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UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA VICE RECTORADO ACADÉMICO FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS, ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES ESCUELA DE PSICOLOGÍA

ESTILOS DE CRIANZA Y AFRONTAMIENTO EN MADRES DE PACIENTES ESQUIZOFRÉNICOS

Trabajo Especial de Grado presentado por:

Johana Fernández Karem Vera

Maracaibo, Julio de 2008

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ESTILOS DE CRIANZA Y AFRONTAMIENTO EN MADRES DE PACIENTES ESQUIZOFRÉNICOS

Trabajo Especial de Grado para optar

al título de Psicólogo:

Johana Beatriz Fernández Clavel

C.I: 15.409.653

Karem Karina Vera Lizardo

II

C.I: 10.441.022

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HOJA DE VEREDICTO

Este jurado aprueba el Trabajo Especial de Grado titulado ESTILOS DE

CRIANZA

Y

AFROTAMIENTO

EN

MADRES

DE

PACIENTES

ESQUIZOFRÉNICOS, elaborado por las bachilleres Johana Beatriz Fernández

Clavel y Karem Karina Vera Lizardo, para optar al título de Psicólogo.

JURADO

Psic. Milena Bardi

JURADO EXAMINADOR

TUTORA

Psic. Nora Pulgar

III

JURADO

Psic. Miladys Urribarrí

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DEDICATORIA

A Dios, creador de mi vida, de mis sueños y mis triunfos; quien es mi luz, mi

guía y mi fortaleza, el que hizo posible que se cristalizara este sueño tan

anhelado.

A

mis hijos Carlos Daniel y Daniel Alberto quienes son mi vida, mi orgullo, mi

felicidad, mi fortaleza, mis tesoros más preciados y el regalo más maravilloso

que Dios me haya podido obsequiar.

A mis padres por sus esfuerzos, constancia y confianza que tuvieron en mí.

A mi querido hermano por apoyarme incondicionalmente cada vez que fuese

necesario.

A mi abuela Carmen a quien amo profundamente. Sé que desde el cielo se

siente muy orgullosa de mí y que con una sonrisa celebra conmigo este triunfo.

A mi gran amiga Helena, que cumple a través de mi una de sus metas.

]É{tÇt YxÜÇöÇwxé

IV

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DEDICATORIA

Dedico esta tesis primeramente, al único que merece toda la honra y gloria,

a mi Señor Jesucristo, quien es la razón principal de mi existencia, y quien me

dio la sabiduría durante toda la carrera para que su propósito se cumpliese en

mí. El mérito es de Él, yo solo soy un instrumento en sus manos.

También a mis cuatro princesas, mi madre, mi hermana y mis dos sobrinas,

quienes me apoyaron en todo momento, con su gran amor, paciencia y

credibilidad. A ellas, a quienes después de mi Señor Jesucristo son lo más

importante en mi vida, a quienes amo y les debo tanto.

^tÜxÅ ixÜt

V

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AGRADECIMIENTO

Primordialmente a mi Dios Todopoderoso por bendecirme con este sueño

que hoy cumplo. Por llenarme de fortaleza, optimismo, valentía, y sabiduría

para culminar mi trabajo de investigación así como mi carrera de Psicología. A ti

doy gracias por caminar delante de mí como poderoso gigante para guiar mis

pasos hasta mi meta. Todo lo que he cumplido te lo debo a ti. Gracias Padre…

A

mis hijos por llenarme de amor y energía para emprender este camino que

hoy culmino. Por comprender mis ausencias, los esfuerzos y dedicación de

tiempo que invertí para culminar esta investigación. Gracias mis amores, los

adoro.

A mis padres que son pilares fundamentales en mi vida, infinitas gracias por

su apoyo incesante, por su amor, comprensión y por ayudarme a que este

sueño se hiciera realidad. ¡Los amo!

A mi hermano por confiar en mí y por su apoyo constante.

A mis tías Milagros y Eneida y a mi tío Rufus por su apoyo, disposición y

colaboración desinteresada.

VI

DERECHOS RESERVADOS

A Karem que ha sido más que mi compañera de Tesis. Gracias amiga por

ser

motivo

de

lucha

y

perseverancia

en

culminamos exitosamente.

este

camino

que

iniciamos

y

A mi gran amiga Helena, que estuvo a mi lado orientándome y apoyándome

en mis estudios de una manera desinteresada e incondicional. Amiga, a ti mil

gracias, que Dios te bendiga. Realmente no existen palabras para agradecerte

todo lo que has hecho por mí; siempre has estado dispuesta a colaborar

conmigo y sé que siempre podré contar contigo.

A mi amiga Jaicy por ser tan especial e incondicional conmigo en todo

momento.

A Kathy por su apoyo constante.

A mi Tutora Psicóloga Nora Pulgar a quien admiro y respeto tanto, un

profundo

agradecimiento

por

orientarme

en

este

arduo

trabajo,

por

su

paciencia, apoyo, dirección y entrega. Siempre la recordaré. ¡La quiero Mucho!

A mi profesor Héctor Peña por sus sabias orientaciones y aportes y por estar

siempre dispuesto a guiarme y corregirme cada vez que fuese necesario.

VII

DERECHOS RESERVADOS

A los profesores de la Universidad Rafael Urdaneta: Nora, Yosedil, María

Inés, Carolina P, Carolina H, Elvia, Adriana, Karelis, Rómulo, Cástor, Leonardo,

Rosita, José, Gilberto, Anissa, Miladys, Ricardo, Andrés, Pierina, Diego, Luís,

Milena

y

Patricia,

los

cuales

dejaron

en

conocimientos

sólidos

que

contribuyeron en mi crecimiento personal y profesional.

Al

señor Briceño, a Néstor y a la señora Gisela, por sus tratos tan especiales

hacia mi persona y por desearme tantas bendiciones.

Al personal de CATESFAM donde realicé mis pasantías clínicas y esta

investigación tan especial, gracias por brindarme esta oportunidad tan valiosa

de la cual aprendí muchísimo como ser humano y profesional; en especial a

Brunilda, a la señora Damelis, a Yaxy, a las madres que accedieron a la

aplicación de los instrumentos para mi investigación y a mis pacientes por

confiar en mí y por brindarme tantas demostraciones de cariño y afecto.

Siempre los recordaré y ocuparán un lugar muy importante en mi vida.

A todos muchas gracias por su inmenso apoyo, se les quiere. Que Dios los

bendiga…

]É{tÇt YxÜÇöÇwxé

VIII

DERECHOS RESERVADOS

AGRADECIMIENTO

Agradezco a aquel quien hizo posible que este sueño se hiciese realidad, “a

mi Dios”; y a todos aquellos que estuvieron siempre presente apoyándome de

alguna manera, como mi madre y mi hermana.

A

Alberto Fuenmayor quien es pieza fundamental por haber participado en

la realización este sueño, a él, a quien sé que no me alcanzará la vida para

agradecerle todo lo que ha hecho por mí.

A Leslie Berkley, quien me apoyó de lo más simple hasta lo más grande con

sus consejos.

A mi tío Alfonso quien creyó en mí siempre y me visualizó como Psicóloga

un día; hoy desde el cielo sé que celebra conmigo este momento.

A mi tía Yumi y a la señora Yolanda por su apoyo incondicional.

A mis amigas Helena, Jaicy y en especial a Johana, quien con paciencia y

cariño toleró mis altos y bajos.

IX

DERECHOS RESERVADOS

A tantos profesores que contribuyeron en mi formación y me ayudaron

durante toda la carrera, especialmente la Profesora Nora Pulgar, a quien le

agradezco tanto y admiro como profesional y como persona, a ella ¡muchas

gracias! A los profesores Leonardo, Gilberto, José, Karelis, Héctor, Rómulo,

Miladys, Adriana, Patricia, Yosedil, Rosita, Pierina, María Inés, Luís, Diego,

Andrés, Carolina P, Carolina H, Elvia, Milena, Ricardo, entre otros.

Al

Señor Briceño, a Néstor, a la señora Gisela, entre otros que trabajan en la

Universidad.

A CATESFAM, donde hice mi tesis y pasantías, a todo su personal, en

especial

a

aquellos

que

fueron

mis

pacientes

y

de

muchísimo como el Señor Fernando Luján.

los

cuales

aprendí

A todas aquellas personas que de una u otra manera colaboraron conmigo,

entre ellas, Zully, Hugo y tantos que me faltan por mencionar.

A todos muchísimas gracias y que Dios me los bendiga siempre.

^tÜxÅ ixÜt

X

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TÍTULO

HOJA DE VEREDICTO DEDICATORIA AGRADECIMIENTO

ÍNDICE GENERAL

ÍNDICE DE CUADROS

ÍNDICE DE TABLAS

ÍNDICE DE ANEXOS

RESUMEN

INDICE GENERAL

CAPITULO I: FUNDAMENTACIÓN

Planteamiento y Formulación del Problema

Objetivos de la Investigación

Objetivo General

Objetivos Específicos

Justificación de la Investigación

Delimitación de la Investigación

CAPITULO II: MARCO TEÓRICO

Antecedentes de la Investigación

Bases Teóricas de la Investigación

Estilo de Crianza

Definición de Estilo de Crianza

Clasificación de los Estilos de Crianza

XI

Pág.

II

III

IV

VI

XI

XV

XVI

XVII

XVIII

1

1

6

6

6

7

8

9

9

16

16

16

19

Estilo autoritario

20

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Estilo permisivo

Estilo democrático

Factores Psicológicos asociados al Estilo de Crianza

Estilo de Crianza y Desarrollo de los Hijos

Estilo de Afrontamiento

Definición de Afrontamiento y Estilo de Afrontamiento

Clasificación del Estilo de Afrontamiento

Afrontamiento centrado en el problema

Afrontamiento centrado en la emoción

Estilo de Afrontamiento y Adaptación Psicológica

Trastorno Mental Esquizofrenia

Tipo paranoide

Tipo desorganizado

Tipo catatónico

Trastorno indiferenciado

Tipo residual

Fases de la Esquizofrenia

Fase prodrómica

Fase activa

Fase residual

Sistema de Hipótesis

XII

22

24

25

31

34

35

39

39

40

49

51

53

53

53

54

53

55

55

56

56

57

Mapa de Variables

58

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CAPÍTULO III: MARCO METODOLÓGICO

Tipo y Nivel de Investigación

Diseño de la Investigación

Sujeto de la Investigación

Población

Muestreo

Muestra

Investigadoras

Definición operacional de las variables

Técnica de Recolección de Datos

Descripción del Instrumento

Propiedades Psicométricas

Procedimiento

Consideraciones Éticas

CAPÍTULO IV: RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Análisis y Discusión de Resultados

Conclusiones

Limitaciones

Recomendaciones

XIII

59

59

60

61

61

61

62

63

63

64

64

68

72

73

75

75

95

99

100

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

102

DERECHOS RESERVADOS

ANEXOS

XIV

106

DERECHOS RESERVADOS

ÍNDICE DE CUADROS

Cuadro No. 1

Cuadro No. 2

Cuadro No. 3

Mapa de Variables

Puntuación de las Respuestas

Baremo de Interpretación

Cuadro No. 4

Puntuación de las Respuestas

Cuadro No. 5

Baremo de Interpretación

XV

Pág.

57

66

67

68

69

DERECHOS RESERVADOS

ÍNDICE DE TABLAS

Tabla No. 1: Estilos de Crianza

Tabla No. 2: Estilos de Afrontamiento

Pág.

77

80

Tabla No. 3: Relación entre Estilos de Crianza y Estilos de Afrontamiento, Área

Global

82

Tabla No. 4: Relación entre Estilos de Crianza y Estilos de Afrontamiento

Considerando la Edad

84

Tabla No. 5: Relación entre Estilos de Crianza y Estilos de Afrontamiento

Considerando el Estado Civil

88

Tabla No. 6: Relación entre Estilos de Crianza y Estilos de Afrontamiento

Considerando el Nivel de Instrucción

91

Tabla No. 7: Relación entre Estilos de Crianza y Estilos de Afrontamiento

Considerando el Tiempo de Diagnóstico de la enfermedad

XVI

93

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ÍNDICE DE ANEXOS

Pág.

Anexo A: Cuestionario de Prácticas Parentales de Robinson (1995), adaptado

por Fernández y Vera (2008)

106

Anexo B: Cuestionario de Estilos de Afrontamiento (COPE) de Carver, Scheier

y Weintraub (1989)

109

Anexo C: Formato de Validación de Contenido del Cuestionario de Prácticas

Parentales de Robinson (1995), adaptado por Fernández y Vera (2008)

115

Anexo D: Poder Discriminatorio de los ítems del Cuestionario de Prácticas

Parentales

de

Robinson

(1995),

adaptado

por

Fernández

y

Vera

(2008)

124

Anexo E: Cálculo de la Confiabilidad del Cuestionario de Prácticas Parentales

de Robinson (1995), adaptado por Fernández y Vera (2008)

XVII

127

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UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA VICERRECTORADO ACADÉMICO FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS, ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES ESCUELA DE PSICOLOGÍA

RESUMEN ESTILOS DE CRIANZA Y AFRONTAMIENTO EN MADRES DE PACIENTES ESQUIZOFRÉNICOS

Autoras: Johana Beatriz Fernández Clavel

Karem Karina Vera Lizardo

Tutor: Nora Pulgar

Fecha: Julio, 2008

La investigación determinó la relación entre los estilos de crianza y

afrontamiento en madres de pacientes esquizofrénicos. El tipo de investigación fue descriptivo correlacional de campo, con diseño no experimental transeccional correlacional. La población fueron madres de pacientes esquizofrénicos del Centro de Atención al Esquizofrénico y Familiares (CATESFAM), aplicándose un muestreo accidental. La muestra fueron 62 madres. Se aplicó el Cuestionario de Prácticas Parentales de Robinson (1995), adaptado por Fernández y Vera (2008) y el Cuestionario de Estilos de Afrontamiento de (COPE) de Carver, Scheier y Weintraub (1989), cuyos datos se analizaron con estadísticas descriptivas. Los resultados indicaron que prevalece el estilo autoritario por sobre los restantes, correspondientes al estilo permisivo y democrático. Respecto al estilo de afrontamiento no predomina un uso habitual de un específico estilo, en tanto, fue bajo a nivel del problema como de la emoción. Se obtuvieron relaciones bajas a moderadas pero

significativas entre los estilos de crianza y estilos de afrontamiento. Se estableció que la edad de la madre, estado civil, nivel de instrucción y tiempo de diagnóstico de trastorno mental esquizofrénico del hijo, causan variaciones en la relación entre los estilos de crianza y los estilos de afrontamiento.

Descriptores: Estilos, Crianza, Afrontamiento, Madres, Esquizofrénicos.

johanafernandezc@hotmail.com

karenvera1@hotmail.com

XVIII

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C A P Í T U L O

I

F U N D A M E N T A C I Ó N

Planteamiento y Formulación del Problema

En la Psicología en general, se ha abordado con preocupación el proceso de

desarrollo infantil como variable importante en la conducta del adulto. De

acuerdo con Papalia y Olds (2003) los primeros años de la vida del niño son

fundamentales como soporte para la salud psicológica, el crecimiento y el

desarrollo en el futuro, pues, durante este periodo las niñas y los niños

aprenden más rápidamente que en cualquier otro periodo de desarrollo, por lo

cual, los patrones de crianza son un elemento indispensable para orientar la

conducta del individuo.

Algunos

estudios

realizados

por

Montero

(2003)

demuestran

el

papel

fundamental que cumplen los padres como agentes básicos de crianza dentro

del proceso de socialización y como fuente de aprendizaje en general, en tanto,

incluye desde los hábitos culturales, pasando por la organización cognitiva del

individuo y la estructuración de su personalidad.

1

2

DERECHOS RESERVADOS

Por ello, es posible afirmar que los padres influyen más acentuadamente en

sus hijos en comparación con otros agentes socializadores coexistentes; lo cual

coloca en primer plano de análisis las interacciones que se producen entre

padres e hijos en el proceso de crianza como una variable de interés para los

Psicólogos.

En este contexto, los padres demuestran un nivel significativo de inquietud

por la forma en la cual deben criar a sus hijos y establecer en consecuencia

sus patrones de interacción; por lo cual, se consideran múltiples variables

vinculadas no sólo con los patrones de crianza, sino también con el proceso de

formación psicológica que conlleve a un manejo ajustado de las tendencias

externas

e

internas

que

pueden

intervenir

o

influenciar

la

conducta

del

individuo.

Respecto a los estilos de interacción entre padres e hijos, afirma Palacios

(2004) la existencia de múltiples ideas sobre cómo criar a los niños, frente a lo

cual los padres adoptan conductas considerando la forma en la cual fueron

criados por sus propios padres, otros buscan consejos de sus amigos, algunos

leen libros sobre cómo ser buenos padres; mientras otros, toman clases

ofrecidas en la comunidad para determinar y clarificar sus orientaciones

conductuales en el proceso de crianza.

En este entorno y dada la pertinencia de los estilos de crianza, se genera la

necesidad de valorar dichos patrones en función de otras variables psicológicas

3

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vinculadas con la capacidad del individuo para enfrentar las presiones del

medio y adoptar una conducta ajustada a las circunstancias que exige la

convivencia en general; surgiendo por ello, las medidas de afrontamiento como

un elemento importante en la conducta adaptativa del individuo.

Ante este contexto, los Psicólogos y otros científicos sociales de acuerdo

con Musitu, Roman y Gracia (2005) aseguran la existencia de prácticas de

crianza más eficaces, las cuales determinan una mayor probabilidad de obtener

resultados ajustados que promuevan la adaptación infantil; siendo por ello una

inquietud conocer si tales estilos de crianza pudieran o no estar relacionados

con la conducta de afrontamiento del individuo en la fase de adultez; siendo

variables que pudieran connotar la forma de asumir diversas experiencias

futuras en la vida del individuo.

Una de las situaciones que puede vivenciar el individuo a lo largo de su vida

de adulto es la posibilidad de tener un hijo esquizofrénico, lo cual según Suárez

(2004)

representa

una

experiencia

dolorosa

que

es

experimentada

con

ansiedad y sufrimiento por parte de los padres. Esta situación exige de los

padres y especialmente de la madre, quien se convierte usualmente en la

cuidadora del hijo con alteraciones psicológicas, una conducta adaptativa, así

como destrezas para manejar las situaciones emocionales que ello supone,

controlando así, los niveles de ansiedad, estrés y en ocasiones vulnerabilidad

que la vivencia de un hijo con problemas mentales puede derivar.

4

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Se considera interesante el estudio sobre madres, pues en Venezuela la

familia se proyecta como no fracturada y centrada alrededor de la madre, de

acuerdo con Moreno (1995). Este hecho es reportado en la literatura como

matricentrismo, término que se refiere a la estructuración de una familia donde

la madre es la figura primordial que preside los procesos afectivos, al ejercer el

rol del centro de las relaciones del parentesco; ella asume el cargo fundamental

de socializar a los niños y de identificarse fuertemente con los hijos, tal como

es el caso de la familia venezolana.

En este sentido, se centra el problema de la presente investigación, la cual

se inclina por considerar los estilos de crianza y de afrontamiento en madres de

pacientes esquizofrénicos, en virtud de la necesidad de conocer si tales

patrones de crianza o estilos de afrontamiento están comprometidos en esta

población, y si los mismos muestran o no una relación, a fin de establecer si

estilos de crianza reconocidos como adaptativos se vinculan con formas

específicas de afrontamiento.

Esto

se

cuidadoras

considera

en

de

pacientes

tanto,

Suárez

esquizofrénicos,

(2004)

pueden

señala

que

presentar

las

madres

agotamiento

psicológico como resultado de una demanda excesiva de energía en el cuidado

de

los

mismos, lo cual conduce

a

la

necesidad

de utilizar medidas de

afrontamiento, las cuales estarán en relación con los estilos instaurados en

estas madres.

5

DERECHOS RESERVADOS

Cabe

mencionar,

que

hasta

los

momentos

no

se

han

encontrado

investigaciones que relacionen ambas variables de forma consistente, por lo

cual, la ausencia de datos sustanciales conduce a considerar como una

prioridad clarificar las posibles relaciones entre las mismas. Esto es apoyado

por

Silva

(2005)

quien

afirma

que

los

estilos

de

crianza

deben

ser

contextualizados a través de la investigación para verificar su vinculación con

otras variables que afectan la conciencia cognitiva, como es el caso del

afrontamiento; de manera que sea posible retroalimentar y generar cambios de

cogniciones de los individuos expuestos a patrones de crianza desajustados.

Lo anterior genera la necesidad de analizar si los patrones de crianza

vivenciados y los estilos de afrontamiento favorecen o no esta actividad, y si

dotan a la madre de las capacidades psicológicas para enfrentar la situación de

forma adaptativa; aunado a establecer la relación entre ambas variables a fin

de verificar si las interacciones con los padres están o no vinculadas con la

forma en la cual controlan los niveles de estrés producidos por la situaciones

que genera la presencia y cuidado de un hijo esquizofrénico.

Todos los planteamientos antes mencionados condujeron a la formulación

del siguiente problema de estudio:

¿Cuál es la relación entre los estilos de crianza y el afrontamiento en

madres de pacientes esquizofrénicos?

6

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Objetivos de la Investigación

Objetivo General

Determinar la relación entre los estilos de crianza y afrontamiento en

madres de pacientes esquizofrénicos.

Objetivos Específicos

a) Identificar el estilo de crianza en madres de pacientes esquizofrénicos.

b) Identificar el estilo de afrontamiento en madres de pacientes esquizofrénicos.

c) Establecer la dirección, magnitud y significancia de la relación entre los

estilos de crianza y afrontamiento en madres de pacientes esquizofrénicos.

d) Establecer la relación entre el estilo de crianza y afrontamiento considerando

la edad de la madre, estado civil, nivel de instrucción y el tiempo de diagnóstico

de la enfermedad.

7

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Justificación de la Investigación

Esta investigación tiene valor teórico, en tanto, determinar la relación entre

los estilos de crianza y afrontamiento en madres de pacientes esquizofrénicos,

contribuye

a

ampliar

la

información

disponible

sobre

esta

temática,

especialmente en el desarrollo de explicaciones psicológicas, siendo una

contribución

en

afrontamiento.

el

desarrollo

de

teorías

sobre

estilos

de

crianza

y

Considerando el valor científico de esta investigación, debe resaltarse que la

misma generará un cúmulo de conocimientos obtenidos a través del método

científico de una manera sistemática, objetiva y controlada, lo cual sirve de

referencia

para

el

desarrollo

y

ampliación

de

líneas

de

investigación

relacionadas con estas variables, así como de apoyo para otros investigadores

interesados en el área.

Desde una perspectiva práctica, los resultados del estudio sirven de apoyo a

los Psicólogos en ejercicio para conocer el comportamiento de variables

psicológicas en madres de pacientes esquizofrénicos, a partir de lo cual, es

posible diseñar estrategias de intervención y programas de apoyo psicológico

para fomentar la capacidad adaptativa.

Del

mismo

modo,

los

hallazgos

que

puedan

derivarse

del

estudio,

representan un aporte social, en tanto, los beneficios que puedan derivarse del

8

DERECHOS RESERVADOS

estudio se traducen en posibilidades de apoyar la asistencia psicológica a esta

población de madres de pacientes esquizofrénicos.

En cuanto a la justificación metodológica del estudio, en esta investigación

se estimaron coeficientes de confiabilidad aplicados a la población de estudio,

con lo cual se contribuye a reforzar las herramientas disponibles para la

investigación de estas variables.

Delimitación de la Investigación

Este estudio se realizó con madres de pacientes esquizofrénicos que

asisten a Centro de Atención al Esquizofrénico y Familiares (CATESFAM),

residentes en la ciudad de Maracaibo del Estado Zulia.

El periodo utilizado para realizar el estudio comprende desde Febrero de

2008 hasta Julio de 2008; tomando como referencia los planteamientos

teóricos de Papalia y Olds (2003), Bee (2004), Hoffman, Paris y Hall (2005) en

relación al estilo de crianza, así como de Lazarus y Folkman (2002) y de

Inlander y Morán (2004) sobre afrontamiento.

9

DERECHOS RESERVADOS

C A P Í T U L O

II

M A R C O

T E Ó R I C O

Antecedentes de la Investigación

Seguidamente,

se

exponen

algunos

estudios

previos

a

la

presente

investigación, los cuales se consideran importantes a los fines de analizar sus

hallazgos obtenidos.

Un primer estudio citado en el área de estilo de crianza fue realizado por

Vielma (2002) dirigido a analizar desde una perspectiva socio-psicológica y

psicoclínica aspectos vinculados con los estilos de crianza de estudiantes

universitarios de la región andina venezolana, cursantes de la carrera de

Educación en la Universidad de Los Andes, ubicada en la ciudad de Mérida,

Venezuela. El estudio fue de tipo descriptivo. Se empleó como población a los

sujetos representantes de los grupos familiares en estudio; tomando una

muestra no probabilística de 50 estudiantes universitarios. Los datos fueron

recabados con la técnica de la observación directa y participante, diagnóstico,

test de frases incompletas, técnica del genograma, así como estrategias de

dinámica de grupo. Los datos fueron analizados de manera cualitativa y con

frecuencias relativas.

10

DERECHOS RESERVADOS

Los

resultados

funcionamiento

de

indican

que

los

estilos

de

crianza

visibilizan

sistemas

familiares

integrados,

desintegrados,

el

y

estructurados. Se manifiesta el crecimiento y desarrollo psicológico, físico,

socio-emocional y socio-simbólico de cada uno de sus miembros. Se concluye

que los estilos de crianza han sufrido transformaciones que pueden ser

comprendidas

con

más

claridad

si

se

analizan

los

nuevos

modos

de

constitución familiar, que incluyen necesariamente la amplia diversidad de

proyectos

sobre

los

cuales

se

construye

la

vida

en

pareja,

y

como

consecuencia de estos, la presencia o ausencia de proyectos educativos

familiares

consistentes

motivaciones

existentes

estudiados.

y

congruentes

ajustados

dentro

de

los

grupos

a

la

realidad,

deseos

y

familiares

indirectamente

Asimismo, Chakrabarti y Sapna (2003) realizaron un estudio dirigido a medir

el afrontamiento (coping) y sus correlatos entre los cuidadores de pacientes

con trastorno bipolar. Se llevaron a cabo evaluaciones estructuradas de la

disfunción, la carga, la valoración subjetiva, el apoyo social disponible y los

estilos

de

afrontamiento

en

cuidadores

de

38

pacientes

bipolares

y

20

pacientes con esquizofrenia (diagnóstico CIE-10). Los cuidadores utilizaban

una amplia variedad de estrategias de afrontamiento, centradas tanto en los

problemas como en las emociones.

En el trastorno bipolar, los parámetros biográficos, la duración de la

enfermedad, los niveles de disfunción, la carga y el apoyo social y la valoración

11

DERECHOS RESERVADOS

de los cuidadores, han demostrado estar significativamente relacionados con

los estilos de afrontamiento de los cuidadores. Las estrategias de afrontamiento

dirigidas al problema eran más frecuentes entre los cuidadores de los pacientes

bipolares y las estrategias dirigidas a la emoción en los cuidadores de

pacientes esquizofrénicos.

Estas diferencias parecen estar relacionadas con las diferencias en la carga

para el cuidador y la valoración subjetiva entre los dos grupos. La valoración

subjetiva y la carga sobre los cuidadores desempeñan un papel importante en

la determinación del estilo de afrontamiento. Estos factores explicaban, en gran

parte, las diferencias en el afrontamiento que se observaron en este estudio

entre cuidadores de pacientes con trastorno bipolar y con esquizofrenia.

Reduciendo la carga de los cuidadores y mejorando su conocimiento de la

enfermedad, se conseguiría que adoptaran estilos de afrontamiento más

adaptativos.

Por otra parte, en materia de afrontamiento, Badia (2003) realizó un estudio

enfocado en analizar el estrés y afrontamiento en familias con hijos afectados

de Parálisis Cerebral (PC). La metodología fue descriptiva de ambas variables.

La población estuvo configurada por personas pertenecientes a familias con

personas afectadas de PC, seleccionándose una muestra de 149 sujetos con

un procedimiento intencional. En cuanto a los instrumentos de evaluación del

estrés

en

las

familias

que

tienen

hijos

con

discapacidad,

se

utilizó

el

Cuestionario sobre Recursos y Estrés (CRE), desarrollado por Holroyd (1974).

12

DERECHOS RESERVADOS

Se demostró que un mayor porcentaje de minusvalía no implica mayores

niveles de estrés. Afirman que las familias con hijos afectados de PC con un

menor porcentaje de minusvalía son las que más estrés manifiestan. Los

resultados del contraste han demostrado, por lo tanto, que la gravedad de la

discapacidad no influye en el estrés familiar. En consecuencia, se puede

afirmar que un hijo con PC (S: suceso vital) no explica de forma exclusiva la

presencia de estrés en la familia y que, si bien puede ser un suceso estresante,

deben existir otros factores que tengan una mayor incidencia en el estrés

familiar.

Abordando nuevamente los estilos de crianza, Carrera, Ayesterán, Sierra y

Col (2004) realizaron un estudio dirigido a analizar los estilos de crianza y

desacuerdo parental en el trastorno de angustia. El tipo de estudio fue

correlacional.

Se

incluyeron

pacientes

con

trastorno

de

angustia

(TA),

diagnosticados mediante la entrevista MINI. Se administró el Parental Bonding

Instrument (PBI), una medida de autoinforme que evalúa los estilos de crianza

parental en las dimensiones de afecto y control (sobreprotección y restricción)

de ambos progenitores.

Los resultados obtenidos en este instrumento se compararon con una

muestra de sujetos extraída de la población general. Los pacientes con TA

percibían a sus madres como más sobreprotectoras (p= 0,000) que los

controles; aunque no se encontraron diferencias significativas en cuanto al

grado de afecto y restricción entre ambas muestras. Cuando se compara la

13

DERECHOS RESERVADOS

consistencia de las actitudes parentales, los pacientes percibían a sus madres

significativamente más sobreprotectoras (p=0,000) que sus padres, diferencia

no encontrada en la población general (p>0,05).

Por otro lado, la consultora de Save The Children Suecia (2005) realizó un

estudio para medir los estilos de crianza y el cuidado infantil. La metodología

fue descriptiva de corte cualitativo. Se exploraron y describieron las formas y

motivaciones presentes en los modelos de crianza de niños, cuyas edades

fluctúan entre los 4 y 9 años, por parte de la población adulta de la Región

Metropolitana. Se registró la información a través de entrevistas y se procesó

con análisis de contenido. Los resultados indican que los estilos de crianza se

relacionan con el cuidado infantil, en tanto, estilos opresivos generan riesgo en

el

cuidado de los niños.

Siguiendo con los estudios citados en materia de afrontamiento, Ruiz, Urien

y

Basurto (2006) realizaron un estudio dirigido a evaluar las estrategias de

afrontamiento beneficiosas para las mujeres que cuidan de un progenitor con

Alzheimer. La metodología fue de corte cualitativo utilizando el estudio de

casos como método de indagación. La estrategia de generación de datos es la

entrevista

consecutiva

en

profundidad.

Las

seis

participantes,

mujeres

cuidadoras de 45 a 55 años fueron elegidas a través de una selección teórica

de

informantes

clave.

La

dinámica

analítica

fue

emergente

e

inductiva

aplicando como método el análisis de contenidos.

14

DERECHOS RESERVADOS

Se indica en los resultados que dar respuesta a la actividad laboral y

cuidadora les lleva a atravesar situaciones angustiosas ante las que la

cuidadora percibe pérdida de control, produciéndoles un alto grado de estrés

según ellas mismas expresan. Ante esta situación, las cuidadoras han puesto

en marcha estrategias cognitivas y conductuales como: la búsqueda de apoyo,

la búsqueda de información, la distracción,

reevaluación.

la resolución de problemas y la

Todas estas estrategias de afrontamiento les conducen a una mayor

competencia para cuidar del progenitor, un mayor control de la situación, una

mejor asimilación del proceso y a un mejor ajuste social, en definitiva a un

afrontamiento positivo ante esta situación complicada, dificil y estresante.

Las mujeres socializadas en la expresividad emocional, recurren a personas

cercanas y de confianza para drenar sus emociones. Esta búsqueda de apoyo

les permite mediante la expresión de emociones visualizar, evaluar el problema

y mejorar su gestión

emocional. La búsqueda de apoyo ayuda a un mejor

ajuste social y evitar el aislamiento. Sin embargo, en algunas ocasiones la

persona se queda anclada en expresar repetidamente una emoción, entonces,

el drenaje no es eficaz y la cuidadora corre el riesgo de un afrontamiento

negativo. La búsqueda de

información es entendida como una estrategia

madura que permite el afrontamiento directo de la situación y que es clave en

este proceso.

15

DERECHOS RESERVADOS

Para finalizar, Antón y García (2007) realizaron un estudio dirigido a medir la

personalidad,

valores

sociales

y

satisfacción

de

pareja

como

factores

predictores de los estilos de crianza parentales. Se aplicó una metodología

prospectiva basada en método de análisis correlacional descriptiva de corte

horizontal. Se utilizó como población a parejas de la ciudad de Barcelona,

España. Los datos fueron recabados con tres cuestionarios diseñados y

validados a los fines del estudio.

Los resultados indicaron que los estilos de crianza parentales pueden

afectar la conducta y socialización de los adolescentes, por lo que es de interés

conocer cómo algunas variables psicológicas de los padres se relacionan con

los estilos de crianza. Se encontró que los estilos educativos definidos por el

cariño y aceptación se relacionan con los rasgos de personalidad como

responsabilidad

y

estabilidad

emocional,

alta

satisfacción

de

pareja

y

preferencia por valores prosociales. Al contrario, los estilos de crianza de

sobreprotección

y

favoritismo

se

relacionan

con

baja

amabilidad

y

baja

apertura, el poco ajuste de pareja con falta de cohesión y valores sociales

definidos por falta de benevolencia y preferencia por valores de prestigio social.

Los estudios citados muestran datos sobre los estilos de crianza, tanto en

poblaciones locales como extranjeras, siendo útil a los fines de considerar el

comportamiento de la variable y la variedad de estilos presentados. A nivel de

las investigaciones de afrontamiento, se observan datos en madres con hijos

16

DERECHOS RESERVADOS

con alteraciones de conducta, lo cual sirve de referencia para contrastar los

hallazgos obtenidos.

Asimismo,

muestran

diversidad

de

herramientas

de

evaluación,

evidenciando las áreas esenciales en la medición de las variables de interés,

es decir, estilos de crianza y afrontamiento en forma separada; siendo el

interés del presente estudio relacionar ambas variables en las madres con hijos

que presentan esquizofrenia.

Estilo de Crianza

Respecto

al

estilo

de

Bases Teóricas

crianza

se

señala

su

definición,

las

teorías

explicativas, la clasificación de los estilos de crianza, así como el análisis de los

autores referidos al estilo de crianza vinculado con el desarrollo de los hijos y la

salud mental.

Definición de Estilo de Crianza

La práctica es lo que efectivamente hacen los adultos encargados de criar a

los niños, y que en general, como lo afirma Aguirre (2002), son acciones

encaminadas a garantizar la supervivencia del infante, favorecer su crecimiento

17

DERECHOS RESERVADOS

y desarrollo psicosocial, y facilitar el aprendizaje de conocimientos que le

permitan reconocer e interpretar el entorno que le rodea.

El mismo autor indica que la pauta tiene que ver con el canon que dirige las

acciones de los padres, con el orden normativo que dice al adulto qué se debe

hacer frente al comportamiento de los niños. Finalmente, la creencia se

relaciona con las explicaciones que dan los padres sobre la forma cómo

orientan las acciones de sus hijos. Se trata de un conocimiento básico del

modo en que se deben criar a los niños; son certezas compartidas por los

miembros de un grupo que brindan fundamento y seguridad al proceso de

crianza.

Como lo afirma Myers (2003) se trata de analizar las pautas y prácticas de

relación que establecen los padres con sus hijos, para determinar la forma en

la cual son o cómo deberían ser. Se puede definir el estilo de crianza como el

conjunto de acciones, sentimientos y actitudes que los padres manifiestan

hacia los niños, y que tomadas como un todo, generan un clima emocional

favorable o desfavorable en el desarrollo de los niños.

Según el autor antes señalado, este concepto permite describir de manera

más completa la complejidad de la crianza, brindando amplia información frente

a la descripción de prácticas particulares y al tiempo que facilita la predicción

del tipo de influencia que ejerce la crianza sobre el futuro comportamiento de

los niños.

18

DERECHOS RESERVADOS

Papalia y Olds (2003) indican que los estilos de crianza comprenden el

conjunto de patrones de actuación que asumen los padres en el proceso de

formación y crecimiento de sus hijos, abarcando diversos estilos basados en la

experiencia de los propios padres y en el nivel de información que estos

manejan sobre los comportamiento que deben adoptar.

Las mismas autoras afirman que en este campo la tarea consiste en agrupar

en

categorías

más

integradoras

las

acciones,

sentimientos

y

actitudes

específicas, lo cual da como resultado la descripción de dimensiones sobre las

cuales

se

representan

los

comportamientos

de

los

padres.

Estos

agrupamientos expresan los objetivos y el tipo de influencia de las acciones

relacionadas con la crianza.

Para dichas autoras señaladas, es a través de la crianza como los padres

pueden comunicar a los niños las diferentes exigencias sobre las actividades

cotidianas y la importancia que tiene su cumplimiento para la vida familiar,

constituyéndose en un medio apropiado para influir sobre el comportamiento

infantil, ya controlando algunas conductas o impulsando otras.

En el criterio de Ceballos y Rodrigo (2003), al hablar de prácticas educativas

parentales, hay que referirse a las tendencias globales de comportamiento, a

las prácticas más frecuentes, ya que con ello no se pretende decir que los

padres utilicen siempre las mismas estrategias con todos sus hijos ni en todas

19

DERECHOS RESERVADOS

las situaciones, sino que los padres, dentro de un continuum más o menos

amplio de tácticas, seleccionan con flexibilidad las pautas educativas.

En este sentido, Bee (2004) agrega que la crianza hace evidente una

atmósfera marcada por distintas actitudes, sentimientos, creencias y conductas

específicas

de

comprometidos

los

con

adultos,

cuando

la

orientación

éstos,

de

las

de

una

u

acciones

otra

forma,

están

de

los

niños.

En

consecuencia, a través de este medio se transmiten tanto los valores como las

formas de pensar y de actuar que tendrán fuertes repercusiones en el futuro de

los niños, facilitando u obstaculizando su incorporación en la sociedad.

Para efectos de esta investigación, se consideran los planteamientos de

Papalia y Olds (2002) en tanto se consideran los estilos de crianza como

patrones de interrelación entre padres e hijos, considerando la posibilidad de

asumir distintas formas de conducta al momento de establecer la interacción.

Clasificación de los Estilos de Crianza

En Psicología, indica Delval (2003) que se distinguen cuatro estilos básicos

de crianza, resultantes de la mezcla de dimensiones pedagógicas (exigente/no

exigente)

y

actitudes

emocionales

(cálido/frío).

El

estilo

ideal

(estilo

responsable o autoritario) sería el que supiera combinar la disciplina y el afecto,

la firmeza de quien debe asumir el papel no siempre grato de juez y orientador

20

DERECHOS RESERVADOS

con la disposición permanente a comprender y ayudar al hijo (de ahí el adjetivo

cálido).

Explica el autor, que no hay un estilo de crianza puro para medir todas y

cada una de las respuestas que se dan a las necesidades de los hijos. Hasta el

más razonable de los padres o de las madres incurre a veces en arrebatos de

enojo autoritario o sucumbe a la debilidad indulgente. Pero no hay duda de que

el ejercicio de la autoridad siempre que venga acompañado de la comprensión,

el afecto y la explicación del por qué de las decisiones (es decir, el estilo

responsable) es el único que garantiza la formación de hijos igualmente

responsables, autónomos, más felices y más seguros de sí mismos.

Papalia y Olds (2003) afirman que se pueden distinguir tres estilos de

crianza según las prácticas educativas utilizadas. Estas tres posibilidades son

los estilos de educación más frecuentemente referidos en la investigación

psicológica: democrático, autoritario y permisivo. Aunque a veces no se encaje

del todo en uno de los patrones, el comportamiento predominante de la mayor

parte de los padres se asemeja a uno u otro de estos estilos principales.

a) Estilo autoritario: Las autoras antes citadas indican que se denomina así el

estilo que ponen en práctica los padres autoritarios, que se caracterizan por

manifestar alto nivel de control y de exigencias de madurez, bajos niveles de

comunicación

y

afecto

explícito.

Lo

predominante

es

la

existencia

de

abundantes normas y la exigencia de una obediencia bastante estricta.

21

DERECHOS RESERVADOS

Para las autoras señaladas, los padres autoritarios dedican esfuerzo a

influir, controlar y evaluar el comportamiento y las actitudes de sus hijos de

acuerdo

con

patrones

rígidos

preestablecidos.

Estos

padres

dan

gran

importancia a la obediencia, a la autoridad, al uso del castigo y de medidas

disciplinarias, y no facilitan el diálogo. Las normas que definen la buena

conducta

son

exigentes

y

se

castiga

con

rigor

la

mala

conducta.

La

comunicación entre cada uno de los progenitores y el niño es pobre.

En este sentido, acota Bee (2004) que el estilo autoritario genera padres

violentos,

donde

la

actitud

fundamental

es

la

imposición.

La

tendencia

autoritaria es rígida e inflexible en su forma de educar. Son padres que juzgan

continuamente a sus hijos, tratando de imponer sus puntos de vista con poca

sensibilidad frente a los sentimientos de los hijos.

Sostienen Hoffman, Paris y Hall (2005), que esta actitud no atiende a

razones, generando el miedo y la ansiedad e inferiorizando al niño hasta

grados

insospechados

de

timidez

y

agresividad

reprimida.

Su

actitud

fundamental es la agresividad. Normalmente ejercen este tipo de crianza

aquellos educadores que vivieron su infancia bajo el signo del terror, sometidos

a unos padres autoritarios.

Continúan los autores señalando que, estos padres pueden ser educadores

intransigentes

y

duros

hasta

el

punto

del

ensañamiento

físico.

Las

consecuencias

negativas

son

evidentes:

generan

en

los

niños

muchos

22

DERECHOS RESERVADOS

sentimientos contradictorios, sentimientos de rebeldía y hostilidad y problemas

para expresar sentimientos. También pueden demostrar en actitudes pasiva

agresivas, exceso de protección, tratando de evitar a toda costa que los niños

pasen penas y dolores en la vida; por lo cual imponen su criterio, generando

sentimientos de inferioridad, dependencia e incompetencia en los niños.

Del

mismo

modo,

establecen

los

autores

señalados

que

los

padres

autoritarios controlan a los hijos de una manera muy estricta, utilizando el

castigo y los golpes; estos se sienten inseguros y temerosos, y no saben qué

comportamiento provocará una zurra o un castigo. El enojo de los padres, la

irritación y la impaciencia cuando aplican disciplina refuerzan la idea de que

son

castigados

porque

no

son

queridos,

y

esto

trae

consecuencias

emocionales de dependencia e inestabilidad emocional.

b) Estilo permisivo: Según Papalia y Olds (2003) es el estilo practicado por

padres permisivos, que son los padres caracterizados por un nivel bajo de

control y exigencias de madurez, pero con un nivel alto de comunicación y

afecto. Se caracterizan precisamente por el afecto y el dejar hacer. Manifiestan

una actitud positiva hacia el comportamiento del niño, aceptan sus conductas y

usan

poco

el

castigo.

Consultan

al

niño

sobre

decisiones,

no

exigen

responsabilidades ni orden, permiten al niño autoorganizarse; no existiendo

normas que estructuren su vida cotidiana; utilizan el razonamiento, pero

rechazan el poder y el control sobre el niño.

23

DERECHOS RESERVADOS

En las reformulaciones, MacCoby y Martin (1983) proponen otros dos

estilos, ya que el estilo permisivo puede adoptar dos formas distintas: el

democrático-indulgente que es un estilo permisivo y cariñoso, y el de rechazo-

abandono o indiferente, que se caracteriza por una actitud fría, distante y

asociada a maltratos (Citados por Bee, 2004).

Para Bee (2004) su actitud fundamental es el desinterés por la educación de

sus hijos. Son educadores que no corrigen cuando se transgrede una norma de

educación y convivencia, no se inmutan cuando obran mal ni se alegran

cuando se comportan bien. En resumidas cuentas, son padres que permiten

que sus hijos hagan lo que deseen, con tal de no complicarse la vida. La

consecuencia de la educación permisiva será una falta de conciencia de lo que

está bien o mal porque el niño no habrá aprendido a interiorizar ninguna norma

moral.

La autora asevera que a diferencia de los beneficios que trae el padre

democrático, el padre permisivo no les ofrece orientación, ni los disciplina, y

estos se sienten angustiados y deprimidos, ya que no saben de qué forma

deben comportarse.

c) Estilo democrático: Para Papalia y Olds (2003) deriva su nombre de la

práctica educativa de padres democráticos, que son los que presentan niveles

altos

en

comunicación,

afecto,

control

y

exigencias

de

madurez.

En

consecuencia, son afectuosos, refuerzan el comportamiento, evitan el castigo y

24

DERECHOS RESERVADOS

son sensibles a las peticiones de atención del niño; no son indulgentes, sino

que dirigen y controlan siendo conscientes de los sentimientos y capacidades;

explican

razones

no

independencia.

rindiéndose

a

caprichos

y

plantean

exigencias

e

Las mismas autoras antes mencionadas agregan que también se puede

definir el estilo democrático en función de la evitación de decisiones arbitrarias,

el elevado nivel de interacción verbal, la explicación de razones cuando dan

normas y el uso de respuestas satisfactorias. Los padres marcan límites y

ofrecen orientaciones a sus hijos, están dispuestos a escuchar sus ideas y a

llegar a acuerdos con ellos.

Expresa en este aspecto Bee (2004) que un estilo de crianza democrático

genera padres de igual denominación o llamados padres razonables. Su actitud

fundamental es la comprensión y educación. Estos ejercen su autoridad desde

la tolerancia y el diálogo. No discuten, ni mandan, ni tratan de imponerse por la

fuerza, sino, que mediante el diálogo hacen ver a sus hijos las razones y los

motivos de las cosas, evitando así el capricho y la irresponsabilidad. Estos

padres no tratan de vencer, sino de convencer. Con todo ello, logran hijos

responsables, con autonomía, razonables, felices y más seguros.

Para Hoffman, Paris y Hall (2005), el padre democrático es el mejor

adaptado a la situación de crianza, ya que los hijos saben qué se espera de

ellos, aprenden a juzgar sus expectativas y son capaces de decidir arriesgarse

25

DERECHOS RESERVADOS

a que sus padres se disgusten, o a que sus actos tengan consecuencias

desagradables. Ellos experimentan la satisfacción de poder cumplir con las

expectativas de sus padres, los cuales tienen una imagen realista de lo que sus

hijos son capaces de dar.

Como puede observarse, se muestran tres estilos fundamentales de crianza

que determinan la forma en la cual actúan los padres en el contexto de

interacción con sus hijos. Para efectos de este estudio, se consideran los

planteamientos de Papalia y Olds (2003) sobre los tres estilos de crianza,

incluyendo el autoritario, democrático y permisivo; en tanto son los estilos

valorados por el instrumento de la investigación.

Factores Psicológicos asociados al Estilo de Crianza

Opina Papalia y Olds (2003) que para comprender los antecedentes o los

factores que determinan los estilos de crianza, hay que tener en cuenta la

eficacia de los diversos tipos de disciplina, las características del niño y de los

padres, así como la interacción entre ambos.

Del mismo modo, Peine y Howarth (2004) afirman que ante la presencia de

un hijo con trastornos, los padres pueden sentir confusión en torno a las

prácticas de crianza que deben asumir y pueden en efecto variar o cambiar sus

estilos buscando la mejor alternativa posible. El momento en que los padres se

enfrentan con un problema o trastorno de conducta en sus hijos, muestran la

26

DERECHOS RESERVADOS

tendencia a orientarse sólo a guiar a su hijo, dejando de lado sus momentos de

esparcimiento o distracción, en tanto, creen que al dedicarse por completo

podrán guiar esta conducta hacia la funcionalidad.

En este sentido, Palacios (2004) postula su teoría estableciendo que las

prácticas educativas de los padres pueden estar determinadas por una serie de

factores que se dividen en tres grupos. Un primer grupo relacionado con el

niño: edad, sexo, orden de nacimiento y características de personalidad. Del

mismo modo, un segundo grupo relativo a los padres: sexo, experiencia previa

como hijos y como padres, características de personalidad, nivel educativo,

ideas acerca del proceso evolutivo, la educación y expectativas de logro que

tienen puestas en sus hijos. Un tercer grupo relacionado con la situación en la

que se lleva a cabo la interacción: características físicas de la vivienda y

contexto histórico.

También, Musitu, Román y Gracia (2005), al considerar los factores que

determinan los estilos de crianza, señalan los que contribuyen a una mejor

práctica educativa como: estructura, afecto, control conductual, comunicación,

transmisión de valores y sistemas externos.

Según los autores antes citados, los cuatro primeros hacen referencia a las

relaciones

intrafamiliares

o

microsistémicas;

las

últimas

se

refieren

a

la

dimensión social o ecológica, hasta la que se extiende la unidad de análisis en

el estudio de la socialización. La posición dentro de un sistema más amplio

27

DERECHOS RESERVADOS

explicará en gran medida la toma de postura y modos de actuación del grupo

social que es la familia.

Respecto

al

grupo

de

factores

relacionados

con

los

niños,

existen

investigaciones realizadas por O'Brien (2001) que señalan las dificultades que

conllevan las prácticas de crianza en niños pequeños y de preescolar. Los

padres

apuntan

como

mayores

dificultades

en

su

crianza

una

serie

de

comportamientos típicos del desarrollo del niño que son muy irritantes.

El

autor

antes

señalado

refiere

como

más

frecuentes

el

llanto,

la

desobediencia a los adultos y la interrupción a los adultos cuando éstos están

haciendo algo. El mayor grado de dificultad lo encuentran aquellos padres con

más de un hijo, especialmente si éstos tienen más de dos años.

Agrega dicho autor, que entre los factores relacionados con los padres, el

más consistentemente asociado con los estilos educativos familiares ha sido la

clase social, si bien no refleja exactamente la complejidad de la estructura

social,

ya

que

los

estudios

se

basan

en

comparaciones

de

grupos

relativamente extremos. Además, dentro de la variable clase social o nivel

socioeconómico, entendida como combinación de elementos (nivel educativo,

profesión, nivel de ingresos y calidad de vivienda), el nivel de estudios es el

que más ayuda a diferenciar a unos padres de otros en los estilos de crianza.

28

DERECHOS RESERVADOS

Por lo que respecta a las actitudes, existen autores como Rauh, Wasserman

y Brunelli (2002), que consideran determinantes las actitudes maternales en las

prácticas de crianza. Así, examinando las correlaciones de las actitudes de las

madres hacia las prácticas de crianza y la función adaptativa de madres e hijos,

estiman la gran utilidad de la selección temprana de las actitudes maternales,

pues, las actitudes negativas representan un índice de riesgo de la madre a

tener en cuenta en la función adaptativa de los niños. Las implicaciones en las

prácticas de crianza se han considerado en relación con el proceso de

aculturación.

Por último, también citan estos autores antes mencionados, un grupo de

factores relacionados con el tercer grupo relativos a la situación en que se lleva

a cabo la interacción; cabría señalar la influencia de la estructura familiar en las

características de las prácticas de crianza. En la conducta de los padres hacia

los hijos tiene una influencia relativa el número de adultos, el número de niños,

la educación de la madre, el ingreso familiar y las percepciones de los padres

de sus propias conductas en las prácticas de crianza.

Resultados de investigaciones como la de Wilson (2001) indican que las

percepciones maternales de las conductas de las prácticas de crianza están

asociadas con la estructura familiar en relación con nivel de estudios. La

relación entre percepción de la madre, conducta en las prácticas de crianza y

estructura familiar es bastante significativa con el nivel educativo de las

29

DERECHOS RESERVADOS

madres, aunque, también se relaciona con el número de niños en la familia y

con los recursos económicos.

Para el autor, el estudio de las prácticas de crianza tiene una larga tradición

en Psicología y, aunque, constituye un constructo multidimensional, siempre se

tiende

a

incluir

dos

dimensiones

básicas:

una

relacionada

con

el

tono

emocional de las relaciones y la otra con las conductas puestas en juego para

controlar y encauzar la conducta de los hijos. En la primera dimensión se sitúa

el

nivel de comunicación y en la segunda el tipo de disciplina, y ambas

dimensiones están relacionadas.

Por su parte, señalan Musitu y Soledad-Lila (2003), que los estilos de

socialización se relacionan con la intensidad de la comunicación en las

relaciones padres-hijos. Relacionando distintos estilos de crianza y nivel de

comunicación dentro de la familia, los padres que usan más comprensión y

apoyo en la crianza tendrán más altos niveles de comunicación, y las familias

con niveles más bajos de comunicación tenderán a usar la coerción y el castigo

físico más a menudo.

Agrega Bee (2004), que por disciplina familiar se entienden las estrategias y

mecanismos de socialización que emplean los padres para regular la conducta

e inculcar

valores,

actitudes

y

normas

en

los

hijos.

Asimismo,

ante

la

aceptación y utilización de métodos de disciplina positiva y punitiva (castigos)

por los padres abusivos, los potencialmente abusivos y los no abusivos, se

30

DERECHOS RESERVADOS

comprueba que los padres no abusivos evalúan como más significativamente

aceptable el refuerzo positivo sobre el punitivo.

Esta autora explica que los padres abusivos, en cambio, ven los refuerzos

negativos o castigos como más aceptables. La existencia de varios grupos de

factores en la determinación de las prácticas educativas, así como la diversidad

de dimensiones en cada grupo, pone en evidencia la complejidad de criar y

educar a los hijos. Se considera educar como una tarea multifacética y

cambiante y, por ende, dificil de categorizar; no obstante, los psicólogos

evolutivos se interesan en clasificar los estilos de crianza que los padres

emplean en la relación con los hijos.

En

el criterio

de Hoffman, Paris

y

Hall (2005), las teorías modernas

defienden la interacción herencia-medio, prefiriendo sobre todo el razonamiento

y las explicaciones como técnicas de control de conducta fundamentales del

tipo democrático, basadas en razonar y argumentar, sus ideas tienen más

perspectiva, parecen poco estereotipadas en función del género, el padre

muestra altos niveles de participación, y tanto los padres como las madres

ponen en práctica con sus hijos formas de relación e interacción ricas y

estimulantes y ajustan el nivel de exigencias en cada situación interactiva al

nivel de desarrollo de sus hijos.

Por tanto, se evidencia la existencia de factores asociados a los estilos de

crianza

que

pueden

afectar

el

comportamiento

de

la

variable,

siendo

31

DERECHOS RESERVADOS

considerados de modo referencial como contexto documental de apoyo a los

resultados del estudio.

Estilo de Crianza y Desarrollo de los Hijos

En el campo de la Psicología ha estado siempre presente según Papalia y

Olds (2003) el interés por determinar el modo como los padres orientan el

comportamiento de sus hijos y las consecuencias que tienen estos actos en el

futuro desarrollo de los niños.

Dichas autoras refieren que esta interacción entre padres e hijos ha sido

abordada sobre aspectos tales como: el género, la disciplina, la expresión de

afecto y el contacto físico, las diferencias individuales de los niños y su

influencia en la conducta de los padres, el rendimiento escolar, las habilidades

sociales, entre muchos otros.

Opina Bee (2004) que en lo que respecta a los estilos de crianza, éstos

sintetizan el esfuerzo por comprender la crianza desde una perspectiva más

holística.

En

la

actualidad

ha

crecido

el

número

de

investigaciones

encaminadas a identificar los estilos de crianza en diferentes grupos culturales;

se

encuentran

estudios

de

carácter

longitudinal,

descriptivos,

clínicos,

transculturales, entre muchos otros. Es evidente que la manera en que la

familia cría a un niño, es determinante para el desarrollo de éste.

32

DERECHOS RESERVADOS

Para la autora mencionada, el niño y la familia son un proceso interactivo de

evolución, dependencia y separación. Cuando se piensa en aquellos aspectos

que están relacionados con el desarrollo adecuado de un niño, se atiende no

sólo a la socialización, la conducta motora, el lenguaje, el pensamiento y la

sensopercepción;

sino

se

conservan

éstas

como

las

grandes

variables

dependientes, las cuales vendrán a ser explicadas por una serie de variables

próximas en donde están involucrados el apego, el temperamento, el cuidado

del niño, la nutrición, la salud y las técnicas de control y promoción que se

relacionan con la percepción social de los padres y de la comunidad.

Agrega Pérez (2004) que la percepción social de la crianza no sólo matiza

los aspectos relacionados con el control y la disciplina, las expectativas, el éxito

y el fracaso, sino más allá, aquellas que tienen que ver con el tipo de ser

humano que quieren formar, ya sea en su masculinidad y femineidad, en su

perspectiva de ser feliz, responsable, trabajador y honesto.

El mismo autor plantea que en este punto, las investigaciones relacionan la

crianza con el desarrollo y la cultura, y tratan de explicar un tanto la variabilidad

partiendo de la norma subjetiva, del desarrollo y deseabilidad social, siendo

posible considerar diferencias en los estilos de crianza, tomando en cuenta la

formación

y

educación

de

los

individuos.

Asimismo,

la

motivación

por

complacer, que no es otra cosa que una motivación relacionada con el ajuste a

los valores que se comparten con el grupo, es fundamental para entender no

sólo cómo se trata al niño, sino cómo a través del niño la pareja adquiere un

33

DERECHOS RESERVADOS

sentido diferente de la vida y de su propia relación.

El mismo autor señala que la crianza es un proceso formativo que se da

dentro de una familia a partir de una relación de pareja. Las prácticas y

habilidades que los padres desarrollan con sus hijos se refieren a sistemas de

control y de promoción del desarrollo del niño. Un ejercicio de control de

conducta sin promoción configura el estilo autoritario y uno de promoción sin

control el de tipo permisivo.

Señalan Hoffman, Paris y Hall (2005), que para las diferentes culturas los

hijos representan sistemas de relación que en algunos casos tienen que ver

con el trabajo y la reproducción, como sucede en las economías agrícolas en

donde domina la actividad recolectora y domesticadora, mientras que en

comunidades semindustriales los hijos cumplen una función estabilizadora de

la pareja y cuya función es fundamentalmente el apoyar en un futuro cercano el

progreso y el desarrollo de las nuevas generaciones.

De allí, que estos autores afirmen que el estudio del desarrollo del niño,

hablando de su desarrollo psicológico, entonces, requiere no sólo una revisión

de las diferentes dimensiones que componen lo que se ha llamado como

desarrollo, sino de la concepción que la sociedad tiene acerca de las áreas que

abarcan el estilo de crianza y el dominio de competencias.

Moreno y Suárez (2004) afirman que las estructuras y vínculos afectivos de

34

DERECHOS RESERVADOS

la familia venezolana representan un modelo matricentrado, en el que la mujer

asume indistintamente el rol materno y paterno y, además, se convierte en

garante de las prestaciones básicas, situación que funciona en los sectores

urbanos y rurales, independientemente de la posición social o poder adquisitivo

de

que

se

trate.

Las

familias

venezolanas

tienen

el

patrón

de

crianza

matricentrado, en tanto, la madre asume las responsabilidades de conducción

del hogar y de los patrones de crianza de los hijos.

En resumen se evidencia que los estilos de crianza pueden influir en el

desarrollo futuro del individuo, por lo cual son interesantes de analizar al

momento

de

determinar

la

posible

relación

entre

estilos

de

crianza

y

afrontamiento en madres de pacientes esquizofrénicos, tal como se realiza en

este trabajo.

Estilo de Afrontamiento

A nivel del estilo de afrontamiento, se evidencia la opinión de los autores en

cuanto a la definición de afrontamiento y de estilo de afrontamiento, así como la

teoría del afrontamiento, clasificación, estilo de afrontamiento y adaptación

psicológica.

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Definición de Afrontamiento y Estilo de Afrontamiento

Al analizar el afrontamiento, Mckay, Davis y Fanning (2002) señalan que el

término afrontamiento es la traducción al castellano del término inglés coping, y

se corresponde con la acción de afrontar, es decir, de arrastrar, hacer frente a

un enemigo, un peligro, responsabilidad, entre otros.

Señala que es cualquier actividad que el individuo puede poner en marcha,

tanto de tipo cognitivo como de tipo conductual, con el fin de enfrentarse a una

determinada situación. Por lo tanto, los recursos de afrontamiento del individuo

están

formados

por

todos

aquellos

pensamientos,

reinterpretaciones,

conductas, entre otros; que el individuo puede desarrollar para tratar de

conseguir los mejores resultados posibles en una determinada situación.

Para Lazarus y Folkman (2002) el

afrontamiento no es un estilo de

personalidad constante, sino que, por el contrario, está formado por ciertas

cogniciones

y

conductas

que

se

ejecutan

en

respuesta

a

situaciones

estresantes específicas. La relación entre estrés y afrontamiento es recíproca,

debido a que las acciones que realiza una persona para afrontar un problema

afectan la valoración del problema y el subsecuente afrontamiento.

Estos autores definen el afrontamiento como aquellos esfuerzos cognitivos y

conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las

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demandas

especificas

externas

y/o

internas

que

son

evaluadas

como

excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.

En general, Comby (2002) afirma que el afrontamiento representa un

conjunto de medidas que ayudan a identificar los elementos que intervienen en

la

relación

dada

entre

situaciones

de

vida

estresantes

y

síntomas

de

enfermedad. El afrontamiento puede ser entendido entonces, como el conjunto

de

esfuerzos

cognitivos

y

conductuales

orientados

a

manejar

(reducir,

minimizar, dominar o tolerar) las demandas internas y externas de una

determinada situación estresante.

Del mismo modo, Melgosa (2003) sostiene que el afrontamiento se utiliza de

forma muy amplia en un conjunto de trabajos que se refieren al estrés y a la

adaptación en situaciones estresantes. No hay una definición comúnmente

aceptada, sino definiciones muy diversas, que varían desde patrones de

actividad

neuroendocrina

y

autonómica

hasta

tipos

específicos

de

procesamiento cognitivo e interacción social.

El mismo autor asevera que es necesario distinguir afrontamientos de otros

tipos de cambios adaptativos. Según él, la adaptación se usa de muchas

formas. Se puede hablar de adaptación al referirse a cambios sensoriales

relacionados con cambios funcionales en las células sensoriales mismas. Tal

definición sería aceptable en la neurofisiología del aprendizaje, pero claro está,

hay que considerarlo como un caso extremo.

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En cualquier caso, el autor antes citado, afirma que los cambios en

reactividad debidos a fatiga, habituación y aprendizaje, son identificables como

cambios adaptativos y al referirnos a ellos deberían seguir las definiciones

convencionales que ya se dan dentro de la psicología experimental, sin que

puedan entenderse como respuestas de afrontamiento.

Opina Fontana (2004) que el afrontamiento es un conjunto de respuestas

ante la situación estresante ejecutadas para reducir de algún modo las

calidades adversivas de tal situación. Es decir, se habla de afrontamiento

refiriéndose al aspecto del proceso de estrés que incluye los intentos del

individuo para manejar a los estresores.

En el criterio del autor, se trata, pues, de respuestas provocadas por la

situación estresante, ejecutadas para manejarla y/o neutralizarla. Es decir, se

habla de afrontamiento en la relación a un proceso que incluye los intentos del

individuo para resistir y superar demandas excesivas que se le plantean en su

acontecer vital y restablecer el equilibrio, es decir, para adaptarse a la nueva

situación.

Para el autor antes citado, efectivamente, el concepto de adaptación implica

un equilibrio entre las demandas y expectativas planteadas por una situación

dada y las capacidades de una persona para responder a tales demandas. La

magnitud de la discrepancia determina, en parte, el estrés que experimenta la

persona.

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Hanson (2005) señala que el modelo de Lazarus se puede completar

adoptando la perspectiva de la teoría general de sistemas, que subraya la

interacción constante y el intercambio de información entre un sistema vivo y su

entorno, como la interacción de los agentes estresantes con el agente humano

mediante procesos de apreciación y la valoración. Sería así un modelo

multivariado con retroalimentaciones dinámicas en el que sus componentes

interactivos operan en una secuencia temporal, dando como resultado un

conjunto de conductas resultantes de la tensión que experimenta el individuo,

que pueden ser efectivas o no para enfrentar el estrés.

Por tanto, se entiende que el afrontamiento representa un repertorio de

conductas que el individuo ha adquirido para ponerlas en marcha frente a

situaciones de tensión que le imponen una resolución. Para efectos de este

estudio, se consideran los planteamientos de Lazarus y Folkman (2002) en

tanto son autores con amplia trayectoria en la conceptualización de la variable

y cuyas definiciones se orientan hacia el objeto de estudio en este trabajo.

Clasificación del Estilo de Afrontamiento

El proceso de afrontamiento de acuerdo con Lazarus y Folkman (2002) tiene

dos vertientes claras, ambas con relación a la valoración realista de cuál

aspecto de la realidad se desea modificar y que tienen naturaleza diversa.

Reconocer esa diferencia, que puede modificarse a lo largo del tiempo, es algo

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fundamental dentro del aprendizaje del proceso de afrontamiento. Así surgen

dos formas complementarias de afrontamiento:

a) Afrontamiento centrado en el problema: De acuerdo con los autores antes

mencionados, este tipo de afrontamiento está orientado a su modificación, al

cambio de la situación hacia otra que no suponga amenaza para el sujeto. La

superación de estas situaciones da lugar a un aumento de la capacidad de

ajuste del sujeto, a una autoevaluación en el sentido de eficacia y a claros

sentimientos de satisfacción. También suelen suponer un refuerzo del papel del

sujeto en su entorno.

Lazarus

y

Folkman

(2002)

afirman

que

las

personas

que

utilizan

el

afrontamiento centrado en el problema son individuos que utilizan estrategias

basadas en la planificación, aceptación y reinterpretación, así como la lógica

positiva para promover el crecimiento, lo cual implica que desarrollan un plan

de acción con el cual pudieron responder a los nuevos cambios y demandas

del entorno. Estos individuos son más cognitivos, observan el problema,

analizan sus dimensiones y asumen posibles alternativas de solución en

función del problema planteado.

Los autores agregan que los sujetos que tienden al afrontamiento centrado

en el problema utilizan más la lógica y la razón, observan las condiciones del

entorno y asumen conductas que consideran funcionales para afrontar el

problema. Usualmente cuentan con más de una posible solución, para lo cual

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evalúan los puntos a favor o en contra y sobre una planificación se esfuerzan

por dar una solución al problema planteado. Estos sujetos muestran una alta

capacidad

de

razonamiento

ante

los

problemas,

se

involucran

menos

afectivamente y se orientan a dar solución a los mismos. Cuando el problema

es inevitable, usualmente los sujetos cambian de un afrontamiento centrado en

el problema a un afrontamiento centrado en la emoción, lo cual les facilita el

manejo de la ansiedad.

Opina Hanson (2005) que el afrontamiento centrado en el problema es

básico para la satisfacción de las demandas que exigen la situación y poner en

marcha

el

conjunto

de

conductas

adaptativas

que

permiten

su

control,

generando una situación gratificante para el individuo.

b) Afrontamiento centrado en la emoción: Lazarus y Folkman (2002) indican

que en éste caso el sujeto no modifica la situación, por no ser ello posible en

ese momento, o en ningún momento. En este afrontamiento se realiza una

reevaluación de la situación, se valora el nivel de amenaza que significa, si

realmente afecta a compromisos tan relevantes, hasta qué punto se puede

soportar la situación y la valoración de otros compromisos de orden superior a

los comprometidos en ese momento.

Los autores refieren que este afrontamiento parte de la aceptación de la

realidad, de la limitación de los recursos para modificarla y en la valoración de

la virtud como capacidad de tolerar y soportar, aspecto ya señalado por los

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autores de la escuela estoica. En este caso, el sujeto no modifica la situación

por considerar que no es posible en ese momento o en ningún momento.

Presente en las patologías cuando el sujeto evita afrontar la situación problema

y busca un alejamiento o un manejo a nivel no-real, sino ilusorio, a veces

manipulativo,

en

otras

de

negación,

o

de

transferencia

a

otros

de

su

responsabilidad en lo ocurrido, o de atribución de intenciones.

Las

personas

que

utilizan

el

afrontamiento

centrado

en

la

emoción

responden a la percepción de menores niveles de control sobre la situación,

dicho afrontamiento llevaría a que la persona despliegue sus recursos hacia la

regulación de sus sentimientos como la angustia que podría generarse cuando

poco o nada puede hacerse. Este estilo de afrontamiento se muestra en

individuos que pierden la esperanza, pero mantienen la moral y la autoestima.

Lazarus

y

Folkman

(1980),

citados

por

Lazarus

y

Folkman

(2002)

demostraron que ambas formas de afrontamiento se usa en la mayoría de los

encuentros estresantes y que las proporciones relativas de cada forma varían

de acuerdo con la manera en que se evalúa cada transacción. El afrontamiento

centrado en el problema y el afrontamiento centrado en la emoción difieren en

las facetas de la confrontación estresante que son usadas para ganar el control

sobre el acontecimiento.

Dichos autores expresan que el afrontamiento centrado en la emoción se

usa para controlar ésta, algunas veces alterando el significado de un resultado;

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mientras que el afrontamiento centrado en el problema se usa para controlar la

relación perturbada entre la persona y su circunstancia mediante la solución de

problemas, la toma de decisiones y/o la acción directa. Este tipo de estrategia

cualitativamente diferente de la centrada en la emoción, puede dirigirse al

entorno tanto como a uno mismo.

Por su parte, atendiendo a su focalización Perrez y Reincherts (1992),

citados por Inlander y Morán (2004), señalan que también en el afrontamiento

se puede clasificar las conductas de tres tipos: el afrontamiento orientado a la

situación; el afrontamiento orientado a la representación, referido a acciones

ejecutadas para cambiar la representación cognitiva de la situación, que puede

implicar búsqueda o supresión de información; y afrontamiento orientado a la

evaluación que incluye operaciones dirigidas a las estructuras de metas o a la

valencia subjetiva de la situación.

En segundo lugar, los autores refieren que en la literatura de los años

recientes sobre el estrés y afrontamiento, hay una perspectiva común y muy

coherente que se basa en dos categorías centrales ya mencionadas antes,

para entender el concepto de afrontamiento de un acontecimiento estresante:

aproximación y evitación. En su forma más simple, este par de categorías se

refiere a dos orientaciones básicas hacia el acontecimiento estresante (dos

formas de afrontar el estrés): la lucha o la huida. Ambos conceptos se pueden

utilizar para proporcionar una estructura teórica coherente para la comprensión

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del afrontamiento del estrés, y para enmarcar una revisión de la literatura sobre

el afrontamiento eficaz.

Estos autores antes señalados afirman que ambas estrategias no se

excluyen una a otra, es decir, las personas no se caracterizan simplemente

como aproximadoras o evitadoras, puesto que casi todas usarán alguna

estrategia de cada categoría. Esto es lo que parece más plausible: aunque,

haya evidencia de que en algunas situaciones las personas tienen una fuerte

preferencia

por

las

respuestas

aproximativas

o

por

las

evitativas,

es

probablemente verdad que, en general, el uso de estrategias evitativas y

aproximativas no es mutuamente excluyente. Pueden ser utilizadas de forma

combinada de muchas maneras.

Así pues, se encuentra el segundo eje que permite según Inlander y Morán

(2004) establecer otras dos formas generales de afrontamiento: afrontamiento

aproximativo y afrontamiento evitativo. El afrontamiento aproximativo incluye

todas aquellas estrategias de confrontación y enfrentamiento del problema que

está generando el distrés, o a las emociones negativas concomitantes. El

afrontamiento

evitativo

incluye

todas

aquellas

estrategias

cognitivas

o

comportamentales que permitan escapar de, o evitar, la consideración del

problema o a las emociones negativas concomitantes.

Se

podría

añadir

aquí,

de

acuerdo

con

Fontana

(2004),

que

un

afrontamiento pasivo, ocurre cuando se omite toda acción, y se permanece en

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situación de duda o espera. Igualmente se puede considerar una dimensión

sobre la base del tipo de proceso que se hace intervenir en la respuesta de

afrontamiento, y que permite distinguir dos categorías más de afrontamiento:

afrontamiento comportamental y afrontamiento cognitivo. Las estrategias en la

categoría de afrontamiento cognitivo implican un intento de tratar con los

problemas mediante cogniciones.

El mismo autor antes señalado opina que las personas pueden decirse a si

mismas que no vale la pena preocuparse por el problema, o que se resolverá

en poco tiempo (minimización); o pueden centrar su atención en los aspectos

positivos de la situación o dirigir su atención hacia otras cosas (distracción);

pueden usar procesos de comparación selectiva para asegurarse a sí mismos

que las cosas podrían ser peor o que en algunos aspectos están mejor que

otras personas (compar