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A FRANCISCO DE QUEVEDO - Poemas de Luis Érase un hombre a una nariz pegado,

de Góngora
érase una nariz superlativa,
Anacreonte español, no hay quien os tope, érase una nariz sayón y escriba,

Que no diga con mucha cortesía, érase un pez espada muy barbado.

Que ya que vuestros pies son de elegía,


Érase un reloj de sol mal encarado,
Que vuestras suavidades son de arrope.
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
¿No imitaréis al terenciano Lope, era Ovidio Nasón mas narizado.
Que al de Belerofonte cada día
Sobre zuecos de cómica poesía Érase un espolón de una galera,
Se calza espuelas, y le da un galope? érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.

Con cuidado especial vuestros antojos


Érase un naricísimo infinito,
Dicen que quieren traducir al griego,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.
que en la cara de Anás fuera delito.

Prestádselos un rato a mi ojo ciego, Quevedo


Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego. ………………………….

SONETO A LUIS DE GÓNGORA (Representase la brevedad de lo que se vive


y cuán nada parece lo que se vivió)
Yo te untaré mis obras con tocino
“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
porque no me las muerdas, Gongorilla,
¡Aquí de los antaños que he vivido!
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino; La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
Apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla; ¡Que sin poder saber cómo ni adónde

chocarrero de Córdoba y Sevilla, la salud y la edad se hayan huido!

y en la Corte bufón a lo divino. Falta la vida, asiste lo vivido,


y no hay calamidad que no me ronde.
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía, Ayer se fue; mañana no ha llegado;

cosa que tu nariz aun no lo niega? hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
No escribas versos más, por vida mía;
En el hoy y mañana y ayer, junto
aunque aquesto de escribas se te pega,
pañales y mortaja, y he quedado
por tener de sayón la rebeldía.
presentes sucesiones de difunto.
Quevedo
A una rosa
………………..
A UNA NARIZ
Ayer naciste, y morirás mañana. Quevedo, que hacían que anduviera cojeando, y
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida? de sus gafas, los famosos “quevedos”:
¿Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana? Anacreonte español, no hay quien os tope,
Que no diga con mucha cortesía,
Si te engañó su hermosura vana, Que ya que vuestros pies son de elegía,
bien presto la verás desvanecida, Que vuestras suavidades son de arrope.
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana. ¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
Cuando te corte la robusta mano, Sobre zuecos de cómica poesía
ley de la agricultura permitida, Se calza espuelas, y le da un galope?
grosero aliento acabará tu suerte.
Con cuidado especial vuestros antojos
No salgas, que te aguarda algún tirano; Dicen que quieren traducir al griego,
dilata tu nacer para tu vida, No habiéndolo mirado vuestros ojos.
que anticipas tu ser para tu muerte.
……………………………………. Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Contra Don Luis de Gongora Y entenderéis cualquier gregüesco luego.

Este cíclope, no siciliano, Góngora……….


del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisferio b) Este último poema, atribuido a Góngora,

zona divide en término italiano; titulado A don Francisco de Quevedo

Este círculo vivo en todo plano; Cierto poeta, en forma peregrina

este que, siendo solamente cero, cuanto devota, se metió a romero,

le multiplica y parte por entero con quien pudiera bien todo barbero

todo buen abaquista veneciano; lavar la más llagada disciplina.

el minoculo sí, más ciego bulto; Era su benditísima esclavina,

el resquicio barbado de melenas; en cuanto suya, de un hermoso cuero,

esta cima del vicio y del insulto; su báculo timón del más zorrero
bajel, que desde el Faro de Cecina
Éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
éste es el culo, en Góngora y en culto, a Brindis, sin hacer agua, navega.

que un bujarrón le conociera apenas. Este sin landre claudicante Roque,


de una venera justamente vano,
Góngora …………………………………..
que en oro engasta, santa insignia,
Habla ahora don Luis de Góngora, que también era aloque, a San Trago camina, donde llega:
fino insultando: que tanto anda el cojo como el sano.

a) Si Quevedo se reía de la nariz de Góngora, Góngora


Góngora se burla ahora de los pies zambos de

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