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Juan Ojeda

Arte de Navegar

Ra Sar¿¿a t¿troac¿
DEsDE cHTMBoTE PARA El penú
Juan Ojeda

Arte de Navegar
(1962 - I.974l

Ra Saata peRet¿üartea
cHtMBorE
DEsDE el penú
¡Pora dejar de ser Forastetos' en Nuestra
propia tierra,leamos lo Nuestro!

Primera edición, 2000


Segunda ediciÓn, octubre del 2006

Carátula: Música Latinoamericana


del artista Plástico chimbotano
Renato Sifuentes

Edición a cargo de Jaime Guzmán Aranda


Hecha Por Río Santa Editores
Fco. Pizarro 704 - Telef. 327710
Email: riosanta 1 3@hotmail'com
@ Derechos de esta ediciÓn, Río Santa Editores, 2006

ProhibidolareproducciÓntotaloparcialsinautorizacion.
Hecho e impreso en el Perú / Printed in Perú
(Jna tierra d.e nadie V para todos / que nos parece limpia g es hediendo,
que nos parece uid.a g es la muerte / qte nos parece gloría g es derrota; ...
unatíerra sin cabello.Ly sin dientes / Es eI hterto Ete se llama absurdo.

Mtguel Rodríguez Paz


INDICE

XI Prólogo

7 Crónica de Boecio
10 Swedenborg
12 Soliloquio
13 Paracelso
16 La Noche
1B Stultifera Navis
20 Caput Mortum
21 Eleusis
23 De las Condiciones
24 Historia Rústica
26 Cántico para Leopardi
28 Hermes Trismegisto
30 Hommage a Stephane Mallarme
31 Dioscuros

tf

35 Elogio de los NaveEantes

ilt

61 Van Gogh en Arles


64 Monólogo lnterior
66 El Sueño de Elsinor
6B La Noche Marítimá
70 FJomesickness
72 Norno Orthio
77. Rapsodia para Suely Rolnik
75 Portrait of a Blind Poet
76 Hommage alDestenado
77 Antífona para John Cage
78 Le Soleilest Devenu Noir
80 Oración para Scardanelli
82 Bowels
83 DelCautiverio

IV

87 Kerygma
90 Meditación de Meister Eckhart
92 Laquesis
93 Confesión de Menció
96 Mutanabbi
98 Promenade
99 Angelus Silesius
100 Orfeo en el Hades
102 Osario Marftimo.
103 Oratorio para Raymond Roussel
1U Cetrería de Paolo Uccello
107 Mar Órfico
109 Landscape
110 Elogio de la Deshlcción
113 Elogio de la Infancia
PROLOGO

DEL AVERNq HA:IA Los MoN'rEs pÉnrttEs

NAVEGANTS rÚtvnnnn
Cuenta Jung, comentando el Lllises, que un iío ancianr¡ lo detuvo un día en la calle
y le
"
pregurúó; " ¿Sabis cómo atormento el Diahlo a los ráprr.sbcts? Y continuó: Lo,s hace esperar" '
"

lieirttiseis años se ha tenido que esperar püra ver publicado, en Jttnna total, el libro Arte de
Ir{avegar, que Juan ajeda dejó estructurado meses antes de morir, el I I de noviembre
de 1974.
"pr'rr) pertinente al evocur ct¿atro elementos que son esenciales en
la cita deiung también es

el presenie libro; (Ilises, símbolo de sabiduría; su descettso al Hctdes: el


mundo del tormentoIy'
y el tedio, todos ellos, elemento.s sustantivos en
Jiialmente, la re.flexión sobre el tiempo, la espera
la poesia de Oieda.
Ningún"personaje se menciona tantas veces en Arte de Navegar y más aún el ambiente
",..anciano de precario
dot¡cle mora conlo Caronte: "...el viejo blonco con antigtto pelo": el
pelo", "...ese anciano de lono,so rostro conduce vehernenle / T'attta acrilud, que la otra riba
tr:rtfigttra-falaz toda esperanza". Y con é1, el trance de navegación de su barca, siendo el símbolo
cle esa navegación cle donde deriva, en gran ntedida, el nombre del I i b rt¡
AItí sZ o¡ur", también, la tentátióa centrnl y dontinante de la obrtt, la condición humana,
la hisloria moral del hombre puesta en escena en el tras¡taso de las alntus a lrat'és de dicho río,
todo a cürgo de Caronte, quien re¡ leta su barca con Ia nn¡ltitud inlerminuble cle almas que lloran,
algttnas a gritos, por las aflicciones que ya padecen, v que suft'irart aún más por los siglos
de los

siglo.s; ntierttras que, como parte del castigo,lta las aco,sa el anhelo incontenible
de pasar a la
otrtt orilll clr¡nde las espera el dolor tanto por los tormerttos qtte r¡llí se in/ligen conto
por dejar
gentidos.
esta vida .sencilla ntientras el barquero lus aporrea t'on el remo para acallar .stts
ii ,o"rto de Juan tiene su escenurio'1t su cenlro en ntedio de esas agLtes impías que llegan
ha,:;ta la entbocadut"a del Hades, a orillas tle cu.vofoso arrihu la bnrca
del cmciano irritado, quien
arraja ct esa sepulÍura las almas de los que algtna t,ez.li:eron vivos. El Aqueronle
es.frontera
Jttan pone en el
infranqueable que dit,icJe la vida terrent dei pctricc:intienl<'¡ sentpiterno. Y con él
niebla donde
tapete'el iuicio, la condena y el pavor postrent; todo ello sumido en wt paisaie de
s ó I o ha.t, ho ri zttntes difu s o s.

Xi
siempre en él y nosotros una
Carottte, en nuestras convel"Saciones cott Juan, eierció
era el nuvegante pr,tr antonomas'ia erL la mitología personal
de Juatt
.fascinación subyttga:nte. Él
aunque 'su de";tino sea-fatal v abominuble' Es
el navegante símbolo, el que une mundos opLtestos,
tle e'sa divinidad descalabrada
el nudo, ))creo que, en elfonclo, J1y1n e1a la encarnación
Es en t",,gr;';í;i;;;á¡tn, ¿triti e inson¿lrblc.c, de diclto río lago enverdacl, por slt
por la pena que en ellas cunde' donde
anchurL; de onrJas parclas y negruzcas, profunclns tambíén
retumbar cle los truenos' sólo interrumpidos
estallan rojizos los relántpagos V se oye el estallicltt l'
su poesía; quizá por
por los acompasado, goipÁ de los remos del barqtte,o rlottde Juan abisma
eso tambiétz tan olvidacla, pues se conoce
al AcTueronle como el Río del olvido, porque quien sc
y se olvidan de él o ella para síempre'
srmerge en stls dgra.s obiáa en ellas quién es todos
íoutgo, es un de"censo a la morada de los muertos'
Siguiendo ¿rto iuta i camino, Ártn dt
una peregrinaciótt por el mundo subterráneo
y cle-los inJiernos, adonde Juan proyecta la realidad
grondezas pero más con SuS ausencias l
comtip.T,corriente, es clecir la virJa cr¡lidiana, Coll StlS
miserias:
" Yo siempre he morado en el Infierno
Y de lavída sólo conozco un roslro destrozado"
".
nl ioiri án Ia niebla más dura que los sueños inútiles

MAR APOCALÍPTICO
ningún mar externo' l'[i el de los
El mar u océatto en la nattegación de Ojeda no es, por eso'
sargazos, que hollaron por primera vez cort la proa
de sus nTves los descubridores del "lluevo
autor dilecto para Jttan' Tampoco
Mundo',, ni elfragoroso indico, tan caro a Luis de Camoens,
se tr.ata del océano Pacffico, ante el que Balboa
dijera, según Juan Gonzalo Rose" "Por esta
que inspiró a Homero y Virgilio
porquería te dejé, Teresiña"; y menos puede ser el Mediterráneo
añorado por ovidio al sufrü' ignominioso exilir¡ en el.Ponto
Euxino' Tampoco'
1t que fuera tan
de Chimbate, ni su espe'ctral Isla Blanca' pese
como se poclría suponer, )s et marfrente a la bahía
de pescadores que enrumbaba
a las amanecidas de Juan bajo el farol titilante de la lancha
saliendo desde ese puerto, lugar de su nacimiento'
determina nuestro destino de pere-
La masa,r":á;;;;;;;7";";; ,t ti liu en gran medicla
del infierno' Su travesía es por et
gr.inos de este mundo: ei rio doliente de. la muerte, antesala
y la quieta laguna Estigia' donde el marinero
)queronte y,sus afluentes; el Cocito, el Flegetonte'
ptutón, er ntás cntel e implacable de los dioses , hii o de
traspas(t ras armas hacia er Hades , y rcina
Cronos, el tiemPo.

xtl
Lavisión de Juan es apocalíptica, situando su oído en la quilla, ora aquietada, ora banibo-
leante, siempre verdosa de la barca de Caronte, poniendo su tacto en el remo pulido
por tanto
castigar a lás almas estremecidas de llanto, y proyectando su gusto a la boca siempre abierta
de
Caronte, porque bajo su lengua se deposita la moneda que pagan los condenados para ser
conducidás y luego echados a la grieta inconmensurable. Juan recurue alfabulario clásico de
la
mitología gr""o-lotina para representar su visión e intuieíones, sl/s conceptos, así como sus

s- -
entimientos Y alucinaciones -

stgntficados de su poesía son todos aquellos que pueden estar presentes en ese trance
Los
que hay ,, i*)o, de una a otra orilla en esa barca macabra atiborrada de almas. Y su actitud es
iólo aquelta que cabe en ésa navegación suprema de la vida hacia la muerte y su eterna expia-
- - ' ion
ción, - sus olvidos y virtudes , sus banderas y traiciones ,.sus elevaciones y derrumbes.
Ahora bien, aí""rt desaparecen las oiillas, también la barca y su timonel; y es como si se
estuviera pasmado en alta mar donde no hay paisaje ni historia, ni personajes, ni sus consecuen-
tes emocí.ones. Tampoco expectación ni sucesos. ¿8ué ocurre? Es
que nos enfrentamos solos
ante el misterio, a la incerüdumbre en la que navegamos,frente al destino desolado, a la ausen-
ciade Dios y alvacío existencial:

"Esa quieta cesación del sentido... "

Aconte como cuando estamos en alta mar, en donde es muy lejano mi origen e ignoto mi
punto
'desde
tle llegada; estoy solo con el precario mundo que cargo y, con el otro que me compone
dentri, donde soy un desterrado, un expatriado. Y siento que únicamente el agua y el aire
me componen e integran, siendo mi único sustento; no la tierra estéril y empobrecida, tampoco
el ti
arbitrio nuestra
fr"go qrue aaima y apasiona; son el agua y el viento,.que haten o detienen a su
nave. y las demás eiementos contemplan ajenos, con roles supremos y soberanos: son el sol, la
- -'nila noche que se acrecienta.
-lluviay
oltí qué seiecesitará unción del alma para ingresar al rigor de estos versos, debiendo
primero curar y sanar nuestro espíritu, porque ésta es morada de muertos; no poesía pary la ri

complacencia, ni para adornar el mundo y solazar la vida. Quizas sí para recomponer la histo-
1

ria, pero más para meditar y alcanzar una premonitoria y urgente sabiduría que tanto requeri- ,tr

mos en estos tiempos agraces. Porque lo más estremecedor es lo


que también está escrito en los
pergaminos
-¡nái det iifiemo: que allí los réprobos ya no ven ni sienten su daño y su horror sino que,
en estavida
bien, se deleitan con su castigo, que es lo que nos puede estar ocurriendo ahora
y en este preciso instante.

xlll
visto, que sabe,
Juan, en toda esta alegoría, es el ánima viva, el ser consciente que ha
gravemente
comparay ausculta. Y que havuelto. Y que al.final, con su muerte, testimonia lo
que

nos decía, y eso sí, recánociendo que moría ntás solo


y desamparado que el Dante premunido de
ni nombre
poderosos guías : Virgilio y Beatriz. Juan no tiene baculos ni hombros donde apoydrse;
'de consuelo, arisca o
mujer, i novia dlfusa, que.pronunciar en los labios. Tampoco una voz de
indulgente, de atgún maestro.'Y hemos evocado al Dante porque el capítulo del Infierno,
en su

Divina Comedia, es a lo que más se parece la poesía de este Santo o genio demoníaco'
"*rrlro
trashumante enlos reinos de lo oculto, quefueJuan Ojeda'

RIBAS DIALÉCTICAS
"ri-
otro elemento recurrente en la poesía de Juan ojeda es la continua referencio a las
bas " u orillas, el lugar cJe donde se parte y adonde se llega,
donde termina la tierra y empieza el
que es su poesía
mar, !,viceversa; símbolo de ese desgarramiento y alumbramiento dialéctico
Ellas no son un mero enunciado, ni un recurso retórico y menos un simple
telón de fondo. Las
"ribas " son, inclusiv-e, más que el puct'to atrabiliario '¡t ssngt*tionado' más que el conglomerado
citatJino )t contercial -elemento estridente de la modernidad y del mundo de lo's vivos-.
Las
,,ribas "
son el símbolo del lugar por donde avunzo Ia huntanidad doliente que tiene que traspa'
-- - ttna a ltra orilla.
sar de
etlas el paiisoje es neblinoso, (:omo una realidad difusa que se pierde en las sombras.
in
porque a ese brillo ¡t fulgor q te ,leviene de la luz incierta de las aguas del Aqueronte, a ese sonidr
que'hace el golpeteo del oleaje acompasado del río en losflancos de Ia barca que transporta a las
alntas afiigidas -que dejan la vida fugaz por la otra interminable- se proyecta en las ribas
e.

refleja cle los actos vividos, empañadas como un telón defondo pasmado e inescrutable, en las
orillas del río, se divisa el hambre, las enfermcdudes,los vic:ios, eidolon
Atlí Ia estución siempre es inverñal, y es donde. surge dejando a un lado o superando c
Caronte el personaje esencial de Juan, que es la humanidad doliente. Sean los inspiradores c
referentes a partir de quienes se habla: Mencio, Boecio, Swedenborg, Leopardi, Van Gogh, o
h
coetánea Suely Rolnik, todos ellos son puertas abiertas para sumergirse en el hombre comc

especie, como realidad antropológica.y hasta coryg entelequia'


' y tiene, stemjri alfonáo, la"niebla como el típico paisaje de los ríos infernales, porque ell:
es el halo natural de lo angustiado, deformado y esperpéntico. En la niebla se
esbozan los sere:
horrendos, y a la piadosa niebla vuelven para poder ,soportar el breve instanle de ser conlemplc'
dos:

XIV
"Así, para el que despierta' todrt niebla qttieta
-e't
duros cepos "
Que ál t,iento arrastia entre los

oscuro y
El lugar ttel castigtt eterno, en la literatura grie'ga ¡t latina' es el infiemo' lóbrego'
y escarnio en Ia
subterráneo, atloncle tJnían que ir las clmas después de muerÍas; lugar de./ilego
de sentido,
doctri,a cristiuna. Sin emba-rgo, el inliento rJe Juan e,t más trementlo: es la ausencia
el tedio:
laquiebr-a de la racionalidad, eldesquiciamiento y, más aún, elt'acío, launiformidrtdy

" Y todo allí será cruiiente abismo


s e.n t i r as es tre m ece r s e uu IIa nt es e s fer as r í gi ci a s :
impenet.rabl,e río
tiempo inmóvil
püvot"oso rostt'o de lo hueco ".

EL HOMBRE TOTALY FATAL


para el
En el libro se indaga por una verdatJ dentra de Io oscuro, hosco y tenebroso, válida
comprometerse y
hombre como conjunto. Hay allí un primer acto de valor: el identificarse,
re":ponsabilizarsepor lo que es comprender una realidad lrascendente para construir una
humanidadverdadera,.fundada en el abrazo y la solidarida^cl.
Á*i:" lot pr"grniás esenciales: ¿Hacia-dónde vamos? ¿Cual es el destinofinal del hombre?
humana en e! juturo? ¿La tecnificación de la sociedad no
¿Cuales son los signos de Ia condición
io* qu" ósta pierda cada día más y más en humanismo? ¿Es designio de Dios? Sus respuestas
- - tan demoledoras
son y funestas que le hicieron perder toda esperanzá.
ir" asado, dirááto y sin o^boges, único y peculiar en plantearse tales cuestiones, riguroso
y artes
acendrado en su método. A todo ello tenían que dar respuesta diversos saberes, ciencias
y'consutradas,
religione,s y arduas JilosoJías'. I)ar t,ersión de las pregptntos, debates y conclusiones
- por Io
correspanclía hacerlo a la candort¡su poesta. Mactzas v agobiantes.fueron la's respuestas
infelices y calamitosas-, lo que constitwyó parte.iitndamental en el motivo de su suicidio.
Preg.un-,

que todo.s esconclemo.s por comodidad, ntiedo o impolencia, pnr cuyas respucstas Juun indagó
to-t

ac,ciosamente. y éstusfueron adversas, negatittcts v horrenda.g ¿Octtltarlas a sí mismo'? ¿Escon-


riers,:ele.ellas? ¿!,.4unipulorlas? ¿Buscurrefugiaenalgúnempleobienomalremunerado?

'Totio n pánico, inmóvil duración"


Su proeza es trascendente porque él asume el destino del hombre, pues hacía tiempo que
dejó de iablar como individuo para hablar repre.sentando al género humano que sobrelleva
un
y
distino y determinadas condiciones que lo enajenan. A través de Juan habla la historia
su

verbo tiene ls densidad de siglos vividos'

Cambado de soledad y neutro polvo hurga sus ojos '


"
"

Él la esencia del estupor de la especíe. No del dolor vertical, explicable circunstancial'


e,s
merúe, sino clel horror horizontal, permdnente y no enmendable. Horror ante un
proyecto huma'
no y cósmico que él intuye o conoce deforme y pavoroso, cual es el rodar del mundo hacia e'
vacío. Es la visión tetorífica y espúntosa que también diera el evangelista. Horror
de unc
catastrofe que se remonta al origen de Ia Creación, como un aborto divino interminable:

" donde Nacimiento y Muerte, Putrefacción y Crecimiento,


,s on c' o lu m nas q u ebr ad as

que un oio perverso contempla torpemente " '

"Talvez somos undon abolido por el nacimiento"'

Las r-espuestas sus indagacione,s san eslremecedoras. Huy un resultado de espant:


a
y de s'-
consecl¿encia del e,yamen que arroja en ,\us proyecciones la ¿iencia, conclusión síntesis
sabiduríu cJelmyndo, que derivan erl ser abruntadoras v lacerantes y anle lo cual ¡qué olvidad:
distraírlo banol se siente al hontbre lrcntc a ese sinu.falal que lo ürarca desde ante'g de nac'e'
1,
¡Que- ittdefensas y vulnernbles resultan ser sus corulicione's !
'' iioiírre cle" filosofia, poesía, religión y moral, donde lo superfluo no ingresa y todo
esencial se hace triza,s. Y sólo la sombra rie nuestru¡ destino permanece, que las almas en bre"¿
rumot de culpa y añoranza logran esconder en el puvoroso escenario donde todas las imágena:
sort abominable.r y las significados ignominiosos, dichos en idiomas soterrados,
en voces ve,:'
rlos, en instantes que.fiteron pcro yo deiaron de ser supremos'

"l'luestro indagar ha concluido


Y ésta es la sabiduría; nada ha¡'
"
Que explorarfuera de lafabula...

XVI
EL DESCEI{SO YIA CAíilA
¿De dóncle tieriva la nocirin, ), hasta el sentimiento de tragedia en Juan? euizá de Ia
convicción de que esü¿vimos hechos ptJra ser dioses v he¡nos rodaclo a une condir:ión
banal y
efimeraI expulsudos dcl parcíso y desptres perdiendo rJíu a tlía inocencia y sabiduría,. hasta
caer
despoiados de todas las'¿irludes, en el pozo t:iego perverso de lafuntilid v, consecuentemente,
s,
en lu condena a! inf erno.

"Tierca de io.s díoses qtre el hombre habita,


7- bajo r:! nturmullo tiel tit:mpo una rnuerte segura',.

En la pt'oyección del tiempo pasado, ¡iresente y.fi"turo, Oieda encuentra una línea de
descenso, cadi¿cidad e ignominia. He allí ta clave de su desencanto, de su ¿esilusión y con.se-
cuente.[ulalismo.

"Y así e-r como \;ütnüs descendiendr¡


en Ia niebla huec:a de lctvida humana"
Hay una dit'ecdonitliriad de descenso ¡t t:aída. Desdc unu infancia hacia un lugar perdido,
desde tma plenifud hut'i¿ una caducidttd, desdc el vicntre materno a la./bsa septtlcral. Som6s
óngeles e:xpul^;adi.,.t v' ex¡Latriudts de! reíno. Hentr¡s perdido la ver¿adeio ,oro,
el divino útero
rnüterna, la morada im¡sereced.era. Srsmos desterrados del paraí.so fle Ia inocenciav
la divinidad..
"
¿Conocerán el tiempo otro? 7hIvez una inacencia oscura
accedería, como doloro.sa llagu, en la raíz de lovivido.
el tientpo dei,iniendo bnjo inntóvil rnateria.
Pero nue.ttra pureza va la hemo.r peydida,
o ffiorü e ¡t un dorninio de ¡tat oro,sos geslos ".

Todo ha de,venidr; e¡z muerte, en j'also lenguaje


T,husta en gestos impropios. Hay un origen
poclerosa,::¡tbliilev Die ltívict¡. Perr¡ la [ínea que he¡nos seguido es nefasú, di¡ando lo glorioi,
y
hemos caducudc, f'r; sul,t:t es poesíc de lu ¿!e.;ilu¡'ión v la desesperan"o pi, la esterilidud
del
ntunda- Quizá porque 'se hn cma¡lo muchc... dehirto a que se ha esperado lanto... porque
cuando
se tiene unn ideti [ait altav €s tavt elen'r::lo e! propósita r]eviene profündo el desencanto.

" PerJ tú vace,g cculto o simuias llciarte


de Io que, en verrtari , e ,, tw únic,¡ nti5terio:

XVII
en la innoble morada de Ia realidad
nutres un s entido más hc¡ndo,
del que yaha cesado todo vesligio humuno"'

Arte de nüvegsr es paradójicamente la elegía de un naufragio, la rapsodia de una catá's-


trofe. Una de:;graciafatal ha convertido totlo en ntinas y se avizoran solamente los despojos'
Sólo permarr"i"n lai n¿inas de lo que ha sido casa, palacio y ciudad. La
mirada conturbada
descienrle u las regiones del espanto, de las ruinas putreJactas, del abandono de Dios.

"Los desgdrrados, esos que recogen, sin saberlo,


lri pat orlsa carencia del mundo y, transfigurados,
toportan el misterio y hahitan una soledad deJorme" '

Alguien se burlct de riosotros. Hemos sido engañados. Dios iuega con el Hombre- Hay un
pleno :;ino esbozofraudulento, y todo es mueca ):
frattde qir," ,ro conclu\:e, y ni siquiet'a e.s fi'aude
'Jarsa.
I tto1, quiene.s no se desílusionan de nada, porque nada uvizoran, nada alumbra sus
espíritus, a nada a'sPir.rrt.

EL DIOS,4U.qENTT:

La poesía tle .luan Ojeda es ,tl vucio de Dios, es Ia estructura ausente. Y Ia enajenación de
Dios 1o es porqye iste ,seu di.sto-nle e inasequible sino peor Porqlrc no es habido; porque al
regre.\o cle la anhelantc búsqtteda Iu respuesta de .htan es que el lugar que ocupuba está vacío, es
hueco y;1,ttce ctbandonado. Dio.g ha h.uido dciando su creación desamparada:

" Sobre lo tierra unü ausencia de dioses ".

Ha ex¡tlrtrado todr¡. ha ,sotnetido todo a un ttrduo proceso tle verificación. Ha destejido r


vuelto a teier vertlajes unriqrisimas y nuevas. Es buscador üfatigable de bases y principios
Pera el restiltado e-s que no halt nadu' Todo es pavor, horror y miseria'

"Habitamos el cadáver de u.n Dios".

L)l muntlo ha fievenido así en un paranto, en un e.spacio inerte ¡' sin sentido. No hay nada
que produzcafelicitlad ni alegría. No hay ninguna razi¡¡t va.ledera, porque nada se mantiene en
pie; todas las efigies han caído corroídat'

XVIII

t
uElogía de la Inf,ancia" es, en el.li:ndo L*;,t){ir:'ino de
-{e, de. pn:mi,sión. v- un ilamatirt t it¿
acción rev¡lvcionaria, a que bttset.rc.lr¡r;-';,'rrs rtír:r::' de! bisy y {unctrr,;t¡.s tsil:t !'titL,t,¡:. lierr:s I ttti(r
titlsvü hi:;tr¡¡'ia: la tierra del anheh, ít inliut::i:t d:t! wit¡nrJt.'. el ,lír¿ i'¡?. {.lLt€ des$.1't¿t'tr:n:r¡,:; !,tr ¡;,,;, i:¿
morads del isien a lu que todos estülnos ,:(ilvccLr.los;

" Oh ínfanc i a de
¡ futu rt J' .r'¿g,o.r', y a,:i c e s c lt c hü
ía hu-muntt muchedurnbre, se insinii,:t¡¡
los tiempos de un orden ¡¡uet'a,!

I'orquc la tierra, niño, te cohilcrri


en sus dones eternos, porque ).'it s€ ni.euinü
la eciad de unu l'tisíoria fetttnda; mir a, ¡ni¡.o i,slo.\ t'trines.
I-uego cctntinemos hucia lcs nantes¡érttlest "

I) en íl¡t S dnc h ez {-i k ó rc

y.4iN.
poesía, Ia suya, oscura pero de ine¡abte grundeza, en los momentos mas solemne,s de la
cual aparec' u' oí*, o Ia presenciq de un anlmal liiLre ¡' snivaje' o de un tnstrumenla musical
intacto e incorruptú, como si se tratase cit: una aprsrlcir.tn tnística, seü un ciewo, una corza' u¡7
ganto, un e.st.()rnino, un sistro. Se escucha repentino el r:anttt de un tordo o el'nelo asustadizo e
íntimo de un gorrión.
Ilabra"lectores que se afanen por e.xplir:arla o camprutnderla con el sentido de la racionali'
Le
dad. En tal üttento s¡i duda habrá rnucho qwe quetlttr,t oculto; pero no hay que desesperar.
y
poesía es precisamente tal por .-rer incógnita )' trtisterirt, presencia de lo divinrt secreto aunquq
de alguna ntanera, rlesbordante ), Dromisoria: es:t: es ":/ c¿so del liÍ:ro qtte ahora sostefiernos
tmgitlos, que arrüsa y L.astiga pero tanil¡ién ir;t,iste ;, ennt¡blece, si no ¡tor su.fon,io lorluratlo, si
po, to aylenticidad y devocién con que estu pergefrailo 't parqu€. es el testimonio ¡:or el cuaí se
t' ons a gr ó y o frenrió una v ida.

conceptual, het.ética y a la v-ez sa{ru{ia, ccn urx repertorio mu.v grande de imágene's. ulucinanl¿
en sus lamentacíanes; nada mwndana, caliejtru o dest,ergonzstln; que desaparer:e de la s'uperlt'
cie de los días para surnet'girse c:n un espücio y, tiernpo suprurceaÍes, que nos hunde cn su espírittt
en susfantasmas )) obsesiones; a veces ini'úlleble, donde no l¡cv estridencia, vanalid¿'í, ni lug,t'
para la piedud.

POESí.A PROVECTA Y SABIA

Juan Ojedacont'eptúu el tiempo cúlrlo unü uniriad clut c:<tntrariüs, un mov-imi(tnto dia!écticc
una conjunciórt 1; dispersión. Y que en ei instatite esta corttenido todo, aunque la esencia i' ':
madre es lg eternidad.
Y es clesfle la eternidad que él asunrc st4 cünlo o ';u prédicfl v r"epre,senta aquella en lave-ie:
o Ia senectud, cowto corresponde por ser síntesis cie. vid s". A Ju.an le a¡rajo sietnpre la edad prove:'
ta. En sys gestos, en su talante y en su voz tt *laba de situcrse en esü cctndición, siempre con :,-
tor¿o gravev aciago.
"'Su léngua¡Z es longevo pero colntudct ri¿:sir¿1rdante , que prodiga una sínlesi.l d¿ r'¿;:
1,
Poesía densa, de edad eternu, donde ,se suwtü itbeiir:zu s*lem,ne una recia,sal¡iduría. Dande '-:
a
irnágenes,gonser.soberbias,resultanpo.rpueslasclafiml¡ezadelr.,sjwiciosqueallíseo-|rece-.
solumer:
poesía tie es¡tacios attrylius jt tiempo tl¿ienrclo, don¡le !¿¡5 5¿t1:tüt:ienes son ahnÍidas y
sehacen broncos los ccrnceptos.

XX
"
¿Cómo puedo hablar delfrato
. Yla semilla, si no conozco los orígenes?
kndré que retornar a las raíces,
Buscando lu evidencia, bajo la canfusion;
Llenándome de siglos y piedras,
Como asiendo los significados,
Y sus designios , la verdad perenn e " .

Ert su poesía no hay exaltación sino sapiencta; no hay tantofiguras literarias como refle-
xiones ysentencia.s. No prevalece el ardor o Ia.fruición sino el conocimiento. Su belleza es
intenrtr y slbrehumana, imponente, con el rostrc adusto y Cesencaiado; y con las manos en altoy
cri^spadas o piadosamente recogidas. Gra.fica con imágenes y mctáforas realidades profundas y
verdades supremas. Intuyc hocia dónde va la marcha deluniverso. Es un aviso urgente que nos
dice que el tren en el que vamos corue descarrilado y será inevítable que se precipüe en el abismo.
-
La muerte de Juan - su suicidio es voz de alerta, un llamado de atención urgenle, una
t:larinada de aiarma: comprometerse a cambiar el curso de la historia, poner las manos en el
.fuego para no seguir siendo cómpiices de este descalabro y de este siniestro,

BITÁCOR,A RITUAL Y TESTAMENTO PROFÉTICO

Arte de navegür pertenece u la literatura de visione.s, en donde los elementos que se


nombran tienen carácter de .símbolos, corx un signiJicado peculiur ¡, mi.sterio.so, de acuerdo a una
estética, a una c:reencia, a una religión o ü un código de pri'zcipios y normüs. De allí su dificultad
), su carácler críptico.
Los escenarios y actores se a,semejan d un auto sacramental, con un lenguaje canónico y
epopé,r'i.r:o, con el acento proJético de las obras clásicas de todos los tiempos. Sus acordes son de
trombone,s, bajos, tubas, violoncelos y en lo alto o lo profundo una nota sutil de diana. Música
gue se contempla credrse y hundirse en el inJinito cósmico y en el caos inmiserícorde, lejos de
toda cotidianidad.
Es una obra ritual, como la consagrución de una misa; acto con el cual él justífica su vídu y
,ru muerfe: ¡hinmo y expiación!, ¡hossana y marlirio! Es carta de navegación y testamento
olégrajb; cuaderna de bitácora y escotílla de perdición. Es códice de los tiempos antiguos y
c om eta ! anz a da a I futuro inexp I o rado.
Es un canto ceremonial, con la compul,rión de una tabla de salvación y un estigma de
fatdlidad. De allí que en ella no haya ané'cdotas. ni compasión hacia el lector, porque.en verdad
la hizo para sí mismo o para la eternidad. O para Caronte, su divinidad. Con este libro Juan

XXI
lavega
en los ámbitos síderales: es su nave y carta de presentación a Ia potestad con
sus alas, su
Ia cual_lucha, se enfrenta, se mezcla, se destruye y con la queal/inal se redime.
La obra que se sitúa al borde del abiimó, en el peligrá pleno, en el
flanco izquierdo del
acantilado clesde donde sólo se cae, ansíoso de escuchar su propio grito de suícida o-desafiando
a las verdades trascendentes a develarse, a,cerc& del origen y el signo que encieta la creación,
dispuesto a arrojarse sin contemplaciones para auscultar el ojo del misterio afin de desgarrar
sus vestiduras, decidido a vengarse de la ballena blanca del destino humano que
le ha a*ebata-
do el priv.ilegio del sueño deleitoso y el despertar complacido.
Sobrecoge la maiestad y hasta Ia vlolencia de- sus versos y estrofa.s, más que en el plano.
formal en el.fondo misterioso e infi,nito de sí mismos. Es inconmensurable en la dimensión de
cInto, que además de ritmos, imagenes, emociones y principios que Io sustentan, mttestra
prodigío y el vabío portentosos que hay en la creación del mundo y en la existencia
humana, y d
desígnio estremecedotr esperanzado ofatal, que debemos cumplir en esta horay
deshora supre
MAS.
En Arte de novegar Juan es demiurgo, pro.feta, gran maestro y loco a la vez. Es esta
una proeza del género humano, donde se contiene todo, hasta la actitud heroica de morir en
sangrar de sus páginas, en las gue nos da unu imagen contrita del mundo
en descalabru¡;
acordes solemnes, acompasados, de misa de difuntos o de responsoftinebre por
sí mismo v pnr e)
hombre.
Poesía supranaturü\, de un mundo único, lejos de las melodías, estilos y temas
consabidos,
donde todo es distinto, inusitado y sorprendente en los componentes y en
el conjunlo, e, Ics
detalles y en la densidad de Ia trama. Con Ia belleza de Io grandioro y
*in
mental.
"Ahara que Ia muertefrota sobre el aire su cadena',.

"De estas ruinas que el mar bate oscuramente con,su mano rota".

TESTIMONIO: IIN LIBRO DENTRO DE OTRO LIBRO

El rasgo más ntable de esta obra es la impresionante percepción que se obtiene re.specto
complejo y tormentoso proceso interior de elaboracíón y expresión que caracterizó
a Ojeda
toda su producciótt y, particularmente, en Arte de navegar, en donde se
entremezclan ei g
fusión elementos psícológicos, místicos y meta/ísicos; emociones, razones e intuiciones; il
nes, pesadillas yfurores. Sin embargo. hay un elemento más, cual
es la reminiscencia históri

XXII
que se suma ü lo5 anteriores en el poemario Etogio de los navegantes, libro autónomo dentro de la
-luan entre los I 9 1t-2 I años
- - mayor, y quefuera escrito parcomü
obra
mogí" ht íou Áon'igo*tás, Io expresura'Juan en una entrevista, es el poema introduc'
torio a un antbicioso práyecto de escribir un cunto naciunul como la Eneida o Los Lusíadas,
proyecto que comportimos como producto de nuestras larga.t caminatas en las playas de Luríny
de
Chilca. pensamos hacer juntos el libro y nos pusimcss a trabajar en él totnando vo como punto
purlida un Aclltthuasi incaico derruído, donde mctraban, como sombras laceradas y estremeci-
'das,
algunas Ac!la.t ve.jadus que eran tesligos de los sucesos pasados, presentes y futuros de
nuestro devenír'histórico. El tema con el que inicié e.so.t canfos.fue el de las guerrillas de la década
rlel sesenía, atizorando el aclvenintiento rie unmundo nlreva, corolario de la revolución socialisla.
El resgltado rJe ese trabajo, por parte míu,.fuerort los cantos que después integraron mi
Las Actas. En e! caso de Juan, el libro que escribiera es Elogio de los navegantes,
que
poemaria
'luego
presentó ul toncurr^o de los Cuadernos Trimestt'ales de Poe.sía de Trujillo. A él le atraía
indu¿l{tblemente, por su adhesión al mundo de la navegación, lu época colonial del Descubri-
ntiento y, la Conqui-sta, de ahí que en el p,oenta Elogio de lx navegantes aparezcan imágenes y
evocnciones, muy generica.s, tle ac¡uellos suce.sos histitrícos, pue'\ se. trulaba del prólogo del libro
que,entrentuchosctt'osüspecfosco.sntogónicovtambién.r,e,ocupqlíqdelravesíasybatallas,...
C'on E\ogío cle los iavegantes .litan inuuguro un lé.xico distinto, propio e intransferible,
ntrnca escttchad7 en el proceso de lu pr¡ss{¿ peruena; donde las palabros son marmóreas y
dramtiticus, baja el irnperio de irt trisílaba' honrlrt '1' si¡t t:t¡tttpn'tión'

"Funestct el mar de eternos elementos, ntr¡radu del linuie humanrt:


Oscuras cttet,ü5, huesos de rnarsopa, obstinados helechos crecen
Internúnahles en las ribas
Allí el pacienle cuerv'o ha tietnpo
Moticia la carroña. Estos son nuestros rlaminios; los pedruscos
Resecos, las raíces podridas y lo tiewa estéril "

Se siente, en primer lugar arin antes de poder Denetrar al fondo de esa superficie una
'impresión arrolladora 7, contun.dente, ia de estur an.te una obra grandio.srt, sinJónica, absoluta.
' En sttforma exterior, cle largos versícuk¡s ordenadc¡s en tercetos, todos pareios e implaca-
bles, pareciera qtte la supedicie del papel nadraga tmte la vastedad del mundo
que evoca, de
un
renglones como u,.t tinglado suprewra, de ritmos ásperos, atribulados, inclementes, haciendo
misterios6 de. afroz evidencici 1,t de innegable estupor: versos irrenunciables, de los cuales
^uirJo
no podi:mos huir ni escaPar"

XXIII
-
DESTTNO DE POETA

Rimbcrud, a los I9 años, despreció la poesín ¡ese rayo.fi:lgurante en que la había con
riol despues de ese cantoflagrante y abrasadnr que erigió en su libro Una moruda en el inJier
para trüJ¡ci¿r con armas y marfil en los desierlos de Abisinia y mezquirto y codicioso atesar
una porción de otr¡ que cuidaba desveladrs en las cundentes arenas. Juon Ojeda, en camt,:
desprecia el mundo y Ia existencia y todo lo que ha7, s, ellos de supremo para.salvar lo único c-,
justiJica con su propia.¡ida: la poesía.
Can su exislencia expuesta Juan sastiene, ,euster¿ta y solventqu pasión y su razón poét!:
Irn¡serkirrito, ,s'in dar ninguna explicación, Iet,anta la arquitecturaáe su obra sin permitirse i^,
digresirin, una debilidad de pristura, ttn ge^eto de cunsancio, de hastío o deflaqueza. y nos ense
u asumirla sin ceder po.siciones, sin seguir las modas de la época y sin reemplazarlo por ning,
empleo. Jitan nunca se empleó en nad.a, salvo su cansagracíón a la poesía,
Conocía la tradir:ión poética de munera crtrilletu .v ocendrodo. Nadie como él p:
dontinur más poesía¡'filosoJía de todus lus época,i, espaci'os y culturas. Para leer agotado.
r\ente en t'aria.s lertguas Y estuCirtr con igual ¡tasión libros de arle camo de ciencias. Ey ¿

bagaie, tlos pcelcs peruanos t'ueron leídos e inr:orporado.s plenamente u su 4liverso: Ce:
I'allejo y Murfín Adán. ¡Cómo no!,.¡recuentahan nuestra charla Eguren y César Moro.
-
entlnrgo, su pttesía se presenta distinta, original y única, sin vínculo alguno
¡en ubsolttto! cor.
moda ca!lejerade la ét¡oca.
Oon una fiterza y decisión inr-encible:; perseguía hacet' grun poesía, de contundenc;:
pienitud- Tbda'r quienes lo conociet^on si.quiera en purte y, más aún, quienes lo leyeron de ur.:
otra münet'6 se €.xpre.rr¿n invarioblemente sobre élcorno: "Gran poeta".
¿Por qué lo dicen'/ _
nncin€ra implicitn creú que por las sigtiientes razones: (l ) por ta esencía[idad de su espíritu.
:-
ttl fonrlo, lrt ctutenticidad y la verdad de su postura.frente al mundo; (2) por su lenguaje úntc .
inconJi:ndittle, ¿:r¿ando un universo genuina e insospechaCo; (3) porqüe abre'ceminos, se pon.
la cabezü de una c¡ru¿nstancia especial de la historia del tlesenvolvimiento artístico v literc
en el Perú
Su poesí':t e's cullc, de vocablos y conceptos ezrudikts, que se engarzan y se tuercen obses.:
nados. Thmbii:n. y en buena medida, es ahusiva con el lector, de ritntos inusualés, con un lár
docto petu a Ia vez con form*s que sólo lu plena lil¡ertad osa emprendni y osu*ir donde
adjetiva r:on térrninos que porecen extraídos de un diccionario venerable de la aflicción,
mundo apesadum.brado y del horrar En gran rnedida porque ése es su signo y su elección irre,
ctble.

XXIV
DESTTNODE POEru
Rimbaud' a los I9 años, despreció la p.oesía
¡ese rayof,:lgurante e-n que la había converti-
do ! después de ese cantoflagranti y abrasi¿o,
i""
para ftartcsr con arm^S y marfil en los desiertos "rls¡7 "o ,u libro rlna morada en el infíerno,
dr1b¡r¡r¡o y mezquino y codicioso atesorar
una porción de oro tlue cuidaba
desvelado en las candentes arenas.
desprecia el mundo y Ia existencia y Juan ojeda, en cambio,
todo Io que hay en d" ,upremo pdra .lot o, ro único que
j ustiJicg co n s u propia vida : la poei "ilo,
ía.
can su existéncia expuesta Juan sostiene,
^eustenta y solventqu pasión y su razón poética.
Impertérrito' sitt dar ninguna explicación,
levanta ta ar{uirccturaáe su obra
digresión' una debilidad depostura, sin permitirse una
un gesto de cansa,riio, de hastío
o deflaqueza. y nosenseña
a asumirla sin ceder posiciones,
sin seguir las modas de ta y ,tn r"L*plororlo po, ningún
empleo' Juan nunca se empreó en nada, .é,nocy
sarvo su ronrogrorrrSn a ra poesía.
conocía la tradición poét:tci de munera
dominar más poesía y
iáfpuio v arendroda. Nadie como él para
filosoJia de t:odas to, apo")r,"írit"r^ y culturas. para
mente en varias lenguas' Y estudiur leer agotadora-
con igual pasión ;ibros de arte como
bagaie' dos poetas peruanos de ciencías. En ese
fueron leídls rnrorp,or'id^s prenamente a su r¿niverso;
L'alleio y Martín Adátt' "
¡cómo no!, ¡recuenraban'nu"r,rio
césar
embargo' su poesía se presenta distinta,
charla Eguren y césar Moro. sin
original y única, sin vínculo alguno
moda cal lej era de I a época. ¡en absoluto! con lu

í' áxi;1í:: l f: :::;, !,I7Í lj:: "1:: "-* r:


,, ",,,f
hac er gr a n p o e s ía, d e c o n t un d e n c i a
v
otra m,net'o ," i*pr"ran invariab,"*ái,f""lí#i!,'r:fr!' ,U:":";;:;':":;::fl;;::ÍZ:i";
manera implícita crea,que por las
siguientes
razones: (r) por ta'"r"nrtoí)ia )" ru
la autenticidad y ta verdaá de su postura.frente
el fondo, espíritr, por
ál mtyndo; (2) por su lenguaje único
inconfundible, creando un universo genuino e
e insoipechado; (3) porqa.e,obre
una circunstancia especial de la historia se pone a
"ominos,
del desenvolimiento ar:ttístico
':r7r';::r* literario 1,
su poesía es culta, de vocablos y t':onceptos
eruditos, que se engarzan v se tuercen
nados. También, y en buena medida,'es obsesio_
abuiiva con el tu"tot de ritmos inusuaÍés,
docto pera a Ia vezcon formas que sóro la prena libr;;;;';"|;;;;":;:t"i'lr*r, con un léxico
adietiva con términos que parecen extraídoi donde se
de un diccionario venerable de la ]
apesadumbrado y aflicción, del
del horror. En gran medida porque ése t
::;i: es su signo y su erección irrevo-
i

XXIV
Poemas como Ia vida, que contienen todas las preguntas y, coma la vida, por ser vida,
conliene todas Ias respuestas a todos ios intewogante.s" f]oe¡nas sombríos, espeluznantes, bajo el
designiti rle algo que no nos carresponde arcstionur, ni .riquiera preguntar; pero inevitables en el
sentida que siquiera uno en el mundo tenía que.formularlos 1, ctbtener respuesta.t, aunque sucum-
biera ante e!!as,
Poesía del alma, que ingresa al mundo íntimo.y'esencial de la condición singular que tiene
el Hcmbre, donde hay unpaisaje defondo muy adusÍo ),lato; unas ribas, una arcada, unafuente,
una ediJicar:ión antigtta I el mar insr¡mne" Su lenguuje )t .tt¿ f ülünte son oceánicos, insondables y
e,t l)igll¡ü crsn,stante. Poesía de vocablcs densos, con herruptbre de siglcts, como de arrancadas y
r!¿stt'iidr¿:; loncs de mastiles expuesto-r ul misterio, con el lenguaje del mar ciego y piadoso, que
íie¡rc el rilinr¡ del oleaje golpeando las rocas y nturienCo én pla¡,as igttotas pensandose y amún-
.lr,,rc ¿ .tí ttismo.
Ai leer ios ¡toemas de,Iuan/brrnulémono.:; unu pregunta .senciila; IHa|,, en todo el contexto
de lu poesía perLtana actual, poesía de lu calidad, de lu ntagnitud, de la profundidad y de la
e,sirtturt de la poe-tía de Juan? Entonr:es, ¿por qué el rezagarniento, la marginalidad, el anquilo-
,ia¡rti¿nto en que se íe tuvo y se le tiene?

TT'INERAR,IO DE TlNA LOCARA

Elproceso y el estilo de elaboración y expresión de Arte de navegar refleja inexorablenten-


te la i:ontple.ia dinámica del proceso bio-psico-srtciul de.su autor, en el que la tormentosa interac-
tión erttre los ámbitos de lo genético, Io afectit,o, lrs racionn[, la energía vital, el medio ambiente,
el ct¡nte.rto histórico v el azar jugó el rol de un ün¡tlaaable compositor v clirector cle orquesta que,
a! mis¡¡tts tiempo, creaba, ejecutaba y destruía su verdadera obra nxaestra, que quizá debería
{lun'tctrse, mus propiayhonestantente "Artedenaufragar"... comoque.fue, realymagistralmen-
te, a la ttez el Preludio y el Réquiem (o auto responso) per_fectos para su.tuic'idio.
Y así como hay testimonios evidentes de lu genfalidad de'esÍe autor can aciertos que hemos
traltdo de señalar en estas páginas, es dolarc¡so comprabar también que hay pruebas de Ia
¡tértiidtt de! sentido y delt'értigo y desquiciamiento de que.fue siendo víctinta cacla día.
E,s' que fue un hambre que se cor¿sustel'tcirj hasÍa arder, consumirse
)) explosionar con la
poesíu, ccn la que sostenía una rektción ígnea, que no podía ser sinofuego al rojo vivo, incendio
inabarcabíe. Él nda lo miraba a lrat,és de esas llamas u hogueras que alzaba con un delirio
i mpi acabíe [,a poesía
fite .su des titt o, su rnartirio " su inrnolución.

XXV
{

En su obra hay momentos en que es caprichoso, que


nos haee perdernos en.su laberittto.
Hay otros instantes en que se le sientepedanti, soberbio y
autosuficieite;
"Eterniclad exacta para armar un pito',

En otros momentos cantbia de ritmo, golpea con algo ínsólito,


como cuqndo tit,qba la
bandeia de escabeches a la mesa donde ,oirirsabon
sus amigos, ensaya un paso inusitado
queriendo sorprender otras veces quiere ostentar y
hasta rompe las patas de Ia silla en que el
lector revisa anonadado sus versos, destrozando bruscamenre
" Hay, en Arte de navegar, así como poemas de un sentiái
para el efecto un esquema rítmico.
otros sin
sentido' o' más aún, poemas sintomaticos de un desequilibrio, ";;;t;i;üi,'rupr"^o,
incoherentás e insensatos; pura
acumulación sin lógica, como cuando un demente junta
latas, curtones, retazos de tela, vestigios
del mundo' e inlentaiugando a solas, hacernos pe:rder
la pctciencia, r'
.-----' prueba de la turbación v del
horrorenquehabíacaído. Esque:
" Es un hombre hastiado de soportar el mundo ,,.

Hay poemas que dan círculos, que son concéntricos,


repetitivos, pavoro.t;os por el mareo,
la oquedad y la sen'sación de caída qie producen. Lo que
de allí se recoge es sensorialmente el
apabullamientrt y el absurdo. El tibro, en ciertr¡
es el propio inlierno ¿".1r* ir ri"*)
monda' arrasada y yerma que él tanto invocara.^o*"oto,
¡Y atrozntente quieta! ¡En el hastío! El paisaje
de ruinas, neblinoso y desértico, con la sequetlad
donde la respiración es dura y ogitada. polvo
derruido, síntesis de ruinas; estableciendo la relación
con el mar que lo obsecle, de esta maner(r:
"Quien se ahoga en un océano
se despierta en un desierto ', .

(Marcus, en el "Osario marítimo,')

Juan va nombrando los asuntos con indolencia y desidia,


como si ya nada le tmportara.
Dice en "Portrait of a Blind poet',:

"En el lucro de la umbría venótico río de


oro:
Nave sin ojos, oh N9c-h9, diamante stgnaáoit origen_
o- '
Ebrios labios d9 pórJido en una estatlta intitil,
!19 gr fa rd o s d e I í qir e n pl at e a d o : b tam a i^ íg" r.
c
J
Y del reposo que, tremante, calcína al Abismí_
i
Inertefuego, los designios- canta el polvo iilrsuto.

XXVI
Desc ans o tercenal, hues os hurgados por el Tiempo ;
PQrpgdos sin retorno, ardidos, numerosajoyadá mundo.
¿ Qué a I e grí a ho r ada ins e ns ib le m e n te oj ós d es nudo s ?

¿ Qué bri I I o e I ev e, aho r a có nc av o, elfes tín ho rrendo ?


Sólo hastíodemármolfatiga, coronado, vano Rítual
D_o n o ro -m e di o dí a n e gro - ofe n d e e I j úb i I o,
de p a t i o s o n
Trasfronda de neblí. Ojos de oro de un pliego azul:
Sacra ceniza, árido en ebrio abismo, el mago ptitrido',.

en " Confesión de Mencia", y en otro.s poemas, se repiten como en una móquina demente
Y
verso tras verso, como sifuesen los barrotes de una cárcel inicua:

"Y se asemejan alparloteo deun enajenado.


Lavida es como un.secreto que al aparecer
Fluye i ndistinto en ruidos y'silencíos.
Obcecación del espíritu pudriéndos e hacia adentro
Lamentaciones que ahora escuchas disipándose
Lamentaciones en medio de un cuarto cerrado
Gr itos p é tre o s re tum b a ndo en un a men t e s ellada.
Ya sin nadie que remueva un rastro en la vida
La repercusión de sonidos emitidos por nadie
El camino de las palabras que nada nombran
Yse asemejan al parloteo deun enajenado.
Lavida es como un secreto que al aparecer
Fluye indistínto en rínnos y silencios,
O b c e cac i ó n del esp íritu murié ndas e ha c ia adentro
Pensamientos en medio de un cuarto cercado
G r i to s mu er t o s retumb ando en una m ent e e s trop e a da.
La vida es como el parloteo de un enajenado
EI camino de las palabras que nada nombran
Pensamientos en medio de una nttnte estropeada
Obcecación del espíritu... "

¡Tú, Arthur Rimbaud, no estás eximido de culpa! ¡Tanto habíamos repetido estefragmento
tuyo!:
"El poeta se hacevidente por medio de un largo, inmenso y razonado desorden de todos los
sentidos. Busca todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; exprime en él todos sus
venenos, para no guardar sino su quintaesencia. Inefoble tortura, en que necesita toda lafe, toda
la/uerza sobrehumana en que se wtelve entre todos el gran doliente, el gran criminal, el gran

XXVII

-t
verrugas ert la cara' Digo que es
maldito... Imagínense un hombre injertánd.ose y cultivándose
precisoserviiente,hacersevidente" ' :t, -,- ^- t^ -. de sentido, es el absurdo y el
EI libro mismo, en.t^tt pfoc€so como escritura, es la quiebra
caos, en donde el lenguaje deia de tener cuerpo
organico y se torna delirio; deja lo que salva y
redime y quizá comoán io mente cle Juan sdó se
vielve conflagración y abismo de las cosas' de
con el mundo cayen-
lo, ,"r"r,y at.final el yacío. En él se eonfronta aI lector con la atroz ntptura,
do en Ia aberración Y la quimera.
con maiestad y tragicis-
Arte de no"riií rli"i'"iil¡¿n, el itinerario de una locura, siempre
ia d" Fí¡"d,"ich Nietzsche, y también con vehemencia y conmíseración,
como Ia de
^o, "'á*-.o
WcentVanGogh.

HACIA LOS MONTES FÉRTILES


el hecfut, qtte encuentro muy significativo' de ser
Quiero celebrar -ya parct Jittalizar-,
Nacional Mayor de San Marcos quienes han muntenido
.jóvenÁ estudiantes cle la Liniversidad
lJniversidad,fue el lar que lo
siempre viva y presente su memoria. AI Jinat, el clauslro de esct
y eI soplo del espíritu que en
cobijara ¡que nos cobijara!. Fuerun sus aulas, corredores y paÍios,
década del 60'
ullo., aquello que alentó su gran poesía. Fue, además, el San Marcos de la
^ori,
que enalteció la bandera del puebTo, rtet Pent irredento, de la aspiración
de un orden social con
podía
justicia v dignitl.ttcl, el qtre ti ¿¡o si.quiera un grumo de esperanzas ¡todo lo que su alma
'
soporta'r !. i, san Marcos inicict su vida ), su obra poética horas
y antes de morir estuvo en su
,,á^pu, en realicJud, desde San Marcos enrumbó hacia Ia esquinafatídica de la c'uadra 23 de lc
Av. Árequipu en rlonde se ínmolara. una ntadrugada.neblinosay
estupefuctu. .
Celebro tamblén que sean Rolando Ávilá y Liliana Bringas de Cronopia Editores quienes
este objetivo' En
incansablemente alentáron la edición del libro hasta ver ahoru realizado
no sabemos quién! en el
homenaje a todo ello pongo el ramo de rosas que llevábamos con Juan ¡4
cementerio de Surco, doicle gustabamos pasear. A esos esfuerzos
generosos me adhiero, entre-
gando este modesto yfervoroso aporte espirítual, con mi.emoción atribulada por la añoranza'
"'"-" l";;í ;;;;j;;, era candoroso ei el amor pues le hacía vibrar el amor núbil, ingenuo y
virginal, así creo que son las alas de la esperanza que él avizorara como rasgo.final de su obra
memorable, hecho que se grafica en el orden que ocupa en la obra el
poema'Elogio de la
Comedia con el
Infancia,'. En esto Ajeda qitto seguir Ia pauta del Dante,'quien inicia la Divina
que caso de Juan es
tifi"rno y concluye ion la-redención y la aspiración de unavita nuova, en el
representada por Ia infancia deunanueva humanidad'

xxvilt
"Elogio de la Infancia" es, en elfondo, un poema defe, de promisión, y un llamado u la
acción revolucionaria, a que busquemos las raíces del bien y fundemos una ,xueva tieta ¡, urn
nueva historia: la tieta del anhelo, la infancin del mundo, el día en que desayunemos todos, la
morada del hien a Ia que todos estantos convocados:

"
¡Oh infancia defuturos siglos, ya se escucha
Ia humtna mucheduntbre, se insinúan
los tiempos de un orden nuevo !

Porque la tierra, niño, te cobijaró


en sus dones eternos, parque ya se avecina
la edad de una ltistoria.fecunda: mira, mira estas ruinas.
Luego cantinemos hacia los montesfértiles!"

Danilo Sánchez Lihón

XXIX
Juan OJeda

Arte de Navegar
(1962 - 19-741
'l¡rett 6'.oió re
eú1.1,9 gúer nol.uóvOe¡roq 6pr¡
6c cliy' cüy4r (o,1 oúq,""a.1 ,1eiá,r,
"^olo-t,
¡oid íxel.or ar¡1urv áni 1póvov averor"
¡ilr¡q
,repnó¡reOc, npbq Oeóv ei6óreg oüte rcrxóv
o:..,ot"o0o!' Kfrzeg 6d ncpeorrlrclo,
[ii,cl,uo,,
n pev elouoo, rél.og 7r¡po,oq opycrl,éou,
i¡ 6'étépq 0cvároro, rriuuui" áj
iir"rrlr;iprlE
ropnd6, 6oov ¡' éni y4v *í0"""á,'rtéilg.

Nosotros, como las hojas que brotan


al tiempo florido
de primavera y qr" cund"n d. .úbi;;;i;;i''
rgual, de la flor de la edad disfrutamos
lo po"o qu" alcanza
un palmo, sin saber nada del mal
ni ¿el ¡iln'
que guardan los dioses;.las negras
frr""nos cuidan, que rigen
el plazo, una de la afligidavefiz
y el de la muerte, la otra; y nó duran joven los frutos
de
más que cuanro en ta tierrá d.*il;r";i;;i^'
MIMNERMO (Elegeia, II, l8)

pygr the sea our galleys went,


With cleaving prows in order brave,
'lb aspeeding
wind and a bounding wave,
A gallant armament:'
Each bark built out ofa forest_tree,
Left leafu and rough as fiist it grew,
And nailed all over the gaping rid"s, o '
..

Within and without

ROBERT BROWNING (paracelsus,


tV, 44g)

Ein Ausdn¡ck hat nur mi Strome des


l.ebens Bedeutung

LUDWIG WITTCENSTEIN (Gesprache


mit Matcolm)
t
CRONICA DE BOECIO

He oído las v<¡ces, he oído los clamores,


absurdamente sostenidos corno en u¡ra feria.
He comprendido el propósito y la argucia,
y todas las cosas hacia atrás revolviéndose.
El dolo presidc en el consejo de los hombres, y sólo la futilidad.

Oh el tiempo, el tiempo de rnorir


y sobre la tiera una ausencia de dioses.

r"¡lrlÍ?iili,llt.
para el cría que nc¡ arnarás, y cuando
no hallas en tu paso sino un camino rnondo.

Sobre el reseco musgo de ruinas se arrastra el día,


quebradizo corno irnposible vuelo de crisálida.
Dioses.
Y sumcrgir gastados brazos en la irrealidad del carnino,
chapotear entre alas rotas, gajos de luz dura,
mano de criptas que se elevan y la garra humedecida de sombras.

"lln un puñado de polvo.juzgarás cl rcino, y caminarcmos


sin pregunta posible que aplaque nuestro clesconcierto."

Oh, este es un tiempo de prodigios. Escarbamos


las anchas tierras con manos seguras,
y nada hay allí que nos consucle. f)uras astillas
de algún vie.jo cráneo, sucio por los cuervos,
este horrible viento que baja dc las colinas próximas
arrasffando el hedor de los lnueftos: y no hay consolación.
Todo se oscurece presagiando la muerte del día, y ya no habrá
más días sobre la tierra árida, o no habremos nosotros.

¿Cómo los dioses custodian lo cterno? ¿Quiénes


oprimen con gravedad el sentido del mundo?
Dioses. Dioses.
Los he visto danzar con movimientos horribles:
el viento removía el seco polvo de la Tierra Colorada,
y yo huía enloquecido, soportando las revelaciones.

Arrastrarse hasta esos maderos hundidos, '

el agua del mar dejando una fetidez maldita,


y hundirse entre el agaay la arena.
"Soporta, soporta este Reino"

Oh, es el exilio.
¿Pero dónde contemplaré un Origen
que ordene este universo absurdo?
La vida desciende en medio de las cosas,
vacía y sorda, y un ojo atento
rueda a contemplar el osario del mundo
y se anuda como un viejo vicio a cada objeto improbable.
Pero ya sabemos que todo lo real es precario,
y en qué sentido.

Así, oh alma mía, abstente de indagar o abandona el camino.


'a

¿De quién es esa torpe mano que bate, angustiada, las sombras?

Oh, escucho todavía el vano estrépito de las voces que huyen.

Así, pues, qué sabias palabras no podrán imporhnamos, qué gestos


que no posean avara suficiencia en medio del Caos;

y cómo viviremos estos días sin desesperarnos, y cómo hablar


y en qué sentido.
Oh alma mía, nada qusda ya sr:bre ia tiení
que hayas odiad. con *ierra humillación, la dorarJu
,r,ár.urr,
que repite el esplendor dc aburridos gesios
aprendidos, sin duda, para consolarnás
y no hay consolación,

Oh, es el exilio.

sobre nobIes manuscriros convcrrí


-I :iltTlll];
;z alií todo era tan desolaclor como la misrna ru¿lidad.
cjcrcir:io.

6Acaso alilnenta ai esLríriru el errante curso ctre l¡¡s asfros?


Oh, toda verdad hedía corno un tiestc de ra;llas:
,¡u,,rtar.
As.í, hemos elegido, tal vez, un lenguaje que
los dioses,
ahítos ya de días, abominan con inñobie desenca¡rto.
Ticra de los dioses qiie el horntrrc tiabita"
y ba.¡o el munnulio ilel tiempo uüa muerte
segura.
Pero ios dioses sc cuidan cle ser demasiado
telrestres,
1'e.sa es nuesüa futilidad"

"Entrc la rcalidad y la irrealiclad


conocerá.s el Reino".

Y sabernos cieftanlente
Que el tiernpo es rnfnos real que los sueños, y chapotearncs
cr-)n nuestras poirres voccls en un tiertrpo
per.iitlo.

Ahora los hombres sóro habl:ln una icnguii f-arsa,


¿ tros cscuchas.!
Nada hay allí que pueda servifie, todo cs como
r¡na buria_
o una insrdiosa pesadilla.

Ya hemos levantado ¡;obre los días honidos


un tiernp,,¡ más purr_r,
y no escuchamos sino ras obcccadas voces
de los acrgu.;or.
SWEDEI{BORG
Tine held me green and dyíng
DYLAN TTIOMAS

¿Qué sentido, qué camino, qué inconstantes brillos


destellan en el vano ejercicio de los tratos humanos?
(Oprimirás con esos ojos labrados en la oscuridad -allí
no hay interior ni exterior: sólo
muerte y origen-
el horrendo manantial donde toda pureza se cons?¡gra.
Verás aún lo irnprevisible en las úlceras de la hogaza.)

¿Qué conoceremos más tarde, qué conoceremos,


cuando de cstos refugios se abra el miedo? ¿Qué renuncias,
horadadas las mermas de infortunio, qué renuncias?
¡Qué hondo lo erróneo o las prisiones de la luz!

Cesa un murmullo de aguas, y negra es la incierta tierra,


y has debido ocultar el rencor de tanto sueño hurgado,
habitar, ajeno, una sabiduría que es cepo y fracaso.

Salir, huir, untar el mundo con el mundo mismo.


Y ya no podremos
abandonar de la mente lo mirado. ¡Oh! Huir, salir, dürar
en las vertiginosas moradas del acto.

¿No descendemos, consumándonos, entre improbables aguas?


Hay, en verdad, un terror que arrebataría lo humano:
andez del temor de haberlo contemplado todo,
de haber y no haber rasgado el tiempo (cuando había
tiempo) y éramos
conforme al don de estar muriendo siempre,
formas que abrevaban su luz en una luz más intima

10
Nada poseemos fuera de lo enóneo. Mua:
quebradizos presagios,
tan innobles y torpes como la dolorosa hemrmbre
que el inviemo oculta entre las piedras pardas.
Nos refugiamos en lo incomunicable,
y mientras rueda el día inerte
intentamos comprendernos, confundiendo el espíritu
con el olor muerto de unas sobras resecas.

No podemos regresar sin detener¡os.

Y no hay seguridad sino esta obcecada pesadilla


que enterrará en el mundo nuestra fugacidad vacia.
Y todo allí será crujiente abismo,
sentirás estremecerse aullantes esferas rígidas :
Impenetrable río
tiempo inmóvil
pavoroso rostro de 1o hueco

Lava, lava las pustulas del espíritu.

No abandones el trato de lo pétreo, pero lava,


lava estas sombras mientras se acerca la gran noche.
Recoge estos sentidos demasiado poderosos, ffízalos.
Detesta los imperdonables cuerpos celestes,
y el curso de las estaciones te sea aborrecible.

Oh, y hemos vivido entre objetos como grandes llagas


por donde la realidad se precipitaba abominablemente,
o gobernando a veces una insidiosa mueca
soportamos el hedor de la noche,
y tratamos vanamente
de retener el mundo en una du¡ación quieta.

11
soLILoQUIO

Para el que ha contemplado la duración


lo real es horrenda fábula. Sólo los desesperados,
esos que soportan una implacable soledad
horadando las cosas, podrían
develar nuestra torpe carencia,
la vana sobriedad del espírinr
cuando nos asalta el temor
de un mundo ajeno a los sentidos.

¿Qué esperarías, agotado de ti


o una estéril música,
cuyo resplandor al abismarse te anonadaría?
Pero tu yaces oculto o simulas alejarte
De lo que, en verdad, es tu único misterio:
en la innoble morada de la realidad
nutres un sentido más hondo,
del que ya ha cesado todo vestigio humano.
Y destruyes
el reino de lo innombrable, que en ti mismo habita.

¿Qué esperarías? ¿Sólo madurar, descendiendo,


en una materia más huraña que el polvo?

Nada hay en los dominios frescos


del sueño o ,"
"*tttu. Or,
he considerado con indiferencia mi vida
y debemos marcharnos.

'|2
PARACELSO
Durch das schüfternde Geschiebe
Den vom Tod getvie,snen Gang.
STEFAN CEORGE

Descend lower, descend onlv


Ittto the world of perpetual sotirude
T.S. ELIOT

Porque no debemos perrnanecer,


La tierra se inclinó con url sonambulisnto de voJes,
Y los caminos fueron colmados en la inefte morada.
¿Qué premoniciones sostener en este insidioso sueño?
Caminar sólo caminar. entre la scnsación árida
99*o una prisión de los sentidos. y bajo los setos
El ruido de imprecisas manos ordenando las ruinas.
Silencioso día de la desesperanza en un ocio podre,
Torp" día del mudar de hábito como vieja cánula
Desvencijada, allegando los leños ásperos de la locura.

¿Fs tiempo escindido en quiencs, pronos y vanos,


Elevan en el fervor del caos urra vi,la desecada?

En las pendientes del temor nada es ciencia. Vivir


Fsa quieta cesación del sentido: caer dentro,
Nutriendo en un tiempo seco el tiempo de la herida.
Esta-confusión pútrida, que absurclamente llamamos realidad,
Es sólo fábula que el cosmos remueve
En nuestros pobres días hastiados. No hay ciencia
Aquí en el cepo iruroble de las muertas esferus.

Descender a estos lugares,


Disgregado rumor y tiempo derrelicto. f)escender
A las palabras inanimadas, no sentido del límite

13
Sino seca memoria en un mundo seco, destitución
Que arde y celebra la carencia,
vértigo del mundo despojado de mundo. Descender al tiempo,
En lo sólido que toda duración opirime,
El borde.de la fuente, la luz inmóvil en la arcada:
Acércate al borde, y verás el oculto origen.

¿No vivimos dentro del cadáver de un dios?

Tal vezsomos un don abolido por el nacimiento,


Pero ya nadie confia en estos tiempos.
A los hombres les basta e[ pequeño mundo de sus días,
Y no se cansan de mudar;
Inútil es despertarlos de sí mismos,
Labor que ya la muerte prodiga.

Lo real renueva en ei caos un idioma olvidado.


lay el tiempo de la prímula y el armadillo,
p¿tr"os que el viento limpia en un gañido
Y_u9ql
Y brillan las raíces huecas
Balanceándose enfre el hinojo y la escolopendra-

Y el tordo: música incierta.


y aún se escucha su tamento.Jl?#"ü:t-To{"t1.r"r.

¿Con qué infortunio el canicular destello


Quebré los vidrios del viejo ventanal? No celeridad,
lino lo inmóvil gorjeando en lo inmóvil, la estación
Del baldado prestigio y el sopor reconciliado.
En este reino el objeto arrastra sus dones
Y rnarchitas yacen las hojas que ayer observamos.
El muérdago silvestre y el vestigio rugoso del cedro
En un confin del mundo abren preseas-. Los ojos
Han labrado restos de muros yi contempladoi. Así la duración

14

l
Es madurada en los sentidos muertos. Y el abúlico tordo
Impidió la floración y colmó los caminos.

Miseria y putrefacción
Entre las rarnas insignes.
Lo temporal y lo intemporal
Vuelven a reconciliarse
En un mundo carente de Realidad.

Son torpes columnas las que sostienen las constelaciones,


El céreo deambular de los astros corno una preocupación seca.
Todavía resuena el chillido de los pájaros,
Hórrida quirnera, agua que ya en nada aflora,
La morada vacia que su ardor anticipa,
Enfre los cedros quemados por el sol.
Sorda es la dilución de la vida en un estancarse
Que brilla en las eras como oscuro homenaje.
El armadillo lamió las galerías en la rot'a fuente del día
Y mientras hurgábamos, el universo se había reducido.

Lo intemporal, pues, es un erroi de los senüdos


Y no anheles mayor ciencia que tu muerte y tus.ojos
Que ruedan entre improbables imágenes.
Ef

tr,A Fl()f-'HE

A lvtalcoIn !-¡tvt't',t'
ln memorialn

En csta noche oscura de mi vida


que bíen se ¡:o Oor' ¡' iu fonte frida,
aunqu¿ e-s de: no(he.
SAN JUAITi DI] t,A C]RUZ

¿Qué atroz misierio dearnbuia


en los posos resecos de la noche?
Anojado tatigosamente sobre la tren'a áricÍ¿i
te t¡abrías contentado con nutrir el ardor
en el'!'eutoso irivierno,y ya nada sobrevivc
de tanta enconada miseri¿, !11 las abluciones del corazón.

Oil, sí, ese mudo nJmoÍ. absort,.r y quieto


labr ado
por incesantes, pavorosos pcnsamientos
fnerte fúego
abrazalas he'-es <ie tu vida enfenr:a
Se escucha
ei parloteo abi¡iico en unas rücas frenéticas.
Es el mar, ciios apacible v rencoroso,
Pétreo relugio
donde resonarás para siernpre cotrlo un agua i-oia.

Y bajarnos p'lr la seca nyenirla lracia ia ltoche cerrada


y luego caminarnos a ciega';, siri urovernos, y fuc alli

cuando estalló el sorcio iainento


Eran c{}rfio munnullos
rebota-ndo entre las ncgras bóvedas
¿,Qué nrirabas?

16

I
En medio de la noche nada se ve y
nada se siente,
_Sólo
puedes hurrar al sueño
La vida es muerre rodeada
*. ó;; ceniza.
dl"";;;;encia
que y¿ce sin fondo en la mémoria.
inútil

Hemos sido elegidos para perecer,


y no obstante cavar eñ los rígidosiominios
y hallar la misma rnuerte ro/éndono, del tiempo,
cada honlbre es un extraño
,i rort o,
i"r".iot o.
Sólo la lívid¿ noche-que todo lo
desordena, arrastra
hedores de voces tullídas,
.rrir¡r"
",rg. Ul.ou muerta.
que aflora como aire detenido.ibr""i

17
STULTTFERA NAVIS
des cendres
La Maladíe et la Mort font
f"'*".i lr¡"" qui pour naus Jlamboya'
BAUDELAIRE

Les vew se rallumerent


6i íiil"t" vitrée en cellule vitrée
liií"t t, pruPla d' une aPocalYPse
"' " óÜiíiduME APoLLINATRE

la época'.brillo labrado
Sordas ya las segures de
En el más hondo fttt" Át
f"s sombras' Con música muerta
se desmorona
l¡á á. hurtar un tiempo que quebrada
el
Y d*;;;t;delabros bajo agua ut:lu
y ttiut"t muros rotos donde agua 9
R"i;il; sin orilla' Oh hartura desitio ,--
con pnsa'
il;;j;; el mundo pétreo' para huronear

fuego incesante de los días


Hemos navegado sobre el
de miradas resecas
Y ocuttos frJcr¡entarnos un rumor
que destella con su inútil' certeza
Como abrir la ottu"áu¿
i *á" t",;t* el mundo sino una fulllu'
ir."*;;d"t la luz en un PozoPodrido came quieta
Áridas prisiones Ñ;ú"'t"o 'üuucomohasta tarde
Y desordenu*o' üJ tilout' y dorrnimos
rodillas y ropa que se quiebra'
Mientras rrou ,r""J"uü'" u":á

Brilla sin sentido la vida


Pasa el mundo Y observamo
o ceftza'
Cór¡c¡ el car¡lino arde, rosffo

Tarr seguros de sus pequeña';


dqlT^ul-.,-.,^-
¿u¿uo*u que llmuerte existiera
0rr;;ñ;,
És tutt d'ensa la faniastnlgona

18
Aquí hasta los muros orean
Un poderoso sucño cnroscando sueños y sombras yermas
Pasa el rnundo y la vida horadada por fiestas.

Y el que remueve las ribas


Sólo entiende cómo las naves se ahuecan,

Permaneceré un tiempo tascando los bordes de esta prisión,


Explorando ese hilo de luz que rueda cn la noche
Oh abandonar el pavoroso refugio, la fuente seca
Quizás fuera mana un mundo rnás dulce
Que la doiorcrsa ribera.

Pero en estc broquel de sueños inmór,iles )¡ agua muerta


Observo cómo 1o real se ahueca.

19

.J
CA.PUT MORTUUM
Ytw hallé cosa en qué Poner los oios
Oue no fuese recuerdo de lu tñuerte'
"- rRitlctsco DE QUEVEDo

en el brillo
El fatigado de las nudosas meditaciones'
De la desesperanza
(detenido aire muerto o mundo)
yace
del exilio
Desgarrado por el ruido quieto
Í-#;;u urrt sabiduríá maloliente como la muerte'
abrevarán' no lo sabemos
En qué secreto rencor sus ojos
Ni deseamos Preguntarle'
HaY un seco terror en sus cuencos
pudiera disgregarse
Y una tensión inmóvil, "ótno si el mundo
Y;i';"b á"seo de contenerlo arrastrara su ruina'
Sí. ahora entendemos su pureza
y su-ardor cadavérico'
soportar el universo'
Et un ftontUre hastiado de
notobronJo lo' utt*t y el caso roto de la vida'
Y solloza
su cadena'
Ahora que la muerte tiota sobre el aire
polvo hurga sus ojos'
ó;;t¿; de soledad y neufro y este muro
Ásí el mundo es interior a los objetos'
es inerte trono'
d". t*¿*aba en recogidos signos'
símbolo y ardiera
Oh, caminar al fin le fuera dado en
En una sola costumbre difusa
(ni cuerPo ni mundo)
lámina horrend¿'
Estos ojos inciertos abren pétrea

20
EX-EUStrS

l;'t:.t. ilí.s d;,:scen.sus Át,ct tt t


En"EtrDA, i-ib.VI

Nc¡ ciescienCe la noche sólo para los ciesgarrados,


pues en medio de la vasta alegría oirás ei pánico.
Tras el tluir del río una jninóvil músic¡: briila, y hay pánico,

Objetos an'ojados en el desván del espíritu


resuenan ceñidos por una luz monótona v mucla,
y ya no sabemos dónde ocultar esa astucia apática
que f'lota en los ojos como u¡r aire hurgado.

¿,Qué laboriosas sombras fatigan lo real?


No lo satrríamos. I:l ¡nisterio que sin cesar remueve
ia estéril tierra, ya se L'rscurece cuando lo nornbramos.

Ajenos a un nacimiento que se nutre de nosotros


descendemos en nllestra propia esencra.
Cegados
por el súbito oieaje de las formas, compartimos
el terrtrr y la atraz certidumbre en lo vivido.

Los desgarracios, esos que recogeri, sin saberlo.


la pavorosa carenoia del mundo y, transfigurados.
sopoflan el misterio y habitarr una solederi def,rrn¡e,
están más cerca ciel nacirnrento. Y si pudiérarnos entrar
a la rnorada en que -y-acen. su soia inerci¡r nos clestruiría.
¿Soportaremc,s. entcncr:s, el rrérliga iL: l,-r real'l

A veces, sn un fttrncli',:le dí¿rs quebrad,:s, l.lo.i tlenros


convencido de arastrar actos cotno ásperas ilagas
en las que acasc, roído lrs ei srleiio

21
Y así indaganros
el verdadero mundo encontraríamos' misrnos'
;i;ñ;r" áe sabernos ajenos. a nosotros y exilio
i-previsto en que morada
no sea sino el i"'tunt' salido'
ruedan hacia fonáo del'que nunca henros
"t
p9r unl muefta Realidad
Pues todo está rodeado
duración
iü" Petico, inmóvil
"t
donde nada encontraremos'

22
DE LAS CONDICIONES

¿Cómo puedo hablar del fruto


Y la semilla, si no conozco los orígenes?
Tendré que retornar a las raíces,
e----'
Buscando la evidencia, bajo la óonfusión;
Llenándome de siglos y píedras,
como asiendo los significados,
Y sus designios, la vérdad p".áor.

23
HISTORIA RÚSTICA
nercan! teve at¿x omhres devoue
L,n
SAINT.JOHN PERSE

un agua. silenciosa
Ahora sabremos la prudencia
hurgamos m.e$iodí
i""á", .91. ? - *, ^
esta vieja humildad de.escarnto
"*oaviados'
.:"""1 .oiun¿o pav.or'
Jretornar a nosotros, desconocido
ü;l;;t d.J t. uutt'tn quebradat -u-11! ut' duerme
ü*Ui¿n en lo sagrado como la memona'
este caos
Te nutre el terror, oh alma'
zumbante, carencia de sentido'
reino de la desecación' l

Y es tenible rumor de mundo destnembrado de rnuerte'


;";;;;¡" desde grasa de ro1t1os.' agua
inmóvil'
á"1."U^ pfedra inc'lina su gañido
máscaras
Vú; ¡i;ti. aquí rebrillan tibias
;;th* ;triado hurgar, niebla descascarada
bajo quietud
lo ardido como cuero-de remos
ardor
Jetestable mana toda razón' ¿Seco
;; ;btit de ojos a una realidad que huYe?
quemados' temeroso
H" .orninudó en promontorios
paciencia
¿. ,rtu vida sin propósito' llagada
iuUtuáot pot una claridad
en febriles *unt'ü"uttpo*
ia vida tiende sus modos
;;;;,.'ii"eo u orti¿"r' bellísimos
caminos que no asisten' Resuenen
sus misteiios, abramos
el tiempo' resuenen
cierto
;;;i*d.t de alma que se enfunda' Todo
y rostros'.
he oído ese brillo de casas
en fardos de oro
;i"á;"" rojizas la.bradas
pronto es mano muy tierna O{.i l",r^.lj1:""nt'
mlsteno'
besde dentro, temerosos de este

24
la vida no posee forma. Son nuestros rostros
que nos acompañan, aún en la temible muerte del amor,
quienes hurtan el caos y hacen ciudades )'familias.
Si pudiéramos ser los ofros, y ellos entraran
desprevenidamente a nuestra casa, pavorosa
es la ausencia humana y sagrado su secreto.
Ahora caminamos sin rnirarnos y hablaremos
sordamente, soporüando materias de sueño.
cÁNrrco PARA LEoPARDI
Ningno aspira más que u nocht'.t'.filego
MARTIN ADAN

Oh, Noche, nutres esa alma en un sabio hastío.


El borde ilunrinado resuene: es otro abisrno
Quien aquí ordenó sus contemplaciones. Sueño de oro

Que aguas límpidas fatigan, una cosrulnbre fhusta


Y en la seca fbntana. la ebria luz ofende.
Y no cesar la exploración en la oscr¡ra colina

Donde el aire i:in rostrc¡ :lcposita sus ner',,ii)s


Y la estéril músic,a. aullquc clatnara. n.rihc oiría.
Es esa muerta verb¿ Lrrillando en sl ,^:spc.io.

I a ternura lo cstrechó, prudettte. hasta desvanccerlo


En el antro farnoso, negro ardor de la vicia.
Sagrada es su scparacion, oh humano, ajuno

En su muerte, de cste yermo rio, trana ctr ardentía.


Sirte sin nadie que unos ojos tlifirnrina¡r. ¡lcores
Visitados lror naufragitrs de despojcs r-icl tedio,

La tierra cillt¡rnriió en su rmpureza cse liiso dr:s¡rudl


Como polvrr de flamas. rosadn tartJi: y exlrerieucia.
En la tlcntc raída duras ver)as aronlaron

Piras sorda:i. y en ei roseclal la inrnóvii corza


Rasgadas las perezosas fiestas de la gorgona,
El festín dstenido como en un oleo de Griinew¡rld

26
Una sombra de flores resecas lamió múrices vanos.
¿Qué oro rehuyó sus ribas al cisne de ptata?
En sus ojos el universo acostumbró lo etemo

Y fimbrias de la infancia el hábito perfecto.


Ah, domos de pesadumbre y brillo,
Ilubieras ilustrado el agua inquieta en fus sentidos.

Los minerales más pulcros que el sueño


Ya hienden tu boca sarmentosa con oculto ingenio,
Y la asustadiza corza silba en tu cabeza.

Una generosa alegría en su sistro coronada


Rueda, oh Noche de la Memoria, en el rJiar¡antc ciel micdo
Y el idioma que produce tu prodigio

Es el ojo árido que mira su destino.


Así:
El poeta celebra el exilio de la vida humana,

Y el fuego puro habita del morir.

27
HERMES TRISMEGISTO
A Danilo Sánchez Lihón

Como sí
La Desesperación
aun
En rnedio de olas de oro
por su incomparable luz de heliotropo
por su inconquistable sombra
acude
A las orillas del sueño
a los amores funestos
Jarcias envejecidas sobre el espíriru
Las barcas ausentes
Como navegar en el
Universo Destruido
estrellas unánimes
galaxias
constelaciones inútiles
Barcas
De pronto una música de laureles
acude el día el solsticio
rotas las velas o la esPuma
noches intensas
apretujados sueños
El vagar de caminos
se hace tremar trópicos
las manos olvidadas
el espectro de la Nada
ei rostro de Oro

28

I
Cumplen así las ribas el noctumo embalaje
el Rosko
Ias singladuras del aire
los momentos indecibles al borde del cadalso
la lluvia inicia el día
los campos se inclinan
abrevaderos del sol
Llaves de pronto am¡inadas por una sombra humillante

Pronto el tiempo acude. rr.;::::'r";ractas


es la renuncia al sueño
que retiene el cuerpo
portadores de escomb.",
n"J:.:J3
Lumbres llarnan a las puertas con inscripciones gnómicas
Durante láminas ajenas la noche arrastrá sus harápos
la Noche
indecente dejoyas
la Noche
crispada sobre olivos de niebla
la Noche
Aviva su luz entre los muertos
resuena el río interior
las máscaras se detienen en el límite

un día encuentran r", o"r:1X'""fiX:faunas


nadie camina

29
HOMMAGE A STEPHANE MALLAR'ME
tJn peu pro¡ond ruisseau calontnié la mort
MALLARME

Aboliclo de sí -hastlo umbroso- flébil noche


rumor
Riela el oro de la esterilidad' Fausto de huraño
nn Ut"n"u.briedad de mundo - sistro límpido -
ierre sueño ha frecuentado la duración
"nd.tto
Y es más fresca su inmovilidad' Lumbre lo oscuro'
R"*u.rru cúspide por lamentado surtido¡ estricto'
besiertos de entusiasmo vacío de la indiferencia'
El borde de esta calma sólo sirte desconocida'

Todo rostro es tierno y contempla una falsa


pvteza'
O es mundo: máscara labrada de nuestros
proplos suenos'
Cetros de niebla aztx en cinerarias piedras'

Pliegos casi etemos, conmovidos-de avaro misterio'


b;;" de silencio:
- ofrendas - en ardor maduro
intactg celebra'
Sán música inasible que ese oido

30
DIOSCUROS

Mientras obsen'as la.,'ida disgregarse en su mús,ca hueca,


Fatigado por imperiosos sueños que nacla anuncian
¿Regresas a hrs días no vividos? Tal vez hurgabas las nberas
Donde debiste yacer tan insensiblerncnte, ct'¡nsunriclo
Por una secl de rostr^s que nunca aparecicron.

He considerado cl ardor de este áspero vier.¡c, ei viento


Recoge lnis últimos pensamientos con sus ulanos deshcchas,
Y quizás nu¡rca llegues a cornprender dcl todo
Por qrré este camino. por qué lo que vive
Y alguna tarde maduró, consurnándose, en la ¡rureza
Se desgarra ahora en unos ojos sin peso, vencidos
Los secretos más tiernos y las Cemoradas <'ticndas.

Anoja tus deseos fuera del mulrdo, en lo h rndtr


Que toda furia precipita, sobre lo intacto
Donde laluz es tan fresca QUe nori hacq corrtener
Las ganas de mirar el muro huraño.

En estas orillas resecas hallaremos el sentitlo


Que rernueve la blanca música inaudible.

.1Es ésteel mundo tan celebrado por unos huéspe<Jes,


En verdad, demasiado hermosos?
Pero el que lra carninado
Hasta las primeras colinas, entre los rostros ocultos
Donde el viento malhumorado chirría en las ribas
Y las aves levantan e! vrrelo en sus alas de ¡riedra,
Ése ya no puede sino temer !a misma vrda.
sitr a.rust'iañe'
. ir, r.,irás, enrorrccs, soportar ttt" ]l::i:1",
l'r' pal'qllcs sili llor¿ir'l
,-,rirar las e ritatuasá"-tot
está escl'ito
j,arctltos, oh navegalltc' si
así
r:.s',i
i,t'¿io. sagrado del despertar - ai, sueño'
.-^.i, y ios camtnos
suc'ño
Y ¡o'dainos al fin unrr'el dc este cepo despoiados'
t-3,ht¿,ios en una g;;;; iuz'
t'o:^tu quebierdz:s
contenlplas.esas
I.l lr riirstarrl.").
¡nuertc'
;.-r e I ilerl,t,-dc cstc ntritrdo
I tiernpo ardc
su propio durar'
Ceslnenrbrándose en
iri:¡rut-r: rJesde sctnbras

32
II
ELOGIO DE LOS NAVEGANTES
At vos incerlanr morlale.s, funeris horam
Quaeritis, et quu sil mor.¡ aditura via.
PROPERCIO (Elegiae, Lib.Il,27)

bist du ntur ein trüber Gast


auf der dunklen Erde.
GCITTHE (Selige Schnsucht. l9)

LA LLAVE
E tu che se' costí, anima viva,
Pártiti da cote,sti che son morti.
DANTE (Inferno, III, 88)

Funesto el mar de etemos elementos, morada del linaje humano:


Oscuras cuevas, huesos de marsopa, obstinados helechos crecen
Interminables en las ribas

Allí el paciente cuervo ha tiempo


Malicia la carroña- Estos son nuestros dominios: los pedruscos
Resecos, las raíces podridas y la tierra estéril. Dime:

¿Andabas en los espacios consumados del puerto,


Llevando y trayendo los horarios, la gente aturdida?
Deleznable substancia engendra la presurosa ser,ectud

De los días vividos, el laberinto de la canle convirtiendo


En multitud de rencores, la tierra donde se oprime la luz
Sin aparente motivo.

Plegáronse a la imposible dicha


Los olvidados poÍnenores de una costumbre aborrecible,
El pérfido lenguaje de un camino vano. ¿Qué esperamos,

35
Si Ia oscura h¡rrnit,{^¡ r ,
Nuesrros o.l1-Ylil¿ud.de la ind
üilfirTlT;In'#;fir;liü::;:jr
olallca de las piedras
En profusiót
c,;;;;;1.::l'ii"a, ra mano
",.,rt--^¡¡*r¡.,
j:Xf
'';"ái"ü"','nln r1;f |T11"1.,,11',H,;:,
*'"* noche acumulando
unas parabfsS lrcnrro^
^,'*
ff lfi #;i*ilT5:,Afi {1li:,,,1,:f
ltnas rÍ":*.ri,r'gacion
y osa¡nentas'
No poclrás ant'
l*'.. ;:,,f, : ?
"a..se ampare ":: Til,T,jl, "
Mientras
agrietada esta
csencia hólrida
En ros días. ,,La
,.",'^"-^,*:'""to
-ar" pu-¿l"o"irl 31tln"i3, ta apar'
r-u,"ruo;-:",","r#:'Jjft' jfitr,o;x,,ffi jf5r.;*x'r'-""
$i - -v¡ r¡UlrlDre' sus
De tabaco malol hojas
- A IIí n.s d eru v i m<,s
* ;ui: *i;i "d:il:xifi "
\&mos diciendo
t,,,:H ljt'
infa.r^o A^ -
l:; -;k*i::tj$i {.'*d#ir'.u;;¡i'
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/e enhe las
dársenas.

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llrcrtrll:li.l 'r ilr;i .i:,;1r .itr.::,i.q:lIrj, ir!f tl-rIi;{ii)
t-¡il,l,,i¿::i ,::! i)i 1;:..:i; .il ,Lt¡,ti lriil,-l \,,Lrrilii;_t ;i lr,:, tlflnüiilii)s
(!1.,.i,,,t., ,.;ri ii,-:ili:.t{, :i li.: {i-.í}\¡::it. }tlirl.i riii:cs
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\j..¡rr' i¡!1;r ¡i{ , ¡rr) ,

Que lrqiii rii) v;Íqati.,. ..1{.r,: ir.t.: ;l.bilitrs (il: s;l,rur-i.tir


l]jn lA:;il1,,:;li¡ii i]!ii:i iriir:: ¡;t:rl llr.¡ il¡,ll¡¡rrl :i!:,
l-'tli,lel't(,s |-;r;¡ i ' l-'.trr t!. . i);,!-,.!irt. i,,rl¡l{i\, ia i¡¡l¡i;f¿r

ir. :lirt;',
{ ,\:{i ,,.ai))illirs ,,ri.¡iiii-
ii [:..,:r i,¡:;rl ].!,r;: lli ilt,rll¡,,ti i)Ijii.l, lrt¿l:.:.rts

tJiit: fr,:l i,;í-l't1,i,ti..:;'iril i r'.,¡,:i iii, iiiíij:j r-ltir-.r::.. \, n,.l


ll{,tirlitCS
ilr-iI¡.1-lli'.;,.r!.1iii... i¡i i;l\,., r-:-.ili!fr lti ii-,2: r'tCi-i-lts fuS t,)uS,
-i't¡
c¡li:i,,r::.r j\.:y !t¡' ;.itili.)\ ;rLI¡:¡1du ct¡lri: ;ad¡it crcs.

Tc .;,1.i:.t,. i.ciirilir,i, , lli;ir:: i:r¡ iu :r,,l.:ii.ii:i qt¡c ni;iiic ciit.:


i:¡: ''.'t'i ,1 1..i, iir.i :)jrrri:r ¡r;rii;i .ili'iii.l. i-:slc oio¡- rlc ui.lcrpos cctucna(los
i i'ii lr:'l-',1i:t,lr.:;,: ,,! :,iil: !;.¡:r i,..tSi_rS, i-,1it.r,1llü tr.\.il()

l\,i;;r:ri i¡t.;,., lt;.i.rl,,iritr.rrlit lir;'i rJ,-:¡;oid;n. irrttrl¡lanos fu Voz. i/ su carninc


i''1fíi lri,';¿tlttj: rjr. (aj,ii!::; jij;itilS ql!ij lt;lii ilt¡i,tirt.
|lii\ 1.,.:t.r;i;i.,::.1 t¡;ilf{iiil:,-tiiruS hi¡r.:ia (.:¿!ria iliilnr! (ll.lc tu fnifas,

llíl'¡ ve,.r!, t!r,i¡i.'1;¡1i; lrci,ti.r,l ,,)n 0:if!it.tii, el t!qt-l., {lC (:XtinCión


i'J it.'i:i¡iui'; ! :i, i :ir :ii l.;iri r,,-i. i--( )ii(i üiIitl dc .ir.:¡

,'it.i:::iv y::.íi.t,.;ilj:r',1).r.-lt¡r::i-.¡,;itirl" illrtt¡i-¡tdo:,


A iit ¡:'-.:i.i,,. r-1.¡¡,
''l¡rl i':..i i;U iri,'.li,r:ZJ: illií]íi V ClafÚ dC tUrOr,
r:i:! r. lti l, jt-llf;' , iilrlJjlil;tL{(,:i ¿rl r,,.,.IlCLt.¿if.
1...

.,i.,i, ._ jfii;.t :li:r.,¡-:r ¡_i:ir.j,! {li::i i-,J:;ri_


'i,-t;iu1
..; |',ti¿ | r ri:.: :,i.il!..i i,:,! li'. liiif.lirii.:-
,";,,-:'l'.1i\,t.r,: I lr;: :/' i.la:;,iiirl)
í ritr. i-'. -l.r ,,¡rr !rír.:,u !i ,:.¡1;:,(] i'r)i.ii-lil fl(.is {_ili( i.lctl.

L.'i':;,-.:t.', ¡.;,,. ;..: :r : , ,i,l; ;il(-rt;:il lii:. ü]-f]i.lt:{ilS,


;1,:i1l :-.,,', .; ),.rli . j, .,1 :,;.1: r I : ji.l t\l lrl:\jll(.)
Con todo y con fulgores, en uno y más allá
De la tierra calcinada.
Atisbar:
Fuerza aün en tanto polvo que nos come adentro.

Pero mirar, surgir gritando


como rocas, iírboles, tallos erguidos en la temerosa claridad
Que guardan las montañas. Cñcer, y no crecimos, no damos,

No después de mucha o tanta etemidad de sombra,


P_or sentirnos poco en aquello que sale y desteje,
Y abandona cuanto nace, acaba en la mirada.

No hlcimos, sino en ausencia pcr nosotros, en mares vacíos,


Réducto que en silencio p.r.ugiu la distancia, el monte
Nunca halado después de los intensos crematorios,

Las calles inundadas, el sol que agrieta en duras evidencias.


Ser esto que pronuncia crujiendo, y sale a dar en mano
El peso de la claridad venida a cargos: pero nada nuestro.

Estu'imos preguntando en las noches: alimentad los costos,


Sus vuelos, decíamos: y nosotros nunca, que no
fuera el olvido,
Abierto, penetrando a voz y penetrando, como salicla llorosa

En cuanto apagan los ojos y no decimos nada, si por


otros:
Sus ganancias de nuestra raíz engrueso costo,
La hierba que mastican y nosotroi nada Si fbimos,
Tocamos las piedras metiéndonos, arando
Por todas las materias qtre fluían, creados entre ra elevación
Del aire y sus vcrtientes, socavados para otra lentitud

Inafterable, al principio común que nos guardaban los


silencios:
Solos, tornados sin fin, tangibles elementos
Que alcanzaron el agua y sus fábulas crecientes,

38
Y esto nos venía, y tuimos, por pura descendencia
Del sentido al material, juntandá las
caídas
Flasta tocar solemnes la altura y
el designio: en vcrdad

Sólo hernos acunado advenimiento


puentes
eue en presencia surran, aquí, cretrás ,l;lt nj,i_iitos
De carrrinos c¡ue anclaT,o.. vamos, y
y el pecho con rnaderas,
Pr.rentesy senderos, ofrecráos, y no,iu,
Nosotros nada, si lo que nos diáen:

A otras dulzuras
A ofros animales
A todos los aires

A nunca nosotros
pero sí lo de ellos,
^
Oue dejaron el camino y el pueníe.

Venían evidentes con fría corazay


escudos de bronce;
Nos llevaro¡-¡ a las piedras puras áel
alba que amábamos.
Y alli nos quitaban, rasgabán Ia carnl
¿.ll*t",--vsr¡¡vür
Y las alileas, condecían nuestros brazos
Corno pájaros quebra<ios; y terníamos
sus armas,
Sr¡s"nuevas palabras urdidás desde
otros mares.
Y ahora. tienen puentes que han necno conro
cu€l.irS
de cada pecho; tiénen los minerales,
f..etnis
El trigo, las liutas hrimedas

Que hemos sembrailo rompiéndonos ia piel.


,{hora son de ciudaci, después que los pii*.ro,
se alejaron:
Elk^rs ahc.¡ra en susti¡uto, en nuevo

39
A los que apagaron el sol y las cosechas
Transitar funesto en las mismas aberturas,
Mirando, diciendo.

Caminos que difieren la sensación de caer,


Entregadoi como estarse; alisados; entregados
Unos a laborar ffas la espesura,

Sin predios, por los puentes que han dejado'


Cansancio enervado en las pupilas, el cuerpo
Siempre negándose a no ceder,

Mas la virh¡d de ser la misma cosa


Y hacer cuanto describe, cuanto mata, hastiados'
Los meses perdurari al margen del olvido,

Acumulan cada entender, tomar el mundo, así'


Y después la respuesta: el decimos ataviados,
Entre ceremoniai: alisados, entre murallas que pertenecierott

Anteriores a nosotros; entregados


Para desplomarse: la ceremonia inútil, los cimientos
Atendiendo su dolor hacia el contacto.

Las cosas urdidas en extensión


Concluyen por devenir, hacen proceso
En otros territorios; y lo que antes fluyó perennemente,
Nos atribuye al curso, al elemento que decae-
¡Ah! la ausencia, este nutrir caminos
Óomo sombra, unir tristes llanuras, abrumar

Peso indeciso que pronuncia - Y cae la hoja


. A la apagada estancia que el tiempo mantiene
Entre horas estrictas. Sólo la forma crepita:

40
Es eterno el día acudiendo a redimirlo-
¡Ahi la ausencia, acopia signos olvidados,
Derran¡ada estela, el indolente paso
Que alisa advenimiento
Así impasibles transitan
Las horas, desdc el fondo que asciende plenitud,

Flasta crecer arcilla inútil, raíces o ceniza


Todo se diluve, nada queda: tal un fruto desnuclo
Que retiernbla en el vacio. Sombra. Ausencia

Como soledad de siglos, objetos que indican


El fenecer graruito soterrado en toda exrstencia.
Soledad. Y en verdad nos preguntábamos:

¿Qué eres entre tantas ruinas, sobre adustos muertos


que arrastran los días? ¿eué atenta finirus entregan
Tus raíces?'Ius aguas dulces y profundas
¿dónde

Reúnen sus huesos, la hierba exacta que retorna


A los usos de los bosques, a tu piel antigua y terrena?
Somos una edad desposeída, una hondura más de ausencias.

Oh siempre errabundo sueño, tierra asolada


Bajo un párpado insomne: todo es condición hundida
Que entreabre el silencio en la heredad.
(Y ese puerto del entendimiento ¿podría acaso detener
La oscuridad del mundo?
Arrojados así a proceloso mar

Nuestra razón se empeña, y nuestra voluntad sostiene


El fruto del camino incierto:
Aquí sólo hay árida rierra)

41
Pero la historia que impulsa nuestros mares.
La Historia
cuya inmanencia purifica las sornbras que infestan nuestros ojos:

¿Puede entregarnos el fuego quc signifique los crnrinos?


Antiguos guerreros
Esperaban las naves en los puertos,

Reposados en las rocas que en el rnár aún recoge


Griterío de gaviotas, vuelo de abejorro en los helechos,
Brazo al sueño del velamen en los árboles muertos:

(Verdes saurios mordisquean sus escamas, la erizada carne


del tiempo que se tiende a contemplarse deviniendo)
¿Esperaré

tlna calrna para hallar el universo


Propuesto como cosa asequible? ¿Seré los guerreros acaso,
Olvrdando mis actos en un tiempo presente,

Para un tiernpo pasado al que la herencia me une?


Las naves
Advienen con horrendas mercancías (oh ancíano de precario pelo:

Aparta a los incautos que merodean en el puente): el sueño aposenta


Posibilidad de hallanne entre la hierba
Sosteniendo el canto de guerreros antiguos.
Pero lo que fue acude en existencia gastada:
Animales que en edad de musgo y pedrerías
Despavoridcs respiraban en las playas, los frutos resecos

Que recogíamos en barriletes de junco: todo tiene sentido


Como cosa que fue, y retorna en su pura permanencia.
Y cuando acudimos ai dorado mundo de la magia.

42
trrrcal materi¿r nos ascienrle. Itl pensar ¿lcsiiz_a
Oscuras causas como significaclos: esta ropa.
Ilurneclecida por las liu"'ias inarinits, las
¡;.lqu'rras rrrr.ias ,.ii:i s;rui::,
Y dulccs cogoil.rs e' los mortcs. ¿,puedu entonces rrspcrar cn ia ¡rochc
La illr,'ocación del cacicirie er, r,.r-n() a ia hogrie-rt,l
He mrrarlo

A los nrarrnos acercarsc pclr ci l¿ulchó¡r cl¡srr.ulcji;:


Las raras allí trotan s.bre 1¿r hcrruinbre. Veu un r:oli¿¡r
l)e su¿i,e maiaquita, de rnetaies frescoli con ol,:rr

ccxnc, rie nrrir; ti'aje gris o pálido hace ri,v'i.lrc'tos,


Rccoriándosc ei perfil colttr¿l el r¡caso cjesclc e i barc,.r.
{-o presenie son csÍas sr:nsaciones qud acrirnuran ilr:nias,

Y puedo comprender la esencia creciendo enfre las preclras,


Los nror¿iclos nroluscos r:n la rocalia húnleda.
¿,Irueron

[-os herccieros que nutrían el signo pai.a contul-]lcan]os


En el njes de la cosecha o anterior ai grito de la llL¡vra
Sobre la,s brerñas r¡ru-qgosas?

Ésta es la tierra qlle trazrmos


i ara. rnedrr el fuego quc nraduró ros aii¡r¡entos dcr gucrrero;
r\si los ríos clcncle el bagre se aleja de !as brerbils
Pavoroso de una rnano que sosfiene ei seclai. antigll¿r m¿lno
(]ric vcnía dt- altas nrurallas cle ¿clobe
o sanrurrioi de piedra.
Flernos camina¿lo por la orilla cont¡ari¿: e*con,ado:; áib'res

\'.' ,ultpeslno anea ias muias en los risccs lc-¡anos.


'Í,.,
debreroll son:lr las cclrazas cenidas a ios cuerpos.
"¡¡Én
\ ,ridor en las rnallas de bronce. Otros srrlCatlos

"44
Desde naves inmensas auscuttaban la gente con sus armas
El curaca vencido sollozaba rígido cerca al timonel.
É.stas son las regiones de sequía y abunctante pesca.

Grandes cerros y carroña viviente despeñárrdose ;


La lluvia baja a veces de las nubes en el mar, f-ecunda
Resgcos algarrobos y se auserlta por años.

¿Somos herederos
De estas ruinas que me traen un olor del pasado?
El hechicero habló con el fuego y comprendió designios.

(¡Y nadie título en los campos,


se redacte
Hacedor de construcciones que después al aiba
Nos diga que el saber le pertenece;

Que por antigua substancia somos la piedra irredenta


De alzarnos: que él conduce
Hacia el gran conocimiento humano! !La edad de nlorir

Se decrepita bajo estos vigorosos brazos!


¡Aquí hay montes, rios, frondas
Ubicadas al nacer, torrentes

De cuerpos encendidos; hay indicios incontables,


Nuestros, con historias iniciadas más allá del tiempo,
Con hombres que han dejado días como carnpos!)
Bonanza e historia:
La lucidez que no atestigua la sonrisa del barquero,
Glorias ahítas de pasado, bien a renunciar

Cuánto de quebradura nos oprirne, cuánto de herencia


Se despeña hasta el profuso puente que nos ciñe.
¡Oh! navegamos entre graves escomblos, escuetas claridadcs

44
tir.ricn v'Llr-1,"'e el ciia l'rai{l c!,1i¡
liuvra (ia n':cri.loll¡: ilcariíiiias.
¿,Exrcndere los o-1os nt:is ¿rii¿t cic ias irr-r.¡rrs qirrr Iritlpitiut
t)r¡nrjc !e ag()tir cl vicl-iio. ciorlr-jc gol¡-r¡¡¡r.r l.r: srlllihl";¡5 r)stlts hiieliar

[,rltlcabriendri un ar()nra pcrdrrlo. de irusencr¿r. clLic llacla clicrr


lJu: la hondura quc s'"tsfcnia rrii sar,grc'/
Fsi'Lrch¿. r:5cuclta cl sr'rniiir'r

i)ctus propias iralirbrirs: ¿,que resrrcna'/


irrfo¡-¡unic, er-i lLi r(,p¿t.
Dctcrioro en |tr alrnrclltr'r v r-iestrucc:rrill. {-ih ciiiiri.

Olor ¡lr: fruta o sombra. de canlinos a lr,i i,r.l;.:. a l-ltis b,razos


Nufi'¿; ,:l furor que conlLllgaba el vtento: sea liber-t¿tcl cl polvrr
Ii)n que reposo, y este don vacío, escitdrt ilurn¡nldo. Oh dias;

3ir-lno:¡ dcsattgrantio en nlí, ills¡luós dc tanto liurnano enten{rl¡relltr¡,


l)ciaills d.e mis pasos amaiilii-,s: pronLrnciarr sol. las historias.
I os c¡.rninos, para llantarrne anror. y eltll]ezar cie nuevo

Ctur cl alira en cada pietlra.


(llay un cauce qLrc rrierte su iiJiolna
1' rlescieride a la losa con pieles teiridas de fronclas rnr¡rtuorias.

i,¡-uf Lrsas r1á!eS de poivo iabrades, lia'ura aneganclo Ce muene


llus rnanos y días. Cauc.e enhiesto
l)e iiorr,rr y de sangrc e.,ticntJida, donlte irenlt-rs llc,¡anclcr
tr-as lit:elhs, el iiclo y ia iLrz qucr i:rlzr-\ ntrestros bl¿iz,-rs
¿,!' i'i:,i rie.laremos la esr:ncia hunrana:
Nos iremos comienclc los fiutos que s:rbcii a nada?

Scib ei tir'mpo cro{tr-rcc la :bsuiuta fonna .londc torir-r ¡rcrect_r.)


Abisinadas agu:is: pura extensión a.ciag¡i. {.Jna voz nos crrcunda
Dc hrlg<;r-es *pacos: nii'egirl¡,r)ii rezln¡ancJti tirilcbia:r en áricns días.

45
los ríos' y pregullto
Así, diariamente busco las estancias'
pregyntg por el sol que desolla: y siempre
Por mis manos' tu cuerpo:
de sombras y ciudades dem¡idas'
Encuentro huesos, t;i;'b;t u"itt"
conduce vehemente
(¡Oh! Ese anciano de lanoso rostro
configura falaz toda esperanza')
Tanta acritud, que l;otra riba
e"i*i"-rl"ti" not algo: ella sabía de las piedras'
"*iuua
que morían' que nacían tarnbién
Nuestro musgo' de las paredes bebíamlt..^=.
;;t; del alta. Por las calles esperábamos'
Laluzy sus mem"ti*'i;;i;# hambre y sed' pero soñábarnos:
Lavozsalía como temerosa o
frágil' cubriéndonos la boca
d.eicielo v sus árboles vacíos'
De sílabas
",,'u.gu''"v';;;;"t La lluvia nos amaba y destejí
Nos íbamos ¡ugarráo "r, ü, vertientes.
cantos'
Su pradera suave en nuestros pero yo sigo, con sueño

muriéndome, buscando las estancias'


t'i"tuttáo ríos; y así camin
O
hasta '
Persiguiendo los rJías, confuso 1levarye,1:]1,:?:1^
vatrctnlot
estos,
;;;;A;;"" sólo vives del silencio: ¿lees- -
Engendrados en er ti"Lpo de ra hoguera? ¿eué lenguajc somos'?

denffo de convulsos mares


Venimos de un destino oscl'tro'
tormentas' Indagamos lo que d::l::::-:s
nombres
Que atestiguan las y arnanclo' repartiendo
En un júbilo ¿" ,",, "oiifuncliéndon-os

AlgonuestroencadaSangre,guarnecienrjolatiescendenciatonlada.
que hace llama entre las tuutilrr,
Radic¿rles frutas son las naves'

al crecer' hasta llenarme


Mis naves tibias durmiéndome
De tendencias ¿orrát "tiro el
mar' los puentes y las viñas'
testrmonros'
;;rp"t á.i catálolo perenne. Ivfis frutales recodos,

46
Abdicados cauces, creencias, asunto
entre osamentas, fríos resoles
Para esta invitación contada,
estor iug"r., integra.dos'sin espacio,
Furos intentos de mover l. qu.u.ua"rá,
f;;;;;"guraoo
"o*
En naves, dudas y aires de mis ojos
crausurados a ro etemo,
A la convicción de ser sin tiempá
Porque ya no conocemos

!a ti9rr.a, el crepitar del día que antecede, que dice


Tentándonos a fiios restos ¿,
ot u,uerte, sostenida
Entre p"*on"""r y ahondarse
humanamente:

A bri go un desmonte como


Para aumento de tu muerte y
c ódice, rro-o,o"Ti"*ü"il'"l|u;:ff "ro
mi termino, la cabellera
Del viejo en ti, acreditada porque
hacia horrendos mares
Navegan los esquifes.
Nosotros, a fin del argumento
entre las ribas,
confinados a puentes y'anuras,
haciéndonos como que entramos:
¡oh ciudades! ¡oh ú;;iü;;ü;"."i,i,""ff.
frnes¡os
Estas hermosas tumbas, ror pri"o"i¡Ls atenuados ar devenir,

Mas diciéndome oue_aquí estoy,


y establezco la tierra
Ia¡ raíces, conóciénáorr;;iá-,r"s,
!n
Donde el caer pervive, y el térmiiá,
rocas, desiertos de ruz
,i, ,uli"nJo f puro,
"uui¿uá
A cuerpo y tránsito su eterna emanación
de días, soles, semanas,
de sangre, sigros.de gdi"
J,¡islos
Días en semanas, meses ¿e clá¡¿aá tiiLo"
de sabernos como muerte:
vái"', ñ;;;i"uiirr¿onor,
d.
De vida recobrada en otro tiempo
muerto.
A inrentar en reinos, desunido de esro,
tro"rfilillJ;'rlporrensamble

47
tu abernrra' lnvicadas* potenctas
Del que acrecienta su lucidez en
de razones en pie cuando
De etemida¿ u.u"nto Jt mimrcias'
el mar insigne entre sus algas
Los miembro. l.go""t'tu ti"t'u'

Demuerteunidaatusemblanza'Brertasiluminadascuandodelmonte
alturas; preferente' acoso
S. A.r*y. lo compretldido a las
el turno de embalaje
En abandonu, u tnu'tto disimulo

Ya distante de las nave's'i*manezco


ausente
penetrar hasta la hondura
A reparar mis cosas rotas, a
inasibles hojas en mis manos'
Donde nace mi silencio; contempto y siempre
il;;;;s circundando la frente en que dormito;
l"út. tti pecho encuenffo los dientes de la muerte
Atisbando mis recuentos"'
Eran tus Pertenenctas'
el día en soledad'
El gran campo convencido para

El cauce que imProvisa tus ansias'


Descubrirte con las cosas'
ya en tu historia:
Aclusto referir Io cotidiano entrado

Lacantidartrdeherenciaqueposeeelfuego'Calles
tu sed reposa'
óu. ptoui.nen del fin en que
6Qué es la obra
tenidas en ti' el camlnar
En el rnundo, las diarias conjehtras
urgido para celebrar tus pasos '
Notando la pregunta en cada rostro' y
después el polvo que anuncra'
;; de encuentros?
iruJ"auá
";1"
trabajos, con sólo remover
El sudor reciente compilado en los
cualquier objeto'
Entre frondas y ríos cantabas:

r Así consla en el original

48
"Hoja tras hoja fueron juntando los dias atavío perenne.
Mientras debajo de la luz crecía un racimo de sombra:
Cuánto humo inauguraba ausentos* frutos en el alma:

Pura ceniza entrebarían* los brazos consumados. En tanto.


Desterrado ya el recuerdo, lejana la extendida hoguera,
No quedó sino asir una amarga máscara de olvido".

¡El cantol Turbios párpados ai aire que continuo


Deshace toda frase humana.
Nos hemos pertenecido en ocasión,

A voz desestimada que venía en goznes, así entendida la premura


Por otro lugar: cortejo lúcido ensamblado con el brazo,
El ojo que destaca. Si tornábamos las cosas en sr: resplandor,

Ello venía por denuncia, antecedido en coyuntüras que han hecho


Como piedra estos crecidos, esperados gritos. Esa la gloria
Del que abre compartiendo: afán de concluir en deciclida y plena,

lmpostergable carta.
¡Ciaridades envejecidas en brazos v lenguas,
Profundas concavidades apareci<ias al fin y al inicio

De lo que acontece y no descansa! Ellos urge,-r: somos los muertos


Y los hijos de los muertos, buscamos soledad para rlecirnos.
(El existir tiene sentido en cuanto hacemos. Ellos saben
Las ruinas y no hacen. Dicen la muerte contenida en todo acto,
Los conductos de acabar aún gritando.)
Y por cada indicio

De mundo inhabitable, una evasión; otra azul que permanece


Fustigada. Y en aires, en azul que carga pasto alucinaclo,
Hierbas luminosas desde una mano retirada a océanos

t Así consta en el originul

49
-

Rastreando la hondura de las aguas. Meses de estar buscando


Como sueños, dúctil la memoria en las roturas, pero del mar
Todo llevado en imágenes, en excusa de estos documentos que coligen

Plena ausencia. Permanecen todavía, en evasión, densos y oscuros


Contenidos en su laxitud atormentada' asiendo estados
Hundidos en sueños o largas historias, en el contorno puro

En que devienen las cosas. Así olvidan los montes quebrados,


Losionjuntos rotos que por parque, por calles también piden,
y vivimos. Y más sobre el silencio, hurgando entre las frondas

Dem¡idas estancias.
¡Oficios, surcos, cauces Por donde
Acude la sangre! Y aún silencio, raíces hacia los celestes cantos.

Yo no enturbio, no oculto lo que adentro abisma: vivo arraigado


A un mundo de signos diluidos; entre crudas extensiones,
Senderos de apagados rostros, amargas espesuras que inician

El criterio. Levanto el brazo, pido claridad, y una estela


De ceniza profunda emerge con su prédica de pálidas sandalias.
No hay otrb camino que el desorden, la exacta libertad de juicio

Prrra alzamos. ¡Oh!, existir ensangrentados de llanto,


Bajo las inermes plumas de un cauce inseguro; hollar la ruta,

Mientras un hundimiento de huesos nos devuelve a la sombra:


No hay otro camino que el desorden, el peso de atisbar rotunda
Esta futura emanación de dias-

(Tú haces soledad,


Inmensa piel transida de oquedades, sobre ruinas que muestran
Su carne devastada; haces plenitud en dioses que permiten:

Así incrernentas tu cadáver y te dices puro.)

50
Yo no enfi¡rbio:
R-efiero estos profundos costos, tal la esencia bajo sí, humana,

Asida. Me defiendo y te defiendo, gritánclome, a sirnple tacto


Que en desorden, en fuerza y salto lleva conjuros hasta alzarnos.
Soy desde mi voluntad de hacer, arraigado a una confusión

Que no he creado, como estando sobre aires y tumultos encendidos,


cosas que me arraigan por vivir y enconffar mis pasos y rnis tierras
Frecuentadas de actos,

Vclv contando los días. al par de lo que vivo


Y lo encontrado, la última intención y el fruto, nunca los clescansos.
De nada mi sc¡ algo que busco me retiene a ser luchando.

contenido en tiempo que pronto acallará. Antes haré, tendré los mare
El ojo limpio en que limpiar mis ojos.
Soy voluntad estncta,

Actitud de hacer, mas siempre voluntad entretejicla hacia lo ctemo.


Nacen mis pasos en la extensión que sustentan las montañas,
sobre la tierra tremante de los bosq-1cs y sus cuencas creoidas,

Dentro dc cada aire que golpean las tonnentas; surjo hasta enterrar
EI aroma de las cosas perdidas, llameando como sol
o luces descubiertas, como tronco encendido; y desde alli mi sangre:
c-'avenrasy ¡rolvo, vacias agLlas de días surnergidc,s entre muertes_
Nazco y canto la evidencia de una estación imperturbable,
Porc¡ue soy, y amo el cspacio que nutren las pifdras en los ríos,

Porque me pertenecen estas rnanos erguidas e'angustias y rocas,


Y estas pupilas que empezaron a !atir entre tas hojas, que .salicron
Girando y reunienco todo cl amor de las raíces. Brotü en cada espacio

51
me pefienecen ios aires
Que los árboles alz,an en las noches crcciclas,
i lo, l,,o."s detrás de los montes, y estas manos dicen de rni fuerz.a
En los días oscuros.

]tavozhaciendo, aizo mi voz entre las ruinas,


Dudo, atisbo midiendo lo que ardía en mis comarcas, hundiéndome
por sélo descubrir y asir entre rnis rnanos: llama que oscila

Desde la intemperie. Porque soy amando. creciendo del


grito
Mi nueva residencia, bajando hasta tocar la copa dulce
De los bosques, cotr el amor que brota como gaffa'

Y este cuerpo, este musgo adenfrado, estas memorias


de amor
Que entreabren su entidad definitiva' también
Arraigan mi rnorada.

¡Soy triunfante luz en todo lo que nutre


La ausencia, naciendo a iniciar rni viaje por entre las piedras profundas!
Entonces amo mi devastada piel entre humosos escombros, fundamento

Asido a cada hoja mutilada; y encuéntrome gritando aún de ser


En rnis fatigas. Mas asi de verrne, así conozco calles,
Salgo u suttut rni relación a tos creyentes, doy pazy fonna,

Despierto hacia adentro y al fbndo arraigo'


Entónces, después de mucha ceremonia rctomo a mis iniemos,
Aduzco ensamblado: conducto de mi estar haciendo entre las frondas
Nuevo f'uego.
Pero así" las ertra.viadas rutas, lo que figuré
por mis caminos, entre leyendo y asir Ia vida, llevándome a mi sangre;

Así hago el'¿alor, pienso en la insurgencia y los profundos costos,


Digo qtre encontraré laluz y sigo c'arninando'
Invierno y lluvia,

52
Monumento y hierba, junto a la tormenta que nos comc.
Pero asi, en la ciudad y sus muertos, sus alimentos devastados,
(Oh tiernoo en mordedura) su arrCiente esperanza

i)e ser inútilmente: asi, invierno y lluvia, nazci* diariamente


A otras andanzas, dejo los connubios y pregunto:
¿Qué de luces han gestado estas colinas, paia haber amado

una fría cadencia, un mito, la tiesca espuma de los meses oscuros?


¿Qué de luz ofrecen sus vertientes? ¿eüé lega<io principal,
Royéndonos, en tanto los árboles prónuncian tam-bién sus muertes?

Oficios de perfecta umbría, donde estamos, sin entender


Ot¡o camino que las manos, la voz en mano, desigual, en tácita,
Alineando para otros por sus puentes en ideas, foimas,

J.n1da nosotros padres, hijos de una tierra vasta, de collados


Fértiles, y nada este torrente.
"fodo conducirá a
la destrucción,

Al sernos acabando la hola empeorada, siempre que siga;


Puro desorden hasta entrar en nuestra realidad, ufzundí tí"rnpos-
Las muertes rrienen entre semanas de sombra, y comemos,

seguimos frecuentando, amamos; por algún sitio nos desolla el


aire;
se aprende a caminar los signos, lás tertr¡rias, aquellas de principio;
Porque somos aquí, seguimos el camino, y es el'escombro, presente,
Que anunciatenaz-

Sabemos: un entender como Gtro, este sentar


Denuncias, de activarse, sea desde el lugar cionde ,, noó. polvo,
al

Sea tanrbiÉn, sin ocultar, la misma fuerza.

Nos c,¡men a poco, tal náufragos, casi


" -rori;?"rt;T3#encia

' ¡lsí c,¡ns!:t en eJ original

53
Al paso, de.la ocasión, nos cornen, lo sabemos; si ya por ropp,
Andar, nos piden algo, alegran de nuestra sangl'e, ''
se van riendo: ¿acaso es por nosotr¡:s? r)e aquí nos han desarraigado;

Se llevaron también lo que era para amar, como que er'corazón,


La piel de sus cosechas; y decían que era su corazón
Y lo mascaban, y decían que era mayor la timidez en la cosecha,

Y deshechaban. sólo algo nos quedó, por una tradición profunda


Que nos camina los huesos. Y nos quebraron al suelo,
Sin corazón con que empezar a levantar la hierba rota.

Por eso nos reuniremos, con principios, a dentada irnica,


Con muelas; porque tanto esperar es también un abandono.
si todo viene de otros, que dejaron libros, que bebieron como matar,

Pisando. hollando el maizal que descubría su carne de luz pura,


Y viene a nuestras bocas sólo entre preguntas,
Entonces nada es creación, fuerzas en que avivaron las entrañas

Y los brazos, ias esperanzas nuestras. Es de otros, que amaron


Y en cada rincón nos ntantenían en silencio; que dijeron
Que éramos así, que estábamos felices; y después justificado el cuerpo

De alguien que fue antecesor, tendió, mirando sus conquistas,


Las legurnbres por acá, donde ahora nos cuesta oscuro estos resoles.
Pero somos miles, despiertos y desnudos. llenamos las comarcas

De bocas restallantes; pedimc,s lo nuestro, para adentrarnos sin mieclo,


Arañando, bramando como las piedras, sin lágrimas. pedimos eso,
Lo que nos pertenece por linaje, por inicio frutal de árbol

Y ramajes, para urdir la realidad con nuestros brazos,


Y destrozar ideas, lo que nos ileva ahora, y enconrrar, erguidos,
Las esencias, lo que entraña sernos en mafes, rnontes,

54
Estos son los meses razonables'
El fecundo elemento que la extraña sapiencia no logrará arrebatarnos'
Aqui están los armarios, el escaparate cariado y los oscuros aposentos;

Más allá, sobre las piedras pardas, el río con sus dedos terrosos.
sin ernbargo, no hay agua, sólo ese anciano longevo; las cosechas
Fueron anásadas por funestos ventarrones. Aquí la tierra eS seca.

Hacia el Cerro Colorado guiaban tnis pasos un interés desconocido'


Crece allí la hierba del salitre y tierras aceitosas, el paciente
Griterío de los cuervos del mar. Enfemros estuvimos esperando

En los muelles. caminando hasta la Plaza de Pescadores, pequeñas


cosas solícitas. Habían cargado los navíos y tú querías preguntar,
Árboles diserninados en campos amarillos, el tiempo perdido

Entre la salvación Y la gloria.


Vayamos pues, Y Poseamos
Cosecha para los meses de escasez, holganza en los tributos.

(En la blanca cornisa dormitó el gorrión, y fueron mis cantos


Quc escuchaba Ya distantes).
¿Y quiénes regresamos a poseer la dignidad

pobre rnuchedumbre de miserias


Que no acontece, satisfechos de nuestra
s-iempre recordadas? El fervor que una elección distiende
gn su templanza interna, precarios con licita necesidad de orden,

El fervor, unas veces enunciado en ese movimiento tierno


De un rostro conmovido: ¿desdice acaso el bien que podría obtenerse
Aún en la propia negación de los actos reales? vayamos pues,

y oprimamos el silencio en los áridos confines, el canto del gonión


ya óerca del parapeto antigug, donde veníamos a contencplar
Gesticuiaciones inútiles de aburridos náufragos que la marea

56
Recubre con unas algas neuas.
Reino de la prevaricación
Y el desmedro: escucha, escucha el trote de las ratas
rin la tierra estéril; mira la nave y laméntate,
obcécate en obhgaciones
Groseramente sostenidas. Reino de la acritud, desfallece
Y te mostraré las ganancias y las pérdidas. Luego prosigarnos

Conversando con ambigüedad: "No deseaba hacer esto. Mire Ud. mis rnanos,
La sangre está seca". Alimenta tus responsabilidades, arruga el universo
Y laméntate apacible hasta que haya tiempo para matar y tlempo

Para regocijarse.
¿Qué dicen los aedas en laudables rnurmurios,
de esta humana nlateria vinculada a la promiscuidad y el clolor?

ciudades llenas de comerciantes próspcros he visto, los escaparates


Sutilmente adornados con luminosos estuches que mostraban
un gusto refinado por las piedras antiguas, doradas sortijas y ojos

Con incrustaciones de platino y rubí.


"Para entender sabiduría y doctrina;
Para conocer las razones prudentes":

He aquí la tierra estéril.


"Para dar sagacidad a los simples,
Y a los jóvenes inteligencia y cordura":
He aquí la tierra estéril.
He aquí los presagios; y apresúrate que el viento corre hacia el mediodía.
ven y carninemos lrasta esos promontorios eriazos donde sólo la corneja

Grita,asustadiza y con augurios de muerte; aiisa


Tus dulces cabellos húmedos de mal atiza los miislos blancos de la mañana
Que se tiende como una virgen tenible. y tu, que remueves el polvo

57
Buscando la llave: apártate,de
estos que son muertos.
¡Reino de la maceración y er vestigioi v"o
El viento podrido, la nave podrida tu,
"n".
ol dia podrido,
r nosotros esperando.

1963 - 1965

58
III
VAN GOGII EN ARLES
{Jnd er schliesst das Weltall ein.
Diese ganze Welt voll Habeit
Und Verzweiflung, voll von Grcibern
HUGO VON HOFMANNSTHAL

¿Qué oculta la cansada estación, entre ramas resecas,


o el poivoriento brillo del aire? No ei trabajo ceñido
por la premura, ni ios oscuros cuidados nos consolarían.
La fi;ente es agostada, la seca hierba gime
Y el lamento escuchado con obstinación ahora nos aterra.

Fuego yerrno es la sedientangidez del mundo.

¿Quién anudaría ese sueño o ardor que roe el espíriru?


El que ha perdido La razón en los desiertos de la Realidad
Persigue el vuelo de ias aves como único camitlo.
Un mrnor más triste que la vana sagacidad del hombre
Podría desmembrar esa sombra lancinante del muro,
Lenguas de niebla bajo inútiles palabras
Rendidas o rnuertas, vivas en su propia descomposición.

Aquí en las ribas estancadas


Hasta la belleza es hastío.

Pardas sornbras reptantes


Ahuecan la memoria
Y el júbilo secreto de la muerte
Se enrosca sobre ia vida estéril.

caminar a nada por oriilas deshechas, guijarros


Es're
Limpios cümo la quieta ola que los cubre, ni viva ni muerta.
El mar de oro, sin ernbargo, resuena con su rnúsica vacía

61
-
Y es dificil percibir si estarnos despiertos o dormidos,
Otras olas inmóviles rasgan r;l irnpalpable rostro
Que nos redime, venciéndonor;, en rnertes ojos
Sobrevivientes de nosotros rni¡lrnos.

Al descender a las ribas, oyes


La pudrición de la ltealidacl.

Sorda superficie criba el vivir ya confuso,


Y sin nadie que aquí frecuentara, o contemplar
Corno pueda llaraarse, no poder nombrar nada
Es dentro del mundo como est¿llido muerto
Gobernar ei silencio que reiumbra y reposa, música seca
Después irse como se vall todos.
¿,Qué escucharías
En tu alma, ese universo atascado? No poder nonlbrar
Filego de piedra, tiempo o palabra yerrna.

Sólida bruma habitar, niebla horada y arde


D-esflecada por el ruido de nuf¡ir.n pét .o exilio
Ehrio poivo del ob.jeto y sabio hedoi de muerto.
Este ir a nada y quién soporta así ei mirar o ruina
Ojos quiábranse ahítos en vacío de cepo.

Nuestro indagar ha concluido


Y esra es la sabiduría: nar.la hay
Que explorar ftiera de la tábur¿1. Estos son ros dominios
Del nrundo que peffnanece incognoscible,
Y seguiremos penetrando io impenehable como una corona
De sueñr:. No existe nada
Que explorar en este munclo
lionde el tordo emigró dejando
LIn herido refle.jo sobre la fitentc áricla.

Tal vez el silencio nos pennitiria


Recogerno-q en lo oscuro, en lo carente de vicla

a¿
Y a cada manotazo del espíritu
Atrevernos a sepultar las sabias palabras.

Sólo el que nada ha contemplado


Puede acceder a lo real
I)evelar este incesante asombro
Que celebra, conmovido el intimo espacio
Que madura en los ojos.

En el no saber está el saber


En la no vida está la verdad
En el no mundo está el mundo
Y este es el sentido cle nuestro explorar:
Existir en un ardor confuso.

63
-l

MONÓLOGO INTBRIOR

presente instantáneo perpetuo


I..*po
Y desde el munclo inmóvil *ilUi*iifusas.
Ocultar el hasrío de ta luz p"Jiri..á"
Pero aquí en las ribas todo s".n*.iu"
En un círculo en ruinas sobre
," pr"pl" origen.
Revives la música quieta de tu
cuerpo
Yacente en el hartazgo de una
sed hir""a,
Palabras muertas flotando
.n .i;ir;;o
Y este bosque se ciñe .n ru ,"iiiiáal reseco
perfecta.
Tiempo presente instantáneo perpetuo.

La mirada se abre sobre un espacio


de aire yerrno,
Sientes la carne di
de hiero
qu¿ p"diá;;;;',fl1tii,H:
Y il;'l,:;"
Atzando ramos de nieblá. S;i;r;;;;úrit
encuentro
Donde tu rosrro es ta f,íbula;;;;;;o
muerro,
Y buscas deba.¡o del mundo h;a:;;; del polvo.
Tiempo presente instantáneo perpefuo.

en este cieto de cepos,


3:t:T"r_-r.puJtados
tlorctes que arden, mampostería rajada.
pórticos
Que una lengua de vienio ¿*rfru".'"'oJo arena,
Sequedad del mundo encerrado
,oUolo, objetos
ojos que miran hacia adentro, *;;;; áridos pozos.

64
Tiernpo presente instantáneo perpetuo
Tiempo que es mundo de imnóvilpolvo
Mundo muerto ardiendo en tiempo pétreo
Tiempo presente instantáneo perpetuo.

65
EL SUBÑO DE ELSINOR
Enshaded ín forgetfu tness divine
JOHN KEATS

con los oios de diamante


mira deide las ciega's alturas
JOSÉ MARÍA EGUREN

año pasado
Las campánulas florecieron el
óurr.rn á"ttto olor de luz quieta'

Estaremos atentos a las señas


del Orco
cenizas'.
Nuestras casas premunidas de
f;;;;;" de ala'bastro reflejando el viaje
Y el maderamen de oro,
inclinado
i"t g"ti*as sobrevuclan en el mástil
su grito
Ún e"stornino que aletea,elevando
Ei sonido si se Percibe apenas'
puñado de tiempo'
A veces, lremos despertado 9" yn
f,l dit"o'inmóvit de la Realidad
Circundaba los Pórticos'
era doloroso
V-uof""t a palpár el odgen' contenerse'oscuridad
en la
¿;; "rrurrio ni¡os buJcábamos
Y sólo fulgen gritos,
Se abre un rumor de aire
quebrado' '

nosotros jamás nos enconffará'


Ese niño gue deambula en

que irisa sus sordas raíces'


Es este mundo impensable

66
Prisión es toda serenidad,
Y la voz pura del sonámbulo
Seguirá acompañándonos como una música inasible.

Y ese reposo de los ojos sobre el tiempo muerto,


Esas claras manos de ia noche
Inclinan sus hojas vivísimas, casi errantes
Sobre una sombra oculta en la espesura.

Pulpa de los rastros que la nnche alisa.


Topaoios de hebras y rumbos en el rnar
Los auspicios del día en el humo milenario
Como vetas de aves hennosas, troncos brillantes
Donde la rnúsica baila entre heliotropos.

El alción rasga la mancha de madreselvas


Es una irnpresión que dura menos que el silbo
Que ahora penetra las hojas.
"Permanecer es descenso,
Camino sin aire y mundo".
Las palabras brotaban de la luz pétrea
Y la sinnga era una fantasía hueca,
Y en los frisos frotamos el aceite quemanie
Y ese ruido continúa entre la espesura muerta.

Las aves escarban unos maderos oscuros.


Y las flores de niebla, oh haberlas tocado.

6V
-
LA NocHE MAnÍrrvrn

Del tr'ópico y la gibia olas de plata


La noche recubre sus cascos
Sonámbulos de Pórfido
Moneclas de ltrz sobre la fuente del trempo
Un aro de fuego en la sima
Voces del relántPago
Todo indicio es PerPetuo
El rostro de la noche
Límpidas piedras de trans¡rarencia infinita
Lo real es música inmóvil
R.acimos de furia del mar
Aguas de eléboro sobre ritos o memoria intacta
Lo real es música inaudible
Yérgitese la sima del tiemPo
Caen torres de jade
Polvo dc constelaciones
El cuerpo sacro
Allí estuvimos en el esplendor de ia noche perpetüa
Memoria de las estaciones
Como joyas de rebaños blanquísimos
Sanguaza del mar brillando en la uña
Signos de catástrofes ebrias
La noche abreva sus lienzos
Descendemos en la orilla quieta
Sólo aleteo de aves enfermas
Vidrios y madera Podrida

68
¡ La mirada es país
Frondas de cobre del sol
Celdas de alabastro
Plumas resecas de aves muertas
; Huesos erizados en la arena
'1 Laraya del
agua brilla
I Miríadas de nroradas
Pelos del cangrejo hirsuto
, Piedras y estrellas marinas
Ojo de oro
!9l"ules mirada que yace en su propia música
Cielo de sepia en la noche perp.tua. '

69
HOMESICKNESS
Sont autant de chemins a ma tristesse oferts
Pour sortir de la vie et desc'endre aux Enfers
SAINT-,AMANT

El etcrno es el inmóvil
CÉSAR MoRo

Así ha debido ser gozoso, reinos de tiempo o mundo


Por donde hallé secretas ribas, altos sitios de ser.

Era una visión detenida como en un dibujo de Hokusai


Y recordaba aquello del cuerpo tirado para los perros,
Entre los espacios xánticos de la Biblioteca Nacional.

Tal vez habité desprevenidamente, huyendo de r-ostros


Una epifanía dolorosa vibraba en ia avenida Abancay,
Y caminando con Andrés Cloud
Paisajes untados por la niebla,
Plateadas ramillas de un viaje
Cuando remontamos los cerros azules
Y Danilo, hermosamente, palpaba su chompa ploma
Y bebíamos hasta tarde en el bar Apolo.

Al desprenderme del aire no vi la rnúsica que nacía.

Ardiendo.en los pozos secos del tiempo


Y hurgar'lo inmóvil, rumor de hálito muerto
Se deshace el rostro en rrn brillo de crigen.Oescender

Entre hojas conmovidas en la fuente, sombras duras

Ese ardor es yema de la música, ebrio labio quebrado.

70
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I-!eslc,lcló;i 1!;1i ¡.¡;-,¡ l r
l.jc i;r lu;t int,icrl.:i -,1',b.rr:
A gu¿s p.-tri f"it::rri,is,^iL,i-rlil ;¿r

Y cl tiempli sc rítrgt-,.,i,,ir i-jiit'

;,Dr.:lcln;ier, íiúil il. i.,1,.' r'r_, l; i.l:.r , ¡ 1i..¡-.,ti. i

Ett l:ii'l,li:r i,,rj.i: \j- l.i1i,;:,ii i..


i:::,i,.; tilt-{.- r-: i- il i í.]i'j i il
Sr,,ilo nli.lnr.ti.ii"i üi h,'ri!,. ¡,i:,iil ;il,.,,t ii¡;:,i. i.t;; | !:rrr:¿J.,

Filirgl clrj;iiilc i¡:'¡r, iiii):;iii,:',, ,, ¡',, ii, : | -; iirtlr'l'i.:i.


NON4O ORTI{IO

Las caléndulas morosas, me


decías
En música convertías tu¿esaiento
Este.paso que froto con dedicacián
Aquí estabas mirando f" g.nt"
Para ceremonias basra, rri.
/ru vi¿a de peros
¿rró*guá" .rlilrrp""'
La inmundicia de las palabras,
el escanciar hueco
pe la du¡ación arascaia, r"rpii*
La diorita, et rumor de tás di.;;; "oilrul".i*n¿o
pr"i""ur"
Detrás del muro escuchas ,¡"u,
*l'rrrirrr"¿o,
Onix y nácar
Relucientes corazas en el sebo
del auriga.
Las caléndulas, ruidos, las caléndulas
[/n olor muerro desrella .n ,ioio á"*iu
*ri¿u.

'7't
RAPSODIA PAR{ SUELT ROLNIK

Y el corazón del júbilo como un dulce deseo


Prolongado en un espacio schónbergiano, percusión
Del silbido de los talismanes oreando las orillas.
Abres las pardas cenizas del rnar
Y las piedras más finas sobre una arena quieta:
Blanco es el tiempo que se tiende en los maderos flotantes
Acompañado por minúsculas aves de ojos poderosos.
Con afilada luz el tiempo nutre la música,
y las cólquidas
R.eposo de mármol en la idea.
Cascos celestes de la uma,
Violetas y alabastro, tapices de bronce recamados de espuma
Fatigan la niebla rosada de las constelaciones,
Y la playa se ilumina con sedas blanquísimas
Y el equilibrista arroja su traje de fiesta
Cólquidas
Y la gramática hermosa brillando en la miel del día
(Nornbre oficial: República del Peru)
Sistros azules de Omar
Conigiendo las minas dei cosmos, una manera precisa
De habitar el tiempo interior al espacio
Labrar el espacio interior al tiempo.
Trasparéncia de pensamientos estáticos
De modo que la playa refleja la punta de un mapa
Y los cordajes se enredan colgados del mundo.
Ah, Suely, mirabas
Tu pequeña bolsa de cuero marroquí y las aves allí rendidas
Lustraban enloquecidas el oro de unas plurnas temerosas.

73
I

- Y el mar ardiendo en los tiernos rebaños


del trópico
Murmurios de broqueles, griterío de gaviotas
Córno reiurnbraba la insaclable garnuia
* iu, piraru..
--
de las uguur.
Y-3sos frascos que humeaban y
iu, U"yu, color estuche
¿Flotaron siempre entre er chiitioo ¿e tos cormoranes?
Esa noche contemplamos el hiato
de la Realidad

La tumba de poe. I a uma de Shelrey.


La casa ."""'J:lrl:'
Reinos de lentejuelas irirviendo en
lá guitarra
Colores de frutillas y colchas de vicu¡a
El universo presente en un átonro de
coticiranidad
Por mares nunca d_antes navegados.
f-uslaJui f, Sl
El instante que retorna u ,u oiigrn fOs
Etemidad exacta para arrnar un pito
Oh mar, en islas laqueadas ¿e iniustrias
ebrias
Tiempo hurnano y tiempo natural
.n ,n cofre de fuego,
No eran vanos los ojos cle dorado .nluriur_o
Ilustrando la cienciá que irisa tu, ,r*r.u,

oh rna¡ incesancia oto


de naves en el agua,flJo.l'.ot
Ascender al canro o].or::o de tierras"q;.
Libri quósdam ad sc.ientiam, quósdam ad
i;;,d; consagra
insaniam deduxere
Petrarca, De remediis utrisque fortunae,
¿¡.
Ah, Suely, hermosa luz de,ntr;.u y
o.t
Quieto yace.el libro estampado en lu"ro,marroquí
Thálafta, rhálatta!
Nereida Tropicalia.
Oh mocinha do céu!

74
PORTRAIT OF A BLIND POET
A Lltilliam S. Bunoughs

En el lucro de la umbría -venático río de oro:


Nave sin ojos, oh Noche, diamante signado al origen-
Ebrios labios de pórfido en una estatüa inútil,
Crecer fardos de liquen plateado: 'orurna insigne.

Y del reposo que, tremante, calcina al Abismo


-Inerte fuego, los designios- canta el polvo hirsuto.
Descanso terrenal, huesos hurgados por el Tiempo;
Párpados sin retomo, ardidos, nulnerosa joya de mundo.

¿Qué alegría horada insensiblemente ojos desnudos?


¿Qué brillo eleve, ahora cóncavo, el festín horrendo?
Sólo hastío de mármol fatiga, coronado, vano Ritual

Donde patio sonoro - rnedioctría negro - ofende el.júbilo,


Tras fronda de neblí. Ojos de oro de un pliego azul:
Sacra ceniza, árido en ebrio abismo, el mago pútrido.

75
HOMMAGE AL DESTERRADO
(Imitación de César Vallejo)

A Cesáre"o Marlínez

cortejos i¡rútilus'
Respondiendo de piedras, tal mis
sobre las quijadas
L-"."f"*"as de innúmeros tiempos goterones'
Se encaUritan los ojos por su
regios
acotadas
óamUiun en doloroso metal las aguas
a su función ovípara'
Y', en fin, se acostumbra el hueso

partes tristes
Estos días de aire a fonclo, estas
la muralla'
é;;;;"to munclo desflecado en o más bien nos etnociona
Da tretnar de pasos en el cliente
el fuego sincerísir¡o'
óon ruu tintes sin sombra, abierto
acunan bestia y niebla'
Así tus S¡sves chapoteos fisicos
Y;;;"; en mi ,oitto un traje vicioso de brillos'
Permanecer en dobles trenos de
furiosa muerte'
los mares fregan espurnas
Y en cuanto ios muros' y en cuanto^
frente tuyo
l'e verías contento de tus hojas' al
Con quien la suerte se codeá
y de frlosa gtacia inclina'

en piedras canijas
Hoy he visto el diploma del agua
oscuro'
V átoy caviloso, tuerto y peligrosatnente

76

I
ANTÍFONA PARA JOHN CAGE
Venu au monde san naitre, san vivre Y
demeurant, n'esperant pas mouri4 epi-
centre des ioies, des peines, du calnte'
SAMUEL BECKETT

El que oprime el ticmpo -ebrias ruinas blancas-


Lustra fronda de ojos que yacen yerrnos,
Y a cúspide horada el pavor que-lo consagra'
en los días huecos?
¿Oyes cimbrar la muerte
Ésie friso labramos -huraño oro inmóvil,
Negro fuego vacío para el dedo quebrado-
y los siglos'
Qué U¡Ua en las moradas resecas
E-l mundo es cóncavo sueño petrificado'
Viñas de la nc¡che ósea en su cetro muerto,
Áridas sirtes húmidas y polvo lacerado,
A unas nieblas de mármol descendemos:
Hedor de lo real el cautiverio que habitamos'
Y el aire se pudre entre piedras graznadas,
Cima del rostro de oro, oh exilio hurgado'
Y de los arbustos nacen sierpes y medallas
Donde el tiempo frota su música de humano'

77
LE SOLEIL EST DEVENU NOIR

"¿Cómo es mi vida? ¿Existe mi vida?" [{e oído clamar


En los desiertos del tiempo, y era una voz fina
Como volcada sobre sí misma, aire desgajado de la desesperación
Al descender a suelos más tristes que la transparencia
Sólo se oye este renunciar a la vida, hay voces o músicas
Que te preguntan: "¿Cómo es mi vida?"
Y no sabrías responder,
Porque estamos urdidos de sueños y no podemos despertar.

El mundo discurre cantando una patria oculta,


Y somos este gran sueño, estos rostros que anhelan
Y convendría olvidarnos de nosotros mismos,
Porque heredar este sonambulismo es desandar.

¿Desde dónde se erige nuestro idioma, tierra hem¡mbrada?

Un niño elevaba sus brazos al tocar el aire estricto, ,


Pero el estremecimiento es recordar.

Habrá un día gozoso, nuestros cuerpos serán ajenos


Y podremos deambular sintiéndonos en nuestro propio borde.
Oh, alma mía, renuncia.
Diremos entonces que el alto fuego
Se nutría, ávido de perderse, de lastimadas llamas.

¿No observabas la quietud de los objetos,


Ese contentarse en un tierno espacio mudo?
Es que hemos perdido el sentido de los signos,
El mundo ya no habla.

78
*-
-----l>-"

¿Serenos ylrcen qrlencs pcrciirieron'?


A veces sorprendemos, [iiiVrriüsos. li] t:ielicla ,Jci c'l'ir,:
En ia conversacion hastiail;r ric !es í-tcnlrr':
u S'r"lrrán'i
Aceso secretamenie se aIlP;rls|u¡l <-1el mull,-irl.
Y las frestas que erigen son lnarier;is ctre un ti':,rto dolorostr
Porque estar en la vicia, saberse, nunca rc :'iolnbruiJo.

Así, pues, destruyete aire o rostro rnr¡.al¡;;.rbie


Y sobre cste camino que es ir n nada
Recorlcilt¿i tus sueños, untí] lus ,.'i(is
Con la niebla del tiernpo que ün ¡-:i mundo se iiisrpil.

Nriestra iinica sabidt¡ría es cl no saber


Y contcmplar, tensos, ei vivir f uera de la vida.

7q
oRAcIó¡v p¡,n t scARrlANELLr
Breve combute de importuna tierra,
en mi defensa soy peligro sumo:
y mientras con mis annas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.
FRANCISCO DE QUEVEDO

L'Enfer es de meme essence que la Ciel. C'est


le memefeu qui est lumiere ici la brulure,
MAR.CEL JOUHANDEALI

Yo siempre he morado en el Infiemo,


Y de la vida sólo conozco un rostro destrozado:
El rostro de la niebla más dura que los sueños inútiles'

De tiernas ramas muertas hice un reino de tedio


Donde miro sin piedad el sol negro del tiempo.

Me rodean palabras que no entiendo, casas cerradas


Que quizá fueron habitadas por mis pensamientos.
Pero entre los días atascados que se irisan sin miedo
Sólo reconozco los lugares cubiertos de polvo y sequedad.

Y el viento que se arrastra, malhumorado, en las cornisas


Desata algo del pobre fuego donde he debido observar
A los hombres vivir como fantasmas.

Pero no, esos cuerpos gozosos eran reales como la muerte


Y sabían arder como la buena leña de los siglos
Nutriendo la verdadera vida que jamás.cono,cimos.

Yo siempre contemplaba los abismos


Por dondp el aire seco de los días reverdece,
Los muro's de una casa vacía eran país
\

\
Y los ojos durces rJe la rnúsica brillaban
en su cetro triste,
Y esos ojos eran como un rostro ,r.ioo.

La verdadera vida no existe: todo


lo desmorona el tiempo.
Un día despertaremos de este insidioso
Infierno,
Y el parloteo herido de la música r.i¡i¿
sus flamas libres
Porque se abrirá ei rostro perfecto
del Sueño.

84
BO}VELS

Grotesca beatirud. ¡Oh Absr-rrdo!

Y así es como varnos arrastrando


El rostro de niebla de la vida humana.

La reaiidad es el estupor calcinaclo de un


demente,
Y los sueños se despeñan en las ribas depravadas
Y es como para llorar.
Grotesca beatitud.

Así va el cuerpo
Atado a la mue¡te
Como sangriento espejo.

Grotesca beatitud.

El tiempo frota sus flores desecadas.

Y así es como vamos descendiendo


En la niebla hueca de la vida huniana.

82
DBL CAUTIVERIO
What shadow'hidden or
Unseen hand ín our mirtst
C eas e les s ly touches our fac es ?
ARCHIBALD MACLEISH

de ser Tiempo?
¿Qué día del tiempo relumbrará
V"-o t itut la riba junhrras de camino áspero,
Y el aire es un bosque de rostro* quebrados
Donde effamos halando el aterido Infierno.

Rígidos flamas que irreal ofende el tedio,


Nuestras cosas yaccn ardiendo en nosotros mismos
Y estamos fitera, aterrados, palpando el abismo
Que resuella su triste grasa de confuso Sueño.

Esta música labrada entre fogatas negras,


Ebria fatiga que arrastra un muerto brillo,
Sobre el mundo de nieblas su rumor entierra.

Rost¡o del tiempo que se pudre en el camino


Ojo del morador en bloque su mirada pétrea:
Esta prisión del mundo es un cadáver vivo.

* Así consta en il original

83
KERYGMA
Alldead,
All.flesh ihey sung
Is rc¡tten
Sing of it no longer
WILLIAM CARLOS WILLIAMS

Arrojados en un mundo que se pudre minuciosamente


Si vuelves el rostro, no hay nrmores ni crujidos
¿Escuchas? Se arrastran, hoscos, hasta una luz
Que nadie ha visto. En estas hondas celdas
Cansados manoteos en la niebla, gestos de sombras cariadas
Insidioso el tiempo hurga escindido: quizás
Un intrascendente cambio de decorado. Sorda dialéctica
Mientras la tierra hiede como una idea atascada
Ni antes ni después, sólo ahogos o inertes muecas
Yo, que labré los plateados pórticos y el ónix,
Recordando el sentido de las leyes naturales
Ví las aves carnívoras abandonar sus lechos de piedra.
Eran tres círculos en el espacio
Así hemos sopoftado estos escombros. augurios
Del tiempo de la destrucción. pobre razón errónea
For caminos que nadie se atreve a mirar, secretos
De rostros comidos por el pavor, demridos
En la esférica soledad enclaustrados en nosotros.
Se abre el interior de tesoros quebrados
Que un ave pequeña desordena implacable. Indagarnos
La inexistencia del Camino. Y ¡ros detuvimos
En medio de rocas lustrosas. Ojo desértico.
Consideré esferas rosáceas en la mente
Haber enrrevisto la pesadilla. Ciudades que se desmoronan
NO HAY SALIDA. Y ceruleas luces de la razón roída

87
Desocul.tas el sentido, condenarte a huir
Dedos trizados, huruanas ruinas, ente de mente
Tiempo tedio deforme que aitn soportanros
Desde dentro estás afuera y guarnecido de muerte
Caminas desecándote, sólo el cuerpo tiene sueño.
Secreto es, aterrados, descender sin nosotros
Aquí abajo es incómodo. Respirar es irreparable
Las palabras desecan el alma, arde niebla pétrea
¿Escuchas? ¿Quién es el irreal que siempre te acompaña?
Aquí no hay tiempo, baba sólida de la Realidad
Sólo cenestesia del cuerpo dentro del cuerpo.
I-as palabras abren el vértigo. Henos, pues,
Recogiendo niebla blanquísima en céreas cavas
Desmembrados gemidos de un tiempo llagado
Remover de párpados rotos en un espe.'o trizado
Soportar cllerpos ríspidos, carne podre brlllando
En cristalinas urnas - irreales - malvas criLres
l)el mediodía celebrada herrumbre. Rostros
Ntisterios comidos uor la locura, negra luz lnciefta
Depositando en tus ojos un at'dor hueco. csc¿llllas
De espacicr abren su funda de vrvir de nrebla.
Reino inútil. Tiempo sordo y cascos de este cielo '
Desportillado. Sorbes polvo de sueti'.r 1'eb!cs*
Cesación del sentido en un mun<lo muerto
Vivir sueños bajo una fiebre quebraCa
La coirciencia se pudrc, baba de la Realidad.
Aquí lo oscuro, deslurnbrante iuz seca
Sin salida improbable ascender. Retomar
Donde nunca henros estado. Ni espacio ni tiempo
Sólo aleteo de polvo tristísimo. Negra caveffta de luz
El mediodia sus labrados de oro desierto
Caminar a ciegas -inrnóviles- casas sin puertas
Ovas del ruido del pánico, hieden objetos
NO HAY SALIDA. Ni ascenso ni descenso' Compacto
Humo clue chilla, ardidas rocas de sueño
Disgregación estóril de! tiempo, ruinas de vida

r Así consta en e! original

88

I
i:l'üfr *f "J1ffi r:"T":i;#rji:ffJ,h,

fi :lifr j:ff .:,,.::i;r;,""


":',:h1irj"J?,'",

89
,
MEDITACION DE MEISTER ECKHART
Und ist das Tiefensehen so gefahrliclt
HERMANN HESSE

Reconciliación y pennanencia
Para el tedio del mundo.

No asir cómo rueda el tiempo


Y las orillas llenas de cadáveres,
Luego pasamos las tardes en pequeñas naves muertas
Oscuridad de la mente, y el principio
Se tiende como arena desmoronada.

¿Retomaré, entonces, a mi sombra cerrada


Y encenderé la sorda materia que fluye en la vida?
Reconciliación
Y pasos agotados por la Serenidad.
Nos íremos sin labrar más indicios que unos cuerpos tristes
Y los gestos que jamás conocimos, y el deseo de huir
Porque nadie habita.

Nada hay detrás de las colinai.

¿Y esos ruidos resecos?


Nos recogemos sin espacio
Mientras descendemos a ló inarticulado, candelabros
Estancados en la hierba quieta. Esto es el insaciable muro
Donde contemplamos la muerte y cernimos el mundo.

¿No es el tiempo que arraiga tu morada?

Te sentirás huir a ciertos sueños


Y el friso que acogías, casas quebradas

t 90
Para el tedio del mundo. Tiernpo quemado y solvente
Sólo un n¡mor de cenizas demasiado gozosas,
Y el agua de sombras que agrieta lo real
Y despojados descendemos a los pozos inertes'

La vida no reposa y sus bellas coronas se pudren


Mundo muerto Y tiemPo'

91
LAQUESIS

Para trizar la RealidaC, borde untado de arro'z reposo'


La miseria de estar vivos y esperando'

esta cadena sólo atisba polvo al fin del acto'


P<.rrc¡uc
Y el rostro acude como mundo que atenaza
Y hay una tatiga de haber colmado los ojos
p¿rrairnos honáos, gozosas aguas ardiendo en dócil fábula.

Tiempo que hubinros. rodeados de muertc y airc llumeroso'


Ahora clámide quebrada en cl nruro o brillo áspero'

¿,y si cl camino es sólo n¡áscara


del rnunclo itrnOnlbrado?

I[emcls urdiclo cl reino con tnaterias tan deseosas


Que clebió sentirse la música, abismada,
colllo un arco del dios
dn el país saivaje que custodia. Aguas y oro desgarrado'

Sin ernbargo, el brillo contenido de la luz detbrme, estretneció


Pendiendo en un olor de sombras. Nos acercamos
Y la música cesó bajo los setos, y era un hastiado ardor'
humano!
¿Y si lo real es sólo máscara? ¡Oh mundo

92
CONFESIÓN DE MENCIO
fin de todo ¿slttdi,¡ t1o es otro
L)l
que el de cncontrtr el torctzón perdido.
I-IBRO DE N,IENCIO (Gao Zr. 64.l 1)

En el muro del viejo cascote de Zor¡


llay un cscaparate que con facilidud haría desmontar
L.as fiescas lajas de la mente.
l-a hcmrmbre del invienlo dejó sus cicatnces
Entre las cañas de barnbú, y los sirgadores emigraron
Sirlo Shen-nLing, inventor del arado, erraba oiego
Rostros deteniclos en el perpetuo hueco del tiempo
Mcng Zi contempló su imagen
[-a Realidad aparecía y desaparecía.
E,s cierto, pensó, el mundo soy yo
Desprovisto de identidad
Satori
Y de¡amos atrás el Puente y dcsccndimos
Por- la calle del costado de Feng Hsien
f-el'antanclo una polvareda de los demonios
Drs¡lrcgados graznando con fimbrias.
J''rcir 'fz:e o t{¡o del Cielo, no dejaba de remover
l-;r botella de asuardiente, y tras cada áurea risotada
Pegiba un buen sc¡rbo y briliaba más cárdeno que [,i Po.
hl doblar hacra la carretera el sol golpeó nuestros rostros
Y el Pequeño Vehículo dejó de f'uncionar
Airora escuchas el ruido linal de una mentc vencida
Y deslízase el tiempo como un lenguaje estropeado
Co¡l un rumor tan secreto que conmueve el silencio.
(llarrtjad de o¡os yacentes en el Vacío
\' rodeando unos pens;lmientos dcshechos.
Fábul¿ du una antigua cosfumbre
En la densidad del instante que torpernenre es signo
Se aviva en un borde inasible. Espacios quebrados

93
-

Por el peso íntimo de los frutos


Esa grave celebración de lo que al pasar perrnanece
Y que, en fin, es como una nostalgia de nlundo.
¿Y qué habremos de hacer, lavdos* por el conocimiento
Que recubre este intolerable sueño que hurga el tiempo?
La conciencia, com. nube de heno, desciende en la noche
Incendiando con su sordo chillido el azar y el espajo*.
Aquí es inútil conservar la tumba del instante propicio
La puerta brillante que resuena en un ardor inóierto:
Todo fue abolido por la duración, y apcnas unas irnágenes
Rasgan el origen: sueño atroz o don deleznable.
Este mundo concreto y flébil es mito pétreo
Que segrega el símbolo. LJltimos -orádor"s cle la tierra
Hemos descendido tarde, ya ha cesado la palabra
Y no hay más sentido que la ausencia de sentido: el pensar
celebrado en la madum destrucción, esta Realidad áucrta
Muros que se desmoronan nutriendo nuestra propia ceguera.
¿Con qué propósito I{uang-Ti removió et mun¿o
y no hallti mejor sabiduría que su terca visión?
¿,Es lo real
Aquello quc nombra el terror de unos signos óolrnados?
Porque, bien r¡istas las cosas, sólo contelnplarnos
Un espacio drenado por gesticulaciones morales.

Y de existir algún sentido de la Hisroria


Usura del tiernpo
Que desmorona las más bellas ciudades: Tao muerto
En la blanca cadena del sol bajo la conciencia mutilada
Palabras que descienden contra los larallones
Golpeando entre las aguas inrnóviles dc lt¡ real: la vida
Ya sin nada l¡ue remueva un rastl.o en la mente
Esperas la disgregación total cle la Realidad
El carnino de las palahras que nada nombran
Y se asernejan al parloteo de un enajenado.
La vida es como un secreto que al aparecer
Fluye indistinto en ruidc¡,s o silencioi

' Así consta en el orlginal

94
Obcecación del espíritu pudriéndose hacia
adentro
Lamentaciones que ahori escuchas, disipándose
Lamentaciones en medio de un
cerrado
Gritos pétreos retumbando en una "uurto
mente sellada.
Ya sin nadie que rémueva un rastro en
Ia vida
La repercusión de sonidos emitidos por
nadie
El carnino de las palabras que nada no-U.un
Y se asemejan al parloteo de un enajenado.
La vida es como un secreto que al niura.a,
Fluye indistinto en ruidos o silpnc¡os-
Obcecación del espíritu muriéndose
hacia adentro
rensarnlentos en medio de un cuarto
cerrado
Gritos rnuertos refumbando en una mente
estropeada.
La vida es como el parloteo de un .nuilou¿o
El camino de las palabras que nada ná,rrUrun
Pensarnientos en medio deLna mente
estropeada

Obcecación del espíritu desecándose


sin identidad,

95
l MUTANABBI

En las sordas sombras del mundo,


El tiempo más infecundo de las aguas quietas
Que rebrillan como presagios ¿e ií¿ifeientes dioses,
La estación canicular entré la edad polvorienta
Rezurna un viento pernicioso.

cómo notan en er aire


",istarilÍillil:Xfi:3:"*'
Un trato leve que el asornbro desmembraría
Los ocupa con su lengua podrida.

Ha co I rnado estos dom inios,


ril;'*::T:
Las delicadas tiendas, ebrias Ln iris de pavo
ii":ij:
real
Incendian la arenilla blanca del desierto,
Ese espejismo brilrando sobre los rostros
más secretos
Murmura unas secas palabras, y es incierta la
meditación.
Nos arrojaremos hacia las tierrás áridas,
Persiguiendo los transparentes indicios
Del ciervo acorralado que hiere con su luz el
universo,
Y seremos salvos.

E r ra ado nuj o d e,
tig jn:' f ".'
1 Í." ff ,! ilfi
",'l",,lllilll
Del mandril insensato, raspando el"laire con
uñas de oro?
Hasta las ar.,es de plumaje nativo que custodian
Las orillas calumniadas por el *rn"r. del siglo
Han despreciado los cuerpos morados que yacen
a la deriva.

Oh, siglo de las destrucciones.


¿,Cuándo cesarán las músicas desarticuladas
que golpean, pudriéndose, en er corazón
de ros hombres?

96
Se siente como una hondonada de aire infecto
En todos los caminos de Ia tierra.
Los niños ejercitan
Sus pequeñas porciones de pureza blandiendo ojos quebrados,
Y hastiados los animales se refugian en un idioma roto.
Montes encorvados por la lluvia reseca de la canícula
Muerden sus cetros de polvo sobre los santuarios,
Y esas caravanas de moribundos
Hinchan la soledad del reino con tristezas de piedra.

¿Cuándo veremos desmenuzarse, como arena pútrida,


La abominable autoridad de los mercaderes?

Yo grabo estas palabras de una época oscura.

97
PROMENADE
el ignoto país de cu),o borde
Nütgún v'iajero torna-
CALDERON DE LA BARCA

De los vinculos que el tiempo descotnpone:


Cepos oscuros
Donde el viento asiste dogma y silbo.
Cirietas del habla
Para untar los bordes, y siempre mis candados tniro
Entre el tedio que relumbra sin origetr.
Yazga en su camino y rnúsica sorda
En los días destierre el rostro muerto,
Tenga cumplida hoja de sirte.
Naves de aire enfermo recubriendo la luz,
Tullidas lenguas
Sobre el tiempo tiendan sus arcadas.
Y rostros caen sedientos de piedra
Rajan mares de plateado esplendor sin nadie
Para escuchar, redimidos, ei agua quieta.
Así entiendo sobreviven estas cárceles
En e[ quebrado viento, y ábrese el uso salobre
Mientras ciesciende el aire en rosas de bronce.
Estas moradas oprime el tiempo del Hastio
Y brillan en el oro oscuro de la sangre.
Oh, viendo el deleznable edificio,
A cúspide y polvo el alma me retiene:
Confusa claridad del aire rígido
Donde mis pasos suman su heredad inerte.

98
Ai\Gtt,US SILFTSIUS

.!ttun¡¡t:tI t)erston o/ i¡.tsI¡,


¿/e.,iinc.
" "',Áu,'¿'r' # ii; íi, ::'
ui'',,',|,, p ¡,,,,.,,
r, Á' Á ; ;,
Y' irabcr labracfc; en
e I furvr_ir ,JeI cl¿sencanto y la dr.¡cla.
En qr_ri inno*brabt.,.o.ui,
C u an c j
a b r ta m o :.
;;;;:; .Lr,rsrroc cs¡rírirus
cJ l
".i,, un Já,ño"go',,.r,,"
farii co;nparrir ros sLreñc;s
Las r,ísr:ci.¿is ,_1el ricr¡¡._,,,
drrusos , ,"t;ll1:|,iHiilhu".nr.
,.;ü;;;,1n,1n,-, e n hr menr.ria
a,.¡:' o'io'tu'^o .'on'o Ia
5;;';,;';,:',:;'r:""t" 'ic:, rre ro rncicrra.
..1:i ie' i.ra,r.i po uu,"
rJ,, e .¡,,, *,.,. I i ;; [::,,],il,i;.,.,i.,]:
c,,,;
io rJu.lienlc .,.,
púrrirlr;
. ÉJ;lrr-r ilcsr.J¡rso, toleruble al
PorQtlc (lrsn(,;"fílnt(,s.itn
l'1. cn la prisión te*e'a?
ctí.i i, la iirz n,_ls il¡uncia
En un rit)n"e-;rrc cie
clrrscs t;";;;;;;. sóio
i'olrr irl;r<J', . i,,, f.:s.trn dt.,r,.;;';;;*¡.,o,r,r. hen.ros dc penria'ecer
,1 sí se ncrs \/irn
los ciías
Presuroso.r rlc llcrar
a ningiiit lecjo, l¡;irárrrJonos
Co'r 1'¡ tümor i.i" ..,e. sr:r.prcldrdo,
lo.s ros¡ros
¡rr.-nuaatros prrspj6s ojon_.
Y cl tnuncitl litipult'-rtrab.ie,
r'esuena cntre iiescas
,uestras carn's he,¿rdas cenizas
.t.lr.' r'| t s c rar
'rrn;r;r-¡lr*) ;,;-;;, flatrgad. ardor.
c
i'n:], ::Jls clr."ierrus dr la Es.nciaérti go nr n ó vi I
¿r L.
l.) es f r. i
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uj?u n*rÁ,..;,,,,

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ORFEO EN EL HADES
Ohne ,4ngl Leben.
T.W. ADORNO

Muerto el fresco ¡nuro de la sirte humana,


La altitud del aire en su penoso abismo
Convertida la tierra en hierba y los árboles en ríos,
Para acunar orillas de cebadas aguas
Como tienrpos de atisbar los bordes,
Que tenemos fortuna en ojos tras las'llamas
Y el fuego mismo rnorderá la boca insomne
I Hasta lailer la música hermosa de sus llagas.

Campos de transida honrlura, mares de campos


En los cerros y las vanas alquerías, sordos collados
Por donde asimos el uso de la tierra y su rígido llanto.
Fuego de plata entre las astas
Y puentes de nieve de oro.

I-lrdidos los días en las rosas juntas,


La inclinada costumbre degustándonos
De pasear hacia adentro, de irnos arañando el fondo
Que tnza y nos resuella en hierbas tensas,
Que atina sus copas de untadas ramas
Y entendemos el mundo y tras árida bruma
Hurgarnos nuestros ojos
Ardiendo hojas de plata
Entre ríos de ciudades y huroneando el alma"

Este día nos recoge desde una calle huraña


Y sobre el fuego ungido ya de polvo
Funde sus pergaminos de carne, hondas bocas de piedra
Que asisten sueños de mudas cantidades,
Frisos de flama dulces y verdes
Desmoronando el río en sequedad y origen.

Y estas cañas de oro


Que entumecen sus barras de luz entre los árboles,
Tendrán lluvia y prosa insigne
Bajo pórticos de calles,
En el reino de niebla del ojo
Donde acude, golpeando sus astas, la orilla de la
sangre.

101
OSARIO MARÍTIMO

who drr¡wns an ocean


wakes in a desert
MORTON MARCUS

Henos huyendo así remuevo los blancos


días
Naves muertas en el aire oculto
Y..ltf. las aguas que hurgué sobre la tierra
Abrirán mis ojos su ,"qu.iad cobryaié
las piedras
Que amontonan la vidaen un orurio oscuro.
osario de días, tropel de prata tenebrosa
de mis dudas
Donde acuden los pasos igrietados y
hu".or,
Tiempo cebado en tardes i-nmóvilesiujosa
usura.
Tornasol del aire en piedra ,ior
roruJo,
H¿sta mostrar el agua que nos abandona,
rusticas
lvlonedas de un solo agraz. y mis
usos destierran:
Veo pasar el grueso ríó ¿e poU..rur. -"
Se amontona la sangre y lai cormas
caminaban
Por aberruras de vicio y g.u.¡os A. gu.iu,
secas.
Perfectos mares del humó járciasr-"*rnuro,
Y crestas de abismo. Toda la vestimenia
<iel origen.
Pero teniendo la cúspide quern"roá.uüu
cen.os en bajíos
Con serenidad festones y grieta
Montes de fuego y piediaiomos
acápites
Que atiza la murallá, ufanos
Los mares, sed por viñas, bordes al pie
del llano
Que acopia fermentados ríos piedru,in nn
Acosado. por el día, sangre detenida
en pálpito y ceguera
Donde el tiempo se cobija de la edaJf
ru.u*o. creprra.

102
ORATORIA PARA R.AYMOND ROUSSEL
Paroi parée de ¡taresse tle paroseis.
MARCEL DLICHAMP

,n, to.s oi<ts


"í;ó,::,
Fuego que horada fus ojos resecos,
Ojos que el fuego consagra
Para los días sin mundo. Tiempo
De una memoria o rostro. Ah ii cornprendiera
El límite en que, indócil, el fuego
Continúa tus pasos.
de piedra
Ahora reúnes, ou,o,,otlilos
Que un rein{r, conmovrdo, oculta avaro:
O.jos y sordos sueños de brillo desflecado
Brillo
De cetrería que huye, aire de oro abolido
Sobre días ahuecados. Ojos
Que un fuego blanco remueve en la noclle,
Letros y viñas yermas.

En que la noche l"br:rlr':itJ;JrT;'#:r.


Rostro y fuego. Así tu tiempo, Música.

103
cETREnÍn DE PAOLO UCCELLO

Tiernos falcones apretados por cadenas de


viñas.
El paisaje nrorado con sus tllon"s amarillos,
Aire de seda en la gruta, cometines pacen

Armonías que sepultan el oro de los iracentlosos.


Por este polvo rendido los claustros envejecen
Aunque la luz destila. remozada,lascas libres

Y el gamo se tiende bajo sus cornamentas


Con ilustre olvido. Es ésa sombra impotente
Que desquicia las frondas en presentido drrrar.

Tras sus lentos festrnes de tiempo o palabra


Fluraña, clámide que impera enlo inmOvil
-Pasos secos en el fondo de exhaustas sangres

O nieblas blanquísimas- Otro modo se cumple


En las vasta casa inhallable donde el huésped
Reposa oprimiendo los frutos de piedra.

El deseoso remueve antros rojos de niebla,


Dispone nívea cueva, y hundiendo su cuerpo
En el muro, detiene el tiempo lustroso

C'on reinos y cerebro. Alto


es el ábrego,
Un deseo de unánime bonete de sangie'
Relurnbre en su patio de máquina atíoz.

L
i i
El que sueña acostumbra sus labios al goce
Y desciende al bosque de higos y mundo.
Este cielo riela opacas murallas o usinas

Que un libro servil repite entre tronos


Y muertas coronas de ruidos, hatos famosos
En ánforas cinerarias inclinando las letras

Quemadas por domos de liebres. El cazador frecuenta


Jarcias rotas del aire queriendo ocultar
El solo mimbre de su cabalgadura. Aureo neblí

Humilla - inasible sed - el tiempo en anaqueles.


Libros ebrios contemplan el cielo de mármol,
Grimorios tras su brillo de plata

Ocupan los santos del tenue breviario


Con una muela de ajo. Frisos de umbría,
Talismanes y frascos en rijas de Beardsley

Labran aves de laúdes y ojos. Ah desear


Falenas y crujir de apresuradas ovas,
El oro abandona las sayas en una fimbria verde:

Joyas que por flébiles desiertos del hastío


Se desgarran en las losas blancas de la veste.
Imprevisible el sabio litigio de especias

Confina los capítulos como vetas de cedro


Reposando el incunable bajo las antorchas.
Los signos al hacerse ilegibles descubren

Rosados tamboriles de cuero mediterráneo,


Ardiendo en los estribos de condotieros
De los encabezamientos de las letras góticas.
Oh hastío de palimpsestos en sordos baúles,

105
Cetros de carcomi luz o polvo
S de mariposas
Maceradas hebras de resplándor. p;ota,

I as marmóreas aves que sollozan _ su roce


loble el yeso arranca destellos de ,un*, _
Es el tedio impasible dereniendo
de oro.
"i;;i"

106

_¡,
MAR ónrrco
Thought.flies ottt.fr-om fhescars oJ' the .rect
as d to land. Flocki thar are longing.t

"'{¿g;!íf d e ep w a t e r
'"
Ji,"¿ í'Ñ

¿Qué consagra el ardor de muerte por la vida,


Y este asir de vida en la muerte? Otro es el fuego
Que ordena la oculta tierra, ebria aridez de tiernpo detenido
Y rostro ardiendo en inerte fábula.

Fuego de cadáveres ahora lava el mundo.

El que contempla, estremecido, el oro de la oscuridad:


Retorna a su corona vacia y estrecha el día con sigilo,
Temeroso del tesoro pútrido
Que abandona el aire inrnóvil sobre er mar. Lentas son las voces
De los pescadores en las quietas orillas,
Ni un leve rumor aquí retiene el espíritu
Sólo franjas de luz petrificada parpadean en la niebla hueca,
Y el brillo de los garfios húndese en las aguas.

Entre las rocas apenas blanqueadas, fucos resecos


Y hastío insistente de aves, ojos
De dioses abatidos en las heces del tiernpo.

¿Quién oprime el aire de las muertas esferas? ¿euién remueve


Con torpes manos las cenizas dei mundo?

Sólo un gemir contenido de plata deforme bate el mar,


Y el aire se oscurece como hálito sordo de ojos yermos
Y debemos soportar esta frjeza, caminar aterrados
De hurgar un espacio agostado, cuerpos
Que fatigadas olas renuncian a arrastrar.
Muerte de la vida

107
Vida de la muerte.
Desde las piedras enfermas de la orilla contener el mundo
Y soportar, cóncavos, la inmovilidad de lo real'

t 108
LANDSCAPE
Tlte u,orld is too mut'lt x,itlt lt.1
WORDSWORTH

Sec'a realiducl: Arenu,


tles te rto, vi drio, res o i.
EMIt-IO Br\LT .A.GAS

I-as erriinas muertas de la orilla


Inc I inalt lr-rs lrslf¡¡.nes ocultos.
\lcdiodia alrsa ojos y sorrr.las
En un rr)undo irltirncl
Oh espíritu,
Repites el oro sin múrsica
tluc lusfra el tiernpo en la roca.
L)e rost;'os resecos tionda
ts est¿ v¡da. Aire quici().
Bodega oscur¿r y soi:clas viñas
Oprimeu un clor de muertos.
Sombra del árbol abolida.
Agua ,Jesvanece en peñascos
I)onr.ie sirlo mmores abrer)
Sus a;etes pútridos.
Es el acto
Quc res<.rl de bruma, coitsumándose,
L¡rbra sobre los caminos.
Vida
Para ebrios del tierr-rpo rnutiiado
Que en secas ramas a¡de
1' b'rilla sclno un pez quebrado.

109
ELOGIO DE LA DESTRT-ICCION
.lber stille biutt'! tn tlunkl¿r Hóhle sturnntere Menschheit
/iigt atts ha¡'ten 14e¡uilett Ja's ar'!ósettcle IIaitp
CL,ORC TI{AKi,

Tiempo agrietada y conf'uso, tierrrpo de muertes


y áridos ablsmos humallos.
"Oh, ya hcmos cotlocido
el ticnipo. ya ilemüs ordenado el pasado y el futuro
en el hón'ido escombro de ttn prc-;cntc rrredimible,
y todo es como rr¿Icer desde la tierra tnuerta,
tiempo mltcrto entre muertas raíces"

"E,s ésta laregión verdadera, o te has confundido?


¿Qué midos son esos? ¿Quién
grita?"
Sóln lut raídas jarcias dei viento, que arrastra el hedor
del mar enf'enno. Ya ni los cucl'vos graznan
sobre los musgosos cuerpos flotando a la deriva'
Tratamos de soñar, soñar. nutriendo
el cariado prestigio de un Saber osouro'
Una premonltoria gravedad gobernó nuestros sentidos
mientras caminábamos sobre bntmosas ntinas, y era
el murmullo o el estrépito de un universo detenido'

Oh, tu, diestro ya en el arte de [a navegaciÓn


y temeroso de rnás duros escollos; ¿escuchas las lamentaciones?
¿Qué detestables tierras sepultas en los
sueños?

Cómo huir cle una revelación, dinle. y habcr hurgado


y ¡¡ientlas despertaba: lo real ordenándose en un calor pirtrido.

Objetos, objetos del ticrnpo y )'a no pucdes contcnerte,


torpes aguas clel espíntu en un¿l duracrón que temes Vivías

110
c soñabas soportando u.n tiempo
absurdo. ¿Vivías o soñabas?
Objetos húndense y es incrte ,odo
lr,.,n,,ono obrar.

la cies.rdenada crencia cier que


sus horrrbles ojos horadados
rrabita?#*ffi,
'r' por una visión ¡nuerta. y clías,
días quc: no transcun.en y aúllai
des<je un pozo. pústulas,
pétrea sonrbra, huesos .óídos
por ciiligentes ratas.
Y ios que no vivierorr lri soñaron.
¿conocerán er tiernpo otro? TaI vezuna inocencia oscura
accedería, como dolorosa llaga,
en la raíz¿* fo u*i¿"o,--
el tiempo devrnienrJo Uu.¡o inñiárii
riateria.
Pero nuestra purezaya la hemo.
p.r.tiao,
o rrora en un dominio de pavoroios
gestos,
Reino dc to Sórdido clonde
",,b;;;;
y es difícil la ascensrórr, y dioses
lu'ido nos reriene,
h*=n
Anrcrnronando párpados áe piedra.

ile s rru 1, e l o s s e n ti do s y r,r^h


el tiempo, ¡oh, destruve! oestruye
T:lr*i.
o r3.:"tsT'I": #,

¡:utrefacciones y Caos, ' er espíritu entre


y espera entre el sueño y la
muerte
el nacirniento de la Reaiidad.

"¿,Ves algo alií abajo?,,


.*,1"i:
ásp era m en re a rurcri d o, jiT#j rt,H#i
Así, pues, destruve el tiempo
de un Reino ya
al propósiro de usura ln.tig*nci;.-ó;r;."),", vencido
"
y que el torpe ayuntamiento.d" te digo,
lu, disquisiciones
no ocupe la memoria en L:n gesto
conmovido.

111
¿Quiéne s laboran la deleznable
propiedad humana?
Destruye, destruye que es tiempo de abandonar
1o tenaz rie unas pobres virtudes, la. astucia
cle lo oculto, que sin cesar trunca lo vivido,
trastos de una extinguida Realidad.

Porque ahora habitarnos un mundo derrelicto'


ei uso del tiempo entre insidiosas cosfumbres,
la. opacidad del acto en la aciaga I'{istoria'
Destruye, destnrye y no procures lo imominado,
la pura dulación del instante en un reino irreal' mientras
heredas un Ienguale erróneo.
¿Es fiei la memoria pa!'a un tiempo tan
real y confuso?
¡l.amentaste el execrable cuidado en un Origen falso?

¡Antes de tí, incligencia, y después de tí, indigencia!

(Nutre la clestrucción a quienes cntendieron el ntundo,


y e s [ecesarro consurnirse en una ciencia óptima,
p¿ir¿i Ínostrar la aborecible irnagen de un cosmos putrefactadg).

"Oh, no perturbes mi quietud con olores de despojos,


en esta ribera sólo existe la esterilidad.
Ascenderemos a los cefros tnorados,
Y no nos ahoguemos en la transpal'encia".

Iluminación del desordcn en un más alto vestigio,


herurnbraclas llaves que conducen a aposentos derruídos.
¿Es ésta la pútrida heredad roída en una mente
incierta?
Y habrernos de considt:rar
ia uisuficiencia del espíritu, y hay'a otra Realidad
tlo este tiernpo rtendaz, costra de otros tiempos pétreos
clondc Nacirnientos y Mricrte, Putrefacción y Crecrtnient¡.
s;r¡n ccltirnnas quebradas
quc ur1 o jo perveiso contempla tolpclnente.
Nor,. de

112
ET,OGÍÜ DE LA TNFANCIA

A .lulír¡ .^,/el.son

Porque será L¡ trcna en sus cioncs prime¡cis:


herba";es fbcu*dcs. ei ruido dcl tclrCo e* los
risc.s,
y a'Júa stlna.nr,i:-). S¡lnandr.¡ \,'ivinrOs
esperaüdo un cb¡eic cle presagios. la razón
de una eciaj nucva. el tiel¡íro de las yides tierrras,
no tiei:'a árida, ilo os)curos
l)ri,fnontorlc)s.

¡ Quiénes murrnuralt allí. eri csos huesos biancos.,)

Iiendintos las raices ci; un clesierfo de osamentas.


mansioncs ¡'r:carnadas de ántba¡ pedrería
en la¡
":scalinatas. clcrad¡-, acanto
sobre los capileie:;. üh cludaries, estas son las
ruinas.

Cunstruirernos, niño, ia nar,.e fu,tfte


'','desde ¿ilií, desce¡rdien<io a ias breñas.
las ramas piateaiias s,¡bre i¿ {lcnte.
ei rnusso c¡t lumiriosa profusrtln. la escarcha
brill¿ll,¡lo er ca¿ja iro.ia vl,--¡iela. el polen rosaclo. pero
mira:
comercianres rbesos, cabritiila y vestinre'ta ororosa
a esplieg.,
-r-
la charia a rnediotjia ba_lo los pórticos tallados,
clevanec y irriserii:. Nosctrcs eqiterailos otra
tierra.

¿dlLré preseirte o fjasa(jo rros concluce


a.nulrir cl tir:rnpo f-ufuro? l-¿r cleierrtaciiln cll la came.
cl catú a nredjanoche riespuós cle una agotar,iora t""lu.u.
,{ i:nt¡c;nlif tttr):i j ,(iOrrlrt,r-'tielltosl l.a Son¡iSa aparenic.
i{oche (r:oirr. si crl trc:mnü J'rcra ia. nocire), adóide
caminamos,,,

1'13
"Por aquí peffnanecemos durante el verano, de día
comemos langostas y en la tarde hacemos el amor.
Estas son las luinas, hüo mío; no andes con prevaricadores,
recibe consejo y prudencia que serán carninos en la noche.
Mira estas manos, bésalas
y participa en el reino de tra muerte, hijo mío.
No bebas agua impura; nuestros antepasaclos
bebían en vajilla de plata, nosotros elramos
con el candelabro quebrado, las manos quebradas,
la impostura útil. ¿Ves estos vestidos? La orta
esti{ gastada, e[ resplandor de otros tiempos
gastado y rtuesh'os cráneos vacíos".

¡Oh infancia de futuros siglos, ya se escucha


la hurnana muchedumbre, se insinúan
ios tiempos de un orden nue:vo!

Porque la tierra, niño, te cobijará


en sus dones etemos, porqu€ ya se avecrna
la edad de una histona fecunda: mira, mira estas minas.
Luego caminemos hacia los montes fértiles.

114
La Edición popular de ,,Arte de Naveoar,,
se terminó de imprimir el6 de Octubre OétZOOO,
en los talleres de EditorialGráfica A & G,
la publicación se hizo en
papel periódico importado a color

lt,

fllt

,,iili':
fr^ Ojeda nació el 27 de matzode 1944en Chimbote, A la edad de 18 años
viajÓ a Lima para postular a la universidad de San Marcos e ingresa a la Escuela
de Filosofía. Allíconoce a los poetas con los cuales formaría "piélago".

En vida publicó "Ardiente Sombra" (1903) una elegía dedicada al poeta Javier
Heraud; "Elogio de los Navegantes" (1900), que obtuvo una mención honrosa en
el concurso "Poeta Joven del Perú" y "Eleusis" (1972). Visitó Brasil y panamá,
luego, a su regreso (1973) ingresa a la Escuela de Bibliotecarios en la Biblioteca
Nacional.

El 19 de Noviembre de 1974,a la edad de 30 años, el cuerpo inerte de Juan ojeda


fue encontrado tirado junto a la berma, en la cuadr a23 dela Av. Arequipa. El póeta
aflrmaba que "la vida es una breve fiesta a la cual todos estamos obligados a
asistir."

1
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