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Para que no nos vuelvan a robar la elección

Jesús Ibarra Salazar, Monterrey, N.L.


Agosto 2010

Clarificar ideas

Las actividades electorales ya llegaron, luego del


pronunciamiento de la Asamblea Nacional del Zócalo del 25
de Julio en la que se hizo el pronunciamiento: ¿Vamos a las
elecciones? ¡Vamos!.
Así, las tareas de organización del pueblo, que es el único que
puede salvarse así mismo, pasan a segundo término y con
ello su objetivo: salvarse, para dejarlo nuevamente en manos
de las burocracias dirigentes de los partidos políticos, que ni
siquiera a sus membrecías.
El fraude, persistentemente, se ubica en las acciones de
gobiernos coludidos con los poderes fácticos, entre los que
ahora se incluyen a la delincuencia organizada y de todos con
l mayor influencia a los medios masivos de comunicación,
destacadamente a las televisoras1; desde otras posiciones,
sobre todo de las membrecías de partidos y de movimiento a
favor de López Obrador, el fraude se explica por la falta de
estructura electoral y de organización del pueblo o de la
insuficiencia en la defensa de nuestros votos en las casillas.
Con ello se distrae la atención en el voto ciudadano (dentro
del cual se encuentra el que se otorga, con condiciones, a
candidatos y/o partidos políticos), elemento que si se atiende
adecuadamente se puede llegar a la raíz del fraude, de las
alteraciones de las votaciones en sus diferentes momentos
del proceso electoral y, fundamentalmente, desde el día de la
jornada electoral y posteriores a éste.
1
Si se revisan los informes de la ONG´s que observan los procesos electorales de este
año, su actividad de vigilancia se concentra en este tipo de variables de los procesos
electorales, como el manjo de los medios de comunicación ante las diferentes
candidaturas, o la compra y coacción del voto, pero no trabajan sobre los votos
ciudadanos.
Lo más lamentable es circunscribir la denuncia, y
consecuentemente la defensa del voto en una elección,
basada en lo que después del 2 de Julio de 2006 se conoció
como “errores aritméticos”, bajo el supuesto de que tras esos
errores, por otra parte ciertos en miles de casillas, se
encontraba el fraude en contra de uno de los candidatos,
específicamente de Andrés Manuel.
Es de mucha frecuencia que, por ejemplo, los funcionarios de
casilla acumulan, a los votos anulados por los ciudadanos, las
boletas sobrantes, lo que da por resultado una suma igual o
superior a la de ciudadanos en posibilidades de emitir un voto
de acuerdo a la lista nominal; son errores que , como otros,
una vez resueltos, como ocurrió, no cambian
significativamente el sentido global de los votos.
¿Qué no hicimos a tiempo?
Aunque desde Marzo de 2008 aprobamos la construcción de
los comités territoriales en apoyo al Gobierno Legítimo, tarea
subrogada a los comités municipales, al menos en Nuevo
León esta idea no fue cabalmente comprendida y las
actividades, por largos meses, se concentraron en la
credencialización de nuevos ciudadanos, actividad en base a
una o dos brigadas para los 51 municipios del estado.
A los comités municipales se han entrega un listado impreso
de los hasta ese momento en las listas de credencializados,
en un formato ingrato para su manejo, con graves errores en
la captura (en la columna de colonia aparecen los nombres de
calles y viceversa) y con ausencias de información de origen,
como el distrito federal, la sección y distrito local, dificultando
con ello la ubicación electoral de cada ciudadano.
Aún con la imagen de la credencial de elector, las formas para
credencializar conllevan las deficiencias del padrón , que se
encuentra permanentemente desactualizado por la
innecesaria renovación de la credencial por cambio de
domicilio, sin contar con la posibilidad de preguntar por el
domicilio actual de residencia, aunque no corresponda con a
la credencial del IFE.
El trabajo de formación de los comités territoriales por
colonia, barrio o unidad habitacional, como en el caso de la
Ciudad de Monterrey, con cerca de 800 colonias, aparecía
como algo imposible con el uso de este instrumento de lista
de credencializados. La imposibilidad de obtener el listado en
formato digitalizado nos llevó a la penosa tarea de escanear
cada hoja impresa, convertirla a texto y hacer las
correcciones en lo posible a la información, avanzando en
poco más del 80 por ciento del total de ciudadanos
credencializados.
A la iniciativa de distribuir el trabajo por zonas, con
comisiones de organización en cada una de ellas, en base a
los distritos (ocho) locales, se interpretó como una operación
de tipo electoral por las coordinaciones estatal y nacional,
creando e impulsando reacciones negativas entre la
coordinación estatal y los principales dirigentes del Comité
Municipal de la capital del Estado, que concentra casi el 50
por ciento de la población de la entidad y, con ello, creando
condiciones adversas para el trabajo de organización.
A este problema contribuyó una visión estrecha de las tareas
estratégicas de este y otros comités municipales, en lo
fundamental, seguir con la consideración de que este comité
era una continuación de Comité Ciudadano de Monterrey, en
apoyo al Gobierno Legítimo en Defensa del Petróleo, de la
Economía Nacional, etcétera, invirtiendo demasiadas sesiones
de trabajo en las discusiones de las tareas derivadas de aquel
comité y dejando de atender las acordadas en la Asamblea
Nacional de Comités Municipales de Marzo del 2008.
Así, el resultado es que en la Ciudad Capital de Nuevo León
tenemos 14 comités territoriales y se planifica que podamos
duplicar esta cantidad para dentro de unos meses, a escaso
unos meses en que la actividad electoral se intensifique en las
decisiones finales sobre quién representará a la izquierda en
la lucha por la presidencia de la República.
Lo más desesperante es que hay una gran resistencia a
trabajar en un proyecto de desarrollo y crecimiento del
movimiento por la Cuarta República, desarrollo que se
expresaría en la construcción de los comités territoriales por
colonia en forma no exponencial, pero sí geométrica, en la
que cada comité construido adquiera el compromiso de
construir, a su vez, o impulsar la construcción de ellos en las
colonias aledañas; comités que cumplan con ciertas
características que los definan como tales, con reuniones
periódicas, con planes de distribución de Regeneración en sus
colonia y colonias aledañas, con planes de credencialización
en su colonia y en colonias vecinas y que puedan presentar
resultados de desarrollo y crecimiento en corto tiempo.
Sí, sólo el pueblo puede salvar al pueblo, pero un pueblo
organizado en sus expresiones territoriales más pequeñas,
con identidad propia.
Las actividades electorales
Ante esta situación ahora tenemos que trabajar intensamente
en las dos direcciones privilegiando la construcción social y
política del pueblo organizado con criterios muy claros que
posibiliten evaluar objetivamente los avances, sin
voluntarismos y sin cuentas alegres; es sobre esta base de
organización popular que podremos estructural un
movimiento en defensa del voto ciudadanos desde las casillas
(que ahora serán decenas de miles más que las 130 mil del
2006) hasta llegar a las representaciones en el Consejo
General del IFE, pasando por los consejos distritales, 300, los
consejos locales (32), y las circunscripciones plurinominales
(5); con una estructura electoral capacitada, de confianza del
movimiento que los partidos no pueden ni construir y menos
garantizar cuando se han detectado representantes de casilla
que antes lo fueron de otros partidos.
Las características de estos representantes serían las
siguientes:
1. Que cuenten con los instrumentos mínimos para detectar
el fraude en la casilla (cotejando las sumas de votos
entre las elecciones, bajo el supuesto de que deben ser
iguales y, en caso de no serlo, interponer los recursos
correspondientes sobre todas las elecciones);
2. Que cuenten con un mínimo de conocimientos en el
manejo de una computadora y que trabajen los
resultados del PREP de cada entidad (32) para
determinar las casillas en las que haya diferencias en las
sumas de votos entre una y otra de las elecciones;
3. Que puedan tener a la mano la lista de casillas en las
que se muestran estas diferencias y puedan, de ser
posible, hacerse de las actas de las tres elecciones para
actuar, con pruebas documentales el día de la sesión de
cómputo (en los 300 consejos distritales), para exigir la
apertura de estos paquetes electorales y, con sustento
legal y las pruebas, solicitar el recuento de votos de
estas casillas;
4. Que cuenten con la posibilidad de analizar los resultados
del PREP en cotejo con los de los cómputos, elección por
elección y casilla por casilla, las votaciones de los
partidos y las sumas de votos, bajo el supuesto de que
todas estas cifras deben ser iguales pues proceden del
mismo documento fuente: el acta de escrutinio y
cómputo) y de no serlo entregar estos resultados al
equipo de abogados que preparen los recursos y los
alegatos para que el TEPJF haga su trabajo de limpieza
de las elecciones.
¿Qué necesitamos?
Como puede verse, este trabajo requiere iniciar de inmediato
en trabajo de selección y capacitación de nuestros
representantes electorales.
Es necesario crear un equipo de trabajo electoral que cubra,
en general, dos aspectos: el estudio de la legislación electoral,
incluyendo de ser posible la de las entidades y el de la
estructura electoral y las tareas de vigilancia de respeto al
voto ciudadano.
1. Formular un programa de trabajo de estudio y
capacitación por etapas y que cubra los dos aspectos.
2. Es necesario iniciar con la selección de los 32
representantes en los consejos locales para trabajar, de
inmediato, en los ejercicios de cotejo de votaciones
tomando como ejemplo las del 2006.
3. Iniciar con la selección de los 300 representantes de los
consejos distritales que cumplan con las características
antes anotadas y correr los tiempos de capacitación y
estudio en cada entidad, coordinada por cada uno de los
32 representantes del consejo local.
4. Trabajar estrechamente vinculados, estos representantes
ya capacitados, con los responsables de la construcción
del movimiento social y político, con los comités
territoriales de apoyo al Gobierno legítimo, para el
estudio y capacitación de los integrantes de estos
comités, e iniciar la selección de quienes puedan ser
representantes de casilla.
Todas estas tareas tienen que ser asumidas por el Movimiento
y llegar, a un acuerdo con los partidos que registren a
nuestros candidatos, a que sean estos ciudadanos quienes
deberán ser registrados y acreditados, ante los diferentes
órganos electorales. Que sea esta estructura de arriba hacia
abajo la que tenga en sus manos la entrega de
nombramientos y con ello estar plenamente seguros de una
representación que hará su mejor papel en la defensa del voto
ciudadano y, por supuesto, el voto que los electores otorguen
a nuestros candidatos.
El gobierno de Calderón hará todo lo posible por, nuevamente,
colocarnos fuera del juego democrática del poder, recurrirá a
todo lo que ya ha hecho y es muy posible que se creen
nuevas formas de actuación; sin embargo, en el terreno del
juego político la lucha dependerá de los candidatos y de los
partidos políticos que los registren pero siempre se reservan
la última alterativa, la del fraude para que, a como dé lugar
sean detenidos los peligros para las mafias económicas y
políticas, para que haiga sido como haiga sido, triunfen los
candidatos a modo de estas mafias.
Y el fraude, la alteración de las votaciones sólo el pueblo
organizado puede detener, lo mismo que puede ser el soporte
social y político de un nuevo gobierno que se propone
cambios de fondo en la política nacional para dar paso a la
Curta República.
Monterrey, N. L., a 1 de agosto de 2010