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FÍSICA CUANTICA

La física cuántica es una de las disciplinas científicas más complicadas que


existen, pero hoy vamos a hacerla sencilla, sin contar mentiras.

Uno de los “cuentecitos” más famoso es el gato de Schrödinger, del


que ya os hemos hablado aquí en detalle. En un principio, este juego
mental fue concebido para mostrar lo poco intuitiva que es la física
cuántica, pero desde entonces se ha convertido en una forma cómoda
de dar un cierto sentido práctico y cotidiano a la física cuántica.

Antes de meternos en detalle a explicar las peculiaridades de la realidad que


subyacen bajo este experimento mental, hay que dejar claro que este artículo no
sustituye a un curso de mecánica cuántica, ni de lejos. La física cuántica es tan
rara que no es posible entenderla ni tras varias décadas de riguroso estudio físico
y matemático. Lo que sí conseguiremos con este post, es aclarar hasta qué punto
el gato de Schrödinger es una metáfora válida. Prepárense para quedarse
anonadados de cómo es la realidad.
EL GATO DE SCHRÖDINGER
La física cuántica del gato de Schrödinger
El gato de Schrödinger nos explica cómo en el mundo cuántico todas las
posibilidades están acopladas y pasan a la vez, hasta que observamos. En un
principio esto parece más filosofía que física pero este efecto es medible, como
veremos más adelante. Esto no significa que como no vemos algo, puede darse
cualquier opción, sino que realmente el gato está vivo “y” muerto, a la vez.
Aquí ya nos aparece uno de los conceptos peor interpretados de la física
cuántica: la observación. Observar algo no significa mirarlo con nuestros ojos,
sino que tiene un significado mucho más amplio. Observar algo en física
cuántica significa hacerlo interaccionar con cualquier sistema que no se
comporte de forma puramente cuántica, algo que le obligue a tomar una
decisión sobre su estado real. Esto puede ser mirarlo con nuestros ojos o puede
ser poner un detector o un sistema que dependa del estado concreto de lo que
“observamos”.

La doble rendija de Young, el MINDFUCK definitivo

Este famoso experimento es el estándar para determinar si algo se comporta


como partícula o como onda. Su disposición es muy sencilla, se trata de dos
rendijas separadas una cierta distancia a las que se bombardea con luz o con otro
tipo de partículas. Si el “proyectil” se comporta como partícula veremos una
imagen de las rendijas al otro lado; sin embargo, si se comporta como onda,
veremos un patrón de interferencia de lo más curioso.
¿POR QUÉ DIBUJAMOS LAS ESTRELLAS CON PUNTAS?
Cuando iluminamos estas rendijas con partículas subatómicas, como electrones,
el patrón varía en función de nuestra acción. El comportamiento de onda implica
deslocalización, que es el término que se usa en física cuántica para hablar de
algo que se encuentra en varios lugares o estados a la vez y el de partícula sólo
se observa cuando la posición de la partícula es bien conocida. Para que una
partícula tenga comportamiento de onda, ésta debería pasar por ambas rendijas a
la vez.
Lo que podéis observar en el vídeo no es sólo una simulación, el resultado es
real y se ha medido en el laboratorio con mucha precisión. Si dejamos los
electrones pasar libremente por las rendijas, estos forman un patrón de
difracción propio de ondas. Este patrón se da en las ondas, porque una onda
pasa por ambas rendijas e interacciona consigo misma, dando lugar a la
difracción. Pero esto no resulta creíble, así que colocamos un detector en las
rendijas para saber por cuál pasa el electrón… y el patrón de difracción
desaparece; el electrón cambia su comportamiento en función de la medición.

Un ejemplo práctico en física cuántica

Lo que este experimento nos demuestra es que por mucho que nos cueste
entenderlo, el electrón (o cualquier otra partícula cuántica) se encuentra en
múltiples sitios a la vez, hasta que le obligamos a “escoger” uno.
Matemáticamente esto se entiende mediante la función de onda de la partícula,
que no es más que representación de la onda asociada a la partícula. Cuando
forzamos esta onda (inicialmente ocupando muchos lugares o estados) a tener
una posición y estado concretos, ocurre lo que se llama “colapso de la función
de onda”
DESCUBREN UN NUEVO ESTADO DEL AGUA: NI LÍQUIDO, NI
SÓLIDO, NI GAS
Por qué ocurre este colapso es uno de los mayores misterios de la física
cuántica, pero sabemos a ciencia cierta que ocurre. Esto en el mundo real tiene
muchas implicaciones y muy pocos símiles con los que poder explicarlo de
forma comprensible. Para ello vamos a un ejemplo concreto y reciente, como el
del nuevo estado del agua. Como ya explicamos hace un par de días este estado
se caracteriza por la deslocalización de los protones, que están en 6 sitios a la
vez.
CONSIGUEN VER EL GATO DE SCHRÖDINGER (SIN MIRAR)
UTILIZANDO ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
La forma estricta de entender esto en física cuántica es mediante una función de
onda que se extiende por todos los puntos donde puede haber un protón, pero
eso es demasiado abstracto y matemático para nosotros. Otra forma de
entenderlo es que hay 1/6 de protón en cada uno de los vértices posibles y que
cuando miramos, como no hay fracciones de protones, solo encontramos uno
entero en una de las posiciones. La forma más práctica y correcta de entenderlo
es mediante probabilidades, existe una probabilidad 1/6 de que el protón esté en
cada vértice, igual que existe 1/6 de probabilidad de que un dado caiga con el
número 4 hacia arriba.
Pero la realidad es caprichosa, la única forma correcta de entender esto es
sabiendo que el protón está en los 6 sitios a la vez y que cuando miramos, solo
se materializa en uno. No es fácil, no; para nadie. En palabras de un premio
Nobel en física cuántica: