PROGRAMA DE MONITOREO

PARQUE NACIONAL QUEBRADA DEL CONDORITO Y RESERVA HÍDRICA PROVINCIAL PAMPA DE ACHALA
INFORME FINAL MARZO 2008

Coordinación Técnica: Dr. Marcelo Cabido Coordinación Técnico-Administrativa: Mgter. Julia Junquera Mgter. Evangelina Natale

Programa de Monitoreo PNQC y RHPA

INDICE Resumen Ejecutivo Descripción y diagnóstico de la UC Capitulo I- Monitoreo de la vegetación a escala de paisaje y de comunidad Capitulo II- Monitoreo de la vegetación a nivel de comunidad y monitoreo de pastizales Capitulo III- Monitoreo de Polylepis australis (“tabaquillo”) Capitulo IV- Monitoreo de Puma concolor (“puma”) y Lycalopex culpaeus smithersi (“zorro colorado”) Capitulo V- Monitoreo de la comunidad de anfibios Capitulo VI- Monitoreo de Akodon boliviensis Capitulo VII- Monitoreo de las áreas de Uso Público Personal capacitado 161 172 195 238 83 136 3 13 34 54

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RESUMEN EJECUTIVO A partir del diagnóstico inicial de la Unidad de Conservación, puede concluirse que hay dos aspectos principales en el manejo del área protegida que deben ser considerados especialmente en el Programa de Monitoreo: la herbivoría por ganado introducido (o la falta de ella) y el uso público (especialmente en las áreas destinadas a tal efecto en la Zonificación y Plan de Manejo del área). La herbivoría por ganado introducido ha sido el uso de la tierra predominante en la altiplanicie de Achala por, al menos, los últimos 200 años. La creación de la Unidad de Conservación (Parque Nacional, Reserva Nacional y Reserva Provincial) determinó un cambio sustancial en los regímenes de manejo: una parte del territorio de la Unidad fue liberada de la herbivoría, mientras otros territorios fueron sometidos a distintas cargas ganaderas. Esta distribución de la carga ha tenido dos consecuencias principales en el manejo de la Unidad de Conservación: por un lado, permitió establecer convenios con pequeños productores del área de Reserva Provincial, que dispusieron de potreros para alimentar sus animales en territorio del Parque Nacional, estableciendo así un sistema de manejo integrado novedoso para la APN. Por otra parte, los nuevos patrones de distribución del ganado permitieron disponer de un experimento casi natural para desarrollar el programa de monitoreo objeto de este Informe. De esta manera, se dispuso de un diseño experimental apropiado para monitorear el efecto del cambio en el régimen de manejo sobre la diversidad de diferentes grupos de organismos, incluyendo distintos niveles de organización, desde el paisaje hasta poblaciones de especies individuales. El segundo aspecto tiene en cuenta el efecto del uso público, especialmente sobre senderos y caminos utilizados por turistas y visitantes para acceder a sitios claves de la Unidad de Conservación. Mientras en el Parque Nacional se ha prestado especial atención al mantenimiento y conservación de los senderos (particularmente en el acceso a la Quebrada del Condorito), en distintos sitios de la Reserva Provincial (Ej. Los Gigantes y Champaquí), estos muestran marcadas evidencias de deterioro que las primeras actividades de monitoreo han detectado en forma contundente. Los grupos de organismos seleccionados para desarrollar el Programa de Monitoreo han sido ampliamente justificados en ocasión del establecimiento de dicho Programa. A nivel del paisaje se han monitoreado los cambios en los tipos de cobertura del territorio a través de sensores remotos de diferentes épocas.
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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Tabla 1. Potreros del Parque Nacional, Reserva Nacional y Reserva Hídrica Provincial de Achala para los cuales se ha llevado a cabo el monitoreo a nivel comunitario y de algunas poblaciones. Se indica la superficie de cada potrero, la superficie útil (es decir descontando la roca) y la carga anual promedio durante el período evaluado. Además, para los potreros con uso estacional se indica la carga de los períodos en los cuales los poteros tienen animales y la época de uso y el tipo de animales.
Potrero SupTotal Sup. útil (ha) (ha) 1T1 607 414 3T 4T2 5T 6T 7T 8T 9T 10T 11T 12T 258 242 199 266 793 875 1019 1073 573 1035 230 150 182 242 577 696 227 865 437 783 Carga anual Set 04 - Set 07 114 0.27 55 0.24 21 0.14 35 0.19 40 0.16 0 0.00 203 0.29 127 0.17 217 0.25 37 0.08 60 0.08 Carga estacional3 333 0.46 339 0.77 332 0.42 época todo el año todo el año todo el año todo el año todo el año sin animales todo el año juliooctubre5 todo el año junio abril-mayo Tipo de animales vacas caballos vacas caballos vacas llamas4 ovejas llamas vacas caballos sin animales vacas caballos vacas caballos ovejas vacas/caballos vacas caballos vacas caballos

Trinidad

ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha

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(Continuación..)
Ensenadas 1E 3E 4E 5E 6E 7E Fuera PN CS (st) RP1 (c) RP2 (g)
1

226 70 256 239 733 1453 794 s/d s/d

123 61 207 588 559 1027 528 s/d s/d

ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha

26 0.21 13 0.21 58 0.28 45 0.24 0 0 204 0.20 138 0.26 s/d 0.258 s/d 0.398

122 1.99 103 0.50 104 0.55 291 0.55 s/d -

todo el año

vacas

ovejas diciembrevacas/caballos enero6 juliovacas diciembre caballos enero-junio vacas caballos sin sin animales animales7 todo el año ovejas vacas/caballos diciembrevacas julio caballos s/d vacas caballos todo el año ovejas vacas/caballos

Incluye los antiguos potreros 1 y 2; 2 Incluye los antiguos potreros 4 y NN; 3Promedio de los meses durante los cuales el potrero tiene animales; 4Si bien según los convenios este potrero no ha tenido ovejas, se ha encontrado mucho bosteo de estos animales en las parcelas evaluadas, posiblemente porque los animales se pasan del potrero 5T; 5Algunos años ha habido algunos caballos durante todo el verano o incluso durante todo el año; 6Si bien el pico de carga es durante diciembre y enero, durante el resto del año, a partir del 2005, hubo 3 caballos; asimismo, en las parcelas evaluadas hubo mucho bosteo de oveja, ya que están cerca de los corrales de las casas; 7En este potero se mantienen unos pocos caballos durante el año; 8Valores estimados a partir del boteo medido alrededor de la parcela.

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A nivel comunitario el programa se ha centrado en el seguimiento de pastizales, pajonales, céspedes, roquedales, bosques de Polylepis australis, y comunidades de anfibios. También se ha contemplado el seguimiento de poblaciones de Akodon boliviensis, Puma concolor y Lycalopex culpaeus smithersi. El Programa de Monitoreo se completa con la evaluación del impacto del uso público, específicamente sobre el efecto senderos de acceso y recorrida del Parque Nacional y la Reserva Provincial. En la figura 1 y en la tabla 1 se presenta un esquema simplificado de las condiciones actuales de uso en territorios del Parque y Reserva Nacional, mostrando las diferentes cargas (o ausencia de herbivoría), que han permitido poner en marcha el Programa de Monitoreo.

E5 E6 E7

E1 RP1 E4 E3

CS

T1 T3 T4 T5 T6

T7

T9

T8 T11

T10

T12

Figura. 1. Parque (en blanco) y Reserva Nacional (rosado), con los nombres de los diferentes potreros o áreas evaluadas en el presente monitoreo (ver Tabla 1). El área RP2 no se incluye en el mapa por estar más al norte, en la zona de los Gigantes. Marzo 2008

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Se presenta a continuación una síntesis de las principales tendencias de cambio (en algunos casos) y del estado inicial (en otros) de los diversos componentes del monitoreo mencionados en el párrafo anterior. 1. Escala de paisaje -Los resultados de esta etapa del monitoreo ponen en duda la existencia de un piso superior de pastizales determinado por el clima, y sugieren fuertemente que estos pastizales son, en gran parte, comunidades sucesionales mantenidas por el fuego y las actividades ganaderas. -El disturbio asociado al ganado modificó, y probablemente seguirá modificando, substancialmente la configuración del paisaje en el área de estudio. Las comunidades más perjudicadas por la presión ganadera intensiva y los fuegos asociados al manejo son los bosques de tabaquillo y, en menor medida, los pajonales. La presión ganadera intensiva, en cambio, promueve la expansión de pedregales, pavimentos de erosión y céspedes. -Las cargas altas necesarias para mantener los céspedes producen degradación del suelo e impiden la recuperación de los bosques. El manejo rotativo con descansos puede ser una alternativa que permita recuperar las especies leñosas y al mismo tiempo mantener estabilizada la relación césped/pajonal. La cobertura vegetal muestra una tendencia a la recuperación en situaciones de exclusión ganadera. -En general, los resultados a nivel de paisaje coinciden con los obtenidos a nivel de comunidad, pero es necesario prolongar el monitoreo por varios años y realizar un análisis integrado de ambos niveles para confirmar todas las tendencias encontradas. Por estas razones, la conservación de los céspedes, comunidades de alta diversidad alfa, representa un cierto conflicto con la conservación de los bosques de tabaquillo y los suelos, que son indispensables para la conservación de los recursos hídricos. Debido a este conflicto, también evidenciado en estudios a otras escalas, los efectos del manejo ganadero dentro del Parque deben ser cuidadosamente monitoreados en el futuro.

2. Escala de comunidades 2.1. Comunidades de pastizal En general, los resultados confirman las tendencias observadas a nivel de paisaje.
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-Los pajonales avanzaron sobre los céspedes, pero el avance fue menor con alta carga en invierno y sin ovejas. -Las leñosas tienden a aumentar con cargas bajas o nulas, y a disminuir con cargas altas, tanto anuales como invernales. -En general, hubo una recuperación de la superficie vegetada, que fue mayor con cargas bajas o nulas en el otoño y en el invierno. -Bajo exclusión ganadera, el avance de la erosión se detiene. Todas estas tendencias son preliminares y deben ser confirmadas con algunos años más de observación 2.2. Comunidades de Bosques y Dinámica poblacional de Polylepis australis (tabaquillo) -Los remanentes de bosques de tabaquillo de la Unidad de Conservación a la fecha de su concreción tenían una densidad, estructura, capacidad de regeneración y suelos extraordinariamente afectados por las actividades humanas. Los fuegos y la presencia de ganado doméstico seguramente son las dos actividades antrópicas que más afectan a los bosques en la actualidad. La tala posiblemente haya sido un problema en el pasado pero no parece serlo en la actualidad. -Los tabaquillos tienen múltiples adaptaciones para resistir a los fuegos y al ramoneo, no obstante cuando estos factores superan ciertos umbrales y son aplicados reiteradamente por cientos de años, el bosque no se desarrolla adecuadamente. -El estado de conservación de los suelos está severamente afectado por las actividades antrópicas. -De las variables topográficas, la que más se destaca es la altura sobre el nivel del mar encontrándose un óptimo de cobertura boscosa, crecimiento individual y productividad de semillas alrededor de los 1850 metros sobre el nivel del mar. -Hay incipientes invasiones por especies exóticas que, de no combatirse activamente y de forma integral, serán el gran problema de las próximas décadas. -El monitoreo llevado a cabo entre los años 2005 y 2007, no mostró diferencias en la dinámica poblacional entre bosques dentro y fuera del Parque Nacional. Sin embargo, en un análisis más detallado, agrupando las parcelas de bosque por cuenca, se
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puede ver que los bosques dentro del Parque tienen valores intermedios para algunos de los parámetros poblacionales como la mortalidad y la fecundidad. Esto coincide con el estado de conservación de las cuencas que, en el caso de la cuenca del río Condorito, está en niveles intermedios. En el caso de la cuenca del río Santa Clara, que es la cuenca con mejor estado de conservación, la ocurrencia de incendios y la presencia de ganado en los potreros más altos estarían reduciendo los parámetros poblacionales. -A pesar de lo expuesto en el punto anterior, es evidente el aumento en el reclutamiento de nuevos individuos en lugares dominados por pasturas y la transformación de antiguos “matorrales” en bosques, lo cual no hubiera ocurrido probablemente si no se hubieran implementado las actuales medidas de manejo. 2.3. Comunidades de Anfibios -En términos generales, no surgen de esta primera etapa del monitoreo diferencias significativas en la diversidad de anfibios en sitios bajo diferentes condiciones de pastoreo. -Hypsiboas pulchella cordobae es la especie más abundante en el área de estudio y la única con características de especie bioindicadora en cuanto a la intensidad de herbivoría, ya que su abundancia fue mayor en los sitios bajo pastoreo, tanto intensivo como moderado. -Entre las variables ambientales, la vegetación flotante surge como relevante, ya que coberturas altas afectarían la abundancia de algunas de las especies. -Desde el punto de vista metodológico resulta adecuado a los fines del monitoreo la revisión de pedreros, a través de la remoción de rocas durante las horas del día, momento en que los anfibios se encuentran en sus refugios. Durante la noche, el esfuerzo deberá estar orientado, más bien, a la visualización de los ejemplares en actividad y al registro de cantos. En los próximos monitoreos, se recomienda una campaña mensual en el período comprendido entre septiembre y abril, a los fines de abarcar todo el período de actividad de los anfibios en la Unidad de Conservación. En el análisis de nuevos datos, deberá considerarse el efecto de la temperatura, hora del muestreo, intensidad de viento y precipitaciones.

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3. Nivel Poblacional 3.1. Monitoreo de Akodon boliviensis -Se encontraron diferencias en la abundancia de pequeños mamíferos entre zonas con distinto régimen de manejo (intensidad de carga). La interpretación de estos resultados no es simple. -Entre las explicaciones posibles debe considerarse que el diseño utilizado se orientó a evaluar diferencias entre las áreas, sin estimar específicamente los efectos de un potencial factor perturbador, en nuestro caso la presencia/ ausencia del ganado. -La fauna de pequeños mamíferos de las parcelas muestreadas estuvo constituida por ensambles de muy baja riqueza específica. Se encontraron diferencias en los valores de abundancia entre las parcelas sometidas a diferente manejo ganadero. -Esas diferencias pueden explicarse a través de la presión del ganado que podría haber pauperizado (por acción directa y/o indirecta) la composición y abundancia de la fauna de predadores y/o modificado la disponibilidad de ciertos recursos para algunas especies de pequeños mamíferos oportunistas, las cuales bajo tales condiciones prosperaron e incrementaron dramáticamente sus abundancias. Los altos valores de abundancia se observarían en las parcelas E4 y E7, mientras que en la parcela E6, sin presión ganadera desde hace años y en vías de recuperar su pastizal, la abundancia fue menor. -Akodon boliviensis podría ser el ejemplo de una especie oportunista que evoluciona favorablemente en su abundancia en áreas perturbadas por el bajo número de predadores y diferencias en disponibilidad. -Estos resultados deberían considerarse mas bien como una línea de base a partir de la cual establecer las actividades de monitoreo. 3.2. Monitoreo de Puma concolor (Puma) y Lycalopex culpaeus smithersi (Zorro colorado) -Las densidades de puma son mayores dentro del Parque Nacional y las de zorro colorado son mayores en la Reserva. En el área de estudio, aparentemente este efecto “fuente”, con pumas que podrían dispersarse desde el Parque hacia la Reserva, posiblemente sea potenciado por la caza de pumas que se practica en la Reserva (a pesar de estar prohibido por ley provincial), dejando territorios vacantes que son
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constantemente ocupados por individuos que se encuentran en etapa de dispersión. De esta manera, se incrementa la productividad y “exportación” de pumas desde el Parque hacia áreas adyacentes. -Los estimadores de densidad utilizados son índices relativos, no brindando estimaciones de densidad absoluta (Ej. número de pumas por kilómetro cuadrado). Por otro lado, éstos estimadores no han sido calibrados para hábitats de pastizal y bosque de altura como Pampa de Achala, por lo que las conclusiones sobre la relación entre sus magnitudes y la densidad real de las poblaciones de puma y zorro colorado deben ser tomadas con cautela. Sin embargo, para el caso del puma, el hecho de que el índice empleado brinde un indicador apropiado de tendencias poblacionales en otras áreas de distribución del puma (Ej. oeste de EE.UU.), hace que pueda inferirse que los índices propuestos son apropiados para monitorear las poblaciones de estos carnívoros en Pampa de Achala. -A pesar de las limitaciones destacadas, se recomienda monitorear las tendencias poblacionales interanuales de puma y zorro dentro del Parque y la Reserva con el diseño propuesto.

4. Monitoreo de uso público -El uso público en senderos de la Reserva Provincial ha producido síntomas evidentes de erosión como la aparición de vías paralelas, destrucción de la cubierta vegetal y pérdida del suelo, dejando expuesta la roca. Estos procesos están activos actualmente y se requiere la implementación de medidas de manejo para frenar y revertir los procesos de erosión que afectan a un gran porcentaje de las áreas abiertas al público. No puede obviarse la incidencia del sobrepastoreo en la erosión de las sendas. -Contrariamente, en el Parque Nacional se hace evidente que el mantenimiento de las sendas redunda positivamente en la calidad y estado de conservación de las mismas.

RECOMENDACIONES Y CONSIDERACIONES FINALES -Se recomienda continuar con el Programa de Monitoreo al menos durante los próximos 10 años. Para ello, se aconseja fuertemente establecer lazos formales con instituciones de ciencia y técnica de nivel provincial y nacional. La Unidad de
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Conservación debe ofrecerse a científicos y técnicos como un “experimento natural” de enorme importancia. -Se recomienda incorporar en el Programa de Monitoreo al cóndor (Vultur gryphus). Esta recomendación se basa en que, como especie carroñera, el cóndor puede constituirse en un indicador clave de la dinámica de otros grupos de organismos, como por ejemplo Akodon boliviensis y otros micromamíferos. -Se recomienda incorporar al Programa de Monitoreo el efecto de las invasiones biológicas. En este sentido, es urgente la consideración del riesgo que implica la presencia de leñosas exóticas, de probada capacidad invasora en otros territorios de las Sierras de Córdoba.

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DESCRIPCIÓN Y DIAGNÓSTICO DE LA UNIDAD DE CONSERVACION

1. Ubicación. Importancia de la Unidad de Conservación en el contexto local, regional y global La Unidad de Conservación (Parque Nacional, Reserva Nacional y Reserva Provincial), comprende parte del cordón central de las Sierras Grandes de Córdoba (específicamente, la Sierra de Achala), y las laderas y quebradas que descienden de ellas hacia el este y el oeste. Ocupa parte de los Departamentos Punilla, Cruz del Eje, Pocho, San Alberto, Santa María y Calamuchita. Limita al norte por la ruta provincial No. 28, y al sur por el camino que une la localidad de Yacanto de Calamuchita con el Cerro Los Linderos. Sus límites oriental y occidental están representados por la cota altitudinal de 1.500 m. El sistema de Sierras Pampeanas es una región exclusiva en el continente americano y se extiende por las provincias del noroeste de Argentina, con manifestaciones de escasa altitud en la provincia de Buenos Aires. Difiere del sistema de Los Andes ya que se trata de sustratos litológicos antiguos (basamento metamórfico precámbrico), con intrusiones graníticas pertenecientes al Paleozoico Inferior a Medio. El cuadro litológico se completa con expresiones metamórficas y sedimentarias de menor extensión y distinta datación. Es también diferente de los viejos escudos de Brasilia y Guyania y, obviamente, a los potentes sedimentos cuaternarios que han rellenado los bloques hundidos de la enorme llanura Chaco-Pampeana. La orogenia andina del Terciario rejuveneció a las antiguas Sierras Pampeanas, fracturándolas y originando ascensos y descensos diferenciales de los bloques fracturados. Esto determinó el aislamiento geográfico de algunos de los sectores más elevados. Considerando el grado de aislamiento, la altitud en relación a los territorios más bajos que la rodean y su superficie, la "isla" más importante desde el punto de vista biogeográfico es la Pampa de Achala, donde se encuentra la Unidad de Conservación, compuesta por el Parque Nacional Quebrada del Condorito, la Reserva Nacional y la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala. La región central de Argentina, específicamente la Pampa de Achala en la Provincia de Córdoba, constituye un punto de confluencia de distintas corrientes florísticas y faunísticas. El área comprende ecosistemas de pastizal de montaña y
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enclaves forestales de Polylepis australis ("tabaquillo"), extendidos por arriba del límite de distribución de especies leñosas de la Provincia Fitogeográfica Chaqueña. Conviven allí especies austro-brasileras, chaqueñas de llanura, del Chaco Serrano, pampeanas, andinas, patagónicas y magallánicas. La región de Achala representa el límite más austral y oriental de especies andinas. Esto también confiere a la Unidad de Conservación un carácter único; si bien muchas de las especies que se presentan en ella se distribuyen también en otras regiones biogeográficas, es el único caso en el centro del país en que se observa tan llamativa concurrencia de especies de distintas corrientes biogeográficas. Además de esta particularidad, el área es de extrema importancia a nivel continental y mundial, ya que reúne, en una superficie relativamente reducida, cerca de 30 especies endémicas de la flora y la fauna, como así también numerosos taxones endémicos a escala de la República Argentina. La mayoría de los endemismos locales corresponden a niveles jerárquicos bajos (razas, variedades, subespecies), y pueden considerarse como neoendemismos (es decir, originados recientemente); esto indica un aislamiento geográfico relativamente tardío y, a la vez, un sitio propicio para procesos de diferenciación y especiación. También se presentan en la Unidad de Conservación numerosas especies casi endémicas de los sectores más altos de las Sierras Pampeanas, compartidas principalmente con las Sierras de San Luis, y especies emblemáticas como el cóndor andino (Vultur gryphus). Fitogeográficamente, el área protegida pertenece al Distrito Chaqueño Serrano; no obstante, casi el 50 % de su flora es de linaje andino y patagónico. Zoogeográficamente, el área forma parte, según algunos autores, de la Subregión Andino-Patagónica, Dominio Central o Subandino; otros la ubican en la Zona Andina, Subzona Patagónica. Es evidente que la Unidad de Conservación se corresponde principalmente con la región andino-patagónica y puede ser considerada como una verdadera isla en territorios extra-andinos. En síntesis, el área protegida es relevante desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad por: a) es representativa de un sistema orográfico y biológico único a escalas nacional, continental y global; b) se compone de especies animales y vegetales de linaje biogeográfico muy variado; c) reúne cerca de 30 taxones endémicos de flora y fauna y, d) constituye un sitio de especiación y diferenciación biológica. A estos valores debe agregarse la importancia

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del área en la economía hídrica provincial, ya que reúne numerosas cabeceras de cuencas de captación de agua.

2. Diagnóstico del estado y problemas de conservación de las distintas secciones de la Unidad de Conservación En la tabla 1 figuran las proporciones de cada unidad vegetación y ambiente, para cada una de las secciones de la Unidad de Conservación. El diagnóstico se realizó considerando estas superficies y las características de cada unidad. Parque 1- Bosque 2- Pajonal arbustivo 3- Pajonal grueso c/vegas 4- Pajonal fino 5- Césped 6- Afloramiento c/pajonal 7- Afloram. c/roca exp. 8- Roca expuesta Total (has) 13 9 8 27 2 29 11 1 24379 RN 16 6 5 25 2 27 19 1 RN Norte 3 2 13 24 8 18 25 7 RHPA RHPA RHPA Sur 6 10 3 15 2 27 34 2 28017 Norte 3 2 3 11 5 30 42 5 39162 Oeste 1 2 2 14 1 27 45 7 10580

Nacional Sur

8134 4356

Tabla 1. Proporción (%) del territorio de cada sección ocupado por distintas unidades de vegetación y ambiente. RN= Reserva Nacional; RHPA= Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala

Parque Nacional Quebrada del Condorito Valores -Bosques. Ocupan un 13% del área del Parque y tienen un alto valor para la conservación de la biodiversidad, tanto de flora como de fauna. No están muy representados afuera del Parque, salvo en la RN Sur, por lo cual su conservación depende en gran medida del Parque. Son muy valiosos para la conservación de riqueza de especies y endemismos, para la protección del suelo y el recurso hídrico. También poseen gran valor estético.
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-Afloramientos con pajonal. Ocupan cerca del 29 % del área del Parque, y contienen a los pajonales de Festuca, comunidad que se encuentra casi con exclusividad en esta clase, y tiene alta riqueza de especies. Su conservación en el área del Parque es importante, debido a que en zonas con actividad ganadera comercial, en la Reserva Provincial, están en proceso de disminución por erosión de sus suelos. -Pajonal fino. Ocupa un 27 % del área. Si bien no tienen un valor para la conservación especialmente alto, es en el Parque donde existe la mayor proporción de los mismos, mientras que en áreas fuera del Parque, por las actividades ganaderas están disminuyendo su abundancia. Se asocian a una alta diversidad de aves e insectos. -Suelos. El área del Parque tiene los suelos en un buen estado de conservación, ya que predominan las comunidades con buena cobertura vegetal y suelos profundos y esponjosos. Esto da al Parque mucha flexibilidad para su manejo. -Recurso hídrico. Debido al buen estado de los suelos, así como a la alta cubierta vegetal (pajonales y bosques), el valor del Parque como protector del recurso hídrico es alto. -Valor forrajero. Si bien la calidad nutritiva y la proporción de especies muy palatables de los pajonales dominantes no es excesivamente alta, el buen estado de conservación de los suelos, sumado al prolongado descanso de los campos, hacen de los mismos muy aptos para mantener ganado en cargas leves o moderadas. Esto es importante debido a los convenios de pastaje con los pobladores de la Reserva Provincial, vecinos al Parque. -Valor escénico. Es alto, debido a la alta proporción de bosques, dormideros de Cóndores (Vultur gryphus), diversidad de fauna y de paisajes. -Valor científico. Es alto, debido al gran número de especies en general y especies endémicas en particular, y a la posibilidad de contar con sectores con mínimo impacto antrópico.

Problemas -Acumulación de biomasa. Debido al nulo o muy bajo consumo de biomasa vegetal, (desde que fue excluido el ganado en 1997), se está acumulando paulatinamente cada vez más biomasa seca. Si bien en parte el problema se atenúa con los convenios de pastaje, no es suficiente, y el riesgo de incendio aumenta con el tiempo.

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-Ausencia de céspedes. Dado que estas comunidades se mantienen bajo cargas relativamente altas de herbívoros, la exclusión al ganado está provocando el reemplazo por pajonales de los escasos céspedes presentes en el área. Si bien su riqueza de especies no es alta, su equitatividad sí lo es, por lo cual resultan comunidades con diversidad alta. Los parches de césped, además, contribuyen a la heterogeneidad del paisaje, y a la belleza escénica. El valor forrajero de los céspedes es alto, especialmente si están bien manejados, con pulsos de carga animal y descansos. -Actividades turísticas. Trae aparejado cierto riesgo de incendios y erosión localizada, así como contaminación con materia fecal y residuos. -Camino de las Altas Cumbres. Es un foco linear de erosión, quemas intencionales, contaminación con hidrocarburos, residuos y mortalidad de fauna. Se desconoce si este camino puede estar fragmentando el hábitat de ciertas especies como ocurre en otros lugares del mundo donde este fenómeno está mejor estudiado. -Invasión con salmónidos. Estos peces desplazan a la fauna ictícola nativa y aparentemente tendrían impacto negativo sobre las poblaciones de anfibios endémicos. -Pérdida de diversidad vegetal. La exclusión del ganado, y la ausencia de grandes herbívoros silvestres, amenazan la biodiversidad. Si bien los pajonales pastoreados son comunidades relativamente ricas en especies, al clausurar al ganado, todos ellos disminuyen mucho su riqueza de especies y diversidad. Las vegas corren el riesgo de perder muchas de sus especies exclusivas si se transforman en pajonales de Poa stuckertii. Esto además contribuye a disminuir la diversidad del paisaje y la belleza escénica. -Pérdida de algunas especies asociadas a hábitats degradados. Al disminuir la proporción de hábitats degradados, especialmente los pedregales de Sorghastrum y Stipa, debido a la su paulatina recuperación, algunas especies exclusivas de los mismos, como Noticastrum argenteum, corren el riesgo de disminuir mucho su abundancia o desaparecer del PN

Amenazas -Fuego. La amenaza de incendios aumenta con el tiempo, con la creciente acumulación de biomasa seca. Si bien para la integridad de los suelos y para los pastizales esto no
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representa una amenaza seria (al haber poco ganado, la vegetación se recupera rápido luego de un fuego impidiendo que se desencadenen procesos erosivos), para los bosques de Polylepis es una amenaza importante. Especialmente si éstos están ubicados en sitios con poca roca natural que protege a los árboles del fuego. Se produce un 30% de mortalidad de Polylepis cuando resultan quemados en su totalidad, que al no haber roca en las inmediaciones, pasan de los pastos circundantes a los árboles. Si son quemados parcialmente, se produce un retraso en el crecimiento, y una disminución en la producción de semillas. Esto va provocando la retracción de los bosques. Asimismo, el fuego es una amenaza para la infraestructura del Parque, y para su imagen ante el público. La falta de instrumentos regulatorios para penalizar los fuegos en las áreas aledañas de RN y RHPA contribuye a esta amenaza. -Pérdida de diversidad vegetal. Este problema puede agravarse mucho con el tiempo, si no se hace un manejo adecuado. Sí, como se ha observado en clausuras, algunos pajonales de Deyeuxia hironymi se transforman con el tiempo en pajonales de Poa, la amenaza es aún más seria. Una pérdida de diversidad vegetal de tal magnitud puede a largo plazo conducir a una pérdida de diversidad de fauna. -Incremento de las actividades turísticas dentro de la jurisdicción del PN. A partir de la difusión pública de la creación del PN, el número de visitantes ha ido constantemente en aumento, en particular aquéllos que practican el denominado turismo alternativo (caminantes, andinistas, ciclistas, conductores de vehículos de doble tracción). Si esta tendencia continua sin que haya un desarrollo paralelo en infraestructura, control y vigilancia, información, regulación de operadores turísticos, etc., puede presentar una amenaza para los objetivos del PN, en particular por aumento de la incidencia de fuegos, procesos erosivos locales, contaminación por residuos, incidentes con especies animales protegidas y accidentes y extravíos. La prohibición de circulación de vehículos por los caminos no habilitados ha contribuido a disminuir en parte esta amenaza. -Demanda de especies amenazadas en el mercado de mascotas (especialmente Prystidactilus achalensis). Si esta demanda continúa, puede representar una amenaza concreta de las poblaciones de este reptil, algunas de las cuales son bastante accesibles para recolectores ilegales, por ubicarse cerca de rutas de libre y copiosa circulación.

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-Avance de especies vegetales invasoras. Observaciones circunstanciales sugieren un progresivo avance de especies exóticas a partir de antiguos puestos, sobre todo a lo largo de cursos de agua. Algunos ejemplos son sauce mimbre, zarzamora y crataegus. -Posibles inconvenientes relacionados con animales problema. Este es el caso particular del puma. Los individuos que habitan en áreas de uso público intenso y caza prohibida tienden a familiarizarse con los seres humanos. Hay antecedentes de accidentes en otras áreas.

Áreas de interés para su puesta en valor -Áreas de Interés Turístico-Cultural: Quebrada del Condorito (área de mayor visitación de todo el PN) -Áreas de avistaje de fauna (a precisar) -Áreas que, en un territorio pequeño, permitan observar unidades representativas de los diferentes tipos de vegetación y la principales especies vegetales endémicas (sendero de interpretación; a precisar). -Áreas de Interés Científico: -Áreas de restos arqueológicos (pueden transformarse en áreas de interés turístico si se lo estima apropiado) -Área propuesta como zona intangible (límites a precisar)

Áreas críticas -Quebrada del Condorito. Conjuga una intensa visitación con gran valor escénico, área de nidificación de aves y bosque de Polylepis australis. Es probablemente una de las áreas del PN donde el conflicto turismo-conservación (ver más abajo) es más agudo. Es posible que debe ser considerada como ‘área de sacrificio’, concentrando el turismo y desviándolo de otras quebradas. -Áreas de las Ensenadas, Trinidad y Dos Tranqueras, de acceso relativamente fácil y donde las poblaciones de lagarto verde parecen ser particularmente abundantes. Presentarían los problemas más serios de extracción de fauna protegida. -Cuesta de Argel. Esta ruta tradicional se ha propuesto como posible sendero turístico y a la vez atraviesa el centro de una zona inicialmente propuesta como intangible. En un

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PN de dimensiones relativamente reducidas, es importante considerar muy críticamente este conflicto entre uso turístico y conservación. Reserva Nacional. Sector Sur

Valores -Bosques. Ocupan un 16% del área, que es un porcentaje más alto que en el parque, lo cual convierte a esta zona en altamente valiosa para su conservación. -Afloramientos con pajonal. Ocupan el 27 % del área, y contienen a los pajonales de Festuca, que son muy ricos en especies. Debido a que se encuentran pastoreados, la riqueza de estos pajonales es alta en el presente, y no corre el riesgo de disminuir. -Pajonal fino. Ocupan un 25 % del área, y son refugio de aves, insectos y roedores. -Suelos. El área tiene los suelos en un buen estado de conservación, ya que predominan los bosques y pajonales. -Recurso hídrico. El valor del área como protectora del recurso hídrico es alto, ya que se encuentran pocas áreas de roca expuesta o suelos someros. -Valor forrajero. Es relativamente alto, debido al buen estado de conservación de los suelos, y a que el pastoreo mantiene la diversidad de los pajonales, y por ende la presencia de especies palatables.

Problemas -Quema de bosques. En el pasado cercano cientos de hectáreas de bosque han sido quemadas, presumiblemente para transformar el bosque a pajonales y céspedes más productivos para el ganado. -Ganadería. Si bien las cargas ganaderas no son altas, y los pastizales se mantienen en general en buen estado, el ramoneo que sufren los individuos de Polylepis por el ganado disminuye la regeneración natural del bosque. -Puesta en práctica de regulaciones conservacionistas. Dado que el área está bajo dominio privado, es difícil implementar medidas de manejo orientadas a objetivos de conservación. -Invasión con salmónidos. Estos peces desplazan a la fauna ictícola nativa y aparentemente tendrían impacto negativo sobre las poblaciones de anfibios endémicos.
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Amenazas -Quema de bosques. Es probable que se sigan provocando incendios para mejorar la calidad de la pastura, lo cual puede afectar a los bosques de Polylepis más grandes, si son alcanzados por el fuego. -Aumento de la erosión. Al ser una zona con manejo ganadero, las áreas con pajonales de Festuca corren riesgo de erosionarse luego de un incendio, o por excesiva presión del ganado. Asimismo, la proporción de la unidad 7 (afloramiento con roca expuesta) es más alta que en el parque, mostrando el resultado de la erosión de las últimas décadas. Asimismo, esta es una unidad donde la erosión es muy activa en la actualidad, y por ello, los suelos que aún quedan en ella corren alto riesgo de perderse en las próximas décadas. -Plantaciones de pino. En la Estancia Yatalaya existen plantaciones de pino. Los pinos se dispersan hacia las zonas más altas, la presencia de pinares altera profundamente la estructura comunitaria y el funcionamiento ecosistémico de los sistemas nativos. -Avance de especies vegetales invasoras. Observaciones circunstanciales sugieren un progresivo avance de especies exóticas a partir de antiguos puestos, sobre todo a lo largo de cursos de agua. Algunos ejemplos son sauce mimbre, zarzamora y crataegus. En el caso del sauce mimbre, su erradicación plantearía un conflicto con la provisión de fuentes de combustible alternativas (ver más abajo).

Áreas de interés para su puesta en valor -Quebrada del Yatán. Es un área extensa cubierta por bosque de Polylepis, lo cual tiene alto interés para la conservación de la biodiversidad, así como alto interés científico. Tiene interés también como área turística de bajo impacto

Áreas críticas -Vertiente este. Esta zona tiene bosques y afloramientos con pajonal de Festuca (unidades 1 y 6) ambas con alto valor para la conservación de la biodiversidad. Estas áreas son críticas ya que debido a la combinación de pendientes pronunciadas, uso ganadero y fuego, corren riesgo de seguir erosionándose y perder gran parte de su biodiversidad. Asimismo, el área es crítica por las plantaciones de pino que se encuentran en sus proximidades.
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Reserva Nacional. Sector Norte

Valores -Pajonal grueso con vegas. Es el sector con mayor proporción de pajonal con vegas (13 %), unidad valiosa como recurso hídrico, así como por su heterogeneidad a una escala de 30 x 30 metros, que contribuye a aumentar el valor escénico del área. Asimismo, las vegas albergan muchas especies vegetales exclusivas, y son importantes para la fauna de anfibios de la zona. -Céspedes. Este sector tiene una proporción de céspedes del 8%. Estos tienen importancia por su equitatividad de especies, y valor forrajero. Sin embargo, para que este valor forrajero sea aprovechado óptimamente, se deben manejar de manera de permitir periódicamente el descanso del pastizal. -Diversidad de tipos de vegetación. En el área, se combinan los céspedes y pajonales (unidades 3, 4, 5 y 6) de una forma equilibrada, lo cual le da al área gran valor por su heterogeneidad a escala de paisaje. Problemas -Suelos. Este sector tiene una proporción alta (7%) de roca expuesta (unidad 8), mostrando que céspedes y pajonales con buenos suelos han desaparecido del área. La proporción de afloramientos con roca expuesta (unidad 8) es también alta (25%), evidenciando la disminución de pajonales de Festuca y céspedes. -Extracción de fauna. Debido a la demanda de especies amenazadas en el mercado de mascotas (especialmente Prystidactilus achalensis), se hace una extracción continua de las mismas. -Invasión con salmónidos. Estos peces desplazan a la fauna ictícola nativa y aparentemente tendrían impacto negativo sobre las poblaciones de anfibios endémicos

Amenazas -Aumento de la erosión. Al ser una zona con manejo ganadero, es probable que los procesos erosivos ya desencadenados continúen, y aumente la proporción de roca expuesta (unidades 7 y 8) y disminuyan céspedes y pajonales. Los incendios utilizados como herramienta de manejo incrementan este riesgo.

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-Avance de especies vegetales invasoras. Observaciones circunstanciales sugieren un progresivo avance de especies exóticas a partir de antiguos puestos, sobre todo a lo largo de cursos de agua. Algunos ejemplos son sauce mimbre, zarzamora y crataegus. En el caso del sauce mimbre, su erradicación plantearía un conflicto con la provisión de fuentes de combustible alternativas (ver más abajo).

Áreas críticas -Área en torno al Camino de las Altas Cumbres. En esta área aparentemente se concentran poblaciones de Prystidactilus achalensis. Por la fácil accesibilidad podría ser un área crítica de extracción de fauna para proveer al mercado de mascotas. Reserva Hídrica Provincial de Achala. Sector Sur

Valores -Bosque. Este sector tiene más proporción de bosques que las otras dos áreas de la Reserva Provincial (6%). Este se concentra principalmente al sur del Cerro Champaquí, en la cuenca del Río Tabaquillo. Asimismo, se encuentra cierta proporción en la cuenca del Río Los Reartes, y en la vertiente este de la sierra. -Pajonal arbustivo. Es el sector con mayor proporción de esta unidad (10%), que tiene valor por su diversidad y fisonomía particular. -Afloramientos con pajonal. Ocupan el 27 % del área, y contienen a los pajonales de Festuca, que son muy ricos en especies. Debido a que se encuentran pastoreados, la riqueza de estos pajonales es alta en el presente, y no corre el riesgo de disminuir. Valor escénico, turístico y deportivo: La zona del Cerro Champaquí es muy visitada por acampantes y caminantes y en menor medida por deportistas que practican escalada en roca.

Problemas -Ganadería y fuego. Los pajonales son quemados como herramienta de manejo, lo cual sumado a la presión del ganado, han provocado la erosión del suelo en grandes superficies. Las unidad 8, altamente erosionada, ocupa el 2 % de la superficie, y está concentrada en un área de unos 8 x 8 km., desde el Cerro Champaquí al norte y al este.
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La unidad de afloramiento con roca expuesta (7) ocupa una proporción considerable de la superficie (34 %), evidenciando la desaparición de muchos pajonales de Festuca y sus suelos. -Actividades turísticas. es un problema por el riesgo de erosión, contaminación con materia fecal y residuos.

Amenazas -Erosión del suelo. Es probable que los procesos erosivos asociados a la ganadería y quema se sigan incrementando, y aumente la proporción de las unidades 7 y 8, y disminuyan los pajonales y céspedes (unidades 4, 5 y 6). En el caso de la zona del Cerro Champaquí, el incremento descontrolado de las actividades turísticas, la proliferación de senderos no demarcados y arreglados, agravan el problema. -Disminución de bosques. La ganadería, el fuego y la tala amenazan la perpetuación a largo plazo de los bosques que no están protegidos naturalmente por su inaccesibilidad. El hecho de que los bosques dentro de este sector estén concentrados en un área casi única (el río Tabaquillo), incrementa la amenaza, ya que un único fuego puede hacer mucho daño. -Avance de especies vegetales invasoras. Observaciones circunstanciales sugieren un progresivo avance de especies exóticas a partir de antiguos puestos, sobre todo a lo largo de cursos de agua. Algunos ejemplos son sauce mimbre, zarzamora y crataegus. En el caso del sauce mimbre, su erradicación plantearía un conflicto con la provisión de fuentes de combustible alternativas -Forestaciones con pinos. En la vertiente este de la sierra, se han realizado numerosas forestaciones con pinos, que desplazan especies nativas, y favorecen el establecimiento de especies de sotobosque exóticas. También aumentan el riesgo de incendios y su presencia y manejo no se compatibiliza bien con el estilo de vida tradicional de los productores de la zona, particularmente los pequeños productores.

Área de interés -Área de interés turístico-deportivo Cerro Champaquí. Esta área es la de mayor atractivo turístico de la sección y una de las más concurridas y con mayor organización turística de toda la Unidad de Conservación.
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-Cuenca del Río Tabaquillo. Contiene al único bosque de tabaquillo de una superficie considerable dentro del sector RHPA sur. Es un área de interés científico y turístico.

Áreas críticas -Zona Sur. Al sur del Cerro Champaquí, se encuentran bosques (unidad 1) asociados al Río Tabaquillo, así afloramientos con pajonal (unidad 6). Ambas unidades son de alto valor para la conservación de la biodiversidad, y criticas debido a que por las actividades ganaderas y el impacto turístico, corren alto riesgo de perderse o disminuir su superficie, transformándose en afloramientos con roca expuesta (unidad 7) o pajonales arbustivos (unidad 2). Reserva Hídrica Provincial Achala. Sector Norte

Valores -Afloramiento con pajonal: Es el sector con mayor proporción de afloramiento con pajonal (30 %), que son valiosos por contener a los pajonales de Festuca y pequeños parches de céspedes derivados de los mismos. -Céspedes. Este sector tiene una proporción relativamente alta (5%) de céspedes, que son importantes por su equitatividad y valor forrajero. Deben ser manejados adecuadamente. -Valor escénico, turístico y deportivo: La zona de Los Gigantes es muy visitada por acampantes, caminantes y deportistas que practican escalada en roca. -Diversidad de paisajes. El extremo norte de la reserva es único por la orientación norte de sus laderas. Allí convergen especies del bajo que alcanzan una altura mayor en las laderas norte con especies típicas de los paisajes de altura. -Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras Grandes. En el sector de Los Gigantes (20 ha), se está realizando un proyecto piloto de recuperación de áreas degradadas mediante la reforestación con Polylepis australis. Esta zona tiene valor científico, como ejemplo de restauración de hábitats. Se está averiguando la factibilidad y costos de hacer este tipo de recuperación, así como los mejores métodos para realizarlo.

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Problemas -Sobrepastoreo y quema de los pajonales. El sector Norte de la reserva, junto con la oeste son las áreas más afectadas por la erosión en gran parte debida a la falta de cobertura vegetal causada por el pastoreo y la quema. El 42 % del área consiste en afloramientos con roca expuesta (unidad 7) y otro 5 % es roca expuesta (unidad 8), ambos en expansión y de muy bajo valor para la conservación y también muy bajo valor forrajero. Sus afloramientos rocosos con pajonal están perdiendo los pajonales por erosión del suelo. -Actividades turísticas. Es un problema por el riesgo de erosión, contaminación con materia fecal y residuos, y ahuyentamiento de ciertas especies de fauna (por ejemplo por visita de las cuevas adonde anidan los vencejos de collar). -Falta de demarcación de senderos. En el área de Los Gigantes, con gran afluencia turística, la falta de demarcación de los senderos principales amplifica la erosión asociada al paso de la gente. El problema es tan acentuado, que se detecta con la imagen satelital, ya que una alta proporción de la clase 8 (roca expuesta) se halla asociada al principal camino de ascenso. -Pérdida de bosques. Indicios como el hallazgo de raíces y la composición florística de la vegetación actual indican que en el pasado muchos de los valles que en la actualidad están compuestos por céspedes de pastoreo en el pasado eran bosques de Polylepis. Probablemente su disminución es debido a las prácticas ganaderas. -Actividades mineras. La mina de uranio ubicada en Los Gigantes y otras explotaciones menores de cuarzo han expuesto varias hectáreas de roca disminuyendo la biodiversidad del sitio y aumentando la escorrentía. -Recurso hídrico. En la actualidad el valor de la reserva provincial norte como protector del recurso hídrico es bajo, ya que se encuentran grandes áreas de roca expuesta, pedregales y suelos someros.

Amenazas -Erosión del suelo. La probabilidad de que la erosión actual siga incrementándose es alta. Esto se debe a que la presión ganadera no disminuye. Es probable que en las próximas décadas aumente la proporción de clases con mucha roca expuesta (7 y 8) en reemplazo de pajonales y céspedes (4, 5, y 6). En el caso puntual del sector de Los
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Gigantes, el incremento descontrolado de las actividades turísticas, la proliferación de senderos no controlados y asociados a las actividades turísticas, sumado a las prácticas ganaderas actuales pueden desencadenar una pérdida masiva de los suelos y una consecuente pérdida de diversidad florística y faunística. -Desaparición bosques. Este sector sólo tiene un 3% de bosque. La ganadería, el fuego y la tala, así la falta de viabilidad de la semilla de Polylepis, amenazan la perpetuación a largo plazo de los bosques que no están protegidos naturalmente por su inaccesibilidad. -Mina de uranio. Su re-apertura es una amenaza, que traería aparejada la contaminación del los arroyos y ríos.

Áreas de interés -Área de interés turístico-deportivo Los Gigantes. Esta área sustenta intensa actividad turística, la mayor de la sección, aunque no llega a alcanzar el desarrollo que posee el área del Cerro Champaquí. -Área de reforestación con Polylepis australis. El área piloto del Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras Grandes está ubicada en un valle cercano a la cumbre del cerro Los Gigantes, y es una zona de interés científico, turístico y educativo.

Áreas críticas -Los Gigantes. Es el área que combina mayor proporción de bosque de tabaquillo en el sector, con actividades turísticas y ganaderas, lo cual plantea agudos conflictos socioambientales (ver más abajo). Reserva Hídrica Provincial de Achala. Sector Oeste

Valores -Bosques mixtos. En las nacientes del Río Mina Clavero, se encuentran bosques mixtos de Polylepis australis y Maytenus boaria con especies del bajo, tales como Lithrea ternifolia, Fagara coco y otros. -Afloramiento con pajonal. Si bien está en retroceso, esta unidad, que alberga los pajonales de Festuca, le da valor al área.
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-Pajonal fino y céspedes. Estas unidades (4 y 5) ocupan una proporción relativamente chica en este sector, y son las áreas con mayor potencial para la producción ganadera. -Valor escénico, turístico y deportivo. Desde el camino de las Altas Cumbres, la vista del Valle de Traslasierra tiene un gran valor escénico. En la zona de La Ola se realizan actividades de escalada, y en las nacientes del río Mina Clavero prácticas de parapente. También se realizan caminatas en distintos sitios. -Fauna nativa. Debido a que no han sido sembrados con truchas, los ríos de la vertiente oeste de las sierras albergan al bagrecito de los torrentes, especie que está actualmente en serio retroceso.

Problemas -Sobrepastoreo y quema. el sector oeste de la reserva es el área más afectada por la erosión. Esto se debe en gran parte a sus pendientes pronunciadas y a la falta de cobertura vegetal causada por el pastoreo y la quema. El 45 % del área consiste en afloramientos con roca expuesta (unidad 6) y otro 7 % es roca expuesta (unidad 8). -Perdida de los bosques. Los bosques (en algunos casos bosques mixtos), que ocupan sólo el 1 % de esta unidad, son muy valiosos, lo cual los hace muy proclives a su disminución por tala. -Recurso hídrico. En la actualidad el valor de la reserva provincial oste como protector del recurso hídrico es bajo, ya que se encuentran grandes áreas de roca expuesta, pedregales y suelos someros. -Camino altas cumbres. Es un foco linear de erosión, quemas intencionales, contaminación con hidrocarburos, residuos y de mortalidad de fauna. Se desconoce si este camino puede estar fragmentando el hábitat de ciertas especies como ocurre en otros lugares del mundo donde este fenómeno está mejor estudiado.

Amenazas -Avance de especies vegetales invasoras. Observaciones circunstanciales sugieren un progresivo avance de especies exóticas a partir de antiguos puestos, sobre todo a lo largo de cursos de agua. -Desaparición de bosques: Este sector sólo tiene un 1% de bosque lo cual los hace proclives a desaparecer. El hecho de que parte de estos bosques sean mixtos, lo cual es
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una situación bastante única dentro de la Unidad de Conservación, aumenta la pérdida que esto representa. En especial la ganadería caprina, el fuego y la tala amenazan los bosques de este sector. -Erosión. Debido a las altas pendientes, y a los procesos erosivos actualmente muy activos, el área corre un alto riesgo de perder las pocas zonas con buenos suelos que aún se conservan.

Áreas de interés -Área de Cerro Hermoso. Es un área de interés turístico. Presenta un desarrollo incipiente de microempresas familiares de turismo educativo, ecológico y de aventura, por parte de los pequeños productores de la zona. -Cursos de agua. Tienen alto interés científico por estar relativamente libres de la invasión de salmónidos exóticos. Constituyen sitios útiles de referencia para el estudio comparativo de la fauna de agua dulce de la Unidad de Conservación.

Áreas críticas -Área de Cerro Hermoso. Presenta una de las mayores concentraciones de pequeños productores de toda la unidad de Conservación, y por lo tanto es un área crítica en relación a los conflictos socio-ambientales descriptos en la próxima sección. Conflictos socioambientales entre explotación y conservación de recursos

Con los productores locales Los principales conflictos socio-ambientales con la población local se plantean en el área de RHPA, pues es en ella donde se encuentra la mayor cantidad de pobladores locales, la mayoría de ellos totalmente dependientes de la producción de sus tierras y muchos de ellos en situación socioeconómica marginal. Le sigue en importancia la RN, dado que en la práctica resulta muy difícil regular el uso de recursos en esta área de dominio privado. Finalmente, en el PN en sí los conflictos socio-ambientales con los pobladores locales son menos importantes. Cabe destacar, sin embargo, que por formar las tres áreas una unidad ambiental indisoluble, el manejo adecuado del PN no puede hacerse en aislamiento, sin resolver los conflictos planteados en la RN y PN.
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La actividad más crucial en la estrategia de reproducción social de los productores de toda la zona es la ganadería. El progresivo deterioro de los mercados en los cuales insertan su producción y la creciente demanda de bienes y servicios no tradicionales por su parte, han llevado a una situación de empobrecimiento y presión sobre los recursos naturales. La caza furtiva no es una amenaza muy seria. Los productores no la practican en modo importante pues los mercados de comercialización de fauna no están suficientemente desarrollados en la zona, y también por las actividades de difusión realizadas en la zona por la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Córdoba y la APN. No obstante, la caza de puma se sigue practicando, sobre todo en relación a las pérdidas que esta especie puede ocasionar en la ganadería. El manejo ganadero en sí no debería constituir una amenaza, dado que la acción de grandes herbívoros es imprescindible para mantener el mosaico de céspedes y pajonales que caracterizan a la zona y para la preservación de la diversidad de especies vegetales. Sin embargo, el manejo dominante de las pasturas atenta contra algunos de los objetivos de conservación, en particular la conservación de la estructura y dinámica de los bosques y la conservación del suelo. La carga promedio por hectárea no siempre es excesiva, pero su muy heterogénea distribución espacial frecuentemente desencadena procesos erosivos de distinto grado (desde erosión laminar y peladares incipientes hasta cárcavas de varios metros de profundidad). La mayoría de los establecimientos carece de apotreramiento que permita un adecuado manejo de las pasturas Los animales tienden a concentrarse en determinados sectores del pastizal, en los que se desencadenan procesos de pérdida de cobertura vegetal y posteriormente de suelo. Por el otro lado, evitan pastorear en otros sectores, donde se desarrollan pajonales, los cuales son incendiados por los productores para favorecer el rebrote. Estos fuegos frecuentemente se extienden más allá de los sectores a los que fueron destinados. Los incendios y el ramoneo por parte del ganado (de los cuales el daño más severo es producido por el ganado caprino) amenazan los bosques de las quebradas. Una estrategia de conservación de los recursos naturales a largo plazo es incompatible con este tipo de uso. Del mismo modo, el control estricto del pastoreo en el PN tiene poco sentido si no se controla la erosión y el fuego en las áreas circundantes, que constituyen una unidad ambiental indisoluble con el mismo. Por otro lado, no existe la normativa
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para regular la carga animal o tipo de manejo ganadero en la RHPA y la RN y la mayoría de estos productores vive en condiciones de pobreza. La simple disminución del número de animales podría afectar las ya precarias condiciones económicas de las cuales depende su reproducción social. Si bien el apotreramiento es una opción técnica recomendable, la mayoría de los productores no está en condiciones de realizarlo debido a su alto costo y a la baja rentabilidad actual de la producción ganadera. La única vía de acción realista para disminuir este conflicto hasta el momento han sido recomendaciones y acuerdos entre productores individuales y el personal de algunos organismos oficiales (especialmente la Secretaría de Ambiente, el Programa Social Agropecuario Nacional, APN y la Universidad Nacional de Córdoba). En este sentido, cabe destacar el éxito de los convenios de pastoreo establecidos con el PN. Este éxito ya ha arrojado resultados positivos tanto en el aumento de la productividad ganadera, cuanto en la notable recuperación de pastizales y bosquecillos en sus establecimientos. Sin embargo, este procedimiento es notablemente más ventajoso en la práctica para productores cuyos campos están relativamente cerca del PN (Ej. productores de la Comunidad de Cerro Hermoso, dentro de la sección oeste de la RHPA). Además, cabe destacar que en este momento la oferta de pastoreo del PN supera la demanda de los productores. Si esta última aumentase considerablemente o se introdujeran en el parque otros herbívoros, que compitieran por las tierras de pastoreo con el ganado, podrían desencadenarse nuevos conflictos. En cuanto a la tala, durante la últimas décadas ha habido una presión de explotación intensa de los bosques nativos. En los últimos años ha aumentado el uso de gas y kerosene. Esto se debe a que cada vez resulta más difícil acceder a leña, al mejoramiento de las vías de acceso a la zona y también a la mayor comodidad de utilización de los combustibles fósiles. Hay conciencia generalizada de la necesidad de proteger los tabaquillos. No obstante la extracción de leña sigue siendo una práctica común. Al respecto caben las mismas consideraciones que en e punto anterior: más que la implantación de medidas compulsivas, funcionan los acuerdos e incentivos. Un ejemplo en este sentido es el Programa de protección de la vegetación nativa en la RHPA y prevención de incendios en el Parque y Reserva Natural Provincial Chancaní. También se estudian proyectos de implantación de bosquecillos energéticos, pero sus

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riesgos en cuanto a la invasión de especies vegetales exóticas necesitan evaluarse cuidadosamente.

Con la actividad turística La actividad turística representa una alternativa económica para los productores del área de RHPA la RN y es uno de los usos previstos formalmente para el PN. Algunas actividades turísticas entran en conflicto con los objetivos de conservación. Los ejemplos más notables son los incendios accidentales, la producción de desechos, la extracción o alteración de patrones de conducta de individuos de especies animales o vegetales amenazadas, la erosión de vías de circulación (particularmente en el caso de motocicletas y automotores) y la penetración cultural de las comunidades tradicionales. El conflicto uso turístico-conservación es uno de los más cruciales a enfrentar en toda la Unidad de Conservación, ya que, por razones económicas y por las finalidades mismas de las áreas protegidas, es un uso de gran importancia. La resolución del conflicto debe pasar por la regulación cuidadosa del tipo de actividades favorecidas, restringidas y prohibidas. Esto deberá hacerse de modo diferencial no sólo entre el PN, la RN y la RHPA sino también en distintos sectores de éstas áreas protegidas. Al respecto, pueden distinguirse tres modalidades de turismo: (1) Turismo ‘del día’ o camping independiente, donde el visitante visita el área a pie, a caballo, en bicicleta o en vehículo, pero no pernocta, o bien pernocta en su carpa y consume víveres traídos de la ciudad; (2) Turismo operado por los productores locales, generalmente incluyendo cabalgatas, caminatas, etc., y comiendo y pernoctando en la vivienda del productor; (3) Excursiones organizadas por operadores ajenos a la zona. De las tres, las excursiones organizadas aparecen como las más nocivas por su gran escala e impacto físico y cultural, y por no contribuir directamente a la economía local. El turismo ‘del día’ aparece como el más apropiado para el PN, sobre todo si se controla estrictamente el uso del fuego y el sitio de acampe. El turismo operado por productores locales aparece como el menos conflictivo para las áreas de RPHA y RN, pues activa la economía local, los productores ejercen cierto control sobre las actividades de los turistas, y en general no requiere gran infraestructura y se maneja a pequeña escala. Sin embargo, esta actividad no necesariamente ayudaría a disminuir las presiones originadas por la

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explotación ganadera, ya que esta última (sobre todo la ganadería bovina) demanda relativamente poca mano de obra. La explotación turística apropiada de la Unidad de Conservación debería contemplar no sólo la protección de determinados valores amenazados, sino también la integración con la puesta en valor de algunos de ellos (Ej. circuitos turístico-educativos en torno a recursos naturales y culturales). Además, no debería perderse de vista que el objetivo último de las áreas protegidas es la conservación. En este sentido, deberá garantizarse que determinadas áreas de excepcional valor (Ej. el área intangible del PN o ciertas áreas relictuales identificadas dentro de la RN y la RP) son total o parcialmente restringidas al turismo.

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CAPITULO I: MONITOREO DE LA VEGETACIÓN A NIVEL DE PAISAJE AUTORES: Cingolani A.M.; Renison, D.; Hoyos, L.; Cabido, M.; Zak, M.; Tecco, P.A. y Gurvich, D.E.

OBJETIVOS • Detectar los cambios a nivel de paisaje en la proporción de las distintas unidades de vegetación para áreas sujetas a diferentes manejos, tanto dentro del Parque Nacional como en la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala. • Detectar cambios en la cobertura vegetal, grupos funcionales de plantas (indicadores de la diversidad alfa y composición florística) e indicadores de erosión en parcelas ubicadas en diferentes comunidades vegetales en áreas sujetas a diferentes manejos, tanto dentro del Parque Nacional como en la reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala.

PARTE 1. INFORMACIÓN DE BASE Y DIAGNÓSTICO INICIAL

INTRODUCCIÓN Para manejar adecuadamente la Unidad de Conservación constituida por el Parque Nacional Quebrada del Condorito y la Reserva Hídrica Provincial de Achala es importante entender hasta qué punto el paisaje ha sido modificado por la actividad ganadera. Por ello, el objetivo del presente diagnóstico fue interpretar la vegetación del área en relación a la historia de impacto ganadero y fuegos asociados, así como a las características físicas del paisaje. Para lograr esto nos basamos en un mapa de vegetación que representa el área de la Unidad de Conservación por encima de los 1700 metros de altitud, y consta de 8 unidades de vegetación (Tabla 1.1, Cingolani et al., 2004). Este mapa refleja patrones de distribución de la vegetación que son el resultado de la historia de uso ganadero actuando sobre un paisaje físicamente heterogéneo. La historia de uso que refleja este mapa, por la fecha en la que fue realizado (2001), es previa a la implementación de las políticas de manejo del Parque Nacional.

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Utilizamos mapas de distancia a asentamientos humanos y distancia a caminos como variables indicadoras del disturbio asociado al ganado, ya que los animales se concentran cerca de casas y caminos, especialmente unas décadas atrás cuando el ganado ovino era más abundante. Asimismo, las quemas son más frecuentes en las zonas más accesibles a la gente.

METODOLOGÍA

La vegetación en relación a los indicadores de uso ganadero En una primera aproximación, dividimos la Unidad de Conservación (124.583 ha) en 10 categorías de distancia (combinando distancia a casas y a caminos de alta intensidad de uso) y analizamos las superficies ocupadas por las diferentes unidades de vegetación en cada franja (Fig. 1.1). Se observa claramente el aumento de la superficie de ambos tipos de bosques (v1 y v2) a medida que nos alejamos de casas y caminos. Los pastizales (v3, v4 y v5) en conjunto muestran una leve tendencia a disminuir con la distancia a casas y caminos, pero esta tendencia es más acentuada en los céspedes (v5). Tanto los afloramientos con erosión (v7) cómo los pavimentos de erosión (v8) muestran una clara tendencia a disminuir con la distancia a las fuentes de disturbio, mientras que los afloramientos con pajonales (v6) no varían en relación a estos factores. Este primer análisis sugiere que el disturbio producido por la actividad ganadera ha causado una considerable retracción de los bosques y un aumento importante de la superficie de roca expuesta por erosión. Sin embargo, esta aproximación no tuvo en cuenta las características físicas del paisaje, que podrían estar actuando de forma subyacente a estos patrones. Por eso hicimos el análisis conjunto que explicamos en la próxima sección.

Análisis conjunto de todos los factores Para evaluar el efecto del disturbio en relación a la variabilidad física natural del paisaje, realizamos un análisis conjunto de los diferentes factores que determinan los patrones de la vegetación. Como variables asociadas al ganado tuvimos en cuenta la distancia a caminos y casas. Como variables físicas, tuvimos en cuenta la fisiografía, la distancia a los ríos, la altitud y diferentes índices asociados a la topografía. Utilizamos
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un método de análisis logístico para construir un modelo matemático que permite predecir la presencia de cada tipo de vegetación en función de las características físicas mencionadas y las variables asociadas al disturbio. A continuación, describimos los resultados obtenidos para cada una de las 8 unidades de vegetación:
Tabla 1.1: Unidades de vegetación (v1-v8), una breve descripción de las mismas, área (ha) y proporción con respecto al área total (%).
Unidad de vegetación v1 Bosque cerrado v2 Bosque abierto v3 Pajonal grueso v4 Pajonal fino v5 Césped v6 Pajonal & afloramiento v7 Erosión & afloramiento v8 Pavimento de erosión Total Descripción Dominada por bosquecillos de Polylepis australis. Frecuentes afloramientos rocosos bajo el canopeo. Mosaico de bosquecillos de P. australis, pajonales arbustivos y afloramientos rocosos. Pajonales de Poa stuckertii, frecuentemente combinados con vegas de Eleocharis albibracteata y Alchemilla pinnata y otras comunidades Dominado por D. hieronymi, Festuca tucumanica y/o F. hieronymi. Pequeños parches de otras comunidades. Dominado por céspedes de A. pinnata y C. fuscula, con parches de otras comunidades y palanganas de erosión. Pajonales y afloramientos con pequeños parches de pedregales y pavimentos de erosión. Se pueden encontrar individuos aislados de P. australis. Mosaico de afloramientos rocosos, pedregales erosionados, y pavimentos, con pequeños parches de vegetación. Puede haber individuos aislados de P. australis Dominado por pavimentos de erosión planos de roca masiva, que cubren más del 80 % de las superficie. Muy poca vegetación. ha 3157 11.674 5053 24.922 4810 37.969 30.572 6426 124583 % 2,5 9,4 4,1 20,0 3,9 30,5 24,5 5,2 100

Bosques cerrados (v1). Están presentes a lo largo de todo el rango altitudinal analizado pero son más abundantes a altitudes intermedias (alrededor de 1900 m), lo cual coincide con información de otros trabajos, que indican que el tabaquillo crece mejor y se recupera mejor del fuego y ramoneo a altitudes entre 1800 y 1900 m. Están preferentemente en situaciones topográficas bajas, sitios con poca insolación y pendientes pronunciadas. Además, a igualdad de otros factores, son más abundantes lejos de las casas y los caminos que cerca de los mismos, apoyando los resultados de muchos trabajos que señalan el fuerte efecto negativo del ganado y el fuego sobre los bosques.

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cerca
30 25

lejos
35 30

cerca

lejos

Cobertura (%)

Cobertura (%)

20 15 10 5 0 30 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

v2

25 20 15 10 5 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

v8

v1

v7

v5
Cobertura (%)

35 30 25 20 15 10 5 0

Cobertura (%)

25 20 15 10 5 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

v4

v6

v3

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Franjas de distancia caminos/casas caminos/casas

Franjas de distancia caminos/casas

Figura.1.1: Proporción ocupada por las 8 unidades de vegetación (v1 a v8, ver descripción el Tabla 1) en las 10 franjas de distancia a fuentes de disturbio asociado al ganado (casas y caminos).

Bosques abiertos (v2). Son más abundantes en posiciones topográficas bajas y sitios con poca insolación y mucha pendiente, al igual que los bosques cerrados. Además, disminuyen a mayores altitudes y también aumentan con la distancia a las fuentes de disturbio, aunque el aumento es menos pronunciado. Interpretamos que los bosques abiertos son una comunidad de reemplazo de los bosques cerrados, cuando hay una frecuencia baja de fuegos y una acción moderada del pastoreo, que no permite la recolonización de los claros que abre el fuego. Pajonales gruesos (v3). Se encuentran preferentemente en las pampas más altas, en sitios con poca pendiente y posiciones topográficas bajas. A igualdad de otros factores, estos pajonales son más abundantes lejos de las casas. Esto avala la información de otros trabajos que indican un aumento de pajonales en situaciones con poco disturbio asociado al ganado. Pajonales finos (v4). Son muy abundantes y muestran poca relación con las variables analizadas en este trabajo. Es posible que esto se deba en parte a que esta unidad agrupa comunidades dominadas por diferentes especies (Tabla 1.1), que se relacionan de forma distinta con la altitud y la posición topográfica. Además, son comunidades sucesionales que reemplazan a los céspedes en ausencia de fuego y ganado, pero pueden ser reemplazadas por pajonales gruesos o bosques de tabaquillo si

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esta ausencia de disturbio se prolonga en el tiempo. Por ello la relación con las variables indicadoras de disturbio resulta muy débil. Céspedes (v5). Al igual que los pajonales gruesos, los céspedes habitan en las pampas más altas en sitios con poca pendiente. Pero a diferencia de lo que sucede con los pajonales, tienden a ser más abundantes cerca de las casas, lo cual está de acuerdo con los trabajos que indican que los céspedes se mantienen en situaciones de alta intensidad de uso ganadero. Pajonales & aforamientos (v6). Al igual que los bosques de tabaquillo, esta unidad se asocia a posiciones topográficas bajas en lugares con altas pendientes. A diferencia de lo que sucede con los bosques, esta unidad no muestra ninguna relación con la altitud ni con la distancia a los caminos. Interpretamos que los pajonales con afloramientos reemplazan a los bosques en sitios donde el fuego ha eliminado casi completamente la cobertura arbórea, y el pastoreo no permite su recuperación, especialmente a mayores altitudes. Erosión & afloramientos (v7). Se asocia a posiciones topográficas altas y sitios con mucha insolación. Tiende a aumentar con la altitud, y se puede encontrar tanto en sitios con poca pendiente como en sitios muy escarpados. Es más abundante cerca de las fuentes de disturbio que lejos de éstas. Interpretamos que es una unidad que reemplaza a los pajonales con afloramiento, al eliminarse el suelo y la vegetación por la acción intensiva del ganado. Ese reemplazo se produce más fácilmente en las posiciones topográficas altas, ya que los suelos son más frágiles y susceptibles. Pavimentos de erosión (v8). Al igual que las áreas erosionadas con afloramientos (v7), esta unidad se asocia a posiciones topográficas altas y sitios con mucha insolación. Pero a diferencia de la unidad anterior, tiende a presentarse únicamente en áreas poco escarpadas. Es más abundante cerca de las casas y los caminos, indicando que el uso ganadero es un factor importante en la expansión de estos pavimentos.

Simulación de máximo y mínimo disturbio Finalmente, quisimos averiguar cómo sería el paisaje si durante toda su historia hubiera tenido un impacto ganadero mínimo, y cómo sería si hubiese tenido un impacto máximo. Para ello utilizamos los modelos matemáticos cuyos resultados explicamos en
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la sección anterior. Por medio de dichos modelos, extrapolamos para todo el paisaje la situación lejos y cerca de las fuentes de disturbio. Es decir, hicimos mapas simulando cómo sería el paisaje en su totalidad (teniendo en cuenta sus características físicas) si toda el área hubiese tenido un disturbio similar al experimentado por las áreas muy lejanas y muy cercanas de casas y caminos. Encontramos que en una situación de mínima presión de pastoreo, el paisaje estaría dominado por bosques, afloramientos, y pajonales tanto gruesos como finos (Fig. 1.2). Es notorio destacar que los bosques (considerando ambos tipos de bosques en conjunto) ocuparían casi la mitad de la superficie, es decir, aproximadamente cuatro veces más de lo que ocupan en la actualidad (Fig. 1.2). Las superficies erosionadas, en cambio, ocuparían una porción relativamente baja del paisaje, y los céspedes serían casi inexistentes.

35 30 25 Erosion & afloramiento (v7) Pajonal & afloramiento (v6)

Area (%)

20 Pajonal fino (v4) 15 10 5 0 Baja Presente Alta Césped (v5) Pavimento de erosión (v8) Bosque abierto (v2) Pajonal grueso (v3) Bosque cerrado (v1)

Presión de pastoreo acumulada

Figura 1.2: Proporción (%) ocupada por cada unidad de vegetación (ver descripción en Tabla 1) cuando se simula una baja presión de pastoreo acumulada, cuando se considera la situación presente, y cuando se simula una alta presión de pastoreo acumulada.

Por lo contrario, en una situación de máxima presión de pastoreo (Fig. 1.2), el paisaje estaría dominado por afloramientos, pajonales finos y áreas erosionadas, con una proporción relativamente alta de céspedes. Los bosques y los pajonales gruesos en cambio, serían casi inexistentes. Es importante destacar que en conjunto, las áreas de roca casi pura (unidades v7 y v8) ocuparían cerca del 40 % de la superficie. Si a ello le
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sumamos la roca descubierta de los afloramientos rocosos naturales de la unidad v6, encontramos que el paisaje resultante tendría una superficie vegetada bastante más baja que el paisaje actual.

CONCLUSIONES • • El disturbio asociado al ganado modificó, y probablemente seguirá modificando, substancialmente la configuración del paisaje en el área de estudio. Las comunidades más perjudicadas por la presión ganadera intensiva y los fuegos asociados al manejo son los bosques de tabaquillo, y en menor medida los pajonales. • • La presión ganadera intensiva, en cambio, promueve la expansión de pedregales, pavimentos de erosión y céspedes. Por estas razones, la conservación de los céspedes, comunidades de alta diversidad alfa, representa un cierto conflicto con la conservación de los bosques de tabaquillo y los suelos, que son indispensables para la conservación de los recursos hídricos. • Debido a este conflicto, también evidenciado en estudios a otras escalas, los efectos del manejo ganadero dentro del Parque deben ser cuidadosamente monitoreados. • Los resultados de esta etapa del monitoreo ponen en duda la existencia de un piso superior de pastizales determinado por el clima, y sugieren fuertemente que estos pastizales son en gran parte comunidades sucesionales mantenidas por el fuego y las actividades ganaderas.

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PARTE 2. CAMBIOS EN LA VEGETACIÓN A ESCALA DE PAISAJE (ANÁLISIS 2001-2006)

METODOLOGÍA

Mapa base de vegetación (2001) El mapa de base de la vegetación de la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala y Parque Nacional Quebrada del Condorito se realizó utilizando un recorte de una imagen LANDSAT-TM, path-row 229-082, del 02-01-2001. El recorte se georeferenció a la proyección Gauss-Krüger (faja 3), sobre la base de cartas topográficas 1:50.000 y toma de puntos en el campo con GPS. Se utilizó el algoritmo del vecino más próximo y el tamaño de píxel se transformó a 30 x 30 m. Se trabajó con el área por arriba de los 1700 m. Se definieron 8 unidades principales de vegetación (Tabla 1.1) en función de la fisonomía, composición florística, relevancia para el manejo, y capacidad de la imagen satelital para reconocerlas. Esto último se detectó a través de diversos análisis estadísticos que relacionaron información de campo en 100 sitios puntales con la reflectancia en los mismos sitios (Cingolani et al., 2004). Los algoritmos de clasificación supervisada producían errores importantes en la clasificación de estas unidades, tales cómo confundir bosques de Polylepis con céspedes de Alchemilla. Sin embargo, los análisis estadísticos indicaban que estas unidades eran potencialmente discriminables, o sea, tenían una diferencia en reflectancia pequeña, pero estadísticamente significativa. Por ello se ideó una forma distinta de clasificación, que sólo tiene en cuenta las diferencias en reflectancia relevantes para la diferenciación de cada clase. Esta clasificación estuvo basada en los resultados de un Análisis Discriminante, a partir del cual se derivaron funciones de clasificación (Cingolani et al., 2004, Tabla 2.1).

Mapa de vegetación del 2006 Utilizamos una imagen satelital TM del 9 de diciembre de 2006 para realizar un mapa de vegetación actualizado (utilizando las mismas unidades de vegetación) de la Unidad de Conservación. Co-registramos espacialmente la imagen del 2006 con la
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imagen de enero del 2001 sobre la cual se hizo el mapa base. Buscamos puntos análogos en ambas imágenes, sobre los cuales calculamos las funciones de transformación de la imagen comparación. Utilizamos el algoritmo del vecino más próximo.
Tabla 2.1: Funciones lineales de clasificación utilizadas para cartografiar las 8 unidades principales del mapa de vegetación de la Reserva Hídrica y Parque Nacional.
Unidad de Vegetación Banda v1 v2 v3 v4 v5 v6 v7 v8 Banda 1 25.96 25.12 24.30 24.71 24.37 25.47 26.15 25.22 Banda 2 -6.14 -5.41 -4.67 -5.53 -4.60 -5.12 -4.21 -3.83 Banda 3 -0.98 -2.03 -1.53 -1.56 -2.44 -2.85 -2.53 -0.70 Banda 4 0.31 1.51 1.53 2.14 2.82 2.11 0.92 -0.45 Banda 5 -0.98 -1.11 -1.03 -0.79 -1.09 -1.33 -1.21 -1.66 Banda 71 12.32 12.48 12.53 12.65 12.65 12.54 12.14 11.90 Banda 82 -5.51 -5.54 -5.99 -6.35 -6.01 -5.22 -4.94 -4.17 NDVI 272.39 34.95 66.49 -40.06 -102.83 -73.89 139.68 410.63 Constante -1540.75 -1532.74 -1545.61 -1578.05 -1600.61 -1576.75 -1621.34 -1603.23 1 Térmica, 2equivalente a la banda 7 de una imagen TM. Nota: para realizar la clasificación, a cada píxel de la imagen se le deben aplicar las 8 funciones, y luego asignarle la clase con la cual se obtenga el valor más alto.

Realizamos la co-registración atmosférica de la imagen del 2006 con la imagen 2001. Para ello seleccionamos 200 puntos que sabemos que no han cambiado en su cobertura, y tomamos la reflectancia en todas las bandas de dichos puntos, para ambas imágenes. Luego, para cada banda espectral, se hizo una regresión lineal, de tal manera de obtener una función de transformación que convierta la imagen del 2006 en un equivalente espectral de la imagen 2001. Finalmente, clasificamos la imagen del 2006, utilizando los mismos algoritmos que los usados para el mapa base (Tabla 2.1). Debido a que la imagen del 2006 es de aproximadamente un mes antes que la imagen del 2001, la co-registración atmosférica no las pudo igualar completamente. Por este motivo, en la imagen 2006 aparecieron muchos pajonales gruesos (v3) clasificados como bosques de Polylepis cerrados y abiertos (v1 y v2). Para resolver este problema, transformamos todos los pixeles que en el año 2001 eran pajonales gruesos y en el año 2006 fueron clasificados como bosques (v1 y v2) en pajonales gruesos (v3). Durante el verano 2007-2008 realizamos recorridos de campo para constatar el mapa 2006. Fueron necesarios alrededor de 20 viajes de campo, ya que debido al mal tiempo, muchos viajes fueron poco fructíferos. Estos

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recorridos se hicieron conjuntamente con el relevamiento florístico (ver informe a nivel de comunidad).

Análisis de datos Cálculo de indicadores Para cada fecha, se calculó la proporción de cada unidad de vegetación en los diferentes potreros del Parque Nacional, así como diferentes zonas de la Reserva Nacional, y tres zonas geográficas de la Reserva Hídrica: norte, centro y sur. A partir de estos datos, y teniendo en cuenta los valores promedio de diferentes tipos de cobertura para cada unidad (Cingolani et al., 2004), se calculó la proporción en cada potrero/zona de cada comunidad vegetal. Con estos datos, se construyeron tres índices, utilizando la misma lógica que en el análisis a nivel de comunidad.

Índice de césped IC = (CE-PF-PG) x 100 CE+PF+PG siendo: CE, proporción de céspedes en el potrero; PF: proporción de pajonal fino en el potrero; PG: proporción de pajonal grueso en el potrero. Este índice cuantifica la relación entre las comunidades de césped y las comunidades de pajonal del potrero, independientemente de cuanto haya de otros tipos de cobertura. Un valor de cero indica que existe la misma proporción de céspedes que de pajonales, mientras que valores negativos indican una mayor proporción de pajonales que de céspedes, y valores positivos indican mayor proporción de céspedes. Los casos extremos (-100 y 100) indican que no hay céspedes y pajonales respectivamente. No hubo casos en que ambos tipos de cobertura estuvieran ausentes. En el Parque Nacional, que está dominado por pajonales, un aumento de este índice en el tiempo indica que hay una apertura del pajonal e implicaría una tendencia al aumento de la diversidad del paisaje. Una disminución indica un avance de la paja sobre el césped, con una tendencia a la disminución de la diversidad y a la acumulación de biomasa muerta y en pie. Fuera del Parque Nacional, donde los pajonales son más
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escasos, un aumento de este índice puede señalar una pérdida de diversidad y un riesgo de degradación incipiente.

Índice de leñosas IL = (BT+PAx0.2+HE-PF-PG-CE-PAx0.8) x 100 BT+PAx0.2+HE+PF+PG+CE siendo: BT, bosque de tabaquillos, PA, pajonal arbustivo; HE, helechal, PF, pajonal fino; PG, pajonal grueso; CE, césped. Los helechales se consideran junto con las comunidades de leñosas porque suelen estar asociados a las mismas. Al igual que antes, valores cercanos a cero indican una proporción similar de vegetación leñosa (y tipos de cobertura asociadas) y vegetación herbácea, mientras que valores menores o mayores a cero indican una mayor proporción de herbáceas o leñosas respectivamente. Un aumento de este índice señala que las leñosas avanzan sobre la vegetación herbácea, y es indicador de un aumento de la diversidad beta, ya que existen proporcionalmente pocas situaciones con abundantes especies leñosas (Cingolani et al., 2004). Asimismo, es indicador de una tendencia hacia la recuperación de los bosques. Una disminución de este índice, por lo contrario, indica una pérdida de diversidad beta y un mayor retardo en la recuperación de los bosques.

Índice de superficie descubierta ISD = (SDES-SCUB) x 100 SDES+SCUB siendo: SDES, la suma de toda la superficie descubierta (incluyendo suelo desnudo y roca) y SCUB, la suma de toda la superficie cubierta por vegetación. Valores cercanos a cero indican una proporción similar de superficie cubierta y descubierta, mientras que valores negativos indican una mayor proporción de superficie cubierta, y valores positivos, una mayor proporción de superficie descubierta. Un aumento de este índice señala un avance de la erosión por sobre la superficie con vegetación, mientras que una disminución del índice señala una tendencia a la recuperación de la cobertura.
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Comparación de ambos mapas Se analizaron los cambios en los tres índices para 6 categorías de manejo: (0) áreas sin ganado; (1) pastoreo rotativo con cargas anuales bajas (0.08 - 0.19 UG/ha útil); (2) pastoreo continuo con cargas anuales bajas (0.13 - 0.19); (3) pastoreo rotativo con cargas anuales altas (0.21 - 0.28); (4) pastoreo continuo con cargas anuales altas (0.23 0.29); (5) Reserva Nacional; (6) Reserva Provincial. Las categorías de 0 a 4 son potreros o áreas dentro del Parque Nacional. Para la Reserva Nacional y Provincial se desconocen las cargas y los manejos exactos, pero en general, las cargas son moderadas y altas. Se realizaron ANOVAS para comparar entre las 6 categorías. Se excluyeron los potreros menores a 100 hectáreas porque en general fueron difíciles de categorizar.

RESULTADOS En los Anexos 1 y 2 se incluyen los dos mapas (2001 y 2006). En la base de datos adjunta se detallan los valores de los índices para cada potrero/zona analizada. A continuación, se describe como variaron los tres índices para cada tipo de manejo.

Índice césped En los Potreros del Parque Nacional, el índice de césped se mantuvo constante o disminuyó (Fig. 2.1), pero en ningún caso aumentó. Esto indica que hubo una tendencia al avance de la paja sobre el césped. Para el caso de los potreros sin carga, la disminución del índice fue baja, debido a que ya en el año de base (2001), la proporción de césped era muy baja. Por eso resulta difícil que baje más aún, especialmente en magnitudes detectables a esta escala. Algo muy similar sucedió en los potreros rotativos con carga baja. En cambio, en los potreros con uso continuo y cargas bajas, el índice de césped era relativamente alto en el año base, y su disminución fue importante. Esto señala que las cargas bajas no detienen el avance de los pajonales. Para los potreros del Parque Nacional con cargas altas se detectó una pequeña disminución de los céspedes en relación a los pajonales, incluso en el caso de los potreros con pastoreo continuo, que comenzaron con un índice relativamente alto. Es decir que las cargas altas pueden demorar el avance de los pajonales, pero no producen un aumento del césped. En la Reserva Nacional, que en general se maneja con cargas moderadas y altas (aunque desconocemos el manejo exacto en todos lados) hubo un avance muy pequeño de los
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céspedes. En la Reserva Provincial se detectó un avance mayor de los céspedes, posiblemente asociado a cargas altas en muchas zonas, y en algunos casos, al uso del fuego.

Índice de leñosas Las leñosas aumentaron en los potreros/zonas sin ganado y en los potreros/zonas con bajas cargas, mientras que en las situaciones con carga alta se mantuvieron constantes o tuvieron una tendencia a disminuir. No hubo una relación significativa con el valor del año base (2001). Además, se detecta una tendencia a que, ante cargas anuales medias similares, el manejo rotativo permite una mayor recuperación de leñosas que el manejo continuo.

10

5

Cambio en el índice de césped

0

-5

-20

Indice de césped (2001)

-10
-40

-15

-20

-60

Sin ganado

Rotativo Carga baja

Continuo Carga baja

Rotativo Carga mod-alta

Continuo Carga mod-alta

RN

RHPA

Figura. 2.1: Barrar rojas: cambio en el índice de césped para diferentes manejos en la UC. Línea negra: valores promedio del índice de césped en el año base (2001). Las diferencias fueron significativas entre el valor de cambio más negativo (continuo carga baja) y el valor de cambio más positivo (RHPA).

Índice de superficie descubierta La superficie descubierta disminuyó en los potreros/zonas del Parque Nacional sin herbivoría, y también en la Reserva Nacional. En los demás casos, el índice permaneció relativamente constante y no hubo diferencias entre usos. No hubo una relación con el valor del año base. No se conoce el manejo de la Reserva Nacional en su

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totalidad, por lo cual es difícil interpretar las causas de la recuperación diferencial en estas situaciones. Interpretación de los resultados En general, los resultados coinciden con lo encontrado a nivel de comunidad. Las mayores diferencias se encuentran en la Reserva Provincial y en la Reserva Nacional, porque en estos casos, la representatividad del análisis a nivel de comunidad es baja, ya que sólo se analizaron unas pocas áreas pilotos. Con la comparación de mapas, en cambio, se analizan las áreas completas.
8

6

Cambio en el índice de leñosas

4

2

Indice de leñosas (2001)

0

-40

-2

-60

-4

-80

Sin ganado

Rotativo Carga baja

Continuo Carga baja

Rotativo Carga mod-alta

Continuo Carga mod-alta

RN

RHPA

Figura 2.2: Barras rojas: cambio en el índice de leñosas para diferentes manejos en la UC. Línea negra: valores promedio del índice de leñosas en el año base (2001). Las diferencias entre los valores más altos y los valores más bajos fueron significativas.

En las situaciones con carga baja y nula, los pajonales avanzaron, mientras que en situaciones con cargas moderadas y altas, el índice de césped se mantuvo constante. El único caso de un aumento claro del índice de césped fue en la Reserva Provincial, donde posiblemente se sigue utilizando el fuego en algunas zonas. Estos resultados, conjuntamente con los obtenidos a nivel de comunidad, sugieren que el pajonal no puede reducirse sólo con cargas altas. Sin embargo, las cargas altas permiten mantener las proporciones de pajonal y césped relativamente constantes.

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4

Cambio en el índice de superficie descubierta

2

Indice de superficie descubierta (2001) Indice de superficie descubierta (2001) Indice de superficie descubierta (2001)

0
0

-2

-20

-40

-4
-60

-6

-80

Sin ganado

Rotativo Carga baja

Continuo Carga baja

Rotativo Carga mod-alta

Continuo Carga mod-alta

RN

RHPA

Figura 2.3: Barras rojas: cambio en el índice de superficie descubierta para diferentes manejos en la UC. Línea negra: valores promedio del índice de superficie descubierta en el año base (2001). Las diferencias entre los valores más altos y los valores más bajos fueron significativas.

Las leñosas aumentaron en las áreas sin carga y con cargas bajas, en particular cuando los potreros tienen descanso en parte del año. Esto coincide con lo encontrado en el análisis a nivel de comunidad, y confirma que para que los bosques se recuperen es necesario eliminar el ganado o mantenerlo a cargas bajas y con descansos. Se encontró una tendencia al aumento de la superficie con vegetación en los sitios clausurados al ganado, en coincidencia con lo encontrado a nivel de comunidad. CONCLUSIONES • • Las cargas altas necesarias para mantener los céspedes producen degradación del suelo e impiden la recuperación de los bosques. El manejo rotativo con descansos puede ser una alternativa que permita recuperar las especies leñosas y al mismo tiempo mantener estabilizada la relación césped/pajonal. • • • La cobertura vegetal muestra una tendencia a la recuperación en situaciones de exclusión ganadera. El fuego controlado podría ser una opción de manejo, pero es necesario realizar experimentos y mediciones. En general, los resultados a nivel de paisaje coinciden con los obtenidos a nivel de comunidad, pero es necesario tomar unos años más de datos, y realizar un
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análisis integrado de ambos niveles, para confirmar todas las tendencias encontradas.

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mountains of Córdoba, Argentina? Forest Ecology and Management, 219, 229241.

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CAPITULO II: MONITOREO DE LA VEGETACIÓN A NIVEL DE COMUNIDAD Y MONITOREO DE PASTIZALES AUTORES: Cingolani, A.M.; Vaieretti, M.V.; Giorgis, M.A.; Gurvich, D.E.; Cabido, M.; Tecco, P.A.; von Muller, A.R. & Renison, D. OBJETIVOS • Generar una propuesta para el manejo de pastizales que permita incrementar los niveles de biodiversidad y disminuir el riesgo de incendio minimizando los impactos ambientales negativos. • Obtener un plan de monitoreo a escala de potrero con indicadores claros de las tendencias del sistema bajo distintos manejos. (Medición de indicadores de la biodiversidad, de acumulación de biomasa y de erosión) • Propiciar ámbitos de participación y reflexión conjunta con los ganaderos vecinos en función de acordar un uso ganadero compatible con la conservación en la Reserva Hídrica Provincial Achala, y en la medida de lo posible intentar una mejora en la eficiencia de producción de carne y lana. INTRODUCCIÓN En la actualidad, la mayor parte del piso superior de vegetación de las Sierras Grandes de Córdoba está dominado por pastizales y roquedales, que en muchos casos son de origen antrópico. A partir de la introducción del ganado, las altas presiones de pastoreo y pisoteo, junto con el fuego utilizado como herramienta de manejo, han causado en gran parte del área una pérdida de los bosques originarios y su reemplazo por pastizales y por áreas de roca expuesta (Renison et al., 2006, Cingolani et al., 2007). Debido a la dominancia de pastizales y roquedales, el monitoreo a nivel de comunidad fue realizado principalmente sobre estas comunidades, aunque incluimos algunas áreas de bosques abiertos y arbustales de tabaquillo (Polylepis australis). Los sitios que aún conservan bosques cerrados han sido incluidos dentro del monitoreo de bosques de tabaquillo, y también dentro del monitoreo a nivel de paisaje. Debido a la extinción de los grandes herbívoros nativos (principalmente guanacos), el sistema perdió un componente importante de su funcionamiento (Cingolani et al., 2003, 2007, García et al., 2007). Por ello, al crearse el Parque

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Nacional Quebrada del Condorito se decidió conservar el ganado doméstico en algunas áreas, a cargas bajas y moderadas, para reemplazar, al menos parcialmente, la función que cumplían los herbívoros nativos (APN 2007). Por eso resulta importante evaluar comparativamente la evolución de las comunidades en situaciones con exclusión del ganado, situaciones en las cuales se conservó el ganado dentro del Parque, y situaciones que continúan con el manejo tradicional, fuera del Parque. METODOLOGÍA Manejos evaluados A partir de los años 2003 y 2004 se implementaron sistemas de pastoreo estacional y continuo bajo diferentes cargas (en su mayor parte de bovinos) en las áreas Ensenadas y Trinidad del Parque Nacional con el fin de evaluar con qué tipo de manejo es posible cumplir más efectivamente con los objetivos de conservación del Parque (APN 2007). La implementación se hizo a través de convenios de herbivoría con los productores vecinos. En este informe presentamos los resultados de la evaluación de los cambios en la vegetación entre setiembre de 2004 y setiembre de 2007. Además de evaluar diferentes manejos dentro del Parque Nacional, hemos evaluado dos potreros representativos sin ganadería (dentro del Parque) y tres áreas bajo manejo tradicional, fuera del Parque Nacional (Cingolani & Ferioli 2006, Tabla 1, Fig. 1).

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Tabla 1: Potreros del Parque Nacional, Reserva Nacional y Reserva Hídrica Provincial de Achala para los cuales estamos realizando un monitoreo de la vegetación a nivel de comunidad. Se indica la superficie de cada potrero, la superficie útil (es decir descontando la roca) y la carga anual promedio durante el período evaluado. Además, para los potreros con uso estacional se indica la carga de los períodos en los cuales los potreros tienen animales y la época de uso y el tipo de animales.
Potrero SupTotal Sup. Útil (ha) (ha) 1T1 607 414 ug ug/ha 3T 258 230 ug ug/ha 4T2 242 150 ug ug/ha 5T 199 182 ug ug/ha 6T 266 242 ug ug/ha 7T 793 577 ug ug/ha 8T 875 696 ug ug/ha 9T 1019 227 ug ug/ha 10T 1073 865 ug ug/ha 11T 573 437 ug ug/ha 12T 1035 783 ug ug/ha Carga anual Set 04 – Set 07 114 0.27 55 0.24 21 0.14 35 0.19 40 0.16 0 0.00 203 0.29 127 0.17 217 0.25 37 0.08 60 0.08 Carga estacional3 333 0.46 339 0.77 332 0.42 época todo el año todo el año todo el año todo el año todo el año sin animales todo el año juliooctubre5 todo el año junio abril-mayo Tipo de animales vacas caballos vacas caballos vacas llamas4 ovejas llamas vacas caballos sin animales vacas caballos vacas caballos ovejas vacas/caballos vacas caballos vacas caballos

Trinidad

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(Continuación…)
Ensenadas 1E 3E 4E 5E 6E 7E Fuera PN 226 70 256 239 733 1453 123 61 207 588 559 1027 528 s/d s/d ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha ug ug/ha 26 0.21 13 0.21 58 0.28 45 0.24 0 0 204 0.20 138 0.26 s/d 0.258 s/d 0.398 122 1.99 103 0.50 104 0.55 291 0.55 s/d todo el año vacas ovejas vacas/caballos vacas caballos vacas caballos sin sin animales animales7 todo el año ovejas vacas/caballos diciembre- vacas julio caballos s/d vacas caballos todo el año ovejas vacas/caballos diciembreenero6 juliodiciembre enero-junio

CS (st) 794 RP1 (c) s/d RP2 (g) s/d

Incluye los antiguos potreros 1 y 2; 2 Incluye los antiguos potreros 4 y NN; 3Promedio de los meses durante los cuales el potrero tiene animales; 4Si bien según los convenios este potrero no ha tenido ovejas, se ha encontrado mucho bosteo de estos animales en las parcelas evaluadas, posiblemente porque los animales se pasan del potrero 5T; 5Algunos años ha habido algunos caballos durante todo el verano o incluso durante todo el año; 6Si bien el pico de carga es durante diciembre y enero, durante el resto del año, a partir del 2005, hubo 3 caballos; asimismo, en las parcelas evaluadas hubo mucho bosteo de oveja, ya que están cerca de los corrales de las casas; 7En este potero se mantienen unos pocos caballos durante el año; 8Valores estimados a partir del bosteo medido alrededor de la parcela.

1

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E5 E6 E7

E1 RP1 E4 E3

CS

T1 T3 T4 T5 T6

T7

T9

T8 T11

T10

T12

Figura 1: Parque Nacional (en blanco) y Reserva Nacional (rosado), con los nombres de los diferentes potreros o áreas evaluadas en el presente monitoreo (Tabla 1). El área RP2 no se incluye en el mapa por estar más al norte, en la zona de los Gigantes.

Metodología de campo: diseño de monitoreo y mediciones Parcelas permanentes En el año 2004 marcamos 142 parcelas de 4 x 4 m repartidas en los potreros y situaciones descriptas en la tabla 1. En los años siguientes (2005 y 2006) marcamos parcelas adicionales, hasta llegar a un total de 200 (VER SIG Programa de Monitoreo).

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Presentamos acá los resultados obtenidos para las primeras 142 parcelas, es decir, los cambios ocurridos en tres años, ya que es el tiempo mínimo necesario para comenzar a detectar tendencias definidas en la vegetación y en la erosión del suelo. Para cada parcela, hicimos mediciones iniciales de pendiente, exposición, altitud sobre el nivel del mar, posición topográfica y profundidad del suelo. Además, en las parcelas que tenían bordes de erosión con una zona de contacto entre la roca y el suelo (aproximadamente la mitad de las parcelas), pintamos una línea, de longitud variable según las características de la parcela, para hacer un seguimiento del avance de los bordes y consiguiente pérdida de suelos (Anexo 1). Una vez por año (a partir del 2004), durante el mes de setiembre, realizamos distintas mediciones en las parcelas. Por un lado, estimamos la utilización de la parcela a través de la frecuencia de bosteo de sus alrededores. Para ello tiramos al azar 50 veces un cuadrado de 30 x 30 cm y registramos la cantidad de veces que se encuentra bosta de cada tipo de animal doméstico. Por otro lado, estimamos el porcentaje ocupado por distintos tipos de cobertura, que han demostrado ser adecuados como indicadores de la diversidad y del estado de degradación del suelo (Tabla 2, planilla de campo en Anexo 2). Finalmente, en las parcelas en las cuales se pintó una línea, medimos con una regla la distancia entre la línea pintada y el borde del escalón, cada 25 cm de borde. El tiempo necesario para realizar los muestreos fue de aproximadamente 20 días de campo por año, dos o tres personas por día.
Pajas finas Pajas gruesas Graminoides perennes Graminoides anuales Dicotiledóneas bajas Tabaquillo Otras leñosas y sufrútices Broza Musgos Líquenes Suelo desnudo Roca expuesta por erosión y pedregullo Incluyen las gramíneas en penacho Deyeuxia hieronymi, Festuca tucumanica, Festuca hieronymi y otras de menor abundancia Se trata de la gramínea en penacho Poa stuckertii Incluyen gramíneas cortas, como Piptochaetium montevidiense o Eragrostis lugens, y otras monocotiledóneas de hojas finas como Eleocharis albibracteata o Carex fuscula Principalmente Muhlenbergia peruviana Incluyen especies como Alchemilla pinnata o Eryngium agavifolium, E. nudicaule y otras Polylepis australis, de forma arbustiva o arbórea Incluyen especies tales como Berberis hieronymi, Satureja spp, Gaultheria poeppigii, y otras. La mayor parte es de paja fina y gruesa.

Se trata de áreas rocosas relativamente planas, por debajo del nivel del suelo (esto se observa en muchas áreas en las cuales quedan remanentes de suelo, formando escalones).

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Afloramientos Se trata de áreas rocosas naturales, que se elevan generalmente por encima del nivel del suelo.

Tabla 2. Tipos de cobertura estimados en el campo.

Análisis de datos: cálculo de indicadores A partir de los datos tomados en el campo, calculamos cinco índices que representan las características más importantes de las comunidades vegetales y la integridad de los suelos. Los primeros cuatro índices varían entre -100 y 100. El quinto índice es siempre un valor positivo.

Índice de césped IC = (GP+GA+D-PF-PG-B) x 100 GP+GA+D+PF+PG+B siendo: GP, graminoides perennes; GA, graminoides anuales; D, dicotiledóneas bajas; PF, paja fina; PG, paja gruesa; B, broza. Este índice cuantifica la relación entre especies formadoras de céspedes (GP, GA y D) y especies formadoras de pajonal (PF y PG, además de broza) de la parcela, independientemente de cuanto haya de otros tipos de cobertura. Un valor de cero indica que existe la misma proporción de césped que de pajonal, mientras que valores negativos indican una mayor proporción de especies de pajonal que de especies de césped, y valores positivos indican mayor proporción de especies de césped. Los casos extremos (-100 y 100) indican que no hay especies formadoras de césped y de pajonal, respectivamente. No hubo casos en que ambos grupos de especies estuvieran ausentes. Cuando este índice tiene valores cercanos a cero la cantidad de especies de la parcela es máxima (Anexo 3). Es decir que para sitios dominados por pajonal, un aumento del índice de césped en el tiempo señala que hay una apertura del pajonal e implicaría una tendencia al aumento de la diversidad alfa (Cingolani et al., 2003), mientras que una disminución señala un avance de la paja sobre el césped, con una tendencia a la disminución de la diversidad y a la acumulación de biomasa muerta y en pie. Sin embargo, para los sitios dominados por césped, un aumento de este índice señala una disminución de la diversidad.

Índice de leñosas
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IL = (T+OL+HE-PF-PG-GP-GA-D-B) x 100 T+OL+HE+PF+PG+GP+GA+D+B siendo: T, tabaquillos, OL, otras leñosas y sufrútices; HE, helechos, PF, pajas finas; PG, pajas gruesas; GP, graminoides perennes; GA, graminoides anuales; D, dicotiledóneas bajas; B, broza. Los helechos se consideran junto con las leñosas porque suelen estar asociados a las mismas. Al igual que antes, valores cercanos a cero indican una proporción similar de vegetación leñosa (y tipos de cobertura asociadas) y vegetación herbácea, mientras que valores menores o mayores a cero indican una mayor proporción de herbáceas o leñosas respectivamente. Un aumento de este índice señala que las leñosas avanzan sobre la vegetación herbácea, y es indicador de un aumento de la diversidad beta, ya que existen proporcionalmente pocas situaciones con abundantes especies leñosas (Cingolani et al., 2004). Asimismo, es indicador de una tendencia hacia la recuperación de los bosques. Una disminución de este índice, por lo contrario, indica una pérdida de diversidad beta y un mayor retardo en la recuperación de los bosques. Índice de superficie descubierta ISD = (SDES-SCUB) x 100 SDES+SCUB siendo: SDES, la suma de toda la superficie descubierta (incluyendo suelo desnudo y roca) y SCUB, la suma de toda la superficie cubierta por vegetación vascular (pajas, graminoides, etc.), así como musgos, líquenes y broza. Valores cercanos a cero indican una proporción similar de superficie cubierta y descubierta, mientras que valores negativos indican una mayor proporción de superficie cubierta, y valores positivos, una mayor proporción de superficie descubierta. Un aumento de este índice señala un avance de la erosión por sobre la superficie con vegetación, mientras que una disminución del índice señala una tendencia a la recuperación de la cobertura. Índice de degradación ID = (GA+MUS+LIQ+SD-VVP)
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(GA+MUS+LIQ+SD+VVP) siendo: GA: graminoides anuales; MUS; musgos, LIQ, líquenes; SD: suelo desnudo; VVP: vegetación vascular perenne. Este índice señala la degradación de la superficie que aún conserva suelo (es decir, sin tener en cuenta la proporción de roca). Esta degradación es evidenciada por el aumento de suelo desnudo, musgos, líquenes y vegetación anual. Valores positivos del índice implican que hay una mayor proporción de estas categorías de vegetación que de vegetación vascular perenne. Valores negativos indican lo contrario. Un aumento del índice señala un aumento de la degradación. Una disminución señala una tendencia a la recuperación. Se calculó para complementar el índice anterior, suponiéndose que éste sería más sensible a los cambios a corto plazo. Índice de avance de la erosión Para las parcelas en las cuales se pintó una línea, se promediaron los valores de distancia (cm) medidos cada 25 m, entre la línea pintada y el contacto con el suelo. Este promedio, para todas las parcelas, tuvo un valor muy cercano a cero en el año 2004 cuando se midieron por primera vez. A medida que pasó el tiempo estos valores o bien aumentaron, o bien permanecieron constantes. En algunos casos, se detectó que algunos pequeños segmentos de la línea pintada se habían tapado, y eso se consideró como cero. Es decir que el índice permite estimar el avance de la erosión, pero no la recuperación. Esto significa que cuando hay una recuperación, se detecta como un "no avance".

Análisis de datos: evaluación de los cambios en los indicadores Para evaluar los cambios en el tiempo para cada parcela, calculamos la pendiente de la regresión lineal entre el valor de cada índice en función del tiempo. Es decir que el valor de cambio obtenido representa el cambio del índice en promedio, sobre una base anual. Esto significa que, por ejemplo, un cambio en alguno de los índices (por ejemplo el índice de césped) de "+10" significa que por cada año los céspedes aumentaron un 5 % y los pajonales disminuyeron un 5 %, pero no con respecto al total de la parcela, sino con respecto al total de la superficie cubierta por césped+pajonal. Es decir que en los 3 años evaluados la superficie de césped aumentó en un 15 %, y la del pajonal disminuyó

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en un 15 % (por ejemplo, el césped pasó de tener un 50 % a tener un 65% y el pajonal de un 50 a un 35 % de la superficie ocupada por la suma de ambos tipos de cobertura).

RESULTADOS En un análisis exploratorio de los datos, encontramos que los cambios en los cuatro primeros índices fueron muy dependientes de la estructura inicial de la comunidad. Por ello clasificamos las parcelas en cuatro tipos (Fig. 2, Tabla 3), según la abundancia inicial de los distintos tipos de cobertura, y luego analizamos los cambios producidos dentro de cada uno de estos tipos. 1. Pajonal arbustivo. Se trata de pajonales con leñosas, afloramientos rocosos y roca expuesta por erosión. Es un grupo bastante variable. 2. Césped degradado. Se trata de céspedes con roca expuesta por erosión (muchas veces se trata de parcelas marcadas en el límite entre la roca expuesta y el césped), líquenes, suelo desnudo y alta cobertura de graminoides anuales. 3. Pajonal. Dominan las pajas finas y/o gruesas, con poca abundancia de otros tipos de cobertura. 4. Césped no degradado. Dominan graminoides perennes y dicotiledóneas, poca paja fina y gruesa, poco suelo desnudo, musgos y líquenes. En general no tienen roca expuesta ni afloramientos.

1. Pajonal arbustivo 2. Césped degradado 3. Pajonal 4. Césped no degradado TOTAL

Dentro del Parque 12 14 65 30 121

Fuera del Parque 3 4 8 6 21

Tabla 3: Número de parcelas dentro y fuera del Parque, en los cuatro tipos de vegetación (total 142).

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100% 90% 80% 70% Roca expuesta (erosión) suelo desnudo, liquenes y musgos Afloramiento rocoso Leñosas Graminoides anuales Dicotiledóneas Graminoides perennes Pajas gruesas y finas

Cobertura

60% 50% 40% 30% 20% 10% 0% 1 2 3 4

Tipos de vegetación

Figura. 2: Tipos de cobertura promedio para los 4 tipos de vegetación (1- Pajonal arbustivo, 2- Césped degradado, 3- Pajonal, 4- Césped no degradado) en los cuales clasificamos las parcelas evaluadas.

Tendencias generales dentro y fuera del Parque Nacional El índice de césped, en promedio, disminuyó tanto adentro como afuera del parque, en casi todos los tipos de vegetación. Esto significa que en general hubo un avance de la paja por sobre el césped. El avance fue más importante en los céspedes no degradados (tipo de vegetación 4), tanto afuera como adentro del Parque. Sólo para los pajonales arbustivos (tipo 1) se encontró un aumento en el promedio de este índice, dentro del Parque. Es decir que en dichos casos, las especies de césped aumentaron en relación a las especies de pajonal. En el caso de los pajonales (tipo 3), dentro del Parque, el cambio promedio fue prácticamente cero, lo cual quiere decir que no hubo un avance neto ni de las especies de césped, ni de las de pajonal (Fig. 3a). El índice de leñosas no cambió diferencialmente en los distintos tipos de vegetación, ni fuera del Parque ni en comparación con las parcelas ubicadas dentro del Parque (Fig. 3b). Es decir que hubo tanto aumentos como disminuciones en el índice, en todas las situaciones. Sin embargo, para los pajonales arbustivos se encontró una tendencia (aunque estadísticamente no fue significativa) de las leñosas a aumentar dentro del Parque, y a disminuir afuera del mismo. Para los otros tipos de vegetación, los valores de cambio son prácticamente cero, es decir, que las leñosas se mantuvieron constantes (en general, ausentes, ya que estos tipos tienen una cobertura nula o despreciable de leñosas). El índice de superficie descubierta en general disminuyó, indicando una tendencia generalizada a la recuperación de cobertura vegetal. La única excepción fueron los céspedes degradados fuera del Parque, dónde se encontró una tendencia al
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aumento de la degradación. Sin embargo, ninguna de estas tendencias fue estadísticamente significativa (Fig. 3c). El índice de degradación en general disminuyó, indicando una tendencia general a la recuperación de la vegetación vascular perenne. La recuperación fue mayor en los céspedes degradados (tipo 2) que en los otros tipos de vegetación. En los céspedes no degradados (tipo 4) hubo, incluso, una leve tendencia al aumento de la degradación (Fig. 3d). El índice de avance de la erosión tuvo un aumento promedio de 0.5 cm, considerando el total de las 67 parcelas medidas, pero no fue diferente adentro del Parque que afuera.

10 Cambio en el Indice de césped

a)
Cambio en Indice de leñosas

1.0

b)

0.5

0

0.0

-10
Fuera del Parque Nacional Dentro del Parque Nacional

-0.5

-20 Cambio en el Indice de sup.desc. 2 1 0 -1 -2 -3 -4

-1.0

1

2

3

4
10 Cambio Indice de degradación

1

2

3

4

c)

d)

0

-10

-20

1

2

3

4

1

2

3

4

Tipo de vegetación

Tipo de vegetación

Figura. 3: Cambio en los índices de (a) césped, (b) leñosas, (c) superficie descubierta y (d) degradación. Valores negativos indican una disminución en el tiempo del valor promedio del índice, mientras que valores positivos indican un aumento en el tiempo del valor del índice. En (a) tanto las diferencias entre tipos de vegetación como las diferencias entre el Parque y fuera del Parque fuerano significativas, en (b) y en (c) ninguna diferencia fue significativa, y en (d) las

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA diferencias entre tipos de vegetación fueron significativas, pero las diferencias entre adentro y afuera del Parque no.

Tendencias detalladas bajo distintos manejos Para interpretar en mayor detalle los cambios en función del manejo, para cada potrero hemos utilizado diferentes variables, promediadas para los tres años (setiembre 2004 hasta setiembre 2007): carga media anual, carga otoño-invierno (abril-setiembre), carga sólo del invierno (julio-setiembre), carga primavera-verano (octubre-marzo), carga sólo del verano (diciembre-febrero), variabilidad de la carga (calculada como el desvío estandard de las cargas mensuales) y carga máxima. Además, consideramos el promedio por potrero de la frecuencia de bosteo alrededor de la parcela. Tuvimos en cuenta tres variables: bosteo total (para el cual se sumaron las frecuencias de los tipos de animales, ponderando por el valor de unidades ganaderas que representan), bosteo sólo vacuno, y bosteo sólo ovino. Cabe destacar que a nivel de potrero, el promedio del bosteo medido alrededor de las parcelas (promediado por potrero) se asocia muy bien con la carga media del potrero (R = 0.69), pero representa con mayor precisión la situación de las parcelas en estudio, y de este modo, complementa el dato de carga. A continuación, analizamos en detalle cada uno de los índices y sus cambios en los distintos potreros, e interpretamos dichos cambios en función del manejo de los potreros. Índice de césped Tal como ya hemos visto, este índice disminuyó en la mayoría de los casos, es decir que el avance de la paja sobre los céspedes fue bastante generalizado. Sin embargo, hubo aumentos del índice en algunas situaciones (Fig. 4): (a) En el pajonal arbustivo en una de las clausuras, donde hubo un importante aumento. Sin embargo, este valor corresponde a una única parcela, en la cual se observó un aumento importante de la abundancia de Sorghastrum pellitum, una especie muy consumida por el ganado. Se trata de un sitio muy rocoso donde el avance de la paja se ve dificultado. (b) En algunos pajonales (tipo 3) y pajonales arbustivos (tipo 1) de potreros con pastoreo continuo y estacional de vacas y caballos, pero sin ovejas.

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En el resto de las situaciones, se encontró o bien una disminución, o bien un valor no diferente de cero. En particular, la disminución del índice (es decir el avance de la paja) fue especialmente importante en todos los céspedes no degradados. Los valores más altos de avance de paja se encontraron en los potreros clausurados al ganado, lo cual coincide con lo esperado. Sin embargo, para ningún tipo de vegetación hubo una relación consistente de la carga media del potrero con el valor de cambio del índice (Tabla 4, Fig. 5). Las únicas relaciones consistentes que se encontraron fueron con la carga del potrero en la estación de mayor sequía, es decir, entre julio y setiembre y con el bosteo ovino alrededor de las parcelas (Tabla 4). Estas relaciones se encontraron para todos los tipos de vegetación, con excepción del pajonal (tipo 3) en el caso de la carga de invierno, y del césped no degradado (tipo 4) en el caso del bosteo ovino. Estos resultados implican que el avance de la paja sobre el césped se ve frenado más (e incluso en unos pocos casos revertido) en los sitios que tienen alta carga durante los meses de julio a setiembre (independientemente de la carga que tengan el resto del año). El otro factor que influye, es la presencia de ovejas. Aparentemente, estos animales no sólo no impiden el avance de la paja, sino que parecen favorecerlo.
1- Pajonal arbustivo 0.02 0.34 0.34 0.21 0.45 0.36 0.33 -0.19 -0.24 -0.48 2Césped degradado -0.08 0.28 0.41 0.18 0.56 0.23 0.40 -0.25 -0.28 -0.51 3- Pajonal -0.24 0.00 -0.07 0.02 0.02 0.03 0.03 -0.27 -0.23 -0.53 4- Césped no degradado 0.09 -0.09 0.27 -0.28 0.39 -0.13 -0.29 -0.18 0.02 -0.20

Carga media Carga primavera-verano (oct-mar) Carga otoño-invierno (abr-set) Carga verano (dic-feb) Carga invierno (jul-set) Variabilidad de la carga (desv-st) Carga máxima Bosteo total1 Bosteo bovino Bosteo ovino

Tabla 4: Correlación entre promedios de carga (de los 3 años) y los cambios en el índice de césped por potrero. Se señalan en negrita las correlaciones más importantes (en general P < 0.15).1Para calcular el bosteo total se hace una suma ponderada de todos los tipos de bosta, según los correspondientes equivalentes vaca.

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a)
Pastoreo todo el año (sin ovejas) 0.16 0.21 0.24 0.27 0.29
20

b)
0.08 0.08

Pastoreo estacional (sin ovejas) 0.17 0.21 0.24 0.28 0.25 0.26

Cambio (índice de césped)

Clausura Clausura
20

10

10

0

0

-10

-10

-20 6E 7T 6T 1E 3T 1T 8T

-20 12T 11T 9T 3E 5E 4E C ST

Potreros (en orden de carga creciente)
c)
Pastoreo todo el año (con ovejas) 0.14 0.19 0.20 0.25 0.39 Clausura Clausura
20

Potreros (en orden de carga creciente)

Cambio (índice de césped)

10

0

Pajonales arbustivos (1) Céspedes degradados (2) Pajonales (3) Céspedes no degradados (4)

-10

-20 6E 7T 4T 5T 7E 10T G

Potreros (en orden de carga creciente)

Figura 4: Cambio en el índice de césped para cada tipo de vegetación, en los distintos potreros en evaluación. En los casos en que no hay barra, es o bien porque el promedio del cambio es muy cercano a cero, o porque faltan datos (es decir, no tenemos parcelas con ese tipo de vegetación en ese potrero). Los potreros están agrupados según tipos de manejo, y ordenados según carga promedio anual creciente.

Índice de leñosas Tal como ya se observó en el análisis más general, este índice varió poco en el período estudiado (el valor de cambio calculado por potrero no fue mayor o menor a 6 o -6 respectivamente, Fig. 5). El tipo de vegetación que mostró los cambios más importantes fue el pajonal arbustivo, que es el que tiene mayor abundancia de leñosas. Para los otros tipos de vegetación, muchas parcelas no cambiaron (valor de cambio igual a cero) debido a que directamente, no tuvieron leñosas en ninguna de las fechas (es decir que el índice de leñosas fue en todas las fechas igual a -100). En los pajonales arbustivos (tipo 1) se observa una tendencia de los potreros con cargas nulas, bajas y moderadas (potreros 7T, 1E y 12T) a aumentar las leñosas (con excepción de una de las clausuras, 6E, donde el índice disminuyó), y con cargas altas a

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disminuir las leñosas (potreros 8T y G). Una excepción fue el área "C", con una carga alta, pero que mostró un aumento del índice de leñosas. Los céspedes degradados y los céspedes no mostraron cambios importantes, siendo los valores de cambio en todos los casos, muy cercanos a cero. Para el caso de los pajonales, también en la mayor parte de los casos los valores fueron cercanos a cero, excepto en un potrero bajo pastoreo continuo, con cargas moderadas (1E). Dado que el único tipo de vegetación que tuvo cambios relativamente importantes fue el pajonal arbustivo, sólo analizamos la correlación entre el manejo y los cambios para ese tipo de vegetación (Tabla 5). No hubo ninguna tendencia, pero si se elimina el potrero clausurado (6E), que tuvo un comportamiento no esperado para una clausura (una disminución del índice de leñosas), la tendencia fue negativa para todas las variables de carga, es decir que a mayor carga, mayor disminución de leñosas, y a menor carga, un aumento de leñosas, confirmando las tendencias que se observaban visualmente en la Fig. 5. En particular, las variables que tuvieron la correlación más alta fueron la carga media del potrero y la carga de la época seca.
a) b)
6

Pastoreo todo el año (sin ovejas) 0.16 0.21 0.24 0.27 0.29
4

Estacional (sin ovejas) 0.08 0.17 0.21 0.24 0.28 0.25 0.26

Cambio (índice de leñosas)

6

Clausura Clausura

0.08

4

2

2

0

0

-2

-2

-4

-4

-6 6E 7T 6T 1E 3T 1T 8T

-6 12T 11T 9T 3E 5E 4E C ST

Potreros (en orden de carga creciente)
Pastoreo todo el año (con ovejas)

Potreros (en orden de carga creciente)

Cambio (índice de leñosas)

6

Clausura Clausura
4

0.14

0.19

0.20

0.25

0.39

2

0

Pajonales arbustivos (1) Céspedes degradados (2) Pajonales (3) Céspedes no degradados (4)

-2

-4

-6 6E 7T 4T 5T 7E 10T G

Potreros (en orden de carga creciente)

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Figura 5: Cambio en el índice de leñosas para cada tipo de vegetación, en los distintos potreros en evaluación. En los casos en que no hay barra, es o bien porque el promedio del cambio es muy cercano a cero, o porque faltan datos (es decir, no tenemos parcelas con ese tipo de vegetación en ese potrero). Los potreros están agrupados según tipos de manejo, y ordenados según carga promedio anual creciente.
Todos -0.12 0.02 -0.04 0.00 -0.16 0.01 0.17 -0.08 0.03 -0.31 Sin 6E -0.56 -0.42 -0.53 -0.34 -0.56 -0.16 -0.24 -0.50 -0.36 -0.52

Carga media Carga primavera-verano (oct-mar) Carga otoño-invierno (abr-set) Carga verano (dic-feb) Carga invierno (jul-set) Variabilidad de la carga (desv-st) Carga máxima Bosteo total1 Bosteo bovino Bosteo ovino

Tabla 5. Correlación entre el cambio del índice de leñosas promediado por potrero y las variables de manejo (promedio de los 3 años) para el pajonal arbustivo. Se señalan en negrita las correlaciones más importantes (en general P < 0.15). Los demás tipos de vegetación no se consideraron porque la mayor parte de los valores de cambio son igual a cero. En la segunda columna, las mismas correlaciones, pero eliminando el potrero 6E.1Para calcular el bosteo total se hace una suma ponderada de todos los tipos de bosta, según los correspondientes equivalentes vaca.

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Índice de superficie descubierta Para este índice, el cambio en general fue negativo para casi todos los potreros y tipos de vegetación (Fig. 6). Es decir que como ya hemos visto, hay una tendencia a la recuperación. Sólo en los céspedes degradados de un potrero con carga relativamente alta dentro del Parque Nacional (8T) se encontró un cambio positivo (aumento de la degradación) importante. Para el caso de los pajonales arbustivos, se observa que en las situaciones de pastoreo continuo o sin pastoreo hay una tendencia al aumento de la degradación, mientras que en las situaciones de pastoreo estacional hay una tendencia (independiente de la carga) a la disminución de la degradación (Fig. 6). Esta tendencia difícil de explicar se corroboró a través de las correlaciones. Estas correlaciones mostraron que la recuperación es mayor cuánto más variabilidad existe en la carga (mayor desvío estandard de la carga), y cuánto mayor es la carga máxima. Valores altos de ambas variables indican que se trata de pastoreo estacional (Tabla 6). El resto de las correlaciones encontradas en relación al manejo también muestran tendencias difíciles de explicar. Tanto para los pajonales (tipo 3) como para los pajonales arbustivos (tipo 1) hay una tendencia mayor a la recuperación a medida que se aumenta la carga. Sólo para los céspedes no degradados (tipo 4) se encontró la tendencia contraria, es decir que la mayor carga produce un aumento de la degradación. Para los céspedes degradados no se encontró ninguna tendencia.

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Pastoreo todo el año (sin ovejas) Estacional (sin ovejas)
10

Cambio (índice de sup.desc.)

10

Clausura Clausura

0.16

0.21

0.24

0.27

0.29
5

0.08

0.08

0.17

0.21

0.24

0.28

0.25

0.26

5

0

0

-5

-5

-10

-10

-15 6E 7T 6T 1E 3T 1T 8T

-15 12T 11T 9T 3E 5E 4E C ST

Potreros (en orden de carga creciente)
Pastoreo todo el año (con ovejas)

Potreros (en orden de carga creciente)

Cambio (índice de sup.desc.) (índice

10

Clausura Clausura
5

0.14

0.19

0.20

0.25

0.39

0

-5

Pajonales arbustivos (1) Céspedes degradados (2) Pajonales (3) Céspedes no degradados (4)

-10

-15 6E 7T 4T 5T 7E 10T G

Potreros (en orden de carga creciente)

Figura. 6: Cambio en el índice de superficie descubierta para cada tipo de vegetación, en los distintos potreros en evaluación. En los casos en que no hay barra, es o bien porque el promedio del cambio es muy cercano a cero, o porque faltan datos (es decir, no tenemos parcelas con ese tipo de vegetación en ese potrero). Los potreros están agrupados según tipos de manejo, y ordenados según carga promedio anual creciente.
1- Pajonal arbustivo -0.32 -0.28 -0.50 -0.08 -0.56 -0.87 -0.81 -0.20 -0.14 -0.04 2Césped degradado 0.05 -0.06 0.01 -0.04 0.10 -0.24 -0.07 -0.12 -0.08 -0.21 3- Pajonal -0.36 -0.11 -0.36 0.10 -0.43 0.23 0.06 -0.08 -0.28 0.27 4- Césped no degradado 0.12 -0.14 0.40 -0.34 0.43 -0.06 -0.15 -0.10 0.05 -0.08

Carga media Carga primavera-verano (oct-mar) Carga otoño-invierno (abr-set) Carga verano (dic-feb) Carga invierno (jul-set) Variabilidad de la carga (desv-st) Carga máxima Bosteo total1 Bosteo bovino Bosteo ovino

Tabla 6. Correlación entre promedios de carga (de los 3 años) y los cambios en el índice de superficie descubierta por potrero. Se señalan en negrita las correlaciones más importantes (en general P < 0.15).1Para calcular el bosteo total se hace una suma ponderada de todos los tipos de bosta, según los correspondientes equivalentes vaca.

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Índice de degradación Este índice también señaló una tendencia generalizada hacia la recuperación de la vegetación, es decir, disminuyó en la mayor parte de los potreros y tipos de vegetación. Sólo los céspedes no degradados mostraron una tendencia consistente a aumentar la degradación, en particular en los potreros con mayores cargas (Fig. 7).

Cambio (índice de degradación)

Pastoreo todo el año (sin ovejas)
15 10 5 0 -5 -10 -15 -20 -25 -30 -35 -40 6E 7T 6T 1E 3T 1T 8T -40 12T 11T 9T -30 -20 -10 0

Estacional (sin ovejas) 0.29
10

Clausura Clausura

0.16

0.21

0.24

0.27

0.08

0.08

0.17

0.21

0.24

0.28

0.25

0.26

3E

5E

4E

C

ST

Potreros (en orden de carga creciente) Cambio (índice de degradación)
Pastoreo todo el año (con ovejas)
10

Potreros (en orden de carga creciente)

Clausura Clausura

0.14

0.19

0.20

0.25

0.39

0

-10

-20

Pajonales arbustivos (1) Céspedes degradados (2) Pajonales (3) Céspedes no degradados (4)

-30

-40 6E 7T 4T 5T 7E 10T G

Potreros (en orden de carga creciente)

Figura. 7: Cambio en el índice de degradación para cada tipo de vegetación, en los distintos potreros en evaluación. En los casos en que no hay barra, es o bien porque el promedio del cambio es muy cercano a cero, o porque faltan datos (es decir, no tenemos parcelas con ese tipo de vegetación en ese potrero). Los potreros están agrupados según tipos de manejo, y ordenados según carga promedio anual creciente.

Las correlaciones con las variables de manejo indican que a mayor carga (sobre todo carga de otoño-invierno y carga media), menor recuperación o incluso cierto aumento de la degradación para el caso de los céspedes no degradados (Tabla 7 y Fig. 7). Las tendencias son consistentes y si se elimina el potrero E6 son todavía más fuertes.

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Carga media Carga primavera-verano (oct-mar) Carga otoño-invierno (abr-set) Carga verano (dic-feb) Carga invierno (jul-set) Variabilidad de la carga (desv-st) Carga máxima Bosteo total1 Bosteo bovino Bosteo ovino

1- Pajonal arbustivo 0.48 0.70 0.68 0.58 0.72 0.37 0.46 0.30 0.27 -0.25

2Césped degradado 0.32 0.37 0.47 0.33 0.30 0.32 0.35 0.45 0.38 0.11

3- Pajonal -0.23 0.06 -0.20 0.20 -0.38 0.22 0.06 0.06 -0.08 0.16

4- Césped no degradado 0.49 0.31 0.52 0.02 0.44 -0.04 -0.11 0.28 0.31 0.19

Tabla 7. Correlación entre promedios de carga (de los 3 años) y los cambios en el índice de degradación por potrero. Se señalan en negrita las correlaciones más importantes (en general P < 0.15).1Para calcular el bosteo total se hace una suma ponderada de todos los tipos de bosta, según los correspondientes equivalentes vaca.

Índice de avance la erosión Para este índice no analizamos cada potrero por separado, porque el número total de parcelas en las cuales se midió este índice fue bajo, y por lo tanto, muchos potreros tenían sólo una o dos parcelas. Por eso, comparamos entre cuatro intensidades de carga. Sitios sin animales, con cargas bajas, medias y altas. En las parcelas ubicadas en potreros sin animales, la erosión se mantuvo estable, es decir que el avance fue prácticamente nulo. En cambio, en las parcelas ubicadas en potreros con animales, se detectó un avance de más de 0.5 cm en promedio. Estos promedios fueron muy similares en sitios con cargas bajas, medias y altas. Sin embargo, cuando se considera la proporción de parcelas que tuvo avances de más de 1cm en promedio, los sitios de cargas altas tuvieron mayores valores que los sitios con media y baja carga (Fig. 8).

Interpretación En general, se encontró un aumento de la paja por sobre el césped, y una tendencia a la recuperación de la cobertura en general, y también de la vegetación vascular perenne. Estas tendencias generalizadas se podrían atribuir a la disminución de los fuegos. En el Parque Nacional, desde que se tomó posesión de las tierras, se ha realizado un estricto control de incendios. En las tierras privadas posiblemente la difusión realizada por el Plan Provincial de Manejo del Fuego, que incluye amenazas de

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castigos, disuadió a los productores de quemar los pastizales, que es una práctica tradicional utilizada para producir un rebrote verde de la paja en la época seca de escasez forrajera.
0.7 0.6

Avance de la erosión (cm)

0.5 0.4 0.3 0.2 0.1 0.0

15 %

9% 6%

0%
Sin ganado (0.00)

Carga baja (0.08 – 0.19)

Carga moderada (0.20 – 0.26)

Carga alta (0.27 – 0.40)

Figura 8: Avance promedio de los bordes de erosión en parcelas ubicadas en potreros con carga nula, baja, moderada y alta. Los sitios sin ganado difirieron significativamente de los restantes. El porcentaje escrito dentro de las columnas indica el número de parcelas donde se detectaron avances mayores a 1 cm en promedio.

Hemos observado que la mayor carga en el invierno contiene el avance de la paja, e incluso puede producir cierto avance del césped, pero al mismo tiempo, impide la recuperación de la superficie degradada y en algunos casos incluso promueve un aumento de la degradación. Estos cambios se deben a que el mayor consumo de paja, en particular de paja fina (Festuca spp y Deyeuxia hieronymi), se da hacia fines del invierno y, además, es la estación en la cual el suelo está menos protegido por vegetación, en particular en los céspedes (tanto los degradados como los no degradados). Esta falta de protección es la que posiblemente está determinando un aumento de la degradación. Asimismo, hemos observado que la mayor carga, tanto anual como invernal, promueve una disminución de las leñosas y las cargas bajas, en cambio, promueven un aumento de las mismas. Esto coincide con todos los estudios que señalan que el consumo de tabaquillo es alto durante todo el año, aunque en invierno es mayor (Teich et al., 2005, Teich 2006, Giorgis en prep.). Asimismo, es posible que otras leñosas, aunque no consumidas, se vean afectadas por el daño mecánico que pueden ejercer los animales al caminar.
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Por otro lado, encontramos que en los potreros con mayor carga de ovejas, el avance de las pajas es mayor. Es posible que esto se deba a que las ovejas no comen pajas, ni siquiera en la estación de mayor escasez, y en cambio comen los pastos formadores de céspedes hasta muy cerca del suelo, dañándolos considerablemente. El índice de superficie descubierta fue el único que respondió de forma poco esperable y difícil de explicar, ya que en los dos tipos de pajonales muestran una tendencia a disminuir con mayor carga. En los céspedes no degradados, en cambio, se observa la tendencia esperable, que es a una mayor recuperación cuanto menor carga. El índice de avance de los bordes de erosión muestra claramente que bajo exclusión ganadera la erosión se detiene. Si bien muchas de estas tendencias son bastante claras, es necesario más tiempo de monitoreo, que permita el análisis de las 200 parcelas, para llegar a conclusiones definitivas

CONCLUSIONES • • • • • • En general, los pajonales avanzaron sobre los céspedes, pero el avance fue menor con alta carga en invierno y sin ovejas. Las leñosas tienden a aumentar con cargas bajas o nulas, y a disminuir con cargas altas, tanto anuales como invernales. En general, hubo una recuperación de la superficie vegetada, que fue mayor con cargas bajas o nulas en el otoño y en el invierno. Bajo exclusión ganadera, el avance de la erosión se detiene. Todas estas tendencias son preliminares y deben ser confirmadas con algunos años más de observación, y la inclusión de las 200 parcelas de monitoreo. Todas estas tendencias coinciden en líneas generales con lo observado en el monitoreo a nivel de paisaje.

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BIBLIOGRAFÍA APN (2007) Plan de Manejo del Parque Nacional Quebrada del Condorito y Reserva Hídrica Provincial de Achala. Delegación Regional Centro. CINGOLANI, A.M., RENISON, D., ZAK, M. & CABIDO, M. (2004) Mapping vegetation in a heterogeneous mountain using Landsat data: an alternative method to define and classify land-cover units. Remote Sensing of Environment, 92, 84-97. CINGOLANI, A.M. & FERIOLI, M. 2006. Herbivoría en el Parque Nacional Quebrada del Condorito. Resultados 2003-2005 y propuesta de manejo 2006-2008. Informe para APN. CINGOLANI, A.M., CABIDO, M., RENISON, D. & SOLÍS-NEFFA, V. (2003) Combined effects of environment and grazing on vegetation structure in Argentine granite grasslands. Journal of Vegetation Science, 14, 223-232. CINGOLANI A.M., RENISON, D., TECCO, P.A., GURVICH, D.E. & CABIDO, M. (2008) Predicting cover types in a mountain range with long evolutionary grazing history: a GIS approach. Journal of Biogeography, 35, 538-551. GARCÍA, C., D. RENISON, A.M. CINGOLANI & E. FERNÁNDEZ-JURICIC. (2007) Avifaunal changes as consequence of large scale livestock exclusion in a mountain area with a long history of large herbivore grazing. Journal of Applied Ecology. En prensa. GIORGIS, M. A., CINGOLANI, A. M., TEICH, I., RENISON, D. & HENSEN I. Seasonal patterns of Polylepis australis biomass production and its consumption by livestock at the stand and tree level. En preparación. RENISON, D., HENSEN, I., SUAREZ, R. & CINGOLANI, A.M. (2006) Cover and growth habit of Polylepis woodlands and shrublands in the mountains of central Argentina: human or environmental influence? Journal of Biogeography, 33, 876-887.Marcora et al. 2007 TEICH, I. (2006) Efectos de la carga ganadera y la oferta forrajera sobre el ramoneo de Polylepis australis. Tesina de Licenciatura. FCEyN, Universidad de Buenos Aires. TEICH, I., CINGOLANI, A.M., RENISON, D., HENSEN, I. & GIORGIS. M.A. (2005) Do domestic herbivores retard Polylepis australis woodland recovery in the

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mountains of Córdoba, Argentina? Forest Ecology and Management, 219, 229241.

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 1. Ejemplos de líneas pintadas sobre la roca para medir el avance de la erosión

Parcela 53 (16-10-04)

Parcela 113 (7-10-04)

Parcela 67 (28-9-06)

Parcela 21 (13-10-06)

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 2. Planilla de campo utilizada para medir los datos necesarios para calcular los indicadores a nivel de comunidad
Sitio Nº Fecha Operador Suelo: muy húmedo húmedo medio seco muy seco Potrero Latitud: Longitud: WGS / CI Altitud Topografía: valle / ladera baja / l. media / l.alta / cumbre convexa / pampa Pendiente (%) Orientación Tamaño cuadrado 4x4 m Observaciones

Cobertura tipos de vegetación (%) pueden sumar más de 100 (Broza-SD-Ped-Roca no se superp.) Pajas finas Hierbas altas Musgos Pajas gruesas (poa) Helechos Broza Graminoides peren Arbustos/Cactus Suelo Desnudo Gramin anuales Tabaquillo/Maitén Pedregullo Hierbas bajas Líquenes Roca (nat/eros) Atura vegetación (máx en 25 x 25 cm) Altura tabaquillos / Número de tabaquillos:

Bosteo FREC/50 nº deposiciones Sin erosión

Vaca

Caballo Escalones incipientes
< 5 cm - transversales

Oveja

Llama

Cabra Cárcava
(cm a m longitudinal)

Laminar
(muy tenue)

Escalones consolidados
(5-40 cm transversales)

V/P (pintada) Largo escalones (cm)

V/P (no pintada)

V/V o V/S

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Tipo Distancia 1 Distancia 2 Distancia 3 Altura (cm) s.desnudo musgos líquenes veget anual veget peren Tipo Distancia 1 Distancia 2 Distancia 3 Altura (cm) s.desnudo musgos líquenes veget anual veget peren Herbivoría S. pell Carex Poa Dey

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 3. Relaciones entre el índice de césped y la diversidad alfa

Durante los meses de diciembre de 2007 a marzo de 2008 (20 días de campo) se hizo un relevamiento de la composición florística de las parcelas, y se relacionaron los valores del índice de césped calculado para el año 2007 con la cantidad de especies presentes en cada parcela. Este relevamiento se hizo conjuntamente con los recorridos para corroborar el mapa de vegetación del año 2007 (ver informe del monitoreo a nivel de paisaje). En la figura se puede observar que el valor máximo de riqueza se encuentra en las parcelas con un valor del índice cercano a cero, es decir, con proporciones similares de especies de céspedes y especies de pajonal.

60

50

Riqueza de especies

40

30

20

Céspedes no degradados (4) 10 Pajonales (3) Céspedes degradados (2) 0 -100 Pajonales arbustivos (1) -50 0 50 100

Indice de Césped

Riqueza = -0.0016xIndiceCésped2 + 0.049xIndiceCésped + 40.718 R2 = 0.3923

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CAPITULO III: MONITOREO DE LOS BOSQUES DE TABAQUILLO (POLYLEPIS AUSTRALIS) AUTORES: Daniel Renison, Paula Marcora y Ricardo Suárez

PARTE 1: INFORMACIÓN DE BASE Y DIAGNÓSTICO INICIAL DEL ESTADO DE CONSERVACIÓN DE LOS BOSQUES DE TABAQUILLO

OBJETIVO • Proveer información de base y un diagnóstico inicial del estado de conservación de los bosques de tabaquillo en la Unidad de Conservación Parque Nacional Quebrada del Condorito y Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala.

INTRODUCCIÓN En las montañas de Sudamérica el tema de la influencia humana sobre las características de los bosques de altura de Polylepis (en Córdoba llamado tabaquillo) ha conducido a dos puntos de vista opuestos y muchas veces confrontados. Según algunos autores, los bosques de tabaquillo en el límite superior de su distribución, forman bosques densos con individuos de porte arbóreo únicamente en profundos cañadones donde están más protegidos del viento y las heladas. En posiciones topográficas expuestas, presumiblemente se retarda el crecimiento de los tabaquillos, y cuando están presentes, producen muchas ramificaciones basales laterales, formando matorrales (Enrico y col. 2004). Sin embargo, en las montañas de Sudamérica, una larga historia de disturbios humanos conduce a la presunción de que es este impacto humano el factor principal que explica la distribución y características de los bosques de tabaquillo (Kessler 2002). Bajo esta interpretación, los bosques densos y de porte arbóreo estarían en los grandes cañadones debido a que allí se encuentran protegidos del impacto humano, es decir son lugares inaccesibles para el ganado, los fuegos y la extracción de leña. Para realizar un diagnóstico de los bosques en la actualidad, es importante determinar en que medida las características del bosque de tabaquillo son producto de las actividades humanas
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y en que medida de la topografía.

Aquí nuestro objetivo es proveer la información

de base y analizar los efectos de múltiples factores de impacto humano histórico y del relieve local en el desarrollo de los bosques y matorrales de tabaquillo tomando en cuenta (1) la cobertura de la copa de los árboles, (2) el tipo de crecimiento dominante, (3) la estructura de los bosques en cuanto a la distribución de tamaños de los árboles, (4) la regeneración del bosque y (5) estado de conservación de los suelos. A partir de esa información se podrá realizar una interpretación de la condición de nuestros bosques en la actualidad (diagnóstico inicial). No es el objetivo aquí reportar contenidos relativos a la distribución y extensión de los bosques, ya que ello se reporta en otra sección de este informe (ver Información de base y diagnóstico inicial de la vegetación a nivel paisaje). Los resultados aquí reportados están basados en el muestreo en 146 parcelas que se establecieron en 5 cuencas hidrográficas entre marzo y diciembre del 2003. Las cuencas incluyen en parte el Parque Nacional Quebrada del Condorito (46 parcelas) y las restantes 100 parcelas están en propiedades privadas de la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala o zonas vecinas más bajas. Los estudios de cobertura de la copa de los árboles y del tipo de crecimiento dominante fueron publicados en Renison y col. (2006). Los estudios de regeneración fueron publicados en Renison y col. (2004) y Torres y col. (2008), la estructura de tamaños y el estado de conservación de los suelos son datos inéditos.

METODOLOGÍA Caracterización de las cuencas de estudio Las cinco cuencas hidrográficas fueron seleccionadas por su diferente historia de uso del suelo y porque representen tanto ríos que desaguan hacia el Este como hacia el Oeste (Fig. 1). Las cuencas pueden ordenarse por su grado de degradación de 1 a 5 según el porcentaje de roca expuesta por erosión y el número de asentamientos humanos – lo cual en las Sierras Grandes es un buen indicador de impacto humano a largo plazo. Las características físicas y los indicadores del impacto humano en las cinco cuencas del estudio, se resumen en la tabla 1.

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Establecimiento de las parcelas de estudio La ubicación de las parcelas se seleccionó inicialmente en base a los permisos obtenidos para los estudios de los distintos propietarios y utilizando SIG (Cingolani y col., 2004). Elegimos al azar áreas dentro de propiedades donde teníamos permisos y unidades de vegetación que supuestamente contenían bosques o matorrales esparcidos (i.e. con una cobertura de P. australis generalmente >5%) y estratificamos la muestra para obtener una distribución comparable en alturas (1400 a 2500 m s.n.m.) y cuencas hidrográficas. En el campo, localizamos las parcelas usando GPS y las seleccionamos para su muestreo cuando: (1) había por lo menos un individuo de P. australis adulto de 2 m o más de alto, y (2) todos los individuos eran accesibles para su medición. Este procedimiento excluyó parcelas en barrancas profundas, y acantilados que eran inaccesibles sin implementos especiales para escalar. Cuando la ubicación de la parcela seleccionada era inaccesible o sin árboles >2 m (N = 29), trasladamos la ubicación de la parcela al área más próxima de 30 x 30 m que satisfacía estos requerimientos. Aplicando este procedimiento establecimos 30 parcelas en cuatro de las cuencas. En la cuenca del río Mina Clavero establecimos solamente 26 parcelas porque no pudimos encontrar 30 áreas adecuadas. En cada parcela registramos: (1) el porcentaje cubierto por tabaquillo (estimación visual, proyección de la cobertura del follaje/900 m2); (2) para todos los ejemplares de P. australis más altos que 30 cm, la altura y el número de ramificaciones basales (como indicativo del tipo de crecimiento de los matorrales); (3) altura de todos los tabaquillos mayores a 30 cm, (4) en 10 subparcelas de 1 x 1 m el número de plántulas menores a 5 cm; (5) estado de conservación del suelo como roca expuesta por erosión, compactación del suelo y composición química; (6) posición topográfica en tres categorías: 1. fondo de valles y pendientes bajas suaves (en adelante llamados fondo de valle), 2. laderas medias, y 3. laderas altas y cumbres convexas (en adelante llamados laderas altas); (7) altura sobre el nivel del mar; (8) inclinación de la pendiente; (9) orientación de la pendiente; (10) porcentaje de afloramientos rocosos naturales; y (11) incidencia del sol medido como la trayectoria del sol no cubierto por montañas, afloramientos rocosos u otros obstáculos (en un área plana sin obstáculos: 180 grados).

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2

1

3

5

4

Figura 1: Mapa de vegetación de la Unidad de Conservación donde se han señalado las parcelas individuales y las cinco cuencas hidrográficas tomadas para el estudio y monitoreo de los bosques de tabaquillo. 1. Mina Clavero; 2. Yuspe; 3. Condorito; 4. Los Molles; 5, Santa Clara (en orden creciente de estado de conservación). Los bosques están representados en azul (bosques ralos) y marrón (bosques densos).

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(1) M. Clavero % de roca expuesta Asentamientos humanos/km % cobertura Polylepis % afloraciones naturales Área (ha) Pendientes <10 % Pendientes 10-30 % Pendientes > 30 % Orientación general Potreros alambrados Cargas ganaderas actuales Registros de fuego ón Parque Nacional desde 1997 No No Si No Si
2

(2) Yuspe 31 0.51 3 27 3899 37 56 7 E Algunos Alto En 7 años, 16

(3) Condorito 14 0.09 6 19 20888 62 34 4 E Si No Sin información > 10 ha. 7

(4) Los Molles 7

(5) Sta. Clara

34 0.65 1 25 8925 29 65 6 W No Muy alto Sin

0.21 15 20 468 <1 11 89 W No Moderado En 18 años, 3 fuegos

0.02 15 16 6057 52 43 4 E Si No Fuegos reiterados desde 1960 a 1997.

informaci fuegos < 3-4 ha.

Tabla 1: Datos sobre caracterización de cuencas obtenido con SIG (Cingolani y col., 2004).

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Evaluación del impacto antrópico Los disturbios antrópicos del pasado son muy importantes para entender la dinámica de bosques y medir la degradación ecológica. Idealmente, las cargas ganaderas y eventos de fuego deberían conocerse durante varios siglos para entender la cobertura actual de tabaquillo, que es el producto de influencias antropogénicas y del medio durante varias generaciones de tabaquillos. Para entender el tipo de crecimiento, es necesario un tiempo histórico menor, pues presumiblemente el crecimiento es influenciado por el ambiente que afecta al árbol durante su período de vida. Sin embargo, como en la mayoría de las montañas de Sudamérica, en las montañas de Córdoba no están disponibles los registros completos sobre las cargas ganaderas y fuegos. La construcción de potreros data desde principios del siglo veinte, y es aún incompleta con > 25% de área dedicada a la ganadería sin alambrados. Pocos propietarios tienen la voluntad de declarar las cargas ganaderas pasadas, y virtualmente ningún propietario está dispuesto a indicar eventos de fuego, ya que la quema de bosques es ilegal. Como no hay registros sobre el impacto humano, lo sustituimos por indicadores obtenidos de los mapas de vegetación y erosión (Cingolani y col., 2004). Según el análisis, se usó como indicador del impacto humano: (1) la proporción de roca expuesta por erosión en todas las unidades de vegetación exceptuando los bosques, en cuadrados de 90 x 90 m alrededor de nuestras parcelas de estudio (en forma similar a Renison y col., 2004; los bosques se descontaron para evitar un razonamiento circular, porque protegen los suelos en un grado mayor que sectores con tipos de vegetación abierta). En las montañas de Córdoba la roca expuesta por erosión debería ser un buen indicador de presión de pastoreo durante tiempos prolongados, ya que la presión de pastoreo (estimado a través de la deposición de excrementos) y la proporción de suelo expuesto a la erosión están altamente correlacionadas en estas montañas (Cingolani y col. 2003). También se usó (2) el estado de degradación de la cuenca medido como proporción de roca expuesta y número de establecimientos ganaderos (ver arriba la descripción de las cuencas), y (3) la distancia a los establecimientos ganaderos. Esta distancia es un buen indicador debido a que las actividades ganaderas generalmente son mayores cerca que lejos de las casas (Cingolani y col. 2007).
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Las tres medidas de impacto humano integran el período completo de pastoreo doméstico, i.e. desde el tiempo en que la ganadería fue introducida en las montañas hasta el presente. Si bien algunos de estos indicadores no son completamente independientes de la posición topográfica (Cingolani y col. 2003), al considerar un área grande alrededor de nuestra parcela, incluimos varias posiciones topográficas, minimizando el sesgo debido a esta causa. El empleo del fuego era y posiblemente sigue siendo muy común en la cría de ganado, y contribuye a la erosión del suelo al reducir la cobertura vegetal. Para cuantificar los eventos de fuego en el corto plazo, registramos las cicatrices de fuego en cada uno de los Polylepis encontrados dentro de las parcelas y asignamos un código basado en la experiencia obtenida en Renison y col., 2002: 0. no presenta cicatrices de fuego, 1. hay cicatrices, pero sin vestigios de carbón, 2. cicatrices con la mayor parte de la superficie cubierta de corteza pero con vestigios de carbón, 3. cicatrices abiertas con carbón en la superficie de las ramas principales, sin indicios de fuego en las ramas menores, en el suelo generalmente se encuentra presente madera quemada, 4. indicios de corteza quemada, cicatrices con carbón en las ramas principales y menores, habiendo ocurrido el fuego probablemente en los últimos 2 o 3 años, 5. corteza quemada en las ramas principales y menores, habiendo ocurrido el fuego dentro del último año. En el mejor de los escenarios, estos puntajes representan eventos de fuego durante unas pocas décadas pasadas, de manera que sólo podemos utilizar estos índices de impacto de fuego para explicar la arbustización (y no la cobertura de Polylepis, estructura). Para determinar la influencia de la tala, registramos si había evidencias de troncos o evidencia de ramas cortadas en la parcela.

RESULTADOS

Impacto de fuego, ramoneo y tala Las cicatrices de fuego estaban presentes en por lo menos un individuo de tabaquillo en el 70% de las parcelas, indicando el extensivo uso del fuego que se realiza en la zona. Afortunadamente, aún dentro de parcelas con fuegos muy recientes, muchos árboles no presentaron cicatrices de fuego por estar protegidos por
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rocas o arroyos. El impacto de fuego difería entre cuencas y no aparecía relacionado con el impacto humano de la cuenca, ya que el daño por fuego fue menor en las cuencas de las categorías 2 y 3, y mayor en las cuencas 1, 4 y 5 (recordamos que ordenamos las cuencas según su estado de conservación, siendo la 1 la peor y la 5 la mejor). Las posiciones topográficas más altas tenían mayor proporción de cicatrices que las posiciones más bajas (fondos de valles), lo cual seguramente es debido a que los fuegos se propagan más fácilmente hacía arriba que hacía abajo. En cambio no se encontraron asociaciones significativas entre las cicatrices de fuego y la altura sobre el nivel de mar, inclinación y orientación de la pendiente y porcentaje de afloramientos naturales.
Fotos donde se visualiza el ramoneo de los tabaquillos en los potreros del parque nacional con herbivoría doméstica a bajas cargas. Se observa que el porcentaje de consumo es casi el 100% de la producción – a igual que con cargas más altas de la ganadería tradicional

En absolutamente todas las parcelas encontramos evidencias de ramoneo por ganado doméstico presente o pasado. En cambio, nunca encontramos troncos o ramas cortadas u otros indicios de tala, sugiriendo que en la actualidad la tala no es un problema de envergadura.

Cobertura de tabaquillos por parcela La cobertura de tabaquillos por parcela varió entre < 1% al 95% con un promedio de 21 % de cobertura (n = 146 parcelas). Las variables topográficas y de impacto humano (en este caso la proporción de roca expuesta por erosión en los alrededores de la parcela) que inciden sobre la cobertura del bosque son la altura
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sobre el nivel del mar con coberturas máximas a alturas intermedias de alrededor de 1850 m snm (Fig. 2). También se encontró una fuerte incidencia del impacto humano sobre la cobertura del bosque, ya que en sitios muy impactados la cobertura era menor que en los sitios más impactados, siendo esta tendencia más notoria en las cuencas mejor conservadas (Fig. 3). Posiblemente el patrón sea menos marcado en las cuencas degradadas debido a que en estas cuencas los bosques remanentes se encuentran en sitios muy inaccesibles y el impacto humano ya no los afecta tanto. La posición topográfica, el porcentaje de afloramiento de roca natural, la orientación de la ladera y la incidencia del sol no tuvieron un efecto significativo en la cobertura de bosque.
100 Y = -316.1 + 0.37*X - 0.0009*X^2 % cobertura de Polylepis 80 60 40 20 0 1200

1500

1800

2100

2400

Altura (m s.n.m.)

Figura 2: Porcentaje de cobertura de tabaquillo/parcela en relación con la altura (m snm). La curva indica la mejor aproximación al modelo cuadrático y la ecuación que mejor describe la relación se encuentra en la parte superior de la figura. Como se puede ver en la figura, el porcentaje de cobertura es máxima alrededor de los 1850 m snm y disminuye tanto hacia zonas más elevadas como más bajas.

Tipo de crecimiento del tabaquillo El tipo de crecimiento (arbusto – árbol) se midió cómo número de ramificaciones basales por individuo. Este varió entre 1 y 45, con un promedio de 2.95 (n = 3969 individuos medidos). No hubo correlación entre el porcentaje de cobertura de bosque por parcela y el número promedio de ramificaciones basales/parcela sugiriendo que la división que a veces se realiza entre bosquecillos y matorrales de tabaquillo no tienen un límite claro sino que son un continuo. El número de ramificaciones fue explicado por múltiples variables en combinaciones
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complejas y en ocasiones de difícil explicación. En los fondos de valles, los tabaquillos tienen menos ramificaciones basales que las laderas medias y altas (Fig. 4) aunque ello pude deberse a que los fondos de valle también tienen menos fuegos (ver resultados de fuegos) y los fuegos tienden a arbustizar a los tabaquillos. Las cuencas difirieron en el número de ramificaciones basales, mostrando que las cuencas con menos disturbios tendían a tener más ramificaciones basales (Fig. 5) posiblemente porque en estas cuencas hay más cantidad de tabaquillos accesibles a los disturbios cómo el fuego.
% Cobertura de Polylepis 100

% Cobertura de Polylepis

Cuenca 1
raíz(y) = 3.23-0.02*X

100

Cuenca 2
raíz(y) = 3.33-0.03*X

50

50

0 0 20 40 60 Índice de impacto humano

0 0 20 40 60 Índice de impacto humano

% Cobertura de Polylepis

100

% Cobertura de Polylepis

Cuenca 3
raíz(y) = 5.45-0.07*X

100

Cuenca 4
raíz(y) = 7.05-0.18*X

50

50

0 0 20 40 60 Índice de impacto humano

0 0 20 40 60 Índice de impacto humano

% Cobertura de Polylepis

100

Cuenca 5
raíz(y) = 7.55-0.24*X

50

0 0 20 40 60 Índice de impacto humano

Figura 3: Porcentaje de cobertura de tabaquillo/parcela en relación con el impacto humano medido como porcentaje de roca expuesta por erosión del suelo, para cinco cuencas clasificadas según el estatus de conservación desde la peor (1) hasta la mejor (5). Marzo 2008

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El número de ramificaciones basales fue mayor cuando hubo más cicatrices de fuego, pero esta asociación fue significativa solamente en las cuencas 2 y 4 (Fig. 6). Adicionalmente, hubo mayor número de ramificaciones basales a mayor número de cicatrices en individuos ubicados en laderas pero esta relación no se encontró para individuos en fondos de valles (Fig. 7). El número de ramificaciones basales también se asoció con la altura sobre el nivel del mar interactuando con la posición topográfica. En los fondos de valles, el promedio del número de ramificaciones basales decreció con la altura sobre el nivel del mar, mientras que la tendencia opuesta se observó para las laderas medias (Fig. 8).

5 Ramificaciones basales 4 3 2 1 0 Fondos de valle A

B

B

Laderas medias

Laderas altas

Figura 4: Promedio ± ES del número de ramificaciones basales por tabaquillo/parcela en tres posiciones topográficas. El número de ramificaciones basales no difiere entre individuos ubicados en laderas medias y altas y es mayor que el de individuos en fondos de valle.

Ramificaciones basales

5 4 B 3 2 1 0 1 2 3 Cuenca A B

C BC

4

5

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Figura 5: Número promedio ± ES de las ramificaciones basales por tabaquillo/parcela para cada cuenca según el estatus de conservación desde la peor (1) a la mejor (5). Diferentes letras sobre las barras indican diferencias significativas.

Ramificaciones basales

Ramificaciones basales

10 8 6 4 2 0

Cuenca 1

10 8 6 4 2 0

Cuenca 2
Raíz(y) = 1.58+0.10*X

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego
10 Cuenca 4 8 Raíz(y) = 1.60+0.17*X 6 4 2 0 0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

Ramificaciones basales

10 8 6 4 2 0

Cuenca 3

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

Ramificaciones basales

10 8 6 4 2 0

Cuenca 5

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego Marzo 2008

Ramificaciones basales

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Figura 6: Número de ramificaciones basales por tabaquillo/parcela en relación con el índice de impacto de fuego para 5 cuencas de las montañas de Córdoba. Las líneas de tendencias indican la mejor aproximación a la raíz cuadrada del número de ramificaciones basales. Las líneas se dibujaron solamente cuando la relación era significativa (P = 0.05).

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Ramificaciones basales

Ramificaciones basales

10 8 6 4 2

Fondos de valle

10 8 Laderas medias 6 4 2 0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

Ramificaciones basales

10 8 6 4 2

Laderas altas

0 1 2 3 4 5 Índice de impacto del fuego

Figura 7: Número de ramificaciones basales por tabaquillo /parcela en relación con el índice de impacto de fuego para fondos de valles, laderas medias y altas. Las líneas de tendencias como en la figura 5.

Medimos un total de 3952 tabaquillos mayores a 30 cm (N = 146 parcelas), y la densidad promedio fue de 300 individuos/ha. En su conjunto, la distribución en tamaños de los tabaquillos presentó una forma de curva en J invertida (Fig. 9), con muchos individuos pequeños y progresivamente menos individuos más grandes, registrándose la mayor altura en un individuo de 14 m.
10 Basal ramifications 8 6 4 2 0 1200 1500 1800 2100 2400 Altura (m s.n.m.) 10 Basal ramifications 8 6 4 2 0 1200 1500 1800 2100 2400 Altura (m s.n.m.) Fondos de valle raíz(y) = 2.26-(3.5-4*X) 10 Basal ramifications 8 6 4 2 0 1200 1500 1800 2100 2400 Altura (m s.n.m.) Laderas medias raíz(y) = 0.16-(8.4-4*X)

Laderas altas

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Figura 8: Número de ramificaciones basales por tabaquillo /parcela en relación con la altura (m s.n.m.) para fondos de valles, laderas medias y altas. Las líneas de tendencias como en la figura 5.

Este tipo de curva indica que en su conjunto las Sierras Grandes tiene un patrón de nacimientos, crecimientos y mortalidades de tabaquillos que no presenta grandes fluctuaciones (las cuales se notarían cómo clases de tamaña supernumerarias y otras sub-representadas).

Foto. Tabaquillo con múltiples fustes producto de reiteradas quemas.

300

Individuos por ha.

250 200 150 100 50 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11

Clase de tamaño
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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Figura 9: Histograma del número de individuos por hectárea en función de su clase de tamaño en base a 146 parcelas distribuidas en 5 cuencas hidrográficas. Las clases de tamaño son en cm: (1) 30115; (2) 116-200; (3) 201-285; (4) 286-370; (5) 371-455; (6) 456540; (7) 541-625, (8) 626-710; (9) 711-795; (10) 796-880; (11) >881.

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Estructura de los bosques Recuadro 1: Conceptos básicos Un “rodal” de bosque se puede definir como un grupo de árboles relativamente homogéneos en edad, estructura, composición y ambiente. Los factores que afectan al desarrollo del rodal pueden ser el tipo de disturbio inicial que proveyó el espacio necesario para que nacieran los árboles ahora presentes en el rodal, patrones ambientales existentes en el sitio del disturbio, composición de especies antes del disturbio, otros disturbios posteriores, etc. Los disturbios ejercen un fuerte control sobre la formación y desarrollo de los rodales. Los rodales pueden ser iniciados por un disturbio como es el fuego o un viento fuerte y su desarrollo puede ser retardado por el ramoneo de herbívoros. Luego de un disturbio fuerte, cómo lo puede ser un fuego, el rodal entra en: (1) Etapa de establecimiento. El sitio abierto por el disturbio es colonizado por plantines de árboles o por el rebrote basal de los árboles ya existentes. Esta etapa dura desde el disturbio hasta que la nueva cohorte de árboles ocupa todo el espacio y los individuos empiezan a competir entre ellos. (2) Etapa de raleo o competencia. Los árboles continúan creciendo, la competencia entre ellos es intensa y la principal causa de mortalidad es la competencia. Cuando un árbol muere el espacio es ocupado por sus vecinos mediante crecimiento de la copa, por lo que el rodal sigue teniendo esencialmente una sola cohorte. (3) Etapa de transición o de bosque maduro. Los árboles ya tienen un tamaño tal que cuando un individuo se muere los vecinos no pueden ocupar ese espacio totalmente, lo que posibilita que surjan nuevas cohortes de individuos en los sitios soleados que se generan. (4) Etapa de estabilidad, mosaico cambiante, o bosque maduro o vegetación “clímax”. Tienen una distribución de tamaños estable, es decir hay más árboles jóvenes que adultos. Los árboles más viejos mueren y en los claros surgen nuevas cohortes que pasan por las etapas mencionadas anteriormente. Esta etapa sigue hasta que aparece otro gran disturbio. Cuando los disturbios son muy reiterados, el sitio deja de tener una dinámica de rodales, la mayor parte de la superficie es reemplazada de forma permanente por pastos, hierbas, suelo desnudo o roca madre expuesta por la erosión y pueden llamarse bosques degradados o remanentes de bosques.

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Las 146 parcelas de estudio pueden dividirse usando técnicas estadísticas de agrupación en conglomerados en cuatro grupos según la estructura de sus bosques. El grupo 1 representa bosques degradados, es decir remanente de bosques o árboles aislados y escasa cobertura, el grupo 2 incluye bosques semi-degradados, se diferencia del grupo anterior por su mayor número de árboles, especialmente en las clases pequeñas. El grupo 3 son bosques o rodales jóvenes o en estado de competencia y el grupo 4 incluyó una mezcla de bosques maduros y en estado de mosaico cambiante. La proporción de cada grupo o rodal en el total de parcelas puede observarse en la figura 10. La cobertura de bosque y helechales fue menor en el grupo 1, intermedias en el grupo 2 y 3, y más altas en el grupo 4. Los troncos muertos en pié y caídos – los cuales son de gran importancia para la conservación de varios grupos taxonómicos, cómo hongos degradadores de la madera y pájaros carpinteros, sólo se encontraron en cantidades considerables en el grupo 4 (bosques maduros). Es de destacar además que los bosques con troncos muertos tienen una gran diversidad de hongos degradadores de la madera – recientemente encontrándose en estos bosques de tabaquillo varias especies nuevas para la ciencia (Robledo y col. 2003). El pajonal fino fue más común en el grupo 2 apoyando la hipótesis que estos son rodales menos 9% impactados que los del grupo 1 donde se encontraron en mayor proporción los céspedes de pastoreo degradados y la roca expuesta por erosión. No había diferencias en el porcentaje de afloramiento naturales encontrados en los cuatro grupos de parcelas (Tabla 2).

Grupo 3 Estableci-miento y competencia

9% 10 % 13 % 68 %

Grupo 4 Bosques maduros

Grupo 2 Semidegradados

Grupo 1 Bosques degradados

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA Figura 10: Proporción de los distintos tipos de bosques en 146 parcelas de estudio.

1

2

4 3

Fotos que representan los estadios que sucesionales del bosque de tabaquillo (1) degradados; (2) semi-degradados (en este caso con un pino al fondo escapado de las plantaciones de Calamuchita); (3) Establecimiento y competencia; (4) Maduro.

Los antecedentes anteriores indican que los grupos 1 a 4 pueden considerarse cómo estados sucesionales del bosque, que van desde los más tempranos o impactados por el hombre (1) hasta los tardíos o menos impactados (4). Confirmando esta hipótesis, las cuencas menos conservadas tenían mayor proporción de bosques en estados sucesionales tempranos y las cuencas mejor conservadas tienen mayor proporción de bosques en estados sucesionales tardíos (Fig. 11).

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Grupo 1 Variable Cobertura de bosque (%) Helechos (%) N = 99 7.8 ± 0.6 A 3.3 ± 0.5 A Volumen de troncos muertos caídos (m ) Volumen de troncos muertos en pié (m ) Pajonal fino (%) 29.0 ± 1.8 AB 32.0 ± 3.8 A 20.6 ± 2.6 BC 15.1 ± 4.2 C F = 3.9 P = 0.004
2 2

Grupo 2 N = 15 22.7 ± 2.7 B 5.1 ± 2.6 A 2.1 ± 1.2 A A

Grupo 3 N = 19 53.7 ± 2.2 C 6.8 ± 1.6 A 2.2 ± 0.9 A

Grupo 4 N = 13 72.3 ± 4.1 D 30.0 ± 5.0 B 19.6 ± 8.6 B

ANOVA DF = 3 F = 353.5 P < 0.001 F = 45.1 P < 0.001 F = 10.6 P < 0.001

1.8 ± 1.1

0.1 ± 0.1 A

7.0 ± 3.7 B

1.6 ± 0.5 AB

47.2 ± 18.9 C

F = 41.8 P < 0.001

Césped degradado (%) Roca expuesta por erosion (%) Afloramientos naturales (%)

6.8 ± 0.9 A 7.4 ± 0.8 A 19.2 ± 1.5

5.3 ± 1.9 A 5.1 ± 2.0 AB 23.1 ± 4.0

2.4 ± 0.8 AB 2.2 ± 0.4 BC 15.6 ± 2.3

0.8 ± 0.4 B 0.5 ± 0.4 C 17.1 ± 4.6

F = 4.7 P = 0.004 F = 23.0 P < 0.001 F = 0.8 P = 0.49

Tabla 2: Características biológicas de cada tipo de grupo. Se reporta la media y el error estándar, letras distintas indican diferencias significativas entre grupos según la prueba estadística del ANOVA.

También se encontró un patrón entre el estado sucesional y la altura sobre el nivel del mar, encontrándose la mayor parte de los bosques en estados sucesionales tardíos a alturas sobre el nivel del mar intermedias. En estas alturas el crecimiento de los tabaquillos es mayor, lo cual en parte podría explicar este resultado (Marcora y col. 2008). No se encontró un patrón con la posición topográfica, la inclinación y orientación de la pendiente, ni la insolación.

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1.0 0.8 0.6 0.4 0.2 0.0 1
Serie1
Serie2
Serie3
Serie4

Estado de conservación de la cuenca
2 3 4 5

Figura 11: Proporción de bosques en los distintos estados sucesionales (grupos 1 a 4) en cinco cuencas hídricas de las Sierras Grandes. Las cuencas se ordenaron de la menos (1) a la más conservada (5) según indicadores de impacto humano (ver primer resultado del monitoreo de bosques).

Regeneración Medimos la lluvia de semillas usando 107 trampas colocadas durante la época en que maduran las semillas a distancias de entre 0.1 y 13 metros a árboles semilleros. Casi el 50 % de las trampas capturó al menos una semilla (53 de 107 trampas) siendo el record de 8003 semillas/m2. No registramos semillas en ninguna de las trampas ubicadas a más de 6 metros de los árboles semilleros. Cómo era de esperar, la lluvia de semilla era mayor cerca del árbol semillero y estaba positivamente asociada al tamaño del árbol semillero más cercano y además era mayor pendiente abajo. El modelo que mejor explicó la lluvia de semilla fue el siguiente: ln (LLS +1) = e^ ((-0.336*D) + (0.010*P) + (0.004*A)), donde LLS = Semillas capturadas /m2, D = Distancia al árbol más cercano (m), P = Pendiente hacía el semillero más cercano (grados), y A = Altura del semillero más cercano (cm). Esto indica que para obtener una buena lluvia de semilla (y por ende regeneración) es muy importante la presencia de un árbol semillero de buena envergadura en las cercanías (6 m aproximadamente), y que esta distancia puede ser un poco mayor si el sitio de interés está pendiente abajo. Un estudio reciente de Pollice (2007) sobre la productividad de las semillas determinó que la ganadería influye negativamente en los árboles pequeños (menores
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a 3 m de altura) pero no en los más grandes e inaccesibles que pueden producir hasta 224.000 semillas por árbol. Confirmando el efecto negativo del ganado debido al ramoneo además, se encontró mayor producción de semillas en ramas excluidas que en las accesibles al ganado. La productividad de las semillas encuentra su óptimo a alturas sobre el nivel del mar intermedias (Marcora y col. 2008). El estudio de la viabilidad de las semillas también determinó un efecto negativo del impacto humano, siendo en muchos casos nula la viabilidad de las semillas en sitios muy impactados (Renison y col. 2004), mientras que la viabilidad de las semillas aumenta con la altura sobre el nivel del mar incluso hasta los 2700 m snm (Marcora y col. 2008). Estudios de polinización en la especie demostraron que no hay aún un efecto de la fragmentación per se en la reproducción de los tabaquillos (Seltmann y col. 2007a) La germinación y establecimiento de los tabaquillos es posible en casi todos los tipos de micrositios salvo los muy erosionados, siempre que halla lluvia de semillas (Torres y col. 2008). En ninguna de las parcelas se encontraron plántulas a más de 10 m de un árbol semillero, de vuelta confirmando la escasa dispersión de las semillas. Estudios detallados muestran que en presencia de ganadería las plántulas de tabaquillos son intensamente ramoneadas, consumiéndose casi el 100 % de la producción de las plántulas y juveniles accesibles al ganado y así afectando el crecimiento y supervivencia de los pequeños tabaquillos (Teich y col. 2005; Teich 2006). Además, los tabaquillos están asociados con abundantes micorrizas (Menoyo y col. 2007) los cuales pueden ser perjudicados por el pisoteo del ganado. No se encontraron patrones marcados en cuanto a la reproducción de los tabaquillos con la posición topográfica, la inclinación y orientación de la pendiente, ni la insolación.

Estado de conservación de los suelos Incluso en bosques, se observan procesos de erosión y compactación de los suelos, lo cual es de importancia ya que ello puede producir cambios irreversibles en el sentido que los bosques no pueden o tardarán mucho más en recuperarse si se pierden los suelos o son muy compactados. Para estudiar el estado de conservación del suelo tomamos cómo medida del impacto humano la distancia a casas – ya que en este caso el tomar la roca expuesta por erosión cómo indicador podría llevar a
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razonamientos circulares. Además usamos una muestra de 100 parcelas situadas fuera del Parque Nacional donde el manejo ganadero ha sido relativamente constante en los últimos años, debido a que la exclusión ganadera en el parque puede haber llevado a mejoras en el estado de conservación del suelo que introducirían ruido en nuestros análisis. Incorporamos además la variable rugosidad del paisaje (cómo en Cingolani y col. 2007). Un análisis de regresión múltiple mostró que la roca expuesta por erosión, si bien muy variable, era en promedio mayor cerca de casas que lejos (Fig. 12a). Los suelos también estaban más compactados (medido con penetrómetro) cerca que lejos de las casas, encontrándose también que los paisajes más rugosos tenían suelos menos compactados que los paisajes menos rugosos (Fig. 12b). El ganado compacta los suelos al pisar, y posiblemente la rugosidad del paisaje influya porque generalmente los paisajes más rugosos tienen menos ganado debido a las dificultades de su manejo en este tipo de paisajes.

Dureza del suelo (kg/cm )

2

Roca expuesta (%)

40 30 20 10 0 0

(a)

4 3 2 1 0 0

(b)

1 2 3 4 5 6 Distancia a casas (km)

7

1 2 3 4 5 6 Distancia a casas (km)

7

Figura 12: Roca expuesta (a) y dureza del suelo (b) en función a la distancia a casas de ganaderos. En la figura b la línea continua representa sitios con mucha rugosidad y la línea punteada representa sitios con poca rugosidad, lo que representa que la compactación del suelo aumenta a medida que nos acercamos a las casas, pero incluso a una misma distancia a casas si el terreno es rugoso el suelo es menos compacto que en terrenos poco rugosos.

Se tomaron muestras de suelo de las 100 parcelas en sitios con ganadería. En laboratorio se determinó Carbono y Nitrógeno total, Calcio, Magnesio, Sodio, Potasio, Fósforo y pH. Se encontró menos materia orgánica cerca de las casas que lejos de éstas, y a una misma distancia, había menos en paisajes poco rugosos. Esta tendencia coincide con la de compactación del suelo. La acidez del suelo aumenta a
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medida que nos alejamos de las casas y disminuye en pendientes y en sitios más rugosos. La salinidad del suelo aumenta cerca de las casas (Fig. 13). La posición topográfica, la orientación y la insolación en ningún caso incidieron en el estado de conservación de los suelos.

Eje 1 (Materia orgánica)

4 2 0 -2 -4 0

(a)
Eje 2 (Acides)

4 2 0 -2 -4 0

(b)

1 2 3 4 5 6 Distancia a casas (km)
3 Eje 3(Salinidad) 2 1 0 -1 -2 0

7

1 2 3 4 5 6 Distancia a casas (km)

7

(c)

1 2 3 4 5 6 Distancia a casas (km)

7

Figura 13: Propiedades del suelo en función de las distancias a las casas cómo indicador de impacto humano. Las líneas indican las tendencias: (a) la línea de puntos indica el patrón para los sitios con rugosidad baja y la línea continua para una rugosidad alta. (b) Las dos línea de puntos indican la tendencia para sitos con rugosidad baja y las dos líneas continuas indican rugosidad alta. La más alta de ambas líneas indica pendientes bajas y la más alta pendientes altas. (c) Se representa una sólo línea ya que la distancia a las casas fue la única variable que influyó.

Especies exóticas invasoras leñosas Modelos desarrollados por Sala y col. (2000) sugieren que para el año 2100 en las zonas templadas del hemisferio sur las invasiones biológicas serían el segundo determinante de pérdida de biodiversidad, luego del cambio en el uso de la tierra. Los bosques de tabaquillo no escapan esta realidad, algunas de las 146 parcelas de monitoreo presentaban especies exóticas leñosas, y muchas de las áreas de la Unidad de Conservación que antes tenían bosques nativos ahora están siendo recolonizadas por bosques de especies exóticas. En un relevamiento exhaustivo realizado por Giorgis y colaboradores de la UNC encontraron las siguientes especies dentro de la

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Unidad de Conservación (Tabla 3) – ver más detalles en informe del proyecto a APN – Giorgis y col. (2006).

Especie

Nombre vulgar Cotoneaster Zarzamora Rosa mosqueta Mimbre Rastrera roja Pino Abedul Mora

Ocurrencia 19 18 17 5 5 3 3 2 1 43

Ocurrencia 3.1 3.0 2.8 0.8 0.8 0.5 0.5 0.3 0.2 7.1

Cobertura Max. (%) 11 70 2 30 50 1 2 3 3 80

(nº de parcelas) (%) Cotoneaster Rubus ulmifolius Rosa spp Salix sp

Pyracantha angustifolia Crataegus Coton horizontalis Pinus spp Betula pendula Morus alba TODAS

Tabla 3: Especies leñosas exóticas encontradas en la zona sur de la Unidad de Conservación

Figura 15: Mapa de (a) presencias de leñosas exóticas en la zona sur de la Reserva Hídrica de Achala y de (b) presencia potencial de leñosas exóticas en base a sus posibles restricciones climáticas y edáficas.

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Existe una tendencia en las Sierras Grandes de emigración de las poblaciones humanas y consecuente disminución de las actividades ganaderas, por lo que podría esperase una lerda pero eventual recuperación de sus bosques. Pero cómo puede visualizarse en la figura 15, estos bosques no serán necesariamente de especies nativas. Algunas de estas especies, cómo los pinos evapotranspiran grandes volúmenes de agua diariamente reduciendo el recurso en suelo y ríos, y en África y Oceanía donde las plantaciones de pinos exóticos tienen más edad que las nuestras se ha comprobado que con el tiempo estas especies se vuelven invasoras. Evaluaciones a nivel mundial muestran que forestaciones de pinos y eucaliptos disminuyen entre un 30% y 70% el volumen de ríos y arroyos, dependiendo de las precipitaciones anuales, y han provocado la reducción total del caudal en algunos casos (Farley y col. 2007). Una disminución de los caudales de los arroyos del valle de Calamuchita ya ha sido comprobada por investigadores de la Universidad de San Luis (Jobbágy y Nosetto 2006). Se ha visto que el impacto es más severo en lugares más secos con precipitación media anual menor a 1250 mm (tengamos en cuenta: la precipitación media anual en Sierras Grandes de Córdoba es 840 mm). Además del cambio en el régimen de humedad del suelo, en los bosques de pino se pierde una gran cantidad de biodiversidad nativa, y los incendios de pinos y el proceso de cosecha provocan erosión de los suelos. Cómo ejemplo, si la cosecha es hecha a tala rasa, y los deshechos son quemados, el flujo de sedimento puede aumentar hasta 10 veces, la pérdida de nutrientes puede ser de hasta 60% y la vegetación del sotobosque generalmente desaparece. La zona sur de la reserva es la más afectada por esta problemática. Sin embargo el centro y norte no son ajenos a esta problemática. Varias especies de Cotoneaster, el mimbre, rosa mosqueta, pinos y zarzamora ya están presentes en el Parque Nacional en pequeñas áreas pero con la suficiente abundancia cómo para ser un problema en el futuro. Existen varias plantaciones de pinos en las cercanías del parque, que ya están comenzando a semillar o pronto lo estarán. En el área norte hay una gran plantación de pinos desde Copina hacía el norte y al menos un emprendimiento nuevo en la zona baja de Los Gigantes. Finalmente, estos bosques de leñosas exóticas están acompañados de toda una flora, fauna y cultura de protección hacía estas especies. Por ejemplo, en La Cumbrecita se ha creado una
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reserva para proteger los bosques (de pinos), se introdujeron ardillas y el estado nacional y provincial subsidia fuertemente estas plantaciones no sólo al momento de implantarlas sino al apagar los incendios de estos bosques exóticos con fondos públicos.

CONCLUSIONES PARTE 1: ESTADO DE LOS INDICADORES a. Los remanentes de bosques de tabaquillo de la Unidad de Conservación a la fecha de su concreción tenían una densidad, estructura, capacidad de regeneración y suelos extraordinariamente afectados por las actividades humanas. b. Los fuegos y la presencia de ganado doméstico seguramente son las dos actividades antrópicas que más afectan a los bosques en la actualidad. La tala posiblemente haya sido un problema en el pasado pero no parece serlo en la actualidad – al menos en comparación a los fuegos y el ramoneo. c. Los fuegos retardan el desarrollo de los bosques reduciendo el tamaño de los árboles por quema, fomentando su arbustización por rebrote con múltiples fustes, aumentando la mortalidad y retardando la producción de semillas. d. El ganado retarda el crecimiento de plantines y juveniles, aumenta su mortalidad y retarda la producción de semillas en árboles de hasta 3 m. Árboles de mayor porte no son afectados directamente por el ganado. e. Los tabaquillos tienen múltiples adaptaciones para resistir a los fuegos y al ramoneo, no obstante cuando estos superan ciertos umbrales y son aplicados reiteradamente por cientos de años, evidentemente el bosque no se desarrolla adecuadamente. f. Los tabaquillos de buen porte son prodigiosos productores de semillas, por lo que la germinación y establecimiento temprano depende principalmente de la proximidad de estos ejemplares, siempre y cuando el suelo no esté severamente erosionado. g. La mayor parte de los bosques son fragmentos o árboles aislados debido a las actividades antrópicas, es necesario manejar la zona para obtener más bosques maduros con todas las implicancias que ello tiene para la preservación de la biodiversidad y los recursos hídricos de la zona.

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h. El estado de conservación de los suelos está severamente afectado por las actividades antrópicas. Ello es alarmante, ya que son los suelos los que retienen las semillas para que puedan germinar los futuros tabaquillos, el agua para que puedan crecer los árboles y otra vegetación, y proveer los nutrientes necesarios. Además, de los suelos abundantes y esponjosos depende uno de los servicios más fundamentales que nos brindan las Sierras Grandes: el agua. i. De las variables topográficas la que más se destaca es la altura sobre el nivel del mar encontrándose un óptimo de cobertura boscosa, crecimiento individual y productividad de semillas alrededor de los 1850 metros sobre el nivel del mar. La posición topográfica, insolación, orientación y pendiente parecen no tener tanta importancia en el desarrollo de los bosques, muchos de los patrones observados en la actualidad relacionados a la topografía en la realidad son mediados por el efecto topográfico sobre la influencia humana. f. Hay incipientes invasiones por especies exóticas que si no se combaten activamente y de forma integral serán el gran problema de las próximas décadas.

Foto. Renoval de tabaquillo en la Pampa del Hospital luego de la exclusión ganadera en el Parque Nacional

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PARTE

2:

MONITOREO

DEL

CRECIMIENTO

Y

CARACTERÍSTICAS

REGENERATIVAS DE LOS BOSQUES DE TABAQUILLO EN EL PARQUE NACIONAL QUEBRADA DEL CONDORITO Y RESERVA HÍDRICA PROVINCIAL DE ACHALA

OBJETIVO Evaluar a nivel de población, el efecto de las pautas de manejo aplicadas para proteger los bosques de tabaquillo en el Parque Nacional Quebrada del Condorito y Reserva Hídrica de Achala.

INTRODUCCIÓN Con el objeto de proteger los bosques de tabaquillo, entre otros recursos, en el Parque Nacional Quebrada del Condorito (PNQC) se redujo la carga ganadera excluyéndola completamente en la mayoría de los sectores con bosques y manteniendo una carga baja en otros sectores. Además se eliminó el uso del fuego como práctica de manejo, reduciendo así la frecuencia de fuegos a incendios ocasionales. En la Reserva Hídrica de Achala tuvo vigencia el plan de manejo del fuego en prevención y control de fuegos, diversos proyectos de desarrollo sustentable y el control de guardaparques provinciales entre otros. Estas medidas de manejo se diseñaron en base al conocimiento de que tanto el ganado como el fuego afectan negativamente distintas etapas y procesos del ciclo de vida de los tabaquillos (crecimiento, supervivencia, producción de semillas, etc.- ver primera parte de este informe). Sin embargo es necesario conocer si las poblaciones están evolucionando en sentido favorable desde la aplicación de estas medidas. Para ello se deben integrar los efectos que ejercen ganado y fuego sobre las distintas etapas y procesos para conocer su efecto a nivel del crecimiento poblacional. Esto permite entender cuanta importancia tiene sobre el desarrollo de la población un disturbio que afecta puntualmente a un parámetro en una etapa del ciclo de vida, por ejemplo cuan importante es para el crecimiento de la población de tabaquillos que un disturbio aumente la mortalidad de renovales. Identificar etapas y procesos claves para el desarrollo de la población es de gran utilidad a la hora de decidir acciones de manejo ya que nos indica en donde concentrar nuestros esfuerzos. También es útil para
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planear un monitoreo a futuro, ya que nos permite reducir las mediciones concentrándonos sólo en las etapas y procesos relevantes para el crecimiento del bosque. Una forma de integrar toda la información de las distintas etapas de una población es a través de la construcción de matrices de proyección poblacionales y el análisis de las matrices de elasticidad. Dado que el ganado y el fuego reducen el crecimiento, supervivencia y fecundidad de los tabaquillos (Teich y col. 2005, Renison y col. 2002a, 2004, Pollice 2007) esperamos que dentro del parque las poblaciones tengan una tasa de crecimiento mayor respecto a parcelas fuera del parque donde se han mantenido cargas ganaderas tradicionales.

METODOLOGÍA

Efectos del ganado El estudio fue realizado en las 146 parcelas establecidas en el año 2003, descriptas en la primera parte de este informe. En cada parcela, durante el invierno del 2005 se escogieron al azar 4 individuos de tabaquillo pertenecientes a distintas clases de altura. Las clases de altura se definieron para representar distintos estadios del ciclo de vida de los tabaquillos: 1) 4-30cm; 2) 31-60cm; 3) 61-200cm y 4) >200cm. A cada individuo se le midió supervivencia y crecimiento en altura durante el invierno de 2006 y 2007 cuando finalizaron las estaciones de crecimiento (setiembre 2005-agosto 2006 y setiembre 2006-agosto 2007). Además se asignó a cada individuo un valor de accesibilidad de 1 a 3 para representar si los individuos eran accesibles para el ganado, o estaban parcial o totalmente fuera del alcance del ganado. Para evaluar la viabilidad de las semillas, en cada parcela se escogió un árbol semillero al que se le juntó semillas durante 3 años. Las semillas se hicieron germinar en condiciones estándar de laboratorio. Los datos de producción de semillas por árbol y de los efectos del ganado sobre ésta, se tomaron de la tesina de Pollice (2007). La lluvia de semillas se midió por tres años (2005 a 2007) a través de 107 trampas ubicadas a distintas de entre 0.1 y 13 m desde el árbol semillero. El potencial de germinación más la supervivencia de
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plántulas durante un año, se midió a campo sembrando 6 grupos de 600 semillas en 20 parcelas con y sin ganado que fueron revisadas después de un año de haber sido sembradas.

Efectos del fuego Se delimitaron diez áreas de estudio en las que ocurrieron incendios en distintos años. Pocos días después de cada incendio, se registraron las áreas afectadas y se eligieron al azar individuos quemados y controles no quemados, en total se seleccionaron 566 individuos abarcando un amplio rango de tamaños (4 a 920cm de altura). Los individuos fueron identificados con un número y a cada uno se le midió: 1) porcentaje quemado, 2) altura previa al incendio (usando el esqueleto remanente), 3) índice de volumen, 4) número de fustes basales, 5) porcentaje de roca y suelo desnudo bajo la copa, 6) posición topográfica, 7) pendiente, 8) orientación y 9) recorrido solar. Durante los dos años siguientes a los incendios, a cada individuo se le midió: 10) supervivencia, 11) altura, 12) índice de volumen, 13) número de fustes basales, y 14) porcentaje de brotes ramoneados. Esta última variable nos permite analizar el efecto de la interacción entre fuegos y ramoneo del ganado sobre las variables respuesta. El potencial de germinación más la supervivencia anual de plántulas, se midió sembrando 40 grupos de 600 semillas sobre sustratos quemados y no quemados que fueron revisadas después de un año y medio de haber sido sembradas. Además, durante las primaveras de 2004 y 2005 se arrojaron cien cuadratas al azar bajo la copa de árboles semilleros quemados y no quemados en las cuales se contó el número de plántulas recién germinadas (Alinari 2006).

RESULTADOS DEL MONITOREO DURANTE DOS AÑOS Efectos del ganado sobre las etapas del ciclo de vida La mortalidad se concentró en las clases de tamaño menores y fue similar dentro y fuera del PNQC y entre años. Cómo en el parque hay parcelas con ganado, reagrupamos las parcelas según presencia/ausencia de ganado, en esta caso de detecta que la mortalidad es mayor en sitios con ganado (Tabla 1).

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Al final de dos estaciones de crecimiento (periodos 2005-2006 y 2006-2007) encontramos que el crecimiento en altura fue similar dentro y fuera del PNQC. Se encontraron diferencias de crecimiento entre años, siendo el crecimiento del periodo 2005-2006 mayor que el del periodo 2006-2007, y entre clases de altura, siendo el crecimiento mayor en individuos más altos (Tabla 2). Además, los individuos fuera del PNQC están con mayor frecuencia en micro sitios inaccesibles para el ganado y el fuego. Por ello, aunque las parcelas tienen altas cargas de ganado y frecuentes fuegos, los individuos escapan de estos disturbios ya que sólo logran establecerse en micro sitios protegidos. Los potreros con ganado dentro del parque estarían reduciendo el promedio de crecimiento. Teich (2006) determinó que el ganado consume casi el 100 % de la productividad del tabaquillo, incluso a muy bajas cargas ganaderas.

Clase de Altura 1 (4-30cm) 2 (31-60cm) 3 (61-200cm) 4 (>200cm)

Muertes en parcelas con Ganado (%) 23.26 9.09 3.03 2.27

Muertes en parcelas sin Ganado (%) 12.20 11.11 0 0

Tabla 1: Porcentaje de muertes en relación al número total de individuos de cada clase de altura observada en parcelas con y sin ganado.

Los individuos entre 4 y 30cm de altura (clase 1) crecieron significativamente menos que individuos mayores a 61cm. Durante la etapa de 4 a 30 cm es de esperar que los individuos inviertan sus recursos en el desarrollo del sistema radical. Un individuo con menos de 200 cm de altura crece en promedio 5.58cm/año, con lo cual necesita 36 años para superar los 200cm, altura con la que puede escapar parcialmente de la presión de ramoneo y la mortalidad causada por fuegos. No encontramos diferencias significativas en la lluvia de semillas/m2 entre parcelas ubicadas dentro y fuera del PNQC ni entre años. En promedio llegan al suelo 558.07 semillas/m2. El no haber encontrado diferencias en la lluvia de semillas dentro y fuera del PNQC puede deberse a que los árboles semilleros tienen más de 3 metros y por ende el ramoneo del ganado les afecta poco.

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Clase de altura (rango de altura de los individuos de cada clase) 1 (4-30 cm) 2 (31-60 cm) 3 (61-200 cm) 4 (>200 cm) 0.49 4.06 10.19 23.65 3.61 4.78 8.37 10.15 Crecimiento periodo 2005-2006 (cm/año) Crecimiento periodo 2006-2007 (cm/año)

Tabla 2: Crecimiento medio de individuos de las cuatro clases de altura medidos al final de los periodos de crecimiento (invierno de 2006 y 2007). Las medias incluyen individuos dentro y fuera del PNQC debido a que no hay diferencias entre estos sitios.

Tampoco encontramos diferencias en germinación y establecimiento entre parcelas dentro y fuera del PNQC. Un año después de haber sido sembradas las 600 semillas se encontraron 0.83 plántulas, es decir que el 0.13% de las semillas llegan a ser plántulas de un año. La viabilidad de las semillas es variable y en promedio baja para todas las parcelas y años. El 4% de los individuos tuvo altos valores de viabilidad siendo 64% el valor máximo encontrado. En contraposición, el 18% de los individuos no produjo semillas viables. En general para todas las parcelas, durante los años 2004 y 2006 la viabilidad fue mayor que durante el año 2005. Las parcelas fuera del PNQC tuvieron en promedio porcentajes de viabilidad mayores que las parcelas dentro del PNQC (Tabla 3). A nivel de cuencas no hay un patrón que se repita con los años.

Porcentaje de semillas viables Dentro del PNQC Fuera del PNQC

2004 14.8 20.70

2005 6.32 8.91

2006 20.70 19.10

Tabla 3: Porcentajes de viabilidad de semillas de árboles semilleros dentro y fuera del PNQC para tres años.

Proyecciones simulando efectos del ganado Inicialmente los estadísticos poblacionales se calcularon para dos situaciones: dentro y fuera del PNQC, en simulaciones sin fuegos. Los resultados preliminares no mostraron diferencias en las tasas de crecimiento poblacional entre estas dos situaciones. Notamos que los individuos fuera del PNQC han quedado en sitios parcialmente inaccesibles para el ganado y por lo tanto fuera del alcance de los
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disturbios. Sin embargo, fuera de estos sitios seguros, no se observa reclutamiento de nuevos individuos y en consecuencia la población no está creciendo. Por el contrario, dentro del PNQC en sitios sin ganado y próximos a una fuente semillera se observa un incipiente reclutamiento y avance del bosque. Debido a que dentro del PNQC hay parcelas con ganado, en una segunda aproximación para la construcción de las matrices de proyección, las parcelas se agruparon en dos categorías según si tenían o no ganado. Los resultados de estas proyecciones muestran que las poblaciones en ambos casos crecen, pero las poblaciones con ganado crecen más lentamente por el efecto de la mortalidad de los pequeños. De hecho, durante los dos años de seguimiento de estas poblaciones, se observó que en las parcelas dentro del PNQC con presencia de ganado, aún en las que el ganado estaba presente un solo mes al año, no había reclutamiento de nuevos individuos y los individuos ya establecidos eran altamente ramoneados, en coincidencia con Teich y col. (2005). El análisis de las matrices de elasticidad muestra que la supervivencia de los individuos mayores a 60 cm de altura tiene mayor importancia para el crecimiento de la población. Cuando el ganado está presente la supervivencia de los individuos mayores a 200cm se vuelve más relevante para el crecimiento poblacional. Por lo tanto, es fundamental que las medidas de manejo se concentren en la protección de estos individuos y apunten a propiciar el reclutamiento de individuos mayores a 200 cm.

Efectos del Fuego El crecimiento post-fuego difirió entre años y clases de altura (Tabla 4). Un año después del incendio, el crecimiento promedio para todas las clases de altura fue negativo debido a que en la mayoría de los individuos murió la copa y rebrotaron desde la base. A partir del segundo año se observó un crecimiento positivo de los individuos quemados. El 34% de los individuos quemados murieron dentro de los dos años posteriores al fuego mientras que individuos controles, no quemados, tuvieron un 2% de mortalidad. El 84% de las muertes se observaron durante el primer año pos fuego.

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Los árboles muertos tenían en promedio el 97% de su superficie quemada, aunque había individuos muertos con sólo el 10% de la superficie quemada. Los individuos quemados que sobrevivieron tenían en promedio el 74% de la superficie quemada, aunque había individuos 100% quemados que rebrotaron desde la base y sobrevivieron. El porcentaje quemado de los individuos no difirió entre individuos con y sin ganado. La mortalidad aumentó en clases de altura mayores (Tabla 5).

Clase de Altura 4-30 cm 31-60 cm 61-200 cm >200 cm

Crecimiento en altura (cm) 1 año post fuego -0.08 -13.45 -41.64 -55.56

Crecimiento en altura (cm) 2 años post fuego 7.58 7.56 13.27 10.51

Tabla 4: Crecimiento en altura de individuos después de 1 y 2 años de haber sido quemados. Los valores negativos se deben a que los individuos se redujeron de tamaño después de haber sido quemados.
Clase Altura 4-30 cm 31-60 cm 61-200 cm >200 cm 13.33 19.64 26.37 31.19 de Porcentaje de individuos muertos en 2 años pos fuego

Tabla 5: Porcentaje de individuos de cada clase de altura que mueren en dos años posteriores al fuego.

No se observaron diferencias en el número de plántulas de semillas sembradas en sustratos quemados y no quemados, como así tampoco en el número de plántulas encontradas bajo la copa de árboles quemados y no quemados (Alinari 2006).

Proyecciones simulando efectos del fuego Las poblaciones de tabaquillo decrecen y podrían extinguirse localmente cuando se simulan fuegos con recurrencia de 22 años o menos. Sin embargo, es importante resaltar la necesidad de profundizar en el estudio y seguimiento de la respuesta de las poblaciones al fuego, es de esperar que la acumulación de fuegos
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sobre las poblaciones tenga un efecto negativo y que el periodo entre fuegos deba ser cada vez mayor. El análisis de la matriz de elasticidad indica que la supervivencia de los individuos mayores a 200 cm tiene gran impacto sobre el crecimiento de las poblaciones y por lo tanto, la protección de estos individuos debería ser priorizada en decisiones de manejo. Estos resultados coinciden con los obtenidos de la matriz de ganado que también señala la importancia de aumentar la cantidad de individuos mayores a 200cm.

CONCLUSIONES DE LA SEGUNDA PARTE El monitoreo durante los años 2005, 2006 y 2007 no mostró diferencias en la dinámica poblacional entre bosques dentro y fuera del PNQC. En un análisis más detallado, agrupando las parcelas de bosque por cuenca, se puede ver que los bosques dentro del PNQC tienen valores intermedios para alguno de los parámetros poblacionales como la mortalidad y la fecundidad. Esto coincide con el estado de conservación de las cuencas que, en el caso de la cuenca del río Condorito, está en niveles intermedios (ver parte 1 de este informe). En el caso de la cuenca del río Santa Clara que es la cuenca con mejor estado de conservación, la ocurrencia de incendios y la presencia de ganado en los potreros más altos estarían reduciendo los parámetros poblacionales. En estas dos cuencas, la presencia estacional de ganado (convenio de herbivoría) en las parcelas más altas ubicadas en pastizales podría estar afectando negativamente la tasa de crecimiento poblacional. De hecho, se pudo observar que aún en parcelas con baja carga estacional de ganado, los individuos tenían altos porcentajes de ramoneo y sólo había plántulas en micro sitios protegidos. En estas áreas es difícil que el bosque pueda expandirse mientras se mantenga la presencia de ganado. Fuera del PNQC existen parches de bosque que por su aislamiento geográfico tienen buen estado de conservación y por ello presentarían valores más altos para ciertos parámetros poblacionales. Por otro lado, las especies longevas pueden responder muy lentamente a cambios ambientales tales como la exclusión de ganado y fuegos, y podría estar ocurriendo que para una especie de lento crecimiento como es el tabaquillo, el tiempo transcurrido desde la creación del parque no sea suficiente para observar
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cambios en la dinámica poblacional. Sin embargo, es evidente el aumento en el reclutamiento de nuevos individuos en lugares dominados por pasturas y la transformación de antiguos “matorrales” en bosques, lo cual no hubiera ocurrido probablemente si no se hubieran implementado las actuales medidas de manejo. El efecto positivo de la creación del PNQC sobre el mejoramiento de los bosques de tabaquillo pudo haber quedado enmascarado en los resultados al incluir en las parcelas pertenecientes al PNQC algunas con presencia de ganado y otras en donde han ocurrido incendios.

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PARTE 3: SUGERENCIAS DE MANEJO Y MONITOREO

PROPUESTA DE MANEJO Se considerarán tres aspectos: (1) Área a considerar; (2) ¿Cuál debería ser la meta?; (3) ¿Qué hacer para llegar a la meta propuesta?

Área a considerar. Tradicionalmente se habló del área de bosque y del manejo de los bosques (Ej. TDRs de esta consultoría). Sin embargo estudios recientes de Renison y col. (2006) y Cingolani y col. (2007) demuestran que en la actualidad los bosques están restringidos a ciertos ambientes debido a los fuegos, ramoneo por ganado doméstico y posiblemente talas del pasado, y que virtualmente casi toda la Unidad de Conservación debería manejarse cómo un mosaico cambiante de pastizales y bosques de tabaquillo. Ello en principio no es incompatible con otros objetos de conservación (salvo si se quiere incluir cómo objeto de conservación un paisaje antrópico o cultural que hasta el momento no tiene nada de sustentable). Los parches de bosque de tabaquillo pueden ser manejados para estar mezclados con absolutamente todas las otras unidades de vegetación – incluyendo los céspedes de pastoreo (Ej. ver foto de la alta cuenca del río los tabaquillos) y zonas de pampa (ver foto).

Foto 1: Tabaquillos y céspedes de pastoreo en la alta cuenca del Río los Tabaquillos, RHA.

Foto 2: Tabaquillos en zonas de pampa en la alta cuenca del río Santa Clara.

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¿Cuál debería ser la meta? Para optimizar la conservación de la biodiversidad y los recursos hídricos idealmente se maneja la zona para que el área de los bosques y su estructura tenga características similares a las que tenía en las épocas anteriores a las grandes intervenciones humanas en la zona – ya que en este tipo de bosques evolucionaron y están adaptadas la mayoría de las especies presentes en la zona, y en consecuencia serán óptimos los ciclos de nutrientes y del agua. Sabemos que los bosques preintervención no tenían especies exóticas. Lo que no sabemos es cómo eran los bosques de tabaquillo pre-intervención humana en cuanto a su extensión y estructura. Por ello debemos usar otro tipo de información para establecer metas. Una buena aproximación es usar las simulaciones realizadas en Cingolani y col. (2007) para determinar cómo podría haber sido la unidad de conservación si todo hubiera sido manejado cómo fue manejado lejos de las casas y caminos (donde el impacto humano ha sido menor) – ver informe sobre unidades del paisaje de esta consultoría. En esta aproximación se determinó que en una situación de mínimo impacto humano el 48% del área de conservación podría haber sido bosques de tabaquillo (20% bosques densos y 28% bosques ralos) y en definitiva proponemos que esta debería ser la meta inicial en cuanto al porcentaje de bosques en la unidad de conservación. Las áreas que en la actualidad más se asemejan a esta meta son las cuencas de los ríos Santa Clara y del Sur, dentro del PN. En cuanto a la estructura del bosque, es importante lograr una distribución más equitativa de bosques en etapas sucesionales de establecimiento, raleo, transición y mosaico cambiante, y eliminar los bosques degradados (ver sección estructura de los bosques existentes de este informe). El área que en la actualidad más se asemeja ha esta meta son algunos sectores del río Los Molles – en particular la zona denominada “El Hueco” donde existen varios árboles con más de 300 cm en circunferencias y un sotobosque muy particular con troncos caídos en distintos estados de descomposición, renovales de tabaquillo creciendo sobre los troncos y toda una micota muy rica en especies, muchas de ellas nuevas para la ciencia. En resumen, proponemos que la meta sea alcanzar un 48 % de cobertura boscosa con una distribución relativamente equitativa en cuanto a los estados sucesionales del bosque y con un mínimo de especies exóticas. Esta meta llevará
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cientos de años en cumplirse y eventualmente puede y debe haber variabilidad en cuanto a los % de cobertura y estructura entre sitios. La cobertura boscosa deberá ser mayor alrededor de los 1850 metros sobre el nivel del mar donde el tabaquillo encuentra su óptimo altitudinal, mayor en las zonas de dominio público que en las zonas de dominio privado donde es importante compatibilizar con los intereses productivos. Además en los sitios donde hay ganadería la cobertura de bosque puede ser mayor en las grandes quebradas poco apreciadas para la ganadería y menor en sitios donde la ganadería es más provechosa. La zona del Champaquí y Los Gigantes deberían ser especialmente protegidas debido a que son las dos zonas más altas de la unidad de conservación y con el cambio climático los bosques y muchas especies de altura podrían encontrar en estas dos zonas refugio de aumento en temperaturas. Sin embargo, durante las próximas décadas la meta debería ser aumentar la superficie de bosque y su estado de madurez en absolutamente todos los sitios de la unidad de conservación donde esto sea factible, ya que su extensión y estado de madurez se encuentran muy reducidos.

Mapas de bosque (verdes claros y oscuros) actuales y bosques potenciales según Cingolani (2007)

Imágenes de cómo podrían ser la Unidad de Conservación del futuro Marzo 2008

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¿Qué hacer para llegar a la meta propuesta? Por ahora las posibilidades pasan por el manejo de especies exóticas, manejo de la herbivoría y los fuegos. En menor medida puede ayudar la reforestación asistida, y en todo momento debe controlarse que la tala no vuelva a ser un factor impactante en la disminución de las poblaciones del tabaquillo, cómo lo fue en otras épocas. En las secciones siguientes se detallan estos puntos y finalmente se sugiere un plan detallado para el Parque Nacional y la Reserva Hídrica. a. Manejo de especies exóticas La unidad de conservación cuenta con un informe sobre las posibilidades de manejo de especies exóticas en toda el área de conservación realizado por Giorgis y col. (2006). b. Manejo de la herbivoría y fuego Los principios básicos del manejo que se proponen más abajo están basados en los siguientes conceptos. (1) En general tanto los grandes herbívoros (principalmente ganado doméstico) cómo los fuegos reducen en forma directa el crecimiento poblacional de los tabaquillos, aunque la herbivoría en ciertas condiciones promueve el establecimiento muy temprano. A su vez, (2) la herbivoría sólo es un factor importante en los tabaquillos menores de 2 metros de altura, mientras que (3) el fuego afecta casi todas las clases de tamaño causando un fuerte impacto. Un hecho interesante es que si bien la herbivoría incide negativamente por ramoneo, (4) la herbivoría tiene un efecto secundario positivo al disminuir la biomasa seca y la incidencia de fuegos. Por ello, la presencia de herbivoría y la expansión y madurez del bosque son compatibles si se maneja adecuadamente. La exclusión de la herbivoría debería aplicarse en zonas donde no hay bosques (pastizales y roquedales) pero si renovales, bosques degradados y en bosques en etapa de establecimiento con una altura promedio de árboles menor a 3 metros. Esto permitirá el establecimiento de nuevos individuos y el crecimiento hasta quedar fuera del alcance del ganado. La herbivoría puede permitirse e incluso su presencia sería positiva al disminuir probabilidad de incendios, en bosques en estado de competencia, maduros y en etapa de mosaico cambiante. Debe procurarse herbivoría de bajo impacto – cómo por ejemplo los camélidos, y de no ser esto

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posible se lo reemplaza por ganado doméstico a bajas cargas – siempre teniendo en cuenta la integridad de los suelos. c. Manejo mediante reforestación asistida En algunas áreas de la Unidad de Conservación los individuos de tabaquillo remanentes son muy escasos y sus semillas tienen poca viabilidad. Es por ello que en estas áreas y con el fin de acelerar la expansión del bosque es conveniente una reforestación asistida. También es conveniente la reforestación para reemplazar leñosas exóticas peridomésticas, con el fin de crear refugio para la fauna en sitios muy frecuentados por el turismo (Heil y col. 2006), y para recuperar áreas muy degradadas y sin vegetación (Renison y col. 2005).

Plan detallado para el Parque Nacional y Reserva Hídrica Exóticas invasoras Se sugiere implementación de plan de control de exóticas ya existente (Giorgis y col. 2006), gradual re-emplazo de plantas exóticas peri-domesticas por nativas (ejemplo mimbre, Cotoneaster y Rosas por tabaquillo, maitén y calafate nativo), cortar con los incentivos provinciales y nacionales de plantación de forestales exóticas en la reserva y zonas co-lindantes (principalmente pinos – pero no debería incentivarse ninguna exótica). Debe seguir fomentándose las iniciativas cómo las de la guardaparque Aldana D. Calamari, reportados en Jaacks (2008).

Fotos 1 y 2. Pino y tabaquillo en el sur de la reserva hídrica.

Fuegos
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Se debe continuar con las actividades de control y prevención de fuegos tal cómo se ha estado realizando en los últimos años con el fin de reducir su incidencia a niveles que mejor asemejan a los regimenes de fuegos naturales de la zona. Si bien en otras regiones como en los bosques de EEUU se ha recomendado el uso del fuego, ellos tienen otra realidad, básicamente han suprimido absolutamente todos los fuegos (antrópicos y naturales) por los últimos 80 años y ello les ha causado desequilibrios. Nosotros tenemos una historia de siglos de reiteradas quemas “prescriptas” que aún no ha finalizado a pesar de los grandes e excelentes esfuerzos de los gobiernos nacionales y provinciales. Desde la perspectiva de los bosques, sólo recomendaríamos las quemas prescriptas si ello repercute en una disminución de la incidencia de los fuegos (por ejemplo, al crear cortafuegos) – aclarándose que ello debe ser determinado por especialistas en manejo del fuego y no implicamos para nada que los cortafuegos creados por fuego son efectivos para reducir su incidencia. Herbivoría Debido a la degradación existente en la mayoría de los suelos de la Unidad de Conservación incluyendo los bosques actuales (ver parte 1 de este informe), en toda la unidad de conservación deben realizarse esfuerzos para eliminar el ganado europeo y cambiarlo por herbívoros americanos de menor impacto (por ejemplo guanacos o llamas, ñandúes, vizcachas y ciervos nativos). Para recuperar los bosques en el Parque Nacional se sugiere cambios en el manejo ganadero. Justifican dichos cambios que en el pasado los convenios de herbivoría se han realizado en todos los potreros de pampa sin bosques y no en las zonas con bosques (con el fin de proteger el bosque). Sin embargo no hay absolutamente ningún potrero del parque que en la actualidad no tenga tabaquillos adultos y/o renovales aislados remanentes de bosques más extensos del pasado. Debe haber un cambio de paradigma y estos potreros deben ser manejados para recuperar sus bosques. Sugerimos un plan con rotaciones de aproximadamente 25 años, donde se excluye el ganado de un tercio de los potreros por vez. Si fuera necesario, el ganado que se saca de los potreros con pastizales puede ir a los potreros con extensos bosques de las Cuencas del Río Santa Clara y del Sur – aunque los autores de esta consultoría temen por la integridad de los suelos y preferirían que la herbivoría de estos extensos bosques sea por camélidos – por ejemplo continuando con las
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introducciones de guanacos ya realizadas. La selección de los potreros con y sin herbivoría debería crear un mosaico donde los potreros con herbivoría actúan de cortafuegos a los potreros sin herbivoría, además de albergar flora y fauna característica que necesita de la herbivoría (Cingolani y col. 2003; García y col. 2008). Se destaca, que la exclusión debe ser completa, ya que cargas moderadas de ganado domestico repercuten en el ramoneo de los renovales casi a un 100% de su productividad. En la Reserva Hídrica hay dos situaciones distintas. Extensas áreas donde se está abandonando la ganadería – una tendencia que seguramente seguirá incrementándose (Aide y Grau 2004). Estas situaciones deben aprovecharse y aquí se espera que los bosques se recuperen naturalmente y el manejo debería ser similar al sugerido en el Parque Nacional. En otras áreas se continúa con una economía basada en la ganadería, aquí deben re-doblarse los esfuerzos para que no se quemen los bosques, y fomentar económicamente la recuperación de los bosques mediante exclusión rotativa de ganado (25 años), siempre con control y prevención de fuegos. Reforestación Se puede acelerar la recuperación de los bosques mediante plantación de tabaquillos en todos los potreros dedicado a la recuperación de bosques con exclusión de herbívoros. Debido a que las semillas de tabaquillo sólo se dispersan unos 10 metros (Torres y col. 2008), la plantación de árboles es especialmente recomendada cuando los remanentes de tabaquillo son pocos y están separados por más de 100 metros (recordamos que la meta es llegar a un 50% de bosques, por ello no es necesario (ni factible, ni recomendable) plantar absolutamente en todos los sitios. Consideramos además que el árbol nativo debe ser un recurso útil y valorado por los pobladores de la zona – por lo que debería fomentarse económicamente la creación de bosques energéticos (con especies nativas y no exóticas) en los alrededores de las viviendas. Estos bosques deberán tener unas 10-15 hectáreas bajo exclusión ganadera de al menos 25 años y pueden comenzar a cosecharse ramas de algunos individuos a los 15 años de plantados (Renison y col. 2005). Además, podrían tener la doble función de proteger del ganado y sus heces a las tomas de agua de las viviendas. Todas las viviendas de dominio público (nacional y provincial) deberían dar el ejemplo e ir reemplazando gradualmente sus especies exóticas que las
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rodean y que son posibles focos de invasiones biológicas por especies nativas. Desde hace 10 años funciona en la zona el proyecto de conservación y reforestación de las Sierras de Córdoba www.reforestacion.com.ar que puede facilitar estas actividades, y es cada vez más abundante la bibliografía que facilita la reforestación (Renison y col. 1998; Renison y col. 2002b; Renison y col. 2005).

1996 1999

2000

2006

2005

Fotos. Evolución de una área de reforestación en Los Gigantes desde antes de su plantación en 1998 hasta el año 2006. Al fondo el refugio del Club Andino Villa Carlos Paz.

PLAN DE MONITOREO El plan de monitorio inicial, el cual consideramos fue exhaustivo y minucioso, resultó excelente como primera aproximación y para evaluar el estado de conservación de los bosques y los manejos realizados. Sin embargo, es muy intenso en mano de obra, una frecuencia anual resulta demasiado pequeña para detectar cambios en bosques y nuestras simulaciones integrando todos los estadios mostraron que lo importante es el número de árboles adultos. Por ello recomendamos su
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ejecución en una ocasión más con el fin de corroborar los resultados aquí obtenidos más a largo plazo. Luego sería conveniente pasar a un plan de monitoreo más extensivo pero menos detallado. Además, es importante incluir parcelas que en la actualidad no tienen bosques, ya que puede ser más importante detectar una expansión/retracción del bosque, que la evolución de los bosques existentes. Abajo bosquejamos los planes a corto y largo plazo.

Plan a corto plazo (20 años) Para monitorear el estado de maduración, la expansión o retracción de los bosques del área de conservación sugerimos realizar el seguimiento de 137 parcelas de bosque establecidas en el año 2003 (se retiraron 13 parcelas del monitoreo por complicaciones con los propietarios) y 46 nuevas parcelas establecidas en el año 2006 que se encuentran en las cercanías de bosques (pero no dentro). En el años 2014 o 2015 se sugiere medir nuevamente la cobertura de bosque, la altura de todos los individuos mayores a 30cm, altura de los árboles muertos en pié, la altura y perímetro de los troncos y ramas muertas en el suelo, cicatrices de fuego y bosteo. La información base de estas parcelas se provee en el archivo adjunto (bosques.xls) donde también se encuentran las coordenadas de las parcelas (usar datum Campo Inchauspe). Las parcelas están marcadas con una estaca de hierro de construcción en su centro y 4 esquinas – las cuales se complementó con pilas de piedras cuando se juzgó necesario. Puede ayudar a ubicar las parcelas el hecho que todos los árboles de más de 200 cm en altura están marcados con una chapa de aluminio colgadas de un alambre muy fino y holgado. Las metas de conservación se cumplirían en la medida que en aquellas parcelas donde en el año 2003 había alta densidad de bosque, los árboles sean más altos, envejezcan y haya más árboles muertos en pié o caídos en el piso. No es de esperar establecimiento de nuevas plántulas salvo en los sitios donde el dosel se abrió por muerte de individuos. En cambio, en parcelas con baja densidad de bosque (o nula en las establecidas en el 2006) se esperaría un aumento en la cobertura del bosque, número de tabaquillos y sus alturas. Se estima que este plan de monitoreo llevará aproximadamente 100 días de campo y 50 días ingreso de datos y elaboración de informe. Para el campo se
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necesita un equipo de 2 personas, GPS y cinta métrica. Para el procesamiento de los datos, PC y programas de estadística adecuados. La planilla de toma datos es muy simple y puede ser confeccionada a gusto del equipo de campo. La planilla para ingresar los datos en Excel u otro programa debería ser idéntica a la provista. Es intención de los autores de esté capítulo completar este monitoreo de conseguirse los fondos necesarios – aunque con mucho gusto delegaremos este trabajo a otras personas que lo quisieran desarrollar, los cuales pueden contar con nuestra cooperación en resolver dudas o inconvenientes que surjan.

Plan sugerido a largo plazo Tradicionalmente se pensó en el área con bosque y del monitoreo de los bosques. Sin embargo nuestros estudios recientes demuestran que en la actualidad los bosques están restringidos a ciertos ambientes debido a los fuegos, ramoneo por ganado doméstico y posiblemente talas del pasado, y que virtualmente casi toda la Unidad de Conservación debería manejarse cómo un mosaico cambiante de pastizales y bosques de tabaquillo – y por consiguiente con el fin de establecer si se está cumpliendo con las metas debe monitorearse los bosques en todo el área de conservación. Para un monitoreo más extensivo del bosque se deberían determinar 500 parcelas de 60 x 60 metros, distribuidas en toda la unidad de conservación y de manera equitativa entre posiciones topográficas y alturas sobre el nivel del mar, sin importar el tipo de unidad de vegetación existente al momento de seleccionar las parcelas. Cada 10 años se evaluará en cada parcela: (1) el porcentaje de cobertura arbórea a través de imágenes satelitales con buena resolución (1x1 m), y a campo sólo las que tienen bosque según el procedimiento anterior: (2) cicatrices de fuego, (3) bosteo, (4) el número de troncos caídos, (5) especies exóticas y porcentaje de la cobertura que ocupan; (6) número de árboles muertos en pie, que son buenos indicadores de la madures de los bosques. El seguimiento de estos parámetros nos permitirá conocer cambios en la cobertura del bosque y en el estado de madurez, y evaluar a largo plazo patrones de distribución de los bosques en función de la topografía, su respuesta al cambio climático global e invasiones biológicas. Las metas de conservación se cumplirían si en el conjunto de parcelas aumenta la cobertura de bosque y se encuentra mayor número de troncos caídos y árboles
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muertos en pie. Las cuantificación de las cicatrices de fuego y bosteo permitirían interpretar los resultados. Se estima que este plan de monitoreo llevará aproximadamente 50 días de procesamiento de imágenes satelitales, 50 días de campo y 50 días ingreso de datos y elaboración de informe, por cada vez que se ejecute (década). Las salidas de campo deben realizarse con un equipo de dos personas, la parte de laboratorio implica personal especializado en el uso de imágenes satelitales y PC de alta potencia. Este plan es una propuesta de monitoreo no ensayada, pero que mejora muchas de las limitaciones del monitoreo actual que está pensado para monitorear los bosques existentes en la actualidad pero no su expansión o retracción.

COMENTARIOS FINALES Durante esta consultoría nos hemos concentrado en el tabaquillo, algunos lectores estarán preguntando ¿qué pasa con las otras especies del bosque de tabaquillo? Es imposible con la información y tiempos disponibles contestar esta pregunta de forma rigurosa. Pero nuestras observaciones a campo indican que el tabaquillo es una especie clave que forja la evolución del sistema que viene por detrás. Por ejemplo, tanto en el Parque Nacional cómo una zona de reforestación con tabaquillo ubicada en Los Gigantes son miles los individuos de Maitén (Maytenus boaria) que están apareciendo dentro de los nuevos bosques – debido a la dispersión de sus semillas por aves que se posan en los tabaquillos y ayudados en su reclutamiento por la exclusión ganadera. El sotobosque de los nuevos bosques se están asemejando al de los bosques existentes, en Los Gigantes ahora son más frecuentes las aves típicas de los bosques de tabaquillo (observación personal) e incluso lo mismo ocurre con los hongos degradadores de la madera (Robledo, comunicación personal). Los suelos se están volviendo más esponjosos (estudio en realización por Nicolás Latorre) y la erosión de los suelos en bosques se está frenando en sitos con exclusión ganadera. Otros atributos de los bosques suponemos tardaran años en recuperarse, por ejemplo, los suelos a más de 10 cm. de profundidad se observan aún compactados, y los organismos que dependen de los bosques maduros (ciertas orquídeas y hongos) tardaran cientos de años en recuperarse.

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AGRADECIMIENTOS Cientos de voluntarios que ayudaron al proyecto de reforestación de las Sierras Grandes y en las investigaciones. Por el financiamiento y/o apoyo a Whitley Laing Foundation, Fundación Volkswagen y DFG, Alemania, Programa de Voluntariados Universitarios, Club Andino Córdoba, Cooperativa Integral de Agua y Servicios Públicos de Villa Carlos Paz, Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CHEDA), Ecosistemas Argentinos, Embajada Británica en Buenos Aires, Asociación Los Algarrobos, Parques Nacionales y GEF, Club Andino Carlos Paz, Colegio Umberto Illia, Martin Luther University Halle Wittenberg, Institute for Geobotany and Botanical Garden, Gobierno de Córdoba - Plan Provincial de Manejo del Fuego- Agencia Córdoba Ambiente, Escuela Nuestra Sra. del Valle en Los Gigantes, Cátedra de Ecología General, F.C.E.F.y N, Universidad Nacional de Córdoba, Ranger y World Challange. A todos ellos muchas gracias.

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CAPITULO IV: MONITOREO DE PUMA (PUMA CONCOLOR) Y ZORRO COLORADO (Lycalopex culpaeus smithersi)

AUTORES: Pia, M.V.

OBJETIVOS • Obtener información de base y un diagnóstico inicial sobre las poblaciones de carnívoros para la planificación del monitoreo del Parque Nacional Quebrada del Condorito. • • Conocer la densidad relativa de puma y zorro colorado dentro de la Unidad de Conservación. Diseñar programas de monitoreo de la tendencia poblacional específicos para puma y zorro colorado y proponer metodologías para la continuación del monitoreo a largo plazo

INTRODUCCION Entre los mamíferos, el grupo de los predadores tope, está representado por especies clave para el ecosistema como reguladores de las poblaciones de herbívoros, disminuyendo la presión que éstos ejercen sobre la vegetación (Miller et al., 2001). Se ha determinado que los niveles de biodiversidad del ecosistema son consistentemente más altos en sitios ocupados por predadores tope que en sitios con solo niveles tróficos menores (Sergio et al., 2006). Sin embargo, su conservación es un tema conflictivo y relevante, tanto dentro como en la periferia de áreas protegidas (Wang y Macdonald 2006, Treves y Karanth 2003, Hoogesteijn et al., 1993); los pobladores que habitan en sitios periféricos a áreas de conservación frecuentemente se sienten perjudicados por su presencia, ya que consideran que las áreas protegidas actúan como refugios de carnívoros y otras especies que afectan sus actividades económicas (Pia 2004). El resultado de este conflicto puede extenderse más allá de las poblaciones y afectar al ecosistema entero. Muchas especies “conflicto” son también especies clave, cuya remoción afecta la estructura de todo el ecosistema. Sin embargo, los 136

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predadores pueden causar perdidas significativas sobre las actividades humanas. Ignorar este hecho no contribuye a la conservación de estas especies (Woodroffe et al., 2005). El puma (Puma concolor), es el mamífero de mayor distribución latitudinal en América, abarcando un amplio rango de diversidad de hábitats (Iriarte et al., 1991). A pesar de esto, según datos de su distribución histórica, el puma abarcaba una mayor extensión en todo el continente. La presión de caza, los cambios en las prácticas de manejo de las tierras y la alteración de la base de presas, han restringido su distribución, principalmente a áreas montañosas no pobladas y sitios poco accesibles, aislando sus poblaciones (Currier 1983). El zorro colorado (Lycalopex culpaeus smithersi) es una subespecie endémica de Pampa de Achala, posiblemente aislada de otras poblaciones de zorro colorado del piedemonte de los Andes. Son cánidos medianos, principalmente carnívoros, que generalmente se comportan como predadores oportunistas, aunque pueden ser localmente selectivos para alguna presa (Novaro 1997, Pia et al., 2003). Aunque el control de carnívoros fue siempre el eje de las soluciones de manejo llevado a cabo por muchas instituciones gubernamentales, generalmente existe poca consideración de las circunstancias, estacionalidad, comportamiento, estado poblacional y otras condiciones que afectan el rol de los carnívoros en el ecosistema (Miller et al., 2001). Por este motivo, detectar a tiempo cambios y tendencias en las poblaciones de carnívoros es un requisito necesario para basar pautas de control que garanticen su conservación y manejo sustentable. La estimación de abundancia absoluta o relativa, y su posterior inferencia sobre la variación espacial y temporal es la base de la elaboración de estos programas (Walker et al., 2000). Para evaluar la metodología más apropiada para monitorear las poblaciones de zorros y pumas a largo plazo se deben realizar pruebas de potencia (Gerrodette 1987, Steidl et al., 1997, Gibbs et al., 1998). Estas pruebas deben ser realizadas utilizando como muestra piloto los datos obtenidos en un estudio preliminar sobre densidades relativas de zorros y pumas (Pia y Novaro 2005). El programa de monitoreo debe diseñarse de manera que asegure una potencia de detección mínima de las tendencias de la población.

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Debido a que los carnívoros como el puma y el zorro colorado son especies nocturnas, crípticas y se dispersan a bajas densidades, es dificultoso monitorear cambios en sus poblaciones (Beier y Cunningham 1996). Para obtener índices de las tendencias poblacionales a lo largo de grandes extensiones y con un bajo costo se recomienda el uso de métodos de muestreos indirectos como el conteo de sus huellas u otros signos (Smallwood y Fitzhugh 1995, Beier y Cunningham 1996, Travaini et al., 2003, Novaro et al., 2000). Entre algunos de estos métodos, las estaciones odoríferas (Roughton y Sweeny 1982) han adquirido gran importancia en la evaluación de densidades relativas de zorros en la patagonia Argentina, donde Novaro et al., (2000) calibraron el índice de estaciones odoríferas para zorros colorados con abundancias absolutas del mismo. Asimismo, en Norteamérica se encontraron correlaciones positivas entre la densidad de signos y el tamaño poblacional de pumas (Van Dike et al., 1986) y se puede, así, obtener un índice de tendencia poblacional (Smallwood and Fitzhough 1992, 1995, Cunningham et al., 1995).

Antecedentes del estudio de carnívoros tope en el PNQC
En el año 2000 se realizó un estudio sobre los efectos directos e indirectos del ganado doméstico sobre la ecología trófica del zorro colorado (Lycalopex culpaeus smithersi) evaluando su dieta, disponibilidad y selección de presas en dos sitios con diferente abundancia de ganado doméstico. El estudio fue llevado a cabo en el Parque Nacional Quebrada del Condorito (en adelante Parque) con baja carga de ganado y la Reserva Nacional Quebrada del Condorito, con alta carga. En este estudio se encontró que los zorros consumieron principalmente roedores nativos y cuises, seguidos por aves, carroña (ganado mayor), liebres, tucos y ovejas (ganado menor). Se encontraron diferencias significativas en la dieta entre los sitios de estudio, principalmente debido a que los zorros consumieron más carroña y aves en la Reserva que en el Parque, y a que consumieron tucos sólo en el Parque. Las densidades de cricétidos y tucos fueron significativamente mayores en el Parque, y no se encontraron diferencias en la abundancia de liebres entre los dos sitios. Con este estudio se concluyó que el ganado puede afectar la ecología trófica de los carnívoros en forma directa, siendo una presa potencial, e indirecta, modificando la selección de otras presas. Esto se debe a los efectos negativos que produce el ganado
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sobre el alimento y la cobertura vegetal, reduciendo la densidad e incrementando la vulnerabilidad de cricétidos y tucos en Achala a través del pisoteo del suelo que destruye cuevas, la competencia por forraje y la reducción de la cobertura de pastos (Pia et al., 2003). En el año 2002, se realizó un estudio preliminar en los alrededores de Condorito, donde se llevaron a cabo encuestas a los productores (n = 24). Casi la totalidad de los sistemas productivos son minifundistas, de infraestructura precaria (31% posee alambrados) y escaso manejo. El 70%, encierra al ganado menor en corrales durante la noche, no así al ganado mayor. El 92% de los consultados confirmó la presencia de estos depredadores en sus campos, y casi el 30% tuvo problemas con perros asilvestrados o de vecinos. El 67% sufrió otras causas de muertes, como falta de alimento (79%), robo (50%) e incidencia de enfermedades y efectos climáticos (25%). Por predación, el 10% lo atribuyó al puma, el 3% al zorro, el 47% a ambos y el 21% a ambos depredadores y perros. El 59% y el 74% identifican la muerte por puma y zorro, respectivamente, por la forma de matar. El 30% tuvo muerte de terneros, ovejas y corderos, y el 10% de caprinos por pumas. Casi el 40% perdió corderos por zorros. Más del 50% opina que el daño por depredadores aumentó desde la creación del Parque Nacional Quebrada del Condorito. Solo el 30% realiza control sobre predadores y poco efectivos. En cuanto a las pérdidas económicas, en éste estudio la predación por puma reflejó una pérdida cinco veces mayor con respecto al zorro colorado. En el año 2005, se comenzaron a monitorear las densidades relativas de puma dentro del Parque. La densidad relativa de pumas es mayor en el Parque, seguramente, debido a características geográficas de cada zona relevada, y a las diferencias en la presencia humana y ganado doméstico. Los estudios de dieta difirieron entre años en los pumas, y entre años y sitios en los zorros. Debido al difícil encuentro de heces de puma en los alrededores del Parque, sólo se obtuvieron datos de dieta de puma dentro del Parque. De la misma manera que los zorros, los pumas consumieron un mayor porcentaje de biomasa de cuises, observándose un incremento en el consumo del mismo en el último año de análisis, seguido de pequeños roedores, liebres y ganado doméstico (Pia 2005).

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Área de Estudio El estudio se llevó a cabo en Pampa de Achala (S 31º 50’, O 64º 52’), una altiplanicie granítica (2000-2200 m) ubicada en las Sierras Grandes de Córdoba, Argentina. La vegetación está caracterizada por pajonales, con parches de céspedes de pastoreo y bosquecillos de altura (Luti et al., 1979) que alternan con afloramientos rocosos. La temperatura media es de 5º C y 11º C en invierno y verano, respectivamente (Cabrera 1976). La precipitación media anual es de 850 mm. y se concentra principalmente entre los meses de octubre a abril (estación húmeda). En esta región existe desde 1996 el Parque Nacional Quebrada del Condorito, donde se ha removido la totalidad del ganado doméstico en un sector del mismo y se han prohibido las quemas de pastizales y bosques. El área que circunda al parque es la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala, en adelante Reserva). En la Reserva se practica la ganadería extensiva, principalmente vacuna, pero también son abundantes las majadas ovinas que representan el tipo de ganado más vulnerable a la predación por puma (Pia 2004).

PARTE 1. MONITOREO DE TENDENCIAS POBLACIONALES DE PUMA (Puma concolor)

METODOLOGÍA Para monitorear las poblaciones de puma se estimó la densidad relativa por medio del conteo de signos (heces y huellas) en transectas a lo largo de quebradas, sendas, rocas y ribera de los ríos (Beier y Cunningham 1996, Smallwood y Fitzhugh 1995, Stander 1998). Los sitios de muestreo fueron elegidos al azar de entre los existentes dentro del Parque y la Reserva. Las transectas se recorrieron a pie, georreferenciando con un GPS el principio y el final de las mismas. Cada transecta se inició en el metro cero, y se recorrió registrando todos los signos que se encontraran en una faja de 5 metros de ancho. La transecta se dividió en segmentos de 500 m de largo, con el fin de facilitar la manipulacion de los datos, georreferenciando los segmentos con GPS (es decir, un punto cada 500 metros de transecta recorrida). El largo de la trasecta varió en longitud entre 2 y 4 kilometros. La planilla utilizada para este monitoreo se presenta en el Anexo 2 y 3. En el Parque se realizaron 21, 18, y 11 140

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transectas en los años 2005, 2006 y 2007, respectivamente, y se recorrieron entre 22.5 y 104 kilómetros en total. Mientras que en la reserva se realizaron 11 transectas y se recorrieron 13.5 kilómetros (Tabla 1, Fig. 1).

Figura 1: Ubicación de las transectas de puma dentro del Parque y la Reserva Las transectas están marcadas en color celeste Marzo 2008

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RESULTADOS A continuación se presentan las tablas con los datos obtenidos del monitoreo de pumas. Los mismos se presentan como la cantidad de segmentos con presencia de signos (heces y huellas) positivos de puma en todo el recorrido de la transecta. Se calculó el promedio de segmentos con signos positivos relevados cada dos kilómetros de transecta recorrida en el Parque y la Reserva, debido a que las transectas recorridas no poseen el mismo largo (Tabla 1). El monitoreo de signos de pumas, no así el estudio de tendencia poblacional, se viene realizando desde el año 2005, por lo que se presentan todos los datos en conjunto. Sin embargo, los monitoreos dentro de la Reserva comenzaron a realizarse durante los últimos meses del año 2007, y pueden no ser lo suficientemente robustos para su utilización en las pruebas de potencia de tendencia poblacional, por lo que en un futuro deberán realizarse nuevas transectas en esta área. Se observó una mayor densidad relativa de puma en el Parque que en la Reserva en el año 2007. Asimismo, dentro del Parque se observa una tendencia creciente de la densidad relativa de pumas entre años; no obstante, al parecer existen fluctuaciones en sus poblaciones como se observa en el año 2006 (Fig. 2).

Área PNQC PNQC PNQC RHPA

Periodo 2005 2006 2007 2007

LT (Km.) 70 104 22,5 13,5

Nº Tr 21 18 10 11

Nº Seg 140 208 45 27

NºSS/2Km 1,14 0,42 2,18 0,18

DS 0,11 0,40 0,85 0,57

Tabla 1: Densidad relativa de puma en el Parque y la Reserva, expresada como el número de segmentos con signos de puma por cada dos kilómetros de transecta. LT: largo transecta total, Nº TR: numero de transectas totales, Nº SEG: número de segmentos totales del conjunto de transectas, NºSS/2KM: número de segmentos con signos de puma cada 2 kilómetros.

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2,50
PNQC
RHPA

2,00 Nº SS/2KM 1,50 1,00 0,50 0,00 2005 2006 2007

Figura 2: Densidad relativa de puma en el Parque y la Reserva, representada por el número de segmentos con signos de puma por cada dos kilómetros de transecta, entre los años 2005 y 2007.

PARTE 2. MONITOREO DE TENDENCIAS POBLACIONALES DE ZORRO COLORADO (Lycalopex culpaeus smithersi)

METODOLOGÍA Para monitorear las poblaciones de zorro colorado se estimó su densidad relativa por medio del método de estaciones odoríferas (Roughton y Sweeny 1982, Sargeant et al., 1998, Novaro et al., 2000). Dentro del Parque y la Reserva, se operaron durante al menos un día y una noche de 6 a 15 líneas (unidades muestrales) de 5 estaciones odoríferas cada una (Roughton y Sweeny 1982). Las estaciones se instalaron a lo largo de caminos secundarios y/o sendas internas, intentando muestrear cada sitio en forma homogénea. En cada estación, ubicada en forma alternada a derecha e izquierda a 1.5 a 10 m de la senda, se removieron piedras y vegetación con pala y/o rastrillo en una circunferencia de 1.5 m de diámetro. En cada estación odorífera, se alisó el suelo con un secador y rodillo de pintura, agregando arena fina en los casos en que fue necesario, para lograr un sustrato apropiado para la identificación de huellas (Fig. 3). La separación entre estaciones en cada línea fue de 0,4 Km. y entre líneas de 1,3 Km., para lograr independencia entre unidades muestrales (Roughton y Sweeny, 1982). Las distancias pueden ser calculadas con el tacómetro de un vehículo o utilizando la función TRIP del GPS. Se utilizó como
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cebo huevo fermentado presentado sobre una estaca de madera en el centro de la estación (Fig. 4). En los sitios con roca expuesta, donde no se pudo utilizar estaca de madera, se presentó el cebo sobre una piedra pequeña colocada en el centro de la estación. El atrayente se preparó colocando el contenido de, al menos, 40 huevos en un balde, y mezclando los mismos diariamente (la cantidad de huevos necesarios variará en función de la cantidad de estaciones operadas). El balde debe ser tapado con tela media sombra para evitar el ingreso de insectos, y debe dejarse fermentar durante 15 días a temperatura ambiente. Para evitar la descomposición del atrayente el mismo debe prepararse 15 días antes de iniciar el monitoreo. En los casos que el atrayente se endurezca, se debe agregar una pequeña parte de agua con el fin de ablandarla. Debe tenerse precaución con el uso del huevo fermentado, utilizando guantes, ya que en él puede desarrollarse la bacteria Salmonella, causante de serios problemas de salud. Luego de que las estaciones estuvieron activas durante una noche, fueron revisadas a la mañana siguiente, identificándose las huellas de los animales que las visitaron y registrándose los datos en la planilla correspondiente (Anexo 1 y 3) (Fig. 5). En cada sitio de muestreo, los resultados se expresaron como el porcentaje de EO (estaciones odoríferas) con huellas de zorros con respecto al total de estaciones operables (Índice de estaciones odoríferas = IEO) (Novaro et al., 2000). Las estaciones fueron consideradas no operables cuando su superficie fue destruida por heladas, viento, lluvia o pisoteo de ganado, o cubiertas por nieve.

Figura 3: Utilización de rodillo para alisar la superficie de la estación odorífera. Marzo 2008

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Figura 4: Presentación del cebo (huevo fermentado) sobre estaca en el centro de la estación odorífera

Figura 5: Revisión de estación odorífera e identificación de la huellas

RESULTADOS Se realizaron dos muestreos dentro del Parque y la Reserva, una en la estación seca de 2007 y la otra en la estación húmeda de 2008. En el primer muestreo se analizaron 8 líneas en cada área, y en la segunda ocasión 6 y 11 líneas en la Reserva y en el Parque, respectivamente (Fig. 6). Los datos se presentan como el porcentaje de visitas a estaciones odoríferas por zorro colorado en los distintos sitios de estudio (%IEO) (1º muestreo: Tabla 2, 2º muestreo: Tabla 3). En la estación

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húmeda se observó una mayor frecuencia de visita por zorro colorado en ambos sitios, en comparación con la estación seca (Fig. 7).

Figura 6: Ubicación de las líneas con estaciones odoríferas de zorro dentro del Parque y la Reserva. (Las líneas están marcadas con círculos rojos)

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Sitio PNQC RHPA N* 36 35 Media %IZC 22,00 22,86 DS 0.3 0.3

Tabla 2: Porcentaje de visitas a estaciones odoríferas por zorro colorado (%IZC) en el Parque y la Reserva, en la estación seca de 2007. DS: desvío estándar del porcentaje medio de visitas.* Nº de estaciones odoríferas operables

Sitio PNQC RHPA 45 23

N*

Media %IZC 33,3 39,1

DS 2.05 2.05

Tabla 3:. Porcentaje de visitas a estaciones odoríferas por zorro colorado (%IZC) en el Parque y la Reserva, en la estación húmeda de 2008. DS: desvío estándar del porcentaje medio de visitas.* Nº de estaciones odoríferas operables

50,00

Seca Porcentaje de visitas
40,00

Humeda

30,00

20,00

10,00

0,00

PNQC

RHPA

Figura 7: Densidad relativa de zorro colorado en el parque y la reserva, representada por la media del porcentaje de visitas a las estaciones odoríferas en la estación seca 2007 y húmeda 2008

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PARTE 3. PRUEBAS DE POTENCIA PARA EVALUAR EL MONITOREO DE POBLACIONES DE PUMA Y ZORRO COLORADO EN EL PARQUE NACIONAL QUEBRADA DEL CONDORITO Y RESERVA HÍDRICA PROVINCIAL DE ACHALA

METODOLOGÍA Para evaluar la metodología más apropiada para monitorear las poblaciones de zorros y pumas a largo plazo, se realizaron pruebas de potencia (Gerrodette 1987, Steidl et al., 1997, Gibbs et al., 1998). Para ésto se utilizaron los datos obtenidos en este estudio preliminar sobre densidades de zorros y pumas en el Parque y la Reserva como muestra piloto. Para las pruebas se utilizó el programa InfoStat versión 1.1 desarrollado por InfoStat (2002), que permite, a partir de la varianza obtenida de los datos del premuestreo, modificar el tamaño muestreal, el nivel de significancia (alfa=α) y el incremento que se requiere de la media de la poblacion, para obtener la potencia de los parámetros seleccionados. Asi, se puede obtener la tendencia de la población estudiada a partir de un nivel inicial y evaluar las probabilidades de que distintos diseños de monitoreo puedan detectar tendencias significativas cuando éstas existen. De esta manera se puede analizar el esfuerzo de muestreo (definido por el tamaño de la muestra) necesario para monitorear la población apropiadamente. Se puede evitar así utilizar una muestra demasiado pequeña para detectar una determinada tendencia o realizar un esfuerzo de muestreo excesivo y gastar así recursos que pueden ser destinados a otros fines. Para definir el nivel inicial de la población simulada en la prueba de potencia generalmente se utiliza el valor medio de densidad (relativa o absoluta) estimado en el muestreo piloto. Este valor debe ser calculado para cada unidad muestral, para asi poder obtener su correspondiente varianza, la cual será utilizada con el programa InfoStat. Para definir el diseño de monitoreo puesto a prueba en cada simulación, las principales características a establecer son: 1) probabilidad de error tipo I (α), 2) número de unidades muestrales (transectas, cuadrados, etc), 3) número de conteos efectuados en cada unidad muestral durante cada ocasión de muestreo, 4) la cantidad de ocasiones de muestreo durante el período mínimo en el cual se desea evaluar la tendencia. Se consideró que una potencia de prueba aceptable es de aproximadamente 0.80 (u 80%, Gibbs et al., 1998). La mayor parte de las
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evaluaciones fueron hechas para determinar la potencia del sistema de monitoreo para detectar una tendencia creciente de la población luego de un período de muestreo de 1 año con dos ocasiones de muestreo cada año (estacionales). En el caso del puma se evaluó el sistema de monitoreo más apropiado agrupando los datos del Parque y la Reserva. Esto se hizo así porque el tamaño de muestra en ambas áreas era muy pequeño e influirían en las pruebas de potencia requiriendo tamaños de muestras muy grandes e imposibles de realizar en el período del monitoreo. Sin embargo, para la continuidad del monitoreo se deberá seguir con el plan de monitoreo que se propone a continuación y realizar los analisis de tendencias poblacionales de manera separada para el Parque y la Reserva. Estas consideraciones obedecen a que el puma es un carnívoro que vive en menores densidades que los zorros y tiene una menor tasa reproductiva, por lo que sus poblaciones pueden ser más sensibles a reducciones excesivas de tamaño, a pesar de que algunos individuos pueden utilizar ambas áreas (Parque y Reserva), y de que los individuos de ambas áreas pueden pertenecer a la misma población biológica. En el caso del zorro colorado se evaluó el sistema de monitoreo conjuntamente para el Parque y la Reserva. En cuanto a los datos de densidad relativa de zorro colorado utilizados para las evaluaciones de potencia del sistema de monitoreo, se consideró el método de análisis de datos propuesto por Sargeant et al. (1998). Estos autores analizaron las características de los datos de estaciones odoríferas para coyotes (Canis latrans, una especie ecológicamente similar al zorro colorado) en el oeste de EE.UU. Sargeant et al. (1998) y recomendaron utilizar la proporción de líneas de estaciones con al menos una visita, en lugar de la proporción de estaciones odoríferas con visitas. Por lo tanto, se utilizó ésta variable para las simulaciones con el InfoStat. Se calcularon las proporciones de líneas con al menos una visita en conjunto para el Parque y la Reserva, divididas en la estación seca del 2007 y húmeda del 2008. Las variables utilizadas como valor medio de densidad relativa inicial para la prueba de potencia fueron la media entre las estimaciones de las dos estaciones y las dos áreas y su varianza.

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RESULTADOS Y DISCUSIÓN Puma (Puma concolor) Para el puma se realizaron dos pruebas de potencia por separado. La primera se realizó con los datos obtenidos en este estudio en base a la tabla 4. Los resultados de las evaluaciones de potencia para el monitoreo de la población de pumas en el Parque y la Reserva se presentan en la tabla 5. Se partió de 12 transectas debido a que éste fue el tamaño de muestra del estudio piloto en cada área. Se trabajó inicialmente considerando errores de tipo I (α) de 5 %, pero en la mayoría de los casos se utilizaron α mayores, o sea, niveles más flexibles que son generalmente aceptables.

NºSS/KM* Seca 1,335 Húmeda 0,091 Media 0,713 Varianza 0,387

Tabla 4: Datos de media y varianza de signos de pumas para las dos áreas y las dos estaciones utilizados en las pruebas de potencia.*NºSS/KM: número segmentos con signos de puma por kilómetro
Nº Tr 12 12 20 12 118 158 12 30 53 71 12 48 37 Prob. error tipo I 0,05 0,3 0,3 0,05 0,3 0,2 0,05 0,3 0,3 0,2 0,05 0,05 0,1 Potencia de detección (%) 5 32 33 8 80 80 12 64 80 80 26 81 80 % Incremento 10 10 10 20 20 20 30 30 30 30 50 50 50

Tabla 5. Evaluaciones de potencia de pruebas para el monitoreo de tendencias de la población de pumas en el Parque y la Reserva.

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Para las dos áreas, utilizando 12 transectas de recuento de signos de puma para detectar una tendencia de aumento del 10% en la densidad relativa de la población con un error del 5%, solo se obtiene una potencia del 5%. (Tabla 5). La potencia aumenta a medida que el tamaño muestral aumenta. Para observar grandes cambios (30-50%) el número de transectas necesarias para alcanzar una potencia del 80% varia de 37 transectas (para detectar un aumento del 50% con α= 0.1) a 71 transectas (para detectar un aumento del 30% con α=0.2) en ambos sitios. Aumentando la probabilidad de error tipo I, la potencia de un monitoreo puede aumentar. Si se aceptaran aumentos α 0.2 y 0.1, pueden obtener potencias del 80%, para observar aumentos en las poblaciones del 30 o 50%, respectivamente. La segunda prueba de potencia, se realizó utilizando como muestra los datos obtenidos de los monitoreos de puma dentro del Parque en los años 2005 y 2006 (Tabla 6). Los resultados de las evaluaciones de potencia para el monitoreo de la población de pumas en el Parque entre los años 2005 y 2006 se presentan en la Tabla 7. Se partió de 21 y 18 transectas debido a que éstos fueron los tamaños de muestra del estudio piloto en cada año, y se trabajó inicialmente considerando errores de tipo I (α) del 5 %.

NºSS/KM* Año 2005 2006 Seca 0,53 0,18 Húmeda 0,49 0,24 Media 0,51 0,21 Varianza 0,0004 0,0009

Tabla 6: Datos de media y varianza del monitoreo de signos de pumas dentro del parque entre los años 2005 y 2006. *NºSS/KM: número segmentos con signos de puma por kilómetro
Año 2005 2006 2006 2006 2006 Nº Tr 21 18 33 25 18 Prob. error tipo I 0,05 0,05 0,05 0,1 0,05 Potencia de detección (%) 100 52 81 80 100 % Incremento 10 10 10 10 30

Tabla 7: Evaluaciones de potencia de pruebas para el monitoreo de tendencias de la población de pumas en el parque entre los años 2005 y 2006.

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Como se observa en la tabla 7, en el año 2005 el tamaño muestral alcanzado en cada estación de muestreo fue suficiente para lograr una potencia mayor al 80% (α=0.05), para observar un incremento del 10% en la población de pumas el año siguiente. No obstante en el año 2006, el número de transectas fue menor, y la densidad relativa de pumas disminuyó notablemente con respecto al 2005, por lo que la potencia del monitoreo alcanzó el 52 % (α=0.05) para observar un aumento en la población del 10%. Sin embargo aumentando el tamaño muestral para las dos estaciones de muestreo con un α=0.1, se logra una potencia del 81% para observar un aumento del 10% en la población de pumas (Tabla 7). Zorro colorado (Lycalopex culpaeus smithersi) Los resultados de las evaluaciones de potencia para el monitoreo de la población de zorro colorado en el Parque y la Reserva se presentan en la tabla 8.

Nº Líneas 17 30 17 57 48 17 34 26 20 17

Prob. error tipo I 0,05 0,3 0,05 0,1 0,15 0,05 0,05 0,1 0,05 0,05

Potencia de detección (%) 9 47 24 80 81 48 81 81 82 91

% Incremento 10 10 20 20 20 30 30 30 40 50

Tabla 8. Evaluaciones de potencia de pruebas para el monitoreo de tendencias de la población de zorro colorado en el Parque y la Reserva.

Para las dos áreas, utilizando 17 líneas de estaciones odoríferas por estación para detectar una tendencia de aumento del 10% en la densidad relativa de zorros con un error del 5%, sólo se obtiene una potencia de 9%. (Tabla 8). Con un aumento del 20% (α=0.1), se necesitan 57 líneas por estación para llegar a un 80% de potencia. La potencia aumenta sólo con grandes cambios en las poblaciones: aumentos del 30%

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con un α=0.1 necesitan 26 líneas por estación, y aumentos del 40 % con un α=0.05 necesitan 20 líneas por estación, logrando una potencia del 80% en ambos casos. Recomendaciones para el monitoreo de tendencias de Puma y Zorro Colorado En el caso del monitoreo de la tendencia poblacional de pumas en el Parque, se recomienda trabajar con 2 conteos anuales sucesivos en 20 transectas de un promedio de 2 Km. de largo. Este esquema de monitoreo, permitirá trabajar con una probabilidad de error de tipo I del 5%. Como se observa en las tablas 6 Y 7, al aumentar el tamaño de muestra en partes iguales en cada estación y sitio, aumenta la potencia del monitoreo a valores de α relativamente pequeños y aceptables para este tipo de estudios. Estas transectas deberán monitorearse de manera homogénea en todo el Parque en la estación seca y húmeda. Para esto, se pueden utilizar los mismos sitios donde se realizaron las transectas en años anteriores, a menos que se desee modificar la ubicación de alguna de las transectas ya utilizadas. Para el monitoreo de pumas en la Reserva, a menos que haya suficientes recursos para que puedan hacerse muchas más repeticiones de conteos, o que puedan relevarse alrededor de 53 transectas en cada estación, se recomienda establecer un umbral de detección de cambios en tendencias poblacionales del 50 %, con un error del 10% (Beier y Cunningham 1996) con el que deberán realizarse 37 transectas. En cualquier caso es recomendable establecer un número mayor de transectas que las 11 utilizadas en el muestreo piloto de la Reserva. Para disminuir el tamaño de muestra necesario para el monitoreo de pumas, no se debe pasar por alto ningún registro de huella de puma que pueda subestimar la densidad relativa de los mismos. Para el monitoreo de la tendencia poblacional de zorro colorado en el Parque y la Reserva se recomienda trabajar con 2 conteos anuales sucesivos en las áreas muestreadas en el estudio piloto, agregando otras áreas al monitoreo tanto del parque como de la reserva. Se recomienda realizar 26 líneas de estaciones odoríferas entre ambos sitios por estación para detectar un 30% de aumento en las poblaciones de zorros con un error de tipo I del 30%.

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CONCLUSIONES GENERALES Limitaciones de la metodología empleada Las metodologías empleadas en este estudio, tienen limitaciones que deben ser consideradas. Por un lado, los estimadores de densidad utilizados son índices relativos, no brindando estimaciones de densidad absoluta (Ej. número de pumas por kilómetro cuadrado) sino indicadores indirectos. Por otro lado, éstos estimadores no han sido calibrados para hábitats de pastizal y bosque de altura como Pampa de Achala, por lo que las conclusiones sobre la relación entre sus magnitudes y la densidad real de las poblaciones de puma y zorro colorado deben ser tomadas con cautela. Sin embargo, para el caso del puma, el hecho de que el índice empleado brinde un indicador apropiado de tendencias poblacionales en otras áreas de distribución del puma como el oeste de EE.UU., hace que pueda inferirse que los índices propuestos son apropiados para monitorear las poblaciones de estos carnívoros en Pampa de Achala.

Conclusiones sobre las densidades de carnívoros Las densidades de puma son mayores dentro del Parque y las de zorro colorado son mayores en la Reserva. Sin embargo, el efecto “fuente” que podría ejercer el Parque sobre las poblaciones de pumas en la Reserva es similar al que ocurre en Patagonia donde las estancias ganaderas son adyacentes a campos donde se ha retirado el ganado ovino y hoy no se caza a estos carnívoros (Novaro 1997). En el área de estudio, aparentemente este efecto “fuente”, con pumas que podrían dispersarse desde el Parque hacia la Reserva, posiblemente sea potenciado por la caza de pumas que se practica en la Reserva (a pesar de estar prohibido por ley provincial), dejando territorios vacantes que son constantemente ocupados por individuos que se encuentran en etapa de dispersión. De esta manera, se incrementa la productividad y “exportación” de pumas desde el Parque hacia áreas adyacentes, y en consecuencia se intensifica el conflicto con los pobladores. Se recomienda monitorear las tendencias poblacionales interanuales de puma y zorro dentro del Parque y la Reserva con el diseño propuesto (evaluando anualmente los cambios a llevar a cabo para precisar el plan de monitoreo).

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 1. Planillas para la toma de datos de zorro colorado

Zorro colorado Estaciones odoríferas: Área: Fecha instalación: Fecha revisión: Condiciones meteorológicas locales de la noche operativa: 1 2 3 4 5

A
B C D E N…

Nº No Operable N° EST OPERABLES = Resultados: IZC= IZIN= Especies Zorro colorado Zorrino Índice

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 2. Planillas para la toma de datos de puma
TR Nº FECHA SITIO VEGETACION METROS/PASOS GPS INICIAL NOMBRE CLIMA METROS/PASOS GPS FINAL:

ESPECIE

SIGNO

ESPECIE

SIGNO

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 3. Materiales y/o equipos necesarios para el monitoreo de Puma y Zorro Colorado

Puma: • • • • Planillas Lápiz GPS (baterías) Caballo (según la distancia de la transecta)

Zorro colorado: • • • • • • • • • Planillas Lápiz Pala, rastrillo, secador de piso y rodillo Estacas de madera (puede ser palo de escoba) y maza Tacho grande con arena fina Cebo Camioneta (indispensable) Cinta de color para marcar estaciones sobre el camino GPS

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CAPITULO V: MONITOREO DE LA COMUNIDAD DE ANFIBIOS AUTORES: Monguillot, J., J. Dominino y C. Casaveccia

OBJETIVOS: ● Obtener un diagnóstico inicial sobre las comunidades de anuros a fin de definir indicadores en el PNQC y RHPA. ● Diseñar y poner a punto el programa de monitoreo de anfibios para la Unidad de Conservación.

INTRODUCCION Los anfibios son considerados organismos más susceptibles que otros vertebrados a las perturbaciones del ambiente, debido a que presentan un ciclo de vida que consta de una larva acuática y un adulto terrestre, es decir con requerimientos y uso de hábitat distintos, y por lo tanto, sensibles a los cambios ocurridos en ambos ambientes. Las etapas de desarrollo y metamorfosis de los anfibios, además, son especialmente vulnerables, tanto a las fluctuaciones naturales como a los impactos antrópicos. Estos diferentes requerimientos y tipos de hábitat usados, facilita el impacto de una mayor cantidad de agentes, factores potenciales o genera más vías de afectación (Raffo, 2006). A escala global las poblaciones de anfibios están declinando abruptamente (Blaustein y Wake 1990; Phillips 1990, Pechmann 1991, Blaustein, Wake y Sousa 1994, Green 2002). Entre las causas de su declinación se encuentran: la presencia de contaminantes, en particular agroquímicos, con efectos sobre el desarrollo y la viabilidad de larvas y juveniles, el desecamiento de humedales y la perdida de hábitat, la predación por especies exóticas, y el aumento de la incidencia de organismos patógenos (Taylor 1999, Relyea 2000, Bradley 2002, Kiesecker, J. M. 2002, Vredenburg 2004, entre otros autores). Los grupos más afectados por la rápida declinación en América Latina incluyen a las ranas comunes (Leptodactylidae), los sapos (Bufonidae) y las ranas trepadoras (Hylidae). A pesar de la poca importancia que se le ha dado a los anfibios en el seguimiento de fauna en las unidades de conservación de la APN, mayormente concentrado en aves y mamíferos de valor especial, su declinación global, la carencia
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de conocimiento sobre el estado de su diversidad, y su utilidad para evaluar la efectividad de áreas protegidas, hacen del monitoreo de anfibios una prioridad para el manejo de nuestras unidades de conservación. En este contexto, el Plan de Monitoreo del Parque Nacional Quebrada del Condorito y Reserva Hídrica Provincial Achala, surgido a partir de la elaboración de la Línea de Base de la Biodiversidad (2005) de esa gran unidad de conservación, incluye dentro de los indicadores de biodiversidad a monitorear, a la comunidad de anfibios presente en este Piso Superior de Pastizales y Bosquecillos de Altura de las Sierras Grandes de Córdoba. La batracofauna de Pampa de Achala ha concitado el interés científico desde hace décadas, dado el alto grado de endemismo en las formas presentes. De las seis especies confirmadas para el Piso Superior de las Sierras Grandes (2.000 – 2.400 msnm), tres son endémicas estrictas de estas pampas de altura. El Parque Nacional y la Reserva Provincial conservan muestras del ambiente de pastizales de altura, quebradas y bosques de tabaquillo (Polylepis australis), presentes por encima de la cota de los 1.500 msnm. En estos ambientes, la herbivoría por especies silvestres de porte (guanacos, venados), ha sido un componente natural del sistema hasta hace unos 300 años, momento en el cual el ganado doméstico comenzó a ocupar el lugar de los herbívoros nativos, hasta desplazarlos totalmente en los últimos 100 años. La creación del parque en 1996, ha inhibido la herbivoría por ganado doméstico en gran parte de su superficie, manteniéndose ésta solo en algunos sectores, y en la casi totalidad de la Reserva Provincial.

MATERIALES Y METODOS Área de Estudio El estudio se llevó a cabo en Pampa de Achala (S 31º 50’, O 64º 52’), una altiplanicie granítica (2000-2200 m) ubicada en las Sierras Grandes de Córdoba, Argentina. La vegetación está caracterizada por pajonales, con parches de céspedes de pastoreo y bosquecillos de altura (Luti et al., 1979) que alternan con afloramientos rocosos. La temperatura media es de 5º C y 11º C en invierno y verano, respectivamente (Cabrera 1976). La precipitación media anual es de 850 mm. y se
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concentra principalmente entre los meses de octubre a abril (estación húmeda). En esta región existe desde 1996 el Parque Nacional Quebrada del Condorito, donde se ha removido la totalidad del ganado doméstico en un sector del mismo y se han prohibido las quemas de pastizales y bosques. El área que circunda al parque es la Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala, en adelante Reserva). En la Reserva se practica la ganadería extensiva, principalmente vacuna, pero también son abundantes las majadas ovinas.

Objeto de monitoreo Se definió como objeto del monitoreo de anfibios, a la comunidad local compuesta por las siguientes especies, en su fase adulta (Fig. 1): Chaunus arenarum Chaunus achalensis (endémico) Odontophrynus occidentalis Odontophrynus achalensis (endémico) Pleurodema kriegi (endémico) Hypsiboas pulchella cordobae Se estimaron la diversidad y abundancia relativa de las especies mencionadas en sectores sin pastoreo y en otros con pastoreo por ganado doméstico, en este caso con dos intensidades de carga (pastoreo moderado y pastoreo intenso).

Sitios de muestreo Los sitios muestreados fueron (Fig. 2): 1- Sin pastoreo: un potrero en la seccional “Lomitas”, uno en el área EB de Achala, y uno en el potrero n° 9 de la seccional “La Trinidad”. Estos potreros no han sido sometidos a uso ganadero en los últimos cinco años, por lo que han sido considerados como la condición de control sin pastoreo. 2- Pastoreo intermedio: el potrero nº 7 de la seccional “Lomitas”, dentro de la zona de uso público extensivo del Parque Nacional, el n° 7 de la seccional “La Trinidad”, y el n° 6 de la seccional “Las Ensenadas”. Estos potreros han
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estado sometidos a uso ganadero intermedio en los últimos seis años, no superando en promedio la capacidad de carga del sistema, 0,3 equivalentes vacas (EV) por hectárea. 3- Con pastoreo intenso: un potrero en la Estancia “La Pampilla”, y otro en la Estancia “Santo Tomás”, todos dentro de la Reserva Hídrica Provincial. Los valores de carga, están próximos a 1 EV por hectárea A los fines de minimizar fuentes de error en la toma de datos y de homogeneizar las características ambientales de los sitios de muestreo, de modo de disminuir el ruido ambiental y favorecer el análisis de los efectos del pastoreo, todos los sitios de muestreo seleccionados estuvieron ubicados fuera de las áreas de uso público, en un rango altitudinal de 1.900 – 2.150 m.s.n.m. (el más representativo de la unidad), y en potreros similares en cuanto a fisiografía y vegetación. En cada sitio de muestreo, se definieron como ambientes más importantes a considerar, los arroyos de bajo orden, con presencia de pedreros en la faja comprendida entre el cauce y 200 m a cada lado de éste.

Fecha y frecuencia del monitoreo Las campañas de monitoreo tuvieron lugar en las siguientes fechas: 15 – 16 de octubre de 2007: Relevamiento y ubicación de sitios de muestreo. Ajuste de metodología 7 – 9 de diciembre de 2008: Muestreo 19 – 20 de enero de 2008: Muestreo 13 – 14 de marzo de 2008: Muestreo

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Figura 2: Ubicación de los sitios de muestreo

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Actividades realizadas En cada sitio de muestreo, se implementó un diseño de muestreo en bloques, para obtener información más detallada de las diferencias en la comunidad de anfibios en los distintos ambientes. Se muestrearon seis arroyos al azar por condición de pastoreo y seis para la situación sin pastoreo. En cada uno, se realizó una transecta de observación de 50 metros de largo, y 5 metros de ancho a ambos lados del cauce. Los muestreos de pedreros, consistieron en la revisión por levantamiento de 10 rocas de más de 30 cm de circunferencia. Las especies fueron identificadas por observación directa de los ejemplares, y por el canto. No pudo diferenciarse Odontophrynus achalensis de O. occidentalis, especies muy similares morfológicamente entre sí. Por esto todos los escuercitos observados y escuchados, fueron consignados como Odontophrynus sp. Los sitios de muestreo fueron georreferenciados, y se realizó para cada uno, una breve descripción ambiental, información que fue compilada junto a los resultados obtenidos, en planillas Excel (Planilla de base de datos). Las variables ambientales (vegetación de ribera, vegetación flotante, vegetación sumergida, fondo con limo o fondo de roca desnuda, fueron divididas en 4 clases de cobertura (Clase A: 0 – 25%; Clase B: 26 - 50%; Clase C: 51 - 75%; Clase D: > 76%). La temperatura y velocidad del viento durante el muestreo, la precipitación (medida como la ocurrencia de lluvias en la semana previa al muestreo), y la hora de los muestreos (realizados entre las 17 y las 05 hs), fueron tomadas como covariables en el análisis de los datos. Los efectos de la temperatura, hora del día, velocidad del viento y precipitaciones, no fueron considerados en el presente informe. Las especies fueron identificadas por observación directa de los ejemplares, y por el canto. No pudo diferenciarse Odontophrynus achalensis y O. occidentalis, especies muy similares morfológicamente entre sí, por lo que todos los escuercitos observados y escuchados, fueron consignados como Odontophrynus sp. Para calcular la diversidad de especies, se utilizó el índice de diversidad de Shannon. Para la comparación de la diversidad en distintas condiciones de pastoreo, se utilizó el test propuesto por Magurran (1988). El número de especies, y la abundancia media de cada especie en cada una de las 18 transectas, fue comparada mediante tests ANOVA de Kruskall-Wallis, considerando como factores las 167

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intensidades de pastoreo, la presencia-ausencia de pedreros, y cada una de las 4 clases de cobertura definidas para cada variable descriptora del ambiente. De corroborarse algún efecto significativo, los pares de grupos fueron posteriormente contrastados mediante tests U de Mann-Whitney.

Logística y equipamiento El monitoreo fue llevado a cabo por tres profesionales biólogos. Para la realización de las campañas, se contó con las pickups de la Delegación Regional Centro (APN) a tiempo completo, y se utilizaron las instalaciones del Centro Operativo Achala, en el Parque Nacional, para pernocte y tareas de gabinete. El equipamiento utilizado fue:
• • • • • • • •

GPS Garmin modelo Etrex Reflector 12 V con batería Cinta métrica metálica 50 m Linternas de mano (2) Linternas frontales (2) Grabador Cámara fotográfica digital Nikon Coolpix 4300 Waders

RESULTADOS El número de especies no fue afectado por las condiciones de pastoreo considerados, ni por ninguna otra variable. La intensidad de pastoreo solo tuvo un efecto sobre la abundancia de Hypsiboas cordobae (resultó además la especie más abundante) (H = 7,38; p > 0,05; N = 18; test ANOVA de Kruskall-Wallis), la que resultó mayor en sitios con pastoreo intensivo, con respecto a los sitios sin pastoreo (Z = 2,33; p> 0,05; test U de Mann-Whitney), e incluso mayor en los sitios con pastoreo intermedio que en los sitios no pastoreados (Z = 2,01; p >0,05), siendo estadísticamente similar entre los sitios con pastoreo intensivo y medio. De las variables descriptoras del ambiente, solamente la cobertura de la vegetación flotante tuvo efectos significativos sobre las abundancias de dos especies
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(Chaunus arenarum: H = 8,77; p < 0,05; Pleurodema krieggi: H = 11,82; p < 0,01; test ANOVA de Kruskall-Wallis). En el caso de P. krieggi, la mayor abundancia fue observada en los pedreros relacionados a arroyos con una cobertura de vegetación flotante por debajo del 50%, y preferentemente por debajo del 25% con muchos casos de 0% de cobertura (Clase A vs C: Z = 2,12; p < 0,05; Clase A vs D: Z =2,90; p < 0,01; todas las otras relaciones: NS). Por otra parte, C. arenarum fue más abundante con coberturas entre 26 y 50% de macrofitas flotantes (Clase B vs A: Z = 2,00; p < 0,05; Clase B vs D: Z = 2,83; p < 0,01; todas las otras relaciones: NS). En cuanto a la diversidad de especies, los valores observados fueron mayores en los sitios sin pastoreo (0,90) que en los sitios con pastoreo intensivo (0,74), y estos a su vez fueron más diversos que los sitios con pastoreo moderado (0,64). Sin embargo, estas diferencias no fueron significativas (p > 0,05; test t para el índice de Shannon).

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES No surgen de este primer monitoreo, diferencias en la diversidad de anfibios atribuibles a la condición de pastoreo de los sitios relevados. Hypsiboas cordobae se presenta como la especie más abundante en el área de estudio y con características de especie bioindicadora del uso de los sitios, en cuanto al pastoreo. Entre las variables descriptoras del ambiente, la vegetación flotante surge como relevante, ya que coberturas altas afectarían la abundancia de algunas de las especies. Metodológicamente, resulta adecuado a los fines del muestreo, la revisión de pedreros removiendo rocas durante el horario diurno, momento en que los anfibios se encuentran en sus refugios. Durante la noche, el esfuerzo deberá estar orientado a la visualización de los ejemplares en actividad, y al registro de cantos. En los próximos monitoreos, debería realizarse una campaña mensual, en el período comprendido entre septiembre y abril, a los fines de abarcar todo el período de actividad de los anfibios en Pampa de Achala. En el análisis de nuevos datos, deberá considerarse el efecto de la temperatura, hora del muestreo, intensidad de viento y precipitaciones.

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Resulta de utilidad disponer de weaders para los muestreos a campo. Por la noche, y particularmente en verano, los pastizales están muy húmedos, lo que sumado a la presencia de numerosas vertientes, hacen difícil desplazarse sin mojarse por completo. Más aún, los weaders permiten muy buenas aproximaciones a las márgenes de arroyos, en sectores donde es imposible hacerlo sin ingresar al cauce.

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BIBLIOGRAFIA APN. 2004. Convenios de Herbivoría Parque Nacional Quebrada del Condorito. Informes Técnicos. Delegación Regional Centro. Administración de Parques Nacionales. Córdoba. CABIDO, M., ANTON, A., CABRERA, M., CINGOLANI, A., DÍAZ, S., DI TADA, I. & FALCZUK, V. 2003. Línea de Base de la Biodiversidad y Programa de Monitoreo del Parque Nacional Quebrada del Condorito y Reserva Hídrica Provincial Pampa de Achala. Informe Final Administración de Parques Nacionales. Volumen I y II. 211pp. Córdoba. FEINSINGER, P. 2004. El diseño de estudios de campo para la conservación de la biodiversidad. FAN, Bolivia. MAGURRAN, A. E. 1988. Ecological Diversity and Its Measurement. Princeton University Press, New Jersey. 179 pp. MONGUILLOT, J.C. 2001. Herpetofauna del Parque Nacional Quebrada del Condorito. Lista Comentada. Delegación Regional Centro. Administración de Parques Nacionales. Córdoba. RAFFO, L. 2006. Proyecto de Estudio y Monitoreo de la Diversidad de Anfibios Anuros en la Reserva Natural Otamendi. Informe de Avance. Administración de Parques Nacionales. Bs. As.

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CAPITULO VI : MONITOREO DE AKODON BOLIVIENSIS AUTORES: Polop, J.J. y J.W. Priotto

OBJETIVO • Diferenciar entre fluctuaciones naturales en la abundancia de Akodon boliviensis y cambios como resultado de la aplicación de regímenes de manejo (herbivoría).

INTRODUCCIÓN En general, los roedores son animales altamente prolíficos y muy adaptables, fluctuando marcadamente algunas poblaciones en densidad (Crespo et al., 1970; Krebs y Myers, 1974; Taitt y Krebs, 1982; Henttonen et al., 1985, de Villafañe et al., 1988; Polop y Sabattini, 1993). Son reconocidos por su inmediata y extendida respuesta a los cambios ambientales (Beatley, 1969, 1976; Reichman y Van De Graaff, 1975; Whitford, 1976), habiendo desarrollado mecanismos para responder rápidamente al incremento de presión competitiva, por lo que se constituyen en excelentes indicadores de cambios a nivel ambiental. Estos animales poseen una capacidad de crecimiento tipo “explosivo” de sus poblaciones. Estudios previos sobre roedores correlacionaron la diversidad y abundancia de las especies de roedores con la complejidad del suelo y de la vegetación (Dueser y Shugart, 1979; Murúa y Gonzalez, 1979; Kravetz y Polop, 1983; Bonaventura y Kravetz, 1989). Rowenzweig y Winakur (1969) observaron que varias variables del hábitat, incluyendo diversidad de altura del follaje, densidad de la vegetación y estructura del suelo, influenciaron significativamente la distribución y la diversidad de las especies en las comunidades de roedores del desierto de Arizona. Por otro lado, M'Closkey y Fieldwick (1975) obtienen significativas segregaciones en microhábitats de tres variables del hábitat; demostrando también que la distribución local y la abundancia de los roedores es predecible por una medida de la complejidad del hábitat. La conversión de la tierra para propósitos agrícolas es una causa directa no sólo de pérdida de biodiversidad, sino también de cambio en la composición y

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variación en la composición numérica de las comunidades. Como un asunto de conveniencia, la pérdida de biodiversidad es comunmente cuantificada en términos de tasa de pérdida de diversidad de especies, y menos apreciado es el impacto de la destrucción no de otras formas de vida, sino de sus interacciones. Dentro de la fauna de pequeños roedores de la Pampa de Achala, Akodon boliviensis es la especie que se registra en mayor abundancia. La zona de altas cumbres es el único ambiente donde se lo captura en la provincia, y se lo hace en hábitats de estepas de gramíneas, bordes de arroyos y laderas rocosas (Polop, 1989, 1991; Priotto et al., 1996). Según Redford y Eisemberg (1992) en otras localizaciones en el país se lo ha registrado en áreas con alta cobertura vegetal y en campos de cultivos. Presenta un ciclo reproductivo estacional, con un número promedio de 4,7 embriones por hembra, en un rango de 3 a 7. Piantanida et al., (1989) registraron un tamaño promedio de camada de 5,0 individuos. Uno de los conceptos más importantes desarrollados por la teoría de ecosistemas está relacionado al flujo de energía a través del ecosistema. Los modelos han sido basados en el tema central del flujo de energía y el análisis de las partes componentes a través de la cual tal energía fluye en cascada (Grodzinski y Wunder, 1975). Los pequeños mamíferos constituyen uno de tales componentes y de esta manera el flujo de energía a través de sus poblaciones se convierte en un aspecto importante de estudio. Sus relaciones con otros componentes del sistema pueden ser descriptas a través de sus hábitos alimenticios. En ecosistemas donde la red alimentaría está constituida por pocos miembros, como en comunidades de desiertos, zonas árticas o semidesérticas, los pequeños mamíferos constituyen el centro de la red (especies claves) (Pitelka, 1957; Tikhomirov, 1959; Naumov, 1975). Desde este punto de vista del ecosistema a los representantes del género Akodon se los puede caracterizar como omnívoros, con una dieta compuesta principalmente por semillas, invertebrados y hojas, teniendo como base el consumo de invertebrados (Redford y Eisemberg, 1992; Castellarini, inéd.), reconociendo que la dieta de los roedores varía estacionalmente y en relación al tipo de hábitat, a la intensidad de los disturbios y a la oferta del alimento (Polop et al., 2001). Por otro lado, los roedores serían las presas más importantes para carnívoros como el zorro y el puma, aves como el aguilucho y águilas, y serpientes, en el ecosistema de la

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Pampa de Achala. López, (2001) registró que los múridos en general constituyen el 42% de la dieta total del zorro colorado, quien se comporta como predador selectivo en Pampa de Achala, siendo A. boliviensis la especie con mayor ocurrencia entre las presas. Por ello nuestra hipótesis de trabajo consiste en que en las áreas de pastizales bajo el impacto del pastoreo, A. boliviensis se constituye en una especie indicativa del efecto que produce tal actividad, viéndose significativamente disminuidas su representación numérica. Esto tendría efectos en el resto de la cadena alimentaria, pudiendo afectarse las interacciones entre otros componentes del ecosistema. En el proyecto inicial se había planificado un esquema de muestreo y subsecuente análisis basado en el objetivo de evaluar los efectos de un potencial factor perturbador (ganado) del ambiente, bajo circunstancias donde se tiene poco o ningún control sobre las condiciones de la prueba o sus localizaciones. Por las características de la forma de la toma de muestras y de sólo poder disponer de la etapa post-operacional en el estudio de las áreas a estudiar se proponía un diseño tipo “evaluación de accidente”, la cual no trabaja con la línea de base de datos. En estos estudios son necesarios los supuestos modelo-dependientes y los análisis para separar los efectos de tratamientos de las influencias confusas de tiempo y localidad en pruebas de impacto. El esquema de evaluación de accidente se planteó, como se dijo, a fin de evaluar los efectos de las acciones del impacto investigado sobre la vida silvestre, ello mediado por los cambios en los valores de abundancia poblacional resultantes de ese impacto. El esquema de muestreo mencionado significaba disponer de potreros bajo uso ganadero, que fueran luego (en el momento de inicio del relevamiento de datos) liberados del ganado por un período de al menos tres ciclos reproductivos del objeto de estudio. Este período es necesario para posibilitar la validez de las conclusiones, dado que los estudios de impacto deben incluir una dimensión temporal a sus diseños. La condición necesaria para la aplicación del esquema de muestreo por evaluación de accidente no se pudo obtener en el área, y los tiempos y períodos en los que se desarrollaría el estudio eran muy cortos, por ello fue necesario cambiar el diseño.

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No habíamos considerado aplicar un estudio manipulativo en Pampa de Achala porque si se aplicara solo mediría diferencias entre los parches, sin poder asignarse la responsabilidad de las diferencias que pudieran existir, que podrían ser, además, consecuencia de las diferencias en zona, vegetación, proximidad a lugares con presencia humana, predación, etc. Sin embargo, la falta de una prueba firme de asignación de responsabilidad a un determinado factor no impediría realizar la comparación de las abundancias de roedores en las áreas, ni disminuiría la importancia de tales investigaciones. En realidad lo que podríamos determinar son diferencias de abundancia de fauna entre situaciones que supondríamos son consecuencia de una acción que ha sido hipotetizada.

METODOLOGÍA

Diseño del muestreo y análisis estadístico El muestreo se realizó en la zona del Parque Nacional que se encuentra entre el Parador del Cóndor y la Posta del Qenty, a ambos lados de la ruta de las Altas Cumbres (Fig. 1). La ubicación de las áreas y los sistemas de muestreo fue realizada utilizando los mapas ofrecidos gentilmente por la Dra. Ana Cingolani. En ellos se seleccionaron para el estudio tres áreas con distinto uso ganadero: un área de carga continuada, en la cual se viene realizando en forma permanente la actividad ganadera desde hace muchos años a la que denominamos parcela E7; una de carga discontinua, que recibe acción de ganado en solo un período del año (junio – diciembre) llamada parcela E4; y un área en la que se ha evitado la acción del ganado desde hace tiempo a la que llamamos parcela E6. En cada parcela los sistemas de muestreo se ubicaron en los hábitat de pajonales, especificados con los colores amarillo y rosado en la figura 1. En cada una de esas áreas se dispuso del registro de capturas de pequeños mamíferos a partir de líneas de trampeo activadas entre el 25 y el 29 de febrero. Estas líneas activadas por cuatro noches consecutivas consistieron en 10 estaciones equidistantes 6 m una de otra. Ellas fueron registradas con GPS Garmin eTrex Legend Cx y se encuentran en el SIG del programa de monitoreo. (Nota: 7E33F significa que la referencia geográfica corresponde al punto final (F) de la línea 3 de

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la unidad de muestreo 3 de la parcela 7E. Las referencias sin la letra F corresponden al inicio de la línea.) Las trampas utilizadas corresponden a modelos de captura viva (tipo Sherman). En cada área se dispusieron tres unidades de muestreo separadas por al menos 100 m. Estas condiciones fueron replicadas a través del terreno.
6E

4E 3E

7E

camino viejo La Posta 7E pastoreo todo el año 6E sin pastoreo (a veces unos pocos caballos) 4E junio-diciembre

tranquera

El Cóndor

La Pampilla

rojos: céspedes amarillos y rosados: pajonales verdes y celestes: roca con pajonal

Figura 1: Clasificación supervisada de la zona de muestreo en la que se especifica la ubicación de las parcelas y descripción de los componentes.

Cada unidad de muestreo estuvo compuesta por tres líneas de capturas separadas por al menos 50 m entre si. De ello resultó que cada parcela disponía de 90 trampas distribuidas en tres unidades de muestreo de 30 trampas cada una. Ello dio como resultado un número total de 270 trampas por noche, distribuidas en 3 unidades de muestreo de 3 líneas cada una en cada parcela, con 10 trampas por línea. En otros términos, se dispuso de tres repeticiones de cada situación. Las referencias de las coordenadas de cada línea de muestreo en cada unidad de muestreo se detallan a continuación: Como atrayente durante todo el estudio se utilizaron cebos embolsados en papel, consistentes en una pasta elaborada con pasta de maní y grasa vacuna. Los pequeños mamíferos capturados fueron determinados por procedimientos estándar. Asimismo se los clasificó por categoría de edad como juveniles y adultos, y por sexo. Luego de ser medidos de acuerdo a protocolos estándares y marcados mediante caravanas en las orejas, fueron liberados en proximidades de la trampa en la que
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habían sido capturados. También se determinó el estado de desarrollo, en machos por posición testicular y en hembras por abertura o cierre de la vagina. Las hembras preñadas fueron detectadas por palpación y/o peso, mientras que las lactantes por el desarrollo de las mamas. Cómo índice de abundancia se aplicó el criterio del índice de densidad relativa (IDR): número de animales capturados/número de trampas x número de noches. Como los animales no fueron remocionados sino marcados y liberados en su lugar de captura fue necesario realizar modificaciones, para lo cual se corrigieron los registros no considerando las recapturas en el numerador de la relación. Para comparar los valores de abundancia total y para la especie de mayor registro se utilizó un ANOVA, considerando a los tipos de carga ganadera como factores, utilizándose como test a posteriori el de Tukey. La campaña fue realizada por tres personas: Dr. José Priotto, Téc. Marcos Torres y Dr. Jaime J. Polop. El segundo día de campaña fueron acompañados por personal de APN, el Lic. Maximiliano Ceballos y el Gpque. Alvaro Sánchez. Se utilizó como medio de movilidad una camioneta Toyota, y para la captura y registro de datos, 300 trampas tipo “Sherman”, notebook, pesolas, caravanas, aplicador de caravanas, etc.

RESULTADOS Se realizó un total de 125 capturas, correspondientes a 99 Akodon boliviensis, 22 Oxymycterus rufus, 3 Monodelphys sp. y 1 Reithrodon auritus. La captura en relación a las parcelas de muestreo se registró según tabla 1 y Anexo 4. La parcela 4E fue la que registró la mayor riqueza de especies (4), en tanto que en las dos restantes se capturaron las mismas especies y en igual número (2).

Especie A. boliviensis Monod. sp Oxym. rufus Reit. auritus

4E 53 3 12 1 69

6E 8 1 9

7E 38 9 47

Tabla 1: Número de individuos capturados por especie y parcela.

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A. boliviensis fue la especie que predominó numéricamente en la captura en la totalidad de las parcelas, siendo posible observar su proporción entre ellas en la figura 1.
7

38

55

Parcela 6E

Parcela 4E

Parcela 7E

Figura 1: Proporción de A. boliviensis registrados en las parcelas de muestreo en Pampa de Achala (Córdoba), 2008.

Al analizar los datos de abundancia (IDR) totales y para A. boliviensis se observó que éstos cumplían con la homogeneidad de varianza (P = 0,684 y P = 0,954 respectivamente). Al comparar los valores de abundancia de los registros totales entre las parcelas se observó que hubo diferencias entre ellas (0,002), y por el test a posteriori de Tukey, que las diferencias estuvieron dadas entre las parcelas 4 y 6 (P= 0,002), y 6 y 7 (P= 0,030). Algo similar se observó al analizar los valores de abundancia por parcela de A. boliviensis, que registró diferencias entre parcelas (0,000), registrándose esa diferencia entre las parcelas 4 y 6 (P= 0,001), y 6 y 7 (P= 0,003). Las diferencias estadísticas son mostradas en forma gráfica en las figuras 2 y 3. Por otro lado, se proveyó a los guardaparques de material consistente en bibliografía sobre los pequeños mamíferos de la Pampa de Achala, un Manual de control de roedores y una guía sobre las características generales y fotos o esquemas de los roedores sigmodontinos registrados en la Pampa de Achala (Anexo 1). Además, durante el día de estadía en campo se los instruyó sobre las actividades de captura marcado y recaptura de pequeños mamíferos, su identificación, sexado y determinación del estado reproductivo.

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2,5 2 1,5

IDR
1 0,5 0 6E 4E Parcela 7E

Figura 2: Valores de IDR promedios y desvíos de las capturas totales de pequeños mamíferos por parcela en Pampa de Achala (Córdoba) 2008.

2,5 2 1,5 IDR 1 0,5 0 6E 4E Parcela 7E

Figura 3: IDR promedios y desvíos por parcela para A. boliviensis en Pampa de Achala (Córdoba) 2008.

CONSIDERACIONES La distribución de los organismos es un fenómeno resultante de diversos procesos ambientales y del propio organismo. La ecología clásica reconoce que la 179

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ocurrencia de los individuos está controlada por algún factor ambiental. No obstante, aún resulta tema de discusión cuáles son los más importantes y bajo qué circunstancias. A pesar de su aparente simplicidad, el hecho de que algunos organismos se encuentren en ciertas zonas y no en otras puede revestir una enorme cantidad de características biológicas particulares y una aun mayor importancia práctica, por ejemplo, en la decisión de estrategias de conservación, manejo o control poblacional. La composición de especies vegetales, la estructura y la presencia de otras especies animales son importantes determinantes de la calidad de un hábitat. Además, se ha demostrado que ellas ejercen una fuerte influencia sobre el tamaño y persistencia de las poblaciones animales. Los resultados obtenidos a través del muestreo informado son categóricos en resaltar las diferencias en abundancia de pequeños mamíferos entre zonas con distinto régimen de manejo, aunque no son de fácil interpretación. El diseño con el que se trabajó fue solo para evaluar diferencias entre las áreas, sin poder instrumentar aquél que hubiera podido medir específicamente los efectos de un potencial factor perturbador, en nuestro caso, el régimen de herbivoría. De esta manera lo que se pudo registrar es que la fauna de pequeños mamíferos de las parcelas muestreadas estuvo constituida por ensambles de muy baja riqueza específica, y que hubo diferencias en los valores de abundancia entre las parcelas sometidas a diferente manejo ganadero. En relación a las diferencias por parcelas una posible interpretación a probar a futuro es que la presión ganadera podría haber pauperizado (por acción directa y/o indirecta) la composición y abundancia de la fauna de predadores y/o modificado la disponibilidad de ciertos recursos para algunas especies de pequeños mamíferos oportunistas, las cuales bajo tales condiciones prosperaron e incrementaron dramáticamente sus abundancias. Los altos valores de abundancia se observarían en las parcelas E4 y E7, mientras que en la parcela E6, sin presión ganadera desde hace años y en vías de recuperar su pastizal, la abundancia fue menor. Ello permitiría sacar como otra conclusión que, A. boliviensis podría ser el ejemplo de una especie oportunista que evoluciona favorablemente en su abundancia en áreas perturbadas por el bajo número de predadores y diferencias en disponibilidad.

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Sin embargo, otra forma de considerar la información provista por este informe es la de añadirla como parte integrante de la constitución de una línea de base de la región.

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BIBLIOGRAFIA POLOP, J.J. & SABATTINI M.S. 1993. Rodent abundance and distribution in habitats of agrocenosis in Argentina. Studies on Neotropical Fauna and Environment, 28: 39-46. POLOP, J.J., GARDENAL, C.N. & SABATTINI, M. S. 1982. Comunidades de roedores de cultivos de sorgo en la provincia de Córdoba y su posible vinculación con la Fiebre Hemorrágica Argentina. Ecosur, 9: 107-116. POLOP, J. J., MARTINEZ, R.L. & TORRES, M.P. 1985. Distribución y abundancia de poblaciones de pequeños roedores en la zona del embalse Río Tercero, Córdoba. Historia Natural, 5: 33-44. PRIOTTO, J.W., MORANDO, M. & AVILA, L. 1996. Nuevas citas de roedores de los pastizales de altura de las sierras de Comechingones, Córdoba, Argentina. Facena, 12: 135-138. PRIOTTO, W.J. & POLOP, J.J. 1997. Space and time use in syntopic populations of Akodon azarae and Calomys venustus (Rodentia, Muridae). Z.Säugetierkunde, 62: 1-7. REIG, O.A. 1987. An assessment of the systematics and evolution of the Akodontini, with the description of new fossil species of Akodon (Cricetidae: Sigmodontinae). Fieldiana: Zool., 39: 347-99. REDFORD, K. & EINSENBERG, J.F. 1992. Mammals of the Neotropics. Vol. 2. The Southern cone: Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay. The University of Chicago Press, Berkeley. Pp. 338. TATE, G.H. 1932 The Taxonomic history of the Slouth and Central American rodent genera. American Museum Novitates, 582: 1-32. THEILER, G.R. & BLANCO, A. 1997. Patterns of evolution in Graomys griseoflavus (Rodentia) II. Reproductive isolation between citotypes. Journal of Mammalogy, 77: 776-784. THEILER, G.R. & GARDENAL, C.N. 1996. Distribución espacial de frecuencias génicas en poblaciones de Calomys musculinus de la Pampa Húmeda. Actas XI Jornadas Argentinas de Mastozoología. San Luis. Pp. 41.

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA ANEXO 1. Guía con características generales de roedores sigmodontinos registrados en Pampa de Achala.

SUBFAMILIA SIGMODONTINAE
Las cúspides de los molares superiores e inferiores, en los representantes de este grupo que las poseen, se disponen en dos filas longitudinales. El forámen infraorbital es pequeño, y por él pasa una tira del músculo masetero que se une al rostro. No poseen proceso postorbital en el hueso frontal.

Tribu Akodontini Género Akodon
Es uno de los géneros más grandes y complejos. Posee una amplia distribución en nuestro país y, taxonómicamente es uno de los más pobremente conocido de los múridos sudamericanos. El número de taxas asignado a Akodon ha sido muy variable, reconociéndose en algunos casos 90 (Tate, 1932) y en el otro extremo 33 (Honacki et al., 1982). Los molares tienden a ser algo simplificados o tetralofodontes, y el tercer molar inferior tiende a ser reducido en tamaño (Reig, 1987).

Akodon boliviensis - Caracteres físicos distintivos En los ejemplares de esta especie en la provincia la longitud cabeza-cuerpo varió en un rango de 84 y 114 mm entre juveniles y adultos, mientras que la variación para el largo de la cola fue de 57 a 85 mm, de la pata posterior de 22 a 25 mm y de las orejas de 13 a 15 mm. Son animales de pelaje largo y sedoso. Su coloración es gris pardusco con tonalidades rojizas y amarillentas, posee pelos más largos y oscuros intercalados. Su vientre es plomizo, con las puntas de los pelos amarillentas, y la cola bicolor es dorsalmente más oscura. El cariotipo de individuos de poblaciones capturados en la provincia de Córdoba fue de 2n= 40. Los pares autosómicos 1-18 son telocéntricos, y el 19 es metacéntrico. Los cromosomas X son subterminales, y el Y es un pequeño metacéntrico (Pinna Senn, et al., 1992). - Distribución Olrog y Lucero (1981) y Redford y Eisemberg (1992) registran su distribución desde el sur de Perú y Bolivia, extendiéndola en Argentina por el noroeste hasta la provincia de Córdoba.
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- Registros en Córdoba Se lo ha capturado en los pastizales de altura de las Sierras de Achala (Polop, 1989 y 1991), y Sierra de Comechingones (Priotto et al., 1996). En Pampa de Achala representa el componente más abundante de la fauna de roedores. - Hábitats Se lo registra en hábitats de estepas de gramíneas, bordes de arroyos y laderas rocosas (Polop, 1989, 1991; Priotto et al., 1996). Según Redford y Eisemberg (1992) en otras localidades se lo ha registrado en áreas con alta cobertura vegetal y en campos de cultivos. -Hábitos Se lo ha citado como crepusculares y nocturnos (Mares et al., 1989). En Córdoba se lo registró también con actividad diurna (Priotto y Polop, 1997). Se lo considera de comportamiento agresivo. - Reproducción Presenta un ciclo reproductivo estacional, con un número promedio de 4,7 embriones por hembra, en un rango de 3 a 7. Piantanida et al. (1989) registraron un tamaño promedio de camada de 5,0 individuos. - Alimentación Posee una dieta en base a invertebrados (Redford y Eisemberg, 1992). Castellarini (inéd.) en la provincia de Córdoba lo cita como omnívora. - Categorización Insuficientemente conocida. Género Oxymycterus A todos los representantes del género se los conoce como hocicudos por tener el rostro del cráneo alargado y delicado. De orejas redondeadas y cola relativamente corta. El tercer molar es pequeño, y los molares exhiben un patrón simplificado (tetralofodonte). Oxymycterus rufus - Caracteres físicos distintivos

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Son individuos de tamaño relativamente grande: el largo de cabeza y cuerpo varía entre los 105 mm en los juveniles a los 166 mm en los adultos. El largo de la cola alcanza los 72 mm en los juveniles y los 121 mm en los adultos; en tanto que la pata posterior oscila en un rango de 28 mm a los 33 mm; y las orejas entre los 18 mm a 22 mm entre juveniles y adultos. La coloración dorsal del pelaje es rojizo oscuro, con las puntas de los pelos amarillo-anaranjados. Posee una banda de tono oscuro a lo largo de la región dorsal media, mientras que en los flancos es más claro. La superficie ventral es amarillenta ocrácea mezclada con gris. La cola es oscura y posee escasos pelos. - Distribución Desde el sureste de Brasil, Uruguay, por el este y centro de Argentina (Olrog y Lucero, 1981). - Registros en Córdoba Se lo registró en áreas serranas: Cosquín, Embalse del Río Tercero, Cerro de Oro, Pampa de Achala, Villa Dolores, Río Ceballos, Yacanto, Las Rosas, Los Pozos, y Nono, en las localidades de Chucul, Gigena y Espinillo, y en la zona de la laguna Saladillo en el Departamento Unión. - Hábitats Utiliza con frecuencia hábitats de alta cobertura y con poco disturbio por actividad humana. Se lo captura en terraplenes, bordes de arroyos y pastizales naturales. - Hábitos La actividad diaria fuera de sus nidos incrementa desde el amanecer hacia el mediodía, y desde aquí declina hacia la noche (Priotto y Polop, 1997). - Reproducción Desde la reproducción en bioterio se obtuvieron camadas con un número promedio de 4 crías por hembra. No se han realizado estudios de la actividad reproductiva en el campo. Se lo ha registrado siempre en muy bajos números, y sin constituir un componente estable en la estructura de las comunidades de roedores de la provincia. - Alimentación

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La dieta para esta especie esta basada particularmente en artrópodos (Kravetz, 1972) y en semillas de Chenopodium album (Castellarini, inédito). - Categorización No amenazada. - Comentarios generales Incluimos aquí un conjunto de observaciones que se han realizado en Oxymycterus sp. de Pampa de Achala. Las medidas registradas en una serie de individuos de juveniles a adultos variaron para el largo cabeza-cuerpo entre los 100 y los 150 mm; para el largo de cola entre 87 y 113 mm; para el largo de la pata posterior entre 28 y 30 mm; y para el largo de la oreja entre 20 y 21 mm. La coloración dorsal de sus ejemplares es amarronada, con tintes rojizos y negruzcos y con una mancha frontal que se extiende detrás del hocico, mientras que el vientre es ocráceo a rojizo más intenso. Se lo ha registrado en la Pampa de Achala, por encima de los 2.100 msnm, en muy bajos números en proximidad de arroyos, quebradas y pastizales de altura (Polop, 1989, 1991). Son de hábitos nocturnos. El número promedio de embriones detectados en hembras preñadas fue de 3. No se han hecho estudios sobre la biología poblacional.

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Akodon boliviensis

Oxymycterus rufus

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Tribu Oryzomyini Género Oligoryzomys Se los suele llamar colilargos o coludos ya que su mejor caracterización es la gran longitud de la cola, que supera en tamaño al de la cabeza-cuerpo. Se ha registrado solo un representante del género en la provincia.

Oligoryzomys flavescens - Caracteres físicos distintivos El largo de la cola alcanza en el rango juveniles-adultos entre los 98 y los 129 mm, y es más larga que la cabeza y cuerpo (87-185 mm). Son de tamaño pequeño; sus patas son relativamente largas (desde los 21 a los 30 mm entre juveniles a adultos) y las orejas cortas y cubiertas de pelos (desde 12 a 16 mm entre juveniles a adultos). El pelaje es largo y de coloración relativamente uniforme. El dorso es pardusco amarillento, los flancos de un amarillento un poco más intenso, y la grupas más anaranjadas. El vientre es blanco amarillento con las bases de los pelos gris plomo. Su cola bicolor es oscura dorsalmente y clara ventralmente. Las corridas electroforéticas de los ejemplares de Pampa de Achala ofrecen patrones distintos a los del resto de la provincia (Theiler, comunicación personal), manteniendo un número de 68 cromosomas (Polop, 1989). - Distribución Ocupa desde el sureste de Brasil, Uruguay y en Argentina hasta la provincia de Río Negro (Cabrera, 1961; Redford y Eisenberg, 1992; Olrog y Lucero, 1981). - Registros en Córdoba En la provincia se lo ha capturado en numerosas localidades: Yacanto, Chucul, Gigena, Cosquín, Bengolea, El Rastreador, Melo, Cerro de Oro, Villa Dolores, Laguna Larga, Cruz del Eje, Villa de María, Embalse del Río Tercero, Las Rosas, Los Pozos, Nono, Villa Candelaria, La Cañada (Departamento Río Cuarto), Pampa de Achala (Manjón et al., 1983; Polop, 1989, 1991; Polop et al., 1982, 1985). - Hábitats Se los observa en hábitats próximos al agua como bordes de arroyos, y también en bordes de bosques, terraplenes de ferrocarril y bordes de cultivos. Utiliza los espacios próximos a rocas, aunque se lo encuentra más frecuentemente debajo de

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la vegetación herbácea tupida. Llega hasta los pastizales de altura de 2200 msnm (Polop, 1898, 1991). - Hábitos Es de hábitos tanto diurnos como nocturnos, no presentando un modelo claro de actividad en el uso temporal del espacio (Priotto y Polop, 1997). - Alimentación Se lo ha citado, para otras provincias, alimentándose de vegetales e invertebrados (Redford y Eisenberg, 1992), con variación estacional de la dieta, donde predominan semillas de Monocotiledóneas y de Dicotiledóneas (Ellis et al., 1998). - Reproducción Sus capturas han registrado siempre muy bajos números, y localizadas en períodos circunscriptos del año. No existen datos para la provincia sobre su comportamiento reproductivo, aunque se cita un número promedio de 5,1 embriones por hembra (Barlow, 1969). - Categorización No amenazada - Comentarios generales En individuos de poblaciones de esta especie se han determinado sueros positivos para Hantavirus en el sur de la Provincia de Córdoba (Levis et al., 1997) Género Graomys A los representantes de este género se los asemeja por parecidos morfológicos con el género Phyllotys, sin embargo, en Graomys la cola es más larga que la cabeza y el cuerpo y termina con un mechón de pelos que le dan apariencia de un pincel. Graomys griseoflavus – pericote común, rata orejuda - Caracteres físicos distintivos Son de tamaño mediano, con un largo de cabeza y cuerpo que varían entre: 95-127 mm; cola: 116-161 mm; pata posterior: 25-27 mm; oreja: 19-25 mm, para juveniles y adultos respectivamente. La cola es más larga que la cabeza y el cuerpo. Tienen

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orejas grandes de coloración oscura. El dorso de los animales es pardo grisáceo, los flancos ocráceos, y el vientre es completamente blanco o levemente amarillento, contrastando fuertemente con la coloración de los lados y dorso. Sus patas son blancas dorsalmente y las plantas son oscuras. La cola es bicoloreada, marrón oscura o negra a dorsal y blanca amarillenta a ventral y posee un pincel terminal. - Distribución Como Graomys griseoflavus ha sido citado en Bolivia, Paraguay, Brasil hasta la provincia del Chubut en Argentina (Olrog y Lucero, 1981; Redford y Eisenberg, 1992). - Registros en Córdoba Se lo ha registrado en la región centro-norte de la provincia. La forma 2n= 42 fue determinada para la provincia de Córdoba en las localidades de Santiago Temple y Villa de María (Theiler y Gardenal, 1996). Como Graomys griseoflavus se lo ha registrado en esta provincia en varias localidades: Laguna Larga, Embalse del Río Tercero, Villa de María, Cruz del Eje, Villa Dolores, Villa Candelaria, La Cañada (Departamento Río Seco), Tanti Viejo, Santiago Temple, La Paz, Colonia Tirolesa, Pampa de Achala, Yacanto, Nono, Las Rosas, Los Pozos (Piantanida, 1981; Polop et al., 1982 y 1985; Polop, 1989 y 1991; Polop y Sabattini, 1993). Theiler y Gardenal (1996), Theiler y Blanco (1997), Theiler et al. (1999) reconocen dos formas cariotípicas en la provincia, en las cuales se determinaron barreras reproductivas: el tipo 2n= 42 como G. centralis, y el complejo 2n= 36-38 como G.griseoflavus. Tiranti (1998) propuso una nomenclatura similar. -Hábitats Utiliza los espacios donde la fisonomía del ambiente es de tipo arbustiva, rocosa o bajo vegetación herbácea tupida. Habita en bosques, en sus bordes y en el ambiente peridoméstico, habiéndosela registrado en galpones conviviendo con Rattus y Mus. - Hábitos Tiene gran destreza para trepar, llegándoselo a considerar como semiarborícola. Es de hábitos nocturno. - Reproducción

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En bioterio se han registrado camadas de 7 crías por hembra, y en el campo se han obtenido hembras preñadas entre noviembre y marzo. - Alimentación Se ha descripto su dieta sobre la base de hojas, frutos e insectos (Mares et al., 1989), en tanto que Campos (1997) registró el consumo de altos porcentajes de Prosopis flexuosa, Lycium sp y Geoffroea decorticans. Se lo ha citado también como herbívoro estricto que puede conservar considerablemente bien el agua (Redford y Eisenberg, 1992). En Córdoba aún no se han realizado estudios sobre su alimentación.

Oligoryzomys flavescens

Graomys griseoflavus

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Género Phyllotys Son los llamados ratas orejudas o pericotes. De tamaño mediano a pequeño, poseen abundante y largo pelaje, orejas muy grandes y ojos muy saltones. Tienen una dentición molar simplificada (tetralofodonte). La cola es igual o más corta que la longitud cabeza-cuerpo.

Phyllotys xanthopygus – pericote - Caracteres físicos distintivos Se trata de roedores de tamaño mediano, con un largo de cabeza-cuerpo que va entre los 113 y los 135 mm para juveniles y adultos respectivamente. En esos ejemplares el largo de la cola es de 121-155 mm; el de la pata posterior: 21-29 y el de la oreja entre 20 y 25 mm respectivamente. Tienen un pelaje suave, largo y abundante. La coloración del dorso del cuerpo es grisácea con tintes amarillentos, con los dos tercios basales de los pelos gris oscuro; y el vientre es gris pálido. Poseen el borde interno del pabellón de la oreja de color claro, y una cola peluda que es tan o más larga que la distancia cabeza-cuerpo, y que en su porción terminal posee pelos más largos y oscuros que le dan forma de pincel. El número de cromosomas obtenidos en individuos de la provincia es de 2n=38, con 18 pares de autosomas bibraquiales al igual que los cromosomas sexuales (Polop, 1989). - Distribución Como P.darwini se lo cita en el noroeste Argentino, extendiéndose por los Andes hasta la provincia de Santa Cruz, y en Chile por los Andes hasta las adyacencias de Magallanes (Olrog y Lucero, 1981; Redford y Eisenberg, 1992). - Registros en Córdoba En la Provincia se lo ha capturado exclusivamente en la zona serrana, donde fue citado como P.darwini (Polop et al., 1982; Polop, 1989, 1991), pero los trabajos de Galliari et al. (1996) y Pearson (comunicación personal) lo llevan a la nominación especifica de P.xanthopygus: Embalse del Río Tercero, Bialet Massé, Yacanto, Cosquín, Cerro de Oro, Villa Dolores, Río Ceballos, Las Rosas, Los Pozos, Nono, Cruz del Eje, Pampa de Achala. - Hábitats

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Se lo registra asociado especialmente con hábitats rocosos (Polop et al., 1982; Polop, 1989, 1991). Es muy común capturárselo en trampas ubicadas próximas a pircas en las zonas serranas de la provincia. Además de ser un componente numérico importante del bosque serrano, se capturó como el más importante representante de la fauna de sigmodontinos del piso de "romerillar" en las Sierras Grandes (Polop, 1991). - Hábitos Otros representantes de este género han sido caracterizado como de hábitos nocturno (Mares et al., 1989). - Alimentación: Se lo ha citado como de dieta omnívora (Mares et al., 1989), y también de hábitos alimentarios muy flexibles (granívoro, herbívoro), dependiendo de la estación del año y del tipo de vegetación (Redford y Eisenberg, 1992). En las poblaciones de la provincia de Córdoba no se han realizado estudios sobre alimentación y ciclo de vida. - Reproducción En bioterio se han obtenido entre 3 y 8 crías por hembra, mientras que en animales provenientes de Pampa de Achala se ha contabilizado un promedio de 3,2 fetos por hembra (Polop, 1989).

- Categorización
No amenazada. Género Reithrodon Por su cabeza, ojos saltones y orejas grandes, redondeadas y pilosas se los suele llamar vulgarmente ratas o ratones conejo. Tienen la cola más corta que la cabeza-cuerpo.

Reithrodon auritus – ratón conejo - Caracteres físicos distintivos Son de tamaño mediano, semejante al de los pericotes. El largo de su cabeza y cuerpo es desde 93 mm en juveniles y hasta 155 mm en adultos. La cola varió entre 72 y 95 mm, la pata posterior entre 25 y 33 mm, y las orejas entre 19 y 35 mm para
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juveniles y adultos respectivamente. El pelaje es largo y suave, de coloración dorsal gris anteado a marrón, con los flancos más amarillentos amarillento y anaranjado claro. - Distribución Su distribución se extiende en Argentina por toda la región central y sur, y próximo al Uruguay (Olrog y Lucero, 1981; Redford y Eisenberg, 1992). - Registros en Córdoba Se lo ha registrado sólo por encima de los 2.000 msnm, en la Pampa de Achala, y en muy bajos números (Polop, 1989,1991), y en la localidad de Washington al sur de la provincia. - Hábitats Se lo ha capturado en pastizales de altura de Stipa y Festuca, próximos a cursos de agua. - Hábitos En Pampa de Achala se los ha encontrado habitando en grietas y en cuevas de largas galerías. - Alimentación No se han registrado datos de su alimentación o ciclo de vida en la provincia. - Categorización Insuficientemente conocida. y el vientre es entre

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Phyllotys xanthopygus

Reithrodo auritus

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CAPITULO VII: MONITOREO DE LAS ÁREAS DE USO PÚBLICO AUTORES: Rodríguez Groves, V., Ceballos, M. Sánchez, A. y M. Zanello

OBJETIVOS • • Establecer el nivel de base de indicadores de las áreas de Uso Público, específicamente a nivel de suelo y vegetación. Diseñar un programa de monitoreo de las condiciones ambientales que facilite el manejo de las áreas de uso turístico.

INTRODUCCIÓN El cambio es una característica inherente de los ambientes naturales. En áreas prístinas, el cambio continuo de condiciones o sucesión ecológica es la norma. Cuando en ambientes naturales se realizan actividades recreativas, la dirección natural de los cambios y su velocidad son alterados (Hammit y Cole 1998). El desarrollo y uso de infraestructura con fines recreativos (Ej.: senderos, áreas de esparcimiento, de acampe, etc.), traen asociados cambios inevitables tales como la destrucción y alteración de la vegetación y la compactación y la pérdida de suelo (Leung y Marion 2000). En áreas naturales protegidas, en donde se ofrece al público la oportunidad de recrearse, es imprescindible limitar los cambios sobre el ambiente, de manera tal que no se vea comprometido el objetivo primario de conservación. Los nuevos marcos conceptuales para el manejo de las actividades turísticasrecreativas en áreas naturales protegidas, se basan en dos aspectos fundamentales, a) una planificación que siga criterios adecuados en cuanto al diseño de las áreas de uso y regulación de las actividades y b) la prescripción de estándares de cambio aceptables en el ambiente y monitoreo periódico de condiciones (Kuss et.al.1990). Es de destacar, que se considera que el monitoreo de condiciones constituye una herramienta fundamental, ya que permite detectar tempranamente condiciones no aceptables y por ende asegurar la implementación de medidas correctivas en caso de ser necesario (Marion 1998). ¿Porque no restringir el número de visitantes para limitar el impacto?
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La preocupación por el mantenimiento de condiciones aceptables en zonas de uso recreativo en áreas protegidas, ha llevado a numerosos investigadores a estudiar la relación entre cantidad de uso y grado o severidad del impacto. Es así, que una de las primeras premisas a ser evaluada, fue la hipótesis de que el grado de impacto dependía de la cantidad de uso (evaluar si existía una relación lineal entre estas variables, o sea si a mayor uso había mayor impacto). Tras años de estudio, se encontró que si bien existe una relación positiva entre uso e impacto, ésta no es lineal sino asintótica (como la curva que se muestra en la Fig. 1). Es decir que el mayor impacto ocurre en la primera etapa de uso, y el uso posterior (en igual o mayor cantidad) no implica necesariamente un incremento en la severidad del impacto. Tanto la velocidad como la severidad máxima del impacto variarían de acuerdo a las características intrínsecas de las áreas naturales particulares (Cole 1995; Marion y Cole 1996).

Figura 1: Esquema de la relación entre cantidad de uso y grado de impacto1

Una importante implicancia acerca de esta relación, es que la aplicación del concepto de “Capacidad de Carga”2 para el manejo del impacto ocasionado por actividades recreativas no resulta viable (Kuss et. al. 1990). Esto se debe a que son numerosos los factores que intervienen en la determinación del tipo y grado de cambio en el ambiente, entre estos los siguientes: 1 2

características ambientales, Ej.: topografía, vegetación, suelo, etc.,

Fuente: Marion 1998. La premisa de este concepto es determinar el número ideal de visitantes que garantizaría un grado aceptable de impacto. Por lo que se considera que un determinado grado de impacto depende de una determinada cantidad de uso, es decir que existe una relación lineal.

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-

características de diseño de las áreas: Ej: largo de pendientes en los senderos, tipo de terreno de áreas de acampe. características de manejo (control y mantenimiento de las áreas), Ej.: frecuencia de arreglo de senderos, recorridas de control y vigilancia de los sitios, monitoreo.

-

y características de uso, Ej: cantidad de visitantes, comportamiento de los visitantes, tamaños de grupo, etc. Es así que, para el mantenimiento de condiciones ambientales acordes con los

objetivos de uso y conservación de un área determinada, es necesario considerar al conjunto de factores que determinan esos cambios. Es por esta razón que el manejo de uno sólo de estos factores, la cantidad de uso (es decir en número de visitantes a un área), no garantiza el resultado esperado, el de mantener condiciones aceptables. Por otro lado, en ambientes de alta montaña, un muy bajo uso recreativo, puede ocasionar un impacto sobre el suelo y/o la vegetación que llevará mucho tiempo en revertirse naturalmente. Esto mayormente nos indica que en sitios muy frágiles, si se pretende conservar la “pristindad” de los mismos, se deberá desalentar su uso recreativo. En síntesis, podemos decir que la cantidad de uso debe tenerse en consideración, pero no deberá establecerse un esquema de manejo basado exclusivamente en la limitación de uso.

¿A que nos referimos con “límites de cambio aceptable”? ¿para que sirve establecerlos? Como se mencionó en la introducción, la lógica detrás del concepto de “Límites de cambio aceptable” (LCA), es simple: dado que las actividades recreativas inevitablemente ocasionan impactos o cambios no aceptables en el ambiente, entonces, para que estos cambios no sean tan severos como para comprometer el objetivo de conservación del área, es necesario determinar que grado y características de cambio se consideran consistentes con ese objetivo. A partir de esta determinación, se debe centrar el manejo del área en el mantenimiento de los estándares establecidos como aceptables. En resumen, el determinar los límites de cambio aceptable nos sirve para fijar metas para el mantenimiento de condiciones
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deseadas. Por supuesto que la implementación de este concepto presenta sus complejidades, principalmente porque para que resulte práctico, debe plasmarse sobre factores de manejo concretos o, mejor dicho, factores “manejables”. Traduciéndolo a la práctica: sabemos que en áreas naturales entre los cambios no aceptables o impactos más habituales, consecuentes de la actividad recreativa, podemos nombrar los siguientes: senderos con un ancho o incisión excesivos, múltiples senderos abiertos sin planificación y que no conducen a ningún lado, áreas extensas sin cobertura vegetal o con alarmantes signos de erosión, basura en sitios de acampe, etc. También, podemos nombrar impactos sobre la fauna: es sabido que, en algunos casos, las actividades recreativas han provocado que aves abandonaran su sitio de nidificación, o que los animales concentren sus actividades en derredor a sitios de uso recreativo, alterando sus dietas o hábitos naturales. Conociendo esto, el paso siguiente será preguntarnos por ejemplo: ¿a que vamos a llamar un ancho “excesivo” de senda?, ¿en que áreas no vamos a permitir una pérdida de cobertura vegetal?, ¿vamos a permitir que se forme alguna nueva senda sin planificar?, ¿dado que siempre se pierde algo de suelo en los senderos, cuál va a ser la incisión máxima tolerable?, ¿si un segmento muy corto del sendero presenta impacto, lo consideraremos inaceptable?, ¿cuánto es un segmento muy corto? Como se puede observar, son numerosas las preguntas que podemos formular. A fin de que el manejo sea efectivo, se deberá considerar con cuidado el tipo de preguntas y las respuestas a las mismas. Tanto unas como otras deberán estar signadas por la realidad del área, es decir, por las características ambientales, por el perfil de los visitantes y por la capacidad de manejo. Por sobre todo, debe realizarse un esfuerzo por establecer consistencia entre los objetivos de conservación y uso del área, y las condiciones ambientales que se espera prevalezcan. Es de esperar que bajo estas premisas intervenga la subjetividad de los administradores del área, y esto no debe verse como un aspecto negativo. Aquí cabe enfatizar que el fin último de la aplicación del concepto de LCA, es el de mantener condiciones del ambiente natural, en áreas abiertas al público, que sean consistentes con los objetivos de conservación de un área protegida. Es, en definitiva, lo que distinguirá a un área protegida, de una que no lo es. También es lo
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que nos permitirá comunicar un mensaje efectivo de conservación, porque, ¿cómo vamos a comunicar a los visitantes que en el área tenemos por objetivo salvaguardar las condiciones naturales, si las áreas por donde transitan se presentan impactos que impiden apreciar la condición natural del lugar? Además, ¿cómo vamos a instar a los visitantes a ser cuidadosos y respetar la naturaleza si en el área se presentan, por ejemplo, extensas áreas sin cobertura vegetal, suelos erosionados, vegetación dañada o sitios donde se acumula basura?

El concepto de límites de cambio aceptable, ¿sólo es aplicable a las condiciones ambientales? No! Es más, para lograr un manejo integral de un área es necesario considerar otros aspectos relacionados a las actividades turístico-recreativas. Uno de estos aspectos es el tipo de “experiencia recreativa” que se le va a ofrecer al visitante; lo que se conoce como “experiencia del visitante”. Con esto nos referimos a las características de las oportunidades de recreación, esparcimiento o educación que va poder disfrutar el visitante en el área. En un área se pueden ofrecer distintos tipos de oportunidades de recreación, por ejemplo, en un sector se puede ofrecer al visitante la oportunidad de tener una experiencia de solaz en un entorno poco modificado, con poco desarrollo de infraestructura, y poca cantidad de encuentro con otros visitantes o grupos. En otro sector, por el contrario, se puede brindar una fácil accesibilidad a través del desarrollo de infraestructura, oportunidades de acceder a servicios (ej: sanitarios, proveeduría, etc.), con altas probabilidades de encontrar a otros visitantes, y en sitios con atractivos particulares, puede concentrarse una gran cantidad de personas. De esta manera, se puede ofrecer dos o más oportunidades de recreación. En todos los casos deberán considerarse, además de las condiciones ambientales, las condiciones sociales, es decir, el número de encuentros con otras personas, la posibilidad de encontrar sitios sin otros visitantes, etc. Por esto, también deben considerarse parámetros sobre los cuales establecer límites de cambio de las condiciones sociales que caracterizan a la experiencia. Entonces, para que un visitante pueda recrearse en un entorno de solaz, las preguntas clave serán: ¿cuántos encuentros tendrá con otros visitantes?, ¿a qué llamaremos “alta/baja concentración
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de visitantes”?, ¿deberá haber un límite a la cantidad de encuentros en senderos en sectores de alta concentración de uso? Se puede decir que las condiciones sociales ligadas a las diferentes oportunidades de recreación, están estrechamente vinculadas con las características ambientales y viceversa. Esto se debe a que, a fin de alcanzar metas “manejables”, es natural que en sitios donde se concentra gran cantidad de visitantes haya que implementar infraestructura a fin de evitar un daño severo sobre el suelo o la vegetación en sitios puntuales. También puede que para facilitar el acceso se recurra a infraestructura, y está deberá estar en óptimas condiciones si no queremos afectar la calidad de la experiencia recreativa del visitante. Por lo tanto, deberemos fijar los límites de cambio aceptables de la infraestructura. Por ejemplo, podremos tener mayor tolerancia a la calidad de la pintura de una escalera, pero no será aceptable que los escalones estén flojos. También deben tenerse en cuenta los factores de manejo, es decir el tipo o características de las intervenciones en los sectores de uso turístico tendientes a facilitar el mantenimiento de condiciones aceptables. Ejemplo de estos factores son: el tipo y cantidad de cartelería informativa, indicativa o restrictiva, que se permitirá en el área, la presencia de un “guarda” del área que controle de alguna manera las actividades en las áreas de uso, la implementación de infraestructura que facilite el acceso y evite procesos erosivos, etc. En relación a esto últimos factores, puede no detallarse la medida de cambio aceptable, pero sí deberán establecerse los tipos de intervención aceptable para las diferentes oportunidades recreativas.

¿Cómo llegamos al manejo efectivo de las áreas de uso turístico aplicando el concepto de Límites de Cambio aceptable? Considerando todos los aspectos tratados más arriba, sólo resta poner manos a la obra! Dijimos que para manejar un área de uso turístico debemos considerar una serie de factores relacionados a las características ambientales y de uso del área. Para ello, lo mas adecuado es realizar una línea de base, o inventario preliminar de condiciones. Esto nos ayudará no sólo a saber en qué estado se encuentra el área, sino también a orientar nuestra estrategia de manejo basada en el concepto de LCA.
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Una vez que contamos con información general, debemos establecer las oportunidades de recreación que caracterizarán la oferta en el área. A partir de entonces, podemos escoger los indicadores sobre los cuales estableceremos los límites de cambio aceptable sobre el ambiente, las condiciones sociales y la infraestructura asociada. Luego, realizaremos el muestreo a campo de estos indicadores y constataremos si se presentan situaciones no aceptables. Este proceso, es el monitoreo de condiciones. El último paso para el manejo efectivo del área, será el de implementar medidas de manejo tendientes a revertir situaciones no deseadas, si es que éstas se presentan. En la figura 2 se esquematiza el proceso descrito más arriba y se detallan cada uno de los pasos que figuran en el esquema.

METODOLOGÍA A continuación se presenta de manera resumida la secuencia de pasos que se siguieron, tanto para la determinación de la línea de base como para la elaboración del programa de monitoreo; también se presentan los objetivos específicos de cada uno. Línea de base de condiciones ambientales de senderos Se evaluaron un total de 27.5 km de senda. De ellos, 14.6 km, corresponden a la zona de Champaquí, 6.65 km a Los Gigantes y 6.25 km al Parque Nacional Quebrada del Condorito.

Objetivos 1. Caracterizar las áreas de senderos peatonales en cuanto a tipo de vegetación en el área, pendientes y características generales 2. Caracterizar el estado de la senda considerando grados de cambio previamente establecidos y registro de indicadores de impacto. 3. Establecer estaciones de muestreo para el seguimiento de condiciones del suelo y vegetación en puntos fijos a través de un registro fotográfico.

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4. Asegurar las mejores técnicas para la implementación del programa de monitoreo.

Métodos de muestreo Caracterización general de los senderos Para el registro de las características de los senderos se utilizó un GPS Garmin E-Trex. Los senderos se registraron con “waypoints”, así como con metros recorridos desde el inicio del sendero (utilizando la función de Procesador de Trayectoria). Los tramos registrados, con características similares en cuanto a vegetación, tipo de suelo y/o pendientes, fueron de longitud variable. También se registraron puntos relevantes, como por ejemplo, el inicio del sendero, miradores, fin del sendero, sitios de interés particular, etc.

OPORTUNIDADES DE RECREACIÓN (Incluyendo factores ambientales y sociales)

Selección de parámetros e indicadores y establecimiento de estándares aceptables

Inventario de condiciones ambientales (Muestreo a campo)

¿Se mantienen los estándares?

MONITOREO

SI

NO

Continuar con manejo

Instaurar medidas

Figura 2. Esquema de manejo de las condiciones ambientales de las áreas de uso turístico.

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A fin de facilitar la caracterización general y del estado de la senda, los resultados son presentados en función de las características ambientales y estado de los tramos registrados (para lo cual se consideran los datos de los diferentes segmentos dentro de estos tramos). Esto ayuda a visualizar no sólo la extensión del impacto sino también su distribución a lo largo del mismo. Caracterización del estado de los senderos Dada la extensión de los senderos a evaluar, se utilizaron dos técnicas de evaluación rápida: aquella conocida como “Evaluación de clase de condiciones” (ver mas abajo, punto “a”) y el registro de indicadores de cambios no aceptables (más abajo se presenta el detalle de los indicadores). Esto último complementa la primer técnica mencionada, brindando un mayor detalle de las características del cambio en un determinado tramo del sendero. Asimismo se realizó un registro fotográfico de los aspectos más relevantes de cada tramo en cuanto a impacto y características. Asimismo, a fin de contar con datos más detallados de la velocidad y características de los cambios más comunes en suelo y vegetación, (por ejemplo: pérdida de suelo, cambio de densidad de vegetación y ancho de senda), se establecieron puntos fijos de monitoreo, donde se espera se continúe el registro fotográfico (ver metodología más adelante).

a) Evaluación de las clases de condiciones

Esta técnica consiste en asignar una clase de condición a segmentos, dentro de cada tramo registrado, de acuerdo a las características que se presentan más abajo. De esta manera, se registra el lugar y largo aproximado del segmento, según el cambio evidenciado en la vegetación y el suelo. Se definieron 5 clases de condiciones según signos de disturbio en el suelo y la vegetación: C0: La senda no se distingue, puede que haya un mínimo de disturbio en la vegetación, en parte de algunos segmentos. En roca no se distingue de ninguna manera.
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C1: Senda distinguible, se evidencia un mínimo de disturbio en la vegetación, puede que ésta se encuentre con menor cobertura o menor altura, con respecto a los costados de la senda. En roca no se percibe, pero hay ciertos signos en algunos tramos de la senda. C2: En la senda hay notablemente menor cobertura de la vegetación. En roca es levemente evidente. C3: En la senda no hay vegetación, pero si puede haber materia orgánica / sobre roca, la senda es bien notoria. Se presentan impactos leves y ocupan un porcentaje bajo del sendero. C4: No hay vegetación en la senda, se evidencia la pérdida de suelo, suelo rocoso, escalones de erosión de más de 10 cm pero menos de 50 cm y / o senda de más de 2.5 m – 3m de ancho. Roca: Se nota el desgaste de la roca. Sendas paralelas o sociales. C5: La erosión y deterioro del área es muy evidente. Alto impacto

b) Registro de Indicadores de condiciones no aceptables

Se registraron los indicadores que se mencionan más abajo, tomando nota del largo aproximado en que se presentaban, definiendo de esta manera los segmentos afectados dentro de cada tramo. No se registraron segmentos de menos de 10 m de largo en Champaquí y Los Gigantes. En el PNQC se registraron todos los segmentos de más de 1 m de largo. Los indicadores registrados son los siguientes: Escalones de erosión (EE): Diferencia de más de 5 cm entre la superficie del sendero y el costado del mismo. La presencia de escalones de erosión denota pérdida de suelo, impacto muy difícil (o imposible) de revertir (Hammit y Cole 1998).

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Ancho excesivo (AE): Los senderos se caracterizan por presentar suelo desprovisto de vegetación, lo que incrementa el potencial de erosión al haber mayor exposición a los agentes erosivos, el agua y el viento (Hammit y Cole 1998; Leonard y Plumley 1979). Por esta razón es importante mantener el área sin cubierta vegetal estrictamente dentro del ancho de senda necesario para el uso recreativo. Se registraron segmentos que presentan ancho excesivo, definido éste como: de más de 2,5 m en Champaquí, y 2 m en Los Gigantes y el PNQC: Sendas paralelas / sociales (SP): las sendas paralelas a la principal o planificada, y las sendas sociales (abiertas por los visitantes y que por lo general no conducen a ningún sitio), se crean generalmente por la presencia de obstáculos (grandes rocas, raíces, troncos caídos) o deficiencias en el drenaje por lo que los visitantes buscan sitios más apropiados por donde movilizarse. Anegamiento de suelo (AS): El anegamiento del suelo es un indicador de deficiencias de drenaje. Los suelos con alto contenido de humedad son más susceptibles a la pérdida de horizontes superficiales, dado que sus partículas se adhieren más fácilmente al calzado de los usuarios del sitio (Hammit y Cole 1998; Kuss et.al. 1990). Este problema puede acrecentarse con la utilización de caballos (Cole 1991). En los senderos, el anegamiento del suelo favorece su ensanchamiento, ya que los usuarios, al intentar esquivar el área anegada, pisotean la vegetación adyacente al sendero. Se registraron sitios de más de 1 m2 con evidencia de anegamiento. Raíces expuestas (RE): es consecuencia de la pérdida y compactación del suelo. No sólo puede comprometer la salud y estabilidad de los árboles, sino que puede representar un peligro para los peatones. Cruce de arroyos afectados (CAA): La pérdida de vegetación y/o erosión en sitios cercanos a cuerpos de agua podría provocar una mayor sedimentación a los mismos. Se registró el estado de todas las áreas cercanas a los cruces de arroyo, considerando cobertura vegetal y signos de erosión.

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RESULTADOS DEL MUESTREO A CAMPO: LÍNEA DE BASE Primero se describen las características generales de los senderos y luego se caracteriza el estado de cada uno en función de los cambios observados sobre los indicadores previamente establecidos.

Sector Champaquí Condiciones ambientales de los senderos A continuación se caracteriza cada uno de los senderos evaluados, en función de los parámetros e indicadores previamente establecidos. Al final de la evaluación de cada sendero se presenta, a modo de conclusión, una comparación entre los mismos. En las tablas se presentan los resultados del muestreo, caracterizando tramos de 200 m de longitud. Se describen las características generales, destacando las clases de condiciones que se presentan (en primera instancia se menciona la condición predominante en el tramo y luego el detalle de segmentos con condiciones no aceptables y cantidad de segmentos afectados por los parámetros de cambio no aceptable previamente definidos. (Para más detalle en cuanto a la metodología utilizada para la caracterización, ver sección Metodología más arriba).

Características de los impactos en cada sendero
Sendero Villa Alpina – Refugio Moisés López (Tabla 1)

En este sendero se destaca como distintivo que los primeros 1.10 km transcurren a través de un pinar (Pinus spp.), los estratos arbustivo y herbáceo son casi nulos y están conformados en su mayoría por especies exóticas entre las que se destacan leñosas como Rubus ulmifolius (zarza mora), Pyracantha angustifolia (grateus o piracanta), Rosa rubiginosa (rosa mosqueta) y Cotoneaster sp., todas ellas invasoras capaces de provocar (al igual que los pinos) cambios significativos en los ecosistemas invadidos. A estos cambios, se suman aquellos ocasionados por el paso peatonal y de caballos, particularmente asociados a las fuertes pendientes que se presentan en este tramo, (de entre 15 – 25%) y que resultan en general de más de 50 m de largo cada una. En este sector es notoria la pérdida de suelo, denotado tanto por los escalones de erosión (de entre 0.70 y 1.0 m), como por las raíces expuestas de los
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pinos. En su mayor parte, la senda trascurre sobre roca expuesta (dada la pérdida de suelo). Además, son numerosas las sendas paralelas y sociales, lo cual acrecienta la superficie de suelo sin ningún tipo de cobertura vegetal. El ancho de la senda en este tramo varía de entre 1 m y 5 m, y un sector donde las numerosas sendas ocupan hasta 10 m de lado a lado. También el ancho de senda resulta excesivo (de mas de 2 m) en varios segmentos. En los siguientes 5 km aproximadamente, el ambiente cambia totalmente, y en la mayor parte trascurre en pastizal con predomino de Stipa sp., Sorghastrum pellitum y Festuca tucumanica. En menor medida se observan por sectores pajonales de Deyeuxia hieronymi o Poa stuckertii. Se observan también ejemplares de Polylepis australis y Maytenus boaria. Entre las especies exóticas se destacan Rubus ulmifolius (zarza mora) y Rosa rubiginosa (rosa mosqueta) aunque, por el momento, su presencia es más notoria en proximidades del pinar, a la vera de cursos de agua. Si bien el ambiente es muy diferente al pinar, no escapa al problema de escalones de erosión que se presentan en el transcurso de prácticamente todo el sendero. El ancho de senda resulta excesivo, pudiéndose observar cambios significativos incluso sobre roca (como por ejemplo el desgaste de la misma en sectores amplios, de hasta 5 y 7 m). En cuanto a la presencia de sendas paralelas y sociales, cabe destacarse que las mismas ocurren mayormente en la cercanía del refugio Moisés López. Considerando la totalidad de la senda (es decir incluyendo el sector bajo el pinar), se observa que en el 63% se presentan escalones de erosión, en el 30% el ancho de senda resulta excesivo y el 31% presenta sendas paralelas o sociales visibles. En muchos tramos se presentan estos tres tipos de impactos más comunes juntos. Esto explica que en la mayoría de los tramos se considera que la condición prevaleciente es de C4 y C5, es decir de alto impacto. Tanto la presencia de fuertes pendientes, como el paso de equinos en toda la senda, sin duda acrecientan la incidencia de los impactos registrados. Además no hay ningún tipo de medida de manejo para este sendero. Debe considerarse también que el área es, en general, utilizada para el pastoreo de ganado bovino, y que el pastoreo

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tampoco es regulado, lo cual sin lugar a duda incide en la pérdida de cobertura vegetal aportando a la erosión generalizada que se observa en el área.

Sendero Moisés López – Escalante (Tabla 2)

Este sendero trascurre entre pastizal, muy similar a lo descrito para el tramo anterior, aunque en este caso no se observaron a la vera del camino exóticas leñosas. En muchos tramos prevalece la roca expuesta, alternado con pastizal, por lo que la senda es muy notoria sobre este último y no tanto sobre la roca, destacándose la presencia de escalones de erosión en un alto porcentaje de la senda, ya sea sobre el pastizal propiamente dicho, como a los costados de las áreas que trascurren sobre roca. En el tramo de los últimos 1000 m, concretamente a la altura del waypoint F10 resulta alarmante la pérdida de suelo, erosión y deterioro general del área asociada al cruce del arroyo Las Socabonas (Fotos 0123, 0124). En cuanto al ancho de senda, en dos sectores se notó como distintivo que ésta era excesiva, en el caso del área en el waypoint F33 (fotos 0100 y 0101), y en el área mencionada anteriormente en los últimos 1000 m, waypoint F10. En el sector del waypoint F27, la senda trascurre mayormente sobre roca y arenisca, siendo notoria la pérdida de suelo que originó la exposición; así, la senda queda claramente definida, siendo su ancho excesivo (fotos 0106, 0107, 0108).

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TRAMO 300 100 300 200

CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Arenisca, herbáceas y pastizal. Sector sin pinos. Roca gde y media, pinar y herbáceas Suelo orgánico, roca media y chica. Arenisca y pinocha. Suelo orgánico – roca chica / media.

PEND (%) 15 20 15 25

CONDI CIÓN C3 C5 C5 C4

METROS AFECTADOS EE 100 150 50 50 100 150 200 RE AS SP/S 150 OTROS SD RE

FOTOS

100 SP1 100 100 300 100 200 200 184 700 Salida

Roca media y chica. Roca chica – arenisca. Arenisca, roca chica. Pastizal a los costados. Arenisca, tierra, pedregullo. Césped (pampa) Pedregullo, tierra, arenisca Tierra, arenisca / Roca Roca media y chica. Césped a los costados.

10 - 25 10 10 15 10 10 30 10

C5 C5 C4 C4 C2 C4 C5 C4

100 100 100 300 200 200 600 100 50 50

100 -

200

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(Continuación….)
100 100 70 185 100 200 700 500 300 500 191,192,1 93 Arenisca y roca. Pastizal a los costados. Arenisca y roca. Tramos cortos de roca, roca media, roca cuarzo y arena. Tramos intercalados, roca, roca media, arenisca. Roca media Roca 15 15 -30 15 20 -30 25 30 C5 C4 C5 C5 C4 C5 100 100 400 200 500 50 200 100 250 500 100 250 500 Gdes ccvas a los costados 15 - 16 Roca expuesta Césped Roca. Pastizal a los costados. 30 8 30 C4 C1 C4 100 70 100 13

200 [Wpt 194] 5470

Materia organica, pastizal

C2 – C5

50

50

50

3420

1600

1700

PORCENTAJE DE SENDA AFECTADA (%)

63

30

31

Tabla 1. Caracterización e impacto del Sendero Villa Alpina – Refugio Moisés López

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Las sendas paralelas, son evidentes en el sector del waypoint F33, donde el anegamiento del área sea probablemente lo que ha motivado la apertura de otras al costado. Por otro lado, en el waypoint F05, también se observan sendas paralelas bien definidas en área de pastizal. El 18% de la senda se considera con ancho excesivo, destacándose que en gran parte trascurre sobre roca expuesta (que en la mayoría de los casos podría inferirse que la pérdida de suelo ya ha ocurrido en estos sectores) La presencia de escalones de erosión muy evidentes en gran parte de los tramos es lo que ha determinado mayormente la calificación de C5 para un gran número de los mismos. Cabe notar que aproximadamente 39% de la senda está afectada por escalones de erosión.
Sendero Escalante – González (Tabla 3)

Esta senda de apenas 500m, conecta los dos refugios principales de la base del Champaquí. Comienza con una huella de vehículo todo terreno, en la cual se presentan escalones de erosión de entre 0.2 y 0.3m, y el ancho de senda, es excesivo. En cuanto a las sendas paralelas, están determinadas en el primer tramo por la huella de 4x4. En el último tramo la senda se nota sobre la roca de manera conspicua, aunque no como deteriorada.
Puesto González – Cima Champaquí (Tabla 4)

La senda trascurre mayormente sobre roca; sin embargo, se observan en el 30% de la misma escalones de erosión, que reflejan el gran retroceso de suelo en el sector. Son numerosas las sendas para ascender a la cima del Champaquí; en el presente informe se registraron aquellas que son visibles desde la senda evaluada. El ancho de senda no es un problema crítico en esta área, ya que al transcurrir mayormente sobre roca es poco visible; son escasos los tramos que trascurren sobre suelo.

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TRAMO 1000 2500 50 260 380 250 400 100 30 70 35 70 F10 F12 F13 y 14 F15 F05 F21 F23 F27 F28 F29 F30 F31

CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Roca. Pastizal. Suelo expuesto Suelo expuesto, césped. Roca expuesta. Pastizal y césped. Suelo org, roca Suelo cont. Org. / Roca / Arenisca. Pastizal. Arenisca entre pastizal / Césped. Algo de roca Suelo desnudo, roca, pastizal/césped Pastizal / Césped- Roca Roca expuesta. Arenisca. Pastizal / césped en “parches” Roca expuesta con manchones de pastizal. Roca expuesta Pastizal. Suelo expuesto en senda Pastizal, roca

PEND (%) 5 – 30 15 -30 15 10

CONDICIÓN C3 – C5 C5 C4 – C5 C4 C4 C3 – C4 C3 C5r C3r C4 C5 C5 C5

METROS AFECTADOS EE 400 500 100 50 250 50 200 AS 10 0 50 0 SP/S 100 500 SE SE OTROS

FOTOS

200 50 30 70 35 70 35 100

EE:0.7, 1.2 EE:0.5 – 0.7 EE:0.5 EE:1.0 EE:0.5 EE: 2.0 / 0102

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(Continuación…)
400 125 F33 F39 F41 350 6020 PORCENTAJE
DE SENDA AFECTADA (%)

Pastizal, césped. Césped (ciperaceas). Pastizal Césped y pastizal Césped y Pastizal

C5 C5 C3 – C4 C3 – C4

350 125 50 70 1470

35 0 12 5

350 125

EE:0.51.0 / 0101 EE: 0.5 / 0096 Suelo anegado.

Hue4x4

53 5 9

870

24

14

Tabla 2. Características y e impacto en Sendero Moisés López – Escalante

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TRAMO

Wpt

CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Césped - Pastizal Arena – Césped, pastizal. Roca

PEN
D

CONDICI
ÓN

METROS AFECTADOS FOTO EE AS 100 50 20 120 100 100 SP/ S 100 OTROS Hu 4x4 0024

(%) 100 342 160 602 PORCENTAJE DE SENDA AFECTADA (%) Schmp 195 196 C3 C5 10 C3r

23

16

16

Tabla 3. Características y e impacto en Sendero Escalante – González
TRAMO Wpt 024 150 340 50 025 026 028 CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Roca Roca. Manchones de Pastizal Inicio senda Roca 15 PEND (%) CONDICIÓN METROS AFECTADOS EE C3r C3 – C4 C3 C4 100 50 10 Cárcav a AS SP/S OTROS FOTOS

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(Continuación…)
30 40 50 031 340 400 430 240 150 135 103 2508 PORCENTAJE
DE SENDA AFECTADA (%)

029 030

Césped Césped, suelo Expuesta Roca desnudo Roca

8 C5 C5 C4 C4 30 C3r C4 C3r C4 C2r C4 C3r C5 C2r 30 50 20 10 200 200 50 50 100 40 30 200

SD (Parche s) EE:0.9 EE:0.3 -1.0 EE: 0.5 -0.7

032 033 034 035 036 037 038

Roca y Pastizal (4m sobre mallin) Pastizal Roca (tranquera) Roca Roca - Césped Roca - Césped Roca

EE:0.3 EE:0.20.8 EE:0.5 EE:0.8

760

10

370

30

0.4

14

Tabla 4. Características y e impacto en Puesto González – Cima Champaquí

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Sector Los Gigantes
Sendero Rotonda – Club Andino (Tabla 5)

Desde el inicio de la senda, y por aproximadamente 400 m, ésta trascurre sobre roca y arenisca, siendo notable la baja cobertura de vegetación a sus costados. El ancho de senda en gran parte de los primeros metros es excesivo; además, por espacio de 100 m desde la senda, se presentan senderos paralelos. En estos tramos las pendientes son de entre 15 y 25 %. Los siguientes 400 m, aproximadamente, también trascurren sobre roca, pero a los costados la vegetación presenta mayor cobertura y, por ende, es más notoria la senda; sin embargo, no se presentan problemas considerables, aunque se observan en algunos segmentos un ancho de senda excesivo y sendas paralelas. En el sector comprendido entre los 800 y 1600 m, aproximadamente, se presenta una pendiente fuerte con roca y escasa vegetación; en esos tramos la senda es poco visible. El sector más afectado es el que trascurre entre los 3000 y 3800 m, desde el inicio, ya que se presentan numerosos escalones de erosión transversales a la senda, de entre 0.5 a 1.0 m de alto. Las pendientes en este sector son fuertes, la vegetación predominante es de césped y pastizal y suelo orgánico expuesto.
Bifurcación (de senda a Club Andino) - Cerro de la Cruz (Tabla 6 y 6b)

Se trata de un sendero alternativo al principal. Se considera importante su seguimiento e implementación de medidas de manejo, ya que no se encuentra tan deteriorado como otros sectores en el área. Este sendero transita mayormente por roca y césped denotándose que la vegetación al costado del sendero es césped pastoreado con pendientes considerables, algunas superando el 40 %. El segmento donde se encuentra la bifurcación (punto 600), presenta rocaarenisca con escasa vegetación y el ancho de la senda supera los 2 m, alcanzando en sectores 3 m de ancho; éste uno de los tramos más afectados, y, agravando la situación, se presentan numerosas apachetas, lo que insta al tránsito en mayor cantidad de sitios. El otro tramo afectado del sector es el que transcurre entre los puntos 253 y 258, presentando escalones de erosión de hasta 1 m de alto com vegetación en “islas”, lo que da cuenta de una alta pérdida de suelo (ver punto 269, foto 8571). 217

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Los últimos 350 m requieren de una caracterización particular, ya que se trata del sector de la senda principal de acceso al Cerro de La Cruz. Esta senda se encuentra altamente afectada por la erosión; aproximadamente el 50% de la misma presenta escalones de erosión, con grandes cárcavas, y algunas en formación por la alta pérdida de suelo. El ancho de senda es notorio, tanto en áreas con suelo orgánico como sobre roca, y resulta notoria la gran cantidad de sendas en todo este sector. Resulta uno de los más impactados por el uso turístico en el área de Los Gigantes. El sector del balcón propiamente dicho se encuentra sumamente mantenido, y además se han implementado mejoras para facilitar el paso de los visitantes, lo cual también garantiza su seguridad.

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CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación)

WPT

Tramo

PEND (%) 15 15 (50) 20 (100) 25 (80) 10

CONDICI ÓN C4r C4r C3r

METROS AFECTADOS EE AS SP/ S OTROS FOTO 0011 200 100 100 AS:4 Roca rojiza 0012 / 0001 0013

208 209 210 210 410

Roca y arenisca. Césped bajo, pastoreado Roca rojiza, arenisca Arenisca, sin vegetación, pastizal y césped a los costados. Mallín Roca media, césped bajo Roca Roca – rojiza Roca – Roca media

211 212 213 214 215

550 600 870 1000 1260

C3 40 (70) 30 (100) 25 20 (200) C4 C3r C4r C5r 50 50

50

50 100 Perdida de suelo

0006 0016

200 200

200

0017 0018 0019 0020 CA aceptable 0024

216 217

1620 1685

Cruce aguada, Pastizal poa, roca media Roca y pastizal

20 (30) 55

C4 C3r C4r C3r

10 20

218

1780

Roca y pasto bajo

30

30

AS:3.0

0025

Tabla 5.Características y e impacto en el sendero Rotonda – Club Andino. Marzo 2008

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Porcentaje 219 1945 de senda afectado (%) 220 2075 Mallin - Roca Cruce de arroyo (cartel), pastizal [cueva de los pajaritos] Roca, pastizal y suelo orgánico Pastizal y herbáceas Pastizal Pastizal (Quebrada) Roquedal Pastizal y césped Césped y Pastizal Césped y Pastizal - Roquedal Pastizal Pastizal Roca y Arenisca. Cañadon 45 (100) 45 (20) 25 (100) 25 (70) 30 (70) 30 (100) 15 45 (70) C4 C3 12 100 20 12 EE:0.5 – 1.00 AS:0.70 Senda poco distingui ble 0026 0028 0030

238 237 236 235 234 233 232 231 230 229 230

2175 2280 3000 3130 3160 3300 3400 3500 3620 3740 3860 3860

45 (70) C2 C2 C5 C3 C3 C2 C5 C2 C5 C2 C3 C3 C5 C3 C5 C3 460 800 450 20 10 50 70 EE:1.00 Trans EE:0.50 EE:0.51.0 (Transv) EE:0.50.71.0 (Transv) EE:0.5 EE:0.2 – 1.00

0072 0069 0068 0067 0066 0065 0064 0063 0062 0061 0059 0058 0059 0056 0055 0052 0050 0049 0048 0045 0046

50 50

Tabl 5. Características y e impacto en el sendero Rotonda – Club Andino (Continuación….) Marzo 2008

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TRAMO CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Césped (y Festuca)- Roca y roca media - Roca Roca y césped - Roca Roca media y césped pastoreado (mulhebergia) PEND (%) 10 - 25 30 - 40 30 (50) 20 (20) -15 (50) -35 (100) C2 C3 C3r C1 césp C5 Césp C5 CA C3r (Foto) C1 (Past) C4 C5 C3 / C4 C3r CONDICIÓN METROS AFECTADOS EE C2 C3 C1 C2 C2 C3r 2 20 15 Muchas Apachetas a los 100 EE 0.5 Mirador [254] 100m2 se arenisca EE 0.7 AS: 2.0 AS SP/ S OTROS FOTO 8543 8544 [251] 8545 [252] 6-8546 [253] 7-8547 [255] 8548 8549 [256] 8550 8551 8552 [258] 8553 [259] 8558 SE [260] 8559 C1 [261] 8561 [262] N-O 8562 [263] N-E

Cruz ppio (km0) 251 (200m) 253 (432)

256 (600) 257 bifurcación) 258 (1000)

(730

Roca y Césped- Arenisca Roca media (escaso césped) Roca Césped

30 30 30 20 10

20 10 30 2 100

CA:C5 EE:0.50 – 0.70 (Transv)

260 (1280)

Roca y Roca media Pastizal (pendiente 40) Cesped y festuca Roca aflorando, césped

45 (100) 40 (20) 40

EE:0.2 (transv) AS:4.0 EE:0.30 EE:0.70 0.50

262 (1450) 263 (1.70)

10 50 20

Tabla 6. Caracterización e impacto en el sendero Bifurcación – Cerro de la Cruz

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264 (1.93) Roca Césped Roca s/veg Roca chica, césped Roca Cesped Arenisca Isla de césped sobre roca Césped Césped y roca Roca y césped a los costados C4 C5 C4r C3 C3 C5 50 30 20 10 50 20 EE::0.70 (Transv) Roca desgastada AS:3.0 -1.0 AS:0.7 EE:0.8 en isla Perd Suelo No se nota senda EE: 0.10 EE: 1.0 (transv.) 170 7 0 0 8565 [264] S-O 8566 S 8567 8568 [267] 8569 8570 [268] 8571 8572 8573 [269]

266 (2.15)

268 (2.30) 269 (2.65)

270 (2.40) 271 (2.44) 2440 Porcentaje de senda afectado (%)

C2 / C3 C1 50 (100)

6 3 268 11

Tabla 6. Caracterización e impacto en el sendero Bifurcación – Cerro de la Cruz (Continuación…)

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TRAMO 272 (2.60) 273 (2.66) 274 (2.76) 275 (2.80) 276 (2.82) 277 (2.84) CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación) Roca media y arenisca Arenisca – Pastizal, césped Arenisca Roca Roca expuesta Roca expuesta, césped. Suelo expuesto en cárcava en inicio Suelo expuesto, roca Suelo expuesto Suelo desnudo Roca muy marcada 15 30 (50) 10 25 25 30 PEND (%) CONDICIÓN C5 C5 C3 C5 C5 C5 30 20 30 30 20 30 200 METROS AFECTADOS EE ¿ 15 AS ¿ 20 SP/S OTROS Ver mapa ubicación EE:1.20 AS: 3 /4 AS: 0.5 (50) AS: 4 AS:4 AS: 3 Cárcava en formación junto a otra de 0.70 Perdida de suelo en EE: 0.70 AS:0.7 Cárcava CAA Signo baño AS: 0.70 AS:0.50 FOTO Esto es para el otro lado. 8574 8575 [273] p/arriba 8576 8577 [275] 8578 8580 p/arriba 8571 [278] 8572 [279]

278 (2.87) 279 (2.93) 280 (2.97) 281 (3.01) 350 Porcentaje de senda afectado (%)

C5 C4 C4 C4r

30 50

30

20

175

130

220

50

37

63

Tabla 6b. Caracterización e impacto en el sendero Cerro de la Cruz (2) Marzo 2008

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Tramo 335 565 820 987 1.1 1270 1360 1480 1560 1600 1730 1790 2510

Wpt Bifsenda C Puma Soc 1

CARACTERIZACIÓN (Suelo y Vegetación)

PEND (%) 20 (50)

CONDICIÓN C1

METROS IM

AFECTADOS

FOTOS OTROS AS 2m

AS

ANEG

C1 C3 C2

10 5

20

10

IM: 0.15 AS: 4.0 SS: 20m IM:0.58 Arreglo canaleta 3m de largo. AS:4 Roca

Curva

5 (50)

C1 10 C1r C3 C2 C2 C2 5

20

Mirador IM: 0.15 Huella auto Bifurcación Bici 20 20 AS:4.0m

109 110 11(20)

C2 C2

Tabla 7. Sendero Principal

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2600 2740 2840 2850 2940 3030 3600 4010 113 114 115 116 4460 4490 5020 5200 5240 5410 5500 117 118 Pastizal Festuca Juntura con senda vehicular (Área de acampe) Fin zona de acampe. Huella de camioneta (Pavimento) Huella camioneta, vegetación Roca pavimento Suelo orgánico y rocas 15 (80) 112 Sitio arreglado Pastizal Festuca Escalones Arroyo Senda condor Balcón Pedreo Blanco (Punto 9) Escalones en roca 30 20 C2 C2 C4 C2 C2 C2 C2 C2 C2 C2 C2 C2 C1 C1 C2 C2 C3 20 10 10 IM:0.1 AS:0.7 Área de acampe: SD(2):10x10 Con vegetación IS: 0.20 Escalones - arreglos F4 Buen Estado F4 F5 En restaur

Tabla 7. Sendero Principal (Continuación…)

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5580 5700 6250 6250 Porcentaje de senda afectado (%) 0.08 119 Suelo orgánico s/rocas Arenisca y rocas medias Césped (suelo orgánico) 25 15 C2 C3 C2 55 0.08 55 0.08 50

Tabla 7. Sendero Principal (Continuación…)

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CONCLUSIONES: COMPARACIÓN DEL ESTADO DE LOS SENDEROS Resulta evidente la alta necesidad de implementación de medidas de manejo en la Reserva Provincial para frenar y revertir los procesos de erosión que afectan a un gran porcentaje de las áreas abiertas al público. No puede obviarse la incidencia del sobrepastoreo en el área, pero las condiciones prevalecientes en los sectores de mayor concentración de visitantes no dejan lugar a dudas de que las actividades que realizan son las promotoras del deterioro en los mismos. Por otro lado, en el Parque Nacional se hace evidente que el mantenimiento de las sendas redunda positivamente en la calidad de las mismas. Los datos tomados a través del presente trabajo corresponden más bien a estimaciones (es decir no medidos con precisión), debido principalmente al gran esfuerzo que requiere la evaluación de tantos kilómetros de senda; por ende, se evaluaron los métodos mas rápidos y efectivos a la hora de presentar resultados. Resulta necesario poner mas énfasis en la descripción de las clases de condiciones, ya que ha resultado difícil por la gran variedad de situaciones que se presentan en las tres áreas y en cada una de las mismas. Sin embargo, a pesar de las posibles imprecisiones, los resultados presentados son representativos y contundentes para indicar el estado de los distintos tramos de las sendas, la ubicación de los sitios mas problemáticos y de aquellos que se encuentran en buenas condiciones.

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Largo Total del Sendero (m)

Condición predominante en senda

Metros con EE

Metros con AS

Metros con SP / S

Porcentaje c afectado (%)

CONDORITO Senda Principal
6250 C2 0 55 55 EE: 0% AS: 0.08% SP:0.8% Aneg: 0.8%

LOS GIGANTES Rotonda – Club Andino Bifurcación – entrada senda CºCruz Senda Base CºCruz
3860 2440 C3 – C4 C3 460 268 800 170
450

0

EE: 12% AS:20% SP:12% EE:11% AS:7% EE:50% AS: 37% SP:63%

350

175

130

220

CHAMPAQUI V. Alpina – M. López M. López Escalante Escalante – González González – Cima Champaqui
b

5470 6020 602 2508

C4 – C5 C4 – C5 C3 C3r – C4

3420 1470 120 760

1600 535 100 10

1700 870 100 370

EE: 63% AS: 30% SP:31% EE: 39% AS: 18% SP:23% EE: 23% AS: 16% SP:16% EE: 30% AS: 0.4% SP:14%

c Suma de metros afectados. Porcentaje del total de sendero afectado; EE: Escalones de erosión; AS: Ancho de senda excesivo; SP/S: Sendero paralelos o sociales. .

Tabla 8. Comparación de los senderos

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PROGRAMA DE MONITOREO

Propuesta general El programa de monitoreo se basa en el concepto de “Límites de Cambio Aceptable”. Esta propuesta sigue el esquema (Fig. 2) que se presentó con anterioridad, y que se presenta nuevamente, a fin de facilitar su interpretación.

1. Oportunidades de recreación (Incluyendo factores ambientales y sociales) 2. Selección de indicadores y establecimiento de estándares aceptables

Inventario de condiciones (Muestreo a campo)

¿Se mantienen los estándares?

3. MONITOREO

SI

NO

Continuar con manejo

Instaurar medidas correctivas

Figura 2. Esquema de manejo de las condiciones ambientales de las áreas de uso turístico.

A continuación se explica en detalle, cada uno de estos pasos: 1-Definición de oportunidades de recreación que caracterizará la oferta turística en el predio Las oportunidades de recreación se describen de manera cualitativa y demanda la selección e identificación de categorías de uso que refleje la gama de condiciones que se desea ofrecer en el área. La descripción debe incluir los niveles
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de aceptabilidad de condiciones en cuanto a: grado de impacto, cantidad y tipo de interacción entre grupos y tipo de manejo. En concreto, al definir las oportunidades recreativas, se pretende establecer con claridad las condiciones deseadas para el uso recreativo en un determinado sector del área protegida. Como producto se obtienen descripciones narrativas de las condiciones naturales, sociales y de manejo definido como apropiado y aceptable para cada oportunidad de recreación. Esta caracterización aporta al establecimiento de una zonificación de uso; debemos recordar que el objetivo de la zonificación es el de minimizar los conflictos de uso y de esta manera optimizar el manejo del área en su conjunto. 2-Establecimiento de estándares de cambio aceptables El objetivo de este paso es el de otorgar una mayor especificidad a la caracterización de las oportunidades de recreación. Para ello se utilizan indicadores medibles para determinar estándares de adecuación para cada oportunidad de recreación. Estos estándares proporcionan un fundamento sobre el cual decidir la aceptación o no de una condición determinada. La elección de los indicadores y de los estándares es un aspecto fundamental para el manejo de las áreas de uso recreativo. Sin embargo, debe considerarse que tanto los indicadores como los estándares pueden cambiar con el tiempo a fin de optimizar el manejo. El proceso integral de manejo depende altamente del monitoreo y la evaluación como herramientas clave para revisar los indicadores y estándares, y éstos pueden ser redefinidos en caso de considerarse apropiado. 3-Monitoreo: Inventario y evaluación periódica de condiciones El monitoreo consiste en evaluar periódicamente las condiciones existentes y describir la diferencia entre dichas condiciones y aquellas consideradas aceptables. El muestreo de las condiciones es un paso clave del monitoreo y estará guiado por los indicadores seleccionados. Asimismo, el segundo paso clave del monitoreo es la evaluación de los resultados obtenidos; básicamente consiste en definir si se mantienen o no los estándares establecidos. El resultado de dicha evaluación es lo que permitirá orientar las medidas de manejo concretas; nos
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permitirá diseñar y de esta manera optimizar las tareas de mantenimiento de los sectores de uso turístico. Por otro lado, el seguimiento de las condiciones de los indicadores en las estaciones de monitoreo nos brindarán datos aplicables al manejo a largo plazo.

Propuesta de monitoreo 1) Indicadores y estándares aceptables (metas de manejo) En la Tabla 9 se presentan los indicadores a medir para realizar la evaluación de las condiciones de senderos y áreas de esparcimiento. También se presentan los estándares de los límites de cambio aceptable para cada uno de los indicadores, lo cual servirá para comparar los resultados obtenidos con los esperados. Se propone evaluar los estándares definidos en la tabla 9. 2) Toma de datos a) Inventario de condiciones Una vez al año, preferentemente al finalizar la temporada estival3 (Marzo – Abril), se realizará el monitoreo de todos los circuitos de uso recreativo (en toda su extensión). Para evaluar el estado de los senderos, se registrará el largo de todo segmento de más de 10m en Champaquí y Los Gigantes, dentro de los tramos ya definidos, y de más de 1m de largo en el PNQC, de acuerdo a lo establecido mas abajo. Para el inventario de condiciones de áreas de esparcimiento, puntos panorámicos, miradores se evaluará, si se han abierto más que los que están establecidos previamente, el porcentaje del total del área que ocupa el mirador o sitio de esparcimiento desprovisto de vegetación, y la presencia de signos de erosión. También se evaluará el estado de la las estructuras asociadas a los senderos (tales como barandas, plataformas, escalones, etc.) en cuanto a la calidad de la función para lo cual fue implementada, y la calidad visual de la misma.

3

Se considera conveniente tener un registro de las condiciones al final de la temporada de uso a fin de planear el acondicionamiento de las áreas de uso recreativo para el comienzo de la siguiente temporada. De esta manera, se asegurará que la temporada comience con estándares adecuados de condiciones ambientales.

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PARA EVALUAR LAS CONDICIONES

SE MIDE…

A FIN DE DETERMINAR SI SE ALCANZÓ EL ESTÁNDAR:

… Reserva Hídrica
DE SENDEROS

1.

Porcentaje de sendero afectado por signos de erosión (condición C4 – C5) Condición de cruces de arroyos

≥ 15%

Parque Nacional Qº Condorito ≥ 5%

2.

C4 y/o Infraestructura en buen estado ≥ 15%

C3 y/o Infraestructura en óptimo estado ≥1

3.

Número de sendas paralelas o sociales Número de áreas de esparcimiento por senderos Porcentaje del área desprovista de vegetación miradores Presencia de signos de erosión, anegamiento u otros.

DE ÁREAS DE ESPARCIMIENTO / MIRADORES EN CIRCUITOS

4.

A definir

Sólo los establecidos

5.

≥70%

≥ 40%

6.

Se tolera presencia de pérdida de suelo leve, denotado por algunas raíces expuestas o roca expuesta. Óptima Aceptable

Se tolera suelo desnudo pero no signos de erosión aún incipientes.

DE INFRAESTRUCTURA

7. 8.

Calidad de la infraestructura en cuanto a su función Calidad visual de la infraestructura

Óptima Aceptable

Tabla 9. Indicadores y estándares para dos oportunidades de recreación Senderos

Para el muestreo de las condiciones ambientales en senderos, se recomienda la utilización de la planilla 1, completándola de la siguiente manera: Con la ayuda de un GPS se localizaran los tramos ya registrados y se medirán los segmentos en condiciones no aceptables dentro de los mismo. A segmento nos referimos a tramos de más de 10m de largo en Champaquí y Los Gigantes, y de más de 1m en el PNQC De esta manera, se registraran las siguientes condiciones consideradas no aceptables:

Clases de condición C4 y C5:

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C4: No hay vegetación en la senda, se evidencia la pérdida de suelo, suelo rocoso, escalones de erosión de más de 10cm pero menos de 50cm y / o senda más de 2.5m – 3m. Roca: Se nota el desgaste de la roca. O Sendas paralelas o sociales. C5: No hay vegetación en la senda, tampoco material orgánico. Hay erosión evidente: incisión de la senda supera los 5cm de profundidad, se observa roca expuesta, raíces expuestas y/o suelo fino muy volátil.

Indicadores de Impacto:

-

Escalones de erosión (EE): Diferencia entre la superficie del sendero y la elevación a uno de los costados (a modo de “escalón”) de más de 5cm, y en donde se evidencia la falta de cobertura vegetal y presenta suelo expuesto.

-

Ancho excesivo de senda (AE): considerado como de más de 2 metros en Champaquí, Gigantes y Senda Principal en PNQC. Senderos paralelos o sociales: las sendas paralelas a la principal o planificada, y las sendas sociales (abiertas por los visitantes y que por lo general no conducen a ningún sitio).

Asimismo, en la columna condiciones: -

OTROS

se registrará la presencia de las siguientes

Anegamiento de suelo (AS): sitios de más de 1m2 con evidencia de anegamiento. Cruce de arroyo afectado (CAA): cobertura Raíces expuestas (RE): Se observan raíces en la superficie del sendero Condición de miradores y áreas de acampe: Porcentaje del área desprovista de vegetación. Infraestructura: Estado en cuanto a seguridad para el visitante, y calidad de la misma. con signos de erosión o pérdida de

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Tramo

Segmentos afectados Condición Metros afectados de cada indicador
EE: AS: SP/S: Otros: EE: AS: SP/S: Otros: EE: AS: SP/S: Otros: EE: AS: SP/S: Otros:

Planilla 1. Toma de datos 3) Análisis de datos

Evaluación de condiciones observadas: ¿se mantienen los estándares? A fin de facilitar la evaluación de los datos recolectados y determinar el grado de adecuación de las condiciones, se propone la planilla 2. En esta planilla se podrá optar por detallar el resultado de los parámetros evaluados, o simplemente indicar si se alcanzó o no el estándar establecido.

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Largo Total del Sendero (m) Condición predominante en senda Metros con EE Metros con AS Metros con SP / S Porcentaje c afectado (%)

PN Qº CONDORITO Senda Principal
EE: AS: SP: Aneg:

LOS GIGANTES Rotonda – Club Andino Bifurcación – entrada senda CºCruz Senda Base CºCruz CHAMPAQUI V. Alpina – M. López M. López Escalante Escalante – González González – Cima Champaqui
EE: AS: SP: EE: AS: SP: EE: AS: SP:

EE: AS: SP: EE: AS: SP: EE: AS: SP: EE: AS: SP:

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BIBLIOGRAFÍA COLE, D.N. 1991. Ecological impacts of Wilderness recreation and their management. En: J. Handee, G.H. stankey y R.C. Lucas, eds. Wilderness Management. Golden, CO: North American Press, pp 425-466. HAMMIT, E.H. & COLE, D.N. 1998. Wildland Recreation. Ecology and Management. John Wiley & Sons, Inc. New York. 355 pp. KUSS, F.R., GRAEFFE, A.R., & VASKE, J.V. 1990. Visitor impact management. The PLanning Framework. Vol 2. National Parks and Conservation Association. Wash. D.C. LEONARD, R.E. & PLUNLEY, H..J. 1979. The use of soils information for dispersed recreation planning. In Recreation Impact On Wildlands. Conference Proceedings. USFS N-R-6-001. Pp. 130-136. LEUNG, Y-F., & MARION, J.F. 2000. Recreation Impacts and Management in Wilderness: A state-of-the-knowledge Review. USDA Forest Service Proceedings RMRS-P-15-Vol-5. MARION, J.L. 1998. Recreation ecology research findings: Implications for wilderness and park managers. In: Proceedings of the National Outdoor Ethics Conference, April 18-21, 1996, St. Louis, MO. Gaithersburg, MD: Izaak Walton League of America. Pp 188-196.

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ANEXO 1. Detalle fotográfico de caracterización de cada una de las clases de condiciones

Clases de condiciones. Se definieron 5 clases de condiciones según signos disturbio en el suelo y vegetación. A continuación se describen y se muestra una foto ilustrativa cada una de las clases. C0: La senda no se distingue, puede que haya un mínimo de disturbio en la vegetación, en parte algunos segmentos. En roca no se distingue de ninguna manera.

C1: Senda distinguible, se evidencia un mínimo de disturbio a la vegetación, puede que esta se encuentre en menor densidad o menor altura, con respecto a los costados de la senda. En roca no se percibe, pero hay ciertos signos en algunos tramos de la senda.

C2: En la senda hay notablemente menor densidad de vegetación. En roca es levemente evidente.

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA

C3: En la senda no hay vegetación, pero si puede haber materia orgánica / sobre roca, la senda es bien notoria. Se presentan impactos leves y ocupan poco porcentaje.

.C4: No hay vegetación en la senda, se evidencia la pérdida de suelo, suelo rocoso, escalones de erosión de más de 10cm pero menos de 50cm y / o senda más de 2.5m – 3m. Roca: Se nota el desgaste de la roca. O Sendas paralelas o sociales.

C5: La erosión y deterioro del área es muy evidente. Alto impacto

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Programa de Monitoreo PNQC y RHPA

PERSONAL CAPACITADO • • • • • • • • • • • • • Emiliano Galli (Voluntario Parque), Julio Domínguez (Voluntario proyecto de reforestación) Julieta Pollice (Voluntario Parque y bióloga egresada UNC) Axel vonMüller (Agrónomo UNC) Julieta Alinari (Bióloga egresada UNC). Olalla Martinez (Guardaparque de la APN German Solveira, (Guardaparques de la APN) Ismael Pino (personal del Parque) Verónica Pino (personal del Parque) Roberto Altamirano (personal del Parque) Leonardo X. Barrios Caro (desempeña su trabajo en el P. N. El Palmar) Maximiliano Ceballos (Técnico de la Delegación Regional Centro); Álvaro Sánchez (Guardaparque de la APN);

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