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Raquel Isamara León de la Rosa

Juan Carlos Gachúz Maya


Coordinadores
El crecimiento económico y el desarrollo de América Latina y el
Caribe (ALC) de la última década no pueden comprenderse sin
tener el papel central que ha tenido el comercio, la inversión y
el financiamiento chinos. Mientras crece la preocupación sobre
la reprimarización de ALC y su impacto en la región debido a la
demanda china, tanto empresas como gobiernos buscan cómo
identificar mejores oportunidades cerrando las brechas de infor­
mación para poder promover la inversión y lograr una presencia

relaciones regionales y cooperación


en el gigantesco mercado chino, cuyos patrones de consumo
aumentan y se sofistican rápidamente.

En este contexto de relaciones intensas y crecientes entre China


y ALC, la investigación impulsada y realizada por los profesores
Juan Carlos Gachúz y Raquel León, se convierte en una con­
tribución esencial para comprender una de las grandes civili­

Política Exterior China:


zaciones del mundo y sus influyen­tes relaciones económicas y
políticas. Su conocimiento de China y su liderazgo intelectual
ha permitido a los sinólogos Gachúz y León atraer a este volu­
men plumas de reconocido prestigio en el estudio del impacto
de las relaciones de China en nuestra región. En su conjunto,
nos ofre­cen un volumen fundamental para todos aquellos que
trabajamos en las relaciones internacionales de nuestra región
tanto desde la escena internacional, la academia como desde la
política pública nacional.

Joaquim Tres
Política Exterior China:
Especialista Líder en Integración y Comercio
Banco Interamericano de Desarrollo relaciones regionales
y cooperación
Raquel Isamara León de la Rosa
Juan Carlos Gachúz Maya
Coordinadores
Política Exterior China:
relaciones regionales
y cooperación
Política Exterior China:
relaciones regionales
y cooperación

Raquel Isamara León de la Rosa


Juan Carlos Gachúz Maya
Coordinadores
Esta obra editorial fue financiada por el Programa de Fortalecimiento de
la Calidad en Instituciones Educativas (PROFOCIE).

Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Mtro. José Alfonso Esparza Ortiz


Rector

Dr. René Valdiviezo Sandoval


Secretario General

M.C.E. María del Carmen Martínez Reyes


Vicerrectora de Docencia

Dra. Ana María Dolores Huerta Jaramillo


Directora de Fomento Editorial

Dr. Carlos Antonio Moreno Sánchez


Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales

Mtro. Omar Eduardo Mayorga Gallardo


Coordinador de Publicaciones y Comunicación Institucional

Primera edición, 2015

ISBN: 978-607-96656-4-7

D.R. © Piso 15 Editorial, S.A. de C.V.


Calle 14 Oriente 2827 Humboldt
Puebla, Pue. C.P. 72370
Tel. (222) 6.02.76.96

Diseño de portada: El Errante editor / Érika Maza Hernández


Diseño y formación: El Errante editor / Érika Maza Hernández
Foto de portada: Raquel Isamara León de la Rosa

Impreso y encuadernado en México / Printed and bounded in Mexico


Índice

9 Introducción

17 Aspectos generales de la política exterior china

19 Política exterior china: reconceptualizando el sistema Tianxia


Raquel Isamara León de la Rosa

63 El soft power del dragón asiático:


la ayuda externa china como instrumento de política exterior
Juan Pablo Prado Lallande y Juan Carlos Gachúz Maya

97 El desarrollo militar de China y su impacto


en la política exterior
Juan Carlos Gachúz Maya

127 Influencia de los derechos humanos


en la política exterior China. Retos y perspectivas
Juan Carlos Páez Vieyra

149 Política y cooperación en acción.


China en el noroeste asiático: las grandes
potencias y el problema intercoreano
Eduardo Eugenio Roldán

245 La política exterior de China desde


la perspectiva e intereses de América Latina
Ignacio Bartesaghi
279 La relación China-América Latina
y sus implicaciones para los Estados Unidos
Xulio Ríos

307 Las iniciativas por parte de las firmas agrícolas chinas


para establecer su presencia en América Latina y el Caribe
R. Evan Ellis

337 Importancia del desarrollo de negocios México-China:


desde el punto de vista de la economía interna
Adolfo Laborde Carranco

379 Autores
Introducción

“China was for a long time one of the most powerful countries in the
world, yet it never engaged in colonialism or aggression”.
Xi Jinping, marzo de 2014

Desde el inicio del estudio de las relaciones internacionales, se ha ana-


lizado el papel del Estado y del poder dentro de la escena internacional.
Al pasar los años y gestarse nuevos fenómenos internacionales se han
construido nuevos paradigmas para explicar la forma en que interactúa
cada uno de los actores internacionales. A finales del siglo pasado se
especulaba mucho sobre el ascenso de nuevas potencias. Tal es el caso
de Paul Kennedy (1987) y de Giovanni Arrighi (1995), quienes hacían
alusión al auge y caída de las grandes potencias, al declive estadouni-
dense y a la posible emergencia de un nuevo ciclo que tendría como
centro el sudeste asiático o algún núcleo de poder supranacional. El fin
de la guerra fría y sus consecuencias comenzaron a marcar los factores
que causarían la reinserción de China.
Si bien se puede identificar un pasaje oscuro durante el esplendor
chino, que inicia con el periodo de cien años de humillación1 y finaliza
con la llegada de Deng Xiaoping al poder, no podemos dejar de lado
la figura de Zhou Enlai. Este miembro del Partido Comunista Chino

1
Periodo marcado por la llegada de las potencias europeas a territorio chino y por la
firma de una serie de tratados desiguales a los largo del siglo xix. Durante éste se desa-
taron conflictos, como las guerras del opio y la primera guerra sino-japonesa. Con ello
se marca el inicio de la caída de la dinastía manchú.

9
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

sentó las bases para la reaparición de la República Popular China a los


organismos internacionales y para lograr entablar relaciones con varios
estados. Así como desde la perspectiva occidental un ícono de la cons-
trucción de las relaciones internacionales es Henry Kissinger, Zhou con-
sigue marcar un hito en la historia china y en la política internacional al
trabajar de la mano con Kissinger para materializar la famosa visita de
Nixon a Beijing. La Conferencia de Bandung y la frase “We shall use
only peaceful means and we shall not permit any other kind of method”
determinaron este renacer.
La evolución y el reposicionamiento chino han estado claramente
determinados por el poder económico. Sin embargo, la apertura econó-
mica trajo consigo un contacto con el exterior en varios sentidos. Reto-
mar su lugar dentro de la Organización de Naciones Unidas y, más aún,
poseer un asiento dentro del Consejo de Seguridad, propició la necesi-
dad de generar una rápida asimilación de la dinámica internacional.
Dicho proceso ha llevado a que palabras como “poder”, “paz” y
“cooperación” sean los ejes de la política exterior china. El fenóme-
no económico de China ha propiciado que, tanto en Occidente como
en Oriente, se cuestione la manera de interpretar cada movimiento de
este país asiático. Este libro nace desde la iniciativa de académicos ibe-
roamericanos con el objetivo de dar una interpretación desde dicha re-
gión. Para ello, hemos conformado un texto dividido en dos secciones:
aspectos generales de la política exterior china y, política y cooperación
en acción. Por ello, en el primer capítulo se analiza una propuesta teória
china desde las relaciones internacionales para explicar el ascenso inter-
nacional de China y las estrategias emanadas de Beijing. La reconcep-
tualización del sistema tianxia tiene dos objetivos principales:
1. Reconocer la existencia de una escuela de relaciones internacio-
nales china y destacar los puntos más importantes del tianxia de
Zhao Tingyang, mediante la propuesta del relacionalismo como
eje de la política internacional.
2. Exponer una serie de vínculos entre las teorías de relaciones
internacionales tradicionales que permitan al lector entender el
sistema tianxia como arquetipo de gobernanza global.

A lo largo de este capítulo se encuentra una revisión de la filosofía


oriental como fundamento teórico para la construcción de la política exte-
rior china, además de un análisis de las ventajas y de las críticas al modelo.

10
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Por último, se realiza un pequeño ejercicio sobre cómo el gobierno lidera-


do por Xi Jinping aplica los principios del tianxia.
Como parte de la política exterior china, no podemos dejar de lado
los esquemas de cooperación bilateral y multilateral implementados.
Parte del poderío económico, que a su vez ha impactado a lo político, se
debe al éxito del soft power chino.
El segundo capítulo se basa en la importancia del poder blando chi-
no. Los autores enfatizan la importancia de la cooperación para determi-
nar la agenda internacional, señalando el papel del Consenso de Beijing
como esquema eje dentro de la política exterior de China.
Un punto muy importante que se aborda es la sinovisión de qué
es la cooperación, pues la conceptualización de la soberanía es el eje
para diferir de los esquemas de cooperación internacional propuestos en
otras latitudes. A lo largo de este capítulo encontramos la explicación
del planteamiento cooperación Sur-Sur tropicalizado, que ha sido parte
fundamental de la sostenibilidad geopolítica del proyecto chino. En el
capítulo dos, el doctor Juan Pablo Prado y el doctor Juan Carlos Gachúz
analizan las características, modalidades y, en especial, el impacto de la
ayuda externa china en su dimensión de política exterior, en términos de
la capacidad del instrumento de soft power para contribuir a la obtención
de réditos económicos y políticos provenientes del escenario interna-
cional en favor de Beijing, así como su influencia en el sistema global
de cooperación al desarrollo. El capítulo se divide en tres secciones. El
primer apartado analiza el papel de la cooperación internacional como
instrumento de política exterior. Con base en ello, el siguiente subtema
aborda la cooperación Sur-Sur de China en su dimensión de ente proac-
tivo de su política exterior, para con base en ello hacer referencia al im-
pacto de la ayuda externa china en diversos escenarios internacionales.
Los autores señalan que el atractivo que posee la ayuda externa china
—aquí denominada “aid appeal”—, mediante la amplia aceptación del
denominado Consenso de Beijing, y en el más nítido ejemplo de instru-
mento de soft power, está consiguiendo erigirse como un nuevo oferente
altamente atractivo de la colaboración Sur-Sur, compitiendo de forma
ventajosa no solamente con la ayuda tradicional de países desarrollados
y organismos financieros multilaterales, sino también con otros oferen-
tes emergentes de colaboración.
Al haber abordado la parte idealista de la política exterior china,
no podemos ignorar la importancia que también tiene la seguridad den-
tro del sinoproyecto. Bien es mencionado, desde la óptica de Joseph

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Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Nye (2008), el lugar que tiene el hard power dentro de la agenda. “The
mention of hard power immediately conjures up images of tanks, figh-
ters, and missiles. But military prowess and competence can sometimes
create soft power.” Si bien el tema de la milicia ha estado presente en
la historia china, es en la escena política donde, en los niveles interno y
externo, ha coadyuvado a mantener el régimen de gobierno del centra-
lismo democrático. El sistema político chino se encuentra dominado por
tres burocracias: el partido, el gobierno y el ejército. El primero de ellos
es el que determina a los otros dos y el que maneja simbióticamente al
segundo. El nuevo proyecto de nación china no sólo persigue realizarse
a través de la cooperación y de los recursos naturales que le permitan al
país seguir creciendo; también el tema militar cobra cada vez mayor im-
portancia dentro de su política económica. Prueba de ello es que China
es la segunda nación que destina más gasto militar en el mundo: se ob-
serva un incremento de 11 500 millones de dólares en 2012 mediante el
programa de modernización militar que se lleva a cabo desde mediados
de los años noventa. Además, cabe mencionar que, a inicios de 2014, el
presidente chino anunció el incremento de 12.2 % del gasto militar. En
este contexto, en el capítulo tres, el doctor Juan Carlos Gachúz analiza
algunos elementos de la teoría del ascenso pacífico que China ha venido
manejando en el discurso en los dos últimos gobiernos y afirma que
existen contradicciones en la práctica cuando se analizan otras acciones
del gobierno chino. Aun en un ambiente multipolar y de cooperación
(como lo afirma el gobierno chino en el discurso oficial), en sólo una
década el presupuesto militar chino aumentó más de cinco veces y, pa-
ralelamente, el gobierno invierte cada vez más en desarrollo tecnológi-
co y armamento militar: drones, sistemas de espionaje, armas nucleares
y tecnología militar espacial. La tendencia del presupuesto militar de
China se ha vuelto una prioridad su gobierno, que proyecta sus fuerzas
armadas como elemento de disuasión y despliegue de poder regional y
trasciende a su política exterior. Esta tendencia de aumento exponencial
en los gastos militares ha continuado con el gobierno de Xi Jinping.
De igual manera, un punto vertebral dentro de la agenda de Beijing
es la constante tensión con sus vecinos orientales. Es en estas zonas don-
de el tema del incremento del gasto militar y de la tecnología del ejército
más numeroso del mundo genera más cuestionamientos y desafía indi-
rectamente la figura de “pivote” de Estados Unidos a través de Japón.
Para concluir el primer apartado del libro, se ha seleccionado uno
de los tópicos en boga entre de las relaciones internacionales, que para

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Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

el caso chino se vuelve controversial. El profesor Juan Carlos Páez nos


lleva de la mano para entender las particularidades que presenta el país
que posee a un premio Nobel de la Paz encarcelado, Liu Xiaobo, y la
manera en que los derechos humanos interactúan con la política exterior.
La clave para poder entender el papel de los derechos humanos no
responde a la generación de juicios subjetivos a partir de la contrapo-
sición de valores culturales y sociales. Para el caso chino, es básico
comprender que el tema va de la mano con la forma de gobierno; por
lo tanto, responde a un sistema de toma de decisiones que recae en el
Partido Comunista Chino.
La metodología elegida por el autor nos lleva a un análisis de dos
caras:
• Primera: ubica los derechos humanos como una herramienta
más de la política internacional. Así, mediante esta vía, otros
países, principalmente aquellos que promueven los valores de-
mocráticos, ejercen presión en los foros internacionales para ir
más allá de la gran muralla y propugnar la apertura china en la
esfera social.
• Segunda: como estrategia utilizada por los propios chinos. El
juego discursivo entre soberanía y derechos humanos permite a
Beijing afianzar alianzas. De esta manera logra objetivos econó-
micos, como el suministro de recursos naturales.

Habiendo recopilado los aspectos generales más importantes de la


política exterior china, posteriormente analizamos cómo se aplica y per-
mea en el nivel global. Al paso del tiempo, la idea de una supremacía
china se hace más tangible.
Para abrir el segundo apartado, iniciamos el quinto capítulo con la
colaboración del embajador Eugenio Roldán, quien ha sido testigo de
la problemática en temas de seguridad regional.1 Como se mencionaba
en párrafos anteriores, la tensión en las costas del Pacífico ha ido en
incremento durante los últimos años. Sin embargo, es el conflicto inter-
coreano una herencia de la guerra fría y, de igual manera, es un retrato
de cómo se han transformado las alianzas y el equilibrio de poder en la
región asiática.
Uno de los actores que ha ganado importancia en el conflicto es
China. El protagonismo chino es palpable a inicios del presente siglo,
pues en el año 2002 lidera el Grupo de los Seis como foro para reducir
la tensión. Asimismo, ha sido mediante su lugar en el Consejo de Segu-

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Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

ridad que ha protegido a Corea del Norte con respecto al Tratado de No


Proliferación Nuclear.
El análisis nos lleva a cuestionar el grado de solidez del respaldo
chino a Corea del Norte; así como el conflicto se ha perfilado como una
extensión de la forma en que China y Estados Unidos miden fuerzas.
Por un lado, esto desafía el papel de los estadounidenses en el Lejano
Oriente y, por otro, consolida a China como líder regional.
Damos paso entonces a la presencia china en América Latina e ini-
ciamos el capítulo seis. Uno de los grandes desafíos para los países de
esta latitud es construir relaciones duraderas y un juego de ganar-ganar
con los chinos. El punto central de la propuesta de Ignacio Bartesaghi es
generar puentes entre la política de ambas zonas.
Se reafirma la importancia de lo económico para propiciar lo políti-
co, por lo que el gran desafío es crear una agenda común. Ésta se podrá
materializar en función de la dinamización comercial. Bajo este último
aspecto se construyen dos etapas en la interacción entre China y Améri-
ca Latina. La década pasada fue un parte aguas a un segundo momento
en el tipo de relación entre ambas regiones.
China se ha introducido en la región no solamente de forma bilate-
ral, sino que ha acrecentado su participación en organismos interguber-
namentales americanos. Dicha participación es un factor determinante
para la consolidación de China como el principal socio asiático. Por eso
el autor nos lleva a platearnos ¿hacia dónde más puede virar la relación,
para que América Latina no sea categorizada como una región limitada
al suministro?
Ante ello, anexamos a un tercer actor de suma importancia para la
América Latina: Estados Unidos. La construcción de la historia econó-
mica de la región está íntimamente ligada a Norteamérica, por lo cual
hay que iniciar cuestionándonos qué implicaciones tiene la presencia de
China. ¿Podemos hablar de una triangulación China / América Latina /
Estados Unidos cuando se ejercer la política exterior?
En el capítulo siete, el profesor Xulio Ríos nos postula la impor-
tancia estratégica de América Latina para China. La desatención que
Washington ha dado a la zona, ha permitido la intensificación de la coo-
peración entre ambos. Sin embargo, se enfatiza el interés chino en acce-
der a largo plazo a fuentes de energía y otras materias primas.
Rescatando una limitación en la relación entre China y América La-
tina, encontramos la avocación de aquélla a los sectores comercial y
económico. Hasta la fecha, Estados Unidos posee una red de influencias

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Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

en los planos político, militar y diplomático que ha impedido que Bei-


jing acabe de consolidarse en la región.
Retomando la importancia económica que tiene China para Améri-
ca Latina, uno de los ejes de la oferta exportable hacia Asia está en el
sector agrícola. Uno de los aspectos relevantes de la región es la ferti-
lidad de sus tierras y la oportunidad que le brinda a China en seguridad
­alimentaria.
El penúltimo capítulo está dedicado a un exhaustivo análisis de la
inversión extranjera directa dirigida al campo latinoamericano y caribe-
ño. El profesor Robert Evan Ellis nos introduce al conocimiento de los
objetivos de la Declaración de Beijing como una herramienta de coope-
ración para varios países de América Latina, tomando como objetivos
la bioseguridad y la biotecnología. Dicha declaración ha propiciado la
negociación entre empresas chinas y los gobiernos latinoamericanos,
sobre todo en lo concerniente a la siembra de soya en el Cono Sur y de
caña de azúcar en el Caribe, pues son las de mayor interés.
En el último capítulo llegamos al caso mexicano. A lo largo del texto
los autores mencionan nuestro país como una relación que no puede ser
medida de forma similar a la del resto de la región. Para ello, Adolfo La-
borde nos propone un estudio de la relación bilateral, cuyo énfasis está
en las necesidades mexicanas. Al repasar los indicadores económicos y
los principales acuerdos en materia política, económica y educativa, el
resultado es una serie de modelos de fortalezas y debilidades en el ám-
bito político, económico, social, tecnológico, legal y ecológico (pestle).
Al señalar cada uno de estos rasgos, se puntualiza una serie de aspectos
determinantes para poder incrementar la dinámica económica entre am-
bos países y permitir un mayor protagonismo mexicano en la relación.
Después de esta breve introducción, esperamos que esta publica-
ción sea referente para que cualquier persona hispanoparlante pueda
­comprender, desde una perspectiva académica, el actuar chino. Con el
firme propósito de dirimir un poco la brecha cultural que existe entre
ambas regiones, reconocemos el esfuerzo de cada uno de los colabo-
radores de este libro para fomentar un conocimiento más profundo de
China como actor hegemónico en el contexto internacional.

Raquel Isamara León de la Rosa


Juan Carlos Gachúz Maya

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Aspectos generales
de la política exterior china
Política exterior china:
reconceptualizando el sistema tianxia

Raquel Isamara León de la Rosa

Introducción

El presente capítulo tiene como objetivo servir de guía para entender el


papel que funge la República Popular China durante esta primera mitad
de siglo xxi. Mucho se especula sobre el llamado “ascenso pacífico”
chino y sobre el posible liderazgo en el nivel mundial; por lo que surgen
varias preguntas sobre este fenómeno. Una de ellas es ¿desde qué óptica
debemos observarlo? ¿A través de la visión occidental, o de la oriental?
Sin lugar a dudas, el estudio de China tiene que realizarse a través de
su cosmovisión, ya que de lo contrario estaríamos construyendo un co-
nocimiento sesgado que en vez de generar puentes entre la sinología y
las relaciones internacionales, incrementaría el desconocimiento que se
tiene del gigante asiático.
A lo largo de la historia y de la construcción de ésta, encontramos la
separación de Occidente y Oriente. Es a partir del siglo pasado que con
las relaciones internacionales se ha buscado dar una significación a lo
que es el Oriente, sin caer en el universalismo y poniendo el énfasis en
sus particularidades.
Jacinta O’Hagan (2002) menciona lo siguiente al respecto:

In the context of International Relations, this is represented in the question


of whether there is or could be a universal human community or a plurality
of communities (Walker, 1988; Linklater, 1990; Rengger, 1992). This ten-
sion is manifest in the debate between the cosmopolitan and ­communitarian
traditions in normative International Relations theory. This debate is one

19
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

concerned as much with the possibility for, and desirability of moral, as for
political community. It addresses the question of whether a global moral
community is evolving, as the cosmopolitan tradition suggests, or whether
moral community will remain located and focused in the particular com-
munity in which individuals are engaged.

En el presente capítulo retomaremos la idea de la pluralidad de comuni-


dades para poder conceptualizar a China en el interior y en el exterior,
y cómo la moralidad china de antaño nos lleva a la conformación de la
actual política exterior de la República Popular China. Grandes deba-
tes han surgido sobre la manera en la que se debe leer a China (como
fenómeno internacional). Por ello es importante no sólo retomar estas
particularidades, sino también crear enlaces entre la cosmovisión china
y las relaciones internacionales.
Hablar de China y de su actuar en la escena internacional conlleva la
comprensión de un legado histórico, por ello la importancia del sistema
tianxia como concepto de la China milenaria, que es retomado por los
think tanks chinos y, además, como parte de la estrategia a seguir por
el Partido Comunista Chino. Así como el centralismo democrático chi-
no funciona como modelo alternativo en el interior de China, también
podemos ubicar el tianxia como una vertiente del sinocentrismo hacia
las relaciones internacionales, pues este modelo ha sido considerado
una versión alternativa de cosmopolitismo. Ante ello surge el siguiente
planteamiento: si los chinos han optado por la apertura hacia Occidente
(parcialmente), ¿por qué buscan proponer un modelo oriental? Reitero
que para poder responder dicho planteamiento es necesario comprender
el fundamento político del “ascenso pacífico”.
El argumento de este capítulo se basa en que el papel que desempe-
ña China es buscar sentar, dentro de las relaciones internacionales, un
nuevo planteamiento sobre Oriente y su aportación dentro del sistema,
basado en tres puntos: conceptos de política exterior, filosofía oriental y
sinocentrismo.

Fundamentos de la política exterior de China

Para definir la política exterior de la República Popular China (rpc),


podemos establecer un primer vínculo teórico con el neorrealismo a tra-
vés de Kenneth Waltz. Dentro de la concepción sobre la relevancia de
la política exterior, como un determinante del actuar de un Estado en la

20
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

arena internacional, cabe mencionar un punto importante sobre la cons-


trucción del caso chino. Si visualizamos la formulación de la política
exterior de China a partir de niveles, el punto de partida sería el buró
político y la figura del secretario general del Partido Comunista Chino
(pcc), que representan al grupo más selecto de los miembros del Partido
y que además dirigen a voluntad propia la sinopolítica. Dentro del buró
encontramos a líderes del Partido que desempeñan funciones en el go-
bierno chino. Ejemplo de ello es Xi Jinping, quien es el actual secretario
general del pcc y presidente de la rpc. En el siguiente nivel tendríamos
dos estructuras, el Partido y el gobierno. Ubico ambas estructuras en un
mismo nivel porque, como se menciona líneas arriba, se encuentran li-
gadas simbióticamente. Hasta estos dos puntos tenemos a simple vista el
modelo alternativo de gobierno de China, modelo en el cual claramente
una institución determina a la otra en función del poder. Dicha relación
se encuentra fundamentada en los estatutos del pcc, que le confiere a
éste el papel de “representante de los intereses de todos los chinos”, esto
deja de lado las concepciones gubernamentales y de democracia de la
visión occidental.
En un tercer nivel ubicaríamos la influencia del exterior en el Estado
chino. Sin embargo, la historia de la rpc y la conformación de sus insti-
tuciones han provocado que esto tenga una dinámica distinta. Se puede
identificar una evolución en dicha interacción con exterior. Para ello se
muestra la siguiente tabla.

Tabla 1
Evolución de la relación entre China y el exterior
2004
Año 1949 1950-1960 1960-1970 1971-2001 hasta la
fecha
Característica Creación Relación Aislacionis- Primera Segunda
de la entre China mo fase de fase de
República y la Unión acercamien- acerca-
Popular Soviética to con Occi- miento
China dente por con Occi-
la vía de dente y el
los Estados resto del
Unidos mundo
Fuente: elaboración propia.

21
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Como se puede observar, el contacto de China con el exterior se ha


construido bajo la postura del pcc, los “aliados” en cada una de sus
fases y la persona que desempeña el cargo de presidente. Identificamos
cuatro momentos muy significativos en la relación de China con el resto
del mundo. El primero está claramente marcado por la relación entre
China y la Unión Soviética, relación que fue inaugurada con la firma
del Tratado de Amistad y Cooperación en febrero de 1950. La comunión
entre Mao y Stalin en temas políticos llevó al intercambio de ideas sobre
educación y tecnología. Sin embargo, desde un inicio, el acercamiento
entre ambos líderes tuvo sus reservas. Muestra de ello son los relatos de
Mao sobre su primera reunión con Iósif Stalin:

En ese momento sentí como si Stalin no quisiese mostrar su propio pen-


samiento, evitando que en el futuro alguien fuera a decir que trataba de
imponer sus puntos de vista a los demás, como si hubiese reflexionado que
en el pasado no prestó especial atención ni buen juicio al surgimiento de la
revolución china. De ahí, al parecer, su cuidado. (Shi, 1991, p. 128)

Mao manifestó que esperaba conseguir cosas a través de consultas y que


estas cosas debían ser “lindas y sabrosas”. Apenas dijo esto, los concu-
rrentes se largaron a reír debido al uso de este lenguaje lleno de princi-
pios filosóficos y humor. Pero no quedaba claro de qué cosas se trataba.
Este pasaje de la historia muestra las limitaciones que los dos pusie-
ron, y determina la “alianza” como un vínculo estratégico en función de
la zona de influencia de los soviéticos debido a la guerra fría. Para los
chinos, los soviéticos representaban algunos beneficios:
• Seguridad fronteriza al norte, no sólo en la delimitación con la
URSS, sino también con Corea.
• Se pensó en tener un contrapeso internacional con respecto al
tema de Taiwán y sus implicaciones con la seguridad en el Mar
del Este de China (vínculo entre los Estados Unidos, Japón y
Taiwán).
• La empatía entre el modelo maoísta y el marxista-leninista per-
mitía la cooperación para generar la estabilidad en China. Re-
cordemos que los últimos años del siglo xix y los primeros del
siglo xx fueron traumáticos para el territorio chino, pues tuvo un
nulo crecimiento económico. Cabe mencionar que más allá del
impacto económico encontramos la falta de estabilidad política
y de cohesión social. Desde inicios de siglo xx hasta media-

22
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

dos del mismo siglo, China vivió un período durante el cual se


rompió con la tradición imperial. El resultado fue una fallida
república con valores occidentales y el surgimiento de la Chi-
na comunista. Por ello, la URSS representaba un respaldo total
para los chinos en varios aspectos.
• La fundamentación del modelo maoísta en el soviético permitió
romper con la tradición de la China imperial y educar al pueblo
con una nueva visión para generar cohesión social.

La segunda fase se caracteriza por la ruptura de la alianza sino-so-


viética con la llegada de Kruschev al poder. Temas delicados, como los
bombardeos en Taiwán el tema del Tíbet1 y el nulo apoyo de la URSS a
China en estos temas quebrantó las expectativas que los chinos tenían
de los soviéticos como respaldo ante el Kuomintang, Estados Unidos
e India. En ese momento era evidente el éxito del modelo maoísta, por
lo que se decide llevar a un nuevo nivel las estructuras política y eco-
nómica. El alejamiento de los soviéticos provocó una década de aisla-
cionismo chino, caracterizado por el radicalismo maoísta y la apuesta
total al segundo plan quinquenal. Mao no contaba con el fracaso del
Gran Salto Adelante, por lo que puso en marcha la revolución cultural.
Este movimiento enmarca la postura de ruptura del pcc con el pasado
y el exterior, en primer lugar, deslindando la rpc de todo vínculo con
la tradición china y, en segundo lugar, criticando el capitalismo y ges-
tando una reconfiguración del modelo maoísta (dejando de lado a los
soviéticos). Muestra de este parcial esplendor fue la construcción de
la primera bomba atómica china en octubre de 1964. De esta manera,
China demostraba, no sólo a Occidente sino también a la URSS, su po-
derío militar. Cabe mencionar que en ese periodo lo militar tuvo un lugar
importante en el discurso de Mao, ya que el líder ponía el énfasis en que
China contaba con un ejército cuantioso y con la tecnología necesaria
para poder hacer frente a una posible tercera guerra mundial.
Sin embargo, el radicalismo de Mao y los fracasos en las políticas
públicas lo llevaron a gestar una serie de encuentros entre su ministro
de relaciones exteriores Zhuo Enlai y Henry Kissinger, que traerían un

1
Refiriéndose al movimiento separatista de Tibet, iniciado desde 1956 con el choque de
intereses entre Mao y los tibetanos, que se exacerbó con la presencia del Ejército Po-
pular de Liberación en el territorio. Sin embargo, en 1959 el movimiento se intensificó
con la huida del Dalai Lama a India. Actualmente, Tíbet continúa buscado el apoyo en
el exterior para presionar a Beijing.

23
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

acercamiento entre la rpc y los Estados Unidos. Una clara ventaja para
China fue su reingreso a la escena internacional como un país importan-
te, pues lograría dos cosas que serían las bases para el fenómeno chino
actual: por un lado, el retiro del apoyo estadounidense a Taiwán y por
lo tanto el reconocimiento a la rpc como único gobierno chino; por otro
lado, la posesión de una silla en el Consejo de Seguridad de la Organiza-
ción de las Naciones Unidas. El año de 1971 marca la entrada de China
a los organismos internacionales y, por ende, a la dinámica del sistema
internacional. Un punto que hay que resaltar es que China permaneció
apartada durante la creación de todos esos organismos. Junto con las
negociaciones realizadas por Zhuo, hubo dos hechos que permitieron
la apertura china: la muerte de Mao y las reformas de Deng Xiaoping.
Una de las grandes aportaciones de Deng Xiaoping fue la institu-
cionalización de la política exterior. Le dio a ésta una estructura más
formal y cedió parte del poder a los expertos en el tema. Sin embargo,
este cambio en la política exterior no se desligó de la ideología maoísta
del todo. Deng fundamentó el proceso de apertura en “lo chino para la
esencia, lo occidental para lo práctico” (zhingxue weiti, xixue weiyong).

La modernización de nuestro país debe realizarse a partir de nuestra pro-


pia realidad. Tanto en la revolución como en la construcción, es necesario
conceder importancia al aprendizaje de las experiencias extranjeras y al uso
de las mismas como punto de referencia. Pero el copiar las experiencias y
trasplantar los moldes de otros países en forma mecánica nunca nos condu-
cirá al éxito. (Deng, 1989)

Estas ideas son el eje de la política exterior hasta el día de hoy. Desde
esta perspectiva podemos encontrar los factores que retomó Deng para
la creación de un modelo alternativo que fuera coherente al interior y
que le permitiera jugar en la escena internacional. Dentro de este mo-
delo encontramos la conjugación de tres vertientes: fundamentación en
el modelo maoísta, retomar el legado de la China antigua y comenzar a
entender las reglas de Occidente (León, 2014).
El legado denguista continuó con los siguientes presidentes de la rpc,
y el país logró mayor presencia en el exterior y una reconformación terri-
torial con el retorno de territorios que habían sido cedidos. La fase final
se inició con el tránsito entre Jiang Zemin y Hu Jintao. Este último da
comienzo a la diversificación de las relaciones de China con el resto del
mundo. El acercamiento de China con países desarrollados y en vías de

24
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

desarrollo se justifica en dos sentidos: en lo político, a través de la tesis


de los tres mundos y, en lo económico, por la emergencia de China como
demandante de materias primas y como exportador de manufacturas.
La idea de la relación que existe entre la política interna y la externa
se refuerza con la frase promulgada en 1990 por el ministro de Asuntos
Exteriores Qian Qichen: “la política exterior china es la extensión de su
política interna”. Incluso si retomáramos la óptica maoísta de la política
exterior encontraríamos que ésta se visualiza como “una extensión de la
revolución”, basada en su liderazgo político asociado con el culto a la
personalidad y a la obediencia absoluta de su mandato (Muñoz, 2008).
Después de esta breve introducción sobre la conformación de las re-
laciones de China con el exterior, es importante señalar el pensamiento
que fundamenta el actuar de la rpc hacia afuera.
Actualmente, podemos destacar tres elementos esenciales en la
formulación de la política exterior china: la aceptación del statu quo
internacional, la pérdida de influencia del marxismo-leninismo y una
concepción tradicional de la soberanía. La aceptación del statu quo in-
ternacional y la pérdida del marxismo-leninismo van muy de la mano
con lo mencionado sobre la evolución de la relación de China con el ex-
terior y la aportación que hace Deng Xiaoping para modificar la visión
que se tenía de China durante el periodo de Mao.
El tema de la soberanía es delicado para la relación de China con
Occidente debido a las interpretaciones que se le han dado al concepto y
a su la evolución. Para comprender mejor hay que definir qué es sobera-
nía. En palabras de Norberto Bobbio (1991), sería:

el poder por encima del cual no existe ningún poder superior [...] la reduc-
ción de todo derecho al derecho del Estado, a través de la gradual elimi-
nación de los ordenamientos jurídicos inferiores y superiores al Estado; la
reducción de todo derecho estatal a la voluntad del soberano.

La definición dada por Bobbio es una visión de Estado tradicional que


ha cambiado con los procesos en el ámbito internacional, principalmen-
te con el proceso de la globalización. Para definir de manera actual la
soberanía, debemos entender la globalización y la gobernabilidad como
factores que rompen con la concepción tradicional. Las instancias su-
pranacionales toman una cantidad de decisiones cada vez mayor; por lo
tanto, los esfuerzos gubernamentales no pueden restringirse a una óptica
tradicional (Curzio, 2007).

25
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La perspectiva china genera un debate sobre la visión de qué es sobe-


ranía puesto que, más allá de los planteamientos de Bobbio y Curzio, re-
mite a los momentos en que se aplica el concepto tradicional o el emanado
de la globalización. El gobierno es muy firme en deslindar los asuntos
internos de la escena internacional. Por ello temas que recaen en derechos
humanos y promoción de valores democráticos se restringen al exterior.
La soberanía tradicional ha sido utilizada como un arma de defensa contra
los ataques de Occidente sobre situaciones delicadas al interior de Chi-
na, como es el caso de los movimientos en el Tíbet y en Xinjiang. El
argumento del pcc siempre será que son asuntos internos que sólo atañen
al gobierno, por lo cual no reconoce instancia supranacional que pueda
tener injerencia en ellos. Sin embargo, cuando China se vincula directa o
indirectamente con el exterior, lo hace a través de la cooperación (princi-
palmente con los países latinoamericanos y africanos). En los discursos se
respeta la soberanía de todos los socios de China, pero de facto existe una
pequeña injerencia indirecta en ellos. Cabe mencionar que la cooperación
no está basada en la promoción de valores democráticos y derechos huma-
nos, sino en temas económicos y de seguridad.
Basados en estos elementos (statu quo internacional, la pérdida
de la influencia del marxismo-leninismo y una concepción tradicional
de la soberanía), encontramos los cuatro pilares de la política exterior
china: el mantenimiento de la integridad territorial, ser reconocido por
la comunidad internacional como el único gobierno chino, propiciar el
desarrollo económico del país e incrementar su prestigio en el ámbito
internacional.
El primero de ellos se encuentra fundamentado en el acuerdo bila-
teral entre China e India firmado en 1953, en donde se estableció que
la relación entre ambos países se basaría en el respeto a la soberanía y
a la integridad territorial, en el rechazo a la agresión mutua y a la inter-
ferencia en los asuntos internos de otros países, en igualdad y beneficio
recíprocos y en una coexistencia pacífica, todo esto justificado en los
constantes conflictos limítrofes que ha vivido la rpc a lo largo de su
historia. También se tomaron estos principios en la Conferencia de Ban-
dung en 1954.
El segundo principio remite a la política de “una sola China” (yi ge
Zhongguo), que tiene su base en la reunificación china y en el regreso de
la rpc al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas
como miembro permanente en 1971. Este acontecimiento es el punto de
referencia del abandono de la autocracia china. La concepción de este

26
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

principio se basa en el sinocentrismo, pensamiento heredado de la China


milenaria y que actualmente funciona como medio para legitimar el go-
bierno de Beijing como único, no sólo en la parte continental, sino tam-
bién en la isleña. La idea de “una sola China” ha tenido éxito, ya que la
reunificación de varios territorios perdidos durante los “cien años de hu-
millación” ha sido el arma para poder dejar de lado el reconocimiento al
gobierno taiwanés e incrementar las expectativas de que dicho territorio
regrese a manos de Beijing. Otro ejemplo claro de la aplicación de este
principio es la postura del pcc sobre los problemas étnicos al interior de
China, cuyo caso más referenciado al exterior ha sido el Tíbet. Sobre
este tema, Beijing ha dejado muy en claro a la comunidad internacional
que los problemas internos sólo le competen al gobierno chino.
Existe una relación entre los dos principios, puesto que la integri-
dad territorial y la política se reflejan en la seguridad de la República
Popular China como eje de la sostenibilidad del proyecto del pcc. El
tema de la integridad territorial retoma la idea del Zhongguo (Reino del
Centro), término establecido durante la época imperial para denominar
el territorio dominado por los han. Los puntos limítrofes del Zhongguo
eran Mongolia en el norte, las regiones del oeste, el Tíbet en el suroeste,
Annam y Champa en el sur, Corea en el noroeste y los límites del mar
que daban vecindad con los pueblos de Japón, Java, Liuqiu y Srivijava
(Yonglin, 2010).
Como se mencionaba en los párrafos anteriores, el tema de los “cien
años de humillación” es un pasaje histórico doloroso para los chinos,
porque dentro del sinocentrismo la superioridad de los han era sobre
cualquier pueblo extranjero, de ahí la idea de que todo “país” ajeno al
Zhongguo rindiera tributo a los han. Las guerras sino-japonesas y los
tratados desiguales con las potencias europeas de la época llevaron al
desmembramiento del Reino del Centro. La coyuntura con la que emer-
gió el nacionalismo chino y su fracaso ocasionaron que el proyecto de la
China Popular reforzara su territorio, ya que, con la caída del gobierno
imperial y con el surgimiento de los Señores de la Guerra, las fronteras
se encontraban endebles y a merced de sus vecinos e incluso de los
movimientos separatistas. La recuperación de Hong Kong y de Macao
reafirmó la idea de “una sola China” y se impulsó la campaña de desco-
nocimiento al gobierno de Taipei. El tema de Taiwán sigue latente en la
agenda del pcc y por eso se celebra que algunos países retiren el recono-
cimiento al Kuomintang (kmt), como es el reciente caso de Gambia. Por
otro lado, un tema que pone en riesgo la integridad es el referente a las

27
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Islas Diaoyu y la tensión que se ha desarrollado con Japón. Bajo estos


dos principios, China genera legitimidad al interior del país, que ayuda
al pcc a mantenerse en el poder y, al mismo tiempo, a controlar las
interacciones del exterior hacia el interior que puedan desestabilizarlo.
Como tercer principio tenemos el desarrollo económico que se ha
venido observando en China desde finales del siglo pasado, palpable
no sólo en su territorio, sino también a lo largo de la escena internacio-
nal. Debido a dicho desarrollo la economía de China ha sido catalogada
como emergente. Retomando párrafos anteriores, la toma del pcc por
parte de las facciones moderadas (Deng Xiaoping) inaugura el periodo
de apertura china a través de sus reformas (apertura de las inversiones y
tecnologías exteriores, desregulación de mercados internos, impulso a la
industria ligera, reducción del papel de la industria pesada y desarrollo
del sector energético). La apertura se ha caracterizado por ser gradual y
de experimentación, con impactos en varios sentidos:
• La inclusión del sector empresarial como parte de los ejes del
pcc (tres representaciones) y la diversificación de la empresa en
estatal, colectiva y mixta con capital extranjero.
• Generación e impulso de nuevos sectores productivos (transpor-
te, textil, electrónica, aeronáutica y aeroespacial).
• Cambios demográficos a través de la creación de las zonas eco-
nómicas especiales.
• La “integración” a la esfera internacional con la entrada a la Or-
ganización Mundial del Comercio en 2001.

El año 2013 marcó un nuevo impulso para la economía china ya que,


después de la desaceleración que había tenido, se logró un repunte de
7.8% durante el tercer trimestre del año. Junto con este indicador, el go-
bierno chino mostró sus intenciones de dar un nuevo giro a la apertura
económica. Uno de los factores que propiciaron la nueva agenda econó-
mica provino del exterior con el Acuerdo de Asociación Transpacífica
(tpp), proyecto que contempla la creación de una plataforma de integra-
ción económica en la región. Entre los miembros del tpp encontramos a
Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Estados Unidos, Malasia,
México, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam, países que buscan
dar un mayor impulso a la zona del Foro de Cooperación Económica
Asia-Pacífico (apec).
Uno de los promotores más importantes del proyecto es Estados
Unidos, que ha negociado la entrada de Japón al tpp, situación que ha

28
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

puesto a pensar a Beijing sobre el contrapeso que le representaría. Cabe


mencionar que la relación entre Japón y China es delicada por los con-
flictos históricos que ha tenido; sin embargo, China tiene conciencia de
la importancia del vínculo económico que existe entre ambos países. Por
ello el ingreso de Japón al tpp se plasma como un retroceso en la ne-
gociación para la creación de un tratado de libre comercio o una mayor
integración entre Japón, China y Corea del Sur. Pese a todo ello, el se-
gundo semestre de ese año trajo el lanzamiento de la prueba piloto de la
zona de libre comercio (fta) de Shanghái. El proyecto de la fta se define
como una estrategia nacional que ayuda a agilizar el funcionamiento de
las reformas del gobierno chino a través de la innovación administrativa,
el fomento al comercio y la facilitación de las inversiones, con el fin de
generar una economía china más abierta. El propio gobierno chino des-
cribe la rectoría de la fta de la siguiente manera:

We should hold high the great socialism banner with Chinese characteris-
tics, take Deng Xiaoping Theory, “Three Represents” important thought
and scientific development approach to guide this national strategy. We
should further unleash our minds, dare to pilot, and promote reform and
development by opening up the economy. The China (Shanghai) Pilot Free
Trade Zone will create a regulatory environment on cross border invest-
ment and trading that is in line with international practices, enhance Chi-
na’s economic position globally, and contribute to achieving the revival of
the Chinese People’s China Dream. (Shanghai Government, 2013)

El último principio, que trata sobre el incremento del prestigio dentro


de la comunidad internacional, va de la mano con el “ascenso pacífico”
(Heping jueqi). Este eslogan de la política exterior china fue utilizado
por Hu Jintao como elemento importante para mejorar la percepción de
la rpc en la escena internacional. El “ascenso pacífico” basa su justifi-
cación en que China ha tomado el liderazgo económico internacional
como herramienta de buena voluntad, a diferencia de los liderazgos ob-
tenidos por otras potencias mediante la coerción y la subordinación. El
concepto de “ascenso pacífico” forma parte de una estrategia para refor-
zar dicha imagen, y podemos relacionarlo con el soft power.

A country soft power can come from three resources: its culture (in places
where it is attractive to others), its political values (when it lives up to them

29
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

at home and abroad), and its foreign policies (when they are seen as legiti-
mate and having moral authority) (Nye, 2010).

Bajo este término podemos rescatar la cultura y la política exterior como


la forma en la que China ha actuado en esta última fase. La relación
entre ascenso pacífico y soft power servirá para comprender la reconcep-
tualización del tianxia que se tratará más adelante.
Aunado a este proceso, el año 2014 se inaugura con un nuevo princi-
pio en la política exterior de China nombrado “diplomacia militar”, que
está basado en la construcción de un mayor acercamiento entre Rusia, la
Unión Europea y Estados Unidos en términos de cooperación militar, la
cual da un nuevo brío a la agenda china. Retomando a Joseph S. Nye en
su categorización de poder, este vuelco en la política china lleva al pcc
a usar el smart power,2 combinando el posicionamiento que ha ganado
China por la vía del soft power y sentando las bases del hard power3 chino.

¿Qué es el tianxia?

El término “tianxia” nos remite a la filosofía china y está ligado a Laozi


y Kongzi. Iniciemos hablando sobre el Daode Jing (El arte de la armo-
nía), clásico del daoísmo que sienta las bases de la armonía social. Este
libro recae en el pensamiento clásico chino de Laozi durante el siglo iii
a. C. Su base filosófica apuesta por una armonía más a fondo y plena con
la naturaleza.
El primer paso para descifrar el tianxia es retomar el significado de
la raíz de la palabra. Comenzaremos con el carácter 天 (tian), que quiere
decir Cielo-Naturaleza. La palabra “tian” se encuentra relacionada con
la naturalidad en una escala divina. El papel de “tian” se basa en ser una
herramienta que legitima a soberanos, y a su vez, se desempeña como
autoridad neutral que legitima los daos sociales rivales de los moralistas
confucianos, yangistas y mohístas (Laozi, 2010, p. 29).
La conjugación de la conexión entre Cielo, tierra y hombre da como
resultado la armonía social, por lo que la base de la armonía en la natu-
raleza detona el misticismo que existe en la obra de Laozi; sin embargo,
retomaremos también a Kongzi. De aquí surge el primer concepto polí-

2
Término acuñado por Joseph S. Nye (2010), que se refiere a la habilidad de combinar
hard y soft power dentro de una estrategia exitosa.
3
País con agenda determinada por el poder militar.

30
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tico, el “mandato del Cielo” (天命), que se refiere a una concepción na-
tural de Tian, cuyo principal papel es el origen de la legitimidad política.
La importancia del Cielo en el orden social la encontramos en el
capítulo veinticinco del Daode Jing:

Había una vez un ser nebuloso.


Nació antes que el cielo y la tierra.
Tranquilo y aislado, solitario y sin cambios.
Girando perpetuamente, sin peligros,
como madre de todas las cosas.
Desconozco su nombre y lo llamo Tao.
Para poder nombrarlo lo llamo grande.
Grande significa que está en movimiento.
En movimiento, significa que tiene largo alcance,
y si va lejos vuelve al lugar de origen.
Por lo tanto: El Tao es grande. El cielo es grande. La tierra es grande.
El rey es grande.
Estas son las cuatro grandezas que existen en el espacio cósmico y
la que reina es una de ellas.
La ley del hombre es la tierra.
La ley de la tierra es el cielo.
La ley del cielo es el Tao.
La ley del Tao es sí mismo.

En este fragmento se reconoce a Tian como una especie de divinidad


que vincula al Dao con lo humano, identificándolo como el eje rector
de la vida social. Por ello, en la China imperial se destaca el “mandato
del Cielo” como modelo de gobierno. Pareciera que existe una similitud
entre el absolutismo europeo y el “mandato del Cielo”; sin embargo, a
pesar de tratarse de gobiernos monárquicos, la orientación y la legiti-
midad son distintas. En el caso oriental no existe un poder absoluto del
emperador pues, a pesar de que la relación es vertical, el gobernante
debe velar por su pueblo. El tianming se puede definir como un modelo
de gobierno basado en el orden cósmico, que retoma el tianli (principio
celestial) y el renqing (sentimiento / benevolencia humana).
Las dinastías son confiadas al tianming (mandato del Cielo), y el
soberano se debe a un código moral. Se genera una correspondencia en-
tre el tianming, el gobernante y los gobernados, en la que el lugar como
soberano se gana a través de la dignificación; en caso de que exista una

31
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

mala política, el Cielo retira el mandato a esa dinastía. Si existe un buen


gobierno, Tian no interviene y se manifiesta mediante la armonía entre
el hombre y la naturaleza, coadyuvando a la sustentabilidad de la casa
dinástica. En caso contrario, el Cielo daría advertencias sobre el fin del
gobierno mediante catástrofes naturales como muestra de la alteración
del equilibrio entre el ying y el yang. Un ejemplo del retiro del mandato
es el caso de los Zhou occidentales,4 dinastía que termina su gobierno
con un terremoto. Por otro lado, tenemos el caso de los Ming,5 quienes
llegaron al poder del Zhongguo al encomendar su obra al Cielo. La his-
toria narra que cuando Zhu Yuanzhang logró derrocar a sus enemigos, y
por aclamación popular es invitado a tomar el trono, entregó su mandato
a Tian mediante un ritual el 23 de enero de 1368. Cuentan los anales que
el inicio de la dinastía Ming se manifestó con la salida del sol después
de varios días de intensas nevadas. Ante tal acontecimiento se legitimó
al soberano y, como consecuencia, el inicio de esta casa gobernante se
vio enmarcado con la creación del “código Ming” como parte del com-
promiso entre la élite gobernante y el pueblo.
Junto con el tianming surge el término “tianxia” como parte de las
estructuras filosófico-políticas de la China imperial. La concepción del
gobierno y la manera de ejecutarlo lo encontramos a lo largo de los capí-
tulos del Daode Jing. Me centro en el número sesenta y cinco, que versa
sobre la teoría de gobernanza:

Quienes en la Antigüedad supieron establecer formas y maneras


no las utilizaron para hacer juicios a los súbditos,
sino que se limitaron a mantenerlos obtusos.
El que resulte difícil manejar a los súbditos
proviene de su abundante inteligencia.
Por ello, usar la inteligencia para ordenar un Estado
crea los ladrones del Estado.
No utilizar la inteligencia para ordenar un Estado
es enriquecer el Estado.
Quienes saben hacer ambas cosas consagran modelos.
Optar por saber cómo consagrar modelos
se denomina “virtuosismo insondable”.
¡El virtuosismo insondable se torna profundo! ¡Distante!

4
Dinastía china que data del 1047-771 a. C.
5
Dinastía china del período de 1368-1644 d. C.

32
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Lo inverso de las clases corrientes.


Después llega el supremo fluir.

La dicotomía fundamental del pensamiento chino no es apariencia con-


tra realidad, sino social contra natural. En esta traducción tian-di es el
mundo natural y tian-xia, el mundo social. Este último término chino se
utiliza en lugar del habitual “imperio” porque, en primer lugar, no es un
término político, sino posicional. La estructura de gobierno de los chi-
nos se fue construyendo a lo largo de su historia; desde los Xia y Shang
como proto-Estados, hasta los Qin y Han y la idea de un imperio. Vi-
sualizar el tianxia como eje bajo el cual se tiene que establecer el orden
social y político desde una estructura imperial que contemple a varios
pueblos, tiene ciertas particularidades de la idea de imperio desde una
perspectiva occidental.
La idea de imperio se basa en la conquista, dominio y control, apli-
cados en distintos grados para garantizar su existencia. Tianxia, en con-
traste, se fundamenta en un reino que los pensadores confucianos y los
mandarines elevaban hacia valores universales que determinaban qué
era civilizado y qué no. No se puede separar la idea de tianxia de la
concepción china de imperio, porque el término está ligado con la fun-
dación del imperio Qin y Han. Por sí mismo, el tianxia fue una noción
abstracta de una autoridad moral superior que guiaba el comportamiento
en un mundo civilizado (Wang, 2013).
Se debe reconocer el tianxia como un sistema que logró mantener
la paz en el territorio chino durante ochocientos años. Tuvo sus prime-
ros intentos con los Zhou y logró consolidarse con las siguientes dos
dinastías. Además de la parte filosófica del modelo, que habla del Dao,
el modelo fue retomado por Kongzi, quien lo enriqueció con parte de
su filosofía. Así como se mencionó la importancia del equilibrio natural
para el tianxia, hay que señalar los puntos más importantes de la obra
confuciana referentes a la política:
• Gobierno centralizado en manos de un monarca.
• Sabiduría y moralidad extraordinarias en el gobernante como
ejemplo para el pueblo.
• Estratificación social basada en las relaciones: gobernante / go-
bernado, padre / hijo, hombre / mujer y profesor / estudiante.
Todas ellas basadas a su vez en el respeto y la obediencia.
• Importancia del bien común sobre el individualismo.
• Meritocracia.

33
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Bajo estos valores confucianos se construye el wangdao (camino del


rey), que toma como pilar el amor filial. Kongzi sostuvo que una política
justa y un buen gobierno deberían basarse en el vínculo familiar. Según
este esquema, si los principios son aplicados a gobernar las relaciones
entre miembros de una sociedad, el resultado es una sociedad armonio-
sa, en la que todos los miembros están atendidos y son responsables.
El confucianismo insiste así en que los estados y todo lo que está “bajo
el cielo” se desarrollarían mejor proyectando el modelo de la familia,
heredando el gen armonioso del vínculo familiar, para maximizar las
posibilidades de paz y cooperación universal (Qin, 2012, p. 72-73).
Desde el daoísmo y el confucianismo, el tianxia se fundamenta en la
virtud del orden social en un sentido vertical. Para el caso del primero,
es desde el Cielo hacia el hombre, mientras que en el segundo, desde la
familia como núcleo de la colectividad hacia el Cielo, pasando por las
instituciones políticas imperiales. Para Laozi la buena gobernanza se
mide con el equilibrio entre el ying y el yang (basado en la naturaleza),
mientras que para Kongzi recae en el respeto y equilibrio de las cuatro
relaciones dentro de la estratificación social.

El nuevo concepto de “tianxia”: el modelo alternativo

El periodo de la apertura china trajo un nuevo brío a la diáspora china,


propiciando la salida de estudiantes chinos al extranjero. Así como en la
etapa de la relación sino-soviética los chinos eran educados en la URSS,
a partir de la década de los años ochenta se inició un proceso de contac-
to en el ámbito académico con Occidente, a tal grado, que los algunos
miembros del pcc realizaron sus estudios de posgrado en universidades
estadounidenses.

Los estudiantes chinos que cursaron Ciencias Políticas en universidades


americanas desde principios de los años ochenta, y volvieron a China para
dedicarse a la enseñanza y a la investigación sobre Relaciones Internacio-
nales, estaban influidos por la tradición académica americana. Por tanto,
los estudios sobre tri en China se vieron inevitablemente influenciados por
la tradición estadounidense de tri. (Qin, 2013, p. 73)

La reintegración de China al escenario internacional (inicio de relacio-


nes diplomáticas con Occidente, ingreso a organismos internaciona-
les en un estatus preferente y su integración a la dinámica comercial

34
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

internacional) obligó a que el gobierno chino tuviera la necesidad de


saber qué eran las relaciones internacionales durante el proceso de cons-
trucción de un nuevo orden internacional. La Asociación Nacional de
Historia de las Relaciones Internacionales se estableció en 1980 como
la primera asociación académica nacional en este campo. Cambió su
nombre por el de Asociación Nacional China de Estudios Internacio-
nales (ancei) en 1990, con el fin de satisfacer la creciente demanda por
desarrollar las relaciones internacionales como una disciplina separada.
Asociaciones municipales y provinciales de relaciones internacionales,
tales como la de Shanghái, se establecieron igualmente en este periodo
(Qin, 2013, p. 68).
La dominación académica de las relaciones internacionales por la
escuela americana provocó que los chinos tuvieran contacto con teorías
como el realismo, el liberalismo y el constructivismo, primer choque
cultural entre los ideales del pcc y los valores planteados en las relacio-
nes internacionales. El aumento de la actividad de China dentro de la
escena internacional y la evolución de su política exterior, a través de la
diversificación de sus relaciones con el exterior, provocaron que de una
fase de lectura de Occidente se pasara a una fase de generación de una
teorización de las relaciones internacionales desde la óptica china.

La corriente tradicional va de la mano del resurgimiento del pensamiento


clásico chino, basado en la filosofía confuciana. Se trata de otra dimensión
importante en la emergente tri de China. Los académicos chinos pretenden
ahora emplear el pensamiento confuciano en las instituciones de gobernan-
za y para una armonía en sus obras teóricas [...]. Por ejemplo, el estudio de
Ye Zicheng sobre la diplomacia durante el “Periodo de guerra y primavera”
(770-476 a. C.) revela pautas diplomáticas interesantes de hace 2000 años.
De la misma forma, el estudio de Zhao Tingyang6 (2005), Tianxia Tixi:
Shijie Zhidu Zhexue Daolun (El sistema Tianxia: una introducción a la
filosofía de las instituciones mundiales), constituye quizá el más represen-
tativo de esta escuela de pensamiento. (Qin, 2013, p. 80)

Como bien se menciona, Zhao fue el encargado de proponer un “nuevo”


sistema para las relaciones internacionales fundado en la filosofía tradi-
cional. La propuesta del sistema tianxia surgiría como un proyecto chino

6
Zhao Tingyang es el autor del sistema tianxia e investigador de la Academia China de
Ciencias Sociales.

35
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

que funcionaría en tres sentidos: por un lado, mostrar al mundo la exis-


tencia de una escuela china de las relaciones internacionales y así dar
evidencia de que la fase preteórica había sido terminada, dando paso a
la emergencia de una academia china que acompañase al pcc y a la rpc
en búsqueda del liderazgo en el nivel global; el segundo punto emana de
este último señalamiento: el modelo puede ser leído como una propuesta
China hacia la consoldación económica, ya que en octubre de 2014 el
Fondo Monetario Internacional anunció que China superaró a Estados
Unidos como primera potencia económica en términos de paridad de
poder de compra7. Por último, el sistema tianxia es un modelo alterno al
occidental, que es empático con la política exterior de la rpc. Además,
justifica la crítica a la ineficiencia de los organismos internacionales y la
falta de promoción de los derechos humanos y de los valores democráti-
cos por parte de China. Más adelante se abordará la relación del tianxia
con el “ascenso pacífico”.
En este contexto surge la propuesta de Zhao Tingyang en 2005 como
modelo que explicaría los problemas mundiales de una manera nove-
dosa. La innovación de Zhao sería que además de retomar conceptos
de la filosofía china, conjugaría los planteamientos que versan sobre
nacionalismo y cosmopolitismo. La reconstrucción del sistema tianxia
con estos elementos es considerada controversial, porque desde algunas
perspectivas puede resultar contradictorio plantear un discurso que con-
temple al nacionalismo y al cosmopolitismo.
El sistema tianxia se define como una estructura que vincula el orden
cosmológico con la política, a través de una institución supranacional
con características particulares que la diferencian del supranacionalismo
occidental. En la siguiente tabla comparativa se mencionan las particu-
laridades del modelo oriental.

7
China ahora significa 16,5% de la economía mundial en términos de poder de compra,
comparada con 16,3% de Estados Unidos. (El Universal, 2014)

36
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Tabla 2
Comparativa entre el realismo y el sistema tianxia
Realismo Sistema tianxia
Unidad social Estado Pueblo
de análisis
Base de política exterior Interacción entre Estados Contempla la interacción a
varios niveles, desde inter-
personal hasta supranacional.
Objetivo Poder Armonía
Orientación de la Equilibrio del poder Jerarquizada
interacción entre unidad
social de análisis
(principio)
Fundamento Pesimismo antropológico Daoísmo-confucianismo
filosófico-jurídico -Base científica -Idealismo
Visualización del Anarquía Equilibrio ente tianli
sistema internacional y renqing
Zona de influencia Nivel global China
Concepción de la Conflicto inherente Individuo culto para
naturaleza humana justificado como reajuste vincularse socialmente en
físico-social en función búsqueda del bien común
de la seguridad.
Fuente: Krishnan, 2011.

Dentro de la tabla, se observan las principales divergencias entre una


de las teorías más representativas y el tianxia. Gran parte de la causa de
la contraposición de estos dos modelos se debe a los conceptos políti-
cos que se han asentado como universales, cuando no cumplen con tal
homogeneidad.
Como se puede identificar en las teorías eje de las relaciones inter-
nacionales, el realismo es la antítesis del tianxia. Sin embargo, podemos
encontrar puntos empáticos con el liberalismo y el marxismo.

37
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Imagen 1
Teorías de las Relaciones Internacionales y tianxia

Fuente: elaboración propia.

Como se muestra en la imagen, la interpretación de los fenómenos so-


ciales en Oriente y en Occidente no son necesariamente puntos antagó-
nicos. Para nombrar la construcción teórica de Oriente sobre la sociedad,
es importante señalar los puntos de enlace que tiene con las teorías que
dominan el bagaje occidental. En párrafos anteriores se mencionaba el
alejamiento del realismo con el tianxia; sin embargo, en el espectro del
liberalismo y el marxismo encontramos una convergencia.
Aunque las raíces filosóficas de Oriente y Occidente distan mucho
en función de varios factores, como lo son la temporalidad y la falta
de interconectividad entre ambas regiones, debido a la construcción de
historias regionales y no de una historia mundial, podemos ubicar los
siguientes puntos en las teorías mencionadas.

Tabla 3
Tabla conceptual de teorías occidentales y orientales
Pensamiento occidental Pensamiento oriental
Liberalismo Marxismo Confucianismo Tianxia
Actor Individuo Sociedad a Pueblo-comu- Pueblo
principal partir de la nidad
distribución
de los medios
de producción

38
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Pensamiento occidental Pensamiento oriental


Liberalismo Marxismo Confucianismo Tianxia
Eje o fun- Cooperación Lucha de Interés comuni- Cooperación
damento de clases tario comunitaria
interacción
Estado de Naturaleza Conflicto de- Individuo ético Individuo culto
naturaleza bondadosa e terminado por que convive de para vincularse
del hombre igualitaria las clases manera comu- socialmente en
nitaria búsqueda del bien
común
Tipo de inte- Igualdad Jerarquizada Jerarquizada Orden idealis-
racción entre jurídica ta-taoísta, pero
actores jerarquizado de
acuerdo con el
confucianismo
Determi- N/A En función Relacionado Taoísmo: Cie-
nación del del capital a una élite lo-Tierra-Hombre
orden jerár- determinada (equilibrio) y
quico por su ética y meritocracia.
educación
Mecanismo Cooperación Acción mate- N/A Relacionalismo
de solución y economía rializada en la previene la exis-
de tensiones como medio revolución tencia de tensio-
o conflicto de vincula- nes y conflictos
ción entre los
estados
Fuente: elaboración propia.

De acuerdo con la tabla, se observan los siguientes puntos:


• La clara vinculación entre el confucianismo y el tianxia, como
una reinterpretación de éste.
• Las divergencias entre el marxismo y el tianxia se enfatizan en
la ausencia del conflicto, debido a la manera en que se percibe al
ser humano.
• La principal diferencia entre el liberalismo y el tianxia radica
en que uno pone en el centro al ser humano como individuo,
mientras que el otro sitúa al ser humano como parte de una
­comunidad.
• Otro punto importante es la “universalidad” con la que se ha cons-
truido la manera en la que tenemos que estudiar y explicar los
fenómenos sociales, situación que será abordada a c­ ontinuación.

39
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La fallida universalidad de los conceptos

Pese a que la revolución informática ha permitido un acercamiento den-


tro de la “aldea global”, hoy en día continuamos en un estadio de des-
conocimiento de aquello que nombramos “la otredad”. En el apartado
anterior se mencionaban los puntos diferenciales y empáticos entre las
cosmovisiones occidentales y las orientales. En esta sección se pondrá
énfasis en la divergencia entre la significación de conceptos que se creen
como universales.
La primera diferencia entre los conceptos radica en qué es el Estado
ya que, desde la visión que se tiene en la escena internacional, es un
término de herencia grecolatina y por lo tanto eurocentrista. En el caso
chino, la idea de Estado se ha construido y conformado a lo largo de su
historia y de los grandes pensadores orientales.

After the 1912 Revolution, when empire gave way to the idea of a nation-sta-
te, the Chinese people sought a modern identity, re-designed their gover-
nance system and re-wrote their history [...] reconciling their republic with
the political culture [...]. They now sense that there is neither empire nor
nation-state and seek to renew the Chinese state through a civilization of
industry and science fused with the best of their heritage. (Wang, 2013, p. 35)

Una de las razones por las que se distingue el Estado chino del occiden-
tal radica en el sinocentrismo, que ha colocado al pueblo chino como
el “centro del mundo”. Ya se mencionaba en párrafos anteriores la dis-
tinción que existe para el ideal de imperio. La evolución de las institu-
ciones de gobierno chinas inició como una civilización, pasando por el
imperio y finalizando con el Estado.

Tabla 4
Evolución y características del sistema de gobierno chino
Sistema Características
Civilización De origen religioso, con territorio pequeño y basada en una
política centralizada.
Imperio Basado en estructuras grandes burocráticas que se regían
bajo el mandato del emperador. Contempla un vasto terri-
torio conformado tras un periodo conflictivo. Dentro de su
territorio se encuentran la convergencia de varias culturas.

40
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Sistema Características
Estado Esquema unipartidista (centralismo democrático).
Construcción de una identidad basada en una
“civilización socialista”.
Modificación a partir de Deng: Xiaoping=adaptabilidad
para mantener el equilibrio entre la cultura china y el exte-
rior mediante la reconstrucción del ideario de revolución

Fuente: elaboración propia.

Tabla 5
Proceso ideológico del sistema de gobierno chino
Periodo Ideología Influencia
Imperial Confucianismo Interna
Kongzi
Neo-confucianismo Interno
(primera interpretación) Zhu Xi
Primera República Democracia liberal Externa
Principalmente del modelo
estadounidense y
Montesquieu
rpc-Mao Comunismo Externa
Marxismo-leninismo. Modifica-
do por Mao (modelo maoísta)
basado en el pueblo campesino.
rpc-Deng Xiaoping Economía planificada de Externa
mercado Búsqueda de equilibrio entre el
Centralismo democrático esquema anterior y el liberalis-
mo económico.
rpc-Xi Jinping8 Confucianismo y tianxia Interno
Reinterpretación de las bases
del confucianismo y del taoís-
mo. Exaltación del sinocen-
trismo.

Fuente: elaboración propia8

El profesor Wang Gungwu (2013) describe el Estado moderno Chi-


no como una estructura de gobernanza que ha llevado a cabo una ola

8
La relación entre la llegada de Xi Jinping al poder y la propuesta de sistema internacio-
nal a través del tianxia es idea nuestra.

41
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

masiva de reformas económicas de manera excepcional. Actualmente


muchos cambios sociales y culturales han sido tomados en cuenta para
las futuras reformas económicas y políticas. Son un cúmulo de proble-
mas que no pueden ser resueltos solamente por el bienestar social y el
poder. De esta manera se erige el modelo chino como un modelo único
determinado en gran parte por su carga cultural y en menor medida por
su interacción con el exterior.
Ante esta postura sobre cómo funciona la política china surge, a tra-
vés de Zhao, la crítica al sistema internacional. El primer señalamiento lo
hace hacia la globalización, imputando la existencia de un “no m ­ undo”.

En donde la filosofía occidental entiende e interpreta el mundo como un


término meramente geográfico, un cascarón vacío en el que el Estado es el
actor, incapaz de ver más allá de sus intereses nacionales y asimilar intere-
ses a largo plazo del mundo en su conjunto. (Qin, 2012, p. 74)

Desde la óptica oriental, la evolución del Estado (occidental) y el surgi-


miento de modelos supranacionales no han sido efectivos para afrontar
los fenómenos sociales de hoy, justificando que sus fines se encuentran
orientados hacia la satisfacción del Estado en función del poder, por
lo que las instituciones construidas a partir de este objetivo se vuelven
carentes de esencia y de una verdadera gestión que desemboque en el
orden social. Ante ello, desde la visión de Zhao, nos encontramos inmer-
sos en un “mundo fallido”.
De igual manera, evoca un proyecto de globalización auténtica,
cuyo objetivo sea la creación de una identidad mundial que surja desde
un “vínculo familiar universal” gestado a partir de visualizar la naturale-
za humana alejada del conflicto para crear armonía. Zhao en Qin (2012,
p. 75) interpreta esto como lograr

una mente en paz, libre de las trampas de pensar en términos de guerra,


enemigo, vencedor y perdedor. Es una mentalidad política diferente, en el
plano teórico, de Maquiavelo, Hobbes, Marx, Freud, Schmitt, Morgenthau
y Huntington, y diferente, en el plano práctico, del orden hegemónico de
la Paz Romana, el cosmopolitanismo cristiano y la paz democrática bajo el
liderazgo de Estados Unidos.

Sin embargo, pese a este planteamiento, el sistema tianxia visualiza a


China como un gran Estado multinacional que retoma valores occiden-

42
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tales, como la igualdad y la soberanía (ambos mencionados durante la


parte de fundamentos de política exterior). La crítica que la escuela chi-
na hace a Occidente sobre estos valores se refiere a la inexistencia de
ellos, puesto que el “imperio moderno” busca la supremacía basada en
darle un sentido científico a conceptos de superioridad nacional, racial
y cultural. De esta manera, los Estados materializan estas ideas en ins-
tituciones que legitiman el conflicto. La reconceptualización del tianxia
recae en tres aspectos, como se muestra en la siguiente tabla:

Tabla 6
Aspectos que contempla el sistema tianxia de Zhao
Wuwai (inclusión) de todo territorio Aspecto que contempla al Tianxia como
una extensión global que incluye a todas las
naciones. Naciones vinculadas por un bien
global que dé solución a los problemas.
Hua (transformar) toda la población No discriminación a través de la convergen-
cia de la política y la ética (Kongzi). Visión
de inclusión de amigos y enemigos (concep-
tualizados de manera relativa y no absoluta).
Armonía por la vía de la transformación
(identidad colectiva) vs. caos social por la
vía de la democracia (identidad individual)
Tianxia, institución global El “Gran Orden” como institución que
rija de forma vertical entre los tres niveles
(tianxia, Estado y familia)
Fuente: Zhao (2012).

La combinación de estos tres elementos da como resultado la armo-


nía como eje de la existencia del sistema tianxia. Dentro de los nuevos
elementos encontramos la inclusión de los “pueblos extranjeros” y el
concepto de transformación basado en la ontología de la coexistencia
(Zhao, 2012).
Junto a la propuesta de Zhao, existen críticas al sistema político in-
ternacional por parte de otros think tanks chinos. Tal es el caso del pro-
fesor Zhang Weiwei, quien enfatiza en lo que él llama los “tres defectos
genéticos” del sistema internacional. Zhang (2013) nos presenta “la ra-
cionalidad de las personas”, “el derecho absoluto” y “un sistema pana-
cea” como las causas del mundo fallido. De los tres hace las siguientes
anotaciones: sobre la racionalidad señala la necesidad de un equilibrio
entre racionalidad e irracionalidad para poder explicar los fenómenos

43
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

actuales y la ciencia social moderna. El ejemplo que utiliza es la manera


en que los temas económicos permean la vida común del ser humano;
el derecho absoluto en Occidente lo interpreta como un predominio del
interés individual sobre el colectivo y, por lo tanto, lo visualiza como
un peligro para el orden social; por último, señala que la democracia
moderna es un modelo carente de soluciones que, al ser implementado
en países ajenos a Occidente, provoca Estados fallidos.
El sistema tianxia ha sido llamado el “cosmopolitismo chino” de-
bido a la estructura supranacional de gobernanza que propone. Ante tal
comparación existe una postura desde la escuela china hacia el cosmo-
politismo occidental.

La paz perpetua kantiana y su versión moderna de paz democrática no pue-


den resolver los problemas de un mundo globalizado, ya que no son capa-
ces de superar los conflictos culturales y espirituales, los conflictos entre
diferentes culturas y civilizaciones. La “federación de Estados libres”, por
ejemplo, es una condición necesaria de la cooperación y la paz perpetua,
pero no es realista cuando se trata de otros Estados que no están reconoci-
dos como “Estados libres” y que por ello no están de “nuestro” lado. Por
lo tanto, es legítimo alienarlos e incluso librar guerras con ellos. Kant está
equivocado porque su visión no abarca la totalidad del mundo. Y lo mismo
ocurre con la filosofía occidental. (Qin, 2012, p. 74)

Dentro de los valores cosmopolitas que se promueven en el modelo oc-


cidental, encontramos los siguientes principios: 1) igualdad y dignidad,
2) agencia activa, 3) responsabilidad personal y rendición de cuentas, 4)
consentimiento, 5) toma de decisiones colectivas mediante votaciones,
6) inclusión y subsidiariedad, 7) prevención de daños graves y 8) soste-
nibilidad (Held, 2005). Junto con estos principios se realza la importan-
cia del meta principio de autonomía (mpa) como hilo político que guía
a las sociedades democráticas modernas. Los primeros siete principios
cosmopolitas, adecuadamente desarrollados desde un compromiso con
la autodeterminación y la autonomía, son la base para especificar de
forma más completa la naturaleza y la forma de un orden liberal y de-
mocrático (Held y Patomäki, 2006).
Con lo mencionado pareciera que la construcción del cosmopolitis-
mo y el sistema tianxia son similares. Sin embargo, uno de los grandes
señalamientos hacia el cosmopolitismo es el origen y el sentido global
que lo acompaña. La falla que se le imputa al modelo es la falta de in-

44
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

clusión y el forjarse como una propuesta universal, cuando surge como


respuesta a una problemática europea. Por lo tanto, el concepto y los va-
lores que promueve son vistos como inválidos desde Oriente por no ser
inclusivos. La crítica al cosmopolitismo también se da desde Occidente.
Entre sus críticos encontramos a Heikki Patomäki (2006), quien hace los
siguientes señalamientos:

Metateóricamente, parece equivaler a una forma de fundacionalismo [...].


Las creencias básicas de la moralidad política forman un sistema cerrado.
Pero la clave del diálogo está en el aprendizaje y la apertura. Por otro lado,
su interpretación del significado de la imparcialidad parece implicar una
división ontológica de gran alcance. La postura original de Rawls, la si-
tuación de discurso ideal de Habermas y la formulación del razonamiento
imparcialista de Barry se basan en abstraer todo lo que pueda ser concreto
sobre nosotros mismos y los demás como sistemas preconfigurados, com-
plejos e intra e interrelacionados cuyas capacidades se estructuran a través
de nuestras experiencias geohistóricas (debería decir, sin embargo, que la
teoría de la acción comunicativa de Habermas es más sensible a este res-
pecto que la teoría de la justicia original de Rawls). En lugar de “otros”
concretos y reales y de diálogos reales con ellos, esta clase de noción de
imparcialidad abstracta presupone la posibilidad de que existan unos seres
incorpóreos y descontextualizados, es decir, algo así como ángeles kantia-
nos, y un diálogo meramente imaginado con ellos. Por tanto, presupone
una división entre el mundo de la moralidad imparcial y pura y el mundo
real de determinaciones geohistóricas. Esta división —resultado en última
instancia de aceptar el empirismo, el actualismo y la noción de Hume de
causalidad como conjunciones constantes— es insostenible desde el punto
de vista ontológico y, desde el punto de vista ético, un signo de conscien-
cia desdichada, que no puede ubicar y resolver problemas morales en este
mundo y, por tanto, tiende a recurrir a soluciones de ensueño en la búsque-
da de racionalidad y moralidad.

La respuesta que da Patomäki a Held sobre las críticas al cosmopolitis-


mo es empática con los señalamientos de Zhao y de Qin. El argumento
de un “mundo fallido” se basa en lo que él llama “determinaciones geo-
históricas” y en las limitaciones de la moral política.
Así como se encuentra la crítica de Oriente a Occidente a través del
tianxia, hay puntos que son señalados a la inversa sobre las fallas del

45
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

sistema. El profesor William A. Callahan (2008) pone el énfasis en los


siguientes aspectos:
• La exclusión de Occidente en su visión, ya que se encuentra
dotada de sinocentrismo y promueve una imposición de cultura
y poder.
• Falta de bases en la crítica a la democracia, pues el modelo jerár-
quico que propone es incongruente para la generación de un bien
común, cuando China es gobernada por una élite confucianista y
leninista.
• La combinación de los argumentos anteriores dan una ineficacia
para poder expandir el modelo en el nivel global, por la distin-
ción que hace entre dentro del tianxia y fuera de él, ya que la
historia de la China imperial estuvo marcada por una serie de
conflictos armados que determinaron la evolución de las dinas-
tías y el territorio. El factor guerra se vuelve un punto de incon-
gruencia entre el discurso del sistema tianxia y la experiencia
histórica.

Estos tres puntos conforman el argumento occidental para denostar


la propuesta del tianxia. Como se explicó a lo largo de este apartado,
debemos identificar la evolución del concepto, ya que de inicio su base
la tiene en la filosofía daoísta y confucianista; sin embargo, la aplicación
del “Bajo el Cielo” ha sido distinta a lo largo de la historia de China. De
igual manera, se debe resaltar la noción que se tiene sobre las institu-
ciones y, en específico, sobre el Estado. A continuación, se presentará la
aplicación actual del modelo de Zhao en la China del siglo xxi.

La estrategia a seguir para la implementación del sistema tianxia

El papel que la República Popular China ha desempeñado durante los


últimos treinta años ha sido muy importante. Como se mencionó en la
primera parte, la participación de China en la escena internacional se ha
vuelto cada vez más activa. El llamado “ascenso pacífico” ha sido la es-
trategia a seguir por parte del pcc para poder incrementar sus relaciones
multilaterales; de igual manera, ésta muestra la forma en que China ha
utilizado un bajo perfil para permear el mundo.
En un primer momento, la economía fue la herramienta que le per-
mitió llegar a todo el mundo. Actualmente China ha permeado el mer-
cado internacional desde cuatro perspectivas: como país receptor de

46
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

inversión extranjera, como país exportador de bienes, como país com-


prador de materias primas y como país inversor en el extranjero (León,
2014). Sin embargo, así como el pcc permitió la gestación de reformas
económicas, China ha tenido una apertura en temas de política. Sin lu-
gar a dudas, esta apertura no ha sido como los países occidentales y los
mismos organismos internacionales lo esperaban. Uno de los grandes
desafíos del Partido es cómo sobrellevar el choque de visiones entre
China y Occidente y su repercusión en la imagen de la rpc al exterior
y la del pcc al interior. Por ello, la estrategia a seguir por parte del go-
bierno chino determinará si en próximos años veremos a China como
potencia global o no.
Mucho se especula sobre la caída de China ante la influencia del sis-
tema internacional; temas como la democracia, los derechos humanos,
la preservación del medio ambiente y la falta de apertura en acceso a la
información son los principales argumentos que hacen ver a China como
una nación totalmente fuera de contexto en el siglo xxi. Asimismo, el
bunker chino ha sido violado en la esfera social, pues la apertura eco-
nómica ha traído consigo una nueva generación de chinos cosmopolitas
que, a pesar de que no “gozan” de las mismas libertades que un ciuda-
dano occidental, han adoptado un estilo de vida cada vez más lejano al
modelo de sociedad china impulsado por Mao.
Sin embargo, pese a la gran posibilidad de que llegue la caída china
surge esta pregunta: ¿existe una contraposición y quién la impulsa? La
respuesta es afirmativa e impulsada entre el mismo gobierno y algunos
de los académicos chinos. Como se señalaba en la primera parte de este
trabajo, la reinserción de China en la escena internacional en los años se-
tenta y la dupla de gobierno y think tanks han permitido un estudio de las
relaciones internacionales que ha desembocado en una escuela china que
propone nuevos esquemas. Con ello, el dragón chino ha observado du-
rante décadas lo que ocurre y cómo funciona su alrededor; podemos leer
esta acción como una aplicación de El arte de la guerra (no en una con-
notación bélica) y la importancia de la sabiduría para ganar una afrenta.
El llamado “enfoque anverso” de Zhao Tingyang, a través del
tianxia, es la respuesta teórica hacia un proyecto de liderazgo oriental.
El binomio gobierno / academia confirma la relación entre la política
exterior y la propuesta de Zhao. Sin embargo, hay dos preguntas por
contestar: ¿será posible la materialización del sistema tianxia?, o ¿será
el tianxia sólo una herramienta de soft power para generar una mejor
imagen internacional de China, sin miras a materializarlo?

47
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Para comprender mejor la relación entre la política exterior y el sis-


tema tianxia, señalo los puntos de empatía de cada uno de sus elementos.

Tabla 7
Concordancia entre elementos de política exterior china
y el sistema tianxia
Relación entre acción y justificación teórica

Política Exterior Sistema Tianxía


Ascenso pacífico Armonía
Sociedad armoniosa
Integridad territorial Ontología de la coexistencia
Reconocimiento como único gobierno
chino
“Lo chino para la esencia, lo occidental “Mundo fallido”
para lo práctico”
Fuente: elaboración propia

La conjugación del ascenso pacífico y la armonía del tianxia ha per-


mitido una mejor percepción de China. Cabe mencionar que esta me-
jora es perceptible en los países del tercer mundo (de acuerdo con la
tesis maoísta de los Tres Mundos), que son países que han encontrado
a través de la sino-cooperación una “oportunidad” a corto plazo para
diversificar su mercado, generar empleos y hacerse de infraestructura
que el gobierno de dichos países es incapaz de crear. Sin lugar a dudas,
esta debilidad del “mundo fallido” ha sido una fortaleza para China. Un
punto importante es el know how chino para tener presencia en dichos
países e incrementar sus relaciones con el mundo a partir de la coopera-
ción. El esquema de cooperación no es nuevo, ya que durante el periodo
del liderazgo japonés fue impulsado por ellos. En el caso chino, el factor
económico sigue siendo determinante para dar paso a lo político, pues
es a través de la diversificación de las inversiones chinas por vía de las
empresas multinacionales y de la necesidad de recursos naturales que
satisfagan el mercado interno y externo, que los chinos han llegado a
tener acuerdos bilaterales para impulsar el desarrollo de dichos países.
Sin lugar a dudas, la construcción de carreteras, ferrovías y préstamos
dan pie indirectamente a una simpatía política hacia Beijing.
Si bien es cierto que parte del éxito, tanto al exterior como al inte-
rior, del ascenso pacífico ha sido la promoción al respeto de la soberanía
de cada nación, podemos señalar la soberanía como un punto de incon-

48
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

gruencia entre la política exterior y el tianxia. Más allá de la conceptua-


lización actual de la soberanía, el modelo tianxia propone un gobierno
regido por “el gran orden” (tian), el cual es construido a partir de la
voluntad de toda la población (identidad colectiva) y de su papel por
encima de los gobernantes; por lo tanto, para la generación del tian los
intereses del Estado deben desaparecer y por ende los intereses del pcc.
En la propuesta teórica, Zhao (2012) nos señala: “Lo más importante, un
futuro en el Tianxia no significa necesariamente un Sistema Chino, pero
sí sugiere un sistema universal de y para toda la gente.” Definitivamente
debemos cuestionar hasta dónde habrá congruencia entre la propuesta
de Zhao y el actuar del pcc. La manera en que se hace el enlace entre
ambas visiones es a través de las características que tienen los Estados
dentro del sistema. Zhao respeta la autonomía de los Estados en temas
domésticos (economía, cultura, normas sociales y valores), excepto en
la legitimación política y sus obligaciones (contribuciones al gobierno
mundial para la sustentabilidad del colectivo global).
El concepto de la “sociedad armoniosa” de Hu Jintao se basa en el
equilibrio que debe existir entre el ser humano y la naturaleza. De esta
manera los chinos “retoman” discursivamente aquellas quejas occiden-
tales mediante el argumento de que en algún momento las reformas en
temas sociales serán llevadas a cabo (claro está que sin determinar una
fecha) (León, 2014). En pocas palabras, la “sociedad armoniosa” es un
slogan de legitimación política en dos sentidos: por un lado, al interior
de China como medida para sosegar cualquier posible insurrección ge-
nerada por el choque de valores orientales con los occidentales; por otro
lado, al exterior, como muestra de la voluntad de Beijing para poder
generar un mundo más justo y reafirmar su ascenso pacífico. De este
último punto existen resultados que han impactado en el ámbito inter-
nacional. El tema de derechos humanos es y seguirá siendo un factor de
controversia, ya que en noviembre de 2013 China fue votada para for-
mar parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Sobre esta elección la reacción de la comunidad y del conjunto de sus
organismos fue de crítica ante el hecho de que China no cubre los están-
dares en temas de promoción y vigilancia de dichas garantías. La parti-
cipación de China en este consejo reafirma la “apertura” y “disposición”
del pcc para “negociar”. Sin embargo, dicha voluntad se ve coartada por
casos como el de Liu Xiaobo, quien obtuviera el Premio Nobel de la Paz
en 2010 y que hoy en día permanece encarcelado. Sin lugar a dudas, la
óptica de Beijing es que no existe relación entre ambos sucesos, puesto

49
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

que la respuesta ante todos los temas delicados para China es que son
temas de política interna y no se permite la opinión del exterior. Cabe
mencionar que mediante la vía legal, China es miembro del Sistema de
Naciones Unidas; sin embargo, en algunos casos no ha firmado o ratifi-
cado muchos tratados referentes a derechos humanos. Ejemplo de ello
es el tema de la Corte Penal Internacional y la negativa china ante el Es-
tatuto de Roma. La razón de dicha negativa es que “el representante de
China manifestó que el poder que se le daba a la Cámara de juicio previo
para bloquear la iniciativa del fiscal no era suficiente y que la adopción
del Estatuto debiera haberse hecho por consenso y no por votación” (un,
1998). La justificación teórica ante esta postura Zhao (2012) la define de
la siguiente manera:

On the basis of universal values renewed by methodological relationalism,


a law of peoples and relations must be established, a combination of the
Western tradition of the law of peoples (from Rome to Rawls), focusing on
human rights, and the Confucian principle of relational harmony, based on
human obligations [...]. A reasonable solution could resort to metarules: 1)
human rights and human obligations are mutually conditioned; 2) human
obligations are above human rights, if there is no room for compromise in
some extreme cases between the two.

El argumento de Zhao remite a lo analizado en apartados anteriores, y


surge el debate sobre universalismo y los problemas de génesis del sis-
tema internacional. En este punto se conjuntan la visión de Zhao, Zhang
y Patomäki. Argumentos como la construcción del concepto de univer-
salismo sentado en una visión antropocéntrica y que el mismo sea con-
secuencia de “determinaciones geohistóricas”, provoca una justificación
para hacer hincapié en la falta de consenso para determinar qué es válido
y qué no dentro del sistema.
La propuesta del sistema tianxia es basar el “gran orden” en un
relacionalismo que se fundamenta en las relaciones filiales de Kongzi
(llevado a otro plano serían los roles sociales). La pregunta sería ¿por
qué es importante crear el relacionalismo? Su justificación radica en tres
aspectos: el humanitarismo como intento por rescatar el humanismo; el
exceso de racionalidad para comprender la interacción entre los entes
sociales; y la democracia individual como causal del “mundo fallido”.
Para el primer punto, la respuesta radica en dejar de lado la idea del an-
tropocentrismo y dar paso a centrar las ciencias sociales en la armonía

50
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

cultural, la cual nos permite la regeneración de varios conceptos univer-


sales. El segundo punto se apoya en Zhang y en Zhao sobre la creación
de metasoluciones y la pérdida de sensibilidad (amor filial = humanis-
mo) ante los fenómenos sociales actuales. Desde una visión racional
esto es idealismo; sin embargo, su fundamentación filosófica radica en
la conjunción del daoísmo y el confucianismo. Por último, también en el
nombrado “mundo fallido” sumergido en una concepción democrática
de corte individualista. Pareciera que el confucianismo y la democracia
se sustentan como antagonistas. Sin embargo, la misma academia china
ha creado puntos de convergencia entre ambos.

This Confucian notion of democracy is fully in accord with the spirit of


democracy —a way of social and political life in which democracy not
only means a formal procedure that protects individuals from being forced
upon but promotes the life of each member of the community to be a vital
part of the society of, by and for the people[...] In this alternative demo-
cratic community, the desired would not be equated with the desirable, and
democratic political participation. Being a citizen would involve engaging
in collective… It is a dynamic interaction and dialogue with other members
of the community (Ni, 2012).

Teóricamente el sistema es un modelo alternativo inclusivo pues, por


un lado, se basa en los valores de la filosofía oriental (situación que no
implica crear de nuevo conceptos falsamente universales) y, por otro,
propone retomar un consenso democrático; ambas bases generan una
identidad colectiva en los ámbitos social, político y cultural, de ahí la
comparación que se hace de este modelo con el cosmopolitismo.
Volviendo a la parte de la actual política exterior de China, se puede
cuestionar la evolución de uno de los principios de Deng Xiaoping: “Lo
chino para la esencia, lo occidental para lo práctico”. Dicho discurso
se creó como manera de legitimar al interior la apertura económica im-
pulsada por Deng y para contener una presión del exterior para que la
apertura no fuera gradual. Si retomamos a Ni, la construcción del tianxia
plantearía una nueva aplicación del principio denguista, en donde la filo-
sofía sería la esencia, y la democracia colectiva, la práctica, mostrando
una armonía entre los mejores valores sociales de Oriente y Occidente.
Dentro del sistema se visualiza el tianxia como un gobierno univer-
sal (bajo consenso colectivo) conformado por Estados que deben legiti-
marse hacia su superior (tianxia). A pesar de que hablamos de un sistema

51
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

jerárquico, lo que se busca es un desempoderamiento del Estado (tabla


2). La visión anárquica del sistema internacional es un problema para
los orientales, pues la razón de ser de dicha filosofía es crear un orden
social a través del equilibrio. Sin embargo, el significado que los chinos
le dan a la política nos remite a Confucio, quien la definía como justifi-
car el orden. Desde la visión de Zhao (2012), el “mundo fallido” se debe
a un imperialismo basado en una “decente” combinación entre el hard
y el soft power, como Joseph Nye defiende. El error del liderazgo esta-
dounidense lo sitúa en reformular su dominio a base de una “paradoja de
promoción de guerras” en nombre de la paz y coartar la libertad en nom-
bre de defender los derechos humanos. Por lo tanto, el sistema político
universal debe estar justificado en la armonía para crear una verdadera
mundialización. Desde su perspectiva, la violencia se ha incrementado
en el mundo, y señala la lucha contra el terrorismo como una manera de
crear un terrorismo cada vez más dañino y peligroso. Para ello se pro-
ponen instituciones universales que preserven la paz y justicia mediante
el arbitraje de los conflictos internacionales entre los “subestados”. Se
hace hincapié en que si el gobierno mundial comete abusos de poder, el
cambio de régimen estará justificado, tal como lo plantea el tianxia de
la Dinastía Zhou.
El tema de la seguridad siempre ha sido muy importante para China.
El factor territorial es un punto de debilidad para los chinos que, como
se ha mencionado, se deriva de su historia y sus contactos con las po-
tencias del siglo xix. Al día de hoy, podemos mencionar dos relaciones
delicadas para China, que son Estados Unidos y Japón. A nivel regional,
esta dupla le genera alerta debido a la relación de asistencia militar entre
ambos países. Por eso, los temas relacionados con la tensión y los con-
flictos en el Mar de China son de importancia global. Tensiones como el
Tíbet, Xinjiang, Taiwán y las Islas Diaoyu son puntos que se contrapo-
nen al tianxia, pues en ninguno de ellos existe consenso. En estos casos
el uso de la fuerza ha sido necesario para mantener el principio de la
integridad territorial. Por lo tanto, ¿será la relación territorio-seguridad
la debilidad del planteamiento chino? Sin lugar a dudas el sinocentrismo
juega un papel muy importante para los chinos como cultura y su po-
sicionamiento en aspectos políticos. Sin embargo, no se puede dejar de
lado el hecho de que sí existe una aplicación de lo que Zhao llama “on-
tología de la coexistencia”. Dicho término se refiere a la manera en que
se deben percibir las relaciones entre los Estados: pasar de una relación

52
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

amigo / enemigo (suma-cero)9 a una relación en la que la coexistencia


es existencia. El principio que plantea Zhao va muy de la mano con la
mutabilidad planteada a través del daoísmo y de la impermanencia (bu-
dismo) de las cosas. El papel que ha desempeñado China con cada uno
de ellos es parte de la diversificación de intereses que tienen los chinos
con cada Estado o socio. Un modo de entender esto es a través de Wendt
(1992): “para referirme a que los estados actúan de una forma con sus
enemigos y de otra diferente con sus amigos porque los enemigos supo-
nen una amenaza y los amigos no”. Sin embargo, teóricamente, Zhao va
más allá de Wendt al plantear la ontología de la coexistencia como una
forma en la que equipara a todos los actores, yendo por encima de ro-
les individualistas (Estado) y generando relacionalismo (interés común
entre las partes) que determine la raison d’être de cada uno de ellos.
La evolución de las relaciones de China con el exterior también tiene
su fundamento en las características habituales a lo largo del proceso
histórico chino, y sirven para la asignación de un significado basado
en los roles definidos institucionalmente. A la dupla ascenso pacífico /
seguridad podemos anexarle el factor ontológico, que nos lleva a la im-
portancia que tiene la seguridad ontológica en la sino-política, ya que el
pcc ha desarrollado un estudio de lo cognitivo y de lo conductual, den-
tro y fuera de su territorio, que ha determinado su postura ante tensiones
y conflictos que le permitan mantener una imagen positiva al exterior
(León, 2014). Bajo esta dupla encontramos la necesidad china de crear
la diplomacia militar como mecanismo que le permita: mantener sus
intereses intactos a través de la creación de una interconexión en especí-
fico con Estados Unidos; asumir un papel de pivote entre las relaciones
de tensión entre actores divergentes; y legitimar y consolidar su política
exterior como eje de su liderazgo global. Un ejemplo claro es la manera
en la que China ha sobrellevado las tensiones con estos dos actores:
Estados Unidos y Japón. Hasta el día de hoy las rencillas entre China y
Japón no han desatado una confrontación directa.
Las medidas militares adoptadas por China sobre la situación de las
Islas Diaoyu a finales de 2013, incrementaron la tensión entre ambos
países, y la reacción de los japoneses no se hizo esperar. Si bien los japo-
neses se encuentran “limitados” en temas militares, el actuar de Shinzo
Abe (visita a santuario de criminales de la segunda guerra mundial en
diciembre de 2013) ha sido aliciente para que se genere controversia en

9
Teoría de juegos, uno gana y otro pierde.

53
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

la población de ambos países. Sin embargo, tras experiencias el gobierno


chino ha adoptado una postura ecuánime y ha aprovechado su control
sobre los medios de comunicación para solicitar a la población china
“una protección de la soberanía china, pero de manera civilizada”. La
situación en el Lejano Oriente es delicada ya que, como se ha abordado,
la integridad territorial es primordial para el pcc. Además, se anexa un
elemento muy particular entre China y Japón, que es el choque de ambas
culturas como líderes asiáticos. El tema de la supremacía cultural ha esta-
do presente a lo largo de los siglos. Con las invasiones japonesas a terri-
torio chino durante los siglos xix y xx permanece como una espina en el
sentimiento sinocentrista. Es palpable una afrenta entre el sinocentrismo
y el nacionalismo japonés (exacerbado con el gobierno actual de ultrade-
recha). Sin embargo, para el caso chino hablar de una confrontación vio-
lenta significaría una contradicción entre lo que implica actuar de dicha
manera y su contraposición con los conceptos de “ascenso pacífico” y de
“armonía”. En primer lugar, porque hablar de un conflicto armado rompe
cualquier idea de armonía. Hablar de la posibilidad de desatar una guerra
entre China y Japón no implica un conflicto entre sólo dos naciones, sino
que conlleva el desarrollo de un conflicto internacional. Es innegable que
se haría gala de las alianzas militares que ambos países tienen e incluso
de poder entrar en una fase de tensión nuclear. Ante el posible escenario
de un conflicto internacional, la búsqueda de una buena imagen a ni-
vel internacional se vería afectada. En segundo lugar, sería incongruente
con el tianxia, pues existe un factor muy importante para China, Japón y
Estados Unidos. Dicho factor es el económico. En la siguiente tabla se
muestran algunos datos que señalan la importancia en términos de balan-
za comercial entre China y ambos países.

Tabla 8
Principales socios comerciales (2013)
País Exportación Importación
China 1.Hong Kong 17.4% 1.Corea del Sur 9.4%
2.Estados Unidos 16.7% 2.Japón 8.3%
3.Japón 6.8% 3.Taiwán 8%
4.Corea del Sur 4.1% 4.Estados Unidos 7.8%
Estados Unidos 1. Canadá 18.9% 1. China 19%
2. México 14% 2. Canadá 14.1%
3. China 7.2% 3. México 12%
4. Japón 4.5% 4. Japón 6.4%

54
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

País Exportación Importación


Japón 1.China 18.1% 1.China 21.3%
2.Estados Unidos 17.8% 2.Estados Unidos 8.8%
3.Corea del Sur 7.7% 3.Australia 6.4%
4.Hong Kong 5.1% 4.Emiratos Árabes 5%
Fuente: The World Factbook, 2014.

Como se aprecia en la tabla, existe una relación económica muy


activa entre estos países, tanto en exportación como en importación. En
el caso de Japón, China es su principal socio comercial, seguido de Es-
tados Unidos. En los otros dos casos, estos países se encuentran entre los
primeros tres socios comerciales en importación y exportación.
Ante la importancia de las relaciones comerciales que tienen estos
países, se reafirma la postura de la ontología de la coexistencia, que per-
mite a China poner este factor por encima del mismo sinocentrismo. De-
bido a que los flujos comerciales entre China y Japón tienen un impacto
mayor a largo plazo que el efecto destructivo de un conflicto armado a
corto plazo, se debe ser cuidadoso para la estrategia a seguir con respecto
a las Islas Diaoyu. En este caso, la preponderancia que tiene la economía
para generar paz entre naciones es empática con un aspecto del cosmopo-
litismo. La interdependencia entre las economías nacionales podría con-
ducir al modo de “economización de la política internacional”, a la que
Kant había asignado correctamente una eficacia pacificadora (Habermas,
1997, p. 68). El tema económico es de suma importancia para las llama-
das economías emergentes; por un lado, tenemos el liderazgo chino en
términos económicos y, por otro lado, el desbancamiento de Japón por
parte de India pronosticado para 2030. Por lo tanto, tomar el riesgo de
desencadenar un conflicto internacional que eche por la borda el lideraz-
go chino y la caída japonesa pronosticados es alto.

Comentarios finales

A lo largo de este capítulo, se ha abordado el impacto de la filosofía


oriental en la política exterior de la República Popular China. El sistema
tianxia es un modelo que nace de la necesidad de proponer una sinovi-
sión del sistema internacional. No cabe duda de que la dinámica actual
de éste no es del todo funcional para una China que viene avanzando y
queriendo más participación día a día. Por eso el tianxia de Zhao es con-
templado como una propuesta alternativa ante el “mundo fallido”, el cual

55
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

nos ­remite a una exacerbación de la violencia ante la falta de identidad


social. Sin embargo, no podemos dejar de lado que el sistema tianxia for-
ma parte de un nuevo brío dentro del sinocentrismo: el soft power chino,
que conlleva una transmisión económica, política y cultural. Mediante la
conjunción de estos tres rubros se obtiene una mejor percepción de China
en la esfera internacional y se legitima el ascenso pacífico.
Un punto sustantivo es la importancia del trabajo de Zhao pues,
a través de una reinterpretación del sistema político confuciano de la
China milenaria, plantea una solución a los problemas contemporáneos.
Más allá del debate sobre la viabilidad de la implementación del mode-
lo, es rescatable la propuesta de la creación de un “círculo político-éti-
co” mediante el principio del tui (transposición), que se define como un
enfoque para generar cambios de transición coherentes entre lo ético y
lo político, de manera que ambos aspectos sean recíprocos y permitan
la justificación del orden (Zhao, 2012). La materialización de la “justi-
ficación del orden” es a través de la existencia de instituciones basadas
en el relacionalismo. El término de relacionalismo se presenta como una
nueva visión para generar una armonía global sin las limitaciones uni-
versalistas de los constructos sociales actuales que, a su vez, oprimen el
espíritu democrático de los ciudadanos del mundo. Ante esta necesidad,
Zhao (2012) señala lo siguiente:

Relationology, or the ontology of coexistence, establishes the universal


foundation for ethical values, that is, relational values defined in terms of
universally acceptable and consensual relation instead of individuals. Re-
lational values are universal because they always coincide with the condi-
tions of mutual benefit and reciprocal acceptance.

Desde mi perspectiva, este concepto es rescatable para poder promover


una regeneración de la sociedad global, porque podría conducir a una re-
conciliación entre los ciudadanos y el gobierno. Menciono la palabra “re-
conciliar” a causa de la falta de legitimidad de las instituciones, situación
que ha llevado a crear vías alternas a la participación del pueblo, como lo
son las organizaciones no gubernamentales y la empresa multinacional
(como actores transnacionales). El modelo circular jerarquizado de dos
vías que propone Zhao muestra una mayor eficiencia en la interacción del
sistema, porque la estabilidad actual del sistema se encuentra en función
de la violencia y regida bajo una falsa universalidad. Ambos aspectos se

56
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

perfilan como bombas de tiempo que pueden ser palpables al hablar hoy
en día de crímenes trasnacionales y conflictos étnicos.
Como se muestra en la siguiente gráfica, la propuesta del tianxia
se encuentra determinada por la relación entre sujeto y estructura. Sin
embargo, a diferencia de los planteamientos teóricos hasta ahora cono-
cidos, su esencia se localiza fuera de las delimitaciones de los paradig-
mas. Por ello, a lo largo de este capítulo hemos puntualizado aspectos
del tianxia similares a ciertos aspectos de las relaciones internacionales.

Gráfica 2
Tianxia y el macromapa de paradigmas10

Fuente: W. J. Jacob y S. Y. Cheng, 2005

En relación con la ubicación propuesta del tianxia, su fundamento filo-


sófico le permite generar un equilibrio entre el individuo la cultura y la
sociedad que le permite, a su vez, formular un paradigma humanista.
Es interesante tener una propuesta desde la óptica asiática, pues es
esta región la que ha sufrido las mayores críticas al pensar que puede
insertarse en el sistema de manera arbitraria. Menciono esto por la razón
de que la dinámica internacional se ha construido pasando por alto la

10
Esquema tomado de Mapping Paradigms and Theories in Comparative, Internatio-
nal, and Development Education (cide) Research de Jacob, W. J. y Cheng, S. Y. La
anexión del tianxia es elaboración nuestra.

57
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

importancia del respeto a la cultura para generar relaciones entre pue-


blos. Sobre ello retomo la propuesta de Huntington (2006, p. 144) con
respecto al éxito que pueden tener los valores asiáticos de Kongzi y su
tendencia a crear una identidad colectiva. Huntington señala la acepta-
ción de estos valores no sólo en el sureste asiático, sino también en paí-
ses latinoamericanos, Asia central y Europa del este. A este conjunto de
regiones podríamos sumar a África, continente que ha tenido una estre-
cha cercanía con China durante los últimos diez años. Si recapitulamos
la relación de China con este conglomerado de países, estaríamos ha-
blando del Tercer Mundo. Desgraciadamente la determinación de espa-
cio y tiempo vuelven obsoletos los modelos, por lo que la construcción
de la teoría de Mao y la propuesta de Huntington tienen limitaciones en
ambos sentidos. En el caso de Mao, la interacción de China con el exte-
rior no se ve limitada a un solo “mundo”, pues hoy en día interactúa con
los tres, e incluso el Primer Mundo de Mao dejó de concebirse de esa
forma desde finales de los ochenta. Sobre Huntington (2006, p. 425) cito
el siguiente fragmento: “Si continúan, el ascenso de China y la creciente
seguridad en sí mismo de ésta, el mayor actor de la historia del hombre,
ejercerán una tremenda presión sobre la estabilidad internacional a prin-
cipios del siglo xxi”. Este argumento es utilizado para pronosticar una
“guerra a escala planetaria”, iniciada por la búsqueda de poder por parte
de China y la resistencia de Estados Unidos. Con ello, Huntington se ve
rebasado al leer este choque como un acto bélico necesario para generar
un nuevo orden, porque hasta ahora el ascenso pacífico y la propuesta
de Zhao se perfilan hacia un escenario contrario al de Huntington. Como
ya se revisó anteriormente, reitero que la relación entre territorio y se-
guridad puede ser el “talón de Aquiles” chino. Sin embargo, como se ha
planteado, China posee “cartas” que pueden ser más efectivas y de alto
alcance que no requieren el uso de la fuerza.
Por último, si bien es cierto que hace falta una mayor estructuración
en la propuesta de Zhao para determinar de qué manera se puede llegar
a la materialización del tianxia a nivel global y la manera en la que el
propio gobierno chino daría la transición, se puede hacer hincapié en
que los elementos del sistema tianxia son una herramienta para dar lec-
tura a los movimientos que realiza Beijing con respecto a su interacción
con el exterior.
“Lecciones chinas hacia la construcción de un sistema mundial, ba-
sada en las experiencias y el desarrollo institucional nacional hacia una
mayor gloria ” (Zhang, 2013).

58
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

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61
El soft power del dragón asiático:
la ayuda externa china como instrumento
de política exterior

Juan Pablo Prado Lallande


Juan Carlos Gachúz Maya

Introducción

En el marco del amplio abanico de instrumentos de política exterior,


la cooperación internacional (ci) constituye un ámbito de creciente re-
levancia entre diversos países, ya sean del Norte o del Sur, y China un
caso emblemático a este respecto. Desde esta perspectiva, la ci con-
forma una herramienta para llevar a cabo los propósitos y objetivos de
la política exterior. Por tal razón, la ci o ayuda externa suele estar su-
peditada a las consideraciones políticas, económicas, geoestratégicas y
de seguridad que direccionan a la política exterior de los Estados, en
donde el fundamento solidario, ya sea en un grado mayor o menor y
dependiendo de cada caso, coincide con los criterios de asignación de la
ayuda. En este sentido, países que practican una política exterior activa
han comprendido que el ejercicio de la cooperación internacional puede
facilitar el acceso a la obtención de determinados propósitos en el es-
pacio extraterritorial, sin tener que recurrir a estrategias coercitivas que
conlleven mayor desgaste y costos de diversa índole.
Hoy en día el denominado sistema de cooperación internacional
pasa por un desafiante proceso de transformación, entre cuyos rasgos
más evidentes se encuentra la creciente proactividad de varios países
del Sur para erigirse como actores cada vez más relevantes de dicha ac-
tividad. De esta forma, en años recientes países emergentes como China,
que desde hace décadas han ofrecido colaboración a terceros países, han
incrementado su protagonismo regional o global en este segmento de
su política exterior. Mediante esta estrategia se busca complementar y

63
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

competir frente a otras formas de presencia internacional de otros países


y tras ello atender determinados objetivos. Así, a través de la práctica
de este tipo de esquemas colaborativos, países como China pretenden
afianzar sus relaciones con países y regiones prioritarios para mejorar su
visibilidad, influencia y, a la postre, poder. Como en el caso chino, ello
se realiza instrumentando novedosos mecanismos operativos de coope-
ración internacional, los cuales, al consistir en mecanismos alternativos
e incluso contestatarios respecto a los establecidos por los donantes tra-
dicionales del Norte, significan una atractiva fuente de apoyo externo
para una amplia gama de países con necesidades en materia de desarro-
llo y de diversificación de sus nexos con terceros.
En este orden de ideas, históricamente la cooperación provista por
China ha pretendido ser regulada por una especie de código de conducta
en donde destacan el principio de la igualdad entre los Estados, el respe-
to a la soberanía y la no condicionalidad, en los ámbitos democráticos,
de los derechos humanos y del buen gobierno, principios adoptados por
la hoy denominada cooperación Sur-Sur (css). De esta forma, al otor-
gar generosa ayuda externa mediante cánones de asignación más laxos,
la ayuda externa china, en un claro ejercicio de soft power, ha ganado
adeptos en cada vez más latitudes del planeta. Ello ha implicado que el
denominado Beijing Consensus compita con el Washington Consensus;
este último, como es sabido, es la piedra angular de las condicionali-
dades económicas y políticas impuestas por el Norte y sus organismos
financieros al Sur, las cuales, en sentido inverso al modelo chino, no han
conseguido incrementar el crecimiento económico ni reducir la pobreza.
A la luz de tales preceptos, el presente capítulo tiene como propósito
analizar las características, modalidades y, en especial, el impacto de la
ayuda externa china en su dimensión de política exterior, en términos
de la capacidad de este instrumento de soft power para contribuir a la
obtención de réditos económicos y políticos en el escenario internacio-
nal en favor de Beijing, así como su influencia en el sistema global de
cooperación al desarrollo.
Para ello, el capítulo se divide en tres secciones. Luego de esta in-
troducción, el primer apartado analiza el papel de la cooperación in-
ternacional como instrumento de política exterior. Con base en ello, el
siguiente subtema aborda la css de China en su dimensión de ente proac-
tivo de su política exterior, para con base en ello hacer referencia al im-
pacto de la ayuda externa china en diversos escenarios internacionales.

64
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La cooperación internacional como instrumento de política exterior

La ci dedicada al desarrollo (cid) fundamenta sus estrategias y accio-


nes en que las relaciones económicas y políticas internacionales por sí
mismas, dejadas a su propia dinámica, no garantizan el desarrollo de los
países pobres, sino que más bien fomentan el desequilibrio e inequidad
entre el Norte y el Sur y en el seno de los países en desarrollo.
Ante ello, la cid se erige como un mecanismo practicado por diver-
sos actores internacionales que pretende corregir estos desajustes me-
diante el otorgamiento de asistencia técnica en ámbitos como la salud,
educación, medio ambiente, etcétera, así como el otorgamiento de una
parte a otra de tecnología, infraestructura, condonación de deuda y otor-
gamiento de financiamiento, sea éste gratuito o concesional, con el fin
de complementar capacidades en el país beneficiario.
Ahora bien, junto con estos preceptos doctrinarios del orden soli-
dario y desarrollista, la cid se define también por el hecho de que esta
actividad, al constituir un instrumento supeditado a los objetivos, estra-
tegias, orientaciones y prioridades de la política exterior del país que
la practique, es también un instrumento de persuasión en las relaciones
internacionales. De hecho, en principio, y desde cierta perspectiva, la
raison d’être de la cid gubernamental radica en constituirse como un
mecanismo en favor de la política exterior de los Estados, la cual pre-
tende impulsar intereses nacionales en conciliación con los intereses de
terceros. La compatibilidad entre los elementos solidarios con el uso
político de la cid depende de la convergencia de intereses y capacidades
entre las partes en cuestión. Emanan de tal interacción múltiples dimen-
siones y efectos de la colaboración realizada.
Precisamente para procurar guardar cierto equilibrio entre los fun-
damentos solidarios y el uso político de la cid, la onu intentó establecer
determinadas normas a sus organismos especializados que, si bien no
son vinculantes para los donantes nacionales de ayuda externa a título
individual, han pretendido reducir la discrecionalidad inherente a su ac-
tuar,1 con miras a incrementar las posibilidades de conseguir sus propó-
sitos en materia de fomento al bienestar de países y personas.
El siguiente cuadro contiene las referidas regulaciones establecidas
en 1947 por medio de la Resolución 200 (III) de la Asamblea General.

1
Puesto que al fin y al cabo la cooperación es una decisión y acción soberana de los
Estados.

65
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Cuadro 1
Regulaciones de la asistencia técnica aprobadas
por el Sistema de las Naciones Unidas
“La asistencia técnica:
i) No constituirá un pretexto de injerencia económica o política por parte del extran-
jero en los asuntos internos del país interesado y no irá acompañada de ninguna
consideración de carácter político.
ii) Sólo se proporcionará a los gobiernos o por su conducto.
iii) Deberá responder a las necesidades del país interesado.
iv) Se proporcionará, hasta donde sea posible, en la forma deseada por el interesado.
v) Será de primer orden desde el punto de vista de la calidad y competencia técnicas”.
(United Nations, General Assembly, 4 de diciembre de 1948, p. 2).

Lo anterior significa que al amparo de los principios de la cid, los


actores insertos en esta actividad, en el marco del respeto mutuo, la so-
beranía nacional y el interés por beneficiar a los sectores más despro-
tegidos de cierta localidad, practican acciones colectivas basadas en la
solidaridad internacional, intentando evitar que, durante su ejercicio,
intereses políticos o económicos en favor del actor con mayores capaci-
dades sean impuestos, y tras ello se vulneren o lastimen los intereses de
la contraparte o actor más débil.
El asunto es que como esas normativas generales no abarcaban la
cooperación bilateral (70 % del total) provista por las principales poten-
cias, en varios casos la cid realizada durante periodos de guerra funcio-
nó como un instrumento de presencia e influencia de los donantes. Ello
se constata por el hecho de que la cid, más allá de su ámbito solidario,
ha consistido en múltiples casos en un mecanismo diseñado en buena
medida por las principales potencias para mantener o extender sus in-
tereses estratégicos, de ahí que pasen a un segundo plano los objetivos
desarrollistas (odi, 1992, p. 1). Estas nuevas formas de colaboración
internacional, especialmente en el marco bilateral, se fueron enmarcan-
do cada vez más en la denominada guerra fría, por lo que “en el ám-
bito político, la cooperación se utilizó contra la amenaza comunista o
la penetración capitalista, según el caso y, en forma recurrente, como
vehículo propagandístico de los bandos en pugna” (Pérez Bravo y Tripp,
1996, p. 53).
Ante este panorama Sanahuja señala que “el surgimiento de la ayuda
externa y la estrategia de contención del comunismo son, de hecho, dos
acontecimientos íntimamente relacionados” (Sanahuja, 1999, p. 14). En
este sentido y profundizando en el tema, Keith Griffin ha postulado al

66
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

respecto que “la ayuda externa es un producto de la guerra fría [...] y de


la hostilidad entre las superpotencias. Si no hubiera sido por la guerra
fría no habrán existido programas de ayuda merecedores de tal nombre
[...] las consideraciones diplomáticas han sido claramente importantes
[...] y por supuesto hubo genuinos motivos humanitarios [...], pero el
conflicto entre las superpotencias fue condición sine qua non” (en Sa-
nahuja, 1999, p. 14). De esta manera, como lo indicó Víctor L. Urquidi,
“no siempre la cooperación bilateral ha respondido a fines legítimos de
desarrollo económico y social, sino que ha servido para promover las
doctrinas, ideas o prácticas de los llamados países ‘donantes’, tanto del
campo occidental como del campo socialista” (Urquidi, 1994, p. 36).
En 1962 la cooperación bilateral provista por los países desarrolla-
dos sería de alguna manera configurada a través del Comité de Asisten-
cia para el Desarrollo (cad) de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (ocde). Desde entonces, en el seno del cad se
ha establecido un proceso en favor de la homologación e institucionali-
zación de las normas y procesos generales con base en las cuales debe
operar la cid. Uno de los elementos más sobresalientes en este sentido
es la Asistencia Oficial para el Desarrollo (aod),2 el elemento cuantitati-
vo más representativo de la colaboración Norte-Sur regulada por el cad.
Los montos de la aod por donante y a nivel global, son cuantificados
y difundidos anualmente por el cad, que contabilizó, en total, 127 mil
millones de dólares en 2012.
Llegado a este punto es necesario reiterar que la ci gubernamen-
tal conforma uno de los instrumentos de política exterior de los países,
cuyo fin, más allá o además de la solidaridad, consiste en la vinculación
funcional con respecto a los propósitos y objetivos de dicha política.
Por tal razón, la cooperación internacional suele estar supeditada a las
consideraciones políticas, económicas, geoestratégicas y de seguridad
que direccionan a la política exterior de los Estados, en donde, como se

2
La aod consiste en “flujos para países en desarrollo e instituciones multilaterales pro-
venientes de agencias oficiales, incluyéndose gobiernos estatales y locales, o por medio
de sus agencias ejecutoras, a cada transmisión que cumpla con las siguientes particula-
ridades: sea administrada bajo la búsqueda de la promoción del desarrollo económico y
el bienestar de los países en desarrollo como su objetivo principal, y sea concesionaria
conteniendo un elemento de donación de al menos 25 por ciento”. Véase Helmut Führer,
A History of the Development Assistance Comittee and the Development Co-Operation
Directorate in Dates, Names and Figures, ocde-cad, París, 1996, p. 27.

67
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

ha visto, el fomento al desarrollo no siempre coincide con tales criterios


de asignación.
En este sentido, países que practican una política exterior activa
(sean éstos del Norte o del Sur) han comprendido que el ejercicio de
la cooperación internacional, en su dimensión de mecanismo de soft
power,3 puede facilitar el acceso a la obtención de determinados propó-
sitos en el espacio extraterritorial, reduciendo la posibilidad de recurrir
a estrategias coercitivas que conlleven mayor desgaste y costos de di-
versa índole.
Como un efecto o reacción frente a la referida cooperación interna-
cional Norte-Sur encasillada en la dinámica de la guerra fría, y en aras
de evitar el neocolonialismo a través de la ayuda externa, a mediados
de la década de los cincuenta varios países en desarrollo le otorgaron
un respaldo político relevante a la hoy denominada Cooperación Sur-
Sur (css). Esta modalidad de colaboración, sin negar la obligación del
Norte de conferir apoyos a sus receptores, postula una nueva dinámica
de cooperación mediante —en principio— criterios no discrecionales,
instrumentada a través de una interacción corresponsable y horizontal
entre las partes involucradas. De esta forma, la css —la cual es formal-
mente la modalidad de colaboración practicada por China—, más allá
de ser ayuda vertical de un país desarrollado a uno en desarrollo, se con-
cibe como un proceso continuo de aprendizaje bidireccional, en donde
el fortalecimiento de las capacidades es un propósito trascendental (Cfr.
Ayllón, 2013, p. 48), que mediante un particular proceso en construc-
ción de institucionalización, debe atender a los principios contenidos en
la siguiente tabla.

3
Como lo ha señalado Joseph Nye, el soft power o poder blando depende de la capacidad
de organizar la agenda política de manera que configure las preferencias de otros (Ibid.),
procura que determinados actores imiten los valores y las conductas de un determinado
referente, a fin de que tras la convergencia de sus afinidades e intereses, el actor más
poderoso logre coaccionar a otros sin la necesidad de obligarles, rediciendo los costos
para lograr sus intereses (Nye, 2003, pp. 29-30).

68
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Cuadro 2
Principios de la Cooperación Sur-Sur
• No interferencia en asuntos internos
• Igualdad entre países socios
• Respeto a su independencia y soberanía nacional
• Promoción de la autosuficiencia
• Ausencia de condicionalidades explícitas
• Preferencia por el empleo de recursos locales que generan elementos más amplios
de apropiación
• Mayor flexibilidad, sencillez y rapidez de ejecución
• Carácter desvinculado, al no significar compra de bienes y servicios al oferente
• Menos coste y mayor impacto
Fuente: Ayllón, 2009.

Más allá de estos principios normativos, es un hecho que en años recien-


tes, y por varias razones, la css ha ganado espacios en la agenda global
para el desarrollo, lo que no la exime de que, al igual que la colaboración
tradicional Norte-Sur, al consistir en un instrumento de política exterior,
en la praxis puede replicar esquemas que se asemejen más a la colabo-
ración condicionada por los miembros del cad, en términos de las pre-
ferencias políticas, económicas e ideológicas de quien ofrezca el apoyo.
A este respecto, María Clara Sanín Betancourt y Nils-Sjard Schulz
señalan asertivamente que

al igual que la cooperación Norte-Sur, la css forma parte de las políticas


exteriores de los países proveedores y por esa razón es necesario analizar y
entender sus intereses e incentivos. Algunos países buscan proyección in-
ternacional basada en valores e ideologías; otros están abriendo mercados
y recursos naturales, o buscan apoyo de posiciones en foros internacionales
como las Naciones Unidas […]. En este sentido, es necesario un debate
más sincero sobre si la css peligra al seguir las mismas dinámicas verticales
de la cooperación Norte-Sur, en particular cuando tiene lugar entre países
de diferentes grados de desarrollo. (Sanín y Schulz, 2009, p. 3)

Con base en estos preceptos, corresponde ahora analizar el perfil, ca-


racterísticas y ejemplos más representativos de la cooperación interna-
cional practicada por China, poniendo énfasis en su utilización como
recurso de política exterior del referido hegemón asiático, así como en
sus efectos más sobresalientes, tomando como referente los citados prin-
cipios normativos de la css.

69
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Los inicios de la cooperación china como instrumento


de su política exterior

La css china comenzó a ser instrumentada prácticamente al finalizar su


revolución en 1949. Lo hizo primero mediante ayuda provista a Corea
del Norte durante la guerra de 1950 a 1953, en términos de dotación de
granos, medicinas, algodón y material industrial. Casi simultáneamente
a la experiencia referida, a partir de la década de los cincuenta China
ofreció apoyos a determinados países africanos. El caso más representa-
tivo fue la emblemática vía ferroviaria que une a Tanzania con Zambia
(Tazara), construida por más de quince mil obreros de dicho país ­asiático.
En este contexto histórico a favor del tercermundismo, China, jun-
to con otros países en desarrollo, celebran la Conferencia de Bandung
(1955), en donde se establece una alianza entre estos Estados mediante
el ejercicio de la css en términos de impulsar una alternativa al colonia-
lismo, a la verticalidad de la cooperación Norte-Sur y a la bipolaridad
Este-Oeste.
A partir de entonces, la ayuda externa china como instrumento po-
lítico-diplomático iría aumentando su peso específico no sólo en la po-
lítica exterior de este país, sino también en términos de presupuestos, al
grado de calcularse que 6 % del gasto público tendría como destino este
tipo de apoyos foráneos (Mawdslew, 2012, p. 54).
Además de construir vías de ferrocarril para facilitar el transporte
de materias primas en África cuyo destino sería China, este país ins-
trumentó un vasto programa de colaboración con sus pares africanos
para conseguir uno de sus más prioritarios objetivos de política exterior:
el desplazamiento de Taiwán de la onu, con el fin de que su asiento
fuese ocupado por Beijing, propósito que consiguió en 1971. Es decir,
mediante el otorgamiento de asistencia técnica y financiera a terceros
países y como un mecanismo que mediante el otorgamiento de incen-
tivos pretende persuadir la conducta de ciertos países (estrategia afín
a los preceptos de soft power), la css China ha pretendido ampliar las
posibilidades de mantener o ampliar vínculos políticos y diplomáticos a
su favor y, en consecuencia, en detrimento de Taiwán.
Tal proactividad en el plano de la cooperación sino-africana y asiá-
tica en aquellos años se explica también como un efecto de la rivalidad
sino-soviética de la época, durante la cual ambos países —como lo hi-
ciese Occidente— utilizarían sus respectivos programas de ayuda para
hacerse de aliados.

70
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Lo anterior es relevante dado que China, al ser un país del Sur y al


no supeditarse a las normas del cad de la ocde en términos de cuantifi-
cación de su ayuda, ni mucho menos hacerlo bajo los cánones de la aod,
ha establecido su propio patrón de conducta, lineamientos, criterios de
asignación y mecanismos operativos de su ayuda externa, lo cual le con-
fiere una identidad propia en este actuar de su política exterior. Por tal
razón definir a la cid china no es una tarea sencilla, lo cual se constata
ante la carencia de un concepto único oficial al respecto, así como ante
la diversidad de modalidades que confluyen en su actuar.
Una definición al respecto señala que “la cooperación china involu-
cra una curiosa mezcla de préstamos en condiciones preferenciales, cré-
ditos a la exportación, ayuda humanitaria, proyectos de infraestructura,
inversiones económicas y asistencia técnica en los campos de la salud,
educación y agricultura” (Abdenur y Marcondes, 2013, p. 72). A su vez,
esta actividad, entendida como la rama financiera de su política exterior,
consiste también “en inversión directa, asistencia, know how, nuevas
tecnologías y créditos provistos a terceros, con el fin de asegurarse ma-
terias primas, reforzar su crecimiento interno y aumentar la presencia
y legitimidad en el mundo” (Miller, 2010, pp. 97-98). Además de los
componentes referidos, la colaboración china incluye la condonación de
deuda, así como acuerdos comerciales preferenciales (Woods 2008, p.
1201), lo que la hace un ejercicio particularmente dinámico y complejo
de registrar y contabilizar monetariamente.
Cabe señalar que en 1963 las autoridades chinas, al pretender que su
cooperación tuviese características identitarias y —muy importante—
fuese percibida como una atractiva y confiable opción de apoyo exter-
no deslindada de la colaboración tradicional Norte-Sur, estableció ocho
principios que regirían su ejercicio. De esta forma, en dicho año y en el
marco de una gira de trabajo por África, el premier Zhou Enlai señaló
que la equidad, el beneficio mutuo, la no condicionalidad y el respeto
a la soberanía conformarían los elementos clave de dichos principios,
disposiciones que, como se ha visto, coinciden plenamente con los li-
neamientos normativos de la cooperación multilateral conferida por la
onu y de la propia css.

71
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Cuadro 3
Los ocho principios de China para la ayuda económica
y asistencia técnica a los demás países (enero de 1964)
1. El gobierno chino siempre basará su ayuda externa con base en el principio de
igualdad y beneficio mutuo. Nunca utilizará su ayuda como dádiva, sino con un
ejercicio de beneficio mutuo.
2. Durante la prestación de ayuda, el gobierno chino respetará estrictamente la sobe-
ranía de los países receptores, y nunca establecerá ninguna condición o solicitará
privilegios.
3. China proporciona ayuda económica en forma de préstamos sin intereses o con
intereses bajos, y extenderá el plazo de pago cuando sea necesario a fin de aligerar
la carga de los países receptores en la medida de lo posible.
4. Durante la prestación de la ayuda a otros países, el gobierno chino no desea generar
dependencia en sus receptores, sino apoyarles, paso a paso, en el camino de la auto-
suficiencia y el desarrollo económico independiente.
5. El gobierno chino hará todo lo posible para ayudar a los países receptores de pro-
yectos que requieran menor inversión, pero que produzcan resultados más rápidos,
con el fin de que se consiga aumentar sus ingresos y acumular capital.
6. El gobierno chino ofrecerá el mejor equipo y materiales fabricados por China a
precios del mercado internacional de la mejor calidad. Si el equipo y los materiales
proporcionados por el gobierno chino no están a las especificaciones y no cumplen
con la calidad acordada, el gobierno chino se compromete a reemplazarlos o reem-
bolsar el pago.
7. Durante el otorgamiento de asistencia técnica, el gobierno chino se encargará de
que el personal del país receptor domine plenamente la tecnología ofrecida.
8. Los expertos enviados por China a los países receptores en el marco de su ayuda
externa tendrán el mismo nivel de vida que los expertos del país receptor. A los
expertos chinos no se les permite hacer ninguna demanda especial o disfrutar de
comodidades especiales.
Fuente: Chinese Government Official Web Portal. http://english.gov.cn/official/2011-04/21/
content_1849913_10.htm

Desde entonces, teniendo como referente normativo tales preceptos (in-


dependientemente de que se cumplan) y como un elemento subsidiario
de política exterior, la cid de China se ha posicionado de forma prefe-
rencial en África, en Asia y (como se verá en su momento) en Latinoa-
mérica, apoyando a gobiernos afines a Beijing.
Entre los ejemplos representativos de ello se pueden mencionar
los 20 millones de francos suizos que en 1956 el gobierno chino, en
efectivo, proporcionó al gobierno del presidente Nasser de Egipto, para
apoyarlo durante la guerra del Canal de Suez. En 1960, las autoridades
chinas otorgaron asistencia a Guinea para construir instalaciones indus-
triales. En 1962 China envió a Mali un contingente de especialistas en

72
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

agricultura, y durante las décadas de los sesenta y ochenta no dejó de


enviar misiones de asistencia técnica en el sector de la salud y de la agri-
cultura a Tanzania, Somalia, Congo, Mali, Guinea, etcétera.
De esta forma, en 1973 los recursos económicos aportados por el go-
bierno chino para financiar su creciente cid llegaron a su nivel máximo
al representar 2.05 % de su pnb (Xiaoyun, 2003, p. 4). A partir de ese
año, y como se mencionó en la primera sección de esta investigación,
en el marco de una política exterior menos proactiva, la ayuda externa
china declinó, hasta llegar al 0.08 % del pnb en 1974 (Xiaoyun, 2003,
p. 4). Sin embargo, a partir de 1978, y como consecuencia de un relan-
zamiento de la política exterior dedicada a reforzar su modernización,
industrialización y crecimiento mediante una renovada reapertura eco-
nómica, la cooperación china volvería gradualmente a ocupar un sitio
privilegiado.
Los antecedentes de apertura económica de China y su cada vez
mayor acercamiento a la comunidad internacional tienen sus bases en
las acciones llevadas a cabo por el gobierno de Deng Xiaoping que, con
ideas renovadas y de mayor apertura comercial, decidió implementar
una serie de políticas económicas que buscaban atraer mayores montos
de inversión extranjera directa al país, propiciar un mayor crecimiento
del comercio de China con otros países del mundo y lograr el estableci-
miento de una economía mixta. De esta forma se instrumentaron refor-
mas al sistema económico que permitieron mayor flexibilidad y mejores
condiciones para la inversión extranjera. Un punto de inflexión se pre-
sentó a finales de la década de los noventa, en el marco del convulso en-
torno político y social en China representado por la crisis de Tiananen en
1989. En ese desafiante contexto de configuración de un renovado orden
mundial como consecuencia del fin de la guerra fría, el gobierno chino
aumentaría su activismo en la escena internacional, lo cual, junto con la
creciente internacionalización de sus empresas, induciría a que su coo-
peración internacional aumentase y se ampliase (Woods 2008, p. 1201).
Es, por tanto, con el gobierno de Hu Jintao que se desarrolló la teo-
ría del ascenso pacífico. Cuando Hu Jintao llegó al poder en noviembre
de 2002, el entonces liderazgo chino quería diferenciarse del anterior
gobierno de Jian Zeming. El nuevo gobierno tenía como objetivo des-
mitificar la creciente percepción mundial de que el desarrollo de China
amenazaba el crecimiento económico y la estabilidad de otros países del
mundo, intentando dejar en claro que el objetivo principal del gobierno
chino no era competir con hegemonías existentes o desplazar a otras,

73
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

sino que lo que buscaba el gobierno era llevar a China a un nivel sus-
tentable de desarrollo económico basado en el crecimiento doméstico,
el intercambio comercial internacional y la cooperación internacional
(Liebman (2005, pp. 280-283).
La teoría del ascenso pacífico trajo consigo un nuevo mensaje a
la comunidad internacional de fomento a la colaboración global en el
marco de la creciente interdependencia económica y política. La ad-
hesión de China a la omc en 2001 había reforzado la confianza en los
mercados internacionales y mostraba que el gobierno chino tenía el
interés genuino de acercarse a la comunidad internacional y coadyuvar
a homogeneizar la economía china con los principios de la legislación
comercial internacional. De acuerdo con Xulio Ríos, el gobierno chino
y círculos académicos intentaban a toda costa que el país no fuera visto
como un peligro para el naciente sistema multipolar de posguerra fría,
sino como un país propenso a practicar la cooperación internacional
(Ríos, 2007, p. 186).
El gobierno de China trataba de evitar también que el proceso de
desarrollo chino fuera visto por la comunidad internacional como “peli-
groso” para la estabilidad mundial o que China tenía en mente ostentar
poder hegemónico en la posguerra fría. Zheng Biyang, un destacado
analista de la teoría del ascenso pacífico, señala en ese sentido que con
estos preceptos “China dejaba entrever que no buscaba ser poder hege-
mónico o tener injerencia en asuntos internacionales [sino que] busca
un nuevo orden mundial que se logrará únicamente a través de reformas
consensuadas y la “democratización” de las relaciones internacionales.
Es decir, según esta postura el desarrollo de China depende de la paz
mundial, una paz que el gobierno de China ayudará a propiciar” (Biyang
Zheng, 2014).
En el 2005, el gobierno chino emitió el documento “China’s Pea-
ceful Development Road”. El documento es clave para contextualizar
los objetivos del gobierno chino en el plano internacional ya que, por
primera vez y de manera oficial, el país asiático define, como uno de sus
objetivos básicos en política exterior, lograr un ambiente de cooperación
a través del desarrollo económico. De acuerdo con esta perspectiva, el
documento señala que

el mundo está evolucionando a un ambiente multipolar y la globalización


económica está ganando terreno. El mundo enfrenta cambios históricos, los
países deben compartir oportunidades que se presentan y afrontar retos en

74
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

común. Paz y cooperación son componentes esenciales de este nuevo entor-


no. El mundo se mueve hacia la multipolaridad, países con diferentes ideolo-
gías y sistemas económicos son cada vez más interdependientes y comparten
un destino común. Existen cada vez más problemas globales y si no se re-
suelven en un ambiente de cooperación internacional, el mundo puede sufrir
consecuencias graves (China’s Peaceful Development Road, 2014).

Como veremos a continuación, es sobre todo durante los gobiernos de


Hu Jintao y Xi Jingpin cuando la ci se vuelve un tema central para la
política exterior china, indistintamente de sistemas económicos e ideo-
logías políticas.
Como se ha señalado de forma oportuna, China, como otros paí-
ses, recurre al ejercicio de la ci para lograr objetivos específicos en su
agenda internacional. Al respecto, es frecuente encontrar que varios paí-
ses ponen en marcha ambiciosas políticas de ci de forma coincidente
con sus intereses más apremiantes desde la perspectiva geoestratégica
mediante la instrumentación de múltiples proyectos, programas y aso-
ciaciones de colaboración con países prioritarios, bajo criterios y proce-
dimientos afines a los propósitos de política exterior de sus practicantes
(Prado y Velázquez, 2013, p. 62). Lo anterior significa que, con base
en los intereses nacionales chinos apoyados por su política exterior, su
cid estaría dirigida a aquellos países ubicados en regiones geoestraté-
gicamente prioritarios en donde la sinergia de intereses políticos y eco-
nómicos es evidente. De esta forma, la cooperación china consiste en
un elemento subsidiario e, inclusive, legitimador, de la política exterior
china, definida básicamente por sus intereses políticos y económicos en
terceros países y regiones.
Ante este panorama, a partir de 1991 la cid no ha dejado de aumen-
tar en términos brutos. Aunque, como se ha dicho, no existe información
clara sobre los montos de cid china,4 según estimaciones de New York
University, la ayuda exterior china pasó de 51 millones de dólares en
1991 a 25 098 millones en 2007.

4
Como lo señala Ken Miller, “China le da un tratamiento a la información sobre los
montos y beneficiarios de su ayuda externa como si se tratase de secreto de Estado”
(Miller, 2010, p. 105).

75
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Tabla 1
Estimaciones de montos totales de ayuda exterior china, 2002-2007
Año Millones de dólares
2002 51
2003 1 482
2004 10 485
2005 10 106
2006 27 518
2007 25 098
Fuente: Thomas Lum et. al., “China´s Foreign Activities in Africa, Latin America, and
Southeast Asia”, CRS Report on Congress, Congressional Research Service, Washing-
ton D.C., 2009, p. 6.

En ese mismo periodo, 53 % de la ayuda reportada consistió en apoyos


para la inversión, 42 % a préstamos en condiciones favorables, mientras
que subvenciones y cancelaciones de deuda ocuparon 5 % del total.

Tabla 2
Estimaciones de ayuda exterior china por rubro, 2002-2007

Fuente: Thomas Lum et. al, “China´s Foreign Activities in Africa, Latin America, and
Southeast Asia”, crs Report on Congress, Congressional Research Service, Washington
D.C., 2009, p. 6.

De ahí que el caso chino coincida con los postulados de Quadir,


quien señala que los programas de css de los países emergentes son re-
currentemente sustentados en intereses nacionales de perfil económico

76
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

y político (Quadir, 2013, p. 328). En esa lógica, las referidas actividades


son proyectadas de forma escalonada conforme a la prioridad geoestra-
tégica de determinadas regiones y países con respecto a los propósitos
del proveedor en cuestión. Lo anterior revela que, al menos desde esta
perspectiva, la css, y en particular la de China, no se diferencia del todo
con respecto a la colaboración Norte-Sur, en el sentido de que ambas,
si bien son formuladas como efecto de múltiples motivaciones, en el
fondo responden a propósitos internos supeditados a las preferencias es-
paciales condicionadas por una especie de mélange de proximidad geo-
gráfica, nexos históricos, políticos, económicos, culturales y solidarios
(Prado y Velázquez, 2013, p. 111).
Muestra de ello es la colaboración que otorga China a sus respecti-
vos beneficiarios. Más allá de preceptos desarrollistas, se sustenta, sobre
todo, en criterios políticos y comerciales definidos al amparo de su po-
lítica exterior, lo cual conlleva a que, desde este parámetro de análisis,
la colaboración exterior china se asemeje más bien a un perfil de cola-
boración Norte-Sur que a los previamente referidos esquemas Sur-Sur.
Un factor importante para explicar esta tendencia es que el gobierno
chino no usa como criterio para otorgar asistencia el tipo de gobierno o
sistema político o económico de los países receptores de la ayuda, sino
que indistintamente coopera con países democráticos, dictaduras, semi-
dictaduras, países socialistas, etcétera.
En ese sentido, si se considera que el comercio de China con África
ha crecido dramáticamente al punto que China se ha convertido en el
tercer socio comercial de África después de Estados Unidos y Francia,5
lo cual ocasiona que el continente africano, rico en materias primas ne-
cesarias para la industrialización del dragón asiático y a su vez gober-
nado por regímenes débiles, con enormes necesidades en términos de
reconocimiento externo, financiación y capacidades técnicas y tecnoló-
gicas, haya generado un atractivo caldo de cultivo para que la generosa
colaboración internacional china germine y crezca.
Tales intercambios comerciales, que en buena parte se explican por
las crecientes importaciones chinas de petróleo desde Sudán y otros paí-
ses (Woods, 2008, p. 1201 y 1215), han inducido a que, por ejemplo, en
2006 se contabilizaran más de 600 proyectos chinos de infraestructura

5
De hecho, en los años noventa el comercio sino-africano creció 700 %, mientras que
de 2002 a 2003 el comercio entre China y África se duplicó llegando a 18.5 billones.
(Woods, 2008, pp. 1201 y 1215).

77
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

en África, y financiamiento por parte del Eximbank chino por 12 mil


millones de dólares, lo cual supera a toda la ayuda occidental en el con-
tinente (Woods, 2008, pp. 1201 y 1215).
A este respecto, es menester señalar que, en 2009, 45 % de la asis-
tencia externa china se haya ubicado en África, 32 % en Asia, 12.7 % en
Latinoamérica, 4 % en Oceanía y 4.4 % en otras regiones sin especificar.

Gráfico 1
Ayuda exterior china por regiones, 2009

Fuente: Xinhuanet, “China’s Foreign Aid”, http://www.xinhuanet.com/english/

Por mencionar una experiencia con respecto a la vinculación de la ayuda


externa de China a África como medio para satisfacer intereses priori-
tarios de dicho país, es importante recordar el crédito de 2000 millones
de dólares de China a Angola en 2004, dedicados a la renovación de
vías ferroviarias, caminos, ampliación de fibra óptica y exploración de
petróleo. El pago de dicho crédito fue garantizado mediante un contrato
de venta preferencial de petróleo para suministrar de combustibles la
industria china (Barry & Yan, 2007, p. 86).
En términos de condonación de deuda, como se ha dicho, otra mo-
dalidad de colaboración china, algunas estimaciones conservadoras se-
ñalan que China ha otorgado unos 3500 millones de dólares en 44 países
beneficiarios, de los cuales 31 son africanos.
Por su parte, en Asia, entre otras actividades, el Eximbank chino ha
proveído 75 % de los mil millones de dólares para construir el nuevo
puerto de Hambantota en Sri Lanka, aportando al financiado la cons-

78
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

trucción de vías de ferrocarril en Nepal y, de nueva cuenta, invirtiendo


en la construcción y renovación de puertos en Bangladesh, Myanmar y
Pakistán (Miller, 2010).
Con respecto a la cooperación china con América Latina y el Cari-
be, es importante señalar que a partir de 2012, a la luz de la actividad
comercial entre sí, el cual de 2001 a 2011 ha registrado un incremento
superior a 30 %, ascendiendo a 241 500 millones de dólares en 2011,
Beijing anunció su interés de aumentar sustancialmente sus vínculos y
cooperación con sendas regiones.
En este sentido, la visita del primer ministro Wen Jiabao a la cepal
en junio de 2012, en donde propuso cuatro ejes de acción para incremen-
tar los nexos y colaboración entre China y Latinoamérica y el Caribe, es
representativa del renovado interés de las autoridades chinas de mejorar
el comercio y, tras éste, su cooperación con ambas regiones.
Como se muestra en el siguiente cuadro que sintetiza la referida pro-
puesta, el incremento de la relación política, la asistencia financiera del
orden de los 15 000 millones de dólares (más que lo que el cad da a la
región en 2012) y la cooperación técnica en materia agrícola y cultural,
conforman los principales ejes de la referida iniciativa china.

Cuadro 4
Propuestas por parte de China a Latinoamérica para ampliar y profundizar
la cooperación entre ambas partes, anunciadas en la cepal,
Santiago de Chile, 2012 (síntesis)
1. Profundizar la cooperación estratégica entre China y América Latina y el Caribe
sobre la base de la confianza política mutua.
2. Establecer un mecanismo de diálogo periódico a nivel de canciller entre China y la
troika de la celac.
3. Ensanchar los intereses comunes de China y la región, con énfasis en la cooperación
económica y comercial. Crear el Fondo de Cooperación China-América Latina y el
Caribe, al cual instituciones financieras chinas aportarán como primer paquete 5000
millones de dólares. El Banco de Desarrollo de China liderará el otorgamiento de
una línea de crédito especial de 10 000 millones de dólares, destinada a promover la
cooperación en la construcción de infraestructuras, incluyendo ferrocarriles, carre-
teras, puertos, centrales y redes eléctricas e instalaciones de telecomunicación, entre
otros sectores que tienen una estrecha vinculación con la producción y el bienestar
de nuestros pueblos.

79
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

4. Salvaguardar la seguridad alimenticia de China y la región tomando como soporte


la cooperación agrícola. Planeamos instalar en ella entre 5 y 8 centros de investiga-
ción y desarrollo en ciencia y tecnología agrícola, parques demostrativos de agroin-
dustria y zonas de inversión y desarrollo agrícolas. Haremos esfuerzos por lograr
que de aquí a 5 años, haya un intercambio de 500 expertos y técnicos agrícolas, y el
comercio de productos agrícolas supere los 40 000 millones de dólares.
5. Incrementar la amistad entre los pueblos de China y América Latina y el Caribe
tomando como nexo el intercambio en lo cultural y humano. El gobierno chino
apoya la creación de centros de la cultura china en la región, y otorgará 5 000 becas
para estudiantes latinoamericanos y caribeños en el próximo quinquenio. Además,
la parte china propone la creación del Foro de Innovación Científico-Tecnológica
China-América Latina y el Caribe.
Fuente: cepal, “Primer Ministro de China propuso en la cepal foro de cooperación de
alto nivel con América Latina y el Caribe”, comunicado de prensa, Santiago, 26 de junio
de 2012.

En realidad este mensaje conforma un paso más con respecto a la ya


prolífica interacción entre China y Latinoamérica. Por señalar tan sólo
algunos ejemplos, se puede mencionar que China ha prestado 10  000
millones de dólares a la empresa brasileña Petrobras y 20 000 a Vene-
zuela, préstamos que serán reembolsados en forma de petróleo. De igual
forma, el citado gobierno asiático ha prestado 10  000 millones a Ar-
gentina para el mejoramiento de sus trenes subterráneos y ferrocarriles.
En Surinam, China ha prometido invertir 6 000 millones de dólares en
un puerto de aguas profundas y una carretera para facilitar el comercio
entre ambos países China (Abdenur y Marcondez, 2013).
En este orden de ideas y en cuanto a la condonación de deuda, baste
decir que en 2006 China canceló la deuda de Guyana, que debía pagarse
en 2004, y la de Bolivia, que vencía en 2007 (Abdenur y Marcondez,
2013, p. 77).
Lo anterior conlleva a que entre 2005 y 2010, los bancos estata-
les chinos prestaron 75 000 millones de dólares a la región —más que
el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco
de Exportaciones e Importaciones de Estados Unidos (Abdenur y Mar-
condez, 2013, p. 71)—, lo cual induce a que “la escala de la propuesta
demuestra que la cooperación china podría cambiar el ámbito de la asis-
tencia para el desarrollo en alc de modo similar a lo que ya ha sucedido
en África” (Abdenur y Marcondez, 2013, p. 71).
Para dimensionar los referidos aproximados montos totales de la
ayuda externa china con respecto a los cálculos realizados a este res-

80
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

pecto por parte de otros países emergentes con política exterior activa, a
continuación se recurre a información de los otros países bric y México.
Como puede apreciarse, China sobrepasa, con creces, a India, Brasil,
Sudáfrica y, por supuesto, a México, lo que una vez más denota el cre-
ciente peso de su ayuda externa como instrumento de soft power de su
política exterior.

Cuadro 1. Estimaciones de recursos destinados a la cooperación


internacional para el desarrollo por parte de los brics y México, 2009
Millones % PIB
de dólares EEUU
País Estimación Estimación Estimación Estimación
mínima máxima mínima máxima
China 1 500 25 098 0.04 0.71
India 488 2 171 0.04 0.71
Brasil 356 4 000 0.03 0.30
Sudáfrica 109 475 0.04 0.17
Rusia 785 0.12
México6 104.9 0.01
Fuentes: con base en Julie Walz, Vijaya Ramachandran, “Brave New World. A Literature
Review of Emerging Donors and the Changing Nature of Foreign Assistance”, Center
for Global Development, Working Paper 273, Washington, D.C., 2011, p. 7.6

¿Cómo es que China utiliza su ayuda externa como un instrumento


de soft power afín a sus propósitos de política exterior? ¿Es que Chi-
na cumple cabalmente con aquellas normas y principios de la cid en
­general, así como con los principios de la css y de sus propias norma-
tivas anteriormente expuestas? Y, ¿cuál es el impacto de este tipo de
apoyos con respecto a la aún endeble gobernanza de la ci? Estos y otros
planteamientos son analizados en la siguiente sección de este estudio.

6
Ésta es la cifra preliminar que México reportó para el año 2009, aunque cuantificacio-
nes más precisas y públicas elevan la cuantía para el año 2011 y 2012 a 268 672.379
millones de dólares y 277 073.093 millones de dólares, respectivamente (Amexcid,
2014). A este respecto, la ayuda exterior proveída por la República Popular China a
países africanos con el fin de “sensibilizarles” para conceder su voto a favor de dicha
iniciativa fue fundamental. De hecho, 26 de los 76 votos a favor de la rpc provinieron
de países africanos, quienes habían recibido algún tipo de ayuda por parte de dicho país
(Mawdsley, 2012, p. 55).

81
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El impacto de la Cooperación Sur-Sur china: ¿el dragón rojo versus la


gobernanza global de la cooperación internacional para el desarrollo?

La ci procura regularse mediante ciertas directrices y normativas, debi-


do a que su lógica y criterios de asignación suelen ir más allá del plano
solidario puesto que, al ser un instrumento de política exterior, responde
a intereses por parte de quien la ofrece, pretendiendo converger, ya sea
en un nivel mayor o menor, con respecto a los receptores. Lo anterior in-
dica que la cid es un eminente instrumento político (Keohane, 2005, p.
51), en cuyo ejercicio, al no existir plena convergencia entre las partes,
se echa a andar el recurso de la condicionalidad de la ayuda. La condi-
cionalidad de la ayuda es una estrategia recurrentemente utilizada por
los donantes dado que, cuando se concede ayuda a un tercero, existen
requisitos previos o posteriores inherente a tal ejercicio que el beneficia-
rio debe cumplir (Rodríguez-Carmona, 1996, p. 151).
Lo anterior es relevante, ya que la ayuda al desarrollo, a través de la
condicionalidad, históricamente ha sido —y continúa siendo— un ins-
trumento de los donantes, sean éstos del Norte o del Sur, para obtener
determinados intereses. Es decir, la condicionalidad no es un fin en sí
mismo, sino un medio (instrumento político o de poder) para el logro de
determinados objetivos establecidos por el donante (Stokke, 1994, p. 2).7
El asunto es que durante guerra fría los donantes tradicionales se ca-
racterizaban por no explicitar o formalizar públicamente ni los objetivos
de la condicionalidad ni las condiciones precisas que los receptores de-
bían acatar para estar en condición de continuar recibiendo apoyo exter-
no (odi, 1992, p. 1). Sin embargo, frente al final de la contención bipolar
debido al triunfo de Occidente y la subsiguiente reconfiguración de las
prioridades y la agenda global, se presentó una transformación cualita-
tiva en la lógica del funcionamiento del sistema de ayuda al desarrollo
y de su propia condicionalidad: a partir de la década de los noventa, los
donantes establecieron nuevas condiciones para otorgar ayuda: el fomen-
to a las reformas económicas de corte liberal y, posteriormente, políticas
de los receptores en el sentido de incentivar la democracia, el cuidado de
los derechos humanos, el buen gobierno e incluso cuestiones ambientales
(Crawford, 1996; Robinson, 1994; Olsen, 2000; y Santiso, 2001).

7
Por ello, como lo ha expuesto John P. Lewis, la condicionalidad puede ser definida
como “una oferta de donación de determinados insumos, con la finalidad de influenciar
las políticas del receptor” (Lewis, 1993, p. 41).

82
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Estas nuevas regulaciones, consagradas en cláusulas democráticas,


fueron adoptadas en diversos acuerdos de cooperación que, junto con
otra serie de nuevas normas y directrices que la cid debería atender (en
buena medida establecidas por la ocde y sus países miembros), forman
parte de la denominada “nueva arquitectura de la cid”, equiparable al
fomento de un esquema más avanzado de gobernanza global.
Y es aquí precisamente a donde se pretendía llegar: la ayuda exterior
china, acorde con sus lineamientos de política interna y con las directri-
ces de su política exterior, se ha mantenido al margen de los referidos
esfuerzos de países desarrollados, Banco Mundial, fmi y ocde a favor
de una mejor —y más regulada (al menos desde una perspectiva del
Norte)— gobernanza de la ci global. En menos palabras, la ci provista
por China se ha diferenciado de la que ofrecen los países miembros del
cad de la ocde y otras instituciones multilaterales al amparo de la nueva
arquitectura de la ayuda en términos de no condicionar sus apoyos al
preceptor a la instrumentación de reformas económicas estructurales,
así como promover la democracia, los derechos humanos y mejores cá-
nones de gobernabilidad.
Éste es el principal, digamos, aid appeal de la ayuda exterior china,
­es­trategia que, de forma coherente con sus principios sobre la ayuda
económica y asis­tencia técnica y de la css, pretende distinguirse —y
competir— en el universo de la oferta y la demanda de la cid global.
Ahora bien, lo anterior en ningún sentido significa que la ayuda externa
china carezca de condicionalidad. Por el contrario, lo que ocurre es que
China recurre a ciertos ejercicios de vinculación política de su colabo-
ración que son distintos a la condicionalidad convencional propugnada
por Occidente. Para el caso chino, su condicionalidad está dirigida a ase-
gurarse réditos económicos y políticos, definidos con base en su interés
nacional, en varios casos en sentido distinto o hasta contrario respecto al
respeto universal a los referidos valores occidentales. ¿Cuáles son esos
réditos económicos y políticos?
Por un lado, utilizar su ayuda internacional en su dimensión de soft
power para continuar abriendo mercados en terceros países y, por el
otro, para complementar o no utilizar otros instrumentos “más duros” de
la política internacional china (como las amenazas o las sanciones), con
miras a facilitar el logro de objetivos definidos de su política exterior.
De esta forma China se ha dedicado a ofrecer cooperación de forma
preferencial a aquellos países que Estados Unidos y la Unión Europea
han presionado o sancionado por no respetar los referidos preceptos

83
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

d­ emocráticos, de derechos humanos y de “buena” gobernanza. La oferta


representa, para los países que reciben la ayuda, una muy valorada op-
ción para diversificar sus relaciones y no doblegarse frente a los cánones
del norte en materia de gobernanza global, los cuales, desde su visión,
atentan contra su dignidad y soberanía nacional.
Por su parte, mediante esta vía China, aprovechando la retirada de
sus más cercanos donantes competidores, está consiguiendo penetrar
aún más sus mercados y afianzar alianzas políticas, independientemente
del perfil democrático o de derechos humanos de sus respectivos socios.
Uno de los ejemplos más representativos son los más de 70 proyectos
conferidos a Cuba (a sólo 11 millas de Estados Unidos y exportadora de
azúcar) en las áreas de salud, agricultura, educación y exploración de
petróleo. En la última visita a La Habana de Guo Jinlong, miembro del
Politburó del Partido Comunista en el 2013, Cuba y China suscribieron
varios documentos de cooperación en las áreas de energía, transporte,
turismo y biotecnología. Asimismo se firmó un memorando de entendi-
miento que promoverá la cooperación entre empresas de los dos países
y un protocolo que abrirá la posibilidad de introducir nuevas tecnologías
para el transporte automotriz en la isla. Se firmaron también acuerdos
para producir envases de vidrio en la isla y sobre creación de empresas
mixtas cubano-chinas para la construcción, explotación y comercializa-
ción de complejos turísticos con instalaciones de golf, en La Habana y
la provincia de Pinar del Río (“Cuba-China firman cooperación econó-
mica”, 2013).
En esta misma línea es emblemática la asistencia técnica, financiera
y militar china al régimen del dictador Robert Mugabe en Zimbabue,
incluso vetando en el Consejo de Seguridad la imposición de sancio-
nes a dicho país del África austral. Sobre este aspecto sobresale que en
el marco de la contienda electoral en Zimbabue de 2013, China apoyó
financieramente a su aliado Robert Mugabe (quien ha monopolizado el
poder en ese país desde su independencia en 1980), ofreciendo mil ca-
misas a favor del partido oficial, generosa “ayuda electoral” otorgada
por un país no democrático al referido dictador africano, sancionado por
Estados Unidos, Reino Unido, la ue, la Commonwealth y el fmi, preci-
samente por mantenerse en el poder de manera ilegítima.
No hay que olvidar que China es el principal inversionista en dicho
país del África austral. Recibe del país asiático cerca de 2000 millones
de dólares de créditos, no condicionados, a cambio de generosas con-
cesiones mineras a favor de las empresas extractoras chinas. Por cier-

84
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

to, el resultado de las más recientes elecciones dieron como ganador al


presidente / candidato. Tras ello se prevé que la ayuda china a este país
aumentará de manera inversamente proporcional respecto al incremento
de sanciones impuestas por Occidente tras estas fraudulentas elecciones.
Después de la visita de Xi-Jinping a Zimbabue en 2013, el vice-
primer ministro de China Wang Yang volvió a viajar a dicho país del
África austral en donde reiteró que valora profundamente la amistad
tradicional con Zimbabue. En esa oportunidad Wang mencionó que su
visita era un seguimiento del viaje del presidente chino Xi-Jinping a
África a principios de 2013 y debía ser interpretada como una muestra
para sumarse a los esfuerzos de la población de Zimbabue para impulsar
la cooperación entre ambos países en todas las áreas, a fin de lograr un
“mayor progreso”. Además de que la cooperación bilateral entre ambos
países se ha ampliado mucho en años recientes, cabe subrayar que en
2013 el comercio entre sí superó los 1000 millones de dólares (“Nueva
dirigencia china valora amistad con Zimbabwe”, 2013).
Sudán es otro Estado que ha sido asistido por Beijing de múltiples
maneras, naturalmente a cambio de venta permanente y a bajo precio de
petróleo. Por ello, no es de extrañarse que el gobierno chino apoye irres-
trictamente el régimen de Omar al Bashir, quien tiene orden de captura
dictada por la Corte Penal Internacional, acusado por crímenes de lesa
humanidad.
En síntesis, ciertamente la cid china no está desinteresada política-
mente. Esa ayuda le genera numerosos dividendos políticos, como el
apoyo africano y de otros países asiáticos y latinoamericanos en temas
que van desde el orden económico en los foros comerciales multilate-
rales (como conseguir el estatus de economía emergente en el seno de
la omc) hasta en el escenario político (persuadiendo a los beneficiarios
de su cooperación a no criticarle en foros multilaterales en el ámbito de
los derechos humanos). Es decir, si China tuviese un enfrentamiento con
Occidente en foros multilaterales, los Estados africanos y sus beneficia-
rios de ayuda externa muy probablemente se comportarían como aliados
de Beijing (Barry & Yan, 2007, p. 86).
Otra manera en que China condiciona su ayuda externa consiste en
ofrecer este tipo de apoyos a cambio de que los países receptores dejen
de mantener relaciones diplomáticas con Taiwán, a efecto de establecer-
las con Beijing. Esta estrategia ha sido utilizada desde décadas atrás en
diversos países: en años recientes Latinoamérica ha sido un escenario
particularmente activo en este sentido.

85
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La condicionalidad de la ayuda china a Taiwán ha conseguido que


en 2004 Dominica cambiase su reconocimiento a favor de Beijing y, tras
ello, el país caribeño comenzó a recibir generosos apoyos del país asiá-
tico continental. La misma estrategia fue aplicada en Granada un año
después y en 2007 ocurrió lo mismo con Costa Rica. En este sentido,
el caso costarricense, explicado con mayor detenimiento en el siguiente
cuadro, es particularmente significativo por la dimensión del uso polí-
tico y condicionado de la ayuda exterior de la República Popular China
para conseguir sus propósitos en la escena internacional.8

8
Recientemente y de forma paralela, China ha tratado de acercarse a Taiwán de manera
bilateral, utilizando también mecanismos de cooperación. Es interesante analizar esta
dinámica, ya que el objetivo de China de lograr mayor presencia en Taiwán lo realiza a
través de vínculos, mecanismos de presión con otros países, etcétera, pero también de
manera bilateral con la isla. En este orden de ideas, Xulio Ríos divide la política exterior
china a Taiwán en tres etapas en los últimos doce años:
1) 2002-2005: Cripto-independentismo y confrontación.
2) 2005-2008: Promoviendo el nuevo rumbo.
3) 2008-2012: Estrategias oblicuas y unificación de hecho.
La etapa de acercamiento y búsqueda de unificación comienza por “el giro de 180
grados que el kmt imprimió en la política taiwanesa, en correlación con la nueva política
continental impulsada por Hu Jintao a partir de 2005”. Es apartir de esta etapa, de acuer-
do con Ríos, cuando comienza a consolidarse la estrategia de cooperación de China y
Taiwán. “En noviembre de 2008 Chen Yunlin, principal negociador continental, visita
Taiwán y se logra la firma de cuatro acuerdos en materia de comunicaciones y seguridad
alimentaria, se institucionalizó una voluntad de cooperación. Además se habló sobre el
libre cruce de aviones y embarcaciones por el Estrecho de Taiwán de manera directa.
La creación de una ruta aérea entre Taipei y Shanghai sería la primera, poniendo fin a
una situación que arrancaba de 1949 y que preceptuaba el paso obligatorio por un tercer
lugar.” (Ríos, 2012).
Sobresale tambien el acercamiento que se dio entre los dos países en el marco del
Foro Económico, Comercial y Cultural organizado por el pcc y el kmt donde se con-
sensuaron medidas y políticas para responder a la crisis financiera y abrir nuevas opor-
tunidades de negocio e inversión a los empresarios isleños. Otras medidas adicionales
(todas en el terreno económico) fueron las siguientes: “La Bolsa de Taipei se abría a los
inversores institucionales continentales, aunque con algunas restricciones para evitar
que se pudieran hacer con el control de las sociedades insulares, elevándose el límite del
importe de las inversiones taiwanesas en las bolsas chinas (pasando del 40 al 60 % de
su capital neto) […] se facilitó el acceso de Taipei a instancias como el Acuerdo mul-
tilateral sobre los mercados públicos de la omc (Organización Mundial del Comercio),
bloqueado desde hacía seis años, permitiendo también la participación con derecho a
voto en la Agencia de Cooperación y de Información para el Comercio Internacional,
donde participaba como observador desde 2007, o facilitando la asistencia de científicos
taiwaneses a las reuniones de expertos de la oms. Otro acuerdo firmado se refiere a la
gestión y supervisión bancaria, que permitiría, entre otros, el establecimiento respectivo
de sucursales bancarias. Por otra parte, China formalizó un ingente pedido de productos

86
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Cuadro 2
La ayuda exterior de China a Costa Rica
Costa Rica, un país sin ejército y con una tradición de impulsar el respeto universal de
los derechos humanos, en 2007 aceptó la solicitud por parte de la República Popular
China para establecer relaciones diplomáticas con Beijing y, en consecuencia, rom-
perlas con Taiwán. Como efecto de tal viraje, en 2011 el gobierno chino, tal como ha
hecho con diversos países africanos, en el marco de su ayuda exterior provista a sus
aliados más cercanos, construyó un monumental estadio de futbol en San José para
35 000 espectadores. El costo de este “regalo”, construido por la por la empresa china
Anhui Foreign Economic Construction, se calcula que superó los 100 millones de
dólares; la obra se construyó integralmente con cemento, acero, arquitectos y trabaja-
dores chinos, es decir, sin utilizar insumos y capacidades locales, aumentando el costo
de la obra de exorbitantemente.
El nuevo Estadio Nacional es considerado el más moderno de Centroamérica, el
cual cuenta con oficinas para 32 federaciones deportivas, pantallas gigantes de televi-
sión, museo deportivo, pista de atletismo y salas para tenis de mesa, esgrima y ajedrez.
El nuevo recinto deportivo abrió sus puertas con un partido amistoso de futbol entre
la selección de Costa Rica y de China, con un resultado, incluso, diplomáticamente
correcto (2-2) y con un concierto ofrecido por la cantante Shakira, auspiciado por el
gobierno chino.
En su mensaje durante la ceremonia de inauguración, el representante chino seña-
ló que el estadio “fortalece nuestra amistad y establece la dirección de las relaciones
de cooperación y comercio entre Costa Rica y China”, en referencia al acuerdo de
libre comercio entre ambos países firmado poco después del citado evento.

agrícolas a Taiwán (por importe de 1 250 millones de dólares estadounidenses hasta


finales de 2010)” (Ríos, 2012).
De la misma forma Taiwán ha tratado de acercarse a China. El primer ministro
Wu Den-yih, vicepresidente taiwanés, anunció en el Foro Boao para Asia que “deben
darse tres condiciones para pensar en una apertura de negociaciones a este nivel entre
China y Taiwán: sinceridad y buena voluntad de ambas partes, consenso a nivel interno
y apoyo de la ciudadanía. Pese a que las condiciones aún no se cumplen al cien por
ciento, el acercamiento entre China y Taiwán se ha intensificado. A valoración positiva
de los resultados de los acuerdos comerciales, se ha sumado la apertura de cada vez más
sectores de la isla (infraestructura, servicios y manufactura) a las inversiones de la parte
continental. Las inversiones de China se multiplicaron por cuatro en la primera mitad
del año llegando a 122 17 millones de dólares con un incremento de 464 % respecto al
mismo periodo del año anterior. Se firmó un acuerdo sobre la protección de las inver-
siones y otro sobre cooperación aduanera, mientras se avanza en el de cielos abiertos,
cultura, liquidación de divisas, comercio de mercancías y servicios, etc.” (Observatorio
de la Política China, 2013).
Finalmente, en junio del 2010 China y Taiwán finalmente firmaron un acuerdo de
cooperación económica que implica sobre todo regular las reducciones arancelarias, el
acceso a los mercados, la protección de las inversiones y la cooperación económica en
áreas como la propiedad intelectual y transferencia de tecnología.

87
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

De igual forma, a cambio de este viraje diplomático, la República Popular China com-
pró 300 millones de dólares en bonos soberanos de Costa Rica, mientras que a partir
de 2007 se han formado múltiples convenios de cooperación bilateral, entre los que
destacan los siguientes:
Addendum al Convenio de Cooperación entre la Promotora del Comercio Exterior
de Costa Rica y el Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional
(73,3 Kb).
Addendum al Convenio de Cooperación entre el Consejo Chino para el Fomento del
Comercio Internacional (ccpit) y la Promotora del Comercio Exterior de Costa
Rica (Procomer) (186 KB).
Joint Venture Agreement between Refinadora Costarricense de Petróleo S.A. and
cnpc International Ltd. (357 Kb).
Framework Cooperation Agreement between Refinadora Costarricense de Petróleo
S.A. and China National Petroleum Corporation (494 KB).
Convenio de Cooperación Económica y Técnica entre el Gobierno de la República de
Costa Rica y el Gobierno de la República Popular China (108,1 KB).
Convenio de cooperación entre el Instituto del Servicio Exterior Manuel María de
Peralta del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República de Costa
Rica y la Universidad de Relaciones Exteriores del Ministerio de Relaciones Ex-
teriores de la República Popular China (3 MB).
Memorandum of Understanding for Donation of E-education Network Equipment
(231 KB).
Acuerdo de cooperación cultural entre el Gobierno de la República de Costa Rica y el
Gobierno de la República Popular China (283,5 KB).
Agreement between The Confucius Institute Headquartes and The University of Costa
Rica for the establishment of The Confucius Institute at the University of Costa
Rica (86,8 Kb).
Development Finance Cooperation Agreement between China Development Bank
and National Bank of Costa Rica (1,6 MB).
Agreement of Science and Tecnology Cooperation between Ministery of Science
and Tecnology of Costa Rica and Chinese Academy of Agricultural Sciences
­­(24,8 Kb).
Memorandum de entendimiento para el establecimiento de un mecanismo de consul-
tas políticas entre el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República
de Costa Rica y el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular
China (124,1 KB).
No sobra señalar que tras este cambio de relaciones diplomáticas de Taiwán hacia
Beijing, Costa Rica dejó de ejercer críticas en contra de China en diversos foros mul-
tilaterales en materia de derechos humanos, dejando atrás una histórica tradición que
caracterizó a la otrora política exterior del país centroamericano.
Fuente: elaboración propia.

Lo interesante es que si bien la css china consiste en un ejercicio


altamente condicionado respecto a determinados objetivos políticos y
económicos dictados por sus autoridades, la percepción generalizada en

88
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

los países beneficiarios se decanta por la inexistencia de requisitos one-


rosos impuestos por Beijing. Por ejemplo, el presidente de Venezuela,
Hugo Chávez, tras aceptar un préstamo chino de 20 000 millones, con-
trastó la asistencia china con la ayuda de los países del Norte, diciendo
que el préstamo chino “no tenía nada que ver con los injustos” términos
impuestos por las agencias multilaterales, como el fmi, anteriormente
prestador de Venezuela (Abdenur y Marcondes, 2013, pp. 77 y 78). En
este mismo orden de ideas, un alto mandatario africano, al externar su
opinión sobre la cooperación recibida de China, comentó que “me parece
que China nos trata a nosotros en términos de equidad, mientras que los
países Occidentales nos tratan como objetos” (Woods, 2008, p. 1217).
La razón que puede explicar tales percepciones descansa en la am-
plia aceptación por parte de diversos países apoyados por China en el
denominado Beijing Consensus, que encarna el espíritu de la ayuda chi-
na, en el sentido de no condicionar sus apoyos a preceptos democráticos,
de derechos humanos, buen gobierno, reformas económicas estructura-
les o normas ambientales y, en síntesis, de no aplicar aquellos requisitos
exigidos por el Banco Mundial, el fmi y la Unión Europea encumbrados
en el denominado Washington Consensus.9
Es decir, mediante el Beijing Consensus, la ayuda china está consi-
guiendo erigirse como un nuevo oferente de colaboración Sur-Sur, que
al no aplicar en su propio territorio y no ejercer las condicionalidades
del Banco Mundial y de los donantes tradicionales, se convierte en una
atractiva fuente de apoyo externo. De esta forma, Beijing, al igual que
con sus productos manufacturados, se erige como un oferente de ayuda
externa altamente competitivo, consiguiendo que su modelo de desa-
rrollo nacional y subsiguiente colaboración externa sean altamente va-
lorados en el exterior, en un claro ejercicio de soft power a favor de los

9
John Williamson, economista del Institute for International Economics, en su obra
What Washington Means by Policy Reform? (1990), instituyó el concepto de “Was-
hington Consensus” para referirse a la gama de estrategias de crecimiento y desarrollo
promovidas por las instituciones de Bretton Woods desde la década de los ochenta con
el apoyo de Estados Unidos. El “decálogo” del Consenso que establece los requisi-
tos necesarios para generar desarrollo son los siguientes: 1) disciplina presupuestaria;
2) reorientación del gasto público; 3) reforma fiscal para ampliar la base impositiva;
4) liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; 5) tipo de cambio
competitivo; 6) apertura comercial; 7) liberalización de la inversión extranjera directa;
8) privatización de empresas públicas; 9) desregulación arancelaria; y 10) garantía de
derechos de propiedad (en Bustelo, 2003, p. 1).

89
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

intereses de China y en detrimento de las potencias tradicionales. La


siguiente cita refleja nítidamente tal situación:
En Indonesia, Beijing acordó expandir la conexión eléctrica cons-
truyendo plantas de energía que utilizan tecnología china que requiere
de carbón altamente contaminante; un proceso que ningún organismo
internacional hubiese apoyado por criterios ambientales. En Filipinas,
el Banco Asiático de Desarrollo fue superado por China, que ofreció
menores tasas de interés y amortización y haciendo menos preguntas.
En 2005 Angola suspendió sus negociaciones con el fmi que pretendía
establecer un programa de asistencia para asesorarle en políticas eco-
nómicas, pues China otorgó un préstamo por 2 000 millones sin tantas
exigencias (Woods, 2008, p. 1210). Es más, un reporte británico ha se-
ñalado que la amenaza ideológica más significativa que Occidente ha
enfrentado desde el fin de la guerra fría es, precisamente, el Consenso
de Beijing. (Barry & Yan, 2007, p. 85).
En definitiva, y como se ha visto, si bien los países emergentes suelen
defender la soberanía y la no intromisión en asuntos internos mediante
sus esquemas de ayuda y condicionalidad tradicional, en muchos casos,
como en el chino, existe una condicionalidad geopolítica que acompaña
su asistencia, como requerir apoyo para atender propósitos prioritarios
de su política exterior.
La cooperación china provista bajo estos criterios ha generado muy
importantes implicaciones al sistema tradicional de cid, en el sentido de
distorsionar el endeble conjunto de normativas generales de esta activi-
dad, practicadas bajo el ejercicio de la condicionalidad en el rubro de
la democracia, los derechos humanos y el buen gobierno previamente
explicado. De ahí que “tras aportar una fuente alternativa de ayuda ex-
terna, los países pobres deciden relacionarse en menor medida con paí-
ses occidentales que les exigen diversas condiciones para concederles
ayuda, y solicitando menos préstamos al Banco Mundial y otras institu-
ciones multilaterales, reduciendo a su vez el alcance de tales instancias
para aplicar sus respectivas condicionalidades” (Woods, 2008 p. 1211).
Lo anterior es relevante, dado que la no condicionalidad de la ayuda
exterior china en materia de democracia, derechos humanos y buen go-
bierno está reduciendo la de por sí endeble coordinación, alineamiento,
homologación y, en una palabra, la institucionalización de la cid promo-
vida desde los países desarrollados, la ocde y el cad. Desde otra pers-
pectiva, China, mediante su css está diversificando la oferta de acciones
de colaboración externa, empoderando y liderando la css, así como des-

90
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

centralizando y, de alguna forma, democratizando el viejo sistema de


cid, históricamente dominado por el Norte y los donantes tradicionales.
En síntesis, China está generando una profunda renovación del sis-
tema de cid, lo que evidencia que mientras los donantes convencionales
se han vuelto menos generosos, los donantes emergentes —y en especial
China— son más cooperativos y atractivos.

Conclusiones

Como ha sido argumentado en este capítulo, a imagen y semejanza de


las potencias tradicionales y otros países emergentes, China ha utilizado
su cooperación internacional como un instrumento de política exterior
con miras a satisfacer determinados intereses nacionales, en convergen-
cia con necesidades de países aliados de Beijing. Desde esta perspecti-
va, el análisis de la cooperación china cobra relevancia, ya que el país
asiático es por su tamaño la segunda economía a nivel mundial y los
pronósticos indican que podría convertirse en la primera potencia en
quince o veinte años (Gachúz, 2014).
Desde la década de los sesenta hasta hoy, mediante apoyos para la
inversión, préstamos en condiciones favorables, subvenciones, cancela-
ciones de deuda y asistencia técnica, la cooperación internacional china
ha sido utilizada para contribuir a la obtención de objetivos priorita-
rios enmarcados en la política exterior de este país, en la que desta-
can propósitos políticos (en especial el caso de Taiwán) y económicos
(abastecimiento de energéticos extraídos de países estratégicos). Así, la
cooperación china, como elemento inherente de su política exterior, ha
pretendido consolidarse y contar con características sui generis que, en
principio, deben atender a los referidos ocho principios para la Ayuda
Económica y Asistencia Técnica (a su vez, afines a los principios de la
css), en donde el respeto a la soberanía, la igualdad y la no condiciona-
lidad figuran entre sus premisas más representativas. Si bien se carece
de información clara sobre los montos dedicados a las diversas moda-
lidades de ayuda exterior china, existe cierto consenso en que a partir
de 1991 su cuantía no ha dejado de aumentar significativamente, consi-
guiendo una cifra cercana a 25 000 millones de dólares. África, Asia y
América Latina (en ese orden) son las regiones prioritarias.
Más allá del ámbito solidario de la cooperación internacional, y tal
como ocurre con otros donantes del Norte y países emergentes, China
le confiere una dimensión utilitarista a esta actividad, en el sentido de

91
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

consistir en un mecanismo político no coercitivo diseñado premedita-


damente para atender de forma preferencial a intereses nacionales, en
sintonía con la atención de necesidades de regiones y países prioritarios
para Beijing.
De esta forma, y frente a la pérdida de dinamismo de la cooperación
Norte-Sur, caracterizada por regularse mediante condicionalidades en
materia de democracia, derechos humanos y buen gobierno, la ayuda
externa China ha encontrado en países de diversa índole, y en especial
en aquellos alejados de la órbita de Occidente, un enorme nicho de opor-
tunidad para contribuir a afianzar sus relaciones políticas y económicas.
Así, la cooperación internacional china, al diferenciarse de la
que ofrecen los países miembros del cad de la ocde, está afectando
el proceso de construcción de la gobernanza de la ayuda externa. Ello
básicamente debido a que China, al no establecer las mismas condi-
cionalidades impuestas por el Norte, se erige como un país emergente
particularmente atractivo para diversos países del Sur que no desean
supeditarse a aquellas normativas políticas, económicas e incluso am-
bientales que complican los procesos de asignación de ayuda.
De forma paralela, China condiciona su cooperación internacional
con respecto a otro tipo de comportamientos afines a Beijing: recono-
cimiento político-diplomático y relaciones comerciales ventajosas para
con el hegemón asiático, con miras a atender estos dos objetivos priori-
tarios de su política exterior.
Esos criterios de asignación son los que, conforme se ha visto en
este estudio, han predominado en el ejercicio de la ayuda externa pro-
vista por China a países aliados. Dicha ayuda no suele ser percibida por
los países socios como condiciones onerosas que afecten su soberanía
e intereses nacionales. Lo interesante es precisamente el atractivo que
posee la ayuda externa china —aquí denominado “aid appeal”— la cual,
mediante la amplia aceptación del denominado Beijing Consensus, y en
el más nítido ejemplo de instrumento de soft power (en su dimensión
de estrategia promotora de convergencia de afinidades, consiguiendo
que se valoren y procuren imitar valores y conductas chinas en terceros
países), está consiguiendo erigirse como un nuevo oferente altamente
atractivo de la colaboración Sur-Sur, compitiendo de forma ventajosa no
solamente con la ayuda tradicional de países desarrollados y organismos
financieros multilaterales, sino también con otros oferentes emergentes
de colaboración.

92
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Evidentemente, y como se ha visto en este escrito, dado el uso políti-


co que el gobierno chino le otorga a su ayuda externa, en varias ocasiones
se distancia del cumplimiento de sus principios normativos. Ello aleja a
China de las buenas prácticas de css, asemejándose en consecuencia a
aquellas estrategias practicadas por las potencias tradicionales, situación
que se convierte en el principal reto que enfrenta el país de referencia
para continuar siendo percibido como una atractiva alternativa para los
países en desarrollo.
A ese respecto, a partir de 2012 Latinoamérica constituye una región
revaluada por la política exterior y subsiguiente cooperación chinas, al
grado de que desde ese año, y como un efecto de la creciente interacción
comercial entre sí, la colaboración política, financiera, técnica y cultural
ha aumentado significativamente, y se prevé que este aumento continúe
en años próximos.
En definitiva, la ayuda externa constituye un interesante, versátil y
eficaz instrumento de soft power del dragón asiático, cuyo dinamismo e
impacto han sido brevemente analizados en este estudio y cuyos efectos
y retos en el sistema internacional deberán continuar siendo abordados
conforme al dinamismo de esta actividad de la política exterior china.

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96
El desarrollo militar de China y su impacto
en la política exterior

Juan Carlos Gachúz Maya1

Introducción

Después de un largo periodo de aislacionismo político y económico


(Kissinger, 2012, p. 13), a partir de 1978 el gobierno chino comen-
zó a implementar reformas económicas que buscaban incrementar el
comercio internacional y lograr un proceso paulatino de acercamiento
político a la comunidad internacional. Desde esta perspectiva, el país
ha experimentado diversos cambios en torno a su política exterior, y el
gobierno ha establecido distintas estrategias para dirigir sus relaciones
internacionales con base en objetivos y necesidades políticas y econó-
micas definidas. Si bien la política exterior de China se ha basado en el
concepto de “ascenso pacífico”, en los últimos diez años el país asiático
ha recurrido también al uso del hard power (Nye, 2009, p. 27), y el sec-
tor militar ha crecido exponencialmente en este periodo. La inversión
en el sector militar ha cobrado relevancia como variable estratégica
para explicar la política exterior de China en sus dimensiones regional
e internacional. Este capítulo tiene como objetivo principal analizar los
elementos centrales del desarrollo militar de China durante el gobierno
de Hu Jintao y el gobierno actual de Xi Jinping. Con base en dichos
elementos estudiaremos algunas de las principales acciones que se han
llevado a cabo durante estos gobiernos en materia de desarrollo y ex-
pansión militar, y ­analizaremos cómo este concepto se ha vuelto un

1
El autor agradece a los becarios Paola Varela, Luis Maldonado y Gabriela Stefanoni
por su ayuda en la elaboración de este documento.

97
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

factor clave para lograr un mayor acercamiento político y económico


con Latinoamérica y África.

La teoría del ascenso pacífico y la política exterior


de China en el gobierno de Hu Jintao

Los antecedentes de apertura económica de China y su paulatino acer-


camiento a la comunidad internacional tienen sus bases en las acciones
llevadas a cabo por el gobierno de Deng Xiaoping quien, con ideas reno-
vadas y de mayor apertura comercial, decidió implementar una serie de
políticas económicas que buscaban atraer mayores montos de inversión
extranjera directa al país, propiciar un mayor crecimiento del comercio
de China con otros países del mundo y lograr el establecimiento de una
economía mixta. De esta forma se implementaron reformas al sistema
económico que permitieron mayor flexibilidad y mejores condiciones
para la inversión extranjera.
Es, sin embargo, con el gobierno de Hu Jintao que se desarrolló
la teoría del ascenso pacífico. Cuando Hu Jintao llegó al poder en no-
viembre de 2002, el entonces liderazgo chino quería diferenciarse del
anterior gobierno de Jian Zeming. El gobierno de Hu Jintao tenía como
objetivo desmitificar la creciente percepción mundial de que el desa-
rrollo de China amenazaba el crecimiento económico y la estabilidad
de otros países del mundo y trataba de dejar en claro que el objetivo
principal del gobierno chino no era competir con hegemonías existentes
o desplazar a otras, sino que lo que buscaba era llevar a China a un nivel
sustentable de desarrollo económico basado en el crecimiento domésti-
co, el intercambio comercial internacional y la cooperación internacio-
nal (Liebman, 2005, pp. 280-283).
La teoría del ascenso pacífico trajo entonces consigo un nuevo
mensaje a la comunidad internacional, al menos en el discurso. En el
ambiente de posguerra fría se hacían más importantes los preceptos de
la interdependencia económica y política, y el gobierno de China esta-
blecía con claridad que su política exterior contribuiría a ello. La ad-
hesión de China a la omc en el 2001 había reforzado la confianza en
los mercados internacionales y mostraba que el gobierno chino tenía el
interés genuino de acercarse a la comunidad internacional y coadyuvar a
homogeneizar la economía china con los principios de la legislación co-
mercial internacional (Ríos, 2007, p. 186). De Acuerdo con Xulio Ríos,
el gobierno chino y círculos académicos intentaban a toda costa que el

98
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

país fuera visto como un peligro para el naciente sistema multipolar de


posguerra fría.
Un destacado analista de la teoría del ascenso pacífico, Zheng Bi-
yang, señala en ese sentido que con estos preceptos

China dejaba entrever que no buscaba ser poder hegemónico o tener in-
jerencia en asuntos internacionales, China busca un nuevo orden mundial
que se logrará únicamente a través de reformas consensuadas y la “de-
mocratización” de las relaciones internacionales. El desarrollo de China
depende de la paz mundial, una paz que el gobierno de China ayudará a
propiciar. La primera vez que Zheng empleó el concepto del ascenso pa-
cífico en un foro internacional fue durante la reunión del Foro Bo’ao para
Asia, el 3 de noviembre de 2003.2

En 2005, el gobierno Chino emitió el documento “China’s Peaceful De-


velopment Road”. El documento es importante ya que, por primera vez
y de manera oficial, el país asiático define como uno de sus objetivos bá-
sicos en política exterior el lograr un ambiente de cooperación a través
del desarrollo económico. De acuerdo con esta perspectiva,

el mundo está evolucionando a un ambiente multipolar y la globalización


económica está ganando momentum, el mundo enfrenta cambios históricos,
los países deben compartir oportunidades que se presentan y afrontar retos
en común, paz y cooperación son componentes esenciales de este nuevo
entorno, el mundo se mueve a la multipolaridad, países con diferentes ideo-
logías y sistemas económicos son cada vez más interdependientes y com-
parten un destino común, existen cada vez más problemas globales y si no
se resuelven en un ambiente de cooperación internacional, el mundo puede
sufrir consecuencias graves”. (“China’s Peaceful Development”, 2005)

2
El Foro Bo’ao para Asia es una organización internacional no gubernamental modela-
da de manera similar al Foro Económico Mundial de Davos. Sus reuniones se llevan a
cabo anualmente en la localidad turística de Bo’ao, en la isla de Hainan. Su creación fue
impulsada por la rpc y a su primera reunión, que se realizó en el año 2001, asistieron
27 países de Asia y Oceanía, aunque no excluye líderes de otras latitudes. Funcionarios
europeos y centroasiáticos han asistido al foro. Las principales discusiones conciernen
a temas económicos, de cooperación para el desarrollo y el medio ambiente. “Back-
ground,” Boao Forum for Asia, ([citado el 21 de marzo de 2013]) disponible en http://
english.boaoforum.org/gyltbjjsen/index.jhtml

99
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Sobre todo en los gobiernos de Hu Jintao y Xi Jinping la Cooperación


Internacional para el Desarrollo se volvió un tema central para la políti-
ca exterior china.
El discurso oficial de la teoría del ascenso pacífico, sin embargo,
es puesto en entredicho cuando se analizan otras acciones del gobierno
chino, sobre todo en materia militar. Aun en un ambiente multipolar,
en sólo una década el presupuesto militar chino aumentó más de cinco
veces. Paralelamente el gobierno chino invierte cada vez más en desa-
rrollo tecnológico y armamento militar, desarrollo de drones, sistemas
de espionaje, armas nucleares y el desarrollo de proyectos prioritarios,
como el jet J-20 (fabricado con tecnología exclusivamente china) y el
portaaviones Liaoning. Éstos fueron proyectos centrales en la estrategia
militar del gobierno de Hu Jintao (Deepak, 2014). Esta tendencia de au-
mento exponencial en los gastos militares ha continuado con el gobierno
de Xi Jinping. El presupuesto militar se ha vuelto una prioridad para el
gobierno chino, que proyecta sus fuerzas armadas como elemento de
disuasión y despliegue de poder regional y, como veremos más adelante,
también más allá de sus fronteras.3

3
En el China’s Policy Paper on Latin American and the Caribbean, el primer documen-
to oficial emitido por el gobierno chino para definir su política en Latinoamérica y el
Caribe, se establece puntualmente que uno de los rubros de cooperación entre China y
Latinoamérica será el referente a intercambios militares y cooperación, y señala en ese
sentido que “China llevará a cabo cooperación militar con Latinoamérica y los países del
Caribe. Visitas mutuas y de oficiales militares de los dos lados, así como intercambios de
personal, entrenamiento de personal y mantenimiento de la paz se incrementarán. China
continuará con asistencia y cooperación para el desarrollo del ejército en Latinoamérica
y los países del Caribe. Estos objetivos del gobierno Chino ya están siendo analizados
con detenimiento por el gobierno de Estados Unidos, en un reporte del Congressional
Research Service titulado “China’s Growing Interest in Latin America”. Los autores
afirman que “mientras los intereses de Pekín en la región aparentan ser principalmente
económicos, también tienen una dimensión política y diplomática y pueden tener impli-
caciones considerables a largo plazo para los intereses de Estados Unidos”. Los autores
incluso mencionan que “China está usando a Latinoamérica para retar la supremacía de
Estados Unidos y construir una coalición de naciones del tercer mundo con intereses que
pueden variar de los intereses de Estados Unidos” (Ellis, 2010; China’s Policy Paper on
Latin America and the Caribbean, 2011; y Dumbaugh, Keryy & Sullivan, Mark, 2011).

100
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El desarrollo militar chino en el discurso oficial

El crecimiento exponencial del presupuesto militar chino (véase la grá-


fica 1) ha colocado al país como la segunda economía con mayor presu-
puesto militar dentro de los cinco miembros permanentes del Consejo
de Seguridad y el segundo país con mayor presupuesto militar (157 mil
millones de dólares en el 2012) a nivel mundial, sólo debajo de Estados
Unidos (668 mil millones de dólares en 2012) (véase la gráfica 2). Esta-
dos Unidos considera incluso que los gastos oficiales reportados por el
gobierno Chino son inferiores a los reales. De acuerdo con cálculos del
gobierno estadounidense, el prespuesto militar podría elevarse más de
un tercio de lo reportado oficialmente (véase la gráfica 1).

Gráfica 1
Presupuesto militar oficial de China vs Presupuesto militar China
según cálculos del gobierno de EUA

Fuente: elaboración propia con base en datos de dod, Military and Security Develop-
ments Involving the People’s Republic of China 2010, Office of the Secretary of Defense.

101
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Gráfica 2
Gasto militar de los 5 miembros permanentes del consejo de seguridad
(1992-2012) (Millones de dólares)

Fuente: elaboración propia con base en datos de sipri Military Expenditure Database
(1988-2012). Las cifras del gasto chino y ruso son estimaciones calculadas por el sipri.

Para justificar esta tendencia en el aumento del presupuesto militar, el


gobierno chino afirma en el discurso que el aumento en el presupuesto
militar y el desarrollo y fortalecimiento de las fuerzas armadas son ac-
ciones de carácter defensivo y mantenimiento del “orden social”. De
acuerdo con esta perspectiva,

las fuerzas armadas de la República Popular China pertenecen al pueblo,


sus tareas consisten en consolidar la defensa nacional, resistir la agresión,
defender la patria, defender el trabajo pacífico del pueblo, participar en la
construcción del país y esforzarse por servir al pueblo. Las unidades en
servicio activo del epl de China son tropas regulares del Estado, principal-
mente a cargo de la tarea de actuar en defensa propia, y de ser necesario
pueden ayudar en el mantenimiento del orden social según lo estipulado
por la ley (China Org., 2011).

En los documentos oficiales de información sobre el desarrollo militar


chino se enfatiza que la seguridad y el desarrollo de China están estre-
chamente relacionados con la paz y la prosperidad del mundo en su con-
junto. Bajo un contexto multipolar y enarbolando siempre los preceptos
de la cooperación y la paz mundiales, el gobierno chino considera bajo
esta tesitura que

las fuerzas armadas de China siempre han sido una fuerza firme en defensa
de la paz mundial y la estabilidad regional, cuyo objetivo es seguir aumen-

102
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tando la cooperación y la confianza mutua con las fuerzas armadas de otros


países, participar en los asuntos regionales e internacionales de seguridad,
y desempeñar un papel activo en la política internacional y la seguridad
(China’s National Defense White Paper, 2013).

Los dos últimos gobiernos (Hu Jintao y Xi Jinping) han implemen-


tado en sus respectivas agendas el desarrollo militar como una de las
prioridades estratégicas de China. De acuerdo con esta perspectiva, las
fuerzas armadas de China actúan para cumplir los nuevos retos de la
estrategia nacional de desarrollo y de seguridad de China. La estrategia
es: continuar con el desarrollo científico en el sector militar, acelerar
la transformación de la capacidad de reacción y defensa de las fuerzas
armadas, construir un sistema de fuerzas militares modernas con tec-
nología china, mejorar la orientación estratégica militar y diversificar
los medios de emplear las fuerzas armadas. Con base en estos retos, las
tareas fundamentales de las fuerzas armadas de China son las siguientes
(China’s National Defense White Paper, 2013):
1) Desarrollo nacional. Brindar apoyo a proyectos de infraestructu-
ra clave. Las fuerzas armadas de China protegerán las unidades
hidroeléctricas, transporte, ingeniería y cartográficas, apoyarán
la construcción de infraestructura nacional y local en relación
con la economía nacional y la vida del pueblo en áreas como
el transporte, conservación del agua, la energía y las comunica-
ciones. De esta manera se establece un vínculo directo entre la
economía del país y el desarrollo del sector militar.
2) Participar en tareas de rescate de emergencias y atención de de-
sastres. China es uno de los países más vulnerables a los desas-
tres naturales, lo cual pone en peligro el desarrollo económico
y social, así como la vida y bienes de muchos ciudadanos. Las
fuerzas armadas de China actúan como fuerza de choque en res-
cate de emergencia y operaciones de socorro llevando a cabo
tareas de rescate urgentes, difíciles y peligrosas. Participar en
operaciones especializadas, tales como las reparaciones urgen-
tes de carreteras, puentes y túneles, control de epidemias y asis-
tencia médica, así como ayudar a los gobiernos locales en la
reconstrucción posterior a los desastres, son algunas de las fun-
ciones específicas.
3) Mantenimiento del orden social. Protección y lucha contra las
actividades terroristas e de insurrección. Desde esta perspectiva,

103
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

para el gobierno chino, el mantenimiento del sistema político y


económico es una prioridad. La milicia es una fuerza importante
para el mantenimiento de la estabilidad social, ya que ayuda a
mantener el orden de conformidad con las leyes y reglamentos
participando en la defensa conjunta de la seguridad pública, la
gestión social integral y la provisión de seguridad para grandes
eventos. Cada año, más de 90 000 militares llevan a cabo la tarea
de patrullaje y vigilancia de infraestructura estratégica, puentes,
túneles y ferrocarriles.
4) Salvaguardia de los derechos e intereses marítimos. Los mares
y océanos proporcionan espacio inmenso y abundantes recursos
para el desarrollo sostenible de China y, por lo tanto, son de vital
importancia para el bienestar de la gente y el futuro del país, por
lo cual es un deber importante para el ejército salvaguardar los
derechos e intereses marítimos de China. Como veremos más
adelante, en los últimos años China ha iniciado una serie de dis-
putas marítimas con sus vecinos, particularmente con Japón.
5) Protección de los intereses en el extranjero. Con la integración
progresiva de la economía de China en el sistema económico
mundial, los intereses en el extranjero de esta nación se han con-
vertido en un componente integral de sus intereses nacionales.
Los temas de seguridad son cada vez más prominentes ya que,
con la participación de la energía en el extranjero y de los recur-
sos, las líneas marítimas estratégicas, los ciudadanos chinos y
las personas jurídicas en el extranjero se convierten en una prio-
ridad que no se puede dejar de lado. Asimismo la protección de
buques en el mar, la evacuación de los ciudadanos chinos en el
extranjero y rescates de emergencia se han convertido en tareas
importantes para el Ejército Popular de Liberación (epl).

Estos cinco objetivos enmarcan la estrategia del gobierno chino en el


discurso; sin embargo, en la práctica se observan también otras acciones
tácticas para lograr una incipiente expansión y posicionamiento político
y estratégico del país asiático en otras latitudes. Uno de los mecanismos
para lograr este objetivo es a través del desarrollo del sector militar.
China comienza a desplegar recursos, enviar y recibir personal militar
para capacitación, realización de prácticas militares en diversas regiones
del mundo, etcétera.

104
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Como veremos a continuación, además de las razones expuestas por


el gobierno chino para incrementar el presupuesto militar, existen otros
factores de importancia para analizar este tema: la importancia del Es-
tado y la inversión externa en la economía, la reconfiguración de poder
regional en Asia, los objetivos de expansión económica y de seguridad
de China en otros continentes, el desarrollo militar espacial de Estados
Unidos, etcétera. Políticas de disuasión con otras potencias emergentes
son también factores importantes para explicar el desarrollo de las fuer-
zas militares en China.

La estrategia militar del gobierno y sus empresas estatales militares

Un aspecto importante en el análisis del desarrollo militar chino en la


última década es el nexo del sector militar con las empresas estatales y
el gobierno. El gobierno ha incentivado la cooperación entre empresas
estatales y el epl para el desarrollo de tecnología china que a su vez
impulse la economía doméstica. Esto obedece a los objetivos expuestos
en el China’s National Defense White Paper. Algunos autores, como
Tiefeng, consideran que “el aumento de China en el gasto militar es una
forma de ‘crecimiento compensatorio’ que tiene como objetivo princi-
palmente fortalecer los puntos débiles en la economía del país” (Tiefeng,
2013). Otro destacado analista del tema, Sonmez Atesoglu, coincide en
ese sentido, quien reconoce que es posible que China no esté intentando
convertirse en una hegemonía pero, según los resultados de su investi-
gación, el gasto militar de China influye directamente en el crecimiento
del pib, por lo que pareciera que el aumento en el gasto militar chino es
una respuesta al crecimiento económico y puede estar relacionando con
una competencia de seguridad con India y Rusia, y no con Japón y los
Estados Unidos, como podría parecer (Sonmez, 2013, pp. 89-90).

Sea cual sea la razón de la expansión militar de China, si la expansión


continúa como resultado del rápido crecimiento económico, el hecho es
que China posee la mayor parte de las poderosas fuerzas armadas de las
potencias asiáticas y, en efecto, puede convertirse en el regional poder do-
minante. (Sonmez, 2013, p. 90).

Esta conexión entre empresas estatales y el Ejército de Liberación Na-


cional es evidente si analizamos los principales proveedores de tecnolo-
gía y aviones militares para la fuerza área china. Entre los principales se

105
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

distinguen los siguientes por su alto impacto en una diversa cadena de


sectores industriales con nexos domésticos e internacionales.
• Chengdu. Fabrica aviones caza y de entrenamiento, además de
producir partes para Northrop-Grumman, Boeing, Airbus Indus-
tries, y posee la licencia de producción del avión civil Macdone-
ll-Douglas md-80.
• Changhe Aircraft Industries Corporation. Produce helicópteros
de ataque y utilitarios, entre los que se hallan el wz-10, pro-
ducido con incorporaciones de Eurocopter, Pratt and Withney
Canada y Augusta Westland.
• Hongdu. Produce aviones de uso civil. En el pasado desarrolló y
produjo aviones militares.
• Xi’an. Produce bombarderos, transportes, componentes de avio-
nes para empresas chinas y extranejras.
• Harbin Aircraft Muanufacturing Corporation. Produce piezas
para industrias aeroespaciales locales y extranjeras, helicopteros
para el epl y “Airliners”.
• Shengyang Aircraft Corporation. Produce aeronaves civiles y
militares desde 1953. La mayoría de sus diseños se basaban en
modelos soviéticos, pero en los últimos años ha desarrollado ae-
ronaves para competir con los desarrollos occidentales (Anual
Report to Congress, 2013).

En un reporte del Instituto Español de Estudios Estratégicos se hace


incapié en este nexo estratégico entre empresas estatales y fuerzas mi-
litares para impactar en le economía doméstica (García Sánchez, 2012,
p. 6) En relación con la transferencia de tecnología, el autor considera
que la modernización militar china es la gran beneficiaria del aumento
de transferencia tecnológica de doble uso desde Occidente. Este conti-
nuado desarrollo tecnológico tiene una proyección inmediata en campo
militar por la larga tradición de cooperación civil y militar. En este senti-
do se ponen de ejemplo gigantescas compañías como Huawei, Datang y
Zhongxing, con estrechas conexiones en el gobierno y el ejército que se
benefician de la creciente globalización e integración de las tecnologías
de la información (García Sánchez, 2012, p. 6).
Resulta también interesante observar cómo en los últimos años las
importaciones de armamento de Rusia, que llegaron a ser la base del
ejército chino, han disminuido considerablemente en los últimos años.
Esto puede atribuirse al desarrollo militar autónomo chino, pero también

106
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

a la estrategia del gobierno de depender menos de países competidores


en términos económicos y políticos (véase la gráfica 3).

Gráfica 3
Exportaciones de armamento de Rusia a China
(1992-2012) (Millones de dólares)

Fuente: elaboración propia con base en sipri, Arms Transfers Database, Importer/Expor-
ter tiv Tables, 2013.

En un contexto de reconfiguración geopolítica en Asia, la competen-


cia con nuevas economías emergentes y obviamente el ascenso de Chi-
na como superpotencia hacen que el país asiático se encuentre frente
a complejos desafíos de seguridad, ya que debido a su gran extensión
territorial y marítima (fronteras con catorce países, de los cuales algu-
nos son estados nucleares), además de problemas internos de regiones
separatistas y fundamentalismo religioso, China ha optado por aumentar
exponencialmente su presupuesto destinado al gasto militar.
Por otra parte, la competencia militar internacional es cada vez ma-
yor. Las potencias más importantes están replanteando sus estrategias de
seguridad y sus estrategias militares con base en nuevas tecnologías. La
seguridad de Asia Pacífico se ha tornado compleja. Los puntos de con-
flictos regionales se han extendido en distintos países, además de la ten-
sión en la península coreana. Hay turbulencia política en algunos países

107
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

vecinos, desacuerdos étnicos y religiosos, disputas sobre los derechos e


intereses territoriales y marítimos, actividades terroristas, separatistas y
extremistas fuera de control.
Es una tendencia evidente que la competitividad y la influencia in-
ternacional de China están aumentando constantemente, y esto repre-
senta una amenaza para el statu quo de muchos países. La teoría del
ascenso pacífico funciona sólo en el discurso. China tiene una ardua
tarea de reforzar su seguridad interna. Las cuestiones relativas a la sobe-
ranía territorial de China y los derechos e intereses marítimos son prio-
ridades para su gobierno (China’s National Defense White Paper, 2010).

El desarrollo militar de China

En 1949, con la fundación de la Nueva China, el epl estableció su objeti-


vo: erigir unas fuerzas armadas revolucionarias excepcionales y moder-
nizadas, para lo cual construyó la Armada y la Fuerza Aérea; desarrolló
armamento, equipo mecanizado y armas nucleares para su defensa; esta-
bleció normas militares regularizadas junto con un sistema de educación
institucional; y fortaleció la labor ideológica y política (State Council of
the People’s Republic of China, 2011).
Desde entonces se ha llevado a cabo una serie de reformas en el
mando militar, la organización, estructura, formación y reglamentos, lo
que permite identificar el desarrollo de las defensas chinas en distintas
etapas: en 1950 la Unión Soviética era el principal aliado y proveedor
de armas de China. No obstante, eso terminó debido a la revolución
cultural de Mao Zedong, lo que inicio una disputa en la frontera chi-
na que obligó al país a hacer pruebas nucleares; las reformas de Deng
Xiaoping en 1980 redujeron el presupuesto del epl a menos de 1.5 %
del pib; más tarde, en 1990 la “revolución en los asuntos militares” (rma
por sus siglas en inglés) y lo obsoleto de los equipos terrestres chinos
hicieron posible un cambio de estrategia y de armamento para convertir
el epl en una fuerza capaz de ganar “guerras locales en condiciones de
alta tecnología”; después en 2002 y 2004 se primó la informatización, la
capacidad de coordinar todo en el campo de batalla para, finalmente en
2010, “sentar las bases de las fuerzas modernizadas” (China’s military
rise, 2012).
Pero ¿a qué se debe todo este nuevo impulso a la modernización de
la milicia china? En 2009 el gobierno afirmó que “un profundo reajuste
se está gestando en el sistema internacional”. Veía con incertidumbre el

108
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

panorama en Asia y el Pacífico debido a las fluctuaciones provocadas


por la crisis económica de 2008; asimismo reconoció amenazas tradi-
cionales y no tradicionales a su seguridad que, aunadas a su desventaja
económica, científica, tecnológica y militar respecto a los países avanza-
dos, provocaban situaciones de tensión en cuestiones como la venta de
armas a Taiwán por parte del gobierno estadounidense (State of Council
of the People’s Republic of China, 2008). Todos estos y otros factores
han contribuido a la renovación del epl.
Según el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de Amé-
rica, “Beijing está invirtiendo en programas militares y las armas dise-
ñadas para mejorar la proyección del poder de autonomía extendida y
las operaciones en ámbitos emergentes como la cibernética, espacial, y
guerra electrónica” (Annual Report to Congress, 2013). Y de acuerdo
con el reporte, se hacen proyecciones a futuro sobre lo que China podría
comenzar a construir. En la tabla 1 se han condensado los principales
avances chinos en distintos campos (véase la tabla 1).
Pero la formación tecnológica no es la única prioridad; la capaci-
tación y entrenamiento del ejército también son importantes. Por ello,
desde 2007 China ha participado en más de veinte ejercicios militares
conjuntos, así como en capacitaciones conjuntas con países como Rusia,
Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán en el marco de la Orga-
nización de Cooperación de Shangai (ocs) en los esfuerzo del combate
al terrorismo.
La Marina ha hecho lo propio en ejercicios de entrenamiento marí-
timos conjuntos multilaterales y bilaterales con las armadas de Rusia,
Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Pakistán, India y Sudáfrica, en-
tre otros; así como un ejercicio marítimo conjunto de entrenamiento de
búsqueda y rescate en el mar de Tasmania con Australia y Nueva Zelan-
da en 2007, por mencionar algunos ejemplos.
En cuanto al personal, China ha enviado a más de novecientos es-
tudiantes militares a más de treinta países gracias a sus relaciones con
instituciones educativas militares de Estados Unidos, Rusia, Japón y
Pakistán, al tiempo que han arribado a China cerca de 4000 efectivos
militares procedentes de más de 130 países para estudiar en instituciones
educativas militares chinas (State of Council of the People’s Republic
of China, 2008).

109
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El programa nuclear de China: antecedentes y desarrollo actual

Con la primera prueba exitosa de un arma atómica por parte de la URSS


en 1949, ésta decidió apoyar al gobierno de la República Popular China
para el desarrollo de su propio arsenal nuclear. Sin embargo, diferencias
entre China y la URSS llevaron al retiro del personal asignado a dar
asistencia al programa nuclear chino. Esto llevó a que los científicos de
la rpc desarrollaran por sí mismos los elementos faltantes y condujeran
a su primera prueba exitosa en octubre de 1964.4
Dado su desarrollo como potencia nuclear, China ha puesto en claro
que su política respecto a las armas de destrucción masiva es más bien
disuasoria, afirmando en múltiples ocasiones su política de “No primer
uso”5 (“No first use”, mencionada primeramente en el Libro blanco de de-
fensa de 2005.6 En el mismo documento se habla de la reacción de la rpc
en caso de un ataque convencional, en el que, de modo literal, se mantiene
el arsenal nuclear como respuesta únicamente a un ataque nuclear.7

Capacidad nuclear de China en la actualidad

La rama del Ejército Popular de Liberación de la República Popular


China encargada del manejo y utilización de misiles nucleares y con-
vencionales es denominada “Segunda Artillería”. Esta rama está bajo
modernización, dado que sus equipos se consideran obsoletos. No obs-
tante, es una fuerza que hay tener en cuenta debido a su capacidad de en-
tregar cargas convencionales o nucleares en las inmediaciones del país
asiático. El Departamento de Defensa de los EE. UU. considera que la
Segunda Artillería posee alrededor de mil misiles de corto alcance en la
zona del estrecho de Taiwán. Además, está trabajando en nuevos misiles
balísticos intercontinentales (icbm), que se lanzarían desde silos, y en
algunos nuevos propulsados desde lanzaderas móviles. Dichos misiles

4
Country pofiles “China / Nuclear”, Nuclear Threat Initiative (2014, marzo). Revisado
el 12 de junio de 2014. Disponible en: http://www.nti.org/country-profiles/china/nuclear/
5
“China and Nuclear Arms Control: Current Positions and Future Policies” (2010,
abril). sipri Insights on Peace and Security, 4, p. 2.
6
“China Publishes White Paper on Arms Control”. China.org (agosto de 2005). Re-
visado el 12 de agosto de 2014. Disponible en: http://www.china.org.cn/english/2005/
Aug/140343.htm#3
7
Kristensen, Hans M., Norris, Robert S. & McKinzie, Matthew G. “Chinese Nuclear
Forces and u.s. Nuclear War Planing”. Federation of American Scientists / Natural Re-
sources Defence Council (noviembre de 2006), p. 5.

110
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

dispondrían de diversas cabezas las cuales podrían ser apuntadas inde-


pendientemente.8
Aunque el consenso es que la capacidad nuclear de los EE. UU. es
mucho mayor: 10 000 cabezas nucleares versus 200 (Kristensen, Norris
& McKinzie, 2006, p. 2), y se considera que tiene sólo 20 misiles ca-
paces de alcanzar el territorio continental de los EE. UU. La rpc está
pasando por un momento de ampliación y modernización de sus armas
estratégicas. Las proyecciones de la comunidad de inteligencia de los
Estados Unidos estiman que para 2015 existirán cerca de 75 misiles
apuntados hacia ese país y capaces de alcanzar la masa continental es-
tadounidense.
Según los escenarios planteados por Kristensen, Norris y McKinzie,
en un intercambio nuclear entre EE. UU. y la rpc, las bajas se calculan
entre 15 y 40 millones de personas como resultado de un ataque chino a
20 de las ciudades más pobladas de los EE. UU. Por otra parte, un ata-
que preventivo estadounidense costaría alrededor de 1.5 a 26 millones
de muertes en suelo chino, dependiendo del número y tipo de cabezas
nucleares usadas. Por supuesto que, dado el gran arsenal que EE. UU.
posee, puede pensarse que las opciones en la mesa de planeación del
Pentágono dan cabida a ataques mucho mayores.9
A pesar de las actuales restricciones materiales, la rpc podrá en un
futuro próximo operar misiles nucleares desde plataformas aéreas y sub-
marinas. Por el momento los únicos submarinos capaces de lanzar mi-
siles no han conducido pruebas de lanzamiento y no portan misiles. En
los próximos años se espera la botadura de más submarinos tipo 094, los
cuales podrán comenzar a hacer patrullas al estilo de las marinas rusa
y estadounidense armados con misiles nucleares. Aunque en algunos
círculos se habla despectivamente de las capacidades submarinas de la
Marina del epl (Kristensen, 2009), ya se ha dado un caso de incapacidad
de detección por parte de un “Carrier battle group” de un submarino ace-
chador con motores diesel, el cual emergió a distancia de tiro de torpedo
del portaaviones uss Kitty Hawk (cv-63).10

8
Department of Defense (2013). Military and Security Developments Involving the
People’s Republic of China 2013. Annual Report to Congress, pp. 5-6.
9
Kristensen, Norris & McKinzie, 2006, p. 10.
10
China sub stalked u.s. fleet (2006, noviembre 13). The WashingtonTimes. Consultado
el 5 de junio de 2014. Disponible en: http://www.washingtontimes.com/news/2006/no-
v/13/20061113-121539-3317r/?page=all

111
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Por otro lado, la capacidad de despliegue aéreo de armas estratégi-


cas de la rpc es muy limitada. En la actualidad, cuenta con alrededor
de 120 bombarderos de medio alcance H-6, de los cuales una veintena
están diseñados para portar y lanzar armas nucleares.11 Sin embargo, son
aviones “viejos” que no representan una gran amenaza a los sistemas
antiaéreos de los EE. UU., lo que no limita su utilización en otras partes
del mundo. Por el contrario, los EE.  UU., armados con bombarderos
furtivos (stealth) y sistemas satelitales, han llevado a las fuerzas arma-
das de la rpc a plantearse la necesidad de derribar aeronaves, satélites y
misiles que supongan una amenaza al territorio chino.

El futuro del programa nuclear de China

La rpc se halla por lo general en una disyuntiva entre la promoción del


desarme y la necesidad de mantenerse a la par de otros poderes en el
mundo. Desde la firma del tratado de restricción de pruebas nucleares en
1992, China se ha involucrado activamente en programas de desarme y
limitación de armas estratégicas de la onu. Por ejemplo, a mediados de
la primera década del siglo xxi, China se suscribió a la resolución 1540
del consejo de seguridad para endurecer las medidas de exportación de
material fisible, y a la resolución 1887 para crear reglas más estrictas
sobre control de armas y sobre la agenda de no proliferación de armas
de destrucción masiva.
Entonces, ¿qué significa que la rpc esté modernizando sus fuerzas
nucleares? En gran medida se basa en la necesidad de una capacidad
creíble de retribución, principalmente por la posibilidad de conflictos
con otras potencias nucleares, como los EE. UU., India o Rusia.

El Ejército Popular de Liberación (epl)

Las fuerzas armadas de la rpc reciben el nombre de Ejército Popular de


Liberación, y a él están suscritos los componentes de guerra aérea, na-
val, guerra no convencional y capacidades nucleares, el cual a su vez es
el brazo armado del Partido Comunista Chino. De acuerdo con su rama,
dichos componentes están comprometidos a la necesidad de un conflicto
de características completamente diferentes a una guerra nuclear, como
estaba previsto durante la guerra fría, y por lo tanto han tenido que mo-

11
Kristensen, Norris & McKinzie, 2006, pp. 94-95.

112
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

dernizar sus tácticas, equipos y medios. Por otra parte, la posibilidad de


un choque con una potencia occidental mayor (léase EE. UU.) presenta
una paradoja a los estrategas chinos: por un lado, el epl posee la mayor
cantidad de efectivos, pero dispone de menos medios para utilizar efec-
tivamente ese potencial. Y es esta paradoja la que ha llevado a la rpc a
plantear una “guerra de información”, en la que la principal estrategia
será tener el dominio de la información en el campo de batalla y res-
tringir su acceso al enemigo. De esta forma se plantea la posibilidad de
neutralizar a un enemigo más “fuerte” congelando su capacidad de toma
de decisión y permitiendo al epl colocar los recursos necesarios en las
zonas más críticas del campo de batalla (Wortzel, 2014).
Al analizar el epl se puede descomponer en sus partes operativas y
en los distintos desarrollos propios de cada rama.

Operaciones militares informáticas

La necesidad de control de la información en el campo es, como se indicó


arriba, uno de los más altos intereses del epl, ya que dicha información
permite una disposición más efectiva de los recursos, tanto para defensa
como para ataque. La idea de crear una red central de información que
recorra toda la cadena de mando no es nueva en sí, pero el enfoque chino
va más allá, considerando el bloqueo de información al enemigo o la
alterarción de la información que éste reciba. (Wortzel, 2014, p. 3).
Además del bloqueo de la información al adversario y de la pro-
tección de la información propia, el gobierno chino ha fomentado el
espionaje dirigido hacia Occidente. Los blancos más comunes son las
bases de datos de las fuerzas armadas, las compañías desarrolladoras de
tecnología militar y los sistemas informáticos gubernamentales. En los
últimos años el gobierno de los EE. UU. ha detectado fugas de infor-
mación en sus redes, cuyo origen se ha localizado en servidores dentro
de la rpc. Esto no significa necesariamente que la rpc esté espiando a
los EE. UU., sino que forma parte de una red más compleja en la que
información clasificada es recabada por agentes asociados a empresas
particulares, de participación gubernamental o propiedad del Estado
chino; o a hackers individuales que después dirigen la información al
epl. (Wortzel, 2014, p. 23).
La obtención de información tecnológica por este medio abarata
los costos de producción de tecnología propia aprovechándose de los
desarrollos occidentales. Además, permite descubrir fallas en las redes

113
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

occidentales y da la posibilidad de explotarlas en caso de una confronta-


ción. Para este aspecto, se considera que la rpc es la nación con mayor
capacidad de ataque de denegación de servicios, el cual consiste en la
saturación de los servidores o en el consumo de recursos de la víctima
(ancho de banda, espacio en discos o uso de procesadores), lo cual pue-
de paralizar completamente a una nación en cuestión de un par de días.
En otro esquema de uso de las redes, los hackers chinos dejan una espe-
cie de “camino de migajas” para poder recuperar e incluso introducir in-
formación a los sistemas atacados. Los lineamientos de las operaciones
informáticas de la rpc se consideran los siguientes:12
1. La defensa de las redes computacionales debe ser la más alta
prioridad en tiempos de paz; la contraofensiva táctica sólo puede
ser empleada en caso de que las operaciones del adversario no
puedan ser detenidas.
2. Las operaciones informáticas se consideran “guerra no conven-
cional” las cuales deben ser ejecutadas desde el inicio de la con-
frontación y durante todas sus fases.
3. Las operaciones informáticasi deben utilizarse para buscar la
ventaja, ejecutándose para lograr la dominación de la informa-
ción y el espectro electromagnético.
4. Las operaciones informáticas son una herramienta para permitir
a la rpc pelear y ganar una campaña informática, evitando el uso
de la fuerza militar convencional.
5. Los adversarios potenciales de la rpc, en particular los EE. UU.,
son vistos como “dependientes de la información”.

Fuerzas terrestres

El corazón de las fuerzas armadas de la rpc está bajo constante mo-


dernización para responder a las nuevas exigencias de los conflictos.
Funciona como amalgama de todas las fuerzas, pues para cumplir con
sus misiones requiere de su apoyo. Dentro de la visión estratégica de
guerra de información se requiere que las fuerzas blindadas, de defensa
antiaérea, la coordinación aire-tierra y las unidades de guerra electrónica
estén conectadas a la red informática de mando.

12
u.s. Department of Defense. Military and Security Developments Involving the Peo-
ple’s Republic of China 2013, p. 10.

114
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

De acuerdo con un informe publicado en abril de 2013,13 el epl


cuenta con 850 000 efectivos en 18 cuerpos de Ejército, de los cuales
tres están estacionados en el estrecho de Taiwán.

Fuerza aérea

Para competir efectivamente con los cazas de quinta generación occi-


dentales (como el F-22 Raptor y el F-35 Lightning II) el epl ha estado
trabajando en el caza stealth Chengdu J20, aunque se prevé que no esté
disponible sino hasta 2017.
En proyectos menos ambiciosos la aviación nativa ha experimenta-
do grandes avances con la incorporación de sistemas desarrollados con-
juntamente con el exterior, los cuales ya han sido sujeto de exportación
a países que no pueden costear o no les está permitido adquirir aviones
occidentales, como es el caso de Venezuela.14

Fuerzas navales

Uno de los aspectos más importantes en esta década es la incorporación


a la flota del portaaviones Liaoling (anteriormente Varyag), que pone
de manifiesto las intenciones del epl sobre la capacidad de proyección
de fuerza. Dicho buque, de diseño soviético, fue adquirido a Ucrania
en 1998. Es prácticamente gemelo del portaaviones de la Federación
Rusa Almirante Kuznetsov, pero armado y con radares hechos en China.
Aunque fue adquirido bajo condición de no ser utilizado para combate,
la nave realiza la función de buque-escuela, sirviendo para entrenar a
los pilotos en el uso de aeronaves stobar (Short take off but arrested
landing) o despegue corto y recuperación por cables. Esto es parte de un
programa aún más ambicioso que propone dotar a la Marina de la rpc
con una flota de portaaviones en las siguientes décadas. Las aeronaves
utilizadas tipo Shenyang J-15 están basadas en el también caza aerona-
val soviético su-33.
De acuerdo con el Departamento de Defensa de los EE. UU., la flota
de la rpc se compone de alrededor de 79 buques de superficie de ­diverso

13
China Reveals Army Structure on Defense White Paper, bbc News (2013, abril 16).
Citado el 20 de abril de 2014. bbc. Disponible en http://www.bbc.com/news/world-asia-
china-22163599
14
Ellis, Evan R., China-Latin America Military Engagement: Good Will, Good Business
and Strategic Position United States Army War College, p. 22.

115
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tamaño y armamento, 55 submarinos, 55 buques de asalto anfibio de


diverso tamaño y 85 pequeños combatientes equipados con misiles (bu-
ques de patrulla).15
Uno de los ejes focales de desarrollo tecnológico al interior de la
Marina del epl es el desarrollo del arma submarina: se producen tanto
submarinos potenciados por motores diesel como por reactores nuclea-
res. Los nuevos submarinos llamados Tipo-96 se espera que estén ope-
rando en el transcurso de la siguiente década, portando cada uno misiles
balísticos tipo jl-2, con un alcance de 4000 millas náuticas (alrededor
de 7408 km).

Artillería secundaria

La rama de armas estratégicas del epl incluye pero no se limita a las ca-
pacidades de ataque / represalia nuclear de la rpc. En la última década se
ha dedicado a producir, probar y proveer diversas clases de misiles, crear
nuevas unidades de misiles y defender el territorio de la rpc contra pro­
yectiles. Entre sus proyectos se hallan misiles balísticos antibuque tipo
­df-21d (designación estadounidense css-5) que tienen la capacidad de ata-
car buques —incluso portaaviones— hasta 1500 km de las costas Chinas.
En cuanto a los misiles balísticos intercontinentales (icbm), éstos se ha-
llan bajo un proceso de modernización, aunque hay una tendencia hacia
los misiles de lanzaderas móviles de combustible sólido, como los df31
y df31-a (css10 y css10 mod. 2).16

Capacidad de uso de vehículos exoatmosféricos (espaciales)

La capacidad de utilizar recursos basados en órbita en el espacio está


en un rápido desarrollo. En 2012 la rpc pudo realizar con éxito 18 lan-
zamientos. A través del uso de satélites el epl está desarrollando sus
capacidades de inteligencia, reconocimiento, navegación, meteorología
y comunicaciones. Además, se trabaja en la capacidad de limitar o impe-
dir a los eventuales adversarios el uso de sus propios sistemas espacia-
les. La rpc trabaja también en el desarrollo del cohete Larga Marcha 5,
el cual está diseñado para poner en órbita cargas más pesadas.

15
u.s. Department of Defense, “Military and Security Developments Involving the Peo-
ple’s Republic of China 2013”, p. 6.
16
u.s. Department of Defense, “Military and Security Developments Involving the Peo-
ple’s Republic of China 2013”, p. 5.

116
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Misiones históricas para las fuerzas armadas en el siglo xxi

Es el nombre de la estrategia y los objetivos planteados por el ex presi-


dente Hu Jintao17 en 2004 para las fuerzas armadas de la rpc, que im-
pactan no sólo a la estructura y al mando militar, sino también al proceso
de toma de decisión de los líderes civiles y al desarrollo intelectual en
cuanto al uso y misiones del epl.
En diciembre de 2007 dichas misiones fueron incorporadas en la
constitución del pcc. Según están definidas, incluyen:18
• Proveer una garantía de seguridad para el Partido con el fin de
consolidar su posición gobernante.
• Proveer una garantía de seguridad para el período de oportuni-
dad estratégica para el desarrollo nacional.
• Proveer un poderoso soporte estratégico para salvaguardar los
intereses nacionales.
• Desempeñar su papel en el mantenimiento de la paz a nivel
mundial y promover el desarrollo común.

Las implicaciones detrás de la formulación de estas misiones se ha-


llan en los cambios en la situación de seguridad, tanto de la rpc como a
nivel global, los nuevos desafíos y las prioridades del desarrollo nacio-
nal y el deseo de realinear los objetivos del epl con los del pcc. No se
supone que estas misiones reemplacen la tarea principal del epl en su
papel de asegurar la continuidad del Estado y el régimen, sino aumentar
el nivel de preparación de la rpc para actuar en casos de misiones de
mantenimiento de paz o de ayuda humanitaria. Asimismo se desea au-
mentar la interacción del epl con las fuerzas armadas de otras naciones,
de modo que los oficiales del epl tengan oportunidad de aprender de las
otras fuerzas armadas.

17
Mulvenon, James ( 2009, invierno). “Chairman Hu and the pla’s New Historic Mis-
sions”, Council on Foreign Relations. Citado el 22 de abril de 2014. Recuperado de:
http://www.cfr.org/china/hoover-institution-chairman-hu-plas-new-historic-missions/
p18412
18
u.s. Department of Defense, “Military and Security Developments Involving the Peo-
ple’s Republic of China 2013”, p. 17.

117
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Disputas marítimas

Aun cuando la teoría del ascenso pacífico enarbola la cooperación, la


interdependencia y la importancia del soft power, la realidad muestra
que el gobierno chino continúa invirtiendo recursos cuantiosos en hard
power y, en la balanza, este último parece tener mayor prioridad. El
discurso pacífico se contradice también si analizamos el creciente nú-
mero de disputas territoriales que el gobierno de China ha tenido en los
últimos años.
China ha incrementado su participación en el número de disputas
marítimas y territoriales que incluyen a Japón, Corea del Sur, Vietnam,
Taiwán y Filipinas (Fravel, 2008). Un caso en especial ha escalado y
cobrado relevancia internacional: en septiembre de 2012 hubo nume-
rosas manifestaciones antijaponesas y disturbios en diferentes ciudades
chinas a causa de una disputa sobre un grupo de islas deshabitadas de 7
km cuadrados conocidas por los japoneses como los Senkakus y por los
chinos como los Diaoyus (China and Japan: Could Asia really go to war
over these?, n.d. The Economist).
El conflicto ha trascendido el aspecto político. En septiembre de
2012 las ventas en China de Toyota y Honda se desplomaron a casi la
mitad de las ventas registradas en el 2011. La razón fundamental de esta
caída se debe a las reacciones nacionalistas de la población china y al
“boicot” que se interpuso a empresas japonesas en todo China (Conflicto
con China desploma ventas de autos en Japón, 2012. El Economista).
Estos sentimientos nacionalistas antijaponeses han provocado diversas
reacciones en Japón. El primer ministro Yoshihiko Nesuda ha declarado
que “no hay duda que las Islas Senkaku son parte del territorio Japo-
nés, desde el punto de vista del derecho internacional y desde el punto
de vista histórico, las islas están dentro del control efectivo de nuestra
nación, y no hay ningún tema de disputa territorial sobre las islas”. A su
vez llama a la calma sin ofrecer ninguna concesión. (China and Japan: a
dangerous standoff over the Senkaku islands, n.d.).
El gobierno estadounidense a su vez ha declarado que la situación ha
escalado a niveles de peligrosidad y por lo tanto ha enviado a un grupo
de alto nivel de especialistas en seguridad nacional para entrevistarse
con el primer ministro japonés y tratar de reducir las tensiones en el área
(In Asia Trip, u.s. Group Will Tackle Islands Feud, The New York Times,
2012). El gobierno de Estados Unidos ha dejado claro que no tiene una
posición al respecto. Sin embargo, ha precisado que el territorio en dis-

118
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

puta está bajo la jurisdicción del tratado de seguridad eua-Japón, que


protege a Japón de cualquier ataque externo.
La situación de inestabilidad económica sumada a presiones sociales
internas, junto con problemas internacionales, es un escenario que no
conviene a China bajo ninguna premisa. El conjunto de islas deshabita-
das en disputa no debiera ser un tema prioritario para China, porque tiene
en puerta un sinnúmero de problemas más importantes (Fravel, 2008).
Algunos analistas han señalado que este conflicto tiene tintes polí-
ticos producto de las elecciones en Japón y de una transición de lide-
razgo en China. Lo grave del asunto, sin embargo, es que este conflicto
alimenta el creciente nacionalismo en la región, lo que lleva a un esce-
nario que a ninguno de los dos países beneficia. La relación comercial
China-Japón es una de las más sólidas en la región y riesgos como un
nacionalismo creciente podrían tener repercusiones importantes en la
esfera política.

China y sus intereses geoestratégicos en África

Como se mencionó anteriormente, la política exterior y el crecimien-


to de la economía de la República Popular China han ido de la mano
en las últimas décadas, lo que ha llevado a los dirigentes políticos a
enfrentarse a diversos retos que vulneran la retórica de Beijing de no
intervencionismo19 con sus nuevos socios comerciales. Dicho fenómeno
se ha hecho manifiesto en África, donde la voraz necesidad de recursos y
materias primas de la industria china choca con el recuerdo, aún fresco,
del pasado colonial y mercantilista. Dicha demanda de recursos puede
rastrearse desde Occidente, en una “División Global del Trabajo”,20 en
la que China actúa como punto de producción, aumentando sus deman-
das energéticas y de materias primas, muchas de las cuales provienen de
África. Sin embargo, las relaciones económicas y diplomáticas genera-
das por dichos intercambios económicos no pueden tildarse simplemen-
te de “transacciones económicas” (Holstag, 2006), pues tienen que ver
con estrategias a largo plazo y certeza en la disponibilidad de recursos.

19
Foot, Rosemary (2010). China, the United States and Global Order, Cambrdige Uni-
versity Press
20
Holslag, J. (2006). China’s new mercantilism in central Africa. African and Asian
Studies, 5(2). Consultado el 13 de mayo de 2014. Recuperado de: http://www.vub.ac.be/
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119
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Diversos grupos se han levantado contra los intereses del gigante


asiático en el continente, con demostraciones que van desde la protes-
ta hasta la violencia abierta contra ciudadanos chinos. En respuesta a
los ataques perpetrados contra ciudadanos chinos en naciones africanas,
China se ha enfrentado a nuevas amenazas a su seguridad. La respuesta
de la rpc ha sido en la mayoría de los casos tibia, sujeta a las políticas
exteriores de cooperación y no intervención. Sin embargo, la demanda
de acciones más contundentes contra estas amenazas nacidas del propio
seno de la rpc han aumentado (Holstag, J., 2009, p. 27): “China debe su-
perar el pensamiento diplomático tradicional […]. El principio de auto-
contención es insuficiente para protegernos o salvaguardar los intereses
económicos ultramarinos y el desarrollo”.21
Aunque la rpc ha dejado sentir su influencia en las dinámicas inter-
nas africanas en el caso de la resolución de conflictos, lo ha hecho de
manera muy renuente. Tal es el caso de Sudán y el conflicto de Darfur.
Teniendo la rpc fuertes intereses petroleros, hizo caso omiso del con-
flicto que se estaba generando en el área, hasta que la violencia comenzó
a extenderse hacia Chad. En este momento los gobiernos de la Repú-
blica Centroafricana, Chad y Etiopía solicitaron a Beijing presionar a
Sudán a un cese al fuego.
Por otro lado, África no deja de ser territorio de disputa en una nue-
va guerra fría entre la rpc, la India y los EE. UU. Originalmente, las
administraciones de los presidentes de EE.UU. Bill Clinton y George
Bush establecieron contactos a través del Acta de Crecimiento y Oportu-
nidad para África (agoa), hablando en el discurso de crear relaciones no
sólo de mutuo beneficio, sino también de mutuo respeto. Independien-
temente de los resultados, esto generó recelo en la Unión Europea, par-
ticularmente entre aquellos países que habían sido potencias coloniales
y que mantenían vínculos con los países descolonizados, como el Reino
Unido, Francia, Bélgica y Portugal. A través de la Estrategia para África
de la Unión Europea, la ue se comprometió a “relaciones más rápidas y
mejores” en materia financiera y de ayuda presupuestaria.22
Con el cambio en el clima político africano que se dio en la década de
1990 y la transición de la Organización para la Unidad Africana a la Unión
Africana, se dio un nuevo paradigma al cual la rpc supo alinear sus intere-

21
China’s traditional diplomacy challenged by nontraditional security threats. (2007,
abril 18). China Daily, en Holslag, 2009.
22
Campbell, H. China in Africa: Challenging u.s. hegemony. Third World Quarterly, 1,
2008, p. 91.

120
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

ses y manejar la “carta” de la cooperación al ser un participante mayor en


la construcción y reconstrucción de infraestructura en países devastados
por la guerra, como Angola o la República Democrática del Congo.
A la par que casi cincuenta líderes africanos eran recibidos en Bei-
jing en noviembre de 2006, EE. UU. estaba atorado con la cuestión de
Iraq, y la aún no resuelta de Afganistán. A pesar de (o precisamente por)
la pérdida de legitimidad y prestigio de los EE. UU., al año siguiente
se creó el Africom (u.s. Africa Command), cuya misión es integrar y
crear capacidades de defensa, responder a crisis y detectar y neutralizar
amenazas transnacionales para beneficio de los intereses nacionales de
los EE. UU. y la promoción de seguridad, estabilidad y prosperidad
regional.23 Sin embargo, la percepción china (y de varios investigadores
occidentales)24 es que la iniciativa es una medida de balance del estilo
de la guerra fría, y que dicha iniciativa era rechazada por los países
africanos.25 Además, la postura de Beijing es que Washington no está
involucrado en Zimbabue o Sudán por cuestiones humanitarias, sino que
demuestra la estrategia de acorralar a la rpc y eventualmente colocar
regímenes contrarios a la influencia China. (Holstag, J., 2009, p. 26).
Por otro lado, la India está aumentando su influencia en la zona del
Océano Índico. A través de la costa este de África, ha creado acuerdos
de defensa común con Kenia, Madagascar y Mozambique. El desarrollo
naval de la India es también un motivo de preocupación para Beijing, ya
que podría bloquear las rutas marítimas entre China y África. Además
de lo anterior, la India ha convencido a islas como Madagascar, Mauri-
cio y las Seychelles para cooperar en vigilancia marítima e inteligencia.
(Holstag, J., 2009).

China y sus intereses geoestratégicos en Latinoamérica

Con la implementación del décimo plan quinquenal (2001-2005), el


gobierno chino enfatizó la importancia de tres factores fundamentales
para el desarrollo y expansión de la economía china: 1) uso eficiente y
racional de la energía, 2) búsqueda de fuentes para la diversificación de
energía, 3) búsqueda de recursos petroleros y gas natural en el extran-

23
N. del T. Según se lee en la página oficial del Africom. http://www.africom.mil/about-
the-command (consultado el 15 de mayo de 2014).
24
Campbell, 2008.
25
African States Reject US Military Command Center (2007, diciembre 7). China Daily.

121
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

jero. Los países de Latinoamérica, ricos en recursos naturales, son en


consecuencia estratégicos para los intereses económicos de China.
Algunos análisis, sin embargo, señalan que el interés de China en
Latinoamérica no solamente es económico, sino que tiene fundamentos
políticos. De acuerdo con esta perspectiva, el gobierno de China busca
establecer una influencia directa en Latinoamérica y competir directa-
mente con los Estados Unidos por esta área de influencia. Esto podría
ocasionar, como consecuencia, inestabilidad política en la región. En un
estudio del Strategic Studies Institute, el doctor Evan Ellis arguye:

China is both a significant competitor, and a potential partner of the United


States in the región […]. China increasingly will vie with the United States
for the hemisphere’s resources and political allegiencies […] the combina-
tion of competition, trade, investment, political interest, is likely to change
their economic structure of in ways that could possibly sow the seeds for
the next generation of political instability in Latin America. (Ellis, 2009).

Estos objetivos coinciden con el China’s Policy Paper on Latin Ameri-


can and the Caribbean (2008), el primer documento oficial emitido por
el gobierno chino para definir su política en Latinoamérica y el Caribe.
En este documento se establece puntualmente que uno de los rubros de
cooperación entre China y Latinoamérica será el referente a “Military
exchanges and cooperation”. Y señala en ese sentido que

The Chinese side will actively carry out military exchanges and defense
dialogue and cooperation with Latin American and Caribbean countries.
Mutual visits by defense and military officials of the two sides as well as
personnel exchanges in military training and peacekeeping will be dee-
pened. Practical cooperation in the non traditional security field will be
expanded. The Chinese side will, as its ability permits, continue to provide
assistance for the development of the army in Latin American and Carib-
bean countries.

Los objetivos del gobierno chino son un factor de importancia para el


gobierno de Estados Unidos. En un reporte del Congressional Research
Service titulado “China’s Growing Interest in Latin America”, los au-
tores afirman que “While Beijing’s interest in the region appear large-
ly economic, they also have a political and diplomatic dimension and
may have longer implications for u.s. interest” (Dumbaugh & Sullivan,

122
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

2009). Los autores incluso mencionan que “China is using Latin Ameri-
ca to challenge United States supremacy in the Western hemisphere and
to build a third world coalition of nations with interest that may have
well be at variance or even inimical to American interests and values”
(Dumbaugh & Sullivan, 2009).
Las acciones del gobierno chino en la última década muestran que
es prioridad para este país mejorar la relación económica y política con
Latinoamérica. La búsqueda de recursos naturales es una prioridad de
China para seguir abasteciendo su gigantesco aparato industrial y ase-
gurar su desarrollo y expansión. Es responsabilidad de los gobiernos
latinoamericanos canalizar este interés hacia la búsqueda de intereses
mutuos que traigan beneficios tangibles para la región en términos de
inversión e intercambios comerciales. Éste es el reto principal de Lati-
noamérica en su relación con el gigante asiático.

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125
Influencia de los derechos humanos
en la política exterior china.
Retos y perspectivas

Juan Carlos Páez

Introducción

Hablar de la política exterior china en materia de derechos humanos no


es tratar de la política de cualquier nación, se trata de la potencia política
y económica del siglo xxi, que por su ascenso a partir de los años noven-
ta se ha convertido en un referente en política exterior. Esto contraviene
la lógica de acción con que actúan las principales potencias occidentales
y que por tanto representan un reto para entender el entramado político
que han desarrollado los chinos en su actuar en el ámbito internacional.
Es notable cómo China ha logrado generar una política exterior muy
exitosa en el sistema mundial, siendo una nación que logró su reconoci-
miento pleno en las Naciones Unidas en 1972 y que inició con grandes
dificultades su caminar en los organismos internacionales.
Por tanto el tema de los derechos humanos en la política interna-
cional de China pasa por dos elementos, uno referente a la relación de
China con los organismos internacionales de derechos humanos en el
proceso de monitoreo y presión al cumplimiento de las recomendacio-
nes hechas por estos organismos al interior del país. Es decir, analizare-
mos si los organismos tienen peso sobre la política interna de Beijing.
El otro elemento tiene que ver con la utilidad de los chinos de manipular
el tema de los derechos humanos en los organismos internacionales a la
conveniencia de su política económica, haciendo un juego a dos ban-
dos ante Estados con graves problemáticas de derechos civiles, sean sus
aliados tradicionales (Caso sirio) o nuevos (Venezuela). En donde sus
opiniones sobre el cumplimiento normativo de dichos Estados refieren

127
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

más a una relación de conveniencia entre protección y seguridad y re-


cursos estratégicos.

1. China ante los organismos internacionales de derechos humanos

Un poco de historia
Hablar de China y los derechos humanos desde su política exterior nos
lleva necesariamente a hacer un poco de historia. China fue una de las
grandes potencias socialistas que, junto con la Unión Soviética, se eri-
gieron en un gran bloque geopolítico que configuró la guerra fría entre
capitalistas y socialistas, hecho que estableció buena parte de las actua-
les alianzas en la política internacional. No obstante China, desde los
tiempos de Mao Tse Tung y posteriormente con Den Xiaoping, ha signi-
ficado al interior del país un gobierno altamente violador de los derechos
humanos, en particular de los derechos civiles y políticos. Aunque con
el transcurrir de los años y a partir de los grandes cambios ocurridos en
la historia mundial de fines del siglo xx, la muerte de Mao en 1976, la
caída del muro de Berlín en 1991 y el cambio de régimen económico
hacia una economía de “socialismo de mercado”, hicieron que China
también se convirtiera en un país violador de los derechos económicos y
sociales, en particular los derechos laborales y ambientales.
China inició su debate ideológico desde el ascenso de Den Xaoping
entre las reformas económicas, el mantenimiento del régimen político
socialista y el papel que debía de jugar la burocracia en una economía
de mercado. Wang Huí, quien representa uno de los hombres más impor-
tantes de la nueva izquierda, lo refiere así: “China está atrapada entre los
dos extremos de un socialismo desorientado y un capitalismo corrupto
y sufre las consecuencias de los peores elementos de ambos sistemas”.1
En palabras de Xulio Ríos del Observatorio de Política China, “apunta
a una yuxtaposición ecléctica de tres elementos principales”, el pen-
samiento tradicional, el pensamiento partidario del Partido Comunista
Chino (en adelante pcc) y el pensamiento occidental. “La yuxtaposición
de pensamiento tradicional, ideario partidario y nuevas aportaciones oc-
cidentales vendría a ser la correspondencia ideológica del hibridismo
sistémico que manifiesta la economía y la sociedad de la China de hoy”.

1
Mark Leonard, en ¿Qué piensa China? se refiere a este debate interno sobre el futuro
chino, en el cual juegan un papel fundamental los intelectuales, algunos de ellos exilia-
dos, como fue el caso de Wang Hui.

128
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Ello se ve reflejado en que si bien China vaya adaptando día a día la idea
de configurar una democracia representativa, temas como los derechos
civiles (individuales) y políticos no terminen de ser apropiados.
En el fondo del asunto lo que representa es la ambivalencia y con-
tradicción del régimen chino frente al cumplimiento de los derechos
humanos en los organismos internacionales, liderados principalmente
por los Estados Unidos de América (y cuya delicada relación ha estado
marcada por diversos acontecimientos donde el país norteamericano ha
recurrido al discurso de los derechos humanos para amonestar a China
en el marco de los organismos internacionales del sistema de la onu).
En contraparte, se encuentra la autonomía que el país asiático ejerce por
vía del discurso ideológico del relativismo cultural; es decir, China ha
creado toda una filosofía política, donde establece que los pueblos de
los países en desarrollo (principalmente a culturas ajenas al Occidente
anglo europeo) deben ser autónomos en sus decisiones en materia de
política interna, y que Occidente deberá respetar el tipo de gobierno que
cada Estado deseé tener (Rodríguez, 2007).
Este juego político tiene antecedentes muy importantes, por ejem-
plo, por el hecho de que la Comunidad de Naciones no reconociera a
la República Popular China sino hasta 1972 en el seno de las Naciones
Unidas, algo que en sí fue muy grave. Más específicamente porque Was-
hington realizó todos sus oficios diplomáticos para que América Latina
no reconociera el régimen comunista durante más de veinte años, en
función del asiento permanente que tenía Taiwán. Pero, por otro lado,
varios Estados asiáticos, africanos y árabes han referido en los organis-
mos internacionales que los países anglosajones no pueden imponer un
modelo de derechos “marco” (normatividades de carácter jus cogens)
específicos, como obligatoriedad para todo el mundo y que están en-
marcados en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, cuyo
espíritu desde la Declaración Universal de Derechos Humanos se basa
en las libertades fundamentales y la democracia.2
Por ello la visión china tiene razón en dudar de las buenas volunta-
des de Occidente para con los derechos humanos, debido a que ha sido
claro que Estados Unidos y sus aliados europeos han utilizado desde la
década de los años 60 (en plena época de la guerra fría) el discurso de

2
En ese sentido se han desarrollado diversos estudios sobre el relativismo cultural en
materia de derechos humanos, y en particular Jack Donelly, Universal Human Rights in
Theory and Practice.

129
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

los derechos humanos para golpear políticamente a los Estados que con-
sideran enemigos de la “paz mundial” enfocándose en realidad a países
contrarios ideológicamente a este bloque político. Baste señalar cuatro
ejemplos: Cuba, URSS, Iraq y Corea del Norte.
¿Por qué el mundo reconoció hasta 1972 a la República Popular
China? la respuesta está en la contención al régimen soviético. Occiden-
te veía un gran peligro en la expansión al Comunismo, el reconocimien-
to mundial a la República Popular China. Sin embargo, al alcanzarse
el asiento en la onu, Estados Unidos cambió la estrategia. Le interesa-
ba China para tener socios estratégicos en la región, esto representó un
doble juego diplomático, pues si bien Moscú cabildeó durante décadas
para el reconocimiento del asiento chino en la onu, cuando se consi-
guió, Washington aprovechó este nuevo estatus para aliarse con China.
Ese momento representó el inicio de la luna de miel entre ambos Esta-
dos. Sin embargo, las cosas cambiaron mucho a fines de los años ochen-
ta. Dos acontecimientos en 1989 marcaron el final de esta luna de miel
sino-estadounidense; por un lado, la caída del muro de Berlín y el debi-
litamiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y,
por otro, los acontecimientos ocurridos en la Plaza de Tian´anmen3 en
junio del mismo año. A partir de esos hechos, Estados Unidos modificó
radicalmente su política exterior hacia China, pues la nación americana
decidió tomar el control de la denuncia de los hechos ocurridos en el
ámbito de la Comisión de Derechos Humanos de la onu.
A partir de esos hechos, Estados Unidos desplegó una campaña en
medios internacionales como Voice of America y cnn para difundir los
actos represores del gobierno chino. Esto fue visto como una injerencia
en la política interna por el régimen de Beijing, por lo que desplegaron en
contraposición una campaña interna contra el país de las barras y las estre-
llas (Rodríguez, 2007, p. 146), básicamente señalando que EE. UU. era
un país violador a los derechos humanos, que desde su constitución como
nación cometió genocidio contra sus pueblos indígenas originarios. El
gobierno del Partido Comunista Chino arremetió una campaña en el pue-
blo calificando de “maliciosas” las críticas de Washington a la actuación
del gobierno rojo; es decir, utilizó la “victimización” como argumento
discursivo despresurizando las demandas internas de la ciudadanía china

3
Durante la represión orquestada por el gobierno chino para contener las manifestacio-
nes del 4 de junio de 1989, se estima que murieron más de 2000 personas (según cifras
de la Cruz Roja China) y se estima en más de 7000 los heridos. (Amnistía Internacional).

130
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

hacia una apertura democrática (al estilo de la Perestroika) del Partido


Comunista (Rodríguez, 2007). Esta campaña antiestadounidense se ace-
leró mucho más en 1999 cuando un bombardero de Estados Unidos asig-
nado a las fuerzas de la otan en el conflicto yugoeslavo bombardeó la
embajada china en Belgrado. Esto le sirvió al régimen chino para señalar
las contradicciones de Washington entre criticar los derechos humanos
en China y ejercer su mano violenta e injusta por otro lado.
A continuación se muestra un esquema de las fechas más relevantes
en la historia reciente en materia de derechos humanos en China:
1971. Reconocimiento de la onu a la República Popular China. Es
nombrada uno de los cinco miembros permanentes del Con-
sejo de Seguridad.
1989. Protestas de la Plaza de Tian’anmen el 4 de junio.
1990. Cambio en las necesidades geopolíticas de los Estados Uni-
dos frente a la guerra fría, particularmente por la caía de la
Unión Soviética.
1999. Bombardeo a la embajada china en Belgrado por parte de
aviones estadounidenses asignados a la otan.

Estos elementos también han generado contradicciones al interior


mismo del Partido Comunista Chino, debido en primer lugar a la apues-
ta de política económica desarrollada por Den Xiaoping y postulada por
los tecnócratas chinos en los años 90 y, por otro lado, a los nacionalistas
a ultranza en contra de las reformas políticas y seguidores del tradicio-
nal discurso de Mao y de diversos países no alineados, periféricos y
­socialistas.4
Las contradicciones fueron precisamente porque los tecnócratas
propusieron una economía de libre mercado, que debía abrirse plena-
mente a la globalización (aperturistas) y que postulaban una política de
brazos abiertos a la inversión extranjera. Finalmente, esa postura era
contraria a la nacionalista, regionalista, antiextranjera y antioccidente,
que postulaban amplios sectores del pcc.

4
Como sabemos, China se convirtió en líder de la comunidad internacional en diferentes
foros internacionales, como bandera de la independencia a Occidente, desde el bloque
de países no alineados, foro que le permitió desarrollar una política exterior que liderara
países en desarrollo, proponiendo una alternancia a los bloques de la guerra fría. Otro
ejemplo puede verse en el G-7 y en el espacio de los brics.

131
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Tabla 1
Posturas divergentes al interior del Partido Comunista Chino
Tecnócratas Nacionalistas
Apertura comercial hacia occidente Nacionalismo exacerbado
Globalización económica Regionalismo
Lógica de mercado Economía socialista
Política de reformas y puertas abiertas Política represora, en contra de cambios
y reformas, enfocadas en mantener el
poder del pcc y legitimar sus acciones de
violaciones a derechos humanos.
Elaboración propia a partir de Rodríguez, 2007.

Por tales razones el gobierno chino considera que los organismos in-
ternacionales como la Comisión de Derechos Humanos de la onu o el
Alto Comisionado de la onu para Derechos Humanos son instituciones
que están manipuladas por Occidente. Es decir el Consejo, por más que
emita recomendaciones, Beijing no modifica sus posturas frente a temas
áridos, como el Tíbet, Xinjiang o Falun Gong, en función de que las
naciones que se “avergüenzan” ante la comunidad de naciones, son las
proclives a cumplir dichas resoluciones (Anaya, 2012), pero China no
tiene el mayor interés en hacerlo. Es decir, Anaya considera que la forma
de presión de los organismos internacionales de derechos humanos se
basa en la capacidad de avergonzarse de los países por sus acciones fren-
te al resto del mundo, y tomar las recomendaciones haciéndolas parte de
su política interna. Sin embargo China, al boicotear la actuación de los
organismos internacionales, se vuelve inmune a ese avergonzamiento.
Creo que China supo leer muy bien el contexto de la posguerra para
convertirse en un líder mundial con su política exterior. Retomo cuatro
elementos mencionados por Shixue Jiang para convertirse en un líder en
la nueva configuración del mundo (Roett y Paz, 2009, p. 44):
1. Si bien la postura y bandera de “paz y desarrollo” ya habían sido
establecidas desde Mao, en los foros internacionales se conver-
tirán en la norma de su discurso internacional.
2. Un mundo multipolar. China vio que tras la caída de la Unión
Soviética el mundo se convertiría en multipolar, y donde ellos
jugarían un papel importante en la defensa de los países en vías
de desarrollo.
3. La continuidad de la hegemonía de Estados Unidos y Europa en
los espacios internacionales.

132
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

4. China debía aliarse y liderar un espacio para las economías en


desarrollo para luchar contra un orden mundial injusto donde los
que ponen las reglas son las naciones hegemónicas.5

Estos cuatro elementos explican la manera de actuar del régimen chino


en los organismos de la onu. Pero también como lo han hecho frente a
otros Estados considerados por Occidente como “enemigos” de la de-
mocracia o riesgos a la Seguridad Mundial. China ha jugado con mucha
astucia e inteligencia su asiento permanente en el Consejo de Seguridad
para actuar conforme a estos elementos. Además, en los últimos años
ha actuado en alianza con Rusia para vetar resoluciones del Consejo
de Seguridad cruciales desde la visión de derechos humanos y derecho
internacional humanitario, en regímenes aliados.
Más adelante explicaré cómo ha actuado China precisamente en
casos de otros países donde es evidente la violación a derechos huma-
nos, vetando resoluciones del Consejo de Seguridad, bajo el argumento
de que “no representan una amenaza para la Seguridad Mundial, y por
tanto debemos darles autonomía en sus decisiones” (Caso del veto a la
resolución del Consejo de Seguridad para Siria en 2012). Sin embargo,
en el fondo es un discurso de deslegitimación a las instituciones de la
onu y en realidad representan intereses geoestratégicos de China frente
a sus aliados.6

Los derechos humanos en China, claroscuros en debate

Los casos de violación a derechos humanos representan una lista in-


terminable, debido también en parte a la dimensión geográfica y po-
blacional de China, pero en concreto destacan algunos casos de gran
importancia. Éstos reflejan el problema político en función de las voces
internas que piden una democratización del régimen chino, pero otras,
las más históricas, tienen que ver con el modelo de expansión y domina-
ción cultural que tuvo China, desde la revolución de Mao:

5
Por ello su participación líder en el Grupo de los No Alineados y en el G 77.
6
http://mexico.cnn.com/mundo/2013/08/29/los-aliados-de-siria-cuales-son-los-intereses-
de-rusia-iran-y-china

133
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Tabla 2
Principales violaciones a los derechos humanos en China
Acontecimiento Argumento Derecho internacional
de los derechos
Libertades fundamentales:
Libertad religiosa:
Libertad de culto En el territorio autónomo del Declaración Universal de los
al pueblo tibetano Tíbet se suspendió la libertad Derechos Humanos.
religiosa desde la Revolución Pacto Internacional de Dere-
Cultural China. chos Civiles y Políticos.
Practicar cualquier Los practicantes del ejercicio Declaración Universal de los
religión que no espiritual Falun Gong no han po- Derechos Humanos.
fuese el budismo dido realizar su práctica debido Pacto Internacional de Dere-
“oficial”. a la persecución de la cual han chos Civiles y Políticos.
sido objetos. De la misma forma
los católicos, que han tenido que
entrar en la clandestinidad.
Derechos políticos y libertad de expresión
Represión masiva Violación a los derechos civiles Pacto Internacional de Dere-
en la Plaza de y políticos. chos Civiles y Políticos.
Tian´anmen en Violación al derecho a la vida y
1989. a la integridad física.
Detenciones Violaciones a la libertad
arbitrarias a personal, libertades políticas, Pacto Internacional de Dere-
disidentes, líderes,
libertad de asociación, libertad chos Civiles y Políticos.
intelectuales, artis-
de expresión.
tas, periodistas. Derecho a formar parte de la
democracia.
Derecho a la defensa de los
derechos humanos.
Campos de Estos campos de reeducación Pacto de Derechos Civiles y
reeducación por el se usaron para reprender a Políticos.
Trabajo (Laojiao), activistas, y líderes de oposición, Declaración Universal de los
donde se encuen- fueron instaurados por Mao Tse Derechos Humanos.
tran al menos Tung.
300,000 personas. Violación a la libertad de
expresión
Violación a los derechos polí-
ticos.

134
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Acontecimiento Argumento Derecho internacional


de los derechos
Falta de independencia, justicia e imparcialidad del sistema judicial chino
Pena de Muerte China sigue siendo el país con Declaración Universal de los
mayores casos de pena de muer- Derechos Humanos.
te, debido a que ésta sirve para Pacto Internacional de Dere-
amedrentar políticamente a la chos Civiles y Políticos.
disidencia.
Viola el derecho a la vida, a la
integridad física.
Cárceles de traba- Ligado a los campos de reedu- Pacto Internacional de Dere-
jo forzado cación por el trabajo, se viola el chos Civiles y Políticos.
derecho a la integridad física y Pacto Internacional de Dere-
psicológica de los presos. chos Económicos, Sociales y
Además de que se violan los Culturales.
principios fundamentales de los
derechos laborales, pues nadie
puede realizar una actividad pro-
ductiva sin su consentimiento.
Faltas al debido El sistema judicial es viciado, Pacto Internacional de Dere-
proceso judicial. parcial e injusto. En todos los chos Civiles y Políticos.
casos los jueces determinan se-
gún el interés del Estado, nunca
poniendo en consideración los
derechos individuales plasmados
en las garantías fundamentales
del ser humano. Incluso en casos
graves donde están expuestas
faltas graves al sistema judicial,
por ejemplo en casos de defenso-
res de derechos humanos.
Despojo y etnocidio a naciones étnicas autónomas
Despojo territo- Violación a la libre determina- Declaración Universal de los
rial a los uigures ción, a la autonomía y autoges- Pueblos Indígenas
en el Estado de tión de los pueblos indígenas. Convenio 169 de la oit
Xinjiang
Invasión política, El pueblo tibetano ha tenido que Declaración Universal de los
étnica, cultural y modificar todas sus prácticas Pueblos Indígenas.
religiosa del Tíbet. culturales, cívicas, económicas Convenio 169 de la oit.
y políticas a partir de la invasión Estatuto de Roma para la
china. Se violan sus derechos Corte Penal Internacional.
civiles, políticos, autonomía
y autogestión de los pueblos
indígenas.

135
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Acontecimiento Argumento Derecho internacional


de los derechos
Otros derechos
Derechos laborales Es de todos sabido la inexisten- Pacto Internacional de Dere-
cia de derechos laborales básicos chos Económicos, Sociales y
en China, ello es parte de la Culturales.
tradición de las empresas extran- Convenios laborales de la oit.
jeras para invertir en este país.
Sueldos, vacaciones, presta-
ciones, son las omisiones más
importantes que ocurren.
Política del hijo En China desde los años setenta, Declaración Universal de los
único se instauró esta política, con la Derechos Humanos.
cual las familias sólo podían
tener un hijo y que fuese varón,
de lo contrario sufrirían conse-
cuencias negativas por parte del
gobierno.
Discriminación Parte de las violaciones a la falta Convención Internacional
hacia las mujeres de equidad de género, tiene que sobre Todas las Formas de
ver precisamente con el tema Discriminación hacia la Mu-
anterior, en donde la política de jer (CEDAW)
hijo único señala como un hecho
negativo tener un descendien-
te que fuera mujer. Desde ese
origen podemos determinar la
violencia simbólica de género en
la nación china y sus consecuen-
cias.
Elaboración propia.

Dos hechos mencionados por Amnistía Internacional durante 2013 son


relevantes como ejemplos para ver la tendencia de mayor violación a los
derechos humanos al interior del gobierno chino. Uno de ellos es el caso
de Yang Tongyan, escritor y miembro del Centro pen Chino Indepen-
diente. Cumple una condena de 12 años de prisión por “subversión” en
un juicio a puerta cerrada. Él no será liberado sino hasta 2017. Tongyan
escribe por la búsqueda de un cambio político y democrático en China,
él forma parte del intento ciudadano de formar el Partido de la Democra-
cia China (desde 1988). Sin embargo, los intentos por formalizar dicho
partido han terminado en detenciones a todos sus miembros. El otro caso
de gran relevancia es el de la poetisa Liu Xia, esposa del Premio Nobel

136
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de la Paz Liu Xiaobo,7 quien es además un preso de conciencia. Ella se


encuentra en arresto domiciliario desde 2010, precisamente desde que
su esposo recibió dicho premio. Ella no ha recibido un juicio justo, no
ha recibido un ordenamiento judicial que le diga por qué tiene que estar
presa. Además, se encuentra incomunicada sin acceso a internet, telefo-
nía o a recibir visitas. Ambos casos han recibido un tratamiento impor-
tante por Amnistía Internacional, realizando sendas campañas globales
para su defensa, pero estas campañas tienen poco impacto en la política
interna del Gran Dragón.
Si bien la aceptación del régimen chino en la onu no llegó sino hasta
1972, China tampoco ha aceptado plenamente el régimen internacional
en materia de derechos humanos. Me refiero específicamente a que Chi-
na no es ratificante de la mayor parte de los tratados internacionales que
conforman el Derecho Internacional de Derechos Humanos.

Tabla 3
Instrumentos internacionales de dh ratificados
por la República Popular China
pidesc pidcyp cedr cedaw cat cdn cpd

Firma X X X X X X
Ratificación X No X X X X X
Protocolo
No No No No X
facultativo
Fuente: interpretación propia a partir de Liu Huawen (2008) y el acnudh.
*Abreviaturas en el glosario de términos.

En ese mismo sentido existe la preocupación internacional sobre la in-


fluencia y capacidades que tienen los organismos internacionales, las
redes transnacionales y las grandes organizaciones civiles (Amnistía
Internacional, Human Rights Watch, entre otras) para influir en los cam-
bios que se requieren en la política interna china en los temas centra-
les de derechos civiles y políticos. ¿Qué tan capaces son estas redes
transnacionales por vía de las campañas para ejercer presión sobre el
gobierno chino? Las claves para entender por qué un Estado puede im-
plementar una resolución de derechos humanos están en la necesidad

7
Liu Xiaobo es actualmente el único Premio Nobel de la Paz encarcelado en todo el
mundo,en 2009 fue procesado y condenado a 11 años de cárcel por “incitar a subvertir
el poder del Estado”.

137
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de reconocimiento, capacidad de avergonzamiento8 y credibilidad que


para algunos Estados se puede ejercer por parte de la Comunidad Inter-
nacional. En respuesta a estas tres razones, China dice “no”, ejerciendo
una independencia total a los mandatos de la Organización de Naciones
Unidas y sus organismos subsidiarios. Y es lo mismo que ocurre con
los tratados internacionales. China en la mayor parte de los casos ha
ratificado los tratados, pero se abstiene de firmar los protocolos faculta-
tivos. ¿Qué significa esto? Que la comunidad internacional se encuentra
incapaz de sancionar al país por casos específicos que tengan que ver
con la materia.9
La movilización de las redes a favor del Tíbet y otros problemas de
derechos humanos influyen sobre la forma en la cual hace su política ex-
terior el régimen Chino, pero de ninguna manera impacta severamente
sobre acciones nacionales que le otorguen mayor autonomía a la región.
Un ejemplo de cómo maneja China su diplomacia preventiva en materia
de derechos humanos está relacionada con la entrega del Premio Nobel
de la Paz a Liu Xiaobo en 2010, pues desde que se supo que el Comité
Nobel estudiaba la posibilidad de otorgarle dicho premio el gobierno
chino desplegó amenazas contra Noruega incluso utilizando el chantaje
en materia comercial, disminuyendo las importaciones de salmón a Chi-
na a partir de ese año. Se suspendieron las negociaciones comerciales
para un tratado comercial bilateral, además de suspender los contactos
de alto nivel entre ambos gobiernos. Existen muchas evidencias y casos
documentados por Mario Esteban Rodríguez10 que muestran que China
manipula su política comercial para defenderse o responder a acciones
de política exterior de países que hacen señalamientos de violaciones a
derechos humanos.
En noviembre de 2013 China fue nombrada representante regional
de Asia en el Consejo de Derechos Humanos de la onu. Con ello forma
parte del órgano de gobierno de este Consejo, entre 42 países repre-

8
Los activistas ejercen presión moral bajo el supuesto de que los gobiernos valoran la
opinión favorable de otros (Keck y Sikkink, 1998) en Anaya (2012).
9
Es decir el Protocolo Facultativo representa la apertura de soberanía que el Estado
acepta por parte de la Comunidad Internacional para permitirle elaborar recomendacio-
nes o sentencias específicas en la materia. China no es un caso aislado. Lo hace de igual
forma Estados Unidos, nación que no ha ratificado los Pactos Internacionales de Dere-
chos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (pidesc)
que son la base de la ideología liberal democrática.
10
Mario Esteban Rodríguez es investigador de Asia Pacífico del Real Instituto Elcano y
profesor del Centro de Estudios de Asia de la Universidad Autónoma de Madrid.

138
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

sentados geográficamente. En aquella ocasión las diferentes organiza-


ciones civiles presentes, como UN Watch, Human Rights Fundation,
entre otras, manifestaron en carteles su desacuerdo con la designación
de China: “Keep China off the United Nations Human Rights Council.
The world stands with Tibet”.11 Estados Unidos también lamentó la de-
signación de China en el codh. Samantha Powers, la embajadora de EE.
UU. en la onu “expresó su deseo de que los nuevos miembros puedan
cumplir sus obligaciones de derechos humanos”.12 Los resultados están
por verse, pero lo que se puede determinar a meses de haber iniciado en
el codh es que la política china está dando eventos mediáticos para aca-
llar a la comunidad internacional, cuando en realidad sigue la cerrazón
política de transformación del régimen.

2. Política de ojos cerrados y mano extendida

El otro elemento estructural tiene que ver con la manipulación que hace
el gobierno chino de la política internacional en materia de derechos hu-
manos a favor de su política comercial; es conocido por los especialistas
en temas de derechos humanos que China generalmente apoya a regíme-
nes especiales en países con “democracias incipientes”, en particular a
gobiernos que realizan represión a sus pueblos y tienen por regla común
la corrupción. Esta es una lista de los gobiernos bajo esas características
que han sido apoyados por China en los últimos años:

Tabla 4
Situaciones graves a derechos humanos y apoyo chino
Estado Problemática Acciones del gobierno Recursos naturales
chino en juego
Birmania Graves violaciones a El gobierno chino ha Proyecto de exporta-
los derechos civiles y detenido dos resolu- ción de gas natural de
políticos por la junta ciones del Consejo de Birmania (provincia de
militar. Seguridad para ejecu- Shwe) a China.
Situación grave de tar sanciones contra China provee de armas
tráfico y explotación Birmania. a Birmania
sexual de mujeres.

11
The Epoch Times, http://www.theepochtimes.com/n3/346133-activists-want-to-keep-chi-
na-off-un-human-rights-council/#axzz2pxTvimhv
12
http://www.elmundo.es/internacional/2013/11/13/52835091684341a7328b456d.html

139
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Estado Problemática Acciones del gobierno Recursos naturales


chino en juego
Siria Revolución social en China vetó resolu- China es uno de los
contra del régimen de ción en contra en el principales socios co-
Bassar Al Asad. Consejo de Seguridad merciales de Siria.
para intervenir en el China vende armas a
conflicto. Siria.
Irán Gobierno en proceso Jugar doble papel. En Petróleo
de democratización, letra apoya las accio- Compra/venta de
en búsqueda de una nes de Occidente. En armas.
carrera atómica. la práctica suministra tecnología nuclear
armas y tecnología.
Sudán El régimen de Bashir China protegió a Suministro de Petróleo.
fue acusado en la Bashir en diversos
Corte Penal Interna- organismos internacio-
cional por el genocidio nales.
ocurrido en Darfur.
Además, ha sumi-
nistrado recursos
financieros para la
reconstrucción y desa-
rrollo del país.
Congo Guerra civil que duró Acuerdo Bilateral de Cobalto y cobre.
24 años y causó la Cooperación e Infraes-
muerte de miles de tructura.
civiles congoleños.
Elaboración propia a partir de Cardenal y Araujo (2011).

Varios son los elementos que nos dan claridad para pensar en la doble
cara de China (juego a dos bandos, diría Juan Pablo Cardenal). Por un
lado, da pauta a algunas resoluciones de la onu contra gobiernos repre-
sores, pero por otro les permite a los países continuar ejerciendo repre-
sión, casos como Birmania, el Congo, Sudán, Irán
La estrategia de China es apropiarse de recursos estratégicos para
su producción industrial que le permitan asegurar la continuidad de su
expansión comercial. También ejerce en la economía de países con mala
reputación en derechos humanos, aprovechando el aislamiento de Occi-
dente para comerles (comprometerlos con acuerdos desleales) sus recur-
sos naturales (infraestructura por bienes primarios).
En otros casos, como mencionamos anteriormente, hace doble jue-
go. Le da pauta a Naciones Unidas frente a resoluciones promovidas
contra países altamente represores (caso Sudán) o a países que represen-
tan un riesgo para la seguridad internacional (como es el caso de Irán y

140
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

su carrera nuclear), pero por otro les sigue manteniendo el suministro de


armas (Sudán) o de tecnología nuclear; es decir, juega su cara solidaria
y responsable ante Occidente en los organismos internacionales y por
la vía bilateral mantiene a esos mismos regímenes. En muchos casos
donde la corrupción es parte integral de la gestión política.China es ca-
paz de arriesgar su reputación en los organismos internacionales, como
el Consejo de Seguridad, siempre y cuando los países a los que apoya
le ofrezcan algún recurso energético estratégico para su desarrollo. A
China no le ha importado dañar su reputación, por ejemplo, es conocido
su apoyo al gobierno iraní de Ahmadinejad, o a la Junta Militar en Bir-
mania, o al Gobierno de Al Bashir en Sudán. Sus apuestas van más allá:
acaparar la mayor cantidad de recursos estratégicos de África, Asia, ex
repúblicas socialistas y América del Sur como sea posible, siempre en
países en desarrollo, siempre a bajo costo.
En esta manera de tirar sus tentáculos a los países en desarrollo, se
han observado varias características.
La primera es que se ha apropiado de mercados que estaban en ma-
nos de países occidentales, pero que ante conflictos bélicos internos és-
tos se fueron. Es el caso del Congo o Sudán. O en otros lugares donde
las sanciones económicas han hecho que sean mercados vírgenes, como
en el caso de Irán, pero en todos ellos utiliza su poderío para ofrecer
financiar el desarrollo a cambio de suministrar recursos básicos.
La segunda, y siguiendo esa lógica, utiliza la cooperación internacio-
nal para el desarrollo, poniendo su cara progresista, firmando acuerdos
en donde otorga ayuda en infraestructura por recursos naturales estraté-
gicos. Es el caso del Congo, donde China firmó en 2008 un acuerdo en el
que ofrece arreglar la infraestructura de comunicaciones al país africano
a cambio de que este país le pague con cobre y cobalto (al precio que
China decida).13
En este sentido cabe destacar que China ha logrado suministrar
más recursos para infraestructura a los países que el Banco Mundial,
otorgando $ 110 000 millones de dólares en créditos al desarrollo entre
2009 y 2010. En esa lógica retomo el texto de Esteban Rodríguez (Chi-
na después de Tian´anmen) donde menciona “cuando todo el mundo
estaba preocupado por la crisis mundial, surgida por la crisis en Estados

13
En la investigación “La silenciosa conquista china”, Cardenal y Araujo observaron
esos patrones en una visita a más de veinte países, que desarrolla el poder chino en el
exterior, ofreciendo financiar desarrollo, intercambio comercial, o inversión extranjera
directa por vía del establecimiento de sus empresas en territorios nacionales.

141
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Unidos con las inversiones inmobiliarias, China se daba el lujo de pres-


tarle dinero al mundo” y también ofrecía recursos para la reconstrucción
económica mundial, por ello no es sorprendente enterarnos de que ahora
China vaya por Europa para hacerse de sectores que están en desuso en
el viejo continente pero que China sabrá regenerarlos. Si bien muchos
europeos se sienten afectados en su moral por ver al Dragón Asiático
devorando su industria, muchos guardan silencio ante la insistencia oc-
cidental de restringir la economía china a los derechos humanos: “Sí
al dinero chino, pero no a los abusos en derechos humanos”, señalan
algunos sectores en Inglaterra, Francia y Holanda.
El primer ministro británico, David Cameron, descartó tales preo-
cupaciones, en relación a la última visita de Wen Jiabao a Europa. Los
temores de los proteccionistas no tuvieron base y resistieron los inten-
tos para excluir a China de dichos mercados en abastecimiento público
en Europa sin importar que China no se abriera más en dicho sector:
la inversión china, al parecer de Cameron, es positiva y no una razón
para temer, en cambio es fundamental el énfasis en el tema de derechos
humanos. Otros líderes europeos se mantuvieron en silencio respecto al
tema de abusos en derechos humanos, pero sí están muy interesados en
proteger a sus industrias de la intensa competencia china. En ese tenor,
Wen Jiabao se comprometió en Alemania, el último punto de su pasada
gira europea, a llevar a China a la democracia total, pero su declara-
ción fue desmentida una vez que trascendieron documentos del Partido
Comunista,14 en donde se denotaba que las restricciones a los derechos
políticos se agudizaban.
De la misma forma China se ha aparecido como el “Hada Madrina”
ante países que necesitaban urgentemente la ayuda para el desarrollo, y
la cual, por razones políticas, se les ha negado en Occidente. Es el caso
de Turkmenistán, Venezuela, Ecuador, Sudán e Irán, sólo por poner al-
gunos ejemplos, asegurando en reciprocidad petróleo, gas y minerales
para las próximas décadas. El gigante en expansión tiene hambre. Sus
reservas naturales son escasas e insuficientes para continuar con la mar-
cada tendencia al desarrollo comercial. China está de vuelta como po-
tencia mundial y necesita el máximo de recursos naturales para lograrlo.
Por ello es tan necesario aprovechar su fortaleza financiera a cambio de
intercambio de bienes, y aumentar su producción en países con poca o
nula reglamentación ambiental.

14
http://suite101.net/article/china-va-por-europa-a58653

142
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Conclusiones

China es la gran potencia económica del mundo en el siglo xxi. Las


dimensiones de sus capacidades son enormes y su potencial de creci-
miento también, pero China tiene problemas también, uno de los mas
relevantes quizá es el de escasez de materias primas básicas para su
producción industrial. Por ello es tan importante la expansión que están
llevando a cabo en tres sentidos: comercial, de inversión directa estable-
ciendo empresas en países en desarrollo y, finalmente, con estos acuer-
dos de cooperación para el desarrollo a cambio de manufacturas.
1. El tema poblacional. China cuenta con una población de casi
1400 millones de habitantes, y por tal razón uno de los argumen-
tos centrales del expansionismo económico es la necesidad de
garantizar los derechos sociales a amplios sectores de población.
Recordemos que si bien China tiene ciudades y estados con un
desarrollo industrial fuerte, tiene amplios territorios agrícolas
donde su población requiere apoyos del Estado para garantizar
mínimos sobre la educación, la salud, la vivienda y el derecho a
la alimentación.
2. China no hace más que desarrollar el mismo modelo del libe-
ralismo llevado a cabo por las naciones europeas desde el siglo
xviii de despojo y saqueo de recursos naturales, pero bajo un
esquema muy diferente: se mezclan las características de su po-
lítica exterior de la posguerra fría, con las condiciones y carac-
terísticas propias del nuevo milenio (escasez y vulnerabilidad
de recursos financieros en Estados Unidos y la Unión Europea)
frente al robustecimiento de las finanzas chinas, una buena pla-
neación de programas económicos y la necesidad de naciones
muy pobres de ayuda al desarrollo. China no hace más que ofre-
cer lo que Occidente ha ofrecido desde el Consenso de Washin-
gton a las naciones en desarrollo.
3. China es coherente con su modelo de política exterior de la pos-
guerra fría, en el sentido de que apoya a países no alineados en
su búsqueda por el desarrollo. Por ello tiene toda una lógica el
hecho de apoyar a países en desarrollo, aunque Occidente los
considere países no democráticos.
4. La sombra del desmembramiento soviético pesa mucho sobre
la idiosincrasia del Partido Comunista Chino, por ello esa nece-
sidad de mantener hermético el sistema político a las demandas

143
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de democracia al interior del país. Son especialmente compli-


cadas dos provincias: Xinjiang y el Tíbet. No debemos olvidar
que la Región Autónoma Uigur es mayormente musulmana y
fue anexada por China en 1955, pero tiene fuertes antecedentes
independentistas que preocupan mucho al gobierno central de
Beijing, dada su frontera estratégica con Kirguistán, Tayikistan,
Afganistán y Paquistán, tanto por el paso de energía, las carre-
teras que envían mercancía a Eurasia, como la importancia de
las vías de comunicación internas, como por las reservas de gas
natural y petróleo, estratégicas para el crecimiento económico
del Dragón.

En el caso chino las tendencias no marcan que el gobierno esté dando


pasos firmes hacia la democratización. Los miedos a un desmembra-
miento del país al estilo de la URSS ejercen una sombra permanente en
el Partido Comunista Chino, por lo cual la tendencia es hacia una mayor
centralización del poder y represión a la disidencia (incluso a los defen-
sores de derechos humanos que atienden los casos de los activistas). Al-
gunos especialistas señalan que China no podrá soportar esta tendencia,
pues es normal que al aumentar su homologación del sistema económico
comercial global, la tendencia dictaría mayor apertura en medios, en in-
ternet, en intercambios de información y comunicación, y por ende aper-
tura al cambio “democrático”. Pero el gobierno chino tiene claro eso:
“globalización comercial sí, pero globalizar a sus ciudadanos no”. Por
ello ha hecho políticas de restricción de fuentes de internet para alejar a
su ciudadanía del mundo virtual global. Esta idea es bien planteada por
Xulio Ríos cuando señala: “Cuanto más homologue China su sistema
económico con las tendencias predominantes en Occidente, probable-
mente más aumentarán las presiones internas y externas para culminar el
proceso en lo político. O quizá, ante el proceso de des democratización
que viven los sistemas políticos occidentales, las posibilidades de que
cuaje un amarillismo democrático sean mayores”.15
En el fondo las cosas tienen una complicación mayúscula, pues Chi-
na ha visto que el esquema político cerrado frente al modelo económico
aperturista les ha funcionado de maravilla a las élites del Partido Comu-
nista que se han convertido en socios de las empresas transnacionales, lo

15
Xulio Ríos, Corrupción y ética en China, Instituto Gallego de Análisis y Documenta-
ción Internacional, igadi (18 de enero de 2014).

144
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

cual se ve reflejado en niveles altos de corrupción. Por ello la transición


a la democracia se convierte en algo mucho más difícil. Nuevamente
Xulio Ríos ofrece luz al respecto: “para luchar contra la corrupción es
indispensable la recuperación de la ética, pública e individual, moderar la
apoteosis del mercado y matizar la subsiguiente desreglamentación”. Sin
embargo, cabe hacernos la pregunta: ¿y qué tanto los gobiernos producto
de la Revolución Cultural han promovido la ética individual y colecti-
va? Parece, visto desde ojos de Occidente, que existiera una tendencia
a considerar los productos chinos como “piratería barata de Occidente”,
pero también tenemos una imagen de que China violenta derechos am-
bientales y laborales, sea con empresas occidentales en su territorio, lo
cual representa un atractivo plus para dichas transnacionales, o para las
empresas chinas en el exterior, que bajo el lema productivista, violen-
tan esos mismos derechos y ejercen represión sobre los trabajadores que
cuestionan dichas prácticas. La corrupción no es sólo un problema de
los funcionarios, como a veces se deduce del tono de la campaña oficial
que se lleva a cabo en China, es de toda la sociedad y bien visible en
conductas y fenómenos relacionados con la educación, la salud, el medio
ambiente, la seguridad laboral o la seguridad alimentaria. Finalmente,
es un problema cultural el que el movimiento ciudadano chino no haya
alcanzado la popularidad suficiente para mover a la totémica estructura
del Partido Comunista Chino. ¿Puede ser un conformismo de amplias
mayorías de población? ¿Puede ser las amplias campañas en el monopo-
lio interior que ejercen los medios de comunicación? Puede ser un con-
formismo de sectores políticos que consideran que más vale una China
rica reprimida, que una China pobre, democrática y fragmentada frente a
una población de 1400 millones de personas.

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siglo xxi. Puebla, México: Benemérita Universidad de Puebla.
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occidental: las consecuencias para América Latina y Estados Uni-
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Human Rights Council. The epoch times. Recuperado de http://
www.theepochtimes.com/n3/346133-activists-want-to-keep-china-
off-un-human-rights-council/#axzz2pxTvimhv

Glosario de términos

pidesc: Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Cul-


turales
pdcyp: Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
cedr: Convención para Eliminar la Discriminación Racial
cdf: Convención en contra de la Desaparición Forzada
cedaw: Convención para Eliminar Todas las Formas de Discrimina-
ción contra la Mujer
cat: Convención contra la Tortura
cdn: Convención de los Derechos del Niño
cpd: Convención para las Personas con Discapacidad

147
Política y cooperación en acción.
China en el noreste asiático: las grandes
potencias y el problema intercoreano

Eduardo Eugenio Roldán

Introducción

El objetivo del presente ensayo es resaltar y analizar el papel funda-


mental que China ha jugado en el noreste asiático, y concretamente en
la península coreana durante los últimos años; asimismo, descatacar y
escudriñar las acciones que obligaron a China a endurecer su posición
política con respecto a su gran aliado histórico: Corea del Norte.
Con dicho propósito presentamos una breve introducción histórica,
seguida de un análisis relativo a los intereses regionales de China, de los
EE. UU. y de las potencias en el noreste asiático, con un apartado sobre
la política del chantaje y del bluff que Corea del Norte ha utilizado para
manipular acciones políticas a su favor; y así ubicar en tiempo y espacio
el endurecimiento de la posición China frente a Norcorea. Finalmente,
presentamos una serie de conclusiones finales sobre el tema central que
abordamos en este capítulo.
Habiendo planteado lo anterior, resulta fundamental señalar que al
término de la II Guerra Mundial, la URSS liberó la parte norte de la pe-
nínsula coreana y Estados Unidos la parte sur. Esto separó política, eco-
nómica y socialmente la nación coreana. El resultado de la ocupación
estadounidense fue un gobierno militar, y en la zona soviética se levantó
la organización socialista entre los norcoreanos. Posterior a la guerra de
Corea, en 1953, en Corea del Sur se estableció un gobierno capitalista
autoritario y en Corea del Norte uno socialista de carácter totalitario.
La liberación no significó la independencia por la cual los corea-
nos habían luchado tanto, sino el comienzo de un conflicto ideológico y

149
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

político en un país dividido. La influencia de los Estados Unidos en el


Sur, y de la Unión Soviética, y posteriormente con la fuerte presencia de
China, en el Norte frustraron los esfuerzos de los coreanos en establecer
un gobierno independiente.
Hoy en día, están mejorando las expectativas de una posible uni-
ficación, pero ésta no se prevé ni fácil ni en el horizonte inmediato. El
proceso se ha interrumpido en múltiples ocasiones precisamente por el
tema nuclear. El régimen norcoreano no ha podido aceptar una unifica-
ción totalmente en los términos surcoreanos, pues esta aceptación, desde
su perspectiva, equivaldría para el Norte a una autoaniquilación.
Tenemos que entender la postura política de Corea del Norte: el no
haber aceptado en el pasado la inspección a sus instalaciones nucleares
(simultáneas y verificables) por parte de Corea del Sur, ya que estaba
utilizando esta táctica para ganar tiempo y retener capacidad de negocia-
ción. Y así debe también entenderse el hecho de que sí haya permitido
a la Organización Internacional de Energía Atómica la inspección de
algunas instalaciones en cuatro ocasiones.
Corea del Sur presionó, por su parte, a nivel bilateral tanto a China,
a Japón, a EE. UU. y a Rusia, para que no avanzaran en mayores acerca-
mientos con Corea del Norte. En particular para que no se normalizaran
las relaciones entre el Norte y Japón, y tampoco con los EE. UU. Esto
en tanto que no se solucionara la cuestión nuclear, es decir, la aceptación
por parte del Norte de la verificación de sus instalaciones nucleares,
entre otras cuestiones. Esta política dio algunos resultados positivos, a
pesar de que Corea del Sur ejerció presión sobre el Norte utilizando los
organismos internacionales, como la oiea, para que cumpliera con los
acuerdos pactados en diciembre de 1991.
No es el hecho, como originalmente se planteaba, de que tuviera o
no la bomba nuclear, puesto que las inspecciones de la oiea arrojaron
claramente que no se tenía instalaciones acabadas y suficientes para que
en el futuro inmediato Corea del Norte produjera armas nucleares. Pero
estaba en un proceso activo de producción de éstas hacia un mediano
plazo, hecho que finalmente se comprobó con las tres explosiones nu-
cleares efectuadas por Corea del Norte en 2006, 2009 y 2013.
La República Popular China ha resurgido no solamente en sus as-
pectos militares, sino también con gran poderío económico e influencia
política en el noreste asiático y en particular en la península coreana.
Japón, sin lugar a dudas, sigue siendo una potencia económica en el
área. China, EE. UU., Rusia y Japón son y continuarán siendo piezas

150
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

claves en esta región. De ahí que la posición geopolítica de la península


coreana adquiera mayor relevancia en el área. Su importancia radica en
esa posición, en la influencia económica y en su localización estratégica,
lo que también la hace militarmente significativa. Para China la impor-
tancia estratégica de Corea del Norte radica en su posición geopolítica,
ya que ésta bordea su frontera con toda la parte que anteriormente se
conocía como Manchuria. En esta dirección también se ubica el estable-
cimiento de relaciones entre Corea del Sur y Vietnam.
Es evidente que la seguridad de esta región resulta vital para China.
En una declaración hecha por altos oficiales del partido comunista chi-
no, el 28 de febrero de 1992, señalaban que Corea del Norte constituía
un escudo para la estrategia de China hacia el noreste de Asia. Está claro
que cualquier amenaza a Corea del Norte podría interpretarse como una
amenaza a China.
No obstante, en la actual política pragmática de China, la ideología
la ha hecho a un lado, y dio pauta a los acuerdos firmados con Corea del
Sur. Consecuentemente, dada la coyuntura por la que está atravesando
China, sería difícil imaginarse que China ganara algo, en caso de que
Corea del Norte atacara al Sur; y por otra parte, si Corea del Norte fuera
atacada por Corea del Sur la intervención de China para apoyar a Corea
del Norte sería poco plausible.
Por otra parte, el hecho mismo de que China no haya apoyado a Co-
rea del Norte en una aventura militar, en tiempos recientes, para unificar
a la península coreana, representa un enorme avance en su relación con
Corea del Sur.
La presión del uso de la fuerza o de la amenaza del uso de la fuerza
ha tenido un límite. Es importante tener ese planteamiento bien presente.
En un momento de desesperación, o de percepciones equivocadas, las
cosas pudieran replantear una peligrosa confrontación. La península co-
reana ha estado en una muy delicada transición hacia un nuevo esquema
de seguridad. Falta aún mucho por hacer.
Por esto no se debe olvidar, y debemos de tener en mente, que los
períodos de transición, precisamente las más de las veces resultan ser
los más inestables y peligrosos. Consecuentemente, todas las partes in-
volucradas en esta región, incluyendo China, EE. UU., Rusia, y Japón,
han estado cooperando positivamente con la República de Corea, con el
propósito de disuadir a Corea del Norte de su política de continuar con
el desarrollo y ensayo de armas nucleares.

151
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Habrá paz, estabilidad (y unificación) en la península coreana y el


noreste de Asia sólo con la activa cooperación de los países vecinos, las
potencias involucradas y la comunidad internacional. De ahí las reunio-
nes a seis bandas que se han venido desarrollando durante los últimos
años entre Corea del Norte, Corea del Sur, China, EE.  UU., Rusia y
Japón. Todo esto es lo que denomino responsabilidad compartida.
China y Rusia efectuaron su primer ejercicio militar conjunto, del 18
al 25 de agosto de 2005, con el fin de mejorar la capacidad de combate
de sus fuerzas.1 El ejercicio militar conjunto se llevó a cabo exitosamen-
te. El primer ejercicio militar mostró su poderío militar y la estrecha
relación política entre China y Rusia. Los márgenes de colaboración se
han ampliado y la conjunción de intereses en el ámbito internacional es
cada vez más frecuente. Todo lo anterior nos lleva a entender que China,
Rusia y Japón, en conjunción con Corea del Sur y Corea del Norte, han
logrado mantener un balance del poder al poderío estadounidense parti-
cularmente en el noreste asiático. Las potencias regionales han buscado
limitar la influencia estadounidense en la región y de este modo asegurar
sus intereses regionales.
Con el compromiso concertado entre China y Rusia para constituir
una “sociedad estratégica” de igualdad, confianza y coordinación mu-
tua, los dos Estados han reconocido que el desarrollo de esa sociedad
estratégica requiere procedimientos institucionales; pero también sostie-
nen que la multipolaridad, el establecimiento de un nuevo orden político
internacional, y el apoyo mútuo en los asuntos relativos a la soberanía
nacional, seguridad regional e integridad territorial, debieran constituir
la base de las relaciones internacionales para preservar la seguridad y
estabilidad en el noreste de Asia.
Habría que señalar también algunos comentarios adicionales sobre
Japón. Este país, allende sus intereses históricos basados en sus tesis
geopolíticas y de dominio en la península; ante el desarrollo de los he-
chos y las amenazas a su seguridad nacional y regional, que ha signfi-
cado el desarrollo nuclear de Corea del Norte y sus alianzas con China
e Irán, tuvo por efecto el enfriamiento de las relaciones entre ambas
naciones durante un cierto tiempo, particularmente por las capacidades
demostradas por Corea del Norte para lanzar misiles que alcanzarían a
Japón y la posesión de armas nucleares. Japón considera que el progra-
ma nuclear de Norcorea es un peligro.

1
Diario del Pueblo Renmin Ribao, 3 de agosto de 2005.

152
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En este sentido la posición rusa con respecto al proceso de distensión


en la península coreana se enfoca al cumplimiento del acuerdo de 1994
que Corea del Norte suscribió con los Estados Unidos, para congelar su
programa de desarrollo nuclear a cambio de la ayuda de Occidente para
la construcción de reactores seguros de energía a base de agua ligera.
En este esquema Rusia expresó su voluntad de no establecer alian-
zas militares con Corea del Norte. Rusia, si bien rechazó el sistema de
defensa antimisiles propuesto por EE. UU., al mismo tiempo ha buscado
el apoyo de Corea del Sur para secundar su posición que, dicho sea de
paso, camina paralelamente con los esfuerzos estadounidenses y sur-
coreanos para el congelamiento del programa de desarrollo de armas
nucleares de Corea del Norte.
En este mismo marco, Estados Unidos anunció su decisión de revi-
sar el Acuerdo Marco de 1994, por el cual un consorcio internacional
encabezado por los EE.  UU. construyó un reactor de agua ligera en
Corea del Norte en compensación por la suspensión de las actividades
nucleares de ese país.
Todo lo anterior nos lleva a reflexionar en que se debe evolucionar
para continuar el diálogo intercoreano y lograr una paz permanente y
una eventual unificación. Éste es el gran reto de los actuales líderes en el
poder y de las nuevas generaciones.
En síntesis la estabilidad en la región y la crisis nuclear se han com-
plicado por el lanzamiento de Corea del Norte de siete misiles balísticos
de prueba desde 2006 y la experimentación de tres pruebas nucleares en
2006, 2009 y 2013.
Habiendo expuesto lo anterior, es importante señalar que el objetivo
del presente ensayo es resaltar y analizar el papel fundamental que ha
jugado China en el noreste asiático, y concretamente en la península
coreana.

2. Intereses regionales de China, de EE. UU. y de las potencias

En el marco analítico señalado anteriormente, es entendible que


EE. UU. haya buscado centrar sus energías en vincularse íntimamente
con las grandes potencias, en especial con China, Japón y Rusia, que
pueden moldear las características del sistema político internacional, y
así: “Confrontar con decisión la amenaza de regímenes deshonestos y

153
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

potencias hostiles (Corea del Norte) que cada vez más cobran la forma
de terrorismo y el desarrollo de armas de destrucción masiva”.2
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 sufridos en Nueva York
y el replanteamiento de la política exterior de Estados Unidos trajeron
consigo fuertes repercusiones en la relación con la República Popular
Democrática de Corea.
Tras los atentados, el gobierno de Estados Unidos ligó más estre-
chamente el terrorismo con las armas de destrucción masiva, centrando
con ello su atención en los Estados de especial preocupación. En el caso
de Corea del Norte, debemos señalar, que si bien, desde el inicio de la
administración de George Bush la relación perdió la confianza que se
había empezado a reconquistar por parte de Clinton.3 Una vez que Bush
introdujo a Corea del Norte en el “eje de mal” en su discurso sobre el
Estado de la Unión el 29 de enero de 2002, exigiéndole abandonar su
programa nuclear, las relaciones bilaterales se volvieron muy tensas. Lo
anterior tendría un impacto muy importante para Corea del Norte.
Es así como en el punto más álgido de las tensiones, el 10 de enero
de 2003 Corea del Norte anunció su retiro inmediato del Tratado de No
Proliferación Nuclear (tnp). Así, quedó liberada de cumplir el acuerdo
de salvaguardias, el cual tomó efecto el 10 de abril del mismo año; pero
en el que para entonces había sido imposible evitar el lanzamiento de
misiles por parte de la rpdc entre febrero y marzo.
Para poner solución a la primera crisis nuclear con Pyongyang, el
gobierno estadounidense anunció que el asunto se llevaría al Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas y que ahí se iban a discutir medidas
sancionadoras.
De este modo, el 23 y 24 de abril del 2003 y, a petición de Washing-
ton a Beijing, tuvo lugar la primera ronda de negociaciones entre China,
Estados Unidos y la rpdc. Sin embargo, a pesar de que el gobierno de
Pyongyang aceptó de buena voluntad la participación de China, y este
país hizo su primera propuesta de conciliación, las negociaciones resul-
taron infructuosas.
Por lo anterior, en julio del mismo año, el presidente chino envió
una propuesta al líder norcoreano para negociar de forma multilateral
en la que se consideraría la posibilidad de incluir eventualmente a Corea

2
Rice, C. (2001, primavera) La promoción del interés nacional. Foreign Affairs (en
español). I(I), 28.
3
Ibidem, 21-23.

154
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

del Sur y a Japón, eso también permitiría intercambios bilaterales entre


los gobiernos estadounidense y norcoreano.4 Es así como el 27 y 29 de
agosto de 2003 las conversaciones con Corea del Norte se dan a “seis
bandas” con la participación de las dos Coreas, China, Estados Unidos,
Rusia y Japón.
En la primera ronda de negociaciones el gobierno norcoreano hizo
una propuesta de reconciliación en cuatro etapas en las que pedía: a)
que los suministros de fuel oil fueran reanudados, b) fuera firmado un
acuerdo de no agresión con Estados Unidos y, c) se solicitaba el apoyo
para que se terminara la construcción de los reactores nucleares de agua
ligera a cambio de abandonar su programa nuclear militar y permitir las
inspecciones de la oiea. No obstante, ante tales solicitudes, el gobierno
estadounidense rechazó la propuesta dejando por sentado que Estados
Unidos sólo negociaría un acuerdo político y económico tras el comple-
to, irreversible y verificable desarme de Corea del Norte. El diálogo, con
altas y bajas, continuó hasta 2009.
Al amparo de una diplomacia nuevamente habilidosa y oportuna, la
República Popular China consiguió, en julio de 2005, una nueva reunión
multilateral a seis bandas en Beijing. Sin embargo, las concertaciones,
que perduraron hasta agosto, volvieron a encallar; el punto principal de
discordia fue el tema del uso pacífico de la energía nuclear .
Sin embargo, si las reuniones llevadas hasta el momento habían sido
altamente problemáticas e inciertas, éstas iban a volverse todavía más
debido a la decisión del Departamento del Tesoro de Estados Unidos
de designar al Banco Delta Asia de Macao como un banco vinculado al
lavado de dinero, prohibiendo a las instituciones financieras estadouni-
denses gestionar directa o indirectamente cualquier cuenta en los Esta-
dos Unidos en beneficio de este banco.
Tal acción significó congelar una parte de los activos financieros de
Corea del Norte (24 millones de dólares), cuestión que casi inmediata-
mente fue considerada como un nuevo suceso de clara hostilidad hacia
el país asiático, con consecuencias determinantes en las negociaciones
posteriores.
Todo lo anterior ha llevado a un impasse en las conversaciones sobre
el desarme nuclear, desde 2009 al 2014.

4
Massaccesi, F. (2005). Crisis nuclear en Corea del Norte y la política de la administra-
ción Bush hacia la crisis. Buenos Aires: Centro Argentino de Estudios Internacionales,
pp. 44-46. Recuperado de: www.caei.com.ar.

155
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Asimismo, el 9 de octubre del 2006, el régimen norcoreano efectuó


“con éxito” una prueba nuclear subterránea que comprobó el poderío
nuclear de Pyongyang. Este hecho no hizo esperar la respuesta a nivel
multinacional, pues cinco días más tarde, el 14 de octubre, la onu apro-
bó la resolución 1718, que impuso sanciones comerciales y armamentis-
tas a Corea de Norte, excluyendo en ella la opción militar.
“Durante el año 2006 la crisis nuclear con Corea del Norte se agravó
considerablemente, primero con las pruebas de misiles de julio de 2006
y después con la prueba nuclear de octubre. [...] Una crisis ya de por sí
muy seria se convirtió en un asunto extremadamente grave de seguridad
internacional”.5
El Consejo de Seguridad también decidió que todos los Estados
miembros tenían que impedir el suministro a Corea del Norte de arma-
mento convencional, una serie de artículos, materiales, equipos, bienes
y tecnología incluidos en varias listas y de artículos de lujo. Sobre todo,
la resolución tomada en el seno de la onu sería de gran efectividad en
los siguientes casos: si la República Popular China cortaba suministros
básicos, y si también la República de Corea lo hacía. Teniendo como
posible escenario que el régimen norcoreano colapsara en poco tiempo.
La problemática estribó en que esta posibilidad no interesó a nin-
guno de estos dos Estados —China y Corea del Sur—, ya que la Repú-
blica Popular China reanudó los suministros de petróleo y otras ayudas
apenas pasados unos días de la realización de la prueba nuclear, y la
República de Corea mantuvo, con algunas significativas excepciones,
un nivel de ayudas económicas a Norcorea, bastante cercano al que se
realizó en los meses anteriores al ensayo nuclear.
Está claro que los norcoreanos han estado tratando de utilizar el
tema nuclear como una medida de “presión” para tratar de obtener ayu-
da económica. Y en ese interim diversos esfuerzos diplomáticos trataron
de persuadir a Corea del Norte de no proseguir con sus pruebas nuclea-
res y poner un alto a su desarrollo nuclear.
Las delegaciones de Corea del Sur, de Corea del Norte, de China, de
EE. UU., de Rusia y de Japón firman —el 13 de febrero de 2007— un
acuerdo para el cierre de plantas nucleares en Corea del Norte y para el
inicio de un programa de desnuclearización, con el que se ofrece quitar
a Norcorea de la lista de países terroristas, terminar con las sanciones

5
Bustelo, P. (2006). Corea del Norte: prueba nuclear y desnuclearización. Real Instituto
Elcano, p. 1.

156
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

comerciales, reanudar las relaciones con EE. UU. e iniciar el proceso de


reconciliación con Corea del Sur.
En este contexto, las representaciones de los seis acuerdan mecanis-
mos de verificación para el desarme nuclear de Norcorea, al tiempo que
este país firma un pacto de no agresión con la Asociación de Naciones
del Sureste Asiático.
Es así como el 17 de junio de 2008 Norcorea invitó a los inspectores
de la oiea a sus instalaciones y en ese mismo mes el gobierno asiático
entregó el inventario sobre las actividades en las instalaciones nucleares.
Durante casi un año, los avances parecieron volverse certeros, pues el
27 de junio del mismo año el gobierno norcoreano destruyó la torre de
refrigeración de Yongbyon.
Sin embargo, otro evento amenazó los acuerdos alcanzados. En
agosto de 2008 EE. UU. y Corea del Sur inician sus ejercicios de ma-
niobras militares anuales, a lo que Norcorea responde que tales actos
ponen en peligro las conversaciones para el desarme nuclear y significa-
rían un preludio para la guerra. Por ello EE. UU. continuó con el escudo
antimisiles y probó con éxito un proyectil que podría interceptar misiles
provenientes de Corea del Norte.
El desacuerdo y la confrontación se hicieron más profundos a ini-
cios de 2009, cuando el régimen de Pyongyang acusó a Corea del Sur
de fomentar la división y anuló todos sus acuerdos de no confrontación
militar con Corea del Sur, lo que en el discurso norcoreano se retoma
como el inicio de una guerra. En sentido paralelo Norcorea reveló que se
encontraba preparando el lanzamiento de un satélite de comunicaciones,
Kwangmyongsong-2, con fines pacíficos, mismo que los expertos de los
otros países consideraron que en realidad se trababa de un misil balísti-
co, lo que alerta a sus vecinos y a los EE. UU. a tomar posiciones comu-
nes. Y, como consecuencia, la frontera entre ambas Coreas es cerrada.
En esta coyuntura, el Ministerio japonés de Defensa ordenó a las
Fuerzas de Auto Defensa que se prepararan para interceptar el cohete
norcoreano o alguna de sus partes si errara en su trayectoria y corriera
algún riesgo de caer sobre su territorio. Pyongyang declaró que tomaría
medidas militares contra Japón si interfiriera con el lanzamiento.
Así, en abril de 2009, Corea del Norte lanza un misil de largo alcan-
ce que cae a tres mil kilometros de la plataforma de lanzamiento. Ante
el lanzamiento la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad
de la onu condenan el lanzamiento, puesto que viola la resolución 1718
del 2006.

157
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Corea del Norte reinicia su programa nuclear y amenaza con nuevas


pruebas nucleares, al tiempo que cierra cualquier comunicación con el
Sur y con EE. UU., abandonando el diálogo a seis bandas e iniciando
un programa de colaboración nuclear con Irán. Al mismo tiempo que
Corea del Norte lleva a cabo acciones de fortalecimiento de su progra-
ma nuclear, utiliza su fuerza como disuasión, para abrir con ventajas el
diálogo con Corea del Sur y exhortar a EE. UU. a mantener un diálogo
bilateral y directo.
Desde entonces, dichas amenazas no han cesado, pues Corea del
Norte no ha dejado de advertir en diversas ocasiones el riesgo de un
conflicto nuclear en el caso de una nueva guerra entre las dos Coreas, a
pesar de que los esfuerzos diplomáticos prosiguen para calmar las ten-
siones en la península.6
En esa tesitura, Corea del Sur y Corea del Norte retoman las pláticas
sobre el complejo industrial en Kaesong sobre el turismo transfronteri-
zo, a la vez que se destaca que el comercio intracoreano creció en 2010
un 55 por ciento; y con EE. UU. se sigue impulsando un acuerdo de paz
durante 2010.
No obstante, en marzo de 2010 Corea del Norte moviliza 1.2 milo-
nes de soldados ante cualquier imprevisto y establece una división dedi-
cada a misiles de mediano alcance. La situación provoca que Corea del
Sur y EE. UU. fortalezcan sus actividades conjuntas militares y navales.
Ante el recrudecimiento de la situación, Corea del Norte amenaza tanto
a los EE. UU. como a Corea del Sur con un ataque nuclear si iniciaban
acciones militares contra ella.
Otros esfuerzos multilaterales y regionales se conducen; por ejem-
plo, el acuerdo Seúl-Moscú para ayudar a Corea del Norte a desmantelar
su base nuclear o bien la propuesta China en el mismo sentido. En este
sentido debe insistirse en que, en toda esta sucesión de eventos, Corea
del Norte ha seguido una política —que algunos analistas han llamado
de chantaje o de extorsiones— en que abre y cierra puertas al diálogo
con Corea del Sur y los EE. UU.
En ese estado de cosas, en 2011 Corea del Norte insiste en un diálo-
go sin condiciones, que impulsa con China y con Rusia, y la posibilidad

6
Cfr. Corea del Norte advierte de riesgo de conflicto nuclear en guerra con el Sur (2010,
17 de diciembre). Recuperado de http://www.univision.com/contentroot/wirefeeds/noti-
cias/8337867.shtml

158
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de regresar a la mesa de negociacciones a seis bandas y las pláticas sobre


su programa de enriquecimiento de uranio.
Sin embargo, Corea del Norte lanza, una vez más, en junio de 2011,
un nuevo misil de corto alcance, a la par que establece con China dos zo-
nas económicas con el objetivo de fortalecer sus relaciones comerciales
y financieras y el fortalecimiento industrial y empresarial de mercado.
En tanto, al interior de la política norcoreana, se hace patente cada
día más un proceso de sucesión de Kim Jong-Il por el de su hijo Kim
Jong-Un, el cual aparece acompañando a su padre en el desfile militar
de septiembre de 2011.
En ese entorno, el 19 de diciembre de 2011, muere el líder norcorea-
no Kim Jong-Il a la edad de 65 años y deja en el poder al tercero de sus
hijos, Kim Jong-Un, de quien no se tenía mucha información, excepto
que tenía 30 años de edad y que había estudiado en Suiza. Entre las
primeras acciones del nuevo líder y que no se distinguen del todo de las
de su padre, aparentemente presentaba una mayor disposición a la cons-
trucción del diálogo, en particular al acuerdo con EE. UU. para detener
la prueba de armamentos, el enriquecimiento de uranio y el lanzamiento
de misiles. Invita a la oiea a monitorear el cumplimiento del acuerdo
con EE. UU.
Sin embargo, breve tiempo después se anunció el lanzamiento de
un satélite —con fines científicos—, el lanzamiento de un misil de largo
alcance que podría impactar cerca de Australia o Indonesia y el inicio de
su tercera prueba nuclear.
Estados Unidos inicia una serie de acciones diplomáticas e insta a
las naciones regionales a condenar el acto y exhorta a China a que per-
suada a Norcorea de no lanzar el misil y el satélite.
En ese sentido, el Centro del control del espacio ruso toma medi-
das para seguir el lanzamiento y trayectoria del cohete norcoreano y da
instruccinoes de derribarlo en caso de que ponga en peligro el territorio
ruso. Japón instruye a su ejército para derrumbar el cohete norcoreano en
caso que se estime pueda ocasionar algun daño al territorio de ese país,
decisión que Corea del Nore califica como una agresión. China y Corea
del Sur iniciaron un mecanismo de cooperación y seguridad regional; y
el país del sol naciente, junto con los EE. UU., movilizaron cuatro des-
tructores ante el inminente lanzamiento del cohete norcoreano.
A pesar de los esfuerzos internacionales, Corea del Norte lanza el
12 de abril de 2012 el cohete, el que sin embargo explota pocos minutos

159
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

después de haber sido lanzado y cae en el mar Amarillo. Y, sin precente


al respecto, Corea del Norte reconoce el fracaso del lanzamiento.
En esa tesitura, se da el triunfo de Park Geun-Hye en las elecciones
presidenciales de Corea del Sur, cerrando así el año de 2012 con un mar-
cado cambio hacia liderazgos conservadores en China, Japón y Corea
del Sur, todos países del noreste de Asia. Ello da inicio a un momento
crucial en las relaciones del noreste asiático.
Como bien lo planteó el artículo “Nueve elecciones y un mundo” en
el diario El País el 30 de diciembre de 2012, debido al auge del nacio-
nalismo en los tres países y los diversos conflictos entre unos y otros era
previsible el surgimiento del agravamiento de las tensiones en la región.7
Todo lo planteado anteriormente nos permite entender que entre
China y Japón existe un conflicto por las islas Senkaku que ambos se
disputan; pero que también subsisten problemas similares entre Japón
y Corea, esto aunado al cambio en la estrategia de defensa de Estados
Unidos que involucra a todos esos países. Así, en diciembre del 2012,
durante su primer discurso en calidad de nuevo primer ministro de Ja-
pón, Shinzo Abe, dejó claro que las islas Senkaku (Diaoyu en chino)
eran parte integral del territorio de Japón y rechazó cualquier tipo de
negociación al respecto.
Es bien sabido que Estados Unidos —como bien afirma El País—
está involucrado en esas cuestiones, porque Washington quiso mantener
bajo su control las islas hasta que se las devolvió a Japón junto con el
archipiélago de Okinawa en 1971, pues se encuentran protegidas por el
Tratado de Defensa mutua entre Estados Unidos y Japón. De ahí, que
esta disputa encona también las relaciones entre Beijing y Washington.
La nueva estrategia de seguridad nacional y regional del presidente
Barack Obama dio prioridad a la región de Asia-Pacífico y en particular
el noreste asático. Para China, dicha estrategia no tiene otra intención
que cercarla, limitarla o impedir su ascenso al rango de gran potencia.
De ahí, el malestar existente por la decisión estadounidense de estrechar
las relaciones estratégicas con Japón y Corea del Sur, países donde tiene
estacionadas tropas, por eso el interés de seguir manteniéndose invo-
lucrado directamente en el asunto norcoreano. Es la securitización de
EE. UU. en dicha región del mundo.

7
Cfr. Nueve elecciones y un mundo (2012, 30 de diciembre). El País. Recuperado de http://
internacional.elpais.com/internacional/2012/12/28/actualidad/1356695789_434998.
html

160
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Habiendo señalado lo anterior, junto a todos los acontecimientos


desarrollados durante los últimos meses del 2013 en la península co-
reana, podemos entender todos los intereses en juego de las seis partes
integrantes del “diálogo intercoreano”, sus complejidades e intereses en
conflicto.

3. La política del chantaje y del bluff de Corea del Norte


Como bien lo afirma Adrián Foncillas, Corea del Norte y el mundo llevan
décadas en una espiral de acción-reacción de hechos y elementos bien
archiconocidos, como: el chantaje nuclear, la condena global, las san-
ciones, la distensión, las negociaciones, los acuerdos, el chantaje nuclear
[…] La liturgia recurrente que se ha repetido en múltiples ocasiones.8
Así pues, en ese círculo vicioso y de espiral acción-reacción, Pyong-
yang lanzó un misil en diciembre de 2012. La onu lo condenó y amplió
las sanciones al régimen. Éste contestó con las habituales amenazas de
aniquilación urbi et orbi y el martes 12 de febrero de 2013 realizó su
tercer ensayo nuclear. La cadena oficial norcoreana kcna declaró que
Estados Unidos era el objetivo de sus misiles nucleares. Otras veces
había incluido a Corea del Sur y Japón, tildándoles de ser siervos de
Washington. Advirtió que el ensayo sólo era la primera medida, a la que
seguirán otras de mayor magnitud.
Lo anterior merece algunos comentarios en el tiempo y en el espacio
de esta realidad. Pues —como dice Foncillas— Kim Jong-Un “heredó”
el poder tras la muerte de su padre en diciembre de 2011. Y en él recaían
las esperanzas de sacar al país de su condición de paria global. Estudió
en Occidente y en los primeros meses emprendió reformas de apertura
económica. Pero no hubo cambios de fondo en la política nuclear.
Desde el trienio histórico (1950-1953), las relaciones bilaterales
entre EE. UU. y Corea del Norte han oscilado entre la hostilidad y la
desconfianza. Como destaca Foncillas, Estados Unidos siempre ha es-
perado una desintegración del régimen que no llega, en contraste con la
apuesta de China por el diálogo que conduzca a un cambio progresivo.
Sin embargo, Pyongyang ha seguido desarrollando en secreto su progra-
ma balístico y nuclear.9

8
Foncillas, A. (2013, 15 de febrero). Corea del Norte. Círculo vicioso. Proceso. Recu-
perado de http://www.proceso.com.mx/?p=333748
9
Loc. cit.

161
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Fuente: Prueba nuclear de 2013. http://sp.rian.ru/infografia/20130212/156379893.html

Es evidente que en esta lógica Pyongyang ha exagerado el poderío ar-


mamentista, cuyo desarrollo ha condenado al hambre y a la pobreza a
su población. El programa de misiles y las armas nucleares han costado
alrededor de 3 mil millones de dólares desde 1998.
Así, el lanzamiento en diciembre de 2012 de un misil de larga dis-
tancia que puso en órbita un satélite meteorológico tuvo mayor éxito en
la carrera nuclear norcoreana. Aunque Pyongyang defendió su naturale-
za civil, ya que el satélite supuestamente permitiría prever las lluvias y
sequías, la similitud de la técnica del lanzamiento con la de los misiles
balísticos provocó la condena internacional por entenderlo como una
prueba bélica.
Pero en ese contexto, como sostiene Wright,

162
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

la gente subestimó a Corea del Norte tras su fracaso de abril de 2013 y la


sobrestimó después. Los misiles de largo alcance son muy complicados.
Estaba claro que en abril de 2013 ya poseía los componentes por separa-
do, pero era incapaz de hacerlos trabajar en conjunto de forma fiable. Lo
consiguió en diciembre de 2012, pero no es descartable que pueda fallar
en el próximo intento. Además, tampoco está claro que el cohete utilizase
combustible o motores avanzados, por lo que tiene capacidades limitadas.
Pero con el tiempo podrían mejorar.10

Por ello, no debemos perder de vista que Corea del Norte, además de
disponer del material nuclear y un misil de largo alcance, requiere el
tercer y más complejo paso: miniaturizar la ojiva para introducirla en el
cohete y que éste tenga un vuelo viable y confiable. Por eso, los expertos
afirman que Corea del Norte está aún lejos de conseguirlo.
En ese aspecto es indispensable recordar que Joseph Detrani, exper-
to en Corea del Norte, funcionario de la Casa Blanca, quien dirigió el
Centro Nacional contra la Proliferación (ncpc, por sus siglas en inglés),
realizó dos visitas secretas infructuosas, entre abril y agosto de 2012,
a Corea del Norte con el objetivo de buscar mejorar las relaciones con
Kim Jong-Un y a fin de proponerle que moderara su postura en políti-
ca exterior. Esto de acuerdo con el diario Los Angeles Times del 24 de
febrero de 2013, donde se plantea que: “Aparentemente la élite gober-
nante desechó el esfuerzo de acercamiento y el gobierno de Pyongyang
desafió ese mes a la comunidad internacional y efectuó su tercera y más
poderosa prueba nuclear subterránea”.11
Por ello, en ese tenor, el presidente estadounidense, Barack Obama,
condenó el mismo 12 de febrero de 2013 la nueva prueba nuclear de
Corea del Norte y la calificó como un acto altamente provocativo que
erosionaba la estabilidad en la península coreana. El presidente Obama
indicó que: “Estados Unidos permanecería vigilante a la luz de las pro-
vocaciones de Corea del Norte y firme en la defensa de los compromisos
con los aliados en la región”.
Estados Unidos dejó en claro que la nueva prueba, que siguió a un
lanzamiento de misiles balísticos efectuados el 12 de diciembre de 2012,

10
Idem.
11
EU hizo visitas secretas a Norcorea (2013, 24 de febrero). 24 Horas. Diario sin Lí-
mites en Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/eu-hizo-visitas-secretas-a-nor-
corea-la-times/

163
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

socavaba la estabilidad regional y violaba las obligaciones de Corea del


Norte aprobadas por las Naciones Unidas.
Un mes después, el 7 de marzo de 2013, el Consejo de Seguridad
de la onu respondió al ensayo nuclear que realizara Norcorea el 12 de
febrero de 2013.
Los quince miembros del Consejo de Seguridad de la onu apro-
baron, el 7 de marzo de 2013, una nueva resolución, la 2094, que fue
impulsada conjuntamente por China y Estados Unidos y que endureció
las sanciones que ya afrontaban las autoridades norcoreanas por su pro-
grama nuclear y que ampliaba con nuevas restricciones.
Entre otras medidas de carácter financiero, la resolución sancionaba,
por primera vez, las actividades ilícitas del personal diplomático norco-
reano, las relaciones exteriores de sus bancos, las transferencias ilícitas
de dinero en efectivo, y endurecía las restricciones de viaje a funciona-
rios norcoreanos.
Las sanciones ordenaban la congelación de activos de nuevos indi-
viduos y empresas, y vetaba la comercialización de artículos nucleares,
así como de piedras preciosas y de alta tecnología. Las acciones mostra-
ban una unidad, poco común, en el complejo tablero político de poderes
reales existentes al interior de las Naciones Unidas. El Consejo de Segu-
ridad aprobó, pues, una dura resolución que reforzaba las sanciones ya
vigentes e incluía nuevas restricciones a Corea del Norte.12 Entre ellas,
también limitaba los movimientos financieros del régimen en el extran-
jero con nuevas medidas que sancionaban las transferencias ilícitas de
dinero en efectivo y obligaba a revisar buques mercantes y aviones sos-
pechosos de violar las sanciones.
Impuso nuevas restricciones de viaje para funcionarios del régimen
y empleados del programa nuclear, ordenaba la congelación de activos
de nuevos individuos y empresas, y vetaba artículos nucleares, materia-
les y equipos, además de bienes y tecnologías.
En síntesis, prohibía comercializar artículos de lujo, como joyas con
perlas, gemas, y piedras preciosas y semipreciosas, desde diamantes y
zafiros hasta rubíes o esmeraldas, así como yates y coches de lujo, para

12
onu aprueba nuevas sanciones contra Corea del Norte (2013, 7 de marzo). 24 Ho-
ras. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/onu-aprueba-nue-
vas-sanciones-contra-corea-del-norte/

164
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

que las élites norcoreanas pagasen un precio por el continuo desafío de


sus programas nucleares.13
Pyongyang reaccionó amenazando a Estados Unidos con un ataque
nuclear preventivo, en una nueva subida de tono agresivo. Y acusó a la
Casa Blanca de estar a punto de iniciar una guerra atómica.
Susan Rice, entonces representante de EE.  UU. en la onu, reite-
ró que la comunidad internacional compartía el objetivo de obtener la
desnuclearización de la península coreana. Agregó al respecto: “Hemos
sido muy claros, estamos unidos en pedir que Corea del Norte cumpla
con sus obligaciones internacionales o afrontará más presión y aisla-
miento”.14
Rice advirtió al régimen que no lograría nada si proseguía con sus
amenazas y provocaciones, salvo un mayor aislamiento internacional y
nuevos sufrimientos para el pueblo norcoreano, por lo que instó a Corea
del Norte a cumplir sus obligaciones internacionales y a optar por el
camino de la paz.
A su vez, el embajador de China ante la onu, Li Baodong, dijo ante
la prensa que su país estaba comprometido con la paz y la estabilidad de
la península coreana. Defendió las nuevas sanciones como una muestra
de unidad contra los programas nucleares y abogó por resolver diferen-
cias a través del diálogo. Además, el diplomático chino advirtió que la
resolución aprobada no era suficiente; dijo que la prioridad ahora era
calmar los ánimos, y reconoció que se trataba de un paso importante;
pero lo enmarcó dentro de un largo proceso que debería desembocar en
nuevas negociaciones.15
Por su parte, el secretario general de la onu, Ban Ki-Moon, dijo
en un comunicado que las nuevas sanciones eran efectivas y creíbles y
mandaban un mensaje inequívoco a Corea del Norte de que la comuni-
dad internacional no toleraría su búsqueda de armas nucleares.
En ese tenor —como lo plantea Emilio López— Corea del Norte
respondió amenazantemente a través del vocero del Ministerio de Exte-
riores norcoreano, por medio de una nota publicada por la agencia esta-
tal norcoreana kcna. Expresó: “Como EE. UU. está a punto de iniciar
una guerra atómica, vamos a ejercer nuestro derecho a un ataque nuclear

13
López Romero, E. (2013, 8 de marzo). Corea del Norte es cercado por la onu. 24
Horas. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/corea-del-norte-
es-cercado-por-la-onu/
14
Loc. cit.
15
Idem.

165
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

preventivo contra el cuartel general del agresor para proteger nuestro


supremo interés”.16
Simultáneamente a esos acontecimientos, EE. UU. y Corea del Sur
realizaron en esos días maniobras y ejercicios militares conjuntos, lo
que provocó que se incrementaran los ataques verbales del régimen de
Kim Jong-Un.
En este sentido, es importante resaltar que los expertos descarta-
ban que Corea del Norte poseyera tecnología suficientemente avanzada
como para lanzar, en el corto o mediano plazo, un misil con capacidad
nuclear contra EE. UU., por lo que este último desafío podría englobar-
se en la habitual retórica belicista.

Finalmente, Corea del Norte rechazó formalmente, el 9 de marzo
de 2013, la resolución del Consejo de Seguridad de la onu que exigía
el fin de su programa nuclear. Pyongyang dijo, en tono desafiante, que
perseguiría su objetivo de convertirse en un Estado con pleno derecho a
tener armas nucleares.
Después de la tercera prueba nuclear realizada por Pyongyang el 12
de febrero de 2013, se hizo evidente que la resolución 2094, la tercera
desde el 2006 que intentaba detener el programa nuclear y de misiles
balísticos de Corea del Norte, coincidió con una fuerte escalada en las
tensiones en la península coreana.
Anteriormente ya habían sido aprobadas dos resoluciones del Con-
sejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Éstas
vetaron el comercio de armas con el régimen norcoreano. La resolución
1718, votada el 14 de octubre del 2006, prohibió cualquier transferencia
de vehículos blindados, artillería de alto calibre, helicópteros de ataque,
naves de guerra y misiles hacia Corea del Norte.
Asimismo, después del ensayo nuclear que llevó a cabo Kim Jong-Il
el 25 de mayo de 2009, los integrantes del Consejo de Seguridad votaron
por unanimidad la resolución 1874 el 19 de junio de ese año, que amplió
ese embargo de armas ligeras.
Al respecto, el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de
Corea del Norte declaró que: “La República Popular Democrática de
Corea (rpdc), tal como lo ha hecho en el pasado, denuncia y rechaza
totalmente la resolución de sanciones contra la rpdc”.17

López Romero, E., op. cit.


16

Declaración tomada de La Jornada (2013, 9 de marzo) (en línea). Recuperado de


17

www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/03/09/91834946

166
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

China, el único gran aliado de Corea del Norte, dijo que deseaba
que las sanciones se ejecutaran totalmente. Sin embargo, el canciller
chino, Yang Jiechi, matizó diciendo en una conferencia de prensa que
la mejor manera de resolver el problema seguía siendo a través del
diálogo. Yang agregó:

Siempre hemos creído que las sanciones no son la última medida del Con-
sejo de Seguridad, ni que las sanciones sean la vía fundamental para re-
solver los temas relevantes. […] La única forma correcta de resolver el
problema es tomar un enfoque holístico y resolver las preocupaciones de
todas las partes implicadas de una manera integral y equilibrada a través
del diálogo y las consultas.18

Estados Unidos instrumentó su clásica política de disuasión. Envió dos


bombarderos furtivos tipo B-2 Spirit, capaces de lanzar bombas conven-
cionales y nucleares como parte de las maniobras Foal Eagle que Seúl y
Washington realizaban en esos días en Corea del Sur. Por cierto, el B-2
Spirit, es uno de los aviones más destructivos fabricados hasta la fecha,
capaz de lanzar hasta 23 000 kilogramos en bombas, tanto convencio-
nales como nucleares, sin ser detectado por la mayoría de los sistemas
antiaéreos. La alta capacidad tecnológica y punitiva se refleja en que
cada unidad tiene un costo de aproximadamente mil millones de usd.
Dicho anuncio llegó en un ambiente de elevada tensión existente en
la península coreana por las graves amenazas, entre ellas la de un posible
ataque nuclear preventivo. El envío de las aeronaves, sin duda, buscaba
demostrar el compromiso y la capacidad de EE. UU. para defender la
República de Corea (Corea del Sur) y proporcionar una disuasión exten-
dida a los aliados en el noreste de Asia en esa coyuntura de alta tensión.
A lo anterior, también se agregó el ejercicio militar Key Resolve, el
cual se desarrolló entre el 1 de marzo y el 30 de abril de 2013. Por medio
de dicho ejercicio Corea del Sur y EE. UU. coordinaron sus posiciones
de defensa, así como las acciones de respuesta ante un hipotético ataque
de Corea del Norte.
El ejercicio militar Key Resolve integraba a 10 000 efectivos sur-
coreanos y 3500 estadounidenses, además de un portaviones y cazas
de combate, y se combinó con las maniobras del otro ejercicio militar

18
Loc. cit.

167
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

denominado Foal Eagle que las fuerzas conjuntas de ambos países ya


mantenían en curso.
Ante esta tensa situación, el 10 de marzo de 2013, el periódico oficial
del partido norcoreano, Rodong Sinmun, aseguró que las armas nucleares
del país estaban listas para la defensa de Corea del Norte y amenazó con
una guerra sin cuartel contra Corea del Sur y EE. UU., precisamente un
día antes de que ambos aliados iniciaran en la región maniobras militares
que el régimen de Pyongyang denunciara como un ensayo para invadir el
norte de la península coreana. Y agregaba: “Nuestra línea de vanguardia
militar, la armada, la marina y las fuerzas aéreas, las unidades antiaéreas
y las unidades de cohetes estratégicos, que ya se encuentran en la fase de
guerra sin cuartel, aguardan la orden final para atacar”.19
Además, dicha publicación planteó la anulación de los acuerdos de
alto al fuego con Corea del Sur y de cortar la única línea de comunica-
ción con el Gobierno de Seúl, en el mismo momento en que comenzara
el ensayo militar anual Key Resolve entre Corea del Sur y EE. UU.
Como resultado de lo antes descrito, el régimen norcoreano decla-
ró nulo, el 11 de marzo de 2013, el alto al fuego (Armisticio de 1953)
con Corea del Sur. En este sentido, el diario estatal de Corea del Norte
Rodong Sinmun destacó en sus titulares que: “Nadie puede predecir lo
que sucederá en la península coreana”. Asimismo, aseguró, en una ver-
sión más dura de la habitual retórica belicista norcoreana, que tanto “los
ciudadanos como el Ejército y sus misiles estaban listos para entrar en
guerra de forma inminente pues era el momento de la batalla final”.20
Corea del Sur observó con escepticismo la anulación del armisticio,
pues legalmente era imposible que una de las partes, de manera unilate-
ral, pudiera romper el acuerdo, cuya vigencia se ha mantenido incluso
después del bombardeo norcoreano a la isla surcoreana de Yeonpyeong
en 2010. Al respecto, el portavoz de la cancillería surcoreana, Cho Tai-
Young, exigió a Corea del Norte que retirara sus intenciones, pues,
reiteró que “los términos del Acuerdo de Armisticio no podían ser inva-
lidados ni cancelados unilateralmente”.
Por cierto, es importante resaltar que dicho acuerdo sólo puede ser
sustituido expresamente por enmiendas y adiciones aceptables para am-

19
Norcorea amenaza con guerra a Corea del Sur y EU (2013, 10 de marzo). El Universal
en Línea. Recuperado de http://www.eluniversal.com.mx/notas/909097.html
20
Norcorea rompe armisticio con Corea del Sur (2013, 11 de marzo). 24 Horas. Diario
sin Límites en Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/norcorea-rompe-armisti-
cio-con-corea-del-sur/

168
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

bas partes o por un acuerdo de paz definitivo, como lo expone el texto


firmado el 27 de julio de 1953 por China y Corea del Norte, por un lado,
y EE. UU. y la onu por el otro.
La tensión acumulada tras varios días consecutivos de amenazas
norcoreanas despertó en las autoridades de Seúl el temor a un posible
ataque, por lo que el Ejército vigiló de cerca cualquier movimiento de
Corea del Norte.
Por su parte, el nuevo ministro de Unificación, Ryoo Kihl-Jae, en-
cargado de las relaciones con el Norte, anunció que el régimen de Kim
Jong-Un también había cumplido su promesa, realizada días atrás, de
desconectar la única línea telefónica directa de comunicación existente
entre ambos países en Panmunjom. Y señaló, que a pesar de la difícil
situación, ambas Coreas pueden reconducir sus relaciones hacia un pro-
ceso de construcción de confianza.21
El 12 de marzo de 2013, el líder norcoreano Kim Jong-Un fijó a la
isla de Baengnyeong como su primer objetivo ante una posible guerra
con Corea del Sur, un día después que había dado por terminado el armis-
ticio de 1953, en medio de la condena internacional. En tanto, las fuerzas
surcoreanas y estadounidenses continuaron sus ensayos militares.22
En consecuencia, Estados Unidos anunció, el 15 de marzo de 2013,
el fortalecimiento de su sistema de defensa antimisiles con la instalación
de 14 nuevos interceptores en su costa oeste, en respuesta a las amena-
zas provenientes de Corea del Norte.
Asimismo, el nuevo secretario de Defensa, Chuck Hagel, señaló
que se aumentarían los interceptores de 30 a 44 en Alaska y California;
dichos interceptores, con un costo de alrededor de 200 millones de dó-
lares, fueron diseñados específicamente para contrarrestar la acción de
misiles intercontinentales dirigidos hacia Estados Unidos.23
En el frenesí coyuntural, el régimen de Corea del Norte arremetió,
el 17 de marzo de 2013, contra Japón por su llamado a aplicar sanciones
independientes y adicionales en su contra y lo ubicó como objetivo ante
una eventual nueva guerra en la península coreana.

21
Norcorea da por terminado el alto el fuego con Corea del Sur. (2013, 11 de marzo). El
Universal en Línea. Recuperado de http://www.eluniversal.com.mx/notas/909263.html
22
Norcorea fija objetivo de ataque (2013, 12 de marzo). 24 Horas. Diario sin Límites en
Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/norcorea-fija-objetivo-de-ataque/
23
eu despliega interceptores de misiles ante amenaza de Norcorea (2013, 15 de marzo).
24 Horas. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/desplie-
ga-pentagono-14-interceptores-de-misiles-en-eu-y-un-radar-en-japon/

169
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

De acuerdo con una declaración, difundida por la Agencia Central


de Noticias de Corea del Norte (kcna), la cancillería norcoreana amena-
zó a Japón con un ataque en su contra, si aceptase coludirse con Estados
Unidos. En esa declaración se expresaba que: “Sería un error fatal para
Japón, si piensa que estará seguro cuando estalle una guerra en la Penín-
sula Coreana”.24
Dicha declaración se dio a conocer días después de que el entonces
asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Tom Donilon, asegu-
rara que Washington estaba dispuesto a mantener negociaciones since-
ras con Corea del Norte si ésta cambiaba su comportamiento belicoso
por uno pacífico.
Resultado de lo anterior, el número de vuelos de aviones de combate
y helicópteros de la Fuerza Aérea de Corea del Norte alcanzó unos 700
en esos días, indicó la agencia Yonhap surcoreana, que valoró el hecho
sin precedentes en cuanto a volumen.25
Al respecto, valdría la pena preguntarse si Corea del Norte podría
acabar con las fuerzas militares de su vecino del sur, quien es apoyado
por Estados Unidos. Claro que sólo los hechos traerían la respuesta.
No obstante se debe tener en cuenta que el ejército norcoreano es uno
de los más grandes del mundo al contar con 1.1 millones de soldados,
pero su maquinaria y armamento son en general poco avanzados y hasta
obsoletos, pues datan de las décadas de los años cincuenta y setenta del
siglo pasado.
Sin duda, la clave radica en sus misiles, pues la autonomía de éstos
es la suficiente para alcanzar no sólo países vecinos como Corea del
Sur, Japón, China o Rusia, sino que potencialmente podrían llegar hasta
Europa, América, África y Australia.
Además, de acuerdo con los expertos, Corea del Norte tiene alre-
dedor de ocho bombas nucleares. En este tema, Norcorea admitió por
primera vez que poseía armas atómicas en 2005, y hasta hoy en día se
conocen tres pruebas con este armamento: en 2006, 2009 y —como se
señaló anteriormente— la más reciente, la del 12 de febrero de 2013.
A esto hay que añadir que las Fuerzas Armadas del gobierno de Kim
Jong-Un tienen armamento químico que incluyen gas mostaza, pertene-

24
Norcorea amenaza ahora a Japón (2013, 17 de marzo). 24 Horas. Diario sin Límites en
Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/norcorea-amenaza-ahora-a-japon/
25
Conflicto en las Coreas; la amenaza está en el aire (2013, 17 de marzo). 24 Horas.
Diario sin Límites en Línea. Recuperado de http://www.24-horas.mx/conflicto-en-las-
coreas-la-amenaza-esta-en-el-aire/

170
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

ciente al grupo uno de sustancias tóxicas, es decir, las que no tienen nin-
gún uso diferente que no sea causar daño; sarín, del grupo dos, donde se
encuentran las de uso industrial a pequeña escala, y fosgeno, del grupo
tres, del tipo de sustancias que tienen uso industrial a gran escala. Tam-
bién poseen armas biológicas que pudieran causar enfermedades morta-
les como carbunco, botulismo, una enfermedad que provoca parálisis.26
De acuerdo con el Ministerio de Defensa norcoreano, el país dis-
pone de 820 aviones militares, casi el doble que su vecino del sur, que
tiene 460. En cuanto a tanques, se conoce que cuenta con 4200. Según
un informe del Congreso estadounidense, el gobierno norcoreano in-
vierte 16% de su pib en defensa, sobre todo para mantener su ejército
compuesto de 1.1 millones de soldados.27
En este contexto de incertidumbre provocada por las belicosas de-
claraciones de Corea del Norte, las redes cibernéticas de los principales
bancos surcoreanos y de las cadenas de televisión se apagaron simultá-
neamente, el 20 de marzo de 2013, paralizando los cajeros automáticos
en todo el país y desatando conjeturas de un ataque por parte de Corea
del Norte.28
Las cadenas surcoreanas de televisión kbs y mbc dijeron que sus
computadoras habían dejado de funcionar, aunque las autoridades indi-
caron que el apagón no habían afectado las transmisiones diarias.
En esa tesitura la televisión estatal de Corea del Norte (kctv) anun-
ció que el régimen había emitido alertas de ataque aéreo y había or-
denado al ejército que tomara medidas inmediatas, acción que, según
funcionarios de Seúl, correspondía a un simulacro como parte de las
maniobras militares de Norcorea. Y, sin duda, el ejercicio se daba en
respuesta al anterior despliegue de un bombardero estadounidense B-52
con capacidad nuclear en Corea del Sur.29
El 26 de marzo de 2013, el Comando supremo del Ejército Popu-
lar norcoreano había situado su artillería en posición número uno de
combate, incluyendo unidades de misiles estratégicos y de artillería de
largo alcance. La kcna reiteró que las unidades de artillería norcoreanas

26
Loc. cit.
27
Idem.
28
Ataque cibernético paraliza a Corea del Sur (2013, 20 de marzo). El Universal en
Línea. Recuperado de http://www.eluniversal.com.mx/notas/911417.html
29
Norcorea emite alerta de ataque aéreo a población y ejército (2013, 20 de marzo). 24
Horas. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/norcorea-emi-
te-alerta-de-ataque-aereo-a-poblacion-y-ejercito/

171
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tenían su punto de mira en Corea del Sur, así como en el territorio conti-
nental de EE. UU., Hawaii, Guam y otras bases militares en el Pacífico.
La antes citada agencia estatal resaltó: “Mostraremos la dura reac-
ción de nuestro Ejército y pueblo, para salvaguardar a través de acciones
militares nuestra soberanía y la más alta dignidad.”30
Sin embargo, toda esa escalada belicista era considerada por exper-
tos surcoreanos como una demostración de fuerza sin intenciones de
realizar un ataque real. Una manera disuasiva de expresar su poder. En
esa misma línea de acción, el 29 de marzo de 2013, decenas de miles de
soldados y civiles norcoreanos fueron movilizados y marcharon por el
centro de Pyongyang en una demostración de apoyo masivo a su líder
Kim Jung-Un.31
Entre tanto, la comunidad internacional conminó a Corea del Norte
a la contención, le instó a no jugar con fuego y le pidió evitar errores de
cálculo que pudieran conducir a una escalada de mayor violencia. Con-
tención fue precisamente el término utilizado por Rusia en su reacción
sobre las declaraciones y acciones ejecutadas por Corea del Norte.
El embajador para misiones especiales del ministerio ruso de Asun-
tos Exteriores, Grigori Lógvinov, declaró: “Confiamos en que todas las
partes actuarán con la máxima responsabilidad y en que nadie cruzará el
punto sin retorno”.32
En la misma línea se pronunció la Unión Europea. El portavoz de-
claró: “Esperamos que haya calma, para evitar cualquier error de cálcu-
lo, ahora que se están llevando a cabo ejercicios militares a ambos lados
de la frontera”.33
Alemania fue más contundente, pues exigió a Pyongyang que dejara
de jugar con fuego. El ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwe-
lle, escribió en una columna en el diario alemán Bild: “El irresponsable
juego de Corea del Norte con el fuego tiene que acabar”. [Insistió en
que] aunque las imágenes y el tono procedentes de Corea del Norte pa-

30
Norcorea posiciona sus misiles hacia EU y Corea de Sur (2013, 26 de marzo). 24
Horas. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/norcorea-pone-
sus-misiles-en-posicion-de-combate-hacia-eu-y-corea-de-sur/
31
En Norcorea marchan en apoyo a ataque a EU. (2013, 29 de marzo). 24 Horas. Diario
sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/en-norcorea-marchan-miles-en-
apoyo-a-ataque-a-
32
Reacciona el mundo ante “estado de guerra” de Corea del Norte (2013, 30 de mar-
zo). 24 Horas. Diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/reaccio-
na-el-mundo-ante-estado-de-guerra-de-corea-del-norte/
33
Loc. cit.

172
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

recían de otros tiempos, la comunidad internacional debiera entender las


últimas acciones norcoreanas como un serio peligro para la paz de toda
la región de Asia”.34
En esa línea de acción, el Reino Unido advirtió a Corea del Norte
que sus advertencias amenazadoras tan sólo lograrían un mayor aisla-
miento. El ministerio francés de Asuntos Exteriores expresó su preo-
cupación y pidió al régimen de Pyongyang que se abstuviese de toda
nueva provocación. Francia pidió igualmente a Corea del Norte: “Cum-
plir sus obligaciones internacionales, principalmente en el marco de las
resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, y retomar rápidamente el
camino del diálogo”.35
Australia también se sumó a la condena a Corea del Norte por su
nuevo desafío a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Bob Carr,
quien precisó que: “Corea del Norte seguía representando una amenaza
real para la seguridad de millones de personas en nuestra región”. Y
agradeció el llamamiento a la moderación por parte de las autoridades
chinas y rusas, así como el compromiso de Estados Unidos con la defen-
sa de Corea del Sur y Japón.
Por su cuenta, el gobierno estadounidenses reiteró que la retórica be-
licista de Corea del Norte “sólo profundizará el aislamiento de ese país y
que su objetivo debiera ser el de resolver las tensiones actuales de mane-
ra pacífica”. Josh Earnest, portavoz adjunto de la Casa Blanca, subrayó
que “Corea del Norte debiera poner fin a su programa nuclear, cumplir
con sus obligaciones internacionales y detener su retórica belicista”.36
El Gobierno de China pidió que se bajara la tensión en la península
coreana, después de que Corea del Norte ordenara la preparación de sus
misiles para atacar los intereses de Estados Unidos y de Corea del Sur.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, dijo:
“Esperamos que las partes trabajen de forma conjunta para presionar y
conseguir un cambio de tendencia de la tensa situación actual”.37
Por su cuenta, el gobierno de México, por medio de un comunicado
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, expresó:

México hace un llamado a la República Popular Democrática de Corea


para que cesen sus amenazas beligerantes, que ponen en peligro la paz y la

34
Idem.
35
Véase también idem.
36
Cfr. Loc. cit.
37
Idem.

173
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

estabilidad en la península de Corea, en esa región del mundo y a nivel in-


ternacional. La insta a retomar la vía del diálogo y la negociación. 
México
exhorta a todas las partes a mostrar mesura y a realizar todos los esfuerzos
que se encuentren a su alcance para evitar una escalada de la presente si-
tuación y para mantener la búsqueda de una solución negociada y definitiva
en la Península, sobre la base del principio de la solución pacífica de las
controversias.38

En este entorno y como resultado de la creciente tensión, por medio de


un comunicado de la agencia estatal norcoreana kcna, Corea de Norte
anunció, el 29 de marzo de 2013, que había entrado en estado de guerra
y advirtió de un combate a gran escala fuera de la región. “Desde aho-
ra, las relaciones Norte-Sur entrarán en estado de guerra y los asuntos
que surjan entre el Norte y el Sur serán tratados de acuerdo con ello”.
En esa línea de acción, los medios norcoreanos publicaron que su líder
Kim Jong-Un había ordenado tener preparados sus misiles para atacar
en cualquier momento intereses de EE. UU. y Corea del Sur. Y asegura-
ban que “la situación en la cual no hay ni guerra ni paz en la península
de Corea había terminado”.39
Por su cuenta, Corea del Norte advirtió, el sábado 30 de marzo de
2013, a Seúl que la península coreana había entrado en “estado de gue-
rra” y amenazó con cerrar el complejo fabril de Kaesong, el símbolo más
significativo e importante de la cooperación entre ambos países. Como
es conocido, 123 firmas surcoreanas operan fábricas que dan empleo a
más de 54 mil trabajadores del norte en la ciudad fronteriza de Kaesong.
Los activos de las firmas surcoreanas en la instalación representan
alrededor de más de 895 millones de dólares, gracias a la mano de obra
norcoreana abundante y barata, a la que mensualmente se le paga (a cada
empleado) 130 USD. Por cierto, es relevante destacar que el complejo
industrial generó en el 2012 bienes por 470 millones de dólares.40

38
Cfr. Declaración oficial de la sre número 79, publicada en la página electrónica de la
Cancillería mexicana (2013, 30 de marzo). Recuperado de http://saladeprensa.sre.gob.
mx/index.php/es/comunicados/2449-079
39
Norcorea entra a estado de guerra (2013, 29 de marzo). 24 Horas. Diario sin Límites
en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/norcorea-entra-a-estado-de-guerra/
40
Cifras tomadas del artículo publicado en: Detrás del “estado de guerra” en Norcorea
(2013, 30 de marzo). El Universal en Línea. Recuperado de www.eluniversal.com.mx/
notas/913677.html

174
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Hay que considerar que el estallido de guerra era altamente improba-


ble. Sin duda, las amenazas norcoreanas eran un esfuerzo para provocar
al nuevo gobierno de Corea del Sur, encabezado por la presidenta Park
Geun-Hye, a fin de que cambiara la política de Seúl hacia Pyongyang;
y así conseguir conversaciones diplomáticas con Washington encamina-
das a lograr más asistencia económica y ayuda humanitaria.
El proceder de Corea del Norte también era una forma de consolidar
la unidad de las fuerzas políticas internas en momentos en que el joven
líder Kim Jong-Un buscaba afianzar sus credenciales militares y el con-
trol político de ese sector. O sea, se repetía el eterno círculo vicioso de la
espiral acción-reacción. La política del poder y el bluff.
Era la instrumentación de la política del riesgo calculado de llevar al
límite la posibilidad de un conflicto. Sin embargo —sabemos los inter-
nacionalistas por la historia— que en esta situación siempre se corre el
peligro de que se calcule de más y se pase de la raya, con lo que se llega
a un punto sin retorno.
Ante dicha situación, China, Rusia, Japón y la Unión Europea lla-
maron nuevamente a la calma y a los implicados, tras el estado de guerra
declarado por Corea del Norte contra Seúl.
La ofensiva de amenazas de Corea del Norte tuvo una inmediata res-
puesta de la Casa Blanca, que trató de restarle importancia al considerar-
la como “... una declaración poco constructiva que sigue los patrones de
la reciente —y exclusivamente retórica— campaña belicista del Norte”.
Caitlin Hayden, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de
Washington, remarcó sin embargo que EE.  UU. tomaba en serio las
amenazas de Corea del Norte y seguiría aplicando medidas adicionales,
como incrementar los interceptores terrestres y radares en territorio es-
tadounidense.41
Corea del Sur —por su cuenta— calificó la ofensiva retórica norco-
reana como amenazas inaceptables que perjudicaban la paz y la estabi-
lidad y reiteró su compromiso de responder con dureza a un hipotético
ataque del vecino. Sin embargo, horas más tarde, el Ministerio de Uni-
ficación, encargado de las relaciones con el Norte, restó valor al último
anuncio de Pyongyang y, en línea con la postura de Washington, lo en-
marcó en la ofensiva verbal tradicional norcoreana.
Finalmente, ante la situación de tensión imperante, China llamó a
la calma a las partes implicadas en el conflicto. Rusia, a través de su

41
Declaración publicada en El Universal el día 30 de marzo de 2013.

175
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

embajador para misiones especiales del Ministerio de Asuntos exterio-


res, Grigori Logvinov, declaró que “confiaba en que todas las partes
actuaran con la máxima responsabilidad y que nadie cruzara el punto sin
retorno. [Agregó que] Rusia no podía quedarse impasible cuando junto
a sus fronteras orientales aumentaba la tensión.”42
Considero que lo relevante en esta situación fue la agresividad ver-
bal, el tono y el volumen inéditos. Aunque las crisis en la península co-
reana han sido recurrentes y periódicas, el nivel de agresividad retórica
de esta coyuntura no se había visto antes. De esta forma, Pyongyang
dejó muy claro que no abandonaría su programa nuclear, con lo que
continuaría su curso de confrontación contra Corea del Sur y EE. UU.
Ante la situación descrita, la presidenta de Corea del Sur, Park Ge-
un-Hye, alertó, el 1 abril de 2013, sobre la posibilidad de una enérgica
represalia a cualquier provocación por parte de Corea del Norte. En una
reunión con altos oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministro de De-
fensa, Kim Kwan-jin, Park dijo que se tomaba muy en serio las amena-
zas provenientes del Norte. Remarcó: “creo que debemos realizar una
represalia enérgica e inmediata, sin ninguna otra consideración política
si Corea del Norte protagoniza cualquier provocación contra nuestro
pueblo”.43
Park, una política conservadora que defendió una relación de com-
promiso cauteloso con el Norte durante su campaña electoral, sin duda,
pasó a adoptar una línea más dura desde que asumió el poder en febrero
de 2013, poco después que Corea del Norte hiciera su tercera prueba
nuclear. Los autores coincidimos con la perspectiva de varios analistas,
entre los que destaca Víctor Flores Olea, quien afirma que existen dos
posiciones sobre la realidad coreana reciente:

... la de quienes piensan que tales amenazas contienen sólo una finta que
sobre todo consolidaría el poder del actual líder Kim Jong-Un. Varios de en-
tre ellos consideran las amenazas norcoreanas como siguiendo un patrón de
retórica bélica ya conocido y sostienen que no conducirían a la conflagración.
Otros, en la posición contraria, piensan que si Corea del Norte se atreviera a

42
Rusia pide contención (2013, 30 de marzo). El Universal en Línea. Recuperado de
www.eluniversal.com.mx/notas/913578.html
43
Villarino, Á. (2013, 1 de abril). Advierte Surcorea enérgica represalia. Reforma en Lí-
nea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/694/1387922/?Titulo=ad-
vierte-surcorea-energica-represalia

176
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

dar un paso en tal sentido sería por muchos motivos el final del régimen de
Kim Jong-Un y hasta de la existencia misma de Corea del Norte. 44

Pero los más reflexivos han expresado que, en definitiva, el curso de los
acontecimientos estaría determinado por la posición que China y Rusia
asumiesen ante el problema. En este sentido, consideran que China no
es capaz de sostener a su antigua aliada Norcorea en esta aventura beli-
cista. “La situación por las que atraviesa China, del arranque de una alta
prosperidad económica sobre todo por las inversiones estadounidenses,
no harían fácil que se echaran por la borda por las razones poco claras
que pudiera tener Norcorea para emprender una aventura suicida de ta-
les dimensiones”.45
La reflexión anterior nos permite no olvidar que “… la inestabilidad
del mundo en diferentes regiones […] está lejos de garantizar un mundo
ya logrado de paz y estabilidad. En otros términos: seguimos viviendo
un mundo de incertidumbre e incluso de alta inestabilidad y, por consi-
guiente, de alta peligrosidad militar”.46
En ese marco, Corea del Norte anunció el 2 de abril de 2013 sus
planes para reiniciar un reactor nuclear cerrado desde 2007, aunque en-
fatizó que estaba buscando capacidad disuasiva en lugar de reiterar las
recientes amenazas de ataque contra Corea del Sur y Estados Unidos.
Al respecto, Kim Jong-Un, dijo a través de la kcna: “Nuestra for-
taleza nuclear es un efecto disuasivo fiable para una guerra y garantía
para proteger nuestra soberanía. […] Nuestra fortaleza nuclear garantiza
la existencia de la paz y la prosperidad, y también la felicidad en la vida
de las personas”.47
El discurso de Kim, pronunciado en una reunión del Comité Central
del Partido de los Trabajadores de Corea, pareció mostrar de manera
más conciliatoria un pequeño cambio de rumbo respecto de las amena-
zas contra Washington y Seúl.

44
Flores Olea, V. (2013, 1 de abril). La restricción de las hegemonías. La Jornada en
Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/04/01/94032173-la-restric-
cion-de-las-hegemonias-victor-flores-olea
45
Loc. cit.
46
Idem.
47
Declaraciones tomadas del artículo: Corea del Norte dice que reiniciará un reactor
nuclear (2013, 2 de abril). Qué! Recuperado de www.que.es/ultimas-noticias/espa-
na/201304021130-moon-dice-crisis-corea-demasiado-reut.html

177
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Concordamos con la apreciación que, al respecto, hace el académi-


co Yang Moo-Jin, de la Universidad de Estudios Norcoreanos en Seúl,
cuando dice que: “El hecho de que el discurso se hiciera en una reunión
del Comité central del partido, que es el órgano político más importante,
parece indicar un intento de subrayar los problemas económicos y cam-
biar el foco de atención de la seguridad a la economía”.48
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo que la
crisis en Corea del Norte había ido demasiado lejos e instó al diálogo y
a la negociación para resolver la situación. Agrego que: “Las amenazas
nucleares no son un juego. La retórica agresiva y el posicionamiento mi-
litar sólo generan reacciones y alimentan el temor y la inestabilidad”.49
Finalmente, lo que sí es un hecho es que en caso de que Pyongyang
decidiera reiniciar su reactor nuclear sería un golpe duro al propósito de
China de retomar las conversaciones para desnuclearizar la península
de Corea. Por ello, China nuevamente, ante la escalada verbal y de ac-
ciones norcoreanas, a través de su viceministro de Asuntos Exteriores
chino, Zhang Yesui, destacó que:

China se opone a las declaraciones provocativas o actos que minen la paz


y la estabilidad de la península y la región por cualquiera de las partes.
[Zhang remarcó] el interés de China en preservar la paz y la estabilidad en
el país vecino, y [urgió con firmeza a todas las partes] a mantener la calma
y a actuar con contención. […] Lo que ocurra está relacionado con la esta-
bilidad de los países vecinos de China.50

Sin referirse a ese hecho en concreto, Zhang reiteró que “China siempre
está comprometida a la desnuclearización, por lo que aboga por resolver
el problema a través del diálogo y la consulta. […] Urgimos a todas las
partes —continuó— a considerar los intereses comunes a largo plazo y
a llevar activamente a cabo consultas para salvaguardar juntos la paz y
la estabilidad de la península”.51

48
Impide Norcorea entrada a planta símbolo (2013, 2 de abril). Reforma en Línea. Recu-
perado de www.reforma.com/internacional/articulo/695/1388405/?titulo=impide-nor-
coreaentrada-a-planta-simbolo
49
Idem.
50
China “no quiere ver guerra” en península coreana (2013, 3 de abril). El Universal en
Línea. Recuperado de www.eluniversal.com.mx/notas/914297.html.
51
Idem.

178
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El viceministro chino también aseguró prestar atención a la tensa


situación entre la dos Coreas, cuyo último signo del progresivo deterioro
de sus relaciones era la decisión de Pyongyang de paralizar la entra-
da rutinaria de los trabajadores surcoreanos al complejo industrial de
­Kaesong.
El régimen de Kim Jong-Un negó la autorización de entrada de
empleados de Corea del Sur al complejo industrial de Kaesong. Ante
este hecho, Corea del Sur anunció, el mismo 3 de abril de 2013, que
respondería con la fuerza en caso de que la seguridad de empleados
surcoreanos se viera amenazada en el complejo de Kaesong en territo-
rio norcoreano, donde Pyongyang bloqueó el acceso de trabajadores del
país vecino.
El Ministro de Defensa de Seúl, Kim Kwan-Jin,52 dijo que el Ejér-
cito surcoreano estaba preparado para esa hipotética situación y tenía la
capacidad de destruir en cinco días 70 por ciento de la primera línea de
las fuerzas armadas norcoreanas.
En ese tenor, Andreas Peschke, portavoz del Ministerio de Asuntos
Exteriores alemán, expresó: “Esperamos que China haga valer de mane-
ra responsable su importante papel”.
A su vez, el jefe de la diplomacia germana, Guido Westerwelle, ex-
presó, a través de su portavoz, la solidaridad de Alemania con Corea del
Sur, y criticó el anuncio de Pyongyang de reactivar su central nuclear
en la ciudad de Yongbyon y la paralización de la entrada rutinaria de los
trabajadores surcoreanos al complejo industrial de Kaesong.53
Por ello, mientras Corea del Norte lanzaba amenazas de tono bélico
contra Seúl y Washington, China apostaba por la vía diplomática para
evitar un conflicto que le colocaría en una delicada situación con sus dos
socios: Estados Unidos y Corea del Sur.
“No queremos ninguna guerra o caos en la península coreana”, ase-
guró el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Zhang Yesui, poco
antes de reunirse en Beijing con los embajadores de las dos Coreas y de
EE. UU. a fin de buscar una solución negociada al conflicto. Está claro
que los juegos nucleares de Corea del Norte ponían en una situación

52
El régimen de Kim Jong-Un denegó hoy la autorización de entrada de empleados de
Corea del Sur al complejo industrial de Kaesong (2013, 3 de abril). El Universal en
Línea. Recuperado de www.eluniversal.com.mx/notas/914305.html
53
Berlín pide a China dialogar con Norcorea (2013, 3 de abril). El Universal en Línea.
Recuperado de www.eluniversal.com.mx/notas/914320.html

179
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

difícil a China. De ahí la necesidad de Beijing de mantenerse próximo a


Pyongyang para persuadirle sobre el abandono de su programa nuclear.54
Tal ha sido básicamente la posición de China hasta la fecha. La cues-
tión es qué haría Beijing en caso de un conflicto mayor, al mantener un
tratado de defensa bilateral con Corea del Norte por el que debería entrar
en acción si Pyongyang recibiese un ataque. Al respecto, Jia Qingguo,55
profesor en la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de
Beijing, señala que todo dependería de quién empezara el conflicto. Para
el connotado académico, China “no se involucraría de lleno si Corea
del Norte lo comenzase, pero tendría que analizar bien la situación si es
Pyongyang quien recibiese la ofensiva”.
Pese a que hay prácticamente unanimidad, entre los expertos, en que
es improbable que haya una declaración de guerra formal, el académico
Jia no descarta la posibilidad de que “una escaramuza inesperada pudie-
ra hacer estallar un conflicto de mayor escala, para lo que China tendría
que estar preparada”.56
Sin embargo, hay consenso de que un colapso del régimen norco-
reano no interesa de momento a China por varios aspectos. Entre ellos
por los acuerdos comerciales que mantiene con Pyongyang. Además, se
acaba de anunciar la construcción de una línea ferroviaria de alta velo-
cidad entre ambos países y por el alud de refugiados que recibiría China
si estallase una guerra.
Asimismo, en el plano externo China “hará lo posible para frenar
cualquier ataque militar contra Corea del Norte, a fin de evitar involu-
crarse innecesariamente en una confrontación con socios comerciales
como EE. UU. y Corea del Sur.
Por otro lado, el ministro de Defensa de Corea del Sur, Kim Kwan-
Jin, informó el 4 de abril de 2013 que Norcorea había movido un mi-
sil a la costa este, pero éste, aclaró, no tenía capacidad para alcanzar a
Estados Unidos. Esto lo manifestó ante los legisladores en una reunión
del Comité de Defensa parlamentario. De acuerdo con funcionarios sur-
coreanos, el misil sería un Musudan, que tendría un alcance estimado

54
China apuesta por diplomacia ante conflicto de Coreas (2013, 3 de abril). El Universal
en Línea. Recuperado de www.eluniversal.com.mx/notas/914389.html
55
Loc. cit.
56
Idem.

180
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de entre 3 mil y 4 mil kilómetros y podría llegar a la base militar esta-


dounidense en Guam.57
Como respuesta disuasiva, el Gobierno de Estados Unidos desplegó
una batería antimisiles thaad en la isla de Guam, en el Pacífico, territo-
rio estadounidense del archipiélago de las Marianas situado a 3 380 ki-
lómetros al sureste de Corea del Norte, donde dispone de una importante
base militar con más de 6 mil militares estacionados, además de subma-
rinos y bombarderos b-52 que durante eso días estuvieron sobrevolando
Corea del Sur.58 El sistema thaad es capaz de interceptar misiles a gran
altitud. Por eso, ese despliegue se añadió a los dos destructores Aegis
antimisiles ya posicionados en el Pacífico occidental.
En otras palabras, al igual que el Patriot, el thaad es un sistema te-
rrestre que se traslada en un camión que, además de interceptores, inclu-
ye un radar con banda X capaz de determinar el origen y la trayectoria
de un misil balístico.
No obstante lo anteriormente descrito, según un comunicado difun-
dido por la agencia estatal kcna,59 el Ejército de Corea del Norte no se
inmutó y advirtió que contaba con la autorización final para lanzar un
ataque contra Estados Unidos utilizando eventualmente armas nucleares.
Está claro que la campaña de provocaciones, más agresiva de lo ha-
bitual, despertó una preocupación creciente, algo que no se veía desde
noviembre de 2010 cuando la artillería norcoreana atacó la isla surcorea-
na de Yeonpyeong. En este sentido, concuerdo con Gong Keyu, experto
sobre Asuntos de Corea del Instituto de Estudios Internacionales de Sha-
nghai, cuando afirma: “En mi opinión, Corea del Norte está haciendo lo
que puede para llamar la atención. […] Lo más importante para Corea
del Norte es la seguridad, tanto interna como externa. Nunca empezarán
una guerra, las amenazas son sólo propaganda”.60
Una vez más se ve con nitidez que el objetivo de Corea del Nor-
te es “conseguir atención internacional y su manera de hacerlo es con

57
De acuerdo a la información planteada en: Mueve Norcorea misil a costa este (2013,
4 de abril). Reforma en Línea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articu-
lo/695/1388753/?Titulo=mueve-norcorea-misil-a-costa-este
58
Anuncia eu batería antimisiles en Guam (2013, 3 de abril). Reforma en Línea. Re-
cuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/695/1388551/default.asp?Plaza-
Consulta=reforma&DirCobertura=&TipoCob=0
59
Idem.
60
Villarino, Á. (2013, 29 de marzo). Prevén más tensión, pero no guerra. Reforma en
Línea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/694/1387439/default.
asp?PlazaConsulta=reforma&DirCobertura=&TipoCob=0

181
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

a­ menazas, intentando demostrar su potencial bélico”. En ese sentido


está claro, como dice Gong Keyu, que “Corea del Norte se da cuenta de
que no se puede convertir en una prioridad para Estados Unidos, cada
vez le es más difícil y hace lo que puede para evitar caer en ese vacío”.61
Por otra parte, expertos en armamento nuclear como Duyeon Kim,
analista del Centro del Este Asiático para el Control y la No Prolifera-
ción de las Armas, desestima que el ejército norcoreano haya alcanzan-
do la capacidad técnica como para atacar una ciudad estadounidense.
La opinión más extendida es que Kim Jong-Un busca sentarse a ha-
blar de tú a tú con Estados Unidos para obtener otro tratado como los
conseguidos en los últimos años: ayuda humanitaria y normalización
diplomática a cambio de promesas de desarme.
Como hemos señalado anteriormente, la tensión actual debe inter-
pretarse en el marco de la política interna. Kim Jong-Un utilizó las ame-
nazas para unir a la población en torno al ejército y a la élite que dirige
el país desde hace más de medio siglo. Todo con el objetivo de generar
unidad interna.
Por ello, compartimos los planteamientos que hace el investigador
Chang Yong-Seok, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación
de la Universidad Nacional de Seúl, cuando afirma que: “El objetivo
de las amenazas norcoreanas es fundamentalmente interno. Se trata de
aumentar el control de la población y reforzar al Ejército elevando la
tensión mediante continuas amenazas de guerra inminente para generar
unidad”.62
Asimismo —como se plantea en el artículo publicado por el perió-
dico Reforma— el régimen norcoreano finalmente percibió el debilita-
miento del apoyo incondicional de China, su principal socio comercial;
y de ahí que trató de continuar con el círculo vicioso de acción-reacción
descrito en párrafos anteriores.
En los últimos tiempos, Beijing ha dejado entender que está cansado
de las provocaciones de su viejo aliado, que le ponen en una situación
cada vez más comprometida en los foros internacionales, amenazan la
estabilidad de la región y le dan pretextos a Estados Unidos para incre-
mentar su presencia en el Noreste de Asia y a Japón para legitimar e
incrementar su presupuesto militar.63

61
Loc. cit.
62
Idem.
63
Idem.

182
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La relación que mantiene Beijing con Pyongyang es de convenien-


cia y, por lo tanto, tratarán de mantener, mientras les sea posible, la
tensión en un nivel manejable. Por eso, lo que resulta muy claro es que
el nuevo gobierno chino ha comenzado a tomar una nueva posición y
establecer nuevas prioridades de costos y beneficios frente a Corea del
Norte. Es decir, una nueva estrategia global frente al cambio de la reali-
dad internacional en el siglo xxi.
Como dice Juan Felipe López Aymes, investigador de El Colegio de
México, en una entrevista concedida al periódico Reforma:

Norcorea siempre ha sacado provecho de los conflictos de los otros, por


esa habilidad han subsistido. Aunque China no tiene mucho poder sobre
las políticas norcoreanas (sic), se ha limitado a calmar los ánimos, y ha ido
disminuyendo la provisión de petróleo. China está teniendo compromisos
con Estados Unidos para tratar de controlar un poco más a Corea del Norte
para que no sea un factor de inestabilidad.64

En ese sentido el profesor de la uam-x, José Luis León Manríquez, afir-


ma —en la entrevista dada a Vania Guerrero— que China ha mostrado
en repetidas ocasiones su descontento hacia las políticas de su contro-
vertido vecino, como en 2006, luego de la primera prueba nuclear, cuan-
do Beijing cortó por dos días el suministro de petróleo, argumentando
que había problemas técnicos.65 León agrega que:
Sin embargo, eso no significa que a China le gustaría ver una reu-
nificación de las dos Coreas —en especial porque quedaría rodeado de
aliados estadounidenses, Japón y Corea del Sur—. Además, el Gobierno
de Xi Jinping no sería el único que se sentiría amenazado, sino también
Japón, para el que la competencia en materia económica podría resultar
perjudicial.66
Estamos de acuerdo con la afirmación que hace José Luis León,
cuando señala que:

con la caída de la Unión Soviética, la economía de Corea del Norte está


estancada. Su PIB es comparable con el de algunos países africanos. Corea

64
Guerrero, V. (2013, 29 de marzo). Desafía Norcorea status quo en Asia. Reforma en
Línea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/694/1387205/default.
asp?PlazaConsulta=reforma&DirCobertura=&TipoCob=0
65
Loc. cit.
66
Idem.

183
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

del Norte tiene que hacer reformas económicas urgentes […]. Por el otro
lado, está el ala dura del país, la de los militares. Y no se puede entender el
conflicto si no se entiende el orden interno, donde los militares representan
no sólo un sector político, sino económico.67

Además, como bien destaca José Luis León, “hay muchas presiones
para que Kim Jong-Un adopte posiciones más duras y que, a partir de
ese reconocimiento, se puedan normalizar las relaciones con Occidente
para que entren al país más fondos que le permitan reactivar su econo-
mía, pero sin desmontar su programa nuclear”.68
Es evidente que la relación que mantiene Beijing con Pyongyang es
de conveniencia y que, por lo tanto, tratarán de mantener, mientras les
sea posible, la tensión en un nivel manejable.
El régimen norcoreano, sin embargo, ignorando las advertencias de
su vecino y de China, desplegó en su costa oriental dos misiles Musudan,
con un alcance aproximado de cuatro mil kilómetros, es decir con capa-
cidad para llegar hasta Corea del Sur, Japón o la isla estadounidense de
Guam. La inteligencia militar surcoreana afirmó que el Norte estaba dis-
puesto a efectuar un disparo. Por tanto, Japón también se declaró en esta-
do de alerta para interceptar cualquier misil que amenace su archipiélago.
La víspera, en repuesta a aquella acción, misiles Patriot fueron des-
plegados en el centro de Tokio y en torno a la capital. Resulta importante
destacar que el Musudan, también conocido como el Nodong-B o el
Taepodong-X, es un misil balístico de alcance intermedio.
Se cree que sus objetivos probables son Okinawa, en Japón, y las
bases estadounidenses en el Pacífico. Los rangos estimados difieren
dramáticamente; la inteligencia israelí sugiere los 2500 kilómetros,
mientras que la Agencia de Defensa de EE. UU. estima que es de 3200
kilómetros.
Otras fuentes establecen el límite superior en 4000 kilómetros. Estas
diferencias se deben en gran parte al hecho de que este misil no ha sido
probado públicamente. De acuerdo con el Centro de Estudios de la No
Proliferación, su capacidad de carga útil también es desconocida.
Por otra parte, asegura Mark Fitzpatrik, director del programa de
no-proliferación nuclear del Instituto Internacional de Estudios Estraté-
gicos de Londres:

67
Idem.
68
Idem.

184
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

No es que el test de uranio demuestre un avance tecnológico importante,


pero confirmaría las sospechas de que [los norcoreanos] están utilizando
uranio además de plutonio, algo que les daría más capacidad de producir
bombas. Además los programas atómicos con uranio son más fáciles de
esconder ya que no necesitan un reactor como con el plutonio.69

Frente a la situación prevaleciente, las fuerzas de defensa de Japón es-


peraban la orden para alistar los mecanismos defensivos que neutralicen
posibles ataques con misiles provenientes de Corea del Norte. El Minis-
terio de Defensa de Japón indicó que estaría preparado para cualquier ac-
ción imprevista por parte de Pyongyang y para la intercepción de misiles
en el caso de que el territorio japonés se viera amenazado. La orden de
Japón implicaría el despliegue de destructores equipados con sistemas
Aegis, capaces de realizar un seguimiento e interceptar proyectiles.70
En ese tenor EE. UU. decidió posponer, con el fin de no dar pauta
a una provocación por parte de Corea del Norte, el ensayo de un misil
balístico transcontinental que iba a realizar desde la base aérea de Van-
denberg, en California, debido a la tensión nuclear provocada por Corea
del Norte. Aplazar el lanzamiento del Minuteman III, misil balístico in-
tercontinental con ojivas nucleares, fue prudente y sabio.
La amenaza real que supone Corea del Norte para Washington se
disparó con las informaciones reveladas por sus servicios de inteligen-
cia, que indicaban que Pyongyang habría colocado en lanzadores móvi-
les dos misiles Musudan.71
Además, la designación como objetivo de sus ataques a las bases es-
tadounidenses en suelo japonés, provocó que fuentes gubernamentales
niponas informaran del inicio de los preparativos para activar el proto-
colo que permite neutralizar el posible lanzamiento de misiles prove-
nientes de Corea del Norte.

69
Villarino, Á. (2013, 9 de febrero). Preocupa prueba nuclear norcoreana. Reforma en
Línea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/688/1375959/default.
asp?PlazaConsulta=reforma&DirCobertura=&TipoCob=0
70
Retórica paranoica de Pyongyang (2013, 7 de abril). La Jornada en Línea. Recupera-
do de www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/04/07/95147211-se-prepara-japon-para-in-
terceptar-misiles-norcoreanos
71
El desafío de Corea del Norte sigue un mes después de las sanciones (2013, 7 de
abril). Diario Navarra en Línea. Recuperado de www.diariodenavarra.es/noticias/mas_
actualidad/internacional.el_desafio_corea_del_norte_sigue_mes_despues_las_sancio-
nes_113439_1032.html

185
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Resulta evidente que detrás de las amenazas de Pyongyang estaría


una estrategia para presionar al gobierno de EE. UU. para impulsar nue-
vamente el diálogo, instando a Washington a que mandase un enviado
especial, para obligar a China y Rusia a presentarse como mediadores y
a Corea del Sur a ofrecer nuevamente un diálogo sin condiciones.
Frente al incremento de la tensión regional en la península coreana,
el 9 de abril de 2013, el secretario general de la onu, Ban Ki-Moon,
advirtió a Corea del Norte que no emprendiera acciones provocadoras,
como la posible realización de una prueba nuclear. Y le pidió que se ape-
gase al cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, al tiempo
que expresó su preocupación por la retórica que empleaba el régimen
norcoreano.72
Ante ello —como lo plantea Ángel Villarino—73 el gobierno chino
aumentó la presión sobre Corea del Norte, para que el régimen de Kim
Jong-Un redujese la tensión en la región, su retórica belicista y que así
no afectase sus intereses económicos y estratégicos.
Es evidente que China nuevamente actuó con cautela durante esas
semanas porque sus intereses estratégicos en la región estaban en juego,
pero también dio muestras de hartazgo con la situación imperante.
En ese tenor, Lu Chao, decano de Estudios Coreanos del Instituto de
Ciencias Sociales de Liaoning, explicó al periódico Reforma que “China
lleva días debilitando los lazos comerciales, comprando menos de Corea
del Norte y haciendo más controles a las mercancías. Las aduanas están
trabajando con más seriedad y se están aplicando las sanciones sobre
productos industriales que podrían ser utilizados para fines militares”.74
Así en esa tesitura, el 9 de abril de 2013, el presidente chino, Xi Jin-
ping, criticó la actitud de Corea del Norte, pero sin nombrarla. Dijo: “No
deberíamos permitir que nadie siembre el caos en la región por su propio
egoísmo. La comunidad internacional no puede ser un circo donde los
gladiadores luchan unos contra otros”.75

72
Ban advierte a Corea del Norte de que no efectúe una nueva provocación (2013,
9 de abril). Recuperado de www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ilnb-
gWP3yZu4JYNa58w7B6X8z15A?docId=2009493
73
Villarino, Á. (2013, 9 de abril). Aumenta presión de China a Norcorea. Reforma en Lí-
nea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/695/1389507/?titulo=au-
menta-presion-de-chinaa-norcorea
74
Declaraciones transcritas en Idem.
75
Idem.

186
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Al respecto, Ángel Villarino transcribe la opinión de Bruce Cu-


mings, profesor de la Universidad de Chicago:

Las relaciones entre Beijing y Pyongyang están en su punto más bajo en


toda su historia reciente ahora que China está trabajando con Estados Uni-
dos para disuadir a Kim Jong Un. Es algo inédito. […] China está fastidiada
sobre todo porque el programa nuclear y las provocaciones de su viejo alia-
do empujan al rearme de Japón y a Corea del Sur, y justifican que Estados
Unidos refuerce su Séptima Flota en el Pacífico.76

En este caso —como explica Villarino— Bruce Cumings tiene mucha ra-
zón pues, de hecho, el gobierno de Barack Obama ya había anunciado, en
marzo de 2013, la inversión de mil millones de dólares para crear un pa-
raguas de misiles defensivo en Alaska mirando hacia Asia, cuestión que,
según Beijing, no tiene como objetivo prioritario contener a Corea del
Norte, sino preparar el tablero para afrontar con ventaja el probable ascen-
so de China al rango de primera potencia económica mundial en el 2050.
En esos momentos de alta tensión, el 10 de abril de 2013, el coman-
do integrado por las fuerzas estadounidenses y surcoreanas decidieron
elevar el nivel de alerta de 3 a 2 —el nivel 1 es sinónimo de guerra, el 4
equivale a tiempos de paz—, alegando una amenaza vital.
Lo anterior se reflejó en las declaraciones formuladas ante el Parla-
mento por el ministro surcoreano de Relaciones Exteriores, Yun Byung-
Se, quien declaró que: “Un lanzamiento de misil podría producirse en
cualquier momento, y advirtió a Pyongyang que semejante acto provo-
caría nuevas sanciones de parte de la onu”.77
En la víspera y ante la posibilidad de que Pyongyang realizara en-
sayos de misiles —de acuerdo con lo que publica el periódico El Uni-
versal del 10 de abril de 2013—, Japón desplegó en el centro de Tokio
sistemas antimisiles tierra-aire. Estos sistemas instalados servirían para
derribar proyectiles en el caso de que un hipotético ataque escapara de
los destructores que Japón tiene ubicados en el Mar de Japón y que es-

76
Villarino, Á. (2013, 9 de abril). Aumenta presión de China a Norcorea. Reforma en Lí-
nea. Recuperado de www.reforma.com/internacional/articulo/695/1389507/?titulo=au-
menta-presion-de-chinaa-norcorea
77
Villarino, Á. (2013, 10 de abril). Elevan eu y Surcorea alerta de defensa. Reforma en
Línea. Obtenido el 10 de abril de 2013. Recuperado de www.reforma.com/internacional/
articulo/696/1390120/?Titulo=elevan-eu-y-surcorea-alerta-de-defensa

187
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tán equipados con sistemas Aegis, capaces de realizar un seguimiento e


interceptar proyectiles.
Así pues, continuando con la retórica belicista, el régimen de Pyon-
yang dijo que causaría la destrucción de las ciudades de Tokio, Osaka
o Kioto si los nipones llevaban a cabo movimientos que provocasen el
inicio de un conflicto armado. En esa tesitura, el periódico norcoreano
Rodong Sinmun publicó, el 10 de abril de 2013, que “Japón estaba cerca
de nuestro territorio y por lo tanto no podría huir de nuestros ataques”,
detalla el editorial, citando a las ciudades niponas arriba señaladas, en
las que precisamente se encuentra un tercio del total de la población ja-
ponesa de cerca de 127 millones, como posible objetivo militar.78
El editorial agregaba que “el actual régimen japonés estaba optando
por el riesgo militar, intensificando su política hostil contra Corea del
Norte en línea con la política dura de EE. UU. de reprimir con la fuerza
de las armas”. Por ello, remató el editorial señalando que “los movi-
mientos hostiles de Japón contra Corea del Norte sólo podrían llevar a
su autodestrucción”.79
En ese tenor, el G8 condenó el 11 de abril de 2013, las actividades
nucleares de Corea del Norte, y amenazó con nuevas sanciones en caso
de algún lanzamiento de misil, según la declaración publicada al térmi-
no de la reunión de sus ministros de Relaciones Exteriores.80
Como respuesta a todo lo anterior, Corea del Sur llamó, el 11 de
abril de 2013, a Corea del Norte a la mesa de negociaciones para re-
solver de inmediatamente la suspensión de actividades en el complejo
industrial binacional de Kaesong. Así, el ministro surcoreano de Unifi-
cación, Ryoo Kihl-Jae,81 dijo en conferencia de prensa que el diálogo
debiera ser el mecanismo para que regrese a la normalidad ese centro
industrial. Y agregó que Pyongyang debiera regresar a la mesa de nego-
ciaciones inmediatamente.

78
Norcorea amenaza con convertir a Japón en “campo de batalla” (2013, 10 de abril). El
Universal en Línea. Recuperado de www.eluniversal.com.mx/notas/915765.html
79
Idem.
80
Condena G8 actividades nucleares de corea del norte (2013, 11 de abril). La Jornada
en Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/04/11/84342309-conde-
na-g8-actividades-nucleares-de-corea-del-norte
81
Llama Seúl a Pyongyang a negociar paro de área industrial de Kaesong (2013,
11 de abril). La Jornada en Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/ulti-
mas/2013/04/11/10148636-llama-seul-a-pyongyang-a-negociar-paro-de-area-indus-
trial-de-kaesong

188
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Anteriormente, un vocero de la Oficina para el Desarrollo de la Zona


Especial, como se refiere Corea del Norte al complejo industrial de Kae-
song, había dicho que éste corría el riesgo de desaparecer si Corea del
Sur continuaba con su política de confrontación.
En este tenor, es importante resaltar que en su momento las dos par-
tes acordaron el monto de los impuestos que las empresas surcoreanas
debían a Pyongyang. Corea del Sur pagó 13 millones de dólares, lo que
incluía 7.3 millones de dólares adeudados por las empresas surcoreanas
para los salarios que no habían sido pagados en marzo de 2013, 4 millo-
nes de dólares en impuestos a las empresas y 1.7 millones de dólares por
diversos recargos públicos.82
Por cierto, las pérdidas de las empresas surcoreanas sumaban más
de 900 millones de dólares desde que Corea del Norte suspendiera, en
abril de 2013, la actividad del complejo industrial conjunto de Kaesong.
Días más tarde, la propia presidenta de Corea del Sur, Park Ge-
un-Hye, advirtió que hasta que Corea del Norte se convierta en un
miembro responsable de la comunidad internacional ningún país inver-
tiría allí porque era demasiado impredecible.
Por su parte, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe,83 llamó de
nueva cuenta, el 14 de abril de 2013, a Corea del Norte para que deje
atrás los actos de provocación y el posible lanzamiento de un misil ba-
lístico. Abe señaló que las acciones provocadoras de Corea del Norte no
traerían ningún beneficio para solucionar la crisis.
El secretario de Estado estadounidense se mostró confiado en encon-
trar “mecanismos con los miembros de las negociaciones para la desnu-
clearización de la península coreana y con la participación de EE. UU.,
China, Rusia, Japón y las dos Coreas a fin de resolver diferencias” y
lograr que Pyongyang se siente a dialogar en ese foro denominado de las
seis partes y que no se ha reunido desde el 2009.
En respuesta a EE. UU., Corea del Norte, a través del Departamento
de Política de la Comisión Nacional de Defensa, exigió, el 18 de abril
de 2013, la retirada de las sanciones de la onu, el cese de las maniobras
militares entre EE.  UU. y Corea del Sur y retirar todas las armas nu-
cleares de Corea del Sur y de la región, como condición para reanudar
un diálogo que permita suavizar las tensiones en la península coreana.

82
Idem.
83
Llama primer ministro japonés a Norcorea a evitar provocaciones (2013, 14
de abril). La Jornada en Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/ulti-
mas/2013/04/14/9396661-llama-premier-japones-a-norcorea-evitar-provocaciones

189
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La cancillería surcoreana consideró ilógicas las exigencias de Corea


del Norte: “Pedimos una vez más a Corea del Norte que cese este tipo
de insistencia que no podemos comprender por completo y es contraria
a una posición realista”.84
De manera contradictoria a lo señalado días atrás, Corea del Norte
trasladó a su costa este otros dos lanzadores de misiles de corto alcance
(Scud), lo que parecerían preparativos para la prueba de un cohete en un
momento volátil en la península coreana. Esto aunado a que a principios
de abril el Norte ya había trasladado dos misiles Musudan de alcance
medio a Wonsan, y colocó siete vehículos transportadores de lanzamien-
to (tel) móviles de misiles en Wonsan y en la provincia de Hamgyeong.
Según los expertos, Corea del Norte podría tener hasta 200 lanza-
dores móviles de misiles, casi el doble de los que se estimaban hasta
ahora. Los datos fueron revelados por el Instituto para el Análisis de
Defensa de Corea (kida). Pyongyang habría conseguido acumular hasta
200 lanzadores móviles (tel, por sus siglas en inglés), así como hasta
100 misiles de corto alcance Scud, 50 de medio alcance Nodong y 50 de
largo alcance Musudan.85
El informe presentado al Congreso estadounidense el 2 de mayo de
2013,86 también indicaba que Pyongyang contaba con cerca de 5100
lanzacohetes múltiples, 4100 tanques, 2100 vehículos blindados, 730
cazas y 290 aviones de transporte. Está claro que el informe estadou-
nidense demostraba y confirmaba que Corea del Norte estaba centrada
en ampliar su programa de misiles a pesar de sus continuas dificultades
económicas.
En esa misma línea de pensamiento contradictorio y engañoso, el
diario oficial norcoreano Rodong Sinmun escribió: “Puede haber con-

84
Norcorea condiciona diálogo con eu y Corea del Sur (2013, 18 de abril). 24 Horas. El
diario sin Límites en Línea. Recuperado de www.24-horas.mx/norcorea-condiciona-dia-
logo-con-eu-y-corea-del-sur/
Véase también s/a (2013, 18 de abril). Corea del Norte puso condiciones para reto-
mar el diálogo. El tribuno. Jujuy en Línea. Recuperado de www.eltribuno.info/Juju-
y/272684-Corea-del-Norte-puso-condiciones-para-retomar-el-dialogo.note.aspx
85
Traslada Corea del Norte lanzadores de misiles Scud a su costa este (2013,
21 de abril). La Jornada en Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/ulti-
mas/2013/04/21/85917998-traslada-norcorea-lanzadores-de-misiles-scud-a-costa-este
Cfr. también Pyongyang cuenta con hasta 200 lanzaderas móviles de misiles, el do-
ble de lo que pensaba Seúl (2013, 17 de mayo). Recuperado de www.europapress.es/
internacional/noticia-pyongyang-cuenta-200-lanzaderas-moviles-misiles-doble-pensa-
ba-seul-20130517103314.html
86
Ahí se reproduce parte del informe mencionado, Idem.

190
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

versaciones entre nosotros y Estados Unidos a favor de la reducción


armamentista, pero jamás hablaremos sobre desnuclearización”.87
El diario acusó además a EE. UU. de que su propuesta de negociación
para desactivar la crisis nuclear en la península de Corea no era más que
un intento de desarmar a Corea del Norte de manera unilateral, cosa que
no ocurrirá hasta que el mundo entero se deshaga de su arsenal nuclear.
Entre tanto, Corea del Sur propuso, el 24 de abril de 2013, negocia-
ciones formales con Corea del Norte para discutir el reinicio del trabajo
de la zona industrial de Kaesong.88 La oferta fue la primera propuesta
formal de negociaciones directas de Seúl para buscar lograr un avance
respecto al proyecto industrial conjunto de Kaesong.
El 29 de abril de 2013, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el
primer ministro de Japón, Shinzu Abe, condenaron conjuntamente en un
comunicado a Corea del Norte por su negativa a renunciar a la fabrica-
ción de armas nucleares y misiles balísticos.
“Los dirigentes de ambos países subrayaron que el ensayo nuclear
del 12 de febrero del 2013 era una violación flagrante de la correspon-
diente resolución del Consejo de Seguridad de la onu”. Además, Moscú
y Tokio llamaron a Pyongyang a cumplir las resoluciones de Naciones
Unidas y la declaración conjunta emitida tras la cuarta ronda de nego-
ciaciones nucleares de septiembre de 2005, celebrada en el marco de
las negociaciones a seis bandas en Beijing, cuando Corea del Norte se
comprometió a abandonar el programa nuclear a cambio de ayuda y
garantías de seguridad.89
Tanto Putin como Abe manifestaron su respaldo al arreglo político
y diplomático del problema nuclear en la península coreana y abogaron
por la reanudación de las conversaciones multipartitas: China, Rusia,
EE. UU., Japón y ambas Coreas.
A la anterior declaración le siguió la del jefe del Pentágono, Charles
Hagel, tras una reunión con el ministro de Defensa de Japón, Itsunori
Onodera, donde aquel afirmó que: “el comportamiento provocador de
Corea del Norte es la más obvia amenaza para la estabilidad en el este

87
Corea del Norte abre la puerta al diálogo con EE. UU. sobre una posible reducción
de armamento (2013, 21 de abril). 20 minutos. Recuperado de www.20minutos.es/noti-
cia/1791977/0/pyongyang/dialogo-ee-uu/reducir-armamento/
88
Corea del Sur quiere negociar con el Norte para reabrir zona industrial (2013, 29 de
abril). Recuperado de ita.reuters.com/article/topNews/idLTASIE93O00720130425
89
Rusia y Japón condenan a Corea del Norte por no renunciar a las nucleares (2013,
29 de abril). ABC.es. Recuperado de www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1405556

191
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

de Asia. [Y agregó] Hemos discutido una amplia gama de asuntos re-


lacionados con la seguridad común y, entre ellos, el comportamiento
desestabilizador de Corea del Norte.”90
Hagel añadió que “la coordinación estrecha entre las fuerzas de Es-
tados Unidos y Japón era esencial para responder a cualquier amenaza
futura”, y señaló que ambos gobiernos estudiaban un plan para emplazar
en Japón un segundo sistema de defensa contra misiles.
Además, indicó que, como parte de la reconfiguración de las fuerzas
estadounidenses en Japón, el Pentágono enviaría a Okinawa un segundo
escuadrón de aeronaves mv-22 Osprey. Y para no entrar en conflicto con
China, Hagel afirmó que EE. UU. no tenía una posición sobre la sobe-
ranía de las islas Senkaku.
No obstante, añadió que “dichas islas estaban bajo administración
de Japón y entraban dentro de las obligaciones del tratado de seguridad
con los japoneses, y que eso les comprometía a defender a su aliado
en un hipotético enfrentamiento”. Agregó que: “Cualquier acción que
aumente las tensiones o tenga el riesgo de errores de cálculo pone en pe-
ligro la paz en toda la región. […] Estados Unidos se opone a cualquier
acción unilateral coercitiva que afecte la administración japonesa de las
islas y ese mensaje se ha comunicado a China”.91
Resultado de lo anterior, el 3 de mayo de 2013, regresa la discusión
sobre la cuestión nuclear. Se informa que al parecer Corea del Norte es-
taba cerca de completar la fabricación de un reactor de agua ligera para
usos civiles. El connotado Centro de Investigación y Análisis 38 North,
vinculado a centros de inteligencia de EE. UU., y especializado en in-
formación sobre el régimen del norte, indicó que las imágenes satelitales
tomadas entre los meses de marzo y abril en el complejo nuclear de Yon-
gbyon evidenciaban que las autoridades norcoreanas se encontraban en
la fase final de la fabricación de un reactor de agua ligera.92
Los investigadores Jeffrey Lewis y Nick Hansen de dicho centro
dijeron que: “Si Corea del Norte tuviera ya el combustible, tendría que

90
Japón y EE. UU. reafirman compromiso frente a “provocaciones” de Corea del Norte
(2013, 29 de abril). Recuperado de -eeds.univision.com/feeds/article/2013-04-29/ja-
pon-y-eeuu-reafirman-compromiso?refPath=/noticias/estados-unidos/noticias/.-
91
Idem.
92
Corea del Norte está cerca de completar la fabricación de un reactor de agua ligera
(2013, 03 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/
noticia-corea-norte-cerca-completar-reactor-agua-ligera-usos-civiles-20130503061655.
html

192
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

llevar a cabo una serie de actividades durante el período de puesta en


marcha, y que normalmente duraría entre nueve y 12 meses”.93
Sobre los posibles usos de ese reactor de agua ligera, los dos exper-
tos indicaron que, en principio, parecería destinado a usos civiles, como
la producción eléctrica, aunque no se descartaría el uso militar.
Como es por todos conocido, Corea del Norte permitió visitar su
complejo nuclear de Yongbyon a un grupo de científicos estadouniden-
ses en 2010 y poco después anunció que estaba enriqueciendo uranio
para la fabricación de barras de combustible.
Por su parte —en relación con este tema delicado— el portavoz del
Ministerio de Defensa, Kim Min Seok, enfatizó que Corea del Sur to-
davía debía contrastar la información sobre las capacidades reales de
Yongbyon y determinar si estaban destinadas a la fabricación de armas
nucleares. Al respecto señaló: “Estamos intentando averiguar si es en
realidad un reactor de agua ligera o de otro tipo de reactor nuclear. Si
resulta que es un reactor de agua ligera, sería preocupante”.94
Ante dicha situación, Wu Dawei, enviado de China a las negociacio-
nes nucleares con Corea del Norte, dejó claro que su país no permitiría
que Pyongyang se convirtiera en un estado nuclear, postura que com-
parten Seúl y Washington.95 Así se expresó Wu, tras las conversaciones
mantenidas, el 2 de mayo de 2013, en Beijing con su homólogo surco-
reano Lim Sung Nam.
El último informe elaborado por el Pentágono para el Congreso es-
tadounidense alertó sobre los misiles de largo alcance del régimen nor-
coreano Taepodong-2 con carga nuclear y que podrían tener capacidad
para alcanzar el territorio estadounidense.96
En dicho documento, entregado al Congreso estadounidense, el 2 de
mayo de 2013, se afirma que el continuo desarrollo por parte de Corea
del Norte de su tecnología nuclear y de sus misiles balísticos hacía fac-

93
Loc. cit.
94
Idem.
95
China advierte de que no aceptará que Corea del Norte sea “un estado armado nuclear”
(2013, 03 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/
noticia-corea-ultimos-trabajadores-surcoreanos-abandonan-complejo-industrial-kae-
song-20130503160824.html
96
El Pentágono alerta de que los misiles norcoreanos Taepodong-2 podrían alcanzar
EE. UU. (2013, 05 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/in-
ternacional/noticia-pentagono-alerta-misiles-taepodong-carga-nuclear-podrian-alcan-
zar-eeuu-20130503094709.html

193
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

tible que Pyongyang pudiera lograr su objetivo de alcanzar con un arma


atómica el territorio estadounidense.
En esta coyuntura de presión internacional se hizo presente el Con-
sejo de Derechos Humanos de la onu, el 7 de mayo de 2013, y designó
una comisión de investigación para analizar las posibles violaciones a
los derechos fundamentales en Corea del Norte y determinar si el régi-
men de Pyongyang había cometido crímenes contra la humanidad.
El presidente del Consejo de Derechos Humanos, el embajador po-
laco Remigiusz A. Henczel, anunció la designación tanto del australiano
Michael Donald Kirby, como Jefe de la Comisión, como de la serbia
Sonja Biserko, quienes junto con el relator especial sobre la situación de
los derechos humanos en Corea del Norte, Marzuki Darusman, confor-
marían la comisión de investigación.97
Lo anterior se hizo tomando en consideración que desde enero del
2013, la alta comisionada de la onu para los Derechos Humanos, Navi
Pillay, había solicitado una investigación internacional sobre los graves
delitos cometidos en las últimas décadas en Corea del Norte y lamentó
que: “La llegada al poder de Kim Jong-Un hacía un año no hubiese he-
cho mejoras a la deplorable situación de los derechos fundamentales en
Corea del Norte”.

4. El endurecimiento de la posición de China frente a Crea del Norte

En concordancia con los anteriores llamados de China a la calma y al


diálogo por parte de Corea del Norte y ante la ausencia de respuesta
de este país, el Banco de China suspendió sus transacciones y cerró su
cuenta con el banco de divisas estatal de Corea del Norte.
Sin lugar a dudas, ésta era una decisión que se enmarcaba dentro
de las sanciones internacionales impuestas a Pyongyang. Al respecto es
importante tener en mente que el comercio con China representaba casi
la totalidad del comercio de Corea del Norte con otros países.98

97
El Consejo de ddhh de la onu designa una comisión de investigación sobre Co-
rea del Norte (2013, 07 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.
es/internacional/noticia-consejo-ddhh-onu-designa-comision-investigacion-corea-nor-
te-20130507144620.html
98
El Banco de China cierra su cuenta en el banco de divisas estatal norcoreano (2013,
09 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noti-
cia-banco-china-suspende-transacciones-cierra-cuenta-banco-divisas-estatal-norcorea-
no-20130509024336.html

194
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La acción anterior de China es relevante ya que marcó un cambio


copernicano hacia Corea del Norte, en virtud de que China fue el prin-
cipal socio comercial de Corea del Norte en el 2012, con la que realizó
intercambios por un valor aproximado de 6010 millones de dólares, que
suponen el 88.3 % del comercio total norcoreano.
China proporciona anualmente a Corea del Norte, entre otras ayudas:
arroz y petróleo. Es decir, en alimentación le da casi 400 000 toneladas
de productos, le facilita 90 % del combustible que consume el país, más
de 500 000 toneladas, y le concede 1 300 000 toneladas de carbón.
Dada la situación prevaleciente, es entendible que el comercio entre
Corea del Norte y China se haya contraído 2.3 % interanual en los pri-
meros cinco meses de 2013, al reducirse las importaciones norcoreanas
de China, su principal aliado y socio comercial.99
El comercio bilateral100 entre enero y mayo de 2013 sumó 2450 mi-
llones de dólares, de los que Corea del Norte importó productos de Chi-
na por valor de 1330 millones, un 8.5 % menos que en el mismo período
de 2012, según el informe emitido en Seúl por la Asociación de Comer-
cio Internacional de Corea (kita). El documento revela que las expor-
taciones de Corea del Norte a China se incrementaron 6.5 % interanual
hasta 1120 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2013.
Corea del Norte despachó a China 613.6 millones de dólares en car-
bón, principal producto de exportación de Corea del Norte, seguido de
otras materias primas, como el hierro y el plomo.
Por su parte, China exportó a Corea del Norte unos 265 millones de
dólares en petróleo crudo entre enero y mayo de 2013, lo que supone

99
Corea del Norte y China reducen su comercio un 2.3 %, según Agencia del Sur (2013,
02 de julio). Inversión y Finanzas.com. Recuperado de http://www.finanzas.com/noti-
cias/economia/20130702/corea-norte-china-reducen-2387535.html
100
Véase también Castillo, Santiago (2013, 18 de febrero). China es el mejor aliado de
Corea del Norte y el más influyente para impedir que siga con sus pruebas nucleares.
El Mundo Financiero.com. Recuperado de http:// www.elmundofinanciero.com/noticia.
asp?ref=10616
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (inegi), los intercambios co-
merciales entre México y Corea del Norte son mínimos: en 2010 México exportó produc-
tos por 14.7 millones de dólares hacia ese país e importó de él mercancías por un monto
de 45.9 millones de dólares. Las exportaciones mexicanas cayeron en 2012 a sólo 1.7
millones de dólares, mientras las importaciones decrecieron a 9.1 millones de dólares.
En tanto, los principales socios comerciales del régimen de la rpdc son China,
Corea del Sur, Japón, Rusia, Alemania, Tailandia e India, mientras que en el 2010 Nor-
corea mantenía relaciones económicas con 80 de los 182 países miembros del Fondo
Monetario Internacional.

195
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

un descenso de 5 % con respecto a 2012. Asimismo, el informe de kita


evalúa que el régimen de Kim Jong-Un importó 52 millones de dólares
en grandes vehículos de carga chinos, harina y aceite de soya de su prin-
cipal aliado.
En 2013, el comercio norcoreano se vio afectado por las sanciones
comerciales impuestas por el Consejo de Seguridad de la onu. Aunado a
esto, Corea del Norte destina 16 % de su Producto Interno Bruto al gasto
militar, tiene 1.2 millones de soldados; antes estaba en un 23 %, pero la
crisis económica mundial hizo que redujera este enorme porcentaje.
En tanto que para 2013, los principales socios comerciales del ré-
gimen de la rpdc son China, Corea del Sur, Japón, Rusia, Alemania,
Tailandia e India, Norcorea sólo mantiene relaciones económicas con 80
de los 182 países miembros del Fondo Monetario Internacional.
Por todo lo anterior, China ha sido un actor geoestratégico y geoe-
conómico clave para resolver la crisis. Corea del Norte importa de Chi-
na 90 % de su energía, 88 % de sus bienes de consumo y 40 % de los
­alimentos.
En síntesis, de acuerdo con los análisis y prospectivas elaborados
por el igadi, una de las instituciones españolas más reconocidas y de
alta confiabilidad, se plantea que gracias a la deteriorada economía de
Corea del Norte, desde los años 90 alrededor de unos dos millones de
personas han muerto por hambruna.
Sin duda alguna, el crecimiento de los últimos años en Corea del
Norte no ha sido espectacular, pues su economía ha sido marcada por
una contracción de 0.2 % entre 2009 y 2012.
La Heritage Foundation destaca que Corea del Norte es el país con
menos libertad económica en el mundo. Aunque exporta el equivalente
a 38 % del pib, principalmente textil, tiene dos grandes socios comer-
ciales: China y Corea del Sur, y parte importante de lo que importa el
país (33 % del pib) es asistencia oficial, además de petróleo, granos e
insumos industriales. Al respecto, la Fundación Heritage agrega que “el
comercio formal es mínimo y el intercambio legítimo es la ayuda huma-
nitaria de facto, que proviene principalmente de China y Corea del Sur”,
como lo cita el igadi.
En ese tenor, el enviado especial de Estados Unidos para Corea del
Norte, Glyn Davies, llegó el 13 de mayo de 2013 a Seúl de visita ofi-
cial, y en la primera oportunidad instó a Corea del Norte a “mostrar su

196
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

intención de volver a la diplomacia y a retomar las negociaciones para


su desnuclearización”.101
Davies subrayó la importancia de que China, principal aliado de
Pyongyang, hubiese cortado lazos con la mayor entidad financiera de
Corea del Norte como penalización a su última prueba nuclear y a sus
ulteriores amenazas y chantajes. Tal movimiento político lo describió
como muy interesante al considerarlo como una señal de que Beijing
estaba tomando una postura más dura con el régimen norcoreano.
Todo lo anterior resulta relevante en virtud de que las sanciones im-
puestas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a Corea del
Norte consiguieron retrasar considerablemente sus programas nuclear
y de misiles balísticos, según un informe elaborado por un grupo de
expertos y publicado por la organización internacional.
Simultáneamente, Isao Lijima, asesor del primer ministro japonés,
Shinzo Abe, hizo una visita sorpresa a Corea del Norte, país con el que
Japón no mantiene relaciones diplomáticas. Lijima fue recibido por Kim
Chol-Ho, subdirector del Departamento de Asuntos Asiáticos del Mi-
nisterio del Asuntos Exteriores norcoreano. Lijima fue uno de los prin-
cipales colaboradores del ex primer ministro Junichiro Koizumi, quien
visitó Pyongyang para reunirse con el entonces dirigente norcoreano
Kim Jong-IL en septiembre de 2002 y mayo de 2004.102
Esto significaba la preocupación de Tokio respecto al programa nu-
clear y de misiles de Pyongyang, al igual que la disputa persistente rela-
tiva a los ciudadanos japoneses que fueron secuestrados por agentes de
Corea del Norte hacía décadas para ayudar a entrenar a espías.
Isao Lijima también se reunió con el número dos del gobierno de
Corea del Norte, Kim Yong Nam. Kim es el presidente de la Asamblea
Popular, encargado de reunirse con las delegaciones internacionales que
visitan el país. Lijima se entrevistó también con el secretario del Partido
de los Trabajadores de Corea del Norte para Asuntos Internacionales,
Kim Yong Il.
Está claro que como resultado de dichas pláticas, días después, el
primer ministro de Japón, Shinzo Abe, expresara que estaba dispuesto a

101
Enviado nuclear de eu pide a Corea del Norte retomar la diplomacia (2013, 13 de
mayo). Milenio.com. Recuperado de www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/163f8cf-
40d470bbb28f027bc1a420f6f
102
Llega a Pyongyang un asesor del primer ministro japonés en una visita sorpresa (2013,
14 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-lle-
ga-pyongyang-asesor-primer-ministro-japones-visita-sorpresa-20130514115815.html

197
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

reunirse con el líder norcoreano, Kim Jong-Un, para resolver los casos
de los japoneses secuestrados.103
Sin embargo, después de la visita de Isao Lijima, asesor del primer
ministro japonés, a Corea del Norte, y tras las declaraciones del alcalde
de Osaka, Toru Hashimoto, quien dijo que “las mujeres de confort (que
sirvieron como esclavas sexuales a las tropas japonesas) habían sido ne-
cesarias para mantener la disciplina en las Fuerzas Armadas durante la
Segunda Guerra Mundial”, China respondió a Japón de manera tajante
y determinante.
Así, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Hong Lei,
reclamó indignadamente y señaló que “si Japón deseaba ganarse la
confianza de sus vecinos regionales y de la comunidad internacional,
debiera llevar a cabo una introspección, ya que dichas declaraciones
desafiaban flagrantemente la dignidad humana, la justicia histórica y la
formación de las conciencias”.104
Resulta claro que China aprovechó la visita arriba señalada, con la
cual no estaba de acuerdo, y las declaraciones inapropiadas del alcalde
Japonés para recordar a Japón las afrentas que China, a través del tiem-
po, ha venido reiterando y planteado a Japón. Es decir, le decía a Japón
que por abajo de la mesa o unilateralmente no se podría llevar la relación
con Corea del Norte.
Por otra parte, ante la llegada del portaviones nuclear uss Nimitz a
Corea del Sur, una de las maquinarias de guerra más grandes del mundo
de 97 000 toneladas con una tripulación de casi 6000 personas y una ca-
pacidad para transportar 90 aviones y helicópteros, Pyongyang denun-
ció dicho arribo por considerar que se trataba de una amenaza abierta y
un chantaje contra Corea del Norte.105

103
Véase: Abe dispuesto a reunirse con Kim para resolver los casos de los japoneses se-
cuestrados en Corea del Norte (2013, 14 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.
europapress.es/internacional/noticia-abe-dispuesto-reunirse-kim-resolver-casos-japo-
neses-secuestrados-corea-norte-20130516052558.html
Cfr. también El enviado japonés se reúne con el “número dos” del régimen norcorea-
no (2013, 17 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/
noticia-enviado-japones-reune-numero-dos-regimen-norcoreano-20130517025211.html
104
China insta a Japón a hacer una introspección de su historia por la controversia sobre
las “mujeres de confort” (2013, 17 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.euro-
papress.es/internacional/noticia-china-insta-japon-hacerintrospeccionhistoriacontrover-
siamujeresconfort20130517040836.html
105
Para Norcorea, las maniobras de Seúl y EE. UU. son “una provocación” (2013, 17 de
mayo). Telam. Recuperado de www.telam.com.ar/notas/201305/17377-para-norcorea-
las-maniobras-de-seul-y-eeuu-son-una-provocacion.html

198
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En esa espiral del círculo vicioso, al que Corea del Norte le ha gusta-
do jugar, la acción-reacción no se hizo esperar. Corea del Norte disparó
su cuarto y quinto misil de corto alcance y advirtió a Corea del Sur que
tenía el derecho legítimo a efectuar las maniobras militares que contri-
buyesen a reforzar su capacidad de defensa.106
Ante esta nueva delicada confrontación, el secretario general de
la onu, Ban Ki Moon, expresó su preocupación por los lanzamientos
de los misiles de corto alcance por parte de Corea del Norte y advir-
tió a Pyongyang que “ya era hora de que reanudase el diálogo a seis
bandas sobre la desnuclearización de la península coreana y evitara las
­provocaciones”.107
Por su cuenta, tratando de apaciguar la escalada, el Departamento de
Defensa de Estados Unidos declaró que las tensiones en la península de
Corea no alcanzaban el nivel a las vividas en diciembre del 2012. Sin
embargo, el portavoz del Pentágono, George Little, reconoció la preocu-
pación de Washington por los últimos lanzamientos, pero evitó utilizar
la palabra provocación.108
Así pues, en esa línea de acción, Corea del Sur dio por concluidas
las prácticas militares de disuasión contra Corea del Norte109 con lanza-
mientos de cohetes de corto alcance, basándose en el fin de la prohibi-
ción de navegación que el régimen norcoreano había impuesto sobre las
aguas de su costa oriental.
En ese nuevo marco de distensión, el líder norcoreano, Kim Jong-
Un, designó al director de su Buró Político, Choe Ryong Hae, como
enviado especial a China. El emisario norcoreano entregó una carta del
dirigente de Corea del Norte, Kim Jong-Un, dirigida al presidente de
China, Xi Jinping, donde le manifestaba que Corea del Norte estaba

106
Corea del Norte dispara un cohete de corto alcance sobre el Mar de Japón (2013, 19
de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-co-
rea-norte-dispara-cohete-corto-alcance-mar-japon-20130519133735.html
107
Ban: “Ya es hora” de que Pyongyang reanude el “diálogo” (2013, 19 de mayo). Europa
Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-ban-lamentaultimosmi-
silesnorcoreanos-declara-ya-hora-pyongyang-reanude-dialogo-20130519100209.html
108
El Pentágono resta relevancia a los misiles disparados por Corea del Norte (2013, 20
de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-pen-
tagono-resta-relevancia-misiles-disparados-corea-norte-20130520215544.html
109
Seúl da por concluidos los lanzamientos de cohetes por parte de Pyongyang (2013,
22 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/no-
ticia-corea-sur-da-concluidos-lanzamientos-cohetes-corto-alcance-parte-corea-nor-
te-20130522044531.html

199
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

dispuesta a tomar “medidas positivas, entre las que se incluía el regreso


a las conversaciones”.110
Choe era el norcoreano de mayor rango en visitar China desde la
visita que el tío de Kim, Jang Song-Taek, había realizado en agosto de
2012. La visita de Choe a China se producía, pues, en un momento di-
fícil de las relaciones bilaterales, después de que las autoridades norco-
reanas habían retenido durante dos semanas una embarcación china y
hubiesen exigido un rescate para su liberación.
Además, en el fondo se situaba también la decisión del Banco de
China de suspender sus operaciones con el Banco de Comercio Inter-
nacional de Corea del Norte, clave en la financiación de los programas
nuclear y de misiles balísticos.
Al mismo tiempo que se producía esa visita a China de alto nivel,
Kim Jong-Un relevaba al vicealmirante Hyon Yong-Chol, y designaba
a Kim Kyok-Sik como Jefe del Estado Mayor del Ejército, un general
considerado como parte de la línea dura y leal a la dinastía gobernante
en Corea del Norte.111 El general de cuatro estrellas, de unos 70 años, ya
había ocupado ese cargo entre 2008 y 2009.
La lectura de este cambio refleja, sin duda, que Pyongyang estaba
enviando un mensaje a Seúl de que sus políticas duras hacia su vecino
no cambiarían. Y que el líder norcoreano tenía el control del ejército.
Hay que recordar que Kim Kyok Sik meses atrás había dejado de ser
ministro de las Fuerzas Armadas, un cargo subordinado al del jefe del
Estado Mayor del Ejército.
Como sabemos, la disuasión es un elemento fundamental para llevar
a cabo acciones políticas y así influir en las decisiones o acciones del
contrincante. Por ello, Estados Unidos realizó con éxito el lanzamiento
de un misil balístico intercontinental (ICBM) desde la base de Vanden-
berg, en el sur de California.

110
Kim designa al director del Buró Político como enviado especial a China (2013,
22 de mayo). Europa Press. Obtenido el 24 de mayo de 2013. Recuperado de www.
europapress.es/internacional/noticia-kim-designa-director-buro-politico-enviado-espe-
cial-china-20130522054947.html. Véase también El emisario norcoreano entrega una
carta de Kim Jong -Un para Xi Jinping (2013, 24 de mayo). Europa Press. Recupe-
rado de www.europapress.es/internacional/noticia-emisario-norcoreano-entrega-car-
ta-kim-jong-xi-jinping-20130524125421.html
111
Kim Jong-Un vuelve a designar jefe del Ejército norcoreano a un general leal (2013,
22 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noti-
cia-kim-jong-vuelve-designar-jefe-ejercito-norcoreano-general-leal-20130522113653.html

200
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El lanzamiento del misil Minuteman III, sin carga explosiva, fue


exitoso y recorrió 6 500 kilómetros hacia el atolón de Kwajalein, en
las islas Marshall, en el Pacífico sur de Oceanía. Sale sobrando decir
que el alcance era suficiente para llegar a Corea del Norte. Sin lugar a
duda alguna, la intención era la de tener un efecto disuasivo frente a los
norcoreanos.112
Ante ese marco de acción, inesperadamente el régimen norcoreano
transmitió un mensaje al gobierno de China de que estaba dispuesto a
aceptar su consejo y retomar el diálogo sobre su controvertido programa
nuclear en el marco de las conversaciones a seis bandas, es decir con la
participación de China, Japón, Rusia, Estados Unidos y las dos Coreas.
La visita a Beijing del Vicemariscal del ejército norcoreano, Choe
Ryong-Hae, tuvo éxito. Así lo planteó Liu Yunshan, uno de los más altos
mandos de los líderes del Partido comunista chino. El representante de
Kim Jong-Un le expresó a Liu Yunshan que el mandatario norcoreano le
había enviado a China para “mejorar, consolidar y desarrollar las rela-
ciones entre ambos países”.113
Choe Ryong Hae —muy cercano a Kim Jong-Un— estuvo acom-
pañado en su viaje oficial a China por una delegación de alto nivel
norcoreana, como una muestra del deseo de Pyonyang de mejorar las
relaciones bilaterales. Y comentó a la televisión oficial china, cctv, lo
siguiente:

Corea del Norte aplaude los enormes esfuerzos de China por mantener la
paz y la estabilidad en la península coreana y su apuesta por el retorno a las
conversaciones y las consultas sobre los problemas de la península coreana
y está dispuesta a aceptar la sugerencia de China de tener conversaciones
con todas las partes.

Liu, en su turno, añadió que “la paz y la estabilidad en la península


coreana eran fundamentales para los intereses de todos los países en la
región”. Agregó:

112
Gringos lanzan súper misil (2013, 23 de mayo). Trome. Recuperado de www.trome.
pe/actualidad/1580094/noticia-gringos-lanzan-super-misil
113
Corea del Norte está dispuesta a retomar las conversaciones a seis bandas (2013,
23 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noti-
cia-regimen-norcoreano-transmite-china-dispuesto-retomar-conversaciones-seis-ban-
das-20130523180407.html

201
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Confiamos en que todas las partes defiendan la meta de la desnucleariza-


ción de la península coreana, el mantenimiento de la paz y el uso del diá-
logo y las consultas para resolver los problemas, dar pasos para mejorar la
tensa situación y reiniciar las conversaciones a seis bandas tan pronto como
sea posible para trabajar por un acuerdo de paz y estabilidad duradero en el
noreste de Asia y la península coreana.114

Por su parte, el gobierno japonés, a través de su portavoz, Yoshihide


Suga, consideró positivas las declaraciones del enviado especial de Co-
rea del Norte a China. Dijo:

Es un desarrollo positivo el que Corea del Norte interrumpa sus acciones


provocativas y muestre signos de aceptar el diálogo. Observaremos la si-
tuación detenidamente. [Agregó que] Japón siempre mantiene abierta la
ventana para el diálogo con el régimen de Kim Jong-Un. [No obstante]
para lograr un diálogo, Corea del Norte debiera primero realizar acciones
concretas de cara a la desnuclearización.115

Al respecto, a través del enviado especial del Ministerio de Exteriores


ruso, Grigory Logvinov, el gobierno de Rusia manifestó su complacen-
cia a las declaraciones hechas por las autoridades norcoreanas de que es-
taban dispuestas a regresar a la mesa de negociaciones con las potencias
mundiales. Agregó que: “El hecho de que Pyongyang haya declarado su
disposición y deseo de volver a la mesa de negociaciones merece una
valoración positiva”.116
Finalmente, con la participación activa de China, tras varios meses
de tensión y provocaciones, durante los que se efectuó un ensayo nu-
clear y dispararon varios misiles, Corea del Norte reabría el diálogo con
el Sur y con EE. UU. No obstante —de acuerdo con lo que transcribe
Pablo Díez— el gobierno surcoreano consideró que la oferta de negocia-
ción presentada por Corea del Norte no era lo suficientemente concreta
al no incluir un propósito claro para desnuclearizar su arsenal.

114
Loc. cit.
115
Idem.
116
Rusia celebra “el deseo” de Corea del Norte para volver “a la mesa de negociaciones”
con las potencias mundiales (2013, 24 de mayo). Europa Press. Recuperado de www.
europapress.es/internacional/noticia-rusia-celebra-deseo-corea-norte-volver-mesa-ne-
gociaciones-potencias-mundiales-20130524155944.html

202
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Además, Corea del Sur rechazó la oferta de Corea del Norte para
celebrar conjuntamente el XIII aniversario de la histórica cumbre bila-
teral del año 2000, al considerar que causaría división interna, e instaba
al régimen norcoreano a sentarse a la mesa de negociaciones. E instó
nuevamente a Corea del Norte a aceptar la oferta surcoreana de instalar
una mesa de trabajo para resolver las cuestiones que quedaron pendien-
tes tras el cierre del complejo industrial de Kaesong.117
En ese marco de acciones, el secretario de Defensa surcoreano, Kim
Kwan Jin, y su homólogo estadounidense, Chuck Hagel, ratificaron, el 1
de junio de 2013, su intención de mantener una sólida alianza para im-
pedir las potenciales amenazas de Corea del Norte. Ambos responsables
coincidieron en que las provocaciones y amenazas de Corea del Norte
no eran aceptables, y que el régimen norcoreano sólo se exponía a aislar-
se aún más si decidiera proseguir con su programa nuclear.118
Inmediatamente después del encuentro el viceministro de Defensa
surcoreano, Lim Kwan Bin, declaró:

Tenemos que desarrollar la alianza bilateral para contar con la suficiente


capacidad de contención como para abrumar a Corea del Norte. [y añadió
que] Ambas partes han acordado en profundizar sus relaciones militares
para desarrollar una postura conjunta de contención en respuesta a las ar-
mas nucleares y convencionales de Corea del Norte.119

Tras su encuentro bilateral, Kim y Hagel mantuvieron una reunión con


el también ministro de Defensa de Japón, Itsunori Onodera, para coordi-
nar a tres bandas su estrategia frente a Corea del Norte.

117
Díez, Pablo (2013, 24 de mayo). Corea del Norte dispuesta a dialogar con eua por
mediación. ABC.es Recuperado de www.abc.es/internacional/20130524/abci-oferta-ne-
gociacion-corea-norte-201305241727.html Véase también: Seúl desconfía de la últi-
ma propuesta de negociación de Corea del Norte (2013, 25 de mayo). Europa Press.
Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-seul-desconfia-ultima-pro-
puesta-negociacion-corea-norte-20130525143930.html. Cfr. también: Seúl no acepta
celebrar el 13º aniversario de la cumbre del 2000 con Pyongyang (2013, 28 de mayo).
Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-seul-no-acep-
ta-celebrar-13-aniversario-cumbre-2000-pyongyang-20130528084840.html
118
EEUU fortalecerá la relación con Corea del Sur (2013, 1 de junio). Europa Press.
Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-fortalecera-relacion-co-
rea-sur-20130601130115.html
119
Idem.

203
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Además, los jefes del Estado Mayor de China y Corea del Sur, Fan
Chang long y Jung Seung Jo, respectivamente, abogaron por la desnu-
clearización de la península coreana como una forma de garantizar la
paz y estabilidad en la región.120
Y como contra propuesta, Corea del Norte propuso a Corea del Sur
mantener conversaciones intergubernamentales a nivel de trabajo para
normalizar la situación del complejo intercoreano de Kaesong. Pyong-
yang añadió que, si Seúl aceptaba la oferta, estaba dispuesto a restable-
cer los canales de comunicación en la localidad fronteriza de Panmunjon
que habían cortado, en abril del 2013, con el cierre de Kaesong. Ade-
más, apuntó que, si su vecino accediese, aceptaría igualmente abordar
cuestiones humanitarias, como el reencuentro de las familias separadas
por la guerra coreana, que hasta ahora habían tenido reuniones esporádi-
cas facilitadas por algunas ong.121
Casi simultáneamente a la propuesta de inicio del diálogo interco-
reano, Corea del Norte reabrió, el 7 de junio de 2013, una línea directa
de la Cruz Roja con Corea del Sur e invitó a funcionarios de Seúl a
negociaciones, en una nueva señal de que Pyongyang quería mejorar su
relación. Y propuso negociaciones para normalizar el funcionamiento
de proyectos comerciales, incluida la zona industrial conjunta.122
Las acciones de Pyongyang ocurrían antes de una cumbre a celebrar-
se en California entre el Presidente de China, Xi Jinping, y el mandatario
de Estados Unidos, Barack Obama. Las acciones de Corea del Norte,
incluida la prueba nuclear de febrero de 2013 y las amenazas de atacar a
Corea del Sur y a Estados Unidos, estaban incluidas en la agenda.
Es pues que en este contexto se da la siguiente declaración: “Apre-
ciamos el hecho de que el Sur respondiera rápida y positivamente a la

120
Pekín y Seúl abogan por desnuclearizar la península coreana (2013, 6 de junio). Europa
Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-pekin-seul-abogan-des-
nuclearizar-peninsula-coreana-garantizar-paz-estabilidad-regionales-20130606080748.
html
121
Pyongyang ofrece a Seúl conversaciones a nivel gubernamental para normalizar la
situación de Kaesong (2013, 6 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europa-
press.es/internacional/noticia-pyongyang-ofrece-seul-conversaciones-nivel-guberna-
mental-normalizar-situacion-kaesong-20130606054728.html
122
Corea del Norte dejó de responder los llamados a través de la línea directa de la Cruz
Roja en marzo. Otra línea directa, utilizada por funcionarios militares, permanece ce-
rrada (2013, 7 de junio). La jornada en Línea. Recuperado de www.jornada.unam.mx/
ultimas/2013/06/07/84753019-corea-del-norte-reabre-linea-directa-con-seul-busca-ne-
gociaciones

204
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

propuesta hecha por nosotros de sostener negociaciones entre las auto-


ridades de ambos países”, dijo el portavoz del Comité para la Reuni-
ficación Pacífica de Corea, según lo citó la agencia de noticias oficial
norcoreana kcna.123
Resultado de lo anterior, Corea del Sur propuso encuentros ministe-
riales, para el 12 de junio de 2013, en Seúl para discutir varios temas, in-
cluidos proyectos comerciales y las familias separadas durante la guerra
de Corea. En respuesta, Pyongyang invitó a Corea del Sur a una reunión
de trabajo en la ciudad limítrofe de Kaesong.124
Finalmente, Corea del Sur utilizó la línea directa restablecida para
aceptar la propuesta de conversaciones, pero sugirió que se realizasen
en Panmunjom. También sugirió que las conversaciones incluyeran un
trabajo preparatorio para una reunión a nivel ministerial.125
No obstante, Corea del Norte advirtió que la intención de Corea del
Sur y de Estados Unidos de prolongar su cooperación militar más allá
de 2015 “arrojaba un balde de agua fría sobre los actuales esfuerzos para
disminuir la tensión en la península coreana”.126
Junto a esos sucesos en desarrollo, el presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunieron el 8 de
junio de 2013, en Palm Springs, California, para tratar el contencioso
nuclear con Corea del Norte, cuestiones militares relativas al uso de alta
tecnología por parte de China para fines militares y los ataques ciberné-
ticos, de los que Washington acusaba a Beijing.127
Como contexto, es necesario señalar que China acusó a Estados
Unidos de sembrar la discordia entre sus vecinos, luego de que el Pen-
tágono señaló que Bejing estaba utilizando el espionaje para impulsar
su modernización militar. De hecho, el gobierno chino acusó a Estados

123
Loc. cit.
124
Idem.
125
Seúl acepta la oferta de Pyongyang de celebrar un diálogo sobre Kaesong (2013,
7 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noti-
cia-seul-acepta-oferta-pyongyang-celebrar-dialogo-kaesong-20130607093314.html
126
Pyongyang advierte de que la alianza militar entre Seúl y Washington “arroja agua
fría” sobre el diálogo coreano (2013, 7 de junio). Europa Press. Recuperado de www.
europapress.es/internacional/noticia-pyongyang-advierte-alianza-militar-seul-washing-
ton-arroja-agua-fria-dialogo-coreano-20130607033404.html
127
Obama y Xi tratan de Corea del Norte o los ataques informáticos en la cumbre infor-
mal de California (2013, 8 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.
es/internacional/noticia-obama-xi-tratan-corea-norte-ataques-informaticos-cumbre-in-
formal-california-20130608230734.html

205
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Unidos de ser el imperio del hackeo. Esta reacción se produjo luego de


que el Ministerio de Relaciones Exteriores de China lo desestimara por
infundado.
Habiendo expuesto lo anterior es importante resaltar que, de acuerdo
con el informe anual del Pentágono, intitulado “Desarrollo militar y de
seguridad de la República China en 2013”, el país que gobierna Barack
Obama teme a por lo menos siete armas hechas en China potencialmen-
te peligrosas. El Pentágono también cita en dicho informe los avances
de Beijing en desarrollar aviones de tecnología avanzada tipo stealth y
de construir una flota de portaviones, como una vía para proyectar su
poderío.128
Por su parte, el gobierno de Rusia dio la bienvenida al acuerdo al-
canzado por Pyongyang y Seúl para celebrar en la localidad de Kaesong
una reunión para preparar el diálogo intergubernamental, que se daría a
nivel ministerial. Así, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, a través
de un comunicado, informó:

Vemos a éstos [acercamientos al diálogo] como una indicación positiva, es-


pecialmente en el marco de las recientes tensiones en la península coreana.
[…] Esperamos que este movimiento positivo se convierta en una tenden-
cia sostenida que lleve al relanzamiento de las conversaciones a seis bandas
entre ambas Coreas, China, Rusia, Japón y Estados Unidos.129

Finalmente, las delegaciones de los gobiernos de Corea del Sur y Corea


del Norte celebraron el domingo 9 de junio de 2103, en la localidad de
Panmunjom, su primera reunión desde 2011 con el objetivo de rebajar
la tensión bilateral e iniciar un proceso de construcción de confianza.
Sin embargo, ante el nuevo impasse surgido en el diálogo interco-
reano, China instó a las dos Coreas a no perder la oportunidad de dia-
logar, después de que Pyongyang cancelara unilateralmente la reunión

128
Para nadie es un secreto que China ha desarrollado alta tecnología militar. Cfr. EU vi-
gila creciente músculo militar chino (2013, 19 de mayo). 24 horas en línea. Recuperado
de www.24-horas.mx/eu-vigila-creciente-musculo-militar-chino/
129
Rusia aplaude el acuerdo entre Pyongyang y Seúl para celebrar una reunión prepara-
toria en Kaesong (2013, 8 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/
internacional/noticia-rusia-aplaude-acuerdo-pyongyang-seul-celebrar-reunion-prepara-
toria-kaesong 20130608053826.html

206
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

gubernamental con Seúl debido a las diferencias sobre el rango que de-
biesen tener los jefes de las delegaciones.130
Casi simultáneamente al impasse que se daba en los avances de con-
versación con Corea del Sur, Corea del Norte proponía, por medio de
su Comisión Nacional de Defensa,131 mantener conversaciones de alto
nivel sin condiciones previas con Estados Unidos con el objetivo de
suavizar las tensiones en la península de Corea. Este movimiento por
parte de Pyongyang se produjo tan sólo dos meses y medio después de
que declarara oficialmente el estado de guerra contra Seúl y Washington.
La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar y se declaró pre-
parada para mantener conversaciones con Corea del Norte siempre y
cuando el régimen norcoreano cumpliera con las resoluciones impuestas
por las Naciones Unidas y acordase poner fin a su programa nuclear.
La portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos,
Caitlin Hayden, declaró: “Siempre nos hemos mostrado a favor del diá-
logo y, de hecho, mantenemos abiertas nuestras líneas de comunicación
con Corea del Norte”.132
En ese sentido, la presidenta surcoreana, Park Geun-Hye,133 advir-
tió en una conversación telefónica al Presidente estadounidense, Barack
Obama, de que hablar por hablar con Corea del Norte sólo daría más
tiempo a Norcorea para avanzar en su programa nuclear. No obstante,
Obama aseguró a Park que el presidente Xi de China se había compro-
metido por una Corea del Norte libre de armas nucleares. Junto con esto,
Obama había prometido no reconocer a Norcorea como un Estado con
posesión de ese tipo de armas.
En ese marco de acciones, Corea del Norte dijo que estaba dispuesta
a resolver la disputa en torno a su programa nuclear de forma pacífica

130
China instó a las dos Coreas a no perder la oportunidad del diálogo (2013, 14 de
junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-chi-
na-insta-dos-coreas-no-perder-oportunidad-dialogo-20130614055950.html
131
Corea del Norte propone mantener conversaciones de alto nivel con EEUU (2013, 16
de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-co-
rea-norte-propone-mantener-conversaciones-alto-nivel-eeuu-20130616040042.html
132
EEUU dialogará con Corea del Norte si renuncia a su programa nuclear. Europa Press
(2013, 16 de junio). Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-eeuu-dia-
logara-corea-norte-si-renuncia-programa-nuclear-20130616153821.html
133
Park a Obama: “Hablar por hablar” con Corea del Norte le permitirá desarrollar
sus armas (2013, 17 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/in-
ternacional/noticia-park-obama-hablar-hablar-corea-norte-le-permitira-desarrollar-ar-
mas-20130617112343.html

207
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

mediante conversaciones, incluida la vuelta a las bloqueadas conversa-


ciones a seis bandas.
Lo anterior quedaba ratificado por las declaraciones en Beijing, del
viceministro de Asuntos Exteriores norcoreano, Kim Kye Gwan, quien
representaba a Corea del Norte en conversaciones internacionales, tras
su reunión con el viceministro de Relaciones Exteriores chino, Zhang
Yesui.134 Sin duda, Norcorea sentía la presión de China y emitía algunos
signos de reconciliación para evitar estar todavía más aislada en esa di-
námica de hechos.
En esos momentos de distensión, el gobierno de China aseguró que
se advertían signos de relajación en la península coreana tras meses de
tensiones y pidió un regreso al diálogo a seis bandas. “Hay signos po-
sitivos en la situación, y esperamos que las partes implicadas puedan
aprovechar la oportunidad para lograr mejoras y soluciones a través del
diálogo y la negociación”, señaló la portavoz china de Asuntos Exterio-
res, Hua Chunying.135
Hua agregó: “Siempre hemos pensado que las conversaciones a seis
bandas son un mecanismo efectivo para lograr la desnuclearización de
la península coreana y mantener la paz y la estabilidad en el noreste de
Asia”.136
Por su cuenta, Glyn Davies, representante de Estados Unidos, junto
con el enviado especial de Seúl para la Paz en la Península Coreana, Cho
Tae-yong, y el director general de Asuntos Asiáticos de Tokio, Shinsuke
Sugiyama, declararon la necesidad de que Corea del Norte diera pasos
hacia una desnuclearización verificable. En un comunicado conjunto
expresaron: “Corea del Norte debe dar pasos concretos hacia la desnu-
clearización. La buena disposición o no del régimen norcoreano de Kim
Jong-Un sería juzgada por sus actos, no por sus palabras”.137
Aprovechando el entorno coyuntural positivo, el Secretario general
de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, instó a las partes a crear las condi-

134
Pyongyang está dispuesto a volver a las conversaciones nucleares (2013, 19 de ju-
nio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-pyong-
yang-dispuesto-volver-conversaciones-nucleares-20130619153037.html
135
China ve “signos de relajación” tras diálogo estratégico con Corea del Norte (2013,
20 de junio). efe. Recuperado de feeds.univision.com/feeds/article/20130620/chinave-
signosderelajacion?refPath=/noticias/mundo/noticias/
136
Idem.
137
Necesidad de que Corea del Norte de pasos hacia una desnuclearización verificable
(2013, 20 de junio). efe. Recuperado de elvocerous.com/index.php/mundo/92075-was-
hington-seul-y-tokio-dicen-que-hay-una-via-abierta-para-corea-del-norte

208
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

ciones adecuadas para reanudar las conversaciones a seis bandas sobre


la desnuclearización de la península coreana.
Ban expresó, desde China donde se encontraba en una visita oficial,
“es absolutamente necesario que todas las cuestiones pendientes en la
península coreana se resuelvan pacíficamente a través del diálogo, par-
ticularmente entre Corea del Sur y Corea del Norte”. Además, “hago un
llamamiento a Corea del Norte a cumplir totalmente las resoluciones del
Consejo de Seguridad”.138
En ese contexto, el 25 de junio de 2013, Corea del Norte invitó a Co-
rea del Sur a firmar un acuerdo de paz para poner fin de forma oficial a
la guerra en la península coreana, coincidiendo con el LXIII aniversario
de la firma del armisticio que había puesto fin a las hostilidades.
En un artículo publicado en el diario oficial del Partido de los Traba-
jadores, Rodong Sinmun,139 se consideraba de suma importancia que las
dos Coreas hicieran todo lo posible para eliminar la amenaza nuclear de
Estados Unidos en la península coreana, y conseguir un acuerdo de paz.
Pero de paso reiteró que mientras Washington siguiera presente en
la península coreana, con la amenaza de su arsenal nuclear, Pyongyang
no podría renunciar a sus programas nucleares y de misiles balísticos
para garantizar la seguridad de los norcoreanos. En ese sentido, advirtió
que si Corea del Norte decidiera renunciar a esos programas de forma
unilateral, Estados Unidos colmaría su infinita avaricia y ambición de
dominar la península coreana.
Al tiempo que se daban las declaraciones anteriores, el informe
anual del Comité de Sanciones sobre Corea del Norte del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas acusaba al régimen norcoreano de “vio-
lar deliberadamente un contrato con una empresa transportista china al
convertir sus camiones en lanzadores de misiles.”140

138
Ban insta a crear las condiciones adecuadas para reanudar las conversaciones a seis
bandas (2013, 21 de junio). Euro Press. Recuperado de www.europapress.es/internacio-
nal/noticia-ban-insta-crear-condiciones-adecuadas-reanudar-conversaciones-seis-ban-
das-20130621053158.html
139
Corea del Norte insta al Sur a firmar un acuerdo de paz (2013, 26 de junio). Eu-
ropa Press. Recuperado de www.europapress.es/internacional/noticia-corea-norte-ins-
ta-sur-firmar-acuerdo-paz-20130626095256.html
140
La onu acusa a Corea del Norte de transformar camiones chinos en lanza-
misiles (2013, 27 de junio). Europa Press. Recuperado de www.europapress.es/
internacional/noticia-onu-acusa-corea-norte-transformar-camiones-chinos-lanzamisi-
les-20130627073318.html

209
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En dicho informe se indicaba que los seis camiones que Corea del
Norte había comprado en 2011 a la empresa china de vehículos especia-
les Hubei Sanjiang Space Wanshan equipados para transportar madera
habían sido transformados para uso militar.
En esa tesitura y de acuerdo con lo previsto y negociado anterior-
mente, los presidentes de China y de Corea del Sur coincidieron, el 27
de junio de 2013, en la necesidad de poner fin al programa nuclear de
Corea del Norte a través del diálogo, y conversaron sobre las posibili-
dades de reanudar las negociaciones con Pyongyang sobre esa materia.
Es así como el presidente de China, Xi Jinping, expresó su apoyo a
la política de la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-Hye, en favor
del acercamiento de Corea del Norte a la comunidad internacional como
miembro responsable de ella. Además, en ese contexto, la presidenta
Park se reunió también con el primer ministro Li Keqiang.141
Está claro que China, aliado económico de Corea del Norte, ha ju-
gado un importante papel en la distensión, después de recibir ese año
varias delegaciones norcoreanas en Beijing e insistir en la necesidad de
diálogo. Coincido plenamente con mi antiguo profesor en la Univer-
sidad de Columbia en Nueva York, el connotado profesor e investiga-
dor académico de talla internacional, y antiguo consejero de seguridad
nacional de Estados Unidos entre 1977 y 1981, Zbigniew Brzezinski,
cuando afirma que: “Gracias a China, la situación no ha ido a peor”. Y,
a que en este aspecto, “EE. UU. dentro de su política global siempre ha
visto en China un elemento central a tomar en cuenta”.142
En ese sentido, Z. Brzezinski, quien también fuera uno de los nego-
ciadores para la normalización de las relaciones con la República Popu-
lar China mientras trabajaba en el gobierno de Jimmy Carter, elogió que
China “haciendo una diplomacia tranquila consiguiera que las cosas se
sosegaran un poco”. Pues, como también dice Z. Brzezinski, “China y
EE. UU. comparten ciertos intereses comunes en cuestiones estratégicas
de largo plazo.”143

141
Xi y Park coinciden en la necesidad de alcanzar la desnuclearización de Corea del
Norte a través del diálogo (2013, 27 de junio). Europa Press. Recuperado de www.
europapress.es/internacional/noticia-xi-park-coinciden-necesidad-alcanzar-desnucleari-
zacion-corea-norte-traves-dialogo-20130627113754.html
142
Véase: La presidenta surcoreana se reunió con los principales líderes chinos (2013,
18 de junio). ABC.es/agencias. Recuperado de www.abc.es/agencias/noticia.asp?noti-
cia=1447832. Cfr. también Zbigniew Brzezinski, Power and Principle: Memoirs of the
National Security Adviser, 1977-1981, Nueva York, Farr-Strauss-Giroux, 1983, p. 207.
143
Idem.

210
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Sin duda, China buscaba en los contactos con las dos Coreas una
reactivación de las conversaciones a seis bandas junto a Rusia, Japón y
EE. UU. para lograr la desnuclearización de la península coreana.
Sin embargo, el 30 de junio de 2013, Corea del Norte desplegó nue-
vos lanzacohetes a lo largo de su frontera. Las unidades de artillería
norcoreanas fueron descubiertas mientras se reemplazaban estaciones
viejas de cohetes múltiples por una versión mejorada de 240 mm. Los
nuevos lanzacohetes múltiples tendrían un radio de acción máximo de
70 kilómetros y podrían disparar contra blancos más allá de la capital
surcoreana.144
En ese sentido, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Ke-
rry, aumentó la presión a Corea del Norte para que abandonase su pro-
grama de armas atómicas y, además, dijo que las potencias regionales,
como China, estaban unidas para exigir su desarme nuclear.
Kerry aprovecho para hacer esas declaraciones en el marco de la
celebración del foro regional de la Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático (asean), conformada por 27 países, que incluye a altos funcio-
narios, especialistas y diplomáticos de China, Estados Unidos, Corea
del Norte y otros tres países que participan en las conversaciones a seis
bandas sobre el desarme nuclear.145
Está claro que Washington está dispuesto a dialogar con Corea del
Norte siempre que el Gobierno norcoreano dé pasos auténticos hacia la
desnuclearización, tal como también lo ha pedido Japón instando a Corea
del Norte a que muestre una postura sincera hacia la d­ esnuclearización.
La respuesta de Corea del Norte fue que restableció el miércoles
3 de julio de 2013, la línea telefónica roja con Corea del Sur. Además,
Pyongyang anunció que permitiría a empresarios visitar y revisar las
instalaciones del complejo industrial binacional de Kaesong.146

144
Corea del Norte despliega nuevos lanzacohetes a lo largo de la frontera (2013, 30 de
junio). afp. Recuperado de www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5ix5mR-
bUL9tFPb-JDYBrDpQM1T0jw?docId=CNG.91fac7833dc18d6ff7103eb8d72e959b.31
145
Kerry presiona a Corea del Norte sobre desarme (2013, 1 de julio). EG elgolfo.info.
Recuperado de www.elgolfo.info/elgolfo/nota/185408-kerry-presiona-a-corea-del-nor-
te-sobre-desarme/
146
Corea del Norte restablece la línea telefónica roja con Corea del Sur (2013, 3 de
julio). afp. Recuperado de www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5ghMen-
lXyimdlpfVvsAZJ99jnXTQ?docId=CNG.882cc2e8915e999203dfe46171a7af39.11.
Véase también: Corea del Norte permite a surcoreanos visitar parque industrial (2013,
3 de julio). El Universal en Línea. Recuperado de www.eluniversal.com/internacio-
nal/130703/corea-del-norte-permite-asurcoreanos-visitar-parque-industrial

211
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Como sinergia a lo anterior, Rusia instó a Corea del Norte a crear


las condiciones para la pronta reanudación de las conversaciones a seis
bandas sobre la desnuclearización de la península coreana. En ese tenor,
el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia informó en un comunicado
que sus viceministros Vladimir Titov e Igor Morgulov se habían reunido
en Moscú con su colega norcoreano Kim Kye Gwan.147
Así, dentro un un nuevo espíritu de accesibilidad, los gobiernos de
las dos Coreas reabrieron, el 10 de julio de 2013, sus conversaciones
de trabajo para debatir el futuro del complejo industrial intercoreano de
Kaesong.148 El encuentro se centró en las propuestas de ambas partes
para normalizar las operaciones con el objetivo de retomar los trabajos
en el centro de trabajo.
En ese entorno, la presidenta Park Geun-Hye expresó el lunes 22 de
julio de 2013 su deseo de que Seúl y Pyongyang alcanzasen un acuer-
do sostenible sobre el futuro del complejo industrial intercoreano de
­Kaesong.149
Park destacó que las conversaciones que ambas partes estaban ce-
lebrando habían entrado en su quinta ronda, y que por medio de estas
establecerían el tono de unas relaciones más amplias entre ambos países.
Por su cuenta, China urgió a Corea del Norte a volver a la mesa de
negociaciones para poner fin a su programa nuclear armamentista, du-
rante una visita del vicepresidente chino, Li Yuanchao, a Norcorea. En
un encuentro, el 25 de julio de 2013, con el presidente norcoreano, Kim
Jong-Un en Pyongyang, Li abogó por el regreso de Corea del Norte a
las conversaciones a seis bandas, con el objetivo de lograr una península
coreana libre de armas nucleares.
Además, demostrando la importancia que China daba al asunto in-
tercoreano y a la cuestión nuclear, el vicepresidente chino viajó a Pyon-
gyang para las celebraciones del LX aniversario del alto el fuego que
puso fin a la guerra de Corea en 1953. Li era la autoridad china de mayor

147
Moscú insta a Pyongyang a “reanudar la conversación a seis bandas” (2013, 5 de
julio). Europa Press. Obtenido el 6 de julio de 2013. Recuperado de www.europapress.
es/internacional/noticia-moscu-insta-pyongyang-reanudar-conversacion-seis-ban-
das-20130705082721.html
148
Primera conversación de trabajo entre Seúl y Pyongyang sobre Kaesong (2013, 10
de julio). Europa Press. Recuperado de http://www.europapress.es/internacional/noti-
cia-primera-conversacion-trabajo-seul-pyongyang-kaesong-20130710095011.html
149
Park aboga por un acuerdo “sostenible” sobre Kaesong (2013, 22 de julio). Europa
Press. Recuperado de http://www.europapress.es/internacional/noticia-park-aboga-acuer-
do-sostenible-kaesong-medio-quinta-ronda-conversaciones-20130722051519.html

212
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

rango que visitaba Corea del Norte desde la asunción de Kim Jong-Un
tras la muerte de su padre en diciembre de 2011. En esta ocasión, Kim
saludó los esfuerzos de China para continuar el diálogo a seis bandas.
“La paz de hoy se consiguió con mucho esfuerzo y por eso hay que valo-
rarla adecuadamente”, dijo Li. “China no debe relajarse en los esfuerzos
de lograr una península coreana libre de armas nucleares. Los problemas
deben solucionarse mediante el diálogo”.150
A su vez, el líder norcoreano Kim Jong-Un recordó a los mártires de
su país y de China en la guerra de Corea y valoró la amistad tradicional
con China. No hay que olvidar que China combatió en la contienda con
unos tres millones de voluntarios del lado del Norte, donde miles de
soldados chinos perdieron la vida en la guerra.151
Así pues, ante las presiones de China a Corea del Norte, el gobierno
de Corea del Sur se aprovechó de dicha coyuntura y nuevamente instó a
Corea del Norte a aceptar la propuesta que le había hecho anteriormente
a fin de discutir la posibilidad de reabrir el parque industrial conjunto
de Kaesong, advirtiendo que a los surcoreanos se les estaba agotando la
paciencia.
De esa forma lo externó, Kim Hyung Suk, portavoz del Ministerio
de Unificación: “Si Corea del Norte considera realmente que el com-
plejo industrial de Kaesong es un punto de referencia en las relaciones
intercoreanas, no debería permanecer en silencio, sino demostrar su vo-
luntad con palabras y acciones responsables”.152
Sin embargo, y en paralelo a esos sucesos, se celebraro negociacio-
nes entre Seúl y Pyongyang con el fin de normalizar las operaciones
en el complejo industrial de Kaesong. Así, durante la séptima ronda de
reuniones, Corea del Sur y Corea del Norte alcanzaron un acuerdo, el

150
China insta a Corea del Norte a poner fin a su programa nuclear (2013, 26 de julio).
DW. Recuperado de www.dw.de/china-insta-a-corea-del-norte-a-poner-fin-a-su-progra-
ma-nuclear/a-16977398
151
Idem.
152
Corea del Sur insta a Corea del Norte a aceptar su propuesta de reapertura de Kae-
song (2013, 4 de agosto). Europa Press. Recuperado de http://www.europapress.es/
internacional/noticia-corea-sur-insta-corea-norte-aceptar-propuesta-reapertura-kae-
song-20130804114604.html Cfr. también: Seúl solicita a Pyongyang que acepte su última
propuesta para conversar sobre el futuro de Kaesong (2013, 4 de agosto). Europa Press.
Recuperado de http://www.europapress.es/internacional/noticia-seul-solicita-pyong-
yang-acepte-ultima-propuesta-conversar-futuro-kaesong-20130805042721.html

213
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

15 de agosto de 2013, basado en cinco puntos para reabrir el complejo


industrial de Kaesong.153
En la resolución, los representantes de las dos Coreas, Kim Ki
Woong, Jefe de la delegación surcoreana y su homólogo norcoreano,
Park Chol Su, firmaron y se comprometieron a no volver a suspender la
actividad del centro industrial y a crear una comisión mixta para velar
por su funcionamiento, con la potestad de establecer las indemnizaciones
pertinentes para las empresas afectadas por la prolongada c­ lausura.154
El documento contiene medidas de salvaguarda exigidas desde el
primer momento por Seúl, para impedir de nuevo la clausura del com-
plejo industrial independientemente de la situación diplomática prevale-
ciente entre ambos países:

las dos Coreas han asumido el compromiso de no llevar a cabo, bajo cual-
quier circunstancia, ninguna acción unilateral que pueda provocar el cierre
del complejo industrial. Han acordado internacionalizar Kaesong, permi-
tiendo la entrada de inversionistas extranjeros —hasta ahora vetada, ya que
Seúl ponía las empresas y Pyongyang la mano de obra— como garantía
frente a un eventual cierre unilateral. La reapertura del complejo industrial,
se hará previa a una revisión de las instalaciones por parte de una comisión
conjunta ad hoc. Una vez que la comisión conjunta esté constituida y que
las inspecciones y las reparaciones de las instalaciones estén completadas,
será posible reanudar las o­ peraciones.155

153
Las dos Coreas alcanzan un acuerdo para la reapertura de Kaesong (2013, 14 de
agosto). Europa Press. Recuperado de http://www.europapress.es/internacional/no-
ticia-dos-coreas-alcanzan-acuerdo-reapertura-kaesong-20130814141857.html#AqZ-
1v106eBFw54NA. Véase también: Corea del Norte y Corea del Sur lograron acuerdo
para reabrir proyecto conjunto (2013, 14 de agosto). El Comercio Mundo. Recupera-
do de http://elcomercio.pe/actualidad/1617371/noticia-corea-norte-corea-sur-logra-
ron-acuerdo-reabrir-proyecto-conjunto
154
Corea del Norte y Corea del Sur acordaron reabrir Kaesong (2013, 14 de
agosto). La Jornada en Línea. Recuperado de http://www.jornada.unam.mx/ul-
timas/2013/08/14/92737689-norcorea-y-del-corea-del-sur-acuerdan-reanudar-operacio-
nes-en-parque-industrial-cerrado
155
Las dos Coreas revelan los detalles del acuerdo para la reapertura de Kaesong (2013,
15 de agosto). Europa Press. Recuperado de http://www.europapress.es/internacional/
noticia-dos-coreas-revelan-detalles-acuerdo-reapertura-kaesong-20130815023058.ht-
ml#AqZ1d1KiW0p4b0hl. Cfr. También Las dos Coreas revelan los detalles del acuer-
do para la reapertura de Kaesongs y acuerdan su “internacionalización” como garantía
frente un cierre unilateral (2013, 15 de agosto). Europa Press. Recuperado de http://

214
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En ese contexto, Corea del Norte anunció el fin del bloqueo de entrada
al polígono y garantizó la seguridad de todos los trabajadores surcoreanos
y de los materiales pertenecientes a las 123 empresas de Corea del Sur.
Creemos que este acuerdo de cinco puntos puede verse como un
punto de partida para reparar los deteriorados lazos bilaterales y resol-
ver otros proyectos interrumpidos, como los viajes turísticos al monte
Kumgang o las reuniones de familias separadas, aunque tampoco podría
descartarse un escenario en el corto, mediano o largo plazo en que la
situación pudiera empeorar o deteriorarse rápidamente, como lo hemos
visto en el pasado.
Además —como dice Santiago Castillo—,156 las negociaciones
a seis bandas entre China, Japón, Rusia, EE.  UU. y las dos Coreas,
suspendidas desde 2009, seguirán siendo claves para desnuclearizar la
península coreana. No obstante, si Pyongyang sigue jugando mal sus
piezas, seguirá en desventaja con esa estrategia política desgastada y
con falta de visión prospectiva que le impedirá obtener avances en esta
nueva etapa que ha comenzado con nuevas propuestas y reuniones tras
varios meses de tensión y amenazas nucleares, pues la instrumentación
de la política del riesgo calculado de llevar al límite la posibilidad de un
conflicto tiene sus límites, al igual que el bluff. Sabemos los internacio-
nalistas por la historia que siempre se corre el peligro de que se calcule
de más y se pase de la raya y se llegue a un punto sin retorno.

5. Conclusiones

EL hecho mismo de que China no haya apoyado a Corea del Norte en


una aventura militar, en tiempos recientes, para unificar a la península
coreana representa un enorme avance en su relación con Corea del Sur.
La presión del uso de la fuerza o de la amenaza del uso de la fuerza
ha tenido un límite. Es importante tener ese planteamiento bien presen-
te. En un momento de desesperación, o de percepciones equivocadas
las cosas podrían ocasionar una peligrosa confrontación. La península

www.europapress.es/internacional/noticia-dos-coreasrevelandetallesacuerdoreapertu-
rakaesong20130815023058.html#AqZ1jbQX7w4fsBrg
156
Castillo, S. (2013, 21 de junio). China podría tener la llave para la solución definiti-
va. El Mundo Financiero. Recuperado de www.elmundofinanciero.com/noticia/15854/
Exterior/Corea-del-Norte-debe-renunciarasuprogramanuclearparadialogaryavanzaren-
sudesarrolloeconomico.html

215
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

c­ oreana ha estado en una muy delicada transición hacia un nuevo esque-


ma de seguridad.
Por esto no se debe olvidar y debemos de tener en mente que los
períodos de transición, precisamente las más de las veces resultan ser
los más inestables y peligrosos. Consecuentemente, todas las partes in-
volucradas en esta región incluyendo China, EE. UU., Rusia, y Japón
han estado cooperando positivamente con la República de Corea, con el
propósito de disuadir a Corea del Norte de su política de continuar con
el desarrollo y ensayo de armas nucleares.
Habrá paz, estabilidad (y unificación) en la península coreana y el
Noreste de Asia sólo con la activa cooperación de los países vecinos, las
potencias involucradas y la comunidad internacional. De ahí las reunio-
nes a seis bandas que se han viniendo desarrollando durante los últimos
años entre Corea del Norte, Corea del Sur, China, EE.  UU., Rusia, y
Japón. Todo esto es lo que denomino responsabilidad compartida.
El primer ejercicio militar conjunto realizado por China y Rusia en-
tre el 18 y el 25 de agosto de 2005, con el fin de mejorar su capacidad
de combate de sus fuerzas y demostrar su poderío militar, demuestra
lo estrecho de la relación política de China y Rusia. Los márgenes de
colaboración se han ampliado y la conjunción de intereses en el ámbito
internacional es cada vez más frecuente. Todo lo anterior nos lleva a
entender que China, Rusia y Japón, en conjunción con Corea del Sur y
Corea del Norte, han logrado mantener un balance del poder al poderío
estadounidense, particularmente en el noreste asiático.
Con el compromiso concertado entre China y Rusia para constituir
una “sociedad estratégica” de igualdad, confianza y coordinación mu-
tua, los dos Estados han reconocido que el desarrollo de esa sociedad
estratégica requiere procedimientos institucionales; pero también sostie-
nen que la multipolaridad, el establecimiento de un nuevo orden político
internacional, y el apoyo mútuo en los asuntos relativos a la soberanía
nacional, seguridad e integridad territorial, debieran constituir la base de
las relaciones internacionales para preservar la seguridad y estabilidad
en el noreste de Asia.
Kim Jong-Un ha dado suficientes muestras de autoridad. En cues-
tión de meses ha obtenido los dos máximos cargos políticos en Corea
del Norte, el de secretario general del partido único de los trabajadores y
el de comandante supremo del ejército. Además, ha colocado a personas
de su confianza en puestos clave. Por tanto goza de un poder real para
tomar decisiones.

216
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El “líder supremo” incrementó la tensión para obtener ventajas en


las negociaciones con EE. UU. y Corea del Sur, con el propósito de ob-
tener una posición de fortaleza, ayuda humanitaria y otro tipo de asisten-
cia para paliar la situación de crónica escasez alimentaria. Esto en virtud
de que Kim Jong-Un tiene que sortear a los militares conservadores. Un
cambio profundo es requerido en muchas zonas rurales dada la grave
situación económica existente en su país.
Mientras el régimen norcoreano siga destinando 16 % de su PIB a
las fuerzas armadas, Corea del Norte está y seguirá condenada a la ham-
bruna, donde seis de sus 24 millones de norcoreanos pasan hambre.157
China ha sido un actor geoestratégico y geoeconómico clave para
resolver la crisis. Corea del Norte importa de China 90 % de su energía,
88 % de sus bienes de consumo y 40 % de los alimentos. De ahí la in-
fluencia que tiene China para hacer cambiar ciertas posiciones políticas
de Corea del Norte.
Sin embargo, Corea del Norte ha seguido aferrada al hermetismo
como escudo político y ha reafirmado su adhesión al “songbun”, políti-
ca establecida por Kim Jong-Il basada en priorizar los intereses militares
en el Estado. Por esto —concuerdo con Castillo— en que se debe encon-
trar una fórmula que no implique ninguna humillación para el régimen
norcoreano. Corea del Norte debiera pensar en el modelo aplicado en
Myanmar, donde los militares finalmente entendieron que la única sa-
lida a la grave situación prevaleciente que vivía el país era la apertura.
Ésta es la posición que China está empujando.
Es una verdad irrefutable que Pyongyang necesita profundas refor-
mas para entrar de lleno a la comunidad internacional. Tiene que volver
a las negociaciones a seis bandas —China, EE. UU., Rusia, Japón y las
dos Coreas— sin ninguna clase de condiciones.
Está claro que la petición de que EE. UU. retire unilateralmente sus
tropas de Corea del Sur no es negociable por la parte estadounidense.
Pyongyang no puede gestionar por su cuenta —como desea— un tratado
de paz con EE. UU., ya que también están involucrados los otros países
citados. Asimismo, para la firma de un tratado de paz resulta fundamen-
tal la desnuclearización de la península coreana.

157
Castillo, S. (2013, 18 de mayo). Corea del Norte quiere un tratado de paz pero, si no
se desnucleariza, será imposible. El Mundo Financiero. Recuperado de www.elmun-
dofinanciero.com/noticia/14218/Analisis-y-Opinion/Corea-del-Norte-quiere-un-trata-
do-de-paz-pero-si-no-se-desnucleariza-sera-imposible.html

217
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Como hemos dicho anteriormente, China requiere estabilidad en la


península coreana. A China le interesa arreglar la cuestión intercoreana
para afrontar otras cuestiones regionales importantes en la lucha por la
hegemonía en la región y así poner fin a la tensión en el área, en lo que
coinciden tanto Rusia como Japón para la firma de un tratado paz.
Es evidente que si Corea del Norte decidiera ir a la guerra contra Co-
rea del Sur, China no intervendría y no le daría su apoyo, como ocurrió
en la guerra intercoreana, cuyo conflicto originó la muerte de más de
50 000 estadounidenses, dos millones de coreanos y más de medio mi-
llón de chinos, entre ellos el hijo mayor de Mao Zedong, Mao Anying.158
Hemos mostrado que China es el mejor aliado de Corea del Norte
y la supervivencia del régimen de Kim Jong-Un depende prácticamente
de Beijing. Si China le cortara el apoyo global, el país no podría man-
tenerse en pie.
El conflicto entre Corea del Norte y Estados Unidos correspon-
de ­—como bien lo plantea Gerson Vázquez— a un escenario complejo
donde se está rediseñando una nueva hegemonía mundial y el indiscu-
tible surgimiento de China como potencia economíca a nivel interna-
cional para 2050. Vivimos en un siglo donde el poder económico está
definiendo quién o quiénes serán los nuevos arquitectos del nuevo siste-
ma internacional.159 Donde la arquitectura internacional ha pasado de ser
unipolar-hegemónica, como era en el año 2000-2003, donde EE.  UU.
llegó a ser una hiperpotencia, a una multipolar en su dimensión estrátegi-
co-militar y en sus relaciones económicas y políticas en pleno siglo xxi.
En ese entorno, el despliegue militar estadounidense, debido a su
política de seguritización, resulta superior en destrucción, y no deja de
inquietar a China, Rusia y Japón, potencias económico-militares, ve-
cinas de Pyongyang. En este punto es relevante recordar que China y
Corea del Norte han pactado el acuerdo militar de protección mutua
en caso de guerra, y Rusia con Estados Unidos actualmente son parte
del Tratado ratificado en diciembre de 2010, sobre Reducción de Armas
Estratégicas (start III).160

158
Castillo, S. (2013, 18 de abril). Una guerra en la península coreana supondría la desa-
parición del régimen norcoreano. El Mundo Financiero. Recuperado de www.elmundo-
financiero.com/noticia.asp?ref=13052.
159
Vázquez, G. (2013, 30 de mayo). Corea del Norte y el imperio: más allá del con-
flicto. El Diario Latino. Recuperado de www.diariocolatino.com/es/20130530/opinio-
nes/116264/Corea-del-Norte-y-el-imperio-más-allá-del-conflicto….htm
160
Idem.

218
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

El mensaje retórico de Corea del Norte sobre el uso de armamento


nuclear contra Estados Unidos y sus aliados estratégicos ha sido aprove-
chado por Washington, dentro de esa política de “securitización”, para
incrementar el despliegue militar terrestre, marítimo y aéreo contra la
península coreana, lo que sirvió de pretexto para posicionarse estratégi-
camente en la región.
Pyongyang posee 8 ojivas nucleares frente a Estados Unidos, que al-
berga un arsenal de 1550 ojivas nucleares desplegadas y 800 lanzaderas
de misiles intercontinentales.
Por ello, Beijing, a través del portavoz del Ministerio de Defensa
Nacional de China, Yang Yujun, declaró: “Hay países que están refor-
zando sus alianzas militares en Asia-Pacífico, expandiendo su presencia
bélica en la región y a menudo hacen más tensa la situación ahí”, refi-
riéndose a Estados Unidos. En cuanto a Rusia, el gobierno argumenta no
tener ninguna contradicción contra Estados Unidos respecto al tema de
Corea del Norte, aunque sugiere resolver el problema por la vía diplo-
mática y disuadir con acciones militares.
A pesar de lo delicado de toda esta situación analizada, ello nos debe
llevar a una reflexión sobre la oportunidad que se presenta para “incre-
mentar la confianza estratégica entre China y Estados Unidos, entre los
dos actores fundamentales que pueden solucionar las tensiones. Si los
dos gigantes geopolíticos colaboran constructivamente para el estable-
cimiento de una paz aceptable para todos, no sólo la península coreana
y el noreste asiático, sino la región Asia-Pácífico y el mundo, será un
lugar más seguro.”161
Concordamos plenamente con Javier Solana162 cuando afirma que:
“Nadie desea hoy por hoy una guerra en la península coreana. Donde
para el régimen del Norte, supondría su suicidio. Y, para el Sur signi-
ficaría miles de muertes innecesarias precisamente en un momento de
grandes oportunidades económicas”; ya que cuenta con una economía
vibrante con acuerdos de libre comercio firmados con Estados Unidos
y la Unión Europea y que pronto podría incorporarse al Trans-Pacific
Partnership, la gran zona de libre comercio que Estados Unidos proyecta
en el Pacífico.

161
Solana, J. (2013, 29 de abril). Corea del Norte, un test para China y Esta-
dos Unidos. El País (online). Recuperado de elpais.com/elpais/2013/04/23/opi-
nion/1366736991_008836.html
162
Idem.

219
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Ante las incertidumbres descritas, China no desea comprometer su


estabilidad política en la región y su despegue económico y social. Y Es-
tados Unidos, justo cuando su economía empieza a remontar, y en pleno
giro hacia el Pacífico, prefiere explotar las oportunidades económicas de
Asia a verse envuelto en un conflicto de consecuencias imprevisibles.163
Por ello —como bien lo señala Solana— “Corea del Norte, inde-
pendientemente de su régimen, es hoy un valioso activo estratégico para
China. Le sirve como Estado-tapón que le asegura que las tropas esta-
dounidenses no estarán en su frontera”. “Por tanto, para China, lo mejor
es mantener el status quo combinado con una progresiva apertura del
vecino coreano. De esta manera, el Norte iría cambiando poco a poco y
se evitarían pasos traumáticos, como conflictos o la implosión del régi-
men”. “El colapso del régimen de Pyongyang provocaría una avalancha
de millones de refugiados, con un enorme costo social y económico para
China. Además, dadas las condiciones de seguridad en Asia, un conti-
nente caracterizado por los equilibrios de poder, conflictos fronterizos
y con enormes recelos históricos, cualquier chispa podría encender una
mecha difícil de parar.”164
De ahí que “el ascenso de China como potencia hegemónica regio-
nal despierte muchos recelos en Asia Oriental, por lo que es fundamen-
tal que China se comprometa con la estabilidad y la paz en la región”.
Por ello, el hecho de que China y Estados Unidos se hayan involucrado
juntos en la resolución de la crisis, fue en sí un gran logro. “Estados
Unidos debe dejar claro que ningún cambio en la península coreana será
una pérdida estratégica para China, y China debe continuar unida a los
esfuerzos de la comunidad internacional para detener el programa nu-
clear norcoreano y presionar para lograr la apertura del régimen”.165 Es
la única garantía para evitar que la tensión se repita periódicamente en
una espiral acción-reacción ad infinitum.
Queda claro que China y EE.  UU. persiguen un objetivo común:
lograr una península libre de armas nucleares y una vía en la región para
garantizar una paz estable. Como lo expresa Javier Solana, se requiere
“una confianza estratégica que debe regir toda relación bilateral entre
ambos. No es fácil, ya que China y Estados Unidos tienen una diferencia
de carácter político-genético: mientras que EE. UU. segmenta los pro-

163
Loc. cit.
164
Cfr. idem.
165
Solana, J., op. cit.

220
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

blemas para encontrar soluciones en un período de tiempo finito, China


considera a los problemas como un proceso extendido, aplicando una
perspectiva mucho más amplia y relativa.”166
En este tenor también coincidimos plenamente con la opinión del
investigador de la Academia de Ciencias de Rusia, Konstantín Asmólov,
cuando afirma que: “EE. UU. utiliza la retórica y acciones belicistas y
la mala imagen de Pyongyang para justificar su presencia militar en la
región y así ejercer presión sobre China y Rusia”. Reitera que “el envío
de los bombarderos B2 tenía el objetivo de demostrar a Seúl el apoyo de
Washington”, y nosotros agregaríamos el de también reafirmar su polí-
tica de seguritización en la región. Según el experto, “EE. UU. justifica
así la presencia militar de Washington en el Oriente lejano y el sudeste
asiático. Esa presencia no sólo está dirigida contra Corea del Norte, sino
contra China y Rusia”.167
Habiendo expuesto lo anterior, estamos de acuerdo con Yoon Young-
Kwan, quien fuera Ministro de Asuntos Exteriores de la República de
Corea, cuando afirma que la primavera de 2013, marcada por tensiones
en la península coreana y una frenética serie de actividades diplomáti-
cas, trajo la esperanza de que se pueda consolidar un proceso de acerca-
miento de mentalidades, entre China, Corea del Sur y Estados Unidos.
Sin embargo, debe encontrarse un consenso viable sobre cómo reducir
los riesgos a la seguridad que representan las impredecibles reacciones
del régimen norcoreano.168
En las últimas dos décadas, China ha cambiando su postura hacia
una política más constructiva. “En el período inmediatamente posterior
a la guerra fría, China cooperó con las partes afectadas para solucionar
la primera crisis nuclear con Corea del Norte (1993-94), pero tendía a
considerar las ambiciones nucleares norcoreanas principalmente como
un problema de relaciones bilaterales entre Corea del Norte y Estados
Unidos. El presidente Bill Clinton pareció estar de acuerdo y adoptó

166
Idem.
167
Cfr. La presencia de EE. UU. no es contra Corea del Norte, sino contra Rusia y China
(2013, 22 de junio). Impulso baires. Recuperado de www.impulsobaires.com.ar/nota.
php?id=182492 .
168
Yoon, Young-Kwan (2013, 20 de junio). Cambio de rumbo de China hacia Corea
del Norte. Diario los Tiempos (online). Recuperado de www.lostiempos.com/diario/
opiniones/columnistas/20130720/cambio-de-rumbo-de-china-hacia-corea-del-nor-
te_221321_477189.html

221
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

un enfoque bilateral para la crisis nuclear, que tuvo como resultado el


Acuerdo Marco de ambos países de 1994.169
Sin embargo, China incrementó su protagonismo político a partir de
2000. Como afirma Yoon, ya que,

después de que el programa de enriquecimiento de uranio de Corea del


Norte generara otra crisis a fines de 2002, el Presidente George W. Bush
quiso movilizar la influencia de China de un modo más sistemático. Sin
embargo, las autoridades chinas se mostraron reticentes y limitaron mucho
su papel. Si bien se volvieron más activas al actuar de anfitriones de las
conversaciones a seis partes, mismas que siguieron viéndose como meros
mediadores entre EE. UU. y Corea del Norte.170

No obstante, después de la segunda prueba nuclear norcoreana en 2009,


China hizo una revisión de la política de su país hacia Corea del Norte.
Y decidió separar el problema de la cuestión nuclear de la relación bila-
teral general. Así, “el ex-primer ministro Wen Jiabao visitó Pyongyang
en octubre de 2009, ocasión en la que prometió generosas ayudas econó-
micas. Los líderes chinos parecen haber creído que inducir al Norte a la
adopción del modelo chino hacia una apertura económica daría origen a
un ambiente político más abierto a la desnuclearización”.171
Uno de los resultados —como lo mencionamos y mostramos en uno
de los apartados correspondientes— fue la profundización de la depen-
dencia económica de Corea del Norte de China. Pero el gran problema
parece ser que “los líderes norcoreanos interpretaron la política china
como una señal de falta de voluntad para presionarlos en materia nu-
clear”. Esto es, la conducta norcoreana se volvió mucho más provoca-
tiva —como lo señalé en apartados atrás—, hecho que quedó ilustrado
con el ataque y hundimiento, en 2010, de la fragata surcoreana Cheonan
y otro cuando se bombardeó la isla Yeonpyeong en Corea del Sur.172
Tras la ronda de provocaciones de Corea del Norte en la primavera
de 2013, el presidente chino Xi llegó a la conclusión de que su política
hacia los norcoreanos había llegado a un límite y se requería pasar a una
nueva etapa. Las críticas de Xi a las ambiciones nucleares del Norte se
volvieron inusualmente públicas y claras. El gobierno chino sigue vien-

169
Loc. cit.
170
Idem.
171
Cfr. Idem.
172
Idem.

222
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

do a Corea del Norte como un Estado tapón, pero su condición de po-


tencia mundial la está llevando a adoptar un nuevo enfoque. Como dice
Yoon Young-Kwan, incluso el propio secretario de Estado, Tang Jiaxan,
ha planteado que para China la desnuclearización tiene mayor prioridad
que la estabilización de la península de Corea.173
Sin duda, este enfoque favorece la estrategia global de China, que
“se sustenta en el deseo del presidente Xi de desarrollar un nuevo tipo
de relación entre las potencias principales como es el caso entre China y
Estados Unidos. El Gobierno chino prefiere usar el término de potencia
principal al de gran potencia, probablemente para recalcar su renuncia
declarada a ambiciones hegemónicas. De hecho, entre la cantidad de
problemas aún no resueltos entre China y EE. UU., el programa nuclear
de Corea del Norte probablemente es el que más ha impedido en crear
una verdadera confianza mutua”.174
Todo lo anterior nos mueve a arribar a una profunda reflexión en el
sentido de que —como afirma Yoon—175 “si ambas potencias logran que
Corea del Norte no las empuje a un rumbo de colisión, cuentan proba-
blemente con un máximo de cuatro a cinco años para impulsar una es-
trategia conjunta. Este cronograma estaría determinado por el momento
en que Corea del Norte poseyera la tecnología necesaria para cargar
cabezas nucleares en miniatura en misiles de gran alcance. La paradoja
es que a medida que se acerque ese momento, Estados Unidos reforzará
de manera disuasiva sus defensas antimisiles en el Pacífico occidental,
en áreas cercanas a China. Invariablemente, el resultado será un aumen-
to de la tensión chino-estadounidense. Esto no le interesa a China. El
costo a largo plazo de un aumento en la confrontación con EE. UU. no
superaría los beneficios tácticos de corto plazo por apoyar a Corea del
Norte como Estado tapón”.176
China ha estado profundizado sus relaciones con Corea del Sur y
con EE. UU. Esto es muy importante en virtud de que China está actua-
lizando, reajustando y reequilibrando sus intereses geopolíticos, geoes-
tratégicos y geoeconómicos, anteriores a la nueva arquitectura mundial,
a su nuevo carácter como líder global hegemónico o, como les gusta
decir actualmente a los chinos, como potencia principal.

173
Idem.
174
Idem.
175
Idem.
176
Idem.

223
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Pero lo que no cabe duda es que, a pesar de los temores, de los avan-
ces y retrocesos, la unificación se producirá posiblemente bajo el princi-
pio de un país, dos sistemas que paulatinamente devendrán plenamente
en un sistema capitalista. Cuando esto suceda, Corea unida emergerá
como un gran país asiático.
La presencia militar estadounidense en el noreste de Asia ha sido un
elemento de equilibrio disuasivo frente a China, Rusia y Japón, quienes
han tenido, desde siempre, intereses históricos en el área, y más con-
cretamente hacia la península coreana. Sin la presencia estadounidense,
estos países podrían con todo su poder político, militar y económico
tratar de ir expandiendo sus áreas de influencia.
Por otro lado, en lo que concierne a EE. UU., está claro que la región
del Pacífico asiático, y en particular China, ha sobrepasado a Europa
como su socio económico viable. Y, en ese contexto, es que se entiende
la necesidad de China de ayudar económicamente a Corea del Norte; de
no ser así, y de ahogarse la sociedad norcoreana en la crisis económica
y política, podría derivar en el desorden de la seguridad regional en el
noreste asiático.
En suma, el análisis del noreste asiático y la reciente crisis en la
península coreana ha sido una oportunidad para medir la capacidad con-
junta de China y Estados Unidos en el manejo de los asuntos globales.
Ha sido un verdadero tablero internacional dinámico y regional que nos
ha permitido ver la actuación de todos los intereses de las potencias glo-
bales en asuntos regionales en beneficio de sus intereses. Pero también
nos ha permitido, en particular en este caso, observar los asuntos regio-
nales pero con implicaciones globales.

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244
La política exterior de China desde
la perspectiva e intereses de América Latina

Ignacio Bartesaghi1

Introducción

El presente artículo explora el estado actual de las relaciones diplomá-


ticas entre la República Popular China (en adelante China) y Améri-
ca Latina (en adelante al), justo en momentos en que el país asiático
está llevando adelante transformaciones que algunos expertos definen
que son de la magnitud de las impulsadas por Den Xiaoping en 1978.
Concomitantemente, al podría estar mostrando cierto agotamiento en
su modelo de desarrollo, el cual, a expensas del crecimiento chino, le ha
permitido crecer a tasas históricamente altas en la última década.
En un contexto global que parece estar todavía definiendo el nuevo
marco de relacionamiento por los cambios en la balanza de poder, ¿es posi-
ble pensar en puntos de contacto entre la política exterior china y la de al?
La pregunta de investigación planteada hace necesaria la determi-
nación de la importancia que para China tiene al, el tipo de relación en
cuanto a su componente político y económico-comercial, y su capacidad
para desarrollar estrategias regionales por sobre las bilaterales. Por otra
parte, las mismas cuestiones se revisan para el caso de al, región, por
cierto muy heterogénea, que no ha logrado alcanzar consensos sobre
cómo relacionarse con China.
En cuanto a la estructura del artículo, en un primer apartado se hace
una breve reseña histórica de la política exterior de China, identifican-
do sus desafíos actuales en un mundo todavía cambiante y en ­plena

1
Con la colaboración de María Eugenia Pereira como asistente de investigación.

245
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

transformación. Seguidamente, se desarrollan las características de las


relaciones entre los dos actores, poniendo el énfasis en los intereses
estratégicos de cada parte, y analizadas en dos etapas y bajo distintos
ángulos, como el diplomático, el económico-comercial y el de las nego-
ciaciones comerciales.
Por último, previo a las conclusiones, se tratan algunos de los intere-
ses centrales de cada parte, arriesgando algunos puntos de contacto para
el desarrollo de una agenda común entre China y al.

Breve reseña de la política exterior de China

1.1. Historia reciente de la diplomacia china

Desde la posguerra hasta el presente, en uno de los hechos de mayor im-


portancia en las relaciones internacionales, China y los Estados Unidos
deciden acercarse en el marco histórico de la guerra fría, lo que provocó
efectos sistémicos que modificaron la lógica de las relaciones interna-
cionales de los últimos cincuenta años.
Algunos de los hechos más destacados fueron: la reincorporación de
China a las Naciones Unidas (onu), recuperando su asiento permanente
en el Consejo de Seguridad de la onu; el reconocimiento diplomático de
los Estados Unidos, lo que fomentó el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas de muchos países de al con China y el inicio de una nueva
etapa en las relaciones con la Unión Soviética (URSS), lo que tuvo im-
plicancias tanto en el plano interno como en el internacional.
Atendiendo a los hitos señalados anteriormente, caben algunas pre-
cisiones sobre los impactos en la política exterior de China. Inicialmen-
te, y previo al desarrollo de los acontecimientos diplomáticos de mayor
importancia, debe atenderse el contexto del poder occidental en la dé-
cada de los años setenta, cuando se da lo que algunos autores definieron
como el “ocaso occidental”. Cabe recordar que en la década de los años
setenta, los Estados Unidos enfrentaban diferentes frentes que los debi-
litaron económica y políticamente. En el plano económico, se destaca el
abandono de la convertibilidad del dólar con el oro, la crisis económica
interna (elevadas tasas de crecimiento y estanflación), mientras que en
el político, pero que también tuvo efectos económicos, las dos crisis del
petróleo y el desgaste de la guerra de Vietnam (Cataldo, 2013, p. 54).
En cuanto al reingreso de China a la onu, cabe recordar que la or-
ganización fue el instrumento adecuado para este país, en un escenario

246
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

internacional dominado por la descolonización en África (a partir de la


Conferencia de Bandung, 1955), que lo posicionó como el representante
del denominado “tercer mundo”, a través del despliegue de lo que se
conoció como “la política de los dos imperios” (URSS y los Estados
Unidos). El rol histórico de China era transformarse en un Estado de
referencia, pero sin tomar partido por los otros dos mundos (“primero y
segundo”) y sin fomentar la intervención en los asuntos nacionales, lo
que progresivamente lo llevó a un acercamiento con los Estados de al,
el Caribe y África. La onu fue considerada por los líderes chinos como
el medio adecuado para relacionarse con las zonas periféricas del mundo
y romper con el aislamiento internacional, en búsqueda del reconoci-
miento diplomático (Cornejo y Navarro, 2010).
En definitiva, a partir de la década de 1970, China modificó su es-
trategia en materia de política exterior, brindando apoyo directo a los
países que aceptaban establecer relaciones diplomáticas con Beijing, en
detrimento de Taiwán, que hasta la fecha era apoyado por el mundo
occidental, y en particular por muchos países de al. El cambio señalado
no hubiera sido posible sin su reingreso al sistema de Naciones Unidas;
también ayudaron las transformaciones políticas internas, en especial la
profesionalización del servicio exterior de China y el un mayor involu-
cramiento del Partido Comunista en las decisiones de política exterior
(Delage, 2003). Ahora bien, el reingreso de China a la onu no puede
analizarse de forma independiente al acercamiento de los Estados Uni-
dos hacia dicho país. La diplomacia desplegada entre China y los Esta-
dos Unidos (EE. UU.) en la década de los años setenta fue muy activa y
conocida como la política del “ping pong”. La misma alcanzó su punto
culmen con la visita de Richard Nixon a China y con el posterior res-
tablecimiento de las relaciones diplomáticas bajo la administración de
Carter en 1979 (Kissinger, 2011).
Entre tantos efectos, el acercamiento entre China y los EE. UU.
permitió la implementación del proceso de apertura económica plan-
teado por Deng Xiaoping, el que naturalmente es indivisible de los su-
cesos diplomáticos recién señalados, pues el principal beneficiario del
modelo de apertura económica de China (la implementación de zonas
económicas especiales y otras agresivas políticas para la captación de
inversiones) fueron justamente los Estados Unidos. En los hechos, como
resultado, este país logró la concreción de una corriente de deslocali-
zación de inversiones a impulso del aprovechamiento de las ventajas
comparativa chinas (abundancia de mano de obra), favoreciendo la

247
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

p­ roducción en masa en dicho país para luego ser exportada a su propio


mercado2. En consecuencia, cerca de 60 % del total colocado por China
en el exterior está a cargo de multinacionales estadounidenses instaladas
en el país asiático, guarismo que cambiará en los próximos años debido
a las políticas internas promovidas por el gobierno chino.
Otro de los claros impactos del hecho histórico señalado, tiene que
ver con al, ya que como se verá en el siguiente aparatado, salvo conta-
das excepciones, el hecho de que China haya sido aceptada en la onu y
de que los Estados Unidos la reconozcan diplomáticamente, motivó una
reacción en cadena en buena parte del continente americano, pues se es-
taba en momentos en que la influencia de los Estados Unidos era notoria
en la región. Como resultado, entre los años 1971 y 1980, doce países de
al establecieron relaciones con China (Shixue, 2005).
Respecto de la importancia de la URSS en el fenómeno señalado,
debe tenerse en cuenta que en la década de los años setenta ese país, que
era militarmente superior a China, suponía una amenaza para la integri-
dad territorial del país asiático, riesgo que se potenció con los problemas
fronterizos entre ambos actores. A su vez, las diferentes percepciones
del modelo comunista entre China y la URSS, especialmente desde que
Deng Xiaoping asume el poder, fomentaron las desavenencias entre las
dos partes debido a la incomodidad presentada por los soviéticos res-
pecto de la consolidación de una nueva corriente comunista no alineada
a sus intereses.
En definitiva, en un período relativamente corto de tiempo China
comenzó a construir una nueva política exterior, definiendo estrategias
específicas a partir de la profesionalización e institucionalización, todas
iniciativas que se profundizan con la llegada de Deng Xiaoping y fueron
mantenidas y ajustadas por sus predecesores (Jiang Zemin, Hu Jintao y
Xi Jinping).
En síntesis, la política exterior de China podría enmarcarse en cuatro
pilares: el mantenimiento de su integridad territorial, el reconocimiento
por la comunidad internacional como la única China, el fomento del
desarrollo económico en el país y el incremento de su prestigio inter-
nacional (León de la Rosa, 2013), todos pilares que comienzan a iden-
tificarse con políticas concretas, especialmente desde la década de los

2
Además, hasta el presente, la producción en China no cumple con los mismos estánda-
res medioambientales y laborales que los exigidos en los Estados Unidos, lo que favo-
rece aún más la competitividad de la producción foránea en China (Napoleoni, 2011).

248
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

años setenta en adelante. Otros autores resumen en dos los pilares de la


política exterior de China: resolver la cuestión de la integridad territo-
rial y continuar con la competitividad internacional de sus productos, lo
que podría resumirse en resolver la cuestión de Taiwán y en alcanzar el
reconocimiento de una economía de mercado (Oviedo, 2004).

1.2 La diplomacia china en un nuevo orden mundial

Con el derrumbamiento del modelo soviético, se cierra un escenario que


estuvo marcado por un sistema internacional basado en la bipolaridad
de las relaciones internacionales, dando paso a un sistema unipolar, en
términos de una indudable supremacía militar y estratégica global de
los Estados Unidos (Manrique de Luna Barrios, 2010). Sin embargo, en
términos económicos, los Estados Unidos comenzaron a compartir su
supremacía con otros actores, como la Unión Europea y China que se
integra de forma acelerada a la economía internacional, lo que termina
provocando un nuevo orden mundial (Bernal-Meza, 2004).
En el mismo tiempo histórico, China atravesaba momentos de difi-
cultad por la censura internacional debido a la dureza con la cual repri-
mió las manifestaciones de Tiananmen en el año 1989. Igualmente, más
allá de las mencionadas dificultades políticas y su respectiva condena
internacional, debe tenerse bien presente que en la última década del
siglo xx ese país siguió desplegando una política exterior bien definida,
tanto en el ámbito de la onu, como en un nuevo acercamiento con Rusia,
incluso estabilizando las relaciones bilaterales y actuando en conjunto
como contrapeso de algunas de las propuestas de la otan. A su vez,
potenció esfuerzos diplomáticos en Europa, al y África. Es a partir de
ese momento que apostó al impulso de la multipolaridad, defendiendo
una estrategia basada en intereses económicos que deberían respetar el
sistema internacional, el cual China asume sin señales de revisionismo.
El cambio en la política exterior de China tiene que ver, no sólo con
las reformas políticas ya comentadas e iniciadas con Deng Xiaoping,
sino también con las económicas que permitieron una transformación de
impactos inéditos en la historia reciente. En efecto, como lo demuestra
la serie de indicadores económicos y comerciales presentados a conti-
nuación, los réditos económicos por el proceso de apertura de la econo-
mía, pronto deslumbraron al mundo y posicionaron a China como una
indiscutida potencia regional (en detrimento de Japón), y también mun-
dial. Este milagro económico llevó a que el Banco Mundial concluyera

249
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

que “China ha hecho en una generación lo que a otros les ha costado


siglos”, indicando que “ningún país y menos aún de proporciones conti-
nentales se ha propuesto hacer tanto en tan poco tiempo … ” (Bregolat,
2013, p. 23).
Este fenómeno (que cabe recordar que en parte fue posible debido a
los Estados Unidos) transformó el orden económico y político internacio-
nal, cuyos impactos son todavía inciertos y están siendo asumidos por los
diferentes actores internacionales. Cabe señalar que los distintos líderes
que sucedieron a Deng Xiaoping continuaron con la profundización de
las reformas económicas, ratificando la política económica. Más recien-
temente, la visita de Xi Jinping a Shenzhen, donde se ubica la primera y
más exitosa zona económica especial, una vez investido como secretario
del Partido Comunista Chino y como presidente de la república, tiene un
importante simbolismo en cuanto al apoyo de un modelo que transformó
al país asiático en menos de dos décadas (Bregolat, 2013).
Los primeros tres indicadores presentados tienen que ver con el
frente interno; esto es, la evolución del pib. Como puede observarse, la
evolución nominal del producto presenta una explosión en la década de
los años noventa, pasando de explicar el aumento de 2 % del pib mundial
en 1994 a 12 % en 2012 y creciendo a tasas que duplican y triplican la
media mundial. Si bien aun por debajo del promedio per cápita mundial,
China ha mejorado sustantivamente los niveles del pib bajo dicha medi-
ción (de usd $114 en 1970 a usd $5.989 en 2012, lo que supone cerca
de 60 % del ingreso promedio mundial3).
En cuanto al frente externo, como se comentó anteriormente, la im-
portante captación de inversiones de origen estadounidense hicieron po-
sible la evolución del pib recién señalada. En efecto, la evolución de las
exportaciones de bienes de china registran una explosión en la década
de los años noventa (al igual que el pib), mismo comportamiento que el
presentado por la captación de la inversión extranjera directa, que tiene
que ver con el éxito de las zonas económicas especiales y la instalación
de multinacionales estadounidenses.

3
Lo que repercutió en que millones de personas salieran de la pobreza extrema en China
y que se generaran una clase media y una alta que han modificado los patrones de con-
sumo del país asiático.

250
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Figura 1
El salto de China como potencia económica

Fuente: elaboración propia con base en la unctad Stat.

251
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Figura 2
La importancia del sector externo

Fuente: elaboración propia con base en la unctad Stat.

En el plano económico, la integración de China a la apec, su ingreso a la


omc y el dinamismo en la negociación de acuerdos comerciales, ya no
sólo en Asia Pacífico, así como su activa participación en los organismos
internacionales, ratificaron la estrategia multipolar de China (Pérez Le-
Fort, 2006).
Asumiendo que se está frente a un nuevo orden mundial, el enfo-
que militar no puede quedar excluido. Sobre dicho punto, si bien China
insiste en defender las características centrales de su política exterior,
basadas en el denominado “ascenso pacífico” (León de la Rosa, 2013,
p. 34,), término que luego fue sustituido por el de “desarrollo pacífico”,

252
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

algunos sucesos recientes demuestran la importancia que el país le está


otorgando a la potenciación de aquellos componentes que lo transfor-
man en un Estado fuerte, en términos de la teoría realista de las relacio-
nes internacionales. Para los Estados Unidos y sus socios estratégicos
en Asia Pacífico, como Japón o República de Corea, sí existen dudas
respecto de la política desplegada por China en la región, especialmente
por la reacción china frente a las disputas limítrofes que lo han enfrenta-
do con Japón, Filipinas o Vietnam (Xie, 2013).
En ese sentido, un análisis del presupuesto militar de China puede
aportar datos significativos. En 2012, el gasto militar de China superó
los 157 mil millones de dólares, lo que es 325 % más que el monto co-
rrespondiente al año 2000 en términos constantes, si bien dicho gasto
sigue siendo una porción menor en comparación con el de los EE. UU.
(25  % del gasto anual de los Estados Unidos en 2012).4 En términos
comparativos, China se ubica junto con los Estados Unidos, India y Co-
rea del Sur en el grupo de países que muestran un mayor dinamismo en
el aumento del gasto militar. En efecto, el presupuesto militar de China
creció a una tasa anual de 10 % entre los años 1989 y 2012 (misma tasa
promedio que la registrada por el pib en ese mismo periodo).
Si bien no se han desatado conflictos de magnitud, sí es cierto que las
tensiones en Asia Pacífico van en aumento, y preocupa la posible escalada
armamentista. Desde que China desplazó a Japón como potencia regional
de Asia Pacífico, la presencia de los Estados Unidos en la región se hace
cada vez más visible, en particular a través de mecanismos de negociación
que si a priori parecen de origen económico (como el tpp), tienen un indu-
dable componente geopolítico (Bartesaghi, 2014). A su vez, la administra-
ción de Obama ha hecho explícito su interés en la región de Asia Pacífico,
profundizando sus alianzas con Japón, República de Corea y Singapur; ha
mejorado notoriamente sus relaciones con Myanmar, Vietnam, Tailandia
y Filipinas; posee buenas relaciones con India y Pakistán, y cuenta con un
socio estratégico en Oceanía, Australia, incluso donde desplegó un núme-
ro simbólico de marines (Xie, 2013, pp. 140-141).
Por otra parte, China profundiza sus relaciones comerciales a través
de sus acuerdos con la asean, de las negociaciones en el marco del rcep,
que lo vincula con Oceanía e India y despliega una estrategia particular
con Japón y Corea del Sur. Las estrategias cruzadas entre China y los Es-
tados Unidos en Asia de este, que involucran a otras potencias regionales,

4
Consultado el 20 de febrero de 2014 en: http://www.sipri.org/

253
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

como Corea del Sur, Japón o India, tienen un componente económico y


de seguridad (Dadush, 2013). A modo de ejemplo, en el caso de China,
este país participa muy activamente de los foros regionales y comienza a
distanciarse de su “pasividad diplomática”, participando de los conflic-
tos que considera pueden poner en riesgo su seguridad, lo que le permite
consolidar un “auge pacífico” y una política de “buena vecindad” en una
región donde siguen muy marcadas las desconfianzas (Delage, 2007).
La estabilidad de la región depende fundamentalmente del buen es-
tado de salud de las relaciones entre Japón y China, que vale resaltar no
atraviesan su mejor momento debido al conflicto por el control de aguas
territoriales en la zona. Recientemente, ambos actores se enfrentaron
con intercambios de corte nacionalista que fueron incluso más allá de lo
esperado, ya que provocaron el despliegue de maniobras militares en el
mar de la China oriental, lo que posteriormente fue respondido por ma-
niobras japonesas (incluso se barajaron maniobras en conjunto con los
Estados Unidos). Este aparente distanciamiento entre China y Japón fue
aprovechado por los Estados Unidos, que pretende relanzar y potenciar
su asociación estratégica con Japón y avanzar en una mayor presencia
en Asia Pacífico, misma estrategia que sigue con Corea del Sur.
Además de las mencionadas, entre las tensiones que enfrenta y con-
tinuará enfrentando China en Asia Pacífico (en algunos casos pueden
verse acrecentadas), se destacan sus relaciones con Taiwán y Macao, las
protestas antichinas en Hong Kong, el programa nuclear de Corea del
Norte y la delicada relación con Rusia.
Como resultado de los cambios suscitados en la década de los años
noventa (explosión económica de China) y en la primera del siglo xxi
(debilitamiento político de los Estados Unidos), las relaciones interna-
cionales actuales muestran un escenario liderado por dos potencias en
lo que algunos autores han definido como “g2” (Bergsten, 2009). Otros
especialistas le otorgan suma importancia a esta relación bilateral, en
términos de la estabilidad política global, ya que consideran como un
escenario posible el enfrentamiento directo entre las dos principales po-
tencias del orbe (Goldstein, 2013). Por el contrario, también se plantea
la posibilidad de un escenario denominado por un “g0”, donde ningún
país posee el poder de liderazgo suficiente en la política internacional,
dándose como resultado un fraccionamiento cada vez mayor del poder
estatal (Bremmer, 2012).
Al respecto del presente debate, el profesor indio Parag Khanna,
otorga importancia a lo que denomina “mapas de poder”, reconociendo

254
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

que hay realidades regionales que trascienden a los países que las inte-
gran, entorno donde comienza a girar la economía y la política mundial.
Es por eso que el mencionado autor entiende que se está frente a un
mundo multipolar (cada vez más caótico)5 y no en uno unipolar liderado
por los Estados Unidos. En consecuencia, existe un nuevo orden inter-
nacional que no depende de un hegemón, sino que se “autorregula”. A su
vez, la visión de Khanna, a diferencia de los dos autores anteriormente
mencionados, reconoce la debilidad del Estado frente a fenómenos que
lo superen en el ámbito de acción, ya sea la tecnología o lo denominado
por el autor como “conciencia global”. Allí reconoce la importancia de
otros actores, como las empresas, los emprendedores, los académicos,
los gobernantes o los líderes, entre otros (Khanna, 2011).
Más allá del debate, sí existen coincidencias en que el nuevo siglo
enfrenta desafíos para China, en especial en su relación con los Estados
Unidos, las relaciones con sus vecinos, pero también la gestión de las
tensiones internas que deberá afrontar por los necesarios cambios de-
mandados por su modelo económico (Núñez, 2013).

3. Características de las relaciones entre China y América Latina

Las relaciones diplomáticas entre China y al serán analizadas a través


de distintos canales: el diplomático, el comercial y el de las negociacio-
nes comerciales. A su vez, se definieron dos periodos para el análisis de
las mismas, donde los canales comentados varían sustancialmente.
La denominada primera etapa inicia en la década de 1970 con el
acercamiento de China a Cuba, que se ve potenciado con el reingreso de
China a la onu. La segunda etapa puede ubicarse en la década de 1990,
y más notoriamente con el ingreso de China a la omc en el año 2001.

3.1. Primer periodo de las relaciones entre China y América Latina

Como se comentó anteriormente, las relaciones diplomáticas entre al y


China tuvieron su impulso una vez se inició el acercamiento entre este
país y los Estados Unidos y se concretó su reingreso a la onu.

5
Para el mencionado autor, se trata de un mundo caótico pero con patrones, en el cual
existe lo que denomina el “multialineamiento”, donde los países cuentan con muchas
alianzas que utilizan para su propio beneficio. El autor entiende que, en la actualidad, las
relaciones internacionales encuentran similitudes con la Edad Media, cuando existían
múltiples actores con áreas de influencia bien delimitadas.

255
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En cuanto al canal diplomático, los primeros acercamientos entre


China y al fueron a través de Cuba, que estableció relaciones diplomá-
ticas con China en 1960. El régimen cubano contaba con la simpatía del
país asiático, incluso proclamando su apoyo en la lucha cubana contra
el imperialismo, por lo que la importancia de la afinidad política a partir
del maoismo fue otro factor de impulso en la década de 1970 (Shixue,
2006, p. 64).
Además de Cuba, el país de avanzada en el restablecimiento de las
relaciones con China fue Chile, siendo junto con Perú de los primeros
en restablecer relaciones diplomáticas con China. Chile fue a su vez el
primer país de la región en apoyar el ingreso de China a la omc. En los
casos de Argentina, México y Guyana, restablecieron sus relaciones en
1972; Venezuela y Brasil en 1974; Surinam en 1976; Ecuador y Co-
lombia en 1980; Bolivia en 1985 y Uruguay más tardíamente en 1988.
Más recientemente, cabe destacar el caso de Costa Rica, que restableció
relaciones diplomáticas con China en el año 2007, siendo un hecho de
importancia diplomática, si se tiene en cuenta que Centroamérica es de
las regiones que cuenta con un mayor número de países que aún respon-
den diplomáticamente a Taiwán.
Al respecto del conflicto con Taiwán, en la primera etapa bajo análi-
sis, la política exterior de China podría definirse como exitosa en cuanto
a los objetivos definidos en su política de “una sola China”, ya que todos
los países de al rompieron relaciones con Taiwán. Más allá de la estrate-
gia diplomática seguida respecto de la isla, hasta hoy vigente, el acerca-
miento económico y comercial progresivamente ha restado importancia
al tema en la agenda del Partido Comunista de China.
La histórica reunión entre el gobierno de China y el de Taiwán, con-
cretada en febrero de 2014, es una clara señal del mencionado acerca-
miento, incluso con declaraciones desde el lado chino que resaltan la
buena salud por la que atraviesan las relaciones entre ambos territorios.
Al respecto, el máximo asesor político de China, Yu Zhengsheng, dijo “que
el fomento de la confianza política mutua y la consolidación de las bases
comunes son clave para el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambos
lados del estrecho de Taiwán” (Xinhua, 2014).6
En síntesis, desde el punto de vista diplomático, las relaciones en
esta primera etapa tienen un notorio componente político, enmarcado en

6
Consultado el 20 de febrero de 2014 en: http://spanish.xinhuanet.com/chi-
na/2014-02/20/c_133128515.htm

256
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

la onu y en la estrategia de obtener un rápido reconocimiento como la


“única China”. Además, el escenario internacional aún marcado por la
guerra fría, hizo posible el despliegue de una política que lo posicionó
como el legítimo representante del tercer mundo.
En cuanto al canal comercial, las relaciones bilaterales entre China
y al crecieron exponencialmente en la década de los años noventa, en
coincidencia con la implementación del modelo aperturista chino que,
como es sabido, comenzó a finales de la década de los setenta y mostró
sus primeros impactos en la década siguiente. En ese sentido, si se to-
man como ejemplo las exportaciones de China desde la década de los
años ochenta en adelante hacia los 13 miembros de la aladi, se puede
observar el despegue que registran las tasas de crecimiento promedio
de las exportaciones chinas a partir de la década de los años noventa,
superando ampliamente los guarismos alcanzados en décadas anteriores
(5 % entre 1985 y 1990, frente a 31 % entre 1990 y 1995). Replicando el
análisis, pero en dólares corrientes, es notable el crecimiento observado
en las colocaciones chinas hacia la aladi a partir del año 2003.

Figura 3
Variaciones anualizadas de las exportaciones chinas a la aladi
(de bienes destinadas a los miembros de la aladi)

Fuente: elaboración propia con base en world integrated trade solution, world
bank

257
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Figura 4
Evolución de las exportaciones chinas hacia la aladi
(de bienes destinados a los miembros de la aladi)

Fuente: elaboración propia con base en world integrated trade solution, world
bank (wits).

En cuanto a las negociaciones comerciales, desde la década de los años


setenta hasta los primeros años del siglo xxi, China prácticamente no
había cerrado acuerdos de tipo comercial con al, y tampoco con otras
regiones a nivel internacional. Además de su incorporación a la apec,
los primeros pasos comerciales de China fueron con la asean, Hong
Kong, Macao, para luego sí comenzar a suscribir acuerdos con otras
naciones extrarregionales, como el caso de algunos países de al (Quin-
gjiang, 2012).
Los escasos intercambios económicos y comerciales en esta primera
etapa pueden encontrar su explicación en la oposición de los Estados
Unidos a permitir cualquier acercamiento de China a la región (especial-
mente durante la guerra fría o los gobiernos dictatoriales), pero también
por las políticas públicas impulsadas por al en dicha época, en particu-
lar la “política de sustitución de importaciones”, lo que no favorecía la
cooperación económica con China (Shixue, 2006, p. 69).

258
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

3.2. Segundo periodo de las relaciones entre China y América Latina

El segundo periodo de las relaciones entre China y al podría ubicarse


en la primera década del siglo xxi, cuando se da un aumento de las rela-
ciones, ya no sólo impulsadas por los intereses diplomáticos o políticos,
sino principalmente económicos y comerciales. De cualquier forma,
más allá del énfasis otorgado a la economía y al comercio, no deben
soslayarse algunas definiciones diplomáticas de importancia. En primer
lugar cabe resaltar el asunto de Taiwán. Como se adelantó, si bien el
conflicto con Taiwán tiene cada vez menos relieve en la agenda interna
de China, especialmente por el éxito de la integración económica, dado
que varios países de la región continúan respondiendo a la isla, el tema
sigue incomodando a China. De un total de 23 países que hasta la fecha
siguen manteniendo relaciones diplomáticas con Taiwán, 12 están en
América Latina y el Caribe:
• República de Guatemala
• República del Paraguay
• San Vicente y las Granadinas
• Belice
• República de El Salvador
• República de Haití
• República de Nicaragua
• República Dominicana
• República de Honduras
• República de Panamá
• San Cristóbal y Nieves
• Santa Lucía

En la segunda etapa, también en este escenario, China ha tenido


cierto éxito, logrando que Costa Rica restableciera relaciones en 2007 o
aumentando considerablemente su presencia económica en Centroamé-
rica, como es el caso de las posibles inversiones en el canal de Nicara-
gua (bbc, 2013).7
En esta etapa, si bien las relaciones siguen siendo con los Estados,
China despliega una activa estrategia de participación en algunos orga-

7
Consultado el 22 de febrero de 2014 en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noti-
cias/2013/06/130614_china_canal_interoceanico_nicaragua_estados_unidos_panama_
centroamerica_an.shtml

259
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

nismos regionales, no importando su naturaleza financiara, económica


o política. Este es el caso de su participación en el bid, el estatus de
observador en la Organización de Estados Americanos (oea), su papel
de observador del Parlamento Latinoamericano, su acuerdo de asocia-
ción con el Banco de Desarrollo de América Latina (caf), su calidad de
observador en la aladi, su participación en el Grupo de Río y su actual
papel en la celac8 —rol que se vio potenciado con la reciente creación
de la comisión en Cuba—, su participación en las reuniones de la Co-
munidad Andina de Naciones (can), el Mercado Común del Sur (Mer-
cosur), la cepal y, más recientemente, transformándose en observador
de la Alianza del Pacífico. China y al también cuentan con un ámbito
como el focalae, el que, hasta el presente, no ha sido valorado apropia-
damente por los gobiernos de al (Bartesaghi y Mangana, 2012, p. 310).
Las relaciones entre China y al no pueden analizarse de forma aisla-
da, sino que necesariamente deben incluir al análisis la evolución de las
relaciones entre los Estados Unidos y Europa con la región. La influen-
cia de los Estados Unidos en las décadas de los años setenta y ochenta
es un hecho notorio en todos los ámbitos, ya sea el político, militar, eco-
nómico y en el liderazgo ejercido a través de los organismos regionales,
como la oea y el bid. En la década de los años noventa, prácticamente
todos los países de la región asumieron las políticas reformistas defi-
nidas por el Consenso de Washington, que además coincidieron con la
asunción de gobiernos liberales que fueron progresivamente aplicando
políticas aperturistas con sus vecinos (nuevos procesos de integración,
como el Mercosur, o la reforma de los ya existentes).
Paralelamente, la Unión Europea, especialmente a través de España
e Italia, aumentó notablemente su presencia en la región por el canal de
las inversiones en sectores clave, antes dominados por el sector público.
Este contexto no le fue favorable a China, que no quería intimidar con su
presencia a las dos potencias mundiales de la época, las cuales mostra-
ban un notado interés en al (incluso negociando acuerdos comerciales).
La crisis política y económica que afectó a parte de los países de al
en los primeros años de siglo xxi, culminaron en profundas reformas
respecto del modelo económico seguido en la década anterior, el que
estaba liderado principalmente por los Estados Unidos y la Unión Euro-

8
En 2011, a través del presidente chino Hu Jintao este país apoyó la creación de esta
comunidad, en particular debido a la posibilidad de que se logre mayor unidad y coordi-
nación. China mostró interés en trabajar con la celac.

260
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

pea. Por otra parte, el impacto de los ataques terroristas en los Estados
Unidos fue notorio en la importancia que dicho país otorgó a al a partir
de ese momento, espacios que fueron progresivamente ocupados por
China, país que contaba con mayor simpatía política de los gobiernos
de izquierda que se asumieron en gran parte de los países de la región.
También en esa época emergieron algunos organismos regionales
que le sacaron cierta preponderancia a la oea y al bid. Este es el caso
de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), la celac, el Banco
del Sur o el propio papel que ha adquirido la caf en la financiación
de proyectos regionales. Todo este fenómeno termina consolidando la
presencia de China en al, ya sin tanto recaudo en relación con las reac-
ciones de los Estados Unidos, el cual ya no ocupa el papel exclusivo en
la política exterior de China, asumiendo quizás que será el país asiático
la próxima potencia mundial (Napoleoni, 2011).
El número de visitas diplomáticas al más alto nivel es muy dinámica
en esta segunda etapa, destacándose en la agenda los asuntos de corte
económico y comercial. A modo de ejemplo, seguidamente se listan los
últimos intercambios entre jerarcas chinos y latinoamericanos.
Antes de desarrollar el plano comercial y el de las negociaciones, los
dos más importantes en esta segunda etapa de las relaciones entre China
y al, sí se pueden identificar algunas definiciones diplomáticas respecto
de los países de la región, categorizando a los mismos según el tipo de
socio y diferenciando los que son estratégicos para los intereses de Chi-
na. Cabe precisar que estas definiciones se dieron también en la primera
década del siglo xxi, no existiendo este tipo de consideraciones en la
etapa previa, definida en el estudio. A su vez, no hay que olvidar que
esta región cuenta con su propio “libro blanco para las relaciones con
América Latina”, recién aprobado en 2008 y donde se puede conocer la
estrategia diplomática que seguirá China en la región.
En ese sentido, las relaciones de China con los países de al podrían
dividirse en tres categorías. La primera está integrada por los denomi-
nados socios estratégicos donde se ubican Brasil, Venezuela y México,
algunos autores ubican a Chile en esta categoría, mientras que otros in-
corporan a Argentina. En el caso de este país, no hay que olvidar la im-
portancia de los vínculos políticos debido al manejo que hizo Argentina
frente a la condena internacional sobre la crisis de Tiananmen y por el
apoyo de China al conflicto que Argentina mantiene con Gran Bretaña
por las Islas Malvinas. En una segunda categoría se clasifican los países
con los que China tiene una cooperación integral: los casos de Chile o

261
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Argentina según el autor y Perú. Con el resto de la región no se define


una tipología para las relaciones diplomáticas, si bien para el caso de
algunos países, como Costa Rica o Colombia, se ha utilizado el término
estratégico (Ríos, 2006).
Tabla 1
Últimas visitas diplomáticas de China a América Latina

Fuente: elaboración propia con base en datos del Ministerio de Relaciones Exteriores de
China, Embajada de China en México, http://www.embajadachina.org.mx/esp/zmgx/.

262
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Tabla 2
Últimas visitas diplomáticas de América Latina a China

Fuente: elaboración propia con base en datos del Ministerio de Relaciones Exteriores
de China.

263
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Una de las barreras que suelen mencionarse en la relación entre los


dos actores es la cultural y la lingüística, donde las distancias son para
muchos analistas insalvables. Negar esta realidad sería absurdo y tam-
bién es cierto que la globalización ha permitido un notable acercamiento
entre las culturas, el que termina favorecido la interacción empresarial.
Ahora bien, existe la sensación de que la importancia otorgada a la ba-
rreras culturales para la realización de negocios con China ha sido so-
brevalorada en los últimos años. El mayor intercambio cultural entre al
y China debe ser el primer paso para alcanzar el respeto mutuo entre
las sociedades, lo que favorece la eliminación de los prejuicios que, al
menos en algunos países latinoamericanos, existe frente a una cultura
milenaria como la china.
Por fuera de los planos político y diplomático, las interrelaciones
entre China y al han crecido de forma importante en el intercambio
académico, no sólo en el número de pasantías de estudiantes de Chi-
na en al, sino también de los latinoamericanos en China. Asimismo,
el número de actividades académicas conjuntas desarrolladas entre ins-
tituciones académicas de China y al (este fenómeno es especialmen-
te importante en el caso de México y Argentina) es considerablemente
mayor que en décadas anteriores. Corresponde señalar que el gobierno
chino no escatima esfuerzos en aumentar los intercambios que permitan
un mayor conocimiento de China en al, para lo cual ha instalado más
de treinta Institutos Confucio y otorga anualmente miles de becas para
viajar a China. También se creó un importante número de think tanks y
se publican miles de libros y estudios sobre las relaciones de China con
la región.
En el plano del turismo y de los empresarios, que cuenta con foros
especializados como las cumbres empresariales de China y América La-
tina (la VII Cumbre se realizó en Costa Rica en 2013), también es noto-
rio el aumento de los intercambios en los últimos años.

3.2.1. La importancia del comercio y las inversiones


en la relación entre China y al

En cuanto a los flujos comerciales entre China y al, fueron muy limita-
dos hasta la década de los años setenta, mostrando mayor dinamismo en
las décadas siguientes, aunque los mismos no alcanzaron tasas exponen-
ciales sino hasta la primera década del siglo xxi.

264
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En 2013, las exportaciones de China a América Latina y el Caribe


(alc) alcanzaron los usd $134 000 millones, mientras que las importa-
ciones chinas desde este origen treparon a los usd $126 000 millones en
el mismo año, lo que deja un saldo comercial favorable a China. Debe
tenerse en cuenta que, considerando los datos informados por alc, los
mismos difieren sustancialmente, aumentando notoriamente el saldo co-
mercial en favor de China. Las diferencias pueden explicarse, entre otras
razones, por el comercio realizado a través de zonas francas y por los
registros en los intercambios del comercio de combustibles minerales.
El dinamismo de los flujos comerciales entre China y alc es notorio
si se lo compara con el crecimiento total del comercio exterior de China.
En efecto, entre los años 2001 y 2013 las ventas de China a alc aumen-
taron a una tasa anualizada de 26 %, mientras que las importaciones lo
hicieron en 28 %, respecto de 19 % de las importaciones y exportaciones
totales de China en el mismo periodo.

Figura 5
Relaciones comerciales entre China y América Latina y el Caribe

Fuente: elaboración propia con base en Trade Map, Trade Statistic for International Bu-
siness Development, recuperado de http://www.trademap.org/Index.aspx.

Además del dinamismo, hay otras dos características que suelen ser ha-
bitualmente resaltadas por los expertos en China, las asimetrías y la con-
centración tanto en los socios de alc con China como en los productos
comercializados. En cuanto a las asimetrías, debe tenerse en cuenta la

265
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

importancia comercial de alc para China. En efecto, alc explica 6 % de


las exportaciones totales chinas y 6.5 % de las importaciones. En contra-
partida, China explica 14 % de las exportaciones totales de alc y 18 %
de las importaciones (Observatorio América Latina-Asia Pacífico, 2014).
En lo que se refiere a la concentración a nivel de socios comerciales,
en 2013, cuatro países latinoamericanos explicaron 78 % del total colo-
cado en China (Brasil, Chile, Venezuela y México), mientras que en el
caso de las importaciones la concentración es algo menor [cuatro países
(67 %) en el mismo año], siendo Brasil, México, Chile y Panamá los
principales compradores de mercaderías chinas.
Brasil es indiscutidamente el mayor socio comercial de China y el
que ganó más participación. Entre los años 2001 y 2013 su participación
pasó de 17 % a 27 %. Le siguen Colombia y Perú, creciendo tres y dos
puntos porcentuales en el mismo periodo. Panamá es el país que perdió
mayor participación en las importaciones desde China (siete puntos por-
centuales entre los años 2001 y 2013). Replicando el análisis, pero en el
total importado por China, Brasil pasó de 35 % a 43 % del total colocado
por alc, seguido por Venezuela, que pasó de 2 % a 10 % entre los años
2001 y 2013. Argentina es el país que registró una pérdida más pronun-
ciada con respecto a la participación en las importaciones chinas desde
alc (perdió catorce puntos porcentuales entre los años 2001 y 2013).
En cuanto a la concentración de los productos, en 2013, cuatro capí-
tulos del Sistema Armonizado explicaron cerca de 77 % del total impor-
tado por China desde alc, siendo todos productos primarios: minerales,
semillas oleaginosas, combustibles minerales, cobre y sus manufacturas.
La participación de dichos bienes en 2001 era sensiblemente inferior
(55 % del total). En contrapartida, la concentración en las exportaciones
chinas es muy inferior, ya que cuatro capítulos explicaron 46 % del total
colocado por China en alc: máquinas y aparatos eléctricos, máquinas y
aparatos mecánicos, herramientas, vehículos automóviles y sus partes e
instrumentos, y aparatos de óptica o precisión y fotografía.
Como resultado del análisis, podría aseverarse que el comercio entre
al y China es complementario, pues le exportamos productos primarios
y agroindustriales y le importamos productos con niveles de tecnología
medios y altos. Las únicas tres excepciones podrían identificarse en los
casos de México, Costa Rica y, en menor medida, Brasil, los que si bien
importan productos sofisticados desde China, también colocan bienes
con alto valor agregado en el país asiático.

266
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Respecto de las inversiones, si bien por debajo de lo esperado, si


se tiene en cuenta la penetración por la vía del comercio que China ha
tenido en los últimos años en alc, actualmente el gigante asiático se ha
convertido en un activo inversor en la región. Los datos de ied propor-
cionados por cepal y la unctad no permiten un cómputo adecuado del
origen de las inversiones, ya que en muchas ocasiones son realizadas a
través de terceros países o en sectores estratégicos, como el petróleo,
donde existen algunas limitaciones para obtener los montos reales de
inversión. De cualquier forma, las estimaciones indican que los Estados
Unidos sigue siendo el primer inversor en la región, seguido de la propia
al, los Países Bajos, Canadá, España y Japón (cepal, 2013).
Debe precisarse que las estadísticas no necesariamente coinciden
con algunos estudios nacionales, en los que China ya ocupa los primeros
lugares como inversor, sólo detrás de los Estados Unidos y de la Unión
Europea, como en el caso argentino (ámbito.com, 2014).9
Otro destacado fenómeno entre China y al tiene que ver con los
préstamos de bancos chinos a al, registrándose un notable crecimiento
de los mismos desde el año 2005. Actualmente, al explica 50 % de los
préstamos emitidos desde China, lo que implica otra vía por la cual Chi-
na defiende sus intereses en al (León de la Rosa, 2013).

3.2.2. Los acuerdos comerciales

La apertura comercial de China iniciada a fines de la década de los años


setenta fue posible por la implementación de decenas de zonas econó-
micas especiales que fueron creadas a lo largo de la zona este del país,
lo que le permitió captar cuantiosos flujos de ied, especialmente desde
los Estados Unidos. En las décadas de los años ochenta y noventa Chi-
na no cerró acuerdos comerciales, tampoco integraba la omc, lo que
le permitía incumplir con un importante número de regulaciones que
hubieran limitado su competitividad o la de los Estados Unidos, según
cómo quiera verse.
Si bien técnicamente el primer acuerdo comercial con China fue fir-
mado con Chile en el año 1952, hubo que esperar hasta el año 2000 para
la firma de un tlc entre China y los países latinoamericanos.
En la actualidad China posee tratados de libre comercio, con Chile
fue suscrito en 2005; con Perú firmado en 2009 y con Costa Rica ­suscrito

9
Consultado el 22 de febrero de 2014 en: http://www.ambito.com/noticia.asp?ID=720106

267
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

en 2010. Actualmente negocia este tipo de acuerdo con Colombia.10 Por


su parte, cuenta con acuerdos de inversiones con Argentina, Bolivia,
Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, México, Nicaragua, Perú,
República Dominicana y Uruguay.11

4. Intereses y posible agenda común entre China y América Latina

4.1 Los intereses

En cuanto a los intereses chinos en al, en primer lugar debe tenerse en


cuenta que esta zona del mundo no es la prioridad de China en su agenda
internacional, la cual otorga mayor importancia a sus relaciones con los
Estados Unidos, la Unión Europea y los países de Asia por su seguridad
regional.
De cualquier forma, esta aseveración no va en desmedro de la im-
portancia estratégica que presenta al para China en algunos asuntos de
sumo interés para su estabilidad interna (este es el principio de cualquier
análisis de la política exterior de China), como es el caso del abaste-
cimiento de materias primas para mantener sus niveles de desarrollo,
entre los que se destacan los minerales, los combustibles, el cobre y los
alimentos, entre otros. Si bien algunos analistas comienzan a otorgarle
cada vez más importancia al mercado interno de al para China, la segu-
ridad en el abastecimiento de algunos productos sigue siendo central en
las relaciones de este país con al (se espera continúe siéndolo en el corto
y en el mediano plazo).
En síntesis, China pondera la relación comercial con al desde el
comercio y las inversiones estratégicas, las que están a su vez muy vin-
culadas con la mejora de la infraestructura en al para permitir la provee-
duría de materias primas (petróleo, minerales, alimentos, etcétera), para
lo cual también es esperable fomente la firma de acuerdos comerciales.
A su vez, así como se espera que ocurra en el plano internacional,
donde China tendrá que tener una participación más activa en la agenda
global (medio ambiente, derechos humanos, conflictos internacionales
etcétera), se espera que ocurra lo mismo con al, si bien todavía evitando

10
En mayo de 2012 los dos gobiernos suscribieron el memorándum de entendimiento
por el cual se crea el grupo de estudio encargado de evaluar la factibilidad de iniciar
negociaciones.
11
Consultado el 22 de febrero de 2014 en: http://www.observatorioasiapacifico.org/OB-
SExternalUI/pages/public/agreementMatrix.jsf?ci=2

268
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

confrontaciones directas con los Estados Unidos, lo que no quiere decir


que sea un impedimento para avanzar en temas como la cooperación
científica, militar,12 así como la potenciación de los intercambios cultu-
rales, académicos y diplomáticos (Pérez Le-Fort, 2006).
Así como lo establece el Libro blanco de las relaciones de China con
América Latina, el tema de Taiwán seguirá ocupando un lugar en la agen-
da, ya que en el mencionado documento se establece el interés de China
en contar con relaciones diplomáticas con todos los socios de América
Latina y el Caribe, lo que es un mensaje destinado a Paraguay y otros paí-
ses de Centroamérica, más allá de que los elevados niveles de comercio
e inversión con dichos países podrían avizorar futuros cambios en este
fenómeno (Cornejo y Navarro, 2010). El caso de Paraguay es uno de los
posibles escollos que enfrentará el Mercosur a la hora de relacionarse con
China, e impiden, al menos en el corto y en el mediano plazo, pensar en
una profundización de las relaciones a través de un acuerdo comercial
como el cerrado por el Mercosur con la India (Oviedo, 2004).
Respecto de los intereses de al en China, habría que formular una
pregunta fundamental; ¿es posible consensuar posiciones para relacio-
narse con China? Éste es un tema recurrente en la bibliografía especia-
lizada y puede ser ejemplificado con la tan mentada falta de respuesta al
Libro blanco sobre las relaciones de China con al.
Debe reconocerse que cualquier respuesta consensuada de al a Chi-
na carecerá de contenido, ya que parece una misión imposible alcanzar
posiciones comunes —al menos en temas específicos— entre países tan
distintos desde el punto de vista de sus estructuras productivas y políti-
cas de inserción internacional. En el marco de la celac y por la activa
posición que se le pretende otorgar a China en dicho ámbito, así como
en otros espacios gubernamentales, como el focalae, podrán delinearse
o discutirse algunas pautas generales, pero no es esperable posiciona-
mientos comunes en temas de importancia económica y comercial que,
como se adelantó anteriormente, son los que hoy concentran la mayor
atención entre estos dos actores.
Las diferencias en las estructuras productivas de los países de al
condicionan las políticas públicas, y en particular las vinculadas con la
inserción internacional. Un ejemplo de las diferencias mencionadas se
hicieron evidentes con los impactos provocados por la caída del ­Acuerdo

12
Con Venezuela, China ha profundizado su relación, incluso concretando la venta de
armamento en los últimos años.

269
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Multifibras de la omc que, como es sabido, permitía ciertos grados de


protección a los miembros (por la vía de cuotas). En efecto, la incorpo-
ración del sector textil y de la vestimenta a las disciplinas multilaterales
tuvo impactos bien distintos en México o en Centroamérica en relación
con el de los países del Cono Sur.
Es por eso que, dependiendo de la sofisticación de las estructuras
y de las políticas de inserción regional e internacional seguidas por las
diferentes economías latinoamericanas, se puedan identificar diferentes
connotaciones a la hora de valorar la relación comercial con China. Para
desarrollar el mencionado concepto, seguidamente se diferencian los im-
pactos positivos y negativos derivados de las relaciones comerciales entre
China y al de acuerdo al interés nacional de algunos países de la región.
En un extremo está el caso de Chile, considerado el país más com-
plementario en la relación con China, que se beneficia de la voraz de-
manda china del cobre y sus derivados, y que es uno de los motores
principales del notable crecimiento económico registrado en ese país en
los últimos años. Al menos en términos netos, el país no se ve afectado
por la competencia china en su mercado interno, ya que posee una indus-
tria manufacturera poco desarrollada y con escasos niveles de comercio
intrarregional. Éste podría ser también el caso de Venezuela, pero susti-
tuyendo el cobre por el petróleo. En el caso de Paraguay es con la soja;
en Bolivia con los minerales; en Colombia con los combustibles minera-
les y en Perú, también con los minerales y el cobre (Uruguay estaría en
un punto medio, con elevados niveles de concentración en la soja, pero
mostrando algo más diversificada sus ventas con la pasta de celulosa, la
carne, los lácteos y la lana, entre otros bienes).
En el otro extremo está el caso de México, que debido a su desarro-
llo industrial a partir de la maquila y de la integración productiva con
los Estados Unidos posee la estructura productiva más sofisticada de la
región, lo que resulta en un comercio competitivo y no complementa-
rio con China. Los históricos niveles de competitividad en China (hoy
cambiando aceleradamente en favor de México) provocaron una pro-
gresiva pérdida del mercado interno (por la vía del comercio y también
por la deslocalización de las inversiones), y en especial del mercado de
los Estados Unidos, principal destino de las colocaciones mexicanas.13

13
Las debilidades estadísticas en cuanto a las partes y accesorios impiden un análisis
profundo que dimensione adecuadamente los verdaderos impactos, ya que parte de los
insumos para la producción de la maquila mexicana han sido sustituidos por las propias

270
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

México ha sido el país de la región que ha aplicado un mayor número


de medidas de defensa comercial para protegerse de las prácticas comer-
ciales chinas, lo que ha provocado una relación históricamente tensa.
Además, el país azteca es el único de la región con un déficit estructural
en bienes, que en 2013 superó los usd $18 000 millones.
En un punto medio se ubican Brasil y Argentina, que se benefician
del crecimiento económico a partir de las exportaciones de materias pri-
mas a China, pero que deben afrontar la competencia en el mercado
interno y regional en el sector manufacturero nacional, que es competi-
tivo a nivel regional pero no globalmente. Estos países también han sido
muy proteccionistas en la relación con China a través de la implementa-
ción de medidas de defensa comercial y otras medidas no arancelarias,
incluso afectando a sus otros socios del Mercosur.
Las diferencias en cómo relacionarse con China también difieren
sustancialmente en la política de inversiones, donde China ha priorizado
su relación con aquellos países a los cuales le otorga importancia estra-
tégica en cuanto a la proveeduría de materias primas, como ocurre con
los acuerdos de explotación y abastecimiento entre empresas petroleras.

4.2 Una posible agenda común

Los puntos de contacto en la agenda entre China y al son por cierto muy
variados, por lo que es necesario acotarlos, más allá del sabido riesgo de
excluir del análisis temas de importancia en la relación bilateral. Repli-
cando la metodología utilizada en el resto de los capítulos, se procedió
a dividir la agenda en tres categorías: la diplomática, la económica-co-
mercial y las negociaciones comerciales.
Otra aclaración previa tiene que ver con la claridad en las definicio-
nes políticas. Mientras que China cuenta con una política definida de
relacionamiento con al (Libro blanco), los países de esta región carecen
de una política consensuada, ya no sólo regional, sino que en algunos
casos tampoco es visible en el nivel bilateral (como, por ejemplo, en
Brasil y México).

multinacionales estadounidenses, que proveen los mismos desde China y ya no desde


los Estados Unidos.

271
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Diplomática
La importancia otorgada por China y otras potencias regionales (India,
Federación Rusa y Sudáfrica) a la cooperación Sur-Sur es, quizás, uno
de los fenómenos de mayor importancia en las relaciones internaciona-
les de la actualidad. Naturalmente, las grandes economías de la región,
como Brasil y México, pero en particular Brasil por formar parte de los
bric, deben desplegar una activa participación en la agenda global (el
nombramiento de un brasileño como director general de la omc es un
paso significativo en este sentido), defendiendo los intereses de toda la
región que pueden ser previamente discutidos en ámbitos políticos re-
gionales, como la Unasur o la celac.
El papel de al en la cooperación Sur-Sur adquiere cada vez mayor
importancia en un mundo que enfrenta actualmente negociaciones de
mega acuerdos comerciales, como el tpp, el rcep o la posible asociación
trasatlántica entre los Estados Unidos y la Unión Europea, procesos de
negociación que, como es sabido, no incluyen a varias economías lati-
noamericanas y pueden afectar de forma definitoria al sistema multila-
teral de comercio.
Es esperable que China y al continúen con los activos intercambios
diplomáticos al más alto nivel, aunque es recomendable que los mismos
comiencen a darse entre otros actores políticos y gubernamentales. Más
allá de la importancia que le otorga China a su relación con los Estados
Unidos en la definición de los asuntos globales, al cuenta con una opor-
tunidad histórica de ocupar un rol cada vez más activo en dicho escena-
rio, para lo cual China es un socio estratégico.

Económica-comercial
En un contexto de interdependencia económica, al enfrenta muchos de-
safíos que en parte podrían al menos ser mitigados, de alcanzarse una
asociación estratégica entre China y al. En primer lugar, no cabe duda
de que al se ha beneficiado del crecimiento económico chino porque se
ha transformado en el principal proveedor de gran parte de las materias
primas adquiridas por ese país, más allá de que dichos beneficios difie-
ren según el país latinoamericano de que se trate.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que el modelo de desarrollo
basado en las colocaciones de materias primas a China puede estar dan-
do señales de agotamiento, no sólo por algunas restricciones propias
(como los déficits en la infraestructura), sino también por las importan-
tes transformaciones que se están observando en China.

272
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

De acuerdo al XII Plan Quinquenal de China, una de las transfor-


maciones centrales tiene que ver con el modelo económico, ya que se
espera sea el consumo interno el sector que lidere el crecimiento del pib
y ya no más el de las exportaciones. Para ello se pretende incentivar la
inversión privada y el desarrollo del sector de servicios (se encuentra
muy poco desarrollado en China). En definitiva, las reformas planteadas
para los próximos años podrían clasificarse en cuatro bloques temáticos:
restructuración económica, reforma industrial, redistribución de la renta
y medio ambiente. Asimismo, el Plan definió como sectores estratégi-
cos: la infraestructura, la energía, la agricultura, la alta tecnología, la
sanidad, los agroalimentarios y los bienes de consumo.
Atendiendo específicamente al sector industrial, China apuesta a li-
derar la producción internacional de los sectores de punta en tecnología,
mejorando su posición en los encadenamientos productivos internacio-
nales, pensando en sustituir sus tareas centradas en el ensamblado por
las de investigación y desarrollo de servicios especializados. En el sec-
tor industrial se definieron sectores estratégicos que evidencian la im-
portancia que China está otorgando al medio ambiente y a la salud, dos
aspectos que fueron descuidados en el modelo de desarrollo seguido por
ese país en las últimas dos décadas y que son exigidas por una sociedad
en pleno crecimiento económico. Algunos de los sectores estratégicos
definidos para la denominada reforma industrial fueron las nuevas tec-
nologías de la información, las manufacturas de equipamiento de alto
valor agregado, los materiales avanzados (tierras raras y semiconducto-
ras), vehículos propulsados por energías renovables, energías alternati-
vas, ahorro de energía y biotecnología (icex, 2011, pp. 10-11).
A todas estas transformaciones, que cabe recordar fueron ratificadas
y ampliadas por la tercera Reunión Plenaria del pcc, se deben adicionar
los posibles impactos derivados del aún persistente fenómeno de urba-
nización —especialmente en ciudades de segundo y tercer nivel, hoy
desconocidas por el mundo occidental—, los posibles efectos de la fle-
xibilización de la política del “único hijo”, el proceso de apertura para la
inversión privada y la instalación de zonas económicas especiales tanto
en China como en el exterior, la mejora en la calidad de vida atendiendo
a aspectos medioambientales y de salud, entre otras (Observatorio de la
Política China, 2014).
Es esperable que al pueda identificar y prepararse para el aprove-
chamiento de las enormes oportunidades que surgirán en los próximos
años, ya no sólo en China, sino también en otros países de Asia del este.

273
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Si no se presta la debida atención al tema, gran parte de las oportunida-


des serán aprovechadas por los países vecinos, como los miembros de la
asean y Oceanía, y también por las grandes potencias regionales, como
Japón o la República de Corea, e incluso por la propia China. Para posi-
cionarse adecuadamente, es recomendable que al se acerque a China en
sectores clave, de interés mutuo donde se poseen ventajas competitivas.
Éste podría ser el caso de la investigación agrícola, el sector de servicios
de cierto desarrollo en al, la infraestructura y en el sector de energías
renovables donde existen grandes potencialidades.
Los países con una estructura productiva más sofisticada, como
México o Brasil, podrán integrarse a las cadenas de valor mundiales
lideradas por China, mientras que los países con una estructura de base
más primaria deberían agregar proceso a sus exportaciones con destino
a China, compitiendo en la proveeduría de los nuevos productos ali-
menticios que están siendo demandados en China y otros países de Asia
del este. Ésta sería la dirección correcta para impedir que continúe el
proceso de reprimarización que ha generado el patrón comercial que
caracteriza actualmente las relaciones entre al y China.
El nivel de inversiones de China en la región seguirá en ascenso.
El desafío será definir las condiciones para que las mismas fomenten el
desarrollo de la región, para lo cual deberán reformarse algunos vetustos
marcos normativos nacionales. China deberá mostrar otros intereses en
la región, ya no sólo invirtiendo en paraísos fiscales, o en recursos natu-
rales, sino también en infraestructura física y digital, uno de los princi-
pales desafíos para al.

Negociaciones comerciales
Los países de la región no necesariamente deben llegar a posiciones co-
munes respecto de las negociaciones comerciales, ya que los legítimos
intereses nacionales de las economías de la región difieren sustancial-
mente en este punto. Eso sí, a través de los mecanismos de integración
subregionales, como el Mercosur o la Alianza del Pacífico, es esperable
y recomendable que se definan lineamientos comunes que puedan po-
tenciar las acciones bilaterales desplegadas por cada Estado.
Al respecto, se espera que Colombia avance en el corto plazo en la
firma de un tlc con China, y que Perú sea considerado un país estraté-
gico para China, para lo cual la Alianza del Pacífico podría desempeñar
un papel de relevancia en el acercamiento comercial de México con el
país asiático. Algunos de estos países integran a su vez las negociacio-

274
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

nes llevadas a cabo en los denominados mega acuerdos comerciales,


tales como la apec y el tpp, lo que llevaría a un esfuerzo adicional en
algunas definiciones estratégicas de los países que conforman la Alianza
del Pacífico y de la relación de este proceso de integración con otros
mecanismos subregionales, como la aladi, el Mercosur o la misma can.
Por el contrario, al menos en el corto y el mediano plazo, no es
esperable un acuerdo comercial entre el Mercosur y China. Las políti-
cas proteccionistas seguidas por Brasil y Argentina atentan contra dicha
posibilidad, como así también el hecho de que Paraguay continúa man-
teniendo relaciones diplomáticas con Taiwán.

5. Conclusiones

La preponderancia que ha adquirido China en las relaciones internacio-


nales ha sido uno de los fenómenos de mayor importancia en las últimas
décadas. Como resultado, la política exterior de ese país fue asumiendo
en parte su nueva posición en el sistema internacional.
Las relaciones diplomáticas entre China y al en los últimos cincuen-
ta años pueden dividirse en dos marcadas etapas, las que están a su vez
explicadas por los cambios internos suscitados en China a partir de las re-
formas impulsadas por Deng Xiaoping, los que tuvieron efectos sistémi-
cos, en particular por el acercamiento entre China y los Estados Unidos.
En una primera etapa, definida desde 1960 hasta prácticamente el año
2000, las relaciones diplomáticas entre China y al estuvieron centradas
principalmente en asuntos políticos. Por el contrario, desde los últimos
años de la década de los años noventa, principalmente desde el ingreso
de China a la omc, las relaciones entre el gigante asiático y al mostraron
un interés netamente económico y comercial. A su vez, China profundizó
sus relaciones con al a través de la firma de acuerdos comerciales, por su
activa participación en los procesos de integración y organismos regiona-
les, por la vía de las inversiones y la financiación internacional.
En los últimos cinco años, China inició un proceso de reformas cu-
yos impactos están aún por calibrarse. Existe consenso en el número de
oportunidades que podrían destaparse para al, en algunos sectores que
podrían posicionar a China como un socio para el desarrollo sustentable
de la región. Para el aprovechamiento de este nuevo escenario, al debe
tomar algunas definiciones estratégicas sobre cómo relacionarse con
China, siendo este el único camino posible para evitar que sean otros
Estados los que se beneficien mayormente del fenómeno comentado.

275
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

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278
La relación China-América Latina
y sus implicaciones para los Estados Unidos

Xulio Ríos

La significativa irrupción de China en América Latina es uno de los


fenómenos más sobresalientes en la evolución de las tendencias interna-
cionales de las últimas décadas. Ambas partes encuentran en una general
complementariedad, aunque con algunos contrastes y fisuras, una base
esencial para multiplicar los vínculos bilaterales. Además, cabe destacar
el afán compartido por afirmarse en el orden internacional como polos
autónomos, contribuyendo progresivamente a la conformación de un es-
cenario de multipolaridad económica —y no sólo un polo— que asienta
en la promoción de modelos de desarrollo en gran medida heterodoxos.
En el marco de la reciente crisis financiera global, estos modelos han re-
novado su apuesta por el fortalecimiento del papel del Estado en la ela-
boración y ejecución de la política económica, con medidas que ansían
plasmar nuevos equilibrios entre la intervención estatal y los mercados,
emulando el que llaman Consenso de Beijing (Cooper, 2004).
Esta conjunción se produce en paralelo a una pérdida de poder, in-
fluencia y prestigio de los Estados Unidos (EE. UU.) en la región, irre-
versible o no ya se verá, que se concreta en una dificultad creciente para
desarrollar sus estrategias a todos los niveles. Los EE. UU. han inter-
venido en América Latina durante la guerra fría más que en ningún otro
continente del mundo, lo cual, al día de hoy, le supone un serio handicap
cuando muchos gobiernos de la región están liderados por fuerzas y mo-
vimientos de signo netamente antiimperialista. Con todo, la presencia de
China no ha roto el equilibrio estratégico ni ha afectado los contornos
de la seguridad regional. Esto es así en buena medida debido a la con-
gruencia y complementariedad de los intereses compartidos por los tres

279
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

actores, a pesar de la desconfianza que pudiera existir en los EE. UU.


con respecto a China, y viceversa.
Beijing intenta ensanchar sus fronteras económicas en América La-
tina, con la voluntad añadida de convertirse en un actor importante re-
gional y global. Y se diría que lo está logrando; si bien actúa con tanta
precaución como con decisión y firmeza. La complicidad encontrada en
los países de la zona, deseosos de rentabilizar los beneficios económi-
cos de dichos vínculos al tiempo que buscan reducir su dependencia del
Norte, aun a riesgo de reproducir una segunda dependencia, favorece
sus planes en la región.

1. Una caracterización de las relaciones China-América Latina

Beijing publicó en 2008 el Documento sobre la política de China hacia


América Latina y el Caribe,1 en el cual se destacan cuatro ideas esen-
ciales: crecimiento conjunto, transformación y actualización, interco-
nexión tridimensional y cooperación estratégica. El documento, si bien
breve, constituye una guía suficiente y clarificadora para modelar las
relaciones bilaterales y alentar ese impulso anhelado, planteando tres
objetivos esenciales: promover el respeto y la confianza mutua para ex-
pandir el terreno común, profundizar la cooperación y lograr resultados
ganar-ganar, apoyarse en las fortalezas de cada uno para fomentar el
progreso mutuo e intensificar el intercambio. No hay en dicho texto di-
ferencias apreciables en cuanto a las políticas generales diseñadas para
otros países o regiones en vías de desarrollo del mundo.
La citada estrategia se ha visto reforzada con la multiplicación de las
visitas y contactos al máximo nivel. En efecto, las giras de los máximos
mandatarios chinos a la región haciendo gala de su holgada multiplici-
dad diplomática (no sólo limitada a la jefatura del Estado sino amplia-
da a un liderazgo colectivo que formalmente invoca diversas instancias
institucionales condensadas en el Comité Permanente del Buró Político
del Partido Comunista de China), la recepción en la capital de los jefes
de Estado o de gobierno de los países de la región y los encuentros en
los espacios multilaterales (g20, brics, apec, cumbres internacionales,
etcétera) se han convertido desde entonces en moneda común.

1
Documento disponible en: http://www.politica-china.org/imxd/noticias/doc/
1225872371Texto_integro_del_Documento_sobre_la_Politica_de_China_hacia.pdf

280
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Las visitas de altos dirigentes acostumbran tener mucha importancia


para ganar presencia e influencia en la medida en que constituyen ope-
raciones de seducción respaldadas por proyectos millonarios, aunque
las ilusiones que motivan no siempre llegan a cuajar del todo. Por otra
parte, el difuminado del contencioso con Taiwán (que aún conserva en la
región 12 aliados diplomáticos de un total de 22 en todo el mundo), sin
obligar a elegir a los respectivos países entre uno y otro (China tiene 21
aliados), desactiva un problema que podría afectar el enfoque de conjun-
to que hoy prima en su estrategia (Ríos, 2005a). Se trata de un cambio
significativo. Cabe recordar que el primer obstáculo para el desarrollo
de las relaciones de China con América Latina fue el mantenimiento de
los vínculos diplomáticos de muchos países de la región con la Repúbli-
ca de China (Xu, 2010). El retraso en el reconocimiento se debió tanto
a la hegemonía de los EE. UU. y su anticomunismo como al hecho de
temerse que un partido de campesinos no duraría mucho en el poder. Por
tal motivo, las ambiciones globales de China2 en la región ya no están
condicionadas por dicho litigio, sino que responden a motivaciones eco-
nómicas y de gran escala cuya gestión puede acabar resolviendo aquel
problema de forma más “natural”. Eso explica también que no discrimi-
ne ni privilegie partidos ni ideologías, estableciendo sus vínculos en un
contexto de pluralidad y de pleno respeto a la legitimidad gobernante en
cada Estado.
La reforma y apertura de China modificó su política exterior al cen-
trarse en el desarrollo económico (Balderrama y Martínez, 2010). El
pragmatismo la lleva a buscar mercados para sus productos y a satis-
facer la creciente demanda de energéticos y recursos naturales. Deng
Xiaoping complementó los cinco principios de coexistencia pacífica
(Ríos, 2005b) con la Guía de 24 caracteres (Jiang, 2006), basada en seis
recomendaciones centrales: observar los eventos mundiales con calma,
mantenerse firme, afrontar las dificultades con confianza, mantener un
perfil bajo, nunca asumir el liderazgo y adoptar acciones. Significaba, en
suma, renunciar, al menos temporalmente, a cualquier voluntad revisio-
nista, apegándose al sistema internacional vigente. China se unió enton-
ces al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional, al tiempo que
exteriorizaba su apoyo a un sistema internacional multipolar y seguía
identificándose con el mundo en desarrollo. Aunque su poder comercial

2
Cuando se menciona China, entiéndase por la República Popular China.

281
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

y su nivel de crecimiento la situaran en otro escenario, no dejó de cons-


tatar una manifiesta coincidencia de intereses materiales.
Cabe señalar que en el orden político y en términos generales, ambas
partes convergen largamente y comparten consensos e intereses comu-
nes en asuntos relevantes de la agenda global. Ya hablemos de la crisis
mundial, del cambio climático o la seguridad alimentaria, las reformas
en el orden financiero internacional y la mejora del estatus de los países
en desarrollo en la toma de decisiones en los asuntos internacionales, las
posiciones son muy próximas.
En el plano bilateral, China ha establecido una asociación estratégica
integral con Brasil, México y Perú, y también con Chile, Argentina y Ve-
nezuela. Es país observador de la Alianza del Pacífico y mantiene relacio-
nes plenamente normalizadas con el Mercosur. Igualmente, comparte un
Foro de Cooperación Económica y Comercial con los países del Caribe.
Las relaciones con Brasil (Spanakos, 2010) tienen especial impor-
tancia, abarcando no sólo la economía, sino también otros dominios,
como la cooperación científica y tecnológica, incluyendo la espacial. El
entendimiento se extiende a los foros globales o al grupo brics, com-
partiendo puntos de vista y estrategias comunes para aumentar su poder
e influencia en las negociaciones mundiales en relación con los países
desarrollados. En 2009 crearon un grupo de trabajo conjunto para estu-
diar la posibilidad de sustituir el dólar por las monedas respectivas en
el comercio bilateral. Esa convergencia política descansa en el recono-
cimiento por parte de China de un cierto liderazgo regional de Brasil,
aunque las relaciones entre ambos países se limitan al orden bilateral.
La decisión adoptada en la II cumbre de la celac (La Habana, 28 y
29 de enero de 2014) de crear un foro de cooperación birregional cons-
tituye un salto cualitativo de gran importancia para ambas partes. China
lo había propuesto para dotarse de un mecanismo y una plataforma de
cooperación integral que pudiera dar paso a la formación paulatina de
una comunidad de intereses. El mismo modelo se ha venido aplicando
con otros conjuntos geopolíticos (África, países de expresión portugue-
sa, países del Golfo, etcétera). En los últimos años se han podido concre-
tar foros singulares, como el de ministros de Agricultura, de juventud,
de think tanks, o las reuniones entre China y la Troika (Ampliada) de la
celac, a los que habría que sumar las cumbres empresariales que se han
dotado de sus propios mecanismos de trabajo. Esos intercambios pare-
cen haber madurado y salvado las inevitables dudas respecto de la capa-

282
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

cidad regional para superar su diversidad de todo tipo, a fin de establecer


un marco de cooperación que, a su vez, favorezca la propia integración.
El Foro celac-China apuesta a la configuración de una relación bi-
lateral integral, completa y equilibrada. Partiendo de los logros alcan-
zados al día de hoy, sugiere una transformación estructural de dicha
relación, fomentando una cooperación que atienda no sólo a la cantidad,
sino también a la calidad e implementación de la cooperación Sur-Sur
que se correspondería con el ideario y la naturaleza de las consideracio-
nes políticas predominantes en ambos polos de la relación (Balderrama
y Martínez, 2010).

1.1 En el orden económico

En los años cincuenta, al poco tiempo de la proclamación de la Repú-


blica Popular China, el intercambio comercial rondaba los treinta mi-
llones de dólares. Las cosas empezaron a cambiar con el triunfo de la
Revolución Cubana. En 1960, Cuba y la China Popular establecieron
relaciones diplomáticas y en 1970 sería el turno del Chile de Salvador
Allende. Cuando en 1971 Beijing recuperó el asiento en la onu, el sub-
siguiente caudal de reconocimientos llevó consigo también un aumento
del comercio bilateral, que pasó de 145.82 millones de dólares en 1970
a 1 261.18 millones en 1979. (Xu, 2010).
El elevado y vertiginoso crecimiento de China, como consecuencia
de la política de reforma y apertura aplicada a partir de 1978, ha tenido
un gran impacto en América Latina. A más reconocimientos diplomáti-
cos, más intercambios comerciales; si bien a un ritmo moderado, pasan-
do de 1363 millones de dólares en 1980 a 2294 millones en 1990. Los
años noventa constataron un nuevo empuje a los reconocimientos (19
frente a 5 en la década anterior), con la realización de las primeras visi-
tas de altos dignatarios (Yang Shangkun fue el primer presidente chino
que visitó la región en 1990). En consecuencia, el comercio bilateral
pasó de 2294 millones de dólares en 1990 a 8278 millones en 1999. Las
inversiones directas de China en la región sumaban 1000 millones de
dólares a finales de los años noventa. En esa década es cuando la coo-
peración con los países de la región se formaliza y se intensifica como
consecuencia de la activación del comercio (Ríos, 2009; Xu, 2010). El
siglo xxi confirma esa eclosión de los intercambios que ya se vatici-
na en la década precedente. La tendencia al acercamiento comercial se

283
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

c­ ompleta con la firma de tratados de libre comercio (tlc) con Chile,


Perú y Costa Rica.
Según estimaciones de los profesores Gallagher y Porzecanski
(2008), cada punto de crecimiento de China se refleja en un aumento de
1.2 % en el crecimiento de América Latina. En términos generales, sin
duda, es más positivo para los exportadores globales de energía, materias
primas u otros productos agrícolas, y más negativo para quienes expor-
tan productos manufacturados. Estos últimos se han visto severamente
golpeados por la competencia china en mercados tan importantes como
el de los EE. UU. Por otra parte, dicho proceso se ha visto fortalecido
por la coincidencia con una voluntad política de unión de los países en
América del Sur que han buscado, tanto económica como políticamente,
diversificar sus relaciones comerciales internacionales más allá de sus
socios tradicionales (EE. UU. y Europa).
En países como Perú, Cuba, Costa Rica, Venezuela, etcétera, las co-
lonias chinas desempeñan un papel sustancial (Xu, 2010). Aquellos que
cuentan con colonias chinas tienen una ventaja comparativa importante
a la hora de captar inversiones y desarrollar el comercio, ya que muchos
de ellos, o sus descendientes, forman parte de las élites empresariales en
algunos Estados. Entre los lugares donde se concentró la mayor cantidad
de comunidades de chinos cabe citar Cuba, Jamaica, México (Sonora y
Sinaloa), Chile (Antofagasta e Iquique), Perú (Lima), Panamá y Bra-
sil (Sao Paulo). En todos ellos siempre se mezclaron con las culturas
locales, dando lugar a una nueva, híbrida, afirmándose como puentes
idóneos para fomentar los intercambios.
El comercio bilateral se multiplicó por 21 veces entre 2000 y 2012 (a
un ritmo medio de 29 % anual), conformando lo que algunos bautizaron
ya como una nueva “Ruta de la Seda marítima”. China es el principal so-
cio comercial de Brasil, Chile y Perú, y el segundo de Argentina, Cuba,
Uruguay y Colombia. En América Central, su relevancia se concentra
en Costa Rica, aunque crece muy rápidamente en los demás países. En
el conjunto de la región, es el segundo socio comercial tras los EE. UU.
y podría convertirse en el primero en 2015. En 2012, el entonces primer
ministro chino Wen Jiabao, de gira por la región planteó el objetivo de
alcanzar los 400 000 millones de dólares de intercambio comercial en
2017, una cifra ciertamente ambiciosa.
En los intereses de China en la región han primado hasta ahora los
recursos naturales. Se estima que América Latina dispone de 13.5 % del
total de reservas probadas de petróleo, si bien sólo representa 6 % del

284
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

total de la producción mundial, con lo que existe un gran margen para


desarrollar este ámbito. En 2010, 83.7  % de las exportaciones totales
de Brasil a China estuvieron constituidas por recursos naturales (Toro,
2013). Beijing contempla la región como una fuente inagotable de re-
cursos primarios que son fundamentales para nutrir su desarrollo. En
otros órdenes, el interés manifestado es menor. No obstante, las reglas
de esta ecuación podrían modificarse con el cambio en el modelo de de-
sarrollo en China, que conlleva un aumento de los costos de producción,
pero por un tiempo sus fábricas seguirán representando una amenaza en
tanto no se arbitren medidas compensatorias. Por otra parte, cabe espe-
rar que tras el ciclo de materias primas, habrá otro de alimentos procesa-
dos (el agro es un ámbito de especial interés para China a la vista de la
reducción de las tierras de cultivo y las dificultades para asegurar la ali-
mentación). Al día de hoy, la activa participación de empresas públicas
en la dinamización del comercio bilateral y la consiguiente ausencia
de empresas privadas en las inversiones, explicarían en gran medida la
excesiva concentración en los sectores de recursos naturales.
En suma, en América Latina hay dos grupos de países. Para algu-
nos, como Chile, Venezuela o Perú, los recursos naturales son la clave,
mientras que para otros, como Argentina o Brasil, las manufacturas tam-
bién representan un porcentaje destacado. Los primeros obtienen grandes
beneficios en el comercio con China. Para los segundos, también hay
costos, especialmente en los ajustes derivados de su industria como re-
sultado de la competencia. México, al igual que los países centroamerica-
nos, escasos en recursos naturales y cuyas manufacturas deben competir
con el menor costo de las provenientes de China, enfrenta dificultades.
Brasil y Argentina, con sectores industriales de cierta significación, aspi-
ran revertir esta situación, especialmente el primero, que dispone de alta
tecnología en diversos sectores, pero no es fácil en su conjunto para la re-
gión, dado el bajo nivel de inversión en I+D. En 2005, según un informe
de la unesco, los datos son elocuentes: 2.6 % de la región frente a 37 %
de América del Norte, o 28.8 % de Europa (Toro, 2013).

285
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Evolución del comercio bilateral (1950-2013) en millones de dólares


1950 1955 1960 1965 1970 1975 1980 1985 1990
1.9 7.3 31.3 343.1 145.8 475.7 1 331 2 572 2 294
1995 1998 1999 2000 2001 2002
6 114 8 312 8 260 12 600 14 938 17 826

2003 2004 2005 2006 2007 2008


26 806 40 027 50 457 70 218 102 600 143 400

2009 2010 2011 2012 2013


120 000 183 067 241 500 261 200 250 000
Fuente: Xu (2010). Buró Nacional de Estadísticas de China.

En cuanto a la inversión, ésta se concentra, igualmente, 90 % en recur-


sos naturales (con especial significación del sector extractivo y petro-
lero, particularmente en Brasil, Venezuela y Ecuador) y en una cuantía
modesta en relación con los niveles de comercio (en 2014 alcanzó un
pico de 14 000 millones de dólares). Según fuentes de la cepal (2010),
equivaldría en torno a 13 % del total de sus inversiones en el exterior,
rondando los 65 000 millones de dólares. En 2010, China se convirtió
en el tercer país con más inversión directa en la región, con 9 % del total
de capital extranjero atraído, por detrás de los EE. UU. y Holanda. Las
inversiones chinas en petróleo y gas se concentran en Argentina, Brasil,
Colombia, Ecuador y Venezuela; en minería, en Perú y algo en Brasil; en
manufacturas, en Brasil y también en México (Ray & Gallagher, 2014).
En el orden de los préstamos, entre 2005 y 2011, China concedió a
los Estados de América Latina más de 75 000 millones de dólares. Según
datos de Diálogo Interamericano (Gallagher, K.P.; Amos, I. & Koleski,
K., 2013), el gobierno chino se ha afianzado como el principal banquero
de la región de América Latina-Caribe con préstamos que sobrepasarían
los 87 000 millones de dólares. En 2010, ascendieron a 37 000 millones,
más que el total concedido por instituciones financieras internacionales,
con 17 500 millones en 2011 y 6800 millones en 2012. Nuevamente, los
préstamos chinos tienden a concentrarse en sectores ligados a los recursos
naturales y también en el desarrollo de infraestructuras. A veces son com-
pensados con materias primas, especialmente petróleo. China forma par-
te del bid desde 2008. Dicha institución, con sede en Washington, venía
siendo la principal fuente de financiación multilateral de América Latina,
operando en función de criterios y reglas internacionales. A China se la
acusa de saltárselas con irregularidades en los préstamos que concede.

286
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Cabe destacar igualmente el hecho de que los estímulos a la coo-


peración incluyen el fomento del uso de las monedas propias en el in-
tercambio comercial, con el propósito de marginar los posibles efectos
nocivos derivados de las fluctuaciones del dólar. China y Brasil han fir-
mado un acuerdo en tal sentido por valor de 30 000 millones de dólares,
solidificando su relación entre dos gigantes de Asia y América al margen
del billete verde. Venezuela y Bolivia también están interesados en este
mecanismo, especialmente por sus implicaciones estratégicas, y avan-
zan en igual sentido.
Tomando nota de los vectores esenciales que han estructurado la
relación bilateral, cabe suscribir la alerta de que los patrones actuales
de comercio se asemejan a los de los siglos xvii y xviii. Las críticas que
acusan a China de discriminar los productos con mayor valor añadido
y de privilegiar otros, como la soja o el aceite de soja (Argentina), de
haber suspendido las importaciones de petróleo procesado en aparente
protesta por la presentación (también por Argentina) de una queja for-
mal contra el dumping de exportadores chinos, la depredación ambien-
tal, el saqueo de los recursos, las malas relaciones con las comunidades
locales, etcétera, reflejan un lado oscuro que no debe minusvalorarse.
El temor a “africanizar” la relación con América Latina, inundando sus
mercados de exportaciones baratas debido a las condiciones de su mer-
cado laboral y a la falta de garantías de respeto a los derechos básicos a
cambio de concesiones mineras y a la compra de materias primas de es-
caso valor añadido, forma parte de esa realidad pujante y contradictoria,
y supone un serio desafío para ambas partes.
La alargada presencia del hierro, la soja (Brasil), el cobre (Chile),
casos que podíamos ampliar a Perú o Venezuela, ponen de relieve los
problemas actuales de diversificación de las economías latinoamericanas
e incide en el aumento de la vulnerabilidad de la región a los impactos ex-
ternos. En la misma línea, algunos sectores empresariales han calificado
a China como la mayor amenaza para países como Brasil, en cuanto a su
producción industrial, ya que ambos producen bienes similares.
Estos trazos generales deben complementarse con una alusión al défi-
cit comercial de los países de la región con China, que es mayoritario con
la sola excepción de Venezuela, Brasil, Chile, y, marginalmente, Perú.
Del déficit de América Latina con China, 85 % corresponde a México.

287
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

1.2 Complementariedades estratégicas

A pesar de que el desarrollo económico de América Latina ha experimen-


tado mejoras considerables en la última década, uno de sus handicaps
esenciales es la falta de infraestructura adecuada. México y Venezuela
requieren inversiones en el sector energético. Argentina en gas y electri-
cidad. Brasil en el transporte, etcétera. Los montos son significativos y
deben superar el problema de la escasez de capital. Las tradicionales fuen-
tes de inversiones (EE. UU. y Europa) tienen en China, con las mayores
reservas de divisas del mundo, un complemento importante, en las que los
inversores asiáticos se mueven con cautela, en función de los múltiples
riesgos a afrontar, incluyendo los políticos, el proteccionismo (Brasil) y
la competencia de las empresas occidentales, el clima de negocios, la ins-
titucionalidad y el marco de las políticas públicas en la región. Si bien
Occidente prima a países como Brasil, México o Chile en función de sus
recursos naturales, sus mercados, su legislación o sus políticas liberales,
China no descuida su atención a los países con orientación de izquierda.
En los últimos años, la inversión china hacia la construcción de in-
fraestructuras se ha acelerado con ejemplos en Brasil (red eléctrica), Chi-
le (energía fotovoltaica), mientras en Argentina, Venezuela, Ecuador o
Uruguay participa en la construcción de proyectos de energía eléctrica,
puertos, ferrocarril, puentes, etcétera. El atraso de las infraestructuras po-
dría dejar de ser un obstáculo en el crecimiento de la economía latinoa-
mericana merced al interés de las empresas chinas en ­internacionalizarse.
Los proyectos de infraestructura que China financia o ejecuta dispo-
nen del potencial suficiente para transformar no sólo el paisaje econó-
mico nacional y del continente en su conjunto, sino también su política.
Uno de ellos es el anunciado nuevo canal de navegación entre los océa-
nos Pacífico y Atlántico. El canal de Nicaragua requiere 40 000 millones
de dólares de inversión y cinco años de trabajo. El colosal proyecto con-
tribuiría a fortalecer la expansión de China en la región. El canal debe
duplicar el de Panamá.
Bolivia, por su parte, apadrina ante China la construcción de un fe-
rrocarril desde su frontera con Brasil hasta los puertos peruanos sobre
el océano Pacífico, con unos 1500 km de recorrido, y un coste de unos
10 000 millones de dólares. De este modo, La Paz podría canalizar la
producción agrícola brasileña con destino a China, acortando distancias
y abaratando costos respecto de la vía marítima por el cabo de Hornos
(Chile) que Brasil suele utilizar.

288
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

En la misma línea, China presta especial atención a Perú y a su pa-


pel en la estructuración del espacio suramericano a través de las inter-
conexiones bioceánicas y como gozne entre las llamadas cinco “islas
geopolíticas” de la región: plataforma del Caribe, la Cornisa Andina, la
Plataforma Atlántica y el Enclave Amazónico. Lima tiene mucho po-
tencial como zona de tránsito y como hub del comercio intrarregional.
Todo ello, de llevarse a cabo, elevaría el nivel de integración entre
las dos regiones, Asia y América Latina, dinamizando las rutas comer-
ciales del Pacífico y dando paso a un nuevo escenario en el Atlántico
con rutas directas entre África y Sudamérica a través del llamado Con-
senso de Beijing, que ha servido para potenciar a las naciones del tercer
continente más grande en extensión a través del Foro de Cooperación
China-África. La realización efectiva de dichos planes, que tienen su
complemento en la generación de nuevos corredores económicos en
Asia central y meridional, podría dar lugar a una nueva geopolítica.
Los retos en la relación bilateral son indisociables de su diversifi-
cación, sin duda el mayor de todos, aumentando la oferta, reduciendo
brechas cualitativas y acercando a las contrapartes en el orden cultural e
informativo. El fortalecimiento del comercio y las inversiones requieren
iniciativas de cooperación que lleven a pluralizar las exportaciones lati-
noamericanas y a ampliar las inversiones chinas en la región. A América
Latina le interesa que China invierta en manufacturas, infraestructuras
y servicios, que concrete alianzas empresariales (con experiencias muy
limitadas por el momento) y de inversiones que transformen la fisono-
mía de la región. Para ello, debe prestarse atención a una agenda con
políticas industriales y de desarrollo que contribuyan a elevar la produc-
tividad, la diversificación productiva y exportadora, promoviendo el co-
mercio intrarregional y las cadenas de valor regionales o subregionales
(cepal, 2010).
A salvo de cataclismos, América Latina tiene ante sí una gran oportu-
nidad para complementar la administración de la bonanza de los produc-
tos básicos impulsada por la demanda china, canalizando las ganancias
hacia mejoras en capital humano, infraestructura e innovación (Toro,
2013). Ante China puede hacer valer no sólo sus recursos naturales, sino
también la pujanza de sus clases medias, especialmente atractivas a la
hora de contar con ellas para estimular su propio crecimiento econó-
mico. Igualmente, en relación con el gigante asiático, se abren opor-
tunidades para las empresas latinoamericanas cuya presencia en China
hoy es reducida. El proceso de urbanización en curso en el país, con el

289
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

horizonte de una década por delante, ofrece posibilidades de penetración


en los mercados de las ciudades chinas de tamaño medio o intermedio.
Por otra parte, la nueva oleada de reformas impulsada tras la III Sesión
Plenaria del Comité Central del pcc, con menos restricciones y más sec-
tores abiertos a la competencia internacional, sugiere una ampliación de
las posibilidades de interés reciproco.
Este nuevo contexto, más rico y plural, combinado con la creación
del foro de cooperación bilateral, puede ayudar a desarrollar unas re-
laciones que trasciendan lo propiamente comercial, estableciendo una
agenda conjunta de temas económicos y sociales en un marco idóneo
para diseñar mejores prácticas que faciliten el entendimiento, el inter-
cambio de bienes y la plasmación de proyectos conjuntos de cierta ambi-
ción que redunden en la mejora de la capacidad y significación globales
de América Latina. De ser así, en pocos años, la región podría desplazar
a Corea del Sur y acreditarse como el cuarto socio comercial de China.

2. Las relaciones de los EE. UU. con América Latina


y la sombra china

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de América


Latina, absorbiendo cerca de 35 % de los productos exportables de la
zona (China se sitúa en el margen de 20 %). Por otra parte, las relacio-
nes comerciales e inversoras de los EE. UU. en la región son netamente
diferentes a las de China. Los EE. UU. exportan a ella productos de
alta calidad y valor agregado. A priori, no representaría una amenaza en
este sentido y, por el contrario, podría advertirse la existencia de cierto
potencial para una mayor asociación.
No obstante, cabe tener presente que los lazos entre los EE.  UU.
y América Latina han experimentado importantes cambios a raíz del
aumento de la fuerza económica del gigante asiático, del crecimiento de
las fuerzas de izquierda en la región y del rápido desarrollo de los víncu-
los de América Latina con China y otros países. Es evidente la existencia
de una correlación entre el declive de la influencia regional de los EE.
UU. en América Latina y el proceso simultáneo de fortalecimiento de los
lazos estratégicos con China. Lo constata con claridad el fracaso de pro-
yectos tan significativos para Washington como el alca (Área de Libre
Comercio de las Américas). El estallido de la crisis de 2008 y la recesión
subsiguiente, de igual forma debilitaron los circuitos comerciales, econó-
micos y diplomáticos de los EE. UU. en los países del Cono Sur.

290
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

La tendencia a la disminución de la importancia económica de los


EE. UU. en la región no es nueva. A principios del presente siglo, alre-
dedor de 55 % de las importaciones de América Latina procedían de los
EE. UU. En 2012, esa cifra se había reducido a un tercio. De este modo,
la influencia económica china afecta a la “relación de privilegio” que
América Latina ha venido manteniendo con los EE. UU. con el añadido
de que la relación con el gigante asiático es vista con buenos ojos por los
latinos. Según un estudio de la Universidad de Vanderbilt para el Baró-
metro de las Américas, 68.2 % de los ciudadanos de la región consideran
dicha presencia positiva, mientras que 62.2 % piensa lo mismo de los
EE. UU. Uno de cada cinco consultados cree que China ya es el país
más influyente en la zona, por delante de Japón, India o Rusia.
Numerosos especialistas, estadounidenses y chinos, han señalado
que durante la administración Bush, enfrascada en la lucha contra el
terrorismo, no se prestó la debida atención a América Latina (Wu, 2009;
Lowenthal, 2009; McClintock, 2009), que se hallaba inmersa en profun-
dos cambios, dando pie a una actitud más crítica e independiente de la
región respecto de los EE. UU., una trayectoria que contribuyó signifi-
cativamente a erosionar su influencia.
En el orden político, más allá de las tensiones bilaterales conocidas,
la atmósfera se vio seriamente perjudicada en una dimensión mayor tras
las revelaciones, por parte de Edward Snowden, de espionaje, políti-
co e industrial. Las filtraciones de información han afectado a Brasil,
México, Venezuela, incluyendo a sus presidentes, y también a empresas
importantes de ambos países. Dilma Roussef canceló un viaje oficial a
los EE. UU. y denunció dichas prácticas en la onu de forma contunden-
te, apremiando a esa instancia a crear un marco normativo que regulara
las actividades en Internet para evitar el espionaje ilegal. Esta disputa
abre un interesante campo de colaboración estratégica con China, país
igualmente afectado e interesado, como Brasil, en crear correos elec-
trónicos nacionales antiespionaje. La reacción en América Latina fue
de una especial contundencia, con el propósito de enfatizar un punto
de inflexión que advierta con claridad y rotundidad de la emancipación
definitiva del continente. El escándalo afectó la compra de cazas esta-
dounidenses por parte de Brasil. Aunque el espionaje no es una sorpresa
para nadie, el caso ha enfriado las relaciones entre los EE. UU. y Amé-
rica Latina, abriendo viejas heridas y avivado sentimientos antiestadou-
nidenses muy asentados en la región, en función de hechos pasados.

291
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Ante esta realidad, que se ha ido deteriorando con unos y otros affai-
res, los EE. UU. se debaten ante la necesidad de propiciar un esfuerzo
estratégico por recapturar parte de la cooperación con América Latina,
que ha ido languideciendo. Pero ese esfuerzo corre el riesgo de desin-
flarse por varias razones. La primera es la prioridad que la Casa Blanca
ha venido otorgando a otras regiones del mundo, en especial Oriente
Medio, Afganistán o Asia-Pacífico, agravándose con el embelesamiento
de América Latina con China, una alternativa que ofrecía otras oportuni-
dades y la tentación de poder evitar ser tan dependiente de los EE. UU.
Si bien países como Chile, Perú, Colombia y México tienen una
relación sostenida con los EE. UU. y gestionan un diálogo a buen nivel,
marcado por compartir valores e intereses comunes a nivel de los res-
pectivos gobiernos, no es así en otros casos. Y en Washington preocupa
especialmente el caso de Brasil. Obama envió a inicios de 2013 a su
vicepresidente Joe Biden a Brasilia para invitar a la presidenta Dilma
Roussef a la Casa Blanca. Se pretendía con ello un reinicio de las re-
laciones bilaterales y con la región. Obama quería escenificar que se
retomaba el diálogo con un país clave del Mercosur e interlocutor pri-
vilegiado con los países más críticos de los ee. uu., como Venezuela,
Bolivia, Argentina, Cuba o Ecuador. Pero la visita fue “postergada”, y el
panorama para los Estados Unidos se presenta complejo y decepcionan-
te. Para reconducir las relaciones en la región, los EE. UU. deben mejo-
rar su nivel de diálogo con tres países clave: Brasil, México y Argentina.
En un gesto tendente a abrir ese nuevo tiempo, el secretario de Esta-
do John Kerry aseveró el pasado 18 de noviembre de 2013 que el tiempo
de la doctrina Monroe, que durante doscientos años dominó las relacio-
nes bilaterales, ya expiró. En el mismo orden habría que situar algunas
muestras de flexibilización de su política hacia Cuba, en reciprocidad
con la “actualización” en curso en la isla. Pero aun así mantiene planes
para la región, como la extensión del nafta a Centroamérica, con una
variante nueva del alca, el tpp, visto con desconfianza en varios países
de la región.

3. Cosa de tres: convergencias y divergencias

Es comprensible que como consecuencia de su creciente poder econó-


mico, China busque la ampliación de sus mercados en todo el mundo.
Esta dinámica afecta, inevitablemente, a los países desarrollados y en
particular a los EE. UU. El área de competencia no se puede circunscri-

292
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

bir a la región inmediata, Asia-Pacífico. Por el contrario, ésta se amplía


a todos los rincones del globo, incluyendo América Latina.
De entrada, pudiéramos pensar que el aumento de las relacio-
nes comerciales entre China y América Latina abocaría tensiones con
los EE.  UU., ya que, tradicionalmente, Washington ha visto la región
como una fuente de aprovisionamiento de recursos naturales y como
un mercado seguro para sus exportaciones (Toro, 2013). No obstante,
en noviembre de 2013 en Beijing, la secretaria de Estado adjunta para
asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, reconocía, tras la
celebración del sexto subdiálogo sobre América Latina que comparten
China y EE. UU., que este último no consideran la presencia de China
en América Latina como una amenaza, reconociendo, por el contrario,
el positivo efecto de las relaciones entre ambos actores en la reducción
de la pobreza o el crecimiento de la región, una prosperidad, dijo, que
ha contribuido al aumento del consumo de los productos estadouniden-
ses en la zona. Ahora bien, declaraciones oficiales aparte, es evidente
la existencia de preocupación por cómo puede afectarle a ese país la
intensificación de esa relación a medio plazo, como también el temor a
verse desplazado, aunque los EE.  UU. no necesiten la mayoría de las
commodities que produce América Latina y que sí son de gran impor-
tancia para China.
En cualquier caso, es un hecho objetivo que el dominio tradicional
de los EE. UU. en la región (y aun en gran medida vigente, a juzgar por
su influencia tanto en el orden de las inversiones como comercial, o en el
plano de las relaciones internacionales) se ha atemperado y está siendo
cuestionado tanto por China como por los países latinoamericanos que
ansían sacudirse su dependencia atrayéndose un poderoso sujeto que
puede consumar lo que no que pudo la ue, abogar por el muy necesario
equilibrio de sus relaciones.
América Latina se conforma, así, como escenario objetivo de una
virtual confrontación geopolítica que deja vislumbrar las diferentes ten-
dencias regionales a la emancipación. El deseo de China de impulsar
gradualmente su ascenso en la región quedó de manifiesto durante la
gira de 2004 del entonces presidente Hu Jintao, en el marco de la cum-
bre de la apec celebrada en Chile. El líder chino dejó claro entonces que
la presencia de China en América Latina no obedecía exclusivamente a
su interés en el petróleo y en las materias primas o por el deseo de desa-
rrollar el comercio y la inversión, sino que sus acciones tenían un senti-
do estratégico, procurando tirar partido de los bandazos de los EE. UU.

293
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

en la región, y que le brindan espacios que rápidamente se dispone a


ocupar. Así pues, acompañando las propuestas de colaboración para for-
talecer su seguridad energética y alimentaria, no descarta contribuir a la
reconfiguración en su favor del espacio geopolítico en el “patio trasero”
de los EE. UU., en gran medida con la instigación cómplice de algunas
capitales latinoamericanas.
En la VI Cumbre de las Américas, celebrada en Cartagena de Indias
(2012), se expresó esa realidad fluida y cambiante del mundo actual en
la cual América Latina aspira modificar su tradicional estatus y fortale-
cer su posición autónoma, forjando libremente su futuro. Ese proceso
discurre en paralelo a la decadencia irrefrenable del aparato de control
de los EE. UU. en la región, la oea, administradora de sus políticas y de
la que hoy abominan muchos países de la zona. China es observadora
permanente en la oea desde 2004.
El entendimiento con China y la ausencia de propuestas actualizadas
y creíbles por parte de los EE.  UU. para América Latina, facilita las
cosas a Beijing, con el consiguiente desplazamiento de los EE. UU. del
centro del escenario político. Washington no puede aceptar ser desplaza-
do, pero tampoco desarrolla una oposición frontal, probablemente con-
denada al fracaso, aunque sí procura limitar los impactos y restringirlos
sólo a la esfera de la economía, cuidando evitar que alcancen el ámbito
político. China entiende esta preocupación y se conduce con modera-
ción, pero no es seguro que observe límites eternamente infranqueables.
De hecho, en más de un caso, la cooperación avanza modestamente en
el ámbito de la defensa o en la cooperación técnico-militar.
América Latina aspira a desarrollar con los EE. UU. unos lazos ba-
sados en la igualdad, en el respeto mutuo y orientados a la cooperación.
En la agenda bilateral, sin embargo, sobresale el notorio peso de asuntos
(narcotráfico, terrorismo, liberalización comercial, integración, Cuba,
etcétera) que invitan a la discrepancia y que Washington debiera encarar
con la formulación de una nueva política hacia la región que tenga en
cuenta la madurez alcanzada por los países que la integran.

4. Las aristas de un triángulo

Las relaciones entre América Latina, los Estados Unidos y China, si con-
forman un triángulo (Arnson, 2011; Ellis, 2012), es escaleno (Spanakos
y Yu, 2013). Al menos partiendo de la caracterización de la dimensión
formal de su diálogo. Sólo los EE. UU. y China dialogan sobre América

294
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Latina. El primer diálogo entre ambos países a propósito de la región se


llevó a cabo en 2006, encabezado por Thomas Shannon y Zeng Gang, y
vendría a expresar la comprensión de China en relación con los temores
que su avance en la zona podría generar en el gobierno y en las empresas
de los EE. UU. Durante el mandato del presidente Obama, este diálogo
se reiteró en 2010, 2012 y 2013, formando parte de la amplia y enrique-
cida estructura de mecanismos de comunicación entre ambos países.
El concepto de triángulo, no obstante, es irreal e intuitivo, ade-
más de muy discutible desde el punto de vista académico (al igual que
la reivindicación de España como un vértice de una hipotética trian-
gulación con China y América Latina). Esto no interesa a América
Latina, que regionalmente apuesta por un orden multipolar, al igual que
China, y evoca la reiteración de nuevas formulaciones asociadas a una
mentalidad de corte neocolonial. Hoy por hoy, además, a pesar de los
avances logrados en la integración regional, América Latina está lejos
de ser un actor único, lo que dificulta su confirmación como un sujeto
integral. Por otra parte, no sólo es China la que irrumpe con vocación
expansiva en la región. Habría que referirse igualmente a países como
Rusia, India o Irán, entre otros.
La sustentación del diálogo sino-estadounidense a propósito de
América Latina obedece principalmente al intento de Beijing de des-
armar las reticencias de Washington, a la vista de la importancia de
la relación bilateral entre ambos países, la más decisiva para China.
Esto explica igualmente que Beijing proceda cautelosamente en Amé-
rica Latina, cuidando de no irritar a los EE. UU., a sabiendas de que
se trata de un entorno geopolítico especialmente sensible. ¿Trata con
ello Beijing de sugerir a Washington una toma en consideración similar
de sus intereses en Asia, a efectos de ser reconocida como esfera de
influencia propia? ¿Puede China hacer valer en América Latina hipoté-
ticas respuestas a los intentos estadounidenses de cercar y contener su
influencia en Asia?
Situar a América Latina como moneda de cambio en los juegos de
intereses de los grandes países sugiere dinámicas de otro tiempo, deudo-
ras de un comportamiento neoimperial. Con seguridad, la complejidad
de las sociedades actuales y de las relaciones internacionales desacon-
seja primar la trascendencia de estas especulaciones, especialmente te-
niendo en cuenta la identidad, naturaleza y singularidades de la política
exterior china (Ríos, 2005b), aunque sujeta a cambios en virtud de su
creciente implicación en los asuntos globales.

295
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

No falta quien vaticine el inminente final de la luna de miel que


han vivido China y América Latina a la vista de la desaceleración de
la economía del gigante oriental (7.7 % en 2013), de los efectos en las
economías emergentes de la retirada de los estímulos en los EE. UU.,
de la negativa incidencia de sus proyectos en el medio ambiente con la
consiguiente reprobación de gobiernos y ciudadanos, e igualmente a la
vista del presunto resurgir de los EE.  UU. de su letargo, en virtud de
su momentánea recuperación y las nuevas expectativas energéticas. No
obstante, a pesar de la subsistencia de dificultades de diverso tipo, no
parece que por el momento éstas afecten de modo tal a dicha relación,
como para imponer un retroceso. Por el contrario, todo indica que los
vínculos seguirán desarrollándose y ampliándose, ganando en intensi-
dad y complejidad, tanto en el orden económico-comercial como en el
político y en el estratégico. No olvidemos que es China la que avala en
la región ambiciosos proyectos que no secundan ni lideran ningún otro
actor internacional relevante.
Aun así, debe tenerse presente que los EE. UU. le llevan a China
mucha delantera como primer socio de la región y que así seguirá siendo
por bastantes años. La profundidad de las relaciones de los EE. UU. con
América Latina es mucho más amplia y de mayor calado, manteniendo
una ventaja geopolítica absoluta e incondicional sobre cualquier otro
país en relación con la región. Recuérdese que es el aliado militar más
importante de la mayoría de los países de la zona, el mayor socio comer-
cial, el mayor inversor y el mayor proveedor de tecnología. Por largo
tiempo nadie podrá retar su poder en el Hemisferio Occidental. Y más
allá de su capacidad para implementar políticas audaces para la región,
Washington procurará evitar retrocesos en su relación privilegiada, tanto
en atención a consideraciones externas como internas, especialmente de
cara al voto latino, de creciente importancia en la vida político-electoral
estadounidense. Pero sin un cambio en sus proyectos, no precisamente
fácil de materializar, y sin una alteración en la correlación de fuerzas en
la región, las espadas seguirán en alto y le será complejo diseñar una
nueva agenda. Así se pudo constatar en las sucesivas cumbres de las
Américas, especialmente a partir de 2009.
En cualquier caso, sugerir que América Latina se ha convertido en
el “patio trasero” de China (Lasseter, 2009) constituye una exageración
sin fundamento. Ignoramos si China tiene alguna intención oculta en
similar sentido (a juzgar por sus declaraciones oficiales, no es así), pero
no dispone ni de los medios ni de las capacidades necesarias para lo-

296
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

grar tal objetivo ante una América Latina cada vez más empoderada. No
obstante, la afirmación forma parte ya de la retórica al uso; y a mayor
número de contactos y visitas, sube la marea de la especulación en los
medios acerca de la amenaza china. Cuando baja la oleada de visitas o
éstas se conducen a instancias de dirigentes de perfil más modesto, resta
la preocupación por las verdaderas intenciones de China en la región.
Cabe recordar que, desde el punto de vista del mecanismo de coope-
ración, entre China y América Latina no existen plataformas regulares
comparables a las que los EE. UU. Sostienen, por ejemplo, con Japón y
otros aliados asiáticos, o con la ue, la Cumbre de las Américas, la Cum-
bre Transatlántica o el g8. Los lazos bilaterales provienen de la necesi-
dad mutua más que de ambiciones unilaterales de China, en el marco de
un proceso de apertura económica por ambas partes que apuestan por
una relación estratégica basada en una asociación integral orientada al
desarrollo. El nuevo Foro celac-China abre mayores posibilidades de
consumación de estos objetivos y también abre la puerta a que China no
se comporte tan sólo como un socio económico de la región, sino igual-
mente como un aliado político y diplomático.
La desconfianza proviene de la preocupación por los efectos del as-
censo de China, lo cual constituye una inquietud que va más allá de la
región latinoamericana, y también porque Washington y Beijing tienen
ideas y puntos de vista diferentes en relación con América Latina en
asuntos de importancia, como el camino hacia el desarrollo, el sistema
político, las políticas económicas, etcétera. Por otra parte, sus pareceres
convergen en deseos, como la preservación de la estabilidad política
y social, la reducción de la pobreza y la mejora de oportunidades en
empleo, comercio e inversión, la estabilidad del mercado energético y,
sobre todo, el hecho de que ambos no desean enfrentar conflictos serios
en la región.
En realidad, pudiera afirmarse que los intereses de China y de los
EE.  UU. en América Latina no son antagónicos y podrían comple-
mentarse en tanto Washington acepte la máxima china del respeto a la
soberanía nacional propia y sus intereses centrales. Por tal motivo, se-
ría aconsejable que se mantenga y amplíe el diálogo estratégico sobre
América Latina para mejorar el entendimiento mutuo sobre sus respec-
tivos intereses y preocupaciones, extendiendo esa comunicación a los
departamentos diplomáticos, económicos, comerciales, energéticos y
financieros a fin de reducir los prejuicios estratégicos. Además, ambos
deberían invitar a los representantes de la región a ese diálogo, para así

297
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

eliminar los posibles malentendidos, convirtiendo el diálogo, esta vez


sí, en triangular.
China no va a poner en riesgo el sistema mundial de comercio que
le ha permitido auspiciar su desarrollo en las últimas décadas, aunque
ello exija apuntalar a su principal líder, los EE. UU. Beijing no pone en
cuestión el Banco Mundial ni el Fondo Monetario Internacional, aunque
reclame reformas de dichos organismos para su adaptación a la nueva
realidad económica global. Ello no obsta para que dichas actitudes ten-
gan impulsos complementarios, como la limitación del papel del dólar,
especialmente tras la crisis financiera, o la promoción de un banco de los
brics, o de fórmulas semejantes en otras regiones, como Asia Central,
con vistas a fortalecer y vehicular sus propuestas más ambiciosas sin
dependencias limitantes.
A los EE. UU. les podría preocupar más el potencial alcance de las
exploraciones en curso en América Latina de vías alternativas de desa-
rrollo con características propias, a medio camino entre el nacionalismo
radical y el populismo, consagrados, por ejemplo, en el socialismo boli-
variano que comparten varios gobiernos de izquierda. Estas propuestas
promueven la convergencia del crecimiento económico con la aspira-
ción a la cooperación en mutuo beneficio y a la integración regional,
promoviendo propuestas netamente independientes, lo cual sí puede
suponer un desafío al proceder tradicional de los EE. UU. en la región.
Mientras Washington ha relativizado el debilitamiento de su influen-
cia, en gran medida por la necesidad de satisfacer otras prioridades es-
tratégicas, China y América Latina han mostrado una mutua voluntad
de incrementar la cooperación, proveyendo una etapa muy rápida de
acuerdos, ganando profundidad y ambición estratégica por ambas par-
tes, a medida que se confirmaban los efectos globalmente beneficiosos
de dicha relación. Pero el interés de China en los países de América
Latina ha estado calculadamente dominado por el afán de tener acceso a
largo plazo a fuentes de energía y otras materias primas.
No obstante, a China corresponde explicar más claramente su políti-
ca en la región e incluir en su agenda el aprovechamiento de plataformas
como el Banco Interamericano de Desarrollo (China es miembro obser-
vador desde 2009) para la promoción de alianzas entre empresas chinas
y europeas, estadounidenses, etcétera, en áreas como las infraestructuras
o en sectores como la energía, minería o servicios, combinando apoyo
financiero y técnico (cepal, 2010). Esa colaboración abriría nuevos ho-

298
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

rizontes para consolidar los nuevos mercados de la región y reducir las


desconfianzas.
De hecho, China concede una gran importancia al bid, una insti-
tución que ha sido clave para asentar el dominio de los EE. UU. en la
región. Y Washington no ha vetado la participación china en éste y otros
ámbitos, lo cual alienta la idea de que en cierta medida los EE.  UU.
aceptan compartir espacios con China, a sabiendas de que Beijing puede
ahora ser de más ayuda y ofrecer más complementariedad a la región
que el propio EE. UU. (siempre que no traspase la frontera de lo econó-
mico y se adentre por los rumbos de la seguridad o la defensa).
China y los Estados Unidos no son aliados. Es evidente. Son aliados
de los EE. UU., Japón, Australia o Taiwán inclusive. No comparten mu-
chas cosas. Tampoco China abriga idénticos valores con América Latina
y sus culturas son muy distintas. Por otra parte, la cercanía, geográfica y
cultural, no ha evitado la complejidad y la tensión en las relaciones entre
los países de América Latina y los EE. UU. Es por ello que se requiere
un reconocimiento mutuo de dicha diversidad, su aceptación natural y la
búsqueda de espacios de encuentro que confluyan en la satisfacción de
los intereses económicos recíprocos y el desarrollo conjunto, tomando
buena nota de los cambios experimentados en los diferentes actores. Ese
ágil aggiornamento, producto de una visión del mundo y de la coopera-
ción diferente a la de los EE. UU., es lo que ha permitido a China ganar
complicidades y apoyos en gobiernos y opinión pública. La ayuda a la re-
gión por parte de los EE. UU. tiene hoy día un perfil bajo, y se centra en
cada vez menos países y en ámbitos muy relacionados con la seguridad.
Reconociendo que los EE. UU. son el principal socio de la región,
administrando la mayor y más sólida red de influencias en los planos
político, militar y diplomático, los flujos de relación de los últimos años
entre China y América Latina han abierto una vía de diversificación muy
importante. Está por demostrarse que esta nueva realidad incorpora el
deseo por parte de China de establecer en América Latina un contrapeso
al poder de los EE. UU. en el mundo y especialmente en Asia-Pacífi-
co. Es bien sabido que no falta quien considere a China una potencia
emergente desafiante, incluso en su propio entorno (Bernstein & Munro,
1998); por eso ambas partes debieran desarrollar una política de com-
promisos. Ésta será más viable en tanto China no dé motivos para que
su presencia en la región sea vista como una amenaza. Los EE. UU. no
advierten peligro en tanto sus relaciones se circunscriban al ámbito co-
mercial y no supongan un desafío estratégico. China, hasta ahora, se ha

299
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

mostrado siempre especialmente cuidadosa en este campo, evitando ser


categorizada como una amenaza para la estabilidad y la seguridad de los
EE. UU. o de los países de América Latina. Beijing, en suma, no plantea
un desafío a la hegemonía de los EE.  UU. en su esfera de influencia.
De hecho, descartó sumarse a cualquier tipo de alianza antihegemónica,
instada por Caracas, dejando claro que no habrá adhesiones a alianzas
contra terceros y que sus intereses se centran en lo comercial (Ríos,
2012). En otro plano, su alternativa consiste en promover soluciones
multipolares basadas en el reconocimiento de la plena soberanía de los
Estados.

5. Conclusiones

China necesita de América Latina como socio económico estratégico,


y América Latina ha encontrado en China, en su crecimiento y en su
política, un modo de proyectarse de forma autónoma en el orden mundial.
Beijing tomó la decisión política de profundizar y ampliar sus relaciones
con la región, implicándose también más activamente en los organismos
multilaterales que la representan. Además del comercio, promovió la
construcción de alianzas estratégicas con sus socios comerciales más
importantes y la participación en los foros multilaterales latinoamericanos.
De esta forma, pretendió aminorar la asimetría de poder económico que
existe con sus socios y ganar confianza y credibilidad, mitigando la
intimidación que suscita a la hora de negociar.
En cualquier caso, debiéramos evitar generalizar. Es aconsejable es-
tudiar los países y sus casos particulares en su relación con China, pues
debido a particularidades ideológicas, de gobierno, recursos naturales y
legales, cada uno presenta un contexto e intereses diferente para China.
La diversa casuística influye en la diferenciación de posiciones sobre la
relación con China dentro de las sociedades de los países de la región.
Gran parte de la iniciativa en la relación bilateral China-América
Latina corre por cuenta de la primera. Por eso, América Latina debiera
dar sus propios pasos. Las relaciones entre ambos pueden derivar en
discrepancias, y América Latina debe proteger sus intereses. Para ello,
sería aconsejable arbitrar respuestas compartidas, regionales, a la agenda
común. El Foro celac-China tiene el potencial para marcar un cambio
de signo en la forma en que ambas partes abordan sus relaciones.
China ha incluido a América Latina como una prioridad de su agen-
da exterior desde hace años, mientras que los Estados Unidos han estado

300
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

más atentos a otras zonas. Con su actuar decidido, China no sólo logró
recortar y nivelar el protagonismo económico de los EE. UU. en la re-
gión, sino que también está ganando la batalla de la percepción de su
peso en la zona. Liu Kang, profesor de Estudios Culturales Chinos del
Departamento de Estudios Asiáticos y director del Centro de Investiga-
ción sobre China de la Universidad de Duke, cree que esa impresión se
debe a la diplomacia pragmática que China ha puesto en práctica en la
región. Así, la relación no está basada en la ideología, y de hecho sus
relaciones comerciales ya no se supeditan al reconocimiento de Taiwán
por parte de algunos países de la zona.
Una América Latina en crecimiento es atractiva para China y para
los EE.  UU., pero probablemente ningún país latinoamericano desea
tener que elegir entre uno y otro. Tampoco le debe interesar desplazar
las viejas dependencias para establecer otras nuevas. Por el contrario, su
rumbo prioritario debiera centrarse en apurar al máximo la integración
regional, estableciendo metas conjuntas e implicando a los sectores pú-
blico y privado y a las respectivas sociedades. El proceso de integración
en América Latina, vía Mercosur, Unasur, celac, etcétera, puede per-
mitir consolidar la apertura hacia nuevos mercados (incluyendo otros
gigantes, como Rusia o India), pluralizando sus vínculos. Frente a las
demandas e intereses de terceros en América Latina, ésta tiene ante sí
el reto de tomar las riendas del proceso. Si a los países de la región les
cuesta individualmente gestionar esta relación, desbordados incluso a
veces por la insuficiencia de medios, incluidos los diplomáticos, sin una
estrategia regional, no se abatirán las debilidades estructurales del inter-
cambio bilateral (cepal, 2010).
Los países de la región están a merced de los abruptos cambios que
pudieran operarse en los precios internacionales, hoy dominados en bue-
na medida por China, y pueden verse perjudicados por el estrechamiento
de los lazos de Beijing con países de áreas más próximas y que pueden
competir en productos con la región. Por ello, el mayor handicap con-
siste en que las ganancias logradas pueden acabar siendo mínimas si
tenemos en cuenta que en el siglo de las economías del conocimiento,
apostarlo todo a los sectores primarios como motor del desarrollo eco-
nómico y comercio exterior puede acabar siendo traumático. ¿Es posible
esa transformación? Los países del sudeste asiático eran proveedores
de materias primas e insumos baratos de Japón, pero lograron moderni-
zarse apostando por una industria intensiva en capital y en tecnología,

301
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

desarrollando clusters estratégicos. Su modelo pudiera ser un ejemplo


para la región (Balderrama y Martínez, 2010).
La experiencia acumulada en el transcurso de estos años y las ca-
racterísticas del entorno regional e internacional aconsejan dotarse de
un modelo latinoamericano que debe priorizar desde el Estado los sec-
tores que se incentivarán y se apoyarán para aprovechar la bonanza y
ganar competitividad nacional e internacionalmente, pasando de meros
transformadores de materias primas a manufacturas con tecnologías y
diseños importados o de producción de materias primas y energéticos
sin valor añadido. El diseño e implementación de políticas industriales
lideradas por el sector público, con capacidad para promover la innova-
ción científica y tecnológica, constituye una exigencia insoslayable para
alentar el salto cualitativo que la región demanda.
En el nuevo orden mundial en construcción, en el que debemos in-
sertar las tendencias de esta relación, persiste el temor a la afirmación
de bloques regionales como estrategia para reposicionarse en la nueva
era de la globalización. América Latina debiera evitar caer en la trampa
de las exclusiones (el tpp es un buen ejemplo de ello), y no permitir que
avancen las divisiones en su seno. Ello es viable en la medida en que
pueda desarrollar un pensamiento propio, con sus propias alternativas y
actuar conjuntamente, incluyendo la autoorganización para vincularse
mejor con China, evitando, en paralelo, que se materialicen intenciones
como la hipotética significación de la Alianza del Pacífico como una su-
cursal regional del tpp para ejercer de contrapeso al Mercosur y facilitar
el reposicionamiento de los EE.  UU. en la región, contener el avance
comercial y financiero chino, debilitar al alba y tratar de restablecer las
coordenadas ancestrales de América Latina.
Es verdad que la relación con los países de América Latina puede
tensionar relativamente la relación con los EE. UU. La vecindad geo-
gráfica le imprime una característica especial que la diferencia de otros
entornos geopolíticos (por ejemplo, África). China reitera que sus inten-
ciones son meramente comerciales y que no tiene intención de expor-
tar su modelo de desarrollo ni sistema político. No piensa influir ni en
gobiernos locales ni en apoyar regímenes contrarios o antagónicos a los
EE. UU., tratando de eludir así cualquier enfrentamiento. Pero el tono
de dichos flujos y la primacía o no de la cooperación sobre la competen-
cia estratégica vendrá determinado por la capacidad de los respectivos
gobiernos para dar vida a esa nueva relación entre grandes potencias,
capaz de gestionar los importantes retos del nuevo siglo. Si fracasa ese

302
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

empeño, y la primera muestra podremos advertirla en la evolución de


los conflictos en Asia-Pacífico, América Latina puede verse envuelta a
su pesar en una nueva dinámica de confrontación. Dicha hipótesis debe
considerarse a la hora de plasmar cualquier estrategia regional.

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304
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

1225872371Texto_integro_del_Documento_sobre_la_Politica_de_
China_hacia.pdf

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305
Las iniciativas por parte de las firmas
agrícolas chinas para establecer su presencia
en América Latina y el Caribe

R. Evan Ellis

Introducción

Del 8 al 9 de junio de 2013, durante la primera visita del presidente chino


Xi Jinping a América Latina a la primera cumbre bilateral con el presi-
dente Barack Obama en California, otra reunión igualmente importante,
pero que llamó menos atención, se estaba llevando a cabo en Beijing. En
esos días, representantes de la República Popular China (rpc) y 22 países
de América Latina y el Caribe se reunieron en el primer foro anual de
nivel ministerial para discutir temas agrícolas (Sagarpa, 2013b).
En la clausura del foro, los participantes firmaron la Declaración de
Beijing, comprometiéndose a tener un amplio programa de colaboración
entre la rpc y la región en temas de agroindustria, transporte y logística,
biotecnología y bioseguridad, cambio climático. También se incluyeron
en la colaboración la realización de proyectos de demostración de tecno-
logía agrícola y eventos que incluyen la rpc y a sus socios de América
Latina y el Caribe. La Declaración de Beijing incluyó varias actividades
limitadas, pero simbólicos y tangibles, tales como el establecimiento de
una reserva conjunta de 500 000 toneladas de comida, y 50 millones de
dólares para financiar hasta ocho centros agronómicos de investigación
y desarrollo dentro de la región (Myers, 2013). También incluyó una
resolución para establecer un plan colectivo de cooperación estratégica
para el sector, una estrategia utilizada por los chinos para profundizar
la cooperación con sus socios en otras áreas y preparar el camino para
acuerdos comerciales específicos.

307
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Así como se le ha prestado mucha atención a la interacción de la


rpc con América Latina y el Caribe, en relación con las industrias de
extracción (Kotschwar et al., 2011; Downs, 2011; Sanborn y Torres,
2009), los productos de consumo (Laidler et al., 2013), construcción
(Shih, 2014; Ellis, 2014a), finanzas (Gallagher et al., 2012) y los patro-
nes de comercio y la inversión en general (Rosales y Kuwayama, 2012;
Barcena y Rosales, 2010; Gallagher y Porzecanski, 2010; Jenkins, 2012;
Kay, 2011; Fornes y Butt-Philip, 2012; Blázquez-Lidoy et al., 2006;
Devlin et al., 2006), hay que notar que las iniciativas en la región por
parte del gobierno de la rpc y las empresas chinas en el sector agrícola
son igualmente importantes para la rpc y la región, y a la misma vez son
potencialmente problemáticas.
Quince años después de que se aceptó formalmente a China en la
Organización Mundial del Comercio (omc), el intercambio agrícola de
China con América Latina ha aumentado de manera exponencial, y la
naturaleza de esta interacción ha evolucionado. Del año 2000 al año
2012, el comercio agrícola chino con América Latina creció de $2000
millones a $26 200 millones (omc, 2014) y se proyecta que para 2017
excederá los $40 000 millones (Todo el Campo, 2012).
En muchos de los países de América Latina y el Caribe, la agrícola
es una de las industrias de exportación más importantes, o tiene el po-
tencial de convertirse en una. Más allá de la importancia económica de
las actividades agrícolas de China con la región, las iniciativas especí-
ficas involucradas aquí tienen la posibilidad de compensar dificultades
en otros aspectos de las relaciones políticas bilaterales, o de convertirse
en una obstrucción para esa relación. En el caso de México, representa
una manera poderosa para compensar los enormes déficits comerciales
persistentes que el país tiene con la rpc, y un camino para que la admi-
nistración actual de Enrique Peña Nieto alcance el interés estratégico de
la nación de fortalecer la cooperación entre China y México.1 Por otro
lado, para la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, la
posesión de tierras está fuertemente entrelazada con la soberanía y con
el discurso sobre la igualdad, haciendo de las posibles adquisiciones de
tierra por parte de los inversionistas chinos una cuestión políticamente
sensible con el potencial de dañar las relaciones bilaterales.

1
Enrique Peña Nieto se inauguró como presidente de México en diciembre de 2012,
mientras que XI Jinping asumió formalmente la presidencia de la rpc tres meses des-
pués, en marzo de 2013.

308
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Al igual que en otras industrias, en la última década la interacción


agrícola de China con América Latina ha evolucionado de ser una rela-
ción dominada por el comercio, a una en la que la importancia está en
la presencia física de las empresas chinas (Ellis, 2014a; Ellis, 2013a).
Al inicio del siglo xxi las compañías agrícolas chinas, tales como Chi-
na National Cereals, Oils, and Foodstuff Corporation (cofco), com-
praron cantidades grandes de artículos de poco valor agregado, tales
como soya y harina de pescado. Mientras aumenta la demanda de estos
bienes en China, y aumenta la experiencia de las empresas chinas con
el extranjero, las empresas chinas intentaron establecer operaciones en
América Latina y el Caribe. En algunos casos, esta presencia implicó
la adquisición de terrenos para el cultivo o procesamiento de productos
agrícolas para la exportarlos a la República Popular China, pero debi-
do a la sensibilidad política de tales adquisiciones, en muchos casos,
este tipo de iniciativas se centró en la instauración de almacenamiento
y procesamiento en la región, organizando el mercado y facilitando la
producción de una manera similar al enfoque adoptado por las compa-
ñías occidentales agroindustriales, como Arthur Daniels Midland (adm)
Bunge, Cargill y Dreyfus.
Sin embargo, al hacer esto, las empresas chinas tuvieron que seguir
las leyes y los procesos de aprobación de los gobiernos occidentales,
de igual forma tuvieron que aceptar las objeciones, ya fueran reales o
infundadas, por parte de los miembros de la comunidad, de los ambien-
talistas y de otros grupos afectados.
Como con otros atributos del comercio de las actividades globales
de China, los métodos empleados por las empresas chinas y el gobierno
de la rpc en el sector agrícola, y su éxito relativo en América Latina y
el Caribe, han variado ampliamente. Mientras que varios artículos han
aparecido en la prensa con respecto a las iniciativas agrícolas chinas en
la región, relativamente poco se ha escrito sobre el análisis detallado y
comparativo de tales actividades.
Lo que se ha escrito suele centrarse en los problemas agrícolas en la
rpc y cómo éstos afectan la demanda de la nación para las importacio-
nes (Villoria, 2009).. También se enfoca en las desigualdades de tierras,
en las injusticias y en el daño ambiental causados por el crecimiento de
la agricultura comercial orientada a la exportación en la región (véase,
por ejemplo, Teubal, 1987; Rama, 1996, Hartwitch y Tola, 2007). Sin
embargo, ha habido pocos estudios sobre las interacciones de China con
Latinoamérica en agricultura (véase O’Connor, 2012; Caballero et al.,

309
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

2011; Ellis, 2014a; Myers, 2013). Casi nada se ha escrito en cuanto a


las diferencias entre las estrategias y las actividades del gobierno de la
rpc y las empresas chinas en diferentes países de la región, ni sobre sus
éxitos y dificultades.
En el presente capítulo se pretende dar el paso inicial para llenar
este vacío, examinando ampliamente las actividades de los chinos en el
sector agrícola en diez países muy diferentes de las Américas. Se sostie-
ne que el comportamiento de las iniciativas agrícolas chinas en países
específicos y los resultados relativos pueden entenderse a través de tres
factores (1) las diferencias en la estructura y las condiciones de la agri-
cultura en cada país; (2) las condiciones políticas locales, incluyendo la
relación entre las élites locales y los actores comerciales y sus colegas
en la rpc; (3) el nivel de sofisticación y la situación de las empresas
chinas involucradas.

La demanda de China y el marco normativo

Antes de examinar los casos individuales en América Latina y el Caribe,


es útil discutir la demanda y los factores reguladores que afectan las
empresas chinas en la evolución de los proyectos agrícolas y el acceso a
los bienes agrícolas en la región.
Desde la perspectiva de la rpc, la capacidad de alimentar a su pobla-
ción local de 1.35 billones es un asunto de gran importancia estratégica
(China.org.cn, 2014; véase Ellis, 2009). Para la rpc, cumplir con estos
objetivos se complica por la falta de tierras cultivables, por la pérdida
de tierra existente y de trabajadores agrícolas provocada por la urbani-
zación, la industrialización, y la contaminación, además debe sumarse
la producción perdida por fenómenos naturales recurrentes, como las
sequias e inundaciones. Por otro lado, la demanda de estos productos se
sigue expandiendo exponencialmente, ya que los chinos consumen más
proteínas en su dieta (China.org.cn, 2014).
Debido a que la demanda de China de productos alimenticios y otros
productos del sector agrícola ha sobrepasado el suministro local, el go-
bierno de la rpc ha perseguido una respuesta de doble vía, tratando de
ampliar la capacidad de producción nacional de sus empresas agrícolas,
promoviendo el desarrollo las relaciones extranjeras a través de facilitar
importaciones organizadas de manera confiable dentro de la cadena de
suministro china (Myers, 2013).

310
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

Con respecto a la internacionalización, la ahora famosa estrategia


“salir hacia afuera” (Zǒuchūqū Zhànlüè) fue adoptada en 2002 como
parte del décimo plan de cinco años del Partido Comunista chino y pro-
porcionó una “bendición” oficial del Estado para las empresas agrícolas
chinas (y también los de otros sectores) para desarrollar relaciones co-
merciales de largo plazo en el extranjero, para cumplir con las necesida-
des de crecimiento de los consumidores nacionales (Friedberg, 2006).
Se expandió tal apoyo en el documento de 2006, Política para diri-
gir la inversión externa, y el asociado Catalogo de industrias para guiar
las inversiones en el exterior2 que trató de orientar y promover las acti-
vidades en el extranjero por parte de empresas chinas en la plantación
de caucho natural, semillas oleaginosas, algodón y hortalizas, así como
la recolección, transporte y cultivo de madera, ganadería y la pesca de
mar (Meyers, 2013).
Ni en el plan duodécimo de cinco años, aprobado en 2012 ni en la
tercera asamblea en pleno del Comité Central del Partido Comunista,
que se llevó a cabo en noviembre de 2013, se mencionaron directamente
las iniciativas de agricultura en el extranjero (Xinhua, 2013). No obstan-
te, el Plan Nacional de Desarrollo de Agricultura Moderna 2011-2015
indica la intención de la rpc de tomar más medidas para mejorar la cali-
dad y la capacidad de las organizaciones chinas para importar alimentos
(la estrategia de “traer”), y para mejorar el comercio agrícola internacio-
nal (Ministry of Agriculture, 2013, 2013; Guo, 2013). Del mismo modo,
el plan duodécimo de cinco años de cooperación agrícola y desarrollo,
que fue publicado por el Ministerio de Agricultura, admite la acelera-
ción de “ir al extranjero para mejorar la calidad de sus actividades agrí-
colas de importación y el desarrollo de prácticas relativas al comercio
internacional de proyectos agrícolas” (Lagos y Lei, 2011; Guo, 2013).
Con respecto a la política hacia la región, el Libro blanco de China
hacia América Latina y el Caribe de 2008 dedica una sección entera a
la cooperación agrícola y específicamente menciona la agricultura, sil-
vicultura y pesca como áreas en las que el gobierno apoyaría las inver-
siones de empresas chinas en la región (Xinhua, 2008). Finalmente, las
actividades agrícolas de China se benefician de la expansión de comer-
cio e iniciativas del gobierno chino en la región; diez veces con el cre-

2
En este documento se discute solamente de manera periférica el comercio agrícola
chino por sí mismo, o las actividades que afectan a este sector de manera indirecta, tales
como puertos, caminos y otros proyectos de infraestructura de transporte que faciliten
las exportaciones agrícolas chinas.

311
Política Exterior China: relaciones regionales y cooperación

cimiento del comercio bilateral, de 29 000 millones en 2003, a 270 000


millones en 2012 y $32 200 millones en inversión china que fluyeron a
la región durante esa período (cepal, 2013). El desarrollo de la infraes-
tructura y de negocios en sectores como logísticas y finanzas, y las co-
nexiones crecientes entre la rpc y la región han facilitado el camino para
todos los que han seguido, incluyendo las empresas agrícolas chinas que
buscan establecer su presencia e importar desde la región.
Como con otros aspectos de las actividades chinas en América Lati-
na y el Caribe, las iniciativas de las empresas chinas en el sector agrícola
son imperfectamente coordinadas y controladas por el Estado, particu-
larmente con respecto a las pequeñas empresas y grupos de inversión
independientes. Del mismo modo, los objetivos del Ministerio de Co-
mercio en la promoción de cierto tipo de actividades no siempre están
perfectamente alineados con los objetivos del Ministerio de Relaciones
Exteriores en la mejora de las relaciones. Esta coordinación imperfecta
es sólo uno de los varios desafíos que el gobierno chino enfrenta al ges-
tionar sus relaciones económicas y políticas con la región.

Casos y método comparativo

Para entender la dinámica del comercio agrícola chino en América Lati-


na y el Caribe, este estudio utiliza el método comparativo. Se consideran
diez casos, usando los países como unidad de análisis: Argentina, Bra-
sil, Paraguay, Perú, Venezuela, Jamaica, Guyana, Surinam, Costa Rica
y México. De esta manera se consideran casos de cada una de las subre-
giones del continente: