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TEMA 5.

OYE, OH ISRAEL

Objetivo del tema

Conocer que nuestros oídos son una puerta de acceso a la bendición de Dios para
nuestra vida. Creer que Dios quiere que abramos nuestros oídos a Su voz. Decidir
abrir nuestros oídos para escuchar la instrucción de Dios y aprender así a callar
las voces contrarias a la voz del Señor.

Introducción

Llevaremos canciones en inglés y en distintos idiomas, ojalá que sean de música


pegajosa, y le pediremos a la gente que las escuche. Les pondremos fragmentos
de máximo 5 canciones y les pediremos que mientras las escuchan escriban lo
que se imaginan.

Discusión

Ítem #1: Les preguntaremos qué se imaginaron con las canciones. Permitiremos
que algunos participantes nos describan sus ocurrencias.

Ítem #2: Les preguntaremos: ¿Entendieron la letra de la canción? ¿De qué


trataba? ¿Por qué creen que nos gustan las cosas que no entendemos?

Ítem #3: Les contaremos un poco de las letras de estas canciones, desmintiendo o
reafirmando las interpretaciones que cada uno haya hecho.

Tema

En español existen dos verbos relacionados con este sentido: Oír y Escuchar. Oír
es el acto de percibir el sonido. Escuchar va más allá. Significa 'poner atención o
aplicar el oído para oír [algo o a alguien]'. Por tanto, la acción de escuchar es
voluntaria e implica intención por parte del sujeto. La clave de todo está en la
intención. Esa es una de las claves principales del cristianismo. La diferencia
entre cristianismo puro y religión cristiana es precisamente el nivel de intención
de la persona: podemos tener un encuentro con Dios, venir a la iglesia y auto
llamarnos cristiano, pero nada de eso nos hace cristiano. Cristianismo tiene que
ver con la verdadera intención de ser llamado hijo de Dios.

El problema de muchos de nosotros es que nos acostumbramos fácilmente a solo


oír sin realmente decidir escuchar atentamente Su voz. El uso del sentido del oído
es un asunto totalmente espiritual. Cuando nuestro oído se descalibra es fácil
pasar por inadvertidas las advertencias que Dios todo el tiempo nos está
haciendo. El peligro de eso es entrar en uno de los estados mas tristes en los que
un cristiano puede entrar: ESTUPOR. La Biblia en Romanos 11:8 define muy
bien el espíritu de estupor en la vida de una persona: ojos que no ven, oídos que
no oyen.

ESTO ES UN ASUNTO ESPIRITUAL

Espiritualmente estamos llamado a tenerlo todo: Perdón de pecados, vida eterna,


gracia para con Dios, vida de poder, dirección por medio de su palabra y de su
espíritu, vida y crecimiento en la comunión con la iglesia, autoridad espiritual,
capacidad de echar fuera demonios, de poner manos y ver sanidades. ¿Por qué
razón teniéndolo todo en Dios, no lo disfrutamos? Porque lo hemos oído pero no
hemos intencionalmente tomado esa riqueza y la hemos abrazado con nuestra
voluntad. Pudimos oírlo pero como ruido. ¿Hasta qué punto la palabra de Dios
está siendo ruido en nuestra vida? Esa es la kriptonita. ¿hasta qué punto siendo
Superman, el estupor se ha vuelto nuestra Kriptonita?

Dios dice a respecto, en Deuteronomio 6:4: “Oye oh Israel, Jehová el Señor,


Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma y
con todas tus fuerzas”. Los judíos tienen este versículos como la porción más
importante de la Escritura; los tienen inscritos en sus filacterias (cajas de cuero
que ellos cargan), y se sienten obligados a repetirlos por lo menos dos veces cada
día, lo que expresa, en una bienaventuranza, el

gozo extraordinario que tal repetición les proporciona: Bienaventurados somos


los que cada mañana y cada tarde decimos: Oye Israel: Jehová es nuestro Dios;
Jehová es uno.

Así es cómo Dios nos habla: Claro, fácil y total. ¿Cómo lo hace?

· A nuestra alma

· Por la Biblia: lectura que pasa a estudio, que pasa a meditación.

· Por la predicación

· Por el uso de dones espirituales: Don profético. interpretación

· Por manifestaciones: sueños y visiones


Hay un caso en la Biblia que muestra precisamente el poder espiritual que tiene
este demonio del estupor. Es el caso del pueblo de Dios en tiempos de Nehemías.
Un día, Nehemías recibe en el palacio a un grupo de Judíos que acababan de
llegar de Jerusalén, quienes le dijeron que el muro estaba derribado y la gente
sufría en gran mal y afrenta. Nehemías oyó estas palabras… es decir,
intencionalmente dirigió toda su atención al mal reporte. Lo interesante es esto:
El poder oír nos debe impulsar a la acción. El oír desató los siguientes verbos en
la vida de él: Se sentó y lloró e hizo duelo por algunos, pero la conexión de estas
palabras no lo dejaron a él simplemente llorando y en duelo; pero luego oró y le
pidió a Dios que abriera sus oídos a esa oración.

Es el principio de este mensaje pero al revés: Un mortal puede ir delante del Dios
todopoderoso y colocar sus manos suavemente en la cara de Dios y decirle: Esté
ahora atento tu oído… Dios nos pide “Oye, oh Israel” porque el siempre ha de
estar listo a oírnos primero a nosotros. Al oírnos, el Dios del universo hace
conexión con nosotros. Nehemías logro ir al oído del Señor y notemos esto:
conectar su ruego con la voluntad de Dios. Acto seguido, el cielo se abre para
Nehemías: La gracia ante Dios se convirtió en un plan de acción ante el rey para
salir de Persia dotado de permiso y de recursos para reconstruir su ciudad.

Para concluir el grupo

-No se trata simplemente de sentarnos a ayunar y a orar. Se trata de entrar en la


presencia del Dios de los cielos y ser conscientes que él está ahí y que de ese
lugar o salimos diferentes o salimos muertos.

-¿Estamos haciendo conexión con el oído del Señor? Si aprendemos el principio


de oírle a él, entendemos el privilegio que tenemos de ver su oído atento a
nuestra oración.

-Tenemos una relación con Dios, cambiamos hábitos, somos diferentes, creemos,
adoramos, servimos, damos, porque hemos decidido con NUESTRA
VOLUNTAD HACERLO.

-Los sentimientos hermosean la relación con Dios, la voluntad es la que la


determina.

-Luchas a diario contra el demonio de estupor.

Cierre y ministración

· Reconocer la mala situación y el pecado que nos rodea.


· Renunciar al pecado que nos ha tenido entenebrecidos.

· Ir al oído del Señor y pedirle que limpie nuestros ojos y oídos del estupor.

· Revestirnos de la presencia de Dios, conectarnos con él para escuchar su voz y


su direcció

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