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Gestión de Riesgo

La ingeniería civil como tal no solo trata de diseñar y ejecutar obras de


infraestructura que permiten una mejor calidad de vida a las personas; esta se
relaciona con un amplio conjunto de conceptos que forman un sistema, donde se
incluye la prevención y el manejo de desastres que puedan afectar a una
determinada población. Omar Darío Cardona en el texto denominado La
Necesidad de Repensar de Manera Holística Los conceptos de Vulnerabilidad y
Riesgo, quiere dar un enfoque integral al manejo de los desastres y que cada
grupo de la sociedad y rama del conocimiento tomen parte en el problema y
realicen sus aportes según sean sus facultades.

En varias de las lecturas realizadas se pone principal atención en manejar bien


los conceptos que se relacionan con la prevención de desastres y que suelen
generar un poco de confusión entre la población que no está del todo relacionada
con el tema, por eso se hará un breve repaso de algunos de los conceptos más
relevantes y que nos interesan para el trabajo. Cardona (2003) señala que la
terminología relacionada con este tema ha sido muy variante y depende del
enfoque que se esté dando.

De acuerdo con la definición de términos dada por Cardona (2003), una amenaza
es un factor de riesgo externo de un sistema o de un sujeto expuesto, puede verse
como la posibilidad de exceder un nivel de ocurrencia de un suceso, con una
cierta intensidad, en un sitio específico y durante un tiempo de exposición
considerable. Además puede verse la vulnerabilidad como un factor de riesgo
interno, que puede expresarse como la factibilidad o posibilidad de que el sistema
o el sujeto llegue a ser alcanzado por el fenómeno que viene inmerso en la
amenaza. De acuerdo con las definiciones de este actor, estos conceptos son
mutuamente dependientes, y no se puede hablar de uno sin tomar en cuenta el
otro; es decir, existe una convolución entre los conceptos.
Por otra parte el riesgo se refiere al potencial de pérdidas que puedan ocurrirle al
sujeto o al sistema expuesto, resultado de la convolución entre la ameneza y la
vulnerabilidad.

De igual forma, La Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres de


América Latina (1998) en su publicación denominada Auge, Caída y Levantada de
Felipe Pinillo, Mecánico y Soldador o Yo Voy a Correr el Riesgo, nos ofrece una
serie de conceptos de vital importancia para la compresión del estudio del manejo
de desastres. En este libro cada concepto es reforzado con ejemplos de todo lo
que le sucedió a Felipe Pinillo al emigrar del campo hacia la ciudad. A
continuación se presentan algunas de las definiciones que se muestran en esta
guía.

Generalmente se habla de prevención de desastres cuando nos referimos a las


acciones realizadas para evitar que los desastres ocurran. Mientras tanto, nos
podemos referir a la preparación para desastres cuando hablamos de las
actividades específicas que pretenden alertar a la sociedad y a las respectivas
instituciones para responder de forma adecuada ante la eventualidad de que se de
un fenómeno que sea capaz de desencadenar un desastre. La atención de una
emergencia se refiere a la logística desarrollada por las instituciones, que
comprende la movilización para salvar vidas bienes recursos, una vez que el
fenómeno se ha presentado y ha afectado a la comunidad,

También es importante referirse a los términos recuperación y reconstrucción, que


trata sobre las estrategias y los programas destinados a devolver a las
comunidades afectadas a su situación de normalidad. Toda la serie de conceptos
desarrollados anteriormente conforman un sistema de procesos dinámicos y
complejos, que convergen a lo que se conoce como el manejo de desastres.

Aunque en el texto al cual se hace referencia, prefieren usar el término gestión del
riesgo, debido a que cuando se habla de desastres, normalmente nos referimos a
fenómenos y proceso qua ya han ocurrido, donde la intervención que se hace es
básicamente curativa. En cambio cuando nos referimos al término gestión de
riesgo; hablamos de la capacidad de la comunidad para transformar las
condiciones causales antes de que ocurra el desastre.

Es importante también señalar que un desastre no es propiamente un fenómeno


de la naturaleza o de origen humano; como por ejemplo un terremoto, un huracán
o una explosión sin control. El desastre es provocado por los efectos nocivos que
estos fenómenos causan en una determinada región y como ya se dijo, este es un
concepto más complejo que involucra toda una red de conceptos.

Algunas observaciones importantes sobre este tema que se van desarrollando en


el texto que cuenta la historia de Felipe Pinillo, no pueden pasarse por alto; porqué
en sí esta historia, tiene muchas cosas en común con realidad que se presenta en
América Latina, una región vulnerable y expuesta al impacto de los desastres
naturales; y que además, en la mayoría de países se cuenta con una escasa
planificación respecto a la gestión de riesgo. Se hace evidente, que a pesar de la
magnitud del desastre, la recuperación se hace más sencilla para un país o región
desarrollada, que cuente con tecnología y con la debida planificación, que en
primer plano, reduzca la probabilidad de sufrir los efectos que puede provocar el
fenómeno; y que después, le ofrezca la resiliencia que le permita a la población
volver al estado en que se encontraba antes de sufrir los daños. Es por eso que se
hará mención de algunas de estas observaciones.

Mientras nuestra región se desarrolla cada vez más, aumenta la frecuencia en la


que ocurren los desastres. Esto se debe a que tras la relación entre las
comunidades y el medio ambiente han surgido nuevos factores, que convierte en
un desastre un fenómeno que en otro tiempo no habría tenido mayor impacto
sobre la población.

Para que un fenómeno natural se convierta en un desastre se necesitan ciertas


condiciones; es necesario que este ocurra en un lugar con exposición, y donde
existan poblaciones. Además hay algunas acciones que ´pueden funcionar como
un catalizador para que los daños sean mayores. Se debe tomar en cuenta las
técnicas y la tecnología que se utilice en las construcciones, en países con alta
sismicidad, cómo es el caso de Costa Rica, se deben seguir una serie de normas
con respecto al diseño y levantamiento de obras de infraestructura. También es
necesario un serio control por parte de las autoridades en cuanto el crecimiento de
población que se da en una determinada región, donde deben considerarse temas
como la migración, el desempleo y otros factores que afecten las condiciones de
vida de los habitantes. Es de vital importancia que las autoridades competentes
logren identificar este tipo de factores de riesgo para poder eventualmente realizar
una mejor distribución de recursos para la prevención de desastres y la atención
de emergencias.

Recientemente en el país, varias comunidades se vieron afectadas por el impacto


de la tormenta tropical Nate. Ante este hecho, instituciones como la Cruz Roja, el
Cuerpo de Bomberos y la Comisión Nacional de Emergencias, tuvieron que
desplegar a sus equipos por todo el país para la atención de emergencias,
incurriendo así en alto costos de operación.

Esta situación evidenció una alta respuesta de las autoridades en cuanto al


manejo del desastre; pero se pueden observar muchas debilidades,
especialmente relacionadas con la prevención de los desastres y el manejo del
riesgo. Existen muchas comunidades, que debido a sus condiciones geográficas,
no representaban un riesgo evidente para las autoridades, muchas de estas
comunidades resultaron afectadas y el efecto de la tormento sobre ellas fue
mucho mayor que en otros lugares donde se esperaba un mayor impacto. Pero en
estos lugares, se tenía una mayor atención de las autoridades, y los pobladores
tenían más capacidad de respuesta ante la emergencia; ´probablemente por haber
sufrido este tipo de emergencias con mayor frecuencia y haber recibido algún tipo
de capacitación para enfrentar estas situaciones.

Debe observarse que muchos de los fenómenos naturales que ocurren en el


planeta tienen un periodo de retorno, este hecho no puede pasarse por alto y las
comunidades y entes estatales relacionados con el tema deben ser conscientes de
que no son hechos aislados, no se sabe cuándo ocurrirán de nuevo, pero existen
posibilidades de que se repitan con una mayor o menor intensidad.
, La Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres de América Latina
(1998) hace una breve mención de la situación ocurrida en el país con el terremoto
de Limón en el año 1991. En ese entonces el país no se encontraba preparado
para un evento de tal magnitud. En el texto se menciona que el terremoto tuvo una
intensidad mucho menor que fenómenos ocurridos en otros países de la región,
pero su impacto ocasionó muchos más daños, comprometiendo muchas de las
estructuras del país.

Este acontecimiento cambió la manera en el diseño y la construcción de


estructuras en el país y la manera en que las instituciones de emergencia
planifican su trabajo. Se evidenció que había en el país un código sísmico
ineficiente y que no se adaptaba a la realidad sísmica y constructiva del país;
durante ese tiempo toda la atención se centraba en esperar una emergencia de
ese tipo en el pacífico costarricense, por eso este terremoto tomó a muchas
persona por sorpresa; con un saldo de 48 muertos, 554 heridos y una incontable
cantidad de daños, que el país tardó mucho tiempo en poder restaurar.

Pero el diseño y la construcción de estructuras estables que puedan soportar las


descargas que se puedan dar en eventos sísmicos y de otros tipos, no son las
únicas funciones en las que un ingeniero civil puede aportar en cuanto al tema de
gestión de riesgos.

Uno de los puntos importantes a tomar en cuenta es la condición en la que se


encuentren los terrenos que potencialmente vayan a ser usados para cualquier
tipo de actividad o se encuentren cerca de grupos de población; este puede ser un
punto que genere cierto grado de vulnerabilidad. También es importante hacer un
uso adecuado y consiente de los recursos disponibles. La explotación ilimitada de
recursos trae consigo problemáticas que afectan la calidad de vida de las
personas y se convierten en factores de riesgo que potencian los posibles daños
que pueden ocurrir ante el impacto de una eventualidad.