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Una perspectiva histórica: el camino recorrido y el que falta por

recorrer
Los preparativos de la Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial, la
xenofobia y las formas conexas de intolerancia, que se celebrará en Durban (Sudáfrica) del 31
de agosto al 7 de septiembre de 2001, están avanzando. Todo hace prever que la Conferencia
Mundial marcará un hito en la lucha permanente de las Naciones Unidas contra todas las
formas de discriminación y prejuicios.

Primeros esfuerzos realizados por las Naciones Unidas

Cuando la comunidad internacional aprobó la Carta de las Naciones Unidas en 1945, aceptó la
obligación de tratar de lograr la realización de los derechos humanos y las libertades
fundamentales para todos, sin distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión. En
diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración
Universal de Derechos Humanos, que en su artículo 1 establece que todos los seres humanos
nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y la Convención para la Prevención y la Sanción
del Delito de Genocidio, que declara que el genocidio es un crimen internacional.

A principios del decenio de 1960 los esfuerzos se concentraron en la discriminación racial en


los Territorios no autónomos, donde se preveía el fin del racismo como resultado natural de la
descolonización. La Asamblea General apoyó en repetidas ocasiones la legitimidad de la lucha
de las poblaciones oprimidas, especialmente en Sudáfrica, Namibia y Rhodesia meridional.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las


formas de discriminación racial

El 20 de noviembre de 1963, la Asamblea General aprobó la Declaración de las Naciones


Unidas sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial. En su preámbulo, la
Declaración reconocía que, a pesar de los progresos logrados, las discriminaciones por motivos
de raza, color u origen étnico seguían siendo causa de gran preocupación.

En el artículo 1 se reafirman los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración


Universal de Derechos Humanos, y su importancia fundamental para buenas relaciones
internacionales:

"La discriminación entre los seres humanos por motivos de raza, color u origen étnico es un
atentado contra la dignidad humana y debe condenarse como una negación de los principios
de la Carta de las Naciones Unidas, una violación de los derechos humanos y las libertades
fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, un obstáculo
para las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones y un hecho susceptible de
perturbar la paz y la seguridad entre los pueblos."

Sin embargo, la Declaración no es un instrumento jurídicamente vinculante.

Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de


Discriminación Racial

El 21 de diciembre de 1965, la Asamblea General aprobó la Convención Internacional sobre la


Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial. La Convención, que es un
instrumento jurídico vinculante, entró en vigor el 4 de enero de 1969 y hoy casi 160 Estados
son partes en ella. En la Convención se define la discriminación racial como "toda distinción,
exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de raza, color, linaje u origen nacional u
étnico que tenga por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o
ejercicio ... de los derechos humanos y libertades fundamentales..." Los Estados partes
convienen en condenar el racismo y adoptar medidas para eliminarlo en todas sus formas. La
Convención también estableció el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, el
primer órgano de vigilancia creado en virtud de un tratado de derechos humanos, que se
encarga de supervisar la aplicación de la Convención mediante el examen de los informes
presentados por los Estados partes en la Convención.

Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación


Racial

En 1968, poco antes de que la Convención entrara en vigor, la Conferencia Internacional de


Derechos Humanos, celebrada en Teherán, exhortó a tipificar como delito las actividades de
organizaciones racistas y nazis. El 11 de diciembre de 1969, la Asamblea General designó
1971 Año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial. La Asamblea
pidió que el Año se pusiera "bajo el signo de la lucha en constante crecimiento contra la
discriminación racial en todas sus formas y manifestaciones y bajo el signo de la solidaridad
internacional con los que luchan contra el racismo". La Asamblea instó encarecidamente a
todos los Estados a que intensificaran sus esfuerzos para erradicar la discriminación racial en
todas sus formas contemporáneas, incluidos el nazismo y el apartheid.

Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial (1973 a


1982)

Como seguimiento del Año, la Asamblea General invitó a la Comisión de Derechos Humanos a
que presentara sugerencias para establecer un decenio para la movilización enérgica y
continua contra el racismo y la discriminación racial en todas sus formas. La Subcomisión de
Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías formuló un proyecto de programa
para ese Decenio y, el 2 de noviembre de 1972, la Asamblea General designó el período de
diez años a partir del 10 de diciembre de 1973, como Decenio de la Lucha contra el Racismo y
la Discriminación Racial.

El programa para el Decenio se estructuró en torno a una campaña de educación en todo el


mundo y a medidas que debían adoptarse para aplicar los instrumentos de las Naciones
Unidas que promovían la eliminación de la discriminación racial. Sus metas eran promover los
derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin distinción de ningún tipo por
motivos de raza, color, linaje u origen nacional o étnico mediante la erradicación de los
prejuicios raciales, el racismo y la discriminación racial; impedir la continuación o ampliación de
las políticas racistas, desalentar el fortalecimiento de los regímenes racistas, aislar y disipar las
creencias, políticas y prácticas falaces y míticas que contribuyen al racismo y la discriminación
racial, y poner fin a los regímenes racistas.

Primera Conferencia Mundial para Combatir el Racismo y la


Discriminación Racial

La primera Conferencia Mundial para Combatir el Racismo y la Discriminación Racial se


celebró en Ginebra en 1978, a mediados del primer Decenio. En su Declaración y Programa de
Acción se reafirmó la falsedad inherente del racismo y la amenaza que constituía para el
establecimiento de relaciones de amistad entre los pueblos y las naciones. Se afirmó que:

* Toda doctrina de superioridad racial es científicamente falsa, moralmente condenable,


socialmente injusta y peligrosa, y no tiene ninguna justificación;

* Todos los pueblos y todos los grupos humanos han contribuido al progreso de la civilización y
las culturas que constituyen el patrimonio común de la humanidad;

* Todas las formas de discriminación... basadas en la teoría de la superioridad, la exclusividad


o el odio raciales son una violación de las derechos humanos fundamentales y amenazan las
relaciones amistosas entre los pueblos, la cooperación entre las naciones y la paz y la
seguridad internacionales.
Se condenó específicamente el apartheid, "la forma extrema del racismo institucionalizado",
como un crimen de lesa humanidad, una afrenta a la dignidad de la humanidad y una amenaza
a la paz y la seguridad en el mundo. Además, se recomendó que, debido a las profundas
desigualdades económicas que provocaba la discriminación racial, los esfuerzos para combatir
el racismo deberían incluir medidas orientadas a mejorar las condiciones de vida de los
hombres y las mujeres.

Segunda Conferencia Mundial para Combatir el Racismo y la


Discriminación Racial

La segunda Conferencia Mundial para Combatir el Racismo y la Discriminación Racial,


celebrada en Ginebra del 1º al 12 de agosto de 1983, examinó y evaluó las actividades
emprendidas durante el Decenio y formuló medidas concretas para garantizar la aplicación de
los instrumentos de las Naciones Unidas orientados a eliminar el racismo, la discriminación
racial y el apartheid. Además de reafirmar sus condenas del racismo, en la Declaración
aprobada por la Conferencia se afirmó que el racismo y la discriminación racial eran flagelos
permanentes que había que erradicar en todo el mundo. Se declaró que el apartheid era
totalmente detestable para la conciencia y la dignidad de la humanidad, un crimen de lesa
humanidad y una amenaza para la paz y la seguridad internacionales.

Se exhortó a adoptar medidas contra todas las ideologías y prácticas, como el apartheid, el
nazismo, el fascismo y el neofascismo, basadas en la exclusión racial o étnica o la intolerancia,
el odio, el terror o la negación sistemática de los derechos humanos y las libertades
fundamentales. Además, se tomó nota de la doble discriminación que padecía a menudo la
mujer; se subrayó la necesidad apremiante de proteger los derechos de los refugiados, los
inmigrantes y los trabajadores migratorios; y se acogió con agrado el establecimiento del Grupo
de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las Poblaciones Indígenas. También recomendó el
inicio del Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial.

Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación


Racial (1983 a 1992)

El 22 de noviembre de 1983, la Asamblea General, al examinar el informe de la Segunda


Conferencia para Combatir el Racismo y la Discriminación Racial, tomó nota con preocupación
de que, a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, el Primer Decenio no había
logrado sus principales objetivos y de que millones de seres humanos seguían siendo víctimas
de diversas formas de racismo, discriminación racial y apartheid. La Asamblea proclamó el
Segundo Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial, que comenzaría a
partir del 10 de diciembre de 1983.

Una parte del Programa de Acción para el Segundo Decenio se centró en la eliminación
del apartheid, e instó al Consejo de Seguridad a que considerara la imposición de sanciones
obligatorias contra el Gobierno de Sudáfrica. El Programa exhortó a los medios de
comunicación de masas a que desempeñaran un papel primordial en la difusión de información
sobre los métodos y técnicas empleados en la lucha contra el racismo, la discriminación racial y
el apartheid, y advirtió contra la posible parcialidad o distorsión que podía producirse cuando se
negaba la libre expresión a miembros de minorías étnicas o raciales. Otras medidas
recomendadas comprendían la promoción y protección de los derechos humanos de personas
pertenecientes a grupos minoritarios, de poblaciones indígenas y trabajadores migratorios; y el
establecimiento de procedimientos de interposición de recursos para las víctimas de la
discriminación racial. Durante el Segundo Decenio se produjo uno de los más grandes logros
de las Naciones Unidas: en 1990, el Gobierno de Sudáfrica liberó a Nelson Mandela y comenzó
a desmantelar el sistema de apartheid.

Tercer Decenio de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial


(1993 a 2002)
En junio de 1993 se celebró en Viena la segunda Conferencia Mundial de Derechos Humanos.
La Declaración y Programa de Acción de Viena subrayó la interdependencia, la indivisibilidad y
la integridad de todos los derechos humanos. La Conferencia acogió con agrado el fin
del apartheid, pero tomó nota de la sombría realidad del aumento de la intolerancia, la
xenofobia, el racismo y la discriminación racial en muchos países, y destacó los derechos de
las minorías, las mujeres y las poblaciones indígenas.

El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General proclamó el Tercer Decenio de la Lucha


contra el Racismo y la Discriminación Racial (1994 a 2003). También en 1993, la Comisión de
Derechos Humanos designó a un Relator Especial sobre las formas contemporáneas de
racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia. El Relator Especial
ha presentado informes sobre formas institucionalizadas e indirectas de racismo y
discriminación racial contra minorías nacionales, raciales, étnicas, lingüísticas y religiosas y
contra trabajadores migratorios en todo el mundo. Su mandato también ha puesto de relieve
nuevas manifestaciones de racismo y xenofobia en los países desarrollados en particular.

El Tercer Decenio ha abarcado una visión ampliada del racismo, incluida la comprensión de
que todas las sociedades del mundo se ven afectadas y obstaculizadas por la discriminación.
La comunidad internacional se ha propuesto determinar las raíces básicas del racismo y pedir
que se efectúen los cambios necesarios para impedir el estallido de conflictos causados por el
racismo y la discriminación racial. Necesariamente, la depuración étnica y el genocidio, así
como la institucionalización de la xenofobia, han sido objeto de examen, en vista de que
algunos Estados adoptan medidas contra los trabajadores migratorios. La mundialización está
ejerciendo nuevas presiones sociales que exigen nuevos métodos para luchar contra el
racismo y un compromiso renovado.

Durban 2001: El desafio de un nuevo milenio

La Conferencia Mundial, que se prevé orientar hacia la acción, se centrará en la adopción de


medidas prácticas para erradicar el racismo, incluidas las medidas de prevención, educación y
protección. También procurará proporcionar remedios eficaces a las víctimas del racismo y la
discriminación racial. Las Naciones Unidas han afirmado en repetidas ocasiones su
"responsabilidad especial" con las víctimas del racismo y la opresión. Según ha dicho la Sra.
Mary Robinson: "Para que la Conferencia Mundial obtenga resultados importantes, no sólo
tiene que crear conciencia acerca del flagelo del racismo, sino que tiene que guiar las medidas
positivas a escala nacional, regional e internacional que puedan aliviar a los que se ven más
afectados por el racismo y la discriminación racial. Se trata de un asunto que requiere una
firmeza en las decisiones, la adopción de medidas disciplinadas y persistentes y una gran
lucidez de pensamiento."

La mayoría de las personas está de acuerdo en que no se nace racista, sino que se llega a
serlo, y una causa primaria del racismo es la ignorancia. Como señaló el Secretario General
con ocasión de la observancia del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación
Racial, el 21 de marzo de 1999, "la ignorancia y los prejuicios son los siervos de la
propaganda... "Por consiguiente, nuestra misión es hacer frente a la ignorancia con
conocimientos, al fanatismo con tolerancia, y al aislamiento con la mano extendida de la
generosidad. El racismo puede, debe y será derrotado."

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