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Las míticas seducciones de la voz

Por Sully Tatiana Navarro Corredor (c.c. 1023934659):


¿Qué es la voz y cómo aparece en el mito de Ulises y las sirenas?
El autor nos permite iniciar la ubicación de la voz en el mito con la siguiente pregunta ¿Qué
anuda el cantar de las sirenas con la destrucción de los hombres que lo escuchan? (Cf. Sloterdijk,
2003 pg. 439). Posteriormente revela que la razón del temor es la habilidad de las sirenas para
cantar aquello que el oyente quiere escuchar es, entonces, la plenitud de escucharse a sí mismo
en la voz de otros. Hablamos de plenitud en tanto el autor expresa cómo escuchar es una
operación selectiva de lo que se puede enunciar como resonancia, pues “Bienvenidos en sentido
estricto, son para el sujeto en devenir sólo los tonos que le hacen oír, a su vez, que es también
bienvenido.” (Cf. Sloterdijk, 2003 pg. 483). Pero, por qué esta satisfacción es reconocida en el
mito griego como miedo o terror del cual Ulises escapa.
La seducción de la voz de las sirenas no estriba entonces en su belleza, sino en que apresan al
viajero para que su viaje no sea ya el mismo. Al respecto el autor comenta que implican
incorporarse en una “Tonalidad íntimamente alusiva (…) ya imprescindible”. El temor de los
griegos ante las sirenas es la sospecha de que al embriagarse con sus propias glorias no puedan
escapar de estas jamás.
Puede que en el mito griego haya temor de la resonancia y que por esta razón se narre como
historia épica cómo Ulises venció a las sirenas. Podría, a un nivel distinto, evaluarse cómo la
cultura griega enaltece este mito porque es lo que quiere escuchar. Es decir, Ulises realmente no
venció a las sirenas. Por el contrario las extendió hasta nuestros días. Al respecto Kafta nos
brinda la posibilidad de comprender esto pues en su escrito enuncia el silencio de las sirenas. En
un primer momento nos narra cómo Ulises no escucha a las sirenas precisamente porque estas
no cantan para él, también nos revela que tal vez Ulises sabía de ese silencio y “representa
tamaña farsa para ellas” (Kafka, 2003.

La voz, en este caso representada por los cantos de las sirenas, están entonces como ese riesgo
en el mito griego pero no están sólo allí, como indica Kafka “Si las sirenas hubieran tenido
consciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapo” (Ibídem).
La voz permanece para ser narrada en la historia de Ulises y para mostrarnos como esa
resonancia llega hasta nosotros y esto es porque aún queremos escucharla.

Bibliografía:
Kafka Franz, “El silencio de las sirenas”, Carta al padre, meditaciones y otras obras, Madrid, Edimart
S.A., 2003)
Sloterdijk Peter, “El estadio de las sirenas. De la primera alianza sonosférica”, Esferas I. Burbujas.
Microesferología, Madrid, Siruela, 2003.

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