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INFORME DE BATALLA A 3000 PUNTOS:

IMPERIO CONTRA GOBLINS

Nota del escriba: esta batalla tuvo lugar entre las fuerzas imperiales de Ragnor y los Goblins silvanos de Yibrael, diseñadores
de Warhammer Reforged. La intención de este informe de batalla es tanto representar y ambientar la batalla campal que tuvo
lugar reflejando las anécdotas de la misma, así como hacer un repaso de la secuencia de juego. ¡Que lo disfruéis!

Habían pasado ya varias horas desde el amanecer. El ejército imperial estaba reunido y preparado para la
contienda, y avanzaba con su ejército por el camino en dirección a las inmediaciones del bosque de
Drakwald. El maestro templario Klaus Schneider de la orden de Caballeros Templarios del Corazón
Llameante había sido enviado en plena campaña de guerra para erradicar a la amenaza pielverde que se
rumoreaba comenzaba a reunirse en el corazón del bosque. Corrían rumores acerca de un monstruo
arácnido de un tamaño sin precedentes.

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Schneider había reunido a las mejores tropas que pudo reunir en tan poco tiempo, pero para hacer frente
a semejante amenaza se vio forzado a reclamar muchos favores del Imperio. Le seguía un fuerte ejército
en el que se reunían lanceros, templarios, espadachines, ballesteros y fusileros. Contaba con caballeros del
Círculo Interior además de un gran cañón. Junto a sus tropas le seguían viejos conocidos y compañeros
de batalla. Entre ellos, el poderoso mago del fuego Ostwald Feuermann junto a un joven mago gris de
nombre Johan Schattenhoff. recién iniciado en la batalla. A su lado combatirían el sacerdote guerrero
Piotr Kreuger y el capitán Leopold Burmeister, que llevaría los colores del imperio al interior del bosque.
Además, tuvo la suerte de contar con uno de los mayores portentos de la ingeniería del Imperio, un
tanque a vapor. Schneider solicitó aquella maravilla en un intento de concienciar al Imperio de sus
necesidades. Jamás pensó que se lo concederían. El ingeniero Bartholomäus Kähler acompañaba aquel
despliegue de artillería para asegurar su protección y buen funcionamiento.

Cuando se encontraban atravesando una llanura que conducía a los pies del bosque, comenzaron a ver a
la horda verde saliendo de entre los árboles y corriendo a su encuentro. Estaba claro; los pielesverdes no
iban a dejar que las fuerzas imperiales se adentraran en su territorio.

Aquella marea verde estaba formada por enormes formaciones de lanceros, cazadores y arqueros, junto a
otros goblin de aspecto más duro y armados con garrotes. También estaban acompañados de siniestras
arañas que montaban en formación. Después avanzó una marabunta de garrapatos que atosigaban con
pinchos, seguidos de otros tan grandes que les servían de montura a los propios goblin. Desplegaron una
rudimentaria bombarda junto a una catapulta y dos primitivos lanzavirotes, además de una de esas
absurdas lanzaderas en las que se montan. Luego, del un camino surgió un goblin que portaba un
estandarte en el que habían pintado aquella luna de aspecto retorcido, seguido de un Kaudillo pielverde
subido en un estrambótico palanquín de guerra. Fue entonces cuando Schneider y su ejército comenzaron
a ver apartarse las ramas de los árboles, tras lo que apareció la amenaza de la que habían oído hablar.
Un chamán goblin subido a lomos de una araña gigantesca, tan grande que los árboles centenarios apenas
la ocultaban.

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Schneider comenzó a escuchar un sonido, como un grito casi alegre mientras un punto negro salió hacia
el cielo hasta cruzarse con el sol del mediodía. El sonido se iba haciendo cada vez más nítido aunque
Schneider no lograba verlo con claridad. El chillido se fue tornando en risotada hasta el momento en el
que Schneider no reconoció que era un goblin hasta que se estrelló acabó rodando a varios metros de su
frente. Schneider avanzó y acabó con el sufrimiento de la criatura pielverde, cuya capa llevaba un mensaje
escrito:

“Zomoz máz. ¡Rendíoz!” – Zizzik

Schneider lo vio claro. Si los goblin habían desplegado aquella fuerza, el bosque del Drakwald estaba ya
plagado de pielesverdes y no podría acabar con todos en su interior. Pero le dio igual. Schneider había
venido hasta aquí a matar goblins.

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PRIMER TURNO GOBLIN

La horda de Zizzik comenzó su avance sin importarle que una de sus unidades de jinetes de araña
estuviera ocupada lanzándoles piedras a los pastores de garrapatos que estaban junto a ellos.

Durante el movimiento, los jinetes de arañas fallan la animosidad le lanzan piedras a la unidad de garrapatos.
Mueren dos arañas y un garrapato.

Después de dar órdenes a su Aracnarock para que se posicionara, Zizzik lanzó un encantamiento de
protección sobre sí mismo. El encantamiento surgió con éxito y Zizzik se encontraba animado para un
segundo hechizo. Imploró la ayuda de Gorko, pero algo salió muy mal para los pielesverde. Un exceso
de energía mágica hizo que Gorko no atinara donde se suponía, y como resultado varios goblin murieron
aplastados por la verdosa planta del pie de su dios.

Durante la fase de magia, los vientos son de 6 dados para el bando goblin y 4 para el bando imperial. Tras
lanzar “¡Morko, zálvanoz!” sobre sí mismo con éxito, Yibrael se arriesga con “El pie de Gorko” potenciado y
obtiene una fuerza irresistible. Sin embargo, no solo el pie de Gorko desvía en su primer intento, sino que
saca un uno en la tirada. Ragnor decide entonces que la segunda pisada la haga sobre los lanceros goblin, y
como resultado la unidad sufre 9 bajas. Tras esto el hechizo se acaba, y Zizzik sufre una herida como
resultado de la disfunción.

Desde el fondo comenzaron los disparos. Un caballero templario cayó por el disparo perdido de un
lanzavirotes, mientras que el otro fue mucho más certero y logró abatir a dos miembros del Círculo
Interior. Otro de esos goblins planeadores fue lanzado contra los mismos pero falló su propósito, lo
mismo que la catapulta instalada en la espalda del aracnarock. Los arqueros goblin comenzaron a acosar a
los arcabuceros haciendo que un compañero cayera. El lanzapiedros y la bombarda erraron también sus
disparos, cayendo sus proyectiles a pocos metros de los lanceros. Sin embargo las risas de los pielesverde
resonaban por todo el claro.

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PRIMER TURNO IMPERIO

A una orden de Schneider, su ejército comenzó a posicionarse para hacer frente a los goblins mientras a
lo lejos se escuchaba el pitido de la caldera del tanque a vapor. En esta ocasión, todos los hechiceros
presentes se apresuraron en filtrar los vientos de la magia. Feuermann tomó la iniciativa y se apresuró a
lanzar una bola de fuego con su báculo sobre los goblins con garrotes, causando unas bajas menores.
Tras esto lo utilizó una segunda vez con intención de invocar un cráneo ardiente, pero como temía los
rituales previos para enmendar el poder arcano del artefacto no habían sido suficientes y el hechizo no
produjo daño alguno. Después invocó zarcillos de Aqushy sobre los garrapatos que trotaban a sus anchas,
pero sufrió una fuga de las corrientes mágicas, haciendo que se perdiera el resto del poder mágico
presente en el ambiente.

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Tras el movimiento, durante la fase de magia Ragnor obtiene un total de 10 dados y Yibrael 6. Además,
ambos bandos logran canalizar un dado adicional. Ragnor lanza una Bola de fuego a los Chikoz Duroz
causando dos bajas. Al usarlo por segunda vez obtiene un resultado de 1 en el dado extra y el poder del
báculo se acaba. Por último lanza una Enredadera Escarlata a la unidad de Garrapatos Saltarines, haciéndolo
con Fuerza irresistible. Obtiene un resultado de drenaje de poder, y tras pasar el chequeo la fase concluye.

Tras las salvas mágicas, llegaron las de pólvora. Los arcabuceros apuntaron al Aracnarock de Zizzk con la
intención de espantar a la criatura, y un disparo certero logró rozar al chamán goblin silvano. Al ver a
Zizzk tambalearse, el ingeniero saca su rifle mejorado y apunta al chamán con intención de rematarlo,
pero la araña da un tambaleo haciendo que el disparo falle. Los ballesteros atosigan a los goblins con
garrotes y uno murió con la flecha incrustada en su cráneo. Mientras, el cañón de salvas lograba
numerosas bajas sobre los arqueros pielverde, y el tanque acosaba con sus chorros de vapor a las arañas
que aguantaban la posición a duras penas. Finalmente, la dotación del cañón terminaba de posicionar la
máquina de guerra sobre el Aracnarock y prendió fuego a la mecha, pero el proyectil realizó una
trayectoria extraña y terminó por desviarse a pocos metros del gigantesco monstruo.

Durante el primer turno de disparo imperial, los


arcabuceros de Ragnor rascan otra herida al general
de Yibrael tras determinar la asignación aleatoria de
disparos. El maestro ingeniero erró el tiro de su
Rifle largo Hochland sobre Zizzik. Los ballesteros
logran 1 baja sobre la unidad de Chikoz Duroz.
Con el cañón, Ragnor determina 4 dados (más el de
artillería) obteniendo una distancia total de 27” y
llegando al objetivo, pero falla por la protección del
hechizo ¡Morko, zálvanoz! El Hellblaster logra 6
bajas sobre los arqueros goblin y el cañón de vapor
del tanque a vapor logra 3 bajas sobre la unidad de
jinetez de araña (más del 25% de la unidad), pero
éstos pasan el chequeo de pánico y aguantan la
posición.

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SEGUNDO TURNO GOBLIN

Zizzik vio con claridad que necesitaba comenzar a deshacerse de la artillería de los humanos, pese a que
algunos de sus compadres seguían sin prestarle demasiada atención a la batalla, sumidos en sus propias
trifulcas. Mientras los arqueros estaban seguros de que la suya no era una posición buena actualmente,
Zizzik espantó a los fusileros para además lanzarse a por los ballesteros. La sorpresa le llegó a los
garrapatos saltarines, que en su mayoría fueron calcinados al atravesar los zarcillos que Feuermann había
conjurado.

La unidad de Chikoz Duroz falla la animosidad,


quedando inmóvil. Los arqueros también la fallan pero
sacan como resultado ¡a por elloz!. El Aracnarock
de Yibrael carga contra los furileros de Ragnor que,
tras pasar el chequeo de terror, deciden huir. Entonces
Yibrael redirige la carga contra los ballesteros. Estos
también pasan el chequeo de terror y Aguantan y
disparan, aunque no logran causar ninguna herida. Por
último los Garrapatos Saltarines sufren 9 heridas como
consecuencia de la Enredadera Escarlata.

Zizzik volvió a recurrir a los vientos de la magia, y reforzó el hechizo que tan buenos resultados había
conjurado sobre sí mismo. Se sintió con fuerzas para realizar alguna trastada sobre los caballeros
templarios, pero Gorko no atendió a su llamada.

Durante la fase de magia, Yibrael obriene 9 dados de energía y Ragnor 6 de dispersión. Yibrael lanza ¡Morko,
zálvanoz! Sobre Zizzik, de nuevo exitosamente. Sin embargo, falla al lanzar un Gorko lo arregla sobre la
unidad de Templarios de Ragnor, pero falla el hechizo y en consecuencia acaba la fase de magia.

De nuevo se escucharon los sonidos producidos por las máquinas de guerra goblin. Si bien la anterior
vez la bombarda se quedó a los pies de su objetivo, en esta ocasión lo pasó rozando las cabezas de los
lanceros. Un nuevo goblin suicida surcó los aires y tras realizar una maniobra acrobática impactó sobre
otros dos caballeros del círculo interior. Los lanzavirotes dispararon sus proyectiles sobre los templarios,
pero tan solo uno de ellos fue alcanzado. El lanzapiedroz sufrió un lío con los tensores del artefacto, y
los goblins se pusieron a tratar de desenredarlo. Zizzik observaba cómo las flechas de sus combatientes
apenas tenían efecto alguno.

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En esta fase de disparo, cabe destacar las 2 bajas que causó la Katapulta de goblinz voladorez sobre la unidad
de caballeros del círculo interior, y la baja de los lanzavirotes sobre los templarios. El Lanzapiedroz saca un
resultado de problemas en el dado de artillería, y como consecuencia de la tirada en la tabla no disparará ni
este turno ni el siguiente. Una unidad de Jinetez de araña dispara sobre el mago del fuego montado a caballo
de Ragnor, mientras que la otra y la unidad de arqueros disparan sus arcos sobre los caballeros. No obtienen
ninguna herida.

Zizzik dio ordenes a su inmensa araña y a su guardia personal de que no tuvieran piedad con aquellos
humanos, y obtuvo una carnicería. La Araña se dio un festín con la carne de algún pobre incauto,
mientras que el resto fueron aplastados por sus enormes patas o ensartados por las flechas de sus
guardias. El ingeniero comenzó a huir mientras el pavor que sentía se reflejaba en su rostro.

El Aracnarock de Yibrael logró aniquilar por completo al destacamento de ballesteros. El ingeniero de Ragnor
huye tras fallar el chequeo de pánico consecuente.

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SEGUNDO TURNO IMPERIO

Los espadachines imperiales ven que es oportuno lanzarse al ataque antes de que los enormes garrapatos
que saltan de un lado a otro se les echaran encima. Sin embargo, de entre las filas de pielesverdes
aparecieron varios goblins drogados armados con bolas encadenadas que chocaron violentamente contra
los espadachines. A lo lejos, el tanque a vapor realizaba maniobras para tomar posiciones ventajosas. Y
mientras tanto, aquellos que se habían alejado del inminente peligro lograron recobrar la compostura.

En su segundo turno, durante la fase de


movimiento, Ragnor declara una carga
con sus Espadachines sobre la unidad de
Garrapatos saltarines de Yibrael. La unidad
de fusileros y el ingeniero pasan el chequeo
para reformarse. Después y durante el
desarrollo de la carga, la unidad de
espadachines se acerca lo necesario para
que salte el fanático de la unidad de
Kazadorez de Yibrael. El fanático impacta
contra la unidad, causando 4 bajas. Tras
esto, la carga se completa con éxito.
Ragnor usa cuatro puntos de vapor para
mover el tanque y posiciona el resto de
sus tropas.

En aquel momento los vientos de la magia fluían con calma, pero los magos presentes supieron extraer
de ellos todo su potencial. Mientras que un Feuermann algo fatigado intentaba conjurar una bola de
fuego sobre los jinetes de araña sin éxito, Schattenhoff hizo uso de su valentía y se atrevió a maldecir al
jinete de la inmensa criatura arácnida con la intención de adentrarse en su mente y confundirlo. Mientras
todo esto ocurría, Piotr Kreuger imploraba a Sigmar que cediera sus bendiciones a los guerreros que iban
a combatir y que estos hagan justicia.

En la fase de magia, Ragnor una tirada baja en los vientos de la magia, por lo que obtiene un total de 4 dados
para esta fase y Yibrael otros tres. Sin embargo, todos los magos presentes logran canalizar un dado extra, por
lo que el resultado final es de 6 dados para Ragnor y 4 para Yibrael. Ragnor lanza una bola de fuego con su
mago de nivel 4 a los jinetes de arañas, pero falla el hechizo. Después, se arriesga con un Traidor de Tarn
sobre el general de Yibrael y lo logra pese al intento de dispersión de Yibrael. Finalmente, lanza la Plegaria de
la Justicia con su sacerdote guerrero sobre los espadachines, ganando +1F y ataques mágicos. Dado que a
Yibrael no le quedan dados para dispersarla, ésta se resuelve de manera exitosa.

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El tanque a vapor comenzó a acosar a los Chikoz Duroz con su cañón de vapor. Mientras, Bartholomäus
se giró indignado hacia la dotación del cañón de salvas y les espetó indicaciones para que disparasen sus
ráfagas sobre el rebaño de garrapatos que se aproximaba. El Hellblaster realizó una serie de estruendos en
cadena que provocaron la muerte de numerosos garrapatos. Del mismo modo, esta vez el Aracnarock se
encontraba demasiado cerca del cañón como para poder fallar, y la bola atravesó el abdomen del
monstruo haciendo que chillara de dolor.

En la fase de disparo imperial, los fusileros de


Ragnor no pueden disparar puesto que han
reformado. El tanque a vapor causa 5 bajas sobre
la unidad de Chikoz Duroz. El Hellblaster, asistido
por el ingeniero logra un total de bajas que asciende
a 12 garrapatos y 2 cuidadores. Por último, el cañón
dispara usando tan solo el dado de artillería y logra
causar 5 heridas al Aracnarock.

Piotr y sus hombres se enfrentaron a las bestias galopantes. Ante el peligro del ataque, Piotr dio un paso
al frente y desafió al sonriente goblin que se aproximaba a lomos del garrapato más gordo. Pese a su
armadura de hierro meteórico y su Semilla del renacimiento no pudo hacer frente a la violencia con la
que el goblin y el garrapato se echaron sobre él. Sin embargo, su sacrificio sirvió para que sus hombres
lucharan con valor y ferocidad. Los garrapatos, asustados, salieron dando brincos entre sus camaradas. Los
espadachines se apresuraron a perseguir a su presa para rematarla, pero en su camino se encontraron con
otra unidad de goblins dispuesta a luchar.

En la fase de combate, el sacerdote guerrero de la unidad de espadachines de Ragnor desafía al oficial goblin
de la unidad de Garrapatos saltarines de Yibrael. El Garrapato de Yibrael le causa dos heridas al sacerdote
guerrero, causando su baja. Los goblins pierden el combate por tres puntos y huyen del combate. Los
espadachines persiguen a los garrapatos pero recorren demasiada distancia (13”), por lo que los espadachines
chocan con la unidad de Kazadorez.

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TERCER TURNO GOBLIN

Zizzik seguía intentando reorganizar a su ejército, pero se encontraba demasiado ocupado luchando contra
sus propios pensamientos. Los goblins armados con garrotes seguían estupefactos. Mientras, los
garrapatos todavía se reponían de los disparos sufridos por el Hellblaster; varios tropiezos por culpa de
los cadáveres impidieron que los pastores pudieran hacer llegar a su rebaño sobre sus enemigos. Zizzik
logra hacer frente a sus conflictos y arremete con su aracnarock sobre los caballeros templarios.

Durante el movimiento, la unidad de goblins con garrotes falla nuevamente la animosidad y se queda inmóvil.
Yibrael declara cargas con su general y la unidad de Pastorez de garrapatoz. Yibrael logra superar el chequeo
impiesto por el Traidor de Tarn y realiza la carga La tirada de los pastores de garrapatos se queda corta.

El chamán goblin silvano continuaba haciendo frente a sus conflictos mentales con arrojo y decisión.
Desgraciadamente eran muchas cosas las que tenía en contra. Pese a que parecía podía controlar el
embrujo de Schattenhoff, esto le requería demasiado esfuerzo. Al encontrarse el goblin en este estado,
Feuermann fue capaz de diluir las capacidades mágicas de Zizzik el tiempo suficiente como para que se
viera obligado a buscar otra táctica.

En la fase de magia, Yibrael obtiene 8 dados de energía (junto a otro que canaliza), y a Ragnor le tocan un
total de 6 dados de dispersión. Yibrael supera el chequeo del Traidor de Tarn y juega el hechizo ¡Morko,
zálvanoz! sobre la unidad de Chikoz Duroz, pero el hechizo es dispersado por Ragnor. Tras esto, intenta jugar
La mano de Gorko sobre la unidad de goblins con garrotes y también pasa el chequeo, pero falla en la tirada
de lanzamiento de hechizo y la fase concluye.

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Los goblins de la bombarda piensan que podría ser buena idea lanzarle un bolazo al tanque a vapor, por
ver qué es lo que pasa. El entusiasmo hace que no coloquen la bola como es debido y la bombarda soltó
un cañonazo por el cual le aparecieron unas grietas. Lamentablemente el proyectil no pegó de lleno sobre
el artilugio, y acabó desviado por la enorme estructura del tanque. Fue la caballería la que se llevó la peor
parte en este nuevo ataque a distancia al caer otros tres de sus compañeros. Los jinetes de araña se
propusieron vengar la trastada que el mago de las sombras había tenido para con su jefe, pero las flechas
no consiguieron alcanzar su carne gracias a su fiel Capa del frío. Mientras tanto, un nuevo tripulante de
la catapulta fue degollado con los tensores y los miembros de la dotación comenzaban a desenrollarlo.

En la fase de disparo, Yibrael decide disparar su bombarda sobre el Tanque a Vapor y obtiene un resultado de
problemas en el dado de artillería. Al tirar en la tabla de problema obtiene un resultado de ¡Kabúm! Al repetir
el disparo impacta en el Tanque a Vapor, pero no logra superar su resistencia y, finalmente, la bombarda sufre
una herida por la tirada consecuente. La catapulta de goblins voladores fija como objetivo a la unidad de
templarios, pero también obtiene un resultado de problemas, por lo que no podrá disparar ni este turno ni el
siguiente. Los jinetes de araña centran sus disparos sobre el mago gris de Ragnor, pero el único impacto es
desviado gracias a su tirada de salvación especial. El resto de su artillería y armas de proyectiles se centra en
los Caballeros del Círculo Interior, obteniendo 2 bajas gracias a un lanzavirotes y otra más por su otra unidad
de jinetes de araña.

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Los lanceros goblin silvanos de Zizzik demuestraron estar a la altura de los lanceros imperiales en
aquellos momentos, que tuvieron un combate muy igualado. El Kaudillo espetó su nombre -Grobber Klá-
y desafió al portador del estandarte imperial, pues era el que mejor veía entre la multitud. Burmeister
recibió duros golpes que impactaron en su armadura, haciéndole perder el equilibrio mientras los goblins
se reían. Burmeister dio golpas al aire, logrando apartarse de sus adversarios. A su alrededor se mantenía
una lucha muy igualada, y los lancerros goblins se mantuvieron en el combate. Mientras, los espadachines
imperiales que seguían clamando justicia por la caida de su compañero Piotr mantenían una pelea
encarnizada con los Chikoz Duroz de Zizzik. Sin embargo, en lo que todos ellos se fijaron fue en el
tropezón que dio un goblin encapuchado aparecido en el frente desde no se sabe dónde. “Te voy a
azezinar”, le espetó a un espadachín imperial, para luego pisarse la capa y fallar en su intento
miserablemente. El espadachín se encogió de hombros y se giró en busca de una amenaza real. Al otro
lado, el aracknarock de Zizzik se empotraba contra los caballeros templarios de Schneider.
Milagrosamente solo hubo una baja que lamentar, pero quedaron demasiado desconcertados como para
responder con firmeza. Zizzik todavía estaba luchando contra los influjos de Schattenhoff, lo que hacía
que su mente no estuviera centrada en otras nimiedades como salvar el pellejo.

Durante la fase de combate, Yibrael desafía con su Kaudillo Goblin Nocturno al portaestandarte de batalla de
Ragnor, y acepta pues no tiene miedo de un goblin. El kaudillo logra dos impactos sobre el portaestandarte
que salva gracias a su armadura, pero este tampoco logra herir a su rival. Los lanceros imperiales logran 1 baja
sobre los lanceros goblin, pero estos aguantan el combate. Tras esto, Yibrael revela al Azezino de su unidad de
Chikoz Duroz pero no logra ninguna baja, para gran regocijo de Ragnor. Los espadachines de Ragnor logran
4 bajas (gracias a la todavía activa plegaria de la justicia), mientras que los Chikoz Duroz de Yibrael logran 3
bajas. Los Chikoz Duroz pierden el combate, pero pasan el chequeo de liderazgo y aguantan la posición. Por
último, el Aracnarock de Zizzik pasa todos los chequeos derivados del hechizo Traidor de Tarn, pero
solamente obtiene 1 baja por los impactos por carga. Los caballeros templarios de Ragnor no obtienen ninguna
herida. El general de Yibrael pierde el combate por los bonos fijos de la unidad de templarios de Ragnor,
pero pasa el chequeo de liderazgo y aguanta la posición.

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TERCER TURNO IMPERIO

Por el claro resuenan el choque de metales, los tambores de guerra, el pitido de la caldera del tanque a
vapor, los gritos de dolor... y un grito más. El grito de ira de Klaus Schneider, que vaticinaba su entrada
en la verdadera lucha. Un grito que clamaba venganza por sus compañeros caídos. Un grito dirigido al
responsable de la sangre derramada.

En su tercer turno, durante el movimiento, Ragnor declara una carga con su caballería del Círculo Interior
sobre el general de Yibrael y lo hace exitosamente. Además, declara el uso de cuatro puntos de vapor para la
caldera del tanque.

Los vientos de la magia continuaban fluyendo con cierta debilidad, y a los magos imperiales les temblaba
un poco el pulso por la importancia del momento. Feuermann intentó potenciar a los espadachines de
Schneider, pero la mente de Zizzik aprovechó un instante de claridad para repeler los influjos mágicos.
Por su parte, Schattenhoff trató de debilitar a la gigantesca montura del chamán, pero perdió la
concentración en el último instante y no solo no ejecutó el hechizo correctamente, sino que de algún
modo burlón y macabro la energía que quedaba en el ambiente acabó absorbida por el cetro que portaba
el chamán goblin silvano. Feuermann y Schattenhoff maldijeron en silencio al suertudo cabecilla de los
pielesverdes.

En la fase de magia, los vientos de la magia deciden que Ragnor disponga de 5 dados de energía, frente a los
4 de dispersión de Yibrael. Ragnor usa tres dados para lanzar una Espada ígnea de Rhuin a su unidad de
espadachines, pero saca una tirada muy baja y Yibrael dispersa el hechizo con dos dados. Después, Ragnor
intenta jugar con los dos dados restantes el Miasma Mística de Melkoth con su mago gris de nivel dos, pero
falla la tirada y el hechizo no sale. Finalmente, Yibrael guarda los dos dados de dispersión que le han sobrado
en la Vara Kalavera de Zizzik.

Los tiradores y artilleros imperiales comenzaban a verlo difícil para no impactar a sus compañeros, pero
todavía quedaban puntos en los que poder fijar sus disparos. Los artilleros volvieron a encarar la boca de
su cañón en dirección a la gigantesca araña, pero al acercar la antorcha al oído de éste, nada ocurrió.
¡Habían posado el barril de pólvora en un charco! Lamentablemente tardarían tiempo en desatascarlo. Los
arcabuceros fijaron su vista en los arqueros goblin, pero ninguno calló a consecuencia de los disparos. Sin
embargo, volvió a resonar el atronador martilleo del cañón de salvas y, tras dispersarse el humo, sus
artilleros gritaron de euforia al ver la masacre originada sobre las enormes arañas y sus jinetes. Tras esto,
se volvió a escuchar el silbido de la caldera a vapor del tanque imperial y una nueva descarga hizo que
muchos goblins soltaran sus armas y cayeran al suelo abrasados. Además, esta vez la torreta superior del
tanque hizo un giro y un proyectil barría de un plumazo otro par de goblins.

En la fase de disparo, Ragnor dispara con su cañón al aracnarock de Yibrael, pero obtiene un resultado de
problemas y el cañón no podrá disparar ni este turno ni el siguiente. Tras ello, dispara con sus arcabuceros
sobre los arqueros goblin, pero no logra obtener ninguna baja. Sin embargo, el Hellblaster logra aniquilar a lo
que restaba de la unidad de Jinetez de araña de Yibrael. Finalmente, el Tanque a vapor disparaba su cañón
sobre la unidad de goblins con garrotes logrando 2 bajas, y otras 5 bajas en la unidad de Chikoz Duroz con
su cañón a vapor.

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A estas alturas, acabar con aquel monstruo se había convertido para Schneider en un asunto personal. La
criatura estaba debilitada. Agarró firmemente aquella espada mágica y logró perforar la dura coraza de la
criatura. Pero ésta se revolvió de dolor y comenzó a atacar con rabia al general imperial.. Ya fuera por
sus reflejos, por el nerviosismo del ataque o porque la gracia divina de Sigmar decidió que morir ahora
no era su destino, el monstruo no consiguió dañar a Schneider. Zizzik lo miraba con furia, y no pensaba
ceder más terreno. A su lado, el combate entre los lanceros de ambas razas parecía totalmente estancado
y ajeno a todo cuanto sucedía a su alrededor. Por el contrario, los Chikoz Duroz intentaban vengar cada
muerte sufrida a manos de los espadachines imperiales pero la presión de la batalla y la presión del cañón
de vapor que los acosaba terminaban de hacer mella. Antes de que los pielesverde intentaran replegarse,
un espadachín que acababa de matar otro goblin comenzaba a dar gritos de ánimo a sus compañeros para
perseguir a los pielesverde cuando sintió el frío filo de un cuchillo recorriendo su garganta y el calor de la
sangre que bajaba por su pecho. Lo último que Johan Schmitd escuchó mientras se desangraba en el
suelo viendo el estandarte caído de los pielesverde fue una voz que le preguntó “¿Recuerda cuando le dije
que le iba a azezinar?”, seguido de una risotada burlona.

En la fase de combate, Ragnor desafía a Yibrael a un duelo entre generales y Yibrael no rehuye el desafío (¡ni
puede hacerlo!). El Maestre templario de Ragnor logra causarle 1 herida más al aracnarock de Yibrael. Yibrael
logra hacer 5 heridas con su aracnarock al general de Ragnor, pero éste logró salvar todas ellas gracias a su
Talismán del Destino. El general de Yibrael pierde el combate, pero de nuevo pasa su chequeo gracias al
portaestandarte de batalla. En el combate entre lanceros goblin e imperiales, el desafío continúa sin bajas por
ninguna parte, mientras que los lanceros humanos consiguen 2 bajas en la unidad de goblins y estos por su
parte cuentan con 1 baja. Los lanceros goblin pasan el chequeo de liderazgo y aguantan el combate. Sin
embargo, los Chikoz Duroz habían sufrido numerosas bajas. Tanto espadachines imperiales como Chikoz
Duroz logran 2 bajas sobre el bando contrario, pero el Asesino goblin de Yibrael logra un Golpe letal y hubo
gran regocijo. Los goblins pierden el combate y fallan el chequeo, por lo que se ven obligados a huir. Ragnor
decide perseguir, pero no logra darlos caza.

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CUARTO TURNO GOBLIN

En la mente de Zizzik se había fijado una visión clara. Se acercaba el final de la batalla, la última
oportunidad de repeler la invasión de los odiosos humanos en su hogar, y sus hermanos también lo
vieron claro. Incluso los Chikoz Duroz lo percibieron, y se dieron la vuelta para encararse contra sus
enemigos una vez más. Los goblins comenzaron a sacudir sus garrotes mientras observaban a los
caballeros templarios. Las arañas querían darse un festín con la carne del mago gris. Todas las fuerzas que
quedaban en su ejército se lanzaron a la carga. Otro goblin de sonrisa desencajada apareció balanceando
de un lado a otro su enorme bola, haciendo que uno de los caballeros templarios fuese derribado al
suelo, mientras que otro seguía dando vueltas sobre sí mismo mientras no paraba de reirse. Al fondo
podían verse los enormes garrapatos saltadores que se lanzaban con una furia desmedida sobre los
espadachines imperiales.

En su fase de movimiento, Yibrael declara cargas con sus Jinetez de Araña al mago de nivel dos de Ragnor
-que decide aguantar la posición- y con los goblins con garrotes a los caballeros templarios. Después, Yibrael
realiza un chequeo de liderazgo con sus Chikoz Duroz para reformar, y lo consigue. Tras esto, la unidad de
Garrapatos saltarines mueve durante la sub-fase de movimientos obligatorios y obtiene un resultado doble en su
tirada, por lo que la unidad gana impactos por carga ese turno. Tras esto, Yibrael logra completar ambas
cargas con éxito pero al llegar a la distancia oportuna salta el último fanático de la unidad de garrotes, que
logra 1 baja en la unidad de templarios de Ragnor.

Zizzik intenta concentrarse con la intención de deshacerse del embrujo al que le había sometido el tirano
mago gris, pero como si de una cruel broma del destino se tratara pasó por alto esa idea. Continuó
realizando el mantenimiento de las protecciones que Morko le otorgaba y, tras asegurar esto, cambió de
táctica. Con un poderoso hechizo, Zizzik logró conjurar una gigantesca mano verdosa sobre sus cabezas
que se acercó con rapidez hacia la cabeza del general humano con intención de hacerla añicos, pero
apenas un metro antes del impacto la mano estalló como una pompa de jabón. Zizzik miró tras de sí y
vio al dichoso mago gris, jadeando y sosteniendo los restos de un pergamino que se consumía en una
llamarada oscura. No importaba. Ya llegaría la venganza con las arañas que corrían a su espalda.

Durante la fase de magia, Yibrael cuenta con cuatro dados de energía junto a los dos dados que tenía
guardados en la Vara Kalavera de Zizzik, frente a los tres dados de dispersión de Ragnor. Lo primero que
intenta Yibrael es dispersar el Traidor de Tarn, pero falla el chequeo que le impone el propio hechizo para
intentar dispersarlo y en consecuencia no puede hacerlo. Luego vuelve a jugar ¡Morko, zálvanoz! sobre el
propio Zizzik de manera exitosa. Por último, lanzó el hechizo Morko te kiere sobre el general de Ragnor,
pero Ragnor utilizó el pergamino de dispersión que llevaba guardado el mago de las sombras.

La batalla se había vuelto un auténtico torbellino, y las bajas que habían sufrido los pielesverdes hacían
que estos no se arriesgaran a disparar a según qué cosas tan a la ligera. Finalmente el lanzapiedroz volvía
a estar preparado para disparar, y los goblins pensaron que desaprovecharlo sería una estupidez. Y
acertaron, de lleno en la unidad de espadachines que perseguía a los Chikoz Duroz. Este hecho
inesperado hizo que los soldados imperiales tuvieran que recomponer la compostura, pues casi volvían a
estar a la par en fuerzas que los pielesverde que tenían delante.

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En la fase de disparo, esta vez Yibrael solamente dispara el lanzapiedroz contra la unidad de espadachines.
Obtiene un resultado de punto de mira en el dado de dispersión, por lo que la plantilla no desvía. Como
resultado la unidad de espadachines sufre 5 bajas, que es más del 25% del total de la unidad al comienzo de
esa fase y por lo tanto debe superar (y supera) un chequeo de pánico para no huir.

Aquel incordio de mago de las sombras se atrevió a mantener el tipo frente a los jinetes de arañas de
Zizzik, mientras una gota de sudor frío le recorría la frente. Tenía la esperanza de retrasar su avance el
tiempo suficiente como para que no causaran más estragos pero en el último instante fue presa del miedo
y huyó, dejando que los jinetes se abalanzaran sobre los fusileros. En aquellos momentos, los garrapatos
saltarines acudían a reforzar el ataque de los lanceros goblin con la esperanza de desestabilizar a la
resistencia humana. Sin embargo, los lanceros imperiales se pusieron en guardia y lograron soportar la
fuerza de su ataque, mientras que Burmeister y Klá seguían enfrascados en un combate en el que ninguno
conseguía imponerse sobre el otro. A escasos metros del lugar, Zizzik continuaba enfrascado en el
combate que mantenía con Schneider y su aracnarock le dio un buen susto al humano con su enorme
aguijón, pero de nuevo parecía que el destino tenía reservado otro final para el humano. A su lado los
caballeros templarios se imponían con firmeza sobre los goblins que empuñaban aquellos toscos garrotes,
pero estos no estaban todavía dispuestos a abandonar a su líder a su suerte.

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En la fase de combate, el mago de las sombras de Ragnor sobrevive al combate con los jinetez de arañaz de
Yibrael, pero estos causan Miedo y duplican en potencia de unidad al mago gris y se le impone un chequeo a
doble uno que falla. Al huir el mago, Yibrael declara que persigue y su unidad de Jinetez de Araña choca
contra el flanco de la unidad de fusileros de Ragnor. En el combate múltiple entre Garrapatos saltarines,
Lanceros goblin y Lanceros imperiales, estos últimos logran 2 bajas en la unidad de garrapatos saltarines y
otras 3 bajas sobre la unidad de lanceros goblin. La unidad de Garrapatos Saltarines queda reducida a un total
de Potencia de unidad 4, por lo que no logra apabullar a la unidad de lanceros imperiales. Los goblins
consiguen 4 bajas en total. Esto, unido a la carga por el flanco de los Garrapatos saltarines y a que ambas
unidades cuentan con un bonificador de tres filas y estandarte, suman un total de 9 puntos para cada bando.
¡Empate! Por último, el desafío entre generales queda estancado aunque los Caballeros Templarios de Ragnor
logran 5 bajas en la unidad de goblins con garrotes, frente a 1 baja conseguida por el bando goblin. Los
goblins pierden el combate, pero pasan los chequeos de liderazgo y aguantan la posición.

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CUARTO TURNO IMPERIO

Los espadachines se encontraban ya exhaustos y habían dejado a muchos compañeros atrás, pero en lugar
de amedrentarse decidieron vengarlos. Entre ellos a Johan Schmitd, amigo de todos que siempre estuvo
ahí para los demás con una sonrisa reconfortante. Por ello, hincharon sus pulmones una vez más y se
echaron sobre los Chikoz Duroz y, en especial, aquel goblin burlón que le había quitado la vida al bueno
de “Schmitdie”.

En la fase de movimiento, la unidad de espadachines de Ragnor carga contra la unidad de Chikoz duroz de
Yibrael. Además, usa 4 puntos de vapor con los que posiciona su Tanque a vapor.

Feuermann y Schattenhoff veían que la batalla se encontraba cerca de su final, que solo les faltaba
empujar un poco más para repeler a la horda pielverde. Feuermann vio que los lanceros de Schneider
necesitaban su ayuda, y se apresuró a lanzar un conjuro que envolvió en llamas las armas de los guerreros.
Sin embargo, los métodos de Schattenhoff eran más sutiles. Aprovechando la distracción de Zizzik, el
mago de las sombras realizó un extraño conjuro que debilitó a los jinetes de araña que todavía pululaban
por el campo de batalla. Feuermann, en un último intento, sacó de entre sus ropajes un pergamino que
comenzó a leer en voz alta con intención de lanzar una última salva mágica. Por desgracia, el pergamino
se consumió en humo sin producir efecto alguno.

En la fase de magia, Ragnor obtiene 6 dados de energía y a Yibrael le tocan 4 dados de dispersión, además
de los dos dados que tenía guardados en la Vara Kalavera. El Traidor de Tarn sigue en efecto, por lo que
Ragnor tiene éxito al lanzar la Espada Ígnea de Rhuin sobre sus lanceros y también consigue lanzar el Miasma
Mística de Melkoth sobre los Jinetez de araña (lo que hace que tengan un penalizador de -1 a su valor de
fuerza). Finalmente utiliza un pergamino de energía para lanzar una Enredadera escarlata, pero éste sí es
dispersado por Yibrael.

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Bartholomäus Kähler ya no podía contar con sus fusileros, pero se sentía entusiasmado con el poder de
destrucción que había demostrado tener la artillería imperial, y ordenó disparar nuevas ráfagas.
Lamentablemente los tubos del Hellblaster se encontraban al rojo vivo, por lo que había peligro de
explosión si continuaba disparando. De modo que lo que hizo fue ordenar a la dotación que orinaran
sobre los tubos para intentar enfriarlos lo antes posible. Por desgracia, el cañón imperial seguía teniendo
problemas para secar la pólvora y ya no podrían actuar en el resto de la batalla. Pero el fiel tanque a
vapor seguía causando estragos entre las filas de goblins, haciendo que estos cayeran arrollados por las
bolas de cañón, aunque el chorro de vapor salía precipitadamente y cayeron ambos, un goblin y un
espadachín que se encontraban peleando.

En la fase de disparo, el cañón imperial todavía no puede disparar a consecuencia del resultado obtenido en la
tabla de problemas. El Hellblaster obtiene ese mismo resultado en este turno. Sin embargo, el cañón del
Tanque a vapor logra 6 bajas en la unidad de lanceros y 4 bajas más en la unidad de Kazadorez de
Garrapatoz. También logra 1 baja en la unidad de Chikoz Duroz y en la de Espadachines imperiales con su
cañón de vapor.

Los hombres de Schneider ya podían sentir el final de la batalla, pero los goblins de Zizzik iban a vender
caros sus pellejos. Al fondo podía verse a los fusileros imperiales huyendo de las arañas que devoraban a
dos de sus compañeros caídos. Los espadachines también se encontraron con una sorpresa desagradable,
con una resistencia que no esperaban por parte de los Chikoz Duroz. Con ayuda del goblin encapuchado
lograron abatir a otros dos hombres, y sentían cómo les abandonaban las fuerzas para seguir peleando.
Intentaron huir, pero los goblins se abalanzaron sobre ellos y los degollaron sin piedad alguna. Leopold
Burmeister continuaba luchando contra Grobber Klá, el cual no dejaba de burlarse de las habilidades del
capitán imperial, el cual lanzaba su mejor golpe sin obtener un gran resultado. Pero sus hombres no iban
a abandonarlo, y aguantaron estoicamente. Llegado el final, los Kazadorez hicieron uso del poder de su
estandarte para atacar con una furia desatada, logrando así abatir a varios caballeros templarios. Pero
Schneider no iba a dejar que esa ofensa quedara impune. Se abalanzó sobre el monstruo arácnido y logró
rematar a la araña. Los hombres hicieron acopio de valor al contemplar esta gesta de su general, y
demostraron una enorme firmeza.

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En la fase de combate, los fusileros imperiales de Ragnor sufren 2 bajas a costa de los Jinetez de Araña y
huyen del combate. Lo mismo les ocurre a los Espadachines Imperiales con los Chikoz Duroz, pero los
espadachines son perseguidos y Yibrael logra darles alcance con sus Chikoz Duroz. En el combate entre
lanceros, los lanceros imperiales causan 2 bajas frente a las 4 bajas que logra el bando goblin, y el Kaudillo
Goblin Nocturno logra salvar un Golpe Letal del Capitán imperial. Los imperiales pierden el combate pero
pasan el chequeo de liderazgo pertinente y aguantan su posición. Por último, los Kazadorez de Garrapatoz
utilizan el Eztandarte Beztia de Nogg y logran 4 bajas sobre los caballeros templarios de Ragnor. Sin
embargo, el general de Ragnor logra abatir al Aracnarock de Yibrael. De nuevo el bando imperial pierde el
combate por resolución, pero sus unidades aguantan.

FINAL DE LA BATALLA

El enorme monstruo que montaba el chamán pielverde había caído, y los hombres gritaron de júbilo. Sin
embargo, habían tenido numerosas bajas y su apoyo de artillería había sufrido con el desgaste de la
batalla. La victoria era de Schneider y sus hombres, sin duda alguna. Sin embargo, no causaron la
masacre que se suponía debían hacer sobre la horda pielverde. El ejército imperial debía retirarse por
ahora, con la labor cumplida. Mientras Zizzik apaciguaba a su tribu, diciéndoles que había repelido al
enemigo invasor y que el espíritu de la Araña volvería a acompañarlos muy pronto.

En el recuento total se contabiliza que Ragnor obtiene un total de 1024 puntos, y que Yibrael obtiene 710
puntos. Por lo tanto, ¡Ragnor se alza con la victoria!

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