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LA RACIONALIDAD

TEXTO 1: EXPERIENCIA Y RAZÓN

Nuestra forma de percibir el mundo no es la única que existe, ni tampoco la

mejor. La visión cromática y estereoscópica es típica de los primates, pero

la de las aves es más precisa, e insectos como las abejas son sensibles a

zonas ultravioleta del espectro, acerca de cuyo colorido carecemos de toda

noticia. Hay organismos que poseen una visión panorámica global, y no sólo

hemisférica; para algunos sólo la luz y la oscuridad es lo que cuenta,

mientras que otros ven colores que el hombre desconoce, y no faltan seres

que ven lo que el hombre siente como calor. El mundo que a nosotros se nos

manifiesta visualmente no es, en suma, el único posible, ni quizás el más

perfecto en todos los aspectos, aunque sí el más congruente con el resto de

nuestra conducta. Es por ello más que dudoso que pueda hacerse de nuestra

experiencia visual el patrón para interpretar la visión de los organismos

inferiores.

Los insectos, por ejemplo, tienen un oído que registra vibraciones

relativamente lentas, de unos 300 ciclos por segundo, mientras que los

murciélagos y las marsopas llegan a detectar sonidos de 80.000 y 120.000

ciclos por segundo, respectivamente; ambos emplean, además, el oído como

un ecolocalizador, esto es, como una especie de radar o sonar que les

permite orientarse y buscar alimento. Por su parte, los insectos como los

grillos y las termitas tienen los oídos situados en las patas, de tal forma que

registran las vibraciones del suelo dentro de las galerías. En suma, el

desarrollo de la audición ha estado presidido también, como el de la vista,

por una notable diversidad, que hace que nuestro mundo sonoro -que se
mueve entre los 20 y los 18.000 ciclos por segundo- no coincida siempre con

el de otras especies (...) Los mamíferos macrosmáticos, como el perro,

poseen una capacidad olfativa infinitamente superior a la del hombre. En

ellos, el reconocimiento de los amigos y enemigos, la actividad sexual, la

orientación local y la búsqueda de alimento depende extraordinariamente

del olfato, como también en los insectos. En estos últimos, el sentido del

gusto, localizado en las pilosidades de las patas y de la boca, es asimismo de

suma importancia (...) Algunos lepidópteros, por ejemplo, son capaces de

detectar olfativamente a la hembra a una distancia de más de diez

kilómetros; si el hombre dispusiera de una sensibilidad semejante sería

capaz de oler a la mujer a unos 500 kilómetros de distancia. Este ejemplo

quizás sirva para ilustrar desde otro ángulo la gigantesca diferencia que hay

entre el mundo sensible que conocemos por experiencia propia y el de otras

especies.

(J. L. Pinillos, Principios de psicología 1976)

Cuestiones:

1. ¿Crees que todas las representaciones son igualmente válidas, es

decir, describen la realidad de forma verdadera?

2. ¿Afecta eso a nuestro concepto de verdad?

3. ¿Podemos sostener que existe un mundo objetivo, estable y

constante, independientemente del “ser perceptor”?

4. ¿Puede existir alguna forma de representar “objetivamente” la

realidad al margen de estas diferencias? ¿Qué tipo de disciplina pretende

conseguir esto?
TEXTO 2:

Es casi seguro que gran parte de nuestra experiencia perceptiva es

aprendida. Por ejemplo, los pigmeos del Congo habitan sobre todo en densos

bosques y, por tanto, rara vez tienen la oportunidad de ver grandes

distancias. En consecuencia, no desarrollan, como nosotros, una sólida idea

de la continuidad de las medidas. Colin Turnbull, antropólogo que estudiaba a

los pigmeos, llevó una vez a su guía pigmeo a una excursión por el bosque.

Cuando estaban atravesando una vasta planicie, vieron un rebaño de búfalos

a lo lejos.

“El guía echó una mirada sobre la planicie donde estaba el rebaño de
búfalos. Me preguntó que de qué tipo de insectos se trataba, y le dije que
eran búfalos, tan grandes como el búfalo de los bosques que él conocía.
Estalló en carcajadas y me respondió que no le contase tonterías... Entramos
en el coche y descendimos hacia donde estaban pastando los animales.
Observamos cómo se hacían cada vez más grandes, y, aunque era tan
valiente como todos los pigmeos, cambió de sitio, sentándose cerca de mí,
murmurando que se trataba de brujería... Cuando se dio cuenta de que eran
búfalos reales, se le pasó el miedo, pero lo que le intrigaba era cómo habían
sido tan pequeños y se habían vuelto de repente más grandes o si había sido
una especie de truco.”
Las personas de diferentes culturas pueden no verse confundidas por los

mismos efectos ópticos que nosotros, porque no comparten los mismos

esquemas mentales. Por ejemplo, muchas de las ilusiones más famosas

desarrolladas por nuestros psicólogos dependen en gran medida de que

vivamos en un mundo en el que predominan los ángulos rectos y las líneas

rectas.

(Onistein, R.: La Psicología de la conciencia )

Cuestiones:

1. ¿Cómo relacionas esta historia con la estructura del conocimiento

humano? Distingue los pasos.

2. ¿Qué papel juega la experiencia perceptiva?


TEXTO 3: EMPIRISMO (1)

Supongamos, pues, que la mente sea, como se dice, un papel en blanco, limpio

de toda instrucción, sin ninguna idea. ¿Cómo llega entonces a tenerla? ¿De

dónde se hace la mente con esa prodigiosa cantidad que la imaginación

limitada y activa del hombre ha grabado en ella, con una variedad casi

infinita? ¿De dónde extrae todo ese material de la razón y del

conocimiento? A estas preguntas contesto con una sola palabra: de la

experiencia; he aquí el fundamento de todo nuestro saber, y de donde en

última instancia se deriva: “las observaciones que hacemos sobre los objetos

sensibles externos, o sobre las operaciones internas de nuestra mente, las

cuales percibimos, y sobre las que reflexionamos nosotros mismos, son lo

que proveen a nuestro entendimiento de todos los materiales del pensar”.

Estas son las dos fuentes de conocimiento de donde parten todas las ideas

que tenemos o que podamos tener de manera natural.

En primer lugar, nuestros sentidos, que tienen trato con objetos sensibles

particulares, transmiten percepciones respectivas y distintas de las cosas a

la mente, según los distintos modos en que esos objetos los afectan, y de

esta manera es como llegamos a poseer esas ideas que tenemos del

“amarillo, del blanco, del calor, del frío, de lo blando, de lo duro, de lo

amargo, de lo dulce”, y de todas aquellas que llamamos cualidades sensibles.

Cuando afirmo que eso es lo que los sentidos transmiten a la mente, quiero

decir que ellos transmiten a la mente desde los objetos externos lo que

aquellas percepciones producen en ella. Esta gran fuente de donde se

originan el mayor número de las ideas que tenemos, ya que dependen

totalmente de nuestros sentidos y desde ellos se transmiten al

entendimiento, la llamo “sensación”.


Pero, en segundo lugar, la otra fuente de la que la experiencia provee de

ideas al entendimiento es la percepción de las operaciones internas de

nuestra propia mente cuando está ocupada en las ideas que tiene; dichas

operaciones, cuando el alma reflexiona sobre ellas y las considera, proveen

al entendimiento de otra serie de ideas que no podrían haberse derivado de

cosas externas, tales como las ideas de “percepción, de pensar, de dudar, de

creer, de razonar, de conocer, de querer” y todas las diferentes actividades

de nuestra propia mente de las que, puesto que tenemos conciencia de ellas

y podemos observarlas en nosotros mismos, recibimos en nuestro

entendimiento ideas tan distintas como recibimos de los cuerpos que

afectan a nuestro sentido. Esta fuente de donde surgen ideas todo hombre

la tiene en sí mismo, y aunque no es un sentido, puesto que no tiene nada que

ver con objetos externos, se parece mucho a éstos, por lo que se le puede

llamar con propiedad sentido interno. Pero, lo mismo que a la otra la llamé

sensación, a ésta la denomino “reflexión”, porque las ideas que ofrece son

similares sólo a las que la mente extrae al reflexionar sobre sus propias

operaciones dentro de sí misma. Por tanto, en el resto de este discurso,

quiero que se entienda por “reflexión” esa advertencia que hace la mente de

sus propias operaciones y de los modos de ellas y en razón de las cuales

llega el entendimiento a tener ideas sobre dichas operaciones. Estas dos

fuentes, a saber: las cosas externas materiales, como objetos de sensación,

y las operaciones internas de nuestra propia mente, como objetos de

reflexión, son, para mí, los únicos orígenes de donde proceden inicialmente

todas nuestras ideas.

(J.Locke: Ensayo sobre el entendimiento humano)


Cuestiones:

1. ¿Qué significa que “los sentidos, que tienen trato con los objetos

sensibles particulares, transmiten percepciones respectivas y distintas de

las cosas a la mente”?

2. ¿Cuál es, según Locke, el origen del conocimiento humano? ¿En qué

consiste la mente antes de ser afectada por la experiencia?

3. ¿Qué diferencias establece Locke entre experiencia externa y

experiencia interna?

4. ¿Consideras que la experiencia puede dar cuenta de todos los

factores del conocimiento humano?

5. ¿Crees que el principio de no contradicción o de razón suficiente

pueden surgir de la experiencia?


TEXTO 4: RACIONALISMO

FILALETES. - Esos señores que suponen que, al comienzo, el alma es una

tabula rasa, vacía de caracteres y sin ninguna idea, preguntan cómo es que

puede recibir las ideas y por qué medio adquiere un tan crecido número de

ellas. A esto contestan con una palabra: por la experiencia.

TEOFILO. - La tabula rasa de que tanto se ha hablado es en mi sentir una

ficción; en la naturaleza no aparece por ninguna parte, y sólo se basa en las

deficientes nociones de algunos filósofos, lo mismo que el espacio vacío, el

reposo absoluto son una mera abstracción como el tiempo, el espacio y las

demás esencias de la matemática pura. (...) Pues los que tanto hablan de

aquella tabula rasa no pueden decir lo que le queda después de haberle

quitado las ideas(...).Quizá se me conteste que esta tabula rasa de los

filósofos quiere decir que las almas, originariamente y por naturaleza, sólo

tienen meras facultades. (...)

Si [el espíritu] sólo tuviera la facultad o la capacidad simplemente pasiva de

recibir en sí los conocimientos, tan indeterminados como la capacidad de la

cera de adquirir formas y del papel de escribir en él palabras, no sería la

fuente de verdades necesarias, incontrovertibles, que los sentidos no

bastan para comprender la necesidad de dichas verdades, y que por lo tanto

el espíritu tiene facultades no sólo pasivas, sino activas, para sacar de su

seno dichas verdades, si bien los sentidos se requieran para dar la ocasión y

para suministrar la atención necesaria y para llevarle más a unas que a otras.

Por esto veréis que los que piensan de otra manera, si bien son sabios

respetables, no parece que han reflexionado lo suficiente sobre las

consecuencias de la distinción, que, existe entre las verdades necesarias o


eternas y las verdades de experiencia. La prueba fundamental de las

verdades necesarias no puede provenir más que del entendimiento, mientras

que las verdades de otra clase proceden de la experiencia o de las

observaciones de los sentidos. Nuestro espíritu es capaz de reconocer

tanto las unas como las otras; es la fuente de las primeras, y por muy

numerosas que sean las experiencias particulares que de una verdad

universal se pueda tener, no podremos asegurarnos de ella por la inducción

sin conocer su necesidad por la razón.»

(G. W. Leibniz, Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano.)

Cuestiones:

1. ¿Cuál es la idea fundamental del texto?

2. ¿Qué objeción plantea a la idea del alma como tabula rasa? Valórala.

3. ¿Qué principios de la razón pueden considerarse como necesarios?

Ejemplos: “Todo cuerpo extenso ocupa un lugar”, “Un cuerpo, con relación a

otro, está en reposo o en movimiento”, “Todo suceso ocurre en el tiempo”.

4. ¿Qué papel asigna Leibniz a la experiencia?

5. ¿Por qué no puede la experiencia ser fuente de verdades necesarias?


TEXTO 6: EMPIRISMO (2)

Se suele decir que existen ciertos principios especulativos y prácticos

sobre los que se halla de acuerdo toda la humanidad. Por tanto, se arguye,

deben ser impresiones constantes que el alma del hombre recibe en su

primer ser, y con las que viene al mundo tan necesaria y realmente como

sucede con sus inherentes facultades.

Este argumento extraído del consentimiento común, posee esta mala

fortuna: que si fuera cierto que existen determinadas verdades sobre las

que la humanidad estuviera de acuerdo, eso no probaría que fueran innatas,

pues quedaría la posibilidad de demostrar su adquisición de otro modo, lo

cual creo que puede hacerse.

Pero, lo que es más grave, este argumento del consentimiento universal, que

se utiliza para probar que las ideas son innatas, me parece una demostración

falsa: no existe nada acerca de lo cual toda la humanidad esté de acuerdo.

Empezaré, como ejemplo, con los principios especulativos que parecen más

innatos: "Lo que es, es". Y "es imposible para la misma cosa ser y no ser". Sin

embargo, me tomo la libertad de decir que estas proposiciones se hallan

lejos de lograr un asentimiento universal, pues existe una gran parte de la

humanidad que no las conoce.

Es evidente que los niños y los idiotas no tienen el menor pensamiento de

ellas. Con eso basta para destruir ese asentimiento universal, que debe ser

el concomitante necesario de todas las verdades innatas. Me parece una

contradicción decir que existen verdades impresas en el alma que ésta no

percibe o comprende, si la palabra imprimir no significa algo distinto de

hacer que se perciban ciertas verdades. Pero imprimir algo en la mente, sin
que ésta lo perciba, me parece difícilmente inteligible. Por tanto, si los niños

y los idiotas poseen mentes con aquellas impresiones en ellas,

inevitablemente tendrían que percibirlas, y necesariamente conocerían y

asentirían a estas verdades. Puesto que no es así, es evidente que no existen

tales impresiones.

(J. Locke, Ensayo sobre el entendimiento humano)

Cuestiones:

1. Según el texto “si fuera cierto que existen verdades sobre las que la

humanidad estuviera de acuerdo, esto no probaría que fueran innatas, pues

quedaría la posibilidad de demostrar su adquisición de otro modo”.¿ a qué

otro modo se refiere Locke?

2. ¿Te parece correcta la crítica de Locke a la teoría de las ideas

innatas?

3. ¿Qué crees que podría replicarle un racionalista?


TEXTO 7:

“Así, las fronteras y oficios de la razón y del gusto pueden fijarse con

facilidad. La primera procura el conocimiento de la verdad y de la

falsedad; éste da el sentimiento de belleza y deformidad, de vicio y de

virtud. La una descubre los objetos tal y como están realmente en la

naturaleza, sin adición ni disminución. El otro tiene una facultad

productora y embelleciendo y tiñendo todos los objetos naturales con los

colores que toma del sentimiento interno, origina, en cierto modo, una

nueva creación. La razón, fría e independiente, no es motivo de acción

y dirige sólo el impulso recibido del apetito o inclinación, mostrándonos

los medios de lograr felicidad y evitar la miseria. El gusto, en cuanto

que da placer o dolor y, por tanto, constituye la felicidad o la miseria,

se convierte en motivo de acción y es el primer resorte o impulso para

el deseo y la volición. De circunstancias o relaciones, conocidas o

supuestas, la primera nos lleva al descubrimiento de lo oculto y

desconocido. Después que todas las circunstancias y relaciones están

ante nosotros, el último nos hace experimentar, por el conjunto, un

nuevo sentimiento de censura o aprobación. El canon de aquélla, fundado

en la naturaleza de las cosas, es eterno e inflexible, incluso por la

voluntad del Ser Supremo; el de éste, nacido de la estructura y

constitución eterna de los animales, se deriva últimamente de esa

Suprema Voluntad que otorgó a cada ser su naturaleza peculiar y

dispuso las varias clases y órdenes de existencia.”


D. Hume, Investigación sobre los principios de la moral, Apéndice I.

Sobre el sentimiento moral. Ed. Aguilar, Buenos Aires

1. Explica el significado de los siguientes términos del texto: “gusto”,

“virtud”, “sentimiento”.

2. Explica que quiere decir la frase del texto “la razón, fría e

independiente, no es motivo de acción y dirige sólo el impulso recibido del

apetito o inclinación”.