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El atletismo es considerado el deporte organizado más antiguo del mundo, abarca numerosas

disciplinas agrupadas en carreras, saltos, lanzamientos, pruebas combinadas y marcha.


El vocablo atletismo procede de la palabra griega atletes, que se define como «aquella persona
que compite en una prueba determinada por un premio», haciendo notar que dicha palabra
griega, está relacionada con el vocablo aethos que es sinónimo de «esfuerzo».
El atletismo es el arte de superar el rendimiento de los adversarios en velocidad o en resistencia
llamado también fondo, en distancia o en mayor altura. El número de pruebas, y los tipos ya sean
individuales o en grupos, ha variado con el paso del tiempo. El atletismo es uno de los pocos
deportes practicados universalmente, ya sea entre aficionados o en competiciones de todos los
niveles. La simplicidad y los pocos medios necesarios para su práctica explican este éxito.

la historia del atletismo


En la actualidad todos sabemos que el atletismo es uno de los deportes que más se practican en
nuestro país, pero ¿sabemos cómo inicio? en esta nota le contaremos la historia del atletismo.
Esta es la más antigua de las prácticas del desarrollo del físico, tiene su origen en los Juegos
Olímpicos griegos en el año 776 antes de Cristo.
La principal actividad en ese entonces era el pentatlón, que estaba compuesto de lanzamientos de
disco y jabalina, carreras de campo, salto de longitud y lucha libre.
Par el año 1912, durante los Juegos Olímpicos de Estocolmo, se cronometró por primera vez las
carreras, hecho que cambiaría la historia del atletismo y cuarenta años después, en la ciudad de
Buenos Aires, se disputaron los primeros Juegos Panamericanos.
Definitivamente la historia del atletismo puede ser tan antigua como la de la propia humanidad,
pero las primeras competiciones documentadas se localizaron y realizaron en Grecia e Irlanda.
Por ejemplo, el maratón rememora la hazaña de Filípides, que corrió desde Maratón hasta Atenas
para informar sobre la victoria del ejército ateniense en la batalla frente a los persas en el año 490
a.C.
Aunque tras el Renacimiento se seguían disputando pruebas atléticas en toda Europa, no fue hasta
el siglo 19 cuando realmente nace el atletismo como deporte.
En 1825 se celebró en Londres la primera reunión de atletismo moderno, y ahí fue donde se dio el
gran salto hacia el atletismo actual cundo comenzó a utilizarse de manera oficial el cronometraje
eléctrico.
La IAAF, Federación Internacional de Atletismo, se fundó en 1912 y su primer congreso se celebró
en Estocolmo, Suecia, y en él estuvieron presentes diecisiete federaciones nacionales.
Desde entonces, el atletismo se ha convertido en uno de los deportes más importantes a nivel
mundial y aunque existen campeonatos nacionales, continentales y campeonatos mundiales, la
gran competición internacional de atletismo son los Juegos Olímpicos.
En fin, el atletismo es un deporte que incluye diferentes disciplinas: carreras, saltos y
lanzamientos. Dentro de cada disciplina existen decenas de pruebas, algunas de ellas, por ejemplo,
no son olímpicas, como ocurre con el campo a través o la milla. Existen también ciertas diferencias
según se trate de una competición en pista cubierta o a cielo abierto.
Este repaso de la historia del atletismo no puede terminar sin hablar de las pruebas más recientes
en el atletismo: el decatlón en categoría masculina y el heptatlón en categoría femenina.
Estas son pruebas combinadas donde los atletas tienen que enfrentarse entre sí en diferentes
pruebas de carreras, saltos y lanzamientos en dos días.
Sin lugar a dudas, la historia del atletismo tiene mucho por escribir, esto que conocimos es apenas
el comienzo de uno de los deportes con más historia.

Los eventos que se realizan en campo se dividen en Saltos y Lanzamientos: y estos a su vez en lo
siguiente:

Saltos Horizontales

1) Salto largo o de longitud.


2) Salto triple

Saltos Verticales

1) Salto de altura
2) Salto con pértiga o garrocha.

Lanzamientos

1) De Jabalina
2) De Martillo
3) De Disco
4) Impulso de bala, es importante mencionar que este no es un lanzamiento, porque el
implemento(bala) se impulsa hacia adelante y no se lanza por sobre el hombro.

El testigo, también llamado testimonio, en atletismo es una barra cilíndrica de metal o de un


material similar que se utiliza en las carreras de relevos o postas. Tiene una longitud de 30 cm y un
peso mínimo de 50 g.1

Las milésima de segundo de una salida pueden marcar la diferencia entre entrar el primero en
meta o no hacerlo. Las posturas básicas son, dependiendo de la longitud de sus piernas, los
atletas eligen una u otra postura entre Contraído, Medio o Estirado.
Pero hay varios aspectos que siempre se han de tener en cuenta:
- Las manos están justo detrás de la línea y el dedo gordo forma una V con los demás.
- El peso descansa por igual en la rodilla y en las manos.
- Los pies deben estar en pleno contacto con los tacos.
- La pierna que queda delante se estira fuertemente.
Así, los pasos en la salida deben ser los siguientes:
1.- Cuando el árbitro grita “¡En sus marcas!”, el corredor se acomoda en los tacos y respira
lentamente.
2.- “Listos”: el atleta toma aire y contiene la respiración. La posición que se adopte es crucial.
3.- Al sonar el disparo de salida el corredor empuja las piernas contra los tacos y despliega los
brazos.

Entrega estafeta
El corredor que entrega el testigo depositará él mismo sobre la mano de su compañero que estará
bien extendida hacia atrás. El receptor, con un movimiento rápido de muñeca llevará el testigo
hacia delante. La técnica básica de la carrera de relevo sería la de recibir y entregar a mano
cambiada.

Resistencia
Las carreras de resistencia, tal y como indica su nombre, están determinadas por esta capacidad
física. Todos los gestos que realiza el corredor que domina estas especialidades, tanto en
entrenamientos como en competición, deben ser repetidos un gran número de veces. Esto origina
una fatiga de muchos tipos que debe retardarse su aparición y soportarse, lo más posible, gracias
al entrenamiento de resistencia.
Prueba de Cooper: 12 minutos que revelan el estado físico 1

Una sencilla prueba en una pista de atletismo puede revelar el estado de tu cuerpo, su condición
física. ¿Ya te la realizaste? Es indispensable para planear tus entrenamientos. Checa la info.
El sábado 1 de diciembre, Adrián, nuestro entrenador, nos pidió que estuviéramos en la Pista de
Atletismo para nuestro examen final. Se trataba de la prueba de Cooper, un test de exigencia,
donde hay que recorrer la mayor distancia posible en tan sólo 12 minutos, obviamente con el
mayor esfuerzo para recorrer la distancia más larga.
El test de Cooper pone a prueba la capacidad física, respiratoria y cardiovascular de la persona,
hasta llevarla a un punto cercano al agotamiento.

Las fases de la carrera de 100 metros lisos


Las fases que se suceden en la carrera de 100 metros lisos, una vez que se ha producido la salida,
son:
Fase de aceleración.
Fase de máxima velocidad
Fase de resistencia a la velocidad.
La fase de aceleración
El corredor se pone en marcha aprovechando el desequilibrio, el cual nos obliga a responder con
reacciones reflejas para protegernos de la caída. Los movimientos reflejos son mucho más rápidos
que los movimientos voluntarios, y este es un elemento que nos interesa utilizar a nuestro favor.
En esta posición de caída al frente, el tronco está muy inclinado hacia delante, con el centro de
gravedad más bajo de lo normal, y las piernas trabajan algo flexionadas.
Los objetivos de esta fase de la carrera son alargar la longitud de los pasos progresivamente, los
cuales son más cortos al principio, así como enderezarse poco a poco. Todo esto se realiza a lo
largo de los primeros 40 – 60 metros, intentando alcanzar la máxima velocidad antes de pasar a la
siguiente fase de la carrera. Es muy importante que los cambios de postura y longitud de la
zancada se realicen de un modo gradual mientras las piernas tratan de trabajar a la máxima
velocidad. Si el corredor se incorpora de golpe, se podría frenar la inercia alcanzada con la salida,
limitando así la progresión de la velocidad. La verticalidad se consigue con naturalidad al ir
alargando los pasos, y el centro de gravedad sube.
De este modo, según aumenta la velocidad, el tiempo de contacto del pie en el suelo se va
reduciendo progresivamente, y las piernas pueden trabajar con movimientos más amplios y
rítmicos.
Ya estamos preparados para pasar a la siguiente fase. Respecto al esfuerzo muscular, en la fase de
aceleración, es muy importante el trabajo de los glúteos para contribuir al enderezamiento del
tronco, así como para empujar fuertemente el suelo hacia atrás para conseguir la aceleración. Por
otro lado, el centro de gravedad está bajo, y los apoyos en el suelo son largos, por los que el
cuádriceps femoral tiene un papel esencial en el impulso para despegarse del suelo.
La fase de máxima velocidad
Como su nombre indica, la fase de máxima velocidad sería aquella en la que el corredor se
desplaza a la máxima velocidad. Este tramo de la carrera comienza cuando el corredor ya ha
alcanzado la verticalidad y la máxima amplitud de su zancada, y se prolonga a lo largo de los
metros que es capaz de mantenerla, en función de la técnica, fuerza muscular, y especialmente de
la resistencia a la velocidad del corredor.
Para una carrera de 100 metros lisos, esta fase se desarrolla aproximadamente entre los 60 y 80
metros. La posición del cuerpo y la inercia alcanzada con su aceleración, va a permitir al corredor
que pueda explotar un poco más la amplitud de los pasos, y que aumente un poco más la
frecuencia de sus pasos si consigue reducir el tiempo de contacto del pie en el suelo en los apoyos.
En esta fase se puede reducir dicho tiempo de contacto porque el centro de gravedad está en su
punto más alto; de modo que la rodilla y el tobillo tienen que flexionarse muy poco al preparar la
pierna para el impulso del siguiente paso.
La fase de resistencia a la velocidad, y la llegada
La fase final, o de resistencia a la velocidad, comienza cuando el corredor empieza a perder
velocidad como consecuencia de la fatiga, y se prolonga hasta el final de la carrera. En esta fase, el
corredor ya no puede aumentar más su velocidad, y su empeño está en mantener la intensidad del
esfuerzo, porque este va a empezar a decaer inevitablemente.

El salto de vallas: La necesidad de una técnica básica


Las carreras con vallas incluyen la presencia de estos obstáculos de manera regular a lo largo del
recorrido, los cuales deben ser superados por el corredor, sin esquivarlos o pasar por debajo. En
este sentido, es …
En una carrera de 100 metros, esta fase aparece entre los 70 y 80 metros en función del nivel de
preparación del corredor, y se refleja en un aumento de la rigidez muscular, que provoca que sus
movimientos sean más forzados, a causa de la interferencia que van a empezar a ejercer las
acciones de unos músculos con otros, y con ello más lentos.
En esta fase es muy importante el nivel de resistencia a la velocidad, para que la fatiga aparezca lo
más tarde posible, y un buen nivel técnico, para que los movimientos se realicen de la manera más
económica posible. Los grandes velocistas se distinguen por su capacidad para descontraer la
musculatura con facilidad una vez ha realizado su esfuerzo, lo que va a permitir que el músculo se
pueda recuperar mínimamente para la siguiente contracción.
Esto se manifiesta en las imágenes a cámara lenta que se toman de los corredores en primer
plano, en las que se percibe la sacudida libre de los músculos cuando no participan directamente
en el movimiento. Es la imagen de la relajación en el marco de un movimiento que se realiza a la
máxima intensidad. El ahorro de energía que se puede producir en esta fase de relajación
muscular, puede ser esencial para que la pérdida de velocidad sea mínima.
En los metros finales, también hay que evitar mirar a los lados, o variar la carrera con saltos,
porque esto puede desequilibrarnos y hacernos perder velocidad. Finalmente, el corredor puede
arañarle alguna décima adicional al reloj si inclina el tronco hacia delante al atravesar la línea de
meta. Esta acción puede ser determinante para ganar alguna carrera o para conseguir algún
record, ya que el cronómetro se detiene cuando atraviesa el pecho la línea de meta.
En este gesto, los dos brazos se llevan hacia atrás para mantener el equilibrio. Tras finalizar la
carrera, y para evitar lesiones, es importante prolongar la carrera unos metros más para reducir la
velocidad sin brusquedades.
En la prueba de 60 metros lisos, la fase de aceleración y de máxima velocidad tienen que
concentrarse en una distancia de 60 metros, aunque está especialidad se convierte en una
auténtica fase de aceleración en sí misma, en la que se encadena directamente la llegada.

la carrera, más hidratación

La hidratación es vital en el deporte. Aunque esto es una obviedad, no por ello hay que dejar de
recordarlo. Es fundamental mantenerse hidratado antes del esfuerzo y durante la carrera —
todavía más en los meses de intenso calor—, pero mantener los niveles de agua en el cuerpo en su
justa medida también es clave tras los duros entrenamientos y carreras.
El organismo seguirá sudando y por eso resulta necesario reponer los líquidos que hemos ido
perdiendo, ya sea con agua o con bebida isotónica. Esto servirá tanto para remediar la posible
deshidratación sufrida como para acelerar el proceso de recuperación muscular.
Alimentación tras una carrera
Antes del gran día de la carrera, lo habitual es cuidar más de la cuenta lo que comemos: tratamos
de llenar los 'depósitos de energía' y evitamos tomar alimentos que pueden sentarnos mal
durante el ejercicio. Nunca viene mal recordar la máxima de 'no experimentar a última hora', ni
con la comida, ni con el material que vayamos a utilizar.
Otro de los trucos para recuperarse después de una carrera también es cuidar la alimentación
aunque se sienta la tentación de meterse un atracón de comida basura, que suele ser lo común. La
recuperación pasa por comeralimentos ricos en carbohidratos sin olvidar las proteínas, ya que
también ayudarán a la reparación muscular.
Descanso activo y masajes
La recuperación tras una carrera no pasa por quedarse en reposo absoluto. Un truco que funciona
muy bien para activar y acelerar la recuperación muscular son los baños de contraste. Tras el
esfuerzo, la musculatura estará inflamada y un baño en agua con hielo ayuda a reducir esa
inflamación. Si no es posible llenar la bañera, es aconsejable aplicar agua fría y un leve masaje
sobre las piernas.
Durante el descanso activo entran en juego los masajes. En el caso de los corredores, los distintos
músculos de las piernas son los principales afectados tras una dura carrera, más todavía si se trata
de larga distancia o montaña, donde los impactos son continuos y el cuerpo trabaja
continuamente para estabilizarse y recibirlos.

Rodillos de espuma, conocidos como 'foam rollers'. (P. Moya)


Así, lo ideal es realizar masajes de descarga para activar la circulación del flujo sanguíneo y que
poco a poco los músculos vayan oxigenándose y acelerando la recuperación. Además de acudir a
un profesional, en este punto también es muy interesante el uso del 'foam roller' o rodillo de
espuma. Es uno de esos accesorios de fortalecimiento que merece la pena tener en casa por su
utilidad y bajo precio.
El masaje con 'foam roller' es una técnica de recuperación muscular que facilita esa activación del
torrente sanguíneo al mismo tiempo que masajea las zonas con distintas texturas soltando o
aliviando los puntos gatillo.
Ejercicio aeróbico suave
Los días posteriores a la carrera, tras seguir las buenas pautas de alimentación, hidratación y
descanso activo, ya podemos volver a los entrenamientos, pero de una forma muy suave y
progresiva. Es obvio que el organismo todavía se resiente y no debemos hacer entrenamientos
intensos, pero sí podemos salir a trotar a ritmo muy tranquilo durante media hora, o realizar otros
deportes aeróbicos como ciclismo o natación. Muy convenientes resultan las sesiones más
relajadas de estiramientos con calentamiento previo y ejercicios de flexibilidad.
Tras unas semanas, el cuerpo irá poco a poco recuperándose del gran esfuerzo realizado, aunque
es probable que sigamos sintiendo fatiga y el apetito esté presente a todas horas. Por supuesto,
en esta fase posobjetivo también entra en juego la recuperación a nivel psicológico, tanto si nos ha
ido bien y hemos cumplido con el reto que teníamos en mente como si no. Hay que darse unos
días para despejar la mente, salir de la rutina de los duros entrenamientos que estábamos
llevando y reflexionar sobre los resultados antes de ponerse a pensar en nuevos objetivos.