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 Terraplen

El proyecto del terraplén de una presa de tierra radica en definir su sección transversal de
acuerdo con los materiales disponibles, de forma tal que se garantice su integridad física.

Es importante señalar que dichos proyectos tienen su mayor base de sustentación no en


principios físicos expresables en fórmulas matemáticas completamente definidas, sino en
el buen juicio y la experiencia obtenida en proyectos exitosos para situaciones similares.

En este aparte se analizarán los diversos aspectos de diseño para los diferentes tipos de
presa tierra, las condiciones de proyecto de aspectos especiales como filtros, taludes,
borde libre y cresta de la presa.

 Presas homogéneas

Son aquellas construidas en su totalidad, o casi totalmente, con un sólo tipo de material y
se emplean, por lo tanto, cuando existe sólo un material económicamente explotable en
las cercanías del sitio de presa. Por lo general, este tipo de presa se adapta mejor a
presas bajas y medianas.

Las presas homogéneas se construyen con n:ateriales impermeables o semi-permeables,


aunque existen presas que han sido construidas con arenas relativamente permeables
que se han comportado satisfactoriamente, si se toman debidamente en cuenta las
filtraciones tolerables.

Las presas homogéneas deben llevar incorporado en el sector aguas abajo de su sección,
un dren construido con material más permeable que el empleado en el resto del terraplén

Estos drenes cumplen dos funciones beneficiosas para la presa.

 Reducen las presiones de poros generadas en el sector aguas abajo con lo cual
se aumenta el factor de seguridad del talud aguas abajo al deslizamiento. Se
aclara que la presión de poros, es la presión que ejerce el agua al fluir a través de
los múltiples poros del suelo
 Controla las filtraciones que aparezcan en el sector aguas abajo, evitando la
ocurrencia de tubificacÍón.

El diseño de los drenes depende de varios factores: altura de la presa, cantidades


disponibles y costos de los materiales permeables y permeabilidad de la fundación. En
presas bajas se usa un simple dren al pie del talud aguas abajo, mientras que en presas
más altas, se prefiere colocar el dren un poco más hacia adentro, donde resulta mas
efectivo para controlar las filtraciones y reducir las subpresiones.
Las dimensiones de los drenes son función de la permeabilidad del material empleado y
del caudal de las filtraciones que se espera ocurra a través de la presa y de la fundación.
El material del filtro-transición terraplén-dren deberá tener una permeabilidad que sea 10
a 100 veces mayor que la permeabilidad del material impermeable del terraplén.

Se ha demostrado: primero, que la dispersibilidad está íntimamente relacionada con la


cantidad de cationes de sodio presentes en el agua contenida en los poros principalmente
y, en menor grado, con la cantidad total de sales disueltas en el agua; segundo, que
existe una buena correlación entre los resultados del ensayo "Pin hole" y el contenido de
sodio del agua existente en los poros. La Figura 5.22 muestra esta correlación y las tres
zonas en las que se han clasificado las arcillas de acuerdo con su propensión a la
dispersibilidad (18), (19), (66).

• Zona A.- Suelos dispersivos. Casi todos los suelos comprendidos en esta zona pueden
ser detectados por el ensayo "Pin hole”.

• Zona B.- Suelos no dispersivos con ligeras excepciones, pero estos últimos pueden
detectarse fácilmente con el ensayo “Pin hole”.
• Zona c.- Los suelos incluidos en esta zona pueden ser dispersivos o no dispersivos.
Algunos suelos reaccionan lentamente a la erosión en el ensayo “Pin hole”.

 Presas zonificadas

Son aquellas construidas con diferentes materiales sueltos, de acuerdo con su


disponibilidad en las cercanías del sitio y su facilidad para explotarlos. Por lo general, la
sección de una presa zonificada está constituida, por un núcleo central impermeable y por
dos espaldones de material más permeable que el usado en el núcleo, uno aguas arriba
del núcleo y otro aguas abajo.

Cuando hay cantidades suficientes de materiales disponibles, tanto impermeables como


permeables, es recomendable reducir, en lo posible, el ancho del núcleo, con la finalidad
de incorporar un volumen mayor de material permeable, que usualmente tiene un costo
menor que el impermeable, es más fácil de trabajar en el terraplén y puede colocarse aún
en condiciones adversas del clima. Por otra parte, la incorporación de suelos permeables
normalmente más resistentes que los suelos impermeables, permite la ejecución de
taludes exteriores más empinados con una consecuente reducción en el volumen del
terraplén.

La anchura del núcleo central depende de la carga de agua en el embalse y debe tener un
mínimo que oscile entre un 40% y 50% de esa carga, (el espesor del núcleo y la altura de
agua condicionan el gradiente de presiones y, en consecuencia, las cantidades de agua
percolada).

Los materiales ideales para construir un núcleo impermeable son las arcillas o limos
medianamente plásticos, las gravas y arenas limosas o arcillosas
Los núcleos pueden estar ubicados en el centro de la sección, en cuyo caso se le
denomina núcleos centrales o desplazados hacia aguas arriba, en cuyo caso se les
denomina núcleos inclinados. Cada tipo de núcleo tiene sus ventajas o desventajas,
dependiendo de las condiciones existentes en el sitio de presa o de las requeridas
durante la construcción. Casi siempre, cuando existe una buena fundación con posibilidad
de construir un dentellón hasta el estrato impermeable, el núcleo central resulta más
simple y económico y tiene la ventaja de que desarrolla una mayor presión en la superficie
de contacto del núcleo con la fundación.

El núcleo inclinado tiene la ventaja de que permite la construcción de un extenso sector


del espaldón de aguas abajo del terraplén antes que el núcleo. Este hecho resulta muy
positivo cuando se dispone de un período corto para la colocación del material en el
núcleo. Durante la construcción de una presa con un núcleo central, es aconsejable que la
colocación del material, tanto en el núcleo como en los espaldones, se mantenga
aproximadamente al mismo nivel. El núcleo inclinado ofrece también la ventaja que el
tratamiento de la fundación a base de inyecciones puede efectuarse simultáneamente con
la colocación del material.

Los espaldones son las dos zonas ubicadas a ambos lados del núcleo que sirven para
impartirle peso y resistencia a la sección. Los materiales ideales para la construcción de
los espaldones son las gravas arenosas bien gradadas, de drenaje libre, o un enrocado
con poco contenido de finos; de no ser así, la segunda opción sería utilizar gravas
arcillosas, en cuyo caso el material de drenaje libre (gravas arenosas o enrocado) se
reservaría para el espaldón aguas arriba y las gravas arcillosas para el espaldón aguas
abajo, separándolas del núcleo por un filtro del tipo chimenea. La colocación del material
más permeable en el espaldón aguas arriba obedece a dos razones: la primera, que las
fuerzas desestabilizadoras creadas por el descenso rápido del nivel del agua en el
embalse son menos críticas si el agua drena fácilmente; y la segunda, que en este tipo de
material no se puede desarrollar presiones de poros adversas a la estabilidad de la
sección.
Ejemplo

Se presenta, sólo a título ilustrativo, un ejemplo sencillo de cómo dimensionar el núcleo y


el dentellón en el caso de una presa zonificada de 60 metros de altura que se construirá
en una zona donde el período de lluvias es más largo de lo normal. El estudio de
materiales de construcción revela que existen arcillas limosas con un contenido de arenas
que oscila entre 5% y 7%, Y un coeficiente de permeabilidad K de 3x 10- 6 cm/ s. El
material de fundación es permeable, de 5 m de profundidad hasta la roca sana.

SolucÍón.

1.- Por motivo del período de lluvias, con la finalidad de acortar el lapso de construcción
de la presa y facilitar la construcción del terraplén el volumen de material impermeable
debe reducirse al mínimo. Todo ello se reflejará en un costo más bajo.

2.- Para alcanzar lo anterior, la sección debe poseer un núcleo bastante esbelto. Las
características de impermeabilidad del material permiten adoptar un ancho de núcleo igual
a 40% de la carga de agua H. Este ancho, como ya se indicó en el texto, es el límite
inferior usualmente aceptado. Bajo estas condiciones es indispensable prever filtros.

3.- El dentellón para cortar el flujo a través del estrato permeable existente, debe
diseñarse aplicando el mismo criterio del núcleo en cuanto a su ancho. Por lo tanto, el
ancho del dentellón en su contacto con la roca de fundación debe ser igual a 40% de H.
De acuerdo con estos criterios, se tendría:

• Núcleo: H =58 m (existen 2 m de borde libre); a nivel de la fundación el ancho requerido


será a= 58 x 0,40 = 23,20 m.

Si se adopta un núcleo con una anchura en su extremo superior de 5,00 m, y taludes


aguas arriba yaguas abajo de 0,2 horizontal a 1 vertical, se tendrá que la anchura a nivel
de la fundación será de 5,00 + (0,02 x 60) 2= 29,00 m mayor que 23,30 m, luego es
apropiado.

• Dentellón: La altura en la base del dentellón será

H = 58+5 = 63 m,

luego:

- Anchura requerida = 63 x 0,04 = 25,20 m.

- Adoptándose 25,00 m y taludes 1H a 1 V, que usualmente son estables en materiales


gravo-arenosos.
 Filtros

A medida que el agua embalsada percola a través del material de una presa, genera
fuerzas sobre las partículas del suelo en la dirección del flujo, como consecuencia del
roce con las paredes de los poros. Si en el terraplén existe un solo tipo de material, las
partículas aisladas del suelo, sobre las cuales se ejerce la fuerza de filtración, no pueden
moverse porque se lo impiden las otras partículas circundantes, pero en un terraplén
zonificado, en el contacto entre el material más fino del núcleo y el más grueso de los
espaldones, es posible que las partículas del suelo más fino puedan ser removidas de su
posici6n original, y en consecuencia, trasladadas hacia los vacíos del material más
grueso.

Aunque no existen registros de presas de tierra que hayan fallado por este tipo de
tubificacion interna, se ha establecido como una práctica aconsejable fijar una serie de
requisitos que deban cumplir los materiales adyacentes en cuanto a su gradacion, y cuya
única finalidad es prevenir cualquier migraci6n apreciable de partículas de suelo, para
evitar así el fen6meno de tubificacion.

Después de casi cuatro años de investigaci6n, Sherard y Dunnigan llegaron a dos


conclusiones que han modificado de manera significativa el diseño de filtros:

1.-Prácticamente todas las presas de tierra y enrocado desarrollan filtraciones


concentradas, aunque no se produzcan asentamientos diferenciales importantes, o se
hayan tomado las medidas necesarias para disminuirlos, y

2.- Se puede contar con la fiabilidad de los filtros diseñados con las propiedades
apropiadas, para el control y sellado de estas filtraciones concentradas.
Estas conclusiones modificaron sustancialmente los criterios de diseño de presas de tierra
y enrocado con núcleo. Se consideraban necesarias múltiples líneas o medidas de
defensa, probablemente porque ninguna de ellas fuese totalmente confiable. Como
consecuencia de los estudios de Sherard y Dunnigan , el filtro aguas abajo del núcleo
pasó a ser la línea de defensa para controlar la erosi6n del núcleo de la presa causada
por las filtraciones a través de las grietas, no sólo porque evita el paso de los materiales
finos del núcleo sino porque reduce sustancialmente las filtraciones mediante el sellado
de las grietas.

La presencia de un filtro aguas abajo del núcleo (filtro crítico) correctamente diseñado,
permite el uso de materiales impermeables como limos, arcillas de alta plasticidad y
arcillas dispersivas que hasta entonces no eran considerados apropiados como materiales
constituyentes del núcleo. .

Los cuatro requisitos básicos que debe cumplir el filtro de aguas abajo o filtro crítico para
cumplir satisfactoriamente su función son:

1.- El filtro debe tener una permeabilidad mayor que el suelo al cual protege para que
pueda así actuar como un dren efectivo.

2.- El filtro debe ser lo suficientemente fino como para evitar que las partículas del suelo
sean removidas y transportadas a sus vacíos.

3.- El filtro debe ser auto estable, es decir su fracción gruesa debe ser capaz de retener a
su fracci6n más fina.

4.- El filtro debe ser de un material que no altere sus propiedades físicas y químicas con el
tiempo, y no debe ser cohesivo; es decir debe ser incapaz de mantener abierta una grieta.

Filtro crítico.- Los criterios generalmente empleados para el diseño del filtro aguas abajo
del núcleo o filtro crítico son:

1.- Los suelos impermeables se clasifican según su granulometría en cuatro grupos:

Grupo N° 1: Limos y arcillas con mas de un 85% de sus partículas inferiores al tamiz N°
200 ASTM

Grupo N° 2: Arenas limosas y arcillosas, limos y arcillas con un pasante del tamiz N° 200
ASTM entre un 40% y un 85%.

Grupo N° 3: Arenas limosas y arcillosas y arenas gravosas con un pasante del tamiz N°
200 ASTM igualo menor al 15%.

Grupo N° 4: Todos los suelos intermedios entre los Grupos N°2 Y 3.

2.- Para todos los suelos con un componente de gravas, los filtros deben ser diseñados
en base a la curva granulométrica del suelo para partículas mas pequeñas que 4,76 mm.
3.- Suelos del Grupo N° 1: El filtro deberá tener D 15E <9 D 85S ' donde D 1SF es el
tamaño de partícula del filtro para el cual el 15% del total de las partículas son más
pequeñas y D 855 es el tamaño de partícula del suelo del núcleo para el cual el 85% del
total de las partículas son más pequeñas.

4.- Suelos del Grupo N° 2: El filtro deberá tener D <0,7 mm.

5.- Suelos del Grupo N° 3: El filtro deberá tener D 15E <4 D 85S

6.- Suelos del Grupo N° 4: El D I5E máximo del filtro está inversamente relacionado con el
contenido de finos (pasante tamiz N° 200 ASTM), y puede ser determinado mediante
interpolación lineal. Por ejemplo, para un suelo impermeable arenoso con un 30% de finos
y un D 855 2,5 mm, el filtro deberá tener un D15E que varía entre 0,7 mm (Suelos Grupo
2) y 4 x (2,5) = 10 mm (Suelos Grupo 3), que se calcula como sigue:

D15E = (40 -30)/(40-15) (10 - 0,7) + 0,7 = 4,4 mm.

7.- Los filtros para los suelos de los Grupos N° 1 Y 2 deben estar compuestos totalmente
de arena o arena gravosa con un 60% mas grueso que 4,76 mm (tamiz N° 4 ASTM), Y un
tamaño maximo de 50 mm.

8.- Los criterios para los suelos de los Grupos N° 1 Y 2 son independientes de la forma de
la curva granulométrica. Para los suelos de los Grupos N° 3 Y 4, el criterio se aplica para
suelos bien gradados, en caso contrario se debe diseñar el filtro tomando en cuenta sólo
la parte mas fina, o debe realizarse un ensayo NEF.

9.- El filtro no debe contener mas de 5% de finos (pasante tamiz N° 200 ASTM), Y los
finos deben ser no plásticos.

10. - El coeficiente de uniformidad del filtro,Cu =D6IJF I V1tlf no debe ser mayor de 20
(Criterio de Segregabílidad).

11.- En proyectos donde se utilicen suelos dispersivos, es recomendable la realizacion de


ensayos NEF (Sherard y Dunnigan, 1989, 71), utilizando agua de las mismas
características químicas del agua de filtración.

12.- Para suelos de una gradación amplia y de origen glacial, el diseño debe comprobarse
utilizando el concepto del "filtro perfecto" (Vaughan y Soares, 1982, 74).

13.- Criterio de Permeabilidad: DI5E > 5 D 15

Zona de transición o filtro de aguas arriba.

Normalmente la zona de transición aguas arriba del núcleo está sometida a gradientes
muy pequeños del orden de 1 o como máximo 2 Y la cantidad de agua que debe filtrar es
también muy pequeña. Por estas razones pueden diseñarse utilizando criterios menos
conservadores. Generalmente se especifica un tamaño máximo y la condición de que el
material esté bien gradado. Especificaciones como "Los filtros de aguas arriba deben
construirse con un material granular o enrocado bien gradado con un tamaño máximo de
150 mm", son comunes en la práctica de hoy en día. En algunas presas de tierra
zonificada no se colocan

Solamente en el caso de las presas que forman parte de un sistema de almacenamiento y


bombeo, donde el nivel del embalse tiene grandes fluctuaciones, se justifica el diseño de
la zona de transición de aguas arriba siguiendo los criterios de filtro crítico.

Cuando se requiere un filtro subdividido, cada zona más fina se considera como el
material que se debe proteger en relación a la siguiente zona más gruesa del filtro.

Espesor y condiciones de colocación de los filtros.

Teóricamente las capas individuales del material bien gradado requerido en los filtros
pueden ser delgadas; sin embargo, desde el punto de vista práctico, el espesor mínimo es
aquél que pueda ser colocado y compactado con facilidad y sin la presencia de zonas de
material segregado o de vacíos. Para filtros horizontales el espesor mínimo es de 20 cm,
si el material es arena, y 40 cm, si el material es grava; aunque normalmente se usan
espesores mayores entre 50 cm y 1 m. Para filtros verticales o inclinados del tipo
chimenea, el ancho mínimo medido horizontalmente debe oscilar entre 2,50 m y 3,00 m;
aunque se prefiere, por facilidad de construcción, un ancho algo mayor, que oscile entre
3,50 y 4,00 m. Sobre este tema se recomiendan las Referencias.

Ejemplo 5.3.· Se desea diseñar un filtro de transición entre un núcleo (dos curvas
granulométricas a la derecha del gráfico de la Figura 5.26) y un espaldón de enrocado
(curvas a la izquierda de la figura).

Solución.

Diseño del filtro crítico. De las curvas granulo métricas para el material del núcleo se
obtiene: Pasante tamiz N° 200 ASTM: del 20% al 40%. De acuerdo con el criterio de
Sherard y Dunnigan se trata de suelos del Grupo ~ 4 Y del Grupo N° 2.

Luego:

D15f<0,7mm (GrupoN°2)

D15f«4O-20)l( 40-15) X (4D835• 0,7) + 0,7 = 0,80x (4( 2(0) -0,7)+0,7 = 4,6 mm

En este caso controla la fracción del núcleo perteneciente al Grupo N° 2.

Verificando el criterio de permeabilidad:

D,15F > 5 D15S: 0,7 mm> 5 (0,03 mm) = 0,15 mm

El límite mayor del tamaño D 15S controla la permeabilidad.

Se especifica, a continuación, el D60F y D1OF del filtro, en base al criterio de


segregación: C. < 20 < D60ID,10F
 Taludes exteriores

No existe una regla fija para seleccionar la inclinación de los taludes exteriores de una
presa. El procedimiento usual consiste en seleccionar unos taludes tentativos basándose
en la experiencia lograda en otras presas similares, y luego proceder a modificarlos de
acuerdo con los resultados de los análisis de estabilidad. Generalmente, la inclinación de
los taludes exteriores de una presa depende de la zonificación interna de la sección y de
la resistencia, tanto de la fundación como de los materiales empleados. En algunos casos,
la rapidez de construcción puede tener también cierta influencia

En promedio, los taludes exteriores varían entre 2:1 (horizontal a vertical) y 4:1; donde
existan fundaciones pobres, los taludes requeridos tienen que ser mucho más suaves. Por
el contrario, donde la fundación sea buena y la sección de las presas esté conformada por
grandes zonas de enrocado, los taludes pueden empinarse bastante y alcanzar valores
superiores al 2:1.

Para un determinado factor de seguridad al deslizamiento, el menor volumen de terraplén


se obtiene adoptando taludes exteriores más inclinados en los niveles superiores de la
sección y más suaves en los niveles cercanos a la base. Es aconsejable considerar esta
práctica de taludes variables en todas aquellas presas que tengan una altura superior a
los 30 metros.
 Cresta de presa

Normalmente, el ancho de la cresta no tiene mayor influencia en la estabilidad de la


sección y de la fundación, o en el volumen total del terraplén, salvo en presas bajas donde
el ancho de la cresta puede estar gobernando por requerimientos de filtraciones y debe
suplir suficiente longitud para percolación. El ancho se fija tomando en cuenta el espacio
requerido por los equipos de construcción y por las exigencias viales, en caso de que
vaya a usarse como parte de una carretera. El ancho mínimo por requerimiento
constructivos es de 5 metros, mientras que el ancho máximo puede alcanzar más de 12
metros, a mayor altura es usual dotar a la presa de un ancho mayor.

Un caso donde el ancho de la cresta puede tener influencia en la estabilidad de la


sección, es en aquellas presas ubicadas en zonas sísmicas. Por lo general, para prevenir
cualquier eventualidad en la cresta que es el sector más afectado por un sismo, se diseña
con un ancho mayor de lo requerido. El reglamento japonés para el diseño de presas,
establece la siguiente fórmula para calcular el ancho de la cresta.

a = 3,6*3√H-3

donde:

a, es el ancho de la cresta

H, la altura de la presa, ambos en metros.

El U.S. Bureau of Reclamation presentó hace varios años una ecuación representativa de
la curva promedio para los anchos de cresta en sus presas.

a = 5,4*√H-1.5

donde a y H tienen el mismo significado anterior

El U.S. Bureau of Reclamation , de acuerdo con sus experiencias, ha sugerido también,


una fórmula aplicable a presas bajas, la cual es:

a=H/5*3

donde, a y H están en metros

Al final de la construcción, la cresta debe perfilarse dándosele una sobreelevación


suficiente, capaz de absorber los asentamientos posteriores que ocurran tanto en el
terraplén como en la fundación, sin detrimento de la altura prevista como borde libre.
Inclusive, por razones de apariencia es aconsejable darle una sobreelevación mayor que
la requerida, ya que cualquier depresión a lo largo de la cresta de la presa, ubicada en un
valle no muy ancho, luce mucho mayor de lo real
Los asentamientos que pudiera sufrir la fundación posteriores a la construcción se
estiman por los métodos usuales indicados en los textos de mecánica de suelos. Los
asentamientos posteriores que pudiera sufrir el terraplén, pueden también calcularse
teóricamente, o bien estimarse sobre la base de las mediciones hechas en otras presas
similares

 Ejes longitudinales curvos

En los últimos años existe en algunos casos, una tendencia a diseñar y construir presas
con ejes curvos hacia aguas arriba. El propósito es intentar producir una compresión axial
en el núcleo de la presa a medida que el terraplén se asienta, contrarrestando la
tendencia a la aparición de tensiones axiales y grietas. La validez· de esta teoría no está
demostrada y muchos ingenieros especialistas no le atribuyen los beneficios previstos
porque estas estructuras generalmente se desplazan hacia aguas arriba: durante las
primeras fases del llenado del embalse
Sin embargo, como es pequeño el costo adicional por concepto de introducir una
curvatura suave y como ésta, ciertamente, no causa ningún perjuicio en su
comportamiento, es de esperarse que esta práctica continuará especialmente en presas
altas ubicadas en sitios angostos. Los radios de curvatura generalmente adoptados
oscilan entre 400 m y 1.500 m.

 Protección de talud bocas arriba

Todo talud aguas arriba debe ser protegido contra la acción destructora de las olas
generadas en el embalse, salvo que de hecho el talud esté constituido por fragmentos de
roca o peñones.

La protección debe extenderse desde la cresta de la presa hasta una distancia por debajo
del nivel mínimo del agua en el embalse y debe rematarse en una berma que le sirva de
apoyo. Los enrocados, ya sean volcados o colocados a mano, se ponen sobre una capa
de material de filtro que sirva como transición entre el material fino del terraplén y los
fragmentos de roca.

Selección del tipo de protección.

La experiencia ha demostrado que en la mayoría de los casos un enrocado volcado,


debidamente diseñado, proporciona el tipo de protección más eficaz y duradero, con un
costo inicial mínimo. A esta conclusión llegó el U.S. Corps of Engineers después de
realizar una exhaustiva investigación de más de un centenar de presas con diversos tipos
de protección. La superíoridad del enrocado volcado y su pequeño costo de
mantenimiento, han demostrado en forma convincente que resulta económico transportar
la roca desde distancias considerables.

Cuando no exista la posibilidad de obtener la cantidad requerida de roca a una distancia


razonable, la alternativa de un enrocado colocado a mano puede considerarse
económica, pues el mayor costo de la mano de obra se compensa con la disminución en
el volumen del material requerido.

Los otros tipos de protección deberán usarse en aquellas ocasiones donde el empleo del
enrocado resulta demasiado caro debido al elevado costo del transporte.

Las placas de concreto se han usado con éxito en la protección del talud aguas arriba,
siempre y cuando se estime correctamente tanto el comportamiento del terraplén, como la
capacidad de la placa para resistir el fracturamiento y el deterioro. La experiencia ha
demostrado que las placas monolíticas son más resistentes a la acción severa del oleaje
que las placas articuladas o separadas por juntas.

Otro tipo de protección que ha sido empleado con éxito en muchas presas en los últimos
años, es la construcción de una pantalla inclinada de suelo-cemento o de mallas de
gaviones. Los suelos más adecuados para la preparación de la mezcla de suelo cemento
son los arenosos o gravo-arenosos, con un contenido de finos, que pasen el tamiz N° 200,
comprendido entre el 10% y el 25%. Suelos con contenidos superiores de finos requieren
mayor cantidad de cemento para alcanzar la resistencia requerida. La cantidad de
cemento depende del porcentaje de finos existentes en el suelo, pero, en general, deberá
oscilar entre el 10% y el 14% del volumen

la selección del tipo de protección es básicamente un problema de índole económica,


porque prácticamente cualquiera de las alternativas de protección cumple su finalidad si
son diseñadas adecuadamente para la acción de oleajes no muy severos.

El oleaje de diseño es el mismo que fue seleccionado para la fijación del borde libre de la
presa. En este sentido, la Referencia es útil en la predicción de oleajes.

se trata algo más sobre el recubrimiento de enrocado volcado por ser el más empleado. El
enrocado volcado consiste en fragmentos de roca, o cantos de piedra de diversos
tamaños, volcados en el talud de la presa. El enrocado se vuelca sobre el filtro de
granulometría adecuada (capa base), que puede colocarse especialmente o que puede
ser la parte más exterior del espaldón de una presa zonificada.

La eficiencia del enrocado depende de los siguientes factores: la calidad de la roca, peso
y tamaño de las piedras, espesor de la protección, forma de las piedras o fragmentos
rocosos, inclinación del talud y estabilidad y eficiencia del filtro sobre el cual se coloca el
enrocado.

La roca para el enrocado de protección debe cumplir los requisitos establecidos


normalmente para los agregados del concreto; sin embargo, el algunos casos se han
usado rocas más débiles con resultados satisfactorios. La mayoría de las rocas ígneas,
metamórficas, areniscas y calizas duras producen excelentes enrocados. Las lutitas y
otras rocas, que presenten intercalaciones de lutitas, se meteorizan y desintegran
fácilmente cuando son sometidas a ciclos alternados de humedecimiento y secado.
Existen varios métodos teóricos para determinar el tamaño o peso de los fragmentos de
roca requeridos para resistir su desplazamiento por acción de olas. El usado más
comúnmente supone que la fuerza ejercida por la ola sobre las piedras o fragmentos
rocosos, no puede ser mayor que la de una corriente de agua que circule a una velocidad
igual a la alcanzada por las partículas de la ola. Sin embargo, como los resultados
teóricos concuerdan con la experiencia obtenida en el comportamiento observado en gran
número de presas por vanas entidades norteamericanas, se ha considerado más simple
basar el diseño de los enrocados volcados en tablas de fácil uso que conjugan todos los
conocimientos prácticos y teóricos.

El enrocado debe tener suficiente espesor como para alojar convenientemente el


fragmento de mayor tamaño requerido para resistir la acción de las olas. El U.S. Bureau of
Reclamation ha llegado a la conclusión de que un espesor de 90 cm es generalmente el
más económico y satisfactorio para grandes presas.

La forma de las piedras o de los fragmentos rocosos influye en la capacidad del enrocado
para resistir los desplazamientos por la acción de las olas. Los fragmentos angulosos,
provenientes de la explotación de canteras, tienden a trabarse mejor que los cantos
rodados para resistir los desplazamientos. Los valores de espesor dados en la Tabla 5.4
son válidos para fragmentos angulosos.

Resume el criterio de diseño del U.S. Corps of Engineers para enrocados volcados. El
criterio más importante que indica esta tabla es el tamaño promedio mínimo que deben
tener los fragmentos de roca (Dso del enrocado). Por ejemplo, para olas de altura máxima
igual a 1,50 m, el enrocado deberá estar constituido por fragmentos de roca, la mitad de
los cuales, determinados por peso, deberán ser iguales o mayores que una piedra
aproximadamente equidimensional con un diámetro promedio de 40 cm
El enrocado debe colocarse sobre una capa base constituida por grava o piedra picada
gradada, siempre y cuando el material del terraplén tenga una granulometría tal que la
acción de las olas pueda erosionarlo a través de los huecos del enrocado. Los
requerimientos granulométricos para esta capa base en relación con el material del
terraplén, son similares a los especificados para los filtros. Investigaciones realizadas por
el U.S. Corps of Engineers indican que el tamaño D85 capa base no debe ser menor a 5
cm, y ella debe estar constituida por una mezcla de fragmentos o cantos rodados, o bien
gradada y con tamaños que oscilen entre un máximo de 15 cm a 20 cm y un tamaño
mínimo correspondiente al de una arena gruesa

Otros factores que deben tomarse en cuenta al momento de determinar el espesor de la


capa son:

• La gradación del enrocado. Un enrocado bien gradado, con suficientes fragmentos finos
que rellenen los espacios vacíos, requieren de una capa de menor espesor.

• La plasticidad y gradación del material del terraplén. Las gravas arcillosas bien gradadas
también exigen una capa de menor espesor.

• El costo del material. Si el material para la capa base se obtiene sin necesidad de
procesarlo, no existe razón para usar una capa base con el mínimo espesor requerido.
 Protección de talud aguas abajo

A aquellas presas cuyo talud aguas abajo esté constituido por suelos finos, debe
proporcionársele en su superficie una protección contra la erosión ocasionada por el agua
de las lluvias o por el viento. Por lo general, la formación de canjilones es mayor en la
zona de contacto del terraplén con los estribos y en la parte central de éste, o sea, en las
zonas donde tiende a existir concentración del escurrimiento superficial

Usualmente, la protección del talud aguas abajo se hace con grama o pasto que crezca
poco a poco, o con una capa de grava arenosa. El pasto o la grama debe seleccionarse
entre las variedades más adaptadas a la zona. Normalmente, es necesario abonar la
superficie antes de la siembra y el riego periódico para provocar la germinación y acelerar
el crecimiento.

En sitios muy áridos donde es difícil el mantenimiento de la protección vegetal, se protege


la superficie del talud aguas abajo con una capa de grava arenosa cuyo espesor debe ser
30 cm como mínimo, y aumentar gradualmente hacia el pie del talud, a fin de permitir que
la capa pueda conducir a su través al volumen del agua de lluvia en aumento.

Otra alternativa es proteger el talud con una carpeta de arena-asfalto de


aproximadamente 15 cm de espesor. La presa Vista Alegre, en Venezuela (Edo.
Anzoátegui), dispone de este tipo de protección.

Otra medida recomendable es la construcción de una canaleta perimetral revestida a todo


lo largo de la intersección del talud con los estribos, que remueva la concentración natural
del escurrimiento superficial.

Tanto para el talud aguas arriba como para el talud aguas abajo existe también la
posibilidad de utilizar geotextiles y geo membranas para protegerlos contra la erosión
superficial