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Ajada y gris,

Soportando el viento

Una antigua casa

Enclavada en la restinga.

No quedan ni los rastros

De puertas ni ventanas

(hasta podra jurarse

Que nunca los hubo).

Un pozo sin final,

Yace en un lateral

Y cuando la marea baja

parecen orse voces.

Y es que toda la casa,

Sus stanos labernticos

Y su aparente desinters,

Se encuentra habitada,

Por diversas criaturas;

Que hacen compaa

A los que vienen a beber

Cuando la noche arrecia,

Y duele la soledad.

All frente al mar,

Se yergue oxidada

Esta casa en la que siempre,


Alguien espa de sus ventanas.

Y un velero se acerca,

Y otro alguien entra en la casa:

La encuentra deshabitada,

Y sigue su camino

(Las criaturas que en ella moran,

Lo miran complacientes,

Casi sintiendo lstima

l se aleja raudamente,

Buscando quin sabe qu,

Ya que nunca encontrar nada).