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Él: No, no, así no se hace…

Yo: Entonces… ¿Cómo?

Él: Mira, primero esperas a que esté a solas, entonces te acercas y empiezas a

platicar con ella de cualquier cosa, de la escuela, de los maestros, de la vida, de

lo que se te ocurra… es solo para calentar motores. Ya que platicaron un rato

entonces le dices: “Desde que te conocí me agradaste, creo que eres una niña

muy linda y tierna, siempre que llegas a la escuela te veo entrar y me agradas

más, la verdad es que me gustas mucho, y estaba pensando que me gustaría

que fuéramos novios ¿Quieres ser mi novia?”

Para mí, acostumbrado al método estadístico que solo ocupaba seis palabras:

“Me gustas, ¿Quieres ser mi novia?” Realmente había una gran diferencia ¡con

tanto palabrerío seguramente este nuevo método funcionaba!

Yo: ¿Ya con eso te dice que sí?

Él: No, normalmente te dicen que no, alguna te dice que sí, pero la mayoría se

niega…

Yo: ¿¿¿¡¡¡!!!??? Entonces ¿De qué sirve todo eso? Es perdida de tiempo…

Él: No, déjame terminar, después de que te dice que no, entonces tu le dices…

“Mira, piénsalo a futuro, dentro de un año vamos a estar acordándonos de este

momento, y si no lo intentamos vamos a estarnos preguntando ¿Qué hubiera

pasado si XXXXX y yo hubiéramos sido novios? Este es el momento adecuado

para averiguarlo, no hay más, a lo mejor no funciona, pero ¿Qué tal y funciona

bien? ¿Qué tal y es lo mejor que nos puede pasar en la vida?... ¿Cómo vamos

a saberlo si no nos damos la oportunidad? Si no resulta, quedamos tan amigos

como siempre, pero no tendremos la duda de ¿Qué hubiera pasado sí…? Creo

que no hay riesgo de ningún tipo, si funciona será maravilloso, y si no funciona

no pasa nada… ¿Qué dices? ¿Prefieres darte la oportunidad de vivir la vida, o

prefieres quedarte con la duda de qué tan maravilloso pudo ser?...entonces…

¿Lo intentamos?...

Lo dijo de un modo tan especial que casi casi le contesto “Sí, vamos a
intentarlo”

Yo: ¿Ya con eso te dicen que sí?

Él: Sí, normalmente te dice que sí, pero si aún se niega entonces tú le dices…

¡Ahhh! ¡Aún había más!

Él: Tú no me conoces como novio, solo como amigo, yo no te conozco como

novia, solo como amiga. Solo te pido una semana, que nadie se entere, que sea

algo exclusivo entre tú y yo, y te aseguro que va a ser la semana más

maravillosa de tu vida, tan maravillosa que… cuando termine la semana… te

apuesto a que tu… no vas a querer que terminemos… vas a desear que

seamos novios… por siempre… ¿Lo intentamos?

Hoy reconozco muchas limitaciones en este método, pero para esa etapa de mi

vida resultó algo realmente poderoso, dentro del estilo tradicional, pero

poderoso. El “pero” es que debías tener la imaginación suficiente para crear una

semana “maravillosa”. Este mismo esquema, aunque con las debidas

modificaciones, ha derivado en una herramienta utilizada en el método de la

confusión, y en una estrategia para conseguir trabajo, incluso sirve para

entrenamiento en ventas.