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Con la llegada de la modernidad, la ausencia de sentidos y objetivos se agrava –

una vez silenciados o muertos los dioses– el exacerbado optimismo en la razón termina
por transformarse en una terrible pesadilla, en la que, el quehacer humano se vive sin
razones y sin explicaciones. Todo ello, para Camus parece encaminar al hombre hacia
una ideología nihilista en mundo grotesco y absurdo donde la barbarie, la muerte y el
sin sentido constituyen el único horizonte posible de acción. Para el argelino-francés el
mal que atormenta a la modernidad es ante todo un mal moral ocasionado por el propio
ser humano y dirigido contra sí mismo. Así por ejemplo, señalará en sus Actualles –en
el contexto de la segunda guerra mundial–, lo siguiente:
En 1933, comenzó una era que uno de los más grandes de nosotros llamó con razón “el
tiempo de desprecio”. Y durante diez años, con cada noticia de que hombres desnudos y
desarmados habían sido pacientemente mutilados por otros hombres con rostros como
los nuestros, nuestras cabezas comenzaron a dar vueltas y nos preguntábamos cómo era
esto posible1.

No obstante, Camus

En un sentido amplio, para Camus la negación de los valores metafísicos-


morales que se hacían derivar de Dios como centro referencial de todas las cosas, tiene
como horizonte de posibilidad la emergencia de una ideología nihilista,
¿

donde la barbarie, la muerte a través de la cual la barbarie, la muerte y


como consecuencia inmediata la emergencia del nihilismo como un estado
existencial donde la barbarie, la muerte y la perdida del sentido de la vida constituyen el
único horizonte posible.
……
………………………

1
Para Camus, Nietzsche es el primer filósofo que tiene la suficiente lucidez para
comprender el estado actual del mundo: él es el primero en tomar conciencia de la
nueva situación trágica del hombre, síntoma de la decadencia de la cultura occidental.

el absurdo participa del nihilismo sin identificarse totalmente con él.


Nuestra intención, en este apartado, no es estudiar con todo detalle qué es el
nihilismo para Nietzsche, estudio que desborda ampliamente el sentido de este trabajo,
sino sólo apuntar algunas de las propuestas de Nietzsche que pueden ser útiles para
entender la posición de Camus.
Aquí hay que decir en un momento cuál es tu punto de vista en relación a
este paralelismo con Nietzsche. Porque vi la postura de varios, pero necesitaré
también ver la tuya.
Para Camus el ambiente que va a predominar en las sociedades modernas es el
de la desmesura en todos sus niveles. Sin un Dios al que obedecer, sin una sociedad que
respetar y sin una naturaleza a la que someterse2, el individuo se erige por encima de
cada moral y de cada principio inmutable en su constante tentativa de quebrantar todo lo
que obstaculiza la búsqueda de su autenticidad. Asunto no del todo sencillo, pues
implica ocupar el vacío dejado por la figura de Dios. Al respecto, dice Luis de
Santiago: “Tarea difícil la del hombre tener que aguantar a pie firme, y sin levantar los
ojos al cielo, esa tormenta. Difícil no mendigar su ayuda, no solicitar su socorro. Difícil
es la tarea del hombre. Pero aunque llame, sólo recibirá el socorro que le proporcione el
sueño de su mirada”3.
En los años de la posguerra, Camus a cargo de la colección Espoir de la editorial
Gallimard, en la contraportada de cada uno de los libro que iba apareciendo en ella
incluía el siguiente texto: “Estamos en el nihilismo […]. No saldremos de él fingiendo
ignorar el mal de la época o diciendo negarlo. Por el contrario, la única esperanza es
nombrarlo y hacer su inventario para encontrar la curación al final de la enfermedad

2
Cfr. Albert Camus, Carnets (París: Gallimard, 1964), 209.
3
Jaime Ruiz de Santiago y Sierra, El ateísmo en el pensamiento de Albert Camus (México: UIA, 1966),
189.
[…]. Reconozcamos pues que son tiempos de esperanza, aunque se trata de una
esperanza difícil”4.