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2 REYES

Ocozías y Elías 9 Y despachó un oficial con cincuenta


1 Cuando murió Ajab, Moab se rebeló hombres para buscar a Elías. Cuando su-
1 contra Israel. 2 En Samaría, Ocozías bió éste en busca de Elías, se lo encontró
se cayó por el balcón, desde el piso de arri- sentado en la cima del monte. El oficial le
ba, y quedó malherido. Entonces despachó dijo:
unos mensajeros con este encargo: –Profeta, el rey manda que bajes.
–Vayan a consultar a Belcebú, dios de 10 Elías respondió:
Ecrón, a ver si me sano de estas heridas. –Si soy un profeta, que caiga un rayo y
3 Pero el ángel del Señor dijo a Elías, el te consuma a ti con tus hombres.
tesbita: Entonces cayó un rayo y consumió al
–Sube al encuentro de los mensajeros oficial y a sus hombres.
del rey de Samaría y diles: ¿Acaso no hay 11 El rey mandó otro oficial con cincuen-
Dios en Israel, para que ustedes vayan a ta hombres. Subió y le dijo:
consultar a Belcebú, dios de Ecrón? 4 Por –Profeta, el rey manda que bajes ense-
eso, así dice el Señor: No te levantarás de guida.
la cama donde te has acostado. Morirás sin 12 Elías respondió:
remedio. –Si soy un profeta, que caiga un rayo y
Elías se fue. 5 Los mensajeros se volvie- te consuma a ti con tus hombres.
ron, y el rey les preguntó: Entonces cayó un rayo y consumió al
–¿Por qué han regresado? oficial y a sus hombres.
6 Le contestaron: 13 Por tercera vez mandó el rey un oficial
–Nos salió al encuentro un hombre y nos con cincuenta hombres. Subió y, cuando
dijo que nos volviéramos al rey que nos ha- llegó frente a Elías, se hincó de rodillas y le
bía enviado, y que le dijéramos: Así dice el rogó:
Señor: ¿Acaso no hay un Dios en Israel, –Profeta, te lo pido, respeta mi vida y la
para que mandes a consultar a Belcebú, de estos cincuenta servidores tuyos. 14 Ya
dios de Ecrón? Por eso no te levantarás de han caído rayos y han consumido a los dos
la cama donde te has acostado. Morirás sin oficiales que vinieron antes y a sus hom-
remedio. bres. Ahora respeta mi vida.
7 El rey les preguntó: 15 El ángel del Señor dijo entonces a
–¿Cómo era el hombre que les salió al Elías:
encuentro y les dijo eso? –Baja con él, no tengas miedo.
8 Le contestaron:
Elías se levantó, bajó con él para pre-
–Era un hombre peludo y llevaba una sentarse al rey, 16 y al llegar le dijo:
piel ceñida con un cinto de cuero. –Así dice el Señor: Por haber mandado
El rey comentó: mensajeros a consultar a Belcebú, dios de
–¡Elías, el tesbita! Ecrón, como si en Israel no hubiese un Dios

1,1-18 Ocozías y Elías. Termina el primer libro de guida; primero mueren dos oficiales que encabeza-
los Reyes con la noticia de la sucesión de Ajab en Is- ban sendas embajadas, y sólo la tercera comitiva logra
rael: el nuevo rey Ocozías gobernará durante dos el favor de Elías, quien confirma al rey la decisión del
años (1 Re 22,52). En el marco de su reinado encon- Señor de que morirá en su lecho de enfermo. La in-
tramos la última intervención de Elías con ocasión del tención del narrador deuteronomista es demostrar
accidente que sufre el rey (2) y por el cual consulta a que no hay Dios más poderoso que el Dios de Israel,
Belcebú, dios de Ecrón. Elías se interpone en el cami- pero también ratificar esa presencia y acción divinas a
no de los embajadores para exigir respeto al único través de personajes autorizados, como es en este
Dios de Israel. La consulta queda postergada y trans- caso el profeta Elías.
ferida luego al profeta, pero Elías no interviene ense-
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para consultar su oráculo, no te levantarás en el trono el año segundo del reinado de
de la cama donde te has acostado. Morirás Jorán de Judá, hijo de Josafat; porque
sin remedio. Ocozías no tenía hijos.
17 El rey murió, conforme a la profecía 18 Para más datos sobre Ocozías, véanse
de Elías, y Jorán, su hermano, le sucedió los Anales del Reino de Israel.

CICLO DE ELISEO
Eliseo es el discípulo fiel y sucesor legítimo de Elías. En un círculo reducido es jefe de una
corporación de profetas, entre los cuales se acredita más por sus milagros que por su ense-
ñanza. Sus poderes taumatúrgicos tienen mayor alcance: sana enfermos crónicos (Naamán de
Siria, 5 ), conoce los secretos militares (6,8), tiene visiones celestes (6,17), hasta resucita muer-
tos. Por su misión profética, acompaña o se enfrenta con los reyes de Israel: con Jorán y Joás,
unge rey a Jehú. Su autoridad se extiende cada vez más, pues interviene de modo decisivo en
la política y la actividad bélica de Siria.
Para el autor lo más significativo de Eliseo es un paralelismo de conjunto y de detalles con
Elías: en parte imita y repite la acción del maestro, en parte lleva a término lo que quedaba
pendiente. Con todo, la tradición no le ha asignado un puesto destacado junto a Elías.

Elías, arrebatado al cielo Él respondió:


(Eclo 48,9-12; Mal 3,23s) –Claro que lo sé. ¡No digan nada!
1 Cuando el Señor iba a arrebatar a 4 Elías dijo a Eliseo:
2 Elías al cielo en el torbellino, Elías y –Quédate aquí, porque el Señor me en-
Eliseo se marcharon de Guilgal. 2 Elías dijo vía solo hasta Jericó.
a Eliseo: Eliseo respondió:
–Quédate aquí, porque el Señor me en- –¡Juro por la vida del Señor y por tu pro-
vía solo hasta Betel. pia vida que no te dejaré!
Eliseo respondió: Llegaron a Jericó, 5 y la comunidad de
–¡Juro por la vida del Señor y por tu pro- profetas de Jericó se acercó a Eliseo y le
pia vida que no te dejaré! dijeron:
Bajaron a Betel, 3 y la comunidad de –¿Ya sabes que el Señor te va a dejar
profetas de Betel salió a recibir a Eliseo. Le hoy sin jefe y maestro?
dijeron: Él respondió:
–¿Ya sabes que el Señor te va a dejar –Claro que lo sé. ¡No digan nada!
hoy sin jefe y maestro? 6 Elías dijo a Eliseo:

2,1-18 Elías, arrebatado al cielo. Entra en acción éste no es algo que dependa de él; Eliseo quiere nada
Eliseo, el sucesor de Elías. Varias escenas merecen ser menos que dos tercios del espíritu de su maestro (9c);
resaltadas en este relato: 1. La marcha de Elías a Betel con todo, lo obtendrá si logra ver al profeta en el mo-
(2), a Jericó (4-6) y al Jordán (6s). Según Elías, este iti- mento de su partida. 4. El arrebato de Elías (11s). 5. El
nerario es ordenado por el Señor y debe hacerlo solo; regreso de Eliseo del Jordán a Jericó (13-18). 6. La
sin embargo, Eliseo no obedece a su maestro y le si- constatación por parte de la comunidad de profetas
gue a todas partes. Lo curioso es que Elías no hace va- de que el espíritu de Elías se había posado sobre Eli-
ler la orden del Señor y con su silencio permite la pre- seo (17). 7. Los profetas insisten a Eliseo para que les
sencia del discípulo. 2. Las comunidades de profetas permita salir a buscar a Elías (16-18).
de Betel (3) y Jericó (5) salen al encuentro de ambos Eliseo queda confirmado como «legítimo» sucesor
personajes y, por lo que dicen, pareciera que ya co- de Elías mediante dos acontecimientos: 1. Con el
nocían la decisión del Señor de arrebatar a Elías. 3. El manto de Elías abre las aguas del Jordán para desha-
diálogo entre Elías y Eliseo (9-12). Elías quiere conce- cer el camino hacia Betel (14) –es decir, repite la ac-
der algún deseo a su discípulo, pero la petición de tuación de Elías–. Desde muy antiguo, el manto pare-
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–Quédate aquí, porque el Señor me en- –¿Dónde está el Dios de Elías, dónde?
vía solo hasta el Jordán. Golpeó el agua, el agua se dividió por
Eliseo respondió: medio y Eliseo cruzó. 15 Al verlo los herma-
–¡Juro por la vida del Señor y por tu pro- nos profetas que estaban enfrente, comen-
pia vida que no te dejaré! taron:
Y los dos siguieron caminando. –¡Se ha posado sobre Eliseo el espíritu
7 También marcharon cincuenta hom- de Elías!
bres de la comunidad de profetas, y se pa- Entonces fueron a su encuentro, se pos-
raron frente a ellos, a cierta distancia. Los traron ante él 16 y le dijeron:
dos se detuvieron junto al Jordán; 8 Elías –Aquí entre tus siervos tienes cincuenta
tomó su manto, lo enrolló, golpeó el agua y valientes; déjalos ir a buscar a tu maestro.
el agua se dividió por medio, y así pasaron A lo mejor el Espíritu del Señor lo ha arre-
los dos por el suelo seco. 9 Mientras pasa- batado y lo ha arrojado por algún monte o
ban el río, dijo Elías a Eliseo: algún valle.
–Pídeme lo que quieras antes de que me Eliseo les dijo:
aparten de tu lado. –No manden a nadie.
17 Pero como le insistieron hasta hartar-
Eliseo pidió:
–Déjame en herencia dos tercios de tu lo, dijo:
espíritu. –Que vayan.
10 Elías comentó: Ellos mandaron cincuenta hombres que
–¡No es poco lo que pides! Si logras ver- lo buscaron durante tres días y no dieron
me cuando me aparten de tu lado, lo ten- con él. 18 Cuando volvieron a Eliseo, que se
drás; si no me ves, no lo tendrás. había quedado en Jericó, les dijo:
11 Mientras ellos seguían conversando –¿No les había dicho que no fueran?
por el camino, los separó un carro de fuego Milagros de Eliseo
con caballos de fuego, y Elías subió al cie- (Éx 15,22-26)
lo en el torbellino. 12 Eliseo lo miraba y gri- 19 Los habitantes de Jericó dijeron a Eli-

taba: seo:
–¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y –El emplazamiento de la villa es bueno,
su caballería! como el señor puede ver. Pero el agua es
Y ya no lo vio más. Entonces agarró su malsana y hace abortar a las mujeres.
túnica y la rasgó en dos; 13 luego recogió el 20 Eliseo contestó:
manto que se le había caído a Elías, se vol- –Tráiganme un plato nuevo y pongan en
vió y se detuvo a la orilla del Jordán, 14 y él un poco de sal.
agarrando el manto de Elías, golpeó el Cuando se lo llevaron, 21 fue al ma-
agua, diciendo: nantial, echó allí la sal y dijo:

ce definir lo que es una persona; véase el ciego de Je- riores» o profetas «escritores» se ha llegado al consen-
ricó, que «tira el manto» una vez que Jesús ha trans- so de que no hay propiamente sucesión profética,
formado su vida (Mc 10,46-50). 2. Los mismos profe- aunque en torno a los profetas más significativos se
tas que se hallan en Jericó lo aclaman y confirman van formando corrientes o escuelas que dan continui-
como sucesor: «¡Se ha posado sobre Eliseo el espíritu dad en el tiempo a las enseñanzas del profeta y posi-
de Elías!» (15). bilitan la posterior fijación de sus enseñanzas por es-
Con los ciclos de Elías y de Eliseo estaríamos ante crito, bajo el nombre del profeta principal.
una de las etapas evolutivas del profetismo en Israel, 2,19-25 Milagros de Eliseo. Eliseo acredita su mi-
un servicio carismático que empieza a cobrar forma sión –o mejor su función profética– saneando las
alrededor de una necesidad: erradicar la idolatría del aguas del manantial que utilizan los habitantes de Je-
reino del norte y fijar radicalmente el culto al Señor. ricó. El segundo signo, que no debemos tomar literal-
Como puede verse, las imágenes, los diálogos y los mente y mucho menos como ejemplo que imitar, es
hechos mismos nos estarían indicando una posible la maldición de Eliseo sobre unos niños que se burlan
discusión sobre cuestiones de sucesión o no entre los de él por el camino a Betel, maldición que provoca la
profetas. Eliseo es entendido como el «sucesor» de muerte de ¡cuarenta y dos niños! en las garras de dos
Elías, pero, ¿quién sucede a Eliseo? El hecho es que osas. El mensaje de este detalle, por demás exagera-
para cuando surgen los así llamados profetas «poste- do, podría ser que la maldición recae sobre quienes
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–Así dice el Señor: Yo purifico estas 9 Así, el rey de Israel, el rey de Judá y el
aguas. Ya no saldrá de aquí muerte ni este- rey de Edom emprendieron la marcha. Pero
rilidad. después de un rodeo de siete días, faltó el
22 Y el agua se volvió potable hasta el día agua para la tropa y para los animales de
de hoy, conforme a lo que dijo Eliseo. carga que iban detrás. 10 Entonces el rey de
23 Después subió de allí a Betel, y según Israel exclamó:
subía por el camino salieron del poblado –¡Ay, el Señor nos ha reunido a tres re-
unos muchachos, que se burlaron de él: yes para entregarnos en poder de Moab!
–¡Sube, calvo! ¡Sube, calvo! 11 Pero Josafat preguntó:
24 Eliseo se volvió, se les quedó mirando –¿No queda por ahí algún profeta para
y los maldijo invocando al Señor. Entonces consultar al Señor?
salieron de la espesura dos osas que des- Uno de los oficiales del rey de Israel res-
pedazaron a cuarenta y dos de aquellos jó- pondió:
venes. –Ahí está Eliseo, hijo de Safat, el que de-
25 Eliseo marchó al monte Carmelo, y
rramaba agua sobre las manos de Elías.
luego desde allí volvió a Samaría. 12 Josafat comentó:

Jorán de Israel (852-841) –¡La Palabra del Señor está con él!
1 Jorán,hijo de Ajab, subió al trono de Entonces el rey de Israel, Josafat y el
3 Israel, en Samaría, el año dieciocho rey de Edom bajaron a ver a Eliseo, 13 pero
del reinado de Josafat de Judá. Reinó doce Eliseo dijo al rey de Israel:
años. 2 Hizo lo que el Señor reprueba, aun- –¡Déjame en paz! ¡Vete a consultar a los
que no tanto como sus padres, ya que reti- profetas de tu padre y de tu madre!
ró la piedra sagrada de Baal levantada por El rey de Israel repuso:
su padre. 3 Pero repitió a la letra los peca- –Mira, es que el Señor nos ha reunido a
dos que Jeroboán, hijo de Nabat, hizo co- tres reyes para entregarnos en poder de
meter a Israel. Moab.
4 Mesá, rey de Moab, era ganadero y pa- 14 Eliseo dijo entonces:

gaba al rey de Israel un tributo de cien mil –¡Vive el Señor Todopoderoso, a quien
corderos y la lana de cien mil carneros. sirvo! Si no fuera en consideración a Josa-
5 Pero cuando murió Ajab, Mesá se rebeló fat de Judá, ni siquiera te miraría a la cara.
15 Pero, bueno, tráiganme un músico.
contra Israel. 6 Entonces el rey Jorán salió
de Samaría, pasó revista a todo Israel 7 y Y mientras el músico pulsaba las cuer-
mandó este mensaje a Josafat de Judá: das, vino sobre Eliseo la mano del Señor,
–El rey de Moab se ha rebelado contra 16 y dijo:
mí. ¿Quieres venir conmigo a luchar contra 17 –Así dice el Señor: Abran zanjas y
Moab? más zanjas por esta quebrada. Porque así
Respondió: dice el Señor: No verán viento, ni verán llu-
–Sí. Tú y yo, tu ejército y el mío, tu ca- via, pero esta quebrada se llenará de agua
ballería y la mía somos uno. y beberán ustedes, sus ejércitos y sus bes-
8 Luego preguntó: tias de carga. 18 Y como si esto fuera poco,
–¿Por qué camino subimos? el Señor les pondrá a Moab en las manos:
Jorán respondió: 19 conquistarán sus plazas fuertes, talarán
–Por el camino del desierto de Edom. sus mejores árboles, taparán los manan-

ridiculizan a un profeta del Señor. El exagerado nú- 3,1-27 Jorán de Israel. En la narración del ciclo de
mero de niños podría representar al mismo pueblo de Eliseo se entremezcla el dato del ascenso al poder de
Israel y su comportamiento todavía «infantil». La evo- Jorán de Israel. Como en el resto de reyes de Israel,
lución del verdadero profetismo en Israel no fue hacia comenzando por Jeroboán, el historiador afirma que
la institucionalización, sino precisamente hacia la con- «hizo lo que el Señor reprueba» (2); pero Jorán tiene
formación de la conciencia, primero del rey y luego un punto a su favor: al menos, hizo quitar la estela de
del pueblo. El relato termina con la llegada de Eliseo Baal erigida por su padre (2b), es decir, contribuyó en
al monte Carmelo, punto de partida, y su regreso a Sa- algo a rebajar la idolatría en Israel. La trama sigue gi-
maría, sede del gobierno del reino del norte (25). rando en torno a Eliseo, toda vez que es buscado por
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tiales y llenarán de piedras los mejores –Mi marido, servidor tuyo, ha muerto. Y
campos. tú sabes que era hombre religioso. Pero
20 En efecto, a la mañana siguiente, a la ahora ha venido un acreedor para llevarse a
hora de la ofrenda, vino una creciente de la mis dos hijos como esclavos.
parte de Edom, y se inundó de agua toda la 2 Eliseo le dijo:

zona. 21 Mientras tanto, los moabitas, sa- –¿Qué puedo hacer por ti? Dime qué tie-
biendo que los reyes iban a atacarlos, habí- nes en casa.
an hecho una movilización general, desde Respondió ella:
los que estaban en edad militar para arriba, –Todo lo que tu servidora tiene en casa
y se habían apostado en la frontera. 22 Ma- es una botella de aceite.
drugaron. El sol reverberaba sobre el agua, 3 Entonces Eliseo le dijo:
y al verla de lejos, roja como la sangre, los –Ve y pide prestadas a tus vecinas vasi-
moabitas 23 exclamaron: jas vacías; cuantas más sean, mejor. 4 Lue-
–¡Es sangre! Los reyes se han acuchilla- go entra en casa, te cierras por dentro con
do, se han matado unos a otros. ¡Al saqueo, tus hijos y comienza a echar aceite en todas
Moab! las vasijas; a medida que las vayas llenan-
24 Pero cuando llegaron al campamento do, las irás poniendo aparte.
5 La mujer se fue. Cuando se cerró por
de Israel, surgieron los israelitas y derrota-
ron a Moab, que huyó ante ellos. Los israe- dentro con sus hijos, ellos le acercaron las
litas penetraron en territorio de Moab y lo vasijas y ella fue echando aceite. 6 Se llena-
devastaron: 25 demolieron las ciudades, ron todas, y pidió a uno de los hijos:
cada uno tiró una piedra a los mejores –Acércame otra.
campos hasta llenarlos, cegaron las fuentes Él contestó:
de agua y talaron los mejores árboles, has- –Ya no hay más.
ta dejar sólo a Quir Jareset, a la que cerca- Entonces dejó de correr el aceite. 7 Ella
ron y atacaron los honderos. 26 Cuando el fue a decírselo al hombre de Dios, y éste le
rey de Moab vio que llevaba las de perder, dijo:
tomó consigo setecientos hombres arma- –Ve a vender el aceite, paga a tu acree-
dos de espada para abrirse paso hacia el dor y tú y tus hijos vivan de lo que sobre.
rey de Siria, pero no pudo. 27 Entonces aga- El hijo de la sunamita
rró a su hijo primogénito, el que debía rei- (1 Re 17,17-24)
nar después de él, y lo ofreció en holocaus- 8 Un día pasó Eliseo por Sunán. Había
to sobre la muralla. Y se levantó una ira tan allí una mujer rica que le obligó a comer en
grande contra Israel, que tuvo que retirarse su casa; después, siempre que él pasaba,
y volver a su país. entraba allí a comer. 9 Un día dijo la mujer a
Milagros de Eliseo su marido:
(1 Re 17,13-16) –Mira, ése que viene siempre por casa
1 Una mujer, esposa de uno de la her- es un santo hombre de Dios. 10 Si te pare-
4 mandad de profetas, suplicó a Eli- ce, le haremos en la azotea una pequeña
seo: habitación; le pondremos allí una cama,

los reyes de Israel, Judá y Edom, los cuales se han alia- nos y magos del entorno. Pero en época de la profe-
do para atacar juntos a los moabitas, cuyo rey se ha cía clásica desaparecerá el trance como medio de co-
rebelado y no quiere seguir pagando tributo a Jorán. municación con la divinidad y se descubrirán nuevas
El profeta se da el lujo de despreciar al rey de Israel formas y manifestaciones.
(13); sólo por consideración a Josafat, rey de Judá, ac- 4,1-7 Milagros de Eliseo. Varias tradiciones atribu-
cede a consultar al Señor. El vaticinio es favorable y yen a Elías y Eliseo el socorro brindado a los más po-
todo termina con la derrota del rebelde Mesá, rey de bres de entre los pobres, esto es, a viudas y huérfanos
Moab, y con la destrucción de sus ciudades (20-26). (cfr. 1 Re 17,8-16). Podría tratarse de un relato popu-
Nótese que Eliseo necesita de un medio que le per- lar que busca poner de relieve la respuesta profética a
mita entrar en contacto con el Señor, en este caso la una necesidad y a una situación tan extremas como
música (15). En su origen, esta peculiaridad re- ésta en la que se halla la viuda del relato. Se percibe
lacionaba el profetismo en Israel con los brujos, adivi- un ambiente marcado por la injusticia; la viuda no
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una mesa, una silla y un candil, y cuando –Haz el favor de mandarme un criado y
venga a casa, podrá quedarse allí arriba. una burra; voy a ir corriendo a ver al hom-
11 Un día que Eliseo llegó a Sunán, subió bre de Dios y vuelvo en seguida.
a la habitación de la azotea y durmió allí. 23 Él le dijo:
12 Después dijo a su criado, Guejazí: –¿Por qué vas a ir hoy a visitarlo si no es
–Llama a la sunamita. luna nueva ni sábado?
La llamó y se presentó ante él. 13 En- Pero ella respondió:
tonces Eliseo habló a Guejazí: –Hasta luego.
–Dile: Te has tomado todas estas moles- 24 Hizo aparejar la burra y ordenó al
tias por nosotros. ¿Qué puedo hacer por ti? criado:
Si quieres alguna recomendación para el –Toma la rienda y camina. No detengas
rey o el general... la marcha si no te lo digo.
Ella dijo: 25 Marchó y llegó a donde estaba el
–Yo vivo con los míos. hombre de Dios, en el monte Carmelo.
14 Pero Eliseo insistió: Cuando Eliseo la vio venir, dijo a su criado
–¿Qué podríamos hacer por ella? Guejazí:
Guejazí comentó: 26 –Allí viene la sunamita. Corre a su en-
–Qué sé yo. No tiene hijos y su marido cuentro y pregúntale qué tal están ella, su
es viejo. marido y el niño.
15 Eliseo dijo: Ella respondió:
–Llámala. –Estamos bien.
La llamó. Ella se quedó junto a la puer- 27 Pero al llegar junto al hombre de Dios,
ta y Eliseo le dijo:
16 en lo alto del monte, se abrazó a sus pies.
–El año que viene por estas fechas abra- Guejazí se acercó para apartarla, pero el
zarás a un hijo. profeta le dijo:
Ella respondió: –Déjala, que está apenada, y el Señor
–Por favor, no, señor, no engañes a tu me lo tenía oculto sin revelármelo.
servidora. 28 Entonces la mujer dijo:
17 Pero la mujer concibió, y dio a luz un –¿Te pedí yo un hijo? ¡Te dije que no me
hijo al año siguiente por aquellas fechas, ilusionaras!
como le había predicho Eliseo. 18 El niño 29 Eliseo ordenó a Guejazí:
creció. Un día fue a ver a su padre, que es- –Cíñete el cinturón, toma mi bastón y
taba con los que cosechaban, 19 y dijo: ponte en camino; si encuentras a alguno no
–¡Me duele la cabeza! lo saludes y si te saluda alguno no le res-
Su padre dijo a un criado: pondas. Coloca mi bastón sobre el rostro
–Llévalo a su madre. del niño.
20 El criado lo tomó y se lo llevó a su 30 Pero la madre exclamó:
madre; ella lo tuvo en sus rodillas hasta el –¡Juro por la vida del Señor y por tu pro-
mediodía, y el niño murió. 21 Lo subió y lo pia vida que no te dejaré!
acostó en la cama del hombre de Dios. Ce- Entonces Eliseo se levantó y la siguió.
rró la puerta y salió. 22 Llamó a su marido y 31 Mientras tanto, Guejazí se había adelan-
le dijo: tado y había puesto el bastón sobre el ros-

acude al rey ni a los jueces para quitarse de encima al 4,8-44 El hijo de la sunamita. Los versículos 8-37
desalmado acreedor del marido muerto, y ahora de la refieren la leyenda de las relaciones amistosas entre
desamparada familia. Posiblemente de forma inten- Eliseo y una importante señora de Sunán, localidad
cionada, el redactor hace ir a la viuda directamente perteneciente a la tribu de Isacar (Jos 19,18). El con-
donde el profeta, porque sabe que ninguna instancia, junto del relato contiene elementos simbólicos que
oficial –el rey, los jueces– o privada –el acreedor–, la vale la pena subrayar: 1. La importancia de la dama.
ayudará. Tendríamos entonces, no tanto la narración 2. Su esterilidad y la vejez del marido. 3. El engen-
de un «milagro» de Eliseo, cuanto una denuncia con- dramiento del niño. 4. La muerte súbita del hijo. 5. El
tra la monarquía y sus instituciones, que mostraría recurso al profeta. 6. La acción del profeta para recu-
cómo sólo el profeta, como hombre de Dios que es, perar la vida del niño. 7. La mujer no acepta interme-
socorre a los pobres y miserables del pueblo. diarios, tiene que ser el profeta el que se haga pre-
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tro del niño, pero el niño no habló ni reac- La echó en la olla, y dijo:
cionó. Guejazí volvió al encuentro de Eliseo –Sirve a la gente, que coman.
y le comunicó: Y el caldo ya no sabía mal.
–El niño no se ha despertado. 42 Uno de Baal-Salisá vino a traer al pro-
32 Eliseo entró en la casa y encontró al
feta el pan de las primicias, veinte panes de
niño muerto tendido en su cama. 33 Entró, cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo
cerró la puerta y oró al Señor. 34 Luego su- dijo:
bió a la cama y se echó sobre el niño, boca –Dáselos a la gente, que coman.
con boca, ojos con ojos, manos con manos; 43 El criado replicó:
permaneció recostado sobre él y la carne –¿Qué hago yo con esto para cien per-
del niño fue entrando en calor. 35 Entonces sonas?
Eliseo se puso a pasear por la habitación, Eliseo insistió:
de acá para allá; subió de nuevo a la cama –Dáselos a la gente, que coman. Porque
y se recostó sobre el niño, y así hasta siete así dice el Señor: Comerán y sobrará.
veces; el niño estornudó y abrió los ojos. 44 Entonces el criado se los sirvió, co-
36 Eliseo llamó a Guejazí, y le ordenó:
mieron y sobró, como había dicho el Señor.
–Llama a la sunamita.
La llamó, y cuando llegó, Eliseo le dijo: Naamán de Siria y Eliseo
(Lv 13)
–Toma a tu hijo.
37 Ella entró y se arrojó a sus pies, pos- 1 Naamán,general del ejército del rey
trada en tierra. Luego tomó a su hijo y sa-
5 sirio, era un hombre que gozaba de la
lió. estima y del favor de su señor, porque por
38 Cuando Eliseo volvió a Guilgal, se pa- su medio el Señor había dado la victoria a
saba hambre en aquella región. La comuni- Siria; pero estaba enfermo de la piel. 2 En
dad de profetas estaba sentada junto a él, y una incursión, una banda de sirios llevó de
Eliseo ordenó a su criado: Israel a una muchacha, que quedó como
–Coloca sobre el fuego la olla grande y criada de la mujer de Naamán, 3 entonces
cuece un caldo para la comunidad. ella dijo a su señora:
39 Uno de ellos salió al campo a recoger –Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de
unas hierbas; encontró una especie de viña Samaría; él lo libraría de su enfermedad.
4 Naamán fue a informar a su señor:
silvestre, de la que recogió los frutos salva-
jes hasta llenar el manto. Al llegar, las fue –La muchacha israelita ha dicho esto y
echando en el caldo sin saber lo que hacía. esto.
40 Cuando sirvieron la comida a los hom- 5 El rey de Siria le dijo:
bres y probaron el caldo, gritaron: –Ven, que te doy una carta para el rey de
–¡Hombre de Dios, esto tiene veneno! Israel.
Y no pudieron tragarlo. Naamán se puso en camino, llevando
41 Entonces Eliseo ordenó: tres quintales de plata, seis mil monedas de
–Tráiganme harina. oro y diez trajes. 6 Presentó al rey de Israel

sente. Todos ellos se pueden entender como la mane- tierra más que el de Israel» (15), palabras pronuncia-
ra de ilustrar las convicciones sobre la soberanía del das por Nahamán, un oficial sirio que ha recibido un
Señor y, sobre todo, para demostrar que se trata de un beneficio del Señor por medio de su profeta Eliseo.
Dios vivo comprometido con la vida. Los versículos Uno de ellos se refiere a la clase social de los prota-
38-44 presentan dos variantes de una misma idea: el gonistas de la historia; Nahamán pertenece a la clase
alimento inagotable para todos cuando se pone en co- alta gobernante y goza del favor del rey. Cuando se
mún lo poco que se tiene. También es una respuesta entera, por medio de una esclava israelita de que po-
profética a una necesidad extrema, ante la que una dría ser sanado de su lepra (3), el trámite se hace por
sociedad compuesta de acaparadores y codiciosos no vía diplomática, de rey a rey: el rey sirio solicita al rey
puede responder (cfr. el signo del pan para todos en de Israel la sanación para Naamán (5s). El narrador re-
Mc 6,30-44). salta con agudeza la reacción y la respuesta del rey de
5,1-27 Nahamán de Siria y Eliseo. Encontramos Israel, quien sospecha que el rey sirio busca un pre-
en este pasaje toda una serie de contrastes orientados texto para atacarlo. Ahora sí, los ojos tienen que fijar-
a establecer la tesis de que «no hay Dios en toda la se en alguien que no posee ni los títulos ni la impor-
479 2 REYES 5
la carta, que decía así: Cuando recibas esta –¡Por la vida del Señor, a quien sirvo! No
carta, verás que te envío a mi ministro Naa- aceptaré nada.
mán para que lo libres de su enfermedad. Y aunque le insistía, lo rehusó. 17 Naa-
7 Cuando el rey de Israel leyó la carta, se mán dijo:
rasgó las vestiduras, exclamando: –Entonces que a tu servidor le dejen lle-
–¿Acaso soy yo un dios capaz de dar var tierra, la carga de un par de mulas; por-
muerte o vida para que éste me encargue que en adelante tu servidor no ofrecerá ho-
de librar a un hombre de su enfermedad? locaustos ni sacrificios a otros dioses fuera
Fíjense bien y verán cómo está buscando del Señor. 18 Y que el Señor me perdone: si
un pretexto contra mí. al entrar mi señor en el templo de Rimón
8 Eliseo, el hombre de Dios, se enteró de para adorarlo se apoya en mi mano, y yo
que el rey de Israel se había rasgado las también me postro ante Rimón, que el Se-
vestiduras, y le envió este recado: ñor me perdone ese gesto.
–¿Por qué te has rasgado las vestiduras? 19 Eliseo le dijo:
Que venga a mí y verá que hay un profeta –Vete en paz.
en Israel. Naamán se marchó. Y había caminado
9 Naamán llegó con sus caballos y su ya un buen trecho, 20 cuando Guejazí, cria-
carro y se detuvo ante la puerta de Eliseo. do del hombre de Dios Eliseo, pensó: Mi
10 Eliseo mandó a uno a decirle: amo ha sido demasiado generoso con ese
–Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y sirio, Naamán, no aceptando nada de lo
tu carne quedará limpia. que ofrecía. ¡Por la vida del Señor! Voy a
11 Naamán se enojó y decidió irse, co- correr detrás para que me dé algo. 21 Gue-
mentando: jazí siguió a Naamán, y cuando éste lo vio
–Yo me imaginaba que saldría en perso- correr tras él, bajó de la carroza para ir a su
na a verme y que, puesto de pie, invocaría encuentro y lo saludó. Guejazí respondió al
al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la saludo, 22 y dijo:
parte enferma y me libraría de mi enferme- –Mi amo me manda a decirte que preci-
dad. 12 ¿Es que los ríos de Damasco, el samente en este momento se le han pre-
Abana y el Farfar, no valen más que toda el sentado dos muchachos de la serranía de
agua de Israel? ¿No puedo bañarme en Efraín, de la comunidad de los profetas;
ellos y quedar limpio? que hagas el favor de darme para ellos tres
Dio media vuelta y se marchaba furioso. arrobas de plata y dos mudas de ropa.
13 Pero sus servidores se le acercaron y le 23 Naamán dijo:
dijeron: –Ten la bondad de tomar el doble.
–Señor, si el profeta te hubiera mandado Y le insistió, hasta que le metió en dos
una cosa extraordinaria, ¿no la habrías he- bolsas seis arrobas junto con las dos mudas
cho? Cuánto más si lo que te indica para de ropa, que entregó a un par de esclavos
quedar limpio es simplemente que te bañes. para que se los llevasen. 24 Al llegar a la co-
14 Entonces Naamán bajó al Jordán y se lina, Guejazí lo recogió todo, lo guardó en
bañó siete veces, como había ordenado el su casa y despidió a los hombres, que se
profeta, y su carne quedó limpia, como la marcharon. 25 Cuando se presentó a su
de un niño. amo, Eliseo le preguntó:
15 Volvió con su comitiva y se presentó –Guejazí, ¿de dónde vienes?
al hombre de Dios, diciendo: Respondió:
–Ahora reconozco que no hay Dios en –No me he movido de aquí.
toda la tierra más que el de Israel. Acepta 26 Eliseo le dijo:
un regalo de tu servidor. –Mi pensamiento te seguía cuando aquel
16 Eliseo contestó: hombre se apeó de su carroza para ir a tu

tancia social y política del resto de actores, pero que diendo altura. Es la manera como la corriente deu-
sí posee el carácter de mediador entre Dios y el pue- teronomista, responsable del Libro de los Reyes, in-
blo. Entra en escena Eliseo, quien poco a poco se va tuye e ilustra el problema de la universalidad de Dios
encumbrando, mientras los encumbrados van per- y, por tanto, de su soberanía absoluta.
2 REYES 5 480
encuentro. ¿Es el momento de aceptar di- 9 Entonces el hombre de Dios mandó
nero y vestidos, olivares y viñas, ovejas y este recado al rey de Israel:
vacas, criados y criadas? 27 ¡Que la enfer- –Cuidado con pasar por tal sitio, porque
medad de Naamán se te pegue a ti y a tus los sirios están allí emboscados.
descendientes para siempre! 10 El rey de Israel envió a reconocer el si-
Cuando Guejazí se retiró de su presen- tio indicado por el hombre de Dios. Eliseo
cia, estaba leproso, blanco como nieve. le avisaba y él tomaba precauciones. Y esto
Milagro del hacha no una ni dos veces. 11 El rey de Siria se
1 La alarmó ante esto, convocó a sus ministros
comunidad de profetas dijo a Eli-
6 seo:
y les dijo:
–Díganme quién de los nuestros informa
–Mira, el sitio donde habitamos bajo tu al rey de Israel.
dirección nos resulta pequeño. 2 Déjanos ir 12 Uno de los ministros respondió:
al Jordán, allí tomaremos cada uno un ma-
dero y haremos una habitación. –No es eso, majestad. Eliseo, el profeta
Eliseo les dijo: de Israel, es quien comunica a su rey las
–Vayan. palabras que pronuncias en tu alcoba.
13 Entonces el rey ordenó:
3 Uno de ellos le pidió:
–Haz el favor de venir con nosotros. –Vayan a ver dónde está, y yo enviaré a
Eliseo respondió: detenerlo.
–Voy. Le avisaron:
4 Y se fue con ellos. Cuando llegaron al –Está en Dotán.
14 El rey mandó allá caballería y carros y
Jordán, se pusieron a cortar ramas, 5 pero
a uno, cuando estaba derribando un tronco, un fuerte contingente de tropas. Llegaron
se le cayó al río el hierro del hacha, y gritó: de noche y cercaron la ciudad. 15 Cuando el
–¡Ay maestro, que era prestada! hombre de Dios madrugó al día siguiente
6 El hombre de Dios preguntó: para salir, se encontró con que un ejército
–¿Dónde cayó? cercaba la ciudad con caballería y carros.
El otro le indicó el sitio. Eliseo cortó un El criado dijo a Eliseo:
palo, lo tiró allí y el hierro salió a flote. 7 Eli- –Maestro, ¿qué hacemos?
16 Eliseo respondió:
seo dijo:
–Sácalo. –No temas. Los que están con nosotros
El otro alargó el brazo y lo agarró. son más que ellos.
17 Luego rezó:
Guerra con Siria –Señor, ábrele los ojos para que vea.
8 El rey de Siria estaba en guerra con Is- El Señor le abrió los ojos al criado y vio
rael, y en un consejo de ministros determi- el monte lleno de caballería y carros de fue-
nó: go en torno a Eliseo.
–Vamos a tender una emboscada en tal 18 Cuando los sirios bajaron hacia él, Eli-
sitio. seo oró al Señor:

6,1-7 Milagro del hacha. Las leyendas en torno a dados asirios, el rey de Siria, el piquete de soldados
Eliseo incluyen ésta, donde el profeta devuelve a un que va a capturar a Eliseo y el rey de Israel. El rey de
miembro de la comunidad de profetas el hierro de un Siria no ha conseguido asestar un solo golpe a Israel
hacha que ha caído al río, haciendo que ocurra lo que mediante la emboscada, gracias a que Eliseo, sin que
normalmente nunca ocurriría: que el hierro flote. Si se sepa cómo, mantiene informado de las estratage-
tenemos en cuenta las circunstancias históricas que el mas sirias al rey de Israel. Al indagar sobre los motivos
redactor deuteronomista está analizando, podría ver por los cuales los israelitas no han podido ser sorpren-
en ello un símbolo para decir que Dios sacará a flote didos, el rey sirio descubre que se debe a un espía
a Israel, del mismo modo que Eliseo sacó a flote el pe- que trabaja a favor de los israelitas. Envía una tropa
sado metal. con la misión de capturarle, pero Eliseo la domina de
6,8-23 Guerra con Siria. Los enfrentamientos his- un modo pacífico, recurriendo a la oración: pide a
tóricos entre Siria e Israel sirven de marco para esta Dios que haga lo necesario para poner a estos hom-
nueva leyenda sobre Eliseo, donde los únicos que se bres en la misma capital de Samaría, en manos del rey
dan cuenta de lo sucedido son el profeta, algunos sol- de Israel. El desenlace es inesperado; si Eliseo hubie-
481 2 REYES 6
–¡Por favor, vuelve ciega a esta gente! asedio fue tan duro, que un asno llegó a va-
El Señor los deslumbró, como pedía Eli- ler ochocientos gramos de plata, y treinta
seo, 19 y éste les dijo: gramos de algarroba cincuenta gramos de
–No es éste el camino ni es ésta la ciu- plata. 26 El rey de Israel pasaba por la mu-
dad. Síganme, yo los llevaré hasta el hom- ralla, y una mujer le gritó:
bre que están buscando. –¡Sálvanos, majestad!
Y se los llevó a Samaría. 27 Respondió el rey:
20 Cuando ya habían entrado en Sama-
–Si no te salva Dios, ¿de dónde saco yo
ría, Eliseo rezó: para salvarte? ¿Acaso puedo darte trigo o
–Señor, ábreles los ojos para que vean. vino? 28 ¿Qué es lo que te pasa?
El Señor les abrió los ojos y vieron que Ella respondió:
estaban en mitad de Samaría. –Esta mujer me dijo: Trae tu hijo para
21 El rey de Israel, al verlos, dijo a Eliseo:
que lo comamos hoy, y el mío lo comere-
–Padre, ¿los mato? mos mañana. 29 Cocimos a mi hijo y lo co-
22 Respondió:
mimos; pero al otro día, cuando le pedí su
–No los mates. ¿Vas a matar a los que hijo para comerlo, lo escondió.
no has hecho prisioneros con tu espada y tu 30 Cuando el rey oyó lo que decía la mu-
arco? Sírveles pan y agua, que coman y jer, se rasgó las vestiduras y como pasaba
beban y se vuelvan a su amo. sobre la muralla la gente vio que llevaba un
23 El rey les preparó un gran banquete.
sayal pegado al cuerpo, 31 y dijo:
Comieron y bebieron; luego los despidió y –¡Que Dios me castigue si Eliseo, hijo de
se volvieron a su amo. Las guerrillas sirias Safat, se queda hoy con la cabeza sobre el
no volvieron a entrar en territorio israelita. cuello!
Asedio y hambre en Samaría 32 Mientras tanto, Eliseo estaba sentado
24 Más adelante, Ben-Adad, rey de Siria, en su casa con los ancianos. El rey le envió
movilizó todo su ejército y cercó Samaría. un mensajero, pero antes de que llegara
25 Hubo un hambre terrible en Samaría. El dijo Eliseo a los ancianos:

ra estado trabajando realmente para el rey israelita, del rey verá el cumplimiento de lo pronosticado por
ésta hubiera sido la ocasión para destruir al menos el profeta, pero no participará de ello (7,2).
parte del ejército enemigo. Pero el profeta no está in- La situación comienza a desenvolverse a favor de Is-
teresado en que se derrame sangre; contra todo pro- rael gracias a una intervención extraordinaria del Se-
nóstico, ordena al rey que dé de comer a estos hom- ñor. El narrador explica entre paréntesis algo que sólo
bres para que regresen a su país, y así lo hace el él y el lector conocen: que el ejército sirio había huido
monarca israelita. Eliseo no trabaja para el rey, sino presa de un terrible pánico infligido por el Señor (7,6s).
para la paz. Mientras los reyes se enfrentan con sus Cuatro leprosos no pueden soportar más el hambre y
ejércitos, el profeta los enfrenta a ambos con una sola deciden pasarse al ejército enemigo, resueltos a vivir
arma, la fe, con la convicción de que sólo en Dios y un poco más o a morir en el acto (7,3-5). Al encontrar
por Dios es posible superar los conflictos. el campamento sin gente se dedican al saqueo desen-
6,24–7,20 Asedio y hambre en Samaría. Es una frenado, pero pronto deciden dar a conocer la noticia
variante del relato anterior, donde Eliseo sigue siendo a sus paisanos, quienes tienen que esperar a que el
el protagonista principal. Se ambienta en el mismo atónito e incrédulo rey israelita lo confirme todo. Así
conflicto entre Israel y Siria, pero la circunstancia con- cede la carestía y vuelve la calma a Israel; la primera
creta es el asedio impuesto por Siria y sus funestas profecía de Eliseo queda cumplida (7,16). La segunda
consecuencias: hambre y carestía. El pueblo, repre- se cumple cuando la gente que sale en estampida a sa-
sentado en la mujer que habla con el rey, se halla en quear el campamento sirio se lleva por delante al ca-
una situación extrema (6,26-29), ante la que el rey se pitán, pisoteándolo y provocándole la muerte (7,17).
siente impotente (6,27); sorprendentemente, inculpa El sentido de este relato, como del anterior, sigue
de todo a Eliseo, a quien decide decapitar (6,31-33). siendo que la vida no puede ser anulada por la muer-
El desenlace no se orienta a la forma como Eliseo es- te. Incluso en los casos más extremos, Dios se vale de
capa de la furia y de la decisión del rey, sino a la for- cualquier medio para que la vida prevalezca. En nin-
ma como Israel se libra de la mano enemiga. Eliseo va- gún caso se debe la victoria de Israel a la valentía o la
ticina dos profecías que tienen cumplimiento de un bravura del rey; a él no puede atribuirse ningún triun-
día para otro: el fin del asedio traerá abundancia de fo sobre el enemigo, y por tanto ninguna gloria. Todo
comida y bajada de precios (7,1); el incrédulo capitán lo ha hecho el Señor por medio de su profeta.
2 REYES 6 482
–¡Van a ver cómo ese asesino ha man- –Estamos haciendo algo que no está
dado uno a cortarme la cabeza! Miren; bien. Hoy es un día de alegría. Si nos calla-
cuando llegue su enviado, atranquen la mos y esperamos a que amanezca, resulta-
puerta y no lo dejen pasar; detrás de él se remos culpables. Vamos a palacio a avisar.
oyen las pisadas de su señor. 10 Al llegar, llamaron a los centinelas de
33 Todavía estaba hablando, cuando la ciudad y les informaron:
apareció el rey, que bajó hacia él y le dijo: –Hemos ido al campamento sirio, y allí
–Esta desgracia nos la manda el Señor. no hay nadie ni se oye a nadie; sólo caba-
¿Qué puedo esperar de él? llos atados, burros atados y las tiendas tal
como estaban.
1 Eliseo respondió: 11 Los centinelas gritaron, transmitiendo
7 –Escucha la Palabra del Señor. Así la noticia al interior de palacio. 12 El rey se
dice el Señor: Mañana a estas horas en el levantó de noche y comentó con sus minis-
mercado de Samaría se venderá un balde tros:
de harina de la mejor calidad por un siclo, –Voy a decirles lo que nos han or-
y dos baldes de cebada por el mismo pre- ganizado los sirios: como saben que pasa-
cio. mos hambre se han ido del campamento a
2 El escudero del rey, en cuyo brazo se esconderse en descampado, pensando que
apoyaba el soberano, le replicó: cuando salgamos nos apresarán vivos y en-
–Suponiendo que el Señor abriese las trarán en la ciudad.
compuertas del cielo, ¿se cumpliría esa 13 Entonces uno de los ministros pro-
profecía? puso:
Eliseo le respondió: –Que agarren cinco caballos de los que
–¡Lo verás, pero no lo comerás! quedan en la ciudad, y los mandamos a ver
3 Junto a la entrada de la ciudad había qué pasa; total, si se salvan, serán como la
cuatro hombres leprosos. Y se dijeron: tropa que todavía vive; si mueren, serán
–¿Qué hacemos aquí esperando la como los que ya han muerto.
muerte? 4 Si nos decidimos a entrar en la 14 Eligieron dos jinetes, y el rey les man-
ciudad, moriremos dentro, porque aprieta dó seguir al ejército sirio, encargándoles:
el hambre; y si nos quedamos aquí, morire- –Vayan a ver qué pasa.
mos lo mismo. ¡Pasémonos al campamen- 15 Ellos los siguieron hasta el Jordán:
to de los sirios! Si nos dejan con vida, vivi- todo el camino estaba sembrado de ropa y
remos; y si nos matan, moriremos. material abandonado por los sirios al huir a
5 Al oscurecer se pusieron en camino toda prisa. Volvieron a informar al rey. 16 Y
hacia el campamento sirio. Llegaron a las entonces toda la gente salió a saquear el
avanzadas del campamento, y... ¡allí no ha- campamento sirio. Y un balde de la mejor
bía nadie! 6 Es que el Señor había hecho oír harina costó un siclo, y dos baldes de ce-
al ejército sirio un fragor de carros y caba- bada costaron el mismo precio, conforme a
llos, el fragor de un ejército poderoso, y se la Palabra del Señor.
habían dicho unos a otros: ¡El rey de Israel 17 El rey había encargado vigilar la en-
ha pagado a los reyes hititas y a los egip- trada a su escudero, en cuyo brazo se apo-
cios para atacarnos! 7 Y así, al oscurecer, yaba. La gente lo pisoteó al salir por la
abandonando tiendas, caballos, burros y el puerta, y murió, como había dicho el hom-
campamento tal como estaba, emprendie- bre de Dios cuando el rey fue a verlo.
ron la fuga para salvar su vida. 18 Porque cuando el hombre de Dios dijo al
8 Los leprosos llegaron a las avanzadas rey que al día siguiente, a la misma hora,
del campamento; entraron en una tienda, dos baldes de cebada valdrían un siclo, y
comieron y bebieron; se llevaron plata, oro un balde de harina de la mejor calidad val-
y ropa, y fueron a esconderlo. Luego vol- dría el mismo precio en el mercado de Sa-
vieron, entraron en otra tienda, se llevaron maría, 19 el escudero le replicó que, aun su-
más cosas de allí y fueron a esconderlas. poniendo que el Señor abriese las
9 Pero comentaron: compuertas del cielo, aquella profecía no
483 2 REYES 8
se cumpliría, y entonces Eliseo le dijo: ¡Lo 9 Jazael fue a ver a Eliseo, llevándole
verás, pero no lo comerás! 20 Eso fue lo que como regalo cuarenta camellos cargados
pasó: la gente lo pisoteó en la entrada, y con los mejores productos de Damasco.
murió. Cuando llegó ante él, puesto de pie le dijo:
Vuelta de la sunamita –Tu hijo Ben-Adad, rey de Siria, me en-
1 Eliseodijo a la madre del niño que vía a consultarte: ¿Saldré de esta enferme-
8 había resucitado: dad?
10 Eliseo le respondió:
–Parte ahora mismo con toda tu familia,
emigra a donde puedas; porque el Señor ha –Ve a decirle que sanará; pero el Señor
llamado al hambre, y va a venir al país por me ha revelado que morirá sin remedio.
11 Luego inmovilizó la mirada, quedó
siete años.
2 La mujer puso manos a la obra, según fuera de sí un largo rato y se echó a llorar.
12 Jazael le preguntó:
las instrucciones del profeta; emigró con su
familia a territorio filisteo y se quedó allí –Maestro, ¿por qué lloras?
siete años; 3 y al cabo de los siete años se Eliseo contestó:
volvió del país filisteo y fue a reclamar al –Porque sé el daño que vas a hacer a los
rey su casa y su campo. 4 El rey estaba ha- israelitas: incendiarás sus plazas fuertes,
blando con Guejazí, criado del profeta: pasarás a cuchillo a sus soldados, estrella-
–Cuéntame todos los milagros de Eliseo. rás a sus niños y abrirás el vientre de las
5 Y precisamente cuando Guejazí le esta- mujeres embarazadas.
13 Jazael dijo:
ba contando al rey cómo Eliseo había resu-
citado al niño muerto, la madre del niño en- –Tu servidor no es más que un perro.
tró para reclamar al rey su casa y su ¿Cómo va a hacer tales hazañas?
campo. Guejazí dijo al rey: Eliseo respondió:
–Majestad, ésa es, y ése es el niño resu- –El Señor me ha hecho ver que tú reina-
citado por Eliseo. rás sobre Siria.
6 El rey preguntó a la mujer, y ella le 14 Jazael se despidió de Eliseo, y cuando

contó todo. Entonces el rey puso a su dis- llegó a su señor, éste le preguntó:
posición un funcionario, al que ordenó: –¿Qué te ha dicho Eliseo?
–Haz que entreguen a esta mujer todas Respondió:
sus posesiones y la renta de las tierras des- –Me ha dicho que sanarás.
de el día que se marchó hasta hoy. 15 Pero al día siguiente Jazael tomó una

Eliseo y Jazael, en Damasco colcha, la empapó en agua y se la extendió


7 Eliseo marchó a Damasco. Ben-Adad, al rey sobre la cara, hasta que murió. Ja-
rey de Siria, estaba enfermo, y le avisaron: zael lo suplantó en el trono.
–Ha venido el profeta. Jorán de Judá (848-841)
8 El rey ordenó a Jazael: (2 Cr 21)
–Toma un regalo, vete a ver al profeta y 16 Jorán, hijo de Josafat, subió al trono
consulta al Señor por medio de él, a ver si el año quinto del reinado de Jorán de Is-
salgo de esta enfermedad. rael, hijo de Ajab. 17 Cuando subió al trono

8,1-6 Vuelta de la sunamita. Este relato y el si- tal de Siria, donde el rey aprovecha para consultarle
guiente se corresponden mejor con las narraciones de sobre el desenlace de una enfermedad que padece. El
los capítulos 4–7. La mención de la sunamita –a quien rey sanará, pero morirá irremediablemente. Lo que no
Eliseo había resucitado su hijo– y el consejo de aban- vaticina el profeta es que su muerte será a manos de
donar el país sugieren que este pasaje debe ir después su hombre de confianza: Jazael (15). Al tiempo que
de la reanimación del niño y antes de la catástrofe que Eliseo predice la salud y muerte del rey, predice tam-
se cierne sobre Israel, de la cual quiere salvar a la mu- bién la suerte que correrá su propio pueblo a manos
jer. El rey de Israel hace justicia con ella por el víncu- del usurpador Jazael (11-13). Una vez más se subraya
lo de amistad que la une con el profeta, tal y como el la cualidad adivinatoria atribuida a los profetas.
criado de Eliseo le ha referido. 8,16-24 Jorán de Judá. Se interrumpen por un mo-
8,7-15 Eliseo y Jazael, en Damasco. Estos versícu- mento las narraciones sobre Eliseo para presentar a
los presentan a Eliseo en tierra extranjera, en la capi- dos reyes de Judá. El primero es Jorán, que según el
2 REYES 8 484
tenía treinta y dos años, y reinó ocho años tra Jazael de Siria. Entonces, cuando esta-
en Jerusalén. 18 Imitó a los reyes de Israel, ba enfermo en Yezrael, fue a visitarlo Oco-
como había hecho la dinastía de Ajab por- zías de Judá, hijo de Jorán.
que se había casado con una hija de Ajab. Jehú de Israel (841-813)
Hizo lo que el Señor reprueba, 19 pero el 1 Elprofeta Eliseo llamó a uno de la
Señor no quiso aniquilar a Judá, en aten-
ción a su siervo David, según su promesa
9 comunidad de profetas y le ordenó:
de conservarle siempre una lámpara en su –Átate el cinturón, toma en la mano esta
presencia. aceitera y vete a Ramot de Galaad. 2 Cuan-
20 En su tiempo, Edom se independizó do llegues, busca a Jehú, hijo de Josafat,
de Judá y se nombró un rey. 21 Jorán fue a hijo de Nimsí; entras, lo haces salir de entre
Seír con todos sus carros; se levantó de no- sus camaradas y lo llevas a una habitación
che y, aunque desbarató al ejército idumeo aparte. 3 Toma la aceitera y derrámasela
que lo cercaba, a él y a los oficiales del es- sobre la cabeza, diciendo: Así dice el Señor:
cuadrón de carros, la tropa huyó a la des- Te unjo rey de Israel. Luego abres la puerta
bandada. 22 Así se independizó Edom de y escapas sin detenerte.
4 El joven profeta marchó a Ramot de
Judá hasta hoy. Por entonces también se
rebeló Libná. Galaad. 5 Al llegar, encontró a los oficiales
23 Para más datos sobre Jorán y sus em-
del ejército reunidos, y dijo:
–Te traigo un mensaje, mi general.
presas, véanse los Anales del Reino de Jehú preguntó:
Judá. –¿Para quién de nosotros?
24 Jorán murió, y lo enterraron con sus
Respondió:
antepasados en la Ciudad de David. Su hijo –Para ti, mi general.
Ocozías le sucedió en el trono. 6 Jehú se levantó y entró en la casa. El

Ocozías de Judá (841) profeta le derramó el aceite sobre la cabe-


(2 Cr 22) za y le dijo:
25 Ocozías, hijo de Jorán, subió al trono –Así dice el Señor, Dios de Israel: Te unjo
el año doce del reinado de Jorán de Israel, rey de Israel, el pueblo del Señor. 7 De-
hijo de Ajab. 26 Cuando subió al trono tenía rrotarás a la dinastía de Ajab, tu señor; en
veintidós años, y reinó un año en Jerusa- Jezabel vengaré la sangre de mis siervos,
lén. Su madre se llamaba Atalía, hija de los profetas, la sangre de los siervos del Se-
Omrí de Israel. 27 Imitó a Ajab. Hizo lo que ñor; 8 perecerá toda la casa de Ajab; extir-
el Señor reprueba porque se había empa- paré de Israel a todos los hombres de Ajab:
rentado con la familia de Ajab. 28 Junto con a todo varón, esclavo o libre. 9 Trataré a la
Jorán, hijo de Ajab, fue a luchar contra Ja- casa de Ajab como a la de Jeroboán, hijo de
zael de Siria, en Ramot de Galaad. Pero los Nabat, y como a la de Basá, hijo de Ajías. 10
sirios hirieron a Jorán, 29 que se volvió a Y a Jezabel la comerán los perros en el
Yezrael para sanarse de las heridas que re- campo de Yezrael, y nadie le dará sepultura.
cibió de los sirios en Ramot, luchando con- Luego abrió la puerta y escapó.

versículo 17 reinó ocho años en Jerusalén. El narrador (27). De Ocozías se resalta que estaba emparentado
resalta que este rey «hizo lo que el Señor reprueba» con Omrí de Israel y que en el conflicto de Israel con
(18), con lo cual queda calificado como un mal rey; Siria, gobernada ya por Jazael, luchó con Jorán de Is-
Judá permanece sólo por las promesas divinas hechas rael contra Siria y le visitó cuando estuvo herido. Es-
a David (19). También queda constancia del incipien- tos hechos proporcionan el marco histórico en el que
te debilitamiento de Judá a causa del levantamiento se desarrollará a lo largo de los próximos capítulos el
de Edom, pueblo hasta entonces tributario del reino fin de la dinastía de Ajab en Israel y el reinado de
del sur (20-22). Jehú.
8,25-29 Ocozías de Judá. Al morir Jorán de Judá le 9,1-37 Jehú de Israel. Hasta ahora, las intervencio-
sucede su hijo Ocozías, quien sólo alcanzó a gobernar nes de Eliseo habían sido relativamente pacíficas; en
un año. Nada se dice de su fin, pero no escapa a la esta oportunidad, cualquiera se sorprende ante el
calificación negativa por parte del narrador deutero- trauma político que desencadenará esta nueva inter-
nomista: también «hizo lo que el Señor reprueba» vención suya. Envía noticias mediante un mensajero a
485 2 REYES 9
11 Jehú salió a reunirse con los oficiales 18 El jinete salió a su encuentro, y dijo:
de su señor. Le preguntaron: –El rey pregunta si traen buenas no-
–¿Buenas noticias? ¿A qué ha venido a ticias.
verte ese loco? Jehú contestó:
Les respondió: –¿Qué te importan las buenas noticias?
–Ya conocen a ese hombre y lo que anda ¡Ponte ahí detrás!
hablando entre dientes. El centinela anunció:
12 Le dijeron:
–El mensajero ha llegado hasta ellos
–¡Cuentos! Explícate. pero no vuelve.
Jehú entonces les dijo: 19 El rey mandó entonces otro jinete,
–Me ha dicho a la letra: Así dice el Se- que al llegar a ellos dijo:
ñor: Te unjo rey de Israel. –El rey pregunta si traen buenas noti-
13 Inmediatamente tomó cada uno su
cias.
manto y lo echó a los pies de Jehú sobre Jehú contestó:
los escalones. Tocaron la trompeta y acla- –¿Qué te importan las buenas noticias?
maron: ¡Ponte ahí detrás!
–¡Jehú es rey! 20 El centinela anunció:
14 Entonces Jehú, hijo de Josafat, hijo
de Nimsí, organizó una conspiración contra –Ha llegado hasta ellos pero no vuelve.
Jorán de esta manera: Jorán estaba con Y la forma de guiar es la de Jehú, hijo de
todo el ejército israelita, defendiendo Ra- Nimsí, porque guía a lo loco.
21 Jorán ordenó:
mot de Galaad contra Jazael, rey de Siria,
15 pero se había vuelto a Yezrael para sa- –¡Enganchen mi carro!
narse las heridas recibidas de los sirios en Engancharon el carro, y Jorán de Israel
la guerra contra Jazael de Siria. Jehú dijo: y Ocozías de Judá salieron, cada uno en su
–Si les parece bien, que no salga nadie carro, al encuentro de Jehú. Lo alcanzaron
de la ciudad a llevar la noticia a Yezrael. junto a la heredad de Nabot, el de Yezrael,
16 Montó y marchó a Yezrael, donde es- 22 y Jorán, al verlo, preguntó:

taba Jorán en cama. Ocozías de Judá ha- –¿Buenas noticias, Jehú?


bía ido a hacerle una visita. 17 El vigía, que Jehú respondió:
estaba de pie sobre la torre de Yezrael, vio –¿Cómo va a haber buenas noticias
al grupo de Jehú, que se acercaba, y dijo: mientras Jezabel, tu madre, siga con sus
–Veo un tropel de gente. ídolos y brujerías?
Jorán ordenó: 23 Jorán volvió las riendas para escapar,
–Busca un jinete y mándalo al encuentro diciendo a Ocozías:
a preguntarles si traen buenas noticias. –¡Traición, Ocozías!
Jehú, general del ejército de Jorán, para que se auto- rrador no cuestiona la decisión de Eliseo de propiciar
proclame rey, con lo que ello implica: el exterminio el levantamiento de Jehú ni los excesos del general
de toda la casa de Ajab, comenzando por el rey y su golpista. Al parecer, todo queda justificado por los
propia madre, Jezabel. El trasfondo histórico es el de- abusos y malos manejos de la dinastía de Ajab, muy
rramamiento de sangre y los abusos del rey y de la rei- especialmente la contaminación de la religión yahvis-
na madre; la justificación teológica se encuentra en el ta con el culto a dioses extranjeros. Viene, entonces,
versículo 22: Jezabel es responsable de la presencia la pregunta obligada, ¿el fin justifica los medios? ¿Es lí-
de ídolos y de las prácticas de brujería en Israel, algo cito llegar a estos extremos en nombre de la religión?
que fue rechazado de raíz desde los comienzos del Evidentemente, no. Bajo ningún pretexto, ni en nom-
profetismo en Israel. bre de Dios, ni en defensa de ninguna ideología, es lí-
Según el narrador, sobre el fin del rey Jorán y de su cito este tipo de soluciones. Obviamente, nuestros cri-
madre pesaban ya sendos oráculos del Señor, aunque terios actuales distan mucho de los criterios con que
de hecho no aparecen en el texto bíblico. El mismo actuaba cada generación bíblica; pero precisamente
día muere también Ocozías, herido por Jehú mientras por ello, porque hoy tenemos que actuar con otros
huía a Jerusalén. Recordemos que Ocozías había ido criterios, estamos obligados a no tolerar tales medidas,
a combatir contra Siria y que en el momento de la re- que no dejan de ser una tentación latente en nuestra
vuelta encabezada por Jehú se encontraba visitando a sociedad moderna. El mal no se erradica exterminan-
Jorán, herido a su vez en el campo de batalla. El na- do a los malvados.
2 REYES 9 486
24 Pero Jehú ya había tensado el arco, e –Háganse cargo de esa maldita y en-
hirió a Jorán por la espalda. La flecha le tiérrenla, que al fin y al cabo es hija de rey.
atravesó el corazón, y Jorán se dobló sobre 35 Pero cuando fueron a enterrarla, sólo
el carro. 25 Jehú ordenó a su escudero, Bid- encontraron la calavera, los pies y las ma-
car: nos. 36 Volvieron a informarle, y Jehú co-
–Agárralo y tíralo a la heredad de Nabot, mentó:
el de Yezrael; porque recuerda que cuando –Se cumple la palabra que dijo Dios a su
tú y yo cabalgábamos juntos siguiendo a servidor Elías, el tesbita: En el campo de
su padre, Ajab, el Señor pronunció contra Yezrael comerán los perros la carne de Jeza-
él este oráculo: 26 Ayer vi la sangre de Na- bel; 37 su cadáver será como estiércol en el
bot y de sus hijos, oráculo del Señor. Juro campo, y nadie podrá decir: ésa es Jezabel.
que en la misma heredad te daré tu mere-
cido, oráculo del Señor. Así que agárralo y Baño de sangre
1 Ajab tenía setenta hijos en Sa-
tíralo a la heredad de Nabot, como dijo el 10
Señor. maría. Jehú escribió cartas y las en-
27 Al ver esto, Ocozías de Judá huyó por vió a Samaría, a los notables de la ciudad,
el camino de Bet-Gán. Pero Jehú lo persi- los ancianos y los preceptores de los prín-
guió, diciendo: cipes, con este texto: 2 Ahí tienen con uste-
–¡También a él! des a los hijos de su señor, y tienen también
Lo hirieron en su carro, por la cuesta de sus carros, sus caballos, una ciudad fortifi-
Gur, cerca de Yiblán. Pero logró huir a Me- cada y un arsenal. Y bien, cuando reciban
guido, y allí murió. 28 Sus siervos lo llevaron esta carta, 3 vean cuál de los hijos de su se-
en un carro a Jerusalén, y lo enterraron en ñor es más capaz y más recto; siéntenlo en
la sepultura familiar, en la Ciudad de David; el trono de su padre y dispónganse a de-
29 había subido al trono de Judá el año once fender la dinastía de su señor.
4 Ellos, muertos de miedo, comentaron:
de Jorán, hijo de Ajab.
30 Jehú llegó a Yezrael. Jezabel, que se –Dos reyes no han podido con él, ¿cómo
había enterado, se sombreó los ojos, se podremos nosotros?
arregló el pelo y se asomó al balcón. 31 Y 5 Entonces el mayordomo de palacio, el

cuando Jehú entraba por la puerta, Jezabel gobernador, los ancianos y los preceptores
le dijo: enviaron esta respuesta a Jehú: Somos
–¿Qué tal, Zimrí, asesino de su señor? siervos tuyos. Haremos cuanto nos digas.
32 Jehú levantó la vista al balcón y pre- No nombraremos rey a nadie. Haz lo que te
guntó: parezca bien.
–¿Quién se pone de mi parte? ¿Quién? 6 Jehú les escribió esta otra carta: Si es-
Se asomaron dos o tres eunucos, 33 y tán de mi parte y quieren obedecerme, ma-
Jehú ordenó: ñana a estas horas vengan a verme a Yez-
–¡Tírenla abajo! rael, trayéndome las cabezas de los hijos de
La tiraron; su sangre salpicó la pared y a su señor. Ahora bien, los hijos del rey viví-
los caballos, que la pisotearon. 34 Jehú en- an con la gente principal de la ciudad, que
tró, comió y bebió, y luego dijo: los criaba.

10,1-36 Baño de sangre. No contento con el ex- ter a Israel, el culto a los dos becerros de oro de Dan
terminio de toda la familia de Ajab, incluso de los pa- y Betel (cfr. 1 Re 12,25-33); éstos eran el signo visible
rientes más lejanos, Jehú extermina también a todos del cisma ocurrido a la muerte de Salomón y sustituí-
los devotos de Baal: fieles, profetas y sacerdotes. Que- an el culto de Jerusalén. El juicio de la corriente deu-
ma la estatua del dios y el Templo se convierte en le- teronomista es que Jehú «no perseveró en el cumpli-
trinas (27). Pero Jehú tampoco escapa al juicio negati- miento de la Ley del Señor, Dios de Israel, con todo
vo que pesa sobre los reyes de Israel, desde Jeroboán su corazón» (31). Así pues, lo que sobrevendrá a Is-
hijo de Nabat hasta Joacaz, último rey del norte que rael, la invasión asiria y la posterior destrucción del
verá la destrucción del reino a manos de los asirios. Es reino, tienen desde aquí una explicación teológica:
cierto que se atribuye a Jehú la purificación del culto todo ello será el castigo de Israel por su desobediencia
(28), algo que según el narrador agradó al Señor, pero a la voluntad divina y su rebelión.
no se apartó de los pecados que Jeroboán hizo come-
487 2 REYES 10
7 Cuando les llegó la carta, prendieron a con la familia, como había dicho el Señor a
los setenta hijos del rey, los degollaron, pu- Elías. 18 Después reunió a todo el pueblo y
sieron las cabezas en unos canastos y se les habló:
las mandaron a Jehú a Yezrael. 8 Llegó el –Si Ajab fue algo devoto de Baal, Jehú
mensajero y le comunicó: lo será mucho más; 19 así que convóquen-
–Han traído las cabezas de los hijos del me a todos los profetas de Baal, todos sus
rey. fieles y sacerdotes. Que no falte ninguno,
Jehú dijo: porque quiero ofrecer a Baal un sacrificio
–Pónganlas en dos montones a la entra- solemne. El que falte morirá.
da de la ciudad, y déjenlas allí hasta la ma- Jehú actuaba así astutamente para eli-
ñana. minar a los fieles de Baal. 20 Luego ordenó:
9 A la mañana salió, se plantó y dijo a la –Convoquen una asamblea litúrgica en
gente: honor de Baal.
–Ustedes son inocentes; yo conspiré La convocaron. 21 Y Jehú mandó aviso
contra mi señor y lo maté. 10 Pero, ¿quién por todo Israel. Llegaron todos los fieles de
ha matado a todos éstos? Fíjense cómo no Baal, no quedó uno sin venir, y entraron en
falla nada de lo que el Señor dijo contra la el templo de Baal, que se llenó por comple-
casa de Ajab. El Señor ha cumplido lo que to. 22 Entonces Jehú dijo al encargado del
dijo por medio de su servidor Elías. vestuario:
11 Jehú acabó con los de la dinastía de –Saca las vestiduras para los fieles de
Ajab que quedaban en Yezrael: dignatarios, Baal.
parientes, sacerdotes, hasta no dejarle uno Los sacó. 23 Luego Jehú y Jonadab, hijo
vivo. 12 Después emprendió la marcha a de Recab, entraron en el templo, y Jehú
Samaría. Cuando en el viaje llegaba a Bet- dijo a los fieles de Baal:
Equed-Roim, 13 encontró a unos parientes –Asegúrense de que aquí hay sólo devo-
de Ocozías de Judá y les preguntó: tos de Baal y ninguno del Señor.
–¿Quiénes son ustedes? 24 Se adelantaron para ofrecer sacrifi-

Respondieron: cios y holocaustos. Pero Jehú había apos-


–Somos parientes de Ocozías, que va- tado afuera ochenta hombres con esta con-
mos a saludar a los hijos del rey y de la rei- signa:
na madre. –El que deje escapar a uno de los que
14 Jehú dio una orden: les pongo en las manos, pagará con la vida.
–¡Captúrenlos vivos! 25 Y así, cuando terminaron de ofrecer el
Los capturaron vivos y los degollaron holocausto, Jehú ordenó a los guardias y
junto al pozo de Bet-Equed-Roim. Eran oficiales:
cuarenta y dos hombres, y no quedó uno. –¡Entren a matarlos! ¡Que no escape na-
15 Marchó de allí y encontró a Jonadab, die!
hijo de Recab, que salió a su encuentro. Le Los guardias y oficiales los pasaron a
saludó y le dijo: cuchillo y entraron hasta el camarín del
–¿Estás lealmente de mi parte como yo templo de Baal. 26 Sacaron la estatua de
lo estoy contigo? Baal y la quemaron, 27 derribaron el altar y
Jonadab contestó: el templo lo convirtieron en letrinas, hasta
–Sí. el día de hoy. 28 Así eliminó Jehú el culto de
Jehú replicó: Baal en Israel. 29 Pero no se apartó de los
–Entonces, venga esa mano. pecados que Jeroboán, hijo de Nabat, hizo
Le dio la mano, y Jehú lo hizo subir con cometer a Israel: los terneros de oro, el de
él a su carro, 16 diciéndole: Betel y el de Dan. 30 El Señor le dijo:
–Ven conmigo y verás mi celo por el Se- –Por haber hecho bien lo que yo quería
ñor. y haber realizado en la familia de Ajab todo
Y lo llevó en su carro. lo que yo había decidido, tus hijos, hasta la
17 Cuando llegó a Samaría mató a todos cuarta generación, se sentarán en el trono
los de Ajab que quedaban allí, hasta acabar de Israel.
2 REYES 10 488
31 Pero Jehú no perseveró en el cumpli- caballerizas y el tercio de la puerta de de-
miento de la ley del Señor, Dios de Israel, trás del cuartel de la escolta harán la guar-
con todo su corazón; no se apartó de los dia en el templo por turnos 7 y los otros dos
pecados que Jeroboán hizo cometer a Is- cuerpos, todos los que están libres el sába-
rael. do, harán la guardia en el templo cerca del
32 Por aquel entonces el Señor empezó a rey. 8 Rodearán al rey por todas partes, ar-
desmembrar a Israel. Jazael lo derrotó en ma en mano. Si alguno quiere meterse por
toda la frontera, 33 desde el Jordán hacia el entre las filas, mátenlo. Y permanezcan jun-
este, todo el país de Galaad, de los gaditas, to al rey, vaya donde vaya.
9 Los oficiales hicieron lo que les mandó
rubenitas y los de Manasés; desde Aroer,
junto al Arnón, hasta Galaad y Basán. el sacerdote Yehoyadá; cada uno reunió a
34 Para más datos sobre Jehú y sus ha- sus hombres, los que estaban de servicio el
zañas militares, véanse los Anales del Rei- sábado y los que estaban libres, y se pre-
no de Israel. sentaron al sacerdote Yehoyadá. 10 El sa-
35 Jehú murió, y lo enterraron en Sa- cerdote entregó a los oficiales las lanzas y
maría, con sus antepasados. Su hijo Joacaz los escudos del rey David, que se guarda-
le sucedió en el trono. 36 Jehú fue rey de Is- ban en el templo. 11 Los de la escolta em-
rael, en Samaría, veintiocho años. puñaron las armas y se colocaron entre el
altar y el templo, desde el ángulo sur has-
Reinado y muerte de Atalía ta el ángulo norte del templo, para proteger
(2 Cr 22,10–23,21)
al rey. 12 Entonces Yehoyadá sacó al hijo
1 Cuando Atalía, madre de Ocozías,
11 del rey, le colocó la diadema y las insig-
vio que su hijo había muerto, empe- nias, lo ungió rey, y todos aplaudieron,
zó a exterminar a toda la familia real. 2 Pero aclamando:
cuando los hijos del rey estaban siendo –¡Viva el rey!
asesinados, Josebá, hija del rey Jorán y 13 Atalía oyó el clamor de la tropa y de
hermana de Ocozías, raptó a Joás, hijo de los oficiales y se fue hacia la gente, al tem-
Ocozías, y lo escondió con su nodriza en el plo. 14 Pero cuando vio al rey en pie sobre
dormitorio; así, se lo ocultó a Atalía y lo li- el estrado, como es costumbre, y a los ofi-
bró de la muerte. 3 El niño estuvo escon- ciales y la banda cerca del rey, toda la po-
dido con ella en el templo seis años mien- blación en fiesta y las trompetas tocando,
tras en el país reinaba Atalía. se rasgó las vestiduras y gritó:
4 El año séptimo, Yehoyadá mandó a
–¡Traición! ¡Traición!
buscar a los centuriones de los carios y de 15 El sacerdote Yehoyadá ordenó a los
la escolta; los llamó a su presencia en el oficiales que mandaban las fuerzas:
templo, se juramentó con ellos y les pre- –Sáquenla de las filas. Al que la siga lo
sentó al hijo del rey. 5 Luego les dio estas matan. Porque el sacerdote no quería que
instrucciones: la matasen en el templo.
–Van a hacer lo siguiente: el tercio que 16 La fueron empujando con las manos,
está de servicio en el palacio el sábado y cuando llegaba a palacio por la puerta de
6 con el tercio que está en la puerta de las las caballerizas, allí la mataron.

11,1-20 Reinado y muerte de Atalía. La violencia dan existir con los acontecimientos del norte, son
que se ha desatado en el norte tiene sus repercusio- muchas más las diferencias: en primer lugar, Yehoya-
nes en el sur. Atalía, madre del difunto rey Ocozías, dá no conspira a favor de sí mismo, como lo hizo
pretende también exterminar la dinastía de David, Jehú; en segundo lugar, el derramamiento de sangre
pero no cae en la cuenta de que una hermana de es mínimo, sólo muere Atalía; en tercer lugar, en la
Ocozías ha escondido a Joás, hijo pequeño del rey eliminación del culto a Baal sólo perece el principal
muerto. Atalía asume el poder en Judá durante seis de los sacerdotes, Matán; por último, queda resta-
años, tiempo durante el cual Joás ha ido creciendo. blecida la continuidad de la descendencia davídica,
A su debido tiempo, Yehoyadá, sacerdote de Jerusa- legitimada por el doble pacto entre el Señor y el rey,
lén, dispone todo para ungir y coronar a Joás como y entre el rey y el pueblo (17). Finalmente, «toda la
rey legítimo de Judá, quien será aclamado como tal población hizo fiesta, y la ciudad quedó tranquila»
por todo el pueblo. Pese a las semejanzas que pue- (20).
489 2 REYES 12
17 Yehoyadá selló la alianza entre el Se- se queden con el dinero que reciben de la
ñor, el rey y el pueblo, para que éste fuera gente que conocen; tienen que entregarlo
el pueblo del Señor. 18 Toda la población se para reparar el templo.
dirigió luego al templo de Baal: lo destruye- 9 Los sacerdotes aceptaron no recibir di-
ron, derribaron sus altares, trituraron las nero de la gente ni encargarse de reparar
imágenes, y a Matán, sacerdote de Baal, lo los desperfectos del templo. 10 El sacerdote
degollaron ante el altar. El sacerdote Yeho- Yehoyadá tomó un cofre, hizo una ranura en
yadá puso guardias en el templo, 19 y luego, la tapa y lo puso junto al altar, a mano de-
con los centuriones, los carios, los de la es- recha según se entra en el templo. Los sa-
colta y todo el vecindario, bajaron del tem- cerdotes porteros echaban allí todo el di-
plo al rey y lo llevaron a palacio por la nero que se traía al templo. 11 Cuando veían
puerta de la escolta. Y Joás se sentó en el que había mucho dinero en el cofre, subía el
trono real. 20 Toda la población hizo fiesta, y secretario real con el sumo sacerdote, lo
la ciudad quedó tranquila. A Atalía la ha- vaciaban y contaban el dinero que había en
bían matado a espada en el palacio. el templo. 12 Luego entregaban el dinero ya
Joás de Judá (835-796)
contado a los maestros de obras encarga-
(2 Cr 24) dos del templo, para pagar a los carpinteros
1 Cuando Joás subió al trono tenía y albañiles que trabajaban allí, 13 y a los ta-
12 siete años. 2 Comenzó a reinar en el piadores y canteros, para comprar madera
séptimo año de Jehú y reinó en Jerusalén y piedra de cantería, para reparar los des-
cuarenta años. Su madre se llamaba Sibyá, perfectos del templo y para todos los gastos
natural de Berseba. 3 Joás hizo siempre lo de la conservación del edificio. 14 Con el di-
que el Señor aprueba, siguiendo las ense- nero que se traía al templo no se hacían pa-
ñanzas del sacerdote Yehoyadá. 4 Pero no langanas de plata, cuchillos, aspersorios,
desaparecieron los santuarios paganos; la trompetas, ni ningún utensilio de oro o de
gente seguía ofreciendo allí sacrificios y plata para el templo, 15 entregaban el dine-
quemando incienso. ro a los maestros de obras y con él repara-
5 Joás dijo a los sacerdotes:
ban el edificio. 16 Y no se pedían cuentas a
aquellos a quienes se entregaba el dinero,
–Todo el dinero de las colectas del tem- porque procedían con honradez. 17 El dine-
plo, el dinero del empadronamiento, el de ro de los sacrificios penitenciales y el de los
los impuestos según la tarifa personal y el sacrificios por el pecado no iba a parar al
de las ofrendas voluntarias 6 que lo recojan templo, sino que era para los sacerdotes.
los sacerdotes a través de sus ayudantes, 18 Por entonces Jazael, rey de Siria, ata-
para reparar los desperfectos del templo. có a Gat y la conquistó. Luego se volvió
7 Pero el año veintitrés del reinado de
para atacar a Jerusalén. 19 Pero Joás de
Joás los sacerdotes todavía no habían re- Judá recogió todas las ofrendas votivas de
parado los desperfectos del templo. 8 En- los reyes de Judá predecesores suyos, Jo-
tonces Joás convocó al sacerdote Yehoya- safat, Jorán y Ocozías, sus propias ofren-
dá y a los otros sacerdotes, y les dijo: das, más todo el oro que había en el tesoro
–¿Por qué no han reparado todavía los del templo y del palacio real, y se lo envió
desperfectos del templo? En adelante, no a Jazael de Siria, que se alejó de Jerusalén.
12,1-22 Joás de Judá. Joás comienza su reinado reció siempre la crítica y la condena de los profetas. A
siendo aún niño, por lo cual se presume que su pro- pesar del largo reinado de Joás, lo único que cuenta el
tector y formador Yehoyadá sería también el regente narrador es su interés por la remodelación del Tem-
hasta su mayoría de edad. El deuteronomista deja plo. Pese al decreto real que ordena destinar todos los
constancia de su valoración positiva del rey –«hizo ingresos a este fin, las obras no logran iniciarse, por lo
siempre lo que el Señor aprueba» (3) –, pero también que el rey tiene que intervenir de nuevo. Sobre el des-
de que bajo su reinado no desapareció del todo el ha- tino final que tienen los fondos para comprar la pro-
bitual culto en los lugares altos, donde se ofrecían sa- tección y la paz de Jerusalén al amenazante rey sirio,
crificios y se quemaba incienso (4). Israel debió haber no hay ningún reparo aparente; sin embargo, uno se
abolido esta práctica a su llegada a la tierra de Canaán queda con la incertidumbre de si su muerte violenta
(cfr. Nm 33,52; Dt 12,2), así que su continuación me- no se debió precisamente a ello.
2 REYES 12 490
20 Para más datos sobre Joás y sus em- 9 Joacaz murió, y lo enterraron con sus
presas, véanse los Anales del Reino de antepasados en Samaría. Su hijo Joás le
Judá. sucedió en el trono.
21 Sus cortesanos tramaron una conspi-
Joás de Israel (797-782)
ración y lo mataron cuando bajaba por el 10 Joás, hijo de Joacaz, subió al trono de
terraplén. 22 Lo asesinaron sus cortesanos
Yozabad, hijo de Simat, y Yehozabad, hijo Israel en Samaría el año treinta y siete del
de Somer. Lo enterraron con sus antepasa- reinado de Joás de Judá. Reinó dieciséis
dos en la Ciudad de David, y su hijo Ama- años. 11 Hizo lo que el Señor reprueba. Re-
sías le sucedió en el trono. pitió a la letra los pecados que Jeroboán,
hijo de Nabat, hizo cometer a Israel; imitó
Joacaz de Israel (813-797) su conducta.
1 Joacaz, hijo de Jehú, subió al tro- 12 Para más datos sobre Joás y sus ha-
13 no de Israel en Samaría el año vein- zañas militares contra Amasías de Judá,
titrés del reinado de Joás de Judá, hijo de véanse los Anales del Reino de Israel.
Ocozías. Reinó diecisiete años. 2 Hizo lo 13 Joás murió, y Jeroboán le sucedió en
que el Señor reprueba: repitió al pie de la el trono. A Joás lo enterraron en Samaría
letra los pecados que Jeroboán, hijo de Na- con los reyes de Israel.
bat, hizo cometer a Israel. 3 El Señor se en- Muerte de Eliseo
colerizó contra Israel y lo entregó, durante 14 Cuando Eliseo cayó enfermo de
todo aquel tiempo, en poder de Jazael de muerte, Joás de Israel bajó a visitarlo y se
Siria y de Ben-Adad, hijo de Jazael. 4 Joa- echó sobre él llorando y repitiendo:
caz imploró al Señor, y el Señor lo escuchó, –¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y
al ver cómo el rey de Siria oprimía a Israel. su caballería!
5 El Señor dio a Israel un salvador, que lo li- 15 Eliseo le dijo:
bró de la dominación siria, y los israelitas –Agarra un arco y unas flechas.
pudieron habitar sus casas como antes. Agarró un arco y unas flechas 16 y Eliseo
6 Pero no se apartaron de los pecados que le mandó:
la dinastía de Jeroboán había hecho come- –Empuña el arco.
ter a Israel. Incluso el poste sagrado siguió Lo empuñó, y Eliseo puso sus manos
de pie en Samaría. 7 Por eso el Señor no le sobre las manos del rey 17 y ordenó:
dejó a Joacaz más que cincuenta jinetes, –Abre la ventana que da hacia el este.
diez carros y diez mil soldados de infan- Joás la abrió, y Eliseo dijo:
tería; el rey de Siria los había destrozado y –¡Dispara!
reducido a polvo que se pisotea. Él disparó, y comentó Eliseo:
8 Para más datos sobre Joacaz y sus ha- –¡Flecha victoriosa del Señor, flecha vic-
zañas militares, véanse los Anales del Rei- toriosa contra Siria! Derrotarás a Siria en
no de Israel. Afec hasta aniquilarla.

13,1-9 Joacaz rey de Israel. El primer descendien- no especificar quién fue ese salvador, se debe con-
te de Jehú reina en Israel durante diecisiete años (1); cluir que fue el mismo Joacaz el que hizo frente a Si-
según el narrador, también «hizo lo que el Señor re- ria y la mantuvo alejada por un tiempo. Israel se sa-
prueba» (2); esto es, mantuvo, como los demás reyes cudió brevemente la opresión extranjera, lo cual se
anteriores, los dos centros de culto en Dan y Betel, entendía como una acción de Dios a favor del pue-
donde había sendos becerros de oro entronizados por blo; pero no por eso abandonaron el rey o el pueblo
Jeroboán cuando decidió que nadie en Israel debía ir los pecados heredados de Jeroboán, ni se convirtieron
a dar culto a Jerusalén (cfr. 1 Re 12,25-33). Cuando el al Señor.
deuteronomista habla de «los pecados que Jeroboán, 13,10-13 Joás de Israel. Es el segundo descen-
hijo de Nabat, hizo cometer a Israel» a lo largo de diente de la dinastía de Jehú. El cronista anticipa aquí
toda la historia de los reyes del norte, se refiere siem- los datos ya estereotipados sobre los monarcas del nor-
pre a estos centros de culto. Según el versículo 3, du- te: fecha de ascenso al trono, años que gobernó y, a pe-
rante el reinado de Joacaz se intensifica el hostiga- sar de sus relaciones con Eliseo, el ya conocido juicio
miento de Siria contra Israel; pero ante la oración de de valor «hizo lo que el Señor reprueba» (11); final-
súplica del rey, el Señor se compadece de Israel y le mente, el dato sobre su muerte y la noticia de que fue
da un salvador que lo libra de la opresión siria (4s). Al enterrado en Samaría junto a los demás reyes de Israel.
491 2 REYES 14
18 Luego ordenó: se marcharon. Al tocar el muerto los hue-
–Agarra las flechas. sos de Eliseo, revivió y se puso en pie.
22 Jazael, rey de Siria, había oprimido a
El rey las agarró, y Eliseo le dijo:
–Golpea el suelo. Israel durante todo el reinado de Joacaz.
23 Pero el Señor se apiadó y tuvo misericor-
Él lo golpeó tres veces y se detuvo.
19 Entonces el profeta se le enfadó: dia de ellos; se volvió hacia ellos, por el
pacto que había hecho con Abrahán, Isaac
–Si hubieras golpeado cinco o seis veces y Jacob, y no quiso exterminarlos ni los ha
habrías derrotado a Siria hasta aniquilarla; arrojado de su presencia hasta ahora.
pero así sólo la derrotarás tres veces. 24 Jazael de Siria murió, y su hijo Ben-
20 Eliseo murió, y lo enterraron.
Adad le sucedió en el trono. 25 Entonces
Las guerrillas de Moab hacían incursio- Joás, hijo de Joacaz, recuperó del poder de
nes por el país todos los años. 21 Una vez, Ben-Adad, hijo de Jazael, las ciudades que
mientras estaban unos enterrando a un Jazael había arrebatado por las armas a su
muerto, al ver las bandas de guerrilleros padre, Joacaz. Joás le derrotó tres veces, y
echaron el cadáver en la tumba de Eliseo y así recuperó las ciudades de Israel.

HASTA LA CAÍDA DE SAMARÍA


Amasías de Judá (796-767) da por el Señor: No serán ejecutados los
(2 Cr 25) padres por las culpas de los hijos ni los hi-
1 Amasías, hijo de Joás, subió al tro- jos por las culpas de los padres; cada uno
14 no de Judá el año segundo del rei- morirá por su propio pecado, no mató a los
nado de Joás de Israel, hijo de Joacaz. hijos de los asesinos.
2 Cuando subió al trono tenía veinticinco 7 Amasías derrotó en el Gue Hammélaj a
años, y reinó en Jerusalén veintinueve los idumeos, en número de diez mil, y tomó
años. Su madre se llamaba Yehoadayán, al asalto la ciudad de Petra, llamándola
natural de Jerusalén. 3 Hizo lo que el Señor Yoctael, nombre que conserva hasta hoy.
aprueba, aunque no como su antepasado 8 Entonces mandó una embajada a Joás,
David; se portó como su padre, Joás; 4 pero hijo de Joacaz, de Jehú, rey de Israel, con
no desaparecieron los santuarios paganos: este mensaje:
allí seguía la gente sacrificando y queman- –¡Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!
do incienso. 5 Cuando se afianzó en el po- 9 Pero Joás de Israel le envió esta res-
der, mató a los ministros que habían asesi- puesta:
nado a su padre. 6 Pero siguiendo lo que –El cardo del Líbano mandó a decir al
dice el libro de la ley de Moisés, promulga- cedro del Líbano: Dame a tu hija por espo-

13,14-25 Muerte de Eliseo. Ya en su lecho de 14,1-22 Amasías de Judá. En Judá, Amasías su-
muerte, Eliseo recibe la visita de Joás, quien lo llama cede a su asesinado padre Joás (12,20s). Aunque no
«padre… carro de Israel y su caballería» (14). Hasta el se comportó como su antepasado David, «hizo lo que
último momento de su vida, Eliseo está dispuesto a el Señor aprueba» (3), aunque tampoco logra supri-
actuar a favor de su pueblo, de ahí las órdenes que da mir los cultos en los lugares altos. Una vez afianzado
al rey y cuya ejecución se convierten en signos para Is- en el poder se venga de los asesinos de su padre,
rael: le hace disparar algunas flechas y luego le orde- pero respetando la ley de Moisés que prohíbe derra-
na golpear el suelo (15-18), para vaticinarle luego las mar la sangre de los hijos de los culpables (6; cfr. Dt
victorias parciales que tendrá sobre Siria (19). Con una 24,16). En el plano internacional, Amasías obtiene
breve frase se narra la muerte de Eliseo: «murió y lo una victoria sobre Edom, lo cual lo envalentona para
enterraron» (20); sin embargo, para resaltar el papel desafiar a Joás de Israel; éste manda a Amasías, con
trascendente del profeta, se narra a continuación el cierto desprecio, que disfrute de su gloria «quedán-
extraño caso de un hombre muerto que hubo de ser dote en casa» (10). La confrontación entre ambos rei-
dejado en la misma tumba de Eliseo para huir de las nos termina dándose y Amasías resulta derrotado, la
guerrillas moabitas; el muerto resucita al contacto con muralla de la ciudad es destruida parcialmente y el
los huesos de Eliseo (21). Es una manera de describir Templo, saqueado (11-14). Los versículos 15s son una
la acción vivificante del profeta para el pueblo. segunda conclusión al reinado de Joás que comple-
2 REYES 14 492
sa de mi hijo. Pero pasaron las fieras del Lí- nombraron rey, sucesor de su padre, Ama-
bano y pisotearon el cardo. 10 Tú has derro- sías. 22 Fue él quién reconstruyó a Eilat y la
tado a Edom y te has engreído. ¡Disfruta de devolvió a Judá después que el rey Amasí-
tu gloria quedándote en tu casa! ¿Por qué as se fue a descansar con sus padres.
quieres meterte en una guerra catastrófica, Jeroboán II de Israel (782-753)
provocando tu caída y la de Judá? 23 Jeroboán, hijo de Joás, subió al trono
11 Pero Amasías no hizo caso.
Entonces Joás de Israel subió a vérselas en Samaría el año quince del reinado de
con Amasías de Judá en Bet-Semes de Amasías de Judá, hijo de Joás. Reinó cua-
Judá. 12 Israel derrotó a los judíos, que hu- renta y un años. 24 Hizo lo que el Señor re-
yeron a la desbandada. 13 En Bet-Semes prueba, repitiendo los pecados que Jerobo-
apresó Joás de Israel a Amasías de Judá, án, hijo de Nabat, hizo cometer a Israel.
25 Restableció la frontera de Israel desde el
hijo de Joacaz, de Ocozías, y se lo llevó a
Jerusalén. En la muralla de Jerusalén abrió Paso de Jamat hasta el Mar Muerto, como
una brecha de doscientos metros, desde la el Señor, Dios de Israel, había dicho por
Puerta de Efraín hasta la Puerta del Ángu- medio de su siervo el profeta Jonás, hijo de
lo; 14 se apoderó del oro, la plata, los uten- Amitay, natural de Gatjéfer; 26 porque el Se-
silios que había en el templo y en el tesoro ñor se fijó en la terrible desgracia de Israel,
de palacio, tomó rehenes y se volvió a Sa- donde no había ni esclavo, ni hombre libre,
maría. ni quien ayudase a Israel. 27 El Señor no ha-
15 Para más datos sobre Joás y sus ha- bía decidido borrar el nombre de Israel bajo
zañas militares en la guerra contra Amasí- el cielo, y lo salvó por medio de Jeroboán,
as de Judá, véanse los Anales del Reino de hijo de Joás.
28 Para más datos sobre Jeroboán y sus
Israel.
16 Joás murió, y lo enterraron en Sa- hazañas militares contra Damasco, recupe-
maría, con los reyes de Israel. Su hijo Jero- rando Jamat para Israel, véanse los Anales
boán le sucedió en el trono. del Reino de Israel.
29 Jeroboán murió, y lo enterraron con
17 Amasías de Judá, hijo de Joás, so-
brevivió quince años a Joás de Israel, hijo los reyes de Israel. Su hijo Zacarías le suce-
de Joacaz. dió en el trono.
18 Para más datos sobre Amasías, véan- Azarías (Ozías) de Judá (767-739)
se los Anales del Reino de Judá. (2 Cr 26)
19 En Jerusalén le tramaron una conspi- 1 Azarías, hijo de Amasías, subió al
ración; huyó a Laquis, pero lo persiguieron 15 trono de Judá el año veintisiete del
hasta Laquis y allí lo mataron. 20 Lo carga- reinado de Jeroboán de Israel. 2 Cuando su-
ron sobre unos caballos y lo enterraron en bió al trono tenía dieciséis años, y reinó en
Jerusalén, con sus antepasados, en la Ciu- Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre
dad de David. 21 Entonces Judá en pleno se llamaba Yecolía, natural de Jerusalén.
tomó a Azarías, de dieciséis años, y lo 3 Hizo lo que el Señor aprueba, igual que su

menta la de 13,12s. En cuanto a Amasías, su final es torios que le habían sido arrebatados. Con todo, estos
idéntico al de su padre: un grupo de conspiradores se éxitos no son directamente atribuibles al rey: todo se
propone matarlo, por lo que huye a Caquis, hasta dio gracias a la misericordia de Dios, que aún «no ha-
donde es perseguido y asesinado; de allí es traslada- bía decidido borrar el nombre de Israel bajo el cielo»
do a Jerusalén para ser sepultado junto a sus antepa- (27), «como el Señor, Dios de Israel, había dicho por
sados (19s). medio de su siervo el profeta Jonás» (25). Esta profe-
14,23-29 Jeroboán II de Israel. Como miembro de cía no se encuentra en ninguna parte del libro de los
tercera generación de la dinastía de Jehú asciende al Reyes, y menos aún del libro de Jonás, que es muy
trono de Israel Jeroboán II. Como el resto de gober- posterior a estos acontecimientos.
nantes de Israel, también recibe la calificación inva- 15,1-7 Azarías (Ozías) de Judá. Ningún rey de
riable de haber hecho lo que el Señor reprueba (24). Judá había gobernado tantos años como este rey; sin
Al parecer, bajo su reinado aumentó la prosperidad embargo, vendrá otro después que gobernará aún
económica de Israel (cfr. Am 6,4-6); Jeroboán II acer- más años: Manasés (2 Re 21,1). Tras la respectiva eva-
tó en el plano internacional al recuperar algunos terri- luación –positiva, por supuesto–, continúa la misma
493 2 REYES 15
padre, Amasías. 4 Pero no desaparecieron 16 Entonces Menajén castigó a Tifsaj y
los santuarios paganos: allí seguía la gente su territorio, matando a todos sus habitan-
sacrificando y quemando incienso. tes, por no haberle abierto las puertas
5 El Señor le envió una enfermedad de la cuando salió de Tirsá; la ocupó y abrió el
piel hasta su muerte, así que vivió recluido vientre a todas las mujeres embarazadas.
en casa. Su hijo Yotán estaba al frente de Menajén de Israel (752-741)
palacio y gobernaba la nación. 17 Menajén, hijo de Gadí, subió al trono
6 Para más datos sobre Azarías y sus em-
presas, véanse los Anales del Reino de Judá. de Israel el año treinta y nueve del reinado
7 Azarías murió, y lo enterraron con sus de Azarías de Judá. Reinó en Samaría diez
antepasados en la Ciudad de David. Su hijo años. 18 Hizo lo que el Señor reprueba, repi-
Yotán le sucedió en el trono. tiendo los pecados que Jeroboán, hijo de
Nabat, hizo cometer a Israel. 19 En su tiem-
Zacarías de Israel (753) po, Pul, rey de Asiria, invadió el país, pero
8 Zacarías, hijo de Jeroboán, subió al Menajén le entregó mil pesos de plata para
trono de Israel en Samaría el año treinta y que lo apoyase y lo mantuviese en el trono.
ocho del reinado de Azarías de Judá. Reinó 20 Menajén impuso esa contribución a todos
seis meses. 9 Hizo lo que el Señor reprueba, los ricos de Israel, a razón de medio kilo de
como sus antepasados, repitiendo los pe- plata cada uno, para el rey de Asiria. En-
cados que Jeroboán, hijo de Nabat, hizo tonces el rey de Asiria se retiró, dando fin a
cometer a Israel. 10 Salún, hijo de Yabés, la ocupación del país.
conspiró contra él y lo mató en Yiblán; lo 21 Para más datos sobre Menajén y sus
mató y lo suplantó en el trono. empresas, véanse los Anales del Reino de
11 Para más datos sobre Zacarías, véan- Israel.
se los Anales del Reino de Israel. 22 Menajén murió, y su hijo Pecajías le
12 Sucedió lo que el Señor había dicho a sucedió en el trono.
Jehú: Tus hijos se sentarán en el trono de Pecajías de Israel (741-740)
Israel hasta la cuarta generación. 23 Pecajías, hijo de Menajén, subió al
Salún de Israel (753) trono de Israel el año cincuenta del rei-
13 Salún, hijo de Yabés, subió al trono el nado de Azarías de Judá. Reinó en Sama-
año treinta y nueve del reinado de Azarías ría dos años. 24 Hizo lo que el Señor re-
de Judá, y reinó en Samaría un mes. 14 Me- prueba, repitiendo los pecados que
najén, hijo de Gadí, subió de Tirsá, entró en Jeroboán, hijo de Nabat, hizo cometer a Is-
Samaría y mató allí a Salún, hijo de Yabés; rael. 25 Su oficial Pécaj, hijo de Romelía,
lo mató y lo suplantó en el trono. conspiró contra él: con cincuenta galaadi-
15 Para más datos sobre Salún y su tas –con Argob y Arié– lo mató en Samaría,
conspiración, véanse los Anales del Reino en la torre de palacio. Lo mató y lo suplan-
de Israel. tó en el trono.

crítica que se ha hecho a sus predecesores: «allí seguía gobierna seis meses. El trono es ocupado por Salún, el
la gente sacrificando y quemando incienso» (4), es de- mismo que asesina al rey.
cir, persistían los santuarios locales. Habrá que esperar 15,13-16 Salún de Israel. Poco tiempo va a durar
a Ezequías y posteriormente a su bisnieto Josías para en el trono el usurpador Salún. También él va a ser ase-
escuchar noticias distintas sobre estos cultos locales. sinado por Menajén a la vuelta de un mes. Ni siquiera
De Azarías sólo se dice que durante toda su vida es- alcanza a recibir la crítica del narrador, aunque sabien-
tuvo recluido en su casa debido a una afección en la do que se trata de un rey del norte, podemos concluir
piel que « el Señor le envió» (5), así que quien ejercía que hizo o habría hecho «lo que reprueba el Señor».
realmente la función de gobierno era su hijo Yotán, su 15,17-22 Menajén de Israel. Cuenta con un reina-
sucesor. No olvidemos que según la cosmovisión de la do más largo, diez años; pero Menajén tiene que en-
época tanto la salud/bendición como la enferme- frentar las incursiones asirias que pretenden invadir el
dad/maldición provenían de Dios. territorio israelita; si se mantiene en el poder es por-
15,8-12 Zacarías de Israel. En cumplimiento de lo que se somete a pagar un alto tributo al rey asirio, im-
dicho a Jehú por el Señor (2 Re 10,30), el cuarto puesto que es recaudado entre los más ricos de Israel.
miembro de su dinastía asciende al poder, pero sólo Menajén, al parecer, muere de muerte natural (22).
2 REYES 15 494
26 Para
más datos sobre Pecajías y sus llamaba Yerusá, hija de Sacod. 34 Hizo lo
empresas, véanse los Anales del Reino de que el Señor aprueba, igual que su padre,
Israel. Azarías. 35 Pero no desaparecieron los san-
tuarios paganos; allí la gente seguía sacrifi-
Pécaj de Israel (740-731)
27 Pécaj, hijo de Romelía, subió al trono
cando y quemando incienso. Yotán cons-
truyó la puerta superior del templo.
de Israel en Samaría el año cincuenta y dos 36 Para más datos sobre Yotán y sus em-
del reinado de Azarías de Judá. Reinó diez
años. 28 Hizo lo que el Señor reprueba, repi- presas, véanse los Anales del Reino de
tiendo los pecados que Jeroboán, hijo de Judá. 37 Por entonces empezó el Señor a
Nabat, hizo cometer a Israel. 29 En su tiem- mandar contra Judá a Razín, rey de Da-
po, Tiglat Piléser, rey de Asiria, fue y se masco, y a Pécaj, hijo de Romelía.
38 Yotán murió, y lo enterraron con sus
apoderó de Iyón, Abel Bet-Maacá, Yanoj,
Cades, Jasor, Galaad, Galilea y toda la re- antepasados en la Ciudad de David, su an-
gión de Neftalí, y llevó a sus habitantes de- tecesor. Su hijo Acaz le sucedió en el trono.
portados a Asiria.
30 Oseas, hijo de Elá, tramó una conspi- Acaz de Judá (734-727)
(2 Cr 28)
ración contra Pécaj, hijo de Romelía; lo 1 Acaz, hijo de Yotán, subió al trono
mató y lo suplantó en el trono el año vein- 16 de Judá el año diecisiete del reinado
te del reinado de Yotán, hijo de Azarías. de Pécaj, hijo de Romelía. 2 Cuando subió al
31 Para más datos sobre Pécaj y sus em-
trono tenía veinte años, y reinó en Jerusa-
presas, véanse los Anales del Reino de Is- lén dieciséis años. No hizo, como su ante-
rael. pasado David, lo que el Señor aprueba.
Yotán de Judá (739-734) 3 Imitó a los reyes de Israel. Incluso sacrifi-
(2 Cr 27) có a su hijo en la hoguera, según las cos-
32 Yotán, hijo de Azarías, subió al trono tumbres aborrecibles de las naciones que el
de Judá el año segundo del reinado de Pé- Señor había expulsado ante los israelitas.
caj de Israel, hijo de Romelía. 33 Cuando su- 4 Sacrificaba y quemaba incienso en los lu-
bió al trono tenía veinticinco años, y reinó gares altos, en las colinas y bajo los árbo-
en Jerusalén dieciséis años. Su madre se les frondosos.

15,23-26 Pecajías de Israel. Una vez más se repi- crítica respecto de los cultos locales. Se le abona la
te la escena de un regicidio. Pecajías, hijo y sucesor de construcción de la puerta superior del Templo (35). En
Menajén, es asesinado por su oficial Pécaj, quien lo esta época, el hermano reino del norte y el rey de Si-
suplanta en el trono. Pecajías reinó durante dos años ria provocan escaramuzas en el territorio de Judá. De
y también «hizo lo que el Señor reprueba» (24). hecho, no habría que entenderlas tanto como un hos-
15,27-31 Pécaj de Israel. La política internacional tigamiento, sino más bien como una forma de presio-
ha empeorado y las relaciones con Asiria son más di- nar al rey para que se alíe con Israel y Siria contra Asi-
fíciles. Si el rey asirio Pul había exigido un alto tributo ria.
a Menajén (19), ahora las tropas asirias entran decidi- 16,1-20 Acaz de Judá. Desde la evaluación negati-
damente en territorio israelita y deportan a la pobla- va de Salomón en 1 Re 11,1-33 no habíamos vuelto a
ción. No olvidemos que el método conquistador de encontrar otra igual o peor contra un rey de Judá.
los asirios consistía en deportar a los habitantes de los Acaz hizo todo lo que reprueba el Señor; no sólo imi-
países derrotados y traer colonos de otras provincias tó la conducta de los reyes del norte, sino que además
con el fin de bloquear cualquier intento de levanta- participó él mismo de los cultos locales que el deute-
miento (cfr. 17,24). La situación interna de Israel em- ronomista y los profetas denunciaban y que todos los
peora con la conspiración y el posterior asesinato del reyes anteriores a él apenas sí toleraron. No contento
rey a manos de Oseas, quien ocupará el trono por el con ello, revivió una antigua costumbre de los pueblos
resto de vida que le queda al agónico reino del norte. que «el Señor había expulsado ante los israelitas» (3) y
15,32-38 Yotán de Judá. Regresamos a Judá, don- que el pueblo judío consideraba abominable hacía
de después de un largo reinado muere Azarías, al que mucho tiempo: sacrificar en la hoguera a los hijos pri-
le sucede su hijo Yotán, quien en vida de su padre ya mogénitos.
«estaba al frente de palacio y gobernaba la nación» Las políticas interna y externa están muy agitadas
(5b) a causa de la enfermedad del rey (5a). Yotán es bajo este reinado. Ya en el reinado de Yotán, el narra-
alabado por el deuteronomista, aunque con la misma dor había advertido que «empezó el Señor a mandar
495 2 REYES 17
5 Por entonces, Razín de Damasco y Pé- –Sobre el altar grande quema el holo-
caj de Israel, hijo de Romelía, subieron para causto de la mañana y la ofrenda de la tar-
atacar a Jerusalén; la cercaron, pero no pu- de, el holocausto del rey y su ofrenda, el
dieron conquistarla. 6 También por enton- holocausto del pueblo y su ofrenda; derra-
ces el rey de Edom reconquistó Eilat y ex- ma sobre él sus libaciones y la sangre de
pulsó de allí a los judíos; los de Edom los sacrificios. Del altar de bronce me ocu-
fueron a Eilat y se establecieron allí, hasta paré yo.
el día de hoy. 16 El sacerdote Urías hizo lo que le man-
7 Acaz mandó una embajada a Tiglat Pi- dó el rey Acaz. 17 El rey arrancó las abraza-
léser, rey de Asiria, con este mensaje: Soy deras que recubrían la base y retiró los re-
hijo y vasallo tuyo. Ven a librarme del poder cipientes para el agua; el depósito montado
del rey de Siria y del rey de Israel, que se sobre los toros de bronce lo bajó de su so-
han levantado en armas contra mí. 8 Acaz porte y lo puso sobre las losas del pavi-
recogió la plata y el oro que había en el mento. 18 En consideración al rey de Asiria,
templo y en el tesoro de palacio y se lo en- quitó también la tribuna del trono construi-
vió al rey de Asiria como regalo. 9 El rey de da en el templo y la entrada exterior para el
Asiria le atendió, subió contra Damasco, se rey.
19 Para más datos sobre Acaz y sus em-
apoderó de ella, deportó a sus habitantes a
Quir y mató a Razín. presas, véanse los Anales del Reino de
10 Entonces, el rey Acaz fue a Damasco Judá.
20 Acaz murió, y lo enterraron con sus
a presentarse a Tiglat Piléser, rey de Asiria.
Y cuando vio el altar que había en Damas- antepasados en la Ciudad de David. Su hijo
co, envió al sacerdote Urías el diseño del Ezequías le sucedió en el trono.
altar, con todos sus detalles. 11 Antes de Oseas de Israel (731-722)
que el rey volviera de Damasco, el sacer- 1 Oseas, hijo de Elá, subió al trono
dote Urías construyó un altar siguiendo to- 17 de Israel en Samaría el año doce del
das las instrucciones enviadas por el rey. reinado de Acaz de Judá. Reinó nueve
12 Cuando Acaz volvió de Damasco, vio el años. 2 Hizo lo que el Señor reprueba, aun-
altar, se acercó, subió hasta él, 13 quemó su que no tanto como los reyes de Israel pre-
holocausto y su ofrenda, derramó su liba- decesores suyos. 3 Salmanasar, rey de Asi-
ción y roció el altar con la sangre de los sa- ria, lo atacó, y Oseas se le sometió
crificios de comunión que acababa de ofre- pagándole tributo. 4 Pero el rey de Asiria
cer. 14 El antiguo altar de bronce, que descubrió que Oseas lo traicionaba: había
estaba situado ante el Señor, lo retiró de la enviado emisarios a Sais, al rey de Egipto,
fachada del edificio, es decir, entre el altar y no pagó el tributo como hacía otros años.
nuevo y el templo, y lo puso al lado norte Entonces el rey de Asiria lo apresó y lo en-
del nuevo altar. 15 Luego dio estas órdenes cerró en la cárcel. 5 El rey de Asiria invadió
al sacerdote Urías: el país y asedió a Samaría durante tres

contra Judá a Razín, rey de Damasco, y a Pécaj, hijo poner que la represión aumenta. En reconocimiento a
de Romelía» (15,37); pero es Acaz quien debe en- Tiglat Piléser, Acaz manda construir en Jerusalén un al-
frentarse a estos dos enemigos. Según los historiado- tar idéntico al que ha visto en Damasco, donde se de-
res, Damasco e Israel estaban presionando a Judá para bía celebrar el culto oficial al rey. Es curioso que no
conformar una coalición contra Asiria y así zafarse de haya ni una sola palabra de valoración crítica a esta
su poder opresor. Sin embargo, Acaz se inclina por actuación de Acaz, ya que toca valores tan tradiciona-
otra salida política: recurre directamente al poderoso les como el Templo, el altar y el culto. Hemos de en-
del momento para solicitar protección y ayuda contra tender que en la valoración dada en los versículos 3s
Damasco e Israel, no sin antes declararse «hijo y vasa- queda todo dicho.
llo» del rey asirio Tiglat Piléser y de poner en sus ma- 17,1-41 Oseas de Israel. En tan sólo tres versícu-
nos un generoso presente (7s). Ni corto ni perezoso, el los queda presentada la historia del reinado de Ose-
rey asirio atiende el llamado del desesperado rey de as, último rey de Israel. A pesar de recibir la misma
Judá y rápidamente se apodera de Damasco, capital calificación de todos sus predecesores, se deja cons-
de Siria, y mata al rey Razín. Sobre la suerte de Israel tancia de que no fue tan malo como los demás reyes
no se habla más en este capítulo, pero hemos de su- anteriores a él (2). Los versículos 3s describen la últi-
2 REYES 17 496
años. 6 El año noveno de Oseas, el rey de 14 Pero no hicieron caso, sino que se pusie-
Asiria conquistó Samaría, deportó a los is- ron tercos, como sus padres, que no con-
raelitas a Asiria y los instaló en Jalaj, junto fiaron en el Señor, su Dios. 15 Rechazaron
al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones sus mandatos y el pacto que había hecho el
de Media. 7 Eso sucedió porque, dando cul- Señor con sus padres y las advertencias
to a dioses extranjeros, los israelitas habían que les hizo; se fueron tras los ídolos vanos
pecado contra el Señor, su Dios, que los y ellos mismos se desvanecieron, imitando
había sacado de Egipto, del poder del Fa- a las naciones vecinas, cosa que el Señor
raón, rey de Egipto; 8 procedieron según las les había prohibido. 16 Abandonaron los
costumbres de las naciones que el Señor preceptos del Señor, su Dios, se hicieron
había expulsado ante ellos y que introduje- ídolos de fundición –¡los dos terneros!– y
ron los reyes nombrados por ellos mismos. erigieron un poste sagrado; se postraron
9 Los israelitas blasfemaron contra el Señor, ante el ejército del cielo y dieron culto a
su Dios; en todo lugar habitado, desde las Baal. 17 Sacrificaron en la hoguera a sus hi-
torres de vigilancia hasta las plazas fuertes, jos e hijas, practicaron la adivinación y la
se erigieron lugares de culto; 10 erigieron magia y se vendieron para hacer lo que el
postes sagrados y piedras conmemorativas Señor reprueba, irritándolo. 18 El Señor se
en las colinas altas y bajo los árboles fron- irritó tanto contra Israel, que los arrojó de
dosos; 11 allí quemaban incienso, como ha- su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá,
cían las naciones que el Señor había deste- 19 aunque tampoco Judá guardó los pre-
rrado ante ellos. Obraron mal, irritando al ceptos del Señor, su Dios, sino que imitó el
Señor. 12 Dieron culto a los ídolos, cosa que proceder de Israel. 20 El Señor rechazó a
el Señor les había prohibido. toda la raza de Israel, la humilló, la entregó
13 El Señor había advertido a Israel y al saqueo, hasta que acabó por arrojarla de
Judá por medio de los profetas y videntes: su presencia. 21 Porque cuando Israel se
Vuelvan de su mala conducta y observen desgajó de la casa de David y eligieron rey
mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley a Jeroboán, hijo de Nabat, Jeroboán desvió
que di a sus padres, que les comuniqué por a Israel del culto al Señor y lo indujo a co-
medio de mis servidores los profetas. meter un grave pecado. 22 Los israelitas

ma etapa de las relaciones internacionales entre Is- visión provocada por Jeroboán a la muerte de Salo-
rael y Asiria. Habiendo sido atacado Israel, el rey se món y la introducción en Israel del pecado de aposta-
somete bajo tributo, pero bien pronto se dirige se- sía que duró hasta su caída definitiva. En efecto, Jero-
cretamente a Egipto para pedirle su apoyo contra Asi- boán erigió dos becerros de oro y los entronizó para
ria. Descubierta esta jugada política, Asiria reacciona su culto: uno en Betel, frontera con Judá, y otro en
con la invasión definitiva y con la captura del rey. En Dan, límite norte con Siria. De este modo, nadie tenía
dos versículos (5s) queda descrita la caída y ruina de que desplazarse hasta Jerusalén a dar culto al Señor
lo que se llamó «reino del norte»; los israelitas son (cfr. 1 Re 12,26-30).
deportados y el territorio colonizado por prisioneros Los versículos 24-41 describen la situación de los
de otras provincias del mismo imperio asirio (cfr. nuevos colonos obligados a vivir en el territorio ahora
18,9-12). perteneciente a Asiria. El problema que enfrenta la
El resto del capítulo es una larga reflexión del na- nueva población a la hora de celebrar el culto es pu-
rrador deuteronomista sobre lo acontecido al reino de ramente simbólico, con lo cual se quiere decir que
Israel. Según su análisis, todo sucedió porque Israel se aunque el territorio había sido conquistado y los is-
rebeló contra Dios, su antiguo Liberador, y se puso al raelitas expulsados de él, quien ejerce la verdadera
servicio de otros dioses, cosa que el Señor les tenía soberanía es el Señor; por eso, el narrador pone en
prohibido (7-12). Los versículos 13-17 amplían los boca del mismísimo rey asirio la orden de enviar allí a
motivos de la perdición de Israel: a pesar de haber un sacerdote israelita para que instruya a la gente en
sido avisado y aconsejado por Dios por medio de sus el modo correcto de celebrar el culto al Señor. Adver-
profetas, el pueblo desobedeció al Señor y se dedicó timos aquí una consecuencia histórica que se des-
a las prácticas de los pueblos vecinos. La sentencia se prende de la conquista, de la colonización y de las
encuentra en los versículos 18-20: los pecados de Is- prácticas religioso-cultuales de este período: el sincre-
rael irritaron tanto al Señor, que decidió arrojarlo de tismo que fue surgiendo en Samaría. Éste, sumado a
su presencia y dejar sólo a Judá, aunque según el con- cierto rechazo preexistente que los habitantes de Judá
cepto del narrador tampoco es un modelo de obe- sentían hacia los de Samaría, provocó el odio que per-
diencia. Todo este mal de Israel tiene un origen: la di- siste hasta hoy.
497 2 REYES 18
imitaron a la letra el pecado de Jeroboán, Avá, a Nibjás y Tartac; los de Sefarvain sa-
23 hasta que el Señor los arrojó de su pre- crificaban a sus hijos en la hoguera en ho-
sencia, como había dicho por sus siervos nor de sus dioses Adramélec y Anamélec.
los profetas, y fueron deportados desde su 32 También daban culto al Señor; nombra-
tierra a Asiria, donde todavía están. ron sacerdotes a gente de la masa del pue-
24 El rey de Asiria trajo gente de Ba- blo, para que oficiaran en los santuarios de
bilonia, Cutá, Avá, Jamat y Sefarvain y la los lugares altos. 33 De manera que daban
estableció en las poblaciones de Samaría, culto al Señor y a sus dioses, según la reli-
para reemplazar a los israelitas. Ellos to- gión del país de donde habían venido.
maron posesión de Samaría y se instalaron 34 Hasta hoy vienen haciendo según sus an-
en sus poblados. 25 Pero al empezar a insta- tiguos ritos; no veneran al Señor ni proce-
larse allí, no daban culto al Señor, y el Se- den según sus mandatos y preceptos, se-
ñor les envió leones que hacían estrago en- gún la ley y la norma dada por el Señor a
tre los colonos. 26 Entonces expusieron al los hijos de Jacob, al que impuso el nom-
rey de Asiria: bre de Israel.
–La gente que llevaste a Samaría como 35 El Señor había hecho un pacto con
colonos no conoce los ritos del dios del ellos y les había mandado:
país, y por eso éste les ha enviado leones –No veneren a otros dioses, ni los ado-
que hacen estrago entre ellos, porque no ren, ni les den culto, ni les ofrezcan sacrifi-
conocen los ritos del dios del país. cios, 36 sino que deben venerar al Señor,
27 El rey de Asur ordenó: que los sacó de Egipto con gran fuerza y
–Lleven allá uno de los sacerdotes de- brazo extendido; a él adorarán y a él le ofre-
portados de Samaría, para que se establez- cerán sacrificios. 37 Observarán los precep-
ca allí y les enseñe los ritos del dios del tos y normas, la ley y los mandatos que les
país. ha dado por escrito. No rendirán culto a
28 Uno de los sacerdotes deportados de otros dioses. 38 No olviden el pacto que ha
Samaría fue entonces a establecerse en Be- hecho con ustedes. 39 No rindan culto a
tel, y les enseñó cómo había que dar culto otros dioses, sino al Señor, su Dios, y él los
al Señor. 29 Pero todos aquellos pueblos se librará de sus enemigos.
fueron haciendo sus dioses, y cada uno en 40 Pero no hicieron caso, sino que proce-
la ciudad donde vivía los puso en los san- dieron según sus antiguos ritos. 41 Así,
tuarios de los lugares altos que habían aquella gente honraba al Señor y daba cul-
construido los de Samaría. 30 Los de Babi- to a sus ídolos. Y sus descendientes siguen
lonia hicieron a Sucot–Benot; los de Cutá, a hasta hoy haciendo lo mismo que sus ante-
Nergal; los de Jamat, a Asima; 31 los de pasados.

HASTA LA CAÍDA DE JERUSALÉN


Ezequías de Judá (727-698) que su antepasado David. 4 Suprimió los
(2 Cr 29-32) santuarios paganos, destrozó los postes sa-
1 Ezequías, hijo de Acaz, subió al grados, rompió las piedras conmemorati-
18 trono de Judá el año tercero del rei- vas y trituró la serpiente de bronce que ha-
nado de Oseas de Israel, hijo de Elá. bía hecho Moisés porque los israelitas
2 Cuando subió al trono tenía veinticinco seguían todavía quemándole incienso; la
años, y reinó en Jerusalén veintinueve llamaban Nejustán. 5 Puso su confianza en
años. Su madre se llamaba Abí, hija de Za- el Señor, Dios de Israel, y no tuvo compa-
carías. 3 Hizo lo que el Señor aprueba, igual ración con ninguno de los reyes que hubo

18,1—20,21 Ezequías de Judá. Los siguientes ca- Ezequías asciende al trono (18,1-8). Constatada la
pítulos hasta el veinte inclusive, están dedicados a fecha de asunción al poder de Ezequías, de inmedia-
Ezequías y a la crisis externa que le tocó enfrentar con to se pasa a su calificación. Cualquier descendiente
Asiria, la potencia de turno. de David envidiaría la evaluación que se hace de este
2 REYES 18 498
en Judá, antes o después de él. 6 Se adhirió 17 Desde Laquis, el rey de Asiria des-
al Señor, sin apartarse de él, y cumplió los pachó al general en jefe, al jefe de eunucos
mandamientos que el Señor había dado a y al copero mayor para que fueran con un
Moisés. 7 El Señor estuvo con él, y así tuvo fuerte destacamento a Jerusalén, al rey
éxito en todas sus empresas. Se rebeló Ezequías. Fueron, y cuando llegaron a Je-
contra el rey de Asiria y no le rindió vasa- rusalén se detuvieron ante el Canal del Es-
llaje. 8 Derrotó a los filisteos hasta Gaza, de- tanque de Arriba, que queda junto al cami-
vastando todo su territorio, desde las torres no del Campo del Tintorero. 18 Llamaron al
de vigilancia hasta las plazas fuertes. rey, y salieron a recibirlos Eliacín, hijo de
9 El año cuarto del reinado de Ezequías, Jelcías, mayordomo de palacio; Sobná, el
que corresponde al séptimo del reinado de secretario, y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf.
19 El copero mayor les dijo:
Oseas de Israel, hijo de Elá, Salmanasar,
rey de Asiria, atacó a Samaría y la sitió. –Digan a Ezequías: Así dice el em-
10 Al cabo de tres años, el año sexto de Eze- perador, el rey de Asiria: ¿En qué fundas tu
quías, que corresponde al noveno de Ose- confianza? 20 Tú piensas que la estrategia y
as de Israel, la conquistó. 11 El rey de Asiria la valentía militares son cuestión de pala-
deportó a los israelitas a Asiria y los insta- bras. ¿En quién confías para rebelarte con-
ló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y tra mí? 21 ¿Te fías de ese bastón de caña
en las poblaciones de Media, 12 por no ha- quebrada que es Egipto? Al que se apoya
ber obedecido al Señor, su Dios, y haber en él, se le clava en la mano y se la atra-
quebrantado su pacto; no obedecieron ni viesa; eso es el Faraón para los que confí-
cumplieron lo que les había mandado Moi- an en él. 22 Y si me replicas: yo confío en el
sés, siervo del Señor. Señor, nuestro Dios, ¿no es ése el dios cu-
13 El año catorce del reinado de Eze- yos santuarios y altares ha suprimido Eze-
quías, Senaquerib, rey de Asiria, atacó to- quías, exigiendo a Judá y a Jerusalén que
das las plazas fuertes de Judá, y las con- se postren ante ese altar en Jerusalén?
23 Por tanto, haz una apuesta con mi señor,
quistó. 14 Entonces Ezequías mandó a
Laquis este mensaje para el rey de Asiria: el rey de Asiria, y te daré dos mil caballos,
Soy culpable. Retírate y te pagaré la multa si es que tienes quien los monte. 24 ¿Cómo
que me impongas. El rey asirio impuso a te atreves a desairar a uno de los últimos
Ezequías de Judá el pago de nueve mil ki- siervos de mi señor, confiando en que Egip-
los de plata y novecientos kilos de oro. to te proporcionará carros y jinetes? 25 ¿Te
15 Ezequías le entregó toda la plata que ha- crees que he subido a arrasar esta ciudad
bía en el templo y en el tesoro de palacio. sin consultar con el Señor? Fue el Señor
16 Fue en aquella ocasión cuando Ezequías quien me dijo que subiera a devastar este
rompió las puertas del santuario y los pila- país.
res que Azarías de Judá había recubierto de 26 Eliacín, hijo de Jelcías, Sobná y Yoaj
oro, y se los entregó al rey de Asiria. dijeron al copero mayor:

rey, hijo de Acaz. Ezequías no sólo hizo lo que agrada Ahí estuvo el éxito de todas sus empresas. Ésa es la
al Señor, sino que actuó en todo como David; hasta concreción de lo que ya fijaba la corriente deutero-
en su triunfo contra los filisteos es idéntico a su ante- nomista como clave para el éxito y la prosperidad de
pasado (8). A Ezequías se le abona, además, el haber cada israelita (cfr. Dt 4,40; 5,29.33; 6,3.18; 12,28;
suprimido los cultos locales que sus predecesores no etc.).
habían logrado eliminar, ¡incluso destruyó la serpien- Crisis externa de Judá (18,9-37). Los versículos 9-
te de bronce que Moisés había fabricado en el des- 12 hacen un recuento de la catástrofe del reino del
ierto y a la cual todavía quemaban incienso! (4). La norte y de la deportación de la cual fueron objeto to-
valoración global positiva del reinado de Ezequías está dos sus habitantes. Una vez más se subraya la desgra-
en relación con: 1. Haber hecho lo que el Señor cia de Israel provocada por su propia rebeldía, por no
aprueba. 2. Haber eliminado los cultos en los lugares haber cumplido lo que el Señor les había mandado
altos –o cultos locales –. 3. Pero sobre todo porque por medio de Moisés. Este resumen es el marco histó-
«puso su confianza en el Señor, Dios de Israel» (5), «se rico para presentar ahora la situación del reino de
adhirió al Señor, sin apartarse de él, y cumplió los Judá y sus relaciones con Asiria. En efecto, una vez
mandamientos que el Señor había dado a Moisés»(6). arrasado el reino del norte, la pretensión asiria es ha-
499 2 REYES 19
–Por favor, háblanos en arameo, que lo 36 Todoscallaron y no respondieron pa-
entendemos. No nos hables en hebreo, ante labra. Tenían consigna del rey de no res-
la gente que está en las murallas. ponder. Eliacín, hijo de Jelcías, mayordo-
37
27 Pero el copero les replicó: mo de palacio; Sobná, el secretario, y el
–¿Crees que mi señor me ha enviado heraldo Yoaj, hijo de Asaf, se presentaron al
para que les comunique solamente a ti y a rey con las vestiduras rasgadas, y le comu-
tu señor este mensaje? También es para los nicaron las palabras del copero mayor.
hombres que están en la muralla, y que
tendrán que comer su excremento y beber Cuando el rey Ezequías lo oyó, se
su orina, igual que ustedes. 19 rasgó las vestiduras, se vistió un sa-
28 E, irguiéndose, gritó a voz en cuello, yal y fue al templo; 2 y despachó a Eliacín,
en hebreo: mayordomo de palacio; a Sobná, el secre-
–¡Escuchen las palabras del emperador, tario, y a los sacerdotes más ancianos, ves-
rey de Asiria! 29 Así dice el rey: Que no los tidos de sayal, para que fueran a decirle al
engañe Ezequías, porque no podrá librarlos profeta Isaías, hijo de Amós:
de mi mano. 30 Que Ezequías no los haga 3 –Así dice Ezequías: Hoy es un día de
confiar en el Señor, diciendo: el Señor nos angustia, de castigo y de vergüenza; los hi-
librará y no entregará esta ciudad al rey de jos llegan al parto y no hay fuerza para dar-
Asiria. 31 No hagan caso a Ezequías, por- los a luz. 4 Ojalá oiga el Señor, tu Dios, las
que esto dice el rey de Asiria: ríndanse y palabras del copero mayor, a quien su se-
hagan la paz conmigo, y cada uno comerá ñor, el rey de Asiria, ha enviado para ultra-
de su viña y de su higuera y beberá de su jar al Dios vivo, y castigue las palabras que
pozo, 32 hasta que llegue yo para llevarlos a el Señor, tu Dios, ha oído. ¡Reza por el res-
una tierra como la de ustedes, tierra de tri- to que todavía subsiste!
go y vino nuevo, tierra de pan y viñedos, 5 Los ministros del rey Ezequías se pre-
tierra de aceite y miel, para que vivan y no sentaron a Isaías, 6 y éste les dijo:
mueran. No hagan caso de Ezequías, que –Digan a su señor: Así dice el Señor: No
los engaña, diciendo: el Señor nos librará. te asustes por esas palabras que has oído,
33 ¿Acaso los dioses de las naciones han li- por las blasfemias de los criados del rey de
brado a sus países de la mano del rey de Asiria. 7 Yo mismo le meteré un espíritu, y
Asiria? 34 ¿Dónde están los dioses de Jamat cuando oiga cierta noticia, se volverá a su
y Arpad, los dioses de Sefarvain, Hená y país, y allí lo haré morir a espada.
Avá? ¿Han librado a Samaría de mi poder? 8 El copero mayor regresó y encontró al
35 ¿Qué dios de esos países ha podido librar rey de Asiria combatiendo contra Libna,
sus territorios de mi mano? ¿Y va el Señor porque había oído que se había retirado de
a librar de mi mano a Jerusalén? Laquis 9 al recibir la noticia de que Tarjaca,
cer lo mismo con Judá; sin embargo, una primera sa- aunque los diplomáticos jerosolimitanos piden al emi-
lida política tiene efecto, al menos temporalmente: sario de Senaquerib que hable en arameo para que el
Ezequías se somete al poderoso mediante un costoso pueblo no entienda esta retahíla, el emisario no hace
vasallaje que se sufraga con los tesoros del Templo y caso y repite prácticamente el mismo discurso en he-
del palacio real (14-16), vasallaje que ya venía pagán- breo con más fuerza, en el cual deja en entredicho el
dose desde que Judá pidiera protección a Asiria con- poder de Dios y la rectitud, veracidad y valentía de
tra Israel y Damasco bajo el reinado de Acaz. Ezequías (28-35).
Pero el peligro no desaparece; los versículos 17-37 El rey Ezequías consulta al profeta Isaías (19,1-7).
recogen el amenazante mensaje que envía Senaque- Como era costumbre, ante un inminente peligro se
rib, rey asirio, a Ezequías. El mensaje deja entrever la consultaba a un profeta para saber la voluntad de Dios
absoluta confianza que tiene el rey asirio en su ejérci- respecto a las medidas que se debían tomar. En este
to y en su fuerza de ataque; ningún reino le ha resis- caso, Ezequías envía sus mensajeros al profeta Isaías
tido, o lo que es igual, ningún dios ha podido con él para que consulte al Señor. Isaías ejercía desde tiem-
en los territorios que se ha propuesto conquistar. po atrás su ministerio en Jerusalén (cfr. Is 6,1; 7,3) y ya
¿Cómo puede creer Ezequías que Judá y Jerusalén son había criticado la decisión del rey de rebelarse contra
una excepción? El mensaje, más que fundado en he- Asiria. Su crítica más contundente se dirigía contra el
chos reales, busca el impacto psicológico en el rey y deseo de aliarse con Egipto, la «caña quebrada»,
en cada uno de los habitantes de Jerusalén. Por eso, como la llama el rey asirio (18,21). Isaías estaba con-
2 REYES 19 500
rey de Etiopía, había salido para luchar 19 Ahora, Señor, Dios nuestro
contra él. sálvanos de su mano
Senaquerib envió de nuevo mensajeros para que sepan
a Ezequías a decirle: todos los reinos del mundo
10 –Digan a Ezequías, rey de Judá: Que que tú solo, Señor, eres Dios.
no te engañe tu Dios, en quien confías, 20 Isaías, hijo de Amós, mandó decir a
pensando que Jerusalén no caerá en ma- Ezequías:
nos del rey de Asiria. 11 Tú mismo has oído –Así dice el Señor, Dios de Israel: He
cómo han tratado los reyes de Asiria a to- oído lo que me pides acerca de Senaquerib,
dos los países: exterminándolos, ¿y tú te rey de Asiria. 21 Ésta es la palabra que el
vas a librar? 12 ¿Los salvaron a ellos los dio- Señor pronuncia contra él:
ses de los pueblos que destruyeron mis
predecesores: Gozán, Jarán, Résef, y los Te desprecia y se burla de ti
edenitas de Telasar? 13 ¿Dónde está el rey la doncella, la ciudad de Sión;
de Jamat, el rey de Arpad, el rey de Sefar- mueve la cabeza a tu espalda
vain, de Hená y de Avá? la ciudad de Jerusalén.
22 ¿A quién has ultrajado e insultado,
14 Ezequías tomó la carta de mano de
los mensajeros y la leyó; después subió al contra quién has alzado la voz
templo, la desplegó ante el Señor 15 y oró: y levantado tus ojos a lo alto?
¡Contra el Santo de Israel!
Señor, Dios de Israel, 23 Por medio de tus mensajeros
sentado sobre querubines: has ultrajado al Señor:
Tú solo eres el Dios Con mis numerosos carros
de todos los reinos del mundo. yo he subido
Tú hiciste el cielo y la tierra. a las cimas de los montes,
16 Inclina tu oído, Señor, y escucha; a las cumbres del Líbano;
abre tus ojos, Señor, y mira. he talado la estatura de sus cedros
Escucha el mensaje y sus mejores cipreses;
que ha enviado Senaquerib entré en su último reducto,
para ultrajar al Dios vivo. en la espesura de su bosque.
17 Es verdad, Señor: 24 Yo excavé pozos
los reyes de Asiria y bebí aguas extranjeras,
han asolado todos los países sequé bajo la planta de mis pies
y su territorio, todos los canales de Egipto.
18 han quemado todos sus dioses 25 ¿No lo has oído?
–porque no son dioses, Desde antiguo lo decidí,
sino hechura de manos humanas, en tiempos remotos lo preparé
madera y piedra– y los han destruido. y ahora lo realizo;

vencido de que Asiria era un instrumento de castigo Dios es soberano de todos los reinos del mundo, pues-
en manos de Dios para escarmentar a Judá por sus re- to que es Él quien ha creado los cielos y la tierra (15).
beldías (cfr. Is 30,1-5; 31,1-3). Con todo, Isaías de- 2. El Señor está encumbrado sobre la tierra, y por eso
vuelve a los mensajeros del rey con noticias que ins- le suplica que se incline para escuchar y ver los ultra-
piran confianza: el ejército asirio se retirará y su rey jes de que son objeto tanto Dios como su pueblo es-
morirá asesinado en su propio país (6s). cogido (16). No se deja de reconocer que, ciertamen-
Nuevo mensaje a Ezequías (19,8-14). Las inten- te, Asiria ha arrasado con todo a su paso, incluso con
ciones de Asiria respecto a Judá siguen en pie. Sena- los dioses de cada localidad; pero se debe a que éstos
querib cuestiona el poder del Dios de Judá para salvar no son dioses, sino figuras hechas por manos huma-
a su pueblo, dado que el rey asirio y su dios Asur han nas, no como el Dios de Israel, que es el único, el ver-
sometido a todos los territorios y países contra los que dadero, el que vive y hace vivir (17s). 3. Por todo lo
han combatido. anterior, el Dios vivo de Israel debe intervenir para que
Oración de Ezequías (19,15-19). El rey, consterna- todo el mundo sepa que Él es Único y Verdadero (19).
do, se dirige al Templo y allí ora ante el Señor. La ora- Mensaje de Isaías a Ezequías (19,20-34). Aun-
ción consta de tres partes: 1. Ezequías confiesa que su que Ezequías ha orado directamente al Señor, la res-
501 2 REYES 20
por eso tú reduces sus plazas fuertes 32 Por eso así dice el Señor
a montones de escombros. acerca del rey de Asiria:
26 Sus habitantes, faltos de fuerza, No entrará en esta ciudad,
con la vergüenza de la derrota, no disparará contra ella su flecha,
fueron como pasto del campo, no se acercará con escudo
como verde de los prados, ni levantará contra ella un terraplén;
como la hierba de las azoteas, 33 por el camino por donde vino
que se quema antes de crecer. se volverá,
27 Conozco cuándo te sientas pero no entrará en esta ciudad
y te levantas, –oráculo del Señor–.
cuándo entras y sales; 34 Yo defenderé a esta ciudad
28 porque te agitas contra mí para salvarla,
y tu arrogancia por mi honor y el de David, mi siervo.
sube a mis oídos, 35 Aquella misma noche salió el ángel
te pondré mi argolla en la nariz del Señor e hirió en el campamento asirio a
y mi freno en el hocico, ciento ochenta y cinco mil hombres. Por la
y te llevaré por el camino mañana, al despertar, los encontraron ya
por donde viniste. cadáveres.
29 Esto te servirá de señal:
36 Senaquerib, rey de Asiria, levantó el
Éste año comerán campamento, se volvió a Nínive y se quedó
el grano abandonado; allí. 37 Y un día, mientras estaba postrado
el año que viene, en el templo de su dios Nisroc, Adramélec
lo que brote sin sembrar; y Saréser lo asesinaron, y escaparon al te-
el año tercero sembrarán rritorio de Ararat. Su hijo Asaradón le suce-
y cosecharán, dió en el trono.
plantarán viñas
y comerán sus frutos. Enfermedad de Ezequías
30 De nuevo 1 En
aquel tiempo, Ezequías cayó en-
el resto de la casa de Judá 20 fermo de muerte. El profeta Isaías,
echará raíces por abajo hijo de Amós, fue a visitarlo, y le dijo:
y dará fruto por arriba; –Así dice el Señor: Ordena todos los
31 porque de Jerusalén asuntos de tu casa, porque vas a morir sin
saldrá un resto, remedio.
del monte Sión los sobrevivientes. 2 Entonces Ezequías volvió la cara a la
¡El celo del Señor lo cumplirá! pared y oró al Señor:
puesta a su súplica le viene por medio del profeta (cfr. Éx 14,19-31) y cómo el rey, con lo poco que que-
Isaías. Su oración ha sido escuchada, así que la res- dó de su ejército, se retiró a su país, desapareciendo
puesta va dirigida a Senaquerib. El Señor hace un re- así la amenaza sobre Jerusalén. El acontecimiento,
cuento de las acciones heroicas de este rey, pero que tiene ciertamente un trasfondo histórico, es leído
para decir que todo lo que ha realizado ha sido por en clave teológica por el redactor deuteronomista
disposición divina, porque Él está por encima de como un gesto del amor y favor divinos hacia Jerusa-
todo: todo lo ve, todo lo escudriña, todo lo conoce lén; del mismo modo, su caída y destrucción a manos
(22-27). Pero es llegada la hora de ponerle la «argolla de Babilonia años más tarde será vista como un casti-
en la nariz» (28), es decir, de hacerle sentir al arro- go por su infidelidad (cfr. 21,10-15; 23,27). En el ver-
gante rey quién es realmente el Poderoso; la mane- sículo 37 se constata la muerte de Senaquerib a ma-
ra de hacerle sentir su poder es devolviéndolo a casa nos de unos conspiradores, con lo cual se cumple lo
(28b). Los versículos 29-34 son la promesa para los dicho en 19,7.
habitantes de Jerusalén y las señales concretas para 20,1-11 Enfermedad de Ezequías. Ante la inmi-
que sepan que Asiria no tocará la Ciudad Santa; la de- nencia de su muerte, refrendada por la palabra profé-
fensa la hará el propio Señor por honor a David, «mi tica (1c), encontramos de nuevo la faceta piadosa,
siervo» (34). orante, del rey. Con el argumento de su rectitud de
Liberación de Jerusalén (19,35-37). Los últimos vida consigue del Señor una revocación de la palabra
versículos de este capítulo narran cómo el ejército asi- dada por medio de Isaías, y es el mismo profeta quien
rio fue herido por el ángel del Señor durante la noche le anuncia la decisión divina no sólo de prolongar sus
2 REYES 20 502
3 –Señor, recuerda que he caminado en enfermedad. 13 Ezequías se alegró y enseñó
tu presencia con corazón sincero e íntegro a los mensajeros su tesoro: la plata y el oro,
y que he hecho lo que te agrada. los bálsamos y ungüentos, toda la vajilla y
Y lloró con largo llanto. cuanto había en sus depósitos. No quedó
4 Pero no había salido Isaías del patio nada en su palacio y en sus dominios que
central, cuando recibió esta Palabra del Se- Ezequías no les enseñase.
ñor: 14 Pero el profeta Isaías se presentó al
5 –Vuelve a decirle a Ezequías, jefe de mi rey Ezequías y le dijo:
pueblo: Así dice el Señor, Dios de tu padre –¿Qué ha dicho esa gente, y de dónde
David: He escuchado tu oración, he visto vienen a visitarte?
tus lágrimas. Mira, voy a sanarte: dentro de Ezequías contestó:
tres días podrás subir al templo; 6 y añado a –Han venido de un país lejano: de Babi-
tus días otros quince años. Te libraré de las lonia.
manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciu- 15 Isaías preguntó:
dad; protegeré a esta ciudad, por mí y por –¿Qué han visto en tu casa?
mi siervo David. Ezequías dijo:
7 Isaías ordenó: –Todo. No he dejado nada de mis teso-
–Hagan una pasta de higos; que lo apli- ros sin enseñárselo.
quen a la herida, y sanará. 16 Entonces Isaías le dijo:
8 Ezequías le preguntó: –Escucha la Palabra del Señor: 17 Mira,
–¿Y cuál es la señal de que el Señor me llegarán días en que se llevarán a Babilonia
va a sanar y dentro de tres días podré subir todo lo que hay en tu palacio, cuanto ate-
al templo? soraron tus abuelos hasta hoy. No quedará
9 Isaías respondió: nada, dice el Señor. 18 Y a los hijos que sa-
–Ésta es la señal de que el Señor cum- lieron de ti, que tú engendraste, se los lle-
plirá la palabra dada: ¿Quieres que la som- varán a Babilonia para que sirvan como pa-
bra adelante diez grados o que atrase diez? laciegos del rey.
19 Ezequías dijo:
10 Ezequías comentó:
–Es fácil que la sombra adelante diez –Es auspiciosa la Palabra del Señor que
grados, lo difícil es que atrase diez. has pronunciado, porque se decía a sí mis-
11 El profeta Isaías clamó al Señor, y el mo: Mientras yo viva, habrá paz y seguri-
Señor hizo que la sombra atrasase diez gra- dad.
20 Para más datos sobre Ezequías y sus
dos en el reloj de Acaz.
victorias y las obras que hizo: la cisterna y
Embajada de Merodac Baladán el canal que construyó para llevar el agua a
12 En aquel tiempo, Merodac Baladán, la ciudad, véanse los Anales del Reino de
hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió Judá.
cartas y regalos al rey Ezequías cuando se 21 Ezequías murió, y su hijo Manasés le
enteró de que se había restablecido de su sucedió en el trono.

días, sino de concederle un período de paz y de tran- 20,12-21 Embajada de Merodac Baladán. Eze-
quilidad respecto a su enemigo Asiria (5s). Extraña- quías ha recibido una embajada muy especial prove-
mente, nos encontramos con un Ezequías dudoso, niente de Babilonia, que viene a congratularlo por el res-
que pide una señal del cumplimiento de dichas pro- tablecimiento de su salud. En medio de la euforia, el rey
mesas. Decimos extrañamente, porque unos versícu- les enseña todos los tesoros y riquezas del Templo y de
los atrás hemos visto a un rey que se ha mantenido fir- palacio. Esto provoca una ensombrecedora profecía de
me y confiado en su Señor, pese a las amenazas del rey Isaías sobre el fin de Judá a manos de los babilonios. Vis-
asirio y pese a la constatación de que su poderío mili- to que dicho vaticinio se dará a largo plazo, el rey toma
tar ha sembrado el pánico, el terror y la muerte por las palabras del profeta como buen anuncio, puesto que
donde pasa. De todos modos, Isaías le demuestra la semejante augurio no acaecerá durante su reinado. Eze-
veracidad de la Palabra del Señor con un signo: atrasa quías hace gala del egoísmo propio de quienes ostentan
diez grados la sombra del reloj de sol. ¡Irónicamente, el poder, a los que sólo preocupa que su integridad per-
el resto de años del rey comienza a ensombrecerse a sonal esté a salvo. Termina este capítulo con la consa-
partir de este momento! bida fórmula sobre la muerte del rey y su sucesión (21).
503 2 REYES 21
Manasés de Judá (698-643) 11 –Puestoque Manasés de Judá ha he-
(2 Cr 33,1-20) cho esas cosas abominables, se ha portado
1 Cuando Manasés subió al trono te-
peor que los amorreos que le precedieron y
21 nía doce años, y reinó en Jerusalén ha hecho pecar a Judá con sus ídolos; 12 así
cincuenta y cinco años. Su madre se lla- dice el Señor, Dios de Israel: Yo voy a traer
maba Jepsibá. 2 Hizo lo que el Señor re- sobre Jerusalén y Judá tal catástrofe, que
prueba, imitando las costumbres abomina- al que lo oiga le retumbarán los oídos.
bles de las naciones que el Señor había 13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel
expulsado ante los israelitas. 3 Reconstruyó como hice en Samaría, el mismo nivel con
los santuarios paganos que su padre, Eze- que medí a la dinastía de Ajab, y fregaré a
quías, había hecho destruir, levantó altares Jerusalén como a un plato, que se friega
a Baal y erigió un poste sagrado, igual que por delante y por detrás. 14 Desecharé al
hizo Acaz de Israel; adoró y dio culto a todo resto de mi herencia, lo entregaré en poder
el ejército del cielo; 4 puso altares en el de sus enemigos, será presa y botín de sus
templo del Señor, del que había dicho el enemigos, 15 porque han hecho lo que yo
Señor: Pondré mi nombre en Jerusalén; repruebo, me han irritado desde el día en
5 edificó altares a todo el ejército del cielo
que sus padres salieron de Egipto hasta
en los dos atrios del templo, 6 sacrificó a su hoy.
hijo en la hoguera; practicó la adivinación y 16 Además, Manasés derramó ríos de
la magia; instituyó nigromantes y adivinos. sangre inocente, de forma que inundó Je-
Hacía continuamente lo que el Señor re- rusalén de punta a punta, aparte del peca-
prueba, irritándolo. 7 La imagen de Astarté do que hizo cometer a Judá haciendo lo
que había fabricado la colocó en el templo que el Señor reprueba.
del que el Señor había dicho a David y a su 17 Para más datos sobre Manasés y los
hijo Salomón: En este templo y en Jerusa- crímenes que cometió, véanse los Anales
lén, a la que elegí entre todas las tribus de del Reino de Judá.
Israel, pondré mi nombre para siempre; 8 ya 18 Manasés murió, y lo enterraron en el
no dejaré que Israel ande errante, lejos de jardín de su palacio, el jardín de Uzá. Su
la tierra que di a sus padres, a condición de hijo Amón le sucedió en el trono.
que pongan por obra cuanto les mandé, si-
guiendo la ley que les promulgó mi siervo Amón de Judá (643-640)
Moisés. 9 Pero ellos no hicieron caso. Y Ma- (2 Cr 33,21-25)
nasés los extravió, para que se portasen 19 Cuando Amón subió al trono tenía
peor que las naciones a las que el Señor veintidós años, y reinó en Jerusalén dos
había exterminado ante los israelitas. años. Su madre se llamaba Mesulémet, hija
10 El Señor dijo entonces por medio de de Jarús, natural de Yotbá. 20 Hizo lo que el
sus servidores los profetas: Señor reprueba, igual que su padre, Mana-
21,1-18 Manasés de Judá. Si el pecado y la perdi- pecialmente por la vida. Hay un dato muy importan-
ción del reino del norte, así como el consecuente cas- te que vale la pena tener en cuenta: el deuteronomis-
tigo, tienen como responsable a Jeroboán (cfr. 17,21- ta, al tiempo que denuncia las acciones negativas del
23), el pecado, la perdición y el futuro castigo del rey y lo responsabiliza de los males que sobrevendrán
pueblo de Judá tienen su origen en Manasés. Pese a al pueblo, da a entender que el pueblo le sigue con
ser el hijo y sucesor del inigualable Ezequías (cfr. 18,3- agrado (8s); esto le sirve al narrador para recordar que
8), Manasés se encarga de restablecer todo lo que su el pueblo ha sido pecador y rebelde desde que salió
padre había abolido: los cultos locales, la idolatría, las de Egipto (15). De nuevo, a propósito del comporta-
costumbres paganas y la contaminación del culto con miento de Manasés, cobra fuerza la profecía que ya
estatuas y altares en el mismísimo Templo de Jerusa- Isaías había pronunciado delante de Ezequías: Judá y
lén; hace lo que nuestra mentalidad popular atribuiría Jerusalén no tendrán buen fin (10-15).
a un «anticristo». Pero sus pecados no se quedan sólo 21,19-26 Amón de Judá. Muy difícilmente podía
en lo cultual o religioso, el deuteronomista denuncia transformar Amón, el sucesor, un reinado tan largo
también sus continuos crímenes y los frecuentes de- como el de Manasés, especialmente sus «contrarrefor-
rramamientos de sangre inocente «hasta inundar a mas». Era más fácil continuar la misma línea de su pa-
Jerusalén» (24,4), una exageración del narrador para dre, como en efecto lo hizo durante su breve período
resaltar su sensibilidad por la justicia social, es- de reinado. También Amón recibe la calificación ne-
2 REYES 21 504
sés; 21 imitó a su padre: dio culto y adoró a fectos del edificio 6 –carpinteros, albañiles y
los mismos ídolos que su padre; 22 dejó al tapiadores– o para comprar madera y pie-
Señor, Dios de sus padres, no caminó por dras talladas para reparar el edificio. 7 Pero
sus sendas. 23 Sus cortesanos conspiraron que no les pidan cuentas del dinero que les
contra él y lo asesinaron en el palacio; entregan, porque se portan con honradez.
24 pero la población mató a los conspirado- 8 El sumo sacerdote Jelcías, dijo al cro-
res, y nombraron rey sucesor a Josías, hijo nista Safán:
de Amón. –He encontrado en el templo el libro de
25 Para más datos sobre Amón y sus em-
la ley.
presas, véanse los Anales del Reino de 9 Entregó el libro a Safán, y éste lo leyó.
Judá. Luego fue a dar cuenta al rey:
26 Lo enterraron en su sepultura del jar-
–Tus siervos han juntado el dinero que
dín de Uzá. Su hijo Josías le sucedió en el había en el templo y se lo han entregado a
trono. los encargados de las obras.
10 Y le comunicó la noticia:
Josías de Judá (640-609)
(2 Cr 34s) –El sacerdote Jelcías me ha dado un li-
1 Cuando
Josías subió al trono tenía bro.
22 dieciocho años, y reinó treinta y un Safán lo leyó ante el rey, 11 y cuando el
años en Jerusalén. Su madre se llamaba rey oyó el contenido del libro de la ley, se
Yedidá, hija de Adaya, natural de Boscat. rasgó las vestiduras 12 y ordenó al sacer-
2 Hizo lo que el Señor aprueba. Siguió el ca- dote Jelcías; a Ajicán, hijo de Safán; a Ac-
mino de su antepasado David, sin desviar- bor, hijo de Miqueas; al cronista Safán, y a
se a derecha ni izquierda. 3 El año diecio- Asaías, funcionario real:
cho de su reinado mandó al secretario 13 –Vayan a consultar al Señor por mí y
Safán, hijo de Asalías, hijo de Musulán, que por el pueblo y por todo Judá a propósito
fuera al templo con este encargo: de este libro que han encontrado; porque el
4 –Preséntate al sacerdote Jelcías; que Señor estará enfurecido contra nosotros,
tenga preparado el dinero ingresado en el porque nuestros padres no obedecieron los
templo por las colectas que los porteros mandatos de este libro cumpliendo lo pres-
hacen entre la gente. 5 Que se lo entreguen crito en él.
a los encargados de las obras del templo, 14 Entonces el sacerdote Jelcías, Ajicán,
para que lo repartan a los obreros que tra- Acbor, Safán y Asaías fueron a ver a la pro-
bajan en el templo reparando los desper- fetisa Julda, esposa de Salún, el guardarro-

gativa del deuteronomista, como un rey contrario al nocimiento del pecado del pueblo (22,18-20). Con
ideal del creyente judío y al modelo de rey que debía este trasfondo podremos entender mejor las seis gran-
regirse por los mandatos del Señor. des acciones que emprende el rey: 1. Una vez leído
22,1–23,30 Josías de Judá. Junto con su bisabue- el rollo delante de todo el pueblo, el rey sella ante el
lo Ezequías, Josías es el único rey de Judá que mere- Señor una alianza suscrita por todos (23,1-3), al igual
ce el calificativo de rey justo, equiparable a David. que había hecho Josué en Siquén siglos antes (cfr. Jos
De Josías sabemos que retoma la política reformado- 24,1-28). 2. Renovada y suscrita la alianza, Josías em-
ra de su bisabuelo; según la narración, todo comien- prende la purificación del culto; esto implica la aboli-
za porque Josías ordena una remodelación y repara- ción definitiva de todos los santuarios locales y de to-
ción del edifico del Templo. En dichos trabajos, el dos los reductos de culto a otras divinidades que
sacerdote Jelcías encuentra una copia del libro de la queden en el reino (23,4-15). 3. Centraliza definitiva-
Ley, el cual, después de haberlo leído, envía al rey mente el culto en Jerusalén y hace venir a la ciudad a
para que también él lo lea. Una vez que ha escucha- todos los sacerdotes que oficiaban en los santuarios
do Josías el contenido del rollo, «se rasgó las vestidu- locales (23,8). 4. Su acción abarca también los terri-
ras» (22,11) en señal de humillación y de reconoci- torios del norte donde alcanza su reinado, pues mu-
miento de que el pueblo estaba muy lejos de lo chos de ellos han sido recuperados por el mismo Jo-
exigido por el Señor. sías para Judá; allí derriba el altar de Betel que había
Consultada la profetisa Julda por orden del rey, re- construido Jeroboán cuando la división del reino, así
toma la profecía del castigo de Judá (22,16s), pero al como los centros de culto en los lugares altos disper-
mismo tiempo envía un mensaje de tranquilidad sos por toda Samaría (23,15-20). 5. Una vez realiza-
como respuesta del Señor a la humillación y el reco- do este trabajo, sólo queda una cosa: la celebración
505 2 REYES 23
pa, hijo de Ticua de Jarjás. Julda vivía en 4 Luego mandó el rey al sumo sacerdote
Jerusalén, en el Barrio Nuevo. Le expusie- Jelcías, a los sacerdotes de segundo orden
ron el caso, 15 y ella les respondió: y a los porteros que sacaran del templo to-
–Así dice el Señor, Dios de Israel: Dígan- dos los utensilios fabricados para Baal, As-
le al hombre que los ha enviado: 16 Así dice tarté y todo el ejército del cielo. Los quemó
el Señor: Yo voy a traer la desgracia sobre fuera de Jerusalén, en los campos del Ce-
este lugar y todos sus habitantes: todas las drón, y llevaron las cenizas a Betel. 5 Supri-
maldiciones de este libro que ha leído el rey mió a los sacerdotes establecidos por los
de Judá; 17 por haberme abandonado y ha- reyes de Judá para quemar incienso en los
ber quemado incienso a otros dioses, irri- lugares altos de las poblaciones de Judá y
tándome con sus ídolos, está ardiendo mi alrededores de Jerusalén, y a los que ofre-
cólera contra este lugar, y no se apagará. cían incienso a Baal, al sol y a la luna, a los
18 Y al rey de Judá, que los ha enviado a signos del zodíaco y al ejército del cielo.
consultar al Señor, díganle: Así dice el Se- 6 Sacó del templo el poste sagrado y lo lle-
ñor, Dios de Israel: 19 Porque tu corazón se vó fuera de Jerusalén, al torrente Cedrón lo
ha conmovido y te has humillado delante el quemó junto al torrente y lo redujo a ceni-
Señor al oír mi amenaza contra este lugar y zas, que echó a la fosa común. 7 Derribó las
sus habitantes, que serán objeto de espan- habitaciones del templo dedicadas a la
to y de maldición; porque te has rasgado prostitución sagrada, donde las mujeres te-
las vestiduras y llorado en mi presencia, jían mantos para Astarté. 8 Hizo venir de las
también yo te escucho –oráculo del Señor–. poblaciones de Judá a todos los sacerdotes
20 Por eso, cuando yo te reúna con tus pa- y, desde Guibeá hasta Berseba, profanó los
dres, te enterrarán en paz, sin que llegues a lugares altos donde estos sacerdotes ofrecí-
ver con tus ojos la desgracia que voy a traer an incienso. Derribó la capilla de los sátiros
a este lugar. que había a la entrada de la puerta de Jo-
Ellos llevaron la respuesta al rey. sué, gobernador de la ciudad, a mano iz-
quierda según se entra. 9 Pero a los sacer-
1 El rey ordenó que se presentasen dotes de los santuarios paganos no se les
23 ante él todos los ancianos de Judá y permitía subir al altar del Señor en Jerusa-
de Jerusalén. 2 Luego subió al templo, lén, sino que sólo comían panes ázimos en-
acompañado de todos los judíos y los habi- tre sus hermanos. 10 Profanó el horno del
tantes de Jerusalén, los sacerdotes, los valle de Ben-Hinón, para que nadie quema-
profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. se a su hijo o su hija en honor de Moloc.
El rey les leyó el libro de la alianza encon- 11 Hizo desaparecer los caballos que los re-
trado en el templo. 3 Después, de pie sobre yes de Judá habían dedicado al sol, en la
el estrado, selló ante el Señor la alianza, entrada del templo, junto a la habitación del
comprometiéndose a seguirle y cumplir sus eunuco Natanmélec, en las dependencias
preceptos, normas y mandatos, con todo el del templo; quemó el carro del sol. 12 Tam-
corazón y con toda el alma, cumpliendo las bién derribó los altares en la azotea de la
cláusulas de la alianza escritas en aquel li- galería de Acaz, construidos por los reyes
bro. El pueblo entero suscribió la alianza. de Judá, y los altares construidos por Ma-

de la Pascua en honor del Señor, porque «no se había Desafortunadamente, en la lectura que hace el deute-
celebrado una Pascua semejante desde el tiempo en ronomista de los acontecimientos históricos mundia-
que los jueces gobernaban a Israel ni durante todos les de la época, sólo se tiene en cuenta la tesis del cas-
los reyes de Israel y Judá» (23,22). 6. Para ajustarse tigo del que se ha hecho merecedor el pueblo de Judá
más todavía a las exigencias del libro de la Ley, hace por sus infidelidades y rebeldías, un punto de vista
desaparecer también a nigromantes, adivinos, ídolos, muy limitado. Con ello queda en entredicho la ima-
fetiches y todos los aborrecibles objetos de cultos ex- gen de ese Dios justo y misericordioso, lleno de bon-
traños que aún quedaban en Judá y en Jerusalén dad y de paciencia que se percibe en otros momen-
(23,24). tos de la vida del pueblo. No estamos ante el Dios que
Pero ni la humillación del rey, ni la renovación de por encima de todo ama y perdona, el que siglos más
la alianza, ni las reformas cultuales y religiosas logran tarde nos va a revelar Jesús de Nazaret y al cual no-
apartar la profecía de la destrucción de Jerusalén. sotros debemos adherir nuestra fe.
2 REYES 23 506
nasés en los dos atrios del templo; los tritu- en las poblaciones de Samaría, construidas
ró y esparció el polvo en el torrente Cedrón. por los reyes de Israel para irritar al Señor;
13 Profanó los santuarios paganos que mira- hizo con ellos lo mismo que en Betel. 20 So-
ban a Jerusalén, al sur del monte de los bre los altares degolló a los sacerdotes de
Olivos, construidos por Salomón, rey de Is- los santuarios paganos que había allí, y
rael, en honor de Astarté el ídolo abomi- quemó encima huesos humanos. Luego se
nable de los fenicios, Camós el ídolo abo- volvió a Jerusalén, 21 y ordenó al pueblo:
minable de Moab y Malcón el ídolo –Celebren la Pascua en honor del Señor,
abominable de los amonitas. 14 Destrozó las su Dios, como está prescrito en este libro
piedras conmemorativas, cortó los postes de la alianza.
sagrados y llenó el lugar que ellos ocupa- 22 No se había celebrado una Pascua se-
ban con huesos humanos. 15 Derribó tam- mejante desde el tiempo en que los jueces
bién el altar de Betel y el santuario con- gobernaban a Israel ni durante todos los re-
struido por Jeroboán, hijo de Nabat, con el yes de Israel y Judá. 23 Fue el año diecio-
que hizo pecar a Israel. Lo trituró hasta re- cho del reinado de Josías cuando se cele-
ducirlo a polvo, y quemó el poste sagrado. bró aquella Pascua en Jerusalén en honor
16 Al darse la vuelta, Josías vio los se- del Señor.
pulcros que había allí en el monte; enton- 24 Para cumplir las cláusulas de la ley,
ces envió a recoger los huesos de aquellos escritas en el libro que el sacerdote Jelcías
sepulcros, los quemó sobre el altar y los encontró en el templo, Josías extirpó tam-
profanó, según la Palabra del Señor anun- bién a los nigromantes y adivinos, ídolos,
ciada por el profeta, cuando Jeroboán, en fetiches y todas las monstruosidades que
la fiesta, estaba de pie ante el altar. Al dar- se veían en territorio de Judá y en Jerusa-
se la vuelta, Josías levantó la vista hacia el lén. 25 Ni antes ni después hubo un rey
sepulcro del profeta que había anunciado como él, que se convirtiera al Señor con
estos sucesos, 17 y preguntó: todo el corazón, con toda el alma y con to-
–¿Qué es aquel mausoleo que estoy das sus fuerzas, conforme en todo con la
viendo? ley de Moisés. 26 Sin embargo, el Señor no
Los de la ciudad le respondieron: aplacó su furor contra Judá, por lo mucho
–Es el sepulcro del profeta que vino de que le había irritado Manasés. 27 El Señor
Judá y anunció lo que acabas de hacer con dijo:
el altar de Betel. –También a Judá la apartaré de mi pre-
18 Entonces el rey ordenó: sencia, como hice con Israel; y repudiaré a
–¡Déjenlo! Que nadie remueva sus hue- Jerusalén, mi ciudad elegida, y al templo
sos. en que determiné establecer mi Nombre.
Así se conservaron sus huesos junto con 28 Para más datos sobre Josías y sus
los del profeta que había venido de Sama- empresas, véanse los Anales del Reino de
ría. Judá.
19 Josías hizo desaparecer también to- 29 En su tiempo, el faraón Necó, rey de
dos los edificios de los santuarios que había Egipto, subió a ver al rey de Asiria, camino

23,31-35 Joacaz de Judá. Después de la muerte de 23,36–24,7 Joaquín de Judá. Joaquín es el rey
Josías comienza ya a dibujarse la curva de la caída de- que Egipto ha impuesto en Judá; su verdadero nom-
finitiva de Judá. Joacaz, en el poco tiempo que reina, bre era Eliacim, pero el faraón se lo cambia por el de
prefiere volver a las prácticas de su bisabuelo Manasés Joaquín. Todavía bajo el dominio egipcio, Nabucodo-
y de los demás reyes que hicieron lo que el Señor re- nosor de Babilonia somete a Judá. El rey Joaquín se re-
prueba. Pese a las amenazas internacionales del po- bela, pensando tal vez que Egipto lo defendería; sin
derío babilónico que se cierne sobre todo el Cercano embargo, Babilonia intensifica sus ataques y no sólo
Oriente, Egipto quiere demostrar que también es fuer- mantiene sometida a Judá, sino que además arrinco-
te: somete a Judá, deporta al rey, lo suplanta por otro na a Egipto al arrebatar sus últimos territorios en Ca-
miembro de la familia de Josías y obliga al antiguo rei- naán (24,7). De nuevo se recalca que todas estas ac-
no a pagar un fuerte tributo. Joacaz muere en tierra ciones contra Judá son enviadas por el Señor para
egipcia, quizá como un presagio de la desgracia que castigar los pecados de los reyes que no fueron fieles
está por llegar a toda la nación judaíta. al querer divino.
507 2 REYES 24
del Éufrates. El rey Josías salió a hacerle quilarla, conforme a la palabra que había
frente, y Necó lo mató en Meguido, al pri- pronunciado por sus siervos los profetas.
mer encuentro. 30 Sus siervos pusieron el 3 Eso le sucedió a Judá por orden del Se-
cadáver en un carro, lo trasladaron de Me- ñor, para apartarla de su presencia por los
guido a Jerusalén y lo enterraron en su se- pecados que había cometido Manasés, 4 y
pulcro. Entonces la gente tomó a Joacaz, por la sangre inocente que derramó hasta
hijo de Josías, lo ungieron y lo nombraron inundar a Jerusalén; el Señor no quiso per-
rey sucesor. donar.
5 Para más datos sobre Joaquín y sus
Joacaz de Judá (609)
(2 Cr 36,1-4) empresas, véanse los Anales del reino de
31 Cuando Joacaz subió al trono tenía Judá.
6 Joaquín murió, y su hijo Jeconías le
veintitrés años, y reinó tres meses en Jeru-
salén. Su madre se llamaba Jamutal, hija sucedió en el trono.
7 El rey de Egipto no volvió a salir de su
de Jeremías, natural de Libna. 32 Joacaz
hizo lo que el Señor reprueba, igual que sus país, porque el rey de Babilonia se había
antepasados. 33 El faraón Necó lo encarce- apoderado de las antiguas posesiones del
ló en Ribla, provincia de Jamat, para impe- rey de Egipto, desde el Nilo hasta el Éufra-
dirle reinar en Jerusalén, e impuso al país tes.
un tributo de tres mil kilos de plata y trein- Jeconías de Judá (598-597)
ta de oro. (2 Cr 36,9s)
8 Cuando Jeconías subió al trono tenía
34 El faraón Necó nombró rey a Eliacín,
hijo de Josías, como sucesor de su padre, dieciocho años, y reinó tres meses en Jeru-
Josías, y le cambió el nombre por el de salén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de
Joaquín. A Joacaz se lo llevó a Egipto, Elnatán, natural de Jerusalén. 9 Hizo lo que
donde murió. 35 Joaquín entregó al faraón el Señor reprueba, igual que su padre.
10 En aquel tiempo, los oficiales de Na-
la plata y el oro, pero para ello tuvo que im-
poner una contribución a la nación: cada bucodonosor, rey de Babilonia, subieron
uno, según su tarifa, pagó la plata y el oro contra Jerusalén y la cercaron. 11 Nabuco-
que había que entregar al Faraón. donosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén
cuando sus oficiales la tenían cercada.
Joaquín de Judá (609-598) 12 Jeconías de Judá se rindió al rey de Ba-
(2 Cr 36,5-8)
bilonia, con su madre, sus ministros, gene-
36 Cuando Joaquín subió al trono tenía
rales y funcionarios. El rey de Babilonia los
veinticinco años, y reinó once años en Je- apresó el año octavo de su reinado. 13 Se
rusalén. Su madre se llamaba Zebida, hija llevó los tesoros del templo y de palacio, y
de Fedayas, natural de Rumá. 37 Hizo lo que destrozó todos los utensilios de oro que Sa-
el Señor reprueba, igual que sus antepasa- lomón, rey de Israel, había hecho para el
dos. templo según las órdenes del Señor. 14 De-
portó a todo Jerusalén, los generales, los ri-
1 Durante su reinado, Nabucodono-
24 cos –diez mil deportados–, los herreros y
sor, rey de Babilonia, hizo una expe- cerrajeros; sólo quedó la plebe. 15 Nabuco-
dición militar, y Joaquín le quedó sometido donosor deportó a Jeconías a Babilonia.
por tres años. Pero se le rebeló. Llevó deportados de Jerusalén a Babilonia
2 Entonces el Señor mandó contra él al rey, la reina madre y sus mujeres, sus
guerrillas de caldeos y sirios, moabitas y funcionarios y grandes del reino, 16 todos
amonitas; los envió contra Judá para ani- los ricos –siete mil deportados–, los herre-

24,8-17 Jeconías de Judá. Ya no hay nada que ha- que hay en Jerusalén. Para refrendar aún más su domi-
cer. Babilonia es ahora el dueño absoluto de todos los nio, se hace también con el rey, con su familia y con lo
territorios al occidente del Éufrates, incluido Egipto. más representativo de la clase noble dirigente del país.
Judá, gobernada por Jeconías, no puede hacer sino ren- Estamos ante la primera de al menos tres deportaciones
dirse pacíficamente al nuevo amo mundial, quien se selectivas que aún realizará Babilonia. Las profecías,
alza con los tesoros del Templo y con todo lo valioso aunque no se especifica cuáles, se están cumpliendo.
2 REYES 24 508
ros y cerrajeros –mil deportados–, todos Nabucodonosor en Babilonia– llegó a Jeru-
aptos para la guerra. 17 En su lugar nombró salén Nabusardán, jefe de la guardia, fun-
rey a su tío Matanías, y le cambió el nom- cionario del rey de Babilonia. 9 Incendió el
bre en Sedecías. templo, el palacio real y las casas de Jeru-
Sedecías de Judá (597-587)
salén, y puso fuego a todos los palacios.
10 El ejército caldeo, a las órdenes del jefe
(2 Cr 36,11-14)
18 Cuando Sedecías subió al trono tenía de la guardia, derribó las murallas que ro-
veintiún años, y reinó once años en Jerusa- deaban a Jerusalén. 11 Nabusardán, jefe de
lén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de la guardia, se llevó cautivos al resto del
Jeremías, natural de Libna. 19 Hizo lo que el pueblo que había quedado en la ciudad, a
Señor reprueba, igual que había hecho Jo- los que se habían pasado al rey de Babilo-
aquín. 20 Eso le sucedió a Jerusalén y Judá nia y al resto de la plebe. 12 De la clase baja
por la cólera del Señor, hasta que las arro- dejó algunos, para que cultivaran los cam-
jó de su presencia. Sedecías se rebeló con- pos y las viñas.
13 Los caldeos rompieron las columnas
tra el rey de Babilonia.
de bronce, las bases y el depósito de bron-
Caída de Jerusalén ce que había en el templo, para llevarse el
(Jr 52)
bronce a Babilonia. 14 También llevaron los
1 Peroel año noveno de su reinado, calderos, paletas, cuchillos, bandejas y to-
25 el día diez del décimo mes, Nabuco- dos los utensilios de bronce que servían
donosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén para el culto. 15 El jefe de la guardia tomó
con todo su ejército, acampó frente a ella y los incensarios e hisopos, y todo lo que ha-
construyó torres de asalto alrededor. 2 La bía, en dos lotes, de oro y de plata, 16 y las
ciudad quedó sitiada hasta el año once del dos columnas, el depósito y los pedestales
reinado de Sedecías, 3 el día noveno del que había hecho Salomón para el templo;
mes cuarto. El hambre apretó en la ciudad, era imposible calcular lo que pesaba el
y no había pan para la población. 4 Se abrió bronce de aquellos objetos; 17 cada colum-
brecha en la ciudad, y los soldados huyeron na medía nueve metros y estaba rematada
de noche, por la puerta entre las dos mura- por un capitel de bronce de metro y medio
llas, junto a los jardines reales, mientras los de altura, adornado con trenzados y grana-
caldeos rodeaban la ciudad, y se marcha- das alrededor, todo de bronce.
ron por el camino de la estepa. 5 El ejército 18 El jefe de la guardia apresó al sumo
caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la sacerdote, Serayas, al vicario Sofonías y a
estepa de Jericó, mientras sus tropas se los tres porteros; 19 en la ciudad, apresó
dispersaban, abandonándolo. 6 Apresaron también a un dignatario jefe del ejército y a
al rey, y se lo llevaron al rey de Babilonia, cinco hombres del servicio personal del rey,
que estaba en Ribla, y lo procesó. 7 A los hi- que se encontraban en la ciudad; al secre-
jos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su tario del general en jefe, que había hecho el
vista; a Sedecías lo cegó, le echó cadenas reclutamiento de los terratenientes, y a se-
de bronce y lo llevó a Babilonia. senta ciudadanos que se encontraban en la
8 El día primero del quinto mes –que co- ciudad. 20 Nabusardán, jefe de la guardia,
rresponde al año diecinueve del renado de los apresó y se los llevó al rey de Babilonia,
24,18-20 Sedecías de Judá. Al igual que Egipto, pero es alcanzado cerca de Jericó y llevado preso a
Babilonia impone a un nuevo rey, Matanías, tío del Ribla. Allí ejecuta Nabucodonosor dos acciones con
rey deportado, cuyo nombre pasa a ser Sedecías. un alto valor simbólico: asesina en presencia del rey
También este rey «hizo lo que el Señor reprueba» preso a sus propios hijos, luego le arranca los ojos y
(19), con lo cual también contribuyó a acelerar el cas- lo encadena para llevarlo prisionero a Babilonia, ca-
tigo definitivo. pital del imperio. De otro lado, Jerusalén es arrasada,
25,1-21 Caída de Jerusalén. Las tropas babilóni- sus murallas destruidas y el Templo incendiado; el
cas se presentan de nuevo en la ciudad de Jerusalén, sumo sacerdote es apresado y el resto de la población
que alcanza a resistir durante algún tiempo. Cuando deportada, quedando sólo unos cuantos habitantes
ya se veía todo perdido, el rey decide abrir una bre- de la clase social más baja. «Así marchó Judá al des-
cha en la muralla de la ciudad y escapar de noche, tierro» (21).
509 2 REYES 25
a Ribla. 21 El rey de Babilonia los hizo eje- 25 Pero al séptimo mes, Ismael, hijo de
cutar en Ribla, provincia de Jamat. Natanías, hijo de Elisamá, de sangre real,
Así marchó Judá al destierro. llegó con diez hombres y asesinó a Godolí-
as y a los judíos y caldeos de su séquito en
Godolías
(Jr 40s) Mispá. 26 Todo el pueblo, chicos y grandes,
22 Nabucodonosor, rey de Babilonia, con los capitanes, emprendieron la huida a
nombró a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Egipto, por miedo a los caldeos.
Safán, gobernador de los que quedaban en Amnistía
territorio de Judá, la gente que él dejaba. 27 El año treinta y siete del destierro de
23 Cuando los capitanes y sus hombres oye-
Jeconías de Judá, el día veinticuatro del
ron que el rey de Babilonia había nombra- mes doce, Evil Merodac, rey de Babilonia,
do gobernador a Godolías, fueron a Mispá, en el año de su subida al trono, concedió
a visitarlo, Ismael, hijo de Natanías; Juan, gracia a Jeconías de Judá y lo sacó de la
hijo de Carej; Serayas, hijo de Tanjumet, el cárcel. 28 Le prometió su favor y colocó su
netofateo, y Yezanías, de Maacá; todos ellos trono más alto que los de los otros reyes
con sus hombres. 24 Godolías les juró: que había con él en Babilonia. 29 Le cambió
–No teman someterse a los caldeos. Per- el traje de preso y le hizo comer a su mesa
manezcan en el país, obedezcan al rey de mientras vivió. 30 Y mientras vivió se le pa-
Babilonia y les irá bien. saba una pensión diaria de parte del rey.

25,22-26 Godolías. Para controlar el territorio con- cesor de Nabucodonosor, continuara con esta tradi-
quistado de Judá, Babilonia nombra gobernador a Go- ción y concediera la amnistía no sólo a Joaquín, el rey
dolías, al parecer miembro de una familia noble de Je- que había sido llevado a Babilonia en el primer grupo
rusalén. Godolías se establece en Mispá, ciudad vecina de deportados de Judá, sino también a otros reyes
a la destruida capital, desde donde aconseja a sus pai- presos. El narrador deuteronomista sólo menciona a
sanos que se mantengan sumisos al nuevo amo para Joaquín; el rey le promete su favor y su asiento es el
no sufrir más complicaciones. Sin embargo, a los po- más alto de entre el resto de los amnistiados (28). Con
cos meses es asesinado por uno del partido antibabi- estos datos, el narrador quizá pretenda mantener viva
lónico. Esta acción atrajo entre la población el temor a la esperanza de un futuro distinto para Judá; puede
las represalias de Babilonia, y por ello muchos huyeron que vea en Joaquín, favorecido ahora por el rey babi-
a refugiarse en Egipto. Recordemos que en esta huída lónico, el punto en el cual se apoyará la continuidad
arrastraron consigo a Jeremías, el profeta que prefería de la promesa davídica, aquél de quien descenderá el
la sumisión a Babilonia antes que pensar en Egipto rey bueno y justo que describe Dt 17,14-20. El hecho
como apoyo, y menos aún como lugar de refugio. es que el deuteronomista no constata deliberadamen-
25,27-30 Amnistía. Era costumbre entre los reyes te el fin definitivo de Judá, ni hace ningún tipo de re-
mesopotámicos conceder gracias especiales al pueblo flexión como la que hiciera ante la caída del reino del
en el año de su ascensión al trono; se habla incluso de norte. Tampoco explicita que ya no tiene caso seguir
una condonación general de deudas y de la liberación pensando en una futura monarquía, y menos aún en
de algunos presos. Es probable que Evil Merodac, su- una dinastía davídica.

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