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POSITIVE MONEY

CREANDO UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO

POSITIVE MONEY CREANDO UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO

2 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

CONTENIDOS

INTRODUCCI Ó N

4

1ª PARTE: SUMARIO EJECUTIVO

5

Una sí ntesis de la propuesta

6

La transici ón

8

PARTE:

VENTAJAS

DEL

CAMBIO

A

UN

SISTEMA

DE

DINERO

SOBERANO

 

10

1. Creando un sistema bancario mejor y m á s seguro

 

10

2. Aumentado la estabilidad econ ómica

 

11

3. Reduciendo la dependencia de la deuda

11

4. Apoyando la econom ía real

 

12

5. Una polí tica monetaria má s eficaz

 

13

6. Una mejora en las finanzas p úblicas

 

14

7. Haciendo frente a la carest í a de la vivienda

14

8. Ralentizando el aumento de la desigualdad

15

9. Mejorando la democracia

 

15

3ª PARTE: REFORMAS EN EL SISTEMA BANCARIO

 

17

Descripci ón general

 

17

Las cuentas de transacciones

18

Las cuentas de inversi ó n

19

Las cuentas disponibles para los bancos comerciales en el banco central

21

El ú nico tipo de dinero electr ónico

22

La cuenta de fondos de los clientes y su relaci ón con el balance

23

Pagos, pré stamos y descalce de plazos

24

PARTE:

REFORMAS

EN

LA

CREACI Ó N

DE

DINERO

Y

POLITICA

MONETARIA

26

Creando el nuevo dinero

26

¿Quien deber í a tener la autoridad para crear dinero?

26

Decidiendo cuanto dinero crear: el comit é para la creaci ón de dinero (CCD)

27

Como funcionar í a el comit é para la creaci ón de dinero

28

Gastando el dinero para ponerlo en circulaci ón

29

Poniendo

el

dinero

en

circulaci ón

a

trav é s

de

pré stamos

a

los

bancos

y

otros

Retirando dinero de la circulaci ón

31

La contabilidad de la creaci ón de dinero

32

5ª PARTE: EJECUTANDO LA TRANSICI Ó N

33

Introduciendo gradualmente un sistema de dinero soberano

33

Ejecutando un cambio inmediato a un sistema de dinero soberano completo

35

Asegurando

que

los

bancos

son

capaces

de

proporcionar

el

cr édito

adecuado

inmediatamente despu é s de la transformaci ón

37

La transici ón en el largo plazo

39

6ª PARTE: RESPUESTAS A LAS CR Í TICAS M ÁS HABITUALES

40

“Es innecesario. La garant í a de los dep ósitos hace al sistema bancario seguro”

40

“Es innecesario: s ó lo hay que quitar el apoyo estatal a los bancos y dejar que el mercado

los discipline”

“Cambiar a un sistema donde el pr é stamo depende del nivel pre­existente de ahorro

43

constre ñir í a el nivel de cré dito, perjudicando el crecimiento de la econom í a real”

44

Los tipos de inter é s ser ían demasiado altos

45

“Serí a deflacionaria”

46

“Serí a inflacionaria/hiperinflacionaria”

46

“Un comit é no puede decidir exactamente cuanto dinero deber í a ser creado”

47

“La propuesta es planificaci ón central o requiere un ejercito de tecn ócratas para su

control”

“El sector bancario en la sombra simplemente crear í a sustitutos para el dinero. El cuasi­

dinero emerger í a y el banco central perder í a el control sobre creaci ón de dinero”

“Es imposible que los bancos sean rentables en este modelo”/ “la banca ser ía inviable”50

48

49

“Es una pol í tica monetarista”

50

APÉ NDICE: BALANCES PRE Y POST TRANSICI Ó N

51

BIBLIOGRAF Í A Y LECTURAS RECOMENDADAS

56

4 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

INTRODUCCI Ó N

Este documento presenta una reforma del sistema bancario que quitar í a a los bancos la capacidad de crear dinero, en forma de dep ósitos bancarios, cuando conceden prestamos. Transferir ía esa capacidad de crear nuevo dinero al estado en exclusiva, creando lo que hemos denominado un sistema de “dinero soberano”. Esta propuesta tiene sus or í genes en la planteada por Frederick Soddy en los a ños 20 y, posteriormente, por Irving Ficher y Henry Simons como resultado de la Gran Depresi ón. Variaciones sobre estas ideas han sido propuestas desde entonces por Milton Friedman (1960), James Tobin (1987), John Kay (2009) y Laurence Kotlikoff (2010). M á s recientemente, economistas del Fondo Monetario Internacional modelizaron la propuesta original de Irving Fisher y encontraron un “base s ó lida” para todos sus supuestos beneficios y efectos positivos adicionales (Benes & Kumhof, 2012).

Aunque inspirados por el trabajo original de Irving Fisher y las variaciones sobre é l, las propuestas en este documento tienen diferencias significativas. El punto de partida fue el trabajo de Joseph Huber y James Robertson en su libro “Creating New Money” (2000). Esa propuesta actualizaba las propuestas de Fisher poniendo de manifiesto que el dinero, el sistema de pagos y, la banca en general es hoy en d ía má s electr ónica que basada en papel. La reforma aqu í expuesta desarrolla la propuesta de Huber y Robertson, sobre la base de una presentaci ón de 2010 ante la “Idependent Comission on Banking” de RU realizada por Ben Dyson (Positive Money), Josh Ryan­Collins y Tony Greenham (New Economics Foundation) y Richard Wener (Universidad de Southampton). Las propuestas son descritas en mayor detalle por Andrew Jackson y Ben Dyson en el libro “Modernising Money” (2013).

La estructura del documento es la siguiente:

1ª parte resume la propuesta a nivel general

2ª parte destaca una serie de problemas causados o exacerbados por la manera en que dinero se crea actualmente por los bancos. Explica como el cambio a un sistema de Dinero Soberano reconducir í a cada uno de ellos.

3º parte explica los detalles de las reformas en relaci ón con la estructura y, las operaciones de los bancos y, los servicios que proporcionan a sus clientes.

4ª parte cubre las reformas del proceso de creaci ón de dinero y, la gesti ó n de la polí tica monetaria.

5ª parte explica como se puede realizar la transici ón desde el sistema vigente a un sistema de Dinero Soberano.

6º parte lidia con las objeciones habituales, cr í ticas e, ideas equivocadas.

Grandes partes de este documento son un resumen de “Modernising Money” (2013), de Andrew Jackson y Ben Dyson. Ciertos contenidos han sido a ñadidos despu é s de la publicaci ón del libro.

1ª PARTE: SUMARIO EJECUTIVO

Má s del 97% del dinero que usa la gente y las empresas en RU est á creado por los bancos comerciales. Menos del 3% es creado por el Estado o los bancos centrales (tal como el Banco de Inglaterra). Una situaci ón similar se da en muchos pa í ses en todo el mundo.

Los bancos crean nuevo dinero, en forma de n ú meros (dep ósitos) que aparecen en la cuentas bancarias, a trav é s del proceso contable usado cuando se conceden prestamos. En palabras del Banco de Inglaterra:

“Cuando un banco concede un pr é stamo, por ejemplo a quienes solicitan un pr é stamo hipotecario para adquirir una casa, habitualmente no lo hace d á ndoles miles de libras en billetes. En su lugar, abona su cuenta bancaria con un dep ósito por el importe del pr é stamo hipotecario. En ese momento, nuevo dinero es creado”. (Banco de Inglaterra bolet í n trimestral, 2014 1T).

Por el contrario, cuando la gente usa esos dep ósitos para pagar prestamos el proceso se revierte y, el dinero efectivamente desaparece de la econom í a. Tal como el Banco de Inglaterra describe:

“De igual forma que cuando se solicita un pr é stamo se crea nuevo dinero, la devoluci ón de los prestamos bancarios destruye dinero. … Los bancos concediendo prestamos y, los clientes devolvi é ndolos son la forma fundamental de como los dep ósitos bancarios se crean y se destruyen en la econom í a moderna.” (Banco de Inglaterra bolet í n trimestral, 2014 1T).

El Banco de Inglaterra sostiene que ostenta el control definitivo sobre el proceso de creaci ón de dinero, a trav é s del manejo de los tipos de inter é s y, otras regulaciones. Sin embargo, un r á pido vistazo al crecimiento del dinero creado por los bancos en los ú ltimos 40 a ños (ver grá fico) pone en duda est á afirmaci ón 1

La capacidad de crear dinero, en manos de los bancos comerciales, ha sido destacada como una de las causas fundamentales tanto de la Gran Depresi ón de los a ños 30 como de la crisis financiera de 2007­2009. Lord (Adair) Turner, el antiguo presidente de la Financial Services Authority del RU, ha argumentado: “ La crisis financiera de 2007/08 ocurri ó porque fallamos en limitar la creaci ón de cré dito y dinero por parte del sistema financiero privado” (2012).

Este documento perge ña una propuesta para retirar la capacidad para crear dinero a los bancos comerciales y, devolver este poder a un organismo p ú blico que trabaje en inter é s de la econom í a y la sociedad, como un todo. Tales propuestas han sido denominadas como “dinero 100%” o “reserva 100% sobre los dep ósitos” , aunque hay sutiles diferencias t écnicas entre esas propuestas y la contenida en este documento. Nos

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referiremos a est á reforma espec í fica como un “sistema de dinero soberano”, describiendo un sistema en el cual todo el dinero es creado por estado.

Gr áfico: Creaci ón de dinero por parte del sistema bancario (M4 vs billetes y monedas en circulaci ón)

bancario (M4 vs billetes y monedas en circulaci ó n) Argumentamos que hay significativas ventajas en

Argumentamos que hay significativas ventajas en tal reforma y, que este cambio a un sistema de dinero soberano reconduce un gran n úmero de problemas que ser í a dif í cil abordar a trav é s de polí ticas individuales.

UNA S Í NTESIS DE LA PROPUESTA

Lo siguiente es un breve resumen de las propuestas.

El poder de crear todo el dinero, tanto en efectivo como electr ónico, estar í a restringida al estado a trav é s del banco central (tal como el Banco de Inglaterra o el Banco Central Europeo). Cambios en las normas que regulan las operaciones de los bancos todav í a permitir í an a estos conceder prestamos, pero les har í a imposible crear nuevo dinero en el proceso.

Los bancos, en este caso, servir í an para dos funciones:

1. La funci ón de pago: administrando el servicio de pagos entre el p ú blico y las empresas y, manteniendo los dep ósitos seguros hasta que se necesiten para gastarse.

entre ahorradores y prestatarios.

Las funci ón de pago se realizar í a en las Cuentas de Transacciones de las empresas y del p ú blico en general. Los fondos de estas cuentas no ser í an dep ósitos creados por los bancos (una deuda del banco con el cliente), sino dinero electr ónico soberano, creado por el banco central. Estos fondos para transacciones ser í an almacenados electronicamente en el banco central y, ser í an legalmente propiedad del cliente. Los fondos para transacciones est á n completamente libres de riesgo, porque no pueden ser invertidos ni puestos en situaci ón de riesgo por el banco. El banco proporciona el sistema de pagos (tales como talonarios, tarjetas de d ébito, banca por internet y, cajeros autom á ticos) que permiten al cliente usar su dinero soberano para efectuar pagos. Las cuentas no devengar í an intereses, y los bancos podr í an cargar gastos por proporcionar estos servicios.

La funci ón de intermediaci ón de los bancos se realizar í a a trav é s de las Cuentas de Inversi ón. Un cliente deseoso de ahorrar o invertir para obtener intereses transferir í a fondos desde su Cuenta de Transacciones a una cuenta de aportaciones propiedad del banco. El banco crear ía una Cuenta de Inversiones para el cliente, la cual es un pasivo del banco que representa la inversi ón realizada y la obligaci ón del banco de devolver los fondos en el futuro. El cliente deber ía acordar un per í odo de aviso obligatorio antes de acceder a su dinero o, una fecha de vencimiento en la cual la inversi ón deber í a ser reintegrada. No habr ía acceso instant á neo a las cuentas de inversi ón.

Los bancos desempe ñar í an la funci ón de agrupar los fondos provenientes de las cuentas de inversi ón y, a continuaci ón, prestar esos fondos a un abanico de prestatarios para diferentes prop ó sitos, de esta forma, diversificar í an el riesgo por cuenta de los ahorradores. Las Cuentas de Inversi ó n no estar í an garantizadas por el gobierno y, por lo tanto, existir í a una asunci ón de riesgo, con el riesgo compartido entre el banco y el cliente de acuerdo con el tipo de cuenta elegida por este ú ltimo.

Los reguladores podr í an imponer requisitos de capital y otras normas de cautela para tales cuentas a fin de prevenir un comportamiento imprudente por parte de los bancos.

Los saldos de las Cuentas de Inversi ó n no podr í an ser reasignados para otros como medios de pago, para evitar que funcionen como un sustituto del dinero. Los bancos, por lo tanto, se convertir í an en verdaderos intermediarios que es la forma en que mucha gente, hoy en d í a, los percibe.

El banco central ser ía el responsable exclusivo de la creaci ón de tanto dinero como sea necesario para mantener un crecimiento no­inflacionario. Administrar í a la creaci ón de dinero directamente, en lugar de utilizar los tipos de inter é s para influenciar el comportamiento de ahorradores y prestamistas y, la creaci ón de dinero por los bancos (como sucede en la actualidad). Las decisiones sobre la creaci ón de dinero ser í an tomadas independientemente del gobierno, con la creaci ón de un nuevo Comit é para la Creaci ón de Dinero (o por el existente Comit é de Polí tica Monetaria). El Comit é responderí a ante el “Treasury Select Committee”, un comit é formado por

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parlamentarios de todos lo partidos quienes examinan y controlan las acciones del Banco de Inglaterra y el Tesoro. El Comit é no fijar í a los tipos de inter é s, que ser í an determinados por el mercado.

El banco central continuar ía observando el mandato establecido por el ministro de finanzas o canciller (Chancellor of the Exchequer). En el RU este mandato consiste actualmente en proporcionar “estabilidad de precios” (definida como una inflaci ón del 2%) y, sujeto a lo anterior, “respaldar los objetivos econ ómicos del gobierno incluidos los de crecimiento y el empleo”. El objetivo de inflaci ón act ú a como l í mite para detener la creaci ón de dinero si llega a ser excesiva, pero sujeto a esa limitaci ón, el banco central tiene la capacidad de crear dinero adicional.

Cualquier cantidad de nuevo dinero creado por el banco central ser í a transferido al gobierno e inyectado en la econom í a a travé s de cuatro posibles v í as.

1. Financiar gasto adicional del gobierno.

2. Financiar recorte de impuestos (en donde el nuevo dinero creado sustituye el ingreso tributario perdido)

3. Hacer pagos directos a los ciudadanos, con lo que cada persona pueda gastar el dinero en lo que considere oportuno (o invertirlo o, reducir su endeudamiento).

4. Reducir el endeudamiento p ú blico.

Una quinta posibilidad permitir ía al banco central crear dinero con el prop ó sito expreso de financiar prestamos para las empresas. Este dinero ser í a prestado a los bancos con el requisito que fuera usado para “prop ósitos productivos”. Prestamos para prop ósitos especulativos o, con la intenci ón de adquirir activos pre­existentes, ya sean financieros o reales, no ser í a permitido. El banco central tambi é n podr í a crear y prestar fondos a otros intermediarios, tales como empresas dedicadas a prestamos de igual a igual (peer to peer) a otras empresas o bancos de negocios regionales o de titularidad p ública. Esto asegura la existencia de un suelo de disponibilidad de cr é dito para las empresas, garantizando el respaldo a la econom í a real. Dentro de los l í mites impuestos por el banco central respecto a las lineas generales para los cuales el dinero puede ser prestado, las decisiones de prestamos ser í a enteramente discrecionales por parte de las instituciones de cré dito.

Todos los anteriores mecanismos deben ser transparentes, tanto para el parlamento, como para el publico en general.

TRANSICI Ó N

En t érminos generales, hay dos elecciones en el proceso de transici ón—un enfoque gradualista o, un cambio inmediato. Nuestras propuestas aseguran que cualquier enfoque pueda ser puesto en marcha sin perturbar la econom í a en su conjunto.

En el primero, el enfoque gradualista, el banco central comenzar í a creando el dinero directamente, transfiriendo el dinero al gobierno para gastarlo en la econom í a, como se

ha descrito antes. Sin embargo, a los bancos se les permitir í a todaví a operar tal como actualmente lo hacen, creando dinero en el proceso de conceder prestamos. Con el tiempo, la cantidad de dinero que los bancos podr í an crear se ir í a progresivamente restringiendo. Paulatinamente, una mayor proporci ón del nuevo dinero necesario para reemplazar el dinero destruido por la devoluci ón de los prestamos y, cualquier expansi ó n la masa monetaria 2 , provendr í a de la creaci ón de dinero por el banco central. Mientras esta situaci ón h í brida estuviera vigente, esto constituir í a un sistema parcial de Dinero Soberano. Finalmente se acordar í a una fecha para la conversi ón en la cual los bancos ser í an requeridos a realizar el cambio a la estructura de negocio bancario antes descrito, y en consecuencia, perder ían su capacidad para crear dinero.

Un enfoque m á s rá pido es transferir el poder de crear dinero de los bancos al banco central de un d í a para otro, cambiando a un sistema completo de Dinero Soberano. Esto puede realizarse sin cambiar el nivel de la masa monetaria en la econom í a en general y, sin causar, una contracci ón da ñina en la cantidad de cr édito disponible. En este proceso de cambio inmediato, los dep ósitos bancarios a la vista que suponen el 97% de la masa monetaria se convertir í an en dinero soberano emitido por el estado mantenido en cuentas en el banco central. En lugar de tener un pasivo con sus clientes, cada banco ahora tendr í a una obligaci ón equivalente con el banco central (por lo tanto, no hay un impacto global en el tama ño y la naturaleza de sus balances y, no hay beneficios extraordinarios para el sector bancario). El dinero soberano emitido por el estado ser í a registrado como un pasivo del banco central, la contrapartida en el balance ser í an bonos que no devengan intereses.

Estos dos procesos de transici ón son explicado con mayor detalle en la 5ª parte. Detalles adicionales sobre el enfoque gradualista, en el cual tanto el banco central como los bancos comerciales est á n simult á neamente facultados para crear dinero, se proporcionan en Sovereing Money: Paving the way for a sustainable recovery de Andrew Jackson.

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2ª PARTE: VENTAJAS DEL CAMBIO A UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO

BENEFICIOS ECON Ó MICOS

1. CREANDO UN SISTEMA BANCARIO MEJOR Y M Á S SEGURO

El problema: en el sistema actual el 97% del dinero son dep ósitos bancarios. Estos dep ósitos son pasivos de los bancos comerciales, lo que significa que dependen de la salud de sus balances. En el supuesto de la quiebra del banco (debido a, por ejemplo, malas decisiones de inversi ó n) estos dep ósitos quedar í an “congelados” y no podr ían ser gastados. En el caso de la quiebra del Royal Bank of Scotland, si el banco no hubiera sido rescatado por los contribuyentes, millones de clientes hubieran sido incapaces de realizar pagos. Esto hubiera tenido un efecto devastador en la econom í a real, adem á s de causar un p á nico que se podr ía haber traducido en una oleada de quiebras bancarias. En un supuesto extremo, podr ía haber conducido a una econom í a sin otro medio de pago que el dinero en efectivo. Por lo tanto, la salud de nuestro sistema de pagos, que respalda la econom í a real, depende de que los bancos no asuman riesgos excesivos, aunque la asunci ón de riesgos es inherente al sistema bancario. En ú ltimo t érmino, depende de la disponibilidad del gobierno para intervenir cuando los bancos fracasan.

Para prevenir que los bancos quiebren y amenacen el sistema de pagos y la econom í a real, los gobiernos recurren a altos niveles de regulaci ón y supervisi ó n. No obstante, la complejidad de esta regulaci ón (tal como las m á s de 400 p á ginas de Basilea III o las m á s de 8.000 p á ginas del proyecto de ley Dodd­Franks) significa que con seguridad est á llena de tecnicismos y, en consecuencia, sea en gran medida ineficaz.

Ademá s, para prevenir p á nicos bancarios (que pueden derribar a los bancos y el sistema de pagos), el gobierno proporciona un sistema de garant í a de dep ósitos—una garant í a de 85.000 £ del saldo de cada cuenta individual. Pero eso equivale a que el estado asegure las obligaciones de las corporaciones bancarias. Eso significa, que los pasivos de los bancos son tambi é n compromisos contingentes del estado. Cuando el banco quiebra, el gobierno se enfrenta a su liquidaci ón y deviene responsable de reembolsar a los depositantes o, inyectar capital para restaurar el equilibrio del balance (rescate). Ser á casi siempre m á s barato y r á pido rescatar el banco que liquidarlo, lo que significa que a ningú n banco m á s all á de cierto tama ño se le permitir á quebrar. De esta forma, la garantí a de dep ósitos en lugar de hacer el sistema m á s seguro, de hecho protege a los bancos de las consecuencias de sus propias acciones, fomentando la asunci ón de mayores riesgos y, por lo tanto, haciendo el sistema m á s arriesgado.

El dinero soberano como soluci ón: En un sistema de dinero soberano, el sistema de pagos (realizado principalmente a trav é s de las Cuentas de Transacciones) estar ía tecnoló gica y financieramente separado de los riesgos de inversi ó n y cr é dito de los

bancos. El dinero que es utilizado por la econom í a real para hacer los pagos existir í a en el banco central, en lugar de ser pasivos de un banco comercial. Esto significa, que incluso si un banco comercial quebrara debido a las malas inversiones, las cuentas que administraba podr ían ser f á cilmente transferidas a un banco en funcionamiento, sin coste para los contribuyentes o los depositantes.

Saber que se puede dejar quebrar a los bancos sin afectar al sistema de pagos se traduce en una reducci ón del riesgo moral (moral hazard). Los bancos tendr í an un incentivo para asumir menores niveles de riesgo (porque no existir í a la opci ón de un rescate por parte de los contribuyentes). El hecho de que la quiebra bancaria no plantease semejante amenaza a la econom í a real, significar í a que habr í a menos necesidad de tener una compleja regulaci ón para proteger a los bancos de ellos mismos. Una regulaci ón m á s sencilla es probablemente m á s efectiva en salvaguardar la estabilidad econ ómica. (Por supuesto, el regulador todav í a necesita asegurarse que no hay fraude o venta enga ñosa de productos financieros).

2. AUMENTADO LA ESTABILIDAD ECON Ó MICA

El problema: La creaci ón de dinero por parte de los bancos tiende a ser pro­c íclica. Cuando la econom í a medra, los bancos est á n m á s dispuestos a prestar. Esto crea demanda adicional (o aumento del precio de las viviendas) lo que provoca una mayor confianza con respecto a la salud futura de la econom í a y, una predisposici ón a ú n mayor a prestar. Pero finalmente los crecientes niveles de deuda privada se traducen en una crisis financiera. En la post­crisis, los bancos no quieren prestar (porque no est á n seguros que los prestatarios ser á n capaces de devolver el pr é stamo) y, la econom í a real sufre a causa de la escasez de cr édito y gasto.

En un entorno de post­crisis, hay un riesgo real de “deflaci ón de deuda” escenario descrito por Irving Ficher, o la “recesi ón de balances” descrito por Richard Koo. Cuanto m á s altos sean los niveles de deuda consecuencia de la crisis, m á s dif í cil es la recuperaci ón de la recesi ón.

El dinero soberano como soluci ón: La creaci ón de dinero por el banco central ser í a contra­cí clica. En los momento en los que la econom í a esta en expansi ó n, los ritmos de creaci ón de dinero se reducir ían, para evitar azuzar la inflaci ón. Pero cuando la econom í a estuviera en recesi ón, el ritmo de creaci ón de dinero se aumentar ía para prevenir la ca í da de precios, lo que significa gasto adicional e impulso a la econom í a. Esto probablemente se traducir í a en una econom í a mucho má s estable.

En tiempos de recesi ó n, familias y empresas reducir á n la demanda de la econom í a para intentar reducir sus propias deudas. La creaci ón de dinero por parte del banco central puede compensar esta reducci ón de demanda.

3. REDUCIENDO LA DEPENDENCIA DE LA DEUDA

Problema: En el sistema actual el dinero es creado por los bancos cuando conceden

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pr é stamos. Esto significa, que obtener dinero nuevo para el econom í a (para acomodarse al crecimiento econ ómico), es necesario para familias y empresas aumentar su endeudamiento. Las ultimas d é cadas sugieren que necesitamos que el nivel de cr édito bancario y, en consecuencia, de masa monetaria y deuda privada, crezca m á s deprisa que el PIB para tener un crecimiento positivo del mismo (ver por ejemplo, Turner, 2014). Pero otros estudios, muestran que los crecientes niveles de cr é dito bancario (y, por lo tanto, de deuda privada) tienden a derivar en crisis financieras (ver, por ejemplo, Shularick y Taylor, 2009). En consecuencia, tenemos una situaci ón parad ójica:

Para que la econom í a crezca necesitamos alentar un incremento del cr édito y un aumento de la deuda privada

Pero esto inevitablemente nos conduce a una crisis financiera.

Ademá s, la devoluci ón de las deudas conlleva la destrucci ón de dinero y, la ca í da de la masa monetaria (porque son el proceso inverso de la concesi ó n de pr é stamos). Es, por lo tanto, imposible reducir de forma significativa el nivel de deuda privada sin simult á neamente contraer la masa monetaria, retirando capacidad de gasto de la econom í a y, potencialmente provocando una recesi ó n.

El dinero soberano como soluci ón: En un sistema de dinero soberano, el banco central tiene la capacidad de crear dinero que es transferido al gobierno para ser gastado en la econom í a real. Ni las familias, ni las empresas han de endeudarse para que este proceso tenga lugar. Esto implica, que el banco central puede proporcionar gasto adicional y demanda sin depender de que familias y empresas se endeuden a ú n má s. En consecuencia, es posible tener crecimiento econ ómico sin simult á neamente aumentar el nivel de deuda privado y, el riesgo de una crisis financiera.

Ademá s, los cambios realizados en la transici ón a un sistema de dinero soberano (ver la 5ª parte) hacen posible que las devoluciones de las deudas sean gradualmente recicladas y devueltas a la econom í a real, de manera que se traduzca una significativa reducci ón de los niveles de deuda privada.

4. APOYANDO LA ECONOM Í A REAL

El problema: A causa de que la mayor parte de nuestro dinero es creado a trav é s del cré dito bancario, las preferencias de los bancos para prestar determinan donde el nuevo dinero empieza su vida econ ómica. En la pr á ctica, esto ha supuesto que el grueso del dinero vaya al mercado inmobiliario y, al sector financiero. De acuerdo con las cifras del Banco de Inglaterra, entre 1997­2007, del dinero adicional creado por el cr édito bancario, el 31% se dirigi ó a los prestamos hipotecarios particulares, el 20% a las propiedades inmuebles comerciales, industriales y agr ícolas y, el 32% al sector financiero (lo que incluye fusiones y adquisiciones, actividad comercial y, mercados financieros). S ólo un 8% fue a empresas fuera del sector financiero, mientras que el 8% restante era financiaci ón de tarjetas de cr édito y prestamos personales. Sin embargo, son s ó lo los dos ú ltimos los que b á sicamente—pr é stamos a empresas y pr é stamos al consumo— los que tienen impacto real en el PIB y en el crecimiento econ ómico. En resumen, tenemos un

sistema donde muy poco del dinero creado por los bancos es utilizado de forma que conduce al crecimiento econ ómico o a la creaci ón de valor. En su lugar, la mayor í a del dinero creado tiene el efecto de elevar los precios de los inmuebles y, en consecuencia, incrementar el coste de la vida.

El dinero soberano como soluci ón: En un sistema de dinero soberano, el dinero nuevo es creado por el banco central y, a continuaci ón, gastado en la econom í a real a trav é s del gasto gubernamental. Dependiendo de como se gasta el dinero, esto tendr á un mayor impacto en el PIB y en la actividad econ ómica que el dinero creado por los bancos. Esto es esencialmente porque a) todo ser á gastado directamente en actividades que contribuyan al PIB, lo que no ocurre con el cr édito bancario, y b) no conlleva el coste de servir la deuda privada adicional, la cual podr í a actuar como un freno del gasto. Esto significa que la econom ía real est á mejor respaldada por un sistema de dinero soberano.

5. UNA POL Í TICA MONETARIA M Á S EFICAZ

El problema: En el actual sistema monetario, el banco central debe usar los tipos de inter é s en un intento de influenciar el comportamiento de los bancos en la concesi ón de prestamos y, la demanda de cr é dito por parte de empresas y familias. Tipos de inter é s m á s bajos se supone que animan la demanda de cr édito (y, de est á forma, se aumenta la creaci ón de dinero) y, tipos m á s altos se supone que desaniman esa misma demanda (y, de esta forma, se ralentiza el ritmo de creaci ón de dinero). Sin embargo, esta es una burda e inefectiva herramienta. Cuando la creaci ón de dinero alimenta el incremento del precio de la vivienda m á s de un 10% anual, un peque ño cambio en los tipos de inter é s no va a disuadir de forma significativa a los prestatarios y, por lo tanto, no restringir á la creaci ón de dinero. En el escenario opuesto, cuando la deuda privada est á a niveles hist óricamente elevados, la ca í da de los tipos de inter é s al 0,5% no animar á a la gente a endeudarse m á s y, no conducir á a una mayor creaci ón de dinero.

Ademá s, el uso de los tipos de inter é s tiene efectos colaterales negativos a lo largo y ancho de la econom í a. Aquellos que se endeudan responsablemente a un cierto tipo de inter é s, pueden encontrarse en dificultades cuando los tipos se elevan a un nivel particularmente alto porque se intenta disuadir a nuevos prestatarios. Tipos de inter é s particularmente bajos pueden causar severas dificultades para al gesti ón de los fondos de pensiones y, las rentas financieras de los pensionistas.

El dinero soberano como soluci ón: En un sistema de dinero soberano el banco central tiene control directo sobre la creaci ón de dinero, por lo tanto, no hay necesidad de ejercer influencia indirecta a trav é s del manejo de los tipos de inter é s. Los tipos de inter é s ser á n, en consecuencia, m á s estables que bajo el sistema vigente y, es menos probable ver los extremos vistos en los ú ltimos a ños. Ni ahorradores, ni prestatarios, tendr á n sus ingresos arbitrariamente incrementados o reducidos como resultado de las decisiones del banco central. La creaci ón directa de dinero, para gastarlo en la econom í a real, tiene un beneficio directo en aquellos que reciben el dinero, pero no tiene costes negativos para el resto de la sociedad (excepto que excesivo dinero sea creado y alimente la inflaci ón). La creaci ón directa de dinero es una herramienta m á s espec í fica que ser á

14 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

m á s eficaz que el manejo de los tipos de inter é s.

6. UNA MEJORA EN LAS FINANZAS P Ú BLICAS

El problema: Cuando el banco central o el estado emite dinero f í sico (billetes y monedas), los beneficios de crear ese dinero son a ñadidos en los presupuestos del estado. Sin embargo, esto s ólo se aplica al 3% del dinero que existe en forma f í sica. El restante 97%, siendo dep ósitos bancarios electr ónicos creados por los bancos, no generan derecho de se ñoreaje para el estado. El la pr áctica, el se ñoreaje por la creaci ón de los dep ósitos bancarios va al sector bancario, y act ú a como un subsidio encubierto, siendo una significativa perdida de ingresos potenciales para el estado.

Ademá s, la inestabilidad causada por las burbujas de cr é dito es un factor importante en la elevaci ón de la deuda p ú blica. La deuda p ú blica del RU se ha m á s que duplicado desde el comienzo de la crisis financiera, esencialmente debido a la ca í da de recaudaci ón en los tributos y, el aumento de los beneficios por desempleo que siguieron

a la crisis. Los costes de la crisis financiera causados por la creaci ón de dinero por parte de los bancos son traspasados a los contribuyentes.

El dinero soberano como soluci ón: Porque todo el dinero—f í sico y electr ónico—ser ía emitido por el banco central en un sistema de dinero soberano, los beneficios en la creaci ón del dinero electr ónico ir í an al Tesoro. Esto podr í a traducirse en un aumento significativo de ingresos para los presupuestos del estado.

Ademá s, la mayor estabilidad econ ómica del sistema de dinero soberano, significa que hay un menor riesgo de recesi ón que conducen a elevados d é ficits y, en consecuencia, la deuda p ública seria m á s reducida y m á s estable.

BENEFICIOS SOCIALES Y MEDIOMBIENTALES

7. HACIENDO FRENTE A LA CAREST Í A DE LA VIVIENDA

El problema: Alrededor de un tercio del dinero creado por los bancos se destina a prestamos hipotecarios para la vivienda residencial (y, una proporci ón adicional

significativa a propiedades comerciales, industriales y agr í colas). Est á creaci ón de dinero para la compra de activos pre­existentes (es decir, las casas tienen una oferta limitada y

la oferta de terreno sobre el que se construyen es fija) conduce a una subida de precios.

El incremento del precio de las viviendas afianza la confianza de los bancos para conceder m á s prestamos hipotecarios (porque el incremento de precios implica que es improbable que pierdan dinero en caso de impago y ejecuci ón hipotecaria). Esto se convierte en un proceso altamente pro­c í clico, lo que conduce a una burbuja inmobiliaria.

El dinero soberano como soluci ón: Existe la necesidad de una variedad de reformas polí ticas y fiscales para hacer frente al problema de la carest í a de la vivienda

(particularmente en el RU). Sin embargo, sustrayendo a los bancos la capacidad de crear dinero se eliminar á gran parte del combustible que alimenta la inflaci ón del precio de la vivienda. Que el precio de la vivienda aumente a un ritmo inferior que los salarios, significar á que la vivienda se convierte en m á s asequible con el paso del tiempo.

8. RALENTIZANDO EL AUMENTO DE LA DESIGUALDAD

El problema: Las burbujas inmobiliarias tienen el efecto de transferir riqueza de los j óvenes a los viejos y, de aquellos que no pueden acceder a la “escalera” de la propiedad a aquellos otros que acceden. Esta es una v í a importante a trav é s de la cual la desigualdad en la riqueza aumenta a ú n má s.

Ademá s, el hecho de que la oferta de dinero de la naci ón deba ser tomada a pr é stamo de los bancos, implica que estamos pagando intereses por la totalidad de esa oferta. Los datos de las rentas familiares muestran que esto tiene como consecuencia la transferencia de dinero desde el 90% de menor renta al 10% de mayor. (ver el cap í tulo 5 de Modernising Money para m á s detalles).

El dinero soberano como soluci ón: Como se ha explicado anteriormente, quitar a los bancos la capacidad de crear dinero tendr ía un efecto amortiguador en la subida del precio de los inmuebles, lo cual a su vez, reducir í a el ritmo de crecimiento de la desigualdad.

La creaci ón, por el banco central, de dinero que no conlleva el devengo de intereses, implica que hay una masa de dinero que est á efectivamente “libre de deuda” y, no hay necesidad de para los miembros del p ú blico de pedir prestamos simplemente para asegurar que hay dinero disponible en la econom í a. El resultado de menores niveles de deuda privada significar á que menos intereses son pagados en general y, en consecuencia, menos rentas son transferidas al 10% de mayor renta de la poblaci ón. De nuevo, esto disminuir á el ritmo de crecimiento de la desigualdad.

9. MEJORANDO LA DEMOCRACIA

El problema: Cuando los bancos deciden cuan deprisa quieren crecer y en que sectores de la econom í a quieren invertir, tambi é n est á n decidiendo de hecho cuan r á pido la masa monetaria crecer á y como ser á gastado el nuevo dinero creado. Este control reside en ú ltimo t érmino en quien establece la estrategia de cada banco, es decir, el consejo de administraci ón y la alta direcci ón. Consecuentemente un muy reducido grupo de personas (alrededor de 80 miembros de los consejos de administraci ón de los 5 principales bancos de RU) toman las decisiones que dan forma a la totalidad de la econom í a brit á nica, aunque estos individuos no tienen obligaci ón o mandato de tener en cuenta las necesidades de la sociedad o la econom í a en su conjunto, y no son responsables en ninguna forma ante los ciudadanos. Este parece ser un gran d é ficit democr á tico.

Ademá s, a causa que los bancos son la ú nica fuente de nuevo dinero para la econom í a,

16 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

se pone al gobierno en posici ón de dependencia respecto a los bancos. Cualquier intento de imponer regulaciones o reformas al sistema bancario se encuentran con amenazas por parte de los bancos que limitar á n su capacidad para proveer cr édito y, por lo tanto, da ñar á n la econom í a.

El dinero soberano como soluci ón: Quitando a los bancos la capacidad para crear dinero y, devolvi é ndosela al estado se restaura el control democr á tico sobre la creaci ón de dinero. El Comit é de Creaci ón Monetaria, el cual toma las decisiones de cuanto dinero crear, ser í a altamente transparente y responsable ante el parlamento. La decisi ón de como gastar el dinero creado ser á tomada por el gobierno (de la misma forma como toma las decisiones de como gastar los ingresos tributarios).

Ademá s, en tanto en cuanto el banco central puede suministrar directamente dinero adicional a la econom í a, ya no dependemos del cr é dito bancario para alimentar el crecimiento econ ómico. Lo que reduce el poder pol í tico del sistema bancario.

3ª PARTE: REFORMAS EN EL SISTEMA BANCARIO

DESCRIPCIÓ N GENERAL

Los siguientes cambios en la estructura de las operaciones de los bancos les hacen imposible crear nuevos dep ósitos bancarios que puedan ser empleados para realizar pagos y, en consecuencia, evita que creen dinero en el proceso de prestar. La reforma, asimismo, divide las funciones de los bancos modernos en dos:

1. La funci ón de pagos: Administrando el sistema de pagos entre el p úblico en general y las empresas y, manteniendo los dep ósitos seguros hasta el momento que se necesiten para gastar.

2. La funci ón de pr é stamo/ahorro: Actuando como intermediario (comisionista) entre ahorradores y prestatarios.

Despu é s de la reforma, los bancos proporcionar í an dos tipos distintos de cuentas a las empresas y el p úblico en general. Los fondos de estas cuentas no ser í an dep ósitos creados por los bancos (una deuda del banco con el cliente), sino dinero soberano electr ónico, originalmente creado por el banco central. Estos fondos para transacciones ser í an electr ónicamente guardados en el banco central y pertenecer ían legalmente al cliente. Los fondos estar í an completamente libres de riesgo, ya que no podr í an ser invertidos o puestos en riesgo por el banco. El banco simplemente administrar ía los fondos proveyendo el sistema de pagos (tales como talonarios, tarjetas de d ébito, banca por internet y, cajeros autom á ticos) que permitir í an la cliente hacer pagos utilizando el dinero soberano de su propiedad. Las cuentas no devengar ían intereses y, los bancos tendr í an libertad para cargar honorarios por proporcionar esos servicios.

Las liquidaciones se realizar í an por transferencia entre las Cuentas de Transacciones de aquellos que han hecho y recibido los pagos. No estar í an involucrados activos intermedios en la liquidaci ón, como sucede actualmente con las reservas de los bancos en el banco central. El procedimiento del actual sistema de pagos podr ía continuar siendo utilizado, con algunas adaptaciones menores.

La funci ón de intermediaci ón de los bancos se realizar í a a trav é s de las Cuentas de Inversi ón. Un cliente que quisiera ahorrar o invertir para obtener intereses transferir í a fondos de su Cuenta de Transacciones a un Fondo Com ú n de Inversiones propiedad del banco. El banco crear ía una Cuenta de Inversi ón para el cliente, la cual es un pasivo del banco por la inversi ó n realizada (y, la obligaci ón del banco de reembolsar los fondos en el futuro). El cliente deber ía acordar un per í odo de aviso obligatorio antes de acceder a su dinero o, una fecha de vencimiento en la cual la inversi ón deber í a ser reintegrada. No habr í a acceso inmediato a las cuentas de inversi ón.

Entremedio de la inversiones hechas por los propietarios de las Cuentas de Inversi ón y los pré stamos concedidos por los bancos, el banco desarrollar í a su funci ón de agrupar las inversiones y distribuir el riesgo entre una amplia gama de prestatarios. Las Cuentas

18 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

de Inversi ón no estar í an garantizadas por el estado y, en consecuencia, comportar í an un riesgo que ser í a compartido entre el banco y el cliente de acuerdo con el tipo de cuenta elegida por este ú ltimo. Los reguladores podr í an imponer requisitos de capital y otras normas de prudencia respecto tales cuentas para evitar un comportamiento temerario de los bancos.

Desde la perspectiva del cliente del banco, las Cuentas de Transacciones en t é rminos generales corresponder í a a una cuenta corriente, en la cual el dinero se puede retirar o gastar a voluntad. Las Cuentas de Inversi ón corresponder ían a las cuentas a plazo fijo o con per í odos de aviso m í nimo obligatorio. Sin embargo, como m á s adelante se explicar á , hay diferencias fundamentales. Fundamentalmente, estos cambios significan que los bancos ya no ser ían capaces de crear el tipo de dep ósitos (a la vista) que pueden ser utilizados para hacer pagos y, por consiguiente, no podr í an incrementar la masa monetaria como resultado de su actividad de cr é dito.

LAS CUENTAS DE TRANSACCIONES

Las actuales cuentas corrientes ser í an reemplazadas por las Cuentas de Transacciones. Las citadas cuentas todav í a:

Proporcionar í an cheques y cajeros autom á ticos o tarjetas de d ébito.

Proporcionar í an servicios de pago, incluyendo sueldos y salarios y, otros pagos.

Proporcionar í an acceso instant á neo, tanto para la transferencia de dinero electr ónico como para las retiradas de dinero en efectivo.

Proporcionar í an posiciones en descubierto, a discreci ón del banco 3 .

Sin embargo, a diferencia de las actuales cuentas corrientes, donde la seguridad de los dep ósitos depende de la salud de los balances del banco, las Cuentas de Transacciones estar í an completamente libres de riesgo. Esto ser ía as í porque, aunque al titular de una Cuenta de Transacciones le puede parecer que establece una relaci ón bancaria con un banco privado comercial, la Cuenta de Transacciones ya no es un pasivo del banco, que depende de la situaci ón de los activos del banco. En su lugar, ser í a en realidad una representaci ón del dinero electr ónico, emitido y guardado por el banco central. Los fondos transferidos a la Cuenta de Transacciones continuar í an siendo propiedad legal del titular, en lugar de convertirse en propiedad legal de banco como ocurre con el sistema actual. El cliente, en cierto sentido, estar í a arrendando el banco para actuar como mediador, cuyo papel seria transmitir las instrucciones y la informaci ón entre el cliente y el banco central. El banco nunca tomar ía posesi ón legal o de hecho del dinero y, no le estar ía permitido ordenar la banco central transferir dinero sin la autorizaci ón expresa del cliente.

Como resultado, un banco no podr í a utilizar el dinero de la Cuenta de Transacciones

para hacer prestamos o para financiar sus propias inversiones. Debido a que la Cuenta de Transacciones no ser í a un pasivo del balance de ning ú n banco comercial sino que ser í a una cuenta mantenida en el banco central, su gesti ó n podr ía ser traspasada en cualquier momento a otro banco, por cualquier n úmero de clientes, sin tener ning ú n impacto sobre la salud financiera global de cualquier banco comercial o su liquidez (con independencia de su solvencia). Efectivamente, esto har í a que las Cuentas de Transacciones estuvieran 100% libres de riesgos, cajas de seguridad electr ónicas para el dinero. Esto estar í a en marcado contraste con el vigente sistema donde el dinero de una cuenta corriente es propiedad legal del banco, no del cliente, donde el cliente depende siempre de la solvencia del banco.

No hay necesidad de garantizar los dep ósitos: Con la Cuenta de Transacciones segura por dise ño, ya no existir í a la necesidad de un seguro para los dep ósitos o un esquema de garantí a—cualquier cantidad de dinero mantenido en la Cuenta de Transacciones tiene riesgo cero de perdida y no est á expuesta a la salud financiera del banco comercial.

Honorarios o comisiones de la Cuenta de Transacciones: Los fondos en las Cuentas de Transacciones no estar í an disponibles para prestar o invertir por parte del banco y, por lo tanto, el banco no podr í a obtener un rendimiento de esos fondos. Sin embargo, los bancos incurrir í an en costes por al gesti ón de esas cuentas y por la provisi ón de los servicios asociados a ellas. Siendo el coste actual para el banco de mantener una cuenta corriente en el RU de alrededor 5 £ al mes, los bancos comerciales necesitar í an cargar honorarios por estas cuentas para cubrir sus costes y obtener beneficios. En la pr á ctica, habr í a una significativa presi ón del mercado para mantener las comisiones por las cuentas lo má s bajos posibles.

LAS CUENTAS DE INVERSI Ó N

Despu é s de la reforma, un banco necesitar í a atraer los fondos que quisiera utilizar para cualquier inversi ón (tanto para prestamos, tarjetas de cr é dito, pr é stamos hipotecarios, inversiones a largo plazo en acciones o compraventa financiera a corto plazo). Estos fondos serí an proporcionados por los clientes, por v í a de sus Cuentas de Inversi ón. Las Cuentas de Inversi ón reemplazar í an a las actuales cuentas de ahorro, incluidas las cuentas de ahorro con acceso inmediato y, las cuentas a plazo fijo a trav é s de un banco. La denominaci ón “Cuenta de Inversi ón” has sido elegida en lugar de “cuenta de ahorro” como una descripci ón m á s precisa del prop ósito de estas cuentas: ser ían inversiones con riesgo má s que un lugar “seguro” donde “ahorrar” dinero.

Las Cuentas de Inversi ón, como las actuales cuentas de ahorro, todav í a:

Serí an usadas por los clientes que quisieran obtener un inter é s sobre su dinero ocioso (ahorro).

Pagar í an diferentes tipos de inter é s.

Serian proporcionadas por los bancos comerciales

Serí an pasivos (espec í ficamente, una promesa de reembolsar un dinero en el futuro) del banco respecto al cliente que hace la inversi ó n.

20 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

Sin embargo, la Cuenta de Inversi ón tendr í a importantes diferencias respecto a las actuales cuentas de ahorro.

Una Cuenta de Inversi ón no mantiene dinero: Una Cuenta de Inversi ón nunca mantendr ía dinero soberano emitido por el estado. Cualquier dinero “colocado” en una Cuenta de Inversi ó n ser í a de hecho transferida de inmediato desde la Cuenta de Transacciones del cliente (que representa dinero electr ónico mantenido en el banco central) a una cuenta de “Pool (agrupaci ón) de Inversiones” (tambi é n mantenida en el banco central como se discutir á con má s detalle a continuaci ón). En este punto, el dinero pertenecer ía al banco, en lugar de al titular de la Cuenta de Inversi ón y, el banco registrar ía la Cuenta de Inversi ón como una obligaci ón con el cliente (representado una promesa de devolver el dinero en alg ú n momento del futuro) y, la adici ón al Pool de Inversiones como un activo. Cuando el dinero invertido fuera prestado a un prestatario, ser í a transferido desde el Pool de Inversiones del banco comercial (mantenido en el banco central) a la Cuenta de Transacciones del prestatario (tambi é n mantenida en el banco central).

Una Cuenta de Inversi ón no ser í a dinero: Las Cuentas de Inversi ón ser í an pasivos de los bancos comerciales pero no ser í an transferibles excepto por el reintegro de dinero soberano desde el Fondo de Inversiones a la Cuenta de Transacciones del titular. S ólo la Cuenta de Transacciones estar ía vinculada al sistema de pagos. Adem á s, un banco no autorizar í a abonar cantidades en la Cuenta de Inversiones del cliente excepto por la recepci ón de una transferencia de dinero soberano en su Fondo de Inversiones desde la Cuenta de Transacciones, la Cuenta Central del Estado o su propia Cuenta de Operaciones. Estas restricciones aseguran que los saldos de la Cuenta de Inversi ón no puedan ser creados “de la nada” y, no puedan ser usados como sustitutos del dinero.

Las Cuentas de Inversi ón ser í an iliquidas: Desde el momento de la inversi ón, los clientes perder í an el acceso a su dinero por per í odo de tiempo previamente acordado. Los clientes podr ían acordar una “fecha de maduraci ón” o un “per í odo de pre­aviso” que ser ía aplicado a la cuenta. Ya no existir í a, de ning ú n modo, el “acceso instant á neo” a las cuentas de ahorro. Esta prohibici ón del acceso inmediato a los ahorros ser í a necesario para prevenir que los bancos crearan obligaciones a la vista que podr í an utilizar para efectuar pagos y, de este modo, replicar la capacidad de crear dinero del sistema actual.

Las Cuentas de Inversi ón no estar í an garantizadas por el Estado: El sistema de Compensaci ón de Servicios Financieros (N d T: Fondo de Garant í a de Dep ósitos en Espa ña) (una forma de de seguro para los dep ósitos que garantiza 85 M £ de cada cuenta individual) no se aplicar í a a las Cuentas de Inversi ó n (o a las Cuentas de Transacciones, aunque las Cuentas de Transacciones estar í an enteramente libres de riesgo por su naturaleza). Los clientes que desearan tener su dinero completamente libre de riesgo podr í an depositar su dinero en las Cuentas de Transacciones, mientras que los clientes que desearan obtener un rendimiento se esperar í a que asumieran alg ú n riesgo, en lugar de traspasar el riesgo al contribuyente.

Las Cuentas de Inversi ón comportar í an la asunci ón de riesgo: Si algunos prestatarios fracasan en devolver sus prestamos, la perdida ser ía dividida entre el banco y los titulares de las Cuentas de Inversi ó n, de acuerdo con los t é rminos y condiciones especificados en el contrato de la cuenta espec í fica. Esta puesta en com ú n del riesgo asegurar í a que los incentivos tanto del banco como del inversor estuvieran alineados correctamente. Cualquier inversor que abra una Cuenta de Inversi ó n estar í a completamente al tanto de los riesgos en el momento de la inversi ón y, aquellos que no quisieran asumir cierto nivel de riesgo podr í an optar por contratos de cuenta alternativos que ofrecieran menos riesgo y, en consecuencia, menos rendimiento. Riesgo y recompensa estar í an, por lo tanto, alineados y, gran parte del riesgo moral asociado con el actual sistema bancario ser í a eliminado.

Si un banco comercial sufriera un n ú mero tan grande de impagos (prestatarios que no son capaces de devolver sus prestamos) que llegara a ser insolvente y quebrara, el banco ser í a cerrado, los activos restantes liquidados y las cuentas acreedoras saldadas. Los titulares de las Cuentas de Inversi ó n tendr í an la preferencia de los depositantes (es decir, tendr í a preferencia en la cola de los acreedores para el cobro) respecto de los tenedores de bonos y los accionistas. Entre todos los titulares de las Cuentas de Inversi ón, aquellos que hubieran optado por un menor riesgo cobrar ían antes que aquellos que hubieran optado por cuentas con riesgo m á s elevado.

Las Cuentas de Inversi ón tienen un prop ósito concreto: En el momento de abrir la cuenta, el banco estar ía obligado a informar al cliente del uso previsto del dinero, es decir, en que ser á invertido. T í picamente una categor ía gené rica de inversiones corresponder í an con un nivel de riesgo asumido. Las categor í as gen é ricas de inversiones deber ían ser establecidas por las autoridades financieras.

Este cambio est á dise ñado para asegurarse que los tipos de inversiones realizados por el banco (con el dinero de los clientes) se aproximan en gran medida a los tipos de inversiones que los clientes quieren realizar. Estas categor í as podr í an ser a nivel industrial o sectorial, por lo que los titulares de las Cuentas de Inversi ón podr í an elegir invertir en el sector inmobiliario, empresas o, mercados financieros, por ejemplo, pero no necesitan escoger las empresas concretas en las cuales quieren invertir.

LAS CUENTAS DISPONIBLES PARA LOS BANCOS COMERCIALES EN EL BANCO CENTRAL

En el actual sistema, los bancos comerciales tiene cuentas en el banco central en las cuales guardan “las reservas del banco central” con el prop ósito de saldar los pagos con otros bancos y con el gobierno. En un sistema de dinero soberano, cada banco gestionar ía, en su lugar, tres cuentas diferentes en el banco central. Estas cuentas guardar í an dinero electr ónico que habr í a sido creado en exclusiva por el banco central. Las cuentas ser ían:

La Cuenta de Operaciones: Esta ser í a una cuenta donde el banco mantendr í a fondos

22 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

para sus propios prop ó sitos: beneficios no repartidos, aportaciones de los accionistas, dinero destinado a sueldos y salarios del personal, etc. En resumen, ser í a el dinero propiedad de los bancos adquirido en el desarrollo del negocio bancario. El dinero de está cuenta ser í a propiedad del banco y, la cuenta ser ía registrada como un activo del banco.

El “Pool” de Inversiones: Esta ser í a una cuenta que el banco utilizar í a para recibir los fondos de los clientes, hacer prestamos a los prestatarios, recibir la devoluci ón de los prestamos de los prestatarios y realizar los pagos correspondientes (de intereses y principal) a los titulares de las Cuentas de Inversi ón. En resumen, est á cuenta representar í a la actividad de cr é dito del banco. El dinero de esta cuenta ser í a propiedad del banco y la cuenta ser í a registrada como un activo del banco.

La Cuenta de Fondos de los Clientes: Esta ser í a una cuenta del banco central gestionada por el banco comercial, en la cual los fondos de los clientes de las Cuentas de Transacciones del banco ser í an mantenidos. Cuando alguien de otro banco hiciera un pago al titular de la Cuenta de Transacciones, el saldo de la Cuenta de Fondos de los Clientes del banco receptor aumentar í a. Cuando el titular de una Cuenta de Transacciones hiciera un pago a alguien que usara un banco diferente, el saldo de la cuenta disminuir ía. El dinero de esta cuenta no ser ía propiedad del banco, ni ser í a un activo del banco. El banco se limitar í a a gestionar esta cuenta agregada en representaci ón de sus clientes y sus Cuentas de Transacciones.

EL ÚNICO TIPO DE DINERO ELECTR Ó NICO

En el sistema vigente hay de hecho dos tipos de dinero electr ónico. El primero, los dep ósitos bancarios, son pasivos de los bancos comerciales y, son utilizados para realizar pagos entre el p ú blico en general y las empresas. El segundo, “las reservas del banco central”, son s ólo utilizadas por los bancos comerciales para hacer pagos entre si (o pagos de los bancos al gobierno). Estas reservas del banco central son mantenidas en las cuentas de reservas en el banco central, el p úblico general y las empresas no pueden utilizar reservas del banco central. Esta circulaci ón dual del dinero es una caracter í stica importante de nuestro actual sistema.

En un sistema de dinero soberano completo s ólo hay una ú nica cantidad de dinero circulando entre los bancos y el resto. En efecto, el p ú blico tambi é n puede usar las reservas del banco central, en lugar de estar restringidas a los bancos comerciales.

LA CUENTA DE FONDOS DE LOS CLIENTES Y SU RELACI Ó N CON EL BALANCE

El dinero colocado en la Cuenta de Transacciones a trav é s de un banco concreto ser ía, de hecho, mantenida en forma electr ónica, en el banco central de manera agregada en la Cuenta de Fondos de los Clientes gestionada por el banco. Sin embargo, el banco central no necesitar ía conocer ninguna informaci ón de cada cliente individual o el saldo de las cuentas de los clientes—gestionar esa informaci ón ser í a responsabilidad de cada banco individual.

El saldo agregado de todas las Cuentas de Transacciones gestionadas por un banco concreto conformar í a la Cuenta de Fondos de los Clientes, la cual se mantendr í a en el banco central. Sin embargo, aunque el banco comercial gestionara los flujos de entrada y salida (cobros y pagos) de la cuenta en representaci ón de sus clientes, no ostentar ía la propiedad de est á cuenta ni del dinero que tuviera.

Cada banco registrar í a la cantidad de este dinero propiedad de todos y cada uno de los titulares de las Cuentas de Transacciones y, las transacciones de entrada y salida de la cuenta de cada cliente. Un ejemplo sencillo de la base de datos interna de un banco podr í a se algo como esto:

Cuentas de Transacciones de Mega Banco

Clientes

Saldos

Mrs Smtih Mr W Riley MR J Heath ….

£546,21

£1.942,52

£26,78

Saldo total de la Cuenta de Fondos de los Clientes en el Banco de Inglaterra

£168.023.163.295,72

Debido a que las Cuentas de Transacciones no ser í an propiedad del banco comercial no aparecer í an en su balance. En su lugar ser ían propiedad de los titulares de las Cuentas de Transacciones y, como tales, ser í an registradas en una contabilidad separada.

Otros cambios incluyen la suma de la Cuenta de Operaciones y el “Pool” de Inversiones en el banco central, que reemplazan al antiguo concepto de “Dep ósitos en el Banco de Inglaterra” (es decir, reservas del banco central). Las Cuentas de Inversiones (que representan las inversiones realizadas por los clientes) ser í an registradas como pasivo del banco con el cliente tal como, a d í a de hoy, se registran los dep ósitos. Por ejemplo:

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Balance de Mega Banco

Activo

Pasivo

Prestamos pendientes Efectivo Cuenta de Operaciones “Pool” de Inversiones

Cuentas de Inversión Prestamos interbancarios Capital

Cuentas de Fondos de Clientes gestionadas por Mega Banco

Cuentas de Transacciones

Asimismo, la base de datos del banco central aparecer ía como se muestra m á s abajo, registrando el saldo de las Cuentas de Fondos de los Clientes, los “Pool” de Inversiones y las Cuentas de Operaciones, pero sin detalles de la cuentas individuales:

Banco de Inglaterra

Banco

Cuentas de Fondos de los Clientes

Cuenta de Fondos de los Clientes gestionada por Mega Banco “Pool” de Inversiones de Mega Banco Cuenta de Operaciones de Mega Banco Cuenta de Fondos de los Clientes gestionada por Nuevo Banco

£168.023.163.295,72

£145.023,00

£295.451,72

£156.023.123.714,52

Saldo total de todas las cuentas

£868.023.163.295,72

PAGOS, PR ÉSTAMOS Y DESCALCE DE PLAZOS

Los pagos: Los pagos entre cuentas de distintos bancos ser í an realizadas esencialmente igual que hoy en d í a se hacen los pagos í nter­bancarios. El dinero se mover ía entre la Cuenta de Fondos de los Clientes del banco del pagador y la Cuenta de Fondos de Clientes del banco del beneficiario y, los bancos intervinientes actualizar í an los saldos de las Cuentas de Transacciones convenientemente. El proceso de compensaci ón serí a fundamentalmente el mismo. Los bancos necesitar í an confirmar la existencia de las cuentas involucradas y la disponibilidad de fondos antes de realizar el pago.

Los pr éstamos: Para realizar una inversi ón a trav é s de una Cuenta de Inversi ón requiere que el cliente transfiera la propiedad del dinero a su banco. Esto implica una disminuci ón del saldo de su Cuenta de Transacciones y que el banco acuse recibo a travé s de un incremento del saldo de la Cuenta de Inversi ó n (una obligaci ón del banco con el cliente). Entre bastidores, el dinero se habr á movido desde la Cuenta de Fondos de los Clientes gestionada por el banco a la cuenta del “Pool” de Inversiones en el banco central. Este dinero es, a continuaci ón, prestado cuando el banco transfiere el dinero desde su “Pool” de Inversiones a la Cuenta de Fondos de los Clientes, con el correspondiente aumento en la Cuenta de Transacciones del cliente prestatario. Esta secuencia de transacciones puede ser manejada por el actual sistema de pagos del banco central (con adaptaciones m í nimas).

A diferencia del sistema actual, esto no aumentar í a la cantidad de dinero en circulaci ón; el acto de conceder prestamos meramente transferir ía dinero pre­existente de una Cuenta de Transacciones a otra (a trav é s del “Pool” de Inversiones del banco). Por otra parte, el saldo agregado de las Cuentas de Inversi ó n habr ía aumentado, pero como ser í an iliquidas y no transferibles no podr í a considerarse como dinero.

El descalce de plazos y la magnitud del mismo: En este sistema el descalce de plazos—el financiar prestamos a largo plazo con inversiones (ahorro) a corto plazo—todav í a ser í a posible. Tomando un ejemplo simplificado, un pr é stamo a 10 a ños de 2.000 £ puede ser financiado por 10 individuos depositando 2.000 £ en su Cuenta de Inversiones durante un a ño, consecutivamente.

Ademá s, los prestamos no necesitar í an ser financiados por una Cuenta de Inversiones del mismo tama ño. Unos cuantos dep ósitos en Cuentas de Inversi ón mas peque ñas pueden ser utilizadas para financiar un prestamos grande, o al contrario un gran dep ósito en una Cuenta de Inversi ón puede ser utilizado para financiar unos cuantos prestamos m á s peque ños.

26 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

4ª PARTE: REFORMAS EN LA CREACI Ó N DE DINERO Y POL Í TICA MONETARIA

Esta secci ón abarca el proceso de creaci ón de dinero en un sistema de Dinero Soberano completo y, explica como la pol í tica monetaria ser ía gestionada por el banco central.

El cambio m á s importante para el banco central ser í a que, debido a que los bancos comerciales no podr í an crear dinero (debido a los cambios detallados en la 3ª parte), el banco central se convertir í a en el ú nico creador de dinero de la econom í a. Crear í a dinero para promover un crecimiento no inflacionario (o cumplir con el objetivo ordenado por el parlamento). El dinero creado por el banco central ser í a el ú nico dinero en circulaci ón en la econom í a, utilizado tanto por los bancos como por el resto de agentes. Lo esencial de este nuevo dinero ser í a que se ceder í a al gobierno para que lo gaste y lo ponga en circulaci ón.

CREANDO EL NUEVO DINERO

Despu é s de un cambio a un sistema de Dinero Soberano pleno, los bancos ya no ser í an capaces de crear dinero—en forma de dep ósitos bancarios—cuando conceden prestamos o adquieren activos financieros. Como consecuencia, se hace imprescindible un mé todo alternativo para inyectar dinero en la econom í a. Sin embargo, antes de abordar la cuesti ó n de como el nuevo dinero es creado, primero debemos afrontar las cuestiones:

1. ¿Qui é n deber í a tener la autoridad para crear dinero?

2. ¿Qui é n deber í a decidir cuando dinero debe ser utilizado?

¿QUI ÉN DEBERÍ A TENER LA AUTORIDAD PARA CREAR DINERO?

El principio fundamental cuando estamos decidiendo qui é n deber í a tener la autoridad para crear dinero es saber si el “creador” puede beneficiarse o no personalmente de la creaci ón de dinero. Si la respuesta es si, entonces tenemos un conflicto de intereses.

En resumen, ni a los banqueros que persiguen beneficios ni a los pol í ticos que persiguen votos se les puede confiar el poder de crear dinero, en tanto que los incentivos a los que ambos grupos hacen frente les conduce a abusar de su poder por razones personales, partidarias o, de beneficio empresarial. En su lugar, debemos asegurarnos que los creadores de dinero no se beneficien de su acto. Esto requiere separar la decisi ón respecto a a) cuanto dinero es creado de b) como debe ser utilizado ese nuevo dinero.

Las dos decisiones deber í an ser asignadas a órganos completamente separados. El gobierno elegido tomar í a la decisi ón de como gastar el nuevo dinero creado (de la

misma forma que decide como gastar los ingresos fiscales). Sin embargo, no tendr í an poder o influencia sobre cuanto nuevo dinero se crear í a (en contraste con su poder para decidir cuantos tributos se recaudan). La decisi ó n sobre cuanto dinero crear debe ser asignada a un órgano independiente del gobierno, de manera que las presiones pol í ticas a corto plazo no se impusieran a las consideraciones sobre la salud de la econom í a a largo plazo. Sin embargo, el órgano debe responder ante un comit é de todos los partidos en el parlamento, para asegurar que hay control y responsabilidad con respecto a sus decisiones.

Hay opciones de como este órgano independiente se puede estructurar. La opci ón menos radical es conceder la autoridad para la creaci ón de dinero al actual Comit é de Polí tica Monetaria del Banco de Inglaterra (el comit é que fija los tipos de inter é s y toma actualmente las decisiones sobre las operaciones de expansi ón cuantitativa). Existe un importante debate sobre si el comit é deber ía tener una representaci ón má s amplia y transversal de la sociedad, pero este debate est á má s allá del alcance de este documento.

De ahora en adelante, usaremos el t érmino “Comit é para la Creaci ón de Dinero” para referirnos a cualquier que fuera el órgano encargado con la autoridad de crear dinero.

DECIDIENDO CUANTO DINERO CREAR: EL COMIT É PARA LA CREACI Ó N DE DINERO (CCD)

La decisi ón sobre cuanto dinero nuevo crear ser í a asignada a un órgano independiente, conocido como el Comit é para la Creaci ón de Dinero (CCD). El CCD debe ser polí ticamente independiente y neutral, tal como el Comit é de Polí tica Monetaria del Banco de Inglaterra (responsable de fijar los tipos de inter é s) lo es hoy en d ía.

En linea con los principios democr á ticos el Parlamento, a trav é s del gobierno, deber í a determinar el objetivo y la misi ón de la pol í tica monetaria. Por ejemplo, en el RU el Banco de Inglaterra tiene por mandato estatutario mantener la estabilidad de precios y, subordinado a eso, apoyar la pol í tica econ ómica del Gobierno de Su Majestad, lo que incluye los objetivos de crecimiento y empleo. Al menos una vez al a ño, el gobierno enví a al Banco de Inglaterra el mandato de cual es el objetivo de estabilidad de precios y de cuales ser á n los objetivos de pol í tica econ ómica del gobierno. La estabilidad de precios est á definida como un objetivo de inflaci ón del 2%. El objetivo de inflaci ón actú a como limite para parar la creaci ón de dinero cuando llega a ser excesiva, pero teniendo en cuenta ese l í mite, el banco central puede crear dinero adicional.

Asumiendo, en aras de la simplicidad, que el banco central tiene un objetivo de inflaci ón, cuando decide la cantidad de dinero que ser í a a ñadida o sustra ída de la circulaci ón, el CCD aspira, de forma gen érica, a cambiar el ritmo de crecimiento de la masa monetaria para mantener la inflaci ón dentro del nivel objetivo (tal como el 2%). Si la inflaci ón est á por encima del ritmo de crecimiento y, el CCD cree que se debe a razones monetarias (en lugar de ser debido a otros factores econ ómicos), en ese caso, el CCD ralentizar í a o parar ía la creaci ón de nuevo dinero. Resaltar que las decisiones del

28 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

CCD estar í an basadas en la cantidad de dinero adicional que se considera necesario para cumplir el objetivo de inflaci ón, considerando la econom í a en su conjunto. El CCD debe entender los objetivos de pol í tica econ ómica del gobierno para evaluar el impacto de la creaci ón de dinero en su objetivo de inflaci ón. Sin embargo, las decisiones del CCD de crear dinero no tendr ían en cuenta las necesidad de financiaci ón de gobierno en cumplir con esos objetivos.

El Comité para la Creaci ón de Dinero no tendr ía control sobre como el nuevo dinero creado que es transferido al gobierno se emplea. Si bien es cierto, que el modo en que el dinero se utiliza tendr í a un cierto grado de influencia en la inflaci ón, conceder al CCD cualquier tipo de influencia sobre como el dinero es gastado introducir ía un conflicto de intereses, por el cual, el juicio de sus miembros podr í an sufrir un sesgo a causa de sus opiniones respecto de las pol í ticas y proyectos del gobierno.

CÓ MO FUNCIONAR Í A EL COMIT É PARA LA CREACIÓ N DE DINERO

Cada mes, el Comit é para la Creaci ón de Dinero se reunir í a y decidir í a si aumentar o disminuir o mantener constante el nivel de dinero en la econom í a. Durante su reuni ón mensual del CCD decidir í a sobre dos cantidades:

1. La cantidad de nuevo dinero necesario para alcanzar su objetivo establecido democr á ticamente. Si este objetivo es simplemente un nivel de inflaci ón, como en el ejemplo anterior, esto significa crear dinero para mantener la demanda agregada a un nivel consistente con el objetivo de tasa de inflaci ón (similar al establecimiento de los tipos de inter é s de hoy en d í a).

2. La cantidad de nuevo dinero que ser í a suficiente para aliviar cualquier cuello de botella en la disponibilidad de cr é dito para la econom í a real (no­financiera), si tal escasez pudiera amenazar de alguna manera la producci ón y el empleo.

Ambas cantidades ser ían determinadas, como actualmente sucede con los tipos de inter é s, con referencia a los datos macroecon ómicos apropiados, lo que incluye la Encuesta sobre las Condiciones Crediticias del Banco de Inglaterra. Una vez se haya tomado la decisi ó n sobre las dos cantidades arriba mencionadas, el Comit é para la Creaci ón de Dinero autorizar ía la creaci ón de la cantidad de dinero que corresponde a la primera cifra. Este dinero nuevo creado podr ía entrar en la econom í a en cualquiera de la dos siguientes v í as o, en ambas a la vez, dependiendo de la estimaci ón de la segunda cifra:

1. La primera (y m á s comú n) ví a serí a ceder el dinero al gobierno (aumentando el saldo de la Cuenta de Gobierno Central). A continuaci ón, el gobierno gastar í a el dinero poni é ndolo en circulaci ón, como se explicar á en la siguiente secci ón. Este proceso incrementar í a la masa monetaria sin aumentar el nivel de deuda privada en la econom í a y puede considerarse, en consecuencia, como creaci ón de dinero “libre de deuda”.

2. El segundo m é todo serí a que el dinero creado por el banco central se prestar á a los bancos, con el requisito de que ese dinero deber ía ser prestado a empresas que contribuyen al PIB (no para pr é stamos hipotecarios o especulaci ón financiera). Esta opci ón asegurar í a que las empresas de la econom í a real no sufren de restricci ón en el acceso al cr édito.

Ambas opciones son estudiadas en mayor detalle a continuaci ón.

GASTANDO EL DINERO PARA PONERLO EN CIRCULACI Ó N

Tras tomar la decisi ón de aumentar la masa monetaria, el CCD autorizar í a al banco central para crear nuevo dinero a trav é s de incrementar el saldo de la cuenta del gobierno. Este nuevo dinero creado no ser í a reembolsable y, por lo tanto, libre de deuda.

Entonces, el dinero reci é n creado ser í a a ñadido a los ingresos fiscales y distribuidos de acuerdo con las prioridades y el programa del gobierno elegido. El nuevo dinero creado podr í a ser utilizado para cualquiera de las siguientes cosas o una combinaci ón de ellas:

Financiar el gasto p ú blico

Financiar recortes impositivos (son el reci é n creado dinero sustituyendo los ingresos fiscales perdidos)

Realizar pagos directos a los ciudadanos, con cada persona libre de gastar el dinero como crea conveniente (o invertir o reducir su deuda)

Reducir la deuda p ú blica

Aumentando el gasto p úblico: Mediante la utilizaci ón del dinero reci é n creado para aumentar el gasto p úblico, el gobierno puede incrementar la provisi ó n o calidad de los servicios p úblicos tales como educaci ón, sanidad o, transporte p ú blico, sin aumentar ni la presi ón fiscal sobre los contribuyentes ni la necesidad de financiaci ón del sector p ú blico. Dependiendo de como se gaste el dinero, este mecanismo puede tener un elevado impacto en el PIB. Por ejemplo, los c á lculos de la Confederation of British Industry sugieren que el gasto de 1£ en la construcci ón puede impulsar el PIB en 2,80£. Ver el informe Sovereing Money: Paving the Way for a Sustainable Future (Jackson, 2013) para una discusi ó n m á s detallada de diversas opciones de gasto.

Recortando de impuestos: En lugar de aumentar el gasto p úblico, el gobierno elegido del momento podr í a escoger reducir la presi ón fiscal. Como principio general, cualquier gobierno podr ía reducir la imposici ón con los beneficios de est á reforma con el objetivo de reducir o eliminar algunos de los impuestos m á s regresivos o que distorsionan el mercado. Hay, no obstante, problemas con este enfoque: mientras que los cambios en los impuestos se hacen con poca frecuencia, la cantidad de nuevo dinero gastado en la econom í a se determina sobre una base mensual. No siendo capaz de prever o influir en

30 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

las decisiones del CCD implicar í a que el gobierno no tiene certeza de cuanto dinero nuevo ser á creado cada a ño y, en consecuencia, en que medida ser á capaz de reducir la imposici ón. Por esta raz ón, eliminar o reducir impuestos puede que no se al forma m á s efectiva (en t érminos de la planificaci ón financiera del gobierno) de distribuir el dinero reci é n creado en la econom í a.

Realizando pagos directos a los ciudadanos: Una alternativa para el nuevo dinero creado ser á compartirlo entre todos los ciudadanos a partes iguales (o entre todos los adultos o entre todos los contribuyentes). Esto tambi é n significar í a que el dinero reci é n creado estar í a m á s ampliamente distribuido entre toda la econom í a mas que estar concentrado en determinadas á reas del pa í s o sectores concretos de la econom í a como resultado de los grandes proyectos gubernamentales. Sin embargo, el impulso al PIB podr í a ser m á s limitado, ya que los ciudadanos podr ían usar alg ú n dinero tanto para devolver deuda, para ahorrar o, para gastar en productor importados (afectando el tipo de cambio), lo que significar í a que s ólo una parte del dinero podr í a ser gastado en actividades que realmente impulsan el PIB.

Reduciendo la deuda p ública: El gobierno podr í a usar el nuevo dinero creado para amortizar (reducir) deuda p ú blica. Sin embargo, hay problemas con este enfoque, uno de ellos es el hecho de que el dinero reci é n creado ir í a en primer lugar a los tenedores de deuda p ública y tender í a a permanecer en circulaci ón dentro de los mercados financieros, en lugar de dirigirse a la econom í a real, lo que se traducir ía en un efecto

m í nimo o insignificante en el PIB. Adem á s, la deuda p ú blica es menor que la deuda

privada y paga tipos de inter é s m á s peque ños que la deuda privada.

PONIENDO EL DINERO EN CIRCULACI Ó N A TRAV ÉS DE PR ÉSTAMOS A LOS BANCOS Y OTROS INTERMEDIARIOS

Despu é s de la reforma, el Comit é para la Creaci ón de Dinero tambi é n ser í a el encargado de asegurar que las empresas de la econom í a real (no financieras) tuvieran un adecuado acceso al cr édito. El banco central controlar ía la econom í a del RU mediante m é todos tanto cualitativos como cuantitativos (tal como la Encuesta sobre las Condiciones Crediticias del Banco de Inglaterra). Si, sobre la base de estos an á lisis, el banco central determina que los bancos no son capaces de satisfacer la demanda de cr é dito de demandantes solventes (publico en general y empresas) y esta afectando negativamente

a la econom í a, entonces el banco central podr í a compensar el d é ficit mediante la creaci ón de dinero nuevo con el prop ósito concreto de financiar a las empresas.

Este dinero ser í a prestado a los bancos con la condici ón de que los fondos sean s ó lo prestados a empresas que no sean del sector financiero (en lugar de empresas inmobiliarias y financieras). Los fondos tambi é n podr ían ser prestados por el banco central a otros intermediarios, tales como empresas no financieras dedicadas a la financiaci ón de otras empresas, bancos regionales, bancos de inversi ón de propiedad p ú blica. Los bancos todav í a ser ían responsable de decidir a que empresas deber ían prestar y, el banco central no conceder í a los prestamos directamente a las empresas y no

elegir í a que empresas deben recibirlo.

Esto asegura un suelo de financiaci ón para las empresas, garantizando el apoyo a la econom í a real. Esto es especialmente importante en el RU, donde menos del 10% de todos los prestamos bancarios se conceden a empresas que contribuyen al PIB (Ryan­ Collins y otros, 2011).

RETIRANDO DINERO DE LA CIRCULACI Ó N

En una econom í a que crece es improbable que el CCD tenga nunca que reducir la masa monetaria, en tanto en cuanto el ritmo crecimiento de la misma este en sinton í a con el crecimiento del PIB. El Comit é para la Creaci ón de Dinero deber ía ser cauto en la creaci ón de dinero y aumentar la masa monetaria lenta y sostenidamente, lo cual asegurar í a que existieran pocas probabilidades de futuras reducciones para corregir un exceso anterior. Sin embargo, en el poco probable caso que el CCD deseara reducir la masa monetaria, hay cuatro mecanismos para reducir el dinero en circulaci ón:

1. Restando dinero (con acuerdo) de la cuenta del gobierno en el Banco de Inglaterra, reduciendo directamente la cantidad de dinero en circulaci ón. Esto

implica efectivamente eliminar el dinero. A ú n siendo el m é todo potencialmente

m á s eficiente para reducir la masa monetaria, podr í a tambi é n ser el m á s difí cil

polí ticamente.

2. Vendiendo activos financieros en poder del Banco de Inglaterra (tal como deuda p ú blica) y quitando el dinero recibido de la circulaci ón. De la misma forma, el Banco de Inglaterra puede retirar dinero emitiendo nuevos activos financieros, tales como las letras que el Banco de Inglaterra emite ocasionalmente con este prop ósito. Este m é todo ser ía el m á s probablemente utilizado para realizar reducciones temporales y reversibles de la masa monetaria.

3. Eligiendo no renovar los prestamos al sistema bancario que hubiera previamente concedido. Despu é s de la reforma, cualquier creaci ón de dinero por el Banco de Inglaterra para prestar a los bancos (dirigida a pr é stamos a las empresas) aumentar í a el dinero en circulaci ón. El Banco de Inglaterra podr í a reinyectar este dinero devuelto volviendo a prest á rselo a los bancos, si elige no hacerlo, la cantidad de dinero en circulaci ón caer í a.

4. No volviendo a poner en circulaci ón el “Pasivo de Conversi ó n” a travé s del

gobierno. Como se discutir á en el siguiente cap í tulo, cuando los pasivos exigibles

a la vista de los bancos sean convertidos en dinero electr ónico emitido por el

estado, ser á n reemplazados por un nuevo pasivo con el Banco de Inglaterra, que se trata efectivamente de un pasivo de los bancos por el dinero electr ónico emitido por el estado. Este “Pasivo de Conversi ó n” será pagado al Banco de Inglaterra a medida que los pr é stamos bancarios sean devueltos. Normalmente, este dinero ser í a inmediatamente cedido al Tesoro y gastado de vuelta a la circulaci ón. Sin embargo, si el Banco de Inglaterra necesita reducir la masa

32 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

monetaria, podr í a elegir no recircular alguno de los fondos recibidos a trav é s del Pasivo de Conversi ón y, en su lugar, destruir ese dinero, reduciendo la masa monetaria en el proceso. Este es probablemente el m é todo má s sencillo para quitar permanentemente grandes cantidades de dinero de la circulaci ón, aunque só lo ser í a aplicable durante el per í odo de transici ón.

LA CONTABILIDAD DE LA CREACI Ó N DE DINERO

El dinero en un sistema de Dinero Soberano consistir í a:

Monedas—emitidas por el Tesoro (siguiendo las disposiciones vigentes)

Billetes—emitidos por el banco central, pero impresos por una imprenta especializada

Dinero electr ónico soberano—emitido y custodiado en el banco central

En t é rminos contables, el dinero electr ónico soberano ser í a un pasivo en el balance del departamento de emisiones del banco central, tal como lo son hoy en d í a las reservas del banco central y los billetes. Sin embargo, registrar este dinero como pasivo es una mera convenci ón contable y, no implica que el banco central o el estado este en deuda con los poseedores del dinero. Los billetes son actualmente registrados como pasivos, pero cualquiera que devuelva un billete al banco central solo recibir á otros billetes de equivalente valor. (Los billetes no han sido redimibles por oro en el RU desde 1931.) Por lo tanto, el banco central no “adeuda” a los tenedores de los billetes nada. De la misma forma, los tenedores de el dinero electr ónico soberano no podr á n solicitar otra cosa que dinero electr ónico id é ntico del banco central.

Sin embargo, esto plantea un dilema contable. Si el dinero soberano es registrado como un pasivo del banco central, entonces la creaci ón de dinero soberano adicional implica aumentar los pasivos. Sin un aumento igual de los activos, esto podr ía hacerlos insolventes en un estricto sentido contable (aunque en la pr áctica, las limitaciones de solvencia no se aplican al banco central de la misma forma que se aplican a otros bancos o empresas). Por lo tanto, para circunvalar este problema contable y mantenernos en las convenciones (contables), el dinero soberano ser í a compensado en el balance del banco central por bonos del estado cup ón cero (sin inter é s) y perpetuos (sin fecha de vencimiento). El estado emitir í a estos bonos espec í ficamente con el prop ó sito de permitir al banco central equilibrar el pasivo resultante del dinero soberano. Los bonos cup ón cero y perpetuos no contabilizar í an como parte de la deuda p ú blica, ya que no tienen que ser servidos (es decir, sin inter é s) por el estado, y no existe obligaci ón de devoluci ón.

Esta estructura de contabilizaci ón de la creaci ón de dinero se adhiere a las convenciones contables y, asimismo, reconoce el hecho que el dinero emitido por un estado soberano no es una deuda de ese estado o, una obligaci ón distinta de devolver algo diferente del mismo dinero. En realidad, se trata de un s í mbolo que utilizan individuos y empresas para facilitar el intercambio.

5ª PARTE: EJECUTANDO LA TRANSICI Ó N

Hay en t é rminos generales dos elecciones para el proceso de transici ón: o bien un enfoque gradualista, o bien un cambio inmediato. Nuestras propuestas aseguran que ambas puedan ser ejecutadas sin alterar la econom í a en su conjunto.

INTRODUCIENDO

SOBERANO

GRADUALMENTE

UN

SISTEMA

DE

DINERO

En el primero, el enfoque gradualista, el banco central comenzar í a a crear directamente dinero soberano, transfiriendo este dinero al gobierno para gastarlo en la econom í a, tal como se ha descrito anteriormente. Sin embargo, a los bancos todav í a se les permitir í a operar como actualmente lo hacen, creando dinero en el proceso de conceder prestamos. El dinero, tal como el utilizado por el p úblico, continuar í a consistiendo en dep ósitos a la vista que necesitar ían ser garantizados a trav é s de una seguro de dep ósitos. Sin embargo, el flujo de dinero soberano compensar í a el grado de reducci ón de la masa monetaria a medida que las deudas vivas se fueran pagando y, reduciendo la demanda de nuevo cr édito que es actualmente necesario para aumentar la masa monetaria.

Con el tiempo, regulaciones tales como requerimientos de capital y liquidez y criterios para prestamos (por ejemplo, ratio m á ximo entre pr é stamo y valor para las hipotecas) pueden ser reforzadas para limitar la cantidad de dinero que los bancos pueden crear y, una mayor proporci ón del crecimiento de la masa monetaria vendr í a de la creaci ón de dinero, por parte del banco central. Mientras que este arreglo h íbrido est é vigente, ello constituir í a un sistema de Dinero Soberano parcial. A su debido tiempo, se establecer í a una fecha desde la cual se requerir í a a los bancos cambiar a una estructura bancaria como la explicada antes y, perder ían su capacidad de crear dinero.

Este sistema de Dinero Soberano parcial es descrito en el documento Sovereign Money:

Paving the way for a sustainable recovery, de Andrew Jackson. Es probablemente m á s polí ticamente factible, como un paso hac í a un sistema de Dinero Soberano, ya que no requiere un cambio inmediato en la manera que los bancos trabajan y proporciona una ví a para introducir gradualmente las reformas. Esto ser í a considerado como de menor riesgo por las autoridades (el banco central y el Tesoro o el ministerio de econom í a) y encontrarí a menos presi ón en contra por parte de los bancos.

La siguiente lista muestra cuales son las ventajas que se producir í an s ó lo introduciendo un sistema de Dinero Soberano parcial, y cuales los beneficios del cambio a un sistema de Dinero Soberano completo.

LAS VENTAJAS DE UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO PARCIAL EN UNA RECISI Ó N:

34 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

La creaci ón de Dinero Soberano estimula la econom í a real y el PIB de manera mucho má s efectiva que la Expansi ón Cuantitativa (Quantitative Easing) o el cré dito bancario (el cual se dirige predominantemente hacia los mercados inmobiliario y financiero).

La creaci ón de Dinero Soberano generar í a ingresos adicionales para el gobierno sin necesidad de elevar los tributos o endeudarse. Esto podr í a compensar la ca ída de ingresos fiscales durante una recesi ón y reducir la presi ón por la consolidaci ón fiscal (la cual puede exacerbar la recesi ón al reducir la demanda agregada).

Proporcionando una fuente de dinero sin endeudamiento (y, en consecuencia, sin incrementar el volumen de la deuda privada), podr í a permitir a la gente reducir su endeudamiento (es decir, pagar sus deudas) sin causar una contracci ón de la masa monetaria. Lo cual hace posible evitar la deflaci ón por desapalancamiento.

El Dinero Soberano puede ser creado de forma contra­c íclica, es decir, m á s en una recesi ón, para equilibrar los vaivenes en la creaci ón de dinero por los bancos y, de esta manera, conseguir una masa monetaria m á s estable.

LAS VENTAJAS DE UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO PARCIAL EN UNA ECONOM Í A EN CRECIMIENTO:

La creaci ón de Dinero Soberano proporciona una alternativa al dinero creado por los bancos y, por consiguiente, permite que la demanda agregada crezca sin necesidad de elevar el endeudamiento privado (de familias y empresas). (Aumentar el endeudamiento privado es problem á tico porque incrementa la probabilidad de crisis financiera.)

LAS VENTAJAS EN GENERAL:

Un sistema de Dinero Soberano parcial sigue siendo un sistema de dinero dual con reservas del banco central y dep ósitos. Consecuentemente, la creaci ón de dinero soberano en un sistema h í brido conduce al aumento en las reservas del banco central mantenidas por los bancos comerciales, incrementando la liquidez en el sistema bancario en su conjunto. (Esto podr í a, sin embargo, causar problemas si llega a ser excesivo y el exceso de liquidez lleva a una peligrosa “b ú squeda de la rentabilidad”.)

El poder de presi ón de los bancos (cabildeo) ser í a reducido: con una fuente de creaci ón de dinero diferente del cr é dito bancario, los bancos no podr í an por m á s tiempo alegar que cualquier regulaci ón “da ña su habilidad para proporcionar cré dito y, por lo tanto, da ña a la econom í a”.

LOS INCONVENIENTES DE UN CAMBIO S Ó LO A UN SISTEMA DE DINERO SOBERANO PARCIAL:

Los clientes todav í a no tendr í an un medio seguro de proteger sus fondos en los bancos, y el seguro de los dep ósitos continuar í a siendo necesario. Consecuentemente, riesgo y recompensa no est á n alineados y la asunci ón de riesgos serí a todav í a excesiva. El contribuyente y el gobierno estar ía todav í a en una situaci ón comprometida a causa de las quiebras bancarias.

Debido a que los bancos a ú n seguir ían creando la mayor parte de la masa monetaria, continuar í an disfrutando de forma efectiva del derecho de se ñoreaje y, en consecuencia, continuar í an siendo subsidiados.

El sistema de pagos no est á protegido de las quiebras bancarias. Consecuentemente, muchos bancos a ú n ser í a demasiado grandes para dejarlos quebrar (“too big too fail”)

Todaví a ser í a necesario intentar controlar la creaci ón de dinero por los bancos a travé s del uso de los tipos de intervenci ón y la regulaci ón, aunque estos instrumentos han sido in ú tiles hasta la fecha.

Un sistema de dinero soberano parcial no proporciona los medios para limitar las burbujas especulativas en los mercados inmobiliario y financiero.

En ú ltimo t érmino, un cambio a un sistema de Dinero Soberano parcial proporciona só lo algunos de los beneficios, pero deja algunos problemas muy importantes inc ólumes. El cambio a un sistema de Dinero Soberano completo proporciona todos los beneficios enumerados anteriormente, pero tambi é n reconduce un espectro m á s amplio de problemas y, por lo tanto, tendr ía muchas m á s ventajas.

EJECUTANDO

SOBERANO COMPLETO

UN

CAMBIO

INMEDIATO

A

UN

SISTEMA

DE

DINERO

Cambiar a un sistema de Dinero Soberano completo implica transferir el poder de crear dinero de los bancos al banco central de un d í a para otro. Esto puede ser hecho sin cambiar el nivel de masa monetaria en la econom í a en su conjunto y, sin causar una contracci ón perjudicial de la cantidad de cr é dito disponible. En este proceso de cambio inmediato, los dep ósitos a la vista creados por los bancos, los cuales son el 97% de la masa monetaria, ser ían convertidos en dinero soberano emitido por el estado mantenido en cuentas en el banco central. En lugar de tener un pasivo con sus clientes, cada banco tendr í a ahora un pasivo equivalente con el banco central (por lo que no hay un impacto sobre el conjunto del tama ño o la naturaleza de su balance).

Hay dos elementos en la transici ón a un sistema de Dinero Soberano completo:

36 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

El “cambio” de un d ía para otro ser í a en una fecha concreta cuando los dep ó sitos a la vista de los bancos ser í an convertidos a moneda emitida por el estado y las cuentas de los clientes se convertir í an en Cuentas de Transacciones y Cuentas de Inversi ó n.

Un largo per í odo de transici ón, entre 10 y 30 a ños despué s de las reformas, como consecuencia de la conversi ón de los dep ósitos a la vista en moneda emitida por el estado permitir í a una significativa reducci ón del endeudamiento privado (es decir, de familias y empresas) y, una progresiva reducci ón del tama ño del balance agregado del sector bancario.

La econom í a estar í a operando sobre las bases del sistema monetario reformado inmediatamente despu é s del cambio. Sin embargo, se necesitar ía un per í odo prolongado de transici ón para recuperarse de la “resaca” de la deuda creada por el actual sistema monetario basado en el endeudamiento. El sistema monetaria no podr í a considerarse plenamente reformado hasta que este proceso fuese completado (espec í ficamente, hasta que el “Pasivo de Conversi ón” no fuera completamente pagado).

Balances simplificados del banco central, del sector de los bancos comerciales y de las familias antes de las reformas son mostrados en el Ap é ndice en la Figura 1. La Figura 2 muestra los mismos balances el d í a despu é s de la reforma, mientras que la Figura 3 muestra los balances 30 a ños despu é s de la reforma. Estos balances se pueden encontrar al final de este documento.

LA TRANSFORMACIÓ N INMEDIATA AL NUEVO SISTEMA

Los siguientes pasos tendr í an lugar instant á neamente en una fecha concreta, conocida como la fecha de la transformaci ón.

El primer paso ser ía calcular la cantidad total en libras esterlinas de los dep ósitos a la vista de cada banco. Seguidamente, el total agregado de los dep ósitos a la vista de cada banco se quitar í a de sus balances y, una cantidad igual de moneda emitida por el estado ser í a creada y situada en la nueva Cuenta de los Fondos de Clientes que el banco gestionar ía.

Esta ser í a moneda emitida por el estado, mantenida en el banco central, la cual pertenecer í a a los titulares de los dep ósitos a la vista. En efecto, el banco central habr í a “suprimido” los pasivos a la vista de los bancos con sus clientes mediante la creaci ón de una nueva moneda electr ónica emitida por el estado y transfiriendo la propiedad de ese dinero a los clientes correspondientes. Simult á neamente, cada banco convertir ía sus cuentas a plazo fijo y las cuentas de ahorro con pre­aviso obligatorio en Cuentas de Inversi ó n. Estas Cuentas de Inversi ón ser ían todav í a registradas en el balance de cada banco como pasivos del banco con el cliente.

Los clientes de los bancos tendr í an entonces tanto a) dinero electr ónico en su Cuenta de Transacciones, siendo el dinero mantenido de hecho en el banco central y, que puede

ser utilizado para hacer los pagos de sus obligaciones exigibles o, b) un derecho sobre el banco, a trav é s de su Cuenta de Inversi ón, la cual tienen fecha de vencimiento o per í odo de pre­aviso y, que continuar í a siendo un pasivo del banco, que debe ser reembolsado en el futuro. Los bancos ya no tendr í an dep ósitos a la vista y, las ú nicas cuentas que lucir ían en su balance ser í an las Cuentas de Inversi ó n, con un plazo fijo y/o per í odos de pre­aviso obligatorio.

Si cancelar los pasivos a la vista de los balances bancarios fuera le final del proceso, entonces para el sector bancario del RU en su conjunto desaparecer í an una parte importante de sus pasivos sin perder los activos correspondientes, lo que aumentar í a sus fondos propios. Para eliminar esta consecuencia, el antiguo pasivo exigible con los clientes ser í a reemplazado con un nuevo pasivo, llamado Pasivo de Conversi ón con el banco central, dejando los fondos propios y el balance del banco sin cambios (ver la Figura 2 en el Ap é ndice). El activo tampoco sufrir í a alteraciones, en cuanto a las cuentas de reservas—dep ósitos de los bancos en el banco central—ser í an simplemente convertidos en las nuevas Cuentas de Operaciones, las cuales continuar ían luciendo como un activo del banco comercial.

El Pasivo de Conversi ón que cada banco comercial adeuda al banco central ser í a, en efecto, una deuda, a valor nominal, por el dinero que el banco central habr í a creado para extinguir los pasivos exigibles de sus clientes. El pasivo se devolver í a al banco central con un calendario en que los pagos se emparejaran con el perfil de vencimientos de los activos bancarios (es decir, cuando los prestamos de los bancos a las empresas y p ú blico en general fueran gradualmente devueltos, el banco pagar í a al banco central). En circunstancias normales el banco central ceder ía autom á ticamente el dinero proveniente de la devoluci ón del Pasivo de Conversi ó n al Tesoro para ser gastado y devuelto, de esta forma, a la econom í a.

ASEGURANDO QUE LOS BANCOS SON CAPACES DE PROPORCIONAR EL CR ÉDITO ADECUADO INMEDIATAMENTE DESPU ÉS DE LA TRANSFORMACI Ó N

Por los cambios relatados en la secci ón previa, vemos que los bancos en la ma ñana siguiente a la transformaci ón tendr á n el saldo de las Cuentas de Inversi ón a cero, lo que implicar í a que no son capaces de prestar hasta que en primer lugar adquieran fondos de alguna otra parte (aunque los bancos podr ían prestar dinero de su Cuenta de Operaciones). Esta secci ón considera de donde pueden venir los fondos para prestar.

Como regla general los bancos podr í an acceder a los fondos de sus clientes.

De las nuevas Cuentas de Inversi ón abiertas por los clientes: En un d í a concreto, habr á un n ú mero determinado de clientes que deseen ahorrar dinero para conseguir un rendimiento. Por la apertura de la Cuentas de Inversi ó n proporcionar á n fondos para prestar.

De las devoluciones de los prestatarios existentes:

El dinero proveniente de estos

38 CAMBIANDO A UN SISTEMA DE COMPLETA SOBERANIA MONETARIA

prestatarios, si no es necesario para reembolsar a los titulares de la Cuentas de Inversi ón (muchos de los cuales se espera renueven sus inversiones) podr í a ser vuelto a prestar. Las estad í sticas del Banco de Inglaterra muestran que las devoluciones de prestamos de familias y sociedades no financieras actualmente promedian unos 40 mil millones de libras esterlinas cada mes de un total prestado de alrededor de 1,5 billones, lo que representa una devoluci ón mensual del 2,5%. Adem á s hay 670 mil millones de prestamos a otras sociedades financieras, los cuales es casi seguro que se devuelvan a un ritmo considerablemente m á s rá pido. El Banco de Inglaterra no proporciona datos que permitan calcular ese ratio, pero la Contabilidad Nacional del RU muestra que aproximadamente que el 50% de los prestamos a sociedades no financieras tienen un vencimiento inferior a los 12 meses, para las sociedad financieras el dato es del 90%. Si tomamos un ritmo conservador de devoluci ón en el sector financiero del 10% al mes significar í a que habr í a m á s de 100 mil millones de libras esterlinas disponibles para financiar nuevos prestamos. Esto representa el 80% del PIB mensual. Los bancos actualmente ganan unos 200 millones de libras esterlinas al d í a por el pago de intereses.

Considerado en su conjunto los puntos anteriores es poco probable que los bancos se encuentren escasos de fondos para prestar inmediatamente despu é s de la reforma. Sin embargo, si estas fuentes se demuestran inadecuadas, los bancos podr í an obtener fondos de otras dos fuentes adicionales.

Prestando el dinero creado a trav és de la Expansi ón Cuantitativa: Despu é s de la transformaci ón inmediata las cuentas de reservas en el banco central se convertir í an en Cuentas de Operaciones, las cuales contendr ían moneda electr ónica emitida por el estado. Significativamente, a diferencia de las reservas del banco central (que s ó lo se pueden usar para hacer pagos a otros bancos), este dinero estar á disponible para ser gastado o prestado al p úblico en general por los bancos. Como consecuencia, la ma ñana despué s de la transformaci ón, en el RU habr í a 217 mil millones de libras esterlinas de moneda emitido por el estado en las Cuentas de Operaciones de los bancos (sobre datos del 2012). Esta suma est á muy por encima de la que los bancos necesitar í an como fondos para operaciones (es decir, para pagar sueldos, alquileres o otros costes de operaci ón), y no proporciona intereses al banco. Por est á raz ón, serí a improbable una escasez de fondos disponibles para prestar por los bancos el d í a despu é s de la transformaci ón.

De hecho, el peligro inmediato despu é s de la reforma podr í a no ser una escasez de fondos para prestar, sino que habr í a un exceso de fondos debido al elevado saldo de estas Cuentas de Operaciones y, como consecuencia, un incentivo para prestar demasiado muy r á pido por parte de los bancos. Por esta raz ón, el banco central podr í a querer dar pasos para reducir el monto de las reservas en el banco central antes de la transformaci ón, para evitar el riesgo de un potencial auge del cr é dito. Esto se podr í a realizar simplemente permitiendo al banco usar inmediatamente algunos de estos fondos derivados de la Expansi ón Cuantitativa para reducir el Pasivo de Conversi ón (ver m á s abajo).

Prestando el dinero creado por el CCD: Como se explico en la 4ª parte, si el banco central colige que los bancos son incapaces de atender la demanda de cr édito por parte

de prestatarios solventes y empresas y, que afecta negativamente a la econom í a, en ese caso, puede solucionar la escasez prestando una cantidad predeterminada a los bancos comerciales con ese objetivo—es decir, el banco central prestar í a a los bancos para que estos a su vez lo inyectaran en la econom í a.

LA TRANSICI Ó N EN EL LARGO PLAZO

EL REEMBOLSO DEL PASIVO DE CONVERSI Ó N

La Figura 3 del Ap é ndice detalla como lucir í an los balances de la econom ía despu é s de que la transici ón fuera completada. El Pasivo de Conversi ón ser