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Ensayo basado en el texto SERENIDAD de Heidegger

En el texto serenidad Heidegger nos realiza una invitación a alcanzar un


pensamiento mucho más meditativo frente a la vida, entregándonos herramientas
claras y precisas sobre cómo alcanzar esta visión sobre la vida misma, para llegar
a esta visión realiza una crítica directa a la tecnología y su pensamiento
calculante, impersonal, subyugado a una vida inauténtica.

Frente a la huida del pensar: pensamos cada vez más y a la vez cada menos.

Pensamos cada vez más en temas técnicos, científicos, académicos, tenemos


respuestas a problemas complicados, pero a la vez nos sentimos personalmente
impotentes, la esencia del ser es cada vez menos importante. Rehuimos de un
pensar reflexivo que comprometa nuestra propia existencia y solo nos enfocamos
como describimos en el principio de este párrafo, en pensamientos prácticos, de
fácil resolución, que tengan una “lógica”.

Pensar calculante: pensar meditativo

Heidegger nos pone frente al peligro, toda posibilidad encierra un riesgo, la técnica
es un peligro que descubre, porque el hombre olvida que él no es dueño del ser
sino que depende del ser y en la técnica parece que él tiene todo en sus manos y
es cosa de tiempo llegar a poseer absolutamente todo y al pensar así el hombre
olvida su esencia y al olvidar su esencia está en el máximo de los peligros que es
desconocerse a si mismo y equivocarse a si mismo y de todo, su esencia depende
del ser y estar pendiente del ser y tomar conciencia. El hombre está afuera,
existiendo en una existencia que no se dio él, fuimos arrojados a la existencia.

Serenidad para las con las cosas: decir sí y no a las cosas

Podemos materializarlo haciendo una sentencia para con los objetos de la técnica,
podemos decir “sí” como podemos decir “no” en la medida en que nos afecten a
nuestro ser o nos devasten nuestra esencia “podemos decir si al inevitable uso de
los objetos técnicos y podemos a la vez decirles no en la medida en que
rehusamos que no requieran de modo tan exclusivo, que doblegan, confundan y
finalmente devasten nuestra esencia” con todo esto puesto en mesa podemos
hacer que nuestra relación con los objetos de la técnica sea mucho más llevadera
y apacible, podemos cambiar la limitación de nuestro ser que la técnica nos
impone en el día a día. Entonces cuando consideramos todos estos puntos antes
expuestos por Heidegger lo denomina la Serenidad para con las cosas, que se
puede sintetizar en el dejar ser a las cosas, sin imponerse ni violentarlas, como el
uso adecuado de los aparatos técnicos. Cuando alcanzamos la Serenidad se
alcanza la apertura al secreto o al misterio.

Arraigo hombre naturaleza: metáfora de la planta

El pensar desde la filosofía tendrá un punto de decisivo frente a nuestra época, ya


que nos da a pensar el arraigo de las obras humanas, el pensamiento meditativo
piensa en el acontecer de lo que es el hombre. Por lo visto anteriormente el viejo
arraigo se está perdiendo a nivel planetario. Pero podríamos llegar a un nuevo
arraigo, es decir a un nuevo suelo y fundamento. Estos tal vez se halla muy
próximo se puede volver lo más lejano y por ello el camino se nos puede hacer
màs arduo. Pero cuál será el camino que debemos recorrer, dirá Heidegger “Este
camino es el camino de la reflexión” con esto se podría concluir que en vez de
llamarlo el camino de la reflexión, mejor lo llamamos el camino de la meditación.
Pero este camino implica un arduo y largo trabajo, recordemos que es dentro del
pensar meditativo, que se diferencia del pensar calculador debido a que este
quiere la mayor utilidad y por ende la rapidez, en cambio el pensar meditativo
debe esperar a que florezca y de frutos. También para fundar un nuevo arraigo
debemos comprometernos con algo, es el pensamiento meditativo el que se debe
comprometer, en este algo que es el comprometer se nos deja ver la palabra
Serenidad, pero al parecer de buenas a primeras no nos afecta “El pensamiento
meditativo requiere de nosotros que nos comprometamos con algo que, a primera
vista, no parece que nos afecte” no nos afecta porque ya estamos inmersos en el
mundo técnico, no nos paramos a preguntar por las cosas que nos invaden dentro
de este mundo con respecto a la técnica. El mundo técnico se ve como un
beneficio para la humanidad, Heidegger como muchas veces se cree no está en
contra de la técnica “sería necio arremeter ciegamente contra el mundo técnico”,
pero sí tenemos que estar conscientes de que tanto como trae beneficios, también
peligro para el hombre.

Poéticamente habita el hombre.

A partir de la pregunta de Holderlin, en su poema comentado por Heidegger,


¿puede cuando la vida es toda fatiga, un hombre mirar hacia arriba y decir: así
quiero yo ser también? Sí, mientras la amabilidad dura aún junto al corazón, no se
mide con la mala fortuna el hombre con la divinidad. El fragmento que Heidegger
elige del poema de Holderlin se inicia con interrogación sobre la posibilidad del
hombre de ser de otra manera de lo que actualmente es, de cambiar su vida
¿Cómo puede el hombre habitar poéticamente cuando su hábitat es el alojamiento
determinado por el mundo del trabajo, de la empresa, e incluso del placer cuando
hay un ordenamiento de su tiempo libre? Hoy lo poético no determina la vida de
los hombres, no ocupa un lugar central en nuestras vidas como lo hacía el arte
sagrado en la Antigua Grecia. Antes la filosofía habitaba en la tierra, por ello
Holderlin quiere que el hombre vuelva a esa manera de habitar. Donde la poesía
no sea el adorno o accesorio. Cuando el hombre se entrega a la libertad poética
está más allá de toda necesidad, por ello se trata también de habitar la tierra,
entregándose a la fantasía, creando mundos, se vincula con lo sagrado.

En este texto entregado por Heidegger descrito en el presente ensayo,


podemos identificar claramente una disonancia entre el pensamiento técnico y el
pensamiento meditativo, los cuales nos llevan a evidentes resultados distintos en
nuestra propia existencia. Claramente la complejidad de esta dicotomía se
encuentra dada por los diversos factores que afectan cada uno de estos
pensamientos.
Primeramente encontramos que la mirada técnica se encuentra enfocada en una
visión de supuesto desarrollo y futuro, la cual se ve fuertemente influenciada,
según nuestra mirada, por los procesos histórico vividos durante los últimos siglos,
procesos que si bien han logrado llevar a la humanidad a un supuesto
mejoramiento en la calidad de vida, a través del modelo económico imperante. Por
otra parte vemos que el problema del pensar meditativo se ve lamentablemente
dañado por otro fenómeno propio de las últimas décadas, globalización, donde lo
que ha primado es un pensar colectivo, un vestir, un actuar, una búsqueda
constante de satisfacción de necesidades creadas por la alienación cultural
producida en el siglo XX.

El problema del debilitamiento del pensar meditativo va estrechamente ligado al


desaliento de la humanidad en la actualidad, donde cualquier ser que se
encuentre facultado del pensamiento técnico, influye, decide e impone sobre
nuestra propia existencia. Heidegger nos entrega o hace mención a algo muy
importante con respecto a esta problemática y por así decirlo, nos entrega la clave
fundamental del mismo problema, el desarraigo de la tierra, este desarraigo
fomentado por fenómenos que hoy llamamos globalización, nos genera una
constante ansiedad y desesperación (propio del no poder decir, no), y aquí está la
clave que nos incentiva a utilizar, la serenidad ante las cosas, una serenidad que
no es por si misma un término aislado, muy por el contrario demuestra un carácter
reflexivo, una toma de decisión frente a la vida misma, un hacerse responsable no
solo de las cosas que nos influyen, sino también una responsabilidad en nuestra
propia autenticidad. El volver a sentirnos arraigados a un lugar, el poder decir que
no a las cosas que nos son impuestas mediante el proceso reflexivo, genera a fin
de cuenta la creación de los limites propios, de la individualidad, beneficiando
también nuestro actuar con los otros, logrando el efecto que dentro de su obra el
define como volver al pasado, con lo cual no quiere decir que abandonemos la
tecnología y el pensamiento técnico, muy por el contrario, lo podamos aprovechar
y manejar desde una existencia reflexiva y responsable.