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PoLicia NacioNaL de coLombia dirección General La Por eL camiNo de La eficieNcia, La traNsPareNcia

PoLicia NacioNaL de coLombia

dirección General

PoLicia NacioNaL de coLombia dirección General La Por eL camiNo de La eficieNcia, La traNsPareNcia y
PoLicia NacioNaL de coLombia dirección General La Por eL camiNo de La eficieNcia, La traNsPareNcia y

La

Por eL camiNo de La eficieNcia, La traNsPareNcia y eL bueN uso de La fuerza

La PoLicía NacioNaL Por eL camiNo de La eficieNcia, La traNsPareNcia y eL bueN uso de La fuerza

Publicación de la Policía Nacional de colombia dirección General - oficina de Planeación

Presidente de la república Doctor ÁLVARO URIBE VÉLEZ

ministro de defensa Nacional Doctor JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN

director General Policía Nacional BrigaDier general OSCAR ADOLFO NARANJO TRUJILLO

subdirector General Policía Nacional BrigaDier general RAFAEL PARRA GARZÓN

inspector General Policía Nacional BrigaDier general GUILLERMO ARANDA LEAL

director de seguridad ciudadana BrigaDier general ORLANDO PÁEZ BARÓN

ISBN 978-958-98278-5-7

CONTENIDO Presentación 4 eficiencia Policial 6 caPítuLo ii La transparencia Policial 13 2.1 La Transparencia

CONTENIDO

Presentación 4 eficiencia Policial 6 caPítuLo ii La transparencia Policial 13 2.1 La Transparencia como
Presentación
4
eficiencia Policial
6
caPítuLo ii
La transparencia Policial
13
2.1 La Transparencia como Valor Institucional
15
2.2 Políticas Anticorrupción en el Ámbito Policial
17
2.2.1 Políticas dirigidas al recurso humano
17
2.2.2 Políticas de control
18
al recurso humano 17 2.2.2 Políticas de control 18 el buen uso de la fuerza 23
al recurso humano 17 2.2.2 Políticas de control 18 el buen uso de la fuerza 23

el buen uso de la fuerza

23

3.1 El uso de la fuerza

23

3.2 El uso de la fuerza policial lo decide también la actitud del ciudadano

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3.3 Normas para el uso de la fuerza y armas de fuego en el marco del respeto por los Derechos Humanos

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3.3.1 Principios esenciales del uso de la fuerza

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3.3.2 Responsabilidad por el uso de la fuerza y armas de fuego

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bibliografíaesenciales del uso de la fuerza 26 3.3.2 Responsabilidad por el uso de la fuerza y

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del uso de la fuerza 26 3.3.2 Responsabilidad por el uso de la fuerza y armas

Policía Nacional de Colombia

PRESENTACION

En los tiempos actuales, la brutalidad, la corrupción y la ineficiencia – esta última expresada en resultados poco efectivos-, persisten como amenazas que se ciernen sobre las organizaciones policiales, lo cual les ha implicado re- formas en sus estructuras, funciones, procesos y cultura, en aras de alcanzar instituciones eficientes, ejemplares, y, a la vez, respetuosas de las libertades y los derechos fundamentales de las personas.

Las instituciones policiales enfrentan una diversidad de situaciones, en tér- minos de los distintos grados de legitimidad y reconocimiento público, de su profesionalismo y de los niveles de delincuencia y violencia que buscan reducir; sin embargo, comparten un desafío mundial común: enfrentan la necesidad de transformaciones institucionales profundas dirigidas a pro- ducir una renovación de mentalidades y virtudes, indispensables para me- jorar su desempeño e incrementar la confianza que la sociedad deposita en ellas.

Desde esta perspectiva, el mundo actual exige un alto nivel de competitivi- dad, para el caso de la Policía Nacional, debe estar en el marco de los prin- cipios de atención prioritaria al ciudadano, el respeto a la ley, a los Derechos Humanos, la efectividad del servicio y la transparencia en las actuaciones de cada uno de sus funcionarios. Estos principios marcan las pautas para el crecimiento, posicionamiento y sostenimiento institucional.

En este contexto, el cumplimiento de la misión asignada a la Policía Nacio- nal, surge como una función de naturaleza social que demanda brindar a la comunidad un servicio de seguridad de la más alta calidad. Por consi- guiente, la actuación policial ha de fundamentarse en una cultura institu- cional que promueva la excelencia, las buenas prácticas y el mejoramiento continuo.

Lo descrito, además de permitir a la Institución cumplir su misión esencial, contribuye de manera significativa a la disminución de comportamientos indebidos que eventualmente surgen al interior de las unidades. Infortuna- damente, situaciones que atentan contra la Política de Integridad Institucio- nal y Seguridad Operacional no han sido ajenas para algunos de nuestros policías, generando daño y preocupación en la sociedad y en la organización misma.

La Policía Nacional bajo su orientación humanista, reconoce en sus funcio- narios su mayor activo, por tanto, busca en todo momento fortalecer el conocimiento y la formación policial, bajo la premisa que una institución sustentada en el capital intelectual y espiritual de sus hombres, siempre se proyectará hacia un futuro promisorio, soportada en principios y valores que elevarán sus propios niveles de competitividad.

De ahí que el ejercicio de vigorizar los procesos relacionados con la gestión del conocimiento, redundará en el uso legítimo de la fuerza y aumentará la capacidad y el profesionalismo de sus miembros.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

A estos esfuerzos se suma el presente documento, el cual se constituye en

una declaración de principios que proyecta y otorga sentido al cumplimiento estricto de la misión institucional. Su contenido refleja la profunda dimensión ética, legal y profesional de nuestra organización policial, que en el ejerci- cio de sus funciones se capacita, actualiza y especializa permanentemente, promoviendo así un servicio social humano, solidario, honesto, responsable, transparente y de calidad.

En el marco de estos principios, su interiorización y práctica, ratificamos

nuestra adhesión y obediencia por una ética policial, que tiene que ver con

el respeto por el derecho a la vida de todas las personas y el compromiso de

usar la fuerza sólo cuando sea necesario para alcanzar un objetivo legítimo,

y no más de lo estrictamente necesario, según lo autorizado por la ley. Así mismo, promovemos la excelencia del servicio, a través de una labor desa- rrollada de manera sentida, eficiente y eficaz.

Bajo esta lógica, se genera un puente entre valores objetivos y acciones concretas, ligadas a principios que inspiran y otorgan sentido a la profesión, liberándola y protegiéndola de aquellas influencias y tendencias que buscan desconocer la importancia central de la dignidad humana.

Estamos conminados a la adopción de políticas, estrategias, medidas, meca-

nismos de control y a la implementación de sistemas efectivos para detectar y sancionar ejemplarmente las conductas que debilitan, opacan y lesionan

la Institución.

Por consiguiente, el presente documento, bajo la idea central de consolidar una institución efectiva y a la vez respetuosa de las libertades y derechos fundamentales de las personas, analiza tres elementos fundamentales para alcanzar este propósito: la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza, los cuales deben convertirse en el denominador común del desem- peño policial.

“estamos para enfrentar retos, pero el desafío fundamental es convertir a la Policía Nacional en la institución más confiable de colombia”.

brigadier General oscar adoLfo NaraNJo truJiLLo director General Policía Nacional de colombia

Policía Nacional de Colombia

Policía Nacional de Colombia CAPITULO I Eficiencia policial La relación entre policía, autoridades y comunidad se
Policía Nacional de Colombia CAPITULO I Eficiencia policial La relación entre policía, autoridades y comunidad se

CAPITULO I

Eficiencia policial

La relación entre policía, autoridades y comunidad se ha transformado en una orientación crecientemente aceptada del trabajo policial, debido al fortaleci- miento de políticas de seguridad ciudadana que apuntan hacia la resolución de problemas a escala local, la descentralización de los servicios policiales con mayor interacción con la comunidad y una entrega transparente de informa- ción sobre la gestión y los resultados policiales 1 .

El desarrollo de esta relación no sólo ha significado un cambio en los para- digmas de la acción policial, sino un desafío metodológico para tener formas válidas y confiables de registro y medición de funciones policiales especificas, como vigilancias, recepción de denuncias o aprehensiones, así como de la percepción que tiene la comunidad respecto de la policía.

La respuesta a estos desafíos debería tener como consecuencia la modifi- cación de los sistemas administrativos de seguimiento y evaluación de las actividades policiales y el desarrollo de nuevas formas de registro adecuadas para consignar la interacción policía-autoridad- comunidad. Lo anterior, im- plica necesariamente la incorporación de nuevos indicadores de seguimiento y evaluación de resultados 2 .

El desafío es elaborar indicadores referidos a percepciones, expectativas y patrones conductuales que den cuenta de la diversidad de demandas de los usuarios. La comunidad tiene crecientes expectativas sobre las ofertas de servicios públicos incluyendo a los policiales, demandando acciones rápidas hacia los problemas percibidos como prioritarios para la población. 3

Esta expectativa contrasta con el hecho que las instituciones policiales ya han institucionalizado un sistema de indicadores administrativos que miden generalmente procesos (magnitud de recursos humanos, disponibilidad de equipamiento) y resultados finales de su actividad (tasas de delitos).

Se hace entonces necesario re-adaptar los indicadores existentes o incorporar nuevos indicadores más referidos a la relación ciudadanía-autoridades-po- licía, lo que hace importante considerar nuevas formas de recolección de información que permitan registrar expectativas y percepciones subjetivas de las acciones y el rol policial.

Lo descrito, implica la inclusión al análisis de otros elementos asociados a la estructura de las organizaciones policiales que implican el entorno interno

1 FRÜHLING, Hugo. (2003) Policía Comunitaria y Reforma Policial en América Latina ¿Cuál es el impacto? Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana. Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. Santiago (Serie Documentos).

2 SALAMANCA, Fernando. (2004) Análisis comparativo de sistemas de indicadores pertinentes a la relación entre policía y comunidad. Universidad de Chile: Instituto de Asuntos Públicos.

3 CANO, Ignacio. (2002) La policía y su Evaluación. Propuestas para la Construcción de Indicadores de Evaluación en el Trabajo Policial. Centro de Estudios para el Desarrollo, Área Seguridad Ciudadana. Santiago de Chile.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

sugerir procesos de planificación y evaluación de resultados, como guías de desarrollo y consecución efectiva de objetivos institucionales y colectivos.

y externo donde éstos se desenvuelven. Asimismo, sugerir procesos de

planificación y evaluación de resultados, como guías de desarrollo y consecución efectiva de objetivos institucionales y colectivos 4 .

Así, la eficiencia en el marco de la gestión policial evalúa como se desarrollan las actividades y el rendimiento de los recursos utilizados para tales fines; en otras palabras, mide la capacidad de lograr los objetivos con el mínimo costo posible.

Bajo estos parámetros, existen tres ámbitos claves de evaluación del servicio policial: el desempeño individual de cada policía, la calidad de la organización en su conjunto y la efectividad en el conocimiento de los motivos de policía.

En estos ámbitos, es necesario delimitar la dimensión que se mide de la fun- ción policial, ya se trate de actividades o medios que el policía emplea para desarrollar sus procesos o del impacto final y los resultados de la actividad policial 5 . Por tal razón, otros indicadores de gran relevancia en materia de eficiencia policial son los presentados por los investigadores Achkar y Gabal- dón 6 , así:

Adecuado manejo de los recursos y desarrollo acertado de procesos, en

el supuesto que “… una policía eficaz maneja los recursos de la mejor manera

posible para lograr un resultado…”. Igualmente, indicadores de gestión en relación a la implementación de los planes estratégicos policiales. Su utilidad reside en que permiten monitorear el adecuado desarrollo de programas policiales y entregar oportunamente planes de mejoramiento o el re direccio- namiento de estrategias.

Percepción de seguridad. Este índice mide el nivel de seguridad que sienten

los ciudadanos en distintos espacios públicos y privados. Dicha percepción es importante pues, en cualquier país con una policía profesional, se sabe que

el trabajo de la policía no sólo es perseguir a los delincuentes, sino también

generar un tipo de presencia y servicio policial que permita a los ciudadanos sentirse seguros en los distintos espacios donde acontece su vida diaria.

satisfacción de la ciudadanía. Este índice mide la percepción de la ciuda- danía respecto a la calidad del servicio que prestan las policías. Dicha calidad se evalúa a través de varios aspectos básicos del servicio policial: protección ofrecida, presencia policial, tiempos esperados tanto de respuesta, como de trato. Como ya se señaló, la percepción de los ciudadanos respecto a la ca- lidad y profesionalismo de sus policías es muy relevante para que exista una relación de los policías con la comunidad que permita a éstos cumplir con los objetivos primordiales de su función, es decir, detectar delincuentes y proveer un clima de seguridad en la sociedad.

4 CARRILLO GÓMEZ, Nathalie. Algunas consideraciones para definir a la policía como una organización eficiente: planificar la función policial. CC, mar. 2008, vol. 36, No. 1, p. 69-92. ISSN 0798-9598.

5 SALAMANCA (2004). “Análisis comparativo de sistemas de indicadores pertinentes a la relación entre policía y comunidad”, en Documentos, Centros de Estudios en Seguridad Ciudadana, Instituto de Asuntos Públicos, Universidad de Chile, No. 144203, p. 1- 44.

6 EL ACHKAR Y GABALDÓN (2006). Reforma policial. Una mirada desde afuera y desde adentro. Caracas:

Comisión Nacional para la Reforma Policial. Referenciados por CARRILLO GÓMEZ, Nathalie. Op. cit.

Policía Nacional de Colombia

La confianza ciudadana es indispensable para que pueda existir una investiga- ción criminal exitosa. Dicha investigación necesita, casi en todos los casos, de la cooperación por parte de los posibles testigos de los hechos delictivos. En este sentido, los ciudadanos son una de las principales fuentes de información de los funcionarios de policía y ministerios públicos. Para que dicha cooperación exista es indispensable que estas instituciones inspiren respeto y confianza a la ciudada- nía. Sin ello, el trabajo de investigación criminal es prácticamente imposible.

Percepción de seguridad y del comportamiento policial por parte de la comunidad a cargo, lo cual puede medir la corrupción o ineficiencia a través del desempeño policial. Estos aspectos pueden evaluarse a través de la re- cepción de quejas, resoluciones disciplinarias, así como el nivel de percepción sobre brutalidad y abuso policial.

reducción de la criminalidad, asociada con la eficacia de la prestación oportuna del servicio policial con resultados concretos y medibles. Se requiere que la ciudadanía confíe en la calidad del servicio que prestan policías, para que las víctimas de delitos presenten sus denuncias. Cuanto mayor sea la desconfianza hacia las instituciones policiales, un mayor número de delitos nunca llegará al conocimiento de las autoridades. Ello genera, entre otras muchas cosas, impunidad.

transparencia, en tanto que resulta clave para lograr eficiencia: “… la trans- parencia conlleva a la confianza y esta a su vez los hace ser eficientes…”

Niveles de aceptación de la policía por parte de la población, medibles a través de indicadores de interacción directa policía, autoridades y comunidad; así como el nivel de compromiso ciudadano en la toma de decisiones policia- les y la satisfacción de la comunidad con el compromiso policial.

“sólo policías satisfechos y orgullosos de su trabajo, podrán darle a la comunidad el trato y el servicio que precisa, de la misma forma que sólo policías que sean tratados con respeto por sus jefes y superiores tratarán correctamente a los ciudadanos”.

Porcentaje de acciones preventivas, donde se considerará más efectiva, aquella policía que lleve a cabo más prácticas de prevención que de control y represión. Evidencia de programas de prevención de delitos y contravencio- nes puestos en marcha en forma oportuna. El desarrollo e implementación de estos planes le permiten a la institución policial dar respuesta a los pro- blemas de seguridad, asumiendo la prevención y el control integral de todas las formas de incivilidad, violencia, delincuencia e inseguridad, garantizando la protección de los ciudadanos, el ejercicio de sus derechos y libertades, así como la solidaridad e integridad social.

Participación comunitaria de la Policía en actividades cívicas y sociales, con inclusión de indicadores de existencia de consejos comunitarios, comités mix- tos o similares. Conciencia comunitaria de programas policiales, encuestas en barrios que midan el conocimiento de los programas.

En un modelo de policía comunitaria, los indicadores particularmente están referidos a interacción directa policía-ciudadanía, percepción del servicio y recursos humanos concentrados en los delitos y contravenciones asociados a la calidad de vida.

Los niveles de percepción obtenidos de la aplicación de encuestas a la ciuda- danía, proveen información útil a la Policía para evaluar la efectividad del ser-

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

vicio, los programas institucionales, priorizar problemas o delitos a prevenir, formular políticas o procedimientos, resolver necesidades de capacitación po- licial, de asignación de recursos y de redefinición de ámbitos de actuación.

En el caso de la Policía Nacional, el desarrollo del programa de Vigilancia Comu- nitaria contempla una variación en los parámetros de seguimiento y evaluación

a la gestión del servicio, los cuales sobrepasan la medición de su efectividad en

la “operatividad” (medida reactiva); en este caso, la evaluación se centra en el cumplimiento de las metas que se formulen en las unidades de acuerdo con su diagnóstico, así, el mejor resultado es la satisfacción de la comunidad frente a un ambiente seguro. Bajo esta premisa, los aspectos a evaluar son la gestión policial, la reducción estadística delictiva y la percepción ciudadana.

Otro aspecto que sobresale de la caracterización anterior, es el relativo a la autoimagen policial, pues representa un valioso complemento a la imagen que posee la sociedad sobre su policía. La misma, busca detectar síntomas de deficiencias mucho más amplias, que se reflejan en su eficacia y relación con

la sociedad, como la falta de identificación institucional, nivel de autoestima,

estatus o prestigio de la función policial, la insatisfacción respecto a su trabajo

y hacia su organización.

Al respecto, “…sólo policías satisfechos y orgullosos de su trabajo, po- drán darle a la comunidad el trato y el servicio que precisa, de la misma forma que sólo policías que sean tratados con respeto por sus jefes y superiores tratarán correctamente a los ciudadanos 7 .

es por ello que la imagen de la policía y la evaluación de los servicios que ofrece son aspectos relevantes y, en consecuencia, perentorios para trabajar, porque es aquí donde devela su capacidad de servicio a la comunidad. La legitimidad social depende de las actuaciones derivadas de dichos paradigmas.

En definitiva, es claro que existe enorme consenso sobre la necesidad de consolidar policías más eficientes. Esto representa una exigencia que puede alcanzarse si los modelos de gestión policial –los paradigmas- reflejan o asu- men los retos que debe afrontar la institución en el marco de un actuar de calidad, oportuno y adecuado desde la perspectiva del “buen gobierno” 8 .

En este sentido, los paradigmas sobre el quehacer policial incluyen supuestos éticos, deontológicos, políticos y procedimentales; se vinculan con la cultura laboral y los valores que guían la actuación. En este modelo, la organización refleja su pensamiento, su manera de concebir o aún predecir el entorno y su forma de abordar situaciones propias de sus funciones.

Es por ello que la imagen de la policía y la evaluación de los servicios que ofrece son aspectos relevantes y, en consecuencia, perentorios para trabajar, porque es aquí donde devela su capacidad de servicio a la comunidad. La legitimidad social depende de las actuaciones deri- vadas de dichos paradigmas.

La sociedad espera y exige de sus policías el desarrollo de una gestión transpa- rente y de calidad, debido a que el progreso social y su continuidad pasan en gran medida por la ejecución de un adecuado y oportuno servicio policial.

7 CANO (s/f). “La policía y su evaluación. Propuestas para la construcción de indicadores de evaluación en el trabajo policial”. Disponible en www.policiaysociedad.org.

8 TUDELA, Patricio. Reforma policial, COP y POP: Perspectivas latinoamericanas de aplicación y paradigmas de gestión policial dirigida a la comunidad. Septiembre de 2007.

Policía Nacional de Colombia

En este contexto, la rendición de cuentas de la gestión efectuada por las instituciones del Estado, conocida hoy en día bajo el concepto “accounta- bility”, simboliza una nueva forma de representar la gestión pública basada en principios como la orientación a la creación de valores, la optimización de

los recursos, la transparencia en las gestiones y la responsabilidad inherente

a los resultados; igualmente, la participación ciudadana como veedora de la

gestión y la administración de recursos asignados para el logro de la misma.

En concordancia con lo anterior, la Dirección General de la Policía Nacional, a través del desarrollo de sus imperativos institucionales, busca en el presente

y hacia el futuro, garantizar, bajo los criterios de eficiencia, celeridad, econo- mía, oportunidad y transparencia, prestar un servicio asertivo y efectivo.

La base para construir un sistema altamente eficiente y transparente, surge de una actitud autocrítica institucional y de una mentalidad aperturista que permita que el conjunto de entidades públicas, privadas y la ciudadanía en general, auditen y escruten las acciones y decisiones institucionales, así como su cotidiano quehacer operativo y administrativo.

Igualmente, para satisfacer las demandas públicas propias de su misión y lo- grar una alta eficacia en la prevención y el control de delitos de impacto, una mayor probidad funcional y la construcción de relaciones más horizontales con la ciudadanía, la Policía Nacional, a través de estrategias coherentes y sustentables, se encuentra en proceso de consolidar un servicio policial óp- timo en todo el territorio nacional, bajo estrategias que buscan “orientar la organización hacia el futuro y hacia la comunidad”.

“Los factores cambiantes del futuro, constituyen un desafío categórico que condiciona la respuesta, limitaciones y capacidad requerida por la institución, para atender las demandas de la sociedad en materia de seguridad y convivencia ciudadana, que contribuya efectivamente al logro de los fines esenciales del estado”.

“Los factores cambiantes del futuro, constituyen un desafío categórico que condiciona la respuesta, limitaciones y capacidad requerida por la Institución, para atender las demandas de la sociedad en materia de seguridad y convivencia ciudadana, que contribuya efectivamente al logro de los fines esenciales del Estado” 9 .

Por consiguiente, la Institución proyecta su plataforma estratégica hacia el mejoramiento de las condiciones de seguridad y convivencia ciudadana, en cumplimiento del mandato constitucional y en absoluta concordancia con su naturaleza y doctrina civilista, de manera que interprete las dimensiones misionales del servicio en el ámbito preventivo, el control y la investigación del delito s .

En este sentido, la Policía Nacional “se proyecta como una entidad in- tegrada a la comunidad, en la decisión de construir las realidades de convivencia pacífica y segura, desde la perspectiva que ofrece la corres- ponsabilidad social y la legitimidad organizacional. Su gestión estará basada, por un lado en un profundo sentido humanista que involucre integralmente las diversas competencias de sus integrantes; de otra parte, por el fortalecimiento de la capacidad organizacional, mediante la adopción de modernos criterios gerenciales y el soporte de avanza- das tecnologías que le permitan mejorar la efectividad en sus resul-

9

POLICÍA NACIONAL DE COLOMBIA - DIRECCIÓN GENERAL. “Lineamentos Generales de Política para la Policía Nacional de Colombia” (Introducción). Tomo 1. Bogotá: Oficina de Planeación - Dirección General. Julio, 2007. P. 6.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

tados, además de adaptarse con facilidad a la dinámica del entorno, dentro de un mundo contemporáneo cada vez más globalizado que exige de las instituciones un cambio permanente”. 10

No obstante, en este proceso se debe aumentar la confianza en la policía a través de un mejor desempeño, así como con la proscripción de prácticas y abusos que atentan contra la integridad institucional. Con este fin, se requie- re enfatizar en los siguientes aspectos:

La formación policial. Debe ser adecuadamente valorada, impartiendo en su totalidad los programas académicos propuestos y cumpliendo a cabalidad las actividades de apoyo a la comunidad, a fin de reforzar la dimensión hu- mana, social y competitiva de los futuros profesionales de policía.

La Policía Nacional “se proyecta como una entidad integrada a la comunidad, en la decisión de construir las realidades de convivencia pacífica y segura, desde la perspectiva que ofrece la corresponsabilidad social y la legitimidad organizacional. su gestión estará basada, por un lado en un profundo sentido humanista que involucre integralmente las diversas competencias de sus integrantes; de otra parte, por el fortalecimiento de la capacidad organizacional, mediante la adopción de modernos criterios gerenciales y el soporte de avanzadas tecnologías que le permitan mejorar la efectividad en sus resultados, además de adaptarse con facilidad a la dinámica del entorno, dentro de un mundo contemporáneo cada vez más globalizado que exige de las instituciones un cambio permanente”.

capacitación permanente y de calidad. Todo proceso de mejoramiento policial involucra cambios en los procesos de formación y capacitación de los policías. La policía moderna requiere profesionales de excelente formación técnica y ética. Este proceso debe asegurar que la formación, la actualiza- ción, la capacitación, la especialización y el perfeccionamiento, conduzcan al policía durante toda su carrera profesional.

formulación de directrices en materia doctrinaria, organizativa, edu- cativa y operativa para la prestación del servicio de policía, así como para evaluar el desempeño individual y organizacional del personal, en términos de eficiencia y respeto por los Derechos Humanos.

evaluación de gestión independiente y realista. Se debe contar con cri- terios objetivos y técnicamente adecuados para evaluar el desempeño poli- cial, puesto que los indicadores de gestión que se adopten constituirán un instrumento útil de retroalimentación para orientar y ajustar la planificación policial, fijar metas que permitan motivar comportamientos deseables y ren- dir cuentas respecto de la gestión realizada.

fijación de metas de la actuación policial y evaluación de su cumpli- miento, las cuales requieren de acceso a distintas fuentes de información y análisis respecto del impacto final de la acción de la policía.

relación horizontal y comprometida con la comunidad. En este contex- to, los programas de relación entre la policía y la comunidad, deben involucrar a los diversos organismos públicos que pueden aportar medidas de carácter preventivo y mejorar el entorno comunal. Así mismo, deben participar con los medios adecuados para respaldar las expectativas que aparecen por parte de la comunidad en el marco del servicio.

evaluación de la actuación de los policías de acuerdo con indicadores que tomen en cuenta las actividades realizadas con la comunidad, tales como número de reuniones a las que se ha asistido y número de casos en los que se han puesto en práctica métodos alternativos de resolución de conflictos como la conciliación (la misión de la Policía es garantizar la convivencia pacífica, trabajar en pro del respeto de los derechos y de las libertades democráticas).

10

Ibid. p. 5.

Policía Nacional de Colombia

Es claro que la aplicación de estas estrategias en el trasegar institucional, trae- rá consigo positivos cambios en el panorama de la seguridad ciudadana.

Indudablemente, la Policía Nacional se encuentra en un profundo proceso de reforma y modernización doctrinaria, organizativa y funcional, en la bús- queda de prestar un servicio eficiente y de calidad en el corto, mediano y largo plazo, a través del refuerzo de las competencias básicas del personal, el empleo de tecnología, la aplicación de mecanismos éticos y disciplinarios y la irrestricta protección de los derechos humanos. Así mismo, dirige todos sus esfuerzos hacia el mejoramiento de la percepción de la labor policial a través de una mejor focalización y sintonía con las expectativas de la comunidad en relación con su seguridad, así como el desarrollo de relaciones asociativas a nivel local, regional y nacional, cumpliendo un rol protagónico con la socie- dad y participativo con las demás entidades públicas y las privadas.

Sin duda la Institución es consciente que la ineficiencia en la prestación del servicio de policía y la aparición de actos que atentan contra la integridad institucional, se convierten en amenazas desastrosas para cualquier organiza- ción policial, las cuales al materializarse pueden socavar la confianza, credibi- lidad y legitimad que requiere frente a la sociedad para cumplir su misión.

El Estado Social de Derecho impone límites claros y precisos para la actuación policial. La potestad de la coerción concedida a los funcionarios policiales, debe tener como marco el respeto de la convivencia social y de los derechos y libertades de las personas. Es en su actuar, en el empleo de los recursos y en la aplicación de los procedimientos, donde la autoridad pone en juego la legitimidad de su acción.

el estado social de derecho impone límites claros y precisos para la actuación policial. La potestad de la coerción concedida a los funcionarios policiales, debe tener como marco el respeto de la convivencia social y de los derechos y libertades de las personas.

policiales, debe tener como marco el respeto de la convivencia social y de los derechos y

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza CAPÍTULO II Transparencia policial El

CAPÍTULO II

Transparencia policial

El ejercicio policial en democracia, así como las políticas de seguridad ciudadana fundamentadas en el trabajo con la comunidad, imponen a las instituciones policiales desafíos impostergables. Si el mundo se abre

y globaliza, entonces el “deber ser policial” y la “cultura policial” tienen

que integrarse al nuevo contexto socio-cultural y político. En efecto, tal como la cultura moderna se encuentra viviendo un periodo de cambio y transición hacia las nuevas configuraciones de la realidad social, la cultura policial a nivel global también se encuentra en una etapa de profundas transformaciones 11 .

Desde esta perspectiva, la deontología policial moderna 12 debe integrarse a la cultura policial contemporánea, promoviendo y exigiendo el desarrollo de una gestión eficaz, transparente, respetuosa de los derechos y la dignidad de las personas y sometida al escrutinio público.

Nos encontramos en una etapa en la cual las policías deben integrar nuevos componentes en sus paradigmas de gestión, que derivan en cambios impor- tantes de las prácticas policiales cotidianas, para contribuir a la legitimidad y al capital social de la institución policial.

En consecuencia, la ética policial no puede ser vista como una materia anexa

a los procesos formativos de los funcionarios de policía, sino que es el pilar

ontológico y deontológico, base sobre la cual se construye una identidad social acorde con la dimensión del servicio público, tan propia de la función policial. Así, la ética policial no busca transformarse en una ética utilitarista, sino más bien en una “ética de las virtudes” 13 .

Desde esta perspectiva, el desarrollo de la ética policial en el marco del con- texto socio-cultural cambiante, requiere superar una moral meramente nor- mativa, orientada sólo por normas y reglas, y avanzar hacia una ética de profundas convicciones y compromisos. En otras palabras, se debe asumir una ética de la responsabilidad. Por ello, es preciso reconocer que la función policial tiene una dimensión ética inherente, por cuanto busca y tiende a la verdad, a la justicia, al bien común y al desarrollo humano, en el marco de la libertad y la responsabilidad 14 .

11 HERRERA VERDUGO, Arturo. “Deontología policial: Reflexiones y retos para las policías de la región americana”. Policía de Investigaciones de Chile Santiago, Diciembre de 2006.

12 El término “deontología” proviene del vocablo griego deon, que significa deber y logos, razonamiento o ciencia. Es una palabra que por primera vez utilizó el economista, jurista, literario y filósofo ingles Jeremias Bentham (1748-1832), en una corriente doctrinaria llamada utilitarismo, que versa sobre los deberes del ser humano, determinados de alguna manera por la ética y la moral, aplicada a diversas situaciones sociales, es decir, el bien y el mal que cada persona tiene consigo mismo y con los que le rodean en la profesión que desempeña.

13 Sistema ético que propone el ejercicio de las virtudes, es decir, el “justo medio”, según Aristóteles en su Ética a Nicómaco, como camino para el perfeccionamiento moral del hombre.

14

HERRERA… Op. cit.

Policía Nacional de Colombia

Así las cosas, la sociedad espera de sus policías excelencia profesional, com- promiso con su misión y doctrina, y la aplicación permanente de sólidos principios y valores que promuevan el desarrollo humano.

Bajo esta premisa, se debe procurar por una ética aplicada, en la cual se traduzcan de manera práctica y concreta los valores de la ética profesional, agrupándolos en normas que regulen y expliciten los deberes que han de observar los profesionales en el ejercicio de sus funciones. Estas normas han de ser un medio para procurar por el perfeccionamiento moral del personal policial, mejorando el desempeño de su función social mediante la disciplina interna y el autocontrol.

Con este propósito, la filosofía institucional que define el actuar de la Policía Nacional, se deriva del compromiso orientado a mejorar las condiciones de seguridad del país, sustentada en el actuar ético de quienes la conforman. Desde su creación, la Policía Nacional de Colombia ha incorporado a su doc- trina principios y valores filosóficos que orientan su sentido y razón de ser institucional.

En concordancia con estos principios, la calidad humana de las mujeres y hombres que conforman la Institución, se manifiesta en una madurez de carácter que requiere prudencia o sabiduría práctica para decidir adecuada- mente lo mejor en cada momento. Los valores, el conocimiento, la capacidad de discernimiento y la confianza mutua, ayudan a resolver los problemas oportuna y acertadamente, con bajos costos sociales y económicos.

La calidad humana de las mujeres y hombres que conforman la institución, se manifiesta en una madurez de carácter que requiere prudencia o sabiduría práctica para decidir adecuadamente lo mejor en cada momento. Los valores, el conocimiento, la capacidad de discernimiento y la confianza mutua, ayudan a resolver los problemas oportuna y acertadamente, con bajos costos sociales y económicos.

Recordando a Aristóteles, quien actúa ciudadanamente es el hombre ético. El hombre que hace de su acción (praxis), el medio para alcanzar la altura humana. Ahora bien, quien se comporta racionalmente, políticamente, es decir, de forma inteligente y reflexiva, es para Aristóteles el hombre sensato, virtuoso, sabio, prudente. Más exactamente el hombre que sabe actuar en el momento preciso y en la forma precisa. En este sentido, el hombre ético es aquel hombre que ejercitándose prudentemente, se hace libre.

Bajo estos preceptos, la Institución diseñó el Sistema Ético Policial, el cual contiene el consenso, compromiso y responsabilidades frente a los principios y valores institucionales, los cuales buscan llegar a la esfera de la conciencia moral personal de cada uno de los servidores públicos policiales.

Sin embargo, no basta con haber consolidado un consenso en principios y va- lores, sino vivenciarlos y articularlos tanto en la vida individual como social. De nada sirve haber consensuado los principios de vida, dignidad, excelencia, equidad y coherencia, y los valores de respeto, solidaridad, seguridad, honestidad, transparencia, honor policial, valor policial, justicia, tole- rancia, lealtad, responsabilidad, vocación del servicio, compromiso y disciplina, si no existe la voluntad expresa de cada uno de los servidores de policía de hacerlos parte de su vida individual, familiar, institucional y social.

Las brechas entre lo abstracto de los principios y los valores y su aplicabilidad en la cotidianidad, entre la aceptación de los enunciados y la dinámica de cumplir y hacer cumplir las leyes como servidores de policía, deben cerrarse.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

En una visión prospectiva, es la continuación de la construcción del pa- trimonio moral de la Policía Nacional de Colombia, la mayor y más im- portante tarea de llevar a cabo, en cada momento y en cada ámbito de la Institución.

cabo, en cada momento y en cada ámbito de la Institución. Por tal motivo, la Dirección

Por tal motivo, la Dirección General de la Policía Nacional se encuentra comprometida con la implantación de la cultura de la transparencia y con las estrategias de formación y conocimiento que se requieren para lograr, en el menor tiempo posible, ser la “Institución más confiable de los colombianos.”

2.1 La transparencia como valor policial

Para los funcionarios de la Institución, la transparencia ayuda a mejorar el desempeño organizacional y constituye toda una oportunidad de exponer públicamente su trabajo con confianza y orgullo. Los hace sentir convencidos que contribuyen a mejorar la credibilidad y legitimidad de su labor.

La necesidad básica para todas las instituciones, es sustentarse en integrantes responsables y comprometidos con sus funciones e imponer normas altas de conducta para lograr de forma consistente prevalecer en el entorno en el cual se desempeñan, lo cual se constituye en uno de los aspectos más importantes de la profesión policial.

La Policía Nacional centra su misión en el servicio

a la comunidad y en un

desempeño profesional probo, transparente y de calidad. esto se fundamenta en el imperativo de promover y defender en todo momento la dignidad

humana, los principios democráticos y los derechos Humanos. en la práctica, esto implica el pleno respeto de la constitución Política,

la normatividad jurídica

nacional e internacional y los reglamentos institucionales.

Con esta convicción, la Policía asume la transparencia como algo más que una necesidad impuesta por el exterior; la define como un valor que forma parte de su cultura organizacional. Por tal razón, las prácticas indebidas y la denuncia oportuna de acciones corruptas, se fundamentan en el imperativo moral y legal de los miembros de la Institución de velar por el correcto ejercicio de la misión institucional, promoviendo el auto control y asegurando de este modo la necesaria legitimidad y calidad de la prestación del servicio.

La Policía Nacional centra su misión en el servicio a la comunidad y en un desempeño profesional probo, transparente y de calidad. Esto se fundamen- ta en el imperativo de promover y defender en todo momento la dignidad humana, los principios democráticos y los Derechos Humanos. En la práctica, esto implica el pleno respeto de la Constitución Política, la normatividad jurí- dica nacional e internacional y los reglamentos institucionales.

Los funcionarios de policía deben contar con cualidades morales que lo impulsen a cumplir sus deberes en plenitud y a asumir su responsabili- dad individual por los actos, decisiones y omisiones que ejecuten en el desempeño de su labor. Una ética de responsabilidad, se constituye en la fuente de orientación para consolidar en la organización una “cultura de la responsabilidad”.

La aplicación de la ética de la responsabilidad en cada acto del servicio, con- tribuye a que la misión institucional avance en confianza y credibilidad ciu- dadana y, por lo mismo, se fortalezca la legitimidad social que requiere toda función policial.

Policía Nacional de Colombia

Es así que cada funcionario de la Policía debe cumplir sus deberes no sólo como un requerimiento legal y reglamentario, sino también en virtud a un imperativo moral, sustentado en la fuerza de los valores que profesa.

El personal de la Institución en su vida profesional y personal debe actuar con suma honradez, rechazando y evitando todo acto que atente contra las leyes, reglamentos y valores establecidos. Debe comprender que el bien común y el interés institucional prevalecen siempre sobre las aspiraciones particulares, desechando la utilización de su cargo y autoridad para obtener beneficios personales o de terceros.

La honestidad es un principio clave para la organización policial, por cuanto sus integrantes cotidianamente deben enfrentarse no sólo con riesgos físico sino también con amenazas a su integridad moral y profesional.

Por esto, la Policía Nacional promueve y exige en todos sus miembros el ejer- cicio permanente de la honestidad; es decir, la rectitud de comportamiento y la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Igualmente, la denun- cia oportuna de acciones corruptas, lo cual se fundamenta en el imperativo moral y legal de los miembros de la organización de velar por la correcta prestación del servicio.

La Institución es consciente que la corrupción impide fortalecer el sistema democrático y establecer lazos de confianza; de ahí, que es necesario acrecentar la confianza de la ciudadanía en la gestión policial, la cual está estrechamente ligada a la actitud, el comportamiento y ejemplo de los policiales. En este sentido, se puede afirmar que la transgresión a la integridad policial no sólo compromete la imagen institucional, sino también fomenta el sentimiento de miedo e inseguridad entre los ciudadanos; para- dójicamente, lo que la Institución en el día a día busca contrarrestar.

La honestidad es un principio clave para la organización policial, por cuanto sus integrantes cotidianamente deben enfrentarse no sólo con riesgos físico sino también con amenazas a su integridad moral y profesional.

La Policía Nacional tiene como principal objetivo erradicar comportamientos indebidos y con la política de “INTEGRIDAD Y SEGURIDAD OPERACIO- NAL”, ha obtenido importantes avances en la detección oportuna de casos que atentan contra la imagen de la Institución; igualmente, desarrolla estra- tegias internas que permiten mantener un ambiente ético tanto al interior de la Institución como en la cultura ciudadana, que contribuye a crear y sostener altas pautas de credibilidad y realizar acciones que aseguren la sostenibilidad del esfuerzo.

La Cero Tolerancia a la Corrupción, la Cultura de la Legalidad y Transparencia Institucional, compendiadas en el Sistema Ético Policial, se erigen como los principios y valores que imprimen en los procesos internos y resultados ope- racionales, el sello de garantía de “una policía totalmente confiable”, bajo la Política de Integridad Policial y Seguridad Operacional.

Es por esto, que el compromiso que nos asiste a la luz de la Constitución Polí- tica y de la legalidad, es hacer un alto en el camino y evaluar en su verdadera dimensión las acciones, para que sean acordes a nuestro deber y no desdi- bujen la naturaleza del quehacer policial; es necesario, seguir proyectando a la Policía Nacional, reforzando sus cimientos para hacerla aun más fuerte y menos vulnerable.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

2.2 Políticas anticorrupción en el ámbito policialla eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza Las políticas anticorrupción en el

Las políticas anticorrupción en el ámbito policial deben ser preventivas y co- rrectivas; las de carácter preventivo pueden ser de tres tipos: preventivo–di-

suasivas, orientadas a elevar los costos (y los riesgos) de la corrupción frente

a los beneficios que puede reportar un acto de corrupción; preventivo-edu-

cativas, dirigidas a la interiorización de valores, normas éticas y concienti- zadoras sobre los perjuicios económicos, morales y sociales que produce la corrupción; preventivo–sistémicas, orientadas a la optimización de factores organizacionales y funcionales en las organizaciones policiales para superar condicionantes estructurales que posibilitan el desarrollo de la corrupción.

En cuanto a las políticas de carácter correctivo, también pueden ser de tres tipos: de control concurrente, con miras a crear y favorecer la vigilancia durante la fase de ejecución de actividades propias del servicio; de control interno, a cargo de los grupos de asuntos internos de las unidades policiales, con miras a garantizar el estricto cumplimiento del servicio y cumplir con los planes de mejoramiento cuando sean necesario; punitivas, relacionadas a la acción de investigar, denunciar, juzgar y sancionar a los incursos en actos de corrupción

juzgar y sancionar a los incursos en actos de corrupción 2.2.1 Políticas dirigidas al recurso humano
juzgar y sancionar a los incursos en actos de corrupción 2.2.1 Políticas dirigidas al recurso humano

2.2.1 Políticas dirigidas al recurso humano

Procesos de incorporación. La incorporación del personal requiere de pro- cesos de selección rigurosos que permitan el ingreso de profesional con el perfil adecuado. A estos procesos deben ser incorporados criterios que mini- micen el ingreso de individuos con características de riesgo.

La institución es consciente que la corrupción impide fortalecer el sistema democrático y establecer lazos de confianza; de ahí, que es necesario acrecentar la confianza de la ciudadanía en la gestión policial, la cual está estrechamente ligada a la actitud, el comportamiento y ejemplo de los policiales.

Estos criterios deben desestimar candidatos con problemas de personalidad

y/o disciplinarios; elevar las exigencias de formación previa, dando preferencia

a aquellos candidatos con formación elemental finalizada y, mejor aún, con

estudios profesionales; considerar una edad mínima que garantice la capaci- dad de ejercer un trabajo de ‘adultos’; y, finalmente, una revisión exhaustiva de la hoja de vida, relaciones sociales y familiares del candidato.

formación ética. Dado que la corrupción constituye más un problema ético que meramente legal, las instituciones policiales deben propender por una formación de valores y ética profesional desde la incorporación y durante el ejercicio de la profesión. Esto es reforzando la imagen del policía como un profesional que aplica la ley, dando primacía al respeto por sí mismo, y entre los colegas policías, lo que debiera llevar al desarrollo de un ‘espíritu de cuerpo’ positivo.

En un primer momento, la formación ética debe estar presente durante el proceso de formación de los futuros policías, a través de la reflexión sobre prácticas indebidas y dilemas éticos, y el estudio de códigos de ética institu- cionales y cómo éstos deben ser aplicados de acuerdo con las circunstancias específicas en que se encuentren.

Durante el ejercicio profesional, es recomendable fortalecer los contenidos entregados durante la etapa de formación a todos los policiales, indepen- dientemente de su rango o función.

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responsabilidad. Particularmente relevante resulta la necesidad de ‘hacer responsables’ a los funcionarios de mandos medios y superiores, frente a los actos corruptos de sus subalternos.

superiores, frente a los actos corruptos de sus subalternos. 2.2.2 Políticas de control Las políticas de
superiores, frente a los actos corruptos de sus subalternos. 2.2.2 Políticas de control Las políticas de

2.2.2 Políticas de control

Las políticas de control están orientadas hacia lo interno de las instituciones policiales, como hacia su entorno; igualmente a identificar y anticipar las ame- nazas potenciales y reales; así como reducir riesgos y vulnerabilidades frente a la labor operativa y administrativa para un óptimo servicio de policía 15 .

Este tema es de vital importancia en la prevención de la corrupción, toda vez que en la medida que se logre una perfecta identificación de los riesgos a los que está expuesta la Institución en materia de “Integridad”, se podrán determinar los parámetros para evitar las amenazas frente a la eficiencia y efectividad de los objetivos propuestos y reducir así el riesgo corporativo.

Con base a lo anterior, la Policía Nacional estableció unos parámetros míni- mos a tener en cuenta para evitar, prevenir, minimizar o controlar la ocurren- cia de riesgos, que pueden afectar la integridad institucional. En materia de prevención de la corrupción policial se señalan los siguientes:

Seguimiento a los planes de mejoramiento de acuerdo con los informes de auditorías o evaluaciones de organismos de control interno y externo.

Identificación y aplicación de mecanismos o actividades que simplifiquen los trámites en los procesos, para eliminar las actividades que no agregan valor al servicio policial o que propendan a la generación de actos de corrupción.

Las políticas de control están orientadas hacia lo interno de las instituciones policiales, como hacía su entorno; igualmente a identificar y anticipar las amenazas potenciales y reales; así como reducir riesgos y vulnerabilidades frente a la labor operativa y administrativa para un óptimo servicio de policía.

Garantía de la aplicación y control de las medidas de austeridad y racio- nalización del gasto público, a través de acciones ejemplares y aplicación de estímulos.

Aseguramiento de las actuaciones policiales mediante el acompañamien- to al personal de base y mandos de amplia trayectoria, lo cual hace mayor- mente confiable la custodia de mercancía, estupefacientes, armamento, dinero u otro elemento vinculado a los procedimientos.

Evaluación de las conductas más frecuentes que afecten negativamente la integridad institucional, determinando los factores de riesgo y las pro- puestas para su atención, disuasión, control y erradicación; potenciando los mecanismos de supervisión y control bajo el liderazgo de la Inspección General en coordinación con Asuntos Internos de La Dirección de Inteli- gencia Policial (DIPOL).

Control por parte de los comandantes sobre la situación patrimonial del personal bajo su mando haciendo seguimiento a la evolución de su nivel de vida.

15

POLICÍA NACIONAL DE COLOMBIA - DIRECCIÓN GENERAL. Política de Integridad Policial y Seguridad Operacional.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

Desarrollo de un proceso acertado de incorporación teniendo en cuenta

la importancia que representa para la Institución la realización de óptimos

estudios de seguridad y visitas domiciliarias.

Fortalecimiento de los programas de ética y moral con instructores y con- ferencistas de experiencia y alta capacitación, acompañados de la exposi- ción o vivencia de casos en los cuales el personal ha sido sancionado por conductas delictivas.

Pedagogía para sensibilizar a los policías sobre los perjuicios y debilita- miento que puede sufrir la Institución con la ocurrencia de actos al margen de la transparencia institucional.

Realización de campañas internas dirigidas a mostrar las consecuencias negativas en el ámbito personal, familiar, prestacional y laboral al incurrir en actos de corrupción.

Desarrollo de encuentros con el núcleo familiar del personal, con el fin de tratar temas relacionados con la transparencia, corrupción y sus im- plicaciones para la familia del policía, propendiendo por la cultura del autocontrol.

Desarrollo de campañas de sensibilización a grupos focales que se vean afectados por un entorno susceptible de corrupción (zonas de cultivos ilícitos, tránsito y tráfico de estupefacientes).

Realización de visitas domiciliarias periódicas al personal de la Institución por parte de los jefes directos, para conocer el entorno de los policías y analizar la situación socio-familiar, estilo de vida, situación financiera y comportamiento interpersonal.

desarrollo de encuentros con el núcleo familiar del personal, con el fin de tratar temas relacionados con la transparencia, corrupción y sus implicaciones para la familia del policía, propendiendo por la cultura del autocontrol.

Control sobre el nivel de endeudamiento del personal y restricciones en los descuentos por códigos en la nómina, teniendo en cuenta los policías que reciben menos o cerca del cincuenta por ciento del salario o el personal que ostenta un nivel de vida no acorde con sus ingresos.

Fortalecimiento de los procesos de investigación patrimonial del personal

y su núcleo familiar teniendo en cuenta cargos y unidades sensibles a casos de corrupción.

Realización de un estricto seguimiento a la evolución de los hechos de corrupción que han lesionado la imagen de la Institución, para que se diseñen estrategias que permitan evitar la comisión de nuevos hechos.

Igualmente, se encuentran las siguientes estrategias de intervención para ser implementadas en el contexto institucional, en sus diferentes instancias:

Compromiso total en el combate y erradicación de las conductas indebi- das o de corrupción en que incurran los miembros de la Institución.

Coordinar, promover y ejecutar las funciones y acciones a través de ins- trumentos, mecanismos y procedimientos para el control, vigilancia, su-

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pervisión, sanción y evaluación del desempeño de los funcionarios de policía;

Evaluar los procedimientos para la recepción, atención y seguimiento de los asuntos que deriven de la realización de conductas indebidas o de corrup- ción que se presenten en el marco del ejercicio de la función policial;

Recepcionar, investigar, atender, dar seguimiento y resolver las quejas o denuncias por ejercicio indebido o de corrupción que se presenten e im- puten en contra de personal policial;

Brindar asesoría e información a las personas en relación con sus seña- lamientos y reclamos de ejercicio indebido o de corrupción del personal policial;

Ejecutar sanciones, mecanismos, procedimientos y servicios tendientes a prevenir, atender, solucionar y erradicar la corrupción y el ejercicio indebi- do de la función policial;

Impulsar la aplicación de las políticas, estrategias, instrumentos y acciones contenidas en los programas para el combate a la corrupción y su elimi- nación del actuar entre el personal policial, apuntando a que su desem- peño personal, profesional e institucional sea conforme a los principios de legalidad, honradez, transparencia, eficiencia, profesionalismo, ética y el respeto invariable a los derechos humanos;

Promover acciones de reconocimiento social e institucional a los policías que se distingan en los ámbitos del combate contra la corrupción y el ejercicio indebido de la función policial;

“La institución debe continuar con el fortalecimiento de sus bases axiológicas, para proyectar una imagen consistente, a través de la consolidación de un trabajo transparente y acorde con las necesidades del servicio; éste debe comprender la orientación de los funcionarios sobre el manejo responsable de sus actos, el comportamiento ejemplar dentro y fuera de la institución y el propósito de ser un modelo en la familia y la sociedad”

Incentivar investigaciones que contribuyan a profundizar el conocimiento de la problemática de la corrupción y el ejercicio indebido de la función policial, en la circunstancia social, así como la adecuada recopilación, sis- tematización y difusión de la información existente sobre el tema;

Impulsar en los medios de comunicación una cultura del reconocimiento y dignificación del personal policial y su imagen ante la sociedad;

Aplicar con rigurosidad y periodicidad pruebas psicológicas, de entorno social, situación patrimonial, poligráfica y demás que se considere perti- nentes respecto del personal policía.

“En este contexto, la Institución debe continuar con el fortalecimien- to de sus bases axiológicas, para proyectar una imagen consistente, a través de la consolidación de un trabajo transparente y acorde con las necesidades del servicio; éste debe comprender la orientación de los funcionarios sobre el manejo responsable de sus actos, el comporta- miento ejemplar dentro y fuera de la Institución y el propósito de ser un modelo en la familia y la sociedad” 16 .

16

POLICÍA NACIONAL. La prevención como condición básica para la integralidad institucional. En Política de Integridad Institucional. Op. cit. P. 63.

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Control interno

El Área de Control Interno de la Policía Nacional tiene como objetivo funda- mental establecer acciones, políticas, métodos, procedimientos y mecanis- mos de prevención, control, evaluación, seguimiento y mejoramiento conti- nuo que permitan a las unidades del país la autoprotección necesaria para garantizar una función administrativa transparente y eficiente, con el fin dar cumplimiento a la Constitución, las leyes y normas que regulan la función policial 17 .

En el orden preventivo, las medidas están orientadas a generar transforma- ciones a nivel administrativo en la Institución: rendición de cuentas interna, referida al control horizontal y vertical de aquellas conductas impropias iden- tificadas por mandos medios y superiores, en subalternos o en funcionarios del mismo grado.

En el ámbito punitivo, la aplicación de medidas disuasivas que desmotiven a los policías a involucrarse en actos de corrupción: destitución, investigaciones administrativas y penales con sus respectivas sanciones.

Control externo

La posibilidad de que se incuben actos o estados de corrupción en el interior de la policía, está asociada también a la existencia de un ‘ambiente externo’ propicio para que ello ocurra. Por tanto, es necesario intervenir también a este nivel, impulsando al público a ser más vigilante y proclive a denunciar conductas corruptas.

En este sentido la veeduría ciudadana se constituye en un instrumento eficaz en contra de la corrupción.

La clave de una sociedad democrática es la transparencia institucional, esa solo se puede dar si existen canales de comunicación y control a disposición de los ciudadanos. La obligación institucional recae en la instauración de esos mecanismos y el fiel empleo de los entes institucionales creados en la sociedad para el servicio de los ciudadanos.

Construir mejores relaciones entre la Policía Nacional y la sociedad, consti- tuye un requisito determinante en la lucha contra la corrupción. Esto solo es posible si existen los espacios democráticos y participativos que propicien los acercamientos 18 .

Las veedurías cobran importancia al acercar a la ciudadanía y a la Institución brindándole a la comunidad la posibilidad de participar en la toma de decisio- nes en la gestión administrativa, situación que se puede desempeñar en todo el territorio colombiano desde el ámbito local, municipal, departamental, regional y nacional 19 .

La clave de una sociedad democrática es la transparencia institucional, esa solo se puede dar si existen canales de comunicación y control a disposición de los ciudadanos. La obligación institucional recae en la instauración de

17 POLICÍA NACIONAL. Fortalecimiento del control para garantizar la Política de Integridad Policial y Seguri- dad Operacional. En Política de Integridad Institucional. Ibid, p. 65.

18 POLICÍA NACIONAL. La veeduría como instrumento contra la corrupción. En Política de Integridad Insti- tucional. Ibíd. P. 91.

19

Ibíd. P. 96.

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esos mecanismos y el fiel empleo de los entes institucionales creados en la sociedad para el servicio de los ciudadanos.

De acuerdo con lo anterior, es claro que una política enfocada en combatir

la corrupción policial, debe incorporar al interior de la Institución medidas de

prevención y sanción. Por consiguiente, la Policía Nacional en su continuo mejoramiento, no ahorrará esfuerzos en sostener un personal con vocación

de servicio, prueba de discernimiento, apertura de espíritu, sentido de justi- cia; con capacidades de comunicación y entendimiento con la comunidad a

la que se deben, con aptitudes de dirigir y organizar, todo ello, a partir de una

elevada comprensión de los problemas sociales y comunitarios.

Nos han calificado como una de las mejores policías del mundo, no solo por la magnitud de los delitos que enfrentamos diariamente con importantes resultados, sino por la solidez obtenida a través del compromiso de los hom- bres y mujeres que trabajan bajo principios éticos y morales para coadyuvar

a construir el país tranquilo y próspero que queremos heredar a nuestras futuras generaciones.

morales para coadyuvar a construir el país tranquilo y próspero que queremos heredar a nuestras futuras

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza CAPÍTULO III El buen uso

CAPÍTULO III

El buen uso de la fuerza

La violencia policial no puede considerarse una respuesta a la crimi- nalidad -en general, ni a la criminalidad violenta en particular- sino el producto de un complejo entramado de decisiones y acciones en las que se encuentran involucradas las particularidades del entramado institucional, tanto en lo que se refiere a sus componentes organizati- vos como a los culturales.

En muchas regiones del mundo, el uso de la fuerza física por parte de la policía –sea ésta legítima o ilegítima– constituye un objeto de preocupa- ción social. Algo similar sucede en América Latina, donde el volumen y magnitud de los encuentros violentos entre policía y ciudadanos, man- tienen alerta y activos a los grupos de derechos humanos nacionales e internacionales 20 .

Los investigadores latinoamericanos, sobre todo los abogados y criminólogos, han encontrado en la violencia policial un blanco para sus críticas en torno al abuso de poder y la injusticia en el continente 21 .

La lucha contra la brutalidad policial y las violaciones de los derechos hu- manos exige no sólo que se efectúen eficientes controles y se sancionen los abusos, sino también una mejor prevención a través de una mayor capacita- ción y perfeccionamiento de los agentes policiales en cuestiones de derechos fundamentales y humanos.

En ese marco también se debe intentar que cada uno de los funcionarios de policía tome conciencia de la dignidad de sus funciones como representante del Estado. El objetivo es, por un lado, fortalecer la interiorización de las normas y, por otro, debilitar una extendida subcultura policial, que tolera e incluso acepta con espíritu de cuerpo mal entendido, los abusos y el uso de la violencia.

cuerpo mal entendido, los abusos y el uso de la violencia. Los valores policiales necesitan reforzarse

Los valores policiales necesitan reforzarse y elevar la conciencia normati- va de la policía, convencerla de que tiene el deber de sostener el estado social de derecho así como satisfacer las necesidades de seguridad de la ciudadanía.

3.1 el uso de la fuerza

En todas las sociedades se han dado a la policía diversas atribuciones para lograr la aplicación de la ley y el mantenimiento del orden. En el ejercicio de estas atribuciones el funcionario de policía tiene inevitablemente un efecto inmediato y directo en los derechos y libertades de sus conciudadanos.

20 Christopher Birkbeck* y Luis Gerardo Gabaldón. La disposición de agentes policiales a usar fuerza contra el ciudadano. Artículo disponible en Internet: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/violencia/bir- becky.

21 (Ver, por ejemplo, del Olmo, 1990; Zaffaroni, 1993).

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La facultad de recurrir a la fuerza en ciertas condiciones y con ciertas restric- ciones lleva consigo la gran responsabilidad de velar porque esa facultad se

ejerza lícita y eficazmente. La tarea de la policía en la sociedad es difícil y deli- cada y se reconoce que el uso de la fuerza por sus funcionarios en circunstan- cias claramente definidas y controladas es enteramente licita. Sin embargo, el uso excesivo de la fuerza afecta directamente al principio mismo en que se basan los derechos humanos; el derecho a la dignidad inherente a la persona humana. Por consiguiente, es esencial adoptar medidas para impedir abusos

y disponer remedios eficaces, investigaciones y sanciones cuando se hayan producido casos de uso excesivo o indebido de la fuerza 22 .

Las reglas para el uso de la fuerza física se elaboran en tres ámbitos dife- rentes. En primer lugar, las normas legales y reglamentarias suministran una especificación formal sobre cuándo puede ser utilizada la fuerza. En segundo lugar, la administración policial desarrolla criterios sobre el uso legítimo de la fuerza. Y en tercer lugar, los funcionarios subalternos desarrollan reglas “tácticas” o “expeditivas” que orientan su uso de la fuerza en los encuentros con ciudadanos.

El uso de la fuerza se justifica cuando el policía actúa en ejercicio de sus fun- ciones y ante la imposibilidad de hacer cumplir la ley por otras formas tales como el diálogo, la persuasión o la advertencia. Si estas vías fracasan, o si en las irrepetibles y pautadas circunstancias que se presenten en el caso no hay posibilidad de recurrir a ellas por el riesgo que corre el bien jurídico que hay que salvaguardar, los funcionarios de policía están obligados a hacer uso de

la fuerza.

Las habilidades elementales de los funcionarios de policía en relación con el uso de la fuerza implican no solamente la habilidad física para someter a una persona o el empleo efectivo de armas, sino también el autocontrol y la capacidad de usar la comunicación interpersonal, incluso en situaciones de extrema tensión.

Las habilidades elementales de los funcionarios de policía en relación con el uso de la fuerza implican no solamente la habilidad física para someter a una persona o el empleo efectivo de armas, sino también el autocontrol y la capacidad de usar la comunicación interpersonal, incluso en situaciones de extrema tensión.

Por ende, el empleo de la fuerza legítima por parte del personal policial se regula en los siguientes términos:

La utilización de la fuerza física o de las armas de fuego por parte de los agentes de la policía no puede tener otro objetivo que el de hacer cumplir el derecho, salvaguardar el orden público y/o proteger los bienes jurídicos de la comunidad, y en ningún caso debe violar los derechos humanos.

Los policías estarán legitimados a utilizar la fuerza física, en ejercicio de sus funciones, ante la imposibilidad de hacer cumplir la ley por otras formas tales como el diálogo, la persuasión o la advertencia.

En todo caso, la fuerza permitida ha de responder a los requisitos de nece- sidad y racionalidad, cuya evaluación dependerá de la situación en que se aplique. La fuerza necesaria es la que resulta imprescindible porque ya se

22

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS. ALTO COMISIONADO PARA LOS DERECHOS HUMANOS / CENTRO DE DERECHOS HUMANOS. Manual de capacitación en Derechos Humanos para la Policía. Serie de capacitación profesional No. 5. Nueva York y Ginebra, 1997. P. 87.

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agotaron todos los medios no violentos para proteger el bien jurídico que está a punto de ser lesionado o está siendo lesionado, o porque no existe en el caso una opción no violenta para protegerlo o restituirlo eficazmente.

La fuerza racional es la que resulta proporcionada en la circunstancia en que se emplea, de acuerdo con la clase de agresión al bien jurídico y el valor de éste. En concordancia con tales requisitos, en ningún caso será legítimo utilizar o seguir utilizando la violencia cuando ya ha sido someti- do el trasgresor o la persona que debe ser detenida.

someti- do el trasgresor o la persona que debe ser detenida. • El uso de armas

El uso de armas de fuego sólo puede permitirse en alguna de las siguientes hipótesis: cuando el agente actúe en legítima defensa; cuando el sacri- ficio de un bien jurídico del trasgresor se presente como absolutamente ineludible para salvaguardar otro bien de igual o superior valor; cuando el trasgresor utilice o esté por utilizar un arma de cualquier clase, o cuando el trasgresor ejerza violencia contra alguna persona. Es inadmisible que la policía use armas de fuego para impedir una simple desobediencia, evitar una fuga o lograr una detención, salvo en los casos en que el infractor o la persona que debe ser detenida esté armada o ejerza violencia contra alguna persona.

3.2 el uso de la fuerza policial lo decide también la actitud del ciudadano

Uno de los criterios para el uso diferenciado de la fuerza que contempla el modelo policial, establece que el nivel de la misma se decide en gran parte en concordancia con la conducta del ciudadano.

cobran gran relevancia todos los mecanismos que

se implementen para llevar

a

cabo el seguimiento

y

supervisión del uso

de la fuerza policial, el entrenamiento permanente de los uniformados y la difusión de instructivos entre los miembros de la comunidad a fin de facilitar la prestación del servicio.

Esto supone que la dosis de fuerza a aplicar en determinada circunstancia deberá tomar en consideración una progresión en el comportamiento ciu- dadano y la proporcionalidad con cada uno de los grados de intensidad, de modo que entre la disuasión y la reacción se gradúe la fuerza partiendo de la presencia ostensiva, hasta el uso del arma de fuego.

También son criterios del uso diferenciado de la fuerza aquél que señala que

el funcionario debe mantener el menor nivel de fuerza posible para el logro del propósito y el que determina que en ningún momento debe haber daño físico innecesario, ni maltratos morales a los ciudadanos objetos de la acción policial.

De acuerdo con lo anterior, cobran gran relevancia todos los mecanismos que se implementen para llevar a cabo el seguimiento y supervisión del uso de la fuerza policial, el entrenamiento permanente de los uniformados y la difusión de instructivos entre los miembros de la comunidad a fin de facilitar la prestación del servicio.

De acuerdo con lo descrito, solo el uso de la razón y proceder con equidad en nuestros actos modifican comportamientos y crean la convicción de atender y corregir acciones que desborden las actuaciones legítimas, pero antes de ha- cer uso de la fuerza deberá siempre imponerse la aceptación de una solución, en caso adverso se debe priorizar la oportunidad, idoneidad, predictibilidad, moderación, responsabilidad y calcular las consecuencias.

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Una de las cuestiones que ha causado mayor impacto negativo en la Ins- titución y en la sociedad es el abuso de esa fuerza por parte de algunos funcionarios de policía, hoy comúnmente denominada “brutalidad poli- cial”; por tanto, corresponde al policía comportarse siempre con espíritu solidario y cooperativo, tanto en sus relaciones con la comunidad, como con los miembros de la misma Institución, mediante la observancia de buena conducta en sus relaciones y procediendo legalmente de acuerdo con el perfil del policía.

La Policía Nacional tiene la facultad excepcional de utilizar la fuerza para impe- dir la perturbación del orden social y para restablecerlo; sólo empleará medios autorizados por la ley, optando por el que siendo eficaz cause menos daño

a la integridad de las personas y a sus bienes. En este contexto, es necesario

diferenciar la fuerza de la violencia: la fuerza es toda acción autorizada por

el ordenamiento jurídico y que por medio de la coerción busca mantener las

condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades, y asegure

la convivencia pacífica de los habitantes de Colombia; por su parte, la violen-

cia es toda acción que atenta contra la dignidad, la libertad y la integridad física y psíquica del ser humano, produciéndole sufrimiento, dolor o cualquier forma de limitación a su bienestar o al libre ejercicio de sus derechos.

El

policía como servidor público, servidor de la comunidad, amigo del pueblo

y

en procura de mantener una buena imagen, ha de abstenerse de realizar

actos que afecten el prestigio social, profesional y por consiguiente el de la Institución. Por el contrario, ha de ser un garante del orden público, con el fin de que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos, obligaciones y convivir en paz.

3.3 Normas para el uso de la fuerza y las armas de fuego en el marco del respeto por los derechos humanospueda ejercer sus derechos, obligaciones y convivir en paz. el policía como servidor público, servidor de

el policía como servidor público, servidor de la comunidad, amigo del pueblo y en procura de mantener una buena imagen, ha de abstenerse de realizar actos que afecten el prestigio social, profesional y por consiguiente el de la institución. Por el contrario, ha de ser un garante del orden público, con el fin de que la ciudadanía pueda ejercer sus derechos, obligaciones y convivir en paz.

La utilización del uso de la fuerza y las armas de fuego por parte de los cuerpos policiales, tiene tal connotación, que existe una reglamentación internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), mediante Resolución 34/169 del 17 de diciembre de 1979, aprobó el Código de Con- ducta para Funcionarios Policiales, cuyo primer artículo determina que en todo momento éstos deben cumplir con los deberes que les impone la ley, sirviendo a su comunidad y protegiendo a todas las personas contra actos ilegales, en consonancia con el alto grado de responsabilidad exigido por su profesión.

el alto grado de responsabilidad exigido por su profesión. 3.3.1 Principios esenciales del uso de la
el alto grado de responsabilidad exigido por su profesión. 3.3.1 Principios esenciales del uso de la

3.3.1 Principios esenciales del uso de la fuerza

Toda persona tiene derecho a la vida, a la seguridad de su persona y a no ser sometida a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

En primer lugar debe recurrirse a medios no violentos y se utilizará la fuer- za sólo cuando sea estrictamente necesario para fines lícitos de aplicación de la ley.

No se admitirán excepciones ni excusas para el uso ilegítimo de la fuerza. El uso de la fuerza será siempre proporcional a los objetivos lícitos.

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La fuerza se utilizará siempre con moderación; se reducirán al mínimo los daños y las lesiones.

Se dispondrá de una serie de medios que permita un uso diferenciado de la fuerza. Todos los policías recibirán adiestramiento en el uso de los dis- tintos medios para el uso diferenciado de la fuerza y en el uso de medios no violentos.

de la fuerza y en el uso de medios no violentos. 3.3.2 responsabilidad por el uso
de la fuerza y en el uso de medios no violentos. 3.3.2 responsabilidad por el uso

3.3.2 responsabilidad por el uso de la fuerza y de armas de fuego

Todos los incidentes de uso de la fuerza o de armas de fuego se no- tificarán a los funcionarios superiores, quien tiene responsabilidad de examinarlos.

Los funcionarios superiores asumirán la debida responsabilidad cuando tengan o deban haber tenido conocimiento de que los funcionarios a sus órdenes han cometido abusos y no hayan adoptado medidas concretas al respecto.

Los funcionarios que se nieguen a obedecer una orden ilícita gozarán de inmunidad. No podrá alegarse el acatamiento de órdenes superiores para eludir responsabilidades en caso de abuso de estas normas.

circunstancias admisibles para el uso de armas de fuego

Las armas de fuego se utilizarán solamente en circunstancias extremas, en defensa propia o en defensa de otros, en caso de amenaza inminente de muerte o de lesiones graves o para evitar un delito particularmente grave que entrañe un serio peligro para la vida.

el funcionario debe identificarse como policía

y advertir claramente de

su intención de usar armas de fuego y dar tiempo suficiente para que se tenga en cuenta la advertencia, pero esto no será necesario

si la demora puede provocar la muerte o heridas graves

al policía o a otras personas

o resulta evidentemente

inútil o inadecuado dadas las circunstancias del caso.

Para detener o impedir la fuga de la persona que plantea ese peligro y se opone a los esfuerzos por eliminarlo y en todos los casos, sólo cuando las

medidas menos extremas resulten insuficientes.

El uso de la fuerza y de armas de fuego con la intención de causar la muerte se permitirá solamente cuando sea estrictamente inevitable para proteger la vida de una persona.

Procedimientos de uso de armas de fuego

El funcionario debe identificarse como policía y advertir claramente de su intención de usar armas de fuego y dar tiempo suficiente para que se tenga

en cuenta la advertencia, pero esto no será necesario si la demora puede provocar la muerte o heridas graves al policía o a otras personas o resulta evidentemente inútil o inadecuado dadas las circunstancias del caso.

después de usar armas de fuego

Se prestará asistencia médica a todos los heridos.

Se informará a los familiares o amigos de los afectados.

Policía Nacional de Colombia

Se permitirá la investigación del incidente cuando se solicite o exija.

Se presentará un informe completo y detallado del incidente.

De acuerdo con lo descrito, es claro que el monopolio en el uso de la fuerza física y de las armas que ejerce la institución policial dentro del Estado, no puede usarse contra la sociedad. Sólo es para preservar y proteger a la ciu- dadanía de situaciones que pongan en riesgo su seguridad, desarrollando un claro perfil apolítico, profesional, técnico, altamente eficiente e integrado a la comunidad.

En virtud de lo anterior, la Policía Nacional ha emprendido el desarrollo de estrategias que contribuyen a aportar caminos de análisis, criterios, límites, propuestas y guías éticas para fortalecer y garantizar comportamientos trans- parentes en todos los miembros de la Institución tanto en su vida privada como en el quehacer profesional, sobre la base de la disciplina, el profesio- nalismo, la lealtad y la honestidad.

Existe un compromiso claro de los diferentes niveles y actores del ámbito operativo y administrativo de la organización, para impulsar la aplicación de una “Política de Integridad Institucional y Seguridad Operacional” que conduzcan de manera definitiva a erradicar brotes de corrupción y a alcanzar altos estándares de eficiencia, eficacia y calidad.

Lo anterior soportado en el Sistema Ético de Valores de la Policía Nacional, el cual guía el comportamiento policial en el marco de los principios deter- minados por el Mando Institucional. Igualmente, con el concurso de todos los hombres y mujeres, se fomenta y promociona en todos los niveles de la Institución la cultura de la legalidad, la transparencia y honestidad del talento humano, alrededor de la concientización y la divulgación del Sistema Ético.

La Policía Nacional ha emprendido el desarrollo de estrategias que contribuyen a aportar caminos de análisis, criterios, límites, propuestas y guías éticas para fortalecer y garantizar comportamientos transparentes en todos los miembros de la institución tanto en su vida privada como en el quehacer profesional, sobre la base de la disciplina, el profesionalismo, la lealtad y la honestidad.

En el mismo orden, se inscriben los esfuerzos de la Policía Nacional por op- timizar la gestión en materia de transparencia y efectividad, la cual se viene desarrollando a través de la implementación del Sistema de Gestión Integral, especialmente en su esfera de gestión del talento humano, que orienta la actividad gerencial a lograr la satisfacción de la comunidad con el servicio policial y al mismo tiempo, a promover el desarrollo integral y armónico del hombre policía y por ende de la Institución y de la sociedad 23 .

Los policías debemos estar comprometidos en eliminar las amenazas más sensibles que pueden afectar la Institución y en todas las unidades se deben realizar acciones de prevención, control y supervisión para garantizar una institución fuerte, autónoma, efectiva y querida por la ciudadanía.

Con este fin, todas las unidades vienen trabajando en pro de fortalecer e implementar mecanismos de control para identificar y tomar acciones in- mediatas frente a las conductas policiales que conllevan al incumplimiento de la ley, los reglamentos y valores institucionales; así mismo, en instaurar sistemas efectivos de protección que permitan a los funcionarios de policía y

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Tomo 3.

La Policía Nacional por el camino de la eficiencia, la transparencia y el buen uso de la fuerza

los ciudadanos, denunciar actos de corrupción e ineficiencia en la prestación del servicio y abusos de autoridad.

La labor hasta hoy realizada ha sido muy grande y los resultados mostrados son gratificantes tanto para las personas que conformamos la Policía Nacio- nal, como para la ciudadanía que es la que se beneficia de un servicio con calidad prestado por hombres y mujeres altamente competentes.

Mantenemos nuestro compromiso de prestar un servicio eficiente y de ca- lidad a la comunidad, manteniendo nuestras actuaciones dentro del marco de la ley y de la ética, promoviendo el respeto por la dignidad humana y los derechos humanos y rechazando cualquier actuación que atenten contra la integridad institucional.

La labor hasta hoy realizada ha sido muy grande y los resultados mostrados son gratificantes tanto para las personas que conformamos la Policía Nacional, como para la ciudadanía que es la que se beneficia de un servicio con calidad prestado por hombres y mujeres altamente competentes.

ciudadanía que es la que se beneficia de un servicio con calidad prestado por hombres y

Policía Nacional de Colombia

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Fundación KONRAD LORENZ, Simposio Corrupción Administrativa, Universidad Javeriana, 2002.

Dirección y Conceptualización Coronel EDGAR SÁNCHEZ MORALES

Elaboración y Redacción Grupo de Doctrina y Servicio de Policía

Dirección de arte y conceptualización gráfica Hilda María Gómez Duque

Impresión

Imprenta Nacional

Bogotá D.C., Colombia