, suelen disfrutar de su encanto. Los más pequeños porque les fascina su ritmo y musicalidad; los púberes y adolescentes porque son una verdadera explosión de emociones y sentimientos e históricamente suelen usar este género como canal expresivo. La lectura e intercambio de poesías de autores contemporáneos, el rescate de formas tradicionales, el seguir una línea poética determinada o invitar a un poeta al salón de clase son situaciones probadamente exitosas.

Con los más jóvenes, a veces, se da un período inicial más solitario e íntimo, que precede el momento de compartir con otros la experiencia. En la medida que la biblioteca ofrezca materiales, sin forzar la oportunidad, se irán generando encuentros personales que cada vez con mayor autonomía permitan delinear el propio gusto y estilo de lectura.

13

La

lectura

de

poesías,

su

intercambio

y

recomendación

suelen

derivar

en

la

recopilación de las preferidas en un texto de edición escolar o la creación inspirada de

producciones de los propios alumnos; ambas circunstancias de alto y sensible valor formativo.

El fichaje y el reglamento ¿Cuándo?

El inventario y su respectivo fichaje, así como la elaboración del reglamento de uso son, generalmente, las primeras acciones emprendidas.

Algunos docentes polemizan esta decisión expresando que es como “atar el carro adelante del caballo”. Se preguntan: ¿es conveniente comenzar por el orden y las restricciones, si la intención es conquistar lectores?

El laborioso fichaje ¿tiene significado para los usuarios de la biblioteca antes de haber comprobado que es imprescindible, para encontrar lo que se busca, darse una forma de organización?

En otros órdenes de la vida ¿cuándo se hace necesario un procedimiento?

Antes de que unos cuantos no devuelvan un libro y otros lo soliciten ¿tendrá sentido para los alumnos pensar en un reglamento de préstamos?

Todos los interrogantes apuntan a precisar la idea de que el motor inicial del aprendizaje es la presentación de un problema, que se percibe como tal, y por lo tanto exige ser resuelto.

Todos los interrogantes apuntan a lograr un compromiso real con el funcionamiento de la biblioteca, que casi siempre es consecuencia de la participación activa en el planteamiento de los problemas que van surgiendo y del acuerdo alcanzado para ensayar distintas soluciones. La organización de la biblioteca no es estática ni de “una vez para siempre”, distintas necesidades plantean nuevos problemas que según el momento adoptan diferentes resoluciones.

Es común, entre los alumnos más pequeños que intenten, inicialmente, una organización de los textos por criterios que tienen que ver con lo perceptivo: los de colores juntos, diferenciados los de tapas duras de los de tapa blanda, los “gordos” y los “flacos”

Rápidamente descubren que esos criterios no son funcionales y comienzan a elaborar otros que se relacionan progresivamente con el contenido de los textos. Más adelante son capaces de organizar en estantes diferentes los cuentos y los libros “de estudiar”, en clara referencia a los textos literarios y los de función informativa. Luego exploran la posibilidad de agrupar la literatura por autores y la información por tema

14

Los más grandes también recorren un sinuoso camino hasta encontrar las formas organizativas cada vez más prácticas; los criterios, también cambiantes, van explorando agrupaciones por autores, por temas, por áreas del conocimiento

Cuando se alcanzan normas de clasificación relativamente estables, comienza otra

etapa del proceso ¿Cómo registrar el criterio elegido? ¿Cuáles son los datos mínimos e

indispensables para definir un texto? Estos interrogantes abren un nuevo recorrido catalogación de los libros.

la

La distribución en diferentes estantes con sus respectivos rótulos, la confección del

son actividades que

involucran la lectura y la escritura con claros propósitos. Los alumnos vuelven a los textos para extraer de ellos datos precisos, buscar información en los glosarios, inferir la función de índices, títulos y gráficos, localizar a los autores, la editorial, el país de origen. Protagonizar este proceso desarrolla, en paralelo, un vínculo muy estrecho con los libros que promueve su valoración y cuidado.

inventario, el armado de las fichas, la redacción del reglamento

Y

¿Si prestamos los libros?

Prestar libros no es algo fácil, sobre todo si se tienen pocos y costó mucho

Si se prestan, no se dispone de ellos cuando se los necesita, se rompen, se

pierden

Existen numerosas experiencias registradas en distintas escuelas, sobre el dificultoso

proceso de préstamo de libros, que pueden aportar al análisis de esta situación. Todos los docentes consultados mencionan la disyuntiva y algunos, todavía, están intentando procesarla con sus alumnos.

¿Puede quedar la lectura prisionera dentro del

salón? Aún cuando los libros de la biblioteca de aula circulen activamente cada día ¿Alcanzan las horas de clase para propiciar una comunidad de lectores? Entre estos últimos, se encuentran los que elaboraron una respuesta de compromiso al interrogante: deciden que algunos libros se prestan y otros no. Los que ya acreditan un largo camino recorrido en tal sentido, reconocen haber pasado por distintos momentos y afirman que “como para todo, depende de lo que se esté dispuesto a arriesgar y a conseguir”. Aseguran que el mejor comienzo es un “préstamo controlado” - que casi tiene las características de un trueque - entre bibliotecas de aula o con la biblioteca institucional, con el conocimiento y acuerdo expreso de docentes y alumnos. Otra práctica habitual, cuando las bibliotecas van pasando año tras año con el mismo grupo, es que algunos libros adquieren la categoría de “para los más chicos” y, en consecuencia, se logra el acuerdo de promocionarlos entre los más pequeños y proceder a su

conseguirlos

es un dilema.

Muchos de ellos se han preguntado

15

préstamo. Esta situación suele dar lugar a interesantes sesiones de recomendación oral o

escrita destinada a capturar lectores principiantes. La recomendación de libros, que es una

práctica común en la vida cotidiana, resulta sumamente conveniente para promover la lectura

en el ámbito escolar. Una cartilla mensual de recomendados, la cartelera en una galería o la

visita para ofrecer textos a los compañeros de otros años, suelen ser eficientes soportes de la

promoción.

Los proyectos compartidos entre dos años también ayudan a institucionalizar el

préstamo de los libros cuando, cada tanto y por la exigencia del trabajo común, se proponen

juntar los materiales utilizados para ampliar consultas e información.

En muchas escuelas se arman redes solidarias para la obtención de revistas y diarios

que se dejan sobre una mesa en el momento del recreo, sin ninguna exigencia de lectura.

Otras escuelas agregan libros de chistes, adivinanzas, colmos, etc. Está comprobado en estos

casos la paulatina y creciente concurrencia de alumnos a buscar material y el interés por

seguir, semana a semana y aunque a plazo un poco vencido, algunas noticias, historietas o

chismes de una revista de actualidad. También es frecuente observar a grupos que comentan

chistes.

Los docentes más arriesgados, organizan préstamos a domicilio. Las precauciones

iniciales son múltiples. Casi todas las experiencias admiten la existencia de pérdidas o

deterioro de algunos libros; pero todos coinciden en afirmar que a poco de vincularse con los

libros cotidianamente, encontrando un sentido recreativo o práctico en la lectura, estos

accidentes disminuyen hasta ser irrelevantes o un efecto normal del uso.

Algunos testimonios

Tomar la decisión de trabajar con una biblioteca en el aula es romper con algunos

hábitos pedagógicos muy arraigados. Quizás, los testimonios de algunos docentes que ya lo

decidieron, faciliten la tarea. igual lectura les pedí a los chicos un libro de pero
decidieron, faciliten la tarea.
igual
lectura
les pedí a los chicos un libro de
pero a mitad de año con una
compañera armamos una biblioteca
para los dos grupos.
¡Nos sorprendimos! Los chicos se
entusiasmaron más con los libros de la
biblioteca que con los libros de lectura.
Sobre que teníamos pocos libros,
pensaba que los que les prestara
no iban a volver. La verdad que
fueron muy pocos y al principio.
Ahora se acabó el problema.

16

Yo nos le puedo decir el lío que fue. Era un desorden ¡de aquellos! Bueno
Yo nos le puedo decir el lío que fue.
Era un desorden ¡de aquellos!
Bueno
pero o yo me acostumbre o
ellos se ordenaron
¡no sé!
Pero valió la pena
Los padres entendieron que era lo
que quería, al principio querían
saber qué pasaba con los libros a fin
de año. ¿Quién se los llevaba?
Cuando vieron el interés de los chicos
aceptaron sin problema que nadie se
llevara ninguno y que la biblioteca
los acompañara el próximo año.
Pensaba que lo más importante en
la escuela era que los chicos
escribieran. Que si sabían escribir lo
demás venía solo. Ahora me doy
cuenta que son cosas diferentes, la
lectura es tanto o más importante

¿Por qué la lectura?

porque

dota de sentido lo desconocido

porque

moviliza nuestros temores, certezas y creencias

porque

configura y desfigura nuestra representación del mundo

porque

nos ayuda a construirnos como sujetos históricos

porque

en ese espacio de absoluta intimidad que se crea entre el lector

y lo escrito, se escapa a moldes

se pierde la condición de prisionero.

17

PARA MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA LECTURA Y LAS BIBLIOTECAS

La información que brinda este listado de textos es variada. Nuestra recomendación incluye cierto grado de disenso con algunas situaciones didácticas propuestas en alguno de ellos. No obstante consideramos que son un valioso aporte para la comprensión del complejo mundo de la lectura y la circulación de los libros.

Antología: La biblioteca. Actividades de promoción del libro y extensión bibliotecaria y cultural. 1º edición, Colección Nuevos Caminos, Ediciones Colihue, Bs. As., 1996.

Chartier, A.M., Hébrard, J.: Discursos sobre la escritura (1880 - 1980). 1º edición, Colección LEA, Editorial Gedisa, Barcelona, 1998.

Chartier, Roger: Cultura escrita, literatura e historia. Conversacions con Roger Chartier. 1º edición, Colección Espacios para la lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

Chartier, Roger: Las revoluciones de la escritura. Diálogo e intervenciones. 1º edición, Colección LEA, Editorial Gedisa, Barcelona, 2000.

Dubois, Maria Eugenia: El proceso de lectura: de la teoría a la práctica. Aique Grupo Editor, Bs. As., 1989.

Ferreiro, Emilia: Cultura escrita y educación. Conversaciones con Emilia Ferreiro. edición, Colección Espacios para la lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

Jolibert, Josette (coord.): Formar niños lectores de textos. 4º edición, Dolmen Ediciones, Chile, 1994.

Kaufman, Ana María (comp.): Letras y números. Alternativas didácticas para Jardín de infantes y Primer Ciclo de la EGB. 1º edición, Colección Siglo XXI, Santillana, Bs.As. 2000.

Lerner, Delia: Lectura y escritura: perspectiva curricular, aportes de investigación y quehacer en el aula. 1º edición, Temas de Educación Nº 3, Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Externado de Colombia, 1997.

Montes, Graciela: La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético. 1º edición, Colección Espacios para la lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

Montes, Graciela: El corral de la infancia. Acerca de los grandes, los chicos y las palabras. 3º edición, Colección Apuntes, Libros del Quirquincho, Bs.As., 1993.

Petit, Michèle: Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. 1º edición, Colección Espacios para la lectura, Fondo de Cultura Económica, México, 1999.

Olson, David: El mundo sobre el papel. El impacto de la escritura y la lectura en la estructura del conocimiento. 1º edición, Colección LEA, Editorial Gedisa, Barcelona, 1998.

Penac, Daniel: Como una novela. Ediciones Norma. Santafé de Bogotá, Colombia, 1993.

Agradecemos a los docentes que con sus opiniones y comentarios colaboraron con la redacción de este documento. Para consultas sobre libros adecuados para cada nivel y/o aspectos organizativos de las bibliotecas de aula comunicarse con el Gabinete Pedagógico Curricular 0221-4295291/93/94 ó dep@ed.gba.gov.ar