You are on page 1of 3

DIVERSIDAD FRENTE A UNIVERSALES CULTURALES

El nacimiento de un concepto científico de la cultura está unido a la deconstrucción de la
noción de la naturaleza humana imperante durante la Ilustración -y que, según C. Geertz
(1989: 47), “probablemente estuviera presente de una forma u otra en todas las edades y
todos los climas” dado que es una idea “q ue se le ocurre a casi todo el mundo tarde o
temprano”-, que era obvia y simple, y a su reemplazo por una visión más compleja y menos
homogénea. Este intento acompañó desde entonces todo el pensamiento científico sobre la
cultura.

La Ilustración concebía al ser humano completamente imbricado con la naturaleza:
regularmente organizada, uniforme, invariable e inmutable, y compartiendo con ella estos
atributos, que caracterizaran el universo de Newton. Bajo esta visión ilustrada, la gran
variedad de diferencias que presentan los seres humanos en sus prácticas y representaciones
apenas significa nada para definir su condición. Se trata de una imagen de la condición
humana independiente del tiempo, del lugar, de los contextos y los espacios sociales y
simbólicos de los seres humanos, que concibe sus diferencias como meros aditamentos y
hasta deformaciones que oscurecen lo realmente humano -“lo constante, lo universal”-. Así,
los personajes de Shakespeare o de Racine serían universales.

Se trata de una imagen de la naturaleza humana independiente del tiempo, del lugar y de las
circunstancias, que concibe las diferencias como meros adornos e incluso deformaciones
que esconden “l o que es realmente humano -“lo constante, lo general, lo universal”- en el
hombre (Geertz, 1989: 44). Así los personajes de Shakespeare (Bohannan, 1996) o Racine
serían universales. Desde esta posición se diría, como critica Geertz, que “todo aquello
cuya inteligibilidad, verificabilidad o afirmación real esté limitada a hombres de una edad
especial, de una raza especial, de un determinado temperamento, tradición o condición
carece de verdad o de valor o, en todo caso, no tiene importancia para un hombre
razonable” (1989: 44) .

ORGANIZACIÓN DE LA DIVERSIDAD

a los grupos humanos. Hay convencionalismos con una larga tradición histórica y que no se cuestionan porque. 1991). Resulta obvio que cada individuo en su grupo no es único.Muy a menudo se ha exagerado el carácter homogeneizante de la cultura como atributo exclusivo de un grupo social. Entre estos dos polos se configura el proceso social (García. Velasco et al. Hay que recurrir a ellos. a la satisfacción de otros intereses: ocios. Los individuos de un grupo se dedican. En el fondo de estos convencionalismos se hallan permanentemente presentes los intereses individuales y colectivos. de una u otra forma. a su subsistencia y.. conocimientos. pero también existen convencionalismos que implican comportamientos compartidos.. afectos. marcar límites sociales y diferenciar. siguen valiendo. . también. contar con ellos y respetar sus expectativas paralelas: negociar para ordenar los medios que permiten realizar los objetivos de cada uno. Se ha dado por supuesto que las culturas están integradas por individuos más o menos homogéneos. Se supone que las coincidencias entre los individuos de un grupo son más importantes que lo que les diferencia y se asigna a lo colectivo una homogeneidad poco verificable. cuya mayor o menor vigencia depende de sus procesos selectivos y su tipo de eficacia social. Para lograr estos objetivos los demás se hacen necesarios. En un grupo hay conductas coincidentes y recurrentes. capaz de construir fronteras. Además constantemente se generan convenciones. Toda norma de convivencia es un convencionalismo de ese tipo. Que las conductas compartidas sean convencionales no significa que no tengan sentido. pero también imponen restricciones. pero también lo es que las coincidencias de las personas dentro de los grupos no son tan grandes para hacerles homogéneos. en mayor o menor medida. basadas en límites o imitaciones. desde donde se sostiene su visión etnicista. de uno u otro modo. sobre todo.

que incluye tanto a los individuos que actúan movidos por objetivos fraccionales como a los mediatizados por su inserción en colectivos más amplios a los que se adscriben por pertenencia e identidad social. Constituye una referencia para establecer los límites de la diversidad y los mínimos de convivencia (García. esa organización de la diversidad. en suma. . La cultura es.El resultado final de este proceso es una organización de esa diversidad de intereses y posicionamientos particulares dentro del grupo. Velasco et al. 1991).