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Cuerpo Académico de Psicología Social Universidad Autónoma de Yucatán

Facultad de Psicología

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA POSITIVA?


(Elías A. Góngora Coronado)

DEFINICIÓN, ANTECEDENTES Y OBJETIVOS

La Psicología Positiva se puede definir como el estudio científico del funcionamiento


humano óptimo. Es una ciencia cuyo objetivo es entender las emociones positivas, incrementar las
fortalezas humanas y ofrecer pautas para encontrar lo que Aristóteles denominó la “buena vida”.
Estudia científicamente lo que hace posible la felicidad. Se propone descubrir y promover los
factores que permiten vivir con plenitud a los individuos y a las comunidades. Es un campo
concerniente al bienestar y el funcionamiento óptimo, cuyo propósito es ampliar el interés de la
psicología más allá del sufrimiento y su consecuente alivio (Duckworth, Steen y Seligman, 2005;
Seligman, 2002/2003, 2003, 2004; Snyder y Lopez, 2007).
Aunque incluye todos los aspectos anteriormente mencionados, una definición que se ha
propuesto formalmente es que “La psicología positiva es el estudio científico de las experiencias
positivas, de los rasgos individuales positivos y de las instituciones que facilitan su desarrollo”
(Duckworth et al., 2005, p. 630).
“La Psicología Positiva pasó de ser un destello en los ojos de tres personas en Yucatán,
durante la primera semana de enero en 1998 a un movimiento científico” (Seligman, 2002/2003, p.
349). Así concluye Martín Seligman su libro de la Auténtica Felicidad, el cual completó en el cuarto
aniversario de aquel inicio junto con Mihaly Csikszentmihalyi y Ray Fowler en Akumal y que
constituye según él mismo, la expresión pública de este movimiento, y que tuvo por distintas
situaciones de la vida su nacimiento formal en la península de Yucatán.
La Psicología Positiva es un área emergente de la psicología que frente al énfasis puesto
durante décadas en los estados negativos y la patología, da una nueva mirada dirigida a las
cualidades humanas positivas. Y es que durante años la psicología le ha dado mucho peso al tema
de la enfermedad mental, y con muy buenos resultados, ya que ha progresado mucho en este
ámbito. Sin embargo, según Seligman (2002/2003) este progreso se ha obtenido a un precio muy
alto, pues parecería que el alivio de los estados que hacen que la vida resulte no grata, relegó a un
segundo plano el desarrollo de los estados que hacen que valga la pena vivir.
Seligman y Csikszentmihalyi (2000) señalan que antes de la Segunda Guerra Mundial, la
psicología tenía tres misiones: curar la enfermedad mental; hacer las vidas de las personas más
plenas e identificar y fomentar el talento y el genio. Sin embargo, estos autores señalan que la que
más prosperó hasta nuestros días es el estudio y tratamiento de las enfermedades mentales. Una
de las posibles causas como mencionan, es que la psicología ingresó como ciencia de la mano de
la medicina y no pudo desligarse del modelo médico basado en el déficit. En tanto, las otras dos
misiones, fueron casi completamente olvidadas. Por ello, la psicología positiva pretende poder
prevenir muchos de los trastornos emocionales fundamentales y reorientar la psicología en sus dos
vertientes relegadas: hacer más fuertes y productivas a las personas normales y hacer real el
elevado potencial humano.
La psicología positiva reconoce que esto no es una idea nueva y que ha tenido muchos y
distinguidos antecesores, que proclaman originalidad en ese sentido. El interés en lo que es bueno
para los humanos y sus vidas y el funcionamiento humano óptimo ha sido un tema de mucho
tiempo en el estudio de la naturaleza humana. Desde los griegos como Sócrates, Platón y
Aristóteles, sobre todo, con sus reflexiones acerca de la felicidad y la buena vida, pasando por los
escritos de Agustín de Hipona y de Tomás de Aquino acerca de la virtud, o específicamente en la
psicología, ya sea desde la perspectiva de la psicología humanista o desde la psicología cognitiva
o la psicología de la salud, se ha señalado este aspecto. El interés en el potencial humano para la
plenitud ha existido desde hace mucho (Duckworth, et al., 2005; Linley y Joseph, 2004).
En la psicología, para citar algunos casos, en sus inicios por ejemplo, William James
(1890/1989) se interesó en el papel que las experiencias trascendentes pueden jugar en la
estimulación del funcionamiento humano óptimo. Gordon Allport (1961/1988) toma el concepto de

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persona con una visión integral resaltando el papel de la madurez individual. El pensamiento
pionero de Marie Jahoda (1958) acerca de la salud mental positiva, señala lo que podría constituir
salud mental en el verdadero sentido de este término. El movimiento de la psicología humanista
hizo referencia al potencial inherente de los seres humanos. Ahí están los conceptos de Maslow
(1971/1982) de autorrealización, experiencia cumbre y potencial de la naturaleza humana y el
trabajo de Rogers (1961/1977) acerca del funcionamiento pleno de la persona, todos ellos
invocados de alguna manera en la psicología positiva (Linley y Joseph, 2004). Sin embargo, la
diferencia es que en general, estos y otros importantes predecesores no tuvieron un cuerpo de
investigación acumulativo y empírico para apoyar sus ideas (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000) ni
se le había prestado tanta atención a este aspecto, ni tampoco se había intentado organizar
sistemáticamente el conocimiento teórico y práctico para conformar una nueva disciplina
(Duckworth et al., 2005; Seligman, 2002/2003).
Por otro lado, la psicología positiva constituye mucho de lo que los mejores psicólogos
profesionales hacen en la práctica; sin embargo, hasta ahora, esta experiencia, no ha sido
reconocida ni integrada (Linley y Joseph, 2004). La psicología positiva tiene una tradición en
práctica e investigación que lleva décadas atrás. Pero a pesar de esta rica tradición, muchos
tópicos que serían descritos como el panorama de la psicología positiva han permanecido
típicamente aislados unos de otros, carentes de un lenguaje compartido y de una identidad común.
El surgimiento de la psicología positiva ha propiciado temas comunes de muchos trabajos en estas
áreas y ha proveído un espacio conceptual para los investigadores y profesionales practicantes
interesados en todos los aspectos del funcionamiento humano óptimo. La diversidad de temas
desde los cuales la psicología positiva se expresa, y el tener un núcleo común de identidad
compartido, ha propiciado que muchos psicólogos hayan tomado un interés sostenido y serio en el
estudio de la naturaleza humana como un todo (Linley y Joseph, 2004; Snyder y Lopez, 2007).
Es cierto, que la Organización Mundial de la Salud en 1948 definió a la salud como un
estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de
enfermedad, y que su enunciado implicó un salto cualitativo, ya que desplazó el enfoque centrado
en la enfermedad para pasar a un enfoque que pone su atención en la salud positiva. Pero, los
principales representantes de la psicología positiva se preguntan ¿Cuánto de ello se observa en la
práctica? Piensan que el modelo psicológico basado en la enfermedad mental ha restringido el
trabajo de los profesionales de la salud mental y no ha profundizado lo suficiente en la búsqueda
en sí del bienestar y de la felicidad (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000).
Por ello, la psicología positiva como aproximación basada en las fortalezas, provee un
marco teórico que sugiere una alternativa al modelo médico más tradicional (Kauffman y Scoular,
2004) y ha sido altamente generadora de iniciativas, tanto en lo que toca por sus implicaciones
para la teoría y la investigación básica, como para la investigación de laboratorio y en escenarios
naturales, así como también por sus implicaciones para la práctica (Snyder y Lopez, 2007; Taylor y
Sherman, 2004).
De acuerdo con sus objetivos, la psicología positiva se propone comprender ese
funcionamiento óptimo de las personas en múltiples niveles, incluyendo el de las experiencias
personales, el de las relaciones con los demás, el de las instituciones, el de la sociedad y el global
que supone la relación con el mundo. Para ello, considera necesario estudiar la dinámica de las
relaciones entre estos procesos en los niveles antes mencionados y la capacidad humana de dar
orden y significado al enfrentar la inevitable adversidad, considerando que el significado de la
“buena vida”, en todas sus posibles manifestaciones, puede emerger de estos procesos (Aspinwall,
y Staudinger, 2003/2007). No obstante, la psicología positiva no pretende trasladar el interés de la
investigación de lo negativo a lo positivo, sino abordar el estudio del ser humano desde una
perspectiva integradora bajo la cual el individuo se concibe como un agente activo que construye
su propia realidad (Linley y Joseph, 2004).
Los objetivos de la psicología positiva que se deben mantener más, según Seligman (2004)
son: En primer lugar estimular mejor la prevención mediante la protección. En segundo lugar,
complementar mediante entrenamiento, las técnicas más viables de terapia, para identificar y
construir fortalezas de manera explícita y sistemática. En tercer lugar, reducir el énfasis en la

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victimología que predomina tanto en las ciencias sociales, ya que en el modelo de la enfermedad lo
que subyace en la naturaleza del ser humano, es la patología y la pasividad. El cuarto objetivo,
incluye mover a la psicología de lo egocéntrico a lo filantrópico, que es lo que se ha demostrado
que propicia emociones positivas más duraderas y una aproximación mayor a la felicidad,
escalando desde la vida placentera, a la vida buena, hasta la vida con sentido (Seligman,
2002/2003).
Pero hay que insistir que la psicología positiva no pretende sustituir el modelo de la
enfermedad, sino más bien quiere ser un camino científico complementario y trabaja para el
reconocimiento como el camino viable de ciencia rigurosa en el lado positivo de lo que significa ser
humano (Snyder y López, 2002). Por tanto, de acuerdo con este enfoque, la enfermedad y el
trastorno no se descuidan, sino que se toman como un aspecto más que conforman al individuo
humano integral (Linley y Joseph, 2004). En este sentido, la psicología positiva parte de un
enfoque integral de ser humano, con énfasis en su naturaleza positiva.

FUNDAMENTOS PRINCIPALES
De acuerdo con su propuesta, la Psicología Positiva se basa en tres pilares (Seligman,
2003; Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; Seligman, Steen, Park y Peterson, 2005):

I. El estudio de la “experiencia positiva” que está a cargo del Dr. Ed Diener, de la Universidad
de Illinois, EU, experto en el área del bienestar subjetivo. Algunas de las cuestiones que
abarca este ámbito de trabajo se refieren a las emociones positivas generales y la
afectividad, así como también la diferencia entre distintos estados subjetivos positivos
como bienestar subjetivo y felicidad, flow y placer. Se hace énfasis en las emociones
positivas, las cuales pueden centrarse en el pasado, presente o futuro. Las relacionadas
con el presente son por ejemplo, la alegría, el éxtasis, la tranquilidad, el entusiasmo, la
euforia, el placer y la fluidez. Las emociones positivas sobre el pasado incluyen la
satisfacción, la complacencia, la realización personal, el orgullo y la serenidad y entre las
emociones positivas respecto al futuro están el optimismo, la esperanza, la fe y la
confianza (Fredrickson, 2000).
II. El estudio de la “personalidad positiva” que está en manos del Dr. Mihaly Csikszentmihalyi,
de la Universidad de Chicago, EU, quien dio nombre e investigó el concepto de fluidez
(flow). Aquí se abordan temas implicados en la “buena vida” y se estudian los rasgos
individuales positivos, y habilidades para la vida. En este campo, se propone un sistema
clasificatorio como eje central de la Psicología Positiva para alcanzar la “buena vida” y su
publicación marca el lanzamiento formal de la Psicología Positiva como una nueva
disciplina científica. Se parte de la idea que así como en patología existen reconocidos
sistemas de clasificación y diagnóstico de las enfermedades mentales, por ejemplo, el
DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) y el CIE (Clasificación
Internacional de Enfermedades), Peterson y Seligman (2004) desarrollan una Clasificación
de las Fortalezas y Virtudes Humanas (Character Strengths and Virtues). Esta clasificación
describe veinticuatro fortalezas que se encuentran dentro de seis virtudes consideradas
universales. Entre ellas están, la capacidad para amar y ser amado, el coraje, la
inteligencia emocional, la sensibilidad estética, el autocontrol, la vitalidad, el sentido del
humor, la empatía, la perseverancia, el perdón, la creatividad, la gratitud, la espiritualidad y
la sabiduría.
III. El estudio de las “instituciones positivas” que está encabezado por Kathleen Hall Jamieson,
decana de la Escuela de Comunicación Annenberg, de la Universidad de Pensilvania.
Puesto que también en el área social, muchas ideas y prácticas están muy ligadas a los
aspectos negativos o de déficit como por ejemplo, el racismo o el sexismo que son, sin
duda, perjudiciales para la comunidad, en este pilar se apunta a aspectos sociales más
positivos y se abordan aquellas cuestiones, como las distintas visiones respecto a una
buena sociedad, justicia, equidad, logros culturales, salud, cooperación y relaciones

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interpersonales, entorno o ambiente físico, que permiten que las comunidades prosperen y
mejoren el desarrollo de las fortalezas y virtudes personales. Se estudian instituciones
como la democracia, las familias y las comunidades unidas, la libertad de información, las
redes de apoyo social, que sustentan las virtudes y a su vez sostienen las emociones
positivas. Se estudian también las virtudes cívicas que mueven a los individuos a ser
mejores ciudadanos como la responsabilidad, la educación, el altruismo, la civilidad, la
moderación, la tolerancia, y el trabajo ético entre otros. Está dentro de los planes de la
Psicología Positiva poder expandir sus principios a otros campos y así lograr una
integración de la economía, sociología, política, antropología, y el derecho, y en un futuro,
conformar algo así como las ciencias sociales positivas.

Premisas y principios básicos:


1. Se propone un cambio de perspectiva en la psicología, y no un cambio de paradigma. Es el
paso del estudio de algunos de los peores aspectos de la vida, al estudio de aquellos
factores que hacen que valga la pena vivir.
2. Se pretende con esta perspectiva propiciar la investigación para la comprensión integral de
todos los aspectos de la naturaleza humana, abrir nuevas preguntas relacionadas con la
salud y el bienestar y sentar las bases para futuros descubrimientos científicos.
3. Se propone un camino viable y firme basado no en especulaciones teóricas solamente,
sino más bien en hipótesis cuidadosamente elaboradas que pueden ser probadas y
analizadas empíricamente con diversos procedimientos metodológicos.
4. Se propone que con esta perspectiva los psicólogos podrán aplicar más sistemáticamente
principios de cómo construir las cualidades que ayuden a los individuos y a las
comunidades no sólo a permanecer y sobrevivir, sino también a florecer.
5. Parte de que los seres humanos tienen un inmenso bagaje de talentos y habilidades
extraordinarias. Que la felicidad y de manera más generalizada la motivación humana
positiva son parte de la naturaleza humana y que no se ha probado científicamente que en
lo que hacemos siempre haya un trasfondo negativo.
6. Rescata que la psicología no sólo tiene como objetivo arreglar o mejorar lo que está mal,
sino que también se propone identificar, estudiar y promover las fortalezas y cualidades
positivas de las personas para lograr una mejor calidad de vida y un mayor bienestar.
7. Pone en primer plano el tema de la prevención. Las fortalezas humanas actúan a modo de
factores protectores contra la adversidad y los trastornos psicológicos y pueden ser la
clave para aumentar la capacidad de recuperación.
8. Promueve que aunque el ser humano tiene rasgos tanto positivos como negativos, los
roles adaptativos y las experiencias que provocan emociones positivas hacen que las
emociones negativas disminuyan significativamente. El incremento de las emociones
positivas no sólo amortiguan las emociones negativas, sino que amplían los modos
habituales de los individuos de pensar y construir sus recursos personales de
enfrentamiento y de resiliencia.
9. Promueve el estudio de las estructuras y procesos corporales, en la coyuntura de la
psicología y de las neurociencias para la mayor comprensión de los mecanismos de los
seres humanos que los hacen prosperar y ser felices.
10. Establece que su misión solamente podrá ser complementada cuando una masa crítica de
profesionales de la psicología colabore con personas del sentido común en la identificación
y promoción de sus fortalezas y experiencias positivas, así como de sus habilidades y
talentos en su funcionamiento de todos los días.

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POSIBLES ÁMBITOS DE APLICACIÓN:


De acuerdo con Seligman (2003) tres aplicaciones promoverán los tres pilares de la
psicología positiva. La primera es la medición. Medir la salud y el bienestar de un individuo, de un
grupo y aún de una nación. La segunda es la intervención. Una vez que se hayan clasificado las
fortalezas y las virtudes se pueden saber más cuáles de ellas pueden ser construidas y cómo
hacerlo. La tercera aplicación es el desarrollo de las fortalezas en el ciclo de la vida.
De manera más específica algunos posibles ámbitos de aplicación son los siguientes:
 Aproximaciones terapéuticas que enfaticen lo positivo.
 Programas y currículos educativos que promuevan la motivación intrínseca y la
creatividad.
 Promoción de la vida familiar y búsqueda de formas alternativas para que las
personas puedan hacer sus relaciones más provechosas y gratificantes.
 Mejoría del ambiente y la satisfacción laboral.
 Mejoría de las organizaciones para que contribuyan de mejor forma al bienestar
individual y su crecimiento.

EL FUTURO DE LA PSICOLOGÍA POSITIVA


Seligman (2003) como el principal exponente de este enfoque, confía en que la psicología
positiva se desarrollará en los próximos años, como una ciencia y como una profesión, y el tiempo
le está dando la razón (Seligman et al., 2005; Snyder y Lopez, 2007). Algunas de sus expectativas
para el futuro de este movimiento que señalan reflejan también puntos de aplicación son las
siguientes:
 Que la psicología tenga cada vez más como objetivo la construcción de fortalezas,
porque es precisamente en la construcción de las fortalezas que los psicólogos
son particularmente hábiles.
 Que los psicólogos sean llamados cada vez más no sólo para curar una
autoestima dañada, sino para construir un sentido del valor basado en habilidades
reales.
 Que los psicólogos sean solicitados no solamente para restaurar matrimonios
rotos, sino también para ayudar a las parejas a redescubrir el éxtasis en su
relación.
 Que la psicología no trabaje simplemente para prevenir la violencia en los jóvenes
sino también en cómo formar jóvenes ejemplares.
 Que en la psicología no solamente expliquemos por qué desconfiamos de nuestros
líderes sino también logremos explicar lo que hace a un líder ser digno de
confianza y cómo construirlo.
 Que los psicólogos no solamente ayudemos a reparar las manifestaciones de
incivilidad en nuestra vida nacional, sino que trabajemos para construir las
fortalezas cívicas.
 Que la psicología descubra no solamente cómo hacer menos aburrido el trabajo
sino encontrar cómo fluir y encontrarle significado.
 Que los psicólogos sean llamados no solamente para aliviar la pena y el
sufrimiento ante la muerte, sino también para ayudar a encontrar la dignidad del
moribundo.

En síntesis, la psicología positiva ofrece una alternativa, una aproximación científica a la


naturaleza humana integral. Muchos de sus trabajos se originan en una simple pregunta: ¿Qué es

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lo bueno acerca de la naturaleza humana? Se podría decir, que en cierto sentido, tiene el papel
que tuvo la revolución cognitiva en la psicología, la cual hizo surgir la cuestión de cómo el
pensamiento guía la conducta. La psicología positiva toma esto, pero acerca de la naturaleza
humana positiva (Snyder y López, 2002). Además, es una ciencia que tiene aplicación positiva
tanto para la persona que practica la psicología como también para las personas para quienes
nosotros como psicólogos la ejercemos (Linley y Joseph, 2004). “Se propone ayudar a las
personas a vivir en plenitud más bien que a solamente existir” (Keyes y Haidt, 2003, p. 3).

PSICOLOGÍA POSITIVA POR INTERNET

www.psicologia-positiva.com

La página de Martin Seligman de la Universidad de Pennsylvania:


http:// www.ppc.sas.upenn.edu

Página de psicología positiva de Seligman


http://www.authentichappiness.org/

http://www.authentichappiness.sas.upenn.edu,

Red Europea de Psicología Positiva:


http://www.enpp.org

Instituto Values in Action (VIA):


http://www.viastrengths.org/,

Barbara Fredrikson, en la Universidad de Carolina del Norte.


http://www.unc.edu/peplab/home.html,

REFERENCIAS

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Fredrickson, B. L. (2002). Positive Emotions. En C. R. Snyder & S. J. Lopez (Eds.). Handbook of
Positive Psychology (pp. 120-134). U. S.: Oxford University.
Jahoda, M. (1958). Current concepts of positive mental health. U.S.: Basic Books.
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Kauffman, C. & Scoular, A. (2004). Toward a Positive Psychology of Executive Coaching. En: P. A
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