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¿Cuál es la diferencia fundamental entre un no creyente y un

cristiano? ¿Qué es lo que caracteriza a un cristiano, que ha


sido perdonado de sus pecados y que ha nacido de nuevo? La
diferencia esencial entre un cristiano y un incrédulo es que el
cristiano vive Coram Deo, que en latín significa En presencia
de Dios.
Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y
reconocemos a Cristo como nuestro Salvador y Señor,
nuestra forma de vivir cambia completamente. El nuevo
nacimiento trae conciencia de la presencia de Dios a la vida
de los creyentes. Vivir Coram Deo es vivir completamente en
presencia de Dios, bajo la autoridad de Dios y para la Gloria
de Dios.
El cristiano es consciente de la presencia de Dios y por lo
tanto esto debe afectar la forma en que vive. Nuestras
decisiones, nuestras acciones, incluso las más secretas, son
realizadas con esta conciencia de que estamos ante Dios. El
apóstol Pablo dice que:

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Así que, sea que coman o beban o cualquier otra cosa
que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. 1
Corintios 10:31 NTV
Todo cristiano es llamado a vivir Coram Deo, pero no todo
cristiano está consciente que debe vivir Coram Deo.
Coram Deo significa que vivimos y estamos ante la presencia
de Dios, eso nos llama a vivir vidas íntegras y consagradas.
Una vida íntegra es aquella vida que busca la indivisibilidad de
pensamiento y comportamiento, es una vida que no claudica
en sus ideas y sus hechos, vive por sus convicciones. Es una
vida marcada por mostrar coherencia y consistencia entre sus
dichos y sus hechos, tanto en secreto como en público, ser los
mismos en nuestro trabajo, la iglesia, el hogar, la universidad,
la escuela, etc.

No es misticismo.
Los cristianos tenemos cierto sentido de la presencia de Dios
en nuestra vida, el testimonio del Espíritu Santo que nos sella
y nos sostiene y da testimonio a nuestro espíritu
Efe 1:14 El Espíritu es la garantía que tenemos de parte
de Dios de que nos dará la herencia que nos prometió
y de que nos ha comprado para que seamos su pueblo.
Dios hizo todo esto para que nosotros le diéramos
gloria y alabanza.
Pero la presencia de Dios no hemos de confundirla solamente
con un cierto éxtasis alcanzado con la alabanza o la

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sensibilidad que nos produce un mensaje que escuchamos. El
hecho de estar emocionado no significa que estamos
“sintiendo” la presencia de Dios. Hermano, Dios es
omnipresente, Él está en todos lados, lo sintamos o no. Vivir
Coram Deo no quiere decir vivir en ese estado de éxtasis del
que mucha gente se refiere cuando dice “siento la presencia
de Dios”.
Coram Deo tiene un significado más profundo. Es vivir
nuestra vida enteramente ante Dios, sabiendo que Dios está
presente. Esto debería cambiar nuestra actitud hacia el
pecado, hacia las cosas no tan importantes de esta vida.
¿Cómo se logra esto? Esto viene dado por Dios en la
regeneración. Dios dice por medio de Jeremías:
Haré con ellos un pacto que durará para siempre. Estaré
con mi pueblo en todo momento, y lo ayudaré; haré que
me respete, y que no vuelva a alejarse de mí. Jeremías
32:40 TLA
Y en Ezequiel:
Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo
dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de
piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Ezequiel
36:26 NTV
El Señor obra en nuestros corazones para que podamos tener
conciencia de su presencia en el lugar en donde estemos y
podamos vivir de acuerdo a sus mandamientos.

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Es vivir para Dios.
Coram Deo nos llama a vivir vidas santificadas, un cristiano
cuando está consciente que debe librar una batalla constante
en contra del pecado trabajará incesantemente para no ser
vencido por las diferentes tentaciones que debe enfrentar en
cada segundo de su diario vivir. Cuando una mente es
gobernada por el Espíritu de Dios pensará y actuará de una
manera parecida a lo que el rey David escribió en uno de los
salmos, leamos lo que dice el salmista:
1
Señor, tú me has examinado y sabes todo de mí.
2
Tú sabes cuándo me siento y cuándo me levanto;
conoces de lejos cada uno de mis pensamientos.
3
Señor, tú sabes para dónde voy y en dónde me
acuesto. Tú sabes todo lo que hago.
4
Tú sabes lo que voy a decir aun antes de que las
palabras salgan de mi boca. Salmos 139:1-4
David está consciente que el Señor está presente en cada
instante de su existencia, de igual manera, nosotros debemos
cultivar una mente que concibe que nuestro Dios observa y
está presente en cada pensamiento, cada acción, cada mirada,
cada lugar. Vivir Coram Deo es vivir intencionalmente ante la
presencia de Dios. Teniendo presente que olvidar vivir de esta
manera nos puede llevar a un caos espiritual y a pecar de
maneras muy graves.
4 preguntas que pueden guiar nuestras acciones son:
1. ¿Tomo en cuenta a Dios en mis decisiones?
2. ¿Estoy buscando la voluntad de Dios?
3. ¿Cómo glorifica a Dios lo que estoy por hacer?

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4. ¿En qué bendice esto a mis hermanos o a mis amigos?
El resultado de vivir Coram Deo es el de llevar una vida
centrada en Cristo. En quién es Él, que hizo por nosotros y
que está haciendo ahora, junto a Dios Padre. Esto produce
una vida de integridad y sabiduría. El ser consciente de la
presencia de Dios nos hace actuar de la forma en que Dios
quiere, haya mil o dos personas, estemos solos o
acompañados. Esto es integridad. Y, además, nos permite
vivir con sabiduría, porque sabemos que el principio de la
sabiduría y la base del verdadero conocimiento es el temor
(honra) del Señor. Proverbios 1:7.

Vivir en Integridad
Buscar la integridad para que seamos vistos justos y rectos por
los demás es caer en una actitud simplista y moralista. De
hecho, esa fue la crítica de Jesús a los fariseos.
Ellos hacen cosas buenas sólo para que la gente los vea.
Realmente se la pasan tratando de mostrar lo religioso
que son. Mateo 23:5
Se trata de buscar ser rectos e íntegros como resultado de
corazones afectados por el Evangelio, es buscar hacer las
buenas obras que deben adornar una vida que ha sido salvada
y regenerada por la gracia de Dios, buscar rectitud e integridad
de esta manera es estar conscientes de que vivimos por Dios
y para Dios, es estar conscientes de que todo lo que hacemos
lo hacemos porque vivimos ante la presencia de Dios.

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Somos como un espejo que refleja la grandeza del
Señor, quien cambia nuestra vida. Gracias a la acción de
su Espíritu en nosotros, cada vez nos parecemos más a
él. 2 Corintios 3:17 TLA
No recurrimos a buscar la rectitud y la integridad para buscar
la aceptación de Dios. Sino que obramos en función de lo que
Dios ya hecho en nosotros.
Nosotros somos creación de Dios. Por nuestra unión
con Jesucristo, nos creó para que vivamos haciendo el
bien, lo cual Dios ya había planeado desde antes.
Efesios 2:10 TLA
Buscamos ser rectos e íntegros porque es satisfactorio y
placentero para nosotros obedecer los estatutos y decretos del
Señor.
Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu
presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!
Salmos 16:11 TLA
Sabemos que Dios es omnipresente y que todo lo que
hacemos lo hacemos para Su gloria. Por ello disponemos
nuestra vida como ofrenda a Dios, para que Él sea glorificado.
Pues entendemos que no es nuestro el poder, sino el poder
de Cristo que se muestra aún en nuestras imperfecciones y
debilidades. Y que incluso el deseo de hacer la voluntad de
Dios y que Él sea glorificado es también producto de Su
presencia entre nosotros. Pues es El quien produce en
nosotros el querer hacer Su voluntad.

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Porque es Dios quien los motiva a hacer el bien, y quien
los ayuda a practicarlo, y lo hace porque así lo quiere.
Filipenses 2:13 TLA

Su presencia nos envuelve por completo


Un asunto a superar para vivir Coram Deo, es la idea de que
la presencia de Dios está en algunas áreas de nuestra vida y en
otras no. Esa idea en realidad puede conducir nuestra vida a
cierto libertinaje.
Por ejemplo: un joven puede pensar que no es tan grave
engañar a su novia, y que es más grave que un hombre engañe
a su esposa, un estudiante podría estar engañando a sus
profesores copiando a sus compañeros y haciendo trampa en
los exámenes, un hombre de negocios que no es honesto con
tal de obtener un poco más de ganancias, un trabajador que
prefiere mentir en su trabajo antes que aceptar su
responsabilidad ante una equivocación.
La actitud de fondo es que consideramos esas acciones como
diferentes a los espacios religiosos y por ello tendemos a
aplicar una moral distinta. Pero hemos de recordar que Dios
esta en todas y cada una de las áreas de nuestra vida. De
hecho, solo tenemos una vida y la vivimos frente a Dios.
Me tienes rodeado por completo; ¡estoy bajo tu control!
Salmos 139:5 TLA
Sin importar cuál sea la actividad dominante en la que estemos
ocupados día a día. Todo lo vivimos y hacemos para la gloria
de Dios. Entonces una persona que realiza sus actividades

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como ingeniero, taxista, abogado, contador, vendedor de
zapatos, bibliotecario, etc., y lo hace en presencia de Dios. Y
ese espacio tan sagrado como el del mejor predicador del
mundo.
No todos somos pastores. No todos somos evangelistas. No
todos somos ingenieros. Pero todos somos llamados a vivir
Coram Deo. Vivamos vidas que se ajusten a la voluntad de
Dios. Vivamos de acuerdo a lo que Dios quiere. Seamos
discípulos de Cristo, no sólo creyentes. Podemos trabajar para
la gloria de Dios. Podemos llevar vidas que glorifiquen a Dios.
Podemos vivir en presencia de Dios, por lo que Cristo hizo
por nosotros.
¡Hoy es hora de vivir Coram Deo!