HISTORIAS ETERNAS QUE SOLO DURAN UN SEGUNDO

MONÓLOGO
La inspiración más fuerte en mi vida la encontré en un par de ojos que
reflejan la eternidad en solo una mirada

CAPITULO PRIMERO
Es una noche
muy
tranquila,
donde no alcanzo
a escuchar ni un
solo sonido , no
alcanzo a escuchar el paso del aire a mi alrededor, que pasa por mi lado dando la impresión que
solo vino a dejarme un recado que lamentablemente no logré escuchar.
Es tan apacible esta noche, que no recuerdo otra igual en todos los días de mi vida. Esta es la
noche que muchos poetas hubieran querido sentir siempre, pues es la noche donde la paz interna
fluye por las venas y da calma al corazón, que valga verdades nunca tiene descanso alguno con
excepción del último segundo que sentimos el alma dentro de nuestros cuerpos.
Pero hoy pareciera que la noche tiene magia, pues no escucho ningún sonido, ni siquiera el
compás de mis latidos, que supone dan vida a mi cuerpo.
La verdad no sé que hacer, creo que solo me quedare quieto mirando las estrellas, esperando que
algo suceda, pues es la noche mas linda que pudiera pedir, ya que hasta las estrellas
resplandecen al compas y a un solo color.
Cierro los ojos e imagino el compas de las estrellas… cierro los ojos e imagino que estoy solo en
este mundo, imagino… que este mundo solo fue hecho para mí, imagino que no hay nadie más…
cierro los ojos e imagino… me sumerjo en un mundo tal que por un segundo juro que sentí que no
sentía nada.
¿ Un mundo solo?, permíteme señor, recordarte que no solo las personas, animales y plantas
habitan el mundo – Dijo una voz.
De inmediato abrí los ojos, o bueno al menos eso intentaba, pues yo sentía que abría , pero no
miraba nada, ponía mis manos delante de mi cara, y nada, era un mar negro que inundo mi
mundo, o ¿solo era un mar negro que inundaron mis ojos?.
Me desesperé, pues no veía, pero sí sentía pues en mi desesperación paso por mi mente la idea
fugas que esto solo era un sueño. Y con todas mis fuerzas pellizqué mi brazo con la intención de
despertar, pero lo único que conseguí fue un dolor muy pero muy real.

Otro ejemplo de estupidez que comete mi estimado Señor, dígame… ¿Qué persona en su sano
juicio, o ni siquiera una persona, sino un animal común y corriente, se auto-agrede por un fin
vano?
¿Quién eres?, ¿Dónde estoy?, ¿Qué me hiciste?- dije con una voz muy presurosa( por lo menos así
lo sentí).
¿Por qué no dejas de hacerte preguntas con respecto al exterior? Pues aquí mi estimado Señor,
esas estúpidas preguntas se quedan sin valor¡¡- dijo esa voz con un tono agresivo, como si esas
simples y comunes preguntas le causaran repugnancia.
Entonces justo antes de pronunciar la siguiente palabra para mostrar mi reclamo, sentí una cálida
y áspera mano que me tocaba el hombro, y una suave voz que dijo: No digas ni una sola palabra
más mi estimado Señor si lo que deseas es volver a ver.
Entonces tuve que tragarme mis amargas palabras, que ahora que lo pienso no tenía sentido
pronunciar. Entonces a mi mente vino una voz interna que me decía: ¿Quién es este que me
acaba de hablar? Y ¿cómo sabe que estoy ciego? .
Entonces fue cuando escuche la otra primera voz – Sigame mi estimado Señor; sujete mi mano,
no pregunte a donde lo llevo y solo por una vez en su vida, escuche y sienta sin necesidad de ver,
pues su ceguera no la provoque yo ni nadie en este mundo ni en el suyo, y si busca culpable para
aplacar esa ira suya, empiece a golpearse usted mismo.
Me quede atónito, por las palabras de aquel personaje misterioso. Pero valgan verdades esas
pequeñas palabras despertaron una serie de sentimientos de angustia, odio, indignación y duda
en mi interior.
Entonces fue cuando escuche esa voz parecida a la mía decir: ¿Quién se crees este individuo para
hablarnos así, acaso este pobre diablo sabe algo de nuestras vidas para poder darnos un sermón
así?, y asi como vino también se fue la voz de manera fugaz, solo que en esta ocasión hizo
referencia a un “nosotros”.
Me quede pensando en estas palabras ligeras pero de gran peso para mi interior, cuando de
repente la primera voz dijo: Mi estimado Señor, que espera para dar el primer paso para nuestro
camino, le hago de su conocimiento que el trayecto no es corto ¿Cuánto le hacen falta los ojos?
Pues mientras más tiempo perdamos, más tiempo ciego estará.
Entonces fue cuando, en voz baja, pronuncie: Disculpe mi estimado amigo, ya entendí todos los
requisitos que mencionaste para que pueda recuperar mis ojos, pero si me permite saber cuál es
su nombre, se lo agradecería mucho.
Llámame Anderson – dijo de forma serena – entonces mi estimado Señor, ¿está listo para dar su
primer paso ahora? O ¿ya no tiene necesidad de sus ojos?
Me callé, pues pensé que me ponía a prueba sobre si entendí claramente sus requisitos, y solo
asenté con la cabeza.
Entonces di ese maldito primer paso, en ese mundo al que ingresé quien sabe por dónde siendo
guiado por un completo desconocido, a quien sabe dónde, con la única esperanza que me
quedaba de recuperar mis ojos.
El primer tramo fue por lo que yo sentí un bosque, pues de forma casi seguida sentía ramas que
rozabas mi ropa y golpeaban mi cuerpo; y en ese trayecto no hubo mas palabras por parte de
Anderson que : “cuidado mi estimado Señor” o “no se pierda, solo siga mi voz”.
En verdad que me incomodaba ese silencio sepulcral, pues, aunque pareciese un bosque, no
escuche a ningún animal por más pequeño que sea cerca, todo era silencio. La caminata por esta
parte de camino duro casi 1 hora.
Cuando por fin parecía que salí de ese bosque, Anderson dijo:

Escuche mi estimado Señor, la melodía de que nos brindan las aves de este paraíso en la tierra.
Escuche atentamente, pues a través del tiempo de todos los hombres, fueron pocos los
afortunados en escuchar una pequeña parte de la sinfonía de este paraíso en la tierra.
Juro que trate y trate con todas mis fuerzas de escuchar susodichas aves, juro que lo intente, pero
lamentablemente para mí, solo escuchaba los pasos de Anderson, que parecieran bailar con el
compás de dicha melodía.
Supongo que Anderson notó la tristeza en mi rostro, pues después de cierto tiempo que duro su
“baile al compás de aves “se detuvo y dijo:
Que hermosa sinfonía para tan pequeñas aves, dichosos los oídos que pudieron escucharla, ¿no
opina lo mismo mi estimado Señor?
No puedo opinar sobre el canto de esas aves, pues, a decir verdad, lo intenté con todas mis
fuerzas y no pude escuchar ni un solo sonido de aquella sinfonía- dije apenado.
Anderson solo paso a reírse por un momento y luego a decir: Mi estimado señor, no se da cuenta
de lo que pasa aquí. Le ruego disculpe mis carcajadas de hace un rato, solo que no pude evitarlo,
pues usted es un pobre diablo acostumbrado a escuchar con los ojos lo que se supone debe de
escuchar con el corazón, eso explicaría el por qué se perdió de tan sublime sinfonía que le regalo
este paraíso en la tierra.
Estuve a punto de responder sus palabras vacías, cuando dijo: recuerde sus ojos.
Fue cuando me trague otra vez mis palabras, mientras escuchaba que Anderson empezaba a
caminar sin antes soltar una disimulada carcajada.
Con un nudo en la garganta seguí el sonido de los pies de Anderson de forma inmediata, cuando
escuche aquella voz parecida a la mía de forma repentina diciendo: Es ilógico escuchar con los
ojos o con el corazón ¿Quién se cree este tipejo para hablarnos así? Si no fuera por nuestros ojos
ya hubiese sabido quien es el que manda en este su mundo.
Y así como vino de forma repentina, así se fue dejándome aquellas palabras que solo
incrementaban la sensación del nudo en la garganta.
El segundo tramo que tuve que cruzar junto con Anderson un mar de piedras, o bueno, así yo lo
sentí. Pues en esta oportunidad no hubo nada que golpeara mi cuerpo, pero sentida desniveles en
mis pies, mientras que a cada paso que daba, sentía como golpes en la planta de mis pies,
provocada por mi peso corporal. La caminata era una tortura para mis pies, a tal punto que debes
en cuando, paraba por breves instantes para poder descansar a lo que Anderson decía:
Mi estimado Señor, ¿Por qué se detiene?, dese prisa para seguirme el paso, que yo no pararé pues
está cerca el medio día, y este lugar será nuestro lugar de eterno descanso si no salimos para
cuando el sol alcance su máximo esplendor.
Entonces era cuando seguía el paso, pues si él se alejaba lo suficiente de mí, perdería por
completo el sonido de sus pies al caminar, lo que hasta ahora era la única guía que tenía para
seguirle el paso de manera literal en esta ocasión.
Pues ahora que lo pienso, ¿Por qué no pude escuchar el canto de las aves en lo que Anderson
denomino “el paraíso en la tierra”? y sin embargo puedo escucharlo a él. Había muchas cosas que
no tenían sentido, pero que tanto puedes pensar en algo a tu alrededor y estar al mismo tiempo
pendiente del sonido de un par de zapatos que son tu única guía.
El trayecto por lo que yo denomine “mar de piedras” duro aproximadamente 2 horas.
Hasta que por fin escuche algo bueno de los labios de Anderson que fue:
Descansemos aquí, que solo faltan 15 minutos para salir del valle Blackrock, y estamos con
tiempo de sobra para que nos alcance el medio día.
Nunca me sentí más aliviado en mi vida por hacer algo relativamente sencillo que era sentarse,
mientras que con un pañuelo secaba el sudor de mi frente por tan larga caminata bajo el sol.

Fue cuando Anderson en voz baja comento:
La vida, si no tienes algo por que luchar no tendría sentido, seria mejor estar muerto si no tienes
un objetivo por que vivir.
¿Un objetivo para vivir? Yo se que estoy vivo por que respiro, se que estoy vivo por que siento.
¿Qué otras pruebas necesito para saber que estoy vivo? –fue lo que pensé cuando escuche a
Anderson. Hasta que un extraño ser se acerco a mi , o bueno fue lo que él me dijo.
No se bien como era aquella criatura, pero me sorprendió la sensación que causo cuando se me
acerco. Fue como si muy dentro mío sonriera , pero una sonrisa que estrujaría mi pecho y me
llenara de paz. La verdad no encuentro palabras para describir aquel sentimiento.
Entonces fue cuando Anderson salto y grito para espantar a mi visitante para después decirme:
Se ve que por dentro eres una porquería, pues el Hikoin es el ser más hermoso de este mundo, no
hay animal que se compare con su belleza. Pero solo se le ve cerca de los cadáveres y cosas en
putrefacción que son su alimento, he aquí la razón por que habitan en este valle.
Yo asustado por las palabras de Anderson me levante, agarre una piedra de suelo para poder
defenderme y solo pregunte: ¿Por qué vino hasta nosotros? Si nosotros todavía estamos vivos.
En lo que Anderson contesto: el Hikoin huele lo podrido y muerto, tú estas vivo, pero ¿vives por
dentro?
Cuando escuche esta pregunta sentir un dolor en mi pecho, solte la piedra y sentado guarde
silencio como si fuera un difunto .
Estoy vivo pero muerto por dentro, eso no tiene ningún sentido, ¿Cómo puede ser que se diera
algo así?- dije para mi mismo mientras duraba ese silencio sepulcral.
Tuve miedo, pero este miedo fue diferente a todos los miedos juntos que sentí durante mi vida,
fue un miedo que me decía que aunque hubiera vivido 19 años en el mundo, nunca comencé a
vivir por dentro o si viví en algún momento, fue una vida corta pues no recuerdo cuando fue la
ultima vez que me sentí vivo por dentro ni mucho menos recuerdo cuando morí o qué o quién me
mato por dentro. Tenia muchas dudas y una inmensa necesidad de encontrar respuestas.
Entonces fue cuando me arme de valor para soltar una pregunta - ¿Por qué? .
A lo que Anderson solo atino a contestar lo siguiente:
El por qué no importa sino el para qué, pues déjeme decirle mi estimado Señor, que usted vive
pensando solo en las acciones del presente ya sea por parte suya o por cualquier otro individuo.
Lo que no entiende por su necedad y terquedad, es el para qué se dan esas acciones, y siempre
comete la misma idiotez de interrumpir esa acción desconocida que puede traerle un gran
beneficio para cambiarla por algo que usted desee que sea “a su modo”. Es por eso que no debe
de importarle el para qué en estos momentos sino el para qué… El para qué perdió la vista, el
para qué nos encontramos, el para qué de este mundo.
Entonces, terminando estas palabras, Anderson se levantó y empezó nuevamente la travesía, y yo
con la mente hecha escombros sentí que mi cuerpo empezó a moverse de forma autónoma pues
la verdad es que no sentí el resto del camino, no sentí nada, pues yo estaba perdido en mis
pensamientos, o debería decir mis pensamientos estaban haciendo que me perdiera. La verdad no
la sé, lo único que se es que sentí después de no se cuanto tiempo, la mano de Anderson en mi
hombro diciendo: “Llegamos”.

CAPITULO SEGUNDO

Disculpe mi estimado Señor, le informo que estamos en la casa del viejo Juan , un muy cercano
amigo mío – dijo Anderson al mismo tiempo que una mano arrugada y aspera tomo mis manos en
señal de saludo.
Un gusto señor Juan fue lo único que pronuncie en señal de respeto.
Fue cuando Anderson me alcanzo una pequeña silla para que pudiese descansar. La verdad me
sorprendi con la resistencia física que tenia Anderson , pues yo a mis 19 años estaba exausto por
el camino que recorrimos hasta ahora; sin embargo él pareciese no sentir la pegada del trayecto,
característica que hacia que me imaginara a Anderson con un físico increíble.
Mientras estaba sentado, escuchaba la conversación entre Anderson y aquel nuevo personaje
para mí, aquel llamado Juan.

Si fuera joven nuevamente lo que haría seria seguir mi corazón y no preocuparme del aspecto
físico , sino de como soy yo por dentro, pues el paso lento y cruel del tiempo es el único artista
que puede moldear y perfeccionar tu carácter, pero si ahora volviera al pasado con la sabiduría
que poseo en estos momentos , disfrutaría mas cada segundo de mi vida, pues aquel sentado en
la silla es el mas claro ejemplo de esto – dijo aquel anciano, supongo que señalándome.
Claro ejemplo de qué o para qué, no le entiendo mi amigo Juan- comento enseguida Anderson.
Bueno veras, tu amigo es una ventana abierta a mis años. Pues mira sus ropas, son de marca y
buscan resaltar, supongo que en su mundo le ayudarían a “lucir bien”, mas piensa mi estimado
Anderson, que la perdida de la vista sucediera de forma masiva en su mundo. ¿De qué le serviría
todo eso? , pues si me dejara llevar por las apariencias yo diría que no es más que un vagabundo
– dijo el viejo Juan.
¿Vagabundo?, ¿apariencia? Por que me da esa indirecta, si la ropa que vestía antes de llegar a
este mundo quien sabe por dónde, era nueva pues me la acababa de regalar mi madre por mi
cumpleaños – dije para mí. Entonces fue cuando empecé a tocar mis prendas y solo notaba que
estaban completamente rasgadas: mi camisa, mi pantalón incluso note un agujero en la planta de
mis zapatos cuando me los quité. ¿Qué había pasado con mis prendas? No entendía nada hasta
que escuche la respuesta de Anderson:
Fue el camino que tomamos, pues bien yo hubiera podido guiarlo por el sendero fácil para llegar
hasta aquí, pero quise enseñarle el canto de las magníficas aves del “paraíso en la Tierra”, pero se
me olvido que no podía verlos, pero tuve la esperanza que siquiera pudiera escuchar su hermosa
melodía, pero todo fue en vano, pues al parecer solo puede escuchar la voz de las personas nada
más.
Es triste ver a personas que solo escuchan el parloteo muchas veces inútil de las demás personas
y son incapaces de escuchar las demás voces que nos rodean y suenan a diario, pero no, las
personas están tan distraídas en las “ cosas de la vida diaria” que se olvidan que lo mas hermoso
en este mundo no tiene precio y por lo tanto es lo mas grande que nos regalan a la humanidad.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful