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P.

Flaviano Amatulli Valente, fmap

HISTORIA
de mi vida

Tercera Parte

Apóstoles de la Palabra
- 2017 -

1
Diseño y edición de interiores
P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap
Renato Leduc 231 Col. Toriello Guerra
Tlalpan * 14050 México, DF
Tel. 01 55 5665 5379 * Fax: 01 55 5665 4793
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Ediciones Apóstoles de la Palabra


Melchor Ocampo 20 Col. Jacarandas, Iztapalapa
09280 México, DF
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Ventas e informes:
edicionesapostoles@hotmail.com

Impreso y hecho en México.


Printed and made in Mexico.

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Tercera Parte

EL CARISMA
se define
y se extiende

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4
Capítulo 1

LOS APOSTOLES DE LA PALABRA


un camino accidentado
Salvar África con África
Estando en la Chinantla, ya empecé a fraguar la idea de
un movimiento de muchachos y muchachas de distintos
idiomas y distintas culturas, que pudieran evangelizar de
veras a su gente, superando la sit uación de pura
sacramentalización, una costumbre muy generalizada en
muchos lugares.
De hecho, se trataba sencillamente de revivir una idea
de Mons. Daniel Comboni, vicario apostólico de África
Central, fundador de los misioneros combonianos y ya
canonizado, “Salvar África con África”, una idea que pronto
empecé a poner en práctica.
¿Cómo? Escogiendo a los jóvenes que habían terminado
la primaria y, por lo tanto, estaban en grado de entender algo
el español, enseñándoles el curso bíblico en español y
lanzándolos a enseñarlo a los demás en la lengua local.

Evangelizar:
solamente para sacerdotes y religiosas
Fue la primera grande dificultad que tuve que enfrentar
y no se trataba de debatir con gente cualquiera, sino con
teólogos de altura. De hecho, ya existía el voluntariado laical.

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Solamente que se dedicaba exclusivamente a las obras
sociales.
En el campo misionero, por ejemplo, ya existía el
voluntariado misionero. Sin embargo, en concreto, sus
integrantes ¿a qué se dedicaban? A construir fosas sépticas,
a manejar los carros de los curas, etc. Nada de evangelización.
En nuestro caso, por ejemplo, no faltaban curas que
solicitaban el servicio de los apóstoles de la Palabra. ¿Para
qué? Para ser sacristanes, chóferes, vender boletos de rifas,
etc.
Y todo gratis, sin sueldo alguno.
Sin embargo, al darse cuenta de sus verdaderas
intenciones, respingaban de inmediato, rechazando el
ofrecimiento.
Recuerdo que en alguna parroquia, por ejemplo, en la
de Cuajinicuilapa y la de San Pedro, ni la misa dominical
existía. Se daba la misa en el lugar y a la hora en que quería
algún feligrés, que la solicitaba por algún difunto y pagaba
el estipendio correspondiente. Para establecerla, los apóstoles
de la Palabra se encargaban de juntar la cuota del estipendio,
hasta que los feligreses entendieron como estaban las cosas
y cada domingo no faltaba la misa de horario para la gente
que quisiera.

Las amatullinas
Recuerdo que, hablando del asunto con las hermanas
del Verbo Encarnado, con las cuales en distintos lugares
colaboraba en el apostolado, entendieron las cosas a su modo
y pronto empezaron a hablar de las amatullinas, como una
fundación de próxima creación para apoyar en la
evangelización.
Naturalmente no habían entendido el meollo del asunto,
limitándose a uno que otro aspecto exterior de menor
importancia.

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Fundación
El Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra” tiene
como fecha de fundación el día 2 de julio del año 1978, día
en que unos 4 alumnos del Instituto del Papaloapan, del cual
un servidor era director, aceptaron dar un servicio en la
Vicaría de los Ríos, una inmensa parroquia (más de
doscientos ejidos) confiada al padre Juan Manuel Torres, ex
comboniano.
De los 4 solamente uno quiso hacer la promesa por
cierto tiempo, el Mago. Lo llamaban así porque se dedicaba
a dar funciones de prestidigitación en las escuelas. Lo
siguieron distintos jóvenes. Un año después ya eran 18. La
plantita se estaba haciendo árbol frondoso.

El hermano Luis Luna Ornelas, el abuelito


Sin embargo, entre ellos había también un anciano
viudo, que tenía más de sesenta años de edad, Luis Luna
Ornelas, que todos pronto empezaron a llamar “el abuelito”.
Desde el primer momento me impactó su extrema franqueza
y valentía.

- Sinarquista
Fíjense que desde los 18 años de edad había pertenecido
al movimiento sinarquista, siendo jefe (encargado) de la
ciudad de San Juan de los Lagos, una de las ciudades más
practicantes de México.
Pues bien, con esta investidura y en plena guerra del
gobierno en contra el catolicismo, un día San Juan de los
Lagos amaneció por todos lados con escritas sobre las paredes
en contra de la política anticatólica del gobierno y en favor
de los derechos de cada ciudadano.
Naturalmente, pronto fue detenido y llevado delante
del coronel, encargado de la paz social de la zona.
Interrogatorio:

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- ¿Sabes que, por lo que hiciste, ahora mismo te puedo
mandar a fusilar?
-Sepa Usted, señor coronel, que muy bien podrá matar
mi cuerpo, pero no las ideas.
-De todos modos, te ordeno que, custodiado por los
militares, vayas a borrar todas las porquerías, que escribiste
en los muros.
Evidentemente, fue más fácil escribir que borrar, una
tarea que le duró unos días. Sin embargo, lo raro del caso
era que, a la hora de la comida, se presentaba siempre una
señora de buenos modales, que le entregaba siempre una
comida de primera.
Por fin descubrió que era la misma cocinera del coronel.
Otro detalle. Al terminar la tarea de “limpieza”, éste fue el
comentario del coronel a los militares, encargados de
custodiarlo durante la tarea de “limpieza”:
-Si hubiera 10 como el señor Luna, México sería otro.

- Su llamado
Ot ro detalle muy important e para entender la
personalidad de Luis Luna. Estando un servidor sentado sobre
una piedra, como era su costumbre hacer entre una clase y
otra para descansar y, al mismo tiempo, estar a disposición
de alguien que quisiera dialogar con él, vio pasar a Luis Luna
y lo abordó de inmediato:
-Don Luis, ¿no te gustaría dedicar los últimos años de
tu vida a la evangelización, como apóstol de la Palabra?
-No puedo, padre. En realidad, aún tengo a un hijo
soltero, que tengo que cuidar.
-Como no dicho, don Luis. Adelante.
Sin embargo, “sin querer queriendo”, don Luis escuchó
el comentario que hice a su respuesta:
-Así muchos contestaron a Jesús.
Para don Luis este comentario fue como una pedrada

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en la cabeza, puesto que para él hacer la voluntad de Dios
era lo máximo. Así que de inmediato regresó:
-Padre, estoy a su disposición. Dígame lo que tengo
que hacer.
-Muy bien. Ve a tu casa, arregla tus asuntos y de aquí a
tres meses nos vemos en… (no recuerdo el nombre). Allá
vas a hacer la promesa y te vas a integrar completamente al
Movimiento.
-Sí, padre.
Y así empezó la grande aventura del “abuelito”, el
primer diácono en el sureste mexicano y encargado de la
parroquia de Chacaltianguis, Veracruz.

Hermanas del Verbo Encarnado


Al mismo tiempo, quiero recordar el papel trascendental
que la comunidad de las hermanas del Verbo Encarnado,
residente en Santiago Tuxtla, Veracruz, tuvo en la formación
de las primeras “consagradas” de nuestra Familia Misionera.
Quiero recordar de una manera especial a la hermana
Julia García Méndez, directamente responsable de su
formación, y a las primeras directoras de las hermanas de la
sección de vida consagrada, hermana Silvia Ortega Ortega,
hermana Julia Valencia Márquez y la hermana Magdalena
Gamboa Pacheco, que formaban parte de ese primer grupo
y el día 20 de agosto de 1988 hicieron su “consagración” al
Señor en San Andrés Tuxtla, siendo obispo Don Guillermo
Ranzahuer González, que con mucho cariño y aprecio nos
acompañó en nuestros primeros pasos.

Apóstoles de la Palabra insignes


Al mismo tiempo, quiero recordar algunos apóstoles
de la Palabra, que sin duda han dejado huella en el quehacer
de nuestra Familia Misionera. Antes que nada al hermano
Fidencio Sampedro Zárate.

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- Fidencio Sampedro Zárate.
Era una tarde lluviosa. Llegué al ejido Rafael Murillo
Vidal, municipio de Las Choapas, Veracruz, como a las 11:00
de la noche. La capilla estaba repleta de gente. Empecé la
predicación. No sé a qué hora terminé.
Alguien me llamó la atención, que posiblemente fungía
como catequista y celebrador de la Palabra. Le pregunté si
era casado (tendría unos diecinueve años) y resultó que no.
Lo invité a formar parte del Movimiento “Apóstoles de la
Palabra”. Aceptó. Estábamos en los inicios. Era el 22 de
febrero de l981. Pregunta: “¿Cuándo salimos?” Respuesta:
“Hoy mismo, después del desayuno”. Pues bien, el hermano
Fidencio ingresó al Movimiento el 24 de febrero de 1981.
Fidencio reunió todas sus cosas y salimos. Así empezó
la grande aventura del hermano Fidencio, al principio como
ayudante del “abuelito” para llenar las actas y después como
“conferencista” reconocido. Se casó, abrió caminos hacia
otros estados (Tabasco), tuvo en público “diálogos” con
distintos pastores evangélicos y formó a una gran cantidad
de apóstoles de la Palabra.
Actualmente se dedica a dar clase en los centros de
formación y en las escuelas catequéticas. Según el tiempo a
su disposición, atiende con cargos diferentes a las regiones
más problemáticas (San Cristóbal de Las Casas). Ni modo.
Los años pasan. Ya es abuelo y ya el pelo se le está cambiando
de color. Que Dios lo siga bendiciendo con grandes éxitos
apostólicos (su especialidad).

- Bernardo Rodríguez Campos


Lo vi por primera vez en el Centro Dei, de las Madres
Josefinas (lunes 20 de julio de 1987). Llevaba una carta de
recomendación del padre David López, de la Arquidiócesis
de Puebla. Un servidor la leyó, haciendo el siguiente
comentario: “A las pruebas me remito”.

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Así que el hermano Bernardo frecuentó todos los cursos
a disposición en el Centro Dei, se preparó hasta que pudo y
con eso dio inicio a una larga historia, abriendo camino
conmigo en distintas regiones de México y viajando hasta
en avión.
Sin embargo, donde el hermano Bernardo dio más
chispas fue en la arquidiócesis de Puebla, su tierra natal,
volviéndose en el orgullo y heredero del padre David, que lo
había recogido casi huérfano y hecho su sacristán,
volviéndose en su verdadero educador.
Ya pasaron 30 años desde que logró poner las primeras
piedras del grande edificio, que representa actualmente el
Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra” en la inmensa
arquidiócesis de Puebla, no siempre contando con mi
presencia física.
Desde hace algunos años el hermano Bernardo se está
dedicando a impartir cursos en las parroquias y charlas en
los decanatos. Ya es casado y abuelo. Para nadie los años
pasan en balde. Que el Señor siga bendiciéndolo y coronando
de éxito su labor apostólica.

- María Campuzano
La vi por primera vez en el poblado de Santa Cruz,
Guerrero, en enero de 1983. Me impactó su deseo de aprender
y enseñar. Por eso se le encargó el poblado de Jaltianguis, a
unos 30 kilómetros de Acapulco hacia México.
Recuerdo que fue el terror del comisariado, que con
extrema facilidad metía en la cárcel a gente, que posiblemente
no había cometido errores que lo ameritaran. Sin embargo,
lo que más me llamó la atención en María Campuzano fue
su fervor apostólico, que no la dejaba descansar.
No sé qué sucedió. El hecho es que, al empezar mi labor
en Estados Unidos, me la encontré de vuelta. Conferencias
por aquí y por allá, con pocas personas, que querían conocer

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la propia fe, mientras el clero estaba enfatuado con el
ecumenismo. Muchos curas ni se presentaban para saludarme
a causa del tipo de apostolado que estaba desarrollando.
Fueron años demasiado difíciles. De todos modos,
tuvimos la oportunidad de descubrir grupos que parecían
muy católicos, cuando en realidad eran protestantes
infiltrados.
En Los Ángeles, California, en una parroquia me dijeron
que el líder de los jóvenes nunca participaba en el culto
católico. El párroco lo llamó para ver la causa. Respuesta:
“Yo nunca he sido católico. He sido siempre evangélico. Si
he aceptado ser líder de los jóvenes, ha sido porqué Usted
me lo ha pedido”. Y se retiró llevándose a unos jóvenes.
En otra parroquia me platicaron del responsable, en cuya
jurisdicción todos los encargados de algún ministerio eran
evangélicos. Le pregunté la razón: “Es que son más
preparados”, fue su respuesta. Al empezar la misa como
conclusión de mi actividad, vi que una señora se le acercó,
entregándole las llaves de una capilla: “Muchas gracias,
padre, por la confianza que tuvo en mí. Aquí están las llaves.
Es que todos ya se pasaron a la Fe Apostólica en Cristo
Jesús”, que era su iglesia. Una semana después el mismo
párroco colgaba los hábitos.
En otra parroquia, invitado por el vicario, fui a la hora
establecida para la charla. Novedad: se suspendía el evento.
¿Por qué? Por fin se supo la razón: de acuerdo con el párroco,
los encargados de los distintos ministerios, todos evangélicos,
habían decidido sabotear la charla. Naturalmente, al darse
cuenta el vicario, todo fracasó, se dio la charla y todo el
evento resultó un éxito. ¡Y pensar que el mismo párroco era
el encargado del ecumenismo a nivel diocesano!
Con el pasar de los años, María Campuzano empezó a
tener problemas de la vista y fue reduciendo el apostolado a
los enfermes. Una vez, estando en Carolina del Norte, me
alcanzó (con puro autostop, sin pagar boleto, se entiende),
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diciendo que iba a visitar algún enfermo de Madrid.
Evidentemente, al darse cuenta de la distancia, desistió.
Actualmente, se encuentra en nuestra casa de Merced,
California, con serios problemas de la vista. Ni modo. Son
cosas que pasan a nosotros pobres mortales. Por lo tanto,
tomemos el agua cuando llueve, como se dice en mi tierra.
Que el Señor bendiga a María Campuzano y le conceda lo
que más desea su corazón.

Otros hermanos y hermanas


de nuestra Familia Misionera
¿Cómo no recordar al mismo tiempo al hermano Martín
Sánchez, Manuel Zárate, Juan Carlos Basto, don Adán Ávila,
don Raúl Cepeda, Jesús Cisneros, José Gutiérrez (diácono),
el padre Lázaro, el padre Gabriel Carbajal, padre Octavio,
padre Jorge Luis Zarazúa, Nicasio y Lolita, Tarsicio, Jesús
Manzo y tantos otros más, cuyos nombres actualmente no
me vienen a la mente? ¿Y qué tal los nombres de la hermana
Socorro López José, la hermana Juanita Rodríguez, la
hermana Marina Pascual, la hermana Nelcy Barajas Prada,
la hermana Amalia Chub Santiago y la hermana Virginia
Garibay?
Nombres que esconden vidas de sufrimiento y lucha
constante para vivir un ideal, el ideal de los “Apóstoles de la
Palabra”. Que el Señor los (as) bendiga a todos (as) y les dé
la paz, el don más preciado que anhelamos para ahora y para
siempre.

El padre Luis Butera Vullo

- Su personalidad
Emprendedor, atrevido y sin escrúpulos. De improviso
fui llamado a retomar la dirección de nuestro centro de
propaganda, que ya contaba con una nueva sede de 5 pisos,

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construidos por el padre Butera. ¿La razón? Un disenso entre
él y la dirección provincial.
¿Qué había pasado? Que el padre Butera, para presionar
a los superiores y lograr lo que pretendía (que desconozco
por completo) improvisamente se había ido a Estados
Unidos, dejando sin cabeza el centro de propaganda, una
institución de muy difícil gestión.
Respuesta del consejo general: cambio de director. Por
eso, de un día para otro, sin consulta ni nada, se me ordenó
de regresar a la Ciudad de México, para hacerme cargo del
centro de propaganda, al contar con 5 años de experiencia
en el mismo cargo antes de pasarlo al padre Butera.
Según los superiores, el padre Butera quedaba
“congelado” para siempre, con encomiendas de poca
importancia. ¿La razón? Su poca o nula maleabilidad, es
decir, su nula disposición a la obediencia.
Estando así las cosas, un servidor, fijándose en sus
extraordinarias capacidades, haciendo oídos sordos al sentir
común de los combonianos y bajo su propia responsabilidad,
entregó un piso del edificio al padre Butera, para que con
toda libertad pudiera realizar su proyecto de trabajar en la
radio (que en realidad quedó en puras palabras).
Naturalmente el sentir común de los combonianos no
estaba de acuerdo: “Verás que el padre Butera, apenas sea
posible, te va a quitar la chamba”. Se repetía el caso de
Bernabé y Pablo de Tarso. Por precaución, los grandes de
aquel tiempo, es decir, los mismos apóstoles lo “habían
congelado” en Tarso, hasta que Bernabé se hizo cargo de él
(Hch 9,26-27), arriesgando su prestigio y volviéndose en
una figura secundaria dentro del pano rama de la
evangelización (Hch 15, 39).

- Dos directores del centro de propaganda


Dicho y hecho. Pronto el padre Butera empezó a hablar

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de dos directores del centro, iguales en todo, de manera tal
que el centro de propaganda de los misioneros combonianos
ya no contaba con una sola cabeza, sino con dos.
Algo extremadamente raro, aunque en la práctica todos
estuvieran convencidos de que un servidor fuera el director
del centro.

- Subdirector del Movimiento


Peor cuando se supo que un servidor había nombrado
al padre Butera como subdirector del Movimiento. Muchas
recomendaciones: “Ten mucho cuidado. El padre Butera va
hacer de todo para apoderarse del movimiento”.
La primera oportunidad se le ofreció cuando el delegado
apostólico, Mons. Prigione, me ofreció ser obispo de
Motozintla, Chis. Contrariamente a mi sentir, el padre Butera
insistió en que aceptara, empezando a llamarme Mons.
Amatulli.
La segunda fue cuando se acercó al obispo de… (no
recuerdo el no mbre de la diócesis), pidiendo el
reconocimiento jurídico del Movimiento “Apóstoles de la
Palabra”. Pues bien, al pedir el obispo informes al provincial
de los misioneros combonianos y al enterarse que ya existía
un movimiento con ese nombre, el padre Butera fue invitado
a cambiar de nombre a su nuevo grupo, surgiendo así los
“Servidores de la Palabra”.

- Separación
Me encontraba en Chiapas, cuando me enteré de que el
padre Butera había enviado por todas partes a gente de
confianza para solicitar su separación de mi persona y su
adhesión a un nuevo grupo, que él estaba formando.
Prácticamente se estaba haciendo realidad lo que se temía
desde hacía tiempo, es decir que algún día el padre Butera
iba a tratar de sustituirme. En realidad, un servidor ni conocía

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las razones de su separación ni las ventajas de la adhesión al
nuevo grupo.
So lamente supuse entender las razones de un
seminarista, que por ciertas actitudes homosexuales (y no
solamente actitudes) justamente sospechaba que lo iba a
expulsar. Por eso, me imaginé que solamente este muchacho
tenía alguna razón válida para pasar al bando del padre
Butera, mientras todos los demás no tenían alguna razón
justificable.
De hecho, el padre Butera logró convencer solamente
a los que se encontraban en la Ciudad de México, para ayudar
en la administración general del movimiento, y algunos
seminaristas que teníamos, mientras todos los demás (109
apóstoles de la Palabra en total) quedaron altamente
escandalizados por el hecho de la separación y decididamente
fieles a mi persona, que todos consideraban como el
fundador.
Naturalmente, un servidor quedó siempre de la idea,
que, pasara lo que pasara, habría que dar al padre Butera la
oportunidad de desarrollar sus cualidades. Lo que me costó
muchísimo a nivel de institución.
De hecho, pronto el padre Butera empezó a convencer
a muchos de que un servidor se había separado del él y no
viceversa. Además, por un cierto tiempo, él mismo se siguió
considerando “Apóstol de la Palabra”, encargado de la
Ciudad de México hacia el norte, mientras un servidor
quedaba encargado del Sur. Así, sin ulteriores explicaciones,
podía orientar hacia su naciente organización las nuevas
vocaciones.

Separaciones
Como dice el refrán “del palo caído todos quieren sacar
leña”, en otras palabras, si el padre Butera pudo formar su
grupo, ¿por qué un servidor no va a poder hacer lo mismo?

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El primero que se lanzó, fue el Mago. Él trabajaba en
la diócesis de Huajuapan de León.
De inmediato fundó una congregación de mujeres con
hábito y todo. Cuando se le preguntaba acerca de un servidor,
contestaba invariablemente: “Yo me encargo solamente de
esta diócesis, mientras el padre Amatulli se encarga de todo
lo demás”. Hasta que el obispo no le exigió dialogar
directamente con un servidor. Entonces, se cayó el teatrito y
el Mago desapareció para siempre de la zona.
Siguió el padre Walter de Dzibalchén, Campeche,
utilizando algunos elementos, que no la habían hecho como
apóstoles de la Palabra a tiempo completo, quiso formar dos
congregaciones: una de hombres y otra de mujeres.
Dos o tres varones, sobre unos 15, llevaban ya sotana.
De todos modos, se aprovecharon para estudiar (segundaria
o preparatoria) y al final algunos regresaron a su casa y otros
se casaron o juntaron en el lugar en que estaban misionando.
Así terminó la aventura de una nueva congregación.
Por lo que se refiere a las mujeres, pronto legaron al
número de 12. Sin embargo, entre ellas solamente 3 tenían
la capacidad de mover gente y fueron consideradas dignas
de dar inicio a una nueva congregación. Pues bien, para que
las 3, más Amada González Hoyos, pudieran comprometerse
más, el padre Walter las fue a presentar al obispo. De todos
modos, el testimonio de las tres era completamente negativo,
puesto que se quedaban con los muchachos hasta las altas
horas de la noche. Más que nada, de la vida religiosa les
gustaba el hábito.
Conclusión: después de unos años, todo se desbarató.
La única que se salvó fue Amada Gonzáles Hoyos, que se
integró a la Familia Misionera “Apóstoles de la Palabra”,
estuvo en Italia más de 12 años, consiguió la ciudadanía
italiana y actualmente es la coordinadora de la casa de
Xonacatepec, Puebla.

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Siguieron por el mismo camino un padre carmelita de
El Salto, Durango, tratando de organizar una congregación
con unas hermanas que habían hecho la formación inicial en
una de nuestras casas. No sé qué pasó; el hecho es que el
asunto no fraguó.
Lo mismo pasó con un padre de Las Flores, Chiapas. A
raíz de un curso que impartí en la parroquia, trató de organizar
dos congregaciones, una de hombres y otra de mujeres. No
sé qué pasó. El hecho es que pronto todo se acabó.
El caso de Martín Zavala es más patético. Era testigo
de Jehová o simpatizante de los testigos de Jehová. Leyendo
mi libro “Diálogo con los Protestantes”, pasó a ser de católico
de tradición a católico de convicción. Se hizo “Apóstol de la
Palabra” y, aceptando su petición, lo envié al seminario.
Sin embargo, al darme cuenta de que no tenía vocación,
lo saqué del Seminario y lo envié primero a Ciudad Juárez y
después a Estados Unidos como director. Pues bien, a un
cierto momento, se separó de “Apóstoles de la Palabra”,
quedándose con toda la organización y el material, que
teníamos en Estados Unidos (esencialmente computadoras).
No solamente, sino que fundó un nuevo ministerio, llamado
“Misioneros de la Palabra”, usando nuestro reglamento como
si fuera harina de su costal.
Lo ridículo de todo el asunto consiste en que nunca
menciona haber tenido algún contacto con “Apóstoles de la
Palabra”. Que Dios lo bendiga con sus pequeños grupos,
que consiguió cuando era director en los Estados Unidos de
los “Apóstoles de la Palabra”.
Lo último que quiero mencionar es al padre Cristóbal
Gaspariano Tela, que estuvo con un servidor durante muchos
años y que por fin se salió, formando su movimiento con el
nombre de “Misioneros de Jesús de Nazaret”. De todos
modos, cada grupo (hombres y mujeres) no logra superar
las diez unidades.

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Material escrito
Es un hecho que, comparando muchos folletos y libros,
que han sido publicados por los nuevos grupos que han salido
de “Apóstoles de la Palabra”, con los folletos y libros escritos
por un servidor, fácilmente se nota el enorme parecido, que
existe entre ellos. No solamente. En algunos casos se nota
claramente que se trata de una copia de mis escritos.
La pregunta es: “¿Por qué no reclamar los derechos de
autor?” La respuesta es: “Somos tan pocos los que estamos
trabajando en esta línea, que no conviene en absoluto que
nos enfrasquemos en aspectos legales”. Por lo tanto, cada
uno haga lo que pueda. Y punto.

Todos son mis hijos


Así considero a todos los miembros de los grupos, que
surgieron a raíz de mi actividad apostólica, pertenezcan o
no a la Familia Misionera “Apóstoles de la Palabra.
Tal vez para algunos todo eso puede parecer una
exageración, al no dar la debida importancia a las
instituciones “acreditadas por los hombres” (aspecto
jurídico). Puede ser. De todos modos, este es mi sentir. No
se olviden: De gustibus non est disputandum”.

Conclusión
Una cosa es querer crear en la Iglesia un movimiento
propio y otra cosa es lograrlo. No se olviden que el padre
Butera es el padre Butera, dotado de grades capacidades
organizativas. Por lo tanto, no por haberlo logrado él, que
estuvo conmigo dos años como apóstol de la Palabra,
cualquiera lo puede lograr.
Otra enseñanza que viene del pasado: se haga lo que se
haga, la historia no se puede ocultar eternamente. Para todo
llega el momento de la verdad (Lc 8, 17).

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Aún otra enseñanza: lo que importa no es ser
“acreditado por los hombres”, valiéndose de métodos lícitos
e ilícitos; al contrario, lo que realmente vale es ser “acreditado
por Dios” (Hch 2, 22), luchando por ser verdaderos
“Discípulos y Misioneros de Cristo”.
Haciendo eso y teniendo a la Verdad como la propia
bandera (Jn 8, 32), no hay nada que temer. Que el Señor
Jesús nos bendiga y fortalezca a todos en la fe, dándonos el
grande regalo de la paz del corazón.

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Capítulo 2

ESENCIA DEL CARISMA


Hacerlo todo a la luz de la Palabra de Dios
En eso consiste precisamente la esencia de nuestro
carisma. No en la apologética o en la “guerra santa” en contra
de los que tienen otra manera de pensar y vivir la propia
dimensión religiosa. Esa posiblemente podría ser la manera
de pensar de alguien que no entendió bien las cosas y
encontró en mis escritos algún motivo para afianzar su propia
manera de pensar.
¿Cuál Palabra de Dios? No una Palabra de Dios
científicamente estudiada con los recursos que ofrece la
ciencia actual, sino la Palabra de Dios como fue entendida
por los apóstoles y vivida por las primeras comunidades
cristianas.

La apologética
En el fondo, ¿de qué se trata? De conocer la propia
identidad (la Iglesia Católica es la única Iglesia que fundó
Cristo, donde se encuentra la plenitud de la verdad y de los
medios de salvación, cuyos pastores cuentan con los poderes
que el mismo Cristo estregó a Pedro y a los apóstoles).
Por eso, he siempre dicho que algún día los que estén
bien fundamentados en la apologética podrán manejar con
toda tranquilidad los distintos aspectos del “ecumenismo”,

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precisamente por conocer la propia fe y no dejarse fácilmente
enredar por los que tienen otras creencias.
De todos modos, si, especialmente en un principio, nos
dedicamos bastante a la apologética, fue por razones
prácticas, es decir, se trataba de enfrentar el problema del
proselitismo religioso, que estaba azotando al pueblo
católico. Tanto que algunos erróneamente pensaban que la
apologética constituyera nuestro carisma.

Los que no están de acuerdo


Evidentemente, los que hicieron de la religión su fuente
de negocio (1Tim 6, 10). Imagínense que un pobre padre de
familia en un mes de duro trabajo logra ganar apenas 6 mil
pesos y con 6 mil pesos tiene que mantener su familia.
¿Y el ministro de culto? En un solo día puede ganar lo
mismo y más. ¿Qué pasó? ¿Así se imita a Cristo, pobre y
humilde?

Discípulos de Cristo
En realidad, ser discípulos de Cristo representa el ideal
cristiano. Y si ni el mismo ministro de culto hace el esfuerzo
por lograrlo, ¿quién lo va a hacer?
De ahí entendemos por qué, entre nosotros, se da tanta
import ancia a la Religiosidad Popular y a la
sacramentalización (con est ipendio, se entiende).
Sencillamente por la cuestión económica.
Recuerdo que en una ocasión estuve en Cádiz (España).
Pues bien, antes de mi charla, hubo un encuentro del
presbiterio acerca de la preparación para recibir los
sacramentos. Se llegó a la siguiente conclusión: “1) Todos
tienen derecho a los sacramentos. 2) Cada parroquia necesita
tener un programa de preparación para cada sacramento. 3)
Si alguien acepta, recibe la formación pre sacramentaria. Si
no acepta, de todos modos tiene derecho a los sacramentos”.

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Así que el único requisito realmente obligatorio queda
el arancel correspondiente. Realmente parece muy rara la
manera de proceder en aquella diócesis. ¡Ojalá se tratara
solamente de aquella diócesis!

Profetismo
Por eso, el mismo hecho de pretender una vida según
el Evangelio se vuelve para muchos en una acusación o
revolución. Decía un ministro de culto: “A raíz de su
actividad, nosotros quedamos mal parados”.
Claro, si no viven según el Evangelio. Y de hecho
muchos ministros de culto ni piensan vivir según el
Evangelio. Su ideal es ser “funcionarios de lo sagrado”, cuya
grande preocupación consiste en fomentar la propia
economía.
En una ocasión, alguien que simpatizaba con nuestro
sistema, al darse cuenta en profundidad de nuestro carisma
y en especial de nuestro espíritu profético, se apartó, diciendo:
“Ustedes sigan con su análisis de la realidad eclesial a la luz
de la Palabra de Dios y verán como nunca serán aprobados
por la Iglesia”.
En realidad, entre nosotros, lo que más vale es el elogio
constante de los que se encuentran más arriba. O no se
avanza. Como dice el refrán: “O se transa o no se avanza”.

Catequesis presacramental
Otro aspecto en que hemos visto importante la presencia
de nuestro carisma, basado esencialmente en la Palabra de
Dios, es en la catequesis presacramental. Que por lo menos
en la preparación para la recepción de los sacramentos, el
católico conozca cuál es el papel en la vida cristiana del
sacramento que va a recibir y el camino a seguir para hacerlo
realidad.
Naturalmente, si a un pastor de almas le interesa
realmente el bienestar espiritual de sus feligreses, hará todo
23
lo posible para que a cada uno se le facilite el camino correcto
a seguir, mientras si a otro le interesa más el aspecto
económico, hará todo lo posible para acelerar las cosas, sin
descuidar la cuota del estipendio.
Recuerdo que en una ocasión un señor cura, al necesitar
un carro con urgencia, dijo a los catequistas: “Esta vez no
habrá la preparación de un año para hacer la primera
comunión.
Bastarán tres meses. Así, con la cuota que cada uno va
a pagar, podré completar para pagar el carro”.
Ante esta decisión del señor cura, una catequista me
escribió, pidiendo mi opinión al respecto. Esta mi fue mi
respuesta: “Entrega al Señor cura todo el material didáctico
que te dio y retírate de la catequesis. Mejor trabajar a solas
en forma privada en algo que sirve que trabajar oficialmente
en algo que no sirve”. Es mi manera de pensar.

24
Capítulo 3

CAMBIO DE ÉPOCA
CAMBIOS PROFUNDOS
Actualmente nos encontramos en una época histórica
muy especial, en que se dan cambios profundos a todos los
niveles: climático, intelectual, económico, etc. ¿Por qué no
tendría que haber al mismo tiempo cambios profundos a nivel
de Iglesia?

Instituciones caducas
En realidad, existen instituciones que de por sí ya
caducaron, como son, por ejemplo, muchos capítulos
catedralicios, sencillamente por falta de quórum, es decir,
por falta de presbíteros suficientes. Al mismo tiempo, existen
otras que tienen que caducar necesariamente, por la sencilla
razón que no están de acuerdo con la Palabra de Dios, que
tiene que representar la ley suprema en la Iglesia.

Todo a la luz de la Palabra de Dios


No a la luz de tal o cual Concilio Ecuménico o
documento episcopal, como está pasando actualmente. O
caemos en lo mismo del Antiguo Testamento, cuando se
mataban a los verdaderos profetas por proclamar la necesidad
de ser fieles a la Alianza.
Al contrario, los mismos Concilios Ecuménicos, los
documentos episcopales, el derecho canónico, en fin, toda

25
la realidad eclesial tiene que ser juzgada a la luz de la Palabra
de Dios. Y muchas veces hay algo que no checa.

Jesús sigue siendo el Jefe de la Iglesia


Que quede bien claro: Jesús sigue siendo el Jefe de la
Iglesia, que fundó (Mt 16, 18). El hecho que haya fundado
una Iglesia con autoridades bien precisas, no quiere decir
que con eso se haya lavado las manos de todo el asunto,
dando a entender que descargaba sobre los responsables de
la Iglesia toda autoridad, poder y responsabilidad.
No. Jesús sigue siendo el Jefe de la Iglesia, que fundó.
Los demás son simples “servidores”, cuyo desempeño tiene
que ser juzgado a la luz de la voluntad del Jefe (su Palabra).
Con eso, evidentemente, se borra todo intento de
autoritarismo en la Iglesia, al quitarle todo vestigio de
fundamento.

EN CONCRETO
En nuestras ediciones, existe un libro, titulado “La
Iglesia Católica: ayer, hoy y mañana”. Pues bien, allá se
señalan muchos aspectos que ameritan una atenta revisión
en la Iglesia. Aquí queremos señalar solamente algunos, los
más sobresalientes.

A) A nivel general
1. Aclarar el sentido y los límites del “ex opere operato”.
2. Subrayar, en la vida del feligrés, la importancia del
“ex opere operantis” en orden a la eficacia de la
recepción de los sacramentos.
3. Separar el culto de la economía.
4. Hacer de la Biblia la fuente principal de inspiración,
en el ser y quehacer de cada discípulo de Cristo y la
Iglesia en general.
5. Garantizar a todos los feligreses los auxilios necesarios
para una vida auténticamente cristiana.
26
6. Promover el desarrollo de los carismas.
7. Ver cada carisma como un servicio a la comunidad y
no como un medio para tener alguna ventaja personal.
8. En el ejercicio de cada carisma, sentirse como simples
servidores.
9. Aclarar la diferencia, que existe, entre el ecumenismo
católico y el ecumenismo protestante.
10. Antes que nada el testimonio; después la enseñanza.

B) En la administración de los sacramentos.


Principios generales:
1. Cada sacramento tiene que representar un punto de
llegada y un punto de partida en orden a una vida
realmente cristiana.
2. Cada sacramento tiene su papel específico en la vida
del creyente.
3. Tiene que coincidir la experiencia de Dios con el rito
sacramental.

Cada sacramento en particular:


- Bautismo de infantes.
Reservarlo solamente para los hijos de los católicos
practicantes o de plano suspenderlo. Sustituirlo con algún
rito bautismal.

- Reconciliación.
Aparte de las condiciones acostumbradas, hacer
hincapié en lo siguiente:
1. Estar en paz con todos (Mt 5, 23ss).
2. Perdonar a los que han causado algún daño (Mt 6, 14-
15).
3. Orar los unos por los otros para quedar interiormente
curados (Stgo 6, 16).

27
4. Hacer penitencia en orden a una auténtica conversión.
5. Solidaridad con todos.

- Primera comunión.
Teoría y práctica.
Las catequistas no deben cuidar solamente la
enseñanza, sino también la vivencia de la fe.

- Confirmación.
Finalidad: constituir “soldados de Cristo”, no
“desertores”.
Por lo tanto, es oportuno que el obispo se reserve este
sacramento solamente para gente dispuesta a prepararse y
vivir seriamente el sacramento.

- Matrimonio.
Solamente para los católicos practicantes.

- Orden sagrado.
1. Se trata de un servicio a la comunidad, no de un honor
o privilegio para el interesado.
2. Este servicio nunca tendría que faltar a una comunidad.
3. Los requisitos para acceder a la ordenación en los
distintos grados tendrían que ser diferentes de un lugar
a otro, teniendo en cuenta la cultura de la gente.
4. En todo el proceso, tendrían que intervenir los feligreses
practicantes.
5. No siempre se dan en la misma persona los carismas
del celibato y el presbiterado. De hecho, la norma del
celibato obligatorio contradice fehacientemente el dato
bíblico.
6. Dicha norma para los aspirantes al presbiterado y el
episcopado fue establecida el año 1139. Por lo tanto,
puede ser abrogada.

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7. Actualmente representa un grave obstáculo para la
promoción vocacional y el diálogo ecuménico. De
hecho, casi todos los pastores evangélicos son casados.
8. Observaciones generales:
a) Sería oportuno que en cada lugar, teniendo en cuenta
los fondos de que dispone, hubiera agentes de pastoral
con sueldo y sin sueldo.
b) Solamente los obispos pueden discernir los cambios
que de hecho hay que realizar en la Iglesia (magisterio
eclesiástico).
c) Un servidor está en contra de la ordenación de mujeres.
d) Mi opinión es que haya casados que se ordenen
sacerdotes y vivan con su familia y célibes que se
ordenen sacerdotes y vivan en comunidad.
e) No es mi intención afirmar que todos los actuales
sacerdotes célibes se pueden casar.

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CONCLUSIÓN
Dice un refrán: “Todos los nudos vienen al peine”. Ni
modo. Era tiempo de decir la verdad, aunque alguien se pueda
molestar. Dice la Palabra de Dios: “La verdad los hará libres”
(Jn 8, 32). No se puede vivir eternamente en la mentira,
especialmente si perjudica a mucha gente.
Otro asunto que me llena de alegría es el haber aclarado
el asunto de la apologética. Que de una vez se entienda que
la apologética no representa nuestro carisma. Nuestro carisma
es la Palabra de Dios, hacer todo a la luz de la Palabra de
Dios, no a la luz de un Concilio o de los documentos
episcopales.
Así que todo depende de la realidad que se está viviendo
para insistir en un aspecto más que en otro. Además, todo
depende de la manera de ser de cada uno (a), si se va a insistir
en un aspecto más que en otro.
Por ejemplo, a uno (a) le gustan más las visitas
domiciliarias, a otro (a) las charlas en las casas, a otro (a) el
diálogo personal con los hermanos separados. Una vez más,
“de gustibus non est disputandum”. Lo importante es que se
sepa hacer de todo.
Que Dios nos bendiga a todos y nos permita trabajar en
su viña, de una manera o de otra.

30
INDICE

Capítulo 1
LOS APOSTOLES DE LA PALABRA
un camino accidentado ................................. 5
Salvar África con África .................................... 5
Evangelizar:
solamente para sacerdotes y religiosas ............. 5
Las amatullinas ................................................... 6
Fundación ............................................................ 7
El hermano Luis Luna Ornelas, el abuelito ..... 7
- Sinarquista ......................................................... 7
- Su llamado .......................................................... 8
Hermanas del Verbo Encarnado ....................... 9
Apóstoles de la Palabra insignes ....................... 9
- Fidencio Sampedro Zárate. .............................. 10
- Bernardo Rodríguez Campos ............................ 10
- María Campuzano ............................................ 11
Otros hermanos y hermanas
de nuestra Familia Misionera .......................... 13
El padre Luis Butera Vullo .............................. 13
- Su personalidad ................................................ 13
- Dos directores del centro de propaganda .......... 14
- Subdirector del Movimiento ............................. 15
- Separación ........................................................ 15
Separaciones ...................................................... 16
Material escrito ................................................. 19

31
Todos son mis hijos ........................................... 19
Conclusión ......................................................... 19

Capítulo 2
ESENCIA DEL CARISMA ........................ 21
Hacerlo todo a la luz de la Palabra de Dios .... 21
La apologética ................................................... 21
Los que no están de acuerdo ............................ 22
Discípulos de Cristo .......................................... 22
Profetismo.......................................................... 23
Catequesis presacramental .............................. 23

Capítulo 3
CAMBIO DE ÉPOCA ................................ 25

CAMBIOS PROFUNDOS ............................... 25


Instituciones caducas ........................................ 25
Todo a la luz de la Palabra de Dios ................. 25
Jesús sigue siendo el Jefe de la Iglesia ............. 26

EN CONCRETO............................................... 26
A) A nivel general ............................................. 26
B) En la administración de los sacramentos. . 27
Principios generales: ......................................... 27
Cada sacramento en particular: ........................ 27

CONCLUSIÓN ........................................... 30

32