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LA RESPUESTA DE LOS TEOLOGOS LA RESPUESTA DE LOS TEOLOGOS YVES CONGAR JEAN DANIELOU EDWARD SCHILLEBEECKX PIET SCHOONENBERG KARL RAHNER JOHANN BAPTIST METZ Epicionss Cartos Louté BUENOS AIRES - MEXICO ‘Titulo del original en neerlandés: ‘Tarorocen anrwooDeN Traduccién castellana por ‘Miguel Mascialino 73064 rig ediitn debidamente autorznda por Innate Puli Colon, hasten ele), ‘regia en todos los ates Quote ecko el dapéta ut » Provide le ley nti 713 ode lo deren reves © Canes Lomts, soo. aNéx. 209, ¥ oon, Buenos Aires, 1970, Prefacio La Iglesia del Vaticano II es wna Tglesia que busca eu definicién, El concilio, si bien clausura una etapa en la vida de la Iglesia, no ha significado el érmino sino el principio de un proceso de autorrenovacién. Todavia las ideas no se han precisado, las tensiones nno han amenguado, las corrientes emocionales no se hhan aguietado. {Guiles son, entonces, las perspectivas del futuro? ¢Se puede ya hoy establecer un balance de priotidades? ¢Trazar las lineas fundamentales que orientan el pensamiento y Ia acciém frente a los pro- blemas urgentes que enfrenta la Iglesia después del Vaticano 11? Con la esperanza de contribuir a este debate, pu Dlicamos la presente obra. En ella se recogen las respuestas de algunos tedlogos catélicos entre los mis conocidos y cualificados. Sus nombres no necesitan presentacién, Cada uno de ellos, respondiendo a la de- manda que se Je hiciera, ha tratado de sintetizar los cinco problemas capitales que, a su juicio, emergen de Ja actual situacién de la Iglesia y de la teclogia La respuesta de los teélogos apaxece all mismo tiem- po, ademis de la edicién espafiola, en edicién: ho- ledensa (Uitjeverij J. J. Romen & Zonen), alemana (Patmos Verlag), estadomnidense (Paulist Press), in- glesa Geoffrey Chapman Ltd.) italiana (Queriniana), brasilefia (Herder Editora Livraria Ltda.), francesa (Libraire Arthéme Fayard). Ex Eorron. Yves Congar No le Zeltan a la Iglesia, en esta época posterior al concilio, problemas espinosos que enfrentar. Més bien aria que decir que el momento en que vivimos se caracteriza por una inundacién de problemas sin resol- ver que estén pidiendo una solucién. Limitando mi exposiciin a las cuestiones més apremiantes, herfa la siguiente lista de titulos: 4, dificultades de fe, mis bien acentuadas por el aggiornamento conciliar; 2 la necesidad de responder a las exigencias del mundo en cuanto tal; 3, los graves problemas planteados por el ecume- nnismo; 4, dificultades con el sacerdocios 5, la necesidad y la urgencia de descloricalizar amuestras nociones sobre Iglesia Yo creo que las dificultades que algunos clérigos (rnuchas veces antes de la ardenacién) y alggmos lai- os sienien respecto a la fe, se debon tanto al aggion= namento, como a una falta de adecuacién entre las formas concretas de doctrinas, de culto y de ostruc- tures eclesiésticas, y Tas realidacles que se supone que deberian representar. En realidad, los modernistas sin- ‘Heron las mismas dificultades, y se les respondia con tuna afirmacién expeditiva de la autoridad de la Tglesia ¥ del valor absoluto de sus afirmaciones. Al menos as se prosentaba 1a cuestiOn a los fieles y asi lo acep- taban ‘ellos. He encontrado hombres y mujeres de n cultura que erefan que todas las enciclicas eran ens fianza infalible. Pero el concilio ha reconocido que la Jglesia no tiene respuesta para todo, que no es tan monolitica, que como minimo admite en su seno diversas opiniones. El concilio fue un modelo de dis- cusién abierta. Por iltimo el concilio inicié una cierta cantidad de cambios y no hay que creer que sélo en la liturgia: la constituciin dogmatica Lumen Gentium no reprodujo exactamente lo que habia sido hasta entonces ensefianza casi oficial de Ia Iglesia. Todo esto puso a la Iglesia eniera en un estado de énimo de cuestionamiento més o menos radical, ‘¥ sobre todo, expresado ast o de otra manera, se ha planteado el problema bésico del condicionamiento historieo de las formas y de las férrmulas. Esto se aplica en primer ugar a la interpretacién de Ia Biblia, ¢Qué quieren trasmitir los textos de la Eseritura? gCuales son las afirmaciones que se deben rotener? ;Gué realidad histérica tienen las palabras y Ios hechos que se relatan alli? Es toda la cuestién que agité Rudolf Bultmann. Pero esta cuestién de hermenéutica es igualmente apticable a las proposi- ciones del magisterio de la Iglesia, Bs sabido que los ‘teblogos acostumbraban a utilizar el Denzinger como una especie de mamual tebrico, cuyas afirmaciones tenfan fuerza probatoria prescindiendo de todo con- texto histérico 0 filoséfico. Pero de lo que se trata es de percibir el sentido exacto de lo que quiere decir el texto, lo cual no se puede lograr si se prescinde del contoxt0, Tedricamente se lo admitia, pero en la prac tica lo normal era que no se lo tuviese en cuenta. El problema de fondo es el de la continuidad y de la identidad, las cuales permanecen a través del des- arrollo histérico Y respecto al. contenido mismo de la teologia, 1a gran tarea para los toélogos de hoy es hacerse de una antropologia adecuada. La mayoria de las formas rT) de ateismo provienen de un intento de afirmar al hombre, y solo como consecuencia son una negacién de Dios, Ein cambio, en la Escritura la afirmacién de Dios y Ja afirmacién del hombre van juntas. Hay quienes se alegran del giro antropocéntrico de la teo- Joga, pero creo que es una forma muy dudosa de ‘basar una auténtica comprensién, El segundo gram problema que enfrenta la Tglesia posconciliar es el de la necesidad de responder a las exigencias del mundo en cuanto tal. Veo en él dos aspectos, que se pucden expresar con Jas categorias que Juan XXII us6 en su alocucién del 11 de sep- tiembre de 1962 y que retomaron Jos cardenales Suenens y Montini a lo largo del concilio: la Tglesia aad intra ¥ Ja Iglesia ad extra. Respecto a la Iglesia ad intra, seria hora de tomar en serio lo que supone uma verdadera catolicidad. No nos engafiemos. Hasta en el concilio, donde habia una proporcién considerable de obispos que no eran euro- ‘peos, resulté evidente que la Iglesia es occidental. Me llama siempre In atencién, al seguir las actividades el Consejo Mundial de las Tglesias, el cardcter real- mente mundial de sus trabajos: uma asamblea se realiza en Upsala, otra en Enugu, otra en Ceilén... Por el contrario, todos los cardenales designados witi- mamente son occidentales. De hecho, hasta ahora las regiones que no pertenecen a la civilizacién occidental ro han contribuido en nada al pensamiento de la Tgle- sia, Es tiempo de que Ie vitalided humana del Tercer Mundo so refleje en el campo de Ja religién. ‘A nivel de la Iglesia ad extra, habria que sefialar a urgencia de encontrar traducciones realistas del Esquema XIII y de tetas otras importantes decle- raciones. Lo cual supone que surjan iniciativas y que se comience a actuar. Y esto afecia también a la teologia, especialmente desde dos puntos de vista: 13 1, Hay que volver a pensar Ja ética clésica, que tenia una tendencia excesivamente individualista, Como lo recalcabe el profesor J, B, Metz en Marien bad, el 29 de abril de 1967, dehemos tomar conciencia mis clara y proclamar que la caridad ineluye la. bis- queda de justicia y Whertad para los demés. Ea la conferencia “Iglesia y Sociedad” de julio de 1966, en Ginebra, se hablé mucho de Ta necesidad de ima teo- Jogia de la revolucién, y esta inquietad apunta a varios problemas que todavia no han recibido la atencién que se merecen, — 2. El concilio, con el Esquema XIIL, pretendia | lar una forma relativamente nueva de teologia, no ya deductiva y abstracta sino induetiva y concreta: se dlobo investigar el sentido del desarrollo histrico ¥ se deben buscar “Ios signos de los tiempos” que nos | servirén de guia, ~ Pienso que el significado epistemolégico de este hecho es muy importante, La ereacién en Roma de cinco secretarias all mar- gon de la estructura tradicional de las congregaciones —unidad cristiana, religiones no cristianas, no cre- yyentes, laicado, justicia ¥ paz en el mundo— tiene el ‘mismo sentido. Son todos instrumentos para el didlogo ¥ para escuchar a los hechos, Se exigen para tin ma- Gisterio pastoral que no se contente con trasmitir ddoctrinas elaboradas de antemano sino que quiera escuchar 1o que el hombre pregunta, unirse a él en Ja bisqueda de respuestas y* ponerse a su disposicién, para ayudarlo en sus problemas. De nuevo, creo que esto tiene una importancia enorme para Ia epistemo- logia teoldgica, Ademds el Santo Padre declaré, al recibir alos participantes del congreso de tealogia que tuvo lugar en Roma en septiembre de 1966, que “el concilio invita a los tedlogos a desarrollar wna teologia que sea al mismo tiempo pastoral y cientifice... que uu ‘esté en contacto com Ja vida humana como se la vive en la historia y en la actualided concreta” El tercer gran problema viene del campo del ecu- menisino, fste crea hoy problemas porque hemos ido bastante lejos y las cosas van muy ripido. Ya se ha superado la etapa de simples acercamientos y con- ‘actos, Ya se han hecho suficientes estudios y se da la suficiente apertura como para que pueda ser saludable una revisién de muestras querellas. Hoy podemos en- tender y admitir la seriedad de las cnestiones que se plantearon en el pasado, Si se analiza a fondo, nadie en el siglo dieciséis entendié realmente lo que Lutero queria decir; so Io refutaba punto por punto sin per- cibir cudn profundamente religiosas y cristianas eran sus exigencias. Hasta aqui hemos llegado hoy y esto nos crea (a nosotros y a ellos) problemas muy difi- ciles que s6lo se pueden manejar en un clima de pa- ciencia, docilidad y oraciém. Paulo VI ha afirmado repetidamente que tiene con- ciencia de que é1 como papa es uno de los obsticulos més grandes, tal vez el mayor, para la restauracién de la tnidad. Es exacto. Creo, no sélo por la fe sino por conviccién intelectual, que la sede de Pedro tiene en Ia Iglesia un papel querido por Dios y que Dios ha puesto al frente do la Iglesia al obispo de Roma, Pero ‘reo también, basdndome en Ia experiencia ecuménica y en el conccimiento histérico, que se debe admitir abiertamente que hay componentes humanos e histé- vicos en el papado. Y estoy seguro que el discernirlos ‘nos permitiré afirmar el papado de una manera ‘menos imposible de aceptar a ortodoxos, anglicanos ¥ protestantes. Existe ademés otro camino, inaugurado por Juan XXIII y continuado con un estilo distinto por Pau- lo VI. En estos dos hombres el papado se ha presen- tado como paternidad ecuménica. Ya no da la impre- 1B sién monolitica de une ia it zt 2 monargia impasse goal servi def und, Coando mari fom lgoos dein qe au gio lta 2 fli acehlente que en‘al fon no. combi mae, Bee uti reps comand mr nastia papal en in te ber ares Ja Iinea de uma innegable pater- El cistt problema que entrents Ja Ialesa de hoy san os thos y graves problemas relacionados con jocio, Seria absurdo pretender enumerarlo ted, tomar elo los mis ualversales,¥ no foc entre ellos ol del colibato, porque no io es para todos. No se puede negar que supono dificultades reales: cequilibrio psicoldgico y-emocional, madurez humana, al pte treme & sada y ote sco que hay argumentos poderos undos en favor die cided en el mnie sari pers essa sabi que doctrinalmente no se puede identifcar vocacién al ministerio y vocacién al celibato. Son dos coca dsintas, El Sanio Pad reconee el problema. Responl, en primer Inga que en la Tlosia no falta ia gracia del celibaio consagrado, y que se lo debe procurar por la oracién. Y agrega que es necesario, para designar a las érdenes, inquirir si el candidato posee el carisma de castidad por ol Reino de Dios, Som respuestas profundas. Pero siguo en pic el hecho de que la identificacién que se hace entre vocacién al celibato y voracién al ministerio es hoy en dia una de Jes causas de la carencia de vocaciones sacerdotales, ero es s6lo una de les eausas. El problema de las vocaciones existe en todos lndos. En Francia asume proporciones draméticamento graves. He pensado mu- cho en este problema y no pretendo haber descubierto por qué hay tan pocas vacaciones. Pero opino que pesa mucho él hecho de que la juventud de hoy se sienta atraida muy pronto por intereses apasionantes; cuan- 16 I ll do pudiera haber madurado la idea del sacerdocio, el Tugar de Dios ya ha sido ocupado. ‘Pero no se puede reducir la crisis del sacerdocio a la exisis de vocaciones, Juega también, y tal vez més, ol problema do la angustia que tortura hoy a, muchos Focerdotes en el ministerio. Se hace especialmente Sensible en el horroroso sentimiento de estar en el ‘acio entre gente que organiza su vide social sin nece- Gidad alguna del sacerdote y sin siquiera pedir nada e él, Todos los hombres tienen necesidad de ser “re- Gonocidos" por sus semejantes, El sacerdote tuvo siem- pre un Tol active en la sociedad, pero ya mo To tiene Fuss y, al menos en Francia, tampoco quiere tenerlo: Deberia ser reconocido como hombre de Dios. Pero el mumdo de hoy siente poca necesidad de Dios. Busca Inagor y curanderas, mas no bombres del evangelio..« Este cuarto problema y el quinto que mencioné, la Aesclericalizacién de la Tglesia, estén interrelaciona- flos, La que los liga esta a nivel de las raices profundas dle la concepcién de sacerdocio, existencia cristiana, culto e Iglesia Es un hecho innegable que Ja Jiturgia que se desa- roll en los sighs cuarto y quinto tenia un estilo Ceremonial mis bien complejo y pomposo. Fl Medievo F los sighs siguientes hicieron més pesada aim esta Jarga ceremonial, Es absolutamente necesario que Nolvamos a descubrir un culto de alguien, un culto para el hombre modemo. Rste es el objetivo del aggior- pamento Iinirgice. A esto también apunta la nocién {de sacerdocio que propuso ¢l Vaticano II en su decreto Preshyterorum Ordinis (especialmente el nt 2). Sin perjuicio de In idea de Cuerpo Mistico, al hablar de In Telesia el Vaticano IT puso el énfasis en Je nocién do “Pucblo de Dios”, El capitulo segundo de la Lumen Gentium ofrece ahora posibilidades muy grandes para fd futuro de la eclesiologia, Hay también indicios de ut Ja realizacién concreta de la idea de Pueblo de Dios: el apostolado de los laicos, la participaciém mayor en Ja liturgia, la instituciéa del consejo pastoral, etcétera, Pero todavia queda mucho por hacer. Considero muy importante la concepcién y la con- ¢recién en la practica de la cuestién de los ministros, ‘Lo pongo en plural y eso resume todo. Hasta hoy, al menos en la préctica, cuando se habla de los ministros se alude a los sacerdotes. Pero si se piensa a la Iglesia no tanto como una institucién juridica o una entidad social (Io cual para algunos sigue siendo el tinico sen- tido de la palabra Iglesia) sino como Pucblo de Dios vivo y active, aunque con una estructura definida Gerarquia), entonces se tomar conciencia de que deben existir en ella muchos servicios que respondan 4 los diversos caristes. Penser la Tglesia de esta ma- nera y realizarlo es una de las tareas mas importan- tes, ¥ si se quiere, uno de los més importantes pro- ‘blemas que enfrentamos hoy. Jean Daniélou | i 1B problema esencial que brota de la posiida em fune se cncentra 1a Iglesia después del conciio se entemento cl del didlogo entre la Iglesia y el mun- Jo de hoy. A este nivel es doade se presenta un cient Stanero do problemas especificas. Por un lado, el a8 flornamento de In Teesia —es decir, su adaptacién © Fe condiciones de la civilizacién contempordnea— es ‘Gevtamente wma necesidad, pero, al enfrentarso con fh civiizacién actual, la Tglesia debe, sin, embargo, “seguir siendo la misma. Lo que ‘plantea ciertos proble- seeps la necesidad de discernir entre lo que es adap- Tatte g To que, por cl contrario, contitaye el mensaje eterno de la Iglesia. EI primer tema que quisiera tratar —y que me parece ademés tener actualmente ma importancie Fruy especial en América— es la crisis do religién, qo que se conoce hoy con el nombre de “‘seculariemo”. ‘Coco que ésta es la cuostién principal, ya que se refiere tho célo a Ia Iglesia en cuanto ‘al, sino de una manera nds general al Inger de la religién en Ia trama de! tna ciilizacién técnica, problema que, segtin mi opi- idm, es innegablemente muy grave. Nos enfrentamos aqui con una especie de crisis de ‘vida religiosa en la sociedad de hoy en su totalidad. Nos encontramos con el espirita cientifico que tiende ‘a oubstituir las explicaciones de cardcter sobrenatural por otras racionales y, al mismo tiempo, nos encom Ramos con una sociedad urbana que rompe Tas barre- a ras tradicionales dentro de las cuales la vida religiosa se habia expresado, Pero es um hecho indudable que el problema 10 surge simplemente de la exisiencia de una situacién actual a la que se podria combatir con sélo emprender alguna accidn, Porque hay un cierto mimero de pen- sadores contempordnes que considera esta situacién no como expresién de una crisis pasajera, sino come a movimiento irreversible; en otros términos, que hhemos Negado al momento del fin de la religién, de “la muerte de Dios"; que el problema que enfrenta el cristiano es el de saber qué sucederd con el cristia mismo en un mundo donde toda vida religiosa ha de- jado de existir. Esto es precisamente lo que quieren decir algunos pensadores aciueles cuando afirman que, a nivel inte- lectual, Tas explicaciones cientificas eliminan las. ex- plicaciones zeligiosas, siendo estas wltimas tipicas de una cultura superada que debe ser reemplazada hoy por una cultura cientifica. Consideran Ia esfera del pensamiento religioso como expresién de un hecho his- ‘Grice obsoleto, Bs0s pensedores Io aplicarian a nuestra civilizacién diciendo que el hecho religioso no tiene Por qué formar parte de nuestra cultura o nuestra ivilizacién, ya que ambas deben ser consideradas ahora como definitivamente seculares. Rspecialmente todas las expresiones visibles —como por ejemplo Iu- gares de culto ea las ciudades, fiestas religiosas a lo largo del aiio, niombres religiosos puestos a los nifios— se convertirén en vestigios de una condicién de cris tiandad, y creen que esta condicién habré de sor completamente abandonada en el futuro, Me parece que éste es, por lo tanto, el problema fundamental que enfrenta la Iglesia, Es evidente que muchos tedlogos protestantes —y hasta algunos catélicos— se sentiran inclinados a acep- tar en términos generales esta situaciéa; es claro que 92 1o hasta el punto de afirmar la desaparicién de la ee ie Diya hombs,ya que eo euaye Gespnés de todo Ta visgn eristiama del Bombe, sino (y estas To importante) eonsiderando que exe rela; Gin no pertenece a ninguna ese determinada, ni mundo dal pensamiento nial mundo de a sociedad, Para ellos esta nelacén pod admitrse en To futuro simplemente como tna especie de nspiracén interioe resente en certs actividades o como un estado aus Ein eso careceria do por st ae toto conten “aco ir, Io sagrado no tendria ya wna esfera deter: He det fon dentro ian dela Ve Po nal o en Ja sociedad. Te Sh uldine punto donde ol problema so hace realmente vital ya que plantea Ja cuestién de saber Shes posible,en esa mestracivlizacién vera, mane tener, y hasta yo diria expandir, esta presencia de sageado! en sus diferentes formas. oe Ta gravedad del problema estiba concrstemente en el hecho de que como es obvio, sino damos ya mis na expresiin especifion a lavida seligos, “a ya no so manifiesta en la civilizacién, Shebnce e rohuce nocnetente la posbiidad de que Ja experiencia rligisn sen accsble a do el mundo, mn pligro, segiin lo veo yo —y volveré a esto Bn iow convirtiera en algo puramente personal; es decir, que fe convirtiera en la préctica en une cuestién de con- sersién personal de um cierto mimero de indviduns zo ya una realided eolectiva, no ya una realidad de nasa, Ahora bien, esto es algo que me parece absol- famante opuesto Ia misma esencia del exstanisme que, siendo tm Tamado a Ta. conversién personal, es fl mismo tiempo Ta-constitucién de un grupo real d gente ¥ en cousecuencia debe conservar ese signifi ea erty dejando de lado To quo veo de peligreso 3 jen la aceptacién de esta secularizacién del pensamien- toy la sociedad, estoy todavia mis convencido de que cl secularismo en todas sus formas es algo radical- ‘mente opuesto a le naturaleza humana y a la nalu- raleza misma de la sociedad, ¢Por qué? Porque creo que pertenece tanto a la naturaleza del hombre como a la de la sociedad, en ‘una antropologia integral, crear una .esfera especifi- camente sagrada. Con esto quiero decir que, sogiin la antropologia desarrollada en Ia coustitucién del con- cilio Gaudium et Spes, encontramos dentro de la mis ma experiencia humana tres esferas privilegiadas. En primer Inger, Ja esfera técnica —es decir, el dominio del mundo— y en este sentido la civilizacién técnica tiene um profindo sentido biblico, En segundo lugar, Ja comunidad interpersonal o el esfuerzo por crear a todos los niveles una verdadera comunién humana. Y finalmente, la relacién con Dios —el aspecto de ade- racién— que para mi es componente esencial de la sociedad en cuanto tal, La idea de wna sociedad com. pletamente secular me parece profundamente anti- humana, y en ese sentido creo que es totalmente im- practicable, Cito con frecuencia el agudo dicho de Lapira, el alealde de Florencia, quien decia que “la verdadera ciudad es aquella en la que los hombres tienen su casa y Dios tiene su casa”, queriendo decir con eso que Ta expresién visible de la dimensién de Ta adoracién dentro de la ciudad es constitutivo do la cin dad humana, No se trata sélo de expresar esta devocién en una forma confesional porque esta expresién religiosa, tanto desde el punto de vista humano como del de la Civilizacién, puede ser protestante o catélica, judia o musulmana, o cristina —hoy, como sabemos, se da el didlogo entre el cristianismo y las religiones no cristianas— sino que desde el panto de vista de la ivilizacién lo importante es que exista Ia experiencia Br religiosa y que haya una presencia religiosa dentro del Estado, Uno de los mayores peligros que afronta el cris- tianismo y la humanidad, peligro que la Tel debe enfrentar, es precisemente esta disminucién de 1a sensibilidad para con Dios y ol lugar de Dios en Ia oxperiencia humana, Acabo de decir que la cuestién planteada por los tedlogos que debaten le muerte de Dios —por ejemplo Altizer 0 Hamilton, los més radi- cales ent la actualidad— es qué seré del cristianismo en un mundo en el que ha desaparecido la religién, en el que Dios ha muerio, Creo que si interrogisemos a ‘muchos cristianos de hoy, nos encontrariamos con que este concepto, realmente tan paradojal, es de hecho la sxpresion de su conducta, : Quiero decir que para muchos cristianos hoy es el amor fratemo ol servicio a los demés To que repre: senta el fondo mismo del cristianismo, Sin duda algu- ‘na decir esto es ser ya un “cristiano ateo”, porque significa que se considera la relacién con Dios menos cevencial que la relacién_con.los demés hombres. Este ‘nfasis puesto exclusivamente en la relacién con mues- ‘ros semejantes es el riesgo fundamental, porque afecta ‘a la substancia misma del cristianismo; en otras pala- bras, a nuestra posibilidad de entrar en relacién com Dioe, Fustamente nos encontramos aqui con el primer problema fundamental, En los iltimos veinte afios mi actividad se desarrollé sobre todo en este sector del pensamiento, demmciando —siempre justificadamen- te— toda fantasia que tienda a reducir el eristianismo ‘a. uma doctrina social y también escribiendo varios bros que trataban de éste problema de Dios, en par- ticular Diew et Nous: Scandaleuse Vérité, porque estoy convencido de que aqui es donde hay que entablar la batalla, a Debo confesar que la imagen de un cristianismo —o ‘ejor dicho, la imagen de un Cristo— que seria sélo 8 ‘un modelo, un buen ejemplo de amor por los sene- jantes, es algo que literalmentte mo ena de horror. Esto es Jo que rochaz6 el cristianismo en el pelagianis- mo en tiempo de san Agustin (el pelagianismo habia acabado reduciéndose 2 un puro moratismo). Since- ramonte, esta Je Cristo, nome interesa. para nada, porque profesores de éti¢a Hemos tenido desde que el mundo es mundo y mmca consiguieron salvar 1 nadie. Lo que nos interesa.en Cristo es que él es el Hijo. de Dios, la Palabra de Dios encarnada, y que @ sravés de sn muerte y su resurreccién nos hace entrar ‘en comunién con el Dios vivo y con le. Trinidad, Bl cristianismo para mi es esto, y esencialmente esto, Por consiguiente, todo lo que minimiza la relacién con Dies, la adoracién, la comtemplacién, la alabanza de Dies, todo lo que nos exime del conocimiento y del amor de Dios en el cristienismo, lo modifica en lo substancial. Esta es antes que nada la tarea del cris- tianismo en el mundo de hoy —no en defensa de Dios (porque Dios no tiene necesidad de que lo defiendan, Les demasiado grande para es0)—, sino en defensa del hombre, porque uma humanidad incapaz de adora- cidn seria el més grave peligro que pueda amenazar Ta civiligaciém actual, Segiin mi opinién, Ia herejia fundamental es el se- ccularismo en todas sus formas y grados. Una segunda cuesti6n fundamental que surge des- pués de cerrarse el concilio se refiere a los problemas relacionados con la fe y su contenido, Quiero decir que es 1mo de Tos aspectos de la confrontacién entre In Iglesia y el mundo modemno. Es, en primer lugar, una confrontacién en el campo del pensamiento entre la Ciencia y las diversas ramas del pensamiento moderno, y la fe cristiana, Esto nos Teva a um problema esencial, que podemos denominer bisicamente un problema de hermenéu- 26 i i i | & : ' I a ) i i tica: la cuestién del significado de las afirmaciones , fandamentales de la fe cristiana, ‘Porque, para ir directamente al punto central, éste es el problema fomdamental planteado por Bultmann y ss seguidores. En otros términos, el problema del Significado objetivo de las afirmaciones cristianas referentes a la historia de la salvacién 0, digamos, las |, aserciones que son més subjetivas por referirse espe- © ‘ificamente al encuentro personal del alma_con Cristo. *'Lo interesante del intento de Bultmann es que él sintié muy agudamente el peligro de indole cultural que provenia de una blanda teclogia liberal, y que ‘queria, con razén, salvaguardar la condicién esencial ~ de lo que Ta fe significaba para él: el encuentro per- sonal con Cristo, ‘Pero esto permite una doble reduecién, y aqui Ile- gamos al sudo de lo que se quiere expresar con la Goctrina de la ‘desmitologizacién”. Un tipo de reduc- ‘ign consiste en minimizar la objetividad hist6rica de Jos sucesos que pertenecen a Ta historia do la salvacién. Ein este ultimo punto Cullmamn reprocha com razén a Bullman por reduciy no el elemento mitico sino el histérieo. Gon otras palabras, le reprocha el no tener cen cuenta que nmestra fe subjetiva prestipone la exis- tencia de econtocimiontos objotivos; es decir, la exis. ‘encia de intervenciones objetivas de Dios que comsti- tuyen Jo quo lamamos la historia santa, Esté va desde, {a creacién del mundo hasta la resmreccién de Cristo, incluyenda los sucesos de. Ia. historia. de Israel, se extiende hasta la historia objetiva que representan la Iglesia y._sus_sacramentos, que_siguen_siendo_wna intervencién objetiva de Dios em la historia del hom- ‘bre, siendo la fe simplemente el reconocimiento de esta realidad objetiva, Ya se sabe que en opinién de Bultmann y de sus discipulos, este elemento objetivo en iiltima instancia desaparece, de manera que la re- surreccién, la encamacién, se convierten fundamen- oT a talmente en signos y simbolos de una experiencia interior, pero no significa que zeal y materialmente haya sucedido algo en el mundo abjetivo de la historia que corresponda a esos signos. A.esa desmitologizacién, pues, que es una reduccién del clement histérico, se Te agrega otra reduccién de segundo grado, un elemento de duda (y precisamente esto es Jo que atafie a uno de los punios més impor- tantes del pensamiento actual y a las dificultades con que se enfrenta la Iglesia), una desmitologizaci6n que uestiona hasta la posibilidad de hablar acerca de Es decir, cuestiona todo. intento_de expresar.concep- tualmente qué os Dios. Se pone entonces el acento en el cardcter radical y totalmente misterioso de Dios, ¥ Dios se transforms en ol ser absolutamente inaccesi- ble. En consecuencia, todo razonamiento acerca de Dios se convierte en ima mera expresién de nuestras propias categorias subjetivas, y no significa nada ver- daderamente real. En estas condiciones se hace més 0. menos.irreal la_ misma idea de un dogma definido con significado permanente. {Qué significa, por ejem- plo, la exisiencia de un solo Dios en tres personas, 0 la definicién de Cristo como quien tiene dos natura- Jezas combinadas en uma sola persona?-Son cosas con- sideradas simplemente como expresiones relativas ‘transitorias de algo inaccesible. 'Y lo mismo sucede en cualquier plano; por ejem- plo, equé ¢s la presencia real de Cristo on la. encaris- Na? La férmula “tansubstanciacién” poodo ser una aproximacién, pero susceptible de ser reemplazada por otras aproxiniaciones. Fn términos generales, lo que se cuestiona es la posibilidad de una expresién objetiva valida, tanto de Ja realidad de Dios a nivel de la cien- cia natural como de la manifestacién de Dios en la historia de salvacién y en la revelacién cristiana, Es evidente que esto esté en la linea de Ja investi- gacién lingtistica actual, que esté jugando un papel 28 SEE EEE er et Cet cada vez més importante en la filosofia contempord~ nea, En Francia, por ejemplo, las obras de un autor como Michel Foucanlt, tal como su Les Mots et les Choses, o la investigacién lingtistica en general, ien- don a insistir en el hecho de que todo lenguaje es simplemente un sistema relativo de signos, y que no existe expresiOn lingiistica verdaderamente objetiva, definitiva y absoluta, Creo, pues, que esto trae el cuestionamiento fundamental de la capacidad de la fpteligencia humana para un conocimiento objetivo —siempre imperfecto, evidentemente, pero real— sea Go Dios en el plano de Ia teologia natural, sea de los misterios de Gristo en la teologia de la revelacién. ‘También en esto debemos examinar el fondo mismo de las cosas, Esto, on tiltimo andlisis, equivale a cues- tisnar Ja capacidad de la inteligencia para conocer todo lo que provenga del orden metafisico y sobrens. tuirel, Estamos en una época en que lo metafisico ba sido dejado completamente de lado, Hoy, en Ja préc- ‘ica, el positivismo de las ciencias humanas tiende a convertitse en el tipo tinico do cultura, y evidente- mente, a nivel de este positivismo concreto, no se puede decir nada acerca de Dios, Como consecuencia, se relegara a Dios al mundo de las experiencias internas ¥ al mundo de la protesta contra lo inadecuado de 1a realidad objetiva. Esto coneuerda con el pensamiento de Kierkegaard, pero después lo toma Bultmann, y centonces desaparece Ia confianza en la posibilidad de ‘una ciencia metafisica, filoséfica 0 teolbgica. En este tltimo aspecto (y nos encontramos aqui con uno de los dificiles problemas planteados por el ‘ecumenismo), el pesimismo protestante frente a la naturaleza humana dafiada por el pecado ha tenido tuna gran influencia entre los catélicos. Hstos se han dejado impregnar en este aspecto por una falsa ideo- logia protestante, falsa no por ser protestante, sino por ser simplemente falsa. Porque ent la base misma 29 | del protestantismo, sea el de Karl Barth o el de Bult- mann o el de los tedlogos americanos de “la muerte de Dios”, encontramos tna duda sobre la capacidad de Ja infeligencia humana para conocer a Dios, mediante el ejercicio de la razén o mediante el recurso a la realidad objetiva de la revelacién. Cuestionan la ap- titud de la inteligencia para tener una comprensién objetiva de esas realidados. Es extraiio, pero no es realmente en el plano de la revelacién donde tiene lugar la batalle de Ta Tglesia en el mundo de hoy, sino en un plano anterior, que presenta una concepcién Aeterminada del hombre y de sus valores Como he dicho « propésito de le euestién de lo sa- grado, el problema bisico es saber si la dimensién religiosa forma parte de la naturaleca humana en cuamto tal, Sélo después de haber respondido a esta Pregunta: sé puede plantear Ta cuestiéa de la revela- cién. De igual manera, el primer problema no es aqui saber si es posible conocer Tos misterios de Dios por medio de Ia revelacién, sino con anterioridad, saber si la inteligencia humana es capaz de comprender algo que esté en el plano metafisico y trascendente, Ade- mis, en el mundo de hoy nos excontramos incuestio. nablemente con una especie de liberalizacién en el campo del pensamiento, Esa liberalizacién aparece en la filosofia de algunos pensadores, pero se va exten diendo también entre el pueblo cristiano, donde se ya dando cada vez més una vaga e informal brisqueda religiosa, pero al mismo tiempo una cierta infidelidad a las expresiones dogmaticas precises Hoy nos encontramos con muchos cristianos que dicen; “Claro que somos eristianos, pero zqué sigai- fica ser cristiano? .Quiere deci creer en la ‘Trinidad, en Ia encarnacién, o en la resurreccién? No sabemos mucho acerea de e:0, y significa muy poco para nos- otros.” Volvemos a tina especie de modernismo, al estilo de Schleiermacher, o de Sabatier en Francia, 30 i a“ es decir, una especie de misticismo cristiano, casi to- talmente carente de todo contenido intelectual. Creo, pues, que la Iglesia debe defender el valor de Ja inteligencia humana en este plano. Quiero subrayar aqui —y me parece de la mayor importancia— que respecto a esto existe un texto conciliar muy significative: el capitulo primero de la constitucién Gaudium et Spes, acerca de Ia Iglesia y ol mundo de hoy. Este texto se discutié acalorada- mente en el concilio, porque habla muchos tedlogos que se oponian absolitamente a que se hablase acerca de los valores fundamentales de la naturaleza humana ¥ querian limitar la discusién exclusivamente al do- inio de la revelacién y la fe. Los obispos quisieron intencionalmente proponer primero una antropologia asada en la creacién misma y sobre la estructura del hombre en el esquema divao, En este capitulo se acentia el valor de la inteligeneia y su capacidad para comprender algo que trasciende el mundo de las cien- cias positivas. Lo que hay de importante en este texto es que la Iglesia reafirma la solider de los valores Inumanos y opina que, cuando se pone en duda esa solidez, se interrumpe ol contacto del hombre moder- no con la palabra de Dios, porque es como si la pa- labra de Dios ya no formara parte de la realidad del pensamiento moderno. Con respecto a esto diria, por tltim, que el ver- dadero problema que sigue en pie después de Ta clau- sura del concilio es el reconciliar, por un lado, la importancia de Ia investigacién teolégica (porque os evidente que existe uma investigacién teolégica de la intelligentia fidei, cosa que ha sido siempre deber de Ja Iglesia ¥ que prosigue con la tarea de inventariar todas las implicaciones de la revelacién). Y por otra lado este inventario de las riquezas de Ia revelacién debe ser realmente parte integrante de Ja realidad objetiva del mensaje de Ia revelacién, y no minimizar a1 1 peligro de un cierto modernismo que conducitia a tun cristianismo carente de contenido dogmatico, Esta fe, sin duda, una de las preocupaciones més graves de la Iglesia. EL tercer problema que quedé después de la claw sura del concilio es el problema del didlogo. Se podria decir que el diflogo fue un tema esoncial, o tal ver f1 problema esencial del concilio, puesto que en aquel momento se intent6 establecer tun dilogo entre Ja Tiplesia catélica y Jos creyentes protestantes y ortodo- xxos; tin didlogo con los creyentes de cualquier fe; um islogo con el mundo de los no creyentes, y con el munda moderna. Se lo podria definit como Ya inten- ‘cién fundamental de Ja Tglesia de hoy, que Peulo VI reiteré en su carta enciclica Ecclesiam sua ‘Después del concilio, esta palabra “didlogo” ba ast- ido muy diversas comnotaciones —a veces es algo muy ambiguo— y tna de las explicitas tareas de la Telesia f portir del condilio seré la de explicar con precision ¥ definir con exactitud qué significa para ella “did- Togo” en este caso, Se podria decir que “didlogo” significa tres cosas: en primer lugar, “didlogo” significa que alguien hhabla. Creo que ésta fue la imtenciin bisica de Juan XXIII; es decir, queria sacar a la Iglesia del haislamiento y liberarla de una cierta rigidoz, Era evi- ‘dente, por ejemplo, que entre la Iglesia catilica y los emés cristianos nio habia didlogo. Cada uno se que~ daba dentro de su perimetro, Un cierto diélogo existia fen algunos grupos reducidos, como era el caso con los bbenedictinos de Chevetogne, o del lado protestante con ‘Tinian y Schutz, que habian comenzado a hacer algo en Taizé, Pero eso se verificaba sdlo en pequetios gzupos aislados, y Juan XXII intula que esta yuxta- Posicién tenia algo de malsano. “También se estaba dando cierta biésquedla entre 1a 32, i : FEE EEE CEP uur CnC Jesia y las religiones no cristianas, pero la idea de Teh Ms eon yuna dere habia Tiesado © proponerse, Por ovo lado, al problema del gio mederno se estaba coavirtiendo en no de los ie agudos ¥_viteles. Desde los siglos dieciocho wa gueve 80 habla ido creando wm abismo entre 12 fies y Ja civiliacién modems: Ja ciilizacion, de PeGencia y el racionalisme, del progreso iéenico, vie Ja emancipacida social, Con frecuencia esta expan: fon de la civilizacién moderna so habla realizado awre y contra In Tglesia, que era wna wnidad on st ‘efracitsa intelectual y social. Se habla Teyado a un ont tal, que existia wna, sensacidn bien definida Je Prrompatibitidad entre la Tglesia y el mundo de hoy. “Rank también uno de 10s objetives principales e Juan XXII fae acsbar con la separacién, y wna de las Hass fondamentales. del conciio ha sido promover i seconciliaciéa. do ta Iglesia y el mundo moderne Bow no quiere decir que Ta Tglesia esié de acuerdo San todo la que significa el mundo modemno, sino que Mitte al deseo de establecer un didlogo vivo y fruc- fifere con el mundo actual, La idea que subyace em Ja constitucién sobre la Iglesia y el smundo moderno E fandarpentalmente la de mostrar lo que el mundo Ga a la Iglesia y Jo que la Tglesia ofrece al mando. Porque el didlogo es siempre una condicién reciproca. I problema de la Tglesia de hoy es comenzar a ser nana Iglesia del siglo veinte, no del siglo trece, puesta tue In Iglesia debe dizigir su mensaje a hombres del Glo veinte. Esta es Ja candento cuestin planteada por el contitio: 1a Iglesia sabe que debe hablar « Ia erlizacidn que se esté gestando hoy y que esté cum: pliendo el plan de Dios. Le Iglesia debe disigir