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ETNOGRAFIAS: IMAGENES, MATERIALIDADES


Y METODOS

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Xavier Andrade
Los Andes University (Colombia)
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número 99: 978-9942-963-33-8
ECUADOR
DEBATE 99
Quito-Ecuador • Diciembre 2016

PRESENTACIÓN / 3
COYUNTURA
• El eclipse de la revolución ciudadana ante las elecciones de 2017 / 7-14
Hernán Ibarra
• Conflictividad socio política: Julio-Octubre 2016 / 15-18
TEMA CENTRAL
• El método Lombardi: conceptualismo, dibujo y el oficio de la antropología visual / 19-41
Xavier Andrade
• Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico / 43-58
María Fernanda Troya
• El “desborde popular” del arte en el Perú / 59-78
Mijail Mitrovic Pease
• Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero / 79-101
Lorenzo Granada
• Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano / 103-117
Mabel Carmona Lozano
DEBATE AGRARIO-RURAL
• Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973 / 119-140
Germán Carrillo García
ANALISIS
• La aleación inestable.
Origen y consolidación de un Estado transformista / 141-169
Ecuador, 1920-1960
Pablo Ospina Peralta
• Por la chacra’: migrando desde Azuay a Nueva York / 171-186
Alberto García Sánchez
RESEÑAS
• El paraíso en venta.
Desarrollo, etnicidad y ambientalismo en la frontera sur del Yasuní (Amazonia
ecuatoriana) / 187-190
• Alternativas Virtuales vs. Cambios Reales.
Derechos de la Naturaleza, Buen Vivir, Economía Solidaria / 191-192
• Acumulación de activos: Una apuesta por la equidad / 193-194
PRESENTACIÓN

Y a en el número 95, en su Tema


Central, asumimos cuestiones re-
ferentes a la Antropología Visual,
especialidad que es retomada en este
número. En este caso haciéndonos eco
Perú contemporáneo; trazando las cone-
xiones sociológicas en la teoría y la pro-
ducción artística, establece la necesidad
de desempacar afiliaciones simplistas
entre política, ideología y arte. El artícu-
de discusiones actuales sobre la etno- lo de Lorenzo Granada está dedicado a
grafía y las tensiones que se desatan repensar los efectos de la catástrofe de
cuando es pensado ya sea como méto- Armero en Colombia ocurrida hace más
do en tanto teoría. de 30 años, enfocando su análisis en las
Los artículos que se incluyen dan distintas formas de apropiación y lectura
cuenta del estado de este debate desde del paisaje desde algunos de los sobre-
varias contribuciones de pensadores del vivientes; escrito en un formato de viñe-
área Andina. Abre la sección un artículo tas etnográficas, da cuenta de la propia
de Xavier Andrade que profundiza en las fragmentariedad de los materiales que
articulaciones posibles entre datos, mé- se encuentran dispersos y como estos
todos y teoría siguiendo el singular pro- iluminan nociones de materialidad en
ceso de producción de imágenes del ar- el pueblo. Finalmente el artículo de Ma-
tista neoconceptual Mark Lombardi y de bel Carmona, aporta con una reflexión
los impactos que ha tenido su obra en sobre la capacidad de los archivos fo-
distintas disciplinas. tográficos domésticos para condensar
María Fernanda Troya, extiende el mé- el mundo de las emociones. Situada en
todo iconológico de Aby Warburg para una posición problemática respecto de
repensar sus usos y potencialidades et- su objeto de estudio, el ejército colom-
nográficas; tomando como referente su biano, propone una mirada reflexiva so-
propio trabajo de campo con imágenes bre su ética y su método.
historiográficas de indígenas amazóni- Los estudios y análisis contenidos en
cos en Ecuador y argumenta sobre el ex- los textos que se presentan, abre posi-
traordinario potencial del método War- bilidades para repensar radicalmente la
burg para repensar el propio trabajo de integración de imágenes como parte de
campo. la tarea etnográfica, el trabajo de campo
El trabajo de Mijail Mitrovic propone y la construcción teórica en la antropo-
repensar las relaciones de la noción en- logía visual.
tre “lo popular” y el campo del arte en el
4 Presentación

Las valiosas colaboraciones y la orga- ecuatoriana particularmente en la Pro-


nización misma del Tema Central, pu- vincia de El Oro y las laderas costeras
dieron ser posibles gracias al gran apo- de Azuay. Al introducir en su estudio el
yo de nuestro amigo Xavier Andrade; desarrollo del capitalismo a escala pla-
con quien también organizamos el tema netaria, observa que auspiciado por la
de la referida Revista No. 95 Imágenes revolución verde se incentiva el proce-
y objetos: etnografías y vidas sociales. so de modernización de la agricultura,
Son estos dones, su calurosa gratuidad y particularmente de Ecuador y que el de-
compromiso, lo que hacen posible que sarrollo del capitalismo agrario raciona-
hayamos llegado ya al número 99 de lizará los cultivos y el mapa de la agri-
Ecuador Debate. cultura ecuatoriana.
La sección Coyuntura a través del ar- La sección Análisis contiene dos ar-
tículo “El eclipse de la revolución ciu- tículos. El uno de Pablo Ospina Peralta
dadana ante las elecciones de 2017” sobre el Estado ecuatoriano entre 1920
de Hernán Ibarra, plantea que las nue- a 1960, con abundante material de ar-
vas condiciones creadas por la recesión chivos, explica como el Estado ecuato-
económica y el debilitamiento de Alian- riano, en el período mencionado, bien
za País se proyectan hacia la contienda puede caracterizarse como un Estado
electoral de febrero de 2017. Es también transformista resultante de un lento pro-
el nuevo escenario del fin del ciclo de ceso, de modernización capitalista; en
los gobiernos progresistas en América tanto que, las oligarquías dominantes,
del Sur. El modelo económico de la re- de por si fragmentadas no conocieron
volución ciudadana y su régimen políti- desafíos radicales, como tampoco con-
co se hallan cuestionados. Es un pano- taron con un control fuerte sobre el ejér-
rama de incertidumbre con las posibles cito el cual tenía una buena capacidad
políticas de ajuste que deberá encarar el de autonomía. En este escenario en el
nuevo gobierno. que si bien prevalecía la hegemonía oli-
El observatorio de la conflictividad so- gárquica aunque fragmentada y con di-
cio política, para el período Julio- Octu- ficultades para ejercer represión directa,
bre 2016, nos muestra que se mantiene se va constituyendo un Estado en gene-
la relativa disminución observada desde ral poco proclive a la represión y abierto
hace un año. En el cuatrimestre en re- a las transformaciones.
ferencia se contabilizan 153 conflictos, El artículo de Alberto García “Por la
de los cuales sobresalen los relaciona- chacra. Migrando desde el Azuay a Nue-
dos con el conflicto de las Universida- va York” proveniente de su tesis doctoral
des de posgrado, FLACSO y Universidad en Antropología social de la Universi-
Andina Simón Bolívar; las que provoca- dad de Murcia, retoma un tema expues-
ron las reformas a las cesantías, pensio- to en el número 97 de esta Revista, dan-
nes militares del ISSFA, y las denuncias do cuenta de los peligros a los que están
de corrupción en Petroecuador, son los expuestos los viajeros clandestinos, en
hechos más notorios de este período. particular de la Provincia del Azuay, con
Debate Agrario-Rural, trae un artícu- destino a Estados Unidos.
lo de Germán Carrillo García quien ha Reseñas contiene tres comentarios. El
trabajado sobre las realidades y efec- uno a un libro de reciente aparición de
tos de las Reformas Agrarias, en la costa Javier Martínez Sastre “El paraíso en ven-
Ecuador dEbatE / Presentación 5

ta. Desarrollo, etnicidad y ambientalis- Reiterando nuestro agradecimiento a


mo en la frontera sur del Yasuní”, escrito Xavier Andrade, por su apoyo para la or-
por Jorge Trujillo. Una nueva lectura del ganización del Tema Central; expresamos
trabajo de José Sánchez Parga “Alterna- nuestro interés en que los temas plantea-
tivas virtuales vs. cambios reales. Dere- dos en este número, sobre todo los re-
chos de la naturaleza, Buen Vivir, eco- ferentes a la Antropología Visual, provo-
nomía solidaria” producido por nuestro quen importantes debates para continuar
amigo Felipe Mansilla y finalmente Mil- delineando y conformando avances teó-
ton Maya Delgado hace una lectura ricos importantes para esa disciplina y
del libro “Acumulación de activos: una para el desarrollo académico.
apuesta por la equidad” de Carmen Dia-
Los Editores
na Deere y Jacqueline Contreras Díaz.
PUBLICACIONES
CAAP
CRÓNICAS DE LOS ANDES
Memorias del “Otro”
José Sánchez Parga

Crónicas de las Andes, Memorias


del “Otro”, quien al diferenciarse,
nos identifica, siendo por ello
sustancial su presencia para ser
“nosotros”, en relación a ese otro.
Los trabajos de José Sánchez
Parga sobre el mundo andino-
indígena son esenciales para
comprender esa otra realidad,
siempre presente en la historia.

CAAP Serie Estudios y Análisis


ISBN 978-9978-51-032-2
155 pp.
COYUNTURA

El eclipse de la revolución ciudadana


ante las elecciones de 2017
Hernán Ibarra

Las nuevas condiciones creadas por la recesión económica y el debilitamiento de Alianza País se proyec-
tan hacia la contienda electoral de febrero de 2017. Es también el nuevo escenario del fin del ciclo de los
gobiernos progresistas en América del Sur. El modelo económico de la revolución ciudadana y su régimen
político se hallan cuestionados. Es un panorama de incertidumbre con las posibles políticas de ajuste que
deberá encarar el nuevo gobierno.

L as elecciones de febrero de 2017


se inscriben en un nuevo escenario
con el fin del ciclo de los gobiernos
progresistas que arribaron al poder tras
el agotamiento de las políticas neolibe-
que evidencian un giro político hacia
gobiernos de derecha que plantean la
vuelta a políticas neoliberales con el
acento en la menor intervención del Es-
tado en la economía.
rales. Estos gobiernos fueron el resulta- El triunfo de Mauricio Macri en las
do de una oposición social al neolibe- elecciones presidenciales argentinas de
ralismo y tuvieron la fortuna del ascenso 2015 con PRO (Propuesta Republica-
de los precios de las materias primas en na), una formación política de derecha,
el mercado mundial. En efecto, los pre- es parte de un nuevo fenómeno que re-
cios de bienes agrícolas, mineros e hi- corre América Latina, las “nuevas de-
drocarburos se beneficiaron -con oscila- rechas”, que estarían en capacidad de
ciones- de mejores precios entre 2003 y proponer una defensa de la democra-
2013 cuando comienza una tendencia cia representativa, cierto énfasis en lo
descendente de precios y exportacio- social y un tejido de alianzas sociales.
nes.1 El flujo de recursos que significó Como empresario exitoso y vinculado a
este boom exportador facilitó el regreso la dirección del Club de fútbol Boca Ju-
del Estado y políticas desarrollistas. niors, con la creación de PRO en 2005,
El triunfo de Macri en Argentina, la conquistó inicialmente el Gobierno de
derrota de Evo Morales en el referén- la Ciudad de Buenos Aires en 2007. Su
dum de febrero de 2016, la destitución construcción política se halla asociada a
de Dilma Rousseff en Brasil y la intensa sectores empresariales, antiguos grupos
oposición contra Maduro en Venezue- provenientes de la derecha, junto a la
la son un conjunto de acontecimientos captación de liderazgos y bases prove-

1. Paolo Giordano (coord.), Estimaciones de las tendencias comerciales. América Latina y el Caribe 2016, BID, Washington,
2015.
8 Hernán Ibarra / El eclipse de la revolución ciudadana ante las elecciones de 2017

nientes del peronismo y el radicalismo. elevado sustancialmente en los últimos


Macri ha construido un discurso moder- años abonando al clima de inseguridad
nizador y posideológico forjado en la en la población venezolana. Las trabas
oposición a los gobiernos kirchneristas. y el bloqueo al referendo revocatorio
A partir de un fuerte apoyo en los secto- que condujo la MUD, han diferido en el
res medios y altos, penetró en los secto- tiempo la permanencia de Maduro hasta
res populares.2 las elecciones de 2018.
Evo Morales fue derrotado en su inten- La revolución bolivariana se encontró
to por reformar la constitución para faci- ante un condicionamiento histórico di-
litar su reelección con un cuarto manda- fícil de transformar: el “Estado mágico”,
to consecutivo, lo que sitúa una barrera que consiste en la amplia dependencia
de continuidad al proceso boliviano sin de los ingresos generados por el petró-
su liderazgo. Era la primera vez que per- leo para financiar el gasto público im-
día en las urnas desde el año 2006. No pulsando una sociedad y economía de-
obstante el MAS y su base social espe- pendientes del control estatal mediante
ran una nueva oportunidad para insistir el manejo de la renta petrolera.3 Duran-
en una nueva postulación de Morales. te el periodo de Chávez se desarrolló el
La situación de Venezuela implica la Estado comunal como una estructura
confluencia de una aguda crisis econó- paralela al Estado formal en contradic-
mica y el fortalecimiento de la oposi- ción con el régimen de representación
ción política tras el triunfo de la Mesa electoral y de partidos afectando al plu-
de Unidad Democrática (MUD) en las ralismo político.4 La estructura indus-
elecciones parlamentarias de diciembre trial que tuvo cierta importancia hasta
de 2015. Después del fallecimiento de los años noventa declinó durante el ré-
Chávez en 2012 y la elección de Nico- gimen chavista. El ciclo de altos precios
lás Maduro como Presidente en 2013, del petróleo incrementó aún más la de-
éste se ha enfrentado a una creciente pendencia de los ingresos públicos pro-
oposición que luego de ganar las elec- venientes de la renta petrolera que ade-
ciones parlamentarias emprendió el ca- más sirvió para afianzar las relaciones
mino de su destitución por la vía de un internacionales de la Alianza Bolivaria-
referendo. Al bloquearse esta salida sur- na de las Américas (ALBA).
ge la posibilidad de negociaciones en- Lo más decisivo en estos cambios es
tre el gobierno venezolano y la oposi- el papel de Brasil. La destitución de Dil-
ción que podrían implicar acuerdos ma Rousseff tiene muchas consecuen-
para afrontar la crisis proveniente de la cias dentro del fin de ciclo de los gobier-
caída de los precios del petróleo. Desde nos progresistas puesto que significa un
el año 2013 se incrementaron la pobre- cambio en el papel que venía cumplien-
za, la inflación y el desabastecimiento. do Brasil en América del Sur. Los gobier-
Así mismo, la tasa de homicidios se ha nos del PT implicaron el fortalecimien-

2. Gabriel Vommaro, “Meterse en política: la construcción de PRO y la renovación de la centro derecha argentina”,
Nueva Sociedad, Nº 254, noviembre-diciembre de 2014, pp. 57-72.
3. Fernando Coronil, El Estado mágico: naturaleza, dinero y modernidad en Venezuela, Nueva Sociedad, Caracas, 2002.
4. Margarita López Maya, “La crisis del chavismo en la Venezuela actual”, Estudios Latinoamericanos, nueva época,
núm. 38, julio-diciembre, 2016, pp. 171-172.
Ecuador dEbatE / Coyuntura 9

to de una burguesía interna en el marco producción industrial.6 Esta postura an-


de un intento de desarrollo de una pro- tiglobalización tiene muchas incógnitas,
puesta integradora con UNASUR. Dado puesto que significaría desmontar inver-
el peso de Brasil como la mayor econo- siones y flujos de capital e intercambio
mía de América del Sur contribuía al re- ya plenamente instalados con el Tratado
forzamiento de la autonomía nacional y de Libre Comercio de América del Nor-
regional. De hecho, los gobiernos pro- te (TLCAN).
gresistas de América del Sur no habrían
Un escenario de recesión
podido sostenerse sin los cambios pro-
ducidos en Brasil. De la misma manera La recesión de la economía ecuato-
que el fin del ciclo neoliberal fue empu- riana tiene algunas manifestaciones que
jado por el proceso brasileño, el nuevo seguirán en los próximos años. Las ex-
momento puede implicar un conjunto portaciones han venido descendiendo
de nuevas relaciones con Estados Uni- de 24.751 mil millones de dólares en
dos y el mayor peso de los tratados de 2013 a 18.331 mil millones de dólares
libre comercio.5 Además, el involucra- en 2015. Los precios del petróleo han
miento del PT en actos de corrupción, bajado de un promedio de 96 dólares
tiene un efecto de descrédito sobre una por barril en 2013 a 84 dólares en 2014,
formación de izquierda que implicó ini- 42 dólares en 2015 y 33 dólares en
cialmente una propuesta de renovación 2016. Sin embargo, el tema del empleo
ética de la política brasileña. se presenta como un agudo problema
El triunfo del republicano Donald con la pérdida de puestos de trabajo en
Trump en las elecciones de Estados Uni- todas las áreas de la economía y la re-
dos, ha sido interpretado como el pro- tracción del empleo público. El desem-
ducto de la activación de un electorado pleo abierto se incrementó del 4,86 %
blanco que ha encontrado en un líder en 2013 al 6,68 % en 2016. Del mismo
de derecha una respuesta a los cambios modo, el subempleo creció del 38,22 %
producidos en la economía y la socie- en 2013 al 45,94 % en 2016. En tanto
dad estadounidense. Si bien se ha pues- que el empleo adecuado descendió del
to mucha atención a su discurso anti in- 56,92% en 2013 al 47,38 % en 2016.
migrantes y su machismo, Trump pudo Para financiar el gasto público se ha
captar el malestar producido entre los recurrido al incremento de la deuda pú-
trabajadores blancos con la desindus- blica interna y externa. La deuda pú-
trialización del medio oeste, la resisten- blica total pasó de 22.840 millones de
cia a la migración de origen latino y el dólares en 2013 a 37.108 millones de
cuestionamiento a las políticas dirigidas dólares en 2016. Este crecimiento de la
a las minorías. Su oposición a los trata- deuda pública ha implicado un mayor
dos de libre comercio significa una de- endeudamiento externo con China y or-
fensa de las estructuras locales de la ganismos multilaterales. La mayor deu-
da ha permitido mantener el gasto pú-

5. Federico Vásquez, “Brasil: la crisis de un proyecto nacional y regional”, Nueva Sociedad, No. 264, julio-agosto 2016,
pp. 15-24.
6. Vicenç Navarro, “Es sorprendente que se considere sorprendente la victoria de Trump”, Público, 11 de noviembre
de 2016. ‹http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/11/11/es-sorprendente-que-se-considere-sorprendente-la-vic-
toria-de-trump/›
10 Hernán Ibarra / El eclipse de la revolución ciudadana ante las elecciones de 2017

blico difiriendo medidas de ajuste para AP se presenta como un actor político


el nuevo gobierno. dominante ante un conjunto de actores
La recesión económica con un creci- fragmentados que han debido consti-
miento negativo del PIB en –1,6 % para tuir federaciones de movimientos políti-
2016–, es el telón de fondo del proceso cos, personalidades y gremios. Alianza
electoral. Las medidas de política eco- País mismo, constituyó el Frente Unidos
nómica que ha tomado el gobierno se para disponer de una constelación de
van dirigiendo a un horizonte de menor apoyos.
intervención del Estado. Se han hecho Los cuestionamientos al régimen de
concesiones de puertos, y se abre la po- Correa provinieron desde distintos fren-
sibilidad de participación privada en las tes. Es necesario diferenciar la crítica de
empresas hidroeléctricas junto a la ven- los círculos empresariales y de la dere-
ta de activos del Estado. Este clima de cha política de aquella proveniente de
recesión económica ya instalado con- los movimientos sociales y organizacio-
diciona las propuestas políticas que se nes de izquierda.
centran en el cambio de la economía. Los gremios empresariales y la dere-
cha política han criticado sobre todo la
El dominio de Alianza País
intervención estatal y reclamaban mejo-
en el espacio político
res condiciones para invertir y atraer la
El espacio político que se estructuró inversión extranjera.7 Pero las condicio-
durante los sucesivos gobiernos de Co- nes nuevas creadas por las alianzas pú-
rrea resultó en la configuración de un blico privadas y la oferta de privatizacio-
polo dominante localizado en la acción nes y concesiones abrieron canales de
estatal bajo el liderazgo de Correa y AP. relación del gobierno con los empresa-
Al lado del polo dominante se produjo rios. Esto es muy importante porque im-
el aparecimiento de movimientos alia- plica la retracción y redireccionamien-
dos u organizaciones satélites. Un polo to de la intervención estatal que supone
que tuvo como una condición de su im- un acercamiento a los argumentos pro-
plantación el declive de los partidos po- pios del enfoque neoliberal, tan denos-
líticos y su reemplazo por movimientos tado por el gobierno. Y de paso, quita
políticos con liderazgos de poca con- argumentos a la derecha y centro dere-
vocatoria. En el polo dominado del es- cha, en tanto significan medidas que de
pacio político se produjo el arrinco- hecho coinciden con sus propuestas de
namiento de la derecha, el centro y la menor intervención estatal. De modo
izquierda opositora. que el régimen de Correa ya ha dado un

7. Si se compara la inversión extranjera directa en el Ecuador y la que llega a Perú y Colombia, obviamente es bastante
menor. Históricamente la inversión extranjera directa siempre ha sido de baja magnitud en el Ecuador. Lo que habría
que preguntarse es si los grupos empresariales del Ecuador han puesto barreras al ingreso de capitales externos más
que el mismo Estado. O han sido reacios a establecer alianzas con capitales transnacionales. Por otra parte, algunas
empresas ecuatorianas tienen importantes negocios y filiales en Perú y otros países de América del Sur. La novedad
de los últimos años es el papel que juega China en América del Sur con inversiones directas e indirectas. Además
son nuevas circunstancias con el aparecimiento de empresas transnacionales latinoamericanas (incluyendo empresas
estatales) con sedes en Brasil, México o Argentina que han tenido una notable expansión en las últimas dos décadas.
Acerca de la internacionalización de las empresas brasileñas, véase: Armando Dalla Costa, Eduardo Gelinski Junior
y Mariano Wichinevsky, “Multinacionales de países emergentes: la internacionalización de las empresas brasileñas
entre 1970 y 2012”, Apuntes, Nº 75, 2014, Lima, pp. 9-46.
Ecuador dEbatE / Coyuntura 11

paso adelante en un programa de polí- ha sido compensado por la reanimación


tica económica que recoge medidas de del sindicalismo opositor al régimen que
corte neoliberal que fueron muy difíciles se tornó visible desde 2014.
de implantar en el pasado. El ciclo de la revolución ciudadana
Los movimientos sociales y organiza- iniciado en 2007, tuvo como punto de
ciones de izquierda que han desempe- partida un creciente vacío político y de
ñado una acción de oposición tienen representación que fue llenado con el
varias expresiones políticas y justifica- liderazgo de Correa que condujo una
ciones. Si se observa el espectro de po- modernización conservadora asentada
siciones radicales, estas plantean des- en la incesante concentración de poder.
de la idea de que el gobierno de Correa Su legitimidad inicial se construyó con
es una prolongación del neoliberalismo el apoyo de la población mediante una
a otras que argumentan sobre la impo- amplia política de subsidios y su proyec-
sibilidad de que se pueda producir un ción mediática.9 La puesta en marcha de
cambio político sin violencia.8 También un proyecto de desarrollo económico
hay posiciones que invocan a la movi- sustentado en la intervención del Esta-
lización social y respuestas organiza- do implicó la expansión de los aparatos
das conducentes a una perspectiva de estatales y políticas públicas que signi-
acumulación de fuerzas y capacidad de ficaron una creciente centralización. El
construcción contra hegemónica con el liderazgo de Correa estaba en capaci-
apoyo a la candidatura de Paco Monca- dad de jugar en medio de las múltiples
yo. Desde una perspectiva pragmática, tendencias y facciones que existían den-
se insiste más bien en la necesidad de tro de Alianza País, desde aquellas pro-
recuperar libertades democráticas y es- venientes de tendencias radicales hasta
pacios organizativos que han sido vulne- las corrientes conservadoras. A la larga,
rados con dispositivos represivos y frac- la estructuración de Alianza País como
turas del tejido organizativo. Tanto para una organización política heterogénea
Unidad Popular (UP) –expresión recons- ha significado su opción por ser un mo-
tituida del Movimiento Popular Demo- vimiento y no un partido. Pero esto ha
crático (MPD)– como para Pachakutik, implicado ante todo la dependencia de
se trata de obtener un espacio político las relaciones que se pueden tejer den-
de gestión de demandas en espacios lo- tro de la institucionalidad estatal. Como
cales y en la representación parlamenta- Correa ha persistido con el discurso anti
ria. Aunque el debilitamiento de la CO- político con la crítica a la partidocra-
NAIE en su capacidad de movilización cia, se torna no viable una acción fun-

8. Sobre el argumento de que el régimen de Alianza País es una prolongación del neoliberalismo, véase Pablo Dávalos,
Alianza País o la reinvención del poder, Desde Abajo, Bogotá, 2014. Acerca de la falta de un contenido revolucio-
nario en el proyecto de Alianza País, Natalia Sierra ha hecho un llamado a recuperar una mentalidad radical: “Las
izquierdas hoy deben asumir la revolución en su radicalidad, en su violencia creadora, no de otra manera se podrá
salir del sistema capitalista. Este es el compromiso, esa es la causa por la que luchar, no arreglos sino revolución, lo
que se consigue de la lucha del pueblo no puede ser recuperado por los reformistas de manera institucional”. Véase,
N. Sierra, “Las falsas promesas de la Revolución Ciudadana: excluyendo el contenido comunista de la revolución
socialista”, et.al. , El correísmo al desnudo, Quito, 2013, p. 141.
9. Jorge León, “Correa: dinámica de concentración del poder y modernización conservadora”, en Sebastián Mantilla y
Santiago Mejía (comps.), Balance de la revolución ciudadana, Planeta, Quito, 2012, pp. 373-400.
12 Hernán Ibarra / El eclipse de la revolución ciudadana ante las elecciones de 2017

damentada en argumentos políticos que y CREO. El comportamiento de Rami-


impliquen un proyecto. La política ha ro González y Avanza que podía ha-
devenido en la adhesión a las ideas y berse aproximado al centro izquierda
propuestas del líder. Al quedar la políti- ha sido sinuoso, puesto que González
ca atada al líder y la capacidad de cap- prefirió acercarse al PSC en una alianza
tación de segmentos del Estado, AP ad- que finalmente no se concretó. Existe la
quiere el rol de un movimiento con una probabilidad de que su potencial elec-
visión vertical y opuesta a la sociedad toral proveniente del control de gobier-
civil, donde justamente se produjo la nos seccionales pueda ser transferido a
creciente oposición al régimen. la representación parlamentaria. Álvaro
La condición general de estas eleccio- Noboa que optó por no postularse a la
nes es el declive de las formas clásicas presidencia señala el ocaso del magna-
de organización partidaria. El predomi- te bananero que ha sido cercado y vul-
nio de los movimientos políticos emerge nerado por la acción gubernamental. Su
como la forma de articulación del electo- disminuido movimiento Adelante Ecua-
rado. Inicialmente, los movimientos po- toriano Adelante evidencia la decaden-
líticos locales aparecieron relacionados cia de una forma de acción política pa-
con las políticas de descentralización trimonial.
del Estado, y han proseguido después de La candidatura de Lenin Moreno sur-
2007.10 Aunque el número de movimien- gió después de una intensa lucha dentro
tos políticos ha disminuido, la estructura- de AP donde la preferencia de Correa
ción de partidos políticos no emerge en se había inclinado por el vicepresiden-
el horizonte con signos claros. te Glas que fue promocionado visible-
mente a lo largo de los últimos dos años.
Las opciones electorales
Esta candidatura significa la continuidad
La contienda electoral de febrero de del régimen con una figura amigable
2017 presenta ocho candidatos presi- que proyecta la posibilidad de acuerdos
denciales, y entre estos, son cuatro los y menores prácticas autoritarias. Un in-
principales. AP presentó la candidatura grediente de la campaña es una consulta
de Lenin Moreno, Acuerdo Nacional por que acompañará a la papeleta electoral
el Cambio tiene a Paco Moncayo como con una pregunta sobre la cuestión re-
candidato, el PSC postuló a Cynthia Vi- lativa a un pacto ético relacionado con
teri y Guillermo Lasso es el candidato los paraísos fiscales. Esta es obviamente
de CREO-SUMA. Se produjo sobre todo una forma de afectar a la candidatura de
en las filas de la derecha una dificultad Lasso y de intervención en la campaña
para lograr un acuerdo de unidad. De la esperando reforzar el apoyo a Moreno.
alianza inicial que dirigía el PSC, el mo- El liderazgo de Guillermo Lasso pro-
vimiento Podemos conducido por Paul yecta una imagen de empresario prag-
Carrasco el Prefecto de Azuay y Suma mático poseedor de un acentuado sesgo
(Movimiento Sociedad Unida Más Ac- moral encarnado en valores ideológi-
ción) emigraron hacia el apoyo a Lasso cos muy similares a los de los socialcris-

10. Sobre los movimientos políticos locales antes de 2007, véase Marie-Esther Lacuisse, “Los movimientos políticos
locales en el escenario electoral”, Íconos, Nº 27, 2007, pp. 37-45.
Ecuador dEbatE / Coyuntura 13

tianos. Ha logrado aglutinar a sectores penetrar en el electorado de la sierra. En


empresariales modernos de la costa y las elecciones presidenciales de 1992 y
la sierra y estructurar una organización 1996 Nebot fue derrotado, aunque des-
política nacional. Surgido desde el capi- de el 2000 ha sido electo alcalde de
tal bancario, estuvo vinculado al gobier- Guayaquil por cuatro ocasiones conse-
no de Mahuad y Gutiérrez. Su gestión cutivas. Y durante el régimen de la revo-
del Banco de Guayaquil le permitió so- lución ciudadana terminó enclaustrán-
brevivir a la crisis económica de 1999 y dose en Guayaquil como un indiscutido
ser uno de los bancos que domina en el bastión electoral al que AP enfrentó afec-
sector financiero. Con el Banco del Ba- tando parcialmente su hegemonía local.
rrio, tendió puentes hacia la microem- La propuesta de Cynthia Viteri no tiene
presa y sectores populares urbanos. La mayor diferencia que la de Lasso en tér-
estructuración de Creando Oportunida- minos de la menor intervención del Esta-
des (CREO) con dirigencias empresaria- do y medidas de política económica, ex-
les mutadas hacia la dirigencia política cepto matices de tipo social.
busca la construcción de un lugar para Acuerdo Nacional por el Cambio es
la derecha política modernizada. Lasso el frente que ha presentado al General
obtuvo el 23% de los votos en 2013 fren- Paco Moncayo como candidato presi-
te al 57% de la votación que consiguió dencial. Es un frente político que articu-
Correa. Lasso ha insistido en la disminu- la a la Izquierda Democrática, Unidad
ción de la intervención estatal en la eco- Popular y Pachakutik. La ID se recons-
nomía, la reducción de impuestos y tie- tituyó formalmente, se reinscribió como
ne entre otras ofertas la creación de un partido y asoma como un intento por si-
millón de empleos, impulsando a la em- tuar un eje del centro político. Pero se
presa privada y el autoempleo para los trata de una formación política sensible-
sectores jóvenes. Por su conflicto parti- mente disminuida por sus disidencias y
cular ha propuesto también la elimina- liderazgos que emigraron hacia Alian-
ción de la SENESCYT. Su alianza con za País o hacia el centro derecha. Tam-
SUMA implica tener un espacio de pe- bién es un problema de identidad polí-
netración en el electorado de Quito. Sin tica de una organización que pasó por
embargo, es difícil saber si el electora- un período de hibernación y las dificul-
do que votó por Rodas para Alcalde de tades por definir un perfil que nominal-
Quito en 2014 sea transferible a Lasso mente fue de naturaleza socialdemócra-
puesto que fue una votación provenien- ta aunque realmente con el predominio
te de múltiples tendencias políticas. de idearios cercanos al liberalismo polí-
La candidatura de Cynthia Viteri pro- tico por el origen de su liderazgo y base
vino de una iniciativa del PSC que deci- social. Su propuesta política plantea so-
dió prescindir de aliados y forzar a gru- bre todo recuperar el espacio de las li-
pos menores a apoyarla. El liderazgo de bertades políticas y organizativas, man-
Jaime Nebot sobre el PSC, es el factor teniendo algunas políticas del régimen
de mayor peso en su campaña. Para los de la revolución ciudadana.
socialcristianos, se trata de enfrentar el La corrupción, entendida como el en-
mismo obstáculo ya conocido en con- riquecimiento producido mediante po-
tiendas pasadas. El PSC ha mostrado des- siciones claves de funcionarios en los
de los años noventa una dificultad por lugares decisivos de la contratación pú-
14 Hernán Ibarra / El eclipse de la revolución ciudadana ante las elecciones de 2017

blica se ha presentado
en la campaña electoral
afectando a los candi-
datos de AP. Las revela-
ciones de la corrupción
en Petroecuador que in-
volucra a directivos y ex
directivos de la empre-
sa, puso al descubier-
to una trama que afecta
al entorno del Vicepre-
sidente Glas. Los even-
tos de corrupción que
se han conocido en el Fuente: CAAP, Observatorio de Conflictividad.
transcurso de la revolu-
ción ciudadana, ocurrieron en diversas algunos años en los momentos de cre-
instancias estatales, gobiernos locales cimiento del gasto público, aunque la
y la policía. Han tenido una cobertura dinámica a lo largo del tiempo también
mediática junto a una neutralización en responde al hecho de que fueron divul-
las instancias administrativas y el apara- gados por la prensa.
to judicial. De acuerdo a las encuestas de inten-
Si bien se argumenta que la corrup- ción de voto emerge la incertidumbre
ción está enraizada en el Estado, no se de quién será el contendor de Moreno
debe desconocer que la disminución de en la segunda vuelta electoral. Surge la
controles y la capacidad de fiscalización incógnita de los alcances de un frente
han incidido en actos de corrupción en anti Alianza País que deberá enfrentar
un periodo de mayor intervención esta- una transición del modelo económico y
tal. Precisamente la mayor disponibili- la declinación de la intervención estatal.
dad de recursos públicos crea una masa La recesión económica exigirá medidas
mayor de fondos que pueden ser objeto de ajuste que han sido diferidas. La con-
de actos corruptos como se puede inferir formación de la Asamblea Nacional ten-
de la experiencia internacional de aná- drá una alta fragmentación con una im-
lisis de la corrupción.11 Las denuncias portante bancada de AP. Parece abrirse
de la corrupción en diversos niveles de un panorama que evoca los años noven-
gobierno que tuvieron un conocimiento ta del siglo pasado con la remisión de la
público entre 2000 y 2015, permite ob- intervención estatal y el regreso de polí-
servar que una mayor cantidad de actos ticas neoliberales.
de corrupción sucedió efectivamente en

11. Mario Caciagli, Clientelismo, corrupción y criminalidad organizada, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales,
Madrid, 1996, pp. 72-73. La cuantificación de la corrupción y su impacto en la economía es muy controversial, por
ejemplo, en México las estimaciones de la magnitud de la corrupción van del 3 al 10% del PIB. La revista mexicana
Nexos (diciembre 2016) trae algunos análisis muy ilustrativos sobre la corrupción en México. ‹http://www.nexos.com.
mx/?cat=3370›
Conflictividad socio política:
julio – octubre 2016

Aunque la conflictividad tiende a disminuir, en este cuatrimestre se ha relacionado con el conflicto


de las universidades de posgrado FLACSO y la Universidad Andina Simón Bolívar, frente a la modi-
ficación de la LOES; la Reforma a la Ley de Cesantías y pensiones militares-ISSFA, las denuncias de
corrupción en Petroecuador y finalmente las inscripciones para las elecciones de febrero del 2017.

1. Frecuencia y número GÉNERO DEL CONFLICTO

L
de conflictos GENERO FRECUENCIA PORCENTAJE
CAMPESINO 5 3.27%
a frecuencia de los conflictos, registra CIVICO REGIONAL 13 8.50%
una relativa disminución desde hace INDIGENA 4 2.61%
un año, cuando pasa de 184 duran- LABORAL PRIVADO 31 20.26%
te el cuatrimestre noviembre 2015-febre- LABORAL PUBLICO 52 33.99%
ro del 2016, a 161 en marzo – junio del POLITICO LEGISLATIVO 9 5.88%
2016 , esta misma tendencia se registra POLITICO PARTIDISTA 12 7.84%
PUGNA DE PODERES 7 4.58%
en el período julio-octubre del 2016, en URBANO BARRIAL 20 13.07%
el cual se contabilizan 153 conflictos. TOTAL 153 100.00%
2. Género del Conflicto Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
Elaboración: -UI-CAAP-
Se observa una persistencia de la con-
flictividad laboral y que se sostiene en re- 28 a 13) y los urbano barrial (de 36 a 20)
ferencia al cuatrimestre anterior. Se regis- una disminución de 22.36% a 13.07%.
tra una disminución en la conflictividad Tanto en el cuatrimestre anterior como
laboral privado (de 43 a 31), sin embar- en éste, se evidencia un alto porcentaje
go, un registro importante se encuen- de conflictividad en el tema laboral tan-
tra en la conflictividad laboral público to público como privado; alcanzando en
(de 25 a 52); un aumento de 15.53% a marzo-junio del 2016, un porcentaje del
33.39%. 42.2% y en el cuatrimestre julio-octubre,
Asociada a esta conflictividad, se re- un porcentaje del 54.25%, es decir un
gistra una disminución de los que prota- aumento del 12.05%.
gonizan los sectores cívico regional (de Los conflictos de menor proporción
en este cuatrimestre están relacionados
NÚMERO DE CONFLICTOS POR MES con los campesinos, indígenas que su-
FECHA FRECUENCIA PORCENTAJE man un total de 5.88%, porcentaje que
JULIO / 2016 34 22.22% disminuye frente al cuatrimestre anterior
AGOSTO / 2016 49 32.03% (9.94%).
SEPTIEMBRE / 2016 30 19.61%
OCTUBRE / 2016 40 26.14% 3. Sujeto del Conflicto
TOTAL 153 100.00%
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
La frecuencia en referencia a los acto-
Elaboración: -UI-CAAP- res o Sujetos de los conflictos reflejan los
16 Conflictividad socio política: julio – octubre 2016

SUJETO DEL CONFLICTO OBJETO DEL CONFLICTO


SUJETO FRECUENCIA PORCENTAJE OBJETO FRECUENCIA PORCENTAJE
CAMARAS DE LA PRODUCCION 2 1,31% DENUNCIAS CORRUPCION 36 23,53%
CAMPESINOS 4 2,61% DEMANDAS DE FINANCIAMIENTO 23 15,03%
EMPRESAS 9 5,88% LABORALES 41 26,80%
ESTUDIANTES 1 0,65% OTROS 16 10,46%
FUERZAS ARMADAS 18 11,76% RECHAZO POLITICA ESTATAL 25 16,34%
GREMIOS 12 7,84% SALARIALES 12 7,84%
GRUPOS HETEROGENEOS 7 4,58% TOTAL 153 100,00%
GRUPOS LOCALES 6 3,92%
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
IGLESIA 1 0,65% Elaboración: -UI-CAAP-
INDIGENAS 4 2,61%
ORGANIZACIONES BARRIALES 21 13,73%
PARTIDOS POLITICOS 18 11,76% tales, donde más se expresa la oposi-
POLICIA 3 1,96% ción política al gobierno, se mantiene en
SINDICATOS 10 6,54% una frecuencia decreciente, pasando de
TRABAJADORES 37 24,18% 38 (23.60%) en el período anterior a 25
TOTAL 153 100,00% (16.34%) en el actual.
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo Es muy significativo el sostenido au-
Elaboración: -UI-CAAP-
mento de los conflictos laborales, un
mismos datos sobre los sectores socia- fenómeno, que parece responder a un
les o géneros de la conflictividad. Existe comportamiento conflictivo de larga du-
un importante aumento en el porcentaje ración y a uno de los procesos más es-
del conflicto en relación a los trabajado- tructurales al interior del actual mundo
res (de 15 a 37). Aunque con una dismi- del trabajo. El aumento de los conflictos
nución relativa, las organizaciones socia- laborales (de 31 a 41), así como el de
les mantienen un importante número (de los conflictos salariales (de 8 a 12), dan
36 a 21). cuenta de los datos recopilados.
Se puede observar un aumento en la Así podemos anotar que en septiem-
frecuencia de la conflictividad de las bre del 2016, según datos del INEC, la
Fuerzas Armadas (de 9 a 18). También au- tasa de desempleo alcanzó el 5.2% a ni-
menta la frecuencia de la conflictividad vel nacional, alcanzando el 6.7% a nivel
política protagonizada por los partidos. urbano y 2.3% a nivel rural. En relación
Los conflictos partidarios giraron en torno al desempleo por sexo, éste se ubicó en
a la inscripción de candidatos para las fu- 6.6% para las mujeres y 4.2% para los
turas elecciones del mes de Febrero 2017. hombres. El 31,2% de los trabajadores
en situación de desempleo han busca-
4. Objeto del Conflicto
do empleo por un período entre uno y
La causa u objeto de conflictividad dos meses. Además cabe señalar que el
que presenta un mayor aumento de fre- 44.5% de personas con empleo se en-
cuencia en comparación con el perío- cuentran en el sector informal de la eco-
do anterior son las denuncias de corrup- nomía, registrando un aumento del 4%
ción, que pasan de 19 a 36 (11.80% a en relación a septiembre del 2015.
23.53%). Por lo general estas denun- 5. Intensidad del Conflicto
cias responden a confrontaciones o acu-
saciones contra el gobierno o el Estado. Durante el último período la forma
A la par el rechazo a las políticas esta- más frecuente de expresarse la conflicti-
Ecuador dEbatE / Coyuntura 17

INTENSIDAD DEL CONFLICTO INTERVENCIÓN ESTATAL

INTENSIDAD FRECUENCIA PORCENTAJE INTERVENCION FRECUENCIA PORCENTAJE


CORTE CONSTITUCIONAL 5 3,27%
AMENAZAS 29 18,95%
GOBIERNO CANTONAL 5 3,27%
BLOQUEOS 6 3,92%
GOBIERNO PROVINCIAL 7 4,58%
DESALOJOS 8 5,23%
JUDICIAL 25 16,34%
DETENCIONES 13 8,50%
LEGISLATIVO 13 8,50%
ESTADO DE EMERGENCIA 3 1,96%
MILITARES/POLICIA 3 1,96%
HERIDOS/MUERTOS 2 1,31%
MINISTROS 35 22,88%
INVASIONES 0 0,00%
MUNICIPIO 12 7,84%
JUICIOS 13 8,50%
NO CORRESPONDE 24 15,69%
MARCHAS 20 13,07%
POLICIA 15 9,80%
PAROS/HUELGAS 2 1,31%
PRESIDENTE 9 5,88%
PROTESTAS 37 24,18%
SUSPENSION 17 11,11% TOTAL 153 100,00%
TOMAS 3 1,96% Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
TOTAL 153 100,00% Elaboración: -UI-CAAP-
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
Elaboración: -UI-CAAP-

vidad, han sido las protestas, aunque se


puede observar un ligero decrecimiento
en relación al periodo anterior, éste si- que pasan de 26 a 35 del anterior al úl-
gue siendo importante, representando el timo período.
24.18%.
7. Desenlace del Conflicto
La otra forma de expresión del con-
flicto que ha aumentado en frecuencia, El registro más significativo del último
y la segunda más representativa dentro período es el elevado nivel de negocia-
del repertorio de la conflictividad son las ción de los conflictos, que pasa de 40
amenazas, que pasan de 24 en el perío- (24.84%) a 49 (32.03%). Este porcenta-
do anterior a 29 en el actual. Las mar- je se empata al número de resoluciones
chas, por otro lado tienen una frecuen- positivas que representa el 21.57%, así
cia fija tanto en el período anterior como como se reduce el número de conflictos
en el actual, representando el 13.07%. rechazados (de 29 a 19).
La frecuencia de los conflictos cuya re-
6. Intervención Estatal
solución ha sido aplazada, se ha reduci-
El grado de concentración de las inter- do de 32 (19.88%) en el período anterior
venciones del Estado en los conflictos se a 27 (17.66%) en el actual cuatrimestre.
puede observar que aumenta considera- Se podría inferir de los datos presenta-
blemente el referido a la judicalización dos que el gobierno mantiene un cre-
de los conflictos como parte de las for- ciente nivel de negociación, frente a la
mas adoptadas por el Estado, que pasan disminución del número de conflictos
de 10 (6.21%) en el anterior período a en el anterior período y en el actual. Si
25 (16.34%) en el último. Otro dato des- bien los conflictos aplazados, no resuel-
tacable entre las intervenciones del Es- tos y rechazados, representan un total de
tado son las mayores actuaciones de los 41.18%; se puede evidenciar sin embar-
Ministros en la conflictividad social, y go que tanto los conflictos negociados,
que responde también a un aumento de como positivos, tiene un peso considera-
los mismos conflictos en los ministerios, ble representando el 53.6%.
18 Conflictividad socio política: julio – octubre 2016

DESENLACE DEL CONFLICTO en relación al período anterior (de 66 a


DESENLACE FRECUENCIA PORCENTAJE 69), sigue siendo la provincia con ma-
APLAZAMIENTO
27 17,65%
yor conflictividad. Por otro lado Guayas
RESOLUCION la segunda provincia con mayor conflic-
NEGOCIACION 49 32,03% tividad, aunque haya una ligera disminu-
NO RESOLUCION 17 11,11%
ción del conflicto (de 38 a 33).
POSITIVO 33 21,57%
RECHAZO 19 12,42%
Se registra un crecimiento en la con-
REPRESION 8 5,23% flictividad importante en Tungurahua,
TOTAL 153 100,00% pasando de 1.96% en el anterior perío-
do a 4.35% en la actual. De la misma
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo manera se registra en Santo Domingo de
Elaboración: -UI-CAAP-
los Tsáchilas un crecimiento de 1.86% a
8. Número de conflicto por región
2.61% en el actual período. Manabí por
La distribución de los conflictos por re- otro lado registra una tendencia lineal,
gión no representa mayores alteraciones registrando una disminución mínima en
en relación al período anterior, y sus li- relación al período anterior (de 8.07% a
geras modificaciones en la Costa y en la 7.84%).
Sierra corresponden a la sensible reduc-
ción de la conflictividad en general.
El porcentaje de conflictos en la Cos- NÚMERO DE CONFLICTOS POR PROVINCIA
ta arroja una disminución mínima en re- PROVINCIA FRECUENCIA PORCENTAJE
lación al período anterior, pasando de AZUAY 5 3,27%
BOLIVAR 0 0,00%
40.37% a 41.83%; de igual manera se
CAÑAR 0 0,00%
reduce la proporción en la Sierra: de CARCHI 0 0,00%
57.14% a 53.59%. En la Amazonía por CHIMBORAZO 0 0,00%
el contrario los conflictos aumentaron de COTOPAXI 0 0,00%
2.48% a 3.92%, lo que puede atribuirse EL ORO 2 1,31%
a la conflictividad medio-ambiental y so- ESMERALDAS 4 2,61%
cial en la zona. GALAPAGOS 1 0,65%
GUAYAS 33 21,57%
9. Conflicto por provincia IMBABURA 1 0,65%
LOJA 5 3,27%
Las variaciones regionales y provin- LOS RIOS 1 0,65%
ciales de la conflictividad no han teni- MANABI 12 7,84%
do mayor variación. Resulta evidente MORONA SANTIAGO 3 1,96%
que en Pichincha se mantiene un alto NAPO 0 0,00%
ORELLANA 0 0,00%
porcentaje de conflictividad, aumentado PASTAZA 1 0,65%
PICHINCHA 69 45,10%
NÚMERO DE CONFLICTOS POR REGIONES SANTA ELENA 7 4,58%
REGION FRECUENCIA PORCENTAJE SANTO DOMINGO DE LOS
4 2,61%
COSTA 64 41,83% TSACHILAS
SIERRA 82 53,59% SUCUMBIOS 2 1,31%
AMAZONIA 6 3,92% TUNGURAHUA 3 1,96%
INSULAR 1 0,65% ZAMORA CHINCHIPE 0 0,00%
TOTAL 153 100,00% TOTAL 153 100,00%
Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo Fuente: Diarios, El Comercio y El Universo
Elaboración: -UI-CAAP- Elaboración: -UI-CAAP-
TEMA CENTRAL

El Mëtodo Lombardi: Conceptualismo,


dibujo y el oficio de la Antropología Visual
X. Andrade1

A partir de la obra del fallecido artista Mark Lombardi, quien en su tarjeta de presentación anotaba
“Death-defying Acts of Art and Conspiracy” (Actos de arte y conspiración que desafían a la muerte)
cuyo trabajo impactó profundamente en la política al descubrir, a través de sus dibujos las maneras
nada honestas con las que iba acumulando capital en una corrupción perversa entre política y capi-
talismo. Esta manera de hacer etnografía muestra sus contribuciones antropológicas. El autor del texto
muestra la herencia de este artista-etnógrafo entre las preguntas teóricas, los datos y las técnicas; en el
entendido de que las búsquedas por este particular método etnográfico ayudarán a empujar las fron-
teras de la antropología visual para preguntarse sobre las relaciones entre datos, fuentes e imágenes,
entre la información y la política de la antropología visual.

O ctubre 2001, Nueva York. El fuego


ha sido extinguido, el polvo ya re-
posa y el número de víctimas ha
sido estimado. El culpable todavía resta
por ser encontrado, así como el móvil
tiene una reproducción a la mano. Un
poco después el dibujo desaparece de la
sala de exhibición del Whitney. Mareike
Wegener, Mark Lombardi: Death-def-
ying Acts of Art and Conspiracy, docu-
de la maldad espera ser determinado. La mental, 2011.2
investigación está en marcha. En Octu- No hay nada en ninguno de estos grá-
bre 17, Joe Amrhein, el director de una ficos que no pueda respaldar con una
pequeña galería en Brooklyn, recibe una fuente publicada. Si alguien me pregunta
llamada alarmante. Como parte de la in- qué significa esta conexión, todo lo que
vestigación de los ataques del 9/11, una debo hacer es coger la ficha que muestra
agente del FBI se interesa en localizar un las biografías y las biografías corporativas.
dibujo particular del artista Mark Lom- La gente que ha escrito las historias de las
bardi. Amrhein está sorprendido, pero le cuales yo derivo la información están to-
cuenta que esa pieza está siendo exhi- davía vivos. En un puñado de ocasiones
bida en el Whitney Museum y que no han habido periodistas asesinados; ello
ha ocurrido. Pero no estoy introduciendo

1. Ph.D. en Antropología, The New School for Social Research. Profesor Asociado de la Universidad de Los Andes,
Bogotá.
2. Todas las traducciones de fuentes originales en inglés son mías. El documental de Mareike Wegener, Mark Lom-
bardi: Death Defying Acts of Art and Conspiracy (2011), es la pieza fílmica más elaborada sobre el tema. Esta cita,
sacada del material promocional de su película, contiene una imprecisión: el museo no accedió al retiro de la obra
en ciernes. La información que buscaba en principio el FBI se encuentra en otro dibujo de Lombardi, como se verá
más adelante. El interés de los servicios de inteligencia persistiría con visitas a exhibiciones subsiguientes.
20 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

nueva información que podría meter en siguiera para la producción de su obra


problemas a nadie. Todo es información gráfica; el tercero y el cuarto, piensan el
pública. Solamente estoy reprocesándola, potencial de dicho método en función
rearreglándola, en un formato visual que de un modelo orgánico para el pensar
me resulta interesante. Ciertamente estoy
y el hacer, el oficio y la artesanía, de las
contento de que otra gente quiera obser-
varla, pero, en esencia, lo hago para mí etnografías visuales. Paralelamente, se
mismo. Esta es una forma en la que puedo evidencia el contraste entre la recepción
mapear el terreno político y social en el del trabajo de Lombardi en antropología
que vivo. Mark Lombardi, Narrative Es- y otros campos disciplinarios.
tructures, 2003 [1997]. A través de estos momentos, intento
contribuir a las discusiones contempo-
A inicios del 2000, todo parecía ir ráneas sobre arte y antropología con un
bien para Lombardi. El Whitney había particular interés sobre el uso de dibu-
adquirido “BCCI-ICIC-FAB” en el pasa- jos en el proceso etnográfico, y, las co-
do mes de Noviembre. Su trabajo estaba lusiones posibles entre fuentes, datos,
incluido en lo que constituía el mayor procesos de investigación y su represen-
logro en su carrera en términos de ex- tación. Dicha reducción, en el caso de
posición y acceso a actores claves: la Lombardi, encierra el potencial de un
exhibición Greater New York en el PS.1 ensamblaje orgánico en la producción
Contemporary Art Center en Queens. etnográfica de la investigación sobre
No obstante, en Marzo 22, Lombardi se imágenes. La autoría de Lombardi se
ahorcó en su apartamento un día antes preserva enteramente para la segunda
de cumplir su cumpleaños 50. Su cuer- parte, y el más sustantivo momento, de
po fue encontrado junto a una botella este trabajo. En conjunto, el artículo es
vacía de champaña. (Dean Yuliano, An un pequeño homenaje a su legado como
Artist With a Taste For Scandal, The Wall documentalista, investigador y artista, y
Street Journal, Mayo 1, 2002). a las posibilidades para pensar los cru-
Este artículo está construido en cuatro ces entre antropología y arte más allá de
momentos, mismos que pueden ser leí- las analogías híbridas y las figuras com-
dos por separado. El primero sirve para puestas del etnógrafo/artista y viceversa.
contextualizar brevemente el trabajo del
artista neoconceptual y dibujante Mark 1. Dibujos
Lombardi (Syracuse, 1951-Nueva York,
Qué veo cuando veo estos dibujos? Ni si-
2000);3 el segundo, incluye una traduc-
quiera la excitación de la noche inaugural
ción minuciosa de la entrevista más sos- logra neutralizar la denuncia política de
tenida que él brindara en vida, la misma estos trabajos y su capacidad quizás pre-
en la que detalla sus “estructuras narra- monitoria. No recuerdo haber experimen-
tivas”, el meticuloso método de inves- tado, en exhibición alguna, esta sensación
tigación sobre fuentes secundarias que de develamiento sobre las macabras cone-

3. Agradezco a Susan Swenson, co-propietaria de la emblemática galería Pierogi de Williamsburg, Brooklyn, Nueva
York, por su generosa contribución a este artículo en términos de autorización para la reproducción de imágenes
de Lombardi y sus respuestas a una serie de consultas puntuales. Por su cercanía a Lombardi en sus últimos días,
he valorado particularmente su orientación para recomponer ciertas piezas del rompecabezas que presento en este
artículo. Dada la proliferación de teorías conspirativas alrededor de Lombardi, su aporte ha sido particularmente
valorado a la hora de definir el tono que me parece más adecuado para tratar el caso.
Ecuador dEbatE / tema Central 21

xiones que mueven al mundo y lo mantie- ginosas que, sobre la siguiente década,
nen cautivo de esta manera. El cambio de lo convertirían en el epicentro del arte
foco hace una diferencia enorme. Desde emergente en la ciudad amplificando la
lejos, veo mapas de círculos, curvas y lí- escena hacia Brooklyn, condado que se
neas que componen distintas formas de
consolidaría en el decenio más recien-
nubes que se expanden. De cerca, puros
nombres de políticos, banqueros, burócra- te como una referencia clave en el arte
tas e instituciones. Del cielo paso al infier- global. Pierogi –galería pionera en el
no (Notas de campo, Brooklyn, 1998). área– se convirtió en un espacio catali-
zador de diálogos sostenidos entre cier-
1998. Título de la muestra: Silent Part- tas formas de arte conceptual y algunos
ners, un decidor nombre para ilustrar el de los intereses de la historia cultural y
complejo entramado de relaciones glo- las ciencias sociales.
bales entre los capitales corporativos, los De hecho, la revista Cabinet, desde
oligopolios, los bancos y las operacio- mi perspectiva la publicación periódica
nes que los vinculan sistemáticamente a que más sofisticadamente cruza las fron-
la plutocracia política, a las economías teras entre el arte, la ciencia y el pensa-
ilegales del tráfico de armas o drogas, miento social, surge en el año 2000 del
al lavado de dinero y los paraísos fisca- mismo circuito multidisciplinario que
les. Conocí a Mark Lombardi durante la originara también la galería.6 En su se-
noche de la inauguración de su primera gundo número, por ejemplo, datado en
exhibición autoral en Nueva York en la 2001, los editores de Cabinet incluye-
galería Pierogi en Williamsburg.4 Al mo- ron en una sección dedicada a mapear
mento, Lombardi bordeaba los 46 años, conversaciones, un artículo revisando la
edad tardía para exhibirse en los exclu- compleja metodología de Lombardi (Ri-
sivos circuitos de la ciudad. Que en ese chard, 2001) y un escrito de su autoría
momento lo hiciera en un espacio in- sobre las formas de operación de los pa-
dependiente, de reciente inauguración, raísos fiscales y lo que sarcásticamente
ejemplificaba su relativa marginalidad él denominaba “la banca sucia” –The
en el mercado del arte.5 Como contexto, “Offshore” Phenomenon: Dirty Banking
para aquellas épocas ese barrio apenas in a Brave New World (2001)– en el que
vislumbraba las transformaciones verti- avanza una definición esclarecedora so-

4. La galería Pierogi y el padre de Mark, Donald Lombardi, representan y manejan su legado artístico desde 2000,
incluyendo bocetos originales en distintos estadios de desarrollo de sus obras. Esta galería ha promovido intensi-
vamente su reconocimiento y ha facilitado exposiciones mayores, colectivas e individuales, en instituciones tales
como el MoMA, el Whitney Museum y otras en Estados Unidos y Europa. Parte de este material y un recorrido de su
presencia en los mundos del arte puede ser consultado en: ‹http://www.pierogi2000.com/artists/mark-lombardi/›.
Su trabajo fue incluido también en DOCUMENTA 13 con un volumen dedicado a sus fichas nemotécnicas y modus
operandi (v. Lombardi, 2012). Los precios de sus obras habrían llegado en 2015 a cotizarse en alrededor de los
250.000 dólares, un monto inusitado para dibujos (Goldstone, 2015: 5). Por otro lado, coleccionistas del mundo
corporativo han cancelado compras inminentes al sentirse ofendidos (Yuliano, 2002).
5. Relativa en la medida que Lombardi, habiéndose graduado en arte en Syracuse University, tuvo una trayectoria
como curador asistente en Houston de la mano de su maestro y también artista James Harithas, y, adicionalmente,
como galerista independiente. Representado por una galería en Houston, su migración a Nueva York solamente se
produce después de su trabajo como bibliotecario y archivista, experticia que ayuda a configurar su ímpetu carto-
gráfico.
6. Archivos de cada uno de los números temáticos de la revista Cabinet se encuentran parcialmente asequibles en:
‹http://www.cabinetmagazine.org/›
22 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

bre las conexiones estructurales entre bancario a nivel global, incluyendo


los mundos legal e ilegal: los lazos con asociados cercanos en el
El dinero negro puede ser definido como mundo corporativo de la explotación
el efectivo u otro recurso líquido cuyos petrolífera y de otros recursos mineros.7
orígenes y propiedad han sido intencio- Yacimientos energéticos en Afganistán
nalmente removidos de la vista. Es dinero habrían estado en el corazón de los in-
que ha sido limpiado y esterilizado; lavado tereses económicos mutuos de ambas
a través de un vasto laberinto internacio- familias.8
nal de comunicaciones, cuentas bancarias Semanas después de los atentados a
cifradas, fondos anónimos, y escudos cor-
porativos. Una vez que encuentra un lugar
las Torres Gemelas en Nueva York, en
seguro en, digamos, Suiza, Hong Kong, o Octubre 17 de 2001, un agente del FBI
Panamá, los bienes están supuestamente toca las puertas del Whitney Museum of
(pero no siempre) protegidos de los ojos American Art para revisar detenidamen-
depredadores de los oficiales de impuestos te “BCCI-ICIC & FAB, 1972-91, 4th ver-
extranjeros, la policía, las cortes, y de cual- sion, 1996-2000”, un complejo diagra-
quier otra persona que pueda reclamar un ma de flujos que explora las conexiones
porcentaje de interés en tales fondos. (86) entre el Bank of Credit and Commerce
Adicionalmente, Cabinet incluyó un International, la fiduciaria International
texto cortísimo de Lombardi sobre sus Credit and Investment Corporation, y, el
últimos dibujos –The Recent Drawings: First American Bank (Hobbs, 2003: 11).
An Overview (2001a)– y, como home- El dibujo es un retrato concreto de las
naje póstumo, una reproducción plega- formas en las que el capitalismo corpo-
ble de una de sus obras más célebres a la rativo ha orquestado los delitos financie-
postre: aquella dedicada a los negocios ros más graves de la historia reciente, in-
ocultos de George W. Bush y la familia cluyendo fraudes fiscales pero también
Bin Laden. Lleva como título: “George intervenciones militares y el auspicio
W. Bush, Harken Energy and Jackson económico de operaciones de ejércitos
Stephens c. 1979-90, 5th version”, da- irregulares de distinta naturaleza.9 El in-
tado en 1999. En éste, Lombardi explo- terés del FBI en el mismo apuntaba, se
raría a la dinastía Bush y sus relaciones sugiere, a encontrar claves para el finan-
con la familia Bin Laden y el sistema ciamiento de Al-Qaeda, las mismas que

7. Para un recuento detallado de la información sobre este caso y su procesamiento en la obra referida de Lombardi,
así como aspectos biográficos relevantes, v. Richard, 2002.
8. Este trabajo de Lombardi precede al documental de Michael Moore, Farenheit 9/11, quizás la versión más popula-
rizada de los vínculos entre Bin Laden, Bush, intereses petroleros y compañías filiales (2004).
9. El primer libro dedicado a los aspectos conspirativos que rodean al caso Lombardi y su biografía es el de Patricia
Goldstone, Interlock: Art, Conspiracy, and the Shadow Worlds of Mark Lombardi (2015). Al contrario de los acuer-
dos que existen en las versiones desde la historia del arte sobre el dibujante, que coinciden con las de colaborado-
res cercanos a su trabajo, Goldstone habla de una figura más compleja, vinculada directamente a ciertos actores
del poder político en Houston, donde Lombardi estuvo basado por años, quienes habrían facilitado su acceso tanto
al mundo del arte cuanto a documentos confidenciales sobre los casos que investigaba. La historia que emerge
es aproximada a la de un resentido social, con una buena dosis de paranoia, y un teórico de las conspiraciones,
distante a la que sostienen el resto de fuentes referidas en este trabajo. Para una crítica periodística sobre las es-
peculaciones mayores que sostienen aspectos centrales del argumento del libro, véase Nazaryan, 2015. Para una
referencia de la recepción temprana del mismo en circuitos establecidos del arte, véase el registro documental de
la presentación del libro de Goldstone –en diálogo con el artista y crítico Mark Van Proyen– en el San Francisco Art
Institute, Enero de 2016: ‹https://vimeo.com/154779411›
Ecuador dEbatE / tema Central 23

no están retratadas en el BCCI sino en el bardi convirtiéndolo en un cliché entre


dibujo sobre Bush dedicado al tema, lo periodistas de rotativos tales como The
cual hace de la expedición de la agente New York Times y The Wall Street Jour-
secreta no sólo inusitada sino hasta có- nal (Smith, 2000; Yuliano, 2002), pero
mica. Esta quizás haya sido la primera más que aquellos, los grandes eventos y
vez en la historia que los servicios de largos procesos que han configurado al
espionaje buscan evidencias criminales capitalismo tardío: la extensión imperial
u otros delitos intentando descifrar una de los intereses económicos y el ejército
obra de arte (Smith, 2000; Goldstone, de Estados Unidos, el militarismo y las
2015: 3). El conjunto de los panoramas guerras, la sujeción del sistema político
gráficos creados por Lombardi durante a la influencia de lobbies corporativos,
la década de los noventas, de hecho, la articulación entre los bancos y el la-
brinda una conclusión lúcida y urgente: vado de dinero ilegal, y la utilidad de los
que el capitalismo como sistema se sos- paraísos fiscales y las empresas offshore
tiene mediante la construcción delibe- para trascender al control de los estados.
rada de efectos perversos y economías Esas estrategias son los “compañeros
ilegales paralelas, condición que está silenciosos” del capitalismo formal al
siendo explorada desde la última déca- que aludía el título de la primera exhi-
da por la antropología de los mundos bición de Lombardi en Brooklyn. Hacer
financieros y el dinero (Maurer, 2006; sentido de procesos contemporáneos
Hart y Ortiz, 2014). que reducen la politicidad de la gen-
En otra de las piezas esenciales crea- te a su mínima expresión fue su tarea
das por Lombardi, él traza un bello dia- prioritaria. Una asignación ciertamente
grama de los turbios negocios que esta- premonitoria para los tardíos noventas y
blecieran históricamente el Vaticano, la que, ahora, dada la coyuntura económi-
CIA y la Mafia siciliana. “Inner Sanctum: ca y política a nivel global, resulta des-
The Pope and his bankers Michele Sin- carnadamente más urgente.10
dona and Roberto Calvi, 1959-1982” El método de producción de los di-
ilustra tres décadas de colaboraciones bujos de Lombardi debe ser considera-
que derivaron en un escándalo de pro- do para deslindar su obra de las teorías
porciones inéditas involucrando directa- conspirativas que dominan las referen-
mente al Papa Paulo VI con la Familia cias sobre su trabajo posteriormente a
Gambino y el tráfico de armas a través su suicidio. A pesar de las condiciones
del Banco del Vaticano. Los escándalos, no esclarecidas del mismo y el hecho
efectivamente, sirvieron de inspiración de que varias fuentes mencionan que
para el trabajo investigativo de Lom- Lombardi había estado sometido a vigi-

10. La única tesis de historia del arte que he logrado identificar (Law, 2012), estudia los cinco trabajos más emblemáti-
cos sobre este tipo de conexiones globales: Inner Sanctum: The Pope and His Bankers Michele Sindona and Roberto
Calvi ca. 1959-82 (5th version); World Finance Corporation and Associates, ca. 1970-84: Miami, Ajman, and Bogo-
ta Caracas (Brigada 2506: Cuban Anti-Castro Bay of Pigs Veteran) (7th version); Gerry Bull, Space Research Corpo-
ration, and Armscor of Pretoria, South Africa, ca. 1972-80 (5th version); Banca Nazionale del Lavoro, Reagan, Bush,
Thatcher, and the Arming of Iraq, 1979-90 (4th version); and BCCI-ICIC & FAB, 1972-91 (4th version). El catálogo
de la retrospectiva de Lombardi, “Global Networks” del curador Robert Hobbs (2003) es la mejor fuente impresa
para apreciar el conjunto de estos trabajos. Hay multiplicidad de dibujos de Lombardi disponibles en internet pero
su resolución tiende a ser demasiado baja para reproducción impresa de los detalles y se encuentran mayormente
protegidos por derechos de autoría.
24 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

lancia por parte de los servicios secretos mo global haciendo uso de textos –los
antes de su muerte, sus obras fueron el nombres de personas y empresas inter-
resultado de investigaciones de fuentes conectadas, y flechas cuidadosamente
secundarias, todas ellas publicadas pre- delineadas y trazadas con la ayuda de
viamente. graduadores y compases. El tipo de rela-
En la segunda sección de este artículo ciones y la temporalidad de las transac-
el propio Lombardi explica detallada- ciones fueron representados con distin-
mente los criterios de selección de los tas formas de interlineado, curvaturas y
libros de periodismo investigativo y no- direcciones.
tas de prensa que sirvieron como punto Una periodista de The New York Times,
de partida para los propósitos cartográfi- al revisar una muestra póstuma de Lom-
cos del artista. Miles de fichas bibliográ- bardi organizada por el Independent Cu-
ficas y nemotécnicas fueron usadas para rators International y curada por el his-
tomar notas e hilvanar las conexiones toriador del arte Robert Hobbs en 2003,
entre actores económicos y políticos, se refiere a los dibujos como líneas que
empresas y negocios, mafias y socieda- retratan “campos de fuerza abstractos
des secretas. Su resolución gráfica fue creados por el movimiento global del
resultado de años de documentación dinero” (Heartney, 2003). La impresión
y procesamiento de la información re- primera puede ser, efectivamente, de una
copilada con la finalidad de narrar las pintura abstracta, pero al mirar los deta-
historias que iba gradualmente descu- lles y leer los nombres, el nivel concreto
briendo e hilvanando. En palabras de de la información a convenirse sobre las
Lombardi, quien durante un tiempo tra- operaciones de lo real es lo que manda
bajara como bibliotecario en la Houston y constituía la misión artística de Lom-
Public Library: bardi. Son cuadros de enorme belleza,
Nunca me encontré realmente satisfecho poesía concreta, denuncia política y ma-
con la pintura y buscaba algo que tuvie- pas conceptuales y descriptivos simultá-
ra el impacto gráfico de una pintura pero neamente. Este nivel de complejidad es
que pudiera convenir al mismo tiempo el que le otorga precisamente su poder e
una historia. A estas las llamo “estructuras interés etnográficos.
narrativas”. Quería contar una historia de-
tallada, que tuviera algunos pasajes obs- 2. Estructuras narrativas11
curos, quizás, y me hallaba buscando un Mark Lombardi
vehículo que fuera algo más que un texto
–o texto y fotografía– que son probable- He estado envuelto en este proyecto cer-
mente las formas dominantes de contar un ca de cuatro años. La investigación empe-
relato (2003:232). zó hace cuatro propiamente y he estado
Más allá del texto y la fotografía, los dibujando desde hace tres. Los primeros
dibujos de Lombardi narran las múlti- dibujos fueron realizados en Enero de
ples historias de los flujos del capitalis- 1994. Anteriormente me hallaba pintan-
do y también escribiendo escritos de tinte

11. Transcripción editada por Alex Farquharson, 2001, de entrevista registrada en un video dirigido por Andy Mann
datado en 1997. Traducción mía de la versión original publicada como Lombardi, Mark, 2003. Narrative Structures.
En John Kelsey and Aleksandra Mir, eds. Corporate Mentality: An Archive Documenting the Emergence of Recent
Practices Within a Cultural Sphere Occupied by Both Business and Art, by Aleksandra Mir. New York: Lukas &
Sternberg, pp. 232-237.
Ecuador dEbatE / tema Central 25

Detalle de George
W. Bush, Harken
Energy and Jackson
Stephens c. 1979-
90, 5th version,
1999. Lápiz sobre
papel. 50,8 x 111,76
centímetros. Toma-
do de Maurer, 2005:
497.

político, algunos de los cuales fueron pu- do empecé a hacerlos me di cuenta de su


blicados bajo seudónimos en casas edito- potencial para transformarse en formatos
riales independientes. Nunca me encontré completamente desarrollados. El aspecto
realmente satisfecho con la pintura y bus- principal del mismo es su carácter diagra-
caba algo que tuviera el impacto gráfico mático. Siento que estoy tomando presta-
de una pintura pero que pudiera convenir do o robando una parte del vocabulario
al mismo tiempo una historia. A éstas las corporativo –diagramas y cuadros que son
llamo “estructuras narrativas”. Quería con- muy comunes en derecho empresarial y
tar una historia detallada, que tuviera algu- cualquier otra rama; la gente los usa para
nos pasajes obscuros, quizás, y me hallaba visualizar negocios e información.
buscando un vehículo que fuera algo más En esencia, lo que he hecho es simple-
que un texto –o texto y fotografía– que son mente plasmar cierta información y tratar
probablemente las formas dominantes de de hacer conexiones entre las cosas.
contar un relato. Por ejemplo, esta es una historia sobre
Obtenía la información de fuentes dife- el nacimiento de La Costa, una comuni-
rentes y ello me estaba confundiendo. Per- dad de clase alta tipo resort en el Sur de
día el origen de algunas conexiones que California, en el desierto de Palm Springs.
pensaba que eran vitales para el relato y Lo que me interesaba es que hay una se-
simplemente por necesidad empecé a ha- rie de libros que se refieren a sus orígenes
cer bocetos de organizaciones corporati- mafiosos. Fue fundada con dinero de los
vas, jerarquías y estructuras políticas va- sindicatos y tenía gente conectada con la
riadas. Utilicé los dibujos para refrescar la Mafia en la directiva de la compañía ini-
memoria, como un recordatorio, y cuan- cial. Allí estaba, por ejemplo, Armhalt Smi-
26 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

Mark Lombardi Card Ar-


chive, Series I.1. Entradas
que lidian con las opera-
ciones del Banca Nazio-
nale del Lavoro, el princi-
pal banco público de Italia
y su rol en blanqueamien-
to de dinero. The Museum
of Modern Art. Tomado de
Law, 2012: 111.

Figure 26. Mark Lombardi Card Archive, Serie s I.1,


Ecuador dEbatE / tema Central 27

th, un banquero de Los Angeles y asesor traba prófugo, siendo amigo de Nixon y de
de Nixon en los 40, cuando Nixon esta- Mitchell, eventualmente fue sindicado por
ba haciendo campaña para ser elegido al un fraude de 250 millones y huyó a Baha-
congreso. El tomó cien millones de dólares mas, las Antillas, Costa Rica y finalmente
en acciones de esta propiedad. Así es que Cuba. Allí vivió como un hombre semi-li-
lo que estoy tratando de hacer aquí es es- bre por veinte años. Fue recientemente sin-
tablecer tantas conexiones cuantas pueda dicado y se encuentra encarcelado. No se
entre la comunidad financiera del Sur de bajo que cargos.
California, la Mafia y la maquinaria Nixon. Lo que hago es leer todos estos libros y
Se trata, en todo caso, de una panorámica muchos más. El proceso es el siguiente: fo-
limitada –escojo una serie limitada de co- tocopio el índice y empiezo a hacer una
nexiones posibles. Por ejemplo, aquí tienes búsqueda por corporaciones, agencias del
a Moe Dalitz, quien pertenecía a la Mafia gobierno e individuos sobre quienes ya
de Cleveland y se remonta a los 30, trafi- tengo algún tipo de interés de antemano y
cando licor y era socio de Lansky. Este tipo que ya forman parte de mi base de datos.
aquí, Alard Roen es un amigo de Lansky, y Hago una ficha para cada uno de ellos,
Moe Levinson es también parte del mismo luego en el reverso del libro original, sigo
grupo, y Fast Eddie Susalla, quien era el so- el índice y transcribo la información que
cio de un tipo de Lousiana quien era vincu- pienso que es relevante en una ficha, pa-
lado a Carlos Marcello. Este tipo aquí es un sando a formar parte de mi base de datos.
antiguo Gobernador de Nevada, Clifford Luego hago pequeños bocetos, y un boce-
Jones, quien más tarde se convertiría en un to inicial, y a este último lo utilizo como la
promotor de la industria de las apuestas y base de lo que se convertirá en un mode-
se involucró con alguna de esta gente. Este lo. Lo que estoy haciendo es traduciendo
de acá, en cambio, Les Winkler, defraudó a esta información a un tipo de imagen más
un banco en Kansas City. desarrollada o acabada que permitirá pro-
Lo que hago es revisar la mayoría de tex- veer el conjunto de la información que se
tos publicados sobre un tema. Si es que hay va acumulando.
un libro o un capítulo o una cita acerca de Aquí estoy desarrollando un modelo para
un desarrollo particular, o un banco o una un dibujo más acabado que tendrá una di-
actividad política que me interese, lo pri- mensión de 52 por 140 pulgadas [132,08
mero que hago es construir una bibliogra- x 355,6 cms., n.t.]. Disfruto hacerlos tanto
fía. Estos cuatro libros son los más impor- como la pieza final. La pieza del tamaño
tantes que se hayan escrito sobre BCI, que completo permite caminar dentro de la na-
es un banco que operaba en Luxemburgo rrativa, lo cual encuentro particularmente
y a nivel mundial, y era la madre de todos interesante, y pienso que las historias mis-
los escándalos bancarios –algo así como mas te conducen a ello puesto que tienden
$14 billones de dólares desaparecieron en a ser expansivas.
el proceso. Estos otros dos libros son las Eventualmente, llego a establecer dos ca-
claves sobre Robert Vesco, quien era un pas de información: una de trazos negros
empresario y financista norteamericano y otra de trazos rojos. El trazo negro es el
bien conectado políticamente, quien com- núcleo de la historia: simplemente trato
pró un fondo mutual en Ginebra que tenía de iluminar aquellos elementos que juzgo
varias conexiones extrañas e hizo desapa- son los más importantes. Este de aquí es el
recer 250 millones de dólares. Se encon- Lincoln Savings. Esta línea negra muestra
28 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

la cronología desde los 70s hasta 1989, una curva plástica ajustable para crear un
cuando dicho banco fue confiscado por flujo en el dibujo de manera que lo sienta
los reguladores, así es que éstas son distin- atractivo y orgánico.
tas gentes que de una u otra manera fueron Supongo que uno de los problemas que
vinculados. La línea roja es lo que yo lla- enfrentaré en el futuro es el potencial de
mo la restricción de la actividad, y consiste las computadoras, tanto como un instru-
de breves anotaciones indicando cuando y mento de trabajo vía internet cuanto como
si alguno de los partidarios fueron enjui- un medio de producción de parte del tra-
ciados, sindicados o sancionados de al- bajo. La información ahora proviene casi
guna manera por el aparato regulador –en exclusivamente de fuentes documentales.
los Estados Unidos serían el Departamento Encuentro a un libro mucho más cómodo
de Intereses Nacionales, el SCC, el Fede- que la pantalla de una computadora. Pue-
ral Home Loan; todos tienen algún tipo de do llevar un libro conmigo a donde sea;
jurisdicción sobre el Lincoln Savings e ins- puedo ir de atrás para adelante; puedo
tituciones conectadas a dicho banco. Así diseccionar la esencia de la información
enseño que Michael Nohan sirvió para que mucho más directamente de un libro o de
Charles Keating tomara control del Lincoln un artículo de periódico que he fotocopia-
Savings por primera vez. También que en do –algo que es papel y que por lo tanto es
1989 fue sindicado en 96 cargos y pagó táctil, que puedo analizarlo y rearreglarlo
al gobierno un arreglo de 600 millones. hasta que empieza a tener sentido para mí.
O muestro que la firma de abogados (que Prefiero tener la información central antes
era una de un ciento de firmas que Charles que un teclado y mis ojos posados sobre
Keating tenía al mismo tiempo), en 1990, un monitor. Con ellos puedo sentarme en
fue enjuiciada por el FBIC por su rol en un auto, llevarlos a bordo en un avión,
el Lincoln, y en 1993, pagó eventualmente trabajarlos mientras estoy en la cama,
un arreglo de 75 millones. Este banco de mientras que con la computadora estaría
aquí, Savings and Loans, perdió alrededor limitado físicamente. La internet es un de-
de $2 billones a causa del mal manejo y safío desconcertante en el sentido de que
el desfalco directo que ocurrió. Así es que la información con la que trato explotará
este modelo sirve también para una obra logarítmicamente. Por cada conexión, el
mucho más grande. internet será capaz de brindar seis más.
Esta es la forma en la que construyo la Tengo que empezar por lo básico antes de
información. Me gusta el carácter táctil del sumergirme en una investigación por inter-
lápiz y el papel. net. Pero ahora que he alcanzado la fase
Me gusta estar encima del papel, por eso uno del trabajo, ese paso es el siguiente.
me gusta trabajar en el piso. Para las pie- En esencia lo que hago es investigar y
zas de 52” x 140”, lo que hago es templar bocetar. Hasta que no haya hecho eso, no
una resma. Luego, asiento estas hojas de tengo nada útil que decir. Así es que sola-
papel sobre ella de manera que las huellas mente allí es realmente donde me apasio-
de mis dedos no manchen la obra que he no y donde mi energía es renovada día a
hecho o el área en la que voy a trabajar. A día porque soy capaz de tratar con proble-
veces, el modelo también estará presente. mas e información que pienso que tienen
De una forma muy convencional, tomo las algún tipo de impacto en mi vida. Esta es
medidas y literalmente agrando la imagen mi forma de manejar aquello, a través de
que descansa encima del mismo. Utilizo más o menos visualizar las conexiones que
Ecuador dEbatE / tema Central 29

pienso que tienen poder e influencia sobre co referencial cronológico: Saddam sube
la política y sobre las finanzas. al poder en el 79, los negocios con Italia
Así es que cojo las fichas, las leo, las es- empiezan en el 81-82, y continúan desde
cudriño y empiezo a producir un mapa en allí. Esta compañía, llamada Vassal Iconic,
mi cabeza, y destilo lo que pienso que son localizada en Rusia, fue un contratista del
los ingredientes esenciales de la historia, y Ministerio de Defensa. De hecho, envia-
luego me dedico a bocetar para empezar ron millones de minas plásticas de tierra,
la historia. Aquí, con los socios de Kissin- muchas de las cuales están probablemen-
ger, quiero mostrar como Kissinger estaba te todavía enterradas en alguna parte del
conectado a un asesor de un banco estatal mundo. A la postre, Vassal, después de sus
italiano llamado Banca Nazionale del La- primeros contratos adjudicados, fue com-
varo, con una larga relación con el aparato prada por Fiat, cuyo presidente es Gianni
de inteligencia norteamericana que estuvo Agnelli, quien es conocido en esa parte del
comprometida en armar a Iraq en los 80, mundo como el “Rey de Italia” –por ser el
literalmente hasta la invasión misma de hombre más poderoso de Italia. Si supie-
Kuwait. En los 80s, ellos establecieron una ra los nombres de los otros directores los
sucursal del banco en Atlanta, Georgia, la habría agregado. Sé de uno. Su nombre es
misma que prestó cinco billones a Saddam Count Borletti, uno de los poderes detrás
Hussein, garantizados por el Departamen- de Vassal que se mantiene en el directorio,
to de Agricultura de los Estados Unidos, y que engrosa el directorio de Fiat, así es
supuestamente para ser usados para ex- que trazo una línea entre ambas. Fiat a su
portar granos a Iraq. De los cinco billones, vez está siendo asesorada por los conseje-
se alega que entre uno y dos billones de ros de Kissinger (por ello muestro que la
dólares fueron desviados por los iraquíes – asesoría va en ambas direcciones, porque
pienso que con el cabal conocimiento del no es una relación jerárquica, se halla ba-
gobierno norteamericano, los italianos y sada en un contrato de dar y recibir), pero
los británicos– primeramente hacia bancos además ellos tienen un contrato con Banca
off-shore, donde el dinero se convierte en Nazionale del Lavaro de Roma.
anónimo, y luego fue usado para comprar No puedo recordar el nombre oficial de
armas y hasta financiar ciertos aspectos de este instrumento, es una especie de arco
sus programas nucleares, biológicos y quí- ajustable. Puedes ajustarlo prácticamente
micos; además de los 750 millones que se a cualquier grado.
dice fueron directamente desviados hacia Los dibujos más tempranos eran más rec-
cuentas bancarias que eran controladas tilíneos. Pero me di cuenta que todos esos
por Saddam, en su propio nombre, o en el ángulos rectos disminuían el flujo de in-
de miembros de su familia. formación y que eran más difíciles de leer
Lo que hago es definir una jerarquía al- y menos placenteros al ojo que un dibujo
rededor de lo que llamo el cliente, que que consistiera de líneas que emanan en
es el gobierno de Iraq, y muestro que Sa- forma de radio. Así es que utilizo esta espi-
ddam Hussein es un dictador –aquél que na [forma de curva francesa, n.t.], uso los
puede ser señalado con una línea directa; moldes, mantengo mi lápiz muy afilado –
todo lo demás es un intermediario de ella. para el dibujo de BCI, que es 52” x 140”,
Aquí está el Ministerio de Defensa, que utilicé 6 lápices haciendo solamente ese
lo muestro como un subsidiario del Go- dibujo. Los afilo antes de empezar. Así es
bierno Iraquí. Este serviría como un mar- que ponemos a Henry Kissinger en una po-
30 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

sición predominante. Quiero que la infor- 3. Oficio


mación a ese nivel sea legible –no quiero Cómo hacer antropología visual orgá-
interpretarla yo mismo porque ya existen nicamente, esto es incorporando imáge-
una serie de pasajes obscuros. Cada uno nes en el propio método del trabajo de
de estos dibujos tiene un boceto por deba- campo, el análisis y la sistematización
jo que ha sido borrado, así es que yo ya he de los archivos, y, la expresión gráfica
esbozado esta línea entre Kissinger y Fiat de teoría y datos. El habitus antropo-
antes de dibujarla de nuevo haciendo uso lógico ha sido, y sigue siéndolo, fuer-
de estos moldes. Los círculos representan temente disciplinado a partir de esci-
una corporación o agencia gubernamental siones y temporalidades eurocéntricas
de manera que sus nombres se destacan. y racionalistas, todas ellas fomentadas
Los dibujos más grandes son realizados so- celosamente desde las microprácticas
bre un papel muy especial –de hecho, un de la academia. A pesar de críticas sus-
papel de acuarela. Veo a las imágenes ge- tantivas –como parte de la así llamada
neradas por computadora como una espe- “crisis de la representación” hace ya
cie de libro de apuntes que puedo cambiar treinta años– sobre la etnografía como
y hago diferentes versiones, frecuentemen- una relación intersubjetiva que reposa
te cuatro. Cada vez que hago una nueva la en tiempos y espacios entre sujetos e
actualizo y añado nueva información. Una investigadores, según las versiones esta-
forma de hacerlo es utilizar una imagen de blecidas de los métodos antropológicos,
computadora, para luego ajustarla, porque hay un tiempo para la investigación en-
una vez que arribo a este punto pienso que tendida como recolección de datos (sea
el trabajo está casi listo, de manera que la que provengan desde archivos o desde
computadora trabaja de distinta manera “el campo”), y, otra, claramente destina-
para mí. da a su sistematización y análisis. A este
No hay nada en ninguno de estos gráficos tipo de temporalidad en la investigación
que no pueda respaldar con una fuente pu- le corresponde también determinados
blicada. Si alguien me pregunta qué signi- espacios: los de la producción y circula-
fica esta conexión, todo lo que debo hacer ción del conocimiento bendecido como
es coger la ficha que muestra las biografías “académico”. Del “campo” al escritorio,
y las biografías corporativas. La gente que las publicaciones y las conferencias. En
ha escrito las historias de las cuales yo de- otras palabras, los riesgos a pensar lo et-
rivo la información están todavía vivos. En nográfico como instrumento meramente
un puñado de ocasiones han habido pe- son reiterados por las propias prácticas
riodistas asesinados; ello ha ocurrido. Pero de enseñanza, aprendizaje y/o circula-
no estoy introduciendo nueva información ción de los saberes en la disciplina. De
que podría meter en problemas a nadie. ahí que las alertas sobre la tendencia
Todo es información pública. Solamente a reducir la antropología a la etnogra-
estoy reprocesándola, rearreglándola, en fía se hayan prendido intensamente en
un formato visual que me resulta interesan- los últimos años, con posicionamientos
te. Ciertamente estoy contento de que otra fuertes, llamados de atención y cuasi
gente quiera observarla, pero, en esencia, manifiestos desde distintos frentes (In-
lo hago para mí mismo. Esta es una forma gold, 2014).
en la que puedo mapear el terreno político Una década y media después de su
y social en el que vivo. muerte, encontré una tesis doctoral y
Ecuador dEbatE / tema Central 31

dos artículos escritos desde las cien- te desde el arte que se hace desde los
cias sociales sobre el legado de Mark centros de poder (para una excepción,
Lombardi, mientras que las notas en v. Schneider, ed. 2017). Desde mi pers-
internet abundan, incluyendo aquellas pectiva, la relevancia del método Lom-
que relacionan su obra y su muerte con bardi para la antropología visual radica
conspiraciones.12 André Mesquita, his- no solamente en la urgente cartografía
toriador, en su tesis Mapas Dissidentes: de la temática que aborda, sino en lo
Proposições Sobre um Mundo em Crise sistemático de su modus operandi y la
(1960-2010), datada en 2013, inscribe organicidad de su resolución gráfica. Es
a Lombardi en una amplia tradición de decir en las formas como resuelve las
artistas y colectivos activistas dedicados conexiones entre el dato y la teoría.
a repensar y mapear las condiciones ac- Bill Maurer, antropólogo de los mun-
tuales, tema que ha proliferado en ex- dos financieros, recupera a Lombar-
hibiciones temáticas alrededor de carto- di en la última sección de su artículo
grafías en el arte contemporáneo durante Due Diligence and “Reasonable Man,”
las últimas dos décadas, siendo ese uno Offshore (2005), publicado por Cultural
de los nichos en los que el trabajo de Anthropology. Lo hace, paradójicamen-
Lombardi ha sido calurosamente acogi- te, para criticarla por el idealismo del
do en los mundos del arte. El aporte de método de Lombardi en la creación de
Mesquita radica en poner a Lombardi en sus esquemas y diagramas, la creación
diálogo con prácticas artísticas que, des- de una ilusión sobre la objetividad de su
de los sesentas del siglo pasado, piensan método y, en definitiva, su incapacidad
la cuestión de hacer mapas como un explicativa. En el colofón de un artículo
problema esencialmente del poder, sus sobre las políticas de impuestos fiscales
operaciones y dispositivos. en el Caribe, sede de múltiples entida-
Una contribución desde la antropolo- des offshore, Maurer alude brevemente
gía (Maurer, 2005), y, la restante desde al trabajo de Lombardi para, finalmente,
los estudios culturales (Crosthwaite et. ridiculizarlo en dos párrafos:
al. 2012), ameritan un comentario so- El problema, por lo menos con las finan-
bre la extraña vida social que su trabajo zas offshore, es que uno desesperadamente
viene desplegando. En las discusiones quiere respuestas fáciles, así sea que fueren
recientes que comparten el arte contem- expresadas mediante una estética aparente-
poráneo y la antropología, la ausencia mente compleja. Esta es la razón por la que
de alusiones a su obra me parece igual- los dibujos de Mark Lombardi se han tor-
mente sintomática pues el ambiente nado tan atractivos. Lombardi era un artista
que obsesivamente revisaba periódicos y
intelectual favorece el pensar en cues- otras fuentes públicas para buscar informa-
tiones relativas a la representación de ción sobre redes criminales y corporativas.
la otredad cultural, predominantemen- El trazó patrones de interconexiones onsho-

12. Búsquedas en Google, a noviembre 23, 2016, bajo “Mark Lombardi Art” arrojan 1’550.000 entradas, 268.000 de
ellas asociadas a algún tipo de conspiración. Adicionalmente a las fuentes que cito con mayor detenimiento, el
historiador Ryan Bigge (2005), en la revista Left History, reflexiona sobre los dibujos de Lombardi al revisar pun-
tualmente la exhibición en Toronto de “Global Networks”. En vista de que este artículo no lidia centralmente con
las lecturas hechas sobre Lombardi desde la crítica y la historia del arte en favor de ecos más claros en preguntas
de la antropología, presto mayor atención a otras fuentes.
32 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

re y offshore; muchos de los nódulos son arte contemporáneo y la antropología.


personajes importantes […]. Nos cuentan Al contrario de ellos, prefiero profun-
que después de Septiembre 11, 2001, un dizar en el potencial y los desafíos que
agente del FBI llegó al Whitney Museum presenta lo avanzado por Lombardi para
of American Art para estudiar el dibujo de
el quehacer etnográfico. De hecho, el
Lombardi, BCCI-ICIC & FAB, 1972-91 (4TH
version), buscando “claves” acerca del fi- artista había diseñado también un com-
nanciamiento terrorista […] Pero debido a plejo sistema para visualizar el tipo de
que nunca se conoce la naturaleza de la flujos a graficarse, tal y como se eviden-
conexión indicada por las líneas en los di- cia exhaustivamente en la segunda sec-
bujos y dado que no se debería aceptar que ción de este artículo. Adicionalmente, la
los nódulos son personajes sólidos, no pro- proliferación de versiones sobre distin-
blemáticos, del legalismo liberal, probable- tas de sus investigaciones da cuenta de
mente nunca se encontrarán “respuestas” su preocupación por la perfectibilidad
como tal en los dibujos de Lombardi. Lom- del sistema representacional construido
bardi mismo se perdió en el esfuerzo, con
en sus dibujos, y por inscribir la tem-
su propio suicidio (2003: 497).
poralidad de procesos altamente diná-
Lombardi nos brinda un cierto disfrute –nos micos por su propia naturaleza oculta.
hace pensar que hemos descubierto algo Maurer parecería acercarse a la obra
cuando miramos sus elegantes diagramas.
Todo lo que encontramos en ellos, sin em-
simplemente con el voyerismo ingenuo
bargo, es la mantención de nuestros pro- y plano del antropólogo frente al arte,
yectos ideal(istas), la negación de la rela- reconociendo un placer estético si bien
ción asintótica entre el cuidado razonable “aparentemente complejo”, “un cierto
y la verdad en las limpias líneas y los claros disfrute”, en un fraude que no ofrece
nódulos de la red que él traza. Yo sugiero “verdades”, ni tampoco “respuestas”.
un modo de análisis que nos permitirá sen- Si bien Lombardi estaba principal-
tir lo exhausto, admitir el cansancio, y lan- mente preocupado de la tarea comu-
zar nuestras manos y hacer un corte sobre nicacional de su arte, del hacer sentido
las densas lateralizaciones del conocimien- del lado más obscuro del mundo con-
to que el offshore promueve sin permitirnos
la comodidad de que hemos encontrado la
temporáneo para mapear su propia po-
primera o la última palabras y quizás hasta sición como sujeto político, las formas
aquella que sea la correcta (ibid: 498). de aproximarse metódicamente al ar-
chivo bibliográfico y de hacerlo hablar
Los prejuicios de la disciplina antro- visualmente, sugiere la posibilidad de
pológica sobre cuestiones de represen- repensar las tareas de lo visual en la an-
tación visual en el arte conceptual y la tropología como construcción derivada
objetividad del dato representado esca- directamente de las fuentes secundarias
samente podrían hallarse mejor expresa- y bibliográficas, expresándolas de for-
das en estos dos párrafos y el tono que mas propiamente estéticas. Lombardi,
encierran.13 Las respuestas fáciles de en este sentido, es arte antropológico y
Maurer son el resultado de los estereoti- su método da cuenta tanto de la teoriza-
pos que tensionan las relaciones entre el ción que se hace en el propio proceso

13. Por supuesto, existen también posiciones que defienden síntesis posibles entre conceptualismo y etnografía, aun-
que por vías diversas. Véase entre otras, Ssorin-Chaikov (2013) para una propuesta derivada desde un camino
directo desde el arte y sus prácticas; y, Andrade (2017) para un camino mediado por la ciencia ‘Patafísica.
Ecuador dEbatE / tema Central 33

etnográfico como, adicionalmente, de somete a la exposición cruda y directa


la dimensión ecfrástica de toda repre- mediada por el dispositivo rizomático
sentación antropológica, es decir de la de sus esquemas.
“evocación verbal que se hace frente a Pese a haber tratado de saberes pero
un objeto o una imagen ausentes” (Zeit- también “secretos públicos” (Taussig,
lyn, 2014: 341). Dicha evocación, por 1999), investigados mayormente por
supuesto, sigue caminos abiertos. Tal y periodistas, la efectividad de la estra-
como sostiene Johannes Fabian en su tegia gráfica de Lombardi radica en la
ejemplar trabajo sobre Tshibumba --un personalización de los actores claves
historiador y pintor vernáculo de Zaire del sistema político y financiero, su po-
que producía “pinturas narrativas”: “así sicionamiento en nódulos y redes arti-
como las formas y las sombras son tra- culadas, y su jerarquía en conexiones
bajadas en una pintura, unas veces con e intercambios de los cuales resultan
muchos brochazos, otras con pocos, eventualmente ser cómplices crimina-
así también las ideas son desarrolladas les. Las flechas, los círculos, las curvas
en la comunicación oral, que está ca- y los colores (los dibujos eran hechos
racterizada por redundancias y elipsis” en lápiz sobre papel blanco o crema en
(1996: 3). dimensiones variables, algunos de ellos
Al explorar en las dimensiones secre- de más de tres metros de ancho) que son
tas e invisibles del capitalismo tardío, y dibujados para unir a unos actores con
nombrarlas o renombrarlas, Lombardi otros obedecían a una lógica delibera-
formula un tipo de representación que damente diseñada:
evoca efectivamente las dinámicas ocul- Mi propósito es interpretar el material yux-
tas que lo sostienen. Sus diagramas, que taponiéndolo y ensamblando las anotacio-
lidian también con redundancias y elip- nes [extraídas de las fuentes secundarias,
sis, “mapean conversaciones” a una es- n.t.] en un todo unificado y coherente. En
cala global (Richard, 2001). El “disfrute” algunos casos, uso un set de líneas mon-
es, por tanto, teórico y político antes que tadas, paralelas, para establecer un mar-
meramente estetizante. Una teorización co temporal. Las relaciones jerárquicas,
el flujo del dinero, y otros detalles claves
ensamblada visualmente y usurpando son luego indicados mediante un sistema
directamente el lenguaje propiamente de flechas que irradian, líneas entrecorta-
corporativo del mercadeo para mar- das, y otras formas. Algunos de los dibujos
carla. Graham Jones recuerda, al hacer consisten de dos capas diferentes de infor-
una revisión de la literatura antropoló- mación –unas denotadas en negro, otras
gica sobre el problema del secretismo, en rojo. El negro representa los elementos
que “[C]uando los secretos atraviesan esenciales de la historia mientras que los
fronteras –de espacio, tiempo, cultura o grandes juicios, sentencias criminales, u
medios– el conocimiento es puesto en otras acciones legales tomadas en contra
peligro de pérdida o dispersión” (2014: de las partes son ilustradas en rojo. Cada
argumento sobre un hecho y su conexión
64). Operando a contracorriente de los es verdadero y basado en información dis-
etnógrafos que lidian con secretos y que ponible enteramente en el dominio públi-
se ven abocados a formular estrategias co (Lombardi, 2001a: 89).
de representación para conciliar los
mismos por su relevancia para las so- El aspecto minucioso de la diagra-
ciedades que los abrigan, Lombardi los mación de sus esquemas, por ello, ha
34 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

llamado la atención en el campo del (2013), un especialista en sistemas de la


diseño, las matemáticas y las ciencias Freie University de Berlín, desarrolló un
computacionales, donde se ha prestado proyecto de historia del arte digital para
interés particular por la capacidad de los analizar los dibujos de Lombardi con la
dibujos de Lombardi para la generación finalidad de desarrollar modelos de uso
de modelos y patrones efectivos para la público para graficar redes, los mismos
conceptualización de redes de actores, que están disponibles en ‹http://www.
y, posibilidades de generación gráfica lombardinetworks.net› El objetivo de
que dependen de operaciones matemá- Tolksdorf en este proyecto experimental,
ticas. En este tipo de literatura se ha re- era llegar a tener un archivo completo
saltado el potencial de sus dibujos para con los trabajos de Lombardi digitaliza-
la visualización de datos cada vez más dos y las 14.000 fichas nemotécnicas y
complejos dada la proliferación infinita bibliográficas que el artista dejara de su
de información en la contemporaneidad, trabajo investigativo y que ahora repo-
problemas que se discuten, por ejemplo, san en el archivo del Museum of Mo-
en el campo del diseño (Fry, 2009). dern Art (MoMA) de Nueva York.14
Tomando al trabajo de Lombardi Por otra parte, un grupo de matemáti-
como referencia, Alon Friedman (2013) cos ha desarrollado un proyecto consis-
–un analista de mapas conceptuales– se tente en explorar las posibilidades algo-
pregunta sobre el “arte de la visualiza- rítmicas del diseño de círculos, ángulos
ción”, esto es, sobre cómo el arte pue- y curvas en los dibujos de Lombardi,
de informar debates actuales sobre la asignándole inclusive un nombre espe-
visibilización computarizada de datos cífico a los mismos y reconociendo la
y metadatos basada en patrones clasifi- autoría excepcional de su trabajo:
catorios, y cómo, a su vez, la visualiza- Introducimos la noción de dibujos Lom-
ción de datos puede ayudar a entender bardi, nombrados en honor al artista abs-
los propios procedimientos del arte. Esta tracto Mark Lombardi. En esos dibujos,
es, ciertamente, una forma imprevista los bordes son representados como arcos
de retornar la apropiación de los len- circulares antes que como segmentos li-
guajes de la sociología organizacional neales o polilineales, y, los vértices tienen
que Lombardi había desarrollado en sus una resolución angular perfecta: los bor-
des están espaciados equiangularmente
diagramas (flujogramas y organigramas alrededor de cada vértice. Describimos
estableciendo relaciones causales entre los algoritmos para encontrar los dibujos
un actor y otro, básicamente). Lombardi entre gráficos regulares, gráficos
Entusiastas han sido las aplicaciones de degeneración cerrada, y ciertas familias
realizadas en las ciencias computacio- de gráficos planos. (Duncan et. al. 2012:
nales. Por ejemplo, Robert Tolksdorf 37, subrayado en el original).

14. El dato sobre el alcance de estos archivos varía entre 12 y 14 mil fichas, según las fuentes consultadas. Aunque el
proyecto de Tolksdorf parecería estar aletargado, hay que destacarlo por el potencial uso activista que el mismo en-
cierra. Este tipo de agenda, sí, claramente formaba parte del impulso original de Lombardi, quien dejó inconclusos
dos manuscritos: uno sobre panoramas en la historia del arte, y, otro sobre las denuncias que estudiara, viendo sus
dibujos originalmente como apéndices de este último proyecto de largo plazo (Hobbs, 2003: 16). El desarrollo de
los mismos, al ser concebidos como “estructuras narrativas”, marca la reorientación radical de su trabajo. Eso lo
diferencia del camino que se asume tradicionalmente en investigación de archivo o de campo con respecto al uso,
la incorporación y la inscripción de las imágenes en la materialidad del proceso investigativo y sus resultados.
Ecuador dEbatE / tema Central 35

4. Curaduria Alegoría es una dinámica representacional


El rol de la persona conceptual es mostrar que hemos trazado en las secciones prece-
los territorios del pensamiento, sus abso- dentes; otra es la tensión entre figuración
lutas deterritorializaciones y reterritoriali- y abstracción. […] una narrativa simple y
zaciones. Las personas conceptuales son lineal en la que la visualización de los mer-
pensadores, solamente pensadores, y sus cados fue primero figurativa y luego se con-
rasgos personalizados están cercanamente virtió gradualmente abstracta es demasiado
relacionados a los aspectos diagramáticos simplista; por el contrario, una interacción
de los pensamientos y a los aspectos inten- dialéctica entre los dos modos ha sido un
sivos de los conceptos […]. Estos no son aspecto recurrente de tales visualizaciones
más determinaciones empíricas, sicológi- en los dos siglos pasados. […] La abstrac-
cas y sociales, menos aún abstracciones, ción ha estado siempre con nosotros, por
sino intercesores, cristales o semillas de así decirlo, pero de hecho se ha convertido
pensamiento (Deleuze y Guattari en El- en progresivamente central o se ha intensi-
ficado. Nuevamente, este proceso estético
haik 2016: 25).
encuentra un correlato en [modelos] del de-
Definido dentro del campo del arte sarrollo lógico del capitalismo en sí mismo,
como un “hacedor de mapas subversi- donde las fases de intensa actividad espe-
vos” (Richard, 2001: 79), Lombardi es culativa, en las que el intercambio finan-
ciero predomina sobre la materialidad de la
analizado con detenimiento por Cros-
producción y el consumo, periódicamente
thwite, Knight y Marsh en su artículo recurren pero, en cada momento, redoblan
Imagining the Market: A Visual History o alcanzan un poder más grande: más ex-
(2012), la segunda y última pieza de pansivo, más penetrante, más abstracto. El
una revista académica en ciencias so- poderoso efecto de las imágenes coleccio-
ciales, Public Culture, que he logrado nadas aquí radica en permitirnos ver este
rastrear en alusión a su obra.15 Los au- proceso desenvolviéndose ante nuestros
tores se proponen hacer un barrido de propios ojos (Crosthwite et. al. 2012: 622).
las formas en las que las finanzas han Para ellos, el trabajo de Lombardi jun-
sido representadas visualmente en tres to con los del fotógrafo Andreas Gursky,
momentos históricos asociados a distin- el artista visual Gordon Cheung y los
tos estadios de acumulación capitalista multimediales Lise Autogena y Joshua
que conllevarían también efectos cícli- Portway, epitomizan las formas contem-
cos en el campo de producción de imá- poráneas de representación visual del
genes para representar a los mercados. mundo de las finanzas.16 El acogimiento
Así, Lombardi aparece inscrito en una de Lombardi en campos dispares tales
tradición caracterizada, entre otros ele- como la historia del arte y las nuevas
mentos, por la tensión entre figuración y corrientes en el dibujo (Dexter, 2006),
abstracción de la que ya he hablado al las ciencias computacionales o los mo-
mencionar las lecturas posibles, de lejos delos matemáticos, y, el desplazamiento
y de cerca, de sus diagramas: de su importancia para la antropología,

15. Posteriormente, publican un volumen editado sobre el mismo tema y con similar alcance histórico, Show Me The
Money: The Image of Finance, 1700 to the present (2014). El mismo acompañó una exhibición itinerante, curada
por los autores, en Inglaterra. Ver: ‹http://imageoffinance.com/›
16. Los proyectos de los artistas en referencia pueden ser consultados en sus páginas respectivas extensivamente:
‹http://www.andreasgursky.com/en›; ‹http://www.gordoncheung.com/›; ‹http://www.autogena.org/›
36 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

el campo (Hendrickson,
2008); o, rendiciones más
o menos espontáneas de
versiones alternativas fren-
te a la fetichización tex-
tual y corporativa derivada
de la indexación global de
los productos académicos
escritos (Ramos, 2015).
Encuentro que la siste-
maticidad del trabajo in-
vestigativo de Lombardi es
un argumento radical con-
tra las miradas impresio-
nistas sobre las relaciones
posibles entre el dibujo y
la etnografía. Estos diagra-
Detalle de “BCCI-ICIC & FAB, 1972-91, 4th version, 1996-2000”. Tomado de Hobbs, mas llaman a repensar la
2003.
integración de lo teórico
en la propia producción
hablan de una vida social de sus obras de las imágenes y, simultáneamente, de
como objetos peculiares. Desde mi la incorporación de lo visual en la pro-
perspectiva, ellos encierran un enorme pia teorización sobre los datos. Estos
poder etnográfico derivado tanto de su metadibujos hablan, en definitiva, de
sistematicidad como de la capacidad un método total y orgánico, bello e in-
de expresión y posicionamiento ético y teligente. Caminar en el papel. Caminar
político frente a los datos. Veo posibili- sobre el papel. Caminar frente al papel.
dades de aplicación directa de su méto- Algo que nos acerca más al pensar la es-
do para el tratamiento no solamente de critura etnográfica misma como herede-
fuentes de archivo sino también teóri- ra de las líneas, las caminatas, los trazos,
cas, expandiendo así exponencialmente los bordados y los dibujos, y que parten
las posibilidades de integración orgáni- precisamente de la inversión cognitiva,
ca de la producción de imágenes en el subjetiva, corporal y experiencial de la
oficio de la antropología visual a partir etnografía (Ingold, 2007).
de las prácticas más elementales de lec- Resulta un tanto paradójico, enton-
tura y representación de lo leído. ces, que el trabajo de Mark Lombardi,
Estas serían formas de integración muy realizado manual y parsimoniosamente
diferentes a las propuestas hasta ahora precisamente por su propia desconfian-
por antropólogos que incorporan a los za frente a la expansión del internet y
dibujos, por ejemplo, principalmente la omnipresencia de la vigilancia, tenga
como dispositivos alternativos de regis- ahora su mayor eco en el mundo virtual.
tro en el trabajo de campo o como una De hecho, en el compromiso manual
suerte de testigos dialécticos de la etno- y el oficio de Lombardi como dibujan-
grafía (Taussig, 2009; 2011); ayudas en te reposan las claves para entender el
los mecanismos para pensar el estar en sentido de inscripción, incorporación,
Ecuador dEbatE / tema Central 37

inmersión y caminata sobre los dibujos para los sujetos simultáneamente, mis-
que él mismo formula como parte cru- mo que se inscribe directamente en las
cial de su propio método, mismo que da prácticas de la enseñanza y el aprendi-
cuenta de: zaje de la disciplina (2009: 24-5).
[…] la tarea descomunal por continuamen- Si se piensa la etnografía como diseño
te reafirmar una perspectiva personal en un –tomando prestadas las prácticas de la
ambiente político y social que no solamen- arquitectura, el diseño industrial y/o grá-
te se encuentra expandiendo rápidamente, fico y las artes, sugiere Marcus– el tra-
sino que es imaginado crecientemente bajo colaborativo, el espacio de trabajo
como totalmente digitalizado, descentra- del estudio con las presentaciones, con-
do, y manipulable. Al ilustrar la dificul- frontaciones y discusiones colectivas de
tad que una persona tiene para entender
los movimientos del capitalismo global,
productos en cortes temporales que per-
sus dibujos nos recuerdan las distorsiones miten la retroalimentación y la afinación
enormes de escala endémica que tal rique- de análisis y datos. Repensar tanto al
za tiende a mezclar sin ningún sentido, trabajo de campo cuanto al conjunto de
hasta que una sola inteligencia interesada los procedimientos etnográficos como
los ordena (Richard, op.cit: 79). procesos abiertos, realizables con distin-
tas temporalidades y frente a múltiples
El hecho de que sus tarjetas de pre- audiencias, espectadores y dialogantes
sentación personal llevaran inscritas el con la ayuda, además de “para-sitios”
texto: “Mark Lombardi, Death Defying (Marcus, 2012: 436, 439).
Acts of Art and Conspiracy” [Actos de Por otro lado, las exposiciones de la
Arte y Conspiración Que Desafían a la obra de Lombardi en espacios galerísti-
Muerte] (Goldstone, 2015: 4), resume cos o museales –“para-sitios” en el len-
con una ironía cabal su práctica crea- guaje de Marcus, que también pueden
tiva, así como el status de su trabajo ser pensados en términos de laboratorios
frente al aura del arte y la alienación y estudios para los propósitos de la antro-
del poder. También sus tarjetas persona- pología– y, su trabajo mediante bosque-
les me recuerdan, por aquello del acto jos expansivos que partían del trabajo de
de presentación pública de la persona archivo para ser procesados en el estu-
en la vida cotidiana, del cuidado a los dio, son caras del pensar lo etnográfico
detalles concernientes al diseño que su como un proceso de diseño que, para
trabajo encierra. que funcione, requiere, en mi perspecti-
Se requiere, en conclusión, mirar la va, adicionalmente del componente de la
práctica del dibujo en etnografía en la curaduría tal y como ha sido concebida
línea de los llamados realizados por recientemente por Tarek Elhaik (2016).
George Marcus (2012) para repensar el Este autor propone pensar el encuen-
trabajo de campo –y de archivo, agrego tro entre arte contemporáneo y otras
yo al analizar la obra de Lombardi– en formas transmediales de producción de
términos de un “proceso de diseño”. imágenes y la antropología más allá de
Para Marcus, se trata de desempacar el las figuras híbridas –el artista, el antro-
metamétodo del trabajo de campo que pólogo, el curador, en sus mezclas po-
se basa en jugar un juego de “doble sibles– en boga en ciertos debates en
agencia” implícito entre la producción ambos campamentos. Elhaik, teniendo
de conocimiento para la academia y como referencia su investigación entre
38 X. Andrade / El Método Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropología Visual

laboratorios curatoriales en México –The más bien, siguiendo a Camnitzer, la del


Incurable Image: Curating Post-Mexican conceptualismo latinoamericano que
Film and Media Arts– propone, siguien- privilegiaba lo comunicacional en fun-
do a Deleuze y Guattari, la configura- ción de interpelar un contexto histórico
ción de una “persona conceptual”, un y político dado?
practicante de una forma de curaduría Si la producción de ideas está histó-
pensada como una “pedagogía concep- ricamente situada y responde a un con-
tual inmanente en los campos de fuerza texto, entonces, cómo entender lo “con-
de la cultura inter-medial contemporá- ceptual” propiamente en estas formas
nea” (2016: 9-10). de antropología emergente? Discusiones
La curaduría antropológica emergen- sobre la noción de “conceptualismo et-
te se concentraría en repensar el desti- nográfico”, mejor articuladas en un nú-
no de las imágenes en cuanto “tanto la mero de la revista Laboratorium: Russian
antropología de los medios como el tra- Social Sciences Research dedicado al
bajo de campo reenfocan sus energías tema (editada por Nikolai Ssorin-Chai-
desde la etnografía hacia el ‘trabajo con- kov, 2013), dan cuenta mayormente de
ceptual’” (id:10). La noción de curaduría la absorción de la tradición hegemóni-
que avanza Elhaik requiere de su doble: ca del arte conceptual como principal,
la “imagen incurable”. En conjunto: cuando no único, referente antropoló-
[…] sirve[n] al propósito de pensar en la gico. No obstante, es necesario mapear
curación y su extraño doble como una con mayor rigurosidad este aspecto
imagen del pensamiento: como el cuida- y ponderar su relevancia para formas
do del trabajo de crear y conceptualizan- contemporáneas de hacer antropología.
do tanto las imágenes que piensan, como Elhaik no maneja dicha noción pero
el pensamiento sin imágenes (2016: 10). su concepción de curaduría lo acerca
Aquí una serie de preguntas se levan- a soluciones cercanas a la antropolo-
tan al retomar el análisis del artista y gía-con-arte. En este campo, el énfasis
teórico Luis Camnitzer (2008) sobre la está en el ensamblaje de ideas que nace
existencia de dos tradiciones diferencia- potencialmente del propio ensamblaje
das, la del arte conceptual global y la que constituye la persona conceptual.17
del conceptualismo latinoamericano: es Este orden de preguntas requiere otro
para Elhaik lo “conceptual” una referen- espacio de desarrollo. Por ahora, pro-
cia tomada del arte conceptual o habla pongo mantenerlas abiertas y considerar
más bien del trabajo de los conceptos al método Lombardi como inscrito en
en el quehacer teórico de la antropolo- una concepción de la etnografía como
gía? Y, si fuera desde el arte, cuál sería práctica curatorial en los términos bos-
la referencia más productiva? Aquella quejados más arriba por varios de estos
derivada del arte conceptual desarro- autores, promoviendo trascender del uso
llado en los centros de poder que pri- anecdótico y marginal del dibujo a su in-
vilegiaba la idea por sobre la forma? O clusión como una estrategia de represen-

17. El silencio sobre lo conceptual o el conceptualismo en arte, no obstante, se mantiene problemático para el tipo de
empresa que propongo, especialmente considerando que uno de los méritos de Elhaik (2016) recae en el análisis
detenido de la producción posnacional en/sobre/de México, incluyendo los proyectos de Erick Meyenberg, Silvia
Gruner, Eduardo Abaroa, Fiamma Montezemolo, Ruben Gamez, y Jesse Lerner.
Ecuador dEbatE / tema Central 39

tación y también un dispositivo relevan- darán a empujar las fronteras de la antro-


te para la producción conceptual y, por pología visual más allá de predicamentos
tanto, propiamente teórica en la antro- sobre representación y lo documental
pología. Estrategias de “intrusión mutua” para preguntarse más centralmente sobre
–como investigador y artista– que le pa- las relaciones entre datos, fuentes e imá-
recerían necesarias a Lombardi a la hora genes, cuestiones de información y posi-
de navegar la realidad mediatizada des- bles formas de visualización, y la política
de la teoría, justo en un momento previo de la antropología visual.
a la expansión exponencial de lo virtual Infectar a la etnografía y sus métodos
y apenas antes de la era del 9/11.18 con más imágenes. Infectarla con el po-
Dichas intrusiones, abren un camino der del dibujo, de los dibujos sobre el
potencialmente incierto y por ello mis- poder y sobre sus excesos. Y, después de
mo, creo yo, productivo para la antro- experimentar con ellos, quizás, curarnos
pología. Viene al punto una de las “me- conceptualmente.
táforas peligrosas” de Roger Bartra para
Referencias
entender los encuentros y desencuentros
posibles entre el arte y la antropología: Andrade, X.
2017. Ethnography, ‘Pataphysics, Copying.
En estas excursiones desarrollé o apunté En Arnd Schneider, ed. Alternative Art
mi teoría del voyeur, del espía, del peep and Anthropology: Global Encounters,
show, de estar espiando y buscando los pp.189-208.
momentos en que ocurre una escena que Bartra, Roger,
me parece sintomática. Sin embargo, es 2003 [1987]. La Jaula de la Melancolía: Iden-
evidente que se produce una intrusión con tidad y Metamorfosis del Mexicano. Mé-
placer, con gozo y erotizada. Es una intru- xico: Grijalbo.
sión, pero muy peculiar. De todas mane- Bigge, Ryan,
ras, uno está fuera de la caja donde ocurre. 2005. Making the Invisible Visible: The
Es el intruso que está espiando y al que no Neo-Conceptual Tentacles of Mark Lom-
le queda muy claro, si esa mirada por el bardi. Left History 10(2): 127-134.
ojo de la cerradura, va a ocasionar alguna Camnitzer, Luis,
infección o algo en el otro lado (Bartra en 2008. Didáctica de la Liberación: Arte Concep-
tualista Latinoamericano. Montevideo:
Elhaik, 2008: 229). Casa editorial HUM, CCE, CCEBA.
Este tipo de intrusión peculiar –la del Crosthwaite, Paul, Peter Knight y Nicky Marsh,
anfibio espía de Bartra, la del curador eds.
2014. Show Me The Money: The Image of Fi-
traficante de Elhaik (2016: 71– arroja luz nance, 1700 to the present. Manchester:
sobre las contribuciones antropológicas Manchester University Press.
de Mark Lombardi. Estas líneas son una Crosthwaite, Paul, Peter Knight y Nicky Marsh,
invitación a pensar su herencia desde la 2012. Imagining the Market: A Visual History.
articulación entre preguntas teóricas, da- Public Culture 24(3): 601-622.
tos y técnicas integrando transversalmen- Dexter, Emma, ed.
2006. Vitamin D: New Perspectives on
te al dibujo y a las imágenes al método Drawing. New York: Phaidon.
etnográfico. Este tipo de búsquedas ayu-

18. Para la estrategia del hacer antropología entendida como “intrusiones mutuas”, véase Elhaik (2008) sobre la tra-
yectoria del antropólogo Roger Bartra y, particularmente, de su temprana obra pos-nacionalista La Jaula de la
Melancolía (2003 [1987]).
40 X. Andrade / El Metodo Lombardi: Conceptualismo, dibujo y el oficio de la Antropologia Visual

Duncan, Christian, David Eppstein, Michael T. the Yucatan. Visual Anthropology Review
Goodrich, Stephen G. Kobourov, y Martin 24(2): 117-132.
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Inspired by Scandals. Obituario, The New
York Times, Marzo 25.
PUBLICACIONES
CAAP

DOMINIO DEL DINERO


Y DESVANECIMIENTO
DE LA DEMOCRACIA
Wolfgang Schmidt

El libro analiza las transformaciones


del capitalismo contemporáneo
producidas a raíz de la revolución
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ISBN 978-9978-51-030-8
176 pp.
Por una “iconología” de la memoria y su
aplicación al trabajo etnográfico 1

María Fernanda Troya*

La relación entre memoria e imagen fotográfica se halla vinculada tanto a la historia del arte como
a la antropología. La investigación acerca de archivos fotográficos de los pueblos shuar y kichwa de
la amazonia ecuatoriana ha permitido confrontar experiencias visuales con la metodología visual
de Aby Warburg. El mundo de las imágenes remite a la configuración de sentidos que revelan la
complejidad de la memoria colectiva.

El Bilderatlas no fue para Warburg ni un simple “prontuario” ni un


“resumen en imágenes” de su pensamiento: proponía más bien un aparato
para poner el pensamiento de nuevo en movimiento, precisamente allí
donde se había detenido la historia, precisamente allí donde faltaban
aún las palabras. Fue la matriz de un deseo de reconfigurar la memoria,
renunciando a fijar los recuerdos –las imágenes del pasado– en un relato
ordenado, o algo peor, definitivo (Didi-Huberman, 2010: 20).

E ste artículo discute la validez de una


metodología visual heredada de Aby
Warburg (1866-1929) para investi-
gaciones etnográficas con archivos fo-
tográficos. Después de una contextuali-
con archivos y etnografía, a través del
análisis de la experiencia fotográfica
particular puesta en obra a través de él,
en un acercamiento a la vez antropoló-
gico y fenomenológico.
zación general de la obra de Warburg, Aby Warburg es comúnmente conoci-
expondremos dos experiencias de utili- do en el campo de la Historia del Arte
zación del dispositivo de montaje que como el fundador de la iconografía mo-
este autor desarrolló para su biblioteca derna. Warburg fue un especialista del
y para el Atlas Mnemosyne, en el marco Renacimiento italiano, y la mayoría de
de un trabajo etnográfico sobre fotogra- sus estudios versan sobre ese tema, sin
fías de archivo sobre pueblos indígenas embargo sus aportes metodológicos a
amazónicos. Finalmente, ampliaremos la Historia del arte pueden aplicarse al
la discusión hacia la posibilidad de una estudio de épocas y geografías diversas.
metodología que permita la utilización Esto se puede comprobar al analizar el
de dicho dispositivo en investigaciones Atlas Mnemosyne, obra que dejó inaca-

1. Este artículo recoge algunas reflexiones metodológicas suscitadas durante su investigación doctoral con archivos fotográ-
ficos sobre los pueblos Shuar de Morona Santiago (en particular Gualaquiza, Méndez y Macas) y Kichwa de la provincia
del Napo (en particular Archidona, Tena y Rukullakta), investigación que lleva a cabo desde 2010.
* Investigadora independiente. Se encuentra terminando su tesis doctoral en Antropología en la Escuela de Altos Estudios
en Ciencias Sociales de Paris (EHESS). Trabaja sobre archivos visuales, etnografía y arte contemporáneo. También se ha
desempeñado como docente y como curadora.
44 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

bada a su muerte y para el cual desarro- no tanto el estudio de los motivos artísti-
lla un dispositivo fotográfico basado en cos sino la interacción de formas y con-
el montaje de elementos para provocar tenidos en su colisión con la tradición
comparaciones visuales que resulta, a (Gombrich, 1970: 312-313). Warburg
la luz de nuestras propias reflexiones, se refería en efecto a sus estudios como
de mucha actualidad. Es por ello que, relativos a una Kulturwissenschaft, una
como lo señalan varios autores, entre historia cultural de las imágenes más que
ellos Georges Didi-Huberman, Roland una historia del arte, una ciencia del arte
Recht, y Richard Woodfield, la obra de abierta a lo simbólico, que, como nos
Warburg no puede reducirse a un aporte recuerda Didi-Huberman, para Warburg
a la iconografía. Según Woodfield por significaba lo “cultural” (Didi-Huber-
ejemplo los seguidores de Warburg, so- man, 2002: 44).
bre todo Panofksy, habrían simplificado Según Gombrich, lo interesante del
su pensamiento para volverlo un «méto- pensamiento de Warburg se dio en re-
do» iconográfico y reducir su amplitud lación a esta “ciencia de la cultura”
(circunscribiéndolo así dentro del ám- para la cual, era necesario que el autor
bito de la Historia del Arte y cortando analice con el mismo interés diversas
sus posibilidades por fuera de ella), en producciones simbólicas de un momen-
ello este autor coincide con la aprecia- to dado, pues cada una de ellas podía
ción de Didi-Huberman, quien también ser igualmente reveladora sobre una
critica la simplificación que habría rea- civilización dada (por ejemplo, una es-
lizado Panofsky del trabajo de Warburg tructura temporal erigida para un ritual
(Didi-Huberman, 2002). Sin querer en- podía tener, en ese sentido, igual valor
trar en los detalles de esta discusión, nos que una catedral). En este sentido, conti-
interesa mencionarla debido a que lo núa Gombrich, la “ciencia de la cultura”
que está en duda es la existencia o no warburgiana debía partir del valor sinto-
de un “método warburgiano” y qué es lo mático de cada reliquia del pasado, y es-
que este implica, como también apunta tar en relación íntima con la psicología y
Carlo Ginzburg (Ginzburg, 2010: 58). la antropología (Gombrich, 2001: p 41;
Para evaluar esta cuestión, varios auto- sobre el valor de síntoma ver Didi-Hu-
res se han dedicado a analizar la obra berman, 2002: 273-390). De esto último
de Warburg directamente, sin pasar se desprende que los objetos e imágenes
por el «filtro» panofskiano, por decirlo estudiados por Warburg no estaban para
así. Como afirma Woodfield, la simpli- el revestidos de un valor meramente “ar-
ficación panofskiana habría implicado tístico”, y que para su estudio se debían
reducir el “método de Warburg” al es- movilizar diversas teorías capaces de
tudio de la transformación de motivos dar cuenta del valor que dichos objetos
artísticos a través de su relación con tex- tenían, con respecto a cuestiones tan
tos, coincidiendo así con la definición amplias como las creencias y prácticas
generalmente aceptada de iconografía rituales de quienes fueron contemporá-
(Woodfield, 2001: 263). Si bien en los neos de dichos objetos. En este sentido,
escritos de Warburg éste hace uso de y siguiendo a Hans Belting (2004), si
análisis iconográficos comparativos, és- existe un “método Warburg”, este so-
tos habrían servido para fines meramen- lamente puede ser un método antropo-
te didácticos, siendo el interés del autor lógico, puesto que implica analizar el
Ecuador dEbatE / tema Central 45

arte a través de las imágenes mentales es ligarla no tanto ya a la disciplina de la


existentes “detrás” del objeto, no sola- que sus sucesores se reclaman, la Histo-
mente el objeto en sí, sin perder de vis- ria del Arte, sino a una reflexión antro-
ta su singularidad material (Gombrich, pológica. Y aquí cabe resaltar el interés
2001; Belting, 2004; Ginzburg, 2010). del propio Warburg por salir de la esfe-
La Historia del Arte entonces fue sim- ra de la historia del arte no solamente
plemente una fuente histórica más para a través de su estudio sobre astrología
Warburg, y no una disciplina en sí mis- o adivinación antigua sino también de
ma (Woodfield, 2001: 270). Los apor- su interés por rituales de pueblos indí-
tes de Warburg y sus seguidores (en el genas revelado durante su viaje a Esta-
Instituto Warburg de Londres, original- dos Unidos en 1895-1896, en el que
mente Biblioteca Warburg), a la historia presenció varios rituales Pueblo y del
del arte renacentista son indudables. Sin que surgió su conferencia titulada “El
embargo, como plantea Carlo Ginzburg, ritual de la serpiente” (Warburg, 1939).
para la relectura actual de Warburg es Si optamos por mirar las imágenes des-
necesario cuestionarnos sobre lo que el de un punto de vista antropológico (a la
italiano denomina un problema de mé- manera del mismo Didi-Huberman o de
todo, “método” que ha sido interpreta- Hans Belting por ejemplo), se pueden
do y utilizado de modo muy diverso por desplazar los problemas fundamentales
los sucesores de Warburg. En una eva- que ellas presentan hacia otros campos.
luación sobre las diversas “soluciones” La antropología entonces “desplaza” y
que frente a este problema propusieron “desfamiliariza” la Historia del arte (Di-
algunos de ellos (en particular, en este di-Huberman, 2002: 46). Para Warburg,
caso, E. Gombrich), Ginzburg menciona nos recuerda Didi-Huberman, la imagen
justamente la voluntad de Warburg por constituía un “fenómeno antropológico
alcanzar la comprensión de una “situa- total”, suerte de condensación de lo que
ción histórica particular” y las dificul- es una cultura en un momento dado
tades que sus sucesores habrían tenido (2002: 48). De esta manera se puede
para lograrlo (2010: 88-89), sobre todo deslizar desde una historia del arte a una
con respecto al uso de testimonios icó- “ciencia” de la cultura (2002: 49).
nicos como fuentes históricas (2010: 58- Como corolario, queremos ano-
59). Ginzburg analiza cómo tanto Fritz tar que el interés actual por el trabajo
Saxl, como el mismo Gombrich tratan, de Warburg, fuera ya del campo de la
cada uno a su manera y en su momento, historia del arte, es visible por ejemplo
de seguir la “escuela” de Warburg con en los muchos seminarios y congresos
éxito relativo en cuanto a la fidelidad que sobre su obra se han dado en los
hacia un programa que es siempre más últimos años. Como un ejemplo de ello
vasto y complejo. En el fondo, el proble- tenemos el congreso “Historia del Arte
ma del “método” al que alude Ginzburg y Antropología” que tuvo lugar en junio
se resume a la cuestión del estilo en las de 2007 en el Museo Quai Branly de Pa-
artes figurativas y en contraposición a ris. Recordemos que las colecciones de
una suerte de desgaste de los análisis este museo heredaron las que sobre los
iconográficos tradicionales (2010: 142). continentes americano, africano, asiáti-
Según Georges Didi-Huberman, otra co y oceánico existían en el Museo del
manera de analizar la obra de Warburg Hombre, heredero éste a su vez del Mu-
46 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

seo de Etnografía del Trocadero. No nos de la introducción a la primera edición


detendremos aquí sobre la metamorfosis integral en francés de la obra inacaba-
de estas instituciones y de su “objeto”, da de Warburg –el Atlas Mnemosyne–,
tema por demás pertinente pero que cae analiza éste en relación con la bibliote-
fuera de nuestro alcance.2 El Quai Bran- ca que Warburg conforma desde 1886
ly, que acaba de ser rebautizado “Museo en Hamburgo a la que bautizaría justa-
Quai Branly-Jacques Chirac”, en honor mente como la biblioteca de la “ciencia
de su fundador, el ex-presidente Jacques de la cultura” y sobre cuyo frontispicio
Chirac, se definió desde su creación en grabaría el término griego mnemosyne.4
2006 como un museo de “artes prime- En efecto, la preocupación principal de
ras” (arts premiers), términos y noción Warburg a lo largo de su vida fue la del
que se han prestado para más de un de- estudio de la relación existente entre las
bate (Price, 2012; De l’Estoile, 2010). El imágenes materiales (obras de arte, pero
coloquio al que hacemos referencia se no solamente) y la memoria. Las imá-
proponía analizar los diálogos entre la genes serían comprendidas, dice Recht,
historia del arte y la antropología y con- como partes de un conjunto vasto que
vocó a varios académicos interesados Warburg denomina “memoria social”
en el tema. Como resultado se publicó y que puede asemejarse a lo que M.
un libro, cuyo título Cannibalismes dis- Halbwachs denomina memoria colecti-
ciplinaires. Quand l’histoire de l’art et va (Recht, 2012; Halbwachs, 1997). El
l’anthropologie se rencontrent3 es muy problema de la memoria aparentemente
revelador. En este libro tres de los veinte se fue volviendo cada vez más impor-
y cinco artículos tratan directamente de tante para Warburg, y su estudio sobre
la obra de Warburg y otros tantos le ci- las imágenes antiguas lleva la marca de
tan. Esto nos puede dar una idea del in- una voluntad de ligar las diversas épo-
terés general que el campo de la historia cas a través del examen de las imágenes
del arte despierta en el campo antropo- que produjeron (Recht, 2012: 13). En
lógico, y viceversa, además del interés ese sentido a Warburg le interesa aque-
que este autor en particular despierta en llo que no es la imagen pero que ésta
el campo de la antropología. vuelve accesible, dice Recht, es decir la
vida de los hombres de una época deter-
Una biblioteca y un atlas
minada, sus pasiones, deseos, miedos y
A pesar de las opiniones y maneras modos de pensar (2012: 13). Volvemos,
de reclamarse herederos de Warburg como vemos, al campo antropológico.
de unos y otros, un rasgo que une a Bajo la noción de “espacialización de
la mayoría de autores que analizan su la memoria” que tomamos prestada de
obra es la importancia que en ella tiene Recht, analizaremos ahora brevemente
tanto la Biblioteca Warburg (Kulturwis- cómo el pensamiento de Warburg fue
senschaftliche Bibliothek Warburg) puesto en obra tanto en la biblioteca
como el Atlas Mnemosyne (Bilderatlas como en el Atlas Mnemosyne. La rela-
Mnemosyne). Así, Roland Recht, autor ción de la obra de Warburg con la me-

2. Un acercamiento a la transformación de dichas instituciones puede encontrarse en Troya, 2012.


3. Ver Dufrène y Taylor, 2010. «Canibalismos disciplinarios. Cuando la historia del arte y la antropología se encuentran».
4. Del griego antiguo. Mnemosyne era una figura mitológica, la diosa de la memoria, madre de las musas.
Ecuador dEbatE / tema Central 47

moria es fundamental, como evocamos zación por pisos cuyos temas generales
ya, sin embargo aquí nos concentrare- seguían un orden, de abajo hacia arri-
mos en uno de los aspectos en los que ba: “imagen”, “orientación”, “palabra”,
esta relación se hace visible. Tanto en y “acción”. Estos grandes ejes fueron y
la disposición espacial de los libros en son aún respetados en la organización
su biblioteca, como en la disposición de la actual biblioteca, aun cuando por
espacial de cada fotografía del Atlas, momentos algunos cambiaron de orden
Warburg pone en marcha una forma de (fueron movidos de un piso a otro) (Recht,
exposición particular, una forma que 2012: 14-15). Según Recht la ley de la
siendo rigurosa, no es por ello esque- “buena vecindad” explica también las
mática, una forma capaz de respetar to- ideas que están detrás del ordenamiento
das las singularidades, afirma Didi-Hu- de las planchas del Atlas Mnemosyne,
berman (2002: 451). Surge entonces el del que trataremos a continuación.
dispositivo de montaje al que aludimos La relación entre la biblioteca y el
en la introducción a este artículo y que Atlas es tanto más importante cuanto
se ha vuelto tal vez lo más conocido es en el espacio de la biblioteca que
del trabajo del Warburg durante los úl- se empezó a utilizar el dispositivo de
timos años. Lo que nació como una montaje creado por Warburg, con la
ayuda-memoria para el trabajo compa- ayuda de Fritz Saxl, que comprendió
rativo que Warburg llevaba a cabo para inicialmente cartones pintados de negro
sus estudios sobre la supervivencia de sobre los que el autor pegaba fotogra-
creencias paganas en el arte renacentis- fías a blanco y negro extraídas de su
ta particularmente, se convierte, a partir colección de imágenes (reproducciones
de 1924, en un proyecto en sí mismo, fotográficas de pinturas, esculturas, gra-
por medio del cual Warburg espera- bados, miniaturas, ornamentos, motivos
ba poner en marcha un “pensamiento astrológicos, etcétera). En un segundo
por imágenes” (Didi-Huberman, 2002: momento el dispositivo definitivo com-
452). Esto ya era visible de algún modo prendía grandes marcos con tela negra
en la organización de las secciones de templada, sobre los que Warburg orde-
su biblioteca que obedecían al principio naba las fotografías en grupos gracias
de la “buena vecindad” como el mismo a pequeñas pinzas (Didi-Huberman,
Warburg lo llamaría (Recht, 2012: 14). 2002: 452-454). Como nos recuerda Di-
La idea subyacente era que a medida di-Huberman, se debe siempre tener en
que el lector se desplazara por la biblio- mente que antes que nada se trata de un
teca encontrara un libro y descubriera dispositivo fotográfico (2002: 452) en el
próximo a él justamente otra obra que que se trataba de crear un “cuadro” en
podría interesarle, gracias a la “vecin- el sentido pictórico del término (2002:
dad” creada por las clasificaciones pro- 454) a partir de fotografías organizadas
puestas por Warburg (Recht, 2012: 14). de diversas maneras, como series cuyas
De este modo por ejemplo, la historia de posibilidades combinatorias son poten-
las ciencias ocupa el espacio intermedio cialmente infinitas. Además este dispo-
que liga la religión y la filosofía. En un sitivo permitía a su vez realizar fotogra-
segundo momento, Warburg hace cons- fías de cada una de las combinaciones
truir un nuevo edificio para albergar su realizadas, antes de mover las imágenes
biblioteca, y allí establece una organi- que formaban parte de ellas, y poder
48 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

volver a utilizarlas en otras combina- espacial de un archivo visual para poder


ciones. Es por esta razón que podemos mirar cada elemento simultáneamente.
pensar en este dispositivo como relativo
“Abrir” el archivo
al montaje cinematográfico y al monta-
je fotográfico fuera del marco, como lo Es este punto en particular el que nos
hemos propuesto en otra ocasión.5 La interesa desarrollar en el resto de nues-
relación del dispositivo con el montaje tro artículo. Al llevar a cabo una inves-
cinematográfico y el rol del fondo ne- tigación sobre archivos fotográficos de
gro como “intervalo” fue analizada por misiones etnográficas y católicas de
ejemplo por Philippe-Alain Michaud en inicios del siglo XX en el oriente ecua-
su libro Aby Warburg et l’image en mou- toriano,6 nos vimos confrontados, como
vement (1998). El carácter inacabable e tantos otros investigadores, a la necesi-
infinitamente modificable del dispositi- dad de “desplegar” los elementos singu-
vo warburgiano de exposición es, por su lares que conformaban dichos archivos
parte, analizado magistralmente por G. para poder compararlos visualmente. El
Didi-Huberman en La imagen supervi- recurso a programas avanzados de com-
viente. Historia del arte y tiempo de los putación y organización de documentos
fantasmas según Aby Warburg (2002). es interesante, evidentemente, pero no
En muchos casos, las planchas de permite (todavía) un despliegue simultá-
Mnemosyne fueron inicialmente con- neo de muchas imágenes. En este sen-
cebidas como parte de conferencias tido un despliegue físico, espacial, de
públicas que se llevaban a cabo en el la imagen --necesariamente-- material,
espacio oval de su biblioteca. Según se nos presentó como una exigencia.
Didi-Huberman, para Warburg era muy En una primera instancia decidimos en-
doloroso tener que reducir la multiplici- tonces buscar lugares suficientemente
dad de imágenes para escoger unas po- amplios para poder organizar en ellos
cas para mostrar, por ello el Atlas: éste, a cientos de imágenes impresas en for-
diferencia de las planchas que utilizaba mato pequeño (reproducciones reali-
durante una conferencia, permitían ex- zadas durante nuestra investigación de
poner todo el archivo: desplegar, por de- fotografías de archivos de Francia, Italia,
cirlo así, la profundidad estratificada de Finlandia y Estados Unidos). El proble-
los expedientes (2002: 457). El archivo ma al que tratamos de dar solución de
al que Didi-Huberman hace referencia esta manera fue el de la extensión del
aquí es evidentemente la fototeca que “corpus” o de los “corpus” fotográficos y
Warburg fue constituyendo a la par que la imposibilidad de mirar todas las foto-
su biblioteca. Según Recht, la fototeca grafías al mismo tiempo, para así poder
contaba alrededor de 25.000 imágenes encontrar semejanzas o “indicios” para
al momento de su traslado a Londres, en decirlo con Ginzburg (2010a), que nos
1933 (Recht, 2012: 13). En este sentido pudieran ayudar en la localización y
podemos entonces pensar en este dis- en la datación de imágenes que en su
positivo como un medio de despliegue mayor parte carecían de dicha informa-
ción. Nuestra necesidad era entonces

5. Para distinguirlo del fotomontaje. Ver Troya, 2008.


6. Investigación que realizamos en el marco de nuestra tesis doctoral, desde 2010.
Ecuador dEbatE / tema Central 49

Fig. 1, Project Room, Arte Actual, Quito, 2013. Fig. 2, “La Manufacture des idées”, Chasselas, Francia, 2014
Foto: Arte Actual Foto M. F. Troya.

doble: por un lado requeríamos de un las imágenes de las mesas. En la fig. 1


dispositivo que nos permitiera comparar podemos mirar justamente a una perso-
visualmente las imágenes entre sí para na que en respuesta a nuestro plantea-
encontrar semejanzas entre personas y miento realiza un montaje de fotografías
lugares y así usar la imagen como fuen- en la pared del fondo, esta foto proviene
te historiográfica y quasi biográfica. En de la actividad realizada en el Project
segundo lugar, confiábamos en que este Room de Arte Actual en 2013. En la fig.
dispositivo nos permitiera también en- 2 tenemos una fotografía que registró la
contrar ciertos “motivos” iconográficos actividad realizada en Francia, en 2014.
propios de lo que llamamos, a falta de En ambos casos las experiencias pro-
mejor nombre, la “fotografía misionera”. puestas fueron acogidas en los espacios
Decidimos entonces realizar un par de mencionados como propuestas experi-
experiencias en las que nos apropiamos mentales ligadas al formato de “taller”
de modo muy abierto del dispositivo de y abiertas al público en general, y en
exposición utilizado por Warburg. La nuestro planteamiento decidimos dejar
primera tuvo lugar en el Project Room en suspenso, por decirlo así, una posible
de Arte Actual de FLACSO-Ecuador y la valoración estética de las imágenes.
segunda en un festival denominado “La La materialidad de las imágenes per-
Manufacture des Idées” en un pequeño mitió a nuestros interlocutores manipu-
pueblo del departamento de Saona y larlas físicamente, crear combinaciones
Loira en Francia (Chasselas). Para ambos propias, o simplemente mirarlas deteni-
casos decidimos utilizar una larga mesa damente y acercarlas a sus ojos. El ejer-
recubierta de tela negra para desplegar cicio propuesto era simple: crear una
las fotografías de archivos y utilizar las combinación basada sea en semejanzas
paredes para crear combinaciones con visuales o temáticas, sea en nociones o
50 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

Fig. 3, Project Room, Arte Actual, Quito, 2013. Combinación este dispositivo pudiera servir para que
y foto de la autora.
algunos interlocutores (aunque fueran
propuestas personales. Además de per- éstos desconocidos hasta ese momento
mitirnos un trabajo historiográfico e ico- para nosotros) emitieran sus propias in-
nográfico propio como investigadores, y terpretaciones sobre el archivo nos pa-
principalmente el análisis de las fotogra- reció entonces necesaria. El registro de
fías a la luz de los textos y meta-textos dichas interpretaciones se dio gracias al
que las rodeaban, este dispositivo nos intercambio oral, pero también gracias
permitió de este modo un trabajo en el a la opción de añadir “leyendas” o tex-
que nuestros interlocutores produjeron tos a las combinaciones realizadas. A
sus propias lecturas del archivo “deve- pesar de que estas experiencias fueron
lando” así historias escondidas y pistas muy puntuales, estas interpretaciones
de interpretación que no habríamos nos sirvieron en tanto reveladoras de su-
evocado de no ser por ellos. pervivencias de imaginarios exóticos o
Al decidir tomar prestado de Warburg relativos al catolicismo, siendo su utili-
su dispositivo de exposición, nos di- dad etnográfica la de informarnos sobre
mos cuenta también de que éste podía el significado y valor que las imágenes
ser utilizado para abrir la experiencia de nuestros corpus sugerían a nuestros
y proyectar otras miradas, además de interlocutores no indígenas.
la nuestra, sobre el archivo. La incor- Siendo nuestro objeto de estudio
poración de un componente etnográfi- para el caso la relación entre imagen
co en nuestra investigación, en el que y memoria, el uso de la “matriz visual”
Ecuador dEbatE / tema Central 51

(transformación de esa imagen


material en una imagen mental co-
rrespondiente). Se trata, como dice
Hans Belting, de un proceso medial
en el que el cuerpo actúa como
medio entre el objeto o imagen fí-
sica percibida por los sentidos y el
recuerdo o imagen-recuerdo en la
rememoración (Belting, 2004). La
memoria en este sentido, fue pues-
ta a prueba a través de las activida-
des realizadas en Arte Actual y en
Chasselas en más de una manera.
En el marco de este artículo cir-
cunscribiremos nuestra reflexión a
la relación existente entre memoria
e imagen fotográfica.
Nos propusimos entonces ana-
lizar lo particular de la experien-
cia del mirar fotográfico que la
exposición de las imágenes de
Fig. 4, “La Manufacture des idées”, Chasselas, Francia, 2014. archivos etnográficos con los que
“La rencontre” (El encuentro). Combinación de un interlocu- trabajamos suscitó. Para este ejercicio,
tor. Foto M. F. Troya. puramente empírico, nos ayudamos sin
(Didi-Huberman, 2002: 464) de War- embargo de las teorías sobre la memo-
burg respondió también a dicho obje- ria y la percepción de Henri Bergson
to, alineado con las preocupaciones (1939), Maurice Halbwachs (1997) y
del historiador alemán. El mismo había Maurice Merleau-Ponty (1945), y sobre
expresado la voluntad de realizar un el acercamiento antropológico a la ima-
Atlas que funcionaría como elemento gen y la memoria propuesto por Hans
fundacional de una “nueva teoría de la Belting (2004). En resumen, en la base
función memorial de las imágenes en de dicha experiencia tenemos, como en
el hombre” (citado en Didi-Huberman, toda operación de percepción, una pri-
2002: 461). Guardándonos de comparar mera operación que podemos denomi-
nuestro trabajo en el de Warburg, estas nar de “reconocimiento” en la que actúa
experiencias de “archivo abierto” nos nuestra memoria visual --entendida ésta
demostraron hasta qué punto el dispo- como la capacidad de ver y reconocer
sitivo warburgiano de exposición no es lo que vemos como parte del mundo
sólo una manera de exponer elementos físico que nos rodea--. Una vez dado
sino un medio para pensar las relaciones este reconocimiento (que en la fotogra-
entre ellos y con la memoria. Por una fía, así como en otros medios, depen-
parte la experiencia de la memoria de de del carácter icónico de la imagen),
por sí plantea un ir y venir entre el ex- el espectador común evaluará la ima-
terior (imagen material o imagen-objeto gen en función de su carácter indicial,
percibido por los sentidos) y el interior lo que le llevará muy probablemente a
52 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

pensar que lo que en ella “reconoce” trar y otorgar sentido a lo que vemos)
realmente ocurrió (función representa- en una segunda instancia. Imágenes
tiva y función testimonial de la imagen provenientes de la experiencia vivida a
combinadas). En cuanto a la “función los dos años probablemente no serán re-
memorial”, como diría Warburg, las memoradas de modo tan vívido como la
imágenes expuestas en Arte Actual y en imagen fotográfica de nuestro segundo
Chasselas permitieron, al ser percibidas, cumpleaños.
poner en movimiento la memoria a un De este modo vemos dibujarse una
segundo nivel, por decirlo así, cuando teoría de la memoria en la que diver-
al verse confrontados al archivo expues- sas imágenes (recuerdos, testimonios,
to de esta manera, nuestros interlocuto- pero también representaciones visua-
res debieron encontrar sentido a lo que les y verbales) se superponen sin poder
veían. Cabe preguntarse en este punto distinguirse. Y vemos cómo esto nos
¿qué es lo que diferencia el mirar una acerca de la idea de una percepción
fotografía del mirar “el mundo” que nos colectiva a través de la noción de una
rodea? Frente a la memoria, ambas ex- reserva icónica común (Belting, 2004),
periencias producen imágenes mentales o lo que podemos denominar un ima-
que nuestra memoria podrá convocar ginario icónico que no está lejos del
posteriormente de ser necesario (Bel- museo imaginario de Malraux (1996).
ting, 2004). Lo particular sin embargo Según Belting: “Una metamorfosis ocu-
del mirar “fotográfico” es que en éste el rre cuando las imágenes vistas se con-
objeto visto es en sí mismo ya imagen, vierten en imágenes rememoradas, y
y lo más probable es que nuestra me- encuentran desde entonces un nuevo
moria convoque para su interpretación lugar en nuestra reserva icónica perso-
otras imágenes provenientes de imáge- nal” (2004: 32. trad. nuestra). Situamos
nes-objeto vistas con anterioridad. Para nuestra reflexión justamente allí: en la
explicarnos vamos a tomar un ejemplo: relación existente entre la experiencia
al ver un álbum de familia podríamos de la memoria en tanto archivo visual
encontrar una foto de cuando cumpli- del cuerpo, y el recuerdo. Belting defi-
mos dos años, a pesar de no recordar la ne todo recuerdo como una producción
situación en la que fue tomada, la foto icónica endógena (2004, 21). En otras
al ser vista deberá ser encarnada en el palabras, el recuerdo es una imagen que
cuerpo creando una imagen mental co- se produce al interior del cuerpo, a partir
rrespondiente. Si miramos luego de un de una imagen percibida, y se asemeja
tiempo otra imagen de nosotros mis- a las imágenes de la rememoración. Por
mos a la misma edad, es probable que otra parte, la experiencia icónica implica
nuestra memoria convoque la imagen el hecho de que, de entre las imágenes
de la fotografía anteriormente vista para que podemos ver, distinguimos algunas
ayudarse en la operación del reconoci- por su iconicidad, es decir por el hecho
miento, en una primera instancia, y en de ser imágenes-objeto, se relacionan
la tarea del sentido, o lo que podríamos con cosas existentes efectivamente en
llamar la operación simbólica (encon- el mundo, como diría Ricoeur (1985).7

7. Paul Ricœur trabaja la idea de una historia efectiva para oponerla a aquella de una historia vivida, distinción que para él
es semejante a aquella existente entre tiempo cósmico y tiempo fenomenológico y fuente a su vez de la aporia inalcan-
Ecuador dEbatE / tema Central 53

Finalmente, la reserva icónica común de terlocutores pudieron revelar también


la que habla Belting sería una reserva de ciertos patrones memoriales que serían
recuerdos de imágenes icónicas que he- los responsables de llevarnos de una
mos visto con anterioridad, que además imagen a otra (sean estas imágenes ma-
han sido también vistas por otros miem- teriales o mentales, textuales o visuales,
bros de la comunidad. etcétera) y que guiaron las selecciones
En este artículo tratamos, en resumen, que pudo realizar cada persona que par-
de proponer una manera de abordar un ticipó en este ejercicio.
corpus de imágenes en tanto objetos Por otra parte, el proceso de interio-
cultural e históricamente determina- rización de la imagen es descrito por
dos, y, al mismo tiempo, de interrogar Hans Belting en términos de interme-
los procesos de percepción y cogni- diación (Belting, 2004), y tal vez lo más
ción a partir de los cuales dichos obje- interesante del análisis de este autor sea
tos pueden ser evaluados en contextos justamente el hecho de tomar el cuer-
cambiantes. Ahora bien, en el caso de po como medio y en última instancia
las actividades de “apertura del archivo” lugar de la imagen. Hemos ya descrito
anteriormente mencionadas, pudimos brevemente el proceso que va de la ima-
darnos cuenta de que la posibilidad de gen-objeto a la imagen mental, proce-
poner a trabajar el archivo, en el sentido so al que nos referimos también como
de abordarlo como un espacio de crea- encarnación de la imagen (Didi-Huber-
ción posible, implica también un trabajo man, 1985). Para Belting sin embargo, la
similar al descrito con respecto a la per- cosa no acaba allí puesto que para este
cepción, reconocimiento y recuerdo de autor la cuestión no reside en la dife-
una imagen fotográfica. Tanto para mirar rencia entre imagen material e imagen
una sola imagen fotográfica, como para mental sino más bien en la interacción
mirar una multiplicidad de imágenes, es entre “lo que vemos, lo que nos imagi-
indispensable una comparación visual namos y lo que recordamos” (Belting,
que conlleva a un reconocimiento dife- 2004: 8, trad. nuestra). Y esto es justa-
rencial entre aspectos vistos y aspectos mente lo que sucedió durante nuestras
recordados (Barthes, 1980). Dicho de experiencias de apertura del archivo.
otro modo, el poner en relación varias Con respecto a esto, podemos mencio-
fotografías entre sí no es un acto que re- nar los estudios de Jonathan Crary sobre
posa meramente en la percepción ins- el observador moderno y la noción de
tantánea de las imágenes. Como todo una percepción históricamente determi-
acto de percepción es de por sí ya un nada propia a la modernidad al capita-
acto de memoria (Bergson, 1939), la lismo industrial. En ella, es indudable,
percepción simultánea de varias imá- juega un rol fundamental la fotografía,
genes, fotográficas en este caso, puso como medio de masas cuya recepción
a trabajar la memoria de modo que las depende de una suerte de adiestramien-
combinaciones posibles y efectivas rea- to perceptivo (Crary, 1994).
lizadas por nosotros y por nuestros in-

zable que hace que el individuo no sea capaz de percibir el tiempo sino desde su consciencia, aún cuando piensa en él
como perteneciente al tiempo cósmico, por lo tanto exterior a sí mismo. Para resolver dicha aporía, Ricoeur postula su
hermenéutica de la consciencia histórica. Ver Ricœur, 1985.
54 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

Sin embargo, desde el punto de vista tida por medio del lenguaje escrito u
etnográfico, nada de aquello podría ser oral. Llegamos así a la experiencia de
analizado si no existiera también el pro- interlocución particular que se dio du-
ceso inverso, el de exteriorización de la rante los momentos de exposición del
imagen. Cuando recordamos algo surge archivo en Arte Actual y en Chasselas.8
una imagen mental que requiere de una Pudimos entonces obtener información
nueva transformación medial para poder interesante con respecto a los sentidos
ser conocida por otros y compartida. Es que nuestros interlocutores podían dar
por ello que en la mayoría de pueblos a ciertas fotografías individuales, o a
el “contar” los recuerdos es fundamental un grupo específico de fotografías. Las
para la reproducción social y simbólica. combinaciones que se realizaron fueron
Con la aparición de la fotografía se ha- guiadas tanto por criterios meramente
bría resuelto aparentemente esta nece- formales y compositivos (imágenes cuya
sidad, ya que la sociedad vio en ella el composición es similar, o en cuyos ele-
medio más idóneo para el registro de mentos se repiten por ejemplo ciertas
los “recuerdos”. Nada más alejado de formas), como por criterios temáticos
la verdad, puesto que el recuerdo sigue (imágenes sobre madres, sobre niños,
existiendo como representación mental paisajes, etcétera), como por criterios
de lo vivido, y la imagen fotográfica, relativos a ciertos imaginarios sobre lo
a pesar de su función testimonial, no exótico y sobre la vida misionera. Todas
es, como dice Barthes, rememorativa ellas compartidas a través de la exterio-
(al mirarla no viene a nuestra mente el rización por intermedio del lenguaje.
recuerdo de la experiencia vivida) sino El uso de este dispositivo implicó en-
más bien violenta (en el sentido de que tonces una situación particular de in-
se impone, y se sobrepone a la imagen terlocución en la que los participantes
de lo vivido) (Barthes, 1980). ¿Qué es intervinieron en conocimiento de causa,
entonces lo particular de la experiencia fueron llamados a movilizar una cierta
del mirar “fotográfico”?: nada de prous- capacidad creativa (para poner en rela-
tiano, nada de rememoración, sino más ción elementos a veces heterogéneos) y
bien imposición, violencia y frustra- respondieron a dicho llamado a partir de
ción... diría Barthes (1980: 129). su propia situación y agencia. En todo
Incluso, en el proceso de exteriori- caso cualquier interlocución o interac-
zación la imagen mental visual (y aquí ción suscitada durante estas experien-
más que nunca es pertinente la distin- cias no deja de tener una relación con
ción entre lo visual y lo visible), el re- la memoria colectiva: primero la imagen
cuerdo de una imagen-objeto ya visto puede relacionarse con un imaginario
anteriormente se transforma a menudo común, con una reserva icónica colecti-
en una imagen textual que es compar- va, segundo, el recuerdo es compartido

8. El archivo con el que trabajamos está compuesto por cientos de imágenes fotográficas pertenecientes a cinco corpus dife-
rentes (cada corpus está dado por el hecho de proceder de un archivo particular : Archivio Centrale Giuseppino, Roma ;
Archivio Salesiano Centrale, Roma ; National Anthropological Archives, Smithsonian Institution, Washington ; National
Board of Antiquities, Helsinki ; y un archivo personal de tarjetas postales misioneras. De todas las imágenes existentes en
cada archivo escogimos de preferencia aquellas en las que aparecen personas indígenas, miembros de las comunidades
mencionadas con anterioridad. Además, en los casos de las misiones católicas, cuyo archivo se sigue constituyendo hasta
la actualidad pues todavía están activas, escogimos las imágenes más antiguas, por formato, tipo y soporte.
Ecuador dEbatE / tema Central 55

mediante el lenguaje, y sin el lenguaje al ser fotografías de carácter etnográfico,


(cualquier tipo de lenguaje) no hay in- en su interpretación intervienen una se-
terlocución posible. rie de imágenes estereotipadas (textua-
les y visuales).
Por una iconología de la imagen
Cabe recordar que el trabajo de War-
y la memoria
burg rebasa en mucho no solamente la
No importa si el artista conoció o no simplificación que de el habría hecho
la leyenda de forma precisa. Fue sen- sus propios sucesores, como vimos al
sible a la cuestión esencial, que la de- inicio, sino también una suerte de re-
mostración antigua de dolor frente a la ducción a la que se ve sometida su obra
muerte de una persona estaba luchando en los últimos años en los que proliferan
por encontrar una expresión allí en este estudios basados en el dispositivo al que
sarcófago pagano, y que esa expresión hacemos alusión aquí, pero descontex-
en su forma gestual significó una ganan- tualizado de los temas y nociones que
cia inestimable para el vocabulario ges- Warburg estudió y acuñó, y que tienen
tual de la humanidad (Warburg, 2001 : justamente que ver con la «función
20, trad. nuestra). memorial de las imágenes». Si tanto la
En resumen, podríamos decir que el biblioteca Warburg como el Atlas Mne-
programa de Warburg implicaba una mosyne responden a una voluntad de
reflexión sobre los elementos que el “espacialización la memoria” (Recht,
creador de imágenes del pasado inclu- 2012), ambos fueron concebidos como
yó consciente o inconscientemente en espacios en los que Warburg también
su obra y que no sólo la marcaba como consideraba la inclusión de textos y
propia de su época, sino que la ligaba explicaciones. Como nos lo recuerda
también a épocas anteriores. En el caso Didi-Huberman, el proyecto del Atlas
de las fotografías de archivos etnográ- Mnemosyne, por ejemplo, debía com-
ficos el dispositivo de mostración war- portar dos mil imágenes (el doble de lo
burgiano devela más bien aspectos que que efectivamente logró realizar War-
surgen en la interpretación o recepción burg antes de su súbita muerte en 1929),
de la imagen, ligados a una percepción además de que debía ir acompañado de
propia de la época, y a unos imaginarios dos volúmenes de comentarios escritos
visuales también propios de la época... (Didi-Huberman, 2002: 464). Es impor-
en este sentido ligados a una memoria tante entonces tomar en cuenta que este
común o colectiva. Ninguna de las re- dispositivo que en apariencia es “pura-
flexiones que surgieron durante nuestras mente visual”, no puede reemplazar el
experiencias pueden aplicarse al uso análisis comparativo texto-imagen que
que Warburg le daba a su dispositivo forma la base de lo que Mitchell define
pues en el la mayoría de imágenes eran como “iconología” (Mitchell, 1986), tér-
reproducciones de obras de arte o anti- mino que por otra parte el mismo War-
güedades. En nuestro caso, al ser foto- burg utilizó por momentos para definir
grafías de carácter documental, el peso su programa (Ginzburg, 2010: 66; Gom-
de su función testimonial se impone así brich, 1970: 312-313).
como la relación entre ellas y la memo- Dicho “programa”, si tal cosa hubo al-
ria individual de las personas y colectiva guna vez en Warburg, no era otra cosa
de los pueblos representados. Más aún, que un “pensamiento por imágenes”,
56 María Fernanda Troya / Por una “iconología” de la memoria y su aplicación al trabajo etnográfico

como diría Didi-Huberman (2002). Y tal puntual del continuum espacio-tempo-


vez el mejor ejemplo de esto sea el pro- ral (Castro, 2010: 233-235). Siguiendo a
pio Atlas Mnemosyne: Daston y Galison (1992), el atlas consti-
Forma visual del saber o forma docta del tuye un dispositivo autónomo, más aún,
ver, el atlas trastoca todos esos marcos una tecnología intelectual particular de
de inteligibilidad. Introduce una impure- mucha importancia en el campo de la
za fundamental –pero también una exu- ciencia durante el siglo XIX y ello en
berancia, una notable fecundidad (...). gran parte debido a la inclusión de cada
Contra toda pureza epistémica, el atlas vez mayor número de fotografías para
introduce en el saber la dimensión de lo reemplazar los grabados e ilustraciones
sensible, lo diverso, el carácter lacunar de
cada imagen. Contra toda pureza estética,
(81-128). El atlas fotográfico por su parte
introduce lo múltiple, lo diverso, la hibri- se vuelve un dispositivo visual cada vez
dez de todo montaje. (Didi-Huberman, más utilizado por los antropólogos tam-
2010 : 15). bién hacia finales del XIX. Y resulta inte-
resante citar por ejemplo el Anthropolo-
En la experiencia de apertura de los gisch-Ethnologisches Album in Photogra-
archivos a la que aludimos anteriormen- phien de Carl Dammann (1873). Castro
te, y frente a la necesidad de encontrar subraya en este punto la función episte-
sentidos a las fotografías y sobre todo de mológica del dispositivo, que aportaría
encontrar relaciones entre ellas, intervi- a la expansión de la disciplina antropo-
no la capacidad de imaginación de cada lógica al circular de mano en mano y
uno de los que participamos. Imagina- al mismo tiempo “formar la mirada” de
ción en el sentido de “puesta en imáge- su lector: “La visualización del saber se
nes”, o como dice Didi-Huberman, la vuelve así un protocolo esencial de la
capacidad de pensar en “corresponden- retórica de la disciplina” (Castro, 2010:
cias y analogías”, un pensamiento de las 241). Este tipo de atlas conjuga en efecto
relaciones sólo posible gracias al mon- una práctica antropológica y una prác-
taje de varios elementos yuxtapuestos tica fotográfica, ambas herederas de la
espacialmente (2010: 16). misma racionalidad positivista.
Según Teresa Castro, los atlas fotográ- Por el contrario, en el caso de War-
ficos se habrían convertido en un me- burg el dispositivo del atlas no es sim-
canismo de pensamiento común tanto plemente un dispositivo visual y no
a la antropología como a la historia del responde a esa racionalidad. Didi-Hu-
arte (2010), siendo su origen la discipli- berman ha demostrado (2002, 2010)
na geográfica. En un análisis del paren- que el trabajo de Warburg en su Atlas
tesco que podría existir entre diversos Mnemosyne implica una serie de senti-
atlas fotográficos producidos en los al- dos superpuestos. Por un lado, Warburg
bores de ambas disciplinas (finales del lo utiliza no ya en un sentido enciclopé-
siglo XIX) y en los primeros pasos hacia dico de reducción del todo a sus partes,
su institucionalización (comienzos del sino como una “mesa de montaje” en
XX), Castro analiza cómo el atlas en tan- la que los elementos están en constante
to dispositivo visual permite el pasaje transformación. El carácter infinitamen-
entre lo particular y lo general, y vice- te inacabado e inacabable del Atlas así
versa. Es resultante de un pensamiento lo demuestra. Por otra parte, el traba-
por découpage pues separa un espacio jo de Warburg gira también en torno
Ecuador dEbatE / tema Central 57

al estudio de las “fórmulas de pathos” Castro, Teresa,


(Pathosformeln) y de las supervivencias 2010. Les “atlas photographiques”: un mécanis-
(Nachleben) de creencias y representa- me de pensée commun à l’anthropologie
ciones antiguas en el arte posterior. La et à l’histoire de l’art. En Thierry Dufrène
y Anne-Christine Taylor, Cannibalismes
misma figura del Atlas, el titán griego
disciplinaires. Quand l’histoire de l’art et
que debe cargar el mundo a sus espal- l’anthropologie se rencontrent. Paris: Mu-
das, es analizada por Warburg dentro de sée du Quai Branly-INHA, pp 229-244.
una de sus planchas. Y Didi-Huberman Crary, Jonathan,
en más de una ocasión se ha referido a 1994. L’art de l’observateur. Vision et modernité
la obra de Warburg como relevante de au XIXe siècle. Nîmes: Jacqueline Cham-
una tarea titánica, refiriéndose con ello bon.
a la idea de una tarea inconmensurable Bergson, Henri,
por su tamaño, pero fundamentalmente 1939. Matière et mémoire. Essai sur la relation
por su peso: Warburg, con su Atlas, se du corps à l’esprit [version numérique].
URL:‹http://classiques.uqac.ca/classi-
habría él mismo impuesto la tarea de
ques/bergson_henri/matiere_et_memoire/
llevar el mundo a cuestas, la tarea de matiere_et_memoire.html://www.uqac.
develar y revelar los sufrimientos, las uquebec.ca/zone30/Classiques_des_
pasiones y emociones de la humanidad, sciences_sociales/index.html. DOI : http://
plasmadas a través de las obras de arte dx.doi.org/doi:10.1522/cla.beh.mat.›
y representaciones de todos los tiempos Belting, Hans,
(Didi-Huberman, 2010). Esto nos da la 2004. Pour une Anthropologie des images. Pa-
pauta de que, para Warburg, el atlas no ris : Gallimard.
debía cumplir la misma función episte- Dammann, Carl,
mológica que la descrita anteriormente 1873. Anthropologisch-Ethnologisches Album
in Photographien. Berlin: Wiegandt,
para los atlas “tradicionales”. Para War-
Hempel & Parey.
burg el Atlas era un dispositivo para el Daston, Lorraine y Peter Galison,
estudio de la “función memorial de las 1992. The Image of Objectivity. Representa-
imágenes”. Al apropiarnos de dicho dis- tions, n. 40, pp. 81-128.
positivo pudimos constatar justamente Didi-Huberman, Georges,
aquello: las imágenes dispuestas en el 1985. La peinture incarnée. Seguido de Le chef
espacio y “ofrecidas” a la experiencia d ́oeuvre inconnu par Honoré de Balzac.
revelaron procesos memoriales que a su París: Minuit.
vez nos informaron sobre los sentidos 2002. L’image survivante. Histoire de l’arte et
que las imágenes de archivo con las que temps de fantômes selon Aby Warburg.
París: Minuit.
trabajamos podían tener para los espec-
2010. Atlas ¿Cómo llevar el mundo a cuestas ?
tadores. En ese sentido, la utilización de Madrid : Museo Nacional Reina Sofía.
este tipo de experiencia de “apertura del Dufrène, Thierry y Anne-Christine Taylor, eds.
archivo” resultó más que enriquecedora, 2010. Cannibalismes disciplinaires. Quand
dada la naturaleza y temática de nuestra l’histoire de l’art et l’anthropologie se
investigación. rencontrent. Paris: Musée du Quai Bran-
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1985. Temps et récit III: Le temps raconté. Paris:
El “desborde popular” del arte en el Perú
Mijail Mitrovic Pease1

El presente ensayo examina el hito central que articula los relatos históricos sobre la emergencia del
arte contemporáneo en el Perú: la relación entre producción artística y “desborde popular” (cate-
goría inaugurada por José Matos Mar en 1984) en la Lima de los 80. Con énfasis en la experiencia
del colectivo E.P.S. Huayco y la sociología peruana de la época, el autor analiza las semejanzas y
diferencias del análisis de la realidad social local que ambas prácticas desarrollan, discutiendo los
horizontes artísticos y políticos implicados en ellas. Finalmente, se esboza una crítica de la com-
prensión del “mundo popular” a la luz de los recientes debates sobre la subjetividad política desde
la teoría crítica contemporánea, extrayendo los principales problemas que atraviesan la historia del
arte contemporáneo en el Perú.

Introducción: lo popular y el arte pués de las reformas del Gobierno Militar,

S
contemporáneo en el Perú en el breve periodo de transición a la demo-
cracia. Esta idea nunca estuvo mejor expre-
i existe algo parecido a un relato con- sada que en la frase del crítico Mirko Lauer,
vencional sobre la emergencia del quien, en el texto que acompañó la exhibi-
arte contemporáneo en el Perú, res- ción Arte al paso del colectivo E.P.S. Huay-
ponde a la siguiente forma: co presentada en la galería Fórum en 1980,
Aunque el corte temporal para la colec- sentenciaría que “En el Perú, hoy, solo lo
ción contemporánea [del Museo de Arte popular es moderno.” En un país conserva-
de Lima] se establece a partir de mediados dor, basado principalmente en una cultura
de la década de 1960 –límite que marca la agraria, la migración interna del campo a
aparición de algunos grupos de vanguardia la urbe implicó un brusco crecimiento del
asociados con el Pop, las primeras incursio- mercado laboral, y la convivencia de cultu-
nes en el experimentalismo y el arte no-ob- ras e idiosincrasias políticamente disímiles,
jetual- no es sino hasta finales de la década lo que significó la irrupción de una pecu-
de 1970 que se observa un verdadero cam- liar modernidad. Así, el surgimiento de una
bio de paradigma. Ciertos sectores de la es- nueva concepción de las artes visuales en
cena artística local supieron responder de el Perú se produjo como expresión de estos
modo atento a este tránsito, que se da des- cambios y fricciones (Lerner 2013: 2-3).2

1. Mijail Mitrovic Pease (Lima, 1989) es licenciado en antropología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Actual-
mente es docente en la misma casa de estudios, así como en distintas escuelas de arte en Lima. Desde el 2014 investiga
las intersecciones entre arte y sociedad en el Perú contemporáneo. La primera versión de este ensayo fue leída en el con-
greso anual de Latin American Studies Association (LASA) en Nueva York, mayo de 2016. Agradezco a Horacio Ramos,
Stephan Gruber y Daniel Luna sus comentarios críticos al texto.
2. Llamar “relato convencional” a la anterior cita alude a que hay cierto consenso entre los agentes del campo del arte local
al señalar algunas fechas, artistas y procesos históricos como aquellos que definen el desarrollo del arte contemporáneo
en el Perú. Sin embargo, no se trata de un relato articulado de la misma forma por quienes lo ponen en práctica. La cita
de Lerner es la que mejor condensa los eventos y procesos que componen el relato, pero hay que atender a los distintos
matices que otros autores ofrecen. En última instancia, el “relato convencional” es el resultado de una operación analítica
que contrasta las fuentes disponibles.
60 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

Lo anterior presenta el proceso gene- La imagen ofrecida es la del descen-


ral que puede complementarse con las tramiento de una institucionalidad tra-
siguientes ideas: En la segunda mitad de dicional que se había construido sobre
la década de los 60 surgieron en el arte la base de múltiples contradicciones: un
de Lima ciertos impulsos experimenta- arte académico importado individual-
les que evidenciaron una tendencia cos- mente por distintos maestros de las es-
mopolita, cuyo exponente icónico fue cuelas locales desde la segunda déca-
el grupo Arte Nuevo (López y Tarazona da del siglo XX que se encontraba con
2007). Con los ojos puestos en el auge las corrientes indigenistas, obligándolo a
del pop y en la desmaterialización del demostrar su inserción en la problemáti-
arte en Estados Unidos y Europa, la ten- ca nacional. La tensa dinámica entre el
tativa de ese nuevo universalismo artísti- elemento foráneo y el local no cesaría de
co, que buscaba reemplazar a la pintura desarrollarse en adelante, pero lo cierto
abstracta propugnada por Fernando De es que la institución-arte en Lima, antes
Szyszlo desde los cincuenta, se habría de los 60, dependía casi exclusivamente
visto interrumpida por el súbito golpe de de los espacios “oficiales” y los grupos
Juan Velasco Alvarado (López y Tarazo- de interés vinculados a estos.6 Esta insti-
na 2009; Villacorta y Hernández-Calvo tucionalidad sería la que el tránsito entre
2002: 36-38). Tras doce años de gobier- el experimentalismo de los 60 y la van-
nos militares, hacia fines de los 70 el ex- guardia de los 80 habría desfigurado de
perimentalismo artístico se habría con- manera irreversible. Si hablamos de ins-
vertido en una auténtica aventura polí- tituciones, podríamos situar aquí la con-
tica, orientada a la superación del arte tradicción entre el “arte culto” y el “arte
a través de su encuentro con el mundo popular” que el gobierno militar busca-
popular. Los operadores de este “nuevo ba disolver a través del Premio Nacional
paradigma” –el arte contemporáneo– se- de Cultura (Bellas Artes) recibido por el
rían el grupo Paréntesis3 y, posteriormen- retablista ayacuchano Joaquín López An-
te, E.P.S. Huayco,4 seguidos durante la tay en 1975, a manos del Instituto Na-
década del 80 por distintos colectivos cional de Cultura.7 Sin embargo, voy tras
artísticos.5 (Los Bestias, Grupo Chaclaca- otro sentido de lo popular, tal como apa-
yo, Taller NN, etcétera). rece en el relato mencionado al inicio.

3. Activos en el año 1979, entre sus integrantes aparecen Fernando “Coco” Bedoya, Lucy Angulo, Charo Noriega, Francisco
Mariotti, Mercedes Idoyaga, Juan Javier Salazar y Jose Antonio Morales.
4. Las siglas E.P.S. refieren a “Estética de Proyección Social”, una remezcla de las “Empresas de Propiedad Social”, modelo
propuesto por el régimen militar para transferir la dirección y propiedad de la empresa a los trabajadores. Huayco es la
palabra quechua que designa los deslizamientos de tierra ocasionados por las lluvias en los Andes. Activos entre 1980
y 1981, sus integrantes fueron Francisco Mariotti, Mariela Zevallos, Juan Javier Salazar, María Luy, Herbert Rodríguez,
Armando Williams, Charo Noriega, entre otros colaboradores eventuales.
5. Sobre Los Bestias, ver Biczel (2013). Sobre el Grupo Chaclacayo, ver el catálogo de la muestra de Sergio Zevallos en el
MALI, editado por Miguel López (2014). Sobre el Taller NN ver Buntinx (2013 [1994]), López (2013a) y Mitrovic (2016).
6. Comentando la pugna entre figuración y abstracción en Lima entre fines de los 40 y los 50, Villacorta y Hernández-Calvo
afirman: “Si para los ojos de algunos la abstracción representaba una injustificada proscripción de lo local, para los ojos
de otros era la expresión de una nueva instancia de lo nacional que se ubicaba en el contexto internacional. Dos polos
estéticos, pero también de interpretación de la situación nacional, estaban visiblemente en juego” (2002: 23). Ver, ade-
más, Majluf (2001).
7. Sobre el premio y sus repercusiones, ver Castrillón (2001), Del Valle y Villacorta (2008: 22) y Villegas (2013).
Ecuador dEbatE / tema Central 61

Rastrear estas ideas puede ser compli- opacidad de los colores” (Varios Autores
cado cuando buena parte de las fuentes 2001: 18) Gustavo Buntinx, en el mismo
disponibles consisten en catálogos de catálogo, sostiene que
exhibiciones, teniendo pocos textos crí- ...es también un sistema cultural el que se
ticos o historiográficos a la mano. A ries- escurre entre las fisuras abiertas por fenó-
go de sobreinterpretar dichos materiales, menos tan determinantes como la refor-
veamos brevemente qué plantean.8 En el ma agraria, la masificación tecnológica, las
catálogo de Perú Resistencias, un envío sucesivas migraciones que han hecho de
peruano a Madrid a inicios del nuevo si- Lima una ciudad chicha o tropical andina,
glo, Luis Lama escribía que para decirlo con la elocuente terminología
en boga. La mezcla resultante de categorías
...desde finales de los años sesenta hemos y lenguajes se infiltra desde las calles inva-
sido testigos de los desplazamientos huma- didas de la capital a sus más refinados es-
nos que constituyeron una transformación pacios de contemplación estética. Los ar-
radical del país. Fenómeno acentuado en tistas terminan siendo receptores y agentes
los ochenta cuando el terrorismo obligó a al mismo tiempo de un nuevo sincretismo,
migrar a Lima en busca de la seguridad y articulando innovaciones transnacionales
del trabajo que se carecía en el interior. Y y permanencias andinas.9 (Varios Autores
Lima, europeizada y gris, nunca más volvió 2001: 19).
a ser la misma. Felizmente. En un país endo-
gámico como el nuestro, el hecho de con- Aparece aquí la condición contempo-
centrarse en Lima representantes de todas ránea de la producción artística local: la
sus culturas diluyó el mito del “Perú profun- asimilación de la sensibilidad de lo po-
do”, originado en aquellos tiempos que de- pular-emergente, para usar la terminolo-
bíamos encontrar nuestros orígenes en las gía del autor. Natalia Majluf reconoce
zonas más recónditas. Sin embargo, las fa- también en el surgimiento de un “nuevo
milias que llegaban de las distintas regiones paradigma de lo popular, basado en la
y que comenzaron ubicándose en los alre- cultura urbana, producto de migraciones
dedores de Lima, paulatinamente avanza-
sucesivas de las provincias, que, desde la
ron a sus centros más neurálgicos cambian-
do radicalmente el maquillaje de una ciu- década de 1950, iban transformando el
dad que por primera vez miraba a su inte- rostro de la capital” (2001: 141) un im-
rior. (Varios Autores 2001: 15). pulso que conectaba al velasquismo con
el Festival Contacta ’79 del grupo Parén-
Un Nuevo Perú y una Nueva Lima tesis, buscando realizar un arte radical-
donde el arte, como dice Guillermo Nu- mente público a tono con la nueva es-
gent, nos invita a “reconocer esta festiva cena urbana10 (Lerner y Quijano 2014).

8. Dejaré anotadas al pie algunas fuentes que refuerzan el relato que busco discutir. Rodrigo Quijano y Tatiana Cuevas, en
el catálogo de Arte al Paso. Colección contemporánea del Museo de Arte de Lima (2011 en Sao Paulo y 2013 en Bogotá),
afirman que la mayor parte de las experiencias artísticas locales de los 70 “…generaron un intento de acercamiento e
interés de ciertos artistas por los nuevos fenómenos culturales en tanto vía política y en tanto vehículo de enfrentamiento
a la institución artística, pero sobre todo como manera de interpelar la vida pública nacional.” (2011: 15) Más adelante,
continúan: “Buena parte del perfil de creación contemporánea local se ha visto definido (…) por el siempre cambiante
proceso de la realidad peruana. En esa perspectiva, los temas de lo político y lo social, al igual que la cita histórica y cul-
tural son presencias importantes en el ejercicio de la búsqueda visual.” (2011: 20) El arte peruano se hace contemporáneo
cuando entra en escena el mundo popular, viendo en aquellos espacios la posibilidad tanto de criticar la institucionalidad
artística como de apuntar al cambio social.
9. La elección de este fragmento es arbitraria, pues el discurso del autor se encuentra desarrollado en múltiples publicacio-
nes. Ver, por ejemplo, Buntinx (2009).
10. Puede que Majluf sea la única en arriesgar una hipótesis sobre el desarrollo de la fotografía contemporánea en Lima,
62 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

Pero, ¿cuál era ese nuevo paisaje social bio artístico y político lo sitúa como el
a fines de los 70? De su respuesta de- índice del afuera del arte; ese afuera que
penderá que comprendamos el conteni- bajo el nombre de “vida” ha sido formu-
do concreto e históricamente localizado lado por los discursos vanguardistas du-
de un arte que se plantearía de allí en rante el siglo XX, pero cuyo contenido
más como un espacio que “ofrece la po- depende siempre del lugar y tiempo en
sibilidad para elaborar perspectivas para que se enuncia. Entonces, voy a rastrear
entender y comunicarse con el entorno el contenido específico de lo popular
[,] de manera que las distintas subjetivi- que habilita el relato convencional so-
dades puedan participar de algún tipo de bre la emergencia del arte contemporá-
intercambio en el que la producción ar- neo en el Perú.
tística sirva como intermediario e inter- Desborde popular:
locutor” (Villacorta y Hernández-Calvo Matos Mar y E.P.S. Huayco
2002: 168-169). Si el arte contemporá-
neo –fuera del asunto de los medios o Entre la emergencia de la llamada
contenidos– se define como una prácti- Nueva Izquierda frente al régimen militar
ca que está orientada a cumplir una fun- en los 70, la conformación de la Alian-
ción crítica eminentemente social, ¿cuál za Revolucionaria de Izquierda (ARI) en
era el contenido de “lo social” en el Perú 1979 y, luego, la articulación electoral
–en la Lima– de los 80? Tengamos claro de Izquierda Unida, el pensamiento crí-
que ésta será la prehistoria de la entra- tico peruano entró en ebullición, al ca-
da del arte peruano a las políticas de la lor del auge de los movimientos popu-
identidad que dominan hoy su agenda.11 lares contra el gobierno de Morales Ber-
Al inicio se mencionó una frase de múdez en 1977, la Asamblea Constitu-
Mirko Lauer escrita en 1980: “Sólo lo yente de 1978 y las elecciones del 80
popular es realmente moderno hoy en el (Gonzáles 2011: 30-31). Sin embargo, lo
Perú”. Aquella fórmula puede ser leída intelectual y lo político aparecían como
como el índice del devenir contemporá- dos ámbitos separados, pese a que la fi-
neo del arte local, pues no solo sinteti- gura gramsciana del intelectual orgánico
za procesos sociales y políticos centra- se planteaba como ideal militante. Sin
les, sino que informa de una interpreta- entrar en detalles sobre la izquierda lo-
ción de la realidad nacional compartida cal, lo cierto es que en los 80 aparece-
por artistas e intelectuales locales. Pero rían nuevas fórmulas para conceptuali-
permanecemos aún en una capa super- zar el país que conducirían a nuevas es-
ficial del problema: la identificación de trategias políticas, en un escenario mar-
“lo popular” como el operador del cam- cado por la guerra entre Sendero Lumi-
noso y las fuerzas del Estado.

partiendo de los impasses encontrados por el impulso modernista de la fotogalería Secuencia a fines de los 70. Afirma que
dichas tentativas de autonomización del medio fotográfico se encontraron con el efecto Velasco: “…las consecuencias
de la revalorización de lo andino propuesta por el régimen militar” (2006: 17). La fotografía peruana tuvo que enfren-
tarse –por adhesión o rechazo– a la cuestión de lo popular, al igual que el arte local. Para rastrear dichos impasses, ver
Montalbetti (1980).
11. La definición del arte contemporáneo como una práctica socialmente orientada atraviesa las distintas corrientes que Terry
Smith plantea como aquellas que caracterizan de forma no-sintética al “arte contemporáneo global”: la tradición moder-
nista europea y estadounidense, su apropiación/traducción/réplica a partir de los impulsos poscoloniales y, finalmente, la
estética relacional (2010: 334).
Ecuador dEbatE / tema Central 63

En este contexto, si alguien se ocupó respuestas creativas por parte de los sec-
de formular una nueva imagen de lo po- tores populares, poniendo en práctica
pular, fue José Matos Mar en su Desbor- nuevas combinaciones culturales “mar-
de popular y crisis del Estado (1984). La cadas reciamente por el sello popular”
tesis es la siguiente: el desborde popular (1984: 52). Entre esos elementos traídos
es el resultado de las grandes olas migra- desde los lugares de origen, cabe desta-
torias que, entre los 40 y 80, desplazaron car el carácter familiar del trabajo (apo-
inmensas cantidades de personas desde yo en redes familiares extensas). Sin em-
el campo hacia los centros urbanos del bargo, Matos Mar dice que ese trabajo es
país. Aquel desborde producía la crisis al mismo tiempo flexible –es decir, pre-
del Estado y el agotamiento de la Patria cario– y altamente creativo (1984: 60-
Criolla que había sostenido la domina- 61). Una economía de la supervivencia
ción del llamado “Perú profundo” desde que caracteriza al sector informal en el
inicios de la república. El autor sostiene país. El objetivo político es el de generar,
su argumento no solo en términos esta- a partir de esas masas precarizadas, un
dísticos y sociológicos –sin duda la mi- nuevo sujeto político: sobre este punto,
gración fue el fenómeno social más im- Matos Mar indica que “...los sub-ocupa-
portante de esas década–, sino políticos, dos se unifican en la precariedad y en su
de allí que el asunto de fondo sea cómo enfrentamiento a ella”, al organizarse en
abrir “...nuevos cauces a las energías federaciones de comerciantes y peque-
creadoras del Perú tan largo tiempo re- ños productores, pero también al enfren-
primidas” (1984: 14). Se trata de un des- tar la ausencia de nación a través de los
borde que produjo cambios a todo ni- clubes departamentales donde recrean
vel en la estructura y composición de la sus vínculos con las comunidades de ori-
sociedad peruana, poniendo en crisis al gen (1984: 63).
viejo Estado “...que enfrenta a un pueblo ¿Cuáles son las figuras y personajes del
que cuestiona y desarrolla creativamen- desborde? La invasión de tierras –bús-
te múltiples estrategias de supervivencia queda de vivienda–, la invención crea-
y acomodo, contestando y rebasando el tiva del trabajo –supervivencia–, la ocu-
orden establecido, la norma, lo legal, lo pación de espacios públicos como mer-
oficial, lo formal” (1984: 19). ¿Por qué cadillos, la música popular andina –chi-
esto implica una política? Pues porque, cha–, el microbús abarrotado de gente,
ante el desborde, y sabiendo que el Esta- los juicios populares y linchamientos –au-
do no puede seguir buscando imponerse sencia de autoridad legal: todos estos fe-
a la fuerza, Matos Mar reclama una po- nómenos dejan ver las huellas del pecu-
lítica de integración social que desem- liar estilo migrante en las relaciones so-
bocaría en un país socialista (1984: 20). ciales (1984: 89). Así, el carácter inorgá-
Ese nuevo rostro será el de la “gran nico de la vida social local –la ausencia
Lima” como el espacio donde conflu- de un proyecto nacional común–, la es-
yen todas las tradiciones locales que ha- pontaneidad y la creatividad constituirán
bitan el país. Pero también ese tránsito los signos dominantes del espacio so-
del campo a la ciudad estuvo acompa- cial (1984: 89). Finalmente, afirma que
ñado por diversos cambios a nivel coti- “lo que, en un primer momento, tuvo
diano -como la masificación de los me- un cauce, definido estrictamente por la
dios de comunicación- que generarían crisis de vivienda (invasiones y barria-
64 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

das desde los 50), se universaliza ahora, pular-emergente”13 (2005: 19). Así, el ho-
abriendo paso a nuevas <<invasiones>> rizonte político sobre el que Huayco rea-
de la cultura, la economía, la educación, lizó sus distintos proyectos coincide con
el gobierno y la política” (1984: 93). La la lectura de Matos Mar en dos aspectos:
postura de la izquierda frente a tales des- primero, el diagnóstico sobre la realidad
bordes, concluye, debe tomar en cuen- social peruana es bastante similar, como
ta que veremos; segundo, su horizonte político
Negar la potencialidad y el valor positivo
también se formula como uno, donde la
del estilo nuevo de la cultura urbana se- integración social –en este caso, a través
ría negar el poder creativo del hombre pe- de la práctica artística– le daría conteni-
ruano. Intentar reprimirlos sería suicida. do concreto a la apuesta socialista.14
Al Perú se le impone una nueva tarea po- La trayectoria de Huayco puede resu-
lítica de importancia primaria. Canalizar mirse de la siguiente forma: tras la expe-
constructivamente las fuerzas en marcha riencia de Paréntesis, un grupo de artistas
y orientarlas hacia un objetivo común: la jóvenes constituyen el taller E.P.S. Huay-
construcción de un orden social más justo co.15 A pocos días del inicio de la gue-
y más nuestro (1984: 95).12 rra de Sendero contra el Estado, en mayo
Pese a que no me ocuparé de susten- de 1980, el colectivo realiza su primera
tarlo aquí, las ideas planteadas por Ma- y única exhibición en la galería Fórum
tos Mar a mediados de los 80 constitu- de Miraflores: Arte al Paso. La muestra
yen el sentido común sociológico que presentó una carpeta de serigrafías que
se transmite, tanto a nivel escolar como visitaba diversos aspectos de la estética
universitario, sobre el Perú contempo- popular urbana, junto a una obra que
ráneo. Ahora bien, Buntinx ha plantea- consistía en la imagen de un salchipa-
do que la filiación ideológica de E.P.S. pas compuesto por latas de Leche Glo-
Huayco y la Nueva Izquierda aparece ria pintadas. En las paredes se leían di-
bajo la forma de una “utopía socialista versas citas que informaban de su pre-
articulada en términos culturales como dilección por la Teoría Social del Arte.16
el encuentro áspero pero fecundante en- En octubre del mismo año el colectivo
tre lo pequeño-burgués-ilustrado y lo po- realiza su obra más conocida: una ima-

12. Contrastar aquel balance positivo con la siguiente reflexión de Degregori: “…las poblaciones andinas viven de facto un
proceso de cambio preñado de ambigüedad y cuyos resultados aparecen altamente contradictorios, más aún por su ca-
rácter fundamentalmente espontáneo ante la ausencia o debilidad de sus posibles representaciones políticas” (1986: 50).
Sin embargo, la postura de Degregori frente a la informalidad parece haber sido, más bien, de un entusiasmo análogo al
de Matos Mar.
13. Dice Buntinx: “En varios aspectos (no en todos), la experiencia de E.P.S. Huayco actúa como la cristalización artística de
esos procesos [de la Nueva Izquierda a la ARI en 1980] –sin duda no la única pero probablemente la que mejor pone en
escena la complejidad y contradicción de un momento transicional e incierto. Es así factible leer en sus obras y en sus ges-
tos la culminación simbólica (eventualmente la frustración) de una coyuntura revolucionaria tan intensa como efímera: la
articulación radical de la pequeña-burguesía-ilustrada y lo popular-emergente que se proyectó en la lucha anti-dictatorial
de los finales años setenta para luego diluirse bajo las presiones cruzadas de la lógica electoral y la lógica de la guerra”
(2005: 23).
14. Antes de continuar, entrar al siguiente enlace –sección Obras- donde se pueden ver imágenes de los proyectos del colec-
tivo: ‹http://books.openedition.org/ifea/4716›
15. Para una revisión general de la trayectoria del colectivo, además de una crítica a la historiografía disponible sobre el
mismo, ver Tarazona (2012).
16. Durante la década del 80, aquel nombre agrupó a un conjunto de intelectuales latinoamericanos: Juan Acha, Mirko Lauer,
Rita Eder, Néstor García Canclini, Alfonso Castrillón, entre otros.
Ecuador dEbatE / tema Central 65

gen de Sarita Colonia –santa popular– “lo moderno era vivido como lo popular,
compuesta nuevamente por latas de Le- [donde] lo popular se identifica (…) con
che Gloria pintadas, pero esta vez em- lo campesino, lo campesino con lo an-
plazada en el desierto al sur de Lima.17 dino” (1997: 277), pero esas equivalen-
A inicios del siguiente año desarrollan la cias fueron postuladas y difundidas por
Encuesta sobre preferencias estéticas de el régimen velasquista. Habían cambia-
un público urbano, pesquisa sociológi- do: a inicios de los 80, a Huayco le ur-
ca sobre los gustos de las clases sociales gía comprender la modernidad nacional
en Lima, encontrando que en distritos de como un fenómeno principalmente ur-
clase media-alta predominaba el gusto bano, al igual que a Matos Mar. Lo de-
por el “arte universal”, mientras que en cisivo es que el mundo popular apare-
distritos populares se inclinaban por las cía como el afuera del arte, como la vía
formas vernáculas. de escape de la institución burguesa ha-
Ahora bien, la muestra Arte al Paso es- cia la inserción e inscripción social del
tuvo acompañada por un texto de Mirko arte en la vida.
Lauer que, a manera de manifiesto, res- Sobre este punto, Mariotti se preocu-
pondía a la pregunta ¿qué es ser moder- pó por deslindar con el vanguardismo.
no en el Perú?, cuestión que el gobier- En entrevista con Luis Freire, poco des-
no de Velasco puso en el centro del pro- pués de la inauguración de Arte al Paso,
yecto nacional entre 1968 y 197518 (Te- dice: “No formamos parte de una moda
jada 2014: 207-215). El texto de Lauer de vanguardia más. (…) Tendemos hacia
despliega ciertas claves de lectura de las la integración con nuestra realidad. En el
obras expuestas (el carácter precario de arte popular, el artista está integrado con
los materiales empleados, producto de su medio. Todavía se puede salvar aquí
una lectura de la economía popular; la esta situación”. Ante tales declaraciones,
iconografía popular apropiada por los Freire afirma que las obras expuestas son
artistas –salchipapas, fósforos La Llama, ajenas a la cultura popular, cuestionan-
caricaturas, etcétera) junto a las coor- do la diferencia que Mariotti plantea en-
denadas políticas del colectivo: contra tre el pop art del norte y su propuesta lo-
esa inauténtica modernidad metropoli- cal. El último replica, cerrando la char-
tana en la que el arte burgués se reco- la: “En Estados Unidos, lo popular es el
noce –y a la que aspira–, contra la im- producto industrial por excelencia. Aquí
portación de las formas artísticas como no, aquí lo popular es intrínsecamente
expresión de la dominación imperialista, revolucionario” (Freire en Buntinx 2005:
sentenciará que “sólo lo popular es real- 187). Una vez más con el artista, lo que
mente moderno hoy en el Perú” (Lauer Huayco buscaba era expresar los verda-
en Buntinx 2005: 183). Podríamos pen- deros contenidos que debe tener la plás-
sar, con Buntinx, que a Huayco lo ani- tica, los cuales serían descubiertos, dice
maba una lectura de lo popular donde Buntinx, a través de “la experiencia más

17. La discusión que plantearé eludirá ciertas consideraciones sobre el carácter simbólico de los materiales empleados por
Huayco, lo que merecería un tratamiento específico y extenso.
18. Buntinx (1983b) reconoce que Huayco trabaja en un horizonte posvelasquista. Ver también la nota 18 en Buntinx (1997:
281). Puede que la clave de lectura sobre la diferencia entre el primer experimentalismo local (Arte Nuevo) y este segundo
momento sea precisamente que entre ambos hubo un intento estatal por producir una nueva subjetividad nacional-popu-
lar. Sobre este mismo punto ver Salazar del Alcázar (1983).
66 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

inmediata de lo popular” (2005: 85). Ha- formaron un inmenso lienzo sobre el cual
ber puesto en juego esa inmediatez, ese pintaron un plato de papas fritas con sal-
acceso directo al mundo popular es pre- chichas. La obra era visible desde una ca-
cisamente lo que hoy se celebra en el re- rretera importante. En una segunda fase, al
año siguiente, agregaron otras dos mil latas
lato convencional sobre el arte contem-
y repintaron el total con un retrato de Sarita
poráneo en el Perú, pues este descansa Colonia (2009: 121).
sobre la tesis del desborde popular y, por
ello, encuentra en Huayco su ilustración Más allá de la imprecisión histórica,
más precisa. la imagen resultante del desliz es pro-
Añadiendo material a aquel relato, en ductiva: nunca ocurrió la muestra Arte al
una reciente conversación entre los prin- paso, sino que emplazaron en el desier-
cipales curadores locales, Natalia Majluf to primero el salchipapas y luego la Sa-
sostuvo que “gran parte de lo que ha per- rita. Es decir, desde el inicio mismo de
mitido producir un arte crítico y perti- su actividad Huayco habría tenido claro
nente en el Perú en las últimas décadas que la negación de la institución burgue-
ha sido el impulso y el quiebre que mar- sa del arte reclamaba un desplazamien-
ca Huayco” (Villacorta 2013: 317-318). to espacial. Una vez encontrado tal lu-
Agrega luego Buntinx: gar, y siguiendo el camino inverso de las
[a diferencia de Arte Nuevo, Huayco] sí ac- migraciones, habrían instalado un enor-
tuó “vanguardistamente” (...) [al ensayar] me salchipapas para ser visto desde la
experimentos de desplazamiento, se invo- carretera. Tiempo después, conscientes
lucra con la experiencia subproletaria del del error cometido, habrían modificado
reciclaje, entra a los basurales, va al ce- el platillo para obtener una imagen más
menterio del Callao –donde se encuen- verdadera del mundo popular. Ya no rei-
tra todavía el santuario de Sarita Colonia-, vindicarían la comida lumpenproletaria,
hace una protoinvestigación antropológica, sino un auténtico signo distintivo de esa
graba testimonios, etcétera. Y finalmente
nueva “cultura emergente”.
logra esta obra portentosa que (…) casi sis-
temáticamente obvia difundir. Deja la ima- El error de Camnitzer me permite arti-
gen pintada sobre las latas (…) en las afue- cular una observación sobre la narración
ras de Lima, sobre una duna en un recodo canónica de la trayectoria de Huayco:
de la ruta de la migración, ofrecida sobre según el libro de Buntinx (2005) y el do-
todo a la contemplación y a la devoción cumental que Mariotti y Lorenzo Bianda
populares (Villacorta 2013: 319). (1981) montaron en Suiza, la sucesión
cronológica de las obras parte de la ex-
Detengámonos un momento. En su Di-
posición Arte al Paso, que generó una se-
dáctica de la liberación, Luis Camnitzer
rie de conflictos al interior del grupo, al
relata lo siguiente:
haber forzado al mundo popular a intro-
Los integrantes de EPS Huayco juntaron ducirse en la galería (espacio de la insti-
diez mil latas vacías de leche en polvo y tución burguesa).19 Tras aquel primer im-

19. Herbert Rodríguez se negó a participar en dicha exposición. Sobre la cronología alterada véase las declaraciones de
Armando Williams en entrevista con Andrés Hare: “Es a partir de los resultados de la encuesta que notamos, dentro del
contexto de la oleada migratoria, el interés de la gente por lo mágico-ritual. Así surgió la idea de utilizar el icono de Sarita
Colonia, que hasta ese momento no se había utilizado dentro del arte. [...] Nos interesaba que ya no estuviese relacionado
a una lectura elitista, es decir, que no estuviese encerrado en las cuatro paredes de una galería. Elegimos la entrada de
Lima al borde de la carretera, donde se daba el encuentro de los migrantes con la ciudad. Todos estos puntos definen la
pertinencia de la pieza” (Hare 2014).
Ecuador dEbatE / tema Central 67

passe, el colectivo resolvió en servirse Sin embargo, la Sarita aparece como el


de la sociología y sus técnicas de recojo momento culminante del colectivo.
de información para poder comprender, Quiero ser claro: no se trata de que
a través de su Encuesta, cuál era el real Buntinx o Mariotti hayan manipulado los
contenido del mundo popular. Una vez datos cronológicos, sino que, pese a que
armados de la información necesaria, y aparezcan precisamente fechados, la
a manera de gran final, se desplazaron al presentación de Huayco en ambos do-
desierto a montar allí, ante la vista de na- cumentos –que no se presenta como una
die pero con una clara voluntad de inter- interpretación del material, sino como su
pelar a ese Nosotros popular al que aspi- despliegue real– genera el efecto imagi-
raban, la imagen de Sarita Colonia como nario de una superación dialéctica de sus
cierre de “sus procesos más radicales. Y contradicciones: donde Arte al paso sería
culminantes” (Buntinx 2005: 99). la problemática tesis, la Encuesta funcio-
Se trata de una versión ligeramente naría como la antítesis y, finalmente, Sa-
modificada de la cronología de los he- rita Colonia resolvería toda fricción pre-
chos: Arte al paso corresponde a ini- via a manera de síntesis. Desde luego, se
cios de 1980; la huida hacia el desier- trata de una caricatura de la síntesis he-
to se llevó a cabo en octubre del mismo geliana que engulle y subsume los ele-
año; mientras que la Encuesta se realizó mentos previos, reconciliándolos. Así ar-
en enero de 1981. Así lo consigna el vo- ticulado, el relato logra unificar el cuer-
lumen de documentos editado por Bun- po de obras de Huayco bajo una imagen
tinx, pero tanto aquel libro como el do- de distanciamientos progresivos respec-
cumental de Mariotti ubican a la Sarita to de la institucionalidad artística oficial.
como la conclusión de la trayectoria co- Una historia de desplazamientos del arte
lectiva.20 Es verdad que hubo una segun- hacia la política, consiguiendo estable-
da fase del proyecto-Sarita, que consis- cer una lectura del colectivo como aquel
tió en una carpeta de grabados produci- que realizó en el Perú la promesa van-
da entre febrero y abril de 1981; y tam- guardista de disolver las barreras entre el
bién es cierto que hacia fines de aquel arte y la vida, realizando el gesto radi-
año el colectivo se embarcó en un trun- cal de negación de la institución artística
co proyecto de mural que acompañaría que inaugura la historia del arte contem-
la lucha sindical de la fábrica textil Cro- poráneo local.21
motex, en el distrito proletario de Vitarte.

20. En Post-ilusiones. Nuevas visiones. Arte crítico en Lima (1980-2006), el equipo curatorial liderado por Jorge Villacorta
presentó en orden cronológico los sucesos: “Tras una autocrítica de su proyecto Arte al paso, E.P.S. Huayco buscó salir
de los espacios protegidos para el arte. Fue entonces que decidió instalar, como ícono de un público migrante andino y
popular, una nueva alfombra de latas vacías, pintadas con la imagen de una santa no oficial como Sarita Colonia, en una
loma del kilómetro 54.5 de la Panamericana Sur. La voluntad de escapar del espacio de las galerías y colocar la alfombra
fuera de Lima no solo coincidió con una de las rutas de la migración, sino que propuso, además, una intervención sobre
el territorio y el paisaje. Más adelante el colectivo llevó a cabo una encuesta pública de preferencias estéticas sobre gustos
populares, oponiendo representaciones ‘foráneas’ a imágenes ‘autóctonas’. La encuesta fue desarrollada entre enero y fe-
brero de 1981 en tres distritos de Lima diferenciados económica y socialmente: Cercado de Lima, Miraflores y El Callao”
(Varios Autores 2008: 172).
21. El relato de la superación de sus impasses también reduce la complejidad del debate al interior de la historiografía del arte
local. La Encuesta aparece allí únicamente como un pivote para el gran salto hacia el desierto –y afuera del arte burgués-,
pero, al contrario, la Encuesta podría ser pensada como el último gran proyecto del colectivo, donde se desplazaron des-
de su inicial postura ingenua sobre el mundo popular hacia la crítica institucional, entendida como una estrategia que los
68 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

El camino inverso gar que le han otorgado recientemente


en la historia del arte local.23 Pues bien,
Ahora toca invertir el orden: partiré de
problematiza la reivindicación de Sarita:
las críticas a Huayco para discutir con
en la misma medida en que es un ícono
Matos Mar. En el documental de Mario-
religioso popular, podría ser un produc-
tti y Bianda aparece un comentario de
to simbólico del carácter marginal y do-
Lauer sobre el proyecto Sarita Colonia
minado del sector informal.24 Que Lauer
que dice así:
proponga desmitificar en vez de reivin-
...me parece realmente muy bello, inclusi- dicar inclina la balanza por la segunda
ve mucho más hermoso que el salchipapas.
opción: la Sarita bien puede ser entendi-
Pienso que es una experiencia más avanza-
da. (...) Sin embargo, también hay la pre- da como un símbolo de la alienación po-
gunta: ¿por qué Sarita Colonia? ¿Por qué pular. Esto nos lleva directamente al co-
es un mito popular? ¿hay una cierta sonri- razón del problema, y es que hasta este
sa taimada frente a un fenómeno como lo momento no hemos dicho una palabra
de Sarita? O, ¿habrá una cierta cucufatería sobre qué significa “lo popular”.
frente a Sarita, o respecto de lo popular, o Al interior del discurso artístico, nue-
de los mitos populares? Por otro lado, los vamente fue Buntinx quien expandió la
mitos populares, ¿son mitos de la liberación idea de Jesús Ruiz Durand (1984) –arti-
popular? ¿no hay también mitos de la alie- culada sobre sus afiches de la reforma
nación popular? ¿no se podría hacer una ta-
agraria para el gobierno velasquista- del
rea pedagógica de desmistificación, de irre-
verencia al menos? Son preguntas que para pop achorado como una radicalización
mí, quedan en el aire. Recuerdo un poco lo de las premisas del pop art internacional
que decía Hemingway, que todo creador, en su encuentro con las formas verná-
lo primero que tenía que tener, era un buen culas (1997: 277; 2005: 100-109). Así,
detector de mierda. Y, realmente, para na- el pop achorado aparece como el rótu-
vegar por el mundo de los valores popula- lo estilístico –de una “actitud” inclusi-
res urbanos, yo creo que un detector así es ve- que Micromuseo (colectivo/colec-
indispensable.22 ción dirigida por Buntinx) emplea aún
En otro momento el mismo Lauer ha- hoy para nombrar la variante local del
blaría de una “falta de radicalidad” en pop, apropiado bajo el código tropical,
Huayco, idea que contrasta con el lu- migrante, andino, mestizo y chicha que
definiría al sujeto en el Perú.25
aleja del pop hacia el “…rigor burocrático y [una] inexpresiva devoción por la mera recogida estadística de información”
(Buchloh 2004: 198).
22. Transcrito de Mariotti y Bianda (1981: 4:49 - 6:21).
23. Dice Luis Freire, comentando ciertas contradicciones en la trayectoria individual de Herbert Rodríguez: “En el año de la
primera exposición individual de Herbert Rodríguez en la galería La Rama Dorada, pese a haber participado en <<Sarita
Colonia>> (no lo hizo en <<Salchipapas>>) y en la encuesta de Huayco sobre hábitos icónicos de sectores populares y
de clase media limeñas, Rodríguez no recoge la invocación de Mariotti a continuar las metas trazadas, y como el resto de
los artistas de la EPS (Rodríguez la deja oficialmente en 81, pero sigue ligado a sus miembros) contempla su decadencia
y disolución, concluida simbólicamente con la desocupación del taller de Pedro de Osma en 1983. El viaje de Mariotti a
Suiza el 81 apagó el huayco y lo encauzó en el circuito combatido por un momento, dejando más en claro que nunca la
inconsistencia de sus jóvenes miembros” (1983: 171).
24. Aplica aquí la siguiente reflexión de Roberto Miró Quesada: “Pretender determinar la valía de un fenómeno –de una
expresión cultural- inquiriendo a los usuarios sobre la satisfacción que les produce, es desaparecer de un solo gesto la
presencia omnímoda de la ideología y de la alienación; desconocer la avasalladora presencia de las transnacionales que
manipulan el gusto y la satisfacción por rumbos determinados” (1986: 61).
25. Una propuesta análoga fue ensayada por Rodrigo Quijano (2007) en la exhibición Popular/Pop (vanguardia, conflicto y
modernidad visual) dentro del ciclo Miradas de Fin de Siglo en el Museo de Arte de Lima.
Ecuador dEbatE / tema Central 69

Como mencioné antes, Matos Mar nos Laclau, la posibilidad misma de la hege-
invitaba a valorar positivamente el esti- monía reposa sobre la construcción po-
lo nuevo de la cultura urbana, así como lítica de una identidad popular, a partir
su creatividad. Veía los nuevos grupos del establecimiento de fronteras de iden-
sociales como legatarios de “las ener- tificación (Nosotros/Ellos; Pueblo/Ene-
gías creadoras del Perú tan largo tiem- migo) que subsuman las demandas in-
po reprimidas” (1984: 14). Pero el prin- satisfechas de la sociedad (2011 [2005]:
cipal problema de su propuesta radica, 124). Laclau sostiene que lo popular –el
al igual que en Huayco, en sostener la pueblo- es un significante flotante cuya
ficción de una compresión espontánea significación será producida al interior
e inmediata del mundo popular. Para el de la lucha política, de manera que lo
autor éste se encuentra allí afuera; se le popular será siempre un producto his-
puede ver directamente en las invasio- tórico y no un punto de partida para el
nes, los ambulantes, los nuevos merca- análisis.28 Así, el problema compartido
dos; se le puede oír en los micros y en por Matos Mar y Huayco es identificar
los masivos conciertos; se le puede oler lo popular antes como una “cultura” di-
en los aromas de la gastronomía calle- rectamente identificable que como una
jera, etcétera.26 Frente a tales fenóme- posición inestable, relacional y que apa-
nos, Matos Mar veía una unidad supe- rece únicamente como el espejo de lo
rior potencial, un pueblo que cargaba en no-popular, es decir, lo dominante. El so-
sus espaldas –literalmente: de espaldas a ciólogo Jean-Pierre Jacob llamó conver-
sus ojos, sin poder verlo directamente– sión antropológica al proceso de traduc-
el germen de un nuevo proyecto socia- ción de las diferencias sociales, políti-
lista y democrático. cas, económicas y jurídicas como “dife-
Esto se aclara una vez que entende- rencias culturales”, presentando al Perú
mos lo popular no como una categoría como “…un amplio pueblo cuyos miem-
que aluda inequívocamente a una por- bros no estarían aquejados por una situa-
ción de la sociedad (lo masivo, los es- ción económica objetiva sino por dife-
tratos medios, la clase trabajadora) sino rencias antropológicas naturales” (1986:
como una construcción política que ar- 213). Denunciaba así la incapacidad de
ticula a los individuos bajo un sujeto co- las ciencias sociales para concebir las
lectivo, un pueblo.27 Siguiendo a Ernesto identidades como productos de la es-

26. Esta tara no es exclusiva del autor. Guillermo Rochabrún sostiene que las ciencias sociales locales, al adoptar irreflexi-
vamente “lo popular” como el signo de su compromiso social –y como la condición para participar en el campo acadé-
mico-político del desarrollo-, perdieron de vista “…la comprensión de la pobreza como resultante, como proceso, y ella
pasa a ser <<un dato de la realidad>> a remediar a partir de sí misma; es decir, a partir de los pobres” (2007: 297).
27. En oposición a los conceptos científicos de lo popular, García Canclini (2004 [1983]) entenderá lo que sigue como las
concepciones políticas de lo popular. Sin embargo, sostengo que las segundas son las fundamentales para entender his-
tóricamente el concepto.
28. Desde otra perspectiva, Rochabrún sostiene que “…el término <<pueblo>> omite toda atención hacia los nexos con
los otros sectores sociales y sobre las circunstancias que explican su condición. El <<pueblo>> queda así constituido
como un ente no solamente homogéneo y actuante, sino también autónomo; en consecuencia, como depositario de
virtudes intrínsecas y por ende indestructibles” (2007: 300). En clave análoga a la aquí empleada, dirá más adelante que
lo popular, entendido como el “afuera” constitutivo de la sociedad –como aquel ámbito que la sostiene en virtud de su
exclusión- merece ser entendido, más bien, como un producto de la estructuración clasista de la sociedad (2007: 301).
Desde una preocupación artística, Roberto Miró Quesada sostiene: “El aserto de Vallejo de que lo sustantivo viene del
pueblo y va hacia él, solamente tiene sentido una vez que hayamos construido ese pueblo” (1986: 61).
70 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

tructura social. Frente a ello, es notable para convertirse en el centro de la solu-


cómo la historia peruana vino a confir- ción de un nuevo programa de desarro-
mar la labilidad de lo popular. llo del país” (2010: 96). Así, siguiendo la
En 1986 se publica El Otro Sendero de historia estándar europea, el economista
Hernando De Soto. No me detendré en auguraba que la creciente informalidad
ello, pero su interpretación del sector in- desembocaría en una explosiva revolu-
formal, que apunta a deshacer el Estado ción capitalista, tal y como había suce-
y transitar hacia un capitalismo de base dido en la Inglaterra del siglo XIX, cuan-
popular, descansa sobre premisas simila- do en Latinoamérica la informalidad es
res a las de Matos Mar –que los informa- producto de una industrialización trun-
les se enfrentan día a día a su verdade- ca (Pérez Sainz 1988). Guillermo Ro-
ro enemigo, el Estado, por ejemplo- pero chabrún reconoce también que el éxito
sin el ingrediente antropológico o, mejor del discurso desotiano consiste en haber
dicho, culturalista. Siguiendo a Alberto otorgado legitimidad al sector informal
Flores Galindo, De Soto construye su épi- “a través de mecanismos exclusivamen-
ca de la informalidad a través del relega- te semánticos: creando nuevos significa-
miento del mundo andino al pasado his- dos” donde todos los individuos identi-
tórico, como un mundo atrasado y pau- fican al Estado como el responsable de
perizado, presentando al migrante como su miseria y, en consecuencia, “contra él
un aventurero individualista (1988: 174- debe lanzarse toda la sociedad y no so-
175). No serían energías creativas andi- lamente un sector o clase” (2007: 306-
nas y colectivas sino energías puramente 307). A diferencia del discurso de buena
individuales las que De Soto buscaría li- parte de la izquierda, aquí se nos mues-
berar a través del mercado.29 tra a lo popular como una posición es-
Carlos Alberto Adrianzén ha leído a tructural: estar en contra de su “real ene-
De Soto a través de Laclau, mostrando migo”, el Estado. Teniendo esto en men-
que su propuesta efectivamente consti- te, en Matos Mar y Huayco notamos
tuyó un discurso populista que devino una concepción idealizada de lo popu-
hegemónico. Si en Matos Mar encontra- lar, que los llevó a no reparar en su ca-
mos aún a lo popular como un proble- rácter ambiguo y contradictorio.30 Pero
ma para la institucionalidad estatal, en el mérito mayor de De Soto consiste en
De Soto los informales aparecen como haber propuesto que la pregunta por lo
“…agentes sociales altamente competi- popular no obtendrá respuesta alguna si
tivos e innovadores (…) dejan[do] de ser se formula en términos de qué es –sus
considerados como un problema social rasgos intrínsecos-, sino “en razón de lo

29. El vínculo Matos Mar–De Soto ha sido señalado por Francisco Durand (2007). Según Durand, a la dupla formalidad-in-
formalidad hace falta agregarle un tercer sector: la economía delictiva. Sobre la eficacia de De Soto, dice: “Esa idea del
pequeño productor informal dinámico que vende en las esquinas o los mercadillos es clave porque supera la noción de
informalidad pasajera o accidental y ve más bien una estructura económica paralela a la formal” (2007: 70).
30. En un homenaje a Matos Mar en el 2004, Hugo Neira relató lo siguiente: “Esta mañana (…) le echaba un vistazo a los
diarios locales. Un diario señala que muchos hospitales aún no cuentan con incineradores para los residuos tóxicos.
(…) ‘En Tumbes se quejan del contrabando de plátanos.’ (…) ‘Con la ayuda de la Policía Nacional del Perú y la fiscalía,
desbaratan 40 estaciones ilegales de radio en la capital’. ‘El 30% de peruanos sufre del oído’ (…) Y por el día del padre,
‘dos padres se suicidan por soledad’. ‘En la Ciudad del Pescador (…) dos delincuentes drogados bajan de un vehículo y
abren fuego contra los asistentes a una pollada’ (…). Eso es el Perú hoy, querido maestro Matos Mar: nueve muertes en
una pollada. Unos tipos que le disparan a inocentes” (2004: 181-182).
Ecuador dEbatE / tema Central 71

que cada uno hace y/o está en posibili- aquella frase de Lauer que aparece hoy
dad de hacer” (Rochabrún 2007: 308). como el índice de la contemporaneidad
Un discurso práctico donde todos, si el artística local. Una vez más: “Solo lo po-
Estado no lo impide, podremos hacernos pular es realmente moderno hoy en el
empresarios.31 Perú.” Al tiempo que reconocía la pro-
A la revolución capitalista formula- ductividad de la actitud que dicha frase
da por De Soto hay que agregarle hoy la expresa, Buntinx sostuvo que era “ya in-
imagen delictiva y achorada de la infor- suficiente en su propuesta indefinida de
malidad como una “forma de vida” ocul- modernidad.” (1983b: 85) Y sigue:
ta bajo la imagen que la izquierda cultu- Pues así como la actividad artesanal en el
ralista, esperanzada, desea encontrar en- campo no responde a la imagen idílica de
tre las masas peruanas. Hay dos proble- un universo productivo igualitario, en la
mas que subrayar: por un lado, la con- ciudad la nueva modernidad llamada po-
traposición teórico-política entre Matos pular desarrolla con vitalidad notables for-
Mar y De Soto invita a pensar en la lu- mas propias de explotación vertebradas en
cha ideológica de los 80 y cómo los ac- torno a la manufactura clandestina y el co-
tores políticos y artísticos participaron en mercio ambulatorio. Estructuras cuyos pro-
ella; por otro lado, la persistencia de la tagonistas son incluso saludados como hé-
informalidad en la actualidad no debe roes del capitalismo nacional por algunos
sectores ideologizados de nuestra burgue-
ser subestimada: en el 2013 el 19% del sía (1983b: 85).
PBI oficial del país provino de dicho sec-
tor, y tres de cada cuatro trabajadores de A escasos tres años del inicio de Huay-
la PEA –74%– se desempeñaban en un co el autor reconoce la caducidad e in-
empleo informal (INEI 2014; CEPLAN suficiencia de la identificación inmedia-
2016). Estos datos invitan a evaluar el ta de lo popular como lo moderno. Di-
devenir de aquellas disputas ideológicas cho hilo sería retomado cuatro años más
a la luz de un país que, tras diez años de tarde, en un texto que tal vez muestre el
dictadura y quince de democracia libe- momento más agudo de su escritura crí-
ral, se articula bajo las figuras subjetivas tica, donde declaraba que “hay una di-
del emprendedor y el microempresario mensión de futuro que el Perú ha perdi-
como principales modelos de sociabili- do en lo que va de esta década: un hori-
dad (Martuccelli 2015: 178). zonte utópico que se ha desterrado tan-
to de las expresiones culturales como de
Para salir del afuera:
el devenir de lo popular la práctica política misma”. Una utopía
perdida entre la imposibilidad de produ-
Fue el mismo Buntinx quien, al calor cir “una modernidad popular en la que
de los impasses en los que la política y tradición andina y revolución socialis-
el arte locales se encontraron en las úl- ta se conjugaran” (1987: 52-53). El tex-
timas décadas, iniciaría una tarea crítica to analiza cómo esa pérdida de horizon-
de lo popular y lo moderno, es decir, de te se traduce en el desmantelamiento de

31. Todos podremos reconocernos en dicha identidad social. Dice Adrianzén: “De Soto descarta la dicotomización hegemó-
nica del espacio social entre explotadores y explotados, para proponer una nueva frontera en torno a la ley [el Estado]
y a la exclusión/inclusión de los nuevos actores respecto a ella. Proletarios y burgueses, o si se quiere trabajadores y
empresarios, dejan de ser, para De Soto, actores necesariamente antagónicos, para convertirse en aliados que combaten
codo a codo por ingresar a la campana de cristal de la legalidad” (2010: 102).
72 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

las apuestas colectivas y su disolución en unos años, en uno de los principales ase-
trayectorias individuales, perdiendo “el sores del régimen. Poco después vendría
perfil político que hacía [del arte] una el autogolpe del 92 y la aprobación po-
agresiva propuesta social” (1987: 54). pular del mismo. Desde allí, habría que
Las trayectorias individuales de Cha- volver a plantear la cuestión de lo po-
ro Noriega, Armando Williams y Juan pular en su devenir histórico, lo que sin
Javier Salazar hacían patente su com- duda modificará nuestra mirada sobre los
promiso social, pero mostraban “la re- procesos antes discutidos. O, al menos,
presión de un compromiso político que invitará a mirar con más cautela las cele-
deviene traumático en tanto su proyec- braciones del feliz encuentro entre arte y
to original es desvirtuado por la propia mundo popular que articulan los relatos
izquierda, mientras cobran relevancia mencionados al inicio del texto.
otras propuestas radicales, pero de con- Si la escena artística local encuentra
ducción social distinta y de repercusio- en la frase de Lauer el índice histórico de
nes más violentas e inmediatas” (1987: su contemporaneidad, la falta de aten-
76). El horizonte socialista, con el que ción a la reformulación de Buntinx –y a
Huayco se identificaba, había cedido la necesidad de procesar el devenir de lo
ante la doble presión de Sendero Lumi- popular en las últimas décadas- es índice
noso y las fuerzas del Estado. La guerra del (auto) engaño sobre el que descansa
condicionaba cualquier proyecto socia- el arte contemporáneo en el Perú. Aquí
lista, siendo el terreno sobre el cual Iz- resuenan las duras palabras del crítico
quierda Unida, el APRA y Sendero com- Roberto Miró Quesada frente a la obra
batían por la construcción del pueblo.32 de Herbert Rodríguez –ex Huayco:
De esa manera, se complicaba la mirada La estética de la barriada (…) es una op-
que identifica al mundo popular como ción reaccionaria que nace de una mala
el lugar de una fuerza vital y democrati- conciencia burguesa que es, ella misma, un
zadora. Buntinx, entonces, responde a la cliché. Se confunde lógica con arte y ca-
fórmula de Lauer con otra: “En el Perú, rencia con ascetismo. Lo que hay en la cul-
hoy, lo popular es una realidad escindi- tura de la pobreza es una lógica formidable
da” (1987: 80). de supervivencia que se adecúa a la caren-
En este contexto aún no aparecía clara- cia; pero en la medida que esa es una situa-
mente la derecha: recién un año antes El ción a ser superada –seguramente mediante
Otro Sendero había visto la luz. Al poco la violencia- sus productos no pueden ser
asumidos como valiosos en sí mismos. Los
tiempo esa nueva lectura del país encon- trabajos de Herbert Rodríguez –que se ins-
traría en el Movimiento Libertad de Ma- criben dentro de esta tendencia- son vícti-
rio Vargas Llosa su ruta electoral, pero la mas de este impasse: son una autocompla-
sorpresiva victoria de Fujimori en 1990 cencia sin salida (1986: 62).33
no impediría que De Soto migrase al Pa-
lacio de Gobierno y se convierta, por Una autocomplacencia sin salida o, re-
formulando, una autocomplacencia re-

32. En su análisis del discurso de De Soto, Adrianzén sostiene que este momento se define como uno “…donde está produ-
ciéndose una paulatina pugna entre proyectos con aspiraciones hegemónicas distintas y quizás opuestas. En medio de
esta confrontación, ambos proyectos hegemónicos opuestos [la izquierda y el neoliberalismo] empiezan a compartir un
mismo sujeto político: los informales” (2010: 104).
33. Ver también Freire (1983).
Ecuador dEbatE / tema Central 73

sultante de identificar la propia prác- entendidas como condensaciones de fi-


tica con el mundo popular, es decir, guras –imágenes– sociales construidas
como habiendo realizado ya el escape a través de la lucha política y que no
de la institución-arte de forma plena. Si cargan, en sí, ningún sentido progresis-
la lógica operativa del arte contemporá- ta.36 Más allá de la pluralidad de lo po-
neo responde, siguiendo a Suhail Malik pular hay que decir, con Alain Badiou,
(2013), al deseo de escapar a sus condi- que el sustantivo ‘pueblo’ siempre está
ciones institucionales (económicas, polí- sujeto a su politización como adjetivo,
ticas, etcétera) –entendidas como cons- como aparece en ‘Frente Popular de Li-
treñimientos que lo subordinan, domes- beración’, por ejemplo. Este uso de lo
ticando su supuesta potencia transforma- popular informa no de un grupo o una
dora- hacia un ámbito exterior a sí mis- parte de la sociedad, sino de un proce-
mo –un afuera- que sea más real, más po- so político que se caracteriza “porque la
líticamente efectivo, más público; vemos nación de la que habla está aún por ve-
que lo popular fue identificado, a inicios nir” (2014: 9-14, cursivas en el original).
de los 80, como aquel espacio donde el Desde esta perspectiva, ¿no será que la
arte local realizaría la promesa vanguar- figura del “desborde popular” fue, final-
dista de su (auto)disolución en el mundo mente, derrotada por la nación por ve-
de la vida. Pero el argumento de Malik nir del capitalismo popular de De Soto?
consiste en denunciar esa lógica del es- He intentado mostrar que, en el caso
cape como un idealismo destinado al fra- peruano, lo popular entendido como el
caso, pues ninguna práctica artística pue- afuera del arte y de la política a inicios
de trascender su carácter históricamente de los 80 prometía la posibilidad de re-
determinado, es decir, institucionalmente formular desde allí un proyecto socia-
determinado.34 Finalmente, Malik plan- lista. Así, hubo un momento en que el
tea la urgencia de pensar una salida de achoramiento del mundo popular era
dicha lógica y, así, una salida del arte visto como un elemento transgresor que
contemporáneo que, en el caso local, se podría establecer una estética efecti-
traduce en la necesidad de salir del afue- vamente peruana (Martuccelli, 2015).
ra (lo popular) que viene siendo señalado De la misma manera, la estética chicha
como el gran triunfo del arte contempo- acompañaba esa actitud desafiante con
ráneo en el Perú.35 sus colores y sus inéditos sonidos. Una
Para comprender lo popular hay que psicodelia marginal llamada a reformu-
analizar sus configuraciones históricas, lar la estética nacional. Hoy en día esa

34. De dicha lógica del escape proviene la insatisfacción, por parte de muchos artistas, frente a la absorción de sus prácticas
por parte de los museos. Sin embargo, muchos participan de aquellas “neutralizaciones” de sus obras de manera activa,
aunque siempre jugando la carta bajo la manga de que “su arte apuntaba a algo más revolucionario” cuando fue produ-
cido. El problema de fondo ya fue enunciado: no se trata de aspirar a un arte verdaderamente radical, sino de reformular
las bases sobre las que lo pensamos.
35. No se trata únicamente de una crítica del “discurso” del arte contemporáneo (de sus falsas promesas o algo por el estilo),
sino que Malik (2015) busca sentar las bases para pensar un arte que no suscriba más el discurso estético, identificado
como la primacía de la experiencia subjetiva y la imposibilidad del conocimiento de lo real a través del arte que, lejos de
haberse erradicado con los giros posmodernos y las críticas de la representación –como usualmente se piensa-, estructura
las teorías y filosofías del arte contemporáneo.
36. La idea de “configuración histórica” es una apropiación libre del sentido en que Jacques Le Brun (2004) la emplea para
analizar la historia del amor en occidente.
74 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

lectura permanece vigente y se encuen- to hacia el terreno de la política, pense-


tra a la base no sólo de organizaciones mos ahora en qué medida debe ser re-
de resistencia popular, sino que la vemos mecido ese compromiso con lo popu-
desplegarse en galerías de arte comer- lar-de-los-80 que exponen, ciegamente
ciales y públicas, restaurantes y ferias o a sabiendas, buena parte de los pro-
gastronómicas, publicidad estatal y pri- ductores artísticos locales.
vada, etcétera. Si en los 80 la estética po- Si entendemos la reivindicación idea-
pular era ambigua por la opacidad de su lista de lo popular como una solución de
posición relativa en la estructura de cla- compromiso –un síntoma– presente en
ses, hoy lo es porque ocupa la extensión el arte local, notaremos que permane-
entera de la producción simbólica na- cen reprimidas aquellas propiedades del
cional (García Canclini 1988 [1979]). Es mundo popular actual –a grandes rasgos,
decir, ya no la encontramos únicamen- un pueblo construido por la dictadura fu-
te en las expresiones propias de la cla- jimontesinista bajo el discurso del capi-
se trabajadora y el sector informal –y en talismo popular- que no encajan con la
su apropiación artística por la burguesía- imagen de un mundo vital, solidario y
sino que lo chicha es el signo maestro de democrático: un espacio anti-institucio-
la clase media, aquella que al 2011 –se- nal, (en parte) criminal y donde la com-
gún el BID- representaría entre el 40% y petencia económica individual disuel-
50% de la población nacional (Jaramillo ve la acción colectiva. Desde luego, am-
y Zambrano 2013).37 bas son imágenes que no corresponden
Si Huayco y Matos Mar entendían que con la dinámica concreta de la vida so-
la política de integración social debía cial, pero por más fuerte que sea el deseo
formularse en clave popular, y si nota- de ver solo una, estaremos ocultando la
mos que hoy ese “estilo” se ha conver- otra. Por ello propongo una tercera fór-
tido en el signo de la diversidad cultu- mula: hoy lo popular en el Perú es el pro-
ral como el elemento local que distingue ducto de una construcción política que
al Perú de otras naciones, urge reconsi- reemplazó las demandas de democrati-
derar el sentido que lo popular –así en- zación social formuladas por la izquierda
tendido- pueda tener al interior de una en los 80 por un individualismo empren-
estrategia emancipatoria.38 Miró Quesa- dedor propuesto por el neoliberalismo
da planteaba que lo popular en el Perú local desde los 90.39 Una fórmula menos
debe entenderse como un espacio políti- festiva y más contradictoria; menos abs-
co y simbólico que se construya “a partir tracta y más concreta que, como primer
de una redefinición de la correlación de paso, pone al descubierto sus principales
fuerzas entre los actores sociales” (1988: determinaciones históricas.
4), superando las visiones idealizadas A fines de los 90, Del Valle y Villacorta
de lo popular como algo dado. Devuel- (1997) indicaron que el campo del arte

37. No en vano Badiou afirma que “la clase media es el <<pueblo>> de las oligarquías capitalistas” (2014: 16).
38. Esto nos lleva a la discusión interna a la praxis artística sobre el sentido de la crítica institucional en el contexto global
del neoliberalismo. Al respecto, dice Hito Steyerl: afincados en demandas de diversificación y pluralización de las repre-
sentaciones sociales, muchas estrategias artísticas desde los 90 encontraron un impasse, pues “…al intentar crear esta
diversidad, [crearon] también nichos de mercado, perfiles de consumidor especializado, un espectáculo global de la
<<diferencia>> sin efectuar demasiados cambios estructurales” (2006).
39. Para discutir la relación entre este discurso y el pensamiento emancipatorio en el Perú, ver Rénique (2015).
Ecuador dEbatE / tema Central 75

contemporáneo en Lima se encontraba la teoría social) “sí servía para transfor-


enclaustrado y no era capaz de tender mar el mundo”. Lo que encontramos son
puentes de comunicación con la sensi- pasajes históricos que nos invitan a pen-
bilidad popular de la ciudad. En aquel sar las contradicciones del Perú contem-
entonces, el experimentalismo de los 80 poráneo, y cómo salir de ellas. Para ter-
había sido reabsorbido por la lógica de minar una afirmación de Flores Galindo:
la producción individual hacia el peque- contra la ideología del éxito individual
ño sistema de galerías comerciales. Hoy, que impera en el mundo popular con-
con una expansión relativa del mercado temporáneo, hace falta oponer una nue-
del arte en Lima, las instituciones de so- va modernidad cargada de “la esperanza
cialización y circulación de la produc- y los riesgos de una empresa colectiva”
ción artística parecen plantearse úni- (1996 [1988]: 185).
camente como plataformas de visibili-
zación comercial. A modo de anaque- Bibliografía
les de supermercado, abundan platafor-
Adrianzén, Carlos Alberto
mas reales y virtuales de exposición de 2010 “De Soto y la (im)posible apuesta por un
la mercancía estética. Y, pese a ello, bue- neoliberalismo popular”. En Portocarre-
na parte de dicha producción se sostiene ro, Gonzalo, Juan Carlos Ubillúz y Víctor
discursivamente a través de una alusión Vich (eds.) Cultura política en el Perú. Tra-
al mundo popular y su estética vitalis- dición autoritaria y democratización anó-
ta, junto a los discursos posmodernos de mica. Lima: Red para el Desarrollo de las
las políticas de la identidad. Todo ello se Ciencias Sociales en el Perú, pp. 95-108.
desenvuelve bajo una ideología anti-ins- Badiou, Alain
titucional, característica de la ideología 2014 “Veinticuatro notas sobre los usos de la
palabra pueblo” en Badiou, Alain, Pierre
del arte contemporáneo a nivel mundial, Bourdieu, Judith Butler (et. al), ¿Qué es
que en el caso peruano debe ser exami- un pueblo?. Santiago: Lom ediciones, pp.
nada a la luz del discurso anti-institucio- 9-18.
nal propuesto por De Soto, y su éxito. Biczel, Dorota
Sin duda las representaciones actuales 2013 “Viewpoint: Self-Construction, Vernacu-
de lo popular pueden ser rastreadas en lar Materials, and Democracy Building:
múltiples ámbitos de la producción sim- Los Bestias, Lima, 1984-1987”. En Buil-
bólica nacional, por lo que este ejerci- dings & Landscapes: Journal of the Ver-
cio será insuficiente y reclamará mayor nacular Architecture Forum, Volume 20,
despliegue en otra ocasión.40 Finalmen- Number 2, Fall 2013, pp. 1-21.
Buchloh, Benjamín H. D.
te, se hace necesario salir de esa lógica 2004 “El arte conceptual de 1962 a 1969: de la
que nos desvía hacia la celebración nos- estética de la administración a la crítica
tálgica de un pasado donde, a diferen- de las instituciones”. En Formalismo e his-
cia de hoy, el arte “sí habría sido políti- toricidad. Modelos y métodos en el arte
camente efectivo” y donde la política (y del siglo XX. Madrid: Akal, pp. 166 – 199.

40. Para mencionar otros casos actuales para este debate sobre lo popular y el arte contemporáneo: la obra de Eliana Otta,
Santiago Roose, Miguel Andrade Valdez, Francisco Guerra-García, Gabriel Acevedo, Daniela Ortiz De Zevallos, Marcel
Velaochaga, Carlos Enrique Polanco, Miguel Aguirre, el colectivo LimaFotoLibre, Christian Bendayán, las curadurías de
Alfredo Villar y, desde luego, los múltiples espacios de circulación de lo que hasta el día de hoy se insiste en llamar “arte
popular”, refiriendo a la producción objetual que construye sus tradiciones por fuera de la historia del arte occidental.
76 Mijail Mitrovic Pease / El “desborde popular” del arte en el Perú

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Etnografía en fragmentos: escombros,
ruinas y ausencias en el valle de Armero
Lorenzo Granada1

A partir de una investigación etnográfica iniciada en Armero (Colombia) en el 2015 se busca com-
prender cómo las personas que viven cerca de los escombros de la ciudad de Armero, una ciudad
destruida en 1985 por una avalancha de lodo, se relacionan con estos residuos y cómo éstos produ-
cen un paisaje fragmentado, que incorpora restos de la violencia colonial con vestigios recientes y
que hechiza, enriquece, y maldice a las personas que habitan en él. En un recorrido por los residuos
de la avalancha que “arrasó con Armero”, se produce el encuentro con calaveras “de indios” que
hechizan hombres, con pilas de escombros que se destruyen ante el paso de la maquinaria en los
campos de producción de arroz y con mapas vacíos que marcan el espacio marginal, ilegible, de los
escombros en Armero. El resultado es una etnografía fragmentada, que conecta diferentes formas de
relacionarse con la negatividad del espacio destruido y desacoplado, y los sorprendentes poderes
de los restos en medio de paisajes producidos, destruidos y reincorporados.

Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con deslindar,
cartografiar, incluso futuros paisajes.
Deleuze y Guattari, Mil Mesetas ( 2010, p. 11).
Qué tipo de objetos producen los imperios, de cuáles dependen,
y cuáles desean? Qué tipo de objetos detestan e intentan destruir o neutralizar?
Qué sucede a los objetos cuando transcurren un ‘hacer mundo’ mediante su circulación,
moviéndose a través de fronteras, fluyendo de una parte del globo a otra?
W.J.T Mitchell,
What do Pictures Want?: The Lives and Loves of Images
(2005, p.145).

1. Lodo, Ruinas, Escombros y personas, que dispersó a lo largo del

E
valle del río Magdalena, unos cuantos
l 13 de noviembre de 1985 el cráter
kilómetros más al oriente. La avalan-
Arenas del Nevado del Ruiz, situado
cha ocasionó más de 25.000 muertos
en la cordillera Occidental de Colom-
y produjo una devastación espacial sin
bia, hizo erupción. El evento desató un
precedentes en la historia de los desas-
deshielo que provocó una avalancha de
tres naturales en Colombia (Zeiderman,
lodo encausada por los ríos Lagunilla,
2012). El lodo que bajó de la cordillera
Azufrado y Gualí, que más adelante se
se llevó a los habitantes del pueblo, que
encontraría con el pueblo de Armero.
quedaron desnudos, enlodados, espar-
A su paso arrasó con casas, vehículos
cidos a lo largo del trazo del alud.2 La

1. Universidad de Los Andes, Bogotá. Trabaja temas de paisaje y materialidad desde la etnografía. Este artículo es una
versión reducida de su tesis de grado titulada Habitar Residuos: Una mirada etnográfica a los escombros en las
ruinas de Armero, investigación realizada entre 2015 y 2016.
2. En Armero, se refieren a las personas que sobrevivieron a la avalancha como los “enlodados” o como los “valan-
cheros”, por su particular relación con el lodo de la avalancha. Curiosamente, el término valanchero también hace
80 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

zona alrededor del Nevado del Ruiz ha del pueblo de la cartografía colombiana.
presenciado ya varias veces, a lo largo Mapas e imágenes del lodo que arrasa,
de la historia colonial y republicana, que borra la información espacial y que
avalanchas y derrumbes ocasionados empareja el territorio, su violencia, cir-
por el nevado que han moldeado la ma- culan todavía, atestiguando la magnitud
nera en que los habitantes aledaños al de la avalancha y su capacidad de “eli-
volcán se relacionan con el paisaje, con minar un pueblo de la faz de la Tierra”.
el movimiento de la tierra y con los resi- A 30 años de la tragedia de Armero,
duos materiales (tanto corporales como los escombros y residuos de la vida Ar-
inorgánicos) enterrados y desenterrados merita todavía resisten, se degradan y se
bajo capas de lodo y de tierra que este integran, no sin dificultades, en la vida
texto busca interrogar. La avalancha de cotidiana de aquéllos que los rodean.
1985, sin embargo, marcó un antes y Durante mi trabajo de campo, (entre
después en la manera en que el Estado junio del 2015 y abril del 2016) viajé
colombiano hacía frente a la evaluación a la zona del Magdalena Medio afecta-
del riesgo y la respuesta a catástrofes en da por la avalancha de lodo de 1985 en
el territorio nacional y causó un impacto busca de residuos, en busca de “lo que
tanto nacional como internacional a tra- quedaba” de Armero y preguntándome
vés del cubrimiento del evento en vivo cómo se habitaba en medio de estos
por parte de muchas cadenas televisivas despojos. Me encontré con restos de bó-
del país (Zeiderman, 2012). Las imáge- vedas ocultas, con guaca” (guaqueadas
nes de la tragedia de Armero, imágenes y sin guaquear), viejos rieles del tren del
de rescates a personas en medio del pueblo, residuos de la maquinaria reco-
lodo, imágenes de la playa de lodo que lectora de algodón, trilladoras de café
arrasó al pueblo entero, y la emisión en junto con calaveras incrustadas en oro,
vivo de la muerte de Omaira, una niña baúles de ropa, capós de automóviles y
atrapada en el lodo de la avalancha, se fragmentos de hueso extendidos por el
movilizaron rápidamente por el territo- playón de la avalancha de lodo.3 Estos
rio nacional y por fuera del país, alteran- objetos migran y se desplazan por el
do y turbando a personas en una escala paisaje, circulando y habitando redes de
global, a través de televisores y periódi- chatarrería, escenarios de conservación
cos. El estremecimiento del desastre en museográfica, venta turística e intercam-
el país y en el mundo entero se tradujo bios de brujería. Se mueven en trayecto-
en gran parte a través de la noción car- rias que cruzan estas esferas a través del
tográfica de que Armero había sido “bo- paisaje, la tierra y el lodo en Armero y
rrado del mapa” a través del impacto del que afectan las corporalidades de aqué-
lodo que había eliminado la existencia llos que hoy habitan el valle.

referencia a las personas que, después del derrumbe, fueron a enterrarse bajo el lodo a buscar objetos enterrados
para saquearlos y venderlos (Suárez Guava, 2009).
3. Las guacas son, en la región de Armero, objetos mágicos enterrados que tienen la capacidad de embrujar, enrique-
cer y condenar a las personas que las encuentran. En palabras de Luis Alberto Suárez Guava, “las ‘experiencias de
guacas’ en el norte del Tolima y en el sur de Nariño presentan una extraña lógica espacio-temporal. La profundidad
del tiempo histórico se comprime ante la aparición de una riqueza enterrada. Pululan las historias en las que un
evento de un pasado muy lejano se hace presente en la forma de encantos, maldiciones y suertes”(Suárez Guava,
2013, p. 19).
Ecuador dEbatE / tema Central 81

El trabajo de investigación que llevé 2004). Es una forma de desintegración


a cabo en la zona del valle de Armero, de la realidad dada, de “las cosas como
Tolima, busca explorar cómo estos re- son”, del mundo de existencia sólido
siduos, entendidos en una red de inter- y unificado. El proyecto filosófico de
cambios, apropiaciones y relaciones de Adorno, se puede entender como uno
conflicto, han engendrado una “vida so- que “no presupone la identidad del ser
cial” (Appadurai, 1986) que transforma, y del pensamiento, ni culmina en ella.
agencia y moldea formas de “habitar el En cambio, intenta articular lo opues-
patrimonio” (Durán, Kingman Garcés, to, particularmente la divergencia entre
y Lacarrieu, 2014) de aquellos que hoy concepto y cosa, sujeto y objeto, y su es-
habitan la zona extendida del desastre. tado no-reconciliado” (Adorno, 2004).
Las ruinas, para Theodor Adorno, son Sin embargo, siguiendo la mirada y
una metáfora esencial para ilustrar lo el recorrido etnográfico sobre las ruinas
que el proponía como una dialéctica y la vida posterior de los objetos des-
negativa, un proceso de de-construc- truidos que brinda Gastón Gordillo al
ción que refleja los conflictos entre el mundo de los escombros de estructuras
concepto y aquello a lo que el concepto coloniales en El Chaco argentino, algu-
se refiere, que hace evidentes las tensio- nas ruinas son el resultado de una “do-
nes entre la naturaleza y la historia, que mesticación” del escombro, una trans-
desestabiliza las entidades que aparecen formación de escombros en patrimonio,
como positivas, como unidades sólidas un resultado de un proceso vertical, de
de significado y de materia4 (Adorno, agrupación, que reincorpora los frag-
2004; Adorno y Horkheimer, 2006). En mentos y los escombros para producir
efecto, las ruinas, para Adorno, son una unidad, coherencia y contemplación.
forma de develar los procesos de des- En palabras de Gordillo, mientras que
trucción y de producción a los cuales la ruina claramente evoca una ruptura,
están sujetos los objetos en medio del como bien lo nota Adorno, “también
mundo de producción y consumo ca- puede evocar un objeto unificado que
pitalista, así como también reflejan la las sensibilidades élites a menudo tratan
brecha entre los conceptos positivos a como un fetiche que no debe ser altera-
través de los cuales vemos el mundo y do” (Gordillo, 2014, p. 14, traducción
la realidad fragmentada, rota (Adorno, mía).5 Cuando en el valle de Armero

4. Theodor Adorno explica en sus charlas tituladas Dialéctica Negativa cómo la ruina es un elemento que a través de
su fractura muestra las tensiones ocultas entre la cosa y la palabra, entre la palabra casa, por ejemplo y la materiali-
dad descompuesta, conflictiva, de la casa en ruinas. Así, explica su dialéctica negativa como una metodología para
ser siempre conscientes de la tensión entre objeto y cosa, entre concepto y realidad, tensión pasada por alto en
medio del hubris de la filosofía Occidental. La piedra angular de la dialéctica negativa era lo que Adorno propuso
como la lógica de la desintegración. En efecto, Susan Buck-Morss plantea que “Adorno consideraba que su tarea
como filósofo era la de socavar el ya vacilante marco del idealismo burgués al exponer las contradicciones que
afectaban a sus categorías, y siguiendo su lógica inherente, empujarlas al punto de su autodestrucción. Este era su
objetivo, consumar la liquidación del idealismo desde dentro, y esto era lo que tenía en mente cuando formuló
para la filosofía de su tiempo la necesidad de una ‘lógica de la desintegración’ ” (Buck-Morss, 2011, p. 168-169).
Cuando me refiero a negatividad a lo largo de este texto, hago referencia a la capacidad de ciertos escombros y
fragmentos de desacoplarse, de aparecer como pilas de residuos que se oponen dialécticamente a los objetos con
nombre, uso, e historia definidas.
5. Aquí Gastón Gordillo hace referencia a la manera en que las ruinas producen efectos y afectos corporales distintos
en círculos y clases sociales diferentes. La noción de ruina implica un tipo de relación política con ciertos objetos
a los cuales se les ha dado unidad estética, un valor “patrimonial” y que deben ser conservados, inalterados. Fuera
82 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

pregunté por ruinas, casi todos los ha- desprevenido ante la pregunta, no supe
bitantes me apuntaron al lugar en me- cómo contestar y simplemente lo seguí
dio de la carretera donde quedaron la hacia donde me llevaba. Nos detuvimos
mayoría de las casas en pie después de frente a una casa en una de las manza-
la avalancha, lugar que desde el 2013 nas más cercanas a la falda de las mon-
se convirtió oficialmente en patrimonio tañas en Armero. La casa tenía un color
del Estado Colombiano. Eran ruinas que muy particular, resultado del paso del
mediante procesos estatales y mecanis- tiempo, que había erodado las paredes
mos de conservación se habían “recupe- y dejaba ver todos los colores con los
rado del abandono”6 para convertirse en que habían pintado los muros. La tierra,
verdaderos mecanismos de turismo que llena de telarañas y de conchas de cara-
se piensan como elementos fundamen- coles, rastros de otras vidas que habían
tales para el desarrollo regional. Estos migrado hacia las ruinas, llegaba a me-
procesos de reincorporación, mediante dia altura de los marcos de las puertas y
los cuales el caos de los residuos, de poco a poco se nivelaba más abajo. Me
los fragmentos que estaban esparcidos invitó a entrar. Lo seguí a través de un
por todo el camino de la avalancha, se marco de una puerta, que aún dividía,
organizan, se conservan y se exponen, aunque precariamente, el espacio de
me invitaron a repensar las ruinas no dentro de la casa y el de afuera. Freddy
sólo como fragmentación, sino también se paró dentro de su casa y empezó a
como construcción y como obra. La explicarme, con gestos y mímica incor-
ruinas, en palabras de Laura Ann Stoler porados, dónde quedaba la sala, cuá-
“no sólo se encuentran, se hacen” y se les eran los baños, y por fin, su cuarto.
transforman en escenarios privilegiados “Aquí dormía yo”, me dijo, señalando
para el desarrollo de proyectos políticos un pequeño recinto que el concreto to-
(1984) y, en el caso de Armero, en posi- davía mantenía encerrado. En medio de
cionamientos políticos frente a la trage- este rectángulo lleno de hojarasca, un
dia de 1985. árbol de caucho se erguía atravesando
Durante una de mis visitas a las ruinas el techo que no estaba, alcanzaba lo
en Armero, a las 4 o 5 cuadras de casas que yo pensé debían ser unos cinco me-
que quedaron en pie, Freddy, el director tros. ¿Y los techos?, pregunté, “esos se
de la Cruz Roja de Armero, me mostró los llevaron, los vándalos, los valanche-
el Alto de Juan Díaz7 que se veía desde ros...” me dijo. El hueco que dejaba la
la carretera en el Antiguo Armero y me ausencia de algunos objetos en medio
contó cómo desde hace cinco años iba de estas ruinas mostraba lo complejo y
a dar clases en una escuela que queda lo imperfecto que era el proceso de uni-
en una vereda muy cerca de Juan Díaz. ficación y de patrimonialización de las
En un punto del camino, Freddy se giró ruinas. Ponía en evidencia cómo a pe-
hacia mi, me miró y me preguntó: ¿quie- sar de muchos esfuerzos de contención
re que lo invite a mi casa? Yo, bastante y de recuperación por parte de muchos

de ella, los efectos corporales que tienen los escombros varían de muchas maneras y hacen parte de corporalidades
subalternas frente a los escombros.
6. Según me contó Hernán Darío Nova, uno de los sobrevivientes de la avalancha que hoy en día vive cerca de las
ruinas del pueblo.
7. Una montaña sobre la cordillera por la cual bajó la avalancha de lodo en 1985.
Ecuador dEbatE / tema Central 83

Armeritas, la gran movilidad que tienen de lo que Walter Benjamín llamaría el


algunos fragmentos que, como contaré “bourgeois dream-world” y que se mo-
más adelante, se fueron con los valan- vían por entre la tierra y las personas y
cheros, se fueron con el lodo, y algunos, escapaban a la unidad de la ruina como
incluso, se fueron solos, viajando en patrimonio (Benjamin, 1999). Estos re-
medio del paisaje. siduos, habitan el límite entre objetos
Mis estadías en Armero estuvieron y cosas, o, acuñando un término quizá
siempre mediadas por la presencia de más apropiado, entre objetos y vainas,
paisajes positivos como los campos de es decir entre objetos que se entienden
producción de arroz alrededor del va- con nombre, con identidad, y vainas
lle, paisajes ordenados y unitarios que que aparecen sin forma, sin unidad,
sin embargo estaban cargados de nodos misteriosas, y que, en palabras de W.J.T
de negatividad que podían fácilmente Mitchell “regresan la mirada” (Mitchell,
pasar desapercibidos (Gordillo, 2014). 2005, p. 156).8
Me encontré con escombros en medio Se trata de fragmentos que migran y
de la tierra con los que se encontraban que se mezclan en el lodo de la avalan-
los trabajadores que manejaban los trac- cha junto con residuos de épocas colo-
tores en medio del arado, restos que se niales y que fueron mucho más difíciles
apilaban y quedaban como marcas de de encontrar pero también muy podero-
un pasado destruido en medio de las fi- sos en su capacidad de afectar las vidas
las numeradas de tallos de arroz. Estos de aquellos que viven alrededor de Ar-
escombros, fragmentos de la ruina pa- mero, así como la mía a lo largo de mi
trimonial, daban cuenta de las tensiones investigación. Esta descomposición, este
entre las nociones estéticas, contemplati- desacoplo y posterior viaje de los obje-
vas de la ruina, como patrimonio que no tos es algo que los habitantes de la zona
se debe alterar, y la vitalidad de ciertos del valle de Armero explican como el
fragmentos en Armero que no logran ser esparpajo de las cosas; la manera en que
considerados como parte del patrimo- los objetos se fracturan y se convierten
nio y que migran a través del paisaje del en escombros que migran, viajan.9 Las
valle en el Magdalena (Gordillo, 2014). trayectorias y la movilidad de las cosas,
En mi trabajo de campo por el valle me aquí de los escombros, es algo que Spi-
topé con la innegable presencia y movi- noza entendió como una forma de vi-
lidad de escombros que claramente no talidad, una forma de impulso vital que
hacían parte de la ruina patrimonial, de llamó conatus, una tendencia a la acti-
la ruina como elemento estético, unita- vidad por parte de las cosas (Spinoza,
rio y coherente, de la ruina como parte

8. Los objetos son la manera en que cosas aparecen frente a un sujeto—es decir , con un nombre, una identidad,
una gestalt o plantilla estereotipada, una descripción, un uso o una función, una historia, una ciencia. Las cosas,
por el contrario, son tanto nebulosas como obstinadas, […] [señalan] el momento en que el objeto se convierte en
el Otro, cuando la lata de sardinas regresa la mirada, cuando el ídolo mudo habla, cuando el sujeto experimenta
el objeto como algo extraño y siente la necesidad de lo que Foucault llama una ‘metafísica del objeto, o, más
exactamente, una metafísica de esa profundidad no objetivable de la cual los objetos se levantan hacia nuestro
conocimiento superficial’ (Mitchell, 2005, p.156-157).
9. De la misma manera en que se fracturaron y viajaron los cuerpos de los habitantes de Armero, hoy esparpajados
por toda Colombia (e incluso fuera del país por lo que muchos niños fueron entregados en adopción en países
como Noruega, Italia y Francia) en lo que podemos llamar una verdadera diáspora armerita.
84 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

2002).10 Esta vitalidad, el movimiento durai y a una corriente de pensamiento


inherente a la fracturación invitaba jus- social que se ha definido en los últimos
tamente a investigar la “vida” de estos años como los “nuevos materialismos”,
escombros, que a través de sus trayecto- me pregunto por las trayectorias y la ca-
rias lograban moldear parte del paisaje pacidad de mediar la agencia de estos
y producían, como pretendo dar cuenta escombros en tránsito, en tráfico, de ma-
más adelante en el texto, relaciones muy nera que las ruinas no se piensen como
complejas con quienes habitan el valle objetos inertes y silenciosos, sino que se
de Armero (Deleuze y Guattari, 1972). perciban a través de sus agencias distri-
La vitalidad, el tránsito, y la agencia de buidas y sus distintas movilidades en el
estos fragmentos nos permiten pensar espacio, en este caso por el valle Arme-
etnográficamente los residuos en clave rita. En palabras de Appadurai,
de contaminación, y así, abordar his- debemos seguir a las cosas por sí mismas,
torias que se hicieron mucho más rele- pues sus significados están inscritos en sus
vantes para mí a la hora de abordar un formas, en sus usos, en sus trayectorias. Es
paisaje tanto caótico como cambiante. solo a través del análisis de estas trayec-
“Cada persona carga con una histo- torias que podemos interpretar las transac-
ria de contaminación; la pureza no es ciones y los cálculos humanos que animan
una opción” diría Anna Tsing a la hora las cosas(Appadurai, 1986).
de abordar las historias asociadas a la
Así pues, mi trabajo de trazar las tra-
colecta de hongos matsutake en medio yectorias, las movilidades y las agencias
de paisajes cambiantes en el Japón y en de los escombros en Armero estuvo
Estados Unidos (Tsing, 2015, p.27). Me siempre marcado por la tensión entre
pregunto pues qué perspectivas puede escombros que circulan por el valle de
brindarnos el estudio de las cosas, que armero, por los bordes de las carreteras
se pierden y se fragmentan y que se re- (Stewart, 1996), que se hacen visibles
sisten al orden, desde la perspectiva de por su ausencia, por su movilidad, por
la contaminación. Siguiendo el trabajo su capacidad de perderse y volver a
de Mckim Marriot, y basado tanto en aparecer entre el lodo de la avalancha,
la vitalidad de estos escombros como y otros escombros que se convierten en
en su fragmentación y movilidad, me ruinas inmóviles, monumentos estéti-
interesa pensar los residuos como “divi- cos, no menos poderosas en su capaci-
duos” que circulan en medio del paisa- dad de afectar corporalidades. Me uno
je, produciendo efectos y afectos entre a la tarea misteriosa que Jane Bennett y
las personas.11 Siguiendo a Arjun Appa- algunos otros en otras disciplinas han

10. Conatus (latín): esfuerzo, empeño, impulso, tendencia. Para Spinoza, el conatus es una propiedad de cada ele-
mento, ya sea vegetal, animal o mineral, de trazar alianzas con otros elementos e intensificar su vitalidad (Bennett,
2013; Spinoza, 2002).
11. En sus estudios acerca de los sistemas de castas en India, Mckim Marriot plantea la noción de dividuo como una
manera de repensar la agencia, alejándose de la noción basada en unidades sólidas (personas, individuos) que
ejercen sobre el mundo para pensar en sustancias (como la saliva), elementos que migran entre cuerpos y que bo-
rran los límites del individuo (Marriott, 1976). Aquí, planteo que es productivo pensar los escombros como medios,
como dividuos fragmentados que migran entre cuerpos y que para mí fue más interesante pensarlos en función de
sus relaciones con personas y con otros escombros, con animales e incluso con el lodo. Además el concepto del
dividuo permite mantener la fragmentación de las cosas y no pretende unificarlas bajo la noción de agente, actor
o sujeto.
Ecuador dEbatE / tema Central 85

emprendido: ¿qué pasaría con nuestros de la acción social ha logrado llegar a


textos, nuestras simpatías y antipatías, niveles que Appadurai reconoce como
nuestros diseños de investigación, nues- un poco más “moleculares” (2015) que
tras prácticas de consumo, y nuestra no- permiten redistribuir la agencia en en-
ción de ser clasificados como seres hu- samblajes (retomando la noción de as-
manos si tomamos en serio el llamado semblage (Deleuze y Guattari, 1972))
de las cosas, más allá de una figura de que en vez de incorporar unidades que
estilo discursiva, de una forma de pro- actúan en el mundo, plantean distribu-
yección de voces sobre cosas inertes? ciones de la agencia a través de inter-
¿Qué pasaría si admitiéramos que las cambios, tráficos y circulaciones entre
cosas realmente nos llaman, realmente objetos, personas, plantas y animales.
participan en intercambios entre cuer- En este proyecto, la necesidad de deses-
pos, y qué veríamos si echáramos un tablilizar la ruina y pensarla etnográfica-
vistazo al mundo de enjambres vitales mente como escombro (Gordillo, 2014)
de cosas, que no son realmente suje- que circula y que vibra (Bennett, 2010),
tos pero tampoco son objetos (Bennett, corresponde en muchas maneras al es-
2012)? Mi reto consistió pues en “sinto- fuerzo por descomponer las unidades
nizarme” a las agencias y a los efectos de acción que la etnografía persigue en
de los escombros sobre las personas que elementos cada vez más pequeños, en
habitaban en el valle de Armero, sobre agencias fragmentadas que se distribu-
mí, sobre nuestros deseos y sobre nues- yen, se trafican y se transan en medio
tros afectos (Bennett, 2013). de un paisaje que, a su vez, lidia con
2. Líneas y Puntos huesos, plantas, concreto, insectos y se-
res humanos.
Al mirar el cielo nocturno, nos imagina- Así, planteo una forma de montaje
mos que las estrellas están conectadas que, más que preguntarse por unida-
por líneas fantasmales que trazan conste- des, por puntos sólidos y unitarios que
laciones. Es sólo imaginando estas líneas interactúan entre sí, se pregunta por las
que podemos contar historias sobre ellas. líneas, por trazos que se articulan, que
(Ingold, 2007, p.48 traducción mía). en algunos tramos se hacen más gruesos
Gran parte de los “nuevos materialis- o más delgados, que se asemejan a los
mos” de los cuales este proyecto es he- caminos que recorrí, como etnógrafo,
redero (Appadurai, 1986, 2015; Benne- en medio del paisaje cambiante en Ar-
tt, 2010; Bryant, 2011; Bryant, Srnicek, mero (Ingold, 2007). Para Tim Ingold, la
and Harman, 2011; Denis and Pontille, pregunta por las personas y por las cosas
2015; DeSilvey, 2006; Gordillo, 2014; está inherentemente ligada a la pregun-
Marriot, 1976; Paton and DeSilvey, ta por las líneas; después de todo, “¿qué
2015; Pontille, 2011) han tenido la ca- es una cosa, o una persona, más que
pacidad, en palabras de Arjun Appadu- un nudo de las líneas –los caminos de
rai, de “destronar” de la teoría social y crecimiento y de movimiento– que nos
de la metodología de investigación al componen? Originalmente, una ‘cosa’
“actor, al ser, a la persona, al sujeto y al era una reunión de personas, un lugar
agente” como unidades entre las cuales donde podían encontrarse y resolver sus
ocurre lo social (2015). En estos nuevos asuntos. Como la derivación de la pala-
materialismos, la pregunta por la forma bra sugiere, cada cosa es un parlamento
86 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

de líneas” (Ingold, 2007, p.4). Qué lí- intento escribir un texto que en muchas
neas, me pregunto yo, se trazan (¿o tra- instancias es un collage de escombros, un
zo?) por el paisaje Armerita? Qué líneas collage de paisajes con temporalidades
conectan escombros con personas, con conflictivas, espacialidades diferentes y
carreteras, con insectos, conmigo? Más contradictorias, y paisajes que se evo-
que una reflexión estática del paisaje en can unos a otros a través de los residuos
ruinas en el que hice mi investigación, (Baudelaire, 1851; Benjamin, 1999).13 En
lo que más me interesa es dar cuenta de El Palimpsesto, una sección del libro Pa-
la movilidad del paisaje mismo, y de su raísos Artificiales, Baudelaire plantea que
capacidad de transformarse, de mutar “innumerables son los poemas de dicha
constantemente. Y así, a través de las lí- o de desgracia que se han grabado su-
neas que componen este trabajo, espero cesivamente sobre el palimpsesto de su
dar también cuenta de la fragmentación. cerebro [el suyo, lector], y que, como
En palabras de Ingold, las hojas de los bosques vírgenes, como
así como las certezas de la modernidad
las nieves indisolubles del Himalaya,
han dado paso a la duda y a la confusión, como la luz que recae sobre la luz, sus
las líneas que alguna vez fueron rectas se capas incesantes se han acumulado y se
han fragmentado, y la tarea de la vida es, han cubierto, una a una, de olvido. Pero
una vez más, encontrar un camino entre a la hora de la muerte, o de la fiebre, o
las grietas (2007, p.3 traducción mía). a través de las búsquedas del opio, to-
dos estos poemas pueden recobrar vida
Así pues, planteo este texto como un y fuerza. No están muertos, duermen”
recorrido, una forma de transitar por las (Baudelaire, 1851, p.98). Si bien para
constelaciones (Benjamin, 2003; McFar- Baudelaire es a través del opio, de la fie-
land, 2014),12 las marcas por debajo de bre o de la muerte que se reviven los poe-
la tierra que he estado trazando entre es- mas cubiertos por el olvido, en Armero
combros y ruinas en Armero desde junio es a través de la vitalidad y el poder de
del año 2015 para comprender la manera los escombros y de su negatividad que se
en que las pilas de escombros se llaman despiertan paisajes invisibles, subterrá-
entre sí y no se dejan representar de ma- neos, cubiertos por el espacio positivo de
nera unitaria. La importancia de la red de la modernidad. Es a través de las miradas
residuos que trazo reside justamente en de los escombros, de las vibraciones de
las conexiones que marco, en la simul- las guacas, que se hacen desgastes sobre
taneidad del paisaje y en las líneas que los paisajes del patrimonio y de la pro-
se proyectan de escombro a escombro. ducción mecanizada en las haciendas y
Siguiendo a Benjamín y a Baudelaire, que se superponen, como en un palimp-
dos pensadores interesados en el palimp- sesto, un lienzo reutilizado, canibaliza-
sesto, en el montaje y la fragmentación, do una y otra vez, tiempos y espacios en
la superposición de la vida en collages, conflicto, en tensión.

12. La noción de constelación de Benjamín me permite pensar el paisaje en términos de fragmentación, como un
espacio en tensión, que resiste a los deseos de unificación. Así, puedo abordar las vidas del paisaje sin tener que
unificarlas u ordenarlas y a la vez dar cuenta de las conexiones, siempre misteriosas, que articulan los escombros
en el valle.
13. Palimpsesto: “Manuscrito en el que se ha borrado, mediante raspado u otro procedimiento, el texto primitivo para
volver a escribir un nuevo texto” (R.A.E).
Ecuador dEbatE / tema Central 87

3. Hormigas cadas a la interminable tarea de cortar


suficientes pétalos de flores para cubrir
Cada 13 de noviembre se conmemora
los escombros de Armero. Sofía, una de
en la ciudad enterrada de Armero a los
ellas, me contó que se trata de una for-
sobrevivientes así como también a las
ma de conmemorar la vieja ciudad de
personas que murieron con el pueblo el
Armero que se realiza desde el primer
13 de noviembre de 1985. En medio de
año después de la tragedia. “Como Ar-
los escombros de las principales man-
mero era la Ciudad Blanca, le regamos
zanas de la ciudad se reúnen alrededor
las flores para que se vea blanquita de
de tres mil personas que vienen desde
nuevo” me dijo.
cualquier rincón de Colombia a recor-
Sin dejar de separar los pétalos de sus
dar la vida en Armero, a reencontrarse
tallos, encausada en lo que me parecía
con otros “paisanos” y a poner flores
a mi una tarea sin fin, Sofía me dijo que
sobre los restos de sus casas. Por unos
Armero era la Ciudad Blanca, llamada
cuantos días, la conmemoración se dis-
así por la cantidad de tierras dedicadas
fraza de repoblamiento, y éstos más de
a la producción de algodón. Sentada en
tres mil vuelven a habitar los restos de
una de las sillas de plástico, era claro
Armero con pequeños negocios, ventas
que era una de las mayores del grupo,
de aguardiente, lechona y tamales to-
con una gran barriga redonda sobre la
limenses. Un par de días antes del 13
cual posaba cada flor para cortarla con
de noviembre del 2015, durante uno de
comodidad. Sus largas uñas agarraban
mis primeros viajes a Armero Guayabal,
cada pétalo y lo arrancaban con violen-
me encontré con un grupo de mujeres
cia, produciendo un ruido de desgarro
reunidas en un centro microempresarial
a cada flor que pasaba entre sus manos.
abandonado en medio del pueblo, de-
Chac. Chac. Chac. Chac. “Yo soy sobre-
dicadas a la trabajosa tarea de separar
viviente”, me dijo. “
pétalos de flores de sus tallos. Había
pilas enormes de flores que rondaban Yo la verdad es que desde la avalancha
alrededor de ellas, que poco a poco no volví a pasar por allá a Armero, no me
pasaban por las manos de alguna y se gusta andar por ahí, pero cada vez que ha-
juntaban de nuevo, aunque ya sin sus cemos la lluvia de flores, me encanta ima-
ginarme a Armero blanca otra vez, parece
pétalos, los tallos verdes amontonados
como viva, como me tocó a mí.
en una gran pila, la más grande de to-
das. Apenas entré, olí el perfume de los El “trece” (de noviembre), el día si-
tallos, húmedo y pesado, que acaparaba guiente a nuestro encuentro, los pétalos
la pequeña sala abandonada donde ha- de flores blancas cubrirían los restos de
bían decidido instalarse para cortar las Armero para recordar el pueblo algo-
flores. El sonido crujiente de las cañas al donero, de la misma manera en que la
partirse en las manos de las mujeres que diáspora Armerita, esos más de tres mil,
mecánicamente pasaban de una flor a la volverían por unos cuantos días a habi-
otra se mezclaba con algunas canciones tar con negocios, reuniones y comidas,
en la radio y con el sonido de las con- los restos del pueblo. De hecho, como
versaciones, del murmuro que acompa- emblema de la ceremonia de conmemo-
ñaba la repetitiva tarea. Había alrededor ración anual de la tragedia de Armero,
de siete mujeres sentadas, discutiendo, cada 13 de noviembre desde 1986, un
con una pequeña radio prendida, dedi- helicóptero de la policía nacional hace
88 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

un vuelo en el que circunscribe las man- sas descripciones sobre los animales y
zanas más visibles de restos de la ciudad las plantas con las que Fray Juan se en-
de Armero y lanza los pétalos sobre las contró en el Nuevo Mundo. En la porta-
ruinas, dando inicio a la conocida Lluvia da del libro, se puede leer la dedicatoria
de Flores (Suárez Guava, 2009). que reza:
Fray Juan de Santa Gertrudis, un mi- Avisos para los RR.PP. sacerdotes misione-
sionero español nacido en Mallorca que ros deseosos de la conversión de los indios
viajó al Nuevo Reino de Granada en bárbaros gentiles, y consejos necesarios
1757 recorrió gran parte del entonces para tan santa obra deben observar y al-
Reyno desde Cartagena hasta Agustini- guna parte de los riesgos y trabajos que
llo (Putumayo), pueblo que fundó como para segar en aquella mies son menester
parte esencial de su misión evangeli- de Dios (De Santa Gertrudis, 1994).
zadora en el Nuevo Mundo (De Santa
El trece de noviembre del año 2015
Gertrudis, 1994). Allí, emprendió una
pude estar en Armero mientras realizaba
tremenda tarea de evangelización fren-
mi trabajo de campo para esta etnogra-
te a los que llamó los Encabellados, “la
fía. A los escombros del viejo Armero, o
nación más voraz y altanera de cuantas
Armerito, como lo llaman en el pueblo
allí se han descubierto” (Santa Gertru-
de Guayabal, sólo los conocía silencio-
dis, 1994, Vol. 1, p. 270) y se aventu-
sos, “abandonados”, como marcas en un
ró en un viaje que Aristóbulo Pérez,
paisaje de ruinas que obligaban a una
Alejandro Segura y Germán Gutiérrez
contemplación silente en medio de una
calculan que debió abarcar por lo me-
carretera poco transitada entre Cambao
nos unos 6000 kilómetros por el reino
y Armero Guayabal.14 Mientras giraba el
de Granada (Pérez, Segura, y Gutiérrez,
carro desde la carretera principal que
2014). Después del extenuante viaje, re-
une a Cambao con Guayabal hacia una
gresó a España en septiembre de 1768,
pequeña trocha que lleva hacia la plaza
donde años después, decidió escribir un
principal de Armero, la trocha que co-
recuento de sus memorias a lo largo de
nocía desierta y que despertaba en mí
su viaje, de lo que vio durante más de
un cierto sentido de abandono y ausen-
11 años atravesando el Nuevo Mundo.
cia de vida, hervía en medio de puestos
En Las Maravillas de la Naturaleza, el
de fritanga, lechona, tamal y aguardien-
fraile narra sus travesías por el paisaje en
te, y los ríos de personas se desplazaban
conflicto de la colonia, sus aventuras y
entre puesto y puesto, paseando entre
también sus desgracias a lo largo de su
escombros, restos de comida y botellas
estadía en el Nuevo Mundo, sin ningu-
de agua vacías.15 Poco después esa mis-
na coherencia temporal, ninguna crono-
ma tarde, después de haber conversado
logía evidente, pues escribió el texto a
con varias personas, anunciaron la lle-
partir de sus recuerdos, sin la ayuda de
gada del helicóptero de la policía. Esta
ningún apunte hecho durante su viaje.
vez venía cargado con los pétalos que
En el recuento, abundan notas y exten-
Sofía junto a las otras siete mujeres que

14. Cambao, un pueblo sobre el río Magdalena unos kilómetros al sur de las ruinas de Armero, y Armero-Guayabal,
unos kilómetros más al norte, el pueblo donde se reubicaron la mayoría de los armeritas que sobrevivieron a la
avalancha.
15. En Colombia, se habla de una trocha para hacer referencia a una carretera sin cemento, un camino de tierra.
Ecuador dEbatE / tema Central 89

había conocido el día anterior en Ar- recuerda el nombre, Fray Juan de Santa
mero Guayabal habían cortado durante Gertrudis cuenta que llega a un trapiche
toda la mañana y tarde de ese día. El he- fundado “casi al pie de La Mesa de Juan
licóptero daba vueltas y vueltas alrede- Díaz” (De Santa Gertrudis, 1994 p. 187)
dor de todos nosotros, y mientras lo veía la Mesa de un hombre muy conocido por
circular los cielos en esa tarde que ardía sus fortunas y sus tragedias, un hombre
en un calor y un sopor insoportables, lo- que ha habitado el paisaje andino co-
graba escuchar a la gente alrededor mío lombiano desde la colonia y que hoy, es
gritar “¡Ahí vienen las flores! ¡Ahí vie- responsable de volcanes, terremotos y
nen!”. Los niños salieron todos a correr. “valanchas” (Suárez Guava, 2010).
Durante su viaje hasta el Putumayo, Mientras el helicóptero circulaba sobre
el misionero pasó por el Magdalena en todos nosotros, cada tanto, un policía a
un trayecto que empieza en Cartagena, bordo soltaba una bolsa entera de péta-
pasa por Mompós, sigue por Honda, y los que parecían aferrarse al aire mien-
se adelanta río arriba del Magdalena por tras caían sobre los restos de la plaza,
Guayabal, Venadillo, pasando por Nata- sobre los cimientos enmalezados de las
gaima, El Vitral, San Miguel, Paicol y San casas, sobre los escombros de la iglesia
Sebastián de la Plata (Pérez et al., 2014). y sobre la multitud atenta, inmóvil, mez-
En el Magdalena Medio, Gertrudis pasó clada en humos de asaderos. Los pétalos
por Guayabal acercándose hacia donde caían lentamente, a duras penas pude
hoy queda Armero y allí, cuenta que se verlos en el aire, mientras atravesaban
perdió entre el monte espeso y terminó el cielo antes de caer en la dureza de
separado de su “mozo indio” que carga- los escombros, del concreto aplastado,
ba buena parte de su equipaje y que ha- apilado y de los esqueletos de las casas
bía tomado un camino diferente al suyo. en pie. La reflexión de Michael Taussig
Perdido, encuentra refugio en una casa acerca de la profunda relación entre las
que se encuentra en el camino: flores y la muerte apela a la ambiguidad
Así fui caminando hasta mediodía que vine
de las flores, que están tan íntimamente
a dar a una casita. A lo que vi la casa me relacionadas con la muerte, las tumbas y
alegré. Tenía delante una tasajera, y mis los funerales como también lo están con
cargas, que con los saltos que fue menester la vida y con los nacimientos (Taussig,
dar por entre los peñascos se habían ladea- 2002). En Armero, esta ambigüedad de
do, se fueron por bajo de la tasajera a pasar las flores, la “mezcla” entre portadoras
y meterse debajo de una barbacoa, ellas de vida y frecuentadoras de la muerte
tumbaron la tasajera y acabaron de des- parecía acentuarse al punto de no poder
componerse las cargas. Yo afligido empecé definir claramente qué hacían las flo-
a gritar, pero nadie me respondió, porque res en medio de las ruinas. Los pétalos
la casa era dejada y nadie la habitaba. Pi-
caba el sol sobremanera. Yo me apeé para
que caían se mezclaban junto con las
ver si podría componer las cargas, y viendo flores en ramos que muchos Armeritas
que sólo era imposible, determiné dejarlas habían llevado para rendir homenaje a
allí atadas y revolver a buscar mi mozo” las tumbas simbólicas de los muertos de
(De Santa Gertrudis, 1994, p. 186). la avalancha.16 Parecían hacer de todo
Armero una tumba enorme, a la que se
Después de reencontrarse con su mozo rendía tributo desde los helicópteros,
y de caminar el día siguiente entero, pa- desde el cielo. Pero también manchaban
sando por un pequeño pueblo del cual no
90 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

las ruinas de pequeños puntos blancos, se doblaba constantemente a recoger


que, junto a la gran multitud de perso- pétalos y los guardaba mecánicamente
nas habitando estos escombros por unos en una bolsa que cargaba por qué los
cuantos días, recordaban, o “desolvida- recogía, me contestó que ella vivía en
ban” quizás la ciudad blanca de Armero, Cali, y que todos los trece de noviem-
llena de manchas de algodón (Stewart, bre viajaba a Armero para presenciar la
1996). Como Sofía había predicho el día lluvia de flores, recogía los pétalos y los
anterior, mientras cortaba los pétalos, las guardaba todos los años en un recipiente
flores traerían, por unos días, a la ciudad de vidrio marcado con la fecha, y que
blanca de Armero de nuevo a la vida. La guardaba estos recipientes llenos desde
imagen de la ciudad blanca, con peque- la primera conmemoración en una pe-
ñas manchas blancas disparaban una re- queña caja depositaba en el cuarto de su
miniscencia de la ciudad de Armero, del casa. Los pétalos, me dijo, la protegían
pueblo alguna vez rodeado por copos de aquellos que quisieran hacerle daño
blancos de algodón. Me sentí en medio en su casa, espantaba a los ladrones y no
de un simulacro, a duras penas podía dejaban entrar a los malhechores. Esos
cerrar los ojos y recordar las calles de pétalos de flores que cubrían las ruinas,
las ruinas desiertas, enigmáticas, como que las hacían parecer una ciudad viva,
las conocí por primera vez en julio del una ciudad blanca de algodón y que a
2015, unos meses atrás. Las flores y las la vez rendían homenaje a los muertos
personas causaban un cierto magnetis- enterrados bajo el lodo también tenían
mo, se aparecían como ciudad revivida, la capacidad de circular, afectando las
revelando la capacidad mimética de las vidas de quienes las recogían. Andrés Fe-
ruinas, algo que Quetzil E. Castañeda, a lipe Ospina, un antropólogo que presen-
través de un estudio visual y fotográfico ció años antes que yo, la misma lluvia de
de las ruinas de Chichén Itzá plantearía flores en Armero habla del poder de los
como una capacidad de las ruinas de pétalos: “Quienes logran la “fortuna” de
convertirse en copias auténticas, en co- quedarse con esos pétalos dicen que los
pias de originales que nunca existieron guardan como una reliquia, pues les re-
(Castañeda Quetzil, 2001). Los pétalos cuerdan a los que ya no están y además
blancos, copia mimética, se posaban so- sirven como amuleto o remedio para
bre las ruinas, “canibalizando” el aura y curar las penas y los males del cuerpo
el poder de los que alguna vez fueron y el alma; la gente los conserva entre
puntos blancos de algodón de la ciudad páginas de libros o en los rincones de
de Armero, simulando copias de un ori- los armarios, los mantiene escondidos
ginal inexistente, inaccequible (Taussig, pero siempre a la mano para ahuyentar
1993). Mientras las ruinas quedaban los dolores y alentar la salud” (Ospina,
tapizadas de rojo y de blanco, vi como 2013, p.179). Retomando a Taussig, ¿qué
algunas personas comenzaron a acercar- más frágil que una flor?, ¿qué más inútil
se a los pétalos para recogerlos y llevár- que una flor? “pero cuando la catástrofe
selos. Al preguntarle a una señora que golpea, lo inútil se vuelve útil” (Taussig,
2002, p. 234).

16. En las ruinas, muchos hicieron lápidas simbólicas para reconocer y rendir homenaje a aquellos que nunca encon-
traron entre el lodo de la avalancha.
Ecuador dEbatE / tema Central 91

A la media hora, las personas ya


se habían comenzado a dispersar,
debía ser alrededor de las cuatro
o cinco de la tarde y la ceremonia
comenzaba a llegar a su fin. De
pronto, mientras las últimas perso-
nas recuperaban algunos pétalos y
se los metían entre el bolsillo, entre
gorras o dentro de bolsos, vi cómo
se formaban unas avenidas de hor-
migas, hormigas “arrieras” como Figura 1: Dibujo de las Hormigas Atta realizado por el autor.
las llaman en la zona, que cargaban los montaña, habitando los altos y los picos,
pétalos que no alcanzaron a ser recogi- cuidando de su fortuna enterrada, de su
dos, los que quedaron en el suelo, en guaca. Algunos académicos rastrean la
medio de los escombros. Con la caída historia de Juan Diaz a la existencia de
de los pétalos, las hormigas no habían un personaje real, en el siglo XVI, lla-
tardado en salir de la profundidad, del mado Juan Díaz Jaramillo, un hombre
espacio subterráneo, de la capa del lodo enriquecido por la cantidad de minas
de la avalancha, para lograr llevarse de oro que poseía en los socavones del
cuanto pudieran de las flores que que- río Lagunilla y que terminó en desgracia
daban en el suelo hacia la espesura de la por su avaricia y su arrogancia:
tierra, hacia sus nidos ocultos. Estas hor- Estaba este trapiche fundado casi al pie de
migas, del género Atta, son expertas ca- La Mesa de Juan Díaz. Esta mesa es un em-
vadoras y hacen hormigueros debajo de pinado cerro muy eminente, que arriba for-
la tierra que en Armero pueden causar ma un llano que tendrá una milla de largo,
muchos estragos para quienes intentan y en proporción de ancho. En años ante-
cultivar la tierra, siempre cortando las riores lo compró al rey un español llamado
hojas de los árboles, revolviendo la tie- Juan Díaz y fundó en él una gran hacien-
rra con sus nidos y atacando cualquier da, y de esto tomó la denominación de La
forma de cultivo que se propongan los Mesa de Juan Díaz. Es tierra templada y de
todos frutos y semillas prueban en él. Tuvo
hacendados.
pues este hombre una ventura, pero no la
Desde el trapiche al pie de la Mesa supo conservar, y Dios que se la dio, se la
de Juan Díaz, Fray Juan de Santa Ger- quitó después. Fue el caso que uno de los
trudis comienza a contarnos, de su pro- negros esclavos que tenía encontró dentro
pia mano, la historia de Juan Díaz, “El de un pedazo de monte muchos monton-
Sevillano” o “El Rico” como lo llaman citos de oro en polvo, que de sus nidos, en
algunos (Suárez Guava, 2010), la histo- lugar de tierra, sacaban las hormigas que
ria de un hombre convertido en monta- vivían en todo aquél monte. El negro avisó
ña, en una montaña que queda justo al a su amo, el cual fue con el negro allá. A
occidente de las actuales ruinas de Ar- lo que vió tanta riqueza, encargó el secreto
al negro, y desde aquél día empezó con
mero y que se alcanza a ver en los días
todo sigilo a acarrearlo a su casa entre los
en que las montañas no están cubiertas dos. Ya que tuvo el oro en su poder, se puso
de neblina. Como algunos me contaron muy soberbio, y viendo que las hormigas
más tarde en Guayabal, se trata de un siempre proseguían en volver a sacar más
hombre que se mueve de montaña en oro, se figuró que habría mucho, y recelo-
92 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

so que su negro descubriese a nadie aquel con el mundo de arriba, de fuera de la


secreto, un día estando con él en el monte tierra, de los buscadores de metal y de
mató al negro. Pero al instante todo el oro oro, eran las mismas que ese trece de
de los hormigueros y el que tenía ya en su noviembre se habían llevado los péta-
casa se volvió estiércol de hormigas y él,
los de la Lluvia de Flores bajo tierra, al
de pesar, dentro de breve tiempo, murió
impenitente (De Santa Gertrudis, 1994). espacio invisible y subterráneo, mundo
de guacas, de objetos enterrados, de es-
Poco después, durante mi trabajo de combros. La aparición de las hormigas
campo pasé muchas veces por la Mesa en la superficie y su capacidad de arti-
de Juan Díaz, y al preguntar por las histo- cular estos pétalos con el mundo de las
rias del hombre, las hormigas y el oro, me guacas y de las cosas enterradas hacen
contaron que Juan no murió impenitente, mella en la manera en que escribimos
como cuenta el misionero, sino que en textos desde la antropología, invitando
verdad el había hecho un pacto con el a entender, en este caso, los escombros,
Diablo para que las hormigas le trajeran las cosas y sus relaciones con el espa-
el oro de una guaca sin que nadie se die- cio en Armero a través de asemblajes
ra cuenta, pero que, por su soberbia y su que incorporan humanos que, siguien-
mala suerte, la guaca se lo tragó, y desde do a Ingold, humanan, pero también
entonces quedó encerrado en lo que hoy hormigas que hormigan y, extendiendo
llaman el alto de Juan Díaz. la agencia a las cosas, escombros que
Eran tantos los caminos, tantas las escombran(Ingold, 2013). Se trata de de-
redes de hormigas que conectaban los venires “biosociales” que incorporan lí-
cascos de las flores esparcidas por Ar- neas de movimiento a través del espacio
mero que las ruinas parecían un entra- y del tiempo y que invitan justamente
mado de pétalos en movimiento, de a pensar el espacio como una serie de
trayectorias y de avenidas que se cruza- trazos que se conectan en diversas di-
ban. Las hormigas llegaron y me hicie- mensiones, tanto temporales y espacia-
ron pensar en cómo este espacio de las les (Ingold y Gisli, 2013).
ruinas de Armero quizás ya no era tan
nuestro, quizás era un espacio que no 4. Chatarra y Yelo
podía ser limpiado, patrimonializado, La pregunta mía es ¿por qué demora el
pues era también de las hormigas, que hueso? ¿Por qué demora el hueso para
habitaban estas tierras desde las histo- acabarse? Si se destruye todo, diez años,
rias de la colonia y que hoy, junto a los veinte años. Ya se destruyó, ya se acabó
y está podrido todo pero el hueso no se
cauchos y los sauces que habitaban las pudre. Entonces la pregunta mía es esa.
ruinas, las moldeaban, las desarmaban. Le he hecho preguntas a la gente: ¿qué
Las hormigas atestiguaban ese mundo sucede? ¿Por qué el hueso demora tanto
subterráneo, que no podíamos ver, don- y el hueso del ser humano lo mismo? Yo le
de convivían ellas con los cimientos de preguntaba a una señora que eso estudia y
Armero, con los objetos enterrados, con lo que ella trabaja es para sacar unas vainas
de los muertos. Entonces ellos dicen que
las guacas de Juan Díaz, con los lugares pues por lo fornido porque el hueso es lleno
atrapados bajo el lodo de la avalancha. de vitamina. Y yo no creo. Meta un hierro
Las hormigas que habían extraído el y guárdelo por un año y sáquelo y ya está
oro de Juan Díaz, que habían conecta- todito corroído. ¿Y el hueso por qué no?
do mágicamente el mundo subterráneo El Chatarrero
Ecuador dEbatE / tema Central 93

Caminando por Armero Guayabal el Mientras entrábamos, vi como las ga-


12 de febrero del 2016, me encontré con llinas y los niños íban y venían, jugando
una casa al borde de la calle, una casa de en medio de los montes de radios des-
la que brotaban frentes de tractores, má- compuestas. Los objetos apilados pa-
quinas de lavar, piezas de carros oxida- recían organizar el espacio, pero sobre
das y montículos de objetos que no supe todo parecían “arrimarse” casi por cuen-
qué eran ni de dónde podían venir. Ya ha- ta propia, como plantea Jane Bennett en
bía visto los “arrimes” de cosas, siempre su estudio de los “acumuladores” en Es-
como figuras bizarras de metal, de olor a tados Unidos, sus relaciones con cosas
óxido que se abultaban desordenados y casi siempre revelan la agencia de estos
se tomaban pedazos de la calle. Picado elementos, su capacidad para organizar-
por la curiosidad, o por el llamado de es- se por su cuenta y crear montañas, pilas
tas cosas, que me interpelaban en medio de cosas que se imponen y que atraen
de su desorden, de su manera grotesca y a ciertas personas (Bennett, 2013). El
absurda de emanar de las puertas de la arrime de las cosas, terriblemente inefi-
casa hacia el andén de la calle, esta vez caz para las ventas, pues hacía virtual-
me acerqué y vi que había en medio del mente imposible encontrar las cosas de
brote de metales, de tuercas, de grandes manera eficiente, revelaba justamente el
varas y engranajes, seis personas senta- “poder-cosa” del que habla Bennett en
das conversando en sillas de plástico en su libro, Vibrant Matter (Bennett, 2010).
medio de tanto latón corroído, oyendo Aunque sus hijos, que ya debían tener
música desde lo que parecía un amplifi- más de 25 años, lo regañaban y repro-
cador gigantesco que vibraba y chillaba chaban el “desorden” en la casa, cada
con las canciones dominicales de la ra- vez más siento que el Chatarrero esta-
dio de Armero Guayabal (Bennett , 2013; ba justamente más “sintonizado” con el
Edensor, 2005). Al acercarme, un hom- poder de las cosas, sintonía que busqué
bre que aparentaba unos sesenta años, se recurrentemente frente a los escombros
levantó de su silla de plástico, me reci- móviles y misteriosos de Armero. Lo
bió y se presentó como “el Chatarrero” miré, encantado por haber entrado a este
de Armero Guayabal. Al preguntarle por lugar lleno de piezas, donde el metal
su oficio, me contó que se dedicaba a parecía gobernar el espacio por encima
recoger todo “lo que salía de la tierra”. de todos nosotros, donde los extranjeros
“Yo me dedico a catear” me dijo, y que eran nuestros cuerpos en medio de tan-
parte de su sustento pasaba por vender ta lata. “No sé por qué, simplemente me
estas cosas a personas que tenían algún fascinan…” dijo el Chatarrero. Muy poco
tipo de “nostalgia por esas vainas” o que sabía yo acerca de los restos de los que
paraban a comprar cosas que les pare- me iba a hablar, muy poco sabía yo de
cían curiosas. La cocina, que vi apenas las diferencias entre el hueso y el metal.
el Chatarrero me invitó a pasar, lograba Ya instalados en el interior de su casa,
apenas emerger entre el mar de chatarra conversamos sobre su oficio, las cosas
que poco a poco se convertía en un pai- que se encuentra, dónde se las encuen-
saje de metales chirriantes, de aparatos tra, cómo y qué hace con ellas. Cuando
únicos y de piezas repetidas, algunos or- le pregunté por la “época de Armero”
ganizados por forma o tamaño, y muchos me contó
apilados, simplemente ahí, puestos.
94 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

…en ese tiempo había harto. Fíjese hará pertenencias. Me habló de la noche
unos tres años se encontraba todavía... de la avalancha como pocas personas
se veían vainas... Por decirle no más, yo lo hicieron a lo largo de mi trabajo de
sembré al pie de Armero un cultivo y en- campo en Armero. Fue “terrible”, el
contramos una caja, una caja de dientes
lodo se llevó a una niña que llevaba en
con dos colmillos en oro y un casquete, un
casquete en el centro de oro, también. Y brazos... “duro, duro, duro”. Pero para
las dos muelas en oro. Bien montado, una mi sorpresa, inmediatamente agregó
cosa bien jalada, bien bonita. A los tres o que había sido “muy buena esa noche,
cuatro años de haberse acabado. muy buena”. Empezó por decirme que a
pesar de haber sido trasladado a Buca-
Así como el metal brotaba esos días ramanga días después de la avalancha,
de la casa del Chatarrero, en 1757 apro- decidió regresar a los cuatro meses al
ximadamente, dos siglos y medio atrás, lugar “por amor a esto, por venir a mi-
brotaba el oro de las vegas del río Coe- rar”. Esta brutal contradicción acerca de
llo, un poco más al sur de donde hoy se la avalancha, me mostró que así como el
encuentra Armero Guayabal. Fray Juan lodo se llevó tantas cosas, también fue
de Santa Gertrudis, un misionero ex- una fuente que trajo muchas otras. Me
traviado por los lados del Alto de Juan hizo pensar en cómo el lodo, que había
Díaz, caminaba por la zona de Murillo arrasado y “borrado del mapa” a Arme-
en su viaje por el Magdalena hacia el ro, fertilizó la tierra de tal manera que
Putumayo. El misionero cuenta que la el arroz brotó durante cuatro meses sin
empresa colonial española se había en- que abonaran los lotes y, al poco tiem-
contrado en las vegas del río con unos po de la avalancha, produjo una de las
“indios bravos remontados” que, tan ás- más grandes cosechas del cereal en el
peros como las montañas a las que se Magdalena medio. Sin embargo, estos
habían remontado, no se habían dejado objetos que brotaban del lodo no solo
conquistar (De Santa Gertrudis, 1994). pertenecían a la época de Armero y no
Cuenta que la bravura de los indios au- sólo eran capaces de aparecer y volver
mentaba con la cantidad de oro que ha- a esconderse en el lodo. El Chatarrero
bía en esas montañas, y era tanto el oro me contó que estos residuos hacían mu-
que bajaba del río Coello que los colo- cho más que desplazarse para “salir de
nos iban a catear las vegas y se encon- la tierra”. También producían encantos
traban con “alhajitas de oro labrado” y hechizos que aterraban a personas
(De Santa Gertrudis, 1994). como el, que buscaban en medio de los
El Chatarrero no sólo había encontra- escombros, encuentros con restos. Des-
do y sacado muchas cosas de Armero, pués de mostrarme la caja de dientes,
también había perdido mucho en esa el Chatarrero me contó acerca de una
noche de “odisea” del trece de noviem- ventura que tuvo con un amigo, un en-
bre de 1985. Del lodo había sacado la vuelto que encontraron en un lote en el
caja de dientes de oro, pero también el que estuvieron cateando por los lados
lodo le había arrebatado su casa y sus de Armero.17 Afloró una calavera, una

17. Una ventura y un envuelto son una forma de referirse a una guaca, haciendo alusión a la dimensión de suerte que
implica encontrarse una guaca (ventura), así como su naturaleza de contenedor (envuelto). Cuando le pregunté
al Chatarrero por el significado de catear, me dijo:“Catear. Pues catear es mirar uno qué hay. Catearon las cosas,
Ecuador dEbatE / tema Central 95

calavera como muchas de las que “baja- dijeron que se sabe por tradición constante
ron por Murillo” con la avalancha. Para que la gala y divisa que traen estos indios
él, el envuelto salió de la tierra y se les remontados en la cabecera del Coello es
presentó. Al describírmela, me dijo que traer taladrada la ternilla de la nariz y le
meten en el taladro media argolla de oro,
tenía una nariguera de “oro macizo, sin
que forma una media luna, y el medio cír-
terminar...” y que culo es completamente redondo, y remata
...entonces era de allá... si hubiera sido oro con puntas agresadas como la luna, y que
liso, bien trabajadito... aquí no, era tosco, es un oro muy encendido y de mucho qui-
como le trabajaban los indios... Pero muy late (De Santa Gertrudis, 1994).
antiguo, como precolombino. Se veía que
no era a máquina. Era así como la piel “Un señor, un alemán, me ofreció una
mía, arrugadita. Entonces venía de allá por buena plata por eso, se lo quería dar
el monte... quien sabe quién la tendría o a la hija y ellos vinieron por aquí jus-
vino por entre la tierra... Esa es la vida”. tamente a buscar qué había. Así como
Tenía una “nariguera bien formada, rota está hablando usted” me dijo, todavía
en la nariz, aquí en el centro... bien arriba, conversando acerca de la calavera. Me
que hubiera sido en la vaina esta [señala el impactó la manera en que el Chatarrero
cartílago de la nariz], se acaba seguro... En asumió que, yo, al preguntar por objetos
puro hueso... así grande, muy elegante... que “salían” de Armero, necesariamente
Frente a la resistencia de los indios re- era como un guaquero, como un bus-
montados, Fray Juan de Santa Gertrudis cador de tesoros, alguien que estaba ol-
nos cuenta cómo el conflicto entre es- fateando, preguntando, en búsqueda de
pañoles e indios se producía por el oro, riquezas enterradas. Incluso me contó
que no sólo brotaba por las vegas del río de un “antropólogo no sé qué cosa” que
del que hablamos anteriormente sino había estado “con seis tipos y unos mu-
que también cargaban los indios que se chachos... ellos estuvieron escarbando,
subieron al monte para resistir al deseo haciendo... por allá... y estuvieron en
por el metal de los españoles. Parece esas.. pero buscando lo de lo antiguo”.
pues, que estos indios cargaban el oro …[N]os estaban ofreciendo los alemanes
en narigueras que taladraban al hueso. como quinientos mil pesos por esa cala-
Y que al bajar esas narigueras por el río, vera. La tal calandrana que tenía, con los
algunos colonos las encontraban. Tan dientes así brotados, con la vaina esa de
molesto como intrigado por la presen- oro. Porque a eso le sacaron pero cosas,
cia de estos “salvajes” en estas “ásperas cosas que usted no se imagina ¡cuántas
montañas”, Gertrudis narra que... fotos hicieron con eso!” me dice el Chata-
rrero. “…sí, porque como eso le escribie-
Doña Gregoria, mujer del tío Bonilla, […] ron y el uno la firmaba y el otro también
me dijo haber encontrado a la margen de la firmaba…
Coello una nariguera de oro que tuvo tres
onzas. Yo quise informarme del caso, y me

¿cierto? Y decirle a otro pues yo cateé esto. Pero catea uno primero si estamos o no estamos en lo de uno. Mira,
observa, le pregunta a alguien lo que hace usted… Usted, por ejemplo catea todo. Primero usted cateó y analizó lo
mío. Si usted puede hablar, si usted puede mirar, si usted puede tomarle la foto, si usted puede … estar consciente
que yo lo acepto. Yo cateé allá por los lados de Armero. Mientras tanto, su persona de la universidad habla de otras
formas, habla de revisar, de analizar.” Así, el chatarrero cateaba el espacio, para estar consciente de que los objetos
y el paisaje lo aceptaran.
96 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

Apenas volví a preguntar por la cala- yo sí me fui yo no me metí en eso, no


vera, para que el Chatarrero me aclara- me gustaba ni mirar esa cosa, no fui
ra qué había pasado, por qué la habían capaz...”. Las calaveras, escombros cor-
firmado, este me detuvo y comenzó a porales, los pedazos fragmentados del
explicarme lo que le pasó a la semana cuerpo que encarnan claramente histo-
de haber fijado un precio para vender rias de la violencia de la conquista, que
la calavera, en la tierra que trabajaba se articulan a la presencia y al lucro del
al pie de Armero: “Nosotros estuvimos oro, tienen la capacidad de rondar por
una vez que... una noche que llovió. Yo el lodo, de acechar a los que viven en-
dije: Vamos a sembrar esta noche que cima de los escombros, de engañarlos y
se pone bueno. Nos pusimos a sembrar de arruinarlos. De hecho, el Chatarrero
el otro lote enseguida. Y le voy a con- me contó que creía estar todavía mal-
tar que nos pasó. Una cosa a las once, dito por la calavera, porque le estaban
doce de la noche: nos asustaron. Un pasando “cosas raras” que solo le pasan
olor a alumbre, alumbre, alumbre...” No a uno cuando está embrujado, cuando
era la primera vez que oía de sitios que está “pisado”.18
asustan, sobre todo en Armero, de esa Hace dos días se perdió un pescador
presencia oculta en los lugares, de esos en Armero Guayabal. Desde hace dos
diablos que rondan y “destapan la tierra días lo están buscando. Desde hace dos
y hacen oler a azufre” y que de alguna días solo se habla del pescador perdido,
manera abundan y se acumulan particu- en las calles, en las casas que visitó, en
larmente en los escombros, cerca de los la plaza de mercado. “Que trabajaba en
restos, en las pilas desconfiguradas de construcción, y que se fue a pescar en el
las ruinas tanto de la violencia colonial Magdalena y allí se perdió”, “Que dejó
como de otras más recientes. –¿Cómo a una muchachita atrás...” “Quién sabe
así que le olía a alumbre?– le pregunté si lo encuentran...” oía mientras desayu-
yo. “A alumbre, un olor a azufre. ¡Ay! naba en la plaza del pueblo. Esta ma-
eso sí fue el nervio más verraco... De- ñana lo encontraron. Que apareció por
jamos eso... y jalamos ese tractor hasta la Dorada, me dijo Sofía, una vecina de
que yo dije, –¡esto es el diablo!–, quién la casa donde me estaba quedando en
sabe qué diablo será, pero una cosa... Guayabal mientras me invitaba a pasar a
en ésa epoca... yo lo digo por lo que su patio para que conversáramos. “Por la
nos pasó... yo huí...”. El Chatarrero ha- Dorada, ¡imagínese!” me dijo sorpren-
bía decidido no vender la calavera por- dida, haciendo referencia a lo lejos que
que según sus palabras, “no podíamos estaba el cuerpo cuando lo encontraron.
hacer negocios con eso, teníamos que “¡Mire cómo andó! ¡Andó mucho!” “Se-
enterrarlo, entonces ahí sí fue la cosa guro se le engargoló la atarraya... el iba
grave...”. Nunca volvió a saber de la ca- a cruzar el Magdalena. Y vea, se que-
landrana que no quería dejarse vender, dó”. Esa misma tarde, antes de verme
porque despertaba al diablo y abría la con Sofía había pasado por el pueblo
tierra: “Yo no sé qué hicieron con eso, la procesión que trasladaba el cuerpo

18. Me contó que se estrelló en uno de sus tractores, que de un momento a otro se volcó sin explicación alguna. Estar
pisado, es una forma de decir que está embrujado, que se encuentra bajo los efectos de algún encanto, en este caso,
relacionado a la calavera.
Ecuador dEbatE / tema Central 97

desde la Dorada hasta Guayabal. Fue corporal, que emanaba y podía enyelar
un río de carros y de motos ruidosas, un a las personas alrededor, era un medio,
carnaval de pitos que rodó y pasó, que una sustancia que tenía la capacidad de
parecía no terminar de transitar mientras migrar, de circular entre los cuerpos de
retornaban el cuerpo a sus familiares los muertos, tanto animales como hu-
por la avenida principal del pueblo. To- manos, hacia el espacio, hacia los obje-
dos en la casa salimos a mirar, fuimos al tos y hacia las personas, particularmente
borde de la avenida principal a ver pasar hacia los niños, porque son más débiles
el carro funerario, seguido de la horda y más sensibles a los efectos del yelo.
de motos que corría, sin fin, a las orillas Luis Alberto Suárez Guava, antropólo-
de la calle. Todos menos Manuela, una go colombiano, hace la distinción entre
niña de doce años que estaba frustrada y lo que se considera en el Tolima como
desesperada porque no la habían dejado “yelo de muerto” y el “yelo de guaca”;
asistir a la procesión, porque no la ha- “cuando es yelo de guaca se le relaciona
bían dejado ver el muerto. “Que como con heridas que no sanan y que “salen”
el muerto tiene yelo19 no me dejan ir a por el contacto directo con la guaca; el
verlo...” decía entre quejas. “¿Yelo?” le yelo de muerto es un vaho que sube de
pregunté yo. “Sí, yelo, que tiene yelo de los huesos del muerto, impregna la tierra
muerto”. de cementerio y “seca” a quienes ataca”
Mientras me sentaba y conversaba (Suárez Guava, 2009). En efecto, el yelo
con Sofía acerca del pescador le pregun- no sólo es una forma de relación entre el
té por el yelo de muerto, pues la verdad espacio y los muertos, que dejan marcas
Manuela no había podido explicarme malsanas en el paisaje, sino que también
qué era y por qué no la había dejado es un indicio de las guacas enterradas
asistir a la procesión esa misma tarde. bajo tierra. Las guacas en la zona de Ar-
Usted se muere y vea, es como donde
mero son entierros, residuos, embrujos
matan tanta res, póngale cuidado, la res o tesoros que se encuentran bajo tierra y
tiene yelo también porque la res después que son difíciles de encontrar. Son una
de muerta, ella coge yelo. ¿Usted cuándo manera en que las personas con las que
ha visto un chimbero20 rosadito? Nunca. conversé en Armero hablan de objetos
Siempre están todos descoloridos, pálidos, poderosos, que no todos pueden ver, y
todos amarillos, por el yelo de estar todos que generalmente están embrujados, es
los días en el matadero... y uno al morirse, decir que tienen maldiciones para aque-
uno coge yelo. Se pone frío y todo ese frío llos que intentan encontrarlas y des-
que bota el muerto lo recibe uno... me ex- enterrarlas: “guaquearlas”. De hecho,
plicó Sofía. muchos durante mi trabajo de campo se
Era una forma de transferencia del frío, refirieron al Alto de Juan Díaz, un pico
una contaminación o, mejor, un rastro en las montañas al occidente de Arme-
que dejaba el cuerpo cuando la vida ro, como la guaca donde había quedado
se extinguía. Era una forma de residuo atrapado el guaquero, que por su ava-

19. Luis Alberto Suárez Guava tiene un texto muy interesante en el que profundiza en el yelo como sistema, que no sólo
produce conexiones entre los muertos y los lugares, sino que además articula las relaciones entre los pobladores
del valle de Armero, los nevados, y las guacas (Suárez Guava, 2009).
20. Una manera de referirse al que mata las reses en los mataderos.
98 Lorenzo Granada / Etnografía en fragmentos: escombros, ruinas y ausencias en el valle de Armero

ricia, había quedado


“enguacado” y se ha-
bía quedado encerrado
dentro de la montaña.
Al preguntarle a So-
fía por el yelo que de-
berían haber emanado
todos los muertos y los
cuerpos de la avalan-
cha, me respondió que
ahí no había quedado
yelo porque el lodo te-
nía “algo que secaba a
las personas” y estaba
“caliente” entonces, “a
la hora de la verdad, en
medio de ese lodo, que
traía azufre, no había
Figura 2: Dibujo del yelo realizado por el autor.
yelo”. Sin embargo, a
pesar de que los muertos no hubieran unos kilómetros hacia las montañas, se
emanado yelo, Sofía sí me dijo que los estaba haciendo un nevado porque en
objetos enterrados, los escombros y los las mañanas había mucho yelo que no
residuos de Armero sí habían quedado despejaba y que no se iba. “Se estaba
con yelo de guaca y podían enfermar a haciendo un nevado por el yelo y tuvie-
los valancheros, condenarlos por ir en ron que ir a echarle harta sal para que se
su búsqueda. Poco después, me contó derritiera” Ante mi pregunta por la pro-
que lo más importante del yelo es su veniencia de ese yelo que se acumulaba
capacidad para quedarse en ciertos lu- en Lumbí y que amenazaba con hacer
gares: “por ejemplo usted entra a una un nevado, Sofía me dijo:
iglesia, por donde pasan todos los muer- Pues ese yelo sale de la tierra, de lo que es
tos, y en una iglesia, queda yelo porque el mar, de los oídos del mar. El mar, echa
a uno lo entran de muerto y siempre oídos, una cosa como de esas termales que
queda yelo”. Curiosamente, el yelo de hacen agua, y los oídos son los que hacen
muertos no es una sustancia que perdu- que el agua salga caliente, agua caliente
re mucho en el espacio, pues según me del mar.
contó Sofía, “ya con el sol de la tarde y
el calor, el yelo se va yendo, porque el 5. Fragmentos
sol se lo lleva...”. Pero, cuidado, como Mientras recorrí los trazos de la ava-
también lo señala Suárez, el yelo no lancha y me encontré con los escombros
sólo es una conexión entre los muertos que aún circulan de maneras tan asom-
y el espacio, los objetos y otras perso- brosas como vitales el valle de Armero,
nas; es también una conexión con una quise “sintonizarme” con las agencias y
forma particular de accidente en el pai- la capacidad siempre misteriosa de es-
saje: los nevados y los volcanes. Así, So- tas cosas de “vibrar” (Bennett, 2010) en
fía me contó que en el cerro de Lumbí, medio de paisajes ocultos, que acechan
Ecuador dEbatE / tema Central 99

desde el borde de la carretera (Stewart, Appadurai, Arjun.


1996). No sólo vi cómo los residuos em- 2015. “Mediants, Materiality, Normativity.” Pu-
brujan a las personas que habitan en Ar- blic Culture 27(2):221–37.
mero y que hacen sus vidas alrededor de Baudelaire, Charles.
1851. Les Paradis Artificiels. Paris.
estos paisajes sino que también fui víc-
Benjamin, Walter.
tima de la mirada de estos objetos (Mit- 1999. The Arcades Project. Massachusetts: Har-
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y desestabilizar la representación linear Benjamin, Walter.
del tiempo” (Meier, 2013, p.470).21 2003. “On the Concept of History.” Walter Ben-
A través de este artículo quise dar jamin: Selected Writings, Vol. 4, 1938-
cuenta de cómo los escombros se mo- 1940 389–411.
vilizan como sustancias, como fluidos Bennett, Jane.
por el paisaje armerita, irrumpiendo la 2010. Vibrant Matter : A Political Ecology of
estabilidad del paisaje patrimonial, del Things. Durham: Duke University Press.
Bennett, Jane.
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en medio de historias de ruinas”, diría Studies’ (C21) Nonhuman Turn Confe-
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no ofrece restos, ningún tipo de exceso, sin-Milwaukee. Retrieved ‹https://www.
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nos enseñan, parafraseando a Tsing, a
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Ecuador dEbatE / tema Central 101

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R E V I S TA D E C I E N C I A S S O C I A L E S
55 Año 20
No. 56
Septiembre de 2016
Cuatrimestral

La ciudad del siglo XXI: políticas públicas urbanas, Medidas para alimentación y vivienda en perspectiva
DOSSIER

TEMAS
desplazamientos y contestaciones comparada:Venezuela y Brasil
Presentación del dossier Henrique Saint’Clair Mattioda y Luciana Rosa de Souza
Agustín Cócola Gant, Gustavo Durán y Michael
Janoschka Presupuestos participativos en Chile y su
contribución a la inclusión social
Transporte, desigualdad social y capital espacial: Andrés Noriega, Fabián Aburto y Egon Montecinos
análisis comparativo entre Buenos Aires y Santiago
de Chile
Ricardo Apaolaza, Jorge Blanco, Natalia Lerena, Expulsiones. Brutalidad y complejidad en

RESEÑAS
Ernesto López-Morales, Michael Lukas y Maite Rivera la economía global
Lucha por centralidad y autogestión del espacio. de Saskia Sassen
El Movimiento de Ocupantes e Inquilinos Alejandra Marulanda Hernández
en Buenos Aires
Planetary Gentrification
Ibán Díaz Parra
de Loretta Lees, Hyun Bang Shin y Ernesto
¿Producción llave en mano o autogestionaria? López-Morales
Efectos sociourbanos de las políticas públicas de Georgia Alexandri
vivienda popular
María Cecilia Zapata Ciudades populares en disputa ¿Acceso a suelo
urbano para todos?
El desplazamiento de lo posible: experiencia popular de Pedro Abramo, Marcelo Rodríguez y Jaime Erazo,
y gentrificación en el Centro Histórico de Ciudad coordinadores
de México Martín Scarpacchi
Vicente Moctezuma Mendoza
Comunidades rururbanas de Quito: entre el
empresarialismo y el derecho a la ciudad
Manuel Bayón Jiménez Número anterior:
ICONOS 55: La inseguridad en tiempos de paz. Nexos entre
Crecimiento, segregación y mecanismos de política y violencia criminal en América Latina.
desplazamiento en el periurbano de Quito
Gustavo Durán, Marc Martí y Juan Mérida Número siguiente:
ICONOS 57: Pensamiento social latinoamericano y caribeño.
Contestaciones a la ciudad global: la cuestión
DIÁLOGO

urbana en el siglo XXI.


Un diálogo con Teresa Caldeira Íconos. Revista de ciencias sociales está incluida en los siguientes índices
Ignacio Arce Abarca científicos: Citas Latinoamericanas en Ciencias Sociales (CLASE), Directory
of Open Access Journal (DOAJ), Directory of Publishing Opportunities
(Cabells’s), DIALNET, EBSCO-Fuente Académica, FLACSO-Andes, Hispanic
La ciudad esconde el proceso. La protesta popular American Periodical Index (HAPI), International Bibliography of the Social
ENSAYO

Science (IBSS), International Institute of Organized Research (I2OR),


VISUAL

en Vila Autódromo, Río de Janeiro


Claudia Villegas, Khalil Esteban y Beatriz Nussbaumer LatAm-Studies, Latindex-Catálogo, REDALyC (Red de Revistas Científicas
de América Latina y el Caribe), Sociological Abstracts, Red Iberoamericana
de Innovación y Conocimiento Científico (REDIB), Thompson Gale
(Informe académico), y Ulrich’s Periodical Directory.

Revista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales - Sede Ecuador

Información y colaboraciones: (revistaiconos@flacso.edu.ec)


Revista Íconos: www.revistaiconos.ec
Entre el Amor y el Odio.
Reflexiones en torno al trabajo de campo con
iva

ouza
soldados profesionales del Ejército colombiano
Mabel Carmona Lozano

Este ensayo, situado desde la antropología reflexiva y el papel de las emociones en el quehacer etno-
gráfico, en primer lugar, presenta brevemente mi experiencia como hija de dos oficiales de la Policía
Nacional de Colombia y expongo algunas fotografías que forman parte de mis propios álbumes fa-
miliares, los mismos que son interpelados dialógicamente junto con mi madre al considerarlos en su
calidad de objetos sensuales, catalizadores de emociones y de memoria. En segundo lugar, discuto
mi experiencia personal como un factor determinante para la elección y desarrollo de mi trabajo
investigativo con soldados profesionales del Ejército colombiano. Profundizo en ciertas emociones
–tales como el amor y el odio-- como partes constitutivas de un trabajo de campo experiencial y de
la teoría antropológica que emerge del mismo.

o,
D iversas posturas antropológicas
contemporáneas han resaltado
el valor de las emociones, reac-
ciones y experiencias en el trabajo de
campo, invitando a analizarlas con el
pólogas de carne y hueso (Guber, 2001;
Davies, 2010; Hage, 2010).
Durante el trabajo de campo con sol-
dados profesionales del Ejército colom-
biano –entre octubre de 2015 y febre-
mismo rigor intelectual que aquellas tra- ro de 2016, en la ciudad de Bogotá– me
dicionalmente observadas en la disci- debatía constantemente entre sentimien-
tre plina (Domínguez, 2000; Guber, 2001; tos de atracción y repulsión hacia dicha
Davies, 2010; Ghassan, 2010; Jackson, institución. En un principio me incliné
2010). En ellas, además, se destacan los más hacia los sentimientos de repulsión,
ño. esfuerzos de los científicos sociales por pues simpaticé con los discursos que
tomarse el trabajo de campo como un consideran a los soldados como vícti-
problema en sí mismo. Así, la subjetivi- mas del orden bélico, lo que en conse-
dices dad, lejos de tener un efecto corrosivo cuencia me llevó a polarizar el análisis.
ctory en la investigación, se considera como Fue necesario analizar la complejidad
nities
panic
una parte inherente a ella que nos per- de la profesión, porque aunque existe en
Social mite reflexionar sobre nuestras propias nuestro país una desigual distribución
OR), limitaciones como antropólogos y antro- de los cuerpos que van a la guerra, no
tíficas
icana
Gale
1. Abogada y antropóloga de la Universidad de los Andes, Bogotá, y candidata a Magister en Antropología de la
misma universidad. Correos electrónicos: ma.carmona131@uniandes.edu.co o mabel1905@hotmail.com. Este ar-
tículo se elabora en el marco de la tesis de Maestría en Antropología de la Universidad de los Andes, cuyo objetivo
principal es dar cuenta de las narrativas de soldados profesionales del ejército colombiano en torno a las emociones
asociadas a la guerra. Proyecto en proceso. El trabajo de campo se llevó a cabo durante el periodo de octubre de
2015 a febrero de 2016. Es importante resaltar que este se realizó en el marco de la investigación Vida cotidiana
entre militares: vivencias dentro y fuera del cuartel, liderada por la antropóloga Ana María Forero Ángel.
104 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

se puede desconocer que sigue siendo Viviendo y Sintiendo la Policía


una profesión atractiva para muchos jó-
Mi padre, oriundo de Támesis, Depar-
venes y familias colombianas. Además,
tamento de Antioquia –descrito en pa-
considero que el amor y el odio son una
labras de mi madre como un paisa bue-
mínima parte de la complejidad y los
na gente, verraco, alto, buen mozo y
distintos estados emocionales que sus-
mujeriego– fue asesinado en el año de
cita este tema de investigación y aque-
1993, a sus 29 años de edad. De acuer-
llos que fueron experimentados a lo lar-
do al discurso institucional de la Poli-
go del trabajo de campo.
cía, el motivo de su muerte fue catalo-
Siguiendo con la postura de Hage
gado como un “acto del servicio”. Para
Ghassan (2010), considero que es inevita-
ese momento, mi padre ostentaba el car-
ble que nos vinculemos emocionalmen-
go de Capitán de la Policía Nacional y
te con nuestro tema de investigación.
se desempeñaba como Comandante de
En mi caso, siento que mi experiencia
Miraflores, Departamento de Boyacá.
como hija de dos oficiales de la Policía
Aun conservo un pequeño recorte de
influyó en la elección de mi tema de in-
periódico de origen desconocido en el
vestigación y en su posterior desarrollo.
que se resume con algunos errores e im-
Los traumas de mi niñez en cuanto a las
precisiones su asesinato.
circunstancias de la muerte de mi pa-
dre y las experiencias de mi madre en
el ejercicio de su profesión, me llevaban
a odiar este tipo de instituciones. El dis-
tanciamiento crítico que debí tomar fue
en sí mismo un esfuerzo emocional y un
proceso de autoanálisis.
Mi argumento sobre los temas aludi-
dos –fuertemente imbuido de formas re-
flexivas en antropología– se divide en
dos secciones. En la primera de ellas,
presento brevemente mi experiencia
personal como hija de dos oficiales de
la Policía Nacional y expongo algunas
fotografías de mis álbumes familiares
como materiales centrales en mi apro-
ximación etnográfica para despertar diá-
logos sostenidos con mi madre sobre di-
chos archivos domésticos. En la segunda Mi padre no tenía 39 años y tampoco
sección, exploro como el asesinato de era oriundo de Bogotá. Mi madre, Cie-
mi padre en circunstancias poco cla- lo Lozano, me cuenta que en horas de
ras, enmarca mi recorrido emocional a la mañana, mi padre se encontraba tra-
lo largo del trabajo de campo y cómo bajando acompañado por algunos de
esta dimensión ha influenciado mi aná- sus subalternos, cuando en un momen-
lisis en el trabajo investigativo con sol- to se detuvieron a realizarle una requi-
dados profesionales. sa a un grupo de hombres, previamente
denunciados por la comunidad por estar
Ecuador dEbatE / tema Central 105

disparando al aire. El resultado de este como tampoco les importó no tener co-
encuentro fue un cruce de disparos en bertura de salud en ese pueblo. Además,
donde mi padre fue herido con tres im- al día siguiente, y tal como lo evidencia
pactos de bala -–uno en el hombro, otro la pieza de prensa, mi padre ya tenía un
cercano al corazón y el último en el pie– reemplazo. Como dirían los soldados, el
y los agresores fueron asesinados. que se va no hace falta y el que llega no
Como se menciona en el recorte, mi estorba.
padre fue trasladado inmediatamente Dada mi corta edad, dos años, los ál-
al hospital. No obstante, este no conta- bumes familiares fueron un excelente re-
ba con los servicios médicos necesarios curso para aproximarme al recuerdo de
para atenderlo.2 Mi padre murió desan- mi padre. Con estas fotografías mi ma-
grado al cabo de siete horas de espe- dre respondería a mi pregunta de quién
ra por el helicóptero que lo llevaría al era el, señalaba una de ellas y me de-
hospital en Bogotá. Siete eternas horas cía: “mira, este es tu papá”. Hasta hace
en las que mi madre y yo lo acompaña- poco noté que en la mayoría de las imá-
mos, ella con el dolor y la impotencia genes portaba su uniforme, inclusive en
que causa ver a un ser querido sangran- los eventos familiares. A continuación
do por tres orificios, y yo, con la inocen- expongo algunas de ellas, todas escogi-
cia propia de una niña de dos años. das por mí con la finalidad de ilustrar el
Frente a este evento, nunca nos intere- contenido de este archivo doméstico y
só indagar sobre los agresores y su per- las preguntas que me despiertan.
tenencia a grupos guerrilleros. Era infor- ¿En qué momento se deja de ser po-
mación irrelevante para nosotras, entre licía?, me preguntaba luego de ver las
otras cosas, porque habían muerto en el fotografías. Es precisamente eso lo que
mismo instante. Nuestro resentimiento, evidencian las imágenes, el continuo
ira y dolor se dirigió a esa gran imagen entre “la vida civil” y “la vida policial”.
del Estado, en la que se incluye a la Po- No obstante y desde mi punto de vista,
licía como parte de el, que tenía el de- esta última influye en lo que se consi-
ber de garantizarle a mi padre el acceso dera el “curso normal” de “la vida ci-
a una atención en salud pronta y oportu- vil”, pues la excesiva dedicación hora-
na. Mi padre no murió por los impactos ria requerida por la institución restringe
de bala sino por las siete horas que es- el tiempo compartido con los seres que-
tuvo resistiendo sin ningún tipo de aten- ridos y familiares. Un policía debe es-
ción médica. Así, esta pieza represen- tar disponible básicamente en todo mo-
ta para nosotras la fragilidad de la vida, mento, dada la naturaleza de su misión:
la cercanía con la muerte y lo azaroso “el mantenimiento de las condiciones
que es el destino: todo nos cambió en necesarias para el ejercicio de los de-
un día. Al mismo tiempo nos recuerda lo rechos y libertades públicas, y asegurar
insignificante que es una vida en un país que los habitantes de Colombia convi-
como Colombia, pues el helicóptero no van en paz” (Art. 219, Constitución Po-
llegó a tiempo y a nadie le importó. Así lítica de 1991).

2. En este hospital sólo había un médico rural y no contaban con bancos de sangre tipo O negativo para realizar la
transfusión sanguínea necesaria.
106 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

Bautizo, 1992. Álbum familiar de la


autora. Halloween, 1991. Álbum fa-
miliar de la autora.

El 25 de enero de ese
mismo año, mi madre
ingresa a la Escuela de
Cadetes Policía Gene-
ral Santander, la escuela
de formación de los fu-
turos oficiales de la Poli-
cía, ubicada en la capi-
tal del país. En este lugar
permanecería interna-
da durante los siguien-
Tras la muerte de mi padre, en el año tes tres años, lejos de mí y cerca de la
de 1994, mi madre decide abandonar disciplina policial. Este fue un momento
su carrera de diseño de modas para em- de los más difíciles en su vida, y se en-
prender la de oficial de la Policía. Para cuentra ampliamente fotografiado como
ella, esta carrera representaba la esta- ningún otro a lo largo de su trayecto-
bilidad económica que necesitaba para ria laboral. No obstante, hoy en día se
salir adelante como madre cabeza de fa- muestra renuente a volver a mirar estas
milia: desde su ingreso tendría un sala- fotografías porque prefiere ni recordar
rio fijo pagado de manera puntual y se todos estos eventos desafortunados.
pensionaría a los 20 años de servicio. Con estas fotografías, y tal como lo ha-
Además, no necesitaba un título profe- cía con las de mi padre, mi madre me
sional y mucho menos acreditar expe- explicaba que había hecho todos esos
riencia laboral previa. También signifi- tres años lejos de mí. Con ellas justifi-
caba un reto en el que se demostraría a caba su ausencia y me decía que lo ha-
sí misma y a los demás que a pesar de su cía para construir un mejor futuro para
corta edad (22 años) podía ser indepen- las dos.
diente y capaz de responder económi- Mi madre dice al momento de escogerla:
camente por ella y su única hija. esta imagen fue del día que ingresé a la Es-
cuela, recuerdo que cada vez que veía un
Policía me daban ganas de llorar, ¡horri-
ble!. Nadie se imaginó el dolor que lleva-
ba por dentro.
Esta foto la seleccioné porque me re-
cuerda cuando veía a mi madre trotan-
do y cantando por las calles del Espi-
nal. Pueblo en el que vivía junto con
mi abuela, y al que mi mamá viajó para

Ingreso a la Escuela de Policía, 25 de enero


de 1994. Álbum familiar de la autora.
Ecuador dEbatE / tema Central 107

tas fotografías no sólo lo re-


cuerdo sino que siento su
ausencia. Quisiera que es-
tuviera aquí, que no nos hu-
biera abandonado. Las foto-
grafías de mi madre, por su
parte, me recuerdan sus in-
cansables esfuerzos por sa-
lir adelante. A través de ellas
siento su valentía y su coraje,
lo que me llena de orgullo y
Una madre guerrera, Escuela de Granaderos Gabriel González ubicada en el gratitud.
Espinal, Tolima (1996). Álbum familiar de la autora.
Desde pequeña asocié la
hacer su curso de granaderos. Recuer- ausencia de mis padres con
do que la saludaba a gritos y me sentía la Policía. La visualicé como un demo-
muy orgullosa porque siempre estaba en nio que me los arrebató, por lo que sen-
la primera fila. tía repulsión, resentimiento y odio hacia
esta institución. Aunque estos senti-
mientos se fueron modificando con el
paso del tiempo, la repulsión subsistió.
Especialmente, tras ver a mi madre so-
metida a altos niveles de estrés causa-
dos por un ambiente laboral hostil y ma-
chista que cada vez le exige más y más
operatividad de su parte con la misma
cantidad de personal. Para mí, la Poli-
cía es una institución que absorbe vidas
al punto que niega tiempo libre y espa-
cios compartidos con los seres queridos.
Y son sentimientos contradictorios y
encontrados los que siento, porque na-
die obligó a mi madre a ingresar y a per-
manecer en esta institución, mientras
que ella, en cambio, se siente orgullo-
Graduación (1997). Álbum familiar de la autora.
sa de ser miembro de la Policía Nacio-
La felicidad de haber culminado esta nal y agradecida por todas las oportuni-
difícil etapa (Seleccionada por las dos). dades que esta nos ha brindado. Tienes
Para mi madre representa la terminación que ser agradecida en la vida, ¿imagína-
de una dura prueba en su vida, para mí te qué hubiera sido de nosotras si no in-
el comienzo de una nueva etapa unidas. greso a la Policía?, me dice mi madre. Y
Estas fotografías me despiertan pode- es cierto, este tipo de profesiones ofre-
rosos estados emocionales que, gene- cen una estabilidad laboral y económi-
ralmente, desembocan en el llanto. La ca como pocas en Colombia. Además,
muerte de mi padre ha sido un hecho ofrece diferentes servicios, desde médi-
muy importante en mi vida y con es- cos, educativos y de vivienda hasta po-
108 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

sibilidades de ahorro y facilidades en la el proyecto se preguntaba por el papel


solicitud de préstamos. de las mujeres en instituciones históri-
Con este panorama siento que he pre- camente desarrolladas y dominadas por
senciado en carne propia la difícil ta- los hombres.
rea de ser policía, las largas jornadas de Durante la elaboración del marco teó-
trabajo y el estrés laboral que impreg- rico encontré diversos estudios que afir-
na el ambiente familiar. Estas experien- maban que en este tipo de escenarios se
cias han sido determinantes en mi mira- obliga a las mujeres a negociar su iden-
da hacia este tipo de instituciones. tidad de género con la franja hegemóni-
ca del trabajo policial (Martin, 1980; Ra-
En campo
be-Hemp, 2009; Sasson-Levy, 2003), y
En el año 2014, me cuestioné sobre en algunos casos a asumir las funciones
la posibilidad de empezar a investigar tradicionalmente asignadas de acuerdo
sobre las Fuerzas Armadas en Colom- a su rol como mujeres (Schuck, 2014).
bia. Era la primera vez que escuchaba Asimismo, que ellas se enfrentan cons-
acercamientos antropológicos sobre el tantemente a prácticas de discrimina-
tema, y mientras lo hacía, las anécdo- ción y de acoso (Magley, Waldo, Dras-
tas de Ana María Forero, mi tutora, con gow F, & Fitzgerald, 1999; Sasson-Levy,
el Ejército Nacional y la relación que es- 2003; Levin, 2011). Todos estos hallaz-
tablecía con su pasado familiar, me lle- gos en la literatura antropológica no me
vaban a pensar que mi experiencia per- resultaron extraños partiendo de los re-
sonal también podría ser de utilidad en latos de las experiencias de mi madre en
ese tipo de investigaciones. Así, hacer sus veinte años en la policía.
una investigación sostenida sobre la po- Mi propósito era entrevistar a mujeres
licía nacional representaba para mí la oficiales activas, por lo que aproveché
oportunidad de indagar sobre mi pasa- para contactarlas a través de mi mamá.
do familiar, acercarme a el desde la mi- Lo que para mí era la puerta de entrada,
rada de la antropología y hacer visibles terminó siendo su cerradura. Las dudas
las tensiones que acarrea esta profesión. asaltaban a las entrevistadas: ¿por qué
Tuve claro desde el principio que que- me escogiste a mí?, ¿qué quieres saber
ría aproximarme al estudio de la Policía sobre la Policía?, no estoy autorizada
Nacional de Colombia desde las expe- para dar esa información. Incluso una
riencias y vivencias de sus miembros, en de ellas me manifestó que no me po-
especial las de las mujeres. día conceder la entrevista dado que era
En sus inicios, con mi proyecto de tesis la demandante de un proceso que ade-
de maestría deseaba analizar las narrati- lantaba contra esta institución, y, que su
vas de las mujeres oficiales en el interior abogado le prohibía las manifestaciones
de la Policía Nacional de Colombia. Par- verbales en referencia no solo al tema,
tiendo de las enormes desigualdades en- sino en todo lo relativo a la institución.
tre hombres y mujeres en el ámbito la- Que mi mamá estuviera activa en la
boral (OIT, 2012), y del alto porcentaje policía aumentaba las dudas, porque
de segregación ocupacional de las mu- como en todo ambiente laboral existen
jeres en actividades acordes con su rol la competencia, la desconfianza, las en-
tradicional como cuidadoras y protecto- vidias y las jerarquías. Al respecto, mi
ras (Guzmán Rodríguez y Dalén, 2013), mamá me recordaba las prohibiciones
Ecuador dEbatE / tema Central 109

que tienen los oficiales de mando sobre davía se hablaba, no logré entrevistar a
este tipo de manifestaciones, no solo por ninguna de ellas. Reinaban las evasivas.
el impacto que pueda generar en la ins- Las denuncias sobre “la comunidad del
titución y por ende en sus carreras pro- anillo”, una supuesta red de prostitución
fesionales, sino porque necesitan una masculina en el interior de la institu-
autorización expresa del director de la ción, y los escándalos en los que se vio
policía o en su defecto del comandante envuelto su Director, el General Rodol-
al mando. Nadie quiere hablar de nada, fo Palomino,3 como presunto creador y
aquí nos enseñan a que uno entre me- promotor de esta red, hicieron aún más
nos diga, mejor. Y a propósito, ¡no me hermética la institución y sus funciona-
vayas a meter en problemas!, me decía. rios y funcionarias más precavidos. Es-
Además, las mujeres oficiales de mando tos escándalos afectaron negativamente
cuentan con una carga laboral excesiva, la imagen de la institución y provocaron
lo que dificultaba lograr concretar una la apertura de una serie de investigacio-
cita con ellas. nes en manos de la Procuraduría Gene-
Dado que esta red de informantes re- ral de la Nación. Para este momento au-
sultaba para los propósitos de mi inves- mentaron las renuncias de generales y
tigación cada vez más hermético, de- altos mandos, entre ellas la de Luz Mari-
cidí empezar a contactar a las mujeres na Bustos, quien renunció el 16 de ene-
oficiales de la policía activas o retira- ro de 2016 sin mencionar razones, y la
das, especialmente las primeras mujeres del General Palomino, obligado a pre-
que fueron incorporadas en el año de sentar su renuncia tras meses de acusa-
1980. En ese año ingresaron 14 muje- ciones y denuncias.4 Para algunos secto-
res, y egresaron 7 de ellas como parte de res de la población este escándalo hizo
la promoción 49 de oficiales “Teniente parte de un complot y una campaña de
Héctor Hernando Tinjaca Rodríguez” desprestigio contra el General Palomino,
(Cano, 2000; Valencia Tovar, 1993). De quien llevaba dos periodos consecutivos
este grupo, solo una de ellas, Luz Mari- en este cargo.
na Bustos, fue nombrada en el año 2009 En este momento decidí cambiar de
como la primera mujer General en Co- tema de investigación. Los recuerdos
lombia. dolorosos que me vinculaban a esta in-
De este grupo de siete mujeres, logré vestigación también influenciaron en la
contactar a una de ellas: Gladys Gueva- toma de la decisión.
ra, primera mujer comandante de depar- En el marco de la investigación Vida
tamento y nombrada como la mujer del cotidiana entre militares: vivencias den-
año por la revista Fucsia en el año 2004. tro y fuera del cuartel, liderada por la
Aunque ella aceptó ponerme en contac- Antropóloga Ana María Forero,5 empe-
to con sus compañeras con las que to- cé a trabajar con el Ejército colombiano.

3. Al respecto véase ‹http://www.semana.com/nacion/articulo/asi-va-investigacion-a-palomino-carlos-ferro-y-comu-


nidad-del-anillo/460914› Y, ‹http://www.elcolombiano.com/colombia/cronologia-del-escandalo-de-la-comuni-
dad-del-anillo-en-la-policia-CB3614884›
4. Al respecto véase ‹http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/02/160217_colombia_renuncia_jefe_policia_nacio-
nal_rodolfo_palomino_nc›
5. Frente a esta situación, la antropóloga Ana María Forero aceptó muy amablemente que mi tesis de maestría fuera
una pequeña parte la investigación que lidera, titulada “Vida cotidiana entre militares: vivencias dentro y fuera del
110 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

Empezamos a hacer trabajo de campo a medicina interna –en donde se inclu-


durante el periodo comprendido entre yen los tratamientos psicológicos y psi-
octubre de 2015 y febrero de 2016 en quiátricos–, la compañía C corresponde
diferentes instituciones pertenecientes a amputaciones, la D a Leishmaniasis, y
al Ejército Nacional.6 Hicimos alrededor la E es una compañía especial que tra-
de 60 entrevistas individuales y 10 gru- ta ortopedia y amputación. Cada una de
pos focales entre militares de diferentes estas compañías cuenta con su propio
rangos, en las que indagábamos por sus equipo interdisciplinario7 y responde a
vidas antes de ingresar a la institución, las necesidades específicas de cada tra-
las causas y motivaciones por las que in- tamiento.
gresaron, y las diferentes experiencias Este batallón se encuentra ubicado en
a lo largo del ejercicio de su profesión. el interior del Cantón Occidental del
Profundizábamos en las experiencias ejército en la capital del país. Una base
más gratas y más dolorosas. militar que funciona como una peque-
De mujeres policías ña ciudad autoabastecida conformada
a soldados profesionales por diferentes tipos de instituciones, en-
tre éstas y además de las militares, cuen-
El Batallón de Sanidad Soldado José ta con una iglesia, una serie de edificios
María Hernández (en adelante BASAN) y casas correspondientes a viviendas fis-
es una unidad de atención médica y de cales, diferentes áreas sociales que de-
rehabilitación integral para los soldados nominan como casinos, un centro de
del Ejército colombiano. En el se con- rehabilitación, incluso, cuenta con su
gregan soldados provenientes de dife- propio banco. Aunque el BASAN es una
rentes regiones del país que necesitan minúscula parte del Cantón, por sus am-
tratamientos a patologías con altos nive- plias calles y zonas verdes transitan coti-
les de complejidad o que requieren de dianamente cuerpos mutilados, en sillas
tratamientos prolongados, entre los más de ruedas o cojeando. Algunos de ellos
comunes se mencionan los tratamientos sin una pierna o sin una mano, otros
a diferentes tipos de amputaciones, los sin sus piernas, otros sin sus manos, o
tratamientos para la leishmaniasis y para con una pierna y una mano. Mejor di-
enfermedades psiquiátricas. No obstan- cho, una amplia gama de variaciones y
te, el batallón se encuentra dividido en combinaciones. Dentro de las enferme-
cinco grandes grupos, que denominan dades menos visibles se mencionan la
como compañías, de acuerdo a las pa- leishmaniasis, el cáncer, las enfermeda-
tologías presentadas, así: la compañía A des psiquiátricas y las enfermedades con
corresponde a ortopedia, la compañía B diagnóstico reservado como el VIH.

cuartel” y que tiene como objetivo principal avanzar en la comprensión de la imagen de mundo militar. Investiga-
ción hoy en proceso.
6. La primera fase se realizó en el Comando Estratégico de Transición (COET), comando encargado de liderar, orientar
y articular los asuntos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en la transición del fin del conflicto. La segun-
da en el Batallón de Sanidad, y la última en la Escuela de Soldados Profesionales, escuela encargada de “formar,
educar y capacitar al futuro soldado profesional del Ejército Nacional de acuerdo a lo establecido en la directiva
300-7 de 2013 con el fin de incrementar la capacidad de combate en las unidades, recalcando siempre el pleno
respeto a los DD.HH Y DIH” (Página oficial ESPRO, 2016).
7. Compuesto por una psicóloga, una trabajadora social y un dependiente de la patología –ortopedista, médico inter-
nista, dermatólogo, entre otros–.
Ecuador dEbatE / tema Central 111

El BASAN alberga a más de seiscien- En este escenario sobresalen las pa-


tos soldados heridos, a quienes les ofre- labras héroes o héroes caídos como los
ce los servicios de alojamiento, alimen- calificativos con los que se designan a
tación, capacitación y ocio como parte los soldados heridos y asesinados en
de su tratamiento integral. Por esta ra- combate. Estas palabras se reiteran en
zón sus instalaciones cuentan con alo- escenarios cotidianos a través de pan-
jamientos compartidos en los que alber- cartas, monumentos y conmovedores
gan alrededor de doscientos cuarenta discursos. También a través de los dife-
soldados por dormitorio; con un rancho, rentes eventos que realizan en esta insti-
nombre con el que se denomina al co- tución, dentro los que se incluyen las vi-
medor; y con el casino,8 una pequeña sitas de comediantes, actores, actrices, y
área social en la que se reúnen algunos reinas de belleza. Con las palabras hé-
soldados como parte de sus rutinas co- roes o héroes caídos en combate se han
tidianas. Así, más que un centro de sa- realizado diferentes campañas publici-
lud y rehabilitación, El BASAN es el ho- tarias y eventos a nivel nacional, inclu-
gar de muchos soldados, allí transcurre so, cada año salen a marchar en el gran
la cotidianidad de sus días. desfile del 20 de julio, día de la inde-
Todos estos espacios obedecen a la pendencia de Colombia.
arquitectura de tipo militar, pues son Una de las campañas publicitarias
grandes espacios compartidos en los más famosas del ejército es la campa-
que los soldados conviven de manera ña audiovisual los héroes en Colombia
casi permanente. En ellos se experimen- sí existen, en donde se exalta la labor de
ta un fuerte sentido de la comunidad, los soldados colombianos con conmo-
pues duermen, desayunan, almuerzan vedoras escenas y emotivos mensajes.9
y cenan juntos; y en ocasiones, reci- Entre estos últimos se afirma, por ejem-
ben las mismas capacitaciones y hasta plo, aunque no lo conozco, estoy dis-
el mismo tratamiento de rehabilitación. puesto a dar la vida por usted.10 Con vi-
En contraste con los espacios asignados deos de esta campaña nos recibieron el
al personal activo, en éstos no se obser- primer día en el BASAN, los cuales rela-
van las estrictas exigencias de pulcritud taban las trágicas historias de soldados
y orden de la vida militar. En ellos es que habían logrado salir adelante tras
común encontrar camas desordenadas, sus heridas en combate y que concluían
ropa tendida y regada por todas partes, con la siguiente afirmación: un héroe es
y verlos congregados viendo televisión, antes, durante y después.11
jugando cartas o simplemente hablan- Mi experiencia en el BASAN fue una
do entre ellos. de las más impactantes a lo largo del tra-

8. Pequeña área social compuesta por una tienda y un par de juegos de mesa.
9. Véase ‹https://www.youtube.com/watch?v=8tXoFZtEb9s›
10. Esta campaña fue premiada por la agencia norteamericana de publicidad McCann Erickson, al considerar que “el
gran éxito de la campaña radica en que se fundamenta en la realidad de los uniformados, en el reflejo de sus accio-
nes, el sentir de un soldado, en la importancia que tiene la Institución para la protección de la soberanía nacional;
y la comunicación se muestra de una forma emotiva y cercana lo cual complementa esta realidad” Véase ‹https://
www.ejercito.mil.co/?idcategoria=236153› y ‹https://www.youtube.com/watch?v=yqiDm4FK8Fw›
11. Véase ‹https://www.youtube.com/watch?v=mqev-E7Nqow y https://www.youtube.com/watch?v=Ia8slB6hoOI&no-
html5=False›
112 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

bajo de campo. Era la primera vez que nes políticas” en el conflicto árabe-is-
veía de manera masiva y congregadas en raelí empezó a sentir odio por Israel.
un sólo lugar las caras materiales y los Especialmente tras el bombardeo que
costos de la guerra en los cuerpos hu- realizó en el Líbano y que arrasó con
manos. Además de las secuelas físicas, una de las villas en las que previamente
en sus desgarradores relatos se referían había realizado trabajo de campo. Con
frecuentemente a sus secuelas psicoló- esta historia, Hage afirma que se enfren-
gicas y emocionales –que en algunas tó a una ambivalencia entre la dimen-
ocasiones se manifestaban a manera de sión emocional de la observación parti-
sueños, psicosis, recuerdos repentinos e cipante y el distanciamiento crítico que
incluso comportamientos violentos en el exige la disciplina antropológica (2010,
hogar– y al impacto en sus vidas familia- p. 152). Ambivalencia que denominó
res, pues un militar no ve morir a sus pa- como “vacilación etnográfica” (2010,
dres ni ve nacer a sus hijos. p. 152). Con este término resaltó que la
Me enfrenté con rostros acabados y constante negociación entre lo emocio-
ajados de hombres que, pese a su cor- nal y lo analítico es inherente al trabajo
ta edad (20-22 años), mostraban unos investigativo, y que el distanciamiento
treinta años. Hombres que empezaron a crítico es en sí mismo un esfuerzo emo-
combatir dos o tres años atrás, que cuen- cional (2010, p. 152).
tan hasta con dos o tres tratamientos de Mi preocupación se centró, enton-
leishmaniasis y con lesiones y cicatri- ces, en la forma en cómo iba a repre-
ces en diferentes partes de su cuerpo. sentar los resultados obtenidos, y en úl-
En este escenario empecé a simpatizar tima instancia a los propios soldados.
con la postura que reduce a los soldados Así, y en un esfuerzo por tomar un dis-
a la de víctimas del orden bélico. Sentí tanciamiento crítico, retomé el objetivo
repulsión por el ejército y por la forma de mi investigación: hacer un ejercicio
en que se instrumentalizan y se comer- de desfetichización de esa gran imagen
cializan vidas humanas como si fueran que conocemos como Ejército, a tra-
máquinas o armas. Además, guardadas vés de las vivencias y experiencias de
las proporciones, me sentía identificada sus miembros (Taussig, 1995; Aretxaga,
con las experiencias de sus hijos e hi- 2003). Era necesario entonces descom-
jas, quienes ven a su padre tan solo una poner las distintas formas cotidianas en
o dos veces al año mientras ellos se en- que los soldados heridos le dan sentido
cuentran en las áreas de combate. Esta a sus vidas y (re)construyen el orden so-
primera impresión me llevó a polarizar cial. Postura que implicaba necesaria-
mi postura analítica sobre el tema, y me mente reconocer su capacidad de ac-
centré en las dificultades, lo complejo, ción política, pues como ellos mismos
horroroso y desgastante que es presen- lo decían nadie lo obliga a uno a estar
ciar y asistir a la guerra. Empecé a odiar aquí.
al ejército. Como alternativa de representación
En su artículo Hating Israel in the field: seguí la propuesta planteada por Ken-
On ethnography and political emotions, neth Thomas McLeish (2010) en su et-
Ghassan Hage (2010) relata una situa- nografía realizada en Fort Hood –la in-
ción similar. En el afirma que a lo largo fraestructura militar más grande de los
de su investigación sobre “las emocio- Estados Unidos–, en la que afirmaba que
Ecuador dEbatE / tema Central 113

más allá de dar cuenta de una talla or- irse. Y el paisa siempre era muy grandulón
denada de un conjunto existente de ob- allá parado, y me decía Toli. No, yo todo
jetos de la guerra y su día a día, es un bajito, me decía “quiubo Toli”. Y yo, ¿y este
esfuerzo por ensamblar ese objeto a tra- güevón cómo es que come tan rápido?. Y
bueno, nos íbamos ya. Se acababa y uno lo
vés de las anécdotas, ejemplos y excep-
miraba ahí metiendo la mano y decía “no,
ciones (2010, p. 25). De esta manera en mijo yo si no voy a ...”, (risas) ese era mero
mi investigación, aun en proceso, busco gato. Y yo después ya, yo le aprendí a el.
dar cuenta de las especificidades afecti- Yo no me daba látigo. Empecé a cargar mi
vas y su constante ambivalencia y con- bolsa y me iba por allá pero, porque es que
tradicción, incluye las propias produci- uno de recluta si es sueño, hambre...
das durante el trabajo de campo.
Recordé, entonces, que el amor y el También recuerdo las bromas hacia
odio fueron tan solo una mínima parte Milton, un soldado de 33 años prove-
del abanico emocional que se produjo niente de una zona rural en el Departa-
en el encuentro etnográfico. Pues a lo mento de Cundinamarca, porque su es-
largo de las diferentes entrevistas y gru- posa lo había dejado por un ganadero.
pos focales no sólo hablábamos de ex- Bromas en las que el mismo participaba
periencias de guerra y violencia, tam- y se burlaba con cinismo e ironía.
bién hablábamos de la vida, de sus seres Milton: yo tengo una vida de doce años
queridos, de sus expectativas a futuro, que fruto de una amistad. Pero mira que
y sobre todo nos reíamos a carcajadas fue una amistad, bueno, yo viví con la
con sus relatos y experiencias. Aunque mamá de la niña pero después de yo lle-
es claro que es una profesión difícil, no var casi tres años en el Ejército me dijo:
“no, no me lo aguanto más”, en el senti-
se reduce a esta dificultad. El humor, el
do de que yo me iba seis u ocho meses y
orgullo, el agradecimiento y la solidari- muchas veces no podía llamar, no podía ni
dad hacen parte inherente de la profe- una carta, nada. Entonces me dijo “no chi-
sión. no, yo no me lo aguanto toda la vida así”.
Recuerdo especialmente las “perra- Kevin: La atendía más el policía.
das”, palabra con la que se refieren a Milton: No era policía, era un ganadero de
las estrategias que utilizaban para cum- por allá de Santander.
plir con las exigencias de la formación Todos: (muchas risas).
militar en la Escuela. Con ellas nos sor- Dado que se ausentan de sus seres
prendimos por el ingenio y la creativi- queridos por largos periodos de tiempo,
dad desplegada por los reclutas. John, las bromas sobre infidelidades son muy
un soldado de 24 años, cuenta sobre su comunes. Milton afirma que en el área
paso por la Escuela de formación: el que no tiene novia siempre le mete la
(...)Yo me acuerdo que yo le aprendí a un cizaña al que la tiene, o terminan “ma-
paisa eso, un curso mío cuando presté ser- mándose gallo” ellos mismos,
vicio, Ospina Marín, ese marica siempre
llegaba de primero, hey, ¿si me entiende? ya dice uno: ve, ¿quién estará ocupando el
Yo decía “ay, ¿pero cómo hace este man lado de mi cama?” (risas) ...encuentra uno
para comer rápido?”. Y no, el marica siem- las chanclas más desgastadas... como dice
pre cargaba una bolsa y *tun* la metía. Y uno, la cama como más hundida. Comien-
uno comía un poquito y miraba que todos za uno a mamar gallo, aunque hay perso-
se iban, pues le tocaba botar la comida e nas que no aguantan eso, no aguantan...
114 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

El humor o la “mamadera de gallo”, en el marco de la legalidad, pues prove-


como la llaman, es fundamental entre nían de contextos de violencia en donde
los soldados. Muchos de ellos afirman las actividades delictivas hacían parte de
que no sólo es una forma de divertirse su cotidianidad. Tomaré como ejemplo
sino de evitar malos pensamientos. el caso de Wilson, un soldado profesio-
Dentro de esta “mamadera de gallo”, nal de 38 años de edad proveniente del
los apodos juegan un papel fundamen- Departamento de Risaralda, quien ini-
tal. Por ejemplo, a John lo llamaban ció su carrera delictiva a sus doce años
“toli” por ser bajito, y a Kevin lo lla- cuando fue reclutado por miembros de
maban “pekinés” por tener la mordida grandes carteles del narcotráfico para
abierta. También nos encontramos con hacer diferentes “trabajitos” relaciona-
un grupo de soldados amputados que dos con el sicariato y el tráfico de es-
con ironía se autodenominaban como tupefacientes. Es importante mencionar
“mochos” o que se hacían chistes como que esta historia en ningún sentido bus-
“ah, te van a mochar la pierna”. ca ser representativa de la institución.
Al igual que el humor, Dios y la reli- Wilson nació en La Virginia en el De-
giosidad juegan un papel fundamental. partamento de Risaralda, una zona con
Dios ha sido su principal protector en el fuerte presencia de grandes carteles del
campo de batalla, gracias a él se encuen- narcotráfico dada su estratégica ubica-
tran hoy en día contando sus historias. ción geográfica en las orillas de los ríos
En sus términos, Dios les ha permitido Cauca y Risaralda, y su cercanía con
salir avante de todas las dificultades, es ciudades importantes del país como Pe-
la luz de esperanza, el motor y el medio reira y Cartago. En esta zona era “nor-
para sanar sus heridas y para perdonar- mal” el reclutamiento de menores, al
las. Es común que los soldados finalicen punto que llegaron a considerarse como
sus oraciones con un “gracias a Dios” los mejores sicarios de la época. Al res-
o que se despidan con un “que Dios te pecto, Wilson afirma:
bendiga”. Gozan de igual importancia (…) allá era normal, los mejores sicarios
los seres queridos, especialmente con que sacaban en esa época eran pelados de
sus hijos e hijas, ellos son el motor de su catorce, quince, dieciseis años, que venían
lucha, son la alegría de vivir y la razón otros grupos de otra parte y le decía a us-
por la que vale la pena seguir viviendo. ted: “bueno, tiene esto, esto y esto, ¿le inte-
Por otro lado, frente al ejército se resa trabajar en esto?” y le ponía un trabajo
mencionaban críticas y descontentos, y ya grande y depende el respeto que usted
al mismo tiempo palabras de orgullo y tuviera, usted lo hacía, y si lo hacía mal
agradecimiento por todo lo que les ha pues a usted lo mataban, no sirve, es des-
dado. Es una institución que les ha per- echable. (...) ¿que hacían para iniciar un
muchacho? “usted quiere trabajar con no-
mitido tener un trabajo estable, tener sotros”, “sí”, “¿quiere demostrar guevas?”,
una vivienda, y poder ofrecerles a sus “sí”, “listo”. Un loco que estuviera en la
hijos e hijas lo que ellos nunca pudie- calle, un borracho, una persona que no tu-
ron tener. Una institución que represen- viera nada que ver, usted iba en el carro,
tó un mejor futuro para ellos y una op- le decían bueno eso es suyo. En esa época
ción para salir adelante. empezaron las famosas limpiezas entonces
En algunos casos, el ejército represen- a usted le daban el arma y todo eso, ha-
tó la posibilidad para encausar su rumbo bía droga, habían unos que empezaban a
Ecuador dEbatE / tema Central 115

trabajar con droga, otras con licor, decían en sus términos, ellos son los encarga-
que por los nervios y simplemente iba y se dos de sembrar la paz y la seguridad en
hacía el trabajo. Eso era el trabajo, enton- nuestro país y asimismo sienten que la
ces usted ya ganaba respeto. población, en especial la de las zonas
Tras una larga carrera delictiva por la rurales, les agradece. Luis, un soldado
que había estado en dos ocasiones en de 33 años amputado de su pierna de-
correccionales de menores, Wilson de- recha a causa de una mina antipersonal,
cide cambiar su rumbo, en parte por afirma:
el temor a las condenas de tipo penal (…) Yo me siento orgulloso porque dimos
que se aplican a las personas mayores algo de nosotros y fue por algo, si como
de edad. Para ese momento, el ejérci- dice mi compañero, si hay paz es boni-
to representó esa posibilidad de “reha- to porque al menos aportamos algo para
bilitación” y de seguir trabajando con la paz, si no hay pues... pues seguir igual.
algo que le apasionaba desde pequeño: Nosotros fuimos peleamos y estuvimos ahí,
las armas. Además, le ofrecía la estabi- tenemos esa... y es bonito, es tan bonito
lidad económica y laboral que necesi- ver por ejemplo que llega uno a otra parte
y la gente civil, “ah usted es un héroe ver-
taba para seguir velando por su madre dad por tal cosa”, lástima que tenemos
y por los gastos del hogar. En palabras una... un gobierno que de pronto lo ve de
de Wilson, otra forma pero bueno, pero sí la gente tie-
Cuando inicié, la casa, la casa, todo era ne harto afecto hacia nosotros.
para la casa. Mi mamá... salió de trabajar, Como se mencionó al inicio de este
salió todo eso y entonces ayudando para la
acápite, la palabra héroe juega un papel
casa, eso fue uno de los principales, y casi
todos los que entran, entran con esa parte. fundamental en la representación de lo
que significa ser un soldado y un solda-
Más allá de juzgarla como buena o do herido. Aunque es una categoría que
mala, la historia de Wilson nos permiten se pone en duda y en algunos casos se
enmarcar la discusión en los contextos afirma que facilita prácticas de corrup-
de violencia que durante décadas han ción –pues en nombre de los héroes se
afectado al país. Pues tal como lo señala dan muchas donaciones que no siempre
Elsa Blair, en un contexto como el nues- se ven reflejadas–, es un categoría que
tro “la militarización de la sociedad se los hace sentirse orgullosos. Sienten que
ha venido dando, no sólo como efec- la sociedad civil reconoce y agradece la
to de la acción de las fuerzas regulares labor ejercida. A continuación expongo
del Estado sino también gracias al con- una conversación entre los soldados so-
curso de múltiples actores civiles” (Blair, bre una caravana en agradecimiento a
1999:146). En esta historia se refleja la los héroes caídos en combate realizada
compleja articulación entre contextos en la ciudad de Bogotá.
militarizados y de violencia, y la forma
Luis: y es también ver esa gratitud de la
en cómo termina siendo una labor atrac- gente digamos de la gente... de ver de que
tiva para muchos jóvenes colombianos. usted lo que hizo, hay mucha gente que lo
Por sus mismos contextos de prove- está valorando y le dicen a usted... y donde
niencia, muchos soldados afirman estar usted llega al ejército lo quieren mucho...
orgullosos de su labor y su pertenencia donde sea... entonces también esa gratitud.
al “glorioso Ejército colombiano”. Pues, Alex: el año pasado, cuando nos monta-
116 Mabel Carmona / Entre el Amor y el Odio. Reflexiones en torno al trabajo de campo
con soldados profesionales del Ejército colombiano

mos en esos carros... oiga si me llenó a mí iba en caravana.


de orgullo... cuando nos montamos en los Luis: más de seis mil motos.
carros cuando hicieron el desfile de las Mabel (investigadora): ¿qué decía la cami-
motos... yo me parecía a una reina de be- seta? ¿soy soldado qué?
lleza (risas)... si, se siente uno... ahí es don- Alex: soy soldado herido, honor a nuestros
de ve uno ese cariño y esa gratitud del pue- héroes. Eso no le digo, que yo iba en el ca-
blo... rro y parecía ahhh. RISAS. Los que íbamos
Mauricio: porque uno en la calle uno que ahí en el carro, eso...
–hola o algo, no... pero ese día uno, la gen-
te... Con estos relatos presento brevemen-
Alex: nos montaron en las motos, yo ten- te algunos de los elementos del mundo
go hasta fotos. social a través de los cuales los soldados
Julián (investigador): ¿cómo se llama eso? heridos le dan sentido a sus vidas. Mu-
Mauricio: eso lo hizo Herbin Hoyos, el de chos de ellos ambivalentes y contradic-
las voces del secuestro. torios. Frente a la forma en como esta
Alex: del secuestro. investigación me involucra de manera
Mauricio: entonces una caravana hizo de emocional, quiero resaltar el concep-
todos los militares para ver el agradeci-
to de Ghassan Hage: “vacilación etno-
miento que el pueblo colombiano les te-
nía a ellos. gráfica”, pues es útil para comprender,
Luis: gente de todo el país. la forma en como el investigador(a) está
Julián (investigador): ¿y fue aquí en Bogo- inmerso en distintas realidades que co-
tá? existen con sus propias contradiccio-
Todos: sí, claro. nes. Y más que pretender conciliar es-
Mauricio: más de seis mil motos. tas tensiones y contradicciones, se trata
Alex: más de seis mil motos y eso fue una de hacer evidente nuestras limitaciones
belleza. como investigadores de carne y hue-
Mabel (investigadora): ¿y la gente salía y so. Tal como lo afirma Renato Rosaldo,
los saludaba?
como sujetos posicionados estamos pre-
Alex: no, y como yo iba en un... en el
Hummer montado ahí adelante, esos pi- parados para conocer ciertas cosas y no
cos pa´allá. otras, y en este sentido, nuestras inves-
RISAS tigaciones dan cuenta de múltiples pro-
Alex: no, eso es muy lindo, uno se siente.... cesos, incluso personales, ninguno de
Mauricio: eso es un orgullo. los cuales excluye a los demás (Rosal-
Alex: eso es un orgullo, la gente lo aplau- do, 2000: 29).
día a uno.
Mauricio: la gente lo aplaudía a uno. Ahí Bibliografía
fue donde entendí que es un orgullo y no
me arrepiento de ser lo que soy. Aretxaga, B.
Alex: las señoras se paraban por ahí en las (2003). Maddening States. Annual Review of
calles y lloraban. Y eso era así, y sacaban Anthropology, 32, 393- 410.
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Ecuador dEbatE / tema Central 117

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PUBLICACIONES
CAAP

DOMINIO DEL DINERO


Y DESVANECIMIENTO
DE LA DEMOCRACIA
Wolfgang Schmidt

El libro analiza las transformaciones


del capitalismo contemporáneo
producidas a raíz de la revolución
financiera y en particular la
crisis financiera del 2007/8,
como cambios sistémicos que
no solo limitan las posibilidades
reformistas de izquierda sino que
están vaciando los procedimientos
democráticos a escala planetaria.
Bajo el discurso nacionalista y del
desarrollo autónomo se han restablecido
políticas neoliberales y estructuras
productivas, determinadas por las reglas
del capital financiero internacional.

CAAP Serie Estudios y Análisis


ISBN 978-9978-51-030-8
176 pp.
DEBATE AGRARIO

Sobre la reforma agraria en Ecuador,


1948-19731
Germán Carrillo García*

Durante los años intermedios del siglo XX Ecuador se transformaba en el primer exportador de ba-
nano del mundo; durante ese periodo se sentaron los prerrequisitos que cristalizarían las Reformas
Agrarias de 1964 y 1973, respectivamente. En un contexto internacional postbélico dominado por
la economía neoclásica y la Revolución Verde, se iniciaría el proceso de modernización del país an-
dino. Allí donde las relaciones entre el hombre y la tierra eran dominadas por prácticas arcaicas, el
capitalismo agrario racionalizaría los cultivos y transformaría definitivamente el mapa de la agricul-
tura ecuatoriana.

Introducción glo XX más de 250.000 explotaciones

D
campesinas cuya extensión no supera-
urante el decenio de 1950, la ma- ba las 4,99, suponen un tímido 7,2 por
yor parte de la población de Ecua- 100 de la superficie agraria. En el otro
dor se dedicaba o dependía de al- extremo, latifundios, plantaciones y ha-
guna forma de la tierra. En 1954, la ciendas controlaban grandes extensio-
contribución al producto interno bruto nes que oscilaban entre las 500 y más
del sector agropecuario era del 38,8 por de 2.500 ha, dominando el 45 por 100
100, una tendencia que se mantendría de la tierra de cultivo, incluso el agua y
más o menos estable hasta 1972, cuan- demás recursos naturales. El campesina-
do el petróleo proveyera la mayor par- do, en general, se hallaba coaccionado
te del ingreso a un país con una eco- bajo una amplia y compleja red de apar-
nomía excesivamente concentrada. La cerías, sin duda mucho más visibles en
desigualdad en la tenencia de la tierra los pisos de la cordillera Andina, don-
era un signo visible en aquellos años, y de las formas de parentesco y prácticas
lo seguiría siendo hasta el momento ac- consuetudinarias de las poblaciones in-
tual.2 Si exceptuamos, con reserva por la dígenas habían conformado una com-
exigua distribución de tierra y la muda- pleja y tupida red de relaciones de po-
ble situación del sector reformado, el in- der local o regional, circunscrita en los
terludio reformista que transcurre duran- dominios de la hacienda donde los ga-
te buena parte de los decenios de 1960 monales, o caciques si tomamos la vá-
y 1970; en los años intermedios del si- lida expresión de Joaquín Costa para el

*
Universidad de Murcia. gcarrillo@um.es
1. Este texto ha sido presentado en el Congreso “Old and New Worlds: The Global Challenges of Rural History”, celebrado
en Lisboa entre el 27 y 30 de enero de 2016. Incluye partes del artículo”La primera reforma agraria en los trópicos del
Ecuador, 1964-1970” y publicdo en 50 años deReformaAgraria. Cuestiones pendients y miradas alternativas. 2016.
2. Por ejemplo el reciente trabajo de R. Berry, Kay, Martínez Valle y North (2014) constata una tendencia signada por la
concentración de la tierra y de los recursos naturales en el país andino.
120 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

caso español, constituían una figura re- maban “dotación de escuelas en el cam-
presentativa del eslabón del poder cen- po y voto universal”.3
tral proyectado sobre la tradicional so- No era erróneo el análisis que hacía
ciedad agraria (Ibarra, 2002 a y b). un activo miembro del gobierno chile-
Sobraban razones a los miles de cam- no de Eduardo Frei, dos años después de
pesinos que pisaron las calles de Qui- los acontecimientos de Quito, al afirmar
to, un 16 de diciembre de 1961, para que el objetivo de la reforma agraria en
blandir la bandera de la reforma agra- Latinoamérica debía ser la inevitable in-
ria, o lo que entendiesen por tal asunto. tegración “de la masa de subhumanos a
Porque ciertamente el campesinado era la comunidad total y también a la co-
consciente de las restricciones que su- munidad política”. Este conspicuo agró-
fría, así como de la amplia brecha que nomo y economista, Jacques Chonchol,
los separaba de los usufructuarios de la interpelaba la reforma como asunción
tierra. Reclamaban fincas en propiedad, política del morador rural. Cuando se in-
devolución de tierras arrebatadas secu- terrogaba “¿cuáles son los derechos po-
larmente y “nacionalización del agua”. líticos que hoy día tienen los campesi-
Sin embargo, sus requerimientos no se nos de América Latina?”, y su respuesta:
ceñían únicamente al terruño y por ex- “prácticamente no otros que la rebelión
tensión a los recursos naturales, aunque armada o el bandolerismo” (Chonchol,
sabían que su vida gravitaba en torno a 1963), no solo insinuaba el ambiente
la tierra y dependía de lo que en ella su- político internacional que había desple-
cediese. Por ello, los campesinos exi- gado la insurrecta Cuba calentando la
gían elevar su salario (aquellos que lo guerra fría, sino la de una realidad mate-
percibían), eliminar las “cargas feuda- rial tan objetiva como indiscutiblemen-
les” que los coaccionaban al entrama- te manifestada por los campesinos en las
do de un poder local que había legitima- calles de la capital de Ecuador. Movili-
do una secular desigualdad en todas sus zados por intelectuales orgánicos o por
vertientes; y por supuesto, anhelaban la líderes marxistas urbanos y rurales, in-
vida material y simbólica que la moder- dígenas y mestizos, arraigados en la tra-
nización capitalista expandía tras 1945, dición del partido socialista ecuatoriano
al menos así se expresaban los campe- fundado en 1926, y por las alianzas en-
sinos y sindicatos agrarios en la referida tre “izquierdistas urbanos y trabajadores
movilización: “queremos ser consumi- rurales”, la conquista por el espacio po-
dores”, “ya no queremos amos, necesi- lítico no cesó entre las comunidades an-
tamos educación, atenciones médicas, dinas, como no lo hizo entre los pobres
televisión y teléfonos, que haya automó- rurales o campesinos precarios de la re-
viles para el indio que pueda pasear”. Y gión de la Costa. Hacia 1955 en la no-
por supuesto, sabían que la educación roccidental provincia de Esmeraldas, se
podía llevarles, si no a ellos, al menos a producían huelgas de trabajadores sin-
sus hijos hacia un futuro más promete- dicalizados protestando contra las con-
dor que sus míseras vidas, por ello recla- diciones en las plantaciones bananeras,

3. III Congreso de la Federación Ecuatoriana de Indios y Gran Concentración de la Sierra para exigir la Reforma Agraria
Radical y Democrática”. El Comercio , 17 de diciembre de 1961, que lo cita Barsky (1984, 127-128). También en Albó,
2008, 122.
Ecuador dEbatE / Debate agrario 121

un año antes se había constituido la Fe- nales, entre indios que participaban en
deración de Trabajadores Agrícolas del el servicio doméstico y generaban lazos
Litoral “que se propuso impulsar la or- paternalistas con el hacendado, o tra-
ganización de sindicatos agrícolas” (Iba- bajadores de la hacienda que practica-
rra, 1979/2010,142); en junio de 1959, ban el hurto de cosechas rutinariamen-
bajo un clima que anunciaba en parte, te (Thurner, 1993), constituían acciones
el fin de la prosperidad económica im- que inhibían el conflicto más allá de he-
pulsada por el cultivo de banano desde chos episódicos; empero, pronto esta si-
1948. El 21 de agosto de 1960 campe- tuación de consenso, muy ajustada a la
sinos y campesinas al tiempo que pro- reflexión gramsciana, iba a quebrantarse
clamaban “vivas a Cuba” en la ciudad definitivamente.4
guayense de Milagro, invadían hacien- Las Reformas Agrarias barrieron el
das fiscales y privadas (Becker, 2007; mundo de la hacienda tradicional esta-
Becker y Tutillo, 2009, 202). La vida co- blecido sobre relaciones extraeconómi-
tidiana que se había desarrollado entre cas, convirtiendo a muchos labradores
el consenso y el protoconflicto, entre el en pequeños propietarios mancomuna-
arco que coronaba la entrada de la ha- dos, o campesinos sin tierra o enriqueci-
cienda y los límites de las tierras comu- dos empresarios. Si la Federación Ecua-

4. Desde época colonial las poblaciones indígenas fueron sometidas a través de diversas formas de servidumbre. Sin embar-
go, la resistencia por parte de las comunidades fue permanente. En rigor, desde el siglo XVI se produjeron sublevaciones
y rebeliones indígenas y campesinas. Una lucha constante por la defensa de sus derechos de propiedad consuetudinarios
sobre la tierra y el agua, sobre sus universos culturales y religiosos, formas de intercambio y reciprocidad. Pero, inevi-
tablemente las sociedades indígenas se fueron transformando y desarticulando, y de una u otra manera, se articularon
al sistema económico productivo occidental. Progresivamente, el campesinado, vería restringidas sus condiciones de
vida, toda una diversidad de intercambios y producción agrícola, viéndose forzado “a participar compelidamente en los
mercados monetarios, en los trabajos forzados en las minas y sementeras de los hacendados, o a emigrar a las ciudades,
donde se transformaron en el lumpen colonial, encerrados en sus barrios, cercados y parroquias de indios, malviviendo
en pésimas condiciones de servilismo y exclusión” Véase Marchena, (2006: 25-26). La antropología ha proporcionado
una ingente literatura que desmitifica el supuesto pasado pre-político del labrador frente al omnímodo señor; el argumen-
to de que solo cuando el siervo se inserta en las nuevas relaciones políticas surgidas desde el Estado o de organizaciones
políticas (partidos, sindicatos, etcétera) adquiere consciencia política, fue desmitificada al advertir la diversidad tipológica
de las haciendas andinas y la compleja ebullición relacional que existía entre las comunidades andinas y el gamonal o
propietario de la hacienda. El gamonalismo constituía, dentro del entramado del poder del Estado ecuatoriano y de su
evolución a partir de 1830, un eslabón que imbricaba a las oligarquías de la cúspide social con la administración rural. Se
trataba de una institución de dominación simbólica y material que “encapsulaba a los grupos étnicos dentro de un ámbito
de poder local y regional”. Al finalizar el periodo colonial, junto a los procesos de independencia y las demandas de la
expansión de la economía mundial del último tercio del siglo XIX, el universo de la hacienda y sus formas de coacción
legitimadas se refuerzan. Este proceso no fue homogéneo, ni lineal, ni neutral por parte de un variopinto campesinado.
Así por ejemplo hallamos a los huasipungos, probablemente los más activos campesinos dentro del proceso reformista
por el hecho de tener acceso a tierra y una cierta estabilidad en la hacienda. El huasipunguero recibía en usufruto un lote
de tierra y se le permitía el uso limitado de pastos, leñas, agua y otros recursos, a cambio debía trabajar al servicio del
hacendado entre 4 y 6 días por semana. Con esto llevaba su mísera vida el hombre y su familia extensa, que trascendía
los lazos de la consanguinidad. El labrador andino intervenía de una u otra forma en el devenir de la hacienda, así como
su patrón le recordaba llegado el punto cuáles eran sus límites. Porque no estaba el campesino libre del peso de la Ley y
del castigo del señor de la hacienda. Códigos civiles y reglamentos municipales mantenían un mercado de trabajo rural
regulado de forma coercitiva en el último tercio del siglo en Tngurahua, como afirma Hernán Ibarra (1987): “el látigo, el
cepo o la simple paliza son los medios que mantienen la disciplina interna”. También existían campesinos minifundistas
que transitaban en derredor de las parcialidades colindantes de la hacienda: yanaperos, arrendatarios, partidarios, forma-
ban un elenco con acceso a una parcela de tierra aunque con menor estabilidad en la hacienda que los huasipungueros.
Los peones libres eran una suerte de proletariado rural que, como todos los demás recibía en ocasiones algún tipo de
retribución salarial, aunque el anticipo y la deuda los retuviera permanentemente ante los pies del propietario. Cf. (Gue-
rrero, 1988; Halperin Donghi, 1998, Zamosc, 1990, Baraona, 1965; Barsky, 1984; Velasco, 1988; Martínez Alier, 1977;
Ibarra 1987, 2002; Thurner, 1993).
122 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

toriana de Indios (FEI) había sido activa Tal vez convenga subrayar varios as-
promotora de huelgas y manifestaciones pectos que iban a definir el proceso de
accidentales y locales desde su funda- reforma agraria en Ecuador y que, al
ción en 1944, en pro de la propiedad igual que en el resto de los doce paí-
de la tierra y de los derechos de los que ses que sancionaron leyes reformistas
las comunidades rurales habían secu- durante las décadas sesenta y setenta,
larmente sido restringidas, las revueltas, los efectos distributivos fueron dramáti-
insurrecciones y asaltos a las haciendas camente insignificantes, al menos para
se multiplicaron y generalizaron geo- gran parte del sector reformado (Long y
gráficamente durante los diez años que Roberts, 1997; Kay, 2003).
precedieron a la primera reforma agra- En primer lugar, deben ser considera-
ria del siglo XX (Becker y Tutillo, 2009), das las particularidades regionales del
decretada por un gobierno militar un Ecuador o sus ambientes naturales, por-
11 de julio de 1964 (si exceptuamos la que tanto la producción como la vida
Ley de “manos muertas” de Eloy Alfaro agrícola y su composición poblacional
sancionada en 1908). Las condiciones (indios, mestizos, negros y blancos, o
para la reforma del país, y no estricta- montubios del litoral) iban a diferir y es-
mente agraria, bullían en estos años in- tarían determinadas por la altitud de la
termedios del siglo pasado. Las reformas Cordillera Andina o por las tierras húme-
agrarias cambiaron parcialmente la es- das y templadas de la costa, o la selvá-
tructura social, suscitaron una incipien- tica y escasamente poblada Amazonía.
te representación política a la población La agricultura comercial que se abría al
indígena y marginada; aceleraron las Pacífico durante el ochocientos, pero so-
bases del proyecto de la economía neo- bre todo durante el último tercio de esa
clásica cuyo santo grial era, como con- centuria propiciando desemboques de
tinua siendo, el crecimiento económi- cacao al Atlántico Norte, haría del sa-
co, aunque esto supusiera expulsar de lario un intercambio regular una vez
los campos a campesinos cuyas raíces que la esclavitud fue abolida en 1852,
genealógicas se hundían en los tiempos lo que no supone afirmar que la agricul-
pretéritos de los Andes. Lejos quedarían, tura fuese plenamente capitalista al oes-
al menos para la gran mayoría de sus ha- te de la Cordillera Andina, pero sin duda
bitantes, los anhelos del Catecismo de difería y mucho del heterogéneo campe-
agricultura del ambateño Luis Alfredo sinado ligado o no a la hacienda que se
Martínez publicado en 1905, como re- extendía por las provincias interandinas
flejo tanto del sacralizado orden y pro- septentrionales y centrales del país des-
greso de la ciencia positiva, como de la de Carchi, Imbabura, Pichincha, Coto-
política económica del liberalismo: el paxi, Bolívar hasta Chimborazo.
tratamiento racional y científico de la En segundo término, las reformas agra-
agricultura ecuatoriana obraría la pros- rias significaron la expresión política de
peridad del Ecuador, haciendo del país la modernización económica del mun-
el más “rico como ninguna otra nación do surgido tras la segunda guerra mun-
en la América”.5 dial. Economistas y expertos vinculados

5. Luis Alfredo Martínez, Catecismo de agricultura, Quito, Imprenta Nacional, 1905, citado en Zambrano, 2012.
Ecuador dEbatE / Debate agrario 123

a fundaciones y organismos internacio- de banano se erige en el motor econó-


nales y a grupos empresariales desarro- mico, pero también en el generador de
llaron estudios y concienzudos trabajos un ambiente político pro reformista. En
de campo, plagados de estadísticas, cu- parte por esta situación, que proyecta-
yos resultados convergían en la idea de ba una modernización del sector agrario
que Ecuador debía y podía generar más que sin duda minaba antiguas relacio-
riqueza, “la abundancia de tierras culti- nes de aparcería, y en parte por las pro-
vables que hay en el Ecuador y de mano testas campesinas y los cambios sustan-
de obra agrícola” debía permitir al país tivos en la demografía del país, se activó
“no solo aumentar el volumen de las un proceso de entrega de tierras antici-
exportaciones per cápita, sino también padas a la sanción reformista. Duran-
producir los bienes de consumo necesa- te los tres años que transcurren entre la
rios para su población y las materias pri- marcha campesina en Quito (1961) y el
mas indispensables para una industria año de la primera reforma (1964) se ha-
nacional que no está lo suficientemen- bían entregado más de 8.000 ha a unas
te desarrollada” (CEPAL, 1953), ni lo 2.900 familias en la región de la sierra
estaría hasta el quinquenio 1970-1975 (Zamosc, 1990, 223). En el litoral el nú-
cuando el sector manufacturero indus- mero de explotaciones mayores de 500
trial creció a un ritmo del 14 por 100, ha, en el año de la primera reforma, de-
mientras el agrícola no sobrepasaba el dicadas al cultivo de banano no suponía
2,8 por 100 anual (Salgado, 1987, 136), más que un 1,5 por 100 de la superficie
aunque la parte principal de la econo- sembrada, que sobrepasaba levemente
mía siempre girase y estuviese, como las 22.000 ha, reducidas a 38 explota-
está, dominada por el sector prima- ciones. Por el contrario el 30,7 por 100
rio y exportador. Sobraban argumentos de la tierra pertenecía a propietarios cu-
para confirmar las deficiencias sociales yas fincas oscilaban entre la más o me-
y económicas del país andino. Mientras nos rentable extensión (al menos para el
la mayor parte del campesinado vivía cultivo de banano) de 10 a 25 ha (unas
en los estrechos límites de la subsisten- 795 explotaciones). En líneas genera-
cia, la gran propiedad minaba la vida de les la región de la Costa había pasado
aquellos y concentraba la economía del de una extensión media de los predios
país. En 1963 la disponibilidad alimen- de 35,2 ha hacia 1954, a 22 ha veinte
taria por habitante era de 1.826 calorías, años después. Al tiempo que la superfi-
muy inferiores a las 2.200 ó 2.500 inges- cie agraria se expandía aceleradamente
tas calóricas que aconsejaban los exper- deforestando tierra virgen e impulsando
tos nutricionales.6 las colonias campesinas, las unidades
En tercer lugar, durante el periodo de producción se habían duplicado en-
inmediatamente anterior a la Reforma tre 1954 y 1974 pasando de 84.665 a
de 1964, la política estatal sentaba las 171.024 fincas en cultivo (Larrea, 2008,
bases de la reestructuración económi- 131 y 141).
ca del país. A partir de 1948, el cultivo

6. Ecuador se hallaba en 1960 en el vagón de cola alimentario, tras Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, México,
Venezuela, Colombia y Perú, este último con 2.060 calorías por habitante (IPDAA, 1964).
124 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

Considerar detalladamente este perio- organismo durante quince años en di-


do prerreformista, alumbra sobre la si- versos países asiáticos, pronunciara por
tuación de un país que había entrado vez primera el término “revolución ver-
plenamente en la órbita del capitalis- de”, no se concebía el desarrollo agrí-
mo internacional de postguerra, por tan- cola como una instrumentalización po-
to la agricultura tradicional iría progresi- lítica, sino precisamente como la única
vamente siendo barrida y sustituida por vía plausible para el desarrollo de socie-
la empresa agropecuaria moderna y tec- dades tradicionales ancladas en el tiem-
nificada. Lo que nos conduce a un últi- po (aunque para William S. Gaud, el
mo asunto que fue precisamente la ges- mencionado director, la modernización
tión del proceso reformista. Al tiempo agraria era “verde” por oposición a las
que las cooperativas o agricultores in- “rojas” asiáticas emulando así la con-
dividuales (familias) se extendían como frontación ideológica de la guerra fría).7
medio jurídico para obtener tierras por De una u otra manera, salario, mecani-
parte del sector reformado, el ambien- zación, semillas, fertilizantes y ciencia
te económico sembrado por la llamada agronómica fueron los pilares de esta
“revolución verde” iba a generar un in- “revolución verde”, sin que fuese ob-
evitable proceso de modernización del jeto de demasiada discrepancia. Aque-
que se beneficiaría un estrecho margen llos que opinaban lo contrario eran una
de capitalizados agricultores o antiguos minoría para entonces. Un futuro pre-
propietarios. Aunque también surgían mio nobel de economía aconsejaba en
nuevos sectores de campesinos enrique- 1965, ante la asamblea de la FAO, que
cidos o especuladores oriundos de la ciertos aportes tecnológicos como “la
ciudad, que pronto fueron desplazando aplicación de fertilizantes o el empleo
a una parte importante de la tradicional de semillas que deberían rendir abun-
clase terrateniente, lo que inevitable- dantes cosechas” habían ocasionado
mente condujo a una reestructuración más “desengaños” que expectativas, es-
del poder político. En las líneas que si- pecialmente en los “países subdesarro-
guen se desarrollan de forma más deta- llados en las zonas tropical y subtropi-
llada las cuestiones apuntadas. cal”.8 Las recomendaciones de expertos
Preludio reformista: que provenían de misiones internacio-
misiones de una modernización conservadora, nales que visitaron Ecuador entre apro-
domesticación de los trópicos y contingencia ximadamente 1939 y 1964 se circunscri-
social bían a una modernización conservadora
Probablemente, cuando en 1968 un del mundo rural, y lo era en la medida
director de la Agencia de los Estados que asumían que había que desterrar no
Unidos para el Desarrollo Internacio- solo las ilegítimas aparcerías precapi-
nal (USAID), haciendo balance exitoso talistas y los improductivos latifundios,
de las políticas llevadas a cabo por este asuntos en los que seguramente coin-

7. Sobre las misiones que sentaron las bases de la revolución verde en el México de los años cuarenta y cincuenta, véase
el trabajo seminal de Cinthya Hewit de Alcántara (1978); una revisión historiográfica de la geopolítica de la revolución
verde en Picado Umaña (2012, 107-134), por citar un ejemplo de la ingente bibliografía existente.
8. Se trata de Gunnard Myrdal que recibió el Premio Nobel de economía en 1974, junto a Friedrich von Hayek. FAO, Con-
ferencia 22 de noviembre 1965, C65/LIM /3 22.
Ecuador dEbatE / Debate agrario 125

cidía el campesinado, sino borrar todo gión del litoral, cuya producción había
rastro de agricultura tradicional indus- crecido entre 1880 y 1914 unas 50.000
trializando la producción agropecuaria. toneladas anuales, entran en crisis en los
(Las evidencias del fracaso de la revolu- decenios 1920 y 1930 (Chiriboga, 1980;
ción verde se confirmarían mucho des- McCook, 2002). El banano, el café y el
pués de las décadas sesenta y setenta alimento de la dieta popular por exce-
cuando dramáticamente se irrigaron de lencia, que lo sería aún más durante los
insumos sintéticos los cultivos y los ga- sesenta, el arroz, conformarían los prin-
nados de todo el mundo, mientras una cipales cultivos que sostenían la alimen-
parte muy considerable de la población tación y economía del país. Pero; no
mundial continuaría sufriendo el ham- sería hasta la administración de un pre-
bre y el despojo de sus tierras).9 sidente liberal, nacido en Nueva York
Efectivamente, en el año que se ini- y formado en varias universidades es-
cia la segunda guerra mundial, se lleva- tadounidenses, cuando se hiciera del
ron a cabo misiones de “cooperación” banano el motor económico que ace-
por parte del Departamento de Agricul- leró la transformación social y econó-
tura de Estados Unidos (USDA), con el mica de Ecuador, sentando los prerre-
fin de “estudiar las posibilidades agríco- quisitos para la definitiva integración
las del país e incrementar la producción del país en el capitalismo post 1945.
de alimentos y de productos cuyo sumi- Galo Plaza Lasso (1948-1952), mantu-
nistro desde el Asia estaba cortado” du- vo estrechas relaciones con los herma-
rante el conflicto bélico. Según parece, nos Rockefeller, Nelson y David. El pri-
un informe preparado hacia 1940, mos- mero, que formó parte del gobierno de
traba las posibilidades que ofrecían las Roosevelt (1933-1945), como director
tierras del litoral de Ecuador; se especi- del Departamento de Asuntos Intera-
ficaba que: “proveer comida y mejorar mericanos, fundó en 1947 la Internatio-
la nutrición era básico para tener mano nal Basic Economy Corporation (IBEC),
de obra barata. La zona húmeda de la institución promotora de programas de
Costa, libre de la plaga Sigatoka10 (en- desarrollo con un marcado carácter téc-
tre Machala y Naranjal) estaría bien para nico y científico. El 15 de septiembre de
banano, barbasco y Derris, que podría 1948, esta institución llevaría a cabo un
sembrar el gobierno o la United Fruit estudio sobre la situación económica
Company en sus terrenos. También se- del Ecuador (se ampliaría dos años des-
ñaló el abacá, piñas y jengibre” (Cuví, pués al campo demográfico, resultando
2009, 71-72). Durante este periodo pre- ser el primer censo poblacional y geo-
rreformista los cacahuales plantados en gráfico del país, que dio lugar al “pri-
las cálidas y húmedas tierras de la re- mer mapa general”), materializado en

9. La bibliografía que subraya este aspecto es muy vasta. La historia agraria (ambiental) ha contribuido enormemente al
estudio de la interacción social y natural, poniendo énfasis en “que el pasado no se interpretara únicamente como una
relación entre seres humanos sino como relación entre seres humanos con la Naturaleza, advertencia mucho más per-
tinente para el estudio de una actividad como es la agricultura” (Robledo, 2002). También González de Molina (2012);
Martínez Alier (2008); McNeill (2002), por citar tan solo unos ejemplos.
10. Sigatoka amarilla o sigatoka común, es una enfermedad causada por el hongo mycosphaerella musicola, deteriora las
hojas y genera un fruto que aunque conserva su sabor, varía su peso y morfología normal, lo que deriva en pérdidas
cuantiosas para el agricultor.
126 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

el informe El desarrollo económico del años después significaron 85.000 tone-


Ecuador (1948),11 a petición del electo ladas, con un valor que oscilaba en tor-
presidente Galo Plaza (CEPAL E/CN.12/ no a los 600 millones de sucres (Ayala
SR.44 (V), 1953; De la Torre y Salgado, Mora, 2002, 273). Aunque pequeños y
2008, 13 y 73-74). Años más tarde una medianos propietarios formaron parte
empresa de origen italiano, fundada por de un nuevo segmento de cultivadores
uno de los promotores del futuro Club que trastocaron las bases sociales sobre
de Roma, fue contratada “previo pedido las que se sostenían las aparcerías tra-
del gobierno del Ecuador”, por la Orga- dicionales y la tipología de productores
nización de Estados Americanos (OEA), era altamente heterogénea, la estructura
“a fin de que colaborase” en la formu- social removida en sus bases se polarizó
lación del programa agropecuario que entre aquellos segmentos sociales que
guiaría las reformas agrarias que se iban se beneficiaron directa o indirectamen-
a llevar a cabo en el país.12 te del complejo bananero y otra clase de
En 1954, Ecuador ya dominaba la ex- agricultores cuyas fincas no alcanzaban
portación mundial del banano. El bos- a superar el permanente grado de sub-
que tropical y subtropical de la Costa sistencia.13 Al parecer fueron los grandes
ecuatoriana será deforestado ante una propietarios, o lo que es lo mismo aque-
imparable ampliación de la frontera llos cultivadores cuyas fincas superaban
agrícola. La Costa se transformaba ace- las 100 ha, los que sembraban algo más
leradamente y los trópicos eran domes- del 50 por 100 del banano durante este
ticados. Si en 1951, el cultivo de banano periodo (Ibarra, 1979/2010, 141). Las
ocupaba unas 45.000 ha, en el año de la provincias de Guayas, Esmeraldas y El
primera Reforma Agraria (1964), el área Oro, junto a regiones de la Costa cen-
agrícola dedicada a esta fruta superaba tral, constituyeron las tierras predilec-
las 190.000 ha (Larrea, 2005, 44). Al ini- tas para los cultivos de banano, antiguas
cio de la década de 1940, las toneladas plantaciones cacaoteras de Naranjal y
exportadas eran en torno a 15.000, diez Los Ríos, se volvieron bananeras. Per-

11. Entre los autores se halla el economista norteamericano Stacy May, coautor junto a Galo Plaza de un libro titulado The
United Fruit Company in Latin America, publicado por la National Planning Association en 1958. El trabajo era presenta-
do como un ejercicio, por utilizar un término actual, de transparencia, de una Compañía cuyas actividades en Centroa-
mérica no siempre se “mostraron al público de manera elogiosa”, según indicaba el director de la investigación, por ello
los autores han llevado a cabo “una cobertura adecuada de los negocios de plátanos de la United Fruit (…), relatan mucho
más que una historia de un duro camino hacia el éxito, también proporcionan un análisis económico y social minucioso
del negocio bananero en el hemisferio Occidental” (May y Plaza, 1958, xv). A lo largo del texto podemos hallar fotogra-
fías de trabajadores de la Compañía y sus familias en tono lúdico, o mostrando los “aportes sociales (y morales)” que la
Compañía propagaba a su paso, y que no distan demasiado del actual marketing denominado “responsabilidad social
corporativa”, que cualquier lector podrá encontrar en las ingentes páginas webs de las empresas de la fruta tropical. Sin
duda la gran compañía invirtió una parte de sus beneficios en generar unas bases sociales duraderas que le proporciona-
ron la suficiente estabilidad para continuar con sus negocios.
12. Cuando en 1964 la Junta Nacional de Planificación del Ecuador, (creada en 1953), en colaboración con una misión de
la FAO y la OEA, publicó un informe sobre el estado del sector primario, principalmente agropecuario, la empresa que
colaboró en su preparación no era otra que Italconsult fundada por el italiano Aurelio Peccei (1908-1984), prominente
industrial quien años más tarde, fundaría el Club de Roma tras haber impulsado la marca Fiat por Argentina durante la
década de 1950.
13. En 1965 en el campo colombiano estaba ya presente el “dualismo entre los sectores campesino y capitalista de la agri-
cultura”; en Perú la modernización agrícola había encontrado en 1960, en pleno crecimiento económico determinado
por el sector exportador, un abundante ejército de mano de obra de reserva (Christopher y Palacios, 2002, 211; Bertram,
2002, 4).
Ecuador dEbatE / Debate agrario 127

sistían cultivos mixtos con presencia de fruta exportada. Así por ejemplo, la
de café (segundo producto de exporta- United Fruit que en 1934 era propietaria
ción, hacia 1963 constituía el 17,4 por de algo más de 77.000 ha, el grueso de
100 seguido del cacao con un 16,4 por sus exportaciones dependía de los cul-
100), pastos y otros cultivos para con- tivos de “productores independientes”
sumo interno (carnes, leche, trigo, maíz, (Larrea, 1987, 73). Además, el progre-
cebada, arroz, papas, plátano y caña de sivo desplazamiento de las castas tradi-
azúcar superaban el 34 por 100 de la cionales y las posibilidades que ofrecía
producción agropecuaria en el citado el cultivo de la fruta amarilla, restalló
año) (IPDAA, 1964, sección 3a, cuadros una nueva clase social de propietarios
III-2 y III-4).14 cultivadores o rentistas (entre los que se
Las grandes empresas de la fruta tropi- hallaban militares retirados, artesanos,
cal actuaban principalmente como co- comerciantes, o campesinos enrique-
mercializadoras y mediadoras entre el cidos), que provenían o residían en las
Estado ecuatoriano –principal inversor ciudades costeñas, cuyo centro político
en infraestructuras básicas– y toda una y morada habitual era la ciudad de Gua-
legión heterogénea de agricultores que yaquil, donde la burguesía local asumió
proveían los embarques de la fruta ex- el control de otros sectores emergentes,
portada especialmente hacia los merca- como por ejemplo el sector comercial
dos de Estados Unidos y Europa Occi- que recibía hacia 1962 algo más del 65
dental. Al inicio del decenio de 1960, por 100 del crédito concedido por el Es-
probablemente 90.000 cultivadores (co- tado y la banca privada, quedando para
lonos de la Costa, migrantes permanen- el sector fabril un 14,8 por 100, y para el
tes o procedentes de algunas provincias agrario un escaso 11 por 100 en el cita-
como Manabí, y del altiplano), forma- do año (IPDAA, 1964). Un nuevo estra-
ban parte del ejército de trabajadores de to de campesinos florecía especialmente
las ocho principales empresas naciona- en la Costa, aunque no exclusivamen-
les e internacionales (tres eran estadou- te en esta región, cuyos recursos se ha-
nidenses, una chilena, dos de la extinta bían incrementado o bien por efecto de
Alemania Occidental y otro par ecuato- la reforma agraria, o porque poseían tie-
rianas, una de ellas de propiedad de Ál- rras con anterioridad y accedieron a otro
varo Noboa que pronto sería un magna- tipo de activos (tecnológicos, financie-
te del banano en el país), cuya presencia ros, etcétera), o ambos juntos pero; este
en la Costa se remontaba en algunos ca- segmento significó algo más que una
sos al decenio de 1930. Pero las gran- novedad en la propiedad de la tierra: se
des compañías fruteras, que seguramen- trataba de una “potencial burguesía lo-
te controlaron una parte considerable cal”, formada por agricultores “no-di-
de la comercialización del banano, no rectos que operan en pequeña escala”
monopolizaron exclusivamente el sec- contratando trabajadores y obteniendo
tor porque dependieron de productores unas rentas moderadas. Y fueron tam-
individuales y cooperados que proveye- bién la base local que “amortiguó” las
ron una parte considerable del volumen contradicciones políticas y económicas

14. Informe Programa de Desarrollo Agropecuario-Agricultura, Junta Nacional de Planificación y Coordinación Económica,
Quito, septiembre, 1964. (A partir de aquí denominado con las siglas IPDAA, 1964).
128 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

existentes en el campo ecuatoriano (Ve- dose a un 8,5 por 100 durante los cinco
lasco, 1988, 244), que estallarían finali- años siguientes (Velasco, 1988, 238), no
zado el decenio de 1950 (Cueva, 1983). pudo absorber a la masa de campesinos
En suma, el boom bananero contribu- expulsados del sector reformado. La mo-
yó a desequilibrar las fuerzas del tradi- dernización del país se inscribía dentro
cionalismo y conformó una “burguesía de un proceso de dependencia conside-
comercial y financiera, al tiempo que rable: a partir de la segunda mitad del
una transformación de la vieja clase te- decenio sesenta “la afluencia de capi-
rrateniente en una burguesía de corte tal extranjero al país llegó a niveles nun-
más moderno”. Un proceso que se re- ca imaginados. En pocos años una alta
produjo más o menos tanto en las pro- proporción de las grandes empresas es-
vincias del callejón interandino como taban ya en manos extranjeras” (Ayala
en las del litoral (Silverman, 1986, 111; Mora, 2002, 279).
Ayala Mora, 2002, 275). Sin embargo, La amenaza de una revolución social
si ésta fue la dinámica del periodo del debía ser contenida de alguna forma ante
auge bananero, la crisis que devino a ese polvorín demográfico que era Lati-
partir de 1965 (motivada en parte por noamérica. En tan solo veinticinco años
diversos factores que hicieron que los que trascurrieron entre 1950 y 1975, la
hombres de negocios de la fruta tropi- población total del continente se había
cal fueran abandonando el país con la duplicado: de poco más de 167 millones
subsiguiente expulsión de trabajadores se incrementó a 322 millones. En Ecua-
de las plantaciones que pronto fueron dor, el fenómeno fue similar al de la re-
silenciados por la dictadura militar que gión para el mismo periodo cronológi-
impuso la reforma agraria), conformaría co: de unos 3 millones creció hasta frisar
un eminente sector empresarial de ori- los 7 millones (CEPAL, 2003, cuadro 1a).
gen ecuatoriano que iría monopolizan- Por otro lado, es cierto que el estallido
do el sector bananero, aunque también de una revolución social (donde el peso
proliferaron modernos ingenios azuca- demográfico contaba y el hambre de tie-
reros y empresas de palma, con capi- rra también), podía ser fundado por los
tal franco ecuatoriano, diseminadas por vientos de insurrección que provenían
el Oriente amazónico y por la provin- de Cuba, sin embargo, los campesinos
cia noroccidental de Esmeraldas, por ci- no estaban mirando con tanta atención
tar unos ejemplos. Por el contrario, las a la perla de las Antillas, como lo hacían
empresas medias que tejían un sector los ideólogos revolucionarios, entre los
empresarial más o menos diversificado, que se contaban indios como Jesús Gua-
fueron diluyéndose a partir de 1965 (un lavisí que ya en 1926 había proclamado
año antes contribuían aproximadamente la unidad del partido socialista en favor
con un 40 por 100 del valor exportado) de “todos los campesinos de la repúbli-
(Larrea, 1987, 77; Martínez Valle, 2012). ca” (Becker, 1999, 52), o en el otro ex-
La modernización y racionalización tremo las amenazadas castas de privile-
de la agricultura no tuvo una correla- giados conservadores del Ecuador o de
ción en el proceso de industrialización; la parte septentrional del continente. Sin
el sector fabril manufacturero que cier- embargo, el espectro de la represión du-
tamente había crecido a una tasa anual rante el gobierno de Camilo Ponce Enrí-
del 6 por 100 entre 1960 y 1966, eleván- quez (1956-1960), cuyo mandato coinci-
Ecuador dEbatE / Debate agrario 129

dió con la revolución de Castro, se hizo gobierno estadounidense. Los temores


cada vez más patente y sobre todo tuvo de una probable subversión social esta-
un carácter marcadamente ideológico al ban en boga en la clase política ecuato-
reprimir cualquier atisbo insurgente al riana. Lo cierto es que, cuando un mi-
que se asociaba, obsesivamente, al fer- nistro del gobierno de Ponce Enríquez
vor comunista. El gobierno ecuatoriano argumentaba sin ambages: “existe la ne-
mostraba así una simpatía por la política cesidad de entregar la tierra a quien de-
anticomunista que había puesto sobre la sea cultivarla (…) si una reforma agraria
agenda política latinoamericana el joven no se hace a corto plazo mediante un
presidente J. F. Kennedy, quien no dudó cambio en el sistema legal, puede ocu-
en comunicar a su homólogo británico rrir por revolución social”,16 no difería
Harold Macmillan que, “América Latina demasiado de la opinión de la multitud
era el área más peligrosa del mundo”, lo de expertos que provenían de organis-
que a efectos prácticos se tradujo en una mos nacionales e internacionales cuyos
acción decidida de control político y re- informes resaltaban el abismo existen-
presión (Fontana, 2011). Se perseguía a te entre los países “subdesarrollados” o
líderes sociales, maestros y estudiantes del “tercer mundo” y las economías nu-
que denunciaban las deficientes condi- clearias del capitalismo, en términos de
ciones de vida de los trabajadores, la ex- desarrollo. Y no les faltaba razón. ¿Qué
plotación servil en los latifundios serra- sería de un país como Ecuador que se-
nos y el trabajo precario de aparceros o gún el censo agropecuario de 1954, de
pseudoarrendatarios en el litoral. las aproximadamente 344.000 explota-
Pero; las imperiosas necesidades de ciones probablemente tan solo 394 fin-
modernizar el país no obedecían única- cas, es decir un 0,1 por 100, disponían
mente a criterios marcados por la Alian- de algún tipo de tracción mecánica? (IP-
za para el Progreso, rubricada en la ron- DAA, 1964). El índice de productividad
da de sesiones celebradas entre el 5 y el de la ganadería a mediados de los años
17 de agosto de 1961 en Punta del Este, cincuenta era realmente desalentador:
o por cualquier otro atisbo ideológico. la producción de carne de ganado bovi-
Es cierto que si las reformas agrarias de no era de 22,5 kg. en Ecuador, mientras
la Europa Centro Oriental fueron el re- que en Argentina era de 54,6 kg., en Es-
sultado del “contrafuegos del incendio tados Unidos la producción unitaria casi
bolchevique”,15 las reformas agrarias la- se cuadriplicaba. La producción leche-
tinoamericanas, al menos las posteriores ra era probablemente la única excep-
a la mexicana, podrían situarse como ción: la cabaña de ganado vacuno hacia
“contrafuegos” a la rebelde Cuba. Lo 1910, había experimentado en la sierra
que de paso quedaba demostrado por la central, ciertos visos de desarrollo esti-
citada persecución social, o por las fe- mulados por nuevas variedades de ga-
cundas relaciones que se establecieron nado, mejoramiento de pastos, difusión
entre buena parte de las dictaduras de de la rotación y barbecho y una combi-
la parte meridional del continente y el nación de abonos orgánicos y minera-

15. Fernando MartÍn-Sanchez Juliá (1926?), La reforma agraria italiana y la futura reforma española, Madrid, (1926?), citado
en Ricardo Robledo, 1990, 17.
16. Diario El Comercio, 11 agosto de 1960, citado en Barsky (1984, 125).
130 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

les (Barsky, 1984). A mediados del de- neres favorecidos por la propiedad de la
cenio de 1960 la productividad de leche tierra? No otra cosa pedían los campesi-
por animal era de 1.200 litros en Ecua- nos, o los que hablaban por ellos, cuan-
dor, superando a Argentina (1.000 litros/ do clamaban reformas en el campo.
unidad) y Colombia (900 litros/unidad), Los límites de las reformas agrarias,
exceptuando a Estados Unidos cuya 1964-1973
producción era de 2.200 litros (IPDAA,
1964, cuadro IV-14). Otro dato relevan- La crisis interna y el contexto interna-
te, hacia 1950 de los aproximadamente cional del decenio de 1960, generarían
3 millones de ecuatorianos y ecuatoria- un ambiente político que iba a quebran-
nas más de 900.000 eran analfabetos se- tar el paréntesis democrático y constitu-
gún el censo citado, que no contempla- cional en Ecuador, aunque el interreg-
ba, por cierto, a los niños menores de no democrático no estuviera exento de
10 años de edad. La concentración de la una permanente violencia, como se ex-
tierra era proporcional al escaso uso de puso. Los partidos conservadores apoya-
maquinaria y a las condiciones de vida dos por la CIA, vieron en un presiden-
de los campesinos, indígenas o no. En te que no había condenado a la Cuba
1954, el índice de Gini17 en la región castrista como un peligroso enemigo
de la Costa (algo más suavizado que en la región Andina, tanto para los in-
en el altiplano debido al sector de me- tereses de la derecha ecuatoriana (in-
dianos propietarios que se beneficiaron tegrada también por una facción de la
del auge bananero como hemos apun- curia eclesiástica que llevó a cabo ac-
tado) era de 0,82 o lo que es lo mismo, ciones contra los movimientos de iz-
demasiada tierra en pocas manos.18 En quierdas, distante de casos de curas re-
1960 la esperanza de vida al nacer de beldes afines a teologías críticas como
un ecuatoriano, en una zona rural, no la Liberación que apoyaron a las cla-
superaba los 51 años, y su renta per cá- ses populares), como para los propósi-
pita (un término difícilmente extensible tos norteamericanos. El presidente era
a las amplias capas sociales de campesi- Carlos Julio Arosemena Monroy (1961-
nos indígenas y mestizos durante el con- 1963) que a pesar de que “rompió rela-
texto prerreformista), no superaba los ciones con Cuba” no fue suficiente para
224 dólares en 1969; en la parte septen- evitar que un 11 de julio de 1963 los
trional del continente un estadouniden- militares se alzaran en el poder (Aya-
se medio podía vivir un promedio de 70 la Mora, 2002, 279). Un gobierno mi-
años, y probablemente percibía una ren- litar, acompañado de toda una cohorte
ta trece veces superior durante la déca- de tecnócratas y administradores, impu-
da citada (World Bank, Indicadores del so la primera Ley de Reforma Agraria y
desarrollo mundial, 2015). ¿Por qué las Colonización por Decreto 1480, exac-
amplias capas de campesinos no iban a tamente un año después de su asunción
anhelar la suntuaria vida de sus congé- ejecutiva, instaurando además un orga-

17. Indicador de desigualdades sociales que oscila entre 0 y 1, siendo el 0 la equidad óptima y el 1 la máxima desigualdad
posible.
18. El desarrollo económico del Ecuador, Vol. III, apéndice estadístico, 13 de marzo de 1953, Consejo Económico y Social,
Naciones Unidas, Comisión Económica para América Latina. Censo Agropecuario de 1954.
Ecuador dEbatE / Debate agrario 131

nismo para ejecutar los programas: el Reforma Agraria”, señala un panfleto


Instituto Ecuatoriano de Reforma Agra- conmemorativo de las acciones de la
ria y Colonización (IERAC). El 6 de abril USAID en el país andino.20 Sin embar-
de 1965, el gobierno militar solicitaba a go la ley de reforma agraria de 1964, en
la Junta de Planificación y Coordinación lo relativo a sus objetivos, probablemen-
Económica un “documento conciso y te no supuso más que una “continuidad
claro sobre la situación económica del de muchos de los aspectos contempla-
Ecuador y sus perspectivas, en el cual se dos en proyectos anteriores” (Barsky,
presente de forma objetiva, el esfuerzo 1984, 151). O lo que es lo mismo, como
que ha realizado el país en lo que se re- afirma un antiguo director del IERAC, “a
fiere a reformas estructurales, entre las pesar de sus objetivos la reforma agra-
cuales se cuenta la reforma agraria (…) ria en Ecuador fue limitada y concedió
con el fin de solicitar al Comité Intera- un amplio margen de salvaguardas a di-
mericano de la Alianza para el Progreso versos sectores de terratenientes” (Jor-
la ayuda necesaria” (Reg. 1576, IERAC). dán, 2003, 289). Sin embargo, los cam-
En el caso de Ecuador, según un infor- bios que se produjeron tras la Reforma
me de la USAID, los fondos que prove- de 1964 fueron sustanciales, y lo fueron
nían del programa de cooperación para en la medida en que las bases del desa-
el periodo 1961 a 1969 fueron de “108 rrollo agrario (y en general la moderni-
millones de dólares en préstamos, fon- zación del país) que se desplegaron du-
dos no reembolsables y garantías de in- rante este periodo siguen aún actuando
versión para vivienda”. Además, para al momento. En 1973 un nuevo periodo
llevar a cabo programas de asistencia militar presidido por el general Rodrí-
social, como parte del programa de Ken- guez Lara (1972-1976) sancionó la se-
nedy, se instalaron en el Ecuador –como gunda Ley de Reforma Agraria (decreto
en otros países del continente–, equipos Nº 1172, de octubre de 1973), que ace-
profesionales denominados “Cuerpos de leró el proceso de modernización capi-
Paz” que promovían, o lo intentaban, la talista del país en un contexto de bonan-
salubridad y la mejora de viviendas, así za económica propiciado por las rentas
como del petróleo a partir de 1972 (el precio
...brigadas médicas en diversas misiones,
del barril que era de 3 dólares en 1972
organismos que en muchos casos estuvie- se multiplicó por diez en tan solo cin-
ron liderados por agentes de la CIA. Los co años). El estado se burocratizaba al
actos de violencia contra algunos de sus tiempo que apoyaba a un sector manu-
integrantes de estos organismos no cesa- facturero con intereses tanto en las ren-
ron, como el asesinato en Azuay en 1968, tas agropecuarias como en el subsuelo.
por campesinos, de un equipo médico por Mientras el plan reformista proseguía, el
campesinos que a instancias de un cura campo se moderniza y, como la histo-
los confundieron con comunistas.19 ria se ha encargado de repetir insisten-
Con todo ello, sin embargo, además temente, el campesinado que no pudo o
la USAID colaboró “en la reforma más no supo sobrevivir con su pequeña uni-
importante de la década de los 60, la dad doméstica antigua o recibida por

19. Testimonio de Betsy Salazar. Entrevista realizada por el autor en Quito, 2010.
20. Informe USAID, “Ecuador, 50 años” (8 noviembre de 2013).
132 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

efecto de la reforma, emigró a las ciuda- por un tiempo mínimo de tres años, tie-
des. Entre 1950 y 1974 la provincia de rras ajenas (…) tienen derecho a que el
Guayas, por ejemplo, pasó de 582.144 IERAC proceda a la expropiación inme-
habitantes a 1.512.333, de los cuales diata de tierras en que trabajan” (Bars-
casi un millón residía en poblamientos ky, 1984). Particularmente en el litoral
urbanos, o considerados como tales. En el sector más afectado sería el arrocero,
otras palabras, si durante los años inter- y no exclusivamente por este Decreto
medios del siglo pasado el 75 por 100 sino por uno destinado a los cultivado-
de la población vivía y trabajaba en el res de esta gramínea. El 15 de diciembre
campo, dicha proporción se invirtió, en de 1970 se sancionaba el Decreto 1001
tanto un 25 por 100 reside en zonas ru- que “declaraba de utilidad pública y su-
rales. Aun así, para cualquier observa- jeta a inmediata expropiación a aquellas
dor, no puede pasar desapercibido el tierras arroceras que venían siendo cul-
aspecto anárquico de ciertas áreas con- tivadas por métodos precapitalistas, lo
sideradas como urbanas que albergan mismo que conllevaba una productivi-
extrañas y dramáticas conurbaciones dad por hectárea bastante baja” (Velas-
para trabajadores estacionales a la espe- co, 1988, 237). Inminentemente fueron
ra de ser enganchados en las plantacio- intervenidas cinco haciendas guayenses
nes de la Costa. de Yaguachi y Milagro (47 en la prime-
Por cuanto la segunda Ley de Refor- ra y 12 en la segunda, con una exten-
ma Agraria al considerar que las fincas sión de tierra afectada en torno a 9.000
debían ser más productivas y eficientes, ha); según informaba el director del IE-
al menos el 80 por 100 de la superfi- RAC dos meses después de entrar en vi-
cie agraria (Jordán, 2003, 290; Zamosc, gor el decreto se “habían intervenido
1990, 226), desplazaba a un tiempo a 172 haciendas” en Loja y Guayas prin-
pequeños campesinos y latifundistas im- cipalmente. Informes del IERAC señala-
productivos o rentistas y consagraba la ban que entre 1970 y 1973 habían sido
propiedad capitalizada. Entre la primera afectadas por el Decreto 1001 alrede-
y segunda ley de reforma, el controverti- dor de 24.000 ha, en su mayoría tierras
do y populista presidente Velasco Ibarra, de la última provincia citada. En el pri-
durante su quinto mandato, iniciado el mer año de la década de 1980, se ha-
1 de septiembre de 1968, asumió pleni- bían adjudicado más de 90.000 ha in-
tud de poderes el 22 de junio de 1970, tervenidas por el citado Decreto (Barsky,
sancionando en el mes de diciembre 1984, 173-177 y 186). Sin embargo, es-
de ese año el Decreto 373 destinado a tos cambios afectaron temporalmente
abolir definitivamente el trabajo “preca- al sector reformado –difícilmente cuan-
rio” en la agricultura. El objeto de dicho tificable cuando aun actualmente hay
texto jurídico no se redujo a quebrantar campesinos que esperan recibir la titula-
las aparcerías; entre su articulado se es- ridad de las tierras que obtuvieron bien
pecificaba la entrega de tierras a arren- por efecto de las reformas o bien por la
datarios, subarrendatarios, sembrado- colonización de las tierras de frontera de
res, finqueros, desmonteros, aparceros, la Costa–, porque, realmente el impul-
partidarios, arrimados, colonos, etcéte- so del capitalismo agrario forzado y ace-
ra, “que hayan estado cultivando por sí lerado, trajo consigo una amarga situa-
mismos, empleando a otros trabajadores ción para muchos campesinos excluidos
Ecuador dEbatE / Debate agrario 133

del nuevo marco agrario. canzaban las 5 ha, la superficie de tierra


Así pues, en líneas generales y como de labranza que ocupaba este sector era
primer elemento, las reformas agra- mínima, y la lectura censal muestra le-
rias con respecto a la distribución de la ves variaciones durante el periodo refor-
propiedad de la tierra, considerando el mista. Los agricultores que comprendían
país en su conjunto, fueron muy limita- el estrato señalado superaban el 72 por
das. Mientras los latifundios que supera- 100 de las fincas del país, por el contra-
ban las 2.500 ha disminuían su presen- rio la tierra que ocupaban no represen-
cia, los estratos medios protagonizaron taba más del 7 por 100 en los censos de
un crecimiento considerable: las 14.000 1954 y 1974.
fincas cuya superficie oscilaba entre las Un segundo aspecto que introdujo, o
50 y 500 ha censadas en 1954 habían más exacto aceleró el programa refor-
duplicado su presencia en 1974, ocu- mista, consistió en la abolición de las re-
pando una superficie agraria que bor- laciones precapitalistas allí donde toda-
deaba los 3 millones de ha. Esto se de- vía prevalecían. Por tanto, liberados los
bía, en parte, a que la Ley estipulaba campesinos de las aparcerías que los ex-
como expropiables las propiedades que pertos denominaban con razón “anacró-
superasen las 2.500 ha, lo que venía a nicas”, surgía la cuestión ¿qué hacer con
significar el término latifundio: “ningu- aquellos que habían obtenido algún tipo
na persona natural –signaba el artícu- de parcela que por lo general era dema-
lo 33 de la Ley del 64–, o jurídica, po- siado exigua en su extensión o calidad
drá ser propietaria en la Costa de más desde el punto de vista económico? La
de 2.500 ha, a las cuales podrá agre- respuesta universal fue la cooperativa, el
garse hasta 1.000 ha de sabana y pastos nódulo organizativo que articuló la agri-
naturales”. En el país hacia 1954, pre- cultura reformista. Efectivamente la abo-
existían 241 explotaciones que mante- lición de los trabajos extraeconómicos
nían esos rasgos extensivos, sus propie- en la Sierra como en la Costa consoli-
tarios acaparaban el 25,9 por 100 de la dó un nuevo segmento de agricultores
tierra. El siguiente censo (1974) refleja que formaron parte del sector reforma-
un descenso de 13,8 puntos respecto do que en esencia pasó a integrarse bajo
al dato anterior, 176 propiedades ocu- régimen cooperativista. En 1965 se ha-
paban aproximadamente un millón de bía promulgado un Reglamento de Coo-
hectáreas. El latifundio se iba disolvien- perativas Agropecuarias ajustando los
do de forma constante, lo que no signi- criterios que debían seguir los campe-
ficaba que la tenencia de la tierra, o su sinos sindicados o unidos de cualquier
concentración, fuera a disminuir; lo que forma no legalizada. Entre 1950 y 1975
estaría ocurriendo es que las formas de se habían registrado en Ecuador más de
propiedad se alteraban y, la diversifica- 1.000 cooperativas dedicadas al cultivo,
ción de los negocios de los empresarios producción y comercialización agrope-
de la fruta tropical o de los hacendados cuaria. Entre el año de la primera refor-
del altiplano se impondría. Lo que real- ma agraria y 1970 se constituyeron casi
mente fue creciendo de forma alarman- 300 cooperativas. También se manco-
te fue el minifundio. Mientras se elevaba munaron artesanos, cooperativas de rie-
el número de pequeños productores con go y pesqueras, productoras de sal y
parcelas inferiores a 1 ha o que no al- panela, cooperativas de “desarrollo co-
134 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

munal y de huertos familiares” (Da Ros, nificaba pedir por adelantado al hacen-
2007, 258; Salazar, 2014). En suma, si dado, de lo que no cabe duda es que no
en 1948 no sobrepasaban las 159 orga- eran muchos los campesinos humildes
nizaciones en 1965 alcanzaban medio los que a mediados de 1960 habían so-
millar, y el proceso seguiría aumentan- licitado financiación, ¿y para qué iban a
do cuantitativamente: a mediados de la hacerlo si en su mayor parte no tenían
década setenta 1.065 cooperativas agro- más tierra que la que le permitía una
pecuarias de producción o comerciali- exigua existencia?, pero; por lo demás
zación estaban activas. Empero, no exis- eran numerosos los habitantes rurales
tía proporcionalidad entre cantidad y que conocían la figura del chulquero o
calidad. Durante las décadas siguientes prestamista informal.21 Todavía en 1978,
que vieron florecer cooperativas campe- un antiguo funcionario del Banco Cen-
sinas e indígenas estimuladas por pro- tral, con el fin de implementar adecua-
yectos sectoriales de diversa proceden- damente diversas acciones de desarrollo
cia y planteamientos (que no podemos rural, tuvo que adecuar el lenguaje buro-
abarcar en este trabajo), tuvieron más un crático económico a la abstracción del
efecto compensatorio en el sector rural campesinado tradicional: el campesino
acosado por la pobreza –que en 2006 no entendía (y en muchas ocasiones no
afectaba en torno al 68 por 100 de la po- deseaba comprender), lo que significaba
blación indígena– que un efectivo papel o cómo actuaba una “línea de crédito”,
económico. o qué diferencia existía entre “línea de
Además, la gran parte del sector refor- inversión” o “de trabajo”; en general se
mado no recibió formación, o ésta fue trataba de “una racionalidad que choca-
siempre deficitaria; el crédito fue perma- ba con la campesina”.22
nentemente escaso y con toda seguridad En tercer lugar, la modernización
restringido a segmentos medios de agri- agraria fue ampliada, o mejor precipita-
cultores cuya disponibilidad de recursos da, en estrecha relación con el paque-
les permitía a su vez adquirir líneas de fi- te tecnológico y los derivados agronó-
nanciación que otorgaba principalmente micos de la citada “revolución verde”.
el Banco Nacional de Fomento; institu- En 1965 se presentaba un proyecto
ción que en 1971 contaban con una dis- del “Fondo especial de Naciones Uni-
tribución crediticia claramente desequi- das para el mejoramiento de la produc-
librada, beneficiando esencialmente a la ción mediante el uso de fertilizantes”
región de la Costa con un 70,2 por 100, (Reg. 1576, IERAC), con unos costos que
frente a un 26, 4 por 100 en la Sierra ( sobrepasaba el millón y medio de dó-
y 3,4 por 100 en la región oriental de lares, destinado a cuatro zonas concre-
la Amazonía), una tendencia más o me- tas, dos de ellas se situaban en la Costa:
nos recurrente en años sucesivos (Cosse, Tenguel y Milagro. Un informe fechado
1986, 335, cuadros 10 y 11). Claro que en el año de la primera Reforma seña-
hacía tiempo que los campesinos se ha- la: “en el país son relativamente pocos
bían endeudado, o conocían lo que sig- los agricultores que se preocupan por

21. Chulquero proviene de chulco, que en la legislación penal ecuatoriana se reconoce como un delito de usura. Se trata de
prestar dinero al margen de las instituciones financieras reconocidas y registradas.
22. Entrevista realizada por el autor a Hernán Rodas, Paute, agosto, 2010.
Ecuador dEbatE / Debate agrario 135

utilizar semillas mejoradas escogidas y gaciones Agropecuarias (INIAP), contan-


procedentes de los aun escasos traba- do con estaciones experimentales en las
jos experimentales orientados al me- zonas tropicales de la Costa, tales como
joramiento varietal”, con la excepción Pichilingue (cantón Quevedo, Los Ríos)
de ciertos cultivos como el trigo, algo- o Portoviejo en la provincia de Mana-
dón o cebada “no se ha logrado desper- bí.23 Era razonable activar mecanismos
tar entre los agricultores un deseo ma- que racionalizaran las rudimentarias
nifiesto por utilizar semillas mejoradas, técnicas agrícolas campesinas. Un agu-
siendo todavía generalizada la costum- do observador indicaba que las arcaicas
bre, en los restantes cultivos, de utilizar prácticas extendidas entre el campesina-
las semillas cultivadas en la misma fin- do tales como “el uso del espeque24 para
ca o en la localidad”. El uso de fertili- sembrar en un terreno desbrozado por
zantes químicos se había expandido al quema y no labrado, desconocimiento
tiempo que el banano, será este cultivo de la poda y del injerto, no renovación
perenne el que “ocupa el primer lugar de las semillas y plantaciones, protec-
en cuanto a la aplicación constante de ción fitosanitaria descuidada, procesa-
pesticidas”, señala otro informe, segui- miento nulo, o rudimentario antes de la
do de la caña de azúcar, siendo escasa venta” de la producción, sumado a las
la utilización de productos sintéticos en inclemencias climáticas y la constante
general en el resto de cultivos. En 1950 incertidumbre de los precios, “explica
se habían importado 103,4 toneladas de muchas veces el escaso uso de los insu-
“hormiguicidas, insecticidas y fungici- mos (semilla mejorada, productos agro-
das”, en 1963 se superaban las 24.000 químicos)”; aunque esta fuese la genera-
toneladas de fertilizantes de variada ti- lidad, al parecer ciertos sectores como
pología, por un valor de 51,7 millones los campesinos arroceros –un importan-
de sucres. A pesar del salto cuantitati- te sector reformado durante el gobieron
vo, informes de expertos señalaban que de Velasco Ibarra en 1970, como se in-
las importaciones de fertilizantes “ape- dicó– recurrían de forma considerable e
nas constituían el 6,6 por 100 del valor “irracional a equipos y productos ofreci-
total de insumos”. Lo cierto fue que las dos por gentes interesadas y adquiridos
reformas agrarias acrecentaron el uso de con los cuantiosos préstamos concedi-
insumos sintéticos entre el campesinado dos por las instituciones crediticias”.25
tradicional. Fertilizantes, semillas mejo- No cabe duda tampoco que los insumos
radas y otros productos que eran de uso sintéticos (plaguicidas, pesticidas y ferti-
exclusivo de los hacendados y plantado- lizantes químicos), iban a expandirse en
res (aquellos que los utilizaban), se iban las siguientes décadas, afectando a los
extendiendo a los nuevos agricultores hombres y la tierra. A principios del si-
capitalizados. glo XXI la degradación de la biodiversi-
Tres años antes de la primera reforma dad, contabilizada por pérdidas de eco-
se creó el Instituto Nacional de Investi- sistemas, representó cerca de un 40,9
por 100 (Larrea, 2008).

23. Programa de Desarrollo Agropecuario, Quito, 1964; Banco Central del Ecuador: E/ CN.12/295/Add.2, en Anteproyecto de
una Ley Agraria, Quito, 1958, 47.
24. Palo puntiagudo usado para sacar plantas con sus raíces y abrir hoyos para sembrar.
25. Archivo privado de la Fundación CECCA, documento inédito redactado por Hernán Rodas.
136 Germán Carrillo García / Sobre la reforma agraria en Ecuador, 1948-1973

Coda agrarias, por tanto, llevaron a cabo una


modernización que quebrantó las rela-
Las reformas agrarias obedecieron a
ciones precapitalistas en el campo pero
un cambio estrucutural en el mundo de
no procuró la estabilidad del campesi-
la segunda postguerra. Las economías
nado reformado que se articuló en coo-
del Atlántico Norte lideraban procesos
perativas. Éstas estaban en gran parte in-
industriales mientras la parte meridio-
tegradas por agricultores minifundistas,
nal del orbe iba a suministrar la propor-
cuyas unidades domésticas operaban en
ción precisa de materias primas para ac-
un mundo económico cuya lengua ha-
tivar la acelerada industrialización. Aun
bía abolido el término campesino, y de-
más, hacia 1970 algunos observadores
bían actuar como empresarios, aunque
se referían a las primeras con el califi-
no comprendiesen los términos en los
cativo de “postindustriales”, aludiendo
que se expresaba esta nueva arquitectu-
a unas sociedades que estaban vivien-
ra política. Las leyes agrarias que siguie-
do, aunque no por mucho tiempo más,
ron a las reformas (que por extensión no
sus “años dorados”, bajo un capitalis-
hemos desarrollado aquí), especialmen-
mo expansivo terciario y de consumo.
te en 1979 y 1994, respectivamente,
La frustrada industrialización por susti-
fueron socavando las estructuras orga-
tución de importanciones, que puso so-
nizativas que las comunidades andinas
bre la agenda un economista argentino
habían podido contener, entre ellas las
que, según parece, sin saberlo hacía po-
tierras comunales. Esta tragedy of the
líticas keynesianas,25 tuvo éxito relativo
commons se fundamentaba en “crear
en ciertos países de la región como Ar-
mercados de tierra más eficientes, me-
gentina, México, Chile o Brasil, algunos
diante el establecimiento de fuertes re-
incluso habían experimentado un creci-
gímenes de derechos y títulos de propie-
miento del sector manufacturero desde
dad”, ignorando a los campesinos que
el último tercio del siglo XIX. Pero los
quedaban en los márgenes de la econo-
países del área andina y particularmente
mía de mercado (Martínez Valle, 2008,
Ecuador, mantuvieron un motor de cre-
109), o eran funcionales, como ejérci-
cimiento económico cuyas explosiones
to de reserva, a su propia expansión.
provenían del sector primario, del que
La “reprimarización” de la economía,
seguirían dependiendo hasta el momen-
un tecnicismo que venía a significar un
to. Todavía en 1960, el reducido mer-
nuevo impulso al sector primario, ya
cado interno de Ecuador inhibía la in-
fuese a partir de nuevos cultivos (flores,
cipiente producción manufacturera que
brócoli, etcétera), o tradicionales (prin-
de hecho llegaba a su punto álgido en
cipalmente banano), se destinó a pagar
la década de 1970. El campesinado tra-
la deuda externa acumulada especial-
dicional que no pudo acceder a la agri-
mente a partir de la “década perdida”
cultura reformada, quedaría atrapado
tal como al parecer un experto de la CE-
entre el estrecho margen de la pobreza
PAL había bautizado a los años ochenta
y la economía sumergida en las ciuda-
del siglo pasado.
des, donde la industria no podía propor-
La revolución verde no solo impulsó
cionar suficiente empleo. Las reformas
un paquete tecnológico inaccesible para

26. Se trata de Raúl Prebisch (1901-1986). Halperin (1998).


Ecuador dEbatE / Debate agrario 137

los sectores minifundistas, cuanto me- al mercado a los pequeños productores


nos para los campesinos sin tierra, sino que según la FAO (2014) podrían supo-
que enfatizó un modelo, político- eco- ner el 81 por 100 de las fincas agrícolas
nómico y por supuesto cultural, de desa- en América Latina? El mundo de los últi-
rrollo del mundo rural que fue agotando mos veinte o treinta años marca un mis-
los recursos naturales y concentrando la mo diapasón que no es otro que la con-
propiedad de la tierra en sectores capi- centración, y no exclusivamente de la
talizados. tierra, del agua y en general de los recur-
Eran anacrónicos, desde cualquier sos naturales, lo que se conoce actual-
punto de vista, los latifundios que vi- mente como land grabbing, lo es tam-
nieron a fulminar las reformas agrarias; bién de todo un vasto sistema financiero
por tanto era racional aplicar medidas que respalda este despropósito donde el
que cambiaran esta situación que para pequeño campesino, mancomunado o
la mayor parte del campesinado ecua- no, se halla socavado por las fuerzas de
tariano se reducía a una miserable vida, un mercado descontrolado que no solo
tal como narró minuciosamente el escri- agota las sociedades sino a la misma tie-
tor ecuatoriano Jorge Icaza en su Hua- rra que ya no puede nutrirlas.
sipungo (1934). Sin embargo después
de haber transcurrido medio siglo des-
de la primera reforma agraria en el país, Bibliografía
la concentración de la tierra (y todo lo
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que este hecho conlleva), continúa do- (2002) “Ecuador desde 1930”, en Leslie Bethe-
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acaparaban en torno al 41,2 por 100 de (1965) “Una tipología de haciendas en la sie-
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ANÁLISIS

La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado
transformista. Ecuador, 1920-19601
Pablo Ospina Peralta

El Estado ecuatoriano entre 1920 y 1960 puede caracterizarse como un Estado transformista resul-
tante de un lento proceso de modernización capitalista. Las oligarquías fragmentadas no conocieron
desafíos radicales de las clases subalternas. En tanto las oligarquías carecieron del control del ejér-
cito, éste tenía una capacidad de autonomía. Así, podía prevalecer la hegemonía oligárquica y la
dificultad por ejercer la represión directa. Esta dio origen a un Estado poco proclive a la represión y
apto para las transacciones.

[El Partido Conservador actúa] sin amalgamas de credos divergentes, sin fusión
de principios opuestos que solo pueden ocasionar el caos y la anarquía, cuando
no la esterilidad, la ruina y la muerte; porque esos mosaicos, esos conglomerados
heterogéneos, sin precisión, sin diafanidad, rectitud ni fijeza, nada pueden construir ni
mejorar; y de tales aleaciones inestables los únicos beneficiados serán los audaces e
inescrupulosos, es decir, los elementos socialistas que se han acogido bajo los pliegues
del pendón velasquista.2

1. Pregunta

E
Lo que he encontrado en Tulcán es que hay
dos fuerzas perfectamente diferenciadas en
n los últimos días de noviembre de constante pugna: conservadores e izquier-
1934 se produjeron en Tulcán con- distas. El liberalismo parece estar unido al
frontaciones políticas y manifestacio- socialismo. Estas fuerzas se atacan, luchan
nes en las que resultaron varios heridos entre sí, promueven a veces incidentes por
y contusos. El recientemente posesionado la natural violencia que encuentro en los
presidente José María Velasco Ibarra deci- habitantes del Carchi. Todos los problemas
dió viajar para cerciorarse personalmen- adquieren ahí un carácter diferente. Mien-
tras en otras poblaciones se desarrolla la
te de la naturaleza de los problemas en la
política apaciblemente, en el Carchi hay
frontera. A su regreso a Quito ofreció un vehemencia. Cuestión de carácter; habrá
llamativo diagnóstico del conflicto: que estudiar las razones sociológicas que
existan para ello.3

1. Este texto es una síntesis de la tesis doctoral del mismo título presentada en el Centro de Estudios y Documentación
Latinoamericano (CEDLA), Amsterdam, septiembre de 2016, disponible en ‹http://www.dare.uva.nl/search?identi-
fier=540377›.
2. “Confusionismo”, El Debate, 28 de diciembre de 1939.
3. Velasco Ibarra en una entrevista realizada por Jorge Reyes en el diario El Telégrafo, 1 de diciembre de 1934, reproducido
en República del Ecuador ([1935]: 172). Énfasis agregado.
142 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

En perspectiva comparada, no solo el para desactivar y desmontar disputas


Carchi, sino todo el Ecuador se ha ca- aún antes de que éstas puedan polari-
racterizado por una vida política “apaci- zarse en bandos inconciliables y antagó-
ble”. En busca de las razones de la vio- nicos que puedan destruir la conviven-
lencia que tanto obsesiona a Colombia, cia cívica”. Su descripción fija los rasgos
un importante estudio histórico de un negociadores, en acuerdos siempre par-
conocido especialista afirma que: ciales, de la política ecuatoriana:
La fragmentación social y regional y la cul- ...su incrementalismo banal, su morigera-
tura bipartidista han debilitado al Estado. ción hecha de medias tintas, de soluciones
Es evidente el abismo entre la letra de la al margen, de acuerdos parciales y flexi-
ley y su aplicación. La debilidad estatal es bles no tiene sin duda la grandeza y la mo-
manifiesta en la fragilidad de la base fis- nolítica eficacia de la razón instrumental
cal; en pasmosos índices de evasión; en la de los grandes dramas históricos que ella
rigidez y conservadurismo de las políticas impone desde el “virtuoso” y “moral” im-
de gasto público; en la liviandad del ethos perio del jacobinismo, pero, por otra par-
de los funcionarios públicos que responde te, parece ser capaz de absorber y acol-
ante todo a la lógica de los sistemas clien- chonar todo costo excesivo y todo abismo
telares (…); en la patente desigualdad en de sufrimiento y sacrificio (…) a través de
el acceso a la ley y en la ineficacia de ésta una lógica de evitar lo peor, de dar a to-
para resolver los conflictos; en el carácter dos su pequeña satisfacción, de comprarlo
tardío y débil del laicismo y de la educa- y venderlo todo, de dejar siempre la puerta
ción pública (Palacios 2003 [1995]: 15-6). abierta para otro negocio a la vuelta de la
esquina con el enemigo de hoy (Bustaman-
Salvo por un par de detalles discuti- te, 1997: 61-2).
bles como la cultura bipartidista o el ca-
rácter tardío y débil del laicismo, la des- Jorge León (2003: 28-37; 2011: 211-
cripción alcanza perfectamente para el 3), propone una idea similar. En su opi-
Ecuador. Ante tantas similitudes, ¿qué nión, predominó en el siglo XX un “sis-
diferencia tanto, al sur y al norte del tema político regionalizado” basado en
Carchi, como para explicar una histo- juegos constantes de equilibrios ines-
ria política de más de medio siglo de re- tables, de conflictos y acuerdos cam-
sultados tan contrastantes? Al norte, seis biantes entre regiones, que llevó al pre-
décadas de guerras civiles, desangra- dominio de las negociaciones sobre la
mientos y enfrentamientos fratricidas; al polarización. León lo define como “un
sur, décadas de violencia menguada, es- sistema de empates y equilibrios de fuer-
tática y estructural pero prácticamente zas que busca evitar la confrontación”,
ninguna guerra civil. que adopta el “reformismo institucional”
La combinación de un Estado débil y y que usa el corporativismo, el cliente-
de una tradición de lucha política pa- lismo y el paternalismo para distribuir
cífica y desarmada no es frecuente en prebendas, organizar intereses y atenuar
América Latina. Hace ya algunos años, conflictos. Su origen se remontaría a la
impregnado de una retórica cautivante, revolución liberal (1895) que llevó a la
Fernando Bustamante (1997: 61), reivin- minoría costeña, dueña del poder eco-
dicó los olvidados logros del sistema po- nómico, al control del poder estatal que
lítico ecuatoriano, un sistema que “uti- debía compartir con la mayoría serrana.
liza continuamente el ´transformismo´ Ningún estudio ha buscado explicar
el carácter apacible que señalara al pa-
Ecuador dEbatE / análisis 143

al expediente de las masa-


cres de obreros, campesi-
nos e indígenas. La reduc-
ción del número de muertes
es un indicio: los mecanis-
mos que aceitaron la regu-
lación del conflicto políti-
co en el Ecuador surgieron
entre la crisis cacaotera de
1920 y el fin del auge bana-
nero hacia inicios de la dé-
cada de 1960.

Fuentes: Ospina (2016: anexo 3).


2. Respuesta
La principal razón por la cual el país
sar, hace ochenta años, el más impor- logró eludir la violencia política abier-
tante caudillo de la historia ecuatoriana ta durante la segunda mitad del siglo
del siglo XX. En lugar de escarbar res- XX, con su cortejo de guerras civiles y
puestas en la psicología y las costum- muertes heroicas, es que a lo largo de
bres de los ecuatorianos, prefiero una las primeras décadas del siglo se cons-
interpretación histórica; es decir, situa- truyó un Estado transformista cuyo fun-
da en el tiempo y centrada en su proce- cionamiento implica constantes esfuer-
so de formación. Saber cuándo ocurren zos de cooptación de dirigentes de los
las cosas sirve de pista para entender adversarios, de transacciones parciales
por qué. ¿Acaso el “espíritu de mode- entre grupos opuestos, de subordina-
ración y el camaleonismo” han existido ción clientelar de sectores sociales ente-
desde el inicio de los tiempos? ¿Cuán- ros y de negociación permanente (pero
do se logró regular el conflicto político, localista), de una parte de las demandas
evitar las guerras civiles y limitar el nú- presentadas por los grupos movilizados.
mero de muertes en las luchas por el po- Estas transacciones tempranas, general-
der? El gráfico 1 ofrece una indicación. mente informales, se hacen tanto entre
Recoge los resultados de un inventario grupos dominantes como entre domi-
del número de muertos durante el siglo nantes y subalternos. Por lo tanto, la vio-
XX no solo causados por guerras civiles lencia política solo aparece allí donde
sino también por levantamientos indíge- fallan estos mecanismos de negociación
nas, luchas sindicales y manifestaciones y legitimación del orden social.
callejeras. La formación del Estado transformista
Un primer vistazo a las estadísticas, ecuatoriano se produjo al mismo tiem-
incluso sin conocer las razones de las po en que se difundía la epidemia ca-
matanzas de la primera mitad del siglo, pitalista y cuando, simultáneamente,
debería llamar la atención. Algo pasó en emergía el velasquismo como fenóme-
la política ecuatoriana a mediados del si- no dominante de la política. Con la cri-
glo XX: el ejército ya no se dividió en sis cacaotera (1920) y la revolución ju-
facciones que se mataran entre sí y re- liana (1925), arrancó una era de crisis
sultó cada vez menos necesario recurrir en la sociedad y el Estado oligárquicos
144 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

que llevaría a su paulatina sustitución “crisis de lealtad” que está en la base del
por una sociedad capitalista periférica y balance de fuerzas que daría origen al
un Estado transformista “moderno”. Una transformismo ecuatoriano.
primera fase de la transición, entre 1920 “Transformista” es un término tomado
y 1945, sería catastrófica, marcada por de Antonio Gramsci.6 Designa la coopta-
la inestabilidad política, la agitación so- ción parlamentaria de los dirigentes del
cial y la crisis económica. Una segunda Partido de Acción italiano (al que perte-
fase, entre 1945 y 1960, se caracterizó necían Mazzini y Garibaldi) luego de los
por la estabilidad política, el crecimien- vaivenes radicales del Risorgimento en
to del sector exportador y la reinvención 1848. Mediante el transformismo el Par-
de los mecanismos que soldaban la leal- tido de Acción “es incorporado molecu-
tad de los subalternos ante los nuevos larmente por los moderados y las ma-
grupos dominantes. sas son decapitadas, no absorbidas, en
En la historiografía ecuatoriana, el ini- el ámbito del nuevo Estado” (Gramsci,
cio del dominio del capitalismo suele 1981 [1929]: I, 103). En una nota poste-
datarse de los tiempos de la revolución rior, Gramsci (1984 [1931-32]: III, 235-
liberal (1895).4 Sin embargo, se recono- 7) distinguió dos etapas; entre 1860 y
ce que los cambios socio – económicos 1900, donde prevaleció el transformis-
y en los sistemas de trabajo durante la mo de personalidades individuales;
revolución liberal fueron extraordinaria- mientras de 1900 a 1914, grupos extre-
mente limitados. Por ello, si por “tran- mistas enteros se pasan al campo mo-
sición al capitalismo” se entiende que derado. En una palabra, para Gramsci,
las relaciones salariales se hacen domi- el transformismo fue la expresión parla-
nantes en la economía nacional, es im- mentaria de la hegemonía intelectual,
posible datar el inicio de su predominio moral y política de los moderados en el
antes de mediados del siglo XX. Aun- proceso de transformación social abierto
que el capitalismo fuera dominante an- en Italia por el Risorgimento.
tes en las relaciones comerciales, ban- Hasta aquí, el transformismo se pa-
carias y en la articulación internacional rece a una cooptación pura y sim-
del Ecuador, el modo de producir solo ple; pero para Gramsci está relaciona-
cambió después.5 Su consecuencia más do con una “revolución sin revolución”
significativa, fue que desintegró los siste- o “revolución pasiva”. El concepto de-
mas de trabajo previos, desmontó los ti- signa las “modificaciones molecula-
pos de coacción que los acompañaban res que en realidad modifican progre-
y desestabilizó las formas tradicionales sivamente la composición precedente
de subordinación de las clases subalter- de las fuerzas y por lo tanto se vuelven
nas ante sus superiores sociales. Por eso, matrices de nuevas modificaciones”
la difusión del capitalismo como forma (1999 [1934-35]: V, 188, y pp. 187-9).
de producir es central para entender la Gramsci asocia la revolución pasiva

4. Guerrero (1980); Ayala (2014); Quintero y Sylva (1991); Cueva (1988 [1972]).
5. Las formas de dominio del capitalismo como sistema mundial, que se difunde desde el comercio a larga distancia, antes
de su arribo al mundo de la producción, no interesan a esta indagación (cfr. Braudel 1984 [1979], Arrighi 1999 [1994],
Moore 1976 [1966], Stern 1993).
6. Retomo aquí un resumen de la conceptualización de Gramsci que presentamos Fernando Guerrero y yo en un libro
anterior, cfr. Guerrero y Ospina (2003: 253-4).
Ecuador dEbatE / análisis 145

con la concepción marxista de los cam- la modernización capitalista, tanto en


bios moleculares de las “fuerzas pro- la sociedad como en el Estado, porque
ductivas” que entran en contradicción todo acuerdo se deshacía para ser susti-
con las “relaciones de producción” y tuido por el acuerdo más apropiado del
provocan los grandes cambios históri- instante siguiente.
cos. En realidad, las grandes revolucio-
3. Explicaciones: las estructuras
nes burguesas han sido una excepción;
la regla es que el tránsito al capitalismo El cuadrante de las características es-
se haga lentamente a través de los cam- tructurales que hicieron posible la solu-
bios acumulativos de las revoluciones ción transformista puede resumirse en
pasivas (Chatterjee, 1997 [1993]: 224). pocas palabras. Oligarquías regionales
Ecuador se ajusta perfectamente al debilitadas por el tránsito al capitalis-
modelo: el capitalismo se volvió domi- mo, por la crisis mundial y por la rup-
nante sin revolución burguesa, las oli- tura en la lealtad de sus subordinados.
garquías no se habían transformado ple- Esta fragmentación regional hizo posi-
namente en burguesías y la dirección ble que ni el debilitamiento ni la pérdi-
política oligárquica en la transición era da de la lealtad de los subalternos fue-
frágil e intermitente. Por eso, el transfor- ra homogénea o catastrófica para todos
mismo no debe identificarse solo con la al mismo tiempo. Unos sectores popula-
cooptación de un movimiento radical res mayoritariamente rurales que a pesar
o potencialmente radical mediante for- de la resistencia cotidiana o de la oca-
mas variadas, principalmente el cliente- sional rebelión abierta, nunca contaron
lismo, sino una fórmula de compromiso con suficiente autonomía política y so-
que produce cambios en la sociedad y cial frente a sus superiores ni encontra-
en el Estado, a veces de gran profundi- ron aliados contra el orden dominante
dad histórica. con los que pudieran crear un lengua-
Designa los mecanismos dominantes je común. Un ejército que no pudo ser
que las oligarquías ecuatorianas adop- firmemente controlado por los grupos
taron y cristalizaron en el Estado para dominantes porque la oligarquía libe-
desactivar el ascenso de la participación ral costeña, que lo formó y monopolizó
política de las masas populares y para desde inicios del siglo XX, se desintegró
conducir una modernización capitalis- con la crisis cacaotera dejándolo huérfa-
ta molecular, lenta y farragosa, que des- no y sin proyecto, mientras la oligarquía
montó el orden oligárquico. conservadora serrana había sido rígida-
Al dar a cada cual “su pequeña satis- mente excluida de la oficialidad, aban-
facción”, en cuotas desiguales para do- donó pronto cualquier intento serio de
minantes y subalternos, se eludieron los forjar un ejército alternativo.
desbordamientos sociales peligrosos. Es bastante frecuente que en momen-
Estas prácticas se alojaron paulatina- tos de crisis estructural y de caos sisté-
mente en el Estado entre 1920 y 1960. mico surjan individuos providenciales
José María Velasco Ibarra fue el político que restauran el equilibrio o logran con-
que mejor las encarnó y quien contri- ducir los hilos de un país hacia un or-
buyó más decisivamente a generalizar- den nuevo. Lo que esos caudillos no ex-
las. Las repetidas y parciales negociacio- plican es el resultado final ni el orden
nes transformistas restaron coherencia a nuevo. La explicación debe buscarse en
146 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

las condiciones sociales y los balances Las fracturas regionales de las oligar-
de poder en los que la figura providen- quías hicieron que la crisis económica
cial interviene. Chile y Ecuador vivieron iniciada en la primera guerra mundial
momentos similares de crisis y recam- tuviera efectos territorialmente variados
bio histórico en los años 1920 y 1930. y que la pérdida de lealtad de los subor-
Pero, los resultados de la intervención dinados fuera distinta en cada región.
bonapartista de Arturo Alessandri Palma Juan Maiguashca y Liisa North (1991:
en Chile no pueden ser más distintos del 95-108), han proporcionado la más no-
resultado de la intervención bonapartis- table panorámica de las bases económi-
ta en Ecuador. En Chile, el sistema de cas regionalmente diferenciadas de la
partidos se recompuso y aseguró duran- crisis hegemónica del período. Recha-
te cincuenta años el predominio de los zan la idea de una crisis económica ho-
mecanismos formales de la democracia mogénea causada por la caída dramáti-
liberal en un Estado fuerte y civilista. En ca de las exportaciones del cacao. Entre
Ecuador, la larguísima agonía del con- 1920 y 1950 se produjo una diversifica-
servadurismo y el liberalismo decimo- ción económica regionalmente diferen-
nónicos, iniciada en las mismas fechas ciada inducida por los efectos variados
que en Chile, no alumbraría otros parti- de la crisis mundial. La caída de la pro-
dos más modernos y eficaces sino apa- ducción cacaotera en la Costa debilita-
ratos electorales de caudillos menores, rá el monopolio de los grandes propie-
cambiantes e inestables, nacidos sobre tarios. En su lugar aparecieron cultivos
el molde del éxito del caudillo mayor, para el mercado mucho menos concen-
José María Velasco Ibarra. trados espacial y socialmente: surgirán
El sustrato estructural de resultados cultivos para exportación de café, inge-
tan contrastantes no es la figura misma nios azucareros, campesinos aparceros
del caudillo ni su inteligencia o sus in- de arroz, extracción de tagua y una inci-
tenciones. Sofía Correa (2004: 27-32), piente explotación de petróleo. Si la cri-
en su importante estudio sobre la de- sis del cacao produjo dislocaciones dra-
recha política y empresarial chilena en máticas, también aumentó la autonomía
el siglo XX nos ilustra sobre la diferen- económica de los pequeños y media-
cia decisiva: la unidad de su clase do- nos propietarios rurales.7 En la Sierra se
minante, carente de fracciones regiona- produjo una modesta pero real indus-
les. En Ecuador, la situación de las clases trialización sustitutiva de importaciones
dirigentes era exactamente inversa: frag- desde los años 1930, particularmente
mentadas regionalmente y atenazadas visible en los textiles. Además, ocurrió
por una crisis de efectos espacialmen- una modernización y subdivisión de ha-
te diferenciados, las elites dominantes ciendas cerealeras y ganaderas destina-
se verían obligadas a convertir los com- das a la leche, en parte estimulada por la
promisos inestables del momento culmi- demanda de alimentos en la Costa, que
nante de la crisis en la práctica perma- ya no podía importarlos desde el extran-
nente de una transición interminable. jero.8 En la Sierra sur creció desde fines
de los años treinta, luego de una crisis

7. Ver el mismo razonamiento y datos económicos adicionales en De la Torre (1997: 57-80).


8. Ver también al respecto De la Torre (1997: 63) y Deler (2007 [1980]: 324-7).
Ecuador dEbatE / análisis 147

severa, la exportación de sombreros de fetalera y cacaotera de pequeña escala.


paja toquilla mientras la producción de El abandono de las plantaciones cacao-
alimentos para la Costa fue cubierta por teras sometidas a bajos precios e infes-
pequeños y medianos agricultores. tadas de plagas dejó a los campesinos
Siguiendo a John Uggen (1993 [1975]: en condición de arrendatarios, precaris-
cap. V, pp. 47-58), Maiguashca y North tas y aparceros de propietarios ausentis-
(1991: 99, 100, 103 y 108) llamaron al tas. Paralelamente, amplias regiones es-
efecto político de estos trastocamientos taban abiertas a la colonización, lo que
económicos regionalmente diferencia- combinado con la escasez de trabajado-
dos la “crisis de lealtad” o la “crisis de res, atenuó el control de los grandes pro-
la autoridad paternal”. Según estos auto- pietarios sobre sus subordinados duran-
res, “la crisis y la reorganización de las te dos décadas. Se produjo un auténtico
economías de las tres regiones abrieron “vacío de poder” en el campo costeño,
grietas en las relaciones sociales exis- donde floreció la figura, cierta o magni-
tentes, así como en las lealtades y en el ficada, del montubio pendenciero, agru-
control político”. Aunque los desafíos pado en cuadrillas de bandoleros (De la
fueron de diferente tipo en las tres re- Cuadra (1990 [1934]: 256; 1996 [1937]:
giones, en todas ellas se produjo algún 46; Uggen 1993 [1973]).
tipo de fisura en la autoridad de los po- La situación cambió radicalmente en-
derosos. Pero no solo importa la fisu- tre 1945 y 1960. La tierra volvió pau-
ra sino también el “desacople tempo- latinamente a ser valiosa por el efecto
ral” entre la crisis de lealtad en la Costa acumulado de la expansión de las plan-
y en la Sierra norte. Los grupos domi- taciones de caña para los ingenios azu-
nantes regionales no perdieron la leal- careros, el crecimiento de la produc-
tad de sus subalternos al mismo tiempo. ción bananera para la exportación y la
Su reconversión y el restablecimiento de ampliación del mercado interno para la
su autoridad se produjeron en períodos producción arrocera.9 Entre los nuevos
sucesivos. Esta historia regionalmente productores que ocuparon los territorios
desacoplada configurará el balance de abandonados por la vieja oligarquía ca-
poder de toda la transición. caotera figuraban empresarios urbanos
En la Costa, entre 1920 y 1945 la li- sin tradición agropecuaria, migrantes
quidación de las relaciones de traba- extranjeros, profesionales de las ciuda-
jo servil y la expansión de las relacio- des costeras, y algunos colonos campe-
nes capitalistas se aceleró por el colapso sinos provenientes de otras provincias
de las haciendas cacaoteras. Durante es- de la Costa y de la Sierra. Cuando los
tos años aumentó la autonomía econó- propietarios ausentistas quisieron reto-
mica de los campesinos montubios que mar el control de sus tierras o venderlas
ocupaban las tierras de las antiguas ha- a los nuevos grupos emergentes de Gua-
ciendas al tiempo que las reconvertían yaquil, se encontraron con la resistencia
a la producción arrocera, bananera, ca- campesina, especialmente en las anti-

9. La principal referencia sobre la evolución de la industria azucarera costeña sigue siendo Fischer (1983: especialmente
caps. 3, 4 y 5; ver también Guerrero 1979). Sobre la reforma agraria y la estructura social marcada por el llamado “pre-
carismo”, a medio camino entre el arriendo en especies y la aparcería en las zonas arroceras, es todavía insustituible el
trabajo de Michael Redclift (1978: 47-93). Sobre la producción bananera, cfr. Striffler (2002) y Larrea (1987).
148 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

guas haciendas cacaoteras. La resisten- tral y sur y tienen como principal adver-
cia provino sobre todo de campesinos sario al Estado, no a las haciendas. Los
independientes, de arrendatarios más o grandes levantamientos locales se opo-
menos informales y de colonos autóno- nían al intento de recaudar nuevos im-
mos (Uggen 1993 [1973]; Ibarra 2010 puestos, a los esfuerzos de empadrona-
[1979]; 2015). miento, registro o al levantamiento de
No obstante, al mismo tiempo, el información cartográfica. Esta oposición
auge productivo en la Costa ofreció al Estado llevó incluso a que a veces los
oportunidades de empleo para migran- campesinos reforzaran sus alianzas co-
tes que conseguían trabajo como asala- yunturales con grandes propietarios.10
riados y peones temporales, muchas ve- Esta característica de las rebeliones ru-
ces en condiciones que semejaban el rales serranas marca una diferencia fun-
viejo paternalismo patronal. Así, el auge damental con México, donde el motor
regional entre 1945 y 1960 produjo una para la Revolución de 1910 fue la opo-
división entre dos grandes tipos de tra- sición entre los “pueblos” campesinos
bajadores agrícolas. Por una parte, agri- independientes y la expansión de las
cultores más o menos independientes, haciendas, apoyadas por el Estado y ali-
colonos de tierras semi – abandonadas, mentadas por la expansión exportado-
arrendatarios y aparceros, que buscaron ra de fines del XIX (Knight 2010 [1986]:
defender las tierras que ocupaban; y, por 152). Los pueblos, es decir, los pobla-
otra, jornaleros atraídos por el crecien- dos campesinos autónomos que pre-
te diferencial de salarios rurales entre la valecían en varias regiones mexicanas,
Costa y la Sierra. Si los agricultores inde- proporcionaron a los dirigentes, las es-
pendientes fueron la punta de lanza de tructuras de encuadramiento y las “célu-
la lucha regional a favor de la reforma las” de la revolución mexicana (Knight
agraria, los jornaleros de las empresas 2010 [1986]: 243). En la Costa ecuato-
agrícolas modernizadas y los migrantes riana, la expansión exportadora de 1880
recientes, lo fueron de una reconstruc- a 1914 afectó tierras con pocos habitan-
ción de la autoridad de los nuevos em- tes, por lo que las plantaciones de cacao
presarios regionales. no tuvieron que confrontar a comunida-
En la Sierra, el debilitamiento de la des campesinas o indígenas significati-
autoridad paternal siguió una cronolo- vas. En la Sierra no hubo tal expansión.
gía inversa. Entre 1920 y 1940 se pro- La persistencia de la autoridad pater-
dujo una oleada de agitación rural en el nal en la Sierra entre 1920 y 1945 debe
callejón interandino pero ésta afectó re- relacionarse con las tesis de Andrés Gue-
lativamente poco la autoridad de los ha- rrero (1991: 267-323) sobre el modo de
cendados. Un rápido vistazo a la ubica- dominación en las haciendas serranas,
ción y el tipo de conflictos censados en donde, a diferencia de la China descri-
esos años muestra que los más grandes ta por Barrington Moore (1976 [1966]:
de ellos están ubicados en la Sierra cen- 141-90), los hacendados cumplían fun-

10. Hay buenos estudios sobre las rebeliones del período. Rosero et al (1990) hacen una cuantificación; Albornoz (1976) es la
compilación más antigua; Cevallos (1993) estudia Chimborazo; Ibarra (1987) Tungurahua; Clark (1999) Pichincha; Becker
(1999) una rebelión en Cayambe; Baud (1993) la rebelión de casi una década en Cuenca, igual que Moscoso (1990).
11. Una temprana y detallada explicación del sistema de poder terrateniente, con sus intermediarios, sus variantes y sus
aliados locales, en Peñaherrera y Costales (1971: 219-40).
Ecuador dEbatE / análisis 149

ciones vitales para los indígenas porque “apegado” era una “fase” inicial en la
disponían del control del fondo de re- vida de las nuevas familias indígenas an-
producción ampliado y comunal de las tes de devenir huasipungueras (Guerre-
unidades domésticas.11 Los hacendados, ro 1991 [1986]: 123; CIDA 1965: 424).
en efecto, además de la entrega de las Debido a esta característica del siste-
tierras y los permisos de uso de pára- ma, el aumento demográfico en lugar de
mos, bosques y aguas, distribuían supli- convertirse en facilidad para encontrar
dos y socorros, es decir, productos agrí- trabajadores, se tradujo en presión so-
colas necesarios en tiempos festivos, en bre la tierra. Ahora sobrevivían más hi-
los momentos clave del ciclo vital como jos varones, el propio huasipunguero vi-
el casamiento, el bautizo o la muerte, y vía más tiempo y no era simplemente
en eventos críticos como enfermedades “reemplazado” por el hijo sobrevivien-
o accidentes. Sobre ese “fondo de dis- te sino que su huasipungo se sumaba al
tribución” se entablaba, en lógica poli- de sus hijos. Se multiplicaron entonces
valente, la lucha por el excedente entre los apegados o arrimados con derecho
patrones y conciertos. a una parte de las tierras de las hacien-
La situación en la Sierra centro y nor- das. Esta presión recrudecida se llamó
te cambió significativamente entre 1945 “asedio interno” en las haciendas se-
y 1960. Los cambios afectaron el núcleo rranas de la primera mitad de la década
del sistema: el huasipungo, las relacio- de 1960 (CIDA 1965: 431-70). El “ase-
nes de renta en trabajo y la gran propie- dio externo” completaba el cuadro: las
dad territorial. El crecimiento demográ- comunidades libres de los alrededores
fico empezó a ser explosivo en las zonas también presionaban sobre los recursos
rurales de la Sierra y la migración ya no del páramo, la leña, el agua y el uso del
era suficiente para descomprimir la pre- pajonal.
sión sobre las tierras de las haciendas. Si desde el punto de vista de las ha-
Los hacendados serranos comenzaron ciendas crecía el problema de la can-
entonces a limitar severamente la entre- tidad de lotes que se reclamaban en
ga de nuevos huasipungos a los numero- usufructo dentro de sus confines, la sus-
sos hijos de sus huasipungueros. Pero la pensión de la asignación de huasipun-
entrega de lotes era una obligación pa- gos produjo, desde el punto de vista de
tronal. El sistema, en efecto, funciona- la lealtad de los subalternos, un cambio
ba como un “pacto de economía moral” decisivo. Gatilló una ruptura fundamen-
por el cual el patrón estaba obligado, tal en el plano simbólico: los amos ya no
luego de un conocido protocolo de rue- cumplían sus deberes paternales; “mez-
gos indígenas, a entregar huasipungo quinaban” en lugar de mostrar el com-
cuando los hijos varones de un indio portamiento debido de una generosidad
propio, los “apegados” o “arrimados”, institucionalizada. No debe extrañar que
alcanzaban la fase en la que formaban quienes entrevistaron a campesinos e in-
su propio núcleo familiar. El estatuto de dígenas que recordaban la reforma agra-
ria, encontraran tan frecuentemente una

12. Los ejemplos de la distinción entre “buen” y “mal patrón” son innumerables. En Cayambe, ver Prieto (1980: 123); en
Toacazo, Bretón (2012: 74, 201-9 y 218-9); en Saquisilí, Kaltmeier (2008: 25-30). Además de la entrega de huasipungos
también era central la etiqueta del paternalismo, la entrega de socorros, de suplidos, la participación en las fiestas, la
generosidad institucionalizada.
150 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

fractura vital en el imaginario indígena renciadas según líneas de división eco-


entre patrones “buenos” y “malos”.12 El nómica. En lugar de diferenciaciones
principio del fin no vino por un cues- económicas transversales, prevalecía
tionamiento de la existencia misma de la fragmentación regional. En la Costa,
cualquier patrón. Vino de un abandono luego de superada la debacle de 1920,
por “arriba” del pacto de reciprocidad se formó hacia 1960 una poderosa uni-
desigual.13 dad al interior de las nuevas clases do-
En síntesis, el debilitamiento diferen- minantes regionales. En la Sierra, luego
ciado de las oligarquías agrarias tradi- de la poderosa unificación en los años
cionales de la Sierra nor-central y de la 1920, los grupos dominantes regiona-
Costa marca el origen del Estado trans- les sufrían diferenciaciones múltiples y
formista ecuatoriano entre 1920 y 1960. desiguales que las debilitaban en 1960,
Este debilitamiento nació de una reduc- pero tampoco cristalizaron en fracciones
ción catastrófica de su poder económi- con intereses económicos dispares.14 Se-
co o de una erosión lenta de los siste- mejante configuración estructural volvía
mas de trabajo que las sostenían. Como inestable toda la situación; entre la in-
efecto de la crisis “arriba”, entre los do- certidumbre, la división y la debilidad
minantes, ocurrió una crisis de lealtad sucesiva, las clases dominantes regiona-
“abajo”, entre los subordinados, que les se volvieron más proclives a la nego-
paulatinamente los llevó a cuestionar el ciación.
conjunto del orden oligárquico tradicio- No fue, por supuesto, un juego de des-
nal en el agro. La fractura en la lealtad de plazamientos planeados ni alegremente
los subalternos siempre fue incompleta. aceptados. Fue un vacío de poder por el
Aunque ocurrió en todas partes, conoció cual ninguno de los sectores dominan-
sus momentos más agudos en cada re- tes podía ejercerlo de manera estable o
gión en períodos sucesivos de tal mane- directa. En ese vacío, o más exactamen-
ra que cuando la oligarquía de la Cos- te, en ese equilibrio inestable de las elites
ta perdió el control de las cosas, la de la regionales, el poder relativo de los mili-
Sierra pudo aumentar el suyo; y cuando tares y el caudillismo solitario de Velasco
esta última lo perdió a su vez, los nuevos Ibarra adquirió su dimensión decisiva.
grupos empresariales de la Costa, junto a 4. Hegemonía conservadora
los todavía débiles empresarios serranos y ejército liberal
de cuño capitalista, estuvieron en mejo-
res condiciones de recomponer su pro- Oligarquías fraccionadas y poco mo-
pia influencia política sobre las clases dernizadas hubieran podido construir,
subalternas de sus respectivas regiones. como en El Salvador o en Guatemala,
Las oligarquías regionales en crisis y un Estado terrorista sostenido por férreas
reconversión económica, sin embargo, y violentas dictaduras. La diferencia ra-
no llegaron a fragmentarse lo suficien- dicaba en que las oligarquías ecuato-
te como para formar “fracciones” dife- rianas no controlaban el ejército. Al

13. Cfr. los conocidos debates sobre la reforma agraria en la sierra ecuatoriana, Barsky (1984) y Guerrero (1983). No habrá
pasado desapercibido que este recuento de la reforma agraria retoma tanto elementos del diagnóstico que llevó a Barsky a
enfatizar la “iniciativa terrateniente”, como varios de los que llevaron a Guerrero a resaltar el acoso campesino e indígena
en las haciendas.
Ecuador dEbatE / análisis 151

lado de oligarquías fragmentadas y jun- Es cierto que en los cien años de vida de-
to a unas clases populares dependien- mocrática apenas se cuenta tal vez un Go-
tes, el paralelograma de fuerzas sociales bierno que no tenga su origen en el Ejérci-
que daría origen al Estado transformista to, el de Borrero (y en el año próximo el del
señor Bonifaz); todos los demás directa o
ecuatoriano se completa con unas fuer-
indirectamente deben su elección al Ejérci-
zas armadas relativamente autónomas to, que los hizo violando la Constitución o
con las que fue necesario negociar.15 la ley de Elecciones, interviniendo indirec-
Este factor no se ubica en el plano de las tamente o sirviendo de cómplice en el frau-
estructuras socio-económicas sino en el de eleccionario.17
de la lucha política contingente; no en
las condiciones de posibilidad de un fe- Los conservadores, por su parte, le-
nómeno sino en sus condiciones de rea- vantaban siempre el acta de su queja en
lización (Ansaldi y Giordano, 2014: 25). regla en contra del ejército. Jacinto Ji-
La inusual autonomía relativa del ejér- jón y Caamaño (1929: I, 392-3), el aris-
cito ecuatoriano explica la inestabilidad tocrático jefe del partido entre 1925 y
política de la década de 1930. El empate 1946, lo expresó con meridiana clari-
político subyacente a esa turbulenta his- dad en el texto en el que presentó al pú-
toria de golpes y cuartelazos provenía blico los resultados de la renovación
de que el Partido Conservador era elec- doctrinaria del conservadurismo. El ge-
toralmente mayoritario, lo que reflejaba neral Alfaro había realizado reformas
su mayor cohesión social y el descollan- intelectuales y disciplinarias en el ejér-
te peso cultural de la Iglesia católica.16 cito gracias a las cuales lo convirtió en
Pero el ejército era abrumadoramente li- “fuerza nacional” en lugar de ser una
beral por lo que actuó como auténtico “pandilla de bandoleros”:
contrapeso político del conservaduris- Los oficiales que salían de la Escuela Mili-
mo. Las intervenciones políticas de los tar iban a los cuarteles, a quedar subordi-
militares desde 1931 buscaban impedir nados a los viejos jefes y aprender de ellos
la llegada al palacio del partido mayo- todas aquellas mañas incompatibles con
ritario. Así lo reconoce el coronel Car- el nivel más alto de cultura, esto es, entre
otras, las del fraude (…). No era la fuerza
los Guerrero, el joven oficial liberal que,
pública de la Nación: pertenecía a un par-
como mayor del ejército, informó su tido, y aún más, lejos de jurar la defensa de
destitución al presidente Gonzalo Cór- la Constitución y de la Patria, prometía tan
dova en julio de 1925: solo obediencia al Gobierno.

14. Disponemos de varios buenos estudios sobre las clases dominantes entre los años 1950 y 1970 con atención a sus dife-
renciaciones regionales y su débil diversificación funcional, cfr. Conaghan (1988) y Hanson (1971). Una síntesis centrada
en la reforma agraria en North (1985).
15. Hay muy pocos estudios sobre las fuerzas armadas en el siglo XX. Cfr. Fitch (1977), Bustamante y Varas (1978) y García
(1986).
16. La mayoría electoral conservadora era reconocida entre los conservadores, cfr. Cfr. Bayardo, “El apoyo conservador a
Velasco”, en El Debate. Diario de la mañana, 6 /11 / 1933; Jijón y Caamaño (1929: I, 387). Entre los liberales cfr. Concha
Enríquez (1940: 98) y Alfredo Pareja Diezcanseco (1956: 38, 48 y 65). Entre los independientes como el arnista Jorge
Salvador Lara (en Cuvi 2012: 33) o el velasquista Jorge Juan (1936: 12-6) y el dirigente de Vanguardia Socialista Revo-
lucionaria, Clotario Paz (1938: 64). El propio Velasco reconocía el poder organizativo y el aporte de votos del Partido
Conservador (República del Ecuador [1935]: 175, 176 y 207-8).
17. Carlos Guerrero, “El ejército y la política”, Ejército Nacional, Año XI, No. 63, 1932, p. 324.
152 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

Así, pues, la queja es que el Cambios en la alta oficialidad del ejército


ejército profesional ecuatoria- (1924-1928)
no nació liberal. Cuando la oli- 1924 1928
garquía terrateniente y bancaria Número Destino
costeña, que dirigió y usufruc- Ascenso Se mantiene Retiro
tuó la revolución liberal, vivió el Generales 5 0 0 5
colapso económico en 1920, el Coroneles * 15 0 5 9
ejército se encontró con que ha- Tenientes coroneles 49 5 8 36
bían desaparecido sus progenito- Mayores 70 21 6 43
res y guías. Quedó literalmente * Un coronel de 1924 aparece como capitán en 1928
en la orfandad. En el desconcier- Nota: El cuadro se basa en una revisión de los nombres de los altos ofi-
ciales en las dos fechas para comprobar si se habían retirado, ascendido
to de la crisis, se comportó como o se mantenían en su grado anterior.
un huérfano renuente a conver- Fuentes: Distribución y nombramiento del personal del Ejército Perma-
nente, de Guerra, de Sanidad y Asimilados, en Registro Oficial, Año I,
tirse en el hijo adoptivo de la oli- No. 100, 5 de enero de 1925; y Distribución y nombramiento del Ejérci-
garquía conservadora serrana, to Permanente de Línea, Sanidad, Administración y Asimilados, en Regis-
tro Oficial, Año II, No. 538, 12 de enero de 1928.
considerada una amenaza por la
enorme mayoría de oficiales liberales. contra los altos oficiales de la repúbli-
La primera manifestación de indepen- ca oligárquica liberal condujo a un vir-
dencia del ejército frente a la oligarquía tual reemplazo generacional en los altos
guayaquileña fue la revolución juliana mandos del ejército.
(1925). Oficiales jóvenes la lideraron, Una breve comparación con la histo-
asumieron los cargos directivos y susti- ria de la autonomía militar en Argenti-
tuyeron a casi toda la plana mayor; tal na muestra la naturaleza de las opciones
como en otros países, donde las fuerzas políticas que tenía el ejército ecuatoria-
armadas se sacudieron, temporal o de- no. El ejército argentino fue también, en
finitivamente, del control oligárquico.18 su origen, la herramienta más o menos
Para 1930 prácticamente habían des- dócil en manos de unas oligarquías alta-
aparecido los generales del ejército: al mente comprometidas con el librecam-
mando quedaron unos pocos coroneles. bio inglés (Rouquié, 1981 [1978]: I, 79).
Una comparación de las listas de oficia- El peronismo representó la temporal vic-
les en 1924 y 1928 revela que casi toda toria de una fracción del ejército que
la plana mayor de la oficialidad previa a rompió con la tradición, los valores y los
la revolución juliana había desapareci- imaginarios de los viejos dueños libera-
do (cuadro siguiente). Para 1928 no que- les del Estado argentino. El peronismo se
daba ningún general nombrado antes de concebía a sí mismo como una ruptura
julio de 1925. Ningún coronel ascendió con esas oligarquías al tiempo que ofre-
a general. Los pocos ascensos de tenien- cía una alternativa al radicalismo com-
tes coroneles y mayores no alcanzaron bativo de peligrosas masas obreras ur-
a compensar los retiros del grado inme- banas que conservadores y liberales no
diatamente superior. La conclusión es habían sabido contener. Una fracción
clara: la revuelta de los mandos medios del ejército argentino durante un cor-

18. En Cuba fue la revolución de los sargentos en 1933, que derrocó al general Gerardo Machado (Cantón Navarro, 2001:
119-120); en Guatemala, la de los capitanes, el 20 de octubre de 1944 (Tischler, 2009 [1998]: 291-97).
Ecuador dEbatE / análisis 153

to lapso de tiempo aceptó hacer conce- ambas, medió la “revolución gloriosa”


siones a los trabajadores organizados a de mayo de 1944, que, como diría Ve-
cambio de una lealtad que marginaba a lasco Ibarra en una de sus célebres fra-
anarquistas, socialistas y comunistas. El ses, unió al fraile y al comunista bajo
resultado combinó mecanismos corpo- una misma bandera.20 Pero la verdad es
rativos de transacción entre clases y una que los comunistas fueron rápidamen-
política industrial vigorosa. te descartados y solo quedaron los frai-
En el Ecuador, la autonomía militar y les. En marzo de 1946 Velasco declaró la
el juego de contrapesos con las oligar- dictadura y convocó a una nueva Asam-
quías dominantes concluyeron en una blea Constituyente. Esta vez, a diferencia
salida política muy distinta. Los milita- de la constituyente de 1945, el Partido
res no actuaron homogéneamente; se del Orden obtuvo una cómoda victoria
fragmentaron en tendencias políticas y junto con una nutrida representación ve-
vivieron agudos conflictos internos. Pero lasquista. El último día de diciembre de
los oficiales que finalmente controlaron 1946 se promulgó la nueva Constitución
el grueso de la institución optaron por aprobada por primera vez en el siglo XX,
pactar con las oligarquías conservadoras con mayoría conservadora. Para la vie-
en transformación. En el compromiso ja historia de conflictivas relaciones de
no primó el amor sino la conveniencia. más odio que amor entre conservadores
Pero ese ejército políticamente autóno- y militares, el golpe de marzo represen-
mo demostró no estar dispuesto a obe- tó el compromiso de matrimonio mien-
decer cualquier orden ni aceptar cual- tras la aprobación de la Constitución fue
quier gobierno. La razón clave que llevó el matrimonio de compromiso. La Cons-
a la transacción fue el trauma militar de titución fijó los términos del acuerdo
la guerra fronteriza con el Perú en 1941, nupcial: garantizó la autonomía militar,
que tomó al país desprevenido, confron- aseguró el sufragio libre y preservó el nú-
tándolo con la improvisación y la ver- cleo del Estado laico, aunque lo desfigu-
güenza. El desastre desacreditó a lo que ró al otorgar apoyo financiero público a
quedaba de la oligarquía liberal costeña la educación religiosa y al aceptar la li-
que dirigía el gobierno en el momento bertad electoral de la Iglesia católica. 21
de la derrota.19 Este acuerdo aseguró la intrigante es-
El compromiso entre el ejército libe- tabilidad constitucional que vivió el país
ral y las oligarquías conservadoras se fra- entre 1948 y 1960 que permitió la su-
guó entre la guerra de 1941 y la aproba- cesión de tres presidentes electos en las
ción de la Constitución de 1946. Entre urnas y, sobre todo, restó base social a

19. Un recuento de las acciones militares y sus consecuencias organizativas en Macías Núñez (2008: V, 72-190) y Gándara
Enríquez (2000: 389-569). Sobre la interpretación de la derrota y el descrédito de la oligarquía liberal, cfr. Girón (1945),
Fitch (1977: 130) y Ochoa (1976).
20. “Ustedes no me pueden dar una revolución en el mundo que haya sido original como ésta en la que se dan la mano el
fraile y el comunista”. Esta frase, a menudo citada, proviene de una entrevista publicada en El Comercio, 1 de julio de
1944, a propósito de la formación de la Confederación de Trabajadores del Ecuador, comunista, a la que pide ser tan
original como el movimiento existente en el Ecuador (en Balance 1946: 131).
21. La aceptación del laicismo fue el centro de la negociación junto a la no intervención militar en la política electoral. En
un comunicado del 22 de enero de 1947, el Directorio del Partido Conservador reconocía que las “dos disposiciones que
más acaloradas controversias han suscitado [son] las concernientes a la familia y a la educación”, cfr. “El Directorio del
Partido Conservador a la Nación”, El Debate. Diario al servicio de la patria, 24 de enero de 1947.
154 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

movimientos nacionalistas radicaliza- 5. Nacionalismo popular sin pueblo


dos. Con todo, no obstante, la autono- Por eso un príncipe prudente debe pensar en
mía política de los militares evitó que la un procedimiento por el cual sus ciudadanos
fuerza represiva del Estado pudiera ser tengan necesidad del Estado y de él siempre y
usada indiscriminadamente y a voluntad ante cualquier tipo de circunstancias; entonces
siempre le permanecerán fieles.
por las oligarquías, sea para las matan- Nicolás Maquiavelo (2005 [1532]: 75)
zas de los rebeldes, sea para el ablan-
damiento de las oligarquías rivales de la En la coyuntura decisiva de inicios de
región vecina. los años 1940, militares radicalizados
En síntesis, la historia ecuatoriana co- hubieran podido liderar una corriente
locó al ejército durante la primera mitad nacionalista y corporativa, equidistante
del siglo XX en una situación excepcio- de liberales desacreditados y de comu-
nal de “relativa independencia” frente a nistas disolventes. Una poderosa alianza
las oligarquías regionales dominantes en entre un ejército nacionalista, liderado
proceso de descomposición y de tránsi- por sectores desligados del control di-
to al capitalismo. Esas fuerzas armadas, recto de las oligarquías conservadoras,
sin embargo, no optaron por agruparse con sectores populares movilizados, hu-
alrededor de un programa nacionalista biera podido conducir hacia revolucio-
y revolucionario como lo hicieron otros nes como la de 1952 en Bolivia o a mo-
ejércitos latinoamericanos de caracterís- vimientos socialmente tectónicos como
ticas similares. Ni Velasco Ibarra fue Paz el peronismo en Argentina. Todavía hay
Estenssoro ni el general Enríquez Gallo que explicar satisfactoriamente por qué
llegó a convertirse en Perón ni el Esta- no cuajó esta opción.
do que alumbraron con sus alianzas es- Nunca fue la simpatía por socialis-
tuvo marcado por poderosos mecanis- tas o comunistas lo que llevó a sectores
mos corporativos de transacción social del ejército a liderar alianzas radicales.
y de canalización de prebendas. En lu- Al contrario. En Argentina fue ante todo
gar de ese camino, radical y turbulen- el temor por una situación incontrolable
to, optaron por un acuerdo de conve- de radicalización social y política de las
niencia con los políticos conservadores masas, lo que obligaba a tomar la inicia-
que preservara el orden, favoreciera la tiva (Rouquié 1982 [1978]: II, 50). En la
autonomía castrense frente a los civiles conjura del peligro de esas masas ame-
y les permitiera reagruparse y rearmar- nazantes contaba un hecho esencial: en
se evitando así una nueva deshonra en Argentina no emergió un “partido con-
el campo de batalla. En la búsqueda de servador de masas”, capaz de disputar
esos objetivos castrenses, habilitaron el en las calles el atractivo de la Unión Cí-
camino para un Estado conducido di- vica Radical primero y del peronismo
rectamente por las oligarquías serranas después (Rouquié 1981 [1978]: I, 70).
y sus representantes, en intermitentes y No quedó más remedio a los más lúci-
constantes acuerdos con la emergente dos y osados de los dirigentes tradicio-
burguesía costeña en consolidación. nales argentinos, que inmiscuirse dentro
de esos partidos populares, mucho más
impredecibles, a imagen y semejanza
de los caudillos volubles que los condu-
cían. La razón de fondo por la que no
Ecuador dEbatE / análisis 155

pudieron crear su propio partido de ma- ofrecía una mejor oportunidad de reple-
sas estribaba en que la Iglesia Católica garse a los cuarteles, garantizar el orden
Argentina careció del poderoso entron- y fortalecer la frontera.
que popular y organizativo que tenía la Aunque el peso político conservador y
Iglesia Católica ecuatoriana. Además, católico limitaba el alcance de la temi-
los católicos argentinos carecían de la da radicalización popular, cierto peligro
confianza mutua con una oligarquía que (o sensación de peligro) persistía. Para
había sido predominantemente liberal y la década de 1940 la influencia electo-
laica desde al menos 1880. Solo a partir ral de la Iglesia retrocedía conforme el
de los años 1930, con la crisis del mun- peso demográfico de la población cos-
do liberal, la Iglesia argentina recupera- teña crecía. Sobre todo, las incertidum-
ría el terreno perdido en los años de la bres económicas se volvían esenciales
república oligárquica (Di Stefano y Za- para orientar el sufragio de la minoría
natta, 2009 [2000]: 364-486; especial- ciudadana, cada vez menos convenci-
mente p. 405; Zanatta, 1999; y Plotkin, da por el discurso confesional. El arras-
2013 [1993]: 41-45). tre popular del velasquismo, de ideo-
El contraste con Ecuador no puede logía indescifrable pero vinculado al
ser más vivo. La Iglesia ecuatoriana des- orden jerárquico de las tradiciones oli-
empeñó un papel decisivo en la fideli- gárquicas, fue el factor final que sustrajo
dad de los sectores populares al Partido a los movimientos nacionalistas de cla-
Conservador en la primera mitad del si- ses medias urbanas toda capacidad de
glo XX. El peso político de la militancia movilizar en un proyecto anti-oligárqui-
eclesial facilitó la emergencia del velas- co a la mayoría de los sectores urbanos
quismo y la estabilidad conservadora en o rurales descontentos con la crisis, con
la Sierra. Su influjo benéfico para el con- el tránsito al capitalismo y con la deri-
trol de las bajas pasiones populares sería va del país. El discurso velasquista, cer-
reivindicado innumerables veces por el cano a la “economía moral”, ofrecía un
gran caudillo ecuatoriano. diagnóstico cristiano de los problemas y
Pero había otra consideración entre enfatizaba las obligaciones religiosas de
los militares que favoreció el acuerdo los ricos y los disciplinados deberes de
con el Partido Conservador. No solo el los pobres, resultó mucho más exitoso
peligro de masas radicalizadas era me- que la encendida retórica antioligárqui-
nor que en Argentina. Además, una so- ca de los grupos radicales (Maiguashca
lución de tipo peronista o “emenerrista” y North, 1991: 93-5 y 109-11). ¿Dónde
hubiera implicado una activa y perma- reside el secreto de su éxito?
nente presencia militar en la política co- Mucho se ha discutido sobre el papel
tidiana. Esa participación, no obstan- del “carisma”, de la retórica envolvente,
te, se consideraba la causa principal de del “discurso pirotécnico” o de las re-
la derrota de 1941 (ver nota 19). Había des clientelares conservadoras y de la
que evitarla. Para los militares liberales, Iglesia en la popularidad persistente de
el compromiso con los conservadores José María Velasco Ibarra.22 En mi opi-

22. Cfr. Carlos Alonso Moscoso, “Porque ningún católico podría apoyar al velasquismo”, El Debate, 28 de diciembre de 1939.
Para el debate sociológico sobre las razones de la popularidad de Velasco, cfr. Cueva (1988 [1972]), Quintero (1997
[1980]), Menéndez Carrión (1986: 114-26), Burbano y De la Torre (1989: 27-46), De la Torre (1997 y 2015 [1994]).
156 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

Si no satisfacemos las necesida-


des actuales del Ecuador en for-
ma civilizada (…) una dictadu-
ra, no la mía en cualquier caso,
las satisfará en forma violenta to-
mando el dinero de donde haya
(…). Hay tantas necesidades que
o se las atiende o los pueblos se
levantan, o las Fuerzas Armadas
estallan y con perfecta razón.23
No solo se trataba de gastar
mucho sino de saber cómo
gastar. Velasco lideró una po-
Fuente: Banco Central del Ecuador, ‹www.bce.fin.ec› lítica de entrega de obras y
Nota: Los tres primeros velasquismos (1934-1935; 1944 – 1947;
1952 – 1956). proyectos (por lo general de
pequeña dimensión) en todos
nión estas explicaciones alcanzan, en los rincones del país, inclu-
el mejor de los casos, para la primera so en contra de su propia idea inicial de
o acaso la segunda elección del caudi- concentrarse en obras grandes de gran
llo. Pero es difícil aceptar que los votan- impacto económico. Arrastrado por las
tes puedan expresar tal lealtad durante circunstancias, terminó privilegiando el
cuarenta años en cinco diferentes oca- impacto político sobre el económico:
siones sin una valoración positiva de sus Alangasí quiere agua potable; Sangolquí,
actos prácticos en la administración pú- carreteras, Manabí, carreteras. Todos pi-
blica. El argumento defendido aquí es den obras públicas. Hay que contentar a
que lo que resultó decisivo para su po- todos o se vuelven enemigos del gobierno
pularidad fue el atractivo social genera- y lo atacan y gritan. Es difícil gobernar este
do por el surgimiento del Estado trans- país.24
formista ecuatoriano ¿Qué hizo Velasco Antes de esos años, el Estado no so-
Ibarra durante sus gobiernos que lo vol- lía hacer intervenciones semejantes. Co-
vió tan popular ante los votantes por braba impuestos pero casi todo se gas-
tanto tiempo? taba en el ejército y la administración.
Velasco rechazó siempre el discurso El Estado exigía tributos pero no daba
de la austeridad y de los superávits fis- (casi) nada a cambio de ellos. La ra-
cales. En su segundo y su tercer gobier- zón de fondo por la cual los campesi-
no, hizo crecer el gasto público de ma- nos terminaron aceptando la autoridad
nera realmente pirotécnica (ver gráfico de los hacendados pero no la del Esta-
2). No veía provecho alguno en acumu- do entre 1920 y 1944 es que ella era en-
lar superávits cuando había tantas nece- tendida en términos “paternalistas” y de
sidades urgentes: reciprocidad desigual.25 Los hacenda-

23. Carta de enero de 1953 a su ministro del tesoro, citado en Norris (2004 [1993]: II, 192-3).
24. Propósitos sostenidos en 1944, citado en Norris (2004 [1993]: II, 51-2); subrayado por mí.
25. “There are certain mutual obligations that generally link rulers and ruled (…). The first, perhaps most essential, obligation
of the ruler is protection, especially protection from foreign enemies. (…). In return the obligations of the subject are
Ecuador dEbatE / análisis 157

dos serranos “dan” algo a cambio de la Pero no siempre los mismos gestos
obediencia: entregan socorros, suplidos, consiguen el mismo resultado. Para que
protección, acceso a leña, al agua, et- tengan sentido deben ser creíbles, deben
cétera. El Estado, por el contrario, dado convencer de su sinceridad y de una ge-
que es débil, frágil, sin capacidad de ha- nerosidad que solo mostramos hacia
cer sentir su presencia, pide cosas, dine- nuestra propia familia. ¿Cómo lograr
ro, impuestos, pero no “entrega” nada. semejante efecto? Velasco Ibarra siem-
Rompe toda apariencia de reciprocidad, pre dijo que la administración pública
incluso desigual. La delicada operación era un “sacrificio”. Casi todos los políti-
política que llevó a cabo Velasco Ibarra cos lo dicen; que su entrega al servicio
de investir de legitimidad al Estado con- público es un acto de abnegación. ¿Por
sistirá en replicar la apariencia de re- qué Velasco era creíble? Mientras los de-
ciprocidad desigual de las haciendas y más políticos se enriquecían, el caudi-
trasladarla a un mundo crecientemente llo daba pruebas de una legendaria po-
urbano pero todavía culturalmente ru- breza. No lucraba de la función pública.
ral. Lo que resolverá la crisis de auto- Como se lo dijo su hermano Pedro:
ridad a favor de la opción oligárquica Eres pobre: esto es para ti una gloria ines-
de Velasco Ibarra será el diseño prácti- timable; has sido tres veces Presidente de
co de una serie de mecanismos cliente- la República y nada, absolutamente nada
lares de obras, proyectos y transacciones has guardado para ti (…). Tu renta ha ser-
constantes y fragmentadas con los gru- vido, en tus tres administraciones, para ali-
pos subalternos y entre los grupos domi- viar miserias y para repartir tu dinero hasta
nantes al viejo estilo hacendatario. entre los chicos desarrapados de las calles
No era solamente un gasto público que te obligan a detener tu carro presiden-
desbordado sino una serie de gestos y cial para recibir su cotidiana limosna de
la etiqueta social que los acompañaba. afecto.26
Esos gestos son esenciales para reforzar La limosna del afecto fue muy impor-
la creencia en los sentimientos que ani- tante. Fue el espíritu y la práctica que el
man las obras. “Esas creencias son tan velasquismo infundió exitosamente en
importantes como las cosas mismas por- el Estado ecuatoriano y que alienó du-
que, en realidad, funcionan ocultando rante una parte del siglo XX a las masas
la verdad de este sistema de domina- descontentas y dislocadas por el tránsi-
ción política [el clientelismo]” (Auyero, to al capitalismo de las prédicas nacio-
2004: 31). Velasco Ibarra convertía la nalistas e izquierdizantes. Los herede-
distribución de obras en un acto de re- ros de Velasco, regionalmente divididos,
conocimiento personal a los humildes. como Camilo Ponce Enríquez o Carlos
Una generosidad arbitraria pero perso- Guevara Moreno, serán siempre más efi-
nalizada, a la cual se podía acceder me- caces que los militares nacionalistas. El
diante los ruegos apropiados expresados nacionalismo revolucionario fue débil
mediante el protocolo apropiado. en Ecuador porque había menos presión

obedience to orders that serve these ends (…). In authority relationships the archetypal situations are ones in which the
ruler does not do his (and more rarely her) job properly, that is, does not provide security, or seeks personal advantage at
the expense of the social order” (Moore 1978: 20-3).
26. Carta de Pedro Velasco Ibarra a José María Velasco Ibarra, 19 de marzo de 1955 (Norris, 2003 [1993]: II, 202-3); énfasis
agregado.
158 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

desde abajo, la presión era menos radi- de dirigir y regular el complejo de la pro-
cal y el peligro que emergía pudo ser ducción y el consumo (…). No obstante
conjurado por el velasquismo en su mo- he de declarar que ha llegado el momento
mento más apremiante. en que toda norma consagrada es ilusoria;
toda filosofía enmienda su rumbo. El Ecua-
6. El Estado transformista dor no puede, no podía sustraerse al ím-
petu arrollador de los tiempos que corren
Su influencia política fue creciendo de acuerdo
al cinismo para barajarse en los diversos
(…). Economía dirigida; intervención esta-
partidos. Hizo amistades y descubrió parientes tal en el proceso íntimo de la producción;
en la oligarquía conservadora. Cotizó como regulaciones de la mínima utilidad en ob-
simpatizante en un grupo de izquierda. En sequio del máximo servicio impónense
las altas esferas burocráticas, a donde le fue como natural sistematización en el “nuevo
fácil entrar dada su categoría de esposo de un orden” de cosas. He venido pues, en ceder
apellido ilustre, se declaró liberal. a tal urgencia (énfasis agregado).
El chulla Romero y Flores,
personaje quiteño de Jorge Icaza Los servicios estatales y sus programas
(1989 [1958]: 85). de protección social deben conside-
El resultado organizacional de la tran- rarse concesiones minúsculas si se mi-
sacción de 1946, es decir, los mecanis- den con el rasero de la proporción de
mos estatales que hicieron funcionar el la población atendida, la extensión te-
transformismo ecuatoriano nacieron del rritorial y la dimensión de la protección
balance inestable de poder social y po- que proporcionaban. El caso del seguro
lítico antes reseñado. Prosperó en me- social ecuatoriano, donde disponemos
dio del portentoso fenómeno mundial de un estudio detallado, ilustra el punto
de crecimiento de la presencia geográfi- (Núñez, 1984). En 1928 se creó la Caja
ca, la extensión de los servicios y el au- de Pensiones para militares y empleados
mento de las funciones del Estado (Ban- públicos y bancarios del país, aunque
co Mundial, 1997; Whitehead, 2006 con funciones más bien mutuales y coo-
[1994]).27 Pero, a diferencia del resto del perativas. Luego, en 1942, nació la Caja
mundo, el específico balance de poder del Seguro, con servicios previsionales y
ecuatoriano explica sus formas idiosin- médicos para empleados privados. Solo
cráticas. en 1963 se unificaron las dos (Manti-
El ministro de agricultura del gobierno lla y Abad, 1984: 111-118). Su creación
liberal de Arroyo del Río, Ricardo Cres- puede considerarse una conquista típi-
po Ordóñez (1942: 9-10), recuerda que camente “corporativa” porque mantu-
en la tendencia al crecimiento de la pre- vo autonomía frente a las decisiones del
sencia estatal, especialmente en la eco- gobierno central y representación de los
nomía, no primaba la convicción doc- afiliados y trabajadores en sus órganos
trinaria sino la adaptación resignada al de dirección. Además, realizó al menos
orden mundial: dos intentos de organizar a los afiliados
Por convicción doctrinaria y recordando en los congresos de 1945 y 1948.
amargas experiencias ya padecidas, soy Este gesto corporativista de extensión
opuesto a todo sistema estatal que trate de la atención médica y las pensiones

27. Esta tendencia global forma parte de la transición hacia la hegemonía proteccionista norteamericana desde la hegemonía
de librecambio británica (Arrighi, 1999 [1994]).
Ecuador dEbatE / análisis 159

tuvo efectos limitados. El primer cen- lo, Cotacachi, Guamote, Vinces, Dau-
so de afiliados a las cajas de pensiones, le, Portoviejo, Santa Ana, Pelileo y Loja.
en febrero de 1930, registró 14.986 afi- No por azar, fueron encomendadas a la
liados, de los cuales 12.595 eran em- Iglesia católica; a las monjas de la Or-
pleados fiscales, 1.821 municipales y den de la Inmaculada (César Cisneros
570 bancarios. Solo 2.183 eran mujeres Falconí, en Alcívar 1951: II, 41).28 Las
(Núñez, 1984: 60). En 1950, los afilia- madres enseñaban el aseo de casas y
dos a los dos cajas eran 104 mil perso- personas, el uso de vajilla y de jabón y
nas, el 8,4% de la población económi- agua, y alejaban los animales domésti-
camente activa del país; para 1961 llegó cos de las viviendas; es decir, el “cam-
a 168 mil personas, el 12% de la PEA bio de costumbres rutinarias y primiti-
de 1962 (CEPAL 2013 [1954]: 375 y vas que han hecho de la vida indígena
Núñez, 1984: 79-80). En comparación, un elemento retardatorio de civiliza-
a fines del segundo peronismo, la co- ción” (César Cisneros Falconí, en Alcí-
bertura de las pensiones y la asistencia var 1951: II, 42). En una palabra, el cor-
social y salud, canalizados a través de porativismo estatal, presionado por las
los sindicatos, cubría en Argentina al restricciones presupuestarias y territoria-
42% de los trabajadores (Plotkin, 2013 les, derivó al llegar al campo, en caridad
[1993]: 228). religiosa y civilizadora.
La escasa cobertura se explica por la Además, el Estado cuyos servicios se
dificultad de afiliar a los trabajadores extendían estaba “balcanizado”, fractu-
autónomos, artesanos, cuentapropistas rado según líneas partidarias. No solo la
y campesinos, que eran la mayoría tra- dirección de ciertos ministerios fue en-
bajadora del país. Los intentos de crear tregada en privilegio a dirigentes de dis-
un seguro para los campesinos se estre- tintos partidos sino que los funcionarios
llaron con la estrechez fiscal, a pesar de medios y técnicos también dependían
varios estudios antropológicos contrata- de la promiscuidad sin fin de pactos po-
dos para conocer el terreno y tratar de líticos cambiantes. Con el éxito de las
extenderlo al campo. Al final, se esta- prácticas políticas desideologizadas de
bleció un sistema de “misiones sociales Velasco Ibarra y el fin de la exclusión
rurales” desde los años cuarenta (Manti- conservadora en el Estado laico, el cre-
lla y Abad, 1984: 167-78). Las misiones cimiento del número de funcionarios,
empezaron en Cumbayá, Calderón y Po- oficinas y agencias estatales se llenó fa-
masqui, cerca de Quito y, según el di- voreciendo lealtades variadas y disper-
seño original de Carlos Andrade Marín, sas que volvieron los organismos esta-
debían ser sanitarias y culturales (Pérez tales muy permeables a influencias y
Guerrero, 1948: 20-1). Para 1951 fun- “amistades” diversas.
cionaban ya en los cantones de Otava-

28. Sobre la delegación religiosa de tareas estatales, cfr. Prieto (2015: 128 y 139-40; 215-7).
29. Hay quejas continuas del “palanqueo” de puestos públicos a cambio de lealtades políticas en informes ministeriales
(Aguilar, 1941: 67-9); en las memorias sobre las actitudes de Arroyo del Río (Muñoz Vicuña, 1984: 54, 56, 143, 216-7) y
en la práctica en Velasco Ibarra (Pimentel 1987: tomo 12, artículo “Neptalí Zúñiga”; Jorge Salvador Lara en Cuvi 2012:
135). Las quejas del propio Velasco por el palanqueo en República del Ecuador ([1935]: 188); y Balance (1946: 242, 407,
411, 464). Su uso desde el siglo XIX en Hurtado (1997 [1977]: 150-63).
30. “¿Hacia la normalidad?”, El Debate, 24 de marzo de 1939. La misma acusación de ser cueva de socialistas en “El funcio-
namiento de la caja del seguro”, El Debate, 26 de septiembre de 1939; cfr. también la queja sobre la Caja en El Debate,
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Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

Desde tiempo atrás, varios organismos políticos. El acceso flexible de activis-


estatales venían forjándose la reputación tas, intermediarios, abogados y políticos
de ser el reducto privilegiado de parti- profesionales a los puestos burocráticos
dos políticos rivales. El empleo público del Estado en expansión, incluidos los
como pago por lealtades, apoyos y mi- comunistas (Striffler, 2002: 61-82), ya no
litancia estaba muy difundido antes del requería una lealtad partidaria de años
velasquismo y puede considerarse una ni una conexión ideológica específica,
característica básica del sistema políti- ni exigía enganchar en un aparato orga-
co ecuatoriano desde el siglo XIX.29 Pero nizativo nacional o regional. Bastaba la
después de 1940 adquirió una escala conexión personal. Los políticos y fun-
desmesurada por el crecimiento del Es- cionarios encontraron estímulos para
tado y, gracias a Velasco Ibarra, porque la transfiguración ideológica. Lo que el
atravesó alegremente las viejas divisio- caudillo hacía a nivel nacional, sus se-
nes partidarias venciendo las restriccio- guidores lo imitaban localmente y él,
nes instauradas por la república liberal. con su éxito, los alentaba.
Hasta entonces, liberales y socialistas Aunque las instituciones formales
habían ocupado la mayoría de oficinas eran frágiles, el orden social fue exito-
públicas, por lo que la queja de la exclu- samente estabilizado. El éxito es notable
sión en ciertos ministerios era más fre- y contra todo pronóstico porque la pre-
cuente entre los conservadores.30 sencia estatal no era, no podía ser, sis-
El aumento de la presencia conserva- temática y permanente. Lo que ocurrió
dora en el Estado es el rasgo novedoso es que las intervenciones estatales epi-
del período de transacciones entreabier- sódicas que regulaban el conflicto res-
to con la crisis de los treinta y reforzado pondían parcialmente a demandas sub-
con el compromiso entre católicos y mi- alternas de apoyo en sus luchas locales.
litares en los cuarenta.31 Engarzaban, además, con las culturas
El transformismo y el clientelismo políticas de los pobres rurales. El fun-
ecuatorianos no funcionaron, como en cionamiento del Ministerio de Previsión
el peronismo menemista o en la demo- Social y Trabajo (MPST) ilustra el punto.
cracia cristiana del mezzogiorno italia- Desde su nacimiento, fue acosado por
no, a favor de un partido político y su solicitudes de intervención en conflictos
militancia (Moreno Luzón, 1999: 82; de comunidades indígenas libres que
Auyero, 2004: 61-2). Más bien, sus me- vegetaban por años en los juzgados. Ac-
canismos se estabilizaron y se fijaron en tuó caso por caso, ganando experiencia
las prácticas de las organizaciones esta- en la mediación de conflictos. Sin em-
tales. El resultado fue la fragilidad de las bargo, no tenía atribuciones claras y de-
instituciones formales y de los partidos finidas en una ley (Pons, 1935: 48-50).

27, 28, 29 y 30 de septiembre de 1939. Años más tarde se repetiría la acusación incluyendo al Ministerio de Economía del
final del segundo velasquismo: “Y aún ahora muchos de los empleados de estos dos Ministerios son socialistas o comu-
nistas, en cuyas manos está la dirección de los negocios económicos”, cfr. “Apuntes sobre la vida del Pueblo Ecuatoriano
en el año 1946”, El Debate, Diario al servicio de la patria, 3 de enero de 1947. Cfr. también “El Partido Liberal Radical se
inclina ante el Dr. Velasco Ibarra”, El Debate, Diario al servicio de la patria, 30 de enero de 1947.
31. Al revisar los archivos, la impresión es que a partir de la revolución de 1944 se produjo un vasto cambio del personal
administrativo del Estado incluso a nivel parroquial. Cfr. ANH, Fondo Ministerio del Interior, Gobernación del Guayas,
Caja 92 expedientes 38 al 40 (junio a agosto de 1944) y Caja 93, expedientes 2 al 4 (noviembre-diciembre de 1944 y
enero de 1945).
Ecuador dEbatE / análisis 161

Por fin, en 1937 y 1938 se aprobaron tendencias culturales, de sus vicios recu-
tres documentos esenciales para la me- rrentes y de su incapacidad para hacerse
diación: el Código del Trabajo, la Ley de cargo de sus vidas. Cuando el funciona-
Comunas y el Estatuto de Comunidades rio decía “impartir órdenes” no incurría
Campesinas. La mayoría de sus disposi- en un lapsus lingüístico: supervisaba la
ciones nacieron de prácticas previas de elección de autoridades de las comunas
intervención en asuntos internos de las y destituía a las que no cumplían las ta-
comunas como designar jefes comuna- reas asignadas por el Estado.32 Autoriza-
les y determinar quién era comunero y ba la partición y dictaba reglamentos de
quién no (Ibarra, 2015: 75-6, 2004: 198; distribución de tierras comunales y uso
Prieto, 2015: 74-5, 27). del suelo; prohibía actividades de tala
La protección estatal del MPST no era de bosques y elaboración de carbón.33
entendida tan solo como un auxilio fren- El punto clave de todas estas atribu-
te a las amenazas externas o a los abusos ciones es que la intervención estatal imi-
de los poderosos. César Cisneros Falco- taba la etiqueta de la autoridad paternal
ní, Jefe del Departamento de Cuestiones de las haciendas. Al legitimarse así, se
Sociales del MPST, y uno de los más an- conectaba con un sustrato subyacente
tiguos, duraderos e influyentes funciona- de la cultura popular indígena: la bús-
rios de la institución, entiende el sentido queda de la autoridad de un “buen pa-
de la ley de comunas y de la tutela so- trón” en el momento mismo en que se
bre ellas como una labor civilizadora por desafiaba el orden gamonal. Lo que co-
la que los beneficiarios aprenderán poco nectaba el éxito de Velasco Ibarra con
a poco a salir de la postración cultural la construcción de las rutinas de nego-
en la que se encuentran y se valdrán por ciación en el Estado ecuatoriano de esos
sí mismos. El objetivo subyacente del Es- años era esa común asociación simbó-
tado era “formar conciencia y persona- lica con el orden paternal terratenien-
lidad de aquellos caseríos inanimados, te. No solo el Estado reprodujo y amplió
sentando las bases de su incorporación las prácticas conocidas de las hacien-
al estado social”. Hasta llegar a tan an- das pre-capitalistas sino que su interven-
siada y lejana condición, su papel era el ción fue entendida en términos tradicio-
de “visitas periódicas de los delegados a nales por los sectores subalternos. Se
las comunas, para impartir órdenes acer- vivió como una forma de reciprocidad
ca de la marcha y cómo deben adminis- desigual, paternal, jerárquica, pero ge-
trarse los bienes comunales” (en Nevárez nerosa y basada en el afecto y el víncu-
Chávez, 1953: 30, énfasis agregado). lo personal. La dureza del paternalismo
Así, pues, las comunas y los comune- se combinaba con la suavidad del trato
ros debían ser protegidos de sus propias maternal en la expansión de los servi-

32. El MPST procedió a “sancionar a los responsables de los dineros de los indígenas, destituyéndolos del Cabildo y reorga-
nizando éste, a fin de que los intereses de la Comuna de Panyátug [provincia de Cotopaxi], se garanticen con la rectitud
de las personas que deben ejercer su representación” (Alcívar, 1950: 56).
33. El más detallado informe de estas intervenciones que he encontrado es previo a la ley de comunas (Baquerizo Moreno,
1934: 26-65), pero el mismo tono existe en todos los informes. Por ejemplo, el de 1932 dice textualmente: “El Departa-
mento (…), ha desplegado una actividad intensa: ha dirimido litigios graves, ha sancionado a los cabecillas reacios [sic] a
someterse a las directivas trazadas por el Ministerio, ha reglamentado el aprovechamiento de las aguas y tierras comuna-
les” (Ministerio de Gobierno, 1932: 39-40; énfasis agregado).
162 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

cios sociales del Estado a la que muchas No debe extrañar, entonces, que la in-
mujeres se entregaron y por el que fue- tervención estatal solo afectara tardía-
ron reclutadas. mente al huasipungo, su sistema de tra-
De esta manera, las organizaciones bajo y la distribución de excedentes que
estatales emergentes se diseñaron se- yacían en la base del poder terratenien-
gún un molde similar al del registro ve- te. Sus efectos políticos eran más mode-
lasquista. La similitud no obedeció a un rados y paulatinos que los que hubiera
diseño planeado sino a su contradicto- producido una auténtica reforma agraria
ria relación con el sistema de poder de como la que vivieron México en los años
las haciendas tradicionales. Era contra- treinta y Bolivia en los cincuenta. Lejos
dictoria porque las organizaciones es- de soluciones corporativistas, el Estado
tatales encargadas de la mediación en ecuatoriano diseñó y aplicó soluciones
los conflictos rurales debilitaban el po- locales, intermitentes y parciales, siem-
der hacendatario al tiempo que lo rein- pre repetidas y constantemente renego-
ventaban. Fisuraban el sistema al poner ciadas. Al hacerlo así, el transformismo
la mediación de los conflictos en ma- inhibía la construcción de poderosas or-
nos de funcionarios menos permeables ganizaciones gremiales nacionales o re-
al poder patronal que los tenientes polí- gionales de los grupos subalternos.34
ticos, los jueces locales o los comisarios Reproducía la fragmentación y el loca-
municipales. Pero al imitar la etiqueta lismo a los que respondía. Al asegurar la
patronal replicando su autoridad pater- fragilidad de cualquier potencial oposi-
nal, delataban la persistencia de la efica- ción al orden vigente, cumplía con efi-
cia simbólica de las haciendas en retira- cacia su tarea de garantizar la subordi-
da. Si los malos patrones incumplían sus nación. Al mismo tiempo, reproducía
deberes paternales, se añoraba el regre- las formas de resistencia cotidiana, ple-
so del bueno. Allí residía la complicidad tóricas de la etiqueta de un discurso pú-
simbólica entre la labor de Velasco Iba- blico que eludía el conflicto abierto: el
rra y la forja de las nuevas organizacio- nuevo Estado transformista reflejaba a su
nes estatales: encarnaban un “buen pa- modo esa lucha oblicua que predominó
trón” en tiempos en que abundaban los siempre en el mundo fragmentado y lo-
“malos”. Y por eso, precisamente, el Es- calista de las haciendas.
tado era efectivo a pesar de su estrechez.
7. Síntesis
No por sistemático sino porque al res-
ponder a las demandas indígenas de lu- Conforme transcurría el siglo XX, en
cha contra el poder territorial coaligado Ecuador como en toda América Latina,
de funcionarios locales y terratenientes, la epidemia capitalista se difundía, el
lo hacía usando códigos simbólicos cer- orden oligárquico se desestabilizaba y
canos al mundo popular. Y lo hacía sin la lealtad subalterna a las clases domi-
desafiar abiertamente su poder. nantes se perdía. En medio del naufra-
gio oligárquico, emergió una técnica de

34. La población rural organizada en comunas llegaba, según estimaciones de los funcionarios del MPST en 1952 a 367 mil
personas (Endara, 1952: 49). Esta masiva organización de las comunidades locales no desembocó, sin embargo, durante
el período aquí analizado, en la formación de ninguna organización nacional (o incluso regional) que agrupara a los
cabildos comunales recién creados a la manera de las centrales sindicales obreras.
Ecuador dEbatE / análisis 163

transacción camaleónica y flexible de Prevaleció la función dirigente sobre la


los conflictos políticos y sociales. Tres coercitiva. A pesar de la difusión de rela-
características de los principales acto- ciones salariales y de la transformación
res sociales del país se combinaron para de las oligarquías en burguesías, la po-
asegurar el exitoso predominio de nego- lítica no era moderna y capitalista, sino
ciaciones intermitentes y cambiantes en conservadora y oligárquica.
lugar de la violencia y la represión. El supuesto teórico de esta explicación
La primera característica fue que las es que las formas institucionales y las es-
oligarquías dominantes eran poco mo- tructuras organizacionales de los esta-
dernas, habían sido lenta y desigual- dos dependen de las características del
mente transfiguradas por el capital y balance de poder entre los principales
se encontraban profundamente marca- actores sociales fuera del Estado. Tal re-
das por la fragmentación regional. La lación de fuerzas incapacitó a cualquier
segunda fue que entre las clases sub- grupo para ejercer una dominación ex-
alternas, especialmente rurales, al mar- clusiva. La fragilidad oligárquica restaba
gen de importantes matices regionales y coherencia a sus proyectos económicos
temporales, prevaleció la moderación y y organizativos. Los demás actores care-
la dependencia ante las oligarquías do- cían del poder suficiente para reempla-
minantes. La tercera fue que durante los zarlas. Las oligarquías quedaron al man-
años de transición, el ejército no pudo do pero debieron aceptar intermediarios
ser dirigido firmemente por las oligar- políticos incómodos, como el velasquis-
quías. Tal fue el balance de poder y con- mo, y sustitutos temporales impredeci-
flicto que dio origen a un Estado poco bles, como los militares. La cristaliza-
proclive a la represión y particularmente ción de semejante balance de poder en
apto para transacciones moderadas, re- las instituciones estatales debía ser dé-
petidas y parciales. bil e intermitente. Las concesiones a los
Unas oligarquías fragmentadas que no subalternos eran atomizadas, localistas
conocieron desafíos autónomos y radi- e incompletas. Se hacían de tal modo
cales de clases subalternas movilizadas, que reproducían la fragmentación po-
favorecieron un tipo de Estado negocia- pular. Semejantes concesiones podían
dor pero al mismo tiempo subordinado ser, y de hecho eran, menores que en
al control oligárquico. La débil y lenta los Estados de bienestar o corporativos,
modernización capitalista facilitó la am- pero también eran menos frecuentes las
plia difusión y la eficacia de los meca- matanzas y la represión. Los dominantes
nismos transformistas. Pero solo porque cedían algo y los pobres se conforma-
las oligarquías carecieron del control ban con poco; en su cálculo de las co-
del ejército, se redujo sustancialmente la sas, era lo que podían conseguir.
probabilidad de enfrentamientos arma- Los rastros de este perfil social son per-
dos inter-oligárquicos o la represión de fectamente perceptibles en los aparatos
los episodios de abierta rebeldía subal- organizativos del Estado ecuatoriano.
terna. Esta particular combinación creó Los servicios sociales más amplios llega-
en Ecuador condiciones favorables para ron a no más del 15% de la población,
que el Estado resultante exprese tanto la mientras en territorios alejados actuaban
hegemonía oligárquica como su inca- en su nombre intermediarios semipriva-
pacidad de ejercer la represión abierta. dos. Aunque la presencia estatal era epi-
164 Pablo Ospina Peralta / La aleación inestable
Origen y consolidación de un Estado transformista. Ecuador, 1920-1960

sódica, la forma en que los funcionarios ciones oblicuas. También aportó las so-
intervenían en los conflictos y en la vida luciones radicales, la redistribución de
comunal reafirmaba la costumbre de la los activos productivos, base de la crea-
protección familiar y paternal de los ha- ción de la riqueza material y debilitó la
cendados. La impersonalidad burocráti- capacidad ejecutiva de las instituciones
ca desfallecía mientras las reglas forma- formales. Aunque hubo modernización
les fallaban. Los funcionarios respondían capitalista, fue extraordinariamente frag-
a lealtades políticas diversas y cambian- mentada, desigual e injusta. Al fin y al
tes, por lo que intervenían contradicto- cabo, el transformismo es una forma de
riamente en las negociaciones. Era como extensión de la hegemonía estatal al ser-
si el Estado tomara la forma dispareja de vicio de las clases dominantes. Nunca
las presiones que recibía; informe y flexi- fue exactamente lo que esas clases hu-
ble, cambiaba de opinión y de influen- bieran querido pero fue suficiente para
cias ayudado por burócratas y amigos de mantener el control del país. No lo per-
todos los colores. dieron aunque les fue disputado. El ba-
El Estado resultante era débil pero efi- lance final les favorece.
caz. Una aleación inestable que lejos
de esconder el socialismo bajo sus plie- Bibliografía
gues, facilitó una pantanosa transición
hacia el nuevo orden capitalista. Los Aguilar Vázquez, Aurelio
programas de gobierno eran incoheren- 1941. Ministro de Gobierno. Informe a la Na-
ción 1941. Quito: Imprenta del Ministe-
tes y cambiantes pero; las negociaciones rio de Gobierno.
se acomodaban a las expectativas sub- Albornoz, Oswaldo
alternas. Las concesiones eran limitadas 1976. Las luchas indígenas en el Ecuador. Gua-
pero; la forma de otorgarlas reproducía yaquil: Editorial Claridad.
la dispersión social facilitando la domi- Alcívar, Clodoveo
nación oligárquica. Las organizaciones 1950. Informe a la Nación, 1949-1950. Minis-
del Estado eran incapaces de liderar una tro de Previsión Social y Trabajo. Quito:
poderosa carrera hacia el “progreso”, Editorial Fray Jodoco Ricke.
pero; eran hábiles para eludir los desa- Alcívar, Clodoveo
fíos abiertos y evitar la violencia políti- 1951. Labores del Ministerio de Previsión So-
cial y Trabajo, 1950. 2 vols. Quito: Talle-
ca en medio de hegemonías perdidas o res Gráficos Nacionales.
debilitadas. Así, el Estado transformista Ansaldi, Waldo y Verónica Giordano
aseguró una transición pacífica: nació 2014. Introducción. En W. Ansaldi y V. Giorda-
de manos de las oligarquías declinantes no (coords.). América Latina: tiempos de
y se transmutó cenegosamente en domi- violencias. Buenos Aires: Ariel.
nación burguesa. Arrighi, Giovanni
La fórmula tiene éxitos para exhibir. 1999 [1994]. El largo siglo XX. Dinero y po-
La relativa ausencia de violencia políti- der en los orígenes de nuestra época. C.
ca abierta es quizás la más notoria en un Prieto del Campo (trad.). Madrid: AKAL.
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PUBLICACIONES
CAAP
ALTERNATIVAS VIRTUALES
vs CAMBIOS REALES
Derechos de la Naturaleza,
Buen Vivir, Economía Solidaria
José Sánchez-Parga

El texto comienza planteándose en


qué medida los discursos alternativos
y las propuestas de una sociedad y
un desarrollo así mismo alternativos
no han tomado suficientemente en
cuenta el principio fundamental
del nuevo orden neoliberal en el
mundo y su declaración de guerra
de que “no hay alternativa”. A
partir de un doble presupuesto
teórico político, el autor confronta lo
que llama las ideologías virtuales o
ideologías alternativas. Si la política
(según Aristóteles) es “una teoría de
lo real y una práctica de lo posible”,
las ideologías virtuales hacen todo
lo contrario: teorías de lo posible y
prácticas de lo real.

CAAP Serie Estudios y Análisis


ISBN 978-9978-51-029-2
127 pp.
‘Por la Chacra’:
Migrando desde Azuay a Nueva York
Alberto García Sánchez1

Este artículo trata acerca de los peligros de los viajes clandestinos hacia otros países, concretamente
expone el caso de aquellas personas que partieron de la provincia del Azuay, en Ecuador, con des-
tino a Estados Unidos en los últimos treinta años. La información ha sido obtenida de las cuarenta
entrevistas que el autor realizó durante los años 2011 y 2012, a migrantes y familiares de éstos, en el
cantón ecuatoriano de Paute y en diferentes localizaciones en el área metropolitana de Nueva York.

S egún datos ofrecidos por el Global


Knowledge Partnership on Migra-
tion and Development (KNOMAD,
2016), en 2015 había en el mundo más
de 251 millones de migrantes, algo más
guir un sueldo mayor y mejores condi-
ciones de vida.
Sin embargo, y pese a que los prime-
ros puestos en la lista de mayores re-
ceptores de migración lo ocupan paí-
del 3% del conjunto de la población ses ricos2, no todos los movimientos de
mundial. Se presupone que la mayor personas se realizan entre ‘países en de-
parte de los movimientos migratorios, sarrollo’ y ‘países desarrollados’. Así te-
siempre que no sean forzados por gue- nemos que el 38% de los movimientos
rras, desastres naturales o por alguna si- migratorios transnacionales, ocurridos
tuación de amenaza, se producen para durante el año 2013, tuvieron como
mejorar la situación económica y so- destino países en ‘vías de desarrollo’; un
cial del migrante y su familia. Así lo re- 34% de movimientos se realizaron ha-
cogen la mayoría de investigadores que cia ‘países desarrollados’. Y es que no
han tratado este tema; como Dilip Ra- resulta nada fácil alcanzar los ‘países
tha (2010), quien afirma que mejorar la del Norte’ partiendo desde ‘el Sur’, una
economía sería la motivación principal gran cantidad de obstáculos legales se
para nueve de cada diez migrantes in- suman a los geográficos en el camino de
ternacionales. Siendo esto así, se hace los migrantes hacia el país que eligieron
lógico pensar que la mayoría de perso- como destino. Dificultades que muchas
nas que deciden intentar ganarse la vida veces convierten el viaje en un trayecto
en el extranjero, decidirán viajar a aque- lleno de peligros a los que los migrantes
llos lugares en donde se puede conse- se exponen para llegar al fin del camino.

1. Doctor en antropología social. Investigador en Centro de Estudios de Cooperación al Desarrollo, Universidad de


Murcia. alberto.garcia.sanchez@outlook.es
2. Los países que más migración recibieron en el año 2013 fueron: Estados Unidos, Arabia Saudí, Alemania, Federación
Rusa, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá, España y Australia (Global Knowledge Partnership on
Migration and Development [KNOMAD], 2016).
172 Alberto García Sánchez / ‘Por la Chacra’: Migrando desde Azuay a Nueva York

Según datos aportados por la Orga- migrantes que cruzan los distintos países
nización Internacional para las Migra- de Centroamérica y México son a menu-
ciones (Brian & Laczko, 2014), 40.000 do víctimas del crimen organizado, de
personas habrían perdido la vida mien- las mafias que surgieron para controlar
tras migraban entre el año 2000 y sep- el negocio de la emigración –y que no
tiembre de 2014. Si bien esta organiza- se diferencian en mucho de otras– o de
ción reconoce que la cifra de muertos policías corruptos que ven en ellos un
debe de ser mucho mayor, quizás has- blanco fácil de extorsión.
ta tres veces, puesto que muchas muer- Además de tener que lidiar o someter-
tes se producen en regiones remotas del se a todo lo anterior, los migrantes deben
mundo y nunca se registran. Además, no hacer frente a las durísimas condiciones
en todos los países existe la misma preo- de un viaje que los llevará, a veces por
cupación por contabilizar los migrantes agua, otras por tierra o incluso por aire,
muertos en su territorio. Así, según ese a atravesar grandes distancias en el con-
informe de la OIM, los lugares donde se tinente americano. Los trayectos que se
han contabilizado más víctimas morta- realizan en avión son sin duda los más
les son el mar Mediterráneo, con 22.000 cómodos, y muchos de los emigrantes
muertes desde el año 2000; el desierto sudamericanos –también es el caso de
del Sáhara, con al menos 1.790 decesos los migrantes venidos de otros continen-
registrados desde 1996; la frontera entre tes3– hacen este viaje hasta llegar a algún
Estados Unidos y México, que suma más país desde el cual continuar el trayecto
de 6.000 muertes desde 1998; y las cos- por otros medios. Pero muchos no han
tas de Australia, en donde más de 1.500 tenido tanta suerte e hicieron esta pri-
personas perecieron entre 2000 y 2014. mera, o segunda etapa, si es que venían
Cifras oficiales que, como decimos, ven- del interior del subcontinente sudameri-
drían a sumarse a todos aquellos dece- cano, escondidos en la bodega de algún
sos producidos durante el camino y de pesquero que le trasladaba a Guatema-
los que no se tiene constancia alguna. la o a otro país centroamericano. Des-
Centrándonos en el caso americano, pués vendría, para la mayoría de ellos,
según Reineke y Martínez (2014), en las largas travesías por el desierto, cruzar
últimas dos décadas se ha vivido una varios ríos ‘mojados’, atravesar parte de
crisis de proporciones desconocidas en México escondidos en el trasfondo de un
las rutas migratorias que se dirigían ha- camión, o bien ocultos entre los vago-
cia los Estados Unidos. Y es que, “desde nes de los mal afamados –por ser extre-
sus casas a sus destinos, los migrantes madamente peligrosos para sus viajeros
en América del Norte están expuestos a clandestinos– trenes que cruzan Méxi-
niveles desproporcionados de riesgo de co de una punta a otra. De hecho, existe
violaciones de los derechos humanos, una gran diferencia en cuanto a seguri-
desapariciones y muerte” (pág. 45). Los dad entre aquellos que cruzan Centroa-

3. Un fenómeno reciente es la incorporación de migrantes africanos y asiáticos a las rutas migratorias que cruzan Suda-
mérica y Centroamérica para llegar a los Estados Unidos. Su presencia no es aún muy numerosa pero sí significativa.
De modo que, junto con los migrantes latinoamericanos, se pueden encontrar actualmente personas procedentes de
países como Bangladesh, República Democrática del Congo, Eritrea, Etiopía, Irán, Pakistán, Nepal, Nigeria, Sri Lanka
o Sudán (Echandi, 2010).
Ecuador dEbatE / análisis 173

mérica y México por su cuenta –los que ral, la situación de los migrantes ilega-
frecuentan dichos trenes– y aquellos que les en Centroamérica y México, vamos
contratan los caros servicios de coyo- a centrarnos en aquellos que provienen
teros –pasadores– de las mafias migra- del país andino. Más concretamente de
torias. Aunque los que se decantan por aquellos cuyo origen se sitúa en la pro-
esto último, no por ello se libran de ex- vincia austral del Azuay.
ponerse a numerosos peligros. Migración a Estados Unidos
De modo que, no todos los emigran- desde el Azuay
tes que cruzan México y Centroaméri-
ca tienen que pasar las mismas etapas La provincia del Azuay, situada en
del viaje. Y es que, además de la dife- la sierra ecuatoriana, hace no mucho
rencia de contar o no con el servicio tiempo experimentó una auténtica ‘fie-
de los coyotes, está aquella otra, lógi- bre migratoria’ que hizo que decenas de
ca, del distinto lugar de procedencia, y miles de personas abandonaran este lu-
por tanto de inicio del viaje. A este res- gar para dirigirse hacia Estados Unidos,
pecto, las estadísticas que publica la Pa- principalmente a la ciudad de Nueva
trulla Fronteriza de los Estados Unidos York. De hecho, algunos investigadores,
(U.S. Customs and Border Protection, como el geógrafo Brad Jokisch, conside-
2015), muestran que la mayoría de los ran que esta región constituyó, junto al
337.117 detenidos por entrar ilegalmen- Cañar, el “‘eje central’ de la zona de en-
te a ese país en el año 2015 eran mexi- vío de emigración ecuatoriana pudien-
canos, el 55.8% de ellos, por un 16,9% do ser la mayor zona de envío de mi-
de guatemaltecos, un 12,9% de salvado- grantes en América del Sur” (Jokisch,
reños y un 10,0% de hondureños. Pero 2001, pág. 61).
estas cifras nos pueden conducir fácil- Los expertos en migración ecuato-
mente a engaño, pues ignoran que gran riana coinciden en distinguir al menos
parte de los que se declaran mexicanos dos grandes épocas en la migración in-
tienen realmente otra nacionalidad. Y es ternacional del Ecuador: una que tiene
que si un sudamericano revela su ver- sus orígenes en la década de 1950 y otra
dadero país de origen puede ser depor- más reciente que comienza con la gran
tado allí, mientras que si se hace pasar crisis financiera de final del siglo XX.
por mexicano simplemente le dejarán al Nosotros vamos a hablar de ello de ma-
otro lado del Río Bravo y podrá volver a nera muy resumida; no obstante, las ca-
intentar cruzar la frontera en unos días. racterísticas de una época y otra se pue-
Para que no se pueda demostrar lo con- den consultar en los trabajos de Acosta
trario, los emigrantes pierden adrede su y Villamar (2006), Arteta y Oleas (2008),
documentación y fingen el acento de los Camacho (2004), Gratton (2005), Jo-
mexicanos, también los coyotes les en- kisch (2001), Jokisch y Kyle (2005) o Ra-
señan información clave para poder su- mírez Gallegos y Ramírez (2005). Así
plantar la identidad de un mexicano lle- podemos decir que los primeros movi-
gado el momento. mientos migratorios tuvieron como cau-
Esta es la situación de los ecuatoria- sa la crisis en la producción de paja to-
nos que cruzan ilegalmente la fronte- quilla y los problemas estructurales en
ra estadounidense. Y es que después de la producción agrícola y distribución de
haber presentado, de manera muy gene- la tierra en la Sierra (Astudillo Romero
174 Alberto García Sánchez / ‘Por la Chacra’: Migrando desde Azuay a Nueva York

& Cordero Espinoza, 1999; Kyle, 2000). desde Cañar y Azuay hacia la Costa, y
Se trataba, por tanto en sus orígenes, de luego la migración internacional a Esta-
una migración regional localizada en las dos Unidos; y es que, al parecer, algunas
provincias serranas de Cañar y Azuay. de las personas que se habrían ubicado
Y es que, en estas dos provincias ve- en esta región, sobre todo en Guayaquil
cinas, la industria del llamado sombrero en la década de 1930, se habrían tras-
panamá había adquirido gran importan- ladado poco después a Estados Unidos,
cia para su economía, por lo que la crisis Panamá y Venezuela (Preston, 1974).
de este sector que vendría tras la Segun- En las siguientes décadas la migración
da Guerra Mundial –cuando el aumen- del Azuay y Cañar hacia Estados Unidos
to de la competencia en este producto, se intensificaría dando lugar a un flujo
junto con un cambio de tendencia en la migratorio continuo que llevaría a dece-
moda, provocó que descendiesen súbita- nas de miles de azuayos y cañaris a vivir
mente las exportaciones de sombreros– en los Estados Unidos. A ellos se suma
“perjudicó drásticamente al campesina- un nuevo flujo migratorio provenien-
do de Azuay y Cañar, que había llegado te de las provincias de la Costa. Según
a depender de esta industria tanto o más Arteta y Oleas (2008), este nuevo movi-
que de la misma agricultura” (Acosta, miento habría respondido al llamado de
López, & Villamar, 2006, pág. 32). Fue Estados Unidos a ocupar los puestos va-
entonces cuando, frente al aumento del cantes que dejaron los ciudadanos esta-
desempleo en la región, algunos adine- dounidenses que marcharon a la guerra
rados exportadores de sombreros apro- de Vietnam. Así, a mediados de los años
vecharon los contactos que tenían con setenta, los emigrantes que se traslada-
los distribuidores en Estados Unidos para ron a Estados Unidos bajo este contex-
migrar allí (Astudillo Romero & Cordero to provendrían en su mayoría de las pro-
Espinoza, 1999). En esa época, la eco- vincias de Guayas, Manabí y El Oro.
nomía estadounidense estaba en expan- A principios de la década de los no-
sión y había demanda de mano de obra, venta residían ya en Estados Unidos
hecho que junto a la permisividad en las 143.314 ecuatorianos (Arteta & Oleas,
leyes migratorias propició la entrada de 2008); pero el gran movimiento migra-
migrantes sudamericanos. torio hacia el país norteamericano to-
Este primer movimiento migratorio de davía estaba por llegar. Hablamos de la
los años cincuenta y sesenta fue peque- segunda época de emigración que dis-
ño; sin embargo, estos pioneros estable- tinguen los investigadores sociales, la
cerían las redes que posteriormente se- cual comenzaría unos años antes de la
rían utilizadas por los migrantes de estas crisis financiera de Ecuador, alrededor
dos provincias andinas. En un principio de 1995, y se prolongaría hasta el año
se trataba sobre todo de hombres –cam- 2008. En ese año, el saldo migratorio
pesinos y mestizos– procedentes de la deja de ser negativo debido al retorno
Sierra sur, a quienes después se unirían de muchos de los que habían emigrado
las mujeres y también los indígenas po- a España e Italia –principales destinos de
bres de esas mismas provincias (Cama- la migración ecuatoriana de esta época
cho, 2004). Algunas investigaciones es- junto a Estados Unidos–, países en crisis
tablecen también una relación indirecta económica a partir de esa fecha.
entre la migración interna que se dio Durante esa segunda época de emi-
Ecuador dEbatE / análisis 175

gración se calcula que, en poco más suelen ser los más pobres de un pueblo
de una década, abandonaron Ecuador o comunidad, y tampoco en las regio-
más de un millón de personas, 738.445 nes más pobres del planeta se observan
de ellas entre 1998 y 2003, los peores grandes movimientos migratorios hacia
años de la crisis financiera (Instituto Na- países desarrollados. La razón es simple,
cional de Estadística y Censos [INEC], para migrar hace falta dinero, y cuanto
2012). Desde la mitad de los setenta, la más lejos esté un país, o más cueste en-
migración internacional había sido cons- trar en él, más caro va a resultar el viaje.
tante, manteniendo un saldo migratorio Por eso los más pobres ni siquiera suelen
que oscilaba en torno a las 20.000 per- tener esa opción de migrar al extranjero.
sonas anuales (Herrera, 2007). Se tra- Esta situación se cumple entre los mi-
taba de hombres jóvenes, aunque tam- grantes azuayos, y en general en los mi-
bién algunas mujeres, que procedían de grantes ecuatorianos originarios de otras
unas zonas determinadas del Ecuador y provincias. Y es que la persona que se
que tenían como destino, principalmen- planteaba realizar un viaje a otro país,
te, Estados Unidos, pero también Cana- principalmente a Estados Unidos, de-
dá y Venezuela. Pero a partir de la mitad bía tener accesibilidad al dinero nece-
de la década de los noventa, y más con- sario para realizarlo, y para ello nece-
cretamente los años correspondientes a sitaba poseer, él o su familia, algún tipo
esa crisis del Ecuador, todas estas carac- de riqueza como tierras, casas o nego-
terísticas iban a cambiar drásticamente. cios. También era importante el víncu-
Las personas que saldrían del país duran- lo de esa persona con aquél que le iba
te ese período provendrían de áreas rura- a prestar el dinero. Y es que para pa-
les, pero también de las ciudades. Ahora gar los más de 14.000 dólares, en pro-
se migraba desde las tres regiones natu- medio que costaba el viaje hasta Nue-
rales del Ecuador, –Sierra, Costa y Orien- va York desde finales del siglo pasado,
te– especialmente desde las provincias había que ir a pedirle dinero al chulco
de Pichincha, Tungurahua, Cañar, Azuay, o chulquero, y éste le ofrecería un trato
Loja, Zamora Chinchipe y Morona San- distinto dependiendo de su procedencia
tiago, además de las dos principales ciu- y su grado de relación con él.
dades: Quito y Guayaquil. Esta figura del usurero es muy contro-
vertida en el Azuay –así como en cual-
El migrante azuayo
quier lugar en donde existe el oficio de
Normalmente se suele asociar mi- prestamista, como afirma el antropólogo
gración y pobreza: ‘el que migra es po- David Graeber (2012)–, ya que, si bien
bre y por eso debe buscarse la vida en ofrecen un servicio que otros no reali-
otro país’. Sin embargo, esta afirmación zan, sobre todo antes de la irrupción de
no es del todo correcta. Sí, el migran- las cooperativas de ahorro y crédito en
te puede venir de una región más po- el Ecuador, también es verdad que son
bre que a la cual se dirige; y sí, por lo innumerables las historias de abusos en
general el migrante quiere ver aumenta- cualquiera de los cantones del Ecua-
dos sus ingresos y su nivel de vida. Pero, dor. Desde el cobro de intereses abusi-
echando un vistazo a los lugares de ori- vos, hasta un 10% de cobro mensual de
gen de estas personas, normalmente se la cantidad prestada, al apropiamiento
puede apreciar que los que migran no de casas y terrenos de los familiares del
176 Alberto García Sánchez / ‘Por la Chacra’: Migrando desde Azuay a Nueva York

deudor ante la menor complicación en existido antes alguna experiencia migra-


el cobro de lo adeudado. toria en estos sitios, sólo que mientras
Pero como decimos, los chulqueros que la migración anterior, producida ha-
ofrecen una posibilidad de emprender cia distintos lugares del interior del país,
un viaje que de otro modo sería casi im- era entendida como una estrategia de
posible de realizar; y con ello de progre- subsistencia, ésta internacional se veía
sar económica y socialmente. Y es que, como una manera rápida de enriquecer-
en el Azuay, una región montañosa en se y poder lograr reconocimiento social.
donde todavía hoy la mayor parte de la Así que, conforme iban llegando noti-
población rural depende, en menor o cias y se iban haciendo visibles algunas
mayor medida, de la explotación mini- pruebas del poderío económico adqui-
fundista, hasta la irrupción de la migra- rido por estas personas que se fueron y
ción existían pocas posibilidades reales también por sus familiares, la figura del
de prosperar. Quien nacía pobre lo más migrante exitoso irá adquiriendo cada
probable es que terminase su vida en vez más fuerza y presencia en ciertos lu-
igual condición, a pesar de que habían gares del país. En poco tiempo, el mi-
intentos por parte de la población cam- grar ya no era sólo una opción seguida
pesina de ganar poder, así como de ga- por unos pocos atrevidos trotamundos,
rantizarse un seguro económico en caso sino que constituía un modelo a seguir
de emergencia, estableciendo relacio- por todo aquel que tuviese aspiraciones
nes sociales con los ricos por medio del de mejorar su estatus social y calidad de
ritual cristiano del bautismo.4 vida. De hecho, se veía como la mane-
Y es que como afirma el antropólo- ra más rápida y segura de conseguir ese
go Patricio Carpio Benalcázar (1992), la progreso, por lo que muchas personas
migración internacional, que comenzó se sintieron atraídas por esa idea e in-
a darse en Ecuador en mayor número a cluso presionadas a seguirla. La ‘aventu-
partir de los años ochenta, podía enten- ra’ de la migración comenzó a ser para
derse como “una estrategia de reproduc- muchos
ción sociocultural en la medida en que una cuestión de dignidad familiar y el paso
representa una ruptura con el poder lo- de la frontera un símbolo de éxito o de hu-
cal y una forma autónoma de acceso a millación de cara a toda la comunidad:
los recursos, pues permite a las comu- en nuestros pueblos, las noticias, cuen-
nidades un nivel de desarrollo socioe- tos e historias corren y crecen de la mis-
conómico independiente del cacicaz- ma forma que una tormenta hace crecer a
go parroquial” (pág. 44). De este modo, un río... Y lo desborda (Carpio Benalcázar,
la migración internacional se fue abrien- 1992, pág. 100).
do paso en distintas zonas del Azuay Una idea del migrante triunfador que
y Cañar, desde prácticamente su ini- algunos de estos pioneros habían pues-
cio se convirtió en una alternativa via- to empeño en alimentar, bien por me-
ble para conseguir ascender económica dio de casas fabulosas en sus comuni-
y socialmente. Y no es que no hubiera dades, ostentación de bienes por parte

4. Para comprender la importancia para la población rural del Azuay de este mecanismo de ascenso social basado en
las relaciones de compadrazgo entre campesinos pobres y personas con influencia y poder económico se puede
consultar la obra del antropólogo Ángel Montes del Castillo (1989).
Ecuador dEbatE / análisis 177

de sus familiares y un comportamiento De esta manera, cuando vino la cri-


al volver digno del pudiente más rico. La sis, en muchos lugares del Azuay, el mi-
historia de éxito del trabajador migran- grar hacia Estados Unidos era visto como
te quedaba así confirmada, volviéndose una opción más que factible; la úni-
además reconocible por toda la comuni- ca que vieron muchos que trataban de
dad y en toda la región. sortear la grave crisis que vivía el Ecua-
Entonces, conforme el migrar fue con- dor en ese momento y aliviar la incer-
virtiéndose cada vez en una opción más tidumbre que se cernía sobre el futuro.
viable, el viaje al extranjero fue empren- Migraban principalmente varones que
dido por más y más gente. Por lo que, en marchaban solos, iniciando con ello una
muchos pueblos, las noticias, y todo lo estrategia familiar que acabaría con to-
que rodeaba a estas personas que se ha- dos sus miembros en el extranjero; bien
bían ido y sus familiares, comenzaron a realizando un sacrificio por el resto de
ocupar buena parte de las conversacio- seres queridos que se quedaban en Ecua-
nes que se mantenían entre vecinos. La dor; o, simplemente, para convertirse en
migración no era ya algo extraño, sino “hombres de provecho” a la vuelta a su
que había pasado a formar parte de lo pueblo. También algunas mujeres inicia-
cotidiano, de la cultura del lugar. De tal rían el trayecto por su cuenta, pero se tra-
modo que los migrantes eran considera- taba más bien de casos peculiares; prin-
dos por todos como triunfadores, perso- cipalmente de madres solteras con uno o
nas que habían logrado ‘superarse’. Así,