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CAPÍTULO 7

La investigación acción participante

Kátia Regina Frizzo

Toda propuesta de intervención social parte de algunos presupuestos sobre la realidad y sobre el lugar de la ciencia, o sobre el conocimiento y su relación con la realidad. Denominamos a esos presupuestos como posición epistemológica y podemos decir que la investigación acción participante (IAP) propone una nueva relación entre la ciencia y los aspectos de la realidad social. La principal característica de la IAP es que combina, de forma absolutamente indisociable, la investigación como proceso de indagación y producción de nuevos conocimientos con la intervención social que busca la transformación de aspectos de la realidad concreta. Así, la IAP le propone a las ciencias sociales una ruptura con la visión clásica de ciencia, en la cual primero investigamos los problemas y después actuamos sobre ellos. Para que podamos conocer mejor la IAP haremos un breve recuento histórico de sus orígenes y nos detendremos en el estudio de sus características.

Historia de la investigación acción participante

La investigación acción participante tiene sus orígenes en la propuesta de Kurt Lewin de la investigación acción. En un

Kátia Regina Frizzo significativo artículo publicado en 1946 (Stavenhagen, 1971), poco antes de su muerte,

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significativo artículo publicado en 1946 (Stavenhagen, 1971), poco antes de su muerte, con el título: "investigación acción y los problemas de las minorías", el autor elabora los primeros trazos de una nueva postura de los científicos sociales frente a los problemas concretos de las comunidades. De esta manera rompe con la tradición positivista que pretende que el papel de la ciencia sea independiente del orden práctico del mundo. El autor avanza al proponer que la investigación se integre a la acción social con el objeto de promover cambios en la estructura social y en las relaciones intergrupales. El papel del conocimiento y de la información, en esta metodología, es siempre orientar la actividad tanto en el planeamiento o la ejecución de la investigación como en el análisis de los resultados, hacia una nueva acción. Lewin llega a proponer, o simplemente a imaginar, que las diversas ciencias sociales un día se integrarán en una "ciencia única", destinada a investigar todos los temas sociales. La propuesta de Lewin produjo un poderoso impacto en las ciencias sociales, que en los años siguientes aprovecharon sus presupuestos teóricos y desarrollaron conceptualmente la investigación acción. En la década de 1960 se desarrollaron varios seminarios e investigaciones bajo esa nueva orientación en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa (Montero, 1994). Sin embargo, los estudios iniciales de Lewin aún contenían algunas características del método hipotético-deductivo empírico que habían marcado su formación inicial en psicología y que pasaron a ser ampliamente cuestionadas por los nuevos investigadores. Durante la década de 1970 la perspectiva de trabajo de la IAP se vinculó en buena medida con el activismo militante, principalmente en Latinoamérica, donde la situación social y política estaba atravesada por dictaduras militares en varios países (Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay), lo que inspiró en buena medida muchos proyectos revolucionarios. En este contexto, en Brasil se dio a conocer la propuesta de Paulo Freiré (1970) de Investigación Participante, desarrollada por Brandao, que tenía como base los mismos pre-

La investigación acción participante

La investigación acción participante supuestos y había sido aplicada principalmente a un proyecto de educación

supuestos y había sido aplicada principalmente a un proyecto de educación popular. En 1977 se realizó en Cartagena, Colombia, el Simposio Mundial sobre investigación acción que contó con la participación de investigadores de varios países, tanto aquellos que ya estaban interesados por la nueva propuesta metodológica, como aquellos que estaban desarrollando trabajos con la IAP. Junto a los aportes provenientes de distintas perspectivas de la psicología social y comunitaria, tuvieron presencia trabajos que señalaron la influencia de los estudios de Marx y de Gramsci, principalmente en lo relativo al papel del "intelectual orgánico" en la sociedad y en la lucha de clases. En 1982, en el X Congreso Mundial de Sociología realizado en Ciudad de México, quedó claro el interés de los investigadores en el desarrollo de la IAP; su identidad resultó evidente y se consolidó como perspectiva de investigación comprometida con la transformación de la realidad social. También relataron diversos intentos de cooptación de los trabajos con la IAP por parte de investigadores académicos vinculados a intereses sociales y económicos diferentes de aquellos de las clases más desfavorecidas, pero la IAP resultó aún más fortalecida y, a partir de entonces, se iniciaron trabajos conjuntos para dar comienzo al método comparativo dentro de esta corriente. Podemos agregar que la marca fundamental del cambio conceptual que ocurrió en los años setenta en la investigación acción fue la introducción de la partícula "participante", que promovió el reconocimiento de la legitimidad del compromiso de los sujetos que vivencian la realidad estudiada conforme el proceso de investigación. Así, se incorporó el principal cambio que fue su marca distintiva y que evidenció su compromiso con un determinado paradigma epistemológico que reconoce el proceso colectivo de construcción de la realidad, como dirían Bergery Luckmann (1999). Sin embargo, a la IAP todavía se la confunde o considera sinónimo de investigación acción y de investigación participante por sus características semejantes, lo que, según Montero (1994), es

Kátia Regina Frizzo un error, en la medida en que esas últimas carecen del elemento

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un error, en la medida en que esas últimas carecen del elemento de la participación, constituyente esencial de la IAP. En la investigación acción, investigación e intervención van de la mano pero no aseguran la participación de los sujetos de estudio en el proceso de investigación; y la investigación participante no conduce necesariamente a un cambio social deseado y planeado, aunque algún cambio siempre ocurre como consecuencia del proceso de construcción del conocimiento que tiene lugar durante la investigación.

Aspectos conceptuales

Después de esta breve reseña histórica de la constitución de la IAP, podemos presentarla como un proceso específico de investigación, producción de conocimiento e intervención social que parte de problemas sociales específicos buscando transformarlos y concretar un proceso colectivo de producción de un saber. Así, podemos decir que el principal punto de partida de la IAP es la incorporación del saber popular como un elemento legítimo de composición del conocimiento científico, pues de él parten las principales motivaciones para la realización de procesos de investigación acción participante, tanto en la forma inicial de identificación de problemas como en la presentación de soluciones para los mismos. Para Montero (1994), el conocimiento popular fue considerado por mucho tiempo como un conocimiento del sentido común, que sería exactamente opuesto al conocimiento científico, pero en la IAP los dos tipos de conocimiento interactúan y producen continuas reflexiones. En un artículo histórico para la IAP publicado en 1980, Orlando Fals Borda (1980) sostiene que el conocimiento popular tiene su propia racionalidad y su propia estructura de causalidad. El autor no está de acuerdo con la existencia de una "ciencia popular", pero afirma que sí existen intereses de clase y que la ciencia puede estar al servicio de intereses populares o contra ellos. Le corresponde a la IAP construir conocimientos comprometí-

dos con las causas y las transformaciones necesarias para la plena emancipación de las clases

dos con las causas y las transformaciones necesarias para la plena emancipación de las clases populares. Otra característica de la IAP señalada por Montero, es la completa modificación del esquema clásico de la relación investigador-investigado que predomina en la ciencia positista. En la IAP no hay separación entre investigadores e investigados, pues el proceso de construcción del conocimiento se da por la interacción entre ambos, quienes aportan sus respectivos saberes en el proceso de investigación e intervención. La posición clásica dentro de las ciencias postula que esta separación es necesaria para garantizar la neutralidad y la objetividad del conocimiento producido, ya que la convivencia solidaria podría "contaminar" al investigador y comprometer los resultados de su investigación. Para resolver los problemas de los diferentes estadios de reflexión, la IAP propone la existencia de "investigadores externos" (los investigadores que detectan o encuentran un problema en una reali- dad dada) e "investigadores internos" (aquellos que viven los fenómenos que estudian). De esa forma se garantiza que los diferentes saberes puedan interactuar, pues producen diferentes niveles de reflexión sobre los mismos problemas. La tercera característica importante de la IAP es la deter- minación colectiva de producir cambios en la situación o fenómeno en estudio. Como el origen y ambiente propicio para la IAP son los problemas sociales vividos por las comunidades, es fácil reconocer que se trata de situaciones de injusticia social, económica y cultural que hacen sufrir a muchas personas que desean modificar sus condiciones de vida. Un buen desarrollo de una investigación acción que cuente con la participación de todos los que estén comprometidos necesariamente produce cambios en los tres elementos básicos: la situación-problema (la realidad), los investigadores internos (la población comprometida) y los investigadores externos (el conocimiento producido y las relaciones establecidas). Así, el cambio planeado es consecuencia de un proceso de reflexión y de un conjunto de acciones compartidas a medida que avanza la IAP.

Ksítia Regina Frizzo Otra característica sobresaliente de la IAP, ya citada bre- vemente, es su

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Otra característica sobresaliente de la IAP, ya citada bre- vemente, es su posición relativista acerca de la verdad y del conocimiento. Montero (1994) presenta un mismo origen, el sentido común, para los dos procesos de construcción del conocimiento, el popular y el científico. A partir de las creencias y explicaciones compartidas por los hombres, el proceso de su problematización puede desembocar en dos vertientes diferentes:

las ideas científicas, predominantemente volcadas hacia la verificación, y las ideas populares. Las estrategias discursivas determinan, en gran medida, la dirección de los contenidos: su formalización en teorías los lleva a la construcción del conocimiento científico; mientras que su ideologización los remite al conocimiento popular, orientado hacia la práctica cotidiana. Así, Montero diluye y relativiza bastante el lugar del conocimiento científico y el del conocimiento popular en la orientación práctica de la vida. Fals Borda (1980) hace un extenso relevamiento de las contribuciones del saber popular que tienen lugar en todas las áreas: agricultura, salud, historia y artes. Como conjunto de saberes del sentido común, esas contribuciones son el resultado de procesos de categorización, comparación, clasificación y generalización bastante complejos y no es justo que sean despreciados por la ciencia. Los criterios de confiabilidad-dad del conocimiento popular siguen patrones semejantes a aquellos del conocimiento científico: capacidad de predecir y de repetir los fenómenos o eventos en ciertas circunstancias. Su legitimidad compite en muchos casos con la legitimidad de conocimientos producidos en laboratorios que no tienen ningún contacto con la realidad que pretenden explicar. Park (1989) define el tipo de conocimiento producido por la IAP como "conocimiento crítico", es decir, un conocimiento proveniente de la reflexión y de la acción que hace posible deliberar sobre lo justo y lo correcto en la vida cotidiana. Finalmente, se señala como característica de la IAP que su campo motivacional es la realidad social y sus contradicciones, tal como es percibida por los diferentes actores que en ella actúan. Los problemas de la IAP, por lo tanto, no surgen

La investigación acción participante

La investigación acción participante de los laboratorios académicos ni de las discusiones teóricas, aunque la teoría

de los laboratorios académicos ni de las discusiones teóricas, aunque la teoría ejerza un importante papel regulador, sino del campo de la vida cotidiana y sus múltiples objetividades. El investigador no acostumbrado a esa familiaridad puede sentirse perdido en medio de tantas visiones diferentes sobre una misma realidad y por el clima ruidoso de las reuniones y asambleas, que contrasta mucho con el ambiente silencioso de la vida académica donde predomina la investigación solitaria. Lo cierto es que aquellos investigadores que ya se han comprometido con movimientos sociales, y con una vida comunitaria compartida con personas de otros segmentos sociales, se sienten perfectamente ambientados en un proceso de investigación acción participante, ya que están habituados a compartir sus ideas y a ponerlas a prueba ante un público diferente al intelectual.

Aspectos del proceso de la IAP

Al analizar el proceso de investigación dentro de la IAP, o de producción del conocimiento propiamente dicho, Peter Park (1989) sitúa el inicio de la investigación generalmente en un agente externo, que puede ser un equipo de investigadores, una agencia de desarrollo social o comunitario, o un órgano público interesado en promover cambios; es decir, un actor externo a la comunidad pero no extraño a ella. La primera tarea de ese agente es conocer a la comunidad, movilizándola para la participación en el proceso de investigación que se desarrollará. En un segundo momento ya es necesario contar con la participación comunitaria para definir la formulación del problema, delimitar su alcance y decidir en conjunto las dimensiones que serán exploradas. En esta fase puede ser interesante la utilización de técnicas de dramaturgia, de teatro popular y otros medios audiovisuales que puedan ayudar a los participantes a expresar su percepción de los problemas y sus opiniones sobre el proceso de la investigación propiamente dicha. De igual manera, el análisis

Kjítia Regina Frizzo de los medios más adecuados para obtener las informaciones, los responsables de

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de los medios más adecuados para obtener las informaciones, los responsables de cada uno de ellos y las formas de analizarlas también debe ser un proceso colectivo. En esta fase es importante ser muy realista en cuanto a los métodos de recolección de datos:

se debe considerar la disponibilidad de los medios, de las personas y de las informaciones e ilustrar a la comunidad sobre el proceso. También deben tenerse en cuenta los aspectos ya señalados al escoger las técnicas de recolección de datos: privilegiar los métodos dialogísticos y la participación. Después de la recolección de datos, y a veces concomitantemente, el equipo de investigadores debe estudiar una forma de presentar los datos a los participantes para que se inicie la fase de análisis del material. En este momento no se trata de analizar sino de preparar el material: transformar números, estadísticas y reportes en un conjunto articulado de informaciones accesibles al público lego en cuestiones técnicas de análisis científicos. A continuación del proceso colectivo de análisis de datos, el equipo de investigadores externos e internos todavía debe preparar a la comunidad para definir el uso de los resultados de la investigación y organizar la acción política y/o de otro tipo más adecuado, consecuente con el análisis del problema: es el momento de la búsqueda de soluciones para las dificultades, una vez que hay un amplio y detallado conocimiento de los varios aspectos involucrados. Sin embargo, el proceso de la IAP no termina con la realización de la acción; se trata de una espiral en la cual la acción puede suscitar nuevos problemas, o nuevas reflexiones sobre el problema inicial, que a su vez resultarán en nuevas cuestiones que podrán ser investigadas en la continuación del proceso. Es esta continuidad la que hace que algunos autores como Fals Borda (1980) y Park (1989) concluyan que la IAP no es solamente un método de investigación sino una forma de vida.

La investigación acción participante

Principales problemas de la IAP

acción participante Principales problemas de la IAP Al hacer una evaluación sobre las contribuciones de la

Al hacer una evaluación sobre las contribuciones de la IAP para una nueva concepción sobre la investigación y la producción de conocimiento científico, Fals Borda (1980) menciona algunos "errores metodológicos" cometidos a lo largo del tiempo por varios investigadores que perjudican la consolidación de la IAP en el campo de la ciencia. El primer error, que se produjo en la década de 1960 hasta comienzos de la década de 1970, fue la errónea comprensión del sentido del compromiso social por parte de los intelectuales involucrados en causas populares. Para muchos, era esencial mezclarse con el pueblo para comprenderlo y viven-ciar sus problemas, lo que terminaba por crear la falsa sensación de que eran miembros del pueblo, como todos los demás. La autenticidad de las relaciones era seriamente amenazada por la idea de que para comprometerse era necesario optar por vivir como vivían los miembros de las clases populares. Ese error terminó ocasionando muchas resistencias e incomprensión sobre la IAP. El segundo error citado por el autor se relaciona con el dogmatismo que se vivió dentro de la IAP. Para muchos inte- lectuales, ésta era una "ciencia proletaria" o una "ciencia para el pueblo", lo que acentuaba su carácter revolucionario como instrumento en la lucha para la emancipación de las clases populares. Lo que sucedió fue que, considerada desde arriba, o sea, desde el estamento de los intelectuales, esta concepción terminaba por reforzar implícitamente la existencia de otro modelo de ciencia, que sería incompatible con los intereses de las clases más desfavorecidas. A su vez naturalizaba o automatizaba el vínculo de la IAP con las causas populares. El tercer error se deriva de lo anterior: para muchos, todo lo que era popular era considerado revolucionario, a tal punto que estas dos palabras diferentes parecían sinónimas. De esta forma, no se consideraba todo el proceso de preproducción de la ideología dominante a través de las representaciones sociales, donde coexisten valores alienantes, prejuicio-

Kátia Regina Frizzo sos y opresores junto con las experiencias de sufrimiento y lucha de

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sos y opresores junto con las experiencias de sufrimiento y lucha de los trabajadores, de las mujeres, de los desempleados, etcétera. La IAP puede ser un instrumento poderoso de reflexión sobre estos valores, en la medida en que el proceso mismo de comunicación y devolución se manifieste a través de una forma de comprensión que respete los diferentes grados de reflexión y entendimiento de los fenómenos por parte de los distintos actores. El cuarto error metodológico es imaginar que el pueblo puede sustituir y enfrentar la discusión científica sin necesidad de un intelectual. Gramsci demostró que el intelectual activo tiene un papel importante en la sociedad, y que por más importantes que sean las contribuciones de la población en la comprensión de la realidad, ellas no sustituyen el papel de los intelectuales en el debate científico, pues existen dominios del saber, de los lenguajes, de los procesos, que solamente el uso continuado del conocimiento científico puede proporcionar. El quinto error en que incurren los intelectuales es formular articulaciones simplistas de la realidad, sin percibir su real complejidad, por subestimar la capacidad de comprensión de los participantes e imaginar que las clases populares solamente pueden entender relaciones simples entre gastos o eventos. Los autores que trabajan desde la IAP son unánimes al concebir el avance del conocimiento según un modelo en espiral, donde acción-reflexión-acción van conformando nuevos niveles. Desde Lewin, la espiral inspira la representación de un conocimiento que avanza retomando aspectos y puntos anteriores, pero reconstruyéndolos en otros niveles de comprensión. Finalmente, se apunta como sexto y último error metodológico la elección inadecuada de instrumentos de investigación y/o de recolección y análisis de datos. La naturaleza de la IAP implica obligatoriamente que los investigadores externos deban escoger con modestia el uso de herramientas de trabajo, privilegiando las técnicas dialógicas y participantes que hacen de la recolección de datos un momento de refle

La investigación acción participante

La investigación acción participante xión para los participantes. Así, es esencial mantener siempre presentes en el

xión para los participantes. Así, es esencial mantener siempre presentes en el horizonte del investigador los principios básicos de la IAP que hemos presentado anteriormente y proceder siempre en el sentido de compartir las dudas e incertidumbres con aquellos que, excluidos del saber formal y las teorías científicas, desarrollan otros saberes de gran coherencia e igualmente legítimos y útiles en la solución de problemas de investigación.

Perspectivas actuales de utilización de la IAP

La metodología de investigación acción participante padeció muchos cuestionamientos, pero aun así resistió, porque se afirma tanto en un proceso que incorpora el saber popular y la participación activa de la población en la investigación y en la solución de sus problemas como en los resultados alcanzados en términos de avances científicos y políticos. La IAP ganó legitimidad frente al mundo científico, y muchas agencias internacionales adoptaron su metodología de trabajo para intercambios y diagnósticos regionales. La Oficina Internacional del Trabajo, el Instituto de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social, el Consejo Internacional de Educación de Adultos y la Sociedad de Desarrollo Internacional son algunos ejemplos de organismos internacionales que producen y apoyan trabajos elaborados desde la perspectiva de la IAP (Fals Borda, 1980). Sin embargo, la actuación de los científicos sociales en estos organismos debe ser causa de vigilancia permanente en cuanto a los reales intereses y principios que orientan la acción de estos órganos de acuerdo, cooperación, desarrollo e investigación. Muchas veces los proyectos ocultan una lógica de reproducción de las desigualdades entre países pobres y ricos, u otros intereses económicos que parecen caer sin cuestionamientos dentro del término "desarrollo". Así, Stavenhagen (1971) alerta sobre la conciencia crítica de los científicos

Kdtia Regina Frizzo sociales que trabajan en esos organismos al señalar los innu- merables conflictos

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sociales que trabajan en esos organismos al señalar los innu- merables conflictos que surgen con los proyectos y acuerdos bilaterales de cooperación. Sin embargo, es cierto que la investigación acción participante continúa creciendo en el medio académico, entre las ciencias humanas y sociales, a escala mundial, como un recurso válido para enfrentar las desigualdades sociales que reinan entre países pobres y ricos y, dentro de un mismo país, entre intereses de clase diferentes y opuestos. Podemos citar dos ejemplos, conocidos y divulgados en el plano internacional, de publicaciones actuales que ilustran la utilización creciente de procesos de investigación que incorporan la participación. Traducido y presentado en Brasil durante el I Foro Social Mundial (2001), el trabajo Evaluación del impacto de los trabajos de ONG, de Chris Roche (2000), con el auxilio de la ABONG (Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales), muestra 13 estudios de caso de evaluación del impacto de proyectos sociales apoyados por la OXFAM (Organización Internacional con sede en Oxford) en las más diversas partes del mundo, desde El Salvador a Kenia, pasando por el Reino Unido y por Pakistán. Los proyectos tienen objetivos muy diferentes y desarrollan metodologías también diferentes, pero se puede percibir con claridad la importancia que se le ha dado a la incorporación de la participación de la propia población beneficiaría de los proyectos en el diseño de las metodologías de evaluación de impacto. Otra publicación lanzada en Brasil es Metodología Participante: una introducción a 29 instrumentos (2001), organizada por Markus Brose y editada con el apoyo de la AMENCAR (Asociación de Apoyo al Niño y al Adolescente). Se trata de una antología de trabajos de diagnóstico participativo llevados a cabo en diferentes regiones de Brasil, en diversos contextos: del medio rural al urbano, de comunidades indígenas a poblaciones marginadas. Entre los 29 instrumentos elaborados bajo la lógica de la investigación acción participante, se destaca un conjunto de trabajos que ilustran la metodología de acción uti-

La investigación acción participante

La investigación acción participante lizada, tanto en las comunidades de Porto Alegre como en el interior

lizada, tanto en las comunidades de Porto Alegre como en el interior del estado, y que movilizan a los conglomerados sociales a la participación política en la ciudad y en el estado. Son ejemplos de una infinidad de trabajos que incorporan la metodología de investigación acción participante directamente a partir de los problemas sociales y que buscan su solución mediante la estrategia de construcción colectiva del saber. Es importante resaltar que la producción científica sobre proyectos de investigación acción participante ha sido ampliamente aceptada en los medios académicos convencionales de divulgación científica. La incorporación de nuevas metodologías constituye un serio desafío para la ciencia en el siglo XXI, y cada vez más se considera esencial la participación de los sujetos investigados en la producción del saber, lo que ha facilitado la aproximación de varias metodologías a la propuesta de la IAP en el mundo entero.

del saber, lo que ha facilitado la aproximación de varias metodologías a la propuesta de la
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