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EDIPO, REY En Edlipo, rey, se cumple la profecia del oréculo por encima de Ia voluntad humana, o mejor, ésta se ‘manifiesta decidida, enérgica en Edipo, el héroe de Ia tragedia, para subvenic al cumplimiento de aquélla, Hay pasajes en esia obra que hacen pensar en ia mal- dlicién de Cain, como si la leyenda de la familia de Edipo fuera recuerdo de una raza maldita, condenada ‘a desaparecer, que de hecho se extingue en ia Antigona. La falta de entereze que se advierte en of adivino ‘Tiesias, quien se presenta a Edipo con la determinacisa, de no revelarle el secreto que ha guardado durante digcistis afios, y a pesar de esto se lo revela al verse in- sultado por él, conduce al desenlace de Ja obra. Les profecias estaban por encima de los mortales, fueran adivinos o no lo fueran. Si Creonte reprende a log personajes del coro, no es por falta de conmiserscién hacia Edipo, sino por temor de infringir los preceptos divinos; pues la religion pro- hiibia que se tuviera relacién con las personas impulcas EI mismao temor sienten ante la presencia de Edipo los habitantes de Colono, Esta tragedia fu representada, segin se cree, hacia el afio 430 antes de Tesucristo, 147 PERSONALES ores, Uy sicerpore, Cheon, {Cone BE axctuos TEBANOS. Soeusrs ‘Times ‘Un semen, Us entoo Be Lavo, “Us Sttnoo HENNE, otro iOh hijos, nueva decadencia del antigua Cadmo! gPor qué vents apresuradamente a celebrar esta sesién, fievando en vaestras manos los ramos de los suplican- tes? (0). EI humo del incienso, fos cantos de dolor ¥ Jos Kigubres gemidos Menan a la vez toda ls ciudad. Y Yo, cteyendo, hijos, que personalmente y no por ottos debia enterarme de Ta causa de todo esto, he vento ‘spontineamente, yo, 2 quien todos Haméia el excelo Edipo. Habla, pues, ti, jah anciano!, que natural es que interprets los sentimizntos de todes estos, [Cual es el motivo de esta reunién? ;Qué teméis? ,Qué deseds? Ojala dependicra de mi voluntad el complaceros; pore Insensble serfa s! no me compadeciera de vuestra acti- tud supleante. SACERDOTE Pues, joh poderoso: Edipo, rey de mi patria, ya ves que somos de muy diferente edad cuantos nos halla () Ramos de alive, 151 s6roctes sms aqui al pie de tus altares, Nifios que apenas pueden andar; ancianos sacerdotes encorvados por la vejez; yo, el sacerdote de Japiter, y éstos, que son lo més escogido entre Ja juventud. El resto del pueblo, con los ramos de Jos suplicantes en las menos, estén en la plaza pabliea, prostemados ante los templos de Minerva y sobre las Tatidieas cenizas de Imeno. Le ciudad, como té mismo ves, conmovida tan violentamente por ta desgracia, no puede levantar Ia cabeza del fondo del sangriento tor- bellino que la revuelve. Los fructiferos gérmenes se secan en los campos; muérense los rebahos que pacen ten los prados, y los nifios en los pechos de sus madres. Ha invadido fa ciudad e dios que la enciende en fiebre a destructora peste que deja deshabiteda la mansion de Cadmo y lena el infierno con nuestras légrimas y ge midos. No es que yo ni estos j6venes, que estamos junto 4 tu hogar, vengamos a implorarte como a un dios, sina porque te juzgamos el primero entre los hombres’ para socorremos en la desgracia y pare obtener el auxilio de los dioses. Tyi, que recién llegado a la ciudad de Ca ‘mo nos redimiste del tributo que pagabamos a la tervible Esfinge, y esto sin haberte enterado nosotros de nada, ni haberte dado ninguna instrucci6n, sino que sélo, con cl auxilio divino—asi se dice y se cree—, ti fulste nuestro libertador, Ahora, pues, joh poderosisimo Edi- pol, vueltos a ti nuestros ojos, te suplicamos todos que Dbusques remedio a nuestra desgracia, ya sea que hayas ‘ido la vor de alasin dios, ya que te hayas econsejado de algin mortal; porque sé que casi siempre en los con- sejos de los hombres de experiencia esté el buen énito de las empresas. jEa! jOh mortal excelentisimo!, salva nuestra ciudad, jAndal, y recibe nuestras bendiciones: y ya que esta tierra te prdclama su salvador por tw ante- Tior providencia, que no tengamos que olvidarnos de tu primer beneficio, si después de habernos levantado cae- mos de avevo en el abismo. Con los mismos felices auspicios con que entonces nos proporcionastes le ‘andanza, dinosle ahora. Siendo soberano de esta, mejor es que Ja gobiemes bien poblada como ahora | €3ld, que no que reines en un desiesto; porque de nada EpiFo, REY sirve una fortaleza 0 una nave sin soldados © marinos gue fa gobiernen, iDignos de listima sois, hijos mios! Conocidos me som, no ignorados, los males cuyo remedio me ests pidiendo, Sé bien que todos sufris, aunque en ninguno de vosotros el sufrimiento iguale al mio. Cada uno de vosotros siente su propio dolor y no el de otro; pero mi corazén sufre por mi, por vosotros y por la ciudad; y e tal modo, que no me habéis encontrado entregado al suefio, sino sabed que ya he dertamado muchas 1i- grimas y meditado sobre todos tos remedios sugeridos por mis desvelos. Y el tinico que encontré, después de fargas meditaciones, al punto 10 puse en ejecucién, pues ‘8 mi cufiado Creonte, el hijo de Meneceo, lo envié ab. templo de Delfos para que se informe de los votos 0 sacrificios que debamos hacer para salvar la ciudad. Y ‘calculando el tiempo de su auseacia, estoy con inquietud ‘por su suerte; pues tarda ya mucho més de fo que debie- za, Pero esto no es culpa mfa; mas sf que lo serd si en el momento que Hegue no pongo en ejecucién todo To ‘que ordene el dios. SACERDOTE Pues muy a propésite has hablado, porque étos ‘me indican que ya viene Creonte. iOh rey Apolo! Ojalé venga con Ia fortuna salva- dora, como lo manitiesta en Ja alegria de su semblante ‘Ao que parece, viene contento, pues de otto modo no" evatis fe cabeza coronada con laurel leno de bayas. Pronto Lo sabreinos, pues ya exié a distancia que me pueda ote Principe, queria eufado, hijo de Me- eee ca Tesputsa os tes de parte Ge dios? 133 CREONTE, Buena, digo; porque nuestros males, si por una con- tingeneia feliz’ encontrdsemos remedio, se convert en bienandanza. {QUE significan esas palabras? Porgite ni confianza ni temor me inspiran la razén que acabas de indicar, ‘cREONTE Si quieres que To diga ante todos éstos, dispuesto es- toy, y-si no, entremos en palaco. Habla ante todos, pues siento mas ei dstor de ellos que el mio propio. cREONTE Voy a decir, pues, la respuesta del dios, Et rey Ap Jo ordena de un modo claro. que. expuisemos de esta tierra al miasma que en ella se esté alimentando, y que no aguantemos més un mal que es incurable {Con qué purificaciones? ;Qué medio nos libraré de Ja desgracia? (CREONTE Desterrando al culpable 0 purgando con su muerte el asesinato cuya sangre impurifica Ia ciudad. EDO {GA qué hombre se refiere al mencionar ese asesinato? ‘Fenfamos aqut, joh principe, un rey Hamado Layo, antes que ih gohernases Ja ciudad, Ise DIFO, REY EpIPo Lo 86, porque me lo han dicho; yo nunca lo vi ‘eREONTE Pues habiendo muerto asesinado, nos manda ahora manifiestamente cl ordculo que se castigue a los homi- ida. EpIPe {Dbnde estin ellos? ;Cémo encontraremos las hue- lies de un antiguo crimen tan dificil de prober? CREONTE En esta tierra, ha dicho. Lo que se busca es posible ‘encontrar, asf como se nos escepa aquello que descuida- DIP UF ué en la ciudad, en el campo o en extranjera tierra donde Layo muri asesinado? crsonte Se fué, segin nos dio, a consultar coa el oréculo, y ya no volvid a casa roo 2¥ no hay ningin mensajero ni compattero de visje que presenciara el asesinato y cuyo testinonio pudiera servitnos para esclarecer el hecho? cxeonte Hian muerto todos, excepto uno, que huyé tan ame- drentado, que no sabe desit més que una cosa de ToWo Jo que vis. IPO {Cvil? Pues una. sola podria revelarnes’ muchas si proporcionara un ligero fundamento a nuestra. espe- 135 soroctes creonre Dijo que lo asaltaron unos Jadrones, y como eran muchos, lo mataron, pues no fué uno’ silo, Dro 2 cémo el ladrén, si no hubiese sido sobornada por alguien de aqui habria Uepado a tal grado de osadia? Eso crefamos aqui; pero en nuestra desgracia no apa- secié nadie como vengador de Ia muerte de Layo, 00 AY qué desgracia, una vez muerto yuestro rey, 05 im- pidi6 descubrir a los asesinos? La Esfinge con sus enigmas, que, obligéndonos a pen- sar en el remedio de los males presentes, nos hizo ol- Vidar uo crimen tan misterioso. eDIPO Pues yo procuraré indagarlo desde su origen. Muy justamente Apolo y dignamente tt habsis manifestado voestra solicitud por el muerto; de manera que me ten réis siempre en vuestra ayuda. para vengar, como es imi deber, a esta ciudad y af mismo tiempo al dios. ¥ no por arte’de_un amigo Jejano, sino por mt mismo, disi- paré las tinieblas que envuciven este crimen, Pues sea ‘cual fuere el que mat6 a Layo, es posible que también me quiera matar con Ia misma osadia; de modo que ‘cuanto haga en bien de aquél, [o hago en provecho pro- pio. En seguida, pues, hijos mios, levantaos de vuestros ‘sientos, alzando en alto los ramos suplicantes, y que iro convoque aqui al pueblo de Cadmo, pues yo. Jo he de averiguar todo; y no hay duda de que o nos sal- varemos con el auxilio del dios, 0 pereceremas. 156 EDIPO, REY SACERDOTE. Levantémonos, hijs, que nuestra venida aqui no tuvo otro objeto que el que éste nos propane. Ojala Febo, ‘Que nos envia este ordeulo, sea nuestro salvador y haga cesar la peste 1Orculo de Sipiter, qué consoladoras palabras tie- neily ggué vienes a anunciar a la ilystre Tebas, desde 1 riguisimo santuario de Delfos? Mi asustado corazéa palpta de terror, jay, Delio Peént, preguntindome qué Suerte t6 me reservas, ya para los tiempos presentes, ya para el porvenie. Dimelo, jhijo de la dorada Esperanza, braculo inmorta A'ti primera invoco, hija de Jopiter, Snmorial Minerva, y-a\Diana, ta hermana, protectora dd eata terra, que se sienta ‘en’ gloioso trono circular de esta plaze, ¥ a Febo, que de lejos hiere. Oh trini- dad biberadora de Ia peste, apareceos en mi uxilio! Si ya ota vez, cuando la anterior calamidad sursis en Aestra ciudad, extinguiscis Ia extrzordinaria cbre del mal, venid también ahora. ;Oh dioses!, innumerables Alesgracias me aflgen. Se va arrulnando todo el pueblo, yino aparece idea feliz que nos ayude a librarnos de Ia. Ni Mlegan a su madurez. os frutos de esta célebre tierra, ni las mujeres pueden soportar los erueles doo: res del part, sino que, como se puede ver, uno tras ‘dire, como péjares de raudo vuelo y més veloces que evoradora llama, logan los muertos a la olla del dios de la-muerte, despoblandose la ciudad con tan inn mmerables definciones, Los cadaveres insepultos.yaceo, inspirando lstima, sobre el suelo en que se asienta Ia muerte: jvenes esposas y encanecidas madres gimen al pie de’ fos altares.implorando remedio. a tan-afictiva Ealamidad. Por todas partes se oyen himnos plafiideros mezclados con gritos de dolor, contra el cual, ;oh es pléndida hija de Japite!, envianos saludable remedio, Ya Marte el cruel, que’ ahora sin remedio ni escudo me destruye acosinxdome por todas parte, hazle la con tia haciendo que se vuelva en fagitiva carrera lejos de la patria, ya se vaya al ancho télamo ce Anita, ya a 137 soroctss Jas inhospitalatias orillas del mar de Tracia; pues ahora en verdad, si le noche me lleva algin consucio, durante el dfa me’ lo desvanece. A ése, joh padre Japiter, que gobiernas fa fuerza de encendidos relimpagos!, dex. tdyelo con tu rayo. }Oh dios de Licia! Quisiera que Jas indomables flechas de tu dorado arco se lanzaran 4 diestra y siniestra, dirigidas en mi auxilio; y también Jos encendidos dardos de Diana, con los cuales se lanza 1 través de Jas licias montanas, Yo te invoco también, dios de Ia tiara de oro, que llevas el sobrenombre de esta tiers, virmoso Buco, incitador de gritos de orgia, compaiiero de Jas ménadas: yen con tu rosplandecien: te y encendida tea, contra el dios que es deshonra centre los dioses, EDIRO He oido tu sipliea; y si quieres prestar atencién y obediencia a mis palabras y ayudarme @ combatir la peste, podrés conseguir Ia defensa y alivio de tus mates, Yo voy 2 hablar como si nada supiera de todo lo que se dice, sjeno como estoy del crimen. Pues yo s6lo no podria Wlevar muy lejos mi investigacién, si no tuviers algiin indicio. Mas ahora, aunque soy’ el itimo de vosotros que ha obtenido la ciudadanfa en Tebas, or- deno a todos Jos descendientes de Cadmo: Quien de vyosotros conozea al hombre que asesiné a Layo el Lab- acids, que me lo diga, pues se lo mando; quien sea el culpable, que no tema presentarse esponténeamente, pues sin imponesle pena ninguna aflictiva, ileso saldrd destertado de este pais. Si alguno de vosotros sabe que el asesino es extranjero, que me lo exponga, pues le daré buen premio y le quedaré agradecido, Pero si calldis y rohustis darme las noticias que os pido, ya por temor de algin amigo, ya por miedo propio, conviene que cidis fo que en’tal caso voy a disponer: sea quien sea el culpable, prohibo 2 todos los habitantes de esta tierra que nijo ¥ gobierno, que 1o reciban en su casa, que Ie hrablen, que lo admitan en sus plegatigs y sacrificios y que Fe den agua ustral. Que 10 ahuyente todo et mundo de su casa como ser impuro, causante de nues- “tra desgracia, segiin. el ordeulo de Apolo me acaba 138 DIPO, REY de revelar. De este: modo creo yo que debo ayudar 3 dios y vengar al mucrto. Y espero que todos vosatros ccumplréis este mandato, por mi mismo, por el dios y por esta tierra que tan fofructuosa y desgraciadamente Se arruine, Y aun cuando esta Investigacion no hubiese sido ordenada por el dios, nunca debiais vosotros haber tdejado impune el asesinato del més eminente de fos hhombres, de wuestro rey. Pero ahora que me hallo yo en posesion del imperio que €] tuvo antes, tengo Su Jecho la misma mujer que él feeundé, y mios se- Han os fos deh, Jos ue tuvo no oy hubiese per dido—peto la desgraciecay6 sobre su cabeza—, ‘por todo esto, yo, como si se tratara de mi padre, lucharé Y llegaté a todo, deseando coger al autor del asesinato {al hijo de Labéaco,nieto de Polidoro, bsnieto de Cac to ¥ talaranicto del antiguo Agenor. ¥ para los que 20 umplan este mandato, pido a los dioses que ni les de- jen cosechar frutos de sus campos, ni tener hijos de sus mires, sino que los hagan_perecer en la calamidad aque n0s aflge © con otra peor. ¥ pido para el asesino, aque escapé, ya. siendo solo, ya con sus eémplices, que, alto de tode dieha, arastré una vida ignominiosa y 2 serable. ¥ pido ademés que si apareciera viviendo con- igo en mi propio. palacio sabiéndolo. yo, sutra yo mismo los males ‘con que acabo de maldecic a todos Gos. Y a vosotcs, los demés cadmeos a quienes plaz- ca esto lo mismo que a mi, que la jisticia venga en vuestto aunilio y que todos los dioses os acortan fav0- Fablemente siempre. con Puesto que me obligas con tus, imprececiones, por esto, joh rey!, te diré: Nilo maté, ni puedo indicarte al culpable pero Febo, que nos ha’ enviado e oriculo, dlebin indicarnos la pista © descubrir al asesino, EDIEO Muy bien has hablado; pero obligar a los dioses en quello que no quieren, no puede el hombre, 139 sovoces Continuaré, si me das permiso, exponiendo mi segua- do parecer. DIP Y también un tereero, si lo tienes. No ooultes nada ée Jo que tengas que decitme. con SE muy bien que el esclarecido Tiresias lee en el por- venir, 1o mismo que el dios Febo. Si de é1 te aconsejas, joh rey!, podrias saber la cosa con certeza, EDO Pues no me he descuidado, ni siquiera para disponer eso, porque apenas me lo dijo Creonte le envié dos ‘mensajeros. Lo que me admira es que no esté ya aqui. ‘coro Y¥ en verdad que todo lo demés son insubstanciales ¢ indtiles habladurtas, EDIPO. {Cudles son éus? Yo quiero examinarlas todas. ono Se dijo que Jo mataron unos caminantes. EDIPO ‘También To sé yo; pero no hay quien haya visto al culpable. coro Y si Gste tenfa algtin micdo, no habri esperado al ‘oir tus impreeaciones, Eo1ro A quien no asusta el crimen, no intimidan las pa- bras. 160 BDIPO, REY Pues ya esté agui quien Jo descubrité: mira a és0s que vienen con el divino vate, Gnico entre los hombres, fen quien es ingénita la verdad. EDF jOh Tiresias!, que comprendes en tu entendimieato Jo cognascible y lo inefable, y lo divino y Jo humano. ‘Aunque tu ceguera no te deja ver, bien sabes en qué rina yace Ja ciudad; y no hallé otto, sino ti, que pueda socorrerla y salvarla, joh excelso! Pues Febo, si no 10 ‘sabes ya por los mensajeros, contest6 a a consulta que Te hice, que el nico remedio a esta desgracia esté en Gescubtir a los asesinos de Layo y castigarlos con Ia muerte 0 con el destierto, No desdefies, pues, ninguno de los medios de Is adivinacién, ya te valgas del vuelo de las aves, ya de cualquier otfo recurso, y procura tu salvaci6n y Ia de la ciudad; sflvame también a mi, brindonos de lz impureza del asesinato. En ti esti nuestra esperanza. Servir a sus semejantes es el mejor empleo quo un hombre puede hacer de su ciencia y su Fiqueza ‘TIRESIAS ‘Bab, bab! (Cun funesto es el saber cuando no pro- pporciona ningun provecho al sabio! Yo sabia bien todo eso, y se me ha olvidado. No debia haber venido. EDO {Qué es eso? sCémo vienes ton desanimado? cTIRESIAS, ‘Deja que me vuelva a casa: que mejor proveerds t6 en. tu bien ¥ yo en el mio, si en esto me obedecss. poo Ni tus palabras ni tus sentimientos son de benevolen- cia para esta ciudad que te ha ctiado, al negarle la adivinaeién que te pide, tol sorocuEs: ‘TIRESIAS Ni tampoco veo yo diserecién en lo que dices, ni quie- zo incurrit en ese mismo defecto, EDO Por les dioses, no rchuses decirnos todo lo que sabes; pues todos te fo pedimos en actitud suplicante. ‘inestas Pugs todos estdis desjuiciados; asf que nunca yo re- vvelaré mi pensamiento para no descubrir tu infortunio, DIO. Qué dices? ;Sabiéndolo vas a callarte, haciendo trai- cién a la ciudad y dejéndola perecer? ‘riResiss Ni quiero afligime ni afligirte. ;Por qué, pues, me preguntas en vano? De mf nada sabrés. pire . UNo, perverso y malvado, capaz de irritar a una pic- ra, no hablarés ya, dejando de mostrarte tan impa- sible y obstinado? “TARESIAS Me echas en cara mi obstinacidn, sin darte cuents cdo que fa tuya es mayor, y me reprendes, EDiPO Quin no se irritard al ofr estas palabras con fes que rmanifiestas el desprecio que haces de la ciudad? ‘mesias so que desess saber ya vendrd, aunque yo to calle 162 DIPO, REY EDIrO Pues eso que ha de venir es preciso que me lo digas “TIRESIAS ‘Yo no puedo hablar més, Por lo tanto, si quieres, dé- jate Hevar de la més salvaje edlera. EDO. Pues en verdad que nada callaré, tal es mi rabia, de ‘cuanto conjeturo, Has de saber que me parece que 14 tres el instigador del crimen y el fautor del homicidio, aunque no lo hayas perpetrado con tu mano, Y si no estuvieras ciego, afirmaria que tG solo has cometido el asesinato. "TIRESIAS iVerdad? Puss yo te ordeno que persistas en el cum- plimiento de la orden que has dado, y que desde hoy no Girijas Ta palabra ni a étos nia mé porque tG eres el ser impuro que mancilla esta tierra Dro a¥ asi, con tanio desearo, lanzas esa injuria? :¥ crees que has de escapar sin’ castigo? ‘rinsus Neda temo, pues mantengo Ia verdad, que es po- derosa. ED10 {De quién lo sabes? No seré de tu atte, ‘THRESIAS De ti; porque ti me hiciste bablar contea mi voluntad, EoIrO Qué hes dicho? Repitelo para que lo entienda bien. 163