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BOLETÍN DE INFORMACIÓN DISCOGRÁFICA

AÑO IX - Nº 86 - OCTUBRE 2000


c/ELOY GONZALO, 27 • 28010 MADRID • TFNO.: 914 47 77 24 • FAX: 914 47 85 79
e-mail: diverdi@diverdi.com

El disco del mes


Un delicioso Donizetti bufo en primicia mundial de OPERA RARA

Suspiro y parodia

Entrevista:
Josep Vicent y su African Circle

El nuevo Dufay
de Cantica Symphonia

Primera edición de Il fonte della salute, oratorio de Fux, por CPO


Batutas flamígeras: Furtwängler y Mitropoulos en ORFEO D’OR

Ópera italiana del XVIII: Jommelli, Sarti y Paisiello


Reynaldo Hahn, la mosca de Proust

Desde Salzburgo: Carlos V, de Ernst Krenek

El Gesualdo de La Venexiana, en GLOSSA


D
ebidamente reseñada por Andrés Ruiz Tarazona,
aparecerá en nuestro próximo número del mes de
noviembre la última novedad del sello ALIA VOX
que aquí anunciamos y que, de hecho, ya se encuentra
disponible para todos aquellos inveterados amantes del
Sellos en Distribución Renacimiento que no quieran esperar a entonces para dis-
exclusiva frutar de esta espléndida grabación que Jordi Savall, La
Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI nos ofrecen
(Octubre 2000) en torno a la figura y a la época del monarca Carlos V.
Los sellos indicados con un ✺ Junto a la célebre canción de Josquin des Prez, Mille
disponen de catálogo gratuito a Regretz, conocida como «Canción del Emperador», el
disposición de nuestros lectores programa incluye obras de Juan del Enzina, Antonio de
Cabezón, Cristóbal de Morales, Mateo Flecha El Viejo,
ACCENT✺ Heinrich Isaac y Toinot Arbeau, entre otros, formando una
AGORA✺ síntesis tan imposible como plausible de la riqueza musi-
cal de un período en que la expresión artística de los soni-
ALIA VOX✺ dos extiende los cimientos de todo cuanto a partir de
ALMAVIVA entonces se edificaría en aquella primera y gran Europa. El
ARCANA reconocido violagambista y director del proyecto recurre,
ARKADIA✺ en su presentación de este disco singular, a las palabras de
CARLOS V - Mille Regretz: La canción Elias Canetti cuando afirma que «La música es la verda-
ARTS✺ del Emperador / Obras de Des Prez, Del
Enzina, Morales, Mateo Flecha el Viejo, dera historia viviente de la humanidad, ya que confiamos
BBC LEGENDS✺ Isaac, Cabezón, etc. / La Capella Reial en ella porque lo que afirma es relativo a los sentimien-
de Catalunya & Hespèrion XXI. Dir.:
BIS✺ Jordi Savall / ALIA VOX / Ref.: AV 9814 tos». Así es, en efecto, y nunca mejor dicho.
(1 CD) D2
BONGIOVANNI
COL LEGNO
CPO✺
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DURIAN
DYNAMIC✺ EL TELETIPO
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ENSAYO✺
GLISSANDO La soprano Ainhoa Arteta ha grabado antes del verano un recital con canciones de autores italianos -de
GLOSSA✺ Verdi a Respighi-, franceses (Fauré) y españoles: Turina, Montsalvatge, Guridi y García-Abril, que la firma
catalana ENSAYO presentará el próximo mes. Y el barítono Carlos Álvarez acaba de grabar en La Coruña
GOLDEN MELODRAM✺ con la Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida por Miquel Ortega, un disco de conocidas romanzas de zar-
HARMONIC RECORDS zuela, entre otras, El caserío, La del manojo de rosas, Luisa Fernanda y Molinos de viento, que saldrá a la venta el
año próximo. Otras nuevas grabaciones de la misma casa, también de próxima aparición, son un recital Ravel de
JUBAL Joaquín Achúcarro y otro de canciones brasileñas por María José Montiel con Luiz de Moura Castro al piano. El
KOCH afamado fondo de catálogo del sello catalán aportará un tercer volumen Albéniz de Esteban Sánchez.
LINDORO El sello inglés anuncia la novena entrega de sus serie BBC Legends, con sendos recitales de
MUSIC & ARTS Wilhelm Kempff (Bach, Beethoven, Schubert - Londres, 1969) y el Beethoven de Sviatoslav
Richter en Aldeburgh (1975), así como un variado programa ruso con la London Symphony diri-
MYTO✺ gido por Igor Markevitch en Edimburgo (1962), en el que se incluyen Francesca da Rimini, de Tchaikovsky, La con-
NUOVA ERA✺ sagración de la primavera de Stravinsky y Seis Canciones de Mussorgsky con Galina Vishnevskaya. La entrega se
completa con el War Requiem de Britten, con Carlo Maria Giulini dirigiendo a la Orquesta y Coros de la New
OLYMPIA Philharmonia.
ONDINE
El últimamente hiperactivo sello de Stewart Brown anuncia, junto a los R. Strauss por Krauss que serán
ON STAGE comentados en el próximo número por Ángel-Fernando Mayo, diversas novedades de interés: la deli-
OPERA RARA✺ ciosa ópera de Gian Carlo Menotti, Amelia al ballo, en versión italiana correspondiente a su estreno
en La Scala de Milán (1954), con Margherita Carosio, Rolando Panerai y Giacinto Prandelli, y Nino
OPERA TRES✺ Sanzogno en el podio; un recital mozartiano de Anna Moffo en el que se incluyen tanto páginas religiosas como
ORFEO una selección de arias de todas las obras líricas esenciales del salzburgués; y, por fin, cinco discos que testimonian
el arte incomparable de dos auténticos grandes: Birgit Nilsson y Hans Hotter, en grabaciones de ópera y lieder, a
PANTON solo o en dúo y tanto con piano como con orquesta.
PEARL✺
RICERCAR se dispone a lanzar al mercado los volúmenes 4º y 5º de su celebrada serie I Fiamminghi. Por
PREISER✺ un lado, Rebecca Stewart dirige a la Cappella Pratensis con motetes navideños de Josquin, Brumel,
RICERCAR Mouton y Regis en un compacto que lleva como título O admirabile commercium; a ello se añade un
disco con obras de Johannes Brassart -In festo Corporis Christi-, a cargo de la Capilla Flamenca de Dirk
RICORDI Snellings. Además, en su serie Instrumentos, el sello belga dedica un álbum compartido a timbres tan
ROMOPHONE✺ variopintos como los del fagot, la dulzaina, la bombarda, etc., con el grupo Sintagma Amici. Y, cambiando total-
mente de registro, pero en la misma serie, también se anuncia un disco titulado El saxofón y el jazz, con obras de
STRADIVARIUS diversos autores y de la mano de Steve Houben.
SUPRAPHON✺
SYMPHONIA✺
SYMPOSIUM La vida es cambio. A comienzos de agosto, Yolanta Skura, creadora e impulsora de OPUS 111, ha comunicado a todos
sus distribuidores internacionales el acuerdo alcanzado con la sociedad Naïve para la venta del sello. Dado que la citada
TESTAMENT sociedad posee ya sus propias redes de distribución en España, comunicamos a nuestros clientes que DIVERDI ha cesado
TIMPANI✺ en la representación del catálogo OPUS 111 en nuestro país. Por su parte, otro sello francés, TAHRA, nos comunica
asimismo su decisión de centralizar la distribución internacional desde su país de origen, por lo que este catálogo
WERGO✺ desaparecerá igualmente de las páginas del presente Boletín. Dos huecos, en definitiva, que DIVERDI ha visto
WINTER & WINTER✺ simultá-neamente rellenados con las recientes incorporaciones de ENSAYO, WINTER & WINTER y GLISSANDO, a
las que se añadirán en breve otras de las que nuestros clientes recibirán cumplida información en estas mismas páginas.

(2)
OPERA RARA presenta un delicioso Donizetti bufo en primicia mundial
EL DISCO
Suspiro y parodia:
de La romanziera a La romanzesca
D DEL MES
esde la juvenil Una follia (1819), cuyo texto y música permane- rá a éste nada menos que once libretos entre 1827
cen en ignorado paradero, hasta la póstuma y francesa Rita y 1831, año de su prematura muerte mientras
(1841), nueve son las farsas u óperas bufas en un acto compues- redactaba el de Fausta. Gilardoni resulta ser así el
tas por Donizetti, de tres de las cuales es también libretista. Lugar cen- mayor proveedor de textos de toda la carrera donizettiana, y el más
tral entre ellas, por cronología (1831) y número de orden -la sexta-, importante en esa etapa juvenil de experimentación, que igual le sumi-
ocupa La romanzesca e l’uomo nero, que ahora ve la luz discográfica nistra tragedias como Il paria o Fausta que algunas de sus mejores far-
gracias, una vez más, al denodado esfuerzo de OPERA RARA por recu- sas de esos años, Il giovedì grasso o I pazzi per progetto. La romanzes-
perar títulos donizettianos olvidados en las mejores condiciones tanto ca, décimo y penúltimo de los frutos de su colaboración, desarrolla una
artísticas como editoriales. animada acción poblada de hasta diez personajes (tres voces femeninas,
Donizetti compone La romanzesca en su hogar napolitano durante dos tenores y cinco bajos), número insólito para lo breve de la trama.
un compás de espera entre dos importantes hitos de su carrera: las De ellos, además de los que dan título a la pieza -la romanzesca
estancias milanesas de 1830 -donde triunfa por primera vez en la difícil Antonia y Filidoro, l’uomo nero-, destacan Tommaso, Il solitario, otro
plaza septentrional con Anna Bolena, que le abrirá las puertas de París barbero farsante y filósofo rancio de discurso pretencioso y vacío, y
y Londres- y 1832, cuando, si fracasa en La Scala con Ugo, conte di Chiarina, la simplona prima de la protagonista; el resto -el Conde, otros
Parigi, se consagrará en La Canobbiana con L’elisir d’amore, que le criados cabales o pícaros y dos pretendientes tenoriles de función acce-
acredita en toda Italia como el más versátil de los sucesores de Rossini soria en la trama- resultan ser más episódicos.
en directa concurrencia con un Bellini, si quizá más genial y autoexi- La ópera, abierta con una movida introducción en la que sucesiva-
gente, también más monocorde en su inspiración y de menor mente se incorporan hasta siete personajes, se compone esencialmente
«oficio». de números de conjunto: dos dúos (especialmente feliz el de los dos
En ese intermezzo napolitano de 1831 al que aludía- protagonistas), dos tríos (muy conseguido el segundo, «Dopo tante e
mos, el bergamasco compone nada menos que cuatro tante pene») y un final, frente a una única escena a solo en que
óperas: Gianni di Parigi, escrita en fecha incierta en la Antonia parodia el aria di sortita de una heroína romántica.
esperanza frustrada de que su paisano Rubini la lleve en Obra coral, pues, en la que la huella rossiniana es más fácil-
triunfo a París, no verá la luz hasta 1839; Fausta, la única mente identificable que en otras partituras contemporáneas,
tragedia del grupo, se estrenará a comienzos del siguien- pero que a la vez se orienta ya hacia el inmediato L’elisir d’a-
te año; por último, las dos restantes son las únicas, entre more; si en las otras dos óperas coetáneas -Francesca di Foix
todas las obras de madurez de Donizetti, que hasta y Gianni di Parigi- hay frases textuales y hasta piezas ente-
ahora no han sido grabadas. De la semiseria Francesca ras que han pasado a aquélla, en La romanzesca no se
di Foix (San Carlo, 30 de mayo) hemos tenido una observan préstamos directos, pero sí un cierto espí-
pequeña primicia en el recital que el sello inglés dedi- ritu, una contagiosa alegría, algunos ritmos y acom-
caba a Della Jones el año pasado; de la segunda, La pañamientos, que automáticamente remiten a los
romanzesca e l’uomo nero (Teatro del Fondo, 18 de momentos más festivos de Elisir. Y, a su vez, en La
junio), obra con siete amplios números musicales uni- romanzesca figuran parodiados números procedentes de
dos por diálogos hablados, ve ahora la luz su primera anteriores obras serias, como L’esule di Roma o Il paria, colo-
grabación. Ambas desaparecieron de los carteles tras su estreno (sólo se cados en contextos satíricos. Como también satírica resulta la
sabe de una única reposición de la segunda de ellas en Palermo), hasta alusión a la frase del Dante cantada por el gondolero en el último acto
que la propia OPERA RARA las ofreciera conjuntamente en 1982 en el del Otello rossiniano, aquí convertida en «No hay mayor dolor que
Festival de Camden, siglo y medio después de su creación. tener vacía la panza y hacer el amor en la miseria».
Dos circunstancias curiosas concurren en esta farsa. La primera, la En resumen, 65 minutos de música festiva, no inferior a la de otras
confusión sobre su título: identificada hasta ahora en todos los catálo- obras donizettianas de similar nivel, reveladora de un espléndido oficio
gos y biografías donizettianas, aun las más solventes, como La roman- en sus brillantes introducciones instrumentales -ese miniconcierto de
ziera (... e l’uomo nero, por supuesto) es sólo ahora cuando se ha des- clarinete que preludia a la romanza de Antonia-, en la variedad de sus
cubierto que el auténtico título bajo el que se estrenó es La romanzes- tempi y de sus acompañamientos, en su escritura concertada para las
ca, con el importante cambio de matiz que entraña, pues la protagonis- voces, y -cómo no- en la permanente distinción de sus melodías. Una
ta resulta así ser no romanziera, es decir, una literata autora de novelas, gozada, sobre todo por la increíble riqueza de los medios reunidos por
sino romanzesca, una novelera y fantasiosa muchacha que vive fuera de OPERA RARA: la Academy of St. Martin-in-the-Fields, perfecta bajo la
la realidad, imbuida de las mil peregrinas ideas y actitudes que la nove- batuta del indefectible David Parry, quien el pasado febrero nos habla-
la gótica y el romanticismo emergente -no olvidemos que la pieza de ba de la obra en estas páginas; y un sorprendente plantel de solistas, ver-
teatro original de la que la ópera deriva, La donna dei romanzi, debida daderos lujos en los roles más humildes: ante todo Elisabetta Scano, per-
a la pluma de Augusto Bon, data de 1819- han hecho germinar en su fecta como Antonia por la pureza de su bello timbre, su deliciosa ironía
cabeza, convirtiéndola, como rica heredera que es, en fácil presa de y sus impecables agilidades; Pietro Spagnoli (Orfeo con Savall en la
una corte de embaucadores a cuyo frente figura este «uomo nero» de pasada temporada del Real), genial como Filidoro, el hombre negro en
oscuro atuendo y sombrío aspecto sugeridor de un misterioso origen y su exagerada caracterización de pícaro travestido en romántico y final-
un trágico destino, quien resulta ser un farsante barbero decidido a mente resignado a su suerte barberil; Bruno Praticò como el omnipre-
mejorar su suerte mediante tal ardid. Por supuesto, todo se descubrirá a sente Tommaso el Solitario, abundante en recursos cómicos de buena
su debido tiempo, y la escarmentada Antonia, tras pedir perdón humil- ley; Alfonso Antoniozzi -el último Falstaff en la Zarzuela madrileña-,
demente a su padre, el Conde, se despide en un alegre rondó de sus que duplica rol como Conde y Nicola; la mezzo Adriana Cicogna como
novelescas veleidades («Romanzieri: addio per sempre») anunciando su Chiarina y ¡pásmense! nada menos que Bruce Ford y Paul Austin Kelly
intención de dedicarse a la más frenética vida social. en los breves roles de los dos pretendientes lechuginos. Hasta el papel
La segunda circunstancia que distingue a La romanzesca entre todo de Giappone, que sólo tiene breves frases de apoyo en la introducción,
el catálogo del Donizetti maduro es que es la única obra cuyo libreto no es confiado a Clive Bayley, aclamado Ferrando en la reciente versión
nos ha llegado, y del que sólo caben por tanto conjeturas en base a la inglesa de Trovatore para Chandos (Gramophone dixit).
comedia original y, por supuesto, al texto de los números cantados que Una gran fiesta operística, en suma, que los donizettianos agradece-
figuran en la partitura autógrafa o en la publicada por Schoenenberger mos en lo que vale, también, una vez más, porque nos permite docu-
en París en 1855. OPERA RARA ofreció la obra en Camden con un libre- mentarnos a fondo sobre las peripecias de la obra gracias a las exhaus-
to del fallecido creador del sello Don White, cuya acción, ambientada tivas notas del habitual Jeremy Commons. OK, OR.
en los locos años veinte, era protagonizada por una «novelista» (aún no
se había descubierto el verdadero título) que prefería a los héroes de sus Santiago Salaverri
novelas en vez de a su paciente adorador; en la presente grabación OR
opta por renunciar a un libreto apócrifo y ofrece una sinopsis argumen-
tal que enlaza entre sí los textos de los números musicales con plausi-
bles resultados. G. DONIZETTI: La romanzesca e l’uomo nero / Antoniozzi, Scano, Cicogna, Kelly,
El autor del texto llegado a nosotros en esta forma parcial es Monti, Spagnoli, Praticò, Ford, Bayley / The Academy of St. Martin-in-the-Fields. Dir.:
David Parry / OPERA RARA / Ref.: ORC 19 (1 CD) D1
Domenico Gilardoni, un estricto coetáneo de Donizetti que suministra-
(3)
Misas Resveilles vous y Ave Regina Coelorum de Fabio Bonizzoni presenta obras de Giovanni Salvatore
Guillaume Dufay (ca. 1397-1474), por Cantica Symphonia (1610-1688) en un nuevo disco de GLOSSA

Flores de virtud El teclado napolitano


L
a figura y, sobre todo, la obra de G. Dufay resultan, todavía a fina-

G
les del siglo XX -y quizá ahora más que nunca- tan fascinantes iovanni Salvatore fue la figura más representativa del
para los estudiosos del período, los musicólogos y los amantes en barroco napolitano entre Gesualdo y Provenzale. En las
general de la música antigua, como lo debieron de ser durante su vida notas del disco, Dinko Fabris lo define con razón como
para los poderosos mecenas a los que sirvió durante su larga e itine- «uno de los casos más llamativos entre los grandes compositores
rante existencia, allá por el siglo XV, en la colosal encrucijada de enor- olvidados de la historia de la música europea del siglo XVII». Que
mes cambios que supuso la transición de los tiempos medievales a los las razones de este olvido fuesen del todo accidentales ya había
modernos. Es por ello que cada nueva grabación salida al mercado quedado claro cuando en 1996 la Capella dei Turchini sacó en
con obras de este verdadero «Príncipe de la música» tardomedieval,
compacto una pequeña muestra de
suponga una expectación y una emoción difíciles de explicar para
todos aquellos que desconocen o no aprecian su arte sublime y divi- su producción vocal (Opus 111,
no. OPS 30-194). Ahora, el compacto
En su tercer registro para el sello italiano STRADIVARIUS, en la GLOSSA, centrado en la obra para
serie Dulcimer, dedicada como todos ustedes saben a la música anti- teclado, nos confirma en aquella
gua, la excelente formación Cantica Symphonia, codirigida por el primera opinión. Las fascinantes
flautista Kees Boeke y el tenor Giuseppe Maletto, presenta una graba- obras de este compositor respon-
ción que desde estas mismas líneas auguramos será repetidamente den a los criterios de la época y al
premiada y alabada por toda la crítica internacional. Dos son las obras mismo tiempo los trascienden
elegidas para la configuración de tan exigente programa, dos verda- desde la captación de una emotivi-
deras flores de virtud, las misas Resveilles vous y Ave Regina dad y una vitalidad absolutamente
Coelorum, primera y última de las que completan el ciclo íntegro de modernas. Escúchese por ejemplo
las compuestas por Dufay entre 1423 y 1472 aproximadamente. la Toccata prima para clave, con
Asimismo, se ha tenido el acierto y el buen criterio de incluir la bella sus bien marcadas secciones, alter-
balada Resveilles vous, compuesta nándose como otros tantos caprichosos cambios de carácter, la
en 1423 para celebrar el matrimonio flexibilidad improvisadora, las piruetas extrovertidas e inconteni-
de Carlos Malatesta con Vittoria bles de los dedos por todo el teclado. Habrá que esperar las com-
Colonna, y de la cual Dufay pudo posiciones juveniles para piano de Prokofiev y Shostakovich para
tomar el tenor para su misa, constitu- recuperar semejante convicción en las virtudes caracteriales del
yendo así el testimonio más antiguo
teclado.
conservado de una misa parodia
completa, siguiendo de esta manera La formación de Salvatore se desarrolló alrededor del círculo
la estela dejada por compositores de Gesualdo. Su prestigio llegó a superar los confines de Nápoles,
como Zachara da Teramo o pues algunas de sus obras figuran en colecciones venecianas. No
Bartolomeo da Bologna a finales del obstante, tenemos noticias fiables de él a partir de 1641, año en
siglo XIV y principios del XV. Según que se edita su primer libro de ricercari, canzoni, toccatas y ver-
las eruditas y extensas notas firmadas sos «per rispondere nelle Messe con Organo al Choro». De esta
por Kees Boeke, es muy probable colección procede la selección de piezas que Fabio Bonizzoni
que la misa fuera compuesta por interpreta parte al clave y parte al órgano. La audición revela una
aquellas mismas fechas (1423), aun- doble ascendencia estilística: por un lado el cromatismo experi-
que para los musicólogos actuales todavía resulta difícil establecer mental heredado de la escuela de Gesualdo; por otro, la asimila-
una fecha exacta de composición, y ello a pesar de que el estilo y la ción del lenguaje para teclado de Frescobaldi. Y Frescobaldi es la
construcción polifónica, descritos y analizados de forma muy brillan- referencia primordial incluso en los criterios formales de este pri-
te por este autor en las notas del libreto, indican que se trata de una mer libro. La impresión no cambia al abordar la vertiente sagrada
obra de juventud del compositor, anteriormente conocida como Misa de la Messa della Domenica, que recoge piezas para órgano pen-
Sine Nomine y definitivamente bautizada, no hace mucho, con su sadas para acompañar y comentar los varios momentos de la
actual nombre por el eminente musicólogo D. Fallows.(1) misa. En la Toccata inicial se respira ya un aire extraordinario: una
Por su parte, la segunda de las misas grabadas, Ave Regina feria de repentinos cambios de color llevada a cabo gracias a la
Coelorum, presenta unas características en la composición que se articulación asimétrica de los pulsos y las armonías. Salvatore
hallan en evidente contraste con la anterior, de sofisticada elaboración
replica el modelo (y la hazaña) de los Fiori musicali. Firme en el
técnica y de densa escritura y estructura polifónica, características que
nos hablan de una obra de envergadura y madurez. El Cantus firmus dominio del contrapunto y los cruces armónicos (léase durezze),
está tomado de la conocida antífona del mismo nombre que también el compositor enfoca los «artificios» (en el sentido barroco del tér-
sirvió para la creación del motete homónimo incluido en el anterior mino) de la escritura desde una óptica directa y epidérmica, con
registro de esta misma formación para el sello italiano (Fragmenta autonomía respecto al tono más intelectual adoptado por
Missarum, STR 33440). Frescobaldi. El resultado es un himno al regocijo y la reflexión en
Los músicos se sitúan en un altísimo nivel de calidad técnica, donde se esclarecen el pasado y el futuro de la música barroca
pudiéndose afirmar que estamos, posiblemente, ante los mejores napolitana. En el Kyrie, Gloria, Sanctus y Agnus Dei, se alternan
conocedores del repertorio sacro de Dufay y, sin duda, ante una de las las piezas para órgano con el canto gregoriano (a cargo de la
formaciones que mejor entienden la polifonía de finales del medievo Schola Stirps Jesse), una solución que ya había adoptado
y de los albores del Renacimiento. Su reciente grabación con obras de Alessandrini en su interpretación de los Fiori musicali (Auvidis).
C. Festa (STR 33439) fue toda una revelación en la interpretación de Con este disco, GLOSSA lleva a cabo una de sus contribucio-
la música sagrada de ese período. nes más valiosas y originales a la investigación del repertorio ita-
Cantores e instrumentistas nos ofrecen, pues, un trabajo de alta pre- liano del siglo XVII. La excelencia del resultado ha de adscribirse
cisión vocal e instrumental en unas interpretaciones excepcionales, también a la interpretación de Bonizzoni. El que hasta la fecha se
cargadas de una serena belleza y una desbordante aureola mística que ha lucido como miembro del grupo La Venexiana (véanse en este
nos acercan y transportan, en un abrir y cerrar de ojos, al mismo mismo número los Madrigales de Gesualdo) añade leña al fuego
«otoño de la Edad Media». de una producción modélica. Los instrumentos utilizados, de
notable belleza tímbrica, son un clave italiano de 1678 y un órga-
Francisco de Paula Cañas Gálvez no Bizarri-Antegnati (1519-89).
(1) Un análisis exhaustivo de todas las obras de G. Dufay, además de un
Stefano Russomanno
completo bosquejo biográfico del compositor, lo pueden encontrar ustedes
en su libro, ya clásico, Dufay, Londres 1987 (2ª ed. corregida y aumentada).
G. SALVATORE: Caprichos, Canciones y Toccatas - F. LAMBARDO: Toccata - DON
G. DUFAY: Ballata «Resvellies vous»; Misa «Resvellies vous»; Misa «Ave Regina coelo- CARLO GESUALDO: Messa della Domenica / Fabio Bonizzoni (clave y órgano) /
rum» / Cantica Symphonia. Dirs.: Kees Boeke y Giuseppe Maletto / STRADIVARIUS / Schola Stirps Jesse. Dir.: Enrico De Capitani / GLOSSA / Ref.: GCD 921501 (1 CD)
Ref.: STR 33569 (1 CD) D2 D2 (-20% de descuento) [Oferta especial de lanzamiento]

(4)
Primicia mundial de la Selva de Varij Passaggi, de Francesco y Riccardo Rognoni, en SYMPHONIA

Del bello arte de la disminución


F
ue durante el siglo XV cuando el arte de la disminución comenzó a desarrollarse con la intención de obtener de los instrumentos
más utilizados durante aquel tiempo (laúd, flauta, órgano, etc.) la misma expresividad que poseía la
voz humana en el canto. Su posterior evolución, ya durante el siglo XVI, de la mano de composito-
res y maestros de renombre como el español Diego Ortiz (Trattado de glosas, 1553), Dalla Casa, Bonizzi
o los hermanos Bassano, hizo madurar aquella práctica, que alcanzó su punto de máxima madurez
durante los albores y primeros decenios del período Barroco con los hermanos Rognoni (ambos falleci-
dos en la segunda década del XVII), para, finalmente, agonizar en lenta y larga decadencia, durante el
siglo XVIII, cuando los gustos y las modas musicales, al igual que las formas políticas y sociales, empe-
zaban a transformar Europa.
La obra de Francesco y Riccardo Rognoni Selva de Varij Passaggi, publicada por vez primera en Milán
en 1620, marcó un hito en el arte de la disminución. Para sus autores el término de dimminuire alla bas-
tarda, eje central de la publicación, se podía realizar bien con la voz humana, bien con instrumentos
como el órgano, el clavecín, el arpa, el corneto o el laúd, aunque la viola de gamba o viola bastarda (de
ahí el término diminuire alla bastarda), debido a su expresividad melódica y a lo delicado y exquisito de
su sonoridad, era el instrumento idóneo sobre los demás para realizar estas disminuciones «... con ele-
gancia y, sobre todo, muy bellos golpes de arco».
El excelente conjunto Ensemble D’Allegrezza, compuesto en su mayor parte por italianos y dirigido por la veterana Nanneke Schaap,
encargada de la ejecución musical en una viola de gamba de bellísima sonoridad construida por Gasparo da Salò en el siglo XVI, pre-
senta un trabajo de verdadera calidad repleto de enormes dificultades técnicas. Además, se ha tenido el acierto de ejecutar las disminu-
ciones de Rognoni tras incluir primero algunos madrigales en su versión vocal original. Así, por ejemplo, el bellísimo Io son ferito, de
Giovanni Pierluigi da Palestrina, tras ser cantado, es inmediatamente disminuido de manera muy delicada por la viola soprano de Schaap
acompañada del órgano, con pasajes virtuosísticos de extrema complejidad técnica.
Estamos, sin duda, ante un valioso e interesante CD, magníficamente presentado, que viene a engrosar el todavía escaso número de
grabaciones dedicadas al bello y difícil arte de la disminución.
F.P.C.G.
F.&R. ROGNONI - Selva de Varij Passaggi, 1620 - Música vocal con acompañamiento instrumental / Diversos solistas / Ensemble D’Allegrezza. Dir.: Nanneke Schaap / SYMP-
HONIA / Ref.: SY 00176 (1 CD) D2 (-20% de descuento) [Oferta especial de lanzamiento]

Novedades renacentistas en GLISSANDO, el sello de Peter Czornyj

Glorias sacras e imperiales


L os aficionados a la música antigua tendremos esta temporada
más de un motivo para el regocijo. Pero sin duda uno de ellos
es la reciente distribución en España del sello GLISSANDO. Su
productor ejecutivo, Peter Czornyj, el que fuera durante muchos
ticas obras maestras en el género del contrapunto: Inviolata, integra
et casta y Conditor alme siderum. Varios de los ejemplos propuestos
contienen dobles textos que son cantados simultáneamente. El com-
pacto ha sido grabado en la capilla de un monasterio benedictino
años responsable del sello Archiv, es un viejo situado en medio de un bosque bávaro: en el
conocido de los seguidores de la música preba- registro se escuchan los cantos de los pájaros y
rroca. Su nombre es el paradigma de la precisión hasta las campanas del monasterio en el amén
y de la exigencia a la hora de capturar registros final de la última pieza. El resultado no puede ser
sonoros. La transparencia prístina e impecable más delicioso y realista.
de sus tomas de sonido -en una época en la que Carolus Maximus es un bello souvenir sonoro de
los recursos técnicos no alcanzaban a veces el la muestra «Carlos V (1500-1558). Dominio y
nivel requerido- es legendaria. derrota de Europa». Se trata de un compendio de
En esta ocasión queremos reseñar dos com- música compuesta a la mayor gloria del
pactos unidos entre sí por más de un nexo: han Emperador. Las piezas escogidas para la graba-
sido grabados en el mismo sello con poco más ción van entretejiéndose, reconstruyendo deta-
de un año de diferencia, por los mismos intér- lles de la biografía del monarca. El tema de la
pretes y en relación con dos interesantes exposi- popular Mille Regretz de Josquin, que según el
ciones en Bonn. historiador R. Stevenson debió de ser la música
Musica Vaticana fue publicado en conjun- favorita de Carlos V, se reconoce en varias de las
ción con «El Renacimiento tardío en el Vaticano composiciones -por supuesto en la versión ins-
(1503-1534): arte y cultura en la Roma Papal», e intenta presentar trumental o Canción del Emperador que elaborase Narváez.
una visión de conjunto de las obras de arte musicales contenidas en Diversas piezas y fragmentos de misas de Morales, Gombert, Lassus
los libros corales de la Capilla Sixtina. Las omnipresentes texturas y Crecquillon completan un interesante compendio. El evento aso-
polifónicos nos recuerdan, por su brillo y delicadeza, los ricos mati- ciado a cada una de las piezas escogidas se refleja fielmente en el
ces de color -recientemente resucitados por sucesivas restauracio- libreto que acompaña al disco.
nes- presentes en cada pliegue de las ropas de los personajes de los Los componentes del grupo americano Pomerium y su director
frescos pintados por Miguel Ángel. Esta opinión no es sólo mía: ya Alexander Blanchly, que graban también asiduamente para el sello
Cosimo Bartoli, en sus Ragonamenti Accademici (1567), se expre- Archiv, nos presentan aquí dos programas exquisitos en una inter-
saba de manera similar con respecto a la música de Josquin -de pretación magistral avalada por diversos premios de la crítica inter-
quien se incluyen aquí Benedicta es, celorum regina, y Virgo saluti- nacional.
feri-, compositor cuyas obras aparecen repetidas veces en los
manuscritos vaticanos y cuya influencia posterior es claramente Belén Gallego
manifiesta. Varias sorpresas nos depara este disco, aunque una de
las más bellas es sin duda la innovadora estructura armónica del MUSICA VATICANA - Música de los Manuscritos Vaticanos (1503-1534) / Obras de
Desprez, Da Silva, Mouton, Genet, Festa y Willaert / Pomerium. Dir.: Alexander Blachly
Omnis pulchritudo domini de Andreas de Silva, sin olvidar el bri- / GLISSANDO / Ref.: 779001-2 (1 CD) D2
llante Enixa est puerpera de Willaert, el canon Tua est potentia de
CAROLUS MAXIMUS - Música en los tiempos de Carlos V / Obras de De Lasso,
Mouton, o las sobrecogedoras Lamentatio Jeremie de Carpentras. Se Gombert, Desprez, De Narváez, De Morales y Crecquillon / Pomerium. Dir.: Alexander
incluyen un Pater Noster y otros dos motetes de Festa que son autén- Blachly / GLISSANDO / Ref.: 779008-2 (1 CD) D2

(5)
Interesantes novedades del Barroco italiano en el sello DYNAMIC

Alientos del barroco italiano


E l sello italiano DYNAMIC presenta dos
discos de incuestionable interés históri-
co. Por un lado se ha editado un doble
compacto dedicado a los Concerti et
realizado una admirable restitución de las
doce obras del Op. I de Brescianello. Se
trata de una orquesta de instrumentos anti-
guos que suena con palmaria claridad de
prueban sus composiciones instrumentales.
Como botón de muestra quedan los avatares
conocidos por sus Invenciones Op. X para
violín y bajo continuo, de las que algunas
Sinphonie Op. I (1738) del compositor flo- líneas, redondez tímbrica, conocimiento fueron copiadas por Bach y posteriormente
rentino Giuseppe Antonio Brescianello (c. estilístico y que cuenta con unos solistas atribuidas por error, durante muchos años,
1690-1758), del que no existían grabaciones violinísticos de técnica más que desahoga- al compositor alemán por su deslumbrante
precedentes. Música la suya que atestigua da. El goce del sonido barroco está con ellos interés polifónico. Los motetes del Op. III de
que Vivaldi tenía muy notables Bonporti muestran esa especial
seguidores entre sus compatrio- facilidad melódica -que a menu-
tas y que, aunque a muchos de do recuerda a Vivaldi- y esa for-
ellos les costara acostumbrarse a midable escritura contrapuntísti-
las audacias del cura rojo, fue sin ca que prima los diálogos meló-
duda un estilo que se impuso dicos concertados entre la voz
durante lustros, tras el apolíneo solista y los dos violines. Obras
periodo corelliano y antes de la de máxima categoría que han
llegada del precursor clásico. En encontrado una interpretación
efecto, estas sinfonías y concier- digna en los músicos de la
tos de Brescianello son vivaldia- Accademia I Filarmonici -con
nos en forma y espíritu, y deno- instrumentos originales- y en la
tan una sabia mano compositora, soprano Gemma Bertagnolli. Sin
indudablemente virtuosa y muy poseer demasiado refinamiento
conocedora de las posibilidades expresivas del todo garantizado. estilístico ni un empaste tímbrico redondo,
del legendario estilo violinístico de la músi- El segundo lanzamiento de DYNAMIC los músicos logran una lecturas coherentes y
ca italiana. Sin llegar al teatro y a la poesía aborda la obra de uno de los más grandes claras, con unas cuerdas ágiles y una sopra-
de Vivaldi, Brescianello brinda una escritura compositores del último Barroco italiano: el no con musicalidad y técnica solvente. La
sobria y robusta, que depara las emociones tridentino Francesco Antonio Bonporti sustancia de las obras impone en cualquier
propias del género orquestal barroco: exqui- (1672-1749). En el que es el primer volumen caso el interés del registro.
sitez constructiva, vitalidad rítmica y acusa- de lo que se anuncia como la grabación
das pulsiones afectivas contrastadas entre integral de la obra bonportiana -algo que Pablo Queipo de Llano Ocaña
los tiempos lentos y los rápidos. Música sin hay que celebrar-, se ofrece su Op. III, que
pretensiones -el contrapunto tiene escaso se compone de seis motetes para soprano, F.A. BONPORTI: La obra completa (Vol. 1) - 6 Motetes
para canto solo, op. 3 / Gemma Bertagnolli (soprano) /
relieve: no se incluyen fugas, apenas algu- dos violines y bajo continuo, colección Accademia Filarmonici. Dir.: Alberto Martini / DYNA-
nos episodios fugados- pero que satisfará a publicada en Venecia en 1702. Bonporti, de MIC / Ref.: CDS 280 (1 CD) D2
los amantes del Barroco por la brillantez de orígenes nobles y ordenado sacerdote, pose- G.A. BRESCIANELLO: Conciertos y Sinfonías, op. 1 /
su forma y la coherencia de su contenido. El ía una fascinante inventiva melódica y una Banchetto Musicale / DYNAMIC / Ref.: CDS 291/1-2 (2
CD) D2 x 2
conjunto historicista Banchetto Musicale ha sabiduría contrapuntística eminente, como

GLISSANDO presenta un magnífico disco con música religiosa inédita de Johann Hermann Schein (1586-1630)

Tercer Sch-, tercer sobresaliente


E n diciembre pasado decíamos maravillas en este boletín de
un disco de S. Scheidt (Ricercar). Unos meses después era F.P.
Cañas quien hacía lo propio con otro
registro de H. Schütz (CPO). Hoy es una graba-
visitó Italia acogía las novedades que llegaban del Sur. Se trata de
un repertorio que hasta hace muy poco tiempo permanecía igno-
rado -se sabía de las incursiones de Schein en
el campo del gran concierto, pero sus frutos se
ción en el jovencísimo sello GLISSANDO del daban por perdidos-, que se graba aquí en su
tercer Sch- del barroco temprano alemán, mayoría por primera vez, y que nos hace entre-
Johann Hermann Schein, la que se hace mere- ver las cimas que hubiera alcanzado su autor si
cedora de los más calurosos elogios. Recoge la Parca no se hubiera servido de tantas guada-
una docena larga de partituras creadas durante ñas -tisis, gota, escorbuto, mal de la piedra-
la estancia del compositor en Leipzig, ciudad a para segar su vida prematuramente. Schütz,
la que llegó en 1616 para desempeñar las fun- como se sabe, lloró amargamente la muerte de
ciones de cantor de Santo Tomás, tras haber sido su amicus carissimus y le dedicó el conmove-
fugaz maestro de capilla de la corte de Weimar dor motete fúnebre Das ist je gewisslich wahr.
y, antes, preceptor de los hijos de un potentado La interpretación corre a cargo de Roland
compañero de estudios en Weissenfels. Son casi Wilson y sus grupos La Capella Ducale (entre
todas obras compuestas por encargo de ricos cuyos miembros sobresalen la soprano
burgueses que querían solemnizar diversos Gundula Anders, el tenor Wilfried Jochens y el
acontecimientos de su vida familiar -bodas, bajo Harry van der Kamp) y Musica Fiata Köln.
funerales- o del Consejo Municipal para festejar determinados Bastan sus nombres para saber que no hay una mera tarea de
actos institucionales -las consabidas elecciones periódicas-. De desempolvado de partituras y lectura de notas, sino una verdadera
variada estructura y distribución, van desde las sencillas piezas resurrección, insuflándoles el aire de la vida y dotándolas de un
para coro a cinco o seis voces a cappella, emparentadas con el esti- cuerpo apolíneo o afilado, según los casos, y -esto siempre- de un
lo madrigalesco con el que solía identificarse en su época, a la espíritu noble, distinguido, refinado... rozando lo sublime: un
complejidad de los grandes conciertos policorales, dotados de una deleite para el oído, un bálsamo para el alma que ningún amante
instrumentación suntuosa (flauta, corneta, bombarda, fagot, trom- de la música antigua debería perderse.
peta, trombón y cuerda en el Te Deum que cierra el disco; coro de Mariano Acero Ruilópez
trompetas, timbales, flauta, corneta, trombones y cuerda en el
Aleluya inicial), pasando por todas las combinaciones intermedias, J.H. SCHEIN: Salmos de David / La Capella Ducale - Musica Fiata Köln. Dir.: Roland
y dan cumplida cuenta del fervor con que este hombre que nunca Wilson / GLISSANDO / Ref.: 779006-2 (1 CD) D2

(6)
Obras para violoncello de Giovanni Battista Claudio Cavina y La Venexiana presentan el Cuarto Libro de madrigales
Vitali (1632-1692), en STRADIVARIUS (1596) de Gesualdo da Venosa (c. 1561-1613)

El centro barroco Las pasiones del príncipe


E
l boloñés Giovanni Battista Vitali representa el

E
n su exploración del madrigal ita- Cuarto Libro ha de ser considerado
perfecto exponente de la generación del liano, el grupo La Venexiana va como la “encrucijada” del entero desa-
Barroco central italiano. Eminente violinista y siguiendo desde hace cuatro años rrollo musical de Gesualdo, que condu-
compositor, en su obra se dan la mano la escritura un recorrido tan original en las pro- ce hacia las inminentes y milagrosas
arcaica del primer barroco -el llamado estilo fan- puestas como coherente en sus líneas últimas metas”. La sombra de
tástico, pleno de caprichos y sorpresas melódicas y directrices. Empezó en 1997 con un Luzzaschi es aquí particularmente evi-
armónicas- y el triunfo final de la música moderna monográfico sobre Sigismondo D’India, dente. El madrigal Il sol qual or più
tonal, la música de la iluminación y de la razón, exponente punte- splende arranca
alla por la década de 1670. Es por ello que el inte- ro de la última desde un delica-
rés de las colecciones publicadas por Vitali es fase del melodra- do juego de rever-
máximo, ya que evidentemente el tránsito de un ma, impregnado beraciones, que
lenguaje a otro no fue brusco, sino progresivo, lo de humores ge- luego se enturbia
que deparó que muchas de sus composiciones, sualdianos mati- en armonías más
que surcaron preciosamente los lustros de la Italia zados a la luz de sufridas. Se perci-
seicentista, se movieran a caballo entre uno y otro las lecciones de be, no obstante,
estilo, al igual que ocurrió con las obras de nume- Wert y Monte- en este Cuarto
rosos compañeros de generación precorelliana. verdi. Siguió la Libro, un tono
Este CD recoge una compilación de música vita- integral del sépti- más aéreo que en
mo libro de ma- las obras del
drigales de Mon- Quinto y el Sexto,
teverdi, abierto a un gusto por las
las experimenta- imágenes rápidas
ciones monódicas y fugaces, alimen-
y al estilo concertado propio del tadas por móviles y breves ornamenta-
Barroco. El interés por la delicada tran- ciones en donde Gesualdo hace refe-
sición desde el madrigal clásico hasta rencia a los virtuosismos de las dame
las aperturas del siglo XVII se vio con- ferraresi. No obstante, la sensualidad
firmada por los siguientes volúmenes más directa de estas piezas se enturbia
dedicados a Luzzaschi y Marenzio. ya en zonas de espasmo cromático,
Ahora, el compacto consagrado a procediendo por súbitas aceleraciones
Gesualdo ofrece un ulterior elemento y deceleraciones. Un puente hacia los
de conexión entre aquellos aconteci- últimos logros. Quien quiera proceder
mientos. En la figura del príncipe de a una comparación con el estilo futuro
Venosa convergen aquellas múltiples del compositor, puede escuchar el
experiencias de manera emblemática. madrigal Mercè grido piangendo (desde
liana para violonchelo y bajo continuo, una vena Gesualdo da Venosa se educó en el el Quinto Libro), que La Venexiana
menos conocida que la violinística. La tradición ambiente napolitano, imbuido tanto incluye como bonus en este mismo
chelística de la Bolonia barroca estaba desde luego por el riguroso contrapunto flamenco compacto.
muy establecida en el último tercio del XVII, habi- (Macque) como por la búsqueda de Hasta la fecha la atención de los
da cuenta de las colecciones para chelo -solo o inusitados efectos expresivos consegui- intérpretes se ha concentrado sobre
con continuo- aparecidas en la ciudad de San dos a través de un exacerbado croma- todo en los madrigales del Quinto y
Petronio por aquellos años, entre los que sobresa- tismo. El matrimonio en segundas nup- Sexto libros, que contienen las obras
len los célebres Ricercari a violonchelo solo de cias con Leonora D’Este le dio la oca- más experimentales y atrevidas del
Domenico Gabrielli y Giovanni Battista Degli sión para acercarse a Ferrara, entonces compositor. No obstante, no me parece
Antonni. Repertorio que explora la sensualidad de uno de los mayores centros del nuevo que se trate, tal como se afirma en las
la línea melódica del chelo, frecuentemente entre- madrigal. Aquí operaban Luzzaschi y, notas del disco, de la primera graba-
gada a un tierno lirismo, y las posibilidades tímbri- esporádicamente, Wert. El nuevo estilo ción integral del Cuarto Libro. Si no me
cas del instrumento. Entre las obras escogidas para se caracterizaba por un mayor drama- equivoco, existe otra bastante reciente
el registro -que también incluye un par de piezas tismo, la tendencia a incorporar las en Tactus, junto con otra ya histórica
del género debidas al contemporáneo Giuseppe experiencias de la reciente monodia, (en cuanto a los criterios de interpreta-
Colombi- predominan las construidas sobre un una más directa sensualidad proceden- ción) realizada en los años sesenta. La
bajo ostinato, que explotan la excitación rítmica te del virtuosismo vocal. Gesualdo interpretación de La Venexiana se man-
intrínseca de esta estructura para deparar intensos llegó a Ferrara con dos libros de madri- tiene en sus coordenadas habituales.
finales melódicos a cargo de la voz superior que gales ya escritos. Durante los tres años Quien haya seguido con pasión la tra-
tañe el chelo. Música que se debate entre el estu- en los que residió en la ciudad, asimiló yectoria del grupo hasta aquí, no que-
dio técnico y el canto expresivo y que ha encon- el estilo de Luzzaschi y tuvo la osadía dará decepcionado. Los cantantes
trado una interpretación muy solvente en manos incluso de ir más allá. No cabe duda de conocen a fondo este tipo de repertorio
del Andrea Amati Ensemble que capitanea Diego que Gesualdo debió de invertir más y en él se encuentran como en su casa.
Cerofolini, quien toca estupendamente el chelo tiempo en la composición que en las Quizá el abandono sonoro y la exte-
barroco con un sonido terso, firme y articulado atenciones hacia su nueva mujer. A este nuación de los acentos de algunos
con el que desgrana las páginas con gran soltura y período se remonta la publicación del madrigales se pierdan un poco en los
animación. La agudeza estilística es muy destaca- Tercero y Cuarto Libro de sus madriga- timbres algo ásperos de las voces. Pero
ble tanto en el trabajo del violonchelista como en les. Algunos estudiosos de la obra no podemos sino alegrarnos ante esta
la totalidad del nutrido grupo de integrantes del gesualdiana piensan incluso que en nueva entrega del grupo italiano y
bajo continuo, que actúa con riqueza armónica y aquellos años el compositor pudo escri- esperar que el viaje prosiga...
gran colorido tímbrico. Una producción sin duda bir la mayoría de los madrigales del
estimulante. Quinto y Sexto libros, que publicaría S.R.
mucho más tarde en Nápoles (1613-
14). GESUALDO DA VENOSA: Cuarto Libro de
P.Q.LL.O. Madrigales, 1596 / Rossana Bertini (soprano);
Como explica en las notas del disco Emanuela Galli (soprano); Claudio Cavina (contra-
G.B. VITALI: Partitas sobre diversas Sonatas para violín - G. Glenn Watkins (uno de los más afama- tenor), etc. / La Venexiana. Dir.: Claudio Cavina /
COLOMBI: Toccata, Chacona y Corrente para contrabajo solo / GLOSSA / Ref.: GCD 920907 (1 CD) D2 (-20% de
Diego Cerofolini (violoncello barroco y bajo de violín) / Andrea
dos investigadores de Gesualdo), «el descuento) [Oferta especial de lanzamiento]
Amati Ensemble / STRADIVARIUS / Ref.: STR 33543 (1 CD) D2
(7)
STRADIVARIUS presenta la integral guitarrística de J.S. Bach Recital violagambístico de Johann Schenck
(c.1656-c.1712), en CPO
Pero, ¿cómo es posible? Danzas, brumas,
poesía...
P
ues lo es. Auque la guitarra la grabación).
en tiempos de Bach era un Y este particular repertorio gui-
instrumento menor al que el tarrístico de Bach, Zigante tiene el

T
odavía no hace un año (enero de 2000) reseñá-
maestro no hubiera dedicado un buen sentido de interpretarlo gui- bamos aquí un estimable disco dedicado al
segundo de su desmesurado inge- tarrísticamente, esto es, utilizando compositor Johannes o Johann (o Jean o
nio, he aquí que con el tiempo y a las claras los amplios y caracte- Giovanni, que de todas estas formas se hizo llamar en
los antojos del hombre se convir- rísticos recursos tímbricos y de sus publicaciones) Schenck. Volvemos hoy a ocupar-
tió en el instrumento doméstico articulación de la guitarra, y tra- nos de este compositor holandés de origen germano,
de cuerda pulsada por antonoma- tando de alejarse por igual de las que vivió a caballo entre los siglos XVII y XVIII y estu-
sia y, para satis- interpretacio- vo en Düsseldorf al servicio del elector palatino
facer las pre- nes románti- Johann Wilhelm II Wittelsbacher, de la mano de uno
tensiones artís- cas y de las de los mejores violagambistas del momento, Lorenz
ticas de los gui- historicistas Duftschmid. Espigando en las obras editadas (Las nin-
tarristas (de que procuran fas del Rin, El eco del Danubio, Scherzi musicali) y en
guitarristas remedar en la los autógrafos conservados en Viena, ha reunido una
muy inteligen- guitarra los variada, representativa y muy bella selección de sus
tes), hacia fina- timbres del obras para viola de gamba, sola o con bajo continuo,
les del siglo laúd o las arti- y para dos violas y continuo. En ella quedan patentes,
XIX y princi- culaciones entre otras cualidades del compositor, su general ele-
pios del XX del violín o gancia y su personal fusión de los estilos francés e ita-
absorbió e hizo del chelo. Así, liano o su dominio
suyo un reper- Zigante pasa de la escritura
torio que Bach por Bach fugada, sin olvidar
compuso extra- como un tor- el extremo virtuo-
ñamente para bellino, pro- sismo de muchas
el violín, el violonchelo y el laúd. nunciando su música con premu- de estas piezas,
Este repertorio bachiano adaptado ra y al tiempo con una claridad que parecen desti-
a la guitarra fue uno de los punta- meridiana, como voceándola y nadas más a músi-
les sobre los que se desarrolló la con un estilo marcado que les va cos profesionales
guitarra contemporánea, en espe- muy bien, por ejemplo, al fugato que a los aficiona-
cial las obras supuestamente dedi- del Preludio de la Suite BWV 995 dos burgueses,
cadas al laúd, y un capricho aña- y a la Fuga BWV 1000. Así inter- principales consu-
dido que fue la Chacona de la preta también una transcripción midores a priori de
Partita en re menor, BWV 1004 de la Chacona que defiende como las obras impresas.
para violín solo. En esto consiste suya pero que interpreta abierta- Destaca en este
la «integral» planteada inteligen- mente con las indicaciones de aspecto la sober-
temente por Frédéric Zigante Segovia, desde el «unghia sul bia chacona en sol mayor, capaz de poner a prueba
como cuarto volumen de la serie ponticello» de la segunda varia- las dotes del más consumado intérprete. Pero tampo-
de grabaciones guitarrísticas que ción hasta el «allargando molto» co faltan graciosos movimientos de danza ni cautiva-
él mismo dirige para el sello del antepenúltimo compás. Salvo dores momentos teñidos de poesía, como el adagio
STRADIVARIUS: las obras de en la resolución del arpegio final inicial o el largo, mitad pizzicato, mitad coll’arco, del
Bach relacionadas real o artificial- de la sección en modo mayor -lo Solo en la menor; y otros preñados de brumosa
mente con el laúd, y la Chacona, que menos idiomáticamente melancolía (los amaneceres junto al Rin, sin duda),
lo que da como resultado un con- transcribió Segovia- y un oportu- como la Sarabanda de la Suite en sol menor o los
junto misceláneo en el que hay no descargo de las armonías en varios que integran el cuerpo central de la Sonata en
obras claramente concebidas para general y en particular en la pri- re mayor.
un instrumento de cuerda pulsada mera sección de arpegios, donde Duftschmid, que bebió en las fecundas fuentes de
-como son la Suite BWV 995, el se evita enfatizar el pedal que Savall, se muestra dominante y seguro, virtuoso y ver-
Preludio, Fuga y Allegro BWV 998 Segovia puso en su Chacona, la sátil como el maestro que es, y extrae de su instru-
y el Preludio BWV 999- al lado de transcripción de Zigante aporta mento un sonido sugerente, amplio, aterciopelado y
obras probablemente relaciona- bien poco, y mi particular sentir profundamente lírico. Le acompañan Sophie Watillon
das con el laúd en su origen, con respecto a esta obra es que, al -otra destacada gambista- en las piezas para dos vio-
como la Suite BWV 997, la Partita igual que los pianistas tienen en las de gamba y Rolf Lislevand y Wolfgang Zerer -¿les
BWV 1006a y la Fuga BWV 1000, repertorio la Chacona de Bach- suenan?- en el bajo continuo. Cuatro grandes músicos
más la Suite BWV 996 para tecla, Busoni sin que se les caigan los que firman un trabajo magistral. Los aspectos técnicos
que sólo por estar dedicada al anillos y con bastante honra, los de la grabación se ajustan a los exigentes patrones de
Lautenwerk (un instrumento simi- guitarristas deben tener la de la casa y en el folleto, además de las habituales notas
lar al clave pero con cuerdas de Bach-Segovia, que es básicamen- sobre autor y obras, el propio Duftschmid narra una
tripa) se coló en el repertorio lau- te el mismo caso, y dejarse de historia se non vera, ben trovata -o, al menos, bella-
dístico de Bach; y, finalmente, la inventos. Por lo demás, el disco es mente imaginada- acerca del enigmático título de la
Chacona para violín, cuyo esta- una joya más de la colección gui- que sería última colección de obras para viola de
blecimiento en el repertorio guita- tarrística de STRADIVARIUS. gamba de Shenck (de la que, desgraciadamente, sólo
rrístico se debe a Andrés Segovia, se conserva la parte del bajo continuo) y que ha ele-
aunque con unos precedentes que Javier Suárez-Pajares gido para poner al frente de este espléndido disco: Las
Zigante se complace en señalar fantasías bizarras de la gota.
muy oportunamente en sus siem- M.A.R.
pre concienzudas notas (este gui- J.S. BACH: Integral de la música para laúd /
Preludio con la Suite BWV 996; Partita,
tarrista tiene la extraordinaria cos- BWV 997; Preludio en do menor, BWV 999;
tumbre de presentar todos sus dis- Chacona, BWV 1004; Partita, BWV 1006a; J. SCHENCK: Les Fantaisies bisarrès de la Goutte - Obras para viola
Suite para laúd, BWV 995; Preludio, BWV de gamba sin acompañamiento / Suite en sol menor; Solo en la
cos con un estudio que más que 998; Fuga, BWV 1000 / Frédéric Zigante menor; Chacona en sol mayor; Partita en re menor; Sonata I en re
unas simples notas se puede con- (guitarra) / STRADIVARIUS / Ref.: STR mayor / Lorenz Duftschmid (viola da gamba) / CPO / Ref.: 999682-2
33571 (1 CD) D2 (1 CD) D5
siderar como el aparato crítico de

(8)
El manuscrito de Estrasburgo, de Froberger, en espléndida versión de Ludger Rémy

El Wanderer barroco
C
on notable anticipación sobre los charse todas seguidas, hasta perderse en los
tiempos, Johann Jacob Froberger caminos laberínticos de las tonalidades, los
(1616-1667) fue de los primeros en ritmos, los colores instrumentales que el
concebir la música como viaje interior. En clave puede ofrecer. Un arte «hablante»,
una época en la que la producción musical sumergido en el flujo de un discurso ininte-
estaba supeditada al encargo y a la fruición rrumpido, por mucho que éste se presente
de las cortes, Froberger anticipaba en algu- segmentado en sucesiones de danzas. Por
nos aspectos los rasgos del compositor eso, aconsejamos al oyente que se siente y
romántico. La suya es una música solitaria, se deje llevar por estas meditaciones sono-
escrita para él mismo, una especie de auto- ras, sin distinción entre alemandas, gigas,
rretrato cuyas líneas se corresponden con el courantes y sarabandas.
vagabundear por el abierto camino de las Las suites de Froberger están articuladas cuanto más uno se dirige hacia él»...
armonías. Froberger consideraba ser el en cuatro movimientos, cuya disposicíon «Cuanto más tocaba estas piezas, [...] tanto
único capaz de seguir el hilo de su melan- típica (alemanda-giga-courante-sarabanda) más el hombre adorna los ritornelli de
colía. No quería que nadie más tocara sus ofrece importantes temas de reflexión. La manera inteligente y sigue un pulso flexi-
piezas, pues sostenía que los otros intérpre- suite barroca, en su esquema más ortodoxo ble. Apoyándose en el sonido de su instru-
tes las estropearían, al no captar su verda- (alemanda-courante-sarabanda-giga), prevé mento (copia de un clave franco-flamenco),
dero contenido. Siguiendo en esta obse- una progresión binaria «lento-rápido» tanto suaviza las asperezas del dictado musical.
sión, pretendía que a su muerte todos sus en el apareamiento de los movimientos Falta quizá la sensación de que los sonidos
manuscritos fueran destruidos. (alemanda- courante y sarabanda-giga) se creen instantáneamente, que surjan de
Viandante, Froberger lo fue no sólo en su como a nivel macroscópico, trazando una los dedos y mueran con ellos. Rémy inter-
música sino también en su vida. Dejó Viena progresión que arranca desde la quietud de preta un texto escrito, mientras que debería
en 1639 para estudiar en Roma con la alemanda para acabar en la exaltación dar la impresión de que, detrás de lo que
Frescobaldi. Volvió a Viena en 1641 para de la giga. En Froberger, se produce algo está tocando, no hay nada. Pero posible-
empezar cuatro años más tarde una serie de distinto: asistimos a una lentitud que evolu- mente semejante interpretación sea utópi-
peregrinaciones que lo llevarán de nuevo a ciona hasta volver finalmente hacia sí ca. ¿Tal vez tenía razón Froberger al soste-
Italia, luego por Alemania, Países Bajos, misma. La articulación temporal de la suite ner que nadie más que él podía interpretar
Francia e Inglaterra. Vuelve a Europa en de Froberger incluye un par de movimien- sus piezas? Dada la imposibilidad de averi-
1653 para empezar nuevos caminos tos rápidos enmarcados dentro de dos guarlo, preferimos agradecerle a Rémy su
(Holanda, Borgoña...). En esta falta de esta- movimientos lentos. Un proceso biológico meritorio esfuerzo por ofrecernos en las
bilidad podemos ver la señal de una inquie- del sonido que va desde los pasos inciertos mejores condiciones posibles estas maravi-
tud existencial marcada por la soledad y la del nacimiento al agotamiento de la muer- llosas músicas.
dificultad en las relaciones humanas. te, pasando por la energía de la madurez.
Después de Dowland, Froberger es otro Ludger Rémy es perfectamente cons- S.R.
melancólico que hace de su temperamento ciente de las dificultades implícitas en la
saturnino un formidable motor de inspira- interpretación de un compositor «que apa- J.J. FROBERGER: El Manuscrito de Estrasburgo - 14
Suites para clave / Ludger Rémy (clave) / CPO / Ref.:
ción. Sus composiciones habrían de escu- rece tanto más enigmático y fascinante 999750-2 (2 CD) D2 [2 CD al precio de 1]

Integral de los Conciertos y Suites de 1734 de G.P. Telemann (1681-1767), en CPO

Galanterías de las buenas


A migos telemannianos -y perdonen por el horrendo vocablo-
estamos de enhorabuena. Porque la Camerata Köln nos trae,
en una grabación técnicamente irre-
prochable, los Seis conciertos y seis suites
dos en selecciones antológicas, un par de grabaciones completas,
de difícil o imposible acceso actualmente en el mercado español
(y, todo hay que decirlo, no muy allá desde
el punto de vista de la interpretación); de
que el prolífico factótum musical de las Suites, sólo alguna (esta vez notable-
Hamburgo publicara en 1734, en plena mente traducida) había aparecido en
etapa de efervescencia creativa. Dejando, disco. Pero la obra completa nunca se
como solía ser su costumbre, una amplia había grabado. De ahí el interés de este tri-
libertad para la instrumentación que facili- ple disco de la Camerata Köln, que pone
tara su ejecución en el ámbito doméstico - de manifiesto una vez más y por si alguien
su espíritu comercial estaba casi tan desa- todavía lo dudaba, que no tiene rival en
rrollado como su inspiración-, esta doble este repertorio. Siguiendo el espíritu del
serie de obras es altamente representativa compositor, juegan los alemanes con la
de su quehacer en el ámbito de la música instrumentación para imprimir variedad al
de cámara y refleja las habituales influen- conjunto. Flauta travesera, flauta di voce y
cias italiana y francesa en estructura y esti- violín se alternan o complementan y com-
lo, siempre dominadas por la poderosa parten a veces con el clave el protagonis-
personalidad del compositor. Se trata de mo melódico. En el continuo aparecen,
una música contrastada, que combina sin además de clave y violoncelo, la viola de
estridencias diversos motivos de naturaleza diversa; que no rehuye gamba, el laúd y hasta el órgano. Y añaden su sonido limpio, bri-
el erudito contrapunto, pero que también se deja «despeinar» por llante y sensual, su flexibilidad en el fraseo, su alejamiento de cor-
los aires populares; que recoge, en algunos movimientos lentos, los sés, su reconocida musicalidad. Resumiendo, pues: obra completa
ecos del arte vocal; que dignifica su no excesiva dificultad técnica e interpretación netamente superior a lo que hasta ahora había en
con una gran riqueza de invención... Música, en definitiva, encan- el mercado. ¿Hay que añadir algo más?
tadoramente galante -dicho sea esto en el mejor sentido del térmi- M.A.R.
no- e inscrita en la vanguardia de los gustos artísticos de la época,
que el propio Telemann contribuía a configurar y extender. G.P. TELEMANN: 6 Conciertos y 6 Suites 1734 / Camerata Köln / CPO / Ref.: 999690-
De los seis conciertos, había hasta ahora, además de los inclui- 2 (3 CD) D5 x 3

(9)
Il ritorno d’Ulisse in patria, en una visión contemporánea Joyas del Barroco y del preclasicismo italiano,
procedente del Festival de Salzburgo en BONGIOVANNI

Monteverdi à la Henze: Páginas olvidadas


¿feliz culpa? E
n su constante empeño por mostrarnos los tesoros ocultos
de la música italiana del pasado, el sello BONGIOVANNI
nos presenta dos interesantes registros discográficos en los
que se han incluido obras de

S
on muchos, y muy agudos, qué momento lo cuantitativo
autores poco frecuentados
es sabido, los dilemas que deviene cualitativo -que aquí hasta ahora por el mundo de
una ópera como la fasci- equivaldría a traición-? La gran la fonografía, con unas com-
nante Il ritorno de Monteverdi pregunta de los dialécticos. posiciones que son verdade-
plantea, no ya metidos en su La libertad del adaptador es, ras primicias mundiales.
interpreta- sin embar- En el primero de estos dos
ción, sino go, irrenun- compactos se ha grabado un
con vistas a ciable. Hen- magnífico concierto para
la pura y ze nos pro- trompa, oboe, fagot y conti-
simple pues- pone una nuo, conservado en la
ta en pie de versión «de Biblioteca Nacional de París,
la obra: des- autor», de de F. Biscogli, autor descono-
de la divi- firma, para cidísimo de cuya vida y obra
sión en ac- satisfacer las se conocen pocos datos.
tos misma, necesidades Nacido hacia 1740 en Italia,
tan dudosa de un festi- su obra contribuyó de manera evidente a la madurez del estilo
en el origi- val, y como galante dentro y fuera de su país. El concierto, dividido en tres
nal, con los tal hay que atractivos movimientos, comienza con un espectacular y aris-
inevitables encajar la tocrático Largo maestoso-Grazioso al que le siguen un ensoña-
dor Largo e staccato y un delicioso Allegro con spirito culmi-
cortes en el producción,
nante que nos muestra a las claras las maneras de un gran
irregular libreto de Badoaro basada en dos rasgos mayores de músico.
-asumidos ya algunos por el su idiosincrasia creadora: un in- El resto del CD se completa con una colección de cuatro
compositor-, hasta la atribución falible instinto teatral y una afini- breves sinfonías de G.B. Sammartini (1700-1775) muy cerca-
de los papeles vocales, o la coe- dad por la música del pasado y nas ya al gusto galante y protoclasicista que empezaba a inun-
xistencia de estilos de canto asimismo por el tema helénico. dar las capillas musicales y los salones aristocráticos y burgue-
netamente diferenciados según El resultado es un espectáculo ses de la Europa de mediados del siglo XVIII. I Virtuosi Italiani
el personaje de que se trate. Así, que, a la escucha al menos, son los encargados de recrear estas músicas olvidadas, pero
el arcaizante cantar hipervocali- haciendo forzosa abstracción del desbordantes de vida en todo momento, con unas interpreta-
zado de Minerva y el cantar d’af- componente visual -que se adi- ciones llenas de luminosidad y elegante destreza, y a pesar de
fetto, por ejemplo, de Ulises y vina suntuoso-, indudablemente no tratarse de una orquesta de instrumentos originales, habi-
Penélope. Pero, fundamental- funciona. Jeffrey Tate defiende tuales en este tipo de repertorios, superan con creces el traba-
mente, claro está, el grueso del valerosamente la propuesta jo realizado y firman un CD de agradable escucha y placente-
trabajo se concentra en torno a desde el foso. El reparto, sólido, ro disfrute.
la realización de la escritura ins- de buena ley operística, presidi- El segundo de los compactos está dedicado a uno de los
trumental. do por Kathleen Kuhlmann y grandes genios del Barroco italiano, Nicola Porpora (1686-
Un desafío y una verdadera - Thomas Allen, está espléndido 1768), autor más conocido que los anteriores, aunque las obras
y complicada- golosina, en una frente a las largas tiradas decla- aquí registradas constituyen uno de los campos menos explo-
palabra, la labor, para cualquier matorias, bastante ajenas a los rados de la obra del maestro napolitano: la música sacra. Se
han incluido para la confección del programa la solemne
enamorado de Monteverdi... con repertorios cotidianos en que los
Ouverture Royale que abre el compacto, fechada en 1763,
talento suficiente. Y también, cantantes se desenvuelven. La aunque todavía muy marcada por el estilo del Barroco, y tres
con la debida sensibilidad. El orquesta, diseminada por interesantes composiciones sacras: un bellísimo y dramático
talento e, igualmente, la aporta- supuesto en multitud de configu- Salve Regina a cuatro voces para solistas, coro femenino, cuer-
ción musicológica no han ido raciones cambiantes, no le teme das y órgano datado en 1725, un conmovedor Magnificat para
faltando a lo largo del tiempo, a la explosión de los metales en solistas y coro a cuatro voces con violines de 1741 y, final-
aunque tampoco lo resuelvan las apoteosis (sacabuches y cor- mente, el espectacular Laudate pueri para solistas, coro, cuer-
todo. En cuanto a la sensibilidad, netos preveía Monteverdi), pero das, flauta y órgano, acabado en 1760. La evolución estilística
es incalculable lo que ha podido tampoco desconoce aquí y allá es evidente en las obras sacras, desde el Salve Regina, todavía
variar desde aquel remoto 1942 el detalle delicado. muy marcado por el gusto barroco napolitano, al Laudate
en que Luigi Dallapiccola ponía Un momento histórico del pueri, obra de madurez, que presenta ya trazas más cercanas al
a punto su adaptación, de algún Festival de Salzburgo y un hito gusto galante y preclasicista que se iba imponiendo en toda
modo «canónica» desde enton- en la trayectoria de H.W. Henze, Europa. En definitiva, un compacto muy interesante y revelador
ces. Hoy estamos muy resabia- que ahora ORFEO pone a nues- de la calidad y el proceso creativo que sufrió la música de
dos, por fortuna: en parte, gra- tra disposición en una toma Porpora a lo largo del tiempo, cuyo mayor atractivo reside prin-
cias a gente pionera como él. Un sonora a cargo de la Radio cipalmente en la primicia de las obras grabadas. Las ejecucio-
pavor más que justificado al Austríaca, de agosto de 1985. nes musicales a cargo de la Cappella «S. Cecilia» de la Catedral
kitsch planea en nuestros días ¿Feliz culpa? Ustedes juzgarán. de Lucca, con la Orquesta del Teatro Giglio de la misma pobla-
sobre cualquier aproximación Documento inestimable, en ción, ambas dirigidas por Gianfranco Cosmi, resultan más dis-
cretas que correctas, y en algunos momentos las carencias téc-
que no se atenga a unos requisi- cualquier caso.
nicas de los cantantes y del coro, excesivamente numeroso,
tos mínimos de autenticidad: he pueden hacer que perdamos una atención que, desde luego,
ahí lo más rabiosamente con- Jesús S. Villasol Porpora y su música se merecen.
temporáneo hoy en día. Lo con-
trario cuesta cada vez más acep- F.P.C.G.
tarlo, y no por capricho: una C. MONTEVERDI: Il ritorno d’Ulisse in
patria [en readaptación libre de Hans
cosa es el canto para ser acom- Werner Henze] / King, Schenk, Murray, N. PORPORA: Ouverture Royale; Salve Regina a 4 voces; Magnificat; Laudate
pañado por un concerto de «dos Allen, Kuhlmann, Ramirez, Stamm, Pueri / Rigacci, Angella, Lazzara, Bonfatti, Guinis / Cappella «S. Cecilia»de la
Protschka / Orquesta Sinfónica de la Catedral de Lucca y Orquesta de Cámara del Teatro del Giglio de Lucca. Dir.:
laúdes y violines» -lo pequeño Radio de Viena. Dir.: Jeffrey Tate Gianfranco Cosmi / BONGIOVANNI / Ref.: GB 2249-2 (1 CD) D2
es hermoso- y otra, el canto que (Salzburgo, 11.8.85) / ORFEO / Ref.:
C528003D (3 CD) D4 x 3 F. BISCOGLI: Concierto para trompa, oboe, fagot, violín y continuo - G.B. SAM-
ha de porfiar con toda una MARTINI: Sinfonias para cuerdas, trompa de caza y continuo / Diversos solistas
orquesta moderna. ¿A partir de / I Virtuosi Italiani / BONGIOVANNI / Ref.: GB 5606-2 (1 CD) D2

( 10 )
Cassandra, una interesante Cantata dramática de Johann Haselböck y la Wiener Akademie graban para CPO
Christoph Friedrich Bach (1732- 1795), en CPO Il fonte de la Salute, oratorio de Johann Joseph Fux (1660-1741)

El Bach de Alegoría y contrapunto


R
ecientemente, confundido entre simbólico tan antiguo como los oríge-
Bückeburg el bullicio propio de los entreac-
tos de los estrenos -el caracterís-
nes de la propia civilización fue trans-
mitido a través de los cultos religiosos
tico ambiente del foyer de un famoso antiguos y recodificado por la Iglesia

D
e todos los hijos músicos eminentes de Johann templo español del belcanto- escuché en numerosas ocasiones. La tradición
Sebastian Bach, es Johann Christoph Friedrich, el siguiente fragmento entrecortado de del oratorio italiano que Fux aprendió
decimosexto de los engendrados por el Cantor y una conversación entre dos buenos e imitó está repleta de estos símbolos.
noveno de los tenidos con Ana Magdalena, el más olvi- aficionados: «¿Quién?» «Sí, hombre, Es por esto por lo que probablemente
dado por la industria discográfica. Aunque no de forma sí, Fux, aquel este oratorio re-
absoluta: al margen de las consabidas piezas sueltas de compositor barro- sultará oscuro y
las antologías dedicadas a la familia o los hijos del genio, co austríaco, hijo difícil de entender
pueden encontrarse en de un campesino, para el profano;
los catálogos -no tanto que escribió el no se trata de una
en nuestras tiendas- al
Gradus ad Par- de esas brillantes
menos cuatro registros
nassum, un trata- misas de Fux,
monográficos: dos voca-
do de contrapun- aunque presenta
les, firmados por Her-
to, vigente aún en inefables contras-
mann Max, y dos instru-
mentales, a cargo de nuestros días y tes entre luz y
London Baroque y el que sirvió a Mo- tinieblas; no es
flautista M.A. Fournel. zart de libro de una obra maestra
Queda, sin embargo, texto… Seguro del contrapunto
mucho por explorar, y la que has escucha- de las que definen
primicia que ofrece CPO do alguna misa suya muy buena gra- el estilo del compositor austríaco,
nos descubre interesan- bada en CPO, y el oratorio ese de La aunque algunos momentos son reflejo
tes facetas de este com- Deposizione dalla Croce o algo así…» indudable de su arte y de su dominio
positor, que pasó toda su vida profesional (desde 1749 Muy bien, sobresaliente, recuerdo técnico (escuchen sin ir más lejos la
hasta su muerte) en la pequeña, pero ilustrada corte de que pensé. Demasiados datos propor- fascinante obertura). Se observa la
Bückeburg, cerca de Hannover. cionaba nuestro amigo para lo que influencia italiana (en particular de
Allí completó las enseñanzas recibidas de su padre solemos llamar «culturilla general»… Caldara) y un cierto estilo francés en
con la influencia italiana transmitida por el compositor Pero resulta patente que fuera del ciertas partes instrumentales.
Giovanni Battista Sereni, discípulo de Galuppi, que junto ámbito musicológico -e incluso a Podríamos pensar que se trata de un
con el violinista Angelo Colonna dirigió la vida musical veces dentro- el pobre Fux, teórico, encargo. Su estructura incluye una
de Bückeburg hasta el estallido de la Guerra de los Siete gran músico y maestro de figuras sinfonía instrumental inicial, con sólo
Años (1756). Ausentes Sereni y Colonna, fue el todavía como Muffat, Zelenka o Wagenseil, dos coros (al principio y al final) que
joven Bach el elegido para sustituirlos. Su producción, continúa siendo un gran desconoci- parecen enmarcar los contenidos. Y
relativamente cuantiosa, compendia la seriedad contra- do… Y gran parte de la culpa podría en el centro, una sucesión de recitati-
puntística heredada del padre, el melodismo y lirismo ita- achacarse al descuido discográfico vos y arias, que parecen resaltar la
lianos y la elegancia galante de moda en Alemania, evo- que ha sufrido el registro de las obras importancia del texto, interrumpida
lucionando sensiblemente con el paso del tiempo hacia de este compositor. No recuerdo entre tan sólo por un terceto (conmovedoras
el clasicismo, especialmente a partir de su viaje a mis grabaciones otra ópera que no sea llamadas en eco de la Gracia, la
Londres (1778) para visitar a su hermano Johann la Dafne in Lauro. Nunca he podido Misericordia y la Justicia al pecador
Christian y encomendarle a su hijo Wilhelm Friedrich comprar en una tienda ni la Elisa ni la obstinado) y un dueto (ambos pecado-
Georg (el único nieto del Cantor que destacó en música mítica Costanza e Fortezza de la que res solicitando piedad) en momentos
y, luego, el descendiente de mayor relieve que asistiría a todos hablan pero que muy pocos críticos de la obra. Escucharemos al
la inauguración del monumento a su abuelo en Leipzig deben de haber escuchado. Y al llegar demonio en «Puoi peccar quanto tu
en 1843), cuando descubrió a Mozart y quedó fascinado a este punto me asaltan las dudas, y vuoi» acompañado por unos tentado-
por las posibilidades del fortepiano. mi corazón se llena de congoja mien- res y persuasivos vientos; el delicadísi-
Cassandra, la larga cantata que nos ocupa, puede tras formula estas preguntas: ¿Hasta mo acompañamiento instrumental del
fecharse hacia 1769, todavía en su etapa más intensa- cuando tendré que esperar? ¿Viviré lamento del pecador arrepentido «Ah!
mente italianizante. El texto, escrito casi medio siglo para verlo? Y la más importante: si Non si tardi più» nos llegará al alma;
antes para Benedetto Marcello, narra la trágica historia de alguno de los amables lectores tiene las disarmonías de inspiración luciferi-
la hija de Príamo durante la guerra de Troya. Bach, que estas grabaciones, ¿me las podría na del pecador obstinado en «No:
sin duda conocía esta obra, se dejó influir por los plante- prestar? colpa mia non è» pondrán en peligro
amientos del veneciano y concibió su cantata rompiendo Bromas aparte, el doble compacto nuestra fe; el efecto descendente nos
con la tradicional alternancia recitativo-aria para otorgar que aquí reseñamos viene a cubrir hará sentir en nuestra carne la des-
un peso decisivo al recitativo acompañado y al arioso una laguna importante. Il Fonte della cripción que nos hace la Misericordia
(tratados con extraordinaria intensidad y variedad) y Salute aperto dalla grazia nel Calvario de la escena del Mesías exangüe en la
reducir el de las arias de capo (que, no obstante, desem- es un oratorio. ¿O debería decir un cruz; rugiremos junto al demonio en
peñan un papel fundamental en el esquema global), «componimento sacro»? Tal es la indi- «Un destin per me tremendo» y triun-
logrando así una obra de elevado dramatismo en la que cación que aparece en la partitura, y faremos con la Justicia en «Dio potea
aflora su habilidad para expresar musicalmente los diver-
es que realmente la limitación entre mandar il figlio». Y todo en menos de
sos estados del alma humana. Una obra que encuentra
géneros y estilos no era tan clara dos horas y cuarto. Fascinante.
en la incisividad y vitalidad del director Hermann Max -
como podría parecer. Los recursos La audición deparará al aficionado
que por tercera vez se enfrenta en el disco a la música del
empleados en la música, el texto, el algunas indudables sorpresas más; el
compositor- y en la hermosa voz de la acreditada con-
tralto sueca Lena Susanne Norin, por momentos patética, propio título, aparecen repletos de inefable placer de escuchar una vez
tierna, afligida o desesperada, una muy adecuada traduc- alegorías. Cristo, fuente de luz y salva- más el violín de Gunar Letzbor bajo la
ción sonora. ¿Para cuándo alguna de las obras mayores ción, fue inmolado en cruz en el dirección de Haselböck es sólo una
que el Bach de Bückeburg creó en colaboración con el Gólgota, el monte Calvario (Calavera). de ellas.
gran J. G. Herder? Numerosos manuscritos antiguos B.G.
M.A.R. representan la luz de la gracia divina
dimanando de lo alto y penetrando en
el hombre a través de la parte más alta J.J. FUX: Il Fonte della Salute (Oratorio), op. 23
/ Koike, Perillo, Monoyios, Voss, Chum, Bankl
J.C.F. BACH: Cassandra [Cantata dramática para contralto, cuerda y bajo de la cabeza con el fin de «iluminar» / Wiener Akademie. Dir.: Martin Haselböck /
continuo] / Lena Susanne Norin (contralto) / Das Kleine Konzert. Dir.: su entendimiento. Un complicado CPO / Ref.: 999680-2 (2 CD) D2 x 2
Hermann Max / CPO / Ref.: 999593-2 (1 CD) D2
vocabulario, un hermético lenguaje
( 11 )
CPO publica un segundo volumen de Muti dirige Nina o sia La pazza per amore,
Tríos con piano de F.J. Haydn un delicioso título paisielliano, en RICORDI

Belleza germinal Locura de amor


E
l sello CPO nos da la segunda entrega de lo que
parece va a ser una integral de Tríos con piano
de Haydn. Recuérdese que sobre la primera
hablábamos ya en el nº 78 de este Boletín (Enero
« Il mio ben quando verrà» es la página solista central de
la protagonista de Nina, pazza por amore, la ópera más
notoria de Giovanni Paisiello (junto a un Barbero de Sevilla
desplazado de los repertorios por la posterior partitura rossi-
2000), y mostrábamos nuestra complacencia por la niana), estrenada en 1786 en la Opéra-comique de París y
iniciativa, que venía a poner luz y orden en un revisada cuatro años más tarde para Nápoles, convirtiéndose
grupo de obras un poco dejadas de la mano de Dios así en la (considerada)
y de las que afortunadamente hoy ya se sabe casi versión definitiva.
todo. En este registro, cuya fecha de grabación no es Aquella aria, sabrosí-
precisamente sima, transmite per-
reciente -agosto fectamente la situa-
de 1996 (septiem- ción anímica de dulce
bre de 1995 era la y serena melancolía
del primer volu- de quien la canta, una
men)-, encontra- muchacha que, ante
mos los mismos la muerte de su
valores interpreta- amado, se ha refugia-
tivos por parte del do en una ensoñadora
Trio 1790, cuyo locura para apaciguar
centro es el forte- su dolor (al final el
piano tañido por muerto está vivo y
Harald Hoeren - todo acaba en un merecido happy end). La riqueza de su
un antiguo discí- melodía tentó a Alesandro Parisotti, un músico y bibliotecario
pulo de Kenneth napolitano, que la incluyó en alguna de sus colecciones de
Gilbert y Gustav canciones de cámara, manteniendo con ello el recuerdo de la
Leonhardt-, como parece que ha de ser en unas obra y, de rebote, a su creador musical. Tras la popularidad
obras que el propio Haydn calificaba de Sonatas inicial del estreno (la ópera fue favorita de Napoleón
para clave -fortepiano ya para los tríos de los años Bonaparte) llegó tímidamente al siglo veinte, contabilizándo-
80 y 90- con acompañamiento, de acuerdo con la se algunas representaciones aisladas y efímeras. En la última
costumbre imperante desde que quedó práctica- década de este siglo reapareció en Savona (con Patrizia
mente abolido el uso del bajo continuo. En estas Orciani), en Catania (con Marina Bolgan y Bonynge, grabada
interpretaciones, muy respetuosas y dotadas de por Nuova Era) y en Zúrich (con Cecilia Bartoli). Un registro
vigor y suma claridad, a despecho de un tono gene- discográfico de Arts, protagonizado por Jeanne Marie Bima,
ral relativamente seco, el violinista Matthias Fischer, contribuyó a un repentino rejuvenecimiento. Riccardo Muti,
que participaba en el CD precedente, ha sido susti- que ha tenido siempre una mirada atenta hacia el repertorio
tuido sin desdoro por Susanne von Bausznern. del Setecientos (hay que recordar Lo frate ‘namurato de
Penetramos así de la mejor manera en los secre- Pergolesi, Lodoiska de Cherubini, a más de sus Gluck y sus
tos de estas partituras, tenidas como menores, bien Mozart) planteó un acercamiento a Nina con el aporte escé-
que de ellas se desprendan indudables y secretas nico de Giorgio Strehler, cuya repentina muerte dio al traste
bellezas. La más importante de las cuatro es el Trío con la colaboración. Pero Muti, con otro equipo teatral, puso
nº 14, según la numeración de Hoboken, que es en en práctica el proyecto en el escenario previsto (Piccolo
realidad, de acuerdo con la ordenación más moder- Teatro de Milán, ahora justamente Teatro Strehler) y, resultado
na, el nº 27, el cual presenta sorprendentes audacias de aquellas deslumbrantes representaciones, helo aquí en
armónicas y sigue, en su Allegro moderato inicial, fruto sonoro. La obra se canta en italiano con diálogos habla-
un proceso formal de gran amplitud. A destacar la dos -muy trabajados- (la explicación está en el original fran-
línea del teclado, profusamente adornada, en el cés de opéra-comique), y agrupa a un equipo vocal muy opor-
Adagio subsiguiente. El Finale está lleno de detalles tuno: Juan Diego Flórez (Lindoro), Carlo Lepore (Giorgio),
curiosos; el primero es el de que a pesar de ser bau- Michele Pertusi (el Conde) y Daniela Lombardi (Susanna).
tizado como Rondó siga un esquema sonatístico en Para el episódico papel del Pastor, pero con una canción difí-
el que los dos temas básicos son en realidad uno cil y lucida, se cuenta con Giuseppe Filianoti. Mejor imposi-
solo. Un ejemplo del tan alabado tratamiento del ble: quien lo estrenó fue el luego celebérrimo intérprete rossi-
monotematismo por parte del compositor. Esta par- niano Giovanni David, y Filianoti es hoy un aplaudido tra-
titura fue publicada por Artaria en octubre de 1790 ductor de la música del de Pesaro. La discusión podría plan-
junto con los dos tríos siguientes, los núms. 28 y 29 tearse en torno a la elección de la protagonista, la bella y muy
(o, según Hoboken, 15 y 16). Las otras tres que interesante pero irregular Anna Caterina Antonacci. Por el
alberga el disco, las inmediatamente anteriores, se lado escénico tiene su explicación, pues es una actriz comu-
publicaron por ese editor en julio de 1789 como nicativa y emocionante pero en disco, sin la ayuda de la
Op. 57. impactante imagen, los defectos vocales suelen hacerse más
Una nueva posibilidad de disfrute de unas piezas evidentes. Pese a ello, Antonacci logra una caracterización
en las que se encuentra la semilla de grandes logros convincente, merced a su inteligencia musical y dramática,
orquestales o camerísticos. Un excelente banco de más allá de una voz que tímbricamente apenas sugiere la
pruebas. juventud, la pureza y el candor de Nina. Pero en el foso está
Papageno Muti, capaz de solventar las carencias del escenario con una
traducción musical impecable, sensible y teatral. La música
de esta comedia lacrimógena con momentos cómicos es, por
F.J. HAYDN: Tríos para piano, violín y cello (Vol. 2) - Tríos Hob. supuesto, de primera calidad.
XV:11, 12, 13 y 14 / Trio 1790 / CPO / Ref.: 999467-2 (1 CD) D5
Fernando Fraga
También disponible:
F.J. HAYDN: Tríos para piano violín y cello (Vol. 1) - Tríos Hob.
XV/6, 7, 8, 9 y 10 / Trío 1790 / CPO / Ref.: 999466-2 (1 CD) D5
G. PAISIELLO: Nina o sia La pazza per amore / Antonacci, Florez, Pertusi,
Lombardi, Lepore / Orquesta y Coro del Teatro alla Scala de Milán. Dir.:
Riccardo Muti (25.9.99) / RICORDI / Ref.: RFCD 2010 (2 CD) D2 x 2

( 12 )
Giulio Sabino, de Giuseppe Sarti (1729-1802), con la Accademia Bizantina

Redescubriendo el clasicismo
E l auge que recientemente está tomando la obra de Sarti en el
mercado discográfico no puede ser calificado de pura casua-
lidad o capricho de algunas multinacionales del mundo edito-
rial fonográfico. Posiblemente estemos asistiendo al redescubri-
miento de uno de los grandes genios musicales del período clási-
(marzo del pasado año) y reco-
ge toda la emoción de un
registro en directo, sin perder
en ningún momento un ápice
de calidad sonora, lo que con-
co, del que todavía quedan muchas páginas de indiscutible calidad tribuye en gran medida a mos-
técnica por conocer en todos los aspectos de su producción, ya se trarnos con toda lucidez una
trate de ópera, música sacra o puramente instrumental. bellísima y desconocida obra.
Desde estas mismas páginas (boletines de mayo y septiembre de El elenco de cantantes realiza
2000), nuestro buen amigo y compañero M. Acero Ruilópez se una lectura llena de brillo y calidad vocal. Debemos destacar espe-
hacía eco de la carencia de grabaciones de este interesante maes- cialmente a la mezzo Sonia Prina como Primo Uomo en el papel
tro y esperaba con entusiasmo la aparición de próximos registros de Giulio Sabino (que originalmente debió de ser representado por
que hicieran justicia definitivamente a este genio musical. A estas un castrado) y al tenor Giuseppe Filianoti en el de Tito, papeles en
alturas, y tras escuchar este interesante Giulio Sabino, parece claro los que realizan un trabajo de intensa calidad musical y depurada
que el Clasicismo no sólo se queda en Mozart -que por cierto, y técnica vocal en pasajes de verdadero virtuosismo y alta dificultad
dicho sea de paso, no dudó en homenajear a Sarti en su Don técnica. El resto de cantantes, siempre a la altura de las exigencias
Giovanni (ambos se profesaban una sincera admiración mutua, lle- técnicas impuestas en la partitura, contribuyen de manera brillan-
gando a tocar, incluso, juntos en Viena en junio de 1784)- o te, y en algunos casos espectacular (Elena Monti como Prima
Haydn; evidentemente, figuras como el mismo Sarti, o el apenas Donna en el papel de Epponina, o Kremena Dilcheva en el de
conocido Pugnani, por poner dos ejemplos de brillantes composi- Annio), a mostrarnos una ópera bellísima repleta de hermosas y
tores hoy casi olvidados de entre una larguísima lista, contribuye- sensuales arias y escenas de intensa y emotiva fuerza dramática
ron en gran medida a la madurez y al desarrollo de un período y (atentos a los cortes núms. 11 y 21 del II y III actos respectivamen-
una época irrepetibles en la historia de la música. te, «Venite, oh figli! Al vostro sen stringete» y «D’una vita felice»),
Giulio Sabino (Dramma per musica in tre atti) con libreto de Pietro en las que música y poesía se funden creando momentos que se
Giovannini, es sólo un botón de muestra de la impresionante cali- pueden incluir entre los más hermosos de la ópera dieciochesca.
dad y maestría musical que alcanzó Giuseppe Sati en sus años de La Accademia Bizantina, orquesta de instrumentos originales, diri-
madurez. Estrenada en el teatro de San Benedetto en Venecia gida por Ottavio Dantone, coautor con el veterano Sergio
durante el Carnaval del año 1781, pronto conoció un notable Balestracci de la revisión crítica actual de la partitura, nos ofrece,
éxito, alcanzando rápidamente un considerable número de repre- como es habitual en esta espléndida y ya consolidada formación
sentaciones tanto en esta ciudad, tan ligada siempre a la ópera, «historicista», un excelente trabajo que recrea a la perfección lo
como en otras, dentro y fuera de Italia, llegando a lugares tan dis- que debieron de ser las representaciones efectuadas en los distin-
tantes como España, donde fue representada en Madrid en 1787 y tos teatros europeos de finales del siglo XVIII (presten atención a la
1798, Viena (1785) o Berlín (1803). El prestigio alcanzado por la impresionante obertura de más de 8 minutos de duración). En defi-
obra quedó reflejado además de en su elevado número de repre- nitiva, estamos ante una brillante producción con una bellísima
sentaciones, en la extensa cita que hizo G. Casti en el libreto de la música que supone no sólo el redescubrimiento de un gran y des-
ópera Prima la musica e poi le parole, con música sublime de conocido músico, sino también, y ante todo, el de todo un perío-
Antonio Salieri y representada en Viena en el año 1786. do: el Clasicismo.
Evolución estilística, madurez del gusto clásico, equilibrio formal,
brillante instrumentación y virtuosismo vocal, son algunas de las F.P.C.G.
características de esta bella ópera. La grabación, realizada en vivo
(norma habitual en el veterano sello italiano), procede de Rávena G. SARTI: Giulio Sabino / Prina, Monti, Filianoti, Palomba, Lombardi / Accademia
Bizantina. Dir.: Ottavio Dantone / BONGIOVANNI / Ref.: GB 2246/47-2 (2 CD) D2 x 2

Il Paratajo, de Niccolò Jommelli (1714-1774), una nueva rareza de BONGIOVANNI

Otro tutor con pupila y enredos


N
iccolò Jommelli no precisa presentación. Desde hace algunos años el discófilo ha tenido acceso a este músico versátil, de excelen-
te oficio, inspirado y elegante, a través de obras tan diferentes a Armida abbandonata (uno de los mejores trabajos discográficos de
Christopher Rousset y sus Talens Lyriques), Didone (también) abbandonata e Il Vologeso (ambas del muy interesado en su música,
Frieder Bernius). Además de las representaciones escalígeras de Fetonte (una de las teatralizaciones
más deslumbrantes de Luca Ronconi) y las cremonenses de Demofoonte con (¡cómo no!) Bernius.
Ahora nos llega un Jommelli de pequeño formato: el de Il Paratajo, en la primera representación
moderna de esta operita estrenada en París en 1753. Se trata, pues, de un intermezzo a la manera
de La serva padrona de Pergolesi (la más célebre: Paisiello tiene otra) y cuyo lugar y época de estre-
no nos informa de que tuvo algo que ver también en la famosa Querelle des Bouffons que enfren-
tó en su momento a los defensores de la ópera italiana contra la francesa. Es decir, en el substrato
político que funcionaba de fondo: la que representó musicalmente el enfrentamiento entre los que
atacaban y los que defendían a la realeza. Un poco más larga de lo habitual, Il Paratajo ya destaca
como «intermezzo» independiente, separado de la otra ópera «grande», trágica, a la que servía de
descanso y contraste. El argumento gira en torno al típico tutor (Paratajo es justamente un tutor pero
con unas características jurídicas especiales, de carácter económico) que quiere casarse con su
pupila que, según norma habitual en estos casos, ama a otro. Al final hay doble y feliz empareja-
miento, aportando a este tipo de obras una mayor amplitud de miras (espaciales, temporales y dra-
máticas) con respecto al intermezzo tradicional, que constaba normalmente de un rifirrafe entre sólo dos personajes, amo y criada casi
siempre. Il Paratajo se encadena en base a recitativos que unen arias cortas y largas, cómicas y sentimentales, además de un dúo y un cuar-
teto final. La línea melódica es bella y expresiva; la orquestación sencilla pero aclaratoria, complementaria de la situación que los perso-
najes ocultan o no perciben claramente; la interpretación en el admirable Festival de Opera Barga, correcta siempre.

F.F.
N. JOMMELLI: Il paratajo / Curti, Testoni, Sciuto, Andersson / Orquesta de Ópera Barga. Dir.: Giorgio Ubaldi / BONGIOVANNI / Ref.: GB 2252-2 (1 CD) D2

( 13 )
La Juive, en una representación londinense del 73 con Richard Tucker

Las raíces
H alévy debe su fama, como muchos otros compositores, a
una única ópera que fue acogida triunfalmente por el públi-
co no sólo por encontrar el momento adecuado para su
estreno sino por virtudes que ya los críticos de la época reconocí-
todos los reparos que se
le puedan poner al esta-
do vocal de Carreras o a
la adecuación de
an en su partitura: «Íntima y profunda emoción capaz de insuflar González, el resto del
un nuevo hálito de moralidad a su tiempo...», «Sú música irrumpe equipo dio una lección
en lo más íntimo de la naturaleza humana», etc., y el mismísimo de canto, tanto Furlanetto, con un fraseo excelente, como
Wagner se incluye entre los personajes que no dejaron de alabar- Anderson (y no digamos Varady).
la. Posteriormente, y después de un año de paseo triunfal, sola- En la grabación de MYTO, inevitable aunque se tenga la antigua
mente su siguiente ópera -L’éclair- alcanza alguna resonancia y se edición de Legato (pues ésta suena mucho mejor), observamos a
repone en una ocasión; del resto, silencio. una Rachel interesante por el color de voz; no hay que olvidar que
El tiempo, justo e injusto, entierra en el olvido el trabajo de este papel lo estrenó Marie-Cornelie Falcon, cuya voz oscura y
muchos grandes artistas hasta que llegan épocas de sequía y la bús- potente, con elementos de mezzo, dio lugar a la clasificación de
queda de pozos da con obras, en pocas ocasiones maestras, en «soprano falcón». El resto cumple, incluido Anton Guadagno. Sin
otras bastante interesantes y, en las más, perfecta y justificadamen- embargo, la joya de la grabación, procedente de una representa-
te olvidadas. Desde hace unos años vivimos tiempos en los que se ción celebrada en Londres el 4 de marzo de 1973, es la interven-
busca y rebusca la «novedad del pasado», porque la obra maestra ción de Richard Tucker en el papel de Eleazar. Sensacional. La
está tan repetida, tan grabada y tan oída -y el mercado tan satura- intervención de los demás cantantes se engrandece cuando inter-
do- que algo hay que hacer; así, surgen por doquier, como setas en vienen con él, que llega a crear un personaje totalmente convin-
otoño, títulos insospechados, óperas desconocidas o incluso auto- cente y de un relieve extraordinario. Tucker, nacido americano
res que nadie conoce. No ocurre así con esta L’ebrea o La juive, de pero hijo de un emigrante rumano, recibió sus primeras lecciones
la que, como también sucede con algunas otras óperas, se han sal- de canto del cantor de la sinagoga de Nueva York cuando tenía seis
vado del olvido algunos fragmentos ya por su popularidad o por su años. A los sesenta, dos antes de su muerte, se reencontraba con un
calidad, cual es el caso de la Plegaria de Eleazar, que participa de personaje que de alguna manera estaba en las raíces de su apren-
ambos valores. dizaje.
La juive es ópera de difícil realización, por cuanto requiere un Francisco García-Rosado
reparto de altísimo nivel, con dos tenores, dos sopranos, dos bajos
y un barítono: Rossini no está lejos. Hasta la grabación de 1988-91 J.F. HALÉVY: La Juive / Tucker, Hayashi, Gwynne, Le Bris, Sabate / Dir.: Anton
con Carreras, González, Varady, Anderson y Furlanetto, el aficio- Guadagno (Londres, 4.3.73) / MYTO / Ref.: 2MCD 003.222 (2 CD) D10 x 2
nado no conocía la ópera completa en versión de estudio. Con

CPO prosigue su recorrido por la obra de Siegfried Wagner


con un disco de arias y escenas para mezzosoprano

¿Preludio a El tilo sagrado?


P
oco a poco CPO ha rescatado del olvido al compositor Siegfried Wagner. Todavía recuerdo mi
expectación ante el anuncio de la edición (4 CDs) llamada Preludios, Oberturas e Interludios com-
pletos, que vertí en un primer comentario para la «Hoja parroquial» de febrero de 1995 (nº 24):
«En el nombre del padre, del hijo y...». Vinieron después tres entregas más, dedicadas a los poemas
sinfónicos, los conciertos y la Sinfonía en do mayor, con algún entreverado graso como El cuento de
la tortilla gorda o así. Mi opinión ha llegado oportunamente, en cada caso, a quienes tienen a bien
leerme: música bien escrita, inspiración delicada en la línea de Humperdinck, un punto de misterio y
nada de «genio en la sombra», como afirma Peter P. Pachl, presidente de la Sociedad Siegfried Wagner
y firmante habitual de las notas a toda la edición, ni de músico marginado o, aún más grave, perse-
guido a causa de su ubicación histórica; pero mucho menos la insignificante birria anatematizada por tal o cual dogmático. Otra cosa son
las posibilidades reales de que este operista salga al fin de escenarios marginales y menesterosos como los de Rudolstadt o de Hagen. Para
mí, la pregunta crucial es ésta: ¿cómo es realmente el teatro lírico de Siegfried Wagner, autor «total» de los libretos y de la música?
No debe de haberle ido mal a CPO en esta aventura, sin que, por supuesto, pueda hablarse de un gran negocio. La prueba es esta nueva
entrega, la octava: arias para mezzo y contralto de El hermano divertido, El duque Fierabrás, El reino de los cisnes negros, El tilo sagrado,
El ángel de la paz, Rainulfo y Adelaida y El herrero de Marienburgo. Parece ser que esta cuerda vocal tiene gran importancia en el mundo
escénico de Siegfried Wagner: madres, brujas, mujeres de fuerte personalidad. No parece excesivo sospechar que así sería la voz de Cosima
Wagner, alta, de cuello largo, decididamente asténica: la voz de una personalidad femenina que llevaba «la voz cantante». Siegfried
Wagner adoraba a su madre, tenía incluso motivos secretos para tal afecto; pero también la temía, sin duda, pues ella sabía más que nadie
sobre el ser de su hijo, sí, lo sabía todo. Es así una decisión inteligente de CPO hacer que este alfil negro avance hasta el centro del table-
ro, pues la música y el canto no son sólo bellos, interesantes y atractivos dentro del estilo del autor, sino también inquietantes: es eviden-
te que al igual que su padre, pero sin su todopoderosa capacidad, Siegfried Wagner se reflejaba o proyectaba en las criaturas de sus fic-
ciones dramáticas.
Iris Vermillion, alemana de Bielefeld pese al apellido, es una mezzo auténtica que no parece querer moverse más allá de su verdadera
condición: ya ha avanzado hasta Octavian y, según leo, prepara la Waltraute de El ocaso de los dioses; yo la recuerdo como una convin-
cente Clairon. Su tipología física parece justamente un tanto la de Cosima Wagner. Aquí canta, dice y caracteriza muy bien. Los conjun-
tos sinfónico-corales de la Radio de Colonia están ya acreditados desde los tiempos de Erich Kleiber y de Otto Klemperer. Werner Andreas
Albert no es equiparable a tales maestros, pero su eficaz servicio a la música de Siegfried Wagner queda fuera de toda controversia. Como
el libreto trae los textos en alemán y en inglés, no cabe más que felicitarnos por este nuevo logro de CPO.
De pasada, Pachl anticipa que el año próximo W.A. Albert estrenará El tilo sagrado (1927) en la Philharmonie de Colonia, en versión
concertante. ¿Es, pues, la selección con Iris Vermillion el preludio a la grabación completa de la última ópera de Siegfried Wagner? Por si
acaso, voy a buscar con tiempo el libreto, para empezar a traducirlo con el necesario cuidado, pues el lenguaje del autor es, como su psi-
cología, esotérico y velado.
Ángel-Fernando Mayo
S. WAGNER: Escenas y arias para mezzosoprano / Iris Vermillion (mezzo) / Orquesta Sinfónica de la WDR de Colonia. Dir.: Werner Andreas Albert / CPO / Ref.: 999651-2 (1 CD)
D2

( 14 )
KOCH publica la Elektra de 1953 con Astrid Varnay, en excelentes condiciones sonoras

De Micenas a Colonia
pasando por Manderley
A
llá por mayo de 1995 comenta- sin la menor reserva. No dirigió Hans asentir y echarme a reír». Claro que la
ba yo en el Boletín de Diverdi, Weigert, quien allá por 1948 había risa de la Varnay, puedo atestiguarlo,
que todavía no era la «Hoja ilustrado a su mujer sobre las diferen- sonaba como un cañonazo.
parroquial», en relación a la edición cias entre la tragedia de Sófocles y el De todo este estilo teatral hay algo,
de Arlecchino de dos Elektras con la drama de Hofmannstahl, el cual dio aun sin escena, en el concierto radio-
Varnay, que «la estrella absoluta, el inusitada importancia al personaje de fónico de Colonia. Pero, además,
Sirio de esta constelación, es la todos los primeros papeles de esta
soprano húngaro-austríaco- sueco- enormidad están cantados por
norteamericana (con residencia en auténticos animales dramáticos.
Múnich) en la plenitud de sus Crisotemis era un personaje a la
medios vocales, porque los tempe- medida de la joven Leonie Rysanek
ramentales los conserva intactos. (34), y claro, lo borda. Hans Hotter
Con Mitropoulos domina la hembra (43) vuelve a regalarnos su voz
visceral y terrible, toda la fuerza maravillosa, la nobleza de su canto
vengativa de la sangre átrida derra- y la piedad que Orestes siente al
mada, el odio a flor de piel, el cla- descubrir a Elektra en aquella criatu-
mor trágico. Con Reiner, tras la pre- ra envejecida y marchita, que vive
sentación en Bayreuth y los prime- sólo gracias al fuego interior de la
ros trabajos con Wieland Wagner, la venganza. Mas la gran sorpresa la da
cantante calcula, dice, matiza, Res Fischer (56), quien hace senci-
modula, canta a media voz con su llamente toda una creación de la
espléndido fiato, se reserva en monstruosa Clitemnestra. Hace
cuanto se integra en la representa- poco escribí sobre ella y su Gea de
ción, y así sus propósitos y decisio- Dafne -«He visto el sol»- en térmi-
nes llegan a ser aún más terribles por- Crisotemis y mostró con él, frente a la nos entusiastas. Recuerdo ahora en el
que nacen de la voluntad siempre con- esterilidad asesina de la hermana papel a la Klose, a la Mödl, a la
trolada, hasta que todo este raciocinio mayor, la esperanza fructificadora de Höngen, a la Varnay y a la Rysanek
se viene abajo en el frenesí de la ven- la hermana menor. Lo hizo el asimis- veteranas. Pues bien, quizá Res Fischer
ganza consumada». mo competente Richard Krauss, quien sea la mejor de todas en términos
Recientemente, ha vuelto a apare- no se distrajo asomándose a las cáma- vocales y, además, no les va a la zaga
cer por aquí la famosísima Elektra salz- ras laterales, sino que siguió de un en cuanto a la capacidad dramática.
burguesa de 1964, que es además el tirón el camino recto del expresionis- Sólo Jean Madeira podría igualársele,
primer y último trabajo de la soprano mo que domina en la lacerante ópera. si algún día los responsables de Orfeo
con su poco apreciado Karajan desde Quiere esto decir que aquí tenemos se deciden a editar la grabación muni-
el Tristán bayreuthiano de 1952. La reunidas en una sola a las dos Varnay, quesa -Teatro del Príncipe Regente-
gran Astrid afirma en su autobiografía relativamente distintas, de Mitropoulos con Knappertsbusch. El resto del repar-
que, pese a las nuevas diferencias que y de Reiner. Pero hay algo más, que to cumple bien, y si Helmut Melchert
ella volvió a tener con el director, éste ella cuenta en la autobiografía. Judith no es un Egisto de lujo, tampoco resul-
declaró que, después de la formidable Anderson, la inolvidable ama de llaves ta desdeñable.
experiencia, no dirigiría nunca más la de Rebeca y mucho después la ancia- No quiero concluir sin advertir que
obra: los expertos karajanianos confir- na piel roja de Un hombre llamado el contraste vocal e interpretativo de
marán o desmentirán el hecho. El caso caballo, había alcanzado un triunfo las dos hermanas es uno de los logros
es que, por entonces, la Varnay ya enorme en Nueva York, en 1947, con absolutos de este precioso documento.
había visitado Micenas, para ver las la Medea de Eurípides. El matrimonio Por ello, y en homenaje de agradeci-
ruinas del palacio de Agamenón y Weigert la vio actuar en San Francisco, miento a la desaparecida Rysanek,
empaparse in situ del espíritu atormen- y Astrid quedó tan impresionada que quien me distinguió en cuatro o cinco
tado de los átridas. También dice que decidió incorporar a su primera Elektra ocasiones con su benevolencia, y a la
desde 1949 había desarrollado «un escénica, la del Met (1952), algunas inalcanzable Varnay, a quien quizá lle-
proceso de sublimación del persona- peculiaridades de la Medea de la gue a conocer personalmente este
je». Pero la grabación de Salzburgo no Anderson. Así, «la primera entrada la verano (redacto el comentario el día
es técnicamente buena, y así la violen- hice corriendo, pero de espaldas al 17 de julio), he vuelto a autorizar a
cia y el sarcasmo de la gran trágica, público; para la segunda escena, dejé Diverdi para que asimismo entregue
quien además ya había cogido la recta que los cabellos me taparan la cara y, mi traducción de Elektra a quienes
final de su primera carrera, no apare- al empezar el monumental monólogo, quieran tener en su discoteca a la
cen bien compensados, en la edición levanté la cabeza y dejé ver al fin el Varnay micénica de paso por
Orfeo, por la refinada tímbrica que rostro atormentado de Elektra». El efec- Manderley y recalada aquí en Colonia
buscó a toda costa, según es fama, el to dramático fue enorme. Judith con sus también no menos magníficos
exigente maestro austríaco. Anderson estuvo en la representación compañeros.
Por todo esto hay que agradecer a y fue al final al camerino de la Varnay,
KOCH la edición de la Elektra de para felicitarla. La conversación trans- Á.-F.M.
1953, pues para empezar posee, como currió de manera cordial, si bien la
corresponde a su origen radiofónico, la soprano temía que la actriz le repro- R. STRAUSS: Elektra / Fischer, Varnay, Rysanek,
Melchert, Hotter, Horn / Orquesta Sinfónica de la
mejor calidad de sonido hallable en chara en cualquier momento la imita- Radio de Colonia. Dir.: Richard Kraus / KOCH /
estos documentos. Sólo se practicó el ción. Sólo al final, después de la des- Ref.: 3-1643-2 (2 CD) D2 x 2
corte habitual en el espantoso relato pedida, el alma negra de Manderley,
que la desdichada mujer hace a su pues Rebeca data de 1940, se volvió Al adquirir Elektra se suministrará
madre, Clitemnestra, de cómo va a desde la puerta y, señalando la peluca gratuitamente un disquete de
asesinarla. Además, libre del peso de que yacía sobre una silla, dijo suave- ordenador con la traducción al
la representación escénica, Astrid mente: «¿Medea?» Y la soprano con- castellano del texto por
Varnay se entrega del principio al fin cluye: «Lo único que acerté a hacer fue Ángel-Fernando Mayo

( 15 )
La Pasión griega, de Bohuslav Martinu, nueva entrega operística del sello austríaco KOCH

Dolor que encierra todo el dolor


L a Pasión griega es la última de las
aventuras operísticas del checo
Bohuslav Martinu (1890-1959).
Atrás quedaban unos quince títulos más,
étnica no especialmente sangrienta,
pero muy traumática: millones de grie-
gos son expulsados a la Grecia conti-
nental, el Asia menor (la de Éfeso, la de
lo operístico de Martinu, pero en ningu-
no de los tres casos nos encontramos
por completo ante la misma obra. Es la
misma, y no lo es. La lectura de Charles
lo que hace que Martinu sea uno de los Mileto, la de Esmirna, la del esplendor Mackerras (Mitchinson, Field,
grandes operistas del siglo XX; no un griego clásico y helenista) nunca volve- Tomlinson, Holl, Moses, Davies, Cullis;
músico que acudió en alguna ocasión, rá a ser griega. La acción de la novela de Supraphon, 1982) sigue la versión estre-
con acierto y talento, a lo lírico-dramá- Kazantzakis, Cristo nuevamente crucifi- nada en Zúrich. La segunda grabación
tico, sino alguien que compuso óperas cado, se sitúa en los tensos tiempos de la obra es también de Supraphon; se
de manera permanente, y por eso mere- inmediatamente anteriores a ese enfren- trata de la misma versión, pero traduci-
ce el nombre de operista. Como Britten, tamiento final. Los personajes que asu- da al checo (Pribyl, Depoltová,
como Prokofiev. Como Von Einem, men los papeles de la Pasión popular Horácek, Jankovsky, Novák, Sormová;
como Reimann. Espléndidos composito- que se representa en un pueblo de Pesek, 1981). La que ahora motiva estas
res del siglo sólo se acercaron ocasio- Anatolia, Licovrisí, de mayoría griega y líneas, unos minutos más larga que las
nalmente al género, aunque compusie- dominio turco, sufrirán la prueba de otras, es un registro en vivo del Festival
ran obras decisivas para el mismo, de Bregenz de junio de 1999, y pro-
desde Debussy y Berg en adelante. viene de la versión «frustrada» para el
Otros, vieron frustrada su carrera en el Covent Garden con Kubelík, que podía
teatro lírico para el que estaban espe- haber sido estrenada también por
cialísimamente capacitados; como Karajan y a la que en un momento
Shostakovich. Pero la raza de los que se dado aspiraron teatros como La Scala.
dedicaron a la ópera de modo perma- En el Covent Garden primó una apre-
nente es escasa, y entre ellos destaca ciación conservadora que, entre otras
Bohuslav Martinu (aunque lo ignore, cosas, echaba de menos la ausencia de
qué vergüenza, el Kobbé), autor de escenas líricas. Qué cosas. Pues bien,
comedias como Alexander Bis, este registro de Bregenz se produjo en
Comedia en el puente y El casamiento; colaboración con el Covent Garden,
de dramas oníricos, como Juliette o la que con cuarenta años de retraso repa-
clave de los sueños; de reelaboraciones ra el error. Lo cierto es que aquella crí-
mitológicas como Ariane; de autos tica funcionó en parte, y Martinu hizo
sacramentales modernos como Los una versión más lírica para Zúrich,
milagros de María (que en rigor estos asumir también el mensaje evangélico u varió las salmodias y convirtió el perso-
misterios son cuatro minióperas; más oponerse a él, cuando masas de expul- naje de Manolios en algo más heroico.
aún: dos óperas breves y otras dos fuga- sados llegan a aquella población, Es evidente que el realismo socialista no
ces que dependen de aquéllas). El inglés huyendo de la persecución turca. tenía la exclusiva de este tipo de impo-
se le impuso al final de su vida como Manolios, el protagonista, adoptará el siciones. Nos encontramos, pues, ante
idioma de sus libretos, a pesar de su papel de Cristo redentor, el mismo que la versión original de La Pasión griega,
nacionalismo checo irrenunciable (un tiene que interpretar en el escenario de que se graba por vez primera. Es pronto
nacionalismo, no hace falta decirlo, no las calles de Licovrisí, y asumirá la para saber si es superior y más intere-
excluyente ni chauvinista). Martinu defensa de los refugiados. Otros, empe- sante que la que conocíamos hasta
vivió un exilio de hecho esos años, sin zando por el sacerdote del pueblo, los ahora. Pero esta lectura de Schirmer
decidirse a regresar a Checoslovaquia, expulsan. Las vidas de todos se ven tras- tiene un lado de epopeya que sí es supe-
de donde le llegaban cada vez peores tornadas por los acontecimientos, mien- rior a lo conocido. Schirmer nos propo-
noticias. A partir del Proceso Slansky era tras que la situación de los refugiados se ne una pieza llena de fuerza, un autén-
evidente que no podía vivir allí. Hubo deteriora hasta la miseria y el hambre, tico alegato político (y por ello humano)
un compromiso no explícito, ni escrito, que les lleva al levantamiento. Manolios que se traduce en sonidos penetrantes,
ni discutido: en el interior se programa- será primero excomulgado y luego ase- en coros cargados de dramatismo, en
ban sus obras, pero él no iba nunca al sinado. Los refugiados abandonan líneas vocales que combinan resonan-
país. Por eso, una obra como La Pasión Licovrisí. Cristo ha sido crucificado de cias antiguas y sonoridades terriblemen-
griega está en inglés. No en checo, el nuevo y su pueblo se sume en el aban- te correspondientes a una tragedia de
idioma del compositor. No en griego, el dono. La ironía trágica es que los habi- nuestro siglo. El reparto es inspirado,
idioma de los personajes y del autor tantes de Licovrisí están condenados capaz y correcto, sin lujos, como tal vez
(Nikos Kazantzakis) de la novela en que como aquellos refugiados, aunque no lo le corresponde a una obra de esta
se basa el libreto. sepan todavía. Su suerte se sellará pocos envergadura. Ventris en Manolios;
La pasión griega cuenta un episodio años después de la fecha sobre la que Ruuttunen en el padre Grigoris; Daszak
de la Anatolia greco-turca en la que cae el telón final de esta ópera. en Yannakos; Stemme en Katerina;
pronto va a estrellarse de manera catas- La Pasión griega es ópera de masas y Efraty en Lenio... Todos ellos están inte-
trófica el sueño griego de recuperar tie- de protagonista, de pueblo y de hom- grados en la dramática emotiva y deso-
rras de la Grecia histórica a la Turquía bres surgidos de ese pueblo. Es obra de lada que es expresión de un pueblo
desfalleciente del tránsito de los dos coros y de diálogos cantabile, ópera de oprimido y derrotado por la extensión
siglos. La liberación de la Grecia moder- furiosa belleza y trágica evolución, que del mal. Son algo más de dos horas de
na, su conversión en un estado-nación y en dos horas de duración encierra lo auténtica emoción, de expresión desata-
su progresivo «recuperar» o «arrebatar» esencial de la larga novela del escritor da del dolor. De los registros operísticos
tierras a la Sublime Puerta, el «hombre cretense. Es una obra que expresa un que nos han llegado de Bregenz en los
enfermo» del siglo XX (como gustaban dolor de nuestro siglo, y en ese sentido últimos años a través de KOCH, éste se
de decir los rusos en una expresión que contiene los demás dolores, que son lleva la palma con toda probabilidad.
hizo fortuna), concluye de manera bru- innumerables. Se estrenó en junio de
tal a comienzos de los años veinte, 1961 en Zúrich, dirigida por Paul Santiago Martín Bermúdez
cuando los turcos rechazan el ataque de Sacher. En su país se estrenó en marzo
los griegos (desasistidos en ese momen- del año siguiente, en Brno. B. MARTINU: La Pasión griega (Ópera en 4 actos) /
Ruuttunen, Garrett, Angas, Jenkins, McCallum,
to por los antiguos Aliados, en quienes Si no nos equivocamos, ésta es la ter- Clarke, Ventris / Orquesta Sinfónica de Viena. Dir.:
confiaban) y se produce una limpieza cera vez que llega al disco el último títu- Ulf Schirmer / KOCH / Ref.: 365902 (2 CD) D2 x 2

( 16 )
BONGIOVANNI publica un recital ORFEO D’OR presenta una joya de la lírica
del tenor alicantino José Sempere de nuestro tiempo: Carlos V, de Ernst Krenek

Sempere, ida y Serialismo historicista


vuelta A
comienzos de los años treinta, Ernst Krenek recibió de la Staatsoper de Viena
y de su entonces director, Clemens Krauss, el encargo de componer una obra
escénica, tras el éxito obtenido en 1927 por su ópera-jazz Jonny spielt auf (un
estilo, por cierto, del que pronto se distanció). El interés del autor recayó en la figu-

L
a Diputación Provincial de Alicante publicó ra de Carlos V, pero la situación política impidió su estreno en la capital austríaca,
en 1998 un recital del tenor José Sempere, y la obra se representó en Praga en 1938. Poco después, el compositor emigró a los
natural de Crevillente, quien desde hace Estados Unidos, y la ópera no volvió a ofrecerse hasta veinte años después en
unos pocos años está desarrollando una merito- Düsseldorf, en una versión, de acuerdo con sus
ria carrera internacional. El disco se títuló Il do di editores, algo abreviada. Esta edición es la que
petto, un poco rememorando un viejo LP de los sirve de base a la presente grabación, que corres-
años cincuenta que daba, justamente, esa titula- ponde a una versión del concierto del 14 de
ridad a un registro paralelo del tenor boloñés agosto de 1980 en la Felsenreitschule de
Gianni Raimondi, coincidente en no pocos pun- Salzburgo, que fue recogida por los micrófonos
tos con el can- de la ORF. Debido al gran éxito de la misma, así
tante alicanti- como a la excelencia de la interpretación -cosa
no. En efecto, que podemos juzgar con la escucha del doble
los dos poseen compacto que se publica al cumplirse el cente-
una importan- nario del nacimiento del músico vienés-, Carlos
te voz (ancha, V llegó finalmente a la Staatsoper en 1984. No
sólida y muy permaneció mucho tiempo en su repertorio,
rica, opulencia aunque bien merecería por su extraordinaria calidad que los teatros líricos la recu-
que se aprecia perasen (su ausencia de los mismos sólo se explica por la complejidad de encontrar
a medida que un elenco tan nutrido como el que exige la partitura).
asciende al re- El mayor elogio que puede hacerse de Carlos V es que está a la altura de un per-
gistro superior) sonaje tan controvertido, complejo y fascinante como el monarca español. Krenek
y un repertorio tomó como modelo, a la hora de tratar una época histórica determinada, el patrón
similar (inclui- empleado por Paul Claudel y Darius Milhaud en su Cristóbal Colón, estrenada en
da «La mia le- Berlín en 1930. El drama se va desarrollando a través de los diálogos del empera-
tizia» verdia- dor, en su retiro del monasterio de Yuste, con las distintas figuras que fueron decisi-
na, que privilegiara Lauri-Volpi), aunque el espa- vas a lo largo de su vida: su madre, Juana la Loca; su hermana Eleonora, su herma-
ñol aporta un título no considerado por el italia- no Fernando, su esposa Isabel, Francisco I de Francia, Lutero, etc., todos ellos carac-
no pero acorde con la popularidad actual de la terizados vocalmente con una extremada pertinencia. Adquiere una especial rele-
obra: el «Pour mon âme» de La fille du régiment. vancia su confesor, Juan de Regla, un papel hablado. Krenek combina las partes
Parte de este registro valenciano (la más llamati- cantadas con las recitadas, recurriendo en varias ocasiones al sprechgesang con una
va ausencia es el «Nessun dorma») vuelve ahora voluntad altamente expresiva.
presentado por el sello BONGIOVANNI y enri- Carlos V revela los contactos del compositor en aquel momento con la música
quecido con otros fragmentos operísticos (éstos dodecafónica. Krenek utiliza las series de sonidos con una voluntad dramática que
dirigidos por Francisco Estévez; aquéllos, por responde a una lógica implacable, y lo hace con tal dominio del oficio que el con-
Roberto Fores), en esta ocasión pertenecientes a junto no resulta en ningún momento algo académico o artificioso. Otro aspecto
un repertorio para tenor más central y más lírico, importante es el uso de las masas corales, que reflejan tanto el conflictivo momen-
como son las arias de Nadir en Los pescadores to histórico que vivió el protagonista como su profundo sentimiento religioso, sus
de perlas, de Vasco de Gama en L’Africana, de temores y su ansia por alcanzar la redención espiritual y el perdón ante el mundo.
Oronte y de Rodolfo en las verdianas I lombardi La versión que nos presenta ORFEO D’OR es difícilmente superable. Gerd
y Luisa Miller (con la hermosísima cabaletta, que Albrecht, abogado de tantas causas perdidas, es una batuta muy convincente en lo
nadie suele cantar, incluida), además de sólo una teatral, que gobierna con mano firme los grandes conjuntos que tiene a su cargo. El
de las páginas solistas correspondientes al reparto vocal es excelente, con un magnífico Theo Adam en el papel titular, bien
Cavaradossi pucciniano («Recondita armonia») y rodeado por una serie de estupendos solistas (Thomas Moser, Siegfried Vogel,
al Des Grieux massenettiano («Ah! Fuyez, douce Kristine Ciesinsky, Hanna Schwarz), entre los que podemos resaltar a Peter Schreier
image», en singular, no en el plural de la carátu- en un sinuoso Francisco I o a una emotiva Sena Jurinac como Eleonora (el papel
la). Oportunidad para interesarse por y saborear femenino más desarrollado). En suma, una obra apasionante.
de una vocalidad de colorido típicamente medi- Rafael Banús Irusta
terráneo, amparada por un temperamento gene-
roso, una formación suficiente y unas siempre E. KRENEK: Karl V / Adam, Schwarz, Jurinac, Moser, Ciesinski, Hoffmann, Melchert, Schreier, Vogel /
Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena. Dir.: Gerd Albrecht / ORFEO / Ref.: C527002I (2 CD) D4 x 2
dignas caracterizaciones. Sempere es un cantan-
te de gran atractivo que mezcla repertorio con-
vencional con jugosas rarezas y cuyas etapas Á.-F. Mayo prepara actualmente la traducción completa de Carlos V, que en fechas
profesionales más destacadas pasan por I próximas ofreceremos gratuitamente en disquete a aquellos clientes que lo soliciten.
Pittagorici (Leofrono) de Paisiello en Catania,
Rigoletto (Duque de Mantua) en Roma, La muta
de Portici (Massaniello) de Auber en Ravenna,
Esclarmonde (Roland) en el massenettiano Saint-
Etienne, Poliuto (rol titular) en la donizettiana
Bergamo, La bohème (Rodolfo) en la pucciniana
Torre del lago e Inès de Castro (Don Pedro) de
Persiani -el esposo de la Fanny Persiani, la pri-
mera Lucia di Lammermoor- en Jesi.
GIOVANNI PICCHI E LA SCUOLA
F.F. VENEZIANA: Obras de Picchi,
Bertoldo, Guami, Gabrieli, Merulo,
Padovano, Bell’Haver y Pesenti /
Fabio Bonizzoni (clave) / GLOSSA /
RECITAL JOSÉ SEMPERE - Arias de Rossini, Bellini, Donizetti, Ref.: GCD 921502 (1 CD) D2 (-20%
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GIOVANNI / Ref.: GB 2533-2 (1 CD) D2

( 17 )
Tres nuevas grabaciones del barítono alemán en ORFEO D’OR Tres Preludios del Palestrina de Pfitzner y la

Las mil caras Cuarta de Brahms bajo la batuta de un


Furtwängler wiesbadiano del 49

de Fischer-Dieskau El nuevo eslabón


C
oincidiendo con el 75º cumpleaños de Dietrich Fischer-Dieskau, la firma
ORFEO D_OR continúa publicando documentos sonoros de la vastísima
trayectoria del gran cantante alemán. Hace sólo unos meses comentába-
mos en este mismo boletín dos registros correspondientes a grabaciones en vivo
de la Ópera de Munich, y ahora aparecen dos testimonios del Festival de
A ún no hace mucho, en la «Hoja parroquial»,
Roberto-Johannes Andrade comentó con
tanto entusiasmo como acierto la edición
Tahra de lo conservado -al parecer no existe el Till
Salzburgo y un tercero de la Schubertiada de Feldkirch, donde encontramos al Eulenspiegel- del concierto que Furtwängler y su
artista germano en su faceta de director de Filarmónica de Berlín dieron en Wiesbaden, el día
orquesta, cultivada con frecuencia cada vez 10 de junio de 1949, dentro de la gira que hicieron
mayor en los últimos años. El primero de por la Alemania hanseática y la renana en la prime-
ellos recoge dos poderosas obras del siglo XX. ra quincena de ese mes. Poco puedo añadir a lo
Fischer-Dieskau y su esposa, Julia Varady, expuesto ya allí, salvo advertir que la edición
contribuyeron decisivamente a devolver el Preiser ocupa un solo CD porque no comprende la
interés por un compositor de la talla de Sinfonía de Mozart, la KV 550 en sol menor, y que
Alexander Zemlinsky, y por una obra tan la calidad de su sonido no desmerece al lado de la
soberbia como su Sinfonía lírica, gracias al del sello galo. Si acaso, cabe decir que Tahra traba-
registro que efectuaron de ella para DG con ja en general con una gama dinámica y una profun-
Lorin Maazel. Anteriormente, sólo se conocía didad espacial ligeramente más amplias que las
otra versión de la obra, dirigida por Gabriele hallables, también en general, en Preiser; pero esto
Ferro para el sello Italia, con Elisabeth depende quizá de que mi actual equipo es en buena
Södeström y Siegmund Nimsgern, pero a la parte francés, y pudiera ser que aquí latiera algo de
aquí citada siguieron las de Riccardo Chailly oculta empatía.
(Decca), Claus Peter Flor (RCA) y Giuseppe Sin embargo, sí me parece oportuno aprovechar
Sinopoli (de nuevo DG). La versión que ofrecieron ambos cantantes en el Kleines la oportunidad para hacer ciertas lucubraciones.
Festspielhaus, el 9 de agosto de 1982, tiene poco que envidiar a la de estudio. Veamos. Furtwängler sentía gran respeto por
Tal vez la Orquesta de la Radio Vienesa no tenga la opulencia sonora de la Pfitzner, en quien veía el ejemplo vivo de lo que él
Filarmónica de Berlín, pero Lothar Zagrosek imprime a esta partitura, en la que consideraba el ideal de músico-intelectual alemán.
subyace la sombra de La canción de la tierra mahleriana, una tremenda fuerza, Incluyó obras suyas en unos 120 programas, y si no
dentro de una visión que tal vez mira aún más hacia el futuro. Además, los dos lo hizo más veces se debe probablemente a que la
solistas están memorables, si bien nuestra simpatía nos haga inclinarnos sobre producción orquestal de Pfitzner no es cuantiosa y
todo por la soprano rumana, que tiene una actuación absolutamente seductora. a que éste visitaba anualmente Berlín en su condi-
El disco se completa con la poderosa escena de canto escrita por Karl Amadeus ción de compositor-director-pianista. En Mannheim,
Hartmann a partir de Sodoma y Gomorra de Jean Giraudoux, recogida en la entre 1916 y 1920, Furtwängler dirigió las tres pie-
Felsenreitschule el 11 de agosto de 1984. Unos versos lacerantes, donde la voz zas líricas de Pfitzner entonces existentes: El pobre
del barítono se vuelve acusadora y desgarrada. La obra, que quedó incompleta a Enrique (4 veces), El pequeño Elfo de Cristo (8) y
la muerte del compositor en 1963, fue estrenada veinte años antes por el propio Palestrina (6). Mucho después estrenó en Berlín
Dieskau, quien hace gala de un total dominio de una exigente partitura, de tesi- (12.11.31) El corazón al mismo tiempo que
tura muy extrema, donde tiene que enfrentarse contra una orquesta violenta y Knappertsbusch lo hacía en Múnich: un estreno
enérgica, que Zagrosek nuevamente domina a la perfección. Unos años antes, mundial a dos bandas, curioso caso. Por lo tanto, no
el 30 de julio de 1979, Fischer-Dieskau ofreció en el Kleines Festspielhaus un dirigió nunca La rosa del jardín del amor, y sólo
recital monográfico dedicado a lieder de Franz Schubert. Un programa muy programó en sendas ocasiones las cantatas Del
denso, sin concesiones a la galería, centrado en poesías sobre temas mitológicos alma alemana y El reino oscuro. La palma se la lle-
(Prometeo, Memnón, Grupo desde el Tártaro) o metafísicos (Mar en calma, La van con gran diferencia los tres Preludios de
muerte y la doncella, Nocturno, El caminante a la luna), y que sólo al final de la Palestrina y la magnífica obertura para Das
velada y en las propinas se abre a temas más optimistas (El hijo de las musas, A Käthchen von Heilbronn («La pequeña Catalina de
Silvia). Jörg Demus es un acompañante en absoluta comunión espiritual con el Heilbronn») de Kleist, las cuales fueron, además, las
cantante, que respira con el mismo aliento que él, quien, por su parte, brinda una dos únicas muestras pfitznerianas que Furtwängler
nueva lección de rigor, musicalidad e intensidad expresiva. Se completa la entre- difundió en el extranjero no teutón: Bristol, Londres,
ga con La canción de la tierra de Gustav Mahler, dirigida por Fischer-Dieskau Estocolmo y Roma. Incluyó los Preludios en la gira
dentro de la Schubertiada de Feldkirch, el 22 de junio de 1996, en la dicha en recuerdo de su antiguo mentor artístico,
Montforthaus de la mencionada villa austríaca. El barítono berlinés ha convivido quien acababa de fallecer, pobre y olvidado, en un
con los lieder de Mahler desde sus primeros años (aquellos juveniles y memora- asilo salzburgués; con el concierto del regreso a
bles Cantos de un camarada errante con Furtwängler), y él mismo ha grabado Berlín, el día 18 de junio, sumaron doce estos actos
esta sinfonía para solistas y orquesta en dos ocasiones (con Kletzki para EMI y de homenaje. Después, el día 7 de agosto siguiente,
con Bernstein para Decca). Aquí le vemos transmitiendo su sabiduría a las nue- puso en los atriles de la Filarmónica de Viena, en
vas generaciones de cantantes, representadas por la mezzosoprano Yvi Jänicke pleno Festival de Salzburgo, la última y modesta
(sensible y emotiva, si bien le falta esa rotundidad en los graves que se adquiere Sinfonía en do mayor, que él mismo había estrena-
con el poso de los años) y el tenor Christian Elsner, de medios vocales nada des- do en Berlín en 1940, dedicada por Pfitzner A mis
deñables, lo que le impide ser sepultado por la orquesta en el primer número. amigos al entrar en la setentena. El concierto de
Fischer-Dieskau brinda una lectura muy lírica y apoyada en el canto, con unos Wiesbaden y el de Salzburgo son los únicos que
tempi que se extienden hasta el infinito, de este himno de despedida del com- documentan toda esta dedicación, pues Furtwängler
positor. Un hermoso testimonio de amor a la música y a la humanidad. no volvió a dirigir una nota del compositor mosco-
vita -lo digo por el lugar circunstancial de su naci-
R.B.I. miento, no por otra cosa- en los cinco años que a él
mismo le quedaban de vida.
G. MAHLER: La canción de la tierra / Jänicke, Elsner / Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. Dir.: Palestrina permanece sólo al final de la bella
Dietrich Fischer-Dieskau / ORFEO / Ref.: C494001B (1 CD) D4 obra y, cómo él ha dicho antes, también al final de
F. SCHUBERT: 23 Lieder escogidos / Dietrich Fischer-Dieskau (barítono) / Jörg Demus (piano) / ORFEO una gran época. Aun así, el eslabón de la cadena
/ Ref.: C529001B (1 CD) D4 era todavía, para Pfitzner, evidente y tangible. Hoy
K.A. HARTMANN: Escenas de canto para barítono y orquesta - A. ZEMLINSKY: Sinfonía Lírica en siete las cosas están mucho peor que en 1917. La magní-
canciones, op. 18 / Julia Varady (soprano); Dietrich Fischer-Dieskau (barítono) / Orquesta Sinfónica de fica música alemana, para mí el Everest de la civili-
la Radio de Viena. Dir.: Lothar Zagrosek / ORFEO / Ref.: C535001B (1 CD) D4
zación occidental, no existe ya como caudal del

( 18 )
alma. Tan honda es su crisis, su sequía, Primicias camerísticas de dos románticos incipientes: I.J. Pleyel y F. Ries, en
que sus chambelanes y servidores, esto CPO
es, los directores de orquesta de la gran
tradición, los cultos intendentes de los
Savia de maestros
D
ícese de la savia que es un líquido musicales, aunque fueron tres los más
que circula por los vasos de las plan- importantes: Franz Anton, el propio
tas pteridofitas y fanerógamas y del Ferdinand y su hermano Hubert, recordado
cual toman las células las sustancias que más bien por su escuela de violín y por sus
necesitan para su nutrición. estudios. Ries, paisano de Beethoven, los
Las dos grabaciones que aquí comenta- dos de la ciudad de Bonn, llegaría a ser
mos pertenecen a dos autores del mundo amigo, alumno y secretario del genio. Se
germano, contemporáneos ambos, inspira- hizo con un nombre como pianista y com-
dos en el Clasicismo con un positor de obras para este
despliegue de toques ro- instrumento en su país, pero
mánticos y alumnos de sus tentativas para estable-
maestros indiscutibles. Tant- cerse como músico inde-
o el uno como el otro, ocul- pendiente en Viena y más
teatros de ópera y los cantantes que tos en el repertorio normal tarde en París terminaron en
decían la palabra alemana auténtica, de los círculos de concier- fracaso. Después de intensa
incluso con sus ricos matices dialecta- tos, pero no por ello faltos lucha y pobreza fijaría su
les, han desaparecido casi sin dejar de páginas relevantes. Sólo estancia en Londres durante
más rastro que los documentos sonoros hay que escuchar estos once años (1813-1824),
por los que hoy sabemos que no perte- registros para darnos cuenta donde contrajo matrimonio
necen al reino de la quimera: exceptúo de la importancia de sus con una inglesa; tendría
a algunos liederistas y poco más. partituras. Si no triunfaron mucho éxito como pianista
Pues bien, hay un director joven, en sus patrias de origen, sí y compositor. Parte de su
Christian Thielemann, que se declara - lo harían en Londres y en producción para violoncello
«honrad a los maestros alemanes»- París (Pleyel), donde publi- y piano se nos presenta en
seguidor de la gran tradición, y que carían parte de su material y este registro. El instrumento
precisamente ha dicho que la graba- serían elogiados. de cuerda lo había estudia-
ción de los tres preludios de Palestrina Un año después que do con Bernhard Romberg,
con Furtwängler ha sido decisiva para Mozart nacía Ignaz Joseph el primer virtuoso que impu-
él. He escuchado a Thielemann sólo Pleyel (1757-1831), en una so el violoncello como ins-
cuatro de sus seis o siete CDs. población de la baja trumento solista en el curso
Obviamente, esto no puede ser deter- Austria. En Viena estudiaría de sus largas giras a través
minante ni la «Hoja parroquial» es el con Vanhal, un músico de Europa, y a quien acom-
lugar adecuado para comentarlos. Sólo independiente, como lo sería poco después pañó en una de ellas a Rusia. Sabido es que
diré que el primero de ellos, grabado Beethoven. Al estar ligado con el conde la composición de sonatas para violoncello
hace cinco años, ofrece un insólito pro- Erdody y éste a su vez con los Esterházy, por y piano era un género, entonces, todavía
grama Pfitzner-Strauss, que incluye las medio de una pensión Pleyel llegó a ser el nuevo, y habría que esperar a la Op. 69 de
dos cosas de aquél más frecuentadas alumno favorito de Haydn. Luego llegaría a Beethoven para fijar la forma clásica del
por Furtwängler. ¿Homenaje(s)? ocupar el puesto de maestro de coro de la género. Los dos instrumentos conquistarían
¿Declaración de principios? catedral de Estrasburgo, puesto que, al ser el trato de igualdad no conseguido hasta
Thielemann se presenta este verano de origen alemán, tuvo que abandonar por entonces en el Op. 5.
en Bayreuth con Los maestros cantores. prudencia en el tercer año de la Con estas piezas, Ries produce en noso-
Yo estaré allí, si todo sigue el curso pre- Revolución, cuando Francia se veía asedia- tros un efecto sorpresa pues, ciertamente,
visto, para presenciar la representación da por la oposición extranjera. Al calmarse son composiciones notables. La primera de
del día 9 de agosto. Escribo estas líneas la situación se estableció en París, no sin ellas, la Op. 21, se alinea en una forma
en la noche, fresca y tormentosa, del 16 antes haber estado en Londres, donde se inhabitual, ya que adquiere la forma del
al 17 de julio por razón del cierre agos- ganó una brillante reputación. Su asenta- modelo clásico de la sinfonía o el cuarteto
teño de Diverdi. Cuando aparezcan, la miento definitivo en la capital francesa lo de cuatro movimientos. Podríamos señalar
suerte estará ya más que echada. Mas si hizo, principalmente, como editor de músi- que Ries tiene, en sus obras, similitudes con
pintan oros y Thielemann da un paso ca y más tarde como fabricante de pianos. su maestro Beethoven, pero también se
firme hacia la meta de recuperar la gran Escribió una inmensa cantidad de páginas contrapone con otras diferencias en sus
tradición, el documento de los tres instrumentales de todas clases, muchas de progresiones melódicas, que hacen de su
Preludios de Palestrina con ellas admiradas por su maestro Haydn y por obra una creación muy personal y amplia
Furtwängler, sin considerar ahora la Mozart. Sus sesenta y cuatro cuartetos de de concepciones. Muchos de los procedi-
categoría de la Cuarta de Brahms, cuerda no están del todo olvidados, aunque mientos empleados nos recuerdan ya a
puede llegar a ser un día el punto his- suelen tocarlos los aficionados como agra- Schumann y a Niels Gade.
tórico donde quedó forjado el nuevo dable ejercicio. Da la casualidad de que es Relevante la pulcra exposición que los
eslabón. Por lo pronto, y en lo que a mí un compositor más conocido por alumnos ejecutantes efectúan en estos registros de
concierne, he puesto el CD de la joven que por los profesionales consagrados. Las las piezas en cuestión. Creo que comunican
promesa berlinesa -me limitaré a decir tres obras aquí incluidas son muestra de su con fidelidad el espíritu de estos dos músi-
que tiene verdadero interés- junto a los eclecticismo en música de cámara, con un cos, dignos del los maestros que tuvieron.
de Tahra y Preiser, y cerca del también tratamiento brillante de los instrumentos. En
Preiser con el Preludio I por Kna, a ver carta de Mozart a su padre fechada el 24 de Manuel García Franco
si los viejos maestros de la gran tradi- abril de 1784, el salzburgués se refiere a los
ción, al fin honrados, son para el joven cuartetos de Pleyel como bien escritos y F. RIES: Sonata para violoncello en la mayor, op. 21;
Introducción y Danza Rusa para piano y violoncello;
en verdad «gute Geister». agradables, afirmando que su música es Sonata para violoncello en sol menor, op. 125; Romanza
buena y agraciada, así como que al oírla en sol mayor / Guido Larisch (cello); Robert Hill (piano)
/ CPO / Ref.: 999666-2 (1 CD) D5
Á.-F.M. puede reconocerse a quien fue su maestro.
El otro disco está dedicado a Ferdinand I. PLEYEL: Octeto en do mayor; Trío en re mayor, op.
H. PFITZNER: Palestrina (Preludios a los Actos I, II 10/2; Trío Concertante en mi bemol mayor / Consortium
Ries (1784-1838). De cinco a nueve miem- Classicum. Dir.: Dieter Klöcker / CPO / Ref.: 999743-2
y III) - J. BRAHMS: Sinfonía nº 4 en mi menor, op.
98 / Orquesta Filarmónica de Berlín. Dir.: Wilhelm bros de esta distinguida familia musical ale- (1 CD) D5
Furtwängler (1949) / PREISER / Ref.: 90430 (1 CD) mana reciben atención en los diccionarios
D2

( 19 )
Excelentes recuperaciones beethovenianas de la mano de Mitropoulos y Furtwängler,
en la serie Salzburgo de ORFEO

De las batutas flamígeras


H
ay mucha lógica en el hecho de firme, tocada generalmente con gran la antigua grabación, que ha debido
estudiar estas interpretaciones finura; relativamente perfecta en su ser retocada, la batuta sea capaz de
salzburguesas de dos directores ensamblaje y con algunos moros poner luz allá donde hay oscuridad en
como Furtwängler y Mitropoulos en el ostensibles, como esa pifia del trompa las visiones de otros. Pocas veces se
mismo artículo. Eran, por supuesto, en el segundo movimiento. han escuchado con tanta claridad las
dos maestros muy diferentes, de Furtwängler, nos explica Gottfried figuraciones de los violines en las
extracción diversa, de métodos dispa- Kraus, perenne supervisor artístico de escalas descendentes que concluyen
res, de técnica y procedimientos disí- estos discos de ORFEO que restauran el primer gran período de este movi-
miles. Pero hubo entre ellos un hilo documentos sonoros salzburgueses, miento, que aquí, como debe ser, nace
conductor. El alemán había recomen- tuvo siempre una fijación con auténticamente de la nada, como una
dado al grecoamericano para el nebulosa que va tomando forma poco
Festival austríaco, y fue precisamente a poco. El crecimiento pavoroso hacia
Mitropoulos quien, en el verano de los choques armónicos del clímax del
1956, dos años después de presentarse desarrollo central está calibrado
en el certamen, tomó las riendas del magistralmente para que podamos
Don Giovanni mozartiano, que seguir todo el proceso sin pestañear,
Furtwängler ya no podía dirigir (había atrapados en la butaca. Ese sabor
muerto en noviembre de 1954), y lo demoníaco del Scherzo está asimismo
llevó a buen puerto. Testimonio sono- implacablemente recogido en un
ro ha quedado de que así fue y de que imparable fluir sin que se pierda, a
el nervudo y magro músico conseguía, pesar del tempo no muy rápido, ese
por otros medios que su antecesor, excepcional impulso rítmico que ali-
otorgar encendido vigor a la partitura menta las estructuras desde dentro.
mozartiana; desde presupuestos evi- El Adagio no tiene esa laxitud, ese
dentemente distintos, incluso opues- sabor a eternidad de la versión de
tos. Bayreuth, pero se nos ofrece con la
De un modo general, frente a la misma pulsación, con esa rara mezcla
concentración dramática, al lirismo de estatismo y fluidez que hace que el
denso y fluido, al diseño constructivo tiempo se detenga sin que por ello se
de gran arco que emanaba de la batu- pierda la articulación y el engarce
ta furtwängleriana, Mitropoulos opo- entre períodos y frases. Son más de 19
nía, dentro de una tensión expositiva a minutos de maravillosa música. El
flor de piel, dotada de una rara electri- mismo tiempo que le dura a don
cidad, un amor por el detalle, una pre- Guillermo el Finale, donde la Oda a la
tensión, no siempre conseguida, de alegría encuentra su más penetrante
lograr el ajuste perfecto. Su discurso expresión lírico-dramática. Lástima de
era tenso, vigoroso, nervioso, intenso; las saturaciones de la toma sonora en
de su gesto económico y claro salían los tutti corales. Es una interpretación
chispas. Lo que no estaba reñido con indudablemente de signo místico-reli-
la vena lírica, bien que de un lirismo gioso, como lo era en la lectura del
particular, pocas veces elegíaco y tran- Beethoven y, singularmente, con su maestro el final de Fidelio. Lo especta-
quilo. Algo que queda diáfanamente Novena Sinfonía, que dirigió multitud cular se alía con lo íntimo, lo espontá-
expuesto en la soberbia colaboración de veces, 36 de ellas en los ocho últi- neo con lo intelectual. Hasta alcanzar
prestada a Zino Francescatti, que pudo mos años de su vida. La que aquí se cimas expresivas dignas de un señala-
tocar con la máxima libertad sabiendo comenta proviene también de do acontecimiento. Sorprende siempre
que estaba cuidadosamente acompa- Salzburgo, del 30 de agosto de 1951, el milagroso control furtwängleriano
ñado, y exhibir su sonido sensual, car- pocas semanas después de que la de ese Prestissimo postrero en el que la
noso, y su famoso vibrato eléctrico hubiera interpretado en la reapertura música no acaba de desbocarse y nos
junto a un fraseo exquisito y depurado. del Festival de Bayreuth -una versión conduce a la gloriosa conclusión. El
Las grandes líneas, los cantabile, los justamente histórica y célebre, dotada Coro de la Ópera de Viena y la
contrastes dramáticos, todos los resor- de un aura irrepetible- y en Berlín. Filarmónica prestan su valiosa aporta-
tes mecánicos, están aquí fielmente Estamos en todo caso ante una de las ción, imantados por la flamígera batu-
recogidos en una interpretación justa- mejores lecturas de la obra realizadas ta, y los solistas están a un nivel exce-
mente célebre que ya había aparecido por el director. En ella todo parece en lente. Quizá Greindl, voz algo sofoca-
en disco, en el sello Intaglio (junto al su sitio, trabajado con un fervor y una da y nasal, aunque de indudable con-
Concierto de Berg), colocándose como unción cuasi religiosa, en pro de ese sistencia y contundencia, se muestra
una de las versiones de referencia de la ideario tan propio del maestro berli- demasiado limitado en la zona alta en
obra. En esta sesión del 26 de agosto nés: «No hay ninguna música que, su entrada: la voz ha de campanear de
de 1958 -en la que se incluían también como la de Beethoven, sintetice de manera más fácil, sonora y cómoda en
un criticado arreglo del propio director manera tan natural los elementos dis- ese canto a la alegría.
de una Fantasía para órgano de Bach y pares de lirismo y pura estructura, sua-
la obertura Académica de Brahms, no vidad y dureza, elementos que sola- Papageno
contenidas en el disco- se interpretó mente forman un natural y orgánico
igualmente la Sinfonía nº 2 de organismo en colaboración con otros». L. VAN BEETHOVEN: Sinfonía nº 2 en re mayor,
op. 36 - J. BRAHMS: Concierto para violín y
Beethoven, que en las manos de Es admirable la naturalidad con la orquesta en re mayor, op. 77 / Zino Francescatti
Mitropoulos y la Filarmónica de Viena que Furtwängler reúne todas las monu- (violín) / Orquesta Filarmónica de Viena. Dir.:
Dimitri Mitropoulos / Salzburgo, 26.8.58 / ORFEO
es una pieza decididamente románti- mentales fuerzas que atraviesan el / Ref.: C534001B (1 CD) D4
ca, musculada y bien construida, exce- Allegro inicial y logra, como casi
L. VAN BEETHOVEN: Sinfonía nº 9 en re menor,
lentemente articulada y bien trabajada nadie, implantar el orden más lógico op. 125 / Seefried, Wagner, Dermota, Greindl /
en lo rítmico, sin especial gracia o des- en medio del caos más absoluto. Es Orquesta Filarmónica de Viena. Dir.: Wilhelm
tacado sentido del humor pero fluida y curioso que, pese a las deficiencias de Furtwängler / Salzburgo, 31.8.51 / ORFEO / Ref.:
C533001B (1 CD) D4

( 20 )
Dame Janet Baker y Dennis Brain: BBC sigue TESTAMENT ofrece una semi-integral de las
recuperando el arte de viejos compatriotas Sonatas beethovenianas a cargo de Solomon

Dos glorias inglesas Solomon,


E mpezaremos por la dama, y
nunca mejor dicho, pues
Janet Baker lo es con
minúscula por condición natu-
automóvil acababa, a los treinta
y siete años, con la vida de
quien se dijo que era no ya el
mejor trompa de su tiempo, sino
pianista completo
A
unque hace apenas doce años que falleció, el pianista bri-
ral y con mayúscula porque así de todos los tiempos. Hindemith tánico Solomon Cutner (1902-1988), más conocido y nom-
lo quiso la reina de Inglaterra en y Britten compusieron para él, brado por su nombre de pila, es poco conocido de los afi-
1976. Janet Baker ha sido una que debutaba en los discos con cionados más jóvenes, fundamentalmente porque su carrera con-
diecinueve años y con vein- certística se vio truncada por una grave enfermedad (un acciden-
te tocaba ya en los Busch te cerebrovascular con la subsi-
Chamber Players. Tras traba- guiente hemiplejia que le inca-
jar en la Orquesta de la pacitó para el resto de su vida)
Royal Academy, que dirigía a la temprana edad de 54 años.
Sir Henry Wood, sería solista Es una verdadera lástima que
de la Philharmonia, haría ese problema de salud nos haya
mucha música de cámara y impedido a muchos, por obvias
emprendería una carrera razones de edad, disfrutar en
que sólo pudo truncar la vivo del arte de este pianista
muerte. Brain lo tenía todo: inglés, alumno durante corto
bello sonido, técnica impe- espacio de tiempo de Cortot.
cable, afinación perfecta; Solomon era un artista de esos
pero también humildad para que, tras una etapa brillante
no desequilibrar el conjunto pero difícil de niño prodigio,
camerístico, inteligencia en consiguen resultados artísticos
de las grandes cantantes de extraordinarios sin fuegos artificiales vacuos. Resultados basados
nuestro tiempo. Seria, ele- en un trabajo exhaustivo, una técnica de primer orden y un pro-
gante, segura, expresiva, fundo conocimiento de la partitura, con tan escrupuloso respeto
magnífica actriz vocal por el estilo como humildad en su aproximación a las obras. Sin
capaz de traslucir con equi- duda, Solomon ha sido uno de los grandes artistas del piano de
librio y hondura los más este siglo en el Reino Unido, un nombre que hay que situar junto
profundos mensajes desde a los de Myra Hess y Clifford Curzon. Tras el Concierto nº 2 de
Händel hasta Mahler pasan- Brahms (SBT 1042), TESTAMENT recupera ahora un semi-integral
do por Monteverdi, Mozart, de las Sonatas de Beethoven llevada al disco poco antes del per-
Haydn, Schubert, Schu- cance mencionado (entre los años 1951 y 1956), que resulta tan
mann o Hugo Wolf, su pre- brillante en su despliegue técnico como riguroso en el concepto
sencia antes y su evocación y rico en la expresión. Vivo en los tempi, de extraordinaria clari-
ahora forman parte del dad en la exposición, más elegante que titánico (aunque la trepi-
acervo de muchos aficiona- dante energía que caracteriza a la música del sordo no se echa de
dos que descubrieron en menos en momentos como el primer movimiento de la
ella tantas bellezas. La BBC Hammerklavier, el de la Appassionata o el final de la Waldstein,
nos trae esta vez una suma la diferenciación estilística. por poner sólo tres ejemplos), Solomon se muestra siempre aten-
bakeriana con fragmentos de Todo eso queda sobradamente to a la más honda expresión (como en el monumental Adagio de
recitales diversos pertenecientes demostrado en este disco, que la citada Hammerklavier o en la Arietta de la Op. 111, ésta acer-
a los años en los que la voz se será una revelación para quien tadamente dibujada con ese clima de interrogación, entre resig-
hallaba en su esplendor -1968 y no conozca a Brain. Todo en él nada y ambigua, que tanto caracteriza alguna de las últimas pági-
1970-, unida ya a una experien- es magnífico -incluidas las nas del sordo). Todo ello sin perder nunca de vista la belleza de
cia enriquecedora, y con un curiosidades de Dukas y nada sonido, el exquisito manejo del pedal, cuidadísimo legato e inten-
repertorio que era el suyo, aquél menos que Marin Marais- pero, sidad emotiva. Un Beethoven, en suma, quizá menos poderoso
en el que brilló con la intensi- si hay que destacar algo, sea el que el de Gilels o Richter, pero que tiene un magnético atractivo
dad de lo duradero. La acompa- Trío de Brahms, en el que la voz al que resulta difícil resistirse, y que presenta una regularidad pas-
ñan tres pianistas excelentes, de Brain -de su instrumento pri- mosa a lo largo del ciclo. Harold Schönberg decía de Solomon
con nota muy alta para John vilegiado- llega de un más allá que era «uno de los pianistas más completos del siglo». Estos dis-
Constable en Haydn. La verdad que, sin embargo, pareciera cos de Beethoven proporcionan buenas razones para opinar así.
es que es difícil destacar algo estar a nuestro lado. Sin duda, documentos del mayor interés para los pianófilos.
sobre el resto de esta selección,
que se abre con una serena Luis Suñén Rafael Ortega Basagoiti
Ariadna en Naxos de Haydn,
sigue con un emocionante Amor RECITAL JANET BAKER - F.J. HAYDN: De L. VAN BEETHOVEN: Sonata para piano nº 1 en fa menor, op. 2/1; Sonata nº 3 en
Arianna a Naxos, Hob. XXVIb:2 - R. do mayor, op. 2/3; Sonata nº 32 en do menor, op. 111 / Solomon (piano) / TESTA-
y vida de mujer schumanniano SCHUMANN: Frauenliebe und -leben, MENT / Ref.: SBT 1188 (1 CD) D2
y continúa con un puñado de op. 42 + Lieder diversos de Schubert,
Wolf, Schumann y R. Strauss / John L. VAN BEETHOVEN: Sonata para piano nº 7 en re mayor, op. 10/3; Sonata nº 8 en
canciones que son todas ellas Constable, Geoffrey Parsons y Paul do menor, op. 13, Patética; Sonata nº 13 en mi bemol mayor, op. 27/1; Sonata nº 14
lecciones de elegancia y com- Hamburger (piano) / BBC / Ref.: BBCL en do sostenido menor, op. 27/2, Claro de luna / Solomon (piano) / TESTAMENT /
4049-2 (1 CD) D2
promiso con lo que se canta. Ref.: SBT 1189 (1 CD) D2
Bienvenidas, sobre todo, las DENNIS BRAIN EN CONCIERTO Y L. VAN BEETHOVEN: Sonata para piano nº 17 en re menor, op. 31/2; Sonata nº 18
demasiado infrecuentes piezas ESTUDIO - L.V. BEETHOVEN: Quinteto en mi bemol mayor, op. 31/3; Sonata nº 21 en do mayor, op. 53, Waldstein; Sonata
para piano e instrumentos de viento en nº 22 en fa mayor, op. 54 / Solomon (piano) / TESTAMENT / Ref.: SBT 1190 (1 CD)
schumannianas -Der Page y mi bemol mayor, op. 16 [Dennis Brain D2
Meine Rose- y alguna lección Wind Ensemble] - P. DUKAS: Villanelle,
para trompa y piano - M. MARAIS: Le L. VAN BEETHOVEN: Sonata para piano nº 26 en mi bemol mayor, op. 81a, Los
magistral como esa maravilla Basque (arreglo para trompa y piano) - adioses; Sonata nº 27 en mi menor, op. 90; Sonata nº 29 en si bemol mayor, op. 106,
que es Morgen!, de Richard W.A. MOZART: Quinteto para trompa e Hammerklavier / Solomon (piano) / TESTAMENT / Ref.: SBT 1191 (1 CD) D2
instrumentos de cuerda en mi bemol
Strauss. Qué felicidad y qué mayor, KV. 407 [English String Quartet] - L. VAN BEETHOVEN: Sonata para piano nº 23 en fa menor, op. 57, Appassionata;
melancolía. J. BRAHMS: Trío para piano, violín y Sonata nº 28 en la mayor, op. 101; Sonata nº 30 en mi mayor, op. 109; Sonata nº 31
Dennis Brain se murió dema- trompa, op. 40 [Max Salpeter (violín), en la bemol mayor, op. 110 / Solomon (piano) / TESTAMENT / Ref.: SBT 1192 (1 CD)
Cyril Preedy (piano)] / Otros intérpretes: D2
siado pronto. Un accidente de Wilfrid Parry (piano) / BBC / Ref.: BBCL
4048-2 (1 CD) D2
( 21 )
Backhaus, Casadesus y Magaloff, en las nuevas entregas salzburguesas de ORFEO

Estrellas del teclado en Salzburgo


T res figuras hoy ya legendarias de la historia del teclado con-
figuran esta nueva entrega salzburguesa de ORFEO. Las gra-
baciones proceden de conciertos celebrados entre 1956 y
1969 en el festival austriaco y suponen testimo-
agosto de 1956 y su precario sonido -en ocasiones las toses tienen
más relieve que algunos instrumentos de la orquesta- no impide
disfrutar de la dramática versión que Casadesus protagonizó aque-
lla tarde, cuando tocó con enorme intensidad
nios fundamentales del pianismo romántico, emotiva el Concierto para piano y orquesta en do
sabio, personalísimo y siempre interesante de tres menor, KV 591 idealmente secundado por Dimitri
artistas tan distintos y -al mismo tiempo- próxi- Mitropoulos y la Filarmónica de Viena. Mejor
mos, como el alemán Wilhelm Backhaus (Leipzig, sonido e idéntica entidad artística brinda la clási-
1884 -1969), el francés Robert Casadesus (París, ca y cristalina lectura del Concierto en si bemol
1899 - 1977) y el ruso Nikita Magaloff (San mayor, KV 595, en la que aparece complicemen-
Petersburgo, 1912 - 1992). te acompañado por otro infravalorado artista: el
A pesar de sus muy diversos orígenes y escue- inolvidable Carl Schuricht.
las, los tres hubieron de vivir la desintegración del El tercer disco de la serie permite disfrutar del
piano romántico y la eclosión de los nuevos len- recital ofrecido por Nikita Magaloff el 7 de agos-
guajes sonoros surgidos en el siglo XX. De ellos to de 1969 en el Mozarteum. El programa refleja
tres, el que más fiel permaneció siempre a sus orí- bien claramente la diversidad de los gustos de
genes geográficos y culturales fue el gran Wilhelm Magaloff, uno de los últimos bastiones de la vieja
Backhaus, un artista como la copa de un pino e escuela rusa, país que sus padres abandonaron
insuficientemente apreciado actualmente. Sus tras la Revolución de Octubre para asentarse en
registros de las sonatas de Beethoven o de los con- París, donde años después el joven Magaloff sería
ciertos de Brahms y Schumann marcan historia. firmemente apoyado por Maurice Ravel. El com-
El compacto ahora editado supone una buena pacto se inicia con la insustancial Sonata en si
ocasión para acercarse a este gran señor del piano bemol mayor, opus 106, de Mendelssohn, y con-
alemán. Recoge el recital que ofreció el 30 de cluye con una descriptiva, contrastada y virtuosa
julio de 1966 en el Mozarteum de Salzburgo. lectura del raveliano Gaspard de la nuit. Entre
Backhaus revive a sus 82 años un Bach, Mozart y una y otra obra, la estupenda Sonatina canonica
Beethoven impecables a pesar de puntuales roza- que compusiera Luigi Dallapiccola en 1943, a
duras y de unas uñas seriamente empeñadas en partir de algunos caprichos de Paganini, y una
ser escuchadas en su virulento impacto con las abrasadora y accidentada Appassionata de
teclas del piano. Los tres compositores aparecen Beethoven de tintes y dinámicas menos contun-
tamizados por una visión romántica que, aunque hoy se antoja dentes que los de la robusta visión de Backhaus, aunque no de
excesiva en los casos de Bach y Mozart, son el testimonio de una menor contenido emocional y brillantez pianística.
de las visiones más características y respetables de su tiempo. Lo
mejor del compacto -buen sonido monofónico y generosa dura- Justo Romero
ción- son las dos sonatas de Beethoven -Appassionata y la postre- justito@arrakis.es
ra Op. 111- que Backhaus incluyó en este penúltimo recital en el
festival de Salzburgo -volvería a actuar en agosto de 1968, ¡con 84 F. MENDELSSOHN: Sonata para piano en si bemol mayor, op. 106 - L. DALLAPIC-
COLA: Sonatina canonica sopra Capricci di Nicolò Paganini - L. VAN BEETHOVEN:
años!-. Se trata de un Beethoven lírico y musculoso, recio y efusi- Sonata en fa menor, op. 57, Appassionata - M. RAVEL: Gaspard de la nuit; 3 Poemas
vo, seco y contundente, de gigantescas y -casi- abruptas dinámicas, para piano sobre Aloyisius Bertrand / Nikita Magaloff (piano) / Salzburgo, 7.8.69 /
ORFEO / Ref.: C531001B (1 CD) D4
cálidamente cantado -Arietta de la Sonata opus 111-, presidido por
una profunda y rica convicción interna. W.A. MOZART: Concierto para piano y orquesta en do menor, KV 491; Concierto para
piano y orquesta en si bemol mayor, KV 595 / Robert Casadesus (piano) / Orquesta
Otra figura hoy poco valorada es Robert Casadesus, uno de los Filarmónica de Viena. Dirs.: Dimitri Mitropoulos y Carl Schuricht / Salzburgo, 19.8.56
pioneros de la moderna escuela pianística francesa. El compacto a y 23.8.61 / ORFEO / Ref.: C536001B (1 CD) D4
él dedicado aglutina dos actuaciones del Festival de Salzburgo en J.S. BACH: 2 Preludios de El clave bien temperado - W.A. MOZART: Sonata en sol
las que aparece interpretando, junto a nombres tan míticos como mayor, KV 283; Sonata en la mayor, KV 331 - L. VAN BEETHOVEN: Sonata en fa
los de Dimitri Mitropoulos y Carl Schuricht, dos conciertos para menor, op. 57, Appassionata; Sonata en do menor, op. 111 / Wilhelm Backhaus (piano)
/ Salzburgo, 30.7.66 / ORFEO / Ref.: C530001B (1 CD) D4
piano y orquesta de Mozart. La primera grabación data del 19 de

La música para cuerdas y piano de Heinrich von Herzogenberg (1843-1900)

Un romántico en el olvido
E
l 10 de junio de 1843 nace en Graz Heinrich von Herzogenberg (barón Von Herzogenberg-Peccaduc).
Hijo de un oficial de la corte austríaca, recibe cursos de humanidades en el Gymnasien de Feldkirch
(Voralberg), Múnich, Dresde y Graz. En 1861 comienza a estudiar Filosofía y Derecho en la
Universidad de Viena. De 1862 a 1864 estudia Composición en el Conservatorio de Viena con Felix Otto
Dessoff, en cuya casa entabla una especial amistad con Brahms. En 1868 se establece en Graz como com-
positor independiente y se casa con Elizabeth von Stockhausen, pero se traslada a Leipzig cuatro años des-
pués, donde funda la Sociedad Bach (Bachverein) con F. Von Holstein y P. Spitta.
En 1885 sucede a Friedrich Kiel como profesor de composición en la Hochschule für Musik de Berlín,
y después de un período de descanso debido a una enfermedad retoma su trabajo en 1892. Ocho años
más tarde se ve obligado a retirarse por una nueva recaída. El 9 de octubre de 1900 muere en Wiesbaden.
Herzogenberg es un compositor de fina sensibilidad y acentuada tendencia contrapuntística, como lo
demuestran las tres obras incluidas en este CD. El Trío para cuerdas, op. 27/2 posee una increíble belleza tonal y una clara estructura; las Leyendas,
op. 62 para chelo y piano son apasionadas a la vez que musical y técnicamente ambiciosas, y en el Cuarteto para piano, op. 95, encontramos remi-
niscencias brahmsianas y connotaciones húngaras y eslovacas.
El Trío Belcanto Strings y el pianista Andreas Fröhlich realizan unas lecturas llenas de colorido y entusiasmo, y la grabación, realizada en copro-
ducción con la Radio Alemana en Berlín, es de una asombrosa calidad.

Jaime Arroyo Moya


H. VON HERZOGENBERG: Cuarteto con piano en si bemol mayor, op. 95; Trío para cuerda en fa mayor, op. 27/2; Leyendas, op. 62, para violoncello y piano / Andreas Frölich
(piano) / Belcanto Strings / CPO / Ref.: 999710-2 (1 CD) D5

( 22 )
ROMOPHONE publica una integral de las grabaciones de Reynaldo Hahn
con Columbia y Compagnie Française du Gramophone

La mosca de Proust
Q
ue el destino es un caprichoso lo sabíamos por nuestra pro- mente están tomándose muy a pecho su revival, en el que desta-
pia carne, paciente sufridora de sus indignantes cambios de can Felicity Lott y el barítono Stephen Varcoe. Pero ahora la casa
humor. El único consuelo es verlos repartidos mundialmen- ROMOPHONE nos desentierra un tesoro, ampliando para mí el
te. En 1894, cuando un diletante Marcel Proust de 22 años conoce entusiasmo que sentí aquella tarde de los años 70. De la mano
y se enamora de Reynaldo Hahn, cuatro años menor que él, los ejemplar y minuciosa de Richard Bebb, lo que estos tres discos
salones parisinos donde la pareja pasea su ofrecen es la integral de los registros conserva-
radiante felicidad snob se preguntan qué pinta dos del Hahn cantante y pianista, abarcando un
ese remilgado don nadie al lado de un genio tiempo que va desde los primeros en 1909 a los
como Hahn, que compone desde los 13 años finales en 1932. La calidad de la toma sonora
canciones tan celebradas como Si mes vers resulta cuando menos aceptable, y en muchos
avaient des ailes y encima canta, es guapo, pia- casos buena, permitiendo (por ejemplo en las
nista y venezolano. Los reinos de este mundo, dos interpretaciones de la opereta de
aun en París, son cortos. Reynaldo Hahn no Offenbach La boulangère a des écus) apreciar
dejó nunca de componer, de dirigir y de ser la picardía vocal de Hahn, pero también, en esa
feliz en un démi-monde artístico, pero a partir temprana grabación de su obra maestra La bar-
del momento en que su antiguo amante ocupó cheta, la formidable y refinada calidad de emi-
el trono del gran escritor del siglo, él se convir- sión.
tió en ese galante músico menor que había sido A continuación vienen, ocupando el resto de
«el amante de». O así al menos es como yo le conocí, escuchando los compactos, distinguidas interpretaciones de época (la mayoría
unas grabaciones en vinilo en las que Reynaldo interpretaba sus de los años 30) de melodías y arias de sus óperas y operetas, y en
propias chansons y las de sus maestros más admirados con una voz este grupo destacan los deliciosos dúos de O mon bel inconnu,la
restringida pero seductora. opereta con música de Hahn y libreto de Sacha Guitry, interpreta-
Pasaba eso en los años 70, y desde entonces, sin quitarle a dos por el propio compositor y la gran Arletty. Hay también opor-
Proust lo que es de Proust, a Hahn le ha sido dado lo suyo. Gracia. tunidad de escuchar la hermosa y potente voz del barítono de ori-
No genio. Y sensibilidad, que en el arte a veces se llama intuición. gen norteamericano Arthur Endrèze cantando a Hahn y acompa-
Hahn no sólo elegía bien sus novios y sus alfileres de corbata; supo ñado al piano por Hahn y, como final, un bonus extraordinario:
escoger a algunos de los mejores poetas del tiempo (Verlaine, una presentación de los instrumentos de la orquesta tomada en
Leconte de Lisle, Gautier) para sus melodías, reivindicar en buena vivo en 1935. Oyendo la chispeante inteligencia de Hahn en el
hora a los grandes barrocos franceses como Lully y Rameau, admi- precioso show se entiende por qué Proust, una vez que dejó de
rar por las más nobles razones del contrapunto a Mozart, y -detes- amarle, no quiso nunca quitarse de encima a ese absorbente espé-
tando a Debussy, nobody is perfect!- mantenerse fiel al baremo cimen llegado de las Américas.
musical que le correspondía y resultaba ser el de sus maestros
Saint-Saëns y Massenet. Por eso, y en malicioso homenaje a tan Leopoldo Baroja
desarrollado olfato de artista, le dijo un día al joven Hahn el gran
patriarca Alphonse Daudet: «Tiene usted sentidos de mosca». REYNALDO HAHN: Integral de grabaciones - Grabaciones con la «Compagnie
Française du Gramophone»; Grabaciones «Columbia»; Composiciones de Reynaldo
En Francia (¡y en Mónaco!) tienen la suerte en los últimos años Hahn / Reynaldo Hahn (voz y piano) / ROMOPHONE / Ref.: 82015-2 (3 CD) D2 x 3
de poder ver sus operetas representadas, y los ingleses principal-

CPO publica una verdadera integral de las Sonatas para violín y piano de Robert Schumann

Rescate schumanniano
S
chumann escribió tres sonatas para violín y piano, de las cuales sólo dos (las opp. 105 y 121)
figuran catalogadas. Su viuda y sus jóvenes discípulos Brahms y Joachim contribuyeron a
expurgar el corpus de su obra, del cual fue excluida la tercera, lo mismo que el Concierto
para violín y orquesta, pensado para el mismo Joachim pero que éste nunca quiso ejecutar.
Normalmente, las grabaciones han recogido aquellas dos primeras sonatas y olvidado la póstu-
ma, que ahora incluyen nuestros intérpretes, por cierto que con una excelencia de sonido, una
fina musicalidad y un acendrado estilo realmente ejemplares.
La pequeña historia de la tercera sonata empieza siendo una obra colectiva, de la que Schumann
escribió dos movimientos y Brahms y Dietrich, uno cada cual. Se la conoce con FAE, en parte
porque alude a las tres notas correspondientes a las tres letras (fa, la, mi), en parte porque resume
el lema de Joachim (frei aber einsam: libre pero solitario). A pesar de esta mezcla de nombres y
autores, Schumann compuso los otros dos movimientos por su cuenta, completando la sonata ter-
cera y expurgada a que aludí al comienzo. Se sabe que fue interpretada en vida del músico, en
1853 y 1854, pero permaneció «desaparecida» hasta 1956, cuando la exhumó el editor Schott en Londres.
Ahora se la recobra y con un alto interés documental. A pesar de que es la menos conseguida de las tres, tiene algunos rasgos inequí-
vocos de su autor: acordes descendentes, el motivo de las tres notas reiterado en distintos movimientos, a veces invertido, en una manio-
bra de enmascaramiento muy característica de Schumann.
Las otras hermanas de la serie no figuran entre lo más apreciado de su mano, pero se trata de una marginación injusta. Sin estas obras,
de buena vena melódica, escritura violinística muy hábil, contrapuntos astutos y empuje de carácter, no existirían las tan perfiladas de
Brahms y su larga parentela en la música del romanticismo tardío. Schumann rompió convenciones y propuso fecundos anticipos. Tuvo
más genio que paciencia y más audacia que artesanía. Gracias a ello fue, y sigue siendo, Schumann. Pruebas al canto. ¿Ha cantado
alguien más que él?

Blas Matamoro
R. SCHUMANN: Sonatas para violín y piano núms. 1, 2 y 3 / Isabelle Faust (violín); Silke Avenhaus (piano) / CPO / Ref.: 999597-2 (1 CD) D5

( 23 )
CPO presenta el ballet Cenicienta, de Prokofiev, bajo la batuta de Michail Jurowski

La princesa proletaria
Q
uien prescinda de las circunstancias en que se compuso el ballet Cinderella puede creer que se trata
de una obra escrita en pleno sosiego, en paz, sin presiones extraordinarias, por un músico no sólo
inspirado, sino también alejado de especiales preocupaciones. Sin embargo, Cinderella la compuso
Prokofiev durante la Gran Guerra Patriótica, mientras el Tercer Reich invadía la Unión Soviética y los artis-
tas eran evacuados por el gobierno a posiciones de retaguardia. Cinderella es, pues, contemporánea de la
Sonata nº 8 para piano y de la gigantesca ópera Guerra y paz. Es cierto que esos años de guerra suponen un
paradójico alivio para Prokofiev y otros artistas. Es el momento en que todos son necesarios. Las presiones
de antes de la guerra se aflojan, y en ese momento no puede saberse cuándo volverán, más insidiosas y brutales, en los años de postgue-
rra, cuando vuelva a colocarse en su sitio a los presuntuosos creadores del arte y el pensamiento; como se había hecho a partir de 1936,
con el caso Shostakovich y su Lady Macbeth de Msensk.
Como ya hemos escrito en más de una ocasión en las páginas de este boletín, Prokofiev tuvo una vocación teatral temprana e insobor-
nable. Después de varios intentos juveniles, entre ellos una muy aceptable y hoy recuperada Maddalene (1911-1913, obra de un joven-
zuelo de veinte años), compuso siete óperas de madurez; y no compuso más porque las circunstancias no le fueron favorables en ese terre-
no. Pero escribió, además de mucha música para el cine, ocho ballets: Ala y Lolli (1914-15, partitura conocida como Suite Escita y no
como ballet), Chout o El cuento del bufón (1915), El paso de acero (1925-26), El hijo pródigo (1928-29), En el Dnieper (1930-31), Romeo
y Julieta (1935-36), Cinderella (1940-44) y La leyenda de la flor de piedra (1948-53). A partir de Romeo y Julieta, Prokofiev aborda el ballet
operístico de gran formato. Cinderella es uno de ellos.
Este ballet se estrenó en noviembre de 1945, una vez concluida la guerra, y fue un exitazo tanto en Moscú como en Leningrado. Esos
años van a ser los últimos de alegría de Prokofiev, que pasará de la gloria como artista nacional a la humillación pública y la persecución;
como otros muchos colegas suyos, por otra parte. De momento es, oficialmente, el éxito de la proletaria Cenicienta frente a las fuerzas bur-
guesas y capitalistas personificadas en el hogar que la explota. Prokofiev metió la pata con un artículo en el que se prescindía de todo eso
y se hablaba de amor, de música, de cuento de hadas. Pero aunque no hubiera escrito tales imprudencias, la represión de 1948 no hubie-
ra dejado de abatirse sobre él.
Cinderella es una partitura vivaz, expresiva, la eclosión de la música en virtud del talento de un alma dotada para la danza y para el
canto. Es una continuación natural de Romeo y Julieta, y ambas aspiran en el fondo a seguir la tradición de Chaikovski y sus tres ballets.
Como Stravinski cuando compuso El pájaro de fuego (un encargo sin alternativa) o El beso del hada (un homenaje libre y propio a
Chaikovski).
Rozhdestvenski, Järvi, Ashkenazy, Slatkin y Pletniev han registrado integrales de Cinderella. Ahora viene un discípulo del primero, Mijail
Jurowski, y sigue la tradición del maestro con un nuevo registro de un ballet-ópera de primer orden, y en una interpretación que se sitúa
por derecho propio a la altura de las versiones que la han precedido. Sentido de la frase, de la danza, del fraseo; garra dramática; gracia
lírica y agilidad sin respiro... Estas son algunas de las cualidades de este registro, que nos sorprende de manera muy grata. Esperábamos un
Cinderella correcto y hasta inspirado. Pero es eso y mucho más, y por ello es de agradecer esta producción de la Radio de Colonia. Si quie-
ren saber por dónde van los tiros, empiecen por escuchar el final del segundo acto en esta espléndida lectura de Jurowski (el vals y la lle-
gada de las doce de la noche); ahí está el mejor Prokofiev, el más vital y el de mayor sentido del teatro, pero también el magisterio de una
magnífica batuta apoyada en una orquesta de muy alto nivel. Después de eso, pueden escuchar todos los números en su orden... o en el
que crean conveniente.
S.M.B.
S. PROKOFIEV: Cenicienta / Orquesta Sinfónica de la WDR de Colonia. Dir.: Michail Jurowski / CPO / Ref.: 999610-2 (2 CD) D2 x 2

Tres nuevas entregas sinfónicas de los archivos de la BBC

El manantial que no cesa


E sta nueva remesa de la BBC reitera
nombres ilustres ya propuestos en
anteriores entregas (Beecham,
Horenstein) y trae la grata novedad del
gran pianista italiano Arturo Benedetti-
dos que nunca transmiten sensación de prisa, durante un extraño viaje
de hora y cuarto desde las tinieblas a la luz, en el que nos pasea por
ambientes ominosos, como de pesadilla,
casi siempre iluminados con luces espec-
trales, que conoce al dedillo y sabe evo-
Michelangeli, en dos registros separados car y recrear con dominio mágico. Ésta
diecisiete años (1965 y 1982). En ambos, sigue siendo mi versión preferida de la
su actuación es magistral. El más reciente obra y no dudo en recomendarla con
recoge, con sonido impresionante, el entusiasmo a quien la desconozca.
Primer Libro de Preludios de Debussy, especialidad de la casa. Y para concluir con broche de oro, Sir
Realmente, sólo cabe acudir a Richter (también en BBC Legends, Thomas Beecham en tres obras favoritas.
comentado recientemente) para encontrar algo análogo. El control de Una Tercera Sinfonía de Schubert perso-
la sonoridad en toda la gama dinámica -amplísima y perfectamente nalísima pero cuya energía y fraseo
captada-, la riqueza de colores y matices, la capacidad de sugerir y mágico no pueden dejar indiferentes y en
evocar (Pasos en la nieve, La catedral sumergida) o la flexibilidad rít- la que brillan unos soberbios solistas de
mica (Las colinas de Anacapri, Minstrels) son como para abrir la boca madera -Jack Brymer al clarinete, por
y no volverla a cerrar. La reacción del público es tan previsible como citar sólo uno-; una Italiana vibrante, llena de vida y de luz mediterrá-
justificada ante semejante maravilla. Muy personal su interpretación nea, y una Suite de Cascanueces en que constantemente adivinamos la
del Concierto de Grieg, pero no menos deslumbrante; lucida actuación sonrisa cómplice del baronet ofreciendo estos maravillosos dulces
de la Orquesta New Philharmonia, dirigida con seguridad por navideños, favoritos de todos los públicos desde hace un siglo largo.
Frühbeck, y buen sonido. Buen sonido monoaural en tomas de 1958.
La Séptima Sinfonía de Mahler por Jascha Horenstein es un clásico
que ha circulado en diversos sellos; hela aquí en «versión original». Roberto Andrade
Obra muy difícil de grabar, la toma de la BBC, realizada en el Albert
Hall de Londres, es menos detallista que las de estudio, pero capta bien G. MAHLER: Sinfonía nº 7 / New Philharmonia Orchestra. Dir.: Jascha Horenstein
la sonoridad amplia, rotunda (la percusión) y majestuosa de un (29.8.69) / BBC / Ref.: BBCL 4051-2 (1 CD) D2
Horenstein en la cima de su arte (1969), secundado por una orquesta F. SCHUBERT: Sinfonía nº 3 en re mayor, D200 - F. MENDELSSOHN: Sinfonía nº 4 en
que supera cum laude la ejecución de una obra dificilísima; los lapsus la mayor, Italiana [Con introducción de Sir Thomas Beecham] - P.I. TCHAIKOVSKY:
El cascanueces, op. 71 a + Himno Nacional Británico / Real Orquesta Filarmónica.
instrumentales son pocos e irrelevantes. Lo que cuenta es la concep- Dir.: Sir Thomas Beecham (Octubre-diciembre, 1958) / BBC / Ref.: BBCL 4044-2 (1
ción sobria y sin estridencias, pero mahleriana hasta lo hondo, de per- CD) D2
fecta estructura y atenta a los mil detalles de articulación, dinámica,
E. GRIEG: Concierto para piano en la menor, op. 16 - C. DEBUSSY: Preludios - Libro
color o fraseo con que Mahler matiza sus pentagramas. Horenstein es I / Arturo Benedetti Michelangeli (piano) [13.4.82] / New Philharmonia Orchestra.
el guía excepcional que nos conduce con mano firme, a tempi movi- Dir.: Rafael Frühbeck de Burgos [17.6.65] / BBC / Ref.: BBCL 4043-2 (1 CD) D2

( 24 )
Obras pianísticas para piano de Nuevas obras orquestales y concertísticas de Rodio Shchedrin, en ONDINE
Franz Lehár, en CPO
Dos poéticas, una dramática
El pibe
Franz Lehár H e hablado en dos ocasiones con Rodio
Konstantinovich Shchedrin (Moscú,
1932). Como pudimos, mantuvimos una
primera conversación muy cordial durante una
emplea una voz muy humana de violoncello
frente a un conjunto que unas veces es paisaje y
otras ominosa presencia, que unas veces canta
(o baila) con el cello y otras le desmiente. Esta

M
ás que curiosa es la carrera de cena, allá por 1987. Shchedrin no tenía el inglés obra forma parte de un tríptico en el que, sin
Lehár. Sobra decir que su desti- como segundo idioma. En esa cena se encontra- palabras, evoca el compositor un pasado que ya
no era el mundillo travieso y ba también su esposa, la gran bailarina Maia no existe, que ha sido destruido: la vieja ciudad
sentimental de la opereta, pero antes Plisevskaia, para quien ha compuesto ballets de Aleksin, en el corazón de Rusia, en Tula, des-
hay una suerte de llamativo bachillera- como La dama del perrito, basado en el bello truida para elevar encima una «más moderna»,
to centroeuropeo que conviene no olvi- relato de Chéjov. No podíamos saberlo, pero más funcional, más «progresiva». Todavía
dar. Tuvo buenos profesores en el con- eran los últimos años del recuerdo aquellas enseñan-
régimen comunista, que zas prosoviéticas: en la
Gorbachov intentaba des- URSS se conservan las ciu-
montar por las buenas. dades, los pueblos, la belle-
Unos cuantos años más za del pasado, porque allí la
tarde, con un intérprete, especulación del suelo no
intenté hacerle una entrevis- existe. Una mentira, una
ta. El intérprete de ruso debió más, entre las muchas que
de comprender mal algunas formaron la Gran Mentira.
cosas, y Shchedrin se enfa- Eso es lo que canta
dó. Creyó que yo le pedía Shchedrin en tres obras con-
cuentas por no haberse certantes, una para violín
enfrentado con el régimen (dedicada a Maxim Ven-
ruso, cuando todos sabemos gerov), otra para viola (para
que fue un disidente, un Iuri Bashmet) y ésta para
resistente interior. Tenía sen- violoncello (dedicada, claro
tido su actitud: otros periodistas han hecho lo está, a Rostropovich). Recomendamos la escu-
mismo con colegas y compatriotas suyos; no sé cha de esta obra tensa y desolada, de enverga-
servatorio, Dvorák en primer lugar, si con él. Shostakovich, en las Memorias discta- dura y ambición sinfónicas, espléndidamente
pero también Förster y Fibich. Siendo das a Volkov, los trata con especial saña. Con traducida en sonidos por Marko Ylönen al cello
un violinista adolescente y un composi- toda razón. Terminamos cordialmente, y deshi- y Mustonen al frente de la Filarmónica de
tor precoz, con una Sonata para piano ce el equívoco; pero la entrevista se malogró. El Helsinki.
ya en la gaveta, se le recomendó colgar malentendido había surgido porque le hablé de Pero la Suite del ballet La gaviota merece un
el instrumento y ahincarse en los penta- su ópera juvenil No sólo amor y de su poema comentario aparte. Shchedrin opta en esta obra
gramas en blanco. Lo hizo, como sabe- sinfónico temprano Un hombre auténtico (el de 1994 por descubrir (sin enfatizar) el drama
mos, pero lo peculiar del caso es que mismo tema de la última ópera de Prokofiev), oculto de los personajes del drama de Chéjov.
no recibió más lecciones de composi- dos obras de obligatoria fidelidad al régimen en Ensayaba el dramaturgo en esta «comedia» un
ción, de modo que hemos de conside- un momento muy duro del estalinismo posterior retrato de situaciones agónicas en las que los
rarlo mayormente un autodidacta. a la Gran Guerra Patriótica. personajes pasaran por allí sin que su sufrimien-
Las obras que integran el presente Lástima. Podíamos haber hablado de la to fuera demasiado aparente. Pero todavía es
compacto datan de sus diecisiete y die- ópera Almas muertas, de los ballets La gaviota o una obra de dramatismo explícito. Todavía no
ciocho años, o sea de cuando se produ- Ana Karénina (una de las pocas veces que estamos ante las sutilezas de Tres hermanas, Tío
jo el corte descrito. Revelan a un com- Tolstoi inspira una obra teatral musical; Guerra Vania y El jardín de los cerezos. La opción del
positor, si no demasiado personal, en y Paz, de Prokofiev, sería otra), de Poetoria, un compositor es explícita, clara; no predice las
cambio sí muy seguro de sus medios. concierto para un poeta (el disidente sugerencias de la trilogía final, sino que explota
Tienen una redacción pianística limpia Voshnesienski), voces femeninas, coro y orques- las aristas que en La gaviota intentaba Chéjov
y certera, con toques muy matizados de ta, de una serie de proyectos que entonces tenía ocultar. Un ocultar púdico, pero también pro-
melodías populares o que juegan a a punto, como la ópera Lolita, basada en la ducto de una convicción: los dramas ganan en
serlo, algún momento de brillo virtuo- novela de Nabokov (que a menudo olvidamos fuerza cuando se despojan de gestos, y a éstos
sístico, buena distribución de las partes que es ruso) o el Concerto para cello, «sotto los sustituyen unos cuantos signos cargados de
y formas bien definidas. Se oye la lec- voce concerto», que se incluye en el CD que sentido. El «drama» de Shchedrin tiene que ver,
ción de Dvorák y se recoge la herencia motiva este comentario. También podríamos en cierto sentido, con la nostalgia crítica, con la
de Mendelssohn, y no es mal escrutinio haber hablado del sindicato de compositores no rabia evocadora del Concerto sotto voce.
de modelos. La ligereza y la tendencia oficial que él presidía, o de su sentido religioso, También aquí está presente la naturaleza, que
al canto anuncian, aunque todavía disi- cuidadosamente conservado en un medio hos- los personajes ignoran. La sabia relación de
muladamente, al futuro inventor de viu- til. sonidos y paisaje, de sentimientos y plástica, es
das alegres y condes apócrifos. Nunca Al menos tuvimos tiempo para comentar la una de las grandes bazas de estos siete fragmen-
está de más saber lo que ocurrió en la salida de tantos compositores rusos o ex soviéti- tos sinfónicos obtenidos del ballet. Es una músi-
prehistoria de un músico que silbamos cos del país: Kancheli, Gubaidulina, Schnittke ca que también ríe, pero que sobre todo retrata
por la calle, tarareamos en la ducha y (que aún vivía), él mismo (que, sin embargo, los intentos baldíos por buscar una felicidad ina-
bailamos en las verbenas, lo mismo que vive tanto en Moscú como en Múnich)... prensible por la propia incapacidad de los per-
nuestros abuelos. Y averiguar que Lehár Este CD muestra el arte y el talento de un sonajes. El aficionado comprenderá con una
fue alumno de Dvorák pero asimismo, compositor que, lo mismo que sus compañeros, sola escucha que se encuentra en esa línea que
sobre todo, de Lehár, mejora cuánto no se educó en la vanguardia de posguerra. Lo viene de Glazunov y Shostakovich y llega a
podemos quererlo y conservarlo vivo que puede considerarse tanto una limitación Vainberg. Shchedrin está en medio de esa línea,
en nuestros ratos de buen humor, rapto como una ventaja. No desarrollaremos el por- que es más amplia, que no equipara a los crea-
sentimental y evocación de aquella qué de cada una de esas alternativas. Porque dores, pero que los emparenta y los explica. Es
Europa que ignoraba felizmente las dos obras de la fuerza, el poder, la garra y el música que surge de grandes artistas, de grandes
guerras mundiales. sentido profundo de estas piezas justifican y técnicos. Pero que surge también de una tierra y
explican tanto las supervivencias del pasado unas gentes que han sufrido demasiado.
B.M. como el especial manejo de las mismas (la tra- Demasiado.
dición se convierte en presente cuando se la
F. LEHÁR: Sonata para piano en fa mayor; desmiente como lo hace Shchedrin con su S.M.B.
Sonata para piano en re menor; Fantasía para manejo de la disonancia, de la libertad armóni-
piano en la bemol mayor / Wolf Harden (piano)
/ CPO / Ref.: 999715-2 (1 CD) D5 ca y de la ruptura del sentido de la frase o del R. SHCHEDRIN: Concierto para violoncello, sotto voce
propio concepto del tema). concerto; Suite Gaviota / Marko Ylönen (cello) / Orquesta
Filarmónica de Helsinki. Dir.: Olli Mustonen / ONDINE /
El Concerto sotto voce, de amplio aliento, Ref.: ODE 955-2 (1 CD) D2

( 25 )
El oratorio Il Giudizio Universale y más obras de cámara de Lorenzo Perosi (1872-1956)

Esperando la hora pavorosa


L os antaño ensalzados oratorios de Don
Lorenzo Perosi padecieron el menospre-
cio contemporáneo debido a su heteroge-
neidad y anticuada verborragia vanílocua,
hasta que recuperaciones concertísticas como
Mateo y San Juan, con el añadido de una pero-
ración final aportada por el poeta Giulio
Salvadori, mientras que Piero Misciatelli cuidó
satisfactoriamente la concordancia del poema
con el pensamiento del compositor. La obra se
la autoría perosiana. Los números Quinto,
Sexto, Séptimo y Octavo surgieron de su pluma
en 1928 -el mismo año que los cuatro previos
y que el Trío núm. 1 para cuerda, de aliento
afín-, bajo el impulso de una arrebatada decla-
las realizadas por el Festival «Perosiana» en su divide en diez partes: Preludio, Cuadro sinfó- ración de amor filial y a modo de lenitivo de la
Tortona natía, unidas a la subsiguiente edición nico, Profecía, Bienaventuranzas, Bendición, congoja motivada por la pérdida paterna.
discográfica de BONGIOVANNI, nos los han Presentan similitudes en su configuración tri-
restituido desempolvados y libres de rancia partita y duraciones inferiores a los veinte
tufarada, permitiendo apreciar bien ventilado minutos, amén de expresarse con un lenguaje
el intenso perfume de su estética principio de de pura esencialidad musical, consolador de la
siglo. depresión y melancolía que aparecen disemi-
Inició Mons. Perosi en noviembre de 1902 nadas por sus páginas. En paridad, el Quinteto
la composición de su noveno oratorio Il núm. 2 para cuarteto de cuerdas y piano
Giudizio Universale (décima incursión coral- (1931) refleja el luctuoso influjo suscitado por
sinfónica si se cuenta el precedente Stabat el óbito de su hermano, el Cardenal Carlo, a
Mater) durante un viaje en tren entre Florencia cuya memoria rinde un homenaje ensombreci-
y Pistoia camino de su villa de reposo de Borgo do por el dolor.
Buggiano, donde continuó su escritura para Prosigamos esperando la hora venturosa de
finalizarla en los aposentos puestos a su dispo- nuevas aportaciones al catálogo discográfico
sición en el Vaticano por Pío X. Tras asistir a la de Perosi.
primicia del ensayo general celebrado en la José Luis Gómez Lozano
vaticana Sala Regia, el entusiasta pontífice ase-
veró al autor: «Me ha hecho pasar una hora en Himno de agradecimiento, El himno de la paz,
el Paraíso». Tuvo lugar el estreno público el 8 Maldición, Descendimiento de los condena- L. PEROSI: Il giudizio universale (Poema sinfónico-vocal
de abril de 1904 en el Teatro Costanzi de dos e Himno de la justicia. En ella la orquesta para solistas, coro y orquesta) / Bertolo, Elmazi, Perino,
Camastra / Orquesta Sinfónica «Carlo Coccia» de
Roma, en ocasión de las fiestas dedicadas a no se limita a un simple sostenimiento de los Novara. Dir.: Arturo Sacchetti / BONGIOVANNI / Ref.:
San Gregorio Magno, en un concierto princi- solistas vocales y del coro, sino que se explaya GB 2248-2 (1 CD) D2
piado por la primera ejecución italiana del en preludios e interludios vívidamente evocati- L. PEROSI: Trío nº 2 en la menor, para violín, viola y vio-
Stabat Mater y regido por la batuta del compo- vos, de amansada grandiosidad y suave emoti- loncello; Cuarteto nº 5 en la mayor; Cuarteto nº 6 en fa
sitor, con todas las localidades vendidas pese a vidad. Éste es el tercer oratorio de Perosi que mayor / Ensemble L. Perosi / BONGIOVANNI / Ref.: GB
5102-2 (1 CD) D2
sus precios astronómicos. El agradecido audi- BONGIOVANNI publica, grabado en el marco
torio elogió la obra como «un trabajo noble y del festival tortonense de 1999 con absoluta L. PEROSI: Cuarteto nº 7 en do mayor; Cuarteto nº 8 en
grandioso». Al parecer la partitura le gustaba a fidelidad a la partitura autógrafa de la primera mi menor; Quinteto para piano nº 2 en re menor /
Daniela De Micheli (piano) / Ensemble L. Perosi / BON-
Mascagni, aunque no se privaba de bromear versión, ajena a las sucesivas modificaciones GIOVANNI / Ref.: GB 5103-2 (1 CD) D2
displicente respecto a ella. Célebre resultó la tramadas por el editor Ricordi (con el probable
reposición dada en abril de 1950 en la romana consentimiento del compositor), y comporta También disponibles:
L. PEROSI: Mosè (Poema sinfónico-vocal) / Tallone,
Universitá Pontificia Gregoriana, con el propio cuatro minutos más de música. Los animosos Korra Elmazi, Camastra, Bortoli, Bensi / Orquesta «G.B.
Perosi al mando de la Orquesta y el Coro de la soprano, tenor, barítono, coro y director Viotti» de la Academia Internacional de Música «G.
Academia Nacional de Santa Cecilia, y un orquestal son los mismos que intervinieron en Carisio». Dir.: Arturo Sacchetti / BONGIOVANNI /
Ref.¨GB 2233/34-2 (2 CD) D2 x 2
plantel de solistas vocales entre los que desco- la anterior edición del Mosè, entonces como
llaban los renombrados Pederzini y Gigli: ver- ahora con variable fortuna. L. PEROSI: Adagio en do mayor para orquesta; Concierto
para clarinete y orquesta; Suite nº 6, Milano, para orques-
sión difundida por una retransmisión de la Continúa BONGIOVANNI ofreciendo con ta / Vincenzo Mariozzi (clarinete) / Orquesta «G.B.
Radio Vaticana que se beneficia de una edi- asiduidad obras de la menos escrutada pero Viotti» de la Academia Internacional de Música «G.
ción en compacto. Asimismo memorable fue la fructífera creatividad camerística de Perosi, en Carisio». Dir.: Arturo Sacchetti / BONGIOVANNI /
Ref.¨GB 5088-2 (1 CD) D2
interpretación ofrecida en 1964 en presencia la que raramente se perciben los inconfundi-
de Pablo VI, el cual dio la señal para comenzar bles acentos de un músico eclesiástico. L. PEROSI: Cuartetos para cuerda núms. 1 en la menor, 2
a aplaudir. Corresponde la actual entrega a la temporada en si bemol mayor y 3 en sol mayor / Ensemble L. Perosi
/ BONGIOVANNI / Ref.: GB 5075-2 (1 CD) D2
Se dice que para este poema sinfónico- de 1998 de su festival, y cuenta con las enco-
vocal para solistas, coro y orquesta el maestro miables interpretaciones del Ensemble «L. L. PEROSI: Trío para cuerda nº 1 en do mayor; Cuarteto
Perosi se inspiró en el magistral y titánico fres- Perosi» y la participación pianística de Daniela para cuerda nº 4 en fa sostenido menor; Quinteto con
piano nº 1 en fa mayor / Daniela Demicheli (pianoforte)
co de Michelangelo, tantas veces por él admi- de Micheli. / Ensemble L. Perosi / BONGIOVANNI / Ref.: GB 5079-
rado en la Cappella Sistina. Elaboró el texto No se sabe con certeza si fueron dieciséis o 2 (1 CD) D2
latino entresacándolo de los Evangelios de San dieciocho los cuartetos para cuerda debidos a

CPO publica el tercer volumen de la integral de obras para violín y piano de Max Reger

El constructor de estructuras
E
s este el tercer volumen de la obra ordenada para violín y Los jóvenes, en cambio, sin
piano de Max Reger 1873-1916). El Capricho y la Romanza tenerlo como un modelo a
datan de 1902, en tanto las dos Sonatas, la de gran formato y seguir, lo vieron como el último
la de menor cuantía, de 1909. Corresponden, pues, al período gran compositor de la tradición
medio de su carrera, que se caracteriza por la importancia conce- germánica, grande en cuanto a
dida a la música de cámara. la ambición compositiva y a la
Es también la época en que los jóvenes compositores de Viena, gravedad de sus propuestas. Un
los que van formando el núcleo de la renovación atonalista, empie- paso más y estamos en Mahler
zan a tomar muy en serio al músico. Hasta entonces habían abun- que, ese sí, era el maestro selec-
dado las reprobaciones dirigidas a una labor que, sin exceder la cionado. Hoy nos desconcierta aquel anterior desconcierto, valga
estética postromántica vigente, desconcertaba al público y a los la paradoja, porque Reger ejemplifica, a veces hasta el exceso, el
especialistas. Sonoridades abstrusas, ecos barrocos apelmazados cuidado por la estructura, por el tratamiento identificable del len-
por texturas asfixiantes, formas difíciles de atrapar, desorientación guaje, por la fidelidad a las formas consagradas.
y caos, eran las más frecuentes notas que se designaban como pro- En estas obras se advierte al romántico tardío de sabor brahm-
pias de su trabajo. siano, ahincado en grandes desarrollos melódicos, en contrastes

( 26 )
DYNAMIC presenta un concierto de Obras de Giulio Castagnoli, entre las novedades
obras de cámara de Alfred Schnittke (1934-1998) contemporáneas de STRADIVARIUS

Soviet «Stravaganza» Oriente cercano


y lejano
I
nusitado repertorio el que nos propone este atractivo compacto
de DYNAMIC, protagonizado por los virtuosos romanos Il Terzo

E
l primer elemento que emana de la audición de las obras de Giulio
Suono. Esta formación de jovencísimos defiende por igual a Castagnoli (Roma, 1958) es la pasión (casi una afinidad electiva,
Vivaldi y a Boccherini que a Berio, Nono o el sin par Schnittke, podríamos decir) con el Oriente. Decir oriente en la música de
como en este caso. Peculiares obras de las que se nos ofrecen des- vanguardia significa evocar de inme-
lumbrantes interpretaciones, en una grabación que merecida- diato dos nombres: Cage y Scelsi. Los
mente no para de ganar premios. Las intereses de Castagnoli proceden más
creaciones escogidas detallan perfec- en la dirección de este último. El autor
tamente los diversos matices del esti- desarrolla sus composiciones a partir
lo del ruso: cóctel de dodecafonismo de un sonido único, explorando en sus
y barroquismo agitado esquizofréni- múltiples resonancias según un desa-
camente por un sarcástico barman. rrollo que presenta también algunas
Schnittke consigue siempre una afinidades con el espectralismo. Su
atmósfera extravagante: a ratos pare- idea es la de desarrollar, destripar, la
ce que escuchemos a un hijo ilegíti- complejidad de la nota y el sonido
mo de Bach, a ratos a un bastardo de únicos. A ello cabe añadir una escritu-
Webern, y todo ello se salpica a veces ra detallista que le deriva de la ense-
por momentos bizarramente humorís- ñanza de Ferneyough y Donatoni.
ticos. El resultado es delirante, casi en Timbre y dinámica son elementos pri-
marios en la música de Castagnoli y desempeñan un papel de cons-
la frontera del kitsch. A veces parece que estemos escuchando la
trucción. La pasión por el Oriente abarca tanto la elección de temáti-
banda sonora de una película de terror italiana de los años seten- cas chinas como la utilización de instrumentos pertenecientes a aque-
ta, otras veces alguna composición ignota de Telemann. lla tradición étnica. En el presente disco, sólo aparecen instrumentos
La Sonata para violín, compuesta en 1968, podría servir como occidentales pero utilizados para recrear efectos tímbricos ajenos.
definición del estilo de Schnittke: tras un apesadumbrado monó- Fioriture II (1996/97), para viola y grupo. Es reelaboración de una obra
logo inicial, un chispeante Allegro introduce mordazmente a la anterior escrita para Gu-Qin, antiguo instrumento chino de siete cuer-
pequeña orquesta. Ésta pasa de solemnes y neblinosos Largos a das. En los tres movimientos que componen la obra, la escritura «scel-
efectuar todo tipo de correrías con el solista, rags jazzísticos y siana» de la viola lleva memorias sonoras de un Oriente idealizado. Lo
fugas barrocas con inesperados cambios de ritmo. que menos convence en Castagnoli es la utilización, aquí como en
Duro y pesimista es el Monologue para viola y cuerda, de otras obras, de materiales temáticos chinos (en este caso, temas de
1989. Este trabajo presenta remarcables proezas para el solista, canciones) o simplemente pentatónicos. Pese a las precauciones y los
ejecutante de una viola que clama por un exasperado individua- propósitos del compositor, es imposible evitar en algunos momentos
lismo, y su lamento se superpone a diferentes planos orquestales cierta impresión de exotismo, en el sentido exterior del término. La
yuxtapuestos, lográndose una sensación sonora de soledad y sensación es todavía más fuerte en Costellazioni (1999) para guitarra y
vacío. grupo. El instrumento solista evoca de nuevo la sonoridad de algún
Y a medio camino entre las anteriores (1977) compuso instrumento oriental, pero (sobre todo en el último movimiento) la sus-
Schnittke el primero de sus célebres Concerti grossi, para estram- tancia de la pieza parece agotarse en la pura definición de una atmós-
bótico equipo: dos violines solistas, clave, piano preparado y fera. Los Tres poemas T’ang (1995) sufren estas limitaciones a medias.
cuerda. Los violines a ratos aglutinan, a ratos disgregan, el mate- La primera pieza es sugerente en sus indefinidos empastes tímbricos,
así como el comienzo de la segunda. Pero a medida que los elemen-
rial sonoro, actuando como directores de una orquesta poseída
tos orientales van tomando forma y van coagulándose (tercera pieza),
demoníacamente. El aderezo lo da el piano con su sonido grotes- la obra parece transformarse en una especie de paráfrasis sobre temas
co. La pieza es surrealista: puede oscilar entre sorpresivos tangos chinos. Donde Castagnoli muestra evidentes cualidades es en el trata-
y alusiones al Concierto para violín de Tchaikovsky. El mismo miento del material desde un estado amorfo, cuando los elementos
autor define esta creación como la idea de sublimación de la mal- musicales, aun disueltos y libres, van buscando una condición de
dad, conseguida por un diablo transformado en vulgaridad, en la mayor definición y estabilidad. Por estas razones, las obras más logra-
banalidad que lo invade todo. Una idea de las que se nos ocurren das nos parecen Cloches (1991) para percusiones y electroacústica y,
a todos. sobre todo, el Doppio Quintetto (1988). La primera fascina por su
Y el Rondó central nos exhibe claramente que, de haber vivi- comienzo brumoso y la captación de texturas que el compositor desa-
do en el siglo XVI, nuestro ruso hubiese sido un espléndido autor rrolla con habilidad. La segunda (en nuestra opinión, lo mejor del
o, formulado de otra manera, que Schnittke fue un extraordinario disco) constituye una especie de compromiso entre la lección de Scelsi
compositor barroco al que, por circunstancias del destino, se le y el espectralismo, con resultados de notable fantasía tímbrica que evi-
obligó a trabajar en un mundo dodecafónico. dencian sus personales dotes de escritura. Tan sólo nos queda subra-
yar la valiosa interpretación del Divertimento Ensemble.
Mel Smith Window
S.R.
A. SCHNITTKE: Sonata nº 1 para violín y orquesta de cámara; Monologue, para viola
y cuerdas; Concerto grosso nº 1 para 2 violines, clave, piano y cuerdas / Marco G. CASTAGNOLI: Tre Poesie T’Ang; Cloches; Fioriture; Doppio Quintetto; Costellazioni
Serino (violín); Gabriele Croci (viola) / Ensemble Il Terzo Suono. Dir.: Flavio Emilio / Divertimento Ensemble. Dir.: Sandro Gorli / STRADIVARIUS / Ref.: STR 33572 (1 CD)
Scogna / DYNAMIC / Ref.: S 2030 (1 CD) D4 D2

dramáticos resueltos de manera contrapuntística, en claros carac-


teres sucesivos adjudicados a las partes de una sonata. En las pági- M. REGER: Integral de las obras para violín y piano (Vol. 3) - Sonata en si bemol mayor,
op. 107; Pequeña Sonata en re menor, op. 103B/1; Pequeño Capricho en sol menor;
nas breves, el intimismo confidencial y lírico gana, por desconta- Romanza en sol menor / Ulf Wallin (violín); Roland Pöntinen (piano) / CPO / Ref.:
do, la partida. No siempre los grandes renovadores se colgaron de 999725-2 (1 CD) D5
los revolucionarios. A veces se detuvieron ante los buenos cons-
tructores de estructuras porque a ellos les estaba encomendado También disponibles:
M. REGER: Integral de las obras para violín y piano (Vol. 1) - Sonatas opp. 1 y 84 / Ulf
plantearse, justamente, la erección de estructuras inéditas. La músi- Wallin (violín); Roland Pöntinen (piano) / CPO / Ref.: 999452-2 (1 CD) D5
ca tiene su historia, como todas las cosas, es decir que responde a
una mezcla de equilibrio delicado entre lo que sigue y lo que cesa. M. REGER: Integral de las obras para violín y piano (Vol. 2) - Sonata, op. 139; Suite al
estilo antiguo, op. 93; 3 Composiciones para violín con acompañamiento de piano,
op. 79d / Ulf Wallin (violín); Roland Pöntinen (piano) / CPO / Ref.: 999643-2 (1 CD)
B.M. D5

( 27 )
Castillo, Díaz y Guerrero: tres nombres clave de la Winter Theme:
composición andaluza contemporánea, en el sello ALMAVIVA el Amsterdam String Trio graba
obras de uno de sus componentes
Lecciones de una colección La reflexión
B ajo el título Compositores andaluces
después de Falla, el Centro de Docu-
mentación Musical de Andalucía, a
con el Concierto andaluz de Joaquín
Rodrigo. Aquí, el sonido de la guitarra pasa
por un proceso de transformación a través
fecunda
L
través del sello ALMAVIVA y en la colección de un micrófono, proceso cuya responsabi- as postrimerías de los grandes ciclos
«Documentos Sonoros del Patrimonio lidad es del solista, en este caso el guitarris- (cabe considerar al siglo XX entre
Musical de Andalucía», recopila en este CD ta Carlos Cuéllar. ellos) son terreno abonado para la
la grabación de tres obras sinfónicas de otros Las armonías más sutiles y el refinamien- revisión y síntesis de patrones estéticos
tantos compositores nacidos en aquel terri- to tímbrico imperan en un concierto cuya bien conocidos. Pero ese intento de análi-
torio, esencial, por sus parte solista se halla sis y reflexión sería por completo baldío si
pobladores, en el devenir sumamente integrada con no sirviese también para que los artistas
de la cultura española. la orquesta. Los cuatro tomasen aire de cara a afrontar las deman-
Se trata de la Sinfonietta movimientos de que das artísticas de una nueva era real -bien
Homenaje de Manuel consta toman su título de distinta a la impuesta por la mercadotec-
Castillo (1930), el Con- poemas de Eugenia nia- que exige ser descrita con lenguajes
cierto andaluz de Rafael Alcántara no reproduci-
Díaz (1943) y Coma Be- dos en el folleto de exce-
renices, de Francisco lentes comentarios de
Guerrero (1951-1997). Tomás Marco. Lo suge-
Las tres composiciones rente de los incipit nos
surgieron en torno a deja con las ganas de
1995, por encargo de la conocer el resto del texto.
Junta de Andalucía, con Por cierto, el número de
motivo del cincuentena- erratas es excesivo: más
rio de la muerte de Manuel de Falla. de una docena en las dos primeras páginas
Manuel Castillo es uno de los principales del folleto en castellano.
compositores españoles vivos, y el público Impresiona escuchar Coma Berenices, la
lo reconoce hoy plenamente, aplaudiéndole obra póstuma (estrenada en febrero de
y disfrutando de verdad con su música. 1998) de aquel extraordinario compositor,
Desde finales de la década de los 40, el pianista y organista que fue el jienense
maestro sevillano ha proporcionado innu- Francisco Guerrero, homónimo del gran propios y no prestados, como suele suce-
merables obras de envergadura a la vida polifonista sevillano del siglo XVI. Y lo que der en tanta nadería basada en referencias
musical española, logrando en bastantes en éste era dulzura y suave expresividad históricas triviales o demasiado obvias.
casos auténticas obras maestras en casi truécase en aquél en una desatada fuerza de En las notas de prensa se dice que el
todos los géneros, salvo en el de la ópera, en la naturaleza. La casi telúrica energía que Amsterdam String Trio, de vuelta a la acti-
cuyo terreno, cual si fuera un Brahms espa- emana del arte guerreriano, de enorme com- vidad tras diez años de silencio, no aspira
ñol, no ha querido entrar. plejidad armónica y apabullante sonoridad, a anticipar el futuro, sino que prefiere
El lenguaje y la estética de Castillo no es lo que nos conmueve cuando escucha- bucear en el pasado con una sonrisa iró-
han dejado de evolucionar, pero siempre mos La cabellera de Berenice, la mítica nica y sutil para hacer música, día a día,
dentro de unas coordenadas imprescindi- reina de Judea repudiada por el emperador en tiempo de presente pluscuamperfecto.
bles para el maestro a la hora de intentar Tito, cuya cabellera dio nombre a una cons- Sin embargo, en Winther Theme se perci-
comunicarse con los demás a través de la telación celeste. Ese mundo cosmogónico, ben luces no vistas hasta ahora que bien
música. Nos parece que Castillo considera en el que tanto juegan la física como la podrían provenir de costas aún por con-
la música como un lenguaje artístico a tra- matemática fractual, impregna la música de quistar. Ya de entrada, su configuración
vés del cual lo importante es manifestar una Guerrero de inquietante misterio, a la vez instrumental, viola, chelo y contrabajo,
realidad anímica o espiritual. El músico sevi- que nos asombra por su sabiduría y por el escapa de la norma y habla de un colecti-
llano piensa que la esencia de la música control que muestra de la tecnología más vo con identidad propia y sonoridad
excede a los elementos integradores de la avanzada. característica. El violista Maurice
composición misma, meras herramientas Pero no es lo importante imaginar la des- Horsthuis es además el compositor de las
para su realización práctica que jamás treza de Guerrero en el campo de la ciber- 16 piezas que componen este mosaico en
deben elevarse a esferas superiores, por nética, sino los resultados de su trabajo, y el que, efectivamente, resuenan ecos de
meritorio que sea su manejo. éstos son ciertamente deslumbrantes. casi todas las músicas posibles, de la
El sello ALMAVIVA había ya incluido en Tres orquestas andaluzas interpretan las medieval a la minimalista, pero entrelaza-
otros CDs música de Castillo. Recordemos obras grabadas en el CD: Ciudad de das con una sensibilidad original y rabio-
el dedicado a sus obras para piano solo, gra- Granada para Castillo, De Málaga para samente contemporánea que resulta en
bado en 1996 e interpretado por una de sus Díaz, y De Córdoba para Guerrero, dirigidas un todo original y fecundo.
mejores especialistas, la pianista Ana respectivamente por Josep Pons, José Luis La compenetración entre los miembros
Guijarro. O el que años antes grabó la Real Temes y Leo Brouwer. Las versiones son del trío -Ernst Glerum (contrabajo) y Ernst
Orquesta Sinfónica de Sevilla (todavía sin el notables en todos los casos, pero destacaría- Reijseger (chelo) son los otros dos compo-
título de «Real») con los Poemas mos la magistral de Pons para la Sinfonietta nentes- es tan intensa que no resulta fácil
Lorquianos, el Concierto para violonchelo y de Castillo, ciertamente ejemplar incluso en distinguir entre las partes escritas y las
orquesta y la Segunda Sinfonía. Allí queda- la toma de sonido. En resumen, ALMAVIVA improvisadas, lo que también hace parti-
ba claro que el andalucismo de Castillo sigue dando lecciones a otras comunidades cipar al oyente de una estimulante sensa-
tenía poco de tópica superficialidad. Se autónomas sobre el modo de enfocar y rea- ción de libertad. El humor es otro de los
explica así su admiración por Manuel de lizar una colección de discos equidistante ingredientes presentes en el lenguaje de
Falla y el acierto de la Sinfonietta Homenaje del alicorto localismo y del impracticable este excelente trío de cuerdas graves. La
que abre la grabación aquí comentada. desafío a los grandes sellos internacionales. fina ironía que asoma ocasionalmente en
Emocionado homenaje al gran don Manuel Le Tombeau de Jean Nicot, réquiem dedi-
no sólo con citas bien reconocibles sino con Andrés Ruiz Tarazona cado a quien prestara su apellido a la
objetivos y recursos en juego similares a los nicotina, puede servir de buen ejemplo.
del último Falla.
También circula por lo bético y por el res- COMPOSITORES ANDALUCES DESPUÉS DE FALLA - Federico González
peto a don Manuel el Concierto andaluz M. CASTILLO: Sinfonietta Homenaje [Orquesta Ciudad
de Granada. Dir.: Josep Pons] - R. DÍAZ: Concierto AMSTERDAM STRING TRIO: Winter Theme y otras
para el final de un milenio del malagueño Andaluz [Carlos Cuéllar (guitarra) / Orquesta de Málaga. composiciones / Ernst Glerum (bajo); Maurice
Rafael Díaz. Escrito para guitarra con elec- Dir.: José Luis Temes] - F. GUERRERO: Coma Berenices Horsthuis (viola); Ernst Reijseger (cello) / WINTER &
[Orquesta de Córdoba. Dir.: Leo Brouwer] / ALMAVIVA / WINTER / Ref.: WIN 910060-2 (1 CD) D1
trónica y orquesta, no tiene nada que ver Ref.: DS 0129 (1 CD) D2

( 28 )
Morton Feldman y Samuel Beckett en una primicia operística de COL LEGNO: Neither

Todo sobre la nada


C
omo bien escribía Jesús S. Villasol en meses después de casarse con la composito- movimiento cromático se inscribe en con-
estas mismas páginas hace un mes, ra Barbara Monk), solamente ha comenzado tornos circulares de ámbito diatónico, apo-
«[la música de Morton Feldman es] a entreverse, y las décadas sucesivas la yadas sobre una orquesta dominada por la
una pugna apasionante entre los conceptos situarán sin la menor duda entre las aporta- cuerda y por los metales graves. En su des-
de espacio y tiempo». Espacio (acústico) y ciones más decisivas de la creación contem- pojamiento y en su depurada búsqueda de
tiempo (musical) como aspectos comple- poránea. un clima sonoro singular a través de la ince-
mentarios de un proceso único por el que la Feldman fue un autor refractario, tanto al sante modificación de matices minúsculos,
rotación de las páginas de la partitura se canto como -y más todavía- a la palabra: Neither es algo así como el negativo de la
prolonga en la de los diseños minúsculos schönbergiana Erwartung, con la que guarda
dentro de ella, anulando la idea misma de más de una similitud profunda y, como ella,
desarrollo e introduciendo una discursivi- requiere también una puesta en escena para
dad de nuevo cuño que pivota incesante- transmitir toda su fascinación: de este modo
mente sobre elementos idénticos que, fue estrenada en el Teatro Brancaccio de
empero, ofrecen en cada instante una pre- Roma el 13 de mayo de 1977 dirigida por
sencia inesperada y sorprendente. La obra Marcello Panni. Desde entonces, las versio-
de Morton Feldman implica una forma iné- nes escénicas de la obra han sido raras: la
dita de acercarse al sonido articulado, de más reciente, el pasado 28 de abril en
percibirlo y habitarlo. La dialéctica nove- Berlín, por la Zeitgenössische Oper en el
dad/recuerdo que vertebra la oposición Teatro Hebbel, con Eriko Moriikawa, dirigi-
entre lo temporal y lo espacial sobre la que da por Rüdiger Böhm y puesta en escena del
gravita el cimiento mismo de aquello que tándem Sabrina Hölzer-Mirella Weingarten.
llamamos música se ha revelado durante el La grabación realizada hace tres años por
siglo que ahora termina como una entidad Sarah Leonard con Zoltan Pesko al frente de
proteica, refractaria a toda taxonomía con- pero Neither, su obra sinfónico-vocal de la Radiosinfonie de Frankfurt se ve ahora
vencional: y la estética que Feldman desa- más ambiciosas dimensiones (una hora de sucedida por la que aquí se comenta, que
rrolló a partir de 1969, con su retorno a la duración), es precisamente la realización tiene quizá la ventaja de mantener la ten-
escritura compaseada y la notación propor- musical de un texto poético, dieciséis líneas sión propia del directo: la interpretación que
cional como paso necesario para articular su desiguales escritas especialmente por el presente registro ofrece, inaugurando la
preciso juego de permutaciones y su inter- Samuel Beckett que suponen una desperso- nueva serie de documentos sonoros recogi-
minable y vertiginosa aptitud para crear nalizada incursión en un espacio filosófico dos en vivo puesta en circulación por COL
nuevos, levísimos y decisivos matices dentro que reflexiona, con poética gelidez, sobre el LEGNO, fue obtenida en concierto en la
de él, ha supuesto quizá el jalón más avan- ser y el no-ser. Carente de todo argumento, Herkulessaal de Múnich el 10 de julio de
zado en la creación de una temporalidad sin de acción o progresión dramática de natura- 1988 y, pese a lo inhóspito (acústicamente
precedentes, en la que las ideas de simetría leza alguna, Neither ha sido provocativa- hablando) del escenario, la música, en exce-
y de periodicidad se revelan tan radical- mente calificada por sus autores como lente ejecución de Petra Hoffmann con la
mente reinterpretadas que ninguna de las «ópera», aunque desde un punto de vista Symphonieorchester de la Radio de Baviera
categorías preexistentes puede dar cuenta puramente musical se trate, más bien, de dirigida por Kwamé Ryan no ha perdido un
de ellas (importa señalar que Feldman regre- una especie de monodrama con un perso- ápice de su intensidad, su concentración y
só a la grafía tradicional después de un largo naje único, suerte de Eurídice detenida entre su casi insondable misterio.
período de informalismo y notación experi- los vivos y los muertos: una soprano que se
mental en los años cincuenta y sesenta). La mantiene casi todo el tiempo en el extremo José Luis Téllez
trascendencia de la obra del músico new- de su tesitura, emitiendo pinceladas melódi-
yorkino, fallecido hace ahora trece años (el cas de hipnótica sencillez, células de tres o M. FELDMAN: Neither (Ópera sobre textos de Samuel
Beckett) / Petra Hoffmann (soprano) / Orquesta Sinfónica
3 de septiembre, en Buffalo, apenas tres cuatro notas en constante permutación cuyo de la Radio de Baviera. Dir.: Kwamé Ryan / COL LEGNO
/ Ref.: WWE 20081 (1 CD) D1

Mauricio Kagel graba su Playback Play para WINTER & WINTER

De paseo por la feria de música


C ualquier percepción aislada o conjunto de estímulos pue-
den servir a Kagel para modelar un contorno sonoro impre-
visible pero siempre sugerente. En su idea
de la composición, compleja y libre en la misma
culto y lo popular, lo pregrabado en máquinas y lo ejecutado por
músicos de carne y hueso con instrumentos convencionales (por
tercera vez, Kagel se adelantó a la mayoría al
mezclar fuentes eléctricas y acústicas), y las refe-
medida, conviven sin roces técnicas seriales y rencias al pasado y las miradas al futuro se sola-
aleatorias con otros lenguajes que, si la expre- pan con intención exclusivamente musical.
sión lo demanda, no dudan en distorsionar la Kagel libra así al oyente del collage inconexo, y
realidad acústica tal y como es aceptada por a menudo de dudoso valor estético, que suelen
compositores de corte más conservador. El dada- deparar los experimentos autoindulgentes, y le
ísmo, Cage y Beckett son quizá las tres referen- ofrece a cambio una esmerada y diáfana organi-
cias más habituales cuando se quieren rastrear zación de materiales sonoros, solapados con
los orígenes conceptuales del argentino, pero su lógica inapelable y agudo sentido del contraste.
personalidad es, a punto de cumplir los 69 años, Playback Play es una de las obras más asequibles
suficientemente poderosa como para precisar de la generosa producción del argentino, en
apoyo filosófico externo. buena parte porque el humor asoma en ciertos
Para confirmar el envidiable grado de independencia que ha pasajes con una intención dramática similar a la del agridulce tea-
alcanzado como compositor, basta escuchar esta nueva obra ges- tro alemán.
tada en su mente mientras caminaba entre los expositores de una F.G.
feria musical. Quien fuera pionero en el uso intencionado del
aspecto gestual en la música, parte de ese verdadero batiburrillo
sónico para crear una dialéctica de orden casi teatral (conviene M. KAGEL: Playback Play - News from the Music Fair Radio Piece / Ensemble
MusikFabrik NRW. Dir.: Mauricio Kagel / WINTER & WINTER / Ref.: WIN 910059-2
recordar que Kagel también fue precursor en este aspecto). Así, lo (1 CD) D1

( 29 )
ensayo

JOSEP
Josep Vicent nace en Altea (Alicante) en 1970. Graduado en el Conservatorio de Alicante con Matrícula de Honor,
amplía estudios de Percusión y Dirección de Orquesta en Amsterdam. Solista de percusión de la JONDE, reside
en Holanda desde 1989, donde ha trabajado durante ocho años con la Orquesta del Concertgebouw y donde fue
nombrado Director Artístico del Amsterdam Percussion Group y Director de la Orquesta de Cámara The Interval
Chamber, conjuntos con los que estrena un importante número de creaciones contemporáneas. Dirige su primera

DIVERDI: ¿Cómo se generó, en sus comienzos como estudiante de música, orquesta que nace a la vez que mi carrera como director, en 1995. Es un
su interés por la percusión? conjunto que cuenta con músicos de un nivel altísimo y que mantiene un
compromiso muy directo con las nuevas músicas. Lanzando una mirada
JOSEP VICENT: Lo cierto es que la percusión y yo hemos viajado siempre retrospectiva sobre estos cinco años me doy cuenta de que con ellos he vivi-
juntos. Desde muy jovencito fue una pasión imparable el golpear cosas que do conciertos de una calidad extraordinaria. Es muy importante para un
sonaran... después, obviamente, hay situaciones en la vida que te encami- director poder realizar una labor a medio o largo plazo con la misma for-
nan hacia un lado u otro, y personas cuya influencia acaba siendo decisiva. mación, y eso es algo que yo he de agradecer a Interval Chamber. Nos queda
En mi caso fue importante el crecer en un círculo de amistades que vivían la aún mucho por hacer, ya que se avecinan proyectos muy especiales, una gira
música muy de cerca, y no puedo dejar de nombrar a mi amigo y maestro en Sudamérica a final de la próxima temporada, una nueva producción de
Joan Iborra: tanto como percusionista, como director, como músico y como ópera en Dusseldorf y Viena el próximo mes de Junio… y algunas colabora-
persona en general, su influencia fue decisiva. ciones con el Grupo de Percusiones, hecho que, como comprenderá, me ilu-
siona especialmente.
D.: En el momento de ampliar sus estudios musicales, ¿qué le decidió a ele-
gir Amsterdam? ¿Qué le ha aportado el ambiente musical holandés y qué D.: ¿Cómo resumiría la evolución experimentada por el papel de la percu-
cree haber aportado usted a él? sión en la creación musical contemporánea?

J.V.: En aquella época yo era miembro de la Joven Orquesta Nacional de J.V.: En los últimos años se produce una enorme evolución en el mundo
España; éramos muy afortunados por vivir una época de desarrollo cultural de la creación musical (como yo prefiero llamarlo); además, vivimos un pro-
intenso y nos sentíamos en cierto modo pioneros por ser parte de una de las ceso de revisión de todos los años pasados en el que se ha experimentado
primeras generaciones de músicos jóvenes del Estado español de nuestra de un modo intensivo con algunos aspectos de la composición. Este proce-
época que de una forma normal nos integrábamos a una realidad europea so es tan veloz que se hace difícil resumir en pocas palabras el cambio de
de lo que significaba hacer música clásica. Tenga en cuenta que hablamos trato e interés que reciben los instrumentos de percusión, pero es un hecho
de hace 10 o 12 años, cuando se produce en nuestro país un auténtico boom que por primera vez en la historia de la música occidental se considera la
de creación de nuevas formaciones orquestales. Por lo tanto, nuestros ídolos percusión en la medida total de las posibilidades que tiene, tanto colorísti-
a ese nivel eran las grandes orquestas y directores centroeuropeos. Así, ilu- cas, como rítmicas, melódicas, armónicas… con más o menos éxito. Y tam-
sionado con la posibilidad de aprender de los profesores de la Orquesta del bién es un hecho que la gran mayoría de los compositores de nuestro tiem-
Concertgebouw y con gran apoyo familiar y de la JONDE (con una de sus po se han planteado el instrumento como central en sus creaciones, convir-
becas de estudios) decidí elegir Amsterdam. tiéndolo así en el instrumento o, mejor dicho, grupo de instrumentos que
He de reconocer que mis años en Holanda me han aportado muchísimo más ha evolucionado en los últimos años (desde la corriente americana de
musicalmente: el conocer repertorios diferentes (dése cuenta por ejemplo de los fundamentalistas como Cage o Varèse hasta nuestros días), dejando de
que yo descubro a Mahler de la mano de su propia orquesta); o el trabajar ser un mero apoyo al ritmo ya dado en la composición, función que venía
bajo las batutas de los mas grandes maestros, con algunos de ellos muy a desarrollando desde hace muchos años en el mundo de la música clásica
menudo, como es el caso de Ricardo Chailly. Son situaciones que difícil- europea.
mente hubiera tenido ocasión de vivir tan de cerca en mi propio país. Y por Esto viene además reforzado por el hecho de que vivimos en una época
encima de todo descubrir un entorno social que vive la música contempo- de globalización, donde algunos países, debido a las continuas inmigracio-
ránea como una realidad viva, como la auténtica música de su tiempo. nes y a la velocidad de los medios de comunicación, se ven obligados a
... Quizá es la frescura, la libertad interpretativa, la luz en los colores y a absorber influencias étnicas de países lejanos donde las músicas cuentan
veces, la parte mas cercana a la «libido» del proceso interpretativo, del pla-
cer de hacer música, el aspecto que más echo de menos en la vida musical
holandesa, y de ese modo, seguramente haya sido ésa mi mayor influencia African Circle: un festival de percusión
en mi entorno de trabajo en Amsterdam para conseguir interpretaciones que
conjuguen la frescura y la luz creativa del Mediterráneo con la técnica cen-
troeuropea.

D.: ¿Cómo se produjo su incorporación a la Orquesta del Concertgebouw?


Toda una
¿Qué vivencias significativas destacaría de su paso por ella?

N
o termina de entenderse por qué, en tiempos de globaliza-
J.V.: Mi profesor de postgrado en el Sweelinck Conservatorium ción urgente y feroz, la percusión culta y la popular se reú-
Amsterdam, Jan Pustjens, fue la persona que poco a poco fue introducién- nen con tan poca fre-
dome como invitado a la sección de percusión de su orquesta. Lo que nació
como una pequeña colaboración para el desarrollo de mis estudios se con- cuencia. La lógica y la historia
virtió en mi actividad mas importante a lo largo de los 8 años en los que tuve afirman que caben muy pocas
la suerte de trabajar con ellos. Durante la pasada temporada decidí dejar de dudas acerca de que el primer
trabajar con el Concertgebouw cuando mi carrera como director de orques- objeto sonoro creado por el
ta y mis conciertos de percusión empezaban a ocupar todo mi tiempo. Fue
una decisión difícil, como bien podrá imaginar, pues las grabaciones, las hombre con el fin de comuni-
giras, y la fantástica dinámica de trabajo de la orquesta han sido para mí una carse y, más tarde, de crear
escuela y una experiencia irrepetibles, pero a estas alturas, algo más de un sonidos con cierto valor estéti-
año después de dar ese paso, reconozco que fue la decisión adecuada e ine- co, fue un instrumento de per-
vitable para poder dedicar a mis grabaciones con ENSAYO y al resto de mis
proyectos personales el tiempo que requieren. cusión. También se sabe que la
función de tambores, platillos,
D.:. ¿Cómo se gestó la creación del Amsterdam Percussion Group y la de The sonajas, cascabeles, etc. ha
Interval Chamber? A distancia de unos años, ¿cuál es el balance de su traba- trascendido con frecuencia el
jo al frente de ambos conjuntos?
ámbito social para alcanzar
J.V.: Son dos casos diferentes. El Amsterdam Percussion Group es una for- rango de ritual mágico en no
mación que existe desde 1980, (es cierto que sólo se les conocía con el nom- pocas culturas extraoccidentales. Y es posible que ahí radique el
bre holandés, Nieuw Slagwerkgroup Amsterdam, NSA, y que el nombre motivo por el que la música clásica de tradición europea ha tar-
actual llega con la mayor internacionalización del grupo en los ultimos
años), y yo conocía bastante bien su trayectoria a través de su discografía dado tanto en conceder un papel protagonista a la percusión. El
para Virgin Records; tuve la suerte de ser invitado a formar parte del grupo desconocimiento que provoca la lejanía, unido al sentimiento de
durante mi postgrado, y mas tarde a hacerme cargo de la Dirección Artística superioridad que suele manifestar el mundo culto europeo sobre
(1994). Todos estos años al frente de este grupo han sido una experiencia cualquier manifestación popular ajena, se antojan los primeros
irrepetible, ya que he vivido una época de continua ilusión creativa y de
muchísimo éxito en giras que nos han llevado por 13 países. Una amplia dis- culpables en esta historia de desamor.
cografía y un gran número de estrenos de grandes compositores han llevado De hecho, la percusión entró en los cálculos de los composi-
a la formación a una situación de reconocimiento en Holanda hasta el punto tores europeos en un momento de cierto agotamiento de ideas.
de que en la actualidad afrontamos una etapa de cuatro años en la que el Debussy, Mahler, Strauss y Ravel ya habían utilizado xilófonos y
Ministerio de Cultura Holandés ha optado por subvencionar íntegramente
nuestras actividades, creando una situación estable para los miembros, vibráfonos, los más educados de la familia, en algunas de sus
como si de una orquesta sinfónica se tratara. Para mí supone la culminación obras, pero es probable que fuera Shostakovich el primero en
de un proyecto bonito de trabajo, y probablemente sean mis últimas cuatro emplearla, aislada de los demás instrumentos y con todas las con-
temporadas como director artístico. secuencias, en un entreacto de su extraordinaria ópera La nariz
El caso del Interval Chamber es totalmente diferente, ya que hablamos de
una Orquesta de cámara con solistas de cada especialidad instrumental, una (1927-28). La percusión dio después un gigantesco salto hasta

( 30 )
VICENT DIVERDI entrevista
ópera, Carmen, en 1995. En ese año crea el Festival Nits de la Mediterrànea en Altea, del que es Director Artístico, festival que viene obteniendo en sus
sucesivas ediciones un enorme éxito de crítica y público. Su labor discográfica, iniciada con Fin de siècle (1993), se ha desarrollado con regularidad para
diversos sellos. En la actualidad prepara una serie de grabaciones para la firma ENSAYO, cuyo primer fruto es African Circle. Su último espectáculo,
Tambors del món, testimonia una fascinante fusión de instrumentos y músicas de todo el mundo, de África y la India al flamenco, y del jazz a los ritmos
latinos. Hemos pedido a Josep Vicent que nos comente su trayectoria artística y nos hable de su último disco. He aquí sus respuestas.

desde tiempos inmemoriales con una gran carga percusiva (véase las tablas cosas de otras. Soy músico, y eso hace que sobre todo me dedique a la inter-
de la música clásica india o los gongs y daikos de la ópera tradicional china pretación con la percusión y, últimamente, cada vez más desde la dirección.
por poner algunos ejemplos). Es una situación que nos crea una gran res- Pero los límites no están tan claramente definidos (siempre hablo desde mi
ponsabilidad para aceptar, aprender y coexistir con todas esas nuevas punto de vista) y me encuentro a mí mismo en otras facetas del proceso cre-
influencias y gentes, (a la sociedad en general), pero que también crea un ativo. De todos modos, no creo en los intérpretes que no deseen sentirse
mayor espectro de posibilidades y recursos que antiguamente no estaban a parte del proceso creativo, pues considero que la música lo requiere; del
disposición de los músicos y de las artes en general a no ser que viajaran mismo modo que no se puede reflejar todo en palabras, tampoco se puede
lejos durante meses. Todo esto se refleja en la percusión, en la creación con signos musicales escribir todas las sensaciones o ideas de un composi-
musical y en el uso que la segunda hace de la primera. tor. El intérprete ha de ayudar al creador inicial, ha de aportar un porcenta-
je, más o menos alto, al proceso de la creación musical. Todo esto depen-
D.: ¿Con qué compositores actuales ha establecido una relación más estre- derá de muchos factores, de si el compositor vive o no, de sus conocimien-
cha? tos sobre la época en que se hizo la obra y… pero este es un tema muy largo
y complejo. Dejémoslo en que me siento afortunado por poder disfrutar de
J.V.: He tenido la suerte de colaborar con grandes maestros, pero si he de varias facetas de la música, y que a mi entender éstas se complementan.
mencionar algunos de especial interés o que han sido para mí de mayor Confío que le llegue así al público.
influencia, tendré que nombrar a Iannis Xenakis, cuya música interpreto muy
asiduamente y que incluso me ha permitido adaptar y arreglar algunas de sus D.: ¿Qué discos ha grabado con anterioridad a African Circle? ¿Cómo se
obras; o Ton de Leeuw, un grandísimo compositor holandés que falleció gestó este último y qué supone frente a sus trabajos discográficos anteriores?
hace ya dos años y con quien aprendí mucho en su casa de París trabajan-
do en su obra Spatial Music (que, por cierto, acaba de ser editada en CD por J.V.: He tenido la suerte de poder colaborar en diversas grabaciones con
DONEMUS). Más tarde, me dedicaría su obra Music for Vibes, Marimba, y formaciones de una larga trayectoria y experiencia en estudio y en directo.
Japanese Temple Bells. Y, cómo no, mi gran amigo y admirado compositor Con algunas de ellas las colaboraciones han sido mas numerosas, y algunos
Rafael Reina. Me precio de haber tenido la suerte de estrenar la mayor parte de esos discos han sido importantes en mi vida, como la grabación de
de su obra tanto para percusión, ensemble u orquesta sinfónica, y recuerdo Turangalila (Messiaen) con la Orquesta del Concertgebouw. Con mi Grupo
especialmente la producción de su ópera en Alemania con el Hilling Teater, de Percusiones tenemos una discografía bastante amplia para Virgin Records,
que dirigí en 1998. Pero han sido muchos más, algunos de los cuales se han Willibrord Classics, o Etcetera Records, y algunos de los últimos discos han
convertido realmente en grandes amigos: Ramón Ramos, E. Sejourné, Theo sido: Nocturnal Activities (músicas de Leovendie, Vicent, Cage, Bus,…), A
Loevendie, David del Puerto… y un largo etcétera que me han dedicado sus Poet in New York (música de Rafael Reina, Soprano: Jannie Pranger), Go
obras. Lo cierto es que, ahora que me doy cuenta, me faltan palabras para Between (música de miembros del Grupo), Once upon a time (Serry,
agradecerles toda esa música. Green,…), Spatial Music Musica, de Ton de Leeuw, etc.
En solitario grabé un álbum hace unos años con el título Fin de siglo
D.: En el momento presente de su evolución artística, ¿se sigue consideran- (músicas de Xenakis, Del Puerto,…). Este disco fue subvencionado por el
do ante todo intérprete o su faceta de creador comienza a prevalecer sobre Ministerio de Exteriores y distribuido por DIVERDI.
aquélla? Con The Interval Chamber bajo mi dirección, editamos la pasada tempo-
rada una integral con música de Hans Asselbergs y un doble álbum con la
J.V.: Durante años quise controlarme a mí mismo y definir mi vida… pero grabación en directo de la ópera de Rafel Reina, De la cuna a la tumba.
cada vez puedo hacerlo menos y veo que se me hace difícil separar unas En cuanto a African Circle, lo cierto es que para mí ha supuesto un cam-
bio drástico en la forma de trabajar, ha sido el principio de una colaboración
a cargo de Josep Vicent que auguro muy fructífera con los productores de ENSAYO/RBA David Martí
y Antonio Armet, cuya opinión e intenciones han sido muy tenidas en cuen-
ta para llegar al producto final de un disco que nace desde la libertad crea-

experiencia tiva de afrontar las influencias y confluencias de nuestras nuevas músicas


con el folk más directo del continente vecino, África. Es un disco fresco y a
la vez denso, con mucho para oír, y que realmente consigue conjugar bajo
una estética campos que a priori pueden parecer opuestos. Me gusta.
Además, me permitirá decirle que me enorgullecen los colaboradores de
Milhaud, Varèse, Antheil, Xenakis, Cowell y Cage, entre otros, y excepción que ha tenido: African Circle no hubiera podido ser lo que es sin
ahora parece dispuesta a intentar una zancada similar bajo la Ali N’Diaye Rose y Lucas van Merwijk.
atenta mirada de músicos como Josep Vicent.
El título del disco no es gratuito. África representa el origen y D.: ¿Podría comentarnos brevemente las diferentes obras que integran
African Circle?
el fin, la tierra materna a la que tarde o temprano se regresa. Pero
antes de cerrar el círculo, Vicent, un músico completo de intere- J.V.: Desde el principio del álbum, con la canción y la sección rítmica
ses amplios, se detiene en otros lugares para mostrar sus ritmos inspirada en el folk africano, el álbum viaja por estéticas diferentes, todas
antiguos y modernos y para experimentar con los timbres y textu- ellas ligadas a los conceptos de polirritmia de la música africana. Es una gra-
bación que seguramente es testimonio de nuestro tiempo, donde conviven
ras de sus instrumentos emblemáticos. Así, African Circle se sirve las tendencias mas dispares. Pasando por secciones jazzísticas en la pieza de
de una filosofía similar a la del espectáculo Tambors del món, Wienner, por momentos cercanos al folk más latino en mi Monanem, por el
diseñado por el percusionista alicantino con hechuras de expe- minimalismo con influencias de Frank Zappa en la overtura Characters, o
riencia audiovisual ambiciosa, salpicada de referencias a lugares por la música contemporánea más nueva, como la obra de Reina Ubangui
Djembé. La vuelta a los orígenes con el mismo color que abría el disco,
tan distantes entre sí como Australia, India, España y Senegal. como un círculo, como un círculo africano, con todo lo que eso conlleva de
Bajo el concepto plural de Vicent, la temida monotonía de los Ritual. Y he de decirle que el proceso de grabación de la música también fue
monográficos de percusión cede ante una generosa paleta de así, como un ritual creativo donde poco a poco se fue configurando el final
colores distribuida con esa inteligencia que sabe encontrar el en un marco de libertad dado por cada compositor. Como le decía antes,
realmente es un disco que me gusta y que se entiende bien, me resulta fácil
equilibrio también en la asimetría. En el Amsterdam Percussion de explicar.
Group, los encargados de idiófonos y membranófonos saben cuál
es su función y la desempeñan con rigor imaginativo y agudo sen- D.: Por último, ¿qué le gustaría destacar entre sus proyectos más inmediatos?
tido del matiz. Marimbas y vibráfonos mandan en las piezas de
J.V.: Vivo una etapa en la que muchas cosas me ilusionan, sobre todo la con-
aroma más concertístico, mientras los instrumentos de origen tinuidad de algunos proyectos que han nacido con mucho amor y de cola-
étnico se adueñan de aquellas otras en las que se suceden aires boraciones con formaciones que ha sido un placer dirigir. Ésta ha sido una
jazzísticos, latinos y hasta rockeros. El resultado es, efectivamen- temporada que ha abierto muchas nuevas puertas, por ejemplo mi Romeo y
te, una experiencia global que no necesita complementos visua- Julieta de Prokófiev al frente de la orquesta de Valencia, la gira de mi espec-
táculo Tambors del Mon, el estreno de mi obra Ítaca en el Festival de
les para mantener la atención. Alicante, el principio de mi colaboración con ENSAYO -con quienes espero
hacer realidad algunos sueños comunes- o la producción de la ópera de
F.G. Piazzola Maria de Buenos Aires al frente del Taller de la Ópera de
Amsterdam, con quienes he firmado dos óperas mas en los próximos dos
AFRICAN CIRCLE - African Circle (Josep Vicent/Folk Africa); Omphalo Centric años… Como ve, muchas cosas, pero sobre todo el hecho que mi vida se va
Lecture (Nigel Westlake); Monanem (Josep Vicent/Lucas Van Merwijk); Go Between encaminando de tal forma que cada vez voy encontrando más espacios en
(Ruud Wiener); Akadinda (Emmanuel Sejourné/Folk Africa); Ubangui Djembé (Rafael el tiempo para poder hacer proyectos bonitos en mi país cerca de gente a la
Reina) / Lucas Van Merwijk y Ali N’Diaye Rosé (percusión ) / Amsterdam Percussion que quiero, y volver de vez en cuando a Altea, donde nací, me carga real-
Group / ENSAYO / Ref.: ENY 9809 (1 CD) D3 mente las pilas creativas.

( 31 )
D
esde su creación en 1946, el Festival y los Cursos de verano celebrados en la ciudad de Darmstadt, en el estado federal de Hesse,
han constituido un ágora fundamental par la causa de la nueva música, aunque desde el fallecimiento en 1961 de su creador,
Wolfgant Steinecke, su situación casi hegemónica ha evolucionado hacia un papel más discreto (desde 1970 los encuentros son bie-
nales). En Darmstadt se han dado cita todos los nombres relevantes de la música de la segunda mitad de nuestro siglo, tanto desde el punto
de vista de la creación como de la interpretación, y casi no hay una obra significativa de la segunda mitad de nuestro siglo (ni un ejecu-
tante de valía que sintonice con su presente histórico) que no haya alcanzado allí su consagración (o su glorioso escándalo: aún se recuer-
da el advenimiento de Terry Riley con In C allá por 1970...). Hace un par de años, y coincidiendo con su cincuentenario, COL LEGNO
editó un centón de las grabaciones allí realizadas que incluía estrenos absolutos, primeras audiciones y otros documentos de excepcional
importancia, selección de la que sólo cabía lamentar su brevedad (cuatro CD), que la desequilibra respecto a los 12 volúmenes de la exce-
lente antología de la otra gran manifestación vanguardista del ámbito germanohablante, el Festival de Donaueschingen.
Aparece ahora un álbum doble que espiga una decena larga de obras interpretadas durante la última edición, la de 1988, en la que hay
desde reposiciones (los soberbios extractos pianísticos de Játétok, de György Kurtag, que abren el primer volumen) hasta algunos estrenos
absolutos, como la notable Nachtschwebe (que abre el segundo): un trabajo orquestal de Gerald Eckert (1960) basado en el desplazamiento
lento y gradual de superficies sonoras superpuestas que se mueven con extremo estatismo y restricción dinámica, muy bien conducido por
Johannes Kalitzke al frente de la NDR de Hannover. La deliciosa obra de Kurtag, ya casi un clásico del piano de la última década, con sus
juegos de referencias cruzadas y sus fuertes aromas perceptiblemente folklóricos (no en balde tres de las piezas son otros tantos homena-
jes a Ferenc Farkas) aparece en una buena versión de la jovencísima Maki Namekawa, mientras, y sin salir del teclado, el veterano
Massimiliano Damerini saca extraordinario partido a Perduto in una città d’acque, de Salvatore Sciarrino (1947) que, como sucede con
Schwebung und Strenge, la obra de Jörg Birkenköter (1963), explora las posibilidades no funcionales de las consonancias y (en el segundo
caso) de los armónicos y las resonancias, mientras Marc André (1964), en Un-Fini illa, construye un considerable fresco pianístico de alien-
to casi poemático basado en la perceptibilidad o imperceptibilidad de ciertos elementos estructurales subyacentes. Marc Osborn (1969: el
«benjamín» del álbum), en Arms of Morpheus, y Michael Reudenbach (1956), con Szenen, Standbilder, presentan sendos trabajos came-
rísticos que, si en el primer caso ofrece una singular sensualidad sonora a la que con-
tribuye la singularidad de la instrumentación (dos violines, flauta, clarine-
te, acordeón y trombón), en el segundo articula una especie de
suite para un cuarteto no convencional (clarinete, trombón,
violonchelo y piano) cuyo aspecto más señero reside en COL LEGNO publica una nueva entrega -1998- del Festival de Darmstadt

darmstadt.de
por José Luis Téllez

Edita y realiza: DIVERDI, S.L. - Imprime: ESTUDIO - Dep. legal: M-10066-94


FESTIVAL INTERNACIONAL DE DARMSTADT 1998
Obras de Kurtág, Hosokawa, Cage, Sciarrino,
Reudenbach, Stiebler, Eckert, André, Osborn,
Birkenkötter y Aperghis / Diversos solistas e intérpre-
tes / COL LEGNO / Ref.: WWE 20055 (2 CD) D1 x 2

e l
equilibrio y la unidad
tímbrica lograda partiendo precisa-
mente de la diversidad y oposición de las
fuentes que la integran. Georges Aperghis (1945), por
su parte, presenta con Graffitis una sugerente pieza para
percusión de escritura semiabierta a la que el trabajo
del intérprete, Philip Hornsey, colabora de modo
sustancial. Empero, quizá la composición más
lograda entre las que recibían su première sea
Quart plus..., una fascinante exploración de la fron-
tera entre lo acústico y lo electrónico diseñada por
Ernstalbrecht Stiebler (1934) que extrae sonoridades
inquietantes a partir de los armónicos creados en los juegos
de afinación y desafinación de las dos cuerdas graves del contrabajo, aplicadas a un complicado mecanismo de ampli-
ficación ligado a un retardador de tiempo que actúa durante la propia ejecución, superponiendo pasado y presente.
La presencia «oriental» se asentaba en el último curso con Toshio Hosokawa (1955), que en Bird Fragments II desarrolla un
juego sumamente sutil entre la percusión tradicional japonesa y las sonoridades afantasmadas y casi inaudibles del shô, pero
quizá la obra más incuestionablemente zen llegaba de la mano del siempre inefable John Cage con su Rioanji, que recibía su
estreno europeo. Obra escrita para instrumentos japoneses (hirichi y 2 ryuteki, más percusión), se basa en los gráficos obtenidos
a partir de la imagen de las quince rocas distribuidas sobre arena rastrillada del más célebre de los jardines budistas, cuyas curvas
y quiebros espaciales se traducen por líneas cuya lectura genera una serie de glissandi que convierten la pieza en un delicadísimo
entramado de portamentos lleno de misterio. El conjunto de los dos discos constituye así un interesante muestrario de la situación
actual de la composición joven: pero la pieza de Cage, por sí sola, ya constituye un atractivo suficiente para visitar el álbum.