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La función de las enzimas en el metabolismo

Como sabemos, las enzimas son moléculas que catalizan reacciones químicas, siempre que sean
termodinámicamente posibles: una enzima hace que una reacción química que es
energéticamente posible pero que transcurre a una velocidad muy baja, sea cinéticamente
favorable, es decir, transcurra a mayor velocidad que sin la presencia de la enzima. Es por eso que
la acción de las mismas en el metabolismo es fundamental. En estas reacciones, las enzimas actúan
sobre unas moléculas denominadas sustratos, las cuales se convierten en moléculas diferentes
denominadas productos. A las reacciones mediadas por enzimas se las denomina reacciones
enzimáticas.

Como todos los catalizadores, tanto en las reacciones catabólicas como en las anabólicas, las
enzimas funcionan disminuyendo la energía de activación de una reacción, de forma que se
acelera sustancialmente la tasa de reacción. En una reacción exergónica, los productos poseen
menos energía que los sustratos mientras que en las endergónicas, los productos tienen más
energía que los sustratos. En muchos caminos metabólicos, las enzimas están reguladas y pueden
ser afectadas por otras moléculas. Los inhibidores enzimáticos son moléculas que disminuyen o
impiden la actividad de las enzimas, mientras que los activadores son moléculas que incrementan
dicha actividad.

Las coenzimas
Las coenzimas son moléculas no proteicas actúan en conjunto con las enzimas. Ese conjunto se
conoce como holoenzima. Son fundamentales en gran cantidad de procesos metabólicos, muchas
de ellas se unen a vitaminas que son necesarias para su funcionamiento. Algunas coenzimas
actúan como agentes oxidantes o reductores.

La más importante es el adenosín trifosfato (ATP), que es usado para transferir energía química
entre distintas reacciones químicas. El ATP actúa como una conexión entre el catabolismo y el
anabolismo, con reacciones catabólicas que generan ATP y reacciones anabólicas que lo consumen.
También es útil para transportar grupos fosfato en reacciones de fosforilación.

También podemos encontrar a la nicotinamida adenina dinucleótido (NAD), que un derivado de la


vitamina B y una importante coenzima que actúa como aceptor de protones; a la nicotinamida
adenina dinucleótido fosfato (NADP y a la flavín-adenín dinucleótido (FAD), que participan en
procesos vitales, como la respiración celular y la fotosíntesis.

La energía en el metabolismo: la función del ATP


Las moléculas tienen energía latente en sus enlaces. Esta energía se denomina energía química.
Los procesos catabólicos, que son de ruptura y degradación, liberan parte de esa energía. Por el
contrario, la formación o síntesis de moléculas grandes requiere energía que quedara acumulada.

Debido a su estructura, las moléculas de ATP son imprescindibles en el metabolismo porque son
moléculas que almacenan energía que está disponible rápidamente para cualquier proceso.
Durante el catabolismo se libera energía de los enlaces entre los grupos fosfato del ATP, que se
aprovechará para los procesos de anabolismo. Además, es la fuente directa de todos los
mecanismos endergónicos.
Además del ATP, existen otras “energías” que se utilizan en otras vías metabólicas, como el CTP
(citosin trifosfato), UTP (uracil trifosfato), GTP (guanosin trifosfato) y el TTP (timidin trifosfato),
entre otros.

El metabolismo y la trasformación de la energía


En todo proceso metabólico hay transformaciones y transferencias de energía. En ellos, una parte
de la energía siempre se trasforma en una forma no recuperable, como por ejemplo, la energía
térmica, que se disipa en una forma de calor. Es por eso que para que, se lleve a cabo una reacción
endergónica, no es suficiente con la energía de una reacción exergónica que libere la misma
cantidad de energía debido a que no toda la energía liberada forma parte de los enlaces del ATP. Es
por este motivo que los seres vivos deben incorporar energía continuamente para sobrevivir y
realizar sus funciones.