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Booger, Jorge dais." El ark de conher fishes’. Aad po Epona, 200, Ctledha, tnprate un EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS Las distinciones verbales deberian ser tenidas en cuen- ‘2, puesto que representan distinciones mentale, ine telectuales, Pero es una listima que la palabra «poeta» hhaya sido dividida en dos. Pues hoy, cuando habla- ‘mos de un poeta, slo pensanos en alguien que pro- fiere notas liricas y pajariles del tipo de («zPor qué, siendo ‘ti misica, te entrstece la miisica?/ Placer busca place- res, ama el goce otro goces; Shakespeare). Mientras que los antiguos, cuando hablaban de un poeta -un shacedor»=, no lo consi aban tinicamente como el ‘emisor de esas clevadas nota liricas, sino también como narrador de historias, Historias en las que po-